F. Nagore (coord.)
Homenaje a
RAFAEL ANDOLZ
Estudios sobre la cultura popular, la tradiciรณn y la lengua en Aragรณn
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Homenaje a Rafael Andolz
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Homenaje a Rafael Andolz Estudios sobre la cultura popular, la tradición y la lengua en Aragón
Francho Nagore Laín (coord.)
INSTITUTO DE ESTUDIOS ALTOARAGONESES
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INSTITUTO ARAGONÉS DE ANTROPOLOGíA
Editan: Instituto de Estudios Altoaragoneses (Diputación de Huesca) Consello d' a Fabla Aragonesa Instituto aragonés de Antropología Cubierta: Marta Puyollbort Imprime: La Val de Onsera. Huesca ISBN: 84-8127-105-5 Depósito legal: HU-420-2000 Instituto de Estudios Altoaragoneses (Diputación de Huesca) Parque, 10. e-22002 Huesca. Tel. 974 294120. Fax 974 294122 e-mail: iea@iea.es
Foto cedida por Angelita Andolz
Índice
Presentación .. ... . ........ .. ................................. 11 Mosén Rafael Andolz, lexicógrafo y antropólogo Francho Nagore Laín .... ...... . ... ....... .. .. ..... .. .... . .... 15 Bibliografía de Rafael Andolz ....... ... ...... .. ... . . . ......... .23
Antropología La figura del gallo como símbolo protector José Luis Acín Fanlo ..... . .... .... .. ...... .. ..... .. ... . .... ... 43 La integración de la cultura aragonesa en el aula Juan Cruz Barranco Elfau y Teresa Viruete Cester .................. 61 Humor popular sobrarbés Mariano Coronas Cabrero .... ... . .... ..... .................... 71 Aragonen ikasi nuen (Notas aragonesas en la etnografía de Azkue, Iribarren y Caro Baroja) Santiago Echandi Ercila ............. ... ..... .. ... .. .... ... .... 85 Una güellada soziolingüistica á la obra de mosén Rafel Andolz Antón Eito Mateo .... .. .. .. ................. ................ 107 Leyendas que orlaron las cuevas benditas del Alto Aragón José Mª Fuixench Naval ..................................... .123 Memoria de un pueblo desaparecido: Mediano (Alto Aragón) Mélanie Garcés .................... .. ........ .... .. . ....... .147 Tres fitos d' a bida: una cosmobisión aragonesa Ana Giménez Betrán .. ... ....... .. ..... ... ... .. .... . ..... ... .185 Acumuer en torno a la Cuaresma. Celebraciones religiosas y profanas Ramón Lasaosa Susín .. ...... ... .... .. ....................... 191 De lo ínfimo a lo infinito: palabras, mundos e identidad Chaime Marcuello Servós ........ .. ... . ..... ... ... .. ..........203 El centeno en el Pirineo Eugenio Monesma ............................... ....... ..... 217 El misterio de las piedretas Bizén d'o Río Martínez ........... ... ........ ...... . .. . ... .... 231 Naxer y medrar en un lugar de ro Semontano: Salas Altas Paz Ríos Nasarre ........................... .. ... ... ... ... ... 243
ÍNDICE
Proteuzions maxicas y inscrizions en bellas parideras aragonesas Félix A. Ribas González . . . ...... ... : ... ... ......... . ...... .. .263 El viaje a ninguna parte. Antonio de Torquemada frente al Paraíso terrenal José Ángel Sánchez Ibáñez .... . .. . ... . . . .... ........ .... ... ... 293 Antropología y artesanías efímeras Mª Elisa Sánchez Sanz . .. .... .. ..... ..... .. . .. . .. . . . .. . . .. . . . .311 Historia y Arte
La influencia de la infancia en la obra de un desconocido folclorista ribagorzano: don José Roy Lloret, «Llonguet» (Arén, 1910-1994) Carlos Barrull Perna .... . ....... . ............. . ......... .... .335 Desventuras de un pícaro catalán en Ayerbe y Huesca Julio V. Brioso y Mayral ...................................... 359 Hacia una biografía del escultor Antonio Malo y su familia Javier Costa Florencia ................................... . .... 373 Historias de vida Raquel Dorel Bruscas ........................................399 Tres festejos fernandinos en la Huesca decimonónica Ramón Guirao Larrañaga .. . ....... . ......................... .429 Hombres, costumbres y centros de poder en el Pirineo catalano-aragonés: la importancia de Francia en las mutaciones de la época moderna Óscar Jané Checa . . ... ... ..... . ... .. ... : ..................... 441 Lingüística La macro y microestructura de un diccionario no sexista y no androcéntrico José Luis Aliaga Jiménez ...... . ...................... . ... ... .457 L' espressivita linguistica delle narrazioni di Fraga Fulvia Caruso .................... . . . ....... . .. .. ...... .. ... 477 Breve selección del vocabulario de Leciñena (Zaragoza) Gonzalo Gavín González .. .. . .. ....... ..... . .... . . . .... . .... .513 Bocables aragoneses en A través del Somontano Altoaragonés, de Salvador María de Ayerbe Francho Nagore Laín . .. .... . ..... .. ...... . .... .. ..... . ......527 O parlache de Tella. Aragonés de l' Alto Sobrarbe Fernando Romanos Hernando . .. ... ....... . .... .. .... ... . ... . .575
ÍNDICE
La cuantificación lingüística benasquesa José Antonio Saura Rami ... .. .... ...... .. .......... . .........593 Toponimia documental del valle medio del Ésera, V: toponimia del municipio del Valle de Lierp (Huesca) Moisés Selfa Sastre ...... . ... .... .. .. . ... .. .... .. ..... .. .. ... 611 Contribución al vocabulario aragonés de Sobremonte (Huesca) Jesús Vázquez Obrador ...... .......... . ........ . .......... .. 623 Encuestas de lecsico bexetal en Salas Altas (Semontano Sobrarbe) Rafael Vidaller Tricas ......... ..... .. ..... .. ..... .. .... . ... .. 641
Creación literaria Presentación de un libro de Rafael Andolz: El humor altoaragonés Ignacio Almudévar Zamora ..... ... .. . .. ... ... .. . ...... .... ... 653 Chubanet y Beliana Chusé Aragüés ... ... ..... . ....... ... ..... .. . ..... ... . ..... .659 El nen perdeu alllaberinto de neu Carmen Castán Saura ... .... .... . . . .. . . ... .... . ......... . .... 665 ¡Cuéntame un cuento, yayo! Luisón de Fierro .. ... .. ...... .... .......... . . . . . . .... .... ... 671 Lo carretero metiu a mosén (falordia popular) Bizén Fuster ... .. ......... . . .. .. ........ . .. . ... .. . . . . .. .... .679 Coniellos y lIebres no s' apachan guaire Santiago Román Ledo ..... .... ... .... .... . . . .......... . ...... 685
Presentación
E19 de octubre del año 2000 se cumplen dos años de la muerte de mosén Rafael Andolz Canela (Jaca, 1926 - Huesca, 1998), uno de los más importantes lexicógrafos que ha tenido el aragonés en el siglo XX, antropólogo, etnólogo, escritor y divulgador de la cultura popular y la literatura tradicional. Coincidiendo con esa fecha, el Instituto de Estudios Altoaragoneses, el Consello d' a Fabla Aragonesa y el Instituto Aragonés de Antropología han querido rendirle un homenaje mediante la publicación de una suma de trabajos relacionados con temáticas propias de su obra, es decir, lingüística y antropología, principalmente, y materias afines. Es bien conocido que durante el último trimestre de 1998 y durante todo el año 1999 han tenido lugar numerosos homenajes a Rafael Andolz, de diferente carácter pero, en general, muy populares y de entre los que podríamos recordar, por ejemplo, el tributado por Ibercaja en Zaragoza en diciembre de 1998 o el rendido por la Feria del Libro de Huesca, conjuntamente con una serie de asociaciones e instituciones, que se celebró en Huesca el mes de junio de 1999. Ha habido otros en Zaragoza (Premio «Arredo!», a título póstumo, otorgado por el Ligallo de Fablans de l' Aragonés), en Monzón (organizado por la Feria del Libro Aragonés), en Huesca (por la revista 4 Esquinas), en Jaca (con motivo del bautizo del Centro de Educación de Adultos con el nombre de «Centro Rafael Andolz», a propuesta del Ayuntamiento de Jaca), en Castillazuelo (organizado por su Asociación Cultural y el Ayuntamiento), etc. Todos ellos merecidos, sin duda, y que han intentado compensar de alguna manera la carencia de un homenaje en vida mediante la realización de actos conmemorativos. También se le han dedicado algunos números de revistas (corno el número 2 de Luenga & Fablas o el 128 de Fuellas) y se han creado premios con su nombre, corno el de cuentos de la Asociación de Libreros de Huesca o el de investigación lexicográfica del Consello d' a Fabla Aragonesa. Este torno con artículos sobre la lengua y la cultura popular de Aragón, en el que 37 autores rinden su homenaje personal a Rafael Andolz mediante sus colaboraciones, quiere representar también ese merecido homenaje que no recibió en vida y que creernos que en justicia merecía por
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PRESENTACIÓN
sus aportaciones en el campo de la lexicografía aragonesa y la antropología, así como en la divulgación de la literatura tradicional y la cultura popular. Y nos ha parecido oportuno dotarlo de las características que quedan patentes. 1. En primer lugar, se trata de un homenaje conjunto de las asociaciones o instituciones de estudio e investigación a las que perteneció, tanto de estas en cuanto organizaciones como de todos sus miembros. Y, simbólicamente, de toda la gente dedicada al estudio de las diferentes manifestaciones de la cultura popular de Aragón, que creemos que queda bastante bien representada mediante una amplia gama de estudiosos, investigadores y divulgadores. Por supuesto que mosén Andolz fue miembro activo de otras instituciones o asociaciones (empezando por su pertenencia, como sacerdote, a la Iglesia Católica y terminando por su dedicación al movimiento juvenil Scout), pero que ya no se centran estrictamente en el estudio o la investigación sino que se dedican a otro tipo de actividad~s. 2. En segundo lugar, el homenaje se concreta en colaboraciones escritas y publicadas, tal como tradicionalmente se hace en el mundo académico con los grandes maestros. De esta manera queremos reconocer el magisterio de Andolz, mostrar nuestro reconocimiento y dejar para la posteridad este tomo de estudios, que habrán de citarse siempre como publicados en el Homenaje a Rafael Andolz. Sabemos que aquí no están todos los autores que hubieran deseado estar. En unos casos por falta de tiempo, en otros por acumulación de trabajo o problemas de diferente índole. Pero estamos seguros de que quienes aquí colaboran representan gustosamente a todos aquellos que hubieran querido colaborar y no lo han hecho por diferentes causas. 3. Las colaboraciones giran, de modo amplio, en torno a la cultura popular, la tradición y la lengua de Aragón. Y, así, encontramos trabajos sobre antropología y etnología, lingüístiea y lexicografía, historia y arte. Que son los tres grandes apartados eillos que hemos ordenado los artículos, de modo muy amplio, ya que la temática abarca desde el análisis de la propia obra de Rafael Andolz hasta cuestiones de mitología, literatura popular, tradiciones y costumbres, cultura material, léxico aragonés, historia del arte, historia local, sociolingüística, cuentos y leyendas, etc. En conjunto, creemos que constituyen una aportación digna y de interés. Resulta destacable que 12 de los 37 trabajos están redactados en aragonés (y cinco más, escritos en castellano, tratan sobre el aragonés).
PRESENTACIÓN
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Con la publicación de este tomo de homenaje esperamos saldar, al menos en parte, una deuda que teníamos contraída con Rafael Andolz. Y decimos en parte porque difícilmente podemos compensar con nuestra modesta aportación lo que él nos aportó a lo largo de su vida en su ingente obra, con una generosidad juvenil propia de un scout. Más difícil aún es compensar lo que nos aportó con su actitud y su trayectoria vital: no pretendemos tanto como intentar ahora eso con esta contribución. Pero quizá sí ayude a que muchos aragoneses lo admiren como ejemplo digno de emulación. Hacemos votos por una restitución más completa de la memoria de Rafael Andolz, a lo que podría contribuir la publicación de sus obras inéditas y que estaba ultimando cuando le llegó el momento de la muerte (es decir, los tres últimos tomos de Los aragoneses sobre la primavera, el otoño y el verano); la recopilación y publicación de sus series de artículos en periódicos y revistas; la profundización en el estudio y divulgación de su vida y de su obra; en fin, la denominación con su nombre de alguna plaza o calle de Huesca. Este último es quizá el detalle menos importante, pero sin duda contribuiría de modo más popular a ese reconocimiento que mucha gente y muchas instituciones están reclamando. Para terminar queremos agradecer su colaboración a los 37 autores cuyos trabajos se publican en este tomo, así como a todos aquellos que de un modo u otro han participado en la elaboración del libro, empezando por Pilar Alcalde, que ha mantenido los contactos previos con los colaboradores, siguiendo por Teresa Sas, correctora, y Marta Puyol, diseñadora de la portada, y terminando por Carlos Castán, Ana Oliva, Ester Puyol y Bizén d' o Río, cuya ayuda en la elaboración de la bibliografía de Rafael Andolz ha sido inestimable. Esperamos también que la iniciativa que ahora se concreta en este libro cumpla otro de sus objetivos: contribuir, al menos un poco, a ensalzar la figura y la obra de Rafael Andolz y a mantener su memoria. Huesca, 9 de septiembre de 2000 FERNANDO ALVIRA BANZO
FRANCHO NAGORE LAÍN
ÁNGEL R. SANCHO ABELLA
(Director del lEA)
(Presidente d el CFA)
(Presidente d el IAA )
Mosén Rafael Andolz, lexicógrafo y antropólogo
Rafael Andolz Canela falleció en Huesca e19 de octubre de 1998, tras una vida de dedicación a los jóvenes y a Aragón -su lengua, sus gentes, costumbres y tradiciones-o Nos legó en alrededor de veinte libros, entre los que destaca el Diccionario aragonés, un auténtico compendio de la cultura popular aragonesa. Había nacido en Jaca el 23 de noviembre de 1926. Pero se jactaba de recoger en su persona influencias de las diferentes tierras de Aragón: del Bajo Aragón, pues su padre era de Alcañiz; de la provincia de Zaragoza, pues su madre procedía de Almonacid de la Cuba, y naturalmente del Alto Aragón, por su nacimiento en Jaca. No obstante, debió de vivir poco tiempo en esta última ciudad, pues su niñez y juventud transcurren casi por completo en Huesca, donde hizo el Bachillerato. Allí coincide con Pedro Lafuente (el famoso «botero» de Huesca, conocido por sus charlas en Radio Huesca), con quien traba una gran amistad. En alguna foto de la época se les puede ver a los dos como compañeros del mismo equipo de fútbol. Estudió Humanidades Clásicas y Filosofía y Teología en los noviciados de Veruela (Zaragoza), Oña (Burgos) y Loyola (Guipúzcoa), centros de formación de la Compañía de Jesús, en la que ingresó muy joven y permaneció doce años. Como miembro de la congregación desarrolla su tarea pastoral en el País Vasco, Burgos (en donde vivió tres años) y Navarra. Como él mismo cuenta (Luenga & Fablas, 2 [1998], p. 205): En os zagueros años cuaranta yera un mesache aragonés, deszocau en Euskadi y Castiella. y de golpe, yo, que creyeba que charraba castellano, me trobo que naide m'entendeba.
y continúa diciendo: Antiparte, bi eba muitas parolas que no las beyeba en os libros de c1asicos españols. Las c10xidaba en o dizionario y tampó bi yeran. Alabez, ¿qué charraba yo? M' apercazé una libreta y, ¡ala!, a meter-ne todas as palabras que naide emplegaba (astral, chelo, encorrer, encarrañar, mistos, reblar ... ). Yera naxendo un nuebo dizionario.
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MOSÉN RAFAEL ANDOLZ, LEXICÓGRAFO y ANTROPÓLOGO
Después de vivir diez años fuera de Aragón, vuelve a Huesca, pasa al clero diocesano y ejerce un tiempo como párroco de Almudébar. En los últimos años colaboró en la Parroquia de Santiago (en Huesca), donde decía todos los días la misa de 8 de la mañana. Desde muy pronto se dedicó preferentemente a la juventud, como consiliario y animador de movimientos juveniles y como profesor de idiomas y de religión. En este sentido cabe destacar que fundó el Grupo Scout de Huesca, el Grupo Scout del Instituto Ramón y Cajal, que luego dio origen a diversos grupos, y fue profesor de religión en dicho Instituto de Bachillerato hasta su jubilación en 1988. Dio también clases particulares de idiomas y realizó traducciones de libros. Porque, como dice la presentación del Diccionario aragonés, llevaba «unos quince idiomas en la cabeza, pero uno solo en el corazón». Fue un viajero incansable. No solo se enorgullecía de haber estado en todos los pueblos de Aragón -recogiendo vocabulario, costumbres y tradiciones-, sino que también había visitado casi todos los países de Europa, en muchas ocasiones con sus scouts, con los que promovía intercambios a través de campamentos internacionales. En especial, en Francia, Alemania, Inglaterra, Suecia, Suiza, etc. El embrión de lo que luego sería el Diccionario aragonés, es decir, el listado de palabras que había ido apuntando en su libreta durante su estancia fuera de Aragón, quedó en suspenso hasta 1965. A partir de esa fecha retoma el trabajo más sistemáticamente, repasando en primer lugar todos los diccionarios aragoneses que se habían publicado hasta el momento, en especial los generales, como el de J. Borao y el de J. Pardo Asso. Y algunos locales, como el de B. Coll de La Litera, el de Á. BaIlarín de Benasque, el de P. Amal Cavero de Alquézar, etc. Empieza a hacer fichas individuales de cada término. Después, va completando el fichero en dos direcciones distintas y complementarias: a) con las palabras recogidas de los textos de autores en aragonés (o de los que escriben en castellano pero con aragonesismos); b) con el vocabulario recogido en el trabajo de campo, hablando con la gente en los pueblos. y así es como lee y ficha los pocos libros en aragonés que entonces, en los años 60, había publicados y comienza a viajar por todos los pueblos de Aragón. A mediados de los años 70, después de diez años de trabajo, lleva ya muy adelantada la faena y, aunque se da cuenta de que eso de hacer un
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diccionario es «el cuento de nunca acaban>, por algún lado tiene que cortar: «Doze añadas s' eban feito dende que enchegué a cosa y no estaba custión de pasar atras doze, asinas que lo die por rematau» (ibidem, p . 207). Comienza a pensar entonces en cómo transcribir, ordenar y presentar el material. En esos años es cuando se están produciendo los primeros contactos entre personas de diversas procedencias que están en el inicio de la fundación del Consello d'a Fabla Aragonesa y, en general, del movimiento de recuperación y dignificación del aragonés. En noviembre de 1974, en una reunión que se llevó a cabo en el palacio de Santa Cruz de Zaragoza y en la que estuvo presente Rafael Andolz, se acordaron unas normas de ortografía del aragonés, que provisionalmente sirvieron hasta 1987 y con las que se publicó su Diccionario aragonés en 1977. Rafael Andolz fue uno de los fundadores del Consello d' a Fabla Aragonesa en 1976, formó parte de lo que se llamó el «Consello aseson>en el I Congreso ta ra Normalizazión de l'Aragonés y su firma aparece estampada entre las que refrendan las normas gráficas para el aragonés acordadas en la ciudad de Huesca el19 de abril de 1987 (que completaban y mejoraban las provisionales de 1974). Estuvo ya implicado en una de las primeras actividades importantes de difusión del aragonés en Huesca, el primer curso de introducción al aragonés, organizado por el Área de Cultura del Ayuntamiento de Huesca en la Escuela Universitaria de Magisterio, en el invierno de 1975 - primavera de 1976, en el que ejerció como profesor junto con Chesús Vázquez Obrador. Como miembro del Instituto de Estudios Altoaragoneses, era habitual su asistencia a las reuniones del Área de Lengua y Literatura, participó en las VI Jornadas de Cultura Popular Altoaragonesa (Tamarite de Litera, 1986) con una ponencia sobre dichos, expresiones y frases hechas en aragonés, dio multitud de conferencias y formó parte del equipo asesor y de coordinación del proyecto de investigación lexicográfica «Tresoro d' a Luenga Aragonesa» [Tesoro de la lengua aragonesa], en el que asistió a las reuniones de trabajo hasta comienzos del verano de 1998. Miembro también del Instituto Aragonés de Antropología, tuvo una buena relación con el Museo de Artes Populares de Serrablo, al que cedió un año antes de su muerte unos 400 libros de antropología, etnología y cul-
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tura popular. Precisamente en su recuerdo, y en agradecimiento a su generosidad, la biblioteca del Museo se denomina «Biblioteca Rafael Andolz». Como escritor, investigador y divulgador de temas antropológicos aragoneses, recogió en una veintena de libros la esencia de la cultura popular y tradicional de Aragón: desde la lengua hasta cuentos y leyendas, pasando por personajes populares, costumbres, dichos, mitos, anécdotas, etc., realizando una aportación importantísima a la antropología aragonesa y haciendo incursiones en la literatura. Su obra tiene dos vertientes, aunque estrechamente relacionadas: de lingüista y lexicógrafo por un lado, de antropólogo y etnógrafo por otro. Resulta obvio decir que su obra más importante desde el punto de vista lingüístico fue el Diccionario aragonés. Su primera edición (Zaragoza, 1977) tiene alrededor de 30.000 entradas. La segunda (1979) sigue manteniendo el mismo número (es más bien una reimpresión). La tercera (1984) añade 2.000 voces en un anejo. La cuarta edición (1992) tiene ya 40.000 voces refundidas por orden alfabético. No solo por su número de voces es el diccionario aragonés más importante de todos los tiempos. Lo es también por otras razones: es el primero que se publica con doble versión (aragonés-castellano y castellanoaragonés) y el primero de los generales -no locales o comarcales- que indica el pueblo o la comarca en donde ha sido documentada la voz (en este sentido es un diccionario general pero de carácter dialectológico). Además, están incluidas en él todas las voces de los anteriores diccionarios aragoneses generales: Peralta (1836), Borao (1859; 2ª ed., 1908), Pardo (1938). Solamente por este libro, su obra señala un hito en la historia de la lengua aragonesa. Pero el Diccionario aragonés tiene también una enorme importancia en la trayectoria personal e investigadora de Rafael Andolz. Como él ha escrito: Rechirando parabras m'aJcontré cualque cosa millor: m'aJcontré con presonas. Chens marabillosas que alzan en o fondón d'o suyo esprito lo tresoro d'una raza, d'una cultura, d'una bida que s'amorta. Ers m'ubrioron lo camín d'os míos zagueros redoteros: I'estudio d'os nuesos lugars y as nuesas chens. (Ibídem, p. 209)
A partir de 1982 comienza a publicar obras más relacionadas con la etnografía, la antropología o la literatura popular. Podemos clasificar estas en varios grupos temáticos:
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1) Biografías de personajes populares famosos. Un primer libro lo dedica a Mariano Gavín, alias Cucaracha, y Puchamán de Lobarre, en 1982 (hay una 2ª edición en 1987). En otro se centra en mosén Bruno Fierro, cura de Saravillo, y Fermín Arrudi, el gigante aragonés, en 1985. Escribe estas biografías, según explica, porque la historia no solo la hacen los personajes importantes, sino también los personajes nacidos del pueblo y cuya memoria perpetúa el pueblo. Sus anécdotas y dichos se trasmiten por tradición oral. Estos personajes, que se mueven entre la historia, la leyenda y el mito, gracias a Rafael Andolz hoy vuelven a ser conocidos y admirados por los jóvenes e incluso son motivo de canciones llevadas de fiesta en fiesta, como «O Corrido d' o Bandido Cucaracha», de La Orquestina del Fabirol, o «Mosén Bruno», de A Ronda de Boltaña. 2) Mitos y costumbres en torno al ciclo de la vida humana en Aragón. Tres libros publicados de 1991 a 1995: El nacer en Aragón (mitos y costumbres), 1991; El casamiento en Aragón. Mitos y costumbres, 1993, y La muerte en Aragón, 1995. Estos tres hitos en la vida de todo aragonés I a conforman un retablo que nos acerca a lo que podríamos llamar la cosmovisión aragonesa, es decir, una visión de la existencia, un «humanismo», como lo llama Rafael, que se va perdiendo. Conocedor como pocos de los motivos míticos y antropológicos en los que se fundamenta la brujería, en esta trilogía recoge los mitos altoaragoneses y tradiciones en torno al ciclo de la vida y su relación con la manifestación de la brujería: así, por ejemplo, en el primer tomo habla del mal de ojo (maldau u mal de güello) que las brujas pueden hacerles a los niños recién nacidos; en el segundo, del incortamiento que puede afectar a los recién casados, y en el tercero, de las almetas. 3) Se refiere al humor popular con los libros El humor altoaragonés, de 1988 (hay una 2ª edición en 1992), y Más humor aragonés, de 1996. En el primero, chistes, sucedidos, chascarrillos y anécdotas se convierten en excusa para un estudio antropológico de la manera de ser de los altoaragoneses y de la forma de enfrentarse ante la realidad mediante un humor somarda y un talante «prelógico», como dice Rafael Andolz, o al menos con una mentalidad diferente, que choca con la mentalidad «oficial» y que produce esa chispa que lleva a la sonrisa o a la carcajada. El segundo es mucho más que lo que anuncia: es un compendio enciclopédico del conocimiento popular (que, naturalmente, en muchos casos comporta también buena ración de humor) en relación con la gente de los pueblos, su carác-
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MOSÉN RAFAELANDOLZ, LEXICÓGRAFO y ANTROPÓLOGO
ter, lo que son, lo que se dice que son, las tradiciones en torno a ello, etc. Encontramos información sobre el gentilicio, el mote, las coplas alusivas y los dichos y refranes referentes a 1312 pueblos de Aragón. 4) De manera un poco más miscelánea, recoge otras costumbres, tradiciones y remedios populares en otros libros: De pilmadores, curanderos y sanadores en el Altoaragón, de 1987; La aventura del contrabando en Aragón, de 1988, y Hechos y dichos del guiñote, de 1993. Todos ellos bordean la picaresca y en general tratan de aspectos enraizados en la tradición que representaron un modus vivendi para ciertos habitantes del Alto Aragón en algunas épocas, haciendo por lo tanto incursiones en la historia. El dedicado al contrabando, por ejemplo, tiene tanto de estudio antropológico como de investigación histórica. 5) Las leyendas y cuentos. Se trata de una serie de libros que ven la luz entre 1994 y 1998: Leyendas del Pirineo para niños y adultos, de 1994, y Cuentos del Pirineo para niños y adultos, de 1997, a los que se podrían añadir El Pirineo. Cuéntamelo, yayo, también de 1997, donde recoge las formas de vivir, trabajar, divertirse, relacionarse ... de los habitantes del Pirineo, expuestas de forma amena, como si fueran contadas por un abuelo a un nieto, y Así somos, así fuimos. La pequeña historia del Alto Aragón. Este último, entre la historia y la leyenda, fue publicado ya a finales del 98 y no lo llegó a ver Rafael Andolz. 6) La novela Fanlo. Novela de los pueblos abandonados del Pirineo, de 1996. No solamente aparece en ella, como en todos los demás libros, abundante vocabulario aragonés, sino que que es la única obra escrita en aragonés por Rafael Andolz, al menos en parte: comienza en aragonés, continúa en una mezcla entre aragonés y castellano y termina en castellano; primero un tipo de castellano neutro, sin connotaciones, o en todo caso salpicado de vocabulario aragonés; después, en un tipo de castellano coloquial típico de la juventud, de una juventud que el protagonista de la novela ve que tiene ilusión por volver a hablar en aragonés (cuando casi todo, pero todavía no todo, está perdido). De manera que la propia construcción de la novela refleja, desde el punto de vista formal, el contenido: es, en definitiva, un símbolo de la cultura y la lengua autóctonas que vamos dejando perder y un guiño a la esperanza de su recuperación, aprecio y cuidado por parte de la juventud. Un libro abierto a la esperanza de la recuperación de nuestra tradición y de nuestra lengua.
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7) Los aragoneses, obra cumbre donde resume sus conocimientos sobre antropología, mitología y etnología de Aragón; la identidad de los aragoneses, los mitos, las costumbres y creencias a lo largo del ciclo del año. El primer tomo, publicado en 1997, es una introducción general a la obra y un estudio de la identidad y forma de ser de los aragoneses según la interpretación de los que nos ven desde fuera y según la propia consideración de nosotros mismos. El segundo tomo, también aparecido en 1997, se dedica ya a los ciclos del año, centrándose en el invierno. Estaba previsto que hubiera tres tomos más, dedicados respectivamente a la primavera, el otoño y el verano. Según sabemos, se encontraban casi elaborados y fue precisamente en el momento en que Rafael se disponía a prepararlos para la imprenta, en el verano de 1998, cuando se declaró la enfermedad que le causaría la muerte. Esperamos que estas obras se puedan publicar, aunque sea incompletas o no totalmente elaboradas. Además de sus libros hay que destacar la gran cantidad de charlas que dio sobre los más diferentes temas en d~ntros escolares, asociaciones culturales, etc., así como las series de artículos que publicó en la prensa, en especial en el Diario del Alto Aragón: «Dichos y hechos del Alto Aragón», más de 200 artículos (1979-1982); «Cuando hablan las piedras», unos 230 artículos; «Así va el año»; «Personajes de mi paisaje» (que continuó publicándose después de su muerte) ... Alegre siempre y gran trabajador, su forma de ser rozera y austera está muy en relación con su enorme autoexigencia. Gran parte de la obra de Rafael Andolz solo se explica por su voluntad y su constancia. Así, por ejemplo, el Diccionario aragonés, del cual él mismo ha dicho: Si ese d' enchegar agora ista tareya, me creigo que no la ferba. Soi o primero en espantar-se d' o mío atribimiento. Yo beigo millor que naide as carenzias y os defeutos d' o mío dizionario. Han estau muitas oras y muitas añadas d'un treballo en solitario que caleba fer en equipo. O Dizionario aragonés no ye encara feito. Está por fer. Dende aquí y agora quererba empentar a ros chóbens. Agora ya ye charticau lo mon: que ers rematen a faina. No. No creigaz que soi rependito. No me pena aber-lo feito. Lo he feito de güen implaz, creyendo que feba un serbizio ta ro nuestro quiesto Aragón, ta ra nuestra quiesta fabla, que nesezita l' empentón de toz os que sapen que no ye de buen naxito reblar porque a tareya siga masiau difízil. (Ibidem, pp. 209-210)
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El trabajo de campo para la recopilación y sistematización del léxico aragonés es una tarea en la que queda todavía mucho por hacer. Toda investigación que profundice en ese sentido no hará sino resaltar la enorme aportación de Rafael Andolz. Lo mismo puede decirse en el campo de la antropología. Los trabajos contenidos en este tomo de homenaje creemos que lo ponen de relieve de manera patente. FRANCHO NAGORE LAfN
Bibliografía de Rafael Andolz
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Otras colaboraciones En la Gran Enciclopedia Aragonesa, 12 tomos, Zaragoza, Unali, 1980-1982, es autor de los siguientes temas de vocabulario aragonés: "Apodos", «Gastronomía», «Herrería», «Horno», «Labores del campo», «Madera», «Matanza».
AntropologĂa
La figura del gallo como símbolo protector
JOSÉ LUIS A c fN FANLO
Varios y de muy diversa tipología son los símbolos que, visibles en distintas partes de las variadas manifestaciones que el hombre ha creado y desarrollado a lo largo de su existencia, han ido surgiendo y afianzándose como método para protegerse de todo aquello incomprensible para la mente humana, así como para defenderse de los posibles agentes malignos existentes en las creencias de la sociedad tradicionat además de perpetuar así su existencia. Formas y elementos con los que se trataba de razonar sobre todo aquello que se escapaba a la comprensión de la mente del hombre, aquello para lo que no existía una explicación lógica en el seno de la sociedad tradicionat pero a lo que había que buscarle una posible y plausible solución para poder seguir desarrollando la vida en un medio natural duro, difícil y en muchas ocasiones hostil. De este modo se dará salida a los más variados fenómenos atmosféricos, de los que no se sabía su origen ni el porqué de su existencia y desarrollo, pero de los que había que protegerse a través de una serie de objetos existentes en el entorno de dicha agrupación, o bien a través de aquellos creados por la misma. Como también había que defenderse, utilizando los más diversos sistemas y procedimientos para ello, de todos aquellos seres que pululaban por su contorno y que eran considerados -aunque no se pudieran ver ni tocar- como malignos. Motivos de muy diferente adscripción y representación, entre los que se pueden mencionar aquellos que reproducen determinados elementos astrales -estrellas, sot luna-, los relacionados con la cultura y religión cristiana -cruces, santos, la virgen-, los entresacados de concretas plantas -ramos o palmas bendecidos de olivo, ruda o muérdago, así como la carlina-, o aquellos obtenidos de determinados animales -en especial algunas de sus partes, como las garras de rapaces diurnas y nocturnas, patas de jabalíes, plumas de aves, colas de zorros, la representación de un lagarto o las mudas o pieles de una serpiente-. Todo ello sin olvidar el más claro exponente
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LA FIGURA DEL GALLO COMO SíMBOLO PROTEcrOR
Detalle de la veleta de Casa Juan de Lázaro de Piedrafita de Jaca. Foto: J. L. AcÍn.
de utilización en este sentido, como es el espantabrujas, ese motivo pétreo colocado como remate de la chimenea y visible en una buena parte de la geografía del Alto Aragón, o esos otros objetos de piedra con un fin claramente protector, usados como amuletos o como instrumentos para sanar, entre los que se pueden citar las piedras agujereadas o las curativas -sobre todo, en este último caso, la conocida de Ordovés-, las de rayo -esas que llevaban los pastores para defenderse o impedir que les cayera una de estas manifestaciones atmosféricas, las cuales encontraban por el monte creyendo que se trataba de la punta de uno de los mismos, si bien, por lo general, eran y son hachas de adscripción neolítica- o, también, las herraduras que se pueden ver colocadas en distintas partes de la arquitectura popular y que,
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Portada de Belillas. Foto: J. L. Acín.
asimismo y según la cultura popular, podían servir de buen augurio o para obtener algunos deseos una vez eran lanzadas hacia atrás. Símbolos y motivos colocados en aquellos puntos de la vivienda familiar, o en otros edificios auxiliares o construcciones varias de la arquitectura popular, más desprotegidos, por los que lo maligno o aquello no deseado pudiera penetrar. Así, se suelen representar en los lugares menos accesibles o en otros componentes de la construcción, como forma intimidatoria para impedir su introducción - véanse los existentes en muros, tejados o canaleras-, si bien suelen ser más habituales en aque" llas zonas más vulnerables, por donde es más fácil entrar y dañar así a cualquier componente de la casa en su más amplio sentido, como son las puertas -principal acceso a la casa- , ventanas, balcones y, muy especialmente y en mayor medida, por las ya citadas chimeneas, por ese elemento colocado en el inalcanzable tejado y siempre abierto para posibilitar la salida de los humos del · hogar, de ese fuego existente en la
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LA FIGURA DEL GALLO COMO SÍMBOLO PROTECTOR
Detalle de la portada de Casa Maribuena de Escarrilla. Foto: J. L. Acín.
principal estancia de la vivienda. Puntos más vulnerables protegidos con los más diversos símbolos y con los distintos elementos ya mencionados que ofrece el medio natural.
La figura del gallo
Entre todos estos símbolos, motivos y componentes de la naturaleza, figura en lugar predominante la figura del gallo, la representación de este animal que tiene claras connotaciones positivas, de regeneración y de continuidad de la vida, como saludador que es al nuevo día, característica que le confiere una condición de vigilante, además de fertilizador y de propiciador de ese continuismo en el ser humano, todo ello puesto de relieve al ser el animal que anuncia y canta al nuevo día que va a nacer. Así lo ponen de manifiesto los distintos autores que se han adentrado en la explicación de los más diversos símbolos creados por el hombre
LA FIGURA DEL GALLO COMO SÍMBOLO PROTECTOR
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Cabecero de la ventana de Casa O Royo de Yosa de Sobremonte. Foto: J. L. Acín.
para su protección, como es el caso de Juan-Eduardo Cirlot, quien aduce que se trata de un «símbolo solar» -sobre todo en los cultos de la antigüedad-, que como «ave de la mañana» se toma como «emblema de la vigilancia y de la actividad», También alude a su inmolación a «Príapo y a Esculapio» como procedimiento «para obtener la curación de los enfermos», y hace referencia a su gran relevancia durante los tiempos medievales, cuando era un «símbolo cristiano de gran importancia, apareciendo casi siempre en la veleta más elevada, sobre las torres y cimborrios de las catedrales». Momento y religión que lo consideraba, asimismo, «alegórico de vigilancia y resurrección», ya que según Cirlot -siguiendo en este caso a Davy- tales condiciones deben «tomarse en sentido de "tendencia a la eternidad y cuidado en dar primacía al espíritu, de estar despierto y saludar al sol (Cristo), aun antes de su salida por Oriente (iluminación)" ». En parecidos términos se expresa José Antonio Pérez-Rioja, quien a lo apuntado por Cirlot añade que se trata de un animal con una connota-
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Casa Lanaspa de Javierrelatre. Foto: J. L. Acín.
LA FIGURA DEL GALLO COMO SÍMBOLO PROTECfOR
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Detalle del arco de Casa Lanaspa de Javierrelatre. Foto: J. L. Acín.
ción fálica en lo tocante al «vigor físico », además de estar asociado desde el punto de vista mitológico -junto con la gallina- a «la abundancia, a causa de los huevos que producen». También añade que, como ave «de la fecundidad, desempeña como tal un importante papel en los ritos matrimoniales de diversos pueblos», matizando y ampliando que con «su temprano canto matutino - cada mañana anuncia el día que sucede a la noche- es emblema de vigilancia: el gallo advierte que el día se aproxima, anuncia a Cristo y expulsa las larvas de la noche», evocando no solo «la Resurrección de Cristo, sino la nuestra» dentro de la concepción cristiana -por ello aparece representado «en los sepulcros paleocristianos». El tercer gran compendio de estos asuntos simbólicos es el elaborado por Jean Chevalier y Alain Gheerbrant, en el que, además de explicar su relación con el origen del emblema francés - asunto irrelevante en el terreno que nos ocupa- , reitera su vinculación al sol como símbolo solar, siendo «además eficaz contra las malas influencias de la noche», aleján-
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Clave y dovelas con la representación de los gallos en Casa Lanaspa de Javierrelatre. Foto: J. L. Acín.
dolas «de las casas, si se tiene el cuidado de ponerlo en efigie sobre la puerta» o en otros lugares ya mencionados. Asimismo, es el símbolo «de la luz naciente» y aquel que había que sacrificar en honor a Asclepios -Escldapio-, ya que «va a anunciar el otro mundo y a conducir hasta allí al alma del difunto; esta abre los ojos a una nueva luz, 10 que equivale a un nuevo nacimiento»; relación con Asclepios en un doble sentido, ya que al ser este personaje «un héroe sanador, antes de convertirse en un dios, el gallo tiene fama de curar las enfermedades». También tiene la condición de vigilancia guerrera en las tradiciones nórdicas, ya que aparece vigilante del «horizonte sobre las más altas ramas del fresno» para prevenir los ataques enemigos; árbol que está relacionado con el origen de la vida y con el gallo, ya que este está en «vela en su cima, como sobre la flecha de una iglesia», obteniendo así su condición de «protector y (oo.) guardián de la vida». Sin olvidar otras acepciones o significados
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Chimenea de Casa Lacasa de Escartín. Foto: J. L. Acm.
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Detalle del gallo en la chimenea de Casa Lacasa de Escartín. Foto: J. 1. Acín.
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Vista de la casa conocida como El Albañil de Caballera. Foto: J. L. Acín.
mencionados ya en algún momento, como su «simbolismo solar: luz y resurrección», o su situación en la parte más alta de los templos cristianos, lo cual «puede evocar la supremacía de lo espiritual en la vida humana, el origen celeste de la iluminación salvífica, la vigilancia del alma atenta a percibir en las últimas tinieblas de la noche los primeros albores del espíritu que amanece». Nos encontramos, por lo tanto, con el animal por excelencia que saluda y anuncia la salida del sol, el nuevo día, con ese sentido de pervivencia, siendo -por ello- el que protege a los humanos de los malos espíritus de la noche y, a su vez, el que los expulsa. Tiene, asimismo, un sentido regenerativo, de fertilidad, y por su posición en los campanarios de las iglesias y en las veletas de los tejados de las viviendas asume la función de levantar a los perezosos, echar a los malos espíritus y llamar a los fieles al culto realizado por la mañana, dada su principal condición de saludador del amanecer.
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Detalle del tejado de la denominada Casa El Albañil de Caballera. Foto: J. L. Acm.
Algunos ejemplos altoaragoneses Como queda dicho, su representación es frecuente en numerosas poblaciones del Alto Aragón, en diversos lugares de las distintas construcciones de los pueblos oscenses. Así, se puede apreciar en campanarios, en veletas como la desaparecida de Casa Juan de Lázaro de Piedrafita de Jaca -véase la fotografía-, en portadas como la de Belillas, donde aparece junto a otras representaciones y reproducida en las imágenes que acompañan a este texto, o en escudos nobiliarios -donde simboliza, como apunta Pérez-Rioja, «además de la vigilancia, la osadía y el orgullo, representándose de perfil, con la cabeza levantada, la cola vuelta hacia arriba y las plumas cayendo en penacho»-, como el de Casa Maribuena de Escarrilla, también reproducido. Pero entre todos destacan unos casos muy concretos por varios motivos, tanto por el lugar de colocación como por su curiosa representación
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Detalle de un gallo en la denominada Casa El Albañil de Caballera. Foto: J. 1. Acín.
y claro simbolismo que presentan. Así, merece destacarse el de Casa O Royo de Yosa de Sobremonte -de características muy similares en todos los sentidos al visible en Casa El Baile de Estallo-. Se trata de un recio edificio que sigue las peculiaridades constructivas de la comarca serrablesa, en cuyo muro exterior ya presenta un elemento protector, como es un sencillo crucifijo inserto en la fachada principal; motivos para defender la casa de todo lo extraño como el que se puede ver en el monolítico cabecero de una ventana del corral de la vivienda, en el que, con el evidente sentido de proteger uno de los lugares más accesibles y, por lo tanto, más desprotegidos -la ventana-, se representan cuatro gallos -dos más pequeños y dos mayores enfrentados en su parte central-, así como tres cruces de malta. Con ese mismo sentido de protección en las zonas más vulnerables, de imposibilitar el acceso por ventanas y -en este caso- por puertas, aparece en el ejemplo de Casa Lanaspa de Javierrelatre. Aunque la construcción original se encuentra muy transformada, todavía conserva su porta-
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Balcón de Casa Villacampa de Belillas. Foto: J. L. Acín.
lada de ingreso al patio y, a través de esta, a la vivienda propiamente dicha; inicial portada de arco de medio punto, configurada por diez dovelas más la clave en donde se fecha el conjunto en el «AÑO 1827», desarrollándose a ambos lados las cinco piezas correspondientes del arco, en las que se puede apreciar lo siguiente: en el lado izquierdo, desde la parte superior a la inferior, un gallo, un lagarto, un lobo, un búho y un símbolo astral; en el derecho, y en el mismo sentido direccional, un gallo, un rostro humano, un zorro, una serpiente engullendo a una rana y otro símbolo astral. Diversos motivos, todos ellos con una clara función protectora y de continuidad de la vida, entre los que cobra especial relevancia la figura del gallo al encontrarse por duplicado -a ambos lados de la clave- y en la parte superior del arco, junto a esa pieza también fundamental que posibilita la estabilidad del arco y por ser la destinada a acoger otro dato esencial, como es el año de construcción de la casa.
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Vista frontal del balcón de Casa Villacampa de Belillas. Foto: J. L. Acín.
Pero si estos ejemplos ya comentados son sobradamente elocuentes con respecto a los asuntos a los que nos estamos refiriendo, aún lo son más los que siguen a continuación. Casos como el de Casa Lacasa del deshabitado Escartín, ejemplo de casa-patio serrablesa, en cuya cada vez más desvencijada techumbre se yergue altiva una airosa y estilizada chimenea troncocónica, rematada por dos niveles de salida de humo y por un espantabrujas. Precisamente, muy cerca de la primera hilera de huecos aparece el elemento más destacable de la misma, como es la curiosa y tosca representación de un gallo grabado en su revoque, allí realizada con la clara función - ya aludida- de protección hacia la construcción y hacia cuantas personas habitan y posesiones tienen - al ser uno de los lugares por donde se puede penetrar en la misma-, así como la de posibilitar su continuidad a la par que desde las alturas saluda al sol, al nuevo día que nace en contraposición a la pasada noche que muere, a la luz frente a las tinieblas, a la vida como esperado punto opuesto a la muerte.
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LA FIGURA DEL GALLO COMO SÍMBOLO PROTECTOR
Detalle de la rejería del balcón de Casa Vil/acampa de Belillas. Foto: J. 1. Acín.
Mayor curiosidad, por el lugar de ubicación, presenta el ejemplo existente en el deshabitado Caballera, el de la casa conocida como El Albañil debido al oficio desempeñado por sus moradores. Es un vasto y rectangular edificio de tres plantas con numerosos vanos en cada una de las mismas, el cual se culmina con un tejado de tejas a cuatro vertientes, emplazamientos, en los que se encontraban los más destacados elementos de dicha construcción que son objeto de estas líneas: allí, en cada una de las cuatro esquinas, se recortaban las siluetas de cuatro gallos -uno por cada vértice-, de los cuales en la actualidad solo uno permanece en su lugar, habiendo caído el resto junto con toda la cubrición; gallos de tosca realización, escasamente sugeridos en sus formas, en los que se apreciaba nítidamente la parte de la cabeza y la de la cola, y que cumplían a la perfección los cometidos atribuidos - y comentados- a estos animales, como eran los de vigilancia, impedir la entrada a seres extraños y malignos, protección de la casa y de sus miembros para su continuidad y saludo de la luz ma-
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Detalle de un gallo y de la cenefa con hombres y mujeres del balcón de Casa Vi/lacampa de Belillas. Foto: J. L. Aán.
nifestada en el nuevo día, en el canto al sol que despunta por el horizonte. Buena prueba de ello es el lugar elegido para su colocación, el tejado y cada uno de sus cuatro ángulos, esa parte más alta y protectora de todo el edificio, en la que si algo pasa afecta al resto de la construcción. Por último, citaré otro de los casos más sorprendentes y significativos, ese que se puede apreciar en Casa Villacampa de Belillas, en ese edificio cuadrangular en uno de cuyos balcones de la primera planta podemos degustar un esmerado y detallado trabajo de la artesanía del herrero. Balconada en cuya forja se despliega todo un amplio abanico de símbolos portadores de creencias, los cuales se condensan en un único y reducido componente de la vivienda, esos motivos que -amén de otros conceptos también implícitos y ya descritos, como la vigilancia, la protección contra lo no deseado o ser cantores de la luz- entroncan con todo lo relacionado con la fertilidad. Así, en el desarrollo de la rejería se apreciará en sus partes inferior y media toda una serie de estilizados vegetales, de árboles y
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LA FIGURA DEL GALLO COMO SÍMBOLO PROTECTOR
otros arbustos que -como en otras manifestaciones de la cultura tradicional- están íntimamente ligados con los cultos a la fertilidad y a la reproducción, a la continuidad de la vida; pero a estos sugeridos árboles de la vida se suma en la parte superior una estrecha y bella cenefa que reproduce, en sus lados, sendos gallos y, por la zona frontal, un friso con hombres y mujeres, estas con la cintura un tanto abultada como sugiriendo el embarazo, de estar embarazadas de cara a conseguir los mencionados fines regenerativos. Todo ello, al igual que en los restantes casos traídos a estas páginas, como los otros muchos existentes por la geografía altoaragonesa, con el fin -necesario y buscado- de mantener la casa en su más amplio y dispar sentido, de proteger y conseguir su continuidad a todo aquello que vive o se encuentra bajo su techo, de posibilitar su preservación - humana, animal o material- y su vida, generación tras generación, base y fundamento -por otra parte- de la otrora y cada vez más desaparecida sociedad tradicional.
Bibliografía BlARGE, Fernando, y BlARGE, Ana, Ubranos del mal: creencias, signos y ritos protectores en la zona pirenaica aragonesa. El patrimonio etnológico altoaragonés, Zaragoza, edición del autor, 2000. CHEVALIER, Jean (bajo la dirección de), y GHEERBRANT, Alain (con la colaboración de), Diccionario de los símbolos, Barcelona, Herder, 1985. CIRLOT, Juan-Eduardo, Diccionario de símbolos, Barcelona, Labor, 1978. GARCÉS ROMEO, José; GAvfN MOYA, Julio, y SATUÉ ÜUVÁN, Enrique, Arquitectura popular de Serrablo, Huesca, Instituto de Estudios Altoaragoneses, 1988. PÉREz-RrOJA, José Antonio, Diccionario de símbolos y mitos: las ciencias y las artes en su expresión figurada, Madrid, Tecnos, 3ª ed., 1988.
La integración de la cultura aragonesa en el aula
JUAN CRUZ BARRANCO ELFAU TERESA VIRUETE CESTER
Para don Rafael Andolz, que desde su sabiduría nos animó en la realización de estos trabajos
Observamos cada vez con mayor frecuencia que hay una serie de palabras en nuestro léxico que se utilizan intencionada o involuntariamente de una forma general, sin profundizar en su contenido. Un ejemplo viene definido con el término cultura. Cuando en general se habla de cultura, sin mayores concreciones, podemos llegar a vernos sin pretenderlo en un malentendido conceptual, originado sin duda por lo común del uso de este concepto; esta circunstancia, lejos de suponer la unicidad en el significado del mismo, esconde lo inverso: la posibilidad de que puedan otorgársele diferentes y a veces hasta encontrados sentidos. Al hacerlo aSÍ, llegamos a emitir mensajes, si no contradictorios, sí cuando menos relativamente distintos. En base a lo anterior, y aun siendo conscientes de que el término cultura no es privativo de una disciplina científica determinada, consideramos oportuno centrarnos en el ámbito antropológico ya que esta rama del saber es la que más ha trabajado este concepto. Desde este punto de vista y siguiendo las directrices del profesor Francisco Flecha, de la Universidad de León, entendemos por cultura: Un sistema estructurado y completo, por el que un grupo grande o pequeño, dominante o dominado, elabora y transmite soluciones a los problemas de adaptación al medio natural y social; identificándose sus miembros tanto personalmente como en grupo en el espacio y en el tiempo.
En contraposición al fenómeno cultural se sitúa el proceso de deshumanización y de masificación en el que está inmerso el hombre. Ello se refleja en:
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LA INTEGRACIÓN DE LA CULTURA ARAGONESA EN ELAULA
-La escasa posibilidad de decisión y participación en su quehacer diario. -La gran influencia de los medios de comunicación. Un proceso que degenera en el olvido hacia cuestiones vitales en el marco del ser humano como tal y que todas las culturas desde la noche de los tiempos se han ido planteando. Los diferentes pueblos fueron formando respuestas asumidas por sus miembros. De esta manera, nacieron las diversas culturas y entre ellas la aragonesa, que en la actualidad está agonizando. Perdemos nuestras señas dé identidad, verdadero marco referencial para la aceptación de la diversidad cultural y de la tolerancia. La autonollÚa curricular propiciada desde la reforma educativa y el desarrollo de los objetivos generales de los distintos niveles educativos nos dejan un resquicio para que este hermoso legado transmitido de generación en generación no se pierda. Este ideal romántico carecería de sentido si no aportamos una dosis de funcionalidad. La cultura aragonesa está cargada de costumbres, tradiciones, creencias, simbologías, mitologías ... de marcado carácter medioambiental y moralizante, con lo que esta podría constituir un eje vertebrador del currículum y un eje facilitador de los temas transversales. Para ello proponemos una metodología temporalizada en dos fases: a) De indagación, recogida y organización de datos. b) Desarrollo de actividades. c) Impregnación en el Proyecto Educativo. En la primera de ellas la labor debería estar centrada en la búsqueda sobre costumbres, dichos, refranes, leyendas ... en el entorno educativo de nuestras escuelas y su recopilación por medio de un sistema estructurado que nos permita organizar la información recogida. En una segunda fase se establecerá una sistematización del material recogido para su desarrollo, a través de actividades definidas y contextualizadas que sirven de base para otras de un ámbito más general y / o de carácter intercultural. En la tercera y última se tratará de incardinar esta práctica como una postura global y colectiva de actuación a largo plazo, en la que participe la comunidad educativa. Creemos que ello servirá para resaltar el papel de los centros como lugares que fomenten la tolerancia, el pluralismo y en última instancia los valores democráticos. Por todo ello y desde estas líneas queremos transmitir la necesidad de que el hecho aragonés no quede postergado a una jornada en concreto,
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ni a una semana cultural, ni a una unidad didáctica, ni a una experiencia pedagógica, ni a una ... , sino que se reafirme a lo largo del itinerario educacional de los centros como un eje vertebrador del currículo.
Primera fase: de indagación, recogida y organización de datos La cultura aragonesa ha sufrido y sufre un proceso de deterioro. Muchas de nuestras señas se han perdido debido a la transformación social. Consideramos que en nuestra cultura ancestral existen valores que es necesario conservar. Por lo tanto proponemos en primer lugar la indagación y recogida de datos, para posteriormente organizarlos de forma útil. La indagación se lleva a cabo por los siguientes medios: -Entrevistas con informadores de transmisión oral. -Investigación bibliográfica. -Observación directa de la realidad. -Estudio de recursos audiovisuales. En la recogida de datos debemos procurar la fiabilidad y la validez. Dicha recogida conviene que se realice lo más cercana posible en el tiempo a la indagación. Para ello planteamos la utilización de una ficha tipo que en la página siguiente exponemos. Esta ficha se compone de una serie de campos y subcampos: -Campo de identificación (número de ficha y título). -Campo taxonómico (bloque, tema y apartado). -Campo geográfico (comarca, localidad, lugar). -Campo de la fuente de información (soporte, título y localización). -Campo pedagógico (tema transversal, área y aplicación didáctica). -Campo resumen (síntesis y observaciones). La terminología elegida es conocida por el profesorado, sin embargo conviene explicar el sentido que damos a algunos términos. En el campo taxonómico consideramos tres variables interdependientes y de mayor a menor concreción: Bloque: Conjunto de aspectos heterogéneos que con carácter general engloban cualquier acontecimiento cultural. Tema: Conjunto de aspectos que definen dentro de un bloque un hecho cultural.
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LA INTEGRACIÓN DE LA CULTURA ARAGONESA EN ELAULA
Apartado: Conjunto de palabras claves, homogéneas y concretas que definen a un tema. La definición de un bloque no conlleva de manera específica el desarrollo de un tema o de un apartado. Mientras que un tema siempre mantiene una relación lineal con su apartado correspondiente.
FICHANº ... ... ... Título Bloque /s Tema / s Apartado / s Comarca / s Localidad / es Lugar / es Soporte / s Título / s Localización / es T. transversal / es
Área/ s Aplicaciones didácticas
Síntesis
Observaciones
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A continuación presentamos los contenidos del campo taxonómico, que nos han servido para clasificar toda la información recogida.
Bloque
Tema
Apartado
Anécdota
Acto religioso Acto social Adivinación Agua Anim al Apodo Canción Casa Ciclo anual Ciclo mensual Ciclo semanal Ciclo vital Color Demonología Dendolatría Deporte Dicho Divinidad Elemento corporal Elemento natural Elemento profano Elemento religioso Faena Familia Fenómeno natural Fuego Grabado Instrumento Juego Locomoción Luna Materia Medicina Medida Música Numerología Oficio Personaje Piedra
Romería, ceremonia, exconjuración. Baile, ajuste, compra .. . De noviazgo, de profesión ... Agua bendita, fuentes, ríos ... Perro, gato, caballo .. . De persona, topónimo ... Copla, romance, jota ... Puerta, tejado, ventana ... Semana Santa, Navidad, junio ... Primer domingo de cada mes ... Lunes, martes, miércoles ... Nacimiento, pubertad, muerte ... Negro, rojo, azul.. . Diablo, endemoniado, bruja .. . Olivo, higuera, olmo ... Barra, carrera pedestre, soga ... Frase hecha, facecia ... Dios, Virgen, Hércules ... Uña, diente, cabello .. . Fruta, cuerno, pezuña ... Pañuelo, pendientes, libro ... Rosario, crucifijo, pila bautismal... Colada, matacía, menú ... Padre, hijo, nuera ... Tormenta, estrella, cueva ... Hoguera, brasa, ceniza ... Religioso, corporal, fecha ... Tenazas, arado, cesta ... Marro, carpetas, tejo ... Tren, carreta, carro ... Llena, nueva, creciente ... Aceite, sal, vinagre ... Hernia, anginas, hemorroides ... Barra, hora, trago ... Jota, polka, paloteao ... Uno, dos, par ... Navatero, tratante, alpargatero ... Bastonero, aponderador, alcahueta ... De rayo, talismán, curativa .. .
Arte
Comparativa
Costumbre
Creencia
Etimología
Fundamento teórico
Generalidad
Historia
Leyenda
Literatura escrita
Literatura oral
Mitología
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LA INTEGRACIÓN DELA CULTURA ARAGONESA EN EL AULA
Bloque
Tema
Apartado
Simbología
Planta Protector Receta Refrán Rezo Santoral Ser fantástico Ser histórico Ser legendario Sociedad Superstición Toponimia Ubicación Veterinaria Vocabulario
Amapola, amica, diente de león ... Externo, interno, secreto ... Cocina, amatoria, pacto ... Clima, familia, dinero ... Novena, rogativa, de gratitud ... Santa Águeda, san Roque ... Gigante, hada, duende ... Palmireno, Ram de Viu, Pedro L.. Moro, reina, Roldán ... Noviazgo, quinto, mendigo ... Buena, mala, presagio ... De río, de montaña, de partida .. . Huero, molino, puente ... Moquillo, rabia, hernia ... Jada, capazo, charrutear ...
Esta clasificación responde a la experiencia y tiene un carácter deductivo, por lo que está abierta a posibles modificaciones que definan con mayor exactitud cualquier hecho cultural o añadidos que la completen. La información recogida por medio de las fichas es contrastada para posteriormente ser informatizada en una base de datos. Un fruto de esta labor son los índices que facilitarán la labor de búsqueda de información para desarrollar diferentes actividades.
Segundafase: desarrollo de actividades Al mismo tiempo que se obtiene la información y se organiza, se determinan una serie de actividades. Para su desarrollo partimos de los datos recogidos. Es la propia actividad la que va a generar otras, para progresivamente y de una manera interconexionada impregnar el currículo escolar. Valga a modo de ejemplo alguna de las actividades propiciadas des.de el Seminario de «La Integración de la Cultura Aragonesa en el Currículo» del CPR de Alcañiz: -Realización de un almanaque tradicional de la comarca. -Elaboración de una baraja didáctica de familias del Bajo Aragón.
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-Realización y adaptación de un cuento tradicional del Bajo Aragón. -Recopilación de juegos de calle de Alcañiz. -Estudio y análisis de la obra de J. L. Palmireno. -Recortable: «Así vestían nuestros yayos». -Elaboración del juego «Vamos de ferias». - Recopilación de relatos de misterio de tradición oral. -Divulgación mediante un folleto de la obra y vida de J. L. Palmireno. A estas actividades se les aplica un criterio de adecuación de tres grados: Actividad muy adecuada. Actividad adecuada con ligeras adaptaciones. Actividad adecuada con adaptaciones.
Este criterio se utiliza según su aplicabilidad y de manera secuenciada a: -Etapas educativas. -Áreas. -Ciclos. -Temas transversales Dando como resultado en un primer paso la siguiente tabla: Ed. Infantil
Ed. Primaria
Ed. Secundaria
Almanaque Baraja Cuento Juegos Recortable Folleto Juego de mesa Relatos de misterio Palmireno
Siguiendo el criterio temporal antes establecido y bajo el criterio de actividad muy adecuada, llegamos a la siguiente tabla final, relativa en este caso a Educación Primaria. Su visión global nos proporciona datos para la selección y definición en un posible futuro del desarrollo de otras actividades que nos permitan contemplar la integración de la cultura aragonesa en el currículo escolar. Así mismo hemos de mencionar que estas actividades aunque se centran en una comarca en concreto, pueden ser extrapolables a otras comarcas aragonesas o incidir en un ámbito intercultural.
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Integración Ed. actividades ambiental en el Currículum de Primaria
Ed. del consumidor
A. Lengua Castellana
Juego de mesa
A.
Juego de
Matemática A. Conoc.
del Medio
Ed. vial
Ed. para la salud
Ed. para la Ed. para igualdad de la paz oportunidades
Cuento
Ed. moral y cívica
Relatos Folleto
mesa
Almanaque Recortable Baraja Juego de mesa Juego de
Cuento
mesa
A. Ed. Artística A. Idioma Extranjero A. Educación Física
A. Formac. Religiosa
Juegos Almanaque
Tercera fase: impregnación en el proyecto educativo En esta tercera fase intentamos que las actividades no sean acontecimientos aislados en la vida educativa de un centro, sino que constituyan las concreciones de un marco más amplio que esté reflejado tanto en el proyecto curricular como en el educativo. De esta forma tendremos una visión diacrónica, donde el pasado, presente y futuro formen una línea coherente y no una mera secuencia de acciones aisladas. Esta impregnación puede llevarse, a nuestro modo de ver, de dos maneras: De manera inductiva
Las actividades desarrolladas, anteriormente citadas, así como las que se puedan en un futuro realizar, generan o generarán nuevas actividades relacionadas con la cultura aragonesa. 1 Cada una de estas desarrolla una serie de contenidos para así alcanzar unas intencionalidades educativas que se explicitan en los objetivos. Estos contenidos y objetivos pueden o no pueden formar parte del proyecto curricular. Su inclusión o no, su priorización o no,
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dependerá en gran manera, además de nuestro acuerdo como técnicos en el campo educativo, de una motivación extrínseca común hacia esta temática. Es posible que esta motivación no esté presente en un principio de manera consciente, por ello la importancia de fomentar la comunicación informal entre la comunidad educativa (verdadero núcleo facilitador del campo afectivo) y la realización de actividades previas externas que creen expectativas. Desde el Seminario y entre algunos centros cuyo profesorado participa en esta actividad de formación se han venido realizando algunas actividades de este tipo, tales como las que a continuación detallamos. -Proyección de una sesión de diapositivas con el título "Dejando huella", donde se explican costumbres y tradiciones del Alto Aragón, para sensibilizar a la comunidad educativa sobre el entorno propio y la posible pero futura realización de un audiovisual sobre esta temática centrada en el Bajo Aragón. -Reparto entre el alumnado de un cuadernillo de actividad para dar vida a nuestra mascota del Seminario, «el diablo». -Realización de un certificado de participación al alumnado que nos ha enviado el anterior cuadernillo con los diferentes apartados cumplimentados. -Participación en semanas culturales con actividades de información y difusión de folletos de contenidos específicos a la comunidad educativa. Las actividades y su secuencia conllevan una manera de actuar, definen una metodología. Esta tiene como referencia una finalidad ideológica educativa que se traduce en la asunción y priorización de unos objetivos generales sobre otros. Su definición en el proyecto educativo le otorgará singularidad e introducirá un eje vertebrador que proporcione coherencia y cuerpo a la actividad didáctica.
De manera deductiva El proyecto curricular y el educativo (este en menor grado) son documentos dinámicos, en continuo proceso de adaptación y mejora. De hecho, el proceso inductivo anterior, constituye un proceso de revisión y de ajuste entre lo que se hace en el aula, lo que se proyecta y cómo se pretende. Ahora bien, este proceso emiquece las estructuras curriculares, pero no genera dinámicas de creación. Apartados tales como itinerarios formativos de centros relacionados con el desarrollo de nuestra cultura, programas específicos interculturales, etc. no suelen ser tenidos en cuenta en los proyectos docentes y sin embargo son mecanismos facilitadores de la innovación educativa.
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LA INTEGRACIÓN DE LA CULTURA ARAGONESA EN EL AULA
Estos apartados novedosos, en un principio generales, poco a poco irán trascendiendo en actuaciones más concretas, constituyen un núcleo para la innovación y el cambio en los centros escolares. Precisando un poco más, para que se produzca de una manera real y extensiva la impregnación de la cultura aragonesa en el currículo escolar y por ello la renovación, es necesario que se cumplan las siguientes premisas: 2 -Sea promovida y desarrollada por un colectivo. -La innovación depende más de la capacidad de convicción de la propuesta, de la velocidad de su difusión y de la credibilidad que tengan quienes promuevan la acción de cambio y no tanto del modelo. -Sea cuidadosamente planificada. -Se realice asignándole el tiempo necesario y libre de imposiciones en forma de plazos cortos y rígidos. -Parta de una iniciativa consciente, desarrollada voluntaria y deliberadamente donde sea posible la creatividad y la inventiva. -Comporte un proceso de investigación. -Diferencie claramente entre innovación técnica e innovación administrativa. -Se requiere la existencia de ciertas condiciones favorables (existencia de recursos humanos y materiales). -Buscar la mejora de la innovación en función de las necesidades del alumnado. Condiciones que debemos tener en cuenta, caso de animarnos a dar el salto cualitativo entre actividad y una verdadera inclusión en el currículo. Valgan las anteriores líneas como ayuda para llevarlo a cabo.
I Valga como ejemplo la actividad realizada durante el curso 95/96, «Elaboración de un cuento tradicional del Bajo Aragón», que generó durante el curso siguiente cuatro actividades diferentes: cuento gigante, cuento manuscrito, teatro de sombras, obra literaria y fotografía antigua. 2 Siguiendo las orientaciones de Serafín ANTÚNEZ en su libro Claves para la organización de centros escolares, Barcelona, ICE-Horsori, 1993, pp. 201-203.
Humor popular sobrarbés
MARIANO CORONAS CABREROl
Rafael Andolz estuvo suscrito a la revista El Gurrión de Labuerda casi desde sus inicios. Curiosamente era el único suscriptor que pagaba la suscripción anual contrarreembolso del primer número correspondiente a la nueva temporada, así me lo pedía siempre. En nuestros esporádicos encuentros se mostraba sorprendido de que en un pueblo tan pequeño tuviese lugar el pequeño milagro trimestral de alumbrar un nuevo número de la revista. Yo le quitaba importancia al asunto y le decía que tal cuestión no era más que un ejercicio práctico de la tópica cabezonería altoaragonesa. Él insistía en elogiar la iniciativa, animaba a continuar y se felicitaba de que la «cabezonería» produjera también ese tipo de resultados. Rafael fue una persona admirable por diversas razones. Para mí resultaba sorprendente su capacidad de trabajo. Hasta tal punto la tenía yo presente que en diversas ocasiones, cuando la salida de un número de la revista se me complicaba con el trabajo diario y sentía cierto agobio por cumplir los plazos, el recuerdo de esa capacidad silenciosa de trabajar me impulsaba a sacar un poco más de fuerza y dejar listo aquello que empezaba a superarme. Igualmente sorprendente resultaba comprobar su inagotable curiosidad, que le llevó a investigar sobre un amplio abanico de temas; siendo, sin duda, un referente obligado para toda persona que quiera conocer el Alto Aragón y la cultura de sus pueblos y gentes, territorio que él conoció como nadie porque lo recorrió «a golpe de alpargata» una y mil veces. Rafael sabía bien que cada abuelo o abuela que muere se lleva un trozo de la historia más cercana y entrañable; por eso habló con tantos y tantas y escribió recuerdos y vivencias. Al proponerme participar en esta publicación colectiva que impulsan el lEA, el IAA y el Consello d' a Fabla Aragonesa he querido contribuir modestamente a ella con un tema que él investigó y desarrolló: «El humor altoaragonés». En mi caso, y en recuerdo de esa obra, lo he llamado «Humor popular sobrarbés». Creo que el humor es un valor trascendente y desde luego
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HUMOR POPULAR SOBRARBÉS
imperecedero. En los pueblos, cuando preguntas por alguna persona, quienes le conocieron podrán haber olvidado la mayor parte de su biografía pero casi seguro que te contarán alguna anécdota protagonizada por el interesado que no se ha olvidado con el paso del tiempo. Si además la persona por quien te interesas tema cierta capacidad humorística, sus «salidas» se recuerdan con nitidez y se recuerda a la persona aquella (si es que ya ha fallecido) con cierta admiración, pues era capaz de fabricar una respuesta ingeniosa o decir verdades dolorosas «con sentido del humor», justamente con esa distancia que permite decir ciertas cosas sin que el cielo caiga sobre nuestras cabezas. A lo largo de los años, en diferentes secciones de la revista trimestral El Gurrión he ido recogiendo parte de lo que voy a contar: coplas, charrazos, «salidas», anécdotas ... protagonizadas por anónimos hombres y mujeres de Sobrarbe que dejaron su impronta, incluso después de su muerte, y que supieron cultivar el ingenio de forma natural, en un tiempo en que las biladas nocturnas, las lifaras, las faenas colectivas propiciaban lugares distendidos de encuentro que servían además para repasar los acontecimientos de la comunidad en la que vivían inmersos. Lugares donde se salvaguardaba y se enriquecía la tradición oral, hoy tan empobrecida por el sesgo que han tomado los tiempos. Ni mucho menos es pretensión mía hacer un trabajo exhaustivo sobre el significado y el alcance del humor en la comarca de Sobrarbe. Quiero presentar una recopilación de elementos humorísticos, recogidos en la misma o que hacen referencia a ella: a pueblos y gentes que nacieron y vivieron aquí, domesticando la naturaleza, curtidos por los duros inviernos, difícilmente comunicados con la tierra llana y apechugando con múltiples carencias: educativas, sanitarias, culturales ... A pesar de todo ello, el humor, a veces ácido, muchas socarrón, estuvo presente en sus vidas y ha llegado hasta nosotros. También quiero recordar a algunas personas que atesoraron y aún atesoran un rico acerbo oral, en el que el humor estuvo y está muy presente. Gracias a sus ocurrencias y a su memoria, ha sido posible recoger todo lo que sigue a continuación. Dichos y coplas populares
La rivalidad entre pueblos próximos viene de muy antiguo y algunas coplas, pareados, motes o chascarrillos (que se dedicaban de unos a otros)
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han sobrevivido al paso del tiempo. sobrarbe no iba a ser una excepción y la gente mayor nos ha transmitido algunos de ellos. La rivalidad continúa hoy día, quizá diluida un tanto por la pérdida poblacional, porque estamos en otros tiempos, por lo que sea, pero sigue viva en muchos casos. Lo que tal vez hayamos perdido es el ingenio para traducirla en una copla, en un pareado ... A falta del ingenio presente, vamos a recuperar el antiguo. De un pleito mantenido por el pueblo de Saravilla con los tres pueblos del valle de la Comuna, nos ha quedado esto: Saravillo, Sin, Señes y Serveto, formaron un pleito. Saravillo lo perdió y lo pagó con nueces bofas y erabas sarnosas.
y siguiendo con saravillo, ¿habrá alguien tan inocente que al oír la
siguiente retahíla crea que hablamos de meteorología?: Saravillo, pueblo de mujeres calientes y d'hombres fríos.
Asunción Campo, natural de El Pueyo de Araguás y afincada en Labuerda desde hace muchos años, me recitaba un día esta colección de dichos: En Torrolisa, matón una burra grisa; en San Lorién, en quereban tamién, yen Araguás, d' a punta a coda t'atrás. Tella, Dios me libre d' ella. A Revilla, cualquiera la pilla. La melsa pa os de Bielsa.
En la década de los setenta, visitaba muchos pueblos de la comarca un personaje nacido en Castejón de sobrarbe, que respondía al nombre de Modesto. Fue el último juglar, entre pícaro y marginado, que recorrió caminos y pueblos pidiendo limosna y ofreciendo generosamente retazos de
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tradición oral. Cantaba su propia versión del romance de «Marichuana» y recitaba coplas, como la que decía: Curtos os de Guaso, largos de pulsera. Ha pariu a perra en o rincón d' a cadiera.
Los de Tierrantona y Camporretuno tienen motivos para olvidar o para desear que otros olviden algunos dichos: Tierrantona, gente guitona, monte sin leña, rio sin agua, mujer sin vergüenza y hombre sin palabra.
Camporretuno, sin santo nenguno; uno qu' en abió un tozino se lo comió.
Tampoco tienen motivos para estar contentos en otros pueblos, pues el ácido humor popular les recuerda cosas como estas: Pelaires os de Boltaña, os del ofizio batido que bendión a san Pablo por un cantaro de bino.
No vayáis por trigo a Vio ni por conciencia a Solana, ni por virgos a la Ribera ni por justicia a Boltaña.
Mujer de Laspuña y macho de Naval, con uno en hai prou en cada lugar.
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Cuentan que en Tella, cuando moría alguna persona, salían a vocear a un paraje adecuado mensajes como este para que los escuchasen los habitantes de las aldeas próximas: Os d' Arinzué y Lamiana, puyar mañana, qu' abrá bel camuz u bella carcana.
Labuerda fue durante muchos años importante centro de aprovisionamiento de vino, aceite, paja y. grano e importante centro comercial para las gentes de la montaña. Las tiendas de Navalés y Casa Felipe surtían a los montañeses de todo lo necesario e incluso, como el caso de Casa Felipe, actuaban como prestamistas. Eran frecuentes las reatas de caballerías que bajaban a comprar. Esta copla la pone la memoria popular en boca de una montañesa: De Chisagüés soi baixata a por una carga p alla y m'he beniu t' aquí porque he sentiu a guitarra.
La gente mayor de Labuerda recita una copla, fabricada por algún antepasado amante de la localidad, que ensalza la patria chica sin meterse con los pueblos vecinos. Dice así: Tres cosas tiene Labuerda que no las tiene el partido: la fuente en medio la plaza, la carretera y el río.
A veces, los conocimientos del informante te llegan a través de un intermediario que conoce tu interés por la recopilación de la tradición oral. Es el caso de los siguientes materiales que me hizo llegar Jesús Buil Gurpegui y que le contaba un compañero de trabajo -Urbano Puértolas- originario de la aldea sobrarbesa de Bies. Para empezar, una copla de curas: El cura de San Vicente cortejaba en San Lorién,
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HUMOR POPULAR SOBRARBÉS le dieron una paliza y se le estuvo muy bien.
Seguimos con otra que hace referencia a los pueblos del valle de Bielsa: No trates burro en Espierba, ni te cases en Parzán.
Ten cudiau con os de Bielsa, mira que te joderán.
Sin salir de la zona, tenemos una segunda copla: Chisagüés está en un alto, Parzán en una valle y el desgraciado Javierre no tiene más que una calle.
Aún hay una tercera, Ta la fiesta dusagüés, o que no corri.1'! antes tampoco dispués.
y una cuarta para terminar con el valle: Pa la fiesta de Bielsa, mucha camisa blanca y mucha farola y o puchero en o fuego con agua sola.
Descendemos unos kilómetros por la orilla del Cinca y cambiamos de pueblo: Almorcé en Lafortunada, bebí vino del porrón, me lo cobraron bien caro en casa de Tomasón.
Sin cambiar de localidad, cuenta el informante que había un hombre en Lafortunada que iba con frecuencia al río con la intención de echarse dentro y suicidarse. Cada vez que llegaba a la orilla, se lo miraba y decía, sin acabar de decidirse:
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Río, río, ¡qué grande bajas! Tócame los cojones, que m' en boi t' a casa.
Cerca de Lafortunada está Badaín: Si vas ta Badaín, mira bien quién te convida, que a la corta u a la larga se cobrarán a comida.
Adentrándonos en «la Bal de Chistau», recuerda la copla: Si vas ta Plan llévate pan, que agua d' o río ya t' en darán.
y en otra nos recuerda el largo contencioso que mantienen Plan y San Juan con el tema de las gallinas: De Plan ta San Juan as gallinas ban; y as que ban no i tornarán.
El informante se detiene ahora en su pueblo y sentencia: Ta la fiesta de Bies fan as almóndigas con os pies.
Luego, llega hasta los pueblos que haya las faldas de la Peña Montañesa, y avisa: No trates mula en Zeresa ni compres burro en Laspuña, ni mujer en Torrolisa, ni perro en San Lorién:
a mula te saldrá guita, o burro te calziará,
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HUMOR POPULAR SOBRARBÉS a mujer s'irá con otro y o perro te morderá.
No sabemos qué disciplina deportiva enfrentaba a «Ramón» y a «Moreno», pero en la copla que sigue quedan bien expuestas sus respectivas habilidades: Pa tirar lejos y seguro, Ramón de Muro. Pa tirar cerca y mal, Moreno de I' Hospital.
y remata el repertorio con la situación que vivían en una casa. Una situación límite que les dejaba pocas salidas:
o burro, loco. O tozino, baldau. A zagala, preñada y o mozo, soldau.
Mª Teresa Cabrero Pardina Mª Teresa Cabrero Pardina, natural de Escanilla y casada en Labuerda, siempre ha gozado de buena memoria y de sentido del humor. Sería el prototipo de persona que ha ido almacenando información de sus vivencias y de lo que veía y ocurría alrededor y que ha ido contándolo en reuniones familiares con frecuencia. Libreta en mano, me he sentado muchas veces a escuchar sus recuerdos. Cuando se acordaba de algo y yo no estaba presente lo apuntaba en el reverso de una hoja, en un sobre viejo ... para contármelo en cuanto tenía ocasión. Estos dichos, salidas y coplas de pueblos de los alrededores del suyo de nacimiento me los ha ido refiriendo ella: Clamosa (hoy abandonado) era un pueblo que se hallaba situado en la margen izquierda del río Cinca. Hacia allí iban tres curas a facilitar el «cumplimiento pascual» a los feligreses. El río Cinca debían atravesarlo con una barca. Encima de la misma se encontraban mosén Jaime de Ligüerre, mosén Tomás de Escanilla y mosén Manuel de Clamosa. En un momento de la travesía, se soltó la sirga y la barca se descontroló, por lo que dos de los pasajeros exclamaron con los brazos abiertos y mirando al cielo: -¡Dios mío, salvad nuestra alma!
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A lo que mosén Jaime, mucho más práctico, repuso: -¡Sálvanos el cuerpo, que el alma ya seguirá! ...
Clamosa era un pueblo donde abundaban as jigas y dicen que -por hablar «fino»- invitaban a la gente a subir a las casas en estos términos: Suban, suban, que comerán unos higos enfarinados.
En Ligüerre de Cinca, con fama de poco convidadores, las personas que pasaban por el lugar solían decir: Pobre de mí, desgraziau, qu'he pasau por Ligiierre y no m'han combid au.
Los habitantes de los pueblos vecinos de Olsón (que cuenta con una hermosa colegiata) les decían que cuando tocaban las campanas lo que se escuchaba era lo siguiente: Talón - sin - pan - ta - Ión - sin - pan - ta - Ión ...
Vivía en Abizanda un hombre que se llamaba Cosme. Un buen día regresaba andando desde una finca próxima hasta su casa en el pueblo. Estaba lloviendo y un par de vecinas que le veían venir le gritaban: -¡Corra, siño Cosme, corra, que se va a mojar! El bueno de Cosme les espetó: -¡Qué tos paize, que más t' allá no lluebe u qué!
En algún caso, la copla oída, recogida de viva voz, expresa la resignación de vivir en un lugar y en un tiempo determinados: Nacer en Mipanas, morir en Lamata. ¡Ay, Asuncioneta!, ¡ay, ay, qué mala p ata!
y aunque Naval mira ya al Somontano no me resisto a referir lo que me contó la mencionada Mª Teresa. En dicho pueblo se hacía hoguera para la fiesta de San Sebastián y era frecuente cantar o decir coplas alrededor de
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la hoguera. Un año, uno de los vecinos que sabía de dónde había salido la madera de la nueva imagen del santo nombrado se destapó con esta copla: Glorioso san Sebastián, de lo mío zerollero, de lo pilón de lo macho primo hermano berdadero.
También referida a Naval, importante centro alfarero y localidad próxima a Escanilla, se cantaba o recitaba: A subida Matidero, a perdizión de Nabal. Se rompión os pucheros y un pichinal.
Miguel de Manolico Miguel Pardina Barrabés (<<Miguel de Manolico») ya hace años que falleció en Labuerda, de donde era natural. Lo recuerdo todavía con alto porte, socarrón y divertido. Había sido albañil y de él cuentan y no acaban. Era un hombre ingenioso y siempre tenía preparada una «salida» divertida ante cualquier situación. Es la persona de la que he oído contar más aportaciones humorísticas y desde luego la que se recuerda como paradigma del humor popular en mi pueblo. Creo que merece la pena recuperar algunas de sus aportaciones. Contaba, situando la acción en Chisagüés, lo siguiente: Un día, una muller en Chisagüés se fartó d'ugas, poco acostumbrada a comer-neo Como as tripas le feban mucho mal, decidió llamar a o medico. A muller vivía con un zagal. Cuando llegó o medico le preguntó: -¿Qué ha comido usted, abuela? y ella le contestó: -Ugas. Beyendo el estado de la muller, le rezetó que se fese lavativas hirviendo agua con jabón casero. O medico, antes de marchar, le dijo a o zagal que él mismo le'n podeba poner. Dimpués de preparar a lavativa, l'agüela se remangó as sayas y o zagal se quedó parau al ber-Ie dos aujeros, asinas que preguntó: -Agüela, ¿por ón se la poso?, ¿po'l peluto o po'l pelato?
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y contestó l'agüela: - Po'l pelato, que po'l peluto bastantes me'n han posato.
Aficionado a las coplas, sin saber si eran de su cosecha o recogidas en los lugares a los que su trabajo le llevó, aquí van dos ejemplos de su afición a la picaresca: Si quieres saber quién soy y de qué familia vengo, levántame la camisa y verás qué cola tengo.
Sé qu'has matau o tozino y no m'has dau torteta; yo tampoco te daré d' o que tengo en a bragueta.
Hace unos años, la pesca con artes como el filau, el cañar, la manga, etc. era bastante frecuente a determinadas horas del día e incluso por la noche, a la luz de los candiles de carburo. Era una actividad arriesgada, pues si alguien era sorprendido por los civiles se le podía caer el pelo. Más de uno llegó a casa en calzoncillos, porque no le dio tiempo ni a recoger la ropa y muchas aventuras se cuentan referidas a este tema. De Miguel de Manolico cuentan lo siguiente: Un día estaba Miguel pescando en el río con algún arte de pesca que no era legal, cuando se dio cuenta que cerca de él habían aparecido tres guardias civiles que estaban a punto de sorprenderle en plena faena. Al verse descubierto, ni corto ni perezoso, se echó dentro del río y nadando con gran agilidad salió del agua sin que lo vieran y consiguió llegar a su casa. Durante algunos años, Miguel y su mujer, Teresa, regentaron una pequeña cantina en su casa. Los civiles, que vieron cómo se tiraba al río pero no lo vieron salir, creyeron que se habría ahogado y pasado un rato de búsqueda infructuosa, llegaron a la cantina de casa Manolico donde le narraron con preocupación al propio Miguel lo sucedido. Él se mostraba igualmente compungido por el suceso y allí quedó la cosa. Al cabo de un tiempo, volvieron por la cantina los civiles y Miguel les preguntó por el supuesto desaparecido, de quien los guardias confesaron no tener ninguna noticia. Entonces, les contó que el pescador que aquella tarde se tiró al río era él, dejando a los guardias boquiabiertos. Un jarro de vino sirvió para celebrar la aparición del desaparecido, en medio de las lógicas risas.
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Se cuenta de Miguel que, en muchas ocasiones, acudía al salón de la Casa-Escuela de Labuerda a vender cacahuetes, aprovechando fiestas o celebraciones en las que había baile. Para invitar a los presentes a comprar el producto, voceaba la siguiente coplilla de su cosecha: Al rico cacahué, de Miguel Pardina Barrabés, con a tripa t' alante y o culo al revés.
La frase popular que dice «de casta le viene al galgo» es perfectamente aplicable en el caso de Miguel Pardina. Su madre -María Barrabéstampoco se quedaba manca a la hora de filtrar con el humor situaciones concretas. Veamos: En Casa Manolico matón un año un tozino chicorrón. Un día a siña María fizo pa comer bellas judías secas, con un poqué de tozino, pa toda la familia. Su hijo Miguel, dimpués de minchar-se bellas cucharadas, se dirigió a ella y le dijo: -¡Mamá!, que estos dizen que les ha saliu tozino yayo no ... A lo que ella contestó: -Pues, mira-lo si ye detrás de bella judía porque yo en he puesto pa todos.
Chicas finolis Durante los tiempos dorados (nefastos para nuestra comarca) de la emigración, muchas chicas jóvenes de estos pueblos y aldeas de Sobrarbe se fueron a las capitales (muchas a Barcelona) a «servir». Viendo bastante negro el futuro en su pequeño pueblo o en su aldea, buscaron en la capitallo que aquí no encontraban. Las primeras que llegaban animaban a las que se quedaban e incluso les buscaban trabajo. Este, generalmente, consistía en entrar al servicio de familias acomodadas para realizar <<las labores propias del hogar». Cuando regresaban a sus lugares de origen, volvían cambiadas: más finura en el cutis, mejor vestidas y habían modificado hasta el lenguaje ... Una tarde del mes de enero, rodeando la hoguera de la plaza de Labuerda, mientras esperábamos la llegada de la cabalgata comarcal de los Reyes Magos salió este tema a conversación y se contaron allí tres anécdotas con protagonistas femeninas:
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1. La primera llegó desde Barcelona a su aldea y fue a saludar a sus padres, que se hallaban recogiendo hierba en una pequeña faja, cerca del caserío. El saludo «¡Hola, papi; hola, mami!» fue ya una premonición. Seguidamente, se quedó mirando una herramienta que había en el suelo y a la vez que preguntaba qué era aquello, la pisó con el pie. El objeto en cuestión hizó un giro de noventa grados y le golpeó las narices con el mango. La chica, sin esperar respuesta a su pregunta, exclamó: «¡Me cagüen el rascIo de la mierda!». El golpe le había hecho recordar el nombre ... , que por lo visto no había olvidado. 2. La segunda, recién llegada de la capital, se acercó hace ya unos años hasta la antigua Casa Chéliz de L' Aínsa y preguntó con mucha educación a quien le atendía: -Buenos días, ¿tienen caramelitos? -Sí, sí, de varias clases -le contestó el dependiente. -Pues póngame unos poquitos, bien empapeladicos para que con la calor no me se desfaigan.
3. La tercera se encontraba en medio de un banquete de fiestas en una aldea de cuyo nombre no quiero acordarme (como decía Miguel de Cervantes al comienzo del Quijote) y en un momento determinado, se levantó y alzando un poco la voz hizo saber lo siguiente: Con el permiso de todos ustedes, vaya hacer aguas menores y tal vez cague .. .
y ante el asombro de los comensales abandonó la sala y la mesa en dirección al retrete. y así lo contaron y lo recordaron Francisco Lanao y Enrique Sesé de Labuerda. Yo me limito a transcribirlo y a dar fe de las risas que nos echamos, con el debido respeto.
Epaogo No está agotada, ni mucho menos, la recopilación de materiales humorísticos de la comarca que nos ha legado la tradición oral. Creo, no obstante, haber aportado un volumen significativo de los mismos para contribuir a este trabajo colectivo en memoria de una persona que investigó
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este tema entre otros muchos. Si la risa es terapéuticamente aconsejable para la salud, confío en que lectores y lectoras de esta colaboración se diviertan con ella y agradezcan a los informantes nombrados y a los anónimos creadores el haberles hecho pasar un rato ameno y divertido. No querría, sin embargo, terminar este escrito sin mostrar mi respeto a todos los pueblos y personas citadas y pedirles que acepten con deportividad las puyas irónicas que algunas coplas transmiten.
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Director de la revista El Gurrión de Labuerda (Sobrarbe, Huesca).
Aragonen ikasi nuen 1 (Notas aragonesas en la etnografía de Azkue, Iribarren y Caro Baroja)
SANTIAGO ECHANDI ERCILA2
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Este artículo es básicamente un repertorio de referencias etnográficas relativas a Aragón aportadas por tres autores más caracterizados en su atención a la etnografía vasca y navarra. Creo que lo que estas recogen o examinan es suficientemente conocido por los interesados en la Etnología de Aragón, pero noticiarlas sistemáticamente puede ser útil para fijar su corpus documental. Son referencias respetuosas, no asimiladoras, y lo advierto ya que existe entre los aragoneses cierto estado de opinión de que a ellos les suele tocar el quedar, como poco, difuminados cuando se refieren a sus cosas los vecinos del Pirineo peninsular. Esto a veces es un temor reactivo y acrítico, pero muchas ha estado justificado. Las referencias que doy son en tal sentido neutrales, cuando no incluso favorables a la «causa aragonesa». Es por ello que ofrezco estas noticias como modesto homenaje a la memoria de Rafael Andolz. Cuando falleció mosén Andolz la revista El Mundo de los Pirineos 3 publicó una sentida nota necrológica en la que destacaba, en cuanto aragonés, el compromiso personal del finado en tender puentes de comunicación hacia las dos culturas vecinas del Pirineo peninsular llegando a adentrarse en el conocimiento de sus lenguas privativas. 4 Para ello hacía falta un especial talante, porque la cultura aragonesa (en sus dimensiones etnológica e histórica) tiene motivos agriados en sus relaciones con la vasca y la catalana. Es obvio que tras ello está la pujanza de los idearios nacionalistas, en los que ya en su formación se conjugaron varios factores encontrados. El primero: a finales del siglo XIX Cataluña y
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el País Vasco habían desarrollado una clase media urbana al amparo de su economía industrial y mercantil; Navarra y Aragón, de economía eminentemente agraria y aún bajo sistema de terratenencias -que veía su crisis próxima pero aún lo era todo en la retención del poder político-, conformaban una sociedad mucho más polarizada, cuando no paralizada. El segundo: resultado de lo primero es que, aunque los idearios nacionalistas fueran puestos en marcha por magnates industriales, sacerdotes, literatos e historiadores, se desarrollaron inicialmente al amparo de esas clases medias; en Aragón, aparte de algunos arraigos folkloristas, el nacionalismo no pudo entonces cuajar socialmente, ni por arriba ni por abajo, y por parte de los intelectuales y políticos la renovación se habría de proponer en forma de regionalismo regeneracionista (el caso navarro es un poco peculiar; el nacionalismo -vasco o navarrista- tiene entre las clases ilustradas de Navarra más éxito del que se suele propagar, pero socialmente no llegaría a cuajar más que como fuerismo) . El tercero: a la vista de lo que pasa aquí y acullá, las afirmaciones identitarias muestran una inexorable necesidad de legitimarse en los orígenes; esto no es de hoy, porque qué no fantasías sobre fundaciones y genealogías (y certificados de pureza de sangre) se han impuesto sobre las sociedades europeas en todos los tiempos. Y si a Navarra y Aragón les ha valido recurrir a la legitimación identitaria en su historia, por contra, aunque la identidad catalanista no ha dejado de remitirse al pasado medieval, también tiene una fuerte atracción por restablecer unos arquetipos más ancestrales, más telúricos; más pirenaicos, precisamente. El País Vasco, por muchas razones -el carácter preindoeurq,peo del euskera es, en principio, una de las decisivas-, se remitirá resueltamente ab originem, privilegiando cada vez más esa originalidad en la Prehistoria, la extra-historias. El caso es que de estas tres disparidades (condiciones económicas; sociales; modelos culturales [etnicista vs. historicista]) resultarían, hasta bien prolongada la primera mitad del siglo XX, algunas interpretaciones sobre lo pirenaico en las que, por esta historia o por aquella prehistoria, se ha pretendido que Aragón pagara el pato de reconstrucciones abusivas. En algún caso sencillamente por un insuficiente conocimiento de los «datos empíricos», lo que no pocas veces derivó de la aplicación de modelos teóricos precipitados: un ejemplo de ello podría ser el asunto, hoy mejor establecido, de cómo se planteó inicialmente la reconstrucción del área megalítica pirenaica, de la que en su momento se creyó que sus manifestaciones se limitaban a las regiones vasca y catalana:
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en esto jugó tanto la preeminencia de credos identitarios etnicistas como hechos más «prosaicos», pero decisivos, como el fuerte implante de las sociedades excursionistas en Cataluña y el País Vasco, que propiciaron un temprano conocimiento savant de sus áreas montañesas. 6 No tengo competencia para tratar del caso catalán, que, por lo que sé, aunque en algún aspecto entra en conflicto con la identidad aragonesa por motivos etnicistas (lingüísticos, tout court), pueden ser más significados los de orden histórico; puedo señalar mejor algunos aspectos de la perspectiva vasquista, que por lo que se refiere al Alto Aragón implica también mediaciones navarras. En esto han imperado más los motivos resueltamente etnicistas, aun cuando remiten a marcos históricos. De entre los motivos de discusión, la configuración del solar de los vascones, la naturaleza de sus parentescos con otros pueblos indígenas pirenaicos y la extensión geográfica oriental del euskera en la transición de la Antigüedad a la Edad Media son problemas de interpretación histórica de mayor sustancia y su tratamiento parece necesariamente arduo, por lo que lo mínimo que se ha de exigir es honestidad y desprejuiciamientos en todas las partes [que se quieran sentir] afectadas en el asunto. Pero las suspicacias airadas han estado justificadas cuando se trata de encajar las interpretaciones en clave vasca de algunos fenómenos culturales más «adjetivos». Comencemos con uno del orden de las formas plásticas y, supuestamente, simbólicas: es el caso de la cruz ovifHica o svástica curva. Como es notorio, el «lauburu» se ha convertido en uno de los más señalados emblemas identitarios vascos, aunque se trata de un signo o patern del que, sin exagerar mucho, vale decir que, antes de su adopción generalizada en el País Vasco peninsular -refiero la adopción moderna, fuera de sus contextos originales (arquitectura y mobiliario tradicionales, cucharas de pastor, estelas sepulcrales)-, podía localizarse bastante más en el Biello Aragón7 • Pero parece haberse impuesto y aceptado un innominado derecho de © y los mismos aragoneses (si se prefiere, los altoaragoneses) se han retraído a reconocer este patern como algo «propio» (tan propio como la estrella mudéjar de ocho puntas)8y, así, la izquierda aragonesista, que también ha recurrido a logogrifos pirenaicos a efecto de reclamos emblemáticos, parece preferir otros «signos solares». Desde luego, se puede ir sobre lo problemático que es hablar del primigenio origen de cualquiera de las variantes de esos signos a los que se les atribuye una representación solar. Y tal es el problema; el suponer a tantos esquemas formales de la decoración
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popular una intención significante «muy mistérica». Es probable que estos signos tuvieran un valor significante en la Antigüedad precristiana y que como relictos formales aún retuvieran algún valor simbólico en las sociedades tradicionales: parecen cumplir una función apotropaica cuando aparecen tan frecuentemente en puertas y ventanas (físicamente son puntos críticos de la casa a proteger mágicamente, aunque resultan ser también espacios de ostentación y adorno), pero son también formas tan atractivas (si se prefiere la terminología de la Gestalt, pregnates) que han llegado a quedarse en argumento para que exhibiera una cierta pericia técnica y decorativa el artífice popular, tallador o lapidario. Son formas a las que les caracteriza su «atracción al compás» (atracción fatal), y me parece que el gusto dedálico de jugar con el compás, la gubia y el cincel llegó en un momento a poder más que el mensaje mistérico. Aunque, por supuesto, respecto a las ideas contenidas en estas formas se han hecho en todo el siglo las fábulas más calenturientas, en lo que ya no hay ideología política sino plaga esotérica. Si a esto no parece haber mucha reacción, por contra un artículo de Ángel DE APRAIZ publicado en 19229 es uno de los más generadores de suspicacias que he llegado a conocer. Por referir dos autores (hay más), Álvaro DE LA TORRE, en su artículo «Chiflo y salterio en el Alto Aragón», dice: «Cabe aclarar que numerosos autores vascos o vasquistas como Ángel Apraiz o Violet Alford defendieron el origen vasco del instrumento [el salterio pirenaico]» (p. 120), Y posteriormente (p. 126) concluye, abruptamente: «el salterio y el chiflo no son, en absoluto, instrumentos vascos». A lo que va DE LA TORRE es planteado más abiertamente por Enrique SATUÉ OLIVÁN en Religiosidad popular y romerías en el Pirineo: «Ciertas analogías del dance de Yebra con algunas localidades [sic] del País Vasco, unido al empleo común de la flauta de tres agujeros y del salterio, han hecho que en el presente siglo, y dentro de un intento de fagocitación cultural, ciertos folkloristas de dicha comunidad viesen sin rigor en el dance de Yebra una prolongación cultural vasca. Esta línea parte de 1922, de forma paralela al desarrollo nacionalista, fecha en que Ángel Apraiz publica en San Sebastián: "Instrumentos de música vasca en el Alto Aragón" » (p. 244).10 De tales afanes de «fagocitación» podría apuntar unas cuantas referencias, pero cada cosa en su sitio. Sea el caso del artículo en danza, publicado por APRAIZ en la Revista Internacional de Estudios Vascos. Menciono la publicación porque su director y editor, Julio de Urquijo, procuró siempre atajar
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las insensateces que menudeaban en las revistas vascas de la época, del tipo «Colón era vasco» o del tipo de las etimologías mostrencas (merece ser leído lo que dijo respecto de Urquijo el aún mucho más crítico Luis MICHELENA).l1 En sí, el artículo es bastante endeble, aunque ha llegado a hacerse casi ineludible ya por ser prácticamente pionero en la descripción del chiflo y el tambor de cuerdas, instrumentos que acompañan al dance de Yebra y a la procesión de Santa Orosia en Jaca. Y, aunque es un artículo más honesto de lo que se dice, se le ha llegado a culpar de lo más insospechado. P. ej., del supuesto nombre aragonés del tambor de cuerdas, es decir, chicotén. Fue este un término que alcanzó incluso cierto prestigio, hasta el punto de dar nombre a un memorable grupo folk aragonés en los años 70; quizá por ello mismo surgió hacia los 80 la duda sobre su propiedad. A resultas de lo cual he llegado a leer que el tal término debió de ser una invención «de vascos»; supongo que de APRAIZ, porque no sé de quién otro podría tratarse. En realidad APRAIZ no solo advierte (p. 556) que el término ya venía en la Novena a Sta. Orosia R. V Y M., Patrona de Jaca y su dió-
cesis, escrita por el Ilmo. Sr. D. Victoriano Manuel Biscós .. . 2ª edición ... Jaca ... 1906, también que no lo encuentra en el «Borao».12 ¿Propone APRAIZ el origen vasco del salterio? En el segundo de los artículos que dedicó al tema se pregunta: «¿Será dicho instrumento de origen vasco, o más bien bearnés o acaso lo tenga más remoto?» (p. 186). Pues bien, aunque su respuesta es deletérea e históricamente fallida, en realidad lo que viene a decir es que, «aun siendo difícilmente asequibles las cuestiones de origen en estas materias», cree que su localización más propia es el Pirineo. Sea traída también, al caso, la también sospechada vasquista miss ALFORD: «It becomes evident then, that is neither an Aragonese nor a Basque drum-form. It is Pyrenenan, and west-Pyrenean, eliminating Languedoc and Catalonia» (p. 577; subrayo )13. Sea dicho de paso que no veo por qué calificar a ALFORD de vasquista cuando sus intereses por lo vasco se ciñeron a su manifestación pirenaica, y con el mismo afán que le interesó lo altoaragonés, lo bearnés o la Bigorre. Pero, a más abundancia, citemos también al padre Donostia, magno musicólogo y autor desde luego menos impugnado: «Este instrumento, que llegó a las puertas del País Vasco español por la parte laburdina y la de la Baja Navarra (francesa) y por la de Aragón [de Tarazona, para ser exactos] hasta Tudela, ¿fue conocido en Guipúzcoa, Vizcaya y Álava?».14 Su respuesta es fundamentalmente negativa.
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Por lo que alcanzo a ver, hoy ningún musicólogo sensato califica de «vasco» al tambour de Gascogne, tambourin a cordes o salterio. ' 5 Y probablemente entonces tampoco, ni siquiera Apraiz: porque la supuesta vasquidad del tambor de cuerdas que ha llegado hasta nuestros días en el corazón del Biello Aragón se limitaba entonces a su empleo en las pastorales y mascaradas de Zuberoa, región particularmente singular en todo el conjunto vasco y entonces no bien conocida por la mayoría de los folkloristas del País Vasco español. Si se lee el artículo de ApRAIZ con atención -no exige mucha porque se trata prácticamente de unas notas al vuelo de una estancia en Jaca-, es de apreciar lo ajeno que le es el instrumento; a lo más que puede remitirse es a lo que había escrito Ceorge Hérelle (sobre su utilización en Zuberoa).'6 En realidad, este instrumento, que es en definitiva europeo pero que por su localización histórica más permanente puede ser caracterizado privilegiadamente corno pirenaico, ha sido hasta hace poco tan escasamente conocido por los musicólogos que cualquier disparate estaba abonado, y no han faltado los disparates cuando se trató tan solo de describirlo organológicamente. ' 7 En otro orden de cosas, ¿dice APRAIZ que el dance de Yebra se parece a las danzas vascas y que, por lo tanto, puede ser asimilado a estas? «De sus danzas [de Jaca y Yebra], semejantes en la forma a las nuestras, corno a tantas de Cataluña, Huesca, Asturias, Calicia y Castilla y aun según mis recuerdos de Escocia, no me atrevo sin embargo a asegurar igual identidad en cuanto al ritmo, que sería en esto, corno ha indicado otras veces Aranzadi, lo principal» (p. 558; subrayo). ALFORD lo acepta, aunque corrige lo de las danzas escocesas y añade, justamente, las inglesas de los Morris men (p. 576). En cualquier caso, concedamos que, si no APRAIZ, algún folklorista de la comunidad vasca, incluso de la comunidad navarra, basándose en aspectos superficiales -o menos-, ha dado en ver los dances aragoneses corno dantzas vascas (mutando al mutante, por ahí corre publicado que el dance de Cetina es celta y la sardana homérica y el flamenco árabe y el blues africano y ...). Estarnos en el viejo problema prearistotélico, erístico, del orden de los predicados de verosimilitud: porque es probable que se haya llegado a enunciar que «los bailes aragoneses se parecen a los bailes vascos», cuando eso sería aceptable si vale lo mismo que «los bailes vascos se parecen a los aragoneses», es decir, cuando el orden predicativo no implica un orden de prelación. Con lo que quiero decir que el problema estaría en la falsa idea del carácter absolutamente original (ab originem) de los bailes
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vascos de mudanzas, cuando son tan comunes en toda Europa occidental. De esto, sin duda, han pecado mucho los estudios folklóricos vascos (¿y cuáles no han caído en el «egipcismo» de ver sus materiales en términos de orígenes y permanencias?). En cualquier caso creo que, aun siendo necesario seguir advertido de los lodos, también merecería reconocer los cambios de perspectiva en todos los que con garantía pueden hablar de etnomusicología vasca. Véase, p. ej., que Juan Antonio URBELTZ, Bailar el caos. La danza de la osa y el soldado cojo,!8 en sus múltiples referencias a bailes españoles, de la Antigua Grecia y de Europa en general, nunca incurre en decir que estos «se parecen a los vascos», sino que los vascos están emparentados con ellos, cuando no que derivan de ellos. Algún autor va más lejos; Carlos SÁNCHEZ EQUIzA, historiador y txistulari, viene realizando la desmitificación de algunas de las más acendradas ideas en torno al txistu, el cual -pese a lo que cree o ironiza Antonio Elorza- ha sido siempre uno de los más estimados fetiches del vasquismo, de hecho desde que en el siglo XVIII se reglamentaron sus usos para cualesquiera de las manifestaciones politanas del Poder (desde el control de las costumbres hasta los actos protocolarios y de distinción social).!9 En contraste con lecturas apresuradas del artículo de Ángel DE APRAIZ, creo que sí cabe la suspicacia ante el título del artículo de Odón DE APRAIZ, «Del origen vasco del reino de Aragón».2o Porque, a pesar de que el autor concluye con la advertencia de que «no queremos dejar de considerar que aquel pequeño reino vasco de 1035 adquiere enorme extensión en siglos posteriores, que, a pesar de conservar el nombre del primitivo territorio, este vino a ser un fragmento insignificante del glorioso reino», en la mejor de las disposiciones hay que decir que, como menos, el título y algunos conceptos son desafortunados, a pesar de que, si vamos a ver las propuestas recientes de los mismos historiadores aragoneses sobre los substratos poblacionales en la formación del Reino (ya sea contemplada desde la Edad Antigua como en la Alta Edad Media), se llega a planteamientos más o menos parecidos. 2! Como es natural, en la propuesta de una cierta vinculación primitiva entre lo vasco y lo aragonés se ha atendido también a las relaciones lingüísticas. Dejando ahora de lado tanto la propuesta restringida de Menéndez Pidal como la amplia de Corominas -es decir, en lo que se refiere fundamentalmente a la extensión pirenaica del euskera en la Antigüedad y Alta Edad Media-, dejando también de lado la presencia de relictos vascos en el aragonés (como la bizcarrera ansotana)
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o el trasvase de aragonesismos al vascuence (como el errapitan roncalés), terminaré por hacer referencia a un documento publicado por el archivero de Huesca Ricardo ARCO y CARAY Y que difundido por Ángel IRIGARAY ha propiciado entre algunos autores vasconavarros la hipótesis de que hasta entrado el siglo XIV se hablaba vascuence en las montañas de Huesca. Dice: «nuyl corredor non sia usado que faga mercaderia ninguna que conpre nin venda entre ningunas personas, faulando en algaravia ni en abraych nin en basquen<;:».22 La disposición es realmente peculiar y no sé si se alcanzará alguna vez a darle una interpretación satisfactoria; lo cierto es que tenía que regular un hecho, no un fantasma. Se puede entender que se prolube hablar en vasco a mercaderes de Huesca capital, de la provincia o de tierras vecinas. En el terreno de las sospechas, sospecho que si por entonces hubieran quedado reductos vascófonos en la provincia se tendría alguna noticia de ello -como se tienen para La Rioja en la Edad Media-, aunque por otra parte no habría que desconsiderar la presencia de gentes navarras en la capital (otra cosa; Roncal llegó a estar adscrito en algún momento a la Corona de Aragón, y de su carácter vascófono no caben dudas; dato curioso también a tener en cuenta es que, entre sus vecinos, Ansó retuvo nombre vasco: Berari). No creo que sea suficiente la misteriosa e imprecisa referencia que se suele citar de Axular, en el iracvrt9ailleari [aviso al lector] de Guero (1643), donde señala que en sus días se hablaba vascuence, además de en sus territorios históricos, «eta bertce anhitz leccutan» ('yen otros muchos lugares'), lo que, hipérbole aparte, probablemente se refiere fundamentalmente a áreas límitrofes del Bearn (como hoy en día ocurre en Esquiule). Lo que tendría que estar claro es que si un día se llega a establecer convenientemente el asunto de si se habló una variedad euskérica en el Alto Aragón en la Antigüedad (lo que es bien probable), y hasta cuándo (asunto más crítico), no tendría que ser motivo de ofensa ni de ofensiva. En cualquier caso, si en esto, como en lo de las gentes que habrían formado el substrato étnico o gentilicio del Viejo Aragón, se juega un asunto crítico de epistemología histórica, en el que no vaya entrar, como es el de si la historiografía moderna ha de remitirse a la historia institucional (que suele ser muy escasamente étnica, aunque les pese a los «románticos») o a la historia social en el sentido más amplio (étnico incluido) o conjugarlas, hay otro problema de fondo de consideración prioritaria para evitar los desencuentros y las suspicacias: el de que tanto en términos históricos
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«clásicos» como en términos etnológicos, la identidad cultural e histórica aragonesa no puede reducirse a unos elementos fundacionales sin hacer con ello una grave derrama de su compleja formación y desarrollo: no hay más que contemplar el mapa de la comunidad para apreciar su marcada extensión norte-sur, lo que en toda Europa suele revelar un complejo proceso histórico formativo de confrontaciones e integraciones culturales.
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A pesar de lo precedente, algunos de los mejores representantes de la etnografía vasco-navarra han hecho observaciones respetuosas sobre la tradición aragonesa. Y, aunque Caro Baroja puede ser referido también como historiador, dejo de lado al estellés Lacarra, cuyas decisivas aportaciones a la historiograña aragonesa (y a la vasca) no voy a descubrir a nadie. Llego así a lo que pretende ser este artículo: la colección de las que he llegado a encontrar en lecturas al vuelo o por trabajos de investigación, presentándolas sistemáticamente para su mejor consulta.
Azkue De los cuatro títulos mayores surgidos de la ingente labor de Resurrección Mª AZKUE (Diccionario Vasco-Español-Francés, 1905-1906; Cancionero Popular Vasco, 1921; Morfología Vasca, 1923-1925; Euskalerriaren Yakintza, 1935-1947) el más reciente es quizá el que peor ha envejecido. La Morfología, más allá de la obsolescencia de sus presupuestos lingüísticos, y el Diccionario, más allá de los deslices que fue corrigiendo Luis Michelena, son aún instrumentos decisivos de la vascología; el Cancionero constituye un tesoro, aun a pesar de lo muy dado que fue su autor a «retoques» y «armonizaciones» (era prioritariamente músico).23 Se podría apelar a los diñciles años en que alcanzó a completar la publicación de EY, pero los problemas de la obra son propios. No deja de ser magna y ambiciosa (dividida en cuatro volúmenes: 1, costumbres y supersticiones; 11, cuentos y leyendas; III, proverbios, modismos, lenguaje infantil, trabalenguas, sobrenombres y acertijos; IV, oraciones populares, poesías populares, meteorología, medicina popular y juegos de niños), pero cada una de sus par-
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tes puede ser valorada distintamente. Así, por lo que se refiere a la sección de leyendas, AzKUE sigue la estela de los pioneros del Folklore, la que abarca de Wilhelm Grirnm a Paul Sébillot, siéndole ya más ajena la tendencia representada por James Frazer y sus epígonos de la Escuela de Cambridge, aunque por entonces y en el mismo País Vasco José Miguel Barandiarán ya venía practicando una metodología folklórica más afín a la Etnología. Desde una perspectiva recopiladora semejante a la suya, se habían anticipado Wentworth WEBSTER con sus Basque Legends (Londres 1877), Jean-Fran<;:ois CERQUAND con las Légendes et Récits Papulaires du Pays Basque (Pau 1875-1882) y Julien VINSON con Le Falk-Lare du Pays Basque (París 1883), y hay que advertir que las hoy un tanto olvidadas obras de WEBSTER y CERQUAND son excelentes y con criterios modélicos para su época; de hecho han sido muy sableadas, sin disimulo ni reconocimiento. 24 Por lo que se refiere a VINSON, su manual ya prestó atención a aspectos aún infrecuentes en las obras de tradiciones populares, aspectos en los que la obra de AZKuE es más admirable. Así, aunque la paremiología vasca venía siendo asunto de atención casi tópico desde los días de Garibay y Ohienart, AzKUE alcanzó a reunir 2936 refranes. Pero es incluso más exhaustivo y valioso en su recogida de trabalenguas, modismos, adivinanzas: «microliteratura». Por último está su extensa recopilación de creencias. AzKUE no cae en el prejuicio (metodológico) de Barandiarán de ceñir el campo de encuesta (conveniente) y de referencia Sdiscutible) a las creencias populares del País Vasco. Caro Baroja señaló a propósito de la recopilación de AzKUE -y siguiendo una observación de su tío Pío- que la mentalidad vasca es, después de todo, resueltamente paneuropea. AzKUE no elude este aspecto; en el estilo de los primeros folkloristas, hace frecuentes referencias comparatistas a autores tan diversos como Plutarco, Varrón, san Isidoro, Berceo, Demófilo o Menéndez Pelayo, a costumbres, creencias y leyendas de Italia, Grecia, Rumanía, México y países de las áreas gaélicas y germánicas, destacando con mucho Alemania, país en el que había recibido su formación musical y filológica. Para España se le pueden espigar referencias a Andalucía, Salamanca y Zamora, Santander y Asturias, pero, junto a Alemania, destacan con mucho las referencias a creencias de las que se había documentado personalmente en Aragón, alcanzando a dar unas 42: Jaca 1 y Echo 2 (+ Ansó 1), Sos 5, Lobera de Onsella 1, Sigüés 1, Sádaba 1, Zaragoza 1; esto sin mencionar las más ocasionales
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referencias a proverbios o a canciones y anécdotas con algún protagonismo aragonés. 25 Doy a continuación un escueto listado de estas referencias, remitidas siempre, salvo indicación contraria, al vol. I. Obviamente todas estas referencias las da por su paralelismo a creencias que registra en el País Vasco, especialmente de su región oriental, la Navarra pirenaica, vecina a los valles altoaragoneses y al área, un tanto privilegiada en su atención, de las Cinco Villas zaragozanas. Salvo una referida a Zaragoza capital, todas las dadas sin localización parecen ser de esas zonas.
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Animales y augurios 1: En el País Vasco se afirma que si el gato se ocupa en lavarse la cara es que va a llegar un forastero: en Aragón se dice que «si pasa su patita por la cabeza, el visitante vendrá a caballo». P. 41. 2: Si nace en casa un gato macho negro es señal de buen augurio. Creencia de Aragón que registra tamboen GuipÚzcoa. P. 41. 3: Para ganar en la lotería hay que conseguir una sargantana o un gardacho (recoge ambos términos) de dos colas y guardar el reptil en una caja: representará con las colas el número que va a ser premiado; en Sádaba tocó dos años seguidos porque tenían un gardacho de dos colas. Pp. 45, 153 Y 461. Tales creencias las registra también en Roncal respecto al lagartoo En Elorrio respecto a la lagartija -donde dicen que de cien mil una tiene dos colas-, pero hay que introducirla en una caja con el boleto que se quiere sea premiado. En la misma localidad vizcaína se afirma que quien lleva en el bolsillo una lagartija de dos colas gana a las cartas. 4: Oración a san Tadeo para ser premiado en la lotería. La registra con alguna variante en su recitado en Bilbao y en Aragón. Pp. 137 Y 153. Cree que tanto lo de los reptiles como lo de la oración debieron de llegar al País Vasco desde Aragón. 5: «Cuando se agita la vaca en la cuadra, señal de lluvia o de nieve». P. 160. 6: «Las arañas abarruntan agua» [lloverá si se ve alguna]. P. 426. 7: «Cuando esas tablas [de la sala o de un baúl] crujen, abarruntan agua». P. 217. 8: «Las abejas no se venden; se cambian por ovejas». En Jaca. P. 432. La idea parece conservar el respeto ritual que por las abejas se mantenía entonces en el País Vasco (y antaño en la antigua Grecia).
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9: Dios dijo al cuervo: «Blanco eres, negro serás y en el mes de agosto no beberás». En Echo. P. 101. Concepción parecida registra en Baja Navarra, Salazar y Roncal. 10: Cuando se oye al cuco se le pregunta: «Cuclillo, ¿cuántos años me das de vida?». Se hace así en Juslapeña, Salazar y Roncal pero es costumbre que cree que proviene de Aragón (en un contexto mayoritariamente vascófono, la pregunta se hacía en castellano). P. 104. 11: «Si te fiza [sic] una Vlbora, no vivirás una hora». Se dice en Sos. P. 442. 12: Para obtener preferentemente pollas [gallinas], se han de poner los huevos a empollar con la punta hacia abajo. P. 97. 13: ídem, recitar: «San Salvador, todas pollitas y un cantador». La práctica y la cantinela (deformada) la registra también en Erro, pero lo considera adoptado de Aragón. P. 100. 14: Para sacar polluelos el día de San Juan cubrir los huevos con la gallina a las doce del mediodía. P. 100.
Ju-jus y deifixiones 15: Se retuerce una moneda y a medida que se retuerce va secándose la persona odiada. En Sos. P. 142. 16: «Si quieres que el diablo pase mala semana, córtate las uñas ellunes por la mañana». En Sos. P. 73. 17: Para saber qué ha comido alguien se le da una cosca en la cabeza con un nudillo de la mano y se huele este. P. 142. Es «práctica» que he llegado a conocer y, aunque casi se creía en su efectividad, más bien no pasaba de ser una broma. 18: «El martes ni te cases ni te embarques». P. 53. Lo registra en Navarra, Baja Navarra y Aragón, pero resulta muy común, al menos en toda la mitad superior de España, si no en toda Europa meridional, donde el martes tiene el conocido carácter tabú, en contraste con el otorgado alviernes en la nórdica. 19: Cuando a la mañana temprano uno se cruza con un contrahecho, ese mismo día le aguarda un infortunio. Tamb. en Vizcaya, Navarra y Castilla. P. 245. 20: Si suena al mismo tiempo la campana de la consagración y la del reloj, alguien ha de morir pronto. P. 216. 21: «Detrás del espejo está el diablo». P.458.
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Creencias y prácticas pararreligiosas 22: Solicitud al alma sola o ánima para levantarse temprano. Pp. 181 Y 247. 23: Se tocan las campanas las vísperas del día de ánimas. Tamb. en Alemania. P. 182. 24: Se rinde culto por las ánimas a san Pedro Zariquete en Echo (yen Alemania). P. 182. 25: Al tomar el agua bendita se dice: «Esta agüita que tomo, la tomo con devoción; si en este día muriera, sírvame de confesión». En Zaragoza. P. 266. 26: Oración a santa Bárbara contra los truenos. P. 167. 27: El leño de Navidad se tiene ardiendo tres días y se guarda su ceniza para echarla sobre la simiente del trigo. P. 330. [Si se me permite el comentario, me resulta una de los registros más interesantes] 28: «El que no estrena nada el día de Ramos no tiene manos». P. 330. Natalicios 29: Para saber si nacerá niño o niña hay que echar al fuego un hueso [espina] de sardina vieja: si salta será hijo, de lo contrario hija. Lo señala tambo en todo el País Vasco. P. 345. 30: La recién parida no podía salir de casa en veinte días hasta hacer entrada en la iglesia. Lo observa tambo en Silesia. P. 342. 31: Al traer a casa al recién bautizado se decía: «Hemos llevado un moro (o un judío); traemos un cristiano». En Sos (yen Alemania [¿«hemos llevado un pagano» ?]). P. 19l. 32: En la provincia de Zaragoza llevan a los niños llorones a San Juan de Sigüés. P. 252 del vol. IV. 33: Si los niños ríen estando durmiendo es señal de que se divierten con los ángeles. Lo señala tambo en todo el País Vasco y en Silesia. P. 240. Medicina popular 34: Para quitar verrugas, frotar con granos de cebada (en varios pueblos de Aragón) o con hojas de boj (en Sos). P. 240 del vol. IV. 35: Para curar la ictericia, se lleva al paciente a orinar sobre una planta llamada marruego. P. 250 del vol. IV 36: Contra el hipo, beber agua siete veces sin tomar aliento. Lo observa en Navarra, Vizcaya y Aragón. P. 264 del vol. IV.
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37: Las pp. 293-310 se ocupan de las diversas creencias y prácticas relativas a la noche de San Juan en el País Vasco, advirtiendo de su extensión por toda Europa y de su origen pagano. En p. 300 describe la práctica realizada esa noche en varias localidades (Urbina, de Álava; Larraun, Ulzama, Aézcoa y Roncal, de Navarra; Amorebieta y Ochandiano, de Vizcaya y Donazaharre de Baja Navarra) para curar a los niños herniados. Sorprende que no mencione la práctica semejante y bien conocida de la localidad zaragozana de Lobera de Onsella, y más estando enclavada en un área que parece conocer bien; pero finalmente la menciona en el vol. IV, p. 238. La descripción de este rito en Lobera de Onsella es, precisamente, parte destacada de un interesante artículo de José Mª IRIBARREN.
Iribarren
José Mª IRIBARREN está pidiendo una biografía en la que no se contemple exclusivamente sus infatigables labores de escritor, publicista y lexicógrafo: sus relaciones con el general Mola (del que fue secretario), con el pintor Javier Ciga Echandi (al que defendió en consejo de guerra), con Luis Michelena (otro condenado de guerra y que colaboró en su Vocabulario Navarro), con Hemingway ... conforman un entramado de valor histórico que merecería ser tratado. Su misma obra parece requerir una completa clasificación sistemática. 26 Podría atribuirse a sus orígenes paternos en el valle del Baztán su frecuente interés por asuntos vascos, aunque habría que explicar con otro motivo su fiel dedicación a Estella; pero IRIBARREN se sintió preferentemente vinculado a Tudela y la Ribera y, valle del Ebro de por medio, podía tener también una natural empatía con Aragón. Así, fuera por razones de infraestructura editorial o cualesquiera otras, sus primeros libros los publicó en las zaragozanas editoriales de la Librería General y el Heraldo de Aragón y, por una u otra cosa, en el muy navarro y casi «endogámico» IRIBARREN no han de extrañar las referencias a lo aragonés. Está ahora fuera de mi alcance revisar intensivamente la huella que de ello se manifiesta en el Vocabulario Navarro, aunque no hay más que consultar la tres primeras páginas de su última edición para hallar cuatro entradas de términos o modismos comunes a Navarra y Aragón. Pero en su muy diversa obra «etnográfica»27 hay alguna referencia que merece destacar, particularmente. Es el caso de «El folklore del día de San Juan»,28 ar-
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tículo un tanto misceláneo que recoge diversas noticias de todo el territorio navarro, con remites a Azkue, Barandiarán o Caro Baraja, pero refiere también noticias de Estarrús, Longás, Pintano (p. 205), Sos y la Valdonsella (p. 211). Y es especialmente digna de atención su noticia del mencionado rito para la curación de la hernia infantil realizado en «el bosque sagrado» [sic] de Lobera de Onsella, incluyendo una foto impresionante de la ocasión, no se sabe si hecha por J. Esteban Uranga, como se indica al pie, o perteneciente al archivo de este. 29 Sobre su extraordinario carácter llamaría la atención Julio CARO BAROJA (que dice que la foto es del doctor Ladrero): «Esta fotografía es verdaderamente un documento folklórico de primera categoría. No sólo esto: es también un documento psicológico de alto valor. La expresión de los hombres, mujeres y chicos reunidos para ver practicar el rito, es de ansiedad, de gravedad. Se ve que se trata de gente absolutamente convencida de que se está cumpliendo algo importante» y añade que lo singular de la foto le llevó a propugnar que su hermano Pío filmara el rito en el documental Navarra . Las cuatro estaciones.3<J
Caro Baroja Supongo que no será necesario argumentar que en la ingente obra de Julio CARO BAROJA la etnografía vasco-navarra ocupa una parte tan destacada como para no resultar disparatado plantear que buena parte de sus referencias a Aragón las realizó en muchos casos en relación con aquella, aunque no son referencias complacientes con presupuestos panvasquistas (y menos cuando trata de la Ribera). Por otra parte, algunas se presentan en un contexto más bien autónomo. Ni que decir tiene que en la personal y prolija obra de CARO BAROJA la etnografía es histórica y la historia es social, por lo que aquí me permito el cierto abuso de referir tanto obras estrictamente etnográficas como otras que observan una cuestión más propiamente histórica. En cualquier caso, la opera aragonesa de CARO BAROJA puede parecer ocasional y dispersa, pero tiene una peculiar unidad en sus líneas maestras (dejando de lado el más autónomo asunto de los moriscos y las referencias insertas en obras genéricas, p. ej., sobre los ciclos festivos). P. ej., «Unidad y variedad etnológica del valle del Ebro» (1952) y «La cultura material de los pueblos pirenaicos y la investigación moderna» (1995) plantean de modo expreso lo que ya había ade-
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lantado, algo más discretamente, en el prólogo a la obra de Violant i Simorra (chocando con los presupuestos de este). A tenor de su insobornable «nominalismo», CARO BAROJA se enfrenta en ambos casos a una de sus bichas negras: la imposición teórica de grandes generalizaciones a fenómenos que por espacio y por historia pueden ser muy diversos y necesitados de análisis y descripciones puntuales. ASÍ, en este caso, y ya digo que aun prologando a Violant i Simorra, rechaza o cuestiona ideas que a los mismos aragoneses pueden agradar siempre que no los diluya: las de la unidad cultural suprarregional, sea la del Pirineo, sea la del valle del Ebro. Pero precisamente desde la misma postura metodológica fue también muy escéptico respecto a muchas de las más aceptadas suposiciones respecto a la certeza de los testimonios sobre una geografía extensa tardía del euskera en el Pirineo central y lo manifestó en dos artículos tan separados en el tiempo como «Sobre toponimia de las regiones iberopirenaicas» (1955) y «Sobre la toponimia del Pirineo aragonés» (1981); si el primero puede ser un artículo casi de tanteo (pero cuestionando nada menos que a Menéndez Pidal), el segundo elude la polémica más abierta, pero se mantiene en una línea de interpretación que, como ya en su antigua Materiales para una historia de la lengua vasca en su relación con la latina (Universidad de Salamanca, 1946), le sigue suponiendo aún hoy la contestación. Al respecto de esto, no creo que sea incuestionable que Caro Baroja acertará plenamente en sus planteamientos (alguno está ahora mejor examinado, sea el caso de la congruencia de los topónimos Os ca y Bolska(n) -asunto que contempló muy someramente y cuya relevancia creo que no llegó a sospechar-, o el de la diversidad tipológica de los terminados en -ain, aunque creo que en esto se le llegó a malquerer innecesariamente), pero muchos fueron necesarios. En otro orden de cosas, en «Mundos circundantes y contornos histórico-culturales» (1973) y Paisajes y ciudades (1981), al observar la construcción histórica del «paisaje», incluyó unas notas (y dibujos) perspicaces sobre la formación del territorio aragonés que, aunque parezcan apenas pasajeras, quizás testimonian el momento de su mejor encuentro con Aragón. Antonio CARRElRA ha publicado varias clasificaciones de la obra de CARO BAROJA, en algún caso en orden temático/ 1 pero adjunto un listado que creo es más completo en sus referencias a Aragón. Las divido cronológicamente en tres apartados temáticos.
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Textos de crítica metodológica 1: Prólogo a Ramón Violant i Simorra, El Pirineo Español. Vida, usos, costumbres, creencias y tradiciones de una cultura milenaria que desaparece, Plus Ultra, Madrid 1949. [Reed. por Alta Fulla, Barcelona 1985]. 2: «Unidad y variedad etnológica del valle del Ebro», in: Unidad y variedad etnológica del valle del Ebro, Univ. Menéndez Pelayo, Santander 1952, vol. 1, pp. 167-94. [Reed. in MHE 107-120] 3: «La cultura material de los pueblos pirenaicos y la investigación moderna», in A. Badía, A. Griera & F. Udina (eds.), VII Congreso Internacional de Lingüística Románica. Barcelona, 1955. Actas y memorias, vol. 11, pp. 697-706. [Reed. in Homenaje a Julio Cara Baraja, PV, 206 (1995), 709-713] Folklore 4: El carnaval (Análisis histórico-cultural), Taurus, Madrid 1965. [Reed. por Círculo de Lectores, Barcelona 1992]. Esp. III parte, cap. X: Máscaras fustigadoras. Máscaras aragonesas. 5: La estación de amor (Fiestas populares de mayo a San Juan), Taurus, Madrid 1979. [Reed. por Círculo de Lectores, Barcelona 1992]. Esp. cap. XXVI: Modo de curar la hernia la noche de San Juan en otras partes de España, p.292. 6: El estío festivo . Fiestas populares del verano, Taurus, Madrid 1984. Esp. cap. XII: Los «dances». Historia antigua y medieval 7: «Retroceso del vascuence», Atlantis, 16 (1941), 35-62. Observaciones sobre Aragón, pp. 46-47. 8: «Sobre toponimia de las regiones iberopirenaicas», Miscelánea filológica dedicada a Mons. AGriera, CSIC, Barcelona 1955, pp. 113-135. 9: «Sobre la toponimia del Pirineo aragonés», Archivo de Filología Aragonesa, 28-29 (1981) 7-29. [Reed. in MHE, 248-271] 10: «El mundo ibérico pirenaico (los ilergetes en la antigüedad y el medievo »>y 11: «Sobre la lacetania y el Aragón primitivo» [reeds. como Viejos datos, nuevas ideas sobre el Iberismo. Sobre el mundo ibérico-pirenaico (Estudios Vascos XVIII), Txertoa, San Sebastián 1988. 12: «Sobre la fecha de la fundación de Caosaraugusta», Boletín de la Real Academia de la Historia, 168 (1971), 621-629. [Reed. in: MHE, 163-173]
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NOTAS ARAGONESAS EN LA ETNOGRAFÍA DE AZKUE, IRIBARREN y CARO BAROJA
13: «Mundos circundantes y contornos histórico-culturales», Revista de Dialectología y Tradiciones Populares, 29 (1973) 23-47. [Reed. in De la superstición al ateísmo. Meditaciones antropológicas, Taurus, Madrid 1974, pp. 31-57]. Esp. pp. 38-46. 14: Paisajes y ciudades, Taurus, Madrid 1981. [reed. 1984] 15: «Los moriscos aragoneses según un autor de comienzos del siglo XVII [Pedro Aznar Cardona]», in Razas, pueblos y linajes, Rev. de Occidente, Madrid 1957. 16: Los moriscos del Reino de Granada, Instituto de Estudios Políticos, Madrid 1957. [Reed. por Istmo, Madrid 1976]. Sobre Aragón, el cap. 7.
, Universidad de Zaragoza. 'Lo aprendí en Aragón'. Tomo la expresión' de AZKUE. Las abreviaturas empleadas con más frecuencia corresponden a: EY = Euskalerriaren Yakintza. Literatura popular del País Vasco, de Resurrección Mª Azkue. MHE = Miscelánea histórica y etnográfica, de Julio Caro Baroja, PV = Príncipe de Viana, revista de la Institución, Diputación Foral de Navarra. RIEV = Revista Internacional de los Estudios Vascos, de Eusko Ikaskuntza-Sociedad de Estudios Vascos. 3 El Mundo de los Pirineos, nov.-dic. 1998, p. 8, redacción . • No vaya entrar a justificar la pertinencia o no del uso meramente instrumental de la expresión «culturas pirenaicas»; de hecho, interesaría más examinar la validez teórica del concepto unitario «cultura pirenaica». Es obvio que, grosso modo, me refiero a lo «vasco» y lo «catalán» como vecino de lo «aragonés». Tampoco vaya entretenerme en argumentar la secular vasquidad de la Navarra pirenaica lindante con el Alto Aragón, por muy evidentes que sean, antaño y hogaño, sus rasgos específicos respecto a la Vasconia occidental. Más merece la pena advertir de la escasa atención que se presta al hecho de la proximidad de Aragón al también muy peculiarmente vasco Vizcondado de Sola o Zuberoa, con el que no le han faltado relaciones históricas, económicas y culturales desde sus respectivos inicios medievales, siendo sus últimos capítulos los de la importante presencia de mujeres altoaragonesas en las fábricas de alpargatas de Mauleón (en el siglo XIX la única industria pirenaica de importancia económica) y los de los exiliados aragoneses asentados en Zuberoa tras la última Guerra Civil. Llama la atención que la vida religiosa suletina haya tenido una constante inclinación aragonesa, manifiesta en la preferente fuga a tierras aragonesas de suletinos (mayoritariamente católicos) durante las persecuciones religiosas del s. XVI y en su presencia habitual en las celebraciones en honor de santa Orosia (los reyes de Francia llegaron a prohibírselo); más aún, la patrona de Zuberoa es la zaragozana santa Engracia. Sobre todo ello se puede espigar noticias en los escritos de José Mª Lacarra, Jacques Allieres o Txomin Peilhen y en la memoria de algunos exiliados. 5 Es significativo que los modernos nacionalismos tengan un tan coincidente desarrollo con la arqueología prehistórica, ese demonio que ha puesto en solfa tantos privilegios legitimistas de la Historia. Así, «ser» más prehistórico ha llegado a pasar por privilegio y, en cualquier caso, tener más indicios territoriales prehistóricos por tesoro y orgullo. Y es que, si la Historia puede ser dudosa, la Prehistoria ha tenido usos que podrían ser objeto de examen histórico por sí mismos. Esto 2
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no ha afectado solo a las nacionalidades emergentes (celtismo irlandés) o a las naciones de una tardía consolidación estatal (el arianismo de los alemanes, que también le ha ido mucho a los escandinavos), también a naciones con una historia estatal más sólida. De Francia se podría decir mucho: el popular Asterix no es solo un indicio anecdótico. Y respecto a España se podría advertir tanto que la «invención» de la Dama de Elche supuso la afirmación en raíz del orgullo patrio como que el que los prehistoriadores franceses no reconocieran la legitimidad de Altamira en el momento de su descubrimiento y que, encima, ahora digan que es mejor Lascaux se han apreciado como pruebas de la perra que nos tienen los gabachos. 6 Se ha de reconocer que ya en su primer y temprano estudio de sintesis Luis PERlCOT y GARCtA, La civilización megalítica catalana y la cultura pirenaica, Universidad de Barcelona 1925, advirtió que el vacío megalítico del espacio aragonés más que un hecho objetivo tenía que deberse a una insuficiente exploración del área, como por entonces comenzaba a demostrarse; d . su 2ª ed., con título modificado, Los sepulcros megalíticos catalanes y la cultura pirenaica, CSIC-Instituto de Estudios Pirenaicos, Barcelona 1950, que presenta decisivas modificaciones en cuanto a la interpretación de la difusión del fenómeno megalítico pirenaico (menos importantes en cuanto al mantenimiento de la idea de la unidad cultural pirenaica desde la Edad del Bronce hasta la formación de los reinos pirenaicos), definitivamente afirmada en «Los recientes estudios sobre dólmenes catalanes», in Homenaje a don José Esteban Uranga, Aranzadi, Pamplona 1971, pp. 405-411, d. p. 408. 7 También estaba bastante extendido en el País Vasco continental y menudeaba en el Roncal navarro y, como el salterio, del que trato a continuación, quizá lo más ajustado sería describirlo como un patern de las formas decorativas pirenaicas (dudo mucho que en el Pirineo tuviera un relevante carácter esotérico, aunque ya sé que es muy «exotérico»: tanto como ha llegado a convertirse en imagen pop el Ta ki representando el yin-yang), pero ejemplos ocasionales se localizan en toda la Europa occidental que trabajaba la piedra y la madera. En La Marquesa de Santa Cruz, de Gaya, aparece uno en labor de marquetería sobre una de esas aberrantes guitarras-liras tan del gusto neoclásico. Aunque, lo que son las cosas, algunas circunstancias por las que ha pasado el cuadro a lo largo de este siglo han estado motivadas por la crux en cuestión; el nacionalista bilbaíno Ramón de la Sota lo adquirió porque veía un lauburu y se lo enajenaron los franquistas para regalárselo a la Alemania nazi porque veían una gama da. 8 Una rara excepción es la portada de Gregario GARCÉS, Cancionero del Alto Aragón, ed. a cargo de Bias Coscollar, Instituto de Estudios Altoaragoneses, Huesca 1999. La presencia en portada del signo y otros elementos emblemáticos altoaragoneses es muy deliberada por parte de los editores y se advierte en la página de créditos. Creo que para atajar discusiones indocumentadas convendría realizar un corpus de la presencia de este y otros signos «de compás» en la arquitectura, mobiliario e instrumental del Alto Aragón. Unas referencias a vuela pluma: Carmen RÁBANOS FACI et al., La casa rural en el Pirineo Aragonés, Instituto de Estudios Altoaragoneses, Huesca 1990: p. 204, dintel de casa La Gaya, en Tramacastilla; p. 223, sobre una ventana de casa Clemente, en Nerín (la que recoge la portada del Cancionero del Alto Aragón); p. 264, clave de puerta, fechada en 1778, en casa de Lecina; de la misma autora, Arquitectura Popular Aragonesa (Enciclopedia Temática de Aragón, t. 13), Moncayo, Zaragoza 1996: p . 105, lápida encastrada en el frontón sobre la puerta de arco de casa Bringasort, en Benasque. En José GARCÉS ROMEO, Julio GAVÍN MOYA & Enrique SATUÉ OLNÁN, Arquitectura popular de Serrablo, Instituto de Estudios Altoaragoneses, Huesca 1991: p. 61, svástica curva de siete brazos en la clave de puerta de casa Marco Caña, en Biescas. Abundan las más discretas rosetas hexapétalas: por cierto, el signo «padano» (de Padania, nombre que pese a lo que diga algún indocumentado no es de ahora). , Ángel DE ApRAIZ, «Instrumentos de música vasca en el Alto Aragón», RIEV, 13 (1922) 553-559. Volvió sobre el tema en «Más tamboriles de cuerdas en la región pirenaica», RIEV 15 (1924) 183-187. 10 Álvaro DE LA TORRE, «Chiflo y salterio en el Alto Aragón», Rev. de Folklore (Valladolid, Obra Cultural de la Caja de Ahorros Popular), 1986, pp. 119-127; Enrique SATUÉ OLNÁN, Religiosidad po-
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pular y romerías en el Pirineo, Instituto de Estudios Altoaragoneses, Huesca 1991. Vaya por delante
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una nota personal: tengo particular fascinación por el instrumento del que aquí hablamos, por lo que siento admiración por Álvaro DE LA TORRE, que lo interpreta, y por el disco que editó, El Tambor de cuerdas de los Pirineos (en La Tradición musical en España, Tecnosaga WKPD-lO / 2044), cuyas magníficas notas de presentación corrigen los errores puntuales de su primer artículo (que no voy a señalar); tengo entendido que volvió sobre el tema en la revista mencionada en 1990 pero no he accedido a su consulta. De lo valioso y modélico que me parece el libro de SATUÉ creo que he dado referencias en mi Corpus de rolandiana pirenaica, Instituto de Estudios Altoaragoneses, Huesca 2000. Es más, estoy de acuerdo con sus planteamientos de que los abrazos a Aragón de sus vecinos han tendido, con más frecuencia de lo tolerable, a sofocarlo; merece completarse el citado párrafo de SATUÉ: «Tras la guerra civil otros estudiosos de lo pirenaico como Violant i Simorra reforzarán tal idea quitando personalidad propia al Pirineo aragonés y repartiéndolo entre las influencias vasca y catalana, siendo precisamente el Gállego - tal como indica también Apraiz [?]- la línea divisoria de ambas órbitas. Dicha tradición bipolar y anuladora de la personalidad del Pirineo central se ha mantenido hasta la actualidad, en que se han llegado a publicar aseveraciones disparatadas». Pero tomo su texto y el de DE LA TORRE para tratar de poner algún orden en tantos malentendidos, por fagocitación o por reacción, partiendo de la lectura directa (sin misterios hermenéuticos: a la letra) de los textos referidos: qué es lo que dicen, qué parecen decir y hasta qué pretenden decir. Así, p. ej., el último párrafo del artículo de Ángel DE APRAIZ va bastante en el sentido que denuncia SATUÉ, pero lo cierto es que no menciona el Gállego como límite de nada. Aunque lo de este río como frontera es una pertinaz cantinela. 11 Luis MICHELENA, «Urquijo y la Sociedad de Estudios Vascos», Anuario del Seminario de Filología «Julio de Urquijo», 5 (1971), 3-22. 12 DE LA TORRE, p . 120, recoge varias propuestas sobre el origen o significación del término chicotén, pero parece decantarse por verlo como imposición vasca, aunque la única virtualidad que puede haber tenido esto es que, efectivamente, se han dado demasiadas referencias nominales del instrumento a partir del artículo de APRAIZ (en ALFORD, pero matizado; en Violant i Simorra; en Amades ... ). En cualquier caso, y dejando de lado que no es improbable que el nombre derive de un italianismo, es de advertir que lingüísticamente chicotén tiene escasa apariencia euskérica, ni como término propio ni como asimilado (aunque cf. chico te 'cuerda, cabo', término marinero cántabro; pero el supuesto afijo sería anómalo) ni como signo onomatopéyico, por más que lo parezca (como lo pueden ¿parecer? txokolate, txakota o katxito; lo más, si se me permite la broma, Txikotenea, o sea, Casa Chicote). 13 VIOLET ALFORD, <<Sorne Notes on the Pyrenean Stringed Drum», RIEV, 26 (1935) 567-577. También falla ALFORD al creer que el salterio es un instrumento estrictamente pirenaico (y especificamente de la parte occidental). Pero, como bien señala DE LA TORRE, hace poco, y siendo un instrumento muy residual hasta su actual renacimiento, de su historia y de sus características organológicas se desconocía casi todo, por lo que muchos supuestos erróneos en su descripción, incluso disparates, los mismos de Apraiz, eran previsibles. Las mejores descripciones musicológicas que conozco del instrumento se hallan en las notas al disco editado por Álvaro DE LA TORRE; SATUÉ, op. cit., pp. 245-247; Jean BAUDOIN, «La flabuta de Gasconha e lo tamborin», Txistulari, 172 (1997), 2430, Y Ángel VERGARA MIRAVETE, «Chiflo y salterio», in Instrumentos y tañedores. Música de tradición popular en Aragón, Rolde de Estudios Aragoneses, Gobierno de Aragón 1994, pp. 59-88. " P. José Antonio DE DONOSTIA, Instrumentos musicales del pueblo vasco, Itxaropena, Zarauz 1952, p. 75 Y s. 15 Hay que reconocer que alguna inclinación a ello se halla donde menos cabría esperar, en The New Grave Dictionary 01 Musical Instruments, ed. Stanley Sadie, MacMillan Press, Londres 1984, ss.vv. salterio y tambourin de Béarn.
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16 La pericia musicológica de APRAIZ se comprueba en su descripción de la txúlúla (flauta de Zuberoa) que contempló en el South Kesington Museum de Londres; le sorprende que en la descripción del instrumento que había hecho Hérelle habla de tres agujeros cuando él solo ve dos, como ve otros tantos en el chiflo aragonés; efectivamente, en ambos casos no vio el que se abre en el lado posterior, para cubrir con el pulgar. Solo por el conocimiento que cabría suponerle del txistu, que cuenta con el mismo sistema de digitación, no se entiende que caiga en un error tan elemental. 17 Sobre la antigua extensión europea del instrumento, aunque ya con una temprana preferencia a fijarse en el Pirineo, d. VERGARA MlRAVETE, op. cit., pp. 63-66 (que en el listado de noticias de su implantación histórica en Aragón no recoge la que registró el padre Donostia relativa a la presencia en Tudela de músicos de Tarazana tañedores de salterio). Sobre su origen organológico, si se me permite terciar, creo que no cabe duda de que hay que remitirse a la familia de los canon, por más que se quiera diferenciar en estos si son pulsados o percutidos, familia que por otra parte alcanzó también gran desarrollo en el Oriente medio. No sé hasta qué punto será sostenible, pero me resulta muy sugerente la llamada de atención que hace DE LA TORRE a que quizás pudiera tener algún parentesco remoto con el tamboura hindú, un instrumento también «pedal» (su función en una raga es precisamente dar la tónica continua, el kharaja) y que además se caracteriza por su sonido distorsionado, distorsión provocada por los hilos de seda que forran lasamente las cuerdas cerca del puente inferior; también el salterio pirenaico emite un sonido distorsionado, derivado del roce de sus cuerdas vibrantes en unas grapas próximas al puente superior; es esta una de sus características que probablemente más se escapa a la atención del observador superficial. Aunque es la que le otorga su mayor encanto sonoro. lS Juan Antonio URBELTZ, Bailar el caos. La danza de la osa y el soldado cojo, Pamiela, Pamplona 1994. 19 Carlos SÁNCHEZ EQUIZA, Del danbolin al silbo. Txistu tamboril y danza vasca en la época de la Ilustración, Euskal Herriko Txistulari Elkartea, Pamplona 1999, del que viene a ser un adelanto «La aparición del tamborilero municipal: txistu y poder en los siglos XVII Y XVIII», Txistulari, 172 (1997),75-81; además el decisivo «La "basca tibia": el mito de la prehistoricidad del txistu vasco», Txistulari 178 (1999), 4-11. El primer artículo corresponde al de su intervención en los 1 Encuentros de músicos de flauta y tambor, Pamplona 1997 (comunicaciones publicadas en Txistulari, 172 [1997]), en los que merece destacarse la intervención del profesor de organología histórica de la Universidad de Oxford Jeremy Montagu, así como la de intérpretes y estudiosos del conjunto flauta-tamboril de Aragón, Castilla-León, Cataluña, Extremadura y Gascuña, además de los txistularis anfitriones del País Vasco. Como es obvio, la sola convocatoria de los Encuentros ya venía a superar cualquier idea acrítica sobre una supuesta especificidad vasca de la flauta de tres agujeros. Aún más: parece sigrúficativo que tanto las intervenciones de SÁNCHEZ EQUIZA y Jose Inazio Ansorena como la de Jaume Aiats sean las que más desmitifican los abusos identitarios del Folklore (llamativo título el de la intervención de este último: «El flabiol en Cataluña: la transformación de instrumento para la danza y el baile a "instrumento tradicional"»). Lo chusco, o amargo, sería que lo que no deja de ser una seria autocrítica de la «conciencia cultural vasca» pueda ser interpretado en el sentido de esa ironía (?) de Antonio Elorza, quien supone (?) que el nacionalismo vasco ha abandonado la privilegización del txistu por instrumento «demasiado latino» en beneficio de la txalaparta. No sé de dónde le viene la idea preconcebida de la «latinidad» de la flauta de tres agujeros (en sentido figurado, más se le puede decir <<latina» [«mediterránea»] a la dulzaina, por lo del aulós griego y las chirimías norteafricanas, pero a la universal flauta ... ), pero, como señala SÁNCHEZ EQUIZA en su artículo sobre la «basca tibia», lo de la autoctonía del txistu, apoyado primero en una mala lectura de una fuente latina, después en el archimentado «txistu» auriñaciense hallado en la gruta de Isturitz, es uno de los topica más arraigados en el imaginario nacionalista. Claro que sobre
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la «invención» de la txalaparta habría mucho que hablar (quizá tanto como de los logros que se han obterudo de ella). 20 ODÓN DE APRAIZ, «Del origen vasco del reino de Aragón», Boletín de la Comisión de Monumentos Históricos y Artísticos de Navarra, 11 (1920),295-297, Y 12 (1921) 22-24. 21 Me voy a ahorrar mencionar puntualmente para la Historia Antigua los planteamientos más recientes de la cuestión de Guillermo Fatás o los de Francisco Beltrán Lloris y para la formación del reino los del poco sospechoso José Mª Lacarra; me limito a rerrútir a los párrafos introductorios de Carlos LALIENA CORBERA, La formac ión del Estado feudal. Aragón y Navarra en la época de Pedro 1, Instituto de Estudios Altoaragoneses, Huesca 1996. 22 Ricardo DEL ARco y GARAY, «Ordenanzas inéditas dictadas por el concejo de Huesca (1284 a 1456}», Rev. de Archivos, Bibliotecas y Museos, 29 (1913) 112-126 Y427-452; el pasaje mencionado en p . 433. Fue particularmente publicitado por Ángel IRIGARAY; cf. A. Apat-Echebarne [pseudónirno], Una geografía diacrónica del euskara en Navarra, Colección Diario de Navarra, 1974, p. 115-118, atribuyendo, por cierto, su edición a Lacarra; se lo dio a conocer a Julio Caro Baroja, que aceptó cautelarmente su interpretación en «Retroceso del vascuence», Atlantis, 16 (1941), 35-62, para Aragón p. 46 Y s. Vuelve a interpretar en el rrúsmo sentido Joaquín GORROCHATEGUI, «Los Pirineos entre Galia e Hisparua: las lenguas», Veleia, 12 (1995), 181-234, cf. p. 4. Rechaza Francisco BELTRÁN LLORIS, «Hacia un replanteamiento del mapa cultural y étnico del norte de Aragón», in VIII Coloquio sobre lenguas y culturas paleohispánicas, Salamanca 11-15 de mayo de 1999 (manejo texto en prensa), cf. n. 60. 23 Resurrección Mª AzKUE, Euskalerriaren Yakintza. Literatura popular del País Vasco, 4 vols., Espasa Calpe, Madrid 1935-1947. [Reed. por Euskaltzaindia & Espasa Calpe 1989]. Sobre las cualidades de Azkue, cf. Luis MICHELENA, Julio CARO BAROjA, Antoruo TOVAR, Don Resurrección María de Azkue, lexicógrafo, folklorista, gramático, Publicaciones de la Junta de Cultura de Vizcaya, 1966. " Del libro de WEBSTER hay edición en español: Leyendas vascas, Miraguano, Madrid 1989; el de CERQUAND ha sido reeditado por Aubéron, Burdeos 1992. 25 Sea el caso de dos proverbios. Uno, el tan peculiar refr. 1557, «Erho guziak ez dire Zaragozan>, -'no están todos los locos en Zaragoza'-, peculiar entre otras cosas porque, recogido por Duvoisin, parece propio de Labourd, la provincia vasca más ajena a contactos con Aragón, y el 1610: «Odeia Jakara, tenpra kakara» --en plural en su Diccionario: '[cuando] las nubes [se desplazan] hacia Jaca, los tiempos [se van] a la caca'-, un adagio meteorológico del vecino Roncal. Recoge también, y a título de ejemplo de refrán por rima dada, de Gonzalo Correas el proverbio aragonés «En Magallón, en cada casa un ladrón». 26 Avanzada por Catalina RIOjA ARANO, «Problemas en el establecirrúento de la bibliografía de José María Iribarren», PV, 204 (1995), 231-249, pero donde no se consignan los 18 artículos que llegó a publicar en la rrúsma revista Príncipe de Viana, la mayoría de ellos de valor etno-folklórico. 27 El personalísirno quehacer de IRIBARREN obliga a poner etnografía con corrúllas, pero no menos que si fuéramos a reducirlo a «escritor costumbrista». Así, su Vocabulario Navarro es una obra qu e, por su «gracia», supera el mero registro lexical y sin embargo ha ganado el respeto de filólogos y lingüistas: vid. p. ej. la Morfología Vasca de Michelena o el Diccionario Etimológico Vasco de Agud & Tovar. 28 J. MªlRIBARREN, «El folklore del día de San Juan», PV 7 (1942) 201-17. 29 IRIBARREN cita al Dr. Errúliano Ladrero, Apuntes inéditos sobre el folklore de la zona de Sos. 1926, manuscrito propiedad de J. E. Uranga. 30 CARO BAROjA, La estación de amor (Fiestas populares de mayo a San Juan), p. 292. 31 Antoruo CARREIRA, «Bibliografía de J. c. B.», in J. CARO BAROjA & Errúlio TEMPRANO, Disquisiciones antropológicas, Istmo, Madrid 1985, pp. 455-492; (aumentada), Revista Internacional de Estudios Vascos, 31 (1986) 247-290; (clasificación temática), Cuadernos Hispanoamericanos 533-534 [Homenaje a Julio Caro Baroja] (nov.-dic. 1994), 9-31.
Una güellada soziolingüistica á la obra de mosén Rafel Andolz
ANTÓN EITO MATEO
Mosén Rafel Andolz yera una presona eszeuzional, como bien sapemos toz os que lo conoxébanos. Ta la cultura aragonesa, y ta l' aragonés, pa cutio estará un presonache dau. a suyo Diccionario, ye una obra impreszindible ta la lesicografiya en aragonés, antimás d' estar una obra de consulta y gran balura ta cualsiquier presona que estudee la nuestra luenga, quiera consultar bel bocable, tienga bella curiosidá sobre bella azeuzión u cómo se diz una parola en bella localidá, solo que por zitar beIs exemplos posibles. De bez, mosén Andolz, gran conoxedor d' atras luengas y culturas, bido cómo bibiba en un mundo que se'n yera trasformando á muita belozidá, á tantisma que yera más que posible que muitos conoximientos, costumbres, ferramientas, creyenzias (y mesmo luengas), que yeran «tradizionals» y cutianas en a bita que el eba conoxito, podeban perder-sen en muitas poquetas añadas. Astí ye a suya obra en ixa bertién antropolochica y narratiba en a que da treslato de totas ixas continchenzias. Pa toz os que aimamos iste país, as leuturas de la obra de mosén Andolz, son estatas fuens de conoximientos y libros d'autas d'un mundo que pleguemos á conoxer de chiripa, y cuasi ya en as tres piedretas. Biellos costumbres, falordias de lolos y trastes con os que chugábanos en os siestros, y que s' acamatonaban en as falsas, muitas bezes cobrón bita y sendito dispués de tener uno de los suyos libros por as manso Pero en totas ixas ringleras y en ixas fuellas, se tresminaba un bayo que autuaba á mena de filo condutor, lo menos pa yo. Raro yera lo libro en o que no en saliban de parolas en a nuestra luenga, en aragonés. Profes que ix as obras, yeran escritas en castellano, cuasi se'n podeba pensar que teneban que estar-ne, ya que yera la luenga mayoritaria, y de bez se'n daba más difusión á ixos escritos. Pero l'aragonés, cómo no!, que me'n di-
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zió un diya o mesmo mosén Andolz, i saliba. Isto ye asinas porque yera la nuestra luenga de comunicazión en aquellas engüeltas y porque, muitos d' ixos presonaches prexinatos, u de las presonas que desembolicaban ixas autibidaz, no en esen sabito charrar atra cosa. Sin dembargo, ya en ixos escritos, se prenzipiaba á fer bistera tamién atra reyalidá, como ye la situgazión en que sobrebebiba y yera emplegata la nuestra fabla . A diglosia de muitos charradors, a situgazión d' amugamiento y «espezializazión» en que s' emplega l' aragonés, os contestos sozials en que se'n fa, y muitas atras custions, pueden beyer-sen reflexatas y estudear-sen en as paxinas que nos dixó d' erenzio mosén Andolz. Iste ye lo nuestro proposito en iste treballo, sin olbidar a propia opinión y as parolas con as que l'autor se'n rifirió á la luenga que lebaba en o corazón, á l' aragonés.
Luengache y soziedá ¿Por qué ista mena de bisión?
En primer puesto cal aclarir de la nuestra intinzión, os senificatos de «güellada» y «soziolingüistica». Güellada porque lo nuestro intrés no ye fer un estudeo detallato u amplo, que cualisquier libro d'iste autor nos en daba ista posibilidá, sino que queremos fer una bisión lo más de conchunta posible de totas as suyas obras, y que por custions d' espazio no nos podremos detener más que en beIs aspeutos concretos, sin afundir tot lo que en caleba. Sisquiá iste primer intento pueda dar piet, pa que más tadebán bi aiga qui retome iste filo y se'n meta de berdá con o dobiello. y antimás ba á mirar d'estar «soziolingüistica», entendendo a soziolingüistica como «l'estudeo d'a luenga en relazión con a soziedá».! Por tanto, lo que pretendemos ye analizar una luenga, l' aragonés, parando cuenta de la comunidá que lo emplega, en iste caso l' aragonesa, y encara podemos concretar más dizindo que l' Alto Aragón, ya que ye la zona de prozedenzia y residenzia de l' autor, asinas como l' eszeneraio en lo que biben os suyos presonaches y se'n desembolican as suyas tramas. O que nos intresa en iste curtet analís, ye beyer qué papel chuga l' aragonés en a soziedá que reflexa Rafel Andolz, si tien bella cosa á beyer con a reyalidá cutiana de la luenga, asinas como beyer os rols d'ixos pre-
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sonaches, quí en charra, cómo, cuán, de qué .. . De bez no podernos dixar pasar a posibilidá de güellar el porqué d'iste intrés por parti de l'autor, ye una baruca? Una nota folclorica u costumbrista? Una aneudota? Fixato ya lo nuestro quefer, no nos queda sino ir por faina, y beyer qué intrés han ista mena d' estudeos, si ye que en han. L'analís soziolingüistico Si bi ha un elemento sozial por eszelenzia, iste ye o luengache. O luengache ye a facultá y capazidá d' os sers umanos de comunicar-sen entre ellos. Sin luengache no aberba comunicazión, y sin comunicazión no aberba interazión, y sin interazión, no nos caleba charrar de soziedá, ni tampó no de sers umanos. Sin luengache no podérbanos charrar de costruzión de soziedaz umanas. Agora bien ixa nesezidá de comunicazión tien diferens reyalizazions charratas, corno son as luengas. Pero istas luengas no son sin más una combinazión de fonemas, grafemas, sintagmas, ezt., no esisten ert o bazío, sino que cumplen una funzión corno ye la d' aduyar á los sets umanos en a suya comunicazión. Sin ista utilidá se'n poderba dezir que no esistirban. De bez a luenga ye un elemento clau, anque no pas definitorio, d' a presonalidá y d'a identidá tanto d'una presona corno d'un coleutibo. Tot lo que nos esferenzia d' os otris, podernos dezir que ye a nuestra identidá. Asinas que a luenga ye uno entre ixos fautors, anque corno dezíbanos en o cabo prezedén, tien tamién gran importanzia por a traszendenzia d' o suyo emplego. Isto ye asinas porque una luenga no ye solo que una ferramienta más, si no que tamién trasmite senificatos, bisions d' o mundo, balors, ezt. A soziolingüistka, y más que más a etnolingüistica han parato buena cuenta en ista zetCtistanzia, en a estreita rilazión entre luenga y cultura. De tal traza que se bienen produzindo dos autituz u, más bien, dos corriens de rechira, una que por una parti trata la luenga corno un puesto pribilechiato en do pillar y cautar aspeutos relebans de la cultura grupal y comunitaria; y un atra que lo que fa ye estudear o mensache lingüistico, ye dezir o discurso, mirando de cautar quí diz qué, cómo lo diz y en dó lo diz, y ta ixo cal analizar o mensache en situgazión, en o suyo contesto. 2 Por tanto, pretendernos fer un analís más t' allá de una lingüistica «saussuriana», estudeando simplemén aspeutos foneticos, fonolochicos u sintauticos, si no que querernos ir ta la luenga corno feito sozial, y parar
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cuenta en tota una serie de condizionans sozioculturals en cuanto á l' emplego d'ista. Aquí ye en do creyemos que a obra de mosén Andolz ye fecunda, y puede aduyar-nos de bez á fer una mena de retrato de la soziedá altoaragonesa en do encara se i charra l' aragonés. Ye de más dezir que ista no ye que una posibilidá d' analís soziolingüistico, y que as posibilidaz y alportazions de la soziolingüistica son estatas muito más bariatas, y espezialmén produtibas en dembas como o contauto entre luengas, u a planificazión lingüistica. 3 A situgazión soziolingüistica de l'aragonés
Desafortunadamén no son guaires os estudeos soziolingüisticos sobre l' aragonés. Encara más, poco ye lo que sapemos sobre a suya situgazión, en o respeutibe á estadisticas, datos globals, ezt., ya que poco se'n fa dende as estituzions que han ixa teyorica obligazión. En cuanto á lo numero de charradors, solamén emos beIs datos, y parzials, de l'añada 1981. 4 Parzials, porque no se bi encluyen totas as redoladas en do se charra l' aragonés, y porque no ha esistito continidá en o tiempo ta fer un seguimiento de las diferens aizions enfilatas dende aHora. De bez que en totas istas añadas creyemos que a conzenzia d' os charradors, asinas como posibles efeutos produzitos por as publicazions, por os cursos, por os conziertos, ezt., han feito que se creyen nuebas bolsas de neocharradors, alazetalmén urbanas, asinas como s'ha aconseguito dinnificar a imachen y conzenzia que muitos charradors en teneban d' a suya luenga (charrar basto, charrar fiero, ezt.). Aizions que de contino bienen rancando d' a eniziatiba pribata mayoritariamén, ya que l' almenistrazión aragonesa, á penar d' aber mandato d' as Cortes,s encara no ha preso midas tal y como li se i demandaba. Con tot y con ixo, debán d'iste panorama que muito bien conoxeba Rafel Andolz y cuentra lo que miraba de rebelar-se y luitar como más t' adebán beyeremos, bi ha uns rasgos clau que sí nos pueden aduyar á fernos una ideya d' ista esmentata situgazión soziolingüistica de l' aragonés, luenga romanica que sobrebibe á pur de penar, en ixe territorio clamato Alto Aragón, que abraca lo terzio norte de la «probinzia» de Uesca y l'estremo superior d' a de Zaragoza: 6 -L'aragonés ye una fabla de tipo B(axo), fren á l'español, fabla de tipo A(lto), emplegata t' autos comunicatibos de caráuter serio, formal u ofizial. A luenga aragonesa, por cuentra, cumple atra funzión sozial, quedando ri-
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serbata y amagata ta custions enformals, familiar s y entimas. Iste prozeso istorico nos ha lebato enta un prozeso de sustituzión lingüistica, ye dezir, que en beyer que ista luenga no ha utilidá, u cada begata en ha menos ta lo mundo muderno, ha feito que se crebase á trasmisión familiar, y que mesmo los suyos charradors fuesen dixando-la á la marguin. De resultas, que la chen que encara charra aragonés lo fa de traza diglosica/ l' aragonés ta unas custions, enformals y presonals como dezíbanos, y l' español ta asuntos publicos u d'importanzia, asinas como pa toz os ofizials (sanidá, amos tranza, almenistrazión, ezt.). Isto dechenera en un aragonés cada bez pior, más castellanizato, y emplegato d'una traza cada bez más monoesti~ lista, y que fa que de contino se recurra ta lo castellano ta tratar temas y esprisar ideyas que se creye que en aragonés no poderban dezir-sen. -Una luenga sin d' estatus sozial, ye por tanto embeyible, reduzita á una intimidá y ambitos muito intimos y comunitarios, fendo que se refuse lo suyo emplego u se niegue que se'n conoxca difuera d'ixos ambitos. Un estudeoso de l' aragonés y atras fablas y temas culturals y antropolochicos como J. J. Pujadas, lo esprisaba perfeutamén con a imachen de que solo cal fer publico un espazio,B que plegue una persona de difuera u estrania ta que 1'aragonés disparixca d'ixe espazio sozial y contesto en do beniba emplegando-se. Y charrando d' estatus, no podemos olbidar como ya ébanos nombrato, que l' aragonés tampó no ha estatus churidico. Á penar d' o Ditamen ya menzionato, y as tibias referenzias á las luengas d'Aragón en o cabo seteno d' o Estatuto,9 encara s' aguarda en Aragón una pulitica lingüistica seria y chusta para con as dos fablas minoritarias, aragonés y catalán. -Atro d'istos macrorrasgos que no podemos olbidar, y que ye un referén contino en a obra de mosén Andolz y que ba ñudato cuasi como parti indeseparable d' a mesma reyalidá que a luenga, ye a poblazión. Aragón en cheneral, pero en particular l' Alto Aragón han endurato una emigrazión brutal en o presén sieglo, fruito d'u meyo ambién ostil y duro, y d'entibocatas puliticas sozials y economicas, de bez que ha serbito de territorio alportador de chen y recursos, estando muito raditos os benefizios. S'han marchato las chens, han feito entibos, cotos de caza, pistas d' esquí, zentrals idroeleutricas, pero poco d'ixo ha repercutito en o bienestar d'a chenque i quedaba. Güei ixa sangonera umana contina y cada diya u se zarra una escuela, u atra casa, u atro choben se'n ba á treballar t'atros puestos, y la chen que i queda ye cada be gata más abiellata. L' aragonés ha perdito, y encara contina fendo-lo, poblazión allí en do se charraba, por-
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que en atras ziudaz y atros territorios ya no se i charraba, ni yera nesezario ta cosa. Y una luenga sin de charradors ya no ye cosa; ya beyeremos qué pasa con as ipoteticas lais y midas á prener, puestar que conforme s' amortan os lugars, se muera finitibamén a nuestra luenga. No cal dixar de beyer, por más que pene u se'n beiga estranio y raro, que un esdebenidero posible puede pasar por os neocharradors urbanos, quí sape. Ista situgazión ye complexa y como antis ya feba menzión, en calen encara d' estudeos, rechiras, lais, y muita boluntá. Pero tot isto lo describió d'una traza senzilla, amena, dibertita, pero con cretica, carraña las bezes y ganas de empentar enta iste cambeo, Rafel Andolz. En os suyos cuentos, rilatos y charradas la reyalidá de l' Alto Aragón quedaba reflexata como si estasen mirallos; muita chen no lo beyeba y puestar que encara no lo beigan, pero aquí ye a obra de mosén Andolz, que charraba con os montañeses, con os árbols, con os ríos, con os ibons, y con as estrelas, dende las que agora nos catará de buen seguro con ficazio.
L'aragonés en a obra de Rafel Andolz L' aragonés bisto por mosén Rafel Dezir que mosén Rafel conoxeba l' aragonés ye de más á istas altarias. Conoxeba ista luenga suya y l' aimaba, y treballaba por ella, como contrimuestran tanto o suyo Diccionario,lo a colaborazión dica o zaguer inte en o proyeuto «Tresoro d'a Luenga Aragonesa», asinas como las multiples charradas y coloquios sobre la luenga aragonesa en os que i partizipó. Pero, cómo aprendié Rafel Andolz l' aragonés? De qué coda ixa baruca? En Luenga & Fablas 2, nos da un testimonio esclaridor d'ista custión: Yayo yera catalán pero charraba perén en aragonés ( .. . ) O mío pai, naxiu en o Baxo Aragón, alcañizano, yera poeta y escribiba l' aragonés como qui bebe un charret d' augua ( .. . ) ( .. . ) A chen claro no sapeba o que iziba. AlIora comprendié que yo fablaba atra cosa ( ...) ( ... ) Alabez, ¿qué charraba yo?1J
Combibiba con l' aragonés dende chicarrón, ye dezir que en o suyo entorno familiar, en casa se i charraba aragonés y el, con o paso d' as añadas, os estudeos, biaches, y treballas, rematarba charrando cutianamén ixe
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castellano güescano emplito d' aragonesismos. 12 A suya estacha difuera d' o país li fizo beyer que charraba atra cosa, y d' allí rancó a suya ideya de fer o Diccionario, a prenzipal obra lesicografica en aragonés d' o sieglo XX. Pero beyeba que bibiba una epoca de grans cambeos, y produzitos á una belozidá que poco iban á dixar d' a bid a tradizional que el mesmo eba conoxito de crianzón, pero que en uns años iba á parixer como de feba muitos, muitos sieglos. En o segundo tomo de a obra Los aragoneses, lo espresa de manera clara: ( ... ) quisiera brindar a mis jóvenes amigos unas pistas para re-encontrar sus raíces. ( ... ) Si ellos quieren, que renuncien a nuestra cultura, pero que la conozcan.!3
En ista faina iba á embrecar-se Rafel Andolz, tanto en os suyos escritos como en as suyas autibidaz con os chóbens. Eniziatibas como a Federazión de Chuegos Altoaragoneses 14 rancoron d' a suya rasmia y ganas de trasmitir l' aimor por os nuestros costumbres. En a introduzión á o zelebre Diccionario manifestaba: ( .. . ) los jóvenes de muchas zonas bilingües, porque en muchos sitios la juventud es la que quiere conservar la lengua materna.!S
A suya faina por l' aragonés, s' endrezaba enta una dinnificazión que a luenga no eba conoxito encara y que, el sabeba s' eba dato tamién en atras partis. Lo sabeba porque antimás de biachear y treballar en atros puestos, conoxeba muitas atras luengas, y eba sabito charrar con a chen en a suya luenga, cosa que agora cada vez yera más complicato en aragonés, como bien reflexaba en as suyas obras, en do los mayors, os yayos, esplicaban á los chobenez nietos os secretos d'unas parolas que ellos creyeban indeszifrables y estranias, pero que reflexaban a nuestra cultura: ( ... ) así se llama en aragonés un detonador.!6
Anque son bariatas as enchaquias y zercustanzias en que Rafel Andolz charraba de «fabla» u mesmo de «fablas», como en o suyo Diccionario, de contino ixa esprisión teneba tot lo sendito con lo que los charradors nos referimos á la nuestra luenga; nunca no como un intento d' esprestichiar a suya luenga u de fer-nos creyer (como encara quieren fer muitos y muitas) de que isto ye bel dialeuto u bel parlache mezclizo y fierizo:
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( ... ) le bastaría al turista con visitar San Juan de la Peña y en esa rinconada entrañable adivinará forzosamente que aquÍ hubo un pueblo diferente, con idioma diferente, con diferentes valores y distintos esquemas mentales Y
Rafel Andolz aimaba ista luenga, y luitó por ella como lo que más. En o suyo intento de no dixar morir con os yayos la cultura aragonesa, a nuestra identidá, paró cuenta ya dende muito luego que a luenga yera una parti clau, si no la que más, en tot ixe prozeso de rechira y escritura á lo que adedicó tanto tiempo y con tan buenos risultatos. Y por ixo ye que en os suyos libros clamaba á las cosas por o suyo nombre, esconchuraderos, pilmas, fadas ... Podeba aber es tato d ' atra traza? De bez que tot isto, fuyindo d'ixe catetismo y baturrismo en o que nos i fican á toz los aragoneses, y que emplegan ta que nos abergüeñemos de costumbres y bocables. En as suyas obras achuntaba a erudizión y o estudeo (más que más antropolochico), con os rillatos que nos contaba á los nietos de fizión, amenos, dibertitos y que cautaban l' atinzión como en as biellas beilatas chunto á los fogarils. Perder una lengua es algo más que perder una lengua: es empezar a dejar de ser pueblo."
En uno de los libros impreszindibles ta comprender iste sieglo que se nos ne ba en l' Alto Aragón, Fanlo, nos dixó testamento escrito u, millor, rezentato de lo que quererba que alcurrise cuan un zagalli charra á lo yayo Toné sobre l' aragonés: Dice fgor que usted charra muy bien el aragonés. Nosotros lo querernos aprender. ( ... )
Toné está pensando: «masiau tardi» ( ... ) pero hay tanta ilusión en los rostros de los chavales que le contagian, y por un momento detrás de sus deslustrados lentes, le brillan los ojos. Y acaba diciendo: -No esperéis demasiado. «Enchegaz» ya. I '
Charrando en aragonés Irnos á continar con ista «güellada», pero fendo-la d'atra traza. Agora pararemos cuenta en os presonaches d' os suyos libros, más que más en quí charra l' aragonés, cómo lo fa, cuán, ezt. Pero á l' ora de fer ista rechira, cal no perder de bista la propia situgazión en a reyalidá.
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En una comunidá en a que coesisten bellas luengas, ye normal que cadaguna en cumpla una funzión diferén, ye dezir que tienga bella mica d' «espezializazión funzional», anque no tien porque estar asinas. De bez cal parar cuenta en o status d'ixas luengas, en prechudizios sozials y en atra serie de custions como, numero de charradors, puesto en do se reyaliza ixe auto comunicatibo (lugar, ziudá, carrera, edifizio ... ), y de seguro que belatra considerazión que puede enfluyir en lo que ye 1'auto comunicatibo propiamén dito. 20 En cuanto á custions presonals u endebiduals, l' oserbazión tien que ir endrezata ta l' orichen u prozedenzia de las presonas que nos i trobamos (si ye de lo lugar, u de lo país, estranchero, ezt.), á lo tipo de comunicazión que se i preduze (formal, informal) y tamién a diferens considerazions psicolochicas. Dende la piscolochiya sozial y a soziolochiya s'ha parato cuenta en lo que s'ha denominato manullo de la impresión/1 ye dezir la traza en cómo nos presientamos en publico, en cómo interautuamos, perén mirando d' agradar y presentar una imachen positiba. Aplicato isto á lo campo lingüistico, se charra de la teoriya de l'acomodazión en a comunicazión, en a que antimás de parar cuenta en custions de relazión intrepresonal (adecuar modelo lingüistico á lo nuestro interlocutor y o contesto situgazional), tamién se'n para cuenta en diferens aspeutos d'ixe manullo de la impresión, parando cuenta en l'intrés que bi aiga en ixa relazión, tono de boz, ches tos, trazas, que pueden fer que controlemos ixa impresión que queremos dar á lo nuestro interlocutor. Pos bien, ye en iste marco, muito rapidamén y breumén carauterizato, y en a situgazión sozial de l' aragonés en do cal situgar lo nuestro analís, ista «güellada» que semos mirando de lebar entadebán. Uno de los rasgos que ya nos han amanexito yernos cuaternato en cabos anteriors, ye la carauteristica de Rafel Andolz d' escribir en un castellano güescano, ye dezir, en un castellano con sobrabundans aragonesismos. Creyemos que a suya intinzión yera tanto contrimuestrar una zercaniya á los leutors, mayoritariamén aragoneses u fillos de, que se'n beyeban reflexatos en muitos d'ixos charrazos, aneudotas y bibenzias, como tamién contrimuestrar a balidez y mesmo argüello por emplegar ixos bocables que de bez identifican á la chen como «aragonesa» U «oszense» U «altoaragonesa».22 En os suyos libros en trobamos muitos d'istos exemplos. Charra de mosén Bruno Fierro, conserbando ixe «mosén», tratamiento encara emple-
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gato en tot l' Alto Aragón; nos en trobamos con tetulos de cabos como las mocetas, en El casamiento en Aragón, las nabatas u la «matacía» en El Pirineo ... y a lista poderba estar muito más gran y esaustiba, pero creyemos que con iste siñal ya en ye pro. En ista linia, raro ye lo libro que no ye tresminato de bocables aragoneses, asinas ye la cosa que en muitas ocasions achuntaba á la fin de las suyas obras lo correspondién glosario de bocables que podeban resultar más estranios u más difízils. Si nos aturamos una miqueta en istas considerazions, podemos fer una leutura más funda. En primer puesto nos amanixe a diglosia; istos bocables son emplegatos charrando en castellano, y de buen seguro que muita chen asinas los creye, sin parar cuenta en a suya prozedenzia aragonesa ni en a esistenzia d' a mesma luenga aragonesa. Y por atro costato ye normal que qui los emplegue seigan presonas mayors, chen que tenié más contauto con l' aragonés y que rezenta istorias u cuentan as suyas 13ibenzias. O mesmo mosén Rafel confesaba: Si yo tuviera nietos, que no los tengo, y si me fuera posible el diálogo, les contaría todo lo que ahora me dispongo a escribir. 23
Ista ideya ye una de las constans en as suyas nobelas, y libros de narrazions. Conszién de que yera más que probable que una chenerazión entera, a de los pais, estase cuasi «perdita» en lo que ta la rebit~lizazión de l'aragonés y quefers lingüisticos se'n referiba, miraba de que la chobentú tornase á retomar ista faina, rancando de lo que los yayos conoxeban y podesen trasmitir-lis. Pero, beyeba esclatero que qui no conoxe una cosa, difizilmén puede aimar-la, u rispetar-la, y menos encara fer bella cosa por ella, asinas que en ixe treballo tanto recopilatorio (dizionario, glosarios) como dibulgatibo (charradas, cursos, misas, publicazions) meteba ficazio mosén Rafel. En libros como El Pirineo. Cuéntamelo, yayo, o tetulo ya ye una declarazión d'intinzions. Dispués en Fanlo ... , o protagonista ye Toné, montañés que sufre tot lo prozeso d'aculturazión, alienazión y perda d'identidá fmito de la emigrazión enta la ziudá. Como fébanos menzión en l' analís de la situgazión soziolingüistica d' Aragón, ista ye una reyalidá que s'ha benito preduzindo y, que tristemén encara se'n preduze en tot lo norte d' Aragón.
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Pero tamién ne b'ha presonaches reyals que emplegan l' aragonés como luenga de comunicazión. Los podébanos denominar «tradizionals», como los que nos amanixen en as biografiyas de Cucaracha y Puchamán de Lobarre: Pues voy ta Castejón pa vender esta sal. Si te vas ta la sierra, me' n voy con tu. ¿Ánde tiene a ixe granuja? ¡Le'n voy a sacar os figados! ¡Ay Señor! Pues ¿qué t'ha feito?24
Como beyemos, son presonas d' o sieglo pasato y que charran l' aragonés con os suyos bezins, y en os suyos lugars. Istos mesmos presonaches, en atras fases de las narrazions, emplegan lo castellano cuan charran con chen de difuera de los lugars u con diferens autoridaz. En iste caso, y en esferenzia de beIs presonaches contemporanios, en aragonés charran tanto presonas chóbens como biellas, anque l' aragonés ya se beyeba reduzito á una luenga pa charrar con chen conoxita, rural y sin de prestichio sozial y que chens importans u urbanas, ya no en charraban. En iste analís, nos en trobamos con dos carauteristicas esclateras de quí charra en aragonés: presonaches d' o sieglo pasato cuan l' aragonés yera la luenga tradizional en l' Alto Aragón, antis de que endurase un retacule sozial y demografico muito furo, diquiá plegar ta l' autualidá con una perbibenzia cuasi mira glosa; y por l' atro costato en l' autulidá nos i trobamos con una luenga abiellata demograficamén, y emplegata pa custions informal s, y por chen mayor por un regular, en as obras de mosén Rafel no se i troba dengún presonache que desembolique rols mudemos u urbanos charrando en aragonés. Anque ista «güellada» la emos feita parando cuenta en tota la obra de Rafel Andolz, si bi ha un libro eszeuzional ta iste quefer ixe ye Fanlo .. . Antimás d'una entrañable leutura y una sobrebuena descrizión de l' Alto Aragón y la suya coyuntura en as zagueras setenta añadas, ye un reflexo de los acontezimientos que ha bibito y contina bibindo la luenga aragonesa. Iste libro cuenta la estoria de Toné, un montañés que tien que marchar de casa, baxar ta Uesca á treballar, en do fa y conoxe un nuebo mundo y una nueba bita. Prenzipia escrito de raso en aragonés, como se'n charraba en cualisquier lugar de l' Alto Aragón diquiá os años zincuenta. Dispués pasa ta un castellano aragonesizato que ye lo que charra la mayoriya de la poblazión de meyana edá, pa rematar en la nueba cherga chobenil que tien
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que conoxer un yayo aimoroso y en a esperanza de que la chobentú no se'n dixará perder a nuestra luenga. A imachen grafica de la obra fa que los diferens bocables resalten y se'n beigan en o conchunto de lo testo. Rafel Andolz plasmaba en ista estoria la reyalidá de lo que eba pasato á lo suyo arredol, a lenta agoniya d' una cultura que s' apercazaba con fuerza ta los tozals y rallas perinencas, esesperata por agarrar-se á la tierra y no morir. Ixos trazos en cursiba u letras en negreta, son como clamadas d'atinzión pa que se'n beiga lo que ye pasando con a nuestra luenga, que se'n ba perdendo en un mar d'atras luengas y letras, pese á los abisos y demandas d' aduyas que nimbía. L' aragonés ye o filo condutor de tota la leutura, o esquinazo que nos mena d'un prenzipio en que lo yera tot, dica una fin en a que ye una esperanza que emasa de glarimas os güellos d'un yayo. A imachen sozial de l'aragonés, queda plasmata en ista obra d'una traza bien bistera. Ye una luenga rural, que se'n ba perdendo á mida que abanzan las chenerazions, y que lo nuestro estilo de bita ye más urbano. No en tien de balura en a ziudá, si no'n ye con amigos y conoxitos (cuan Toné pasía por Uesca, charra en aragonés con atros «compañers» de chenerazión), sin d' estranios debán.
Conclusions Como emos mirato de fer bis tero en iste chiquet treballo, Rafel Andolz conoxeba l' aragonés de primera mano, yera un charrador más. Coszién de los problemas de la suya luenga, adedicó muitas oras y esfuerzos en a faina de rebitalizar ista fabla y contrebuyir á la suya norrnalizazión, astí bi son os suyos treballos lesicograficos, como lo Diccionario, u las contrebuzions en a Gran Enciclopedia Aragonesa, por no nombrar as charradas, misas y atra mena d' autibidaz. De bez iste compromís lo lebó una mica más tadebán en a suya bertién más literaria y de rechira. En temas antropolochicos estudeó os costumbres y tradizions populars, con a intinzión de que no se perdesen con as personas mayors que se'n moriban por tota la nuestra cheografiya. Yera bien coszién de que pa esfender una cosa cal conoxer-la. Y asinas ye como fizo ixos sobrebuenos estudeos sobre o ziclo bital, con o naxer, o casorio y a muerte. En ixos treballos podeba aber feito traslazions, adautazions, chi-
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ros, U atras trazas de «silenziar» l' aragonés, tipo paloteado por palotiau, cencerro por esquilla, banco por cadiera, ezt. Pero no, de contino i nombró á las cosas por o suyo nombre, y prebó d' emponderar l' aragonés tot lo que podió. Como ya nombrábanos alto, tetulos de cabos, nombres de lugars, motes, ezt., por do podeba l' aragonés i saliba como una reyalidá biba y que s' agarraba ta los costumbres, presonaches y chuegos tradizionals demandando una miqueta d' atinzión. Pero de conchunta con ista leyaltá lingüistica, que tamién ferba serbir como elemento esferenziador y fautor d'identidá aragonesa, en as suyas obras bi ha qui charraba en aragonés. Istos presonaches, en a bertién estorica pertenexen á o sieglo pasato por una parti (Puchamán, Cucaracha, mosén Bruno Fierro), y si son contemporanios cumplen con os rols soziolingüisticos en os que se'n muebe l'aragonés: presonas mayors (gosan estar yayos por un regular), ambién rural (u son de lugar, u rezentan falordi as alcurritas la más gran parti en un lugar aragonés, u bien charran autobiograficamén de costumbres u cultura tradizional), lo charran entre ellos y de traza diglosica en muitos casos mezclando estruturas aragonesas con parolas españolas, u bien lesico aragonés charrando la luenga de prestichio. O que de cutio miró de debitar estió lo costumbrismo, u baturrismo barato. Anque emplegase ixe castellano con aragonesismos, lo feba cuasi como marca de la casa, como chesto que l' amanase ta muitos potenzials leutors que sabeba que de seguras se i beyerban reflexatos en sentir ixas biellas parolas que muitos creyeban aber olbidato ya. Nunca no trató de fer broma fázil d'un catetismo que cosa ha á beyer con a luenga aragonesa. Mesmo cuan estudió la umor miró de fuyir de los «topicazos», pa meter ficazio en o caráuter y o tempero de las chen mol di atas por a dura tierra aragonesa. Concluyendo, cal dezir que en a obra de Rafel Andolz ye reflexata en buena mida l' autual situgazión de la luenga aragonesa, como no poderba estar d' atra traza en una persona que la conoxeba dende crianzón, que trebaIlaba y sofriba como toz os que l' aimamos y miramos de fer bella cosa por ella. Por a tematica inerén á los libros dixaba á la marguin tot lo mobimiento sozial á fabor de la normalizazión de l' aragonés que biene trebalIando en as zagueras trenta añadas, y o fenomeno de neo-charradors, cursos, conziertos, ezt., lo conoxeba porque el yera estato uno de los enzetadors de la mobída, y por ixo dixaba una puerta ubierta á la esperan-
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za, á la chobentú. Como presona choben d' esprito y que tantismas cosas ha feito por, para y con os chóbens, sabeba que en a mano d' a chobenalla ye l' esdebenidero d' a luenga y de tot. Ye por ixo que s' enfuelgaba cuan beyeba chen choben que s' amanaba ta cursos, nuebos programas de radio, charradas, misas y tata la resta d' autibidaz. Como persona bitalista y trebaIladera diquiá la fin, y que cuántas cosas no se'n dixó encara por rezentar-nos u rediscubrir-nos, prebó de que conoxésenos a nuestra propia cultura, os nuestros costumbres y a nuestra luenga. Como bien deziba «si quieren que l'albandonen, pero antis que sepan que estié». Ista ye solo que una chiqueta güellada de las muitas que podeban fersen enta ixe erenzio que nos dixó de traza material en os suyos escritos. O suyo erenzio espritual u intanchible nos alienta pa continar con a faina diya zaga diya, como el ese feito. Mosén Rafel charraba 15 luengas, pero solo en lebaba una en o corazón. En ixa continaremos escribindo y charrando, y qui encara tienga intrés, u simpla curiosidá, y pa toz aquellos que han bella responsabilidá y bella cosa por fer por a luenga d' o nuestro corazón, no trobamos millar traza d' espedir-nos que segundiar o que mosén Rafellis ese dito: ENCHEGAZ YA!
Bibliografiya Obras de Rafel Andalz rebisatas ta fer a presén treballa R. (1982): Biografías aragonesas. Mariano Gavín, alias «Cucaracha», y Puchamán de Lobarre, Zaragoza, Librería General. .--(1985): Biografías aragonesas II. Mosén Bruno Fierro, cura de Saravillo, y vida de Fermín Arrudi, el gigante aragonés. Zaragoza, Librería General. --(1987): De pilmadores, curanderos y sanadores en el Alto Aragón, Zaragoza, LibreANDOLZ C ANELA,
ría General. --(1987): El bandido Cucaracha y Puchamán de Lobarre, Zaragoza, Librería General. --(1988): El humor altoaragonés, Zaragoza, Mira Editores. --(1991): El nacer en Aragón. Mitos y cos tumbres, Zaragoza, Mira Editores. --(1992): Diccionario aragonés. Aragonés-castellano y castellano-aragonés, Zaragoza, Mira Editores. - -(1993a): Hechos y dichos del guiñote, Huesca, editorial Pirineo. --(1993b): El casamiento en Aragón. Mitos y costumbres, Zaragoza, Mira Editores. --(1994): Leyendas del Pirineo para niños y adultos, Huesca, Editorial Pirineo. --(1995a): La muerte en Aragón, Zaragoza, Mira Editores.
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--(1995b): Cuentos del Pirineo para niños y adultos, Huesca, Editorial Pirineo. --(1996): Fanlo. Novela de los pueblos abandonados del Pirineo, Huesca, Editorial Pirineo. --(1997a): El Pirineo. Cuéntamelo yayo, Huesca, Editorial Pirineo. --(1997b): Los aragoneses. Tomo I, Zaragoza, Mira Editores. --(1998): Los aragoneses. Tomo II, Zaragoza, Mira Editores.
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J Prenemos a definizión de HUDSON, R. A. (1981): La sociolingüística. Barcelona, Editorial Anagrama, pp. 13-15. 2 Beiga-se más amplamén FRIBOURG, J. (1996): «¿Es la etnolingüística una disciplina íntegra?», en GARCfA GARCfA, J. L. (coord.), Etnolingüística y análisis del discurso, Zaragoza, lnstituto Aragonés de Antropología, pp. 21-32. 3 Pa beyer una clasificazión ampla y detallata de las diferens orientazions y modalidaz d' analís que ne b'ha en soziolingüistica puede beyer-se entre otris GARCfA MARCOS, F. (1993): Nociones de sociolingüística, Barcelona, Ediciones Octaedro, pp. 14-16.
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4 Beiga-se más amplamén «Datos lingüísticos de o Zenso de 1981», Fuellas, 37 (Uesca, setiembre-outubre 1983), pp. 10-16. 5 Tot o prozeso de comparezenzias y as conclusions de lo propio Ditamen, pueden beyer-se en Boletín Oficial de las Cortes de Aragón, 105 (Zaragoza, 21 de abril de 1997), pp. 3998-4011. 6 Pa más informazión sobre o retacule istorico d' a luenga aragonesa puede consultar-se CaNTE, A., et alter (1982): El aragonés: identidad y problemática de una lengua (3' ed.) Zaragoza, Librería General. 7 FERGUSON, C. A. (1959): «Diglossia», en Word, 15, pp. 325-340, zitato por ApPEL, R. Y MUY5KEN, P. (1996): Bilingüismo y contacto de lenguas, Barcelona, Ariel Lingüística, p. 40. 8 Cfr. PUJADAS, J. J. (1993): Etnicidad. Identidad cultural de los pueblos, Eudema, Madrid, pp. 12 y ss. 9 Estatuto de Autonomía de Aragón. Texto reformado por la Ley Orgánica 5/1996 de 30 de diciembre, Zaragoza, Gobierno de Aragón, 1997, p. 13. 10 A zaguera edizión (4'"') ye ANDOLZ CANELA, R. (1992): Diccionario aragonés. Aragonés-castellano y castellano-aragonés, Zaragoza, Mira Editores, anque bi ha edizions anteriors de 1977, 1979, Y 1984. 11 ANDOLZ CANELA, R. (1998): «Cómo fazié o mio dizionario aragonés» en Luenga & Fablas 2 (1998), Uesca, Publicazions d' o Consello d' a Fabla Aragonesa, p . 205. 12 Ista ye mesmo una constán en a suya obra bibliografica ya que, en buen numero de libros, escribe d' ista traza, metendo á la fin glosarios de bocables; qui quiera beyer cuáIs d' istos libros han istos glosarios, y atras alportazions lesicograficas de Rafel Andolz puede consultar NAGORE LAfN, F., et alter (1998): Fuens lesicograficas de l'aragonés. Uesca, Instituto de Estudios AItoaragoneses. 13 ANDOLZ CANELA, R. (1998): Los aragoneses, tomo TI, Zaragoza, Mira Editores, p . 6. 14 Se beiga entrebiesta á Fernando Carrera Martín, presidén de la Agrupación deportiva de juegos tradicionales altoaragoneses, publicata en Siete de Aragón, 269, del 3 al 9 de abril de 2000, pp.14-15. 15 ANDOLZ CANELA, R. (1992): Diccionario aragonés. Aragonés-castellano y castellano-aragonés, Zaragoza, Mira Editores, p. XI. 16 ANDOLZ CANELA, R. (1994): Leyendas del Pirineo para niños y adultos, Uesca, Editorial Pirineo, p . 100. 17 O surrayato ye nuestro, ANDOLZ CANELA, R. (1997a): El Pirineo. Cuéntamelo, yayo, Uesca, editorial Pirineo, p . 16. 18 ANDOLZ CANELA, R. (1997b): Los aragoneses, tomo I, Zaragoza, Mira Editores, p. 174. 19 ANDOLZ CANELA, R. (1996): Fanlo. Novela de los pueblos abandonados del Pirineo, Huesca, Editorial Pirineo, p . 148. 20 Pa beyer con mayor amplaria istos conzeutos, beiga-se ApPEL, R. Y MUYSKEN, P. (1996): Bilingüismo y contacto de lenguas, Barcelona, Ariel Lingüística, pp. 37-49. 21 Más amplamén beiga-se MORALES, J. F., OLZA, M. (coords.) (1996): Psicología Social y Trabajo Social, Madrid, McGraw-Hill, pp. 295-297. 22 Numerosismos estudeos soziolingüisticos han tratato sobre las diferens trazas y estratechias d 'identidá etnico-lingüística y entre ellas, custions cómo adotar un azento concreto, una prenunzia concreta, u emplegar determinato lesico, chiros u espresions, mesmo no albandonar a luenga materna, u mirar de reprener-la, son refuerzos á ixa propia identidá, y aduyan á la codesión grupal. 23 ANDOLZ CANELA, R. (1991): El nacer en Aragón. Mitos y costumbres, Zaragoza, Mira Editores, p. 9. 24 ANDOLZ CANELA, R. (1982): Biografías Aragonesas. Mariano Gavín, alias «Cucaracha», y Puchamán de Lobarre, Zaragoza, Librería General, pp. 16, 19 Y 76 suzesibamén.
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Leyendas que orlaron las cuevas benditas del Alto Aragón
JOSÉ
Mª FUIXENCH NAVAL
... una tarde Rafael me invitó a su estudio con olor a libros. Apenas nos conocíamos. Prudentemente le expuse mi intención; la de atrapar también entre hojas de papel la historia de las cuevas sagradas de nuestra provincia, y le sobró tiempo para extraer de mis escasas palabras todo el ideario. Al momento fluyeron de su voz sugerencias, lugares, direcciones y personas con las que debería hablar para mis propósitos. Desde aquel instante, siempre que nos volvíamos a ver me preguntaba por «nuestro» libro. Esa comunión con quienes de alguna manera hemos estado cerca de e1 hace que hayamos podido percibir, de su sencillez, la valiosa humanidad de un amigo irrepetible. Creo que el mejor reconocimiento que desde mi modesta vinculación puedo rendirle es el de la exposición de las leyendas que orlaron los Santuarios rupestres del Alto Aragón, título de ese «nuestro» libro y del que recopilo las más interesantes.
Escondida en el entorno del real monasterio de San Juan de la Peña, la ignorada cueva de Santa María de Gótolas, que sirviera de refugio espiritual a san fñigo, exhibe un precioso retablo esculpido en piedra fechable a principios del siglo XVII. El tiempo le ha privado ya de su pináculo derecho y parte del remate superior, mientras que dos de las imágenes permanecen decapitadas. Una leyenda local narra así el suceso: La tormenta les sobrevino a unos montañeses que se refugiaron en la cueva. Uno de ellos, vecino de Santa Cruz de la Serós se apostó un vaso de vino a que era capaz de materializar el sacrilegio. -y sigue la fábula- ... que al instante de cometerlo, cayó misteriosamente muerto junto al altar, como si de un castigo divino se tratase».
También desde Santa Cruz parece arribar a la Sierra de Alcubierre el nombre de un santo francés incorporado a la devoción aragonesa. Junto a la altozana ermita de San Caprasio se hienden las entradas excavadas de la ermita de La Salud. La leyenda que ama a este santo dice de él que era pastor de cabras -de ahí su nombre-, que solía bajar su rebaño a abrevar a las orillas del Ebro y que ... «los animales en su regreso, subían entre los
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cuernos los cantos de río que curiosamente aparecen dispersos por los pagos monegreses». Desde que el celtibérico dios de la guerra «Neitín» morase las cumbres del Aneto en tiempos del bronce, las crestas del valle ribagorzano acogieron como telón escénico, el devenir de ilergetes, romanos, visigodos y francos. Una auténtica fragua de la recia sangre benasquesa. Se dice que incluso su topónimo -Benasque- hunde sus raíces en el significado de la lengua ibérica -peñasco-o Como reza la gesta popular de nuestro particular Génesis: « ... Dios creó el mundo, y con las piedras que le sobraron, construyó los Pirineos». y es aquí, a los pies de los Montes Malditos, bello paisaje infernal que presta su marco a la capilla de la Virgen de las Nieves, donde la vieja fábula evoca el suceso de un hambriento y fatigado montañés ... «quien despreciado por los pastores a los que imploraba cobijo una fría noche, los convirtiera en piedra junto a sus rebaños con una enojada maldición. Y en cuyos prados dejarían de crecer las hierbas ... para convertirse en hielos perpetuos». Todavía existen documentos franceses del siglo XVIII que atestiguan que los hombres de aquellas montañas creían con firmeza en el fabuloso relato. El real monasterio de San Juan de la Peña se yergue como bastión de la Historia aragonesa. La leyenda que dibujó sus orígenes decidió estamparlo con estos bellos ocres temporales: Fue el ermitaño Juan de Atarés el primer morador de la gran cueva por aquel entonces llamada Galión, testimoniado por el único documento del que hablan los viejos manuscritos. Aquel que él mismo grabó en la piedra que le sirvió para recostar su cabeza antes de morir: «Yo, Juan, primer ermitaño de este lugar, habiendo menospreciado el siglo presente por el amor a Dios. Como me fue posible conforme a mis fuerzas, edifiqué esta iglesia en honor a san Juan Bautista, y aquí reposo. Amén».
Del venerable ermitaño refiere que era natural de Atarés, aldea muy cercana a la cueva. Y que el día que decidió marcharse, para que nadie le encontrase ... «se colocó las albarcas al revés, pues las huellas que dejaban en la nieve confundirían a quienes pretendían su regreso». Más tarde se tejieron entre nubes historiadas las áureas leyendas que siguen fascinando al viajero en el sobrecogedor ambiente medievales ca del cenobio. Nobles que se despeñan con su caballo sin lesión y troquelan sus sedas por desgarradas vestiduras. Sus entornos palaciegos, por solita-
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rios espacios cavernarios. Su existencia entre riquezas, por vidas sencillas dedicadas a la contemplación de las ciencias sagradas ... Al fondo del claustro se yergue la capilla de los Santos Voto y Félix que hiciera construir el abad Juan Briz a raíz de un suceso milagroso por el desprendimiento de unas piedras -fenómeno regular, como transcribe la pluma del padre Faci: Es muy ordinario en esta Santa Casa y cueva, la maravilla de que las piedras que caen de su peña, en bien frecuentes ocasiones; por estar toda la peña, una comunión, naturalmente amasada de piedras mal seguras. Y jamás ofender, ni se sabe, hayan ofendido a persona alguna. Aunque suelen herir muchas veces a las aves y animales que andan por el monasterio y sus contornos. Sin embargo, en aquella ocasión paseaba el abad por el claustro, cuando de la rocosa bóveda se desplomaron dos piedras. Una cayó junto a él y la otra se estrelló contra su hombro. Pero salió ileso el gobernador del monasterio y en memoria de aquel incidente, hoy podemos contemplar la capilla de estilo neoclásico con su escudo personal en la portada.
Real monasterio de San Juan de la Peña; al final de las arcuaciones emerge la capilla de los santos Voto y Félix, nacida de un suceso milagroso.
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La leyenda del Santo Grial -el cáliz de la Última Cena-, custodiado aquÍ por sus monjes e imán de peregrinos arribados desde todos los confines; el panteón real. .. , descanso eterno de los primeros soberanos de esta tierra, ubicado en el mismo corazón del monasterio ... ; el panteón de nobIes ... , el magnífico claustro románico tallado por el particular cincel del «maestro de San Juan de la Peña», joya de naturaleza única engastada en la matriz de la mole rojiza ... , e innumerables gestas, bien fabuladas, bien reales; oman en este lugar legendario una indescriptible conjunción de historia, leyenda y naturaleza. La ermita de la Virgen de la Cueva, ubicada en la vertiente meridional de la peña jaquesa de Oroe!, nos recuerda de este modo el inicio de su historia: Un pastorcillo cuidaba un rebaño de cabras en la falda de la montaña, pero, intrigado, observó que una de ellas desaparecía cada día para regresar junto a él al atardecer. Un buen día, el joven cabrero decidió seguir al animal y observó que se introducía en una profunda cueva. Al entrar a buscarla, descubrió con estupor la estatuilla románica que, tras varias remodelaciones, sigue venerándose cada último domingo de mayo en la misma cueva.
El celebrado padre Faci escribió de ella: «Está la ermita debajo de una peña en lo alto de aquel áspero y enriscado monte. La iglesia no es más que un hueco que formó la misma naturaleza en las entrañas del monte. De forma que, pavimento, paredes y techo son la misma peña. Su espacio es muy abreviado. Divide esta pequeña iglesia un rejado, dentro del cual está el altar de Nuestra Señora. En esta ermita no hay, sino otro altar de un devoto Crucifijo. Pero es de admirar una singularidad en esta iglesia, y es que, fuera del rejado toda la peña destila menudas gotas de agua de que dan testimonio los huecos que en el pavimento abren las continuadas gotas; pero dentro del rejado, jamás cae ni una gota». Intercesora de las lluvias, seguramente por los mil cristales de agua que a perpetuidad caen del techo de la cueva como una señal divina, y que forjase la confianza del viejo montañés en atribuirle a Nuestra Señora tal hegemonía, queda reflejada también en la conocida tonadilla popular «Que llueva, que llueva, la Virgen de la Cueva», y cuya procedencia parece haber partido de la espelunca jacetana. Si bien no será la única en capitalizar la autoría del hallazgo en la persona de un pastor. ASÍ, las reliquias de santa Orosia y su séquito fueron descubiertas por un pastorcillo en el
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Monte Oturia, cerca de Yebra. Al igual que lo fuera la imagen de Nuestra Señora de las Ventosas, en las cercanías de Benabarre. En Ardisa, provincia de Zaragoza, se transcribe la misma leyenda oroelana en Nuestra Señora de Miramonte, tal y como nos la relatara Rafael Leante en 1889: En el siglo nono de la era cristiana, un joven pastorcillo cuidaba su rebaño que tranquilo pacía en Miramonte, cuando llamó su atención que una de sus cabras penetraba todos los días en una cueva, no visitada por él, ni por el resto de su ganado. Tanto se repitió la extraña visita que, movido de curiosidad, la siguió una vez y cuál no sería su asombro al encontrar bajo aquel repliegue del monte y en lo más profundo de la cueva a donde le llevó el balido de su cabra, una campana y una imagen de la Virgen.
Bajo el pavimento del presbiterio de la cueva de Oroel descansa un piadoso ermitaño, que lo fuera de la ermita. Y, detrás del altar, la prolongación de la gruta tiene su acceso a través de una pequeña puerta adintelada en el lado de la Epístola. Allí, dice la tradición: que desde hace siglos se descuelgan dos arañas con hilos de oro detrás del camarín de la Virgen, si se entra en completo silencio.
En las cercanías de Aniés se edificó una ermita rupestre comunal de los anacoretas que moraban la montaña. La bautizaron como San Cristóbal del Barranco por encontrarse sobre una profunda barrancada. Este santo titular, cananeo de origen, fue bautizado por el obispo san Babilas. Hizo armas contra los persas bajo las órdenes del emperador Gordiano. Se convirtió a la fe cristiana en tiempos de Filipo. Y predicó esta religión en Licia, donde, llevado por apostólico celo, se cuenta que convirtió a más de cuarenta mil paganos, asombrados por su fervor y sus milagros. Durante la persecución levantada por el emperador Decio contra los cristianos sería encarcelado. Y no decaería ante las tentadoras promesas del juez, manteniéndose constante y dispuesto a sufrir el extremo de la muerte. Este le mandó azotar y luego: pusiéronle un yelmo encendido en la cabeza y bañaron su cuerpo con aceite hirviendo. No pudiendo vencerle, le tendieron en unas parrillas de las que también salió ileso. Atado a un poste sería asaeteado sin lograr herirle ni una sola vez. La fortaleza de tantos milagros acabaron por convertir a muchos más infieles, hasta que finalmente fuera degollado allá por el año 254, cuando alcanzó la corona del martirio.
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Durante ese martirio surgió un legendario milagro: Mientras se libraba una batalla, alcanzole al soberano una flecha entre los ojos produciéndole una iruninente ceguera. Y viéndole así, san Cristóbal le dijo: -Escuchadme tirano, mañana cu ando muera tomad un puñado de tierra empapada con mi sangre y poneos este ungüento sobre los ojos, y quedaréis sanado de vuestra ceguera. Al día siguiente, cu ando se encontraba profundamente sum ido en una oración, el reo fue decapitado. Tomó entonces el m andatario un poco de aquella tierra ensangrentada tal como le h abía dicho y se la aplicó sobre los ojos invocando el nombre de Dios y de Cristóbal, quedando libre al instante de aquella invidencia. Asombrado por aquel suceso sobrenatural, mandó seguidam ente publicar un bando por todos los rincones del imperio, en el que hacía saber: «Que todo aquel que blasfemase contra Jesucristo o contra Cristóbal, será pasado por las armas».
También de Aniés, a la Virgen de la Peña la halló un noble cetrero cuando su halcón volaba tras la presa y esta se ocultó en una oquedad del cortado rocoso. Al ver que su ave no regresaba, mandó descolgar a su criado por una cuerda para buscarla: «Absorto, el sirviente se encontró con el halcón mansamente reposado en una celda natural junto a su presa. Entre los dos, brillaba la figura de la Virgen que hoy sigue recibiendo pleitesía en el mismo lugar». Una hermosa ermita se yergue hoy sobre la quebrada. Otra ermita de la Virgen de la Peña se exhibe en lo alto de un risco cerca de Santa Cilia de Jaca. Escaso es cuanto se conoce de sus pretéritos inicios. Aparecida en la peña según avisa la tradición más antigua, la Virgen fue bajada a la iglesia de Santa Cilia por considerar -en opinión de los fieles- tener allí mayor veneración que en aquel remotísimo lugar. «Pero ... , duroles poco el consuelo a la vecindad de la Santa Imagen -según cuenta el padre Faci- pues sola volvió a su iglesieta montañesa. Y allí hiciéronle un altar con mucha decencia adornado». Que aún hoy, corno un trono sin reina, permanece corno testigo sin voz de aquellas abnegadas devociones. Esta curiosa leyenda sobre la tozudez que muestra la Virgen por regresar al lugar en el que aparece se reitera en no pocos enclaves de nuestras montañas. Nuestra Señora de Pineta, aparecida a un pastor en el tronco de este árbol piñonero, fue llevada a Francia por unos parroquianos que la consideraban suya ... «La Virgen volvió milagrosamente a tierras alto aragonesas, apareciendo de nuevo sobre el mismo pino, en el hermoso valle de quien hoy recibe su nombre». También la de Guayente, en tierras de Sahún, devolvió su presencia por tres veces al primitivo emplazamiento
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La ermita de la Virgen de la Peña de Santa Cilia espera solitaria para recibir la imagen en el día de su romería,
rocoso. A la Virgen del Mallo, en el bello sitio de Riglos, y hallada en una hornacina natural entre aquellos peñascos le construyeron una ermita no muy distante. Pero, obstinada, regresó a los mallos hasta que a los devotos se les ocurrió llevarle a su nuevo altar unas cuantas piedras del lugar primero. Nuestra Señora ya no volvió a marcharse, pues cuentan los mayores sobre estos misteriosos traslados que «se escapaba y subía sola o llevada por los ángeles». Tal vez esta divina providencia propiciada por más de un párroco iluminado decidió reforzar así la religiosidad de sus feligreses. Hasta que los ángeles intercesores ... se hicieron humanos .. . Ocurrió en un lugar de la localidad catalana de Moneada, donde en sueños la imagen de la Virgen le dijo a una monja dominica que quería ser llevada hasta la cima de un cerro para estar más cerca de las gentes colindantes. La religiosa se lo notificó al rector de la parroquia y este le dijo que no se preocupase, pues no
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debió tomarla muy en serio. Pero la Virgen volvió a aparecerse en dos ocasiones más y el rector determinó que entonces debía de tratarse de un designio del Señor. Pronto se recaudaría una colecta para construir una ermita en lo alto del turón, tal como lo había soñado la dominica. Pasó el tiempo y las circunstancias aconsejaron bajar la imagen a la parroquia moncadense por causa de unas voladuras. Una mañana, cuando unas mujeres fueron a la iglesia para adorarla se encontraron con su ausencia. Pero, intuyendo que podría estar en la antigua ermita, ascendieron al turón y allí la hallaron. Por dos veces ocurrió este suceso. «En el fervor del pueblo no se hablaba de otra cosa. ¿Serían los ángeles los mediadores de aquellas ascensiones virginales? Al cabo de unas semanas, un payés que vigilaba unas viñas en las que había observado la reiterada sustracción de sus frutos, escuchó unos extraños movimientos detrás de las vides y disparó una carga de sal con su trabuco. Unos atormentados alaridos resonaron entre los sarmientos. Era el sacristán de Moneada. Junto a él llevaba un saco, pero no con los frutos de la viña, sino con la Virgen en su interior. La tercera huida quedó interrumpida y nunca más la "Virgen del Turón" volvió a evadirse del templo parroquiah>. Peña Montañesa alberga en sus entrañas la legendaria singladura de un eremita italiano dividida entre retazos de historia y fábula . De su estancia en La Espelunca se desprenden algunas de las más sorprendentes: Un día, encontrándose Victorián de caza, un peregrino llegado desde las lejanas montañas pirenaicas hizo un alto en su camino junto al joven. La procedencia del viajero desató la avidez de su curiosidad. Quería visitar la tumba de San Pedro y las catacumbas de los primeros mártires. Peregrino y noble intercambiaron la más hermanada de las conversaciones. Le hablaría de su tierra, de sus montañas, y de que en ellas moraban abundantes eremitas cavernarios. Aquellos hombres no buscaban otra cosa que el acercamiento al Todopoderoso a través de la meditación en la vagante soledad de sus rústicos edículos. Vestían con harapos, se alimentaban de los frutos del bosque y se reunían para celebrar la misa en una humilde ermita. Cerca, y al pie de un soberbio peñón, se erigía un cenobio llamado San Martín de Asán; poderoso centro espiritual de aquella hermosa comarca. En ese momento Victorián comprendió que había llegado la hora de consagrar su destino. Así cuenta la leyenda ribagorzana, recogida por don Manuel Iglesias, el episodio de su partida:
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Llamando Victorián a una doncella de su palacio, le dijo: -Me marcho a las montañas del Pirineo para cumplir mi destino de total entrega a Dios. A nadie lo digas hasta pasados tres días de mi partida. Pasado este tiempo, la doncella en cumplimiento de su promesa, desveló el secreto a sus padres, quienes resignados, aceptaron la decisión de su hijo. Por aquel entonces pretendía el corazón del joven una muchacha llamada Maura, de excepcional belleza y también noble como él. Quien al enterarse de su huida, andó tras sus pasos sin resignarse a perderle. Pero ... cuando Victorián hubo cruzado las estribaciones del monte Turbón, muy próximo a la población de Campo, pasó junto a una campiña donde un labriego se encontraba sembrando el mijo. Y, acercándose a él, le dijo: -Soy Victorián, un peregrino que voy camino del monasterio de San Martín de Asán. En nombre de Dios te pido que vuelvas mañana con tus segadores para cosechar el mijo que hoy siembras. Y si alguien pasa por aquí y te pregunta por mí, dile tan solo que pasé mientras tú sembrabas el mijo ...
Al día siguiente, la muchacha que de cerca seguía la estela de su amado, pasó por aquel campo y preguntó al campesino. Al responderle, Maura se dio cuenta de que aquella siega milagrosa no era más que una advertencia del Altísimo a sus vanos intentos. Abnegada, se retiró a la soledad de la oración en un lugar no muy lejano de aquel campo y que todavía hoy, lleva su nombre, la aldea de Santa Maura. El infatigable viajero galo Lucien Briet relataba de esta manera otra de sus gestas: Caminando san Victorián por las montañas y asperezas con algunos compañeros que se le habían agregado en Francia antes de llegar al monasterio de San Martín de Asán que buscaba en las selvas, fatigado y sediento, hirió con su báculo la tierra en el término del lugar de La Espuña, a cuyo golpe brotó una fuente de fresca y cristalina agua, que hoy se conserva en la tradición con el nombre de la Fuente Santa. Levantando la devoción de los fieles para perpetuar la memoria de tan maravilloso suceso, una ermita dedicada al culto del santo ...
y una cita del padre Faci describe el más insólito suceso ocurrido en la gruta: Queriendo unos hombres inquietos subir en una ocasión a profanar con sus robos y latrocirtios acostumbrados la santa ermita - afirma un sujeto de vista- que se desprendieron por sí mismos unos peñones desde lo alto de la misma montaña. Y llenos de horror, aquellos huyeron, dejando aquella santa ermita ilesa de su avaricia. Si la Iglesia declarara por milagro aquel movimiento de los peñones, sería de los mayores, porque refrenaron la avaricia de unos hombres, inquietos tizones del infierno ...
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La Espelunca y el cenobio asanense enlazarían sus historias a la vista de los siglos venideros. Los restos del santo abad serían exhumados después de su canonización junto al altar de San Martín, titular entonces del monasterio. Y más adelante fueron guardados en un arca que el rey don Sancho II llevaría consigo en sus exp ediciones militares. En el relicario, que exhibía entre inscripciones góticas la fecha de 1201, se encontraban el cráneo sin la mandíbula inferior, costillas y vértebras. Y el corazón embalsamado entre jirones de tafetán carmesí. «En su interior, podían escucharse unos misteriosos sonidos, como el latido de un gran reloj. Eran las "mazadas de San Victorián"; y cuando esto sucedía, la vida del monasterio se tornaba exaltada por su temible significado. El santo llamaría a lo largo de ese mismo año a uno de su s discípulos del monasterio; e invariablemente, uno de los monjes fallecería». Sus cuerpos serían sepultados en la cripta del monasterio, excavada bajo la sacristía. El santuario de Santa Elena, en tierras biesquenses, custodia tras el retablo la gruta donde según la tradición se refugió la madre del emperador Constantino. De ella aflora la fuente llamada «La Gloriosa», considerada desde antiguo como la voz de la propia santa. Sus repentinos cambios de caudal no eran sino las complacencias y reproches que la titular del templo profería a los habitantes del lugar. Sus propiedades curativas refrendan la vinculación divina de la fuente, de la que no solo mana agua celestial sino también hermosas leyendas como esta, transmitidas por la voz de generaciones que siguen deleitando nuestros oídos. Así lo relata el padre León Benito Martón, oriundo de Sallent de Gállego y fraile del real monasterio de Santa Engracia de Zaragoza, en su obra de extenso título Sumaria Investigación de las Plausibes A ntigüedades del celebre Santuario de Santa Elena Emperatriz, y su Fuente Gloriosa, en Aragón y sus Montes Pyrineos, impresa en Zaragoza en 1749: Conforme lo h abemos oído de nuestros mayores, y lo refieren a sus hijos los padres: Perseguida santa Elena de sus enemigos, se guareció al lugar especificado. Fue con las portentosas y grandes maravillas, de abrirle una concavidad en aquella peña, penetrándola al m odo de nicho allí abierto, donde se preservó de todos los peligros ... Mas aún se evidenció el portento, pues tejieron al punto las arañas toda la entrada del nicho peñascoso, y así se desvanecieron cualesquiera sospechas.
Desde lo alto, el santuario, ajeno a todo y ligado por la leyenda a la madre del emperador Constantino, transmite a los fieles por la voz de
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Fuente «La Gloriosa» de la ermita de Santa Elena de Biescas. Fresca agua bendita que habla y sana por mediación de la santa.
la santa, audible a través de su fuente, los premios y reproches. Sus aguas legaban la manifestación de lo sobrenatural y conocen bien la devoción popular que, clavando unas frágiles cruce citas de madera en el lodo de su cauce, no las derriba por representar el símbolo de la santa. Como ya escribiera fray León Benito: « ••• el venerar sus crecidas a la Santa Cruz, aunque sea de debilísima paja, arrebatando tras sí otros mayores y más afianzados leños». Ocurrió el 6 de mayo de 1583, cuando el notario don Miguel de B'o rderas testificaba junto a numerosos fieles que habían venido a venerar a la santa. Que sobre el lodo por donde discurre la Gloriosa, el devoto Lorenzo Abarca clavó una frágil cruz de cosa de un palmo. Rugió de repente el ímpetu de una avenida que, misteriosamente respetó el crucifijo, llevándose sin embargo una vara bien fijada en la tierra.
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Innumerables son los sucesos a los que la tradición popular unió la naturaleza sobrehumana de la fuente. Pues, si bien es cierto que en tiempos de Blasco de Lanuza se sabía de manantiales que variaban repentinamente su caudal de forma natural, atribuidos al flujo y reflujo del mar la fuente de Santa Elena lo hacía, según la creencia, por intercesión de la santa. Siendo por tanto muy milagrosa, pues sus aguas tenían la cualidad de sanar multitud de dolencias, como afirma el citado fraile: parece nuestro santuario de Santa Elena emperatriz, situado en el centro de los Pirineos, en cuyas aguas de la Gloriosa encuentran los viadores de este infeliz mundo, el remedio, alivio y socorro de todas sus angustias.
y continuaba relatando algunos de los más memorables prodigios: ... al principio de esta centuria de mil y setecientos; Domingo Sánchez y María Bescós, marido y mujer, vecinos de Acumuer, pueblo de la Diócesis de Jaca, tenían un hijo llamado Juan Sánchez. Era de tres o cuatro años de edad, sin haberle oído prorrumpir palabras, ni voces algunas, por lo que todos lo daban por mudo. Deseosos sus padres de remediarle en tanto trabajo, resolvieron llevarle a Santa Elena, muy confiados de que lo sanaría, y se les cumplió el deseo cumplidamente. Al estar dentro de aquel santuario, después de hacer sus deprecaciones, allí mismo habló, con universal admiración de todos.
El propio hermano del cronista experimentó los favores de la prodigiosa fuente:. Soy testigo de oídas, a personas fidedignas que lo vieron; como por los años de 1684, en Sallent, mi patria, hacían ensayos y ejercicios militares los vecinos, empadronados a las milicias de aquellas fronteras. Eran con mosquetones, mecha encendida y frascos de pólvora, disparando ruidosas cargas algunas veces. Y al ser los muchachos naturalmente traviesos, iban pidiendo pólvora a sus conocidos. Juntaron cantidad bastante, para después, seguir sus pueriles entretenimientos; y siendo el custodio de ella Miguel Jorge Martón, mi hermano, uno de las mismas milicias, con la mecha encendida se la prendió e hízosele cebarle de aquel fuego. Muy crecido fue el estrago, señaladamente en la cara, dejándosela lisiadísima y hecha un tizne. Varios remedios se le hicieron junto con llevarle a baños, sin poder hallar mejora alguna. Hasta que recurriendo a Santa Elena, y lavándose en su fuente Gloriosa, se alivió luego, de tal modo, que siempre le ví el rostro como si tal tragedia no le hubiera sucedido.
Otro de los hechos más sorprendentes que desprende la historia de la venerada fuente relata la obra del religioso:
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que en el año 1490, día de Viernes Santo por la mañana, cuando los cristianos están en los monumentos y no suelen andar caminos. Un malvado hombre, llamado Beltrán, de Hoz, mató en el mismo río de la Gloriosa a un gascón, por robarle. Ausentose, y se escapó de la Justicia siete años, al fin de los cuales le prendieron en la ciudad de Huesca, por ver que se apartaba y huía de los Ministros reales. Sabido su delito, le ahorcaron. y el mismo día, salió la Gloriosa. Una, y muchas veces en que todo este tiempo no la habían visto, ni llegado a manifestarse.
Abriendo el libro de leyendas de santa Elena por cualquiera de sus páginas, escritas solo en la voz que encadena generaciones, afirma en una de las más bellas que vivió por estas tierras un devoto peregrino ... cuya convicción le llevó a viajar hasta Tierra Santa. Preparó ese viaje con esmero y talló un bastón con muchas artes para que le acompañara en tan dilatada singladura. Cuando descansó junto a la orilla del río Jordán, su bastón se cayó al agua y solo pudo observar como la corriente lo alejaba. Tiempo más tarde y ya de vuelta a su país, subió a la ermita de Santa Elena y decidió quedarse en ella como ermitaño. Y un buen día, irrumpido por una inesperada crecida de la Gloriosa, vio aparecer atónito, aquel bastón que perdiera en aguas del Jordán.
En la obra de fray Antonio del Castillo Devoto Peregrino, impresa en Madrid en el año 1656, el religioso apuntaba el modo que la santa tenía para costear las magnánimes obras que dejó erigidas en Tierra Santa: En viéndose sin dineros, tomaba entre sus dedos la tierra, y apretándola fuertemente quedaba hecha una moneda de cobre, sellada por una cara la imagen de JesuChristo; y la otra parte, las figuras de Constantino emperador, y Santa Elena, su madre ...
Pero será de nuevo fray León Benito quien describa el legendario paso de la santa por tierras tensinas, antes de encontrar el descanso eterno: « ... entonces libre y suelta de la flaqueza de la carne, voló su espíritu al cielo, a gozar de la Bienaventuranza ... ». Si bien es de agradecer la honestidad en reconocer la imposibilidad de probar su estancia, al afirmar que: Esta antigüedad mucho crédito merece, por calificarla, y defenderla tantos escritores. Mas no quita la que tratamos de haber venido también la santa a nuestros Montes Pyrineos. Irase descubriendo, aunque no tuviese más apoyo que el de la Tradición. Pues el año 1585, entrando el cathólico monarca don Phelipe Segundo a visitar a Nuestra Señora del Pilar, y diciéndole sus canónigos; que era la Tradición el mayor testimonio de haber venido María Santísima .. .
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La tradición basada en la exigua prueba de unas monedas encontradas en la gruta afirma que «Son dichas monedas unas escrituras innegables, cuyos caracteres hizo formar la Providencia Divina, para evidenciar que nuestra Santa Emperatriz se refugió en su santuario de los Pirineos. Para su seguridad las escondió en el archivo de sus montes y rocas, manifestándolas como acabamos de ver, cuando es su Santísima voluntad». De la mano del ilustre doctor don Juan Agustín Carreras Ramírez y Orta, cuya obra inédita sobre la historia del monasterio de San Martín de la Bal d'Onsera -sito a tres leguas de la ciudad de Huesca- fue escrita en 1696, se resalta de este modo el más elevado pasaje de la vida del santo francés: El año 334 hallábase de guarnición en Amiens, Martín. Pertenecía aún al grupo de catecúmenos, cuando al regresar a la ciudad después de hecha una misión militar con otros compañeros de armas, en uno de los días más fríos del crudo invierno. En la misma puerta de la ciudad, se le acercó un pobre desnudo, que temblando y aterido le pidió una limosna. No teniendo Martín en aquel momento moneda alguna con que socorrerle ... , desenvainando la espada, rasgó en dos partes su clámide, dando una al mendigo para que con ella se abrigara, vistiendo él la otra mitad. Esta acción digna de aplauso, causó en sus camaradas efecto contrario, cubriéndole de burlas y sarcasmos que él sufrió resignado y contento, con esa satisfacción que produce el convencimiento del deber cumplido. A la noche siguiente de este suceso, apareciósele Jesús en sueños acompañado de ángeles, a quienes les decía estas palabras: «Martín, siendo todavía catecúmeno, me cubrió con su manto» .
A la muerte de Constantino, el vasto imperio fue dividido entre sus tres hijos, en conformidad con su testamento. El segundo, el emperador romano Constancio 11, envió a Flavio Claudio Juliano al frente de sus tropas para expulsar de las Galias a los germanos. Martín, que militaba entonces bajo las órdenes de este, quien abjuró públicamente del cristianismo a la muerte de Constancio ganándose el sobrenombre de Juliano el Apóstata, decidió rehusar las armas: «Hasta ahora te he servido a ti como soldado, permíte que de ahora en adelante pueda servir a Cristo» -le replicó-. Pero Juliano no aceptó de buen grado tal decisión acusándole de cobardía. «Póngaseme el día de la batalla delante de las primeras filas sin otras armas que la cruz, y entonces vereis si temo ni a los enemigos ni a la misma muerte» -retó Martín al gobernador, quien aceptó su desafío. Así ocurrió y Martín fue hecho prisionero, pero pronto sería exculpado tras una tregua. Desde entonces, su existencia quedaría profundamente unida
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La herencia arquitectónica del que fuera celebrado monasterio de San Martín de la Bal d'Onsera llena sus paredes de misterio.
a esta máxima: «Solo una cosa es necesaria, y esta es salvar el alma». Obtenida su separación del ejército cuando contaba dieciocho años -continúa narrando el doctor Carreras- : «acompañado de varios compañeros que siguieron su ejemplo, viniéronse a España cruzando los Pirineos por la entonces región de Bearne, y descendiendo de la alta montaña llegaron a tres leguas de la ciudad de Osea, a un sitio sorprendente por lo pintoresco. Un lugar profundo, rodeado por todas partes de peñas altísimas cortadas a pico donde apenas penetra el sol en las altas horas del día. Y en su fondo había una honda cueva con una fuente de cristalinas aguas, y a un lado de ella, una artística cascada, cuyas aguas cayendo desde lo más alto se ocultan entre las peñas». En un pasaje, Jerónimo Zurita expone así las visitas y peticiones del monarca Pedro IV al santuario:
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El serenísimo señor rey de Aragón, don Pedro el Cuarto, gran devoto del santo, eligió por abogado y defensor de su reino y real persona a san Martín de la Val de Onsera. Visitó varias veces el rey la sSanta Casa, pidiéndole la real sucesión, la cual por su intercesión, alcanzó en el infante don Juan, su hijo. El cual agradecido al santo, le hizo el real guardapolvo que hoy tiene con sus armas el santo sobre su altar. Y restauró de nuevo la Nobilísima Cofradía del Santo, que fundó en Huesca el serenísimo rey don Jaime, y su hijo don Alfonso, primeros cofrades.
También los duques de Villahermosa obtuvieron del santo el beneficio de la descendencia, como sigue citando mosén Antonio Viñuales: que hallándose don Alonso de Aragón, duque de Villahermosa sin hijo varón. El año 1524 en compañía de la duquesa doña Ana Sarmiento, subió a pie desde Pedrola a la Santa Casa de la Val de Onsera a visitar a san Martin. Y de allí a nueve meses, tuvieron un hijo, que por haberle tenido por intercesión del santo le pusieron por nombre Martin. Al cual, a la edad de 16 años, casaron sus padres con doña Luisa de Borja, hermana de san Francisco de Borja. Yen memoria de este milagro obligaron los duques a su Estado, a pagar en cada un año a la Santa Casa de San Martin, a 6 de noviembre, cincuenta reales de anual pensión.
La comarca serrablesa hiende sus credenciales en la figura de su santa patrona. De ella permanecen como testigos de piedra las cuevas de Santa Orosia. La tradición popular viste con estas sedas los hechos más remarcables de su vida: la princesa de Bohemia y su séquito fueron localizados en Yebra de Basa cuando vino a Aragón para desposarse con el rey Fortún Garcés, pero, alertados del peligro que corrían por la presencia de los musulmanes, ascendieron la ladera del Monte Oturia y se refugiaron en una gran caverna. Allí pasaron varios días. Y cuentan que una mañana, al ver Orosia que la sed empezaba a empañar la vitalidad de sus acompañantes, «salió de la cueva y brotó un manantial cayendo en primorosa cascada». Tras su martirio, fray Ramón de Huesca cuenta en su obra: Teatro Histórico de las Iglesias de Aragón, publicada en Pamplona en 1802, cómo se posó la leyenda de oro, cual celestial diadema, en el corazón de los habitantes del valle: La persecución agostó la vida cristiana en las montañas de Jaca. Y pasaron muchos tiempos antes que los aragoneses volvieran a sentar allí sus moradas. Por esto se ignoró largamente el sepulcro de santa Eurosia. Pero quiso Dios, por fin, la glorificación de su santa virgen y mártir y reveló a un pastor cuál era el lugar que guardaba tan sagradas reliquias.
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El bello conjunto eremítico de Santa Orosia queda bendecido por la legendaria cascada nacida en el prado.
Sucedió así: Estaba un humilde y devoto pastor velando sus rebaños que pastaban en las jugosas márgenes del río Basa, cuando un ángel del Señor le habló y le dijo que fuera a la cueva de Yebra, donde habría de recoger las reliquias de santa Eurosia, que allí se h allaban escondidas, para llevarlas a la catedral de San Pedro de Jaca, ciudad que a la sazón se estaba repoblando de nuevo. Obedeció el santo pastor. Se fue a la cueva que el ángel le había indicado y, efectivamente, encontró el cuerpo de la santa, aunque solamente el tronco y la cabeza, admirablemente conservados íntegros, con la frescura de carne y de piel con vida. De lo que habrán sido los brazos y las piernas, jamás se ha podido saber nada. De alguna manera entendió el pastor que la cabeza de la mártir no quería salir de Yebra y por esto la dejó en la iglesia parroquial de aquella villa, para que fuera venerada en el mismo lugar del martirio. Puso con todo cuidado el tronco de la santa en sus alforjas y se fue camino de Jaca.
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LEYENDAS QUE ORLARON LAS CUEVAS BENDITAS DEL ALTO ARAGÓN Dios ilustró el peregrinar del pastor con una bella señal de veracidad. Y por dondequiera que pasaba, las campanas de las torres soltaban sus badajos y tañían alegremente y solemnes sin que las moviera nadie. Fueron precisamente las campanas de Jaca echadas al vuelo por una mano invisible, las que advirtieron a los jacetanos para que salieran a las afueras a esperar algún regalo que Dios les mandaba. Y salió toda la clerecía y todo el pueblo que hubieron gran gozo al enterarse que se trataba de las reliquias de la gloriosa Santa Eurosia. Yen Jaca sigue aún la parte más insigne del cuerpo de aquella santa que en sus montañas alcanzara la palma del martirio. Abogada contra la sequía, nunca se ha oído decir que, después de haber sido sacada en procesión tan vererada y venerable reliquia, no haya llovido antes de los tres días siguientes. Por cierto que en aquellos mismos días del caminar del santo pastor, estaban los campos tan secos que ya la miseria asomaba lúgubre por la comarca. Y a la vista del tesoro, el cielo derramó copiosamente su bendición en forma de ubérrima lluvia que reavivó las plantas y los corazones.
Cuenta el padre Faci una preciosa leyenda acaecida en la iglesia de Yebra: El obispo don Juan de Aragón y Navarra quiso llevarsE! tina reliquia durante una visita a la iglesia de Yebra. Y cortando unos cabellos a raíz de la carne, brotó sangre fresca ante el asombro de todos los presentes. La recogió con suma delicadeza en unos algodones, guardándolos junto al resto de la reliquia. Al salir con su cortejo episcopal hacia Huesca, el cielo, que estaba serenó, se tornó tormenta enfurecida soltando gruesa piedra sobre ellos. Hasta tal punto que se les daba por muertos. Comprendió el clérigo que por su atrevida devoción le fue mandado tal castigo, e imploró la indulgencia de la santa. Regresó a Yebra y las depositó de nuevo en el lugar debido, y el cielo cesó su tempestad.
Después, puntualiza Faci: Volvió el Prelado dicho a su camino con mucha paz, y dejó ejemplo singular de escarmiento, a los que usando de su Autoridad para lo que no es voluntad de los Santos, fiados de ella, y no atendiendo a la devoción sencilla y segura de los Pueblos, se atreven a semejantes demostraciones.
Donde Gratallevanta su lomo y entre los dobleces de su falda, se cobija un santuario roqueño. De sus anales eremíticos, son un colgado ergástula y un águila de piedra quienes testifican a favor de tradiciones y creencias. Encubierta entre los pliegues del pico, colosal faro prepirenaico, y festoneada por incesantes cascadas cristalinas, la ermita de San Julián de Andría -cerca de Nueno- encierra los secretos de una historia de eremitas, litificada entre las paredes del cañón. La leyenda del santuario cuenta que allí vivió un monje anacoreta. Se alimentaba de las hierbas y raíces dellu-
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gar y poseía unas pocas gallinas para reforzar su difícil subsistencia. Un día vio cómo un águila bajó en lance para capturar a una de ellas. Al verla, el solitario profirió un grito hacia el cielo: «¡San Julián, conviértela en piedra! ». Hoy, una formación pétrea similar a esta ave de rapiña puede contemplarse cerca de la gruta. Al tiempo que otra leyenda local narra que el santo titular se apareció un día junto a la cueva que hoy acoge la ermita. Hace la lejanía de trece siglos, una gran oquedad serrablesa, hoy la ermita de San Úrbez de Cerésola, era lugar preeminente de peregrinación. Y a cuyo consejo venían a postrarse las gentes llegadas de tantos valles como es capaz de acoger la majestuosidad de esta tierra. En ella vivía un santón eremita bordelés que ya había labrado olor de santidad en el valle de Añisclo. Y allí, en una hendidura bajo los montes Sestrales, hoy la ermita de San Úrbez de Añisclo comienza su sendero de leyendas. Inmersos en el cañón, un último paso nos separa ya del templete. El legendario puente de su mismo nombre une a 50 metros sobre el nivel del río las orillas de la enorme grieta. Un puente para caminantes y peregrinos, estrecho, robusto, pintoresco. Sacado de la leyenda y heredero del cayado de san Úrbez. Pasó el joven Urbicio por Albella donde se dedicó por algún tiempo a las labores de pastor. Todavía las casas de Aineto y Villanueva se vanagloriaban de haber tenido por criado a tan excelso personaje. Y en «Casa Lardiés» de Vio, donde también residió, se mantuvo durante muchas generaciones la costumbre de bautizar siempre a un Úrbez en la familia, en memoria del santo. Un buen día -dice la tradición- decidió Urbicio conducir el rebaño hasta el barranco de Arasa, donde los animales pudieran pastar las mejores hierbas. Pero al acabar la jornada, un inmenso aguacero hacía imposible el regreso. Los ojos de la noche comenzaban a asomar y la crecida del río resultaba insalvable. El señor de la casa de Villanueva mandó a los criados en su búsqueda. Pero noche y tormenta no cejaban en su empeño aterrador, y los relámpagos encendían los rugidos de las aguas y los cielos. y a pesar de todo, el joven pastor, lejos del temor e inspirado por una mano divina; cruzó su cayado sobre el estrecho torrente, y las aguas se amansaron, permitiendo su paso junto a todo el rebaño sin causarles daño alguno.
Rememorando los trasiegos de este santo por nuestra brava geografía, otra poética leyenda de su venida a la cueva de Serrablo fue recogida en la obra biográfica del obispo don Damián Iguacen, fundador de la nueva Cofradía de San Úrbez, en 1967:
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Un único vano de piedra tallada ilumina las interioridades de la cueva ceresolana
Según una antiquísima tradición, San Úrbez p enetró en el valle por el poblado de Laguarta [... ] cuando comenzó a caminar en busca de su amada soledad, atravesó un campo de trigo ya crecido. Su p aso m arcó un sendero en el sembrado, aplastado el trigo por sus pisadas. Pero poco tiempo después, el trigo hollado creció mucho más que el resto, de modo que indicaba por dónde había pasado el santo. Y siempre que se sembraba aquel campo, el trigo del sendero crecía mucho más. A este sendero del trigal se le llamó desde entonces «Vía santa de san Úrbez».
El eminente padre Faci relataba en 1739 el pasaje de san Úrbez en estas mismas tierras: Retirose San Úrbez a unos riscos del río Guarga, donde estuvo desde los cu arenta años de edad, que entonces tenía, h asta los cincuenta, haciendo vida angélica en la tierra. Para lograr la doctrina de san Martín, monje del monasterio antiguo de San Martín de la Val de Onsera, en los términos de Santolaria la Mayor, vino a esta Santa Casa y tomó aquí el hábito de monje benedictíno, y después fue ordenado sacerdote. Ocupado en la perfección y enseñanza de la doctrina cristiana a los pueblos vecinos.
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Por orden de su maestro san Martín monje, se retiró a vivir al desierto llam ado Ayral, en el valle de Nocito. Y estando aquí cerca una ermita de María Santísima, imploraba en ella su favor p ara lograr la libertad de los pueblos de Aragón, y mayor firmeza en la fe de los nobles montañeses, a quienes aprovechaba mucho la doctrina de san Úrbez.
Los romeros del santuario de San Cosme y San Damián, en plena Sierra de Guara, recogían diminutas piedrecillas a las que llaman «el trigo de los santos» en la creencia épica de que portaban propiedades protectoras, pues eran consideradas como el grano petrificado que antaño un ladrón quiso robar a los santos. Así contaba la epopeya mosén García Ciprés: Hubo un hombre, dice esta leyenda, que llegó al santuario de San Cosme, que siempre se ha conservado con las limosnas. Y penetrando en él furtivamente fuese al granero y hurtó una talega de centeno, huyendo con ella precipitadamente antes de ser visto. Pero al llegar a aquel sitio se le rasgó un poco el saco, cayendo en el su elo el centeno. Al apercibirse de esto intentó recogerlo para no ser descubierto y arreglar la talega, pero observó que h abía quedado tan pegado al suelo que fueron inútiles cuantos esfuerzos hizo por arrancarlos. Entonces devolvió lo que tenía en la talega y confesó su hurto, quedando aquellas señales para perpetuo recuerdo y escarmiento de los demás.
y también las midas del santuario -cordones que reproducían la medida exacta de la reliquia representada- y que, bien rojas o bien blancas, se ataban los romeros a la muñeca derecha en el mes de septiembre mientras rezaban el estribillo «San Cosme y san Damián, que bajo la peña están. Con médico o sin médico, si enfermas te curarán», son bellos ejemplos de tales manifestaciones populares. Así describe la crónica más antigua que se conoce sobre el santuario benabarrense de Nuestra Señora de las Ventosas el padre Paci en su valiosa obra Aragón, Reyno de Christo y Dote de María Santísima ... , de 1739: En los términos del lugar de San Pedro de Puybert se venera la santa imagen de Nuestra Señora de las Ventosas. Fue dichoso su hallazgo; un pastor del mismo lugar, que guardaba aquí su ganado, lleno de gozo comunicó el aviso del tesoro celestial a su patria. Edificola luego su piedad religiosa una capillita, que, aunque pobre, era muy frecuentada de los devotos. Y estos en el año 1618la crecieron, formando la iglesia, como ahora se ve. Está este santuario debajo de unas grandes peñas, altas de tierra como unas cuarenta varas, y de largo tiene 150 pasos. Están formadas como una media luna, que sirve como techo a la iglesia y casa que hay para los devotos.
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LEYENDAS QUE ORLARON LAS CUEVAS BENDITAS DEL ALTO ARAGÓN Sirve la misma peña de bóveda a una porción de la iglesia, y lo restante de ella está cubierto con tablas. En ese mismo año se hizo y doró un hermoso retablo a Nuestra Señora. Al colocarlo en su puesto, determinaron que en el nicho principal de este se pusiera una imagen nueva de Nuestra Señora, y que la hallada se colocara en otro altar de la misma iglesia. Estando así todo dispuesto para la dedicación, sobrevino tan horrible tempestad en aquella tarde en toda la comarca, que todos entendieron que era aviso del cielo para que no negasen a la principal imagen, el trono primero que se le debía. Y así, dejando este dictamen que habían seguido hasta entonces, colocaron en el nicho principal a la imagen hallada, y la nueva se puso en el mismo altar a la parte del Evangelio.
También de ello se hacen eco los «Gozos» que se cantan a la Virgen, en una de cuyas estrofas se recoge: El pastor con ansia fina, en su pellico glorioso, baja a Puybert muy gozoso esta prenda tan divina. y esta imagen peregrina vuelve a aquel sitio de un vuelo.
La población de San Vicente de Labuerda es depositaria de una leyenda dorada encerrada de nuevo en una cavidad de la montaña, la ermita de San Visorio. Su leyenda, entretejida con los rigores de la historia, narra de esta manera tan poética los sucesos que precedieron al martirio de los santos Visorio, Clemencio y Firminiano: Los torturados cuerpos permanecieron en el mismo lugar sin que fiera ni alimaña alguna los mutilase. Transcurrió el tiempo y con él, el olvido. Hasta que durante varias noches, una extraña luz llenaría las retinas del rector de Banastón. Quien contemplaba meditabundo la lejana ladera, desde lo alto del cerro que albergaba su iglesia parroquial, dedicada a san Martín obispo. ¿Serían las hogueras de los pastores, las emisoras de tan insólitas refulgencias en la ladera del monte de San Vicente? La inquietud del párroco indagó su procedencia, y tras comprobar que no pernoctaban allí los pastores, comunicó su parecer a los vecinos del pueblo recogido a los pies de aquel monte. Estos subieron por el día en procesión hasta el lugar sin hallar cosa extraña alguna, salvo el descrédito del desafortunado clérigo. Siguieron clamando los mismos destellos en las oscuras noches. y el persistente sacerdote, convencido de la naturaleza sobrehumana del evento, estableció un pacto con algunos de sus feligreses de Banastón, Labuerda y San Vicente. Pedirían al Señor una señal divina con la penitencia de oraciones y ayunos, que revelase los motivos de aquellas brillanzas. Los creyentes de los tres pueblos partieron en solemne procesión
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Al abrigo de la roca amanece encalada la ermita de Nuestra Señora de las Ventosas.
hasta el intrigante lugar ... cuando, justo frente a la olvidada cueva, el ondeante estandarte de una cruz procesional quedó completamente inmóvil. Al adentrarse en ella, descubrieron los sagrados restos de los tres martirizados que permanecían juntos al pie del altar, que simbolizaba el primer peldaño hacia el Cielo.
Memoria de un pueblo desaparecido: Mediano (Alto Aragón)
M ÉLANIE GARCÉS
«No tengo raíces, ni sé de dónde soy», afirma Begoña. Así empieza la sórdida crónica de la muerte anunciada de Mediano, pueblo alto aragonés desaparecido bajo una espesa mortaja azul en el año 1969. En el soberbio silencio del paisaje, permanecen vivas las almas de los medianinos: exiliados voluntarios o bien desterrados por fuerza, todos protegen la íntima memoria de su esencia sepultada. Como un grito, un recuerdo de la tragedia de sus habitantes, queda alzada la torre de la iglesia parroquial, surgida del agua, ojo vivo del pasado. Deja una sensación inolvidable andar por esas ruinas lunares, por esas calles cubiertas de polvo amarillento, mirar los últimos arcos de bóvedas y pisar el suelo de la iglesia donde queda un banco en la entrada como si alguien hubiera permanecido sentado tras la sumersión de Mediano. Pero solo es durante los años de sequías violentas cuando la naturaleza permite la triste visión fantasmagórica del antiguo pueblo altoaragonés, situado en el área septentrional del Sobrarbe y formando un verdadero cruce de caminos gracias a su «puente del diablo», unión entre Aragón y Cataluña, y a su proximidad con el paso entre Francia y España. Hoy, en ese inmenso lago artificial extendido desde L' Aínsa hasta el desfiladero del Entremón (1732 hectáreas) solo se ve la sombra del tejado parroquial, desde el cielo, desde la carretera que va desde Francia por Bielsa hasta Barbastro y Zaragoza y desde las ventanas del «Barrio nuevo de Mediano», unas casas levantadas por obligación en los años sesenta, junto al pantano, por los dos lados de la carretera 138. Bajo esos 436 hectómetros cúbicos de agua que contribuyen a regar zonas más bajas gracias a su conexión con el embalse de El Grado y el canal del Cinca, se ahogaron las tierras de diversos pueblos como Plampalacios, Camporrotuno, Cascajuela,
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Morillo de Tou, reconstruido enteramente gracias a la acción de Comisiones Obreras, Arasanz, Gerbe, Griébal y Mediano. Pocos habitantes, como en Mediano, aceptaron las propuestas de la Confederación Hidrográfica del Ebro, empresa nacional responsable de la edificación del proyecto de riegos del Alto Aragón desde 1911, y del Instituto Nacional de Colonización: «vivíamos como reyes, el corral de nuestras casas en Mediano era tan grande como la casa de colonización que nos daban en Zaragoza», espeta José, habitante de Mediano. Así, poco a poco, se desoló el pueblo, desangrándose de sus habitantes, en busca de ilusiones perdidas. En abril de 1969 los últimos siete vecinos resistentes tuvieron que salir huyendo ante una ola gigante de agua que acabó con sus esperanzas, multiplicando al mismo tiempo las de miles de personas que iban a beneficiarse dé esta. Más de veinticinco años después, superando cualquier dolor y fatalidad, la fiesta patronal de Mediano del 20 de mayo sigue celebrándose en forma de reunión anual, enseñanza de solidaridad sellada de emoción.
Marco natural Hidrología Tal como define al Ebro Luisa María Frutos Mejías, La red hidrográfica de Aragón está jerarquizada por el Ebro, se podría presentar al Cinca como cabecera de diferentes afluentes (río Ara, Bellos, Cinqueta, Barrosa, Esera, Isabena, Vero) y barrancos con arterias complementarias (en cuanto a la zona de Mediano: La Nata, Usía, Susía -ríos con caudales pobres con máxima en primavera cuando se funden las nieves-) que acaban todos por mezclar sus aguas con las del Cinca. De Mediano a la ribera del Cinca se pasaba por el barranco de la Pedrera, desde donde se podía cruzar la fantástica obra satánica para ir camino de Palo y divisar el escondite del constructor del puente: la gruta del diablo. La vida de este río, desde su nacimiento hasta su muerte en el Ebro, influyó fatalmente en Mediano, ya que rozaban sus aguas claras un área propicia para la construcción de un embalse topográfica y geográficamente. Aragón, por poseer algo más de 200 m 3 / s de aguas fluviales gracias a ríos caudalosos (el Cinca -de régimen nivoso- lleva al Ebro 80 m 3 / s), siempre fue objeto de polémicas políticas sobre proyectos de aprovecha-
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miento de esta riqueza. Así, a partir del siglo XVI empiezan a edificarse obras como el Canal Imperial de Aragón, el de Tauste y el de Lodosa y, más tarde, a concretarse planes de riego como los del Canal de Aragón y Cataluña, los del Alto Aragón y el plan de Bardenas. Joaquín Costa, verdadero iniciador y predicador de una política hidráulica, revelaba la necesidad de abastecer las regiones áridas bajas gracias a la edificación de canales en tierras pirenaicas. Sus ideales siempre entrañaron la base de una política hidráulica aragonesa, impulsada y puesta en marcha gracias a intelectuales como Ricardo del Arco y Garay o Lorenzo Pardo. Así nació el proyecto general de riegos del Alto Aragón, aprobado por la Real Orden del 29 de septiembre de 1913, que radicaba en la concepción de un fantástico conjunto de canales y embalses sobre el río Gallego y Cinca, para el riego de 300000 hectáreas de las provincias de Huesca y Zaragoza. Entre estas construcciones, el pantano de Mediano serviría para captar las aguas del Cinca. O, mejor dicho, según la Confederación Hidrográfica del Ebro, organismo encargado del proyecto, la finalidad (. .. ) es la regulación del río Cinca para riegos y la producción de energía eléctrica. Efectivamente, la presa de Mediano se convertiría luego en una central eléctrica subterránea. El 18 de marzo de 1925, se publicó la Real Orden que aprobaba el proyecto del embalse de Mediano que iba a regar y fomentar la agricultura, y con ésta impulsar el desarrollo económico y social de 300000 hectáreas en las provincias de Huesca y Zaragoza, con ayuda de otros canales y embalses.
Evolución de la población En los años veinte es cuando empieza la verdadera separación del núcleo de población de Mediano con el resto del Alto Aragón, tal vez a partir del 18 de marzo de 1925. Basta con echar una ojeada a las cifras siguientes para reparar en que ocurre un proceso inverso del que sintetiza José María García Ruiz: La población prepirenaica puede definirse como un grupo humano en franca regresión numérica y en un estadio muy avanzado de degradación estructural. Mediano 1920 ~ 1930 ~ 1940 ~
108 117 155
1950 1960 1969
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~ ~
242 98 7
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En treinta años -1920 / 1950-la proporción de la población de Mediano aumenta un 124% con una variación anual del +4,13%. Es preciso distinguir dos tipos de inmigración -que emana, por supuesto, de la construcción del embalse-: una comarcal y otra nacional. En efecto, la edificación del pantano requería una contratación importante y también muy enfocada técnicamente. Por eso, llegaron varios hombres, parejas y familias desde pueblos inmediatos a Mediano y desde muchas provincias españolas -e incluso de Canarias y del extranjero, como Portugal e Inglaterra. Hay que tener en cuenta la cronología de las obras, que influyó sobre los movimientos migratorios en el sentido de que durante las paralizaciones de las obras se amplificaba la marcha de antiguos y la llegada de nuevos obreros. Comienzo obras: 1929. Paralizaciones: 1931/1934 Y 1936/1939. Obras: 1941/1960. Paralización: 1960 (proyecto de ampliación) Obras: 1960/1969
El movimiento migratorio de cercanías resulta difícil de evaluar pues se trataría de diferenciar al que viene de un pueblo vecino para casarse, o para emplearse como obrero agrícola del que viene para conseguir trabajo en el embalse. Y el obstáculo está en tener todas estas informaciones para cada hombre. Resulta aún más penoso cuando se trata de un pueblo no tan cerrado y endógamo como en el Pirineo y que ha tenid; siempre relaciones sociales y humanas con sus alrededores. En primer lugar, es obvio que se trata de una inmigración masiva, como se deduce de los resultados obtenidos del estudio fundamentado en el número de parejas extranjeras -84 de las 105 parejas con niños nacidos en Mediano entre 1920 y 1966-, sin olvidar los demás inmigrantes solteros. Pero es importante matizar este fenómeno; en efecto, los movimientos migratorios de forasteros van a ser continuos. Solo unos cuantos se instalaron verdaderamente -tres matrimonios de forasteros tuvieron cinco, seis y nueve hijos nacidos en Mediano (y ocho de ellos tuvieron tres). y no hay que olvidar que a este movimiento foráneo familiar (parejas, hermanos, hermanas ... ), referente a regiones lejanas, se unió el individual formado por gente oriunda de pueblos vecinos, obreros y técnicos
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solteros -conviene recordar aquí que la inmigración de cercanías se desarrolló más bien por personas-o Junto a estos, también participaron en la llegada de forasteros solteros los presos políticos, los condenados a muerte y los presos de robos vigilados por guardias durante toda la duración de las obras. No cabe duda de que la causa principal de la marcha de todas estas personas de su lugar de origen fue la falta de trabajo, junto con la contratación desde Zaragoza (sede de la Confederación Hidrográfica del Ebro) de capataces y técnicos. Las zonas de procedencia, además de toda la comarca y la región de Aragón, son numerosas: la mayoría son de Córdoba, Ciudad Real, Málaga, Soria, Sevilla, Guadalajara, Madrid y Valencia, pero también de Lérida, Barcelona, Albacete, Murcia, Jaén, Almería, Cádiz, Huelva, Badajoz, Toledo, Á vila, Zamora, Burgos, Santander, Vizcaya, Logroño, Navarra, y menor es la aportación de Baleares, Canarias (una pareja), Inglaterra (una pareja) y Portugal (un hombre). Así pues, durante todos estos años, gente procedente de toda España se reunió en Mediano para edificar el embalse. Capataces, administrativos, ayudantes, obreros, albañiles, chóferes, mecánicos ... se agruparon en Mediano junto con los labradores naturales del pueblo, cada vez menos numerosos conforme se iban desarrollando el sector terciario y la emigración. En cuanto a la actividad femenina, la simboliza la perpetua palabra «labores», aun si se distinguen unas sirvientas y una maestra hacia los años 40. Concluyendo esta parte, se podrá colegir de las cifras generales que Mediano sufrió unas modificaciones internas y estructurales en cuanto a su cuadro poblacional a partir de 1920: -La contratación nacional y local de miles de empleados, llegados algunos con familiares, influyó en la demografía, elevando la población en un 124% en treinta años. -El soporte profesional varió en algunos años con la aparición de nuevos oficios y el ocaso progresivo del más representativo: el de labrador -lo que no se puede atribuir solo al proceso de inmigración sino también a las modificaciones sociales específicas de aquella época. -Por último, la base humana matrimonial se transformó de una mayoría de exogamia a una mayoría de parejas extranjeras.
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Emigración y adaptación. 1930/1995 Conforme avanzaba la vida social de Mediano, se acercaba cada vez más el día del juicio final, al que solo asistirían siete personas, ya que los demás habitantes se habían vuelto de espaldas, resignados, o bien se habían ido voluntariamente a empezar de nuevo su vida en distintas regiones. La emigración empezó desde los años 30 y se intensificó a partir de los años 50 -en 1960, 98 personas residían en Mediano. Una gran parte de estos emigrantes se quedó a vivir en Aragón, algunos en colonizaciones. Otros se diseminaron por toda España, e incluso por Francia, y las escasas personas restantes residen, hasta ahora, en el «barrio nuevo de Mediano», que da al campanario de su antiguo pueblo. Luego, los naturales que salieron voluntariamente, por casarse, por falta de trabajo, o por la atracción de trocar su aldea de tradición campesina por las ventajas de una ciudad bulliciosa, pasaron por situaciones apuradas, pero no tuvieron muchas dificultades de adaptación a su nueva vida. Quedan, por último, los que por obligación se marcharon o los que huyeron el 28 de abril de 1969, ya que tras unas importantes tormentas en la zona, cerraron la presa de Mediano y comenzó a embalsarse el pueblo rápidamente, llevándose lo poco que pudieron, para repartirse durante algunos días en domicilios familiares y amigos de pueblos cercanos, hasta poder encontrar un nuevo lugar para vivir, o para vivir a la luz de un candil, sin agua, en sus nuevas casas no terminadas. Por otra parte, todos coinciden en afirmar que Mediano no hubiera sufrido el abandono voluntario como tantos pueblos alto aragoneses si no se hubiera hecho el embalse; primero, por su posición geográfica, luego, por su riqueza agrícola, y, por fin, por estar bañado por las aguas del Cinca, lo que acarrea muchas posibilidades, no solo en la agricultura, sino también en materia de industria o turismo. Pero, antes de cerrar esta parte, es conveniente acabar con las palabras de José Lisón Arcal: el embalse de Mediano supuso una emigración obligatoria para unas 800 personas aproximadamente y el proyecto del de Jánovas de unas 1500, entre ambos produjeron el equivalente al 80% de la despoblación que sufrió el Bajo Sobrarbe en la década 1960-1970. ( ... ) las tierras anegadas en el caso de Mediano y las expropiadas en el caso de Jánovas, (. .. ) suponen las mejores y las más fértiles de sus correspondientes zonas. Si nos paramos a pensar que la agricultura es el recurso por excelencia de esta área, con la desaparición de amplias zo-
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nas de excelentes terrenos de cultivo se entra en un proceso irreversible de despoblación y de desertización (. .. ). Conjunto de actividades Según hojas de amillaramiento archivadas en Huesca, en el año 1884 la superficie labrada se elevaba a un 37,86% de la superficie total, los terrenos incultos a un 27,14% y los montes y baldíos a un 35% -estos dos últimos porcentajes abarcan la superficie improductiva y productiva (eriales con pastos)-. Representa, en comparación con el Prepirineo, una fuerte proporción de superficie aprovechada. Por otra parte, según se deduce de cuatro documentos eclesiásticos fechados entre 1777 y 1794 relativos a Mediano, las producciones y cosechas en esta sazón eran diversas y asimismo ricas. En el secano (aproximadamente el 98,9% de la tierra labrada) se sembraban cereales y se plantaban cepas y olivos y, por lo que se refiere a los cereales, según datos extraídos de documentos eclesiásticos (desde 1777) y civiles (hasta 1884), la producción mayor era la del trigo y luego venía la de la cebada y el mijo. También se sembraban en este período el carraón -trigo de poca altura parecido a la escaña- y una mixtura carraona -pan de varias semillas-, la avena, el ordio -especie de cebada-, la guija -especie de almorta- y el guijón, ya que así aparece como forma de pagar en los diezmos eclesiásticos. Por último, se cultivaban el cáñamo y el lino, los cuales proporcionaban una excelente fibra textil. En 1863, ocupaban los cereales el 44,6% de la tierra cultivada. A continuación, y casi a la misma altura que el trigo, se producía vino, extraído de los grandes campos de viñedo que se extendían por toda la franja oeste del pueblo y se apoderaban del 51,6% de la superficie trabajada en el año 1863 -según las mismas cartillas de evaluación-o Por otra parte, ya en 1669 aparece el cultivo de la viña en los protocolos notariales de Juan Domingo Castellón, y en estos últimos también del olivo. En cambio, parece que la olivicultura no se aprovechaba a finales del siglo XVIII ya que, en 1777, el párroco Martín Vidal escribe en el Monte y guía de las costumbres, estilos y observancias de la parroquia de Mediano que también se paga (diezmo) de aceite, aunque se coge poco. Además queda ausente en los demás documentos eclesiásticos ya citados. No obstante, en 1863, las plantaciones de olivos abarcaban el 2,7% restante de la extensión
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labrada. Tampoco hay que olvidar que el olivar predomina sobre todo a partir del Somontano, por sus condiciones biológicas relativamente inadecuadas para el relieve prepirenaico. A la luz de otro amillaramiento establecido en 1945, en el que se calcula la riqueza rústica y pecuaria del término municipal, se dan a conocer los principales cambios operados en el soporte agrícola de Mediano. En primer lugar, es de notar que la superficie improductiva es del orden de un 24,7% de la extensión total, la productiva se eleva a un 54,8% y la labrada a un 20,5%. Según fuentes de J. M. Carda Ruiz, en el sector oscense la superficie cultivada oscila alrededor del 10%, lo cual subraya la elevada proporción de tierra trabajada en Mediano, aun si es menor que la del año 1880 -las tierras con pastos, en cambio, aumentan, a expensas de las de cultivos, en las que la producción es mayor gracias a los adelantos científicos. En cuanto a la cifra referente a los pastos (54,8%), es un poco inferior a la del Prepirineo (63,9%), pero dentro de la normalidad por ser una zona baja, basada tanto en la ganadería como en los cultivos cerealistas y arborícolas. En segundo lugar, es importante observar que el porcentaje del regadío en 1945 es aún del 1,5%, apenas superior que el de 1880; pero, como queda señalado anteriormente, su ubicación geográfica impide que este aumente y se aproveche más. El regadío sigue siendo dominio de las huertas, en las que se cultivan hortalizas y legumbres, entre los que destacan los nabos, plantados en demasía por los medianinos según los habitantes de los pueblos cercanos, lo que les valdría a aquéllos el famoso apodo de bufanapos, confirmado por el testimonio de José. En el secano, la proporción del cultivo cerealista asciende hasta alcanzar el 63,7% de la superficie labrada. Además, se le puede añadir un 28,6% de viña-cereal y de almendro-cereal (respectivamente un 17,8% y un 10,8%), que constituyen una nueva forma de cultivo -aunque el olivo ya se había intercalado con los cereales en varias ocasiones-o Los cereales se caracterizan por escasos productos, en comparación con el siglo anterior. En efecto, se pueden considerar tres productos de base, en orden decreciente de importancia en el cultivo y la producción: el trigo, la cebada y la avena. El cereal se sembraba hacia octubre o noviembre -en cada campo, mitad de trigo, mitad de granos para el consumo de los animales- con unas yuntas de bueyes, y en junio la siega tardaba 6 u 8 días, con ayuda de forasteros, acabándose con un agradable ponche y la matanza de uno o
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dos corderos, según José. Por último, la trilla se efectuaba con caballerías y en las distintas eras de pan trillar. El cultivo del trigo se hacía con el sistema de año y vez -alternación anual de las siembras en los campos para dejar descansar la tierra (rotación bienal). También se sembraba maíz, con alto rendimiento, y se seguían cultivando géneros como el cáñamo (por su uso en la fabricación de las alpargatas), el carrón o carraón, la guija, la alfalfa, la esparceta pipirigallo .. ., sirviendo los más de ellos de base de alimento para los animales. Cabe notar, pues, el aumento de la proporción del cultivo cerealista en el total de las tierras de labrantío. Con todo, no se puede caracterizar como monocultivo, por la extensión progresiva de los árboles frutales y la importancia del viñedo. En efecto, es de notar que en 1945 el porcentaje olivarero en la tierra trabajada es del orden del 3,4% y que mientras que en el Prepirineo su cultivo se abandona casi por completo en Mediano sufre una leve progresión (1880: 2,7%). Cabe pensar que la razón esencial del no-abandono de la olivicultura se halla en una escasa producción de aceite y en su utilización para aderezo, tan suficiente como para contribuir al sustento de varias familias. Junto con el olivar, se desarrolla otro frutal: el almendro. Este, como queda dicho, solo viene intercalado con el cultivo del cereal, a diferencia del olivo. Por último queda por analizar el viñedo, a expensas del que se desarrolló el cereal. Ocupa en cultivo propio un 2,8% de la extensión labrada y en combinación con el cereal un 17,8%. A este retroceso se le pueden atribuir varias causas -pero, primero, si se compara con la cifra de 1863 (51,6%), hay que tener en cuenta que poco después iba a culminar su expansión hasta proporciones enormes- pero la más destacada es la enfermedad de la filoxera, la que remitió por completo su desarrollo. En cuanto a la ganadería, en la última mitad del siglo XIX, destacan el ganado lanar y cabrío del total de la riqueza pecuaria del término municipal de Mediano, mientras que en 1947 solo surge el lanar -fuentes: hojas de amillaramiento y cartillas de evaluación, Archivo de Huesca-. El descenso del ganado caprino, según Luisa María Frutos Mejías, se origina porque su producción es mucho menos interesante que la del ovino para el mercado y por ser considerado como animal destructor, particularmente respecto a los bosques. Al contrario, el ovino favorece el mantenimiento de un monte sin matorral (con la ayuda imprescindible del hombre) y
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su sistema extensivo-estable facilita su expansión o, al menos, su estabilidad. En Mediano cada casa poseía 30 o 40 ovejas, cuenta José. A principios del siglo xx las más de 300 ovejas las guiaban un pastor o dos (forasteros) y un rabadán -ayudante joven de 17 ó 18 años- cada verano -desde el 11 de junio hasta San Miguel (29 de septiembre)- a la montaña (Puértolas, Bestué, Escuaín, Lagarta ... ). Este pastor se quedaba en el pueblo a veces hasta 4 o 5 años y su labor era recompensada por un día de comida cada cinco ovejas. Durante el invierno, este tipo de ganado se repartía en un 54,7% de la superficie total, o sea, en las vastas extensiones de pastos, rasos, monte bajo y matorral. Respecto al ganado de granjería, conviene observar la aparición de la cabaña de cerda, que fue incrementándose hasta mediados del siglo xx -por ser fácil su cría-, suministrando carne, posiblemente solo para el consumo del pueblo. En cambio, a pesar de su menor número de cabezas, la producción y rentabilidad del ganado vacuno es mayor. No obstante, sufre una disminución, al igual que en todo el Prepirineo, en el que o queda estable o padece abandono total. Por lo que se refiere al ganado de tiro y de uso propio, o sea, el asnal y el mular, solo se reduce en escasa proporción, tal vez por la débil sustitución de su faena por nuevas máquinas agrícolas -y a esto se puede añadir que la compra de una máquina por un habitante sirve para distintas familias-o Además la evolución de esta sustitución se hizo patente en los años 50 y 60 Y de ahí la inutilidad de prestar especial interés en técnicas nuevas en cuanto uno sabe que tendrá que marcharse pronto. Por último, es interesante notar que, en 1863, una yunta mular y vacuna trabajaban respectivamente 200 días y 182 días al año, considerante 165 de descanso por enfermedades, días festivos y de mal tiempo -fuente: legajo de la sección de Hacienda, signatura 761, del Archivo Histórico Provincial de Huesca-, y que se puede suponer que un campesino solo descansaba los días de lluvias -aun los domingos era habitual ir a la huerta a trabajar, por lo menos un rato-o Cien años más tarde, la proporción para el campesino no ha variado nada. Por lo que se refiere a la parcelación y propiedad, las tierras de labrantío, por lo general, se dividen en parcelas de menos de una hectárea (siendo en gran parte menores de 0,5 hectáreas), y, en todo caso, para la inmensa mayoría de las parcelas en menos de 5 hectáreas. Las que superan estas cifras están dedicadas al cultivo cerealista o son forestales, bajos y
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matorrales. En cambio, los propietarios poseen ya entre dos y diez parcelas (un 40%), ya entre veinte y cincuenta de ellas (un 40%). O sea, que si solo se tiene en cuenta lo que es rústica un propietario entre los más ricos puede apoderarse de unas cuantas parcelas en las que se hallan las superficies más extensas del cultivo del cereal, abarcando también huertos, huertas, eras, viñas, almendros, forestales, terrenos incultos o de cultivo abandonado. En estas tierras el propietario solía tener un pajar, un corral u otros tipos de construcciones para uso agrícola, donde almacenar géneros y herramientas. Lo normal era que, en el total de las tierras poseídas, se tuviera entre dos y cinco de estos edificios, que se hallaban o bien por el campo o bien por el mismo pueblo. Así que, si la fragmentación de la tierra es relativamente alta, la propiedad no se puede definir como minifundista (menos de 5 hectáreas) ya que la mayor parte de los propietarios poseen entre 5 y 10 hectáreas, hasta 20 para algunos de ellos -englobando el ayuntamiento, dueño sobre todo de vastas extensiones de forestales e incultos. Además de los bienes individuales o familiares y los del ayuntamiento, existen también los de la Iglesia, o sea, los del Obispado de Barbastro: un huerto y una parcela de tierra (5 hectáreas) que siempre cultivaron «Los Socios de la Virgen de Monclús», o sea, unos habitantes del pueblo, parcela donde, por otra parte, se encontraba la ermita de la Virgen de Monclús que fue dinamitada durante la construcción del embalse. Por último, en cuanto al tipo de propiedad, se trata para la mayoría de una explotación directa, como en Aragón (según Luisa María Frutos Mejías, un 76% de las tierras aragonesas están cultivadas por sus propietarios). Siempre ha sido el régimen de propiedad bien establecido e incluso se podría definir como justo. Por lo demás, se ha de notar que al Alto Aragón lo caracteriza la conciencia de comunidad y de ayuda mutua: en 1847, Madoz escribía, respecto al término de La Fueva, que la propiedad se halla bien repartida, por cuya razón no hay mendigos, ni grandes potentados. A la palabra fábrica propiamente dicha solo le corresponde un caso en Mediano: la transformación del trigo en harina mediante un molino harinero que existió hasta finales del siglo XIX -situado alIado de la iglesia-o En el año 1884, los propietarios de las dos fincas (molino y casa del molinero) eran nueve y se repartían estas posesiones en partes iguales. Como se ha observado anteriormente -caso de los «socios de Monclús»-, este tipo de comunidades de vecinos siempre ha sido muy específico y muy desarrollado en
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el Alto Aragón. También en el tozal inmediato al pueblo se hallaba un molino de viento que dejó de ser aprovechado a mediados del siglo XIX. El sector secundario en Mediano se resumía con este tipo de estructura, al que habría que añadir, por supuesto, el conjunto industrial desarrollado por el planteamiento del embalse (acondicionamiento del espacio, construcción de la presa ... ). Por otra parte, está claro que este proyecto hidroeléctrico impidió el nacimiento y florecimiento de fábricas y la creación de módulos industriales en la antigua base económica de Mediano. Antes de cerrar esta parte, conviene mencionar que, según Madoz, aparecía yendo desde el puente un filón de carbón de piedra virgen todavía, y cuya explotación sería muy difícil (. .. ). Este yacimiento nunca ha sido aprovechado. Por lo que a la artesanía se refiere, uno de los oficios encontrados ya en 1733 en los protocolos notariales es el de herrero. Junto a él existía también el de alpargatero. Estos oficios tradicionales del Alto Aragón requerían generalmente un aprendizaje hereditario, sobre todo en cuanto a los alpargateros quienes usaban para la fabricación de las alpargatas el cáñamo. Según los testimonios, existían dos alpargateros en Mediano hasta su desaparición en las matrículas de contribución industrial en el año 1935. La tela de las alpargatas venía de Graus y la cosían a la suela las mujeres de los alpargateros. Estos últimos, además de vender en el mismo pueblo, iban a pueblos cercanos. El sector terciario cobró importancia solo a partir de los años 30, coincidiendo con el principio del proceso inmigrante. El oficio prQpiamente dicho de tahonero (persona que cuece y vende el pan) solo aparece en las matrículas de contribución industrial en los años 40; no obstante, la existencia del molino harinero deja suponer la venta y compra de pan ya a finales del siglo XIX -aun si lo normal era hacer el propio pan en casa-o En dichos documentos de archivo, se da a conocer también que se vendían tejidos al por menor (exportados de Barbastro) desde principios del siglo hasta 1940, época en la que disminuyen estos tipos de comercios y artesanías para dar paso a la expansión de mesoneros y cafés económicos como consecuencia directa de la edificación del embalse y de la inmigración. En 1930, empiezan a funcionar uno de estos y uno de aquellos. En 1931, ya existen dos bares. Entre 1935 y 1940, se abren una posada y un parador. Finalmente, en los años 50, existen una posada, dos restaurantes (uno en Mediano mismo y otro para los empleados de la obra) y un café económico.
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El desarrollo de las demás profesiones se hace también patente en los años 30 y sigue aumentando hasta 1955. A lo largo de estos años se establecen dos tiendas de ferretería, tres carnicerías, unos comercios de alimentación y abonos (lo cual iba a sustituir el transporte de abonos en carros desde Barbastro, al que se dedicaba especialmente una familia hasta principios del siglo xx), una panadería, una zapatería a medida, una mercería, una peluquería y una sastrería. La economía de Mediano, al fin y al cabo, parece que desde tiempos remotos se fundamentó en la labor y producción agropecuarias (caracterizadas por el cultivo cerealista y la ganadería) con ayuda del sector terciario, ampliado entre 1930 y 1955. Por lo que a la rentabilidad se refiere, en Mediano siempre las producciones permitieron el auto consumo familiar, pero con ciertas condiciones externas de dependencia, por ejemplo la compra de abonos en Barbastro -con carros hasta aproximadamente 1905 (había tres carros en Mediano, tres en Boltaña y tres en L' Aínsa)- o de ganado en las ferias circunvecinas. En aquellos momentos cumbres que representaban las ferias, se establecía la compra y la importación. El ganado se adquiría sobre todo en las ferias de Barbastro (1 de septiembre y 25 de diciembre), de L' Aínsa (2 de febrero) y de Boltaña (en abril y octubre). Se iba incluso a Francia para la compra de aquellas mulas que luego se vendían en Mediano. De ahí se desprende la íntima vinculación económica entre el Prepirineo francés y español, añadido al lazo humano. Pero también se podía contratar a criadas (L' Aínsa, 15 de septiembre-) y a jornaleros para las vendimias. Durante estos mercados, los habitantes de Mediano vendían caballerías y ganado: mulas, burros, bueyes -estos especialmente por su carne-o La producción ganadera permitía también la exportación de carne de termeros a los mataderos de Binéfar y de Lérida, y la venta de lana y piel de corderos en el mismo Mediano, al que acudía gente de Barbastro para comprarlas. Del viñedo también se sacaba bastante producción para proporcionar vino a ciudades del Pirineo como Bielsa, Parzán, Gistaín o Plan durante sus ferias -para esta última en noviembre-o En los años 40, se vendían más de 1000 litros de vino medianino cada año. De tres pesetas el decalitro a principios del siglo, subió a 25 pesetas en los años 40. Sin embargo, la paulatina regresión de las plantaciones de viñedo había causado efectos en la producción y aprovechamiento del mismo y, se-
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gún Max Daumas, pOCO a poco la comercialización de su producto daba paso al autoconsumo. En conclusión, el aprovechamiento de los productos agropecuarios se realizaba en su totalidad: 1. Para el consumo del núcleo de población: productos de los huertos, del cultivo cerealista (harina y granos para sustento familiar y alimentos para animales), del cultivo arborícola (aceite, aderezo, nueces, almendras), del viñedo, del ganado ovino (carne y leche), del ganado bovino (carne) y de la cerda (carne), a los que se pueden añadir los de la pesca, rica en cantidad y en calidad. 2. Para la exportación: ganado, carne de bovino, lana y piel de ovino, vino, trigo y almendras y nueces (venían de Reus para comprarlas) Aunque el destino no autorizó a saber si Mediano hubiera sufrido modificaciones internas -como el desarrollo industrial y turístico-, de lo anterior se colige que fue siempre un pueblo relativamente rico, con unos niveles de vida estables.
Estructura civil y urbana
Morfología urbana El emplazamiento de este pueblo, rodeado de montes, en la punta de una llanura que da a barrancos por donde corre el río Cinca, es un caso típico de ubicación altoaragonesa. En efecto, primero, las aldeas se suelen edificar en los interfluvios de los múltiples ríos de la comarca -por las ventajas que se pueden sacar para la agricultura. Luego, predominan en las cumbres de los montes - o bien por razones estratégicas o bien por la búsqueda de un soleamiento máximo-o Según el plano catastral hecho en 1948, se trata de un hábitat concentrado cuya configuración longitudinal se divide en dos lados iguales: por el lado del acantilado la mayoría de las casas y por el otro lado las demás viviendas, que dan a los campos y a los corrales. A primera vista, resalta la importancia de la plaza, por su notable emplazamiento céntrico, como lo nota Madoz: veinte casas de regular construcción y distribución interior, formando una plaza en su centro. Desde esta plaza se iba a la iglesia, avanzando por la calle mayor o la calle pequeña. Hay que tener en cuenta que el «puente nuevo» solo se
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construyó durante las obras y que para alcanzar uno de los monumentos más característicos del pueblo -el puente del diablo- y andar sobre su arco principal de 29 metros de luz, se había de pasar por el camino de Palo, aldea cercana. Pero no hay que confundirlo con el puente de Monclús, posiblemente desaparecido hace siglos -situado al nordeste de Mediano-, que goza de una curiosa historia en la Historia: sobre é1, según el padre Ramón de Huesca, cayó asesinado D. Gonzalo, rey del Sobrarbe y Ribagorza, hijo de D. Sancho el Mayor en 1044. Bartolomé Martínez y Herrero en 1868 relata la manera violenta, alevosa é inesperada como murió don Gonzalo: marchaba tranquilamente por el puente de Monclús, cuando repentinamente se vio acometido por un súbdito suyo llamado Ramonet de Gascuña (. . .) el cual con su lanza atravesó por la espalda al Rey que (. .. ) quedó muerto en el mismo puente. También Antonio Durán Gudiol atribuye el lugar del asesinato a dicho puente, fundamentándose en dos crónicas: El autor de la crónica de Alaón renovada afirma que Sancho el Mayor nombró conde de Ribagorza a su hijo Gonzalo, «el cual fue muerto en Alascorre». La versión catalana de la crónica de San Juan de la Peña dice que Gonzalo, durante una cacería, «fue asesinado traicioneramente ( ... ) en el puente de Monclús». (... ) La de Alaón se refiere a la villa de Lascorz (. .. ) y al barranco llamado de La Usía que baja de Lascorz (' . .J. Sin embargo, Antonio Ubieto Arteta cree que el asesinato de D. Gonzalo tuvo efecto el 26 de junio de 1045, fundamentándose en el privilegio concedido a la catedral de Calahorra y en el Necrologio de San Victorián. Es de notar que también el puente del diablo siempre impresionó a los muchos historiadores y viajeros que atravesaban la comarca, desde Saturnino López Novoa hasta Lucien Briet, pasando por el infalible Madoz. El primero escribe que dicho puente da paso seguro a los benasqueses y los de La Fueba para la capital de provincia, y no ha faltado ocas ion en que á consecuencia de fuertes avenidas, hasta la posta-correo de Zaragoza á Cataluña y vice versa ha tenido que recurrir á el, por no hallar paso en toda la canal del Cinca. El segundo nos ofrece la fotografía de este puente caracterizado de diabólico ya que, según Madoz, le falta la piedra que cierra el arco y que han intentado varias ocasiones ponerla pero al poco tiempo se ha caído, por más esfuerzos que se hayan hecho para asegurarla: apoyados ambos es tremas sobre peña, y de tan sólida construccion, que la argamasa que sobró al tiempo de la fabricación, se halla todavía en uno de aquellos, sin que los fríos ni las aguas de tantos siglos como cuenta después de la dominación árabe, la hayan demolido en la mas mínima parte ( ... ).
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Esta obra satánica, además de ser un paso agrícola y comercial, era también un acceso estratégico a Cataluña y Francia. Desde una perspectiva artística, nunca se ha podido averiguar a qué época se remonta su fundación y, según parece, quedarán misteriosos sus orígenes, al hallarse al pie de la presa bajo toneladas de aguas
Época medieval y moderna Ante todo, es necesario intentar clarificar la confusión procedente del hecho de que muchas veces se haya confundido Mediano con Monclús. El pueblo de Monclús o Montclús saca su nombre del monte a cuyo pie aparentemente se encontraba (¿alIado del puente?), tal como la ermita de la Virgen de Monclús. Esta última, según Madoz, fue la antigua iglesia parroquial de Mediano; sin embargo, posiblemente, primero lo fue de Monclús ya que Ubieto Arteta observa que entre noviembre y diciembre de 1094 Pedro 1 de Aragón dio al monasterio de San Victorián la iglesia de San Pedro de Monclús y unas casas. Hoy en día, solo quedan restos del castillo de Monclús y, en cuanto al pueblo, ningún rasgo autoriza a situarlo exactamente. Sin embargo, según Ubieto Arteta, existió, y más, en él se establecieron diversas instituciones como la tenencia en los siglos XI Y XII, una aljama judía en los siglos XII, XIII Y XIV (famosa por su saqueo del año 1320) y una baronía (señores feudales y laicos) en los siglos xv Y XVI. Es precisamente durante el siglo xv cuando empiezan las asimilaciones entre el castillo de Mediano y el de Monclús y a principios del siglo XVI cuando parece que se esfuman las señales de vida de este último. En efecto, el mismo Ubieto Arteta escribe para Mediano que el 20 de abril de 1458 ordenó Juan JI de Aragón que se ocupase el castillo de Mediano mientras durasen los pleitos entre Felipe de Castro y Pedro Larraz y vuelve a redactar lo mismo para Monclús, empleando el castillo de Monclús. Es verdad que al pueblo de Monclús poco le quedaba de vida ya que, por lo visto, en 1519 -durante el famoso episodio histórico en el que se rebelaron los vasallos contra su señor, don Rodrigo de Palafox, señor de Ariza, para pasar a realengo- se destruyó por completo el castillo. Desde entonces hasta finales del siglo XVI, se despobló el lugar de Monclús. La baronía de Monclús parece haber seguido existiendo, tras su unión a la corona en 1585, pues Labaña afirmó que pertenecía a Ramón de Mur, aunque con residencia en Mediano (1610) -fuentes: Cristóbal Guitart Apari-
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cio--. Así, pues, por la proximidad de los dos lugares, el pasado de Mediano y el de Monclús estuvieron siempre íntimamente vinculados. Es importante observar que un estudio arquitectónico del hábitat sin duda destacaría la presencia de elementos reveladores del carácter medieval de algunas construcciones. Los múltiples arcos de bóvedas en los pisos inferiores, las eras con escalera exterior para subir al primer piso, las ventanas con forma de ajimez que se podían ver paseando por el pueblo ... , la presencia de una «casa torre» (o «casa fuerte») -precisamente perteneciente a la familia Latorre y que antiguamente hubiera podido ser la mansión de algún señor-, construida en su mayor parte durante los siglos xv Y XVI Y constando de una o dos torres de planta cuadrada, que sobresalían a ambos lados de la fachada para proteger la puerta de entrada, según Miguel Bernad Rivera, pueden indicar la importancia que tenía Mediano en aquel entonces. Según el padre Ramón de Huesca, en 1519, fecha de las alteraciones de la baronía de Monclús, Mediano figuraba como uno de los ocho pueblos -Monclús, Mediano, Arasanz, Plamplano (hoy Plampalacios), Palo trillo (hoy Palo y Trillo), Arcusa, Elsón (hoy Olsón) y Castellazo- que formaban dicha baronía, perteneciente al señor feudal don Rodrigo de Rebolledo de Palafox, señor de Ariza y barón de Monclús. Y según Ubieto Arteta, en 1610, Mediano era cabeza de la baronía de Monclús. Se sabe también gracias a Ubieto Arteta que en 1785 era de realengo, año en que pasa a ser lugar. Precisamente en cuanto a su organización administrativa, el mismo Ubieto Arteta proporciona los datos siguientes: Sobrecullida de Barbastro (1488-1495). Vereda de Barbastro (1646). Corregimiento de Barbastro (1711-1833), con Arasanz. Ayuntamiento (1834). Desde esta fecha, se le unieron Arasanz y Samitier varias veces hasta que en 1969 pasa la capital a Tierrantona, en el término de La Fueva. Por último, queda por apreciar la descripción del posible escudo -cuya representación todavía no se ha encontrado-- entregada con amabilidad por un antiguo habitante de Mediano: Un escudo con 4 cuarteles: primer cuartel: una cruz de gavilanes de oro en campo azul; por méritos obtenidos en la batalla de Las Navas de Tolosa, segundo cuartel: las armas de Aragón y Cataluña, cuatro barras verticales rojas en campo de oro, por haber pertenecido a la Corona de Aragón, tercer cuartel: dos espadas plata cruzadas con una estrella oro de cuatro puntas en la parte superior, que son las armas del Duque de Ledesma, cuar-
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to cuartel: una flor de lis de la Casa de Borbón por privilegio de Felipe v al darle sus títulos. Este escudo tiene por colofón un casco con cimera y mirando al frente, es decir de estirpe real, por haber pertenecido Mediano a la Corona de Aragón. José también se acuerda de que había en la casa Rabal y en la casa Raso dos escudos en las fachadas, desgraciadamente destruidos por el paso del tiempo, a no ser que hayan sido robados. Por lo que a los linajes se refiere, se han encontrado las relaciones de los infanzones e hijosdalgo del término de Mediano, fechadas de los años 1733 y 1737, en el Archivo Histórico Provincial de Zaragoza. Los Infanzones e hijosdalgo poseían antiguamente tierras relativamente extensas, a cambio de una ayuda militar o por servicios prestados al rey. El poder de estos últimos fue remitiendo hasta el siglo XVIII, por diversas causas como la donación de sus tierras a los señores a cambio de protección o la venta de estas, vuelta necesaria. Así que a menudo a estas personas no les quedaba más que el título. No obstante, en el caso de la baronía de Monclús, esta decadencia no afectó en demasía a los señores laicos, quienes seguían recibiendo a principios del siglo XVII el censo, pagado por los campesinos. Por otra parte, parece que el poder eclesiástico nunca predominó en Mediano, tal como en la mayoría del Alto Aragón oriental. En efecto, se reduce a la iglesia parroquial, su abadía y su huerto, a la ermita de la Virgen de Monclús y a las tierras que la rodean. Sin embargo, a estos bienes hay que añadir los diezmos y estipendios recibidos durante siglos. Para tener una idea de la estructura económica eclesiástica de Mediano en aquel entonces, véase la transcripción siguiente, sacada del Archivo Eclesiástico de Barbastro y fechada en 1777: -Rentas Se paga primicia de trigo, misturas, cebadío de todas especies, mijo, guijones, vino, cáñamo y lino .. . Se paga diezmo de trigo, mixturas, mijo, avena, carraón, ordio, guijones, vino, cebollas, ajos, arbejun [guisante J, lentejas, ( ... ) un pollo no más por casa y si son pollas todos han de dar pollas. Assí mismo se paga de ganado menudo, corderos, cabritos, lechones, cáñamo y lino ( ... ) y también se paga de aceite, aunque se coge poco. Renta de aniversarios para las almas y festividades. - Cargos Al primiciano por la colecta se le dan 30 reales, a los regidores por hacer el monumento y ayudar a ( ... ) 4 reales, al lugar 18 reales por cargo ordinario y tiene obligación el lugar de llevar al ( .. . ). De los frutos ( ... ) paga cuarto al Camarero de Roda de trigo, mixtura carraona, carraón, avena, ordio, y también vino, y no de otra cosa alguna.
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Obligaciones de hacer procesiones. El Rector debe pagar ( .. . ) 36 reales al Arcediano de Tierranton a, llevándose y sacando de la Décima 4 massales a llenas, de cada especie. - Derechos defunciones La costumbre que he hallado a los cabos de casa tres actos de entierro, honras, y cabo de año, nobena, trentena, añal y resp onssos, con la asistencia de tres sacerdotes y según la calidad de la casa puede tener. A los demás difuntos ...
Para mayor entendimiento, es conveniente recordar que Mediano perteneció al obispado de Lérida hasta 1571, año en que pasó al de Barbastro. Barbastro, según Madoz, tenía el título de diócesis sufragánea del arzobispado de Zaragoza y coincidía con el abadiado y monasterio de San Victorián, dividiéndose el territorio entre el obispado de Barbastro y dicho monasterio. Por lo que se refiere a las transformaciones de estos bienes civiles y eclesiásticos, sobresale que, en el caso de Mediano, las grandes propiedades laicas han sido repartidas a lo largo de los años y que la tenencia del clero no pudo estar afectada por trastornos mayores, por su escasa importancia, cuando se iniciaron las múltiples desamortizaciones que atañían a las posesiones civiles y eclesiásticas a finales del siglo XVIII.
Organización social El funcionamiento público giraba en torno de la casa-escuela-ayuntamiento, situada en la carretera de Mediano, entre la plaza de abajo y la iglesia. En su local principal, la sala consistorial, era donde se administraba y se debatía la vida del municipio, y se elegía a los alcaldes, concejales ... Cuando no se trataba de reuniones privadas para un asunto peculiar relativo al pueblo de Mediano, el alguacil tenía que ir a avisar a los lugares agregados (Samitier, Plampalacios o Arasanz) e informarles de la reunión de junta, a la que podía acudir cualquier persona para someter sus proposiciones a la asamblea. Así que todo el poder civil se concentraba en un mismo establecimiento, llamado en otros pueblos del Alto Aragón la «casa del pueblo», del que emanaba y se difundía luego por las plazas y las tertulias del guiñote o de la cadiera toda clase de opiniones y veredictos. La importancia de estas reuniones públicas, organizadas con frecuencia alrededor de los cuatro elementos típicos de la plaza altoaragonesa: el árbol -presente en el caso de Mediano-, los bancos o pedriños, la fuente y la cruz votiva -esta última fue derribada junto con las demás cruces de término-, y su función decisiva en el funcionamiento sociopolítico se remontan a tiempos lejanos. En un protocolo notarial de 1733, el notario Juan Domingo Juste escribe: (. ..) ajuntar dicho Ayuntamiento y Junta junto a la cruz de
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(San/Santa ... ) en el lugar de Mediano donde varias vezes dicho Ayuntamiento y Junta se ha (h)acostumbrado y (h)acostumbrada congregarse en el. Durante estas asambleas, por las que muchas veces el ayuntamiento era relegado a simples elecciones y actas oficiales, se establecían las normas de vida, regidas por la costumbre local. De ahí nació el derecho consuetudinario de Joaquín Costa, verdadera recopilación de la legislación socioeconómica oral practicada en el Alto Aragón. En cuanto a las demás entidades necesarias al funcionamiento social y humano, los habitantes de Mediano dependían de L' Aínsa, Barbastro o de Huesca (sistema postal-L' Aínsa-, médico, farmacias, juzgado ... ). Monumentos y mitos religiosos La iglesia parroquial de Mediano o de Santiago Apóstolo de la Asunción -de superficie de 200 m 2- es del siglo XVI, remodelada en el XVIII. El párroco tenía obligación de hacer procesiones por el lugar. Según relata Martín Vidal, cura de Mediano, en 1777, varias veces al año se salía rezando por todo el pueblo: El día del Corpus, día del Patrón y titular, y en las letanías a la Hermita de cabo del lugar de San Victorián, a la cruz de San Gregario y a la cruz de San Joseph; assí mismo el día 3 de mayo hasta 14 de septiembre procesión todos los domingos alrededor del cementerio (. .. ), y en llegando a la iglesia (. .. ) entonar el Salvador Mundi (... ). Más día 20 de mayo, y es dedicación de la iglesia de Monclús (... ) se va en procesión (. .. ). Esta última fecha se conservó a lo largo de los años como fiesta patronal de Mediano, durante la cual se iba procesionalmente desde la iglesia parroquial hasta el santuario de la Virgen de Monclús. Por las cruces mencionadas anteriormente se iba en rogativa el 1, 2 Y 3 de mayo (un día cada cruz), según José. La cruz de San Gregario se hallaba en el camino llano, la de San José al entrar al pueblo y la de «la fuente», otra cruz, hacia el camino de la cofradía y de la huerta. En estas cruces de término era donde se celebraban y se invocaban la prosperidad y la felicidad del pueblo. También en Mediano existía una cofradía -cuyo rasgo aparece ya en 1790 en un manuscrito eclesiástico: 4 aniversarios para la Cofradía del Rosario en las 4 festividades de la Virgen- bajo la invocación de la Virgen del Rosario. Según Enrique Satué Oliván, a finales del siglo XVIII y sobre todo en el siglo XIX, estas cofradías perdieron su carácter profano (. .. ). (Eran) instituciones veladas por la iglesia, que tendieron a desprenderse de dicha tutela para dar cabi-
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da a la creatividad y necesidades populares. La de Mediano la aprobó el obispado de Barbastro ya que cumplían perfectamente, y siguió existiendo hasta el siglo xx, llamándose cofradía de «San Antonio Abad». Esta asociación religiosa con forma de hermandad estaba constituida en el siglo XX por un grupo de hombres casados de Mediano -mandados por un prior- que trabajaban la tierra que rodeaba la ermita y cuidaban de esta. Su función más importante se hacía patente durante los entierros, de los que se ocupaba la cofradía, pero en realidad esta solía ser omnipresente, al participar en ella casi todo el pueblo. Se hacía cada dos años una comida con dos días de fiesta, según cuenta José. Aparte de las procesiones y misas, a las que iba casi todo el pueblo endomingado, era tradicional para el cura hacer rogativas a lo largo del año. Este lazo entre lo profano y lo sagrado, siempre íntimamente vinculados, cobraba en Mediano y en todo el Alto Aragón un sentido más hondo precisamente por las diversas formas de solicitación al Señor. Una de las más difundidas era la rogativa en petición de agua, que se organizaba en Mediano según un itinerario fijo, como cuenta Begoña, habitante de Mediano, pasando por las diversas cruces. En 1790, el párroco de Mediano prueba ya su existencia: (. ..) sin que haya otras fiestas ni procesiones
a distinción de algunas rogativas para necesidad de agua, u otra calamidad (.. .). Siempre corrió pareja la religiosidad con las creencias populares; así, fueron de influencias mutuas el carácter supersticioso de la zona, avivado en caso de catástrofe (rituales, es conjuraciones, rogativas, preservación de los malos presagios y maleficios ... ), y el papel capital de la devoción (la religión como punto clave de la sociedad rural altoaragonesa, la diversidad de ermitas diseminadas por los pueblos y los montes ... ). El «cuarto trasero», así definía un párroco de Mediano el esconjuradar o la esconjuradera. A lo primero, según el mismo cura, «servía para poner las cosas de uso del culto», pero pronto, al enterarse de que posiblemente servía también para conjurar los maleficios y las calamidades, recuerda que tal vez en tiempos remotos sí, añadiendo que «también se esconjuraba andando por las calles cuando había tormenta». Sin embargo, los habitantes evocan las conjuraciones del párroco contra el granizo o la tormenta en este pequeño edificio sito en el borde del acantilado de una sola planta cuadrada con puerta al norte y tres vanos para echar por ellos a los cuatro puntos cardinales agua bendita.
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Sea lo que fuere, era un ritual religioso tradicional del Alto Aragón -aunque no todos los pueblos poseen un esconjurador- y el de Burgasé o el de Guaso (que se puede distinguir en lo alto del pueblo desde la carretera de L' Aínsa-Boltaña) representan una joya de inestimable valor cultural. En 1777, el párroco de Mediano menciona dos ermitas: una junto casa Plana y Raso -lo que corresponde con el plano catastral a las mismas casas, bajo la invocación de San Victorián, en la que ya en aquel año no se decía misa. A lo largo de los años, esta ermita desapareció como tal pero no como edificio. Es posible que haya sido aprovechada para transformarla en corral o algo similar; en todo caso, la memoria de José permite confirmar su antigua existencia. Como queda dicho ya a finales del siglo XVIII no se decía misa en ella y solo se pasaba delante durante las procesiones y rogativas. Es de notar que, según Ubieto Arteta, hay también dos ermitas, pero una es la de la Virgen de Monclús -que se estudiará a continuación- y la otra es la de San Antonio, o sea, que esta misma corresponde a la de San Victorián o bien que existió otra, lo que no se ha podido averiguar ni en los documentos eclesiásticos ni en los testimonios de los habitantes. En cambio, la ermita de la Virgen de Monclús -de 130 m 2_, según Madoz, antigua iglesia parroquial de Mediano, formaba parte íntegra del paisaje religioso y social del pueblo. Desde tiempos remotos, su rito más propio era el de tomar posesión de ella por el cura. Las procesiones del 20 de mayo honraban la imagen y estatua de Nuestra Señora de Monclús, que fue quemada cuando la guerra por los «rojos» y reemplazada por otra -se encuentra hoy en la iglesia parroquial de Samitier-. Según la creencia, se le atribuyen hechos prodigiosos: S. López Novoa cuenta que al constituirse María en su templo de Monclús la pila de piedra que se halla engastada en la pared de un cuartito del segundo cuerpo de la torre manó por muchos años el aceite suficiente al surtido de la lámpara de la Virgen (. . .); siempre se conserva alguna cantidad de aceite en el fondo de dicha pila, de que hacen uso los fieles con aplicación a úlceras u otras dolencias. Begoña también se acuerda de que muchas mujeres acudían a ella para curarse del bocio con este aceite e incluso cuando fue trasladada la «Abogada contra el bocio» a Samitier siguió vivo este ritual. Por otra parte, en el año 1861, el mismo Saturnino López Novoa relata que el actual párroco afirma haber hecho el experimento de limpiar la pila y quitar el aceite para luego cerrarlo todo con llave y esperar hasta la mañana siguiente ... para descubrir, asombrado, que de nuevo había aceite
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bajo la estatua. Este hecho se sigue contando entre los habitantes, con aire escéptico pero con mirada misteriosa ... En estos rituales celebrados en diversas ocasiones se combinaba el valor civil y religioso y su cohesión. La unidad del sentido comunitario -prelación del pueblo en el individuo- se hacía patente dentro de un entorno religioso. En las procesiones de las fiestas del poblado, ninguno de los monumentos y simbolismos religiosos faltaban (las cruces, las ermitas, la iglesia) en el recorrido sumido en el rezo. Las rogativas en peticiones de agua, o por las calamidades, unían bajo un mismo anhelo de salvación materialista gracias al Señor las cruces y la bandera del pueblo -esta se solía ver sobre todo durante estos tipos de rituales cuando varios pueblos dependían de una misma ermita-o En las conjuraciones -tormentas, granizo ... -, también el fundamento de estos ritos «profanos» lo proporcionaba una desgracia terrenal concreta que afectaba al pueblo y a su tierra. La magia unida a la realidad de estos relatos nunca parece acabar en esta área pletórica de maleficios y milagros, en la que la figura del diablo aparece a los viajeros el día menos pensado ... El puente del diablo y su leyenda
Begoña nos facilitó la siguiente leyenda: Me lo contaron muchas veces, casi siempre de igual manera ... Tal como lo oí a una vieja, maestra en cuentos y consejos, procuraré trasladarla porque es una de las leyendas más curiosas que yo, aficionado a ellas, he coleccionado. Debo, sí, advertiros que la narración ganaría mucho y os sería más sabrosa si en vez de leída os fuese «escuchada» en la cadiera, la sabia cadiera aragonesa, que os podría contar la historia del pueblo y aun de la comarca si supiese hablar. Al calor de los tizones del hogar, que crepitan chisporroteantes; al compás de rojizas, tornasoladas y blanqueadas serpientes ígneas, que se enlazan y desenlazan en flamígeras, suaves y oscilantes curvas, oyendo el gotear persistente y monótono de la lluvia sobre las vidrieras en una noche de terco y franco temporal. .. La leyenda que vais a conocer es la del origen de un puente de Mediano, pueblo de la provincia de Huesca; un puente antiquísimo y atrevido, por debajo del cual, formando azulado remanso pasan junto a él las aguas del río Cinca, el más traidor de los ríos, según las gentes que suelen decir de él:
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MEMORIA DE UN PUEBLO DESAPARECIDO: MEDIANO En Cinca traidora las piedras se ven y la gente se ahoga.
De este puente lo más curioso es que subsista, a pesar de que le faltan algunas piedras sillares de los estribos, según cuentan porque se comenzó a construir por arriba, contra todos los sistemas lógicos de edificación. Del lugar de Mediano, cuya situación, si os interesa, podréis conocer por cualquier diccionario geográfico, fue señor, hace siglos, no sé cuántos, quizá en tiempos de moros a este al menos se le atribuye la ocurrencia-, un hombre perverso, que con sus vicios y rapiñas tenía justamente alarmados a los habitantes de aquella comarca ... Allí debió de nacer el adagio «De tal criado, tal amo» porque los criados eran como el señor, crueles, rapaces, descreídos, falaces ... Y, tal vez, señor y vasallos, con su impía conducta, hicieron que el lugar se llamase Mediano ... En el preciso y culminante momento en que este se hallaba sitiado por los infieles, que estos comenzaban a ser despojados de su dominación y de su poder, se les ocurrió a las nubes volcar su mal humor sobre el corrupto lugar y, entre el rugir de las cataratas que descendían del cielo, el espantoso tableteado de retumbantes truenos, los deslumbrantes relámpagos, los aullidos ensordecedores y roncos del vendaval y la lapidación despiadada y horrible del granizo, quedaron asolados los campos, destruidas las cosechas, diezmados los rebaños, derrumbadas algunas viviendas, despojados muchos árboles, muerta gente y sembrado tal terror y pánico entre los moradores que todos creyeron llegado el punto final de su historia. Para colmo de desdicha, las aguas del río, que hasta entonces se habían deslizado apaciblemente por su cauce, se embravecieron de tal forma que parecían querer ahogar el lugar entre espumarajos de ira, y haciendo imposible el vado al señor del lugar del otro lado del río, que había prometido socorrerles ... Don Pedro, que así se llamaba el señor de Mediano, aconsejado por el cura ordenó a sus vasallos que lo siguieran a la capilla del castillo a implorar la Misericordia Divina, pero en parte porque su fe se había entibiado, en parte porque creían que pronto la riada decrecería y podrían recibir auxilio oportunamente, ello fue que nadie excepto el cura oró con verdadero fervor ... Transcurrieron dos días angustiosos e interminables. Ni las
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aguas descendían de su extraordinario nivel ni las huestes amigas acampadas en la otra orilla opuesta podían ser útiles ni los sitiadores levantaban campo ni las nubes se hacían jirones ... ; al revés, los enemigos atacaban con más denodado enojo y las nubes se volvían más negruzcas y compactas ... El lugar estaba a punto de ser tomado ... Entonces se comprendió la imperiosa necesidad de construir un puente ... ¡Cuánto hubiese dado don Pedro por tenerlo sobre el río! ... Este pensamiento le sugirió una idea criminal, cosa muy lógica ya que no se le ocurría una buena. A la segunda noche, sin miedo a la oscuridad pavorosa que habitaba por aquellos alrededores, descreído y desconfiado de la «Bondad Divina», se encaminó resuelto y animado a una cueva, en la cual según había oído decir se aparecía Satanás .. . A la misma boca halló al diablo, a quien reconoció en seguida por su terrorífica semblanza, al resplandor de una hoguera maloliente que de adentro salía, matizando rojizamente su piel de color de zorra. Y el diablo que adivnió para qué era buscado, habló con cierto retintín provocativo. -Parece que vas huido a estas horas. Parece que os cascan, ¿eh? Don Pedro, que no se inmutó lo más mínimo, don Pedro, que como hombre sagaz y pérfido sabía que el diablo le haría pagar caro el auxilio, si comprendía que era necesario, quiso encubrir el aprieto que allí le llevaba. -Te equivocas, mis vasallos son muchos y animosos, los enemigos pocos y desalentados. Mi aliado vadearía el río a no ser porque yo se lo he prohibido, por no necesitarlo, con que a ver ... El diablo, sonriendo con socarronería, le replicó: -Pues, si no me necesitas, ya te estás largando, porque estoy muy ocupado ... Don Pedro, después de una corta vacilación, durante la cual discurrió el pretexto para comprometer al diablo, le habló de este modo: -No vine a buscarte porque sé que tú no sirves para nada, porque sé que tú nada puedes ... porque tú no tienes nada más que orgullo ... El diablo se sorprendió algo y, receloso, no replicó por miedo a que su soberbia le hiciese caer en alguna celada ... Don Pedro añadió displicente: -Ya ves, ayer mis vasallos creyéndose perdidos querían venir a buscarte para que les hicieras un puente ... y me eché a reír de su credulidad ...
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¿Por qué? Porque tu poder no llega para construir un puente en unas horas antes de que cante el primer gallo saludando el alba. El diablo, después de mirar fijamente a don Pedro unos segundos, le objetó sonriendo sarcásticamente: -Con que no puedo, ¿eh? -Eso dije y sostengo, contestó con firmeza don Pedro, para picar el amor propio del diablo. -¿Qué te juegas? -preguntó este fingiendo caer en el lazo tentador. -Me juego el alma. -Si te juegas lo que no es tuyo ... -¿Por qué? -Porque es mía hace ya tiempo. Afirmó el diablo con orgullo. Desconcertado quedó el señor de Mediano pero aún se atrevió a preguntarle: -¿Qué quieres, pues, que apueste? El diablo descubrió por fin su juego: -Mira, Pedro, a mí no me engañas tú. Tú quieres un puente, ¿no es eso? Don Pedro, anonadado, no supo qué contestar. El diablo prosiguió: -En fin, hoy me siento bondadoso ... , te haré un puente. -Ah, ¡por fin! ... -rugió regocijado don Pedro. -Sí, hombre, y baratito ... -Pide -dijo impaciente el noble. -Pues a cambio de las tres doncellas más hermosas del lugar. Don Pedro, sin acordarse de su hija, sin reflexionar, aturdido de alegría se resolvió a firmar el pacto, preguntando: -¿Cuándo tendré el puente? -¿Cuántas horas faltan para el alba? -Más de media noche ... -Pues esta noche, antes de que cante el primer gallo, estará construido el puente. La noticia del diabólico pacto corrió de boca en boca sembrando la estupefacción y la curiosidad por saber qué doncellas serían las víctimas ... Don Pedro oyó aterrado a su esposa, que le exponía desolada las terribles consecuencias del pacto. -Mirad a quién habéis vendido, a vuestra hija, a nuestra hija ...
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Don Pedro huyó aterradamente en busca del diablo, desesperado, pero no logró ser oído por aquel y, dispuesto a salvar a su hija, ordenó a sus vasallos que desvelasen los gallineros antes, mucho antes del alba, aunque el puente no se terminase. Pero todos los gallos fueron hallados muertos ... La const~rnación era unánime porque precisamente, caso insólito, digno de tiempos legendarios, las tres doncellas más hermosas eran también las más buenas ... y no había salvación para ellas ... Por las laderas, por encima del agua, revoloteando por el espacio, del río a las montañas y de estas a aquel, se veía ir y venir con vertiginosa y mareante rapidez millares de demonios, cuyos ojos centelleantes como ascuas de fuego resaltaban en la negrura de la noche, ofreciendo una visión fantástica, aterradora. Como el diablo hace todas las cosas aí revés, comenzó su obra por arriba) en un abrir y cerrar de ojos quedaron tendidos de parte a parte del ría las barandas del puente y el pavimento engravado. En seguida el arco romano perfecto, maravilloso. Seguidamente fueron descendiendo las pilas, los estribos. Solo faltaba colocar abajo en el fondo del río los últimos sillares ... Los vasallos del señor de Mediano presenciaban aterrados la diabólica obra. Al ver hundirse en el río los últimos demonios con las últimas piedras, de todos los pechos y de todas las bocas salió una plegaria desgarradora, implorante, fervorosísima. -Virgen del Pilar, sálvanos ... De pronto rasgó los aires un quiquiriquí claro, enérgico, vibrante, agresivo, alargado, que llenó de júbilo los oídos. Al mismo tiempo se oyeron millares de estampidos, como si el mundo hubiera estallado, y se vio al diablo hundido en el río, seguido de infernal cohorte, aullando furiosamente. Todas las bocas prorrumpieron en una sola palabra: milagro ... Pero un viejo logró imponer el silencio y les dijo, riendo: -Milagro, ¿eh?, milagro. Callad, mostillos, milagro el que haya confundido el quiquiriquí con el de un gallo de verdad. Estas frases dejaron a todos estupefactos. El señor de Mediano, atónito y trémulo de satisfacción, apenas pudo tartamudear. -Ah, pero ¿no ha sido un gallo?
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-¡Si no hay uno en el lugar! He sido yo el que ha cacareado. ¡Yo, de seguida iba a consentir que el diablo se llevase a mi nieta! ... -¿Por qué no cantaste antes y nos quitaste el miedo? -Pa tener el puente en balde, como faltaban en todavía unas piedras cuando el gallo cantó no hay que pagarlo ... -Pero, ¿cómo has tenido serenidad para esperar? -volvió a preguntar don Pedro. -¡Otra, porque así salvaba a las doncellas y al pueblo! ... -Has sido más agudo que el diablo ... -Eso no tiene mérito. El diablo peleaba en malas condiciones, solo nos igualábamos en una, en ser viejos. Pero yo le llevaba la ventaja en ser aragonés y, además de aragonés agudo, enamorado de mi nieta ... ¡Con que pa que me pudiera el diablo!
Comunidad doméstica
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Arquitectura Los elementos constructivos de la arquitectura popular de Mediano vuelven a ser vistos por todos los pueblos del Sobrarbe, con dos elementos propios: la piedra y la losa. No obstante, al estar situado en la zona prepirenaica baja, aparece la teja acanalada en las cubiertas. Los muros de todas las casas son de mampostería, anchos y sólidos, de planta cuadrada o rectangular. Los huecos que sobresalen en el estudio arquitectónico son, para los más destacados, unas preciosas fachadas de gran valor artístico, como lo demuestra un comentario de Miguel Bernad Rivera: puerta adintelada y biselada en forma de ángulo conopial, con una crucecita flanqueada por la fecha: ANO 1659. (... ) ventanita adintelada con el alféizar labrado con sogueado. También es de notar la ventana con forma de ajimez en arcos monolíticos de medio punto y trasdós moldurado de la casa Raso, que resalta en el inventario artístico del partido judicial de Boltaña. El suelo de los patios -o erasestá hecho para la mayoría de ellos con cantos rodados, fáciles de encontrar por su proximidad al río. Según unos cálculos establecidos a partir del registro fiscal de todos los edificios, solares y demás fincas urbanas que radican en el término municipal de Mediano, la casa-habitación varía entre 40 y 300 m 2, con una media de 170 m 2 • Si se añade a esta un corral, una bodega o un pajar, esta
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media se eleva a 208 m 2 • Aproximadamente la mitad de las casas tenían yuxtapuestas estas construcciones, que se volvían a encontrar diseminadas por las tierras de cultivo o los pastos para la otra mitad. En efecto, muy ínfimos son los casos de propiedad de casa sin demás edificios utilizados para animales y granos; al contrario, la costumbre era tener dos y hasta cinco tipos de dichas construcciones, que constaban en gran parte de una sola planta. Resulta evidente señalar lo espaciosas que eran las viviendas, levantadas, las más de ellas, delante de una era (paso intermedio hacia la intimidad de la casa y lugar de trabajo; eras de pan trillar, en las que se usaba el trillo para el trigo) desde la que se subía al primer piso -recinto interior-oLa casa medianina constaba en general de dos o tres plantas -según el mismo documento de archivo-. La planta de sótanos era rica en bóvedas; se hallaban en ella la bodega, el lagar (para pisar las uvas), que comunicaba con el de la planta baja, la cuadra y la cochinera. En la planta baja, vuelven a aparecer el lagar, la cochinera y la cuadra. Además de estas piezas, este piso podía también tener un gallinero en cuanto a lo que se refiere a los animales que allí se agrupaban, entre la despensa, el cubierto y el almacén que servían para el trabajo agrícola. También allí se encontraban el horno y el amasadero para las exigencias alimentarias diarias. En el patio muchas veces se hallaba el pozo, de planta circular y adosado a la pared. Por último, solía estar en esta misma planta un dormitorio asignado al mozo o al jornalero, para mejor cuidado de los animales. Estas dos últimas plantas servían, pues, para abrigar los productos y herramientas agrícolas, los animales, la leña y las dependencias (horno ... ). En la segunda planta (y tercera si existía) se repartían los dormitorios de los familiares (abuelos, hijos, matrimonios y sus hijos respectivos ... ). En la mayoría de los casos, la cocina-hogar y la recocina (fregadera y utensilios domésticos) estaban en la segunda planta, rodeadas de salas (para bodas, comuniones, bautizos, entierros, matanza del cerdo ... ), alcobas, pasillos y letrina(s). La cocina-hogar (jogaril) merece especial atención, al ser el elemento específico de toda la comarca. La singular chimenea alto aragonesa no solo forma parte .del paisaje sino que sus ca dieras representan para todos los habitantes el lugar privilegiado de la comunicación familiar y vecinal, donde se robustece la unión social. En el último piso vuelven a encontrarse piezas dedicadas a animales (conejar. .. ) y géneros agrícolas (yerbero, granero ... ) -lo cual ayuda tam-
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bién a calentar la casa-, al lado del desván o falsa. La terraza y el balcón que dan a la calle o a la era no solo era donde se tendía la ropa sino también donde se dejaban secar algunos productos ocmo la cebolla y el ajo trenzado. Así que era en los dos últimos pisos donde se desarrollaba la vida cotidiana, en el sentido de que las relaciones humanas y sociales se generaban ahí, dando lugar a extensas conversaciones en los típicos bancos de piedra (pedriños) diseminados por todo el pueblo, propicios para la charla. La distribución espacial y funcional vuelve a repetirse para todas las viviendas de Mediano. Según J. Lisón Arcal, la casa tradicional oscense se podría dividir en dos partes: una masculina (abajo: faenas agrícolas) y una femenina (arriba: quehaceres caseros). En cuanto a la función de un mismo edificio, una casa podía tener un cargo ante el pueblo. Es decir, una misma vivienda -desde una perspectiva generacional- podía cobrar un sentido funcional en cuanto que sus moradores se ocupaban desde varias generaciones de una labor específica, útil para toda la aldea. Unos de los más característicos entre dichos casos eran los de las familias que se encargaban de ir a comprar abonos en Barbastro, con ayuda de carros hasta que aparezcan los camiones, y los de las familias donde tradicionalmente se fabricaban las alpargatas. Así que a menudo la vivienda puede transformarse hasta ser caracterizada con oficios o actividades: «casa herrero», «casa forestal» ... Pero tal caso no es lo más específico de la comarca. En efecto, tal como ocurre con cualquier pueblo alto aragonés, a las casas se les suele asignar un nombre o un apodo identificador por unas razones que hay que buscar en tiempos lejanos ya que, en la mayoría de los casos, los nombres de las viviendas no coinciden con los de los propietarios. La razón es que los calificativos que se emplean para designar a talo tal familia proceden de algún apellido perteneciente a propietarios antiguos (fundadores, restauradores de la casa ... ). La tradición sigue viva hoy: la gente suele identificarse con su nombre y el de la casa donde vivían, por ejemplo «Begoña, de casa Cavero». Hay que añadir que esta denominación no solo afecta a los familiares sino también a los que vivían bajo el mismo techo: los criados, los bienes (corral de casa X, era Y) y los animales (ovejas de casa Z). El sentido celular y unitario del hogar, personificado con este seudónimo identificador -incluso se permitía conocer con este la riqueza, la habilidad en hacer algo, los ras-
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gos peculiares (desgracias, acontecimientos), los defectos morales o características físicas de las familias-, cobra con el ejemplo de Mediano todo su sentido de sociocentrismo, denominado por Julio Caro Baroja y definido como la identificación del individuo con la familia, el grupo, el pueblo.
Ritos tradicionales En cuanto a la religiosidad, varias eran sus formas de rituales. Sin duda, la más destacada era la bendición de las casas cada año, el sábado de Pascua. Aquel día, según el testimonio de Begoña, el cura y los monaguillos con cestas pasaban por cada vivienda bendiciéndola, mientras los habitantes les regalaban huevos. También uno de los ritos más tradicionales era el de poner un ramo de olivo bendito el domingo de Ramos en cada lugar privilegiado (en los cuartos, en las entradas, en los campos) como conjuración y protección contra las desgracias y los maleficios. Tal como el ramo de olivo, se usaban las patas de animales Uabalí ... ) clavadas en las puertas de entrada -pruebas rotundas del buen cazadory los amuletos, todos símbolos naturales, ya requisidores de prosperidad y abundancia, ya preservadores de hechos sobrenaturales. Por supuesto, sin olvidar la típica piedra -ovalo circular, blanca o con forma de mujer, hombre o animal- que remata la punta de la chimenea para ahuyentar a las brujas, quienes suelen entrar por ella, según la creencia. Entre los ritos cotidianos se destacan la bendición de la mesa, el rezo del rosario y la cruz en el pan antes de comerlo. En Mediano, como en la mayoría de los lugares súbrarbeses, culmina el círculo vicioso paradójico según el cual las creencias sobrenaturales y sus ritos correspondientes cobran fuerza conforme aumenta la fe en Dios y su poder, y viceversa. Cuanto más se refugia uno en la religión, más desea protegerse de las adversidades del mundo exterior y de lo desconocido. Conforme aumenta esta creencia en lo sobrenatural, van cobrando importancia sus distintos tipos de llamativos -mediante el culto a la naturaleza- y, a consecuencia de ello, van multiplicándose las devociones, bendiciones y lugares de creencia -de hía la multitud de ermitas en la zona y la típica sorpresa del forastero al darse cuenta de que hay en los pueblos altoaragoneses más curas que maestros ... Así es como, posiblemente, se explica la variedad de tradiciones paganas (conjuraciones), establecidas no solo desde una perspectiva individual sino también poblacional -incluyendo el factor eclesiástico-, deriva-
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das de este lazo secular entre superstición y religión y juzgadas por el extranjero como contradicciones, hasta como contrasentidos, al ser parte íntegra de la cotidianidad de los altoaragoneses. Lo cotidiano Día tras día, desde la mañana muy temprano hasta cerrada la noche, seguían su curso las faenas de cada uno, con aspecto rutinario y fijo. Los hombre iban a labrar, sembrar, cosechar, segar, comprar ganado o venderlo en las ferias, cuidar de los animales, parándose para comer, cenar, charar sentados en los pedriños o en las cadieras. Las mujeres, cuando no se quedaban en casa para cuidar de los niños, preparar las comidas y hacer otros quehaceres caseros, se iban al campo, para ayudar los hombres a coger judías y almendras, vendimiar, acercar las gavillas en época de siega o trabajar la huerta. Los días de trabajo en el campo duraban lo que la claridad del día. Luego, proseguían en la casa o, mejor dicho, en la cocina para las mujeres yen las cuadras, despensas ... para los hombres. Toda la familia -parientes, criados, jornaleros- se reunía dos veces al día en la cocina, lugar predilecto de comunicación y descanso. También era allí donde las mujeres ejercían sus talentos de cocineras. Por lo general, se comía lo que se criaba (cerdos, corderos, gallinas ... ), lo que se cosechaba (patatas, judías . .. ) y demás productos del huerto, y se bebía del vino que se había elaborado en Mediano, tal como el pan y las tortas. Las comidas sencillas y completas eran las más típicas del pueblo -como lo son para toda la comarca-: las morcillas (embutidos hechos con sangre y manteca de cerdo con anís y arroz o cebolla), tortetas (elaboradas con sangre y grasa de cerdo, anís, harina y cebolla, con forma de rosquillas), chiretas (intestinos de cordero rellenos con arroz, pulmón, corazón, grasa, jamón, verduras y especias), garbanzos, judías, lentejas con sus guarniciones. Todo aquello lo guisaba la abuela o la madre, sentada en una silla baja delante del fogaril y del puchero colgado de la chimenea. La indumentaria tradicional era sencilla: camisa de lino o cáñamo, chaleco, calzón y a veces boina para el hombre y camisa-túnica, falda y delantal para la mujer, sin olvidar las tradicionales alpargatas para todos los habitantes. Durante los días de fiesta o los domingos, la gente solía vestirse de la misma forma pero con trajes llevados por la ocasión: para los varones, camisa blanca y chaleco negro, calzón, medias de lana o algodón blanco, y para las mujeres, corpiño o camisa con pañuelo y falda de colo-
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res hasta los pies. Pero estos trajes típicos solo se podían ver los domingos y, conforme pasaron los años, solo durante los días d e fiesta .
Ocio y cultura popular Dos eran las fiestas que marcaban los años con intensidad y emoción: la primera el 20 de mayo, celebración de la Virgen de Monclús, y la segunda el 25 de julio, día del patrón: Santiago. Aparte de las romerías y celebraciones de misa, se distinguía durante estos días el folclore del pueblo: las tradicionales rondas y pasacalles durante las cuales se tocaban las típicas jotas y demás canciones, mientras los habitantes y los forasteros se mezclaban con el grupo andante y aquellos daban de comer especialidades a los músicos cuando pasaban por su casa. Luego, los chicos podían ir a buscar a las chicas, para bailar con ellas al compás de la orquesta. A estas fiestas acudían también los de la obra, prisioneros incluidos, como a los demás bailes que se celebraban a lo largo del año. Durante estos días especiales, la alegría y el buen humor nunca faltaban. Los domingos, la gente apartaba las faenas agrícolas para ir a misa, trabajar un poco el huerto, comer, descansar, hablar de asuntos baladíes y serios, jugar al guiñote a la mesa del bar, a la pelota contra el frontón de casa Latorre (en la plaza pequeña) y volver a casa para cenar y sentarse al amor de la lumbre. A menudo, los domingos eran días de mercados o ferias, a los que iban los hombres, y las mujeres cuando se celebraban en Mediano. Por lo que se refiere al idioma es importante subrayas el hecho de que para muchos habitanes de Mediano el aragonés representa una lengua de comunicación para el campo, siendo esta «muy basta», como lo afirma José. Evoluciones de las condiciones de vida En comparación con pueblos del alto Sobrarbe, la localización de Mediano aparece aventajada ya por su proximidad con el paso de Francia a España y por su facilidad de acceso. Así es como pudo desarrollarse el pueblo, sobre todo a partir de finales del siglo XIX y principios del siglo XX, con respecto a los adelantos técnicos (red de carretera -L' Aínsa / Mediano / Barbastro, construida en 1880-, electricidad, calefacción, coches y camiones, y, más tarde, equipo eléctrico ... ), las innovaciones agrícolas (tractores, segadoras, trilladoras) y los cambios humanos (desarrollo de los medios d e comunicación de masa y retroceso del analfabetismo).
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Pero hay que subrayar el hecho de que se hayan enfrentado -en el mismo momento en que se desarrollaban o empezaban a desarrollar todos estos progresos en la comarca- esta modernidad, repentina y profusa por ser derivada en gran parte de la construcción del embalse, con el rechazo o el desinterés del campesino por las transformaciones técnicas, procedente de su clara conciencia de su marcha posterior. Así que todos estos cambios no afectaron sobremanera a la propia vida del medianino y, en cuanto a su costumbrismo local, no se perdió con la modernidad, al contrario de lo que pasó con los antiguos oficios (cestero, alpargatero ... ), y siguieron siempre vivos los sagrados rituales (charlas, pactos, juegos, fiestas ... ). Antroponimia
A partir de los nombres y apellidos extraídos de los registros de nacimientos conservados en el ayuntamiento de Tierrantona, se destacan los siguientes -todos procedentes de naturales de Mediano- para el siglo XIX: Apellidos Almazor, Cavero, Cosculluela, López, Monclús, Olivar, Olivera, Rabal, Raso, Revilla, Samitier, Sarrate y Supervia. La mayoría de estos siguen existiendo hoy, con forma de apellidos civiles de antiguos residentes de Mediano o como apodo de las casas y de sus habitantes. La elevada natalidad y el hecho de que, tal como lo requiere la tradición, se queden los hombres y se marchen.Ias mujeres al casarse respectivamente con mujeres y hombres forasteros, influyó en la conservación de pocos apellidos. El origen de algunos de ellos es con evidencia local (nombres de lugares cercanos), o proceden del árabe (Almanzor-Almazor) o sencillamente de nombres comunes. Nombres de pila. Hombres: José, Francisco, Manuel, Mariano, Alejandro, Juan, Antonio, Pedro, Miguel, Tomás, Matías. Mujeres: María, Ángela, Cristina, Gertrudis, Pascuala, Josefa, Rosa, Francisca, Teresa, Mariana, Isabel. De la relación de los nombres de pila más empleados en el siglo XIX resalta su falta de abundancia, derivada de una supuesta costumbre de llamar a los hijos con unos cuantos nombres casi todos similares -es importante observar que la causa de esta escasez no puede proceder solo de la tradición según la cual se bautiza a un niño con el nombre de su padre o de su madre, ya que pocas familias lo hacían en Mediano, hecho averi-
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guado a partir de los mismos registros-, lo cual iba a cambiar durante el siglo XX, en el que aparecen otros tipos de nombres, más profusos.
Tradiciones y derecho consuetudinario La fuerza de la costumbre contra la de la ley se hizo patente al final del siglo XIX gracias a la obra monumental de Joaquín Costa Derecho consuetudinario y economía popular de España. Los consejos de familias solían celebrarse en lugares neutros o en el domicilio del interesado y solían asistir a ellos dos o cuatro parientes consanguíneos, los más cercanos. En estas reuniones se pactaban las honras de cada familia. El papel del consejo de familia es sumamente autoritario, aunque no tiene lugar en presencia de autoridades (salvo excepciones, cuando se necesita a un moderador: alcalde, párroco ... ). Se recurre a esta institución en asuntos domésticos: herencia (nombramiento del heredero en caso de que no hubiese sido designado por el padre antes de su fallecimiento, quejas de los tiones contra el chobe ... ), matrimonio, segundas nupcias y separación (fijación de la dote, negociaciones entre padres, anulaciones de uniones y beneplácito de divorcio ... ) y otros temas. La herencia podía dar lugar a conflictos entre familiares; en efecto, la alta valoración alto aragonesa del patrimonio acarreó la tradición de dar los bienes a un único hijo, elegido por el padre, siendo aquel en la mayoría de los casos el primogénito. Luego, este chobe tenía varias obligaciones frente a los tiones: dotar a los hermanos si se casan y mantenerles mientras vivan en la casa, tal como cuenta Severini Pallaruelo. Incluso la hija podía convertirse en chobe, aunque, según José, no ocurrió tal caso en Mediano ... En cuanto a las condiciones de la boda eran llevadas a cabo por los padres, quienes decidían la dote. Esta constaba muchas veces de ropa y de algún dinero, entregado el día de la boda. Antes, el dinero otorgado a las hijas o a los hijos era menudo constituido de plazos: el día de la boda, una onza de oro; tres o cuatro meses después, otra onza de oro ... José, hermano de Ángela Palacio, guardó la cédula de pactos del ajuar de su hermana fechada del año 1927 y recuerda que en aquel entonces se celebró una boda con una dote de 10000 pesetas, lo cual era poco frecuente. Al final del acuerdo entre las dos familias, se sellaba el pacto y lo firmaban los padres o el novio. Uno de los convenios más específicos de la
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zona era que, en caso de no descendencia, la dote entera volvía a la casa de origen, incluso muchos años después de la boda. En cuanto a la ceremonia, se hacía siempre en el pueblo de la mujer con celebración religiosa y banquete. Luego, se celebraba la tornaboda, otro banquete al cual los invitados acudían con caballerías al pueblo del hombre -o sea si este era de Mediano-, después de la cual los recién casados iban de viaje de novios, en gran parte a Barcelona, Madrid o al extranjero, según el testimonio de Begoña. Por lo que se refiere a la muerte, la misa, en la que se entonaban cantos gregorianos, dada en honor del difunto, el número de curas, el repolín (pasar a besar) y las novenas, los responsos ... dependían con frecuencia de las casas, o sea, de la riqueza o fama de la familia a la que pertenecía el difunto. La cofradía se ocupaba del entierro -como queda señalado anteriormente-, al que el viudo o la viuda (con un velo espeso que llegaba hasta los pies) debían ir vestidos de negro. En caso de defunción de un pariente, tras la ceremonia religiosa los familiares y unos amigos iban a comer juntos en la sala -pieza reservada a celebraciones, tanto par las bodas como para los entierros- en una vajilla blanca y negra. Se solía comer sopa, carne y judías secas y prescindir del postre y del café, según testimonio de Begoña.
Valores y mentalidades Los bufanapos, como se llamaba a los medianinos, a partir de los testimonios y estudios anteriores, eran sobre todo gente sencilla y generosa. Se conformaban con lo que tenían, comían lo que se criaba y finalmente era una comunidad en la que la codicia y la avaricia eran dos caracteres casi desconocidos. Las veladas, la matanza del cerdo, las fiestas, la religión, los domingos, las faenas del campo ... , todo era pretexto para ayudarse mutuamente, pedir consejos, aconsejar, robustecer la unión poblacional y valorar la identidad generosa de cada casa en Mediano. Luego, de los diversos puntos tratados anteriormente se puede destacar grosso modo la naturaleza del medianino y las peculiaridades de la misma: individualismo e independencia de cada persona, dentro de un reconocimiento en cada casa, en todo el pueblo, toda la zona, la comarca, la provincia y por fin la región -una verdadera subdivisión de microidenti-
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dades y personalidades-; honradez y respeto en los convenios y en los tratos humanos y comerciales y apego a la naturaleza. A esto es necesario añadir la típica virtud patriarcal: la tozudez, muy conocida de los baturros y baturras y de sus descendientes -pasando muchas veces de defecto a cualidad para algunos de ellos- y simbolizada con el chiste del aragonés que va caminando con su asno y sus alforjas por la vía férrea y que, al oír el tren a lo lejos, dice: «¡Chuflal, ¡chuflal, ¡como no te apartes túl ... » . Pero ante la voluntad estatal o tal vez la del destino, Mediano tuvo que apartarse ...
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Tres fitos d'a bida: una cosmobisión aragonesa ¡-
ANA GIMÉNEZ BETRÁN
D' entre o camatón de libros que han beyito a luz grazias a las abelidosas mans y os amplos conoximientos d' o quiesto mosen Rafel Andolz, n'he trigato tres! que ya en o suyo diya me trucón lo ficazio, tanto por o que rezentaban como por a traza en que lo feban. Istos tres libros fan una triloxÍa cualo argumento no tiengo intenzión d' esgranar: consello de buen implaz a suya leutura. A traza de treballar eslexita por Andolz puestar que resulte, con tot o que tien de positibo, emebesada, pos en muitos casos ye un incombenién tantisma nota a piet de paxina, o cualo resta fluyidez a o rilato. O mesmo autor lo reconoxe en o prelogo d'o libro sobre a muerte (traduzco):
o planteamiento sigue estando o d' as dos primeras partis, con una dople leutura: la una nobelada, t'os ninos y gran publico, l'atra con notas que preban d' afondar y contimparar culturas diferens. Prebo de no estar catenazo y me limito a unas poquetas, as más representatibas. Ixe afán que amostró en toz os triballos que enzetó, mete de manifiesto que a fin d'istas obras ye contrimuestrar que a nuestra bisión d'o mundo s' emeliga perfeutamén en as linias d' entrepretazión de l' antropo10xÍa. Son muitos os nombres d' estudiosos que manulla, amplisma la bibliografía que conoxe y prou intresans os comentarios y datos que alportao Iste, como digo, afán zientifico refirmato en os analises de grans antropologos no ye, ni muito menos, un barra che ta leyer y espleitar d'istas obras que represientan a Bida con mayusclas. Quiero mostrar un analís presonal d' os aziertos de R. Andolz cuan dezidió meter por escrito os suyos sapers en a demba etnoloxica ta tratar o ziclo d' a bida. Bi ha tres aspeutos que me parixen alazetals en iste quefer literario: a cosmobisión aragonesa (u altoaragonesa), a trabazón literaria y o motibo etnoloxico-folclorico d' a bruxerÍa.
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En o que pertoca a ixa cosmobisión aragonesa, traduziré as parabras d' o prelogo d' o libro adedicato a o casorio, pos s' amanan en buena mida ta o conzeuto prautico d' a cosmobisión: A yo m 'intresan mui poco os reis, as baralIas y as calendatas. M'apasiona, por cuentra, a chen porque foi parti d'era. Rechiro a mía identidá y prebo de trobar-Ia en a memoria, en as mías creyenzias, en os ritos y mitos que conformón a mía presonalidá hic el nunc ( ... ). He beyito chen de todas as nazionalidaz y culturas, teneban luzes y brempas y, alufrando-los dende as mías trazas d'estar, de marchar por a vida, he preziato milIor as mías cualidaz y as m ías creyenzias. Y no quiero arrenunziar a eras.
Andolz treballó de firme en buscas d/ixa identidá aragonesa, dende muitas dembas umanisticas, y mos amanó enta ixe conzeuto d' a cosmobisión, conzeuto que mos se puede eslampar en un libel simplemén teorico, pero que en a obra d' Andolz, más que más en ista triloxÍa que comento, prene cuerpo de reyalidá. Andolz no plega a clamar-lo cosmobisión, charra de «umanidá», «umanismo»; un umanismo, dize, que ye tresbatindose-ne a fuerza de progreso, de modernidá. Y reconoxe tamién que a cambeo de tot isto, d'ista cosmobisión anzestral, no reculliremos cosa, lo menos no que merexca la pena vivir. O dople oxetibo ye dar-mos a conoxer un mundo, una bisión d' a esistenzia, y dezir-mos que s'amorta (¿en os espitals?, ¿en as ziudaz?, ¿en os entibos?): Nunca millor que agora no s'ha puesto charrar de dos mundos diferens: os mayors, que güelIan o p asau con m alinconía ( ... ) y os chicotes, que trafucan o trigo con l'ordio, os animals con o zirco ( ... ), con a curiosa combizión de saper-lo tot y d'estar ers os que han feito posible o progreso.
No ye estato l/unico, porque bi'n ha más de rechiradors de cultura aragonesa cualos nombres son conoxitos por tozoPero sí cal reconoxer-le una particularidá en ixa nople ideya d' estendillar entre os aragoneses istos conoximientos: adotar d'un corpus literario a toz os datos, informazions, costumbres, charrazos ... que ha recullito en a suya bida. Iste aspeuto que quiero tratar en segundo puesto, a construzión narratiba, reflexa un biello motibo literario: autobiografía fictizia. O filo narratibo d' a triloxÍa s' alazeta en iste topico, muito achustau por atra parti, mui bien eslexito por l' autor. Os tres libros se rezentan en primer presona y os casos que mos se i presientan son bibitos direutamén por o rezentador.
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Beigamos atro parrafo d' O prelogo d' O libro primero: Anque siga escrito en primer persona no ye que siga una autobiografía. Bueno, tot o que s'escribe ye un poquet autobiografico. Ye irremeyable. En o mío caso, mezclo ricuerdos d' a nineza con informazions recullitas. Y ya se sape que a m emoria a begatas mos fa la tana a os biellos.
A relazión d' os presonaches d' a istoria con o protagonista ye bien estudiata. Ye un crío (cualo nombre esconoxemos) o que mos rezenta os feitos, con o que ixo sinifica de triste testimonio: en dos chenerazions se'n son tresbatitas muitas cosas. Ye un crío sobre o que chira tot lo tarabidau nobelesco d' a siguién traza: Le naxe un prirnet a o protagonista, un filio d' a suya tía Jesusa. Dende iste punto de bista, Andolz mos ofrexe, en primer puesto, os tabús d'una matazía t' as mul1ers preñatas: s' espleita contando cómo se pasaban ixos diyas tan importans en a economía domestica, a la par que rezenta costumbres y superstizions que no dexarban d' acoquinar a las mullers, digo yo. Tamién mos i señala prozedimientos ta saper a priori o se eso d' o bibilón (n'he puesto sentir muitos encara en as bozes de bella muller mayor), os remeyos ta bien librar, cuálos son os siñals ta bier si o bibilón naxe con don (custión ista que no podernos dexar de contimparar con creyenzias parellanas en zibilizazions antigas y en as pocas que'n quedan de biellizas radizes, a penar d'o poder que fa 1'0mbre zibilizato ta acotolar-las), os festellos d'o baltizo, a bida cutiana d'un ninón ... Andolz mos sosprende con o fase al de datos adubitos en as muitas añadas petenando por os lugars aragoneses, y adubitos tarnién con a suya angluzia por conoxer os datos que l' antropoloxía podeba dar-le. Ni cal dezir que en iste primer libro d' a triloxía sobre a bida, a muller prene un papel importán, millor dito, o suyo papel por eszelenzia en as culturas anzestrals: o poder de continar a espezie. Tanto a tía Jesu sa corno a lola y as mullers d' a familia son as prenzipals protagonistas, eras autúan corno beíclos que trasmiten os conoximientos d'una bida que empezipia. Andolz amuestra o suyo respeto y almirazión por ix as mullers: En aquers intes yo deseyaba estar muller ta poder oserbar todas ixas cosas que trobaba apasionans, plega a dezir o nino rezentador. Ta amanar-mos enta o segundo fito bital, as bodas, en o libro segundo asistimos a o casorio entre a chirmana d' o protagonista, Agueda, y un mozet clamato Tonón.
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En iste caso, Andolz aprobeita ta charrar-mos d' a dentrada en o mundo d' os adultos, datos sobre cómo se pasaba o tiempo de l' adoleszenzia y primera chobentú (ya fa una digresión considerable en o empezipio d' o libro, pos adedica dos capetulos a la bruxería). Astí mos dibierte con istorias de bailes, rondas, relazions entre secsos (a fuen como espazio fisico alazetal ta empezipiar relazions), as amonestazions, a particularidá d' os casorios de biduos .. . Ta rematar da muitismos detalles de o que podeba estar un tipico y tradizional casorio en cualsiquier puesto d' a nuestra tierra. Reculle en a parti final una muntonada de refrans y dizendas relatibos a o casorio y estendillatos por muitismas partes de l' Altoaragón. En o que respeuta a o zaguer fito bital, a muerte, cal dezir que no po1eba estar d' atra traza: s' amorta o 1010 d' o protagonista. O 1010 ye un presonache muito prenzipal d' a casa que esnabesa os tres libros, ye o contrapunto d' o nino en o sendito de que si íste emos dito que yera o testigo (triste), 01010 ye a persona que fa posible ixe erenzio. La uno reparte, 1'0tri reculle. En cuasi todas as paxinas d' os libros, se reflexa l' almirazión d' o nieto por o 1010, siempre ye allí con a suya esperenzia. Á radiz d'ista muerte literaria, se mos cuenta cómo se feba fren a iste suzeso en as casas altoaragonesas: belorios, ploraderas, funerals, lutos y cabos d' año. Con ista traza d' engalzar una nobela, Andolz enzertó con a triloxía en dos endrezeras: situgar o que cuenta en un espazio fisico y sozial alazetal en Aragón: a casa; y alexar-se-ne d' o laso costumbrismo, d' a mera presentazión de tipos en estampas buedas, u cuasi, d' aizión. Si alcaso ye o presonache d'o montañés o que puede estar beyito como repui d'ixos tipos; pero lo montañés, con o que represienta de cultura y creyenzias d' o cobalto d' Aragón, recorre os tres libros y contribuye de bez a alzar o filo narratibo. A zaguera d'as custions que m'intresa resaltar en iste breu articlo ye o emplego d'o motibo folclorico-literario d'a broxerÍa. Andolz manulla iste tema como pocos. Ye un autor leyito y conoxedor de toz os arredols míticos y antropoloxicos que s' enradigan en a bruxería: Ista ye a primer parti d'una triloxía que estará continata por O casorio y A muerte. Reculle os mitos altoaragoneses y tradizión sobre o ziclo d'a bida y a suya relazión con a manifestazión d'a broxería. (albertenzia preliminar y cheneral d'a obra, libro I)
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Ta adentrar-mos en iste tema tan biello como l' ombre, cal parar cuenta en as notas a piet de paxina a las que me referiba antis. L' autor les adedica os estudios seriosos y abalatos por espezialistas. En o rilato aparixe como motibo recurrén a medrana que se tien debán d' o poder d' as broxas, presonaches que encarnan o mal y que fan maldaz (u pueden fer-ne) en os tres intes bitals d'una persona. Se charra d'o mal de güello que as broxas pueden fer-Ies a os ninons y d'os remeyos ta concarar-Io; se charra d'o incortamiento que puede malmater un matrimonio, y se charra d' as almetas, que abaldonan o cuerpo muerto y ban en buscas d' o descanso eterno. En as lumerosas notas s' enampla la informazión de traza funda, contimparando con exemplos parellanos recullitos en atras culturas, tanto ispanas como mundials. Adedica Andolz muito espazio a o tema d' a metamorfosis en animals, a licantropía, pos amanixe iste motibo en os dos primers libros, igual a trabiés d' as notas como d' o relato. Con iste chicote articlo adedicato a ixe gran umanista que estió Rafel Andolz, he quiesto reflexar l' almirazión que siento por a suya faina, asinas como recuperar ista triloxía que poderba parixer aneudotica, pero que contién toda una traza de beyer o mundo dinna d' estar acobaltata, ya que ye ubicata en as más anzestrals y chenuinas entrepretazions d' o mundo que mos acubila.
'El nacer en Aragón (mitos y costumbres), Zaragoza, Mira, 1991. El casamiento en Aragón. Mitos y costumbres, Zaragoza, Mira, 1993. La muerte en Aragón, Zaragoza, Mira, 1995.
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Acumuer en torno a la Cuaresma Celebraciones religiosas y profanas
RAMÓN LASAOSA
SusÍN
Acumuer es un pequeño pueblo ubicado en la comarca de Serrablo, a unos 15 kilómetros de Sabiñánigo, remontando el río Aurín. Villa fundada, según las noticias que tenemos, en tiempos del conde Calindo II, durante la expansión territorial del condado de Aragón, allá por el año 800, dependió hasta mediados del siglo pasado del monasterio de San Juan de la Peña y en sus cercanías había varios cenobios como el de San Martín de Cercito o Santa María del Arrasul, este último recientemente documentado arqueológicamente en la zona donde ya se sabía de su existencia hace años, en campos propiedad de vecinos de Acumuer. Hoy, poco queda de ese pasado bonancible. Con ya más de 300 vecinos a mediados del siglo pasado, era el núcleo más importante de este pequeño valle, tanto por las dimensiones de su casco urbano como por las tierras que poseía. Tras su despoblación en los años sesenta al calor del progreso fabril de Sabiñánigo, fue hasta no hace mucho un lugar prácticamente abandonado con dos o tres personas como habitantes fijos. Actualmente mantiene una población flotante que ha rehabilitado casas y pajares como segunda residencia. Como núcleo importante de la zona mantenía con esplendor, mientras estuvo habitado, numerosas tradiciones de carácter festivo que con el paso del tiempo se han ido diluyendo en la memoria de las personas más mayores. Los recuerdos se han escapado y los objetos materiales han desaparecido, casi en su totalidad, durante los años de abandono. Queremos ahora repasar una parte del ciclo de celebraciones que se realizaban en este lugar en torno a la Cuaresma, una época en la que fiestas religiosas y profanas de gran importancia para la comunidad se imbricaban unas con otras y en las que se rescataban tradiciones ancestrales aunque fueran cristianizadas. No vamos a hacer un exhaustivo estudio del origen de esos ritos, el cual es sin duda el mismo que en otras zonas pire-
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naicas, sino que fundamentalmente queremos dejar constancia de cómo se realizaban en este pueblo en los años posteriores a la guerra civil. Desde santa Águeda hasta la Cruz de Mayo, encontramos unas celebraciones que tienen momentos más destacados en Carnaval y Semana Santa. Festividades que, si bien tienen su desarrollo temporal entre el invierno y la primavera, responden a un carácter esencialmente primaveral con el fin de que se produzca la regeneración vital de la tierra.
El calendario festivo Primeros días de febrero Si pa la Candelera piara I el invierno está fora. I Piara que no piare I el invierno está fuere. Con estos versos, en una fabla muy contaminada y con una rima tremendamente forzada, se señalaba, al igual que en otros lugares del Pirineo de Huesca donde se repite este refrán, que el invierno estaba próximo a finalizar, lo que suponía la llegada de mejores condiciones climáticas y el comienzo de un abigarrado ciclo festivo. Los primeros días de febrero son prolijos en fiestas y celebraciones: la Candelera, san BIas y santa Águeda se concentran entre el 2 y el 5 de febrero. Las tres se celebraban en Acumuer. La primera se centraba en la celebración religiosa tradicional en la que se bendecían los nacidos el año anterior y las velas que más tarde protegerían de las tormentas y que, por lo mismo, se guardaban de forma especial durante todo el año. La segunda seguía como celebración religiosa y, como en tantos lugares, se bendecían diversos alimentos que protegerían del mal de garganta a aquellos que los ingerían y rezaban una oración al santo, a san BIas. Un carácter mucho más lúdico representaba la celebración de santa Águeda. Como en otros lugares, era el día de las mujeres y el orden establecido se rompía y trastocaba por unas horas, casi como ensayo previo para el Carnaval. Sin embargo, el papel principal lo asumían los hombres. Las mujeres, como única ruptura, solamente, durante el baile, sacaban a bailar a los mozos durante las primeras piezas, y no al revés como era lo habitual. La fiesta comenzaba por la noche del día 4 al 5. Durante toda ella y hasta el amanecer, los mozos tocaban las campanas de la iglesia al calor del fuego, en una hoguera que se hacía en el mismo campanario y re con-
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fortados con un ponche de vino caliente con azúcar y, a ser posible, canela y m anzanas asadas. Los mozos se iban turnando, dirigidos por uno de los mozos mayores o mainates, que eran los encargados de organizar y llevar las cuentas de las diversas celebraciones festivas del año, esperando su turno o, una vez concluido, en el bar del lugar. Lo normal era bandear las campanas, pero también repasaban a lo largo de la noche el resto de los toques, incluido el de difuntos. Las mozas pocas veces tocaban las campanas y, si lo hacían, era durante el día. Por la mañana, a las diez, llegarían los oficios religiosos y la fiesta profana, puesto que ese día era festivo a todos los efectos en Acurnuer. Por la tarde, después de comer, hacia las cuatro o las cinco, comenzaba el baile. Mientras que este se realizaba los mozos iban por las casas recogiendo diversos productos para hacer una merienda en la que participarían tanto ellos como ellas. Sin ronda, iban con una cesta y una alforja en la que iban poniendo huevos, judías, chorizo, tocino, longaniza e, incluso, cecina. Si se llenaban se vaciaban en el bar y se volvía a pedir en aquellas casas a las que no se h abía ido todavía. En el bar o en alguna casa se preparaba la cena con estos productos, consistente en judías con chorizo y tocino y tortillas, regado todo ello con vino. Esta cena se tomaba al acabar el baile de la tarde, sobre las diez de la noche; después, a las doce, el baile se reanudaba hasta las cuatro o las cinco de la mañana.
Carnaval El plato fuerte era la celebración del Carnaval, una celebración que también, como en otros lugares del Pirineo, se siguió celebrando durante la época de Franco, a pesar de la prohibición generalizada que existía. Durante la semana de Carnaval, los protagonistas eran los niños. A la salida del colegio, niños y niñas cogían esquilas o trapaletas (instrumento consistente en tres tablas de madera que al moverlas chocaban unas con otras) y, menos veces, carrae/as, si no disponían de esquilas. Con estos instrumentos subían corriendo, mientras hacían ruido, hasta el lugar conocido como la punta del Bachata, lugar situado a unos quince minutos, en el camino que unía Acumuer y Asún, desde el que se domina todo el lugar. Ahí estaban tocando durante media hora o más. De vuelta al pueblo recorrían sus calles sin parar de hacer ruido. Después iban al rosario, ya que era obligación diaria, no olvidemos que estamos hablando de los años de posguerra.
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El martes de Carnaval se vestía al carnaval, un muñeco realizado con paja de centeno y vestido con ropas viejas. Se hacía con él una ronda por todo el pueblo, acompañados de los músicos y cantando. En cada casa se sacaban crespillos,l longaniza, chorizo, vino, etc. Por la tarde y la noche había baile, y todo el mundo se disfrazaba con la intención de que no le conocieran. Los disfraces, al igual que en otros lugares, se realizaban con ropas viejas (faldas viejas largas, antiguas faldas teñidas en viola o rojo, uniformes, etc.), además se tapaban la cara y cambiaban la voz. De este modo se entraba en el juego de intentar descubrir la verdadera identidad, la excusa para comprobar, directamente con las manos, si la persona disfrazada era hombre o mujer. El Miércoles de Ceniza se alternaban actos religiosos y profanos. Por la mañana, se iba a misa para recibir la ceniza; cumplido este trámite, comenzaba la ronda. Las calles del pueblo se recorrían paseando con los músicos y el muñeco. Durante este pasacalles las mozas, principalmente, tiraban desde las ventanas ceniza a los rondadores. La ceniza, que se lanzaba con la mano, un papel o la paleta de recoger, a veces incluso contenía rescoldos aún calientes. Por este motivo lo hacían con las puertas de la casa cerradas, si podían, porque de otro modo los mozos subían a devolver la ceniza a las mozas. Hacia mediodía, se mataba al carnaval. El muñeco se colgaba en la fachada de la herrería, en la plaza de Lera Mayor, y ahí se le disparaba con escopetas. Por la noche se hacía baile y cena. También por la mañana los niños y niñas se encargaban de ir recorriendo las casas para recoger comida, fundamentalmente huevos, para hacer una merienda. En este recorrido los chavales iban acompañados de un adulto que, disfrazado de fraile, hacía sonar una campanilla delante de cada casa. Después cantaba una oración que decía: Quién como Dios / nadie como Dios / san Miguel Arcángel / oye la oración / de este pobre pueblo / que pide perdón. Tras ella se rezaba un padrenuestro y una avemaría.
Cuaresma La Cuaresma esta presidida por toda una serie de celebraciones religiosas, novenas, setenarios, etc. que culminaban con las propias de los días de la Semana Santa. Si bien la semana anterior se recibía la visita de frailes carmelitas, acompañados de algún cura, llegados de Jaca para predicar, confesar y comulgar a la gente.
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Era, además, tiempo de abstinencia, durante el cual, en muchos casos, no se probaban productos derivados del cerdo. Otros restringían esta vigilia únicamente a los viernes, que era lo habitual. Sin embargo, durante este periodo, había un día que se celebraba como festivo. El día de san José. Este día, aun siendo fiesta general, era celebrado de forma especial por los miembros pertenecientes a la cofradía del santo. Esta organización estaba formada por veinticuatro hombres, no entrando un nuevo miembro hasta que fallaba alguno de los existentes. El único motivo para abandonar la cofradía, habitualmente, era la muerte. En este caso tenía preferencia de entrada un hijo del fallecido o, en su defecto, un familiar cercano; solo si estos renunciaban a su derecho podía acceder otra persona. La finalidad de esta cofradía, como en otros lugares, era el socorro de las familias de los cofrades en caso de enfermedad, bien proporcionándoles alimento o leña, por ejemplo, bien ayudando 'e n los diversos trabajos del campo, bien yendo a buscar al médico o, en caso de fallecimiento, cavar la fosa y trasladar al difunto de su casa a la iglesia y posteriormente al cementerio (que en el caso de Acumuer está a unos quinientos metros del lugar por un pendiente y estrecho camino). Ese día, a las doce, se celebraba misa cantada. Después los cofrades se reunían en la llamada Casa del Pueblo para comer. Únicamente tenían acceso los veinticuatro cofrades. La comida era comunal pero cada uno se la llevaba de su casa, aunque en ella no podía faltar la ensalada con huevos duros. De segundo, en función de la economía de cada casa, se tomaba bacalao en salsa o incluso pescado, como pescadilla o merluza, y asado. De postre fruta o algún postre casero. Este es un claro ejemplo de la pervivencia de las comidas comunales como forma de reafirmación de pertenencia a un determinado grupo, hecho importante en este tipo de asociaciones en que era imprescindible que sus miembros se llevaran bien, más aún cara al exterior, al resto de la comunidad. La fiesta se alargaba durante toda la tarde, entre canto de jotas y albadas, y también se merendaba ahí. Después solían acudir las esposas de los cofrades y sus hijas, permitiéndose también la entrada a los mozos y mozas jóvenes, pero a nadie más; así se organizaba un baile en el que tocaban los músicos del pueblo que pertenecían a la cofradía. 2 Semana Santa
Las celebraciones propias de la Semana Santa comenzaban el Domingo de Ramos. Ese día, antes de la misa, se bendecían los ramos, con-
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feccionados en Acumuer con la llamada salcera salzamorrera, que tenía en esa época unas inflorescencias alargadas y de la cual no había muchos ejemplares en el pueblo. A los niños se los adornaban con galletas empapeladas, caramelos y naranjas. Después de la bendición se realizaba una pequeña procesión por dentro de la iglesia y por la parte exterior, una pequeña explanada con hierba que había sido el antiguo cementerio. Se aprovechaba también para bendecir los términos.3 Los ramos bendecidos se guardaban durante todo el año para la protección de la casa. El miércoles era el día en que se montaba la estructura del monumento que desde el día siguiente ocultaría el altar mayor. Aunque ha desaparecido prácticamente en su totalidad, sabemos que se trataba de una estructura compleja realizada con lienzos pintados que cubría toda la zona del altar mayor. Un gran arco enmarcaba otro menor que se situaba un poco más hacia el interior. Los lienzos representaban diversas escenas alegóricas y religiosas, pintadas dentro de la tradición popular presente en diversas zonas pirenaicas a partir, especialmente, de los siglos XVII Y XVIII. Evidentemente no podemos precisar la antigüedad de estos lienzos ni queremos decir que se puedan remontar a esas fechas. Junto a él hacían guardia toda la noche turnos de cuatro o seis personas vestidas de romanos, con trajes consistentes en casco de metal con penacho, camiseta y faldilla en tonos rojos y verdes, medias de estos colores y zapatillas atadas con cintas de colores. El atuendo se completaba con barba postiza en algunos casos y lanza o hacha. También durante toda la noche se hacían los correspondientes turnos de vela. En una capilla lateral, la del Rosario, se guardaban las formas que se habían sacado del sagrario. Hasta el altar se ponían unas escaleras de madera adornadas con geranios a los lados y todas las familias colocaban velas a las que ponían un lazo realizado con cintas de colores, de tela o papel, de tal modo que la propiedad de cada vela quedaba perfectamente determinada. Si alguna familia estaba de luto el lazo era de color negro. Los restos de las velas los recogían los propietarios y se los guardaban para conjurar a las tormentas el resto del año. El rezo del rosario, el jueves y el viernes santos, era precedido por el recorrido de la chavalería por las calles del pueblo, que, mientras hacían sonar carraclas y trapaletas, iban diciendo: Primer toque, al rosario, que no hay campanas. y lo mismo con el segundo y tercer toques. Esto se repetía con el resto de los oficios religiosos.
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Cuando terminaba el rezo del rosario en la iglesia, el cura hacía una señal consistente en dar tres taconazos en la tarima del suelo. A partir de ese momento los chavales hacían sonar de nuevo carraclas y trapaletas, al tiempo que golpeaban en el suelo con martillos de madera. Durante el periodo en que duraba el ruido, además, se apagaban las luces de la iglesia, quedando esta a oscuras. Cuando se daba de nuevo la luz se acababa el ruido. A esto le llamaban matar judíos. Esta tradición enraíza con los conjuros atávicos en que se golpea el suelo durante la desaparición en el infierno o muerte temporal de los dioses relacionados con la agricultura, de tal forma que así se propicia su pronta vuelta o resurrección. Por otra parte se conjura también al mal a las fuerzas malignas que han propiciado esa desaparición; al cristianizarse este rito son los judíos, los que matan a Jesús, la personificación de ese mal. Finalmente, se hace partícipe a la comunidad de lo terrible que puede ser la desaparición definitiva del ser protector, al sumergirlos en una oscuridad absoluta mientras se producen fuertes ruidos; de hecho, especialmente entre los niños más pequeños, se daban escenas de pánico y de lloros, y en muchos casos tenían que sacarlos sus padres de la iglesia. También eran los niños los encargados de convocar a maitines, realizando el típico recorrido por el pueblo tres veces, los correspondientes a cada toque previo de llamada a un oficio religioso. En este caso el sonsonete que los acompañaba decía: A maitines, a trompetas, que se revienten las macetas. Otra de las rimas que acompañaban el sonido de estos instrumentos de madera, carraclas y trapaletas, aunque no fuera exclusivo de estos días, decía: ¿Dónde está Dios? / En casa Bescós. / ¿Dónde está Cristo? / En casa Benito. / ¿Dónde está el diablo? / En casa Pardo. / A cogerlo y a matarlo. Cancioncilla esta muy extendida por toda la geografía altoaragonesa, incluida la capital, cambiando, eso sí, las diversas casas, adaptándolas a las existentes en cada lugar. Era también costumbre que durante el jueves, después de los oficios, y el viernes se rezaran las estaciones. Es decir, que se hiciera un viacrucis, con la particularidad de que tras los rezos correspondientes a cada estación había que salir de la iglesia para volver a entrar cuando se fuera a rezar la siguiente. El rezo habitual de los padrenuestros y avemarías, del credo y de la salve, terminaba, en lugar de con el habitual gloria, con la jaculatoria: Viva Jesús Sacramentado / para siempre bendito y alabado. El Viernes Santo al oscurecer se realizaba un viacrucis por las calles de la localidad. La primera y última estación se rezaban dentro de la iglesia, el resto por el pueblo. Cada uno de los cuadros que representaban las
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diversas estaciones se colocaban bien colgados de la pared o bien en pequeños altares en el exterior de diversas casas, todos los años las mismas. El recorrido entre las estaciones se realizaba cantando diversas canciones piadosas. Al llegar a cada una de ellas se repetía la salmodia: Perdón, indulgencia, / perdón y clemencia, / perdón y piedad. Dicho esto se ponía todo el mundo de rodillas y se rezaba un padrenuestro y un avemaría. Una vez terminado el rezo y antes de seguir hacia la siguiente estación, todo el mundo besaba el suelo. En el acto de besar el suelo reconocemos de nuevo una especie de rito propiciatorio de la vida similar al de golpear el suelo, al tiempo que nos recuerda una forma de culto a la madre tierra. También el día de Viernes Santo se realizaban dos tareas que salen del ámbito de lo estrictamente religioso. Por un lado se plantaban los geranios porque se pensaba que así crecían mejor. Por otro se aireaba la ropa antigua que se guardaba en los arcones: sayas, faldas de estameña, mantones de manila y lana, etc. en la creencia de que haciéndolo este día la ropa no se apolillaba. El Sábado Santo, a las diez de la mañana, se producía la resurrección del Señor. El anuncio se hacía con un bandeo de campanas. Por último, queremos llamar la atención sobre el hecho de la importancia que cobran los niños y niñas en todo este tipo de celebraciones, de su especial protagonismo en todo lo que tiene que ver con hacer ruido, incluidas las llamadas a los diversos actos religiosos. Parece como si se les eligiera como símbolo de la nueva vida y del futuro, de la continuidad de la comunidad en unos ritos de llamada a la vida, del despertar de la tierra y de fin de la oscuridad invernal y que, por lo tanto, persiguen la pervivencia del grupo.
Domingo de Pascua El Domingo de Pascua, o Pascua Florida, era un día de fiesta especial. La jornada comenzaba con el rezo del rosario de la Aurora a las seis de la mañana. Al mediodía se celebraba misa cantada a las doce. Por la tarde y por la noche se hacía baile. Durante la misa, puesto que durante los días anteriores se había retirado de las diversas pilas el agua bendita, se bendecía agua de nuevo. Esta se utilizaría tanto para la iglesia como para la ceremonia que se producía al terminar la misa, consistente en el recorrido del cura por todas las casas del pueblo bendiciéndolas y echándoles agua bendita. A esto se le llamaba sacar la
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Cuaresma y representaba el fin oficial de la misma y de toda la Semana Santa. Además la gente cogía agua bendita para llevársela a casa y esparcirla por establos y cuadras o echarla sobre los animales, para que estas partes de la casa quedaran también protegidas contra males y enfermedades. Este día, a la salida de la iglesia, se repartía torta, también para celebrar el fin de la abstinencia, en una suerte de comida comunal ritual. Además era el día de la colocación de las enramadas en aquellas casas en que había mozas solteras. La noche del sábado al domingo se colocaban en las canaleras de las casas ramas de abeto adornadas con naranjas, mandarinas, caramelos, etc. Una rama por cada una de las chicas solteras que vivían en la casa, desde que estas cumplían 14 ó 15 años (se llamaba mozas de entrante a las chicas a las que por primera vez se ponía una enramada), hasta que se casaban o, si llegaban solteras a cierta edad, renunciaban a que se les pusiera una enramada. Siendo lo habitual ramas de abeto, abundantes en la zona, se cuenta que un año los mozos bajaron hasta Arascués, situado a unos 60 kilómetros de Acumuer por la actual carretera, a coger ramas de almendro en flor. Este tipo de enramadas es habitual en todo el Pirineo, entroncando con los ritos ancestrales de culto al árbol y a la naturaleza. Como hemos dicho, por la tarde, a partir de las cinco, se realizaba el baile en la plaza del pueblo. Mientras el baile comenzaba, los mozos iban por las distintas casas en que se habían colocado enramadas a recoger una docena de huevos por moza, que después se utilizarían para tomar en colación, al acabar el baile a las dos o las tres de la mañana, bien duros, en tortilla de patata o revueltos con tomate. La Cruz de mayo Terminada la Semana Santa no hay celebraciones significativas hasta el día tres de mayo, día de la Santa Cruz, en que, como en tantos otros lugares, se hacía una misa y posteriormente se realizaba la bendición de términos. El cura bendecía hacia el puerto (norte), la Languanga (oeste), el Arrasul (sur) y la Cercosa (este). Esta celebración continúa la tradición de culto al árbol. La cruz es el árbol más sagrado para los cristianos, un árbol que, aunque ha servido de elemento de muerte, se convierte asimismo en instrumento generador de la vida eterna y máximo símbolo de protección. Quizás por este motivo se
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realiza en este día la bendición de los términos, que supone la protección de las cosechas, ya cercanas la recolección. La fiesta del Corpus
La última fiesta a la que nos vamos a referir es la del Corpus. En ella además de la celebración propiamente religiosa, había otros actos de carácter profano. Por la mañana delante de cada casa, en el suelo, se ponían ramas de hierbabuena, toronjana, menta, lirios, malvas y sauco, todas ellas florecidas. Asimismo, en la plaza y dentro de la iglesia se colocaban grandes ramas de trimboleta (álamo temblón); además, el suelo del pasillo central de ésta se cubría con rosas y ramas verdes. Todos estos adornos servían para dar lucidez a la procesión que se realizaba. Pero, era también el día en que se plantaba en la plaza el mayo. Una trimboleta con el tronco pelado a la que se le había dejado la copa con las ramas verdes, y a la cual intentaban subir los mozos como forma de competición y de demostrar su fuerza y destreza. Esta es, de todas las fiestas que hemos visto, la que más enlaza con el culto directo a la naturaleza, a la vegetación y al árbol, reproduciendo ritos comunes a muchos otros lugares aunque se den en fechas distintas. Observamos cómo la exhibición de Jesús como forma sacramentada, triunfador, que se muestra como sol y luz al aparecer dentro de la custodia, coincide con la mayor muestra de esplendor de la naturaleza, a través de la ornamentación de todo el pueblo con flores y ramas verdes de árbol.
Conclusiones
Este breve recorrido por las fiestas del pueblo de Acumuer que tienen como eje central la Cuaresma y la Semana Santa ha querido mostrar, simplemente, cómo se vivían en un lugar relativamente aislado las tradiciones festivas . Unas tradiciones festivas que tienen muchos puntos en común con otros lugares del Pirineo. Marcadas por el ciclo y las referencias religiosas todas ellas, desde la primera a la última mantienen unas características comunes, son fiestas que se relacionan con la vida y la muerte en un sentido amplio. Son fiestas de protección y de regeneración. Son fiestas de primavera aunque temporalmente superen el periodo propio de la misma, al menos en su inicio. Son fiestas,
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además, en que hay una importante pervivencia de signos paganos de regeneración de la tierra, de llamada otra vez a la fecundidad. Fiestas, en fin, ligadas al ciclo productivo en momentos en que los productos agrícolas, una vez sembrados, deben seguir su curso de crecimiento, casi sin la posibilidad de intervención directa de la mano del hombre, dependiendo de las condiciones naturales, más aún en zonas, como la de Acumuer, de clima duro. Motivos vegetales y golpes en el suelo aparecen juntos o por separado en todas las manifestaciones que hemos analizado, desde las primeras llamadas a despertar, con el toque de campanas el día de santa Águeda, día en el que todavía es invierno cerrado, hasta la celebración del Corpus, los primeros días de junio, en que ya predomina y se celebra el triunfo de la vida con la presencia de flores y de ramas verdes de árbol. La finalidad última es, sin duda, potenciar la pervivencia de la comunidad y de cada casa en particular. Por eso no solo hay celebraciones que se encaminan a la consecución de estos objetivos, sino que en algunas de ellas se generan elementos protectores para contingencias puntuales o para todo el año. Las velas bendecidas en la Candelera o que han estado junto al monumento en la Semana Santa protegen de las tormentas, lo mismo que las ramas de salcera bendecidas el Domingo de Ramos. Evidentemente no son estos los únicos ritos ni elementos protectores utilizados; otros se sitúan en otras fechas, ligadas también a distintas fases de la actividad agrícola. En casi todos ellos encontramos pervivencias ancestrales, pero también casi todos ellos están cristianizados y su poder se asimila no al elemento o rito antiguo sino a la intercesión de Jesucristo, la Virgen o los santos.
, Este dulce típico de estas fechas se realizaba únicamente friendo una masa de leche, huevos, anis y harina. En algunos casos llevaba un relleno de manzana cocida. 2 En Acumuer hubo un conjunto de músicos, famosos en la zona, compuesto por Emilio Susín (padre e hijo), Fernando Lalaguna y Félix Ramón. De ellos solo pertenecían a la cofradía de san José Emilio Susín, el padre, y Fernando Lalaguna. 3 La bendición de términos se realizaba este día y también el día de la Cruz de mayo, como veremos más adelante. También se reproducía este rito el día de san Antonio, pero esta vez desde la ermita de la Virgen del Pueyo; en esta fecha la bendición se dirigía hacia los pueblos que acudían a la ermita, no solo hacia Acumuer sino también hacia Isín y el valle de la Garcipollera.
De lo ínfimo a lo infinito: palabras, mundos e identidad
C HAIME M AR CUELLO SERV6s
Los dioses no revelaron desde un comienzo todas las cosas a los mortales, sino que estos, COII el tiempo, descubren lo mejor. ]enófanes, frag . 18.
Conocí a mosén Rafel Andolz fugazmente. La primera ocasión, siendo yo un mozé, vino a casa a conversar con mi padre. Mosén Rafel andaba buscando palabras p ara su diccionario. Alguien le había dicho que tenía que hablar con Ángel Marcuello. De esta forma, su trabajo como etnolingüista le trajo a Samianigo. Para entonces su archivo era ya importante. Estaba embarcado en la recopilación de más palabras para su Diccionario de Aragonés. De aquel encuentro se llevó algunas sugerencias y el intento de mi padre de enviarle las listas de vocablos que fuéramos transcribiendo. Y para mí supuso un aldabonazo. Me descubrió un universo nuevo, lleno de diferencias. Entonces, por primera vez, fui consciente del peso de las palabras. Tienen historia y destilan historias. La lengua de casa y de la calle iba más allá de la ortografía y la gramática de la escuela. Incluso mi padre -a la sazón maestro- pasó a ser el contrapunto al sistema -en el que estábamos y del que nos alimentábamos. De hecho, fue la mejor fuente de formación en ese hablar censurado, estigmatizado y no existente propio del entorno en el que me crié. Él mismo sabía por experiencia propia lo que significaba. Este ensayo quiere tomar como punto de partida esa vivencia personal para teorizar después -breve y sucintamente- a propósito de asuntos como la identidad, el sentido, el lenguaje, los imaginarios sociales y la memoria colectiva. De algo tan minúsculo e ínfimo como una palabra, resca-
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PALABRAS, MUNDOS E IDENTIDAD
tada del hablar popular, se descubre la dimensión potencialmente infinita de la vida cotidiana como trama de relaciones sociales donde cuajan el mundo de lo posible con la identidad de quienes lo hacen disponible.
Un descubrimiento Quizá ahora decir que las palabras construyen mundos es algo tan obvio como repetido. La reflexión de las ciencias sociales ha hecho que hoy no se cuestione la relación entre orden del mundo y lenguaje. Pero ha tenido que pasar el siglo XX para que este enunciado haya adquirido el rango de relevancia teórica que merecía. Otra cosa es que se pueda desentrañar al completo esa trama de relaciones y efectos entrelazados entre ambas esferas. Reconocer con Heidegger que «el lenguaje es la casa del ser», ha sido un acto entre la poesía y la teoría más densa. Y construir un corpus lexicográfico del aragonés ha abierto precisamente un encuentro con una forma de nombrar el mundo pendiente de status político y demográfico. Es decir, la acumulación de palabras va más allá de la filología desde el momento que consolida unas referencias del mundo que son claramente divergentes con las estructuras sociales dominantes. Pero más acentuado, si cabe, cuando hace referencia a una sociedad que está en claro proceso de desaparición. El juggernaut de la Modernidad! ha traído las aceleraciones de la industrialización. Como consecuencia, los procesos asociados de «destrucción creativa» generados por capitalismo, como bien señaló Schumpeter,2 han ido dejando de lado -cuando no arrasado- el solar donde las palabras recogidas por mosén Rafel se asentaban. Ellogos,3 como verbum y razón del mundo, siempre pasa por y es el filtro de la realidad social en la que cada humano nos humanizamos. Descubrir ese algoritmo social provoca una toma de consciencia que obliga a revisar cómo se lee el mundo. Pero antes de seguir ahondando en este aspecto, quizá, es mejor recuperar el origen de este texto. En este caso, cuando Rafel Andolz se marchó -tras conversar en el salón-, dejó en nuestra familia una estela de aire fresco. Mi padre nos contó con pasión el trabajo que estaba haciendo aquel señor, hasta entonces, desconocido. Su presencia en casa trajo la oportunidad de tomar en cuenta el modo con el que estábamos leyendo la realidad. La vida cotidiana apare-
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ció cargada de una diversidad que permitía expresar sentimientos y nombrar cosas del mundo con consciencia de sentido e identidad. Fue ese mismo día cuando mi padre nos relató a mía chírmana y a mí mismo su experiencia al aprender a escribir. La conversación con mosén Andolz le trajo a la memoria recuerdos que permanecían a la espera. En su biografía particular -tercer hijo, seis hermanos, una familia pobre, última en el escalón social de Anzánigo- el tránsito de la sumisión obligada por la ignorancia a la autonomía que permite el conocimiento supuso una posibilidad de movilidad social y una auténtica emancipación. Un paso fundamental. Mis abuelos paternos fueron analfabetos hasta que su hijo les enseñó las primeras letras. Pero antes -y esto es lo que nos contó- en la escuela del pueblo pasó verdaderos apuros para encajar el hablar cotidiano con las letras del abecedario. Esas letras y sus sonidos no servían para decir algo tan normal como buxo, xordíga o xartícar. Su maestro - adalid de sus estudios futuros- entendía la dificultad, pero no podía explicar la paradoja. Dicho deprisa, ni la equis, ni la ese, ni la che españolas sirven para resolver la fonética de la equis aragonesa. Un buxo es un buxo y no un / bucso /, un / buso / o un / bucho/ . Fue bastantes años después cuando encontró la solución al problema. Los estudios de filología hispánica serían la senda por la cual averiguar los entresijos de la fonética, en general, y de la infancia, en particular. Mosén Andolz, por su parte, facilitó una vía para reflexionar sobre la lengua aragonesa y para, a su manera, completar el universo de lo existente. Seguía la estela de gentes como Borau o como Pardo Asso,< que en su momento habían intentado recopilar las voces del hablar popular de este país. Para muchos, para la mayoría de las gentes de los pueblos aquellos trabajos pasaron inadvertidos. Ni la información llegaba ni tampoco contaba demasiado. La conciencia sobre el propio modo de hablar ni existía, ni servía, ni se barruntaba. La lengua vernácula era legal y eruditamente inexistente. O a lo peor, en más de una ocasión, causa de escarnio y mofa por parte de quienes eran capaces de «hablar bien ». Sin embargo, los trabajos de Andolz han tenido una clara repercusión en el entorno. El momento ha sido mucho más propicio que la época de Pardo Asso. El sustrato social era distinto. La sociedad de postguerra -considerando como referencia las coordenadas lingüísticas y político-económicasse dividía en dos conjuntos disjuntos e insistentemente separados entre sí.
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Los listos, que además saben hablar, tienen poder, tienen perricas y, si no las tienen, se parecen a los que poseen las claves para controlar el orden social. Los tontos, que charran fiero, que no saben, que han nacido parar servir, que tienen que aprender que son controlados como títeres por los caciques u oligarcas de turno. Así las cosas, ¿quién iba a querer hablar mal? Nadie, nadie quiere pasar por tonto. O en su caso, como decía Heráclito (frag. 95), «la ignorancia es mejor disimularla», con lo cual se abría un repliegue hacia la privacidad. Las palabras pasaron a estar censuradas ... ¡A los niños se les habla bien! Con los de fuera que no se note. Solo en los momentos de verdadera relajación y confianza las defensas se dejaban a un lado. El descubrimiento que aportaba el trabajo de Rafel Andolz era una puerta abierta para des-encubrir la realidad y sacar d'a fosquera la conciencia. Era también un estímulo a imitar y un referente de identidad. Paralelo a la emergencia del proceso sociopolítico de la Transición, a la emergencia de las autonomías, en definitiva, una tiempo de cambio social surgiendo desde las profundidades de la sociedad.
Las listas de palabras Después de la estancia de Andolz en casa, nos quedaba por delante la tarea de hacer listas de palabras. Había que apuntarlas. Fue en una libreta pequeña, medio reciclada. Porque estaba casi sin usar, pero estrenada. Antes de nada lo primero era hacer oído. Después preguntar. Anotar. Y, por último, pasar a limpio la lista en folios mecanografiados. Estuvimos entretenidos una larga temporada. No solo eran las palabras de casa y de los familiares. A todo conocido al que sentíamos con parabros del país le interrogábamos ... ¡Cuántas conversaciones! ¡Si se hubieran grabado! La señora CesáreaS de Ordovés, con quien pasé muchas tardes charrín-charrán arredol d'o fogaril. Una mina d'adebinetas, de romanzes, de miles de pequeñas historias. El señor Pablo, su marido. Os míos lolos. Mis tíos, amigos de mis padres ... las propias expresiones que usábamos entre los compañeros, en la calle y en juegos. Las palabras cotidianas pasaron a ser un enigma. ¿Cuántas de las que decíamos estaban en el diccionario? ¿Cuántas no aparecían ni siquiera con
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aquello de «arag. » como acotación? ¿Qué pasaba con nuestras propias formas de hablar? ¿Por qué no nos entendían los maestros Jaranos cuándo pedíamos el tajador o amenazábamos con encorrer, o tantas y tantas expresiones? ¿Por qué molestaba a los propios decir «eso es aragonés»? ¿Por qué mi amigo Miguel, ya en el Instituto, se resistía a creer que indo no era un gerundio español? ¿Por qué nos burlábamos de ixe, porque usaba constantemente iste/a/o, ixe/a/o? Las preguntas se fueron amontonando a medida que indagaba en aquello de la lengua. Fue más o menos por entonces cuando, además, comenzaron unos cursos d' aragonés que iniciaron en las aulas del IPEA (Instituto Pirenaico de Estudios Agrarios) -desaparecido tras una efímera existencia- que no eran otra cosas que los salones de la parroquia de Santiago. Las clases nos explicaban con formas raras, cuasiesotéricas -propias de los filólogos-las estructuras de lo obvio. Aquello que utilizábamos respondía a unas reglas gramaticales, etc. Para algunos esa nueva «normalización» era un invento. Otros lo criticaban porque no tenía sentido -¡después de tanto que nos han dicho que hablamos mal, ahora vas a ponerte a aprender!-. La mayoría pasaba de todo. ¿Qué beneficio se puede encontrar con estos rollos? .. Mi padre, desde la sombra de casa, nos animó siempre a que no reblar en aprender más y en tener argumentos para poder defender el valor de las palabras que, curiosamente, no estaban en los diccionarios. ¿Cómo es posible que un vocablo utilizado por «todos» no esté registrado adecuadamente? ¿A quién interesa que el 'habla' esté correctamente registrada? ¿Qué consecuencias tiene esa afición registradora? Son preguntas que nos remiten a la relación entre orden, ciencia, interés y control social. Las lenguas, como los estados, como la ciencia y la verdad, son invenciones. Inventos humanos que operan y modelan la realidad en la que nos humanizamos. Mirando hacia atrás -ahora que han pasado algo más de veinte años-, es evidente que hemos asistido a un proceso radical de transformación social donde no se sabía ni se tenía control de las claves profundas de lo que se estaba dejando en el camino. La revolución industrial fagocitaba lentamente la sociedad tradicional. El mundo cultural donde las palabras que buscábamos tenían su sitio iba siendo sustituido por otro diferente.
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En el caso de Samianigo se daba la expresión de las antinomias y aporías de ese cambio social. Por un lado, se solapaban las pautas sociales innovadoras alIado de los restos de las más tradicionales. Por otro, se ponían a la par pasado, presente y futuro ... y predominaba una atmósfera cargada de temor. El miedo a la guerra estaba muy fresco. A o mio 1010 Elías le escuché montones de batallitas. Que si carabineros, que si los rojos, que si el puente o Ruso, que si maquis, que si el hambre, los fusilamientos ... Todo expresado en un aragonés variopinto y diglósico. A la vez, las consecuencias de una España «una, grande y libre» incidían de lleno en el uso de la lengua vernácula. Las idiosincrasias podían servir para el folklore vistoso de sellos y actos patrios. No más. Las diferencias, los particularismos recordaban que el derecho a disentir estaba censurado. Hacer listas de palabras de una lengua «científica» y legalmente inexistente era como una muestra más de las paradojas anteriores. Aquellas listas de palabras se quedaban en la mitad del esbarre. Entre lo que estaba dejando de ser y 10 que podía permanecer. La realidad de los pueblos y a suya chen iba convirtiéndose en montones de paredes espaldadas, fuentes perdidas, gente emigrada ... un mundo sustituido, borrado, dilapidado, huído ... En la mayor parte de los casos, fue la única forma de salir de la miseria. La ruta elegida para nada fue la mejor. Las palabras que íbamos registrando no sabíamos sí se convertían en piezas de museo -para que con el tiempo las disfrutara quien quisiese- o eran los papeles previos al acta de defunción. Una sensación extraña: ahora que hay diccionario, ¿para qué lo queremos?
Logos y cosmos El orden social imperante había impuesto un modo de interpretar la realidad. Lo cual no es nada extraño, ni raro. Basta con recordar a BERGER y LUCKMANN (1995, 57): «el lenguaje se me presenta como una facticidad externa a mí mismo y su efecto sobre mí es coercitivo. El lenguaje me obliga a adaptarme a sus pautas. No puedo emplear las reglas sintácticas del alemán cuando hablo inglés; no puedo usar palabras inventadas por mi hijo de tres años si quiero comunicarme con los que no son de mi familia; debo tomar en cuenta las normas aceptadas en el habla correcta para di-
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versas ocasiones, aun cuando preferiría usar las mías 'incorrectas', de uso particular» . Lo anormal, por su desmesura, era el mecanismo intolerante e imperativo dictatorial. Porque, por lo demás, toda sociedad o grupo humano se convierte en un sistema cerrado de posibilidades de interpretación de la realidad. Y considerando lo que dicen B ERGER y LUCKMANN (1995, 124 ... ), los universos simbólicos6 son a la vez fuentes de legitimación y mecanismos de control social. Nos presentan las posibilidades y los límites. Acotan la realidad. Marcan el lenguaje y cierran las fronteras de lo imposible, inadecuado ... , de lo pertinente y permitido, por supuesto. Esto venía acompañado de un proceso de institucionalización y de repetición de hábitos sociales extendido desde las estructuras verticales del estado. Los procesos de disonancia social pasaban sumarísimamente a ser ubicados en el territorio de la herejía social. Por tanto, procedía a ser aplicada las terapias necesarias o, si no se conseguía devolver al redil de la ortodoxia, se procedía a la aniquilación sin paliativos. Así las cosas, la idea dominante de España venía construida desde Viriato, pasando por don Pelayo, los Reyes Católicos y la última Cruzada. En esa trayectoria no podía entenderse una lengua distinta al castellano. A esa que la Real Academia Española, cuida, limpia y da esplendor. En esa atmósfera simbólica, el sistema educativo favorecía, mejor dicho, tenía la tarea de someter la diversidad secular en un modelo único. Primaba el vector homogeneización. El paradigma de lo perverso eran los reinos de Taifas -territorios de moros e infieles-o La unicidad del ser y su univocidad eran consecuencia directa del caudillismo imperante. Algunos, si hubieran tenido poder suficiente, querrían haber vuelto a la lengua del Sacro Imperio. Los trabajos de Andolz recuperando y registrando esa parte del cosmos recluida e invisible contravenían las tendencias. Sucedió en un tiempo bisagra -mitad de la década de los setenta-o A la vez, tenían lugar el proceso de recuperación7 y los últimos pasos del fin de la sociedad tradicional. Era también muestra de un proceso más amplio de innovación social que había sido precedido por una larga travesía marcada por la sangrienta guerra civil, colofón a un enfrentamiento contra la Modernidad y sus efectos modernizantes. Es decir, España pasó por entonces de la exaltación de la diferencia -recuérdese el sonsonete del Spain is different!- a la bús-
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queda de la homologación con los países occidentales. Era un proceso múltiple y complejo que tenía repercusiones tanto en la dimensión interna como externa, en lo micro y en lo macrosocial. Así, mientras que en la dimensión internacional la idea de España se quería reconstruir,s reconquistando prestigios y venciendo exclusiones anteriores, en la dimensión interna, la muerte de Franco y la insospechada Transición dieron paso a una novedosa democracia lanzada a replicar el modelo occidental imperante, conviviendo con procesos de combustión de hábitos y límites simbólicos de décadas anteriores. El orden de cosas iba a ser sustituido progresiva y aceleradamente. Las estructuras tradicionales premodernas dejaban paso a la Modernidad y, con ella, a la industrialización junto con sus efectos asociados. La idea de España y la imagen de ella por parte de los españoles había entrado en un hondo proceso de mutación. De fondo, latía una corriente de transformaciones silenciosas. Unos cambios como plantea PÉREZ DÍAz (1996, 455) desde las bases sociales: sujetos sociales amas de casa jóvenes labradores curas arquitectos alcaldes
revoluciones incorporación a la sociedad de consumo permisividad moral y sexual mecanización del mundo rural y las tareas agrícolas renovación litúrgica y pastoral transformación urbanistica de las ciudades modernización y especulación con los terrenos Elaboración propia, a partir de
P ÉREZ
OfAZ (1996)
A los que se tenía que sumar, en el caos del aragonés, la coexistencia de dos fenómenos. Uno, la dilución de identidades en un amasijo homogeneizador. Otro, la recreación de las señas identitarias con la exaltación e intento de recuperación al estilo romántico de lo casi perdido. El cosmos de nuestra infancia se quedaba superado. Los valles de la Montaña dejaban de ser islas. Las listas de palabras comenzaban a ser una llamada a recuperar el cosmos. Tenían algo de generadoras de espacios de identidad. Como siempre, la palabra juega su doble rol. Por un lado es un asunto ligado a la explicación de las cosas que pasan -cosmológico, fenomenológico, ontológico ... -. Por otro, es creadora de sentido y realidad -cosmogónico, fenoménico, óntico .. .
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Los sujetos sociales -protagonistas del uso cotidiano de la lenguacomenzaban a percibirse ante un mundo distinto más abierto, con posibilidades diversas, con escenarios nuevos que retomaban la historia pasada para hacerla lugar de sentido. En esto, la explosión etnológica se consolidaba. El repliegue hacia la privacidad pasaba a ser algo innecesario e incluso trasnochado. Más bien al contrario, en algunos actores sociales surgía la necesidad de conquistar las señas de identidad para no ser arrollados por las nuevas inercias modernizantes. Las revoluciones silenciosas sustituían protagonistas de la escena social. Dicho de otro modo, aquellas listas de palabras, el diccionario, la gramática, los cursos, el proceso de normalización, la proliferación de literatura ... eran reflejo de esa potencia socializadora y sociogénica del lenguaje9 como asunto social. El aragonés ya no era una sorpresa, ni un descubrimiento.
Identidad, sentido y lenguaje A medida que el elenco de palabras registradas crecía también aumentaba la noción de diferencia. Por tanto de identidad. Esta siempre tiene como eje la distinción y el extrañamiento -suele ser más fácil decir qué es lo que uno no es que lo que es-o Esas palabras que antes decíamos, que no sabíamos sí se convertían en piezas de museo o eran los papeles previos al acta de defunción, llevaban en lo personal a insistir en la diferencia. En esta línea, las experiencias más interesantes surgían siempre de la mano de los especialistas en las cuestiones filológicas. Nunca olvidaré un acalorado debate con la profesora de literatura y lengua española del instituto. Fue un pulso interesante. Para entonces, personalmente tenía claro que el aragonés es un dialecto del latín y que tiene en sí mismo una riqueza y una entidad propia suficientes como para ser tratados con dignidad académica. La profesora -ex alumna de Carreter y otros ilustres aragoneses- nos pretendía explicar que aquellos modismos locales eran restos de una variante dialectal del castellano. Aquello se convirtió en un toma-y-daca en el que solo el apoyo paterno desde la tramoya permitía aportar datos que contraargumentaban las tesis del libro de texto y de la docente. Terminé leyendo trozos de los Orígenes del español y recurriendo a los párrafos donde se recuerda que las primeras muestras del castellano
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tienen mucho de lo que Menéndez Pidalllama «navarro-aragonés». Y concluyó la polémica con que «en el examen pondré lo que usted mande, pero eso no cambiará las cosas». Recogimos unas cuantas hojas que mi padre quedó encargado de enviar. Sé que volvieron a verse. Pero no estuve preocupado de seguir con ahínco. Una lástima. La de cosas que podría haber aprendido. En fin, las cosas solo se ven a posteriori. A toro pasado es fácil decidir. No obstante, la toma de conciencia a propósito de ese hablar local y familiar fue una cuestión importante. Permitió también pasar a la reflexión sobre la identidad. E incluso, la profesora anterior, supo colocar sus atinadas banderillas con unas buenas llamadas de atención. De hecho, si no hubiera sido por ella creo que no me hubiera preocupado por seguir insistiendo. Dijo: «Mucho hablar de Aragón y del aragonés, pero no hacéis nada».lO Una parte de la identidad personal se estaba afirmando frente a un interlocutor que era muestra de lo que no se quería ser. O mejor dicho, las referencias que proponía espoleaban a insistir en una dirección distinta. Se trataba entonces, no de buscar románticamente palabras y apuntarlas, sino de pasar a elaborar una reflexión que permitiese decir: «esto tiene sentido». y todo hecho a trompicones adolescentes, carentes de cimientos sólidos, saturados de intuiciones, repleto de un atrevimiento y una fanfarronería directamente proporcionales a la mucha ignorancia. Esto aconteciendo como asunto individual en un contexto de cambio colectivo. La llegada de la modernidad y de los procesos sociales asociados acentuaba, por otra parte, la necesidad de buscar asideros para no perder el solar de las referencias anteriores. No se puede sustituir el mundo de esta mañana de un simple carpetazo. Perdón, se puede. Pero sus efectos sociales generan tensión, sensación de pérdida e incertidumbre ... Algo de eso vivían -están viviendo- las generaciones mayores. La destrucción creativa que nombrábamos al comienzo sigue siendo el procedimiento dinamizador. Solo un ejemplo, frente al insistente credo montañés que aconseja «vivir de no gastan>, ahora es mejor tirar objetos antes que éstos se apoderen del espacio vital. Hoy los códigos socialmente compartidos con los que interpretar la vida cotidiana se han transmutado, pero insistiendo en la «multiversidad» de dimensiones. Se solapan las viejas palabras, rescatadas en canciones, en cursos, en intentos de revivir ... Con la anglosajonización homogeneizante
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del proceso globalizador de los capitales ... Si cabe, nuestro mundo de referencias se ha hecho mucho más complejo.
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Imaginario social y memoria colectiva El legado de Rafel Andolz va más allá de lo que aquí ha servido para ensayar una reflexión a modo de admiración y homenaje. Su tarea como escritor, antropólogo, etnógrafo, historiador, filólogo .. . ha permitido consolidar una porción minúscula a la vez que inconmesurable de la sociedad aragonesa. GADAMER dice (1996, 468): «Lo que llega a nosotros por el camino de la tradición lingüística no es lo que ha quedado sino algo que se transmite, que se nos dice a nosotros, bien bajo la forma del relato directo, en la que tienen su vida el mito, la leyenda, los usos y costumbres, bien bajo la forma de la tradición escrita, cuyos signos están destinados inmediatamente para cualquier lector que esté en condiciones de leerlos». Mosén Andolz supo trabajar en el territorio difuso de la tradición oral para establecer los pilares de algo mayor: una tradición escrita. Ha pasado a ser, por tanto, artífice destacado de la consolidación -siempre efímera e inestable- de la memoria colectiva. Ha sido, sobre todo, eslabón privilegiado de la transmisión del solar cultural de la sociedad altoaragonesa. Esto supone un paso crucial si consideramos la historia de esta sociedad aragonesa. Podemos afirmarlo a partir de lo que señala GADAMER (1996, 469): <<la tradición escrita no es solo una porción de un mundo pasado sino que está siempre por encima de éste en la medida en que se ha elevado a la esfera del sentido que ella misma enuncia. Se trata de la idealidad de la palabra, que eleva a todo lo lingüístico por encima de la determinación finita y efímera que conviene a los demás restos de lo que ha sido. Pues el portador de la tradición no es ya talo cual manuscrito que es un trozo del entonces, sino la continuidad de la memoria. A través de ella la tradición se convierte en una porción del propio mundo, y lo que ella nos comunica puede acceder por sí mismo al lenguaje». El trabajo personal pasa a ser una propiedad colectiva. No se expropia ni se plagia, se recrea y se apropia por quienes se sienten invitados a participar de las mismas coordenadas de referencia.
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El reto sembrado con la obra de Andolz es seguir haciendo de registradores de la vida cotidiana. Es una quehacer a medio camino entre la recuperación, la reconstrucción y la esperanza. No es arqueología. Es un intento de dar vida y eternidad a los acontecimientos que configuran el imaginario social de una comunidad humana, la nuestra. El horizonte que queda por delante es tan inalcanzable como movible. ¿Tiene sentido seguir con la tarea de mantener una lengua como el aragonés en un mundo como éste? Esa es una pregunta impertinente que solo se responde desde la práctica. El sentido se construye, no está dado. Se ha de modelar con las hebras de la urdimbre de significados socialmente disponibles. Pero, ante todo, es una apuesta: ¿a quién le gusta un mundo sin colores? Rafel Andolz puso a nuestra disposición un arco iris.
Bibliografía BERGER, P.; LUCKMANN, T. (1995), La construcción social de la realidad, Amorrortu-Ed., Buenos Aires. EGGERS LAN, c.; JULIÁ, V. (1994), Los Filósofos presocráticos, Ed. Gredos, Madrid. GADAMER, H . G. (1996), Verdad y Método, Ed. Sígueme, Salamanca. GAvfN, J.; MARCUELLO, Ch. (2000); «Tres pilares de un país», en Mosén. Historias de curas del Pirineo Aragonés, Ed. Pirineum, Jaca. GIDDENS, A. (1993), Consecuencias de la Modernidad, Ed. Alianza, Madrid. HEIDEGGER, M. (1992), El ser y el tiempo, Ed. Planeta-Agostini, Barcelona. MARCUELLO, Ch. (1995), «Mosén José Pardo Asso. Un aragonés para la memoria», en Rolde, Revista de Estudios Aragoneses, 74 (octubre-noviembre 1995), pp. 42-49 PÉREZ DfAZ, V. (1996), «España, rumbo a Europa», en CEBEIRO, J. (1996), Memoria de la Transición. Del asesinato de Carrero a la integración en Europa, Ed. El País, Madrid, pp. 453-455.
1 Siguiendo a GIDDENS (1993, 58), «la vida en el mundo moderno se asemeja más a estar subido al carro de Juggernaut que a bordo de un automóvil cuidadosamente controlado y bien conducido»_Y sigue diciendo en una nota del propio Giddens, a pie de página: «el 'carro de Jugernaut o Jagannath', se refiere a un mito hindú en el cual la imagen del dios bramánico Krichna solía ser sacada en procesión colocada sobre un carro cuyas ruedas aplastaban a los fieles que de esta manera se sacrificaban a la divinidad»_
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Hacemos referencia a su ya clásico texto Capitalismo, Socialismo y democracia (1942). Dice HElDDEGGER (1992, 42): «El concepto de lagos es en Platón y Aristóteles equívoco, y de tal suerte, que las significaciones son contrarias y no están ligadas positivamente por una significación fundamental. Pero en realidad, solo parece ser así y en tanto que la exégesis no logra apresar adecuadamente la significación fundamental y su contenido primario. Si decimos que la significación fundamental de lagos es 'habla', esta traducción literal únicamente tendrá pleno valor después de determinar lo que quiera decir 'habla'. La historia ulterior de la significación de la palabra lagos, y ante todo las múltiples y arbitrarias exégesis de la filosofía posterior, encubren constantemente la significación propia del habla, que es bastante patente. Lagos se ' traduce', es decir, se interpreta, como razón, juicio, concepto, definición, razón de ser o fundamento, proposición». • La vida y obra de mosén José Pardo Asso tiene mucho de interesante y todavía por investigar. Algunos detalles sobre ambas facetas se pueden leer en trabajos anteriores: uno en la revista Rolde (MARCUELLO, 1996); otro recién editado (GAvfN & MARCUELLO, 2000). 5 Había sido amiga de la abuela Ramona. Ambas fueron compañeras de juego en Latre ... El lugar donde mi bisabuelo le propinó una buena tunda el día que a su hija, mi abuela, se le ocurrió ir a la escuela. Ella quería aprender. Pero, como nos contaba mi padre, no pudo, mi bisabuelo le dijo: -¿Tú a qué vas a la escuela? No necesitas ni leer ni escribir. ¿O es que no piensas trabajar?- . No conocí a mi abuela Ramona, pero algo de ella se traslucía en la señora Cesárea, de su misma generación. 6 "los universos simbólicos constituyen el cuarto nivel de legitimación. Son cuerpos de tradición teórica que integran zonas de significado diferentes y abarcan el orden institucional en una totalidad simbólica» (BERGER y LUCKMANN, 1995, 124). 7 Se pierde el mundo cotidiano y comienzan a aparecer los museos etnológicos. La vivencia barruntaba que los viejos cacharros de siempre estaban a punto de ingresar en el terreno de la historia. 8 Fue un proceso que llegaba a su cenit. Fue un ejercicio de voluntad colectiva liderado por una generación de políticos criados en el régimen, pero con los ojos más allá de esos orígenes. En el esfuerzo, se preveían grandes beneficios, porque si se conseguían los objetivos propuestos se pasaría a formar parte del club de los países del primer mundo. Se superaba la singularidad política. Se superaba la renuncia y autocensura de décadas anteriores. Se superaba para romper con una tradición que ni el propio régimen franquista podía seguir soportando. ' En este sentido conviene recordar la tesis de BERGER y LUCKMANN (1995, 58): «Debido a su capacidad de transcender el aquí y ahora, el lenguaje tiende puentes entre diferentes zonas dentro de la realidad de la vida cotidiana y las integra en un todo significativo. Las transcendencias tienen dimensiones espaciales, temporales y sociales. Por medio del lenguaje puedo trascender el espacio que separa mi zona de manipulación de la del otro; puedo sincronizar mi secuencia de tiempo biográfico con la suya, y dialogar con él sobre individuos y colectividades con los que de momento no estamos en interacción' cara a cara'. Como resultado de estas trascendencias, el lenguaje es capaz de 'hacer presente' una diversidad de objetos que se hallan ausentes -espacial, temporal y socialmente- del ' aquí y ahora'». 10 A raíz de aquella interpelación me incorporé a trabajar en Amigos de Serrablo. Desde entonces sigo. Tenía mucha razón al recordar que no es suficiente con el bla, bla, bla ... 2
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EUGENIO MONESMA
Estamos en pleno corazón del Pirineo, en San Juan d e Plan, u n pequeño pueblo situado en el valle de Chistau. Por u no d e los caminos, Santiago se dirige al campo con el par de mulas donde va a empezar su jornada. Al llegar a la parcela prepara el arado o aladro para labrarla, pues la quiere sembrar con centeno marzal. Este centeno, en el Pirineo, recibe el nombre de marzal porque se siembra en los meses de marzo o abril. Este año, debido a las intensas lluvias primaverales, se ha tenido que retrasar la labor hasta el mes de mayo. En los meses anteriores Santiago ya hizo las labores previas de romper la tierra, mantornar y extender el fiemo. Por su baja rentabilidad y por el esfuerzo humano que requiere, este tipo de cultivo artesanal apenas se practica ya en el valle de Chistau. En este caso, algunos vecinos han decidido sembrar una parcela para obtener la paja que necesitarán en la restauración de los tejados de algunas bordas. Con unas ramas de boj o bucho, cada siete pasos, Alfredo marca las puercas, que son los espacios calculados para echar la simiente de forma regular por todo el terreno labrado. En los campos donde no hay ramas cercanas, las puercas se marcan con montones de tierra. De la cosecha del año anterior se reservó una parte de la simiente para esta campaña. Alfredo hace la siembra a voleo. Siguiendo las marcas de las puercas recorre el campo, y con tres o cuatro golpes de la mano lanza la simiente hasta dejar toda la superficie sembrad a uniformemente. Pero el grano del centeno, que es un exquisito manjar para los pájaros, ha quedado encima de la tierra y hay que cubrirlo para que no se lo coman. Santiago vuelve a pasar el arado, pero esta vez cruzando los nuevos caballones sobre los anteriores, para que la mayor parte de la simiente quede oculta bajo la tierra. Detrás del arado, Alfredo pasa el destorrocador, que sirve para romper los bolos que han quedado en el campo y dejar suave y esponjosa la tierra. Para intentar disuadir a los pájaros de sus intenciones, al
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final de las labores, hay que colocar el espantapájaros o espantal/o en medio del campo. Ya está sembrada esta pequeña parcela de San Juan de Plan. A partir de ahora, el óptimo desarrollo de la planta dependerá de una climatología favorable en los meses de verano. Pero las intensas lluvias estivales de este año 1997 están perjudicando el buen desarrollo del centeno, que se ve mermado por una abundancia de hierbas que le quitan fuerza en su crecimiento. Por fin, a finales de agosto el centeno ya se ha secado y está dispuesto para su recolección. Con la zoqueta en su mano izquierda, durante la siega los segadores se protegerán de los peligrosos cortes con la hoz. Manojo a manojo, los segadores cortan el centeno por su base y lo van díejando tras de sí. Las mujeres, que en esta faena reciben el nombre de ligadoras, van detrás amontonando y atando los manojos para formar las garbas. En el trabajo de la siega colaboran todos los miembros de la familia, ya que hay que aprovechar un día apacible para recoger el fruto del trabajo en el menor tiempo posible. Hay que segar rápido para evitar que las nefastas pedregadas acaben con el poco grano que ha salido. Y es que este año, la campaña ha sido muy mala. La intensidad de las lluvias y la buena calidad de la tierra han favorecido el crecimiento de las hierbas entre el centeno, que han restado fuerza y calidad a las espigas y al grano. Las ligadoras atan las garbas con la paja del propio centeno y las van dejando extendidas por el campo. Pero de vez en cuando les dan la vuelta para que pierdan humedad con el calor del sol. El campo ya está segado y el espantapájaros que protegió la simiente del acecho de los pájaros se ha quedado solo. La técnica que tienen en el valle de Chistau para dejar que el centeno se seque hasta que se pueda desprender el grano, es formando modolons. Con cuatro garbas atadas entre sí, Joaquín prepara el cabal/é, que es la base de sustento. Cada modo Ión está formado por 31 garbas, apiladas con sus cabezas hacia arriba y tapadas para que los pájaros no se coman el grano. Cuando ya tiene apiladas 28 garbas, Joaquín dobla tres más por la mitad para hacer las cape l/eras que cubrirán el modo Ión, impidiendo que entre el agua en los días de lluvia. Santiago y su amigo van apilando en forma de modolons todas las garbas que se han hecho durante la siega. Es un trabajo lento pero necesario para conseguir que el grano se seque y no se estropee a causa de la humedad. Acompañados por el inseparable espantal/o los mo-
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dolons van a permanecer en el campo, recibiendo los rayos de sol que secarán el grano. Pero, además de abrigar los modolons contra la lluvia y los pájaros, Joaquín ata las capelleras para proteger el centeno de otro enemigo que acecha: el viento. Transcurridas una o dos semanas, cuando el centeno ya se ha secado por la acción de los rayos del sol, los vecinos eligen un día apacible para mallarlo. En una explanada cercana preparan la era a golpe de dallo . Estos hombres de San Juan plantan las malladeras, unas son de tablas con dos patas y otra de piedra. La de piedra es la mejor pero más incómoda a la hora de desplazarla. Las abentaderas son unas grandes sábanas que servirán para recoger el grano que caiga al mallar. Una vez preparada la era, comienza el trabajo de mallar el centeno. Uno de los malladors se encarga de llevar los modolons hasta la era, cargándolos sobre su espalda en una sola pieza. Cuando el modolón llega a la era, se acaba el pequeño descanso que los malladors se permiten, desde que han terminado de mallar el anterior hasta que llega el siguiente. El trabajo de mallar consiste en batir las cabezas de las garbas contra las malladeras para que se suelte el grano, y repasarlas después golpeándolas con un palo llamado tranquete. La paja más rota y corta que se suelta de las garbas al mallar se llama borra y de vez en cuando, la señora Nieves, que ayuda a los malladors, se encarga de retirarla con el rasclo. A medida que van sacando el grano, los malladors colocan las primeras garbas desgranadas en la cuerda, hasta formar una barrera que impide que el grano salga fuera del espacio preparado. Cuando los malladors acaban un modo Ión y esperan el siguiente hacen un pequeño descanso y, si se ha hecho sed, se echan un buen trago de vino. La señora Nieves aprovecha este descanso para mallar la borra que va quedando en el suelo. Un hombre para traer los modolons, la señora Nieves para repartir las garbas y tres malladors para desprender el grano de las espigas han avanzado tanto en su trabajo que los modolons se están terminando. En San Juan de Plan existe la costumbre de celebrar con un pequeño ritual el último modolón que queda por mallar. Este se indica con un ramo de cardos o de otras plantas de los alrededores y se festeja con un buen trago de vino. La señora Nieves abre el último modolón y reparte las garbas entre los malladors para acabar la faena. El mallau del centeno ha terminado por este año. Mientras la señora Nieves amontona la borra con el rasclo, los
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Simiente de centeno marzal preparada para la siembra.
La siembra se hace a voleo, lanzando las simientes sobre la tierra.
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DespuĂŠs de la siembra, Alfredo pasa la tabla de pinchos.
La presencia del espantallo evita que los pĂĄjaros se coman la simiente.
A finales de agosto, el centeno queda dispuesto para la siega.
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La siega se hace a mano, con la zoqueta y lafalz (hoz).
La mejor forma de guardar el centeno es en forma de modolons.
Durante el mallau uno de los hombres transporta los modolons sobre la cabeza.
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El malla u consiste en golpear la mies contra unas tablas o unas piedras, para separar el grano.
Al terminar el malla u, el grano se separa de la paja y de la borra.
El aventado del grano corre a cargo de las mujeres.
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El mĂŠtodo de almacenar la paja hasta que se vaya a usar es en forma de nieda.
Las bordas son unos grandes edificios dispersos por los valles pirenaicos.
Para su restauraciĂłn se utiliza la paja de centeno.
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Las presueras de fresno sirven para presionar los fajos de paja contra el tejado.
La orientación de los fajos de paja de la capellera está en sentido contrario al resto del tejado.
La paja de centeno para hacer los cabezals debía estar humedecida.
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Con habilidad, estas mujeres van trenzando la paja de centeno.
Al terminar el cabezal, Cecilia lo repasa con la
El destino de estos cabezals serรก ornamental.
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hombres desmontan las malladeras y recogen la era. Antes de echar al montón las garbas que hay en la paradera, los malladors les dan una última batida para que caigan los granos que han saltado al mallar y han quedado entre la paja. En estos pueblos de la montaña, donde el esfuerzo para obtener un puñado de grano no se puede valorar, se aprovecha todo. La borra que ha quedado en el suelo se recoge en unos faixos para guardarla con la paja y darla como alimento a las caballerías. Una vez que han recogido las sábanas, estos hombres de San Juan barren la era para amontonar el grano. Ahora habrá que esperar a que haga un poco de aire para aventarlo y separarlo de la paja. El abentau corre a cargo de las mujeres. Con el capazo, Nieves llena el tempán que Josefina utiliza para dejar caer la mezcla de grano y suciedad. Mientras el aire se lleva el polvo y la paja, el grano cae por su peso en la sábana de aventar. Cuando todo el grano ha quedado en un montón, J0se fina lo pasa por la criba para separar las impurezas y espigas defectuosas. Con esta última operación el grano de centeno queda limpio de polvo y paja. La mala cosecha de este año ha dado poca producción. Nieves y Josefina recogen el grano en una talega para guardarlo como simiente para el próximo año. Una vez recogido el grano, solo queda almacenar la paja. Alfredo y Mariano hacen un agujero en el que clavarán el madero que va a servir de eje para montar una nieda. La nieda es la forma más práctica que tienen en San Juan de Plan para conservar la paja hasta que se tenga que utilizar, bien sea en la restauración de tejados, en la elaboración de cabezales para los calderos o en otros usos. Una vez que Alfredo y Mariano han colocado la rama seca en el suelo, echan otra capa de ramilla y hojarasca verde para hacer la base de la paja. Sobre las ramas colocan la borra y después, ordenadamente, las garbas apiladas en torno al madero central. Este trabajo es mejor hacerlo en las primeras horas de la mañana pues la paja está más húmeda y correosa y se puede anudar mejor. Mariano sigue apilando la paja, y para ello, combina capas de garbas atadas, con algunas sin atar, y con otras que coloca con la cabeza para afuera para compensar el volumen de la nieda. Después de apilar todas las garbas, con una tabla dan un repaso a las pajas que sobresalen y Mariano se dispone a coronar la nieda con el garbé. La terminación de la nieda se hace colocando unas losas de piedra encima de la paja para que el aire no la levante.
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La paja de centeno ya ha sido amontonada. Los productos resultantes del trabajo de estas gentes han quedado almacenados hasta que se vayan a necesitar. Por una parte el grano, escaso por la mala cosecha, servirá como simiente para la próxima campaña; por otra, la paja que entre otros usos se utilizará para restaurar el tejado de una borda. Las bordas son unos grandes edificios dispersos por los valles pirenaicos que sirven para guardar el ganado y para almacenar la hierba. Hasta hace muy pocas décadas estos edificios se cubrían con la paja del centeno que se cultivaba en el propio valle, pues éste tiene gran capacidad para aislar su interior de las bajas temperaturas exteriores. El problema principal era que, cada ocho o diez años, había que reparar algunas zonas en las que la paja se había estropeado. La primavera ya ha llegado al valle de Chistau y aprovechando el buen tiempo Ramón Vila ha decidido reparar la capellera del tejado de su borda, uno de los pocos que todavía quedan en el valle construidos con esta materia prima. José es el experto en este trabajo y con la ayuda de Santiago se ocupará de restaurar la capellera, que es la parte de la cumbrera de la borda, cuya paja se ha deteriorado por el paso del tiempo. El trabajo es muy incómodo pues lo deben realizar sobre una escalera colgada de la estructura de la borda. Alfredo y Ramón preparan en el prado los verdugos de sarga o de sarieto, que cortaron hace unos días aprovechando que la luna estaba en mengua para que fueran más resistentes. El día anterior los tuvieron a remojo y hoy pueden trabajarlos aprovechando su flexibilidad. Además de la paja de centeno y los verdugos de sarieto, hacen falta también unos largos palos de fresno llamados presueras, que sirven para sujetar los fajos de paja. A medida que Santiago avanza en el proceso, cuelga la escalera atándola en unos agujeros que lleva la estructura del tejado. La técnica de reparar la capellera de un tejado es sencilla pero hay que tener mucho cuidado en no dejar huecos por los que pase el agua, y a la vez, que los fajos de paja de centeno queden bien sujetos para que no los arrastre el viento. Las presueras de fresno sirven para presionar los fajos de paja contra el tejado. José engancha dos presueras paralelas debajo del último garber que ha atado a la estructura y bajo ellas va colocando ordenadamente los fajos de paja de centeno. A cada cierta distancia y para tapar los verdugos que atan las presueras, José coloca un garber que es un fajo de paja más recio atado con verdugos. Para atar las presueras a la estructura del tejado se necesitan unos verdugos bien afilados que pasen entre la paja.
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Al mediodía un alto en el trabajo para echar un bocado y reponer fuerzas. Pero poco tiempo, pues conviene terminar el trabajo en una sola jornada para evitar el riesgo de las posibles lluvias primaverales. La orientación de los fajos de paja de la capel/era está en sentido contrario al resto del tejado, es decir, con el talón o parte más gruesa hacia arriba y la parte más fina superpuesta sobre la techumbre, para verter sobre ella el agua. Sin embargo, en la construcción de las vertientes del tejado, los fajos se superponen por hiladas unos sobre otros, de abajo hacia arriba, pero con la parte más gruesa hacia abajo. Mientras uno trabaja por la cara sur de la borda, el otro ha empezado la vertiente norte de la capel/era. A medida que la restauración avanza Santiago ajusta con la pala las terminaciones de los fajos colocados. A pesar del riesgo de incendio que tienen los tejados de paja, los hombres del valle de Chistau han utilizado esta materia prima por dos razones fundamentales: primero porque era un producto secundario del cultivo del centeno que tenían a su disposición y cuya técnica de trabajo conocían muy bien y, segundo, por su capacidad para mantener una temperatura interior estable a pesar de las variaciones que se producen en estos valles entre las diferentes estaciones. La capel/era está terminada. La jornada de trabajo llega a su fin y Santiago repasa las puntas con la pala para dejar igualada la cumbrera. En el valle de Chistau apenas quedan bordas con tejados de paja de centeno. Los pocos que han resistido están casi hundgidos. Este tejado se podría considerar hoy como el último vestigio de una técnica tradicional casi extinguida. Otro de los usos que se daba a la paja de centeno era la confección de los cabezals, unos aros que se utilizaban como base de los calderos cuando se sacaban del fuego, evitando así que el suelo o la cadiera se ensuciaran con hollín. Estos cabezals los trenzaban las mujeres mientras cuidaban las vacas en la montaña. Subían la paja de centeno en la caballería y mientras pastaba el ganado se entretenían en tejerla con sus manos. Algunas vecinas de San Juan de Plan se han reunido en el patio de una de las casas para transformar unos fajos de paja en cabezals. Cualquier día soleado de invierno era bueno para hacer los cabezals con la paja de centeno que se había guardado en el granero de la casa o en la nieda. Pero antes de trabajarla había que humedecerla para que tuviera flexibilidad. Los cabezals se hacían solo con la paja de centeno que era más
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larga y flexible que la de otros cereales. Para ello, las mujeres trenzaban hábilmente la paja humedecida con sus manos, dándole la forma circular. Una vez que está hecho el aro al tamaño deseado, se van haciendo uno a uno los picos retorciendo la paja. Terminado el cabezal hay que repasarlo o esquilarlo con la navaja para dejar igualada la paja. Hoy estos útiles han cambiado su uso práctico por el ornamental. En San Juan de Plan todavía quedan mujeres que conocen la técnica de trenzar la paja. Para estos aprovechamientos complementarios lo difícil es conseguir la materia prima con la suficiente calidad, longitud y flexibilidad. Y es que, en estos últimos años, el cultivo del centeno en estos valles pirenaicos se ha convertido en un recuerdo.
El misterio de las piedretas ~.
BIZÉN D'O
Río MARTfNEZ
Rafael Andolz, a través de los 231 artículos de la serie titulada «Cuando hablan las piedras», que publicó en el Folletón del Altoaragón entre 1986 y 1992, nos presentó la realidad de la piedra en el Altoaragón. Semana tras semana, nos fue introduciendo en ese mundo pétreo que tanto nos cautivaba a todos, hablándonos de las grandes piedras en su más puro estado o de las piedras trabajadas formando un conjunto. A ello y a que sabemos que en el fondo él hubiera continuado su trabajo con las de pequeñas dimensiones, pero no por esto menos importantes, se debe nuestra admiración y recuerdo con estas breves notas. Ante todo la piedra es siempre la misma, subsiste. La piedra impresionó vivamente la imaginación del hombre primitivo, quien le atribuyó fuerzas y virtudes mágicas. Por esto las adoró y este culto se extendió por toda la tierra y, todavía hoy, persiste en muchas culturas y pueblos por su íntima dependencia con el culto a la tierra. La piedra es el símbolo de la firmeza y de la cohesión de la tierra misma. La Iglesia católica desde sus concilios fulmina con severas censuras este culto, anatema sit veneratoribus lapidum, pero el hombre aragonés sigue dándoles culto en una reacción primigenia.
Lengua de rayo Mucho antes de haberse formado las comunidades neolíticas, el hombre prehistórico ya había divinizado el sílex y su uso en lo que hoy conocemos como Altoaragón estuvo generalizado. Prueba de ello es la cantidad de ejemplares de hachas de sílex que aparecen continuamente en la provincia. Es Jacquetta Hawkes la que nos dice que las culturas de hachas de sílex son las raíces de los pueblos de lengua indoeuropea.
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Lenguas de rayo.
En el Altoaragón el hacha de sílex recibe el nombre de lengua de rayo, que se relaciona con la voz céltica mera-garan, con la que era denominada por esta cultura y cuyo significado o traducción sería 'piedra de trueno'. Estas piedras reciben culto hasta nuestros días y existe una leyenda, que suelen explicar las gentes sencillas cuando las encuentran por el campo y los montes. «Se trata de la punta del rayo, que al caer sobre la tierra la perfora, penetrando siete estadios, permanece en su interior otros siete estadios y aflora después a la superficie». ¿Pero qué es un estadio? -preguntamos-; todos coinciden en sus respuestas, desde el pastor que la lleva en su zurrón al agricultor que la guarda en casa: es una medida de longitud y de tiempo. Y efectivamente es así, de tiempo porque es una fase o periodo, pero también de longitud, pues equivale a 125 pasos geométricos.
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La piedra imán Se dice que el primero que descubrió la propiedad de esta piedra en atraer el hierro, acero, arena, aceite y otras muchas cosas fue Aristóteles. Por medio de la virtud de esta piedra se conocieron las horas que eran del día, gracias a los relojes de madera y de marfil que procedentes de Flandes e Italia llegaron a nuestro país. Existe la creencia de que, además de separar la arena blanca de la negra, tiene la virtud de cerrar las llagas y quitar los dolores. Conocemos algunos puntos de la geografía alto aragonesa que reciben el nombre de San Lázaro, topónimo que nos habla de antiguos lazaretos de enfermos, pero también nos descubre puntos donde la piedra en la cual estuvieron asentados alcanza grandes niveles de magnetismo. Piedras del Cinca redondeadas y que muestran oxidación férrica han sido recogidas y guardadas como bolos d'imán, para curar las jaquecas.
La piedra behozar o betzoar Esta piedra muy codiciada tiene virtudes, o se le atribuyen, muy admirables, porque es contra todo veneno y ponzoñas la mejor profilaxis si se toma por la boca hecha polvo. Igualmente se tiene constancia de que la persona que la porte se ve libre de melancolías y enfermedades de tipo nervioso. Esta piedra reprimía las calenturas, quitaba cuartanas y tercianas, defendía de la lepra, sarna y comezón, aunque fueran enfermedades viejas. Así mismo, curaba viruelas, sarampión y empeines. Usada en los partos, facilitaba estos y la expulsión de la placenta entera, limpiaba los riñones de arenas, hacía expeler los gusanos y lombrices y sanaba de las mordeduras de las vívoras, sierpes, animales rabiosos y ponzoñosos. En las heridas de las flechas envenenadas, así como en los lamparones abiertos, se echaban polvos de esta piedra, que quitaban la ponzoña. La gran importancia que tuvo nos la atestigua un documento fechado el 7 de junio de 1392 por medio d el cual el rey Jaime 1 solicita una de estas piedras para entregarla al duque de Berry, su hermano, y en junio de 1398 le envía una a su hija doña Juana, condesa de Foix, claro está que el mismo rey había regalado ya con anterioridad una betzoar o peladilla a su primo el rey Darminio en el año 1383, a la vez que le advertía de sus grandes poderes.
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Betzoar.
La piedra del águila Se denomina piedra del águila porque la suele llevar esta ave a su nido durante el periodo de cría. Su color es como de corteza de castaña y dentro de dicha piedra hay otra, la cual suena, pues, al menearla. Por esto la han llamado en el Altoaragón piedra preñada y se ha utilizado para ayudar en el parto a la mujer, atándosela al muslo por la parte interior. Su valor resultaba incalculable, ya que constituía el remedio más eficaz contra las opilaciones femeninas. Pero era muy costoso conseguirla, por el difícil acceso al nido del águila y porque en él permanecen las crías mientras son pollos y, por lógica, la madre defendía su pollada atacando al intruso. Los polvos obtenidos de la piedreta de su interior, bebidos con agua, deCÍan que quitaban todos los dolores de costado y sanaban cuartanas y tercianas; mezclados con vino, eran el único antídoto contra el mal de madre.
La piedra de golondrina Se dice que en la cabeza de las golondrinas se hallan dos piedretas muy pequeñas, una blanca y otra colorada, cuyas virtudes son muy numerosas. Destacaremos solo las de creencia más generalizada.
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Dicen que con la blanca se mitiga la fatiga o cansera y, si se pone en la boca, desaparece la sed y pueden pasarse varios días sin beber. Usada como amuleto, al cuello, evita cualquier flujo de sangre; algunas mujeres le atribuían más poder para el parto que a la piedra del águila, como también evitaba en los hombres el mal de gota, incluso la calentura. Curioso es que generalmente se atribuyó todo poder a la piedra blanca, mientras a la roja solamente se le asignaba un carácter profiláctico de prevención de enfermedades muy comunes, y solo si era usada como amuleto, al cuello. Por otra parte la golondrina está considerada como ave sagrada, ya que la creencia popular les atribuye que revoloteaban en torno a Jesús y le arrancaban las espinas de su cabeza, considerando por lo tanto que es pecado matarlas.
Las piedras sagradas
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Existen numerosísimas piedras distribuidas por todo el orbe a las cuales se rinde culto o veneración por su relación con los santos. Juntándolas todas casi podría construirse una catedral, pero como muestra reseñaremos las que guardó el castillo-abadía de Montearagón, inventariadas por el padre Roque Faci, quien en su descripción nos dice: «En el año de 1088 fueron trasladadas las santas reliquias a este santuario, habiendo estado por muchos años en el término de Peralta de la Sal, en una montaña, que tiene la antigua ermita de Santa Justa, y de allí, traídas al fortísimo castillo de Alquézar e18 de abril, y después, ellO del mismo mes y año al Jesús Nazareno de Montearagón. Y creo que ya en estos días tenía esta santa casa Canónigos Reglares, y su Abad, traídos de la Reformación ... ». De la larga lista de reliquias que nos relaciona, destacaremos las piedras del pesebre donde fue puesto el Niño Jesús, las de las sepulturas de Nuestra Señora y de san Lázaro, san Andrés, santa Lucía, santa Dorotea, san Nicolás, san Fabián y san Sebastián, san Sabino, san Galesterico, san Faulesio, san Clemente, san Cristóbal, san Germano, san Albino, san Saturnino y san Cipriano. Una importantísima reliquia igualmente relacionada era la tierra del sepulcro del Señor, que junto a las anteriores y otras más se guardaron celosamente en este castillo-abadía.
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La piedra de aceite
Sabemos que el uso del aceite en el culto por griegos y romanos estaba ya bastante arraigado, pero también existen alusiones a él en el Antiguo Testamento. En la Iglesia católica, además de usarse para los sacramentos del bautismo, la confirmación, la ordenación y la extremaunción, el aceite es símbolo de la Gracia Divina. La conjunción del aceite con la piedra es total, ya que es el único material no permeable capaz de contenerlo sin que merme su volumen, a la vez que, conservado el aceite en esas circulares piedras que todos hemos visto en las viviendas rurales de Aragón, no llegaba a ranciarse, como ocurría en las ten ajas, anunque estas fueran vidriadas, o en las posteriores zafras de hojalata, donde no podía estar más de un año. La historia y la tradición oral nos hablan de unas piedras consideradas como sagradas por manar aceite, que además tenía la virtud o propiedad de curar enfermedades. Sabemos que el rey Felipe II, estando enfermo durante las Cortes de Monzón el año 1585, curó de su enfermedad bebiendo aceite de un vaso de piedra que, hallado por un pastor, se conservaba en el monasterio de San Salvador en Torrente de Cinca. Este recipiente era sacado en procesiones para las sequías y en las romerías y las gentes tomaban un poco de su aceite, que siempre manaba, ya que curaba las enfermedades y sobre todo los reumas. En Anzánigo y próxima a la ermita de Nuestra Señora de Izarbe, existió una piedra llamada fuente por manar milagrosamente de ella un aceite al que se atribuían poderes curativos. Cesó de manar, según los relatos, porque un ermitaño vendió algunas libras de este aceite. De igual forma existió en la ermita de Nuestra Señora de los Dolores en Monflorite una piedra que manaba aceite, hasta que tomó de él una mora para hacer un hechizo, con lo que desapareció de la piedra el aceite para siempre.
Las piedras horadadas
Estas piedras tuvieron durante la prerromanización especial significado al considerarlas como morada del tótem, habitación del espíritu de
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Piedra horadada.
algún difunto, como también puntos de efectos fecundantes por ser receptáculo o cavidad generatriz. En Luzás, sobre un agujero abierto en la roca de San Benito o San Bendito, los fieles con enfermedades nerviosas o dolor de cabeza solían introducir esta demandando la curación. Por otra parte, este tipo de oquedades deben ser respetadas. Un ejemplo lo tenemos en Gistaín o Chistén, donde existe un agujero abierto en la roca Sobre la Pila, que es la morada de «os crabons royos», y las personas que allí van, al decir de las gentes, quedan encantadas. Las piedras horadadas que se encuentran en los lechos de los ríos cuando se secan han servido para que, colgadas con un vencejo en el punto álgido de las parideras, las ovejas que en ellas pernoctan no se vuelvan modorras. Del poder de estas piedras sabemos que los monjes de Santa María de Linares, en Benabarre, tenían tres de ellas que prestaban para curar al ganado.
Las piedras chupaderas
Existe igualmente la creencia, muy extendida en el Altoaragón, de que las piedretas cogidas en un lugar o día determinado no solo tienen efec-
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tos apotropaicos, desviando las influencias maléficas sino que igualmente constituyen medicamentos naturales de gran efecto curativo. Así, el día 24 de junio subían las gentes a la ermita de Santo Domingo, en el término de Longás, donde en lo alto de la sierra el alguacil rompía un pedazo de peña que, fragmentado, se repartía entre los asistentes. Dicho fragmento pétreo servía para -chupándolo- curar reumas, fiebres y otras enfermedades. El desquiciante dolor de muelas que siempre ha afligido a las gentes, sobre todo cuando no había sacamuelas en la localidad y se tenía que esperar la llegada de uno ambulante o bien preparar el desplazamiento a otra población, era mitigado con unas piedretas que se chupaban y se guardaban para la próxima vez. Curioso es que únicamente tenían estas propiedades las procedentes de cuevas y esto solo puede tener una explicación, por más heterodoxa que parezca, y es la expresión pura de la unión del hombre con la naturaleza, la unión con las entrañas de la tierra creadora y engendradora. Por ello, los dolores de muelas desaparecían chupando piedras de la cueva de Santa Marina de Navaín en Boltaña, de la de San Visorio en San Vicente de Labuerda, de la de Santo Domingo en Longás o de la cueva existente en las proximidades de la ermita de Santa María Magdalena, en Pintano. Chupando una piedra de Santa Marina de Navaín han calmado los dolores de úlcera de estómago y gastritis muchas generaciones de altoaragoneses.
Los bolos Por su forma esférica simbolizan la perfección de la piedra, ya que existe en ellos la conjunción epi céntrica de todos sus poderes. Quizá los más famosos sean los bolos del Guarga, que en número impar eran usados y se les atribuían múltiples curaciones, tanto en personas como en animales. Por ello, en todas las casas de la zona era fácil encontrar en las despensas o repostes estos bolos que pasaban incluso de generación en generación, pues, cuanto más viejos y usados, se creía que eran mayores sus poderes curativos -por lo menos, así decían las güelas. Los bolos del Gállego igualmente eran usados para aliviar enfermedades. Puestos a hervir en agua y en número de siete, curaban los dolores de
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muelas en Senegüé; también los dolores de reuma en Oliván; aumentando su número a nueve. Asimismo, en Riglos, Marracos y Biscarrués -y si la población donde se usaban estaba apartada de la orilla del río-- debía aumentarse el número a nueve; igualmente lo recogimos en Aquilué o en Piedramorrera. Como vacuna o triaca se hervían nueve bolos del AurÍn en Acumuer y sus vapores evitaban los enfriamientos y catarros. Siete piedras o bolos del río Bellos, hervidos, servían en Puyarruego y Belsierre para curar la marina, y en igual concepto eran usados en Laspuña. Bolos para sacar o sol d'a capeza o la insolación eran cogidos del río Subordán en Javierregay y del Sotón en Bolea y Esquedas. En número de cinco, dentro de un terrizo de loza con agua, se colocaban sobre la cabeza del insolado y se hacía girar el citado recipiente en sentido sinestrosum, giros a la izquierda hasta que se sacaba o sol. El sentido o poder curativo de estos bolos quizá debamos de buscarlo en los dos barrancos con agua salada que confluyen a estos ríos, uno procedente de Somanés al Aragón Subordán y el río salado de Gratal al Sotón.
La piedra talismán El uso de las piedras como talismán se remonta a la más lejana antigüedad, a la infancia del ente creado, cuando este empezó a perder el contacto con los dioses y su conciencia fue oscureciéndose en el Mundo Celeste, en tanto iba despertando en el Mundo Material. Entonces el instinto humano le hizo darse cuenta del tesoro que perdía, ya que se le escapaba el conocimiento de las fuerzas de la Naturaleza y quedaba privado del poder de servirse de ellas; no obstante, los que poseían aún la suficiente visión espiritual pudieron observar los objetos que, por su naturaleza, retenían aquello que escapaba a la percepción de la mayoría y procuraron servirse de los que poseen e irradian la potencialidad de aquellas fuerzas.
Las tres piedretas La relación de estas piedras comunes y corrientes con los poderes sobrenaturales quizá debamos de buscarla en la fe, en la base del princi-
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pio divino que se halla en todos los cultos. Así, en la simbología cristiana representan la Trinidad Todopoderosa e igualmente los tres días que, junto a tres piedras, roca, piedra lecho y piedra de cierre, pasó Jesucristo en la tumba. Contra el mal de ojo que se podía cernir sobre la casa, sus moradores o cabaña, por todo el Altoaragón se defendieron cogiendo tres piedretas de un camino o calle por donde acabara de pasar el viático; también por Sobrarbe y Ribagorza se tomaron de un puente que acabara de ser cruzado por un obispo. Después se hacían cocer en un puchero de barro para luego, por la noche, volcar este puchero con las piedras en la puerta o branquillera de la casa, dejándolo allí. Por el bajo Cinca, tres piedretas cogidas al salir de la iglesia el día de Jueves Santo después de los oficios adquirían gran poder y magnetismo, capaces de ahuyentar los rayos de las tormentas de verano al ser arrojadas por la ventana cuando estas se cernían.
Piedras de la cruz Por todo el Biello Sobrarbe se recogían el día de la Santa Cruz de mayo cinco piedretas, a ser posible negras, que se guardaban y eran usadas para exconjurar las tormentas, el rayo y la tempestad. Llegaban incluso a desplazarse desde lejanos pueblos a la villa de Aínsa por creer que las de allí, por la aparición milagrosa de la cruz a Garci Jiménez, tenían todavía más poderes; por ello, algunos pueblos de la Guarguera y el valle de Broto iban a recogerlas y las guardaban en una bolsita de lino colgadas detrás de la puerta. Conocemos algún caso de La Fueva, donde consideraban que era necesario coger tres de color blanco y dos negras, pues así tenían mucho más poder.
Cabezas de gato Se trata de unas esférulas de piedra, generalmente fósiles de erizos, que ya los druidas celtas llevaban colgadas a su cuello, puesto que se tenían como piedras sagradas y benéficas. Estas cabezas de gato son en ocasiones sílex redondos, llenos o huecos, ovoides o en forma de cabeza de este animal, de allí su nombre. Para mu-
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chos investigadores son los mausoleos de animales que vivían hace doscientos cincuenta siglos, en la época secundaria. Otros les dan el nombre de huevos de serpiente o Anguinum ovum. Lo cierto es que, recogidas por muchas generaciones de alto aragoneses, fueron utilizadas estas piedras para cocer las setas, en la creencia de que anulaban su posible veneno. Sobre la repisa de la chimenea, protegían la comida que en su fuego se guisara. Entre las ropas de las alacenas ahuyentaban toda clase de insectos y parásitos.
Piedras de riñón
No se trata de ningún cálculo de este órgano humano sino de unas piedras redondeadas (riñones de sílex) que han recibido un culto que ha sobrevivido en la Vieja Europa hasta una época muy reciente. En algunas regiones montañosas europeas, como la altoaragonesa, tenían los habitantes la costumbre de conservar en su casa estos riñones. Los lavaban algunos jueves por la noche, colocándolos a continuación delante del fuego (de aquí que muchas de estas piedras que hemos estudiado conserven restos de haber sido quemadas); los untaban con aceite de oliva y los ponían en un lugar de honor. Incluso en ocasiones los sumergían en las tinas y pipas de vino, pensando que era un medio seguro de procurarse salud y felicidad para todo el año, pero también como una invocación a la fertilidad y un intento de profilaxis por medio del magnetismo de estas piedras riñón. Todas estas piedras han sido siempre muy apreciadas por su valor apotropaico, apartando el mal de ojo y alejando a los demonios, pero también como difusoras de las fuerzas espirituales y magnéticas.
Naxer y medrar en un lugar de ro Semontano: Salas Altas
PAZ Ríos NASARRE'
A casa semontanesa ye l' alazet economico y sozial alredol de ra cuala chiraba ra bida cotidiana en o lugar. En ista casa, ro prenzipal ta amparar a superbibenzia yera ra fertilidá: que ra tierra continase dando cosechas, que ros animals no salisen aforros y que ros chóbens tenesen una ripa de zagals. Asinas, a fé en ritos de fertilidá teneba considerazión de berdá: todas as casas disponeban dun trucador de fierro, fito por bel artesano imitando ras formas de l' organo secsual masculino. Son trucadors faliformes, biello remero de ro culto a ra fertilidá en sociedaz agricolas. 2
Empreña dura
Si ra choben de casa u ra dueña yeran «asperando», ixo quereba dizir que ra continazión de ra casa prenzipiaba á estar asegurata, á ro menos, una chenerazión más. A faina prenzipal de ra familia consistiba en cudiar á ra mesacha de tot o que podese malmeter a libradura. Y astí amanezeban todas as sapienzias que alza ra cultura tradizional. En a matazía, no podeba tocar a sangre de ro tozino, ni fer tortetas, ni salar pemils. Tampoco no podeba fer ajazeite/ masar y debanar madexas u chobillos. Se credeba que ros mobimientos que feba ra madre al debanar se podeban reproduzir en a suya tripa y asinas o feto afogar-se al emoscar-se-le ro cordón por o cuello. Toz os conzietos que ra madre tenese (lamins y, más que más, zerezas u chordons) se precuraban atender, no por dar-le bizios y contemplar-la, sí por o temor a que si no se cumpliba ro suyo conzieto, de seguro que ra criatura amanezeba con una roncha en bel puesto de ro suyo cuerpo. Istas ronchas reproduzireban en chicote ra forma de ro conzieto. Á lo que ro feto se feba grande, ra familia entraba a romper-se ro tozuelo por enzertar o secso. En una soziedá prenzipalmén agraria, por ra-
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Trucador faliforme, modelo A. Salas Altas, 1982. Foto: R. Vidaller.
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zons economicas y tamién sozials, S' asperaban zagals. Si saliba zagala s'aconformaban, pero a l'amo no dejaba de benir-le por a capeza ixo de ... «si tiens zagalas, te se bendrán á pichar ta ra puerta».4 Barios metodos marcaban o bayo de ro secso: -Si ra tripa teneba forma punchuda, zagal, y si teneba forma plana, zagala. -Si ra empreñata en teneba d' agruras, zagal. -Otra mena de pronosticar o secso consistiba en penchar una alianza d'un filo y colocar-la á l'altura de ra tripa: si se mobeba d'atrás cara t' alante, zagala. Si s'esbandunguiaba d'un lau ta l'atro, zagal. -A de más confitanza, seguntes a creenzia femenina yera ra de ra paletilla de coniello. Una bez que l' abeban rosigato, l' amo de ra casa l' abentaba ta ra chera: si se sucarraba entera, zagal y si se cluchiba, zagala.5 Cuando faltaba ya poqued ta librar, caleba amparar-se en san Ramón, l'aduyante y proteutor d'istas causas. Se rezaba ra suya orazión y se teneba ra estampeta a mano. Mas de una s' alcordaba de ro romanze de «ros gozos de San Ramón»: Los gozos de San Ramón, venid, venid a escuchar lo que pasó en provincias con una recién casada. Era devota del santo, la cual María se llama, compraron una estampita. -Mira, tenemos la estampa de San Ramón y no tenemos famili a así es que no la quiero para nada. y le dice él: No seas mujer tontica, no seas mujer malvada, que lo que no ha pasado en tres años sucede en una semana. Ella no hizo caso, coge la estampa y la rasga. -¡ay, qué condenada, qué casa has hecho! Va y al final notó que se había quedau en estado, pero con una cosa mala, y di ce: -¡Oy, qu é mala me pongo!, ¡qué mala! -Pos ¿qué será, qué será? -le decía él. -¡Aquí en el pecho, me pegan grandes uñadas! - Ves, por haber hecho lo que no debías h aber hecho. y ros medicas se iban limpiándose las lagrimas, porque no podían aliviar el m al de María. Al final, a los nueve m eses dió a luz una cosa que sería muy mala, p orque el Santo no quiere que se vaya publicando. Y su marido le' n decía:
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Trucador faliforme, modelo C. Salas Altas, 1982. Foto: R. Vidaller.
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-Mira, que has hecho muy mal de romperla. El caso es que Devotas de San Ramón, no se os ocurra romper as estampas. Si no queréis a los santos los dejáis tranquilos y no les hacéis mofla.'
Si entraba á ir en dolors s' abisaba a ra comadre y ros ombres asperaban en a cozina. S' enzendeba una beleta bendezita o día de ra Candelera y á asperar. Si ra libradura beniba de malas trazas, as cape ra casa ofrexeba a ra ilesia un «exvoto» ta que s'endrechase tot. 8 En rematar de librar a comadre feba ro primer rito de proteuzión: ruxiar con augua bendita a ra criatura. A l' arreo ro padre esforiguiaba una foya en o corral ta enterrar as esparrias. Ista foya teneba que ser fonda, ya que si bel animalIas comeba, podeban pasar-le una ripa de mals a ro fillo u ra filla. 9 Á ras crías les forataban as arellas con un filo de seda, y a ros zagals les en colgaban de ro cuello. Una medalleta en a cotilla remataba ras fainas de proteuzión. Istos ritos mas amuestran a puerta falsa d'ista soziedá: o terror á mals y a ras presonas que los produziban. Bruxotas y bruxons asperaban dar mal y, en bel caso, ni ro colgallo de ruda en a falsa los aturaba: «En casa C: se les afogaban todos os críos que nazeban y les dijon que begilasen a l' agüelo, y diz que l' agüelo enredaba terarainas cuando nazeba ro criallo, y asinas o cordón s' enredaba y s' afogaba ro crío. Le tubon que arrear un trompazo pa qu'escarmentase».lO Si conseguiban amortar una criatura, a ra segunda caleba sacar-la ro día de cristianar u bien por a puerta de ro corral u por o balcón ta proteger-lo.ll Á madre prenzipiaba á fer garras con caldo de tita y leche de craba y ra criatura no más se preocupaba que de tetar, begilada de cantina por si teneba bella siñal de narguello: «¡Nada!, que teneba un crío chicote y entró una culebra. A ella (a ra madre) se le bebeba ra leche ... y ¡claro! ro crío siempre seco ... y ella (ra culebra) tetaba ra teta de ra madre y a elle daba ra coda. Así que se fartaba, cogeba y s' en iba por un aujero que manteneban debajo ra fregadera ta ro güerto bezino. Ra culebra le tetaba como un crío, la adurmía con sus poderes, un sueño que pa qué y no se enteraba. Un día deziban: -Pero este crío, pero si teta y tan seco .. ,que está a punto de morir-se. Pos, ¿qué debe tener este crío? Cogión y puson zeniza por debajo ra fregadera ... y sí, sí, ya bidon, porque ra culebra feba ros dibujos; ya bidon qu' era ra culebra que le cortaba ra leche de ro crío y a elle daba ra coda».12
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Una madre y ra suya familieta dispuĂŠs de cristianar a ro caganidos. Foto: Archibo GESA, alredol de 1920.
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Cuando ra madre no teneba teta, se rechiraba entre ras conozienzias qu' estaban criando, y si no, s' acudiba ta ras amas de cría. A ziremonia de cristianar se feba una semana dispués de nazer. Se bestiba a ra criatura con culero, gorro, dos faldons y una capa de organdí blanco. De casa la sacaba ra comadre y l' en daba a ros padrinos ta que la lebasen cara ta ra ilesia. A casa poneba una toballa de filo, una bandejeta y una charreta. Istos trastes s' alzaban de siempre en casa. A ro nombre triato s'achuntaba ro de ro Santo de ro día de nazer (atra traza de proteuzión). Al rematar a ziremonia ra catrinalla asperaba una pedregada de carambelos, peladillas u almendras y perras, aconsonante con o potenzial economico de ra casa. Si no les n'abentaban cosa chilaban: «¡Bautizo cagau, bautizo cagau! ».13 Dispués se feba una brenda en casa ta toda ra parentalla con tortada, chicolate y augua de narancha. A criatura luego acudiba al peso con a leche; ro suyo desbeze no teneba calandario, pero de normal caleba fer-le aborrezer a teta con una nueba empreña dura de ra madre. En abeba un metodo infalible: sucar a teta con sustanzias jascas u azetas. As ploramicas qu'isto produziba s'aconortaban con fiestetas, aguarrica y cantas: Adormi-te, nina,
que viene el coco a llevarse a los niños que duermen pOC0 14
Como diz Chuana Coscujuela15 no'n abeba cunas en cuasi denguna casa, y ros / as chicotrancos / as durmiban en a cama grande, cara t' arriba y con una almadeta en a lomera. Cuando amanezeban os dientes, s'untaba ras enzías con cozedura de tremonzillo, y les ne daban una miolla de pan ta aprender a mascar os primeros bocaus. As uñas les ne retallaba ra comadre al nazer, y tamién as greñas, que s' alzaban en una bol seta; por mingua se repasaba ro corte. A ropa se feba toda en casa, u s' ampraba entre ra familia.
Tiempo de medrar China chano, ra criatura iba medrando, albandonando ras trazas de ninón u ninona con as primeras garriadas con l' andador, con as primeras
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prebatinas de charrar y, cómo no, ros primeros trompazos y mals. As agüelas acudiban ta ra suya botica rechirando remedios anzestrals: -Narguello y mala gana se curaban con caldo de tita y augua de ra fuente de ras Fabalonas. O mal de tripa s' apañaba con cozedura de yerba tripera, y si se gomitaba, l' anís en grano asentaba ro cuerpo. -A sangonera de nafras y trompazos se tancaba con filo de teraraina, os bollos en a frente s' abaxaban con una moneda preta astí, as morreras caleba untar-las con olio de candil y ros sabañóns con allo. -Os resfriaus se curaban con l' aUgua de cozedura de salbau u su cando ro peito con grasa de tita con azúcal. As anginas s' espasaban añudando un calzetín en o cuello con salbau bien caliente y ros granos de ro sarrampión con una luzeta roya en ralcoba. -O fizazo d' abrispa s' emborbozaba de bardo y ra manchanza se desapegaba con a fortor de ro binagre. Os dientes de leche no se podeban ranear, si se feba, de seguro que ros nuebos saliban con tres picos. Os atros, si se bateban, se desemadigaban arredolinando-les un filo y estirando cara t' arriba. Caleba alzar-los, si s' abentaban y los rustiba un animal, os nuebos tenereban a forma de los de l' animaI.I6 A ros / as ninos I as que charraban zarzalloso los teneban que lebar ta l' armita de Dulzis y astí, untar-les a luenga con l' olio de ro candil de ra birchen. Se diz que una ninona salió d' astí tan charramplas que paroliaba d'una tacada isto: Un día de fiesta godiesta zarapatatiesta de lantantiesta fue a cazar, godar ziripicotiar de lantantiar. Detrás de una mata godata ziripicotata de lantantata había una liebre godiebre ziripicotiebre de lantantiebre cogí la liebre godiebre ziripicotiebre de lantantiebre fue ta casa codasa ziripicotasa de lantantasa y le dije a mi madre que m e cogiera la liebre godiebre ziripicotiebre de lantantiebre llego a casa godas a ziripicotasa de lantantasa y ros gatos goda tos ziripicotatos de lantantatos se me habían comido la liebre. Cojo un tocho golocho ziripicotocho de lantantocho pego garrotazo ¡pensé que s'había esnucau! Brinco por a cozina al corral, por el corral al coso para que no se sepa dónde me poso.!'
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De ra maneta de yayo u yaya en as xeras de l'ibierno u en os corros de berano, zagal s y zagalas campaban por o mundo de ras leyendas e istorietas de ro lugar: que si ra cama y ras queridas de ro rei moro d' Alquezra, que si ros furtos de Cucaracha, que si ro ferrero Fornillos y ras bruxotas que dondiaban dando mal a güegos, mulas y to'l sagrario ta rematar con lifara en o Peñón de Güera u en a Peña Plana, que si caleba marchar ta ro Pedrós u San Román a segudir-se ros mals. ' 8 Zagals y zagalas aparaban as orellas: que si no sabez qué le'n pasó a ro sastre Nabal, u a ra casera de mosén, u a mosén con as figas y con un tozino. No les feba cosa de remo marchar a dormir, en quereban más: que si ro cuented de Marieta, que si san Cosme y San Oamián, que si María Jarmiento, que si ro romanze de trillar ... : Gerineldo fue a abrevar a las orillas del río, mientras el caballo bebe Gerineldo echó a cantar. La reina que lo escuchaba a su hija mandó llamar: -Mira, hija, que bien canta la sirenita del mar. -Madre, no es la sirenita ni tampoco el sirenal, que es el conde Gerineldo que con el me he de casar."
¿y ras debinetas? Con istas, agüelos y agüelas los teneban cabilando buena cosa de ratos: Un escarabacho negro sentau en una silleta tapau con un mandil fiendo ra zegalleta.
Cuatrozientas monjas pa recantillar un güerto con o culo todas fuera pa que no se caguen dentro.
Debineta, debinalla ¿Cuál ye l'abe que pone en a palla?20
Tamién en abeba ratetes d' estar con o culo bien preto: que si ros mixinos negros de ra figuera de casa D., que si ra rabosa Bacharrei, que si ro totón, que si ras almetas ... Que cudiau con l'escupitallo de ros zapos (te
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En a calle, ras agüelas cudian de ras criahlras. Foto: Archibo CESA, alredol de 1963.
quedabas sin bier de contino) ... Suerte que ra catrinalla teneba ánde dar güe1ta: l' agüe10 u l' agüe1a acudiban ta ra cama a cantar a orazión «de ros pajaricos» u l' alitaño: Alitaño, alitaño de San Salvador, la Virgen María parió sin dolor. Levanta, José,
y enciende una vela, mira quién anda por la cabecera.
Son los angeles
y la Madalena
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que buscan camino y encuentran carrera. Encuentran un niño envuelto en un paño -¿ Quién es este niño? -De María soy. -¿ Dónde es tá María? En el monumento el arca cerrada y el niño dentro. Tres palomitas en el palomar suben y bajan al pie del altar. Alzan a Dios, le besan la mano al hijo de Dios."
Chugar y chugar ... No caleba chilar-Ies ta que brincasen de ra cama. A punto mañana ya dondiaban por a casa rechirando chuguetes; as zagalas con as cazoletas de bardo y ros zagals replegando ruellos ta ro tirador (fito con rama de figuera), esparando ro guiador que no redola (un zerzillo de tonel con un culo de pozaleta y un gancho) u furoniando bella taba en o femero . Dondiaban por o lugar: eras, dembas, fuentes, balsas, marguinazos y ra plaza, tot baleba. Al bibir en o medio natural, ista misma naturaleza les en daba chuegos y chuguetes: espiguetas y cachorros bolaban ta ros lasticos, con ababols se feba «flaire u moncha», con l'augua se podeba chapurquiar y fer cazata de cazoletas; en os Cañars se rancaban as cañas con as que dispués se podeba fer un pincho chuflo d'un forato, con bardo se fabricaban pitos y tiraderas y asinas se podeba escular a toz chugando a ro triangulo, ro palmo u ro gua. Se chugaba con cuquetas (Cuqueta de Dios,! abre las alas/ y vete con Dios), caracols, langostos, ferfetas, murziagalos, langartos, changardinas ... Por a contra, ro cuerpo s'amarrotaba si apaezeban escurpions, salamanquesas u cortapichas:
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Chugando con o triziclo. Foto: Archibo CESA, alredol de 1936.
Si te pica ra salamanquesa coge una jada y fe-te una fuesa."
Os zagals teneban chuegos de fuerza: falso burro, lucha a caballo, a ranear zebollinos u a ra cargueta. Con as zagalas podeban entretener-se, dispués de fer un bombe, con chuegos d' engalzar: a cananeros, tula, ra cadeneta o cucut; tamién con chuegos de tocar y pillar: a gallineta ziega, ro moscallón, ra codeta de l'abadejo. No remataba ro repertorio: a cartonetes, a foratas, ro plan, Antón Pirulero u l'apatusca. Con pilotons s'imbentaban
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chuegos, y con as pilotas de frontón (fitas en casa con trapos) os zagals prenzipiaban a tirar a sobaquillo, de chapada u a matazapo. As zagalas en teneban de dibersions espezificas: con cartas chugaban a ra raboseta, y con punchetas á ras aujetas. Un redol de zagalas enganchadas de ra mano y ya teneban o corro, solo caleba cantar: -Mambrú se fue a la guerra qué dolor, qué dolor qué pena ... » -¿Dónde están las llaves matarile, rile rile ... -Piso oro, piso plata piso las calles del rey. -Yo soy la viudita del Conde Laurel que quiero casarme.
-Quisiera ser tan alta como la luna, ¡ay, ay! como la luna, como la luna ... -Al corro la patata Comeremos ensalada ... -El patio de mi casa es particular cuando llueve se moja como los demás ...
y con un ramal, se podeba chugar a ra comba: -Al cocherito leré -Soy la reina de los mares le dijo anoche leré.. y ustedes lo van a ver ..... -Al pasar la barca me dijo el barquero. 23
Ta ra escuela En os años diez, en abeba en Salas dos escuelas: as nazionals y una escuela que teneban as monchas carmelitas en o suyo combento. A pie de calle estaban as aulas, chunto con a capilla. De primeras solo podeban estar astí zagalas, pero en as añadas bente ya prenzipión á replegar zagals que tenesen menos de seis años. Astí, estudiantas de buena casa de ro lugar y redolada podeban parar o suyo ingreso en Bachillerato. As fainas academicas se complementaban con ripresentazions de teatro, tanto sacro como profano. A escuela publica estaba en o salón. Bancas de madera, pupitres, un cuatrón con l' alfabeto y otro con o rei en conchunta con una estufeta de leña yera ro suyo equipamiento. En abeba maestro y maestra: doña María, doña Manolita, don Lorenzo, don Fausto ... , que bibiban en un casetón al canto ro salón. Un piazo de tela con ansa baleba de cartera, solo teneba qu' emborbozar un cuaderno, un libro, un pizarrín y ra plumilla. Maestros y maestras feban a tinta, pero a cambios Os tarrancos de ra estufa los ca-
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rriaba de casa cada zagal y cada zagala. Os más críos s' asentaban en as primeras ringleras y ros gordos en pupitre, seguntes a suya balura ta ros estudios. Astí s' aprendeba a leer (por as tardes se feba letura en corro) escribir y ras cuatro reglas. As zagalas aprendeban afer labors de cruzeta, calzeta u toballas, sabanas, asinas prenzipiaban á parar ajobar. En ix as aulas chicarronas, respolbíns de criallos asperaban fer fuineta, y continar, por un caso, ro bayo de ro pipero, un misache greñudo que amanezió por o lugar tocando una chuflaina y cantando: i Vivan las pipas, viva el pipero! i Vivan los niños porque me compran os carambelos!
Mas de uno bido dispués as tres pedretas de ro sobo que les arreó ro maestro. No solo abataniaban por fer fuineta: no saber a lizión, enredar, florer a ras zagalas, no fer o que se mandaba u charrar basto baleban tamién ta brincar ta casa con a culera bien caliente. 24 En buena cosa de casas l' aduya de ro zagal u de ra zagala yera menister, por o que en a escuela se'n quedaban solo que asta ros diez u doze años. Papas los afirmaban en bella casa buena u prenzipiaban a fer-se cargo de ra casa u ras tierras. 25
Treballo en casa En o Se montano, como en tot Aragón, a casa ye una unidá que aprezisa l' aduya de toz os miembros ta tirar cara t' alante. A fillos y fillas se les abezabaa treballar ya de chicotes. Si caleba dar de comer á titas, auca s, pabos y patos, replegar os cocos, fer rama ta ras erabas u lebar-las ta ro buco, fer rama ta ros coniellos, empapuchar un cordered con a tetina u marchar ta ro monte con a zesta de ra comida, l' en tocaba a ra zagala. Si caleba ir a abrebar mulas, machos y borricalla u replegar cagallons por os caminos ta fer femera con un capazo lo feban os zagals. De conchunta aduyaban a espigar almendras y a escoscar-las a uñeta, tamién espigaban olibas y aduyaban á abentar-las con l'abental. En tiempo de segar, prebaban d'engabillar, trespalar y retabillar u feban peso en-
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En a escuela con doña María Blasco. Foto: Archibo GESA, alredol de 1920.
zima de ro trillo. O premio en o zaguer caso lo baleba: un pisto de bino y sopagarza. En casas con dos y tres erabas les en tocaba pajentar dispués de ra escuela. D'istos repatans no se bideba «güelta güena»: as erabas, buena cosa de bezes se clababan por os güertetes rosigando-lo tot, mientras zerolleras, manzaneras, zerezeras y zirgüelleros 26 perdeban os frutos en fabor de ra pancha de ro cudiador u cudiadora. Con a calor, en bellas casas mandaban a ro zagal de repatán ta ra montaña. Con esquillas y esquillons ístos pasaban as caneculas de mayo cuando tocaba ir por a Cabañera ta ras Billostas. Cuando tocaba sacar de casa a ro zagal u ra zagala se miraba de rechirar buena casa, pero ra bida que lebaban no yera guaire buena. Os zagals s' afirmaban de chulos, y teneban que carriar augua, abrebar as caballerías, fer mandalejos y enzender o fuego de mañanas. As zagalas, de criadas, estaban a la orden de ra criada grande, que ya les rompeba ras orazions ta fer l'almuerzo, carriar augua, escobar casa y calle ... Y no podeban fer sanmiguel.
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Bida sozial Todas as soziedaz en tienen de mecanismos ta conchuntar a ros suyos indibiduos. A benzindá y ras fainas de comunal y sobre tot as zilebrazions festibas alazetan a combibenzia y o sentimiento de pertenenzia. Cal por ixo precurar que zagals y zagalas se sozializen y poquet a poquet se'n sientan parti de ra comunidad. En as fiestas de Nabidá, ra catrinalla tastaba comida de fiesta: carne de choto, bel conielled, turrón de casa, pastillo y buenos pistos de poncho. En o fogaril ardeba ra tronca, dispués d'estar bendezita con anís por l' amo de ra casa. 27 Chicotrancos y chicotrancas asperan fer «cabo d'año» pasiando casa por casa, trucando y chilando «¿Nos dan cabo d' año?». A dueña les en daba bel poquet de turrón, figas, billotas, pansas ... , ye dizir, dulzainas y lamins. Aunque en bella casa s'en teneban que sentir: - ¿Nos dan cabo d'año? -¡Córtate un dedo que te pondré un paño!
A quimera que le cogeban a ra casa s' esbafaba con a ilusión de ros reis magos. Cartas no s'escribiban, solo caleba chupir-se ras sayas (as zagalas) u brincar ta ra balsa de ra Candelera de noches con una caña berda (os zagal s ) y soniar. 28 A bispra se poneba ordio y augua ta ros camellos y «Allebantar-nos, nos encontrábanos en a ventana bella mandarina, una tableta de turrón, figas y pa ras crías chicotas bella moña de pinocha .. .».29 En as fiestas de ra Candelera ros zagal s s' encargaban de sacar con a pedaina a san Roque en a prozesión. Ya en misa pasaban a adorar y se feban con a beleta qu' espantaba tronadas y pedregadas. En o baile, eme daban abentando cachorros a ros bailadors y furtando-le a ro turronero de Graus lamins y turrons.30 Febrero ye tiempo de matazía, y en iste rito les ne tocaba tener a coda de ro tozino antes de que ro cortante l' amortase. Como premio, rezibiban a bochiga y les en dejaban amasar tortetas. En Carnabal, ra catrinalla marchaba como cagallón por zequia escapando de ros capotes31 y asperando sacasen o miedo «matando judíos» en Semana Santa. Con matracas y catradas emprendeban a fer buena cosa de rudio al bier o zeño de prenzipiar que saliba de ro coro de ra ilesia ro día de chuebes santo.
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Con o buen tiempo, por o lugar amanezeban os ongaros con chabalins y ansas y se feba ra romería a San Jorge; mientras os mozos feban a reberenzia con a bandera de ro lugar, zagals y zagales precuraban apercazar un panico bendezito por o mosén. San Roque y as suyas fogueras fitas con trastos, perrecallos y zarringallos marcaba ra fin de ra calor. Caleba parar os trastes de replegar almendras, ugas y olibas. S'aduyaba a parar barracas, y en a chelera de l'ibierno marchaban ta ros dos fornos a comer remojón sentindo charrar a os papas. Con treze años, as zagalas «entraban a pollear» y ros zagals ya podeban ser «mozos de gasto». Prenzipiaba asinas una nueba etapa en a suya bida.
Relazión de presonas que han estato informadors u informadoras -Siño José, de casa Roquillo, naxito en 1904. -Siño José Gil, de casa Rafel d' Aguilar, naxito en 1905. -Milagros Abizanda, de Casa ro Guardia, naxita en 1913. -Ramona Gil, de casa Orenzio, naxita en 1914. -María Cruz Rubiell, de casa ro Bolero, naxita en 1919. -Celia y Angelina Tricas, de casa AfIor, naxitas en 1925 y 1930. -Pilar y Miguel Ríos, de casa Ríos, naxitos en 1924 y 1926. -Josefina Bellostas, de casa Pedromur, naxita en 1926. -Victorián Carpi, de casa Toro, naxito en 1927.
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Grupo de Estudios de Salas Altas
2
L' asoziazión de ros trucadors con a fertilidá ye proposata en l' articlo «Llamadores falifor-
mes en ribagorza», BBAA, Temas de Antropología Aragonesa, 1, Zaragoza, IAA, pax. 51-56. Astí tarnién se fa una clasificazión de trucadors seguntes as trazas. De ros tres modelos se troban muestras en Salas. 3 A creenzia de l' ajazeite s' estendilla tarnién á ras mullers que son con a regla. As atras fainas que no cal fer se replegan por a redolada. Se beiga Rafel Andolz: El nacer en Aragón, Zaragoza, Mira, 1991, pax. 18 y 19. , Ista frase ye un dicho común en o lugar. Siñala os cortejadors que se presentarán en a branquillera cuando ra zagala se faiga grande. , Istos metodos se replegan en a redolada. Se beiga Rafel Andolz, op. cit. pax. 23-28. 6 Ros gozos de san Ramón los repleguemos de ra boz de Ramona Gil. Como se puede bier, a informanta los prenzipia como romanze, pero bellos cabos se l' en ban de ra memoria, y fa una narrazión oral. En ista zita, y en as que continan de ra mesma mena, os piazos en castellano se siñalan con cursiba. 7 A primeros de siglo, en abeba en Salas una partera, ra dueña de casa Mauro. s En l'armita s'alzan os «exvotos» que ras casas feban, en ocasión d' una libradura y tarnién ta rimediar mals y disgrazias.
NAXER YMEDRAR EN SALAS ALTAS
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9 Como diz Andolz, op. cit., pax. 53, o cordón tamién s' aterraba, pero ras informantas no mos confirman ista informazión. 10 Ista istoria oral ye replegata por A. Bolsa. y Paz Ríos en una comunicazión presentata en a JI Trabada d'Estudios y Rechiras arredol d'a Luenga aragonesa y a suya Literatura, zilebrata en Uesca en l' agüerro de 1999. 11 En Rafel Andolz, op. cit., pax. 82, se replegan testimonios sobre iste costumbre. 12 Se beiga nota 9. 13 En Rafel Andolz, op. cit., pax. 85, se replegan atras cantas de cristianar. 14 Ha estato imposible replegar cantas de nonón, as informantas mos deziban que con a faina qu' en abeba, no les bagaba. 15 Se beiga Chuana Coscujuela: A lueca, Uesca, CFA, 1988, pax. 6l. 16 Ista creenzia se replega en toda ra cultura pirenenca, se beiga Violant y Simorra: El Pirineo Español, Barcelona, Alta Fulla, 1985, t. 1, pax. 227. 17 O trabaluengas ye replegato en boca de Rarnona Gil ta I'archibo de tradizión oral de Salas Altas, empentato por a Colla d'Estudios de Salas Altas. 18 Istas istorietas se replegan en a comunicazión fita ta ra JI Trabada por A. Bolsa y P. Ríos. Tamién s'en pueden bier en Herminio Lafoz: Cuentos aragoneses de tradición oral, Huesca, lEA, 1990, Y Rafel Vidaller: "Istorias u falordias», Programa de fiestas de la Candelera 1999. 19 Iste romanze mos lo cantó M. Carmen Sarrato; I'en cantaba su madre trillando. Ye en I'archibo de tradizión oral de Salas. 20 As debinetas 1 y 2 son posatas en a comunicazión ta ra JI Trabada. De ra debineta 3, no pegamos con a soluzión. 21 Ista canta s'alcuerda Chuana Coscujuela en ob.cit., pax. 112. La replega G. Garcés: Cancionero popular del Alto Aragón, Huesca, lEA, 1999, con o titulo de «Letaina». As tres bersions rematan de distinta traza. n De ras cortapichas se credeba que si le fizaban a un zagal, se le caereba a pichorreta a piazos. 23 As cantas que posamos son chenerals en Aragón. En La sombra del olvido, BBAA, Huesca, lEA, 1998, amanezen "Piso oro, piso plata» (pax. 368), «¿Dónde están las llaves?» (pax. 347), «Yo soy la viudita» y «Al cocherito» (pax. 350). En L. Gracia Vicién: Juegos aragoneses, historia y tradiciones, Zaragoza, Mira, 1991, amanezen «Al levantar una lancha», «Quisiera ser tan alta» y "Manbrú» (pax. 122); astí se fa una chicota esplicazión sobre ra suya istoria. G. Garcés, en op. cit. replega «Al cocherito» (pax. 813), «Yo soy la viudita» (pax. 818) y «Piso oro» (pax. 823). 24 Istoria de bida y copla replegadas en l' archibo de tradizión oral de Salas. 2S Sobre istos metodos poco ilustres, se beiga Ch. Coscujuela op.cit., pax. 89. 26 Diz Ch. Coscujuela, en op. cit., pax. 84: «Antes d'os ocho años, con a cascara en o culo -como iziba mama-, nos afirmaban á treballar fuera de casa pa no tener que mantener-nos, ganando tres duros á I'año .. .» 27 Aún se'n conserba ra creenzia de que si comes siete zerollas berdas y siete maduras cuando yes crío u cría cambeas de secso (I'unico que pué pasar ye que s'enganche unas cagaleras d'orror). 28 Tamién lo replega Violant en op. cit., pax. 565. 29 Istoria oral replegada por Miguel A. Lisa: «Ras nabidades de cuando yo era chicote» Programa de fiestas de la Candelera 1999. JO Se beiga ro poema adedicato a ros turroneros de Graus por Luisón de Fierro en 1983 en E. Vicente de Vera: Textos en grausino, Zaragoza, DGA-Departamento de Cultura y Educación, 1986, pax.22l. 31 Sobre ro camabal, se beiga P. Amal Cavero: Del ambiente y de la vida, Zaragoza, Impr. Heraldo de Aragón, 1952, pax. 308-309.
Profeuzions maxicas e inscrizions en bellas parideras aragonesas
FÉLIX
A.
RrnAS GONZÁLEZ
Pero hoy no quiero hablar del esparto sino de los pastores, que bien se merecen no uno sino muchos artículos. Rafael Andolz
o lumero y a localizazión cheografica de as parideras u corrals aragoneses puede estar cuasi una metafora de a suya considerazión en a etnografía y o patrimonio cultural d' Aragón. Istas construzions s' esparden por cuasi toda l' ampla cheografía aragonesa, estando posiblemén a más estendillada, zaga la caseta de caráuter agricola, entre as construzions aisladas de l' arquiteutura popular no adedicadas á bibienda. Con tot y con ixo, gosan quedar amagadas en un meyo rural que solo que os propios pastors conoxen y esnabesan cutianamén. O suyo aspeuto no ye mica chocante por a suya acomodazión á o propio arredol y, amás, muitas continan estando emplegadas como cubillar ta o ganau y, agora, no podrían esperimentar a «rebiscolada» d' atras construzions de raso esboldregadas como por exemplo as neberas u pozos de chelo. Sin dembargo, parando-ne solo que una miqueta de ficazio, cualsiquiera puede comprebar que en muitos casos han estau irremeyablemén transformadas y que milenta d' ellas permanexen espaldadas, aguaitando l' olbido total de a suya presenzia. Por ixo, en sentiu metaforico, ixa marguinazión espazial se corresponde con una marguinazión simbolica en as rechiras de l' arquiteutura popular en Aragón y, como consecuenzia, en l' aprezio entre l' almenistrazión y a poblazión en cheneral enta ista parti de o nuestro patrimonio antropoloxico. Con os pastors, que han bibiu y emplegau dende sieglos istas construzions, ha ocurriu esautamén o mesmo. Han estau, y encara son, feitos de menos por a soziedá, consideraus o simbolo de todas ixas balguas de a cultura tradizionaP y rural que caleba dixar dezaga ta no perder o tren d'una mudernidá mal replecada. A primer de as causas que pueden espli-
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car iste feito ye l' esconoximiento de a suya reyalidá por parti de a resta de a soziedá. Manimenos, como yera combenziu Rafael Andolz, iste ofizio ha alzau bella parti alazetal de o patrimonio cultural de a comunidá umana á la que pertenexeba y, en l' autualidá, contina tenendo un papel umano y meyoambiental irremplazable en o meyo rural. Por tot ixo, si no treballamos ta esbiellar y dinnificar a imachen d'iste ofizio debán de a soziedá y de os mesmos pastors, trobaremos asabelo defízil la faina de guaranziar o suyo esdebenidero. Por ix o, entre os primers quefers d'ista faina ye o d'espardir o conoximiento de a suya reyalidá pasada y presén. Y d'ista reyalidá trigaremos güei, como chiquez escais, dos aspeutos de a bibenzia y treballo de os pastors en as parideras.
Profeuzions maxicas fa un espazio umanizau
Entre as dibersas fainas de os pastors ha estau siempre, de traza implizita, a obligazión de protexer o rabaño, de guarenziar a suya integridá. Pero, por estranio que pueda parixer á os güellos autuals, ista integridá podeba estar crebada, ta la mentalidá de os pastors di ca una pocas de cadas, por un mezclallo entre menazas constatables y menazas maxicas u sobrenaturals. Ta ixa mentalidá diferén, no de raso pero sí en os suyos alazez, de a mudema mentalidá razionalista, no bi'n eba esferenzia prautica entre os periglos ta o ganau de caráuter maxico y os que deribaban de feitos comprebables. Por ixo, os remeyos maxicos que enchegarán ta curar u protexer o ganau d'ixos periglos podrán estar tanto de mena maxica como determinaus por una espedenzia empirica que respaldan güei as mudernas rechiras d' albeitería. En a prautica prebentiba d'istos remeyos, o papel de a paridera ba á estar alazetal pos, simbolicamén y reyal, constituye un meyo güegau en o que o rabaño permanexerá gran parti de a chomada y en o que o pastor puede exerzer a suya influyenzia (benina) con mayor intensidá que en o esterior de o meyo natural. En concreto, a primer parti d'iste articlo consistirá en un analís de as proteuzions maxicas cono xi das en as parideras aragonesas, as más lexanas de a mentalidá autual y, por tanto, as que reunen en iste inte más condizions ta esdebenir «patrimonializadas», u siga, ta estar consideradas parti de o nuestro patrimonio cultural.
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Iste breu catalogo de proteuzions maxicas, que no ye finitibo encara que sí pro completo, ha estau elaborau á partir d'un repaso prebio de a bibliografía esistén en a que podeba replegar-se bel dato d'interés. Más que más han estau publicazions sobre cultura pastoril, treballos etnograficos chenerals y, tamién, bella rechira sobre merezina y albeitería popular. En iste repaso, cal parar cuenta en os ambitos territorials que abracan istas publicazions pos as tres terzeras partis d' ellas tratan solo que de l' Alto Aragón u de bella redolada alto aragonesa quedando, d'ista traza, a Bal de l'Ebro y as sierras de o Sistema Iberico cuasi albandonadas. Por ixo, y tamién ta completar ista informazión bibliografica con una espedenzia dreita con o tema, he prebau de replenar iste «bazibo» con beIs charrazos con pastors y muitas besitas á parideras, más que más en a Zinca Meya 2, pero tamién en bellas redoladas á o sur de 1'Ebro. Asinas que os datos que no tiengan referenzia bibliografica serán os replegaus dreitamén por l' autor en o suyo treballo de campo.
Piedra foradada A modorra ye o nombre popular de a zenurosis, una enfermedá feita por un parasito de os cans ta o que as güellas pueden serbir como ospedador intermeyo formando en ellas bellas bozas en o suyo bodillache y, o que ye dezisibo, en o suyo zelebro. O primer siñal en a güella 'modorra' u 'amorra', seguntes rezentan os pastors, ye que dixa de querer minchar, dimpués empezipiará á chirar arredol d' ella mesma dica que «se le fan os sesos augua» y muere sin de remeyo. Contra ista enfermedá, a proteuzión más estendillada ye a de penchar d'una cuerda en a paridera una piedra foradada de traza natural. Ista proteuzión maxica ye decumentada en bella redolada de os Pirineos como Sarrablo y Tierra de Biescas3 y, en cheneral en tot l' Alto Aragón4 • Tamién he puesto comprebar a suya perbibenzia en atras redoladas enta o sur de l'Ebro como lo Campo de BelchiteS y as Cuencas Mineras (ilustrazión 1). Iste mesmo remeyo podeba emplegar-se ta pribar que Os rayos cayesen sobre a paridera (en l' Alto Aragón/ y replegau dreitamén en a Zinca Meya), y mesmo en as bibiendas de Sobrarbe7 ta prebenir a dentrada de as broxas. A piedra caleba trobar-la ya con un forau natural, encara que podeba fer-se más gran. Ista yera a condizión más espardida pero antimás d'ista bi'n eba atras en seguntes qué lugars. En a Zinca Meya, a piedra podeba eredar-se de pai á fillo pero si se regalaba á otri allora ya no serbiba. En a
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1. Piedra foradada en o cubierto de o Corral del Tío Evaristo (Anadón - Cuencas Mineras, marzo 2000).
redolada de Calamocha caleba trobar-Ia sin mirar á esprés y, amás, yera condizión nezesaria ta la suya balura que tenese tres foraus, o que podría rilazionar-se con una simboloxía lumericaB• En beIs lugars de l' Alto Aragón9 istas piedras no más serbiban si yeran replegadas en un monezipio diferén á o de o pastor, y en Sobrarbe1o tienen más poder si han estau trobadas en un puesto situgau en a muga entre barios terminos u si eban estau portiadas por siete mons de diferens lugars. Dimpués de trobar-Ias, istas piedras foradadas se penchaban d'una cuerda en uno de os costaus de a puerta de dentrada á o corral u en o interior de o cubierto, encara que en Sarrablo,ll si yera posible, o millor yera un puesto do no podesen beyer-sen. En ixos mesmos puestos podemos escubrir-Ias encara güei pos, chunto á las mudernas teunicas d' albeitería, beIs pastors continan creyendo u á o menos rispetando a efeutibidá d'istas piedras que han estau emplegadas
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como elementos maxicos dende a preistoria' 2 y por pueblos tan lexanos entre ellos como os escandinabos y os indúsY Arredol de l'orixen de o suyo poder maxico s'ha espiculau' 4 con a posibilidá de o suyo simbolismo solar u secsual en rilazión á la suya forma y á o suyo forau. Tamién ye reseñable a conchunzión, carauteristica de a cultura tradizional, en as ideyas arredol d'istas piedras entre as malotias de o ganau, os rayos y o poder de as broxas. Atra reflesión más estendillada ye a que rilaziona istas piedras con as atribuzions maxicas que en a cultura tradizional teneba o inusual en a naturaleza. Istas atribuzions, antimás, emos puesto beyer que quedaban chunidas de traza no trasmitible á la persona que, trobando-ne, preneba o suyo papel en ixe feito estraordinario. Mesmo cal acobaltar a zercustanzia replegada de barias trazas por a que istas piedras pillaban u enamplaban o suyo poder contra más defízils yeran as posibilidaz de replegar-las seguntes determinadas condizions, metendo en rilazión muitas d'istas condizions con a espresión territorial de a estensión de a comunidá propia y estando ista espresión l' eszenario cutiano de o treballo de os pastors.
Piedra de rayo u petreña Si o puesto de treballo de os pastors yera o campo ubierto do paxentaba o ganau y do bi yeran aisladas as parideras, o fenomeno meteroloxico que más medrana lis creyaba yera con esferenzia as tronadas. No solo que por as posibles esferras que podeba causar un rayo á o rabaño u mesmo á o propio pastor, tamién por a connotazión sobrenatural que teneban istos fenomenos capables de prebocar o fuego u de fer esferras en árbols y edifizios. Muitos pastors creyeban que esistiba una estreita rilazión entre as tronadas y as broxas u atros espritos maleficos y pensaban, amás, que os rayos teneban una punta de piedra u de fierro que yera a causa de as esferras que prebocaban. En os Pirineos, asinas como en atros puestos difuera d' Aragón, gosaba identificar-sen ixas 'piedras de rayo' con estrals polimentadas preistoricas, pro fazils de trobar en determinaus puestos con repuis de poblamientos neoliticos. Istas estrals, que aparixen a partir d'iste mesmo periodo neolitico, parixe que ya ban estar emplegadas dende ixe lexano orixen no solo que como artulario de treballo sino tamién como elemento d'emplego botibo.' 5 Ya San Isidoro de Sevilla' 6 condenó en os suyos escritos o culto no cristiano enta istas piedras y se sape '7 que han estau emplegadas de traza maxica en atras culturas asabelo lexanas. Tamién apari-
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xen encaxadas en fronteras de casas de a redolada pirinenca de Zerdaña y en empedraus de carreras de lugars como Massalió u en o lugar romano de Botorrita,18 asinas como en mallatas de Sarrablo. 19 En atros puestos, como lo departamento franzés de Haute Loire, sirben tamién ta prebenir bellas malotias de os animals. 20 En o que pertoca á l'emplego d' istas piedras de rayo en corrals no he puesto trobar denguna menzión en a bibliografía aragonesa anque, á cambeo, sí que podié trobar-ne un exemplo en una paridera en a Bal de Chardiz en Estadilla (ilustr. 2). En ísta, a 'piedra de rayo' bi yera encaxada en a parete de o raso, á meya altaria, á o canto de adentrada ta o corral. L'orixen zeleste d'istas piedras coinzide con a creyenzia en beIs antigos dioses de as tronadas que trucaban a tierra con istas piedras de rayo, conseguindo una chunión sagrada, u 'yerogamia', entre zielo y tierra. 21 En Monegros, mesmo, se ba replegar en una entrebista reyalizada en as de ca-
2. Piedra de rayo en una paridera en a Bal de Chardiz (Estadilla - Semontano de Balbastro, febrero 1999).
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da de 195022 la esplicazión de que una punta de bronze eneolitica yera o risultau zaguero d'un prozeso en o que o rayo eba penetrau zinco «estados» en a tierra, uno por añada, y eba tomau enta o suelo en atros zinco dica amanixer solidificau y con a forma d'ixa punta de metal. O que parixe pla~ tero ye que o suyo poder pende de o suyo puesto d' orixen,23 o zielo, un puesto difuera d'iste mundo dende do i plegan grazias á o rayo. En estreita rilazión con as piedras de rayo cal charrar tamién de l' emplego menos estendillau de trozos de petreña, probeniens de os repuis de a fabricazión de trillos u briquez, que por asoziazión con ixa propiedá de creyar o fuego serbiban como talismans contra os rayos.24 L'unico exemplo replegau en corral s aragoneses ye o interesán caso de a Paridera de los Boqueros en Muel (Campo de Cariñena) en a que se conserba un trozo de petreña, posiblemén probenién de o mesmo arredol en o que ye común entre a tierra, encaxau en a paret de o cubierto una miqueta denzima y á un costau de o cabezero d'una bocatiña y clabau de traza paralela á una ferradura tamién encaxada á la mesma altaria y en o mesmo puesto pero á man de o cabezero de l'atra bocatiña d'ixa mesma frontera de o cubierto.
Cutiello u noballa catando lo zielo Encara que no se tien notizia de l'emplego d'iste metodo en corrals, os pastors pirinencos25 gosaban dixar debán de a puerta de as suyas casetas u mallatas un cultro u noballa con o suyo corte catando enta par de o zielo, con a intinzión d' esfuriar a tronada que se prexinaba en o cobalto. En atras rexions amanadas, se reyalizaba iste costumbre en o caso de a falta d'una estral polimentada,26por o que podríanos alcaso establir una rilazión dreita entre beIs ochetos minerals u de fabricazión a partir de minerals con a proteuzión maxica contra os rayos. Ferradura En contra de o que podese parixer por a bibliografía consultada, a ferradura ye l' ocheto de proteuzión maxica más espardiu, por o menos entre os corrals besitaus en o treballo de campo de l' autor. En beIs casos puede dudar-se de l'emplego maxico d'istos elementos pos ye común que aparixcan encaxaus á meya altaria, chunto á una bocatiña, en a dentrada de a caseta u dentro de o cubierto y á mán d'un paso interior, con a cuasi segura funzión d' ansa de a paret en a que ligar os abríos con una cuerda. Y asinas he puesto trobar-Ias en bellas parideras de o Bajo Martín, Caspe y Cinco Villas. En atros exemplos, por a suya situga-
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zión en puestos do ye imposible u iloxico plegar con aman ta amarrar un abrío, puede asegurar-se o suyo emplego maxico. Asinas bi yeran en una paridera de o Campo de Cariñena, encaxada en a parete denzima de l' altaria de o cabezero d'una bocatiña, y á la mesma altaria que una petreña en a bocatiña más amán, u en un corral en as Cuencas Mineras, clabada en un trallo de o tellau de o cubierto (ilustr. 3). En Sobrarbe,27 as que teneban zinco foraus se meteban en as puertas de casas y corral s con a fin de xorrontar as broxas, encara que ta que estasen eficazes caleba trobar-ne en bel camín difuera de o termino do iban á emplegar-sen. Ista ye, por agora, a unica referenzia sobre o periglo concreto de o que trataban de protexer-sen os pastors con istas ferraduras encara que puede prexinar-se una funzión más chenerica contra cualsiquier mal indefiniu u, mesmo, en una proteuzión contra os rayos por estar un artulario de metal.
3. Ferradura en o cubierto d'una paridera amán de Casa el Batán (Segura de los Baños - Cuencas Mineras, marzo 2000).
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En o que pertoca á l' alazet antroloxico que esplicase a suya fuerza, s'ha meso en rilazión con as facultaz positibas de o caball028 y tamién podría pensar-se en a rilazión entre o fuego y o metal con que son feitas, u mesmo en a relatiba fazilidá ta trobar istas ferraduras en camins y puestos aislados.
Cruz Con a espardidura de o cristianismo, as cruzes han ocupau un puesto prenzipal en muitos puestos publicos, dentro y difuera de lugars y ziudaz, en puestos de treballo, azidens cheograficos y, profes, tamién en os rezintos pastorils. Puestar que siga o simbolo grafico de proteuzión más estendillau en a nuestra cultura de radiz cristiana, con muitas espresions replegadas en a literatura etnografica aragonesa (sobre as zenisas de o fogaril de nueis, escomenzipiando un pan, ezt.) por o que tampoco no podeba mancar en as parideras. No son guaires os exemplos replegaus pero cumplen a condizión d'aparixer en aquels puestos de a construzión que risultan simbolicamén enrebles (un esquinal de a parete de o raso en a Paridera de Mombrún en Albalate de Cinca - Zinca Meya, y o fren de o cabezero d'una finestra en a Cueba de Saliellas29 en Zeresola / Cerésola - Alto Galligo / Alto Gállego) u firme bisters (en o cobalto de a beleta en o Corral de Juan Vicente en Samper de Calanda - Bajo Martín). A intinzión de meter as cruzes en os corrals puede lebar implizito l' ochetibo de sacralizar istos edifizios y, en zaguerías, a suya umanizazión positiba. Cal acobaltar igualmén o papel zentralizador que ha chugau a relixión cristiana en a nesezidá de materializar o contauto entre as personas y o sobrenatural y cómo iste papel prenzipal ha puesto coesistir, sin de guaires contornillos, con atras prauticas maxicas consideradas por O poder eclesiastico como superstiziosas.
Cruz de ruda Atra combinazión entre a tradizión cristiana y o conzeuto popular de maxia ye a que recomendaba -solo he puesto replegar que ista menzión-30 una curandera d'Orihuela del Tremedal en o caso de que o ganau se trobase embroxau: meter una cruz de ruta en o cubierto. Ramas bendezidas Una nueba traza de fortalexer un prozedimiento maxico por a tradizión cristiana ye a estendillada prautica de meter en puertas y finestras de
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as casas ramas bendezidas o Domingo de Ramos de bellas espezies d' árbols y arbustos ta esfender a bibienda de malos espritos, enfermedaz y rayos. En bella publicazión31 s'ha testimoniau iste mesmo costumbre -trigando as ramas d' abet, bucheta y olibera- en as puertas de cuadras y corral s, como proteuzión debán as tronadas. Patas d'anímals
As puertas de as parideras, igual como de cuadras y mesmo de bibiendas, son tamién o puesto trigau ta meter-bi atros elementos d' orixen animal, como patas de chabalín y garras d' esparbel, ta xorrontar as broxas de a construzión. 32 Tozuelo de güella enronau
Iste nuebo remeyo de mena proteutora s' emplegaba ta pribar que o rabaño s' apegase cuan eba muerto en él bella güella modorra. Ta pribar iste contaxo, u más esautamén ta que a malo tia no i 'dentrase' en o corral (como metafora de o rabaño), yera pro con enronar o tozuelo d'una güella muerta de modorra en a puerta de a paridera. Ista proteuzión ye una de as más chocantes y no solo que por a suya orixinalidá y por a leutura antropoloxica de os suyos alazez, tamién en ye por as dos redoladas do ye replegada33 y por a considerable distanzia que las desepara: Cinco Villas y Maestrazgo. Palomos muertos
Solo que en una paridera muderna de a Zinca Meya he puesto replegar a tamién muderna prautica, por o que parixe, de colgar en o fren ubierto de o cubierto beIs palomos muertos, igual como si estasen enforcaus, ta que dengún atro palomo dentre en o cubierto y pueda minchar-se o pienso y o grano de l' alimentazión complementaria de os corders. Pírína negra
Una de as proteuzions, ya difuera d'emplego, de o ganau más conoxidas en l' Alto Aragón ye a presenzia en cada rabaño d'una güella negra u marta, que no s' escodaba ni se li feba o siñal en a orella, ta no redamar mica gota de a suya sangre, y que serbiba de proteuzión á la resta de o rabaño debán os rayos y os maldaus. Atra ye replegada 34 de traza paralela zentrando a suya proteuzión en o rabaño cuan ye dentro de o corral, ye a presenzia d'una pirina negra de traza cutiana en o suyo interior ta protexer de os maldaus á os animals.
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Augua d'esquirar ¡,
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Os pastors de o Maestrazgo teneban l' enigmatico costumbre35 de ruxiar tot o corral, malas que remataban l' esquirau de as güellas enta la fin de a primabera, con l' augua que s' eba emplegau ta limpiar as estixeras d' esquirar. Con iste feito, a suya intinzion yera a de pribar a dentrada en a paridera de dos animals: l' «escurzón» (a gripia) y a «burdaña» (puestar o moregol). O periglo de a gripia ye en as suyas mortals fizaduras. Pero, más que más, os pastars ruxiaban as parez de o corral porque creyeban, sin de razón, que istos dos animals podeban tetar de as güellas que yeran criando y, asinas, dixar-las sunsidas y sin poder alimentar á os suyos carders; igual como se creyeba que podeba pasar en as bibiendas an se pensaba que as cullebras dentraban ta tetar de as mais que eban plegau de librar á un fillo. Dentrar reculando
A zaguera d'istas proteuzions ye una de as más soxerens. Se ba replegar en l' Alto Aragón36 y se reyalizaba cuan o rabaño tornaba en a fin de l' estiu dende o puerto en o cobalto de os Pirineos ta o suyo lugar. AlIara, en plegando por primer begada ta la paridera, se cumpliba o rito que consistiba en dentrar-ie o ganau «reculando», caminando enta zaga, ta no ficar-ie garra maldau. Más de a terzera parti de as treze proteuzions maxicas descritas (a piedra foradada, a piedra de rayo, a ferradura, a cruz y os palomos muertos) encara continan emplegando-sen ta las mesmas fins d'antis más. De a resta s' esconoxe, con o libel de conoxedura de güei, si todas han retaculau dica acoto lar-sen y acubillar-sen en o ricuerdo de biellos informans y en escritos etnograficos, u si perbiben en chiquez puestos encara no replegaus. Belatras, como lo tozuelo enrunau u o costumbre de dentrar reculando, se sape que han desaparexiu en l' autualidá. Con tot y con ixo, en ista enchaquia puede refirmar-se a ideya37 de que son as personas rilazionadas más dreitamén con a naturaleza, y entre ellas os pastors con un protagonismo sobrebueno, as que han manteniu y esteriorizau más esclateramén os costumbres de mena maxica. Unos costumbres que, encara que aigan puesto perder o suyo prefundo alazet filosofico en as presonas que han continau reyalizando-los, han perbibiu en unos 'zeños' ritual s como testimonio d'un fundo irrazional común á cualsiquier ser umano.
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Iste ran de mentalidá an s' alazetan istas prauticas no ye, profes, esclusibo d' Aragón sino común á tot l'Ozidén cristiano y mesmo, en bella mida, unibersal. As proteuzions y creyenzias concretas tampoco no en son, como emos puesto comprebar en beIs casos espardius por barios continens u d'una antigüedá milenaria. Isto, sin dembargo, no ye en contras de a considerazión de a situgazión cheografica d' Aragón, en uno de os estremos de a Europa mudernizada, y de o suyo reliebe, que chune un estrate chico rete de camins que han fazilitau l' arribada de rasgos culturals foranos con unas amplas arias mal comunicadas que han permitiu a conserbazión de muitas prauticas ya acotoladas en atras rexions. Istos dos condizionans, como emos puesto analizar en o campo de as proteuzions maxicas en as parideras, han determinau a conserbazión d'un relatibo gran lumero de prauticas maxicas entre as que podría charrar-se de a esistenzia de bella particularidá esclusiba u 'endemismo cultural'. y dentrando ya en o analís propio d'istas proteuzions, cal trestallar entre as que preban de protexer un bien concreto y as que, como a ferradura y a cruz, encara no conoxemos ixe bien u pueden poseyer un poder chenerico u global. As demás son una platera contrimuestra de o que os pastors baluraban y entendeban que yera posible ocheto de malmete dura por as fuerzas que podeban nular-sen con istos remeyos maxicos, u siga, ixo que debeban y quereban protexer. O más importante de tot, y o resumen de tot, yera la salú y o bienestar de o rabaño. Un firme conchunto de prauticas (cruz de ruta, patas d'animals, pirina negra y dentrar reculando), protexerían ista salú de o daño maxico de as broxas y o maldau. Belatras (piedra foradada y tozuelo de güella enronau), s'encargarían de combatir una enfermedá, y más esautamén O suyo posible contaxo, u siga, a suya dentrada en a paridera. Y cal parar cuenta que as enfermedaz de as que caleba protexer-se maxicamén no yeran guaires, de feito solo ye una a que se combate con istos remeyos maxicos, pos contra la resta os pastors conoxeban atra mena de remeyos no maxicos u no rilazionaus con os corrals. Ista enfermedá, a modorra, podría considerar-se una malotia de sintomas «umanos» pos os pastors conoxeban más que más os suyos efeutos en o zelebro de as güellas (a suya parti más «umana»), y mesmo los pastors creyeban que os barrenaus (os enfermos «mentals») yeran «modorros». En zaguerías, a salú de as güellas ye dezaga de a nezesidá de protexer a integridá de a propia paridera de as esferras causadas por as tronadas (piedra foradada, piedra de rayo u petreña,
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cultro unoballa y ramas bendezidas) y ye chocante que as tres proteuzions que emplegan un elemento litico u metalico sigan en rilazión con os rayos . Por atro costau, ye acobaltable a estreita rilazióri que podemos establir en a mentalidá de os pastors, dimpués d' analizar todas istas prauticas y os biens que preban de protexer, entre as broxas, as tronadas y a salú de o ganau, rilazión que ya ha estau amplamén tratada en atros treballas. O'istas primeras parolas arredol de os biens que protexen as prauticas analizadas se'n salen dos prauticas concretas. A primer ye o remeyo ta pribar a dentrada en o corral de gripias y escurzons que, se creyeba, podeban tetar de as güellas y meter en periglo a perbibenzia de os suyos corders, pos antimás de protexer un nuevo conzeuto -a capazidá de as güellas de criar á os suyos corders y, con ella, a perbibenzia d'istos- tamién puede contimparar-se con a parellana creyenzia sobre as cullebras que tetaban de as mullers que eban plegau de librar y os remeyos pillaus en as casas ta pribar adentrada d'istos animals. A segunda, os palomos muertos, trata de protexer un elemento muderno en as esplotazions obinas: o prenso y o grano que s'emplega como alimento complementario. O'iste nuebo elemento ya no pende - como ocurriba en toz os atros bien protexius- a perbibenzia ni a salú de as güellas sino dreitamén o benefizio economico de o ganadero-pastor; aparixen d'ista traza nuebas nezesidaz resolbidas con biellos probenimientos. Arredol de os alazez culturals y mentals sobre os que s' emparan istas proteuzions caldría enchegar una rigurosa rechira antropoloxica ta la que ista enchaquia no ye ni o puesto ni l'inte apropiaus. Irnos, con tot y con ixo, á emplantillar-nos bellas custions no pas finitibas con a intinzión de dixar proposaus beIs aspeutos de a discusión. Trabamos en primer puesto bella esplicazión maxica, cosa estrania en a soziedá tradizional, d'un fenomeno sin d'esplicazión posible ta os conoximientos de os que disposaba ixa soziedá. Son fe itas 'estraodinarios', como a presenzia de estrals polimentadas38 u a perduga de a lei en bellas güellas, que reziben una' esplicazión' maxica alazetada en a interbenzión d' elementos rilazionaus con o sobrenatural como os rayos u beIs animals como a gripia y o moregol. Tamién ye muito presén o rispeto enta o que ye 'estranio', enta o que no pertenexe á l'uniberso de a familia u a comunidá, que i plega d'atro puesto y que, por tanto, ye un siñal de o dillá. 39 Ta la mentalidá que ba fer y que fa posible a esistenzia d'istos remeyos maxicos ye platero que o es-
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traodinario, puestar por iste orixen alleno u por contraste con o cutiano, tien poders estraodinarios, poseye atribuzions maxicas. Y, como emos comprebau en barios casos, serán mayors istas atribuzions contra más estranio siga l'elemento u más difízils as condizions ta trobar-lo como cal, estando amás istas condizions en muitas begadas rilazionadas con o espazio (material u simbolico) que ye difuera de as mugas de o territorio propio de a comunidá á la que pertenexe qui ba á estar o benefiziau de o remeyo maxico. Por tot isto (u manimenos), grazias á istas prauticas, o estraodinario tien un puesto establexiu y controlau en a cutianidá. Una cutianidá en a que os cambios que se preduzen de traza natural no son interpretaus como risultaus de as leis que los determinan, tal como establexe a mentalidá razionalista autual, sino como risultau de a influyenzia en a naturaleza d'unas fuerzas d' orixen sobrenatural pero con as que o ser umano puede dentrar en contauto ta prebar d'influyir-las en o suyo propio benefizio. 40 Os remeyos maxicos de proteuzión son una contimuestra más de cómo lo ser umano prebaba, y preba, d'influyir en istas fuerzas, por o que gosaría definir a maxia, tamién, como a traza por a que o ser umano puede y dezide interbenir simbolicamén en as fuerzas que menan a naturaleza. Ista posibilidá y ista dezisión son os parametros que instituyen a dimensión maxica de o ser umano, á o menos en a mentalidá de a soziedá tradizional. Con istas prauticas o ser umano prebaba d'interbenir en o suyo arredol natural, mica acullidor ta él y en o que desembolicaba belunas de as suyas autibidaz como lo pastoreo, ta faborixer as condizions adecuadas ta ixe desembolique y, como nezesaria mida prebia, ta creyar dentro d'ixe amplo territorio un espazio güegau que poder 'umanizar', entre atras, d'una traza maxica. Uno d'istos espazios 'maxicamén umanizau' (u 'enmaxicau faborablemén') ye, profes, a paridera, con os distintos remeyos de proteuzión espardius: por o suyo interior (dende do irrayan o suyo poder) u por os suyos foraus de dentrada (dende do ebitan a entrada de cualsiquier mal prozedén de l'espazio -no umanizau- de difuera). Identico prozedimiento á o que ye testimoniau41 en a casa u bibienda, asinas como en a resta de puestos frecuentaus por as personas. Atros dos axetibos que pueden dar-sen á la mentalidá que ba emparar istas prauticas maxicas, dezaga o suyo analís concreto, son' analoxica' y 'materialista'. Analoxlca, u metaforica, porque gosa conzeder á una parti as propiedaz de o conchunto (a piedra de a punta de os rayos tien o mes-
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mo poder que os rayos, a petreña tiene o mesmo poder que a purna, a garra d' esparbel tien o mesmo poder que l' esparbel entero) y, á l' ocheto, una propiedá mesa de manifiesto en o suyo prozeso de creyazión (metal de cultro u de ferradura tienen o poder de o fuego). Y materialista porque istas propiedaz siempre tienen como continén un ocheto, en o que se reconoxen por o suyo orixen u por a suya forma, en bella mida determinada tamién por o suyo orixen. Una entrepretazión diferén, y puestar complementaria, sería a que considera como un siñal de menaza o feito d' emplegar de traza esclatera un elemento con as mesmas propiedaz de l' elemento que se quiere xorrontar, de a que se deduziría que o que ye similar ye un antidoto u que dos potenzias u fuerzas de a mesma mena se repusan. Talmén beIs casos, como as garras d' animals cazaus u os palomos muertos, sigan bella contrimuestra de o poder umano en un sentiu dreito de menaza. Atro aspeuto d'intrés ye a combinazión en o mesmo ran entre o siñal de a cruz, propio de a tradizión cristiana, y atras proteuzions de caráuter maxico d'una traza mui parellana encara que asabelo diferén en o suyo orixen. Anque pueda parixer rarizo á la trestallada y trestalladera mentalidá autual, ista combinazión cumple a funzión ya comentada d'umanizar un espazio, en iste caso, grazias á la suma de o sagrau y o maxico. Ya cuasi ta rematar, merexen un comentario aparti dos de as proteuzions replegadas. A de ruxiar a paridera con l' augua d' esquirar tendría bel parexiu con os ritos de ruxiar a bibienda y atros puestos con augua bendezida encara que talmén o suyo poder podría surtir de o suyo contauto con as estixeras que, por o suyo material de metal u por tener forma de cruz, pasaría o suyo poder á l' augua en a que s' eban limpiau. O caso de dentrar reculando podría aduyar a determinar a esistenzia d'un poder sanador de a paridera como espazio umanizau. Y o mesmo con una bisión metaforica de o ganau en rilazión con o ser umano, en o sentiu simbolico de o suyo conzeuto 'frontalero' por o que a suya parti de debán reculle una balura positiba y a de dezaga atra negatiba. En iste conzeuto, todas as suyas obreduras son en a suya cara de debán. Por ellas, os sentius, dentra tanto lo sensitibo como lo maxico, por o que en dentrando en a paridera enta debán o que se leba dentro se i quedaría, mientres que i dentrando reculando o que se leba dentro sale ta difuera quedando en o esterior de l' espazio de a construzión.
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y dimpués de tantos simbolos y analoxías, atras dos analoxías más, a que preba de chunir os conzeutos de 'casa' y 'paridera', 'casalizando' ista zaguera con prauticas probeniens de a primera como as ramas bendezidas y as garras d'animals, y a que 'personaliza' á o ganau, aplicando beIs ritos y creyenzias propias de as presonas á las güellas, más que más, a rilazionada con a facultá de dar de tetar (y criar á os suyo fillos) de as mullers aplicada á las güellas que han plegau de parir.
Doszientas añadas d'inscrizions Dimpués d'iste analís arredol de as proteuzions maxicas, caldría adibir una leutura cretica sobre o papel de a etnografía en a triga continada de determinaus temas como motibo d' estudio, dixando de costau belatros que pueden y deben estar igual u encluso en mayor mida replegaus y trataus. No parixe produto de a casolidá la diferenzia entre as espardidas referenzias bibliograficas que tratan o tema de os remeyos maxicos en as parideras y a tasamén esistén sobre inscrizions en istas mesmas construzions 42 • Ye esclatero que o primer d'istos temas ha estau preferiu por a etnografía aragonesa, talmén por a gran distanzia que s'ubre entre istos prozedimientos maxicos y l' autual mentalidá razionalista y que los fa por ixo espezialmén atrautibos, pero tamién puede estar simplamén por una desenfortunadamén cutiana reduzión sansela de a prautica etnografica á aquels temas que risultan espezialmén chocantes y aneudoticos. Caldría enzetar istas rechiras con una más gran mezcla de rispeto por l' ocheto d' estudio y d' aprezio por o patrimonio que emos eredau. En iste sentiu, a paridera ye una construzión que puede considerarse en Aragón un patrimonio etnoloxico u antropoloxico de primer rano En ella, iste caráuter patrimonial no pende de a suya reyalizazión artistica ni de a suya antigüedá istorica, pende dreitamén de a suya condizión d' espazio bibiu en o que chenerazions de pastors han desembolicau unas «formas de vida, cultura y actividades tradicionales del pueblo aragonés, aunque no posean particulares valores estéticos ni históricos propiOS».43 As parideras son un testimonio de a bid a cutiana d'una mena de poblazión inorada de raso y cuala presenzia ye una de as notas irremplazables de o paisache rural aragonés, entendiu no solo que como lo que s' alufra dende
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a carretera sino como lo risultau de sieglos d'una combibenzia entre o ser umano y o meyo natural en una aria cheografica concreta. Por ixo fa falta esfender os enfoques más globals y esaustibos ta las rechiras que analizen bel aspeuto de a cultura tradizional y, más que más, de o patrimonio que emos amprau d' ella ta dixar-ne o millor posible á os nuestros deszendiens y, profes, á la resta de a umanidá. Ye platero que caldrá trigar entre ixa estensa cultura o que ye «patrimonializable» de o que no'n ye, pero o primer trango caldrá estar o suyo millor conoximiento porque, entremistanto, ye muito o que se mos ba esboldregando sin de buelta ta zaga. Asinas, o estudio de as inscrizions en os corrals puede encaxar en ista rebiscoladura de as rechiras que «encorren», no solo que o conoximiento zientifico de o patrimonio, sino tamién meter en balgua44 iste legau ta prebar de guarenziar o suyo emplego y a suya perbibenzia. Iste caso de as inscrizions, presens en una gran mayoría de corrals pero cuasi inoradas en a bibliografía, ye exemplar. En iste chiquet articlo en omenache a Rafael Andolz prebaré d'ufrir beIs primers risultaus d'ista rechira en un lumero amplo de parideras de a cheografía aragonesa. En total han estau sisanta y sais as inscrizions trobadas en una trentena de parideras situgadas en quinze diferens redoladas. Antis de dentrar en o propio analís feremos una chiqueta cursa por as diferens estachas de os corrals. Cuasi toz se trestallan en tres partis: o cubierto, o raso y a caseta, encara que beluno puede mancar de cubierto u de a caseta. As fainas y o tiempo que os pastors pasarán en istas estachas serán tamién diferens. O espazio do más treballo bi'n ha ye en o cubierto pos ye o puesto más begadas trigau ta cudiar de o ganau. A caseta ye an os pastors pasarán o suyo tiempo d' escanso, encara que si ista estacha no aparixe en un corral estará sustituyida por o mesmo cubierto que, más que más á o sur de l'Ebro, gosa contar con un fogaril. A zaguera, o raso, ye l' espazio es cubierto, y comunicau por as bocatiñas con o cubierto, que sirbe d' apoyo ta maneyar o ganau pero en o que no se ferán guaires fainas asobén. Concarando agora las inscrizions analizadas con a triga de o puesto en o que se i meten, beyeremos que gosa estar cuasi siempre un puesto bien bistero de a construzión como, en orden decrexién por o suyo lumero, adentrada ta la caseta, as paretes esteriors, as boca tiñas y dentradas ta o cubierto y adentrada ta o raso. A segunda zona trigada, muitas menos
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begadas, ye siempre amán de os puestos do los pastors pasaban gran parti de o suyo tiempo sin de fainas autibas, estando en concreto as paretes interior s de a caseta y, en o cubierto, as paretes interiors, os pilars y a parti interior de o tellau. Bi ha antimás un caso particular d'una inscrizión zitada en un libro de memorias 45 en o que se rezenta que de zagals beIs pastors teneban o costumbre en os suyos chuegos d' escribir sobre as losas de o tellau que, profes, no gosan estar analizadas en as rechiras. A siguién custión ye a teunica u prozedimiento emplegau ta reyalizar istas inscrizions. Bel autor46 ba replegar o bocable «pintar» de traza chenerica ta la faina reyalizada por os pastors aragoneses de fer adornos rascando con cualsiquiera ferramienta que talle, sin espezificar si ista aizión se feba solo que sobre l' artulario de pastors y güellas u si tamién podría aplicar-se á las inscrizions sobre paretes y atras partis de a paridera. Ista teunica de o rascau ye a más presén en as parideras analizadas, estando reyalizada de traza mayoritaria sobre piedra, encara que tamién sobre bel rebozo y, en un solo caso, sobre pintura u sobre un tocho. As atras dos trazas prenzipals son as d' escribir dreitamén con lapizero y a de siñalar con un traste con punta sobre o rebozo, y más mudernamén sobre o zimento, antis de que s' aiga endurexiu. Dos eszeuzions, muito más estendilladas en as casas y bibiendas pero que en as parideras son siñal d'una calidá sobrebuena de a construzión, son as reyalizadas no dreitamén sobre as piedras de as paretes cuan ya forman parti d' ella sino antis, estando una decorazión dezidida anteriormén, o que se muestra tamién en as trazas de a suya reyalizazión más' artistica'. Atros casos, más escasos, mos charran de as nobedaz de os tiempos autuals, estando pintadas as inscrizions (y no reyalizadas por pastors) u incluyidas en placas clabadas. En cheneral se trata de teunicas simplas, dixando de costau bella eszeuzión, con as que s' aconsigue un risultau zaguero en o que puede prou más o goyo de dixar testimonio que a boluntá de decorazión. Iste ye o corpus de as inscrizions conoxidas dica iste inte, trestalladas por o suyo conteniu: Nombre u ínízíals
MANUEL, en un corral (Almunia de San Juan - Zinca Meya / Cinca Medio) Bello, en a Paridera de las Canteras (Badenas - Calamocha) (ilustr. 4)
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4. Inscrizión en a Paridera d e las Canteras (Badenas - Calarnocha, abiento 1997).
Jose Herrero, en a Paridera de las Canteras (Badenas - Calamocha) ( ... )ollada, en a Paridera de las Canteras (Badenas - Calamocha) CANDIDO, en a Venta de Matías (Biota - Cinco Villas)47 HERMENEGILDO, en o Corral de San Gil (Ejea de los Caballeros Cinco Villas) ML ML, en o Corral de San Gil (Ejea de los Caballeros - Cinco Villas)
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5. Inscrizión en o Corral de A Liana (Colungo - Semontano de Balbastro, abril 2000).
MP, en a Paridera del Cura (Escatrón - Caspe) J A, en una paridera en a Bal de Chardiz (Estadilla - Semontano de Balbastro / Somontano de Barbastro) Julio Mur / Julio Mur, en a Paridera de Cacheta (Fuentes de EbroZaragoza) Agustin / Jaime Rosa / RAMO / ROSA / RAFAEL, en o Corral de Lepanto (Monzón - Zinca Meya) Domingo Olivera, en a Cueba de Pelegrín48 (Santa María d'a Nuez / de la Nuez - Sobrarbe) José Giral, en a Cueba de Pelegrín49 (Santa María d' a Nuez / de la Nuez - Sobrarbe) E, en o Corral del Santico (Sos del Rey Católico - Cinco Villas) J L M M, en o Corral de la Huerta (Uncastillo - Cinco Villas) B B, en o Corral de la Huerta (Uncastillo - Cinco Villas)
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JAVIER LEAR, en o Corral de Sabán (Uncastillo - Cinco Villas) Fruito de tiempos buedos, istos nombres e inizials mos charran de a soled á de as largas oras y agún temporadas que os pastors sentiban antis más mientres as suyas estachas en a paridera chunto á o ganau que, en muitas ocasions, yeran mayors que a estacha en a propia casa, por a bida transuante u por a lexanía de o lugar que obligaba á permanexer en o corral muitas begadas de lunes á sabado. Tamién mos endican o deseyo de rilazionar a construzión con o propio nombre, dixando testimonio d' aberie estau. Podría estar atra traza de personalizar a construziónso u de sentirse más alcompañau encara que siga solo que por o propio nombre.
Calendata AÑO 1953, en a Paridera de Mombrún (Albalate de Cinca - Zinca Meya) año 1964 año 1964, en a Paridera de Ollés (Alcolea de Cinca - Zinca Meya) AÑO 1909, en un corral en La Ortilla (Almunia de San Juan - Zinca Meya) año 1960, en a Paridera de las Canteras (Badenas - Calamocha) AÑO 1878, en a Venta de Matías (Biota - Cinco Villas) AÑO 1963, en o Corral de A Liana (Colungo - Semontano de Balbastro) (ilustr. 5) 1864, en o Corral de San Gil (Ejea de los Caballeros - Cinco Villas) (ilustr. 6) Dia 20 de Marzo 1919, en una paridera amán d'El Reguero (JatielBajo Martín) Año 1940, en una paridera amán d'E! Reguero (Jatiel- Bajo Martín) 1959, en una paridera amán d'El Reguero (Jatiel- Bajo Martín) 1934, en a Paridera de Puiaguala (Robres - Monegros) 28-2-98, en o Corral de Juan Vicente (Samper de Calanda - Bajo Martín) ANO 1878 (alcompañau d'un escudo), en o Corral de la Huerta (Uncastillo - Cinco Villas) AÑO / 1981, en o Corral de Sabán (Uncastillo - Cinco Villas) 9 de MAYO / 1960, en o Corral de Valdemarchán (Valmadrid - Campo de Belchite) En beIs casos, por a suya situgazión u reyalizazión concreta, istas calendatas pueden referir-se a l'inte de a construzión de o corral (como en a
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6. Inscrizión en o Corral de San Gil (Ejea de los Caballeros - Cinco Villas, otubre 1996).
Venta de Matías u en o Corral de San Gil) u á una de as suyas restaurazions u enamplazions (como en a Paridera de Mombrún, en o Corral de A Liana u en o Corral de Sabán). Atras d'istas inscrizions dixan contimuestra sin dembargo d'un inte concreto de a estacha d'un pastor en a paridera y d'ixo que carauterizaba ixe mesmo inte, a propia cuenta de o tiempo, una presenzia aclapadera ta os pastors. Calendata + inizials u nombre
1980 / J. N A, en a Paridera de los Lunas (Alcolea de Cinca - Zinc a Meya) J. N. A. / 1980, en a Paridera de los Lunas (Alcolea de Cinca - Zinca Meya) AÑO 1953/ Pilarín, en a Paridera de las Canteras (Badenas - Calamocha) EA. / 19-8-84, en una paridera en a Bal de Chardiz (Estadilla - Semontano de Balbastro)
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día - 25-2-1955 / Joaquín, en a Paridera de Cacheta (Fuentes de Ebro - Zaragoza) AÑO 1990/ B.G., en una paridera (Isuerre - Cinco Villas) (... )P / 1-( ... )-75, en a Paridera de Puiaguala (Robres - Monegros) RS /19011, en a Paridera de Borgiles (Santalecina - Zinca Meya) MARIANO CANALUCH( ... ) LO ( ... )ZO EL AÑO DE 1795, en una piedra d'una paridera conserbada en o Palacio de Sada (Sos del Rey Católico - Cinco Villas) Entre ellas, a zaguera podría estar a unica que replegase o nombre y a calendata de a construzión de o corral pero, á causa de a suya conserbazión trestallada de l' edifizio orichinal, no puede asegurar-se si se trataba d'un corral ta güellas u bel corral anecso á la bibienda. Á manca de confirmar-ne, puede considerar-se a más antiga entre todas as inscrizions replegadas, mostrando asinas un periodo de doszientas añadas dica la más rezién en o que ista prautica no ha perdiu cosa de a suya bitalidá. As demás pertenexen cuasi todas á la segunda metá de o sieglo XX y no suposan más que una simpla conchunzión de os dos temas debanditos.
Puesto FD / Dehesa la / Costanilla, en o Corral de Juan Vicente (Samper de Calanda - Bajo Martín)
Calendata + nombre + puesto Anadón a 18-5-44 Mateo Jus Ternes (alcompañau de o debuxo d'una flor), en o Corral del Tío Evaristo (Anadón - Cuencas Mineras) 1976/ AÑO / La TEJERlA / SADABA (alcompañau por o debuxo d'una güella), en o Corral del Vedado (Sádaba - Cinco Villas) O terzer dato que no podeba faltar en istas inscrizions ye, chunto á o nombre de l' autor y a calendata, o puesto u a situgazión que, como casos eszeuzionals, s' alcompañan en istos dos exemplos d' un inchenuo debuxo d' un elemento muito zercano á o treballo de os pastors: una flor y una güella.
Calendata + situazión pastoril A 18 D:MAYO D 1982 día de tormentas, en o Corral del Tío Evaristo (Anadón - Cuencas Mineras) CON 14 AÑOS / EMPECZE DE / PASTOR / 250 / FERNANDO / ANDRES / CACHETAS 19961300, en una caseta en Val de carreras (Muel - Campo de Cariñena) (ilustr. 7)
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7. Inscrizión en a Caseta de Valdecarreras (Muel - Campo de Cariñena, mayo 2000).
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Anselmo me llamo / y Pérez de apellido / y este letrero le pongo / porque hoy me despido / El día 5 de septiembre / me despido de esta cueva / aunque de A Pardina no me voy aun / acaso ta qui no vuelva, en a Cueba de Saliellas51 (Zeresola / Cerésola - Alto Galligo) Istas inscrizions, tres de as más baliosas por a bibeza con que rezentan barias situgazions propias de a bid a pastoril, mas charran de a nezesidá zercunstanzial d'un pastor de cubillar-se en o cubierto d'una paridera debán d'una tronada, de l'inte en o que prenzipió o suyo treballa de pastor y, de traza poetica, de a pro sima fin de a estacha en una espelunga emplegada como corral.
Rísultau d'una ¡aína pastoril (21 ringleras berticals y: 10 / 10 10 10 10 10 10 / 10 10 10 10 10 10), en o Corral de Juan Vicente (Samper de Calanda - Bajo Martín) En un solo caso s'ha conserbau iste rastro inscrito d'una faina pastoril que gasa fer-se, entre atros puestos, en o raso de a paridera: a operazión periodica de contar as güellas. Espresíón personal las chicas de Anadon son muy guapas, en o Corral del Tío Evaristo (Anadón - Cuencas Mineras) Eugenio, novio de ( ... ), en o Corral de Pedro 52 (Atarés - Biello Aragón / Jacetania) (Escudo con zinco espigas y dos ramas de laurel), en a Venta de Matías (Biota - Cinco Villas) (Placa de matricula: TE-6371), en o Corral de Juan Vicente (Samper de Calanda - Bajo Martín) Talmén espresions de gustos presonals, nesezidá d' espresar pensamientos u intinzión d' aprobeitar repuis d' atros puestos ta que se beigan, todas rematan por instaurar una identificazión entre a identidá de o pastor (con os suyos gustos personals) y l' aspeuto de a paridera. Protesta u albertenzia LINEA NO, en una paridera en El Sabinal (Alcolea de Cinca - Zinca Meya) (ilustr. 8) Pastores, riocorteis, arboles / ni tampoco es mo mochar / abeis cortado bastantes carrascas / pequeñas / Enrique ( ... ), en a casa de a Pardina de Billanuga (Rodellar - Semontano de Balbastro)
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RESPETAR / HijOS DE MADRE QUE / EL que DESTRUYE poco / Hombre SERA / COSTE que NO SOY el/DUEÑO / (. .. ), en una caseta chunto á O Corralón (Santolarieta I Santa Eulalia de la Peña - Plana de Uesca I Hoya de Huesca) En parideras, u en atras construzions parellanas pero con menzions plater amén pastorils, pueden trobar-sen istos testimonios de os tiempos de güei, con tintes ecoloxistas y de proteuzión de as construzions de o meyo rural.
Motibo decoratibo u simbolico (Cruz), en a Paridera de Mombrún (Albalate de Cinca - Zinca Meya) (Rosa de sais puntas), en a Venta de MatÍas (Biota - Cinco Villas) (Ringleras de bislai, posible riloch de sol), en o Corral de San Gil (Ejea de los Caballeros - Cinco Villas) (Rosa de cuatro puntas), en a Paridera de Cacheta (Fuentes de Ebro Zaragoza)
8. Pintada en una paridera en El Sabinal (Alcolea de Cinca - Zinca Meya, setiembre 1998).
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(Cruz, y en o suyo brazo orizontal: iN(. .. )!), en a Paridera de Cacheta (Fuentes de Ebro - Zaragoza) (Fegura cheometrica mesa dreita con cantos bueltos), en a Paridera de Borguiles (Santalecina - Zinca Meya) (Rosa de sais puntas), en a Paridera de Borguiles (Santalecina - Zinca Meya) (Cruz), en a Cueba de Saliellas53 (Zeresola / Cerésola - Alto Galligo) Antiparti d'unas ringleras que podrían emplegar-sen como primitibo riloch de sol y una fegura cheometrica de senificau esconoxiu, a resta d'istos motibos s'alternan entre siñals relixiosas de proteuzión (cruzes) y motibos decoratibos (rosetas de cuatro u sais puntas) que pertenexen á o fundo común de a tradizión grafica popular d' orichen remoto y de a que os pastors han estau posiblemén os zaguers representans. Siñal de situgazión (Placa de muga de termino de caza), en o Corral Santolaria (Biarxe / Bierge - Semontano de Balbastro) (Randas blanca y roya, siñal de GR), en o Corral de Balero (Fonz Zinca Meya) Istos elementos, no rilazionaus con o mundo pastoril, emplegan as parideras como puesto bistero ta dixar o suyo mensache codificau. Son o testimonio de os zaguers cambeos en o mundo rural por os que s'ha enchegau con rasmia o emplego autual de o mon como puesto d' ozio.
Prexins con esdebenidero
Os pastors pueden estar consideraus unos conserbadors prebilexiaus de o patrimonio etnoloxico. Y as parideras testimonios inigualables d'ixe patrimonio (como contimuestra de teunicas de construzión, menadura de o ganau, chestión tradizional de o territrio, bida cutiana de os pastors, ezt.). Manimenos os dos, ofizio y legau material, catan con medrana enta un maitín sin d' esbenidero. Estaría masiau estenso l' analís de as razons que esplicasen ista manca d' esdebenidero ta un treballo como íste, pero a soluzión, simpla, deberá benir d'una adautazión de pastors y construzions cara á las nezesidaz autuals que será risultau, u no será, de l' emplego de a masima cantidá d' esmaxinazión y prexins que podamos achuntar.
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Ista corrida ye contra o tiempo, y ya emos dixau perder muitas cosas, pero con tot y con ixo lo primer que contina calendo fer ye espardir o conoximiento arredol de os pastors, de o suyo pasau y presén y de as suyas balguas culturals ta, d'ista traza, fomentar l'aprezio y balurazión d'un ofizio que amenista y, como deziba Rafael Andolz, merexe asabelo d' articlos. 54
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' Un apunte nezesario ta la resta de l'articlo: ye platero que o termino ' tradizional' no ye emplegau con riguridá sino asoziau á un conteruu de ' anterior' y , contraste' respeuto a la cultura y soziedá autual, que ye a suya re-creyadora. ' Mientres o desembolique de o treballo «Construcciones pastoriles en la comarca de Monzón» que contó con l' aduya economica de a XII Beca de Investigación 'Ciudad de Monzón' de o Centro de Estudios de Monzón y Cinca Medio. 3Informazión replegada por José Miguel Navarro, yen SATUÉ, 1996: 136 y 218. ' ANDOLZ, 1998: 80, BENITO, 1995: 9, BIARGE y BIARGE, 2000: 144, PALLARUELO, 1984 a: 486, PALLARUELO, 1988: 181 y Río, 1981: 184. ' Informazión replegada por Ignacio Navarro en Plenas. ' PUEYO, 1997: 89. Tarllién, en o zaguer inte, he trobau una referenzia en a que se replegaba la creyenzia por a que istas piedras abrían estau foradadas por un rayo (BENITO, 1995: 9). ' PALLARUELO, 1984 b: 107-108. ' GÓMEZ, 1981: 242. 9
ANDOLZ, 1987: 114.
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"
PROTEUZIONS E INSCRIZIONS EN PARIDERAS IO FERRÁNDEZ y SANZ, 1993: 317. II ANOOLZ, 1987: ll4. 12 PALLARUELO, 1984 b: 107. J3 ELlADE, 1981: 235-236. I4PALLARUELO, 1984 a: 486 y PALLARUELO, 1988: 182. " BELTRÁN, 1980: 18. I' BELTRÁN, 1997: 162. I' ELIADE, 1981: 237. I' BELTRÁN, 1980: 18. l' Informazión replegada por José Miguel Navarro. '" MAzo y RODANÉS, 1986: 10. 21 ELlADE, 1990: 30. " BELTRÁN, 1997: 162. 23 PALLARUELO, 1984 a: 486. " BELTRÁN, 1986: 157-158. " PALLARUELO, 1988: 18. 26 BELTRÁN, 1997: 16l. "PALLARUELO, 1984 b: 107. "' MORALES, 1986: 175. " FUIXENCH, 2000: 180.
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FUIXENCH, 2000: 180.
Quiero agradexer as soxerenzias y correuzions lingüisticas que tan aimablemén fazió Cristóbal Ch. Parra ta la redazión zaguera d' iste articlo. S<
El viaje a ninguna parte. Antonio de Torquemada frente al Paraíso terr.enal
JOSÉ ÁNGEL SÁNCHEZ IBÁÑEZ1
Antonio de Torquemada convierte la materia paradisiaca en tema específico de debate que centra el segundo tratado de su Jardín de flores curiosas. 2 Pero el Paraíso y lo paradisiaco resuenan por toda la obra, pues sus múltiples implicaciones -que de ningún modo aspiramos a agotar en esta mínima síntesis- se vinculan estrechamente con buena parte de los asuntos que, al calor de la conversación, plantean Luis, Bernardo y Antonio, los tres interlocutores que protagonizan este largo diálogo renacentista de aspecto en más de un sentido errático. Así, las tierras maravillosas y bienaventuradas que se describen en la obra prefiguran con frecuencia el Paraíso terrenal cristiano, o bien participan de sus características felices; y muchos de los seres extraños que pueblan las páginas de este Jardín textual revisten cualidades positivas de diversa índole que los asemejan a los dichosos moradores del Jardín primigenio, cuando no constituyen un claro anuncio de su proximidad.3 Con trazo cuasiedénico se bosquejan a menudo las islas que los personajes evocan, así como los contornos difusos de la India, Etiopía o el reino del Preste Juan, tradicionales rumbos del imaginario mítico occidenta1. 4 Pero también algunas de las regiones septentrionales en que Torquemada -guiado por un afán documental que se ampara en las auctoritates modernas- se detiene con mayor morosidad, y tras cuya descripción asoman, remozados, los viejos hiperbóreos. 5 Por lo demás, y para la recta comprensión del Jardín de flores curiosas según los patrones culturales de su época, conviene insistir en el hecho de que el Paraíso se apellidara precisamente terrenal. Esto es, que, al abrigo del texto bíblico, se considerase por lo general como un lugar dotado de existencia física efectiva y situado en el mundo de los hombres. En cuanto tal, eran muchos los contemporáneos de Torquemada que todavía interpretaban sin vacilar ciertos fenómenos como indicios seguros de la cer-
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canía del Paraíso, y algunos estaban incluso dispuestos a afrontar el riesgo que suponía emprender su búsqueda. Son los frutos tardíos de un árbol que, nutrido por la Edad Media cristiana, hunde sus raíces últimas aún más lejos.6 Mediado el siglo XVI, todas estas convicciones resisten con notorio vigor: lo atestigua de manera sobresaliente -aunque no exclusiva-la multifacética y por tantos conceptos desmesurada empresa novoindiana, cuyo trayecto de exploración y conquista se jalonó durante largo tiempo con referentes paradisiacos que permitían situar «el desconcertante mundo de las Indias» en el horizonte epistémico que los europeos llevaban consigo. 7 En la Castilla quinientista, la difusión de la leyenda de san Amaro, cuyos pormenores glosó Arturo Graf,s basta por sí sola para acreditar que el interés por los asuntos edénicos seguía plenamente vivo. Según esta narración hagiográfica, al virtuoso Amaro le fue concedido llegar hasta el recinto paradisiaco y atisbar su interior, aunque --es lo natural, conforme al relato del Génesis- sin penetrar en él. Dos siglos pasaría Amaro a los umbrales del Paraíso, pasmado en una contemplación que se le antojó, sin embargo, brevísima. No" cabe duda de que Torquemada conoció las andanzas del santo --en el Jardín (p. 221) expresará su desdén hacia «lo que se escribe en la vida de San Amaro, que estuvo tantos años en la puerta»-, quizás a través de la versión más temprana que consignan los Palau, un impreso burgalés muy modesto rubricado en 1552 por Juan de Junta9 • La fecha llama la atención por su estricta coincidencia con el cenit profesional y, en cierta medida, también literario de Torquemada, quien ese mismo año obtenía licencia para publicar sus Coloquios satíricos. JO La serie de circunstancias que hemos esbozado en los párrafos anteriores realimentaba las cuestiones de orden cosmográfico que el Paraíso había venido suscitando desde antiguo: básicamente, cuál era su emplazamiento concreto, cuáles sus características y disposición espacial y, claro está, cuál la ruta que conducía hasta el mirífico enclave sagrado. Cuestiones que no podían dejar de atraer a un autor como Torquemada, para quien el viaje y, en su defecto, las disciplinas de cuño geográfico desempeñaban un papel muy notable en el programa formativo de ese humanista práctico -de tono un tanto menor, a su pesar-ll que era el secretario: pues, según explica Antonio a sus discípulos en el Manual de escribientes, la dézima [condición del buen secretario] tanbién es casi parte ne<;:esaria: aver visto los hombres mundo y estar ronpidos ['avezados'] con tener noti<;:ia de otras na<;:iones y gentes es-
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trañas, y de sus costunbres y orden de vida, y de sus torpezas y poli<;ías. Y los que no lo ovieren visto, ni lo pudieren andar con su persona, que se den a la le"ión de la cosmographía, siendo curiosos en entenderla para tener noti9a de las cosas del mundo, pues ésta es una de las [disciplinas] que más despiertan los yngenios y abiban los entendimientos. Y así veréis muchas personas que hablan y escriven de muchas provin9as, así en nuestro ernisferio como en las Yndias del mar Océano, y esto lo hazen tan bien y mejor sin aver estado jamás en ellas como los que las han visto y rodeado todas; porque tiene tan gran fuer"a la curiosidad que con ella vienen a tener entera noti9a por oydas o por averlo leído de todo lo que los otros han visto por sus ojos."
En sintonía con estos postulados, la geografía constituirá una de las piedras angulares sobre las que se asienta el desarrollo de los temas que un Torquemada definitivamente maduro, amigo a partes iguales de entretener e instruir, quiere exponer ante el público en el Jardín de flores curiosas. El autor lo apunta nítidamente por boca de Bernardo en los prolegómenos del quinto tratado: gracias a las ciencias geográficas, y <<no pudiendo ver ni andar el mundo, entenderemos las particularidades que en él hubiere» (p. 381). Como el lector habrá comprobado, lo paradisiaco se abre a perspectivas amplísimas que confluyen sin apenas estridencias en ese punto de fuga que la obra miscelánea de Antonio de Torquemada supone. Y es que el Jardín de flores curiosas participa de «una prosa que permite siempre mejor que ninguna otra la filtración e integración de componentes literarios muy diversos», conforme ha sintetizado Lina Rodríguez CachoP No en vano el ir y venir -oportunamente señalado por la crítica-14 entre distintas fuentes, temas, lugares, espacios y tiempos que conllevan las misceláneas auriseculares «de carácter enciclopédico» facilita el que todo en ellas se entrevere íntimamente, aunque también se presta al desaliño estructural. En este sentido, el grado de vertebración de cada obra depende de los intereses y, claro está, de la habilidad compositiva de su autor. Con buen tino, Torquemada adopta un modelo dialogal que estimula esa aleación de poco homogéneos elementos, por lo demás no tan caprichosa como cabría inferir de una lectura superficiaJ.15 Librada a la apetencia intelectual -vale decir, a la curiosidad- de los contertulios, la mixta divagación del Jardín torquemadesco justifica y administra su aparente desorden a través del diálogo: a fin de cuentas, en una charla amistosa que se pretende natural, espontánea, unas cosas llevan a otras y se emedan necesariamente en los meandros del discurso. Antonio lo expresa con claridad meridiana al principio del tratado V: «para poder decir y declarar una particularidad, por fuerza han de ir entretejidas y encadenadas unas de otras, [... ] como esla-
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bones» (p. 381). Es idea axial que, con diversas formulaciones, se reitera a lo largo de toda la obra ' 6 • En cuanto estrategia de arranque, sirve también para introducir el tema paradisiaco en el Jardín de flores curiosas, como enseguida tendremos ocasión de comprobar. El segundo coloquio -término que en la edición príncipe ' ? alterna significativamente con «tratado» para designar las divisiones del texto-lB se abre con una evocación de las «propiedades y virtudes» de las aguas (p. 192), Y bajo el designio explícito (pp. 194-195) de complementar lo que Pedro Mejía había expuesto en la Silva de varia lección, punto de referencia erudita ya ineludible a esas alturas de siglo. '9 Los interlocutores se ven arrastrados hasta tales derroteros verbales y temáticos merced al influjo que sobre su ánimo ejerce la apacible huerta emparrada, marco donde tiene lugar el encuentro de esa segunda jornada de amistoso asueto (pp. 193194). Se trata a todas luces de un remedo de locus amcenus -convenientemente dotado de sentido cristiano, hecho que no debe perderse de vista-/o en el que, junto con otros ingredientes característicos de ese escenario tópico (vegetación frondosa, sombra, grato frescor), comparece la obligada corriente de agua, una fuente en este caso: Pues ved qué es lo que mandáis que hagamos. Que nos vamos [i. e., 'vayamos'] un rato por entre estas viñas, que, según están verdes y bien enramadas, no parece que tienen menos frescura que la que ayer cerca del agua tuvimos; y allí delante está una fuente adonde podremos sentarnos, que también tiene árboles a la redonda, que nos darán la sombra necesaria para pasar mejor el calor del sol, aunque ya va declinando. A NT[ONIO]. A donde mand[á]redes podremos ir. (p. 193) A NT[ONIO] .
BER[NARDO].
De la fuente que Bernardo ha mencionado brota un «chorro de agua tan pura y tan clara, que parece que va riendo por entre aquellas pizarras, que su curso [... ] deja descubiertas, y ella misma va convidando y poniendo sed a los que la miran para que tengan gana de beber de ella» (p. 194). La apetencia intelectual a que aludíamos unas líneas más arriba encuentra una ajustada plasmación simbólica en esta vívida descripción/ ' que además, mediante su valor referencial, encamina el interés de los personajes hacia las maravillas del líquido elemento. El entorno espacial promueve así la conversación, acicateando el plano del contenido de este discurso a tres, tan próximo en su realización a lo que unos decenios más tarde el Cisne de Apolo había de llamar exagemático estilo. 22
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Tal cúmulo de circunstancias hace que resulte difícil sustraerse a la tentación de emparentar -siquiera en grado lejano- ese modesto vergel emparrado que el texto dibuja con la muy renacentista idea de un jardínacademia donde, a la zaga de la Hypnerotomachia Poliphili, pasear «es seguir un itinerario filosófico en busca de la verdad», en certera expresión de Aurora Egido.23 Aunque desprovista de altos vuelos especulativos que le son ajenos -pues desde el arranque mismo del primer tratado (p. 101) los personajes afirman reunirse por «pasar el tiempo, entreteniéndonos con la buena conversación»-/4 esa búsqueda también se palpa en el discurso torquemadesco. Para comprobarlo basta señalar algunas de las estrategias que vertebran el Jardín en cuanto diálogo. Ante todo, la actitud escéptica que Luis, Bernardo y especialmente Antonio manifiestan frente a aquello que no estiman confirmado por argumentos o pruebas indiscutibles, así como el hecho de que la conversación derive con frecuencia hacia el análisis de corte causal-naturalista. Este último procedimiento es el que se ensaya en el tratado 1 al abordar el fenómeno de la longevidad. El caso reviste particular interés en el terreno que nos ocupa, pues una existencia dilatada más allá de lo que se tiene por normal se vincula en muy diversas tradiciones con la inmortalidad y, por ende, con lo paradisiaco. 25 Antonio propone a sus contertulios una explicación de la longevidad que prescinde de toda causa externa al orden natural que rige nuestro mundo: [LUIS:] hacedme entender si por ser los hombres grandes tienen más larga vida que los que son pequeños, porque parece cosa conforme a razón que la una grandeza se conformase con la otra. ANT[ONIO]. No está en eso vivir los hombres más o menos, sino en ser bien complexionados y tener los humores puros y menos aparejados para la corrupción; ayuda también a esto la buena vida y descansada, los buenos manjares, la templanza en el comer y beber, y otras muchas cosas y particulares que los médicos dicen, y que lo más principal es la calidad y condición de la tierra, así por alguna constelación particular, como por la templanza y pureza de los aires y la poca [oo.] viscosidad de los mantenimientos, y por estas causas creo yo que viven tan larga vida algunas naciones de gentes [. .. ]. Estas vidas, aunque sean largas, bien se pueden creer por las causas que tengo dichas, y principalmente por la pureza del aire que ayuda a conservar la salud, así en los mismos cuerpos humanos como en los mantenimientos, que se crían con menos malicia y mayor perfección [oo.] que en otras partes. (pp. 161-162)
Otro tanto sucede en un pasaje del tratado V donde Antonio proclama su escepticismo respecto a la licantropía/6 desvelando al mismo tiem-
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po una preferencia por los autores modernos que muchos lugares de la obra se encargan -no sin matices- de avalar: [BERNARDO:] no dejaré de preguntaros lo que yo he oído decir: y es que en esta tierra de los moscovitas hay una provincia que llaman de los Neuros [sic], los cuales [...] se convierten en lobos, y después se toman otra vez a convertir en hombres. ANT[ONIO]. Los más de los geógrafos antiguos [... ] dicen lo que vos deos: unos, afirmándolo, y particularmente Solino, Pomponio Mela; y otros, con alguna duda; pero yo no puedo creerlo, ni los modernos, que ahora escriben de esta tierra, hacen mención de ello, a lo menos, dándoles este nombre ni propiedad; y así, lo podéis tener por mentira, salvo si entre estas gentes había algunos hechiceros [... ] que con su arte hiciesen entender que era propio de los que habitaban aquella provincia hacer [... ] esa mudanza, contra toda razón de naturaleza. Y esto bien podría ser así y dársele crédito. BER[NARDO]. Algún fundamento debió de tener una opinión tan común, y cierto sería el que habéis dicho; que no es de creer que naturaleza hiciese una cosa tan fuera de su orden natural. (p. 420)
A menudo estas vertientes, todavía poco transitadas por la crítica, confluyen en un mismo paraje textual. Valga como muestra este fragmento del quinto coloquio (pp. 408-409), espigado casi al azar, donde es de nuevo Antonio quien comenta la singular distribución temporal de días y noches en las regiones circumpolares, apoyándose en una analogía que la haga más comprensible a sus interlocutores: esto lo entendéis por lo que acaece a muchos caminantes que, yendo por tierra llana, cerca de alguna gran cuesta, se les pone el sol, y si se dan mucha prisa en subirla, cuando llegan a lo alto, hallan que aún no está puesto; y así, aunque sea poco, se les alarga el día; pero yo os confieso que, con todas estas razones, no dejáis de tener razón para maravillaros de una cosa tan extraña, y que tiene necesidad de ser vista y averiguada por los ojos para acabar de ser bien entendida la verdad de ella. Y aunque haya estas razones y otras bastantísimas para ello y para que se les dé crédito, no he visto autores que digan y escriban que lo saben porque 10 han visto; y si la tierra es tan corta, como la hacen los autores que la miden por estos grados, por grandísima que fuese la dificultad que se tuviese en descubrirla y andarla, no puedo pensar que faltasen muchas gentes curiosas que la hubiesen descubierto y andado, volviendo a decir [i. e., 'regresando para decir'llo que hallan en ella. Pero yo tengo entendido que después de vista, toda sería bien diferente, a lo menos, en las particularidades de ella, de lo que ahora se imagina y se dice por los autores modernos que afirman haber visto alguna parte; y así, lo mejor será dejar esto para los que lo procuran de entender por vista y experiencia, pues nosotros no podemos hacerlo.
Conviene reparar en el sesgo de modernidad que entrañan las actitudes que acabamos de documentar. Modernidad que debe evaluarse, da-
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ro está, con arreglo a las coordenadas que regulan la etapa histórica que a Torquemada le tocó vivir, no con criterios de hoy.27 En el espacio que esas mismas coordenadas delimitan se sitúa la nada despreciable cotización que la experiencia, en cuanto vía de acceso al conocimiento o marchamo de certidumbre, alcanza en el Jardín de flores curiosas. El último texto aducido permitía ya verificarlo; bastará con que aleguemos otro ejemplo, de asunto bien distinto: ANT[ONIO]. El nacer muchos con dientes es cosa tan común, que lo vemos muchas veces. Entre los antiguos fueron de éstos (según lo dicen Plinio y Salino) Papicio Carbo y Marco Curio Dentato; yo puedo dar testimoIÚo de haber visto a más de una criatura nacer con ellos: digo, con los dos delanteros, por donde podemos dar crédito a lo que la antigüedad nos refiere, pues que en tan largo tiempo también pueden haber nacido otros muchos con diferentes señales prodigiosas de que no tenemos noticia. (p. 119)
Pero la exhibición de lo empírico reviste en el Jardín un cariz sumamente variado. Así, el quinto coloquio trae un par de propuestas -relacionadas con la cosmografía- de lo que hoy ciertos ámbitos educativos llamarían experiencia didáctica (pp. 403-404, 414-415), Y Torquemada no descuida tampoco los valores más puramente literarios de todo testimonio que se presente como vivido. 28 Lo acredita el habilísimo -y cuasicervantino- descarte con que la voz de Antonio otorga verosimilitud, en el tercer tratado, a la historia del sonámbulo Tapia: no para en esto lo que el demoIÚo procura, sino que también nos acomete en sueños para hacer desatinos, por donde vengamos a perder el alma. Y porque mejor lo entendáis, quiero deciros lo que acaeció a un hombre principal hidalgo en este reino, el cual, siendo yo niño, conocí, aunque no me acuerdo de su propio nombre; tengo memoria de que el sobrenombre era Tapia; éste fue siempre apasionado en el sueño. (p. 329)
En los pasajes transcritos se observa que es Antonio quien, de modo recurrente, proporciona las claves interpretativas de mayor calado. No se trata de un hecho casual. Obedece fielmente a la lógica interna de un texto bien meditado cuyo autor moldea el personaje central con arreglo a las pautas de perfección que él mismo había asentado en el Manual de escribientes. Entre las galas del intelecto que «verdaderamente pare<;:e[n] muy bien en qualquiera persona»/9el Manual encarecía de forma singular «aver visto y leído mucho, ser curiosos en entender hechos estraños y peregrinos».30 Condiciones que reúne Antonio, al que desde un principio Bernar-
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do tiene por «hombre curioso y muy leído» (p. 102). Luis realzará la etopeya en el arranque mismo del segundo tratado: Antonio es «hombre muy leído y de gentil entendimiento, y a quien holgaríais de oír en buena conversación» (p. 192). El principal interlocutor del Jardín encarna pues una doble virtud, en parte ilmata, en parte forjada a base de esfuerzo personal. Yen este sentido concuerda de nuevo con el Manual de escribientes, cuya letra propugnaba la constancia en el trabajo y el estudio disciplinado como únicos medios fiables con que cuenta el individuo para acrisolar sus dotes naturales y vencer sus limitaciones. 31 Al personaje ni siquiera le falta ese «poquito de punta» a que aludía el Manual,32 pues, según Luis advierte a Bernardo, es Antonio <<tan avisado y tiene tan buenos cuentos, que jamás os cansaréis de oírle» (p. 101). El mismo Antonio confirmará su agudeza desde el texto, normalmente -aunque no siempre- por medio de finos rasgos de ironía que pueden pasar inadvertidos a quien no tenga en cuenta la dimensión pragmática del discurso. 33 No resultará extraño, en suma, que el erudito y modélico Antonio sea el personaje que lleva la voz cantante en la explanación paradisiaca del segundo coloquio. Él es quien, incitado por el marco tópico que analizábamos más arriba, traza un prolijo itinerario verbal de fuentes y pozos maravillosos, de lagos y ríos prodigiosos, que no conoce fronteras: Etiopía (p. 195), la India y Judea (p. 196), los ámbitos itálico y helénico (pp. 195, 198199), suministran casos más o menos remotos en el tiempo y el espacio al calor de Plinio, Solino, Pomponio Mela e incluso Aristóteles, mientras que el modesto hic et nunc hispano proporciona ejemplos localizados «cerca del castillo de Garcimuñoz» (p. 202) o «cabe un lugar que llaman Villanueva del Obispo» (p. 203). Los que proceden de las islas caribeñas (pp. 200-202) redondean un abigarrado arsenal de noticias muy ilustrativo, en último término, de la sutil tensión entre auctoritas y experiencia que toda la obra rezuma. En la plática abundan además las digresiones sobre el mundo natural, auspiciadas por el propio Antonio y espoleadas por la curiosidad de sus oyentes, hasta que aquel decide reconducir el coloquio «al hilo primero de las aguas» y suscita la cuestión de <<la grandeza de los ríos» (p. 206) Y su nacimiento. Interviene entonces Bernardo: solo una cosa os suplico me hagáis merced de satisfacerme, y es que me digáis cuáles son ahora los cuatro ríos que salen del Paraíso terrenal, porque en todo lo que he visto y leído, solamente he hallado el nombre del río Tigris y Eufrates, y los de Gión y Fi-
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són yo no los oigo nombrar en el mundo, y las aguas de éstos por fuerza han de ser muy saludables, teniendo su fuente y nacimiento en la parte que lo tienen. (p. 208)
Antonio modula su respuesta de acuerdo con las pautas que la retórica estipulaba para el exordio: No quisiera que vinierais a meteros y a meterme en tan gran hondura, porque no sé si la comenzamos cómo podremos salir de ella, según la dificultad de la materia que habéis tocado, que no fuera poco necesario un hombre de muy gran entendimiento y letra para poder declararla; y yo no tengo estas partes ni soy teólogo, ni tan leído ni visto en la Sagrada Escritura, que pueda satisfaceros de manera que no quedéis por ventura con muchas dudas [... ]. Porque para tratar lo de los ríos [... ], será forzoso declarar primero lo que se puede decir del Paraíso terrenal, y todas las veces que me pongo a pensar en ello, me confunde el entendimiento, y me da ocasión dé satisfacerme de algunos hombres sabios y avisados, y así, también he visto algunos autores qué han escrito sobre ello, y si hubiese de referiros todo lo que traen, y los pareceres que tienen tan diferentes, se os haría muy largo, y cansaríais de oírlo. (p. 208)
Al amparo de una tópica consabida -que como tal no falta en otros lugares de la obra-,34 el pasaje adelanta las líneas de fuerza que presiden la exposición paradisiaca en su integridad. Antonio tiene sobrados motivos para encarecer «la dificultad de la materia», pues frente a ella se ve privado casi por entero de los recursos que le permiten escudriñar otras cuestiones de muy diversa índole a lo largo de las seis jornadas de amistosa conversación. Porque la calidad del asunto que se dispone a tratar ahora es radicalmente distinta. La existencia de un Paraíso en la tierra, sus características físicas más generales, su papel en cuanto morada primera del género humano, constituyen una parte de la verdad revelada en las Escrituras. 35 Vale decir, son materia gobernada por la fe, que la razón, por sí sola, se muestra incapaz de comprender en su plenitud. De ahí que Antonio no tenga reparo en confesar: «todas las veces que me pongo a pensar en ello, me confunde el entendimiento». Términos similares jalonarán su disertación de aquí en adelante, a manera de leitmotiv. 36 y es que el autor del Jardín demuestra saber que la revelación ofrece una verdad indiscutible y, en lo sustancial, completa, que no requiere «entender por vista y experiencia» (p. 409), pues cuenta con el más fiable de los testimonios, el de Dios mismo. También que lo revelado obedece -por oscuros que a la inteligencia humana, limitada al fin, se le antojen sus pormenores- a la suprema de las causas, la voluntad de Dios, movida por Su infinita sabiduría. Todas estas consideraciones determinan lo que en el
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caso paradisiaco Antonio llama, muy expresivamente, «tan gran hondura». Adentrarse en ella implica dejar en suspenso el propio raciocinio, delegando en el testimonio divino y en la autorizada voz de «algunos hombres sabios y avisados»: fundamentalmente los «doctores teólogos», según precisará Bernardo poco después (p. 213). Por tanto, frente a cuestiones como la edénica ya no resulta necesario aplicar los modos indagatorios que reseñábamos unos párrafos atrás, aunque en ocasiones también ellos puedan brindar eficaz apoyo al cristiano;37 al fin y al cabo, la verdad sustancial de los hechos -entendida asimismo en cuanto realidad histórica- se conoce de antemano gracias a la palabra revelada y a sus garantes, la tradición y el magisterio vivo de la Iglesia. Desde estas mismas convicciones, tan cercanas a lo que pocos años antes había establecido el Concilio de Trento,38 abordan distintos pasajes del Jardín asuntos como la humanidad de los sátiros (p. 128), la existencia de gigantes (pp. 157-158), la longevidad de los Patriarcas (pp. 163-164) o los alcances del hado (pp. 360-361). Aunque a nuestros ojos se trate de casos dispares, todos ellos ponen de manifiesto una sola jerarquía valorativa de la certeza. Justamente la que nos revela en el tratado IV esta intervención de Antonio a propósito de la fortuna: diré [... ] solamente lo que me pareciere que hace más al caso para entender algo de esta materia, y que podáis ir satisfechos en parte de la duda que me habéis preguntado; y para que mejor pueda entenderse, comenzaremos por lo que en humanidad está dicho y escrito [... ], y después volveremos a lo que [... ] se siente en filosofía, y luego a lo que como cristianos habemos de tener y entender en verdadera teología. (p. 334; las cursivas son nuestras)
En virtud de tales criterios, es lógico que el propio Antonio se muestre más bien indulgente para con las figuraciones paradisiacas de «los gentiles» (p. 210) Y los «antiguos filósofos» (p. 209), mientras rechaza indignado las leyendas que tejen sus fabulosos relatos en torno al Paraíso cristiano. Si aquellos solo pudieron discurrir «a ciegas» (p. 209), estas, en cambio, desprecian la luz de la revelación propalando falsedades: una cosa [ ... ] queda para decir, y es que, si en mi mano fuese, no permitiría que se divulgasen algunas fábulas que del Paraíso terrenal se cuentan, como lo que se escribe en la vida de San Amaro, que estuvo tantos años en la puerta de él, y asimismo en un tratado del Purgatorio de San Patricio, en que se cuenta que un caballero que entró dentro, fue por él hasta el Paraíso terrenal, porque son [é]stas cosas en que nadie ha-
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bría de ser osado afirmar cosa ninguna que no fuese muy averiguada verdad. (pp. 221-222)
De lo expuesto se deriva una primera consecuencia notable: solo aquellos aspectos que de por sí no esclarece el texto bíblico constituyen «lo que se puede decir del Paraíso terrenal» (p. 208), esto es, el ámbito de la lícita especulación. De entre tales aspectos, a Torquemada le interesa principalmente, como cabía esperar, la situación geográfica del enclave. Puesto que la Iglesia ya se había ocupado de esa cuestión, es natural que el Jardín reserve la cuota más elevada de autoridad para -son palabras de Bernardo- «lo que sienten y dicen los doctores teólogos, que con mayor cuidado y solicitud habrán procurado de entender y escribir la verdad» (p. 213). Hacia las mismas dianas apunta Antonio nada más comenzar su largo periplo edénico: Muy pocos de los teólogos que han escrito, a lo menos, los que escriben sobre el Génesis, han dejado de tratar sobre el Paraíso de la tierra, diciendo su parecer, y algunos diferentemente de los otros, aunque todos van encaminados a un fin [í. e., 'a un mismo fin']; y aunque no dejan de poner en confusión a los que van escudriñando y procurando averiguar la verdad de algunas curiosidades, no quiero condenar a ninguno, pues todas son opiniones cristianas, y dichas con tan buen celo que no creo que habría yerro en seguir a cada una de ellas. (p. 209)
La charla irá confirmando esas divergencias entre «opiniones cristianas» que Antonio adelantaba. Él mismo se encarga (pp. 213-217) de resumir las doctrinas de san Juan Damasceno, el venerable Beda, Walafrido Estrabón, Orígenes o santo Tomás, entre otros,39 y enseguida (p. 219) muestra su predilección por las teorías de un contemporáneo, «Augustino Stechio Eugubino, doctor moderno y que escribió delicada y subidamente sobre el Génesis».40 Al margen de singularidades y discordancias de alcance menor -como la idea de que en el principio de los tiempos el Paraíso cubría el mundo en su totalidad, que Antonio refuta especiosamente y no sin ingenio_,41 «la común opinión de todos» establece «que el Paraíso tiene su sitio en el Oriente, y en una región y tierra muy deleitosa» (p. 216), «debajo de la Equinoccial» (p. 225).42 Y en aras de esa «común opinión», Antonio arrumba la muy sugerente -al menos para el criterio actual- de Orígenes, «el cual quiere sentir que todo lo que se escribe del Paraíso se ha de tomar alegóricamente, y que no está situado en la tierra, sino en el tercero cielo, adonde fue San Pablo arrebatado en espíritu». Sobre ella pasa Antonio de
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puntillas porque Orígenes «es solo sin tener a nadie que le siga» (p. 214)Y Justo el mismo argumento que Luis, a su vez, esgrimirá contra Agostino Steuco, tan apreciado por el tertuliano principal. 44 Traído y llevado por los vaivenes del diálogo, el recurrente sintagma «común opinión» evoca en este segundo tratado el consensus unanimis Patrum, al que los conciliares tridentinos otorgaron carta de naturaleza como «norma de fe segura e infalible»:45 no en vano Antonio había anunciado en el arranque del primer coloquio que «todo lo que trataremos ha de ser cristianamente» (p. 104). Hasta aquí llega cuanto el autor del Jardín es capaz de comunicarnos respecto al emplazamiento del verdadero Paraíso terrenal. La letra de los auctores cristianos no propone ni avala ulteriores precisiones geográficas. En sentido estricto, ni siquiera «se puede saber si el Paraíso permaneció, o si se deshizo» anegado por las aguas del Diluvio (p. 220). Por su parte, lo relativo a los cuatro ríos paradisiacos (pp. 222-231) no contribuirá sino a enmarañar aún más cualquier posible localización edénica. 46 La conclusión que Antonio expone ante sus compañeros resulta palmaria: nuestro desconocimiento obedece a un plan divino, pues la voluntad del que lo plantó y lo hizo, no es de que nosotros sepamos ni tengamos noticia ninguna de él, no solamente encubriéndonos el lugar a donde estuvo, o está ahora, sino quitándonos también todas las señales por donde pudiésemos venir a conocerlo o entenderlo. Y así, si el Paraíso permanece de la manera que fue plantado y hecho por las manos de Dios, quitó Dios la corriente de los ríos que de él salían, guiándolos por diferentes caminos, y tan contrarios unos de otros, que no se puedan dejar entender. (p. 225)
Respaldada desde el margen de la página por un ladillo categórico,47 la excepcional autoridad de san Agustín corrobora poco después las palabras que Torquemada había puesto en boca de Antonio: «y así, pareciéndole a San Agustín que este era un secreto que Dios quiso que no lo supiésemos, sino guardarlo para sí, dice que ninguno puede saber ciertamente adónde está el Paraíso terreno, sino [sic] fuese por revelación divina» (p. 230). El itinerario intelectual cristiano que conduce hasta el Paraíso se ha convertido, a la postre, en un viaje a ninguna parte. Antonio, cerrando con su voz el tramo edénico del segundo coloquio, desvela los motivos que harán inalcanzable por siempre ese ansiado fin de trayecto:
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en esto nos escureció Dios los entendimientos, porque por nuestros pecados no merecíamos gozar de tanto bien, ni que nos sea comunicada cosa ninguna que proceda de un lugar tan santo, y así, quedamos a oscuras para no saber atinar lo que toca al Paraíso, sino lo que juzgamos por conjeturas y señales, que nos guían a creer lo uno o lo otro, conforme al juicio de cada uno, y como éstos sean diversos, no me maravillo que también sean diversos los pareceres. (p. 231; la cursiva es nuestra)
A lo largo de todo el Jardín de flores curiosas, Torquemada hilvana tiempos y espacios -la India y el bendito monte Athos, las islas etiópicas y las brumosas tierras del Septentrión- merced a una múltiple figuración paradisiaca que las páginas de este trabajo no agotan. Pero la prudencia aconseja que, como el Jardín mismo nos dice a otro propósito (p. 230), dejemos esa rica urdimbre «para otros de mayores letras y más claros y sutiles ingenios, los cuales la disputen y determinen, sometiéndonos a su parecen>. A buen seguro el cabal Antonio sabrá disculpar que le hayamos hurtado estas pocas palabras.
1 Universidad de Zaragoza. ' Nos servimos de la ed. a cargo de Giovanni ALLEGRA (Madrid, Castalia, 1982), muy accesible y dotada de buen aparato erudito e interpretativo, aun cuando deban tenerse en cuenta las razonables objeciones a su texto que ha apuntado Una RODRÍGUEZ CACHO, ed.: Antonio de Torquemada, Obras completas, I. Manual de escribientes. Coloquios satíricos. Jardín de flores curiosas, Madrid, Turner-Fundación José Antonio de Castro, 1994, pp. XLI-XLII. A la ed. de ALLEGRA remiten por consiguiente todas las citas y referencias del Jardín; las intervenciones que figuran entre corchetes son siempre nuestras. El tratado II ocupa las pp. 192-245. La materia paradisiaca se concentra en las pp. 208-231, Y sobre ella deben verse además las pp. 66-79 de la <<Introducción». 'Una muy interesante y sucinta aproximación al rico simbolismo del Paraíso cristiano, con sus configuraciones iconográficas y cartográficas, fuentes escriturarias, etc., aportan Gérard de CHAMPEAUX y Dom Sébastien STERCKX, Introducción a los símbolos, Madrid, Encuentro, 1984, pp. 251266. Son complemento adecuado para el clásico trabajo erudito de Arturo GRAF «Il mito del Paradiso terrestre», en su Miti, leggende e superstizioni del Medio Evo, New York, Burt Franklin, 1971 [ed. original: 1892-1893], t. 1, pp. XI-XXIII Y 1-238. Cf. asimismo Herbert HAAG et al., Diccionario de la Biblia, verso esp. Serafín de Ausejo, Barcelona, Herder, 1963, cols. 1439-1444; Jean CHEVALIER y Alain GHEERBRANT, dir., Diccionario de los símbolos, ed. esp. José Olivés Puig, Barcelona, Herder, 1993,4' ed., pp. 800b-802b; Y Enciclopedia de la Religión Católica, Barcelona, Dalmau y Jover, 1950-1956, t. V, cols. 1242-1244. Una perspectiva que proyecta el Paraíso sobre el amplio telón gnoseológico de los mirabilia puede encontrarse en los excelentes trabajos de Claude KApPLER, Monstres, démons et merveilles ala fin du Moyen Age, Paris, Payot, 1980 (en particular pp. 33ss., 84ss.), y John Block FRIEDMAN, The Monstruous Races in Medieval Art and Though, Cambridge (Mass.)-London, Harvard University Press, 1981 (especialmente pp. 44-45, 56-57, 83-84,143,166-167,197). Resulta útil también la variada compilación de noticias, a cargo de Louis-André VIGNERAS, «La búsqueda del Paraíso y las legendarias islas del Atlántico», Cuadernos Colombinos (Valladolid, Universidad), 6 (1976), pp. 9-55.
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4 Vid. Jacques LE GOFF, «El Occidente medieval y el Océano Índico: un horizonte onírico», en su Tiempo, trabajo y cultura en el Occidente medieval. 18 ensayos, Madrid, Taurus, 1983, pp. 264-281, excelente resumen con copiosa bibliografía suplementaria. Cf. del mismo autor «Lo maravilloso en el Occidente medievah" en su Lo maravilloso y lo cotidiano en el Occidente medieval, Barcelona, Gedisa, 1985, pp. 9-24. ' Las alusiones a los hiperbóreos abundan en la obra misma de Torquemada (d. pp. 168-169, 170,210, 391ss., 418-420, 481-482 de la ed. cit.), así como en muchos de los estudios de referencia citados a lo largo del presente trabajo. Una sucinta y acertada caracterización del mito, que describe ya Heródoto, puede leerse en J. CHEVALIER y A. GHEERBRANT, ob. Y ed. cit., p. 571a. Cf. además la «Introducción» de G. ALLEGRA, pp. 43-44. Las tierras del Norte son explícita figuración del Paraíso terrenal en las pp. 412-413 (y d. pp. 424, 431-432, 480-482) de la obra. Pero la terra incognita septentrional, que asume un perfil jánico, también puede concebirse bajo el signo de los infiernos: véanse las pp. 449ss., donde encontramos un nítido correlato de la «Rupis nigra et altissima» que todavía sitúa Gerardo Mercator en sus justamente acreditados mapas, contemporáneos estrictos del Jardín de flores curiosas (vid., por ejemplo, G. CHAMPEAUX y S. STERCKX, op. cit., p. 253; comentarios en p. 257). Casos que traemos aquí a título de muestra, pues de las cuestiones aludidas en el texto nos ocupamos con más detalle en «Unas calas en el Jardín de flores curiosas: Antonio de Torquemada y las regiones de lo maravilloso» y «El texto y sus pretextos. A propósito de algunos mirabilia en el Jardín de flores curiosas», trabajos en preparación que complementan estas páginas. ' Cf. la bibliografía cit. supra, n. 2. Vid. in extenso A. GRAF, «Il mito del Paradiso terrestre», especialmente cap. IV. 'John H. ELLIOT, El Viejo Mundo y el Nuevo, 1492-1650, Barcelona, Altaya, 1996 [ed. original: 1970], caps. 1 y 2, en particular pp. 38ss. El entrecomillado procede de p. 38. En lo que pronto iba a llamarse América «los conquistadores creen encontrar indicios del Edén cuando en realidad hallan testimonios del mito paradisiaco», como certeramente ha expresado G. ALLEGRA (<<Introducción», cit., p. 73). Véase ahora al respecto la aquilatada síntesis de María Jesús LACARRA y Juan Manuel CACHO BLECUA Lo imaginario en la conquista de América, Zaragoza, Comisión Aragonesa Quinto Centenario-DGA, 1990, passim, en particular pp. 17, 57ss. Cf., desde otro punto de vista, J. B. FRIEDMAN, op. cit. en n. 2, pp. 197ss. Y 257-258. ' «Il mito del Paradiso terrestre», ed. cit., pp. 114-116. Cf. G. ALLEGRA, «Introducción», p. 77 Y n. 105. oAntonio PALAU y DULCET [y Agustín PALAU CLAVERAS], Manual del librero hispanoamericano, 2' ed., correg. y aument., Barcelona-Oxford, Librería Palau-The Dolphin Books, 1948-1977, nO 362926: «La vida del bienaeturado [sic] sant Amaro y de los peligros que passo hasta que llego al Parayso terrenal. (Al fin:) Fue impressa la presente vida.,. en la muy noble y mas leal ciudad de Burgos. En casa de Juan de Junta a veynte dias del mes de febrero d'mil quinientos y L.ij años [... ],4° gót. 10 h. con portada grabada en madera». Cf, núm. 72742, 115369, 160211, 160212, 201638, 283210, 362927 Y 326928. \O Cf. L. RODRtCUEZ CACHO, «Introducción» a su ed. cit., pp. XIV-XVI. 11 Cf. Lina RODRtGUEZ CACHO, «La frustración del humanista escribiente en el siglo XVI: el caso de Antonio de Torquemada», Criticón, 44 (1988), pp. 61-73. 1' Obras completas ..., ed. 1. RODRtGUEZ CACHO, cit., t. 1, pp. 25-26, con interpolaciones nuestras; cf. su «Introducción», pp. XXXVII-XXXVIII. Más adelante (p. 28 de la misma ed.) resume Antonio las condiciones «que hazen a los secretarios más perfetos», a saber: «aver visto y leído mucho, ser curiosos en entender hechos estraños y peregrinos, ser buenos cosmógraphos, o a lo menos tener alguna parte ['noción'] de la cosmographía». Llamó la atención sobre la pertinencia de este último pasaje Leonardo ROMERO TOBAR, «Antonio de Torquemada, el humanista vulgar de los Colloquios satíricos», en Estudios sobre el Siglo de Oro. Homenaje al profesor Francisco Ynduráin, Madrid, Editora Nacional, 1984, pp. 395-409, p. 396 Y n. 4.
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13 L. RODRÍGUEZ CACHO, <<Introducción» cit., p. XXVIII. Véanse las pp. XXVIII-XXIX, referidas fundamentalmente a los Coloquios satíricos, pero aplicables por igual, creemos, al Jardín. 14 Ibidem, pp. XXXIII-XXXIX (el sintagma acotado más adelante procede de p. XXXIII). Cf. todavía Asunción RALLO GRUSS, «Las misceláneas: conformación y desarrollo de un género renacentista», EdO, III (1984), pp. 159-180, fina visión de conjunto en que el Jardín de flores curiosas desempeña un papel central. Y, desde otra perspectiva, Lina RODRÍGUEZ CACHO, «La selección de lo curioso en 'silvas' y 'jardines': notas para la trayectoria del género», Criticón, 58 (1993), pp. 155-168. " En la producción literaria de Torquemada, el molde -retórico y poético a un tiempo- del diálogo resulta fundamental por diversos conceptos. Véanse las ponderadas síntesis de Leonardo ROMERO TOBAR, «Antonio de Torquemada, el humanista vulgar de los Colloquios satíricos», cit., passim, y Antonio PRIETO, La prosa española del siglo XVI, Madrid, Cátedra, 1986, t. 1, pp. 244-263. En el caso concreto del Jardín, la forma dialogal proporciona una veta de análisis todavía no bastante explotada. El artículo de Mark D. JOHNSTON «La retórica del saber en el Jardín de flores curiosas de Antonio de Torquemada» (JHp, IlI, 1 [Autumn 1978], pp. 69-83) es sugerente a este tenor (vid. en particular pp. 76-82), pero en conjunto sus juicios resultan especiosos y restrictivos. Cf. L. RODRÍGUEZ CACHO, ed., <<Introducción» cit., pp. XXXV-XXXVI. I' Cf.: «ANT[ONIO]. Huelgo, señores, de haber visto que en pocas razones habéis tratado materias tan subidas y peregrinas, que, para declarar sola ésa [materia], por fuerza se han de tratar otras muchas», pp. 103-104. Vid. también p. 160, a propósito de los gigantes que habitan en las zonas circumpolares (<<esta es materia que, para tratarla, por fuerza se han de tocar otras algunas de la tierra que está hacia el Septentrión, que no son menos admirables»). I7 Salamanca, Juan Bautista de Terranova, 1570. Es la que sigue G. ALLEGRA, quien además reproduce la portada en su ed. cit., p. 89. Noticia detallada de otras ediciones y traducciones ibid., pp. 81-83. I' Vid. p. 94, «Tabla de los coloquios que en este libro se contienen» (subrayado nuestro), y cf. pp. 331, 379 Y 434. " Conforme atestigua su fulgurante éxito editorial, que arranca de la princeps misma (Sevilla, Dominico de Robertis, julio de 1540). Vid. solo Antonio CASTRO, ed., Pedro Mexía, Silva de varia lección, Madrid, Cátedra, 1989, t. 1, pp. 52-59. Por su parte, G. ALLEGRA, ed. cit., p. 194 n. 63, indica los capítulos de la Silva que Torquemada tuvo in mente al redactar estas páginas iniciales del tratado II. " Cf. p. 193: «[ANTONIO] en verdad, que el campo está todo con gran verdura y frescura, que pone alegría en todos los que lo miran, y que es para levantar los corazones a dar muy grandes gracias al Señor que lo ha criado. BER[NARDO]. Si así tuviésemos el cuidado de eso, como Él de hacernos merced, no estaríamos tan descuidados en contemplar sus maravillas, para nunca dejar de alabarle». Recuérdese que en la tradición medieval cristiana ellocus amamus había adquirido pronto una dimensión moral. Y ello facilitó, de paso, que el topos pusiese su modelo paisajístico al servicio de la descripción del Paraíso terrenal. Cf. Ernst Robert CURTIUS, Literatura europea y Edad Media latina, México, FCE, 1955 (5' reimpr., 1989), t. 1, pp. 268, 275-276, 280ss. Sin olvidar tampoco que, por sí mismos, «todos los jardines del mundo» evocan el Paraíso: Aurora EGIDO, «Introducción» a su ed. de Pedro Soto de Rojas, Paraíso cerrado para muchos, jardines abiertos para pocos. Los fragmentos de Adonis (Madrid, Cátedra, 1981, pp. 11-63), p. 25; vid. in extenso pp. 25ss. y notas, con abundante apoyo bibliográfico. 21 Algo que ya sucedía en el primer tratado: «lo mejor será sentarnos, para que, más despacio, podamos recibirla [la «voluntad» de Antonio] debajo de esta sombra, para que el sol no nos toque; y aquí podremos oír el regocijado sonido que el agua, deslizándose con su corriente tan clara como un cristal por las blancas arenas y pizarras, hace, ayudada del sordo sonido de las hojas de los árboles, meneadas con el delicado y sabroso viento, causando un regocijo y alegría para los que lo estuvieran oyendo» (p. 102). Otro tanto simbolizarán, más adelante (tratado VI), «el olor que de
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sí dan» los rosales y jazmineros del correspondiente paraje, junto con el canto del ruiseñor, «que, cierto, no es música para perderse el tiempo que se pudiere gozar de ella» (p. 435). 22 Luis Alfonso de CARBALLO, Cisne de Apolo [1602], ed. Alberto Porqueras Mayo, Madrid, CSIC, 1958, t. JI, pp. 33 Y35. Cf. M. D. JOHNSTON, art. cit., pp. 77-78; YL. ROMERO TOBAR, art. cit., p. 403 Y n. 33. 23 A. EGIDO, ,<Introducción» a su ed. cit. supra (en n . 19), p. 29. " y d. tratado JI, p. 193: «[BERNARDO:] si no me engaño, aquel que allí viene es Antonio, y holgaría de que viniese desembarazado, para que no dejásemos de ir juntos a pasar un rato de recreación, como ayer lo hicimos» (cursivas nuestras). " Cf. L. A. VIGNERAS, art. cit., pp. 18, 19, 32; G. ALLEGRA, «Introducción», p. 71; C. KApPLER, op. cit., p. 132; Y los múltiples ejemplos de distinto tipo coleccionados por A. GRAF, ,<II mito ... », passim. La longevidad constituye una característica habitual de los pueblos felices que desfilan por el Jardín de flores curiosas, sean etolios (p. 161), indios (pp. 161-162, 166-167), etiópicos (p. 163) o septentrionales (pp. 168-170,424,481-482). 26 Aunque parece sustentar la opinión contraria en el tratado VI, pp. 462ss. Se ha ocupado de ambos pasajes el muy recomendable estudio de Giorgio VOLPI, «Letteratura e filomitia: el Jardín de flores curiosas di Antonio de Torquemada», Anales de Literatura Española (Alicante), 3 (1984), pp. 447475, pp. 453ss. Las actitudes cuyo comentario aquí esbozamos son, desde luego, más complejas, y no están libres de cbntradicciones. Cf. nuestros trabajos cit. en n. 4 y, con una perspectiva distinta, Luis SÁNCHEZ LAfiLA, «Mecanismos de verosimilitud en Cervantes y Torquemada (A propósito de licántropos)>>, en. prensa. " Véase, poi ejemplo, el muy sugestivo cuadro de conjunto que José Antonio MARAVALL perfila en «La época del Renacimiento», apud Pedro LAfN ENTRALGO, ed., Historia universal de la medicina, Barcelona, Salvat, 1975, t. IV, pp. 1-19. Para el caso concreto del Jardín, d. L. ROMERO TOBAR, art. cit., p. 40l. " Cf. Luis SÁNCHEZ LAfLLA, art. en prensa cit. 29 Obras completas ... , ed. cit., t. 1, p. 26. La interpolación es licencia nuestra, que, en cualquier caso, no violenta el sentido del texto. 30 Ibidem, ibid., p. 28. Cf. supra n. 11. 31Ibidem, ibid., pp. 34-35 (subrayados nuestros): «UOSEPE:] no todos tienen ese juizio y entendimiento claro. ANTONIO. Ya os he dicho que el que no lo tuviere travaje, que si la torpeza no es muy grande, el travajo ven,e a la ynavilidad. Y así dizen de Juan de Mena que no avía hombre que más pesada ni travajosamente hiziese una copla, y las vino a hazer tan buenas [ ... ]. Y es verdad, os digo, que yo he cono~ido secretario de señor [... ] que quando comen~ó a servir no tenía parte ninguna de las ne~esarias, ni escrivía carta en que no oviese tantas ne~edades como palabras, y, afrontado [sic] desto, se dio tanto al estudio [... ], que [ ... ] vino a ser muy buen secretario. LUIS. Bien está todo lo que dezís [ ... ], pero yo os doy mi fee que si tan ynábil me hallase, que no hiziese sino al~ar velas y tomar otra horden de vida. ANTONIO. Los hombres flacos y pusilánimos [sic] son los que hazen eso, que los que tienen un poco de cora~ón y brío no desmayan tan presto, y con él y con el exer,i,io, poniendo el hombro a lo que pretenden, salen con su ynten~ión; y los que desmayaren de esa manera, tomen otro camino para su remedio». En la p. 33, Antonio señala igualmente «una gra~ia que es natural, o que con el travajo y artifi~io la vienen a alcan~ar los hombres». " Si bien Torquemada, en esta obra, limita su alcance a que el secretario sepa «hazer una copia quando sea ne~esario en veras y burlas»: ibidem, ibid., p. 26. " Cf. pp. 168,338,369,419,492. Son circunstancias de tipo pragmático las que en p. 132 orientan el sentido de su respuesta a Luis, excesivamente crédulo con las historias de sátiros y hombres vellosos: «[LUIS:] y háceme creer que esto sea verdad, lo que se dice [... ] de un linaje de hombres que sucedieron de los que fueron en quebrar a Santo Toribio [... ] una caña en que traía reliquias, con cuyo olor casi se sustentaba, y en lugar de ellas, le pusieron otras cosas hediondas, y, en peni-
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tencia de su pecado, a ellos y a sus descendientes les nacen rabos; y que este linaje dura hasta el día de hoy. ANT[ONIO]. No será pecado mortal, aunque no le déis mucho crédito». Por su parte, en la categoría de los «buenos cuentos» cabe encuadrar otra respuesta mucho menos sutil, también a Luis, pero esta vez a propósito de cuestiones cosmográficas: «[LUlS:] los geógrafos modernos [... ] dicen que en toda la redondez de la tierra y del agua [... ] no se montan sino seis mil leguas, y que de éstas están descubiertas cuatro mil y trescientas y cincuenta leguas [ .. .]; de manera que quedan por descubrir mil y seiscientas y cincuenta leguas; y que si éstas se descubriesen, se entendería así el fin del descubrimiento de las Indias, como el de la p arte que nosotros habitamos. ANT[ONIO]. A los que quieren medir el mundo de esa manera, podríaseles responder lo que un muchacho dijo en Sevilla a los que querían dividir la conquista de él entre el Rey de Castilla y el de Portugal, que, burlando de ellos, alzó las faldas, y mostrándoles el trasero, les dio voces, diciendo: 'Si habéis de dividir el mundo por medio, echá por aquí la raya' » (pp. 413-414). Cf. al respecto G. VOLPI, arto cito supra (en n. 25), pp. 464-465. " Cf. por ejemplo p . 381, al principio del tratado V, donde los loci communes del exordio que ayudan a introducir el tema de las maravillas del Septentrión no pasan inadvertidos a los contertulios: «ANTONIO. Yo quisiera, señores, que [.. .] no me obligarais a meterme en un piélago tan hondo, donde no sé si quedaré [.. .] anegado, o si podré salir de él; porque, para poder decir y declarar una particularidad, por fuerza han de ir entretejidas y encadenadas unas de otras, y como eslabones, harán la plática y conversación muy larga; y si me prometéis de contentaros con lo que supiere y dijere, probaré adónde podré llegar, y si no, lo dejaré luego ti. e., 'de inmediato' ]; y aun creo que sería lo más acertado, por no quererme mostrar astrólogo y filósofo y cosmógrafo, sin tener parte ninguna de estas ciencias. BER[NAROO]. Aquí no os pedimos más de lo que supiereis, que [ ... ] será más de lo que nosotros sabemos; y pues tenéis los oyentes tan propicios, no será justo que os excuséis tanto, que al fin, aunque no queráis, os habemos de hacer fuerza » (cursivas nuestras). Sobre el exordio y los recursos que usualmente caracterizan a esa parte introductoria, vid. solo las exposiciones clásicas de Emst Robert CuRTIUS, op. cit., t. I, pp. 108, 127 ss.; t. II, pp. 586ss., y Heinrich LAusBERG, Manual de retórica literaria, Madrid, Gredos, t. II, §§ 263, 266-268, 270, 274-275, 281. 35 Para las cuestiones teológicas mencionadas en estos párrafos, d . solo Enciclopedia de la Religión Católica, cito (supra, n. 2), t. I, cols. 1140-1141; t. ID, cols. 246-250 Y 928-936; t. V, cols. 1324.1325; t. VI, cols. 495-496 Y 715-722; t. VII, cols. 291-294 Y 732-734. "Cf.: «hay tantas razones para poder seguir cualquiera de las opiniones dichas, que lo mejor será no confundir el entendimiento» (p. 221); «en esto nos escureció [sic] Dios los entendimientos» (p. 231). Ténganse en cuenta asimismo las intervenciones de Antonio en las pp. 209 (los pareceres de los teólogos «no dejan de poner en confusión a los que van escudriñando y procurando averiguar la verdad de algunas curiosidades» ) y 230 «<esta es materia que, cuanto más la anduviéramos escudriñando y revolviendo, hemos de hallar mayores dificultades en ella»). " Por ejemplo, cuando ha de seleccionar entre opiniones que encierran dosis de autoridad aparentemente similares. Cf.: «ANT[ONIO]. Pues que así lo queréis, os habréis de contentar con que os refiera los pareceres y las palabras de los que mejor lo entienden [el Paraíso] que yo, y vosotros podréis después juzgar lo que os pareciere más católico y conforme a razón» (p. 209; subrayados nuestros). Vid. Enciclopedia de la Religión Católica, cit., t. V, col. 1325. " Cf. Enciclopedia de la Religión .. ., t. II, col. 947; t. III, col. 252; t. VII, cols. 292 Y 345-346. Los dictados tridentinos obtuvieron una amplia y muy temprana difusión impresa en España, como atestigua el significativo ejemplo de las prensas zaragozanas: Juan M. SÁNCHEZ, Bibliografía aragonesa del siglo XVI, Madrid, Imprenta Clásica Española, 1913-1914 ledo facsímil con introd. de R. Moralejo Álvarez y L. Romero Tobar: Madrid, Arco-Libros, 1991], núm. 349, 451 Y 462. " El sentido del texto exige claramente que se atribuya a Antonio el pasaje «Yo os referiré [... ] hechura de las manos de Dios' » en la p. 213 de la ed. de referencia. Al no indicarse la correspon-
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diente didascalia, queda erróneamente comprendido en la intervención de Bernardo. Otro tanto sucede en la ed. a cargo de L. RODRÍGUEZ CACHO, cit., p. 623. "' Cf. pp. 219-221, 222, 227-228. El autor referido es el italiano Agostino Steuco, exégeta bíblico nacido en Gubbio c. 1498 y muerto en Venecia en 1548. De ahí el sintagma «doctor moderno» que Torquemada le aplica por boca de Antonio. Desde 1547 Steuco actuó como legado p apal en el Concilio de Trento. Su copiosa obra se orientó fundamentalmente hacia la erudición veterotestamentaria y la filosofía. Vid. solo Enciclopedia Italiana di Scienze, Leltere ed Arti, Roma, Istituto deJIa Enciclopedia Italiana, t. XXXII, 1936, p. 726, Y Enciclopedia de la Religión ... , t. VI, col. 1503. A propósito de los cuatro ríos paradisiacos, Antonio ratifica su preferencia en un pasaje que creemos significativo: «Estas son cosas que los doctores teólogos dicen [ ... j . y dejándolas todas, quiero deciros lo que a mí me parece, conformándome en parte con la opinión de Eugubino y de otros que la siguen» (p. 228: el subrayado es nuestro). Cf. infra. " Cf.: «y no faltó también quien dijese que el Paraíso terrenal era todo el mundo que habitamos, y fundábanse en decir que los cuatro ríos que la Sagrada Escritura dice que salían del Paraíso, salen de diversas partes de la tierra, y que de otra manera no se podría verificar, si no concediésemos que toda la tierra es el Paraíso. Pero a éstos quiero yo preguntar : cuando el Ángel, por mandamiento de Dios, echó a Adán y a Eva del Paraíso, ¿adónde se fueron? Porque conforme a su opinión, habían de ir a otra parte fuera del mundo» (p. 218). La idea contaba todavía con defensores «in pien secolo XVI»: A. GRAF, <<II mito del Paradiso terrestre», p . 9. " Cf. A. GRAF, «Il mito ... », pp. l ss. Para las concepciones cosmográficas que alimentan los testimonios cristianos recogidos en el Jardín, vid. solo C. S. LEWlS, La imagen del mundo (Introducción a la literatura medieval y renacentista), Barcelona, Bosch, 1980. " Y acaso también porque la ortodoxia hermenéutica de Orígenes siempre ha sido una cuestión controvertida. En lo tocante al Paraíso, la doctrina de la Iglesia asumía «que por la descripción totalmente concreta del Génesis no puede hablarse de alegoría más que haciendo violencia al texto (san Agustín, De Gen. ad lilt., VIII, 1, t. XXXIV, col. 371»>. Cf. Enciclopedia de la Religión ..., t. V, cols. 1069-1073 Y 1243 (lo entrecomillado procede de esta última). " Cf.: «No me parece que tiene razón Eugubino de contradecir tan a rienda suelta la común opinión de tantos doctores que van por un mismo camino» (p. 221). " Enciclopedia de la Religión ... , t. V, col. 1325 (de donde procede la cita), y t. VII, cols. 345-346 . .. Aunque en este entorno aparezca algún enunciado de sesgo contradictorio que, en todo caso, certifica el interés de Torquemada por el campo léxico y semántico de la verdad. Cf.: «y pues que no se ha podido averiguar claramente la dificultad del asiento del Paraíso terrenal, menos se podrá averiguar que estos cuatro ríos salgan ahora de él, y más sabiéndose al presente que tengan sus fuentes y nacimientos en diversas partes del mundo. Pero todavía, rastreando e inquiriendo la verdad, vendremos a dar de una manera o de otra en ella» (p. 222, cursivas nuestras). No debe perderse de vista que el autor aborda aquí una cuestión básicamente cosmográfica y, por tanto, accesible -al menos en principio- para la indagación no teológica. 47 «Que no se puede saber cierto dónde está el Paraíso sino por revelación divina» (p. 230).
Antropología y artesanías efímeras
Mª EusA SÁNCH EZ SANZ1
Respondiendo a la llamada que el Instituto de Estudios Altoaragoneses nos hizo en el mes de marzo, deseo sumarme al Homenaje a Rafael Andolz con un pequeño trabajo en el que reflexiono sobre ciertos ingredientes con un período de vida brevísimo que se dan en algunas de nuestras fies tas. En su puesta en marcha se implican varias personas. Conllevan una elaboración minuciosa que unas veces es colectiva y otras íntima, particular y hasta secreta. Pero en todos los casos, una vez terminada, la obra realizada es fugaz. Nace y muere casi al mismo tiempo. 1'; sin embargo, los actos fes tivos descritos y analizados a continuación son prácticamente los protagonistas de esas fiestas y desde luego espectaculares.
Preámbulo Efímero es un vocablo que procede del griego ephémeros (epí -sobre- / hemera -día-), que significa' de un día' y que por extensión empleamos cuando queremos referirnos a algo pasajero o a algo de corta duración. Es ilustrativo, no obstante, el sentido que se le aplica a esta palabra desde la botánica: «Dícese de lo que no dura más que un día, principalmente de las flores que se abren una mañana para cerrarse o marchitarse definitivamente aquella misma noche».2 Reflexionando sobre las manifestaciones de algunos rituales, de ciertas fiestas o sobre algunas ceremonias, me ha sorprendido observar la condición de efímeros de muchos de ellos si bien llevan aparejado un corto proceso de elaboración. Pero se desvanecen en pocos instantes una vez estalla la fiesta. Son momentos fugaces que no serían posibles si previamente varias personas no hubieran trabajado en su creación. La fugacidad que de por sí presentan estas creaciones efímeras no ha permitido todavía que se coleccionen o que pasen a custodiarse en museos. Solamente en los últimos años, empiezan a ser fotografiadas.
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En cualquier caso, es difícil musealizar los ambientes olorosos o perfumados de un rito. No pueden mantenerse eternamente lozanos los pétalos que dan forma y color a las alfombras florales. También las «enramadas» se marchitan. Los fuegos artificiales precisamente dejan entrever su hermosura cuando estallan contra el cielo, pintándolo de colores, y convirtiéndose en polvo de estrellas. Los «Judas», «peleles» y muñecos de paja son útiles a la comunidad cuando condenados y tiroteados se vuelven fuego purficador. Y aún se podrían citar las «cocas» y «monas» de Pascua que se preparan con el afán de ser consumidas. 3 Por tanto, la condición de fugaz y pasajero, de inevitable, da vida (aunque sea para conducirse hacia la muerte) a una serie de actos sagrados o profanos que en cada fiesta o cada año se repiten. Que nacen y mueren simultáneamente. Los fines de su realización, no obstante, son transcendentes dentro del marco de la propia cultura. Pero dado su carácter efímero, son también un patrimonio cultural desprotegido. Frente a las artesanías que se hacen para perdurar, las a continuación tratadas, se caracterizan por su temporalidad, se realizan para perecer, son destruidas al poco tiempo de nacer. Son escasos los instantes que dura su contemplación. y es que hay obras de artesanía que no se hacen para perdurar. Su duración y su finalidad son cosas distintas. Por ejemplo, las pinturas de arena que hacen los indios navajo, o las alfombras que con pétalos de flores, semillas de colores, sal o arena se hacen con ocasión de la fiesta del Corpus Christi. Hay otras artesanías que no pueden perdurar simplemente por razones técnicas: es el caso de los fuegos artificiales que se esfuman uno tras otro dejando en el cielo una estela de color luminoso y un fuerte aroma a pólvora quemada que inunda la atmósfera. Casi todas estas artesanías efímeras tienen en común su carácter ritual. Se siente la necesidad de crear un ambiente sagrado. Y lo importante, a veces, no es la obra en sí, sino el ritual al que pertenece. Pero, además, quienes realizan estas obras no son «artesanos», profesionales o «especialistas» propiamente dichos (salvo en el caso de la pirotecnia) y no cuentan con un taller. No es un individuo único. Son varios al mismo tiempo y terminada la obra no se puede identificar el trabajo de cada cual. Porque en estas obras efímeras se colabora por afición, por pertenecer a un grupo social concreto o por responder a una promesa religiosa entre el ejecutante y la divinidad. 4
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Ambientes perfumados Están emparentados, sobre todo, con aspectos litúrgicos. En varias religiones (y no solamente en la cristiana) el incienso ha tenido un papel importante. En algunos casos se le ha dado un valor descontaminante. Entre nosostros, en Santiago de Compostela, el día del santo, 25 de julio, el botafumeiro arroja un profundo aroma a incienso que en tiempos pasados sirvió para mitigar el mal olor desprendido de los peregrinos que no habían cambiado de ropa durante todo su recorrido. Al mismo tiempo, al incienso se le ha considerado un símbolo de purificación espiritual. Esta costumbre de higienizar y perfumar el templo empezó a funcionar a mediados del siglo XlV. El botafumeiro actual, de 1,10 m de altura y 50 kg de peso, ha de ser accionado por un grupo de ocho hombres que reciben el nombre de tiraboleiros. Movido de un lado al otro del crucero de la catedral compostelana, consige la agitación suficiente para que el incienso queme y salga en forma de humo por los orificios del incensario expandiendo el aroma por todo el recinto. Perfume, purificación y bendición van unidos.
Las alfombras florales Desde época medieval, que es cuando se empieza a celebrar con toda solemnidad la fiesta del Corpus Christi5, existieron recomendaciones municipales para higienizar las calles por donde había de pasar el Santísimo Sacramento. Estos recorridos muchas veces eran de tierra, por lo que se recomendaba regarlos para evitar el polvo y adornarlos con vegetación de la zona. En los montes próximos a esas localidades se cortaban romeros, espliegos, retamas, juncos, y también se recogía murta, hojas de hiedra o flores (rosas y claveles) de los huertos, vegetación que desmenuzada y ordenada por el suelo configuraba una senda que únicamente pisaba la comitiva procesional que transportaba la Custodia. No faltan datos históricos. Valgan estos ejemplos. En el Archivo Municipal de Zaragoza se conservan unas Despesas en las que se advierte que no se podía ir a caballo por los lugares que recorriese la procesión, ni llevar máscaras o disfraces, recordándole al vecindario que cada cual tenía que limpiar, barrer y regar los trozos de calle que correspondiesen a cada casa y engalanar las fachadas. Además, en la calzada se debían echar juncos para que no se formase
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barro; juncos que se traían de localidades próximas a la ciudad tales como Monzalbarba, Pastriz, Peñaflor, Puebla de Alfindén, Utebo, Villamayor y Villanueva, acarreándose entre seis y doce cargas que se pagaron a dos sueldos por carga siendo los acarreadores los encargados de extenderlos. 6 En Granada «el itinerario se alfombra de juncia, mastranzo, espadaña y otras hierbas que exhalan un fuerte aroma primaveral y rústico. Antaño, determinadas alquerías de la Vega estaban obligadas a traer de este herbazal, diez cargas cada una. Algunos años, carretas de bueyes típicamente emparamentadas, con muchachas ataviadas, esparcían los brazados, recordando de este modo la vieja servidumbre».7 No es extraño tampoco que, además de tapizar el suelo con vegetación, se prepararan arcos vegetales como los que se hacen en Toledo o en otras ciudades. O que se adornase el interior de la catedral con flores como se hacía en Sevilla con las rosas traídas de los jardines de los Alcázares. Pero esta costumbre se extiende por otras muchas zonas peninsulares,s por las islas Canarias9 y llegó a América donde además de hacer estas alfombras florales adornan los altares con ramas de pino.lO No obstante, en América Latina no solo se elaboran para la fiesta del Corpus sino también para Semana Santa y para la Asunción de la Virgen. Aunque la costumbre arranca de los siglos medievales será en el siglo XIX cuando la fórmula de ejecución de estas alfombras se transforme. Hacia 1850 se tiene constancia en varias localidades de que algunas damas nobles tuvieron la idea de realizar una alfombra floral justo delante de la fachada de sus casas solariegas, ayudadas de sobrinas, hijas o hermanas. Las primeras alfombras de este tipo responden a dibujos vegetales, de inspiración barroca. Sobre el empedrado de las calles se diseñaba el contorno del motivo ideado y estas mujeres lo rellenaban con pétalos de rosas, claveles, geranios, margaritas, etc., que previamente habían deshojado. La fórmula ideada por estas damas sigue vigente ya que todavía en la actualidad, cada vecino (y su familia o amigos) de ciertas calles, preparan el trozo que le corresponde frente a su casa. Pero se va cambiando hacia otros comportamientos. Siguen combinándose los materiales empleados y los motivos representados. Y lo que se inició como un acto piadoso ha terminado convirtiéndose en una especie de «competición», rivalizando entre calles, plazas o barrios y por tanto entre vecinos, familias y Asociaciones, llegando a otorgarse premios en algunos casos. Y empiezan a hermanarse
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localidades por celebrar esta fiesta y realizar ambas esta artesanía efímera: es el caso de Puenteareas (Pontevedra) con La Orotava (Tenerife). En esta línea, la devoción y la piedad antiguas han dado paso a otras fórmulas. En la confección de estas alfombras tradicionalmente participaban familias enteras, grupos de amigas, vecinas solteras, vecinas casadas ... , pasándose en la actualidad a participar con otra fórmula asociativa (Agrupaciones Culturales, Asociaciones de Vecinos, Juntas de Barrio, etc.). Se han implicado, además, los artistas locales que van haciendo evolucionar los motivos, pasándose de las escenas vegetales a composiciones geométricas O religiosos as pero de inspiración propia, haciendo de estos dibujos, en algunos casos, obras excepcionales, que solo duran unas horas. Cada localidad hace uso de los materiales a su alcance. Así, en La Orotava -la costumbre arranca de 1847, cuando doña Leonor del Castillo de Monteverde, compuso un pequeño tapiz floral delante de su palacete de la calle del Colegio- hoy se emplean tierras ocres, grises, verdosas y amarillentas volcánicas, procedentes de Las Cañadas del Teide. 11 En Mazo (La Palma) se han llegado a elaborar con materiales de los tres reinos12 y participan los catorce barrios que forman el Municipio. En Lanzarote emplean la sal de sus salinas y la tiñen de varios colores. En las localidades de Matao, Sao Manuel y Santana do Parnaiba, próximas a Sao Paulo, en Brasil,13 también se realizan alfombras florares respresentando motivos religiosos que confeccionan las poblaciones en forma de trabajo colectivo empleado, además de pétalos de flores, serrín y vidrio molido, algunos materiales no empleados en España; así: café en polvo, cáscara de huevo y chapas de refrescos. Se conocen también los nombres de quienes hicieron evolucionar estas maneras de realizar alfombras florales. Por ejemplo, en Tacoronte había costumbre de hacer alfombras dentro de la iglesia, pero algunos pintores de la zona, entre ellos Francisco Dávila,14 decidió pedir la colaboración de algunos amigos y crearon la «Comisión de Alfombras de Flores» a fin de recrear los tapices florales y extenderlos por el tramo comprendido entre Santa Catalina y la iglesia del Cristo (1 km aproximadamente). En algunos lugares, como en Ares, está tan arraigada la artesanía de las alfombras florales que en este año 2000 dedicado a las Matemáticas, se han reservado 400 m 2 para decorarlos con motivos aritméticos Y También en la ciudad nicaragüense de Masaya los vecinos de todas las calles por donde pasa la procesión han colocado arcos florales y pre-
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parado alfombras de flores y serrines de colores con dibujos alusivos al Jubileo que se ha celebrado en este año 2000. El caso de Sitges tiene connotaciones especiales por sus características, siendo una fiesta que ha sufrido varias transformaciones ya desde 1920 a las que se unió en la década de los 60 las nuevas orientaciones dadas como consecuencia de la atracción turística surgida. En 1928 tuvo lugar la Exposición Nacional de Claveles, que celebrada en Sitges por primera vez a iniciativa de Miquel Utrillo (gran defensor del movimiento Modernista), sirvió de acicate para que la población engalanara con esta flor los patios y balcones de sus casas. Y de paso, sus pétalos podían ser utilizados para emiquecer de color las alfombras florales del día del Corpus. Antes de la Guerra Civil algunos vecinos, pero siempre a título individual, hacían algunos dibujos religiosos, aunque en las puertas de sus casas. Pero ya en época de posguerra empezaron a implicarse todos los vecinos de la calle dando paso en la actualidad a la organización y a la realización colectiva de grandes alfombras con motivos vegetales y geométricos. Hay una división del trabajo. La víspera del Corpus, alrededor de grandes cestas, vecinos de toda edad y condición que lo desean, van deshojando los claveles y separando por colores los pétalos y la retama amarilla, consiguiendo así mantener la lozanía y el olor de las plantas. Por otra parte, tras haber sido consensuados por todo el vecindario los dibujos que se ejecutan cada año, también la víspera del Corpus, los hombres van marcando con algez, tiza o pintura el perímetro de los motivos diseñados. A continuación, las mujeres (aunque también se implican jóvenes y niños) van rellenando los espacios marcados. Hay ciertos trozos de alfombra que se hacen con capullos completos y abiertos a los que se les ha cortado el tallo que a su vez sirve dividido en varitas diminutas como material para rellenar zonas que deban ir en tonos verdes. El trabajo se inicia del centro de la calzada hacia las aceras, grupos por cada lado evitando pisar la alfombra antes de que por ella pase la Custodia y los sacerdotes. Por eso se trabaja con plantillas y de rodillas o en «cuclillas», para no deshacer los diseños. Después de ser hollada por el Santísimo ya puede ser pisada por el resto de la población. La celebridad de las alfombras de flores de Sitges provocó el mimetismo de varias localidades cercanas que a su vez sirven de estímulo a otras ciudades. Este es el caso de Lloret de Mar. Montserrat Benedicto quedó fascinada por las alfombras florales de esta localidad y decidió que
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también en Tamarite de Litera podría llevarse a cabo esta artesanía efímera. Ni siquiera se frenó ante la falta de flores. En Tamarite las calles se decoran con alfombras de viruta de madera teñida de colores. Solo los alrededores del altar se decoran con pétalos. También aquí son las mujeres quienes rellenan los dibujos con serrín pintado. Eso mismo ha ocurrido en Galicia y así en Foz, desde hace algunos años, fuera de las fechas señaladas, se preparan alfombras para que el 16 de julio pase sobre ellas la procesión de la Virgen del Carmen, patrona de los marineros. En Tarma, una localidad peruana, se hacen alfombras de varias tonalidades empleando plantas y flores propias del lugar tales como arrayán, geranio o alhelí (que exhalan un aroma profundo). Durante toda la semana se llevan a cabo concursos de elaboración de alfombras participando las comunidades próximas a Tarma. Durante las noches, cuentan que, para mantener la inspiración y la creatividad de los ejecutantes, beben el calentito (un licor de caña mezclado con té y limón).16 Existe, no obstante, una fiesta relacionada con el cultivo de la patata en Acora (Perú), en las inmediaciones del Lago Titicaca, en la que tras relatarse la leyenda aymara que cuenta la rivalidad existente entre los choque y los apharu por conseguir cultivar los mejores tubérculos, hoy se festeja la decisión tomada de compartir las papas, con la danza Marini y una fiesta floral. Encima de los cultivos se preparan unas alfombras florales sobre las que bailan los huaylachos y las linlichas. 17 De esta manera, las alfombras de flores cumplen una función ritual creando un marco sagrado construido con mimo, atención, cuidado y cariño por parte de la comunidad que ha intervenido en concepto de familia, vecindario, asociación, artistas locales y en algún caso por promesa. Así, un espacio habitual y público (la calle) se convierte durante unas horas en un espacio sagrado, higienizado, perfumado, hermoseado, estético y privado para que el Santísimo Sacramento lo atraviese y se destruya.
Las enramadas
Otro acto festivo, que requiere un pequeño tiempo de preparación, es la «enramada» en sus dos versiones: para poner sujeta al balcón de la enamorada o colocada sobre la hornacina, el peirón o la placa del nombre de
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la calle del santo patrón. En el primer caso, este hecho tenía lugar en el mes de mayo o más concretamente para el día de San Juan. En el segundo caso, tiene lugar en la onomástica del santo (sobre todo para San Gregrorio, San Pascual Bailón, San Lorenzo, San Martín, etc.) Sin embargo, ambas enramadas no se preparan con la misma vegetación. En el caso de la enramada patronal se elabora exclusivamente con hojas de hiedra, cubriendo en su totalidad un armazón en forma de arco de herradura. La enramada amorosa, en cambio, estaba mucho más trabajada. Se conserva una descripción del siglo pasado en la que se precisa cómo se preparaba esta enramada en la Serranía de Albarracín. Los mozos «las hacen de una rama grande de cerezo, ciruelo o álamo, si no hay otra cosa, cuya punta más delgada y alta doblan en arco hasta unirla con el tronco, donde la atan fuertemente, el cual sirve de pie ó mango. Entretejen las ramitas del centro, amoldan al aro las de los lados, y queda la enramada de la figura de una gran pera aplastada. Esta armazón la cubren por completo con gordas y sazonadas cerezas, distribuidas en ramilletes que van cosiendo al follaje, yen cuya operación gastan á veces más de una arroba. Los Mayos rumbosos entretejen con las cerezas y hojas de la enramada capullos de rosas, naranjas y hasta cucuruchos de dulces. Muchos se contentan con colgar del centro un lazo formado por un par de chillonas ligas, en las cuales, con letras como avellanas se ha estampado la frase: «¡Viva mi dueño! ». Fabrican estas enramadas con el mayor sigilo, y el día de San Juan, antes de amancecer, los Mayos, ayudándose unos á otros, escalan los balcones y rejas de sus Mayas, y plantan allí las enramadas, atándolas fuertemente á los hierros. No faltan á veces Mayos perversos ó novios desairados que, en vez de enramadas, sigilosamente y en las altas horas de la noche, cuelgan de las ventanas de algunas mozas sartas de calabazas, huesos ó cuemos».18 Algunos mayores de estas zonas recordaban que las frutas se traían de poblaciones relativamente cercanas pero con clima más benigno. Así, ciruelas y albaricoques (que también se colgaban según mis informantes) se traían del Rincón de Ademuz; las naranjas se adquirían en Carcaixent; y las cerezas se encargaban en Monzón -siempre había alguno que se prestaba a traerlas- oNo faltaban tampoco pasas en los cucuruchos de dulces.19 En otras localidades la enramada se sustituía por un ramo de flores y dulces (como se hacía en Villarreal), por una cesta de huevos (en Fuente del Maestre) o por rosquillas y un pañuelo de seda (como era costumbre en Ateca).2o
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Las enramadas amorosas eran desbaratadas al día siguiente para aprovechar unas frutas que no eran habituales en la zona, que no eran baratas, que eran exquisitas y que además, eran el regalo de sus novios. El follaje, tanto de esta enramada como de la patronal (este por motivos religiosos), se dejaba colgado -especificando el compromiso social que se adquiría a partir de ese día en el caso de la enramada amorosa- y quedaban a merced del sol, el viento y la lluvia, que lentamente terminaban por deteriorarlos y pudrirlos. La ilusión, emoción, amor o religiosidad puestos en la elaboración de estas enramadas tenía escasamente doce horas de vida entre su comienzo y el descubrimiento por parte de la novia o de la población cuando se visitaba la hornacina del santo. Con la enramada amorosa, se daba información a los vecinos de la intención de formalizar una relación pretendiendo terminase en boda. El secreto bien guardado hasta San Juan, se hacía público en esa noche mágica. Con la enramada patronal, previamente bendecida, se trataba de sacralizar el entorno y se reclamaba una oración.
La pirotecnia
La costumbre de hacer y disparar cohetes así como de embellecer la noche a base de fuegos artificiales está muy arraigada en la cuenca mediterránea. Responde a algo parecido a una forma de salutación o de bienvenida cuando reyes y personajes ilustres acudían a una localidad, del mismo modo que la artillería saluda con cierto número de cañonazos en muchos actos protocolarios. Pero con el paso de los siglos los preparativos que solo tenían lugar con ocasión de actos oficiales fueron incorporándose a las fiestas religiosas y a ciertos actos civiles, como por ejemplo disparar cohetes para despertar a la población. El cohete también marca el inicio exacto de un acto festivo y con el que se identifica todo un pueblo (chupinazo de San Fermín, en Pamplona) o sirve como aviso de tiempos espaciados (1 Q, 2Q, 3" cohete, lenguaje sonoro que anuncia que van a salir los toros -en forma de encierro, suelto por la calle (embolado) o encauzados desde un toril improvisado hacia una plaza móvil). Cohetes, morteros, mascletás y fuegos artificiales dan vida a una artesanía muy complicada conocida como pirotecnia. La elaboración de estos productos, delicada pero peligrosa, permite llevar a cabo una de las
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más claras artesanías efímeras por excelencia. Su carácter lúdico y estético no le concede más que unos segundos escasos de vida que se esfuma con el viento. Su contemplación deliciosa es fugaz aunque intensa para cualquier espectador. Artesanía del ruido y de la luz, del humo, pero también de un olor penetrante, el de la pólvora, perfume que se ha relacionado con el valor sacralizado del incienso o del copal. José Alcina Franch considera los fuegos de artificio aéreos como un arte pasajero que se escucha y se contempla como una sinfonía. «Los fuegos artificiales suelen empezar con tres grandes cohetes muy ruidosos, que constituyen el anuncio. Su comienzo o salida es muy suave: especie de rastro luminoso cual estrella fugaz, de colores diferentes, cuya densidad va aumentando hasta que, en lugar de ser salidas aisladas, llegan a constituir un verdadero haz que al estallar al mismo tiempo forman un verdadero telón de un color o de varios. La policromía puede ser de tal naturaleza que el conjunto de estas salidas viene a representar un ramillete de flores. Se suelen incluir fantasías como bengalas colgantes de paracaídas que descienden lentamente mientras el cielo queda iluminado de uno o varios colores. Esta parte es la más silenciosa. La segunda parte está compuesta por las llamadas carcasas, grandes cohetes que explotan en el aire en varias fases de manera que de una primera explosión -sonora y de color- salen varias fases dispersas, las cuales explotan al mismo tiempo, cubriendo enteramente el cielo. Estas carcasas que ascienden al cielo, a veces dejando una estela en espiral, se asemejan a palmeras, o presentan otro tipo de fantasías, entre las cuales las explosiones ruidosas -blanco brillante- o la intercalación de salidas de colores diversos. La tercera parte viene a ser el final y constituye una concentración masiva y progresiva de carcasas y haces de salidas cuya combinación de colores, olor a pólvora y ruido debe dejar la más profunda impresión en el espectador. Después, otros tres cohetes blancos ponen punto final al espectáculo».2! Pero la pirotecnia es una artesanía peligrosa en la que intervienen la preparación de mechas, la combinación de cloruros y nitratos, salitre, nafta y otros productos. Por eso, sus instalaciones han de estar aisladas de los centros urbanos y se configuran como pequeñas casetas individuales separadas entre sí de 10 a 20 metros. Soneja, Godella, Valencia, Bergondo, Ferrol, Monforte de Lemos ... , son centros importantísimos de elaboración, pero en Ara-
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gón también contamos con La Pirotecnia Oscense y con La Pirotecnia Zaragoza, situadas respectivamente en San Julián de Banzo y en Casetas. Estas Fábricas aragonesas han empleado sustancias combustibles, comburente s y otras que son las que aportan coloración a la llama (las sales de estronciana dan color rojo; las sales de cal dan un tono anaranjado; las de sosa producen color verde; las de cobre o el perclorato potásico con verde París, azul; con aluminio se obtienen tonos blancos; brillantes con el magnesio; dorados con hierro, etc.). La pólvora ordinaria negra (pulsier) se utiliza en forma de polvo finísimo que hasta hace no muchos años se obtenía mezclando salitre, carbón y azufre en la proporción muy antigua de seis, as y as. Para ello se depositaban estos componentes en un mortero de piedra que se golpeaban durante seis horas con una maza de madera hasta convertirlos en polvo. Este método, muy peligroso, pese a rociarlo con agua, fue sustituido en el tiempo por el del tonel, recipiente en el que se echaban los ingredientes y varias balas de plomo y se les hacía girar dentro alrededor de un eje, golpeando los balines a la mezcla y obteniéndose, igualmente, la sustancia pulvurolenta pero en mucho menos tiempo y con mayor seguridad. Otros productos insustituibles, además de ácidos y bases, han sido (yen algunos casos aún son): acetatos, antimonio, arseniatos, carbonatos, cloratos, clorhidratos, cloruros, cobre, cromatos, estaño, fluoruros, fosfatos, limaduras de cinc, acero o hierro -estas dos últimas endurecidas con barniz al copal-, limaduras de latón, mica, nitratos, picratos, plombatos, sulfatos, sulfuros y alcohol, almidones, azúcar (aunque se ha demostrado que no es buen combustible, no brilla en las llamas y además se altera por la humedad), colofonia, dextrina, féculas, goma arábiga, parafina, polen de pino, resina, etc. Los más modernos productos químicos responden a cloruro ánico, paranitroanilina, índigo, griusoidina, amarillo anramino, Rodarnina B y lactosa. Y poco a poco, las técnicas van sufriendo pequeñas evoluciones de forma que los cloratos se van cambiando por percloratos, dando unos colores más limpios y, sobre todo, evitando mucho humo. Al tradicional chupinazo, chupín o disparo del cohete anunciador de las fiestas se une una gran traca final con quema de grandiosas colecciones de fuegos artificiales en los días intermedios. Estas serían las modalidades mínimas para un Ayuntamiento con escasos recursos económicos. Pero a estas diversiones públicas pueden añadirse otras atracciones para ciertos sectores sociales en concreto: bombas japonesas para los niños; toros de fuego para los jóvenes; y capillas para los mayores y más devotos.
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A través de las explicaciones de Gonzalo Hemández Giménez y Javier Pablo Martínez Gavín, socios de la Pirotecnia Oscense, me ha sido posible conocer alguna pequeña parte de los grandes secretos que los profesionales de este ramo suelen guardar. Además de los productos ya tradicionales manipulados en distintas proporciones, estos pirotécnicos en el taller hacen uso de ciertas herramientas y maquinaria cuya fabricación suele ser de elaboración propia. Cuentan con molinos de bolas, prensas (de bombetas, etc.), máquinas para pinchar espoletas, para cargar chispas ... , baquetas de bronce, púas, embudos, taladros, atacadores, asentadores, cucharas, medidas, martillos de goma o madera, cernedores, caballetes, etc. Y mientras queman, desde hace muchos años y en sustitución de la vela, los pirotécnicos emplean el botafuegos en forma de una bengala compuesta por nitrato y clorato de potasa, azufre y sulfuro de antimonio. Además, cuando disparan morteros emplean un limpiamorteros o varilla de madera que lleva en su extremo algunos clavos con los que se enganchan y sacan los restos de papel. Por lo que a los armazones se refiere, casi todas las mezclas se encierran en estuches de cartón, antiguamente en trozos de caña y en la actualidad en carcasas de diferentes plásticos, lo que antes se solventaba con envolturas de distintos colores o bien con numeraciones especiales. Factor imprescindible para que la pólvora y resto de componentes se haga fuego y luz, es la mecha, que además comunica ese fuego de unos artificios a otros. Estas mechas todavía suelen hacerse manualmente a base de seis cabos de algodón hilado impregnadas en pólvora líquida o bien en una mezcla a base de nitrato de potasa, carbón en polvo, azufre y dextrina, pasta que se humedece en alcohol. Después se secan al solo en largueros de madera. Para lanzar la gran variedad de fuegos emplean unos bastidores de madera o de hierro con 3 m de longitud y sesenta agujeros (principalmente para cohetes) y los morteros o tubos metálicos que se suelen enterrar a un tercio por lo menos o bien se asientan sobre unas planchas de madera (para las bombas fundamentalmente). Empleados para celebraciones especiales destacan en Aragón, en primer lugar, los cohetes, que son simples cilindros largos y gruesos que hace muchos años todavía eran de cartón, se cerraban en un extremo con un pegote de barro y por el otro se ataban con un bramante. Para hacer los cilindros o tubos se empleaba un molde de madera sobre el que se arrollaban naipes y papel de periódico pegados con engrudo. Hoy ya se emplean tubos de plástico y papeles de colores. Llevan, además, una varilla, antes de
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anea y hoy de madera de balsa que se coloca en la salida de expulsión -o abertura de escape de los gases- del cohete. Los cohetes pueden elevarse hasta 100 m de altura. La Pirotecnia Oscense los hace de varios tipos: cohetes de trueno para anuncio de fiestas -con gran aviso y descarga de tres petardos en magnesio-; cohetes de color para dispararlos por la noche -de colores rojo brillante, verde esmeralda, azul cobre, lentejuela blanca o dorada, perlas blancas o verdes, lágrima de ángel, amarillo destellante, etc.-; cohetones de lujo; cohetes de trueno para tirar al suelo; y cohetes borrachos o carretillas que son cohetes de fuego dorado que van por un alambre de 50 m y cuando llegan al final vuelven, pero sin hacer explosión, solo dando luz. En segundo lugar figuran los fuegos de bengala que no necesitan de varilla porque se queman fijos. Sus cartuchos deben ser incombustibles para que las llamas salgan perfectamente. Por eso se les recubre por dentro con arcilla refractaria y la mezcla que llevan debe estar muy bien comprimida a base de golpes. Los colores conseguidos son rojo, rosa, lila, azul, verde, amarillo o blanco. Los que elabora la Pirotecnia Oscense son de larga duración y se usan en las cabalgatas; además han conseguido un modelo de antorchas de parafina que duran aproximadamente dos horas. En un tercer apartado se deben incluir las tracas, largas mechas forradas de papel que se forman a base de varios truenos o petardos que estallan sucesivamente y suelen colgarse de un punto a otro en una alameda, en una plaza, etc. La variedad de la Pirotecnia Oscense es amplísima, desde las tracas para dianas y pasacalles hasta las grandes tracas con varias detonaciones y truenos intercalados cada 10 m. Pero también las hay de lujo con detonaciones, surtidores de colores y potentes truenos o con detonaciones y bengalas de colores con cambio a surtidores de rayos eléctricos, a magnesio con gran trueno final, etc. Los fuegos infantiles pueden ser manejados por ellos mismos o bien por los pirotécnicos. Entre los que manipulan los niños, por no ser excesivamente peligrosos, se pueden citar las bombetas o truenos de Bach que se tiran contra el suelo para que exploten; los mixtos de cazoleta que se tiraban a los pies de los que se agarraban en el baile; los pistones que los niños golpean con barras metálicas también contra el suelo diciendo que «matan moros», el primer viernes de mayo, en Jaca; los ramilletes; los borrachos; los correos; las carretillas; los surtidores chinescos; y los relámpagos. Entre los manejados por los técnicos figuran las llamadas bombas japonesas o fuegos de día que no llevan bengalas pero que, en cambio, contienen globos, jugue-
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tes, banderitas, guirnaldas, caramelos y chufletes, que son disparados con morteros. Consisten en un tubo de cartón con una rueda ancha de separación de los juguetes de la carga de expulsión y serrín. Se pusieron de moda hace unos cuarenta años. Los técnicos también queman tracas infantiles que al estallar desprenden confetis, caramelos, juguetes, pulseras, etc. Importante diversión para los jóvenes son los llamados toros de fuego . La modalidad que en la actualidad se practica en Aragón tiene unos cincuenta años de antigüedad. Estos toros están formados por un armazón de madera dotado de cabeza, cuatro patas y lomo sobre el que se instala una parrilla de madera y una rueda donde irán todos los cohetes. Es portado por un hombre y recorre las calles y plazas de cualquier pueblo. Pero tienen estos toros de fuego la particularidad de que se preparan en secreto. Quiere decir esto que los pirotécnicos que suelen acudir ya desde hace varios años a una misma localidad, lo encohetan cada vez en un recinto distinto, casi siempre propiedad del Ayuntamiento. De todas maneras, se ha de tener presente que en un solo pueblo se suelen quemar en cada fiesta hasta seis toros de fuego y cada uno debe sorprender al gentío. Desde luego, es necesario correrlo de noche, pero esto no impide que cada toro que se corre por día salga a una hora distinta y desde un lugar diferente, lo que le convierte en un toro por sorpresa que se presenta en el baile, la hoguera, etc., cuando la gente, aún sabiéndolo, no se lo espera. Y el toro, con su carga de cohetes y traca que va estallando, corre, se vuelve y embiste. Los atrevidos siempre lo corren hacia adelante con la emoción de que muchas veces va soltando los esbarrapiés o cohetes que serpentean en el suelo antes de apagarse -con el riesgo, claro está, de quemarse- y los borrachos o silbadores que se desplazan un buen trecho encendidos revoloteando por el aire. La Pirotecnia Oscense hace seis modelos de toros de fuego, todos con el armazón de madera y quince chorros dobles de fuego dorado y blanco sobre el lomo. Este es el modelo más sencillo que se llama Siruco. Sigue el llamado Corriente, con meteoros de cohetes. El Silbador del que se desprenden cohetes y meteoros. El toro Finokio . El Carnicabra. Y, por fin, el Lanar especial con desprendimiento triple de cohetes borrachos, meteoros de colores, terminando con una rueda de colores y desprendiendo finalmente doce cohetes borrachos al mismo tiempo. Las últimas modalidades de fuegos de artificio en Aragón son las ruedas o motivos giratorios y los fuegos fijos. Los motivos giratorios son la gama de piezas donde el pirotécnico puede lucir su ingeniosidad y buen
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gusto. Consisten en cohetes que se montan en bastidores de madera móviles sobre un soporte vertical. Están formados por ruedas en las que la fuerza de la pólvora de los cohetes les hace girar y según el número de cohetes que se queman a la vez giran más deprisa o más despacio, buscando el mayor efectismo alguna rueda que gira en sentido inverso a las demás. Con ellas se obtienen rosas, coronas, surtidores de agua, soles, girándulas, etc. La Pirotecnia Oscense ha conseguido hacer bastantes variedades. Así el ruecán en el que se combinan meteoros, luces multicolores y una rueda de amarillo destellante con gran detonación final; el girasol que de color amarillo con cambio de chispa pasa a rojo y verde para terminar con una fuente de foco blanco iluminante; el volcán que comienza con surtidores blancos, cambia a surtidores de lluvia roja destellante con final amarillo y grandes detonaciones; o la clásica rueda, figura giratoria de cinco cambios de luces multicolores, finalizando con una fuente de lluvia blanca. En cuanto a los fuegos fijos son figuras con la forma de lo que enuncien que sufren cambios de color pero no tienen ejes que los permitan girar. Así, los técnicos de la Pirotecnia Oscense elaboran el arco del triunfo o figura de dos cambios de lluvia dorada a estrellas blancas; o la palmera mágica que es una figura de surtidores amarillos y blancos con destellos luminosos y detonación final; o el mosaico formando un cruzado de varios colores y desprendiendo chispas doradas con cambio a fondo blanco y detonaciones en terremoto final. Pero, sin duda, la atracción más sorprendente dentro de este grupo de figuras fijas es lo que se conoce en Aragón por el santo o la capilla, consistente en una estructura cuadrada de madera con un triángulo en la parte superior (imitando el frontón de un templo) dentro de la cual se halla pintada sobre un lienzo, la imagen del Santo / a Patrón/ a del pueblo de que se trate (san Roque en Agüero, santo Cristo de los Milagros en Alcolea de Cinca, Virgen de la Corona en Almudévar, santa Águeda en Escatrón ... ) que aparece toda ella rodeada de lucería de bengalas, finalizando el fuego con surtidores blancos y gran detonación final.
Peleles, peirotes, pairos, judas y muñecos de paja o hierba seca Cuando llegan ciertos momentos críticos del año, se confeccionan unos monigotes de paja o hierba seca vestidos con ropas ridículas. A estos personajes se les cargará los pecados o las malas acciones de una comuni-
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dad y se les maltratará, condenará y, finalmente, quemará, para purificar y limpiar la vida colectiva de un grupo. Estos personajes utilizados corno víctimas propiciatorias, es imprescindible que mueran y se les sacrifique para que la vida siga adelante. Esos monigotes se corresponden, generalmente, con los muñecos de Carnaval (mullén en Gistaín, espantallo en Aínsa, pelele en Osso de Cinca, sansón en Castiello de Jaca, ninot en Fraga ... ); con los judas que se queman para Semana Santa; o con los pairos o pairo tes que se queman en otras épocas del año. El Carnaval, rito de inversión por excelencia, arrastra consigo varios factores . Uno de los más importantes es el tiempo para la crítica social, lo que se aprovecha para dar vida a un muñeco al que se le remarcan todos aquellos vicios, pecados o comportamientos que se quieren contrarrestar, es decir, se le transmiten los males de la colectividad. Para eso han existido unos «Juicios» de Carnaval corno el que todavía pude consultar en Bielsa, perteneciente a 1948, salido del Juzgado Municipal y titulado «Averiguación de las causas contra don Camelia Zorrilla Carnaval por incorrecta conducta, tanto moral corno social, actos de robo, sabotaje, inmoralidad, falto de subordinación y desorden». En el escrito, que sigue de cerca los requisitos legales con un juez instructor, un secretario, dos fiscales, cuatro vocales y un defensor (con tono satírico), se presentan las denuncias correspondientes, la declaración de descargo y un acta en el que se aplica sentencia. No hay piedad para Carnaval que será quemado sin ningún tipo de contemplaciones en la noche del Martes de Carnaval. Estos muñecos son expuestos a escarnio público para que todos se mofen de ellos. Los comportamientos, no obstante, de las dos localidades donde en la actualidad se conservan estos monigotes varían. En Bielsa, el muñeco se hace en lugar cerrado y secreto. En San Juan de Plan lo prepara el herrero, ayudado de algún vecino, pero en la calle, a la vista de todos. Una vez confeccionados, los manejos son distintos. En Bielsa, es colgado de la ventana principal del Ayuntamiento donde permanecerá desde el sábado hasta el martes de Carnaval, noche en la que será quemado. Las gentes han de bajar a verlo. Cada año se le ridiculiza con una indumentaria distinta que recuerde algún hecho destacado. En San Juan de Plan es montado encima de un asno al que le ponen unos cuernos de macho cabrío y se le pasea por el pueblo. Los quintos son los encargados de subirlo de casa en casa para hacer la cuestación de longanizas y productos. Aquí es el carnaval quien visita a los vecinos.
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En Salas Altas también hacían una pareja de muñecos para Carnaval llamados os cariños. En Baraguás era un monigote gigante al que paseaban por todo el pueblo mozos y mozas antes de ser quemado. El Carnaval de Albelda o tío Sopes, en cambio, acababa en el llavadó. En Castejón de Sos también quemaban dos monigotes. En Obón se levantaban dos «mayos» colocando en lo más alto de cada uno un muñeco (hombre y mujer) con calabazas y coles respectivamente en las manos, aunque aquí les pegaban fuego el 24 de diciembre. En Torres de Montes los niños hacen cuestación por las casas llevando con ellos un muñeco de paja llamado el viejo remolón, semejante a la vieja remolona que sacan los de Alcubierre, y que después de la merienda que se dan con lo recogido, unos años cuelgan al muñeco de un árbol, lo destrozaban a pedradas y después le ahorcan, y otros, los más, le queman. Pero hay otras figuras que deben morir. Por ejemplo, los judas de Semana Santa. Todavía queda viva la costumbre en Jabaloyas de que la víspera del Domingo de Resurrección preparen los quintos un muñeco de paja al que ridiculizan con el vicio de algún vecino y se le coloca colgado de un árbol o en alguna esquina del pueblo amarrado a un poste para que se burlen de él. Los niños son los que se le acercan, pretendiendo no ser vistos por el monigote, y le gritan frases ofensivas. Después, es quemado. Informantes alaveses con más de 80 años recordaban que algún año esos judas se rellenaban con paja, pero además, recordando que este personaje moría ahorcado o reventado (según diferentes versiones), se introducía un gato en su interior con el que querían representar el alma de Judas o espíritu maligno. Me contaban que el gato casi siempre se salvaba y aunque huía despavorido cuando reventaba el monigote, pasadas unas horas volvía al pueblo (aseverando que «el perro es del amo, el gato es de la casa»). La vuelta del gato reafirma así la vieja creencia popular de que el mal es indestructible y retorna al pueblo, a la gente, para ser destruido al año siguiente. Aunque se habían perdido por prohibición desde mediados del siglo XIX, han vuelto a ser recuperados los pairos de Pina de Ebro para la fiesta del Alarde de San Juan. Son monigotes de paja hechos por los mozos y se cuelgan en una cuerda de balcón a balcón en mitad de la calle. El 24 de junio, sale un toro de sogas controlado por una maroma agarrada por varios mozos. La misión de estos monigotes es enfurecer al toro cuando se les acerca; de ahí que los de las ventanas se los desciendan en la cuerda, pero
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en cuanto intenta cornearlos, son ascendidos de nuevo y los escopeteros, ataviados con indumentaria de la época de Carlos III, hacen una descarga que acaba con la vida de los pairos, de cuyos cuerpos, también pueden salir, algunos años, cohetes y petardos, de modo que terminan convertidos en hogueras. Antiguamente, sus cenizas se desparramaban por los campos. Un último caso puede ser el de otros monigotes, también llamados pairos, matrimonio de extranjeros, realizados con paja, que para la fiesta de San Roque, eran sacados a la plaza de Caudé y allí, delante del alcalde y las autoridades, cada vecino iba diciendo alguna fechoría o mala acción que hubiese tenido lugar en el pueblo, imputándosela a ellos. Vicente Gracia recogió en 194922 el sermón que se les decía, antes de ser ajusticiados, a fin de que en el transcurso del mismo, algunas personas del pueblo se diesen por aludidas. En realidad, no era sino un juicio del que al alcalde le estaba reservado leer la sentencia que siempre condenaba a muerte a esta pareja de ladrones, intentando que los vecinos tomasen buena cuenta del simulacro y rehuyeran del robo: [... ] Cuando a uno le condenan es porque ha hecho algún delito, y vosotros os comisteis mis frutas y mi cabrito. [... ] y pues que vais por los huertos robando todos los frutos, aquÍ lo vais a pagar al golpe de los trabucos. [... ] y para que no dejéis raza pronto os vamos a quemar, y así todos los ladrones seguro escarmenterán. [ ... ]
Las cenizas de los monigotes no eran recogidas por parte de los vecinos sino que directamente se volcaban en los estercoleros en las afueras del lugar.
Consideraciones finales De todo lo anterior se desprenden varias consideraciones, a saber:
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1. Respecto al espacio. Los actos festivos contados tienen lugar en la calle, espacio público por excelencia, pero que durante esos momentos se transforma en espacio sagrado y ritualizado. La limpieza y ornamentación de las calles crea un marco o un escenario higienizado y descontaminado, paradigma para la purificación ritual, de tal forma que queda configurada la entrada en el dintel sagrado de la fiesta. 2. Respecto al tiempo. Se produce una ruptura en relación con el orden de la vida cotidiana y se entra en el ámbito de lo sagrado. Las gentes entran en un período de compromiso, de mayor responsabilidad, en un período desinhibidor, casi mágico ... 3. Respecto a los símbolos. Se perfilan varios ejemplos desde diferentes flancos: a) Representación del mundo vegetal, una clara alusión a la fertilidad o a la vida. Muchas plantas para Mayo o el Corpus, plena primavera, están en su apogeo. Pero para San Juan revientan los verdes, llega el verano. b) Escenificación del derroche: son días para el gasto, el regalo, el intercambio, el agasajo, la hospitalidad, la redistribución, pero también para la rivalidad entre los que han hecho posible estos trabajos efímeros. Se compite. c) Triunfo de lo tecnológico: los esfuerzos técnicos sirven para transformar la naturaleza (flores, tierra, paja, pólvora .. ., adquieren otras características, unas connotaciones simbólicas que antes del acto festivo no tenían). Y a través de la manipulación tecnológica se consiguen caracteres estéticos. d) Funciones sociales: -Son precisamente ciertos grupos sociales quienes dan vida a estas artesanías: familias, vecinos, solteras, casadas, cuadrillas de críos entre 7 y 13 años, quintos, solteros, asociaciones culturales, grupos de festejos, juntas de distrito, etc. En ellos radica el éxito de la fiesta, funcionando el sentido de la reciprocidad. Dan pero reciben: prestigio, honor, reconocimiento ... y potencian su fiesta hacia el exterior, hacia los de afuera. -Se produce un reforzamiento de los vínculos comunitarios por la confección compartida de alfombras, peleles, enramadas .. . -En algún caso (los quintos) formalizan un rito de iniciación masculino. - Mediante muñecos ridiculizados, y a través del fuego, se provoca la purificación y la limpieza de la vida colectiva del grupo. Con estos personajes se palía la exigencia de que hay que limpiar, por medio del sacrificio,
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el sentimiento de impureza que se arrastra en una comunidad. A estos monigotes les encausan y les acusan de todas las malas acciones o robos cometidos durante el año. Se les condena a muerte. Se les pasea por todo el pueblo o se les expone sobre palos, ventanas o balcones a mofa pública, se les disparan tiros y se les quema. La gente baila a su alrededor. El sacrificio es inevitable. -Se consigue una liberación imaginaria del rencor público contra los responsables de los males sociales (esos peleles en muchos casos ridiculizan a políticos o a personajes públicos). • Se produce un mecanismo de control social al denunciar públicamente las trangresiones de las normas admitidas. 4. Otros a) Los trabajos realizados tienen un fuerte contenido estético, artístico, que muere a continuación de su nacimiento. Solamente en los últimos años comienzan a ser fotografiadas sistemáticamente cada una de estas obras, dado que no pueden musealizarse. Se van custodiando en archivos municipales y en algunos particulares. b) La artesanía efímera - fiesta se está convirtiendo en un espectáculo, pero con escasos momentos de contemplación dada la fugacidad de su existencia. Quizá los medios audiovisuales remedien estos defectos al poder recoger no solo el momento esplendoroso de su eclosión sino las fases previas, todo el trabajo que llevan implícitas estas obras y cada uno de los grupos que participan en ellas, tanto en forma como en tiempos. c) Queda una última apreciación. Estas obras artesanales son un patrimonio totalmente desprotegido. Su fugacidad las hace evanescentes. Sin embargo, cada año, renacen con más fuerza. La belleza, lo estético, la rivalidad, el mimetismo, produce que se perpetúen.
J Instituto Aragonés de Antropología. Profesora de Antropología Socia!. Facultad de Humanidades y Ciencias Sociales, Campus de Teme!. Universidad de Zaragoza. 2 Vocablo «efímero». Diccionario Espasa. Madrid: Espasa-Calpe, 1927. 3 Podrían enumerarse otras artesanias referidas al adorno personal, sobre todo aquellas relacionadas con la pintura corporal - bien como acicalamiento p ara una fiesta o para ir a la guerrao como defensa de la piel contra los insectos, h abituales en otras culturas ..
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4 Las artesanías tratadas en este trabajo no están relacionadas con la conservación de la salud o con medidas terapéuticas lo que sí ocurre por ejemplo entre los navajo quienes realizan sus pinturas de arena (o secas) cuando están enfermos, convirtiéndose entonces su ralización artística en una práctica mágica que sirve como si fuera una oración. En otros casos, esta fórmula de las pinturas de arena les sirve a los navajo para ilustrar sus mitos. 5 En el siglo XIII tuvieron lugar una serie de herejías que se vieron compensadas con el Milagro de Bolsena o con los Corporales de Daroca. La fiesta del Corpus se estableció a consecuencia de la visión de una monja de Lieja, siendo Urbano IV, en 1264, quien publica la Bula Transsituru s e instituye la fiesta en todo el mundo católico. Pero fue Clemente V quien confirmó esta Bula y pidió que la fiesta se celebrase el quinto día después de la Octava de Pentecostés. Juan XX1I, en 1316, concede indulgencias y santifica la fiesta. Para 1322 ya salió la primera procesión en Barcelona alentada por los Cabildos eclesiástico y municipal el segundo jueves después de la Santísima Trinidad, pidiéndose a la población una fiesta tan solemne como la que se celebraba para Navidad. 6 AMZ, Actas Comunes (1471), f. 64. Véase también G. LLOPART, «La fiesta del Corpus y representaciones religiosas en Zaragoza y Mallorca (siglos XIV-XVI)>>, Analecta Sacra Tarraconensia, 42 (1969), p. 196 [Signo B.N. D / 6987] Y E. SERRANO MARTÍN, Tradiciones Festivas Zaragozanas. Historia de los festejos populares en Zaragoza. Zaragoza: Excmo. Ayuntamiento, 1981, p . 193. 7 A. SORlA, Corpus en Granada. Granada: Obra Cultural de la Caja de Ahorros, 1973, [p. 3]. (Temas de nuestra Andalucía; 22). 8 Las localidades que con más profusión adornan sus calles con alfombras florales son Ares, Foz, Mondariz, Puenteareas, Vigo, Azpeitia, Tamarite de Litera, Sitges, Lloret de Mar, Cifuentes, Granada, etc. 9 Arrecife, La Laguna, La Orotava, Mazo, Tacoronte, Teror o en el barrio de La Vegueta en Las Palmas de Gran Canaria. "Como se hace en la iglesia de San Juan Chamula, en Chiapas (México) o en la de Patzún (Guatemala). " Aquí, definitivamente, son los artistas locales los que le van dando forma . La alfombra más espectacular se hace en la plaza del Ayuntamiento donde se prepara un tríptico que narra episodios bíblicos, cuyas figuras e imágenes no volverán a repetirse en años posteriores. Ya desde el año 1998 este Ayuntamiento y la Asociación de Alfombristas - coincidiendo con el 150º aníversario--- se han propuesto dejar constancia gráfica de esta artesanía efímera y patrocinado por la Caja General de Ahorros de Canarias se han publicado unos trípticos, a todo color, donde se da cuenta, en tres idiomas, de los datos técnicos de estas alfombras, de las imágenes de cada tapiz floral y de los nombres de los ejecutantes. Podemos saber así que la alfombra realizada en la plaza del Ayuntamiento tiene una superficie de 930 m', lo que supone un volumen de 2,7 m' y aproximadamente unos 2.500 kg de tierras procedentes de las Cañadas del Teide. Se especifican todos los matices de colores que se emplean (16 diferentes más sus mezclas). Y se explica de quién es la idea, los bocetos y la dirección, así como quién realizó el estudio de perspectiva, dándose la lista de todos los colaboradores que han intervenido en la realización de las 14 piezas que simbólicamente representan un tclado con una cenefa de 60 cm de ancho, todas distintas. El motivo: los días de la Creación empleando dos teclas para cada día. Encima de todo ello las manos del Creador, inspirándose en obras de los pintores Miguel Ángel, Leonardo da Vinci, Mucha y Lassen. l' Del reino animal aprovechan: alas de mariposa, caracoles, escamas de pescados, conchas, algas .. . Del vegetal: hierba, musgo de castañero, helechera, brezo, ciprés, millo, piñas o azafrán. Del mineral: sal y hasta cristales picados. 13 www.saopaulo.sp.gov.br / espanol / mundo / arte / folclore.htm 14 www.arrakis.es /»fjdavila / mupin.htrn 15 http: / /leo.worldonline.es / ecourel / fiestas.htrn 16 www2.rep .net.pe / rep / semana-santa / TARMA.HTM
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" members.xoom.com / amaru / mari.htm 18 M. POLO y PEIROlÓN, Los Mayos. prólogo de Marcelino Menéndez Pelayo, epílogo de D, Juan Laguía Lliteras, 1879, pp. 59-60. Existe edición del Instituto de Estudios Turolenses y el Ayuntamiento de AlbarracÍn, 1982, pp. 86-87. 19 Mª E. SÁNCHEZ SANZ, El ciclo festivo en la Provincia de Teruel. tomo 1, pp. 234-235. Memoria de Licenciatura. Defendida en la Universidad Autónoma de Madrid el 29 de mayo de 1981. Inédita. 20 E. CASAS GASPAR, Ritos agrarios. Folklore campesino español. Madrid: Escélicer, 1950, p . 254. 21 J. AlCINA FRANCH, Arte y Antropología. Madrid: Alianza Editorial, 1982, p. 189. " V. GRACIA, Alma de mi tierra. Costumbrismo aragonés. Zaragoza: Gráficas Salduba, 1949.
Iiistoria y ยกirte
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La influencia de la infancia en la obra de un desconocido folclorista ribagorzano: don José Roy Lloret, «Llonguet» (Arén, 1910-1994)1
CARLOS BARRULL PERNA2
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En nuestros envejecidos pueblos pirenaicos encontramos a numerosas personas de avanzada edad que nos recuerdan cómo vivían a principios de siglo. Muchos de ellos mitifican en exceso la sociedad tradicional y nos explican el cambio que han experimentado los valles ribagorzanos en el presente siglo en el que han visto cómo se ha pasado del transporte por nabatas y mulas a la era de los coches, aviones y de la Internet/ pues en su infancia todavía «no se había puesto el pie en la luna, ni se conocía la bomba atómica, ni sabíamos nada de ordenadores, o de aparatos que se desplazaban a velocidades de vértigo».' La villa de Arén, en la Ribagorza aragonesa catalanohablante, contaba hasta hace poco con un poeta, totalmente desconocido, que se dedicaba a versar y escribir cómo veía él aquella sociedad y la metamorfosis que ha experimentado en los últimos cincuenta años. Este era don José Roy Lloret, de Casa «Llongueb>.5 Con este artículo pretendemos aproximarnos, de una manera crítica, a la vida y obra de este ribagorzano que desde su sastrería iba bordando poemas, planos y escritos sobre la villa de Arén mostrando cómo las influencias del ambiente familiar y de su infancia se plasman en su obra. Pese a que este artículo sea un humilde homenaje a este folclorista y cronista arenés, aprovechando el homenaje a la figura y la obra de Rafael Andolz, que pretende hacer este joven historiador, la amistad con él no ha de contribuir a mitificar su obra sino que, como diría Javier Tusell: «comprender no significa compartir, pero, para un historiador, conjugar el primer verbo no es una opción, sino una obligación profesional y moral. El lector tiene derecho a exigirla». 6
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El ambiente familiar Don José Roy Lloret nació e18 de diciembre de 19107 en el número 18 de la plaza Mayor de Arén, fecha que será recordada durante su vida con una devoción hacia la ImmaculadaB y con una prosa en la que iniciándose con el toque de campanas de su nacimiento en honor a la Immaculada nos evoca la vida de los campaneros.9 Ante el juez municipal Joaquín Anmella Astor, su padre lo inscribió en el registro civil el día 13 del mismo mes a las cinco de la tarde con el nombre de José Antonio Luis Roy ylO Lloret. Don José Roy procedía de una familia oriunda de Benabarre, localidad de la que emigraron en 1867 para trasladarse a la céntrica Plaza Mayor de Arén y fundar allí la sastrería «Llongueb>(nombre de la casa).l1 La emigración de su familia de Benabarre a Arén la comenta de manera indirecta al hablar de don Antón Trapa, sastre que deambulaba por Arén y otros villorrios del sur de Francia y del Pallars: «por lo demás, se daba cuenta de que se estaba produciendo una transformación en estos pueblos: iban viniendo de Pobla de Segur, Tremp, Ager, Benabarre, etc. unos jóvenes a ejercer estas profesiones, mientras en el pueblo se formalizaba un comercio bien surtido de artículos de toda clase»,u Como casa acomodada que era, la casa «Llongueb>pronto entraron en la órbita caciquil arenense y de esta manera, su padre, don José Roy Sopena fue elegido segundo teniente alcalde desde ellO de enero de 1912, y pronto se convirtió en teniente alcalde, tras la dimisión de Luis Rourera Farré (marzo de 1912), cargo que desempeñaría hasta abril de 1920, primero con Ramón Hervera Badía y más tarde con Antonio Rourera Farré hasta que fue sustituido por José Fillat Palacín, cargo que en la práctica ocupaba desde enero desde ese mismo año. El 25 de marzo de 1924 el delegadó gubernativo de Benabarre convocaba un nuevo ayuntamiento presidido por José Roy Sopena con Luis Andreu Agullana y Luis Sirvent Tremosa como tenientes alcaldes que el18 de mayo de 1924 fue sustituido por Luis Andreu Agullana, después de que José Roy dimitiese el 15 de mayo, al ver que las disputas de los mozos del pueblo no se resolvían para la fiesta mayor en honor al Santo Cristo, que se celebra el 23 de mayo. Con Luis Andreu subían Pompeyo Palacín Bernadó y José Carcía-Peguera como hombres fuertes. La tradición familiar en la corporación municipal iniciada por José Roy Sopena, fue continuada por su hijo Joaquín Roy Lloret que en abril de
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1931 era elegido teniente alcalde, cargo que desempeñará hasta marzo de 1936. En 1938, tras la Guerra Civil, ocupó la alcaldía José Túnica, el cual fue cesado en 1941 debido a los abusos que la Guardia Civil realizaba por mandato de la alcaldía. En esta fecha entró un equipo de gobierno más suave que era dirigido por Luis Servén Tremosa y Joaquín Roy como teniente alcalde, pero la suavidad de sus métodos llevaron a que en 1943 fueran sustituidos por Amado Anmella Carrió, jefe falangista local, el cual a finales de los 40 incorporó de nuevo en la alcaldía a Joaquín Roy hasta que en 1954 fue cesado y se retiró de la vida política 10cal. 13 Pese a la importante trayectoria familiar en la corporación municipal, ésta no apareció mencionada en su artículo14 sobre la Casa ConsistoriaPSen que hace resaltar la figura del Tardá de Arén, alcalde durante la 11 Guerra Carlista y don Joaquín Anmella Puyané, primer alcalde republicano del que destaca «su célebre bando en el que recomendaba a la vecindad "orden, serenidad y cordura", recién proclamada la segunda república (1931»>.16 Don José Roy fue «escolar entre la primera y la segunda década»,17de la mano de los maestros Pedro Pomé Pueyo (hasta los doce años) y José Cosialls Llena,18 según explica en un artículo sobre la antigua escuela de Arén. En él nos comenta las asignaturas que tenían, los paseos que realizaban o los exámenes finales. También comenta cómo al final del colegio cantaban el «Salve Bandera» o el «Gloria España», «que, aun sin comprenderlos bien, nos inculcaban el amor a nuestra España»,19 o cómo tras las clases de la mañana iban con una campanilla por el pueblo para recoger a los niños y llevarlos a la clase de catecismo, que comenzaban en Cuaresma y terminaban en Semana Santa, siendo los más pequeños enseñados por los mayores, y los de la primera comunión por el párroco, don Pablo. 20 La práctica de la fe católica inculcada desde el colegio y desde casa influirá notablemente a lo largo de su vida, marcada esta por una participación en la misa dominical, así como en «las noches cuaresmales de rosarios y novenas, misereres y septenarios que antes de la entrada y después de la salida de la Iglesia tanto nos divertían los juegos duros y bruscos del "ñego" y "galgo" ... »21 y su incorporación, junto con su padre y hermano al viejo coro de hombres de Arén. 22 Con ocho años asiste por vez primera a la romería de San Pedro de Sobrecastell, que se celebra el primer domingo de mayo, transmitiendo al lector las primeras sensaciones de esta peregrinación. 23 Como cristiano practicante acudía a las dife-
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rentes romerías que se celebran en la comarca de Arén comentando el ambiente de la fiesta: San Román, San Pedro de Sobrecastell y La Mir de Escarlá en mayo; San Salvador y San Gervás en junio y Santa Lucía en diciembre que era «una de las más concurridas».24 De esta última ermita, restaurada en 1993, comenta la restauración y el ambiente que se vivía antes de la Guerra Civil: los caminos que seguían los romeros, la preparación de la misa, la comida y la despedida; la destrucción durante la Guerra Civil y su posteriior restauración25 y finalmente publica una poesía que fue leída el día de la Restauración de la ermita por la asociacón de cazadores en septiembre de 1993. 26 A finales de los 20, se desplazó a Barcelona a estudiar corte y confección, donde se encontró con su paisano Ignacio Garreta Fillat, que entonces estudiaba medicina y más tarde sería médico de Arén, pasando largas temporadas en la sastrería de don José Roy Lloret. Durante la guerra civil fue enviado al frente con varios vecinos más, primero a Barbastro, y más tarde a Alicante y Madrid, donde se encargaban de transportar a heridos en camilla. Durante la contienda el jefe del comité protegió a la familia Roy en contraste con la marginación que fueron objeto por los <<nacionales», lo que le llevó a un profundo agradecimiento hacia el presidente del comité, cuya muerte en Francia, fue llorada intensamente. Una vez concluida la contienda, pasó una breve temporada en un campo de concentración. 27 De regreso a su tierra natal ejerció de sastre, contrajo matrimonio con María Eulalia Valladolid (1953) de la que tuvo dos hijos: Joaquín (1955) y María del Carmen (1957) y continuó con su trabajo en la sastrería. Es en esta etapa, en la posguerra, cuando el valle medio del Noguera Ribagorzana se abre definitivamente al exterior/8 tras leves intentos durante la 11 República.29 En torno a 1950, la Empresa Nacional Hidroeléctrica Ribagorzana (ENHER) llevó a este valle mano de obra procedente básicamente de Andalucía y Extremadura30 para la construcción de los embalses de Escales y Canelles, mostrando una nueva manera de ver y vivir la vida, y muchos de los habitantes de la villa, como de la comarca, empezaron a emigrar hacia las ciudades de la Tierra Llana, en especial Barcelona y Lleida. Todo esto se producía al mismo tiempo que descendía la población, las casas de Arén abandonaban las viviendas aglutinadas en torno a la plaza Mayor y edificaban en torno a la carretera nacional que pasaba por en medio de la villa. Pronto el Ensanche de Arén superó el edificio de la escuelas, construido en los años 30 en las afueras de la villa, entre el por-
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tal de entrada y «La Torreta», capricho de los años 20 de uno de los caciques locales, el doctor Antonio Rourera, y más tarde rebasó la propia «Torreta». Las obras de construcción fueron frenadas aquejadas por la tremenda «hemorragia demográfica» que durante los años 60 y 70 padeció la villa a causa de la emigración. En 1975, con Antonio Abadías 31 como párroco de Arén empezó a publicar sus artículos y poesías en la revista local «Navidad», convirtiéndose en un colaborador asiduo del equipo parroquial junto con Miguel Sierra y José Palacín quienes organizaban cucañas y otras actividades deportivas y culturales para los jóvenes y niños de la villa llegando a formar, bajo la dirección de Antonio Abadías, el grupo jotero «Alto Ribagorza» de Arén, perteneciente a la Asociación Cultural «Miguel Sierra» (1981). Todo este proceso de modernización es paralelo a la decadencia demográfica de la villa y de la sastrería familiar que le llevarán a añorar la sociedad de principios de siglo donde las calles y plazas de Arén estaban repletas de gente tanto de la villa como de otras aldeas vecinas y donde ahora veía que tanto él como su amigos envejecían día a día: Nousé lo que sinto Deu m eu cuan vai caminant per la asera i vei al vellet arropit en lull que li llagrimea."
y otros muchos desaparecían de su vida, ya sea porque han emigrado a otras ciudades, ya sea porque han perecido debido al inexorable paso del tiempo: El joven se m archa, los mayores se quedan, no se oyen rondalla, como antaño en ésta. Niño que en la fuente Sacias hoy la sed, No la abandones, Que en ella es Arén ." ¡Cuántos nombres escritos sobre el mármol duro, por letras de oro en m ano experta! ¡Cuántos seres queridos, aún con apuro, nos dejaron obras que el pueblo recuerda!"
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Es en esta etapa cuando José Roy se convierte a nivel local en un conocido poeta, historiador costumbrista, etnólogo, dibujante de esta zona catalano-aragonesa del valle medio del Noguera Ribagorzana.35 Es en esta etapa cuando José Roy recibía en su sastrería a sus vecinos Ramon Tremosa, doctor en económicas por la Universidad de Barcelona y doctor en derecho, mención de ciencias económicas por Universidad de Toulouse y a Xavier Terrado, catedrático de filología hispánica de la Universidad de Lleida, donde les explicaba curiosidades de esa vida pasada, nociones del habla de esta zona al mismo tiempo que: Algunos son los forasteros que, cám ara fotográfica en ristre, se acercan p or la Plaza Mayor, sacando desde un ángulo desde mism a, la obligada fotografía de la Casa del Gobernador del castillo (hoy propied ad del Sr. Mas). Entre ellos destacan jóvenes ávidos de conocer la vida de estos pueblos ribagorzanos y a los que m e en can ta acompañar y enseñar las calles tradicionales de la Villa. Observo en muchos de ellos que su atención se centra en las paredes de las casas, los hermosos arcos de las entradas, así como la forja de los espaciosos balcones. No cesan de inquirir los datos históricos del pueblo; gracias a nuestros p adres escolapios Padre Ram ón Castel y Padre Luis Gracia puedo facilitarlos siendo leídos por los mismos con sumo interés.36
En esta época también compuso los gozos dedicados a san Pedro de Sobrecastell y santa Lucía (1993), al mismo tiempo que transformó una famosa copla sobre la vecina villa de Montañana en un poema. Si la copla decía: «Montañana la galana, partida entre dos barrancs, totas las chicotas guapas son amigas deIs capellans»,37el poema empezaba así: Montañana la galana, de hechura medieval, te muestras en tu pedestal, entre moruna y cristiana."
Los últimos años de su vida los pasó en su sastrería viendo cómo sus fuerzas poco a poco iban disminuyendo: Estoy triste, yo que fui un torrente de vida, de ilusión, ve con pena mi cansado corazón que se extingue ... pues que en mí, casi ya no existe"
Finalmente, don José Roy murió el 9 de junio de 1994 sintiendo la añoranza por aquella sociedad tradicional que con un ritmo vertiginoso se
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había modernizado y su importancia tanto social como económica decrecía año tras año: Mas, ya perdido esto basta el buen humor, ¡qué triste mi pueblo, Jesús, qué dolor!'"
La importancia de «Llonguet» El Arén de José Roy, es el de una villa tradicional cuyos símbolos identitarios son el castillo, la Plaza Mayor y el Santo Cristo/1 al que idealiza constantemente convirtiéndolo en una villa idílica, sin tener en CUehta que esta villa tiene el refrán «Areny, bona terra i mala chen»/2 o que su padre, José Roy Sopena, dimitió el 15 de mayo de 1924 como alcalde de la villa por las divisiones y reyertas que protagonizaban los jóvenes de la villa, divididos en dos bandos,43 y que no se solventaban pese a que fiesta mayor en honor al Santo Cristo (23 de mayo) era inminente.44 Roy nos comenta los diferentes topónimos de fincas de tierra, muchos de ellos desaparecidos actualmente 45 y que había en ellos antes de la expansión urbanística de los años 60; las hazañas en busca de un becerro de oro en la cercana aldea de Iscles que varios arenenses realizaron a mediados del siglo XIX siguiendo los consejos de «lo bruixot de Aranses»;46 las actividades deportivas desde mediados del siglo XIX/7 los sitios de tertulia de la villa a principios de siglo: la taberna, el lavadero y el horno perteneciente a la Sociedad de Montes Comunes y Bosc de la villa/8 el ambiente que se producía en la villa durante los días en que se celebraban sus ferias y mercados/9 1a vida del campanero Joaquín del Gabach y la importancia de éstas en la sociedad tradicional arenenese (años 20 y 30)50o la actitud de la población ante los incendios en casas y corrales. 51 Sus artículos un tanto elitistas, nos ofrecen la vida social de la clase dirigente del Arén tradicional, con su deporte, su escuela, etc. La vida social de una porción reducida de la villa a la que pretende extrapolar el resto de la población o diferenciar en algunos elementos como por ejemplo el hecho «que las importantes de la localidad de aquellos tiempos tenían en su puerta la aldaba, y aún las menos importantes ostentaban su picaporte».52
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La devoción hacia el Santo Cristo que le fue transmitida desde su más tierna infancia, se traduce también a nivel historiográfico 53 en unas claras influencias de los historiadores de la villa de Arén, los escolapios Ramón Castel y Luis Gracia,54 cuya obra nos muestra, especialmente en el primero, un exacerbado providencialismo y una historia forjada por los grandes señores y donde la Iglesia juega un importante papel siguiendo las directrices que en la historia de Ribagorza55 realizó el romántico Joaquín Manuel de Moner y de Sisear a finales del siglo pasado.56 De esta manera, cuando explica la historia de Ribagorza, la comenta brevemente siguiendo a pies juntillas los estudios de sus maestros reincidiendo especialmente en el arte románico que todavía se ve a simple vista en este valle y en la historia medieval de este valle. 57 Sin embargo, pese a mostrarnos una historia de la sociedad tradicional arenenense de principios de siglo, buscando las raíces locales de su devoción hacia el Santo Cristo, pese a hacer una historiografía neorromántica, católica,58 elitista y en reiteradas ocasiones un tanto mitificada, la importancia de su obra radica en los detalles de los juegos, de los comportamientos sociales en las ferias, romerías y otros actos colectivos. A pesar de que homogeneíza la sociedad a través de estos actos colectivos como si no hubiese disensiones y todos pensasen y se comportasen de una manera igual, pese a idealizar la sociedad, a través de su obra podemos sumergirnos en el conocimiento de las mentalidades y del comportamiento de los diferentes grupos sociales de la villa, de las tradiciones y de la vida de diversos personajes, a pesar de que en reiteradas ocasiones estos comportamientos solo se reducen al escueto grupo de los antiguos caciques locales.
Anexo 1: Algunos textos de don losé Roy Lloret
Recuerdos ¡Santo Cristo de Arén! ¡Imagen adorada! Yo te vi entronizar en nuestro templo entre festejos, después de dos años de vida desgarrada ... que la milagrosa, con su bonita leyenda, la que adiraron nuestros abuelos, aquella .. . un día de locura colectiva ... ¡fue quemada!
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Fiestas de Arén. las de los años veinte y treinta, las más alegres y bulliciosas que recuerda esta villa, con sus joteros favoritos, sus brillantes bailes en la plaza, en noches de mayo cálidas, entre gorgoritos de ruiseñor, un cielo apretado de estrellas, y el amor limpio de una juventud montañesa, ... espléndida, buena, como en esta tierra jamás se viera.
y tú, plaza Mayor ¡la olvidada! la de los grandes festejos, la en otros tiempos tan animada, con tus pórticos y calles empedradas, por las que se introducían en tu recinto la gente a manadas, tu eras esencia y savia de nuestra tierra, cuando aquel Cristo, adorado en la iglesia del castillo, con tanto amor nos cobijaba ...
El deporte en la villa: modalidades y forma de practicarlo Tomando como punto de partida aquella juventud nacida a mediados del siglo pasado, la que se vio atrapada en la segunda guerra carlista y la colonial de Cuba; cuantos tuvimos la suerte de conocerles y oír de sus labios los relatos de tantas acciones guerreras, nos dábamos cuenta que estábamos en presencia de hombres de buena salud y gran fortaleza física, a pesar de su edad avanzada. Ellos vivieron su niñez y adolescencia en un pueblo en el que se desconocían -quizá por no estar inventadas-las palabras «ecología», «degradación», «contaminando» ... Disponían de un monte con extensos robledales, unos llanos de hermosos viñedos, cantidad de árboles frutales que, junto con el cereal, permitían alimentar profusión de liebres, conejos, perdices y otras clases de animales. a la vez contaban con un río con buen caudal de aguas puras, transparentes, plagado de truchas, barbos, hasta anguilas en la acequia del «Molino Viejo» en los «vados del riancho», por lo que podían practicar los deportes de caza y pesca cuando les apetecía y casi siempre con éxito. Las «mullas» o balsa de aguas mansas, profundas, como la del «Menesca1», «Perfillab>, «Davall del Pou» y Pou Vell» eran lugares idóneos para iniciarse y practicar la natación: ¡qué espectáculo ver los días festivos tantos niños y jóvenes correteando y chillando por las arenas del río!: algo así como una foto del tercer mundo; poco o nada era conocido el uso de bañador en aquel tiempo.
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En las inmediaciones del río, de los barrancos, había una frondosa vegetación de álamos, altos y cimbreantes chopos, gruesos robles que ofrecían al atrevido rapaz un atractivo especial para practicar la escalada; sus habituados y robustos músculos de brazos y piernas, junto con el valor, hacía que en escasos minutos aparecieran en la copa de los mismos o la paloma torcaz. Otra especialidad generalizada que se practicaba a su aire era la marcha, a corta o larga distancia. Nuestros jóvenes y mayores recorrían con motivo de ferias, fiestas, visitas a familiares y amigos, todos los caminos, por cierto nada cómo dos. Se realizaban marchas a ritmo y promedio impresionante, en distancias como de Arén a Benabarre. Graus, Pobla de Segur, Salás, Tremp, ... . Los peatones de correo, Berta Bedreña, Joaquín de Peroy, Fernando, Chusep de Fonellós, Joaquín de Cisame, ... verdaderos atletas en su especialidad, que hoy serían difíciles de igualar por el arené s actual tan habituado al coche. Durante todo el siglo pasado y mediados de éste se practica el juego de pelota a mano, los partidos son a veinte o treinta tantos, sirve de frontón la fachada principal de la Iglesia, con raya de falta al saque el final del enlosado frente a la misma ... No había tarde dominguera sin partido; éstos los disputaban mano a mano o por parejas, según acuerdo de los contendientes. En algunos casos, la expectación llegaba al rojo vivo, adquiriendo el partido tal emoción que la gente apiñada a los lados discutían animando a sus favoritos. Conocí en mi niñez jugadores importantes como Joaquín de Pepe Anmenlló, Martí de Dumenk, éste con un impresionante saque al «mandró» que, en algunas ocasiones, botaba la pelota a los balcones de su casa obligando al contrario, para devolverla, a hacer una rapidísima y espectacular torsión, de difícil y peligrosa ejecución. En la segunda década del siglo en curso surge un Ramón de Canteré, jugador incansable de gran dureza. Otro pelotari de grandes reflejos fue Francisquet de Madalena. Posteriores a estos destacan Pepet de Toni, Ramón del Rit, pero les falta la rapidez y el empuje de los anteriores. Al no surgir nuevas figuras, empieza a decaer esta modalidad deporte. A partir de 1925 se inicia el fútbol en la villa. Al regreso de un viaje de mis padres, me regalan un reloj y un balón, colmando así mis deseos de adolescente. Creo que fue un gran acierto lo del balón; conmigo fueron felices todo el grupo de mis amigos de aquella hora. Alternábamos los par-
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tidos con las visitas al «Obac del Pou» para la práctica de la natación; ya nos acercábamos un poco a la juventud actual tan dada al deporte. Más tarde se incorporan a esta actividad los mozos mayores, cuando sube de Barcelona a pasar unos días el joven guarniciero Luis del Basté; este con su hermano Martín confeccionan un balón de reglamento mayor, de más peso que el mío. ¡Cuántas corridas y encontronazos recibidos en el Camp Davall!. Antes de iniciarse la guerra civil, Arén cuenta con un equipo que viste camiseta zaulina con lista blanca en el escote y pantalón azul oscuro, casi negro; se dispone de un campo alIado de la carretera general 230, hoy propiedad del Restaurante Guardiola. En la actualidad, cuando en verano están los jóvenes estudiantes, se juegan algunos encuentros en el «Camp de las Arenas»; nuestros sacerdotes alientan la afición, hasta toman parte de ellos; sería bueno contar con instalaciones deportivas más amplias, mejor dotadas, así como alguna persona competente que dé cauce a la práctica deportiva de estos pueblos.
La casa consistorial Cuantas veces paso por delante de la antigua casa Ayuntamiento, afluyen en mi mente muchos recuerdos de mi infancia y juventud. Este edificio ostenta en la fachada un escudo con fecha de 1855. Hoy está cerrado, la actividad municipal se desarrolla en una de las naves del Centro Escolar de la Villa. Situado en calle céntrica del casco antiguo, la Plaza mayor, consta de entrada, planta baja y corral, más la escalera principal que da acceso al salón de actos y Secretaría. Antes de entrar al salón, hay una habitación destinada a «camerino», donde se arreglaban los actores para salir a la escena; por ella se accedía al escenario. Por la escalera principal, en el primer rellano a la derecha, se halla la puerta de otra estancia por la que se accede a la «presó». En esta había una reja pequeña para comunicar con el preso sin necesidad de abrir la puerta de entrada. la cárcel estaba en un desnivel conforme a la habitación de casi la altura de una persona (más honda). la luz la recibía por una doble reja que da a la calle de Don Clemente Manzana, frente a la antigua escuela de niños. Aún recuerdo haber visto a algún preso encaramado a los barrotes. Todavía en la parte baja al fondo del corral queda otra habitación de forma cilíndrica, de unos tres metros de diámetro .. Jugar angosto y lúgu-
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bre con gruesos cerrojos, que era el terror de los niños de Arén. Se llamaba «la fosqueta». En el año 1870, el salón de actos se empleaba como escuela de niñas. al frente de esta clase estaba doña Juliana Mañanet y su esposo ejercía de secretario, don Tomás Pérez Vélez. Eran padres del sacerdote que más tarde, en 1944, regentaría la Rectoría de esta parroquia, don Miguel Pérez Mañanet, de grata memoria. Años más tarde el colegio pasaría a la actual casa de Beniteta, actuando de profesora doña Agustina Zanuy Mur (1889), que contrajo matrimonio con don José Garreta, veterinario de casa Peroy. Aún quedan descendientes de este matrimonio, a pesar de haber perdido a dos nietos en la guerra civil. Años después la escuela se trasladó a la casa del Gobernador del castillo (plaza Mayor) para pasar luego al Centro Escolar actual. El salón de actos y la secretaría fueron escenario en el que se desarrollaron los hechos más importantes de la Villa, desde el juicio de faltas con algún jaleo, la recaudación de impuestos de la guerra en la 2ª guerra Carlista por Francisco Cagigós Garreta (el Tardá), como también la toma de posesión de alcalde del boticario don Joaquín Anmella Puyané, con su célebre bando en el que recomendaba a la vecindad «orden, serenidad y cordura» , recién proclamada la segunda república (1931). El local de la secretaría era cuadrado. Un amplio armario para la documentación, una medida para los quintos de espaldas al ventanal; y tres asientos regios, unidos, para el alcalde y primer teniente de alcalde y secretario. El pueblo acudía a estos locales cuando se tallaban los quintos y se verificaba el sorteo. Esto era importante, porque del sorteo podía salir el excedente de cupo o emplumarse cuatro años a Cuba, tres años al África, o a la Península con algún permiso. Esto terminaría con el servicio militar actual
Apuntes de la plaza Mayor Cuando en estos momentos se han inaugurado las importantes obras, tanto en la pavimentación de la plaza, como en unos edificios de su entorno, publicamos del Sr. Pepito Roy esta reseña de lo que significó para el pueblo este bello y antiguo recinto urbano.
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Que la villa de Arén nació al amparo de su milenario castillo, es de suponer que ello fuera así ya que los edificios, el caserío, bien que lo manifiesta, basta mirar las piedras de las construcciones que haya ambos lados de la calle del Castillo, de la que parten hacia el oriente la calle de San Miguel y al occidente, la calle de la Virgen y la del Carmen, ellas nos muestran un caserío de piedras ennegrecidas por el tiempo, apretujado, apiñado, bien protegido por el castillo con fáciles accesos al mismo. En el transcurrir de los años, los habitantes se van extendiendo hacia la parte no tan pegada a la roca del castillo, edificando todo lo (que es su actual calle, además de unos callizos que conducen a la plaza Mayor. Configurada la plaza, da lugar a la calle de la misma paralela a la de la Virgen. En esta calle de la plaza, finaliza la del Castillo y se inicia la Calle de la Iglesia hasta la plaza de la Iglesia (lo Camp o camp daball) por el este; y por el oeste tiene las calle de don Manuel Pérez Mañanet y calle de la Fuente hasta la fuente del pueblo, manantial que dio abasto de agua a la Villa hasta la mitad del siglo actual. La plaza Mayor la componen cuatro edificios que destacan sobre los demás: la capilla románica con su bella columna, sostén del enhiesto protector de la entrada; la casa del gobernador del castillo, con sus tres arcos góticos de singular belleza, además de un hermoso porche que comunica con la calle del Castillo; la casa de los Enchirvas Lasheras, inmenso caserón junto con era y huerto donde en más de una ocasión se hospedó san José de Calasanz, uno de los miembros de esta casa, sacerdote, íntimo amigo y colaborador del Santo; su relación fue constante hasta que san José de Calasanz marchó a Roma; la casa de los Roureras con sus columnas unidas por gruesos maderos sobre los que cabalga la fachada, dando lugar a un espacioso porche a lo largo de la misma. Desde la esquina de esta casa dando frente a la calle de la plaza, se halla el beneficiado de la capilla junto a la casa rectoral o la badía uniéndose con las casa de Enchirvas y de Rourera por la parte de detrás. Los demás edificios que conforman la plaza, son edificaciones de menos importancia aun cuando configuran un conjunto armónico de la misma. Por ser el terreno bastante pendiente, esto se salvó por medio de una escalinata desde la esquina de la casa de los Roureras a la esquina de la capilla partiendo la plaza en dos; la de arriba de forma rectangular no muy ancha pero si larga, la de abajo casi cuadrada, las dos pavimentadas con piedras del río formando dibujos de curiosa originalidad.
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Arén hace casi unos dos siglos fue un pueblo importante por su suelo y la comarca, con un censo de población rayando a las 1800 almas, la plaza era centro vital, todos los sábados se realizaba un mercado importante de toda clase de productos, además de los mercados-feria de San José y el del Santo Cristo el día 23 de Mayo. En la plaza Mayor se daba cita el pueblo en todas sus manifestaciones tanto de carácter local, como religiosas. En ella tenía inicio y fin la fiesta del Santo Cristo con su baile típico «lo ball del Roglle», los desfiles de disfraces y cucañas del «carnaval» , en ella se realizó el enlace matrimonial del gobernador del Castillo el Guarda Valona escocés Omubrián de Barat con la joven María Rourera de la casa de los Roureras, cuyas sepulturas están en la Iglesia Parroquial. De este matrimonio nació dos hijos, el uno desempeñó cargo importante en la judicatura provincial el otro ostentó un alto cargo en Sevilla en los lugares de recepción de mercancías o cargamentos que por mar llegaban procedentes de las colonias. Hasta la mitad del 1800 Arén vivió de la agricultura y algo de la ganadería, había unos señores que junto con la propiedad ejercían las carreras de medicina, farmacia, notario, veterinario, abogados, secretarios, etc., los demás eran agricultores, un par de tejedores con su rudimento telar, algunos dedicados al trabajo del calzado de cáñamo (la alpargata), el cordelero, el herrero, algún albañil y poco más. Mención especial merece la casa de los Baldasen la calle de la Plaza con su comercio de tejidos y almacén de hierros donde se surtía toda la comarca y gentes de otras riberas; también los herreros de toda la montaña adquiría el hierro en el almacén de don Francisco Baldas Jovellar. A partir de 1850 surge una floración de oficiales artesanos procedentes de Tremp, Pobla de Segur, Ager, Benabarre, etc., los cuales ejercen su profesión en la plaza y calle de la plaza. Estos jóvenes por ser de lugares más importantes que Arén impulsan la vida social del pueblo y comarca, traen aires nuevos de adelanto, fundan cofradías: la de San Martín, la deIs Armats (de la Virgen de los Dolores) dan gran realce a las fiestas de Semana Santa con las escuadras «deIs armats» bien uniformados, a la Fiesta Mayor con sus bailes de «los llanseros», «rigodones», «ball pla.», etc. Todo este cambio de adelante no hubiera sido posible sin la ayuda valiosa de las clases dirigentes, el señorío y la Iglesia, de gran peso en el pueblo y la comarca. Arén con este cambio adquiere enorme prestigio y nombre, ejerce atractivo especial para mucha gente de lugares distantes particularmente
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en días de mercados, ferias y fiestas como jamás lo tuvo en épocas anteriores. La plaza Mayor con todos estos oficios ejercidos en su recinto: dos zapaterías, dos comercios de tejidos y sastrería, un importante comercio de ultramarinos, uno de comestibles, dos carnicerías, guarnicionaría, taller de modistería, dos sucursales de banco más la reunión diaria de 11 a 12 de la mañana del señorío en el porche de la casa de los Roureras, fue punto de atracción tanto de la gente joven como de los de mayor edadon Los dueños de dos de los comercios organizaron dos bandas de música que alcanzaron fama y renombre en lugares como Balaguer, Tamarite de litera, Binefar, Peralta de la Sal, Benabarre, ribera de Graus, valle de Arán, etc. Las noches de ensayo en la Plaza eran noches de fiesta, la juventud se conglomeraba en la misma disfrutando con los bonitos bailables de aquella hora. A raíz de la primera guerra europea después de 1917, experimentan estos pueblos una mejoría importante tanto la agricultura como el comercio y los oficios, los hijos de aquellos primeros oficiales van por las capitales a ejercer sus oficios, otros estudian carreras universitarias, formándose una clase media en el pueblo avanzada mientras que el señorío empuja a sus hijos con las carreras terminadas a que ejerzan en poblaciones mucho más importantes que estos pueblos de la Ribagorza, por lo que el señorío entra en regresión y se perfila otra clase social, la clase media rural artesana, con agricultores de mediana y pequeña propiedadon Al final de los años 20 Arén se une por carretera con Benabarre y el resto de España, esto produce un cambio de vida en el pueblo, se urbaniza el trozo final de la carretera por ambos lados, el comercio y también algunos agricultores de la plaza y calles próximas a ella construyen casas con más espacio, más cómodas para ejercer su trabajo, se construyen nuevas escuelas, por lo que desaparecen el colegio de niñas y su profesorado de la plaza. Más tarde se traslada la casa consistorial al Grupo de las escuelas. El café del Centro, el cuartel de la Guardia Civil y la casa rectora todos en la calle de la Plaza, pasan al ensanche, a la carretera, es vendida la casa beneficiado y la capilla románica, por lo que se emplea parte de ésta para ensanche de la casa contigua. Iniciados los años 30 la plaza Mayor ha sufrido un declive importantísimo, se pierden, tienen poca incidencia los mercados y las ferias, los intermediarios pasan por las casas a comprar los productos los días de feria,
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tan solo algún grupo de feriantes se reúne en los lugares del ensanche, diseminados abandonando los lugares tradicionales, son los años de la República que con sus aires de renovación, de transformación de la sociedad española sacude la vida cotidiana de estos pueblos, hasta que llega el año 36 inicio de la Guerra Civil. Aún cuando Arén tuvo la gran suerte de no producirse al inicio las horrendas muertes que se produjeron en casi todos los pueblos más importantes de su alrededor, no por ello dejó de vivir con temor y sobresalto en los primeros días. Finalizada la contienda, se produjo una especie de delirio colectivo por emigrar hacia las capitales. Arén quedó reducido sin población y la comarca, la mayoría de los pueblos sin vecindadon Difícil ha sido la vida del pueblo durante tanto tiempo en circunstancias tan poco favorables para su desarrollo. Gracias a Dios superadas estas situaciones desfavorables, parece resurgir un ambiente de concordia y bienestar; la poca gente joven que queda, muestra un brío, una actividad admirable, con la ayuda de los poderes públicos, van mejorando, embelleciendo el aspecto general del pueblo, no solo el ensanche sino también la zona antigua del mismo y en particular la plaza Mayor parece va a tener un atractivo especial para el viajero, para la gente interesada por conocer la vida y costumbres de estos pueblos de la baja, media y alta Ribagorza. En la plaza puede encontrarse aún hoy restos del Arén lejano, esplendoroso del ayer. No puedo dejar de mencionar la noche en que la Virgen de Fátima recorrió en procesión nuestras calles, haciendo un alto en la Plaza Mayor mientras se pasaba visita a los enfermos de la misma. Engalanada con infinidad de ramaje, iluminada con la luz de los cirios y una muchedumbre enfervorizada cantando el santo rosario .. . estaba rabiosamente espléndida, como jamás se vio, ni creo se verá en lo sucesivo. También la vieron luciendo colgaduras sus balcones, los obispos de Seo de Urgel, Caixal, Casañas, Benlloc, Guitart, Iglesias y el actual obispo de Lérida Dr. don Ramón Malla. Otra visita importante también fue la del patricio catalán Puig i Cadafalch, en su visita por tierras del Ribagorza en compañía de su hijo; hizo un alto en Arén para contemplar la capilla románica de la plaza Mayor, datos que corroboran la importancia y el aprecio que en épocas pasadas tuvo la misma.
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Arén, sus ferias y sus mercados: el de San José y Santo Cristo "
¿Siente Udon nostalgia viva por un Arén que se va? Lea esta poesía y ella le recordará: Que dos mercados de renombre a la Plaza daban pisto: eran el de San José y para mayo el de Cristo. La comarca convergía a este punto de reunión: era la fe que unia Cataluña y Aragón. Vendedores al mercado con crédito y buena fama eran de Tremp, Campo, Graus, Benabarre y Montañana. Géneros de calidad vendidos con maestría Is gentes los apreciaban, contentos los consumían. El turrón era de Tremp muy goloso del <<Verdeny». De Benabarre simientes de «Pateta» excelentes. Un chocolate exquisito de un delicioso aroma lo vendían «Boixareu» y «Casanovas» de Pobla. El «Puñalero» de Graus, hombre con temple de acero, vendía objetos de corte y material de barbero. También de la Villa de Graus era el hombre de la «Oscocha»,
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LA INFLUENCIA DE LA INFANCIA EN DON JOSÉ ROY LLORET con que la gente de campo calzaba su «abarca» de gom a.
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El hombre del despertador que componia relojes era un tipo francés de Campo, con fieros bigotes. De Campo venia «Alejos», hombre bajito, encorvado, operario muy experto en hojalata y estaño. Si un transeunte «babieca» se paraba y no mercaba el gran «Sanchirons» le decía: «Not-moquis a la parada». ¿Quién no mercaba su faj a a «Cándido», el m orellano, aquel fajero inteligente, locuaz y astuto en el trato? El «Bochaca» y el «Bunic» con telas de algodón y lana vestían a gusto y regusto mucha gente comarcana. Cántaros de claro trinque, Cofainas de arcilla hech as las mujeres los mercaban al activo «Castereta». Compuesto que está mercado con éstos y algunos m ás, a las diez de la mañana el bullicio es colosal. Inicia el juego del «Cacho» «Grinoteta» de Palau, «Tres deu qui-na dit la bocha» es su grito proverbial. Avida de probar suerte una juventud despierta
LA INFLUENCIA DE LA INFANCIA DE DON JOSÉ ROY LLORET solicita los cartones, se acerca ya a la mesa: son los mozos y las mozas de la comarcana «Terreta». Piden muy serios el corte, extiende el más joven su diestra, abre la fina baraja y ... ya está la suerte hecha. «El Rey de Oros»exclama el turronero con fuerza. «Venga el turrón», dice uno mostrando la carta pareja. El juego va sucediendo, la suerte se va alternando, y en la taberna «Perrreta» se come el turrón de «Cacho». Arén tema estas noches su «Broadway» «Broaduray», su «Paralelo», eran cafés y tabernas, lugares de juego y recreo. Comedores espaciosos servían de salas de fiesta, los bailes se amemzaban con nuestra banda y orquesta. También «Rabasa» y «Sarasa» a golpe de acordeón a la gente deleitaban con su nueva creación. Una va del gran «Rabasa con chistera de ocasión: «Una gallina en tinc lloca, un atra que no mei veu, lo gall sen farta de riure perque van coixas del peu». Con su acordeón hinchado por vientos de ilusión
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LA INFLUENQA DE LA INFANCIA EN DON JOSÉ ROY LLORET cantaba atormentado <<Sarasa» esta canción: «Sarasa, no me entretengas «Noé», que me descompones, no quiero saber de hombres que juegan con corazones». ¡Arén, divino Arén! ¡Qué hermoso es tu destino!. En lo espiritual, un cielo, en lo humano, paraíso. Por ello la comarca en ti tenía luz y camino.
Anexo II
Visión idealizada del castillo medieval de Arén, cuyas ruinas se pueden apreciar hoy, obra de don José Roy Lloret.
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Plano de la calle Mayor y de la plaza Mayor con el nombre tradicional de las casas, obra de don José Roy Lloret.
Universitat de Lleida. Para la elaboración de este artículo que pretende homenajear la figura y la obra de Rafael Andolz hemos de agradecer la colaboración de las familias Roy Lloret y Pema Grau, así como de José María Gracia y de Jaime Cónsul. 3 BARRULL PERNA, Carlos, y ANMELLA GALLIFA, Francisco, Metamorforsis. Imágenes de un cambio. Imatges d 'un cambio Arén (1900-2000). Exposición fotográfica realizada en agosto de 2000 en el Centro de Interpretación de la Ribagor~a de Arén, organizada por la Mancomunidad de la Ribagorza Oriental, el Ayuntamiento de Arén y la «Associació Cultural d ' Areny" , Roy LLORET, José, «La escuela de Arén de finales del siglo pasado y principios del actuah>, 1
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Navidad 1984. 5 En este breve artículo nos centraremos en comentar su obra, gran parte de ella publicada desde 1975 en la revista «Navidad», que a final de año realiza la Parroquia de San Martín de Arén con artículos sobre la villa y otros artículos ribagorzanos que publicaban conjuntamente en revistas idénticas, tanto en formato como en títulos, que las realizaban las parroguias que Arciprestazgo ilerdense de Ribagorza Oriental. Generalmente la revista «Navidad» de Arén era la que más artículos locales tenía, gracias a las constantes colaboraciones de don José Roy y algún que otro
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colaborador. Esta colaboración del antiguo Arciprestazgo de la Ribagorza Oriental ha continuado, a pesar de la segregación de parroquias aragonesas de 1995. Al final del artículo incluimos alguno de sus planos inéditos que este pasado verano hemos dado a conocer al público en una exposición. BARRULL PERNA, Carlos, y ANMELLA GALLIFA, Francisco, Metamorforsis .. ., op. cit. 'TUSELL GÓMEZ, Javier, Carrero. La eminencia gris del régimen de Franco, Temas de Hoy. Madrid, 1993, p. 15. 2 1 Archivo Municipal de Arén (en adelante, AMA), tomo XVI, 2 tomo. Nacimientos de 1910 a 1914, folio 110 En el registro observamos cómo don José Roy nació el día 10 de diciembre y no el 8, como escribe en el poema. 8 Compartida con la devoción que la villa y la comarca profesaban hacia el Santo Cristo, patrono de la villa. 9 Roy LLoRET, José, «A nuestras campanas», Navidad 1980. 10 Forma catalana para citar los apellidos, que seguramente vendría por la linea materna procedente de Serradell (Lleida) y que en Arén, al ser provincia de Huesca, no era utilizada. 11 La elección familiar fue buena pues la mayoría de los comercios se aglutinaban en torno a esta Plaza y a la vecina Calle Mayor y era en la Plaza Mayor donde se hacían las ferias del Santo Cristo y de la Irnmaculada y el mercado semanal los sábados. 12 Roy LLoRET, José, «Galería de hombres populares: Don Antón Trapa», Navidad 1983. También la comenta en «Apuntes de la Plaza Mayo!» , Navidad 1998. 13 AMA, cajas 9-10. 1< Seguramente esto es debido a que don José Roy aprendió de la Guerra Civil y de los primeros años de la posguerra que en términos de política más vale no hablar de particularidades relacionadas con la familia, pues su familia, pese a tener una ideología conservadora y tener a sus espaldas una importante trayectoria familiar en la corporación municipal fue desdeñada terriblemente por los primeros falangistas locales dirigidos por José Túnica Figuera e incluso él, debido a que fue enviado al frente republicano, sufrió varios meses de cautiverio en los campos franquistas. l' Roy LLORET, José, «A los solitarios y vetustos sillones de Casa de la Vila», Navidad 1985. Pequeño poema que precede al artículo «La casa consistorial». lO Roy LLoRET, José, «La casa consistoriah> , Navidad 1985. 11 Roy LLORET, José, «La escuela de Arén de finales del siglo pasado y principios del actuah>, Navidad 1984. 18
Roy LLORET, José, «La escuela de Arén de finales del siglo pasado y principios del actuah>,
N avidad 1984. 19
Roy LLORET, José, «La escuela de Arén de finales del siglo pasado y principios del actuah>,
Navidad 1984. 20
Roy LLORET, José, «La escuela de Arén de finales del siglo pasado y principios del actuah>,
Navidad 1984.
Roy LLoRET, José, «La aldaba-el aldabazo», Navidad 1980. GRACIA, Luis, Arén, rogle y jota, Zaragoza, 1985, pp. 9-10. 23 Roy LLoRET, José, «Un pueblo encantador: Sobrecastell; una atrayente romería la de San Pe21
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dro», Navidad 1991. 24 Roy LLoRET, José, «La ermita de Santa Lucía», Navidad 1993. 25 Roy LLORET, José, «La ermita de Santa Lucía», Navidad 1993. 26 Roy LLORET, José, «AREN ... divino AREN», Navidad 1993. 21 Veáse nota 14. 28 HERRANZ LONCÁN, Alfonso; «La construcción de pantanos y su impacto sobre la economía y la población del Pirineo aragonés», en AcfN FANLO, José Luis, Y PINILLA NAVARRO, Vicente (coord.);
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Pueblos abandonados. ¿Un mundo perdido?, Edizions de l'Astral. Publicaciones de Rolde de Estudios Aragoneses, Zaragoza, 1995, p . 94. " En 1928 se abrió la carretera Arén-Puente de Montañana que enlazaba con otra que iba desde esa localidad hacia Benabarre, pero su trazado, realizado artesanalmente, era tan precario que dos años más tarde el consistorio municipal tenia que destinar recursos municipales para sufragar las obras de reparación. AMA, caja 12. En los años 50 fue abierta, de la mano de ENHER el tramo Arén-Sopeira. No será hasta principios de los 70 cuando se construya el tramo Sopeira-El Pont de Suert conectando esta zona con los valles de Arán, Castanesa, Barrabés y Boí. 30 TREMOSA 1 PALAU, Ramon, La demografia i ['economia de la Clotada d 'Areny (1900-1980) (un model per a interpretar I 'evolució del Prepirineu). Mancomunidad de la Ribagorza Oriental-Diputación Provincial de Huesca, Zaragoza, 1991, p . 124. 31 Párroco de Arén de 1972 a 1999, en que fue trasladado a la concatedral de Barbastro. 32 Roy LLORET, José, «Arribat: som xa en temps de Tardaó», Navidad 1993. " Roy LLORET, José, «A tí, fuente querida», Navidad 1977. 34 Roy LLORET, José, «Atardecer de invierno en el Prepirineo», Navidad 1992. 35 BARRULL PERNA, Carlos, «Una delimitación geográfico-toponímica de la subcomarca de Arén 1: El medio físico», El Ribagorzano. Órgano de la Liga Ribagorzana (en prensa). «La manzana de la discordia; la evolución de la frontera politico-administrativa entre Cataluña y Aragón durante los siglos IX Y XlV. Visiones contrastadas», 1" Forum de las relaciones históricas entre Cataluña y Aragón, Institut d'Estudis Ilerdencs-Universitat de Lleida-Liga Ribagorzana (en prensa). J6 Roy LLORET, José, «Deambulando por las calles del pueblo», Navidad 1981. 37 BERGUA MAs, Bias, Memorias e Historia del Pueblo de Arén (Huesca) y Comarca del Noguera Ribagorzana (de 1925 a 1985). Inédito, sin numerar ni publicar. 38 Roy LLORET, José, La gran olvidada», Navidad 1990. Edición de Puente de Montañana. 39 Roy LLORET, José, «Sentires que brotan del alma», Navidad 1994. Poema póstumo. 40 Roy LLORET, José, «A tí, fuente querida», Navidad 1977. 41 Roy LLORET, José, «Arén villa», Navidad 1976. «A tí, fuente querida », Navidad 1977. «Lo que importa», Navidad 1982. «Recuerdos», Navidad 1983. «¡Dios! ¡Qué yantar el de mi tierra!» , Navidad 1984. «Sentiment ribagor~a (o lindo corj», Navidad 1986. «Horas sin ritmo en la Plaza Mayor» , Navidad 1987. «La roca», Navidad 1988. «El Ay! Que no cesa», Navidad 1989. «Glosa», Navidad 1990, «la Plaza MaY0r», Navidad 1991. «¿Desea Ud veranear?», Navidad 1995 (escrito póstumo). «Apuntes de la Plaza Mayor», Navidad 1998 (escrito póstumo). En este último artículo explica la formación y la historia de la villa desde la plaza Mayor, su importancia y la decadencia de ambas, tanto de la villa como de la plaza por la emigración, mostrando unos tintes mucho más modernos. Podríamos decir que este artículo, publicado tras su muerte encierra la esencia de la obra de «Llongueb>, al mismo tiempo que muestra unos influencias más sociales y económicas que en sus primeros escritos. 42 BERGUA MAS, BIas; Memorias ... , op. cit. Rafael Andolz, además de comentar la fama de burlones de los arenense, publica la versión de «Arén, bona villa y mala chem>. ANDOLZ CANELA, Rafael; Más humor aragonés, Mira Ed, Zaragoza, 1996, p . 67. " BERGUA MAs, BIas, Memorias ... , op. cit, BIas Bergua comenta que estas peleas eran más profundas porque en el Arén de los años 20 y 30 se hacían dos bailes y la juventud, a través de los cafés del Esquerré (café de derechas) y del Sastre (café de izquierdas) agudizaban esta división, pero no tiene en cuenta que la juventud que iba al café del Sastre, también acudía con asiduidad a la Fonda Domenc . .. AMA, caja 9. 45 Roy LLORET, José, «Divagando por los caminos de la tercera edad», Navidad 1993. 46 Roy LLORET, José, «Recuerdos de un Arén lejano», Navidad 1987. 47 Roy LLORET, José, «El deporte en la villa: modalidades y forma de practicarlo», Navidad 1988 . .. Roy LLORET, José, «Lo forn de la vila», Navidad 1986.
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Roy LLORET, José, «Arén sus ferias y sus mercados: el de San José y Santo Cristo», Navi-
dad 1979. 50 Roy LLORET, José, «A nuestras campanas», Navidad 1980. " Roy LLORET, José, «Arén y sus incendios», Navidad 1992. " Roy LLORET, José, «La aldaba-el aldabazo», Navidad 1980. 53 Roy LLORET, José, «Curiosidades históricas de nuestra tierra ribagorzana», Navidad 1978. ,. Ver nota 35. 55 BARRULL PERNA, Carlos, La manzana de la discordia ... op.cit. (en prensa). 56 MONER y DE SJSCAR, Joaquín Manuel de, Historia de Rivagorza, Edon Guayente, Benasque, 1989 (original de 1878). " Roy LLORET, José, «Curiosidades históricas de nuestra tierra ribagorzana», Navidad 1978. «Can a la Ribagor~a », Navidad 1990. «Montañana. Historia», Navidad 1990 (edición de Puente de Montañana). " Don José Roy, debido al contexto local de la villa y a las influencias de los dos escolapios, se vio influenciado por el catolicismo romántico decimonónico, desconociendo la tradición eclesiástica más positivista de los padres Masdeu, Villanueva, La Canal o Risco, cuyas obras enciclopédicas fueron publicadas durante la primera mitad del siglo XIX, o la tradición de eclesiásticos historiadores corno Antonio Durán Gudiol, Manuel Iglesias Costa o Francisco Castillón Cortada.
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Desventuras de un pícaro catalán en Ayerbe y Huesca
JULIO
V.
BRIOSO y MAYRAL
o diya 9 d'otubre de 1998 morié mosén Rafael Andolz Canela, presona muito popular en nuestra ziudá yen todo Aragón, y que trasmitié os suyos fundos sapers en muitos libros y publicazions, clases y charradas. Mosen Rafael Andolz yera, ante to, un rechirador infatigable identifica u con o suyo pueblo, y coszién de que cada 1010 que se mos moriba yera un caudal de sabiduría popular que se perdeba si no se reculliba n'ixe mesmo inte. Presona entrañable, ala estraza machadiana «en o güen sentiu d'a parabra güeno», a gran presonalidá de mosén Rafael Andolz perdurará pa cutio n'a suya faina imbestigadora y publizista y n'o exemplo aportau n'a suya bida. A o suyo ricuerdo le' n dedicamos iste chiquer estudio. Entre la documentación correspondiente a la sección Papeles de Justicia depositada en el Archivo Histórico Provincial de Huesca, y bajo la signatura caja 1200/5, se encuentra la que vamos a analizar en este estudio, correspondiente a la detención en Ayerbe y proceso que se siguió en el año 1775 ante el caballero corregidor de la ciudad de Huesca y su partido don Juan Boca, contra el catalán Bartolomé Giral o Guiralt, al que se le aplicó la Real Ordenanza de Vagos.
«Vagos y mal entretenidos» La legislación española penaba desde antiguo la presencia en ciudades, pueblos y caminos de «vagos y mal entretenidos», maleantes, pícaros y otros especímenes, gente ociosa que vagabundeaba y subsistía al margen de la ley, cayendo a menudo de lleno en el delito!. Ya las Partidas de Alfonso X el Sabio apuntan que «siendo cosa muy sin razón que los que son a daño de la tierra se ayuden de los bienes de ella, establecieron los sabios antiguos que los mendicantes baldíos, de que no viene ninguna pro a la tierra, que no tan solamente fuesen echados de ella, sino que, si siendo sa-
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DESVENTURAS DE UN PÍCARO CATALÁN EN AYERBE YHUESCA
nos de sus miembros pidiesen por Dios, no les diesen limosna porque escarmentasen a fazer bien biviendo de su trabajo».2 La Novísima Recopilación de las Leyes de España recoge la Ley dada por Emique II en las Cortes de Toro, en 1369, sobre las «Penas de los vagamundos de ambos sexos», donde se lee: «Gran daño viene a los nuestros Reynos, por ser en ellos consentidos y gobernados muchos vagamundos y holgazanes, que podrían trabajar y vivir de su afán, y no lo hacen; los quales no tan solamente viven del sudor de otros, sin lo trabajar y merescer, más aún dan mal exemplo a otros que los ven hacer aquella vida, por lo qual dexan de trabajar y tórnanse a la vida dellos».3 La legislación se habría de desarrollar más ampliamente en el siglo XVIII con Felipe V -introductor de la Nueva Planta en Aragón y, con ella las leyes castellanas-, quien por la Real Cédula de 21 de julio de 1717 y la Instrucción de Intendentes de 4 de julio de 1718 dispuso que los vagabundos en edad competente y hábiles para el manejo de las armas fueran enviados al Ejército, «a servir al Rey». El mismo monarca en el Buen Retiro el día 15 y el Consejo el siguiente día, 19 de diciembre de 1733, hacían hincapié sobre la «Observancia de las leyes contra los vagamundos y holgazanes; y su destino a los Regimientos»: «Siendo tan recomendables los motivos porque previenen las leyes no se consientan vagamundos ni holgazanes, e igualmente preciso el cuidado de su execución; he resuelto se acuerde este asunto a las Justicias de estos Reynos, por la desidia con que hasta aquí se ha tratado, a fin de que vigilen con la mayor exactitud sobre su más puntual observancia».4Mientras estuvieran en las cárceles, a la espera de su destino castrense, debían ser asistidos con una ración de pan de 24 onzas castellanas y cuatro cuartos al día. La más reciente disposición que podían invocar e invocaban el justicia de Ayerbe y el corregidor de Huesca para prender y procesar al catalán Bartolomé Giral sería sin duda la «Real Ordenanza para las levas anuales en todos los pueblos del Reyno», que se promulgó mediante Real Decreto y cédula de 7 de mayo de 1775, dados por Carlos III en Aranjuez: «He venido en declarar y mandar se proceda de aquí en adelante a hacer levas anuales y de tiempo en tiempo en las capitales y pueblos numerosos, y demás parages donde se encontraren vagos y personas ociosas, para darles empleo útil». Se añade, además, que <<los vagos y ociosos aprehendidos, que fueren hábiles y de edad competente para el manejo de las armas, se mantendrán en custodia y sin prisiones, en caso de ser las cárceles
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seguras, y que no haya recelo de fuga; pero en qualquiera de estos dos casos se les asegurará con prisiones».5Esta Real Ordenanza, según el estudio de la Enciclopedia Espasa, «representa el más considerable de los esfuerzos realizados para la corrección de la vagancia y en la que se llevó a sus menores detalles el nuevo régimen instaurado con tal objeto» . Se suprimían las penas de destierro y otras más graves que antes se imponían a los vagos, «atendiendo al honor de sus familias, a lo que dicta la humanidad y al beneficio público de aprovechar estas personas» (artículo 20). Mucho más duras y rigurosas habían sido en este terreno las leyes aragonesas y las instituciones oscenses, ya suprimidas en el siglo XVIII: el Padre de Huérfanos, encargado de reprimir la mendicidad y el vagabundeo, entre otras funciones, y la célebre cuanto terrible Albarrana de Huesca o juez albarráneo, que sin contemplaciones efectuaba juicios sumarísimos contra forasteros, no ciudadanos de Huesca, al margen de la legalidad foral, lo mismo que el Privilegio de los Veinte en Zaragoza. 6
Primeras diligencias Bartolomé Giral o Guiralt, de 23 años, hijo de Miguel y de María Sarradell, natural de la villa de Rialp, en el Corregimiento de Talarn, del Principado de Cataluña, llega a la villa de Ayerbe el 7 de agosto de 1775 y es detenido «por ser bago, y que perdía el tiempo en ocio, sin aplicarse al trabajo ni a oficio alguno».7 En el escrito que el alcalde de Ayerbe, Francisco Pérez, remite al caballero corregidor de la ciudad de Huesca y su partido, don Juan Boca, fechado en Ayerbe, el 8 de agosto de 1775, se refiere cómo al llegar a esta villa Bartolomé Giral el propio alcalde lo interrogó: «y haviéndole hecho diferentes preguntas y repreguntas para venir en conocimiento de sus circunstancias, lo hallé vastante discorde en ellas, y conocí que hera vagabundo». Además de vagabundo, parece que era reincidente y merodeador, «porque solo hacía como unos ocho días que se havía ido» de Ayerbe, como constata Francisco Pérez. Así que, con la autoridad de que este se encontraba investido, halló «por combeniente asegurarlo en las Reales Cárceles de esta Villa», y, en cumplimiento de <<las Reales Órdenes que se tienen comunicadas por punto General en la Real Ordenanza de Vagos, se lo dirijo a V. S. por medio de Joseph Servisé, Vayle de esta dicha Villa, para
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que V. S. se sirva darle el destino que hallare por combeniente».8 Y así el alcalde, además de cumplir la ley, se quitaba un peso de encima, enviando al reo a la capital del Corregimiento. Como solía ser corriente por aquellas calendas, las cárceles de la villa se encontraban en la sede del Concejo, que desde 1616 se hallaba en la actual Casa Juanico, en la plaza Baja de Ayerbe9 • También en esta misma plaza poseía su casa solariega, con sus armas heráldicas en la fachada, el entonces alcalde de Ayerbe Francisco Pérez, edificio que aún hoy se conserva y continúa llamándose Casa Francisco Pérez, nombre que han seguido ostentando a lo largo del tiempo sus herederos. El corregidor oscense no debió de conformarse con el simple escrito de remisión del reo, por lo que ordenó a la autoridad ayerbense que formase un «Auto de Oficio Cabeza de Proceso», como en efecto «lo probeheyó, mandó y firmó Su Merced» Francisco Pérez, «Alcalde y Justicia ordinaria» de la villa, el 19 de agosto de 1775, ante el escribano y secretario del Ayuntamiento, Joseph Lop. En el «Auto de oficio» ya citado 10 se dan algunos detalles más sobre las circunstancias personales del reo: «y que perdía el tiempo en ocio, sin aplicarse al trabajo, ni a oficio alguno, pidiendo limosna de lugar en lugar con personas no conocidas, y entre éstas, con una muger, que según algún recelo hacía tiempo andaba con ella, pues cuando Su Merced hizo preso a dicho Giralle halló con ella fuera de la Villa». Ya vamos viendo cómo, además de vagabundo, el susodicho Giral debía de andar amancebado con una mujer, vagabunda, por tanto, igualmente, lo que no hacía sino empeorar las cosas a los ojos de la Justicia. El escribano ayerbense cita también a don Tomás Villamayor, como síndico procurador de la villa, y a continuación recoge las deposiciones de los testigos, que han de aportar detalles más jugosos al asunto. Declara en primer lugar don Matías Marcuello, alcalde segundo de la villa de Ayerbe, de treinta y nueve años de edad, quien, tras serIe leído el auto, nos descubre las inclinaciones tabernarias del reo y dice: «Que sobre lo que contiene dicho auto podía deponer, que en el espacio de ocho días había visto el testigo en esta dicha Villa a Bartholomé Giral contenido en dicho auto dos veces andando pidiendo limosna, y de taberna en taberna». Y más jugosos datos respecto a la detención del catalán: el día que se le hizo preso, iban el alcalde mayor y el alcalde segundo al campo, cuando «hallaron fuera de la Villa al dicho Giral con dos hombres más, y entre éstos un Negro y una Mugen>. La cosa se complica, pues, con la presencia
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de cómplices en el vagabundeo, y, al pedirle el alcalde el pasaporte y responderle Giral que ya se lo había mostrado, no siendo ello cierto, «determinó para ello el Señor Juez de estos Autos reducir a dicho Giral y al Negro a las Cárceles de esta Villa, y habiendo este hecho ostensión la licencia de haber serbido a Su Magestad, se le puso en libertad, pero no a dicho Giral por su Bagamundez, y ser sugeto para ganar su diario Jornah>. Y más contradicciones: «que quando pidía limosna en la presente Villa a unos decía que estudiaba segundo año de Theología, a otros que iba en busca de otro hermano que practicaba para Boticario». Desde los tiempos medievales, al menos, soldados y estudiantes eran los más dados a echarse a la vida de pícaro y al vagabundeo, como lo fueron en el Siglo de Oro y ahora, en el último recodo del siglo XVIII.
Rumbo a Huesca: «In vino veritas» El otro testigo es Antonio Biescas, de treinta y tres años de edad, labrador, natural, vecino y residente en la villa de Ayerbe, quien no firma por no saber escribir. Él también había visto a Bartolomé Giral «pidiendo limosna, sin aplicarse a trabajo alguno, antes bien, el que iba por las tabernas». Los datos que aporta sobre el traslado del reo a Huesca, en el que había participado junto con el baile de la villa, son realmente curiosos: «Habiendo hecho alto en Esquedas, se sacó un poco de vino para hechar trago, y lo pagó dicho Baile, y se le dio también de veber a dicho Giral, y en dicha ocasión este se manifestó con algún sentimiento, diciendo que tenía treinta o más pesetas, y que se las había gastado en cinco o seis meses que hacía andaba en compañía de la muger que en dicho auto se enuncia, para su alimentaria». De cristianos es compartir y socorrer con lo que se tiene a mano, incluso al reo que se lleva preso. Y la costumbre de «echar trago», muy típica de estas tierras oscenses. Labradores, obreros y demás trabajadores solían parar a las diez de la mañana --en aquellos tiempos en que la jornada era «de sol a so1»-, para almorzar y echar el <<trago a las diez». Aunque fuera en poca cantidad el vino que se le dio al reo parece que le soltó la lengua «<In vino veritas», dice el adagio clásico, o «Donde el vino entra, la verdad sale»), y le dio más bien «tristona» o nostálgica -lamentando la enorme cantidad de dinero que había gastado con su entretenida- a pesar
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del dicho «Bonum vinum lretificat cor hominis», o precisamente porque no era bueno. y a ello vamos. Se supone que el vino que llevaban era de la cosecha local de Ayerbe. Ignacio Jordán de Asso, en 1798, señala que la producción de vino de la villa de Ayerbe era de 18000 nietros de vino ll y, medio siglo después, Pascual Madoz aún cita en su Diccionario al vino entre las producciones de la villaY Pero sería semejante al que por aquel entonces se producía y consumía en toda la redolada del Somontano oscense y Hoya de Huesca, que no parece fuera de muy buena calidad, corno apunta María Concepción Estella Alvarez: «El viñedo era un cultivo importante en el siglo XVIII, aunque de bajo rendimiento, debido al poco cuidado de las vides, a las malas técnicas de vinificación y a las dificultades de comercialización»Y En la deleznable calidad del vino por aquellos tiempos abundan las actas municipales de Huesca. En efecto, en el Ayuntamiento ordinario celebrado el 15 de septiembre de 1775, bajo la presidencia del caballero corregidor don Juan Boca, y al que asistieron los regidores don Francisco Cascaro, don Antonio Aguirre, don Tomás Ram, don Gregorio Martín de Ureta, don Antonio Aysa, don Andrés Diago y don Diego Santolaria, el diputado don José Sádaba y el síndico procurador don Juan Díez, «se trató largamente en virtud del Aforo del vino que hay en ella, pues la maior porción es de mui mala calidad, de suerte que en el día los que lo tienen se han retirado de venderlo, queriendo por este medio estrechar al Público a que sufra el excesibo precio. Y como este Ayuntamiento tiene resuelto que en vista de dicho Aforo se tomarían las providencias al beneficio público; y siendo la mayor parte del vino que existe en esta Ciudad de mala calidad, ha resuelto que por aora, y sin perjuicio alguno de lo contenido y prevenido en el Estatuto del Vino, se venda este a cinco sueldos y ocho dineros por cántaro, permitiendo la entrada del vino biejo en ella por qualesquiere personas que lo quisieren usar y vender, hasta mediado el mes de octubre primero veniente».14
En manos del corregidor sagaz
Ya en Huesca el reo y la correspondiente sumaria, el caballero corregidor don Juan Boca, con fecha 25 de agosto de 1775, dispone que pase
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todo al alcalde mayor, don Manuel Laredo, «para con su dictamen probeher lo que corresponda», aunque, como veremos, no se alejará mucho del proceso el propio corregidor. Llegados a este punto, cabría hacerse la pregunta retórica: ¿corregidor es el que corrige (las faltas y defectos ajenos, nunca los propios) o el que co-rige, el que rige con? Evidentemente, hay que optar por la primera posibilidad, pues el corregidor se hallaba por encima de alcalde mayor y regidores. Como dice el Diccionario medieval español, el corregidor era «Magistrado que en su territorio ejercía la jurisdicción real con mero y mixto imperio, y conocía de las causas contenciosas y gubernativas y del castigo de los delitos». ls Bartolomé de Góngora, en El Corregidor sagaz, define y describe, con ampulosidad barroca, la figura y funciones de este cargo: «Corregidor sigilifica personage de importancia para corregir los vicios de una ilustre y @heertada república, cuya cabe¡;a viene a ser un meritorio caballero de buena persona y partes, elegido y nombrado por el Rey Nuestro Señor, o por el Príncipe a cuyo cargo están sus provincias o Reynos, y el tal Corregidor no ha de ser tan rico que supedite a los pobres de su partido, ni en él tenga contratos ni grangerías, en qUe vienen a ser damnificados los vecinos del, ni tan pobre que lo tengan por tal, y lo menosprecien por desvalido, sino que la autoridad de su escogida persona, se venere y respete por su calidad y real Vara que empuña».16 No fue fácil implantar en Aragón la institución del corn~ gidor y la circunscripción del Corregimiento, al proceder Felipe V, por derecho de conquista, tras ganar la Guerra de Sucesión, a la supresión de los Fueros aragoneses y al establecimiento de la Nueva Planta. Ciudades, villas y lugares parece que resistieron cuanto les fue posible, a lo largo de todo el siglo XVIII. Los Corregidores venían a sustituir a los antiguos justicias, con furt~ ciones a la vez judiciales, ejecutivas y administrativas, en una época eh que no se había llegado a la división de poderes que se inventara Montesquieu. 17 No se conocen excesivos datos sobre el corregidor don Juan Boca, salvo la noticia que de él se da en las Efemérides oscenses de Mur Ventura, en fechas bien próximas a las del proceso que analizamos: el 18 de septiembre de 1775 «se verificó en nuestra Catedral con inusitada solemnidad el suntuosísimo bautizo de una niña, hija de don Juan Boca, de noble estirpe y Coronel de S. M., y de doña Ana Villers, dama que era de la Reina, y
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siendo padrino el Rey Carlos III, y por delegación suya don Manuel Laredo, Alcalde Mayor de esta ciudad». La comitiva, formada por más de quinientos invitados, partió «de la casa del Alcalde, que residía en el Coso, junto al Palacio de Lastanosa, precedida de los heraldos, clarineros, maceros, etc., y por el Coso Bajo, Correría, San Salvador y Cortes, se trasladó a la Catedral, cubriendo la carrera el Regimiento de Dragones de Pavía. Con tal motivo se hicieron numerosos festejos ».18 En las Actas del Ayuntamiento de Huesca de ese mismo año de 1775 aparece don Juan Boca presidiendo y convocando reuniones del Ayuntamiento en las que se trataban asuntos de interés para la ciudad, como el reparto de tierras a labradores en el Monte de Pebredo (9 de enero) o el Aforo del vino ya citado (15 de septiembre). Por el apellido, pudiera ser de origen italiano, lo cual no sería nada extraño, pues en Huesca tenemos también el caso del corregidor Andriani, y otros varios que ocuparon cargos de relevancia en la Administración borbónica del siglo XVIII, aunque a ninguno de los dos se cita en el estudio de María del Carmen Irles sobre este asunto. 19 Como queda dicho anteriormente, el corregidor don Juan Boca sigue interviniendo en el proceso a pesar de haberlo transferido al alcalde mayor, y mediante auto de 1 de septiembre del mismo año de 1775 dispone que «en cumplimiento de lo mandado en el Capítulo treze de la Real Ordenanza últimamente comunicada para el regimiento de Vagos y ociosos por medio de lebas anuales, se le reciba su declaración con cargos a Bartholomé Giral, no obstante que esta debiera habérsele recibido por la Justicia ordinaria de la Villa de Ayerbe, que le prendió por Vago y ocioso antes de remitirlo a las presentes Cárzeles donde se halla, cumpliendo con todo lo demás prebenido en dicha Ordenanza». Si de resultas de esa declaración el acusado es de edad de 17 años cumplidos hasta 36, se le tomarán medidas, es decir, se efectuará la «talla», y se averiguará «si padeze o tiene alguna inabilidad personal capaz de inposibilitarle para el serbicio». Como se ve, debían cumplirse todas las formalidades prescritas por la ley. El caballero corregidor tampoco se priva del gusto de interrogar personalmente al acusado, lo que hace en las Cárceles Reales de Huesca, que se hallaban en las propias Casas Consistoriales, el día 12 de septiembre, y le hace «preguntas y repreguntas». Aquí declara Bartolomé Giral «que su empleo es practicante de Boticario, que se ha exercitado primeramente en la villa de Rialp, Principado de Cathaluña, de donde es natural y poste-
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riormente ha seguido su práctica en Castejón de Farfaña, también Principado de Cathaluña», hasta octubre de 1773, y que es «de estado Mozo libre». Piensa «que la causa de su Prisión no presume sea otra, si es por haverlo cogido en la villa de Ayerbe los Guardias Españolas que se allaban en ella al tiempo que lo cogieron, a quien solicitaron para ver si quería sentar plaza, y como no quiso aderecer, sin duda avisaron a la Justicia, y lo hicieron preso». Pero eran todavía escasos los detalles proporcionados y se le invita a que cuente su vida «con pelos y señales» desde que salió de Castejón de Farfaña. Y ahí tenemos al atribulado pícaro dando cuenta de su peripecia vital. Se fue a la villa y corte «con ánimo de ver si encontraba una buena casa donde servir de su empleo», pero pronto cambiaría de parecer y decidió «sentar plaza en los Artilleros de tierra, y en efecto lo hizo en el Batallón segundo que se allava en Cádiz, en la séptima Compañía de Don Felipe Ormesilla, su Capitán». Solo aguantó allí un año y pidió su licencia, «y con ella se ha venido restituyendo con ánimo de retirarse a su casa». Parece que había llegado ya hasta Lérida, pero allí se quedó sin dinero «y le fue preciso portarse con Miguel Avizanda, Natural de Chalamera, y con su muger Francisca Tricas, Natural de la Perdiguera junto a la Luenga, los que handan vendiendo quincalla, y ganando su vida». Ya tenemos otro detalle pintoresco o costumbrista, la presencia de una pareja de quincalleros, quinquilaires o buhoneros, tan del gusto de las historias picarescas. Aquí parece que le había ganado ya al reo la vida nómada y el vagabundeo, pues «aunque pudo retirarse desde Lérida a su casa, lo persuadieron al declarante para que pasase y los acompañase a Barbastro, Huesca, y después a Ayerbe a ver unos Parientes de la Tricas, que heran los cortantes de dicha villa», es decir, los carniceros. El reconocimiento médico se lo hizo al acusado, el 4 de octubre, «Su Señoría Don Domingo Mariano el Fraga, Maestro Cirujano Colegial de dicha Ciudad», y «no le ha alIado ni encontrado motivo alguno por el que pueda dejar de ser ávil para el servicio de su Magestad, Dios le guarde, antes bien, comprehende ser muy útil según su aspecto y robustez». Sin embargo, no tardaría mucho el caballero corregidor en averiguar la imposibilidad de enviar al vagabundo a servir al rey, por causas bien distintas. Requerido nuevamente Bartolomé Giral a que hiciera ostensión de su licencia de haber servido en Artillería, y no pudiéndolo verificar así el reo, por no tenerla, el sagaz corregidor supuso que se trataba de un desertor y
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pidió informes al capitán general del Reyno y Ejército de Aragón. Yesos informes, pésimos informes, llegaron. El 14 de octubre de 1775, don Juan Boca dicta el «Auto difinitibo». Había recibido carta del capitán general de Aragón, «en que expresa su Excelencia, por noticia que le comunica el Excmo. Sr. Conde de Cazola, haber sido despedido por ladrón el preso Bartolomé Ciralt, de el Real Cuerpo de Artillería, cuia perniciosa calidad impide darle el destino que le correspondía por Vago». Por ello, «atento a presumirse que en dicho Cuerpo se le impuso el castigo condigno al delito por que se le despidió, le debía de condenar y condenaba a que salga desterrado de la Cárzel en que se halla por el tiempo preciso de seys años, quatro leguas en contorno de esta dicha Ciudad y términos, el que no quebrante, pena de cumplirlo en uno de los Presidios de África». Pero el fallo debía encerrar y encerraba también su moraleja, su consejo moral al descarriado: «y le apercebía para que en lo succesibo no hande vagando, y para que se dedique a algún Oficio y trabajo en que pueda emplearse hútilmente». Además de condenarle a todas las costas, disponía «se le ponga en libertad para que acompañado de los Soldados de la Compañía suelta lo saquen de esta dicha Ciudad y términos». El pícaro catalán, cuando llegara al campo, exclamaría: «¡Al fin, libre!», y se lanzaría de nuevo a vagabundear por los caminos, que era lo suyo, aunque, eso sí, a más de cuatro leguas de Huesca.
Apéndice documental Huesca, 1775 Proceso contra Bartolomé Giral, por vagabundo, ante el caballero corregidor de la ciudad de Huesca y su partido, don Juan Boca. AHPH, Papeles de Justicia. SigoCaja 1200 / 5. Declaración con cargos de Bartolomé Giral, edad 23 años, firma . En la Ciudad de Huesca y en las Cárceles Reales de la misma a doze días del mes de setiembre del presente año mil setecientos setenta y cinco: El Cavallero Corregidor Don Juan Boca que lo es de la misma Ciudad, hizo parecer ante sí a Bartolomé Giral, Preso en dichas Reales Cárceles, a quien Su Señoría le tomó y recibió de juramento por Dios Nuestro Señor, y a una señal de Cruz que hizo en la devida forma de derecho bajo el qual prometió decir verdad en lo que la supiere, y le fuere preguntado, y por Su Señoría se le hicieron las preguntas y repreguntas si-
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guientes: Preguntado cómo se llama, qué edad y estado y empleo tiene, de dónde es natural y vecino, quánto hace está preso y si sabe la causa de su Prisión: Dijo se llama Bartolomé Gira!, que su empleo es practicante de Boticario, que se ha exercitado primeramente en la villa de Rialp, Principado de Cathaluña, de donde es natural, y posteriormente ha seguido su práctica en Castejón de Farfaña, también Principado de Cathaluña, hasta el mes de Octubre del año pasado de setenta y tres, que es de estado Mozo libre, de edad de veinte y tres años poco más o menos, y que la causa de su Prisión no presume sea otra, si es por haverlo cogido en la villa de Ayerbe los Guardias Españolas que se allaban en ella al tiempo que lo cogieron, a quien solicitaron para ver si quería sentar plaza, y como no quiso aderecer, sin duda avisaron a la Justicia, y lo hicieron preso, y conduxeron a estas Reales Cárceles donde se alla. Preguntado después que estubo en Castejón de Farfaña, y se fue al mes de Octubre como dice, diga en dónde estubo, y en qué se empleó, y con qué personas andubo: Dijo que desde Castejón de Farfaña se fue a Madrid con ánimo de ver si encontraba una buena casa en donde servir de su empleo, que le pareció sentar plaza en los Artilleros de tierra, y en efecto lo hizo en el Batallón segundo que se allava en Cádiz, en la séptima Compañía de Don Felipe Ormesilla, su Capitán, que al año que estubo consiguió su licencia, y con ella se ha venido restituyendo con ánimo de retirarse a su casa, y así como llegó a la villa de Ayerbe lo hicieron preso como deja dicho; que desde Cádiz se vino hasta Lérida solo, y allí le faltó el dinero ya para su manutención, y le fue preciso portarse con Miguel Avizanda, Natural de Chalamera, y con su muger Francisca Tricas, Natural de la Perdiguera junto a la Luenga, los que handan vendiendo quincalla, y ganando su vida, que aunque pudo retirarse desde Lérida a su casa, lo persuadieron al declarante para que pasase y los acompañase a Barbastro, Huesca, y después a Ayerbe a aver unos Parientes de la Tricas, que heran los cortantes de dicha villa, prometiéndole lo mantendrían, y que después se volverían a Lérida, y de allí se podría ir a su casa el declarante, que en efecto lo hizo así, y haviendo llegado a dicha villa de Ayerve lo hicieron Preso como deja dicho, y que el aver condescendido el acompañarlos fue por pasar a Barbastro a un tío suyo que es Capitán del Regimiento de Pavía que se alla en dicha Ciudad y en esta de Huesca llamado Don Joseph Giral, que un Negro que se juntó también en Ayerbe con los dichos Avizanda, y su Muger, y con el declarante, hacía tiempo andaba ya con ellos según pudo colegir el declarante, pero no lo vio hasta que se juntó con ellos en Ayerbe, bien que les oyó decir varias vezes que iva un Negro con ellos hacía tiempo, y que andaba y venía tras ellos pidiendo limosna, y que en efecto lo cogieron también en Ayerbe, y lo hicieron preso quando al declarante, y lo soltaron. Preguntado si es cierto que en Ayerbe quando pidía limosna expresaba y expresó unas vezes que era estudiante de segundo año de Theología, y otras vezes que iva en busca de un hermano que practicaba para Boticario, y si es cierto que en el día que lo conduxeron a esta Ciudad, haviendo hecho alto en el Lugar de Esquedas, y sacádose un poco de vino
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para echar trago, se manifestó el declarante con algún sentimiento diciendo que tenía treinta o más pesetas, y que se las havía gastado en cinco o seis Meses que hacía andaba en compañía de la Muger con quien iva: Dijo que solo es cierto quando pidía limosna en Ayerbe dijo era estudiante, y lo decía por darse bergüenza el expresar y manifestar era Boticario, y que lo demás que contiene la pregunta es incierto y falso haverlo dicho, y responde. Recombenido como dice que es incierto y falso lo demás que contiene la antecedente pregunta, si de Autos resulta sea así como en ella se expresa, se le apercibe diga la verdad y no quebrante la religión del juramento, Dijo es falsa la recombención y solo cierto lo que deja dicho, y responde. Preguntado si ha estado preso en alguna otra ocasión, diga quántas vezes, en qué cárceles, por qué motivos, y qué sentencias le han salido, y notificado Dijo no ha estado preso jamás hasta de presente, y responde. Y aunque se le hicieron otras preguntas y repreguntas, dijo que declaraba y se ratificaba lo que tenía dicho, y negaba lo negado, y por Su Señoría se mandó cesar por aora con reserva de proseguir siempre que fuere necesario y combiniese, y haviéndosela leydo se afirmó y ratificó en ella, y dijo ser de la edad que lleva dicho al principio, y la firmó con Su Señoría, y conmigo el Escribano, de que doy fee. Bartholomé Guiralt. J. Boca (rubricado). Ante mí, Antonio Matheo Eltil (rubricado).
¡ Véase un amplio resumen jurídico sobre la «Historia legal de la vagancia en España» en la voz «Vagancia» de la Enciclopedia Espasa. 2 Ley 4', tít. 20, 2' Partida. 3 Novísima Recopilación de las Leyes de España, t. V, libro XII, título XXXI, «De los vagos; y modo de proceder a su recogimiento y destino», p. 429. 4 Ibidem, p. 431.
, Ibidem, p. 431.
• ARco y GARAY, Ricardo del: La justicia criminal en Huesca durante el siglo XVIII, Extrait de la Revue Hispanique, t. XXIV, New York, París, 1911. ARco y GARAY, Ricardo del: «El Municipio oscense de antaño», en Revista Universidad (Zaragoza, 1936), pp. 365-366. , AHPH, Papeles de Justicia. Sigo caja 1200/5. Proceso contra Bartolomé Gira/. Auto de oficio del Alcalde de Ayerbe, Francisco Pérez, Ayerbe, 19-VIII-1775. • Ibidem. Francisco Pérez, Alcalde de Ayerbe, al Caballero Corregidor D. Juan Boca. Ayerbe, 8-VIII1775. • GIMÉNEZ ARBUÉs, Chesús Á.: «A Torre de o Reloch d' Ayerbe. Contrato ta ra suya edificazión», en Homenaje a Federico Balaguer, lEA, Zaragoza, 1987, p. 208. 10 Vid. nota 7. 11 Asso y DEL Rfo, Ignacio Jordán de: Historia de la Economía Política de Aragón, Zaragoza, 1798; prólogo e ínclices de José Manuel Casas Torres, 2' edición, Guara Editorial, Zaragoza, 1983, p. 43.
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12 MAOOZ, Pascual: Diccionario Geográfico-Estadística-Histórico de España y sus Posesiones de Ultramar, Madrid, 1845-1850, voz «Ayerve». 13 ESTELLA ÁLVAREZ, María Concepción (MCEA): «Viticultura», en Gran Enciclopedia Aragonesa (GEA), UNALI, Zaragoza, 1982, t. XII, p. 3363. l. Archivo Municipal de Huesca (AMH), Actas, 1775, fol. 27v. 15 ALONSO, Martín: Diccionario medieval español. Desde las Glosas Emilianenses y Silenses (siglo X) hasta el siglo XV, Universidad Pontificia de Salamanca, 1986, p. 793. 16 GÓNGORA, Bartolomé de: El Corregidor sagaz. Abisos, y documentos morales; para los que lo fueren. Lo publica la Sociedad de Bibliófilos Españoles, Madrid, 1960, Impreso en Tipografía Moderna de Valencia, p. 11. 11 Cfr., entre otras publicaciones, BERMEJO CABRERO, José Luis: «Los Decretos de Nueva Planta y las instituciones de la Monarquía española», en Jornades d'Estudis Histories Locals, 2º (Palma de Mallorca, 1982), pp. 37-55. GIMÉNEZ LÓPEZ, Enrique: «La Nueva Planta en Aragón . Corregimientos y corregidores en el reinado de Felipe V», en Argensola, 101 (Huesca, 1988), pp. 9-50. GIMÉNEZ L6PEZ, Enrique, y María del Carmen IRLES VICENTE: «La Nueva Planta en Aragón: División y evolución corregimental durante el siglo XVIII», en Studia His torica: Historia Moderna, 15 (Salamanca, 1996), pp. 63-8l. MORENO NIEVES, José Antonio: «Los municipios aragoneses tras la Nueva Planta», en Revista de Historia Moderna. Anales de la Universidad de Alicante, 13-14 (1995), Aspectos de la Administración española del siglo XVIII, pp. 165-184. l' MUR VENTURA, Luis: Efemérides oscenses, Huesca, 1928, pp. 322-323. 19 IRLES VICENTE, Maria del Carmen: «Italianos en la Administración territorial española del siglo XVIII», en Revista de Historia Moderna, Anales de la Un iversidad de Alicante, 16 (1997), pp. 157-175.
Hacia una biografía del escultor Antonio Malo y su familia
JAVIER COSTA FLORENCIA
Introducción Antonio Malo y Bordas, escultor y retablista, a pesar de morir a una temprana edad, acabaría convirtiéndose en una de las personalidades artísticas más relevantes del Barbastro del segundo tercio del siglo XVIII, llegándose a relacionar -por cuestiones laborales- con alguna importante figura artística zaragozana, como, por ejemplo, con Carlos Forcadell, maestro dorador, el cual plasmaría su firma como testigo en el testamento de la primera mujer de Antonio Malo, María Teresa Martínez. El retablista, que trabajó el estuco y la madera, centralizaría su actividad profesional en la ciudad de Barbastro, donde tenía ubicado su taller, pero también su influencia se dejaría sentir en algunas localidades oscenses para cuyas iglesias confeccionó retablos.' Tras su muerte, en enero de 1750, su herencia escultórica sería recogida por su hijo Félix Malo, que desarrollaría su faceta creativa en la ciudad de Calatayud, por su yerno, José Balón, y su nieto, Mariano, hijo este del anterior. Por todo ello, considerábamos que confeccionar una biografía de este escultor era una tarea absolutamente necesaria e imprescindible, dado que su presencia -en la sociedad barbastrense- debió de marcar un significativo eslabón artístico. Su huella todavía puede contemplarse en la misma catedral de la ciudad, en la que podemos visualizar alguna escultura suya de cierta calidad. 2 En consecuencia, a esta labor, el biografiar la figura de Antonio Malo, hemos orientado nuestro tiempo, esfuerzo y línea de investigación.
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Orígenes familiares Jusepe Bordas y Teresa Ferrer, los abuelos maternos del escultor Antonio Malo, contraían matrimonio el 25 de mayo de 1687 en Barbastro3 • La contrayente era natural de la villa de Lascuarre, pero -desde su niñez- residía en la antedicha ciudad. De este enlace nupcial nacerían al menos cinco hijos: Luciano, Raimunda, Teresa, Isabel y Juana. Raimunda casaríase con José Plana, maestro sastre, a quien nombraría esta heredero universal en su testamento otorgado el 20 de noviembre de 1718, actuando como ejecutores del documento notarial su propio marido y su padre, Jusepe Bordas, maestro pelaire. Por otra parte, Teresa, la futura madre del escultor Antonio Malo, que había nacido en febrero de 1688, se uniría en matrimonio a Pedro Malus. Este era natural de la localidad francesa de Pau, y en ese momento mancebo escultor. Y finalmente Juana contraería nupcias con Francisco Nabellón (o Habellón), de oficio carpintero. La madre de ellas, Teresa Ferrer, fallecía en noviembre de 1713. Y su cuerpo era inhumado en el convento barbastrense de San Francisco, tal como había explicitado en su propio testamento formalizado el día 19 de octubre del año indicado. En él legaba su herencia a sus hijos, dejando heredero universal fideicomisario a su esposo, Jusepe Bordas, a quien también nombraba ejecutor testamentario en unión de Pedro Marcos, su yern0 4 • En cambio, la muerte de su marido acaecería en 1720, siendo sepultado igualmente en el convento de los franciscanos el 31 de octubre. Su hija Teresa quedaba como heredera de sus bienes. Así se expresaba en el testamento que aquel efectuaba el 4 de septiembre del último año reseñado. Teresa Bordas fue la hija primogénita del citado matrimonio. Y esta, como ya apuntábamos anteriormente, casaríase muy joven - a los 14 añoscon Pedro Malus. Esto ocurría e15 de julio de 1702. Dos días antes se habían otorgado capitulaciones matrimoniales ante el notario Francisco de Comas. 5 Él era hijo de Juan Malus y María Gasiot. El enlace tuvo lugar en Barbastro, pero acabarían residiendo largo tiempo en Monzón. Varios hijos vendrían pronto a romper la monotonía de la pareja. Y así nacerían: Josefa, Martín, Pedro y Antonio. Y sería este último quien llegaría, posiblemente influenciado por su padre, a dirigir también sus pasos profesionales hacia el ámbito escultórico.
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El nacimiento Casi con toda seguridad, en la primera década del siglo XVIII, debió de acontecer el nacimiento del escultor. Y, aunque en algún documento se aduce que era natural de Barbastro, nosotros dudamos de que así sea, pues hemos rastreado minuciosamente los libros parroquiales de la cate- . dral sin haber podido hallar su partida de bautismo. A no ser que esta sea la de Pedro Pascual Antonio Malo, registrada en 1708. Pero hemos de advertir que a uno de sus hermanos se le pondría por nombre Pedro. Creemos que Antonio Malo muy posiblemente pudo haber nacido en Monzón, localidad en la que sus padres -como ya se apuntó- residirían algún tiempo. Aquí además nacería uno de sus hermanos, Martín. Por tanto, no es descabellado pensar que también lo pudo hacer aquel. Esta hipótesis no puede comprobarse, ya que varios libros de la colegiata de Santa María del Romeral de Monzón acabaron siendo quemados durante la pasada Guerra Civil. No hay que descartar tampoco que -dada la movilidad de la profesión de su padre, que era escultor- tal alumbramiento pudiera haberse verificado en cualquier otra de las poblaciones en las que su progenitor ejercitase temporalmente la actividad escultórica.
Sus matrimonios y descendencia Antonio Malo casaríase con la oscense María Teresa Martínez el 29 de septiembre de 1729, hija esta de Ignacio y Clara Forcada. El acontecimiento tenía lugar en la ciudad de Huesca, en la iglesia parroquial de San Lorenzo. Ella contaba con 24 años de edad. 6 El 9 de febrero de 1732 nacía una niña a la que se le ponía por nombre Ignacia, siendo bautizada dos días más tarde. 7 No obstante, el matrimonio también se vería recompensado por otros hijos más: Félix, Benito y Estanislao. En esta década, la movilidad del escultor debió de acentuarse quizá por motivos laborales, pues sabemos documentalmente que en 1731 se hallaba residiendo en Graus y en 1736 en el monasterio de San Victorián. En agosto de este último año reseñado, Teresa Bordas, viuda ya y residente en Zaragoza, nombraba a su hijo Antonio Malo como procurador suyo, para que este en su nombre pudiera disponer y tomar posesión de
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Portada de la capilla de San Carlos Borromeo. Catedral de Barbastro. Antonio Malo. (Foto: José Mª Domingo)
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Portada de la capilla de San Carlos Borromeo. San Valero. Catedral de Barbastro. Antonio Malo. (Foto: José Mª Domingo)
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Portada de la capilla de San Carlos Borromeo. San Antonio de Padua. Catedral de Barbastro. Antonio Malo. (Foto: Fernando Pérez)
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Portada de la capilla de San Carlos Borromeo. El Ángel Custodio. Catedral de Barbastro. Antonio Malo. (Foto: Fernando Pérez)
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Retablo de San Pedro. Catedral de Barbastro. Antonio Malo. (Foto: José Mª Domingo)
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Retablo de San Pedro. Degollación del Bautista. Catedral de Barbastro. Antonio Malo. (Foto: José Mª Domingo)
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Retablo de San Pedro. Crucifixión de dicho santo. Catedral de Barbastro. Antonio Malo. (Foto: Fernando Pérez)
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Retablo de San Pedro. Imagen de San Pablo. Catedral de Barbastro. Antonio Malo. (Foto: Fernando Pérez)
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Retablo de San Pedro. Imagen de dicho santo. Catedral de Barbastro. Antonio Malo. (Foto: Fernando Pérez)
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todos aquellos bienes que -localizados en la ciudad de Pau- su marido, Pedro Malus, le había legado en virtud de testamento, y cuya administración hasta esos momentos había corrido a cargo de los familiares de su esposo.s Pronto la desgracia vendría a ensombrecer el bienestar marital, haciendo mella la enfermedad en la joven esposa del escultor, María Teresa Martínez. Esta contaba solamente con 37 años de edad. Efectuó testamento el 11 de marzo de 1742. En él nombraba heredero fideicomisario a Antonio Malo, y en tutores de sus hijos, menores de 12 años, a su mismo marido y a su madre, Clara Forcada, viuda ya de Ignacio Martínez. A los anteriormente citados les designaba también ejecutores testamentarios. 9 Cinco días más tarde, María Teresa moría y sus restos mortales eran inhumados. Era el 16 de marzo. lO Le sobrevivían sus hijos Benito, Félix e Ignacia, ya que Estanislao había fallecido el 20 de enero de 1742, siendo sepultado en el convento barbastrense de la Merced. ll Igualmente la salud del escultor se resquebrajaba en ese mismo año, viéndose obligado a testar el día 4 de abril. Pero -tras reponerse- volvía a contraer un nuevo matrimonio con María Antonia Juseu, celebrándose capitulaciones matrimoniales el día 1 de julio de 1742 ante el notario Jorge Hermenegildo Oloriz. 12 Ella era hija de Francisco Juseu, maestro blanquero, y María Estorac, naturales y vecinos de Barbastro. Nueva descendencia afloraría de esta relación. Nacerían al menos tres hijos: Hilario, Joaquina y Gabriela. El día 4 de febrero de 1743 uno de los hermanos de Antonio Malo, Martín, se casaba con Ignacia Grau. Esta -al enfermar- realizaba testamento en enero de 1744.13 En esa fecha ya se había producido el nacimiento de María Manuela. No obstante, Ignacia se recuperaría de su dolencia. Y, en años sucesivos, daría a luz a Sabina, Crescencio, Antonio y, en 1763, a Juana. En 1792 fallecería la esposa de Martín,l4 quien ejercería el oficio de dorador.
Su muerte y otros aspectos familiares La vida del escultor y retablista Antonio Malo se extinguía definitivamente en Barbastro el 27 de enero de 1750. 15 El día anterior había otorgado testamento. Dejaba varios hijos: Félix, Benito e Ignacia, procedente
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esta descendencia del matrimonio con su primera mujer, María Teresa Martínez, más Joaquina y Gabriela, nacidas de su relación con María Antonia Juseu. Su otro hijo, Hilario, había ya fallecido en septiembre de 1749. Instituía en herederos universales fiduciarios a don Tomás Galván y a don José Millaruelo, canónigos de la catedral de Barbastro. También a María Antonia Juseu -su esposa entonces- ya don José Pano y Pérez, notario de la ciudad. A todos ellos les nombraba igualmente ejecutores testamentarios, además de tutores de sus hijos,'6 quienes eran menores de 14 años, a excepción de Ignacia, quien ya había contraído matrimonio con el escultor barbastrense José Balón. '7 Tras su muerte, la viuda -Antonia Juseu- efectuaba un nuevo enlace nupcial con Félix Blánquez el 30 de marzo de 1751,'8 vecino este de la ciudad de Huesca y viudo de María Ibort. Un día después se formalizaban las correspondientes capitulaciones matrimoniales. '9 De esta unión nacerían Manuel, Lorenzo, Catalina y Antonia. En el mes de abril de 1752, fecha en la que ya el joven Benito Malo había fallecido, surgían notables diferencias entre los distintos hijos del escultor por motivos de herencia, pues este no había practicado división de bienes cuando contrajo segundas nupcias con María Antonia Juseu 2D • Ahora, a pesar de la muerte de Benito, le sobrevivían de su primer matrimonio Félix e Ignacia, y del segundo, Gabriela y Joaquina. Estas dos -como es natural- se fueron a vivir a la casa de su madre y del nuevo esposo, Félix Blánquez. Ignacia quedaba al margen de estos problemas hereditarios, puesto que, al contraer matrimonio con el escultor José Balón y formalizarse -todavía en vida de su padre- las pertinentes capitulaciones el día 4 de febrero de 1746/ ' en una de sus cláusulas se había resuelto lo siguiente: «Está pactado que la dicha Ignacia Malo con las dichas Doscientas libras jaquesas y ropas que se le mandan y trahe en contemplación de dicho matrimonio se haya de tener por contenta y pagada de cuanto por razón de dote y del testamento de la dicha su madre puede pretender y alcanzar con los bienes de dicho su padre ... » . En diciembre de 1756 moría Francisco Juseu, suegro de Antonio Malo. Poco tiempo después, el 3 de mayo de 1757, fallecía su suegra, María Estorac, siendo sepultada, al igual que su marido, en el convento barbastrense de San Francisco.
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Sobre los hijos que sobrevivían del escultor sabemos que Félix acabaría abandonando la ciudad de Barbastro para dirigirse a Calatayud, donde allí desarrollaría una intensa carrera dedicada a la escultura. Esta faceta ha sido estudiada por M.ª Elena Manrique Ara. 22 También somos conocedores de que -en 1760- Joaquina se hallaba residiendo en Zaragoza, casada con José Satué, maestro dorador. Y Gabriela contraía matrimonio, en 1765, con Miguel Fábrega en la iglesia de San Lorenzo de Huesca. Por lo que respecta a Ignacia Malo, esta fallecía en mayo de 1774, habiendo efectuado testamento el 12 de ese mismo mes y año, tres días antes de ser inhumado su cuerpo. Dejaba varios hijos: Mariano, Josefa, Rita, Francisca, Antonia, Matías y Ambrosio José. Salvo Mariano, todos menores de 14 años. En el documento notarial explicitaba ser enterrada, como así lo fue, en el convento de la Merced de Barbastro. A su marido, José Balón, lo instituía como heredero universal fideicornisario. Nombraba a este, junto a su cuñado don Diego, a su sobrino don José Ferrer, prior de la colegial de Medinaceli, y a su hermano Félix Malo, ejecutores de su testamento.23 Tras el fallecimiento de Ignacia, su esposo volvía a formalizar nuevas capitulaciones matrimoniales -en 1775- con Teresa Bonacasa, natural de Monzón y viuda de Francisco Trillo, hija de Hernando y María Sánchez Falceto24 • La segunda mujer de Antonio Malo, María Antonia Juseu, moría el 6 de abril de 1776 en Barbastro. Pero sería enterrada en la iglesia de San Lorenzo de Huesca, con asistencia de la Cofradía de la Trinidad. Había otorgado testamento el 31 de marzo. Su esposo, Félix Blánquez, fallecería al año siguiente. En 1785 extinguíase la vida de José Balón, yerno de Antonio Malo, siendo sepultado el1 de julio. 25 Pero había muerto sin haber testado, lo que provocaría algunos pequeños problemas de herencia, puesto que todos sus bienes quedaron en poder de su hijo mayor, el también escultor Mariano Balón. En consecuencia, algunas de sus hermanas se veían obligadas a solicitar cierta compensación aun después de la muerte de este. 26 Mariano -que proseguiría con la tradición escultórica de su padre José y de su abuelo Antonio Malo-llegaríase a casar con Vicenta Palomera. Cuya familia procedía de Estadilla. De su matrimonio nacieron al menos tres hijas: Eugenia, Brígida y María Antonia. El óbito de Mariano Balón producíase en agosto de 1792. 27 Los últimos años de este debieron de estar presididos por ciertas dificultades económicas, pues, el 6 de octubre
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de 1793 Vicenta Palomera manifestaba que su difunto marido le había dejado algunas deudas. Debido a ello, se veía obligada a vender un trozo de tierra para hacer frente a los gastos de la casa y familia. 28 En ese mismo mes y año, el día 12, esta contraía segundas nupcias con el escultor Cosme Menac, natural de Boltaña. 29
Apéndice documental 1
3 de julio, 1702 BARBASTRO Capitulación matrimonial de Pedro Malus y Teresa Bordas, padres del escultor Antonio Malo. AHPH, Not. Francisco de Comas, 1702, nº 4499, ff. 292v-294r. Eodem Die Brij Que Ante la Presencia de mi Francisco de Comas Not.º y testigos infrascriptos parecieron y fueron personalmente constituidos Pedro Malus, mancebo escultor, natural del lugar de Pau en el Reyno de Viarne y havitante Brij, hijo legitimo de Juan de Malus y de Maria Gasiot de la una parte, y de la otra Theresa Bordas doncella contrayente, natural y havitante Brij, hija legitima de Jusepe Bordas y Theresa las quales dhas partes y contrayentes dixeron que en y acerca del matrimonio que havia sido tratado y mediante la divina gracia se esperaba concluir y solemnizar en faz de la Sta. Madre Iglesia entre los dhos Pedro Malus y Theresa Bordas se havian hecho y pactado ciertos pactos y capitulo s matrimoniales los quales para fin y efecto de traerlos a su devida execucion de palabra los refirieron ante mi dho Notario presentes los testigos infrascriptos los quales no se hazen según los fueros de Aragon sino con los pactos siguientes. Et Primeramente esta pactado entre la dhas partes y contrayentes que el dho Pedro Malus contrayente haya de traer y trahe en socorro y contemplacion del presente matrimonio su Persona y todos sus bienes muebles y sitios. Ittem esta pactado que la dha Theresa Bordas contrayente haya de traer y trahe en socorro y contemplacion del presente matrimonio su persona y todos sus bienes muebles y sitios. Ittem esta pactado entre las dhas partes que los dhos Pedro Malus y Theresa Bordas contrayente el uno en los bienes del otro, y el otro en los del otro adimbicem et viceversa repective se hayan de agermanar según que por thenor de los presentes capitulo s se agermanan de tal manera que por muerte de qualquiere de dhos contrayentes todos los bienes que de presente tienen y los que en adelante tendran y adquiriran as si titulo lucrativo como oneroso se hayan de partir y dividir a medias y por iguales partes entre el sobreviviente y los herederos del premoriente y esto asta la cenica del ogar con esta empero condicion que si constare por apocas legitimas haver recibido dho contrayente cantidades o, bienes por causa de
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dha contrayente en este caso dha contrayente amas de dha mitad de dho agermanamiento haya de quedar abentagado en diez libras jaq.' Ittem esta pactado que los dhos contrayentes el uno al otro y el otro al otro adimbicem et viceversa respective se hayan de renunciar según que por thenor de los peñtes capitulo s se renuncian á qualesquiere abentajas forales y drecho de viudedad quedando en su fuerza y valor dho agermanamiento y que no se puedan pidir pretender ni alcanzar otro ni mas de lo que por virtud de los presentes le competa. Las quales dhas partes y capitulo s matrimoniales asi dhos y de palabra referidos ante mi dho Notario presentes los testigos infrascriptos las dhas partes aquellas y la otra de ellas los loharon otorgaron ratificaron y confirmaron y prometieron y se obligaron tener serbar y cumplir, a lo qual obligaron la una parte a la otra y la otra a la otra adimbitem et viceversa respective sus personas y todos sus bienes muebles y sitios, los quales bien assi placioles sea especial, y se regle con clausulas de Nomine Precario Constituto aprehension imbentario emparamiento, renunciaron, jusmetieronse, juraron. Testes. D. Jayme Almenara Infanzon y Vicente Pilzano escribiente Brij habits. 2 29 de septiembre, 1729 HUESCA Acta matrimonial del escultor Antonio Malo y María Teresa Martínez. Archivo Diocesano de Huesca, Sección 7-1, Volumen 257, Libro de matrimonios: 1724-1777, f. 41. En bente y nuebe de Setiembre, de Mil Sietecientos bente y nuebe, abiendo, precedido, las tres canonicas Moniciones en tres dias calendos al ofertorio la Mia Mayor, Como dispone el Santo Concilio; en esta Iglesia y no abiendo, resultado, impedimento alguno. Con mandato, de el Sor. V. G. L. D. D; Vicente Castilla Su data a 18 de dicho, mes, y año, su pra; obtenido Su Mutuo, ConSentimiento., se desposaron y Contrageron Matrimonio; Solo por palabras de presente en esta, Igl.'; y ante mi Moss. Miguel Berride Vic. Q de la Igl.' Real y Parroquial de San Lorenzo, Martir de la Ciu. d de Huesca; Antonio Malo Manzebo, natural de la Ciu. d de Barbastro, y residente en esta Ciu. d y parroquia hijo legitimo, y natural de Pedro Malo, y Theressa Bordas coniuges vezinos de dicha Cui. d y Maria Theressa Martinez, Donzella, natural de esta Ciu.d ; hija legitima y natural de el qm. Ignacio Martinez y Clara Forcada, coniuges, vezinos de esta Ciu.d , allandose presentes; y por testigos Moss: pedro Lana, Thomas Lafita, Martin Vinos, y otros. residentes, todos, en esta cui. d y parroquia.
3 6 de agosto, 1736 ZARAGOZA Teresa Bordas, residente en la ciudad da Zaragoza, entrega un poder a su hijo Antonio Malo, maestro escultor, para que éste pueda tomar posesión de algunos bienes en la ciudad de Pau que su difunto marido le ha legado.
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Archivo Histórico Notarial de Zaragoza, Not. Juan Jerónimo Lázaro y Salas, 1736, Estante 24, Ligamen 42, ff. 193r-194v. Eadem Die et Loco Que yo Teresa Bordas viuda de Pedro Malo residente en la ciudad de Zaragoza capital del Reyno de Aragon en mi nombre propio y como heredera universal de todos los bienes y hacienda que fueron y pertenecieron al dho mi Marido en virtud de su ultimo testamento, el qual quiero aquí aver por calendado devidamente y como mas convenga en dhos nombres y cada uno de ellos de grado y de mi cierta ciencia constituyo y nombro en Procurador mio legitimo a Antonio Malo Maestro Escultor mi Hixo residente al presente en el Real Monasterio de el Señor SnVictorian de el orden de Nuestro Padre SnBenito sito en dho Reyno de Aragon, ausente como si fuese presente, especialmente y expresa, paraquepor y en nombre mio, y representando mi propia Persona, accion y derecho, pueda el dho mi Hixo, y Procurador tomar y ocupar, tome y ocupe la verdadera, real actual corporal pacifica y quieta Posesion de todos y qualesqre bienes sitios y existentes en la ciudad de Pau y sus terminas, como tambien en qualesqre villas y lugares de el Reyno de Francia que legitimamente me tocan y pertenecen en fuerza deel referido testamento y leyes Municipales de dho Reyno de Francia, e hiciere constar por escrituras autenticas, y otros titulas y derechos, ante quien convenga, y sea necesario; y assi mismo paraq. pueda administrar y arrendar los dhos bienes sitios en favor de qualesqre Personas, cuerpos, capitulas y universidades de qualesqre estado 6 condicion que sean por los tiempos, precios y condiciones que mas bien le parecieren, confiriendo la dha administracion con las seguridades y afianzamientos q. fuere practica en aquel territorio: Y por el tiempo que los dhos bienes han corrido al cargo y cuydado de algunos Parientes deel dho mi Marido pueda el dho mi Hixo y Procurador pedirles cuenta formal de su util y producto assi en juicio como fuera de el, hecha su liquidacion les dé los fin y quitos por aquella cantidad que le fuere bien vista, haciendo las remisiones que tuviere por mas convenientes, y as si mismo para que pueda pedir, recibir y cobrar otorgar y confesar aver recivido y cobrado assi de los sugetos que han tenido, y usufructuado los referidos bienes, como tambien de qualesqre Otros que convenga y sea necesario todas y qualesqre cantidades producidas de los referidos bienes como tambien de qualesqre muebles, que por la misma razon legítimamente me toquen y pertenezcan y de lo que en su poder assi recibiere y cobrase pueda dar y otorgar las Apo~ cas y cartas de pago correspondientes para la salvedad de las personas que hicieren su entrega con todas las renunciaciones devidas. Y assi mismo para que pueda vender, ceder, y enagenar los referidos bienes assi muebles como sitios existentes en la dha ciudad de Pau sus terminas y otras Partes de aquel Reyno mediante escritura 6 contracto publico q. fuere permitido según leyes Municipales de aquel Reyno en favor de qualesqre Personas, cuerpos, capitulas , y universidades de qualqre estado grado 6 condicion que sean con los cargos y obligaciones a que estuvieren afectos por el precio, 6 Precios que tuviere por convenientes y acordare
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con los Compradores, obligandose a eviccion plenaria 6 de acto, trato, 6 contrato con la clausulas, y obligaciones que sean de su naturaleza; para cuya seguridad pueda firmar y otorgar, firme y otorgue los contractos que le fueren bien vistos, arreglandose al estilo, leyes y practica de dho Reyno de Francia. Y si acerca de lo sobredho 6 en otra manera conviniere pueda intervenir, e intervenga en todos y qualesqre pleitos civiles y criminales. Y uno, 6 mas Prores a todo lo sobredho 6 en la parte de ello q. le pareciere, substituir; y aquel 6 aquellos revocar y destituir; q. para ello, prometo bajo la obligacion q. a ello hago de mi Persona y bienes y de los de la dha mi universal herencia asi muebles como sitios. Testes Dn Vizente de Orus Presbitero y Dn Thomas de Zuniga D.n Vizente Orus soy testigo de lo dicho, y firmo por Theresa Bordas otorgante que dixo no sabia escribir. Dn Thomas de Zuniga soy testigo de lo dho = y firmo por Theresa Bordas otorgante que dijo no sabia escribir. 4
4 de febrero, 1746 BARBASTRO
Diego Balón, Teresa Doradel, Ignacia Malo y los escultores José Balón y Antonio Malo conceden un poder especial a Benito Amorós, confitero y vecino de la ciudad de Barbastro, para que éste intervenga en la escritura de la capitulación matrimonial que se ha de otorgar entre los citados José Balón e Ignacia Malo. AHPH., Not. José Pano y Pérez, 1746, n Q 4958, ff. 3r-3v. Eodem die Barbasttri: Que Nosotros Diego Balon, carpintero, y Theresa Dorade!, coniuges, Joseph Balon, esculttor, Anttonio Malo, tambien esculttor, e, Ignacia Malo, vezinos todos de la ciudad de Barbasttro, en nuesttros nombres propios, y aun yo el dho Anttonio Malo, como Heredero unico fideycomisario que soy de todos los bienes y Herencia, que fueron y quedaron p.' el fallecimiento, de Maria Theresa Martinez, mi primera Muger, nombrado p .' su testam.'Ocon que murio que quiero aquí hacer p.' calendado, devidam.te y según fuero de Aragon y como mas combenga, en dhos nombres, y el ottro y qualquiere de ellos, los cinco juntos, y cada uno de por si, de nuestro buen grado, y cierta ciencia, reconocemos por estta escrittura que damos todo nuestro poder tan cumplido, qualle tenemos, y para lo infrascriptto se requiera a Benitto Amorós Cerero y Confittero, vecino de dha ciudad, absente, bien asi, como si fuere presente especialmente, y expresa para que por nosottros y en me nuesttro, y el ottro de nos, y representando, nuesttras propias personas, pueda el dho nuestro procurador inttervenir, e, intterbenga al ottorgarniento de la escrittura de capittulacion mattrimonial, que se ha de hacer y ottorgar, acerca del mattrim.Q combenido y ajustado, y que se espera en Dios mo Señor, se ha de concluir y solemnizar en faz de la S." Madre Iglesia, entre nosottros dhos Joseph Balon, e, Ignacia Malo; y que dha escrittura de capittulos mattrimoniales, pueda el dho nuestro Procurador, Benito Amoros, ottorgarla por nosottros
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y cada uno de nos, con los mismos pacttos, reserbas, condiciones y prebenciones, y del mismo modo forma y manera, que la tenemos combenida, y ottorgada, mediante una cedula, que le havemos enttregado, á dho nuesttro Pror firmada P.' nosottros dhos Diego Balon, Joseph Balon, y Anttonio Malo, y de Diego falzes, y Jazintto Blanc, vecinos de dha ciu. d , como testtigos, por no saber escrivir nosottras las dhas Theresa Doradel, é, Ignacia Malo, y que queremos aquí haccer por insertta y repettida, según leyes de estte Reyno, derecho, 0, en ottra manera; y en razon de ello, pueda el dho nro Procurador pueda, ottorgar el actto de capittulacion mattrimonial, con las clausulas, firmezas, y seguridades, que para su devido efectto combengan, sean necesarias, y de su natturaleza y á dho Procurador bien visttas, y al cumplimiento de lo pacttado, y combenido en dha cedula, obligar y obligue nuesttras personas, y todos nuesttros bienes y los de dho fideycomiso, asi muebles como sittios, donde quiere havidos y por haver: Que para todo lo dho y qualquiera parte de ello, con lo anexo, conexo y dependiente, damos y concedemos, á dho nuesttro Pror, el mismo poder que tenemos, y tan cumplido y vasttante, quantto por la execucion y efectto, de lo sobredicho se requiere, y promettemos en los referidos nombres, y el ottro de ellos haccer por firme perpettuamentte, lo susodho, y lo que en su razon por dho Benito Amoros, nuestro Procurador, sera ottorgado y firmado, y aquello no revocar en tiempo, ni manera alguna só obligacion que á ello hacemos de nuestras Personas, y todos nuesttros bienes, y ahun yo el dho Anttonio Malo de los de dho mi fideycomiso, asi muebles, como sittios donde quiere havidos y por haver. Large fiat. Testes Jacintto Blanc causidico y Diego Falzes Dorador, vezinos de dha ciudad. Diego balon Joseph Balon otogo a lo dicho Antonio Malo otorgo lo dicho Yo Jazinto Blanc soy testigo de lo dho y firmo por Theresa Doradel y Ignazia Malo otorgantes que dijeron no sabian escribir Diego Falees soi testigo de lo dho y firmo por tresa dolader y Ignacia Malo otorgantes que digeron no sabian escribir. 5 21 de abril, 1749 BARBASTRO José Balón, maestro escultor, otorga ápoca a Antonio Malo, su suegro, por el matrimonio contraído con la hija de éste. AHPH, Not. José Pano y Pérez, 1749, n Q 4959, f. 25v. Eodem die Barbastri; Que yo Joseph Balon, Marido de Ignacia Malo, Maestro esculttor y vecino de la ciudad de Barbastro de mi grado otorgo haver recivido en mi poder de Anttonio Malo, mi suegro, tambien Maestro esculttor, y vecino de dha ciu.d asaberes la cantidad de cien libras Jaq.' en fin de pago de aquellas doscientas libras de la misma moneda, que el dho Anttonio Malo, en su nombre y en
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el de Heredero fideycomisario unico de la ya difunta Maria Theresa Martinez, mandó, y se obligo ha pagar por razon de dotte, a la dha Ignacia Malo, su Hija, y mi Muger en contemplacion del matrimonio que con mi conttrajo mediante escrittura de capittulacion matrimonial hecha en los terminos del lugar de Crexenzan, y partida llamada de la Cosa, a los quatro dias del mes de Febrero, del año mil settezientos, quarentta y seis, y p.' el Nottario la presente testificante testificada: y por ser asi lo sobredho verdad, renunciando a la excepcion de frau y de engaño, de la non numeratta pecunia, y las demas de este caso, ottorgo la presente Apoca y carta de pago a todos empos, firme y valida, y en cosa alguna no rebocable. Large fiat. Testtes el Liz.do D.n Geronimo Cassabon Presbyttero, y Jorge Blanc, Maestro esculttor, residentes en dha ciudad. Yo Joseph Balon otorgo lo dicho en dicho nombre Yo el L.do Geronimo Casabon soy testigo de lo dho. Yo Jorge Blanc soi testigo de lo dho 6
26 de enero, 1750 BARBASTRO Testamen to del escultor Antonio Malo
AHPH, Not. José Pano y Pérez, 1750, nº 4960, ff. 27v-28r. Eodem die Barbastri: Que yo Anttonio Malo, Maesttro esculttor, vecino de la cuidad de Barbasttro, esttando enfermo, pero p .' la misericordia de Dios en mi entero y cabal juicio, firme memoria y palabra manifiestta y clara; rebocando y anulando, qualesquiere testamentos, codicilos y ottras, ultimas voluntades, p.' mi antes de hoy hechos y ordenadas: ahora de nuebo de mi grado hago y ordeno el presente mi ultimo testam.to, ultima voluntad y disposicion, de todos mis bienes, asi muebles, como sittios, dros, en la forma y manera siguiente Prim." encomiendo mi Alma, a nro Señor Jesuchristo Criador y Redemptor de ella, y le suplico humildem." que pues la redima con su preciosissima sangre, se digne colocarla, con sus santos en la Gloria. Ittem mando, que quando yo muriere, mi Cuerpo sea enterrado, en la Iglesia del Combento de Santo Domingo de esta Ciudad, Orden de Nuestra Señora de la Merced, visttiendo mi cadaver, con Havitto de dha Religion, y en la sepulttura, que en ella tengo, conforme lo dispusieren mis Herederos fiducciarios abajo nombrados, 0, la mayor parte de ellos, procurando estos que mi enttierro, se haga con la decencia correspondiente a mi esttado; para lo qual, podran tomar de mis bienes, lo que regulen necesario, como tambien, para las onrras, pues igualm." quiero que estas se hagan en sufragio de mi Alma, en la referida Iglesia, como lo dispongan dhos Herederos fiducciarios, 0, la mayor parte de esttos. Ittem mando que en la referida Iglesia, y p.' los Religiosos de dho combentto, se digan y celebren p.' mi Alma Cientto y Cinquentta Missas rezadas, con la Caridad de dos sueldos de plata cada una. Ittem en conformidad de la R ' Pramatica, dejo de gracia especial y p.' una vez tan solam." al Santo Hospittal de N .ª Señora
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de Gracia de la ciudad de Zarag.ª y para ayuda de cassar Pobres Pupilas Huerfanas, un sueldo de platta. Ittem dejo p.' parte y dra de legittima Herencia de todos mis bienes, asi muebles como raizes a Felix y Benitto Malo, mis Hijos, y de la ya difunta Theresa Martinez, mi primera Muger, a Ignacia Malo, Muger de Joseph Balan, y Gabriela Malo, mis Hijas y de Maria Anttonia Juseu, mi acttual Muger, y al Posttumo, a, Posttumos, Posttuma a Posttumas , de que esta puede estar preñada, si a luz salieren y a qualesquiere Hermanos, Sobrinos, Deudos, mios, y Personas ottras, que parte, u, dra de lexitima, en mis bienes pudieren pretender y alcanzar a cada uno de ellos y ellas diez sueldos Jaq.', la mitad po' bienes muebles, y la otra mitad p .' bienes sittios, con los quales quiero y mando, se hayan de tener y tengan p.' contentos. Y que no tengan ni alcanzen ottro ni mas, lo que p.' el presente mi ultimo testam.'o Ittem dejo de Gracia especial y en señal de mi nuebo amor y cariño a la dha Maria Anttonia Juseu, mi amada esposa, y p.' una vez tan solam." la cantidad de treinta libras jaq.', las quales le lego y mando librem." para que haga de ellas, a su libre voluntad. Ittem hecho, pagado y cumplido todo lo p.' mi de parte de arriba dispuesto y ordenado, de todos los ottros bienes mios muebles y raizes, dras a mi pertenecientes en qualesquiere manera y de que puedo y debo disponer, que todos los quiero aquí haver por puestos, expresados, declarados, especificados y confrontados, respectibe devidam." y según quiero, hago, nombro, e, instittuyo en Herederos mios unibersales fiduciarios, y de dhos bienes, al D.' D.n Thomas Galban, D.' D .n Joseph Millaruelo canonigos de la Santa Iglesia Catth.! de dha ciudad y en ella residentes, a la dha Maria Ant.ª Juseu, mi amada Muger, y a Joseph Pano y Perez, Nott.º de Num. de dha Ciud. d y el presente mi ultimo testam.'Oreciviente y testificante; para que todos juntos la mayor parte, dispongan de todos los bienes comprehendidos, en esta mi Universal Herencia, siempre y quando les pareciere, en uno de los dhos mis Hijos, a en una de las dhas mis Hijas, a, en uno de los referidos Posttumos, si a luz pertendran, y en aquel, a, aquella, que tengan p.' mas uttil y combeniente; imponiendole la obligacion, de dotar a los demas Hijos mios y en sus Hermanos respecttibe, y las demas cargas y obligaciones que tengan p.' precisas y necesarias los dhos mis Herederos fiduciarios, la mayor parte de ellos, y en la forma y manera que a esttos les pareciera de quienes lo haran, con toda equidad, christiandad, atendiendo a las circunstancias que occurran para hazer la tal disposicion: Para lo qualles doy y atribuyo todo mi poder y quantas faculttades sean necesarias. Ittem nombro en tuttores y curadores de las Personas y bienes, de los dhos Felix, Benitto,Juaquina y Gabriela Malo, mis Hijos, menores de edad de cattorze años, a los dhos D.' D.n Thomas Galban, D.' D.n Joseph Millaruelo, Maria Anttonia Juseu y Joseph Pano y Perez, dando y attribuyendoles, como les doy y attribuyo, a todos, a, a la mayor parte de ellos, p .ª el exercicio de dha tutela y curaduria todas la facultades que según fuero, dra, a, en ottra manera sean necesarias. Ittem dexo y nombro en executores del presente mi ultimo testam.'o y en exoneradores de mi Alma y conciencia a los dhos D.n Thomas Galban, D.n Joseph
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Millaruelo, Maria Anttonia Juseu y Joseph Pano y Perez, a los quales, 0, a la mayor parte doy todo el poder y facultad que a executtores y Albaseas testamentarias, según fuero del presente reyno, dro, en ottra manera. Este es mi ultimo testam.'Ode todos mis bienes muebles y raizes, dros, el qual quiero valga p.' tal, o, por codicilo, o, qualqra ottra ultima voluntad. Large fíat. Testes Julian Seller y Juan Joseph Murga, Mancebos escultores residentes en dha Ciudad Yo Antonio Malo Yo Julian Seller soi testigo de lo dicho Yo Juan Joseph Murga soy testigo de lo dicho.
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I El 4 de junio de 1743 Antonio Malo se comprometía a realizar 'e l retablo mayor de la parroquial de AIcolea de Cinca. La reseñada obra la había iniciado el escultor oscense Martín Vinós. Sobreviniéndole la muerte a este último cuando hallábase trabajando ei ':itádo retablo. También sabemos que el 13 de abril de 1747 -según hemos podido documentar- Antonio Malo había ya concluido y puesto en el altar mayor de la iglesia de San Vicente Mártir de Esplús su correspondiente retablo , que había sido ajustado por doscientos pesos. Esto aspectos pueden ampliarse con el artículo « Los antiguos retablos mayores de las iglesias de AIcolea de Cinca y Esplús», que hemos publicado en Diario del Altoaragón, 12 de diciembre de 1999, p. 14. 2 A este respecto, véase un interesante artículo de María Teresa LÓPEZ APARICIO y Ana Mª MuÑOZ SANCHO: «Las dotaciones del siglo XVIII de la Catedral de Barbastro», Boletín del Museo e Instituto Camón Aznar, 69, 1977, pp. 81-156. 3 Registro Parroquial de la Catedral de Barbastro, en adelante RPCB, Quinque Libri, 16611691, f. 444v. • Archivo Histórico Provincial de Huesca, a partir de este momento AHPH, Not. Lucas Ramón de Berbegal, 1713, nº 4186, ff. 75v-76v. 5 AHPH, Not. Francisco de Comas, 1702, nº 4499, ff. 292v-294r. 6 Archivo Diocesano de Huesca. Sección 7-1, vol. 257, Libro de matrimonios: 1724-1773, f. 4l. 7 RPCB, Quinque Libri, 1727-1742, f. 173: «En onze de dho mes, y año yo Masen Gregario Lafuente vicario guardando en todo la forma del ritual romano Bautize a una Niña nacida el dia nuebe de dho mes, Hija de Antonio Malo, y Maria Theresa Martinez conyuges le pusieron por nombre Maria Ignacia Polonia fueron Padrinos Joseph Benito, y Maria Ranzon». 8 Archivo Histórico Notarial de Zaragoza, Not. Juan Jerónimo Lázaro y Salas, 1736, Estante 24, Ligamen 42, ff. 193r-194v. ' AHPH, Not. José Pano y Pérez, 1742, nO4957, ff. 12v-13v. 10 RPCB, Quinque Libri, 1727-1742, f. 104. II RPCB, Quinque Libri, 1727-1742, f. 103: «En Veinte de Enero de 1742 muria y fue sepultado en la Merced á misa un Niño de Antonio Malo se llamaba estanislao y su madre teresa Martinez». 12 AHPH, Not. Jorge Hermenegildo Oloriz, 1742, nº 4685, ff. 48r-50r. 13 AHPH, Not. Pablo del Pueyo Mendieta, 1744, nº 4856, ff. 3v-4v.
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,. RPCB, Quinque Libri, 1786-1794, f. 56v: «En ocho de Setiembre del año mil setecientos noventa y dos, fue sepultada en la Merced, con Missa, Ignacia Grau, muger de Martin Malo, recivio los Sacramentos, no tenia de que testan>. 15 RPCB, Quinque Libri, 1743-1755, f. 61: «En veynte, y siete de enero de 1750 murio, y el dia siguiente fue sepultado en la Merced á Missa Antonio Malo, Marido de Antonia Juseu recivio los sacramentos, test.º Pano, ex.' su muger». l' AHPH, Not. José Pano y Pérez, 1750, nº 4960, ff. 27v-28r. 17 Los aspectos biográficos de este escultor los dimos a conocer en Diario del A ltoaragón, 27 de febrero de 2000, p. 9. 18 RPCB, Quinque Libri, 1743-1755, f. 1Ol. 19 AHPH, Not. José Espluga Costa, 1751, nº 4929,ff. 45v-46v. lO AHPH, Not. José Espluga Costa, 1752, nº 4930, ff. 52v-61 v. 21 AHPH, Not. José Pano y Pérez, 1746, nº 4958, ff. 4r-5v. 22 MANRlQUE ARA, Mª Elena: «Hacia una biografía de Félix Malo, maestro escultor de Barbastro afincado en Calatayud (ca. 1733-1779): datos familiares y profesionales inéditos», Boletín del Mu seo e Instituto Camón Aznar, 64, 1996, pp. 99-125. 23 AHPH, Not. José Costa Canales, 1774, nº 5215, ff. 43v-45r. 24 AHPH, Not. José Pano y Pérez, 1775, nº 4983, ff. 51r-52v. 25 RPCB, Quinque Libri, 1777-1785, f. 109. 26 AHPH, Not. José Costa y Canales, 1793, nº 5234, ff. 87v-91r. 27 RPCB, Quinque Libri, 1785-1794, f. 56v: «En veinte y seis de Agosto del año mil setecientos noventa y dos fue sepultado en la Seo con Missa Mariano Balon marido de Vicenta Palomera, recibio los Sacramentos, hizo testamento, que testificó Felix Sanz» 28 AHPH, Not. Alejandro Mendoza, 1793, nº 5310, ff. 127r-127v. 29 RPCB, Quinque Libri, 1786-1794, f. 126r.
Historias de vida i.
RAQUEL D OREL BRUSCAS
El objetivo de este trabajo es ver cómo las vidas de «ciertos» individuos, siguen unas pautas de comportamiento similares y asumidas como propias. Antes de entrar de lleno en el análisis de las tres biografías seleccionadas (San Francisco Javier, San Ignacio de Loyola, y San Francisco de Asís), voy a realizar una pequeña síntesis sobre qué son las historias de vida y su importancia dentro de las Ciencias Sociales. En las dos últimas décadas hemos podido comprobar cómo se ha ido recuperando de forma progresiva tanto en la Antropología como en el resto de las Ciencias Sociales, la utilización y aplicación del método biográfico, debido sobre todo a una revalorización del ser humano concreto como sujeto de estudio. Hay un interés renovado por entender la forma en que las personas construyen la realidad social, por sus autobiografías. Historia de vida es todo relato autobiográfico, obtenido por el investigador mediante entrevistas sucesivas, cuyo objetivo es mostrar el testimonio subjetivo de una persona recogiendo tanto los acontecimientos como las valoraciones que dicha persona hace de su propia existencia. Aquí, el investigador es solamente el inductor de la narración, su transcriptor y, también el encargo de «retocar» el texto, tanto para ordenar la información del relato obtenido en las diferentes sesiones de entrevista, como el responsable de sugerir al informante la necesidad de cubrir los huecos informativos olvidados por el sujeto.! Conviene diferenciar entre biografía, autobiografía, e historia de vida. La diferencia principal entre los dos primeros es que mientras el segundo constituye la narración de la propia vida, contada por su propio protagonista, el primero consiste en una elaboración externa al protagonista, normalmente narrada en tercera persona, ya sea sobre una base exclusivamente documental, ya sea mediante una combinación de documentación, entrevistas al biografiado y a otras personas de su entorno. 2
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Las autobiografías son narrativas realizadas por la propia iniciativa de una persona, a partir de unas motivaciones y siguiendo un sistema de elaboración desconocido y que hay que averiguar, para poder evaluar su verdadera significación. Son genuinas, es decir, producto de la propia voluntad de su autor y no de la inducción de un agente externo.3 La biografía es un relato objetivo, construido por el investigador a partir de todas las evidencias y documentación disponible, se disponga o no de una narración escrita de la persona biografiada.' La historia de vida no es nunca de una sola vida. En el relato de un ser humano aparecen múltiples personas cuyas vidas también se describen parcialmente. Es posible realizar un análisis de relatos paralelos, o incluso un estudio sistemático de todos los que aparecen en una historia de vida. Pero esas personas se remiten a otras, y así hasta el infinito. El método se complica cada vez más, y es prácticamente imposible realizar relatos o historias de vida y seguir entrevistando a todas las personas que aparecen en el relato original. El objetivo debe ser cotejar que los hechos ocurrieron de la forma en que se describe, pero sobre todo se trata de resaltar las construcciones diferentes de la realidad social,5 El objetivo fundamental de toda historia de vida es expresar el sentido de la vida de una persona. Toda vida es la repetición inconsciente de pautas adquiridas en la infancia, no es el desarrollo de una línea única y lógica de crecimiento o de progreso.6 Las autobiografías, por lo tanto, son una construcción de la realidad social, que articulan la realidad de una vida personal dentro de un contexto social determinado.7 Tan importante como los datos en este tipo de técnicas, son las omisiones y los silencios, lo que no se dice, reprimido, tabú. La información silenciada muchas veces es la más importante para entender la construcción social de la realidad.8 A la hora de analizar las diferentes historias hay que tener presente las diferencias entre la vida relatada y la realmente experimentada, entre la autobiografía como relato y lo que ocurre de verdad. Existen al menos cuatro personas distintas: la que relata la vida, la que la escribe (cuando es diferente), la que la lee y la que realmente existió. Hay que diferenciar al menos entre la persona que es, la que fue, y la que escribe. Es imposible contarlo todo, y por lo tanto el pasado se analiza a través de aspectos par-
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ciales, de hechos sugeridos, de explicaciones sesgadas. Cuanto más global y detallado es el relato de vida más elementos de comprensión existen.9 El problema con las historias de vida es que tienden a racionalizar sucesos y decisiones que en momentos anteriores se reconstruirían de otro modo. La racionalización es una forma de legitimación. Las auto/biografías representan un sistema de legitimación de una vida, e incluso de una estructura social determinada. 10 La interpretación de lo que ocurrió hace varias décadas no es solo un problema de memoria sino de racionalización de lo ocurrido. Las autobiografías son representaciones de la vida individual, y a la vez una forma de reconstruir la vida individual. El objetivo es recuperar el pasado, los hechos ocurridos y las motivaciones de la época; se trata además de una forma de re-construir la vida individual, de explicarla, y sobre todo de interpretarla desde el presente. La autobiografía es diferente si se realiza en momentos diversos del tiempo (no es igual la vida reciente contada que la interpretación global realizada desde la vejez).l1 La persona que relata su vida describe la realidad, en base a una selección de acontecimientos. Una vida individual no puede ser escrita fuera de contexto. Toda autobiografía es la vida de una persona principal, pero articulada con otras vidas. Los «actores secundarios» adquieren a veces una relevancia especial. La autobiografía guarda relación con unos hechos y con una vida, pero es en sí misma un producto social adicional. La relación entre vida real y autobiografía es difícil de establecer. 12 El análisis de autobiografías sirve, junto con otras técnicas cualitativas (como la observación participante, los diarios de campo, o las entrevistas en profundidad), para analizar aspectos ocultos de la vida social, relaciones interpersonales cotidianas pero desconocidas o procesos oscuros de las relaciones individuo / sociedad. 13 En una autobiografía el tiempo es una convención construida socialmente. Lo que sucede, y cómo se recuerda, no guarda un orden estrictamente cronológico. La reelaboración de lo sucedido, su legitimación y explicación difieren sustancialmente.14 Un aspecto importante de las autobiografías es la capacidad de teorizar de la persona que narra la vida. Toda historia de vida termina siendo una legitimación de la propia vida, una justificación de las decisiones tomadas y de las no tomadas. Al narrar la vida hacia atrás, la persona puede llegar a descubrir la racionalidad escondida u oculta de su historia. Se
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suele producir así un proceso elaborado de reconstrucción de la realidad socialY Cualquier autobiografía debe de ser primero analizada en su contexto de clase social, de género (del protagonista), y según la etnicidad (sobre todo en países o culturas multiétnicas). Hay diferencias claras en la forma en que las personas narran su vida, o incluso cuando leen y evalúan la vida de otras personas. 16 La historia de una vida es una catarsis personal; pero sirve también para entender la forma en que las pautas y normas sociales se integran y reproducen en un individuo y su familia.17 La obligación cultural de dar coherencia a la vida (a cualquier vida, pero mucho más a una que es narrada que se va luego a publicar como libro) no es solo una norma social, sino que suele ser interiorizada por las personas. Al contar la vida propia una persona asume la tarea de darle sentido. Dar sentido incluye al menos dos cosas: 1. Trata de explicar por qué ha llegado a ser quien es -aquí y ahoraes decir mostrando la influencia de las variables internas (personalidad, gusto), y las variables externas (condicionamientos económicos, sociales, recursos) en la vida. 2. Tienen que definir qué sucesos, hechos, decisiones, trazos de su vida son importantes para otra persona que le quiera conocer. 18 Cada cultura posee relatos de vida que se consideran como historias típicas. La cultura «occidental» comparte y populariza esos tipos, que aparte de los héroes locales son personajes de cuentos/novelas. En la cultura actual el poder configurar de algunas «estrellas» es también evidente. La moral de «la virtud recompensada» es parte también de una estrategia común de dar sentido a la vida. 19 Actitudes y conductas están relacionadas de forma algo misteriosa, y salvo algunos casos de forma poco predecible. Aplicar un patrón de coherencia y dar sentido a una vida sirve para definir la conducta futura. 20 La mayoría de las historias de vida conocidas se basan fundamentalmente en el sentido común, y en principios «naturales» y sólidos de la convivencialidad dentro de un grupo social determinado. El sentido común es común a todos, como si se tratase de un hecho sin discusión. Sin embargo, no hay nada más discutible que los códigos morales que derivan del sentido común. El protagonista suele clasificar a otros personajes como
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que pertenecen a un grupo social con un código normativo determinado; así se clasifican personas o clanes. 21 Dar sentido a la vida supone explicar la forma en que se llegó a ser ese tipo de persona, y no de otra manera. Además se interpreta el sentido de uno mismo y las estrategias que permiten esa interpretación. 22 Toda autobiografía tiene el objetivo de dar sentido a la vida, es decir de presentar un marco desde el que se puedan entender las decisiones más importantes de la persona.23 Las autobiografías pueden ser consideradas como espejos (métodos de autoexpresión, de entenderse a sí mismo, o de entender a seres queridos o cercanos) o como ventanas (permiten contemplar o entender el mundo real, y a través de las cuales se puede conocer mejor la realidad social; son experiencias colectivas normalmente de una clase o un grupo social determinado). Pero en ambos casos las autobiografías son importantes por la exploración social que realizan con palabras. En ciertos casos las autobiografías pueden ser las dos cosas al mismo tiempo, normalmente empezando como un relato distante de la realidad social de su tiempo, y terminando en una confesión. En ambos casos tratan de dar significado social o colectivo a una experiencia individual, que es el destino común de las autobiografías. Verdaderamente explican la sociedad. 24 Las autobiografías suponen un proceso doble: el de dar sentido a la vida por parte del protagonista; y el de reconstrucción de la realidad por parte del autor material del libro, así como por los lectores. 25 Además de la distinción teórica entre espejos y ventanas, hay dos tipos de vidas en una persona. Hay la que se conoce externamente que se construye en base a los datos básicos públicos y visibles de una vida. Hay también una vida profunda, que está basada más en los deseos, emociones, complejos, problemas, dramas, inconsistencias, vida interior. Esta segunda vida, más profunda, solo puede analizarse mediante un trabajo largo y profundo de la historia de vida de una persona, no sale, obviamente, en entrevistas cortas, sobre temas concretos. 26 Analizar la sociedad sociológicamente no suele ser el objetivo de las historias de vida. Las autobiografías sirven para explicar la realidad social, pero a partir del punto de vista del actor. No interesa lo que realmente sucede en la sociedad, sino la forma en que la persona construye la realidad social y la forma en que da sentido a su vida. 27
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El problema es que puede haber versiones múltiples de una vida. Ninguna vida es final, ni es contada en su totalidad. Pero cada versión puede ser verdadera. El método biográfico es de interés para los investigadores sociales ya que les permite situarse entre: 1. El testimonio subjetivo de un individuo a la luz de su trayectoria vital, de sus experiencias, de su visión particular, y 2. La plasmación de una vida que es el reflejo de una época, de unas normas sociales y de unos valores esencialmente compartidos con la comunidad de la que el sujeto forma parte. 28 El obtener buenos relatos biográficos es una tarea ardua, sin embargo, posee una serie de ventajas como son: 1. La formulación de hipótesis en las etapas iniciales de cualquier investigación. 2. La introducción profunda en el universo de las relaciones sociales primarias. 3. Proporciona un control casi absoluto de las variables que explican el comportamiento de un individuo dentro de su grupo primario, que representa el nivel esencial de mediación entre el individuo y la sociedad. 4. Da respuesta a todas las eventuales preguntas que se puedan formular a través de encuestas, entrevistas o cualquier otra técnica de campo, debido a la minuciosidad y el detalle con el que se recogen todas las experiencias vitales, así como las valoraciones y la cosmovisión del individuo. 5. En los estudios de cambio social, es el tipo de material más valioso para conocer y evaluar el impacto de las transformaciones, su orden y su importancia en la vida cotidiana, no solo del individuo, sino de su grupo primario y del entorno social inmediato. 6. Sirve de control de las perspectivas etic y macro, ya que aporta el contrapunto de su visión emic y micro. 7. Muestra universales particulares longitudinalmente, y presenta trayectorias concretas. 8. El uso de relatos de vida paralelos, constituyendo una muestra representativa respecto a nuestro universo de análisis, sustituye a la mejor encuesta o batería de entrevistas. 9. En la etapa de conclusiones, sirven como un eficaz control de los resultados.
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10. En la etapa de la publicación de los resultados de una investigación, es la mejor forma posible para que el lector pueda penetrar empáticamente en las características del universo estudiado. 29 Pero no todo son ventajas, esta técnica también tiene sus inconvenientes: 1. La dificultad práctica de obtener buenos informantes, dispuestos a colaborar y que tengan una buena historia que contar. 2. La dificultad para completar los relatos biográficos iniciados. 3. La dificultad de controlar la información obtenida. 4. Pensar que el relato biográfico habla por sí mismo, renunciando consecuentemente al análisis en profundidad de la narrativa recopilada. 5. El peligro de la impaciencia del investigador que puede acabar totalmente con la fiabilidad del método. 6. El peligro de la seducción que produce un buen relato biográfico. 7. El exceso de suspicacia o de actitud crítica respecto a nuestro informante. 8. Fetichización del método biográfico; es 6edr, pensar que con uno o varios buenos relatos ya tenemos toda la infórmación y todas las evidencias necesarias para pasar a un buen análisis y llegar a conclusiones válidas sobre un determinado problema social. 9. No saber qué hacer con toda la información obtenida. 10. El hecho de incluir en la presentación de los resultados de la investigación, la transcripción de algunas narrativas. A la hora de decidir la forma de presentación hay que ser cauto. Esta presentación, frecuentemente, puede ser doble: -Incluyendo la transcripción literal en forma de anexos. -O bien, utilizando la técnica de citas en la composición del texto del informe, intercalándolas constantemente para apoyar las afirmaciones analíticas o interpretativas del autor.30
San Francisco Javier Nació en el castillo de Javier, cerca de Pamplona, e17 de abril de 1506, en una familia noble, de alto rango: su madre era heredera de las casas de Azpilqueta y de Javier y su padre, don Juan de Jasso, era consejero del rey de Navarra.
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La elección de su nombre por parte de sus padres, puede ser debida al recuerdo de San Francisco de Asís, que había pasado de romero haciendo el camino de Santiago. Era el más joven de una familia numerosa y su educación fue esmerada. Una de sus hermanas, Magdalena, religiosa y considerada vidente, predijo: « ... tengo entendido que ha de ser un gran siervo de Dios y columna de la Iglesia». Se caracteriza por su carácter belicoso. Cuando era adolescente se quedo huérfano de padre. A la edad de 19 años, cuando era un «adolescente, dulce, amable, gracioso, alegre .. .» se marchó a París ya que tenía predilección por los estudios. Llegó a la Universidad de la Sorbona donde se estableció en el colegio de Santa Bárbara. Poseía una piedad intensa a pesar de pasar unos años de vida frívola, entre los estudios y las diversiones y las algazaras con los compañeros. Durante su estancia, comparte habitación con un saboyano llamado Pedro Fabro quien le previene y al cual no hace ni caso, lo mismo sucederá con Ignacio de Loyola, amigo mayor que él, quien en situaciones apuradas le dejaba dinero. Se gradúa en Letras, se licencia en filosofía, colocándose finalmente como profesor en un colegio de Beauvais. Ignacio fue interviniendo de manera lenta pero segura en el alma de Javier, a pesar de sus desprecios. Además de dejarle dinero, le proporcionó discípulos; lo condujo con su consejo. Y un día, cuando el triunfo comenzó a sonreír al joven profesor, le hace la pregunta insinuante del divino Maestro, que penetró en su corazón: «¿De qué le sirve al hombre ganar todo el mundo si pierde su alma?». En 1534, Ignacio forma la Sociedad de Jesús dedicada al servicio de Dios, constituida por siete hombres entre ellos Francisco. Hizo sus primeros votos en Montmartre y después permaneció en Roma con la incipiente Orden. En unión de sus compañeros fue ordenado sacerdote tres años más tarde, en Venecia, y compartió todos los trabajos y vicisitudes por las que debía atravesar la joven organización.
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En 1540, Juan III, rey de Portugal, pidió al Papa el envío de misioneros jesuitas para que extendieran la fe en sus nuevas posesiones índicas. Ignacio comisiona a dos sacerdotes de la Compañía, aún no plenamente constituida, para partir hacia Portugal. Entre ellos no se hallaba Javier; sin embargo, un hecho providencial, la enfermedad de uno de los dos misioneros, hace que finalmente Ignacio decida enviar a Francisco, éste se lo había estado pidiendo con insistencia. De esta manera parte Javier para Portugal con destino a la India. Al llegar a Lisboa a fines de junio, Javier fue a ver a Simón Rodríguez, uno de los siete originales, y los dos sacerdotes, mientras esperaban que su s planes madurasen durante el otoño y el invierno, se hospedaron en un hospital en donde ayudaron a cuidar a los enfermos. También catequizaron y enseñaron en el hospital y en la ciudad, y sus domingos y fiestas solían ocuparlos en confesar a personas de la corte. El rey Juan III les tuvo tanto aprecio que decidió mantener a Rodríguez en Lisboa y dudó si dejar marchar a Javier o no. Finalmente le entregó cuatro breves del Papa Pablo III en los que se le nombraba nuncio papal. En la primavera, Javier con dos ayudantes, el hermano Pablo de Camerino, italiano, y Francisco Mancias, seglar portugués, se unieron a una expedición dirigida a Goa (costa oeste de la India). Embarcaron el 7 de Abril de 1541, día en que Javier cumplía 35 años, en el barco del almirante. Se le adjudicó sirviente pero él no la quiso diciendo que mientras tuviera uso de sus manos y pies podía atenderse a sí mismo. Todos a bordo, quedaron bajo su cuidado espiritual. Catequizó a los marineros, dijo las misas y predicó sobre cubierta todos los domingos; también tuvo que apaciguar disputas y desordenes. Cuando el escorbuto cundió por todos los barcos ayudó a cuidar a los enfermos. Tardaron cinco meses en dar la vuelta al cabo de Buena Esperanza y llegar a Mozambique, en donde pasaron el invierno y se quedaron durante seis meses. El 6 de mayo de 1542, desembarcaron en Goa, después de un viaje de trece meses, doble del que por entonces se requería. Los portugueses estaban establecidos en Goa desde hacia treinta años. Había iglesias, clero y un obispo, pero muchos portugueses estaban dominados por la avaricia, la ambición y disolución; ignorando los Man-
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damientos y Sacramentos de la Iglesia. Para resolver esta situación, Javier decidió que lo primero que debía hacer era enseñar a los propios portugueses los principios de la fe y empleó gran parte de su tiempo en enseñar a los niños. Sus mañanas las empleaba atendiendo y confortando a los infortunados en hospitales y prisiones. Luego caminaba por las calles haciendo sonar una campanilla para citar a los niños y sirvientes al Catecismo. Cuando los reunía los llevaba a la iglesia y les enseñaba a rezar el Credo y las reglas de la conducta cristiana. Un domingo dijo misa a los leprosos, predicó a los portugueses, luego a los indios y acabó el día visitando los hogares de la gente. Uno de los problemas que más le turbaban era el del concubinato practicado abiertamente por los europeos de todas clases con las mujeres nativas. Quiso arreglar esa situación con métodos que no solo eran morales, sino sensibles, humanos y llenos de tacto. Para ayudar a la gente humilde hizo que las doctrinas católicas fueran rimadas y cantadas con melodías populares que se cantaban por todas partes, en los campos, factorías, calles y hogares. Sale para Malaca pero antes de llegar lo espera un japonés, Ira conocido luego como Pablo, que le quiere llevar a su tierra. Amor, fe, confianza, le empujaron al Japón. Mientras tanto, la presencia de los jesuitas en las colonias portuguesas iba creciendo. En 1549 desembarcaron en Kagoshima. Sabiendo que la pobreza evangélica no tenía el mismo atractivo en el Japón que en Europa o en la India, decidió cambiar sus métodos de acercamiento, ofreció objetos para obtener un permiso para poder predicar. Estuvo en el Japón unos dos años y bautizó a setecientos sesenta japoneses. En Malaca se detuvo el tiempo suficiente para estudiar la posibilidad de entrar en China, en donde la ley prohibía la entrada a todo extranjero bajo pena de muerte o prisión. Consiguió llegar al puerto de Shang-chuen en agosto de 1552. El 20 de noviembre la fiebre se apoderó de él y tuvo el presentimiento de su muerte. Se refugió en el único barco portugués que quedó, pero el balanceo le puso peor y rogó que volvieran a llevarlo a tierra.
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Le dejaron sobre la arena, expuesto al viento cortante hasta que alguien le llevó adentro de una cabaña nativa. Durante dos semanas yació allí, solo y orando incesantemente entre los períodos de delirio. Sus fuerzas decayeron rápidamente y el 3 de diciembre de 1552, con la vista fija en el crucifijo, murmuró: In te Domine, speraví. Non confundar in éEternum. (En Ti, oh Señor, confío. No me confundas para siempre), y murió. Aunque contaba tan solo cuarenta y seis años, la severidad de sus esfuerzos durante los diez años de su misión le había envejecido de tal manera que sus cabellos eran casi blancos. Al día siguiente su cuerpo fue enterrado en una estrecha tumba. Unicamente estuvieron presentes en el entierro seis personas. En el mes de febrero siguiente, el cuerpo fue llevado a Malaca y luego a Goa, en donde aún reposa en una magnifica capilla en la iglesia del Buen Jesús. A las pocas semanas de la muerte de Javier, Loyola le escribió reclamándole en Europa con el propósito de hacer de él su sucesor, en reconocimiento a su heroica obra en el Oriente. Fue canonizado en marzo del 1622 con Ignacio de Loyola, Teresa de Jesús, Felipe Neri e Isidro Labrador.
San Ignacio de Loyola Nació a finales del siglo XV, el 24 de diciembre de 1491, en el gran castillo de Loyola (GuipÚzcoa). Tanto su padre como su madre eran de ilustre y antiguo linaje, y era el más joven de tres hijas y ocho hijos. Pronto quedó huérfano de madre. Pasó su infancia en las grandes posesiones que su padre tenía en Loyola (Azpeitia). Su padre pensaba dedicarle a la carrera eclesiástica. Era aficionada a las aventuras y a los combates. Siendo muy joven, su padre le encomendó al caballero Don Juan Velázquez de Cuéllar para que le educase y le abriese las puertas de la Corte. No aprendió mucho más que a ser un buen soldado, buen jinete y cortesano. Como paje de Velázquez siguió al Rey Católico en sus diferentes viajes por los reinos hispánicos, ejercitándose en la caza, en los torneos, en
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la música, en servir los opíparos banquetes a los reales esposos y a sus seguidores. Tenía una especial predilección por devorar las largas novelas de caballería y las poesías amatorias de los cancioneros, e incluso se inició en el arte amatorio. A pesar de algunos abusos, nunca perdió su valor, su desinterés, su magnanimidad, su poder de mando ... heredados de Dios. Un hecho inesperado le hizo hallar su camino. En 1521, defendiendo el castillo de Pamplona ante una invasión francesa, fue herido en las piernas por la explosión de una bala de cañón. Convaleciente en el castillo de Loyola, por falta de literatura caballeresca se dedicó a leer vidas de Santos, «La leyenda dorada» y de modo especial «Vida de Cristo». El milagro se realizó. La profunda educación religiosa recibida en su familia y su natural rectitud reaparecieron, y determinó, según palabras suyas, dejar de servir a un «rey temporal» para entregarse al «Rey eterno y universal, que es Cristo Nuestro Señof». En 1522, un año después, abandona Loyola para peregrinar hasta Jerusalén. En Monserrat cambia sus ropas militares por las de pordiosero, consagrándose a la Virgen Morena. Siguiendo las indicaciones de los monjes benedictinos, pasa un año cerca del Monasterio, en Manresa, llevando vida de oración, penitencia y apostolado, y recibiendo las primeras experiencias místicas. A la exaltación siguieron períodos de duda y temor. Deprimido y triste, fñigo sentía a veces la tentación de suicidarse. Comenzó por entonces a anotar sus experiencias y percepciones, y esas notas fueron desarrollándose en lo que había de constituir su famoso libro «Ejercicios Espirituales». Por fin su paz interior le fue devuelta y su alma nuevamente se llenó de gozo. De esta experiencia obtuvo el conocimiento que le ayudó a comprender y curar las turbadas conciencias de otros hombres. Prosiguió su peregrinación, siempre mendigando, y se trasladó a Barcelona, Roma, Venecia y Palestina. Lleno de devoción, visita los Santos Lugares: Belén, el Monte Calvario, el Olivete ... Entretanto trazó su plan de actuación. Quiere ser apóstol; apóstol según las necesidades del momento. En Barcelona, a sus treinta y tres años, empieza el estudio del latín; se traslada a Alcalá y Salamanca, y por último a la célebre Universidad de París, donde conoce a Francisco Javier.
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En 1534, al recibir el título de Doctor en Filosofía, fruto de su ardiente proselitismo, consigue reunir junto a sí a algunos compañeros de estudios (Pedro Faber, Francisco Javier, Nicolás Bobadilla, Diego Láynez y Alfonso Salmerón y Simón Rodríguez) con quienes determina fundar la Compañía de Jesús. En Montmartre hacen los votos de pobreza, en agosto de 1534, castidad, apostolado en Palestina y, si no les es posible, donde lo mande el Papa. No pudiendo llegar a Palestina debido a la guerra entre los venecianos y los turcos, se trasladan a Roma. Pablo III aprueba sus intenciones y determina enviarles a diferentes misiones pontificias. El propósito de la Compañía de Jesús es luchar contra el vicio y la herejía, la apatía y la decadencia, bajo el estandarte de Cristo. Mientras sus compañeros corren por Italia o se trasladan a Alemania, Irlanda y la India, el fundador permanece en la Ciudad Eterna. Ignacio tuvo una visión; Dios se le apareció, recomendándolo a Su Hijo, que se mostraba radiantemente a Su lado, aunque cargado con una pesada cruz, y una voz dijo: «Yo te ayudaré en Roma». En ella establece su cuartel general, se dedica a predicar, a dar los Ejercicios Espirituales (éstos los realizaron cada uno de los primeros integrantes antes de entrar en la Orden), y se relaciona mediante correspondencia con sus hermanos de Orden. Son célebres las cartas que escribe a Javier, que está misionando en la India y el Japón, y las que éste a su vez le contesta ... Pero su actividad le lleva también a empresas mayores. Conoce la necesidad de mayor formación en los eclesiásticos, y para ello funda el Colegio Romano, poco después Universidad Gregoriana, y el Colegio Germánico. La Contrarreforma ha hallado en Ignacio su gran paladín. Con el cisma de Lútero aparecen en la Iglesia Romana deseos de verdadera reforma, que se concretarán en el Concilio Tridentino. Ignacio sabe que dicha reforma es necesaria, pero que no es posible sin un gran amor y devoción al Vicario de Cristo y a la Santa Madre Iglesia. Esparce sus ideas por la cristiandad y sus hijos se convierten en los adelantados de la reforma. Ignacio dirigió la Compañía de Jesús durante quince años. Solo la enfermedad y la muerte, sobrevenida en 1556, paralizan su actividad apostólica, aumentada hasta lo increíble.
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Cuando murió había trece mil miembros dispersos en treinta y dos provincias por toda Europa y pronto se establecerían otros en el Nuevo Mundo. Al final de su vida, Ignacio estaba tan débil y exhausto que lo asistían tres padres. Murió, tras una corta enfermedad, el 31 de julio de 1556. Fue canonizado en marzo del 1622 con Francisco Javier, Teresa de Jesús, Felipe Neri e Isidro Labrador.
San Francisco de Asís Nació en la ciudad de Asís, en Umbría; y la fecha de su nacimiento oscila entre el año 1181 o el 1182. Su padre, Pedro Bernadone, era un mercader acaudalado. Su madre, Pica, en algunos relatos, se dice que era de noble ascendencia provenzal. La mayor parte del comercio que Bernadone mantenía era con Francia, y su hijo nació mientras él se hallaba ausente en aquel país. Quizá ese fue el motivo de que al niño se le llamara «Francesco», el francés, a pesar de que su nombre de pila fuera Juan. De joven fue vehemente en sus diversiones y parecía dejarse llevar por la mera alegría de vivir, sin tomar ningún interés en los asuntos de su padre o en cualquier aprendizaje. Bernadone, con el orgullo de que su hijo fuera siempre bien vestido y pudiera asociarse con los jóvenes nobles, le daba siempre bastante dinero, que Francisco gastaba sin preocupación. Aunque Francisco era un hombre alegre no cayó, sin embargo, en una vida disoluta. Eran aquellos tiempos de caballería y Francisco se conmovía al escuchar los cantos de los trovadores y las hazañas de los caballeros. Más o menos a los veinte años de edad, durante una infortunada guerra entre las ciudades de Asís y de Perugia, fue hecho prisionero. Sufrió un año de cautiverio durante el cual conservó su alegría y mantuvo el ánimo de sus compañeros. Poco después de ser liberado pasó una larga enfermedad, que sobrellevó con paciencia. Cuando se restableció, Francisco se unió a las tropas de un caballero de Asís el cual pensaba cabalgar hacia el sur para pelear bajo Walter de Brienne en favor del Papa y en contra de los alemanes. Habiéndose equi-
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pado con una magnifica armadura y adornos suntiosos, se puso en marcha. Durante el viaje topó con un caballero tan pobremente vestido que le conmovió y le impulso a cambiar de vestido con él. Esa noche soñó que la casa de su padre se transformaba en un castillo de cuyos muros pendían estandartes que llevaban el signo de la cruz y oyó una voz que le decía que el estandarte pertenecía a Francisco y a sus soldados. Convencido de conseguir fama como caballero, se volvió a poner en marcha, pero ese mismo día cayó enfermo. Mientras yacía desamparado, una voz le dijo que regresara y que «sirviera al Señor en vez de al hombre». Francisco obedeció. De vuelta a su ciudad, Francisco pasó muchas horas vagando por el campo en completa soledad, estaba preocupado por haber gastado su vida en cosas tan triviales y transitorias. Fue un período de crisis espiritual durante el cual buscó afanosamente algo que valiera la pena de entregarle su devoción completa. Dentro de él sentía crecer una profunda compasión. Un día en que cabalgaba por las llanuras que se extienden a los pies de Asís, topó con un leproso cuyas llagas le llenaron de horror. Sobreponiéndose a su repugnancia, bajó del caballo y puso en la mano del leproso todo el dinero que llevaba encima, luego besó aquella misma mano. Fue aquel un momento decisivo en su vida. Comenzó entonces a visitar hospitales, especialmente las leproserías, que la mayoría de la gente evitaba. En una peregrinación que hizo a Roma vació su bolsa en la tumba de San Pedro y luego se dirigió hacia los miserables pordioseros que estaban a la puerta, dio sus ropas al que le pareció más pobre, se vistió con sus harapos y allí se quedó durante todo el día, pidiendo limosna. Así aquel joven adinerado pudo experimentar en sí mismo la amargura y humillación de la pobreza. Cierto día después de su regreso a Roma, mientras rezaba en la pequeña y humilde iglesia de San Damián, fuera de los muros de Asís, sintió que los ojos del Cristo crucificado le miraban y oyó una voz que por tres veces le decía: «Francisco, ve y repara Mi casa, pues, como ves, está cayéndose». Seguro ya de haber encontrado el camino recto, Francisco regresó a su casa y con la sencillez de espíritu que le caracterizaba, cargó un caballo con un montón de ropa que tomó del almacén de su padre, y la vendió, junto con el caballo, en el mercado de la vecina ciudad de Foligno. Enton-
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ces llevó el dinero obtenido al pobre sacerdote de la iglesia de San Damián y le preguntó si podía quedarse allí. Aunque el sacerdote aceptó la compañía de Francisco, negóse a aceptar el dinero, el cual Francisco dejó en el alféizar de una ventana. Bernadone, furioso ante aquella acción de su hijo, fue a San Damián para hacerle regresar a la casa, pero Francisco se había escondido y no pudieron encontrarlo. Pasó algunos días orando y luego fue a ver a su padre. Estaba tan delgado y pobremente vestido que los chiquillos de la calle se mofaban de él, llamándole loco. El exasperado Bernadone golpeó a su hijo, encadenó sus pies y lo encerró. Poco después su madre lo puso en libertad y Francisco regresó a la iglesia de San Damián. Hasta allí lo persiguió su padre enfadado, asegurándole que o bien regresaba al hogar o renunciaba a su parte en la herencia que le correspondería, además de tener que pagar el precio del caballo y de la mercancía que se había llevado. Francisco no hizo objeción alguna a ser desheredado, pero aseguró que el dinero que había obtenido por el caballo y la mercancía pertenecía ahora a Dios y a los pobres. Bernadone lo hizo comparecer para ser juzgado ante Guido, obispo de Asís, quien oyó el relato y aconsejó al joven que devolviera el dinero y confiara en Dios. «Él no quiere que Su iglesia se aproveche de bienes que han sido adquiridos injustamente», le dijo. Francisco no solamente devolvió el dinero, sino que hizo más aún. «También mis vestido son suyos», dijo mientras se los quitaba. «Hasta aquí he llamado padre a Pedro Bernadone ... , de ahora en adelante diré únicamente Padre Nuestro, que estás en los Cielos». Bernadone abandonó el tribunal afligido y lleno de ira mientras que el obispo cubría al joven con su propia capa hasta que una camisa de un jardinero pudo cubrirle. Francisco marcó con tiza una cruz sobre el hombre de la prenda y se la puso. Desde entonces se separó por completo de su familia y comenzó una vida nueva y extraña. Vagó por los caminos cantando alabanzas a Dios. En un bosque, unos ladrones lo detuvieron, y le preguntaron quién era. Al oír que él les contestaba orgullosamente: «Soy el heraldo del Gran Rey», se burlaron y lo arrojaron dentro de un foso . Pudo salir de allí y continuó su camino can-
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tando. En un monasterio, Francisco obtuvo limosna y un trabajo que debía realizar como pobre viajero. Luego se dirigió a la ciudad de Gubbio, en donde un amigo lo reconoció, y lo llevó a su casa dándole un vestido limpio, así como un cinturón y un par de zapatos. Estos fueron los que llevo durante dos años, mientras anduvo por todo el país. Cuando regresó a San Damián, el sacerdote le dio la bienvenida y Francisco se dedicó entonces a reparar la pequeña iglesia febrilmente, rogando por las calles de Asís que le dieran piedras para la construcción y transportándolas él mismo. Trabajo con los albañiles en la construcción que aun hoy existe y en la primavera del año 1208 la iglesia volvió a estar en buen estado. Luego se dedicó a la reparación de una vieja capilla dedicada a San Pedro. Ya por entonces, muchas personas, admiradas por su sinceridad y entusiasmo, deseaban contribuir a aquel trabajo. Francisco se sintió atraído en seguida por una capilla diminuta conocida como Santa María de Porciúncula, que pertenecía a un monasterio benedictino del Monte Subasio. Se alzaba en el llano boscoso, a unas dos millas de Asís, olvidada y en ruinas. Francisco la reconstruyó como había hecho con las demás y se cree que pensó entonces en pasar en ella el resto de sus días, haciendo vida de ermitaño, en paz y soledad. Pero el día de la fiesta de San Matías, en el año 1209, le fue revelado el camino que debía seguir. El evangelio de la misa, ese día, era Mat. X, 7-19: «y yendo, predicad diciendo: El reino de los cielos se ha acercado ... de gracia recibisteis, dad de gracia. No aprestéis oro, ni plata, ni cobre en vuestras bolsas ... ni dos ropas de vestir, ni zapatos, ni bordón ... He aquí, yo os envío como ovejas en medio de lobos ... » . Estas palabras cobraron un sentido para Francisco de encargo directo de Dios. Habiendo desechado toda duda, dejó a un lado los zapatos, el bordón y el cinturón de cuero, conservando su vestido de burda lana, que ciñó a su cintura con un cordón. Ese era el hábito que sus frailes tendrían al año siguiente. Así fue hasta Asís, al día siguiente, y con conmovedora dulzura y sinceridad comenzó a hablar a la gente que encontraba acerca de la poca duración de la vida, la necesidad de arrepentirse y el amor a Dios. El sa-
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ludo que dirigía a cuantos pasaban a su lado era: «¡Que el Señor te dé paz! ». Uno de sus primeros discípulos fue Bernardo de Quintavalle, rico y prudente mercader de la ciudad, quien invitó a Francisco a permanecer en su casa. Por las noches sostenían largas conversaciones y no podía haber duda de la apasionada dedicación de Francisco. Bernardo no tardó en hacer saber a Francisco que pensaba vender todos sus bienes para dar lo que obtuviera a los pobres y poder juntarse a él. Poco después de esto, un canónigo de la catedral, llamado Pedro de Cataneo, les rogó que lo dejaran ir con ellos. Los tres hombres fueron hasta la capilla de Porciúncula, en donde el 16 de abril Francisco «dio su hábito» a estos dos compañeros y ellos mismos construyeron humildes cabañas. El hermano Giles, hombre de gran bondad de carácter y pureza de espíritu, fue el próximo que se reunió con ellos y muchos siguieron el mismo camino. Durante un año Francisco y sus ahora numerosos compañeros predicaron entre los campesinos ayudándoles al mismo tiempo en sus faenas . Se estableció entonces una regla breve que no ha llegado hasta nosotros. Aparentemente consistía en muy poco más de lo contenido en aquellos pasajes del Evangelio que Francisco había leído a sus primeros seguidores, junto con breves consejos acerca del trabajo manual, sencillez y pobreza. En el verano del año 1210 él Y algunos otros llegaron hasta Roma para obtener la aprobación del Papa. Inocencio m, el gran dirigente de la Europa católica, les escuchó, pero tuvo dudas. La mayoría de los cardenales a quienes consultó pensaban que las órdenes ya existentes debían ser reformadas antes de que su número aumentara y que la regla propuesta para la nueva organización, aunque tomada de los propios mandamientos del Cristo, era impracticable. El cardenal Juan Colonna, quien defendía la causa de Francisco, fue delegado para examinarlo en lo que a su ortodoxia hacía referencia, mientras Inocencio consideraba el asunto. Más tarde el Papa soñó que Francisco apoyaba la Iglesia de Letrán con sus propios hombros. Cinco años después soñaría a Domingo en la misma posición. Requiriendo la presencia de Francisco y de sus compañeros aprobó oralmente su misión de predicar penitencia, exigiendo únicamente que obtuvieran siempre el permiso
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del obispo local; debían igualmente escoger un director con quien las autoridades eclesiásticas pudieran comunicarse. Francisco fue elegido el jefe, y el cardenal Colonna le dio la tonsura de los monjes. Francisco y su pequeño grupo regresaron a Umbría llenos de alegría. Un albergue temporal fue fundado cerca del Monte Subasio y desde allí salieron en todas las direcciones, predicando el arrepentimiento y las bendiciones de hacer la voluntad de Dios. La catedral de Asís era la única iglesia lo suficientemente grande para dar cabida a las multitudes que se apretujaban para oírles, especialmente después de que se supo que había obtenido la aprobación papal. Pronto el abad del monasterio benedictino les otorgó a perpetuidad su amada capilla de Porciúncula así como el terreno alrededor de ella. Francisco aceptó solamente el uso de la propiedad. El espíritu de santa pobreza debía gobernar su orden si querían ser verdaderos discípulos de Aquel que no tenía ni siquiera donde reposar Su cabeza. Al hacer ese trato los frailes dieron en enviar a los benedictinos anualmente una cesta de peces cogidos en el cercano río. A cambio de ello, los monjes daban a los frailes una barrica de aceite. 31 En los terrenos que rodeaban la capilla, los frailes no tardaron en construir algunas cabañas de madera y arcilla, circundándolas por una tapia. Fue ese el primer monasterio Franciscano. Puesto que el cuerpo había sido hecho para cargar fardos, comer poco y mal y ser golpeado cuando era perezoso o se obstinaba, Francisco lo llamaba el Hermano Asno. Cuando, al principio de esa nueva vida, se sentía presa de tentaciones violentas, se arrojaba desnudo en una fosa llena de nieve. Tentado de nuevo, al igual que Benito, se lanzó en medio de ortigas y espinos hasta quedar molido y ensangrentado. Pero antes de morir pidió perdón a su cuerpo por haberlo tratado tan cruelmente, por esa época ya Francisco consideraba equivocada la austeridad excesiva, especialmente si hacía disminuir el trabajo. No le gustaban las excentricidades. Cierta vez en la que le fue referido que uno de los frailes amaba tanto el silencio que solo quería confesarse mediante signos, comentó: «Ese no es el espíritu de Dios, sino el del diablo; una tentación en vez de una virtud». Francisco amaba profundamente todos los fenómenos de la naturaleza, el sol, la luna, el viento, el agua, el fuego, las flores y sus simpatías iban en seguidas dirigidas a todo lo viviente. Su ternura por los animales y el poder que sobre ellos ejercía fueron notados una y otra vez. De sus compa-
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ñeros sabemos la historia de su reproche a las ruidosas golondrinas que turbaban su predicación en Alviano: «Pequeñas hermanas golondrinas, ahora me toca a mí el turno de hablar, ya habéis hablado bastante por esta vez». Sabemos también de los pájaros que se posaban alrededor suyo cuando él les decía que cantaran alabanzas a su Creador y del conejo que no quiso abandonarlo cerca del Lago Trarimeno y del lobo domesticado de Gubbio, incidentes todos ellos que han inspirado a innumerables artistas y narradores. Los primeros años fueron una época de entrenamiento en la pobreza, ayuda mutua y amor fraternal. Los frailes trabajaban en las diversas labores y en los campos de los granjeros vecinos, en donde ganaban su pan. Cuando había escasez de trabajo pedían limosna, aunque les estaba prohibido recibir dinero. Estaban especialmente dedicados al servicio de los leprosos y de aquellos que se encontraban desamparados y dolientes. Entre los recién llegados que acudían se hallaban los «Tres compañeros», Angelo, Leo y Rufino, quienes, posteriormente, escribirían acerca de su amado director; también el llamado «bufón del Señor», hermano Junípero, de quien Francisco dijo: «Me gustaría tener un montón de tales juniperos». Era él quien, mientras una multitud se impacientaba por verlo en Roma, fue hallado jugando al columpio con unos chiquillos en las afueras de la ciudad. En la primavera del año 1212 una joven de 18 años llamada Clara, natural de Asis, oyó a Francisco predicar en la catedral y dejó el castillo de su padre para hacer el voto de pobreza y convertirse en su discípula. Los monjes de Monte Subasio volvieron a prestar ayuda a Francisco al proporcionarle un lugar en donde Clara y sus primeras seguidoras pudieran alojarse. A ellas les fue dada la misma regla que tenían los hermanos. En el otoño del mismo año Francisco decidió ir como cruzado de paz a tierras musulmanas, en Oriente. En unión de un compañero se embarcó para Siria, pero el barco naufragó cerca de la costa de Dalmacia. No teniendo dinero para embarcar de regreso, marcharon a pie hasta Ancona. Al otro año Francisco predicó por toda Italia central. En 1214 volvió a intentar el viaje hasta tierras musulmanas, esta vez por tierra, a través de España. Tenía tanta ansiedad por llegar que su compañero apenas lograba mantener el mismo paso durante el camino. Pero nuevamente Francisco fue decepcionado, pues en España enfermó y tuvo que regresar a Italia. Entonces, ya restablecido, asumió la dirección de la orden y decidió sus jiras de predicción. A la orden le dio el nombre de Frailes Menores, los
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pequeños hermanos, para expresar su deseo de que nunca alcanzarán una posición por encima de los demás. Por entonces muchas ciudades deseaban tener en su seno a aquellos frailes, como negociares de paz en períodos de luchas civiles, y pronto pequeñas comunidades se esparcieron por Umbría, Toscana y Lombardía. En 1215, Francisco fue a Roma para asistir al Gran Concilio de Letrán, al que también asistió el futuro Santo Domingo quien había comenzado su labor misionera en Languedoc mientras Francisco era aún joven. En Pentecostés de 1217 se reunió el cabildo general de los frailes menores en Asís. Ahora eran tan numeroso y tan ampliamente esparcidos que era necesario una organización más sistemática. Italia fue dividida en provincias, cada una de ellas a cargo de un ministro provincial responsable. «Si alguien se perdiera por culpa y mal ejemplo del ministro, éste tendrá que dar cuentas ante Nuestro Señor Jesucristo». Se enviaron misiones a España, Alemania y Hungría y el propio Francisco hizo planes para ir a Francia, de la que tanto oyó hablar a su padre durante su infancia. Fue disuadido por el cardenal Ugolino, quien, después de que muriera el cardenal Juan Colonna, empezó a servir de consejero del nuevo convento. En su lugar envió al hermano Pacífico y al hermano Aguello. Este último debía establecer la orden en Inglaterra. Aunque Francisco seguía dirigiendo, quedaba supeditado algunas veces al cardenal Ugolino. El prudente cardenal presidió el cabildo general del año 1219, llamado «el cabildo de las esteras» en razón de las chozas de estera y paja que rápidamente fueron levantadas para cobijar a los cinco mil frailes presentes. Los hermanos más versados tenían cierta actitud crítica ante el libre y azaroso espíritu de su fundador, el cual, decían, era imprudente e ingenuo. Deseaban mayor seguridad material y una regla más elaborada, similar a la de las otras órdenes. Francisco defendió su posición con espíritu: «Hermanos míos, el Señor me llamó por el camino de la sencillez y la humildad, y ese es el camino que Él me ha señalado a mí y a los que quieran creer y seguirme ... El Señor me dijo que debía ser pobre y simple en este mundo ... , Dios os confundirá mediante vuestra propia sabiduría y conocimientos, y por todas vuestras culpas os hará arrepentir, lo queráis o no». Después de este cabildo, Francisco envió algunos de los frailes en misiones a los infieles de Túnez, Marruecos y España, mientras él mismo emprendía una cerca de los sarracenos en Egipto y Siria, embarcándose con once hermanos en Ancona en el mes de junio de 1219. En la ciudad de Da-
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mietta, en el delta del Nilo, que los cruzados sitiaban, Francisco quedó pasmado ante la disolución, cinismo y falta de disciplina de los soldados de la cruz. Cuando en el mes de agosto los jefes se aprestaron al ataque, él les predijo el fracaso y trató de disuadirlos de la empresa. Los cristianos tuvieron que retirarse ante el empuje de seis mil hombres, pero aún así continuaron el sitio, y por fin tomaron la ciudad. Mientras tanto, buen número de soldados se empeñaron en seguir según la regla de Francisco. Este visitó en varías ocasiones al jefe sarraceno, Melek-el-Kamil, sultán de Egipto. Una historia cuenta que la primera vez se dirigió hacia el enemigo acompañado solamente del hermano Illuminato y clamando en voz alta: «¡Sultán! ¡Sultán!» Cuando fue llevado ante el sultán y le preguntaron su propósito replicó sencillamente: «Soy enviado de Dios Todopoderoso para mostrarte a ti y a tu pueblo el camino de salvación, anunciándoos las verdades del Evangelio». Siguió una discusión y otras audiencias. El sultán, algo impresionado, invitó a Francisco para que se quedara a su lado. «Si tú y tu pueblo -le replicó Franciscoaceptáis la palabra de Dios, me quedaré gozosamente con vosotros. Pero si aun dudáis entre Cristo y Mahoma, ordenad que enciendan una hoguera y me arrojaré a ella con vuestros sacerdotes para que podáis ver cuál es la verdadera fe». El sultán le contestó que no creía que ninguno de sus imanes se atreviera a entrar en la hoguera, y no quiso aceptar la condición de Francisco por temor a sobresaltar al pueblo. Le ofreció muchos presentes que Francisco no quiso aceptar. Temiendo, por último, que algunos musulmanes acabaran por aceptar el cristianismo, el sultán envió a Francisco nuevamente a su campo, bajo custodia. Asqueado por las matanzas brutales y la crueldad que marcaron la toma de la ciudad, Francisco marchó a visitar los Santos Lugares de Palestina. Cuando volvió a Italia encontró que, durante su ausencia, sus vicarios Mateo de Narmi y Gregario de Nápoles habían reunido un cabildo general e introducido ciertas innovaciones que tendrían a llevar a los franciscanos más cerca de las otras órdenes, confinándolos dentro de un marco más rígido. Sentía que su idea fundamental estaba siendo traicionada y fue para él una tremenda crisis que acabó con la aceptación de Francisco de algunas medidas de cambio. La profunda humildad de Francisco hizo que estuviera siempre dispuesto a acusarse por todo lo que no iba bien. No perdió la fe en el modo de vida que Cristo le había mostrado, pero se hizo menos optimista. Por último acudió ante el Papa Honorio III y pidió
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que el cardenal fuera nombrado protector oficial y consejero de la orden. Durante el cabildo de 1220 renunció a su puesto de ministro general. En mayo de 1221 ofreció su esquema de una regla revisada, documento largo y confuso que contenía un nuevo requerimiento: un año de noviciado antes de que un candidato pudiera ser admitido. Había allí largos trazos del Nuevo Testamento y llamados apasionados a los hermanos para que conservaran la antigua vida de pobreza y amor. Los juristas de la orden, aquellos que sabían de los problemas de administración y los ministros provinciales deseaban algo más preciso, una regla que pudiera ser comprendida fácilmente y seguida en cualquier parte del mundo por hombres que nunca hubieran visto a Francisco, pero que también mantendría a los franciscanos sin disensiones de los usos establecidos de la Iglesia histórica. En una ocasión, durante los dos años que siguieron, Francisco huyó para encontrar la soledad en una montaña cerca de Rieti, y allí trabajó solo en la regla. Entregó el resultado final al hermano Elías de Cortona, entonces ministro general, pero la copia fue perdida y Francisco dictó pacientemente su contenido al hermano Leo. En la forma en que al final fue presentada al cabildo general de 1223 y aprobada solemnemente por el Papa Honorio ha quedado desde entonces. Las palabras de Cristo, que constituyeron prácticamente el todo de la regla original de 1210, fueron omitidas. En 1230, el cardenal, entonces Papa Gregario IX, promulgó una interpretación oficial de ella. Algo antes Francisco y el cardenal habían establecido una regla para la fraternidad de hombres y mujeres laicos que quisieron asociarse con los frailes menores y seguir, lo mejor que pudieran hacerlo, las reglas de humildad, labor, caridad y pobreza voluntaria, sin retirarse del mundo: los terciarios franciscanos u orden tercera de nuestros días. Estas congregaciones de penitentes laicos se convirtieron en una fuerza en la vida religiosa de la Edad Media. Las Navidades del año 1223 fueron pasadas por Francisco cerca del pueblo de Greccio, en el valle de Rieti, ya débil de mente y de cuerpo. Fue entonces cuando le dijo a su amigo, el caballero Juan de Vellita: «Recordaré al Niño que nació en Belén y, en cierto modo, veré con mis propios ojos los sufrimientos de Su infancia, yaciendo sobre la paja en un pesebre con un buey y un asno junto a Él>,. Así que un rudo establo fue preparado en la ermita, con un buey y un asno vivos y un niño yaciendo sobre la paja y
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todo el pueblo acudió para oír la misa del Evangelio y predicó después. Su empleo del «Nacimiento» dio el impulso para su posterior popularidad. Como estaba extremadamente débil tuvo que quedarse en Greccio durante unos meses. En junio del año 1224, Francisco asistió a su último cabildo en el cual la nueva regla fue establecida y entregada formalmente a los provinciales. En agosto, junto con algunos de los hermanos que más le amaban, se encaminó a través de los bosques Apeninos hasta alcanzar la cumbre de Alvernia, lugar de retiro que años antes había sido puesto a su disposición por el señor de Chinsi. Se le construyó una choza con ramas, algo apartada de sus compañeros. El hermano Leo le llevaba alimento diariamente. Por entonces sus temores por el futuro de la orden aumentaron, llegando a un clímax. Y sucedió entonces que en el día de la Cruz, el 14 de septiembre, al alborear después de una noche de oración, tuvo una visión de un serafín alado, clavado a una cruz, que volaba hacia él. En seguida sintió agudos dolores en las manos y pies y en el costado. La visión se desvaneció y Francisco descubrió en su cuerpo los estigmas del Cristo crucificado. Pocos fueron los que vieron esos estigmas en vida de Francisco, a los que Dante llamará «el último sello». Desde entonces mantuvo sus manos cubiertas con las mangas de su hábito y llevó zapatos y medias. A los que vivían junto a él les descubrió lo sucedido y en pocos días compuso el poema Alabanza a Dios Todopoderoso. Después de celebrar la fiesta de San Miguel el 29 de septiembre, el débil fraile cabalgó montaña abajo a lomos de un caballo prestado y unió a varias personas que acudieron a él. Débil como estaba, insistió en seguir predicando, cabalgando de pueblo en pueblo sobre un burro. Los miembros más jóvenes y ambiciosos de la orden, ya en franca competencia con los dominicos y predicadores brillantes y populares en las ciudades, estaban ansiosos de opacarlos también en las escuelas. Francisco se daba cuenta de que el aprendizaje tenía sus ventajas, pero que para realizar su misión especial sus hermanos necesitaban muchas horas para rezar, meditar y otras labores. Temía la educación escolástica prescrita, creyendo que tendía a aumentar las preocupaciones y extinguir la caridad y la piedad. Sobre todo, la Señora Sabiduría era una rival peligrosa para la Señora Pobreza. Pero, no obstante, bajo la presión que se le hizo asintió solamente a consentir en el nombramiento de Antonio de Padua como lector y maestro.
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La salud de Francisco empeoraba, los estigmas eran fuentes de dolor continuo y sus ojos se cegaban. En el verano de 1225 el cardenal U golino y el vicario general Elías le hicieron consentir en ponerse en manos del médico del Papa, en Rieti. En su viaje hacia esa ciudad se detuvo para visitar por última vez a la abadesa Clara y a las monjas de San Damián. Se quedó allí todo un mes y pareció deprimido por su aparente fracaso en realizar su misión en vida. Durante dos meses perdió la vista, pero por último triunfó del sufrimiento y tristeza y un día, durante un éxtasis, compuso el hermoso y triunfante Cántico del Sol y le puso música. Los hermanos podían cantarlo mientras recorrían el mundo para predicar. Fue a Rieti para sufrir el tratamiento prescrito -cauterización de la frente con hierro candente y cataplasmas para mantener abierta la herida. Aunque parezca extraño, se alivió un tanto. Durante el invierno predicó algo y dictó una larga carta a sus hermanos, que esperaba fuera leída al comenzar los futuros cabildos generales. Debían amarse unos a otros, amar y seguir ala Señora Pobreza, amar y reverenciar la Eucaristía y amar y honrar al clero. También compuso una carta, todavía más larga, para todos los cristianos, repitiendo su mensaje de amor y armonía. Ansiando volver a su casa, al llegar la primavera fue llevado hacia el norte, hasta Asís, y alojado en el palacio del obispo, pero tan magnífico alojamiento deprimió a Francisco y rogó que le llevaran a la Porciúncula. Mientras le llevaban por la colina pidió que depositaran las angarillas en el suelo, y volviéndose hacia la ciudad, la bendijo diciéndole adiós. Ya en la Porciúncula fue capaz todavía de dictar su Testamento, defensa final y firme de todo lo que había hecho. Nadie después de él ha tenido que glosar o explicar alguna parte de su regla o de su Testamento, pues lo escribió de «modo muy claro y sencillo», tal como debe comprenderse y practicarse «hasta el fin». Cuatro años más tarde, Ugolino, ya convertido en el Papa Gregorio IX, dio una interpretación oficial de la regla y anunció que los hermanos no estaban obligados a seguir el Testamento. Cuando su fin se acercaba, Francisco pidió a sus hermanos que mandaran venir de Roma a la señora Giocoma de Settesoli, quien había sido amigo suya, pero antes de que el mensajero se pusiera en camino la dama llegó a su lado. Francisco envió también un último mensaje a Clara y a sus monjas.
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Mientras los monjes estaban cerca de él cantando el Cántico al Sol con la nueva stanza que escribiera últimamente en loor de la Hermana Muerte, él repitió el salmo ciento cuarenta y uno, «Llamé al Señor con mi voz; con mi voz supliqué al Señor». Ante sus ruegos fu e desprovisto de sus ropas y dejado sobre el suelo para que pudiera morir en los brazos de la Señora Pobreza. Lo volvieron a poner en su camastro y entonces pidió que le trajeran pan, el cual partió y dio un pedacito a cada uno de los presentes como prenda de amor.32 El Evangelio del Jueves Santo, la historia de la Pasión del Señor, relatada por San Juan, fue leído en voz alta. Y al caer la noche del sábado 3 de octubre del año 1226 murió Francisco. Había pedido que lo enterrasen en el cementerio para criminales de Colle d'Inferno; pero, al día siguiente, una multitud de conciudadanos llevó su cuerpo hasta la iglesia de San Jorge, en Asís. Allí permaneció dos años, durante los cuales fue llevado a cabo el proceso de canonización. En 1228 se puso la primera piedra de la hermosa basílica construida en honor de San Francisco, bajo la dirección del hermano Elías. En1230 el cuerpo fue trasladado en secreto hasta allí, temiendo que los peruginos pudieran enviar gente para robarlo, y lo enterraron a tanta profundidad que hasta 1818, después de una búsqueda de cincuenta y dos días, no pudo descubrirse debajo del altar mayor de la iglesia. La orden fundada por Francisco se dividió muy pronto en tres ramas, los Hermanos Menores de la Observancia, los cuales siguen la regla 1223, predican, realizan obras de caridad y van por el mundo como misioneros; los Hermanos Menores Conventuales, que viven según la regla posterior, menos estricta, que permite a la corporación tener propiedades, y los Hermanos Menores Capuchinos, para quienes la regla de Francisco no es lo bastante ascética y los cuales viven estrictamente enclaustrados, bajo un régimen de silencio. Tras analizar las biografías de estos tres personajes, de los cuales he realizado una breve síntesis, podemos apreciar que, en todos ellos, se cumplen una serie de pautas, como son:
Datos biográficos Los tres pertenecen a familias nobles o adineradas como es el caso de Francisco de Asís. San Ignacio y San Francisco Javier, nacen dentro de una familia numerosa y ambos se quedan huérfanos a edades tempranas.
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Infancia y juventud Recibieron una educación. Llevaron una vida «jubilosa» pero consiguieron mantenerse «puros». San Ignacio de Loyola y San Francisco de Asís afición por la aventuras y las hazañas caballerescas. Pruebas y señales de la misión En el caso de San Francisco Javier fue la intervención de San Ignacio de Loyola y su sugerente pregunta: «¿De qué le sirve al hombre ganar todo el mundo si pierde su alma?» En el caso de San Ignacio de Loyola, fue tras una herida de combate, donde tras leer libros religiosos decidió «dejar de servir a un rey temporal para entregarse al Rey eterno y universal, que es Cristo Nuestro Señor». San Francisco de Asís sufrió un período de crisis durante el cual buscaba algo que diera sentido a su vida, tuvo visiones y oyó una vez que le fue marcando el camino a seguir. La institución: inicios San Francisco Javier entra a formar parte de la Sociedad de Jesús, realiza sus primeros votos y posteriormente es ordenado sacerdote. San Ignacio de Loyola tras decidir ser apóstol según las necesidades del momento, reúne a un grupo y forma la Sociedad de Jesús. San Francisco de ASÍS, separándose por completo de su familia, anduvo peregrinando y predicando por la región mientras se le unían varios seguidores y constituyó la orden «Frailes Menores». La institución: expansión Los tres fueron recorriendo diferentes regiones predicando y convirtiendo a los habitantes de la misma, siempre bajo un régimen de pobreza y austeridad absoluto. Surgen momentos de crisis. A medida que el tiempo pasa las diferentes instituciones van creciendo en número de miembros. Características del líder San Francisco Javier Carácter belicoso. Dulzura de sus palabras y su conducta. Gran preocupación por las almas.
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Tesón interior. Confianza cierta, segura. Humilde y desinteresado No conoce el descanso. Está inflamado totalmente del amor a Dios. San Ignacio de Loyola Pragmático idealista. Delgado, apuesto y alegre. Tenía orgullo español, valor físico y una pasión ardiente por la gloria. Disciplina, obediencia y prudencia. Paternal y comprensivo. Humilde y obediente. San Francisco de Asís Insólita sencillez y purísima gracia de espíritu. En la acción era un hombre original. En su hablar, pintoresco y poético. Hombre inspirado por la fe y la devoción hacia el Cristo resucitado. Compasivo. Sencillez de espíritu. Sinceridad y entusiasmo.
Escritos San Francisco Javier Cartas San Ignacio de Loyola Cartas. Los Ejercicios Espirituales, publicados en Roma en 1548. Las constituciones de la Sociedad. San Francisco de Asís Sus propias palabras. Su Regla. Testamento. Cartas. Poemas. Escritos litúrgicos. Las florecillas de San Francisco (1476)
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Los últimos tiempos: la muerte
Murieron solos o rodeados de muy poca gente, orando, con la vista en el crucifijo y en la máxima austeridad. ;
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Bibliografía DE MIGUEL, Jesús Mª, Autobiografías, Madrid, CIS (<<Cuadernos Metodológicos», 17), 1996. LARRAÑAGA, Ignacio, El Hermano de Asís, Madrid, Eds. Paulinas, 1992, 12ª ed. POMBO, Álvaro, Vida de San Francisco de Asís. El hábito que hizo al monje, Barcelona, Editorial Planeta, 1997. PUJADAS MUÑoz, Juan José, El método biográfico: El uso de las historias de vida en ciencias sociales, Colección «Cuadernos Metodológicos», nº 5, Madrid, Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS), septiembre de 1992. RECONDO, José Mª, San Francisco Javier, Madrid, Biblioteca de Autores Cristianos (BAC POPULAR), 1991. SOLANES, Felipe, San Ignacio de Loyola, Bilbao, Editorial El Mensajero del Corazón de Jesús, 1945, 2ª edición.
1 PUJADAS MUÑoz, Juan José, El método biográfico: El uso de las historias de vida en ciencias sociales, Colección «Cuadernos Metodológicos», nº 5, Madrid, Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS), septiembre de 1992, pp. 47-48. 2 Ibídem, p. 13. 3 Ibidem, pp. 48-49. 'Ibidem, p. 49. 5 Ibidem, p . 12. 6 Ibidem, p. 10. 7 Ibidem, p. 11 . 8 Ibidem, p. 12. 9 Ibídem, p. 16. 10 Ibidem, p . 15. II Ibidem, p. 15. "Ibídem, p. 17. " Ibidem, pp. 18-19. " Ibidem, p. 26. 15 Ibidem, p. 26. 16 Ibidem, p. 28. 17 Ibidem, p. 30. 18 Ibidem, p. 41.
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p. 45. p. 45. pp. 45-46. p. 46. p. 47. p. 50. p. 60. p. 62. p. 7l. 2B PUJADAS MUÑoz, Juan José, op. cit., p. 44 29 Ibidem, p. 44--45. JO Ibidem, p. 45-47. 3 1 Este cambio anual de dones existe todavía entre los benedictinos de San Pedro de Asís y los franciscanos de Porciúncula. 32 Momento equiparable a la Última Cena de Cristo. 19 Ibidem, '" Ibidem, 21 Ibidem, 22 Ibidem, 23 Ibidem, " Ibidem, 25 Ibidem, 26 Ibidem, 27 Ibidem,
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Tres festejos fernandinos en la Huesca decimonónica
RAMÓN GUIRAO LARRAÑAGA
En la conocida como época fernandina (1808-1833) muchas fueron las circunstancias políticas y muchos los sucesos bélicos que acaecieron: Guerra de la Independencia contra los franceses; Constitución de 1812; Trienio Liberal; Guerra Realista y reposición del trono a Fernando VII, Década Absolutista ... Para conmemorar todas o algunas de esas circunstancias era costumbre realizar festejos populares, de cuya G€!lebración en Huesca ha quedado constancia en el archivo municipal. De fodos ellos creo más interesantes los que a continuación transcribo literalmente:
Festejos con motivo de la proclamación de Fernando VII como nuevo monarca (Huesca 27 de agosto de 1808) El 21 de agosto de 1808 y con motivo de la proclamación de Fernando VII como nuevo Monarca español, tras la abdicación de Carlos IV, el Ayuntamiento de Huesca acuerda sumarse a los festejos que se van a celebrar en toda la nación y fijar como fecha para dicha celebración el día 27, sábado, a las nueve horas de la mañana. El acta de la sesión municipal del 21 de agosto, en la que se organizan los actos a realizar es la siguiente: 1 Ayuntamiento extraordinario de la ciudad de Huesca de 21 de agosto de 1808 Juntos en las Casas de Ayuntamiento los señores don mariano Lobera, Alcalde Mayor y Corregidor interino presidente; don Tomás Ram, don Vicente Pueyo, don Manuel Esmir, don Vicente Diago, don Mariano Ena y don Francisco Domenech, Caballeros Regidores y don Mariano Lacueva, Diputado del Común. Y así juntos y congregados para tratar de resolver del modo y forma con que se ha de proceder a la proclamación del Rey Nuestro Señor don Fernando VII que por orden superior se manda ejecutar con la mayor puntualidad, se acordó verificar dicha proclamación en el modo posible el sábado próximo viniente 27 de los corrientes a las nueve de la ma-
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TRES FESTEJOS FERNANDINOS EN LA HUESCA DECIMONÓNICA ñana, previniéndose al público que se ejecutará a pie, colocándose al efecto tres tablados, el primero en la plaza del Mercado de esta ciudad, el segundo en la Cruz del Coso y el tercero en la plaza de la Seo junto a las puertas consistoriales de Ayuntamiento. Se ha resuelto igualmente conducir el Real Pendón por las calles y plazas de la Asunción, san Pedro, Correría, Mercado, san Lorenzo, plaza de santa Clara, Población, san Francisco, Coso y plaza Nueva hasta la de la Seo y Casas de la Ciudad, en las que se colocará sobre el balcón de las mismas en conformidad de lo que se practica en estos casos, haciéndose saber por bando que considerando el Ayuntamiento no poderse, por la premura de tiempo, hacerse el convite personal con las formalidades de estilo, se promete de la conocida fidelidad de los cuerpos, ciudadanos, militares y personas de distinción de esta ciudad se servirán disimular esta falta de obsequio y concurrirán gustosos dicho día a las Casas de la Ciudad a los tres cuartos para las nueve, a fin de acompañarle en un acto de tanto regocijo. Igualmente se ha resuelto que toda la citada carrera sea adornada y que por ella no transiten coches ni carros desde las ocho de la referida mañana hasta finalizada la función. Que durante ella no se disparen voladores ni alguna función de pólvora y finalmente, que en las noches de los días 27, 28 Y 29, haya iluminación general en toda la ciudad y repique general de campanas. Asimismo se resuelve que cuatro caballeros ciudadanos que se nombrarán y se les hará saber su nombramiento, pasen el citado día 27 a las ocho y media a buscar al señor Decano, acompañándole hasta estas Salas Consistoriales donde se hallará todo el Ayuntamiento, ciudadanos, militares y demás personas de distinción, a fin de que el señor presidente pueda hacer la entrega del pendón para la citada proclamación de S. M. el Rey don Fernando VII cuyo retrato se colocará y estará colocado los tres días en el balcón de dicha ciudad con su correspondiente dosel, que se custodiará por los individuos de Ayuntamiento alternando por horas en los tres referidos días con una partida además, de tropa, con su oficial que estará de guardia. Igualmente se nombrarán los Reyes de Armas para la citada proclamación, a quienes se les dará el uniforme con las Armas Reales al pecho en la forma acostumbrada, todo lo cual se ejecutará con la mayor solemnidad que sea posible y permitan las circunstancias actuales. Y a fin de que se sepan los caballeros que han de ir a buscar al señor Decano y los que han de hacer de Reyes de Armas, se pasó a nombrar a los siguientes: Para caballeros, don José Escuer, don José Latre, don Juan Gómez y don Antonio Aysa y por Reyes de Armas a don Joaquín Barón, Escribano y don Ramón Martínez, Prior, a quienes se les hará saber, con lo que se dio fin a este Ayuntamiento.
La proclamación de Fernando VII debió de resultar según lo previsto, pues en el acta de la sesión municipal del 30 de agosto se dice: 2 En este Ayuntamiento y en atención a haberse cumplido con la proclamación de Nuestro Rey y Señor don Fernando VII como se mandó por el Excmo. Sr. Capitán General del Reino y Real y Supremo Consejo y Cámara de Castilla y del mismo modo y forma que se resolvió en 21 de este mes colocándose el pendón en el balcón de la ciudad y retrato del S. M. bajo dosel con las guardias que se acordaron, y después de todo lo referido haberse celebrado en la Santa Iglesia Catedral una fiesta solemne en acción
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de gracias y al día siguiente un oficio de difuntos a que se asistió por este Ayuntamiento, se ha acordado se anote todo para memoria de lo que se ha practicado y se dará cuenta a la superioridad.
Festejos con motivo de la publicación de la Constitución de 1812 (Huesca 13 de marzo de 1820) En Huesca, el día 12 de marzo de 1820, tras la sublevación de Rafael del Riego que instituyó en España un gobierno liberal regido por la Constitución de 1812, que duró tres años conocidos como Trienio Liberal, don Francisco Ustáriz, Brigadier y Gobernador Militar y Político de la misma de acuerdo con el Ayuntamiento emite el siguiente bando señalando el día 13 como el elegido para la publicación y jura de dicha Constitución de 1812:3 A todos los vecinos y habitantes de esta ciudad se hace saber: Que mediante a que en la mañana de este día se les ha hecho saber las Reales Disposiciones por y en virtud de las cuales ha de proceder en el de mañana a la publicación de la Constitución promulgada en Cádiz en el año 1812 y juramento con las solerrmidades correspondientes y que se previenen en ella, por tan plausible regocijo se manda que en las tres primeras noches siguientes, contándose desde la de esta fecha, de siete a nueve haya iluminación general en todas las casas del vecindario y repique de campanas y se previene asimismo a todos los moradores de las calles de Santiago, plaza Nueva, Coso, Mercado, Correría, san Salvador y Caballeros, tengan aseadas y limpias las fronteras del tránsito por donde ha de concurrir el Ayuntamiento, funcionarios públicos, caballeros, hacendados y demás que asistirán a la publicación y juramento de dicha Constitución. y para que llegue a noticia de todos y nadie alegue ignorancia se manda publicar el presente en Huesca a 12 de marzo de 1820.
Siguiendo las órdenes del gobernador y del Ayuntamiento, a las diez de la mañana del día 13 se procede a realizar los actos programados, de los cuales nos da el siguiente testimonio el notario público oscense don Bernardo Martínez: 4 Don Bernardo Martínez, Escribano y Notario Público del Rey Nuestro Señor que Dios guarde, de los domiciliados en la ciudad de Huesca y por su especial gracia del Ilustre Ayuntamiento de la misma: Certifico, doy fe y verdadero testimonio que a consecuencia del soberano decreto de 7 de los corrientes, comunicado por el Supremo Consejo de Castilla y oficio del Exc-
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TRES FESTEJOS FERNANDINOS EN LA HUESCA DECIMONÓNICA mo. Sr. Capitán General de este Reino del once del actual, el Sr. don Francisco Ustáriz, Brigadier Gobernador Militar y Político de la misma ciudad, de acuerdo con dicho Ilustre Ayuntamiento, señaló este día para la publicación de la Constitución política promulgada en Cádiz el año de 1812. En su virtud, y llegada la hora de las diez de la mañana designada para el efecto, congregado el mismo Ayuntamiento en sus salas consistoriales se dirigió acompañado de los funcionarios públicos, personas condecoradas de nobleza, agricultura y artes y de todos los gremios, a la plaza Mayor del Mercado donde había un magnífico tablado y colocado en él, se publicó la citada Constitución por mí el Secretario, habiéndola leído en alta e inteligible voz desde su primera línea hasta la última, a presencia de un numeroso concurso que con el silencio más profundo manifestaba el placer y gusto que recibía al oír las leyes fundamentales en que afianzaba su libertad e independencia. Y fenecida la lectura, no obstante de tener determinado en el primer día colendo a la Santa Iglesia Catedral de la misma ciudad a la celebración de la Misa Solemne y demás que se precisó en el formulario impreso que se comunicó en el año de 1813 y con arreglo a lo literal de la indicada Constitución, prestaron con la debida separación el correspondiente juramento el citado Sr. Gobernador, el Alcalde Mayor don José Moreno y Remírez, el Ilustre Ayuntamiento y funcionarios públicos, sobre las juratorias que al efecto se tenían prevenidas sobre una mesa ricamente aderezada que se hallaba en el tablado. Concluido este acto tan solemne se realizaron salvas de fusilería y se prorrumpió repetidas veces con las expresiones de ¡Vivan la Religión, el Rey, la Constitución y la Nación! Con el mismo acompañamiento se volvió hasta las Casas Consistoriales, teniendo resuelto el Ilustre Ayuntamiento que por tan plausible regocijo haya iluminación con repique general de campanas por espacio de tres noches consecutivas. y para que obre los efectos convenientes de acuerdo de la Ilustre Corporación, doy el presente que firmo y rubrico en la ciudad de Huesca a 13 de marzo de 1820.
No le debieron de parecer suficientes al brigadier Ustáriz y al Ayuntamiento los festejos señalados pues el día 19 de marzo emiten la siguiente orden para celebrar el aniversario de la Constitución con diferentes actos: 5 Por el presente y con motivo de la publicación de la Constitución política de la monarquía, se hace saber al público que por tan plausible regocijo saldrán en este día para recreo del pueblo los gigantes, cabezudos, caballitos, dances y novillos ensogados y por la noche, de siete a diez un árbol de fuegos artificiales y varias carretillas de cuerda en la plaza de la Constitución, en donde se hallará la música de la Catedral tocando varias orquestas. Y se manda a todo habitante ponga iluminación en sus casas desde las siete y me~ia hasta las diez y media de esta misma noche en que durante dicho tiempo habrá repique general de campanas. y para que llegue a noticia de todos y nadie alegue ignorancia se manda publicar el presente en Huesca a 19 de marzo de 1820.
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Festejos con motivo de la restitución del trono a Fernando VII. (Huesca 12 al 14 de octubre de 1823) Con motivo del triunfo de las armas realistas que se habían sublevado contra el gobierno liberal de del Riego y la restitución del trono a Fernando VII el1 de octubre de 1823 con la ayuda del ejército francés conocido como los Cien Mil Hijos de San Luis y mandado por el duque de Angulema, en la ciudad de Huesca se realizan una serie de festejos públicos los días 12, 13 Y 14 de octubre participando en ellos los labradores, gremios, comerciantes, pueblo y autoridades. Con este fin se cuelgan en la fachada del Ayuntamiento los retratos del Rey y de la Reina bajo un pabellón de damasco carmesí enlazado y adornado con cintas y guirnaldas, se ordena iluminación general y repique de campanas y a los gigantes y cabezudos que recorran incansables las calles, que están engalanadas por los vecinos con tapices y colgantes; además, en la plaza de la Catedral se construye un tablado para que actúe la música y se preparan fuegos artificiales. La relación de estos actos publicada por el Ayuntamiento de Huesca comienza haciendo una descripción del último episodio de la guerra realista en la ciudad de Huesca, amenazada por una columna constitucional; continúa con la llegada de noticias referentes a liberación del Rey y a la derrota de la columna liberal y termina dando cuenta de los festejos realizados por ese motivo. Dicha relación es la siguiente: 6 Al dar al público esta sucinta relación de fiestas, no se propone el Ayuntamiento de Huesca rivalizar ni en magnificencia ni en invención a otros pueblos de la monarquía, que por su posición y otras relaciones, pueden contar en semejantes lances con más recursos; solo desea radicar más y más el concepto de Realista, que generalmente goza esta benemérita ciudad entre los españoles y extranjeros que han leído los periódicos de la democracia; y para este objeto cree muy suficientes los sencillos testimonios de lealtad, que se refieren, particularmente si se atiende a las penosas circunstancias en que se acordaron. Con efecto, la noticia positiva de que cuatro mil infantes y cuatrocientos caballos constitucionales, al mando del ex-Ministro San Miguel, venían a invadir esta parte del Aragón, los repetidos avisos de que habían pasado ya el Cinca, de las violencias con que la caballería (pues la infantería había repasado el río desde Alcolea) hostilizaba el país que pisaba y de la resolución en que estaba de llegar a esta ciudad, causaron en todos sus habitantes tal inquietud y sobresalto, que una gran porción huyeron precipitadamente entre las tinieblas de la noche, abandonando sus hogares y sus bienes por preservar sus personas de los insultos y barbarie de los caribes constitucionales, a quienes con demasiado fundamento se suponía hambrientos de venganzas y de enco-
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no contra este pueblo, a quien siempre habían tratado como a enemigo. Los vecinos que permanecieron en sus casas impulsados no menos del temor que de la indignación, manifestaron deseos de hacer la posible resistencia, se unieron a los pocos fusileros y militares que había, formaron los planes de defensa y el Ayuntamiento, reunido de día y de noche se ocupaba en proporcionar los medios más conducentes al efecto, y en proteger al orden. Entretanto, los enemigos avanzaban; el día 7 de octubre estaban a cinco horas de Huesca; el riesgo siendo más inminente hacía más críticas las circunstancias y combatía más los ánimos; y en este mismo día entre ocho y nueve de la noche se recibió la inesperada pero suspirada noticia de la libertad de nuestro amado Monarca don Fernando vn (que Dios guarde) y de las personas Reales. Publicada en el momento, produjo la más placentera transformación en todo el vecindario, que reanimado con tan interesante acontecimiento desahogó sus oprimidos corazones con los innumerables vivas con que saludó a sus Reyes libres ya de la esclavitud en que los tenían los revolucionarios. Al día siguiente el Ayuntamiento, viendo el entusiasmo del pueblo y con objeto de premiarlo y fomentarlo al mismo tiempo, sin desatender por eso al riesgo que aún continuaba, acordó regocijos públicos y habiendo sabido dentro del mismo día la derrota de los constitucionales, señaló para la ejecución de aquellos los días 12, 13 Y 14 de octubre, invitando con la debida anticipación al cuerpo de labradores, a los priores de los gremios de las respectivas artes y oficios así como al comercio, a que concurriesen por su parte a tan plausible objeto; y disponiendo por la suya, que en el 12 se cantasen en la Santa Iglesia Catedral con toda la solemnidad posible en acción de gracias al Todopoderoso, Te Deum y misa con sermón, que se encargó con poco más de veinticuatro horas de anticipación al señor canónigo Lectoral doctor don Antonio Bentura, quien accedió con mucho gusto; y en el día 13 con igual objeto, y el de haberse librado esta ciudad de los feroces enemigos de que se había visto amenazada en los días anteriores, se celebrase una fiesta solemne al glorioso Mártir, nuestro paisano y Patrón San Lorenzo en su Iglesia Parroquial, igualmente con sermón, que se encomendó al M. R. P. Fr. Félix Asín, Guardián del convento de San Francisco, quien también aceptó el encargo. Acordada la primera y principal parte de las fiestas con estas dos funciones religiosas, el Ayuntamiento creyó deber disponer otras, que con su variedad y acomodamiento al gusto del pueblo, llenasen los tres días señalados con alegría incesante e hiciesen más o menos los regocijos. A este fin resolvió que los retratos de SS. MM. recientemente pintados con mucho primor, se colocasen en la fachada de las Casas Consistoriales y dio comisión a dos de sus individuos para proporcionar todo el adorno y aparato posibles, que hubiese iluminación general y repique de campanas en todas las iglesias, que todos los vecinos entapizasen sus balcones y ventanas, que saliesen por las calles los gigantes y figuras que les acompañan, cuya resolución debía entenderse en todos sus extremos para los tres días y noches respectivamente. Asimismo determinó que se construyese cerca del paraje donde debían estar los retratos de SS. MM. un tablado espacioso, bien decentado y de bastante elevación para la capilla de músicos de la Catedral que había de cantar letrillas alusivas a la libertad de los Reyes y felicidad de la monarquía y para disparar desde él los fuegos artificiales que días antes se habían mandado fabricar. Mas teniendo presente que las novilladas hacen más que otras diversiones al carácter del país, se dispuso una para la tarde del 14, con la que en nada se defraudaría
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a los deseos de este vecindario acreedor a todas las consideraciones de su Ayuntamiento y que apetecía por todos medios manifestar el contento en que rebosaba viendo rotas las cadenas de sus Soberanos y frustrados los horrorosos planes de los rebeldes por un prodigio de la divina providencia, que protege visiblemente la Religión y el Trono de las Españas. Todo se anunció por bando en el día 11 y este aviso fue bastante para excitar la actividad y la competencia de los vecinos en preparar cada cual según su posibilidad los medios de acreditar su lealtad y previno los ánimos con la más pura alegría para las fiestas que se celebraron con el orden siguiente: 1Q; Día 12. Día solemne entre todos los españoles, pero especialmente entre los aragoneses, por haberlo consagrado la iglesia a la festividad de Nuestra Señora del Pilar, que aún viviendo honró con sus plantas nuestro dichoso suelo; día ansiado por los oscenses para celebrar la libertad de un Rey idolatrado, pero perseguido de las desgracias desde los primeros períodos de su vida; él presentó los retratos de SS. MM. colocados ya como en triunfo en el sitio antes indicado bajo un gracioso pabellón de damasco carmesí enlazado con cintas de excelente gusto y adornado con una multitud de cornucopias y arandelas y custodiados por dos SS. oficiales del 2Q batallón del Infante don Carlos que felizmente había llegado a esta ciudad en la tarde anterior, con espada en mano y todo el rigor de ordenanza y él parece que tuvo la fuerza magnética para concentrar en aquél punto casi todo el vecindario, a quien las imágenes de sus Soberanos comunicaron una especie de inmovilidad, pues no hubo instante en que no se viesen grandes grupos de gente de toda condición, fijando codiciosamente su vista en los retratos y desatando sus lenguas en tiernos vivas a Fernando VII y su augusta esposa, librados prodigiosamente de las garras destrozadoras de los leones de Cádiz. 2Q; A las nueve de la mañana se reunieron en la Santa Iglesia Catedral el Ayuntamiento, capítulos eclesiásticos, comunidades religiosas, claustro de catedráticos, doctores y maestros de la Universidad literaria, toda la oficialidad del Infante don Carlos, la de la compañía de Fusileros, empleados civiles y un concurso innumerable que I\enó todo el templo a pesar de ser muy espacioso. En el presbiterio estaba formada en dos filas una compañía del Infante. Principió la función con el Te Deum, que se cantó con toda solemnidad por los sochantres y capilla de músicos, pasando entre tanto claustro la presidencia y demás corporaciones por la plaza de la Seo, donde se hallan situadas las Casas Consistoriales y a la vista de los retratos de SS. MM. No se extendió esta devota y brillante procesión a las demás caI\es públicas como se había proyectado, porque la I\uvia, copiosísima de la noche antecedente y de la madrugada las había puesto punto menos que intransitables. A continuación cantó la misa el señor don Vicente Abellana, dignidad de capeI\án mayor, asistido de los SS. canónigos don Mateo Ara y don Miguel Antonio Casares, del primero en el orden de diaconado y del segundo en el de subdiaconado. Concluido el evangelio el doctor don Antonio Bentura pronunció un discurso con tal vehemencia que el auditorio conmovido contestó siempre en altas voces a los vivas que daba el orador. Después de la función, que finó cerca de las doce, regresó a las Casas Consistoriales el Ayuntamiento con las corporaciones antes dichas, se dieron mutuamente mil parabienes por la libertad del mejor y más desgraciado de los Reyes y habiendo subido al tablado de que ya se ha hecho mención, se dieron repetidos vivas a SS. MM. Y A. A., a que respondieron puntualmente el inmenso pueblo con el tono y ademanes más propios para significar el colmo de alegría que disfrutaba.
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3º; Entretanto ya se dejaron ver los gigantes, que son representaciones de dos hombres y dos mujeres formadas de cartón, armadas con ligeros listones de madera de extraordinaria altura, adornadas de buenos trajes, animadas con vivos colores y que con los jeroglíficos que se les sobreponen y la vana actitud de sus semblantes ofrecen un objeto sorprendente. En sus salidas les acompañan tantos enanos de enorme cabeza y de ridículas facciones, siendo además el uno de ellos de color etíope, y tantos caballitos; estas figuras se encomiendan a hombres de buen humor, que saben aprovecharse del descuido o miedo de los espectadores para burlarlos con sus graciosos topes; llevan por música la gaita, cuyo tañedor es muy diestro y en sus paseos suelen detenerse algunos ratos para bailar. No faltan en esta comparsa objetos dignos de los discretos y proporciona entretenimiento inocente a la plebe. Luego que las corporaciones se separaron en las salas consistoriales, los gigantes y sus satélites rodeados de una muchedumbre alborozada se dirigieron a varios puntos de la ciudad a promover la alegría en todas partes y anduvieron hasta ponerse el sol. 4º; Los labradores realistas dieron por la tarde un espectáculo magnifico y grato a los golosos. Este era un carro triunfal tirado por seis mulas soberbias y enjaezadas con lujo, cubierto con ricas telas y con un gracioso pabellón de damascos en cuyo fondo iba un retrato del Rey don Fernando VII; a lo largo del carro se habían colocado asientbs que ocupaban algunos de los mismos labradores y la orquesta de músicos aficioriados que tañía y cantaba letrillas alusivas a la libertad de los Reyes. Precedían al carro cuatro labradores en caballos y en mulas y le seguían otros cuatro del mismo modo, compitiendo todos en bizarría y gala de las cabalgaduras. Terminado este ostentoso tren otros labradores con sus mulas ataviadas para cubrir la simiente que otros arrojaban y era confitura que en abundancia tiraban sobre las gentes de la calle y de los balcones. En el adorno del carro se leían diferentes poesías del mejor gusto, sacadas al intento a los dignos objetos de los cultos. 5º; No fue menos agradable la función de dance que ejecutaron otros labradores realistas, que vestidos ricamente de blanco y dirigidos por su Mayoral y Rapatán Custodio Viñan y Martín Lanao, danzaron primorosamente en las plazas y calles, unas veces con espadas y dagas y otras con palos al son de la gaita, que es su música favorita. 6º; Los gremios igualmente entre dos y tres de la tarde se reunieron en las Casas Consistoriales vestidos unos de parejas en trajes romanos y turcos y otros de etiqueta rigurosa con los respectivos estandartes que conservan para las fiestas Reales; se formaron en dos filas, hicieron el debido acatamiento a los retratos de SS. MM., prorrumpiendo en mil vivas y acompañados por la música de la Catedral que de trecho en trecho tocaba gustosos conciertos y cantaba himnos alusivos al objeto, pasearon ordenadamente las calles de la ciudad hasta poco antes de anochecer. 7º; Apenas cerró la noche parece se empeñaron en disputarle su sombrío y melancólico imperio los beneméritos vecinos, iluminando con profusión sus fachadas; entre todas se distinguieron las de las Casas Consistoriales y demás inmediatas, pagando gustosamente con este exceso el honor de tener en su recinto los retratos de los Soberanos. El estrépito de las campanas que a un mismo tiempo se tañeron en todas las iglesias, produjo un aumento imponderable de alegría y sirvió de contraseña para abocar a la plaza de la Catedral las gentes a participar de los regocijos que restaban. Con efecto los fuegos artificiales muy variados, que casi sin intermisión salían del tablado construido debajo de los retratos, las alegres sinfonías, y las canciones que en el mis-
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mo tablado ejecutó primorosamente la orquesta de la Catedral en los intervalos que dejaba el repique de campanas, tuvieron los ánimos en la más dulce suspensión hasta después de las ocho. 8º; El Ayuntamiento quiso, como era justo, complacer a la oficialidad que por la mañana había insinuado deseos de un baile general; lo dispuso efectivamente y se dio principio a él cerca de las nueve de la noche. No podía desearse más contento que el que se experimentó en esta ocasión, y si a todos los concurrentes cupo mucha satisfacción, el Ayuntamiento apreció sobremanera el honor que recibió del Excmo. Sr. Conde de España que aquella misma tarde había llegado a esta ciudad, y que convidado por el Ayuntamiento se dignó asistir también al baile que duró hasta las doce de la noche, hora en que parecía ya razonable tomar algún descanso y prevenirse para los días siguientes. 9º; Día 13. En este día, como en el siguiente se repitieron con regocijo universal las diversiones referidas en los números 3º, 4º, 5º, 6º Y 7º. 10º; Se celebró la festividad a nuestro inclito paisano y patrón san Lorenzo a la que asistió el Ayuntamiento y un concurso tan numeroso y lucido como en la del día antecedente. El orador acreditó plenamente su constante adhesión al Rey, no menos que sus talentos en el sabio y enérgico discurso que pronunció desplegando el entusiasmo de que estaba animado y electrizando a los oyentes. 11º; En este día llegó el primer batallón del Infante don Carlos con una música excelente, que también tocó por la noche en el tablado juntamente con la de la Catedral hasta las nueve. 12º; En esta hora se formó una ronda con las dos músicas que paseó toda la ciudad y haciendo alto en las casas alojamientos del Excmo. Sr. Conde de España, de los SS. Coronel y jefes de los batallones, de las autoridades locales e individuos del Ayuntamiento, repitió los conciertos e himnos. La multitud de hachas de viento que se llevaban, la numerosísima reunión de todas clases que seguía y los festivos vivas a SS. MM. que resonaban sin cesar, ofrecían la perspectiva más interesante y patética. Dadas las once se deshizo la ronda y concluyeron los regocijos del 13. 13º; En este, a las diez de la mañana el colegio de maestros cereros y confiteros celebró otra función con misa y sermón por la libertad de SS. MM. Y A. A. al mismo patrón san Lorenzo en su iglesia con la asistencia de las músicas de la capilla y del regimiento, que también fue muy concurrida; y a las doce se sirvió una buena comida a los presos de las Reales cárceles a expensas del Ayuntamiento. 14º; Día 14. A las dos de la tarde dio principio la función de los novillos del país en la plaza de la Seo. El Ayuntamiento con los SS. Coronel, Teniente Coronel mayor y jefes del regimiento asistieron en el tablado ya referido; los SS. oficiales en el contiguo y magnífico balcón del Colegio Mayor e Imperial de Santiago, que cedieron generosamente el Sr. Rector y único acomodado que actualmente existen en él por insinuación que les hizo el Sr. Gobernador militar y político interino. Finó después de las cinco con mucha complacencia de todos y sin desgracia de los lidiadores. 15º; A las ocho de la noche hubo otro baile general que duró hasta la una. Ni el Ayuntamiento ni los vecinos de Huesca habían proyectado más fiestas, pero a éstas sucedieron otras sin que a nadie le penase, antes por el contrario con general aclamación. El señor don José Segarra, digno Coronel del regimiento del Infante don Carlos, viendo el entusiasmo del pueblo y queriendo manifestar la suma alegría de
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TRES FESTEJOS FERNANDINOS EN LA HUESCA DECIMONÓNICA que estaban poseídos él, los jefes y toda la oficialidad de su cuerpo por la libertad de nuestros amados Monarcas y personas Reales, explicó sus deseos de tener una conferencia sobre este objeto con el Ayuntamiento y habiéndose verificado ésta el día 16 en casa del caballero Gobernador presidente, dijo el Sr. Coronel que por su parte y de todos los SS. Oficiales se había resuelto celebrar una función religiosa en acción de gracias por el beneficio que la divina providencia había concedido a los Reyes y a su Real familia, sacándoles de las manos alevosas de lo rebeldes, dar una novillada por ser del gusto del pueblo y otras diversiones que igualmente le acomodasen. El Ayuntamiento aplaudió este rasgo de lealtad y ofreció toda su cooperación. Se convino en que la función religiosa se celebrase en la parroquial de san Lorenzo por ser la más capaz de todas, pues había de asistir toda la tropa y en el día 18; lo que se anunció la víspera por bando público y se convidó a las corporaciones y señoras por medio de dos caballeros oficiales y dos individuos de Ayuntamiento. 16Q; A las nueve y media de la mañana del día 18 estando reunido el Ayuntamiento en su consistorio se presentó una diputación de jefes y oficiales del regimiento para acompañarlo a la calle del Coso, donde toda la tropa se hallaba sobre las armas y puesta a la cabeza de ella la corporación con los SS. Coronel y Comandantes de ambos batallones, se dirigieron todos por la expresada calle y mercado a la iglesia de san Lorenzo, donde ya se tenían prevenidos asientos para los convidados, y se colocaron los SS. Coronel y Comandantes interpolados con el Ayuntamiento. Uno de los capellanes del regimiento dijo la misa, tocando la música durante toda ella sinfonías del mejor gusto y finado el incruento sacrificio pasaron a la sacristía los SS. Comandante del segundo batallón y varios capitanes que acompañaron hasta la Catedral del Espíritu Santo al señor don Antonio Bentura, canónigo Lectoral, que pronunció un discurso muy elocuente y enérgico. Después de la función se dirigieron los concurrentes en la misma forma en que habían venido y por la propia carrera, que estaba ricamente entapizada como el resto de la ciudad, hasta la casa alojamiento del señor Coronel situada en el Coso, calle muy oportuna por su extensión, para operar el regimiento. Tomaron sus caballos los SS. Coronel y Comandantes de los batallones, mandaron diferentes evoluciones que se ejecutaron con mucha exactitud y presteza en gran parada y volviendo a apear, se reunieron al Ayuntamiento; los batallones desfilaron por compañías y los jefes respectivos de ellas al pasar por enfrente del Coronel daban las voces de ¡Viva el Rey! que repetían los soldados con el mayor entusiasmo. Estos valientes, bien tallados, uniformados y disciplinados, recibieron también los parabienes del extraordinario concurso que agradeció sus heroicos esfuerzos y padecimientos por la causa de la Religión y del Rey. A poco rato se sirvieron los ranchos en la misma calle del Coso a los beneméritos soldados; eran abundantes y exquisitamente condimentados y los SS. oficiales con sus obsequios daban la mejor sazón a la olla militar. 17"; Por la tarde se colocó frente al alojamiento del señor Coronel un "Mallo", esto es, un árbol muy alto, recto, delgado, liso y enjabonado. En su copa había seis pollos destinados para premiar al que los tocase con la mano. La competencia (que como siempre sucede), se suscitó entre muchos para arribar a lo alto del árbol, los esfuerzos mañosos con que intentaban ejecutarlo, la rapidez forzosa con que se escurrían al pie del mismo árbol por no poderse sostener arriba, las ganas de coger los pollos y la dificultad del logro, ofrecieron mil ocasiones de grande risa y ocuparon gratamente dos horas.
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18º; Hubo diferentes corridas de hombres sueltos desde larga distancia; las hubo de hombres cerrados en sacos y las hubo también de mujeres; el primero que en cada corrida tocó la banderola que servía de término de la carrera recibió veinte reales de vellón; el segundo doce y el tercero cuatro. Es indecible el gusto con que el pueblo asistió a estas inocentes diversiones. 19º; Al anochecer se iluminó toda la ciudad con la misma profusión e igual gusto que en las noches 12, 13 Y 14. 20"; El señor Coronel y toda la oficialidad habían ideado dar un paseo por todas las calles con los retratos de SS. MM., ocurrencia muy feliz y que selló bien el extraordinario entusiasmo y bello gusto de dichos señores; para el efecto se colocaron los retratos en unas andas primorosísimamente adornadas y compuestas por unas señoritas distinguidas por su clase, pero más todavía por su constante y eminente amor a los Soberanos, cuya libertad (a ser posible) hubieran comprado mil veces con la sangre de sus venas. Antes de las ocho de la noche se presentó una grande escolta para la guardia de los retratos; las músicas de la Catedral y del regimiento llegaron a la misma hora a las Casas Consistoriales a las que a poco rato acudió el señor Coronel y toda la oficialidad para reunirse con el Ayuntamiento que ya estaba anticipadamente. Cuatro caballeros oficiales tornaron sobre hombros las andas; dos capitanes y dos individuos de Ayuntamiento tornaron las cuatro cintas que colgaban de los retratos y todos los señores oficiales se pusieron delante de éstos con hachas de cera encendidas. Al estruendo de la orquesta y de infinitos vivas rompió el paseo que se dirigió por toda la ciudad, derramando por todas partes el más dulce consuelo de ver las imágenes de unos Soberanos, cuyas virtudes y desgracias les habían granjeado el amor más tierno y la más acendrada lealtad de este noble vecindario. No hay expresiones para explicar lo sublime y delicioso de este acto, que arrancó de sus casas y aún de sus oficios a todos los vecinos, que apiñados alrededor de los retratos y enajenados de alegría bendecían al Dios santo y misericordioso, a la Religión y a los Reyes, y detestaban a los impíos demócratas que habían insultado al cielo, derrocado al trono español, aprisionado a los Monarcas y llenado de horrores toda la península. A las diez y media se restituyeron a las Casas Consistoriales los retratos de SS. MM. Y se concluyó la fiesta del 18. 21º; En la tarde del 19 se ejecutó otra corrida de novillos, entre los cuales había dos que se habían traído de la famosa torada de don Francisco Auxia del lugar de Junez, y aunque bravos, no causaron daño. Sirvió de mucho recreo y la prueba es, que al finarse la función los vecinos solicitaron la tercera corrida y el Ayuntamiento accediendo a sus deseos la acordó para la tarde del 21. Se verificó efectivamente en la calle del Coso, como la antecedente, pero no con igual satisfacción, porque la inesperada marcha del regimiento en el día 20 había entristecido algo los ánimos, tal era el aprecio que justamente se habían conciliado todos los individuos del regimiento del Infante don Carlos con su excelente conducta y sentimientos de fidelidad. El Ayuntamiento no debe poner fin a esta relación sin protestar antes lo agradecido que está a todos los vecinos de Huesca por el esmero con que han contribuido al lucimiento de los regocijos, y más señaladamente por la cordura y generosidad con que se han conducido en tantos días de reuniones numerosas. No ha ocurrido suceso alguno que ni aún ligeramente haya perturbado el orden público; no ha habido ni aún las discordias momentáneas que acontecen en tiempos de fiestas, no ha habido venganzas; en fin, las autoridades no han recibido la menor queja de desorden. Huesca se
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TRES FESTEJOS FERNANDINOS EN LA HUESCA DECIMONÓNICA ha entregado toda a los inocentes y justos transportes de lealtad y satisfechos sus deseos de ver aniquilada esa secta de jacobinos, triunfante la religión de sus mayores y a Fernando VII restablecido a su libertad y a la plenitud de sus derechos no sabe ni quiere manchar su honor con crímenes. Huesca es amante de sus Reyes; por eso derribó siete veces la lápida constitucional llamada por los sectarios símbolo de la libertad; por eso, el diputado Álava la apellidó infernal en el salón de Cortes, por eso ha padecido tantas vejaciones, y los verdaderos realistas son amantes del orden y de la justicia. Todos los vecinos de Huesca se han hecho acreedores al reconocimiento de las autoridades y del Ayuntamiento por su buen porte y por su activa cooperación para celebrar la libertad de SS. MM. Y A. A. ¡Viva el Rey y Viva la Religión!
1 Archivo Municipal de Huesca (en adelante AMH): Actas y Documentos de 1808. Acta del 21 de agosto de 1808. 2 AMH: Actas y Documentos de 1808. Acta del 30 de agosto de 1808. 3 AMH: Actas y Documentos de 1820. Bando del Gobernador y Ayuntamiento de Huesca proclamando la Constitución de 1812 y anunciado los festejos en su honor. Huesca 12 de marzo de 1820 . •AMH: Actas y Documentos de 1820. Acta de la promulgación de la Constitución de 1812 en Huesca, levantada por el Notario y Secretario municipal don Bernardo Martínez. Huesca 13 de marzo de 1820. 5 AMH: Actas y Documentos de 1820. Bando de Don Francisco Ustáriz, Gobernador Militar y Político de Huesca Huesca 19 de marzo de 1820. 6 AMH: Actas y Documentos de 1823. Relación de las fiestas y regocijos públicos executados en la M. N. M. L. Y siempre vencedora ciudad de Huesca con motivo de la libertad de sus MM. y AA. En los días que dentro se expresan.
Hombres, costumbres y centros de poder en el Pirineo catalano-aragonés: la importancia de Francia en las mutaciones de la época moderna
ÓSCAR JANÉ CHECA1
El interés que nos lleva a estudiar y a reflexionar sobre la evolución social de los Pirineos y de sus gentes tiene mucho que ver con todo aquello que rodea al investigador: el territorio físico, las gentes, las músicas y los libros que le han empujado a adentrarse en este mundo. Cuando se produjo la oportunidad de participar en este homenaje a Rafael Andolz no lo dudamos un instante. Y es que desde pequeños, aun siendo adictos a la montaña pirenaica catalana, hemos conocido historias reales, leyendas y costumbres comunes a gran parte de la montaña pirenaica centro-oriental. Sin embargo, movidos por la ilusión pero también por la evidencia de la falta de estudios sobre los intercambios y las relaciones entre ambos lados de los Pirineos, hemos querido exponer una corta panorámica de lo que nosotros consideramos los principales precedentes en la evolución pirenaica actual: la época moderna. Así como sus principales actores, que no son otros que los propios gobiernos-monarquías francesa y española. Aunque, desde nuestro punto de vista, fue la presencia y consiguiente presión francesa la que provocó los cambios de equilibrio más importantes, sobre todo en las seculares relaciones transpirenaicas: sociales, económicas y religiosas.
Primeras impresiones El intercambio comercial entre las dos vertientes del Pirineo ha sido siempre un tema de interés para las dos entidades políticas que cubren esta área: Francia y España. Sin embargo, el papel que se le ha otorgado no ha sido valorado en su justa medida, pues a menudo -y más todavía du-
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rante los períodos de conflicto armado- ha sido manipulado y utilizado como moneda de cambio. Los territorios pirenaicos han sido un elemento clave para la subsistencia y la posición estratégica de los ejércitos, como, sin duda alguna, para las poblaciones que los han habitado. Ahora bien, las preguntas que nos formulamos, y que creemos esenciales, son: ¿cuándo comienzan a controlar directamente el comercio transpirenaico los poderes centrales de ambos reinos?, ¿cómo se ha podido pasar de una situación de autocontrol de las sociedades pirenaicas a la de dependencia política y económica de las monarquías respectivas? Junto a estos cambios políticos se producen, inevitablemente, cambios en la mentalidad de los pueblos de frontera. Esta va en relación con una larga duración, correspondiente a la del desarrollo del poder tanto en España y como en Francia, a lo largo de los siglos XVI y XVIL Por extensión, las incertidumbres de adhesión política que hemos podido observar se generalizan junto a los movimientos sociales y religiosos. Pero la presión exterior aporta a las creencias autóctonas más imágenes estereotipadas y más prejuicios de los que pudiesen existir hasta entonces. Se establece así, a lo largo de los tiempos modernos, una creciente xenofobia entre los sujetos de ambos lados del Pirineo, sobre todo a causa de las guerras y de la intoxicación de la información que circula. Esto es evidente y más claro aún en los habitantes de la parte sur de los Pirineos respecto a los sujetos franceses del norte de las montañas. Pero estos comportamientos no aparecen de la nada, ya que serían completamente contradictorios respecto a los posicionamientos políticos y sociales que los valles tenían entre sí (sur / norte), al menos desde el siglo XIV: negociación, acuerdo e intercambio. El equilibrio cambia, sin embargo. Eso sucede a medida que los Estados crecen y se enfrentan como una única unidad, una sola entidad política. Aunque se sabe que los movimientos de personas no cesaron. Vemos pues, como claro ejemplo, que en los momentos de crisis (sobre todo del lado español a partir del siglo XIX) las poblaciones se desplazan sin miramientos, movidas única y exclusivamente por el instinto de supervivencia y por unas relaciones seculares arraigadas entre las distintas comunidades. Nos resta pues la duda de saber hasta qué punto las políticas centralizadoras de los dos reinos yuxtapuestos alcanzaron su objetivo de limitar las posibles emancipaciones de las comunidades pirenaicas y evitar los intercambios contraproducentes para los intereses del Estado-monarquía.
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Pennanencias, ritos y valores transpirenaicos Desde hace unos años, algunos historiadores han ido enmarcando la importancia de las relaciones transpirenaicas. Se trataría de unos lazos basados en la subsistencia económica y humana de los valles colindantes en las direcciones norte-sur. Los pastos, los ganados, los movimientos de personas estaban estipulados en cláusulas llamadas de pacerías o facerías. Cabe la posibilidad de remontarse hasta la Edad Media para encontrar estos primeros acuerdos.2 Sin embargo, estos sobreviven y se van reforzando a lo largo del tiempo gracias a la tradición de los contactos y también a revisiones crónicas de los acuerdos. Así pues, algunos valles franceses y otros del ámbito hispánico llegaron a tener y a realizar transacciones mucho más importantes que las que existieron entre valles vecinos de un mismo reino o con la propia capital de cada uno de ellos situada en la plana. 3 Pensamos pues que el elemento principal para la base de unas relaciones estables y duraderas es el que tiene que ver con la subsistencia económica, y por tanto humana, de las poblaciones. En ese sentido, la economía establecida entre los valles norte / sur no era más que de subsistencia, de aquello que falta. A esto se suman, como hemos dicho, los tratados de pacerías que, como su nombre indica, eran ante todo tratados de paz. El objetivo era limitar los territorios de pastoreo y reglamentar la utilización de los prados, las aguas y los bosques. En definitiva, se trataba de una reglamentación oficial de los valles. Esto se establecía así en zonas de contacto entre dos comunidades. Incluso cuando las monarquías española y francesa estaban en conflicto o sin buenas relaciones, estos acuerdos pirenaicos se seguían forjando y reforzando. Por ejemplo, en 1513, se firmó un gran tratado de pacería en el plan d' Arrem entre valles gascones, catalanes y aragoneses. Deducimos pues que es la propia población pirenaica la que presiona a las autoridades contra la guerra, puesto que una gran parte de su comercio existe gracias a los tratados de pacerías. En efecto, las vías de comunicación son esenciales y hasta el siglo XVIII resultaba más sencilla la comunicación de los valles pirenaicos aragoneses o catalanes con los del lado norte del Pirineo que con Zaragoza o Barcelona. Lo demuestran, como hemos dicho anteriormente, los intercambios comerciales: de sal, vino, lana! Pero también el paso de los ejércitos, cada vez más numerosos, a medida que avanzamos en la edad moderna, las guerrillas entre bandos, las revueltas, etc. Estos últimos entrarían den-
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tro de un aspecto económico paralelo: el contrabando y la economía de pillaje, características de algunas zonas pirenaicas como Ribagorza, son los que aportan algunas rentas extraordinarias. Pero sirven también como elemento de relación entre comercio y conflicto, como veremos más adelante. Ante el comercio intrínseco de las comunidades montañesas, se abren por necesidad y voluntad comercial los grandes caminos y recorridos tradicionales del comercio con Francia. Este sería el caso de los pasos por Caniranc, Jaca o Benasque. El comercio en estos lugares deja de ser de subsistencia para convertirse en rentable. Estas rutas tienen una antigüedad que se remonta a la edad media. También se convierten en los principales pasos de comercio entre Francia y Aragón y, por extensión, con Castilla. Se intenta pues mejorar las rutas a finales del siglo XVI (Somport). Por eso, la mayoría de los asaltantes se situaba alrededor de estos caminos. Después, se refugiaban entre la población de montaña y de frontera: Ribagarza, Pallars. El resto de los puntos importantes de intercambio son las ferias como las que se celebran en Barbastro y Campo.5 Pero, codo a codo con los intercambios tradicionales que dieron lugar a fiestas comunes y veneraciones que se encuentran en ambos lados de los Pirineos, así como pasa en la toponimia, la movilidad humana marca sin duda el efecto más importante de la montaña. Los estudios realizados sobre inmigración francesa se han centrado sobre todo en la costa catalana, su capital-Barcelona- y Zaragoza, en Aragón. Sin embargo, ya con los estudios de José Antonio Salas-Ausens y de Christine Langé, nos comenzamos a imaginar el peso -si no cuantitativo, sí mental- que la inmigración francesa tuvo en la montaña aragonesa por ejemplo. El número de residentes franceses es débil en la zona pirenaica; estos se concentran en las zonas urbanas. Sin embargo, los archivos parroquiales, como el de Benabarre, muestran un índice continuo de nupcias con franceses. La aceptación aparenta, pues, ser más favorable. Vemos en el cuadro cómo el matrimonio mixto es constante, pero decreciente a finales del siglo XVI. Los matrimonios desaparecen coincidiendo con las guerras civiles o alteraciones de Ribagorza durante la década de los ochenta. Sin embargo, hemos querido remarcar el hecho de que se trata de un alto en la inmigración provisional, por causas coyunturales, pues vemos cómo aun en el siglo XVII prosigue la inmigración y no decae definitivamente hasta la década de 1640 (unos quince años más tarde que en Cataluña). Estas últimas fechas coinciden con la entrada y presencia de los
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1565-1569 1570-1574 1575-1579 1580-1584 1585-1589 1590-1594 1595-1599 1600-1604
11,9 % 9,2 %
1635-1639 1640-1644
6,8% 2,5%
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5,0% 0,0% 0,0% 2,9 %
3,3% 9,7%
Cuadro de matrimonios mixtos en % de Benabarre, Ribagorza.'
franceses en la zona. En efecto, desde 1635, España y Francia están en guerra. Y, desde 1640, Cataluña se subleva. Las tropas hispánicas que luchan contra los franceses en el valle de Arán, por ejemplo, residen en Benabarre. Por ello, los franceses harán largas incursiones, corno en 1643: Christine Langé notifica la entrada de los franceses en Benabarre en julio de 1643, en un registro de defunciones. Asimismo, en un manuscrito recientemente encontrado en Luzás (a unos pocos kilómetros de Benabarre), un corto escrito relata la entrada de los franceses desde el valle de Arán en 1643.7 El número inferior de habitantes en las zonas rurales y el trabajo contiguo con los inmigrantes evitaron quizás la creación de guetos corno en las ciudades y la mejor integración de los inmigrantes. Se trataría pues, según Langé, de una inmigración tradicional de paso, pero constante. Sin embargo, corno veremos más adelante, se reduce poco a poco, a medida que aumentan los conflictos entre España y Francia en el siglo XVII. Pero la inmigración no solo era tradicional. Los sujetos del reino de Francia dejaban sus casas por motivos económicos, de sobrepoblación y también, desde finales del siglo XVI, a causa de las guerras de religión y del protestantismo en Francia. La mayoría de estos inmigrantes provienen de los correspondientes valles superiores, por lo que demostraría ser un fenómeno de proximidad. Algunos factores de integración son obviados a menudo, quizás por su evidencia, pero creernos bueno recordarlos: antigüedad de la inmigración (los inmigrantes llegan con una edad entre 11 y 20 años), facilidad de adaptación, culturas similares (son franceses, pero per-
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tenecen a un área cultural y lingüística similar: gascones, occitanos, frente a aragoneses y catalanes).8
Indicios de cambio: la acción de las monarquías en la frontera Sin lugar a dudas, la unión dinástica entre Isabel de Castilla y Fernando de Aragón, así como la consecuente subida al poder de Carlos 1, posteriormente emperador, dejaba entrever un cambio en las relaciones entre los sujetos de la montaña catalana-aragonesa y la monarquía hispánica, así como una reestructuración de los equilibrios mantenidos durante tantos siglos entre los habitantes del norte y del sur de los Pirineos. Pero estas transformaciones necesitan un germen: ¿cómo y cuándo se materializan los Pirineos en tanto que frontera para los habitantes de la montaña? Varios estudios han realzado, durante estos últimos años, el valor y la importancia de los Pirineos en los conflictos franco-españoles del siglo XVIP Estas montañas o «montes», tal y como aparecen señalados en la época, no han dejado de ser un elemento de discordia en los respectivos centros de poder. Los etno-poderes, a menudo considerados como simples reacciones frente al poder central de las monarquías, de las coronas o de los reinos, siempre demasiado lejano y alejado de la realidad pirenaica, se han ido fortaleciendo hasta el siglo XVI. Las decisiones de Madrid, París, Zaragoza o Barcelona llegan forzosamente distorsionadas en relación con la realidad autóctona. Por eso, es importante observar, en cualquier estudio político y social sobre el área pirenaica, los márgenes exactos que delimitan el espacio «investigado» de los Pirineos, para tener en cuenta todas las decisiones políticas y los actos jurídicos y sociales que allí se desarrollaron realmente. Así pues, para entender mejor el estado de las conciencias de algunas zonas pirenaicas durante las agresiones militares y las presiones monárquicas, es necesario acercarse directamente a los puntos afectados y alejarse de la información que pudiésemos obtener en los centros políticos (Barcelona, Zaragoza). A modo de ejemplo, Puigcerda, capital de Cerdaña, resulta ser un sitio estratégico incuestionable y un lugar de conflicto antes y después de la frontera marcada -de manera más abstracta que real- en 1659. Pero Puigcerda también ha mantenido un fondo archivístico muy importante, el cual nos ilumina un poco más certeramente sobre su posicionamiento ante los elementos políticos ajenos que se disputaron el terri-
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torio en la época moderna. De la misma manera, otros pueblos pirenaicos mantienen una información privilegiada que sigue siendo infravalorada. Solo el valle de Arán ha sido estudiado a fondo estos últimos años y, curiosamente, al mismo tiempo, por dos historiadores franceses y uno españopoSus respectivas tesis han analizado a fondo los aspectos sociales, religiosos y económicos del valle, aunque por supuesto sus análisis y conclusiones sobrepasan las barreras físicas del valle y disciernen las relaciones con valles vecinos. Por otra parte, Andorra, los valles de Ribagorza y Sobrarbe son también lugares donde se focaliza nuestra atención. Pero Cerdaña simboliza más claramente que ningún otro lugar -aún hoy en día- una separación política, más que natural: en este caso la de los territorios orientales de los Pirineos. La ruptura, como ya sabemos, se concretizó con el tratado de los Pirineos, en 1659. Cercana al Languedoc por el noroeste y vecina del Capcir y del Conflent, Cerdaña ha sufrido numerosas agresiones externas e internas a lo largo de los siglos. Podemos citar los ejemplos de los bandos armados que se han enfrentado secularmente en estos lugares y que dieron lugar al fenómeno del bandolerismoll (común en toda la montaña pirenaica), los diversos enfrentamientos durante las guerras de religión en Francia o incluso los agravios cometidos por las tropas francesas cuando, situadas en la frontera, lanzaban razzia s crónicas contra la población. Pero Cerdaña ha sido también uno de los puentes de paso de poblaciones inmigrantes del Midi de Francia hacia el Principado de Cataluña. Nexo de disputas, este territorio fue también el de la unión entre poblaciones cultural y lingüísticamente hermanas. 12 La veguería de Cerdaña 13 se ocupaba de todos los problemas administrativos y jurídicos de los pueblos cerdanos y de algunos otros vecinos. A causa de su distanciamiento geográfico con la capital, Barcelona, y por su proximidad con territorios extranjeros, Cerdaña poseía ciertos privilegios y poderes a menudo mucho más reales que legítimos. Este territorio y el Conflent eran la cuna de muchas familias nobles. Estas tenían, desde el siglo Xv, varias propiedades terrenales en la región, pero su mayor riqueza la habían adquirido de la explotación de las fargas -fargues- de hierro o de otros materiales. Así pues, las familias dirigentes de la comarca estaban completamente inmersas en el desarrollo económico de esta parte del Pirineo. El contacto con la capital era puramente instructivo (excepto en épocas de guerra): algunas familias poseían casas en Barcelona con el
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fin de que sus hijos pudiesen instalarse y seguir un mínimo de enseñanza. Éste sería pues uno de los pocos puntos de contacto directo con Barcelona. Por otra parte, los representantes reales y las instituciones catalanas, presentes ambos en Puigcerda, redactaron las relaciones con el valle. Se desprende de estos escritos la manera en que los habitantes de los pueblos de Cerdaña han debido de sentir el efecto de este distanciamiento del poder central y el duro latigazo de las agresiones francesas . El apoyo mostrado por la población cerdana a la monarquía hispánica, a finales del siglo XVII, la más cercana a nivel cultural y la menos feroz a nivel fiscal, no satisface las explicaciones de un apoyo activo a las instituciones catalanas. La documentación encontrada en los archivos judiciales, los actos notariales y las decisiones políticas de los diversos «municipios» muestran sin embargo con claridad que Puigcerda y la veguería Cerdaña se situaron al lado del partido catalán o, por extensión, español, frente a la opción francesa. Desde 1659, Cerdaña está pues dividida en dos partes -norte y sury su capital se encuentra bajo la amenaza constante de las armas francesas: repetidas veces, la villa es atacada e incluso invadida durante meses. Por fuerza, los habitantes se vuelven conscientes del acercamiento de la frontera e incluso de su existencia, ya que los ejércitos están cada vez más presentes y el territorio está situado en primera línea de guerra. En esta situación, la dependencia de la región respecto a Barcelona aumenta y sufre constantemente de la pasividad y del retraso de los refuerzos armados y alimenticios, que han de llegar de la capital catalana. Finalmente, Luis XIV ordena a su ministro Vauban la fortificación del Rosellón, del Conflent y del Capcir. Así pues, desde finales del siglo XVII, la plaza militar de MontLouis «observa» todos los movimientos de una población que, tristemente, deja de ser libre en sus movimientos transpirenaicos. 14 Como decía Pierre Vilar: «Es en las fronteras donde podemos observar mejor la historia del mundo».15 Los ataques padecidos, los cambios de régimen transforman, de una manera o de otra, las mentalidades locales. También, como en el aspecto político, lo religioso tiene una enorme importancia para la población: seguir perteneciendo a un mismo ámbito etno-religioso es uno de los principales problemas que se plantean con la llegada de los franceses. La diócesis de la Seu d'Urgell, por ejemplo, dominaba religiosamente esta zona pirenaica, pero el tratado de 1659 tuvo como consecuencia -aunque con mucho retraso- el intercambio de diócesis coincidiendo con el límite de los Estados. 16 Finalmente, el conflicto fran-
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co-catalán se hizo mucho más presente en los pueblos autóctonos por el hecho de la amenaza militar constante_ La frontera -administrativa, territorial, religiosa- parece haber encontrado muchas más resistencias en Cerdaña que en otros lugares de la monarquía, especialmente de los Pirineos_ Cabría sin embargo añadir que muchos fueron los que, aprovechando la nueva situación fronteriza, «jugaron» con la identidad (nacionalidad) para evitar impuestos, guerras e incluso el servicio militar obligatorio (esto ya desde el siglo XIX).17 Paralelamente a esto, un poco más al este, el Vallespir sufre también la presión francesa, que desde 1643 está presente en la zona. En 1659, con el tratado de los Pirineos, Luis XIV promete respetar las instituciones del Rosellón. Pero no sucede así. Ya en 1660, el rey suprime las instituciones de los condados del Rosellón (Cortes y Audiencia) para instalar un Consejo Soberano, como ya había hecho con anterioridad en otros territorios conquistados por sus ejércitos. ¿Cuáles fueron las consecuencias más inmediatas para las poblaciones de la montaña pirenaica? Pues solo tres años después, en 1663, el Vallespir se había levantado en armas contra un impuesto de la sal decretado en 1662. Esto indica la fuerte resistencia de la población ante cualquier cambio de sentido en el comercio, además de un agudo odio hacia los vecinos del norte, sus gobernantes pese a ellos. En efecto, desde hacía décadas, la gran cantidad de sal que llegaba al Vallespir, y por extensión al Rosellón, provenía de Cardona. El cambio decretado obligaba a los habitantes de estas zonas a comprar la sal en Narbona, a un precio muy superior. El malestar se hizo tangible y las revueltas duraron hasta 1674, puesto que los rebelados (llamados Angelets de la Terra) tenían el apoyo de la población para ocultarse de las redadas de los soldados. Hasta finales del siglo XVII, el contrabando de sal, pero también de tabaco y otros productos, no cesaron y fueron en aumento. Las múltiples prohibiciones de comercio y la mayor presencia de soldados en la frontera han favorecido un número mayor de casos de contrabando y fraude, contabilizados en los archivos departamentales de Perpiñán. Podemos observar en el cuadro la evolución de los diversos delitos que aparecen en los procesos criminales. Aun sin tratarse de un análisis exhaustivo, la evolución de la temática procesal de la provincia de Rosellón delata las resistencias físicas y económicas de sus habitantes frente al nuevo régimen francés.
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• Deserción, robo D Excesos franceses
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• Actos ilícitos • Lesa-majestad 11 Contrabando y fraude (sal, tabaco, lana)
15 10 5 O
1660-1664
1665-1669
1670-1674
1675-1679
1680-1684
1685-1689
1690-1694
1695-1699
Esta sería la situación en la parte catalana. Pero, ¿qué sucede en Aragón? Desde mediados del siglo XVI, como bien han estudiado Gregorio Colás y José Antonio Salas-Ausens, la monarquía española, con Carlos V y posteriormente Felipe 11 al frente, intenta hacerse con aquellas partes del reino de Aragón que todavía escapan a su influencia directa. El caso más ejemplar es el de las alteraciones de Ribagorza,'8 unas guerras que tienen como telón de fondo el control del condado por el rey desde Madrid. No vamos a tratar aquí la evolución de estas revueltas, pero sí mencionarlas como símbolo de un cambio que precipita los equilibrios de la zona. Felipe 11 quiere, con la excusa de la vigilancia de la frontera frente al peligro hugonote, adquirir el dominio total del condado de Ribagorza. Hasta entonces, son los propios montañeses -en palabras de Salas-Ausens-los que articulan una posible vigilancia. Sin embargo, estos últimos se oponen a la vigilancia de los pasos fronterizos por las tropas del rey que, supuestamente, han de impedir la entrada de tropas francesas. En este caso, la presencia de las tropas perjudicaría el equilibrio de las economías domésticas con el contrabando tradicional. '9 Es bien sabido sin embargo que el rey,
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después de años de conflicto y decisiones contradictorias -utilizando todo tipo de astucias como el caso morisco, bandoleros como Lupercio Latrás y el miedo «escénico» de la probable invasión del francés-hugonote-, consigue controlar el condado de Ribagorza y hacerse con el control de los pasos fronterizos: es decir, introducir las tropas reales en los territorios de montaña, creando así una verdadera barrera con Francia. Las modificaciones de las relaciones transpirenaicas reflejan unos cambios evidentes, como se desprende del mero hecho de observar los períodos de conflicto: las monarquías española y francesa están en guerra abierta desde 1525 a 1559, de 1635 a 1659, de 1667 a 1668, de 1672 a 1678 y de 1689 a 1697. Estas fechas omiten evidentemente el resto de conflictos lejanos o «no abiertos», como el de Italia a principios del siglo XVI o el de las guerras de religión en Francia. Con esto queremos mostrar que era difícil seguir manteniendo un mismo equilibrio entre las poblaciones pirenaicas, a medida que las monarquías centralizaban y acrecentaban sus fuerzas . El conflicto, que más adelante podría tratarse de foral, profundiza en las raíces de unas costumbres seculares de intercambio y en una búsqueda constante por vivir en paz. Los gobiernos centrales favorecen y estimulan los odios entre ambas poblaciones y sujetos, pues así crean un efecto boomerang positivo para ellos. Las poblaciones pirenaicas dejan poco a poco de creer en ellas mismas y se someten, a menudo por voluntad propia, a las decisiones y a la tutela monárquica central.
La integración de la montaña con el centro político frente a los cambios y permanencias Si hemos querido observar la manera en que han sido posibles los cambios necesarios en las poblaciones del Pirineo para favorecer a sus dirigentes -la monarquía central-, también queríamos remarcar otros aspectos. Por un lado, los tratados transpirenaicos estaban lejos de ser verdaderas uniones, como se podía deducir de los estudios de Henri Cavailles a principios del siglo XX. Pero sí que tuvieron una importancia capital en el comportamiento y en la visión de la guerra durante siglos para estos habitantes. El sentimiento de pertenecer a un conjunto global que paso a paso se hace mayor es el que empuja a la mayoría de las regiones pirenaicas a preferir a su monarca antes que a su vecino del norte o del sur. La lar-
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ga duración de los enfrentamientos, los cambios de poder internos de las monarquías y el desarrollo y utilización de la opinión pública, ya a finales del siglo XVII, han sido los verdaderos elementos cautivadores del Pirineo, Es decir, los creadores, pese a los tratados de paz, de una verdadera frontera mental. Sin embargo, como ya hemos avanzado anteriormente, muchos de estos cambios tardan aún en arraigar. El ejemplo más significativo es el de la propia frontera: hasta bien entrado el siglo XIX, la frontera no está delimitada definitivamente y no es respetada en su justa medida. Muchas poblaciones siguen haciendo comercio como antaño, a pesar del riesgo que comporta la presencia de los soldados por la zona. Es evidente que, si la mayoría de la población hubiese asumido la frontera, estos intercambios hubiesen cesado. O ¿cabe enmarcar estos comportamientos en la increíble capacidad del hombre para adaptarse a cualquier situación adversa y sacarle provecho? ¿El fraude y el contrabando no serían pues restos de costumbres, sino actividades voluntarias rentables económicamente? Quizás encontremos en las futuras respuestas un poco de las dos hipótesis. Aunque, paralelamente, el bandolerismo ha ido disminuyendo, a causa del mayor control de los soldados en los caminos y los pueblos, de las duras penas impuestas y de la adaptación de estos a otros ámbitos de beneficios económicos como el contrabando o el mismo ejército. La fuerza política y militar de las monarquías francesa y española han forjado unos posicionamientos incalculables a lo largo de los siglos XVI Y XVII. Pero es Francia quien, sin embargo, acapara la mayor capacidad de operación ante la frontera pirenaica. Mientras el gobierno de Francia ordena el control y la fortificación -para la defensa- de la frontera norte, la monarquía española apenas puede pagar a sus efectivos. Y, al mismo tiempo, las tropas francesas efectúan el máximo de razzias para destruir las pocas fortificaciones españolas y desmoralizar a la población. Esto implica por fuerza un cambio en el rumbo del comercio: se incrementan las vías de comunicación hacia la plana y el intercambio aumenta con las capitales interiores. Aunque esto no impide las repetidas quejas de los súbditos aragoneses para seguir manteniendo un fuerte comercio con Francia, a diferencia de Cataluña, que a finales del siglo XVII clama el proteccionismo frente a Francia. Estas súplicas se traducen en una voluntad aperturista de finales del XVII en Aragón, con José Dormer a la cabeza, y por algunas otras particularmente activas y demandantes de re-
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activar el comercio con Francia. 20 Así pues, el comercio con Francia sigue subsistiendo a finales del siglo XVII/l a pesar de que la población está ya muy tocada, lo que en el futuro se irá traduciendo en contradictorios intercambios de subsistencia (de hombres y de alimentos, incluso a finales del siglo XIX) y enfrentamientos sociales. Finalmente, el caso del valle de Arán simbolizaría más claramente que ningún otro la voluntad intercambista de toda una población. Un comportamiento íntimamente relacionado con la economía de subsistencia y el mantenimiento de unos privilegios sumamente importantes para el valle. El cambio de actitud y el apoyo de las autoridades del valle a las respectivas monarquías están definitivamente en relación, como bien explica Patrice Poujade, con la aceptación y el mayor respeto que ofrecen una u otra monarquía: en este caso la monarquía dirigida por Felipe IV acepta las condiciones del valle, cosa que las autoridades autóctonas prevén difícil con el rey francés. Francia se sitúa así en el eje de un cambio de mentalidades, facilitado a su vez por la monarquía española y por la pérdida de poder de esta.
Université Toulouse-le Mirail. Universitat Autonoma de Barcelona. Estos tratados de pacerías cumplen el papel de estipular los acuerdos que eran tomados entre los valles franceses y aragoneses o catalanes. Sin pretender mitificar estas «uniones», podemos afirmar que sirvieron para regular y permitir la subsistencia y desarrollo del ganado y de las poblaciones de montaña, que encontraban más facilidades en el intercambio con el vecino del norte que con la plana del reino o con los valles vecinos. Conocemos acuerdos de 1314--1328, 1355, 1375, 1384, 1390, etc. Eso demostraría una cierta continuidad y una relación estable entre estos valles. 3 Veáse POUjADE, Patrice, Identité et solidarité dans les Pyrénées (Éssai sur les relations humaines. S. XVI-XIX), Pyrégraph, Aspet, 2000; LANGÉ, Christine, La inmigración francesa en Aragón: siglo XVI y primera mitad del XVII, Institución Fernando el Católico, Zaragoza, 1993, 189 p. (se trata de la publicación de una tesis que originalIÍtente era en francés, 1987,283 p.); SALAS-AuSENS, José Antonio, "La inmigración francesa a Barbastro en los siglos XVI y XVII", in Estudios, Departamento de Historia Moderna, Zaragoza, 1977, pp. 41-84. 4 POUjADE Patrice, op. cit., p.145 y p. 152. 5 COLÁS LATORRE, Gregorio, SALAS AUSENS, José Antonio, Aragón bajo los Austrias, Librería General, Zaragoza, 1997, p.98 a 103 'y p.109. , Cuadro deducido de los resultados encontrados por Christine LANGÉ en su tesis de 1987, p.50 1 LANGÉ, op. cit., p. 52. Manuscrito inédito del siglo XVI encontrado en Luzás (Tolva) que, entre escritos diversos, conserva una parte de la contabilidad de la abadía de la Mora de Montañana. 8 En su último libro (2000), Patrice POUJADE expone claramente las interrelaciones culturales y lingüísticas de estas zonas pirenaicas y las ventajas que de ello se desprenden para el intercam1
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bio humano y económico. En un capítulo dedicado a las lenguas y sus parecidos, Poujade afirma que las fronteras lingiiísticas (áreas) no tienen por qué representar el fundamento de las identidades en la época moderna. Nosotros reafirmamos esta idea y pensamos que la idea de grupo y de formar p arte de una sociedad concreta, con sus costumbres y sus tradiciones, p asa por delante de la lengua: esto daría pie a pensar en el reconocimiento de un grupo amplio y diverso, unido a la vez por lazos culturales, sociales y materiales. 9 BOURRET, Christian, Les Pyrénées centrales du IXe au X IXe siecle. La jormation progressive d'une frontiere, Pyrégraph, Aspet, 1995, 460 pp. POUJADE Patrice, Une vallée frontiere dans le Grand siecle. Le Val d'Aran entre deux monarchies, Pyrégraph, Aspet, 1998,437 p . 10 POUJADE, Le Val d'Aran entre deux monarchies au XVIIe siecle, vers 1598-vers 1720. Une vallée pyrénéenne dans un siecle de crises, Tesis Doctoral, Universidad de Toulouse-Le Mirai!, 1996; BRUNET, Serge, Les pretres des montagnes Val d'Aran et diocese de Comminges, vers 1550-vers 1750, Tesis doctoral, Universidad de Toulou se-Le Mirail, 1996; SANLLEHY, Maria Angels, Comunitats, vúns i arrendataris a la Val d'Aran (S. XVII-XVII!): deis usos comunals a la dependencia económica, Tesis Doctoral, Universidad de Barcelona, 1996. 11 SALES, Núria, «Bandoliers espaignols i guerres de religió franceses», in L'Avenr, 82, Barcelone, 1985, pp. 46-55. 12 NADAL, Jordi, y GIRALT, Emili, La population catalane de 1553 a 1717: l'immigration franl;aise, SEVPEN, Paris, 1960,354 pp. 13 La veguería es la división administrativa propria de Cataluña. Para entender su evolución, veánse: BURGUEÑO, Jesús, De la vegueria a la província: la jormació de la divisió territorial contemporania als Paisos Catalans: 1790-1850, Dalmau, Barcelona, 1995, 270 pp.; SABATÉ, Floce!, El Territori de la Catalunya medieval: percepció de l'espai i divisió territorial al llarg de l'edat mitjana, Fundació Salvador Vives i Casajuana, Barcelona 1997, 556 pp. 1< AYATS, Alain, La déjense des Pyrénées catalanes franra ises (1659-1681); frontiere politique et frontieres militaires, Tesis Doctoral, Universidad de Montpellier III, 1990; SAHLINS, Peter, Frontieres et identités nationales. La France et l'Espagne dans les Pyrénées depuis le XVIIe siecle, Belin, Paris, 1996, 416 pp. «Dues histories de la frontera de la Cerdanya? Del tractat deis Pirineus (1659) als tracta ts de Baiona (1866-1868»>, in L'Avenr, 86, 1985, pp. 42-48. LE Roy LADURlE, Ernmanuel, «Le poliorcete aux champs» in Histoire et Sociétés, 69, 1997, pp. 7-46. 15 VILAR, Pierre, «El Vallespir, el Rosselló i la Cerdanya: problemes de la frontera. Introducció», in L'Avenr, 86, 1985, pp. 38-4l. 16 Habrá que esperar a 1806 para que la parte de Cerdaña anexionada a Francia en 1659 deje de depender de la Seu d'Urgell. Asimismo, el valle de Arán deja de pertenecer a la diócesis de Comminges para adherirse a la de la Seu d'Urgell. 17 MANCEBO, Fran~ois, La Cerdagne et ses frontieres . Conflits et identités transfrontalieres, Trabucaire, Canet, 1999, pp. 87-88 18 COLAs LATORRE, Gregorio, SALAS-AuSENS, José Antonio, Aragón en el siglo XVI: alteraciones sociales y conflictos políticos, Departamento de Historia Moderna, Zaragoza, 1982, 664 pp. 19 COLAs, SALAS-AuSENS, op. cit. p . 130. '" COLAs, SALAS-AuSENS, op. cit. p . 113. 21 REDONDO VEllNTEMILLAS, Guillermo, «Datos para el estud io del comercio aragonés con Francia en 1675», in Estudios, Zaragoza, 1978, pp. 213-237.
Lingüística
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La macro y la microestructura de un diccionario no sexista y no androcéntrico
JOSÉ LUIS ALIAGA JIMÉNEZ1
Los diccionarios son, entre otras cosas, productos lingüístico-culturales encaminados a facilitar el entendimiento en el seno de una comunidad (o entre dos comunidades, en el caso de los diccionarios bilingües) cuyo repertorio verbal desborda las posibilidades de cada individuo para memorizarlo. A pesar de ciertas opiniones propensas a sustentar algunos mitos lexicográficos (BOULANGER 1986), los usos lingüísticos plasmados en los diccionarios nunca se configuran como meros datos objetivados asépticamente. Es posible dar cuenta de todo un proceso de manipulación que va desde la composición de un corpus lingüístico con distintos tipos de texto hasta la codificación de actos verbales en forma de artículos de diccionario. Todo ello, claro está, en la situación ideal en la que se construye un diccionario desde la base. No hablaremos aquí, lógicamente, de manipulación en el sentido más cercano al de su étimo. Nos estamos refiriendo, como se puede adivinar, a esa otra, de significado mucho más reciente (María Moliner no lo recoge todavía en su Diccionario de Uso del Español de 1966-67), que implica aproximadamente 'manejo de algo en provecho propio' . En el caso que nos ocupa, se trata del manejo interesado del significado léxico y de todos aquellos aspectos lingüísticos o lexicográficos susceptibles de ser orientados ideológicamente. Precisamente, entre los puntos negros de la lexicografía española o catalana, entre otras, se encuentra el sesgo ideológico de carácter conservador que históricamente han ostentado muchos diccionarios. Y el fomento del uso sexista y androcéntrico de la lengua se cuenta entre las características más sólidamente asentadas de la orientación ideológica mencionada (CALERO 1999a: 201), aunque en algunas obras se haya empezado a manifestar cierta sensibilidad hacia esta cuestión (RIvERO 1999). Ante esta situación, algunos estudios reclaman del lexicógrafo o lexicógrafa una postura imparcial o neutra en la exposición de los hechos lin-
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güísticos. No deseamos caer aquí en una contradicción de semejante calibre subscribiendo esta petición. Tal como señala E. F ORGAS, en lexicografía «toda decisión es ideológica» (1996: 78) por lo que, a lo sumo, cabe instar a quien elabora un diccionario para que se muestre tolerante con todas las opciones ideológicas (PASCUAL y O LAGUÍBEL 1992: 74), atenúe en la medida de lo posible el componente ideológico personal o de su grupo y p ara que, en todo caso, las valoraciones que se deslicen tengan un anclaje social representativo en la época de redacción de la obra. En este trabajo vamos a tratar de sistematizar las distintas posibilidades que la macro y la microestructura de los diccionarios de lengua monolingües ofrecen al lexicógrafo / a para confeccionar productos orientados a descodificar y componer discursos desde una perspectiva no sexista. Y adoptar una postura beligerante contra la discriminación sexual, en el terreno que sea, implica todavía, en el mundo occidental de hoy, un marcado compromiso ideológico con valores que no han calado suficientemente en la sociedad real aunque estén amparados formalmente por el entramado jurídico y por la mayor parte de las opciones políticas. Se quiere decir con todo ello que un diccionario de estas características no puede aspirar a un máximum de neutralidad sino a un cierto compromiso ideológico, compatible, eso sí, con la tolerancia mencionada más arriba, porque al mismo tiempo la reivindica. Por otro lado, somos conscientes de que, aun compartiendo una base común, no todas las investigaciones coinciden en el diagnóstico de los fenómenos concretos calificables como sexistas y androcéntricos, por lo que, en consecuencia, divergen en cuanto a los recursos aplicables para su erradicación. Sin entrar ahora en el fondo del debate teórico apuntaremos que la discrepancia radica, sobre todo, en los análisis encontrados que suscita la categoría del género gramatical y su uso en las lenguas romances, y en español en particular. Así pues, las soluciones apuntadas aquí en relación con este aspecto no gozan de aceptación general entre quienes se han ocupado del análisis lingüístico desde una perspectiva de género. Un repaso superficial de la bibliografía final de este trabajo -bibliografía selectiva, por lo demás- permite aquilatar en cierta medida hasta qué punto las investigaciones metalexicográficas han colocado en su punto de mira el tratamiento diccionarístico tanto de las características del español en que se manifiestan las diferencias de sexo, como de los rasgos de corte sexista o androcéntrico documentados ampliamente en el u so de la lengua. El diccionario académico (VRAE), que viene siendo objeto de ob-
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servación en las tres últimas ediciones (19ª, de 1979, 20ª, de 1984, y 21ª, de 1992), se ha hecho acreedor a las más contundentes y justificadas críticas desde el estudio pionero de A. GARCÍA MESEGUER (1977) hasta el detallado trabajo colectivo del grupo NOMBRA (AA. vv. 1998) o los más recientes de Mª A. CALERO (1999a) y E. FORGAS (1999). No obstante, el asunto aquí abordado, esto es, la posibilidad de que un diccionario destinado al público en general sea confeccionado desde una perspectiva de género, requiere de algunas precisiones de diversa índole -no esbozadas en estudios anteriores hasta donde conocemos- para acotar el alcance de lo que querernos comunicar. Plantearse la elaboración de un diccionario no sexista y no androcéntrico obliga, a nuestro juicio, a sopesar previamente cuatro tipos de factores: 1) el contexto sociopolítico y, en concreto, el sistema educativo en el que cobra sentido un instrumento corno el que nos proponernos bosquejar; 2) el lugar que ocuparía la elaboración de una obra de esas características en el marco de los estudios sobre las relaciones entre lengua y sexo (o género); 3) el modo de interpretar dichas relaciones, que confiere sentido a la confección de un instrumento lexicográfico que contribuya a modificarlas; y 4) en el terreno propiamente lexicográfico, las posturas de partida acerca de qué es un diccionario de lengua y qué tipo de obra resulta más adecuada para los objetivos de un diccionario no sexista. Son estos, creernos, los elementos que precisan aclaraciones preliminares que proporcionen un sustento suficientemente sólido a propuestas concretas de intervención sobre las múltiples estructuras del texto lexicográfico y a la necesidad de ruptura, en algunos puntos, con la inercia tradicional en la elaboración de diccionarios. Tales propuestas constituyen la segunda parte de este trabajo, que se cierra con algunas observaciones finales a propósito de los límites del diccionario corno instrumento que puede contribuir a mitigar la discriminación sexual en la lengua.
Las condiciones previas Proponerse la elaboración de un diccionario no sexista (o la de cualquier otro instrumento didáctico de la misma naturaleza) implica, corno mínimo, la existencia de un sistema educativo en el que constituya un objetivo formal explícito la lucha contra la discriminación y la desigualdad por razón de sexo (que, a su vez, difícilmente se hallará desligada de la lu-
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cha contra cualquier otro tipo de discriminación). No se quiere decir con ello que el fenómeno del diccionario se encuentre vinculado necesariamente al aula, porque su fundamento social lo convierte en un objeto que presupone y afecta al conjunto de una comunidad lingüística. Pero no es menos cierto que el proceso de escolarización es el período del desarrollo personal en el que el hablante descubre que le es posible extrañarse hasta cierto grado de su lengua para objetivarla y someterla a análisis. Es el período, asimismo, en el que se educa la lengua materna, esto es, en el que la lengua aprendida en el seno familiar es conducida sistemáticamente hacia una modalidad, la denominada norma culta (o norma estándar, etc.), sometida a un conjunto de restricciones sociales que tienden a preservar los hábitos lingüísticos tradicionales y a rechazar las innovaciones. La norma culta se configura así como vehículo especialmente apto para la transmisión y recreación de la cultura patriarcal y, por lo tanto, de formas y contenidos sexistas y androcéntricos. 2 Y los diccionarios, instrum~ntos de la lengua con los que se empieza a tomar contacto desde los primeros niveles educativos, han constituido hasta la fecha un soporte privilegiado de la variedad culta de cualquier lengua. En otro plano, debe tenerse en cuenta que la confección y difusión de un diccionario concebido para fomentar usos verbales no discriminatorios debería formar parte de una política lingüística más amplia que, sin renunciar a influir en los hábitos verbales de amplios sectores de la comunidad, sea entendida como un complemento imprescindible de un sistema educativo sensible a la situación de desventaja de la mujer en la sociedad. En los estudios sobre las relaciones entre lengua y sexo, la faceta anteriormente citada -la concerniente a las medidas políticas- debe estar precedida de otra en la que se lleve a cabo un examen detallado de todas las manifestaciones verbales en las que se concreta el androcentrismo lingüístico y lo que se entiende estrictamente por sexismo en el lenguaje; un análisis, en suma, en el que se evalúe «cómo se habla de y a las mujeres» (DEMONTE 1991: 295).3Y, en este sentido, resulta esperanzador observar que, por un lado, en la bibliografía especializada son minoría los trabajos que niegan de forma rotunda la presencia de discriminación sexista y de sesgos androcéntricos en ciertas parcelas del uso del español y que, por otro, menudean las investigaciones que constatan síntomas de cambio en los últimos años en beneficio de usos no discriminatorios en las unidades verbales que designan o se refieren a personas (NISSEN 1991a y 1991b).
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No obstante, no se puede negar la existencia de discrepancias en este terreno, por ejemplo, acerca de si el cambio en las relaciones sociales está ligado ineludiblemente o no a la modificación de las actitudes lingüísticas de la comunidad. Ciertos sectores que aceptan la existencia de realizaciones verbales discriminatorias para la mujer se muestran contrarios a medidas que promuevan cambios en el uso de la lengua y sostienen la conocida tesis de que los cambios sociales, todavía por llegar, en la asignación de roles sexuales a varones y mujeres vendrán acompañados, de modo inmediato, de las correspondientes modificaciones lingüísticas. Es fácil reconocer en todo ello, de forma subyacente, una concepción representacionista del lenguaje en la que este, simplificando la cuestión, se vería limitado al papel de designar una realidad previa, o sea, pre-lingüística. Una postura radicalmente distinta, con la que nos sentimos identificados, sostiene desde Humboldt la estrecha vinculación entre lenguaje, pensamiento y cultura: «el imaginario social que comparten los miembros de una comunidad lingüística es, al mismo tiempo, productor y producto de la lengua» (CALERO 1999a: 150). En otras palabras, el lenguaje, en cuanto configurador de realidad (o en. cuanto única realidad en las posturas más extremas del giro lingüístico postmoderno), puede ser considerado como un agente fundamental de transformación social. Tampoco existe unanimidad, ya lo hemos dicho, en torno a la caracterización lingüística del género gramatical que, sintetizando mucho, suele ser descrito bien como una propiedad puramente formal de ciertas unidades lingüísticas, sin vinculación con un contenido semántico particular, bien como una categoría gramatical motivada -no arbitraria-, vinculada a la percepción y categorización de las diferencias sexuales y, por lo tanto, con un funcionamiento susceptible de ser modificado por la acción consciente de los y las hablantes (FERNÁNDEZ 1991 y DEMONTE 1991).' Finalmente, en lo que respecta a la última de las precisiones a las que nos referimos en la introducción, las dos posturas aludidas a propósito del género gramatical encuentran cierto paralelismo en los distintos conceptos de diccionario que se han ido conformando desde que el estudio sistemático de este, a partir de los años setenta, ha dado lugar a la disciplina denominada generalmente metalexicografia (o teoría lexicográfica). Si prescindimos de los matices, se puede afirmar que la lingüística teórica ha sometido al diccionario tradicional a un proceso de resignificación en el que este objeto multisecular ha quedado despojado de todos los aspectos que
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lo ligan a una sociedad y a un momento histórico concretos para ser repensado como si se tratara de un precedente rudimentario del lexicón de un modelo lingüístico determinado. Resulta fácil comprender que de este modo de entender el diccionario no se puede derivar una línea de actuación como la que propugnamos en este trabajo. No obstante, hay que reconocer que el acercamiento de la lingüística a las obras lexicográficas se ha dirigido preferentemente a remodelar las informaciones de aquellas con los aportes de la investigación científica, aunque, eso sí, poniendo el acento, en todo caso, en la idea del diccionario como conjunto ordenado de datos lingüísticos. A este planteamiento suele ir asociada la idea, no por ingenua menos difundida, de que los diccionarios encierran una exposición aséptica e incontaminada de hechos lingüísticos observados.' Mucho más esclarecedora, a nuestro juicio, ha resultado la interpretación del diccionario en cuanto fenómeno cultural complejo en el que el material verbal descrito y su disposición en el texto lexicográfico son entendidos también como el soporte de los contenidos culturales privilegiados por una comunidad lingüística. Queda así abierto el camino para desentrañar las rígidas estructuras ideológicas subyacentes al diccionario, que, no por casualidad, suelen coincidir con las socialmente dominantes, por lo general de tendencia conservadora! Es, pues, en este marco de comprensión del diccionario como producto lingüístico revelador de la cultura y de los valores sociales más difundidos, donde cabe situar un proyecto que se proponga encauzar el potencial que ofrece el discurso lexicográfico en beneficio de unos planteamientos ideológicos que, mediante el fomento del uso lingüístico no discriminatorio, aspiren a desligar al hablante de la transmisión/ recreación del orden social patriarcal propagado tradicionalmente en los textos didácticos. Es preciso insistir aquí en la importancia de que dichos planteamientos disfruten de un cierto grado de arraigo social, incluso institucional, manifestado, por ejemplo, en los objetivos del sistema educativo, tal como señalamos más arriba. Dicho de otro modo, un diccionario cuyo compromiso ideológico se materialice en un discurso no autorizado, en un discurso radicalmente enfrentado con el sistema social, solo puede aspirar a una difusión e influencia restringidas cuando no marginales. Finalmente, parece claro que el tipo de obra que venimos perfilando es la conocida como diccionario de lengua monolingüe aunque similares consideraciones pueden ser aplicadas al diccionario bilingüe y a otros reper-
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torios de amplia difusión (diccionarios de sinónimos y antónimos, etc.). Queremos precisar con ello que, sin negar el enorme interés de repertorios léxicos como los de R. MACCIO (1991), M. DOYLE (1995) o Ch. I<RAMARAE Y P. A. TREICHLER (1991) para el inglés, y los de V. SAU (1990) y M. C. GARAY (1994) para el español, las expectativas de divulgación de esta clase de obras son ciertamente limitadas. Se centran en exclusiva en los elementos portadores de sexismo y androcentrismo lingüísticos, por lo que están configuradas como diccionarios temáticos especializados y no como diccionarios de lengua. Sin embargo, su contenido puede prestar una ayuda muy eficaz en la elaboración de diccionarios de lengua no discriminatorios. Cabe añadir todavía que, aun ciñéndonos al tipo diccionario de lengua, las exigencias informativas varían en buena medida entre los repertorios escolares, los de uso, los destinados al aprendizaje de lenguas extranjeras (los learners) y los calificados de generales. De ahí la necesidad de plantear una intervención específica para la macro y la microestructura de cada uno de los modelos.'
Las estructuras y los contenidos Al margen de la cuestión de los destinatarios de la obra, debemos preguntarnos cuál es la estrategia más adecuada para la intervención en los diversos apartados del diccionario con vistas a una redacción libre de contenidos sexistas y androcéntricos. Desde el punto de vista de la organización textual e informativa del diccionario de lengua cabe distinguir, como es sabido, entre la macroestructura (conjunto de lemas sometidos a una lectura vertical y ordenados alfabéticamente, por lo general) y la microestructura (conjunto de informaciones sometidas a una lectura horizontal, referidas a cada lema). El análisis metalexicográfico suele ordenarse en torno a estos dos ejes de análisis. Sin embargo, dados los objetivos aquí planteados, creemos preferible un modo de exposición orientado en función del grado de intensidad en que se manifiestan los factores ideológicos en los diversos componentes del texto lexicográfico. En este sentido, resulta útil metodológicamente la distinción de los siguientes niveles: a) componentes principales, entre los que se encontrarían la selección del vocabulario, la definición, las marcas de uso y los ejemplos; b) componentes secundarios, como la lematización, la etimología, las indicaciones gramaticales, el orden de acepciones,
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las remisiones internas, los comentarios de uso, los sinónimos, antónimos y palabras afines, etc.); y c) componentes periféricos, como los preliminares de la obra, los cuadros gramaticales, las ilustraciones y los apéndices. A continuación se apuntan, a grandes rasgos, las posibles líneas de actuación en cada uno de los apartados indicados.
Componentes principales La selección léxica para la constitución de la macroestructura está sometida a multitud de condicionantes de los que no podemos ocuparnos en este espacio. En lo que afecta a la consecución del tipo de obra propugnada en este trabajo, se pueden destacar las siguientes orientaciones. En primer lugar, resultaría preferible la construcción de un diccionario volcado hacia el uso actual de la lengua como vía para registrar con minuciosidad las formas verbales que den cuenta de la incorporación de la mujer al ámbito de lo público en los últimos decenios. Ha quedado de manifiesto en varias investigaciones que la profusión con que se registran voces en desuso en los diccionarios implica una cierta añoranza de formas de vida pretéritas y hace emerger de forma especialmente significativa y sesgada el papel subordinado de la mujer en el pasado (FORGAS 1996; PASCUAL Y OLAGUÍBEL 1992, y AA. VV. 1998). Por otro lado, la preferencia por la lengua actual proporcionaría el marco adecuado para la incorporación al texto lexicográfico de toda una serie de voces y expresiones, en su mayor parte ausentes de los diccionarios, que hagan aflorar las preocupaciones y reivindicaciones feministas que forman parte de la historia de la humanidad en los últimos decenios (términos como feminismo, sexismo, género, androcentrismo, coeducación, acción o discriminación positiva, feminización de la pobreza o de la educación, política sexual, falocentrismo, etc.). Asimismo, si el diccionario se elabora a partir de un corpus textual observado podría prestarse especial atención al contenido de las obras explotadas y a la proporción de cada tipo de texto, factores que condicionan significativamente la orientación ideológica del discurso lexicográfico. Uno de los criterios de confección del corpus podría ser el sexo, utilizado como si se tratara de una variable sociolingüística, de modo que los textos, escritos u orales, pertenecieran a partes iguales a mujeres y a varones. Por último, la consecución de un diccionario no sexista y no androcéntrico justificaría, más allá de los datos proporcionados por un corpus observado, la inserción en el diccionario de todos aquellos términos o significados potenciales en es-
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pañol y pertenecientes, por ejemplo, al ámbito de los nombres femeninos de profesión o nombres de agente en general. El usuario o usuaria dispondría así de recursos léxicos no actualizados en el discurso -o escasamente documentados- pero predecibles de acuerdo con las reglas de form ación de palabras en español.' La definición, pieza central de todo diccionario monolingüe, es el mecanismo privilegiado mediante el cual el lexicógrafo o lexicógrafa delimita y fija su interpretación de la realidad. Por ello, debería estar escrupulosamente trabajada en diversos sentidos. Se necesita, en primer lugar, un esfuerzo consciente y constante para no incurrir en el sesgo androcéntrico y sexista denunciado en diversos análisis (FORGAS 1984; CARetA M ESEGUER 1977; AA. VV. 1998). Asimismo, debería ponerse especial atención en eludir la definición asimétrica de términos referidos a personas de ambos sexos. Resulta esencial, por otro lado, en el caso de voces con referente humano, la elección sistemática de incluyentes o hiperónimos del definido verdaderamente abarcadores de mujeres y varones (términos, por ejemplo, como persona o ser humano en lugar de hombre que o el que). Lo cierto es que la lexicografía española del último decenio ha dado un salto cualitativo en lo referido a la redacción de definiciones libres de los contenidos sexistas e incluso misóginos tan abundantes en repertorios anteriores. Sin embargo, incluso en diccionarios esmerados en un tratamiento de los sexos lingüísticamente equitativo, concurren algunos aspectos formales propios de una tradición lexicográfica que ha economizado recursos cuando se trataba de asignar marcas de género femenino. Así, por ejemplo, en la definición de sustantivos y adjetivos de doble forma o de forma común es usual que los elementos que concuerdan con el lema aparezcan exclusivamente en masculino:' generoso, sa adj. Inclinado a d ar lo que tiene sin buscar el propio interés. (DDEA) pediatra cornoMED. Médico especialista en las eniermedades y los cuidados de los niños. (DIPELE)
La atracción hacia el masculino provoca, en ocasiones, errores de concordancia: ingeniero, ra s. Persona que se dedica profesionalmente a la ingeniería, esp . si es licenciado. (DDEA; la cursiva es nuestra)
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En las definiciones de palabras de cualquier categoría gramatical es frecuente la aparición de voces solo en masculino referidas a personas, como en el caso de los niños en la entrada pediatra, que acabamos de ver, o de otro, rey y soberano en las siguientes: capitalizar. 2 Aprovechar una situación o una acción, aunque sea de otro (DIPELE) reinar v. 1 Referido a un rey o un soberano, regir o mandar (DDEA)
Aunque la entrada posea la doble forma de género gramatical, la forma de las subentradas y de la fraseología de, por ejemplo, nombres de oficios, profesiones o cargos conlleva en ocasiones la ocultación de la mujer forzando con ello al mismo fenómeno al hiperónimo y a los ejemplos de uso: ingeniero, ra m. f Persona que se dedica a la ingeniería: - - aeronáutico, el que se dedica a proyectar, ejecutar y conservar toda clase de naves aéreas: un -- aeronáutico hizo el diseño del avión; -- agrónomo, el que se dedica al estudio y aplicación de medios técnicos a la agricultura: consultaron al -- agrónomo para mejorar la producción de su campo [... ]. (DIPELE) ministro, tra m. f [... ]. primer --, jefe del gobierno de un país: en Gran Bretaña, en lugar de presidente del Gobierno, hay primer -- [ ... ]. (DIPELE)
Es fácil adivinar las objeciones a una duplicación de las marcas de género en los casos señalados (yen otros que se tratan más abajo): la economía de espacio y la defensa del valor incluyente del llamado masculino extensivo o genérico. Al segundo aspecto, que, a nuestro juicio, no se puede resolver exclusivamente con argumentos lingüístico-formales, hemos aludido más arriba al referirnos a la cuestión del género gramatical. En cuanto al primero, cabe decir sencillamente que la gestión del espacio en un diccionario está supeditada, en esencia, a los objetivos de su programa informativo. Y en una clase de repertorio como el que aquí esbozamos quedaría plenamente justificada, en principio, la duplicación de las marcas de género gramatical en toda información, referida a persona, susceptible de este tratamiento. Los ejemplos de uso, en especial los inventados por el equipo de redacción del diccionario, constituyen el tipo de información que permite una mayor libertad para romper con los estereotipos de género y con la versión androcéntrica del mundo. Al margen de otras funciones lexicográficas que pueden asumir los ejemplos (como la de mostrar propiedades
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sintácticas del definido) éstos deben ser aprovechados para entretejer un discurso plural y tolerante en el que los espacios de lo público y de lo privado estén ocupados indistintamente por mujeres o varones; un discurso en el que exista un lugar para las mujeres que desempeñan tareas artísticas e intelectuales y oficios manuales, y para los varones con capacidad de emoción; un discurso, en suma, en el que la mujer aparezca como sujeto activo y no como objeto accesorio, y en el que sea la medida de sí misma y no la desviación de un patrón de juicio ajeno a ella. Por lo demás, desde el punto de vista técnico, la preferencia por los ejemplos referidos a mujeres puede servir de contrapeso en el caso de no duplicar las marcas de género gramatical en el texto. Sin embargo, la mayor parte de los ejemplos de uso de los diccionarios del español, incluidas las obras más sensibles a la discriminación lingüística, siguen teniendo al varón como protagonista casi absoluto de acciones, estados y procesos. Es muy probable que, incluso atendiendo a las propuestas expuestas hasta aquí, la mujer sea susceptible de seguir apareciendo en las columnas del diccionario en no pocos usos verbales, de empleo frecuente, representando el papel que se le ha asignado tradicionalmente o como objeto de expresiones despreciativas o misóginas. En ese caso, el equipo lexicográfico puede optar, básicamente, por dos procedimientos no necesariamente incompatibles. El más directo consiste en la exclusión del diccionario de todo tipo de expresión vejatoria para la mujer o que infravalore su posición en la sociedad. La omisión intencionada de ciertos elementos léxicos es un recurso utilizado en toda la historia de la lexicografía para prescindir de usos lingüísticos incómodos para el sistema de valores dominante, bien por remitir a conceptos tabú, bien por resultar hostiles para la ideología tradicional. Claro está que una solución tal obligaría, en justicia, a suprimir toda palabra o significado ofensivos para cualquier ser humano, con el riesgo de incurrir en simple y tosca censura, tal como se ha hecho tradicionalmente. No falta quien rechaza de plano esta posibilidad porque se aparta de lo que se entienden como criterios puramente lingüísticos (CALERO 1999a: 153, nota 5). Se maneja así la idea de que la ciencia del lenguaje podría salvar al diccionario de la interferencia de la subjetividad y la ideología. Para ello habría que admitir previamente que la propia lingüística es neutral ideológicamente y que el diccionario es un objeto a propósito del cual solo la lingüística puede tomar la palabra. Si creyéra-
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mos en la validez de estas dos premisas nada de lo que venimos diciendo tendría razón de ser. No obstante, entendemos que no puede constituir el soporte de partida de ningún diccionario la omisión deliberada de información, cuando la exclusión de datos entra coflicto con los criterios generales de selección léxica para la obra. Siempre resultará preferible el recurso, también tradicional, de la evaluación o valoración sociocultural de los usos lingüísticos por medio de las llamadas marcas de uso. Es decir, a través de advertencias que tienen por objeto restringir o condicionar la actuación verbal del o de la hablante fijando los límites sociales de su aceptabilidad (FAJARDO 199697). Entre los varios subsistemas de marcas existentes (geográficas, sociales, temporales, etc.) aquí nos interesan en especial las connotativas, destinadas a informar a los usuarios y usuarias del diccionario sobre los valores subjetivos o afectivos de las palabras y sobre las condiciones pragmáticas de su inserción en el discurso. Se trata de indicaciones del tipo de despectivo, irónico, peyorativo, grosero, insultante, etc. En este microsistema de marcas encontrarían perfecto acomodo dos nuevas marcas todavía desconocidas en la lexicografía española. Nos referimos a las etiquetas sexista (abreviada sex., por ejemplo) y androcéntrico, -a (abrevida androc.) aunque el fenómeno al que se refiere esta última se manifiesta sobre todo en el nivel textual (GARCfA MESEGUER 1994: 53-67). Ambas tendrían por objeto, combinadas o no con otras de las citadas más arriba, valorar y desaconsejar el empleo de las unidades de la lengua que se estimen discriminatorias por razón de sexo (MARCO y ALARlO 1998: 311).10 Parece factible, incluso, articular un micro sistema completo y jerarquizado de marcas connotativo-pragmáticas que den cuenta de la sensibilidad creciente de la sociedad hacia las agresiones verbales que traducen actitudes intolerantes contra algunos grupos sociales. La marca discriminatorio, -a (abreviada discrim. o discr.) serviría para evaluar todo uso verbal ofensivo para un sector de la comunidad lingüística. Y dependiendo del programa informativo del diccionario, la citada marca podría precisarse en otras tales como racista (rae.), xenófobo, -a (xen.), homófobo (homóf) o las ya comentadas de sexista y androcéntrico.
Componentes secundarios En las páginas de un diccionario casi ningún aspecto de forma o de contenido puede reclamar para sí la neutralidad ideológica. Es posible que
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cierto tipo de información o que determinada distribución de los datos se encuentre más o menos arraigada en la tradición o que se haya olvidado total o parcialmente su motivación originaria. Sin embargo, todo el texto lexicográfico puede ser deconstruido para desvelar los componentes idelógicos subyacentes. Así, por ejemplo, en el sistema tradicional y predominante de lematización de las unidades de doble forma, masculina y femenina -tengan o no referente humano-, la forma femenina ha ocupado siempre un lugar secundario y de forma fragmentada (lector, -a; ideológo, ga, etc.). Y, por otro lado, si la forma femenina pertenece a un tipo morfológicamente poco frecuente (duque-duquesa; actor-actriz) ésta aparece a menudo con una entrada propia que no contiene una definición, sino una remisión a la correspondiente entrada en masculino. Todas ellas son prácticas lexicográficas tradicionales, escondidas tras el argumento de la economía de espacio, que pueden ser interpretadas en términos de preeminencia del masculino. l1 De hecho, algunos diccionarios han optado ya por la lematización de las formas completas del femenino. En los diccionarios escolares que han adoptado esta solución puede pensarse en un deseo de facilitar el aprendizaje de la lengua.!2Pero en el caso de los repertorios generales se deja notar la pujante sensibilidad social hacia las relaciones lengua-sexo y así lo hace notar J.-e. Boulanger a propósito del Diccionari de la llengua catalana (Barcelona, Institut d'Estudis Catalans, 1995): «la féminisation du langage a nécessairement des répercusions dans les dictionnaires. Comme d' autres langues, le catalan s' adapte aux nouvelles exigences et il en est rendu compte dans le dictionnaire» (1998: 185). Podríamos añadir que en nada afectaría a la identificación de una palabra en el diccionario la anteposición de la forma femenina, posibilidad para la que pueden esgrimirse argumentos lexicográficos de peso. En la lematización parece haber quedado en suspenso el principio de ordenación alfabética que rige muchas de las informaciones del diccionario. La anteposición de la terminación en -o yen -e a la forma en -a cuando el resto de la palabra coincide (obrero-obrera; presidente-presidenta) vulnera una disposición de los datos que prevalece en no pocas ocasiones sobre consideraciones derivadas de la descripción lingüística. Así ocurre en la propia ordenación general de la macroestructura, en la distribución de las marcas de uso, en la sucesión de las unidades pluriverbales al final del artículo, en la mención de sinónimos y antónimos, etc. .
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La ausencia de marcas de género femenino en términos de doble forma, justificable solo por un ahorro de espacio que, en ocasiones, se acerca a la cicatería constituye un aspecto fácilmente subsanable si lo comparamos con los problemas que plantean informaciones comunes en los diccionarios como la etimología, las remisiones internas o la mención de sinónimos, antónimos y palabras afines, cuyo manejo se pone a menudo al servicio del discurso ideológico del diccionario, tal como han puesto de relieve J-P. BEAUJOT (1989) o E. FORGAS (1996: 86-87). En el DIPELE, por ejemplo, feminista figura como antónimo de machista, algo que ninguna persona feminista estaría dispuesta a admitir; y machorra, marimacho son, sin más precisiones, voces sinónimas de lesbiana. En ese mismo repertorio se ofrece solo la forma en maculino esposo como sinónimo de cónyuge, palabra que se define así: 'marido en cuanto a su mujer o mujer en cuanto a su marido'. La ordenación de acepciones pierde fuerza en los últimos tiempos, salvo en el DRAE (AA. vv. 1998) como subterfugio para jerarquizar ideológicamente los significados, en la medida en que dicha ordenación se establece en función de criterios cada vez más rigurosos. Sin embargo, resulta especialmente aprovechable para los objetivos de un diccionario no sexista un tipo de información que ocupa progresivamente mayor espacio en los diccionarios del español, en particular en los escolares y en los diccionarios de uso. Nos referimos a las notas o comentarios de uso que comúnmente figuran al final del artículo y pueden proporcionar datos complementarios de diverso tipo, tanto de carácter enciclopédico como lingüístico (etimología, particularidades de pronunciación, de morfosintaxis, de semántica) o prescriptivo y orientador del uso. Las notas de este último tipo pueden ser, además de las abreviaturas, el soporte para las marcas de uso o para explicaciones más amplias en materia de discriminación lingüística. Por ejemplo, toda entrada referida a personas, de significado colectivo y que no marque sexo (alumnado, profesorado, población, etc.) puede ir acompañada de una nota de uso que recomiende su empleo en lugar de los masculinos plurales (alumnos, profesores, pobladores).
Componentes periféricos Sin menoscabo de las informaciones habituales, los preliminares de los diccionarios, los apéndices y los cuadros gramaticales -constituyentes cuya calidad está mejorando en la lexicografía española más reciente- se perfilan como espacios idóneos para desarrollar todos aquellos aspectos rela-
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cionados con el lenguaje no sexista y no androcéntrico que tienen difícil acomodo en el interior del artículo lexicográfico. En este sentido, las explicaciones iniciales para el uso del diccionario podrían dar cuenta detallada y razonada de las innovaciones en la presentación y en el contenido de los datos que aquí se han esbozado. Por su parte, los cuadros y los apéndices se podrían hacer eco críticamente de fenómenos tales como el uso del género masculino extensivo en plural y, en general, de todos aquellos procedimientos discursivos y textuales que sirven para construir mensajes sesgados desde la perspectiva de género (CATALÁ y GARCÍA 1995) pero que transcienden los niveles de análisis en los que se desenvuelve el texto lexicográfico. Además, en las guías de conversación que aparecen en algunos diccionarios bilingües y en los orientados a la enseñanza de un idioma como lengua extranjera podrían incluirse preferentemente muestras de diálogo en las que se pusieran en juego estrategias de discurso relacional o cooperativo (opuestas a las de carácter competitivo). Finalmente, en los diccionarios ilustrados y, por supuesto, en los diccionarios pictóricos o visuales, las imágenes -dibujos o fotografías- constituyen un poderoso agente para transmitir representaciones no estereotipadas de las relaciones entre los sexos y romper con la norma habitual de la mayor parte de los libros de texto destinados a la enseñanza obligatoria. Ofrecen, por lo tanto, un magnífico campo de trabajo para que los códigos verbal e icónico se complementen y se refuercen mutuamente con el objeto de promover, en todas sus facetas, una comunicación no discriminatoria.
Observaciones finales El modelo trazado aquí con líneas todavía demasiado gruesas es compatible con cualquier otro proyecto de mejora de los diccionarios del español pero presenta, a nuestro juicio, el interés añadido de que incide en un aspecto de la lengua -su relación con la categoría sexo/género- por el cual existe una sensibilidad social que, por el momento, no se ha visto reflejada satisfactoriamente en los diccionarios. Asimismo, cuenta con la ventaja de que resultaría relativamente fácil aplicar los planteamientos expuestos más arriba a repertorios ya publicados, que pasarían a sustentarse en opciones ideológicas expresas pero sustantivamente más plurales y tolerantes que las imperantes, de modo soterrado, en la tradición lexico-
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gráfica. Es cierto que el diccionario de lengua solo es una más de las herramientas posibles para fomentar la erradicación del sexismo y del androcentrismo lingüísticos. Y no se nos ocultan sus límites tanto en lo referido a su difusión material -conocimiento deficiente del profesorado acerca de las posibilidades de uso de los diccionarios, creencias previas del público sobre las obras lexicográficas, etc.- como al tipo de fenómenos que aborda -aspectos morfológicos y léxico-semánticos, sobre todo, y escasamente los de índole textual-o Pero sus limitaciones se ven compensadas ampliamente por el especial valor simbólico que posee el diccionario para una comunidad lingüística. La perspectiva de poder asociar nuevos elementos al simbolismo del diccionario explica por qué le hemos dedicado estas modestas líneas que son, además, nuestro tributo personal a ese lexicógrafo incansable que fue Rafael Andolz.
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todavía en España entre una enseñanza mixta y una enseñanza verdaderamente coeducativa, en la que se promueva realmente el desarrollo armónico no estereotipado de los miembros uno y otro sexo, ha sido puesta de relieve, por ejemplo, por M. SUBIRATS y C. BRULLET (1988 Y 1990), por M. MoRENO (1993) Y más recientemente, en relación con la enseñanza de la lengua, por Mª A. CALERO (1999b). 3 Una tercera vertiente de este tipo de investigaciones, la que desde la sociolingüística variacionista, en especial, tiene por objeto poner de manifiesto las diferencias entre la lengua de las mujeres y la de los varones ha sido objeto de algunas críticas, bien por los púntos débiles de la metodología utilizada, bien por el escaso poder explicativo que poseen los datos obtenidos, cuantiosos en ocasiones, sin la aquilatación d e otros factores relevantes según la comunidad examinada (DEMONTE 1982; DEMONTE 1991: 293-295 y MARTíN ZORRAQUlNO 1993). 4 Se trata, en último término, de una divergencia entre una aproximación a la lengua como objeto de estudio autosuficiente y un punto de vista en el que el análisis de aquélla está abierto a sopesar las condiciones sociales en las que se desenvuelve. Y en lo que se refiere concretamente a las aportaciones feministas al estudio del lenguaje es frecuente hallar posturas relativistas, deudoras de la conocida hipótesis de Sapir y Whorf. Sin olvidar las controversias suscitadas por algunos excesos interpretativos, parece existir una base sólida para sostener la validez de dicha hipótesis, dentro de ciertos límites. Así, algunos experimentos lingüísticos (véase, por ejemplo, ERVIN 1962) apuntan hacia el hecho de que determinadas codificaciones lingüísticas, en especial en el nivelléxico, afectan en cierto grado al modo de aprehender la realidad por parte del sujeto (DEMONTE 1982: 220; FERNÁNDEZ 1991: 325 y CALERO 1999a: 150, nota 2). 5 Sin embargo, las palabras de A. Rey y S. Delesalle (1979:18) siguen plenamente vigentes: «le lexicographe, porteur de l'innombrable message du discours social, n'est pourtant pas innocent. Illui appartient de gornmer, d'appuyer, de choisir, de cornmenter [... ]». 6 Pueden consultarse, a este respecto, los sugestivos trabajos de A. REY (1987a y 1987b). También, para el español, los de J. A. PASCUAL Y Mª C. OLAGUÍBEL (1992), E. FORGAS (1996) Y Mª A. CALERO (1999a). 7 En rigor, cualquier propuesta lexicográfica para el español, debería comenzar por debatir el desarrollo histórico de la lexicografía hispánica y la posición que en ella ha ocupado el español de América. Sin embargo, no nos es posible ofrecer siquiera un resumen de esta compleja cuestión. Véase, al respecto, el trabajo de L. F. LARA (1996). 8 Se trata, salvando la distancia de objetivos y de fundamento teórico, de aprovechar las propuestas de P. yO. CORBIN (1991) expuestas a propósito del Dictionnaire dérivationel du franrais. No ignoramos que este planteamiento puede resultar objetable desde el punto de vista de la lexicografía basada en datos observados (córpora), metodología esta, por cierto, cuyo fundamento sociocultural posee un mayor calado que el que se deriva del respeto a los datos, esgrimido habitualmente. Pero lo que se plantea aquí no es una mera invención de palabras sino una llamada de atención sobre las posibilidades no realizadas del sistema lingüístico. Puede añadirse que el fomento explícito de la renovación léxica forma parte de todas las políticas lingüísticas conocidas en la actualidad, sean cuales sean sus objetivos. Finalmente, siempre cabe acudir a un expediente técnico para, al igual que ocurre, por ejemplo, con las etimologías hipotéticas, advertir que talo cual unidad responde a un proceso morfológico o semántico regular del español, aunque no se haya actualizado en el uso. Quizá sorprenda saber que la propia Real Academia Española ha introducido, en varias ediciones del DRAE, algunas voces creadas por la propia corporación, sin advertencia alguna que indicara tal circunstancia, con el objetivo de evitar el arraigo en español de ciertos neologismos (SECO 1995: 69-70). , Para no multiplicar el número de ejemplos, los tomamos solo a partir de dos diccionarios publicados en los últimos años, de tamaño medio y destinados a un público similar: Diccionario didáctico del español. Avanzado, Madrid, SM, 1998; Diccionario para la enseñanza de la lengua española,
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Barcelona-Alcalá de Henares, Biblograf-Universidad de Alcalá, 1995. Citamos respectivamente como DDEA y DIPELE. 10 No parece cercana todavía esta posibilidad. El DIPELE ni siquiera acoge en su macroestructura los términos sexista, sexismo, androcentrismo, androcéntrico, -a. El DDEA, más atento a las cuestiones tratadas aquí (RIvERO 1999), recoge sexismo y sexista. ¡¡ Confróntese con la reflexión que le merece a A. REy la evolución lexicográfica de la lematización del verbo (1987b: 12). También T. R. WOOLDRIDGE (1999) llama la atención sobre la ocultación de la forma femenina en algunos diccionarios electrónicos del francés que solo admiten búsquedas a través del masculino en los nombres de doble forma. l' Véanse, por ejemplo, el Diccionario júnior (E. FONTANILLO y Mª 1. RIEsco, Barcelona, Vicens Vives, 1999) y el Diccionario Anaya. Lengua Española. Primaria (Barcelona, Biblograf, 1999). Ambos repertorios están destinados a la educación primaria, entre 8 y 12 años.
L'espressivita linguistica delle narrazioni di Fraga
F ULVIA C ARUSO
1 documenti
Le narrazioni fragatine che ho raccolto e analizzato sono di varia natura. Tradizionali e non, di fonte orale o letteraria, attraversano tutte le tipologie di fiaba, da quella di animali alla fiaba a formula e sono di estrema ricchezza e varieta di tipi e di varianti. Probabilmente non comprendono tutte le narrazioni fiabistiche diffuse a Fraga oggi, dato che le fonti si sono moltiplicate con lo sviluppo della modernizzazione, tuttavia sono sufficientemente rappresentative di quelli che sono i testi utilizzati nelle pratiche narrative contemporanee e in numero utile per avere un quadro esaustivo della tradizione narrativa 10cale attuale e del passato. Sono i repertori della generazione dei nonni, 1 che comprendono quindi sia le narrazioni di una volta, quando loro erano bambini, sia le narrazioni che oggi rivolgono ai loro nipoti. Essendo interessata a comprendere la posizione della fiaba nel contesto narrativo globale di Fraga, non ho mai chiesto alle persone intervistate di raccontarmi esclusivamente fiabe, ma le ho lasciate libere di seguire la loro propria catena narrativa. Cosi, oltre alle fiabe e le testimonianze biografiche ho raccolto anche leggende, storie locali, jotas. Tuttavia la maggior parte dei documenti raccolti sono proprio fiabe, in quanto sono gli unici testi narrativi formalizzati ancora praticati. 1 testi raccolti sono in totale 102 di cui: 72 versioni di 41 tipi di fiabe/ 12 versioni di 7 tipi di scherzi-aneddotV 4 fiabe non classificate,< 3 leggende,s 5 versioni di 4 storie di streghe/ 4 versioni di 3 storie di banditi7 e due storie 10cali. 8 Prevalgono le fiabe probabilmente perchĂŠ gli informato-
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ri sapevano che erano il mio interesse principale, ma anche perché gli altri repertori non sono piu molto diffusi e quindi vengono dimenticati. La mia ricerca ha tendenzialmente confermato il repertorio individuato da Carlos González Sanz/ anche se i nos tri informatori non sono stati esattamente gli stessi. Abbiamo condiviso, comunque, gli informatori principali, che hanno mostrato solo piccole differenze nei loro repertorio Questo dimostra che la loro attivita narrativa e realmente ancora vivace, dato che sono loro i primi a riconoscere che e l' abitudine a raccontare che mantiene la memoria delle narrazioni. 10 Le modifiche sono dovute proprio al fatto che per loro la narrazione e una tradizione in funzione. E comunque impensabile che il repertorio degli informatori sia sempre identico a se stesso. 1 narratori, infatti, possono ampliare illoro repertorio, oppure dimenticare -magari momentaneamente- alcune narrazioni. La concatenazione narrativa, poi - in vitro come in funzione- e condizionata dalla situazione. Pur se ogni narratore specializzato ha un SUD repertorio preciso in cui «le concatenazioni, i nessi di passaggio da un racconto a un altro vengono stabiliti quasi esclusivamente dal narratore», esiste pero anche un repertorio momentaneo, in cui «il discorso e effettivamente a piu voci e la struttura si movimenta per la presenza di nessi piu eterogenei».l1 Lo stato d' animo del narratore, i meccanismi della «venuta a cadenza»12 di ogni racconto, condizionano illoro affiorare o meno alla memoria e la scelta del narratore se raccontarli oppure no. Passando ad analizzare la distribuzione nelle tipologie dei testi raccolti, la prima considerazione e che le fiabe di magia ricoprono uno spazio percentualmente maggiore rispetto alle altre tipologie di racconto. Questo credo dipenda da vari fattori. Da una parte probabilmente c'e una preferenza da parte dei narratori (soprattutto le donne) a ricordare e raccontare fiabe di magia, le Miirchens. Teresa La Roya mi ha detto di ayer sempre avuto la passione per tutte le storie in cui ci fossero avventure magiche, e anche le sorelle Beán prediligono le storie con principi e principesse. Dall' altra sicuramente hanno influito le idee moderne, sia popolari- «disneyane» sia colte, che derivano direttamente dalla visione Romantica che pone la fiaba di magia come tipologia principe tra le fiabe, 13 per cui a una straniera che chiede cuentos (letteralmente «storie», termine usato anche a Fraga stessa per indicare narrazioni e storie), si preferisce raccontare proprio fiabe di magia. Ma forse questa prevalenza dipende anche dal fatto che la fiaba di magia, assieme a quella a formula, e la piu gradita al bam-
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bino, che e attualmente l'unico referente delle narrazioni: «il semble que ce qui est important pour l' enfant dans le conte merveilleux, ce soit l'unité du monde magique, comme est magique la pensée de l' enfant»14 (M. Bonnafe, intervento su «Conter aux tout petits» di Annie Kiss in Chiche, GorogKarady, Platiel e Seydu 1989, a cura di, Graines de Parole: puissance du verbe et traditions orales, CNRS, Paris: 273-274, 1989: 73). E interessante notare che, diversamente da quanto accade in Italia, gli scherzi aneddoti, che sono di per sé piu semplici rispetto alle fiabe di magia, vengano poco raccontati e quindi ricordati. Credo che questo dipenda sia dal fatto che rispecchiano prevalentemente una re alta del passato che oggi e completamente scomparsa e che vuole essere dimenticata, sia dal fatto che non erano rivolti esclusivamente ai bambini, ma piu agli adolescenti e agli adulti, in momenti aggregativi che attualmente sono venuti meno. Non erano, quindi, completamente slegati dal contesto come le fiabe di magia o di animali. 15 Cosi non li si raccontano ai bambini, sia perché non li capirebbero, sia perché non e importante per loro trasmettere questo tipo di conoscenze. Salvadora Gallop li ricorda perché sono per lei dimostrazione di come il passato sia peggio del presente; Pilar Rué me ne ha raccontati solo due, e solo dietro mia richiesta, anche se confessa che sua nonna glie li raccontava. Non me li vuole dire perché non li ritiene opportuni -genere minore e meno interessante- e anche perché le ho chiesto di raccontarmi le fiabe che realmente lei racconta, ed essendo lei molto attenta a raccontare solo cose che possano essere capite e gustate dal suo pubblico, esclude gli scherzi-aneddoti dal suo repertorio. Gli unici scherzi-aneddoti che raccontano spesso, sono En xiq de Fraga [AT 1696 + AT 1698G] e Cigronet [AT 1655 - il cambio vantaggioso]. Questo perché entrambi hanno una struttura singolativa anaforica che e particolarmente gradita ai bambini e perché sono tradizionali di Fraga. 11 primo perché e ambientato in tutto il paese vecchio, il secondo perché e un racconto tipico di Fraga come di tutta la zona catalanofona dell' Aragona e della Catalogna. 16 La grande diffusione a Fraga di Cigronet e attestata dal fatto che una strofa cantata della fiaba e entrata a far parte dei canti di lavoro femminile, come dimostra il volume di Josep Galán Les can90ns de la nostra gent. 17 Inoltre la classificazione come scherzo-aneddoto e abbastanza riduttiva per questa narrazione, che non condivide con gli altri scherzianeddoti raccolti la brevita e la semplicita, e che infatti viene percepita piu come una fiaba. 18
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Anche le fiabe di animali -definite dalle sorelle Bean fabulas anziché cuentos- stando alle interviste, erano molto diffuse nella zona di Fraga, eppure ne sono rimaste poche nella memoria di Fraga. Quelle che sono rimaste sono forse le pili adatte a un pubblico infantile e hanno un' ampia diffusione (AT 15; AT 30; AT 123; AT 130). Di queste, le prime due sono pili legate alla tradizione orale, ma sono meno diffuse rispetto alle altre. Delle fiabe di magia, le pili diffuse sono Patufet [AT 700], Les sarminyetes [AT 480B], Cenicienta [AT 510], Los tres pelos del monstruo [AT610 + AT461], La flor del robinyol [AT 780]. La pili diffusa tra queste e quella del Patufet, che e una fiaba di intrattenimento per bambini piccoli; nel caso di Les sarminyetes e de La flor del robinyol si tratta invece di fiabe utilizzate per l' educazione del bambino. La diffusione delle altre due e interpretabile da diversi punti di vista: sono sicuramente di intrattenimento per i bambini pili grandicelli (come mi ha riferito Pilar). Nel caso de Los tres pelos del monstruo ci troviamo di fronte a una fiaba di origine letteraria, ma appresa oralmente perché veniva raccontata tra vi cine (Pepeta I'ha sentita raccontare a scuola e dalle vi cine nei lavori collettivi in strada; le sorelle Bean I'hanno appresa dalla madre, che l' aveva conosciuta dalla bocca della so' cabdellana). Questo mi fa credere che mentre in casa al bambino piccolo venivano raccontate fiabe pili tradizionali e ripetitive, tra giovani era importante cercare narrazioni nuove da raccontare alle amiche. Nel caso della Cenicienta si tratta di una combinazione di tradizione e innovazione. Raccontare questa fiaba, infatti, e importante per chi vuole mantenere illegame con la tradizione, perché e considerata tradizionale di Fraga, e ciü e confermato dal fatto che la strofa con cui le sorellastre si rivolgono a Cenerentola «Porquerola merderola bufa il foc i encen la olla»19 fosse utilizzata -come scrive Josep Galán-20 nelle conversazioni comuni per redarguire una bambina troppo curiosa (torna anche qui il tema educativo). Tuttavia il testo e ampiamente influenzato dalle versioni letterarie e cinematografiche. La vasta diffusione di fiabe a formula come quelle della Rateta e del Periquito sarmiento, confermano che le fiabe oggi pili diffuse e pili vive nella memoria dei fragatini sono proprio quelle adatte ai bambini pili piccoli. Salvadora Gallop mi dice che quello de La rateta piace moltissimo ai bambini piccoli, perché e divertente l'immagine del topo con illaccio alla coda e il fatto che tutti gli animali si presentano al topo e fanno illoro verso (cosa questa, che accade anche nella fiaba d' animali AT 130).
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Da questi dati emergono una serie di informazioni: la prima e che attualmente la narrazione e generalmente rivolta ai bambini di fascia di eta molto bassa. La seconda e che molte di queste fiabe hanno un risvolto pedagogico nella loro narrazione. Inoltre confermano l' attenzione dei fragatini a mantenere quelle fiabe che considerano tipiche di Fraga ma allo stesso tempo dimostrano che la commistione di colto e popolare a Fraga e consolidata gia da tempo. Non solo la Cenerentola, ma anche altre fiabe che vengono considerate tradizionali, come Los cabritets o Animales inútiles o La rateta, hanno subito influenze letterarie. Per quanto riguarda Los cabritets, ad esempio, María Casas mi segnala di ayer appreso questa fiaba dal padre, ma che, avendone letta una versione in un libro di scuola del fratello, la sua memorizzazione ha subito molte influenze da quest'ultima. Nel caso de La rateta, la sua diffusione e influenzata dalla sua divulgazione operata nelle scuole, come ci dice Carlos González nel suo libro. 21 Se le leggende, le storie locali e di streghe sono senza dubbio di fonte orale, nel caso delle fiabe, infatti, ci troviamo spesso di fronte a versioni apprese dalla radio o da diverse fonti scritte. Eormai noto che non vi e mai stata una netta distinzi9ne tra produzione colta e popolare, ma e con la modernizzazione e la scolarizzazione che maggiormente le fiabe letterarie si diffondono in ambito popolare. Non e sempre semplice individuare 1'0rigine di ogni fiaba perché se in alcuni casi sono gli stessi informatori a dichiarare la fonte di apprendimento delle fiabe (come per alcune narrazioni di Pilar e Joaquín Rué e di Teresa La Roya), in altri casi le origini sono confuse o fonti diverse si sovrappongono. Questo non solo perché i miei informatori non hanno conoscenza precisa delle fonti delle persone dalle quali hanno impar ato le fiabe, ma anche perché alcuni hanno appreso alcune fiabe oralmente e poi le hanno lette nei libri o ascoltate alla radio, creandosi alle volte una propria versione personale che ingloba parte di ognuna di queste. Ho gia accennato alla Cenicienta [AT 510] e a Los cabritets [AT 123]. In entrambi i casi le versioni di Fraga sono influenzate dalla versione disneyana, a diversi livelli. Nel caso del Los cabritets, ad esempio, tutte introducono il motivo del capretto piu piccolo che si nas conde nell' orologio da parete (elemento di arredamento che non apparteneva alla tradizione fragatina - infatti Pepeta Beán interrompe la narrazione per spiegare che una volta c' erano «orologi grandi»). Pilar oltre a que sto elemento introduce anche la canzoncina
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finale presente nella versione cinematografica (<<Al lobo no tememos .... »), anche se assicura di averla appresa dal nonno con tutta la strofa cantata. Un ultimo elemento che rende difficile l'identificazione di un testo come derivato dall' ambito coIto, e il fatto che molte delle fiabe diffuse per radio o nelle riviste infantili o nei fogli pubblicitari, erano tratte realmente dalla tradizione popolare orale e non dai libri di Perrault o dei Grimm. Tuttavia, in base alle informazioni raccolte e alla verifica dei tes ti, si puo dire che dei 46 tipi di fiabe e dei 7 di scherzi-aneddoti che fanno parte della tradizione narrativa fragatina, quelli che sono di tradizione orale da piu generazioni sono: La rabosa y el lobo - AT 15, Lo llop i la raboseta AT 30, La serp - AT 300*, El zurrón cantor - AT 311 B*, Les tres filies delllenyater - AT 311-312, Lo cuento de la mort - AT 366, La cistelleta de sarminyetes - AT 480B, La nina - AT 561, Favera amunt - F52+AT 563, Llagoreta-tomate / Patufet - AT 700 (versione tradizionale), Mediopollo - AT 715, Les dotze figuetes - AT 720, La flor del robinyol - AT 780, scherzo-aneddoto senza titolo AT 1457, scherzo-aneddoto senza titolo - AT 1450, Cigronet - AT 1655, Un xic de Fraga - AT 1696 + 1698G, scherzo-aneddoto senza titolo - AT 1833**, scherzo-aneddoto senza titolo non classificato (motivo J 1804), El cuccurucuglio - AT 2022, La rateta - AT 2023, El periquito sarmiento - AT 2271. Di provenienza mista sono: Lo llop i els cabritets - AT 123, Los animals musics - AT 130, La Cenicienta - AT 510. Di provenienza colta ma apprese oralmente sono: La reina i la mora AT 403, Las tres naranjas de l'amor - AT 408, La hada de la font - AT410 + AT 401, La pluma del Grifo / Los tres pelos del monstre - AT 461, Piel de asno - AT 51OB, Alí Babá - AT 954. Di derivazione letteraria diretta: La serp, el pastor i la rabosa - AT 285, El esposo por la rateta - non classificata, La morte madrina - AT 332, Caperucita Roja - AT 333, El gato con botas - AT 545B, Pell de poli - AT 621 + AT 301 B, Pulgarcito - AT 700, Blancanieves - AT 709, La mentira más gorda H 360 + AT 852, Señorita que arregla la vaca ... - AT 879, Príncipe Cuervo - AT 900, La sposa per il principe non classificata (motivo N711), Juan Habichuelas D 482 + AT 563, El sereno. Di sicura provenienza radiofonica, infine, sono: Ardilla hacendosa, El mono titiritero AT 91, Los tres cerditos - AT 123, La bruja Curuja - AT 310, El enano saltarin - AT 500, El flautista de Hamelín - D 1427.1. Oltre aqueste, vengono ricordate dai miei informatori come radiofoniche anche Pulgarci-
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to - AT 700 (nella versione dei Grimm), Patufet - AT 700 (tradizionale), La rateta - AT 2023. Per radio, comunque, si ascoltavano ancora molti altri tipi di fiabe. Fortunatamente negli archivi di Radio Fraga sono ancora conservati tutti i dischi di fiabe che venivano utilizzati, e il loro numero raggiunge piu di cento titoli. Ovviamente, dato che queste fiabe venivano trasmesse come dediche, e pensabile che non tutte venissero trasmesse, ma solo quelle gia conosciute dal pubblico e maggiormente apprezzate. Meriterebbe comunque un approfondimento il perché solo alcune fiabe radiofoniche, di tutte quelle che venivano realmente trasmesse, sono state memorizzate. Da una parte, abbiamo gia detto che alcune fiabe radiofoniche e letterarie si sovrappongono a quelle di tradizione orale, come La rateta, la Cenicienta e anche il Flautista de Hamelín, che ha una forte rassomiglianza con La serp raccontato da Andresa Beán. Nel caso del Mono titiritero credo abbia avuto una grande influenza la presenza della strofa cantata, che ha avuto una notevole presa attrattiva sui narratori e sulloro pubblico. Ma a parte queste semplici considerazioni, non si puo comprendere il fenomeno senza un serio approfondimento. Quello che e interessante qui notare, e che molti informatori non fanno distinzione tra fiabe «tradizionali» e fiabe apprese piu recentemente, in quanto illoro metro di giudizio si basa sulla loro godibilita e adattabilita al loro contesto narrativo. Inoltre, il concetto di tradizione dei miei informatori e strettamente collegato al mezzo di apprendimento. Per loro e sufficiente il fatto di avere appreso una fiaba oralmente, raccontata da un parente o da un amico, per considerarla tradizionale, anche se questi l'hanno appresa da un libro. «Cuentos que se contavan que no he leído, pues Caperucita Roja, La ratita presumida, estos son cuentos que se han contado de siempre. Estos cuentos no, no se han leído» mi dice Teresa La Roya quando le chiedo se conosce solo fiabe di fonti scritte o radiofoniche. Alcune fiabe ormai entrate maggiormente nell'uso, quindi, sono considerate tradizionali anche se sono in realta delle «acquisizioni» recenti. E non solo per narratrici come Teresa o Pilar, che non danno troppo peso a quest' aspetto, ma anche per narratrici come Andresa e Pepeta, che invece ci tengono a trasmettere ai loro nipoti le «fiabe di Fraga» . In effetti anche Camarena Laucirica e Chevalier hanno compilato il loro catalogo delle fiabe popolari spagnole considerando di tradizione
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orale qualsiasi fiaba -anche di origine letteraria- di cui esistano almeno due o piu versioni raccolte oralmente (Laucirica: 149).22 Questi due aspetti dimostrano in re alta la profondita della tradizione fiabistica in Fraga, non in quanto ÂŤanticaÂť o sempre identica a se stessa, quindi statica, ma frutto di un presente dinarnico,23 in quanto funzionale a determinati scopi -la narrazione ai bambini- e in quanto frutto di memorizzazione e interazione sociale, dato che sono le fonti non orali di apprendimento a essere inglobate nella comunicazione orale e non viceversa.
La costruzione del testo
La modernizzazione del contesto socio-culturale fragatino ha influito sui contesti narrativi, ed entrambi questi fattori hanno inciso sui repertori dei narratori, sia introducendo fiabe letterarie e radiofoniche sia determinando la scomparsa di alcune tipologie a favore di altre piu consone ai referenti di oggi. Quanto ha influito que sto sull'espressivita? Un' analisi linguistica dei testi, da una parte fornisce indicazioni sull' espressivita dell' evento narrativo, dall' altra aiuta a comprendere il meccanismo di acquisizione dei testi di provenienza colta nel repertorio orale fraga tino, accrescendo cosi la conoscenza del rapporto tra modernita e tradizione nella narrazione di fiabe a Fraga. Per quanto riguarda i testi, ho quindi affrontato una analisi linguistica non esaustiva, ma finalizzata a investigare quegli elementi collegati con il momento del racconto. Comprendere il livello di oralita rispetto a un contesto moderno che ha modificato la cultura fraga tina e che nello specifico delle fiabe ha introdotto testi letterarie radiofonici. Non sono una linguista e non e una approfondita analisi linguistica della narrazione fiabistica il fine del mio lavoro. Altri prima di me lo hanno fatto in modo egregio, e mi ispiro a loro per supportare la mia comprensione dell' aspetto comunicativo stilistico della fiaba. In particolare mi avvalgo degli strumenti di analisi evidenziati da Cristina Lavinio ne La magia della fiaba. 24 Non il modello narrativo/s lafabula 26 o l'intreccio/7 ma il discorso e illivello su cui mi sono orientata. Mentre, infatti, gli altri livelli sono progressivamente astrattivi rispetto all' evento narrativo, solo quello del discorso coincide con il testo stesso e con tutte le sue scelte linguistiche e stilistiche
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particolari, compre si tutti gli elementi commentativi e metanarrativi esterni allo svolgimento della storia narrata. 28 Una approfondita conoscenza dell' espressivita linguistica permette di definire gli aspetti estrinseci (dovuti al testo) e le norme intrinseche (proprie del narratore) delle narrazioni raccolte. Misurare illivello di oralita e di ÂŤletterarietaÂť proprio di queste narrazioni ci permette di comprendere lo stato di sviluppo della tradizione narrativa di Fraga, 1'influenza dei nuovi media e dello sviluppo socio-economico. Inoltre la comprensione dello stile linguistico e delle capacita narrative ed espressive di un narratore, la sua maggiore o minore sicurezza nella narrazione, la sua attitudine a cercare un contatto con il narratario, mi hanno permesso di verificare i risultati delle analisi acustiche e individuare se i risultati delle due analisi si sostengono o contrastano a vicenda. Utilizzando strumenti linguistici finalizzati all'individuazione del permanere di elementi orali nelle trascrizioni di fiabe e nelle produzioni letterarie fiabistiche, ho attuato l' operazione inversa: individuare, se ce ne sono, elementi letterari e sottolineare quelli orali tradizionali nelle narrazioni orali. Gli strumenti Gli aspetti linguistici che ho preso in considerazione riguardano due livelli: la sintassi e illessico. Il primo comprende: costruzione dell'intreccio (lineare o no, completo o no), dimensione del testo (lungo / corto) e suo grado di sicurezza, presenza di anacolutV9 di costruzioni enfatiche in una sintassi paratattica/o uso di discorso diretto, di intercalarV1 di modalizzatori linguistici,32 di deittici/3 di rinvii esoforici. 34 Il livello del lessico riguarda: uso di linguaggio ordinario o arcaico, formale o informale, dialettale, locale; variazioni di registro;35 presenza di formule/ 6 di frasi fatte, di ripetizioni/7 di frasi nominali/8 di interiezionV9 di fonosimboli, di ideofoni/o di mimologismV1 di canto. 42 Per quanto riguarda l'intreccio, non ho ritenuto opportuno soffermarmi nello svolgimento di una approfondita analisi delle funzioni delle fiabe, tuttavia mi e sembrato importante affrontarlo limitatamente alla linearita e alla completezza, per comprendere da una parte le capacita narrative degli informatori, dall' altra le caratteristiche delle narrazioni di Fraga rispetto alla modernita. Propp sostiene che la linearita di struttura e
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particolari, compre si tutti gli elementi commentativi e metanarrativi esterni allo svolgimento della storia narrata. 28 Una approfondita conoscenza dell' espressivita linguistica permette di definire gli aspetti estrinseci (dovuti al testo) e le norme intrinseche (proprie del narratore) delle narrazioni raccolte. Misurare il livello di oralita e di ÂŤletterarietaÂť proprio di queste narrazioni ci permette di comprendere lo stato di sviluppo della tradizione narrativa di Fraga, l'influenza dei nuovi media e dello sviluppo socio-economico. Inoltre la comprensione dello stile linguistico e delle capacita narrative ed espressive di un narratore, la sua maggiore o minore sicurezza nella narrazione, la sua attitudine a cercare un contatto con il narratario, mi hanno permesso di verificare i risultati delle analisi acustiche e individuare se i risultati delle due analisi si sostengono o contrastano a vicenda. Utilizzando strumenti linguistici finalizzati all'individuazione del permanere di elementi orali nelle trascrizioni di fiabe e nelle produzioni letterarie fiabistiche, ho attuato l' operazione inversa: individuare, se ce ne sono, elementi letterari e sottolineare quelli orali tradizionali nelle narrazioni orali.
Gli strumenti Gli aspetti linguistici che ho preso in considerazione riguardano due livelli: la sintassi e illessico. 11 primo comprende: costruzione dell'intreccio (lineare o no, completo o no), dimensione del testo (lungo / corto) e suo grado di sicurezza, presenza di anacoluti,29 di costruzioni enfatiche in una sintassi paratattica/o uso di discorso diretto, di intercalarVI di modalizzatori linguisticV2 di deittici/ 3 di rinvii esoforici. 34 11 livello dellessico riguarda: uso di linguaggio ordinario o arcaico, formale o informale, dialettale, locale; variazioni di registro/5 presenza di formule/ 6 di frasi fatte, di ripetizioni/ 7 di frasi nominali,38 di interiezioni/9 di fonosimboli, di ideofoni,'° di mimologismi,'1 di canto!2 Per quanto riguarda l'intreccio, non ho ritenuto opportuno soffermarmi nello svolgimento di una approfondita analisi delle funzioni delle fiabe, tuttavia mi e sembrato importante affrontarlo limitatamente alla linearita e alla completezza, per comprendere da una parte le capacita narrative degli informatori, dall' altra le caratteristiche delle narrazioni di Fraga rispetto alla modernita. Propp sostiene che la linearita di struttura e
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so), puo essere commentativo o narrativo. Un atteggiamento del soggetto enunciante rispetto a quel mondo e, parallelamente, un coinvolgimento -in un' analoga partecipazione- del destinatario. Emittente e destinatario sono cos1 accomunati da una particolare tensione nei confronti del mondo commentato, mentre la distensione (correlata a maggiore distacco e oggettivazione) caratterizza l'atteggiamento opposto, quello narrativo. L'atteggiamento linguistico commentativo comporta l'uso di tempi verbali commentativi. Il presente, il futuro e il passato prossimo sono tempi di questo gruppo 1. Invece l'atteggiamento narrativo comporta I'uso di tempi narrativi: imperfetto, passato remoto, trapassato, condizionale, tanto per citare i tempi fondamentali di questo gruppo 1I. [... ] La pl'ospettiva linguistica, di contro, ci permette di individuare come tempi della prospezione -rispettivamente del mondo commentato e di quello narrato- il futuro e il condizionale, portatori di un'informazione anticipata che il testo, con il suo sviluppo, potra confermare o no, mentre tempi della retrospezione sono invece il passato prossimo (per il gruppo 1) e il trapassato (per il gruppo 1I). Gli altri tempi dei due gruppi (presente, passato remoto, imperfetto) sono invece di grado zero, cioe non marcati per quanto conceme la dimensione della pl'Ospettiva linguistica. Ma c'e un'ulteriore dimensione, relativa al gioco tra ciD che un testo, di volta in volta, mette in primo piano e ciD che colloca invece sullo sfondo. Secondo tale messa in rilievo, che incide solo nel suddividere i tempi del mondo narrato (il mondo commentato e sempre, in un certo senso, in primo piano) si ha un movimento verificabile, per esempio, nell'altemanza tra imperfetti e passati remoti in un racconto, dove la funzione di tempo di primo piano e assolta dal passato remoto e quella di tempo di sfondo dall'imperfetto. Naturalmente, nei testi, i tempi verbali sono poi variamente mescolati ma e sempre possibile, testo per testo, individuare un tempo dominante, perchĂŠ piu frequente, che lo caratterizza complessivamente e primariamente come testo commentativo o narrativo. CiD permette anche di distinguere i generi commentativi, in cui prevalgono i tempi commentativi [ ... ], dai generi narrativi, quali novelle, romanzi, narrazioni storiche, (auto)biografiche, ecc. All'intemo dei testi, inoltre, le transizioni temporali da un tempo verbale all'altro sono per lo piu omogenee, si verificano cioe tra i tempi appartenenti a un medesimo gruppo. Questo fatto garantisce il sussistere di una notevole coesione testuale. Non mancano, tuttavia, le transizioni eterogenee, che risultano tanto piu inforrnative quanto meno sono frequenti. Esse comportano il modificarsi di una qualunque delle tre dimensioni considerate, come capita per esempio nel passaggio da un presente a un passato remoto, con relativa modifica dell' atteggiamento linguistico. Quando poi le transizioni comportano la modificazione di due dimensioni contemporaneamente, si hanno vere e proprie metafore temporali, come nel caso del cosiddetto ÂŤfuturo storiograficoÂť, consistente nell'uso improvviso di un futuro entro un co-testo narrativo: mutano insieme l'atteggiamento, da narrativo a commentativo, e la prospettiva, nel passaggio da un tempo non marcato a uno di prospezione. (Lavinio, 1993: 43-45)
Dal momento che il mio interesse in questo tipo di analisi riguarda la capacita di coinvolgimento del narratario da parte del narratore da una
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parte e lo sviluppo della tradizione narrativa dall' altra, la mia attenzione si e appuntata soprattutto sull' atteggiamento linguistico e sulla messa in rilievo, cosi come sulle transazioni eterogenee.
L'analisi Il quadro che emerge da que sta analisi, al di la delle particolarita individuali, e una ricchezza espressiva notevole e una generale caratterizzazione di oralita, nonostante la diversita delle fonti di apprendimento e il cambiamento socio cultural e attraversato dai miei narratorio Illessico e quello dialettale locale ordinario. Gli intrecci, tranne qualche eccezione, sono sempre lineari e completi,'9le enunciazioni sicure. Raramente, infatti ho riscontrato la presenza di anacoluti o di costruzioni enfatiche in una sintassi paratattica. 11 flusso della narrazione, quindi, risulta sempre molto fluido, grazie anche a un uso piu o meno abbondante di intercalari e modalizzatori linguistici come conque, bueno, entonces, che possono trovarsi isolati all'inizio di ogni cambio di episodio, come nel caso di Cigronet (vedere appendice) o ne Los cabritos [AT 123] di Maria Casas: y entonces, se comió unas golosinas para tener la voz más más fina. Y volvió allí. [ ... ] y entonces se puso bien perfumado y volvió. [ ... ] y entonces el lobo se marchó. [ ... ] Entonces el pequeñín y la madre se fueron a ver si lo encontraban al bosque. 50
Oppure piu ravvicinati, in modo da essere contemporaneamente modalizzatori e intercalari: Conque ella va cap a la mel. Arriva tí, destapa la tenalleta i se'l menja ... Conque bueno ja se'n va cap a casa. Conque ti diu ... '1
L'intercalare per eccellenza e il verbo dire in terza persona che introduce e frammenta il discorso diretto, conferendogli un ritmo particolare: Diu: a verem -diu- si, eixí n'hi ha mol tes monedes d' or -diu- pesa molt aixó, no te'l podras -diu- vals que te la guarde jo que soc lo rei?"
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Anche le ripetizioni e riprese di singole parole, oltre a sottolineare la rilevanza semantica dei termini ripetuti per dilatare le idee di spazio o di tempo e ad aumentare l' attesa del narratario verso gli sviluppi uIteriori del racconto, contribuiscono a cadenzare la narrazione e a renderla piu plastica. A parte il classico «camina que caminarás», abbiamo molti esempi di ripetizioni. Nella fiaba appena citata di María Casas la ripetizione «y venga a buscarlo, venga a buscarlo»s3 evidenzia il senso di affanno della mamma e del capretto che cercano illupo nel bosco, enfatizza la durata e difficoIta dell'impresa e nello stesso tempo aumenta la tensione dell'ascoltatore allungando questo momento di suspence. La stessa interpretazione e valida per il cammino di Pollicino e dei suoi fratelli nel bosco raccontato da Joaquín Rué: i codisseta codisseta codiseta i «pum pum pum» van caminar van caminar. 54
Tutti hanno dimostrato notevoli capacita espressive, attraverso un uso esteso del discorso diretto,ss arricchito da variazioni di registro per impersonare i vari personaggi, mimologismi, fonosimboli, ideofoni e interieizoni. L' esempio precedente gia mostra un fonosimbolo dei piedi di Pollicino e dei fratelli che battono il terreno del bosco. Esempio ancor piu ricco, e l'Enano saltarín di Joaquín Rué, di cui riporto solo una breve parte per esemplificare 1'uso di interiezioni utilizzate nel discorso diretto (ahah; oi; oh) e fonosimboli per il suono di un flauto (turituriturituri):
r es queda allí i es fica a plorar: -Com ho faré, si jo no se, si jo no se. r entre estes ells sint «turiturituritur¡». -Que és aixo? «Turituriturituri». r es presenta un enanito i diu: -Hola, que? Ja saps filar palla a or, oh! -Si jo no pot ser, jo no se. -Aah! Si vols jo ho faré. -Oi si, fes-ho, fes-ho. -Ahah! Pero m'has de prometre que en casat me donaras el primer fill -Oh! -diu- pero jo no penso casar-me. [ ... ] «pim pom pim pom» l'enanito li va filar tota la palla en or. 56 Sempre, poi, il bussare alla porta viene mimato vocalmente con un «pam pam» o con un «truc truc» (in catalano bussare si dice trucar).
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Un buon esempio dell'uso di ideofoni (che sono anche fonosimboli in quanto oltre a indicare una azione ne riproducono il rumore) lo fornisce Dolores Beltrán Sorollas ne Ellop i la rabosa [AT 30] quando illupo cala la volpe nel pozzo tenendola per la coda (zzz ) e poi la tira su (zum) : .. . i el lobo la coje así de la cola «zzzzz». -Ape. - «Zuum».
Di mimologismi abbondano tutte le versioni de Los animales inútiles [AT 130] e de La rateta que agranae la saleta [AT 2023] in cui ogni animale viene presentato con il suo verso, ma anche in Favera amunt [AT 563 - La tavola, l'asino e il bastone] il gallo magico donato al protagonista da San Pietro per «produrre» monete d' oro deve «llan{:ar el quiquiriqui» (lanciare il chicchirichi), mentre quello con cui viene sostituito dai ladri emette un misero «cococococo». Sono frequenti anche deittici e rinvii esoforici, che dimostrano con ancora piu forza la tendenza dei narratori a rivolgersi all'uditorio e catturarne l'attenzione. 1 primi sono molto frequenti nel discorso diretto, indicando elementi del contesto interno alla narrazione, come in Favera amunt: -Bon dia, Sant Pere. -Bon dia, majo. -He portat una boteta de vi. - Porta astl1"
o anche -piu raramente- elementi del contesto narrativo, rivolgendosi al narratario. 1 rinvii esoforici piu frequenti sono quelle in cui il narratore interrompe il flusso narrativo per spiegare una parola catalana o un elemento della cultura fragatina. Succede sia con me nelle registrazioni «in vitro»: «1 sabia que l' Antoniet tenia un trompichó. Trompichó seria la peonza ja lo sabias?»58 sia con i bambini nelle registrazioni «in funzione»: «Va volar damunt de la tapia, va saltar al carrer (la tapia ela paret del corral»>59 e ancora «Agarra que sí, va tallar la canya i va fer una flauta (que de la canya ... tallen la canya, la pelen i fan un bocinet, fan tres foradets i bufen per allí i la flauta toca. Potser tots n'haureu vist flautes ja, pero antes era molt corrent perqué no hi havia molts quartos i no hi havia molts juguetes i molts xiquets se fíen flautes de casa» >.60
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Come dimostrano questi esempi, i riferimenti all'uditorio diventano commenti metatestuali,61vere e proprie occasioni per accrescere le conoscenze dei bambini non solo della cultura attuale, ma anche della cultura passata, che loro non hanno modo di conoscere se non attraverso i racconti dei nonni che l'hanno vissuta. Ma il contatto con i narratari avviene prevalentemente attraverso l'uso dei tempi verbali. Non prendo in considerazione i tempi del discorso diretto, che ovviamente riproducono la re alta come se avvenisse davanti agli occhi dell'uditorio, ma i tempi verbali usati nella diegesi. Comune a tutti e l'introduzione in cui si descrive l'antefatto da cui parte la storia all'imperfetto e le conclusioni al passato remoto (si tratta del passato remoto perifrastico, composto dall'indicativo presente del verbo andare 62 seguito dall'infinito del verbo coniugato). Per esempio Les tres filies delllenyater [AT 311] di María Casas comincia: Una volta era un home que era viudo i tenia tres filIes i era molt pobret molt pobret, i no tenien res pa menjar i ell se dedicae a anar afer lIenya pels forns de coure pa ...
E finisce con: 1 ella en ves d'esperar se'n va anar i com que havia deixat les mongetes per tot lo camí pos va saber tomar al lIenyater i quan va arrivar allí Ji va explicar tot a son pare.63
La versione del Flautista de Hamelín [D 1427.1] di Joaquín Rué inizia cosi: Resulta que era un poble que es dia Hamelin, pero esta(v)a tot pIé de rates ...
E termina con: ... lIavors va anar allí i va tocar la flauta i es va abrir la montanya i van eixir tots els xiquets i totes les xiquetes. 64
Lo svolgimento della narrazione, poi, vede utilizzato prevalentemente in primo piano il presente indicativo o il passato remoto, assai di rado l'imperfetto per lo sviluppo degli avvenimenti, e l'imperfetto sullo sfondo, per le descrizioni del contesto. Conque a l'endemá, luego matí sa mare Ji aparella l'alforja i se'n va cap al Palacio, que estarv)a molt alluny ... 65
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L'ESPRESSIVITA LINGUISTICA DELLE NARRAZIONI DI FRAGA 1 lafiquen al carro, pero penja(v)a una coda allĂĄ llarga! Ja se'n van los dos ... 66
Oppure il passato remoto perifrastico nell'azione e sempre l'imperfetto nello sfondo descrittivo: Ja se lis va fer de nit i p er fin van veure una casa molt i1umina(d)a, conque es van arrivar allĂ i era una casa de lladres."
Questo uso dei tempi verbali e molto significativo perchĂŠ corrisponde all'articolazione temporale individuata da Weinrich (1971) per le narrazioni francesi e da Lavinio (1993) per le fiabe italiane. Questo comporta un' organizzazione della narrazione in una struttura molto interessante: l'introduzione e le conclusioni creano una cornice temporale che colloca fortemente la vicenda in un passato lontano, un piano temporale narrativo lontano mantenuto costantemente sullo sfondo dalle descrizioni all'imperfetto; mentre l'azione al presente o al passato remoto perifrastico, contribuisce a rendere gli eventi quasi reali e tangibili. Ammetto, infatti, la mia difficolta a considerare il passato remoto perifrastico un tempo narrativo. Se, in base alla suddivisione dei tempi di Weinrich il passato remoto va definito come tempo narrativo, l'uso della sua forma perifrastica, caratteristico della lingua catalana, crea un caso particolare: pur avendo lo stesso significato del passato remoto semplice, in quanto derivante dall'unione di un presente con l'infinito, si avvicina ai tempi cornmentativi, perchĂŠ da molta plasticita e vivacita alla narrazione, trasmettendo un'impressione di immediatezza che il passato remoto semplice non possiede Questa mia interpretazione e confortata dal fatto che nel discorso colloquiale i catalani usano esclusivamente questa forma composta del passato remoto, mentre considerano la sua forma semplice troppo formale, e la usano quasi esclusivamente in ambito letterario o ufficiale.68 Aquesta griglia verbale va aggiunto un altro strumento descrittivo: quando nella narrazione prevale l'uso del passato remoto, in corrispondenza dei momenti di particolare tensione della vicenda o -piu raramente- negli spostamenti, spesso accade che il narratore utilizzi il presente indicativo, che avvicinando gli avvenimenti al narratario aumenta la sua tensione emotiva:
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Conque agarra i la mata. La mata, la fica dins del cistell, se la fica al cap i se'n va cap a l' arta, on esta(v)en son pare i el xiquet, pero esta(v)en un tant allá i no la van veure. I va anar al bancal de la harta Alissia i va fer un clot i la va enterrar allí i se'n va tornar cap a casa." Con que, bueno, se'n va a dormir i quan esta(v)a dens l'abitació agarra lo gallo: -Gallo colibrí lanza el kikirikí. I el gall: -Kikirikí. Ya sale les ales ya sale les ales fin es que cobre or, fin que es cobre cuartos, conque corre lo xic, s'aplena les butxaques. Pero el home de la fonda a sentir «kikirikí» va allá per la regladeta de la porta i va veure pues lo gall que va cantar i que cuartos que li caga(v)a! Conque tan pronto es va veure el xiquet es va dormir, van los homes de la fonda i le cambian el galL 70
Troviamo quindi nelle narrazioni di Fraga, un'interessante alternanza di atteggiamento narrativo e atteggiamento commentativo, sia nell'uso cléi tempi verbali sia nellessico. Questo avvicefidarsi di verbi all'imperfetto -che trasmettono un senso di continuita- e di verbi al presente o al passato remoto -che comunicano un susseguirsi sempre piu incalzante di azioni- quest'uso di mimologismi, ideofoni, interiezioni e frequenti appelli all'uditorio concorrono a creare un' altalena emotiva tra la distensione e la tensione, giocando sulla suspense e creando dei veri e propri climax. Cristina Lavinio, infatti, ha ampiamente dimostrato come l' attribuzione delle caratteristiche stilistiche della poesia epi ca -tra le quali l' assenza di climax o di suspense- a tutti i generi di letteratura orale (peraltro gia criticata da ZumthorYl sia priva di fondamento. 72 Un altro aspetto importante da notare nelle narrazioni di Fraga, e la costante presenza di formule di chiusura e frasi fatte in apertura, che creano (come gia visto nell'uso dei tempi verbali) una cornice alla fiaba/3 introducendo il narratario in una comunicazione altra rispetto al parlato quotidiano per poi riportarlo rapidamente al reale. Le formule di chiusura74 sono sempre presenti, e ne ho potute raccogliere di diverso tipo: il tradizionale «comieron perdices y vivieron felices» o anche (piu diffuso) «colorín colora(d)o lo cuento s'ha termina(d)o» oppure «cuento contat, ja s'é acabat», cui puo aggiungersi «per la cheminea s'é escapat» che puo prolungarsi in «cuento con tao, ya s'acabao, por la chaminea al tejao, del tejao al coso para que no lo oiga ningún mocoso» (come se con questa formula il narratore volesse riappropriarsi del suo racconto).
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Interessante la formula finale raccolta da María Casas «Floura que plouraras, lo conte é contat» che ci ricorda di come una delle occasioni della narrazione di fiabe fosse proprio nei giorni di pioggia, quando i genitori, non potendo lavorare, avevano del tempo per stare con i bambini. L'inizio di ogni fiaba, invece, comporta una introduzione al contesto in cui si svolge la storia che si articola in una concatenazione di frasi fatte altamente stabile, che possiamo definire vere e proprie formule di apertura, ripetute quasi identiche da ogni informatore. In effetti tutte le narrazioni (comprese le storie di stregheys iniziano con lo spiegare l' antefatto con una successione di frasi fissa: Ni havia una dona que havia una xiqueta que era tan petiteta tan petiteta que le dien Llagoreta tomate i un dia sa mare li va dir. .. 76 Era un carní una casa, una familia, que tenien dos xiquets. Un se die Giusep i l' altre Andres ... i tenien que quan eixen de mastra ... »77 Una volta hi avia un llopet y una raboseta. 1 la raboseta era molt tuna molt tuna, i elllopet era mes inocent. 1 li diu: ... "
o piu semplicemente viene introdotta da modalizzatori linguistici come: «Bueno, pues ere un xiquet molt povret, que sa mare era viuda i un dia ... »79 oppure «Resulta que era una familia de rates ... ».80 Non solo quindi formule verbali e modalizzatori, ma anche definizioni dei personaggi attraverso descrizioni stereotipate che utilizzano aggettivi, ripetizioni e contestualizzazioni, contribuiscono alla riproposizione di introduzioni praticamente identiche anche a distanza di tempo. Un esempio per tutti l'introduzione del Cigronet [AT 1655] di Pilar Rué: Era una xiqueta que juga(v)a al balcó; al balcó esta(v)a sentadeta que juga(v)a als cigronets i compta(v)e els cigronets: -Un, dos, tres, quatre, cinc ... " Pues era una xiqueta que juga(v)a al balcó sentadeta juga(v)a als cigronets conta(v)a los cigronets: -Un, dos, tres, quatre, cinc ..."
Ma anche all'interno delle narrazioni troviamo spesso formule o frasi fatte, che si sono mantenute vive nella memoria dei narratori. Non solo vere e proprie strofe recitate o cantate83 come quello presente in tutte le versioni di Cigronet [AT 1655]:
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De un cigronet una gallineta, de una gallineta un tocinet, de un tocinet una vaqueta, de una vaqueta una xiqueta.
Cosi come strofe piu brevi e mai cantate, come per esempio, nel motivo iniziale atipico, ma tradizionale di Fraga84 -ripreso dal motivo iniziale dell' AT 480-, che introduce la fiaba di Cenerentola [AT 500]. La fanciulla mandata dalla matrigna a svolgere il compito ingrato di pulire al fiume delle budella di pecora, ne perde una nel fiume e la cerca chiedendo alle donne che incontra: So dona, que hauria vist un budellin budellan que pe'I riu ana(v)a baixan?
E piu avanti, le sorellastre riprendono Cenerentola aspramente dicendole: Porquerola merderola, buffa el foc i encén la olla
Mentre Cenerentola le sfida al ritorno dal ballo, quando le descrívono la bella fanciulla che ha ballato con il príncipe con questa frase: Pot ser si pot ser no, pot ser si que era jo!
Enel discorso diretto che si troyano queste formule, che vengono ripetute piu volte nella narrazione, come anche ne Les sarmínyetes [AT 480B], in cui la mendicante chiede a ognuna delle bambine che incontra: Xiqueta bona, xiqueta, me voldries dar una sarminyeta?85
Oppure in Caperucita Roja [AT 333] in cui la frase «lleva/ traigo un pastel y una tarta y una jarrita de miel» viene ripetuta quattro volte (dalla mamma, da Cappuccetto Rosso, dallupo, di nuovo da Cappuccetto Rosso) sia nella versione di Joaquin Rué che in quella di sua sorella Pilar Rué, che ha appreso la fiaba dal fratello, ma che la ripete nella giusta sequenza: «una tarta un pastel y una jarrita de miel» salvando la rima. 86
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Oltre a queste formule, le narrazioni fragatine presentano anche molte frasi fatte, sia nel discorso diretto che nella mimesi. 87 Frasi non strutturate in versi o in strofe, ma connotate da una forte ritmicita e dal fatto di essere ripetute identiche piu volte all'interno di una stessa fiaba o in versioni diverse dello stesso tipo di fiaba . Abbiamo gia visto come nelle introduzioni trovino luogo le descrizioni dei personaggi che sono rese attraverso aggettivi (<<un xiquet molt pobret») spesso ripetuti (<<tan petiteta tan petiteta; molt tuna molt tuna»). Anche all'interno della narrazione i nuovi personaggi vengono introdotti con descrizioni stereotipate che rimangono fisse nel tempo, come il flautista di Hamelin «caballero moreno e alto con la pluma al sombrero» 88 o la serpe in La serp che e sempre «molt grossa molt grossa», o ancora la descrizione di Patufet quando esce dal negozio con il pacchetto di zafferano che <jeia mes bulto la papelina que el».89 Ma anche nella narrazione troviamo frasi stereotipate. In Les tres filies delllenyater [AT 311] di María Casas, l'uomo cattivo e sempre «un senyor majo en un cavall preciós».90 O nelle due versioni da me raccolte da Pilar Rué di Favera amunt l' atto di salire la pianta di fave del protagonista e sempre descritta cosi: «Favera amunt Javera amunt ana(v)a pujant ana(v)a pujant». Anche alcune frasi sono ricorrenti in tipi di fiaba diversi raccontati da narratori diversi per rappresentare la stessa situazione: Come il grido: «Mare, ja som rics!» dei protagonisti di Mediopollo [AT 715] di Andresa Beán (in entrambe le versioni 1993 e 1997) e di Favera amunt (in entrambe le versioni). Nelle fiabe strutturate in racconti singolativi anaforici, poi, troviamo ripetizioni di dialoghi identici, come in La mort [variante dell' AT 366] raccontata da Andresa Beán, in cui la fanciulla chiede a tutti i passanti: «Xiqueta/home/ecc me vols baixar? » sia nella versione raccolta da Carlos González che nella versione raccolta da me che in quella pubblicata da La Voz del Bajo Cinca nel 1992 (n. 662: 17). O la richiesta di aiuto da parte del viandante ne La flor del ruisinyol [AT 780] di Pilar Rué e sempre «Que em daries un bocí de pa o algo que tinc molta gana?» quando e ripetuta all'interno della fiaba in entrambe le versioni studiate (quella raccolta da me nel 1997 e quella registrata dalla figlia di Pilar nel1994). Ma anche di porzioni intere di dialogo, che sono l' essenza stessa della narrazione singolativa anaforica. In Mediopollo lo stesso dialogo si ripe-
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te identico per tutti gli incontri tra il protagonista e gli animali che si uniscono a lui nel viaggio: -Mediopollo, ¿dónde vas? - Voy al palacio del rey a buscar la bolsa. -¿Me quieres dejar venir? -No, que te cansarás. -No me cansaré, no. Déjam e venir. -Pues camino adelante. 1 los llops en el ale ale ana(v)en caminand pe' l camí. 1 un bocí més amunt ja: -Mediopollo, que me canso, Mediopollo, que me canso. -Lobos dentro mi tripa -i tots a la panxa de ell'!
o ancora nel Cigronet il protagonista ottiene quello che vuole da tutte le persone con cui ha a che fare minacciandole cosI: -Mon pare é alcalde, mon iaio alguacil i mon tio civil. Si no em dónes la vaqueta vaig a buscar les c1aus pa tancar- la en la presó.
E ricevendo in risposta sempre: -Ai, no, no m'hi tanque en la presó, no m'hi tanque."
Queste ricorrenze di suoni e irnmagini determinano un andamento altamente poetico e raffinato/ 3 che avvicina la struttura narrativa aquella musicale (senza arrivare ai leit motiv di Wagner, la musica si basa proprio sull'invenzione di formule melodiche che vengono riprodotte elaborate e variate nel corso del pezzo musicaie). Tuttavia la loro presenza ha delle motivazioni piu profonde. Ognuno di questi aspetti e un espediente mnemotecnico. Bauman94 sostiene che quando il discorso diretto e il focus della narrazione e una particolare espressione e il yero fulcro, il testo e formalmente piu costretto e meno suscettibile di cambiare da una narrazione all'altra. CosI in effetti accade in Cigronet nella minaccia espressa dalla formula «mon pare es alcalde mon jaio alguacil y mon tia civil» ai personaggi che incontra, come anche quando si rivolge a loro, anche senza formula (<<Pom pom - Ave Maria - qui es? - Me voldria guardar el cigronet que vaig a misa? .. »); in Mediopollo [AT 715] nei dialoghi tra il protagonista e i personaggi che incontra, come abbiamo visto sopra, e anche nei dialoghi tra il
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re e il suo servitore quando cerca di far morire Mediopollo; in María Casas ne Los animales inútiles [AT 130] ritroviamo che nelle versioni raccontate a distanza di anni Maria ripropone identici i dialoghi tra gli animali e sull'interpretazione del canto del gallo «kikirikí» come minaccia «traédmelo aquí» che costituisce il fulcro della conclusione della fiaba. Le strofe -cantate oppure no- non solo sono collocate in situazioni chiave dello sviluppo della vicenda, sottolineandole e insieme facilitandone il ricordo, ma spesso contengono in sé gli elementi principali dell'intreccio, come nel caso della strofa de La flor del rossinyol [AT 780].95 Per quanto riguarda le ripetizioni di frasi all'interno della fiaba (evidente soprattutto nei racconti singolativi anaforici) ci troviamo di fronte, a mio avviso, aquel meccanismo che Oeborah Tannen ha individuato nella ripetizione nellinguaggio ordinario: la ricorrenza di strutture sintattiche o lessicali e un aspetto poetico del linguaggio, che dimostra come esso sia ere ato meno liberamente di quanto si creda e piu premodellizzato. Questo non significa carenza di creativita, ma che la premodellizzazione (o idiomaticita o formulaicita) fornisce gli strumenti per la creazione. 96 Oiscorso che si ricollega alle descrizioni dei personaggi riproposte sempre uguali (come il «señor majo en un cavall preciós» de Les tres filIes del llenyater [AT 311] o come il «caballero moreno y alto» del Flautista de Hamelín [D. 1427.1]), che ricordano molto da vicino le frasi formulaiche individuate da Perry e Lord per la narrativa epica. 97 Queste mnemotecniche, in effetti, assicurano un' alta stabilita nelle versioni di uno stesso narratore anche a distanza di molto tempo. Banó98 e promotore di una estetica della stabilita delle fiabe, perché «c'est surtout la sta-
bilité qui fait que les cantes de fées traditionnels soit beaux. En écoutant un cante de fées, les auditeurs appartenant a une meme communauté re{:oivent qu'ils ont attendu, escompté, espéré par avance»99 (Banó 1984: 586). Un'estetica «rassicurante» (Lavinio 1993: 113), dunque. In effetti, le sorelle Bean mi hanno confessato che quando erano bambine per alcune narrazioni -non necessariamente di magia- aspettavano con trepidazione momenti particolari (come la conclusione de L'impiccato [AT 366]). Inoltre, chiedendo alle narratrici intervistate informazioni sulle mnemotecniche, mi hanno tutte fatto notare che quando raccontano ai loro nipoti, devono stare attente a non sbagliare, perché altrimenti vengono da loro riprese immediatamente. IOO Inoltre questa familiarita con i contenuti e i modi delle narrazioni, a mio avviso comporta una maggior vicinanza tra narratore e narratario, in
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quanto quest'ultimo condivide con il primo una conoscenza. Questo e confermato dal fatto che l'intervento diretto delI'uditorio e possibile esclusivamente nelIe formule, siano esse cantate oppure no, e nei mimologismi.101 Tuttavia e impressionante come sia Andresa Beán sia Pilar Rué ripetano in modo quasi identico aleune fiabe a distanza di tempo. Queste due narratrici utilizzano in modo esasperato le tecniche di memorizzazione, per motivazioni di natura opposta. Nel caso di Andresa, dichiara lei stessa apertamente di voler riprodurre esattamente come ricorda che le hanno raccontato, perché le fiabe sono un patrimonio delIa loro tradizione. Nel caso di Pepeta invece, credo che l' influenza delIe tecnologie mass-mediatiche, consentendo una riproducibilita perfetta e alIo stesso tempo determinando una mancanza di creativita e autorialita, incoraggia una ri-creazione ad litteram perché non solo esiste il concetto di «originale», ma l' originale stesso (libri e incisioni), facilmente disponibile.102 Non e un caso se i nipoti di Joaquin e di Pilar Rué ma anche di Andresa Beán hanno voluto registrare su cassetta le fiabe dei loro nonni. D' altronde gia Wesselski nel 1931 denunciava 1'impossibilita delIa stabilita delIe versioni di fiabe (e anche delIa loro narrazione di per sé) senza l' esistenza di testi scritti. 103 A conforto di questa mia interpretazione c'e la constatazione che le versioni di fiabe piu radicate nelIa tradizione orale raccontate da narra trici diverse possono cambiare anche notevolmente, in base alIe tradizioni familiari, alIe esigenze individuali e contestuali (e il caso, ad esempio, de Les sarminyetes [AT 480B] di Dolores Beltrán Sorollas e di Andresa e Pepeta Beán), testimoniando, tra l' altro, quanto ancora oggi le fiabe siano funzionali. 104 Se poi si osserva che i cambiamenti piu macroscopici avvengono tra le versioni di nuclei familiari diversi, mentre all'interno di una stessa famiglia rimangono molto stabili, troviamo conferma del fatto che la loro narrazione avvenisse e tuttora avvenga prevalentemente in ambito familiare. Al contrario, le fiabe che hanno maggiormente subito 1'influenza dei libri (Els cabritets, Los animals musics), dei film (Cenicienta), o della radio (Flautista de Hamelín, ecc.) sono proprio quelle che risultano piu omogenee e stereotipate. Quindi a mio avviso Yuso delle rnnemotecniche e tradizionale e rimanda a un contesto di trasmissione orale, ma quando le versioni di una stessa fiaba sono troppo simili tra di loro, e perché vengono investite di
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funzioni diverse da quelle del passato, che non riguardano piu l' estetica della stabilita e della rassicurazione, ma quella della cristallizzazione di un repertorio. Non posso pero non prendere in considerazione anche il fatto che e l' abitudine a narrare costantemente che consente ai narratori di avere una buona memoria. Sono loro stessi ad affermarlo, ed effettivamente di tutti i miei informatori Pilar Rué e Andresa Beán sono quelle che hanno narrato durante tutta la loro vita e che tuttora narrano spesso.
11 fraga tino delle narrazioni
Fraga e situata nella zona catalano-parlante dell' Aragona e si trova, pertanto, in una re alta di bilinguismo. E quindi importante osservare l'uso di:llle due lingue all'interno della narrazione, non tanto per individuare la pfovenienza delle fiabe, quanto soprattutto per capire lo sviluppo della tradizione fiabistica e la posizione dell'evento narrativo all'interno del processo identitario di Fraga. E necessario in qw~sto senso isolare l'influenza che ha avuto il fatto che io, pur comprendendolo, non parlavo il catalano. Per mia fortuna, l'influenza e stata minima: se nel dialogo i miei interlocutori passavano spesso al castigliano (tranne Andresa Bean e Josefina Sanz nei nostri incontri del 1997), nelle narrazioni ha prevalso l'uso del fragatino. Su que sto ha influito in parte la constatazione da parte loro della mia capacita di comprenderli ugualmente, in parte il fatto che durante la narrazione l'interazione da parte mia -come quasi sempre accade nei contesti narrativi fragatini- si limitava a dei cenni mimici e prossemici, solo di rado verbali, di gradimento della narrazione. Ma cio che maggiormente li ha portati a raccontare in fragatino e il loro orgoglio per la propria lingua e la loro voglia di rivendicare un'identita linguistica locale. Cosi se anche nel parlato quotidiano spesso utilizzano alcune parole in castigliano, nelle narrazioni cercano di non farlo. Questo e interessante soprattutto se confrontato con realta di bilinguismo come quelle anglo-francesi di Terranova (Canada) nelle cui narrazioni GeraId Thomas 105 individua un linguaggio «maccheronico» e un'incapacita a usare la lingua madre (in questo caso il francese) a causa dell' impoverimento della sua conoscenza. Nel caso dei fragatini e il contrario: Pilar Rué
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afferma di poter narrare indifferentemente in castigliano o in fragatino, ma preferisce il fragatino, perché lo conos ce meglio. Tuttavia ave re me come interlocutrice ha talvolta influito temporaneamente sull'inizio della fiaba, che veniva raccontata in castigliano, ma che poi tornava rapidamente al catalano nel giro di una, massimo due frasi . Inoltre non tutti i testi raccolti sono in fragatino e alcuni presentano entrambe le lingue. Probabilmente vivendo in un contesto di bilinguismo, il passaggio da una lingua all'altra avviene in modo inconsapevole. Alcune parole castigliane, poi, sono talmente radicate nell'uso fragatino da diventarne parte integrante, come l'uso gia illustrato nel paragrafo precedente del termine «conque», anziché il catalano «de manera que» in funzione di modalizzatore o intercalare narrativo (che nelle loro narrazioni in castigliano viene sostituito da «entonces» o da «y»). O come il termine «majo», che vuol dire bello, grazioso -tipico aragonese- al posto del catalano «bufó». Prima di trarre le mie deduzioni su questi aspetti, ho preferito chiedere direttamente ai miei informatori in quale lingua lo avevano appreso ogni testo raccontatomi, quale lingua preferissero usare e di fatto usassero per comunicarlo e perché. Le risposte sono state omogenee: solo poche fiabe sono state apprese in castigliano -e sono quelle di derivazione radiofonica o scritta- ma loro preferiscono sempre raccontare in fragatino, perché sentono di padroneggiarlo meglio e perché la loro lingua e il fragatino. Non sono affatto consapevoli di utilizzare dei termini castigliani, a meno che non si tratti di formule, nel qual caso mi dicono di averle apprese COSI anche quando si tratta di fonti orali. Solo due delle persone intervistate hanno raccontato tutto in castigliano: Lorenzo Castañ e Teresa La Roya. Nel primo caso, Lorenzo mi ha spiegato che non voleva ci fossero incomprensioni, nonostante questo suo atteggiamento sia stato molto criticato dai presenti. 106 E, infatti, molto radicata in lui la convinzione che il fragatino sia molto difficile da capire per un castiglianoparlante e anche nelle interviste con Carlos González, pur avendo raccontato in fragatino, ha spesso intercalato la narrazione con parole e frasi in castigliano per essere sicuro che lui capisse. Nel caso di Teresa, invece, mi sono trovata di fronte a una situazione diversa: lei e originaria di Saidí, quindi e catalana. Questo mi fa pensare che, se da una parte avrebbe piu giustificazione a parlare in catalano,
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dall' altra, forse, non ha la stessa motivazione di rivendicazione dei fragatini. Ma la rispo sta alla mia domanda sull' argomento e stata: cuento en castellano, porque resulta que a mí me pasa que los nietos igual hablan castellano, que viven a otro pueblo aquí de al lado, Ballobar, y bajan aquí cada día del colegio porque mi hija trabaja, pero ellos viven allí y hablan castellano porque allí hablan castellano. Entonces ya ... y como los cuentos estos se contaban en castellano en la radio, pues yo los aprendí en castellano, y si lees alguno, también es en castellano, pos ya ... I07
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La risposta di Teresa, quindi, conferma la mia interpretazione di narratrice distaccata dalla tradizione orale e dai problemi di rivendicazione linguistica. Inoltre dimostra l'importanza del contesto narrativo e di apprendimento sulla riproduzione e sulla memorizzazione delle narrazioni. In effetti la fonte di apprendimento puo influire sulla lingua da utilizzare. Joaquin Benedicto, ad esempio, racconta in castigliano la fiaba appresa dai libri (La Marte madrina [AT 332]), mentre passa al catalana quando racconta quella appresa dai nonni (El matrimonio de la rata, non classificata). María Casas, dice di raccontare sempre in catalana, ma in verita la prima fiaba che mi racconta, Los cabritillas [AT 123], la racconta in castigliano. Alla mia richiesta di spiegazioni si giustifica dicendo che anche se il padre glie la raccontava in catalana, l'ha appresa casi dallibro in castigliano che la maestra aveva regalato a suo fratello. Sicuramente pero, anche l'impatto con me ha avuto la sua influenza, perché una volta passata al catalana lo mantiene anche nell'ultima fiaba che mi ha raccontato -Los músicos improvisados [AT 130]- che ha appreso dalla stesso libro da cui ha appreso Los cabritillas [AT 123]. Anche Joaquín Rué utilizza molte parole castigliane nelle narrazioni che ha registrato raccontando alla nipotina, nonostante essa sia fragatina e residente a Fraga, probabilmente perché le sue maggiori fonti di apprendimento sano proprio i libri in castigliano. Quello che avviene sempre, e che, a prescindere dalla lingua che scelgano di utilizzare, le frasi fatte e ancora di piu le strofe, mantengono la lingua in cui sano state apprese. La fissita della loro forma, la loro centralita come espedienti mnemotecnici e la loro piu immediata memorizzazione, impediscono la loro traduzione. Casi Pilar Rué, pur dichiarando di ayer sempre raccontato in fragatino anche le fiabe apprese in castigliano (e con me in effetti e passata al ca s-
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tigliano solo in un paio di fiabe apprese recentemente da un libro), spesso recita strofe e frasi fatte in un perfetto castigliano. Vediamo un esempio: Conque, bueno, el primer día li toca regar a la gran, i regant l' albahaca passa el rei, el princep, i diu: -¿Señorita que rega l'albahaca, cuántas hojitas tiene la mata? 1 ella es possa tota rosada, de vergonya, es fica roja i se'n va cap a dins: -Oi, el que m'ha dit. Diu: no I'has sabut contestar? -No. Conque el segon día rega la segona: -Señorita que rega l' albahaca, ¿cuántas hojitas tiene la mata? 1 tampoc aquesta, la tercera és deía Marujita, i el tercer día: -Señorita que rega l' albahaca, ¿cuántas hojitas tiene la mata? -Señor caballero de alto copete, vos que sabéis sumar y restar: ¿cuántas estrellas hay en el cielo y cuánta arena hay en el mar?l08
Oppure Dolores Beltrán Sorollas: pUf essendo passata dal catalano al castigliano nel raccontare El lobo y la rabosa [AT 30], arrivata alla formula «apa, la coa se m'escapa» -fulcro della narrazione- e costretta a tornare al catalano. Dolores, anzi, si sofferma sulla frase, tentando di giustificarsi dicendomi che era pronunciata esattamente cosi probabilmente per tentare di pronunciarla alla maniera castigliana, dato che in fragatino le finali sarebbero state dette in «e» (<<ape la co(l)a se m'escape» ), ma quell' »apa» iniziale ci segnala che si tratta di catalano (gli altri due termini -cola e escaparsono identici in castigliano e catalano), e in effetti la pronuncia in «a» e catalana, come la costruzione «se me». Spesso, pero, l'uso del castigliano e anche espressivo. Non lo si incontra, infatti, soltanto nelle strofe, ma anche con la funzione di cambio di registro nel discorso diretto in cui parlino mostri, nani, nobili, tutti i personaggi connotati di alterita e negativita. In que sto caso l'uso del castigliano rispecchia la situazione diglossica di Fraga, in cui il castigliano e la lingua ufficiale e colta, ma connotata di forte estraneita per i fragatini. Ne Los tres pelos del mostre di Pilar, ad esempio, ogni contadino che si reca dal re a portare le mele miracolose per guarire la principessa, gia alla guardia alla porta della reggia si rivolge in castigliano:
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Ma lo abbiamo appena visto anche nelI' esempio de La ragazza del basílico [AT 879]: il principe parla castigliano e unicamente la sorelIa minore riesce non solo a tenergli testa, ma anche a parlare castigliano. Lo stesso meccanismo lo troviamo in Joaquín Rué: nelIa fiaba Il nome dell'aiutante [AT 500], il nano, aiutante magico, parla solo castigliano. E vero che alIa fine delIa fiaba il nano canta una strofa, che quindi e stata memorizzata in castigliano, ma perché farlo parlare sempre in castigliano, se non per un tocco di estrema raffinatezza e profonda consapevolezza? 1 quan ja estava la princesa allí plorant amb lo xiquet, sint «guriguriguri» i es presenta un enanito. -¿Sabe ya mi señora la reina cómo me llamo? 1 comen<;:a: Pedro, Juan, Andrés, Antonio, José, Joaquín, Pepe -i venga a dir-li noms i l'enanito dient: -No, no no es ese mi nombre, no, no no es ese mi nombre. 1 esta tata la nit dient noms i cap era el nom d'el!. Bueno, ja se'n va I'enanito i diu: -Hasta mañana, mi señora reina. no
Questo stesso meccanismo lo ritroviamo nelIa maggior parte delIe fiabe raccontate da Joaquín: il personaggio «altro», sia esso magico, mostruoso, lupo cattivo o «semplicemente» nobile, utilizza un linguaggio «altro» rispetto a quelIo del protagonista. E que sto non solo nelIe narrazioni raccontate a me, ma anche in quelIe fatte a sua nipote e registrate da lui stesso. Vediamo un altro esempio, in cui il castigliano e usato per annunciare un bando del sindaco di Hamelin: Resulta que hi havia un poble que es deía Hamelin, pero esta(v)a tot pIe de rates, ratolins, i ratetes i tant aburrits esta(v)en que van fer una reunió a l' Ajuntament i van dir que podien donar un premi al qui sapigues acavar amb tates les rates i ratetes que n'hi havia en aquell poble i van fer un bando: -«Tararí» ... de orden del señor alcalde, el que sepa terminar con toda rata, ratolins y ratones de este pueblo será recompensado por una bolsa de oro. 1I1
Anche le sorelIe Beán, passano al castigliano nelIe formule o nelIe frasi fatte di aleune fiabe con un meccanismo molto simile a quelIo di Pilar, e tutte le formule di chiusura sono in castigliano con pronuncia aragonese. Era una mora que ana(v)a a buscar ai'gua a una fon, a una bassa hi havia una font. 1 arriba( d)a allí, trae lo cantir i es mira( v)a a l' aigua, i es veía maja, blanca, roiga, i deia:
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-¿Yo tan hermosa y voy por agua? Rompo el cántaro y me vaya casa. Trenca(v)a el cantir i se'n ana(v)a a casa. Arriba(v)a a casa i es mira(v)a a l'espilI, i deia: -Pues no, soy morena y más fea. [ ... ] Rompe el cántir, pero antes de irse a casa, mira a dalt, ni havia un arbre, i veu que esta(v)a la reina allí senta(d)a, en lo xiquet a la falda, lo filI: -Oh, señora es usted, yo me creía que era yo -diu-. ¿Quiere usted que la peine? ¡Qué cabellos tan bonitos! Diu: Bueno, si quieres. Conque la peina y le pasa el peine muy apretado i le clava una punza. 1 se vuelve una paloma, una mariposa. 1 de que i se queda el niño conque dice, i todos los vestidos allí. 1 dice: -¿Y ahora qué hago? -la mora diu-. ¿Saps que vaig a fer? Agarro lo xiquet a la falda [ ... ]m
Anche loro utilizzano il castigliano per riprodurre i bandi reali (La serp [AT 300*]) e per connotare personaggi altri, come ne Las manzanas de la salud [AT 610+AT4611, in cui parlano in castigliano l'aiutante magico (<<Que lleves a la cistelleta?»), il re (<<Pues sí tendrás que casarte, porque yo se lo he prometido ... ») e anche il mostro a cui il protagonista fa strappare tre piume «<¡A mí me han tirado una pluma!»). Tuttavia sono convinta che in ogni caso la presenza del castigliano sia un'indicazione della lingua di origine della fiaba -non mi azzardo a dire se scritta o orale, anche perché sono gli informatori stessi a dire che ripropongono le fiabe cosi come le hanno ascoltate-. Infatti le fiabe maggiormente legate alla tradizione fragatina orale, sono esclusivamente in catalano. Questo puo voler dire che il castigliano solo veicolato dalla lettura o dall' ascolto radiofonico, o comunque in epoca pili recente, ha avuto influenza sullo stile narrativo fragatino. La connotazione di alterita del castigliano e percepibile anche in alcune narrazioni che mi sono state raccontate interamente in castigliano. La scelta di raccontarmi in castigliano una narrazione piuttosto che un' altra puo essere inizialmente determinata dalla mia competenza (o meglio incompetenza) linguistica, ma perché proprio alcune fiabe in castigliano e non altre? Le sorelle Beán mi hanno raccontato interamente in castigliano solo la leggenda Le campane di Huesca, che infatti non appartiene alla tradizione locale, ma che hanno appreso recentemente in un viaggio a Huesca. Ugualmente Pilar Rué mi racconta in castigliano solo due fiabe e due scherzi aneddoti. Le prime le ha apprese solo da pochi anni da un libretto di fiabe per bambini che ha comprato per leggerlo al nipote, gli scherzi-
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aneddoti non fanno realmente parte del suo repertorio perché non sono narrazioni per bambini. Li ha memorizzati perché ha una memoria incredibile, ma ho dovuto insistere per farmeli rae contare. Per Josefina, infine, e il caso della Historia de la Margarita, che, non facendo parte dei repertori narrativi locali, ma essendo una sua narrazione strutturata di un frammento del suo passato, non rientra nel discorso della purezza fragatina, anche se Josefina dichiara di raccontare solo in fragatino. E quindi pili facile rae contare in castigliano contenuti che non appartengono al repertorio tradizionale, ma forse que sto e anche una spia del giudizio sulle narrazioni memorizzate: quelle in fragatino sono quelle per loro pili belle, cui sono pili lega ti, oltre che essere quelle pili tradizionali.
¡ In totale, sono undici le persone che a vario titolo mi hanno raccontato fiabe: Andresa e Pepeta Beán, Dolores Beltrán Sorollas, Joaquín Benedicto, María Casas, Lorenzo Castañ, Salvadora Gallop, Teresa La Roya, Pilar e Joaquín Rué, Josefina Sanz. Persone tra loro molto diverse per carattere ed esperienze di vita (da farniglie contadine povere a farniglie di cornmercianti) ma accomunate dal fatto di appartenere alla stessa generazione, essere tutte native di Fraga - tranne Teresa La Roya- e avere un livello di istruzione basso (elementare), corrispondente alla media degli appartenenti alla loro generazione. Si tratta, quindi, non di persone fuori dal comune ma che ben rappresentano la realta fraga tina nelle sue diverse sfaccettature. ' Le fiabe di animali sono: Rubare il miele recitando la parte del padrino AT 15 (due versioni: Pilar Rué e Pepeta Beán), La volpe inganna illupo affinché cada in un pozzo - AT 30 (Due versioni: Dolores Sorollas e María Casas), La scimmia che dimentico il cuore a casa - AT 91 (2 versioni: Teresa La Roya e Pilar Rué), l/Iupo e i sette capretti - AT 123 (4 versioni: Pepeta Beán, María Casas e due di Pilar Rué), 1 tre porcellini -AT 124A* (due versioni: Pilar e Joaquín Rué), Gli animali alloggiati per la notte - AT 130 (4 versioni: Pepeta Beán, María Casas e due di Pilar Rué), l/ serpente ingrato rimesso in prigione - AT 155 (Pilar Rué). Le fiabe di magia: L'ammazzadraghi - variante AT 300 (Andresa Beán), La principessa nella torre - AT 310 (Teresa La Roya), Salva ti dalla sorella - AT 311 (María Casas), l/ diavolo si porta a casa l'eroe in un sacco - AT 327C (Pilar Rué), Jack and the Beanstalk - AT 328 (Pilar Rué), La morte madrina - AT 332 Uoaquín Benedicto), Cappuccetto rosso - AT 333 (2 versioni di Joaquín e Pilar Rué), L'impiccato - AT 366 (variante; Andresa Beán), La sposa nera e quella bianca - AT 403 (Andresa Beán), Le tre melaran ce - AT 408 (Pilar Rué), La bella addormentata - AT410 + La principessa trasformata in cervo AT 401 (2 versioni di Pilar Rué), Il cammino del cielo e dell'inferno - AT 480B (2 versioni: Pepeta Beán, Dolores Sorollas), Tom tit tot - AT 500 (2 versioni: Joaquín e Pilar Rué), Cenerentola - AT 510 (4 versioni: Andresa Beán, Pilar e Joaquín Rué, Josefina Sanz), 1 vestiti d'oro d'argento e di stelle - AT 510B (Pilar Rué), l/ gatto con gli stivali - AT 545B (Pilar Rué), La bambola che morde - AT 571C (Andresa Beán), F52 La pianta che sale al cielo + AT 563 - La tavola, l'asino e il bastone (Favera amunt; 2 versioni di Pilar Rué), 1frutti che guariscono - AT 610 + Tre peli della barba del diavolo - AT 461 (Los tres pelos del monstruo; 2 versioni di Andresa Beán e Pilar Rué), Pelle di pidocchio -
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AT 621 + Giovanni l'orso AT 301B (Pilar Rué), Pollicino - AT 700 (4 versioni tradizionali: Andresa Beán, Josefina Sanz e due di Joaquín Rué; 2 versioni letterarie: Joaquín e Pilar Rué), Biancaneve e i sette nani - AT 709 (Pilar Rué), Demi-coq - AT 715 (Andresa Beán), Mia madre mi ha ucciso mio padre mi ha mangiato - AT 720 (Pepeta Beán), Il flautista di Hamelin - D 1427.1 (3 versioni: due di Joaquín Rué e una di Pilar Rué). Di fiabe a carattere religioso ho raccolto solo L'osso che canta - AT 780 (3 versioni: 2 di Pepeta Beán e una di Pilar Rué). Fiabe novellistiche sono: L' eroe costringe la principessa a dire «E una bugia» AT 852 (Andresa Beán), La ragazza del basilico - AT 879 (Pilar Rué), Re barba-di-toro - AT 900 (Pilar Rué), 1 quaranta ladroni - AT 954 (Pilar Rué), N 711 - (La sposa per il principe; Teresa La Roya). Le fiabe a formula sono: La morte della gallinella - AT 2022 (Pepeta Beán), La formichina trova un soldo, si compra vestiti nuovi e si siede sull'uscio - AT 2023 (4 versioni: Josefina Sanz, Joaquín Rué e 2 di Pilar Rué), Storie per burlare i bambini - AT 2271 (Pilar Rué). 3 Scherzi- aneddoti: L'astuta EIsie - AT 1450 (Salvadora Gallop), La ragazza balbuziente - AT 1457 (Salvadora Gallop), Il cambio vantaggioso - AT 1655 (5 versioni: Pepeta Beán, due di Joaquín Rué e due di Pilar Rué), 1 vestiti impigliati al cimitero - AT 1676B (Lorenzo Castañ), Cosa avrei dovuto direlfare? - AT 1696 + Parole fraintese portano a risultati comici - AT 1698G (Un xiq de Fraga; 2 versioni: Pepeta Beán e Josefina Sanz ), Altri aneddoti sulle prediche - AT 1833** (Pilar Rué), Conversazione nel linguaggio dei segni scambievolmente fraintesa - J1804 (Pilar Rué). 4 Ardilla hacendosa (Scoiattolo affaccendato; Pilar Rué), El sereno (il poliziotto; Pilar Rué), Lo cuento de I'Antoniet (La storia di Antonietta; Josefina Sanz), El esposo por la rateta, non classificata Goaquín Benedicto). 5 Los carboneros, Las campanas de Huesca (Pepeta Beán), El suspiro de la mora Goaquín Benedicto). 6 O 671 fuggire trasformandosi (Un xic joven; Pepeta Beán), 02080 magia contro la proprieta + G262.3.2 strega trasformata in gatto uccide + G252 strega in forma di ga tto perde la sua mano: riconoscimento il giorno dopo per la mano persa (La casa embruixada; 2 versioni: Pepeta Beán e Josefina Sanz); G 269.5 (Historia de una bruja; Lorenzo Castañ), T591 sterilita o impotenza indotta per magia (Historia de una bruja JI; Josefina Sanz). 7 Cucaracha Goaquín Benedicto), El so' Penyet (il signor Penyet), Bondade (2 versioni: Lorenzo Castañ e Josefina Sanz). 8 Historia de Marguerita Gosefina Sanz) e El sueño de l'abuela (Teresa La Roya). , Mi riferisco al materiale raccolto, e non aquello pubblicato (in González Sanz, c., Despallerofant, IEBCA, Fraga, 1996), in quanto Carlos González Sanz ha preferito escludere dalla sua pubblicazione i testi di pili recente derivazione letteraria e radiofonica. 10 Come hanno anche evidenziato alcuni studi di antropologia della performance. Vedere, ad esempio, Robin Gwyndaf in «Personality and Folklore in Action: the Folk Speech and Folk Narrative Repertoire of a Welsh Joke-Teller», in Fabula 31, 1990: 193-207. 11 Milillo, La vita e il suo racconto, Casa del Libro, Roma, 1983: 24. 12 Milillo, 1983, definisce «venuta a cadenza» il meccanismo secondo il quale in un evento narrativo la scelta di raccontare una fiaba non e casuale ma condizionata dalle fiabe che sono state dette prima. 13 Cfr. tra gli al tri Rudolf Schenda, «Einheiltlich - Urtiimlich- noch heute. Probleme der volkstümlichen Befragung», in Klaus Geiger, Utz Jeggle e Gottfried Korff Abscheid vom Volksleben, Tübingen, Vereinigung fiir Volkskunde, 1970: 124-154 e Linda Oégh, Narrative in Society. A performed centred study of narration, FFC 255, Helsinki, 1995: 263-282. 14 «Sembra che per il bambino della fiaba di magia sia importante l' unita del mondo magico, come e magico il pensiero del bambino». 15 Solo per una fiaba mi e stato detto che fosse a occasione nel passato. ELo cuento de la Mort, che raccontavano il giorno dei morti gli adulti ai bambini o le bambine un po' pili grandi ai pili piccoli. 16 Carlos González Sanz, 1996: 78.
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Josep Galán, Les can90ns de la nostra gent, Zaragoza, Diputación General de Aragón, 1993: 85. Anche Carlos González, la identifica con una variante dell'AT 311B*. Cfr. González Sanz,
1996: 63. 19 Per la grafia del catalano mi sono attenuta ai criteri ortografici utilizzati da Carlos González Sanz (1996). 20 Josep Galán, 1993: 63. 21 Carlos González Sanz, 1996: 247. 22 Laucirica, «Le renouveau des enquetes sur la tradition orale du conte en Espagne», in Piniés, 1985: 135-15l. 23 Cfr. P. Boyer, Tradition as truth and communication. A cognitive description of traditional discourse, Cambridge University Press, Cambridge-New York, 1990, e G. Lenc1ud, «La tradizione non e pi\:¡ quella di un tempo», in Terrain 9, 1988. 24 Cristina Lavinio, La magia della fiaba, La Nuova Italia, Firenze. 25 Per modello narrativo si intende la «struttura immanente, ridotta a invariabili risalenti a un paradigma valido per un dato corpus di tes ti» e costituita da «concetti chiave e logica dell' azione» (Segre, 1979: 11). " La fabula e il primo livello di concretizzazione del modello narrativo ma che contiene solo elementi lega ti, cioe strettamente necessari gli uni agli altri per lo svolgimento della storia. 27 I.:intreccio e stato definito dai formalisti russi come livello distinto rispetto alla fabula in quanto oltre ai motivi lega ti, comprende i motivi liberi, inessenziali, la cui presenza non incide su110 svolgimento della vicenda. 28 Riprendo questa distinzione dei piani che determinano un testo narrativo fiabistico da Cristina Lavinio, 1993: 116, che a sua volta li riprende da Segre 1979. La distinzione tra «storia» e «discorso», comunque, e stata fatta soprattutto in Todorov, I formalisti russi, Einaudi, Torino, 1968 [1965]. 29 Costrutto sintattico consistente nel susseguirsi di due costruzioni diverse nello stesso periodo, la prima delle quali resta incompiuta, mentre la seconda non manca di alcun elemento essenziale e porta a compimento il pensiero. Pi\:¡ in generale, si definisce anacoluto qualsiasi costrutto in cui non viene osservata la sintassi normale. Connessioni di brevi enunciazioni che cominciano con il dato espresso nella precedente enunciazione 31 Soprattutto nell'uso del verbo «dire» all'interno del discorso diretto: automatizzato e desemantizzato, finisce per evidenziare maggiormente l' intonazione dei segmenti di discorso contigui. 32 Sono quelle formule o insiemi di parole che segnalano le svolte narrative, nel passaggio da una scena all' altra. 33 Elementi della narrazione che fanno riferimento alla situazione del contesto enunciativo e sono comprensibili solo in base a essa. Nella terminologia della linguistica pragmatica, di derivazione americana, il termine deittico e sostiutito con il termine «indessicale» (da index, indice). 34 1 rinvii esoforici sono quelle formule di contatto «che si stabiliscono tra elementi del testo ed elementi del contesto» (Mortara Garavelli, JI filo del discorso, Giappichelli, Torino, 1979: 19-20), nel mio caso specifico, gli appelli all'uditorio. 35 Soprattutto I'uso diffuso di discorso diretto porta spesso a variazioni di registro lessicale oltre che sonoro, tanto da poter parlare quasi di discorso polifonico. 36 Intendo per formule non solo le c1assiche formule di apertura e di chiusura, ma anche dei gruppi di parole fortemente ritrnici che possono ricorrere all'interno di un'unica narrazione o di piu narrazioni. 37 Le ripetizioni possono variare dalla semplice ripetizione o triplicazione di una sola parola, alla ripetizione o triplicazione di espressioni o episodi simili, di gruppi di funzioni o di intere sequenze. 3()
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38 «In termini molto generici la frase nominale e una frase con predicato nominale priva di verbo e copula», Benveniste, «La frase nominale», in Problemi di linguistica generale 1, Il Saggiatore, Milano 1971: 179- 199. 39 Assai diversificate, le interiezioni sono «dovute all' oralita della narrazione, ma anche all' esigenza di preorientare emotivamente il narratario, aumentandone l' attesa per lo sviluppo successivo del racconto» (Lavinio, 1993: 25). Un ampio studio sulle interiezioni e in Poggi 1981, mentre l' analisi di aJcune interiezioni attestate nella novellistica italiana nel Quattrocento e del Cinquecento e offerta da Testa, Simulazione di parlato, Firenze, Accademia della Crusca, 1991. 40 Il fonosimbolo (o onomatopea) e quella parola o rappresentazione linguistica che riproduce un suono legato a una azione; l'ideofono rappresenta invece l' impressione di una azione. Entrambe hanno una funzione fatico-conativa che rimanda continuamente al narratario. 41 Espressioni che imitano in modo divertente le voci degli animali. 42 Molte fiabe presentano al loro interno delle strofe di varia ampiezza destina te al canto, ma che non sempre vengono canta te. Per ulteriori indicazioni vedere l' articolo di chi scrive in Lares, LXII-3, 1996: 421-440. 43 Vladimir J. Propp, 1988 (ed. or. 1928), Morfologia della fiaba, con un intervento di Claude Lévi-Strauss e una replica dell'autore, a cura di Gian Luigi Bravo, Einaudi, Torino. 44 Circa la distinzione tra atteggiamento cornmentativo e narrativo, vedere pili oltre circa le analisi dei tempi verbali. 45 Aquesto proposito vedere L. Beduschi, 1976 «Note sulla lingua», in Ventisette fiabe raccolte nel mantovano, Barozzi (ed): 27-32, Cronache della Regione Lombardia, Milano. 46 Cfr. Lavinio, 1993: 19 e sgg. 47 G. Genette, 1976 [1972], Figure lll, Einaudi, Torino. 48 Weinrich, Tempus. Le funzioni dei tempi nel testo, Bologna, Il Mulino, 1978 [1971]. 49 Quasi tutte le narrazioni si possono identificare nei racconti singolativi anaforici, in quanto solo raramente non ripetono intere azioni quando la narrazione lo richiede. 50 Registrazione del 30 marzo 1997. " La zorra y el lobo [AT 15], Pilar Rué, 29 marzo 1997. 52 Mediopollo [AT 715], Andresa Beán, 4 aprile 1997. 53 Los cabritos [AT 123], María Casas, registrazione del 30 marzo 1997. 54 Pulgarcito, AT 700, Joaquín Rué, registrazione sua del 1982. ss Butler (1992: 47) «The use of direct speech serves to strengthen the sense of 'realism' of the reported experience. It also reinforces the credibility of the narrator by creating a heightened sense of detail». 56 El enano saltarín [AT 500], Joaquín Rué, registrazione sua del 1982. 57 Pilar Rué, 29 marzo 1997. 58 Josefina Sanz, Lo cuento de /'Antoniet [non classificato], 29 marzo 1997. 59 Pilar Rué, Cuento dels ladres [AT 130], registrato dalla figlia all'incontro nella biblioteca Moneada con i bambini del marzo 1994 . . 60 La flor del russinyol [AT 780], Pilar Rué registrata dalla figlia Teresa Messalles nel marzo 1994. 61 Babcock - Abrahams, «The Story in the Story: Metanarration in Folk Narrative», in Verbal art as a Performance, a cura di R. Bauman, Waveland Press, Prospects Heights, 1977: 61-79. 62 Vaig, vas, va, vam, vau, van. 63 María Casas, dalla registrazione del 30 marzo 1997. 64 Dalla versione registrata da Joaquín Rué ne11982. os Mediopollo [AT 715] di Andresa Beán registrato il4 aprile 1997. 66 La serp [AT 300], Andresa Beán registrato il 4 aprile 1997. 67 Los músicos improvisados [AT 130], María Casas, registrazione del 30 marzo 1997.
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68 Informazione fornitami in una comunicazione verbale dal professor Joan Josep Pujadas, professore di Linguistica all'Universita di Lerida. 69 Les dodze figuetes [AT 720J, Pepeta Beán, registrazione del 4 aprile 1997. 70 Favera amunt [F 52 + AT 563J, Pilar Rué, 29 marzo 1997. 71 Zumthor, La presenza della voce, Il Mulino, Bologna, 1989 (1983): 5I. 72 Lavinio, 1993: 115. 73 Per la nozione di cornice come inizio e fine di testo cfr. Ramos, El cuento folklórico: una aproximación a su es tudio, Madrid, Pliegos, 1988 e Lavinio, 1993, che rimanda a Lotrnan, La struttura del testo poetico, Mursia, Milano, 1972-76, [1970J. ,. Interessanti analisi delle formul e di chiusura nelle fiabe italiane sono in Sanga 1986 e Lavinio 1993; per I'area francese in Sautrnan, <,variabilité et formules d'ouverture et de cloture dans le conte populaire fran~ais», in Gbrbg-Karady (a cura di), D'un cante ... ¡¡ l'autre. La variabilité dans la littéra ture orale, Éditions du CNRS, Paris, 1992: 133-144. 75 Come fa notare Rosa Alicia Ramos (1988), le formule di apertura sono demarcatrici di qualsiasi narrazione fittizia, distinguendole dai racconti veridici. 76 Andresa Beán, Llagoreta-tomate [AT 700J, 4 aprile 1997. 77 Dolores Beltrán Sorollas, Les sarminyetes [AT 480BJ, 10 maggio 1998. 78 María Casas, Lo llop i la rabosa [AT 30J, 30 marzo 1997. 79 Pilar Rué, Favera amunt [F 52 + AT 563J, 29 marzo 1997. ., Joaquín Benedicto, El matrimoni de la rata [non classificataJ, 30 aprile 1998. " Registrazione di Carmen Messalles del marzo 1994. 8Z Registrazione di chi scrive del 29 marzo 1997. 83 Interventi canta ti sono presenti in AT 91 El mono titiritero, AT 123 El lobo i los cabritillas (Pilar Rué), AT 124 Los tres cerditos Goaquín Rué), AT 310 La bruja Curuja (Teresa La Roya), AT 327 C El zurrón cantor, AT 500 El enano saltarín, AT 720 Les dotze figuetes, AT 780 La flor del robinyol, El flautista de Hamelín - D 1427.1 e AT 1655 En cigronet. 84 Come le narratrici stesse mi hanno specificato. 85 In entrambe le versioni raccontate da Pepeta Beán a Carlos González Sanz il 31 ottobre 1993 e a me il4 aprile 1997. 86 Dalle registrazioni di Joaquín Rué del 1982 e di chi scrive del 1997. 87 Riprendo la definizione di mimesi e diegesi utilizzata da Cristina Lavinio per indicare rispettivamente il discorso diretto e la narrazione, che a sua volta lo mutua da Weiruich (1971: 53). Per I'opposizione tra mimesi e diegesi il riferimento canonico (avverte Lavinio 1993: 46) e Genette, Figure 1Il, Einaudi, Torino, 1976, [1972J, che riprende, anche terrninologicamente, un' opposizione presente gia in Platone. 88 El flautista de Hamelín [D 1427.1J di Pilar Rué, 29 marzo 1997. " Sia nelle versioni di Joaquín Rué che in quelle di Josefina Sanz. 90 Registrazione del 30 marzo 1997. 91 Mediopollo, Andresa Beán, 30 ottobre 1993 e 4 aprile 1997. 92 Pilar Rué, marzo 1994. 93 Hymes in In vain I Tried to Tell You: Essays in Native Ethnopoetics (Philadelphia 1981), sottolinea che I'uso di ripetizioni e variazioni creano una struttura in versi, Ruth Finnegan nella definizione di letteratura orale afferma: «The most marked feature of poetry is surely repetition. Forms and genres are recognized because they are repeated» (Oral Poetry, Indiana University Press, 1977: 90) . .. Stonj, performance and evento Contextual studies and oral narratives, Cambridge University Press, Cambridge-New York, 1986: 75. 95 Per la funzione mnemotecnica delle strofe cantate nelle fiabe vedere Caruso 1996. 96 Deborah Tannen, Talking Voices, Cambridge University Press, Cambridge, 1989: 37
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" Lord Lord A , 1981 [1960], The singer of tales, Harvard Studies in Comparative Literature, 24, Harvard University Press, Cambridge, Massachusetts.
" «L' analyse esthétique et la composition des contes populaires», in Calame Griaule, GiiriigKarady e Chice, a cura di, Le conte pourquoi? comment?, CNRS, Parigi, 1984: 585-594. " «Esoprattutto la stabilita che rende belle le fiabe di magia tradizionali. Ascoltando una fiaba di magia l'uditorio che appartiene a una stessa comunita riceve ciD che attendeva, si aspettava, sperava fin dall'inizio». 100 Per l'irnportanza della ripetizione di fiabe conosciute e della possibilita di intervenire in esse da parte dei bambini v. Chiche, Giiriig-Karady, Platiel e Seydu (a cura di), Graines de Paro/e: puissance du verbe et traditions orales, textes offerts a Genevieve Calame-Griaule réunis p ar l' équipe de recherche du CNRS, language et culture en Afrique de l'Ouest, CNRS, Paris, 1989: 261-278. 101 Come risulta dall'ascolto delle registrazioni in funzione di Joaquín e Pilar Rué e dalle domande che ho posto ai narratori al riguardo. 102 J. Goody, 1989 (1' ed . 1987), Il suono e i segni. L'interfacda tra oralita e scrittura, Il Saggiatore. 103 A Wesselski, 1931, Versuch einer Theorie des miirchens Reichenberg, Sudetendeutscher Verlag Franz Kraus. 104 Come fanno notare G. Calame-Griaule, V. Giiriig Karady, S. Platiel, D . Rey Hulman e c., 1991, Le renouveau du con te, CNRS, Parigi, la variabilita e segno positivo di oralita che adatta i contenuti alle evoluzioni del reale. 105 G. Thomas, 1983, Les deux traditions. Le conte populaire chez les fran co-terraneuviens, Bellarrnin, Montréal. 106 Il nostro incontro, infatti, si e svolto al Hogar del pensionista in presenza di alcuni suoi arnici. 107 Intervista del maggio 1998. '''' La ragazza de/ basílico - AT 879, Pilar Rué, 29 marzo 1997. 109 Los tres pelos del mostre [AT 461] Pilar Rué, 29 marzo 1997. no El enano saltarín [AT 500], Joaquín Rué, registrazione sua del 1982. III El flautista de Hamelín [d. 1427.1], Joaquín Rué, registrazione sua del 1982. 112 La reina mora [AT 408], Andresa Beán, 4 aprile 1997.
Breve selección del vocabulario de Leciñena (Zaragoza)
GONZALO GAvfN GONZÁLEZ
Para muchas personas el Diccionario aragonés de Rafael Andolz es una obra especialmente significativa. Nos sirvió, por ejemplo, para comprobar cómo muchas palabras que desde la infancia conocíamos no eran un extraño localismo ni un ejemplo de incorrección lingüística. Al menos no necesariamente, porque siempre hay ejemplos de uno y otro caso. Sirvió además como estímulo para iniciar trabajos de recogida de vocabulario. Una recopilación un poco anárquica inicialmente en mi caso, en que intenté anotar vocablos, modismos y acepciones que desde siempre habíamos usado en Leciñena. Localidad, de la provincia de Zaragoza, por cierto, que no figura entre las encuestadas en su estudio por Andolz. Estímulo tan condicionante fue que, durante un tiempo, seguía demasiado fielmente el diccionario de Andolz, es decir, no me había fijado un método, en el cual ese diccionario fuera una herramienta más, sino que era la base. En 1991 di un giro radical a este trabajo. Adopté un método claro que seguí a rajatabla. A la hora de incluir o no una palabra en el vocabulario, opté por tomar como discriminante la referencia del Diccionario de la Real Academia Española. De entre las palabras que tenía anotadas, y de las que fueran surgiendo nuevas, rechazaría algunas que parecían ser claramente vulgarismos comunes en castellano, y tomaría en consideración las que no figuraran en el Diccionario de la Real Academia Española, o bien figuraban con otro significado, o bien figuraban como regionales, es decir propias de solo alguna región o país. Esto tiene sus inconvenientes (como los tendría cualquier otro método), el fundamental es que en el diccionario académico no se reseñan como aragonesismos ciertas palabras que sí lo son, por lo que puedo haber omitido algunas palabras de interés.
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A partir de entonces utilicé el diccionario de Rafael Andolz como una referencia más. Fundamental, eso sÍ, pero referencia al fin y al cabo. Utilicé otros diccionarios y vocabularios, no solo los que por sí solos constituyen libros, sino también los incluidos en revistas como Fuellas, Rolde y Ruxiada. Hoy afortunadamente disponemos del Endize de bocables de l'aragonés, lo que facilitaría enormemente el trabajo si se hubiera de realizar ahora. Pero el Diccionario aragonés de Rafael Andolz sigue siendo fundamental. Presento en esta colaboración una selección de vocablos de carácter dialectal usados en Leciñena que, o bien no están en el diccionario de Andolz, o bien figuran con otro significado. En algún caso aislado, las referencias que Andolz ofrece corresponden al área de lengua catalana. Para remarcar este criterio de selección, y no dificultar la lectura, he suprimido casi todas las referencias que acompañaban a cada vocablo. Se ha suprimido la condición que llevó a incluirlos en el trabajo originario, es decir la referencia al Diccionario de la Real Academia Española. Se han suprimido también las referencias a diccionarios de carácter enciclopédico, que a veces aportan datos de interés. Del resto de referencias se han dejado tan solo unas pocas más significativas. Siempre que se cita a Andolz se refiere a la 4ª edición de su Diccionario Aragonés. Aragonés-Castellano. Castellano-Aragonés. La referencia a Altaba corresponde al vocabulario Palabras locales, comarcales y regionales, de José Altaba Escorihuela, publicado en Zaragoza, en 1985, centrado básicamente en el Maestrazgo y el Bajo Aragón. Hay alguna referencia también al Ensayo de un diccionario aragonés-castellano de Mariano Peralta (Ediciones Moncayo, Zaragoza, 1986), a El habla de Sarrión de Rafael López Navarrete (Ed. Gregario López Navarrete, Barcelona, 1992), al Vocabulario de 50brepuerto, de José Mª Satué Sanromán (Instituto de Estudios Altoaragoneses, Huesca), al Dizionario sobre espezies animals y bexetals en o bocabulario altoaragonés, de Rafel Vidaller Tricas (Instituto de Estudios Altoaragoneses, Zaragoza, 1989), y a alguno de los vocabularios publicados en revistas como Fuellas d'Informazión d'o Consello d'a Fabla Aragonesa (Ed. Consello d'a Fabla Aragonesa), Rolde (Edizions de l' Astral) y Ruxiada (Ed. Colla de Fablans d'o Sur), referencias que suelen incluir el número de la revista. Una buena parte de las palabras incluidas en este vocabulario gozan de vitalidad en el habla diaria, pero otras pertenecen a un sistema de vida ya arrinconado, y por lo tanto solo surgirán en conversaciones sobre el pa-
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sado que mantengan personas de cierta edad, siendo muchas de ellas desconocidas para la juventud. Además hay palabras que personas que ya eran ancianas cuando las anoté las conocen solo por habérselas oído decir a los viejos de antes. Se incluyen palabras que son claramente restos del aragonés que hace siglos se habló en la zona. Incluso palabras derivadas de otras palabras netamente aragonesas que ya no se conocen. Probablemente también hay palabras que más bien deberían ser consideradas variedades dialectales de palabras de origen castellano. Incluso puede haber algún vulgarismo común al ámbito lingüístico castellano, aunque haya intentado eliminarlos. En cualquier caso, intentar distinguir a qué grupo corresponde cada vocablo, es complicado y daría resultados discutibles.
Vocabulario abocar-se Asomarse demasiado a un pozo, a una ventana. Andolz la cita en Ejea con el significado' agachar, poner cabeza abajo'. abriojos Especie de planta, cardo estrellado, Centaurea calcitrapa. Vidaller identifica abriojos con Tribulus terrestris. Andolz la traduce por abrojo, y el Diccionario de la Real Academia Española cita abreojos en Aragón, identificándola también con abrojo. Fuellas (nº 108) cita abriojos en Lanaja, aunque duda si identificarla como C. calcitrapa o como T. terrestris. La identificación de abriojos con abrojo da lugar a confusión. Y aunque es cierto que puede identificarse abrojo con Centaurea calcitrapa, es más frecuente que en diccionarios y manuales se llame abrojo a Tribulus terrestris. A T. terrestris en Leciñena se la llama gorrete de cura. acampadero Lugar donde se detienen los ganados para descansar o estar a la sombra. Andolz la cita en Ejea como 'terreno, cerca del corral en el que pastan las reses preñadas, flacas o enfermas', paridera. acoleta Especie de planta, Silene inflata. Andolz la cita en Abiego, sin identificarla, describiéndola como 'planta forrajera que se cría en pozos, balsas, etc.'. acomparau, acomparada Parecido, semejante. Andolz recoge en Cinco Villas acomparar 'comparar'. Satué cita acomparar 'comparar' en Sobrepuerto, pero en el ejemplo que ,incluye la palabra acomparau tiene el valor de 'parecido, semejante'.
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aforrau 1. P. p. de ajorrar. 2. En mangas de camisa. Andolz cita ajorro. afrontar Juntar las ovejas con los corderos cuando vuelven aquellas de pastar. Andolz la cita con otro significado. Recoge también afrontadizo en Salvatierra por 'cordero sin madre', y afrontadero del diccionario de Pardo Asso por 'lugar en que se afrontan las ovejas y crías'. ajo borde Puerro silvestre, Allium ampeloprasum. Andolz no la recoge. altero Altozano, terreno en alto. Es un sustantivo. Andolz la cita en Benas que, Graus como adjetivo aplicable a lo que está' a mayor altura'. alterón Desnivel en un campo de cultivo que no es llano. Andolz en Ejea, Sarrión, con el significado 'altibajo' . Fuellas (nº 22) en Tauste por 'desnivel pequeño en el terreno' . alumbrar Arrimar tierra a las cepas después de jabrir-Ias, con el objetivo de proteger de alguna manera la planta de la intemperie. Andolz no la recoge. amielga Especie de planta, Medicago sativa, en particular cuando crece espontáneamente. A la variedad cultivada se la denomina alfalze. Andolz cita amialca en Panzano por' alfalfa silvestre' y cita amielca en Angüés como un 'tipo de alfalfa'. ampríos Terrenos yermos (normalmente cercanos al pueblo) cuyos pastos no eran asignados a ningún ganadero y, por lo tanto eran de libre pastoreo. Andolz recoge, de uso general, amprío 'aprovechamiento de un terreno público para cultivarlo o edificar en él' . También cita en Barbastro empriu 'derecho de pacer el ganado después de levantadas las mieses'. apaga candiles Se denomina así a cualquier especie de mariposa nocturna. Andolz cita apagacandil en Ejea por 'murciélago' . apalmuzio Margarita, especie vegetal. Andolz y Vidaller citan palmuzio en Monegros sin identificarla, y como margarita en Almudévar, Marracos, Ortilla y Zuera, y citan alparnucio en Salas Altas. Fuellas (nº 108) cita apalmuzio en Lanaja. aparente Dícese de lo que está a mano, cercano y visible. Andolz la recoge con el sentido ' arreglado, limpio, curioso', uso general. arbillo Parte del intestino delgado con más grasa. Andolz cita arbillos en Borja como 'los menudos de la res'. También cita arbiello en el Campo de Jaca por 'esófago'.
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arcada Durante el trabajo de la siega, se denomina así al conjunto de varios puñados de mies. Andolz la cita en Val palmas con el significado distinto de 'la cantidad de trigo que se corta con un golpe de hoz'. arguila 1. Barro muy fino que queda donde ha habido un charco. 2. La tierra más fina arrastrada por una riada. Andolz la cita en Ribagorza con el significado 'arcilla'. En Leciñena, a la tierra arcillosa la denominamos buro. arguilar-se Cubrirse el terreno de arguila tras una riada. Andolz recoge del diccionario de Pardo Asso arguillarse con el significado' embarrarse, inutilizarse el aparejo de pesca'. atabalicos Malos trances, situaciones comprometidas. Andolz no la recoge. Ruxiada (nQ 3) cita no te atabales, por 'no te apresures, no te apures', en Huesa del Común. atento En las proximidades. Andolz no la recoge. auco Pato grande. Andolz recoge auca de uso general. bandear Mantear a alguien. Andolz la cita en Huesca con otro significado. barruscal Barrizal. Andolz no la cita. biol Recipiente de madera usado para contener agua, similar a un pozal aunque con la parte superior más estrecha que la inferior. Está cubierto excepto dos orificios usados para beber y llenarlo. Andolz no la cita. bodolla Hachuela, variedad de hacha usada en las carnicerías o en la cocina. Andolz cita bodollo en Biel y Huesca, con el significado 'herramienta de podar, podadera'. borracho Buscapiés, cohete sin varilla que, encendido, corre por la tierra entre los pies de la gente. Andolz cita borrachuelo en Zaragoza. brocal Ribete que rodea un agujero. Andolz la cita en el Somontano de Huesca como 'boca de la bota de vino'. bullatico Vociferante, bullicioso, que habla a gritos. Andolz no la cita. bundiar Columpiar. Se usa también en la forma bundiar-se. Andolz no la cita. buro Tierra arcillosa, que resulta ser muy poco permeable al agua. Andolz la cita con otros significados, entre ellos 'barro, lodo', uso general. burra Ampolla producida en la piel por algún pellizco o trabajo manual al que no se está acostumbrado, tanto si contiene linfa como sangre. Andolz la cita en Alcalá de la Selva, pero solo cuando contiene sangre.
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caballete Tipo de estreude con mango y una horquilla sobre éste donde encajaba el mango de la sartén. Andolz la cita con otros significados. cachilada Un grupo de niños, o de crías de animales, y por extensión un grupo de personas reunidas. Andolz la cita en Ejea por 'familia abundante en hijos y todos de corta edad'. También cita cachimalla en Echo por 'los críos, la chiquillería'. cachola Nido de las aves que anidan en el suelo. Andolz la cita en Tamarite de Litera con el significado 'juego de niños'. En este juego se hace una cazolita. Altaba cita cacholeta y cazoleta por 'nido de pájaros o figura semejante' en la provincia de Teruel. cadillo Perro joven. Andolz la cita con el significado' cachorro, excepto del perro', en Benasque, valle de Bielsa. calibo Cenizas que cubren las brasas resguardándolas. Abrir el ca libo es extender las cenizas para sacar a la luz las brasas. Andolz la cita en valle de Bielsa, Binéfar, Agüero, Almudévar, Fonz, como 'rescoldo', esto es, las propias brasas. calienta En las expresiones estar en calienta 'estar en la cama'; echar calienta 'echar leña al horno'. Andolz no la cita. La expresión echar calienta apareció en el nº 12 de la revista Vía Lata de Almudévar. canina Niebla que se queda al abrigo del monte de Zuera en los días de cierzo. Andolz no la cita. cardo perdizero Especie vegetal, Echinops ritro. Andolz no la cita. cardo triguero Especie vegetal, Cirsium arvense. Andolz no la cita. camigüelo Husillo, especie vegetal, Chondrilla juncea. Andolz la cita en Bolea, Somontano de Huesca, Litera, por 'planta silvestre de la familia de las compuestas', indicando que se podía consumir como ensalada. Vidaller llama carnigüelo a Taraxacum officinale y achicoria dulce a Chondrilla juncea. casal Pequeño terreno, en las afueras del pueblo, en ocasiones formando parte de la era, donde se cultivaba alguna planta destinada al consumo de las caballerías de la casa. Andolz la cita en Echo con otros significados. catenaz Tozudo. Andolz cita en Alquézar catenazo 'pesado, antipático, molesto' . cazoleta Instrumento usado para pelar el cerdo muerto en la matacía tradicional. Andolz no la recoge.
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chafarriar Hablar mucho. Andolz cita chafardear, uso general, como 'entrometerse', y chafardiar en Sarrión, como 'chismear'. charata Llamarada. Andolz cita charada en Alquézar, Ejea, el Somontano de Huesca. chirichón o chirinchón Rabanizas, hierbas de varias especies, Diplotaxis erucoides, Diplotaxis virgata, Rapistrum rugosum. Andolz no la cita. En pueblos próximos a Leciñena llaman a algunas de estas plantas yer-
banas. chirla Cría de pájaro. Andolz la cita con otros significados. Además cita chirleta en Pina, por' gorrión chillón'. choto 1. Sollozo o suspiro con el que termina un llanto. 2. Berrinche, lloradera con rabia. Andolz la cita con otros significados. Ruxiada (nº 14) por 'berrinche' en Andorra. chulla Pedazo de carne. Andolz la cita como rodaja de jamón, uso general. En el diccionario de López Navarrete se cita por 'lonja de carne' en Sarrión. chumillo Líquido que destila algún objeto. Andolz no la recoge. chupón Carámbano, pedazo de hielo largo y puntiagudo. Andolz· no la cita. c1abijar Cada uno de los agujeros que hay en la parte anterior del timón del arado. Andolz la cita en Aragüés del Puerto, Sigüés como 'espacio anterior del timón del arado que se introduce en el barzón'. coladera Lugar o agujero por donde se pasa o pierde algo, por ejemplo en un carro que va perdiendo la carga. Andolz la cita en Ejea, Sigüés por 'parte inferior de la prensa que extrae el vino'. colgarallo Colgajo. Andolz cita colgallo, uso general. compás Separación entre dos viñas. Andolz la cita de documentos antiguos por' en general, distancia entre cada dos cosas de una serie'. contornadores Ganchos de hierro que llevaban los trillos y al avanzar revolvían la parva. Andolz no la cita. correllana Cucaracha, especie de insecto, Blatta orientalis. Andolz no la cita. correr 1. Pastar un ganado en un campo. Por ejemplo, se dice correr un campo. 2. Arralar, perder parte de su fruto las vides. Por ejemplo, se dice correrse las cepas. Andolz la cita con otros significados. corre tilla Correhuela, especie de hierba, Convolvulus arvensis. Andolz cita corretiella y corro tilla del diccionario de Pardo Asso.
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cortapiches Tijereta, especie de insecto. Andolz cita cortapicha en Aineto y cortapichinas en Ejea. cozineta Cocina secundaria en algunas casas, situada habitualmente en el corral. Andolz no la cita. cuco Renacuajo. Andolz la cita como gusano, uso general. cucute Abubilla, especie de ave, Upupa epops. Andolz cita algunas variantes, como cucut, cucuto, identificándolas con cuclillo. Vidaller cita cucute en Pina de Ebro. dallín Guadaña de hoja corta usada para segar hierba, esparto ... Andolz cita dallón en Almudévar. desembarre 1. Juego del 'tres en raya'. 2. Juego del infernáculo. Andolz solo cita el primer significado en Huesca. desgazar Trabajar la madera con la azuela eliminando las irregularidades para que quede lisa. Andolz no la recoge. deslardar Deshelar, ya sea la tierra en las mañanas de invierno, ya sea un objeto helado. Andolz cita eslardarse con otro significado. dogal En la expresión dar dogal 'molestar'. Andolz no la cita. dulero Pastor que cuida de la dula. Andolz no la cita. enganillas Angarillas, aguaderas, trabajos de esparto con cuatro huecos para llevar recipientes, que se colocan al lomo de la mula. Andolz no la cita. esbarajar Barajar naipes. Andolz no la cita. esbarrar 1. Adelantar a alguien. 2. Desviarse de un camino. 3. Separar de un ganado las ovejas con cría. Andolz la cita en Aragüés del Puerto como' separar las reses'; en Sar-rión con el significado 2. escorredero Terreno yermo por el que afluye agua a una balsa o depósito tras la lluvia. Andolz la cita como' canal de avenamiento'. escoscar Limpiar. Andolz la recoge como' quitar la corteza o cáscara' en Abiego, Almudévar y Huesca. Rolde (nQ 31) en Obón por 'limpiar'. Ruxiada (nQ 14) en Andorra por 'limpiar'. esfornezinar Quitar los fornezinos, esto es, los sarmientos de las cepas que no nacen de pulgar. Andolz cita esforrazinar en Bolea, Ejea y Cinco Villas. espalmar Trabajar la madera con la azuela eliminando las irregularidades para que quede lisa. Andolz la cita en Ejea por' quitar el polvo a la ropa, frotándola con la mano', y del fichero Moneva por' quitar cortándola, la palma del casco al herrar a las caballerías.'
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esporgar Florecer las cepas. Andolz la cita con otros significados. espurniar Caer pequeñas gotas de lluvia. Andolz la cita con otros significados. En el diccionario de López Navarrete se cita espurniar en Sarrión por' empezar a llover'. Altaba cita espurniar en la provincia de Teruel por' empezar a nevar o a llover de forma casi imperceptible'. estollar-se Desplomarse una ladera o un cerro. Andolz no la recoge. fachendero Presumido. Andolz recoge fachendós 'presumido' en Tamarite de Litera. falandrajo Harapo, prenda vieja y deteriorada. Andolz cita falandraixo en Benasque. Altaba cita falandrajo en la provincia de Teruel. farinetas 1. Gachas, comida compuesta de harina cocida y aderezada con leche. 2. Especie de planta comestible, de pequeño porte y hojas delgadas y largas. Andolz la cita con el significado 1, uso general, y en Calaceite cita 'farinetes' por Scorzonera glastifolia, especie de planta. farziño Vencejo, especie de ave, Apus apus. Andolz cita 'falziño' en Agüero, Benasque, identificándola con Cypselus apus. Fuellas (nQ 22) cita farziño en Tauste. filada Parte de una bal formada por un barranco o depresión entre dos alineaciones de cerros. Andolz la cita en Almudévar con el significado 'parte de una bal que pertenece a un solo propietario'. Rolde (nQ 31) cita hilada en Obón por' conjunto de bancales sembrados'. florica de mayo Zadorija, especie vegetal, Hypecoum procumbens. Andolz no la cita. foriconero Especie de horca con dos púas empleada para meter leña en el horno de yeso. Andolz cita forigón 'hurgón para mensar y revolver la lumbre', en AHorque, Benasque, Litera. fornilla Leña constituida por arbustos. Andolz la cita con otro significado. También cita en Valpalmas, Ejea, Uncastillo fornillos 'montón de ramas, tapadas con tierra que se quemaban y servían de abono'. fornillador El que prepara fornilla. Andolz no la cita. fosco Sucio, guarro. Andolz la cita en Benasque, valle de Bielsa, Bisaurri, Espés como ' turbio, obscuro' . freña La corteza de las ramas de romero. Andolz no la recoge. frota Conjunto de ramitas pequeñas, hojarasca y hierba seca. Andolz no la cita. gabiño 1. Instrumento de corte manual de hoja curva, que sirve para cortar racimos de uva. 2. Pretil de un pozo. Andolz cita gabiñete en Ejea
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con el significado 1. Cita gabiño con otros significados. En el diccionario de Peralta se cita gaviño 'pretil' sin indicar procedencia. garapatillau Se dice del trigo afectado por garapatillo. garreta 1. Bucle de una manguera que al estirarla se ha cerrado, impidiendo que pase el agua. 2. Cuando se une o ata algún objeto con un alambre, fragmento de este que se enreda sobre sí mismo con ayuda de un clavo u otro utensilio para asegurar la atadura. Andolz la cita con otros significados, por ejemplo en Xistau por 'lazo para sujetar por la pata a una oveja'. garujo Orujo, hollejo de la uva después de exprimida. Andolz la cita con otro significado. garullo Orujo. Andolz no la cita. gastible Gastador, que gasta mucho. Andolz la cita en Somontano de Huesca, por' que come mucho' . gorgoreta Voltereta. Andolz no la recoge. gorrete de cura Especie de planta, Tribulus terrestris. Andolz no la cita. gotillazo Chubasco fuerte . Andolz cita otros derivados de 'gota'. guallardo, guallarda 1. Se dice de la prenda de ropa que resulta excesivamente grande. 2. También se dice de la persona que da mucha propina. Andolz la cita en Echo, Sos por 'bien cumplido, hermoso'. guitarra Variedad de torta alargada y plana doblada sobre sí misma por la mitad. A este tipo de torta en otras partes la llaman cañada. En Leciñena se reserva el nombre cañada para una variedad de pan aplanado. Andolz no la recoge. halda 1. Campana de la chimenea. 2. Carne de la tripa del cordero. 3. También se dice no tengo halda cuando una persona está sentada en un lugar elevado y los muslos no quedan horizontales. Andolz cita la definición 1 como de uso general, y generaliza la 3 como' falda, regazo' . hornete Horno para cocer las piedras de yeso. Andolz cita ornazo en Robres con este significado. huso Husillo o tornillo de la prensa de vino. Andolz cita usillo 'árbol de la prensa', del diccionario de Pardo Asso. jará En la expresión no jará de + verbo en infinitivo 'posiblemente + verbo en futuro' . Por ej., no jará de llover 'posiblemente lloverá' . Andolz no la recoge.
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jarzia El conjunto de red y cuerdas para llevar paja en el carro. Andolz la cita del diccionario de Pardo Asso por 'jábrega, red gruesa de esparto de malla ancha'. jinebro Cada, variedad de enebro, Juniperus oxycedrus. Andolz cita chinebro en Echo, Siresa y Xistau, y chinepro en Biescas. lenau Se dice del campo que se deja sin cultivar uno o varios años. Andolz no la cita. longanizar Parte delgada del intestino del cerdo. Andolz no la cita. maleta Cuando se acarreaba, la parte de la carga de un carro que iba al exterior de ambos laterales. Andolz la cita en Almudévar por 'fajo de leña que cuelga detrás de la carga para sujetarla'. manada Fajo de leña menuda o ramas, no necesariamente el que se puede recoger de una vez con la mano. Andolz la cita en Ejea, Salvatierra por 'manojo de mies formado por tres puñados' . mangar Enmangar, poner mango a una herramienta. Andolz la cita con otros significados. Altaba la cita en la provincia de Teruel. matachullas Lino blanco, especie de hierba, Linum suffruticosum. matapollos Especie de hierba, Thymelaea tartonraira. Andolz la cita en Caspe, Híjar indicando que se usó en tintorería e identificándola con Passerina hirsuta. Altaba cita matapollos en la provincia de Teruel por ' arbusto más pequeño que el romero que saca bolicas con líquido blanco y dulce' . mentira Lista que por error se ha dejado sin sembrar en un campo de cultivo. Andolz no la cita. merca Cada una de las señales que dividen una faja de un campo de cultivo en varias listas, con el fin de no desorientarse el agricultor al sembrar a mano. Andolz cita 'almerca' en Ejea, con el significado 'el radio que describe el brazo del sembrador'. mercar Amelgar, poner ' mercas' en una faja. Andolz recoge almercar en Valpalmas, Ejea y mielcar del diccionario de Pardo Asso y en Castelserás. mestura Alimento para los cerdos, sea salvau, cebada o centeno molidos. Andolz la cita con otro significado. molsa Tierra suave sin piedras. Andolz la cita en Benasque, La Fueva, Xistau por 'légamo que deja en los campos una inundación'. mortajao Especie de dobladillo relleno de avellanas, piñones y canela. Andolz no la recoge.
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nebera Lavandera, aguzanieves, especie de pájaro. Andolz cita nebero en Ejea. orache Tiempo frío y desapacible. Andolz la cita en Echo por 'tiempo, clima' . También cita oraje en Daroca por 'tempestad', y en Illueca por 'tiempo fresco a causa de la nieve' . Altaba en la provincia de Teruel por 'tiempo crudo con lluvias, nieve, vientos'. panbino Especie de hierba, Lamium amplexicaule. pegalloso Pegajoso. Andolz la cita con el significado 'pesado, impertinente'. Altaba cita pegalloso en la provincia de Teruel. pentoste Persona u objeto que estorba o está de más. Andolz cita petos te en Zaragoza y el Bajo Aragón. pitañar Terreno escabroso, abrupto, de mucha pendiente. Andolz la cita en Ejea por 'lugar extraviado', y en Andorra por 'el conjunto de las habitaciones más altas de la casa'. pulsera Cuando se acarreaba, la parte de la carga que se situaba fuera de la escalera del carro pero por delante y por detrás de ambas ruedas. Andolz la cita en Almudévar, Huesca, Ejea, por 'fajos de leña que en la carga de los carros se ponían uno en cada esquina para apoyar la carga'. punzo Pincho, por éjemplo de una planta. Andolz recoge punza en Ejea y Huesca. quera 1. Carcoma. 2. Caries dental. Andolz la cita en Benabarre, Campo, Ejea, Fonz, Mequinenza con el significado 1. Altaba con el significado 2 en la provincia de Teruel. Fuellas (nº 22) con el significado 2 en Tauste. querar-se 1. Carcomerse un objeto de madera. 2. Cariarse los dientes. Andolz la cita en valle de Bielsa y Ejea con el significado 1. Altaba con el significado 2 en la provincia de Teruel. querau, querada 1. Carcomido, carcomida. 2. Cariado, cariada. Andolz la cita en Almudévar con el significado 1. quinzeno 15 fajos de mies. Andolz la cita con otro significado. rallar Subida empinada. Andolz cita ralla 'terreno que cae verticalmente', en Ejea y Cinco Villas. rallera Subida muy inclinada, cerro con mucha pendiente. Andolz la cita con otro significado. ranueco Rana macho. Andolz la cita en Ejea por' dícese del niño muy llorón'.
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recao Las provisiones para pernoctar en el campo. Andolz cita recau 'plato fuerte de la comida, a base sobre todo, de legumbres o patata', uso general. Satué cita recau en Sobrepuerta por 'comestible que periódicamente se lleva a los pastores al puerto' . reganchal Arroyada, corte o surco producido en la tierra por el agua Cúrriente. Andolz no la recoge. resolladera Correa que llevan las caballerías por debajo de las mandíbulas. Andolz no la recoge. restilladizo 1. Los restos de la mies que quedan en la era tras trillar y que son recogidos con el res tillo. 2. La mies que ha caído al suelo al segar. Andolz cita restillau en Valpalmas y restrilladízos en Biel, Martillué, como 'espigas que quedan sueltas por la era después de rastrillar'. restojar Sembrar sin haber dejado el campo en barbecho durante un año. Andolz la cita en Litera. retablar Recoger con la zegadera la mies trillada. Andolz no la cita. rezincho Pieza de madera con dos orificios, usado para tensar las cuerdas de los carros cargados. Andolz la cita en Valle de Bielsa con otro significado. reziñidero 1. Parte de los arreos de las caballerías. 2. En la expresión de reziñídero se refiere a avanzar inclinado hacia un lado, por ejemplo porque el camino tiene una inclinación lateral. Andolz no la cita. royo, roya Rubio, rubia. Andolz la cita por 'rojo, rojizo', uso general. rudilada Huella profunda dejada por las ruedas de un carro. Andolz no la recoge. rufo Se dice de quien responde agresivamente, amenazador, de quien se pone chulo. También se puede referir a un animal. Andolz la cita en Xistau por' rozagante, vistoso'. rustir Hacer ruido al masticar. Andolz la cita en Alquézar por' comer pan muy seco y duro'. sabanada Lona que se usaba para llevar paja. Andolz la cita, con uso general, por' cuanto cabe en una sábana'. samugo Vardasca, vara o palo delgado. Andolz la cita con otros significados. Ruxiada (nº 14) cita samugazo en Andorra por 'golpe dado con un palo, soga, etc.'. sanantón Mantis religiosa, especie de insecto. Andolz no la recoge. solera 1. Estera que cubría el suelo de los carros. 2. Suelo de la casa. Andolz la cita con otros significados.
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somiza Calor excesivo, aplastante. Andolz no la recoge. sultana Tipo de dulce. Andolz no la cita. talladera Corredor abierto en la maleza por el paso continuado o frecuente de animales. Andolz la cita con otro significado. tema Saco de arpillera descosido y completamente abierto. Andolz la cita con otros significados relacionados, como' el ancho de una tela', del diccionario de Pardo Asso, o 'tela de lino que emplea la amasadora', en Biel. tinajeta, en la expresión hacer tinajeta 'hacer vino a partir de uvas no maduras'. Andolz no cita esta expresión. tiruleta Especie de hierba, Euphorbia helioscopia. Andolz no la cita. tizete Atizador para el fuego. Andolz no la cita. toncadas En la expresión a toncadas 'por etapas, a ramalazos, por bloques'. Andolz recoge tongada con distintos significados relacionados, en AIquézar, Benasque, el Bajo Aragón y del diccionario de Pardo Asso. trencha Cinturilla cosida a la falda para reforzarla y conseguir que ajuste mejor. Andolz la cita de Pardo Asso con el significado más general de 'pretina'. zangarriana Pereza. Andolz la cita en el Somontano de Huesca por 'fiebres'. Fuellas (nº 63) en Villar del Salz por 'vagancia'. zegadera Tablón para recoger la mies en la era. Andolz no la cita. zello 1. Llanta de hierro de la rueda del carro. 2. Estrato de piedra existente bajo la tierra superficial. Andolz la cita con el significado 1 en Almudévar. zenzero Se dice del campo que no ha corrido el ganado y tiene mucha hierba. Andolz la cita con otro significado. zimbeta La parte más alta de la torre de la iglesia, donde está la veleta. Andolz no la cita. zimborrio Terreno muy empinado de un campo de labor. Andolz la cita con otros significados. zinto La faja del traje masculino tradicional y del actual traje de baturro. Andolz no la recoge. ziñudo Especie vegetal, Ephedra majar. Andolz no la recoge. zolla Pocilga. Andolz recoge zolle con uso general.
Bocables aragoneses en A través del Somontano Altoaragonés, de Salvador María de Ayerbe
FRANCHO NAGORE LAÍN
Rafel ANDOLZ enduyó ro libro de Salvador María DE AYERBE A través del Somontano Altoaragonés (Huesca, imprenta de la viuda de Justo Martínez, 1931) entre a «Bibliografía (obra literaria»> consultata ta ra confezión de o suyo Diccionario Aragonés (Zaragoza, Librería General, 1977; 4ª edizión: Zaragoza, Mira Editores, 1992). Bi ha beIs bocables d' o libro que amanexen en o Diccionario con as siglas SH (Somontano de Huesca = Semontano de Uesca), pero no i mete referenzia concreta á ra obra de Salvador María DE AYERBE. Asinas, por exemplo, indiana 'variedad de col muy apreciada': en iste caso, a definizión que da ANDOLZ enzierta cuasi literalmén con a que fazilita o mesmo Salvador María DE AYERBE en a paxina 57 de o suyo libro (<<variedad de col apreciadísima en el país»). Ocurre o mesmo en pueya: a esplicazión d' ANDOLZ ye amprata literalmén de o libro de S. M. DE AYERBE. Por ixo, podemos sospeitar que, en istos casos, ista ye a fuen. En atros muitos casos en que o bocable leba a sigla SH, no lo sapemos con seguranza: puede estar que probienga d'ista mesma fuen u d'atras. Por exemplo, en o caso de atorgar lotorgar' (SH). Antiparti, bi ha bocables de o libro de Salvador María DE AYERBE que son en o Diccionario d' ANDOLZ atribuyitos á atras fuens e mesmo á atras redoladas diferens de o Semontano. En istos casos tenemos a seguranza de que Andolz no contó con o libro de S. M. DE AYERBE como fuen. Tamién bi ha bocables d'iste libro que no amanexen en o Diccionario d' ANDOLZ, ni si squiera acumula tos á atras fuens u á atras redoladas. Istos son os más intresans, ya que tampó no se gosan trobar en dengún atro dizionario aragonés, por o que resultan aportazions ausolutas. En consecuenzia, creyemos que -como debió d' ocurrir con atros muitos libros de creyazión literaria-l' aportazión reyal serán beIs termino s cu-
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llitos aquí e allá de trazas más bien casuals. Ixo ye impribable: fa falta muito tiempo ta fer un treballo sistematico de busqueda de toz os terminos aragoneses que amanexen en un libro, ya siga escrito por entero en aragonés, ya siga escrito en a suya más gran parti en castellano. Por ixo, prezisamén, nusatros nos adedicamos en iste treballo en omenache e remeranza á Rafel ANDOLZ, a fer una rechira sistematica de os bocables aragoneses presens en o testo de A través del Somontano Altoaragonés . Ye un libro escrito en castellano, pero con un lumero considerable de bozes propias de l' aragonés d' o Semontano. Presentamos os materials ordena tos alfabeticamén, con endicazión d ' a categoría gramatical, e a sinificazión u esplicazión d'o termino en castellano, ilustrando-lo con a frase u contesto en o que amanexe. Asinas que iste treballo puede beyer-se como un estudio de o tratamiento de as fuens en o Diccionario Aragonés de R. ANDOLZ, parando cuenta en 1'aprobeitamiento d'una fuen concreta, tanto como una replega sistematica d'o bocabulario aragonés d'un libro concreto, que podrán espleitar dimpués o «Tresoro d'a Luenga Aragonesa» e atros treballos lesicograficos. Nos ha aganato á treballar iste libro, en primer puesto, ro feito de que se trata d'una edizión ya relatibamén antiga (u no pas rezién), con o que ixo tien d'intrés adibito; en segundo puesto, que se trata d'un libro sobre o Semontano, pus si bien sobre l' aragonés d' o Semontano tenemos beIs meritorios treballos -como ro de Pedro ARNAL CAVERO (1944), u como ro más rezién de Paz Ríos NASARRE (1997)-, dista encara muito d'estar completamén e bien conoxito. Os bocables que se troban en A través del Somontano Altoaragonés amanexen en dos menas de contestos diferens: 1) En a narrazión u descripzión que fa 1'autor en castellano, en un castellano ipercultista, con un estilo grandielocuén, barroco, retorico e prolixo. Se beiga bel exemplo carauteristico: <<Indeciso, desorientado y sin palabras, detúvose súbito ante la mirada escrutadora de Manuela; mas como la dueña, a quien buscaba, no le adviertiera por hallarse de espaldas en una ca diera, exclamó, el huésped, extasiado: ... » (p. 192). Como se beye, a parola aragonesa cadiera i amanexe en un contesto puramén castellano e s' emplega sin albertir a suya espezifizidá aragonesa, por o que l' autor la mete en o mesmo tipo de letra redonda que o resto.
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Manimenos, en bel caso l' autor la mete en cursiba: «Todo agasajo le parecía poco en su obsequio: los ahorros provenientes de la venta de la lana de recentales y moruecos que, desde las capitulaciones del heredero, se reservara; el producto de las colmenas o arnales; la venta de semilla del gusano de seda, recriado en Anzano con halagüeños rendimientos ... » (p. 190). «Estaban segando la cebada de un extenso cuatrón lindante con el monte de Ibieca, y su relativa proximidad al de Liesa, despertaron en el mozo deseos de visitar a su Dulcinea, a quien no había vuelto a ver desde el día de las Reliquias. » (p. 147). Bella bez tamién mete l' autor a boz aragonesa entre cometas: «Tal sucedía actualmente con "el sarrampión" que aquejaba al nieto menor de la casa ... » (p. 49). 2) En os dialogo s, ye dizir, en os parrafos en os que se fa charrar a os presonaches en aragonés, en una mena d' aragonés d' o Semontano pro castellanizato e pleno de bulgarismos. Se beiga bel exemplo: «- ¡En verdad, ice el dicho, que a quien madruga Dios l'aduya! ... Y a mí, bien que m'aduyau Dios nuestro Siñor: tanto, qu'imos estorrocau toda la redolada, buscando acomodo pa la nuestra Nonila, y va y te se nos presienta uno como éste .. . ¡Lo cual que 1'himos cogido como gurrión en loseta! ... » (p. 252). Astí podemos beyer, amás d'un refrán -que amanexe en cursiba-, bellas parolas aragonesas, como ros berbos aduyar, estorrocar, u como ros sustantibos redolada, siñor, gurrión, loseta, y tot drento d'un contesto aragonés (más u menos castellanizato, pero aragonés). «-Allá arrriba, en las cuevas do Tito, una vieja de Sarsa de Surta lo vido una noche pa la mingua de Enero ... ¡Güenas pochadas d'onzas diz que l' entregó! ¿Por qué nusotros himos de ser menos, si le mandamos güen mandau pa que suba o diablo, hoy mejor que mañana, dos infiernos? -propuso el del cachirulo» (p. 103). En iste parrafo podemos trobar, antimás de os articlos o, os y as suyas contrazions con a prep. de, do, dos, beIs bocables intresans, como mingua, pochadas, nusotros, mandau, cachirulo.
Como ya emos dito, Andolz espleitó d' o libro de S. M. DE AYERBE ta fer o suyo dizionario, pero no creyemos que fese una porga sistematica de todas as bozes aragonesas que bi amanexen. As que mete en o suyo dizionario son más que más as que ban en cursiba en A través del Somontano Al-
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toaragonés y beluna más, pero no pas todas, como se beye ascape fendo bellas confrontazions. Por exemplo, en o dizionario d' Andolz a boz menazar, cast. 'amenazar', l'acumula á l'aragonés meyebal y la replega de bella edizión de os Fueros d'Aragón feita por TILANDER. Pos bien, o berbo menazar lo trobamos en o nuestro libro: «¡Si habese usté visto las angustias del probe pa espachar al feriante aquel de Sariñena que menazaba con llevasele los machicos si no l'en pagaba deseguida! » (p. 284). Andolz rechistra o berbo atribir, casto 'atrever, osar', en Echo y Graus. Manimenos, tamién ye propio de o Semontano, como beyemos en a obra de S. M. DE AYERBE: «¿Sabe usté, mosén Andrés, que no m'atrivo a escomenzar el asunto que traigo entre manos ... » (p. 281). Andolz traye ronueco, cast. 'pesado, incordiador', quitato de bel treballo de F. Nagore, pero tamién lo emplega S. M. DE AYERBE: «¡Caraja con el ronueco l'hombre! » (p. 139). Andolz rechistra piulá, cast. 'piar', en Bielsa. O nuestro libro aporta tamién o emplego de o berbo piular en o Semontano: «¡Sisquiá piularas a zaguera vez!» (180). Atros bocables que rechistra Andolz, pero no pas en Radiquero ni en o Semontano e manimenos trobamos en o libro de S. M. DE AYERBE, son, por exemplo: chulo 'criado' (lo rechistra en Almudébar e Benás), basquiña 'falda chesa' (en Echo), fanfarria 'jactancia' (en Ribagorza), jarmentera ' leñera en el corral' (en Boleya). Mesmo se troban en o libro de S. M. DE AYERBE bellas parolas que no replega ANDOLZ, ni sisquiera atribuyitas á atros lugars u á atras redoladas. Son as siguiens: codeta 'rabo pequeño', color de pansa, cofadría, cucandería, denguno 'nadie', emposible, encadau, en primeras, esferencia, espedregacaminos, fegurar, laniar, mosica, novedá, os caria, placentero, qué sentir, reculada, redotar, torna-boda, tricot, trilleras, trinquete, usufuscar. No queremos siñalar con isto que faltan bocables en o dizionario d' ANDOLZ. Ixo ye dar, porque en dengún dizionario se'n troban tozo Ya sapernos que toz os dizionarios -e o d' Andolz, por más que siga muito emponderable, tamién- son millorables e completables. Más bien, o que nos prebamos ye fer beyer l'amenister d'ir fendo replegas sistematicas de le sico, ya siga de lugars e redoladas, ya siga d' obras e autors, que aduyen á completar poquet á poquet o dizionario aragonés.
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Tan importán ye rechistrar parolas nuebas como rechistrar o emplego de bella parola ya conoxita en bel lugar en do no yera encara decumentata. Isto zaguero ye menos espetacular, ye un treballo más griso e que no tien a «recompensa» que suposa trobar un bocable «nuebo» (ye dizir, esconoxito dica agora ta ra lesicografía aragonesa) de raso. Pero ye tamién una aportazión de datos que cal ir fendo, porque aduya á tener una imachen más esauta de as repartizions de as parolas, ye dizir, de as «areas lesicas». Con ista intinzión ye feita ista replega de bocables aragoneses, en iste caso de a obra d'un autor, Salvador María de Ayerbe, pero que se pueden acumular á o lugar de Radiquero e, d'unas trazas más chenerals, á ra redolada de o Semontano. Por un regular solo se porgan ta ista replega os bocables aragoneses. Manimenos, debán de a duda, emos preferito pasar-nos que no pas quedar-nos escasos, por o que emos encluyito belunos que talmén puedan estar castellanos, pos los rechistra o DRAE. Pero como ixo no ye criterio definitibo -pos ya se sape que o DRAE tiende á ir tirando a marca diatopica de Ar. á parolas que antis lo teneban- e antiparti yera intresán constatar o suyo emplego, los emos encluyito en ista replega. Asinas, por meter bel exemplo, rumbático, rodete, canturia ... Tamién replegamos bocables que talmén sigan bulgarismos castellanos, pero que pueden estar considera tos igualmén como bozes propiamén aragonesas con una chiqueta diberchenzia fonetica respeuto á ra forma de o castellano. En cuasi todas as bozes se mete como exemplo a frase en que a boz amanexe, pus o contesto puede fer oma ta beyer o suyo uso. Pero si se trata de bocables que se repiten á ormino, que son cuasi iguals que os correspondiens de o castellano, u que á o nuestro chuizio no han intrés dende o punto de bista lesico u fonetico, ta alixerar o testo nos premitimos preszendir d' exemplos, metendo-ne solo que uno u dos e siñalando dimpués as paxinas en do se pueden trobar os demás. No cal dezir que as parolas se reproduzen en as dentradas seguntes beniban en l' orixinal, respetando de raso as suyas trazas d' escritura. 1 trobaremos por tanto v, h (bella begata, de trazas muito conzieteras), ezetra. No solo porque en 1931 faltaban encara bellas añadas ta que s'emologasen as normas graficas de l' aragonés, sino porque en reyalidá somos debán d'un libro escrito en castellano e capito dende ixa fabla: as parolas arago-
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nesas ban mezdatas en o testo castellano (bella bez las mete l' autor en cursiba, e allora lo femos notar nusatros en o bocabulario). A lematizazión ha consistito solamén en reduzir á singular masculino ros sustantibos e achetibos, e á infinitibo ros berbos. En ixe caso, ye dizir, cuan en o testo aparixe una forma berbal conchugata u bel sustantibo u achetibo en femenino u en plural, e se mete como dentrada una forma lematizata, se fa notar por meyo d'un gafet de zaga de a parola. Solo en bel caso gosamos meter como dentrada bella forma berbal conchugata que puede tener intrés dende o punto de bista morfoloxico, pero en ixe caso ye solo que ta remitir dreitamén á o lema por meyo d'una flecha (por exemplo: quereban ---7 querer]). Dimpués se mete a categoría gramatical, con alcorzamientos. E contino, sin dengún siñal espezial, ni sisquiera cometas simplas, se mete a sinificazión, traduzión u esplicazión en castellano. Solo en o caso de que o propio autor esplique bel termino e nusatros lo reproduzcamos literalmén, metemos ixa esplicazión entre cometas. A frase en que amanexe a parola se daba dimpués de a sinificazión, indo en cursiba (e a parola de que se trate, antimás, ba en negreta), e dimpués se siñala entre parentesis a paxina de o libro en a que se troba. Si bi ha bella oserbazión u bel comentario, se mete -en aragonés- dezaga de tot o debandito. Encara que d'una forma ampla, os terminos aragoneses de A través del Somontano Altoaragonés pueden acumular-sen a o Semontano en cheneral, más en concreto creyemos que á ra redolada Radiquero - Colungo Adagüesca, e más concretamén encara á Radiquero. E anque, cuasi con toda seguranza, os terminos que s' empleguen en Radiquero s' emplegarán tamién en os atros lugars de a redolada, por fer as cosas con prezisión, creyernos que ista replega de paro las debe tener Radiquero como marca di atopica. E antiparti: 1931 como marca cronoloxica e Salvador María de AYERBE como marca d' autor. Bi ha en chunto 770 dentradas. Ta que faiga oma como comparanza, se remere que ARN 1944 en tien 530 y RlN 1997, 3300. A bibliografía que se cuaterna á ormino ye: AND 1992 = ANDOLZ, Rafael, Diccionario aragonés. Aragonés-cas tellano, castellano-aragonés. Cuarta edición corregida y aumentada. Zaragoza, Mira editores, 1992. ARN 1944 = ARNAL CAYERO, Pedro, Vocabulario del alto-aragonés (de Alquézar y pueblos próximos), Madrid, Consejo Superior de Investigaciones Científicas, 1944.
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ARN 1953 = ARNAL CAVERO, Pedro, Refranes, dichos, mazadas ... en el Somontano y montaña oscense. Zaragoza, Institución «Fernando el Católico», 1953. DRAE = REAL ACADEMIA ESPAÑOLA, Diccionario de la Lengua Española. Vigésima primera edición. Madrid, Espasa Calpe, 1992. EBA = Endize de bocables de I'aragonés seguntes os repertorios lesicos de lugars y redoladas de I'AIto Aragón. 4 tomos. Vesca, Instituto de Estudios Altoaragoneses, 1999. MAR 1997 = MARTÍNEZ RUIZ, Antonio, Vocabulario básico bilingüe aragonés-castellano y castellano-aragonés. Vesca, Publicazions d'o Consello d'a Fabla Aragonesa [colezión «Puens enta ra parola», 7), 1997. PAR 1938 = PARDO Asso, José, Nuevo diccionario etimológico aragonés, Zaragoza, 1938. RIN 1997 = Ríos NASARRE, Paz, Bocabulario d'o Semontano de Balbastro (de Salas Altas y a redolada), Vesca, Publicazions d' o Consello d' a Fabla Aragonesa [colezión «Puens enta ra parola», 8), 1997.
As prenzipals alcorzaduras emplegatas en o bocabulario (as categorías gramaticals se meten en castellano) son: adj. adv. antrop. arag. art. casto conj. conjugo contr. cuant. dirn. f. fig. indef. inf. intr. lit.
adjetivo adverbio / adverbial antropónimo aragonés artículo castellano conjunción / conjuntiva conjugación contracción cuantitativo diminutivo femenino figuradamente indefinido infinitivo intransitivo literalmente
loc. m. numo pero pers. pI. pos. prep. prnl. prono rég. prep. s. super. topo tr. tr. prep. v.
locución masculino numeral perífrasis personal /persona plural posesivo preposición / preposicional pronominal pronombre régimen preposicional sustantivo superlativo topónimo transitivo transitividad preposicional verbo
a arto f. la. Miá que si a mujer lo sabese ... (42); tiens a cola de paja (84); a zaguera vez (180) . a entradas de loc. adv. a comienzos de. Nuni/a y Sidoro casáronse aquel mismo año, a entradas de la primavera ... (253). a escape loc. adv. rápidamente. ... y di/es a esas mujeres que suban a escape! (164). ANO 1992 replega ascape 'rápidamente, deprisa' en Echo, Vesca y Graus. a manta loc. adv. en gran cantidad, mucho .... mucho presumir de mozo, pa dimpués, limpio chemecar a manta, con dolores y rumas ... (213). a más adv. de c. además. Ya más, güen cuidiau q'hi tenido de poner ... (52); i Ya más que hay mucha vista estos días! (210). Tamién amás.
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a poquetes loc. adv. forma de realizar una acción, con poca intensidad, en poca cantidad, en pequeñas dosis. Si paidas talmente un aneblau, siempre calladico u hablando a poquetes. (234). a punto día loc. adv. al alba, al comienzo del día .... y había marchado a punto día sierra arriba (126). [con cursiba en I'orixinal]. a saber que loe. adv. muy, mucho. Que lo que tengo d'icile a usté, siñor cura, es a saber que reservau . (282). abadía S. f. casa del cura .... mejor que el cura en I'abadía s'ha d'alcontral' el sacristán en casa suya. (188); ... dende I'hortal de I'abadía (187); tamién en 57,280,282. abadinar-se] V. prnl. encharcarse. ¿Pues entonces a cómo ha d' echar en las vallonadas, con lo que s'abadinaron a la fin d'ivierno, que lluvió tantismo? (262). abarquera] s. f. correa de las abarcas. ¡Hasta las puestas abarqueras se nos llevarán algún día si nos dejamos de mirarlas! (242). abrío S. m. caballería, animal de carga y trabajo. Es que estos abríos ... paice que están siempre en un puesto ... (133); p'astozar 105 abríos ... (222). acaba casas adj. derrochador / a, dilapidador / a, manirroto / a. ¡Acaba casas sí que! (144). acomodo s. m. novio o novia para un hijo, persona en quien se piensa para que contraiga matrimonio con un hijo o una hija .... no podría ambicionar en Teresa al posible acomodo envidiable que los que han descendencia buscan para ella. (138) [con cursiba en l' orixinal]; ¿No habrá algún acomodo, aunque sea mediano, allá en Sarrablo u en Sobrarbe, pa Sidored el de casa nuestra? (210); ¡En fin, lo que se dice un güen acomodo! (219); ... q'imos estorrocau toda la redolada, buscando acomodo pa la nuestra Nonila ... (252). acordanza S. f. recuerdo, memoria. En jamás de los jamases, dende mi acordanza, hi sentido hablar más claro en la ilesia ... (283); ... aquel cantar viejismo que siempre he sentido pa las trilleras dende mi acordanza (263). acuriosar] V. tr. limpiar, adecentar.... t' acuriosa la capilla, que hay un suelo de limpio que se puen comer sopas ... (231); acuriosaba tan bien la capilla de la Virgen ... (233); ... Y acuriosar la casa del lugar, que paice talmente una femera, de puerca que está! (263). adobo s. m. conserva de cerdo en aceite .... donde freíanse, entre espumas, sendos trozos de adobo para el almuerzo (162) [con cursiba en l'orixinal]; Ni se empezaba cazuela de adobo, ni pernil de magro, ni tonel de rancio ... (190); tamién 199, 200. ANO 199210 replega en Binéfar con a mesma sinificazión. adotar] V. tr. dotar, dar dote .. .añadía la salvedad, conignada en una placa repujada, de que: Le adotó don Alberto Pérez de Suelves. (62); ... Y sin hermanos que adatar ... (211); No hubiendo otros hijos que adatar y tuviendo limpia I'hacienda ... (240). ANO 1992 replega adotar en Exea y adotá en Ribagorza. aduyar v. tr. ayudar. No iba aduyarla yo en aquellos marguinazos ... (146); a quien madruga Dios I'aduya (252) [con cursiba o refrán entero]; bien que m 'aduyau Dios nuestro Siñor (251). afirmar-se v. tr. comprometerse para realizar o prestar unos servicios por un tiempo determinado. Porque exis te en el Somontano, amigo mío, la antiquísima y piadosa costumbre de afirmarse para cualesquiera servicios, en ciertos santuarios venerandos, donde los prestan mozos y doncellas -dudares de favores del cielo- por el tiempo ofrecido, sin otro estipendio que el frugal condumio cotidiano. (72) [con cursiba en I'orixinal]. aflamar-se] V. prn!. agostarse, mustiarse por el excesivo calor.... campos sembraus cerquica de casa se merman por la metá, entre lo que se comen los animales y lo que s'aflaman los trigos, ya granaus, con lo poco d'aire que corre y la mucha calor que s'encierra entre las paredes. (219).
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aguardar v. tr. esperar. Que aquí las aguardamos nusotros. (164); Güen ivierno les aguarda ... (275). agüela s. f. abuela .... con l'agüela aquella (163); Poco le paice todo a la agüela nuestra pa dalesné. (188); tamién en 96,133, 199,200. agüelo s. m. abuelo . ... como icía mi agüelo .. . (262). agüespedau adj. hospedado. ¿Que está usté arriba agüespedau? (208). agundante adj. abundante .... ya tendrán dende bien de mañanas taina agundante pa los dos ... (234). al colsonante loe. adv. a propósito, apropiado, adecuado, en consonancia con. ni vuscada de propio con Candil pa busotros, s'alcuentra cosa más al consolante. (205); Que aquí, por supuesto, será crecido y de calidad, al consonante de los novios! (141). al consolante loe. adv. coincidente, consonante, en consonancia con. ¡A lo menos les paice a estas mujeres que el joven ha de ser al consolante de la lana I'año ... (168). / / apropiado, adecuado. No es poco más al consolante sembrar uno mesmo los planteros de coleta ... (229). al respetive loe. adv. en consonancia, en relación con. ... ganau al respetive (219). AND 1992 replega al respective 'respecto a' en o Semontano de Uesca. al último loe. adv. al final. En fin, quiso Nuestro Siñor, que el siñor Usebio hallase al último ande amprar las vente onzas que nesecitaba (284). albada s. f. alba, alborada, amanecer. ¡más ha llorau dende la albada que los amantes de Teruel cuando el s 'en fue pa tierra moros! (165). albéitar s. m. veterinario .... hacía pronósticos varios mientras aguardaba al albéitar (41). albitrios s. m. pI. arbitrio. Lo cual q'algunos s'alegrarán pa su convenencia y albitrios. (262). alcontrar-se en un ser] expr. hallarse ensimismado, encerrado en sí mismo. Solo que m'hi bajau un ratico, porque m'alcontraba siempre en un ser de estar toda la tarde encadau en la tizonera ... (208). alcontrar v. tr. encontrar, hallar. ¡Radiendo las indianas del güerto lo alcontremos al muy tunante ... (57); ni vuscada de propio con Candil pa busotros, s'alcuentra cosa más al consolante. (205); toda aquella redolada del Somontano tengo corrida, sin alcontrar cañamo en traca ... (210); tamién se troban as formas berbals: alcontrase (207), alcontrar (222, 252), alcontraron (230), habría alcontrau (231), himos alcontrau (251), s'alcuentran (275), al contró (275). / / v. prnl. encontrarse, hallarse, estar.. .. mejor que el cura en I'abadía s'ha d'alcontrar el sacristán en casa suya. (188); ¡Que en más de cuatro casas de esta montaña s'alcuentran bien empilmaus y llenos de trampas por laminerías y presunciones! (230); tarnién: m'alcontraba (233); s'alcontraba (274); nos alcontramos! (263). alcordar-se] v. prn!. acordarse. T'alcuerdas cuantismo trucaron en casa I'aguacil ... (52); M'alcuerdo que le robemos dos rastras a mosén Lorenzo ... (187);¿ S'alcuerda usté d'aquella doncella .. . (250); Alcordaros de lo q'hablaba mosén Andrés ... (271). Tamién: t'alcuerdas (105, 145,163), m'alcuerdo (145), m'alcordé (233), s'alcuerda (283). alcorzar] v. intr..abreviar, acortar. Alcuerza ya, Sidoro, alcuerza, porque va a ser de día ... (234). alepín s. m. tejido de seda y de lana .... con su mismo traje de boda de alepín verde manzana (149) [con cursiba en l'orixinal]; Teresa, vestida de alepín de seda azul claro ... (149). Ye un galizismo que promana de o fr. alépine 'tissu de soie et de laine', de Alepo, ziudá de Siria, decumentato en 1819 en franzés (cfr. Petit Robert, s. v.). O DRAE traye alepín 'tela muy fina de lana'.
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algorín s. m. troje o depósito para almacenar las aceitunas. Almacenaoase ésta en los trojes o algorines, esperando el turno para la molienda ... (153). aliaga s. f. aulaga. Cuando la aliaga florece / el hambre crece (15)) [l'autor lo mete tot en cursiba; ye un refrán tradizional aragonés, pero en cast.] allegar v. intr. llegar.... es menester que alleguemos enteros (133); Pos si allega a enzurcite la joven, como a yo m'enzurcía dueña Quiteria ... (234); Si allega a seis, será todo(262). Alodia antrop. nombre de mujer, típico del Somontano .... en aquella cocina de la señora Alodia Arasanz, en el lugar de Anzano (185); guardaba la señora Alodia en sendas cazuelas ... (197); ... dedicado a Santas Nunilo y Alodia (224); e passim. Alodieta dim. de Alodia. Y d'Alodieta no se diga. (231). alparcero] adj. chismoso .. .. y no quiero que denguna alparcera salga a la plaza pa grongiarse . .. (217). alparciar v. tr. curiosear, averiguar con interés algo que no le incumbe a uno. ¿Quién me mandaba a yo alparciar lo que cosa m 'emportaba? (42). altero s. m. zona alta. Yeso en los alteros, que en las vallonadas puede ser que ni tanto (262). alu ego adv. de t. luego, después. Pa que aluego te quejes de tu tío Jacinto. (142). Ye un bulgarismo castellano que no rechistran os dizionarios aragoneses. alvertir] v. tr. advertir. ¡L'alvierto que no me cuesta un Jesús! (164); Ya se lo hi alvertido (214) . amadrugar v. intr. madrugar. Porque con tanto amadrugar ya se les habrá hecho güena gana. (164). amás adv. además. Y amás si emprecipian en aquella casa a trucales de noche reclamándosen lo suyo ... (275). Ye igual que a forma deseparata a más. amasegar-se] v. prnl. fermentarse. Si están amasegadas muchos días, que estén .. . (154) [con cursiba en l'orixinal; se refiere á ras olibas]. ARN 1944 replega amasegar con a siguién esplicazión: 'enmohecerse, descomponerse, fermentar las aceitunas en los algurines para que echen el agua que llevan si se cogieron en días húmedos o lluviosos; formar pasta de olivas antes de moledas' . RIN 1997 resume a esplicazión asinas: 'fermentar las aceitunas almacenadas, debido principalmente a la humedad'. AND 1992 lo rechistra en Alquezra, amprando a esplicazión, literalmén, de ARN 1944. amparar v. tr. proteger.... podía amparar debajo a cuasi todo el ganau de Valdecarrasca, por muchos arreses que tenesen. (224). amprar v. tr. pedir o tornar prestado. En fin, quiso Nuestro Siñor, que el siñor Usebio hallase al último ande amprar las vente onzas que nesecitaba (284); . .. que tuvieron q'ampralos los de Turillos si l'otro quiso cobrar. (274); ... si I'ampras un cahíz te se lleva de redito una hanega ... (267). amputación] s. m. mutilación, corte .... emprendieron la nueva poda bajo las instrucciones prácticas del amo, que, estraleta en mano, practicaba haoilmente las amputaciones precisas ... (156). ande adv. donde, dónde. ¡Y ande es tá esa alhaja, Jacinto! (138); ¡Amos, dao ande está! (138); ¿Ande se ha visto una locura semejante? (153); tarnién en 200,250,251, 271,284, e passim. aneblau adj. se dice de una persona apocada, de poco espíritu. Si paicías talmente un aneblau, siempre calladico u hablando a paquetes. (234). anque conj. aunque .. .. anque me habiese estolocau l'una garra (234). antevrispa s. f. día anterior a la víspera. - Antevrispa de San Lorenzo -dijo la hornera. (277). antiojos s. m. pI. gafas.¡Cuasi diría que por dencima los antiojos! (272).
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antiparte adv. por otra parte, además .... porque antiparte de lo que te tengo dicho ... (205); Porque, antiparte de lustrosas y majas, sacaban unas güebras que no había, en todo el Somontano, más que pidir ... (208); Y antiparte q'así debe de ser. (276). antipasau adj. antepasado. Y srya uste, mosén Andrés, que el domingo antipasau, si no por yo, no se nos arrima ni poco ni miaja a cantar al coro. (283). antiquismo adj. super. antiquísimo, muy antiguo . ... ice el dicho antisquismo (210). Antonied antrop. dim. de Antonio (133, 162, 166). apaño s. m. arreglo .... pa dejanos bien libres d'hacer l'apaño con su madre ... (250). aparar cuenta] pero verbo-nominal, estar al tanto, darse cuenta, fiajrse. ¡Tú, Blaseta, apara cuenta del caldero y que salgan cocidas las morcillas de pan! ... (187). aparatero adj. exagerado. Es que también es tan aparatero este Manuel. .. (168). aparatos S. m. pI. exageraciones. ¡Virgen del Monte, q'aparatos! (138). apedazar v. tr. remendar con trozos de tela .... aplicábanse criadas y mozos a apedazar aquellos y recomponer éstas (153) [con cursiba en l' orixinal]. O ORAE traye apedazar' echar pedazos, remendar', sin marca diatopica. apedregar-se V. prnl. estropearse un árbol o una producción por el granizo. ¿Qué te parece, que en Casbas no s'apedregan nunca el vino y las olivas? (144); ... escoronar las oliveras es como apedregase pa siempre (156). apercibise, pret. imperf. de subj. ---> apercibir-se]. apercibir -se]v. tr. I intr. darse cuenta, percibir.... por más que l'hicieron brincar por la puerta del corral pa que denguno s'apercibise. (274). aponderador S. m. persona que ensalza o elogia las cualidades de otra persona y en especial del novio o de la novia durante las negociaciones para pactar las condiciones de una boda. ¡Porque ya paices tú, chiqued, l'aponderador! - ¿Aponderador yo? ¡Porque lo vale aquel mesache! (138); . .. los desmerecidos elogios para los novios, que emitidos por cualquier osado apondrador del suceso ... (150) [con cursiba en l' orixinal]; fingió, impaciente, la curiosa pregunta que esperaba el aponderador del santero (219) [con cursiba en l'orixinal]; El aponderador de Damián rryetía, una vez más, los elogios que algunas semanas antes había hecho al señor Cosme ... (225) [con cursiba]. aprecisar] V. tr. necesitar. ¡Un escribano como usted aprecisamos por allá arriba ... (248). apurau adj. apurado .... pa compadecese del que está apurau. (230). aquel S. m. intríngulis, gracia, cualidad especial. Que el aquel de la educación y güenas maneras es como l'agua pa el molino (193). O DRAE replega como 3ª azeuzión (familiar) de aquel: 'voz que se emplea para expresar una cualidad que no se quiere o no se acierta a decir'. ANDOLZ replega aquel 'juicio, talento (sic: será talante), discurso, sindéresis, advertencia', sin siñalar zona d'emplego, por o que se se puede entender que ye cheneral. armitaño S. m. ermitaño .... que no ser la risión d'aquella Jarnaca y del modrego del armitaño. (234).
amal S. f. colmena .... el producto de las colmenas o arnales (190) [con cursiba en l'orixinal]. amalico S. m. colmenar o colmena de pequeño tamaño. S'emplega en o sintagma amalico de bresca, que lit. ye en cast. 'colmena de miel virgen'; en sendito fig. bale por casto 'algo que es muy dulce y apetitoso y que además está todavía sin tocar'. ¡No habría sido pa esta casa l'arnalico de bresca si heredera tenesen los de Torres de Montes! (142). arranque S. m. momento de la despedida o de la finalización de una reunión, y trago con que se termina. ¿Será menester el trago del arranque, Damián, pa que remates la relación? (220).
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arrés] s. m. res, cabeza de ganado (parece sobrentenderse que lanar) .... podía amparar debajo a cuasi todo el ganau de Valdecarrasca, por muchos arreses que tenesen . (224); ¡Eso si no s'alcuentran mortalera abundante en gallinas, u arreses, u en los machicos recién pagaus! (275). Tamién amanexe en f.: .. . que pa eso tenemos las arres es y el hortal de la fuente con dos rasas bien grandes de cáñamo sembrau ... (229). arreparar] v. de tr. prep. reparar, darse cuenta, observar, fijarse. ¡Arrepara, qué juada la d'esta agüela! (200); ¡Arrepara, mosén Pascual, que en los negocios en que interviene el escribano de Fantova ninguno tiene que sentir! (238); ¿No habís arreparau vusotras qué bien que presume de dineros ... (278); ¡Arrepara, Inés, qué poca concencia ... (270). arrimar] v. tr. acercar; fig. acertar casi con un disparo. ¡Aunque les arrime güen tiro no ha de tocálas! ... (55). arrimo s. m . actividad o negocio que ayuda a incrementar los ingresos o facilita la vida .... sin contar con l' arrimo del estanco! (272). as art. f. p!.las .... si son as brujas as que trucan? (55); paice que hablaba con as carticas (103); s'aniquilan as dos de seguida. (133); pa que se nos corruquen as olivas (105); ¡Ya están aquí as grallas! (105). as pronopers. átono de 3ª pers. f. p!. las .... si son as brujas as que trucan? (55) [se trafuca con l'art. as, cuan deberba estar las] . ascuchar] V. tr. escuchar.... ascuche lo que ascuche y sienta lo que sienta ... (282); Pos ascucharme (273). Tamién: ascuche (282), ascucha (268, 277). ascuche S. m . acción de escuchar.... por tener que tratar d'algo reservau, en buen amor y compañía, los dos solicos, sin ascuches. (279). asÍn adv. de m. asÍ. Pa Zaragoza mesmo rancaría sin tapabocas ni batiaguas, con temporales asín! (213); Una joven asín sería güena pa nusotros .. . (219). astí adv. de!. ahí .... como hicha carrasca d'astí! ... (103). No la replega ARN 1944. astozar ~ estozar. atorgar] V. tr. / intr. otorgar. ¡Pues q'atorgue! (245): ¡el que calla atorga! (247). atrivimiento S. m. ¡Masiau que se m 'alcanzaba que era un atrivimiento y grandismo ... (284). atrivir-se V. prn!. atreverse (rég. prep: a). Porque no m'atrivo a deshorar a los mozos ... (234); ... por no atrivime a hablar en primeras (239); No m'atriví yo a desigir tantas ventajas cuando capitulemos con Salomé (que esté en gloria). (244); ... no sé si m'atriva a icile una cosa ... (249); No sé si dengún mosén s'habría atrivido a nombrar lo d'usté! (283); por lo cual, que no m'atrivo a emprecipialo ... (281); ... que no m'atrivo a escomenzar el asunto (281); atrivise a robarles sufragios a las Almas Benditas! (275). aturar] V. intr. hacer asiento en la tierra; fig. progresar, salir adelante. ¡Mediana encomineda pa que aturen los güertos si otri que /'amo s'ha de encargar de l'hortalicia! (229). aucurrir V. intr. ocurrÍrsele (algo) a una persona. En estas que l'aucurrió ranear afines d'año pa laferia de Sariñena ... (273). auto S. m. acto. ¡Mil duros en el auto! (242). aventar V. tr. echar al aire ... . aventando viejos recuerdos entre efusiones cordiales (93). [no parixe que tienga aquí as sinificazions con que s'emplega á ormino en arag. de 'ir deprisa' u de 'arreojar, tirar'] . aventar-se] V. prnl. volarse con el aire. Si no pué que s'aviente la cosecha otra vez. (50). Balandrán antrop. San Balandrán es el pastorcillo al que se apareció la virgen el año 1101 en O Pueyo de Balbastro. Representaba el uno la Aparición de la Santísima Virgen mostrando al virtuoso pastorcillo San Balandrán, la efigie ... (63) .... una voz delicada, armoniosa, dul-
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císma, le interpelaba de esta suerte: -¡Balandrán, despiértate! ... -¡ Balandrán, levántate! ... -¡Balandrán, acércate a este almendro! (67) [con cursiba en l'orixinal]. Balbastro topoBarbastro: Esta lámpara dió Marco Figera (sic) de Balbastro. Hízose el año de 1627.
(61). bandós S. m . pI. bandas de pelo que ciñen a ambos lados la frente. Como se beye en o testo, l'autor fa sinonimo ro bocable de pulseras, cast. 'patillas': ... de la enorme mantilla de bolnda que, prendida en el moño bajo descubría, aslisados y relucientos, los encanecidos bandós o pulseras del tocado preisablenio de aque11a. (148); Peinauanse lo mismo, raya en medio y anticuados y aceitosos bandós sobre las orejas. (227). Ye un galizismo que prozede de o fr. bandaeu 'bande qui sert 11 ceindre le front, la tete', 'para analagie, cheveux qui serrent le front, les tempes, dans une coiffure féminine 11 cheveux longs' (Petit Robert, s. v.). basquiña] S. f. falda. Vestían las dos de modo idéntico unas obscuras basquiñas de color de pansa -según la fraseología aldeana- huecas y pomposas, de mucho vuelo. (227). AND 1992 rechistra basquiña en Echo con a sinificazión 'falda chesa'. Bastaras topo(42). [Sin tochet en l'orixinal; luego, ye plana]. batiaguas s. m. paraguas. Pa Zaragoza mesmo rancaría sin tapabocas ni batiaguas, con temporales asín! (213). Belillas top o- ¿O'Ibieca? ¿De Belillas ? ¿Alguno de Labata? - gritó impaciente doña Cecilia. (139). Aquí beyemos a grafía tradizional y abitual d'o nombre d' iste lugar. Dica os años 80 d'o sieglo XX o retulo endicador de a carretera meteba BELILLAS; dende ixos años, aprobeitando a desincusa de as obra en a carretera, se cambió por VELILLAS. bizcochada s. f. especie de torta hecha de huevos. Acostumbraba la señora Alodia, antes de dirigirse a la capital, a batir una docena de huevos frescos para hacer bizcochadas con destino a sus nietos. (199) [con cursiba en l'orixinal]; con la súplica de unas bizcochadas para los nietos (200) [con cursiba en l'orixinal]. Blaseta antrop. dim. de Blasa (187). boniqueta adj. bonita, guapa. A l'otra me la radiaban can tina, porque era más boniqueta (252). borde s. m . y adj. hijo ilegítim o; niño pequeño que deja abandonado su madre, hijo de padres desconocidos. Andresico el borde se llamó su abuelo ... ; Andresico el borde fue también su padre; Andresico el borde se llamaba e1 mismo. (186); tamién en 193,195 -2 begatas-, 196, con cursiba en toz os casos. borguil] S. m . almiar, montón de p aja o heno .... tendrían que hacer dos u tres borguiles como los de paja en la era por no cogerles la cosecha entera en los graneros de aquella casa! (219). botica S. m. odre. Cuasi nada lo desanchau que estaba el siñor Usebio. ¡Mesmamente un botica! (73). braciar V. intr. bracear, mover los brazos; fig. esforzarse. Que dende que ha escomenzau hasta el remate, más ha braciau que el nuestro mosén Celipe cuando está subido en la pedricadera ... (233). bresca S . f. miel virgen, miel que está todavía en el panal, recién sacada de la colmena. I'arnalico de bresca (142); ... presentaríase algunos días después con un pucherico de bresca de parte del ermitaño.. . (220). brincar V. intr. irse, largarse. Pa eso mejor sería brincar nusotros de casa pa siempre, que no redotala según su sentir ... (244); ... por más que I'hicieron brincar por la puerta del corral pa que denguno s'apercibise. (274). brindar V. tr. ofrecer. ¿Que t'han dau algo pa venir a brindalo ? (138) .
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busotros prono pers. de 2ª pers. pI. vosotros. ni vuscada de propio con Candil pa busotros, s'alcuentra cosa más al consolante. (205). cabañera s. f. cañada, paso de ganado .... la viñeta de la cabañera (240). cabelleras S. f. pI. 'semillas de gramíneas cultivadas en tiestos y privadas de luz para que, no actuando la clorofila, den por resultado finísimas plantas de tonos albos, de ahí su nombre de cabelleras con que se les conoce en el país.' [esplicazión literal que da I'autor, p. 231, nota]. ¡Y ya tiene sembradas las clavelineras y las cabelleras pa tenerlas guallardas pa el Jueves Santo ... (231). cacherulo s. m. pañuelo que se lleva atado en la cabeza. (96). cachirulo s. m . pañuelo que se lleva atado en la cabeza. (97, 102, 103, 110, 111); colgó el negro cachirulo de seda que aun llevaba en su diestra . .. (282). cadiera S. f. banco con respaldo junto al hogar.... que tasamente caen gotas ya golvéis a casa pa zabucaros en la cadiera . (213); en una y otra de las renegridas cadieras ... (225); ... dijo Sidoro levantándose de la cadiera donde estaba sentado. (234). Tamién cadiera en: 50 -2 begatas-, 164, 192; ca dieras en: 174. S'emplega en a esprisión de ca dieras afuera 'fuera del recinto del hogar, fuera de la cocina' (185). / / S. f. banco para sentarse varias personas; en este caso se refiere a un banco de la iglesia .. .. blasonada al igual que la cadiera donde se sentaban en la misa cantada de los domingos y días de fiesta de guardar. (136) [con cursiba en l'orixinal]. cado S. m. madriguera. Pos me paice que si ayer, de tarde, no galopó como conejo de cara al cado, bien poco l'iría a llevarse un güen baño: ¡lo menos si lluvió en Huesca como aquí! (212). cajeta s. f. recipiente de madera para transportar cosas a lomos de una caballería .... yo me bajé con la cajeta pa coger un ciento de planta ... (229); .. . aquellos ramos tan majos que usté me dijo que llevaba en la cajeta (a los laus de la Virgeneta de Sescún) l'última vez que se la trujo Damián .. . (233). / / cepillo para recoger limosnas .... se confornó solo con estos vente duros de la cajeta de la Cofadría ... (284); e tamién en: 275, 278 -2 begatas-. calciadera] adj. coceadora, que da coces. Pero bien podría ser que se golviesen guitas por calciaderas este verano. (277). cancillo S . m. caballón o jilera de tierra amontonada donde se plantan las hortalizas en la huerta. No es poco más al consolante sembrar uno mesmo los planteros de coleta, pa llenar los cancillos a su comenencia pa la mingua d'Agosto si a mano viene (229). cantaro s. m . cántaro. ¡Que el tonel de clarete se pasa talmente como un cantara! (189); ... como cuando vocea el señor Celipe, el tartameco, cantaros y vajillas de Bandaliés. (217). canturia S. f. canto monótono, cantinela constante. Oíase monótona la canturia del agua. (105); la estridente y seguida canturia de las cigarras (258). [O DRAE replega canturía 'canto de música; canto monótono']. cañimo] S. m . cáñamo. Dando de lado a un refrán clásico en Aragón: "San Gil: cañimos a ranear, nueces a sacudin>, hemos salido esta mañana soleada de primero de Septiembre ... (19). [O refrán ye en cursiba en l'orixinal]. capuchineta S. f. velón o lámpara de metal con un solo mechero (251) [con cursiba] . cara a loe. adv. prep. 'hacia' .... poniéndole de rodillas cara a un rincón (115). caraja! interj. Denota contrariedad. ¡Caraja con el ronueco l'hombre! (139). carasol S. m. sitio donde da el sol (140) [con cursiba en I'orixinal]. carrañoso adj. enfadado, enojado. ¡Virgen de Gloria, como s'ha puesto de carrañoso! (164). carrasca]. f. encina .... cebados bajo ciertas carrascas del pueblo (115). [con cursiba en I'orixinal]; carrasca de las Coronas (98) [con cursiba en l'orixinal]; como hicha carrasca d'astí (103).
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carrascal s. m . encinar (219). casa s. f. casa. S'emplega con o posesibo pleno pospuesto y sin articlo .... el sacristán en casa suya (188), cast. 'en su casa'; ¡Mesmamente tengo yo un mozo que ni pintao pa casa vuestra! (138) [con cursiba en l' orixinal], cast. 'para vuestra casa'; Un joven así es menester pa casa nuestra, hija mía ... (148), cast. 'en nuestra casa'; Si no era el amo en casa vuestra ... (168); ... corno si fuera casa nuestra una zucrería. (200). Tamién amanexe o sintagma casa nuestra en: 187, 210 - 2 begatas- , 233, 276. casa rica s. f. casa importante de un pueblo, que tiene muchos m edios económicos. Que tenía un hermano mayor sirviendo en una casa rica de Sieso de Huesca (115). [con cursiba en l' 0rixinal]. casal s. m. casa solariega . .. . cuando, adentrándote en el casal del señor Antonio, veas conmigo lo acontecido una noche de otoño entre sus muros. (49). casamiento en casa s. m. término propio del Derecho Foral aragonés que se refiere al matrimonio de un cónyuge que ha quedado viudo, habiendo sido autorizado éste por el cónyuge previamente fallecido para quedarse en poder de la casa y de los bienes que pertenecían al cónyuge muerto, garantizando además iguales derechos p ara los hijos de ambos matrimonios. Pero justo es que sisquiera me se dé casamiento en casa pa la chica. (244); ¡Por el casamiento en casa, sí que no paso! (245); ¡Dale con el casamiento en casa! (246). O ORAE replega o termino como propio de o Dreito d' Aragón; ANO 1992 reproduze literalmén a esplicazión de o ORAE. ceitera s. f. alcuza, aceitera. Ceitera al horno bien pocas veces se la llevan .. . (229); ... ranear al horno ya con tajador y ceitera. (277); ... que tasamente cogiemos en este lugar pa la ceitera? (271).
Celipe antrop. Felipe ... . corno cuando vocea el señor Celipe, el tartameco, cantaros y vajillas de Bandaliés. (217); el nuestro mosén Celipe (233). cencia s. f. ciencia. Vaya una cencía ... (275). cerráis imperativo 2ª pers. pI. ~ cerrar] cerrar] v. tr. cerrar. Cerráis las ventanas con retabillo .. . (50). ceviles s. m. pI. guardias civiles. (96) [con cursiba en l'orixinal]. chancero adj. bromista. ¡Ya lo conoces que es masiau chancero! ... (187); chancero u no chancero, ... (187); no fa ltarían güenos chanceros dimpués de unos tragos ... (218). O ORAE rep lega iste bocable sin marca diatopica y con a siguién sinificazión: 'que acostumbra u sar chanzas'. charradera adj. f. h abladora. ¡Calla tú, charradera! (273). chemecar v. intr. gemir, quejarse.... mucho presumir de mozo, pa dimpués, limpio chemecar a manta, con dolores y rumas . .. (213). chemeco] s. m. gemido. ¡Y que no valieron de cosa ni chemecos ni sospiros! (230). chicote s. y adj. pequeño. S'alcuerda que era un chicote de cosa l'año aquel cuando usté se lo trujo .. . ? (210); ... el santo del nues tro moced chicote ... (278); ... l'acostumbro a guardar al moced chicote (268). chiqued s. m. chico, muchacho. Tú no vales pa eso, chiqued. (133); ¡Porque ya paices tú, chiqued, l'aponderador! (138); ¡Chiqued, no me enredes! (139); ¡No tanto, chiqued, no tanto! (156); ¿Te enteras, chiqued? (163); ¡Milagro que sí, chiqued! (210); Date cuenta, chiqued (216). Aquí s'emplega siempre como bocatibo. Con o sufixo achiquidor tien una balura afeutiba. A forma -ed ye a prenunziazión que alquiere o sufixo -et en una ampla zona de o Semontano y de o Baxo Sobrarbe. En pI. ye chiquetes: Amos, amos, chiquetes ... (165).
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chiqueta s. f. chica, muchacha. ¡Chiqueta, qué entera! (52); ¿ Verdá, chiqueta ? (169); Masiau que sí, chiqueta (278); Chiquetas, ¿sabéis qué santo es hoy ... (277); Medianas, chiqueta ... ¡Tasamente talcualicas! (277); Amos, chiqueta, explica té. (274); ¡Oesengañarsus, chiquetas (271); ¡Y apuesta que sí, chiqueta ! (267). S'emplega en toz os casos como bocatibo. chiquio s. m . chico. ¿Verdá, chiquios? (156). chulo s. m . ayudante, mozalbete que hace los recados y ayuda en los trabajos de la casa, en la cuadra, etc. Tembloroso, alucinado y nervioso, llegaba el chulo -mozalbete de unos trece años ... (55) [con cursiba en l'orixinal]; ¡Y aun cómo no ha dicho el chulo u el repatán! (208). ANO 1992 replega chulo 'criado, generalmente adolescente, para llevar la comida al campo' en Almudébar y Benás. cierzera s. f. ventolera de viento frío del noroeste. ¡Con es ta cíerzera, poco mieco deberá de tener a que I'alcance la mojadura! ... (212) [con -z- en l'orixinal]; ¡Recristina y qué cíerzera más fina! (229) [con -z- en l'orixinal]. cierzo s. m. viento del noroeste .. .. cuyas áureas espigas se doblaban acompasadamente al susurro del cierzo. (196). cinglazo] s. m . correazo, latigazo .... al consolante de la lana I'año, más toba contra más cínglazos le caigan! ... (168). clavelinera] s. f. planta que produce la clabelina (cast. 'clavellina'), semejante al clavel, pero de flores más pequeñas. ¡ Y ya tiene sembradas las clavelíneras y las cabelleras pa tenerlas guallardas pa el Jueves Santo .. . (231). clavillo ~ color de clavillo. cleta] s. f. valla de madera que cierra una huerta o un campo .... un huertecillo que, cerrado por una pequeña valla de madera, de las que en el país llaman cletas, bañaba una fuente naciendo a sus pies. (80) [con cursiba en l'orixinal]. codeta] s. f. rabo, en diminutivo; se refiere al rabo del cerdo. ¡PUS miá tú qué codetas más retorcidas pa un güen caldo!. .. (192). No lo replega AND 1992 con ista sinificazión. cofadría s. f. cofradía .... se confornó solo con estos ven te duros de la cajeta de la Cofadría .. . (284); ... enganchó por su cuenta el siñor Usebio la cajeta con los dineros de la Cofadría. (275); ... el siñor Usebio era el mayordomo de la Cofadría! (275); Por ser el amo de Turillos mayordomo de la Cofadría ... (273); Sabréis que el siñor Usebio es el mayordomo de la Cofadría de las Benditas Almas del Purgatorio. (273). [Con mayuscla inizial en toz os casos]. coger] v. tr. coger, pillar, agarrar. Si lo coges en por allá arriba ... (218). Foneticamén o berbo ye castellanizato, pero a conchugazión se fa seguntes o modelo de l'aragonés. / / caber. ... tendrían que hacer dos u tres borguiles como los de paja en la era por no cogerles la cosecha en tera en los graneros de aquella casa! (219). cogesen imperf. de subj. ~ coger. coleta S. f. col pequeña que se tiene en el semillero y luego se trasplanta a la huerta. No es poco más al consolante sembrar uno mesmo los planteros de coleta ... (229). PAR 1938 rechistra coleta 'col pequeña sembrada en banquero para plantarla después en la huerta. Dim. de col'. AND 199210 pilla d'astí y lo reproduze literalmén. color de clavillo color rosáceo (146). O ORAE da como segunda azeuzión ta clavillo: ' clavo, capullo seco de la flor del clavero' . O clavero ye un árbol de flors rosencas. color de pansa color marrón oscuro. Vestían las dos de modo idéntico unas obscuras basquiñas de color de pansa -según la fraseología aldeana- huecas y pomposas, de mucho vuelo. (227). color s. f. color... . la color sana -aunque algo pálida-... (220).
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comenencia s. f. conveniencia. pa llenar los cancillos a su comenencia pa la mingua d'Agosto si a mano viene (229). complido adj. y parto cumplido. recien complido del servicio .. . (2 10). complir] v. tr. cumplir. ... ya ha complido su deseo (253). concencia s. f. conciencia. ¿Algún tratante sin concencia de esos que dan gato por liebre.. . (209); ¡Arrepara, Inés, qué poca concencia ... (270); tamién en: 283, 267. concho! interj. expresa disgusto o contrariedad. Porque lo sentiría de verdad. ¡Concho! (237). concieto s. m. capricho. ¡Tenía un concieto el pobred! (210); ¿Pera que ya tan jovenetes tienen concieto de reculadas y rabosas? (217 ). conisión s. m . conexión, relación, propósito, coherencia. ¡Te paice que tu tío va icir uno por otra sin conisión ni sus tancia! (140). AND 1992 no replega conisión com o dentrada, pero sí sinconisión 'despropósito' en Adagüesca, y como axetibo 'persona que es un poca sustancia, soso', en Alquezra. MAR 1997 traye conisión 'conexión' / 'sentido común' y sinconisión adv. 'tontamente' / adj. ' tonto, inconveniente, sin razón' / 'mentecato, sandio' . con mí prep. + prono pers. conmigo. Si con mí pega una suegra de éstas se reconcome y sulse de rabiosa. (188). Pero tamién s'emplega con yo. conocer V. tr. conocer. Con estos ojos te conocié l'año pasau ... (145). cono cié ~ conocer] consiente] adj. consintiente, que consiente. Los chicos son consientes ... (247); ¡Estos vente duros cochinos han sido consientes de las retolicas del mayordomo sin concencia ... (283). contino adv. continuamente. A I'otra me la radiaban contino, porque era más boniqueta (252). con tú prep. + prono pers. contigo .. .. y no quiera más quen tos ni con e1 ni con tú. (205). convenencia S. f. coveniencia. Lo cual q'algunos s'alegrarán pa su convenencia y albitrios. (262). Tamién comen en cia. con yo prep. + prono pers. conmigo. si con yo llegan a pegar (133) . corcullar-se] v. prnl. ser comido por los gorgojos (en arag. corcullos), literalmente, «gorgojarse». ¡Porque el trigo no sale d'aquí!. .. Ni a ese precio ni a ninguno . .. ¡Antes se corculla! ... (159). AND 1992 replega corcullar 'atacar el gorgojo al trigo en los montones', amprato de PAR 1938. correr-se la romana expr. u frase feita qu e endica 'exagerar, hablar más de lo debido' . ¡Tío, por Dios! ¡Que me paice que se le corre la romana! (138) [con cursiba en I' orixinal]. Lo replega AND 1992 con ista mesma sinificazión. corrucar V. tr. arrugar.... ya traenos güen frío pa que se nos corruquen as olivas ... (105). AND 1992 rechistra corrucar en Bielsa, Exea e Zaragoza. cortesías S. f. pI. pases de la bandera, a modo de saludo, de manera que quede bien extendida y casi horizontal, ondeando al viento .... de la bandera altísima, que tremolada por algunos mozos hacía las cortesías de rigor ... (141) [con cursiba en I'orixinal]. cosa prono indef. nada. ¿Quién me mandaba a yo alparciar lo que cosa m 'emportaba? (42). ¿Pa no ver ni sentir cosa? (42); ¡ Y que no valieran de cosa ni chemecos ni sospiros! (230); Cosa debemos a denguno, gracias a Dios ... (272); Pues no hi visto cosa, mujer ... (268). coscaran a S. f. torta delgada y crujiente ... . poco miedo que te dejase de regalar aquella mesacha con crespillos, madalenas, coscaranas u tortadas ... (230). caseta] S. f. asunto de poca importancia. Que las cosetas que puen tenése entre la mujer y el marido aparentan ser mucho y no son nunca cuasi nada. (151).
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crespillo] s. m. especie de buñuelo, postre hecho con hojas de borraja rebozadas de h arina y fritas ligeramente y luego espolvoreadas de azúcar y canela o miel. ... poco miedo que te dejase de regalar aquella mesacha con crespillos, madalenas, coscaranas u tortadas ... (230). criar-se] v. prnl. criarse .... nos criemos los dos como hermanos. (146). cristina! interj. de contrariedad. ¡Cristina con la canela, y qué jau ta! (18 8). cruceta s. f. tipo de bordado en forma de pequeñas cruces. ¿Que no t'has fijau en las iniciales? - Bien placenteras que estaban alante, todas bordades de cruceta. (268). cualisquiera prono indef. cualquiera . .. . de esos que dan gato por liebre si se escudia cualisquiera un Jesús? (209); Así, cualisquiera las tiene ... (276); Cualisquiera que sean, poco mi importan! (272). cualisquier, -era adj. indef. cualquier, -era. A cualisquiera hora del día u de la noche que llegases allí... (230); ... comprando al fiau, cualisquier labrador tiene güen gobierno ... (276). cuálo] prono interr. cuál. ¿Con cuálos ? - Eso mismo digo yo: ¡Con cuálos! (234). cuantismo adj. cuant. cuantísimo, superlativo de cuanto .... cuantismo trucaron en casa I'aguacil (52). cuasalmente ad v. de m. casualmente. Cuasalmente me va por el tozuelo hace días buscar una joven pa casa nuestra. (210); ¡todas las veces tiene cuasalmente justa la masa cuando I'en pido! (278); Cuasalmente ice el amo nuestro .. . (277). cuasi adv. casi. Pos cuasi nada si te s'apaga el candil con lajuria del cierzo ... (52); ¡Si cuasi te 1'has dejao entremedio! (139); y no son nunca cuasi nada. (151); ... podía amparar debajo a cuasi todo el ganau de Valdecarrasca (224); ... cuasi pa los días de la fiesta de Bastaras (229). Tamién en: 192, 224, 229 -3 begatas-, 242 -2 begatas-, 271, 273. cuatrón S. m. campo cultivado de proporciones cuadradas. Estaban segando la cebada de un extenso cuatrón lindante con el monte de [bieca ... (146) [con cursiba en l'orixinal] . cucanderÍa s. f. disimulo, fingimiento o doblez para sonsacar una información.. .. y era además modelo acabadísimo de cucandería lugareña, tornaba a la carga en sus pesquisas. (83). [ye un bocable que no replega ni ANDOLZ, ni MAR 1997, ni dengún repertorio lesico de l' Alto Aragón, por o que emos puesto beyer, pos no lo rechistra o EBA; MAR 1997 replega cuquiar 'remolonear, disimular', que puede tener bella relazión]. cuco s. m . insecto, bicho, en general; en el contexto parece que se refiere a un escarabajo del tipo del de las patatas, el pelotero, etc.... al ver aquella mujer cargada de ropa como una alacena, más gorda que un cuco, y más pesada que un trillo ... (232). [Ve intresán a frase feita con ix os terminos de comparanza]. cudiar-se] V. prnl. cuidarse. ¡Rediezla qué bien que se cudian en esta casa! (187). cudiau S . m. cuidado. ¡Ya pué usté beber sin cudiau ... (83); ¡Cudiau con los gatos, que son mesmamente el gato! (186); ¡Pierda cudiau que se regale con las nuestras! (200). cuidiau s. m . cuidado. Ya más, güen cuidiau q'hi tenido de poner n'el repalmarico del granero .. . (52). custión s. f. cuestión... . pa rematar con bien esta custión. (168); ¡Con que ya s'ha rematau la custión! (217). d' prep. de (debán de bocal). el d'oros semos nusotros (97); ¿d'Ibieca? (139, 142); reviente d'una vez (139); cadena d'oro (142); d'ajuera (148); no sale d'aquí (159); e passim. de baldes loe. adv. gratis. Son talmente de baldes (169) . de cara pa loe. prep. h acia. ¡Si paice la sabida al puerto, de cara pa Francia! (222). de cosa loe. adj. de nada, que no vale nada o muy p oco, de escasa importancia. S'alcuerda que era un chicote de cosa I'año aquel cuando usté se lo trujo ... ? (210). Aquí o sintagma un chi-
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cote de cosa se poderba traduzir por cast. 'muy pequeño' u 'extremadamente pequeño'. Si son llovidetas de cosa. (213). d' ellos prep. de + prono pers., equivalente a pos., su, suyo / a . ... se les presentó d'mprovisto en casa d'ellos. (274). de mañanas loe. adv. por la mañana. Que caliente q'está el horno ya de mañanas. (193); ¡Algo demasiau d'agua bebían pa ser de mañanas! (214); ... ya tendrán dende bien de mañanas fa ina agundante pa 105 dos ... (234); bien dice mi padre que las dijendas de casa de el borde tienen aun pior malinidá que las tronadas de mañanas (187). ARN 1953 replega dos dichos que fan referenzia á ras «tronadas de m añanas» . O primero ye: «Tronada de m añanas y junta de tardes, no t'inamores guaires» (ARN 1953: 29). O comentario que fa ye o siguién: «en la Montaña y en el Somontano se guardan tristes recuerdos de pedriscos (apedregad as) y de inundaciones sufridos por tormentas m añaneras». O segundo ye: «Tronada de mañana no quita jornada» (ARN 1953: 45). demasiau ad v. de C. ¡Algo demasiau d'agua bebían pa ser de mañanas! (214). Tarnién masiau. de propio loe. ad v. ex profeso, de modo expreso, expresamente. Enfin que ni vuscada de propio con Candil, pa busotros, s'alcuentra cosa más al colsonante. (205). de tardes locoadv. por la tarde. (91). [comp. con de mañanas] . demba s. f. campo cercano al pueblo . ... y una demba extensísima, que tras la casa, toda cercada y una noguera gigantesca en su extremo sud -la demba del Escribano- evocaba ... (212) [con cursiba en l'orixinal]; ... tienen una demba detrás de la casa que si la sembraran toda entera año vez ... (219); güenos trigos se segarán en estas dembas tan lucidas ... (224); la demba del camino de Junzano (240). den antes adv. de t. antes. ¡Lo sabía denantes ! (116). Tamién dinantes. den cima adv. encima. ¡Cuasi diría que por dencima los an tiojos! (272). dende prep. desde. ¿Por qué no grités bien fuerte dende abajo? (55); mos verán dende afuera (97); dende que golvió del servicio (188); dende pequeñicos (146); dende /'hortal de I'abadía (187); tarnién en: 165 -2 begatas-, 187, 209, 214, 234, 263, 270, 283, e passim. dengún, -na adj . indef. ninguno, -na. Emposible en denguna casa del Somontano haigan matau unos tocinos, con perdón, de más arrobas que és tos d'usté, señora Alodia ... (192); ... y no quiero que denguna alparcera salga a la plaza pa grongiarse ... (217); No sé si dengún mosén s'habría atrivido a nombrar lo d'usté! (283); ... no es denguna halbelidá pa hombres decentes! (275). denguno prono indef. nadie. ¿Y ahora tamién habís capitulao! ... ¡Pero tu madre más que denguno! (169); .. . sin faltar a denguno. (193); y dimpués denguno me la querrá (152); Me paice que denguno podrá icir que no me he puesto en razón (244); ¿No habrá denguno que nos ascuche pa I'otro lau de la puerta? (282); pa que denguno s'apercibise. (274); ... que no había en el lugar denguno más que el (273); Cosa debemos a denguno, gracias a Dios ... (272) . dentrar V. intr. entrar.. .. s'irá Manuel d'aquella casa pa no dentrar nunca en jamás en Liesa. (168). de repente loco ad v. de t. inmediatamente, enseguida. Tú, Catalina, sube al granero de repente ... (50); ¡Tú, chico, Fabián, bájate de repente, y diles a esas mujeres que suban a escape! (164). ANO 1992 rechistra derrepén 'enseguida' en Tamarite. desanchau adj. ancho, ensanchado, hinchado; fig. orgulloso, ufano. Cuasi nada lo desanchau que es taba el siñor Usebio. (73). descurrir V. intr. discurrir, pensar. Qué poco tendrán que descurrir en Valdecarrasca p' astozar los abríos ... (222).
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deseguida loe. adv. enseguida .... s'aniquilan as dos de seguida (133) [con cursiba en l'orixinal y escrito deseparato]; ¡Hala, Antonied, arregla los machos deseguida! (166); Menester será pajentar deseguida el ganau ... (224); ... si no I'en pagaba deseguida! (284) . desigir v. tr. exigir. No m'atriví yo a desigir tantas ventajas cuando capitulemos con Salomé (que esté en gloria). (244). desinjusticia s. f. injusticia. Güena des injusticia que sería ... (193); d'un mayordomo que hacía muchas desinjusticias ... (271); por las desinjusticias de sus tratos ... (270). AND 1992 replega desinjustizia en o Semontano de Uesca. de todo loe. adv. del todo, totalmente. me he fegurau que era una de esas mesachas jautas de todo y con poca rasmia pa sus haciendas ... (232); Envacilau de todo estaba yo, que m'alcordé de aquellos ramicos tan majos ... (233). dicir v. tr. decir.... u mandar dicir misas por mi mujer (240). Más á ormino amanexe icir. dijendas s. f. pI. rumores, comentarios, habladurías. Porque en los cabildeos, chismes y dijendas del pueblo; en el horno, la fuente, el carasol y lafragua .. . (140) [con cursiba en l'orixinal]; bien dice mi padre que las dijendas de casa de el borde tienen aun piar malinidá que las tronadas de mañanas (187); Tamién en: 145, 146,230,250,284. dinantes adv. de t. antes. ¡Lo sabía usté dinantes! (116); Mesmamente sus /'iba a icir dinantes (277). En a ringlera siguién amanexe denantes. dimpués adv. de t. después. ¡Toda mi vida hi visto coger primero las olivas y molerlas dimpués! ... ¡Pa eso sale más aceite dimpués! ... (154); Y dimpués denguno me la querrá (152); Dimpués, limpio mirar fito a fito (208); presumir de mozo, pa dimpués, limpio chemecar a manta, con dolores y rumas .. . (213). Tamién en: 97, 103, 214, 217, 218, 250, 251, 278. dimpués que loe. conj. después de que. ¿Quiés vivir en paz y en gracia de Dios dimpués que te cases? (151). d'ir v. intr. ir. ¡Si tuviesen que d'ir a coger olivas con la rosada! ... (187); ... dejame d'ir en una escapadeta a la tienda ... (278). dispreciar] v. tr. despreciar. ¡Por supuesto, no dispreciando lo presente! (139); ¡Y esta varilla, tampoco hay que dispreciala! (192); ... no hay que disprecialo tampoco. (211). dispués adv. de t. después. ¡Dispués que se retiran de poner las gallinas! ... (188). S' emplega más á ormino dimpués. dispués de mañana loe. adv. pasado mañana .... pa buscame una miaja de sosa, q'himos d'hacer jabón dispués de mañana. (278). diz forma verbal impersonal del v. dizir. dicen, se dice. ¡Güenas pochadas d'onzas diz que /'entregó! (103). do contr. de prep. de + arto o, del. ... en las cuevas do Tito (103); ... aquellas onzas do Tito! (105). dos contr. de prep. de + art. os, de los .... pa que suba o diablo, hoy mejor que mañana, dos infiemos? (103). dote s. m. dote, lo que se aporta por parte del novio o de la novia al matrimonio .... el recuento del dote libre y franco del novio ... (150); Sobre todo, don Fulgencio, no me reble en el dote ... (236). Tamién en: 189, 211, 241, 245, 246. drecho] adj. derecho, diestro. Te paice a tú que no sabe tu padre ande tiene su mano drecha (251). drecho S. m. derecho. ¡Ya más que estaba muy en su drecho pidiendo lo suyo! (274). drento adv. de 1. dentro. Qué retolicas vendrán drento ... (199); Yahura, tan y mientras que escomenzáis a poner los panes en drento I'horno .. . (278) tanque ya siñala una ubicazión, manimenos se mete debán a prep. en]. dueña f. tratamiento de la señora de la casa. ¡Y con dueña Cecilia, Manoled! (152).
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echado s. m . visillo. Un sol radiante y mañanero coMbase indiscretamente por los semientornados postigos de la ventana, hasta el echado transparente de te/a estampada cuyo marítimo y rocoso paisaje de espumas, algas, rocas y acantilados, pomposamente iluminaba. (280). No parixe aragonés, ya que amanexe en un contesto castellano; manirnenos, creyemos que ye intresán replegar iste bocable, que no ye en o DRAE con ista azeu zión. empana] s. f. trozo de tocino blanco. Me valga Dios qué empanas y qué perniles! ... (192). AND 1992 replega empana ' tocino blanco' en Abiego y Uesca. empanadico s. m. empanada de masa cocida que lleva en su interior distintos ingredientes . ... del suculento empanadico .. . (284); Por no mentir con una miaja d'empanadico nos contentemos ... (284); Primero l'empanadico ... Dimpués la sosa ... (278); ¡Conque si e/ pan va mediano, razón será salga sisquiera güeno este empanadico de patata . .. (277). empilmau adj. fig. entrampado, m etido en deudas .. ¡Que en más de cuatro casas de esta montaña s'alcuenlran bien empilmaus y llenos de trampas por laminerías y presunciones! (230). emporcar-se] v. prnl. mancharse. ¡Remediarse con uñas largas y emporcándose las manos ... (275). emportar v. intr. importar.... alparciar lo que cosa m 'emportaba ? (42); ¡PUS ya lo creo que I'emporta, mujer! (139). emposible adj. imposible. Emposible en denguna casa del Somontano haigan matau unos tocinos, con perdón, de más arrobas que éstos d'usté, señora Alodia ... (192); ¡emposible salga güen pan! (277) . emprecipiar v. intr. empezar. Pero en fin, emprecipiaré, y con pocas palabras pa rematar luego . .. (239); por lo cual, que no m 'atrivo a emprecipialo ... (281); Y amás si emprecipian en aquella casa a trucales de noche reclamándosen lo suyo .. . (275). emprevisto adj. imprevisto . ... tengo de hacer algún pago emprevisto, .. . (240). en compl. prnl.-advl. de ello, de eso, con carácter partitivo o con función de compl. preposicional. Aunque t'en bebas tres u cuatro jarros .. . ¡Calienta, pero na más! (83); ¡Y ya que en hubiese pa tol'año! (83); ¡Dios me libre y m 'en guarde! (133). / / elemento de apoyo en la conjugo de los V. prnl. de movimiento. ¡Pero como e/ que venga, si a mano viene, será talmente de rematau como os que s'enfuén! ... (99); ... cuando el s'en fué pa tierra moros (165); Y si no pa qué s'en fué ... (250). en prep. en. S'emplega en + cherundio con a sinificazión de cast. ' después de + inf.': ¿Les digo que ya bajáis en rematando ? (165). / / S'emplega en a construzión en + inf. con a sinificazión de cast. ' al + inf.': ¿Si habrá tuvido novedá la nuestra agüela no más en llegar ? (199); ... de pagase/os al feriante en rema tar de coger las olivas. (274). / / S'emplega en + parto con a sinificazión de casto'una vez + part. ' : ... que porfiaba que se los pagaría en rematadas las trillas ... (274). / / prep. a, en beIs casos, como rechimen de beIs berbos, tals como entrar u llegar: ¡Que himos de entrar en casa pa la puesta de sol! (166) [cast. 'a casa']; pa no denlrar nunca en jamás en Liesa. (168) [cast. 'a Liesa' ]; Pos lo que es en es ta casa no llegarán. (230) [cast. 'a esta casa']. en cuenta de loe. prep. en vez de, en lugar de. Masiau que me la hi ganau, en cuenta de tantos sustos como hi tuvido por su causa (284) . en jamás adv. de t. jamás. En jamás apedrega en lo preto l'ivierno (148). en primeras loe. adv. al principio, primeramente, inicialmente ... . me paice que tendrás que sentir de no abeme creído en primeras . .. (205); ... por no atrivime a hablar en primeras (239). en puesto de loe. adv. en lugar de. ¿No himos quedau en que e/ señor Gervasio hablaba en puesto de mosén Grabie/? (193).
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encadau adj. escondido, metido en un rincón, oculto; arrinconado, encerrado. Ya podíanos mirar sin sustancia ande estaba encadau 1'adobo .. . (200); toda la tarde encadau en la tizonera (208). encendeba pret. imperf. de indo ~ encender. encender V. tr. encender.... con que si encendeba la lampara y las velas ... (233). endino adj. malvado, perverso; generalmente tiene una connotación informal, algo así como sinvergüenza, impresentable, desgraciado, condenado; hay que entenderlo, pues, no en sentido literal, sino como un calificativo de carácter expresivo con fuerte carga emotiva. Me paice que el endino bien pocas jadas habrá esmangau dende que golvió del servicio. (188); y qué fueros tiene el endino! .. . (216); ¡Rediezla y qu 'aventajaus que están los endinos! (224); s'haiga fegurau la muy endina ... (233); Porque la muy endina ¡todas las veces tiene cuasalmente justa la masa cuando l'en pido! (278); Lo menos le paice al endino que con eso va a conformar a Nuestro Siñor ... (271). enfeliz adj. infeliz. Amos, enfeliz, más qu 'enfeliz de Ramón. (42); ¡Yes masiau enfeliz! (133) [con cursiba en l'orixinal]; ¡Ah, enfeliz, más que enfeliz, y qué poca rasmia has tuvido! (234). enfomar V. tr. / intr. meter la masa al horno, enhornar.... en cuanto se presiente a enfornar. (278).
enritar-se V. prnl. irritarse, enfadarse. ¿Me da usté la palabra de no enritarse, ascuche lo que ascuche ... (282). enrocado] adj. se dice del cáñamo, del lino o de la lana dipuestos en la rueca para ser hilados .... sin alcontrar cañamo en traca, madeja en devanadera, ni lana enrocada como la quiero ... (210). ensundia S. f. gordura, parte donde está lo más sustancioso, manteca o grasa de sólida del cerdo y de otros animales. ¡Cuántas ensundias y qué sebo más fino! (192). entivocau adj. y part. equivocado. Probe del siñor Usebio y qu ' entivocau vive con su mujer. (268). entivoco s. m. equivocación, error.... estáis en un entivoco bien grande (271). entremedio adv. en medio. ¡Si cuasi te l'has dejao entremedio! (139). entremistanto adv. mientras tanto. Entremistanto, aquellas mesachas limpio miráseme. (233). envacilau adj. dubitativo, vacilante. Ya me hi quedau, por eso, algo envacilau cuando sentí que s'abría la puerta. (208). / / ensimismado, embelesado, abstraído, sugestionado. Envacilau de todo estaba yo, que m'alcordé de aquellos ramicos tan majos ... (233); Yayo que me paice que se quedó tan envacilau el señor Jaime ... (272). Por o contesto, parixe que ixas son as sinificazions con as que s'emplega en o testo; no coinziden esautamén con a que ANO 1992 da ta embazilar 'hipnotizar, sugestionar', en o Semontano de Uesca, encara que s' enzierta más con a segunda azeuzión. enzurcir V. tr. acosar, azuzar. Pos si allega a enzurcite la joven, como a yo m'enzurcía dueña Quiteria. .. (234). equivoco s. m . equivocación, error. (157). ¡Lo de las oliveras, no es nengún equivoco (157). Tamién entivoco. escala] s. f. escalera portátil, de madera, usada para la recolección de la aceituna y de la fruta .... caían de los árboles, a compás de los fríos cierzos de Guara, las olivas maduras que alfombraban el suelo en ligeras capas negruzcas. Habíanse dispuesto mandiles y escalas en previsión del grato suceso, ... (152) [con cursiba en l'orixinal]. ANO 1992 rechistra escala 'escalera' en o Baxo Aragón. escalerela s. f. pi. escalones, escalinata .... a los dos laus del arca en las escaleretas del Molimento! (231); m'alcontraba más postizo que un misacantano en las escaleretas del altar. (233).
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escapadeta s. f. acción de salir deprisa y por poco tiempo, dejando las ocupaciones h abituales. (278) .... dejame d'ir en una escapadeta a la tienda ... (278). escolano s. m. monaguillo .... le robemos dos rastras a mosén Lorenzo dende I'hortal de la abadía, por la ventaneta del reposte, yo y el otro escolano de entonces. (187); detúvose el párroco en espera del escolano de turno ... (279). Tamién en: 187, 192 nota, 265, 268. escomenzar v. tr. empezar.... si ve que escomienza el tiempo con llovidas. (213); ¡no le vaiga a dar la ocurrencia de escomenzar dimpués con las reculadas! (217). Tamién se troban as siguiens formas berbals: escomenzar (239,281), escomenzaba (252), escomenzáis (278), ha escomenzau (233). escoronar v. tr. podar un árbol quitándole la parte superior de las ramas más altas. Que escoronar las oliveras es como apedregase pa siempre! ... (156) [con cursiba en l'orixinal]; Si a esto llamáis escoronar ... (156). escudiar-se] v. prn!. descuidarse .... de esos que dan gato por liebre si se escudia cualisquiera un Jesús? (209) . escuro adj. oscuro; al escuro loe. adv. en la oscuridad. L'arca de masar paida, al escuro, talmente una sepoltura!. .. (52) . escusar v. tr. y prnl. ahorrar. ¡Estas sisquiera escusan los dineros! (169); El güen labrador ha de escusarse en lo que pueda .. . (229). esferencia s. f. diferencia. ¡Esferencia va de la última vez que nos vimos, siñor Viturián! (208); ¡Y esferencia de pueblos! (242); ¡Esferencia va de la una hermana a la otra! -Masiau q'hay esferencia (251); Güena esferencia del mayordomo que ice el cura. (267). eslegido] adj. elegido. ¡Como q'era la eslegida la guapa! (251). - ¡La eslegida era ésta! (251). eslegir v. tr. elegir.... nunca faltan forasteros y forasteras pa poder eslegir cada uno su cada cuala. (210); pa eslegime el piacico más majo! (268). esmangar] v. tr. romper el mango de una azada, dejar una azada sin mango. Me paice que el endino bien pocas jadas habrá esmangau dende que golvió del servicio. (188). esmemoriau adj. desmemoriado. ¡Qué esmemoriau me paice que estás, chico! (145). espacenciar v. intr. perder la paciencia. Más que m 'ha hecho espacenciar esta mediodiada ... (209): Date cuenta, chiqued, y no hagas espacenciar más al probe animalico: .. (216). espachar v. tr. despachar. ¡ Si ha bese usté visto las angustias del probe pa espachar al feriante aquel de Sariñena que menazaba con llevasele los machicos si no I'en pagaba deseguida! (284). espedera s. f. mueble con estantes para colocar cubiertos, perolas y utensilios de la cocina. En un extremo, la cantarera bajo reluciente espedera de bruñidos cobres rojizos ... (251); ... su veloncico de sobre la espedera (252). espedrega caminos s. y adj. persona que anda por los caminos haciendo mal, sin tener casa donde recogerse . .. . talmente como un espedrega caminos sin casa! (168). espelunca s. f. cueva. en lo profundo de espeluncas violáceas (186). Manimenos, parixe que lo emplega por cultismo u latinismo, más que como aragonesismo. espolique s. m. «mozo que camina a pie delante de la caballería en que va su amo.» (ye a definizión que da o DRAE, que lo traye sin marca diatopica). Por el camino de Casbas, jinetes en las respectivas monturas, avanzaban dos labradores del país seguidos de cerca por su espolique que, lengua afuera, y congestivo el rostro por la opresión de la manta que le arrastraba por el suelo, castigaba a ambas mulas colérico, agitando una vara de fresno que vibraba en el aire curvándose. (132) [con cursiba en I'orixinal]. espuntar v. tr. despuntar, comer el ganado las puntas del sembrado. Menester será pajentar deseguida el ganau, pa ver d'espuntalos sisquiera una miaja. (224).
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estapencia s. f. partícula muy pequeña. S'emplega en a esprisión no ... una estapencia (u ni una estapencia), u siga, con art. indet. y en frases negatibas, con a sinificazión de cast. 'nada'. ¡No han prebau una estapencia dende ayer por la noche! (165). estar] v. intr. estar. ¡Mejor fuera que estase al descubierto! ... (25). estar en que] expr. v. parecer que, ser de la opinión de que. Estoy en que himos hecho un güen viaje. (232); Yo estoy en que el curo lo miró fito a fito (272). estase 'estuviera' ---) estar] estolocar v. tr. dislocar.. .. anque me habiese estolocau I'una garra ... (234). estorrocar] v. tr. repasar un campo de un lado para otro para romper terrones de tierra; fig. ir de aquí para allá, repasando todos los rincones con un fin específico .... q'imos estorrocau toda la redolada, buscando acomodo pa la nuestra Nonila ... (252). estozar v. tr. y prnl. romper la cabeza, descalabrar. ¡Quiés estozanos, Antonied! (133) [con cursiba en l'orixinal]; ¡Rediezla y qué caminicos pa estozase! (222); p'astozar los abríos ... (222) [en iste exemplo bi ha chuntura, por fonosintasis, de a prep. pa + estozar]; que m'habese estozau el macho esta mañanada por el barranco (234). estraleta s. f. hacha pequeña .... emprendieron /a nueva poda bajo las instrucciones prácticas del amo, que, estraleta en mano, practicaba ha'bilmente las amputaciones precisas ... (156). [con cursiba en l'orixinal]. estrucia] s. f. astucia, truco, maña, ardid. Jibares q'estrucias tienen allá abajo .. . (240). excusar v. tr. ahorrar, evitar.... en las contadas ocasiones que, formularia o solemnemente, requerían su firma, que las excusaba cuanto podía. (195); Y repetive al reconocimiento, mire de excusar todo lo que pueda (237). experencia s. f. experiencia. Ya se ve que sois jovenetes, sin miaja experencia del mundo. (234). faina s. f. quehacer, ocupación, faena. ¡Que hasta San Juan, lo menos, no reblaremos en nuestra faina! (213); ... ya tendrán dende bien de mañanas faina agundante pa los dos ... (234); ¡como nos alcontramos ahugaus de faina en las eras! (263). faltar v. intr. ofender, zaherir, insultar. ¡Que suban ellas, si quieren, que son las que han faltao! (165); Que Andresico el borde no ha tuvido intinción de faltarte ! (187); .. . sin faltar a denguno (193). fanfarrias s. f. pI. jactancia, presunción, fanfarronería, lujo inútil o vacuo. A mí, en todo y por todo, que me dejen los vinicos de casa!. .. Lo demás son fanfarrias ... (83). AND 1992 rechistra fanfarria' jactancia, lujo, presunción' en Ribagorza. farina s. f. harina. ¡Recristina esta mujer, cómo festeja la farina nueva! (277). farinoso] s. m. torta de harina semejante a un dobladillo .... u por Navidades que hacemos pastillos, tortas de güevo u farinosos ... (229). AND 1992 rechistra farinoso 'especie de dobladillo o torta doblada' en Exea e Monegros. RIN 1997, solamén como axetibo con a sinificazión de 'harinoso'. famaca s. f. cria de liebre; fig. mujer sagaz, de la que no te puedes fiar... . que no ser la risión d'quella famaca y del modrego del armitaño. (234). fatiar] v. intr. hacer el tonto, tontear. ¡No faties, Sidored! (250). fautor s. m. agente, hacedor.. .. al notario, principal fautor del arreglo (248). feguración] s. f. figuración, elucubración, imaginación. ¿Dijendas, dices tú? .. ¿Feguraciones? (145); ¡No hagas caso de feguraciones ni cuentos! (151); ... ya no eran cuentos ni feguraciones ... (154) [con cursiba en l'orixinal]. fegurar-se] v. tr. figurarse, imaginarse. Te feguras que es poco sagaz aquella agüe/a ... (133); ¿Es que te feguras que fos quiero, moceta? (140); me he fegurau que era una de esas mesachas jau-
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tas de todo y con poca rasmia pa sus haciendas ... (232); s'haiga fegurau la muy endina ... (233).
fernera s. f. estercolero .... y acuriosar la casa del lugar, que paice talmente una fernera, de puerca que está! (263). fer v. tr. hacer. ¿Sabes que es mucho lo que mas pide el diablo por fernos ricos? (103). ferfeta s. f. cigarra; fig. muchacha hacendosa y trabajadora. ¡Pero nos ha salido una fer/eta! (233).
fin s. f. fin .... que lo encubasen pa la fin d'Octubre. (143); ¡Güena olivada esta segunda pa la fin d'ivierno! (251); a la fin d'ivierno (262); fito a fito loe. adv. fijamente. Dimpués, limpio mirar fito a fito, y me hi pensau que era el cebadero. (208); Yo estoy en que el curo lo miró fito a fito (272). fizar v. intr. picar los insectos. ¡Masiau que fizan también los moscardones! (262). Fondota, La topo Se refiere a una fuente en la espesura (105, 110). [En cursiba en 1'0rixinal]. Puede estar probenién de: FONTE ALTA> FOND(E) AUTA > Fondota 'fuente alta' ; u bien: FONTE > FONDE + suf. -OTA> Fondota 'Fuente grande'. fontaneta s. f. fuentecilla, fuentecita. Allá abajo en la fontaneta del Vallón (214). frontero adj. delantero, que está en la parte del frente .... iluminaba las fachadas fronteras ... (223); dirigía furtivas miradas alternativamente al obscuro ventanico frontero ... (225). AND 1992 rechistrafrontera 'fachada' en Benás, como sustantibo. fuén -7 ir-se-ne] fués -7 ir] fuga s. f. momento álgido, de mayor fuerza o intensidad .... y que pa la fuga de la siega se les presentó ... (274). AND 1992 replega iste bocable con a menzión topica SH. fuina s. f. garduña. No hago más que tocalo y ya se me regüelve igual que una fuina. (216). Intresa como termino de comparanza de presona u animal que fa mobimientos rapidos e biolentos. furo adj. furioso, salvaje; lo contrario de manso; se aplica tanto a animales como a personas . ... habíanse llevado consigo un buey ... ¡y el más furo, por cierto, de la pareja ... (55) [en cursiba en l' orixinal]; ¡Que por muy furo que te pongas, masiau has de saber que e1 no reblará... (216). galdrana adj. f. vaga, gandula, haragana, derrochadora. ¡POCO l'irá si !'la le vulca el patrimonio, en sus días, una galdrana como aquella mesacha! (268); ¡Ah, desidiosas, más que desidiosas! ¡Galdranas, más que galdranas! (263). AND 1992 replega galdrana 'mujer perezosa, holgazana' en SH. ganau s. m. ganado .... ganau al respetive (219); ... podía amparar debajo a cuasi todo el ganau de Valdecarrasca, por muchos arreses que tenesen. (224). garra s. f. pierna ... . anque me habiese estolocau I'una garra ... (234). gastible adj. referido a una persona que gasta mucho, gastador / a. Y, aunque me esté mal el icirlo, rocero y miaja gastible. (211). gayata S. f. bastón.... su gayata de boj ... (217). gestero adj. que hace muchos gestos .... se apresuró a glosarla, gestero ... (144). golver v. intr. volver.... dende que golvió del servicio. (188); y te lo güelvo a icir (251); ¿qué te paice que dimpués de otorgaus los capitulas himos de golver güelta a la dada? (251); Pero bien podría ser que se golviesen guitas por calciaderas este verano. (277). Grabiel antrop. Gabriel. ¿No himos quedau en que el señor Gervasio hablaba en puesto de mosén Grabiel? (193).
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gritar] v. intr. gritar. Y ¿por qué no grités tú, Marianed? .. ¿Por qué no grités bien fuerte dende abajo? (55). grités ---7 gritar. gralla] s. f. corneja. ¡Ya están aquí as gral/as! (105). grongiar-se] v. prnl. burlarse, cachondearse, regodearse .... y no quiero que denguna alparcera salga a la plaza pa grongiarse como cuando vocea el siñor Celipe, el tarta meco, cantaros y vajillas de Bandaliés. (217). guallardo] adj. hermoso, lozano, de buenas proporciones, de buena presencia. ¡Qué estampa tienen más gual/arda ! (214). Por o contesto, parixe que se refiere á l'aspeuto estetico, pero en l'aragonés moderno l'axetibo se refiere más bien á que o sustatibo á o que s'aplica ye de buenas e grans proporzions, como beyemos en iste atro exemplo: ¡Qué miaja de ramos tan gual/ardos y majos! (218); ¡ Y ya tiene sembradas las clavelineras y las cabelleras pa tenerlas gua l/ardas pa el Jueves Santo ... (231); ¡Mal empleaus sementeros, tan gual/ardos que estaban pa San José! (262). AND 1992 replega guallardo 'bien cumplido, hermoso' en Badaguás, Echo y Sos. gubiemo] s. m. gobierno .... asistieran sisquiera los gubiernos (42); y los gubiernos no mas hundisen con tantos pagos! (99); ... que masiaus pagos le carga el gubierno a las costillas. (229); s'haiga fegurau la muy endina que no tenemos miaja gubierno ... (233). güebra] s. f. campo labrado. Porque, antiparte de lustrosas y majas, sacaban unas güebras que no había, en todo el Somontano, más que pidir ... (208). güelteta s. f. pequeña vuelta .. .. déjame darme una güelteta a ver los machos, no me los malmetan si hay ganau suelto ... (208). güen adj. buen, apócope de bueno. ¡ Y mia q'haceba güen frío aquella nochecica! (42) .... güen cuidiau q'hi tenido (52). ¡Aunque les arrime güen tiro ... (55); el güen gobierno (188); güen chico (138); güen arrimo (139); e passim. güen tajo de loe. adv. mucho, -a, -os, -as; gran cantidad de .... antiparte de lo que te tengo dicho güen tajo de beces. (205); ¡Ya hace güen tajo de días que lo sabemos! (273). güeno adj. bueno. ¡Tan güeno que es el siñor José! (188); de güenas maneras (138); Una joven asín sería güena pa nusotros ... (219); e passim. güeno part. ilativa, bueno. GÜeno ... Pero ... ¿y estos oros del otro rey? ... (96). güerto s. m. huerto. ¡Radiendo las indianas del güerto lo alcontremos al muy tunante ... (57); todo el güerto nuestro va [a} redotase sin que nos quede un mueso de verdura. (229). güevo s. m. huevo .... u por Navidades que hacemos pastillas, tortas de güevo u farinosos ... (229). guito adj. indócil, coceador.... que me paice que m'ha salido guito el [macho} más grande. (208); ¡A que nos salen guitos los condenaus! (217); ¡Guitos has dicho? .. ¡No es tás tu mal guito, Sidoro! (217); Aparte de que guitos u no guitos, en siendo por mi mano compraos, debías tenerlos tú por superiores ... (217); Pero bien podría ser que se golviesen guitas por calciaderas este verano. (277). gurrión s. m. gorrión. ¡Lo cual que I'himos cogido como gurrión en loseta! ... (252). haber v. tr. tener. ... los que han descendencia (138). [Pero no ye aragonesismo, sino arcaísmo; lo emplega en una frase en castellano, prebando d'emitar o estilo antigo]. haceba forma del v. hacer, con conjugo en arag., hacía. ¡Y mia q'haceba güen frío aquella nochecica! (42). hacer honra pero V. ser últil, venir bien.... y güena honra que nos hacen pa el nuestro puchero ... (230). A perifrasis berbal fer onra ye común en aragonés; aquí la beyemos con o berbo fer castellanizato.
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halbelidá s. f. h abilidad. Recristina y q'halbe/idá la destas mujeres! (246); Pos yo tampoco sabía I'halbelidá d'usté ... (283); .. . por /'halbe/idá de cajeta y llave puestas en propia mano (278 ); ... no es denguna halbe/idá pa hombres decentes! (275). hasta d'ahora loe. prep. hasta ahora (103). hicha pronodem. f. esa. Pero hicha sota d'abajo es esta noche que estamos ... (97); como hieha carrasca d'astí (103). hicho prono dem. n . eso. Pero hicho de comprometéte ahora pa hundite dimpués sin remedio ... (103); No es tá I'oliverío pa hiehos trotes (156). hortal s. m. huerto contiguo a la casa .... le robemos dos rastras a mosén Lorenzo dende I'hortal de la abadía, por la ventaneta del reposte, yo y el otro escolano de en tonces. (187); ... que pa eso tenemos las arres es y el hortal de la fuente con dos rasas bien grandes de cáñamo sembrau ... (229). hortalicia S . f. hortaliza. ¡Mediana encomineda pa que aturen los güertos si otri que /'amo s'ha de encargar de I'hortalieia! (229). hundir V. tr. hundir.... y los gubiernos no mas hundisen con tantos pagos! (99). [Ye foneticamén castellanizato, pero a conchugazión ye feita en aragonés]. hundisen 'hundieran' -? hundir. icir V. tr. decir. ¿Quiés icime que ha d'hacer I'amo con la escopeta si son as brujas as que trucan? (55) ... como iee es te hombre. (110); Ya lo icía tu padre ... (148); tamién : icía (140), ices (142), icirlo (211), icir (224,234), iciles (233), e p assim. ilesia s. f. iglesia. En jamás de los jamases, dende mi alcordanza, hi sentido hablar más claro en la ilesia ... (283). ilustrao s. m . juego de naipes .... el bonachón cura del pueblo recién llegado para su partida de ilustrao habitual. (50). [Con cursiba en l'orixinal]. imprentau adj. impreso. No muy suelta en la lectura, que escasamente dominaba en papel imprentau ... (195); te explicas mejor que un libro imprentau. (210) [con cursiba en l'orixinaJ, en os dos casos]. indiana] S. f. 'variedad de col apreciadísima en el país' [Ye a esplicazión literal que da ['autor en nota]. ¡Radiendo las indianas del güerto lo alcontremos al muy tunante .. . (57). industriar V. tr. instruir, adiestrar. No es menester, no, que vengan de fuera a industrianos en lo nuestro (84). intinción s. f. intención. Que Andresico el borde no ha tuvido intinción de fa ltarte! (187); ... fuese con segunda y mala intinción (233). ir] V. intr. ir. ¿Pa eso fués a las cuevas en sábado? (42); ¡no le vaiga a dar la ocurrencia de escomenzar dimpués con las reculadas! (217). ir-se-ne] V. prnl. irse. ¡Pero como el que venga, si a mano viene, será talmente de rematau como os que s'enfuén!. .. (99); una me s'en iba (233). istante S. m . instante. Si hace un istante habese sentido al amo nuestro ... (164) [con cursiba en ['orixinal]; .. . no me deja sosegar un istante! (250). ivierno S. m . invierno. I'o tro ivierno (52); en lo preto I'ivierno (148); ¿Pues entonces a cómo ha d'echar en las vallonadas, con lo que s'abadinaron a la fin d'ivierno, que Iluvió tantismo? (262); ¡Güena olivada esta segunda pa la fi n d'ivierno! (251); Güen ivierno les aguarda ... (275); como este ivierno (271). jada] S. f. azada. Me paice que el endino bien pocas jadas habrá esmangau dende que golvió del servicio. (188).
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jarmentera s. f. rincón del corral dedicado a almacenar la leña para el invierno .. .. para ver colmada de leña la jarmentera de su corral (261) [con cursiba]. AND 1992 replega jarmentera 'leñera en el corral' en Boleya. jauto, -a adj. soso, sin sabor. ¡Cristina con la canela, y qué jauta! (188); me he fegurau que era una de esas mesachas jautas de todo y con poca rasmia pa sus haciendas ... (232). jibares interj. que indica asombro o contrariedad. ¡Jibares, qué partidica!. .. (200); libares q'estrucias tienen allá abajo .. . (240). jopar] v. intr. largarse .... así que s'había jopau I'una (233). jostida s. f. justicia. ¡Güenas tripicas tiena la josticia pa compadecese del que está apurau! (230). Josús! interj. Jesús! (139). joven s. f. nuera. Cuasalmente me va por el tozuelo hace días buscar una joven pa casa nuestra ... (210); Una joven asín sería güena pa nusotros ... (219); La última joven de los de Juste, ... lo redotó todo en bien pocos años por laminera y malafaina. (230); Pos si allega a enzurcite la joven, ... (234). joven s. m. yerno .. .. una nueva existencia para Manuel Lomera -el joven de casa Pedruel- ... (150); el joven de casa Pedruel (153); ¡Si aquí s 'han pensau que no pinta nada el joven, se equivocan las dos, contra! (157). ¡A lo menos les paice a estas mujeres que el joven ha de ser al consolante de la lana I'año ... (168) [con cursiba en l'orixinal]; Lo cual, que ella paicía la que buscaba joven y no nusotros. (232). A forma ye foneticamén castellanizata -en arag. ye choben-, pero conserba ra sinificazión propia de l' aragonés. jóvenes s. m. pI. yerno y nuera. Los jóvenes de sus consuegros, los Lomeras de Casbas ... (148). jovenete] adj. jovencito. ¿Pero que ya tan jovenetes tienen concieto de reculadas y rabosas? (217); Ya se ve que sois jovenetes, sin miaja experencia del mundo. (234). juada s. f. jugada. ¡Arrepara, qué juada la d'esta agüela! (200); ¡le paice, padre, qué juada! (234) . Ye un bulgarismo castellano; en arag. ye chugada. judiera] s. f. planta que produce judías. ni p'alcontrar güenos palos de judieras y tomateros. (222). julepe s. m. paliza, tunda. Lo cual, que I'himos dau güen julepe ... (252). l' art. det. m. [debán de bocal] el. .. . l'ivierno (52), en casa l'aguacil (52), l'otro ivierno (52), l'amo (55), l'oré (97); el ronueco I'hombre (139); l'arnalico (142); l'otro año (143); l'año (143); l'amo (144, 148); l'aceite (153); como l'agua (193); l'amo (216); e passim. A forma normal, que amanexe en atras situazions, ¡¡e o. lambreño] adj. fino, delgado. ¿Y tampoco falcuerdas de una doncella muy lambreña ella ... (145). laminera adj. golosa; fig. aficionada a las cosas buenas y caras. La última joven de los de Juste, .. . lo redotó todo en bien pocos años por laminera y malafaina. (230). laminería] s. f. golosina, cosa de capricho que atrae mucho y se intenta conseguir aunque sea cara. ¡Que en más de cuatro casas de esta montaña s'alcuentran bien empilmaus y llenos de trampas por laminerías y presunciones! (230). laniar] v. tr. despedazar, hacer trizas, desgarrar. ¡me paice que te lanean, Sidored! (234). Promanará de o lat. LANIARE 'despedazar', pero abrá d'estar un cultismo, ya que si no a eboluzión normal fuese estata 'lañar. lastima s. f. lástima, qué pena que. ¡Lastima no la puedan trasquir! (200). lau s. m. lado (142). l'en prono pers. + compl. prnl.-advl. se lo, se la, se los, se las (a él/ella) .... que menazaba con llevasele los machicos si no ['en pagaba deseguida! (284); ¡todas las veces tiene cuasalmente
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justa la masa cuando l'en pido! (278); ¿Que le dejó mosén Andrés los dineros al siñor Usebio y ahura l'en pide? (274). les ne prono pers. + compl. prnl.-ad vl. se lo, se la, se los, se las (a ellos/ ellas). Poco le paice todo a la agüe la nuestra pa dalesné. (188); ¿No me lo daron en su día y vaya ser yo tan calzonazos que les ne de? (245). lifara S. f. merendola, banquete .... enarbolando verticalmente un gran sable, mostravalo atravesado de sangrientos trozos de carne de cordero -destinados a la lifara del cuarto día de la fiestay producto de la esplendidez popu lar. (112); tocante a lifaras y cartas ... ¡ni sisquiá un siñal! (211 ).
limpio + inf. adj. + V. en inf. venga a + inf. Dimpués, limpio mirar fito a fito, y me hi pensau que era el cebadero. (208); .. . mucho presumir de mozo, pa dimpués, limpio chemecar a manta, con dolores y rumas . .. (213); Entremistanto, aquellas mesachas limpio miráseme. (233) . lisiau adj. y S. m. lisiado. ¡Otros habrán cogido menos que este lisiau! (187). llaveta S. f. llavecita, llavín, llave pequeña. Pero lo que me se hace algo extraño es que tenese l' amo de Turillos la llaveta del arca. (276). Si no por a rematanza en -eta, ye un castellanismo, pus en arag. ye clau. llegos s. m. pI. pliegos? ... con su saya de llegas (38) [con cursiba en l'orixinal]. llovida] s. f. lluvia. ... si ve que escomienza el tiempo con llovidas. (213). Ye un castellanismo; en arag. ye plebida. llovideta S. f. dim. de lluvia, precipitación de escasa consideración. Si son llovidetas de cosa. (213).
lo menos loe. conj. por lo m enos, al menos. ¡Que hasta San Juan, lo menos, no reblaremos en nuestra faina! (213); ¡Que aquella fuente es mu traidora, pa presonas lo menos! ... (214) . loseta S. f. trampa para cazar pájaros. S'emplega en a frase feita: coger (a uno) como gurrión en loseta. ¡Lo cual que l'himos cogido como gurrión en loseta ! ... (252). luego adv. de t. pronto. Pero en fin, emprecipiaré, y con pocas palabras pa rematar luego ... (239); ¡Luego s'habría reculau su padre del pauto! (244). lugar S . m . pueblo. Luego se correría por too lugar ... (42); ... los que fundaran este lugar ya tendrían güenas bestias de carga ... (222); Y en 231, 271, 273. m' pronopers. me, debán de parola que emprenzipia por bocal: m'alcuerdo (145). machico s. m. mulo, con matiz dim. o apreciativo. ¡Rediezla con el machico ... (216); ¿Pos que clase de machicos son éstos? (217); y en 275, 284. macho] s. m . mulo. Güenos machos s 'ha traído de feria Huesca (214); que m 'habese es tozau el macho esta mañanada por el barranco (234). Tamién en 208,214, 234 -2 begatas. madalena] s. f . magadalena, bollo pequeño como de bizcocho, pero con menos huevo . ... poco miedo que te dejase de regalar aquella mesacha con crespillos, madalenas, coscaranas u tortadas ... (230). mairalesa s. f. muchacha encargada de la limpieza y el adorno de la ermita del patrono de las fiestas del pueblo. Ya me los trujo en propia mano la mairalesa doncella. (218); .. . habría alcontrau masen Custodio mejor mairalesa pa la Virgen! (231); tarnién mairalesa en 233, 243; mairalesas en 253, 265. majamente adv. de m. de forma m aja. ¡Dimpués de lo majamente que hablaban las cartas de Don Demetrio esta noche! (97) . majo] adj. bello, hermoso, vistoso. ¡Qué miaja de ramos tan guallardos y majos! (218) . malafaina adj. poco trabajadora, vaga. La última joven de los de Ju ste, ... lo redotó todo en bien pocos años por laminera y malafaina. (230).
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mal empleado] adj. desaprovechado, echado a perder. Mal empleada olleta tan llena. (200). malgastadera] adj. f. derrochadora .... semejantes estropicios por ser malgastaderas las dueñas ... (230). mal grano s. m . 'carbunco según el modismo rural' (111). [Con cursiba en l'orixinal; a sinificazión ye literal trascripzión de a que da l'autor]. malinidá s. f. malignidad, maldad .... tienen aun piar malinidá que las tronadas de mañanas (187). ANO 1992 la replega con a sinif. de 'maldad' en o Semontano de Uesca. malmeter v. tr. echar a perder, estropear.... déjame darme una güelteta a ver los machos, no me los malmetan si hay ganau suelto ... (208). mal toque s. m. mal genio. ¿Que está de mal toque ya desde mañanas? (263). mandadico] s. m. aviso, mensaje, con suf. apreciativo. echándoles mandadicos (103). mandao s. m. aviso, recado ... . si le mandamos güen mandao pa que suba o diablo (103). mandil] s. m. tela recia que se pone en el suelo para recoger la aceituna o el trigo .... caían de los árboles, a compás de los fríos cierzos de Guara, las olivas maduras que alfombraban el suelo en ligeras capas negruzcas. Habíanse dispuesto mandiles y escalas en previsión del grato suceso, . .. (152) [con cursiba en l' orixinal]; ¡Igual te cose una sabána de la plega, que un mandil pa la era! (230). manecer] v. intr. aparecer... . con tantismo muergo como manece en la simiente d'este año, ¡emposible salga güen pan! (277). Manoled antrop. dim. de Manuel (152, 168). mañanada s. f. amanecer, primeras horas de la mañana . ... para ranear a la mañanada siguiente pa Valdecarrasca (220); que m'habese estozau el macho esta mañanada por el barranco (234). marguinazo] s. m. ribazo, margen o desnivel grande que forma el límite de un campo. No iba aduyarla yo en aquellos marguinazos, si, dende pequeñicos nos criemos los dos como hermanos. (146). Ye aumentatibo-despeutibo de marguin, con o sufixo -azoo Truca l'atenzión que marguin s'emplegue cheneralmén como femenino e, por contra, marguinazo ye masculino. Marianed antrop., dim. de Mariano, con suf. -ed, característico del Somontano. Y ¿por qué no grités tú, Marianed? (55) masador S. m. cuarto de amasar, sitio donde se amasa. ¡Y tú, al masador, Jacinta! (50). Frente al hogar, y sirviendo de acceso al masador, abríase un gran balcón ... (194). [ANO, por contra: masador 'el hombre que amasa'] . masar V. tr. amasar. L'arca de masar paicía, al escuro, talmente una sepoltura! ... (52); Las chicas masan (229) . masiau adj. demasiado. ¡Yes masiau enfeliz! (133); ¡Ya lo conoces que es masiau chancero! .. . (187); ... que masiaus pagos le carga el gubierno a las costillas. (229); masiau tiempo que me queda ... (252). / / adv. demasiado, suficientemente. ¡Masiau dice el dicho que no siempre es oro to lo que reluce! (144); masiau has de saber que e1 no reblará poco ni miaja ... (217); Masiau que me la hi ganau (284); ¡masiau sabemos en cuálas! (272). / / interj. ¡demasiado!, ¡por supuesto! - ¡Masiau! --comentó una comadre insegura-o¡Si no es cosa piar! (50). ¡Masiau, montañés! (105); ¡Masiau sabemos atanos cortas las alpargatas! (84); Masiau que l'ha d'hacer. ¡Non tiene otro hijo que ese! (240); Masiau que sí, chiqueta (278).
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mayoralesa] s. f. muchacha encargada de la limpieza y el adorno de la ermita del patrono o de la patrona titular del pueblo. Quizá sería alguna de las mayorales as del pueblo ... (116). En atros puestos de o libro amanexe mairalesa, que ye forma más chenuina. mediodiada s. f. tiempo del mediodía. Más que m 'ha hecho espacenciar esta mediodiada ... (209). medios s. m. p!. gemelos, hermanos gemelos .... surgía la idea clásica de la chaqueta del medio (41). [en cursiba en l'orixinal] ... precisamente perteneciente a cualquiera de los dos hermanos gemelos, a los que se designa en el país con el típico nombre de «medios». (41, nota). [con cometas en I'orixinal]. medrar v. intr. crecer. Ahura, hasta que medren los chicos (152). menazar] v. prn!. amenazar (rég. prep.: con). amenazar. El vendedor que reclamaba sus dineros y menazaba con llevase los machicos ... (274); ¡Si habese usté visto las angustias del probe pa espachar al feriante aquel de Sariñena que menazaba con llevasele los machicos si no l' en pagaba deseguida! (284). menuto s. m. minuto. Me voy a la cuadra un menuto .. . (234). mermar] v. tr. reducir, disminuir. ¿Pa qué nombralo si le merman tanto sus derechos? (240). mesacha s. f. muchacha, chica .... poco miedo que te dejase de regalar aquella mesacha con crespillos, madalenas, coscaranas u tortadas ... (230); me he fegurau que era una de esas mesachas jaulas de todo y con poca rasmia pa sus haciendas ... (232); Entremistanto, aquellas mesachas limpio miráseme. (233); ¡POCO 1'irá si no le vulca el patrimonio, en sus días, una galdrana corno aqUella mesacha! (268). mesache s. m. muchacho, hombre joven no casado. ¡Porque lo vale aquel mesache! (138); Pero corno el mesache s'alcontraba pa entonces sin los dineros ... (274). mesada s. f. conjunto de cosas que hay en la mesa. ¡Rediezla y qué mesada pa echar trago! (192). mesmamente adv. de m. mismamente, precisamente. No esas misté/as de las zuidades que son mesmamente veneno puro ... (83); ¡Cudiau con los gatos, qUé son mesmamente el diablo! (187); tamién en 138, 250, 267, 268, 277, e passim. mesmo prono y adj. de identidad, mismo. ¡Yo mesmo, pongo por caso! ¡Y l'oré la mesma luna! (97); ¡El mesmo que viste y calza! (142); tamién mesmo en 188, 209, 229, 230, e pasim; mesma en146, 230, e passim. metá S. f. mitad . ... campos sembraus cerquica de casa se merman por la metá, entre lo que se comen los animales y lo que s'aflaman los trigos. (219); Con menos de la metá me querrían la chica en otras casas, acaso de más posibles ... (242). miaja S. f. partícula muy pequeña, cantidad diminuta, poco, poca cosa. Y no por la miaja del temple d'este horno ... (277); Sino por la miaja del pedrique . .. (268); ... la miaja del pan bendito dé los días de fiesta ... (268). Una miaja 'un poco'. Una miaja tozuda corno hija sola, ... (151); ... pa ver d'espuntalos sisquiera una miaja. (224); con una miaja d'empanadico nos contentemos ... (284). / / adv. de C. nada, nada de, en frases negativas ... . que e1 no reblará poco ni miaja .. . (217); s'haiga fegurau la muy endina que no tenernos miaja gubierno ... (233); Ya se ve que sois jovenetes, sin miaja experencia del mundo. (234); ... pero a Nonila, poco ni miaja (252); ¿ Tan largo es el cuento? -replicó el aludido-. Talcualico no más; y miaja de cuento, por ser tan verdá corno que tengo de morirme ... (281); .. . yen casa d'ella no tiene miaja rasmia pa sus haciendas (268). miajeta S. f. poquito .... con la miajeta de lo que lluvió pa San Urbed [sic] (229).
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mingua s. f. mengua, disminución, época en que la luna va disminuyendo su parte visible . ... pa la mingua de Enero (103); pa la mingua de Marzo (123) [con cursiba en l'orixinal]; pa llenar los cancillos a su comenencia pa la mingua d'Agosto si a mano viene (229). mirar v. tr. buscar. Ya podían os mirar sin sustancia ande estaba encadau l'adobo .. . (200). misa de mozos s. f. misa dedicada a los mozos del gasto. (91) [con cursiba en I'orixinal]. mistela] s. f. mezcla de vinos, aguardientes o mosto con diferentes ingredientes. No esas mistelas de las zuidades que son mesmamente veneno puro .. . (83). misto] s. m. cerilla, fósforo. Por más q'iba bien prevenida de mistos. (52) . moced s. m. chico, muchacho .... el santo del nuestro moced chicote ... (278); ... l'acostumbro a guardar al moced chicote (268). moceta s. f. chica, muchacha. ¿Es que te feguras que no fas quiero, moceta? (140); ya escomenzaba yo por eso a cavilar con esta moceta ... (252). modoso adj. educado, comedido, de buenas maneras . ... el chico es güeno y tan modoso como haiga otro (240) . modrego adj. insulto, calificativo de carácter peyorativo, persona metepatas, patoso .... que no ser la risión d'quella famaca y del modrego del armitaño. (234). O DRAE traye modrego como familiar con a sinificazión de 'sujeto desmañado y que no tiene habilidad ni gracia para nada' . mojadura s. f. rocío, relente .. ¡Con esta cierzera, poco mieco deberá de tener a que l'alcance la mojadura! ... (212). molimento s. m. monumento (se refiere al de Semana Santa) . ... a los dos laus del arca en las escaleretas del Molimento ! (231). morisma s. f. conjunto de los moros .... derramando mis gracias sobre estos pueblos devotos, que no permitiré caigan más en poder de la morisma. (68). mortalera s. f. mortandad. ¡Eso si no s'alcuentran mortalera abundante en gallinas, u arreses, u en los machicos recién pagaus! (275). mos prono pers. nos .... mejor sería que mos trujese aquellas onzas do Tito! (105); mos verán dende afuera (97); mos hundisen (99).; lo que mos pide (103). moscovia S. f. mecedora. Y sentado en su vieja Moscovia de piel oscura .. . (280); Y completaban el moblaje ... , hasta media docena de sillas de anea, más la Moscovia de referencia (281) [en os dos casos con mayuscla inizial]. AND 1992 replega moscofia 'mecedora' en Boleya. mosén m. tratamiento que se da los sacerdotes ... . la novena de misas que principió Mosén Gregario... (52); Mosén Gregario (53); mosén ]uaquín (142); mosén Francisco (143); mosén Francisco (156); mosén Lorenzo (187); mosén Gabriel (192); mosén Custodio ... (218); mosén Pascual (253); mosén Andrés (261, 263, 268, 271, 273, 274, 279, 280, 281, 282, 283). Solo una begata sin azento: ... habría alcontrau mosen Custodio mejor mairalesa (231). Como bocatibo: a yo me lo paiceba, mosén (156); ya paice usted, mosén, a lo que ice aquel cantar v iejismo ... (263); L'advierto que es de mi tiempo, mósen (143) [en iste zaguer caso con tochet en a o]. / / S . m . sacerdote ... . acomodavase el Mosén sobre una mullida piel de oveja en la cadiera ... (50); [aquí amanexe con azentugazión plana]; vaticinó, agorero, el mosén (156); No sé si dengún mosén s'habría atrivido a nombrar lo d'usté! (283). mosica] s. f. música; fig. cosa que se dice con insistencia. Conque pa que me vengas tú ahora con las mosicas de salir a buscarlas ... (163).
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mosqueta s. f. mosquita, en a esprisión mosqueta muerta 'persona incapaz de imponerse con energía': ¡Si lo creyó como una mosqueta muerta antes de casarse, y como un cordero después! ... (157). mostillo s. m . mosto cocido condimentado con anís y canela. Que s'enrancia el tocino u que el mostillo s'ha rematau! (188); ... algunos tajos de mostillo .. . (228). Lo replega o DRAE, sin marca diatopica. / / s. y adj. m. tonto, atontado, necio. ¡Cierra, cierra, mostillo! (97). mozos del gasto s. m . pI. mozos encargados de la fiesta en un pueblo. (91). [con cursiba en l' orixinal] . mu adv. muy. Ye un bulgarismo por arag. mui u muito . ... que en esta redolada hay mu pinchos ... (138). muergo s. m . tizón del trigo, enfermedad causada por un pequeño hongo parásito .... con tantismo muergo como manece en la simiente d'es te año, ¡emposible salga güen pan! (277). mueso s. m . bocado, mordisco ... . todo el güerto nuestro va [a] redotase sin que nos quede un mueso de verdura. (229). n' compl. prnl.-advl. de ello, de eso. Amanexe en a costruzión no n'hay (138) , cast. 'no hay de ello', forma m ezcliza entre arag. y cast., muito usual tamién güei en o Semontano, fren á ras formulas más propias e chenuinas de l' arag., corno no ne b'ha, no en bi ha, no en i ha u no bi'n ha. Tamién amanexe en a forma 'n: Masiau que ['ha d'hacer. ¡Non tiene otro hijo que ese! (240). naide prono indef. nadie. Más que naide la vieja. (133); ¿Es que ya no soy nada ni naide en casa Pedruel? (154); tarnién en 229, 276, e passim. Ye un bulgarismo castellano. Tarnién s'emplega denguno. ne compl. prnl.advl. ~ les neo nengún prono indef. ningún. ¡Lo de las oliveras, no es nengún equivoco (157). Más á ormino, dengún. nesecitar V. tr. necesitar. En fin, quiso Nuestro Siñor, que el siñor Usebio hallase al último ande amprar las vente onzas que nesecitaba (284). nietro s. m . m edida de capacidad para vino que equivale a 16 cantaros, es decir, 158,5 litros. ¡ Una cuba de tres nietros que se nos picó hace dos años! (83); ... fraudulentos negociantes y usureros públicos de los de almud por fanega, cántaro por nietro y peseta al duro! (259). noguera s. f. nogal. ... y con una noguera gigantesca en su extremo sud (212) [con cursiba]. no más que loc. adv. solo que, solamente que. No más que son estas capitulaciones bien diferentes de las otras. (169). Nonila antrop. nombre de mujer. Y si no que lo diga Nonila mesma. (230); ... q'imos estorrocau toda la redolada, buscando acomodo pa la nuestra Nonila ... (252); ... pero a Nonila, poco ni miaja (252). novedá S. f. novedad, incidente, percance. ¿Si habrá tuvido novedá la nuestra agüela no más en llegar? (199). novietes S. m . pI. novios, en forma diminutivo-apreciativa. ¿No le parece que unos novietes tan majos, se merecen eso y aun mucho más? (247) . nuestro, -a prono pos. de 1ª pers. de pI. nuestro. Se beiga que s'emplega ra costruzión tipica de l' aragonés, art. + susto + pos.: ¡Pues sepa usté que en Secas tilla los vinos nuestros puen presentarse donde haiga otros! (84); Poco le paice todo a la agüela nuestra pa dalesné. (188). Tamién s'emplega ra formula con I'orden imberso, art. + pos. + sust.: ¡No faltará quien marche a repasar las nuestras oliveras ... (153); ... y güena honra que nos hacen pa el nuestro puchero ... (230).
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Nunilo antrop. normbre femenino, santa - (224); De estatuta aproximada, Nunilo y Alodia, trigueñas ambas y de ojos grises ... (227). Más á ormino, Nonila. nusotros prono pers. l' pers. pI. nosotros. Ya lo tenemos con nusotros al condenau! (50); Pues lo que es nusotros tenemos tan poca suerte con el vino ... (83); ¡Ya no semos solo nusotros, los montañeses! (240); tamién en 97, 103, 164, 165, 166, 207, 210, 213, 219, e passim. o art. m. el. ¡Asífuese o diablo que no dejase una con sentido! ... (105). Luego se correría por too lugar ... (42) [En iste zaguer exemplo s'achuntan to 'todo' yo 'el', asinas que por too lugar ye en cast. 'por todo el pueblo']; pa que suba o diablo (103); Todo que quieras por las güenas (216) [en iste exemplo s'achunta todo + o > todo]. oliva] s. f. aceituna .... pa que se nos corruquen as olivas ... (105); ¡Si tuviesen que d'ir a coger olivas con la rosada! ... (187). oliva da] s. f. cosecha de aceituna .... en lugar de buenas cosechas de vino y olivadas anuales (42); ¡Güena olivada esta segunda pa la fin d'ivierno! (251). olivera] S. f. olivo. las nuestras oliveras (153); ¡Pa pocos cuentos se quedarán después las oliveras, don Manuel! (156); Ya veréis estas oliveras de aquí a dos años na más ... (156); ¡Lo de las oliveras, no es nengún equivoco (157). oliverío s. m. conjunto de olivos o de olivares. No está l'oliverío pa hichos trotes (156); ... del frondoso oliverío del monte, cruzado arbitrariamente de dorados viñedos. (213). Lo replega AND 1992, qui lo culle de PAR 1938. oUeta S. f. olla, recipiente de barro para conserva en aceite. Mal empleada olleta tan llena. (200). orache S. m. viento fresco. ¡Y güen oraehe que pelaba! (250). oré s. m. as de oros de la baraja de naipes. ¡Y l'oré la mesma luna! (97). os arto m. pI. los .... será talmente de rematau como os que s'enfuén! ... (99); Talmente como os trillos son de pesaus! (133). osearia s. f. cierto tipo de cuero o material para fabricar calzado .... unos pantalones larguísimas que ocultaban, casi, ciertas botas de oscaria no muy sobradas de betún. (94). otri prono indef. otra persona. ¡Mediana encomineda pa que aturen los güertos si otri que l'amo s'ha de encargar de l'hortalicia! (229). pa prep. para. ¿Pa eso fués a las cuevas en saoado? ¿Pa no ver, ni sentir cosa? (42); pa la mingua de Marzo (123); pa dalesné (188); tamién en 103, 138, 193,230, e passim. paicer] V. intr. ¡Bien paiee que hablaba con as carticas l'otra noche! ... (103); ¡Que me paiee que ... (138); ¡También a yo me lo paieeba, mosén! (156); atras formas: paiee (133, 139, 142, 187, 192, e passim; paezea (148), l'ha paicido (200), ezetra. paicido adj. parecido, en o sintagma no mal paicido 'de no mala presencia, no feo' (138, 211). pagarete S. m. pagaré. Cobrándose en frutos los pagaretes que tiene refirmaus el grandísimo pillo, en muchas casas de La Almunieta ... (272). pajára] s. f. pájara; fig. mujer de cuidado. ¡Güenas pajáras están hechas! ... (55); ¡POCO que se rirían si no aquellas pajáras! (133). pájentar V. tr. apacentar, dar de comer pasto al ganado. Menester será pajentar deseguida el ga·nau, pa ver d'espuntalos sisquiera una miaja. (224). panizo S. m. maíz .... con su frondosa colgadura de apretadas mazorcas de panizo ... (224) [con cursiba]. pansa s. f. uva pasa. unas obscuras basquiñas de color de pansa . .. (227). paré s. f. pared .... aunque no quede pie en paré (189). parvada] s. f. conjunto de parvas o mieses en la era. Porque para las parvadas del Somontano, solo con tres horas de aire por día, ya está el trigo en el granero ... (263).
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pasajante] s. m. pasajero, viajero, transeúnte .... qué vinico pa refortal ecer a los pasajantes. (218). AND 1992 da pasajante 'pasajero', amprato de PAR 1938. pastillo] s. m. especie de empanada de calabaza que suele llevar además otros ingredientes . ... u por Navidades que hacemos pastillos, tortas de güevo u farinosos ... (229). pautar v. tr. pactar, acordar. Así lo pautaron en un papel que los dos firmaron (274). pauto s. m. pacto, acuerdo, convenio .... le respondes que yo men reculo del pauto (205); ¡Luego s'habría reculau su padre del pauto! (244) . pedricadera s. m . púlpito . ... más ha braciau que el nuestro mosén Celipe cuando está subido en la pedricadera los días grandes . .. (233). pedricar] v. tr. predicar. Cudiau que le pedriqué bien pedricau ... (213); Ni poco ni miaja pedricó el siñor cura pa l'amo de Rasa/.. . (273); ¡Si paice mesmamente que pedrican pa d! (267). pedrique s. m. sermón. ¡A menos que le tenga usté tripa al cura por algún pedrique de picadillo respetive al matute. (193); ... en el pedrique d'algún domingo (283); tarnién en 263,268,272, 274. pegar v. intr. encontrarse, ir a parar, ir a dar, dar con, caer con Ahura, que si con yo llegan a pegar . .. (133). Si con mí pega una suegra de éstas se reconcome y sulse de rabiosa. (188). peña s. f. roca. ¡Paice mentira que seáis más duros que las peñas! (165). perdulario adj. persona que ha perdido algo o que acostumbra perder las cosas. Era indudable que no estuviese muy lejos el perdulario de la misiva (209). pernil s. m. jamón. Me valga Dios qué empanas y qué perniles! . .. (192); Pendían del techo grandes perniles espolvoreados con sal y pimienta . .. (197). pernil de magro s. m. jamón. Ni se empezaba cazuela de adobo, ni pernil de magro, ni tonel de rancio ... (190) . pesebrera s. f. sitio donde están los pesebres, que son una especie de cajón donde comen los animales. Si hoy se había retrasado en su empeño, culpa era del compañero de su asno quien retenido, enfermo, en la pesebrera requiriera los cuidados del amo, desde bastante antes de amanecer. (39). pesau adj. pesado (133). petrolio s. m. petróleo. ¡Ni buscada con candil de petrolio ... (231). AND 1992 da petrolio en Ayerbe e Biscarrués. picaro adj. pícaro. ¡Recristina con el picara, más que picaro d'este hombre! (187). pidir v. tr. pedir.... sacaban unas güebras que no había, en todo el Somontano, más que pidir ... (208); Lo mismo lleva la servilla que el canastico cuando hay que pidir por las puertas dellugar .. . (231); tarnién en 192, 274. pijaito s. y adj. m . petimetre, señorito, pisaverde. ¿Y aún pide tortas el pijaito este .. . (200). pincho adj. gallardo, elegante, bien plantado. ¡Mozo más cabal y más pincho qu 'éste no n 'hay en to es te Somontano! (138). Mire usté que en es ta redolada hay mu pinchos ... (138); ¡Veremos quién es el pincho que se lleva es te esqueje! (152). pindolica s. f. dim. de pindola, píldora . ... s'ha traga u la pindolica ... (252). pior adj. peor. ¡Si no es cosa pior! (50); ... tienen aun pior malinidá que las tronadas de mañanas (187); ¡Si no llevabas algo pior en las costillas! (188). piular] v. intr. piar. ¡Sisquiá piularas a zaguera vez! (180). placentero] adj. visible. ¡Bien placenteras que es taban alante, todas bordadas de cruceta! (268) . plantar fuerte peroverbo-nominal, estar sano y fuerte, gozar de buena salud. ¡Y que planta bien fuerte ! (269).
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plantero] s. m. almáciga, plantel, semillero. No es poca más al cansolante sembrar uno mesmo los planteros de coleta ... (229).
plega s. f. ajuar. ¡Igual te cose una sabána de la plega, que un mandil pa la era! (230). pleito s. m . disputa o litigio judicial entre partes .... se encaminaban a la ermita de Nuestra Señora de Faces, sitio elegido como neutral, para iniciar con la parte contraria negociaciones conciliatorias de un pleito, harto lamentable, de ruptura y desavenencia matrimonial. (134). pobred s. y adj. pobrecito, pobrecillo. ¡Tenía un concieto el pobred! (210). pochada s. f. bolsillada, bolsada, lo que cabe en un bolsillo. ¡Güenas pochadas d'onzas diz que /'entregó! (103). poco ni miaja loe. adv. nada de nada, en absoluto . .. . que el no reblará poco ni miaja . .. (217); ... si no por yo, no se nos arrima ni poco ni miaja a cantar al coro. (283); Ni poco ni miaja pedricó el siñor cura pa l'amo de Rasal ... (273) . poder v. tr. poder. Ya podíanos mirar sin sustancia ande estaba encadau I'adobo ... (200). [Ye imperfeuto d'endicatibo, asinas que en arag. eba d'estar podébanos].
podíanos ~ poder. por más que loe. conj. a pesar de que, aunque, aun a pesar de. Por más q'iba bien prevenida de mistos. (52).
por un casual loe. adv. casualmente, por casualidad. ¿O es que tiens a cola de paja por un casual? (84); ¿Por un casual contiene dinero robado ... (282) . portalada s. f. portada de una casa .... y anchurosa portalada de piedra (45) .... , cuya portalada antes descrita se abría a la calleja del pueblo. (51) .. .. sobre la portalada de San Cosme (62); se detenía ante la portalada de Pedruel (159); de espaldas a la portalada de la casa-escuela (262). pos conj. consecutiva, pues. Pos yo bien que lo conozca (207); Pos lo que es en esta casa no llegarán. (230); tamién en 138, 168, 217, 272. posibles s. m. pI. medios económicos. Con menos de la metá me querrían la chica en otras casas, acaso de más posibles ... (242). O DRAE lo rechistra, sin marca diatopica, con ista sirtificazión: 'bienes, rentas o medios disportibles para hacer algo'. prebar] v. tr. probar, tomar algo de alimento. ¡No han prebau una estapencia dende ayer por la noche! (165). / / v. intr. sentar bien (algo a alguien). pero a nusotros no paice que nos preba ... (210).
premiso s. m. permiso .... eso de dale la llavecica sin el premiso d'usté! (284). premitir] v. tr. permitir. ¡Dios Nuestro Siñor no lo premita! (230). prencipal] adj. principal. ... un recibimiento confianzudo en demasía para presonas tan prencípales ... (226) [en cursiba]. presente s. m . regalo, obsequio. Ante la falta del presente habitual.. . (199) [con cursiba en 1'0rixinal]. presona s. f. persona. ¿De mi presona y buenas maneras, dices? (145); de presonas de bien (187); ¡Porque me tengo por presona de bien! (207); tamién presona en 145, 274; presonas en 214,226. preto adj. denso, cerrado, espeso . ... en lo preto I'ivierno (148). priesa s. f. prisa (185). Parixe que lo emplega más bien por arcaísmo, ya que amanexe en una frase en castellano. primal s. m. cabrito o cordero de uno a dos años. ¡A lo menos le paice a la dueña que, en siendo este mozo /'amo de su casa, no va a dejar ni lana en los primales! (144) [con cursiba en 1'0rixinal].
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principiar] v. tr. empezar. ... la novena de misas que principió Mosén Gregario ... (52). probe adj. pobre ... . semos probes pero honraus (187); Probe del siñor Usebio ... (268). Ye en reyalidá un bulgarismo castellano. Contimp. pobred. propio s. m . mensajero que lleva una noticia, persona que se envía expresamente para avisar de alguna cosa. ¿Mandaría un propio a los civiles del vecino puesto de Adahuesca? (56) [con cursiba en l' orixinal]; ... las incidencias del caso, que un propio enviado a Casbas, podía notificarle aquella misma noche de otoño. (155) [con cursiba en l'orixinal] . / / O DRAE replega como azeuZÍón lumero doze de propio a siguién: 'persona que expresamente se envía de un punto a otro con carta o recado' . puerco] adj. sucio .... y acuriosar la casa del lugar, que paice talmente una jemera, de puerca que está! (263). pueya s. f. 'porción de masa que se entrega a la hornera como remuneración por sus servicios' (esplicazión literal de l'autor). Pues entonces, razón será que la sacristana me pague las dos u tres pueyas que me debe en lo que va dende que sigo el horno ... (278). AND 1992 rechistra pueya en SH con a mesma esplicazión literal, por o que cal entrepretar que a fuen estió ro libro de S. M. de Ayerbe. pulsera] s. f. patilla, franja de pelo que cubre la parte de la cabeza entre la frente y las orejas . ... de la enorme mantilla de bolnda que, prendida en el moño bajo descubría, aslisados y relucien tos, los encanecidos bandós o pulseras del tocado preisablenio de aque1la. (148) [con cursiba en l'orixinal]. punto s. m. fichaje, persona extraordinaria, de muchas y buenas cualidades. ¡Rediezla qué punto de mujer! (218). puntón s. m . cima, punta más alta .... más inconmovibles que el puntón de Guara. (48) [con cursiba en l'orixinal]; La Sierra de Guara, prematuramente blanca ya en los puntones, cerraba el horizonte visible por el septentrión (104); .. . la frontera y vecina sierra de Guara, que asomaba entre gasas sus altivos puntones ... (152) [con cursiba en 1'orixinal]. MAR 1997 replega puntón 'cima, pico' . AND 1992, puntón 'cima de un monte' en Berbegal y Semontano de Uesca.] Purisma adj. super. Purísima. ¡Ay María Purisma ! (218); e passim. pus conj. consecut. o conclusiva, pues. Pus usté tamién ... (103); ¡PUS ya lo creo que l'emporta, mujer! (139); ¡PUS miá tú qué codetas más retorcidas ... (192); Pus que la de los rametes era su hermana (234); ¡PUS es verdá! (272). Tarnién se rechistra pos. quereban 'querían' ~ querer] . querer] v. tr. querer.. .. por no preguntales lo que quereban ... ! (52); ¿Quiés un trago? (218). qué sentir s. m. algo de lo que lamentarse. Todo que quieras por las güenas, pero miá que por las malas tendrás seguro qué sentir ... (216); Ya se lo hi alvertido a tu padre, pa que dimpués no tenga un qué sentir ... (214); Pues pa danos a todos un qué sentir. (276). Anque l'autor lo escribe deseparato, creigo que se puede considerar como un bocable compuesto semellán a quejer, y por tanto poderba escribir-se quesentir. A contrimuestra ye que puede lebar arto indeterminato. quiés ~ querer] . quinquilaire S. m . vendedor ambulante . ... siempre trajinando de aquí pa allá sin sustancia. ¡Paice un quinquilaire sin arca! (188). rabosa] S. f. atasco, parón no deseado en el camino. ¿Pero que ya tan jovenetes tienen concieto de reculadas y rabosas? (217). rabosa S. f. zorro .... hácete cuenta q'has caído en un cepo como si fueras una rabosa! (272) .
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rader] v. tr. raer. ¡Radiendo las indianas del güerto lo alcontremos al muy tunante ... (57) . rajar v. intr. hablar mucho. Rajar todo lo que queráis, por eso, si os cumple. (193). ramete] s. m. ramo pequeño, ramico. Pus que la de los rametes era su hermana (234). ranear] v. intr. (con rég. prep. a) arrancar, en el sentido de ir o ponerse a hacer una cosa. ¡Rancaría más a gusto a sacar la cuaresma por las casas d'Anzano! (192). / / (con rég. prep. de) irse de, abandonar. Güen día tendrá 1'amo pa ranear de la feria ... (212). / / (con rég. prep. pa) salir, marchar. Pa Zaragoza mesmo rancaría sin tapabocas ni batiaguas, con temporales asín! (213); para ranear a la mañanada siguiente pa Valdecarrasca (220); Ahura mesmo rancamos pa casa ... (244); Algo pronto me paice pa ranear al horno ya ... (277); En estas que l'aucurrió ranear a fines d' año pa la feria de Sariñena ... (273). rasa] s. f. tabla, superficie sembrada de lo mismo, cuadro o pedazo del huerto en que se tiene el mismo tipo de cultivo .... que pa eso tenemos las arreses y el hortal de la fuente con dos rasas bien grandes de cáñamo sembrau ... (229). rasclaÍzos s. m. pI. rastrilladuras, lo que se recoge con el rastrillo; fig., en el contexto, dinero «rastrillado», es decir, hurtado. ¡Mucho será que no sean tamién rasclaizos de la cajeta de las Benditas Almas! (278). rasmia s. f. energía, arrestos para realizar determinada cosa, empuje y fuerza de carácter. me he fegurau que era una de esas mesachas jautas de todo y con poca rasmia pa sus haciendas ... (232); ¡Ah, enfeliz, más que enfeliz, y qué poca rasmia has tuvido! (234). reblar v; de tr. prep. (rég. prep. en) cejar, ceder. ¡Que hasta San Juan, lo menos, no reblaremos en nuestra faina! (213); que e1 no reblará poco ni miaja ... (217); Sobre todo, don Fulgencio, no me reble en el dote ... (236); ¡No reblarán si no estas lenguas largas! (277). reclamar-se v. tr. reclamar, solicitar. Y amás si emprecipian en aquella casa a truca les de noche reclamándosen lo suyo ... (275). reconcomer-se] v. prnl. agítarse interiormente, impacientarse. Si con mí pega una suegra de ése tas se reconcome y sulse de rabiosa. (188). O ORAE lo replega con istas azeuzions: 'impacientarse por la picazón o molestia análoga'; 'impacientarse por una molestia morar. recordar-se] v. prn!. acordarse. ¿de verdá que no se recuerda d'un servidor? (207). re cristina! interj. que indica enfado o enojo. ¡Recristina con el picaro, más que picaro d'este hombre! (187); ¡Recristina, qué juada! (200); ¡Recristina y qué cierzera más fina! (229); e passim. rector s. m. 'nombre que tienen los párrocos en la montaña del Altoaragón' [seguntes esplicazión literal de I'autor] .... acompañadas del cuñado de doña Quiteria, rector de Sarsa de Surta. (236); ¡Y que nos vendría como anillo al dedo a los rectores de Sobrarbe! (248); Los de Valdecarrasca, precedidos del rector de Sarsa ... (249); bendecidos por mosén Pascual, el rector de Sarsa de Surta. (253) . recuesto s. m. pendienta, cuesta, declive. Yfavorecidas por un altozano, o más bien recuesto, totalmente cubierto de boscaje ... (116). O ORAE replega recuesto 'sitio o paraje que está en declive'; por cuentra, ANO, recuesto 'carasol, lugar abrasado cara al sol', en Benás y Chistau. reculada] s. f. retroceso. Más que m'ha hecho espacenciar esta mediodiada, con reculadas a cada instante, dende el ferial hasta aquí mesmo. (209); ¡no le vaiga a dar la ocurrencia de escomenzar dimpués con las reculadas! (217); ¿Pero que ya tan jovenetes tienen concieto de reculadas y rabosas? (217).
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recular-se[-ne] v. prnl. retroceder, volverse hacia atrás, darse la vuelta . ... le respondes que yo men reculo del pauto (205); ¡Luego s'habría reculau su padre del pauto! (244). rediezla! interj. para encarecer de forma exagerada. ¡Rediez la qué bien que se cudian en esta casa! (187); ¡Rediezla y qué mesada pa echar trago! (192); ¡Rediez la y qué caminicos pa estozase! (222). redito s. m . rédito, intereses .... si l'ampras un cahíz te se lleva de redito una hanega .. . (267). redolada s. f. comarca, contorno, alrededores .... según contaban, en toda la redolada del Somontano. (46); Mire usté que en esta redolada hay mu pinchos ... (138) [con cursiba en 1'0rixinal]; toda aquella redolada del Somontano (210, 222); ... q'imos estorrocau toda la redolada, buscando acomodo pa la nuestra Nonila ... (252). redotar v. tr. y prnl. dejar algo maltrecho, estropear, echar a perder, malbaratar (un huerto, la hacienda de una casa .. . ).. .. todo el güerto nuestro va [al redotase sin que nos quede un mueso de verdura. (229); La última joven de los de Juste, .. . lo redotó todo en bien pocos años por laminera y malafaina. (230); Pa eso mejor sería brincar nusotros de casa pa siempre, que no redotala según su sentir ... (244). refirmau] ad. hipotecado. Cobrándose en frutos los pagare tes que tiene refirmaus el grandísimo pillo, en muchas casas de La Almunieta .. . (272). refitolera adj. f. chismosa, entremetida, alcahueta . ... la mujer del estanquero y la del sacristán, refitolera también como aque11as ... (271); implacables refitoleras . .. (265). regolver-se] v. prnl. revolverse, agitarse, menearse . .. . y ya se me regüelve igual que una fuina (216). regüelto] adj. revuelto. ¡Más regüelta que la mesma agua de riada tengo la cabeza ... (239); ... lo tiene siempre tan regüelto (273). relameba, pret. imperf. de ind., relamía ---7 relamer-se] relamer-se] v. prnl. relamerse. ¡Bien que se relameba el cochero! (143). [En reyalidá en arag. ye relaminar-se, como beyemos en MAR 1997]. rematar v. tr. terminar. ¿Les digo que ya bajáis en rematando? (165); . .. pa rematar con bien esta custión. (168); s'ha rematau (168, 188, 217, 268); remates (220); rematar (234, 239, 274). rematau, -ada adj. y part. terminado, -ada .... que porfiaba que se los pagaría en rematadas las trillas ... (274). rematau adj. muy malo, perverso, extremadamente malo. ¡Pero como el que venga, si a mano viene, será talmente de rematau como os que s'enfuén! ... (99); Las rematadas brujas de Guara tien la culpa de too esto ... (42); Cuasi nada significan mil duros en estos tiempos tan remataus ... (242). remate s. m. terminación, final . ... dende que ha escomenzau hasta el remate ... (233); ... Y el remate de trillas ... (278). repalmarico s. m. estante pequeño . ... güen cuidiau q'hi tenido de poner n'el repalmarico del granero d'aentro pluma, tintero y papel pa las animas. (52). repasar v. tr. volver a recorrer los olivos, después de la recolección, para recoger las olivas que quedan en los árboles. ¡No faltará quien marche a repasar las nuestras oliveras ... (153) [con cursiba en l'orixinal]. repatán s. m. ayudante de los pastores, zagal. Más diligente que sus colegas, el repatán, concluída su cena, preparaba la alforja para el día siguiente .. . (53). [O propio autor mete a parola en cursiba]; ¡Y aun cómo no ha dicho el chulo u el repatán! (208). reprensar v. tr. volver a dar pienso. M e vaya la cuadra un menuto, pa reprensar los machos antes de día (234).
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respetive a lococonj. con relación a, relativo a. ¡A menos que le tenga usté tripa al cura por algún pedrique de picadillo respetive al matute. (193); Y repetive al reconocimiento, mire de excusar todo lo que pueda (237).; ... respetive a lo que estarnos nombrando (273); respetive al amo de Rasal (271). resposte S . m. despensa . ... le robemos dos ras tras a mosén Lorenzo dende I'hortal de la abadía, por la ventaneta del reposte, yo y el otro escolano de en tonces. (187); ... con gastronómicos excesos suministrados, a las veces, por e! reposte de la casa ... (197); ... si hasta el reposte lograban colarse sin licencia de! amo. (197); en la habitual visita al reposte (198). repostero] adj. respondón, disputador, persona que lleva a menudo la contraria .... que aunque las suegras seamos reposteras con los jóvenes ... (152). PAR 1938 Y ANO 1992 replegan respostero 'disputador, refutador', y MAR 1997, respostero 'respondón'. respetive a lococonj. en relación con. Respetive al dote ... (211) . retabillo s. m. rastrillo de m adera; en el contexto parece un taco d e madera, aldaba o pasador para cerrar la ventana, a no ser que se apuntalara con un rastrillo. Cerráis las ventanas con retabillo ... (50). retolícas S. f. pI. verborrea, retóricas, palabras hueras, explicaciones, disquisiciones, discurso, razones expuestas oralmente d e modo extenso y prolijo. ¡Si eso no fuán retolícas y los g ubiernos no mas hundisen con tantos pagos! (99); Y ahora me salen ustedes con es tas retolicas ... (157); Qué retolicas vendrán drento ... (199); ¡Tasamente lo dejaba tartir a usté con tantos cuen ticos y retolicas ! (232); ... por temor de cansalo con semajantes retolicas (281); ... de las retolicas del mayordomo .. . (283). rial S. m . real. Y ni un rial menos. (242 ). rirían, del V. rir], reír. ¡POCO que se riTÍan si no aquellas pajáras. (133); ¡POCO que se riTÍan algunos! (251). risión s. f. risa, burla, irrisión, hazmerreír. ¡Y la risión que sería en Bastaras! (42); ... que no ser la risión d'quella Jarnaca y del modrego de! armitaño. (234). [O DRAE replega risión, como familiar, con a sinificazión ' burla o irrisión que se hace a uno' ]. riverano] S. m. habitante de una ribera. Ciertos riveranos del Cinca ... (155) [con cursiba en l' 0rixinal] . ANO 1992 replega riberano, na ' ribereño', amprato d e PAR 1938. rocero adj. llano, sencillo, que se trata con todos. 1'; aunque me es té mal el icirlo, rocero y miaja gastible. (211). rodete s. m. rosca de paño que se pone en la cabeza para llevar sobre ella un peso, generalmente un recipiente. Multitud de mujeres, los cantaricos sobre e! rodete en la cabeza, descolgáronlos presto ... (123). [O DRAE replega iste bocable con a mesma sinificazión -y tamién, como rosca que se fa con as trenas de o pelo-; pero a forma de sufixo achiquidor no ye castellana]. rodiar V. tr. rodear, estar alrededor o al tanto de alguien o de algo, vigilar. A I'otra me la rodiaban cantina, porque era más boniqueta (252). rondadera adj. de ronda; aplícase a un tipo de jota: jota rondadera (147) [con cursiba en l'orixinal]. ronueco S. m . pesado, incordiador. ¡Caraja con e! ronueco I'hombre! (139) . rosada S. f. escarcha, rocío helado. ¡Si tuviesen que d'ir a coger olivas con la rosada! ... (187). ruma] S. f. reuma .... mucho presumir de mozo, pa dimpués, limpio chemecar a manta, con dolores y rumas ... (213). rumbático adj. rumboso, ostenteso, aparatoso. ¿Has vis to, Cecilia, qué joven te busco más rumbático ? (144). Lo replega o DRAE con a mesma sinificazión, sin marca diatopica.
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s' pronoreB. se, debán de parola que emprenzipia por bocal: s'acuerda (143). sabána s. f. sábana. ¡Igual te cose una sabána de la plega, que un mandil pa la era! (230). sabaneta s. f. pequeño y fino mantel de lino blanco que se coloca en el canastillo en que se llevan los trozos de pan bendito .... los respectivos trocitos de pan bendito que, según costumbre tradicional, lleva uno de los dos escolanos en cierto canastillo con desbordante sabaneta de fino y bonaquísimo lino del país ... (268); ¡Porque paice muy nueva la sabaneta! (268). saber] v. tr. saber. Miá que si a mujer lo sabese ... (42). sabese imperf. de subj. ___ saber] sacar la cuaresma expr. 'piadosa costumbre antiquísima, que se practica en el Altoaragón, consistente en la bendición de todas y cada una de las casas, en la mañana del Sábado Santo, por el señor párroco del lugar, asistido de ambos escolanos. Hechas las aspersiones rituales con agua bendita, en el zaguán de aquéllas, la dueña respectiva entrega al eclesiástico algunos huevos, y en las casas más pudientes una porción de tocino salado -varillas- en concepto de caridad por su ministerio. A esto se llama sacar la Cuaresma.' [esplicación de l'autor, p. 192, nota]. salvilla s. f. bandeja o cesta plana para recoger las donaciones que hacen los vecinos para la fiesta. Y a poco un gallardo mozo del pueblo, con otro, su compañaero, eran portadores de la salvilla, que enguirnaldada con flores vivas, de áureas hojas de talco, y cubierta por un velo de tul mostraba, ufana, sendos billetes de a mil pesetas entremezclados con onzas de oro de Fernando VI y Carlos IV (111) [con cursiba en l'orixinal]; ... irrumpían en la sala dos mozos, con la salvilla engalanada de flores, cintas y doblones, a proseguir su tradicional cuestación. (143) [con cursiba en l'rixinal]; ... y alargando displicente su diestra hasta la salvilla que el mozo portador le brindaba, risueño, despositó sobre ella un reluciente doblón de a cuatro ... (143). AND 1992 replega salbilla 'cestilla adornada para hacer cuestaciones' en o Semontano de Uesca; y serbilla, con sinificazión semellán, en Alquezra y Estadilla. sanmiguelada s. f. otoño, comienzo del otoño. ¡Porque esto tiene trazas de rematar pa la sanmiguelada lo más temprano! (234). Santisma adj. Santísima. ¿Dan por Caridad una limosnica pa la Virgen Santisma de Sescún? (218); e passim. Sarrablo topo Originaria de cierto escondido lugarejo del valle de Sarrablo ... (189); ... que no las cría más aventajadas en toda la valle de Sarrablo ni Villacampa de Laguarta; allá en Sarrablo u en Sobrarbe (210). Aquí beyemos a forma tradizional con -a-, fren á ra forma que agora gasa emplegar-se -$errablo-, con -e-o sarrampión s. m . sarampión. Tal sucedía actualmente con «el sarrampióm> que aquejaba al nieto menor de la casa ... (49) [con cometas en l'orixinal]; o de la curación, rapidísima de aquel maligno sarrampión! (85) [con cursiba en l'orixinal]. Saso topopartida de Anzano .... el aceite cosechado en El Saso, extenso feudo olivarero usufructuado por aque11a ... (190) [con cursiba en l'orixinal]. semajante adj. semejante. ¡Q'ha de ser semajante comedia! (250); ... por temor de cansala con semajantes retalicas (281). senera s. f. guillomo . . .. de las improvisadas amazonas sobre su escobas de senera ... (37). O nombre zientifico ye Amelanchier ovalis. sentir v. tr. oír. ¿Pa no ver, ni sentir cosa? (42); ... ascuche lo que ascuche y sienta lo que sienta ... (282); sentirme (244), hi sentido (283), en sintiendo (272), he sentido (263). sepoltura s.f. sepultura. L'arca de masar paida, al escuro, talmente una sepoltura! ... (52).
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ser menester] per.v. hacer falta. ¿Será menester el trago del arranque, Damián, pa que remates la relación? (220); Menester será pajentar deseguida el ganau, pa ver d' espuntalos sisquiera una miaja. (224); Las chicas masan, y siete hanegas si es menester. (229); ¡Que si no es por las dijendas d'afuera ni aun criada sería menester pa las haciendas de todos los días! (230). servilla s. f. bandeja en que se recogen las donaciones. Lo mismo lleva la servilla que el canastico cuando hay que pidir por las puertas del lugar . .. (231). Tamién salvilla. servíu part. del v. servir]. Pa lo que I'han servíu hasta d'aho ra! ... (103). Sescún topo y antrop. Virgen de. ¿Dan por Caridad una limosnica pa la Virgen Santisma de Sescún? (218); tamién en 217,219, e passim. Sidoro antrop. Isidoro . ... cuando Sidoro Nacenta, abandonando su duro lecho en la cuadra .. . (212); cuando Sidoro se apresuraba a esperarlo (214); caminaba Sido ro al encuentro del señor Cosme (215); e passim. Sidored antrop. dim. de Sidoro 'Isidoro'. ¿Y Sidored? ¡Ya estará hecho un mozo como un trinquete! (209); ... pa Sidored el casa nuestra (211); ¡me paice que te lanean, Sidored! (234). sietecientos numo setecientos. ¡Ya serán sietecientos, y gracias (242). si no por loe. conj. si no fuese por. ..; si no hubiera sido por. .. ; si no es por ... Y si no por la novena de misas que principió mosén gregario a las almas! ... (52); ¡Y si no por estar algo retrasado con el sementero, con mí habría venido [a] esta feria! (210); Y sepa uste, mosén Andrés, que el domingo antipasau, si no por yo, no se nos arrima ni poco ni miaja a cantar al coro. (283); Sino por la miaja del pedrique ... (268). sin sustancia S. m. y f. persona simple, soso / a, desustanciado / a .... qué bien que presume de dineros frescos esta sin sustancia (278). siñal S. m. cantidad muy pequeña, pizca . ... tocante a lifaras y cartas ... ¡ni sisquiá un siñal! (211). siñalín S. m. cantidad pequeña de algo. Porque no más que acudan las aguas un siñalín más, ¡adiós cosecha que te dije! (262). siñó S. m. señor. Si es la doncella del siñó BIas ... (116); el siñó José (188). Tamién siñor. siñor s. m. señor.... el siñor José (188); No, siñor . .. (133); siñor Viturián (208); tamién en 163, 192,282, e passim. sisquiá! interj. ¡ójala!, ¡por lo menos!: ¡ Sisquiá piularas a zaguera vez! (180). // sisquiá conj. siquiera .... tocante a lifaras y cartas ... ¡ni sisquiá un siñal! (211). sisquiera adv. por lo menos, al menos. ¡Si ya que no acuden las aguas, asistieran sisquiera los gubiernos! (42); ¡Si cuando menos mas diese años de vida bien largos, bien largos, sisquiera, sisquiera, como hicha carrasca d'astí! ... (103); Menester será pajentar deseguida el gana u, pa ver d'espuntalos sisquiera una miaja. (224); tamién en 169, 224, 277. // conj. siquiera, en a esprisión ni sisquiera: sin decir ni sisquiera aste ni moste (168). Soaso topo Gorda y lanuda, cual oveja de Soaso (227). sobida S. f. subida. ¡Si paice la sobida al puerto, de cara pa Francia! (222). sobreaña s. f. mula de uno a dos años. Que cuasi daría la sobreaña más maja del carro ... (192) [con cursiba en I'orixinal]; 'vendedor afortunado de una pareja de sobreañas ... (207). // adj. que se aplica a las mulas de más de un año. Y aquellas muletas sobreañas tan lucidas ... (208). AND 1992 replega sobreaño 'mulo de 15 meses' en Cartirana y sobraño 'mulo de uno a dos años' en Alquezra, Bisagurri, Exea y Chaca. Solomé antrop. Salomé. No m'atriví yo a desigir tantas ventajas cuando capitulemos con Solomé (que esté en gloria). (244).
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somontanero adj. del Somontano .... que exornaba completamente el clásico atavío somontanero. (149). sospiro s. m. suspiro. ¡Y que no valieron de cosa ni chemecos ni sospiros! (230). sospresa s. f. sorpresa. ¡Jesús, que sospresa! (274). sufocar-sel v. prn!. sofocarse, soliviantarse. ¡Mujer, por Dios, no te sufoques! (84). sulsir-se] v. prnl. consumirse, bien sea en sentido físico y literal, bien en sentido figurado, referido al ánimo o la paciencia de las personas. Si con mí pega una suegra de éstas se reconcome y sulse de rabiosa. (188). sus prono pers. de 2ª pers. os. ¿Sus dais por enteradas? (278); Mesmamente sus l'iba a icir dinantes (277); ¡Desengañarsus, chiquetas (271); tamién en 263,272,273,275 Ye un bulgarismo cheneral, fren á formas más propias de l'aragonés, como tos u bos. suyo] pos. suyo, de él/ella o ellos / ellas. S' emplega con arto y a forma plena debán de o sustantibo .... ice que marchaba aquel hombre con las suyas onzas ... (274); en casa suya (188). t' prono pers. t, debán de parola que emprenzipia por bocal: t'alcuerdas (145). talcualico adj. mediano, regular. - ¿Tan largo es el cuento? -replicó el aludido. -Talcualico no más (281); Medianas, chiqueta ... ¡Tasamente talcualicas! (277). talmente adv. de afirmo así mismo, exactamente, igualmente. ¡Talmente, señorito! (116); talmente como un espedrega caminos sin casa! (168); ¡Que el tonel de clarete se pasa talmente como un cantaro! (189); paice talmente una femera (263); tamién en 99, 169, 207, 219. tamién adv. también. Tamién su mercé tiene unas cosas ... (179); ¡Mucho será que no sean tamién rasclaizos de la cajeta de las Benditas Almas! (278). tantismo adj. super. tantísimo. Si no tenéseis los jovénes tantismos pajaricos en la cabeza ... (250); ... con tantismo muergo como manece en la simiente d'este año, ¡emposible salga güen pan! (277). tan y mientras loc. adv. mientras tanto. Yahura, tan y mientras que escomenzáis a poner los panes en drento l'horno ... (278) tapabocas S. m. bufanda. Pa Zaragoza mesmo rancaría sin tapabocas ni batiaguas, con temporales asín! (213). tardada S. f. atardecer.... a la tardada coger (264). tardano] adj. tardío .... si no vienen fríos tardanos (224). tartameco adj. tartamudo .... como cuando vocea el señor Celipe, el tartameco, cantaros y vajillas de Bandaliés. (217). tartir V. intr. chistar, decir algo, hablar. ¡Tasamente lo dejaba tartir a usté con tantos cuenticos y retolicas! (232). tasamente adv. escasamente, tan solo, apenas. Tasamente iba yo pa siete años que las prebé l'ultima vez (187) .... que tasamente caen gotas ya golvéis a casa pa zabucaros en la cadiera. (213); ¡Tasamente lo dejaba tartir a usté con tantos cuenticos y retolicas! (232); Tasamente echará el trigo este año a siete hanegas. (262); Medianas, chiqueta ... ¡Tasamente talcualicas! (277); ... que tasamente cogiemos en este lugar pa la ceitera? (271). AND 1992 replega tasamente en Ayerbe y tásamen en Echo, Embún, Chabierregai, Ziresa y Urdués. Manimenos, tasamén ye d' emplego común en más lugars y redoladas, por exemplo, a Sal de Tena. tener tripa] pero verbo-nominal, tener manía, tener inquina. ¡A menos que le tenga usté tripa al cura por algún pedrique de picadillo respetive al matute. (193). tener] V. tr. tener. ¿O es que tiens a cola de paja por un casual? (84) [ye bersión castellanizata de a esprisión «tener a coda de palla» una presona, ye dizir, tener ixa presona bella cosa
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amagata que puede estar una acusazión implizita cuentra era, u que puede estar un argumento en o suyo demerito]; si heredera tenesen los de Torres de Montes! (142); ¿Si habrá tuvido novedá la nuestra agüela (199); por muchos arreses que tenesen. (224); Si no tenéseis los jovénes tantismos pajaricos en la cabeza .. . (250); Pero lo que me se hace algo extraño es que tenese I'amo de Turillos la llaveta del arca. (276). tenese, pret. imperf. de subj. 'tuviera' tener. tenéseis, pret. imperf. de subj. 'tuvierais' tener. tenesen, pret. imperf. de subj., 'tuvieran' tener. teme que teme loe. adv. con insistencia. - ¡La eslegida era ésta! -dijo, terne que terne, el señor Cosme (251). terrado S. m. tejado que al mismo tiempo es terraza, por ejemplo en una torre. Un potentísimo reflector, en un ángulo del terrado, que se mueve acompasada y circularmente, envía su luminoso haz a todos los puntos cardinales, recordando en la noche al creyente su devoción a María Santísima del Pueyo, ... (71). [O DRAE replega terrado con a siguién sinificazión: 'terraza, sitio abierto de una casa']. tiens ' tienes' ~ tener. tizonera s. f. lugar del hogar donde se queda la leña a medio quemar. toda la tarde encadau en la tizonera, con tantismo que llueve. (208). to pronoindef. todo . .. . to l'ivierno (52); tol'año (83); en to este Somontano (138); ¡Pa que bebáis a mi salud tos los mozos del gasto! (144). tobo] adj. blando, suave .... al consolante de la lana I'año, más toba contra más cinglazos le caigan! ... (168). tocante a loe. conj. en relación con, por lo que se refiere a . . .. tocante a lifaras y cartas ... ¡ni sisquiá un siñal! (211). Tamién s'emplega en a esprisión en tocante a: ¡pero en tocante a la decencia, sernas probes pero honraus! (187). tocino s. m. cerdo. Emposible en denguna casa del Somontano haigan matau unos tocinos, con perdón, de más arrobas que éstos d'usté, señora Alodia ... (192). tomatero] s. m. planta que produce tomates. ni p'alcontrar güenos palos de judieras y tomateros. (222). AND 1992 rechistra tomatero 'tomate' en Radiquero y Guasa. too prono indef. todo .... tien la culpa de too esto ... (42). Luego se correría por too lugar (42). toma-boda S. f. banquete de boda que se realiza en el pueblo del novio después de haberse celebrado el banquete de boda en el pueblo de la novia. De la torna-boda en Figuerales, aquel mismo día por la noche y elato, solo diremos que ... (253). tomo S. m . molino de aceite .... mientras estos gandules de casa se calientan sin sustancia en el torno! ... (153). AND 1992 lo replega con ixa mesma sinificazión en Alquezra, Estadilla y A Litera. torta blanquiada S. f. torta con polvo de azúcar espolvoreado por encima (143) [con cursiba en l' orixinal]. tortada] S. f. torta grande rellena de huevo o dulce .... poco miedo que te dejase de regalar aquella mesacha con crespillos, madalenas, coscaranas u tortadas ... (230). torzón s. m. indigestión; dolor fuerte en el estómago causado por una indigestión . ... preocupaba a los lugareños el percance indudable que el burro del siñó Ramón experimentaba, víctima de un serio torzón. (41). t'os pronopers. os . ... te feguras que no t'os quiero, maceta? (140). Contimp. con sus. tozal S. m. montículo, cerro, pequeño altozano ... . otro paisaje semejante también, con un santuario sobre su tozal correspondiente. (80); servía de base a un pequeño altozano -tozal en el
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léxico comarcano- donde vegetaban, soberbias, algunas pardas encinas ... (98) [con cursiba en l' orixinal]. tozoludo] adj. tozudo. ¡Concho, concho; qué tozoludos! (244); ¡Q'ha de ser, tozoludo! (250). tozuelo s. m. cabeza. Cuasalmente me va por el tozuelo hace días buscar una joven pa casa nuestra. (210) . trasquir v. tr. tragar, engullir. ¡Lastima no la puedan trasquir! (200). trazas s. f. pI. formas, maneras, modos; indicios. ¡Porque esto tiene trazas de rematar pa la sanmiguelada lo más temprano! (234). trebajadera adj. trabajadora .... la chica es modosa, trebajadera, de güena presencia ... (205); ... de la doncella modosa, trebajadera, de güena presencia ... (211). trebajador adj. trabajador (138); trebajador como un burra (211); Lo que son bien trebajadores y de güen empuje labrando ... (217). Tresa antrop. Teresa (169). Treseta antrop. Teresita (139, 142, 148, 165). Ye termino achiquito de Tresa, con sufixo -eta. tresrnudar v. tr. trasvasar el vino. ¡Sería por no tresmudálo a su tiempo! (84). tricot s. m. punto de lana, tejido de punto hecho a mano .... una anticuada bufandita, de tricot blanco ... (93). trilleras s. f. pI. época de la trilla, tiempo en que se trilla .... aquel cantar viejismo que siempre he sentido pa las trilleras dende mi acordanza (263). trillo s. m. instrumento para trillar (133). trinquete s. m. frontón para jugar a la pelota. ¿Y Sidored? ¡Ya estará hecho un mozo como un trinquete! (209). [Aquí s'emplega como termino de comparanza de grandaria]. troca s. f. pieza de tejido de cáñamo, lino o lana, tal como salía del taller del tejedor.... toda aquella redolada del Somontano tengo corrida, sin alcontrar cañamo en troca, madeja en devanadera .. . (210). AND 1992 replega troca 'la pieza de tejido de cáñamo, lino o lana, que se hacía en los pequeños y primitivos talleres de tejedores de Alquézar'; o bocable ye cullito, con a trascripzión literal, de ARN 1944, qui adibe: "Ya no hay ni uno de esos patios en que se tejía de forma tan rudimentaria». MAR 1997 rechistra traca 'pieza grande de tela'. tronada] s. f. tormenta .... y si hay tronadas pa entonces todos galopamos igual que en siega .. . (148); ... tienen aun piar malinidá que las tronadas de mañanas (187); ¡Porque paice más larga que un verano sin tronadas! (220). trovar v. tr. encontrar. Que solo rosas troves por los caminos de esta vida! ... (124) [con cursiba en l' orixinal]. trucar] v. intr. y de tr. prep. golpear, llamar a la puerta golpeando. T'alcuerdas cuantismo trucaron en casa l'aguacil/'otro ivierno por no preguntales lo que quereban .! (52). [A conchugazión de o berbo ye en castellano, pos en arag. deberba estar trucaran u trucón]. ¿Quiés icime que ha d'hacer I'amo con la escopeta si son as brujas as que trucan? (55); Y amás si emprecipian en aquella casa a truca les de noche reclamándosen lo suyo ... (275). trujese forma del v. traer / trayer, del pret. imperf. de subj. ¡Pero mejor sería que mas trujes e aquellas onzas do Tito! (105). truque] s. m. golpe. ¡Que por no saber lo que piden las almas, tengamos truques to I'ivierno en la casa! (52). [L'autor lo mete en cursiba]. tú prono pers. tú, con prep.: a tú 'a tí'. ¿Que t'han venido con el cuento también a tú? (145); ¡Ya sabes que pa tú siempre semos los mismos! (166); ¡pa tú iba a ser esa varilla! (193); y no quie-
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ro más quentos ni con e1 ni con tú. (205); ... pa casala con tú! (251); Te paice a tú que no sabe tu padre ande tiene su mano drecha (251). tuvido parto tenido ~ tener. u conj. disy. O. Se los traen u se los llevan (96); ¡Si me gusta u no me gusta a naide ['importa nada! (139); ¿Bajáis u no? (165); chancero u no chancero, ... (187); ¡Con que u consienten en lo que ya está dicho u yo no otorgo! (244); e passim. uído) S. m. oído. ¡Milagro que tanto le regalen a usté los uídos! (233). uír) V. tr. oír. El sentir de Oamián ya lo has uido. (232). Vruel topo monte cercano a Jaca que suele aparecer ahora en los mapas corno «Oroe!». (190). Vsebio antrop. Eusebio. En fin, quiso Nuestro Siñor, que el siñor Usebio hallase al último ande amprar las vente onzas que nesecitaba (284); Probe del siñor Usebio ... (268). usté prono pers. usted. ¡Ya pué usté beber sin cudiau ... (83); Lo sabía usté... ¿Verdá, usté? (116); tamién en 103, 138, 164, 192, e passim. usufuscar-se) V. prnl. ofuscarse. ¡Amos, chicos, por la Virgen de Torruellola, no os usufusquéis! ... (193). vagar) V. intr. tener tiempo, disponer de tiempo para hacer algo. «~o .. , dirigiéndose luego al templo, como solía, cuando le vagaba, según decía con su oportunismo pintoresco de expresión gráfica». (194). [En cursiba en l'orixinal). vaiga ~ ir). valle S. f. valle ... . en lo más hondo de la valle que daba nombre al lugarejo (211); la Valle de Rodellar topo (53, 111) [en cursiba en l'orixinal). Vallón topo vaguada. Allá abajo en la fontaneta del Vallón (214); cuando en la fuente del Vallón ... (250). vallonada) s. f. vaguada, zona baja. Yeso en los alteras, que en las vallonadas puede ser que ni tanto (262). varilla s. f. 'porción de tocino salado', seguntes esplica en nota o propio autor. ¡Y esta varilla, tampoco hay que dispreciala! (192); ¡pa tú iba a ser esa varilla! (193). ANO 1992 replega barilla en o Semontano de Vesca con a mesma sinificazión. Probablemén promana de a mesma fuen. vasal s. m . estanque, balsa o depósito de agua del molino. Que el aquel de la educación y güenas maneras es como ['agua pa el molino: cuanto más lleno esté el vasal, mejor da güeltas la rueda. (193). AND 1992 replega basal 'balsa, charca, que se llena de agua, por lo regular artificialmente', en Bielsa. venir-se-ne) V. prnl. venirse . ... y otra me s'en veniba (233). ventaneta s. f. ventanilla, ventana pequeña .... le robemos dos rastras a mosén Lorenzo dende ['hortal de la abadía, por la ventaneta del reposte, yo y el otro escolano de entonces. (187). vente numo veinte. ¡Estos vente duros cochinos han sido consientes de las retolicas del mayordomo sin concencia ... (283); ... se confornó solo con estos vente duros de la cajeta de la Cofadría ... (284); ... que el siñor Usebio hallase al último ande amprar las vente onzas que nesecitaba (284); ¡ Vente años hizo pa San Antonio que me casé (269). verdá S. f. verdad. ¿Verdá, usté? (116); ¡Verdá, chiquios? (156); ¿Verdá, chiqueta? (169); ¿Verdá, usté, siñor Gervasio Labara? (192); e passim. vetuperios S. m. pI. insultos, vejaciones. Y fuera ya de cuentos, que no quiero sentirme más vetuperios ... (244). vido, vio, d' o V. beyer / bier.... una vieja de Sarsa de Surta lo vido una noche (103).
BOCABLES ARAGONESES EN ATRAVÉS DEL SOMONTANO ALTOARAGONÉS
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vino de flor s. m. vino de la mejor calidad, de las primeras uvas de la cosecha (54). [En cursiba en l'orixinal]. viñeta s. f. viña de pequeñas dimensiones .... la viñeta de la cabañera (240). Virgeneta s. f. dim. de Virgen. ¡Cuánto hace que los tiene la Virgeneta? (218); ... aquellos ramos tan majos que usté me dijo que llevaba en la cajeta (a los laus de la Virgeneta de Sescún) I'última vez que se la trujo Damián ... (233). virgüela loca s. f. varicela .... u tengo la virgüela loca en la cara? (207). Ye un bulgarismo castellano; en arag. ye picueta loca. víspera s. m . por el víspera de Pascuas (115). [con cursiba en l'orixinal; no ye arag., pero se gosa emplegar en m., charrando en cast., en l' Alto Aragón; en a mesma obra puede beyer-se vrispas en as charradas en aragonés]. vistas s. f. pI. entrevista, encuentro, reunión de personas para tratar un asunto .... dos meses más tarde debían ser las vistas de los futuros cónyuges ... (140); .. . el día que fuemos de vistas allá arriba? (250) [con cursiba en l'orixinal en os dos casos]. O DRAE replega vistas, en pI., y l'azeuzión lumero 21 que da ye a siguién: 'concurrencia de dos o más sujetos que se ven para fin determinado'. Viturián antrop. Victorián. ¡Esferencia va de la última vez que nos vimos, siñor Viturián! (208). A forma popular más abitual ye Beturián. vrispa s. f. pI. vísperas. Pero mujer, en vrispas de boda como quien dice ... (144). / / s. m. día de la víspera. Pa el vrispa del domingo del Rosario. (218) [cal presuposar un sustantibo día, en o que se debe de pensar cuan s'emplega articlo masculino]; /'última vez que se la trujo Damián, vrispas de Pascua. (233); ... ya es tá en vrispas d'amonestala (252). vulcar] v. tr. volcar; fig. hundir, chafar, despilfarrar. ¡POCO I'irá si no le vulca el patrimonio, en sus días, una galdrana como aquella mesacha! (268). vusotros, -as pronopers. vosotros, -as. ¿Os acordáis vusotros, Manuel y Tresa? (169); ... si vusotras I'hicistes aquella partidica del trigo? (168); ... te paice que semos los viejos tan señoritos como vusotros, (213); ¿No habís arreparau vusotras qué bien que presume de dineros ... (278); ... pero masiau sabéis vusotras que ... (277). Tamién busotros. Xavier antrop. Javier (173 y passim). Manimenos, parixe estar solo que una grafía arcaizán. yes 2ª pers. de sing. d'o presén d'o V. ser], cast. eres. ¡Yes masiau enfeliz! (133). yesanco] S. m. trozo de yeso .... y unos yesancos negros, también de hollín, precipitaoanse, estrepitosos sobre la cadiera frontera y vacía. (50). yo prono pers. con y sin prep. ¿Quién me mandaba a yo alparciar ... (42); si con yo llegan a pegar (133); ¡También a yo me lo paiceba, mosén! (156); ... como a yo m 'enzurcía ... (234); Yayo que me paice ... (272). zabucar-se] V. prnJ. tirarse, echarse, lanzarse . ... que tasamente caen gotas ya golvéis a casa pa zabucaros en la cadiera. (213). zagal s. m. chico, muchacho, mozalbete. No m 'amueles, zagal ... (250); de lo que hi sido siempre dende zagal ... (284). zagala s.f. chica, moza, muchacha. ¡Iosús con la zagala y qué humos gasta! (139). zagalico s. m. chaval, muchacho .... un zagalico de pocos años cuidaba ciertas cabras . . (215). zaguero] adj. último. ¡Sisquiá piularas a zaguera vez! (180). zucrería S. f. confitería . ... como si fuera casa nuestra una zucrería (200); ¡Talmente paicía aquella casa una zucrería de las güenas! (230). zuidá] s. f. ciudad. No esas mistelas de las zuidades que son mesmamente veneno puro . . (83).
o parlache de Tella. Aragonés de l'Alto Sobrarbe FERNANDO ROMANOS HERNANDO
Astí se fa una replega de más de zincozientas palabras que s' emplegaban y mesmo güe s' emplegan en Tella, un lugarot de l' Alto 50brarbe. Tella ye un lugar de l' Alto 50brarbe, conoxiu por o suyo dolmen megalitico, por tener a mayor conzentrazión d'ilesias por abitán de tot 50brarbe y por tener una clica chóbens que no deixan mica fiesta d' a redolada sin petenar. Pero dica güe poco se sabeba de l' aragonés que per allí se charraba, y digo charraba, porque güe l' aragonés no ye a fabla de comunicazión d' a chen de Tella, encá que i aiga güen zelemÍn de palabras y esprisions que son encara bibas entre o suyo bezindau, y que en beIs contestos, encara s' emplegue un aragonés muito castellanizau. Ya se publicó una comunicazión mía en as autas de a 1 Trabada d'Estu dios y Rechiras Arredol d'a Luenga Aragonesa y a suya Literatura, que atabuixaba nomás que plantas y animals. Agora se presenta astí algo más amplo. Ye o resultau d'unas charradas y entrebistas que tenié os diyas 21, 22, Y 23 de chunio de 1996, y en chinero de 1999. Esta redolada, con mayor amplaria ha empezipiau a estudiar-la con fondura Chabier Lozano, con a ideya de fer una ampla tesis doctoral, que aspero con longaria que se faya y se publique. No ye este o espazio de fer un estudio lingüstico, sino una aportazión lesicografica con beIs ixopazos de notas gramaticals. Dezir que entre os rasgos de o parlache de Tella, cal nombrar: -O emplego d' os articlos la, lo, las, los, y combibenzia de es ta masculino plural. -A combibenzia de xordas interbocalicas con sonoras, estando as xordas recordadas como un fenomeno antiguo, encara que aigan perbibiu en bellas palabras que güe s' emplegan. -Esistenzia de partizipios fuertes: caito, traito, bisto, feto, dito, que son bisilabos como en Chistau y Bielsa, ta no desfer o diptongo decrexién etimoloxico.
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O PARLA CHE DE TELLA. ARAGONÉS DE L' ALTO SOBRARBE
-Se fa diferenziazión entre as primeras presonas en os imperfeutos: yo yere, el yera, yo podebe, el podeba, y tamién en os condizionals, yo farí, el faría, yo puyarí, el puyaría. -O pasau yera siritetico, puyé, puyés, puyó, puyemos, puyez, puyón. Replego tamién bellas parolas emplegatas en a bal de Bielsa (= Bi.) Y foi referenzia á atras emplegatas en a bal de Chistau (= Chi.) u en atros lugars de a redolada. Querrí dar as grazias a las siguiens preso nas de Tella qu' estión ixos diyas aduyando-me con o suyo ricuerdo a replegar u atabuixar este lesico de Tella: Pedro Pardinas (Casa Antón d' Araz). Ramona Solans (Casa La Fuen). Josefina Fenera (Casa Lo Rei). Teresa Margalejo (Casa Manolo). Nati Sesé (Casa Antón d' Araz). Pedro (Casa Pozino). José Coms.
Tamién, por as suyas aclarazions respeutibe a o belsetán, a: José Bemad (Casa La Fuen), natura! d'Espierba. José Antonio (Casa Lo Rei), natura! d'Ixabierre.
Replega lesica a caramuello. De forma rebosante. a escotolón. Por turnos (atribuida a Sarabillo). a esgalapatons. A gatas, a cuatro patas, gateando. a ixambre. A voleo. a redondín. Por turnos. ababol. Amapola. abaixo. Abajo. abelletas. Abejas. acocholar-se. Agacharse, recogerse sobre sí. adelgazar. Trabajar la masa del pan. adornar. Domar. afogaro Ahogar. agüerro. Otoño. aladro. Arado. alcontrar. Encontrar.
o PARLACHE DE TELLA. ARAGONÉS DEL' ALTO SOBRARBE
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alfalz (S. m.). Alfalfa. aliaga (en Bi. allaca). Aliaga. alicota. Cualsiquier tipo de ave rapaz. altalle. Expresión para unir frases (ej.: puyó y altalle nos gritó) (atribuida a Bi.). amaitinar. Madrugar. andadera. Papera, bulto en el cuello. andalozio. Chaparrón, lluvia suave. añenca. Vacuno de un año. arrai. No importa, da igual (ej.: arrai lo qu'ella diga) . arrienda. Mucho. arroz de paret. Planta que crece en muros. arto. Espino. asabelo. Mucho. astro. Plaga, epidemia. atorrocau. Apretado, endurecido, aterronado. augua. Agua. auguazero. Clase de pájaro. azecuta. Planta alimenticia para el ganado. babiaca. Búho. badina. Charca, balsa, poza o remanso de un río. baixada. Bajada. baixans. Laderas, pendientes, cuestas. bamba. Presunción, chulería. bardera. Barrizal. bardo. Barro. barza. Zarza. barzal. Zarzal. bordiello. Lío, emedo (en Bi. boriecho, en Chi. embordiello). berro. Cerdo semental en celo. Beturián. Victorián (top. monasterio de San Beturián). bezerro (castellanismo, no emplegaban «betiello») (en Bi. betiecho, en Chi. bediello). bigós. Tipo de azada pequeña. bima (en Bi.). Baca de dos años. birolla. Banquete, comilona (en Chi. birolla significa comida, alimentos, en Bi. bidolla con igual significado que en Chi.). birollada. Abundancia de comida, banquetazo.
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bixortera (en Bi.; en Tella no lo conoxen, en Chi. pixortera). Serbal de los cazadores. biyer-ne de gordas. Pasarlas canutas, sufrir una situación difícil (ej.: sí qu'en eba bisto y de gordas). biyer. Ver. boforol. Culo (atribuida a Bi.). bofola. Nuca (atribuida a Sarabillo). boira. Nube. boleta. Alimoche. bolligón. Bulto, montón pequeño de algo. bolomaga. Planta leguminosa. borguil. Montón, generalmente de hierba. brespa. Avispa. brincar. Saltar (ej.: ha brin cato la lingardana). brinzón. Planta punzante de flores amarillas. bruchina. Viento frío, que a veces lleva nieve o agua. bruga. Grúa (atribuida a Escalona y A Espuña). buco. Macho cabrío. budillo. Intestino delgado de animales. bufina de lobo. Tipo de seta rellena de polvo blanco. bufina. Tipo de seta. bulcar. Volcar, tirar. bullir. Hervir en usos intransitivos. Fer bullir. Hervir para usos transitivos. buquir. Aparearse las cabras. borche. Niño, crío (atribuida a Chi. y Espierba). buro. Arcilla, barro muy rojo. burz. Tormenta (ej. : biene un burz por abaixo). busqueta. Marca de ganado. buxera. Matorral amplio de boj. buxital. Bojedal. buxo. Boj. cabeza (en Bi. capeza). Cabeza (tb. tozuelo). cabidar. Economizar, evitar el derroche, guardar para el futuro algo, administrar adecuadamente los bienes (ej. : cabida chorizo ta que dure; cabida las zapatillas pa la fiesta; ya no se cabida como antes, agora to se marafundia).
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cachilada. Camada de perros o gatos. cagallón. Excremento, generalmente de vacuno. cagoso. Cagón, propenso a cagar mucho. caguera. Diarrea. caito (ej.: ha caita una zinarrada) (es bisílabo y no trisílabo, ya que se trata de un participio fuerte y no de un participio débil con la sorda conservada, al igual que ocurre en Bi. y Chi.: en Bi. diferencianjuyita conservación de sorda, de traita part. fuerte). caixals. Dientes en general, no solo las muelas. caixigo (en Bi. caixico). Roble. calero Ser preciso. camamila. Manzanilla. camatón. 1. Montón de leña. 2. Haz o manojo. camparols. Setas en general. can. Perro. candelero Candelabro. candeletas. Chupones de hielo. cantal. Piedra. capillera. Lo que se coloca encima, generalmente los últimos fajos o manojos de mies o hierba. caragol. Caracol. carrañar. Reñir, reprender. carrasca. Encina. casaluzio. Casucha, construcción precaria o de poca habitabilidad. cayer. Caer. cayo. Pieza para tensar las sogas de la carga en las caballerías. cazegar. Perder en el sentido de extraviar, perder algo. cazegar-se. Perderse, extraviarse (para otros usos se utiliza perder). cazinglo. Aro metálico para dar fuerza a algunos objetos circulares. chafardiar. Cotillear, entromenterse en lo ajeno. charrar. Hablar (tb. se usaba parlar). charro. Tipo de pájaro de color marrón. chelada. Helada. chelar. Helar. chelau. Helado. chelera. Helada, mucho frío; también sitio con mucho hielo. chelo. Hielo.
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chemecar. Gemir, quejarse lastimeramente. chemeco. Quejido, gemido. eh era. Hoguera. chinebro (en Bi. chinipro). Enebro. chinero Enero (solo en la expresión san Antón de chiner, tb. en Chi.). chirar-se lo frío. Mejorar el tiempo. chitar-se. Acostarse. chizardo. 1. Rebeco. 2. (fig.) Arisco, huidizo. chordón. Frambuesa. Chuan. Juan (Casa Chuan d'Araz). chugo. Yugo. cobertor. Manta de colores que queda por encima de la cama sobre las demás mantas. cocholón (s. m.). Persona o animal que se encuentra recogido sobre sí mismo y escondido (ej.: astí yera o can feto un cocholón; chelau y drento de lo forato como un cocholón).
coixo. Cojo. contumanzia. Apuro, situación difícil (ej.: iba mal, qué contumanzia teneba, no sé ni cómo salió). correu. 1. Correo, correspondencia. 2. Cartero. coscarana. Caparazón, esqueleto. cosirar. Cuidar, atender, vigilar algo. cozer. Cocer (intransitivo). Fer cozer. Cocer (transitivo). eraba. 1. Cabra (según la edad son crabitos, segallos, primalas). 2. (fig., en sentido despectivo). Mujer, muchacha. crabaza. Calabaza. crabazÍn. Cabeza (ej.: ¡qué duro que tiens lo crabazín!). craberet. Cárabo, lechuza pequeña. crabito. Cabrito. crabón. Macho cabrío (tb. buco). cremallo. Hierro del caldero del fuego del hogar. crosta. Corteza. cuadremudada. Cabra de tres años. cuca. Insecto, bicho en general. cucaracho (s. m.). Cucaracha (masculino igual como en Chistau, A Fueba y otros sitios). cuco. Genérico para denominar todos los insectos y bichos.
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cuculo (en Bi. cucut). Cuclillo. cumo. Abrevadero. cuñestra. Montón de nieve acumulada en un sitio, ventisquero (en Chi. conchesta). cuqueta de Dios. Insecto, mariquita. cuqueta de luz. Luciérnaga. callar. Segar con guadaña. callo. Guadaña. dedos. Tipo de planta con flor alargada y campaniforme. dito. Dicho, part. del v. dezir. doplera. Vaca de tres años. emburau. Sucio de barro, turbio por tierra. empuxar. Empujar. endolorau. Dolorido endrezera. Camino, endero. enfaixau. Envuelto e una faja. enfaixonar-se. No poder salir de un sitio, quedarse en una zona de difícil acceso. enfurnar. Meter dentro del horno. enzendallo. Leña menuda para iniciar el fuego. esbafar-se. Perder la sustancia un líquido, por ejemplo las burbujas un refresco, o evaporarse el alcohol de un frasco. esbarrabicar. Extender, esparcir (en Chi. esparraficar). esbaruquiar. Irse de cabeza, tener ideas raras. esbentar. Echar pedos. esberrecar. 1. Belar insistentemente las ovejas. 2. Gritar, berrear. esbulligar-se. Removerse, moverse algo por tener algo dentro. esbulutar-se. Revolcarse. escaixalau. Desdentado. escarrar. Rascar, arrancar lo que se ha pegado y ha quedado duro (en Chi. acarralau, endurecido, petrificado, y escarreta, instrumento para rascar lo que ha quedado pegado y duro). escarratura. Lo que se queda pegado y duro a las paredes de ollas, recipientes y cazuelas. escazilar. Chillar las gallinas cuando ponen el huevo. esclafar. Chafar. esclamenziar. Gritar pidiendo ayuda.
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escopolón. Funda del afilador de la guadaña (en Chi. escupulón, ixablón). escortaziar. Cortar deprisa y mal. escotolar. Rascarse contra algo, mover todo el cuerpo por picor. escruxinar. Romper en general. esfresolar. Deshacer. esgallinar-se. Crecer, desarrollarse, ponerse fuerte y en forma (ej.: ya no yes delga u, t'has esgallinau). esgañutar. Ladrar los perros (Chi. escañutar). esgarra par. Escarbar. esgosar. Deshuesar (conserva la g- inicial de güeso). esgreñau. Despeinado. esmaroñar. Limpiar de piedras o escombros un sitio. esmelicar-se. Partirse de risa. esmoladera. Piedra de afilar. esmolar. Afilar. esnabesar. Atravesar, recorrer, cruzar, ir; generalmente con expresión de distancia pero no siempre (ej.: mira-te cómo esnabiesa un auto; no sé t'ánde abrá esnabesau). esnebuziar. Empezar a nevar. espaldar. Tirar hacia abajo algo. espaldar-se. Despeñarse. esparber. «Alicota gran que podeba rapar crabitos u bel corderet. Mesmo emestiba a es bedellons». esparder. Estender (tb. esbarrabicar). espichorriar-se. Partirse de risa. espinochar. Quitar la mazorca al maíz. espluga. Cueva. estalapizar-se. Caerse bruscamente, pegarse un tortazo, estrellarse contra algo. estastaburriar. Gritar y molestar, emedar creando desorden, confusión y molestias. esterico. Histérico. estomaziar-se. Hacerse daño (ej.: s'estomaziaba lo burro). estrafollar. Estropear algo al manipularlo o usarlo. estral. Hacha. estralazo. Hachazo.
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estraliar. Perderse en conversaciones sin fundamento . estricallar-se. Hacerse daño. estrompaziar-se. Pelearse, discutir a golpes. eszurratiau. Diarreico, que padece diarrea o se ha manchado con ella (ej.: tíengo lo nínón eszurratiau, boí eszurratíau). faixanga. Terreno de cultivo estrecho y alargado en una zona de difícil acceso. faixo. Haz de paja o de yerba. falz. Hoz, instrumento. fambre. Hambre. fargueta. Instrumento de afilar la guadaña, es un pequeño yunque. farinato (en Bi.) (en Tella y Chi. farinetas). Gachas, comida a base de harina, grasa, leche, y a veces patata. farinetas. Gachas. fartera. Hartazgo, comilona. fau (en Bi., ya que en Tella dicen que no existía este árbol). Haya. fer aparatos. Gesticular mucho. fer bullir. Hervir en usos transitivos (ej.: boi afer bullir l'augua pa los macarrones). fer cozer. Cocer en usos transitivos (ej.: mama feba cozer lo pan en casa). fer goyo. Gustar. fer traña. Abrirse camino en la nieve. fer. Hacer. ferrero. Herrero. ferretiar. Intentar arreglar algo. ferrinchón. Objeto de hierro, generalmente inservible. feto. Hecho. Part. del verbo fer. fer. Hacer. fideuero. Fabricante y vendedor ambulante de fideos, macarrones y otros productos de pasta fresca, parece ser que subía un tal Félix de Labuerda. fideus. Fideos. fiebrada. Subida fuerte de fiebre . fierro. Hierro. foguera. Hoguera. fongos. Setas, hongos (atribuida a Sarabillo). forau. Agujero.
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O PARLACHE DE TELLA. ARAGONÉS DE L'ALTO SOBRARBE
forca. Horca. fomiga. Hormiga. fomiguero. Hormiguero. fomo. Horno. fosco. Turbio. fráixel (en Bi. fréixen, en Chi. freixel) . Fresno. fuen. Fuente (Casa La Fuen de Tella). fuina. Garduña, marta. fumera. Humareda, mucho humo. fumo. Humo. fuso. Huso. fuyir la mosca. Estar pesadas las moscas. gabardas. Fruto del escaramujo. gabardera. Rosal silvestre. galapatón. Niño pequeño que todavía gatea. galapatoniar. Gatear, ir a gatas. gallet de San Martín. Abubilla. gallos (en Bi. trípols). Planta de hábitat rocoso de la que dicen solo tiene una floración en su vida. gambadeta. Paseo. garba. Mies. garcholeta. Jaula. glarimas. Lágrimas. gorgollo. Remolino. gosaralla. Muchos huesos, esqueletos, osario. goyo. Alegría. grecha. Tipo de saltamontes. guacha (en Chi. golcha). Flor amarilla similar a la del diente de león. güe (atribuida a Espierba). Hoy. güella. Oveja. güello de la col. Cogollo central de la col. güembra. Sombra de las montañas (ej.: se pone lo sol y biene la güembra). gurrión. Gorrión. También los de A Buerda tienen este mote. ibiemo. Invierno. ir a esgalapatons. Gatear. ixabierre. Nombre de una aldea cercana a Bielsa. ixada. Azada.
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ixafegar. Jadear, sofocarse por un esfuerzo forzando la respiración (ej.: ya ixafego, no puedo puyar deprisa). ixafego. Jadeo, sofoco por dificultad al respirar. ixaliba. Saliba. ixambre. Enjambre. Sembrar a ixambre. Sembrar con la mano lanzando las semillas. ixargón. Colchón de paja debajo de los colchones de lana. ixaringa. Jeringa de juguete. ixarramar. Podar un árbol. ixarruego. Eléboro. ixartigada. Desorden (ej.: he deja u la cozina en una ixartigada). ixartigar. 1. Limpiar un campo de maleza. 2. Desordenar. (Ej.: tiengo esto ixartigau, no trabo cosa). ixena. Planta de la que no se conoce el nombre en castellano, y no tiene ninguna utilidad. ixenzo. Ajenjo. ixoloma. Entrometido, fisgón, que se quiere enterar de todo por simple curiosidad. ixolomar. 1. Olisquear. 2. Fisgar, curiosear, tratar de saberlo todo sin necesidad. ixordar. Ensorceder. ixordiga (en Bi. ixordica). Ortiga. ixufrar. Tratar con azufre. ixufre. Azufre. ixufrina. Viento frío lluvioso. ixufrinazo. Golpe de agua lanzado con fuerza. ixufrineta. Brisa suave con lluvia. ixugar. Secar la ropa. ixulufrar. Indagar, investigar, tratar de saber algo, curiosear con afán de saber. ixuto. Seco. iambre. Enjambre (tb. ixambre). jopar. Irse. lampa. Linterna, lámpara, tanto nuevas como antiguas. lastón. Hierba de pasto que se recoge en verano. latón. Cerdo (ej.: ¿ya has muerto lo latón ta fer la matazía?). lelear. Irse de cabeza.
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lifara. Merendola, reunión para comer. limaco. Babosa. lingardana. Lagartija (en Chi. engardaixina ixingardana). lironero (en Bi. liroler). Almez, sus frutos son lirons, lirols (en Tella y Bi. respectivamente ). luenga. Lengua (atribuida a Sarabillo). lulos. Cualsiquier fruto redondet y chicorrón. maitín (atribuida a Espierba). Mañana. maitinata (atribuida a Espierba). Madrugada. malacatonero. Melocotonero. malba. Malva. marafundiar. Malgastar, dilapidar (en Chi. malafundiar, con igual significado). mardán. Camero. maroñal. Montón de piedras o zona con mucho pedregal. marrezer. Cubrirse los ovinos. marueño. Montón de piedras. marziscalla. Granizo pequeño. matar. Apagar la luz o el fuego. matarral. Matorral. matucal. Planta que es frondosa. meso/metito. Puesto, parto del verbo meter (poner). meter. Poner. metito/meso. Puesto, parto del verbo meter (poner). mico las. Bollos de harina, caldo yagua hervidos que después se fríen. mirar. Buscar. mirar-se. Mirar. moixas. Mostajos, fruto. moixera. Mostajo, árbol. moreg6n. Persona que casi no habla y se guarda todo, que es poco tratable. morir. Matar. moriziego. Murciélago. mosquera. Sombra de los árboles motol6n. Montón de paja de cereal; equivale a zinco piletas. mozardalla. Gente joven (ej.: la mozardalla de lo lugar). muerto. 1. Muerto (ej. : ya has muerto lo latán). 2. Apagado. muxardinas. Tipo de seta pequeña y blanquecina.
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muxardón. Tipo de seta que sale en verano. muyir. Ordeñar. naballa. Navaja. narigoso. Gangoso. natura. Vulva de la vaca. natureta. Vulva de la mujer (no sé si es lexicalización o reducción de uso). ninón. Niño pequeño, bebé. no paso No, utilizado de forma inseparable en expresiones del tipo no pas
yo, no pas tanto. nuguera.(en Bi. nuquera). Nogal. onso. Oso. orache. Mal tiempo. ordio. Cebada (es frecuente entre los jóvenes usarlo para denonimar a la cerveza). paixarico. Pajaro. pallero. Pajar (en Chi. y Bi. palIer). pandero de chelo. Zona con hielo, placa de hielo. (en Chi. pandera significa cuesta, inclinación, subida). paniquesa (en Bi. paiquiecha). Comadreja. panizo. Maíz. papis. Bobo, ingenuo. parauguetas. Flor campaniforme. pardina. Casa aislada (Casa Pardina d'Abaixo). parlaje. Lenguaje, forma de hablar. parlar. Hablar (ej.: ixe qué bien parla). parolero. Muy hablador. parrabiquera. Montón de algo. Muchas cosas reunidas o amontonadas juntas (en Chi. parrafiquera). pasa. Epidemia. pastera. Tortilla fina hecha con leche, huevos y azúcar. Son las crépes francesas. pastillo. Pasador de la puerta. pastura. Comida del cerdo. pedoso. Pedorro. pedregada. Granizo. peducos. Calcetines gruesos de lana. pemperigallo. Esparceta.
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O PARLACHE DE TELLA. ARAGONÉS DE L' ALTO SOBRARBE
pepiar. Chochear, irse de cabeza los ancianos con la edad y los años. perder. Perder cuando no significa extraviar. petré. Tipo de pájaro pequeño. picapins. Pájaro carpintero. pileta. Montón de cinco garbas. pinganeta. Sitio peligroso donde alguien puede caerse. pixacán. Planta cuyo nombre castellano desconocen. pixaízo. Orines, meadas. pixar. Mear, orinar. pixín. Sexo de la mujer. pixola. Sexo del hombre. plachas. Zonas del río Zinca muy llanas y con arena. pleber. Llover. plomazo. Mucha nieve, nevada intensa y fuerte. ploramica. Muy llorón, sobre todo si llora sin razón o por muy poca cosa, plorar. Llorar (ej.: pIara lo ninón que s'ha caíto en lo siestro). podricallo. Madera pasada y medio podrida. posalera (en Bi. espalbera). Mariposa. (en Chi. boleta, escarapela; en a Comuna pasabela; en bal d' Ara paix'3.rela). posar. Poner. potrecón. Madera pasada y medio podrida. potricón. Seta mala. pozino. Zona sin sol, umbría. prener. Tomar. preseguero (en Chi. prixeguer). Melocotonero. preso. Part fuerte de prener (ej.: me lo he preso bien calién). primala. Cabra o cordero de uno a dos años. priñoI\s. Endrinas. pro que. Por supuesto, ya lo creo que, evidentemente (ej.: pro que tendrán
razón). puesto. Part. de poder. Podido. pupú. Pájaro con cresta. quebros. Vigas de la estructura del tejado. quiesto. Part. de querer. Querido. quitar. Sacar. rabosa. Zorro. racopollón. Tijereta, insecto.
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raí. Da igual, no importa (ej.: ixo rai, a yo rai, lo domingo rai que ye fiesta). rascliar. Trabajar con rastrillo. rasclo. Rastrillo de mango largo. rasina. Resina (atribuye a Espierba raxina). rasinoso. Resinoso. rebolquíns. Remolinos. rebús. Restos o residuos. recau. Guiso de diversos ingredientes. rechirar. Revolver. recutir. Rebotar (ej.: m'ha recutiu una piedra). relobata. Marca de ganado. remeleco. Lombriz. remenar. Mover cosas pesadas, desplazar muebles, mesas u objetos que se arrastran. remugallo. Bola de comida en la boca de los rumiantes. remugar. Rumiar. replegar. Recoger. repulida. Muy acicalada. requesta. Demanda, petición por algo (ej.: tienen requesta; lleban requesta las mozas). retabillo. Tipo de rastrillo. rollar. Poner piedras en el suelo de calles, patios, etc. roñar. Gruñir. ruxata. Lluvia corta. saltapico. Saltamontes. samuco. Saúco. sarrón. Espinaca silvestre. seca. Insecto que chupa la sangre adhiriéndose a la piel. segallo. Cabrito de un año. siestro. Patio (ej.: pIara lo ninón que s'ha caito en lo siestro). soba ter. Agitar. solenco. El que va siempre solo y sin compañía. suplir. Cundir, rendir un producto en su consumo (ej.: l'azeite d'antes supliba más). ta par de. Hacia. tamborinazo. Golpe. tatón. Lento.
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O PARLACHE DE TELLA ARAGONÉS DE l'ALTO SOBRARBE
tatoniar. Ir lento, ir muy despacio, hacer las cosas sin prisa y a poco ritmo. tatuguiar. Perder el tiempo. té de peña. Té de roca, té silvestre. tefla. Trébol. teixidor. Tejedor. teixo. Tejo. tellanco. De Tella. tellera. Tilo. terzerilla. Tipo de harina. tieda. Tea. tiedón. Trozo grande de tea. tinglar. Sonar metal o cristal, tintinear (ej.: he sentiu tinglar algo en lo suelo, será lo pendiente que buscabas). tocho. Palo. tola. Chapa de zinc de los tejados. toña. Trozo de madera. torda. Mirlo. torrueco. Tormo, tierra apelmazada. torrumbesca. Tormenta (en Espierba tronazil). tosicón. Tos persistente (ej.: se m'ha queda u un tosicón pero ya no me dan fiebradas). tozuelo. Cabeza. trabesera. Cruzada. traito. Part. de trayer (es bisílabo). Traído. trampis ta tu. Peor para ti. trampis. No importa. trampis. A yo trampis. No me importa, me da igual, me trae sin cuidado. trapalandiar-se. Oscilar de un lado a otro como cayéndose pero sin llegar a caer. trayer. Traer. tremonzillo. Tomillo. trigo marzo. Tipo de trigo de montaña. trípols (en Bi.). Planta llamada gallos en Tella. tronada. Tormenta. troseta. Montón de leña fina o de ramas secas. tuerta. Instrumento para hacer doblar la hierba. turir. Cubrirse los vacunos.
o PARLA CHE DE TELLA. ARAGONÉS DE L'ALTO SOBRARBE ubladeta. Tipo de pan, era más pequeño y redondo. ugas. Uvas. ulor. Olor. ulorar. Oler, despedir olor. urmo. Olmo. yerba pegolosa. Tipo de planta. yeugua. Yegua. zancarrón. Hueso del jamón. zapucar. Tirar, volcar, derribar (ej.: l'han zapucau en lo cumo). zarzalloso. Que tiene dificultad para hablar. zeresa. Cereza. zerezera (en Bi. ziresera). Cerezo. zerollera. Cerolda. zincas. Fincas (ej.: todas las zincas yeran malas). zingla. Montaña rocosa. zirollas. Ceroldas. zoqueta. Guante de madera para el segador. zurrera. Diarrea.
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La cuantificación lingüística benasquesa
JOSÉ ANTONIO SAURA RAMI 1
1. Preliminar-
Se suele significar que este sistema de elementos se caracteriza por su heterogeneidad format de modo que unos son invariables (cualquiera), otros manifiestan variación exclusiva de número (guaire), y los hay también con variación completa de género y número (tanta, malta). Pero desde el punto de vista funcional tampoco destacan precisamente por su uniformidad, pues algunos funcionan solo como adyacentes de un sustantivo -o similar- (bell), otros pueden sustantivarse (altra), o adverbializarse (prou). Si se encuadran, por tanto, dentro de los determinativos, es por su pertenencia a inventarios limitados, por funcionar como adyacentes nominales de un sustantivo, porque ocupan la posición prenuclear y -normalmente- porque se hallan al margen del factor gradación. En fin, nos haremos eco en este trabajo asimismo de una serie de unidades que no son ya adjetivos, sino que tienen una naturaleza auténticamente sustantiva (digú, res, etc.).
2. Indefinidos Como es sabido, la nota predominante que se desprende de la categoría de los indefinidos y, en menor medida, de los numerales, es -en general- su referencia vaga o imprecisa de las realidades a que se refieren. Los dividiremos en dos grandes subapartados, de acuerdo con su naturaleza sustantiva o adjetiva (si bien no exclusiva esta última, cf. infra), por más que acabemos haciendo una observación final sobre el valor distributivo de alguno de ellos: 3
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2.1. Indefinidos sustantivos En benasqués poseen dimensión sustantiva (asumiendo las funciones propias de esta categoría) una serie de unidades invariables en cuanto al género y el número: a) Digú (Bq.)4 / degú (Er., Rm.) 'nadie' < NEC UNU. La repartición de estas dos formas (la segunda se debe a una disimilación / i / oo. / ú / > / e / oo. / Ú /)5 de este indefinido de referencia personal depende --en lo fundamental- de variables diatópicas. 6 A la entrada no yei digú 'en el zaguán no hay nadie' (Bq.). Lo que yo he pasau a ista casa no hu sabe degú 'lo que he pasado en esta casa no lo sabe nadie' (Er., Rm.). He coneixeu molta chen, pero digú coma tú 'he conocido mucha gente, pero a nadie como tú' (Bq., Gb.).
Desde un punto de vista funcional digú (cualidad que comparte con res, cap, brenca, gota frente a guaire y pas) es susceptible de configurar un enunciado (elíptico) por sí mismo sin apoyo alguno (Morant, 1993: 124125): ¿Biene alguno? -Degú' ¿viene alguien? -nadie' (Er.).
Como en el caso de guaire (d. § 2.2[d]) es usual una construcción no + degú (igualmente elíptica) con una intención taxativa y también un valor intensificador del adverbio de negación sobre el indefinido: ¿Quí i ha estau per así? -no degú. '¿quién ha estado por aquí?, -nadie en absoluto' (Er.). Ixe ye un no degú 'ese es un don Nadie' (Rm.).
Estructuralmente, el benasqués admite casi las mismas combinaciones que se producen en catalán -tanto para degú como para res, cap, brenca o gota- (Morant, 1993: 130 y ss.), incluso en la fórmula indefinido + no + verbo (d. nota 10). b) Res 'nada' < RES. 7 Es el indefinido neutro por excelencia en el valle de Benasque8 en oraciones dependientes de principales negativas, en cláusulas condicionales y relativas generalizadoras, y en interrogativas totales:
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Del bac que me be foté no m' acordo de res 'del porrazo que me di no recuerdo nada' (Er., Sh., Rm., Vi., Ch., Cb., Bi.). Seríe impensable que le pasase res 'sería impensable que le pasara nada' (Bq., An., Cr.). Si res le fara repenedí será aixo 'si algo hará que se arrepienta, será eso' (Er., Rm.). El que quera mincha res, ara ye el punto 'quien quiera comer algo, ahora puede' (Rm., Cb., S.M.). ¿Querríes res? '¿querrías algo?' (Er., An., Sh.).
A veces, configura estructuras elípticas a la manera de degú (d. supra) llegando a constituirse el adverbio de negación en un mero modificador intensivo del indefinido: 9 ¿Qué dius que ba porta de Fransa? - No res. '¿qué dices que trajo de Francia? -nada en absoluto' (CS., Bi.). De no res en fas una montaña 'de una nadería haces un mundo' (Bq.).
Igualmente hay que destacar la construcción res no donde el adverbio de negación es expletivo: 1o Res no mo'n biene tapoc 'nada nos va en ello de todos modos' (Er., Rm.). Res no te'n has de bere 'nada sacarás de ello' (Er.).
Se documenta aglutinado en cualquierrés: l1 Dóna-mos cualquierrés ta engaña el pan 'danos alguna cosa para que nos pase el pan' (Er., Rm.; Bailarín 1978: 360).
c) Algo < ALIQUOD. Es un indefinido neutro que puede configurar construcciones de carácter partitivo: Algo be te calra ta derna 'algo bien necesitarás para mañana' (Er.). Yeba algo de neu ayere 'había algo de nieve ayer' (Cb., L.M.).
Como indica Amal (1998: 283), debe ser préstamo castellano que ha asumido la función de otros sintagmas más genuinos (una cosa, bella cosa, un poco, bell poco, una brinqueta, etc.). d) Brenca 'nada' < ie. *WRANKA. Tiene usos positivos, en los que funciona como un sintagma nominal propiamente dicho (en diminutivo), y usos negativos, que predominan ampliamente: 12
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LA CUANTIFICACIÓN LINGüíSTICA BENASQUESA Dóna-me'n una brinqueta / brinquerrina 'dame un poquito' (Er., Rm.). No te quero brenca 'no te quiero nada' (Cb.).
e) Gota 'nada' < GUTTA. Su funcionamiento es similar al de brenca. Concurre con una variante apocopada got. 13 Gota de bino salle ya a la cuba 'ya no sale nada de vino en la cuba' (Er.). No biene gota d' aigua ta rega enguán 'no llega nada de agua para regar este año' (Bq., Sh., CS.). No ñ'ei got 'no hay nada [de algo)' (Rm.).
f) Pas 'en absoluto' < PASSU. Su presencia está siempre supeditada a la de la negación no para conformar estructuras negativas totales o parciales (Morant, 1993: 180 y ss.): No calríe pas que se fese mal 'no convendría en absoluto que se hiciese daño' (An., Sh., Bq.). ¡Yo sí que no hu haría feto pas! ' ¡yo sí que no lo habría hecho de ninguna manera!' (Er, Rm., Cb.).!'
Cuando niega un sustantivo, pronombre, adjetivo o adverbio es un indicador pragmático del foco contrastivo (Espinal, 1990):15 Hu he feto yo, no pas tú 'lo he hecho yo, no tú' (Er., Rm., Cb.). Bes-ie güe, no pas dema 've hoy, no mañana' (Er., Rm., Cb.).
También posee un uso expletivo en comparativas de desigualdad: Més fásil ye que en biengues que no pas que i baigues 'más fácil es que vengas [de allí] que no que vayas [para allá]' (Er.).
2.2. Indefinidos adjetivos
En realidad, debe precisarse que muchos indefinidos pueden funcionar bien como adjetivos, bien como sustantivos: a) Altro, altra, altros, altres (zona A) / altras (zonas B, C) ' otro, -a, -os, -as' < ALTERU, ALTERA, ALTEROS, ALTERAS. Es variable en cuanto al género y número, y puede sustantivarse. Véanse los siguientes ejemplos: Istes son altros tems, altras maneras ' estos son otros tiempos, otras maneras' (Rm., Li., Ar., Ur., Ch., Re.).
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Calebe ana la altros lIugas anque arían de biure 'había que ir para otros pueblos donde habríamos de vivir' (Er., Cr., 5h.). [... ] perque som tan torpes que grasias que mos bedem uns a altros '[ ... ] porque somos tan torpes que gracias que nos vemos unos a otros' (Castán, 1991: 9).
Se utiliza con la conjunción que (segundo término de la comparación): Dóna-me-ne un'altra que no siga ixa 'dame otra distinta de ésa' (Rm., Vi., Ss., E.R.).
Adquiere carácter partitivo junto a la preposición de: Dema te'n donaré d'altros si ques 'mañana te daré otro si quieres' (Er., An., Cr.). Talmente encara te'n beras d'altros piós 'quizá aún verás otros peores' (Rm., Re., E.R.).
Es muy habitual que se vea reforzado por el artículo en correlación con el indefinido uno (a su vez precedido por aquel): E/s uns que sí, e/s altros que no 'unos que sí, otros que no' (Cb.).
Para el uso de altro junto al indefinido bell, d. infra. b) Bell, bella, bells, belles / bellas' alguno, -a, -os, -as' < BELLU, BELLA, BELLOS, BELLAS. En benasqués este indefinido variable tiene poco uso en plural, es más, creemos que en ese número solo se utiliza con numerales para significar 'más o menos, aproximadamente'; es rara su conexión junto al indefinido un (frente al gascón o algunos dialectos aragoneses, en que abunda)/6 lo vemos regularmente como adyacente del sustantivo o categoría sustantivada: Tame els ans que la yerba se pasaba beZ/ poco 'también los años en que la hierba se pasaba un poco' (Castán, 1991: 5). Belles cuatre cargues en quede de yerba 'quedan unas cuatro cargas de yerba' (BaIlarín, 1978: 73). Llebaras bella garrotada que te dopllaré 'llevarás un garrotazo que te doblaré' (Er., Rm.,Cb.).
A veces precisa con énfasis el núcleo al que determina: Al bell mich del portiello el be troba 'lo encontré exactamente en medio del portillo' (Er.).
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Con el indefinido altra: Anabe a beme mel y bell'altra friolera [... ] 'iba a vender miel y alguna otra fruslería [.. .]' (Bq., Er.). Bell'altra begada hu debríen de fe 'alguna otra vez debieron de hacerlo' (Er., Sh., An., Cr., Bq.).
c) Cap 'ninguno' < CAPUT. Es invariable y se usa tanto en su dimensión adjetival como sustantivado precedido o no del operador no;17 también aquí puede producirse elipsis del predicado verbal como sucede en digú, guaire y res: ¿Te p enses que berem cap ixarso?' ¿te crees que veremos ningún sarrio?' (Er., Bq.). Si cap el quere, guárda-me-lo ta yo 'si nadie lo quiere, guárdamelo para mi' (Ballarín, 1978: 247). ¿En bas dixa alguno? -Cap' ¿dejaste alguno? -ninguno' (Er., An., Vi.). No'n tiengo cap 'no tengo ninguno' (Er., Sh., Cr., Rm., CS., Bi., Re.). ¿Cuáns caballs yei a la montaña? -no cap' ¿cuántos caballos hay en la montaña? -ninguno' (Er., Bq.).
En benasqués puede modificar a otras categorías gramaticales y entonces se construye con la preposición de: 18 No ban agarra cap de moixón 'no cogieron ningún pájaro' (Er., Cr., An.). Un mayenco coma ixo no'l ha bisto cap de naixeu 'una avenida como ésa no la ha visto ningún mortal' (Er., Cr., An., Sh.). ¡Cap deis dos que mos ie trobaban! '¡ninguno de los dos nos encontrábamos allí!' (Er., Cr., Sh., Rm.).
d) Guaire 'mucho', guaires 'muchos' < fráncico WAIGARO. 19En benasqués al margen de su presencia en estructuras negativas y condicionales, destaca el empleo en interrogativas totales de este indefinido 20 en su vertiente adjetival. ¿Guaire palla ets portau de baix?' ¿habéis traído mucha paja de abajo?' (Er.). ¿Guaire chen i eba ayere a la pllasa? '¿había mucha gente ayer en la plaza?' (Rm., Es., So., Li., Vi., Ch., Cb., Bi.).
Igualmente, como adverbio (para modificar, como es de esperar, al verbo, adjetivo o a otro adverbio):21
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¿Guaire yei dend'así a l'ibón de Barbarisa?' ¿hay mucho desde aquí al lago de Barbarisa?' (Er.) ¿Guaire cas son? '¿son muy caros?' (Bq.). ¿Guaire lIuen yes? '¿muy lejos estás?' (Cr.).
También aparece reforzado a veces por un que ponderativo para adquirir un tono irónico o contrastivo: ¿Qué guaire has teniu que treballa u qué? 'has tenido que trabajar poco y encima te quejas' (Bq., Er., Cr.).
Debemos, asimismo, consignar su variación de número cuando funciona ya como adjetivo ya como pronombre: 22 ¿Que guaires ñ'ei? ' ¿acaso hay muchos?' (Er.).
Además es un elemento que se utiliza extraordinariamente en la estructura de corte negativo no ... guaire con el predicado verbal intercalado, si bien en ocasiones puede no aparecer por elipsis: Asto no me fa guaire goi 'eso no me gusta mucho' (Bq., Cr.). No esta de guaire buena data 'no está de muy buen genio' (Rm.). No tienen guaire bestia ixa chen 'no tienen muchos animales esa gente' (Er., Cr., An., 5h.). Aixo se diu ta part d'alla, ta per así, no guaire 'eso se dice a oriente del Valle, por aquí no mucho' (Rm., Es., Ss., So., Ar., U., Ur.).
En plural: No'n sé guaires de moixardoneras 'no conozco muchos sitios de champiñones' (Gb.).
¿En has bisto d'ixarsos? -No guaires '-¿has visto sarrios? -no muchos' (Er., Cr., Bq., An., 5h.).
Por otra parte, empleos aparentemente afirmativos proceden de una sintaxis negativa anterior: Antes de guaire, nebara 'antes de [no] mucho, nevará' (Bq.).
En cláusulas condicionales:
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LA CUANTIFICACIÓN LINGÜÍSTICA BENASQUESA ¡Si guaire guaire has de bombolonia ... ! '¡si mucho mucho has de rezongar... !' (Er.).
e) Procedente de la gramaticalización de un sustantivo, traemos a colación aquí a la unidad masa' demasiado' < MASSN3 -que en benasqués es invariable-: Masa polls has comprau 'demasiados pollos has comprado' (Er., An., er., Sh., Ss., CS., Li.). Ye masa fayena ta una dona sola 'es demasiado trabajo para una mujer sola' (Gb.).
f) Invariables son también -cualquiera que sea su función (sustantiva, adjetiva o adverbial)-las unidades més 'más' < MACIS, menas < MINUS: ehera més enta la esquerra 'gira más a la izquierda' (Bq.). Iste ibert ha nebau menos 'este invierno ha nevado menos' (Ar., Ur.).
Por otra parte, como es obvio, més y menas intervienen en la configuración de las comparativas de superioridad e inferioridad. g) Misma, misma, mismas, mismes / mismas < METIPSIMU, METIPSIMA, METIPSIMOS, METIPSIMAS. Manifiesta variación de género, número y grado (mismisma). Es un intensificador que se presenta postpuesto respecto de la unidad a que se refiere, excepto en el caso de que ésta sea un sustantivo, el cual permite la anteposición para indicar identidad. Además, puede sustantivarse: Aixo us ue podets fe busaltros mismos 'eso os lo podéis hacer vosotros mismos' (Er., Bq., Rm., Li., Vi., E.R., Gb.). Així mismo que ye 'así como (efectivamente) es' (Er.). El mismo ome de siempre 'el mismo hombre de siempre' (Sh., Gb.). Ya bienen las mismas 'ya vienen las mismas' (Rm., So., Ss.).
h) Malta, malta, mals, maltes / maltas 'muy, mucho ...' < MULTU, MULTA, MULTOS, MULTAS. Presenta variación de género, número y grado (maltisma). Puede sustantivarse y adverbializarse: 24 L' agüerro pasau en bem mincha mols de peruns 'el otoño pasado comimos muchas ciruelas' (Er., er., Bq., An., Sh.). [... ]la rodeta d'un fuso y moltes coses més [...] 'la tortera de un huso y muchas cosas más [.. .]' (Ballarín, 1972: 175). Malta te'n querra 'mucho te pedirá' (Rm.).
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Asimismo el superlativo absoluto viene cuantificado con mol: mol bestia t'has tornau (Er.). i) Poco, poca, pocs, poques/pocas < PAUCU, PAUCA, PAUCOS, PAUCAS. También posee variación de grado (poquismo), y es susceptible de sustantivarse y adverbializarse: Pocas trunfas bets pliega l'an pasau 'pocas patatas cosechasteis el año pasado' (Rm., Li., Ar., So., Ur., Cb.). Poca ñ'ebe a la pilas a ayere 'poca había en la plaza ayer' (Er., Cr., Sh.). Poco ha pllobeu 'poco ha llovido' (Cb.).
Se presenta apocopado en la frase poc a poc 'poco a poco'. Hay que considerar el sintagma un poco (variable en género y número, que puede recibir determinados sufijos: Un poquet,2s un poquinín, un poquerrín), y de valor partitivo, así que eventualmente se da en correlación con el pronominalo-adverbial en: 26 Una poca d'aigua calríe 'un poco de agua haría falta' (An.). A bere si pliego uns pocs de bisaltos 'a ver si cojo algunos guisantes' (Er.). Míncha-ne un poco 'come un poco' (Bq., Sh., Rm.).
j) También por gramaticalización tenemos el cuantificador prou 'suficiente, considerable' < PRODE: 27 Yei prou fayena ta pliega la esbalsada 'hay bastante trabajo para levantar la pared caída' (Er.). Cuan tiengas prou fame ya te hu mincharas 'cuando tengas bastante hambre ya te lo comerás' (Es., Rm., Li., Ar., Ur.).
k) Tanto, tanta, tans, tantes / tantas < TANTU, TANTA, TANTOS, TANTAS. Aparte de su variabilidad de género y número, admite gradación cuando se emplea enfáticamente (tantismo). Puede sustantivarse y adverbializarse. De su uso en subordinadas comparativas y consecutivas no podemos ocuparnos aquí. ¡Tans ans he pasau així! '¡tantos años he pasado así!' (Rm., Ar., Li., Ur., Re., E.R., S.F., L.M.).
¡Me n'he bisto tan tes en ista bida! '¡he pasado por tantas cosas en esta vida!' (Er., Cr., An., Sh.). Tantismos que ñ'ei 'tantísimos como hay' (Er.).
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1) Tot, total tots, totes / totas < TOTU, TaTA, TaTos, TOTAS. 28 Es variable en género y número. Puede sustantivarse y adverbializarse: Se coneixe que ñ'ei per tots els prats 'parece que hay en todos los prados' (Er., An., Rm., Ss., Bi.). Se tos ue han de draga tot 'os lo devorarán todo' (Er., Rm., Cb.). Tat allo que diban, tat lo que ragonabas aquell día 'todo aquello que decíamos, todo lo que hablabas aquel día' (Rm., Cb., Ch., CS., Bi.). Tata la mía bida 'toda mi vida' (Cb.).
Posee una dimensión enfatizadora: 29 Tiene un chardín tot sembrau de blledes 'tiene un sementero todo él sembrado de acelgas' (Er., Cr., Sh.). Ba arriba dan tots els pantalons bañats 'llegó con los pantalones completamente mojados' (Bq.).
Concurren en este mismo empleo los sintagmas invariables de tot y del tot: sembrau de tot, bañats del tot... m) Un, uno, una, uns, unes / unas < UNU, UNA, UNOS, UNAS. 30 La aparición del artículo junto a este indefinido variable es mucho más frecuente que en españot pero, por lo demás, tiene sus mismos usos sustantivados, genéricos y enfáticos (estos últimos en solitari031 o con un segundo término encabezado por que). También el masculino singular apocopa ante el sustantivo al que precede: Cuan els uns iban, els altros ya'n tornen 'cuando unos van otros ya regresan' (Er., Bq., Sh., Cr.). Ye que uno se poría caire y fese mal' es que uno podría caerse y hacerse daño' (Rm., Es., Ch., Cb.). ¡Ye un camús y gran! '¡es un sinvergüenza redomado!' (Cb.). ¡Tiengo una mala gana, un mal de cabesa y uns badalls! '¡tengo una desgana, un dolor de cabeza y unos bostezos!' (Er., Rm.). ¡Fa un fret que pele! ¡hace un frío que pela! (Bq., Sh., Cr.).
Relacionado por su origen con uno está el adjetivo también variable de género y número algún, alguno, alguna, alguns, algunes/ algunas < *ALICUNU, *ALICUNA, *ALICUNOS, *ALICUNAS, el cual puede sustantivarse. 32 El masculino singular se apocopa ante el sustantivo: En algún día hu esa teniu 'algún día hubiese tenido [de ello]' (Er.).
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Alguna en sentira pasa 'de alguna se acordará' (Er.).
n) Cualquer(a) - cualquier(a) < QUALE QUAERAT. Indefinido invariable. La primera es la variante general que se ve desplazada por la segunda (voz castellana).33 En función adjetival en masculino se apocopa; como cualquier adjetivo se puede sustantivar: Cualquera hu sabe aixo 'cualquiera lo sabe eso' (Gb.). A cualquer preu i queribe ana 'a todo coste quería ir' (Er.).
2.3. Indefinidos distributivos Cada < CATA es el único representante benasqués de este grupo. Su funcionamiento es similar al del catalán o castellano, por lo que se comporta como un adjetivo invariable que no puede sustantivarse: Cada begada la misma cansón 'siempre la misma canción' (Er., Cr., Rm., Gb.). Per cad'an suele abe-ñ'e una pasa 'cada año suele haber un contagio' (Er.,Sh.). T'abril cada gota en bale mil 'por abril cada gota vale mil' (proverbio).
Se combina, a veces, con el indefinido uno (mediante la eventual presencia de la solución antihiática -g-) y con el relativo cual: Mo'ne calríe una la cadaguno 'necesitaríamos una para cada uno' (Er., Bq., Sh., An., Cr.). Cada uno s' estima lo d' el! 'cada cual estima lo suyo' (Rm., Es., Lí., Ar., Ur., Re., Gb.). Cada cual sabe agón le muerde I'abarquera 'cada cual sabe dónde le aprieta el zapato' (proverbio).
Muestra empleos claramente enfáticos afines a los ofrecidos para un (d. supra): ¡Diu cada bestiesa! '¡dice cada barbaridad! (Gb.). ¡Fote cada grit que ixorde! ¡pega cada grito que deja sordo! (Er.).
A modo de conclusión debemos resaltar la similitud que ofrece el benasqués con el espacio catalán en este apartado de la lengua (digú, res, cap, got, masa, prau, bell, pas, guaire, tot), por más que haya soluciones autóctonas (altra, malta) y determinados procesos consumados de sustitución (mismo, algo, alguno).
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3. Numerales La serie de los numerales cardinales benasqueses es una interrelación de elementos catalanes y aragoneses; además, algunos de ellos han sido sustituidos por los castellanos correspondientes. Su característica más sobresaliente es, en realidad, fonética, dado que en ellos E y O breves tónicas latinas únicamente diptongan ante yodo Por otro lado, las decenas siguen el espectro catalano-aragonés con la terminación -anta < -AGINTA frente al castellano (salvo -claro es-los préstamos de este). Pasemos a detallarla: Un(o) (d. § 2.2[m] y nota 30). Dos < DUO, tres < TRES: su morfología y comportamiento no difieren del castellano (o catalán). Cuatre 'cuatro' < QUATTUOR, sinc 'cinco' < CINQUE, set 'siete' < SEPTEM, nou 'nueve'< NOVEM, deu 'diez' < DECEM: todos ellos responden a evoluciones de corte catalán. 34 Las formas onse 'once' < UNDECIM, dotse 'doce' < DUODECIM, tretse 'trece' < TREDECIM, catorse 'catorce' < QUATT(U)ORDECIM, quinse 'quince' < QUINDECIM, setse 'dieciséis' < SEDECIM presentan una evolución afín al catalán y al aragonés antiguo (Frago, 1977: 326), aunque a diferencia de ambos, ofrecen una / s / sorda de acuerdo con la articulación única de este fonema en benasqués (Saura, 1997: 322); por otra parte, el segmento /ts/ puede palatalizar -en el habla de los ancianos y en algunos pueblos- (Saura [en prensa]: § 13.1[2]). Sies < SEX/5 güeit < OCTO: estos numerales se integran en las coordenadas de la fonética aragonesa, coincidente con la occitana en este punto. 36 Dechiset 'diecisiete' < DECEM ET SEPTEM, dechigüeit 'dieciocho' < DECEM ET OCTO, dechinou 'diecinueve' < DECEM ET NOVEM: dada la solución palatalizada en africada sorda que presentan estos tres numerales creemos que ello responde a un reforzamiento articulatorio de la alveolar sorda. 37 Bint 'veinte' < VIGINTV8 bentiuno [... ] (coordinadas las decenas y las unidades mediante la conjunción copulativa y), trenta 'treinta' < TRIGINTA, trenta y uno [... ], cuaranta 'cuarenta' < QUADRA(GI)NTA, cuaranta y uno [... ], sincuanta 'cincuenta' < CINQUA(GI)NTA, sincuanta y uno [... ]; por su parte, las formas sesenta, setenta, ochenta y nobenta son las castellanas que han sustituido a las correspondientes benasquesas que debieron de ser *sixanta, *setanta, *güeitanta y *nobanta. 39
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Sen' cien' < CENTUM, sen uno [... ], dos sens, tres sens, cuatre sens, sinc sens, sies sens, set sens, güeit sens, nou sens, mil < MILLE, dos mil, tres mil, cuatre mil, etc. (como se ve, yuxtapuestos). Cabe añadir que los ancianos aún recuerdan combinaciones como onse-sens 'mil cien', dotse-sens 'mil doscientos' ...40 En cuanto a los adjetivos ordinales (variables y sustantivables), se emplean sobre todo primero (también con valor adverbial), segundo (castellanismo claro, dada la ausencia asimilad ora del grupo latino -ND- [Saura, 1997: 326]), tersero y saguero 'último'. Primero, tercero y saguero se apocopan ante sustantivos masculinos y femeninos en el singular: la primer begada, la terser amiga, el saguer día ... Para los demás, se recurre a los ordinales castellanos, a los cardinales o a determinadas perífrasis: artículo + número + cardinal (la número cuaranta), artículo + relativo + verbo fe + cardinal (la que fa cuaranta) ... 41 La terminación de antiguos ordinales aragoneses (Fraga, 1977: 326) no manifiesta vitalidad alguna y se da solo en los nombres dosena 'docena', quinsena 'quincena', trentena 'treintena', cuarantena 'cuarentena', sincuan tena 'cincuentena', quinseno 'équido de quince meses', trenteno' équido de treinta meses'.
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Universidad de Zaragoza. Estas breves palabras introductorias están basadas en las indicaciones que dedica la doctora M" Luisa Amal (1998: 271) a este mismo apartado de las hablas bajorribagorzanas. 3 Seguimos -sustancialmente- la clasificación que Alarcos (1994: 114 y ss.) ofrece para el castellano. 4 He aquí las equivalencias de las abreviaturas -agrupadas por zonas diatópicas A, B, C, en las cuales se producen las variaciones lingüísticas- que irán surgiendo en lo sucesivo entre paréntesis y que corresponden a las localidades del valle de Benasque donde se han recogido los textos en cuestión (damos también entre corchetes rectangulares los nombres autóctonos en el caso de que varíen respecto de los oficiales castellanos): An. = Anciles [Ansils], Bq. = Benasque [Benás], Cr. = Cerler [Sarllé], Er. = Eriste [Grist], Sh. = Sahún [Saúnc] (zona A); Ar. = Arasán, Bi. = Bisaurri [Bisa(g)urri], e S. = Castejón de Sos [Castilló], Ch. = Chía, E.R. = El Run [El Ru], Es. = Eresué [Erisué], Gb. = Gabás, Li. = Liri [Llire], Re. = Renanué, Rm. = Ramastué, So. = Sos, Ss. = Sesué, Uro = Urmella, Vi. = Villanova [Vilanova] (zona B); Bu. = Buyelgas, Do. = Dos, L.M. = La Muria, S.E = San Feliu, S.M. = San Martin [Samartí], Ve. = Veri [Verí] (zona C). , Cf. sobre esto Saura [en prensa]: § 6.1 Y nota 4l. 6 Aunque hemos constatado vacilaciones dentro de una misma localidad, la variante disimilada aparece mayoritariamente -por ejemplo- en Er., An., Sh. y Rm.; Y la que observa una mayor fidelidad al vocalismo etimológico, en Bq., Cr., Gb. y es. De este modo, ninguna de las dos puede adscribirse a una división suprazonal fija del benasqués. 7 Al igual que en catalán y gascón; en este último, hay pervivencias procedentes del acusativo latino REM: arré, arreng (Luchón), arréng (Gers), y otras evolucionadas del nominativo latino RES: arrés, arris (Gave del Pau), arréns (Orthez, Bayona), según Rohlfs (1970: 190). En cuanto a su presencia en aragonés antiguo, las opiniones son contradictorias, pues si Cooper (1960: 221) indica que en los documentos aragoneses medievales predomina la variante ren, Umphrey (1911: 199) señala una frecuente aparición de res. En los demás dialectos del Alto Aragón solo Nagore (1986: 125) la documenta de modo muy residual en Panticosa. ' No obstante, en la actualidad sufre la competencia del indefinido castellano-aragonés nada, un hecho que no ha de remontar a muy antiguo, dado que nada posee prácticamente los mismos valores que res (estaríamos ante calcos sintácticos); así en las frases siguientes: nada /e Jara repenedí [.. .J, ¿qué dius que ba porta de Fransa? - No nada, nada no mo'n viene tapoc, etc. ' Para una ejemplificación de este uso, no ya solamente propio del catalán literario, sino asimismo común en el occidental, d . Corominas (DECat., s. v. res). 10 Así acontece también en los indefinidos bren ca, gota y cap: brenca no 'n tiene, ~ota no'n churra, cap no'n coneixo. 11 Compuesto integrado por la unión de los indefinidos cualquie (= cat. qua/que, occ. ca/que, fr. quelque) y res; existe en gascón (Rohlfs, 1970: 191), y en el belsetán, donde se atestigua cualcosa ' algo' (Badía, 1950: 118), una forma idéntica a la correspondiente italiana, dicho sea de paso. Por lo que respecta al benasqués, este indefinido ha sufrido la competencia de otros sintagmas autóctonos: alguna caseta, una brinqueta, etc. En fin, la presencia del diptongo en cualquif es extraña, tal vez debida a la influencia tardía del cast. cualquiera. " De este adverbio dice Corominas (DECat., S. v. branca): "Brenca té bastant d'extensió en altaragones, com a intensiu de la negació, que se sent des de Benasc [... ] i des d'allí s'estén fins cap a Jaca"; en concreto branca aparece en Hecho (Rohlfs, 1983: 571), y en Panticosa (Nagore, 1986: 122123); branga -mn sonorización tras nasal- en Sercué (Saroihandy, 1913: 192); brenca en Bielsa (Rohlfs, 1970: 199). Igualmente en la Ribagorza oriental (Haensch, 1959: 134). El ALEANR, XII, mapa 1751 lo recoge en Campo y La Puebla de Castro. 13 Este ejemplo ilustra bien a las claras cómo de un antiguo sustantivo de semántica diminutiva se ha conseguido un indefinido por una progresiva lexicalización (lo mismo se verifica en el I
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caso de brenca), ya que aún se utiliza en función nominal: no corre una gota de aire> no corre gota de aire; otros sustantivos, en cambio, no muestran todavía estadios adverbiales: no fa un pelo de fret, pero no 'no fa pelo de fret. En cuanto a su extensión dialectal, got es un indefinido que aparece en el catalán pirenaico del Pallars y La Cerdaña y en el gascón del valle de Arán (Corominas, 1936: 271). 14 En las formas verbales compuestas el benasqués -a diferencia del catalán- no admite la intercalación de pas entre el auxiliar y el participio o el infinitivo: 'yo sí que no hu aría pas f eto, ' no bem pas entra allí...
IS En concreto: "No pas (when not specifying a VP in the syntax), requieres that the constituent it specifies be the focus of the sentence or that it be the marker of a contrastive structures: no pas X, sinó Y" (cit. por Morant, 1993: 186). l' En benasqués Ballarín (1978: 73) cita bell uno en i ei de moixardón 'algún champiñón sí hay', pero su uso es muy limitado y extraordinariamente arcaizante (solamente hemos recogido un ejemplo en Eriste en boca de un informante de 85 años). Por lo demás, considérense construcciones aragonesas como ¡allá viene belún!, beluna tiene que haber en Gistaín (Mott, 1989: 68), o bellos amigos, bellas veces en Hecho, Fanlo (Rohlfs, 1970: 190); en cualquier caso, se extiende por todo el Alto Aragón: Fonz, el Somontano, (DECat., s. v. bell; Rohlfs [1983: 569]; Badía [1950: 118]; Nagore [1986: 91-95]); d. también en aranés de casses, que ny'a bet un 'robles, hay algunos' (Corominas, 1991: 106). La presencia de este indefinido en el catalán antiguo es muy cuestionable y nula en el catalán común moderno (Corominas, 1972 II: 150), aunque su estructura fonética es al respecto inequívoca. 17 Este uso (no ... cap) no corresponde propiamente al catalán general ya que, al parecer, se documenta solo en Pallars y Andorra-Urgellet (Corominas, 1972 II: 151). I' Se trata de una solución muy frecuente en catalán dialectal, a la que no es ajeno el dominio gascón: des germas no ny'a cap d'igoal 'entre los hermanos no hay ninguno igual'; asimismo, en Melles, Luchón, Arieja y Alto Garona, vid. Corominas (1991: 107), y Rohlfs (1970: 190). En cuanto al indefinido en sí, el propio Corominas lo cataloga como una creación catalana extraña a la Romania, con una incursión en territorio gascón (d. supra, pero también en los valles de Aspe, Baretous y en Saint-Gaudens ). 19 Es también la forma antigua y dialectal catalana (especialmente en su parte occidental: Conca de Tremp, Seu d'Urgell, Pallars, Ribagorza), paralela a la occitana antigua gaire, fr. ant. gaire (moderno guere, d. ne ... guere 'apenas'). Se atestigua, asimismo, por el Alto Aragón, y así en el valle de Gistau: ixo no pue valer guaire 'eso no puede valer mucho' (DECat., s. v. gaire); más ejemplos chistavinos en Mott (1989: 69). Para su documentación en Bielsa, Fiscal y, de modo recesivo, en Panticosa, véanse Badía (1950: 118 y 163), Kuhn (1935: 244) y Nagore (1986: 124). " Por otro lado, como indica Morant (1993: 174): "El cuantitativo gaire en el ámbito semántico sobresale por ser una variante en distribución complementaria con respecto a molt, que en todos los contextos posee el mismo significado [ ... ]" (a diferencia de los indefinidos degú, res, cap, brenca, gota, cuyo significado varía de las construcciones negativas a las hipotéticas: En ha salliu brenca / no n'ha salliu brenca). 21 Este es un rasgo característico del benasqués que se reproduce allende los Pirineos, de modo que en el aranés ya es común: goaire m'harats a paga? = bq. ¿guaire me'n farets paga? '¿mucho deberé pagar?'; así Corominas (1991: 103), y también en DECat., s. v. señala: "[ ... ] els dialectes d'Oc modernes són els qui més han ampliat el radi d' aplicació del mot, duent-lo ja frec a frec de les aplicacions de significat positiu o directamente negatiu [... ]; o be convertint-lo en un veritable pronom interrogatiu" . "En realidad era previsible que un plural de este tipo se originase sobre una base analógica desde los usos adjetivales del singular: no yei guaire doló> no yei guaires dolós, ¿guaire carraso t'has minchau? > ¿guaires carrasos t'has minchau? 23 Aspecto propio del catalán -donde aparece ya desde el siglo X-, de algunas hablas occitanas antiguas -en las que a partir del s. XIII acabará siendo desbancado por el germanismo trop- y
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del nordeste de Italia -valles dolomíticos réticos, Comelico, Friul y puntos intermitentes del Véneto y Romaña- (DECat., s. v. massa). 24 Este indefinido, por otro lado, recibe la competencia de numerosas secuencias dialectales de matiz muy expresivo e intensificador: una animalada (de), una banda (de), una bestiesa (de), una borrumbada (de), una caterba (de), un esbol (de), un felemín (de), un formiguero (de), un orror (de), una ixarta (de), un ixoflle (de), una mitralada (de), una paliada (de), un puyal (de), un ramat (de), una riba (de), un tropell (de) ... Cf. igualmente buena cosa (de), etc. " Este adquiere a menudo una dimensión temporal para significar 'un momento': dispués de un poquet 'después de un momento', ¡au! hasta un altro poquet '¡venga! hasta otro rato ... 26 «Rasgo característico del habla bajorribagorzana es que el carácter partitivo de estas construcciones se mantiene explícito aun cuando no se exprese, por ser consabido, el complemento introducido por la preposición de, ya que éste deja como referente al pronombre en» (Arnal, 1998: 277). Sintagmas de valor similar se dan en benasqués: un siñal (de), un pesigo (de), una miqueta (de) ... (d. §§ 2.1[d, el y nota 13). " Dentro del ámbito geográfico aragonés este adverbio aparece en la Ribagorza oriental (Haensch, 1959: 132-133), en el chistavino (Casacuberta-Corominas, 1936: 178; Mott, 1989: 68, 69 Y 99), Y con la forma pró en Ansó y Hecho: prunas que no son pró maduras (DECat., s. v. prou), dinés, bi n 'ha pró (Kuhn, 1935: 122); pro también en Bielsa (Badía, 1950: 163), pero ya se documenta en el Libro Verde de Aragón (fin del s. XV) según Alvar (1953: 249-250), quien, sin embargo, ofrece prou para Ansó. " Este sistema es afín al del catalán (excepto totas), pero también es parecido a algún que otro dialecto del Altoaragón; así el belsetán, que presenta tot, tota, toz « *tots), totas (Badía, 1950: 117); en cambio, el chistavino posee las formas con dental sonorizada y desaparecida to, toa, toas, junto a toz para el masculino de plural (Mott, 1989: 68). 29 Así en otras zonas ribagorzanas y en el propio castellano: "Conviene señalar, asimismo, que la unidad to se emplea con relativa frecuencia para incidir sobre un adjetivo, equivaliendo a 'completamente, totalmente'. En este uso [... ] tiene un valor adverbial (funciona como término terciario), si bien muestra un comportamiento especial, puesto que, aunque afecta al adjetivo, se presenta en sus formas flexivas y concordantes" (Amal, 1998: 281). 30 "El numeral uno se emplea también como cuantificador impreciso. La distinción tradicional entre uno numeral, uno pronombre indefinido y un, una, unos, unas como artículo indeterminado carece de justificación. Su comportamiento funcional es unitario y la referencia que efectúan análoga" (Alarcos, 1994: 122). 31 "En este uso [ ... ]Ia unidad un casi siempre selecciona para su oración una curva de entonación exclamativa que presenta la frase como algo inconcluso" (Amal, 1998: 282). " Es muy probable que este indefinido no sea tampoco autóctono en benasqués (d. bell, bell uno), ya que no existe su contrapartida ninguno (recordemos que NEC UNU ha dado digú). Pese a ello, se ha integrado perfectamente en el sistema dialectal, no solo morfológicamente (alguns, algunes), sino funcionalmente, puesto que alguno en masco sg. y sustantivado se usa mucho referido a personas con el mismo valor del castellano alguien y como en otras latitudes de la Ribagorza (Arnal, 1998: 272): i acudise alguno, pasara alguno a repllega-ne, siempre en ha de peta alguno ... " No hemos podido documentar, sin embargo, cualsiquiera, voz de corte aragonés (se da, ex. gr., en cheso [Bayo, 1978: 51 y 98]), pese a que sí la registra Bailarín (1978: 287): astó cualsiquiera hu puede fe' eso cualquiera lo puede hacer'. Como se ve, cualsiquiera presenta diptongación de E latina « AE), lo que choca con la ausencia de este fenómeno en las formas personales rizo tónicas del verbo quero (algo que, por otra parte, podría bastar para demostrar su carácter ajeno al benasqués). 34 De su configuración fonética ya nos ocupamos en otro trabajo (Saura, 1997: 323 [nota 57(b)], 325, 321, 317, 318, Y 327).
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" A tal respecto, es inexistente el numeral sís en benasqués (como, por lo demás, también los enumerados a continuación diset, sisanta, setanta) que Haensch (1959: 136) postula para nuestra localidad de Bisaurri. " Cf. igualmente Saura (1997: 319 y 312). " Vid. para tal proceso Saura (1997: 315 [nota 25(d)]). En realidad, desiset, desigüeit y desinou son las formas que esperaríamos en benasqués. En catalán tenemos las evoluciones arcaicas dezesset, dezevuit, dezenou que han originado las actuales por la usual desaparición de la I sI sonora intervocálica (Corominas, 1989a: 209-210; 1989b: 298; y DECat., s. v. deu). " Constituye la única excepción -que sepamos- a la regla por la que I tI es muda tras nasal (Saura, 1997: 314), aunque ello solo sea cierto para la zona A del benasqués. " Compárese en cat. sixanta lxixanta, setanta, vuitanta, noranta; en gc. bearnés chichante, setante, oeytante, nabante (Rohlfs, 1970: 193), y en aranés xixanta, setanta, goeitanta, nauanta (Corominas, 1991: 111). Respecto de la variante hipotética 'novanta, ésta es una evolución posible desde nonanta < NONA(GI)NTA, (influida por NOVEM), que es común en la Ribagorza, Fraga, Tamarite de Litera, etc. (DCB\!, s. v. novanta). " Un método de contar más sencillo para gentes que habían frecuentado poco la escuela y más habituadas a las centenas que a las unidades de mil; al parecer, es un hecho repetido en zonas o ambientes rústicos del norte de Cataluña y de las islas (DECat., s. v. cent). 41 Vid. esto mismo en la Baja Ribagorza occidental (Arnal, 1998: 287).
Toponimia documental del valle medio del Ésera, V: toponimia del municipio del Valle de Lierp (HuescaJ
MOISÉS SELFA SASTRE2
Continuamos con este artículo el estudio de la toponimia documental de la zona geográfica oscense del valle medio del Ésera, que fue iniciado con otros dedicados a los macro topónimos y micro topónimos de este amplio sector geográfico. En esta ocasión se recogen los materiales toponomásticos que pertenecen al municipio del Valle de Lierp. El fin que más nos ha interesado ha sido el de aportar y rescatar del olvido toda una serie de nombres, tanto de lugar como apelativos, que todavía están vivos entre las gentes más ancianas del pueblo. En este sentido, la lectura de las fuentes documentales juega un papel esencial. Para la organización se han ordenado los topónimos alfabéticamente. La estructura que seguimos para el análisis e interpretación de cada topónimo en sí es la siguiente: a) Forma documental. Cuando se trata de un topónimo compuesto, indicamos entre paréntesis la parte del mismo que no se estudia en ese apartado. Por ejemplo, véase el topónimo Barranco (y Tierra de la Confadria), donde se analiza el topónimo Barranco y no el segmento Tierra de la Confadria. b) A continuación, presentamos el contexto lingüístico en que se documenta el topónimo que estamos analizando. c) Por último, indicamos su etimología. Normalmente, tras indicar el étimo y su significado, remitimos directamente a las explicaciones que nos ofrecen el OCECH, el OECat o el OnCat. Además, siempre que es posible, ofrecemos el significado de la voz, si conserva su valor apelativo, así como su pronunciación popular.
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TOPONIMIA DEL VALLE DE LIERP
Corpus toponímico 1. Baixo, lo Prado de - Egea Documentación: a. 1608. " ... un prado nuestro sitiado en dicho termino del lugar de Exea en la partida llamada a lo prado de baixo ... " (ACL, Protocolos, vol. nº 1, f. 20lr).
Adverbio de uso común en toda nuestra zona de estudio que adquiere el significado 'lugar más bajo que aquél donde está el que habla', al igual que en otros puntos aragoneses. 3 Para su étimo, véase el DECat J, s. v. baix. En cuanto a su evolución fonética, destaquemos la solución fricativa palatal sorda [51 tal como corresponde a la fonética de las hablas altoragonesas.
2. Barranco (y Tierra de la Confadria) - Valle de Lierp Documentación: a. 1612. " ... que confronta con barranco y tierra de la confadria .. ." (ACL, Protocolos, vol. nº 3, f. 175v).
El apelativo barranco es una voz de uso general en nuestros núcleos de población así como en casi todo Aragón. 4 Su significado general es el de 'torrente más o menos ancho por donde circula el agua del deshielo'. En cuanto a su etimología, no está aún establecida firmemente, pues hay variedad de opiniones entre los estudiosos. Coromines considera que, a pesar de que algunos autores han buscado su origen en el griego <p(Xp(X~, (XytO(J, 'precipicio, ribazo, abismo', hay razones, como la de que la voz aparezca más antiguamente en los Pirineos centrales y en el interior de España que en la costa mediterránea, para poner en duda esta posibilidad; no obstante admite que pueda proceder de una hipotética forma sorotáptica *BARRANKO emparentada con la griega, la cual sería una reliquia precéltica y preibérica, quizá ligur (DCECH A-CA, s. v. barranco y DECat J, s. v. barranc).
3. Binias, las + Valle de Lierp Documentación:
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a. 1617. " ... una faxa de terra mi propia [ ... ] sitia en el termino de la Valle de Lierp en la partida llamada a las binias ... " (ACL, Protocolos, vol. nº 8, f 122v ) a. 1879. "las viñas" (AHPH, Am. 1245, cuad. 1Q, f. 65r).
El apelativo viña es una voz de uso común en toda nuestra zona de estudio con el significado de 'terreno plantado de vides'. Procede del latín VlNEA 'viña' , a su vez de VlNU 'vino' (DCECH, s. v. viña), con palatalización del grupo -NJ-. Se trata, además, de una voz muy propensa a sufrir procesos de derivación, tal como observamos en la toponimia oral recogida en el Valle de Lierp: mediante los sufijos aumentativos-despectivos -aza y -ota en Viñaza y Viñota, respectivamente, y mediante los sufijos diminutivos -eta y -uala(s) en Viñeta y Viñualas, respectivamente. 4. Canaleta, el Prado de la Documentación:
Valle de Lierp
a. 1610. " ... un pardo nuestro proprio sitio en el termino de la Balle de Lierp llamado el prado de la canaleta ... " (ACL, vol. n Q 2, f. 109r).
El apelativo de género femenino canal, así como su derivado canaleta 'canal pequeña', tienen gran vitalidad en todo el territorio ribagorzano con la acepción de 'barranco profundo en la ladera de una montaña'. Según el profesor Vázquez, otras acepciones de este apelativo en territorio altoaragonés son' cauce artificial pequeño hecho en el suelo de un campo o prado para que circule el agua y evitar que se acumule en la parte baja de éste' o 'tronco de árbol vaciado, empleado como conducto de agua'.s Procede del latín CANALE, que era masculino en latín clásico, pero femenino en autores arcaicos y tardíos, no habiendo distinción semántica entre el uso de uno u otro género (DCECH, A-CA, s.v. canal). 5. Capella de la Madalena de la Paul, la Documentación:
Valle de Lierp
a. 1616. " ... 1616 et en el termino de la Baile de Lierp en la partida llamada a la capella de la Madalena de la paul. .. " (ACL, Protocolos, vol. n Q 7, f. 196r).
La voz capella, de latín CAPPELLA 'oratorio, capilla' (DECat, s.v. capella), es una apelativo que adquiere el significado de 'edificio contiguo a una iglesia con altar y advocación particular". Nótese la peculiar evolución fonética de la E tónica latina a [e] por vía semiculta.
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TOPONIMIA DEL VALLE DE LIERP
6. Cassola - Sarrat Documentación: a. 1614. " ... una binia mia propria que tengo sitia en el termino d e dicho llugar de Sarrat que se llama cassola .. ." (ACL, Protocolos, vol. n º 5, f 154r).
Topónimo derivado de cassa 'cazo grande para transportar materia líquida a un lugar sacándola de otra'. Probablemente se trata un vocablo prelatino y no céltico ni protohispánico. Al carecerse de conocimientos ciertos sobre sobre su pasado, no queda claro su parentesco con una base indoeuropea KAITrA que postulan las lenguas románicas (DECat II, s. v. cassa, 615a39-a47).
7. Castel, Vinia de + Sarrat Documentación: a. 1614. " ... que confronta con vinia de mi dicho vendedor y con vinia de castel. .. " (ACL, Protocolos, vol. nº 5, f . 154r).
La voz castell'fortificación construida generalmente de piedra' « latín CASTELLU 'fuerte', diminutivo de CASTRU 'campamento fortificado'
(DCECH, A-CA, s. v. castillo) apenas es utilizada por nuestros informantes que la sustituyen por la forma con diptongo castiello. Su presencia en la toponimia de nuestra zona de estudio puede explicarse debido a la influencia lingüística que sobre ésta ejerce la vecina modalidad lingüística catalana. 8. Ciresal, el + Egea Documentación: a. 1608. " ... en el termino de dicho lugar dexea en la partida llamada al ciresa/.. ." (ACL, Protocolos, vol. nº 1, f 198r). a.1879. "el cerezal" (AHPH, Am. 1245, cuad. 1º, f. 28r).
El apelativo ciresal es una voz de uso común en nuestra zona de estudio. Procede del latín vulgar CERESrA variante del clásico CERASIUM 'cereza' (DCECH, CE-F, s. v. cereza), el cual sufriría un proceso de derivación mediante el sufijo locativo -ALE.
9.- Cables, los - Valle de Lierp Documentación:
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a. 1612. " .. . sitio en el termino de dicha Valle llamado los cobles ... " (ACL, Protocolos, voL nº 3, f. 175r).
Apelativo que nuestro informante recordaba referido a aquel árbol de 'tronco macizo y estrecho que crece cerca de las riberas de los ríos'. Procede del latín vulgar CL6PPU « *PL6PPU, alteración del latín P6PULUS), forma que presenta variantes fonéticas desde época primitiva (DECat VI, s. v. poll III, 654a56-b8). 10. Colominas, las + Valle de Lierp Documentación: a. 1613. "Die decimo quarto mensis junio anni 1613 et in loco de <sic> partida llamada a las colominas termino de la Baile de Lierp ..." (ACL, Protocolos, voL nº 4, f. 109v). a.1879. "colominas" (AHPH, Am. 1245, ruad. 1º, f. 5v).
Apelativo cuyo significado es el de 'campo bueno y situado en las proximidades de un pajar' . Procede, por disimilación de nasales (-ND- >nn- > -1-), de un vocablo más antiguo conomina y éste del latín tardío CONDOMINA 'campo adyacente a una masía', derivado de un anterior CONDOMA 'casa con establo y otras dependencias' (DECat II, s. v. coromina, 942b4ss). 11 . Coma, la + Pociello Documentación: a. 1609. " ... a ssaber es un campo nuestro sitiado en el termino de dicha baile en la patida llamada a la coma .. ." (ACL, Protocolos, voL nº 1, f. 163v). a. 1613. " ... un campo mio proprio sitio en dicho termino de dicho llugar de Senz en la partida llamada a la coma ..." (ACL, Protocolos, voL nº 4, f . 223r). a. 1879. "la coma" (AHPH, Am. 1072, ruad. 1º, f . 95r).
Apelativo frecuente en nuestra zona de estudio así como en todo el dominio lingüístico catalán, gascón 'couma' y provenzal 'coumba'. Su significado es el de 'especie de valle poco profundo' y supone una base *CllMBA relacionada con el céltico COMBOS 'cuenca' (DECat II, s. v. coma, 849a41ss), con asimilación del grupo -MB- a [-m-l. 12. Congosto (dexea), lo + Egea Documentación:
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TOPONIMIA DEL VALLE DE LIERP a. 1614.: "Eadem die et loco et in termino de la baile dexea a lo congosto dexea ... " (ACL, Protocolos, vol. nº 5, f. 32r).
El apelativo congosto es una voz de uso común en todo el valle medio del Ésera que designa' el paso estrecho entre montañas'. Procede del latín vulgar CONGUSTUS, adjetivo 'estrecho', contracción de COANGUSTUS favorecida por la frecuencia de voces latinas en CON-o Se trata de una forma, por consiguiente, que deriva del latín ANGUSTUS 'estrecho, aconcostado' bajo la influencia del verbo COANGUSTARE 'estrechar, reducir' (DECat 1, S. V. angoixa, 315b27ss).
13. Confradia, Barranco y Tierra de la - Valle de Lierp Documentación: a. 1612. " ... que confronta con barranco y tierra de la confradia ... " (ACL, Protocolos, vol. nº 3, f . 175r).
El apelativo cofradía es una voz de uso general en todo el Valle Medio del Ésera con el significado de 'congregación o hermandad que forman algunos devotos para ejercitarse en ejercicios de piedad'. Derivará del sustantivo frade (FRATER, -TRIS 'hermano') (DCECR s. v. fraile).
14. Cruz de la Cruzellada (de Juan Ferer), la - Egea Documentación: a. 1622. " ... et assi ajuntado y congregado dicho consejo a la cruz de la crucellada de Juan Ferer .. ." (ACL, Protocolos, vol. nº 12, f. Ir).
El apelativo cruz tiene plena vitalidad en el habla viva del valle medio del Ésera. Para Corominas, el vocalismo de cruz presenta un tratamiento semi culto, a diferencia de la gran mayoría de lenguas romances donde se dan derivados populares. Su étimo es el latín CROCE 'cruz', 'horca', 'picota' (DCECH, S. v. cruz). Para la posible motivación semántica de nuestro topónimo, téngase en cuenta que en la antigüedad era práctica tradicional el amojonar o deslindar caminos y terrenos con señales en forma de cruz marcadas en las rocas o incluso con alineamientos de piedras en esa misma forma. Más rara, aunque no descartabk sería una motivación semántica en el sentido de 'cruce de caminos'.
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En cuanto a Cruzellada es un topónimo derivado de CRUCE' cruz' mediante el interfijo -rCUL- (véase s. v. serrilla) y el sufijo locativo -ÁTA (> ada). Se trata de una voz que actualmente ha desaparecido del habla de nuestra zona de estudio, si bien antaño adquirió el significado usual de 'cruce de caminos', tal como hemos registrado en otros puntos de la Ribagorza como Roda de Isábena.
15. Fuente (de Sarrat), la + Sarrat Documentación: a. 1608. " ... en el termino del lugar de Sarrat en la partida llamada la fuente de Sarrat ... " (ACL, Protocolos, vol. nº 1, f. 200r).
En toda nuestra zona de estudio el apelativo fuente y su variante fonética fuen poseen plena vitalidad de uso. Su significado es el de 'cavidad en la roca de donde brota el agua'. Su étimo es el latín FaNS, -TIS 'fuente (DCECH, CE-F, s. v. fuente) con diptongación de la a breve tónica latina.
16. Maleza, el Suelo de la + Egea Documentación: a. 1618. " ... en el termino del lugar dexea de la dicha Baile de Lierp en la partida llamada al suelo de la maleza ... " (ACL, Protocolos, vol. nº 9, f. 8r). a. 1879. "maleza, barranco de la" (AHPH, Am. 1245, cuad. 1º, f. 28r).
El apelativo maleza se aplica generalmente a aquellos pedazos de tierra abandonados de mala calidad, duro, difíciles de trabajar y en cuya composición se advierten materiales de naturaleza calcárea. Su étimo es el latín MALlTlA 'cosa mala' (DCECH, s. v. malo).
17. Pereras, las + Egea Documentación: a. 1607. " .. .item otro campo nuestro sitiado en el mesmo termino en la partida llamada a las pereras ... " (ACL, Protocolos, vol. nº 1, f. 201r). a. 1879. "pereras" (AHPH, Am. 1245, cuad. 1º, f. 31v).
Apelativo derivado en -era, sufijo que forma nombres de árboles, sobre el latín PIRA, plural de PlRUM 'pera' (DECat, s. v. pera).
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18. Pla(:a (de la Canaleta), la + Egea Documentación: a. 1622. " ...et assi ajuntado dicho general consejo en la placa de la canaleta del lugar dexea ... " (ACL, Protocolos, vol. nº 12, f. 115r).
La voz plasa, fonéticamente opaca en beneficio del apelativo plaza, designa un espacio amplio dentro de una población. Su étimo es el latín vulgar *PLATTEA 'calle amplia' (DECat, s. v. pla(:a). 19. Ponferrueli, la To(:aleta de - Valle de Lierp
Documentación: a. 1614. "Eadem die et in loco de la to~aleta de ponferrue/i termino de la Baile de Lierp" (ACL, Protocolos, vol. nº 5, f. 151r).
El apelativo puente y su variante no diptongada pon poseen plena vitalidad en toda nuestra zona de estudio. Proceden todos del latín PONS, PoNTIS 'puente' (DCECH, ME-RE, s. v. puente y DECat, s. v. pont). Por su parte, el sustantivo ferre, al que se le añade el sufijo diminutivo -uel(i)<-ue10 « -oLU), es una forma arcaica dialectal conservada en la toponimia,que era utilizada para indicar aquel lugar en el que hay abundancia de hierro (DECat III, s. v.ferro, 980b37ss). 20. Quanqua, la - Egea
Documentación: a. 1608. " ... en el mesmo termino de Exea en la partida llamada a la quanqua ... " (ACL, Protocolos, vol. nº 1, f. 201r). a. 1879. "cuanca, barranco de la" (AHPH, Am. 1215, cuad. 1º, f. 13r).
El apelativo cuanca adquiere en toda nuestra zona de estudio el significado de 'depresión más o menos pronunciada entre dos o más terreno. Se trata de un derivado del latín CoNCHA 'concha de molusco' (DECat JI, s. v. canea), donde observamos de nuevo la evolución de la O al diptongo ua típicamente altoaragonés.
21. Repaul- Egea Documentación:
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a. 1607. " ... en el mesmo termino de dicho lugar de Exea en la partida llamada a repaul. .. " (ACL, Protocolos, vol. n Q 1, f. 201v).
La forma re- es variante fonética abreviada del sustantivo río « latín RIVUM 'río'). Para su comparación con la toponimia catalana, puede consultarse el OnCat VI, s. v. Re-, Ri-, Ru-. En cuanto a paúl, se trata de un apelativo de uso común en la zona con el significado de 'cavidad del terreno generalmente pantanosa', al igual que en otros puntos oscenses. 6 Topónimo que proviene del latín vulgar PADüLE, metátesis de PALiDE 'pantano, estanque' (DCECH, s. v. paúl).
22. Sant Cines, Casa de - Valle de Lierp Documentación: a. 1610. " ... vezinos de la Valle de Lierp y abitantes en la cassa de Sant Gines de dicha valle ... " (ACL, Protocolos, vol. nº 2,1 108r). a. 1612. "Die quarto mensis nobembris anno 1612 et in la cassa de Sant Gines de la Baile de Lierp ... " (ACL, Protocolos, vol. nº 3,1 175r).
Del latín GENESIUM 'Ginés', donde la G- inicial latina ante vocal palatal ha evolucionado al sonido palatal africado sordo [c], grafiada en el siglo XVII como <g>.
23. Tarteras, las + Valle de Lierp Documentación: a. 1613. " .. .en el termino de la dicha Valle en la partida llamada a las tarteras ... " (ACL, Protocolos, vol. n Q 4, f. 13r). a. 1879. "tarteras" (AHPH, Am. 1245, ruad. 1Q, f . 5v).
El apelativo tartera 'zonas en las que se acumulan una gran cantidad de piedras grandes' es un vocablo común con el catalán y el gascón, de origen incierto, quizás prerromano, aunque más próximo al latín TARTAREUS 'infernal', derivado a su vez de TARTARUS 'el infierno, los abismos de la tierra' (DECat VIII, s. v. tarter o tartera).
24. Tierra (de la Confadria), Barranco y - Valle de Lierp Documentación: a. 1625. " ... que confronta con barranco y tierra de la confadria ..." (ACL, Protocolos, vol. nº 3,1 175r).
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Los apelativos tiarra y tierra son voces de uso común en toda nuestra zona de estudio con la acepción general de 'campo de cultivo'. Proceden del latín TERRA 'tierra' (DCECH, s. v. tierra), con distinta solución para la vocal etimológica E: en un caso evoluciona hasta [iá] y en tres casos hasta [ié].
25. Toc;aleta (de Ponferrueli), la - Valle de Lierp Documentación: a. 1614. "Die viessimo nono mensis setembris anno 1614 et en el termino de la BaIle de Lierp en la partida llamada a /a tOfa/eta de Ponferrueli .. ." (ACL, Protocolos, vol. nº S, f. 151r).
El apelativo tozal y su variante fonética tuzal se emplean en toda nuestra zona de estudio con el significado de 'montículo no muy alto y redondeado', 'colina rodeada', así como sus derivados diminutivos y despectivos tozaletaltuzaleta y tozalónltuzalón, respectivamente. Corominas considera que tozal es una palabra derivada mediante el sufijo -al de toza 'tocón, cepa de árbol', voz hermana de la catalana tossa 'puig de gran magnitud'. Para el filólogo catalán todas ellas provendrán de una base prerromana *TAUCIA 'mata', 'cepa de árbol' cuyo tránsito semántico hasta su actual significado oronímico está plenamente justificado si atendemos a otros dobletes del tipo cabeza o loma. Asimismo, se trata de una base bien representada en el gallego y portugués touc;a 'maleza, arboleda', leonés toza 'tocón', castellano tozuelo 'nuca, cogote', así como el catalán y aragonés tocho 'bastón', 'palo grueso' y mozárabe tauc, taucól 'palo', 'saeta' (DCECH, A-CA, s. v. atocha, RI-X, s. v. tocho y tozuelo y DECat VIII, s. v. tos).
26. Sobia, Campo de - Sarrat Documentación: a. 1614. " ... que confronta con campo de mi dicho vendedor [ ... ] y con campo de sabia ... " (ACL, Pro toc%s, vol. nº S, f. 154r).
Topónimo formado mediante la preposición SUB más el sustantivo ViA para Subías' debajo del camino'. En este sentido, recibe tal denominación por ser éste el lugar donde se ubica la zona geográfica referida.
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Bibliografía Se resuelven, a continuación, las abreviaturas bibliográficas utilizadas a lo largo de todo el texto. Andolz, DA = ANDOLZ, R., Diccionario aragonés, Zaragoza, Mira Editores, 1992, 4~ ed. Ballarín, DB = BALLARfN CORNEL, Á., Diccionario del benasqués, 1979. DCECH = COROMINAS, J. y PASCUAL, J. A. (1980-1991), Diccionario crítico etimológico castellano e hispánico, 6 vols., Madrid, Gredos. DECat = COROMINES, J. (1980 Y ss.), Diccionari Etimologic i Complementari de la llengua catalana, Barcelona, Curial. OnCat = COROMINES, J. (1994-1998), Onomasticon Catalonix (Els noms de llocs i de persona de tates les terres de llengua catalana), vols. II-VII, Barcelona, Curial. Rohlfs, DDPA = ROHLFS, G. (1985), Diccionario dialectal del Pirineo aragonés, Zaragoza, Institución Fernando el Católico. V ázquez, Biescas = V ÁZQUEZ OBRADOR, J. (1992). Toponimia de la Tierra de Bú!scas y Sobrepuerta (Huesca), Huesca, Instituto de Estudios Altoaragoneses, ed. mi~ crofilmada.
1 Este trabajo se enmarca dentro del proyecto de investigación Toponimia de Ribagorza coordinado desde 1995 por el Dr. Javier Terrado (Universidad de Lérida) y financiado por el Ministerio de Educación y Cultura (PS94-0208), la Generalitat de Catalunya y el Ayuntamiento de Lérida. 2 Departamento de Filología Clásica, Francesa e Hispánica. Universitat de Lleida. 3 C.f. Andolz, DA, s. v. abaixo; Bailarín, DB, s. v. abaixo; Rohlfs, DOPA, s. v. abaixo . • La extensión de esta voz por todo el territorio aragonés ha sido estudiada por Vázquez, Biescas, pág. 408. ' C.f. Vázquez, Biescas, págs. 418-419. 6 C.f. Vázquez, Biescas, pág. 467, nota 141.
Contribución al vocabulario aragonés de Sobremonte (Huesca)
JESÚS
V ÁZQUEZ OBRADOR
En esta pequeña contribución recojo, acompañado de unas breves pinceladas de morfosintaxis, el vocabulario aragonés que anoté en Aso, Yosa y Betés de Sobremonte, allá por los meses de septiembre y octubre de los años 1976 y 1977, mientras procedía a registrar la toponimia de los mencionados lugares, que era lo que más me interesaba en esos momentos. Verdaderamente hubiese deseado, como supongo será el sentir general de todos quienes participamos en este homenaje, haber podido ofrecer este breve repertorio léxico a nuestro querido mosén Andolz todavía vivo, de manera que, cuando menos, le hubiese servido para ampliar nuevamente su Diccionario aragonés, conocida y celebrada obra lexicográfica que ha alcanzado cuatro ediciones, con alguna que otra reimpresión.! No ha podido ser así, por cuanto los hados nos lo arrebataron demasiado pronto de entre nosotros, cuando estaba en plena madurez y mucho se podía esperar aún de su incansable actividad intelectual. Por lo que respecta al repertorio presentado ahora, he de señalar que durante mucho tiempo albergué la idea de ampliarlo, con encuestas sistemáticas en las localidades, pues en mis estancias en ellas, al hablar con diversos informantes, me di cuenta de que su conocimiento del aragonés era muy grande e, incluso cuando se expresaban en castellano, las personas más ancianas (varias de ellas de más de 80 años entonces) y, por ende, mejor conocedoras del habla autóctona incluían vocablos, giros y expresiones típicamente aragoneses, siendo quizá lo más llamativo el uso de la desinencia -nos en la primera persona del plural del pretérito imperfecto de indicativo: alumbra'banos, teníanos, éranos, subíanos. 2 Convencido como estaba de que hubiese podido allegar muchísimo más material, no me decidía a publicar el que tenía recogido, pues esperaba poderlo completar. Pero ahora ya, pasado tanto tiempo desde aquellos
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años, desaparecidos desgraciadamente los informantes más cualificados y viendo muy difícil la realización de esa tarea, me decido a su publicación, no sin darme cuenta de la gran oportunidad perdida para haber tenido un mejor conocimiento del aragonés que se hablaba en este pequeño valle oscense. Ciertamente algunas voces ya habían visto la luz en los diferentes artículos que he dedicado a la toponimia de Sobremonte/ pero en proporción no constituyen un número muy elevado. Ahora las incluyo también en este repertorio, para evitar que hayan de consultarse los diferentes trabajos a los que antes aludía, dispersos fundamentalmente por revistas especializadas.
Vocabulario a, as arto det fem. la, las abella abeja (los jóvenes emplean ya abejeta) abete abeto abozallugar donde hay abozos abozo gamón o asfódelo; especie de lirio silvestre aguíla águila agullerón fruto del espino blanco; a veces se denomina así también el arbusto que los produce aladro arado alcorzar acortar alfalze alfalfa alforrocho ave grande de color ceniza, parecida al espárbel allaga aulaga almute/almú almud andalocio chaparrón fuerte; se dice también de las nubes que amenazan tormenta anfanze alfalfa (Betés) ansa asa antes más antiguamente arañón endrino arañonero [arto] espino que da los endrinos arguaza bisagra
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arredol alrededor artica terreno en el monte que se rotura para cultivarlo articón dim. de artica articona dim. de artica artiqueta dim. de artica arto espino en general arto arañonero espino que produce los endrinos aseros gentilicio de los habitantes de Aso asinas así astí ahí astirriba ahí arriba aturar detener, parar badil paleta para recoger basura o cenizas badina remanso de agua en el río / charco grande bagar de tener tiempo de baldeta travesaño de madera con que se asegura una puerta o postigo baIlo surco bancal trozo de terreno en una ladera que forma escalones o gradas, sostenido con pare tazas / parcela de tierra dentro del huerto, donde se guardan semillas bardo barro barducal barrizal barrallar cercar un terreno barrallau cercado; terreno cercado barranco torrente barraza escoba rústica hecha con ramas barrazera especie de abedul barza zarza barzato lugar cercado con barzas barzau lugar cercado con barzas basa lugar donde se recoge el agua, de lluvia o no, con el fin de regar el huerto o para que beban los animales batallo badajo bateaguas paraguas baziba oveja que no puede parir bazibo conjunto de ganado que no cría bel, bella, bellos, bellas alguno, -a, -os, -as; se usa solo como adjetivo
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berlubillo anilla de madera para sujetar las cuerdas del baste betesos gentilicio de los habitantes de Betés betiello ternero betiquera clemátide; sus tallos se fumaban biello, -a viejo, -a bisaltos verdura semejante al guisante, que se come con la vaina, pero de la que se quitan los hilos laterales bisco muérdago; «se cría en os pinos» bodillo intestino boliche especie de judía seca redondeada bolo piedra grande y redonda bolomaga gatuña borreguín cordero recién nacido de una oveja que pare por primera vez boyato novillo de dos años bozar obstruir un conducto / poner el bozo a un perro bozo bozal branquil umbral breca aguja grande de madera para sujetar la carga en los mandiles brendar merendar brienda/brenda merienda brujos mote con el que se conoce a los habitantes de Piedrafita de Tena buchicar bojedal bucho boj buco macho cabrío buro tierra ligera de color blanquecino busotros, -as vosotros, -as cabazo cesto grande cabezal madero colocado encima de la puerta de entrada a una casa cachico roble (vid. caxico) cachimirón fruto del arto cachimironero, de color rojo, comestible cachimironero [arlo] especie de majuelo que da un fruto de color rojo, comestible cadiera banco con mesa abatible calbera terreno desprovisto de vegetación calderizo cadena de hierro que cuelga de la chimenea caler ser preciso; se emplea a menudo la forma no cal calibo rescoldo
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callizo callejón estrecho caloyo cordero nacido muerto o que muere nada más nacer calz coz calziar cocear calzina especie de arenilla fina mezclada con cal cambrón especie de escarpia grande en la que gira una puerta can perro canal fem . cauce artificial pequeño hecho en el suelo de un campo o prado para que circule el agua y evitar que se acumule en la parte baja / tronco de árbol vaciado, empleado como conducto de agua / / cauce seco de un barranco en una ladera cantera loma de poca altura canterizo saliente rocoso canterón elevación del terreno, otero cañabla collar de madera para las esquillas de las vacas caparra garrapata capezutos mote con que se conoce a los habitantes de Lanuza capitero parte más elevada de un campo capolar picar carne cardón especie de cardo cardonera acebo carnuz animal muerto que huele muy mal carrasca encina carrazo racimo de uva carriar acarrear casalón hueco que queda entre dos casas catarra roca pizarrosa catarral zona abundante en catarras caxicar robledal caxico roble (tb. cachico y cajico) caz ata cacería chabuco planta que da una flor blanca, que luego se vuelve un poco amarillenta chadargacho lagarto (Betés) chadargana lagartija (Betés) chaminera chimenea chapero/chapeur sombrero
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chardagacho lagarto (Yosa) chardangana lagartija (Yosa) charga zarza de la charguera charguera zarzamora charrapatizo ladera que se desprende, que no sirve para cultivar chelar helar chelau, -ada helado, -a chen gente chera llamarada del fuego / hoguera chiminera varo de chaminera chinebro enebro chirigüelos mote con que se conoce a los habitantes del vecino Acumuer chobenjoven chordica ortiga chordicar ortigar chordórl framBUesa chubillo ovillo chubo yugo de los animales chulla tajada de tocino chungar juncar chungo junco dabilla pequeña estaca de madera, a manera de clavo dau masco clavo deta cancilla detau cercado cobajo parte más baja de un lugar cobalto parte más alta de un lugar coca nuez cochín, -a cerdo, -a cochón entumecimiento de los dedos por el frío coda cola colla da depresión entre montañas confrontar limitar coperón funda para guardar la piedra de afilar la guadaña coquera nogal comiza rama de árbol/palo largo para leña corona planicie en lugar elevado
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coronazo despectivo de corona coroneta dim. de corona cosa nada costalazo ladera bastante pendiente costau lado de un objeto / ladera pendiente eraba cabra craboneras cencerro alargado y estrecho crapa ant. cabra crebaza varo de crepaza crepaza grieta en las manos crestón buco capado cuacha pieza de madera, circular, que se ponía a las vacas (o bueyes) por debajo del cuello y que se unía al yugo mediante unos pasadores cuairón trozo de madera cortado a escuadra / marco de la puerta o ventana cuartal medida equivalente a seis almutes cuco gusano cuculo cuclillo cuculos mote con que se conoce a los habitantes del vecino Asún cudiblanga pájaro de cola blanca; quizás la collalba gris o la collalba rubia culebrón especie de lombriz cullar cazo dalla guadaña dallar cortar hierba con la dalla dispués después dula conjunto de ganado caballar o vacuno que pasta en común en/ne de ello (vid. el apartado de morfosintaxis) enfornar meter algo al horno enta/ta a, hacia era lugar donde se trilla ereta pequeña parcela de hierba en laderas de cerros y montes esbafar evaporar esberrecar berrear escachilar ladrar como gimoteando y quejándose escarcallar cacarear escodar cortar la cola de un animal escopre escoplo
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esfollinar deshollinar la chimenea esgotifarriar lloviznar esmachocar desgranar la mazorca de maíz esmoladera piedra de afilar esmolar afilar espaldadero despeñadero espaldarse derrumbarse un edificio / despeñarse espárbel gavilán esparrillas (as) parrillas espata pieza del arado espazar parar de llover espedregal montón de piedras en desorden espuntada corte en la oreja de un cordero, que servía de señal de reconocimiento, en combinación con otras marcas esquerola escarola es quilla esquila esquillos esquilas grandes estozolar-se caerse aparatosamente estral hacha estreudas trébedes faba haba fabar hayedo fabeta fruto del haya fabo haya fajo haz, manojo fanega hanega; medida equivalente a tres cuartales, a su vez unos dieciocho kilos farto, -a harto, -a faxa/faja trozo de terreno largo y estrecho / campo de reducidas dimensiones faz era terreno que rodea las mallatas y por el que se soltaban los corderos pequeños feito hecho fenar trozo de terreno en que crece hierba; prado fenero campo de hierba, generalmente de regadío fer hacer ferrería herrería
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ferrero herrero ferrunchón hierro viejo y oxidado fierro hierro fillo, -a hijo, -a fochos (!) hoyos para las patatas [solo la oí una vez] fogaril hogar de la chimenea follín hollín forato agujero forca horca foricar hurgar en el suelo foricón palo de unos dos metros para remover la leña del fuego del horno forigacho agujero pequeño forigon(e)s mote de los habitantes de Yosa (comp. foricón) fomero, -a hornero, -a fomo horno forqueta palo para sostener ramas / señal en el ganado consistente en un ángulo en la oreja foya hoya foyo hoyo fraxengo cerdo que tiene unos tres meses fraxín fresno frongo hongo fuesa sepultura fumarro cigarro fumera humareda fumo humo fuso huso de hilar gabarda fruto del escaramujo o rosal silvestre / escaramujo o rosal silvestre gabardera escaramujo o rosal silvestre gabard6n fruto del escaramujo o rosal silvestre garba mies gay arrendajo glera pedregal a la orilla de un río o barranco / pedregal en general golinés cerdos pequeños grillas especie de saltamontes; son grandes y verdes / verrugas guarán semental güega linde, mojón
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güei, güeis pI. buey, bueyes güello ojo guichas legumbre parecida al guisante guichons semejantes a las guichas, pero más pequeños / guisantes ibón lago en la montaña ix e, ixa, ixo, ixos, ixas adj. y prono ese, -a, -o, -os, -as jabalín jabalí jada (ant. xada) azada jadón especie de azada más estrecha que la jada jasco, -a áspero, -a jauto, -a soso, -a; se aplica frecuentemente a las personas jodías judías verdes juñir uncir lapayons mote con que se conoce a los habitantes de El Pueyo de Tena len era zona de terreno con afloraciones rocosas más o menos lisas lentellas lentejas lete leche lezna punzón para coser cosas duras, como el cuero ligaza atadura. Se conoce el siguiente refrán: "El mal de santa Engracia, poco mal y muita ligaza" linar campo destinado al cultivo del lino lola, -o abuela, -o lucana ventana pequeña en el tejado lurte fem . alud mallata majada mallatón mal/ata pequeña y en mala situación mallo roca cilíndrica / mazo mansos mote de los habitantes de Betés manzanera manzano manzanereta diminutivo de manzanera manzañon(e)s manzanas muy pequeñas / mote de los habitantes de Aso mardano carnero margüeño montón de piedras de mediano tamaño / especie de marguinazo marguin margen, ribazo que separa heredades marguinazo ribazo grande con vegetación arbustiva masto macho de una especie animal
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matazÍa matanza del cerdo melico ombligo mestura centeno meter(se) poner(se) meyo medio morillos pieza de hierro para mantener la leña en el hogar de la chimenea muito, -a mucho, -a narrón gramínea de mala calidad, que no se come el ganado, Festuca rubra (L.)
narronallugar donde crece el narrón noguera/no quera nogal nusotros, -as nosotros, -as o, os arto det. masculino el, los obella oveja onso oso ordio cebada orella oreja orellón orejón (como plural oí sorellons, con aglutinación de la -s del artículo; vid. sarramas) orlal huerto casero pequeño osqueta señal que se hace en la oreja del ganado paco umbría pagul terreno muy húmedo y fértil (vid. paúl) palanca pasarela estrecha formada por uno o varios troncos palomar lugar donde anidan las palomas paretazo pared rústica de piedras para sostener una faja de campo en ladera escalonada pasadau barrena pasaderas piedras planas dispuestas para pasar un curso de agua de poca profundidad pastura comida que se da a los cerdos pataca tubérculo parecido a la patata pero más jasco patral prado pequeño paúl terreno muy húmedo y fértil (vid. pagul) peducos calcetines gruesos de lana peña roca / piedra peñazo pedrada
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perera peral pernio gozne perón clase de pera grande, parecida a la manzana peronero árbol que produce los perones perumpos mote con el que se conoce aquí a los habitantes de Oz de Tena pezetas pesetas picador tronco grande para partir leña picar partir leña pichar orinar pichela jarra de barro para el vino pintacoda voltereta plana llanura / llana (adj.) plano llano (sust.) / llano (adj.) pleber llover pocha bolsillo pollizo cajico o carrasca joven poqué poquito pretar apretar prinzipiar comenzar puerto terreno serrano al que va el ganado en verano punta cima aguda de una montaña puma chispa / trozo muy pequeño de brasa rabas nabos ralla cresta o franja rocosa en un monte / paso rocoso peligroso ralleta leño pequeño partido con el hacha raso lugar pelado de vegetación recha lo mismo que rella redallo segundo corte de hierba que se da a comienzos del otoño reguero lugar fértil, muy húmedo / agua en escasa cantidad que corre por la superficie de un terreno rella reja del arado repasto hierba que queda en el campo después del segundo corte y se come el ganado allí mismo (de octubre a diciembre) resacau marca en la oreja del ganado lanar, en forma de ángulo recto ripa ladera erosionada ro, ra, ros, ras (alomorfo del artodet., usado en posición intervocálica) el, la, los, las
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rosera rosal royo, -a rojizo, -a / rubio, -a ruxazo chaparrón fuerte saleras piedras para dar la sal al ganado salto cascada salz sauce salzar lugar donde hay sauces salzera sauce Samianigo Sabiñánigo sarramas « as arramas) ramas; pI. de arrama 'rama' sarrato loma en la ladera de un monte sarrio rebeco sarrions espinacas silvestres (se crían sobre todo en los alrededores de las mallatas) selba bosque senera especie de arbusto con el que se fabrican escobas sentir oír siñal masco señal siñalín [un] un poco sirrio estiércol del ganado lanar o cabrío sisón champiñón de primavera solana lugar en que da abundantemente el sol y está resguardado suerte trozo de tierra que se parceló en reparto vecinal ta/enta a, hacia tapaculos fruto del rosal silvestre (vid. gabarda y gabardón) tasca césped alpino tedero aparato para dejar las tíedas ' teas' tefla trébol tellau tejado tieda tea tizón tronco grande que arde en la chimenea tizonera parte del hogar en el que se queman los troncos grandes tomallo pequeña parcela dentro de un huerto que se siembra o planta con las mismas especies torretón torre pequeña tosca piedra porosa, de poco peso, usada para las chimeneas toza tocón / cabeza de los carneros
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tozal montículo redondeado tozalón tozal pequeño toziar(se) embestir(se) con la cabeza los carneros tozuelo cabeza trascal aro de madera para sujetar el timón del arado al yugo treballar trabajar truco cencerro redondo y grande que llevan los bucos trunfas patatas tusir toser xada ant. azada zapo sapo zarracatralla chiquillería / conjunto de cosas de poco valor zebada avena zeñar hacer guiños o señales con los ojos zequia acequia zerolero tipo de serbal zerrau campo o huerto cercado con muro de piedra zillero bodega zingliello aro de madera que se pone en las esquinas de la cubierta de recoger hierba zinglo cinturón rocoso de un monte / cortado ziresa cereza ziresera cerezo zolle pocilga
Aspectos de morfosintaxis En cuanto a la morfología y sintaxis, tan solo puedo ofrecer algunos breves rasgos caracterizadores, por cuanto el material allegado no me permite profundizar demasiado. Téngase en cuenta que, como señalaba al principio, mi intención en el momento de realizar las encuestas no era registrar el aragonés usado en estos lugares sino recoger fundamentalmente los topónimos.
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1. Morfología 1.1. El plural se forma, como es propio del alto aragonés, añadiendo una -s al singular, tanto acabe este en vocal como en consonante: artos, agullerons, fraxins. 1.2. En el género, observamos que siñal es masculino: o siñal'la señal', un siñalín de pomada, un siñal de leña. Por otra parte, muchos nombres de plantas y árboles son femeninos: a noquera I noguera, manzanera, etc. 1.3. Los artículos son o, a, os, as: o chubo, o calderizo, a paleta, os mallos, as basas, os d'a casa baja. No obstante, en posición intervocálica fue usual también el empleo de ro, ra, ros, ras, como reconocían los informantes más ancianos, si bien esas formas ya eran reemplazadas por las citadas al principio. Pero tal vez lo más interesante es que encontré aglutinación de la -s final del artículo en los plurales sorellons 'orejones' y sarramas 'ramas' (que además presenta prótesis de la vocal a- ante [f] múltiple). 1.4. En los demostrativos, para el segundo término oí ixe, ixa, ixo, ixos, ixas. Los otros términos coinciden con los del castellano: este, esta, aquel, aquella, etc. 1.5. Entre los adjetivos indefinidos el más característico es bel, bella, bellos, bellas 'alguno, -a, -os, -as'. Otra particularidad radica en que 'el uno' y 'el otro' se dicen la uno y la otro: a mallata de la uno y de la otro 'la majada del uno y del otro'. 1.6. El verbo. Por lo que respecta a las desinencias personales, en el imperfecto de indicativo se registra -nos para la primera persona del plural: alumbraoanos, estaoanos, íbanos 'habíamos' I 'íbamos', masaoanos, teníanos I teneoanos, subíanos. En una ocasión oí la misma desinencia en el imperfecto de subjuntivo: cogiésenos. Por otra parte, también en el imperfecto de indicativo, como es normal en aragonés, se conserva la -b- etimológica: feba, teneba, quereba, comeba, partiba, etc. Perfecto simple: truje 'traje', anotés 'anotaste' (ya lo anotés ayer), púses 'pusiste', trujo 'trajo', trujeron 'trajeron', bajéis 'bajasteis', súpeis 'supisteis'. En el imperfecto de subjuntivo se usan las desinencias con -s-: cogiésenos 'cogiéramos', isen 'fuesen' (del verbo ir), sabieseis 'supieseis' (si sabieseis ir por o camino alto .. . ). Formas del verbo ser: yes 'eres', ye 'es', semos 'somos', yera 'era'. Formas del verbo aber: imos 'hemos', iba 'había' (no iba estau asta el año pasa u; en iba doble), íbanos 'habíamos' (no l'íbanos puesto), iban 'habían' (cuando íban prenzipiau).
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Formas del verbo fer: fago 'hago', fas 'haces', fa 'hace', feis 'hacéis', feba 'hacía', feré 'haré', fize 'hice', fizo 'hizo', fería 'haría', fiendo 'haciendo', feito 'hecho'. 1.7. Complemento pronominaloadverbial ne/ en. Esta partícula, reducida a 'n o n', según el contexto, es de uso general con diferentes valores: 1) Complemento partitivo: en Barcelona en vi yo' n'abría d'ixos en debo tener por a falsa y en quiere ella aún en sabemos más dezir-ne si m'en trujeras una ..., y le'n trujo una ya en tienen pa to'l día en tendrá 5 Ó 6 litros ya no en tienen por aquí más (campos) ya no sé si en tienen más (campos) alguno se'n quedará, que ya no se trebajan [sic] algunos en debe quedar [sic] aún m 'acuerdo yo de ver-ne sembrar [guichas] en as mallatas de los puertos se'n cría muchos [sic] (hablando de sarrions]
2) Complemento directo en combinación con el pronombre personal átono en función de complemento indirecto: ya le'n puedes dar enseña-Ies-ne abajo le'n he dejau
3) Con verbos de movimiento en uso pseudorreflexivo: m'en boi ta o campo se'n ba ta casa se'n irán por astí que se'n isen d'as casas se'n binieron p'aquí se'n ha iu, se'n han íu
1.8. El partitivo con de. Es frecuente el empleo de la preposición de introduciendo un complemento partitivo; este uso exige también la presencia de la partícula en / ne en la frase: ixe en tiene dos de paúles; en Yosa en abrán puesto de articas, ¿no? 1.9. Entre las preposiciones, destacan enta/ta 'a, hacia' y pa 'para': me'n boy ta o campo; ta o barranco; agarrada t'a sotana ta Samianigo, ba ta casa, de Siaras t'as Cruzes, t'abajo, t'arriba, t'ande.
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2. Aspectos de sintaxis Lo más interesante tal vez sea observar cómo dentro de la coordinación adversativa está muy arraigada la siguiente construcción: verbo precedido de negación + conjunción que: no quedamos que cuatro ' no quedamos más que cuatro [casas abiertas]' no quedó que dos abuelos (en San Mamés )' ' no quedaron m ás que d os abuelos' y no está que uno solo 'y n o está sin o uno solo' no quedan que dos o tres 'n o qued an m ás que d os o tres'
Conclusión Una vez analizado el vocabulario, así como los breves rasgos de morfología y sintaxis aportados, entre otras conclusiones podemos deducir que el aragonés hablado en esta zona es prácticamente igual al usado en la Tierra de Biescas6, Sobrepuert07 y valle de Tena. 8 La única diferencia con respecto a este último podría radicar en que en Sobremonte los participios en -ato, -a, -ita, -a ya no eran usados normalmente, sino que habían sido sustituidos por -a u, -ada, -iu, -ida; pero las personas ancianas reconocían que, cuando ellos eran niños, los «abuelos» de entonces (los que hablaban «peof», según ellos) sí los empleaban.
1 Rafael Andolz, Diccionario aragonés, Zaragoza, Librería General, 1977, l ' ed.; Zaragoza, Mira Editores, 1992, 4' ed . 2 A ello se podría añadir el uso de los artículos, el empleo de la prep osición en taita ' a, hacia', el mantenimiento de la partícula enlne en determinadas combinaciones morfosintácticas, etc. 3 Cf. Jesús Vázquez Obrador, "Pervivencia de apelativos de la fauna y de la flora en la toponimia de Sobremonte (Huesea)", Archivo de Filología Aragonesa, XLII-XLIll (1989), pp. 149-172; "Toponimia de Sobremonte (Huesca), II: Hidronimia", Homenaje a Amigos de Serrablo, Huesca, Instituto de Estudios Altoaragoneses, 1989, pp. 421-450; "Toponimia de Sobremonte (Huesca), III: El espacio agrícola", Alazet, 3 (1991), pp. 145-1 70; "Toponimia de Sobremonte (Huesca), IV: Oronimia", Archivo de Filología Aragonesa, XLVIII-XLIX (1992-1993), pp. 173-204; "Toponimia de Sobremonte (H uesca), v : Llanos, depresiones y oquedades", Alazet, 5 (1993), pp. 165-183; "Toponimia de Sobremonte (Huesca), VI: Particularidades del terreno", Anuario de Es tudios Filológicos, XVII (1994), pp. 443-468; "Toponimia de Sobremonte (Huesca), VII: Espacio y vida pastoriles", Alazet, 7 (1995), pp. 135-145. 4 Advierto que no uso la ortografía aragonesa en aquellos casos en los que el contexto conversacional del que se extraen los ejemplos era castellano.
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5 Según me comentaron los informantes, en la partida así llamada se habían hallado esqueletos humanos, porque antiguamente constituyó un lugar habitado. 6 Cf. Francho Nagore, "L'aragonés charrato por una familia d'Orós Alto (Tierra de Biescas) en 1977", Homenaje a Amigos de Serrablo, Huesca, lEA, 1989, pp. 331-366; Jesús Vázquez, "El aragonés de Biescas y Gavín: breve caracterización", Alazet, 11 (1999), pp. 153-181. 7 Cf. José Mª Satué Sanromán, Vocabulario de Sobrepuerta, Huesca, lEA, 1991; José Mª Satué Sanromán, ¿Qué feban dinantes en un lugar d'o cobalto d'Aragón?, Zaragoza, 1996. 8 Francho Nagore, El aragonés de Panticosa. Gramática, Huesca, lEA, 1986.
Encuestas de lecsico bexetal en Salas Altas (Semontano Sobrarbe)
RAFEL VIDALLER TRICAS 1
Dende as añadas 80 se ban fendo encuestas sobre l' aragonés de Salas Altas que s'han publicato en beIs articlos y, sobre tot, en o dizionario de Ríos Nasarre. O cabo de o lecsico bexetal tamién ha ito fendo-se dende que ista mesma autora replegase un primer «yerbario de Salas Altas», y dende que se parase o Dizionario sobre espezies animals y bexetals en o bocabulario altoaragonés. En istas zagueras dos añadas con a enchaquia de a segunda edizión d'iste zaguero dizionario y por os treballos de o Grupo de Estudios de Salas Altas, se'n han feito bellas encuestas más metodicas sobre o mundo bexetal en iste lugar. S'han replegato as flors, plantas y matas en o mon, con os informadors, se'n han chafau y se'n han clasificau. O millor y más amplo informador d'ista zaguera añada ha sito Miguel Ríos, de Casa Ríos. Ya clasificazión ha puesto ser grazias á ro triballo de José Antonio Sesé, reconoxito botanico altoaragonés. Á istas dos presonas, más que más, y a toda ra chen que'n ha alportato de datos cal agradexer-les-ne que isto aiga ito entadebán. Son más de 300 dentradas, belunas de as cualas suposan o primer nome popular replegau ta cada espezie concreta en as luengas peninsulars, seguntes a bibliografía más conoxita.
ababol Papaver rhoeas abre bocas Antirrhinum majus , tamién conejetes, que ye más común y ya lo replegaba Loscos en o sieglo XIX. O nome le biene de ro chuego que se fa con a flor. abrizón Echinospartum horridum, nome común en Sobrarbe. Tamién arizón. albar Populus alba, nome común en o Semontano, Monegros y a Ribera.
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agachurras Scorzonera hispanica, Scorzonera hispanica subsp. crispatula, tamién gachurras. Ye más normal en atras redoladas marmalla y parabras amanatas. alba ca Ocimum basilicum . albardera Rosa spp., tamién gabardera y gabarrera, anque ye más común galabardera. Son parabras comuns en Sobrarbe. L' albardera ye una rosera montesina y, anque 1'orixen de ista parabra (ward) se tiene como zelta, en arabe Al ward ye «a rosa» . alberjena Solanum melongena. alberjero Prunus armeniaca. O fruto, os alberjes. alborzera Arbutus unedo, tamién modrollera. alcazia Robinia pseudoacacia, Gleditsia triacanthos. Son as dos alcazias comuns en o Semontano, as dos foranas. aldiaga Genista scorpius, tamién aliaga y allaga. Aldiaga ye parabra común en Sobrarbe y Ribagorza. alfalz Medicago sativa. Á ra planda cultibata, as montesinas son as mialcas. almendrera Prunus dulcis. O fruto baladre, almendrico. As bariedaz común, ferragüés, guara, largueta, marcona. alparmuzio Anthemis arvensis y Anacyclus clava tus. Tamién parmuzio, anque más normal ye alparnuzio. En Lanaxa replegué apalmuzio. altamisa Artemisia vulgaris. anchordiga Urtica spp.,Urtica dioica. Tamién chordiga. Se diz: «más basto que ras anchordigas». apegalosa Rubia peregrina, tamién yerba apegalosa. Ye una yerba que s' apega. Ye parabra común que ya replegó Pardo Sastrón o sieglo XIX en Torrezilla de Alcañiz. En Capella replegué raspialla. arañonera Prunus spinosa, tamién arañonero. O fruto arañóns y talmén lulos de santo. arizón fino Genista hispanica subsp. hispanica. Ye una mena de aliagueta. arizón fino de ros que no punchan Coronilla minima subsp. minima. Ye una mateta que no teneba nome replegau en aragonés y mui pocos en o resto de a Península. arto Lycium europaeum. Anque l' arto normal en aragonés ye Craté1:?gus monogyna, aquí ye iste Lycium, como pasa en beIs puestos de a Llitera y a Ribera. arto blanco Crataegus monogyna, tamién arto marino, blanco por a suya florazión, marino porque a suya punchadura ye fama en tot l' Alto Ara-
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gón que causa una infeuzión prou mala que se conoxe con o nombre de «a marina». aujetas Erodium ciconium, Rhagadiolus stellatus. O fruto d'istas plandas ye como una agulleta u o bieco de una zigüeña (Ciconium). azelga Beta vulgaris, tamién berzas. balluaca Avena sterilis, tamién anque menos, ballueca. balluaca fina Avena barbata. No s'eba replegau encara en aragonés un nome que deseparase ista balluaca de a debandita. En as demás fablas peninsulars tampó no ye brenca normal. balluaca montesina Avena fatua. Con ista balluaca pasa o mesmo que con a balluaca fina. barza Rubus spp. tamién barzera, cuan ye gran. barzaleta Rubus caesius. Ye una espezie de barza chicota. berza montesina Rumex obtusifolius. betiquera Clematis vitalba. bilata «pequeña planta que crece en los muros», me pienso que ye o be/etón de a redolada (Parietaria diffusa), o que mas da bella idea más de l' orixen de ra parabra. bimbre Salix spp., á o cautibato. Salbimbre ye «como el mimbre, pero más basto, más largo y más grande»; a yo me se fa que ye a mesma espezie de o bimbre pero sin acotraziar, borde. biraga Lolium temulentum. Ye una mena de luello que en basca tarnién claman iraka y en franzés ivraie. bisaltos Pisum sativum, fruto de a bisaltera. Os lulas que ban drento de a bachoca u baineta se claman bisaltos, lulos, be/u los u bululos. bitau Vitis vinifera. Un bitau ye una mena u bariedá de zepa. Bitaus son os que siguen: al cañón, bizaca (uga blanca), aramón (uga royisca franzesa), parraleta, picapollo, cojón de gato (uga rezia, de tonalidá roya y lulez rezios, ta minchar), macabeo (uga blanca), malbesía, moriste/ (<<buena pa l'amo y mala pa é1», uga negra), salzeña (uga blanca), santa María, tempranillo (uga negra temprana). Amás están as lamineras que fan ugas lamineras, isto ye, ta rninchar, no ta bino. Biñero ye o puesto do bi ha plantadas zepas u biñas. Borfollo a pela que embolica una uga. Borra a cherna de ra zepa. bocha Artemisia campes tris subsp. glutinosa, Helichrysum stoechas, Plantago sempervirens. Se podeba pensar que bocha ye más una traza de mata que una mata concreta, pues ista bariedá de espezies ta un solo nome
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ye común tamién á ras encuestas en o resto de l' Alto Aragón y á o catalán. bocha basta Artemisia campes tris subsp. glutinosa. bocha fina Plantago sempervirens, Santolina chamaecyparissus. borraja Borago officinalis, borraja borda á ra que crexe en o mono borraja de monte Echium vulgare. brazera Centaurea calcitrapa, ye parabra común ta bellas espezies de Centaurea. bucharguala Arctostaphylos uva-ursi, parabra común en o Biello Sobrarbe. bucho Buxus sempervirens . Á o puesto de buxos, buchical, y á os frutos, caballicos. cabezamen Centaurea scabiosa tamién cabezeta. cachico Quercus gr. Cerrioides, tamién cajico. Á ra selba, cachicar, o fruto, g/an o cachorro Xanthium spp.; Arctium minus. camamila Matriacaria recutita. camuesa Pyrus communis, «mena de pera que ye de carne dura, no ye a de augua». Asinas mesmo en Arnal Cavero. canarias Helianthus tuberosus. Mena de trunfa que se sembró muito en atros tiempos. Se suposa que yeran trunjas canarias y no más ha quedau que l' axetibo. caña Arundo donax. caña pita Phragmites australis, o plural cañas pitas. Tamién pitas. cañimo Cannabis sativa, o puesto en do crexe, cañimar. cardo basto Atractylis humilis. No más conoxco en a Peninsula atro nome popular ta ista planda, 'cardo heredero', que creigo ye de Teruel. cardo crespillero Cynara cardunculus, a bariedá que s' emplegaba ta fer os crespillos. cardo de labor «Ye distinto de ro cardo basto, ye más alto y crexe en os campos labraus». carnigüelo Chondrilla juncea, asinas mesmo en Leziñena. Ye parabra que se emplega en aragonés por un regle ta plandas como o Taraxacum ojficinale y atras que se minchan como ensaladas montesinas. carrasca Quercus ilex subsp. ballota. Bi'n ha de carrascas dulzes y amargas, seguntes seigan as suyas lezinas. castañera Castanea sativa.
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cauto Cactaceae. Cualsiquiera de os cheners y espezies rezios y con punchas que se tienen por comuns. chardoné Picris echioides. Mata de buenos punchas; ye curiosa á posible relazión con os chardons ('cardos') franzeses. chardons Picnomon acarna, atro cardo «á ra franzesa ». charrachón Sorghum halepense. chicoria «achicoria», puede ser o Cichorium intybus u cualsiquier atra mena de encarnagüelo u ensalada montesina. chinebro Juniperus oxycedrus. chinestra «retama». chiribía umbelifera «que fa flor de dos colors, la una morada». Pardo Sastrón, Asso y Lascas replegan iste nome ta Pastinaca sativa subsp. sylves tris. chocaina Taraxacum officinale. chodía Phaseolus vulgaris, a bachoca baineta y judieta. Más común, judiera. As judías de rízio son as que crexen de ra simién que ha cayiu en o solero dimpués de ra cullita. Han fama de ser más finas que ras normals. chopo Populus nigra. chunco Juncus spp., Scirpus holoschoenus. Tamién chunquera y chunguera. chunga Agave americana, tamién pitera. Á ro tocho que fa cuan fruitifica, bara de San José. chunqueta Aphyllanthes monspeliensis. Yerba prou apreziata por as güellas. clabeles de monte Linum narbonense. Ye una mena de lino montesino. coda de rata Plantago lanceolata. coda (de) gato Dittrichia viscosa. col Brassica oleracea. Se planta tamién o bróquil y a indiana. O de drento de ra col normal ye a pella. coleta Silene vulgaris. coleta mala Coronilla scorpioídes. coraled Capsicus annus, o que pica. coronas Cardaria draba, se clama asinas porque las emplegaban en chuegos a catrinalla ta fer-sen coronas que se meteban en o tozuelo; tamién anque más raro, malbas. corrotiellas Convolvulus arvensis, Calystegía sepium. Tamién corrotillas. coscollera Quercus coccifera, tamién coscollo. O fruto, a billota.
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cotón Gossypium hirsutum, á ra fibra, pues a mata ya fa muitos años que no se cría en Aragón. A cotoñina ye una mena de texiu con o que se feban más que más linzuelos. ensaladeta Lactuca perennis. Una de ras muitas espezies de encarnagüelos u ensaladas montesinas. escabiosa Knautia arvensis, Scabiosa atropurpurea, Crupina vulgaris. Encara tenemos que fer bella encuesta más ta afinar con as espezies más comuns que se claman escabiosa. A Scabiosa atropurpurea, tamién escabiosa fina. Bi'n ha una escabiosa basta que encara no emos trobau. escabiosa fina pudiente Globularia vulgaris. escaleral Populus tremula, se plantaba y emplegaba ta fer escaleras de mano escobizo Dorycnium pentaphyllum, mata ta fer escobas, como a senera. esparrago Asparagus acutifolius. esparto Lygeum spartum. esparzeta Onobrychis viciifolia, tamién pipirigallo. espígol Lavandula spp. espinais Spinacia oleracea, tamién espinaques, os espinaques. fabera Vicia faba; a simién, faba. figuera Ficus carica. A figuera da figas, berdas y chiquetas, o figonero, figons, rezios y negros. floretas Crepis capillaris. No'n conoxco dengún nome popular en a Peninsula ta ista planta. galchofera Cynara scolymus, tamién garchofera. gardincha Dipsacus fullonum garrofera Ceratonia siliqua. Creigo que ya no'n quedan de garroferas en o lugar. gramen Cynodon dactylon, se diz: «yes más malo que ro gramen». guichas Lathyrus sativus, tamién guixas. guicheta Vicia peregrina, Vicia sativa subsp. amphicarpa. Ta Vicia peregrina Pardo Sastrón en Torrezilla de Alcañiz replegó guija. guindera Prunus cerasus. jenzo Artemisia absinthium. jinjolero Ziziphus ziziphus. lastón Brachypodium phoenicoides, Brachypodium retusum. lastón basto Oryzopsis miliacea. No'n conoxco de atro nome popular ta ista espezie en a Peninsula.
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lastón de toza Bromus hordeaceus. D'ista espezie no más he trobau que un nome catalán, cúa de guilla, d' entre os nomes popular s de as luengas peninsulars. latazÍn Sonchus oleraceus. laurel ero Laurus nobilis. lengua pajarico Polygonum aviculare. letrera Euphorbia spp., Euphorbia serrata. Nome que le biene por a leite que sale de o suyo troncho. lino Linum usitatissimum. litonero Ce/tis australis. Muitas begadas le'n dizié á ro quiesto mosén Andolz que ros litoners son as chens de Salas Baxas, que nusatros sernas peñazers, pero no sabié combenzer-Io. Á ros de Salas Baxas les ne metié ixo de 'niños guapos', que mal está dezir-lo, pero qué más podreban querer os litoners. Os 'niños guapos' sernas os de Salas Altas -anque ro presén no'n dé ra talla-, y ros de ro Barranqué. Enfín, mosén, pues te lo torno a dezir, anque me t' esmeliques. luello Elymus repens, Lolium rigidum. lulos de santo Prunus spinosa; os arañons seguntes bel informador, Ligustrum vulgare seguntes dandaliaba bel atro. J. A. Sesé me diz que por o Biello Aragón le'n dizen a ista zaguera mata bara de San José, con o que o de lulas de santo serba bien coderén. malacatonero Prunus persica. malba Malva sylvestris, o fruto que se fa drento de ra flor y que se mincha,
panetes. malbera Alcea rosea. Ye una mata gran, de chardín, que fa unas flors como as malbas, pero muito más grans. manzanera Malus domestica. manzanetas Arctostaphylos uva-ursi, Crataegus monogyna. O fruto en os dos casos. marruego Marrubium vulgare. matapollos Iris spp., Iris germanica. mermasangre Lithodora jruticosa, tamién chupamie/es. mialca Medicago sativa, a borde u montesina. mialcón fino Medicago lupulina. mialcons Medicago truncatula, Trifolium pratense. O fruto de ra primera espezie, pitorros.
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minglanera Punica granatum. A que crexe borde, sin impeltrar, minglanera de ro burro. morera Morus spp. napo Brassica napus. negrillón Agrostemma githago. noguera Juglans regia. olibera Olea europaea. Bariedaz: alcampelina, alquezrana, azeitonero -da olibas ta minchar-, berdeña, blanca, gordales, gordera, negral. O conchunto de a flor ye ra muestra, y ra flor, ro cadiello. ontina Artemisia herba-alba, Salsola vermiculata. Tamién anque menos, untina. A Salsola vermiculata tamién sisallo. ontineta Veronica serpyllifolia. Seguntes a mía bibliografía ye o primer nome popular peninsular replegau ta ista planda. ordio Hordeum vulgare. orejas de burro Plantago major, Rumex crispus, as dos espezies han as fuellas grans. orejas de burro fino Rumex crispus. panizo Zea mays, a fuella que embolica a pinocha, barfolla. paraíso Elaeagnus angustifolia. Se emplega como ornamental. pastoras Muscari spp. patacristo Hypericum perforatum. Calerba trobar más informadors, se replegó a muestra sin flor. patas de Cristo Bassia pros tata? patatas cagaderas Actimidia chinensis, clama bella chen asinas á ra fruta, que s'ha feito prou popular por o suyo efeuto sobre os bodiellos. patatera Solanum tuberosum, tamién trunfa u trumfa, anque ye parabra que s'ha iu tresbatindo con o tiempo. pepinetes Ecballium elaterium. perejil basto Po ten tilla reptans. perera Pyrus communis. pinarro Pinus halepensis, tamién pino carrasco, como en castellano. pino fino Pinus sylvestris. pinocha Zea mays, Cupressus sempervirens, en os dos casos, se clama asinas á ro fruto. pintarguala Sanguisorba minor, la pimprinelle franzesa, tamién clamada pimpineta y pempineta en atros lugars de ro Pirineo.
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pipirigallo de monte Astragalus monspessulanus. En Capella replegué ta ista espezie, esparzeta borde. De o resto de a Peninsula no más he puesto trobar que un nome popular, en catalán (herba de San Lloren~) platanera Platanus hispanica. porro Allium porrum, tamién puerro. porronetes Arctostaphylos uva-ursi, á ra flor. pudiente Amaranthus retroflexus. pulgueta Aegilops neglecta. Ye o primer nome trobau en aragonés, que se suma a unatro no más que'n tiengo de ras demás fablas peninsulars. reberdín Hordeum murinum, por estensión a yerba que crexe ta primabera, que cuan se fa gran pierde a suya traza de gasón. Tamién trigo de ro Diablo.
romero Rosmarinus officinalis. rosera Rosa spp. Á ras espezies de chardín. sabina Juniperus phoenicea. sabuquero Sambucus nigra. sal Salix atrocinerea, Salix spp. Tamién sarga. salsa Reseda lutea, tamién salsas. sangueño Cornus sanguinea, clamau tamién sangueño grande, y Osyris alba, sangueño y sangueño de ros finos. senera Amelanchier ovalis. té de roca Chiliadenus saxatilis. tefla Trifolium spp. tomatera Lycopersicon esculentum . tremonzillo Thymus vulgaris. triguerillas Melica ciliata. urmo Ulmus minor, a selba, urmal. yedrera Hedera helix. yerba besquera Andryala ragusina. yerba donzella Vinca minor. yerba negra «bara negra, se fa debajo de ras carrascas, s' arranca fázil, fa ros lulos negros (¿royos?). Se feban baretas ta ra barraca» (¿Solanum nigrum?).
yerbana Erucastrum nasturtiifolium, Sinapis alba, Sisymbrium iris, Sisymbrium officinale. En cheneral as cruziferas como istas y todas as que se les parixen, por o común de flor amariella.
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yerbana amarilla Erucastrum nasturtiifolium, Sinapis alba, Sisymbrium irio, Sisymbrium officinale. yerbana blanca Diplotaxis erucoides. zapatera Lonicera etrusca, a flor de ista y atras de o chenero Lonicera, patas de gallo. zebada Avena sativa. zeniziellos Chenopodium album. zenojo Foeniculum vulgare. zenojo basto Althaea cannabina. zerbero Brachypodium retusum. zerezera Prunus avium. zernigüello «mena de chocaina», como o carnigüelo, a ensaladeta ya chicona. zerollera Sorbus domestica, tamién zergollera y zirgüellera. A claudiera ye una bariedá. bufina Bovista spp.; Lycoperdon sp. Un fongo. coda de ratón Ramaria spp. Unfongo, tamién manetas de ratón y pata (de) rata. fongo Fungus. Chenerico de ros fongos. muergo Ustilago tritici. Fongo que malmete o trigo. robellón Lactarius deliciosus.
Bibliografía MORALES, Ramón et al. (1996). Archivos de Flora Ibérica. Núm . 7. Nombres Vulgares JI, Madrid, CSIC-Real Jardín Botánico. 26554 nomes populars de plantas de toda España replegaus de a bibliografía editata dica ixe inte, den de Asso (1779) enta debán. 1 fiea os publieatos en o lum. 4 d'ista colezión (Nombres Vulgares I). Ríos NASARRE, Paz (1997). Bocabulario d'o Semontano de Balbastro (de Salas Altas y a redolada). Col. «Puens enta ra parola», lum. 8. Desea, Publicazions d' o Consello d' a Fabla Aragonesa. VIDALLER TRICAS, Rafel (1989). Dizionario sobre espezies animals y bexetals en o bocabulario altoaragonés. Col. «Cosas Nuestras» lum. 7. Desea, lEA.
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Grupo de Estudios de Salas Altas.
Creaciรณn Literaria
Presentación de un libro de Rafael Andolz: El humor altoaragonés 1
IGNACIO ALMUDÉVAR ZAMORA
Señora y señores: Yo no bebo alcohol y, sin estar chispa, veo chispas por todas partes; no estoy ante un hogar donde la leña chisporrotea y sigo viendo chispas por todas partes. No se ofendan porque, teniéndoles a ustedes delante de mi, pudieran tomarlo al pie de la letra y no tengo que recurrir al truco de taparme los ojos, como aquel que, tapándoselos, le decía a la novia delante de una enorme finca: «Todo lo que veo es mio». Así no mentía físicamente, pero moralmente sí porque a la «hembra placentera», con el cebo del enorme campo, lo que pretendía era llevársela a su pobre huerto. Alguno de ustedes puede pensar: «¿A qué huerto nos quiere llevar este tío?». Simplemente vaya tratar de explicarme a mi mismo, porque se dice que el humor tiene chispa. Las chispas se producen por el roce, por el choque de dos cuerpos. Cuando las mulas, con sus herraduras, golpean el suelo pedregoso, saltan chispas; cuando nuestros antiguos golpeaban dos pedernales o petreñas soltaban pumas o chispas sobre la yesca o el lastón seco y provocaban fuego. Yo no las he visto, pero dicen que también saltan cuando los hombre riñen y se insultan. Y es que las chispas, al producirse, engendran algo, bueno o malo; en los coches, combustión de la gasolina, en los mecheros de chispa, fuego para encender el cigarrillo; todo esto es bueno, pero en ocasiones ya saben que parva scintilla magnum excitavit incendium, una pequeña chispa provocó ... Igual pasa con la chispa del humor, unas veces provoca el buen humor y otras, como la de Gurruchaga, provoca un gran incendio de mal humor entre unos y de bueno entre otros. Una chispa en unos casos enciende un placentero cigarro y en otros un incendio. Pero para que haya humor tiene que saltar la chispa del humor. Si no hay chispa no funciona, como le pasó al alcalde de Albero, que estaba fren-
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te al Correos, dale que te pego al pedal de la moto, y no se ponía en marcha. Al preguntarle un guasón que le pasaba a la moto, contestó el de Albero: «¡qué ha de pasar, que no espurnia!» En el humor salta la chispa del roce o contraste entre lo serio y lo ridículo y el buen observador verá saltar la chispa, simplemente, mirando el contraste, en la vida, entre el sentido común y el discurrir de ella, tantas veces irracional, absurdo o ridículo. Una de las definiciones del humor dice que consiste en presentar de un modo serio a alguien o a algo ridículo, como hacía aquel sacristán que, de una mujer pintarrajeada, superacicalada y superatractiva, vestida con ropas que pretendían ser originales, cuando en realidad parecía un espantapájaros, decía: «¡Parece una madama!» Presentar con humor a Rafael Andolz resulta difícil, por no decir imposible, porque si de un personaje serio se dicen cosas serias nos quedaremos en la seriedad jamás entraremos en el humor. Sin embargo, si observamos su rostro moreno, con esos ojos atónitos, nos recordará a la lechuza, que además de ser el ave de la sabiduría se fija mucho. Ese fijarse aparentemente ridículo de la lechuza lo cambiamos por esos ojos escrutadores de Rafael, tan serio, y habremos hecho humor. Espero que el aludido, que escribe sobre el humor aragonés, lo tome en tal sentido, teniendo en cuenta como atenuante de mi afirmación que Unamuno fue caricaturizado como una lechuza. Sí, Rafael cree en el humor, si no no hubiera escrito ese libro. En cambio Unamuno, quizá con sentimiento y resentimiento trágico de la vida, dijo: «Eso que se llama por ahí humorismo, el legítimo, ni ha prendido en España apenas ni es fácil que en ella prenda». Yo creo que tienen razón los dos. Rafael recoge, no exhaustivamente porque es imposible, anécdotas humor' siticas que pocas veces son finas, porque un pueblo pobre, inculto, oprimido, al que tan bien ha pintado Gaya (véase su humor negro), es difícil que se exprese con finezas y zalemas, pero el humor ha prendido y debemos trabajar para que se desarrolle de un modo más fino y no grosero o pasota. Hay que investigar en nuestro humor aragonés. Aquí, en este libro, tenemos datos, pero no olvidemos que dentro de nuestra condición humana no podemos olvidarnos de esos humores sanguíneos, atrabiliarios, biliares, linfáticos y, por qué no decirlo, marrones, que son comunes a todos los hombres y no propiedad exclusiva de los aragoneses.
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La lechuza se fija mucho, pero no habla y menos escribe. Rafael habla poco, pero después de fijarse no para de escribir. Y ese fijarse le lleva a hacer que también los demás se fijen. Hace poco, acompañado de un amigo vasco, le preguntó que desde dónde se podría observar una buena perspectiva de la sierra de Guara. En este tema se le adelantó evidentemente Pierre Minvielle, pero porque nació antes; sin embargo en nuestra fabla, en la que era difícil fijarse con los ojos, él se fijó con los oídos y la plamó en el mayor diccionario que sobre ella existe, para que nos entrara por los ojos. La lechuza no tiene orejas y Rafael sí; en cambio la lechuza tiene alas y Rafael no, pero las sustituye con piernas, que lo han llevado a los rincones más recónditos de nuestra bendita tierra y lo han aproximado a escuchar las voces de hombre y mujeres que nunca habían sido escuchadas hasta que él llegó a hacerlo. Pero también ha recorrido las parideras por donde no había pasado nunca ni Nuestro Señor, para enterarse de las venturas y desventuras del Cucaracha, bandolero que por ser aragone's era más generoso y justiciero que los andaluces (y estos han salido en novelas y películas y el nuestro, nada de nada, hasta que nuestro hombre publicó el libro de su vida). Es difícil a veces para la gente aragones distinguir lo serio de lo que puede ser objeto de humor, porque es capaz de ridiculizar todo, incluida nuestra fabla, a la que Rafael tomó tan en serio con su diccionario. ¡Cuántos aragoneses cultos han sido unos somardas con los aragoneses que conservaban su lengua! Algo de eso pasó, pero mucho más mitigado, en Cataluña y en el País Vasco, ¡pero allí eran forasteros los socarrones! El socarrón, adoptando una actitud seria, ridiculiza a los demás; entre nosotros, el somarda, palabra nuestra, lo hace con más crueldad (El regreso de Edelmiro, de Sender). Efectivamente nuestro somarda ataca, satiriza, descalifica con humor duro a aquel que pone de manifiesto grandes defectos. A aquel que no deja en paz a las mujeres lo llaman buco o bucardo, según su grado de salacidad. Cuando alguno, por interés, se casa con una mujer manifiestamente disoluta, le dicen que tendrá que desanchar a puerta. Si uno es avariento, dicen de él que no come por no cagar (evacuar). Si alguien queire quedar bien con los forasteros y los lleva a casa ajena, le acusan de quedar bien con lo de otri. Cuando se trata de un vanidoso que presume de algo que supera sus posibilidades, exclaman: «¿De qué le viene a o tozino llevar a coda tiesa?». No hemos topado con las mazadas, de las que Rafael habla.
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Bien aplicadas, dan un humor rotundo como el golpe de una maza o mallo. Esta sátira no se limita a los individuos, sino que se extiende a los partidos políticos, a los pueblos o a las entidades que piden y piden. Los legos de los conventos y algún vecino pedían paja, por amor a Dios o por buen avecindad, y se les decían que si la prensaban en mandiles enormes, tanto que un labrador le dijo al gorrón: «¡Ya habrás robau o mandil en un circo!» , refiriéndose al toldo que los cubre. A veces, esa sátira es cantada en forma de jota, como cuando los de mi pueblo quisieron regar sus campos. Se pusieron de acuerdo para levantar una presa en el río, cerca de Arbaniés. Les facilitaría la tarea el derribar una roca sobre el cauce y, como ya es clásico en nuestra tierra, ataron a ella una soga y se pusieron a tirar, hasta que se dieron la correspondiente culada, como recoge Andolz en Almudévar. Fracasó el proyecto y desde entonces cantan y dicen: «Los señores de Siétamo pusieron el monte en huerta y pa la Virgen de Nunca pasa el agua por la acequia». Para redondera la sátira, añadían como estribillo: «¡Ay, que me mojo! », y de ahí que a los de Siétamo nos llamen memojos. Gran número de apodos cita Rafael Andolz en su libro y cada uno de ellos es una píldora que se abre, nos pone al descubierto una pequeña historia cómica o tragicómica. La extensión del libro no ha permitido a su autor entrar en análisis profundos del humor de nuestros paisanos, pero nos ha plasmado un anecdotario popular en el que el investigador encontrará material abundante para su estudio. Ya en el marqués de Santillana encontramos una poesís en que a los aragoneses se nos asimila a los navarros y se nos trata un poco de jachendosos o faroleros. También dijo alguien, que ahora no recuerdo, que éramos muy amigos de los escudos y de enseñarlos. Tal vez seamos un poco faroles, pero más amigos de apagarlos. (Os daré un pollo si me ponéis una jaleada bien grande. ¡Qué mañosos, mía que meter toda la cosecha en una jaleada!). Otra característica nuestra es un gran sentido de la justicia, pero hasta de ella hace burla Pedro Saputo con su cuento «La justicia de Almudévar». Hemos tenido grandes satíricos, empezando por Marcial, siguiendo por Gracián y Braulio Foz, hasta López Allué, pero hemos cultivado poco la comedia de los clásicos, que tenía la misma finalidad que nuestra sáti-
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ra: combatir los vicios. De los relatos de Andolz aquellos clásicos hubiera creado grandes comedias. De los creadores de buen humor, en los tiempos aracaicos, acuden a mi memoria los nombres de Cristófanes y Menandro, entre los griegos, y de Plauto y Terencio, entre los romanos. Se pasa la vida, el que ha estudiado de memoria, recordando esos nombres que suenan bien pero de cuyo ingenio no puede gozar porque no ha leído nada de ellos y se ríe con el ingenio de Tip y Coll y con el de M.ª Carmen y doña Rogelia. Pero yo he tenido la suerte de que cayera en mis manos la obra de Plauto La comedia de la olla, resulta que esa obra que se presentó antes de Cristo ha seguido representándose en nuestros pueblos desde entonces hasta ahora, que ya la creíamos periclitada, ha vuelto a resurgir con nuevos bríos, desde que el señor Miterrand llegó al poder a Francia. me lo contó un francés diciéndome que el dinero se había hecho amigo, nuevamente, de los calcetines, los colchones, los ladrillos y las ollas. En España ocurre lo mismo, aunque es difícil de saberlo porque de la misma forma que el viejo Euclión no hablaba con nadie de su olla tampoco nuestros contemporáneos dicen nada de sus escondites y de sus olletas. ¡Cuántas veces la comedia de Plauto, con su humor, se ha repetido en nuestros pueblos! Todos ustedes habrán oído contar algún caso. Rafael Andolz nos ha presentado un libro que contiene una larga, no podemos llamarla bibliografía pero sí populoauditoría de chispas de humor, que nos hacen ver que ese humor aragonés está entre nosotros, pero es una invitación ante la crisis del humor (negada por algunos) a cultivarlo y a desarrollarlo.
1 Se transcriben en esta colaboración las palabras que pronuncié en Huesca en el acto de presentación del libro de Rafael Andolz El humor altoaragonés (Zaragoza, Mira, 1988).
Chubanet y Beliana
CHUSÉ ARAGÜÉS
As la in as d'o país nuestro son emparentadas con as lamiak basas y ístas a la suya bez tienen un paralelismo en a mitoloxía grega y romana que conoeban unas lamias una mica diferens, porque istas zagueras yeran deszendiens de Lamia, una reina maldada por Zeus. Pero en o caso nuestro as Lainas son buenas u, por o menos, menos dolentas. Son descritas de muitas maneras anque en a nuestra tierra se zercunscriben a dos u tres menas de lainas. Drento d'a rica mitoloxía pirenenca aragonesa, disgraziadamén no guaire conoxida, en tienen una relazión amanata con as Maretas u Marinas, anque s'esferenzian d'ístas en o suyo aspeuto. As nuestras lainas son mullers polidas y guallardas que gosan amanixer en as redolanzas d'as fuens, arrigachuelos, ibons y bibers. ista delera de bibir-ie, amán de l'augua, lis fa unas carauteristicas esferenziaderas respeutibe a las mullers. Se'n con tan falordias en as cualas bi ha ombres que se son namoraus d'una laina y que dica dimpuñes de muito tiempo no han parau cuenta d'a berdá. En o tocán a o suyo aspeuto fesico, as lainas son unos sers de secso femenino, beninnos ta la espezie umana y que nomás s'esferenzian d'as berdaderas mullers en ... os piez d'auca. Antismás cuan as basquiñas y as sayas cubriban tot o cuerpo d'as mullers, mesmo os piez, ístos no podeban beyer-ser y por ixo mesmo se podeban trafucar. Manimenos ísto nunca no feban mal a os sers umans y, memo, lis aduyaban en as suyas fainas agricolas. Por ixo yeran tenidas por buenas anque no aimen mezclar-sen con ellas porque no yeran umanas. Se conox que en fuens, arrigachuelos, ibons y bibers no yera pas difízil que os chooens las confundisen con mullers d'atros lugars amanaus y plegasen a namorar-ser d'ellas. yeran tantas as cualidaz y memo a sinzeridá afeutiva y d'aimo que encantuchaban a os ombres d'os Pirenés. Pero debeban meter ficanzia. No podeban pas amostrar os suyos piez no dentrar en as ilesias y tampoco no en as casas, por estar un puesto protexiu contra os sers no umans y puesto an -segun tes as nuestras creyenzias anzestrals «cosa mala no puede suzeder-te», d'astí a pro tezión d'a casa con espantabruxas, esgarrapaderas d'abe, unglas de chabalín, etz.- ,
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tamién debeban parar muita cuenta cuan yeran acompañadas d'os suyos amaus. No podeban fer galochas en o bardo, ya que ístas las delatarían.
Falordia No'n fa que zincuanta añadas en un lugarón chicorrón d'a montaña bibiba una familia que nomás teneban que un fillo. Como iste fillo yera l'unico que en teneban, yera l' ereu. Ya sabez que l' ereu yera o responsable de continar a casa. Claro, en iste caso a obligazión yer encara mayor. Os pais yeran una mica trestucaus con o fillo y feba muito tiempo que charraban de cuán iban a acomodar-se, ye dezir, a colocar-se y a trayer una ama chobena que lis dase nietos y con tinas e con a casa. Todas as tardadas, porque en a montaña y en toz os lugars as chens se chitaban sobre as diez d' a nuei, dimpués de fer o repás -que diz en bella bal- y mientres zenaban y asperaban que o fillo portiase l' augua ta l' atro'l diya, siempre charraban d' o mesmo. Cabilaban y feban cabalas sobre quí podría estar l'ama chobena y se'n pensaban que, si en unos meses no amostraba interés por bella mesacha d' o lugar, tendrían que ir a escar-la ta atro lugar u simplamén entrebenir con casamenters. Manimenos feba un tiempo que aguaitaban o goyo en a cara d' o suyo fillo, milentas de luminetas li pasaban por os güellos y lo beyeban fochar de firme. Ísto lis cuacó muito a os pais, ya biellos, que se pensón lo que s' abrían pensau tozo -Íste s'ha namorau -li diziba a mai a o suyo mariu. -Puestar. A bien si luego tenemos chobena -le'n ba contestar 1'0mbreo No dixaban d'estar más que goyosos. A o cabo y a la fin luego -se'n pensaban ellos- iban a tener ama chobena y nietos que continasen a casa. No podendo-se aguantar más tiempo, una nuei a la tornada d'a fuen o pai li preguntó dreito, sin de requilorios, que si eba pensau en acomodar-se y si eba conoxida a beluna. O fillo l' en contestó que sí. -Pai, l' atro diya en a Fuen dera Bache beyé a una mesacha prou polida y pincha, y fa trazas de buena fainera. Mos ranquemos a charrar y se conox que ye de casa buena y d'un lugar d'astí a o canto.
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Ya dixón a combersa y marchón t' o leito. A muller, que ya yera en l' alcoba asperando-lo-ie, beyeba que l' ombre se feba a rialleta. Refitolera, li preguntó que de qué se'n rediba. L'ombre, más goyoso que ta qué, no sabió amarga-li cosa d'a charrada que eba tenida con o fillo. ixa nuei no adormión guaire. Agora s' esplicaban a tardanza en carriar l' augua dende feba un tiempo. Toz os diyas teneba que minchar-se o sopar fredo. y se fazión contentos fendo os paratibos d'una boda que ya s' entrefilaban como zercana. Azogaus, ban dixar pasar unos diyas y una nuei, cuan tornaba con l' augua, o suyo pai lo cullió en a estrabilla y li dizió: -Mos fería goyo conoxer a os suegros y beyer a dote. -De seguras, pai, que luego los conoxerán. os pais continaban con as suyas cuentas y de cabo cuan le'n diziban bella cosa a o fillo. Una d'ixas nueis que marchó a escar l'augua yera plebendo de firme. Contaba él con contar-li-ne a la suya amada. 5'iba pensando, en o preto de l¡auguarruxo, as cosas que iba a dizir-le, os plans que teneba, o goyo d'os suyos país, o casorio que ferían, en o futuro d' a casa y muitas muitas más cosas que se l' abotinaban en o tozuelo. En plegar-ie no la beyó y como plebaba muito se pensó que s' abría acubillau d' a plebia en bella espelunga de por astí. Y teneba razón. La clamó y ella li contestó dende o suyo cubillar. Dentró en a espelunga, charrón y charrón dica que s' amortó a fogata y se fazió nuei preta. Chubanet, que asinas clamaban a o fillo en casa suya, determinó marchar ta contar-lis a os suyos pais os plans feitos y a dizir-lis que marchasen a escape a charrar con os pais de Beliana, que asinas se clamaban a guallarda mesacha. Querió salir d' a espelunga pero Beliana li dizió que ella se i quedaban y Chuan se sosprendió de que no tenese tanta prisa como él. Yera asabelo de contento y s' espazenziaba pensando en plegar en casa y animar a os suyos pais ta que enantasen os paratibos. Anque Beliana se i quedaba en a espelunga él no rebló ni a la clamadura de Beliana ni a la plabia, que no eba dixau de cayer. Cuan ya yera en o camín, sin aber-se despediu ni sisquiá, s' alcordó de que no l' eba preguntau a Beliana de qué casa yera y o lugar. -Beliana, tú de qué casa yes?
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Beliana no sintió a pregunta. Pero Chuan retaculó una mica y dende a boca d' a espelunga l' ensistiba y aprezisaba ta que marchase ta casa suya y charrase con os suyos pais. Como no entendeba lo que Chuan li diziba cometió a error contra lo que tantas begadas l' eban aprebeniu: os suyos piez d' auca fazion galochas en a tierra mulla da. Chuan, sin sangre en a pocha, se miró fito fito as galochas marcadas en tierra y prenzipió a esplicar-se muitas cosas. Agora sabeba por qué Beliana no quereba salir, por qué se beyeban a la tardada y nunca de diyas, por qué no la eba bisto nunca en os bailes d' a redolada y por qué nunca no saliba si bi yera atra presona en a fuen y be la tras que no entendeba cuan charraban de nueis en a fuen. As falordias que l' eba contau o suyo 1010 yeran berdá. As lainas esistiban, no yeran falordias. Meya barrenau por as cosas que li bulliban en o tozuelo, pretó a correr abentau ta casa suya. Sabeba que as lainas no podeban entrar en as ilesias y tampoco no en as casas. Arribó t casa suya azitau y pensando en a manera de renegar d' a relixión, d' esprotexer a casa, d' aconsiguir tener-la a tot coste. a suya mai, que ya merchaba t' a cama, se trestucó muito y li preguntó que li pasaba. -Mozet, qué cosa pasa que biens tan abentau y trestucau? Anque en primeras Chubanet no quereba contar-li-ne cosa, conforme iba pasando o rato y con a ensistenzia d' a mai, que no aturaba de interrogar-lo, se pensó que yera millar contar-li-ne y trabar chuntos bella soluzión. A suya mai lo quereba muito. De siempre l'eba aduyau y pratexiu cuan yera ninón. Cuan as tronadas li feban miedo siempre s' acubillaba en l' alda d' a suya mai. Pai de cutio yera treballando difuera de casa. Amás, con a suya mai aprendió a cusirar y fer as fainas de casa por si un caso se quedase tión. Dimpués de contar-li tot lo que eba pasau en a boca d'a espelunga, a mai lo combenzió d' a imposibilidá de que iste amor continase. Más tranquilo pero estrucaziando-se o tozuelo, fuon pasando os diyas. O pai s' estranió de que agora marchase de diyas a escar l' augua, pera n' on dizió cosa. Ya se sabe que en a montaña a chen no ye guaire charraire. Como dezíbanos, iban pasando os diyas y Chuan se'n iba esmortezendo cada begada más. Un diya que plegó a la tardada en casa y no feba trazas de marchar a escar l'augua, o suyo pai li dizió: -Fillo, abrás d'ir a
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escar l'augua, que güei te s'ha feito tardi pero no'n queda ni una chisla en a tenalla. -Pai, no me troboguaire bien. Soi malaudo y no puedo ir a por augua. O pai, que ya feba tiempo que lo beyeba una mica raro, no querió ensistir-li más y marchó él a escar l' augua. Iban pasando os diyas y os trestuque d' os pais iba aumentando. Chuan continaba dizindo que no sabeba qué malatía teneba, pero que no se trbaba bien, que yera malaudo. Eban pasaus ya beIs diyas y aprofeitando una zena o pai terzió, porque no remataba de creyer-se a malatía d' o fillo: -Chubanet, nino, tiens que ir a treballar, que yo solo no adubo. -No, pai, yo no treballa si Beliana no biene ta casa. -Nino, qué yes dizindo! Beliana no puede benir ta casa si antis no femos as capetulazions y o casorio. A mai, que sabeba lo que alcurriba, li'n dizió. -Nino mío, que sabes que ixo no puestar. -Bai, pos no treballa paso O pai, que no'n sabeba tato, no feba que meniar a cabeza. -De qué cosa charraz? No'n entiendo cosa y me soi fartando. A mai li' n contó tot lo que yera alcurrindo. A trestucanza d' antis, conforme a mai iba rezentando o caso, se'n yera tornando temor. Una carretada d'imáxens dolentas iba trabesando l'esmo d'o pai. Beyeba o suyo fi110 esmortezendo-se a moniquet y en zagueras beyeba un atabul de pin con unas güembras negras y, a o cabo, unos abez. Sobatió a cabeza. A mai y o fillo se lo miraban fito fito . Eban bisto una esprisión que nunca antis eban bisto en a cara d' o pai. Una esprisión de miedo granizo. Quedón sin tartir como si ese pasau un follet. O pai rebiscoló y prenzipió a charrar con o suyo fillo combenzendolo de que yera imposible, que nunca no eba pasau cosa asinas y que a la fin tendrían que marchar y vivir en una espelunga. Garra lugar los almitiría. prebó de conmober-lo. Li charró d' os suyos lolos, d' a ilusión que teneban por a continidá d' a casa, de cómo eban crompada ixa faxeta de tierra ta fer un gortichón, etz. Se fotió buen rato fablando. Cosa. O fillo no escuitaba lo que diziba o suyo pai. Nomás repetiba sin parar, con a follada trafegada y l' esmo esbarafundiau, que quereba casar-se con Beliana.
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Pasaban os diyas pesaus, como una losa, y Chubanet s'iba sulsindo y no sacaba fuerzas ta ir t' a fuen. Sabeba que teneba que tomar a veyer a Beliana u que se moriría. Un diya, a la tardada, marchó t' a fuen arrozegando os piez y muito a moniquet. Se pensaba que Beliana sería allí, pero no la i trobó. A suya asperanza se'n trucó en desasperanza funda. Tornó ta casa suya y a malinconía l'embadió. Se'n iba sulsindo cada diya más. Os barruntes d' o pai iban materializando-sen y fendo-sen más claros. Chubanet no minchaba ni razonaba. De siguir asinas iba a morir sin remisión. A o mes de l'empezipiallo d'iste afer. Chubanet morió y o zaguero que dizió, con una boz muito feble, estió: Be-li-ana. O pai baxó ta la estrabilla y con unos tablons que teneba comenzipió a fustiar a caxa. L'atabul estaría de pin. No teneba atra fusta ni ganas d'ir a escar-ne atra. Como en o suyo prexín. Pasau un diya, lo fixón en a caxa y entre bezins y parentalla lo partió t' a ilesia. Li fazión a misa. Os bezins prenzipiaban a sospeitar bella cosa rara pero no yera inte de charrar. Os pais teneban engaronaus os güellos. Yera muerto l'unico fillo que teneban. A casa s'esboldregaría y tot lo que teneban se malmetería. De billos no sentirían garrar riso de nino ni renegarían por as trastadas ni podrían contar garra contet. Quí iba a cusirar-los cuan estasen biellos y plegase l'ibierno? Dengún. O fillo y con éll'asperanza d' a casa yera muertos. Cuan yeran indo t' o fosal os pais notón una presenzia estrania y se chirón a aguaitar. A suya sospresa estió graniza: allí yera una polida muller ateserada con un discreto traxe negro y aduyada por atras mullers, tamién muito bonicas, portiaban grans manullos de flors. Nomás las delataban que as galochas en o bardo. Un nombre lis benió t' a boca: cuenta en as flors -que no yeran d' as selbas de por alli y que yeran frescas a pesar de que en nobiembre no crexen flors en ixa tierra ni en muitos quilometros a redol-. S' entristó y siguión dica o sagrero sin dizir cosa. L' apedecón y en salir, en a puerta, beyó as flors más polidas que esen bistas nunca, manullos trenaus, coronas y flor s de muitas color s que embitaban a o gayo y a la vida. De botiboleyo escuitón un esberreco que lis fazió tremolar. Beliana, por estar una laina, no podeba dentrar en o fosal. Yera morindo igual como Chubanet, porque tamién d' amor se puede morir. y dende alIara diz que de nueis, dende a fuen, se pueden sentir en a espelunga os risos y as bozes d' os namoraus.
El nen perdeu al llaberinto de neu
CARMEN CASTÁN SAURA
Els tres chics de casa Torres teIÚban mereixeda fama pelllugar y la redolada y se la eban ganau no presisaméasercasen a las bidas deIs santos, sino perque preparaban tatas las barrabasadas tan punto per agulla y tan trabeseras que més pareseban sallidas del caletro de chen més feta que no d'istes tres misaches que no chuntaban entre tots ni una trentena d'ans. DeIs tres chermans el més pincho, espabilau y burllón yeba Fermín, que se'n rediba de tot cuanto, pero sempre dan malta finura y grasia: un machagansas -le diban a begadas- encara qu'ell no se fese l'inosén. Fermín pensaba pels tres perque Chuan, el michano, yeba un manau de las ideas de Fermín y Pedro, el més chico, un barrastas que disfrutaba cllabanles punchas al cul deIs suyos chermans u amigos y emestín gats als que les posaba llasos de colors a las urellas y un estrapalusio tremendo de pots rubillats penchats de la coda. Las fayenas del trío teIÚban tatas la misma siñal: se feban sempre sinse soroll. La marca de la mainada de Torres yeba callar, esperar y no fer cap de baruca. D'ista manera s'estalbiaban els correyasos del yayo y las berdiasadas de su pai que les marcaban camins gordos y royos a las camas. Tot sobén tamé soleban probar els espargatons de la mai ben duros tals molsegons del cul. Pero el castigo més temeu de tots yeba el de la yaya. Solo ella teIÚba una autoritat més de maneas que de paraulas, que la ba conseguir una IÚt de tronada. Les eba amostrau la llocura deIs espritus que se donaban espentóns entre boira y boira, y cuan la abuelica teniba un apuro y els chics no queriban creure, ella llebantaba els brasas coma querín demanar achuda al sielo y els tres mosets correban coma uno solo a sentar-se a la mesa u a fer lo que les manase. Ta preparar la saguera chugada els tres chermans ban amiIÚster més d'una semana. Primero ban time que apeme a fer de lladres ta robar la bolsa de carambels fransesos que la mai guardaba tal s santos y ta fiestas mol
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espesials. No ba ser fásil buscar el momento chusto ta trabar las cllaus deIs arconets y les ba fer falta una sincronía de lladrón de morro fino ta posar el treball en marcha. Lo demés, un kilo de sebo, arena, arguila, caixas y una escalera les ba resultar malta més fásil. Tata la mainada delllugar ban churar bengar-se de la fotrimalla de casa Torres pero la bengansa se ba ixupllidar als dos días. ¡Al fin y al cabo, tata la mainada delllugar ba tinre tanta illusión de trobar-se sarpadas de carambels de colors a las paneretas encara que fuesen boletas d' ensundia u de arena embolicadas! Altros odios y rencors sí que aniedaban al corasón de Fransisco, el casador deIs peus lluchés. Un día deIs Inosens ba time que caminar Fransisco més de güeit oras buscán un chabalín supuestamén muerto a un tusal del monoTanto se ba esforsar l' ame buscán y rebuscán qu' entre la rabia y lo que se ba cansar se le ban apoderar al casador unas fiebres apegalosas que casi se le'n lleban tal sagrero. Cuan Fransisco ba descubrir a l' amo de la inosentada, se ba churar ta ell que timía que tomar-le a FerffiÍn las tomas. Correba el mes de febrero dan tots els gats, uno a uno, corteján dan l' alma bueda de culpas y pecats, miaulán luxuria, odios y grits d' opereta. Fermín sarraba trosas de lleña dan l' abuelo y el ba sentir ragonar aplleret, frotán-se las mans de didos mich apilats pela artrosis. -Iste temps marca neu -ba dir el biello-, igual demá no podem salre de casa. Antes de puyar ta la casina, Fermín se ba cargar a la esquena dos trosas de lleña ben tal cual de grans, espantau pels pedrics de su padrino; iste, entrestanto, ba estar desaiguán la buixiga rubillada de pedras una estona llarguísima. Dispués de sopar trunfas colgadas, un burruscall de tosino del caldo y sopas de llet daIs as y sucosas, tots se'n ban anar a dormir. A las dos del maitino, cuan ba cantar el gall tuerto de pllumas aiguamarina, ban encomensar a caire dan por las primeras boletas de neu. A las sinc l' abuelo se ba llebantar y ba sacar el naso pel bentanón de la saleta, y ya nebaba dan rabia. L'alba no ba querir salre asta tardi y dan una peresa d'ibert la llum ba sacar el morro pela cortineta bordada de puntillas bllancas. A las pocas oras la neu eba embllanquiau tot lo que se ba trobar al paso. Primero ba brincar de la cama Fermín t' achudar a su pai. Dispués ba gritar als chermans perque als tres la neu els tomaba llacas. Teniban afi-
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sión a ubrir túnels llaberínticos y chugar-se quí ganaba a trobar la entrada y la sallida. Ubriban els camins als prats grans, chuntán els dibuixos deIs llaberintos dan buixos, pedras u ramas coma maneras d' orientar-se. Yeba una berdadera abentura ta la que caleba competir-ie malta sobretot cuanto més neu yeba. La mainada ban almorsar y ban esperar a que tots els ames a besinal se posasen a paliar ta ubrir las carreras, y ells posar-se las polainas y salre de casa. Alguno se tapaba camas y peus dan arrufias, y se manteniban ben calens una buena estona encara que arribaban a casa dan bañadura. Tot sallín la bufetada del fret les ba sabre coma una carisia. En un santiamén tot els bordegots estaban chuntos ta fer una guerra de baladas més u menos atapidas que, seguntes agón les tocaban, les deixaba moradura. Dispués ban eslegir el prau més pllano, serqueta delllugar y desde anque podeban sentir maliar a las mais u a las abuelicas alertán-les deIs refriats que agafarían si se quedaban guaire estona més a la intemperie. La neu se retorsigaba cayén en silensio, el mismo que tapaba a la mainada ubrín els primé s camins del llaberinto dan pena suprema perque eban d' empllegar brasas, camas, pies, palas y hasta bell perpal. El treball yeba mol cansau y el fret les chelaba la saliba y la sudor. Antes de qu'el sol jopase per Sanabanchelis ya teniban més d'una dosena d' endreseras curtas y llargas crusán-se unas, paralelas altras, en escalera y hasta enduladas las demés. Cuan ban donar per acabada la fayena tots chuntos ban empenre el camino de casa chupits coma el bardo. -¡Fermín!. ¿Agón ye Fermín? -ba preguntar uno contán a tata la chobenalla delllugar-. -Déu d' estar acabán el suyo caminet -ba asegurar Chuan, el chermano de Fermín- u igual se mas ha abansau afer cualquer cosa -ba añadir ben combenseu de que aixó no podeba ser perque Fermín mái tornaba ta casa sinse repllegar als suyos chermans. -Dispués de disnar mas tornarem a bere -ba dir el més fllaco de tots. -Sí, aixó será si mas deixan tornar a salre. Dan ista bañadura igual mas tancan a la casina -ba repllicar un altro moset. Chuan ba demanar qu' el acompañasen a donar una güellada pelllaberinto, no fuese que aquell llamo de su chermano estase preparán bell
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chuego nuebo y se'n estase redín. Se ban donar una buelta per tot el prau y ni rastro de Fermín. A casa digú sabeba res del chic que demaitino eba salliu encabesán la expedisión. Dispués d'una ora infinita coma el dolor de la muerte, elllugar entero el ba donar per perdeu. Asta que ba encomensar a fer-se de nit parese que no ba quedar ni un forau per mirar. Dan tochos llargos punchaban la neu y las conchestras per si el moset estase enrunau. Pero solo Fermín y Fransisco, el casadó deIs peus lluchés, coneixeban el misterio perque estaban els dos chuntos. Feba moltos días que Fransisco esperaba ixe momento dan deleite y ba profitar t' asercar-se al tros de llaberinto de neu del chobenón. Digú el ba bere cuan rondaba per allí. Un buen casador ha de coneixer la manera de no deixar-se sorpenre cuan ba a casar. Dende ensima de la paret, mich amagau le ba siular: -¡Tú, Fermín, biene dan yo! Estigo seguín a una chabalina dan cuatre crías. ¿Te'n acordas de lo majos que son els chabalinets? Si biens dan yo, porás beder-los de serca. Pero, sobretot, tiens que binre tu solo. No quero qu' els altros els be dan. Al chicorrón le ban encomensar a trucar els pulsos desaforadamén. Le feba tanta illusión bere als llitonets que tentau ba estar de dir que sí sinse cabilar guaire. -Millor será que me quede -ba asegurar repensán-se si no arribarem perdets. -¡No sigas polegón, parese mentira en lo balén qu'els demés pensan que yes! Mira, mo'n anam solo una estona, tu pel camino del barranco, yo pel d' ensima. El primero que beiga bella cosa grita a l' altro. Cadaguno se ba posar a caminar pel baixadón. Fermín el teniba ya ubierto pel casador que le ba trasar un puyal de asagadors. El misache, al prinsipe, ba creure que tanta endresera yeba ta estalbiar-se pasos, pero cuan una boira espesa se le ba puyar camas l' alto y ba perder l' esme del tot, una llum súbita se le ba ensenre a la cabesa. -Iste m'ha feto perder esprés -ba pensar. Ba gritar a Fransisco baladrián. Tornaba a nebar una neu sudada que se le pegaba pels talons. No sabeba pas com trobar el camino ta tornar ta casa. Detrás d'una pedra ba esperar que la boira se'n anase, pero nebaba coma una burIla, y la boira se ba apretar més que mái a terra. A Fermín tot aixó se l' entrefeba una chugada del destino perque el paisache entero yeba nuebo tals suyos güells, igual que si ase aterrisau per bell cráter de la lluna.
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Rabentau y cansau pela fame y la desesperasión dispués de oras de teixir y desteixir lo caminau, ba desidir ubrir el suyo llaberinto dan un túnel chico y amagar-se dintro. AlIó poría ser la suya salbasión u la suya tumba encara que ya res se le'n donaba. D' allí enta debán tinría que redirse-ne de la suya desgrasia en una burlla suprema. A casa la desesperasión s' enredoltaba pels quebros y puyaba hasta la falsa. El pai dan altros omes ban buscar y rebuscar tota la nit. Els chermans y els bordegots delllugar ban medir palmo a palmo el campo de chuego. La mai teniba nit y día enseneu el foc y una olleta estaba continamén penchada del cremallo dan caldo calén ta tots. No podeba creder-se qu'el fillo s'ase perdeu. No s'hu queriba creme y per aixó manteniba l'ánimo tranquilo. L' abuelo mormmaba ara més lletanías que mái y l' abuela se ba tancar a l' alcoba a resar rosaris a tots els santos qu' ella coneixeba. Ragonaba dan ells coma si fuesen parens y ba oferir la suya bid a y els suyos dolors a cambio de que le tornasen al nieto. Ba suplicar a tots els besins qu' ella eba amortallau en tots els suyos 87 ans que si el moset les arribaba t'allí l'i nimbiasen de tornada un' altra begada. Ba gritar a la suya amiga Pepa y le ba demanar apretán-se las mans: -¡Pepa, busca-me-lo y porta-me-lo, ye tan chicorrón y así mos ha de fer tanta falta! Te faré di misas y tots els días te resaré un rosario Fe-ue pelo que mos bem querir. Di-le a Asusena que yeba tan amiga de Fermín. Ya sabes lo que te demano, tu que bas perder un fillo chicot. Y tornaba la biella a resar, sinse menchar, sinse beure, sinse dormir. Dispués de dos días de oradiar, de buscar palmo a palmo, tros a tros, se ban baraixar dos suposisions: una, qu' el nen estase enterrau y ya el nores bllanco l' ase embolicau; y l' altra, que ase perdeu l' oremus y esperase ta trobar el camino. Cuan se ba cumpllir el terser día, que ba amaneser d'un asul doloroso, la carrera bulliba de conmormoris y grits. A tot el mon se l' escapaba el corasón pels güells ¡Fermín estaba bibo! -L'ha trobau Amado, mich enrunau a la neu -diba un mosardo tremolán-le asta els pels de la cabesa. Amado baixaba pel camino dan el moset perdeu agarrau de la mano Fermín anaba mirán ta debán sinse bere a digú. -Quero bere a madrina, primero quero beder-la a ella -ba demanar dan la bos trencada.
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EIs chermans se le ban asercar y se le ban quedar apegats al canto. Su pai y su mai el ban abrasar coma si agarrasen la sustansia d'un sueño. Cuanto que se ba poder desapegar d' ells, ba correr escaleras t' alto asta l' alcoba de la yaya. Cuan ba crusar la puerta ya ba bere penchats así y allá els imbisibles resos de l' abuela. -¡Madrina, estigo así, he tornau! -ba di casi sinse forsa. -¡Fillo mío de la mía alma! -ba gritar la dona, esgarrañán-Io casi de la forsa de l' abraso. He estau astí abaixo -charraba Fermín aprisa y corrén- a una coba de neu dan Asusena y els altros delllugar. Me ban nimbiar ta casa perque tu me gritabas. Yo queriba quedar-me, pero Pepa me ba fer tornar t' así, ¡ye que s' estaba tan be allí, madrina! Tot estaba plleno de túnels tan llargos coma tot el barranco y a cada túnel s'i feba bella cosa: a uno la neu, a l'altro la llum, a un tersero las boiras. -Calla, calla -le ba demanar l' abuelica al chicorrón, y llebantaba els brasos donán-Ie las grasias a Pepa ¡Me I'has portau, amiga, me I'has portau!- y l' abrasaba embarnusán-Io de la sal de las llárimas. -Marcha ara ta la cosina -le ba manar la dona-; tots els demés queren beder-te, yo baixaré un poco més tardi, qu' estigo acaban de fer per así. Pero no baixaba la madrina. Encara teniba molta fayena repasán a tots els santos als que les ragonaba coma si fuesen parens, contán-Ies agradese da qu' el nieto ya'l teniba a casa. A Pepa, la suya amiga, le ba resar dos rosaris glloriosos y als difuntos delllugar qu' ella eba preparau y acompañau tal saguer camino, a istes les ba imbentar pllegarias espesials d' agradeiximén. Demaitino el yayo la ba trobar tal coma la ba deixar pela nit, sentada a la silla dan els güells ubiertos de par en par, freda y tiesa coma els crestalls de chelo deIs llinats y dan una risalleta a la boca. Una risalleta a michas entre el supremo coneiximén y la sabiduría. S' eba muerto de gratitut.
jCuéntame un cuento, yayo!
LUISÓN DE FIERRO
Yo no encuentro frase mejor acertada para el homenaje que se le rinde a don Rafael Andolz que la de Yayo, cuéntame un cuento. ¡Son tantos y tantos los cuentos, historias y leyendas que ha recuperado en tantos años de estudio y dedicación a las fabla s y costumbres de nuestros pueblos!, poniendo en ello una gran dedicación ... ; corriendo y visitando los lugares más apartados y escondidos de nuestra geografía altoaragonesa, poniendo gran amor y «paciencia», sobre todo a los más mayores, con un profundo respeto a quienes visitaba y formaban en grupo la unidad familiar. Fue recogiendo paso a paso, con su bondad que le caracterizaba, ayudándoles a recordar y hacerles revivir su pasado, desde la más tierna infancia, muchas cosas y casos que oyeron contar a sus abuelos, y ellos a los anteriores, pues esas transmisiones hay que darlas por válidas. La capacidad literaria que Rafael Andolz tenía yo no soy capaz de definir hasta dónde llegaba; solo sé decir que era superior. Conocí a Rafael Andolz en agosto de 1942 en un campamento del Frente de Juventudes populares de aquellos tiempos, y un caso curioso ocurrió que lo relacioné muchos años después. En los llamados «fuegos de campamento», donde cada uno o en grupo hacían sus habilidades, cantos, chistes, poesías, etc., un grausino relató un romance de las fiestas en nuestra lengua propia. Al terminar los fuegos y comentando las actuaciones, nos dijeron que los de Graus «dábamos grandes patadas al diccionario». Esa curiosidad, que así la puedo llamar, venía especialmente de Rafael Andolz y de Pedro Lafuente, pues teníamos con ellos bantante relación, por ser miembros todos de las bandas de música de Huesca y de Graus. Yo he pensado muchas veces: ¿fue allí donde les entre el «gusanillo» en interesarse en las fablas y costumbres tan ricas y variadas de nuestro Alto Aragón?
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¡CUÉNTAME UN CUENTO, YAYO!
Pues, de haber sido así, ¡bendita picadura! He escogido unos textos de historias, leyendas y cuentos, que he creído aparentes para el homenaje a nuestro querido Rafael.
En el Soto Cambón ñ'aeba un caragol de treszientas arrobas (cuentoleyenda)
Eban los años ... ¡qué me sé yo!, los podrían zentrá allá por l' alta Edá Media. Las leyendas correban a trochimochi, aquí, allá; llenas de podé sobrenatural, con fuentes encantadas i en fechas algo espezials. Bejiladas siempre por un raro dragón, un rayo de sol en tiempo determinau u noche de lluna llena con el zielo mitá nublau, mitá estrellau. El tiempo d'ixe podé sobre-natural duraba poco rato i ñ'aeba que aprobechá l'ocasión pa podé desfrutá u tení el pribilejio, pos a bezes duraba pocos segundos, solo lo que le costaba a la lluna salí d'una boira i posá-se en otra; asinas que muixán-se u bebén aigua trasmitiba el podé gran que teniba el manantial. El Soto Gambón, que asinas se llama one estaba el nombrau manantial, teniba dos u tres poders. En la primera mitá del recorrido de la lluna, daba una fuerza superior a cualquier ombre: denguno lo benzería en torneos ni batallas. A mitá recorrido, riquezas, felezidá i suerte en el amor, i llarga deszendenzia. I al final, solo llabán-se las manos se curaban los mal s de la pell, erpes, sarna i burrugas. Algún atrebiu u embalentau que l' eba intentau, na más llegá al Soto i debisá la Fuente en la noche propizia, una fuerza poderosa los zabucaba po las espuendas: esllisando-se com'un tobogán, al río iban a pará. O'algunos no se'n ba sabé cosa, otros los trobaban afogaus en l'Ojo Mar. To ixo iba pasán en la noche apropiada, en plleno berano i año «bisiesto». Un misache de casa «Noblle» lo ba querí intentá en solitario i podé conseguí toz los poders a la bez, i armau d ' escudo, coraza i llanza, pa'l Soto ba marchá.
¡CUÉNTAME UN CUENTO, YAYO!
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Joserón i Migalón de Trincacuellos, sierbos del «Noblle» menzionau, i enteraus de lo que queriba fé l' amo, se ban adelantá un rato antes pa podé beyé i furuniá. Agazapiaus en una espuenda, escondius en un barzero, se teniban cuasi l'aliento pa que no s'enterase el mostruo (u lo que fuese) qu lo'staban espián. La Huna estaba entre las boiras, se ba sentí un rudio mui gran, ba apaezé un caragol como una casa de gran, bal calculá que pesaría ... más de treszientas arrobas. L' animal ba empezá a pasiá-se espuendas arriba i abajo, alrederdó de la fuente i anda Hegá al río, dixán-lo to ben «embabau», pos las ojas de los árbols s' esllisaban i al río tamé iban a pará. Ba llegá el Caballero i al salí la Huna de las boiras i enfilá el camino la fuente, una fuerza misteriosa lo ba espientá i sin podé-se tenir drecho ba desapaezé sin podé gritá. Joserón de TrincacueHos, tanto se ba aspantá al bé el caragol, estirán i encojén los cuernos, abrín i zerrán la boca, más gran que la puerta una iglesia, como reÍn-se-ne prou satisfecho de podé guardá l' encantamiento que teniba encomendau. El pobre Joserón se ba quedá mudo i al pasá el tiempo del podé ba desapaezé el caragol, las babas se ban secá, la Huna se ba ascondé entre las boiras i to se ba pasá. El «NobHe» no ba apaezé ni en l'Ojo Mar, ni Joserón pegaba en abllá. Ba sé otro año «bisiesto», Migalón de Mascatrigo al Soto ba torná, ba untá las espuendas con «besque», to ben empapau, aldiagas, barzeros, artos, ixordigas, to ben enredau. Al salí el caragol pa empapá-lo to, ba ampezá a pegá gritos i llamentos i sin podé abanzá, con apuros i chemecons, ba Hegá allau de la fuente. Saliba un fumo entre azul i royo, i una oudó a ixufre que no se podeba aguantá. El caragol se ba í funín, pos un rastro ba quedá, to ba sé poco rato, antes d' acabá-se el gran podé, pos con el tiempo que sobraba, se ba quedá pa siempre en propiedá de la fuente; pos, si cojes aigua en la noche de San Juan, fa desapaezé las burrugas i otros mals. A Joserón de Trincacuellos le ba torná l' abla i Migalón ba seguí contán to esto, que tamé a yo me contaba mi agüelo: que en el Soto Gambón ñ'a-
eba un caragol de treszientas arrobas.
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1, corno to las leyendas, con el tiempo i el pogreso pasan a l' olbido, me penso yo ... ¿Estarán allí el caballero atrebiu i el famoso cara gol, endentro la fuente pa to la eternidá? Graus, abril de 1995
Mi agüelo i el bufadó
No sé si las cosas han siu siempre así, pero las que yo m'acordo i he sentiu contá de zagal eban d' otra manera. Bibiban d' otras formas, en to las casas s' achuntaban po lo menos tres jenerazions, agüelos, filIas i nietos, unque no fuesen del to complletas. Ixo eba lo normal. Cada uno ocupaba el sitio que correspondeba. Los agüelos, pos ben ganau lo teniban, eba el sitio d' onó: el fogaril, la cabecera de la mesa i anda el banco en la iglesia. Los pares, siempre en el medio, u sea, el de más trote, más fayena i más responsabilidá. El más desagradeziu, pos he podiu comprobá con la' sperenzia de la vida que é más defízil de llebá: ñ'hai tanta diferenzia, unque seiga en familias normals! Asinas me boi acordán (lo que con ojo de crío los años te lo ban grabán) i cuan has pasau de sitio, u sea, cuan l' escalón de la bida t'ha cambiau de graduazión i cuasi ya estás al cabo de las tres jenerazions. Oi me biene a la memoria, de cuan yo eba zagal, el recuerdo de mi agüelo, no digo tamé de mi agüela porque no la ba conozé. En las llargas beladas d'imbierno, siempre el mismo sitio del fogaril, al rincón del banco i en una pell de cordero: unos ratos dorrnín, otros pensán i recordán. Me penso que l' escalafón de la vida, cara abaixo iba repasán. Camino tan duro corno pesau, con allegrías, gozos i penas, pos en la vida de tó ñ'hai, i al mezcllá-los unos con otros iba sacán el promedio, i po l'aspresión de la cara (yo que eba prou oserbadó) me daba cuenta i cuasi podeba afirmá cuál eba el momento de la vida qu' estaba recordán. U beyén-lo con el bufadó (que mi pare l'eba fecho d'un tubo, con una boquilla que paezeba d'una trompeta) escuquián los tizons, esparzín la zeniza, debuján mil feguras, escrebín lletras i lletras, corno si fuesen las me-
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morias a golpe de bufadó i como si cambiase de ojas, dixán paso a otros recuerdos nuebos. Muchas bezes he pensau en aquel «bufadó» de mi agüelo, como si fuese un rotuladó escrebín lletras grans, iguals que en las cabezeras de los diarios, iba apuntán día a día con tinta imbisible, las guardaba n' el recuerdo i desapaezeban a cada «bufazo». Con respeto i amirazión, m' acordo de mi agüelo asentau en el fogaril i en el rincón del banco, pos me paeze que tengo una pena de que las cosas eigan cambiau tanto, paezén tení la mala idea en querí desarticulá l' orden d'ixe famoso escalafón familiá, porque ya no ñ'hai fogaril s ni bancos con los rincons one toz mos soleban posá. Con el «bufadó» de mi agüelo digo adiós a este recuerdo i penso: ... no sé si será pa peor u pa mejor el que pueda llegá a sé agüelo, ojalás tenga un nuevo «bufadó» pa podé reflesioná. Graus, julio de 1988
L'aire de Bisalibons y los boticos de Capella
M' acordo el sentí contá a mi agüelo muchas bezes dichos, refrans i leyendas, pos a yo me feban grazia, como l'aire de Bisalibons y los boticas de Capel/a. Ixo fa ya muchos años, eba tiempo de Cuaresma, pos s' iban preparán pa llimpiá-se de pecaus, confesions ben fechas, i compllí la penitenzia. Toz teniban miedo a ixo de la «penitenzia»,
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ban tení una semana antera un «cureta» choben i rezién escudillau de la Diozesis de Lérida. No'n dixaba pasá una. Que si el diablo, l'infierno, el purgatorio ... u Pedro Botero en las «calderas». El «cureta» teniba prou boluntá, unque estaba desentrenau; a la ora d' espllicá-se s' entrepuzaba un poco, l' apañaba como podeba, pos el Zielo, to sería «gozo». Unas semanas antes de í a Capella, las ba pasá en la montaña, ixos puebllos chicoz le feban mucha ilusión, i l' aire llimpio i más sano lo ba alcontrá en Bisalibons. Asinas en toz los pueblos iba estendén la «palabra», i cuan ba llegá a Capella el refrán se l'umentaba, i en cualquier combersazión, i anda cuán «sermoniaba», saliba a relozí l' aire d'ixe pueblo de la montaña. Faltaba solo un par de días pa acabá la Pastoral i la chen de Capella lo queriban a rabiá.
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Descurriban fé-le un osequio como recuerdo delllugá, que si esto, que si lo otro, l' alcalde i l' untamiento se reoniban po las noches i sin azertá un regalo güeno. Por fin una agüela que asestiba a to las misas, confesions i comunions, dize a la salida de misa: escuchaz-me a yo .. . que tiengo la suluzión. La ban aprobá toz iban posá el plan en marcha, i dimpués de zená una reata de chen i caballerías, cargaus de bultos, pa la montaña marchaban. Ascuseros i con miedo, a la una de la noche estaban en Bisalibons, ban descargá los bajes, una bentena boticos, i con el manchón de «ferrero », los ban llená d' aire, tomán-se-ne a Capella contentos, satisfechos, i pllenos d'ilusión. Antes de fé-se de día, los boticos estaban en el coro, pa da-le una sorpresa al «cureta» cuan abisase l' alcalde. Eba Domingo de Ramos, la iglesia toda llena,
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confesaus, cumulgaus, ban bendezí l' olibera. El «cureta» ba da las grazias con los ojos emasaus; paezén que tartamudiaba, po l' amozón, abllá no podeba, nunca olbidaría Capella, cuan daba la bendizión a duras penas ba podé di:
¡Que sigaz siempre asinas, l/impios i puros como ... Ya no le ba da tiempo, l' alcalde ba llebantá la bara, ban despiá los boticas i fen una pedorrera qu' ensordaba, en la iglesia a coro ban gritá: ¡como l'aire de Bisalibons! Me penso qu' este refrán, cuento u leyenda, si ese siu berdá, ixe «cureta» choben nunca l' ese podiu olbidá. Ocurrenzia un tanto ingenua, pero llena de cariño que la chen de Capella con illusión le ban da.
Graus, agosto de 1991
Lo carretero metiu a mosén (falordia popular)
BrzÉN FUSTER
Conoxié presonalmén a mosén Rafel Aldolz en una charrada suya de falordias como ista, en a Semana Cultural de Nabal. Antis, eba estau mayestro en a distanzia d'a mía fabla materna, con o suyo estraordinario dizionario. Como miembro d' as tres entidaz que desembolican iste omenache a don Rafe/, me fa muito gayo sumar-me a o mesmo con ista falordia popular, replegada grazias a Ramón Fuster (de Casa Casolas, de Nabal), que'n tiene asabe/as de falordias alzadas en a suya memoria. Se charra d'un carretero de /'Alto Aragón, a ro que fizon cura sin pasar por lo saminario. Remeramos asinas a mosén Bruno Fierro y a toz os mosens como o mesmo don Rafe/. ¡Grazias por o tuyo tribal/o, Rafe/!
Iste yera un lugarón ande ra chen yera asabelo beata. En teneban un mosén que lis cuacaba prou. Pero se les n' amortó. Abisón a lo bispe, pa beyer si les ne mandaba atro. Y asinas estió. Plegó atro mosén ta o lugar, pero no lis cuacaba y fuen atra begada ta lo bispe: -Siño bispe, mande-nos-ne atro mosén, que iste no nos cuaca. -¿Atra begada?, ya beyeré qué foi. .. ¡Ya les ne cambiaré! Asinas que mandó ta ixe puesto atro mosén. Y resulta qu' aquer, encara menos qu' os atros, no les feba miaja gayo y l' espachón. Cuan s' enteró lo bispe: -Pues ixa chen, ¡me ban a trafucar a yo! ¡Boi apañar-lo yo iste chandría! Un diya, pasó lo bispe por debán d'unos carreteros que yeran sacando enruena y graba n'un barranco. Como no'n abeba de cambions ni d'autos, renegaban y churaban "como tales" pa que ras caballerías les fesen caso. Lo bispe guipó a uno que teneba güena pinta y parexeba un poquet espabilau. Lo mandó trucar y lo carretero prexinaba: -Ya m'abrá sentiu churar... ¿qué querrá de yo? -Ascuita, misache ¿querrás amanar-te ista nuei por o palazio lo bispe? -Faltarba más, siñó bispe, ro que diga su ilustrisma. -Bien, ista nuei en o Palazio. No en tengas de medrana, que tiengo bella cosa pa tu que no ye guaire mala.
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Plegó a nuei, que yera mingua, y lo carretero s' amanó t' ande lo bispe. Iste le dizió: -¿Sapes pa qué te clamo? ¿A tu te faría goyo estar cura? -Pero ¿yo?, si na más sé que leyer y escribir... -Ixo ye o mesmo. Tu, ¿quies u no ser mosén? -Ombre ... -As cuita, bibirás millar que sacando graba d' o barranco ixe. Yo te foi cura ascape, ¿eh? -Si tan bien me lo pone ... (ya prenzipiaba afer-le conzieto). -No se charre más. Ya yes o mosén d'un lugarón ande t'aguardan. De maitins, te'n daré dos de sotanas y, chino chano, die a que plegues ta ixe puesto, y fas de cura astí. -Pero ¿cómo feré yo de cura? -Tu bes t' astí, a sotana siempre puesta y fas de cura. Recullirás güena paga, te ferán a comida con jarzia y a caramuello, minchas bien y cosa más. -Güeno, güeno ... Asinas lo fizo. Enganchó as sotanas, se'n metió una y jopó ta ixe lugar. Se trobó a unos zagals que chugaban a la pilota en a carrera, aprobeitando que feba güen arache: -¿Ánde ye l'abadía, ninons? Acompañar-me. Os zagals l' acompañón. Le dion la clau de l' abadía, se l' alzó en a pocha y s' encaminó t' astí. N a más traspasar a branquilera, lo mosén atrancó a puerta. Os zagals, dimpués, s' enrestiban por as carreras fiendo muito estrapaluzio: -¡Ha plegau un mosén choben, ha plegau un mosén choben! O nuebo mosén ni treballaba ni tramenaba cosa. L' abadía miaja batalera. No feba que rajar en a ca diera con as lifaras que se feba. Os primers diyas os misa ches d' o lugar li portaban chiretas d' os menudos, tortetas y güen magro d'os tozinos criaus en as zolles d'as casas (ande no se malmeteba cosa), chullas de cordero u de choto, pizcas de cunil que yeran ta untar-se os didos, leche d' as erabas de güen braguero, almuz de panizo u ordio, corbillos de pellas, carrazos d'ubas, zarpadas de minglanas con lulos asabelo royos, pansas y atros lamins. -¡Se rematón os diyas de treballar con cuatro rosigons en l' andorga! -se deziba o mosén.
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A puerta trancada. No surtiba de casa si no yera ta rechirar bel tarraneo u bella toza ta fer lumbre. Fer-se os guisos u beber-se a binada a gargallet yeran as fainas d'iste garrulero. Plegó o dumingo y la chen se sulsía por ir ta misa. Pero ni misa ni rosario ni cosa (si no sapeba cosa d'ixo, ¿qu'iba a fer?). No se deixaba beyer "ni a Dios". Plegó l' atro dumingo y, ¡bien!, lo mosén enzerrau en l' abadía como un totón. -Iste mosén debe estar malenco -prexinaban os feligreses-o Si no s'ha presentau encara ta'l pueblo ... En istas que de tardis s' amortó un bezino d' o lugar. Por a nuei fuen ta l' abadía. Trucón y lo mosén dende a finestra: -¿Qué querez? -Mosén, que s'ha amortau un agüelo y pa'l intierro ... a beyer si pue amanar-se ta casa .. . -¿Ir yo t' astí? No; a ras nueu d' a maitinada me lo presentaz en a ilesia. -Bai ... A l' atro diya, a ras 9, o mosén ya yera en a ilesia, con as puertas ubiertas; y plegón os de l'intierro con lo muerto: -Deixar-lo astí. Deixón a caxa y lo muerto en meya y alIara los esfurió a toz: -¡No cal que se quede denguno aintro! ¡Toz ta fuera! -deziba o mosén mientres espentaba a ros zagueros. Lo mosén, asabelo rato enzerrau -y solenco- con lo muerto, y to la chen en a plazeta a ilesia aguardando. A la fin, ubre ra puerta: -¡Ala, ya tos lo podez portar y carriar-lo ta'l zimenterio! y la chen pilló ro camín, por un alcorze porque plebeba, y toz chupius sonsoniaban: -Pos ¿qué ye isto? Isto ni ye intierro ni ye cosa. Ista begada, pasa; pero, amos ombre ... A ros pocos diyas s' amortó atro misache. Abisón a lo mosén y a mesma funzión: -De maitins, a ras nueu en a ilesia; como l' atro, ya lo sapez ... Lo lebón ta la ilesia, espachó a toz y meya ora enzerrau con lo muerto, dandi ando y chuflando arredol d' a caxa, que yera un poquet rebuñosa y teneba roña. -Estarba un poco parejo u zofras iste misache -prexinaba.
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Asinas que le parexió, ubrió ra puerta y sin charrar cosa les fizo un siñal ta que lo carriasen ta lo camposanto. La chen, espantaus d'istas trazas de fer l'intierro, deziban: -Isto no pue estar asinas. Bella cosa bi ha que determinar. Dimpuesas s' achuntón l' alcalde y lo secretaire d' o lugar y parón una chunta de o Conzello. Dizió lo secretaire: -Bi ha que fer-lo asinas: ra semana benién, direz que s'ha amortau lo secretaire. Yo me feré lo muerto aldredes, me metez en a caxa y me carriarez ta la ilesia. Y, alIara, yo ya m' enteraré d' o que fa iste badanas con os muertos. Y d'ista traza tiendremos agarradero pa espachar-lo, porque iste estafermo ni ye cura ni ye cosa. -¿Sernas d'alcuerdo toz? -dizió l'alcalde-. Pues ra semana benién se fa ista chudiada. A brispa d'o diya que quereban fer l'intierro, diz l'alcalde a l'aguazil: -Be-te-ne y abisa a lo mosén de que s'ha amortau lo secretaire. Ya yera l' atardexer, cuan l' aguazil dio treslado a o mosén, que charró: -Pos iste, igual qu'os atros. De maitins, a ras 9, en l'ilesia. Plegó o diya. Una boira fina que s' esbafó a l' amanexer. O ferfet y as garzas feban cantas; os ababaIs s' eslizaban por una bolada d' aire; as cardelinas en os camals d' os caixigos ... y un bombolón negro prexinando malos augurios .. . - Toz t' afuera -dizió lo mosén. Yeran as nueu y se quedó solenco con lo secretaire. Mientres iste pensaba "A beyer qué fa", lo mosén ubre la caxa pa beyer a pinta que teneba ixa autoridá; y en ixe inte lo secretaire cuca un güello ta beyer o que feba. Lo ecs-carretero que lo beyé: -Di, copón, me cagüen si no ... Y sin deixar-lo ni chemecar l'engancha lo pescuezo y preta sin parar dica que le'n espiazó y lo deixó esturdiu y afogau (teneba muita fuerza, dende chicarrón tratando con caballerías). Lo sostobó t' asegurar-se de que yera bien muerto y lo zabucó aintro de la caxa y disimuló bella lorza que le feba ra mortaja. A continazión ubrió ra puerta: -Ya tos lo podez carriar ta ro zimenterio. Y se'n fuen fiendo la risadeta, goyosos porque a la fin saperban o que feba con os muertos ixe catenazo. Pillón un esbarro d' O camín, y chunto a una demba con un tornallo d' alfalz, entre un chinibro y una nuguera, parón la comitiba. Con un tocho chicote, trucón en a caxa y la ubrión.
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-Don Chuaquín, don Chuaquín - y iste sin contestar... S' abozinón en la caxa y le dión asabelo ferrete; pero, a la fin, le quitón a mano d' a fogueta: - Ye muerto -dizió l' alcalde. y atro misache muito beato (que loxicamén no sapeba que s' eban acapizau y que l'eba abatanau lo mosén): -O, isto ye un castigo de Dios. Si ye qu'istas cosas no se puen fer. ¡Probes de nusatros! Y agora, ¿qué feremos? -No digaz cosa -charró l'alcalde-. Irnos afer l'intierro como si tal. No se pue fer atra cosa. Toz a callar. Si damos parte d'isto, aún será pior. Isto ha estau un castigo y no cal charrar ni estapenzia. y asinas estió como istos beatos se quedón sin secretaire por emedadorso Pero, diyas dimpués, s'amortó atro (iste de berdá). -A ras 9 en a ilesia, ya sapez cuála ye a costumbre -ripitió lo mosén. L'intierro se desembolicó igual que os atros, pero cuan a chen saliba de ro templo dizió lo mosén: -Eh, un inte -se parón toz-. ¿Ya me lo traez bien muerto a iste? ¿Está bien muerto? No, porque lo zaguero que me trajez no yera bien muerto. ¡Que me tocó que rematar-lo a yo! Toz acoquinaus ante semejante patán, callón. Y al cabo ra meya ora, puyón ta ro zimenterio. Os que sapeban ro caso, deziban: -¿Paraz cuenta? Isto que quede asinas, pero bi ha que dar cuenta a lo bispe. De lo secretaire, cosa. Na más bi ha que dizir-le que'plegan os dumingos y no nos dize misa. . S' amanón l' alcalde y atros beatos ta lo bispe. Cuan iste los reconoxió, ascape lis preguntó: -¿Qué tallo mosén ixe zaguero que les mandé? -Pues mire ilustrisma, que no nos dize misa. -¿No dize misa? Ixo rai, no se priocupen, ya lo trucaré y le mandaré que les diga misa. Ala, ya se'n puen ir. Lo bispe lo mandó azercar-se ta ra catedral: -Mira, que me s'han quejau d' o tuyo lugar de que no les dizes misa. Los dumingos, ubre ra ilesia y diles misa. -Bueno, pos ya diré "misa". Plegó lo dumingo y bandión as campanas. -Aún nos l'ha baliu d'ir a charrar con lo bispe, a beyer qué fa -deziban os beatos.
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Bandió atra begada y ascape se plenó de chen a ilesia. ¡Tantos diyas sin ascuitar misa, un puesto tan beato como ixe! Lo mosén s' enzerró en a sacristía, s' enzinchó as sayas y bestiduras ix as y puyó ta l' altar con un zimbeler en a mano: -Tilín. Tilín. Tilín ... -y dizió fendo una canta: -¡¡Miiiisa!! Ala, ya tos podez ir. Benga, que boi a zarrar a ilesia. -Bai, pero isto ¿qué ye? -se deziban os beatos-o Bi ha que ir ta lo bispe atra begada. y con un poquet de medrana, porque ya se feban pesaus, fuen a beye-lo: -¿Qué pasa agora? -Ilustrisma, pos qu'ubrió ra ilesia y na más dizió "misa". -¿Ah, sí, solo misa? Bien, no s'apuren ustés, ya arreglaré yo isto. Lo mandó trucar atra begada (a lo mosén ecs-carretero). -Que s'han quejau ista chen y dizen que na más les dizes misa. Diles tamién rosario y bel sermón de bez en cuando. -Au, bien, bien ... O dumingo benién, anque feba bruxina, eba plebiu y as carreras yeran de bardo, tras bandiar, ra ilesia s' esbotaba de personal. Lo mosén, dimpués de bestir-se, puya ta l' altar con os zimbels. Tilín. Tilín. Tilín ... (toz drechos); y fiendo una canta: -¡¡¡Miiiisa, rosaaaario y bel sermón de bez en cuaaaando!!! -¿Qué burla ye ista? -deziban os beatos-o Bi abrá que charrar atra begada con lo bispe. Fuen ya con asabela prebenzión, pos prexinaban que como su ilustrisma estase fura, poderba estar que les caese bel estacazo u bella somanta, por pesaus. -¿Se pue saper cuálo ye O poblema agora? -inquirió lo bispe. -Mire, ilustrisma, que no nos dice más que "misa, rosario y bel sermón de bez en cuando". -Pero ombres, no seigan ustés tan esijentes. ¿Qué más quieren ustés d'un cura? ¡Lo corrién ye que diga misa, rosario y bel sermón de bez en cuando! Ala, blinquen ascape t' astí, queden-se con ixe güen mosén y no biengan nunca más t' aquí. y asinas fue como lo carretero metiu a mosén s' aposentó en ixe puesto, ande lo tubon qu' aguantar dica que se les amortó de biello.
Coniellos y llebres no s'apachan guaire
SANTIAGO ROMÁN L EDO
A Rafael Andolz, que tamién bibió en Uesca a suya adoleszenzia
Yeran os primers años dimpués de a guerra. Güeito o nueu de familia: pai, mai, cuatro chirmanas, un mozet y a maye, y un atro que si no yera de camín abeba plegau. Seguro no'n abeba ta toz y ta tot que un sueldo radiu de l' alministrazión de I'Estato, como bellas cuatrozientas pezetas; más no. Agún allora ta ir alcanzaus. Teneban que aguzar ta poder sisquiera minchar. O pai eba aprendiu de chobenet en a suya tierra l' ofizio de zapatero y li se feban as tantas truquetiando y cósindo calzero. Alabez se'n apañaba tot o que que se podeba. Tamién s' alijenzió l' ombre un piazo tierra ta quitar-ne bella cosa más ta minchar a familia y bel tozino: trunfas, ortalizias y una miqueta de panizo. Entallá, enta o campo, se'n iba toda la parentalla os domingos sin tener conzenzia d'estar precursors d'una estraza de rematar a semana que muitos años dimpués estarba bien bista. Allora no pas; allora podeba surtir arriscau salir a triballar os domingos y fiestas de guardar. A mai cudiaba muito de que o que podese dar a os suyos estase de buena mena, no pas de fachenda u eslexido. S' azurriba ta que tot estase sano y lo precuraba bien abundante si no costaba diners. Asinas con o sol y l' aire, pues no teneba mica empacho ta cambear de moranza cloxidando siempre millors condizions ambientals. De os pisos solo miraba que tenesen muito sol y que estasen joriaus. En beluno que estieron una ripa d' años sofriba porque ta l'ibiemo bi eba muita umedá. Surtiba que as cambras parixeban romaticas por a condensazión en as paretes de o bapor que en fuyiba de a cozina, l'unico puesto calién de a casa á pur de cremar leña. Ya en plena guerra eban teniu que cambear de piso porque una bomba meyo esmicazó o que ocupaban. Estió en o bombardeo de o Corpus. Atra cosa que li feba esbaruquiar firme, a la mai, yera a pureza de a lei. Amás de te-
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ner que fer coda ta crompar-la la bendeban cuasi augua. Asinas que por bellas conozenzias la trayeban de torre. De a torre Fabián -camÍn de Salasen primeras y dimpués de a torre de l' Asontano, carretera de Tabernas. A lei de as torres teneba que estar más pura y asinas yera, anque tamién parixeba una miqueta amerada. Enta la torre l' Ansotano abeba una oreta. Un atra ta torna-neo En Mari yen o mozet recayó a encomienda d'ir-ie por lei toz os días. Cadagún un día par d'atro. No ye claro por qué as atras chirmanas no eban d'ir-ie, sacando a chicota que teneba poco tiempo. Mari yera dos u tres años más gran que o mozet y en bellas cosas yeran amigos, lebando a mozeta l' espunte ta chugar u ta dezidir. Chugaba Mari a pitos que xorrontaba a os zagaloz más saputos en l' arte de tirar, sabeba trigar tiraderas y tiraba á o retortero con firme atine. Lis feba gomitar, os pitos, y esculaba á tozo Siempre en lebaba a bol seta plena. O suyo chirmanet l' almiraba pues er no chugaba guaire bien. En lo d'ir ta la torre l' Ansotano ya s'ha dito que lo feban entre os dos. Cuan li pertocaba á o mozet cuasi siempre iba solo; bellas begadas con bel amiguet. Meteba en una mochila de tela blanca un bidón d'ixos qu'eban estau ta l' azeite -quí l' ese pillau allora!- un bidón d' antes de a guerra, de cuatro litros. A begadas, dos bidons que entraban pretos en a mochila y plens blincaban de os güeito quiloso Tanta lei porque de bez lis feban fabor a beIs amigos u bezins. Iste ir y tornar se feba por un regular de tardes, á buena ora, en bacazions como cuan eba escuela y yera compatible con as oras de clase. O mozet teneba onze años alto u baxo y entre que iba y tornaba tan solenco le beniban enta l' esmo pensamientos de toda mena. Ta l' agüerro soniaba con chugar á pitos tan bien como lo feba Mari u con ranear en Salas tronchos de regaliz bien rezios y chucosos. Cuan plegaba l' abiento baruquiaba con tener as figuretas de belén más majas, y muitas, de as que en biyeba en os escaparates u como as que teneban en casa de Miglánchel, bel amigo, que yeran chen de posibles y en teneban muitas, encluso l' ombre fendo de cuerpo, anque ixe no li cuacaba guaire á o mozet. En casa de Miglánchel feban un belén granizo con as figuretas bien feitas d' archila, anque yeran escoloridas porque eban estau apedecadas en un bago en Barzelona cuan a guerra. Aquer aire machurriu que teneban las amanaba una miqueta más enta o misterio qúe acotraziaban. Teneban bella delera que embazilaba á o mozet, tanto que bel día apercazó una y la ficó en o suyo
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belén. En que Miglánchel plegaba a casa de o mozet, á alzar a figureta. Bel día tenió que biyer-la, allí, bien plantada, en bel camín de o belén; yera a muller de a canas teta en a cabeza, Miglánchel no dizió cosa. Ta os días buenos de primabera y estiu o mozet se gronxiaba aguaitando trigazals y flors, ascuitando muxons, acucutando niedos, cazando a ferfeta. O mesmo s' aturaba ta bier y engalzar zergallanas que ta mirar-se cómo l'iban brotando os pelos que marcaban a pubertá. A begadas remenaba quedo ascuitando en o silenzio de os campos y o peito li s' acurrucaba sentindo beIs retumbius que li s' entrefilaban soterraños. Yera a guerra, ixo l' eban dito, que en bel puesto de Franzia -debeba cayer por os Pirinés- florexeba en muerte y orror. O mozet asinas la conoxeba, a guerra, porque la eba bista bien amán feba poco tiempo atrás y anque no podeba saber o que de beras se pasa en a raya de fuego si que en sabeba de bombardeos y tiros y tamién eba tastau a muerte en os güesos desparzíus, albandonaus por o mon, en meyos d' arambradas y trincheras y eba bisto cascos enrobinaus y xalapons de ropa resequius. Tot ixo eba visto por a redolada de a man de o suyo pai cuan a guerra ya se n' eba alexata. Agora li s' acotolaba l' animo con aquers retumbius o mesmo que cuan sentiba o roido de cualsiquier aeroplano. Os abions l' eban estricallau a casa y á l' ombre que lis trayeba o bin l' eban dixau muerto con a cabeza esbotata y os sesos esparzius debán de a puerta casa, mientres que a burreta y o carret blincaban abentaus entre polbo y enronas. Por muitos años o roido d' abión no li trayerba que bel recloxido d' espanto y chilos. Atras begatas marchaba ta la torre con bel amigo y allora emplegaban más tiempo en a fayena. S' aturaban por as márguins de a carretera y chugaban a esploradors fendo cazata de zergallanas ta replegar-ne os pelellos. Bi eba árbols chobenez y lis ocurriba mientres que la un aguantaba l' árbol zerchau, l' atro montar-se á caballico. Soltar l' árbol y salir bolando. Tot remató en una torzida de caniella d'una mano Ya s'ha dito que con una de as chirmanas s' apañaban por tocaduras ta ir á por a lei. Á Mari, metida en iste quefer, tamién li feba goyo marchar ta la torre. Os pais prexinoron que en a torre trobaría millor y abundante chenta y l' afirmo ron ta que se i quedase aquer estiu t' aduyar en as fayenas de a casa. No i aturó que una nuei. Lis teneba medrana á las bacas y a dueña la quereba ta que muyise. Bel día que l' eba pertocau ir ta la torre tornó con Lipenda. Lipenda allora no yera que una fama ca, una llebreta. Con atras de a mesma cadillada la eban trobata en bella güebra de a torre l' Ansotano cuan aladraban. Ya en casa, o mozet ficó l' animal en una gabieta de
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CONIELLOS y LLEBRFS NO S' APACHAN GUAIRE
paxaros y la crioron con un contagotas que a pobrillona preneba con as patetas de debán mientres que chupetiaba la lei. Asinas escapó, con a lei de a torre. Toz teneban que biyer-la, dizir-le cualque cosa u toquiniar-la; pero no s'arguelló. Esgallinó y se fue fendo gran. Yera mansa. Ya no podeba estar en a gabieta y la ficoron en bel calaxo, en o reposte. D' allí blincaba y saliba ta la cozina. Yera como un gatolín. Cuan a maye yera escoscando a berdura, amanixeba Lipenda y li se poneba en dos patetas crosidando-ne. Quí le metió de nombre Lipenda? Ye posible que estase Ebardo, atro amigo y bezino que bebiba en o prenzipal. Ya puede contar-se que Lipenda yera l' atrauzión de mozez y mozetas amigos y conozius. Puyaban á biyerla. A dueña -o de dueña ye un dizir- retoliquiaba que ixe animal no podeba estar en casa, que caleba trobar bella soluzión. A soluzión ya s' eba trobata feba días: cuan se fese gran marcharba ta o corral con os coniellos. Y entallí fue bel día con pena de tozo La ficoron en una gabia gran, espaziosa. Toz os días eba de baxar o mozet ta biyer-la. O corral no yera en casa. Bebiban en una casa de pisos. O corral yera en a plazeta Montearagón, arrendau, con estrabilla, y anque no en teneban d' abríos, sí gallinas, coniellos, un tozino y tamién palle u almadazén. Salindo de a plazeta, carrera enta baxo, se'n iba ta o campo que triballaba o pai. Tamién bi alzaban bel carrichón ta carriar artularios y a miqueta de cullita. Si o mozet no podeba pasar sin bier á Lipenda, tamién á l' animalico li feba muito goyo bier á o zagal. Se meteba en dos patas y á zarpiar os arambres de a gabia. O mozet l'ubriba y a llebre á laminar-li a man y á fer-li morisquetas. Asinas yera Lipenda, asinas d' adornada; anque no se podeba dizir que ese estau adomau un animal que siempre eba estau confitau y amoroso. No ye posible saber si estió o mozet u o suyo pai. Belún prexinó ficar-la con o masdo. Lipenda yera fembra y s' eba feito gran. Poderba criar. No bi eba atro masdo que bel coniello granizo y rebusto. Asinas que Lipenda pasó ta la gabia de o masto. En primeras no ocurrió cosa. Bien desapartaus feban crier que ni an se bieban. Dimpués o masto debió enrestir. Lipenda á l' atro día yera escruxinata. A begadas a bida ye dura. Lipenda aturó en a caserola. O pai la remató. En meyos de o goyo que a familia sentiba debán d' aquer manjar que no tornarba á presentar-se, una brempa de tristura como un redoxido de largas orellas empliba la cozina arrodiando a mesa -a familia chentandoy anque dengún no lo escribió en bel papel, ta o mozet quedó bien sentau que coniellos y llebres no s' apachan guaire.
INSTITUTO DE ESTUDIOS ALTOARAGONESES
INSTITUTO ARAGONÉS DE ANTROPOLOGíA
CONSELLO D'A FABLA ARAGONESA