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Desarrollo embrionario

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PONTIFICIA

UNIVERSIDAD CATOLICADEL ECUADOR

Libro Virtual

Morfofunción 2 Sistema Excretor

Dr. Victor Hugo Orbea

Autor: Doménica Rocha

2do “E”

4 de diciembre del 2025

Introducción

Desarrollo del Sistema Urinario

Desarrollo de los Pronefros………………………………………………………………5

Desarrollo de los Mesonefros…………………………………………………………….6

Desarrollo de los Metanefros (Riñón Definitivo)………………………………………...8

FormacióndelosUréteres…………………………………………..……………………9

Bibliografía……………………………………………………………………………..10

Introducción

El desarrollo embrionario del sistema urinario es un proceso progresivo y ordenado que se origina a partir del mesodermo intermedio, región que formará las principales estructuras renales y excretoras, este sistema atraviesa tres etapas fundamentales: el pronefros, el mesonefros y el metanefros, cada una con características particulares que reflejan unavance estructural desde formasrudimentariashasta la conformacióndelriñón definitivo. Aunque estos tres sistemas aparecen de manera consecutiva, solo el último llega a convertirse en una estructura funcional permanente.

La formación del sistema urinario comienza cuando el mesodermo intermedio se diferencia ygenera una serie de cordonesyconductosque seextiendenlongitudinalmente en el embrión. El primero en aparecer es el pronefros, ubicado en la región cervical. Una estructuratransitoriaynofuncional,quedesaparece rápidamente,sinembargo,dejacomo legado el conducto pronefrítico, el cual persiste y se transforma en el conducto mesonéfrico. Esta continuidad estructural es esencial para la organización de los sistemas renales posteriores.

Después de la regresión del pronefros, surge el mesonefros, que ocupa una posición toracolumbar.Adiferencia del primero, el mesonefros posee túbulos capaces de producir pequeñas cantidades de orina embrionaria, lo que lo convierte en un riñón funcional temporal. Destacando que, aunque gran parte de esta estructura también degenera, varios de sus componentes se conservan y participan más adelante en el desarrollo del sistema reproductor, especialmente en el sexo masculino, lo que muestra su doble importancia urinaria y genital.

Finalmente, aparece el metanefros, el riñón definitivo, ubicado en la región caudal. Este se forma a partir de la interacción entre dos estructuras principales: el brote ureteral y la mesénquima metanéfrico. Gracias a esta interacción, se originan los uréteres, la pelvis renal, los cálices y los millones de nefronas que conformarán el riñón funcional después del nacimiento. A medida que el embrión crece, el metanefros asciende desde la pelvis hasta su posición lumbar final, adoptando gradualmente su irrigación definitiva.

En conjunto, estas etapas muestran cómo el sistema urinario evoluciona desde formas simpleshasta unaestructura altamente especializada,siguiendounpatrónprecisodescrito en detalle por Moore.

Desarrollo del Sistema Urinario Primitivo

El sistema urinario primitivo se origina a partir del mesodermo intermedio, una banda de tejido ubicada a ambos lados de la aorta dorsal. Este mesodermo forma un engrosamiento conocido como cordón nefrogénico, que será la base para el desarrollo de las tres etapas renales: pronefros, mesonefros y metanefros. Estas etapas aparecen de manera secuencial y en sentido craneocaudal durante las primeras semanas del desarrollo embrionario.

La primeraestructuraenaparecereselpronefros,alrededordel iniciodelacuarta semana. El pronefros humano es rudimentario y no funcional, y sus túbulos desaparecen rápidamente. Pese a lo mencionado, su conducto principal persiste y contribuye a la formación del conducto mesonéfrico, que será fundamental para la siguiente fase.

Posteriormente se desarrolla el mesonefros, que es mencionado como el verdadero riñón provisional del embrión. Sus túbulos se conectan al conducto mesonéfrico, permitiendo que cumpla una función excretora temporal entre la cuarta y décima semana.Aunque su funcióneslimitada,esesencial porqueestablece lasconexionesinicialesentre lostúbulos renales y las vías colectoras que se formarán después. Además, parte del mesonefros permanecerá en los embriones masculinos para contribuir al sistema reproductor.

Para concluir surge el metanefros, que constituye el riñón definitivo. Su origen depende de la interacciónentre el brote ureteral (derivado del conductomesonéfrico) y el blastema metanéfrico. Esta interacción da lugar al sistema colector y al sistema excretor del riñón. Aunque el metanefros comienza a producir orina durante el periodo fetal, la placenta es la responsable del manejode desechos, por lo que la orina fetal contribuye principalmente al líquido amniótico.

En conjunto, estas tres etapas conforman el desarrollo del sistema urinario primitivo, preparando la formación completa del riñón funcional.

Desarrollo de los Pronefros

El pronefros es la primera estructura renal que aparece durante el desarrollo embrionario y, tal como explica Moore, constituye un sistema transitorio y no funcional en el ser humano. Se origina a partir del mesodermo intermedio, específicamente en la región cervical del embrión. Durante los primeros días de su formación, el mesodermo nefrogénicocomienzaasegmentarseygeneraunaseriedeestructurastubularesmuypoco desarrolladas que representan el esbozo temprano del sistema urinario. Aunque estos túbulospronefríticossonrudimentarios,supresenciaesfundamental para iniciarel patrón general de desarrollo renal. el pronefros en humanos no llega a funcionar como órgano excretor, en contraste con lo que ocurre en otros vertebrados inferiores. Sus túbulos se degeneran rápidamente poco despuésdesuformación.Sinembargo,lomásimportantedeestaetapaesque,auncuando el pronefros desaparece, deja comoestructura persistente el conducto pronefrítico, el cual no se degenera. Este conducto continúa extendiéndose a lo largo del embrión y se transforma en el conducto mesonéfrico, pieza clave para la formación del sistema renal siguiente: el mesonefros.

La formación del conducto pronefrítico, descrita por Moore como un cordón epitelial que se alarga hacia caudal, marca el inicio de la continuidad estructural que permitirá la aparición de los sistemas renales posteriores. Sin este conducto, la organización sucesiva del mesonefros y luego del metanefros no sería posible. Por esta razón, aunque el pronefros no tenga una función excretora, su papel como iniciador del sistema urinario es esencial.

En conjunto, el pronefros representa la primera señal del desarrollo renal y establece la base estructural para las etapas posteriores, siguiendo un patrón preciso caracterizado por su aparición, regresión y contribución al sistema renal definitivo.

Desarrollo de los Mesonefros

El mesonefros representa la segunda etapa del desarrollo renal humano yaparece después de la completa regresióndel pronefros. Esta estructura surge ainiciosde lacuarta semana, cuando el mesodermo intermedio que se encuentra ubicado a lo largo de la pared dorsal del embrión continúa diferenciándose para formar el cordón nefrogénico.Apartir de este cordón se originanlostúbulosmesonéfricos,loscualesse desarrollansiguiendounpatrón craneocaudal, es decir, primero se forman los que están más arriba y luego los inferiores.

Variosdeestostúbulosse alarganygeneranuna curvatura enforma de “S”,muyparecida a la que luego tendrán las nefronas definitivas. La porción medial de estos túbulos se relaciona con un pequeño glomérulo vascular, formando una estructura similar a una nefrona primitiva. Aunque no es tan eficiente como un riñón verdadero, el mesonefros sí llega a funcionar temporalmente, convirtiéndose en el sistema excretor principal del embrión entre la 4ta y la 10ma semana.

La parte lateral de los túbulos mesonéfricos se conecta con el conducto mesonéfrico, también conocido como conducto de Wolff, que se extiende caudalmente hasta llegar a la cloaca. Esta conexión es fundamental porque drena el filtrado producido en los túbulos hacia la cloaca.Amedida que el embrión crece, los túbulos formados en la región craneal comienzan a degenerar, mientras que los túbulos caudales permanecen activos por más tiempo.

Camino a la quinta semana, el mesonefros se encuentra completamente formado y funcional. Sin embargo, su presencia es temporal, ya que comenzará a involucionar cuando se inicia el desarrollo del metanefros, el riñón definitivo. Aun así, el mesonefros deja estructuras importantes, en los varones partes del conducto mesonéfrico se convertirán en el epidídimo, conducto deferente y vesículas seminales. En las mujeres, la mayoría de estas estructuras desaparece por completo, dejando únicamente restos microscópicos sin función.

Finalmente, el mesonefros termina su periodo funcional cuando el metanefros comienza a asumir la responsabilidad de producir orina. Recalcando que temporalmente esta etapa

es esencial porque establece las conexiones anatómicas que permitirán el desarrollo de los sistemas urinario y reproductor.

Desarrollo de los Metanefros (Riñón Definitivo)

El metanefros es la tercera y última fase del desarrollo renal y corresponde al riñón definitivo. Este comienza a formarse a partir de la quinta semana de gestación y se convierte en el sistema urinario funcional permanente del ser humano. Este riñón se origina por la interacción de dos estructuras esenciales: el brote ureteral y el blastema metanéfrico.

El brote ureteral surge como una evaginación del conducto mesonéfrico y crece hacia el mesénquima del blastema metanéfrico. Esta interacción es indispensable, ya que el brote induce la diferenciación del blastema y, a su vez, el blastema controla la ramificación del brote. A partir del brote ureteral se originan el uréter, la pelvis renal, los cálices mayores y menores, y miles de túbulos colectores que formarán el sistema colector completo.

Por otro lado, el blastema metanéfrico da lugar al sistema excretor del riñón definitivo. Las células del blastema se diferencian en las estructuras que forman la nefrona: el glomérulo,eltúbulocontorneadoproximal,elasa deHenle yeltúbulocontorneadodistal. Cada nefrona se une a un túbulo colector, creando así la unidad funcional completa necesaria para la producción de orina fetal.

Amedida que sedesarrollan,losriñonescomienzanunprocesodeascensodesde la región pélvica hasta su posición final en el abdomen, lo cual ocurre entre la sexta y la novena

semana. Durante este ascenso, los riñones cambian repetidamente su irrigación hasta quedar finalmente vascularizados por las arterias renales definitivas provenientes de la aorta abdominal.

Aunque el metanefros produce orina desde el inicio, la placenta es la responsable de la función excretora fetal, por lo que la orina del feto contribuye principalmente al líquido amniótico.

Formación de los ureteres

Los uréteres se forman a partir del brote ureteral, una estructura clave es el desarrollo del riñón definitivo. Este brote aparece alrededor de la quinta semana como una evaginación del conducto mesonéfrico, proyectándose hacia el mesénquima del blastema metanéfrico. Esta evaginación no es un proceso pasivo: es inducida y controlada por señales provenientes del propio blastema, lo que permite el inicio coordinado del desarrollo del sistema colector.

En su etapa temprana, el brote ureteral penetra el blastema metanéfrico y comienza a ramificarse, pero su porción proximal la más cercana al conducto mesonéfrico permanece sin dividirse. Esa porción proximal es la que dará origen directamente al uréter. la luz del brote ureteral se mantiene desde el inicio, lo que permite la continuidad con las futuras vías urinarias.

Amedida que avanza la gestación, el brote ureteral continúa dividiéndose para formar la pelvis renal, los cálices mayores y menores y los túbuloscolectores, peroel segmento que posteriormente será el uréter se alarga y se diferencia sin sufrir ramificaciones. Esta diferenciación está regulada por interacciones recíprocas entre el epitelio del brote y el mesénquima circundante. Durante este proceso, el uréter desarrolla una capa de músculo liso organizada, la cual permitirá los movimientos peristálticos necesarios para conducir la orina hacia la vejiga.

El uréter debe establecer una conexión correcta con la vejiga en formación. Inicialmente, el brote ureteral desemboca en el conducto mesonéfrico, pero con el desarrollo de la cloaca y su división por el tabique urorrectal, el uréter obtiene una apertura propia en la futura vejiga urinaria. Este proceso implica un “ascenso” aparente de los uréteres dentro de la pared vesical, lo cual explica su orientación oblicua final. Esta orientación es importante para evitar el reflujo de orina cuando la vejiga se llena.

Con el crecimiento del embrión,los uréteres aumentan de longitud debido a la separación progresiva entre los riñones y la vejiga. la maduración del músculo liso y la formación del epitelio transicional son procesos esenciales para su funcionamiento adecuado.

Bibliografia:

Moore, K. L., Persaud, T. V. N., & Torchia, M. G. (2019). Embriología clínica (10.ª ed.). Elsevier. pp. 243–249.

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