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junio 2026 La Cosecha

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Entre el Miedo y la Esperanza: Carta de La Confianza es la Clave en Aliento para Inmigrantes Hispanos

nuestra Relación con Jesús

Por Padre Lino Otero, presidente de Guadalupe Radio

Nota editorial: Presentamos a continuación la primera parte de una carta escrita por el Padre Lino Otero dirigida a la comunidad inmigrante. Debido a la extensión y profundidad de este importante mensaje (un total de 18 páginas), scribo este artículo el día de la Solemnidad del Sagrado Corazón de publicaremos el texto en secciones duJesús. El día de ayer los Obispos de los Estados Unidos consagraron rante las próximas ediciones de La Conuestra nación, los Estados Unidos, al Sagrado Corazón de Jesús en secha. Los invitamos a seguir esta serie ocasión del 250 aniversario de la proclamación de la independencia. Los especial en los meses que vienen. obispos se congregaron en la Basílica del Santuario Nacional de María, Queridos hermanos y hermanas Reina del Universo en, Orlando, Florida. que viven en los Estados Unidos sin En su homilía, el Arzobispo de Baltimore, William E. Lori dijo que el documentos legales, pero con cora“Corazón de Cristo no es solamente un símbolo piadoso, sino la expresión zones llenos de amor por sus familias visible de un amor que se entrega, perdona, sana y busca a quienes están y manos dispuestas al trabajo: heridos o alejados”. En este tiempo de división, de ansiedad, marcado por Les hablo no solo como sacerdote la presencia de guerras, por la falta del respeto a la dignidad de las perde la Iglesia Católica, sino como hersonas, especialmente de los marginados y vulnerables, desde el no nacido mano en el camino de la fe. En estos hasta los ancianos, inmigrantes, y personas con pocos recursos para dedías difíciles, algunos de ustedes han fenderse o elevar su voz, esta consagración no es un tiempo de “celebrar sido testigos de redadas, detenciones sino de consagrar, confiar y poner nuestra nación dentro del Sagrado y deportaciones. El miedo ha entrado Corazón”. El futuro de nuestro país no puede depender solo y exclusivaa sus hogares, generando ansiedad, mente de nuestra confianza en nosotros mismos, en lo terreno, en las insti- tristeza e incluso enojo. Es comprentuciones, en la economía, sino que, como mencionó el Arzobispo, “nuestra sible sentir todo eso ante la inceridentidad más profunda” nos lleva a que “nuestra verdadera esperanza tidumbre. Sin embargo, les ruego: viene del Señor”. no permitan que el sufrimiento se En el Evangelio que se leyó, Jesús dice, “como el Padre me ama, así los convierta en amargura. No se definan amo yo. Permanezcan en mi amor”. (Jn 15,9) El Señor Jesús nos pide perpor sus heridas ni por las injusticias manecer en su amor haciendo lo que Él mismo hace, amando, perdonansufridas. Dios no se ha olvidado de do, dándonos a los demás. ustedes. Su vida no es un error. Al Permanecer en su amor es obedecer su mandato de amarnos como Él contrario, su vida tiene un propósito nos ama pero también Cristo quiere que “tengamos amistad con Él, que precioso dentro del plan de Dios. Esta aceptemos su invitación de permanecer en su amor y que ese amor se excarta quiere darles aliento, firmeza y prese y conforme cada acto de nuestra vida pública y privada” dijo el Ar- un camino de esperanza, apoyándose zobispo Lori. Estamos llamados a vivir en común unión con Cristo y con en nuestra fe católica. nuestros hermanos. No podemos llamarnos cristianos si nuestros actos no INTRODUCCIÓN: Entre la herida reflejan nuestras devociones y la fe que profesamos. y la esperanza Si queremos ser fieles a su llamado, a la misión a la que nos llama, Reconocimiento honesto de la “amar como Cristo ama es la verdadera medida del discipulado crissituación: Muchos de nosotros no tiano”, dijo el arzobispo. Ese amor, no puede endurecernos sino todo lo habríamos salido de nuestros países si contrario, ese amor nos tiene que transformar, convertir, hacernos semeno fuera porque nuestros propios gojantes a Dios y dar testimonio de él al mundo. Ese amor lo tenemos que biernos nos fallaron. Durante décadas compartir, solo así podremos renovar la sociedad, la Iglesia. Pongamos hemos visto cómo la corrupción, la vinuestras vidas y nuestras familias en su corazón. Como nación confiemos olencia, el autoritarismo y la pobreza en su providencia y en su misericordia, porque Él es el Rey de la historia, han gangrenado nuestras tierras, emreconociendo que la “historia es la historia del amor fiel de Dios que se pujándonos a la dolorosa decisión de desarrolla en el mundo”. ■ emigrar. Somos personas de carne y hueso que hemos dejado atrás familia, lengua y raíces buscando una vida mejor en Estados Unidos, no para hacer daño, sino con la esperanza de aportar nuestro trabajo y construir un futuro digno. De hecho, lejos de “quitar trabajos”, los inmigrantes impulsan la economía: aportan cientos de miles de millones de dólares al PIB estadounidense y pagan miles de millones en impuestos. Venimos a contribuir, no a restar, y la inmensa mayoría lo hacemos honradamente (incluso las estadísticas demuestran que la tasa de criminalidad entre inmigrantes es menor que la de la población general). Esta es nuestra verdad: llevamos heridas, pero caminamos con esperanza. Sin embargo, junto a esta legítima afirmación, debemos también reconocer con claridad otra realidad incómoda: el crimen organizado ha crecido enormemente en Latinoamérica, y algunos delincuentes cruzan con nosotros en las mismas caravanas. No podemos negar que algunos de nuestros propios compatriotas se han corrompido aquí en EE.UU., engrosando pandillas o redes delictivas. Sería ingenuo idealizar al inmigrante como si todos fuésemos santos; no lo somos. Pero tampoco es justo demonizarnos como colectividad por las faltas de unos pocos. En nuestros

“Esto es lo que les mando: que se amen los unos a los otros”Jn 15,17

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Apostolado Hispano Católico Blanca Primm, directora Rocio Melendez, asistente administrativa Selene Mayorga, coordinadora de La Cosecha T 865-637-4769, F 865-584-7538 E-mail: lacosecha@dioknox.org www.dioknox.org, FB: lacosechaDOK

países de origen, la connivencia entre crimen y poder ha sido devastadora - por ejemplo, hoy Venezuela está entre los países más corruptos del mundo, mientras la violencia homicida promedio en la región ronda los 20 asesinatos por 100.000 habitantes - y esas lacras nos persiguen hasta acá. Por eso, alzamos la voz para pedir claridad moral y responsabilidad personal: ni autocompasión que nos haga sentir víctimas impotentes, ni auto-engaño que nos absuelva de toda culpa. Como comunidad inmigrante, somos parte del problema y parte de la solución. Este mensaje quiere hablarnos con esa claridad: heridos pero esperanzados, necesitados de compasión pero también llamados a la responsabilidad. PARTE I - NO SOMOS VÍCTIMAS: LA LIBERTAD INTERIOR DEL CRISTIANO 1. No eres víctima: la verdadera libertad cristiana La fe cristiana nos enseña a reconocer el dolor sin caer en el resentimiento. La Cruz de Cristo es el lugar del amor libre, no del victimismo. Jesucristo sufrió la injusticia más grande, y sin embargo en la Cruz no vemos a un “víctima” rencoroso, sino al Hijo libremente entregado por amor. La Encarnación y el drama de la Cruz, sepultura y Resurrección de Cristo son el centro de la historia del mundo. Es decir, nuestra historia humana no es un caos de fatalismo y queja estéril, sino un drama con sentido, una obra donde Dios ya ha dado sentido al sufrimiento por medio del amor. Por eso, el Evangelio no aprueba que nos instalemos en la mentalidad de víctima permanente. “En el amor no hay temor, sino que el amor perfecto echa fuera el temor”, dice la Escritura. Cristo nos muestra en la Cruz que el sufrimiento puede ser ofrecido por amor, no utilizado como combustible de odio. Sólo el amor es digno de fe y en el amor crucificado de Jesús “todo se quema y purifica” para dar lugar a una nueva vida. La fe auténtica, por tanto, no niega el dolor de nuestras heridas, pero lo redime desde dentro. En concreto, esto significa que los inmigrantes cristianos estamos llamados a rechazar el rol de víctimas indefensas. La victoria de Cristo nos concede una libertad interior que nadie nos puede arrebatar, ni siquiera las injusticias de los hombres. Podemos haber sufrido abusos, pobreza, discriminación; pero si abrazamos la Cruz con Cristo, esos sufrimientos no nos encadenan al odio sino que se vuelven camino de santificación. El Evangelio no tolera la mentalidad de víctima, porque tal mentalidad suele ir de la mano con la falta de perdón y el resentimiento. Jesús en cambio nos dice: “Perdona hasta setenta veces siete” (cf. Mt 18,22), “Ama a tus enemigos, haz el bien a los que te odian” (Lc 6,27). No es una negación del mal sufrido, sino una manera radical de romper sus cadenas. En la cosmovisión cristiana, cada perInmigrantes continúa en la página 4

Procedimiento de la Diócesis de Knoxville para reportar casos de abuso sexual Cualquier persona que tenga conocimiento real o que tenga una causa razonable para sospechar de un incidente de abuso sexual debe reportarlo a las autoridades civiles apropiadas, y al Centro McNabb, nuevo coordinador de asistencia para víctimas de acoso sexual de la diócesis de Knoxville, al número de teléfono para denuncias (865) 3219080. ■


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