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octubre 2026 La Cosecha

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¿Qué haría Jesús?

Líderes de Fe del Área de Knoxville y Alrededores Firman Carta Abierta en Apoyo a Las Familias Inmigrantes

Por Blanca Primm

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stos dos últimos meses nuestra oficina ha estado muy activa y presente en diversos esfuerzos pastorales, reuniones y encuentros regionales. El pasado 16 de septiembre numerosos líderes de fe nos reunimos, en un esfuerzo ecuménico, afuera del centro de detención Roger D. Wilson del Condado de Knoxville, en una Conferencia de Prensa para expresar nuestro apoyo a las familias inmigrantes, solicitando un trato digno y humano, y el acceso para el cuidado pastoral de los detenidos. Publicamos una carta abierta firmada por casi 160 líderes de fe, entre los que se encontraron casi 50 miembros de nuestro clero, entre diáconos y sacerdotes. Nuestro Obispo Mark Beckman, de la Diócesis de Knoxville, también firmó la carta junto con el Obispo Brian Cole de la Diócesis Episcopal del Este de Tennessee, entre otros. A continuación, publicamos un breve extracto de la misma en español: “Queremos dirigirnos con claridad a aquellos miembros de nuestra comunidad que tienen miedo: Los vemos. Son nuestros vecinos y compañeros de trabajo, los padres de familia de las escuelas de nuestros hijos, las familias que se congregan en el culto a Dios con nosotros, los rostros que vemos en nuestras clínicas y tiendas. No están solos ni han sido olvidados. No podemos prometerles que la situación mejorará antes de empeorar, pero sí podemos asegurarles que no guardaremos silencio mientras esto dure y que no tendrán que afrontarlo por su cuenta. Afirmamos que las naciones tienen derecho a regular sus fronteras, y a hacerlo de forma justa. Pero una regulación justa tiene unos criterios reconocibles. Garantiza el debido proceso. Trata a cada persona como un ser humano y no como una categoría. No moviliza a hospitales, colegios o a la policía en contra de las comunidades a las que están destinados a servir. Las leyes recientemente promulgadas en nuestro estado fallan en todos estos aspectos. Movidos por la convicción de defender la dignidad, otorgada por Dios, de cada persona que vive entre nosotros, nos vemos obligados a pedir lo siguiente: •Hacemos un llamamiento a quienes ostentan el poder en esta región, concretamente al gobierno del con-

dado de Knox y al departamento del sheriff, para que rescindan el contrato de plazas de detención en la cárcel del condado de Knox con ICE. Este contrato puede rescindirse, y exigimos que así se haga. Rechazamos que se destinen nuestros fondos y recursos locales a aumentar el su-frimiento en nuestra comunidad. Además, pedimos a nuestros representantes electos locales que se opongan a cualquier ampliación de las operaciones de control de ICE en nuestra región. Estos programas no hacen que nuestras comunidades sean más seguras, por el contrario, aumentan la sospecha y la desconfianza hacia las fuerzas del orden. •A todos los agentes de policía de nuestras comunidades, a la mayoría de ustedes que asumieron este trabajo para proteger a sus vecinos y no para perseguirlos, les hacemos un llamado más que una exigencia: la ley puede obligar a su departamento, pero no puede obligar a su conciencia. Les instamos a que ejerzan toda la discreción que la ley aún les permite, rechacen los mandatos que vayan más allá de lo estrictamente necesario y traten a las personas asustadas que tienen frente a ustedes como los vecinos que son. Cuando la decisión esté en sus manos, elijan la misericordia. • A todos los funcionarios electos actuales y anteriores de ambos partidos políticos, les pedimos que se dirijan, tanto en público como en privado, a los actuales líderes de la Legislatura estatal para que dejen de difundir falsedades maliciosas sobre los inmigrantes en nuestro estado y en nuestra nación, y de promulgar leyes antiinmigrantes que perjudican a todos los residentes de Tennessee, asfixian a las pequeñas empresas, a los agricultores, y ahuyentan a las nuevas empresas. •Y exigimos que se ponga fin a la deportación de nuestros vecinos basándose únicamente en su lugar de nacimiento, especialmente la de aquellos que llegaron aquí legalmente. El país de origen de una persona no es un delito, y no toleraremos que se lo trate como tal. Seguiremos estando presentes, alzando la voz y acompañando a nuestros vecinos en todo lo que nos exijan los próximos meses y años, e invitamos a todas las personas de conciencia de esta región a que se unan a nosotros”. ■

DAN MCWILLIAMS

“No dejen de practicar la hospitalidad, pues saben que algunos dieron alojamiento a ángeles sin saberlo”. Heb 13,1-2

¿Qué haría Jesús? El obispo Mark Beckman, de la Diócesis de Knoxville, se dirige a los miembros de la prensa el 30 de septiembre en las escaleras de la Catedral del Sagrado Corazón de Jesús para hablar sobre la inmigración. Junto al obispo Beckman se encontraban, de izquierda a derecha, el obispo Evelio Menjívar-Ayala, de la Diócesis de Wheeling/Charleston, Virginia Occidental; el obispo David P. Talley, de la Diócesis de Memphis; el obispo Brian Lee Cole, de la Diócesis Episcopal del Este de Tennessee; Dylan Corbett, director ejecutivo del

Hope Border Institute; el obispo John Stowe, OFM Conv., de la Diócesis de Lexington, Kentucky; el arzobispo Gregory J. Hartmayer, OFM Conv., de la Arquidiócesis de Atlanta; el obispo John Nhan Tran, de la Arquidiócesis de Atlanta; Yuri Cunza, presidente y director ejecutivo de la Cámara de Comercio Hispana de Nashville; Luis Ramos, asociado pastoral de la parroquia Nuestra Señora de Fátima en Alcoa; y más de 150 personas en representación de diócesis y organizaciones comunitarias de todo el sur.

Por Bill Brewer

Tran, de la Arquidiócesis de Atlanta; el obispo Evelio Menjivar-Ayala, de la Diócesis de Wheeling-Charleston, en Virginia Occidental; el obispo David P. Talley, de la Diócesis de Memphis, y el obispo Brian L. Cole, de la Diócesis Episcopal del Este de Tennessee. La conferencia se llevó a cabo en colaboración con el Hope Border Institute, con sede en El Paso, Texas, y el Centro de Estudios Migratorios de Nueva York. Un momento clave de la conferencia fue una rueda de prensa celebrada en las escaleras de la Catedral del Sagrado Corazón, donde los obispos y más de 150 participantes en la conferencia se unieron para mostrar su apoyo a todas las familias migrantes y exigir una reforma migratoria significativa y cambios en la aplicación de las leyes de inmigración. La conferencia, que se desarrollo a lo largo del día, contó con ponentes que abordaron la doctrina social católica sobre la inmigración, el impacto del aumento de las deportaciones en las familias, las estrategias de comunicación y el llamado a una reforma migratoria ordenada, basada en la compasión y el debido proceso. El encuentro regional también destacó cómo la Iglesia Católica está respondiendo a la difícil situación de los inmigrantes. En la homilía de la Misa, el obispo Beckman agradeció a sus hermanos obispos y sacerdotes por concelebrar la misa, que se celebró en la festividad de San Jerónimo, reconocido como teólogo y doctor de la Iglesia. Cuando se trata de la inmigración en Estados Unidos, ¿qué haría Jesús? “La mayoría de ustedes ha oído hablar de las cuatro letras WWJD (¿Qué haría Jesús?), ¿verdad? ¿Qué haría Jesús? Esa pregunta se plantea a menudo sobre muchas cosas de

¿Qué haría Jesús? El obispo Mark Beckman, de la Diócesis de Knoxville, planteó esa pregunta durante la Misa de una conferencia regional sobre inmigración titulada “Profundizando nuestro Testimonio Moral”, en Knoxville el 30 de septiembre, a la que asistieron obispos, sacerdotes, religiosos y líderes laicos de Florida, Georgia, Alabama, Luisiana, Carolina del Sur, Carolina del Norte, Virginia Occidental, Virginia, Kentucky y Tennessee. Es una pregunta que, sin duda, se hacen muchas personas afectadas por el tema de la inmigración en Estados Unidos. La conferencia “Profundizando nuestro Testimonio Moral” se llevó a cabo tras la Semana Nacional de la Migración (del 21 al 27 de septiembre) y justo después de la 112.ª Jornada Mundial de los Migrantes y Refugiados, celebrada el 27 de septiembre. El evento surgió ante la creciente preocupación —tanto en la Iglesia católica como en otros grupos religiosos y comunitarios— por la respuesta a la persistente crisis migratoria, así como a raíz de la reciente declaración de los obispos de Tennessee sobre la aplicación de las leyes de inmigración y la dignidad de los migrantes, y del mensaje especial de la Conferencia de Obispos Católicos de los Estados Unidos sobre la inmigración. El obispo Beckman y el obispo John E. Stowe, OFM Conv., de la Diócesis de Lexington, en Kentucky, fueron los anfitriones del encuentro, que se llevó a cabo en el recinto de la Catedral del Sacratísimo Corazón de Jesús, en Knoxville. A ellos se unieron el arzobispo Gregory J. Hartmayer, OFM Conv., y el obispo John Nhan

¿Qué haría Jesús? continúa en la página 4

BEE GOODMAN

Apostolado Hispano Católico Blanca Primm, directora Rocio Melendez, asistente administrativa y coordinadora de La Cosecha T 865-637-4769, F 865-584-7538 E-mail: lacosecha@dioknox.org www.dioknox.org, FB: lacosechaDOK

Procedimiento de la Diócesis de Knoxville para reportar casos de abuso sexual Cualquier persona que tenga conocimiento real o que tenga una causa razonable para sospechar de un incidente de abuso sexual debe reportarlo a las autoridades civiles apropiadas, y al Centro McNabb, nuevo coordinador de asistencia para víctimas de acoso sexual de la diócesis de Knoxville, al número de teléfono para denuncias (865) 3219080. ■


San Agustín acoge el Encuentro Regional “Artesanos de Esperanza” Por Rocio Melendez

JOHN MECKLENBORG (2)

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Artesanos de Esperanza a través de la Creación El obispo Beckman da una presentación sobre el cuidado de la creación en el Encuentro Regional del Sureste del 23 al 26 de septiembre del 2026. “Cuando aprendemos a contemplar la belleza, la diversidad y la interconexión de la creación, redescubrimos la fidelidad de Dios. Y ese encuentro transforma la manera en que nos encontramos unos con otros”.

Pastoral de Conjunto Varios representantes de la Diócesis de Knoxville hacen presencia en el Encuentro Regional 2026. En la foto posan, de izquierda a derecha, Paul Baca, líder y feligrés de la parroquia Santa Teresita de Lisieux en Cleveland; Carolyn Krings, Directora Diocesana de la Oficina de Matrimonios y Familia, la hermana misionera María del Pilar Hinojosa, MAG, de las parroquias Pastor del Valle en Dunlap y Santa Brigida en Dayton, el obispo Mark Beckman, Blanca Primm, Directora Diocesana de la Oficina del Apostolado Hispano, Veronica Hernandez, líder y feligresa de la parroquia San Patricio en Morristown, y John Mecklenborg, Director Diocesano de la Oficina de Comunicaciones.

CORTESÍA DE BLANCA PRIMM

l vigésimo Encuentro Regional del Sureste, organizado por el Instituto Pastoral del Sureste (SEPI), se realizó del 23 al 26 de septiembre en la Diócesis de San Agustín, en San Agustín, Florida. Este tipo de evento se celebra cada dos años, y el lema de este año fue “Artesanos de Esperanza · Communion Builders”. El encuentro tuvo como objetivo facilitar y crear espacios para la formación, la oración, el diálogo y la escucha, así como fortalecer los lazos comunitarios entre quienes acompañan y sirven en el Ministerio Hispano/Latino en el Sureste. El Encuentro Regional se dividió en dos sesiones —la primera en inglés y la segunda en español—para formar juntas un solo Encuentro de diversas culturas. Entre ambas sesiones, se contó con la participación de 107 personas de 24 diócesis, incluyendo a siete obispos. La Diócesis de Knoxville estuvo representada por el Obispo Mark Beckman, diversos directores de oficinas diocesanas de la Cancillería y lideres parroquiales. Durante los cuatro días, se trataron diferentes temas en relación con la pastoral Hispana/Latina, como “comunión, sinodalidad, liderazgo, juventud, familias, migración, reconciliación, salud mental y discernimiento pastoral”. Carolyn Krings, directora de la Oficina de Matrimonios y Familia de la Diócesis de Knoxville, participó en el encuentro y se sintió conmovida con la charla “Artesanos de Comunión, Artesanos de Esperanza”, presentada por Mons. Thomas Wenski, Arzobispo de Miami. “Primero que nada, fue realmente agradable ver a los obispos en una conferencia como esa, y que estuvieran tan accesibles e involucrados”. Luego comentó sobre la charla. “Él fue criado en el área de Miami y ahora es arzobispo de ahí, así que ha tenido una larga relación con personas de otras culturas. Y eso, sentí, fue muy valioso para alguien que recién se ha incorporado al [trabajo pastoral] y se ha dado cuenta de que “no he tenido mucha experiencia con personas de otras culturas’. Cuando pienso en mi propia vida, es una experiencia más reciente comparada con la de él”. Ella añadió, “entonces nos dio muchos consejos y puntos importantes para reflexionar”. Carolyn también mencionó lo siguiente, “La idea general es que los seres humanos tenemos una cosa en común; el hecho de que somos humanos nos da nuestra dignidad. No es algo que nos ganemos, es un regalo. No importa de qué cultura vengamos, todos somos hijos de Dios y creados por Él. Lo que dijo [el arzobispo Wenski] fue basado en esa verdad, lo cual es esencial para laenseñanza católica”. Carolyn sintió que a través de las palabras del arzobispo Wenski, Dios pudo hablarle en nuevas maneras. Otra participante, la Hermana María del Pilar Hinojosa, MAG, que actualmente sirve en las parroquias de Pastor del Valle en Dunlap y en Santa Brígida en Dayton, compartió su experiencia sobre la actividad que más le impactó del Encuentro, la Procesión Eucarística. “Me encantó [la actividad] de ‘caminar con los migrantes’. Fue algo muy hermoso, muy bonito”. La hermana Pilar continuó, “…estuve pensando en las personas que van caminando, que van cruzando, las historias que nos han contado. Se me vinieron [a la mente] durante esa caminata, varias personas. Esa parte me encantó, me emocionó, hasta casi se me salieron las lágrimas”. Durante la procesión, caminaron al aire libre con el Santísimo expuesto mientras varias personas sostenían imágenes de diferentes advocaciones de la virgen Maria. Rezaron el santo Rosario mientras caminaban en la procesión. “Cuando nos dieron unos papeles para escribir por ‘quién queríamos caminar’, escribí muchas siglas porque no cabía la gente que tenia en mente”. Ella añadió que disfrutó cada momento del Encuentro y que se sintió afortunada que el Obispo Beckman pudiera acompañarlos. Paul Baca, líder y feligrés de la parroquia Santa Teresita de Lisieux en Cleveland, recuerda la reveladora y impactante charla del Dr. Rodrigo Guerra López, secretario de la Comisión Pontificia para América Latina. En su charla llamada “El Acontecimiento Guadalupano en clave de esperanza”, el Dr. Guerra relató como los hechos de la virgen de Guadalupe es la historia de posibilidades nuevas, de la esperanza y reconciliación de los pueblos. “Me dejó tan impactado porque me da la sensación de la actualidad de nuestra Madre Santísima, cómo está llamándonos hoy. No hace 500 años. Sino, hoy, a ser ese puente de evangelización con toda la comunidad”. Paul agregó, “…Es un llamado tan actual, tan íntimo, tan personal; nos motiva y nos llama a continuar llevando el evangelio del Señor, a darlo a conocer a la gente”. Para Paul, su experiencia en el Encuentro ha reforzado su compromiso de la búsqueda de lideres adicionales para que juntos puedan compartir la carga de la cruz. “Entre más seamos las personas comprometidas, más fácil va a ser enfrentar los retos que tiene la iglesia en esta actualidad”, dijo Paul. “La esperanza aparece precisamente cuando humanamente todo parece roto”. ■

Líderes del Sureste Durante los cuatro días del Encuentro Regional, se hizo la invitación a cada persona para construir comunión y esperanza. Hubo representación de líderes pastorales, jóvenes adultos y personas que acompañan la pastoral hispana/latina en el sureste.

Conociendo a Nuestros Seminaristas Por Gerald Stults

2 octubre 2026

CORTESÍA DE GERALD STULTS

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i nombre es Gerald Stults y actualmente estoy cursando mi cuarto año de estudios como seminarista de la Diócesis de Knoxville. En cuanto a mi historia personal, nací en California en 2005, mis padres son Michael y Maura, y me mudé al este de Tennessee en 2010. Crecí junto a un hermano mayor, una hermana menor y un hermano menor. Durante toda mi vida, técnicamente fui católico por el bautismo, pero mi familia no comenzó a asistir a misa hasta que cumplí 12 años. Ese año, mi mamá empezó a llevarnos a mis hermanos menores y a mí a la misa dominical y al grupo juvenil de los miércoles por la noche en la Iglesia Católica Santa María en Johnson City, Tennessee, donde seguimos asistiendo hasta el día de hoy. Con el tiempo, después de asistir al grupo juvenil de mi parroquia durante unos meses y de entablar buenas amistades dentro del grupo, comencé a amar de verdad la fe católica, así como a mi comunidad en la parroquia. Este amor acabó llevándome a considerar el sacerdocio, debido a lo mucho que disfrutaba aprender sobre las enseñanzas de la Iglesia católica. Unos años después de haber pensado por primera vez en el sacerdocio, lamentablemente comencé a anteponer otras cosas a Dios en mi vida debido al confinamiento por el COVID-19. El confinamiento me impidió asistir al grupo juvenil semanal y, como resultado, perdí mi fervor por la fe y comencé a limitarme a cumplir con la rutina de ir a la misa dominical sin pensar en

Dios durante el resto de la semana. Mi vida siguió así durante casi dos años, hasta que mi hermana bondadosamente me invitó a regresar al grupo juvenil; en ese momento acepté y comencé a sentirme vivo de nuevo en la Iglesia. En este punto, voy a saltar al momento en que tenía 16 años y estaba en medio de mi tercer año de preparatoria, una época muy turbulenta en la que empezó a surgir la pregunta: «¿Qué quiero hacer con mi vida?». Al principio, tenía ideas básicas y poco originales sobre convertirme en ingeniero para poder ganar mucho dinero, pero después de ver tantas historias de millonarios que terminaron quitándose la vida, me di cuenta de que solo Dios podía darme una vida feliz y plena, no el dinero. Por aquel entonces, también comencé a inspirarme en sacerdotes como el P. Mike Schmitz, quien hizo que el sacerdocio me pareciera muy atractivo. Me impresionó su amor por Jesús y su disposición a hablarle a decenas

de miles de personas sobre ese amor. Después de ver a estos sacerdotes, recordé cómo solía pensar sobre el sacerdocio en la secundaria, y de repente, todo empezó a encajar. Comencé a pensar más en el sacerdocio cada día, pero a pesar de todo eso, todavía no estaba del todo seguro de si eso era lo que Dios realmente quería para mí. Mi respuesta llegó durante una conferencia para jóvenes en Atlanta, donde el P. Mike Schmitz estaba dando una charla. Durante las últimas charlas y la misa de despedida, recuerdo que todo se sentía muy surrealista, y recuerdo que la idea de dedicar toda mi vida a ser sacerdote no dejaba de venirme a la mente. Finalmente, todo llegó a su punto culminante cuando el P. Mike invitó a todos los jóvenes que estuvieran pensando en el sacerdocio a subir al altar para recibir una bendición especial. En ese momento, ya no tenía ninguna duda sobre a qué vocación Dios me estaba llamando. Cuando el P. Mike hizo esa invitación, sentí un aliento sobrenatural en lo más profundo de mi ser, que me impulsaba a ir a recibir esa bendición como si mi vida dependiera de ello, y cuando lo hice, sentí una paz increíble que venía de Dios. A partir de ese momento, Dios me concedió la gracia de comunicarme con mi párroco y con el director vocacional, y de dejar todo de lado para poder ingresar al seminario después de graduarme de la preparatoria West Ridge en 2023. Actualmente, estoy comenzando mi cuarto año en el Conception Seminary College, y espero ser ordenado sacerdote en 2031. Aunque todavía no hablo español con fluidez, durante mis tareas de verano he tenido la bendición de poder visitar a feligreses hispanos, asistir a grupos de oración hispanos y participar en clases de catecismo para hispanos. ■

Diócesis de Knoxville Viviendo nuestra fe Católica Romana en el Este de Tennessee

lacosechadok.com


Palabras del Obispo por el Obispo Mark Beckman

San Miguel Arcángel, ruega por nosotros “Las oraciones (aunque no todas) son elementos fundamentales de la liturgia de la Misa”

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ras haber celebrado recientemente la fiesta de los Arcángeles (San Miguel, San Rafael y San Gabriel) y la fiesta de los Ángeles de la Guarda, vuelvo a recordar el gran cuidado que Dios tiene por nosotros al enviarnos sus mensajeros. Desde el segundo grado, cuando una maravillosa Hermana de la Misericordia nos enseñó la oración a nuestro Ángel de la Guarda (¡tenía en su escritorio una estatua de un ángel que, según decía, representaba a su propio ángel de la guarda!), he estado agradecido por el cuidado de Dios al darnos un ángel que nos acompañe en el camino de la vida “para alumbrar, guardar, regir y guiar”. Como nos recuerda San Gregorio Magno en el oficio de lectura, los arcángeles desempeñan un papel destacado y fundamental en la providencia divina, pues se les confían las misiones más grandes. El papa León XIII compuso la Oración a San Miguel original en 1886 y dispuso que se recitara oficialmente una versión más breve después de cada “Misa baja” de aquella época, junto con otras oraciones que incluían tres Ave Marías, el Salve Regina y una oración por la Iglesia. Durante la reforma de la liturgia impulsada por los padres conciliares en el Concilio Vaticano II, uno de los principios fundamentales de la reforma fue devolver “una noble sencillez” al Rito Romano. Bajo la autoridad de San Pablo VI, la liturgia revisada promulgada en 1964 eliminó las llamadas oraciones “leoninas”, incluida la Oración a San Miguel. El actual Misal Romano se caracteriza, en

efecto, por un retorno a la noble simplicidad del Rito Romano, que ponía de manifiesto con mayor claridad el carácter y la conexión entre las diferentes partes y facilitaba la “participación devota y activa de los fieles”. A lo largo de mis viajes por la Diócesis de Knoxville, he notado que en algunas de nuestras parroquias se han incorporado regularmente a la liturgia oraciones adicionales, entre ellas la Oración a San Miguel, la “Oración de San Francisco”, una Oración al Espíritu Santo y otras, que se recitan en conjunto, a veces antes del himno de entrada o inmediatamente después de la despedida. Recientemente, en una reunión de nuestros sacerdotes, hablé sobre esta costumbre que se ha incorporado en algunas de nuestras parroquias, muchas de las cuales son, sin duda, muy queridas por nuestro pueblo. Tras reflexionar sobre la importancia de celebrar la liturgia de acuerdo con el espíritu de la Iglesia, no considero apropiado agregar oraciones adicionales relacionadas con la celebración de la Misa en sí. Por lo tanto, he pedido a nuestros sacerdotes que instruyan al pueblo de Dios a medida que vamos dejando de recitar en conjunto oraciones adicionales inmediatamente antes, durante e inmediatamente después de la Misa. Sé que el cambio suele ser difícil, sobre todo cuando ciertas oraciones son muy queridas y se han convertido en una costumbre. En mi opinión, la incorporación habitual de oraciones a la liturgia es, en última instancia, una decisión que le

corresponde al Santo Padre, y es algo que los párrocos no deberían permitir por su cuenta. Muchas de estas oraciones, incluida la Oración a San Miguel, son una parte muy importante del tesoro de oraciones que nos ha sido transmitido en la Iglesia. San Juan Pablo II animó a los fieles a rezar la Oración a San Miguel como parte de la vida de devoción, y el Papa Francisco recomendó específicamente su uso al final del rosario. Animo a nuestros pastores y, de hecho, a todos los fieles a que busquen formas de incorporar estas hermosas oraciones en la vida de oración de nuestras familias y comunidades, más allá de la celebración de la liturgia. Al reflexionar sobre la gran sabiduría de la Iglesia al celebrar juntos a los arcángeles, en nuestro mundo actual realmente necesitamos la protección constante de San Miguel, necesitamos el remedio sanador de San Rafael y, sobre todo, necesitamos la Buena Nueva anunciada por San Gabriel sobre la venida del Mesías, quien ha vencido al pecado y a la muerte por el poder de su cruz y su resurrección, y nos ha abierto el camino hacia la vida eterna. Damos gracias a Dios por este don infinito y tenemos especialmente presente el cuidado de Sus ángeles, enviados para protegernos en el camino. Es sobre todo al final de la vida cuando confiamos más que nunca en el cuidado de nuestros ángeles de la guarda para que nos guíen a salvo al reino de los cielos. ■

Por Padre Lino Otero, presidente de Guadalupe Radio Nota editorial: Esta es la continuación de la tercera parte puntos 11 y 12, de una carta escrita por el Padre Lino Otero dirigida a la comunidad inmigrante. Debido a la extensión y profundidad de este importante mensaje (un total de 18 páginas), publicaremos el texto en secciones durante las próximas ediciones de La Cosecha. Los invitamos a seguir esta serie especial en los meses que vienen. 11. El manto de María: protección y misión La Virgen de Guadalupe no solo consuela; también envía en misión. A veces se piensa que la devoción mariana es puro refugio emocional. Pero en realidad, quien se acoge al manto de María recibe también un llamado: “Haz lo que Él te diga” (Jn 2,5). María forma discípulos y los lanza a evangelizar. En Guadalupe vemos claramente esto: Juan Diego, tras ver la imagen milagrosa estampada en su tilma, se convirtió en un ferviente mensajero; pasó el resto de sus días explicando la aparición, cuidando la capillita, acogiendo a los peregrinos. La Virgen lo formó y lo envió, no se quedó solo en “arrullarlo”. María misma es como el molde donde se forma Cristo en nosotros. Bajo su manto, no solo encontramos cobijo sino también nos vamos transformando en apóstoles. Con su “fiat”, dio la respuesta perfecta a Dios y se convirtió en el modelo de la Iglesia entera. Es decir, María es madre y educadora de la fe. Nos consuela en la aflicción, sí –pero luego nos impulsa: “Levántate, hijo, lleva la buena nueva”. En nuestra situación, estar “bajo el manto de María” significa vivir en un ámbito espiritual de confianza y docilidad. Pensemos en el manto guadalupano: en la imagen original se ve que nos tiene dibujados en sus pliegues –somos esa lunita y angelito a sus pies que representan al pueblo mestizo. Estamos en su regazo, como decía la Virgen. ¿Y qué hace una madre amorosa? Protege, sí, pero también educa y envía. María no quiere hijos pusilánimes, quiere apóstoles valientes. Nuestra Señora de Guadalupe en 1531 vino no solo a conLa Cosecha

solar a los indígenas conquistados, sino a evangelizar una nueva civilización. Gracias a su aparición, en pocos años literalmente millones abrazaron la fe. Ella fue la gran Evangelizadora de América. Y lo hizo implicando a Juan Diego, un laico, como su colaborador. ¡María integró al propio pueblo indígena en la misión evangelizadora! Hoy igual: Nuestra Señora de Guadalupe nos convoca a ser evangelizadores de una nueva civilización del amor. Los inmigrantes latinos llevamos en nuestro corazón esta fe guadalupana; tenemos el potencial de reavivar la Iglesia en los países a los que llegamos, de aportar calor humano, devoción, familia, a veces en sociedades enfriadas espiritualmente. ¿No será esa una misión que María nos está confiando? Nosotros que traemos sus imágenes en la maleta, sus rosarios en el cuello, sus cantos en la lengua... podemos transmitir a este país la fe sencilla y profunda de nuestra tierra. De hecho, la Virgen de Guadalupe es Patrona de toda América, del Norte y del Sur. Su manto se extiende sobre Canadá hasta Argentina. Ella nos une más allá de fronteras. Por tanto, sentirnos protegidos por María debe ir de la mano con sentirnos enviados por María. Protegidos, para qué: para cumplir una misión. Piensa: si no estuviéramos bajo su amparo, habríamos sucumbido quizás a la desesperación o asimilación total secular. Pero al mantener viva nuestra devoción, conservamos nuestra identidad católica, que es misionera por naturaleza. Tal vez tu misión concreta sea simplemente mantener un altar guadalupano en tu casa donde vecinos curiosos pregunten y conozcan la historia. O rezar el rosario en el tren y que alguien se acerque a pedirte oración. O educar a tus hijos en la fe para que de mayores sean líderes fieles. María cuenta contigo. “¿No estoy yo aquí que soy tu Madre?” – nos dice para que no temamos – “Entonces ve, hijo, y lleva este mensaje a otros que tienen miedo. Lleva la luz de mi Hijo a los que no lo conocen o lo han olvidado”. En la tilma de Juan Diego quedó impresa la imagen de María para todos los tiempos. De igual modo, en el “tilma” de nuestra vida debería quedar impresa la imagen de Cristo y María, de modo que otros “vean y crean”. Al obispo Zumárraga no lo convencieron argumentos, sino la visión milagrosa. Hoy quizás los líderes sociales que no creen se convencerán al ver en nosotros un milagro de amor. María

OSV NEWS PHOTO/BOB ROLLER

Entre el Miedo y la Esperanza: Carta de Aliento para Inmigrantes Hispanos

Bajo el manto de María Nuestra Señora de Guadalupe, la patrona y la gran Evangelizadora de América, convoca a cada persona a ser evangelizadores de la fe. No solo consuela; también envía en misión. Estar bajo su “manto guadalupano” nos recuerda vivir en un ámbito espiritual de confianza y docilidad. quiere hacer de nuestra vida una *“señal”*viviente. Abrámonos a eso. No somos insignificantes, somos portadores de la Virgen. Como dijo San Juan Pablo II, “¡Cristo necesita de ti para iluminar el mundo, no tengas miedo!”. María seguramente nos susurra lo mismo. 12. Santos que vivieron el exilio y la frontera En nuestro peregrinar no estamos solos; nos acompaña una “nube de testigos” (Heb 12,1) que vivieron experiencias similares. Vale la pena recordar algunos santos y figuras bíblicas que experimentaron el exilio, la migración o la vida en frontera, porque sus vidas nos inspiran y enseñan cómo ser fieles en tierra extraña: •San José y la Sagrada Familia (Huida a Egipto): Jesús, María y José conocen perfectamente el drama del refugiado. Cuando Herodes buscaba matar al Niño, tuvieron que huir precipitadamente a Egipto (Mt 2,13-15). Imagina: viajaron de noche, cruzando desierto, entrando a un país cuyo idioma y costumbres no conocían, viviendo allí probablemente varios años hasta la muerte de Herodes. San José tuvo que buscar trabajo en Egipto para sostener a su familia, quizás como carpintero anónimo entre forasteros. ¡El Hijo de Dios vivió su infancia como inmigrante ilegal en África! Pero en ese exilio se cumplió la profecía (“De Egipto llamé a mi hijo”) y Dios Padre los protegió. San José es patrono de la buena providencia; podemos pedirle que nos ayude a ser padres responsables y confiados en tierra ajena, como lo fue él. También aprendemos de la Sagrada Familia la unidad y la fe: ellos no perdieron la esperanza ni el amor mutuo en la adversidad.

Diócesis de Knoxville Viviendo nuestra fe Católica Romana en el Este de Tennessee

Así nosotros, unidos en familia y fe, podemos superar cualquier destierro. • Santa Francisca Javier Cabrini (patrona de los inmigrantes): Madre Cabrini (1850-1917) fue una monjita italiana que ella misma soñaba con ser misionera en China, pero por obediencia vino a Estados Unidos a servir a los inmigrantes italianos. Fundó escuelas, orfanatos, hospitales; viajó incansablemente por las Américas estableciendo redes de apoyo para los recién llegados. Sufrió la dureza de la vida migrante: cruce del océano, idioma desconocido, prejuicios de la sociedad anglo, recursos escasos. Pero nada la detuvo. “Iré a donde sea y haré lo que sea con tal de comunicar el amor de Jesús a quienes no le conocen o le han olvidado”, afirmaba con ardor. ¡Qué ejemplo para nosotros! Ella no se achicó ante las barreras; tuvo una resiliencia a prueba de todomovida por la caridad. Fue la primera ciudadana estadounidense canonizada, todo un signo. Le podemos rezar: “Santa Madre Cabrini, ruega por nosotros, inmigrantes, para que sepamos mantener la fe, organizarnos en la ayuda mutua y nunca perder el ánimo apostólico”. Su vida nos enseña que servir a los propios migrantes es camino de santidad. Quizá Dios te llame a ti, de formas sencillas, a ser un “Cabrini” en tu comunidad: ayudar a otros más recién llegados, guiar a quien anda perdido, compartir de lo tuyo. Ahí se forja la santidad. •Rut la moabita: En la Biblia, el libro de Rut narra la historia de una joven viuda extranjera (moabita) que decide migrar a Belén con su suegra Noemí, adoptando la fe y el pueblo de Israel. Sus palabras a Noemí resuenan con Inmigrantes continúa en la página 4 octubre 2026 3


¿Qué haría Jesús? viene de la página 1

la vida. Dado que muchas personas que hoy se reúnen para reflexionar sobre la realidad de los inmigrantes en nuestro propio país han estado escuchando las historias de lo que está sucediendo, podríamos hacernos esa misma pregunta”, dijo el obispo Beckman. “¿Qué haría Jesús? WWJD.” El obispo Beckman aseguró a la congregación de la misa del mediodía que, efectivamente, existe una respuesta a la pregunta, gracias al santo cuya fiesta se celebraba. “La respuesta que dio San Jerónimo fue: ‘La ignorancia de las Escrituras es ignorancia de Cristo’”, dijo el obispo. “Si queremos saber qué haría Jesús, entonces tenemos que sumergirnos en la Palabra de Dios. Es al escuchar esa Palabra, al permitir que esa Palabra entre en nuestros corazones y nos transforme, que nos convertimos en las personas que Dios nos ha llamado a ser”. Les recordó a los fieles presentes en la Misa que las Escrituras enseñan que la pregunta decisiva para determinar el destino eterno de cada persona es: “¿Qué hemos hecho por los más pequeños de nuestros hermanos y hermanas? Ese es el criterio que el Señor nos da al final del Evangelio según San Mateo”. Durante la conferencia, los asistentes escucharon a William Canny, director ejecutivo de la Secretariado de Migración de la USCCB, hablar sobre la campaña de inmigración de los obispos estadounidenses “No estás solo” (*You Are Not Alone*). Dylan Corbett, director ejecutivo del Hope Border Institute, habló sobre la migración y la doctrina social católica. Y Mely Felipe, miembro de la Parroquia del Espíritu Santo en Knoxville y líder de la Coalición por los Derechos de los Inmigrantes y Refugiados de Tennessee, ofreció un testimonio conmovedor sobre cómo las políticas y acciones gubernamentales están afectando a las familias inmigrantes. Luis Ramos, asociado pastoral y coordinador del ministerio de jóvenes de secundaria y adultos jóvenes de la parroquia de Nuestra Señora de Fátima en Alcoa, fue el maestro de ceremonias de la conferencia.

Blanca Primm, directora del Ministerio Hispano de la Diócesis de Knoxville; el diácono Chris Gutiérrez, director del Ministerio Hispano/Latino de la Diócesis de Owensboro, en Kentucky; y Elizabeth Elfers, quien ha organizado la iniciativa “Cabrini Connection” en la parroquia Christ the King, en la Diócesis de Nashville, dieron charlas sobre el ministerio hispano y la defensa de las comunidades de inmigrantes. Emily Jones, abogada de inmigración de Lexington (Kentucky) y directora jurídica de la New Americans Initiative, informó a los asistentes sobre la realidad de la aplicación de las leyes de inmigración y la preparación local. John Mecklenborg, director de comunicaciones de la Diócesis de Knoxville, y Astrid Liden, coordinadora de comunicaciones del Hope Border Institute, analizaron estrategias de comunicación efectivas sobre la fe y la migración. Y Kevin Appleby, investigador principal de políticas y comunicaciones del Center for Migration Studies, dio una charla sobre la planificación diocesana y parroquial en materia de inmigración. El padre Peter Iorio, vicario general y moderador de la curia de la Diócesis de Knoxville, quien también se desempeña como párroco de la parroquia de Nuestra Señora de Fátima, fue el moderador de un panel de obispos durante el segmento titulado “Predicar el Evangelio de Jesucristo presente en quienes migran”. El arzobispo Hartmeyer, el obispo MenjívarAyala y el obispo Stowe fueron los panelistas. El padre Iorio preguntó a cada obispo qué era lo que más deseaban que la gente del sur y de toda la región de los Apalaches entendiera sobre las personas que emigran, algo que tal vez los sureños y los residentes de los Apalaches aún no supieran. El obispo Stowe comentó que a menudo le preguntan por qué los inmigrantes no ingresan legalmente a Estados Unidos y le señalan que tienen familiares, como abuelos, que ingresaron a este país de manera legal. “Es un sistema tan defectuoso que no hay ninguna forma legítima de entrar en la fila. No existe

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4 octubre 2026

gará toda lágrima” (Ap 21,4) y seremos ciudadanos plenos de Su reino. Hasta entonces, estos santos compañeros nos animan a perseverar con la mirada en el Cielo. ■

CORTESÍA DE PIXABAY

hermosura: “A donde tú vayas, iré yo; dondequiera que vivas, viviré. Tu pueblo será mi pueblo, y tu Dios, mi Dios”. Rut es modelo de lealtad y valentía. Trabajó recogiendo espigas para sobrevivir, con humildad y diligencia. Dios premió su fidelidad haciendo que Booz se fijara en ella; se casaron y Rut llegó a ser bisabuela del rey David, ¡y por tanto antepasada directa de Jesús! (Mt 1,5). Imagina, una inmigrante pobre en Israel terminó en la genealogía del Mesías. Dios integró la sangre de una extranjera en la línea de la salvación, mostrando así que en su plan no hay forasteros, todos pueden entrar en la familia de la fe. La historia de Rut nos enseña: 1) la importancia de la fidelidad familiar (ella no abandonó a Noemí aun pudiendo), 2) la virtud del trabajo honrado aun en la pobreza, 3) la confianza en el Dios de Israel, que la acogió bajo sus alas (Rut 2,12). Podemos vernos en Rut cada vez que nos sentimos extraños: Dios nos dice “ven, hazte de Mi pueblo, Yo seré tu Dios”. También su premio –un hogar, un hijo, un lugar en la comunidad– nos anima a creer que Dios tiene bendiciones reservadas para nosotros más allá de este momento duro. En todos estos casos –José, Cabrini, Rut, y otros– vemos el común denominador: ellos vivieron en tierra ajena o en situación precaria confidelidad y esperanza. No se dejaron derrotar interiormente. San José confió en los mensajes del ángel y se convirtió en protector providencial. Santa Cabrini convirtió la dificultad en misión concreta de amor. Rut se integró con humildad y Dios la exaltó. Son hermanos mayores que interceden por nosotros. Te invito a conocer más historias así (hay muchas: la Sagrada Familia en Egipto, los israelitas en el destierro de Babilonia –piensa en Daniel en el foso de los leones, o los tres jóvenes en el horno: Dios no los abandonó–; también los santos contemporáneos refugiados de guerra, etc.). Al leer sus vidas, nos fortalecemos. Nos damos cuenta de que lo nuestro no es nuevo; el pueblo de Dios siempre ha sido “peregrino”. Somos la Iglesia “en camino”. Lo importante es el destino: la Jerusalén celestial, donde Dios “enju-

ningún programa que te permita ingresar a este país en menos de 25 años en la mayoría de los casos, así que eso es lo que me gustaría que la gente supiera”, dijo el obispo de la Diócesis de Lexington. El obispo Menjívar-Ayala señaló que los inmigrantes que se establecieron en las montañas de Virginia Occidental entre hace 100 y 150 años, llegaron a Estados Unidos en circunstancias muy similares a las que enfrentan los inmigrantes de hoy en día. “Me gustaría que supieran y entendieran que son seres humanos y que, como nuestros hermanos y hermanas, tienen mucho que aportar”, dijo. “Son iguales a nosotros”. El arzobispo Hartmeyer dijo que, si bien muchos inmigrantes de la Diócesis de Atlanta están llenando los bancos de la iglesia, hay muchos más que ya no asisten a misa porque tienen miedo. “El miedo es la experiencia subyacente que, en mi opinión, vive la mayoría de nuestras personas indocumentadas. Y esa es una forma terrible de vivir la vida”, dijo, y señaló que los niños pueden sentir cuando sus padres sienten ansiedad por su situación migratoria. “Vienen aquí por miedo. Y luego viven aquí con otro tipo de miedo, porque o bien los arrestan o bien los envían de regreso al lugar de donde vinieron, donde la vida era miserable”, agregó. El obispo Beckman se mostró satisfecho con la lista de ponentes de la conferencia y con la gran asistencia de participantes de todo el sur. “Ha sido un éxito fantástico. Hemos contado con una gran cantidad de personas presentes, tanto de nuestra propia Diócesis de Knoxville como de toda la región. Me ha impresionado mucho la dedicación y el compromiso de las numerosas personas que asistieron”, dijo el obispo Beckman. “Mi esperanza es que podamos generar un impulso constructivo para avanzar hacia un apoyo concreto a nuestros inmigrantes, con medidas prácticas que realmente ayuden. Este es el comienzo”. ■

Santa Francisca Javier Cabrini Madre Cabrini (1850-1917) fue la primera ciudadana estadounidense canonizada y es patrona de los inmigrantes. Sufrió la dureza de la vida migrante, y a pesar de los desafíos, decidió seguir sirviendo donde la necesidad la llamaba; a los inmigrantes italianos en los Estados Unidos. “Iré a donde sea y haré lo que sea con tal de comunicar el amor de Jesús a quienes no lo conocen o le han olvidado”.

Diócesis de Knoxville Viviendo nuestra fe Católica Romana en el Este de Tennessee

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