Resoluciones concretas en nuestro caminar cotidiano “Comenzar es de todos, perseverar es de santos” San Josemaría Escrivá por Blanca Primm
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gosto llegó, y con él ya estamos cerca de terminar el verano, y a punto de comenzar las clases escolares de los chicos, los deportes, regresar al trabajo, y a la rutina de la vida cotidiana, que se nos presenta con ilusión y quizás con un poquito de temor. ¿Qué nos deparará esta nueva temporada? Solo el Señor en su infinita bondad sabe lo que tiene guardado para nosotros. Sin embargo, sí hay una parte que nosotros podemos hacer para sentirnos más cerca de Él y acompañados de su gracia, siempre con la esperanza y la convicción que su amor por nosotros no tiene condiciones y es real. Cada uno de nosotros, por más dinero que tengamos, o más aceptación o buena fama, o poder sobre otros, estaríamos en cero si Jesús, el Señor, estuviera fuera de nuestra vida. Y lo que Él desea es que seamos felices verdaderamente, pero la felicidad verdadera es caminar con Él, no sin Él, buscarlo a Él y dejarlo entrar en nuestro corazón para que haga morada en nosotros. La felicidad es la santidad. ¿Cómo así? La santidad es el plan de Dios, que no siempre es nuestro bienestar y muchas veces conlleva al sufrimiento. Muchos santos han pasado por esto. No es tristeza total ni alegría total. Es la realización de la sabiduría de Dios en nuestra vida. Los santos son una batalla
victoriosa de Dios. Y en las batallas hay momentos muy difíciles e incomodos, aunque también hay alegría. Es como tener de ambos. No es la vida perfecta, también hay fracasos y errores. El fraile dominico Nelson Medina nos recuerda que es la santidad lo que unifica todos estos momentos. ¿Qué quiere Dios de nosotros en un momento bueno o malo? Es la santidad. Y en esa línea encontré un video de Monseñor José Ignacio Munilla, Obispo de Orihuela-Alicante, España, quien tiene un apostolado excelente en Youtube. Monseñor proporciona 10 consejos cotidianos para tener un buen día y fortalecer nuestra fe. 1) Levantarse con buen pie: Superar la pereza. Cuando suene el despertador, levantarse y ponerse en presencia de Dios. Levantarse en el instante y hacer oración. Consagrar nuestro día a Dios. 2) No dejarse llevar por los primeros impulsos: “Que toda persona sea pronta para escuchar, lenta para hablar, lenta a la ira” Sant. 1, 19. La carne y la sangre no puede marcar el ritmo de nuestra vida sino que es el Espíritu quien nos debe ayudar con el discernimiento. 3) Agradecimiento constante: Los amargados no son agradecidos y el ser agradecido no nos permite ser amargados. Sazonemos nuestra vida con el “gracias” y el “por favor” en nuestras relaciones sociales, tanto con Dios. Como con los
Conociendo a nuestros Diáconos Transitorios: Diácono Bo Beaty por Diácono Bo Beaty
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ací y crecí en el pequeño pueblo de Jamestown, Tennessee. Crecí como bautista. Después de la escuela secundaria, como buen muchacho bautista, fui a una buena universidad bautista, la Universidad Carson-Newman en Jefferson City, Tennessee. Durante mi primer año allí, comencé a pensar realmente en qué es lo que creo acerca de Dios. Un día, estaba en Morristown y casualmente pasé por la iglesia católica de San Patricio. Decidí que sería genial ir allí un domingo. Así que lo hice. Me senté en la última fila y realmente no sabía qué estaba pasando o qué hacer. Sin embargo, encontré una paz allí que me atrajo de regreso las siguientes semanas. Después de un tiempo hablando con el párroco, que entonces era Monseñor Garrity, y leyendo algunos libros sobre la fe católica, decidí ingresar a RICA. En la Vigilia Pascual de 2008, ingresé oficialmente a la Iglesia Católica. Fue poco después de esto que la idea de ser sacerdote vino por primera vez a mi mente. Amaba la Iglesia y estar cerca de Monseñor Garrity me hizo pensar en lo grande que sería para el Pueblo de Dios en la forma en que lo hizo. Durante los siguientes diez años, estuve dando vueltas entre la idea del sacerdocio y continuar
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construyendo mi carrera en McDonald's. Empecé a trabajar en McDonald's cuando estaba en la escuela secundaria y, a lo largo de los años, había ido ascendiendo. Finalmente, después de diez años de preguntarle a Dios qué quería que yo hiciera y frustrarme por no obtener una respuesta, finalmente decidí dejar de preocuparme y tratar de resolverlo por mi cuenta y dárselo a Dios. Le dije a Dios que ahora estaba en sus manos. Y fue poco después de esto que todo comenzó a encajar. Me encontré con el Director de Vocaciones la semana siguiente y en menos de un año después, estaba ingresando al Seminario Holy Trinity en Dallas, Texas. ■
¡Gracias Diácono Erasmo y que Dios los bendiga en su nuevo ministerio! Escrito por Diácono Erasmo Hernandez Burdier
Apostolado Hispano Católico Blanca Primm, directora Rocio Melendez, asistente administrativa 805 S. Northshore Dr., Knoxville 37919 T 865-637-4769, F 865-584-7538 E-mail: lacosecha@dioknox.org www.dioknox.org, FB: lacosechaDOK
CORTESÍA DE DIÁCONO ERASMO HERNANDEZ BURDIER
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ueridos hermanos en Cristo: Soy el Diácono Erasmo Hernandez Burdier, de nacionalidad dominicana. Llegué por primera vez a las Estados Unidos en el 2003, radicándome en el Estado de la Florida, después me trasladé a Nueva York, y 6 años más tarde partí con mi familia compuesta por mi esposa Zuni y mis hijos: Eli, Joel y Juan hacia la ciudad de Athens, Tennessee, donde viví por 17 años. Aquí rápidamente me integré a la Parroquia Santa María, dirigida en ese entonces por el Párroco, el Padre Michael Cummins. Como seglar he sentido siempre la necesidad de servir a la Iglesia por lo que en mi país me preparé en el estudio de la Liturgia, Pastoral Diocesana y Nacional, Comisión Nacional de Laicos. Hice los Cursillos de Cristiandad, me preparé como Catequista, dirigía los Encuentros Matrimoniales, etc. Esta plataforma fue lo que me
permitió entregarme más fácilmente al trabajo parroquial como encargado del Ministerio Hispano de la parroquia Santa María, junto con la Sra. Ester Brown y además, a formar parte del Ministerio Hispano de la Diócesis de Knoxville en unión de Lourdes Garza. En el 2007, habiendo termiDiácono continúa en la página 4
Procedimiento de la Diócesis de Knoxville para reportar casos de abuso sexual Cualquier persona que tenga conocimiento real o que tenga una causa razonable para sospechar de un incidente de abuso sexual debe reportarlo a las autoridades civiles apropiadas, y al Centro McNabb, nuevo coordinador de asistencia para víctimas de acoso sexual de la diócesis de Knoxville, al número de teléfono para denuncias (865) 321-9080. ■