Cuidado con la santería y otras maneras de faltar al mandamiento de Amar a Dios sobre todas las cosas
por Blanca Primm
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o es poco común encontrarse con personas que se dicen cristianos católicos pero que no practican realmente un catolicismo fiel a Dios y a Su Iglesia. Un católico no puede decir que cree y adora a un solo Dios y estar prendiendo velas con imágenes de las 7 potencias. Eso es santería y adorar a demonios y deidades que vienen de creencias idólatras. Menos aún podemos llevar esas velas a nuestras Iglesias católicas donde adoramos a un solo Dios verdadero (Padre, Hijo y Espíritu Santo). Tengamos cuidado y no nos dejemos confundir. La santería, es una religión sincrética que combina elementos del catolicismo con la religión tradicional yoruba traída por los esclavos africanos a América, especialmente a Cuba. La santería incluye hechicería, consultas adivinatorias, y rituales mágicos, cosas que el catecismo de la Iglesia Católica condena (Catecismo #2116–2117). En la santería, los orishas no son santos católicos, aunque a veces se les dé esa apariencia (Ej. Chango (deidad del trueno) no es Santa Bárbara, ni Oggun (deidad guerrera) no es San Juan Bautista entre otros. Les comparto un artículo escrito por el Padre John Arthur Orr, pá rroco de la Parroquia Santo Espíritu en Knoxville que profundiza en los pecados contra el primer mandamiento. “¡Paz! Hay nueve (9) artículos breves en el Catecismo de la Iglesia Católica que abordan el Primer Mandamiento del Decálogo: «No tendrás otros dioses». A continuación, una reflexión sobre el Catecismo de la Iglesia Católica #2138. Guardamos el Primer Mandamiento de Dios, no tener otros dioses, al creer en Dios y en todo lo que Él ha revelado. Hay varias maneras de quebrantar este mandamiento. Aquí consideramos cuatro delitos diferentes contra el Primer Mandamiento, cuatro pecados específicos que desvían nuestra adoración al único Dios Verdadero hacia prácticas pecaminosas. La superstición es un pecado contra el Primer Mandamiento de Dios. La palabra griega deisidaimonia se traduce como «temer a los demonios» (cf. Hch 17,22; 25,19). Existen varias supersticiones a las que se les han atribuido poderes falsamente. Romper un espejo es peligroso porque los fragmentos, por ser afilados,
pueden cortarnos a nosotros o a otros. Pasar por debajo de una escalera es ponernos en peligro, ya que la escalera o lo que esté sobre ella podría caernos encima. Al cumplir el Primer Mandamiento, recordamos que Dios es Dios, todopoderoso y providente. La idolatría es un pecado contra el Primer Mandamiento de Dios. La palabra griega eidololatreia y la palabra hebrea trap him» se traducen como «idolatría» e «ídolos domésticos», respectivamente. Solo Dios debe ser adorado, no Zeus, Apolo, Mercurio ni similares. Del mismo modo, la riqueza, la fama, el poder, etc., tampoco deben ser adorados. La Sagrada Escritura identifica algunos de los dioses falsos que fueron adorados falsamente: Baal, Astarté, Quemós, Moloc, así como el infame becerro de oro (cf. Éxodo 32:8, 19-35; Levítico 18:21; 20:2-5; Números 21:29; 22:41; Jueces 2:13; 11:24; 1 Reyes 11:5-7; 14:23). Otras formas de idolatría incluyen la adoración falsa de las estrellas, el sol y la luna, así como los signos del zodíaco a veces llamados simplemente "el ejército del cielo" (cf. 2 Reyes 17:16; 2 Reyes 21:3-7; 23:4; Jeremías 19:13; Ezequiel 8:16; Amós 5:26). El uso de amuletos, talismanes y similares, aunque lamentablemente común, constituye, sin embargo, una desviación de nuestra fe en el Único Dios. Gracias a la Encarnación, la naturaleza humana de Jesús (en el pesebre, en la cruz…) puede representarse en diversos medios (piedra, pintura, vidrio…) sin ser idólatra ni des viarse del culto que se debe solo a Dios. La adivinación es un pecado contra el Primer Mandamiento de Dios (cf. Levítico 19:26; Deute ronomio 18:10). La palabra hebrea kehsem se traduce como «suerte», oráculo, brujería, adivinación. Este pecado se deriva de la búsqueda de conocimiento que nos trasciende, a menudo por medios ocultos. La magia es un pecado contra el Primer Mandamiento de Dios (cf. Éxodo 22:18; Isaías 2:6; 8:19; 2 Reyes 9:22; 21:6; 2 Crónicas 33:6; Nahúm 3:4; Hechos 8:9; Gálatas 5:20). Las ilusiones ópticas y los juegos de manos son una cosa, mientras que los intentos de convertir a vecinos o hermanos en sapos o algo peor mediante poderes ocultos atentan contra el Primer Mandamiento. La brujería (hebreo kishsheph) y la hechicería (griego phamakeia) intentan canalizar personalmente poderes cósmicos que pertenecen exclusivamente a Dios”. ■
Apostolado Hispano Católico Blanca Primm, directora Rocio Melendez, asistente administrativa Selene Mayorga, coordinadora de La Cosecha T 865-637-4769, F 865-584-7538 E-mail: lacosecha@dioknox.org www.dioknox.org, FB: lacosechaDOK
HNA. MA. EMA SOTO
‘Al Señor tu Dios adorarás y sólo a Él darás culto’ — Mt. 4, 10
Con el Papa La hermana Ma. Ema Soto tuvo la bendición de conocer al Papa Francisco en Roma en un viaje auspiciado por Catholic Extension.
Una Vida Consagrada al Servicio: Bienvenida Hermana Ma. Ema Soto Enríquez
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acida en Durango, México, la Hermana Ma. Ema Soto Enríquez es la novena de diez hermanos. A la edad de 17 años, escuchó y respondió a la llamada de Dios. Este llamado la llevó a unirse a la Congregación de las Misioneras del Sagrado Corazón de Jesús Ad Gentes el 18 de julio de 1993, iniciando un camino de formación y dedicación que la ha llevado a servir en diversas comunidades y países. Su preparación fue rigurosa, un período de cuatro años (19931997) dedicado a la formación intelectual y espiritual, inspirada de la espiritualidad de su congregación. Su primera profesión de votos—de pobreza, castidad y obediencia— tuvo lugar el 24 de junio de 1997. Este fue solo el comienzo de su consagración. El 13 de diciembre de 2003, la Hermana Ema selló su compromiso de por vida a través de sus votos perpe tuos. La misión de su congregación es extender el Reino de Dios, aumentando la fe en el Sagrado Corazón de Jesús, llevar la buena noticia a quienes aún no conocen a Dios y ver su rostro en los más necesitados. Trayectoria Académica y Misionera El servicio de la Hermana Ema ha estado respaldado por una só lida formación académica. De 2000 a 2004, se licenció en Educación Primaria en el Instituto Normal Quevedo en Puebla, México. Posteriormente, de 2009 a 2013, obtuvo una Maestría en Dirección de Instituciones con Calidad Humana en la Universidad Quevedo. Su compromiso con la educación continuó, y entre 2021 y 2025, cursó estudios en Universidad de Santa María en Minnesota, obteniendo un título en Estudios Integrados. A lo largo de los años, su labor misionera la ha llevado por dis-
tintos estados de México y varias diócesis en Estados Unidos. En México, ha servido en escuelas de Tlaxcala, Puebla y Michoacán, tanto como maestra como directora, además de ofrecer servicio pastoral a parejas, jóvenes y niños en parroquias que le han sido encomendadas. Su ministerio se ha extendido notablemente en Estados Unidos. De 2012 a 2014, fue directora del Ministerio Hispano en la parroquia "Holy Name" en la Diócesis de Fort Worth, Texas. Tras un breve periodo de servicio a su congregación en Roma, Georgia, asumió la misión de trabajar en el Decanato de Cinco Rios en la Diócesis de Knoxville de 2015 a 2018. Su regreso a México en 2018 fue para una tarea de vital importancia: fundar una nueva escuela en Michoacán. Desde 2020 hasta julio de 2025, fungió como directora del Ministerio Hispano en Beardstown, dentro de la Diócesis de Springfield, Illinois. Su camino la ha llevado ahora a su más reciente misión: servir a la comunidad hispana en la Basílica Menor de los Santos Pedro y Pablo, en Chattanooga. La Hermana Ma. Ema considera que cada misión y cada persona que ha conocido son una fuente de gran riqueza. A lo largo de su servicio, ha recibido más enseñanzas de las que ha podido dar. Su vida es un testimonio vivo de la bondad de Dios, quien la ha guiado a cada lugar donde su presencia ha sido necesaria. Su lema de vida, tomado de 2 Corintios 12:9, "Me basta tu gracia, Señor, porque tu fuerza se mani fiesta en la debilidad", resuena profundamente en su trayectoria. Es un recordatorio de que la fuerza de la fe y el servicio no provienen de la grandeza personal, sino de la gracia divina que se perfecciona en la humildad. ■
Procedimiento de la Diócesis de Knoxville para reportar casos de abuso sexual Cualquier persona que tenga conocimiento real o que tenga una causa razonable para sospechar de un incidente de abuso sexual debe reportarlo a las autoridades civiles apropiadas, y al Centro McNabb, nuevo coordinador de asistencia para víctimas de acoso sexual de la diócesis de Knoxville, al número de teléfono para denuncias (865) 3219080. ■