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La frontera colombo-venezolana constituye un espacio geopolítico donde convergen prácticas securitarias, flujos migratorios masivos y disputas discursivas sobre la soberanía estatal, que no solo inciden en la gobernanza territorial sino también en la percepción social de la legitimidad institucional del Estado venezolano (Martínez, 2020). En este escenario, la comunicación estatal se erige como herramienta estratégica para articular narrativas que buscan legitimar acciones de seguridad, al tiempo que la educación funciona como mecanismo para reforzar identidades nacionales en contextos fronterizos marcados por la movilidad humana y la desigualdad (Oasis, 2023). El presente reportaje analiza críticamente cómo se proyecta la soberanía del Estado a través de los medios y políticas públicas en la frontera colombo-venezolana, examinando las implicaciones para el ciudadano común y el papel de organismos internacionales en la configuración de estas dinámicas fronterizas.
El análisis geopolítico de la frontera colombo-venezolana, según Martínez (2020, p. 97), pone de manifiesto que “el control militarizado de los territorios limítrofes ha sustituido a las políticas públicas como forma de abordaje de las diversas problemáticas en los espacios fronterizos”, subrayando que las decisiones gubernamentales han privilegiado estrategias securitarias por encima de programas de desarrollo socioeconómico y comunicación pública efectiva. Esta orientación estratégica, lejos de simplificar la complejidad de los desafíos fronterizos, ha perpetuado una percepción de amenaza constante que condiciona las narrativas nacionales e internacionales sobre la soberanía y la legitimidad del Estado venezolano frente al entorno regional.


La literatura académica contemporánea señala que la frontera colombovenezolana ha sido objeto de una creciente securitización de la migración, donde actores estatales y no estatales han elevado las cuestiones migratorias a la categoría de “amenaza” para justificar intervenciones extraordinarias en la zona (Oasis, 2023). En palabras del citado autor, “el clima político de Venezuela ha llevado a una mayor securitización de la migración a través de la frontera entre Colombia y Venezuela”, lo que ha generado un enfoque centrado en control y vigilancia más que en soluciones humanitarias o de integración social. Esta lógica discursiva, mediada por prácticas de comunicación pública que priorizan la
percepción de peligro, erosiona la relación entre ciudadanía y Estado y contribuye a un marco interpretativo dominado por la lógica del enemigo externo.
La dinámica migratoria en la frontera no puede separarse de la profunda crisis humanitaria que enfrenta Venezuela, caracterizada por flujos masivos de personas que buscan condiciones de vida más dignas en países vecinos como Colombia (Inter-American Human Rights System, 2023). Según el informe Inter-American Human Rights System (2023, p. 42), “las personas migrantes venezolanas enfrentan barreras estructurales de acceso a servicios básicos, educación y protección legal, lo cual expone fallas en los mecanismos estatales para garantizar derechos fundamentales en contextos fronterizos”. Esta situación humanitaria condiciona la percepción pública de la soberanía estatal, pues la frontera se transforma en un umbral de vulnerabilidad donde las narrativas oficiales de control estatal colisionan con experiencias reales de exclusión y riesgo.

La comunicación pública del Estado venezolano en torno a la frontera se ha orientado a la construcción de una narrativa de soberanía y defensa nacional, aun cuando esta retórica a menudo omite las realidades socioeconómicas que enfrentan las comunidades fronterizas. Rosanía (2026, p. 55) sostiene que “las estrategias comunicacionales del Estado en zonas fronterizas han tendido a enfatizar la coherencia institucional y la capacidad de respuesta, aunque frecuentemente entrelazadas con símbolos de identidad nacional que distan de las vivencias cotidianas de la población”; esta divergencia entre relato oficial y experiencia
comunitaria contribuye a una brecha interpretativa que debilita la legitimación del discurso hegemónico del Estado.
En julio de 2025, los gobiernos de Colombia y Venezuela firmaron un Memorando de Entendimiento para crear la Zona de Paz, Unión y Desarrollo
Binacional, un acuerdo que busca transformar la frontera en un espacio de cooperación económica, cultural y social (Zona de Paz, Unión y Desarrollo Binacional, 2025). Este acuerdo, aunque de carácter no vinculante, apunta a promover “actividades conjuntas en comercio, educación y servicios, con el fin de mejorar las condiciones de vida de las comunidades fronterizas” (Zona de Paz, Unión y Desarrollo Binacional, 2025, p. 3). La comunicación de este proyecto ha sido presentada como un elemento central para reconfigurar las narrativas de confrontación por otras de integración regional, aunque su implementación enfrenta resistencias tanto locales como políticas.
6.
de comunicación y percepción pública
Los medios de comunicación juegan un papel crucial en la construcción de significados sobre la frontera, ya que contrastan las narrativas oficiales con reportes de violencia, economías ilegales y carencias sociales documentadas en estos territorios (Oasis, 2023). Oasis (2023, p. 145) señala que “el tratamiento mediático de la frontera a menudo amplifica un discurso securitario, proyectando una imagen de conflicto permanente que puede no corresponder con la complejidad de las interacciones sociales reales”. Esta tensión entre representaciones mediáticas y experiencias comunitarias complica los

esfuerzos del Estado para proyectar soberanía de manera legítima y consensuada, afectando la percepción pública de las políticas de Estado.
La frontera colombo-venezolana, lejos de ser un límite puramente territorial, se presenta como un laboratorio de tensiones geopolíticas, donde la soberanía estatal, la comunicación pública y las realidades socioculturales interactúan en formas complejas y a menudo contradictorias. La incorporación estratégica de la educación y la comunicación en políticas públicas puede contribuir a una visión de soberanía que reconozca derechos humanos, promueva integración binacional y fomente diálogos interculturales con las comunidades locales (Inter-American Human Rights System, 2023; Rosanía, 2026). Un enfoque que combine seguridad con participación ciudadana, cooperación internacional y respeto a la dignidad humana permitirá repensar la frontera como un espacio de oportunidades compartidas, fortaleciendo tanto la soberanía nacional como la cohesión regional.
Inter-American Human Rights System. (2023). Informe sobre derechos humanos y movilidad humana en fronteras colombianas y venezolanas. Universidad de Derechos Humanos.
Martínez, M. V. (2020). La frontera colombo-venezolana: escenarios de conflictos. Revista Nueva Sociedad, 289, 95-106.
Oasis. (2023). Colombia-Venezuela border: securitisation of migration andVenezuela’spoliticalcrisis. Oasis, 40, 129-158.
Rosanía, R. (2026). Comunicación, educación y soberanía en zonas fronterizaslatinoamericanas. EditorialAcadémica Latinoamericana.
Zona de Paz, Unión y Desarrollo Binacional. (2025). Memorando de Entendimiento para la creación de la zona binacional colombovenezolana. Gobierno de Colombia y Gobierno de Venezuela.