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Aniversario Quillota 2025

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Especial por el aniversario de la ciudad de Quillota

EL OBSERVADOR

Suplemento Especial en Homenaje a los 308 años de Quillota

EDICIONES ESPECIALES

Viernes 7 de noviembre de 2025

La impactante llegada del primer tren a Quillota El siguiente texto es un adelanto del Tomo 3, “Historia General de Quillota, 1840-1863”, que está escribiendo el historiador Roberto Silva Bijit y que lanzará en abril del próximo año Dice Benjamín Vicuña Mackenna: “La vía férrea que dejamos inaugurada hasta Limache en la Pascua de 1856, fue detenida todavía seis años por el fatal túnel de San Pedro, que comenzado en junio de 1855, no dio paso al tráfico hasta septiembre de 1861. Pero mediante un ferrocarril provisorio, manejado por bueyes una veces, a vapor otras, se hacía la ascensión y descenso del portezuelo, desde junio de 1857 en que llegó la primera locomotora a la población”. (De “Valparaíso a Santiago”, pág. 318). Efectivamente, el viernes 15 de mayo de 1857 los ingenieros, el secretario de la empresa, los contratistas y otros pasajeros, salieron en el primer tren desde Valparaíso, en un carro especial, y recorrieron toda la distancia del Puerto hasta la alameda (actual calle Condell) de Quillota en dos horas y media. Claro que el cruce de la cuesta San Pedro se hizo con la fuerza de bueyes que tiraron el carro especial que conducía a los pasajeros, quedando la máquina que los había traído al otro lado del túnel; una vez al otro lado, la locomotora Vencedora les sirvió para llegar a la ciudad. En el Hotel París, propiedad del señor Colombert, se

preparó una mesa de ambigú (bufét, una mesa donde se pone la comida para que cada cual saque lo que guste), a la cual asistieron los viajeros y las autoridades civiles y eclesiásticas de Quillota. El gobernador Simpson no pudo asistir por encontrarse enfermo. En la ocasión se propusieron varios brindis a la salud del Presidente, al feliz éxito de la línea hasta Santiago, a los ingenieros, contratistas y demás cooperadores y a la pronta conclusión de toda la línea. En la ocasión, las autoridades municipales prometieron dar un baile en Quillota para celebrar la llegada del primer tren ordinario de pasajeros a la ciudad. Los viajeros regresaron después a la alameda, donde los esperaba el tren, se despidieron de quienes los habían acompañado a celebrar su llegada y salieron de allí a las cuatro y media de la tarde de regreso para Valparaíso, donde llegaron a 18:45, habiendo hecho el viaje en dos horas y cuarto. I R EN T R EN A QU I LLO TA , P E RO C RUZ A N DO L A C U ESTA DE SA N P EDRO A PI E El primer tren con pasajeros en recorrido normal llegó oficialmente a Quillota el jue-

ves 11 de junio de 1857, ocasión que se aprovechó para dar por inaugurado ese tramo de la línea. La línea férrea entró a Quillota por su alameda, la cual con esto perdió mucho de la característica de paseo público que tenía. Como aún no estaba abierto el túnel San Pedro, la empresa no esperaba hacer llegar aún los carros con pasajeros a Quillota, pero el público, impaciente por probar la novedad, exigió que se inaugurara la ruta. La empresa esperaba colocar una máquina que permitiera a los pasajeros hacer el paso de la cuesta con comodidad. Quizá se trataba de una especie de funicular, pero la cosa es que el sistema no llegó a estar listo antes que los impacientes viajeros quisieran probar la novedad del tren. Un aviso publicado en El Mercurio el día nueve de junio, anunció la salida de los primeros trenes: “Tráfico de trenes entre Valparaíso y Quillota. Las instancias del público para que se establezcan carros desde San Pedro a Quillota, obliga a la empresa a abrir el tráfico antes de estar colocada la máquina que debe pasar a los pasajeros por el portezuelo, por lo que tendrán estos que bajarse a pie y pasar dicho portezuelo para tomar los carros que habrán al otro lado. “Desde el jueves 11 del presente sale el tren de Valparaíso a las 9 y cuarto de la mañana y 3 y veinticinco de la tarde. “Sale de Quillota a las 7 y

media de la mañana y 2 y media de la tarde. “El jueves 11, por ser el primer día, habrá un tren más que saldrá de Valparaíso a las 10 de la mañana y otro a la una y media. Valparaíso, junio 9 de 1857. Carlos Pérez”. (El Mercurio. Junio 12, 1857). La llegada del primer tren de recorrido normal a Quillota tenía conmocionado a sus habitantes y uno de sus vecinos, bajo el seudónimo de “Un Observador”, envió a El Mercurio una emotiva nota con fecha 10 de junio: “SS.EE. del Mercurio. Quillota, junio 10 de 1857. “El día de mañana marcará una época en la existencia del pueblo de Quillota. Mañana será el primer día en que el vapor surcando, majestuosa

Portada del Tomo 3 de la “Historia General de Quillota”

las calles de esta ciudad, saludará a sus habitantes, ofreciéndoles la prosperidad y progreso a que tanto aspiran los hijos de este hermoso suelo. “Cuando el humo de la máquina, meciéndose sobre el horizonte, anuncia la presencia de su poder, nacerá un día enteramente nuevo para Quillota. Por una casual coincidencia concurren en este día el cumple años del Presidente de la República y del digno intendente de la provincia, triple circunstancia para que este inauguración sea celebrada con todo el entusiasmo imaginable”. “Los vecinos, penetrados altamente de este sentimiento, han enviado a Valparaíso una comisión compuesta por tres sujetos con el fin de invitar al jefe de la provincia y a los empresarios y empleados del ferrocarril a un espléndido banquete costeado popularmente en su obsequio, y el cual se ha preparado en el mismo local en que deba formarse la estación”. “Estos antecedentes nos hacen creer que el Sr. Intendente, como representante del Supremo Gobierno, que entra como accionista en tan colosal empresa, dará un paso altamente político aceptando un convite popular, donde lo llama el entusiasmo, y que hasta cierto punto es un deber de su puesto oficial, no desdeñar tan afectuosa demostración, lo cual comprometería el aprecio y estimación que le profesan estos habitantes y

que contribuye a consolidar su bien comentado prestigio”. “Sírvanse V.V., si les place, insertar en su apreciable diario el contenido de estas líneas, que es el voto unánime de Quillota. De VV. Un Observador”. (El Mercurio, 14 Junio, 1857). Sobre ese 11 de junio de 1857, dice El Mercurio: “Estaba ese día la alameda tan concurrida como nunca se había visto todavía en Quillota; parecía que todo el pueblo se había convidado para juntarse y despedirse de su antiguo paseo, entregándolo con el mayor gusto al nuevo poseedor. “Eran las doce 45 minutos, cuando de repente se oye una descarga cerrada ejecutada por el Batallón Cívico de este departamento, que se encontraba hacia el oriente de la estación; señal que anunciaba avistarse la máquina del ferro-carril: luego el pueblo dio gritos de alegría y todos acudieron a la estación a recibir al nuevo huésped; a su llegada el mismo batallón lo saludó por medio de una descarga cerrada, y luego acompañó a los directores hasta el fin de la alameda, donde se encontraba el banquete que se les había preparado para obsequiarlos”. (El Mercurio de Provincias, 18 Junio, 1857). El banquete de celebración prometido tuvo lugar en la cabecera de la Alameda, en casa de la señora Antonia Tapia, en el mismo lugar donde se construirá la estación. (Con más precisión fue en la actual plaza Los Ceibos). La mesa estaba dispuesta para 70 comensales. Continúa en página 18


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