Busquemos a los santos Conociendo a nuestros Diáconos Transitorios: que nos recuerdan el Diácono Daniel Herman amor de Cristo La caridad es paciente, la caridad es amable… se complace en la verdad (1 Cor 13, 4-6) Por Blanca Primm
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l día en que escribo esta columna es el día en que celebramos a San Francisco de Asís, el 4 de octubre. Estamos empezando el otoño, esta bella y distinguida época del año que para muchos es su favorita por el cambio de colores de las hojas y la temperatura templada. En el este de Tennessee, los colores de las hojas son especialmente hermosos. Los que vivimos cerca de las montañas humeantes (Great Smoky Mountains) contemplamos en la naturaleza la obra magnífica de Dios al contrastar el cielo azul, las diferentes tonalidades de los colores amarillo, anaranjado, terracota, rojizo y café. El viento es otro elemento que parece indispensable para que los árboles de diferentes tamaños y formas puedan deshojarse en esta temporada del año. Hace un momento, salí al balcón de mi casa y me detuve a observar el jardín y a mirar los árboles que lo rodean. Pude escuchar el sonido de las hojas al caer, una tras otra, pero el viento casi no se percibía, pero actuaba en forma silenciosa. En ese momento pude relacionar lo que pasaba con el tema que les deseo compartir en esta oportunidad y es el de las muestras de amor. He estado reflexionando en el amor y cómo poderlo vivir en mi vida. Jesús nos dice, “Ámense unos a otros como yo los he amado” Jn 15, 12. Suena difícil amar como Jesús, pero creo que podemos hacerlo con pasos pequeños, así como cuando aprendemos a
caminar para luego correr. Vale la pena preguntarnos cómo vivimos el amor en nuestra vida diaria. En el día a día pasamos por muchos momentos, al levantarnos en la mañana ¿qué motiva nuestro día?, al saludar a quienes viven con nosotros, al irnos a estudiar, o al trabajo, o al hacer los quehaceres de la casa o en nuestras conversaciones familiares, ¿nos acordamos de amar? en nuestros comentarios con los demás y sobre los demás, en la manera como pensamos, hablamos y actuamos con nuestros esposos, esposas, hijos, parientes y amigos, ¿se nota el amor? Santa Teresita de Lisieux nos dice: “Una palabra, una sonrisa amable, basta muchas veces para alegrar un alma triste”. Si intentamos al menos poner en obra esta frase habremos practicado el amor de Cristo. Una sonrisa puede transmitir amor y no cuesta nada más que un corazón dispuesto a amar. En su obra “Historia de un Alma” Santa Teresita cuenta cómo descubre su vocación al amor. Nos dice: “…a la ley del temor le ha sucedido la ley del amor, y el amor me ha elegido a mí, débil e imperfecta criatura, como holocausto...” y nos dice que ese amor que viene de Jesús y se expresa en nuestra vida se vuelve en un fuego transformador, y sigue: “Lo sé, Jesús, el amor sólo con amor se paga. Por eso he buscado y hallado la forma de aliviar mi corazón devolviéndote amor por amor”. El Señor nos conoce y sabe que, con su gracia, que es como el viento que mueve a las hojas a caer al suelo, nosotros podremos poner por obra Su amor. ■
Por Daniel Herman
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oy el Diácono Daniel Herman, aunque la mayoría de la gente me llama Diácono Danny. Originario de la pintoresca ciudad de Mountain City, Tennessee, soy un miembro devoto de la Iglesia Católica San Antonio de Padua desde 1994. Cuando era niño en Mountain City, pasé mis años escolares en la escuela preparatoria del condado de Johnson. La única escuela preparatoria en nuestra ciudad de los Apalaches brindaba un ambiente íntimo que llegué a apreciar. La camaradería y la simplicidad de una escuela de un pueblo pequeño eran maravillosas, pero después de graduarme anhelaba más. Continué mis estudios en la Universidad Wake Forest en Winston-Salem, Carolina del Norte. La gran diversidad del cuerpo estudiantil fue un marcado contraste con mi pueblo natal y, aunque inicialmente fue un desafío, me otorgó profundas lecciones sobre la riqueza de diversos orígenes y experiencias. Después de graduarme, comenzó un nuevo capítulo con mi comisión como oficial de la Marina de los Estados Unidos, estacionada en Newport, RI. Mi trayectoria con la Marina me llevó de Pensacola, FL, a Corpus Christi, TX y, finalmente, a Milton, FL. Si bien momentos de orgullo e hitos llenaron mi carrera naval, persistió una búsqueda latente de una alegría duradera. Una noche de reflexión, resurgieron los recuerdos de un retiro juvenil, donde sentí por primera vez un llamado al sacerdocio. La atracción era innegable. En consecuencia, elegí alejarme del Programa de Vuelo Naval para discernir más este llamado divino. Este impulso hacia el sacerdocio tuvo sus raíces en un retiro juvenil al que asistí en la Universidad de Notre Dame en 2010. Un momento crucial durante el Sacramento de la Reconciliación me abrumaba con
profundas emociones. El amor y la misericordia que experimenté a través de las compasivas palabras del sacerdote fueron transformadores. En ese momento de vulnerabilidad, sentí un derramamiento de la misericordia de Dios. Esta experiencia cruda y transformadora sembró en mí el deseo de servir como instrumento del amor de Cristo de la misma manera que lo había recibido. Si bien he crecido y evolucionado desde entonces, creo firmemente que la capacidad de mediar en el amor de Dios, especialmente en el papel de sacerdote, es incomparable. En mis siguientes cinco años de formación, me encontré con numerosos sacerdotes, cada uno de ellos único pero unido por un hilo común de generosidad. Sus actos de heroísmo, desde sacrificar deseos personales hasta servir a los marginados, son verdaderamente encomiables. Su inquebrantable dedicación, ya sea proporcionando guía espiritual a desconocidos o consolando a los enfermos, personifica la esencia del heroísmo de Cristo. Me siento impulsado a ser parte de este noble llamado, ya que, a mis ojos, trasciende todos los demás. ■
Encuentro Regional de Pastoral Juvenil Por Magdiel Argueta
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omentos brillantes vivimos a menudo como jóvenes católicos del sureste, en talleres, retiros u otros eventos que nos hacen convivir con personas de diferentes culturas, pero con la misma fe y amor, con la misma dedicación y entrega, y con las mismas ganas de correr tras las huellas de Cristo. Han pasado algunos años desde el último evento grande, donde se reúnen a muchos jovenes del sureste. Es por eso por lo que este año presentamos el ENCUENTRO REGIONAL DE PASTORAL JUVE-
Apostolado Hispano Católico Blanca Primm, directora Rocio Melendez, asistente administrativa 805 S. Northshore Dr., Knoxville 37919 T 865-637-4769, F 865-584-7538 E-mail: lacosecha@dioknox.org www.dioknox.org, FB: lacosechaDOK
NIL. Es un evento auspiciado por el SEPI y será en la vecina diócesis de Birmingham, específicamente en el Santuario del Santísimo Sacramento en Hanceville, Alabama. ¿conoces este hermoso santuario? ¿has estado en un encuentro con alrededor de 500 jóvenes? Pues esta es una oportunidad que no debes dejar pasar para tener un encuentro más cercano con Dios, pero también un encuentro más cercano con otros jovenes que están en este mismo camino. El SEPI, junto con la diócesis de Birmingham, se ha dedicado a trabajar arduamente en la logística de Encuentro continúa en la página 2
Procedimiento de la Diócesis de Knoxville para reportar casos de abuso sexual Cualquier persona que tenga conocimiento real o que tenga una causa razonable para sospechar de un incidente de abuso sexual debe reportarlo a las autoridades civiles apropiadas, y al Centro McNabb, nuevo coordinador de asistencia para víctimas de acoso sexual de la diócesis de Knoxville, al número de teléfono para denuncias (865) 321-9080. ■