Nº3 EL OBSERVADOR
Proyecto realizado gracias al financiamiento del Fondo de Fomento de Medios de Comunicación Social del Gobierno de Chile y del Consejo Regional de Valparaíso.
Viernes 9 de octubre de 2026
#FFMCS2026
Huertos urbanos y economía familiar En esta edición podrás conocer todo y más sobre el cultivo de frutas y verduras en casa. Desde la factibilidad que tienen las ciudades de la región para llevar a cabo este tipo de proyectos, el rol que cumple el Estado en el fomento de estas iniciativas para el bienestar de los hogares, el aporte que pueden generar a la economía familiar y, por supuesto, el paso a paso de cómo desarrollar uno en el patio o balcón del departamento.
Una cosecha de beneficios Además de ayudar a reducir el gasto en alimentos, los huertos familiares ofrecen beneficios educativos, ambientales y de bienestar que también contribuyen a una economía doméstica más sostenible.
Sembrando aprendizajes
Los huertos urbanos pueden servir como núcleos educativos para niños, enseñando responsabilidad, cuidado del medioambiente y el cultivo de sus propios alimentos. Una educación práctica que fomenta hábitos de consumo responsable desde pequeños.
Biodiversidad urbana
También sirven como hábitat para la vida silvestre en áreas urbanas, como los insectos polinizadores, entre otros.
Cultivando bienestar
Ayudan al envejecimiento activo de las personas mayores, ya que mantener un huerto promueve la actividad física, el bienestar emocional y la vida social, mientras permite producir alimentos frescos y complementar el presupuesto del hogar.
EL OBSERVADOR
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La viabilidad de los huertos urbanos en las ciudades de la Región de Valparaíso El profesor de la Escuela de Agronomía de la PUCV, Carlos Huenchulao Pedreros, explica las condiciones que deben reunir las urbes para albergar el desarrollo de la agricultura en los hogares. En los últimos años, la región de Valparaíso ha visto un aumento en el interés de sus comunidades por cultivar sus propios alimentos, ante las distintas iniciativas de huertos urbanos que entidades universitarias, organizaciones sociales, y municipios han llevado a cabo en sus territorios. Sin embargo, cabe preguntarse ¿qué tan viables son las ciudades para albergar este tipo de proyectos de manera segura y sostenible? Considerando, por ejemplo, las condiciones de megasequía que aquejan a la zona desde la década pasada. Y aún cuando desde la Dirección General de Aguas declararon recientemente que la realidad hídrica mejoró respecto a años anteriores gracias al fenómeno del “Niño”, aún no existe evidencia para confirmar que esta se encuentra totalmente saneada. Antecedente que se suma a los episodios de contaminación que han presentado algunas zonas y la alta polución generada en las grandes urbes debido a la concentración vehicular junto al limitado suelo disponible en las viviendas. Conociendo este contexto, pareciera establecerse que las condiciones ambientales, de disponibilidad del agua y el espacio utilizable para sembrar son limitantes para que una ciudad sea apta para el cultivo de alimentos en los hogares. No obstante, estas posibles dificultades no han impedido como decíamos que el desarrollo de los huertos urbanos haya comenzado a ganar presencia entre las comunas de la región. Ante esta situación, el profesor de la Escuela de Agronomía de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso, y también director ejecutivo del Centro Regional CEDES, Carlos Huenchulao Pedreros, profundizó en la factibilidad de desarrollar la agricultura en las viviendas de las ciudades.
- ¿Qué condiciones mínimas debe tener un espacio urbano para que sea técnicamente viable poder cultivar alimentos en los hogares
presentes en él?
Bueno, hay algunos requisitos básicos. El tema de los huertos familiares es bien versátil en términos de las dimensiones que puede tener y los fines. No necesariamente tiene que ser de alimentos consumibles, pueden ser algunas hierbas aromáticas o de otro tipo. Pero en rigor, obviamente, las cosas básicas son contar con un pequeño espacio para que, pues, tenga acceso a agua, y en términos del suelo puede ser medianamente restrictivo, porque siempre está la opción de que uno pueda mejorar las condiciones del suelo donde va a cultivar, si es que es muy pedregoso o de muy pobre calidad, construyendo algunos receptáculos, donde se puedan preparar unas camas de suelo para sembrar.
- Y, por ejemplo, ¿qué tanto influye la disponibilidad del agua y las condiciones de luz solar constante de una ciudad?
Respecto al agua, habitualmente estos huertos como son a pequeñas escala, unos poquitos metros que se cultivan muchas veces en los jardines de las casas, suelen trabajar con el agua de la red domiciliaria. Pero que si utilizamos sistemas de riego presurizado podemos ahorrar
Nicolás Prado García-Huidobro, seremi de Agricultura de la Región de Valparaíso
desarrollo de los cultivos?
mucha agua y no va a significar un tremendo consumo. En la mayoría de los hogares es posible disponer un poquito del recurso hídrico para ese tipo de iniciativas. Y respecto a lo que es energía solar, bueno, dependiendo de dónde estemos ubicados podría haber restricciones con respecto a eso. Ahora también hay que sumar el tema de las temperaturas, que a veces hay algunos climas que son un poco más extremos, más fríos, pero también ahí siempre está la posibilidad de usar algún tipo de cultivo protegido con estructuras tipo invernaderos de pequeño tamaño. Así que yo creo que obviamente también uno tiene que irse ajustando al tipo de cultivos que puede integrar en esos espacios dependiendo de las condiciones propias del territorio donde esté ubicado. Pero siempre hay opciones.
- En el caso de las condiciones medioambientales de algunas comunas o la polución presente en otras, ¿pueden llegar a afectar el
Sí, si estamos de condiciones severas en términos de contaminación, podría haber algunas restricciones, pero todo depende de cómo uno diseña el huerto y el tipo de plantas que desee allí cultivar. Algunas obviamente son más resistentes. Yo he conocido casos de situaciones muy extremas de huertos construidos o o diseñados a metros de rellenos sanitarios, por ejemplo. Hay una experiencia muy bonita en Cali, Colombia, donde tienen zonas bastante contaminadas en términos de suelo y agua, pero aún así han hecho este tipo de pequeños recintos para generar alimentos.
- Con respecto al suelo, ¿qué sucede cuando la disponibilidad de este en los hogares de una ciudad o su condición no terminan siendo los adecuados?
Existen técnicas hoy día que permiten poder, en el caso de que no tengamos un suelo de buenas condiciones naturalmente, preparar distintos tipos de sustrato para poder cultivar en este tipo de bancales, que es el nombre que se utiliza, que son como camas de siembra, de unos pocos centímetros de altura. Y allí uno puede buscar recursos que tenga cercanos o poder adquirirlos para generar finalmente un sustrato adecuado para poder mantener las siembras. Así que eso no es una gran limitante tampoco.
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Del huerto a la mesa
Cuando hablamos de agricultura, generalmente pensamos en el campo y en el trabajo de nuestros agricultores. Pero también podemos acercarla a nuestros hogares, aprovechando un patio, un pequeño jardín o algún espacio disponible para producir parte de nuestros propios alimentos. Los huertos urbanos son una alternativa para complementar la alimentación familiar con productos frescos y, al mismo tiempo, aprender a utilizar mejor los recursos que tenemos disponibles. No se trata de pensar que un huerto cubrirá todas las necesidades de una familia, sino de entenderlo como una herramienta de autoconsumo, aprendizaje y economía doméstica. Cultivar en casa también nos permite avanzar hacia prácticas más limpias. Los residuos orgánicos pueden transformarse en compost y utilizarse para mejorar el suelo; podemos elaborar abonos naturales, planificar qué cultivar de acuerdo con la temporada y aprender a utilizar eficientemente el agua. Son pequeñas decisiones que ayudan a aprovechar mejor los recursos del hogar. Además, existe un valor que no debemos perder: los conocimientos y tradiciones de nuestro campo. Preparar la tierra, cuidar e intercambiar semillas, elaborar compost o cultivar para el autoconsumo son prácticas que han acompañado por generaciones a las familias rurales y que hoy podemos acercar también a nuestros barrios y ciudades. En la Región de Valparaíso ya existen iniciativas impulsadas por distintas entidades, establecimientos educacionales y organizaciones que están trabajando en esta materia. El desafío es potenciar esas experiencias y vincularlas con el conocimiento de universidades y centros de investigación, generando herramientas que permitan desarrollar huertos que puedan mantenerse en el tiempo. Desde la SEREMI de Agricultura podemos aportar articulando a municipios, academia, servicios del agro y organizaciones territoriales, acercando información y conocimientos técnicos a las comunidades. Este trabajo se vincula con la Seguridad Alimentaria y también con la Seguridad Hídrica, porque en nuestra región producir siempre debe ir de la mano con el cuidado del agua. Un huerto puede comenzar con muy poco: algunas semillas, residuos convertidos en compost, un espacio disponible y la información adecuada. Más que producir grandes cantidades, se trata de entregar a las familias herramientas para tomar mejores decisiones, aprovechar sus recursos y volver a conectarse con algo tan cotidiano como los alimentos que llegan a su mesa.
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El importante aporte que los huertos urbanos pueden generar en la economía familiar Según un estudio publicado hace unos meses por la Oficina de Estudios y Políticas Agrarias (ODEPA) del Ministerio de Agricultura, un 40% del presupuesto total que los hogares de la Región de Valparaíso destinan a la compra de alimentos corresponde a la adquisición de frutas y verduras. Este porcentaje representa casi la mitad del gasto que las personas realizan mensualmente para su alimentación, situación que plantea la interrogante sobre la posibilidad de buscar alternativas que permitan reducir ese presupuesto. Esto no solo ante la posibilidad de destinar esos recursos a otras categorías de alimentos, sino también considerando el alto costo de vida en la región y el valor cercano a los $100 mil de la Canasta Básica. En ese contexto, una alternativa podría ser ahorrar parte de ese presupuesto o simplemente reducir la necesidad de contar con esos recursos. Es en esa línea que aparecen los proyectos de huertos urbanos en el hogar, una opción que, de tener éxito, podría generar frutas y vegetales frescos regularmente. Pero, ¿realmente pueden llegar a ser un aporte a la economía familiar? Para responder esta interrogante, está la experiencia de Annika Schüttler, ciudadana alemana residente hace 16 años en Chile, de profesión cientista política, economista y socióloga, quien desde 2014 trabaja en huertos urbanos a través de programas de desarrollo comunitario bajo el alero de fundaciones y empresas mineras. Con más de una década trabajando y ejecutando programas comunitarios para el desarrollo comunitario de la agricultura en el hogar, Schüttler se ha convertido en una referente en esta materia.
Con más de una década ejecutando programas comunitarios para el desarrollo agrícola en el hogar, la cientista política Annika Schüttler, se ha convertido en una referente en esta materia. cultivar es una actividad que necesita especialmente tiempo, pero también, obviamente, espacio. Si uno no tiene espacio y solamente tiene un balcón, no vas a poder cultivar tanto como alguien que tiene un jardín. Entonces ahí siempre hay diferentes escalas de posibilidades. Lo que sí o sí es, si es un huerto donde yo me dedico, desde aprender a cultivar, y de ahí el tiempo para hacerlo, siempre voy a terminar ahorrando recursos en torno a comprar alimentos desde afuera. He visto muy pocos casos donde algo fracase por completo. Entonces, en un huerto bien manejado con un espacio de 15 metros cuadrados diría que podría, en una parte de la temporada, suplir gran parte del consumo de hortalizas. Pero no es tan fácil responder esta pregunta como con una cifra, porque todo es muy variable, aunque el arte de cultivar en términos económicos siempre retribuye.
- ¿De qué manera un huerto urbano puede contribuir a reducir el gasto de un hogar? Siempre es relativo, para darte un valor como exacto. Porque depende del espacio, pero también de la dedicación que le ponga la persona. Pues
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- ¿Qué tipo de alimentos conviene producir si el objetivo también es generar un beneficio económico? Hay que pensar siempre cuando uno empieza una huerta en analizar las cosas que come. Es simple pero importante. Porque, por ejemplo, no necesito pensar en plantar todas las lechugas que voy a tener que comer de aquí a las próximas semanas, ya que es una hortaliza que te permite una cosecha constante. Entonces, lo importante es planificar bien y de acuerdo a las cosas que tú realmente como familia, como persona, consumes. Y con eso, directamente vas a poder ir supliendo lo que tendrías que salir a comprar. Cuando analizo también qué me conviene cultivar, debo pensar desde varios puntos de vista. Si soy alguien que no tiene mucho tiempo, tal vez me iré por cultivos que se den relativamente fácil
dentro de mi zona. Por otro lado, si tengo ya cierta experiencia, tal vez voy a sumar el análisis de qué tipo de hortalizas tienen un valor más alto. Por ende, si las cultivo yo mismo ahorro más. - ¿Es más apropiado considerar el huerto urbano como una forma de ahorro o como un complemento al presupuesto familiar? Yo diría que igual es un ahorro, porque por ejemplo al plantar papas, sea cual sea su variedad, vas a dejar de comprarlas en el mercado. Entonces, en ese sentido, claro que es una carga menos en el presupuesto que uno tiene destinado para las verduras. - ¿Qué gastos debería considerar una familia al calcular cuánto le cuesta mante-
ner huerto? Por lo general, siempre al alero de una huerta, yo también idealmente debería tener un proceso que de a poco me facilite ser menos dependiente de insumos externos. ¿A qué me refiero con eso? Que, por ejemplo, la práctica del compostaje, por ejemplo, mis propios residuos orgánicos de la cocina, del jardín si tengo, deberían transformarse en nueva tierra fértil para mi huerta. Entonces, claro, tal vez al inicio, cuando parto con la huerta, todavía no voy a tener esto porque, por lo general, todo eso viene como de la mano. Las personas empiezan a verle la importancia en la medida que se meten en el tema de cultivar. Por lo que voy a tener que comprarme, dependiendo de cuán bueno esté mi terreno, algunas algunos sacos de tierra de compost. De ahí, por lo general, las personas cuando todavía no han cultivado parten comprando plantines, no semillas. Porque es más alta la probabilidad de que ese plantín, al traspasarlo a mi huerta, se convierta en una planta que me dé frutos. Porque, a veces, cuando todavía no tengo tanta
práctica de germinar una semilla, voy a tener un resultado no tan bueno. Entonces, por lo general, la inversión consta un poco en tierra de compost, tierra de hoja, y plantines. De ahí, por ejemplo, si tengo un balcón, obviamente voy a necesitar ciertos cajones de cultivo, para eso tendría que hacer una pequeña inversión también. A veces también uno delimita las camas de cultivo con palos, pero eso no necesariamente son cosas que tengo que adquirir. Puedo trabajar en parte con materiales reciclados incluso. Y de ahí, dependiendo de la zona en que estoy, tal vez alguna estructura protectora para los conejos y para que no entren roedores dentro de la huerta. Que es otra pequeña inversión que tendría que hacer. Y eso puede ser a través, si alguien quiere invertir un poco más de recursos, de delimitar todo un espacio con una malla gallinero, con algunos palos. O por el otro lado también pueden construir lo que se llaman microtúneles, que son estructuras de tubos PVC y por encima pongo algún plástico para proteger que nada se meta dentro del huerto, básicamente. En adelante me toca mantener la huerta, y necesito el riego junto a preocuparme de la fertilización del suelo. Porque al final las plantas pueden crecer de manera sana, en un suelo lleno de vida, y para eso tengo que ir dándole bacterias u hongos con compost. Nosotros, para nada, recomendamos estar usando productos químicos. La naturaleza nos ofrece muchas posibilidades de irla potenciando. Y una cosa que tal vez es importante decir cuando se parte con todo lo que es el cultivo, es ir de menos a más. Desde el punto de vista de no tratar de abarcar tanto, tal vez no pensar al tiro en querer suplir, digamos, las compras completas del mes, sino que realmente ir como haciendo un poco más el tema de ensayo y error, en un área que sea más abarcable, donde yo entienda, primero, lo que implica tener una huerta, igual cultivar siempre es laborioso.
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Manos a la tierra: aprende a construir un huerto en casa Sabemos que adentrarse en la agricultura dentro del hogar puede significar un importante ahorro en el presupuesto para alimentos. Además, que mantener este tipo de proyectos puede
1 Elige el espacio
Define la superficie disponible para la huerta. El tamaño puede variar, pero debe ajustarse a los recursos y a lo que pretendes producir. Si el espacio es limitado, como un balcón, puedes utilizar macetas, botellas plásticas u otros recipientes que permitan el drenaje del agua.
realizarse incluso de manera casera y con materiales reciclados. Pero queda la duda, ¿cómo armo desde cero un huerto urbano en mi hogar? En esta infografía te enseñaremos el paso a paso.
Planifica qué 2 vas a cultivar
Antes de sembrar, es necesario elaborar un plan de cultivo. Para ello, debes conocer, por ejemplo, las hortalizas que se dan mejor en tu zona, y la mejor época del año para plantarlas. Además de cuánto se tiene pensado producir.
3 ¿Cómo sembrarás?
Existen dos alternativas para sembrar, plantar directamente semillas en el lugar definitivo, donde la forma de siembra depende de cada especie, por lo que es necesario revisar las indicaciones en el empaque, o preparar previamente un almácigo para después trasplantar las plantas ya germinadas a la tierra.
Para preparar almácigos puedes utilizar cajones, almacigueras especiales o algún recipiente con orificios para permitir el drenaje del agua.
La alternativa de 4 los plantines
Esta última forma con los almácigos, permite generar plantines, es decir, plantas jóvenes ya germinadas y desarrolladas, más uniformes y fáciles de trasplantar.
Lechugas Tomates Cilantro Ciboulette
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Prepara el suelo
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Si vas a trasplantar
Si vas a cultivar directamente en el suelo, primero hay que eliminar las malezas, nivelar y retirar piedras, raíces y materiales que no sean orgánicos, como vidrios, plásticos o botellas.
El trasplante debes realizarlo temprano o durante la tarde. El suelo donde serán instalados los plantines debe regarse el día anterior y las raíces deben quedar completamente cubiertas de tierra, sin doblarse. Después del trasplante realiza un riego suave.
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También el recipiente
Cuando se trabaja con recipientes, estos deben permitir el drenaje del agua. Para los almácigos, crea un sustrato con dos partes de tierra y una de arena.
10 Riega y mantén el cultivo
Durante el desarrollo de los cultivos es necesario mantener una humedad adecuada. Debes hacer un riego diario y suavemente, evitando anegarlos. También es necesario desmalezar cuando las plantas cultivadas ya puedan distinguirse.
7 Nutre la tierra
8 A sembrar
11 Combina
12 Vuelve a cultivar
El suelo cumple funciones fundamentales, sirve de soporte, permite el ingreso de agua hacia las raíces y actúa como reserva de agua. El compost ayuda a mejorar sus propiedades físicas, químicas y capacidad para almacenar nutrientes.
Si vas a sembrar directamente, la profundidad del agujero debe ser aproximadamente tres veces el tamaño de la semilla, mientras que la distancia entre semillas dependerá de la especie. El suelo debe regarse antes de la siembra y nuevamente después de cubrir las semillas.
Mantén una diversidad de cultivos, combinando especies para aprovechar mejor el espacio y prevenir algunas plagas. Se pueden, por ejemplo, mezclar hortalizas con plantas medicinales o flores.
Tras cosechar, continúa cultivando. Esto generará que mejoren las condiciones del suelo, utilizar distintos niveles de nutrientes y limitar parásitos, patógenos y malezas.
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