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CAP CANA
Cuando el destino es el deporte
14 32 38 46

CASA DE CAMPO
El Olimpo del turismo deportivo

La mujer que aprendió a sanar en la altura y a llevar a un país caribeño hasta el hielo

El lujo también se juega en el green

Impulsa turismo deportivo, con salud, rendimiento y estándares internacionales

52

Primer eslabón en la cadena de valor del turismo deportivo dominicano
66

BANRESERVAS
Músculo financiero detrás del campo de juego
60

ADOTURD
El deporte como motor económico y visión de Estado
78

Tecnología y turismo deportivo en la era de la experiencia total
84
72

BANCO POPULAR
Innovación y cultura bajo el cristal de Cibeles

90
DIÁSPORAS
LITERARIAS (PARTE 2)
104

FIGUEROA Oportunidades del turismo académico

REYNALDO CAMINERO
DIRECTOR EJECUTIVO
reynaldo@lacotica.com
www.bohionews.com
EDITOR DE CONTENIDO
Adrian R. Morales
DEPARTAMENTO DE VENTAS
info@lacotica.com
DISE Ñ O Y DIAGRAMACI Ó N
Katherine De La Rosa
REDACCIÓN
Anita González Sigler, Ramón Morales Tarancón, Sadam Morales González
DESARROLLO IMAGEN Y L Í NEA GR Á FICA
Rafael Holguín, Ideography, INC. Nueva York
EDITOR DE PRENSA DIGITAL
Julio García Logroño @julio.logrono
MAQUILLAJE
Karen Rosario
FOTOS FUENTES EXTERNAS
Freepik, Isfodosu, Midjourney, Reni Wu, Shutterstock
IMPRESIÓN
Amigo del Hogar
COLABORADORES
Arturo López Valerio
¡En cada artículo, en cada foto y en todo color... están presentes!
info@lacotica.com
© El contenido de esta edición tiene derechos reservados y no debe reproducirse en ninguna de sus partes sin autorización escrita del editor. Todas las colaboraciones son solicitadas. Ediciones Cabrer no se hace responsable jurídicamente de las opiniones emitidas por sus colaboradores. Registrada en el Ministerio de Interior y Policía con el núm. 922, de fecha 17 de octubre de 1966 y en Derechos de Autor y Propiedad Intelectual núm. 6793, Folio 3535. Derechos Reservados.





REYNALDO CAMINERO DIRECTOR EJECUTIVO
El turismo deportivo ocupa hoy un lugar visible dentro del sector turístico dominicano. No se trata de una tendencia reciente ni de una promesa en construcción. Hace años que el país organiza competencias, atrae atletas y recibe visitantes cuyo principal motivo de viaje gira alrededor del deporte. Esta edición de Bohío examina ese proceso y muestra cómo distintos actores han contribuido a consolidarlo.
Entre los ejemplos más claros se sitúan Cap Cana Ciudad Destino, cuya atractiva propuesta incluye torneos de tenis, triatlones, competencias de pesca y torneos de golf, los cuales forman parte de un calendario que proyecta al país en circuitos internacionales. Casa de Campo también ocupa un lugar relevante dentro de esa dinámica, con instalaciones deportivas y eventos que atraen visitantes y participantes de diversas regiones.
El crecimiento del turismo deportivo descansa en varios pilares. Las instituciones vinculadas a la educación física y al deporte han contribuido a fortalecer la formación de atletas. El sistema de salud aporta respaldo médico especializado para competencias y entrenamientos. A ello se suman organizaciones que trabajan en la articulación de una estructura más sólida para este segmento del turismo.
El respaldo financiero también ha desempeñado un papel preponderante. El Banco Popular ha acompañado durante años iniciativas relacionadas con el deporte y el turismo, con apoyo a proyectos e infraestructuras que fortalecen la oferta del país. En esa misma línea se ubica Banreservas, entidad que respalda eventos y desarrollos vinculados al sector turístico y que ha incluido el turismo deportivo dentro de su ámbito de acción.
Este número presenta, además, historias que recuerdan el componente humano del deporte. La experiencia de la montañista dominicana Thais Herrera refleja disciplina, perseverancia y una relación profunda con la naturaleza. Su trayectoria ilustra el espíritu que anima a muchos atletas dominicanos.
Nuestra geografía ofrece condiciones singulares para el deporte: montañas, costas abiertas al viento, campos de golf reconocidos y mares que favorecen la pesca deportiva y los deportes acuáticos. Esa diversidad constituye una ventaja natural para un segmento turístico que ya forma parte de la identidad del destino.
Hasta la próxima edición.
¡Bendiciones y abrazos!









Por Adrian R. Morales
I ADRIAN_R_MORALES | ADRIAN.EDITOR@GMAIL.COM
EEn el Caribe el lujo suele medirse en metros de playa, en yates anclados frente a la costa o en residencias con vistas al mar. En Cap Cana Ciudad Destino el lujo decidió medirse en otra escala: rendimiento, disciplina y visión estratégica. La ambición supera el turismo convencional: convocar atletas, integrarse a circuitos profesionales y asegurar presencia en calendarios internacionales, con reputación sostenida más allá de la temporada alta.
El reconocimiento actual no obedece a una temporada exitosa, sino a una arquitectura estratégica que incorporó el deporte como motor permanente de atracción y reputación. Fue concebido desde el diseño urbano. Jorge Subero Medina, presidente ejecutivo del Grupo Cap Cana, lo define con nitidez: «La visión estratégica de Cap Cana parte de un principio claro: el deporte no es un complemento, es una forma de vida».

Esa declaración encierra la clave del modelo.
Desde su planificación inicial, la Ciudad Destino se pensó como un territorio donde «conviven residencia, turismo, naturaleza y deporte de alto nivel». No como compartimentos aislados, sino como un engranaje funcional. La integración de disciplinas tan variadas como tenis, pádel, golf, triatlón, pesca deportiva, fútbol y equitación responde a una lógica estructural, no promocional.
«Integrar disciplinas diversas responde a una lógica de sostenibilidad, diversificación y permanencia», explica Subero Medina. En términos estratégicos, esto permite atraer públicos distintos durante todo el año, reducir la estacionalidad y consolidar una presencia constante en la conversación deportiva internacional. El alto rendimiento, el bienestar y el disfrute coexisten dentro de un mismo diseño territorial.
La llegada del ATP Challenger 175 Copa Cap Cana representa mucho más que un torneo. Es un movimiento de posicionamiento. Inserta al destino en el mapa oficial del tenis profesional en una franja clave del calendario, entre Indian Wells y el Miami Open.
«El ATP Challenger 175 Copa Cap Cana marca un antes y un después para los deportes de raqueta en el país», afirma Subero Medina. Pero el impacto no termina con el último punto disputado. «Va más allá del torneo: fortalece la infraestructura, profesionaliza la operación deportiva y genera un efecto inspirador en jóvenes atletas locales».
Ese efecto multiplicador es parte del plan. La infraestructura permanece, el conocimiento operativo se consolida y el destino adquiere credenciales ante federaciones y promotores.
El pádel, disciplina en expansión global, se integra como extensión natural de una oferta que busca mantenerse alineada con las tendencias deportivas contemporáneas.
Organizar un Ironman 70.3 o el Tri Cap
Cana en un escenario como la playa
Juanillo implica un desafío mayor: demostrar que el alto rendimiento puede armonizar con un entorno natural sensible.
«Cap Cana trabaja bajo un modelo de convivencia responsable entre deporte
y naturaleza», sostiene el presidente ejecutivo. La preparación de estas competencias exige planificación técnica rigurosa, control ambiental y coordinación con equipos especializados en seguridad, salud y logística.
«La infraestructura se adapta sin intervenir de manera agresiva el entorno», precisa. Rutas delimitadas, control de accesos, protocolos certificados y acompañamiento médico permanente forman parte de un esquema que prioriza tanto el desempeño del atleta como la preservación del paisaje. El mensaje es consistente: la naturaleza no es decorado; es activo estratégico.

Si existe una disciplina que proyectó a Cap Cana en el escenario internacional, esa es el golf. Punta Espada y Las Iguanas, ambos diseñados por Jack Nicklaus, representan mucho más que campos de competencia.
Desde 2006, Punta Espada Golf Course mantiene un liderazgo sostenido en el Caribe y ha sido reconocido por publicaciones especializadas como Golf Digest, Robb Report, Links, USA Today y Forbes. Esa validación
editorial sitúa al destino dentro de los rankings que consultan jugadores, inversionistas y circuitos internacionales.
El campo fue, además, sede del primer evento de la PGA TOUR celebrado en República Dominicana, un hito que redefinió el alcance del golf nacional. «La diferencia está en la experiencia integral», puntualiza Subero Medina. Técnica, paisaje y servicio se articulan en un concepto donde cada ronda trasciende el juego e incorpora hospitalidad, gastronomía y bienestar como parte del mismo recorrido.

Cap Cana consolidó un modelo en el que el deporte define la identidad del destino. La integración de disciplinas con infraestructura certificada y un sólido calendario internacional responde a una planificación territorial coherente. El alto rendimiento convive con estándares ambientales y hospitalidad de primer nivel. Más que sede de torneos, es una plataforma deportiva permanente del Caribe.
Marina Cap Cana: reputación a fuerza de consistencia
En pesca deportiva, la estrategia se apoya en disciplina operativa y sostenibilidad. «Cap Cana ha apostado por un modelo de pesca deportiva responsable, basado en estrictas normas de captura y liberación», afirma Subero Medina.
La Marina Cap Cana registra récords históricos de liberación de marlín azul en el Atlántico, incluidos los más recientes a finales de 2025, con 27 y 30 liberaciones. Esa consistencia fortalece su reputación entre pescadores profesionales y aficionados de alto nivel. Infraestructura, organización técnica y respeto por los ecosistemas marinos sostienen ese liderazgo.
El MIC Football confirma que la apuesta no se limita al espectáculo consolidado. «El deporte juvenil es una inversión a largo plazo», señala el ejecutivo. La combinación de instalaciones de alto estándar, alojamiento, seguridad y servicios médicos crea un entorno idóneo para academias internacionales y pretemporadas de equipos extranjeros. Cap Cana, además de albergar torneos, construye relaciones duraderas con el talento emergente y con instituciones deportivas globales.
Más allá del marcador, el destino proyecta una dimensión transversal: bienestar. «El wellness en Cap Cana no es una tendencia, es una consecuencia natural del entorno», afirma Subero Medina. Playas abiertas, senderos, mar y áreas verdes crean condiciones óptimas para la recuperación física y el equilibrio mental. Iniciativas en Scape Park, con yoga, pilates y rutinas de relajación en un entorno natural, refuerzan esa propuesta.
En Cap Cana, competir, entrenar y descansar forman parte de una misma narrativa. El deporte estructura la oferta; el bienestar la completa.

6–28 de febrero
9–15 de marzo
Copa Larimar
Los Establos
República Dominicana
Open Copa Cap Cana –
ATP Challenger 175 Racquet Village
24–29 de junio
6 de septiembre
8–10 de octubre
17 de mayo
21–23 de mayo
Ironman 70.3
Cap Cana
Playa Juanillo
Cap Cana White Marlin
Tournament
Marina Cap Cana
16–17 de octubre
MIC Football Los Establos
Tri Cap Cana
Playa Juanillo
Marina Cap Cana Classic (Blue Marlin)
Marina Cap Cana
Cap Cana Golf Cup
Punta Espada y Las Iguanas
Copa Corrie
6–8 de noviembre
Punta Espada y Las Iguanas
El Cap Cana Golf Cup se consolida como cita anual que combina competencia de alto nivel y compromiso social. Más de 200 jugadores participan cada año bajo modalidad scramble, en jornadas que activan la agenda deportiva del destino. El torneo recauda fondos para la Fundación Forjando un Futuro, dedicada a la educación de niños de la zona, lo que añade dimensión solidaria a la experiencia. Además, ha servido de plataforma para presentar nuevas infraestructuras, como Las Iguanas, campo que amplía la oferta golfística.
El Cap Cana Classic International Billfish Tournament figura entre las principales referencias de la pesca deportiva en el Caribe. Con sede en la Marina Cap Cana, atrae embarcaciones y pescadores de Puerto Rico, Estados Unidos, México, Europa y República Dominicana bajo estrictas normas de captura y liberación. Centrado en el marlín azul y otras especies de pico, refuerza la proyección internacional del destino e integra una agenda social que acompaña la jornada en altamar.
IRONMAN 70.3 CAP CANA
El IRONMAN 70.3 Cap Cana constituye una de las pruebas de resistencia más exigentes de la región. Con 1.9 km de natación, 90 de ciclismo y 21.1 de carrera pedestre, moviliza a miles de atletas procedentes de decenas de países. El recorrido transcurre entre el mar Caribe y la playa Juanillo, dentro de un entorno de gran valor paisajístico que confirma la capacidad operativa del destino para eventos de alcance internacional.
El Tri Cap Cana amplía la oferta competitiva del destino en pruebas combinadas. Con epicentro en el Lago Azul y trazados que conectan con la Marina, convoca atletas nacionales e internacionales en distancias olímpica y sprint, además de relevos y carreras 5K y 10K. La prueba fortalece el perfil deportivo de Cap Cana dentro del triatlón caribeño.
El República Dominicana Open Copa Cap Cana integra a la Ciudad Destino en el circuito profesional de tenis. Disputado en el Racquet Village, presenta figuras del máximo circuito y proyecta al país ante audiencias globales. El torneo eleva estándares organizativos, fortalece la infraestructura y estimula el surgimiento de nuevos talentos, ya que afianza presencia de Cap Cana en el tenis internacional y como sede estratégica del turismo deportivo.
MICFOOTBALL PUNTA CANA
El MICFootball Punta Cana sitúa a Cap Cana en el mapa del fútbol juvenil internacional. En Cap Cana Sports City compiten academias y clubes de distintos continentes durante varias jornadas simultáneas. El torneo dinamiza la actividad formativa, proyecta talento emergente y fortalece vínculos con instituciones deportivas de referencia.
El MICFootball en Cap Cana se celebra cada año como uno de los torneos juveniles de mayor proyección internacional en el Caribe. Disputado en Cap Cana Sports City, reúne a academias y clubes de varios continentes durante jornadas de competencia simultánea. El evento dinamiza la actividad deportiva del destino, proyecta talento emergente y fortalece vínculos con instituciones formativas de renombre.



Por Adrian R. Morales





EEl viento en la montaña no suena como en la ciudad. No tiene paredes que lo detengan ni ruido humano que lo distraiga. Sopla limpio, crudo, y en ese silencio —dice Thais Herrera— muchas veces se encuentra algo más que una cima: se encuentra claridad.
Su historia no comenzó en la nieve ni en las grandes cordilleras del mundo, sino en la zona oriental de Santo Domingo, donde nació y creció rodeada de una familia amplia y una infancia marcada por el contacto con la naturaleza. Entre sus recuerdos más felices aparece una imagen recurrente: los campamentos scouts. Entró siendo muy pequeña y su madre la acompañaba al inicio para asegurarse de que aquel entorno era adecuado. Con el tiempo ganó confianza, autonomía y liderazgo, hasta convertirse en guía del grupo de su colegio. «Eso era lo que más alegría me daba», recuerda.
Ese vínculo temprano con la naturaleza, sin embargo, no explica por sí solo el giro que tomaría su vida años después. La montaña regresó a ella en un momento de ruptura personal profunda. Herrera había enviudado pocos meses antes de quien fue su esposo durante dieciocho años. El montañismo no apareció como una meta deportiva, sino como un refugio emocional. «El montañismo es un desafío físico, mental y del alma. Yo fui a la montaña, en principio, para sanar mi corazón», afirma.
En ese proceso conoció a un grupo de personas que la inspiraron a dar un paso que parecía improbable: proponerse escalar las Siete Cimas, las montañas más altas de cada continente. Con el tiempo, el proyecto creció hasta convertirse en un reto mayor: completar el Explorers Grand Slam, que añade el esquí hacia ambos polos geográficos. «A mí me movió tocar fondo y encontrar esa paz en la montaña», expresa. La expedición se convirtió así en algo más que un desafío deportivo: en un camino de reconstrucción personal.



La ingeniería de sobrevivir
Si algo distingue a Herrera en el mundo del montañismo es su enfoque metódico. Ingeniera industrial de formación, concibe cada expedición como un proyecto de alta complejidad donde la planificación es tan importante como la resistencia física. En su visión, la montaña no perdona improvisaciones.
«Siento que la planificación técnica, la evaluación de riesgos y la logística se aplican perfectamente a las expediciones. Cumplir procesos y procedimientos es vital para mantenernos con vida», explica. Para ella, la cima no es el final del viaje: «Una expedición no termina en la cumbre, sino cuando llego a mi casa y abrazo a mis seres queridos».
Ese principio también guía la selección de los equipos con los que trabaja. Herrera subraya que el éxito de una misión depende
tanto del rendimiento individual como de la confianza colectiva. Busca personas con experiencia comprobada, alto sentido de seguridad y capacidad para reducir riesgos. En entornos polares o de alta montaña, donde el margen de error es mínimo, ese criterio puede ser decisivo.
Su preparación física responde a la misma lógica de disciplina. Entrena de forma constante, tenga o no expediciones próximas. Viaja con frecuencia a Ecuador para trabajar en altura con montañistas y guías especializados, realiza fortalecimiento varias veces por semana y entrena en montañas locales. A eso suma simulaciones específicas: arrastre de trineo, exposición a frío extremo, ascensos repetitivos y ejercicios de resistencia mental.
Recuerda, por ejemplo, un entrenamiento singular en Santiago: replicar la altura del Everest subiendo y bajando la misma montaña hasta completar el equivalente.
«Ese era un entrenamiento más mental que físico», comenta, aunque admite que el cuerpo también termina pagando la factura.
La adaptación al frío, explica, es un proceso de autoconocimiento profundo. «La única forma es exponerse al frío y entender qué necesita tu cuerpo. A veces uno se abriga demasiado, empieza a sudar y eso puede ser peligroso». Ese aprendizaje lo consolidó en su preparación polar, que incluyó escuela de esquí, campamentos en viento extremo y noches en condiciones hostiles. La experiencia le enseñó que en el hielo no gana quien resiste más, sino quien se conoce mejor.

Un país de montaña, mar y posibilidades
Aunque su carrera se desarrolla en escenarios remotos, Herrera mira con frecuencia hacia República Dominicana y ve en el país un potencial enorme para el turismo deportivo. Considera que la isla posee condiciones excepcionales que todavía no se han aprovechado del todo en el ámbito internacional.
Recuerda que el Pico Duarte, la montaña más alta de las Antillas, ya alberga eventos exigentes como Pico Duarte Express y Pico Duarte Ultra, con distancias que llegan a los 100 km.

También menciona los 100 km del Caribe, que cruzan Valle Nuevo, y otras oportunidades vinculadas al senderismo, la escalada y la exploración.
«Tenemos una oportunidad de oro con el turismo deportivo», sostiene. Para ella, el valor diferencial del país está en la combinación de escenarios. «Imagínate poder correr en la montaña y luego disfrutar de nuestros ríos color turquesa o de nuestras playas. Esa mezcla es única».
Herrera insiste en que ese potencial va más allá del senderismo. Habla de escalada en paredes naturales, rutas en cuevas y espacios todavía poco explorados que podrían atraer a un perfil internacional de viajeros interesados en naturaleza, desafío físico y experiencias auténticas.

Fui a la montaña para sanar mi corazón. Hoy veo que República Dominicana tiene una oportunidad de oro con el turismo deportivo y el contacto auténtico con la naturaleza.





Mientras tanto, su propio proyecto deportivo continúa en marcha. Aún le falta completar la ruta en esquí hacia el Polo Norte para cerrar el Grand Slam. Las expediciones han sido canceladas en tres ocasiones por cuestiones logísticas relacionadas con el acceso desde Rusia. Sin embargo, mantiene intacta la determinación. «Sigo entrenando para que, cuando la oportunidad llegue, yo esté preparada. Eso es lo que llaman suerte».
Su historia demuestra que las cumbres no siempre se conquistan con el primer ascenso. A veces se alcanzan mucho antes, en el momento en que una persona decide levantarse después de la pérdida, caminar hacia el silencio de la montaña y descubrir que, en medio del hielo o del viento, también puede reconstruirse una vida.



ADRIAN R. MORALES
EDITOR DE CONTENIDO
REVISTA BOHÍO

I ADRIAN_R_MORALES | ADRIAN.EDITOR@GMAIL.COM

En el litoral de La Romana, la hospitalidad se manifiesta como un escenario de alta precisión donde el cuerpo y la técnica alcanzan su máximo nivel de expresión. Casa de Campo Resort & Villas trasciende el concepto tradicional de alojamiento y se posiciona como un nodo geográfico donde el rendimiento físico y la maestría técnica ocupan el centro de la escena.
En una época definida por la búsqueda de la excelencia personal y la disciplina competitiva, este enclave dominicano articula un ecosistema donde cada práctica recibe el trato de una competición de alto nivel.

Para comprender la estructura de este proyecto, conversamos con Andrés Pichardo Rosenberg, presidente del resort. Su enfoque, ajeno al del gestor hotelero convencional, responde al de un estratega que sitúa al deporte como el eje gravitacional de toda la experiencia del huésped.
La permanencia de un complejo de esta magnitud en la cima de la preferencia global evita la inercia. Demanda una inversión intelectual y material sin pausas. Garantizar instalaciones bajo los estándares de la PGA o normativas del polo de alta competencia requiere una visión ajena al simple valor inmobiliario.
«En Casa de Campo Resort & Villas el turismo deportivo forma parte esencial de nuestra identidad. Nuestra estrategia se basa en la inversión continua en infraestructura de clase mundial, una programación deportiva activa durante todo el año y alianzas con federaciones y marcas extranjeras», explica
Pichardo Rosenberg. Esta filosofía atrae a un perfil de visitante que rechaza el descanso pasivo y persigue la superación técnica.
Según el presidente, la recurrencia de eventos de gran trascendencia y la alta tasa de repetición de los atletas aseguran la sostenibilidad de la modernización a largo plazo. Este modelo alimenta un flujo de viajeros comprometidos con la excelencia que dinamizan la marina y los centros gastronómicos del resort.
El estruendo del tiro al plato destaca como un referente histórico en su centro de tiro de casi un millón de metros cuadrados, uno de los más completos del hemisferio. Sin embargo, el complejo potencia ahora una disciplina que apela a la serenidad y la exactitud absoluta: el arco y flecha. Esta adición se aleja de la simple actividad recreativa. Representa una instalación renovada y rigurosa para quienes entienden el tiro con arco como un diálogo entre la concentración mental y la ejecución física.
El nuevo campo de tiro cuenta con diez estaciones de práctica bajo estándares de torneo. La disposición de los carriles incluye dianas de estilo profesional y objetivos de tamaño real. Estos elementos permiten que tanto el neófito como el arquero experimentado encuentren un desafío a su medida. Bajo la guía de instructores certificados, el huésped se sumerge en la biomecánica del tiro. Perfecciona la postura, el anclaje de la flecha y el control de la respiración en un contexto que equilibra la tensión del arco con la quietud del paisaje. Esta apuesta por la arquería refuerza la intención de cubrir todo el espectro de la habilidad motriz: desde la potencia de los deportes náuticos hasta la sutileza de la puntería.
Sobre la rentabilidad de estas apuestas, Pichardo Rosenberg es enfático: «El turismo deportivo en Casa de Campo es una unidad
de negocio madura. Genera ingresos directos a través de torneos, academias, membresías y eventos corporativos, además de estimular el consumo en villas, marina, restaurantes y servicios complementarios».
El golf: un patrimonio de ingeniería y paisaje
El golf en Casa de Campo representa el diálogo más exitoso entre el diseño humano y el entorno natural. Los campos creados por Pete Dye son obras de ingeniería que colocan a República Dominicana en el mapa de la élite deportiva global. Mantener el emblemático Teeth of the Dog en condiciones de competición requiere una supervisión especializada, equipos técnicos certificados y sistemas de drenaje de vanguardia.

Pichardo Rosenberg resalta el peso de este legado en la proyección nacional: «Los campos diseñados por Pete Dye, incluido el emblemático Teeth of the Dog, han sido consistentemente reconocidos entre los mejores del Caribe. Esta proyección internacional posiciona a la República Dominicana como un destino líder de golf, al atraer torneos, jugadores profesionales y prensa especializada que amplifican la reputación del país en el ámbito deportivo global». Esta infraestructura actúa como una plataforma de visibilidad que convierte al complejo en un escenario de relevancia para competiciones de alto rendimiento.
La capacidad de adaptación define la vigencia de este destino. El antiguo centro de tenis evoluciona hasta convertirse en el Racquet Center, la instalación más completa de su tipo en el Caribe. Bajo la dirección técnica de Matías Territoriale, este espacio integra 11 canchas de arcilla Har-Tru con un sistema de secado rápido y una pista de superficie dura Plexipave. Esta última resulta idónea para quienes entrenan con la mirada puesta en torneos de la magnitud del US Open.


Además, la expansión a cuatro canchas de pádel con iluminación LED y la incorporación de cuatro canchas permanentes de pickleball demuestran agilidad para integrar las tendencias actuales de bienestar.
El polo sigue como pilar de elegancia y potencia. Con tres canchas de tamaño reglamentario y un Centro Ecuestre que gestiona más de 250 caballos, el resort ofrece una infraestructura profesional. Incluye clases impartidas por jinetes calificados y el alquiler de ponis de polo de raza cuarto de milla, famosos por su agilidad. Es un ambiente donde el espectador y el jugador conviven en un calendario que atrae a las figuras más influyentes de la disciplina entre noviembre y abril.
La evolución de Casa de Campo se apoya hoy en la innovación y la precisión técnica. El atleta contemporáneo no solo busca practicar su disciplina, sino comprender su propio rendimiento a través de la ciencia aplicada al deporte. En este sentido, el complejo incorpora herramientas de vanguardia para asegurar que la estancia de cada huésped se traduzca en un progreso real en su técnica personal.
Como conclusión de esta apuesta por la excelencia, Pichardo Rosenberg define el norte: «Nuestra visión es evolucionar hacia un concepto de rendimiento integral donde deporte, salud, bienestar y hospitalidad de lujo converjan en una experiencia completa». Esta estrategia configura un espacio donde la técnica, la naturaleza y el rigor redefinen el viaje deportivo en el siglo XXI.


CCada rincón de Puntacana Resort constituye el escenario perfecto para su viaje. A escasos minutos del Aeropuerto Internacional de Punta Cana, los huéspedes reciben un servicio excepcional desde el primer instante. El complejo garantiza una llegada VIP fluida, resorts de clase mundial y experiencias creadas para inspirar.
Desde el icónico Tortuga Bay de Oscar de la Renta hasta The Westin Puntacana, el paraíso constituye una realidad tangible. Es el lugar donde las pasiones, los sueños y los recuerdos inolvidables cobran vida. Tortuga Bay es un hotel de 13 villas privadas con 30 habitaciones frente a la playa. Posee el sello exclusivo de Oscar de la Renta, quien residió con orgullo durante sus últimas dos décadas en Punta Cana. Por su parte, The Westin Puntacana dispone de 200 habitaciones con vista al mar, cuatro restaurantes temáticos, un bar de cigarros artesanales, servicio de transporte de cortesía y un centro de convenciones para cuatrocientas personas.

Este edén del este dominicano satisface a los huéspedes exigentes y a los paladares refinados. Ofrece una selección variada de platos a la carta y ambientes creativos bajo la dirección de chefs de clase mundial. Los visitantes exploran y nadan en los manantiales de agua dulce de la Reserva Ecológica Ojos Indígenas, un bosque tropical de poco más de 6 kilómetros cuadrados dedicado a la conservación, la investigación y la recreación.
En Puntacana Resort cada detalle inspira historias memorables: una partida de golf frente al Caribe, un momento de bienestar absoluto, una escapada romántica o un día en playas de arena blanca. Esta estancia marca el inicio de su propio capítulo en el paraíso. Sus dos campos de clase mundial —La Cana Golf Club y Corales Golf Club— ofrecen escenarios incomparables donde el reto, la belleza natural y la excelencia convergen.
La Cana Golf Club, diseñado por P.B. Dye, cuenta con 27 hoyos divididos en tres recorridos espectaculares: Tortuga, Hacienda y Arrecife. Catorce de estos hoyos poseen vistas directas al mar Caribe. Corales Golf Club, creación de Tom Fazio estrenada en 2010, goza de prestigio internacional como sede del Corales Puntacana Championship del PGA TOUR. Este campo de 18 hoyos, con seis frente al mar, culmina con el emblemático Codo del Diablo, uno de los finales más impresionantes del golf mundial.


El Corales Puntacana Championship genera beneficios a la economía local y posiciona a República Dominicana como un destino de golf de primer nivel. Fruto de una estrategia de marketing impecable, la edición de 2023 obtuvo el premio a la “Mejor Iniciativa de Marketing” en los galardones del PGA Tour frente a 54 torneos. Además, la revista Mercado reconoció al Corales Puntacana Championship PGA Tour Event como The Best of DR en la categoría de Torneo de Golf Internacional.
Estos premios reflejan el trabajo de un equipo de 300 personas y 600 voluntarios. Su labor de organización y mantenimiento hace posible un evento de esta magnitud y ensalza la capacidad local para crear iniciativas de impacto global.

El Corales Puntacana
Championship hizo historia en 2025. El sudafricano Garrick Higgo se coronó como el nuevo “Rey de Corales”, al lograr un triunfo sorpresivo tras los errores de Joel Dahmen en los últimos hoyos, quien lideró las tres rondas previas de la competencia.
Como dicta la tradición, el campeón recibió el trofeo en el green del hoyo 18 ante miles de aficionados testigos de este hito deportivo. El trofeo, la tradicional chacabana blanca y el sombrero insignia de Corales, fueron entregados por Frank Elías Rainieri, presidente y CEO de Grupo Puntacana; Frank Rainieri, fundador y presidente del consejo de directores de Grupo Puntacana; y Stephen Cox, árbitro en jefe del PGA TOUR. Estuvieron acompañados por los edecanes de logística Manuel Sajour, Julio Díaz, Hiram Silfa, Hernando Núñez, Jay Overton y Cledy Córdoba.
El torneo alcanza siete mil quinientos millones de impresiones en medios digitales e impresos de 153 países y llega a tres millones cuatrocientos mil televisores en Estados Unidos. Esta visibilidad fortalece la oferta local y consolida al país como referente del turismo de golf en la región, lo que atrae más eventos de primera categoría.
El Corales Puntacana Championship funciona como una plataforma que impulsa el turismo y proyecta al país en veintiocho idiomas. Además de pertenecer al calendario oficial del PGA TOUR desde 2018, el contrato asegura su permanencia para 2026 y 2027. Este torneo impacta en la comunidad: genera empleos, promueve el deporte entre los jóvenes locales y destina fondos a proyectos sociales, educativos y de salud.
Corales es un referente internacional y constituye uno de los eventos alternos más importantes para la PGA Tour. La presencia de los aficionados define el evento. Ellos acompañan a sus jugadores favoritos en todo momento. Para
ellos, el resort dispone de áreas mejoradas con opciones de comida, música en vivo tras el torneo y entretenimiento para toda la familia.
La próxima cita tendrá lugar del 13 al 19 de julio de 2026. Se esperan 144 jugadores por primera vez gracias a la alianza de DP World con la Fedex Cup. El premio consistirá en una bolsa de cuatro millones de dólares.
En Puntacana Resort, el golf se vive, se siente y se cuenta. Cada edición del Corales Puntacana Championship reafirma el compromiso con la excelencia, la hospitalidad y el desarrollo del deporte en República Dominicana. Aquí, donde el mar abraza los fairways y la tradición se une a la innovación, nacen historias que trascienden el tiempo.

Más información: Puntacana.com












































RRepública Dominicana consolida su posicionamiento como un destino turístico cada vez más diversificado y competitivo. Más allá del tradicional sol y playa, el país fortalece nichos estratégicos de alto valor como el turismo deportivo, un segmento que integra entrenamiento de alto rendimiento, eventos internacionales, bienestar y movilidad global. En este escenario, Médico Express se posiciona como un aliado estratégico clave, al aportar infraestructura sanitaria de primer nivel, respaldo clínico especializado y estándares internacionales que elevan la competitividad del destino.
Ubicado en Santo Domingo Este, a pocos minutos del Aeropuerto Internacional de Las Américas, Médico Express ha desarrollado un modelo ambulatorio integral bajo el concepto «Todo lo que necesita tu salud en un solo lugar». Este enfoque integral incluye urgencias, medicina deportiva, ortopedia especializada, radiología avanzada, subespecialidades clínicas, laboratorio e imágenes diagnósticas de alta resolución, lo que permite ofrecer una atención rápida, segura y coordinada a atletas, delegaciones y organizadores de eventos deportivos nacionales e internacionales.

El turismo deportivo moderno exige, además de buena hotelería e instalaciones atléticas, respaldo médico confiable, tecnología diagnóstica avanzada y capacidad de respuesta inmediata ante cualquier eventualidad. En ese sentido, Médico Express ofrece cobertura en medicina deportiva que incluye ortopedia y traumatología especializadas, radiología musculoesquelética avanzada, resonancia magnética 1.5 Tesla potenciada con inteligencia artificial, tomografía computarizada de 128 cortes, sonografía de alta resolución, chequeos preparticipativos, evaluaciones cardiovasculares y atención de urgencias ambulatorias.
Esta capacidad diagnóstica de alta precisión permite abarcar desde evaluaciones preventivas hasta lesiones agudas, al reducir los tiempos de recuperación y optimizar las decisiones clínicas. En el alto rendimiento,
disponer de estudios especializados de manera inmediata representa un diferenciador competitivo tanto para atletas individuales como para equipos profesionales que eligen el país como sede de entrenamiento, torneos o concentraciones.
Un elemento distintivo que fortalece el posicionamiento de Médico Express es su liderazgo en certificaciones internacionales: es el centro de salud con más profesionales CMTP (Certified Medical Tourism Professional) del mundo, lo que evidencia su preparación especializada para atender pacientes extranjeros. También es el primer centro de salud certificado Fitwel en Latinoamérica, al integrar bienestar y sostenibilidad en su infraestructura, y el primero en Centroamérica y el Caribe acreditado por Global Healthcare Accreditation, lo que reafirma su compromiso con la calidad, la seguridad del paciente y la excelencia en la experiencia internacional.
Estas credenciales fortalecen la operación interna del centro, y proyectan una señal clara al mercado global: la República Dominicana cuenta con respaldo sanitario alineado con estándares internacionales. Para federaciones, academias y organizadores de eventos deportivos, esta confianza resulta determinante al seleccionar un destino.
El crecimiento del turismo deportivo está estrechamente vinculado a la movilidad internacional y a la articulación multisectorial. En este contexto, el Departamento Internacional de Médico Express desempeña un rol fundamental al coordinar la atención de atletas extranjeros, gestionar comunicación bilingüe, facilitar estudios diagnósticos y articular procesos con aseguradoras internacionales. Esta estructura permite ofrecer un acompañamiento personalizado y tiempos de respuesta ágiles.
Médico Express ha consolidado alianzas con equipos de Grandes Ligas, como la academia nacional de Los Angeles Dodgers,
lo cual fortalece la integración entre deporte profesional y respaldo médico especializado. Esta vinculación refuerza la percepción de seguridad y profesionalismo del destino y genera confianza en programas de formación, desarrollo y alto rendimiento.
Además, la articulación con el sector hotelero y turístico contribuye a ofrecer soluciones completas que integran alojamiento, infraestructura deportiva y respaldo médico certificado. Esta sinergia posiciona a Santo Domingo como un hub regional competitivo para torneos, clínicas deportivas, campamentos de entrenamiento y eventos internacionales.
En el turismo deportivo, la prevención es tan importante como la atención de lesiones. Los chequeos preparticipativos permiten anticipar riesgos y fomentar una práctica segura. La disponibilidad inmediata de imágenes de alta resolución reduce la incertidumbre diagnóstica, evita traslados innecesarios y aporta tranquilidad a atletas, entrenadores y organizadores.


La nación avanza hacia un modelo turístico más diversificado, donde el deporte se convierte en motor económico, plataforma de proyección internacional y generador de valor agregado, y la infraestructura sanitaria se vuelve clave para la competitividad del país.
El centro asume este compromiso con visión de largo plazo, ya que integra innovación tecnológica, certificaciones internacionales, alianzas estratégicas y un enfoque centrado en la experiencia del paciente-atleta. En la convergencia entre salud, turismo y rendimiento, Médico Express reafirma su propósito: «todo lo que tu salud necesita en un solo lugar»; de esta manera se fortalece el turismo deportivo dominicano y se eleva la confianza internacional en nuestro destino.
Más información: medicoexpressrd.com

Por Sadam Morales
SAMMORALESG@GMAIL.COM


RRepública Dominicana ha consolidado su nombre en los catálogos globales como el destino idílico de sol y playa. Sin embargo, detrás de las medallas olímpicas y de los estadios que se estremecen con la actuación de nuestras estrellas existe un motor silencioso pero determinante: el sistema de educación física escolar. Para el Instituto Nacional de Educación Física (INEFI), esta disciplina es el primer eslabón de toda la cadena del turismo deportivo; no se puede aspirar a ser un referente regional sin una base sólida de formación desde la escuela.
Bajo la gestión de Alberto Rodríguez, el INEFI ha desplegado un programa de alcance masivo basado en la premisa de que el deporte escolar siembra los atletas, entrenadores y técnicos que sostendrán el modelo de turismo deportivo sostenible del país. Esta apuesta por robustecer la base de la pirámide busca que el éxito dominicano no dependa del azar, sino de un sistema institucionalizado de alta competitividad, así lo afirma Rodríguez en entrevista exclusiva con la revista Bohío
A menudo se celebra el éxito de nuestras estrellas en el exterior, pero eso es solo la cúspide. ¿Cómo está robusteciendo el INEFI la base de la pirámide en las escuelas para asegurar que el sistema deportivo nacional sea sostenible y, sobre todo, competitivo a largo plazo?

Nuestra prioridad ha sido fortalecer la base. Lo hacemos ampliando la cobertura del deporte escolar, garantizando utilería, mejorando infraestructuras, capacitando docentes y creando programas inclusivos como marchas escolares, tanda extendida deportiva y deportes especializados. Desde el INEFI estamos institucionalizando esos procesos para que el talento no dependa del azar, sino de un sistema que detecta, forma y proyecta desde edades tempranas.
Un programa nacional de esta envergadura exige una actualización constante. En términos de pedagogía y estándares técnicos internacionales, ¿cuáles han sido las innovaciones más disruptivas que han implementado en la formación del cuerpo docente para elevar la calidad de la enseñanza?
Hemos apostado a una educación física moderna, con enfoque pedagógico y técnico. Hemos impulsado la formación continua del docente, especialización por disciplinas y alineación con estándares internacionales. Además, hemos integrado la educación física con la recreación, la inclusión y la formación en valores, entendiendo que el maestro hoy no solo entrena, sino que forma integralmente al estudiante.
En la carrera por la competitividad, la detección temprana es vital. ¿Bajo qué protocolos técnicos están operando hoy los maestros para garantizar que un talento joven en una provincia remota sea captado y proyectado hacia los circuitos internacionales?

Estamos fortaleciendo la detección temprana a través de torneos escolares, festivales deportivos, Juegos Escolares Nacionales y programas especializados como atletismo, natación y golf escolar… El objetivo es que ningún talento se pierda por falta de oportunidades o ubicación geográfica.
Gestionar el Programa Nacional de Educación Física Escolar es un desafío de logística pura. ¿Cuáles son los pilares administrativos que permiten hoy que los recursos, el equipamiento y la supervisión docente lleguen con rigor y eficiencia a cada centro educativo del país?
La gestión se sostiene sobre planificación, descentralización operativa, supervisión constante y transparencia. Hemos fortalecido la coordinación con las regionales y distritos educativos, mejorado los sistemas de distribución de utilería y hemos abierto oficinas administrativas en Barahona, San Francisco de Macorís, Santiago, Bayaguana y San Pedro de Macorís.
La infraestructura deportiva escolar suele ser el corazón de muchas comunidades. ¿Cómo se planifica esta inversión para que esas instalaciones no solo sirvan al currículo escolar, sino que fortalezcan la capacidad de las provincias para acoger eventos que dinamicen el turismo local?
Cada inversión en infraestructura se concibe con una doble función: educativa y comunitaria. Las instalaciones se planifican para servir al horario escolar, pero también para convertirse en espacios de uso comunitario y sede de eventos deportivos. Esto fortalece el tejido social, dinamiza la economía local y permite que las provincias desarrollen capacidad para albergar competencias regionales y nacionales, con impacto directo en el turismo interno.



Los Juegos Escolares representan una importante movilización en el país. ¿Cómo visualiza el potencial del INEFI para convertirse en un motor de turismo interno y en un promotor de la cultura deportiva en las comunidades anfitrionas?
Los Juegos Escolares son mucho más que una competencia; son un fenómeno social y cultural. Movilizan estudiantes, familias, entrenadores, personal técnico y visitantes. Esto genera actividad económica, identidad local y orgullo comunitario. Desde el INEFI visualizamos los Juegos como una plataforma permanente de turismo interno, integración regional y promoción de la cultura deportiva
en todo el país. Las dos versiones que hemos realizado de los Juegos han dinamizado ampliamente las economías de esas regiones durante el evento con la llegada de cientos de atletas y sus familiares, además de la construcción y remodelación de grandes obras deportivas.
Más allá de ser un destino de descanso, el país aspira a ser un «hub» de inversión deportiva.
¿Cuáles son los pasos que está dando el INEFI para que la formación escolar sea el principal argumento de que República Dominicana es una potencia deportiva en ascenso?
Estamos construyendo credibilidad institucional. Cuando un país demuestra que tiene un sistema de educación física organizado, cobertura nacional, eventos consolidados de deporte escolar, infraestructura funcional y talento en formación se vuelve atractivo para la inversión deportiva. Desde el INEFI estamos sentando esas bases con el fin de mostrar que República Dominicana no solo produce atletas, sino que tiene un modelo sostenible de desarrollo deportivo.
En un sector servicios tan exigente como el turismo, ¿de qué manera el rigor, la disciplina y el trabajo en equipo que el INEFI fomenta en las aulas terminan traduciéndose en un capital humano más profesional y resiliente para el país?
El deporte escolar forma carácter. La disciplina, la puntualidad, el respeto a las reglas, el trabajo en equipo y la resiliencia son valores que luego se trasladan al ámbito laboral. Un estudiante formado en educación física de calidad se convierte en un ciudadano más responsable, competitivo y preparado.
En su visita al ISFODOSU por el Día del Servidor
Público, nuestra campeona olímpica
Marileidy Paulino enfatizó la importancia de la preparación y el compromiso docente.
¿Cómo traduce el INEFI esa exigencia de una atleta de clase mundial en los requerimientos profesionales que hoy demandan a quienes ejecutan el Programa Nacional?
Esa exigencia es exactamente la que promovemos. Desde el INEFI demandamos compromiso, formación continua, ética profesional y vocación de servicio. El maestro de educación física es un formador de talentos y de ciudadanos. Por eso elevamos los estándares técnicos, promovemos la capacitación constante y fomentamos una cultura de excelencia, alineada con el nivel que exigen nuestros atletas de clase mundial y el país que aspiramos a construir.
ANITA GONZÁLEZ
SIGLER
REDACTORA
LUNAPARCHE@GMAIL.COM

IG: @ANITAGSIGLER
RRepública Dominicana se halla ante un punto de inflexión en su modelo de desarrollo. Tras décadas de éxito bajo el esquema de sol y playa, surge la Asociación Dominicana de Turismo Deportivo (ADOTURD), una entidad que busca transformar el potencial atlético en un activo financiero de alta precisión. Su fundador y presidente, Yerik Pérez, concibe esta iniciativa como una pieza estratégica para complementar el posicionamiento turístico que ya distingue al país. Esta labor se añade al esfuerzo consistente que los sectores público y privado han consolidado durante años.


La génesis de ADOTURD no responde a la improvisación. Pérez explica que el punto de partida fue la identificación de activos de clase mundial —hotelería, conectividad aérea e infraestructura— que carecían de una articulación intencional. La asociación nace con el fin de «ordenar, conectar y escalar los esfuerzos existentes a través de una plataforma de coordinación técnica». El objetivo es maximizar el impacto de las fortalezas nacionales y atraer inversiones que consoliden el liderazgo del país en un nicho de alto valor agregado.
Respecto a la realidad del mercado, el directivo precisa que, según ONU Turismo, el turismo deportivo representa cerca del 10% del gasto turístico global. En el contexto dominicano, las encuestas sitúan este interés en apenas un 2%. Pérez no ve este dato como una limitación estructural, sino un «indicador de oportunidades».
Sostiene que, más que obstáculos, lo que ha existido es una «oportunidad de mayor articulación y estructuración del deporte como producto turístico».
La estrategia de ADOTURD se centra en sumar y complementar. «No buscamos inventar nada nuevo, sino potenciar lo que ya funciona: conectando los eventos con la oferta hotelera, transformando casos de éxito en modelos replicables y proyectando una narrativa país», afirma Pérez.
Sello ADOTUR
Lograr que entidades como la Liga de Béisbol Profesional de la República Dominicana (LIDOM), la Asociación de Hoteles y Turismo de la República Dominicana (Asonahores) y el Comité Olímpico coincidan en una misma agenda constituye el reto más ambicioso de la organización. Pérez destaca que ADOTURD sirve como un «punto de convergencia donde la experiencia del deporte, la capacidad del sector turístico, el acompañamiento del sector financiero y la visión institucional se alinean bajo una misma hoja de ruta». La asociación no compite con los actores establecidos; por el contrario, los fortalece al asegurar que los esfuerzos individuales respondan a una visión común, escalable y con una medición rigurosa del impacto económico.
Para garantizar esta excelencia, la organización impulsa el Sello ADOTURD. Este distintivo de calidad se asienta sobre pilares irrenunciables, entre ellos la experiencia integral del evento, el rigor operativo y la sostenibilidad. Pérez define este sello como «una herramienta de acompañamiento y mejora continua, que permite elevar la calidad del turismo deportivo en el país y fortalecer el posicionamiento de República Dominicana como un destino confiable».
Desde su trayectoria en procesos regulatorios dentro de las Grandes Ligas de Béisbol (MLB), Pérez comprende que el capital requiere certidumbre. ADOTURD no promueve

reformas radicales, sino «mejoras específicas que permitan que los complejos deportivos de alto rendimiento y las academias internacionales encuentren en el país un entorno aún más competitivo». El plan incluye la optimización de procesos administrativos y el «afinamiento de los incentivos existentes para que los esquemas ya vigentes se adapten de forma precisa a proyectos de turismo deportivo».
En cuanto a la geografía del éxito, el directivo identifica un «gran salto» en la descentralización. Provincias como Pedernales y Miches poseen condiciones excepcionales para deportes de naturaleza y resistencia, mientras que Cabarete se afianza en el surf y kitesurf. Asimismo, destaca el impacto de las academias internacionales que atraen a familias por periodos prolongados. La meta es, para Pérez, que el país se convierta en un lugar donde «el deporte sea un motor permanente de desarrollo territorial y posicionamiento internacional».
La ambición de ADOTURD no se limita a la infraestructura; alcanza también la profesionalización del recurso humano. Pérez reconoce que, si bien la hospitalidad dominicana es un activo reconocido a escala internacional y una de las principales ventajas competitivas del país, el servicio al deporte de élite exige un paso más allá. Según el directivo, la atención a atletas de alto rendimiento y delegaciones profesionales requiere «capacidades especializadas que superan el servicio tradicional».

• Gestión de delegaciones y protocolos deportivos: se busca que el personal comprenda las dinámicas operativas, culturales y logísticas de equipos profesionales para ofrecer una atención personalizada y eficiente.
• Logística y operación de sedes: una capacitación enfocada en la coordinación técnica de las instalaciones y en la ejecución de eventos internacionales con altos niveles de precisión.
• Bienestar y privacidad del atleta: la aplicación de estándares internacionales que aseguren entornos adecuados no solo para la competencia, sino para la recuperación y el descanso absoluto de los deportistas.
Bajo esta premisa, la asociación impulsa el Hub de Talentos y una serie de programas académicos diseñados para «especializar, estandarizar y certificar la calidez natural del servicio local». Pérez aclara que la meta no es reinventar la hospitalidad dominicana, sino «potenciarla con formación técnica» para alinearla con las exigencias del deporte de clase mundial.
Con este ecosistema académico, ADOTURD aspira a convertir la vocación de servicio del talento dominicano en una capacidad técnica de alto nivel. Pérez enfatiza el objetivo primordial: asegurar que, cuando un equipo de élite elija a República Dominicana, encuentre no solo una infraestructura atractiva, sino también un capital humano «preparado para responder a las exigencias del deporte internacional».
• Como conocedor de nuestra geografía, ¿qué tres lugares de República Dominicana le recomendaría a un viajero que busca descubrir el país por primera vez?
Me gusta recomendar lugares que muestran la diversidad real del país. En cuanto a playa: Punta Cana, Las Terrenas, Miches, Pedernales, Bayahíbe, Cabarete y su entorno natural. Por otro lado, Constanza y Jarabacoa, por su clima y paisajes únicos.
• Ha estado ligado a la alta gerencia deportiva por décadas. ¿Cuáles son sus deportes favoritos para practicar en suelo dominicano y qué localidad considera que ofrece las mejores condiciones?
En lo personal, disfruto mucho ver a Rodrigo, mi hijo, jugar fútbol y acompañarlo en su proceso. Participar y vivir eventos formativos de alto nivel como la Barça Las Américas Cup o el MIC permite entender de primera mano el valor del deporte como experiencia familiar, formativa y turística. Esos torneos muestran cómo el fútbol, bien estructurado, no solo desarrolla talento, sino que activa destinos, genera convivencia y deja un impacto positivo en las comunidades.
• Entre la consultoría estratégica y la dirección de ADOTURD, ¿cómo disfruta Yerik Pérez su tiempo libre? ¿Cuáles son esos pasatiempos que le permiten desconectar?
Disfruto mucho el tiempo en familia, que para mí es esencial. También procuro hacer deporte de forma regular, no solo por salud, sino porque me ayuda a despejar la mente y a mantener disciplina y enfoque. Además, valoro los espacios tranquilos para leer, reflexionar y pensar con calma. Ese equilibrio entre familia, actividad física y pausa es lo que me permite recargar energías y mantener la perspectiva necesaria para el trabajo institucional y estratégico que realizo.

EEn la República Dominicana el deporte dejó de ser un simple pasatiempo para convertirse en un motor de divisas que mueve la aguja del Producto Interno Bruto. Banreservas, como el brazo financiero más robusto del país, entiende que su rol supera la custodia de activos. La entidad sitúa al turismo deportivo en un puesto preponderante de su tablero estratégico, consciente de que este segmento derrama beneficios en toda la cadena de valor nacional. No se trata de un simple patrocinio; es el financiamiento de una visión de desarrollo que genera empleos de calidad, atrae visitantes con mayor capacidad de gasto y asegura niveles de ocupación hotelera con una estancia más prolongada.
Para «el banco de todos los dominicanos», esta modalidad es la llave para diversificar la oferta turística tradicional. Al ser el líder del sistema financiero nacional, con una participación del 45 % de los financiamientos del mercado local otorgados al turismo, la institución otorga un peso estratégico determinante a este sector en su agenda a largo plazo. Desde el golf de clase mundial y los deportes acuáticos como el surf y el kitesurf, hasta el polo, el fútbol y los maratones de 5k y 10k, Banreservas respalda eventos que proyectan a la nación como un destino polivalente y seguro. Esta realidad identifica al turismo deportivo como una nueva oportunidad para sustentar una actividad económica que complementa al país como el principal destino de la región, y fortalece la marca país a través de las disciplinas atléticas.



Este respaldo no es solo una declaración de intenciones. La confianza de los inversores en una institución que simboliza garantía y seguridad permite que se financien proyectos que aumentan la infraestructura hotelera para recibir a estas delegaciones. Son complejos que integran marinas, villas deportivas y campos de golf de firma, instalaciones que cautivan a quienes visitan la isla por primera vez y deciden que este es el lugar para sus grandes inversiones. La visión integral de Banreservas impulsa la propuesta nacional frente al mundo y logra que el simbolismo del turismo deportivo cobre notoriedad cuando un atleta queda atrapado por la belleza del territorio dominicano.
Fútbol, golf y tenis: la nueva vitrina global de la inversión
Una muestra del firme compromiso de Banreservas con el turismo deportivo ha sido el apoyo a eventos internacionales de gran prestigio que eligen al país como sede. Un hito reciente y trascendental fue el patrocinio del MICFootball, considerado el torneo de fútbol base más prestigioso del mundo. Por primera vez en su historia, este evento se realizó fuera de España, lo que atrajo a un número sin precedentes de jugadores, entrenadores y celebridades extranjeras a visitar nuestra isla. La magnitud del torneo situó a República Dominicana en el mapa futbolístico global como un destino capaz de organizar eventos de máxima exigencia logística y comercial.

Clubes de la élite europea y estadounidense como el Real Madrid, FC Barcelona, Atlético de Madrid, Olympique de Marseille, Bayer Leverkusen, FC Porto, Inter de Miami, Galaxy de Los Ángeles y Santos FC, además de gigantes del cono sur como River Plate, Club América y Cruz Azul, se dieron cita en el país. Con la participación de más de 100 equipos procedentes de más de 20 países de los cinco continentes, este evento motorizó la atracción de turistas e inversionistas. Banreservas, consciente de esta importancia, fue un actor determinante para que el país fuera visto por millones de personas a través de la cobertura mediática de clubes de renombre. Asimismo, la celebración de la fase clasificatoria Sub-17 de la Concacaf 2026 en la región este reafirmó que el fútbol es ya una cuna para el turismo en todas sus vertientes.
El golf, por su parte, continúa como un pilar histórico del turismo de lujo. Los torneos MITRE y el Corales Punta Cana Championship, patrocinados por Banreservas, captan cada año la atención de miles de golfistas nacionales e internacionales que combinan el deporte con el reconocimiento de la belleza natural del país. Estos encuentros convierten a República Dominicana en el centro turístico de América Latina donde se dan cita los mejores golfistas del mundo y cobran fama internacional nuestros imponentes campos. Cuando un atleta de semejante nivel pisa suelo dominicano y experimenta la calidad de la infraestructura financiada por el banco, ese momento se traduce en riqueza, desarrollo y bienestar para todos los ciudadanos.
Como la entidad líder del sistema financiero nacional, Banreservas impulsa el turismo deportivo para fortalecer la marca país, dinamizar la economía local y consolidar a la República Dominicana como destino mundial.
El tenis tampoco ha sido la excepción en esta estrategia de apoyo irrestricto. En la segunda edición del República Dominicana Open 2026 (ATP Challenger 175) Copa Cap Cana, el banco de todos los dominicanos dijo presente. La reputación de este deporte a escala mundial es inmensa y el solo hecho de realizar un evento de esta naturaleza denota los grandes avances experimentados en materia de promoción turística. Esta sonoridad constante de la marca país en los circuitos internacionales no es casualidad, sino el resultado de un trabajo constante y programado que conjuga el esfuerzo de una nación que cree en el turismo y los deportes para garantizar el futuro de su gente.
jurídica y el retorno social de la pasión por la pelota
La presencia de Banreservas en escenarios internacionales como Fitur no es un acto protocolar. Es un mensaje de solidez para los desarrolladores de destinos deportivos de lujo que buscan un puerto seguro en el Caribe. Para un inversor extranjero, el sello del banco valida un compromiso real con el desarrollo en todas sus vertientes. Esta responsabilidad ha sido vital para el progreso económico del país. Gracias a ella, grandes proyectos de infraestructura turística se levantan bajo un clima de inversión extraordinario que pocos destinos en la región pueden igualar. La capilaridad del banco, con oficinas en cada rincón del territorio, permite un conocimiento profundo de las necesidades de cada comunidad y un análisis de crédito personalizado que apoya desde ciudades deportivas hasta complejos de entrenamiento de alto rendimiento.
El polo es otra disciplina que ha demostrado el valor del turismo deportivo, no solo como motor económico sino como instrumento para causas humanitarias. La undécima edición de la Copa
Británica de Polo, celebrada por la Cámara de Comercio Británica en el Club de Polo de Casa de Campo, contó con el patrocinio determinante de Banreservas. Este evento recaudó fondos para las fundaciones Hogar del Niño y Save the Children, y demostró que el espíritu deportivo puede encender el fuego de voluntades para ayudar a los más vulnerables. Una vez más, el banco estuvo ahí para cumplir su promesa de marca y su responsabilidad social.
En cuanto a los deportes más populares, Banreservas mantiene un respaldo histórico con el béisbol y el básquetbol. El apoyo a la selección dominicana en la FIBA AmeriCup 2025 y el acompañamiento a la selección nacional de béisbol con miras a la Serie del Caribe 2026 en Guadalajara, México, reflejan el compromiso de la institución con el orgullo nacional. Como aliado estratégico de la Lidom, el banco utiliza su respaldo institucional para dinamizar la economía durante la temporada invernal. Este apoyo atrae a fanáticos y jugadores desde el exterior, al lograr que los hoteles presenten niveles de ocupación envidiables. El deporte aquí es un activo económico que fortalece la hospitalidad y la alegría que nos caracterizan frente al mundo.
Un hito que marca la pauta en esta visión integral es el acuerdo de asesoría con Ifema para la construcción del Centro de Convenciones de Santo Domingo. Este espacio proyectará a la capital como un destino estratégico para cumbres, conferencias y espectáculos de gran escala en América Latina. Para Banreservas, este centro es una pieza fundamental para atraer eventos internacionales de trascendencia que activen un flujo constante de visitantes. Es la infraestructura necesaria para que República Dominicana compita en las grandes ligas del turismo de eventos.

En el plano ambiental el banco valora diseños que integren la eficiencia energética, el manejo responsable del agua y la conservación de las zonas costeras. Se buscan modelos que reduzcan la huella ecológica mediante una planificación territorial responsable. Es una visión que asegura que el desarrollo de hoy no comprometa los recursos del mañana. Tras los anuncios en Fitur 2026, el calendario de este año incluye el impulso a proyectos como la Copa Cap Cana, el Ladies Polo Club, Master of the Ocean, la Copa Larimar y la Avele Polo Cup. Banreservas se mantiene como el motor que impulsa una economía destinada a progresar.
Gracias a la confianza y aceptación de los dominicanos, la institución reafirma su liderazgo y continuará apoyando todos los sectores productivos de la nación. El énfasis especial en el turismo deportivo es una muestra de una nueva y genuina modalidad de promover la confianza en el destino. Este irrestricto compromiso hace de Banreservas más que un banco; lo convierte en el motor que impulsa la economía de un país destinado a brillar frente al mundo, siempre de la mano de la alegría y la hospitalidad que definen a nuestra gente.
Más información: Banreservas.com
LLa 46ª edición de la Feria Internacional de Turismo (FITUR) 2026 situó, una vez más, a República Dominicana en el epicentro de la inversión extranjera. Más allá de los pabellones de Ifema, el pulso real de esta actividad económica se sintió en la Galería de Cristal del Palacio de Cibeles. Allí, el Banco Popular Dominicano congregó a 450 líderes en una cena de gala que trascendió lo social para convertirse en una declaración de principios: el turismo del país caribeño ya no solo vende playas, sino una robusta infraestructura digital y una identidad cultural innegociable.
El evento, que transformó los 2,800 metros cuadrados del emblemático recinto madrileño en un jardín de framboyanes, sirvió de escenario para analizar el salto cualitativo de la media isla. Bajo una cúpula de dos mil cristales, la entidad financiera reafirmó su posición como el principal soporte económico del sector. Esta confianza se tradujo en cifras contundentes al cierre de la jornada: el banco acompañó las negociaciones de 36 proyectos que suponen una inversión total estimada en 6,200 millones de dólares, un respaldo que consolidó su trayectoria de más de tres décadas de apoyo especializado.

El momento central de la noche superó el protocolo. El Popular presentó su más reciente obra institucional, titulada Un salto de gigante. El viaje hacia una sociedad digital. Este libro actuó como un registro técnico sobre la evolución del ecosistema tecnológico dominicano. La publicación aborda pilares críticos para el inversor moderno como la inteligencia artificial aplicada a la gestión de destinos, la ciberseguridad como garantía de confianza para el capital extranjero y la inclusión financiera.
Christopher Paniagua, presidente ejecutivo de la entidad, subrayó que este despliegue tecnológico buscó consolidar al país como un destino moderno y confiable. Este enfoque hacia la modernidad tuvo una respuesta inmediata en los mercados; la demanda de crédito durante la feria superó las expectativas iniciales, pues los financiamientos previstos en 1,300 millones de dólares escalaron hasta los 3,100 millones de dólares al término de la cita en Madrid. De estas propuestas, el 90 % de los recursos tuvo como destino el sector hotelero, mientras que el resto se dirigió a fortalecer la oferta complementaria.
El ministro de Turismo, David Collado, se unió al reconocimiento de la banca como aliado fundamental. En un discurso que apeló a la determinación del pueblo dominicano, Collado destacó la capacidad del país para superar desafíos globales. El respaldo financiero a estos planes tendrá un efecto directo en la infraestructura nacional, con la construcción y remodelación de unas 14,000 habitaciones. En el plano laboral la puesta en marcha de estas iniciativas generará cerca de 13,000 empleos directos y otros 39,000 puestos de trabajo indirectos, lo que representa un impulso vital para la economía de las comunidades receptoras.









Un cambio relevante que se percibió en esta edición fue la desconcentración geográfica de los capitales. Aunque la región este conservó el 60 % de los proyectos, las zonas del norte y del suroeste agruparon el 40% de las inversiones de forma conjunta. Esta tendencia busca reforzar la diversidad de la oferta dominicana a través de la promoción de la cultura, la gastronomía y los paisajes de montaña. Luis E. Espínola, vicepresidente ejecutivo senior de Negocios Nacionales e Internacionales, destacó que la sinergia entre el Ministerio de Turismo y el sector privado fue clave para posicionar al país como un destino líder y atraer inversionistas con visión de largo plazo.
El cierre de la noche apeló a la economía creativa. Bajo el concepto «Sinfonía: Naturaleza y Ritmo», el merengue tomó una dimensión académica y elegante. El maestro José Antonio Molina, al piano y la dirección, junto a la fuerza interpretativa de Maridalia Hernández, elevaron los ritmos populares a una categoría sinfónica que cautivó a los principales directivos del sector hotelero mundial. Entre los asistentes figuraron nombres propios que decidieron el rumbo del turismo global, como Sabina Fluxá de Iberostar, Gabriel Escarrer de Meliá, Frank Rainieri y Frank Elías Rainieri de Grupo Puntacana, Abel Matutes de Palladium y Encarna Piñero de Grupo Piñero.
La intensa agenda de la entidad, que incluyó más de 54 encuentros institucionales y de negocios liderados por el equipo directivo y las filiales AFI Popular, AFP Popular y Servicios Digitales Popular, confirmó que la cita en Cibeles fue el espacio donde se terminaron de perfilar los proyectos que definirán la oferta de los próximos años. En definitiva, la gala en FITUR 2026 no fue un simple evento social, sino la confirmación de que República Dominicana entendió el juego de la modernidad: un país que florece a través de la tecnología, pero que se mantiene fiel a su ritmo y a su gente.





ARTURO LÓPEZ VALERIO

CFUNDADOR TABUGA SRL @ALOPEZVALERIO • WWW.ARTUROLOPEZVALERIO.COM
Cuando en 2018 escribía sobre la gobernanza de la atención y cómo el dispositivo móvil había secuestrado nuestra capacidad de enfoque, no imaginaba que esa misma lógica terminaría reconfigurando un sector que mueve 707 mil millones de dólares anuales, según Fortune Business Insights. El turismo deportivo dejó de ser un nicho para convertirse en un ecosistema donde convergen inteligencia artificial, biometría, conectividad de nueva generación y una pregunta para República Dominicana: ¿seremos el escenario o los arquitectos?
Las proyecciones globales oscilan entre 1,984 mil millones de dólares para 2034 (Fortune Business Insights, CAGR 11.79 %) y 5,279 mil millones para 2035 (Market Research Future, CAGR 18.2 %). Esa brecha entre estimaciones no es imprecisión metodológica. Es la huella de un sector cuya velocidad de transformación depende de variables tecnológicas que todavía están en fase de despliegue. Quien primero entienda esas variables captura el valor. Quien llegue tarde paga la franquicia.
Del boleto de avión al algoritmo de experiencia
He documentado durante años cómo la amnesia corporativa erosiona valor en las organizaciones locales. En el turismo deportivo global, la IA está haciendo lo contrario: construyendo memoria institucional del viajero. Asistentes virtuales como Cicerone —ganador del AI Tourism Awards 2024 organizado por SEGITTUR y FITUR— o Guidegeek, que opera desde WhatsApp, lo cual debería interesarnos en una región donde esa plataforma domina la comunicación, diseña itinerarios completos calibrados al perfil biométrico, las preferencias gastronómicas y la capacidad física del usuario.
Expedia Group, con más de 350 modelos de IA integrados en su plataforma y 900 mil millones de predicciones procesadas al día a partir de 70 petabytes de datos, reporta que sus socios integrados han registrado incrementos de hasta 20 % en conversión directa de búsqueda a reserva. Más que una innovación cosmética es una muestra de cómo la ingeniería de datos es aplicada a la emoción.
Para los operadores hoteleros, los algoritmos de precios dinámicos analizan ocupación, tendencias de búsqueda y calendario deportivo local en tiempo real. Según McKinsey, estos incrementos oscilan entre 10% y 15% en RevPAR (Revenue Per Available Room o ingresos por habitación disponible), aunque implementaciones más agresivas documentadas por STR Global alcanzan hasta
30 % en el primer año. Mientras tanto, buena parte de nuestra planta hotelera caribeña sigue operando con la lógica de temporada alta y temporada baja, como si el turista de 2025 consultara un almanaque en lugar de un modelo predictivo.
De los recintos a la infraestructura cognitiva
Cuando analizamos el concepto de computación dimensional que Apple introdujo con Vision Pro, observamos un paralelo directo con lo que ocurre en los recintos deportivos. El Orange Vélodrome de Marsella opera como laboratorio vivo del 5G, mediante una colaboración entre Orange Business Services y Ericsson: network slicing para garantizar transmisión en alta definición sin saturar la red, edge computing para sincronizar audio con la acción en milisegundos, y aplicaciones que permiten al espectador mezclar fuentes de sonido según su preferencia. El estadio dejó de ser un lugar, ahora es una plataforma.
Los gemelos digitales —réplicas virtuales de recintos y ciudades enteras— simulan flujos de multitudes para reducir hasta un 30% los tiempos de espera y anticipan fallos de infraestructura antes de que ocurran. Para los organizadores de Brisbane 2032, este ecosistema digital se considera tan estratégico como el concreto y el acero. Es la misma lógica que he propuesto para nuestras ciudades: dejar de medir el progreso por lo tangible y empezar a valorar la infraestructura invisible que sostiene la experiencia.

El segmento de turismo deportivo activo crece al 16,14 % anual según Fortune Business Insights (período 2024-2032), y aquí la transformación es profunda. El viajero ya no quiere contemplar; quiere participar, medir su rendimiento y compartirlo. Los wearables evolucionaron de contadores de pasos a herramientas de diagnóstico que
monitorizan variabilidad cardíaca, oxígeno en sangre y fatiga acumulada. Plataformas como Strava crearon ecosistemas donde la competición virtual y la geolocalización incentivan desplazamientos hacia destinos con rutas icónicas.
Según Persistence Market Research, aproximadamente el 73 % de la población global de la Generación Z prefiere experiencias de viaje inmersivas vinculadas a grandes eventos deportivos.
Es el mismo fenómeno generacional que suelo documentar cuando analizo la economía de la atención: estas generaciones no distinguen entre lo físico y lo digital. Para ellos, la experiencia es una sola, y el destino turístico que no lo entienda simplemente desaparece del radar algorítmico.
La brecha digital amenaza con convertir esta revolución en un privilegio concentrado.
Las pymes turísticas locales carecen del capital técnico para integrarse al ecosistema digital.
La recopilación masiva de datos biométricos plantea dilemas de consentimiento que nuestra regulación apenas intuye. Y la infraestructura de conectividad en zonas rurales del país sigue siendo insuficiente —por razones de asequibilidad— para soportar las experiencias que el mercado global ya demanda.

República Dominicana posee activos naturales extraordinarios que la tecnología podría potenciar exponencialmente. Playas, montañas, clima, biodiversidad. Pero la historia de nuestra región está marcada por un patrón que hemos documentado demasiado bien: somos el paisaje donde otros ejecutan su innovación. Lo hemos analizado en esta revista, con el comercio electrónico, lo hemos documentado con la inversión en IA —donde consumimos treinta dólares por cada uno que invertimos en desarrollo local— y lo vemos ahora con el turismo deportivo tecnológico.
La transición del «viaje para ver» al «viaje para vivir e interactuar» ya comenzó. Nuestro reto como destino no necesariamente es la infraestructura, sino la construcción de conectividad real, la formación del talento en IA aplicada, marcos regulatorios que protejan al visitante sin asfixiar al innovador, sumado a la decisión estratégica de dejar de ser consumidores netos de experiencias diseñadas por otros.
El turismo deportivo del futuro está conectado a la economía digital: quien controla los datos controla la narrativa. Y quien controla la narrativa captura el valor.


Por Adrian R. Morales
I ADRIAN_R_MORALES | ADRIAN.EDITOR@GMAIL.COM

PPor encima de las playas de arena blanca y el azul turquesa de Punta Cana, existe un mapa invisible trazado por voces y frecuencias. En la cima de la torre de control, José Daniel Suárez no solo vigila aviones; custodia la seguridad de miles de almas que ven en República Dominicana su destino soñado. A menudo, el turista que aterriza en el Aeropuerto Internacional de Punta Cana (PUJ) asocia el éxito del viaje a la calidez del hotel o la perfección del clima. Sin embargo, antes de que el primer pie toque tierra, una instrucción precisa garantiza que ese encuentro ocurra sin contratiempos. José Daniel Suárez, con 15 años de servicio activo y actual Secretario General de la Asociación Dominicana de Controladores Aéreos (ADCA), es una de las piezas maestras de este engranaje.

El camino hasta la silla de mando no fue una coincidencia, sino el resultado de una selección despiadada. Suárez recuerda que su ingreso al Instituto Dominicano de Aviación Civil (IDAC) fue un proceso de depuración extrema: de 800 aspirantes que aplicaron al concurso, apenas 50 lograron superar las evaluaciones psicotécnicas y entrevistas. Lo que siguió fue un curso intensivo de siete meses que combinó la teoría más abstracta de la navegación aérea con la práctica pura en simuladores.
Para Suárez, la magnitud de su responsabilidad no llegó con el primer micrófono, sino con el primer gran desafío. Aunque recuerda su debut como algo «surreal», fue tras su traslado al PUJ cuando la realidad lo golpeó de frente. «La primera vez que sentí el peso de esa responsabilidad fue cuando la situación de tránsito se tornó sumamente compleja y pensé: “si cometo un error, si olvido una posición, o si no respondo de manera oportuna, esto se va a complicar”», confiesa con la honestidad de quien sabe que en su trabajo el peso de una instrucción no admite vacilaciones.
Desmitificando el control aéreo
Es esa presión constante la que separa a un controlador aéreo de cualquier otro profesional. Se le suele confundir con el personal de rampa, aquellos que dirigen a los aviones hacia sus posiciones de parqueo con linternas. Suárez, con la paciencia de quien
ha corregido este error cientos de veces, aclara: «Sobresimplificando el concepto, la función principal del controlador de tránsito aéreo es evitar colisiones o separar aeronaves, tanto en el aire como en la plataforma».
En el Centro de Control vigilan el comportamiento de los vuelos, dan instrucciones para mantener separaciones críticas y coordinan con el aeropuerto cualquier anomalía. En la torre, son los directores de la orquesta en los despegues y aterrizajes. Pero no solo gestionan el metal; son la fuente principal de información meteorológica y de seguridad para los pilotos.
En un entorno como el Aeropuerto de Punta Cana, donde convergen tripulaciones de todos los rincones del planeta, el orden es la única norma posible. «Todos los pilotos tienen que hablarnos en inglés o en español al llegar a nuestro espacio aéreo», explica Suárez, y hace énfasis en la importancia de la fraseología aeronáutica, un sistema de comunicación estandarizado que no admite ambigüedades.
No obstante, el reto en Punta Cana no es idiomático, sino estacional y operativo. Debido a la naturaleza del turismo dominicano, los vuelos tienden a condensarse en franjas horarias muy específicas. «Esto presenta retos de

organización en rampa y priorización de las operaciones para así garantizar la seguridad y la mínima demora a cada operación», señala, y deja ver que su trabajo es un ejercicio de microgestión constante.
extremo
Para alguien que vive con la responsabilidad de miles de vidas diarias, el control del estrés no es un lujo, es una herramienta de trabajo. Cuando el cielo se satura, Suárez tiene un
método muy preciso para mantener la sangre fría: «En lo personal, mi principal herramienta para manejar el estrés es entrenar; es una manera eficaz que considero debería fomentarse más».
El ejercicio, comenta, es solo una parte; la verdadera clave reside en la sinergia con sus colegas. «Es muy importante mantener el ambiente laboral tan ligero como sea posible, ya que es fácil abrumarse en los momentos pico, y si no se tiene un entorno favorable y buena sinergia con los compañeros, eso es un peso agregado a la carga de trabajo».

El día a día en su puesto es una coreografía que comienza mucho antes de que el primer avión toque tierra. Su jornada arranca a las 6:00 a. m., seguida de un briefing esencial entre el personal de torre, aproximación, meteorólogos y supervisores de operaciones. Allí se disecciona cada detalle: desde las novedades operativas hasta cualquier incidencia climática.
«Durante todo el día la comunicación y coordinación con las demás dependencias de control es constante y fluida para poder mantener un flujo de operaciones óptimo», explica. Es un engranaje donde el error no tiene cabida, y donde la formación continua es, en sus palabras, «vital», dado que la aviación evoluciona a pasos agigantados tanto en tecnología como en procedimientos.
Sábado de tormenta: cuando la teoría se pone a prueba
Cuando se le cuestiona sobre cuál ha sido el desafío profesional más grande, Suárez prefiere hablar de «momentos» antes que de un único evento. Describe una tormenta perfecta: «Sábado en la tarde en meses de temporada alta, condiciones meteorológicas adversas en el espacio aéreo y espacios aéreos adyacentes, lo cual implica restricciones de salida, baja visibilidad, una cantidad absurda de coordinaciones internas y uno o varios tránsitos que declaran emergencia».
En esas situaciones la teoría se queda corta y lo que se impone es la sinergia. «Solo un equipo de trabajo dedicado, capacitado y armado de cohesión saca a flote un turno de trabajo así de cargado, y puedo decir sin temor a equivocarme que es lo que me ha tocado en esos turnos de trabajo en Punta Cana».
Para aquellos jóvenes que hoy miran al cielo con curiosidad, Suárez desmitifica la idea de que se requiere ser un genio de las matemáticas. «Más que una mente matemática, diría que la capacidad de combinar planificación, tiempo de respuesta y resolución de problemas, junto con un buen sentido de ubicación espacial, son actualmente las principales habilidades necesarias».
Es una profesión de disciplina, de visión y, sobre todo, de un compromiso inquebrantable con la seguridad del Estado. Porque, como bien apunta Suárez, el éxito turístico dominicano no sería posible sin este cuerpo de controladores: «Somos la primera y última línea de defensa del sistema de navegación aérea».
Al final, su labor trasciende el radar y los números. «No es cuestión de ego», confiesa con una humildad que define su carácter. «Cada vez que manejamos una situación apremiante de un vuelo, y nuestras acciones e instrucciones contribuyen a que ese vuelo complete su operación de manera segura, es la sensación del deber cumplido más increíble que existe. Nosotros los controladores somos un componente clave de todas esas estadísticas de éxito que colocan a República Dominicana como un polo turístico a escala mundial y como un referente de aviación segura en la región y en el mundo».




LSi la primera entrega exploraba el exilio como una herida que exige memoria y pensamiento crítico, esta segunda parte observa cómo la vida fuera del país de origen termina reorganizando la relación con la lengua, el oficio y la experiencia cotidiana. La diáspora no solo desplaza cuerpos: también transforma ritmos, amplía imaginarios y obliga a reescribir la pertenencia.
Las conversaciones reunidas aquí muestran cómo esa transformación ocurre en registros muy distintos. En unos casos la escritura se nutre de otros oficios de la palabra —la lexicografía, la edición, la investigación cultural— y desde allí regresa a la poesía con una conciencia más aguda del lenguaje. En otros, la experiencia migratoria se filtra en la memoria familiar, en la música popular, en el paisaje del mar o en la mezcla inevitable de acentos y vocabularios que acompaña a quienes reconstruyen su vida en otra orilla.
Lejos de concebir la diáspora como fractura definitiva, estas voces sugieren otra lectura: la lengua crece con el desplazamiento y la identidad se vuelve más porosa. Entre recuerdos de infancia, bibliotecas que quedaron atrás, nuevos ritmos caribeños y redes culturales que se tejen en el exilio, la escritura aparece como una forma de reorganizar el mundo.
Este segundo tramo prolonga el mapa iniciado en la primera entrega: un archivo de testimonios donde la literatura muestra que el tránsito no es únicamente pérdida. En esa intemperie —hecha de memoria, distancia y nuevas pertenencias— la escritura encuentra también una forma de recomponer la vida.
El silencio en la obra de Rosa Silverio (Santiago de los Caballeros, 1978) nunca es ausencia de sonido, sino el preludio de una revelación. Para ella, escribir constituye un acto de desobediencia y, al mismo tiempo, un ejercicio de rescate. Hay en sus versos una humedad antigua, la de aquel techo de zinc en Matanzas donde la lluvia golpeaba con la fuerza de un dictado biológico. Pero también hay una frialdad lúcida, la de quien ha tenido que cruzar el océano para encontrar, en la distancia de Madrid, la libertad necesaria para nombrar el acoso, el duelo y las sombras del poder.
Ganadora del Premio Nacional de Poesía Salomé Ureña y del Letras de Ultramar, Silverio se sitúa hoy como una figura central en la literatura dominicana de la diáspora. Su voz no busca la complacencia del aplauso; busca la transformación del lector a través de una confesión que, aunque parezca nacer de la entraña, es el resultado de un trabajo riguroso de selección y ritmo. Estamos ante una autora que ha hecho del exilio su trinchera y de la palabra su única casa verdadera.
El cafetal y el rocío: la génesis del imaginario
El origen de la sensibilidad poética de Silverio no se encuentra en las bibliotecas, sino en el campo de su abuela Reya. En ese entorno rural de Matanzas comenzó a construir de pequeña un inventario de sensaciones que hoy sostiene el andamiaje de su obra.

«Recuerdo la casa con techo de zinc donde se escuchaba el golpetear de la lluvia cuando el cielo se desaguaba», evoca. «El fogón de leña, el pilón donde machacábamos el café del cafetal del viejo Luis, el olor del tabaco secándose en el rancho». A ese paisaje pertenecen también el canto de las chicharras, la mata de mango que sombreaba el patio y el perro Bucanero que acompañaba las tardes familiares.
Ese repertorio de imágenes terminó por convertirse en el primer archivo emocional de su poesía. En su obra el pasado no funciona como refugio nostálgico, sino como una fuente de lucidez. El ritual de limpiarse los ojos con el rocío de las hojas de yuca al amanecer aparece en sus versos como metáfora de la mirada que el artista
debe preservar. Esa memoria rural le permite mantener un pie en la isla incluso cuando su vida transcurre en la geografía urbana de España.
La confesión poética: entre el testimonio y la invención
Silverio se adscribe a la corriente confesional, pero su manejo del «yo» poético exige una lectura atenta que no caiga en el error biográfico. «Escribo lo que me va pidiendo el poema y no solo recreo, sino que creo», afirma. Para la autora, el poema es un espacio donde la realidad se expande gracias a la inventiva. Puede hablar de vicios que no posee o de experiencias ajenas como si fueran propias, porque la fuerza del texto reside en la verosimilitud emocional, no en el dato estadístico.
En este ejercicio de desnudez literaria, Silverio rechaza la autocensura. El pudor, a su juicio, es una trampa que limita la profundidad de la experiencia sensitiva. «Siempre hay detalles que se quedan en el tintero», admite, aunque procura no dejar que la prudencia empobrezca el poema.
Insiste en que la emoción necesita disciplina: «El poema no debe ser un vómito, sino una experiencia sensitiva profunda y transformadora». Su paso por el periodismo también influyó en esa relación exigente con el lenguaje. «Del periodismo aprendí a sintetizar y a escoger mejor las palabras», explica. Esa formación dejó una huella visible en su escritura: versos depurados, economía expresiva y una atención constante al peso específico de cada término.
Huerga & Fierro: el puente que rompió el aislamiento
La trayectoria de Rosa Silverio en España tiene un punto de inflexión decisivo: su encuentro con Antonio J. Huerga y Charo Fierro. Esta editorial, referente de las letras en español que en 2025 cumplió medio siglo, se convirtió en el hogar literario de la autora tras un «flechazo instantáneo» que la llevó a publicar Matar al padre bajo su sello.
La historia editorial tuvo su giro inesperado. Cuando envió el manuscrito a varias editoriales españolas, una de ellas llegó a ofrecerle contrato. «Lo firmé», cuenta. Poco después recibió la llamada de Antonio Huerga. «Algo en su voz me dijo que esa era la editorial». Con la ayuda de su entonces esposo, el abogado Miguel Ángel, logró rescindir el acuerdo y publicar el libro en Huerga & Fierro.
Ese gesto marcó un precedente. «Yo fui la primera escritora dominicana publicada por Huerga & Fierro», señala con orgullo. Lo que comenzó como un vínculo profesional se convirtió en una alianza literaria que ha abierto el catálogo de Huerga & Fierro a autores dominicanos en el mercado europeo. Charo y Antonio, a quienes Rosa describe como «dos quijotes modernos», han demostrado una pasión por la literatura que ignora fronteras. Cada año, su llegada a la Feria Internacional del Libro de Santo Domingo representa una esperanza para los autores locales, pues ellos se han convertido en una ventana de legitimación y respeto que a menudo escasea en nuestro territorio.
En su poemario Matar al padre, Rosa realiza un acto quirúrgico sobre las estructuras sociales que moldean la violencia. La premisa de que «lo personal es político» guía el tránsito del duelo por la muerte física del progenitor hacia una crítica profunda al machismo. La formulación, recuerda, procede de un ensayo de la feminista Carol Hanisch publicado en 1970. A partir de ese principio, el padre deja de ser solo una figura familiar para convertirse en un símbolo de estructuras culturales que se reproducen de generación en generación.
«Mi padre fue el producto de una sociedad marcada por el machismo, la indiferencia y el abuso de poder», afirma. La obra se aleja así de la mera experiencia individual para reflejar un dolor colectivo que atraviesa la historia social dominicana. La publicación del libro coincidió con un periodo de fuerte movilización social en España. El movimiento del 15M, que ocupó plazas y calles en varias ciudades del país, influyó de forma directa en su conciencia política. «El 15M me ayudó a reconocer y levantar mi voz», recuerda. Ese contexto reforzó su convicción de que la poesía puede dialogar con los conflictos del presente sin renunciar a la exigencia estética.
En otros trabajos como Mujer de lámpara encendida, Silverio equilibra esa urgencia de denuncia con una exigencia estética innegociable. «No quería sacrificar la orfebrería, la belleza del poema para que prevaleciera el discurso político». Su intención
es evitar el panfleto y convertir la protesta en una experiencia estética duradera.
La diáspora como liberación y espacio crítico
La decisión de residir fuera de República Dominicana no se limitó a la búsqueda de nuevos horizontes; respondió a un entorno cultural que la autora describe como asfixiante. «Yo sí puedo decir que he vivido acoso y que ha sido terrible», afirma con franqueza. Ese ambiente influyó en su decisión de marcharse. En España encontró un ambiente distinto para ejercer su voz.
«Para mí fue muy liberador poder vivir en una sociedad que respetaba mi espacio personal». Desde la distancia, dice, su escritura cambió. «Antes ya era contestataria, pero después de emigrar comencé a escribir con más propiedad». La experiencia del desplazamiento transformó su relación con la identidad. Silverio reconoce que emigrar implica una ruptura dolorosa, a la vez que abre nuevas posibilidades de crecimiento. «A veces nos aferramos tanto a la raíz que olvidamos que también podemos florecer y volar».
Antologar para combatir el silencio
El compromiso de Rosa con sus contemporáneas se cristalizó en la antología No creo que yo esté aquí de más. En este volumen, publicado por Huerga & Fierro, la autora reunió a cuarenta y siete poetas vivas
para demostrar la fuerza de la escritura femenina dominicana. «Quise incluir solo poetas vivas, mayores de treinta años y con al menos un libro publicado», explica. El criterio buscaba presentar voces con una trayectoria definida. «La idea no era hacer algo exclusivo».
Al priorizar a autoras residentes en el país y en la diáspora, Silverio rompió con los esquemas de exclusión que suelen regir este tipo de proyectos. Al mismo tiempo señala la deuda que la crítica mantiene con figuras olvidadas como Melba Marrero de Munné o Carmen Natalia, relegadas durante años por razones políticas o de género. Desde su labor como editora y fundadora de Querer Editorial, así como desde el periodismo cultural, Rosa ha contribuido a mantener abiertas esas discusiones.
Vivir en distintos barrios de Madrid ha aportado un matiz urbano a la poesía de Silverio, pero la naturaleza sigue presente como una obsesión constante. Los árboles y las flores se mezclan con el asfalto madrileño en un diálogo que enriquece su lenguaje. A pesar de los premios y del reconocimiento internacional, se define como una mujer cercana que rehúye el aura de misterio que algunos poetas adoptan tras el éxito. Para ella, la literatura es un oficio de cercanía y testimonio.
El exilio dejó una huella visible en su obra. La tristeza dejó de ser un episodio para convertirse en materia de reflexión y de forma. Entre la memoria de Matanzas y los años fuera del país, la poesía de Rosa Silverio continúa interrogando el vínculo entre raíz y distancia.


Bismar Galán nació en un paraje de la Sierra Maestra, en el oriente de Cuba, donde la palabra escrita apenas tenía presencia cotidiana. En aquella zona rural los periódicos no llegaban y la escuela quedaba lo bastante lejos como para convertir cada jornada escolar en una travesía. Aprendió a leer y escribir a los ocho años. Antes de eso conoció el mundo por otros caminos: la memoria oral de la familia, la observación del paisaje y la vida comunitaria de la montaña.
Ese punto de partida vuelve sorprendente la trayectoria posterior. Galán ha publicado más de cuarenta libros entre narrativa, poesía, literatura infantil, ensayo pedagógico y textos de reflexión cultural, obra que además le ha valido múltiples premios literarios. La cifra adquiere otra dimensión cuando él mismo recuerda sus orígenes con ironía: «Se supone que yo no debería ser escritor».
En su infancia tampoco existió una biblioteca que despertara una vocación temprana. Hubo monte, silencios largos y una familia amplia que enseñó a escuchar historias. También una hepatitis que lo obligó a pasar largos periodos de reposo cuando era niño. Mientras otros corrían por los caminos de la sierra, él debía permanecer en casa. Aquella circunstancia, que entonces pareció una desventaja, terminó por convertirse en un estímulo inesperado para la imaginación.
Con los años comprendió que ese conjunto de recuerdos constituía su verdadero capital narrativo. «En la Sierra Maestra bebí de las maravillas de la naturaleza y de una familia amplia y amorosa», rememora. De ese mundo surgieron las primeras materias de su literatura, una reserva de imágenes y experiencias que más tarde aparecerían transformadas en cuentos, poemas y relatos dirigidos a lectores jóvenes.
Hoy se define como «domínico-cubano». El orden de las palabras no responde al azar. Aunque conserva el orgullo por su origen serrano, Quisqueya ocupa un lugar decisivo en su biografía. «En República Dominicana he contado con derechos que no tuve allá y con el mayor respeto como persona y como profesional», afirma el también director de Posgrado del Instituto Superior de Formación Docente Salomé Ureña (Isfodosu). Luego resume su experiencia con una frase reveladora: «Aquí he alcanzado la riqueza más importante para un ser humano: libertad».
Galán llegó a Santo Domingo en 2002. Su historia no encaja con facilidad en las categorías habituales de exilio político o emigración económica. Prefiere hablar de la diáspora como un espacio donde la identidad se transforma con el tiempo y con el contacto entre culturas.

«Siempre he visto la diáspora como un territorio dinámico que termina por decidir quién eres», explica.
Durante ese proceso descubrió afinidades culturales que antes no había considerado. Cuando alguien le comenta que su forma de hablar no suena igual que la de muchos cubanos, responde con una observación sencilla: «Los habitantes del oriente de Cuba comparten giros y cadencias que recuerdan al español dominicano». Además, Santiago de Cuba, la ciudad más cercana a su región natal, se encuentra geográficamente más próxima a Santo Domingo que a La Habana. Ese detalle refuerza una sensación que ha crecido con los años: la de pertenecer a dos orillas del Caribe que comparten más rasgos de los que suele reconocerse.
El barrio que lo recibió
Cuando llegó a la capital dominicana se instaló en el sector Simón Bolívar. El impacto inicial resultó intenso. La ciudad ofrecía una energía que contrastaba con la vida rural de su infancia y con la atmósfera más contenida de la Cuba que
había dejado atrás. Las calles llenas de anuncios, el ruido constante del tránsito, los vendedores que recorrían el barrio con pregones y el olor de la comida que escapaba de cada esquina componían un paisaje urbano que lo desbordó durante los primeros días.
Sin embargo, el mayor impacto no provino del paisaje urbano, sino del trato de la gente. Durante las primeras semanas le costaba comprender la forma en que los vecinos se relacionaban con un recién llegado. «No comprendía tanta risa, tanta alegría, tanto buen trato hacia un extraño», recuerda. Con el tiempo descubrió que esa hospitalidad forma parte del carácter dominicano.
Quiso entender las costumbres, las tradiciones culinarias y las expresiones populares que encontraba en su vida diaria. Desde el sancocho hasta la pasión por el béisbol y el Licey, cada elemento ofrecía una pista sobre la sociedad que lo había recibido. Comprender esa cultura representaba también una forma de gratitud hacia la comunidad que le abrió las puertas.
La formación literaria de Galán no comenzó en la infancia. Llegó después, en el municipio cubano de Contramaestre, donde conoció el grupo literario Café Bonaparte, espacio donde encontró debate, crítica y estímulo para continuar escribiendo. Entre las figuras que influyeron en su desarrollo menciona a Eduard Encina y a Juan Carlos Rosario, conocido como Juanca. «Sin ese entorno de lectores y amigos mi obra habría tomado otro rumbo», asegura. Cuando salió de Cuba llevaba consigo una semilla literaria. En República Dominicana encontró el terreno donde esa semilla pudo crecer y transformarse. «Aspiro a que cada nueva obra sea un chin mejor», expresa con su distintivo humor.
La experiencia de la diáspora también influyó en su manera de concebir la escritura. Al hablar de la libertad creativa que encontró fuera de Cuba, responde con una fórmula que resume su visión personal: «Para escribir lo que hace falta es musa y excusa». En Cuba, recuerda, abundaban las excusas, muchas ligadas a las dificultades que enfrentaban él y su familia. Sin embargo, faltaban otras condiciones esenciales para la creación literaria: «Faltaba el estímulo, la posibilidad de publicar y, además, existía el freno de tener que hacerlo apegado a los dictámenes de la doctrina comunista».
República Dominicana cambió ese panorama. «Escribir desde Santo Domingo ha significado hacerlo desde la libertad, sin frenos a la creatividad y el ingenio». Por esa razón tomó una decisión que considera fundamental en su vida: «Solicité la nacionalidad y esa condición de dominicano la atesoro desde 2006. Por eso mi gran y creciente amor por esta tierra y su gente».
La educación como misión
Además de su trabajo literario, Galán ha dedicado gran parte de su vida a la educación. Su interés principal se centra en la alfabetización inicial y en los métodos para enseñar a leer de manera eficaz. Defiende el método fónico-analítico-sintético, utilizado durante décadas en Cuba para enseñar lectura. A su juicio, los altos niveles de alfabetización que alcanzó la isla durante buena parte del siglo XX guardan relación con esa metodología. «El enfoque no basta», afirma. «La enseñanza de la lectura requiere un método que conduzca al estudiante desde el sonido hasta el texto».
Ese planteamiento aparece en su libro Del sonido al texto, donde examina las bases de ese sistema pedagógico y su posible aplicación en otros contextos educativos. En su opinión, el punto central de cualquier proceso educativo se encuentra en la figura del maestro. «Si el profesor habla con descuido o escribe mal, el daño se reproduce en el aula», advierte. «El docente debe mantener un estándar lingüístico que sirva de referencia para sus estudiantes».
Las opiniones de Galán sobre liderazgo y gestión institucional nacen también de su experiencia personal en Cuba. Durante años trabajó dentro de un sistema político que determina con rigidez la estructura de las instituciones públicas. «Trabajé dentro de ese sistema y ocupé posiciones que exigían coherencia con las normas ideológicas del régimen», explica. Al recordar aquellos años utiliza una imagen que resume el efecto de ese proceso de formación política: «Recibí la vacuna más terrible que puede recibir un individuo. Me inocularon profecía y miedo en lo más profundo del ser, como han hecho con muchas generaciones de cubanos».


Cuando logró establecerse en República Dominicana decidió que su forma de dirigir equipos debía ser distinta. Esa reflexión aparece en su libro Gestión y liderazgo desde las emociones — publicado por Isfodosu—, donde propone un modelo de dirección que coloca a las personas en el centro de cualquier organización. Durante su etapa en Cuba, recuerda, la estructura institucional dejaba poco espacio para la dimensión humana.
La experiencia migratoria dejó huellas profundas en su obra literaria. Muchos de sus textos infantiles y juveniles nacen de su propia biografía y de las emociones asociadas al desarraigo. Uno de esos episodios aparece en la novela Padre mío, que lejos estás, donde aborda el dolor de la separación familiar y la reconstrucción del hogar en tierra extranjera. Cuando salió de Cuba no sabía si las autoridades le permitirían regresar, una incertidumbre que ha acompañado a muchos emigrantes.
Su caso tiene un peso doloroso. Se marchó sin saber si podría regresar algún día y dejó a toda su familia atrás. «No pude ir cuando mi vieja murió»,
recuerda, y en esas pocas palabras cabe todo el desgarramiento del exilio. También relata que durante algunas visitas posteriores a la isla fue acosado por la seguridad del Estado. En uno de sus textos resumió esa vivencia con una frase breve y brutal: «Escapar es una herida». Esa herida deja manchas en las emociones y termina filtrándose en la escritura.
Galán describe la historia reciente de Cuba con una frase contundente: «Un huracán que ha soplado durante 67 años». A partir de esa imagen surge una pregunta inevitable sobre el futuro de la isla: qué le gustaría contar sobre la reconstrucción de su país natal una vez que ese ciclo llegue a su fin. Su respuesta se aparta de los discursos políticos y se concentra en algo más íntimo: «Cualquiera que sea el giro de la historia y el grado de ficción que se le pueda imprimir, creo que la esencia sería el rostro de la gente».
Durante sus viajes a Cuba y en sus conversaciones con quienes viven allí hay un detalle que lo impresiona. «Lo que más me llama la atención es la tristeza, el desaliento, el inocultable dolor en sus rostros». Por eso imagina el momento del cambio como una transformación visible en esas expresiones humanas: «Después del inminente cambio, de la inaplazable libertad, habría que captar el sentir de la gente, la variación que seguramente van a sufrir esos rostros mustios y plegados».
Entre la memoria de la Sierra Maestra y las aguas del Ozama, ha construido un territorio personal donde confluyen dos culturas caribeñas. Desde ese espacio continúa su obra y su vida intelectual. Y, a pesar de las distancias y las heridas, ha logrado construir un hogar donde la palabra, al fin, es soberana.
En la obra de María Carla Picón Chaparro el lenguaje no constituye un instrumento pasivo, sino un territorio vivo donde el pensamiento, el deseo y la memoria se disputan sentido. Lexicógrafa de formación y poeta por vocación, su escritura nace en el punto exacto donde la disciplina del diccionario se encuentra con la libertad del poema. Allí, la lengua se examina con rigor intelectual y, al mismo tiempo, se abre a la intuición, al temblor y a la imagen.
«La materia prima del poema sigue siendo la palabra», afirma. La frase parece una declaración de principios. Para Picón, la poesía es un trabajo que exige atención profunda al funcionamiento del lenguaje, lejos de cualquier desbordamiento emocional sin estructura. En su trayectoria, la lexicografía y la lírica no aparecen como territorios opuestos. «Más allá del ritmo o la belleza del poema, la poesía parte del lenguaje y de las relaciones que se establecen para resignificar las palabras, tanto de forma individual como conjunta».
La observación revela una parte central de su estética: la convicción de que cada palabra contiene una historia y una red de significados que el poema puede revelar o alterar.
El desplazamiento: fractura y aprendizaje
Picón llegó a República Dominicana en 2016. La decisión de emigrar respondió a una circunstancia compartida por millones de venezolanos: el colapso político y social del país. «Venezuela se volvió política, social, económica y moralmente invivible», indica sin rodeos.
La migración tuvo también una dimensión pragmática. Su familia identificó una oportunidad empresarial en el área médica y decidió replicar en Santo Domingo un modelo que había funcionado en Caracas. Así nació Biotemca, una empresa especializada en servicio técnico para equipos de contraste radiológico.
Sin embargo, la migración nunca se reduce a la economía. Implica una reorganización profunda de la identidad. Picón lo resume con una imagen que atraviesa su obra poética: «Los venezolanos somos una colección de piezas rotas». La frase no expresa derrota. Describe un proceso de recomposición. «La vida se vuelve una suerte de rompecabezas inconcluso que hay que completar con piezas nuevas», reflexiona. El exilio introduce rupturas —familiares, geográficas, afectivas—, pero también obliga a reconstruir la propia biografía.
Ese proceso tuvo un momento de claridad para la autora durante un viaje a Buenos Aires, en 2023, cuando se reencontró con su madre y sus hermanos, también emigrados. «Ahí viví el verdadero duelo», recuerda. «Era separarnos de nuevo sin saber cuándo sería la próxima vez». En ese instante comprendió hasta qué punto la distancia había transformado su vida cotidiana: «Internalicé que mi hija ha crecido en soledad, que sus tíos y su abuela la vieron crecer a través de fotos y videollamadas». La poesía apareció entonces como un espacio de reorganización interior: «Se volvió un medio para colocar lo que sentía, darle forma, voz, ordenarlo y resignificarlo».

En la vida diaria Picón conserva muchos rasgos lingüísticos de su origen. En Santo Domingo dice «bolsa» donde los dominicanos dicen «funda» y «papelera» donde otros dirían «zafacón». También prefiere «parchita» a «chinola». Son elecciones pequeñas, casi invisibles, pero cargadas de significado.
La lengua funciona como una forma de continuidad con el pasado. Sin embargo, esa fidelidad convive con la integración cultural. «He tratado de asimilarme a la dominicanidad, cosa nada difícil dada la afinidad caribeña que tenemos». El resultado es una identidad híbrida. Curiosamente, fuera de la isla ocurre lo contrario: «Cuando viajo a otros países aparece la dominicana que he ido integrando». La lengua revela así una dinámica compleja. No se trata de elegir entre pertenencias; se trata de asumirlas todas.
Picón rechaza la idea de que la lengua se fracture en la diáspora. «No creo que la lengua se fisure. La lengua crece», atestigua. Cada incorporación —una cadencia, un lexema, un giro— amplía la identidad del hablante. El español mismo constituye una prueba de ese proceso. «Nuestro idioma tiene miles de voces del árabe, del latín, de lenguas amerindias. La lengua es el resultado de una integración permanente».
Para Picón, la poesía no explica: toca. «La poesía roza», y ese roce puede producir placer o dolor. «Se parece a una caricia que convoca, seduce, invita a sentir, a imaginar, a cuestionar». En ese gesto reside la experiencia poética. El poema entra por pequeñas grietas del pensamiento y se instala en la conciencia. En uno de sus textos inéditos lo expresa con claridad: las heridas son hendijas / para que entre o salga la luz / para que la oscuridad no nos invada / mi patria es una llaga.
Venezuela aparece allí como una herida histórica y emocional. El país perdido no constituye un simple recuerdo geográfico; es un espacio marcado por el desarraigo colectivo: «La separación familiar, los que se fueron, los que murieron sin volvernos a ver, los que enfermaron de tristeza o de hambre». Sin embargo, la poeta evita el lamento permanente. Prefiere transformar esa experiencia en conocimiento. «Ni la resignación ni la derrota son posibles para mí. Es como si mi fuego interior se rebelara y me empujara a vivir».
En la poesía de Picón el deseo ocupa un lugar central. La presencia del cuerpo atraviesa sus textos con intensidad, aunque la autora se define como «una mujer de aire». «Vivo en mi mente desde niña», confiesa. Durante años se sintió más cómoda en el territorio de las ideas que en la experiencia material del cuerpo. La poesía apareció entonces como una forma de reconciliación entre ambos planos.
«El deseo en mí es muy lacaniano y la palabra me erotiza», afirma. En su universo poético el deseo nace en el lenguaje. Las imágenes construyen un espacio de seducción donde el lector participa en la creación del sentido. El erotismo, en su concepción, no se limita a la provocación. Implica una reflexión sobre el poder y la entrega. Picón recuerda una distinción de Octavio Paz entre amar y querer. «En el amor hay entrega; en el querer hay posesión». Esa diferencia resulta decisiva para entender su escritura.
En sus poemas el encuentro amoroso se plantea como una experiencia que involucra cuerpo, mente y espíritu. «El cuerpo es apenas una llave de acceso», subraya. El objetivo va más allá de describir el placer biológico: explora una forma de comunión que excede lo físico. Durante años, sin embargo, la autora dudó en publicar algunos textos eróticos. «Uno se pregunta si la voz propia será juzgada como indecente». Con el tiempo abandonó ese temor. «La madurez desmonta esa censura interior». Hoy su preocupación se concentra en la precisión del lenguaje. «El trabajo consiste en no caer en lo vulgar o en lo obvio. Hay que dejar espacio para que el lector reconstruya el poema con su propia experiencia».
Además de poeta, Picón dirige el sello independiente DiEditores. La editorial nació en 2021 durante la pandemia, en alianza con el diseñador gráfico Hermis Rodríguez, a partir de una observación crítica del panorama editorial dominicano. Cuando llegó al país, Picón se sorprendió al encontrar libros con graves errores ortotipográficos y procesos editoriales incompletos.
«No se puede editar bien sin conocimiento, sin argumentos teóricos y sin criterio», plantea. Para ella, el problema comienza antes de la edición: en la idea de que todo texto merece publicarse. «Que algo rime o suene bonito no lo convierte en poesía». El editor, en su visión, cumple una función compleja. Debe comprender la lógica interna del poema, revisar su coherencia simbólica y dialogar con el autor sin imponer su voz. «Editar poesía es trabajar con pinzas», explica. Cada palabra puede alterar el equilibrio del texto.
Ese diálogo exige conocimiento literario y sensibilidad estética. «El lenguaje poético pertenece al reino de la imagen y del espíritu». En DiEditores el proceso editorial incluye varias fases de revisión y una conversación constante con el autor. El objetivo es potenciar la voz del autor, no domesticarla.
La defensa del libro físico forma parte de la filosofía editorial de Picón. Para ella, la lectura digital no puede sustituir la experiencia material del texto. «El libro huele a memoria, a tinta, a
papel», expone. Leer implica una relación sensorial con el objeto. Intervienen el tacto, el olfato, la vista y hasta la postura del cuerpo. «Somos seres tridimensionales».
La autora compara el libro con otras experiencias físicas fundamentales: «Los libros se leen con el cuerpo, como el sexo y como la comida». Por eso insiste en la calidad de los materiales y el diseño editorial. Un libro, señala, debe resistir el paso del tiempo. «Debe durar al menos treinta años». En una época marcada por la velocidad digital, esa permanencia adquiere un valor cultural. Publicar libros implica un gesto de resistencia frente a la fugacidad.
La poesía de Picón también se sitúa frente a la realidad política venezolana. Su posición no se presenta como propaganda ni consigna, sino como una respuesta ética. «El arte es una respuesta del alma a lo que le acontece», sostiene. Si el artista vive dentro de una comunidad —la polis, el espacio de la vida pública—, resulta imposible que su obra permanezca al margen de la historia. En contextos convulsos, la creación adopta una posición. En su caso, la poesía constituye una forma de denuncia y memoria: «Es una manera de alzar la voz contra la injusticia, la tiranía y la barbarie».
En el poema “Desgarro”, incluido en la antología Poemas a la deriva, ese dolor colectivo se expresa con intensidad: tengo un dolor tricolor / enraizado en mis ancestros. El poema continúa con una serie de imágenes históricas que recorren la memoria latinoamericana. La violencia política aparece allí como un ciclo que atraviesa generaciones. Sin embargo, incluso en ese registro, la escritura de Picón evita el nihilismo. La poeta insiste en la capacidad del arte para transformar la experiencia.

Una voz indomable

«Indomable, insurrecta»: así se define. No busca agradar ni adaptarse a expectativas externas. «No negocio mi voz», puntualiza. La frase resume su posición frente a la escritura. Para Picón, publicar implica asumir una responsabilidad con uno mismo y con el mundo. El autor debe responder por lo que dice. Al mismo tiempo, reconoce que no todos los textos pertenecen al espacio público: «Hay poemas que se quedan en ese metro cuadrado de la intimidad».
Al preguntarle qué espera de sus lectores, responde con ironía: «Que trituren los poemas, que los mastiquen, que los engullan. Y si quieren, que luego los escupan». La imagen revela su concepción del texto literario: una obra abierta que deja de pertenecer al autor en el momento de su publicación.
Si tuviera que condensar su relación con la poesía en una sola frase, elegiría una metáfora inesperada: «En poesía soy de helio». La ligereza del gas sugiere ascenso, expansión, desplazamiento. Tal vez esa imagen explique la forma en que su escritura atraviesa la experiencia del exilio: una materia leve que, aun marcada por la gravedad de la historia, insiste en elevarse.


ADRIAN R. MORALES
EDITOR DE CONTENIDO REVISTA BOHÍO

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República Dominicana lidera la recepción de visitantes en la región, pero el crecimiento del sector exige una diversificación hacia nichos de alto perfil. En este escenario, el turismo académico y científico emerge como un segmento con potencial estratégico. El Congreso Caribeño de Investigación Educativa (CCIE), bajo la coordinación de la Dirección de Investigación del Instituto Superior de Formación Docente Salomé Ureña (ISFODOSU), constituye un referente que trasciende las aulas e incide en la dinámica del turismo de reuniones (MICE).

Bajo una nueva visión institucional, el CCIE adoptó, a partir de 2025, una periodicidad bienal. Esta decisión busca fortalecer la calidad y madurez de los trabajos. «Establecer una frecuencia bienal nos permite planificar con mayor rigor, elevar la calidad del congreso y ofrecer a los investigadores el tiempo necesario para desarrollar proyectos más sólidos y maduros», explica Vladimir Figueroa, director de Investigación de ISFODOSU, director de la Revista Caribeña de Investigación Educativa (RECIE) y coordinador general del CCIE. Para la institución este encuentro representa un proyecto emblemático que busca construir una cultura de investigación bajo estándares internacionales.
La magnitud del evento se refleja en su capacidad de convocatoria. En su edición más reciente, celebrada en Punta Cana, el comité científico aprobó 254 ponencias, distribuidas en diez ejes temáticos. El congreso reunió a unas 400 personas con una notable representatividad internacional. De los trabajos registrados, 119 procedieron de países como España, Colombia, México, Chile y Perú. El encuentro integró a más de 20 instituciones de prestigio, entre las que destacan las universidades colombianas de Cartagena y de Antioquia, junto a la Pontificia Universidad Católica Madre y Maestra (PUCMM).
Esta afluencia de profesionales dinamiza la economía local y genera un valor diferencial por medio del intercambio intelectual. «El turismo académico genera oportunidades que trascienden el evento: nuevas redes, proyectos y colaboraciones internacionales», puntualiza Figueroa. No obstante, advierte que la geografía dominicana presenta matices específicos en sus zonas idóneas. Respecto a la región este, indica que «en Bávaro–Punta Cana existen hoteles con centros de convenciones adecuados, aunque la oferta cultural es más limitada».
El contraste lo marca la capital, que posee una vasta riqueza histórica y múltiples espacios para encuentros, «aunque puede resultar menos atractivo para algunos visitantes extranjeros», señala el director. Como alternativa en ascenso, resalta el papel de Santiago, ciudad que crece en infraestructura y destaca por su oferta cultural y su tranquilidad. Este diagnóstico permite entender que el éxito del segmento MICE en el país depende de la capacidad de equilibrar la logística técnica con la experiencia cultural del viajero.
Vladimir Figueroa enfatiza que el Congreso Caribeño de Investigación Educativa (CCIE) persigue un doble propósito: el aprendizaje y el disfrute del asistente. Bajo esta premisa, el académico asume el rol de embajador de la marca país cuando regresa a su institución de origen.
Uno de los principales desafíos para el posicionamiento dominicano como destino de pensamiento crítico es la percepción en el extranjero. Diversos académicos, en especial los de origen europeo, asocian enclaves como Punta Cana con el ocio de forma exclusiva. «Muchos colegas europeos se sorprenden al saber que asistirán a un congreso educativo en Punta Cana. No obstante, quienes se animan a participar descubren una experiencia académica y cultural enriquecedora que supera sus expectativas», afirma el coordinador del congreso.
El impacto del CCIE se extiende también al ámbito editorial. Algunos de los trabajos de mayor relevancia son invitados para su publicación en la Revista RECIE. Tras una rigurosa revisión por pares ciegos, estas investigaciones se publican en repositorios de alcance mundial, lo que sitúa el nombre del país en la producción científica global. Al cierre de cada edición el legado es la confirmación de la capacidad organizativa nacional: «Demuestra que en República Dominicana es posible organizar un congreso académico sobre educación con estándares internacionales y con una calidad técnica comparable a la de eventos realizados en otras regiones del mundo».

El éxito del congreso refuerza la misión de ISFODOSU al funcionar como una plataforma de proyección institucional que genera confianza en la academia internacional. Según Figueroa, aunque el evento se dirige a profesionales, el impacto alcanza a los estudiantes de forma indirecta: los docentes del Instituto acceden a un espacio de debate de alto nivel y publican sus hallazgos, lo que deriva en una mejora de la práctica pedagógica en las aulas.
Estar al frente de un evento de esta envergadura es un reto que Figueroa asume con el objetivo de proyectar a ISFODOSU como un referente de prestigio. «Deseo que nuestros docentes se sientan orgullosos de pertenecer a la institución», expresa. Para los investigadores extranjeros que visitan el país, el director recomienda
Docente de ISFODOSU desde 2015, Vladimir Figueroa es doctor en Educación y magíster en Calidad y Mejora de la Educación por la Universidad Autónoma de Madrid. Posee especialidades en Mediación de Conflictos por la Universidad Complutense de Madrid y en Docencia por la Universidad Pontificia de Comillas, además de ser licenciado en Educación por la Universidad Católica Santo Domingo. Su trayectoria investigativa se centra en eficacia escolar, eficacia docente y dirección escolar, áreas sobre las cuales ha publicado diversos artículos científicos. Es miembro de la Red Iberoamericana de Investigación para el desarrollo de la Identidad Profesional Docente y se desempeña como coordinador general de SciELO República Dominicana.
aprovechar la riqueza del entorno dominicano; destaca la reserva ecológica Ojos Indígenas y el Lago Azul como paradas obligatorias para quienes buscan serenidad. Asimismo, sugiere el buceo en Cabeza de Toro o una cena en Matsunaga, experiencias que permiten conocer la calidad de la cadena de servicios local.




