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22. La red urbana de Huesca

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lA VIER CALLIZO SONEIRO

«Colección de Estudios Altoaragoneses»


INSTITUTO DE ESTUDIOS ALTOARAGONESES

(C.S.I.C.) (DE LA EXCMA. DIPUTACION PROVINCIAL) HUESCA

«Colección de Estudios Altoaragoneses», 22 Director: Antonio Durán GudioI Redacción y Administración: Instituto de Estudios Altoaragoneses C/. Duquesa de VilIahermosa, 4 22001 HUESCA


LA RED URBANA DE HUESCA *

* Este trabajo, que constituye una síntesis de la Tesis Doctoral del autor -calificada "cum laude" por unanimidad del Tribunal-, fue realizado con una ayuda de la Comisión Asesora de Investigación Científica y Técnica, y en el marco de la Acción Integrada Hispano-Francesa, con la Universidad de Pau (Francia).


JAVIER CALLIZO SONEIRO

LA RED URBANA DE HUEseA

Excma. Diputaciรณn Provincial HUESCA


Composiciรณn: Charo MARTIN RODRJGUEZ Corrector de Estilo: Mi!. Teresa SAS BERNAD ISBN: 84-86856-03-5 Depรณsito Legal: Z. 630-88 Cometa, S.A. -

Carrelera de Caslellรณn, Km . 3,400 -

Zaragoza


A Bartolomé SONEIRO y Germán SALGADO , In Memoriam


En aquel Imperio, el Arte de la Cartografía logró tal Perfección que el Mapa de una sola Provincia ocupaba toda una Ciudad, y el Mapa del Imperio, toda una Provincia. Con el tiempo, estos Mapas Desmesurados no satisficieron y 105 Colegios de Cartógrafos levantaron un Mapa del Imperio, que tenía el Tamaño del Imperio y coincidía puntualmente con él. Menos adictas al estudio de la Cartografía, las Generaciones Siguientes entendieron que ese dilatado Mapa era Inútil y no sin Impiedad lo entregaron a las Inclemencias del Sol y de los Inviernos . En los Desiertos del Oeste perduran despedazadas Ruinas del Mapa, habitadas por Animales y por Mendigos; en todo el País no hay otra reliquia de las Disciplinas Geográficas ." J. L. BORGES, Del rigor en la ciencia, en Historia Universal de la Infamia, Emecé, Buenos Aires, 1954.


INDICE

PROLO G O,

por Vicente

BIELZA

de

ORY . ... . .... . .. .. .. .. .. .. . .. . . . . 15

PR E FACIO . . ..... .. ... .. ... . .... . .... . .... . .... ... .. .. .. ... .. . ... .. .. . .. ... .. . 17

1.

EL OBJETO DE ESTUDIO: EL PROCESO DE FORMACIO N DE UN SUBSISTEMA URBANO DE CARACTER PROVINCIAL . .. .. .. .. . .... . .. 2 3

1.1. La gestación histórica de subsistemas provinciales ......... .. .. .. .23 a). Evolución de la estructura espacial de la Administración del Estado .... . .... . ... . .... . . .. ........ . .............. . .... 24 b) . La industrialización yel proceso de urbanización .......... . . 25 1.2 . El subsistema urbano oscense, objeto de estudio . ... . .. ...... . .... 26

2.

A SPECTOS CONCE PTUALES Y METODOLOGICOS. ESTADO DE LA CUESTION .......... . ........ . ..... . ........ . . . ... .. .. .. .. .. ... .. . .. .. . .. .31

2.1. Antecedentes .. . . . ....... .. ... .. ..... .......... .-. .. .. .. .. ... . .. .. . ... ... .31 2.2. Acotaciones conceptuales . .... .. . . . ... .. ... .. .. ... .. . . .. . .. ........... 34 2.3. Precisiones metodológicas .... . ... .. ... .. ... .. ... .. .. . ... . ...... . .... .36

3.

E L MEDIO FISICO y

LAS COM UNICACIO NES COMO CO NDI-

CIO NANTES DE LA RED DE ASENTAMIENTOS . .. .. . ... . ... . .. . . . . .. .. . 39

3.1. El medio físico: factor de localización, condicionante de estructuras espaciales y de áreas de influencia . ... . ... ....... . ... . .40 a) . Las líneas maestras de la estructura del relieve . ... ... . .. . .. . . 40 b). El papel de los ríos . ... .. ........ ... . ... . .. ... . ... . ...... .. .. . ... .42 9


c). Tres bandas de urbanización; tres conjuntos paisajísticos ................. ............ .. .. ....... ........... .......... .. 44 3.2. La red de comunicaciones: los problemas de accesibilidad ...... .46 a). Análisis topológico .................. .......... .......... ....... . .47 • Indicadores topológicos de conectividad .............. . .. .. 47 • Medidas topológicas de centralidad geográfica ............ 49 • La accesibilidad relativa ...................................... 50 b). La infraestructura viaria. Análisis descriptivo .... ... ....... .. 52 • El ferrocarril. . ... ....... ... .. ....... .. ........ , ............... . 52 • Las comunicaciones por carretera ...... .. .. ................. 54 • Los problemas de accesibilidad. El automóvil y los transportes de viajeros por carreteras ... . .. .. .. ...... ...... 57 4.

LA POBLACION. EVOLUCION, DENSIDAD y

ACTIVIDADES

ECONOMICAS .. ... .. ... .. ... ................. ................... .. ........ . . .61

4.1. La evolución de la población oscense (1900-1981) .. .. ........... .62 a). La escala subprovincial. Dinámica demográfica de las tres áreas geoeconómicas oscenses ................ . ...........64 b). Evolución demográfica de las comarcas oscenses ............67 • La población comarcal ......... " ............... .. ............ 67 • El papel de las cabeceras . ............................. . .......69 c). Evolución poblacional de los municipios oscenses .......... 73 • Tendencias evolutivas ...................... .. ................ .74 • Clasificación tipológico-dinámica........................... 76 4.2. La densidad de población .................................. . .......... 82 a). La escala subprovincial. La densidad de población en la Montaña, el Somontano y la Tierra Llana; su evolución .................................................. . ...... 83 b). La densidad de población y su evolución en las comarcas oscenses ...............................................84 c). La densidad de población de los municipios oscenses .................................. .. ................ . ............ 87 • El mapa municipal de densidad de población ...... ....... . 88 • Estructura den simétrica. ... . .. ... .................... ......... 89 4.3. Las actividades económicas de la población oscense .............. 91

5.

ESTRUCTURAS DEMOGRAFICA y

ESPACIAL DE LA RED DE

ASENT AMIENTOS ........................................................... 99

5.1. Rasgos demográficos de la red de asentarmentos ................ .1 00 10


a)

Tamaño demográfico medio de los municipios oscenses ..... . .. . .................... . ............... . ................. .105 • Tamaño medio de los municipios en la Montaña, el Somontano y la Tierra Llana ............................... 106 • Tamaño medio de los municipios en las comarcas oscenses .. .. ....................... . ........... . ... . .. .. . . .. .. 108 b). Evolución demográfica de la red de asentamientos ......... 112 • Evolución poblacional de los pequeños municipios .. . .. .114 Los municipios de tamaño inferior a 250 habitantes .. ... ... . .............. ... ................ ... ...... .. .115 Los municipios de tamaño comprendido entre 251 y 500 habitantes . .................................. .115 Los municipios de tamaño comprendido entre 501 y 1.000 habitantes ........ . . . ... . . . . .... .... . ... . .. 116 • Los municipios de tamaño mediano o intermedio ... .. .. . 118 • Los municipios semiurbanos ......... ......... .. , ... ....... 120 • Los municipios urbanos ............... ..... . .. ... . ....... , . .121 c) . La estructura dimensional de la red de asentamientos ...... 123 • Análisis de la estructura dimensional de la red de asentamientos ............... ... . ... .. . . . . . ........ . .......... 123 - La escala subprovincial. ............ . ... ...... .. . .. '" .. .124 - La escala comarcal .............. ................... .. ... . 127 • Una visión sintética de la estructura dimensional .... . ... .131 - Evolución de la estructura dimensional de las áreas subprovinciales ..................... '" .......... . 131 Evolución de la estructura dimensional de las comarcas oscenses ......... .. .... . ... . ... .. ...... .... . ... . .133 5.2. Estructura espacial de la red de asentamientos ....... ... ......... . 135 a) . Análisis descriptivo de la estructura espacial de la red .. . .. .136 • La estructura de las áreas subprovinciales .. ........ . ... .. .136 • La estructura espacial de las redes comarcales ........... .138 b). La estructura espacial de la red de asentamientos a la luz del "análisis de vecindad" .. .. . .. ...... . ............ . ... . . .140 • Análisis de vecindad en los municipios rurales ........... .143 - La escala subprovincial . ................... . .. . ... .. .... .144 - La escala comarcal ................................. .. .. .. 145 • Los municipios urbanos y semiurbanos . .. . .. .. .. . ....... .148 • Los municipios exclusivamente urbanos .................. 149 11


6.

LA JERARQUIA DEMOGRAFICA ......................................... 151

6.1. Consideraciones metodológicas: el modelo de ZIPF .............. 152 a). La ley de rango-tamaño ........................................ 152 b). Validez y aplicabilidad de la ley ............................... 154 6.2. La jerarquía demográfica oscense y su evolución ................ 157 a). La selección de los núcleos de población .................... 157 b). Evolución de la distribución rango-tamaño .................. 158 c). El difícil engarce con la red aragonesa .............. . ........ J 61 6.3. Evolución de los rangos en la jerarquía demográfica ............ .163 a). El método ........................................................ 163 b). Variaciones de rango de los municipios oscenses .......... J65 7.

JERARQUIA DE LUGARES CENTRALES BASADA EN EL ANALISIS DE LAS FUNCIONES URBANAS .................................... J69

7. 1. Especialización funcional ........................................... .170 a). La teoría de la base económica urbana ....................... J 70 • El método de NELSON ........................................ 172 • El método de los mínimos .................................. J 73 • El método de las dos tasas .................................. 174 b). Especialización funcional de las ciudades oscenses ........ .175 • Precisiones metodológicas .................................. 175 • El peso de la población activa agrícola .................... J 7 6 • Tipología funcional. ......................................... 177 - Ciudades con estructura productiva................... .178 - Las ciudades comerciales ............................... 180 - La especialización en transporte ....................... .181 - Las ciudades de servicios ............................... 182 7.2. La industria como factor de reestructuración de la red urbana oscense ............................................................ 184 a). Características generales ....................................... 184 • La industria oscense, la industria regional y la industria nacional .................................................. 185 • Estructura y jerarquía del empleo industrial .............. .187 b) . La localización de la actividad industrial ..................... 188 • Factores locacionales: del artesanado tradicional a los establecimientos industriales contemporáneos ........................................................... 189 • Distribución espacial del empleo industriaL .............. J 92 12


c). 7 .3. Las a).

b).

c).

d). 8.

• Especialización y localización de la industria oscense .......................................................... 195 - Industrias extractivas y fuentes de energía........... .197 - La industria metalúrgica ................................ .198 - Cerámica, vidrio y cemento............................ 199 - La industria química ..................................... 200 - La industria de alimentación ......................... ... 201 - Textil, confección, cuero y calzado................... 202 - Industria de la madera y el mueble .................... 202 - Papel y artes gráficas .................................... 204 - La industria de la construcción ... ........ . ............. 204 El impacto de la industrialización en la red urbana ......... 205 funciones terciarias ............................................. 207 Presupuestos metodológicos ............................. ..... 207 • Umbral, alcance y rango de los bienes centrales ......... 208 • Los niveles jerárquicos: continuidad o ruptura ........... 210 • Propuesta metodológica ..................................... 211 Jerarquía funcional de los municipios oscenses ............ 215 • Población, centralidad y funciones ... . .................... 217 • Los niveles de la jerarquía funcional oscense y su caracterización funcional ................................... 219 La atracción de los núcleos urbanos .......................... 225 • Centralidad real y población ................................ 225 • El índice de atracción ........................................ 227 Jerarquía y localización de las actividades terciarias ........ 229

LAS AREAS DE INFLUENCIA DE LAS CIUDADES OSCENSES . ...... 231

8.1. Antecedentes y metodología ................ . ......... . ............. 232 a). Estado de la cuestión ........................................... 232 b). Propuesta metodológica ....................................... 234 8.2. Delimitación teórica de las áreas de influencia .................... 235 a). Aplicación del modelo de HUFF ............................... 236 b). El modelo determinista de REILLY ....................... . ... . 238 • La atracción teórica de las ciudades extraprovinciales ........................... .. ................ .. ........... 239 • La atracción teórica de las ciudades oscenses ............ 240 8.3. Delimitación empírica de las áreas de influencia.................. 241 a). Comercio al por menor........................................ 242 b). Servicios financieros y de gestión ............................ 244 13


c). Servicios profesionales .. ... .. ... .. . ... . .. .. . .. . .. .... ..... . .. . 246 d). Sanidad ......................... . ................................ 248 e). Servicios educativos y culturales. .. . .. . ..... ......... .... .... 249 f). Compra de vehículos automóviles ........ .. .. .. .. ............ 251 g). Compra de maquinaria agrícola ... .... .. .. . .. ....... .. ........ 252 h). Funciones recreativas y de ocio .... .. .. ....................... 254 8.4. La atracción general y jerarquizada de las ciudades oscenses ......... .. ... .. . ........... ... .................... ..... . ... ... . ..... 256 a). La atracción de la capital provincial ................ . ......... 257 b). La atracción de las cabeceras supracomarcales .............. 259 c). La atracción de las cabeceras comarcales . .. .... .... ....... .. 26 1 d). La atracción de las subcabeceras comarcales ...... . .... .... . 263 e). Las capturas extraprovinciales ... .... .... ........... ..... ... .. 265 8.5. Una propuesta de comarcalización oscense, basada en el análisis de las funciones terciarias .. ... ....... ................ .. .. . 269

9.

CONCLUSIONES ..... .. . ............ . ................. . ........ .......... ..

10.

POSTFACIO ................................................................. 281

11 .

BIBLIOGRAFIA .... . ... . ..................... . ....... . ... . ..... . . . ... . .... . 283

12.

FUENTES ............ .... .................................................... 303

13.

APENDICE ESTADISTICO ......... . . . .............. . ... .. . . ........ .. ... .. 305

14.

AI'ENDICE GRAFICO ..................................... .. ............... 375

15.

APENDICE CARTOGRAFICO .................................... .. .. . ..... 393

14

275


PROLOGO

La memoria doctoral del profesor CALLIZO constituye una valiosa aportación al conocimiento de la red de los asentamientos en la provincia de Huesca y, sobre todo, de la organización territorial de la misma a partir de los núcleos urbanos . Diez años después de la promulgación de la Constitución que consagra el Estado de las autonomías, sigue pendiente en Aragón la definición comarcal, a todas luces necesaria en una región como la nuestra, en la que, amén de su tradición histórica, desde el punto de vista de la justicia socioterritorial las comarcas constituyen el contrapunto obligado a la macrocefalia zaragozana. La propuesta de comarcalización oscense, basada en el análisis de las funciones terciarias, a la que llega Javier CALLIZO SONEIRO después del meticuloso análisis de las áreas de influencia de la red urbana, es de obligada referencia para los estudios que se hagan en adelante sobre la ordenación del territorio altoaragonés y para una deseable comarcalización con efectos administrativos y políticos. El lector va a encontrarse con una obra de rigor científico, expuesta con brillantez literaria. El subsistema urbano oscense es analizado en sus distintos aspectos combinando un método hipotético-deductivo, apoyado en modelos utilizados por geógrafos y economistas en otros espacios, y un método inductivo a partir de las encuestas y del conocimiento directo de una realidad vivida por el propio autor. Los resultados parciales, recogidos en una minuciosa y expresiva cartografía, son el fundamento de unas conclusiones que van más allá de la 15


citada comarcalización para establecer las bases de una ordenación territorial respetuosa con la propia voluntad de los oscenses, recogida en las encuestas, que el Or. CALLIZO ha contrastado en todo momento con los modelos teóricos. Este trabajo es una nueva contribución del Departamento de Geografía y Ordenación del Territorio de la Universidad de Zaragoza al conocimiento de la geografía de Aragón. El público, que llenaba la sala noble de la Facultad de Filosofía y Letras el día en que se defendió esta tesis doctoral, tuvo un primer contacto con el tema a través de la brillante y pedagógica exposición del doctorando; hoy, gracias al Instituto de Estudios Altoaragoneses, puede profundizar más con la lectura de las páginas que SIguen. Vicente BrELZA DE ORY Catedrático de Geografía Humana. Director del Departamento de Geografía y Ordenación del Territorio. Universidad de Zaragoza.

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PREFACIO

La organización del territorio bajo la forma de una red de ciudades armónicamente jerarquizada apenas puede concebirse en un marco distinto del de las sociedades industrializadas. Es lo cierto que al "espacio indiferenciado" de los pueblos que viven en una economía de autosubsistencia sucede el "espacio parcialmente polarizado" CA. FREMONT, 1976, p. 66), propio del mundo moderno preindustrial; como no lo es menos que en este último estadio se encuentran, en el mundo de hoy, los países subdesarrollados, cuyo pasado, frecuentemente colonial, hizo medrar un gran centro urbano portuario CM. SANTOS, 1973) en detrimento del resto del territorio; una gran capital que no es otra cosa que un canal de drenaje desde el traspaís hacia la metrópoli CA. FREMONT, 1976, pp. 68-69). Pero, organizado por redes jerarquizadas, el territorio polarizado es una consecuencia más del impacto que, sobre el espacio, ha producido la revolución industrial: "El desarrollo industrial implica una plena expansión de los intercambios comerciales, una red de comunicaciones densa, nuevos intercambios de tipo interindustrial, una sociedad donde los obreros-consumidores ocupan un lugar importante, un aparato administrativo y político que posee un pleno dominio del espacio. Sin embargo, la agricultura sigue siendo una actividad esencial, gran consumidora de superficies, productora de géneros alimenticios y materias primas, y, al menos durante un largo período anterior a las fases de hiperindustrialización, importante empleadora de mano de obra, al mismo tiempo que demandante de bienes de equipo y consumo. Durante largo tiempo se establece un cierto equilibrio funcional entre el espacio rural y los polos

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urbanos que cuadriculan el conjunto de los territorios . Este equilibrio se traduce en una malla de redes jerarquizadas que encuentran en es te es tadio su pleno desarrollo" (A. FREMO NT, 1976, p. 69).

El fenómeno urbano no es exclusivo de los países desarrollados, pero es en éstos donde aquél adquiere su verdadera dimensión, y es en aquél donde éstos toman su carta de naturaleza. Hay ciudades en los países subdesarrollados; naturalmente que las hay, pero no hay sociedades desarrolladas sin ciudades. "La ciudad se ha convertido en un elemento motor del sis tema econó mico . En ella se forma la parte m ás importante de la riqueza nacional, concentra la parte fundamental de los co nocimiento s, de la cultura, del poder, de la información y dI:! la población" (P. H . D ERYCK E, 1983 , p . 15).

La historia del mundo occidental es esencialmente la historia de sus ciudades - Atenas, Roma, Córdoba, ... -, pero nunca como desde mediados de la pasada centuria había tenido lugar un proceso tal de expansión del fenómeno urbano; nunca, una penetración tal de la cultura urbana en el mundo rural. Has ta tal extremo que en los países más desarrollado s de Occidente no hay sino ciudadanos; hombres que adoptan pautas urbanas. Y resulta particularmente difícil empeñarse en trazar los lindes entre ambos mundos, singularizar el poblamiento rural, pues los escalones que el discurso científico aprecia en la jerarquía de los asentamientos no pasan de ser, en ocasiones, mera metáfora de lo que la realidad resuelve como continuum . Pero la revolución industrial, cuyo soporte espacial es el proceso de urbanización, es inseparable de la revolución del consumo en la actividad económica. V. BlELZA (1977-B, pp. 31-49) ha estudiado cómo la consideración del consumo en la nueva geografía económica -superando la sesgada atención que a la producción se dispensaba en los viejos paradigmas- ha enriquecido el concepto, pero también el métcx:lo -y el objeto en proporción no menor- de la ciencia que estudia la distribución espacial de las actividades económicas, "fosilizando" el viejo determinismo que hacía del consumo una consecuencia natural de la producción, bajo una nueva concepción -más completa- que lo formula también como su causa.

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Las sociedades complejas urbano-industriales, donde el subconsumo ha dado paso a un consumo diversificado, han organizado el espacio en un vasto entramado de centros de mercado, cuya competencia estrecha traduce en términos de alcance económico-espacial el rango y tamaño de los distintos núcleos . Si la organización territorial en la etapa autárquica descansaba sobre la producción, la sociedad urbana e industrial de nuestros días se organiza desde el consumo. Y es en ese contexto epistemológico, que asigna al hombre en tanto que consumidor un papel excepcional, en el que se formula, al comienzo de la cuarta década de nuestro siglo, la -ya clásica"Teoría de los Lugares Centrales", base conceptual de partida de este libro. Ahora bien, tampoco ignoramos cuando se escriben estas líneas que, habiendo sido considerada como la sanción científica de nuestra disciplina (B UNGE, 1962, p. 129), la teoría de la localización de las actividades terciarias es, para un sector de la comunidad de geógrafos, una teoría necesariamente revisable y hasta dudosa. Jean Claude BOYER, en la presentación del número monográfico dedicado por "Villes en Parallele" a los sistemas urbanos en Europa Occidental, ironiza así: "Los lectores se habrán sorprendido tal vez por el tema escogido para este Quinto Número de la revista, porque ello nos transporta en apariencia quince años atrás en la historia de la geografía urbana" (BOY ER, 1982, p. 5).

Era, justamente, en la década de los años setenta cuando el estudio de redes y sistemas urbanos ocupaba los esfuerzos de buena parte de nuestros colegas; esa teoría que, sistematizada por CHRlSTALLER, allegaba un modelo hipotético-deductivo capaz de ungir con el óleo de la ciencia a una disciplina hasta entonces idiográfica, empeñada en la descripción y aprehensión de lo único, de lo singular. Y sin embargo, en la década de los ochenta el concepto de sistema urbano parece haber perdido interés para algunos geógrafos: "La imposibilidad de una medida objetiva del nivel de equipo de una ciudad ha jugado, ciertamente, un gran papel en este declive: de qué sirve, en efecto, utilizar técnicas sofisticadas para la elaboración de datos, si están viciadas desde el primer momento por la subjetividad del observador" (BOYER, 1982, p. 5) .

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Los geógrafos marxistas, más vinculados a la sociología, relegan las redes urbanas al rango de epifenómenos, cuando no niegan todo valor explicativo a la teoría, acusándola de no servir sino para enmascarar la realidad; motejándola, cual es el caso de Alain LIPIETZ (1977), de teoría burguesa. Mientras tanto, los estudios sobre sistemas urbanos se han multiplicado en España en los últimos años; menos por el tópico retraso con que la ciencia española ha ido asimilando las aportaciones extranjeras, que por la propia realidad histórica de nuestro país, toda vez que la instauración de la Monarquía parlamentaria ha sancionado en la Constitución de 1978 un nuevo modelo de Estado, basado, desde el punto de vista administrativo, en la organización autónoma de las distintas regiones históricas. No resulta extraño, pues, que la geografía española dedique una gran importancia al modo en cómo el sistema urbano estatal pueda integrar los sistemas regionales que en muchos casos - y es el de Aragón- desaparecieron ya a partir de 1833, eclipsados por la División Provincial, y cómo éstos reabsorben a su vez los subsistemas provinciales salidos de aquélla; las adecuaciones, en fin, entre regiones administrativas y regiones funcionales, pues parece indiscutible que aquéllas sólo funcionarán annónicamente en la medida de su capacidad para dotarse de un sistema de ciudades, verdadera correa de transmisión del desarrollo, espina dorsal de la organización territorial. Así, si para Cataluña o el País Vasco el acceso a la autonomía ha sido celebrado desde la existencia de sendos sistemas urbanos regionales, en Aragón se hace indispensable recrear la propia región, pues no existe tal sistema urbano regional; hay provincias, cuyas capitales apenas logran conectar con una capital macrocéfala que ha vivido en los últimos años más pendiente de su papel en el sistema urbano nacional que de su proyección regional. Así las cosas, sin ninguna vana pretensión de vanguardi smo, partidarios - por razones estrictas de metabolismo psíquico- de la equidistancia entre tradición y renovación, el libro que ahora presentamos se enmarca en el conjunto de estudios que sobre el sistema urbano aragonés realizara -los ojos abiertos, sensible y penneable a la realidad de su entorno- el Departamento de Geografía de España de la Universidad de Zaragoza antes de su desaparición. Su director, el profesor Dr. BIELZA de ORY, ha consagrado una decena larga de sus publicaciones al análisis del fenómeno urbano, las 20


redes urbanas, el papel de las pequeñas ciudades y, en general, la organización del territorio aragonés; recientemente, al hilo de esta redacción ha visto la luz la tesis doctoral del profesor ESCOLANO UTRILLA Comercio y territorio en Aragón; además de la presente, Ana Isabel ESCALONA y M.ª Carmen GALINDO se hallan en la actualidad ultimando sus tesis sobre el Transporte en Aragón y Las pequeñas ciudades de la red urbana zaragozana, respectivamente. En ese contexto científico, La red urbana de Huesca es el resultado de una investigación orientada al estudio del proceso de consolidación de un pequeño subsistema urbano de carácter provincial, surgido a partir de la División Provincial de 1833, que disgregó la provincia de Aragón, heredera del histórico reino, en tres entidades administrativas, obliterando la continuidad del sistema urbano regional forjado con anterioridad a la instauración borbónica. Nuestra capital altoaragonesa exhibió pronto los resultados de su flamante primacía administrativa; desde aquella decisión no hizo sino crecer, si bien hasta principios de siglo con mayor lentitud. Su despegue demográfico definitivo es concreción material del peso creciente de una actividad industrial que, a partir de la década de los años sesenta, ha venido a completar las funciones administrativo-comerciales -todavía prevalentesde la ciudad decimonónica. Es, también, la industrialización factor destacado en la reestructuración de la jerarquía urbana oscense, promoviendo al rango de ciudades antiguas villas exclusivamente agrarias, cual es el caso de Binéfar, Monzón o Sabiñánigo. El proceso de neoterciarización, vinculado en parte a la actividad turística, ha vigorizado núcleos de gran tradición urbana: es el caso de Jaca. Pero, en contraposición, otros núcleos de relativa significación funcional en el pasado han conocido en los últimos años un fuerte declive -Berdún, Biescas, Boltaña, Ayerbe, Campo-, o permanecen simplemente estancados - Tamarite de Litera, Benabarre-, o no logran un despegue definitivo -Graus, Sariñena-. Las comunicaciones han jugado también una baza importante: si Boltaña ha declinado, Aínsa, más geocéntrica, ha visto fortalecida su posición desde la apertura del túnel internacional de Bielsa; en las comunicaciones está también la explicación de la propensión leridana -en términos funcionales- del sector más oriental de nuestra provincia. 21

.'

" .


Frecuentemente, cerrando un triste círculo vicioso, la descapitalización humana y funcional de las cabeceras comarcales, su decadencia, hacían difícil la pervivencia de un mundo rural que quedaba así en la orfandad. Pero el éxodo masivo, la erosión demográfica de los pequeños núcleos de población, comprometían a su vez la continuidad de la ciudad como expendedora de bienes y servicios. Finalmente, las dislocaciones que, a lo largo del presente siglo, ha sufrido la jerarquía urbana oscense han desdibujado solidariamente los contornos de las áreas de influencia tradicionales. De estos y otros agentes, de estos y otros procesos trata este libro, cuyo feliz término es deudor de la generosidad de muchos amigos e instituciones: D.ª Mercedes NARANJO; D. Gonzalo LAPETRA; D. Javier SANCLEMENTE; D. Javier BARRAOO; el Departamento de Geografía de la Universidad de Pau; mis compañeros del Departamento de Geografía y Ordenación del Territorio de la Universidad de Zaragoza -especialmente los doctores CHUECA, ESCOLANO, SOLANS y YETANo-, yel Instituto de Estudios Altoaragoneses, que asumió sin titubeos su publicación -personifíquese el agradecimiento en el Dr. Agustín UBIETO y en D. Cristóbal CASTAN-. Finalmente, last but not least --dicen los ingleses-, especial es la deuda de gratitud que tengo contraída con el profesor Dr. BIELZA de ÜRY, con cuyo magisterio he aprendido a mirar el espacio con sentido crítico; a aceptar la renovación sin desdeñar la tradición; a apuntalar, en fin, la convicción de que la "explicación" y la descripción son complementos inseparables del verdadero método científico. Si lo hubiera, fuérele concedido el mérito de este libro; las deficiencias, que sí las hay, sólo a mí son imputables.

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1. EL OBJETO DE ESTUDIO: EL PROCESO DE FORMACION DE UN SUBSISTEMA URBANO DE CARACTER PROVINCIAL

Tal cual acaba de ser anunciado, La red urbana de Huesca tiene por objeto de estudio el proceso de consolidación de un pequeño subsistema urbano de carácter provincial, cuya génesis parte de la División Provincial de 1833, pero cuya conformación es obra del desarrollo de la actividad industrial, tanto como de los recientes procesos de terciarización. Consta, así, este capítulo de dos partes: la primera dedicada a la escenografía histórica; consagrada a la exposición del objeto propiamente dicho --el subsistema urbano oscense- la segunda.

1.1. La gestación histórica de subsistemas provinciales. La unidad de los reinos peninsulares no adquirió verdadera solidez sino con los Borbones del siglo XIX, fruto de la política centralista llevada a cabo por sus antecesores dinásticos en el XVIII. En términos de organización territorial, puede afIrmarse que, en la concepción federalista observada por los Austrias, los reinos hispánicos constituyen verdaderos sistemas urbanos. El cambio dinástico a la muerte de Carlos 11 acaba diluyendo los particularismos en un proyecto verdaderamente nacional, que quedará definitivamente sellado con la unificación y centralización administrativas operadas ya en pleno siglo XIX.

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a). Evolución de la estructura espacial de la Administración del Estado .

El absolutismo político inaugurado por Felipe V tiene su correlato administrativo en un modelo centralista que, a través de los Decretos de Nueva Planta, suprime los antiguos virreinatos de la Corona de Aragón, sustituyéndolos por capitanías generales. Vinculadas funcionalmente más a Madrid que a sus demarcaciones, las capitales de las nuevas provincias borbónicas van erigiéndose en el segundo eslabón de la naciente jerarquía urbana nacional, expresión, a su vez, de la jerarquía del poder central: el rey, los capitanes generales, los intendentes, los corregidores y los alcaldes, pues los municipios, no por más alejados o irrelevantes, son más independientes de la Corte. En definitiva, una nueva concepción de la unidad de España. En la articulación de ese nuevo modelo de Estado, la política económica jugó, a no dudarlo, un papel de primera línea. En lo que aquí nos interesa, destaca la supresión de las aduanas interiores -de los "puertos secos"-, medida que contribuyó decisivamente a la formación de un mercado nacional; el escenario se adecúa para propiciar los intercambios espaciales mediante el trazado de la red radial de caminos, ya en época de Carlos III (mapa n. Q 1). Pero será en el siglo XIX cuando se concluya el edificio administrativo, en las proporciones todavía hoy vigentes. La dinámica de la guerra de la Independencia (1808-1814) convierte la Administración en un teatro de operaciones, o más bien en un "campo de maniobras", donde van a ensayarse sucesivamente varios proyectos de organización territorial, cuyo denominador común no es otro que la dimensión provincial : la Di visión Prefectural (1810) Y la provisional de las Cortes de Cádiz; acabada la guerra, y antes de la definitiva, la de 1822. Una visión de conjunto fue ofrecida por BrELZA de ORY (1976, pp. 1-46). Con la división acordada por José 1 en 1810, trazada con no poco desdén para con la historia, producto de laboratorio militar, simplista en su predilección por la demarcación fluvial (MELON, 1952, p. 67), el territorio español queda repartido en quince divisiones militares, integradas por dos, tres o cuatro prefecturas cada una, con su correspondiente capital o centro de mando y administración militar. Por lo que se refiere a Aragón, el viejo reino sufre diversas fragmentaciones, con amputaciones sobre todo en la franja oriental (mapa n.Q 2). 24


Tras la división josefina y luego de la frustrada de 1822, los liberales al poder imponen en 1833 la división que hoy todavía conocemos. De incuestionable marchamo francés, puesto que, como la precedente de 1810, obedece en su espíritu a la necesidad de vigorizar el papel del Estado mediante la búsqueda de una cohesión entre la jerarquía del poder y su proyección territorial, la división de Javier de Burgos es en su plasmación, en su expresión espacial, mucho más respetuosa, sin embargo, con la herencia del pasado, "pues las nuevas circunscripciones se desgajaron -salvo excepciones- desde el respeto a los límites interregionales históricos" (CALUZO SONEIRO y BIELZA de ORY, 1983, p. 2). El contexto romántico que informó el espíritu de la ley de 1833 (UBIETO ARTETA, 1983, p. 282) no es ajeno al respeto observado por las circunscripciones medievales, especialmente las eclesiásticas. No otro fue el caso de nuestra provincia. Vituperada o alabada, es lo cierto que, tras un siglo y medio de existencia, la división del territorio español consagrada por la ley de 1833 ha patrocinado a su socaire la forja, en muchos casos, de subsistemas urbanos de carácter provincial. Y ello ha sido así, especialmente, cuando la ordenación de Javier de Burgos respeta exquisitamente las demarcaciones consolidadas por el devenir histórico. Tal parece ser el caso de Huesca, el estudio de la génesis y cristalización de cuyo sistema urbano da pábulo a este libro.

by. La industrialización y el proceso de urbanización.

Con notable retraso respecto de los países más adelantados del mundo occidental, la industrialización desencadena en España una vasta serie de procesos que alteran las estructuras económicas y sociales tanto como las espaciales; mutaciones sociales tantas, cuanto exacta e inmediata es su proyección en el mapa. • Un intensísimo éxodo rural-una verdadera antroporragia- a partir del despegue del sector industrial ha alimentado un no menos espectacular proceso de urbanización. Con ocasión de la especial coyuntura que supone la neutralidad ante la primera guerra mundial, pero particularmente a partir de los Planes de Desarrollo de la década de los años sesenta, las tres cuartas partes de la población española acabarán residiendo en municipios estadísticamente urbanos. Si los Decretos de Nueva Planta y la División Provincial de 1833 significaron la desaparición de los sistemas urbanos regionales, 25


que reproducían la realidad de los antiguos reinos, y el basamento de una nueva estructura de organización territorial, ésta sólo adquirió su plena configuración con el impacto espacial de la revolución industrial: la revolución de los transportes y los trasiegos espaciales del éxodo campesino, bien hacia las ciudades de la periferia, bien -a partir de la década de los años sesenta- hacia los Polos de Desarrollo, cuya creación pretendió superar la dicotomía "periferia vasca y catalana-desierto central". Pues bien, desde la perspectiva de la organización territorial, una de las consecuencias de todo ello ha sido la formación de un sistema urbano estatal cuyo rasgo más destacado es su vocación dualista y, en cierto modo, esquizoide, de suerte que si a escala nacional la red parece bastante equilibrada y hasta armónica, el marco regional es, sin embargo, heteróclito: ciertas redes de distribución "rango-tamaño" casi lognormal alternan con sistemas regionales primados y macrocéfalos, cual es el caso de Aragón. No siendo insuficiente su nivel urbano considerado de forma global (BIELZA de ORY, 1981, p. 66), Aragón exhibe una red asténica y desequilibrada por su macrocéfala capital, el origen de cuyo crecimiento congestivo hunde sus raíces ya en el siglo XVIII. La red caminera antes mencionada fomenta el papel de Zaragoza dentro de ese dispositivo radial, soslayando por completo al resto de la región, que queda así en posición excéntrica. La industrialización decimonónica estimula nuevamente la situación de la capital del Ebro en las relaciones intensas entre Cataluña y el País Vasco. Tras el Plan de Estabilización, Zaragoza se convierte, en la década de los años sesenta, en Polo de Desarrollo, consolidándose como centro del polígono geoeconómico más vital del país. Más atenta a su cometido en la red nacional, las relaciones de la metrópoli zaragozana con su propia región pasan definitivamente a un segundo plano.

1.2. El subsistema urbano oscense, objeto de estudio. Aunque en conjunto demográficamente regresiva, la provincia de Huesca presenta un mayor equilibrio en el crecimiento de sus núcleos urbanos. Nada de macrocefalias; junto a la capital, el crecimiento afecta también a Barbastro, Jaca, Fraga, Monzón, Binéfar, Sabiñánigo. ¿A qué se debe esta nada incierta vitalidad? 26


Naturalmente que la existencia de un subsistema provincial-que es el objeto de este estudio- no es posible sino a partir de la existencia de la propia provincia -lo que no es una realidad, como ha sido ya escrito-, sino a partir de la Ley de Javier de Burgos. Pero, curiosamente, el aislamiento de que fue objeto Huesca respecto de la red caminera del siglo XVIII y su excentricidad en la ferroviaria del XIX dieron en una vuelta de la provincia sobre sí misma. Un ejercicio de introspección, coadyuvado también por la escasa permeabilidad fronteriza con Francia, que dificultó todo drenaje. Y en ese exilio espacial, la División Administrativa, completada con el trazado de los Partidos Judiciales en 1834, la industrialización y el crecimiento del sector terciario ya en las últimas décadas de nuestro siglo han acabado por conformar una red urbana polinuclear. Que por sus relaciones sistémicas podamos concluir en la existencia de un subsistema urbano oscense es algo que trataremos de demostrar a lo largo de estas páginas; pero la pertinencia misma de la voz subsistema, lejos de una incursión conceptual que el orden aconseja demorar hasta el siguiente capítulo, parece fuera de toda duda. Al menos, para designar el funcionamiento sistémico propiciado por esa realidad subregional -la provincia- que lleva operando un siglo y medio como unidad intermedia en la ordenación espacial del territorio español (FERRER y PRECEDO, 1977, p. 31 y MlRALBES et al., 1984, p. 365). En un contexto económico en gran medida autárquico, al abrigo de la competencia propia de las sociedades industrializadas, lejos todavía del consumo diversificado y antes de la revolución de los transportes, la organización territorial de las tierras altoaragonesas que la División Provincial reunirá bajo la misma demarcación descansa en el pasado sobre la superposición del principio christalleriano de mercado (CHRISTALLER, 1966) al cuadro natural. No habiendo una verdadera ciudad primate -Huesca es poco más que la cabecera de la Hoya de su nombre-, la red preindustrial debe su cohesión a una serie de pequeños centros -de tamaño demográfico que hoy sería considerado semi urbano e incluso rural- que, a modo de cabeceras comarcales, organizan el mundo rural-Huesca, Jaca, Barbastro, Fraga-. El medio físico -las grandes unidades morfoestructurales del relieve oscense, las grandes vías naturales de comunicación que reproducen el dispositivo orohidrográfico- tiene un peso muy superior al actual. Va formándose así un tríptico geoeconómico, caracterizado por modos de vida, de producción, por paisajes y formas de poblamiento diferentes, que explica, no sólo la 27


situación de los centros urbanos -los ejes urbanizadores (CASAS TORRES, 1954, p. 114 Y BIELZA de ORY, 1981, pp. 66-67)-, sino el alcance de sus áreas de influencia. Son: la Montaña, silvopastoril, que tiene en Jaca, sobre la Depresión Media Pirenaica, su cabecera; la Tierra Llana, cerealista, cuyo punto de referencia es Fraga, en la vecindad al eje del Ebro, y, a caballo entre ambas, el Somontano, área híbrida, propicia, por razones de complementariedad, de bisagra o contacto geoeconómico (BERRY, 1971, p. 141 Y CALLIZO SONEIRO, 1983-A, p. 203), para el intercambio comercial, donde se aloja un importantísimo eje urbanizador -Huesca-Barbastro-. ¿Cuál es el impacto de la División de Javier de Burgos -a la que hay que añadir la creación de los Partidos Judiciales un año después- sobre la organización territorial de la primera mitad de nuestro siglo? Muy en primer lugar, el crecimiento demográfico de la que fuera Osca de iberos y romanos, acompañado de una paralela expansión del plano urbano, apenas variado desde la traza de los ensanches medievales; ese primer démarrage, acompañado de la consolidación de una infraestructura de servicios vinculada a la propia función capitalina, se convierte más tarde, ya en la segunda mitad del siglo, en factor de atracción industrial. Por otra parte, la función administrativa concede a la capital la dilatación, hasta los límites de la demarcación, de su área de influencia, antes restringida a la "Hoya". La creación de las demarcaciones judiciales supone, finalmente, el aldabonazo a las ciudades-mercado históricas -Jaca, Barbastro, Fraga-, pero también la génesis de un nivel urbano intermedio a expensas de esas pequeñas cabezas de partido -Boltaña, Benabarre, Sariñena, Tamarite-. Pero cuando las alteraciones adquieren las dimensiones de una verdadera metamorfosis es, sin duda, a partir de las implantaciones industriales contemporáneas y de los procesos últimos de terciarización. En efecto, por mor del desarrollo de la actividad industrial, Monzón, Binéfar y Sabiñánigo se incorporan ahora a la escena urbana; a la industria debe también la expansión posterior a la guerra civil la propia capital provincial; y sin la industria no se explica tampoco el despegue vivido por Barbastro en la última década. El crecimiento -más de la traza urbana que del volumen poblacional- de la ciudad de Jaca descansa como contrapunto sobre el sector terciario, vinculado estrechamente a una extraordinaria actividad turística. El reverso inevitable de la moneda es el estancamiento de los pequeños núcleos urbanos -Boltaña, Benabarre, Sariñena, Graus-, excéntricos respecto de los ejes que estos procesos han vigorizado -la 28


Depresión Media Pirenaica y el Somontano-. La industria y los servicios han acabado por modificar, no sólo las relaciones jerárquicas y funcionales entre los nodos de esta red, sino también, y solidariamente, el mapa de las áreas de influencia de las ciudades oscenses; la gestación, en suma, de un subsistema urbano provincial. Es nuestra hipótesis de partida.

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2. ASPECTOS CONCEPTUALES Y METODOLOGICOS. ESTADO DE LA CUESTION

De cómo conducir la investigación presente debe ocuparse la metodología, la que, sin una base conceptual, no se sostiene por sí misma (BUNGE, 1979, en GOMEZMENDOZA et al., 1982, p. 524). Pero, como providencia general, debemos rehuir tanto el tópico horrísono de "cubrir lagunas" -esa actividad sedimentaria es para la investigación tan obvia que frisa la tautología-, cuanto la vana pretensión de ser explorador de campos conceptuales y metodológicos. Es lo cierto que la cuestión presente no ha sido jamás abordada desde la approche aquí propuesta -en la provincia de Huesca, naturalmente-, pero es lo cierto también que esa labor de colmatación, que se halla en el origen de toda curiosidad científica, difícilmente pudiera haber sido ejecutada sin el concurso de quienes han estudiado otros sistemas regionales o provinciales, sirviéndonos de guías utilísimos; de quienes, ya en la región, trataron, finalmente, aspectos próximos al objeto de este estudio.

2.1. Antecedentes. No pretende este epígrafe dar cuenta de la floración bibliográfica que, dedicada al estudio de redes y sistemas urbanos, ha aparecido en las últimas décadas; esa copiosa nómina no es sino la respuesta de la comunidad científica al proceso espectacular de urbanización de las sociedades humanas. Si en 1966 CLA v AL (1966, pp. 131-152) ofrecía ya un larguísimo repertorio bibliográfico consagrado a la "teoría de los lugares centrales" y su aplica31


ción, intentar hoy un "estado de la cuestión" sería labor ímproba, susceptible de varias tesis doctorales monográficas, de índole epistemológica. No, más modesto, nuestro "estado de la cuestión" se refiere básicamente a los trabajos más notables llevados a cabo en el seno de la geografía española -algunos, obviados ahora, serán citados convenientemente al hilo del texto- y a las obras dirigidas a aspectos concretos del sistema urbano aragonés o a las monografías de tema urbano oscense. Siendo, la de Huesca, una red de pequeñas ciudades, no poca es, sin embargo, la deuda contraída con la bibliografía francesa, que, en los últimos años, ha dedicado páginas esclarecedoras al estudio de ese primer eslabón de la cadena jerárquica. Junto a las grandes tesis de DUGRAND (1963) Y ROCHEFORT (1960), sobre las redes languedociana y alsaciana, respectivamente, y los estudios de corte metodológico de JUILLARD (1962-A Y B), CHABOT (1964) o CARRIERE y PINCHEMEL (1963), la aportación francesa más útil para el tema que nos ocupa es la referida a la problemática de las pequeñas ciudades: BORDE, BARRERE Y CAssou-MoUNAT (1980), VEYRET-VERNER (1970), KAYSER (1972-A y B), MATHIEU (1972), LABORIE (1979) Y CAZES y REYNAUD (1972). La preocupación por los umbrales definitorios de los niveles jerárquicos, la dotación funcional, la tipología de funciones, los peligros de la monoactividad, las relaciones de la pequeña ciudad con su área de influencia, el éxodo de la población urbana, la hiperdotación terciaria de las pequeñas ciudades de montaña, ... , son algunos de los temas más presentes en sus publicaciones. La demora en la eclosión urbana ha tenido efectos retardadores en el interés despertado por dicho fenómeno en el seno de la comunidad científica española. Sin embargo, sería inexacto afirmar que nuestra producción bibliográfica es pobre. Todo lo contrario. Pero esa abundancia de trabajos tiene un sello empírico que excluye en general la reflexión teórica; que obvia -su desarrollo es dependiente- la búsqueda de paradigmas propios (CARRERAS 1 VERDAGUER, 1984, p. 256). No obstante esta dependencia epistemológica, sólo cubierta esa primera fase puede pensarse en la elaboración futura de una geografía teórica propia. En esa vasta relación deben destacarse los trabajos de CAPEL (1968-A), 1973 y 1974), DIEZ NICOLAS (1972), LASUEN (1976), el Informe Foessa (1976), RACIONERO (1981), GUERRA ZABALLOS (1981) Y GARCIA NIETO (1983), en los que se tratan, entre otros temas, la estructura del 32


sistema urbano español, la tipología de sistemas regionales a partir de la regla "rango-tamaño", la estructura funcional de las ciudades españolas y su especialización, etc ... Sobre el puzzle de las áreas de influencia comercial, FONTANA TARRATS dirigió en 1963 la elaboración de un muy interesante Atlas Comercial de España. Pero donde la bibliografía española alcanza su fastigio es en el campo de los sistemas regionales y subsistemas provinciales: FERRER y PRECEDO (1975, 1976 y 1977), sobre el sistema urbano vasco; MrRALBEs BEDERA et al. (1984), sobre el sistema gallego; ESTEBANEZ (1972), sobre la jerarquía conquense; QUINTANA (1979), sobre el sistema mallorquín; PRECEOO LEDO (1976-B), cuyo trabajo sobre la red urbana navarra ha sido para nosotros una guía metodológica utilísima; LOPEZ TRIGAL (1979), sobre la red leonesa; VILLARINO PEREZ (1981), sobre la red coruñesa; JUARISTI LINACERO (1982), sobre la estructura urbana de Vizcaya, y SERRANO MARTINEZ (1983), sobre la red murciana. El denominador común de todos ellos es el acento puesto en la determinación cuantitativa de la centralidad de los asentamientos, como una llave metodológica que franquea el camino a la definición de la jerarquía funcional y la delimitación posterior de las áreas de influencia. Por lo que se refiere a Aragón, deben ser destacados los trabajos de CASAS TORRES Y FLORISTAN SAMANES (1945), sobre los mercados aragoneses; el mismo CASAS TORRES aborda en 1954 las grandes líneas de la geografía urbana navarroaragonesa; los trabajos de BIELZA de ORY (1971-A y B, 1974-B, 1977, 1978, 1981 y 1982), sobre los grandes problemas de la red urbana aragonesa, su macrocefalia y desjerarquización; de BIELZA, CALLIZO y ESCOLANO (1984), sobre la política regional y la red urbana aragonesa; de GAVIRIA y GRILLO (1974), donde se plantea la gravedad de la dicotomía Zaragoza-desierto aragonés, y de Royo VILLANO VA (1978), que recoge los varios intentos de comarcalización en nuestra región. Muy digna de mención, tanto por su carácter novedoso cuanto por su aportación metodológica, es la tesis doctoral de ESCOLANO UTRILLA (1985), consagrada al estudio territorial del comercio en Aragón. A la organización territorial de la provincia de Huesca han dedicado varios trabajos: GARCIA RUIZ (1978-A y B), CALLIZO SONEIRO (1982) Y CALLIZO Y BIELZA (1983); sobre la industria oscense, factores de localización, su desarrollo, impacto demográfico y espacial, deben ser consultados los trabajos de CASAS TORRES (1964-A Y B), MrRALBES BEDERA (1965) Y BIELZA de ORY (1977-C). La bibliografía oscense abunda final33


mente en el tratamiento monográfico de las pequeñas ciudades: Tamarite de Litera (CHUECA, 1964); Monzón (SOLANS, 1969); Huesca (CALLIZO SONEIRO, 1980-A); Jaca (ESCALONA ORCAO, 1981), y Barbastro (CASTAN PUEYO, 1983). En síntesis, si la bibliografía extranjera es casi ingente y la española conoce en las últimas décadas una proliferación sin precedentes, falta en Aragón la gran obra sobre el funcionamiento de su sistema urbano regional, a cuya elaboración ha pretendido contribuir modestamente el presente trabajo sobre el subsistema urbano oscense.

2.2. Acotaciones conceptuales. La concepción sistémica de una red de ciudades requiere una consideración previa del hecho urbano a partir de criterios funcionales, pero sobre todo un dinamismo que viene dado por las relaciones estructuran tes entre los elementos del sistema (RACIONERO, 1981, pp. 16 Y 17). La noción de función como "profesión", como la razón de ser de la ciudad, fuera ya servida por la geografía clásica, pero sólo después de la espléndida formulación christalleriana (CHRISTALLER, 1933) puede hablarse de un método hipotético-deductivo capaz de abordar las relaciones funcionales en el seno de una red urbana; capaz de procurar una explicación general para los tamaños, el número y la distribución de las ciudades. En efecto, la vía hipotético-deductiva inaugurada por la construcción teórica del insigne geógrafo alemán supera esa ancestral oposición entre lo rural y lo urbano -tan cara a la geografía clásica de corte idiográfico-, determinando, en lo que después se asumirá como continuum, un gradiente de urbanización ---entiéndase centralidad- que va desde las aldeas a las áreas metropolitanas. No hay ruptura, sino continuidad, en la diferenciación del hábitat; donde antes existiera tan sólo el campo y la ciudad, podemos, después de CHRISTALLER, distinguir grados de jerarquización en los núcleos del poblamiento y niveles de complejidad creciente dentro de los sistemas de asentamientos (CAPEL, 1975, p. 297). La verificación de esta teoría cede frecuentemente ante la heterogeneidad del medio físico (ISARD, 1956; (FREMONT, 1976, p. 61; BAILLY Y BEGUIN, 1982, p. 123), la condición no lineal del devenir histórico (FRE34


MONT, 1976, p. 62), o el economicismo ciego que ignora factores comportamentales decisivos (SOPPELSA, 1977, p. 15); pero no por ello pierde un ápice de su valor, pues, como refiere CLAVAL (1966, pp. 147 Y 148), "el interés principal de una teoría como la de los lugares centrales no proviene de la forma más o menos perfecta con que permite dar cuenta de las regularidades observables, sino, por el contrario, de todos los problemas que plantea cuando las regularidades no existen: es generadora de problemas, porque postula un orden y todo lo que no se ajusta a ese orden demanda una explicación" .

En definitiva, si en un espacio -sea anisotrópico-determinado, la teoría encuentra escollos en su aplicación, no quiere ello decir que su verificación esté en entredicho tanto como que existe un contrapunto entre el esquema teórico y la realidad, que demanda por parte del geógrafo una explicación del papel que esa anisotropía juega en el desajuste apreciado. La teoría de los lugares centrales conocerá después enriquecedoras aportaciones -los trabajos de LOSCH (1941), ZIPF (1949), CLARK y Ev ANS (1954), NELSON (1955), BERRY (1961), HUFF (1962), CARRIERE y PINCHEMEL (1963), DAVIES (1967) y de nuevo BERRY (1971}-, que, en forma de modelos y leyes, constituyen un notabilísimo acervo teorético; la reunión de un verdadero cuerpo doctrinal; el nacimiento de una geografía teórica: "si no fuera por la teoría de las actividades terciarias, no sería posible ser tan categórico acerca de la existencia de una geografía teórica, independiente de cualquier conjunto de ciencias-madre", ha escrito BUNGE (1962, p. 129). Como todo sistema, el urbano está compuesto por unos elementos -los asentamientos-, sus atributos -características demográficas y socioeconómicas- y sus relaciones, que, a partir de las nociones de umbral, alcance económico y rango de las funciones centrales, dan cuenta tanto de . la estructura, cuanto del ensamblaje de las áreas de influencia que esa organización jerárquica postula; dan cuenta, en definitiva, de los procesos de "aprendizaje" que tienen lugar en el seno de un sistema; en este caso, el de ciudades (BERTALLANFY, 1967, en LASUEN, 1976, pp. 200 y 201). En suma, frente a la descripción morosa y encandilada de la individualidad, propia del discurso libresco clásico, la geografía de nuestro tiempo opone la abstracción de los hechos singulares, pone el acento en las 35


generalizaciones y confiere a nuestra disciplina un carácter predictivo o prospectivo de indudable utilidad socioespacial, amén de un timbre científico del que antes careciera.

2.3. Precisiones

metodológicas.

U na posición filosófica lleva a una metodología, pero no a la inversa (HARVEY, 1983, p. 31). Sólo después de la profesión conceptual que acabamos de hacer podemos en rigor asumir una metodología. Y la concepción sistémica del poblamiento, las relaciones sistémicas entre sus elementos constitutivos, no son posibles ya al margen de la vía hipotético-deductiva. Ahora bien, el uso de modelos y leyes, la verificación de hipótesis, no excluyen en absoluto el recurso prudente a la vía inductiva clásica, pues, luego de las fervorosas adscripciones iniciales al neopositivismo, las aguas han vuelto a remansarse y hoy la "querella" entre el cuantitativismo y el cualitativismo ha acabado siendo un falso problema (FREMONT, 1976, pp. 83 y 84). Nadie parece ya dudar de que si lo cualitativo es irreemplazable, lo cuantitativo resulta indispensable. Y este eclecticismo, lejos de ser esterilizan te, no es tampoco mera indefinición, sino enlace entre la tradición y la modernidad, que, fuera de todo sobresalto traumático, asegura una continuidad fecunda a esta vieja disciplina. Sin cerrar, pues, los ojos a la tradición, el presente trabajo hace uso generoso del método hipotético-deductivo -lo que sucede cuando se practica el análisis topológico, el análisis de vecindad, la especialización funcional de las ciudades, la detenninación de la jerarquía demográfica, el establecimiento de la jerarquía funcional y la delimitación teórica de las áreas de influencia-; pero se recurre, y no poco, al método inductivo clásico al afrontar el análisis demográfico y económico de los elementos del sistema, la estructura dimensional del poblamiento o, cuando tratando de verificar la validez de los modelos teóricos, procede desde una encuesta para la delimitación empírica de las áreas de influencia. La profesión de la vía hipotético-deductiva no excluye, pues, pervivencias inductivas, ni obvia la descripción, tan necesaria para la buena explicación; ni la percepción subjetiva, cuyo concurso será en su momento solicitado; ni la encuesta, a la que cabrá la misión de enfrentarse al modelo teórico, pues estas valiosísimas fonnulaciones teóricas, "de las que tanto cabe esperar", como escribiera SORRE (1952, p. 425), "no deben alterar la frescura de la mirada o la 36


palabra y la simpatía del contacto, sin los cuales las cifras y los temas más rigurosamente elaborados no llegarían a ser sino máscaras" (FREMONT, 1976, pp. 79 Y 80). Desde aquella posición conceptual y desde estos planteos metodológicos, el estudio de un sistema -en este caso, el subsistema urbano oscense- ha de ser conducido a partir del tratamiento de sus elementos constitutivos, sus atributos y relaciones. Pero con anterioridad, hemos juzgado conveniente dedicar un capítulo al papel del medio físico y la red de comunicaciones, pues ambos vulneran la homogeneidad del espacio provincial y, en virtud de la accesibilidad por ellos conferida, el trazado y significación de las áreas de influencia de las ciudades oscenses; si el espacio alto aragonés no es isotrópico, quiere ello decir que posee un enorme valor para explicar las localizaciones, y, pues el relieve deforma la estructura del poblamiento, su estudio se convierte en exigencia previa indeclinable. La selección de los elementos del subsistema urbano oscense ha sido efectuada atendiendo a dos tipos de razones: conceptuales, en primer lugar, por cuanto el poblamiento en sentido estricto -desnudo de los epítetos rural y urbano, ínsitos a la tipología tradicional del hábitat- es el objeto de este estudio; prácticas y metodológicas, en segundo lugar, haciendo del municipio -los datos fiscales no contemplan las entidades de población menores- la unidad de análisis. Se estudian a continuación, y desde esa dimensión municipal, los atributos demográficos de los elementos del sistema: la población de los municipios oscenses y su dinámica demográfica. A través del tamaño demográfico se establece después la estructura del sistema de asentamientos y su evolución temporal. Concluido el tratamiento de los atributos del sistema, se acomete entonces el de las relaciones entre los elementos, en la convicción de que, si el estudio de los componentes fue indispensable, son las relaciones las que dan coherencia a una estructura. Son éstas de dos tipos: estáticas y dinámicas. A las primeras obedece el estudio de la distribución espacial del poblamiento, llevado a término a través del análisis de vecindad; la jerarquía demográfica, puesta de relieve por el análisis de la estructura "rangotamaño", y, finalmente, la determinación de la jerarquía urbano-funcional, de sus distintos grados, que son descubiertos mediante el análisis de las funciones terciarias, pues son éstas las que verdaderamente sancionan la 37


urbanidad de un núcleo de población (BERRY, 1971, p. 3), y, desde luego, las que justifican su función regional o de organización de un entorno ruraL Los núcleos virtualmente urbanos a partir del análisis funcional han sido sometidos a la prueba de especialización, mediante los índices de NELSON (1955) y de la "razón básico/no básico". A fin de atender las llamadas "relaciones dinámicas del sistema", los núcleos seleccionados fueron posteriormente objeto de la aplicación de modelos para la delimitación de las áreas de influencia, contrastando más tarde esos resultados servidos por las formulaciones teóricas con los ofrecidos por una encuesta llevada a cabo en los municipios de la provincia. El nuevo ensamblaje de las áreas de influencia de las ciudades oscenses, frente al dibujo de las comarcas históricas, permite aprehender con meridiana claridad el dinamismo del subsistema oscense; de aquél que comenzara a tomar carta de naturaleza con la División Provincial de Javier de Burgos, más de 150 años ha.

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3. EL MEDIO FISICO y LAS COMUNICACIONES COMO CONDICIONANTES DE LA RED DE ASENTAMIENTOS

La reunión, bajo un mismo capítulo, del medio físico y las comunicaciones tal vez parezca una coyunda poco ortodoxa a los ojos de la geografía clásica, más propensa a la síntesis luego de una copiosa información dispuesta según catálogo rigurosamente ordenado. Y sin embargo, la inclusión de esos dos epígrafes en este capítulo nada tiene que ver con esa vocación de catálogo; es más, si la provincia de Huesca fuese una llanura sin accidentes topográficos relevantes, estaríamos ante un espacio isotrópico que tomaría lujoso el estudio del marco físico para un trabajo de esta índole. El espacio provincial está, por el contrario, muy lejos de la homogeneidad: ámbitos montanos donde se alcanzan las mayores elevaciones de la Cordillera Pirenaica, en cuyas cimas las nieves resisten tenaces los estíos, de modos de vida relacionados con la silvicultura y el pastoreo, albergan en su seno, gracias a la conjunción de estructura e hidrografía, depresiones longitudinales aptas para la práctica primordialmente agrícola y la intercomunicación; la montaña oscense conecta con las llanuras sedientas de la parte central de la Depresión del Ebro a través de una región híbrida, en que lo pecuario-forestal del norte se suelda a las actividades cerealistas y hortofrutícolas del sur, sancionando una sucesión de comarcas de inequívoca inclinación al tránsito y el comercio. La Montaña, el Somontano, la Tierra Llana: tres espacios geoeconómicos diferenciados; tres formas distintas de resolución del poblamiento; tres esquemas de organización territorial.

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Sobre ese esquema, la red hidrográfica, en estrecha relación con un marco físico heterogéneo, diversifica todavía más la localización y estructura de la habitación, canaliza de forma asimétrica y caprichosa el discurrir primigenio de los habitantes por su territorio y, en definitiva, de su solidaridad o imposición sobre la arquitectura del relieve acaba siendo trasunto no desleal -al menos hasta el pasado siglo-- el découpage de las áreas de influencia de los núcleos urbanos. ¿Qué papel corresponde en este reparto a la red de comunicaciones? Evitar, ante todo, el remoquete determinista que el lector impaciente habrá colgado al último parágrafo, si no a su autor. Ciertamente, hay más factores que explican las distorsiones -la dinámica demográfica, por ejemplo, de los distintos municipios tiene pronto reflejo en el tamaño y conformación de las capitales comarcales, y viceversa-, pero la jerarquía urbana y la extensión de las áreas de influencia de las ciudades oscenses están en no poca medida condicionadas por la accesibilidad, que, obviamente, no puede entenderse fuera del dispositivo orográfico ni de la red natural de comunicaciones que representa el trazado de los ríos.

3.1. El medio físico: factor de localización, condicionante de estructuras espaciales y de áreas de influencia. Tres son los puntos a que se consagra la primera parte de este capítulo, a saber: las líneas maestras de la estructura del relieve, la articulación de la red hidrográfica y la estructuración del poblamiento como expresión de los tres conjuntos geoeconómicos antes mencionados. Los dos primeros son factores locacionales de núcleos urbanos y condicionantes -entre otros- de áreas de influencia; los tres, indicativos de estructuras espaciales.

a) Las líneas maestras de la estructura del relieve.

La más septentrional de las tres provincias que constituyen el histórico Reino de Aragón se extiende sobre una superficie de 15.616 Km 2 , entre las provincias de Navarra y Lérida, como límites occidental y oriental respectivamente, y desde la frontera con Francia al norte hasta confundirse con la vecina Zaragoza, ya en el centro de la Depresión del Ebro. 40


Dos ámbitos bien diferenciados comparten la arquitectura de su relieve: la mitad septentrional se identifica con el sector central de la Cordillera Pirenaica, en tanto que la mitad meridional lo hace con las series horizontales postparoxismales, apenas deformadas, que pertenecen ya al sector central de la Depresión del Ebro. El contacto entre ambas tiene lugar a través de un rosario de hoyas de piedemonte, más excavadas que las cuestas que las marginan por el sur. La nitidez de este esquema queda reflejada en el Mapa hipsométrico de la provincia de Huesca (mapa n.º 3): puede verse cómo la montaña pirenaica declina hacia los 600 m de altitud, extendiéndose entonces al sur esa zona híbrida, somontana, que se desarrolla hasta la isohípsa de 400 m, para conectar con las tierras llanas por debajo de esa isolínea, e incluso alcanzar altitudes inferiores a 200 m en el bajo valle del Cinca. Empero, esa disposición no mantiene una estricta continuidad en cada una de las dos mitades -esta vez- occidental y oriental de la provincia; dicho de otro modo, esa primera estructuración meridiana -norte-sur- consiente a su vez una configuración zonal -oeste-este-. Así, el sector suroccidental está accidentado por la presencia de una de las típicas muelas aragonesas, la sierra de Alcubierre, elevada por encima de los 800 m, de cuyo correlato carece el sector suroriental; el Somontano, por su parte, está bien representado en las partes occidental y central, con las hoyas de Ayerbe, Huesca y Barbastro, mas no aparece al este, en que las últimas series plegadas de la todavía montañosa Baja Ribagorza entran bruscamente en contacto con la tierra llana literana. Pero donde, sin duda, la diversidad deviene oposición y asimetría es en la Montaña. Si la Cordillera Pirenaica presenta una estructura muy bien definida en el tramo occidental, no ocurre lo mismo en el tramo oriental, al este del río Ara -tierras de Sobrarbe y Ribagorza-: en aquél, las distintas unidades estructurales se suceden de norte a sur según esclarecedor esquema pedagógico -Pirineo Axil, Sierras Interiores, Depresión Media, Sierras Exteriores ... -; en éste, no es que estén ausentes, sino que su disposición vira desde la complejidad al caos, lejos de la nitidez que se observa allende el puerto de Cotefablo: "accidentes transversales de eje meridiano, umbrales que interrumpen la continuidad de las Sierras, cadenas montañosas que cierran los corredores,

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vIenen a perturbar sensiblemente esa ordenación [estructural] clásica" (DAUMAS, 1976, p. 23).

Además de la más extensa representación del llamado Pirineo Axil en el sector oriental, de la masiva presencia del roquedo granítico y metamórfico en los valles de Bielsa, Gistaín y Benasque, la principal singularidad de Sobrarbe y Ribagorza reside en la inexistencia de esa Depresión Media que, modelada en glacis sobre las deleznables margas azules del Eoceno, ha dado lugar en la parte occidental a un gran corredor natural, verdadera espina dorsal para la intercomunicación de los valles jacetanos; se trata de un sinclinorio longitudinal, subrayado por la red hidrográfica -infra-, abierto entre las series de flysch eoceno de las Sierras Interiores y las facies molásicas de las Sierras Exteriores. Pues bien, aunque éstas últimas -según puede apreciarse en el mapa n.º 3- apenas alcanzan en el sector ribagorzano la altitud de las sierras de Loarre, Gratal o Guara -en el Prepirineo occidental oscense-, sin embargo la carencia de ese importante corredor longitudinal prolonga "interminablemente" las Sierras Exteriores inmediatamente al sur del macizo del Turbón, hasta desaparecer bajo los llanos de la Litera, lo que confiere una notable masividad a la cadena -"es la vertiente pirenaica más larga" (DAUMAS, 1976, p. 23)- y la hace más difícilmente transitable.

b) El papel de los ríos.

El dispositivo estructural así esbozado apenas posee verdadero valor para explicar la localización del poblamiento, si no se postula el concurso de la red hidrográfica; y ello porque unas veces subraya los hechos estructurales, en tanto que otras los contradice. Los ríos oscenses forman parte del sistema de afluentes que, por la margen izquierda, desembocan en el Ebro a través de cuatro cuencas hidrográficas; son, de oeste a este: Aragón, Gállego, Cinca y la margen derecha del Noguera Ribagorzana, cuyo cauce sirve de línea divisoria con la vecina provincia de Lérida (mapa n.º 4). Las disimetrías observadas a propósito de la estructura tienen ahora su versión fluvial. Los ríos que drenan la montaña jacetana, luego de cortar transversalmente las Sierras Interiores, se incurvan hacia el oeste siguiendo 42


el trazado de la Depresión Media -Canal de Berdún- o del sinclinal margoso de La Peña; tal sucede con los ríos Aragón, que desaparece hacia la vecina Navarra, y Gállego, que sólo tras recibir las aguas del río Asabón, en el actual embalse de La Peña, recupera su trazado norte-sur, discurriendo en el límite con la provincia de Zaragoza. La importancia de la Depresión Media Pirenaica es ahora reforzada por el trazado del río Aragón, cuyo valle se revela pronto un amplio corredor capaz de interconectar los valles jacetanos; a sus orillas medrará la ciudad de Jaca, primera capital del Reino de Aragón y hoy cabecera comarcal incuestionable. A través del Gállego, por otra parte, se establecerá la conexión entre Zaragoza y la ciudad francesa de Pau cuando se proyecte la red ferroviaria -Huesca posee en los primeros momentos poco más que un enlace con las estaciones de Turuñana y Tardienta, y ello gracias a su condición de capital provincial, la que hará valer, ya en nuestros días, para interceptar el trazado ferroviario Zaragoza-Canfranc y obtener el ocaso del que primitivamente discurría estrictamente fiel al curso del Gállego-. A orillas de este río, en la proximidad a las fuentes de energía hidroeléctrica, en la proximidad al centro terciario de Jaca, pero también gracias al ferrocarril, Sabiñánigo irrumpirá a lo largo de este siglo en los primeros niveles de la jerarquía urbana provincial. ¿Qué significa todo esto? No otra cosa que, entre las Sierras Interiores jacetanas -Peñaforca, Vixaurín, Collarada, Telera y Tendeñera- y las Sierras Exteriores de Santo Domingo, Loarre y Gratal, la cuna de Aragón, merced a la estructura del relieve que la red hidrográfica reitera, cuenta con dos núcleos urbanos de relieve, aptos para la organización de su traspaís: Jaca y Sabiñánigo. Nada de esto sucede en el Alto Aragón Oriental. No existe aquí la depresión longitudinal y el río Cinca presenta un trazado meridiano, recibiendo en abanico su sistema de afluentes: Ara, Vero y Alcanadre, por la margen derecha; Cinqueta, Esera, Isábena, por la izquierda. Esta configuración ha dado vida a un dédalo de valles -Broto, Bielsa, Gistaín, Benasque y los epónimos- que confluyen en el Somontano, donde Barbastro se erige en su capital comarcal natural, pues la menor altitud de las Sierras Exteriores en el sector bajorribagorzano, unido a la inexistencia de ese corredor longitudinal, han impedido la génesis en el seno de la Montaña oriental de verdaderos núcleos urbanos: Aínsa y Boltaña no son mucho más que humildes subcabeceras dependientes de la ciudad del Vero, remedos discretos muy lejos del peso central de Jaca y Sabiñánigo. La última cuenca 43


hidrográfica -la del Noguera Ribagorzana-, separada del valle del Isábena por el interfluvio de la sierra de Sis, avena las aguas de la Ribagorza Oriental hacia la vecina Lérida; pero drena también -ocasión habrá de comprobarIo- hombres y mercancías: la mayor parte de los flujos terciarios. Al sur de las Sierras Exteriores, el papel de la red fluvial es menos determinante; con excepción de los tramos medio y bajo del Cinca, en cuyas riberas se agolpan los viejos poblados de hortofruticultores -al tiempo que la proximidad al potente complejo hidroeléctrico de El Grado ha dado vida industrial a la otrora villa agrícola de Monzón-, el conjunto Flumen-A1canadre, que discurre sobre una topografía poco accidentada, apenas ha condicionado la localización del poblamiento, aunque sí -según se verá luego- la estructura del hábitat, muy ligada a la oposición secanoregadío. En suma, de la acción de la red hidrográfica sobre el edificio estructural cabe concluir la existencia -de norte a sur- de tres regiones físicas -geomorfológicas-, que serán después geoeconómicas: la Montaña, el Somontano y la Tierra Llana. Tres conjuntos que los mismos estructura y ríos hacen además zonalmente disimétricos: en la Montaña, las tierras jacetanas y serrablesas al oeste, el Sobrarbe y la Ribagorza al este; el Somontano sólo se presenta definido en el centro y oeste -hoyas de Ayerbe, Huesca y Barbastro-, pues la Tierra Llana enlaza directamente al este con la Montaña ribagorzana en las fértiles tierras de la Litera, que continúan en el Cinca Medio y el Bajo Cinca; al oeste, el llano corresponde a los secanos monegrinos.

c) Tres bandas de urbanización; tres conjuntos paisajísticos .

La distribución espacial del hábitat oscense guarda no poca relación con ese tríptico paisajístico que acaba de ser pergeñado; cada una de esas tres regiones físicas y geoeconómicas encierra formas particulares de poblamiento, albergando al mismo tiempo sendos ejes de urbanización. En efecto, toda vez que la mayor parte de las ciudades preindustriales justifica su origen en las funciones mercantiles, la situación o "LocationaL factor" (CHABOT, 1948; ed. española, 1972, p. 18) más favorable para la ubicación de las mismas es "la que facilita la accesibilidad, el intercambio, 44


la circulación de hombres y mercanCÍas" (BIELZADEORY, 1981, pp. 6667). No es, pues, extraño que las ciudades preindustriales oscenses, así como los nuevos núcleos industriales, surjan en los grandes corredores naturales. La Depresión Media Pirenaica, recorrida por el río Aragón, aloja los núcleos urbanos de Jaca, consagrada desde los albores de la Reconquista cristiana como primera capital del histórico Reino aragonés, y Sabiñánigo, notable centro industrial de nuestro siglo, a orillas del río Gállego; al otro lado del puerto de Cotefablo, interfluvio límite del hinterland de estas ciudades hasta mediados de siglo, Boltaña y Aínsa son humildes emulaciones de aquéllas, ausente ese corredor longitudinal, y en todo caso es la última de ellas la que, situada en la confluencia de los ríos Ara y Cinca, se perfila como capital del Sobrarbe; en la montaña media ribagorzana, y en los mismos planos de humildad, Graus, en la confluencia de los ríos Esera e Isábena, es la capital de la comarca. "Al relieve elevado, accidentado de las últimas sierras prepirenaicas, caracterizadas por una diseminación y reducción de las ti erras cultivadas dentro del espacio agrícola donde dominan landas y extensiones estériles, suceden las terrazas y glacis de erosión cuya mayor parte puede ser puesta en cultivo, Jo que multiplica los núcleos de población y eleva la densidad de población" (DAUMAS, 1976, p . 15):

es el Somontano. Y en esta región híbrida de montañas y llanuras, de hoyas, cerros y piedemontes, en el contacto de dos economías complementarias -silvopastoril y cerealista-, han surgido los más prototípicos núcleos comerciales: Ayerbe, Huesca y Barbastro, cuya influencia remitía en el caso de los dos primeros ante el murallón de las Sierras Exteriores, en tanto que la última se extendía, por las circunstancias hidrográficas antes expresadas, hasta el Pirineo Axil; Monzón, en la parte más septentrional de la Tierra Llana, y Binéfar han venido a reforzar hoy este eje somontano, dilatándolo hacia el sureste, camino ya de Lérida. "Yen el centro del Valle, a lo largo de los ríos, buscando el contacto entre las tierras sin regadío y las regadas, más espaciadas unas de otras, la última serie urbana" (CASAS TORRES, 1954, p. 114): Fraga, junto a otras ciudades extraprovinciales -Tudela, Tauste, Caspe, AIcañiz-. Las áreas de influencia de las ciudades oscenses reproducían hasta muy recientemente las grandes líneas del relieve: el interfluvio Ara-Gállego dividía el Alto Aragón Occidental del Alto Aragón Oriental; las Sierras Exteriores hacían lo propio respecto de las comarcas montañesas y las 45


somontanas, mientras en la Tierra Llana la ausencia de obstáculos notorios diluía mucho más los contornos. Hoy, las comunicaciones, la revolución de los medios de transporte y la dinámica de los distintos núcleos urbanos han modificado parcialmente este esquema, que, no obstante, todavía guarda relación con el medio físico. La estructura espacial del poblamiento es también trasunto de esa conformación paisajística ternaria. Así, la Montaña, en el marco de una economía tradicional de subsistencia, con limitadas posibilidades de incrementar los recursos, lo que suponía sistemáticamente en el pasado la expulsión de los excedentes poblacionales -de los tiones, ante la institución del hereu-, era abundante en núcleos de pequeño tamaño demográfico. La Tierra Llana, por su parte, conocía una dualidad esencial, desde el punto de vista de la estructura del hábitat, en función del sistema de cultivo preponderante, de suerte que en el regadío, con producciones más perecederas y un comercio de cereales seguro sólo en los malos años, el poblamiento se agrupaba en torno a los valles, con tamaños superiores a los de la Montaña, pero inferiores a los del secano. Aquí, la mayor exigencia de tierra de labor -por la práctica persistente del barbecho y las irregularidades climáticas interanuales- daba lugar a una mayor separación entre los pueblos, lo que unido a la mayor facilidad para las comunicaciones, hacía que éstos alcanzasen tamaños superiores a los núcleos montañeses y a los de la vega (CALVO PALACIOS, 1981, pp. 252-253). El Somontano, a modo de charnela, participaba de un estilo nuevamente híbrido de habitación, ya próximo a la Montaña, en los núcleos que trepan por las declinantes Sierras Exteriores, ya a la Tierra Llana, para aquéllos situados en las hoyas propiamente dichas.

3.2.La red de comunicaciones: los problemas de accesibilidad. Con ser considerable el peso que ejerce el medio físico, todavía lo es más el trazado de la red de comunicaciones; ésta es, en parte, reflejo de aquél, traducción de sus limitaciones, pero es también trasunto de una dinámica que rebasa con mucho lo meramente provincial, expresión del engarce de nuestro subsistema con los sistemas regional y nacional.

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El presente epígrafe va a ser estudiado a través de dos planos metodológicamente distintos, pero teleológicamente complementarios: la utilización de indicadores topológicos primero, el tratamiento descriptivo después.

a). Análisis topológico . Derivado de la "teoría de grafos", frecuentemente utilizado en estudios sobre sistemas de transporte y redes de drenaje, el presente enfoque topológico resulta ser -según refiere HAGGET (1975, p. 308)- una propuesta metodológica de GARRISON (1960) y 'KANSKY (1963). Este tipo de análisis mediante, una red de carreteras se reduce a su más simple expresión, transformándola en un sistema de grafos: "como se sabe, la topología estudia la posición y las relaciones entre puntos, líneas y superficies ( ... ); un grafo o red topológica está constituido por arcos o aristas, que equivalen a rutas de transporte, y vértices o nodos, que representan núcleos o intersecciones de caminos" (ESTEBANE Z y BRADSHAW, 1979, p. 448).

En el terreno de la metodología, y como es habitual en este tipo de estudios, la red es aprehendida a partir de las nociones de conectividad, centralidad geográfica y accesibilidad relativa.

• Indicadores topológicos de conectividad. De las medidas utilizadas para medir la conectividad de una red, la más simple es la que se obtiene a partir del llamado índice beta, que pone en relación arcos y nodos (KANSKY, 1963, pp. 16-18, en HAGGET, 1975, p. 309); a medida que aumenta el número de arcos, se eleva lógicamente la conectividad entre los nodos. Los valores del índice varían entre O y 3: los valores inferiores a 1 indican árboles y grafos no conexos; los valores de 1 indican una red con único circuito, y los valores entre 1 y 3 indican una red compleja. El número de circuitos de una red, o número ciclomático (EsTEBANEZ y BRADSHAW, 1979, p. 451), se calcula restando del número total de arcos el número de arcos necesario para formar un árbol (cuadro n. Q 1). Mediante el índice alfa se relaciona el número de circuitos reales con el número de los posibles de una red, expresándose el resultado en cifras 47


porcentuales; puede calcularse asimismo un índice que exprese la relación porcentual entre los arcos reales y los posibles. La morfología de una red, o índice de forma, resulta del "cociente entre el denominado diámetro (distancia entre los dos puntos más alejados) y la extensión total de la red; su proximidad al valor 1 da idea de una red lineal en su configuración; cuanto más bajo es el valor, más se aproxima una red a la forma de malla" (HERCE VALLEJO, 1983, p. 27) .

Todos estos indicadores están recogidos en el cuadro n.º 1. Pues bien, la red topológica de la provincia de Huesca, concerniente a lo que en este libro se considerarán núcleos urbanos -excepción hecha de Campo, que ha sido incluido por exigencia metodológica, pues de otro modo Benasque permanecía inconexo-, posee un índice de conectividad moderadamente suficiente, con valor superior a 1 (1,43; cuadro n.º 1). Salvo Benasque, que está unido a la red por un único arco, el resto mantiene una conexión aceptable (mapa n.º 5). El número de circuitos es 8, lo que representa, sobre 27 posibles, 29, 62%. La conectividad posible, por consiguiente, dista mucho de ser alcanzada -como lo prueba también el hecho de que los arcos reales son poco más de la mitad de los posibles (54,76% )- , Y ello sobre todo en la zona norte por imperativos del relieve: no son pensables arcos entre Jaca y Huesca, entre Huesca y Aínsa, o entre Aínsa y Graus; tan sólo en la Tierra Llana el trapecio Sariñena-MonzónBinéfar-Fraga está cruzado por dos arcos diagonales, lo que significa una mayor facilidad para las comunicaciones (mapa n.º 5). Por lo que a la morfología se refiere, la red presenta una configuración que propende hacia la forma de malla (mapa n.º 5), siendo su índice de forma 0,19 (cuadro n.º 1); la única tendencia -excepcional- hacia la linealidad, hacia la forma de árbol, proviene de la particular conexión de Benasque. Empero, la conectividad nada dice todavía de las variaciones de intensidad apreciables en el grafo cuando, superando esta visión estática, se provoca el dinamismo de la red, a través de las nociones de centralidad de los nodos y accesibilidad relativa de los arcos; es entonces cuando la red, concebida hasta ese momento en su dimensión global, totalizadora, se hace diversa espacialmente, revelando su heterogeneidad.

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• Medidas topológicas de centralidad geográfica. El concepto de centralidad ahora considerado nada tiene que ver con el que en la parte medular de este libro nos permitirá establecer la jerarquía de los núcleos urbanos; una cosa es la centralidad entendida en su acepción topológica, y otra bien distinta la centralidad concebida como expresión de la dotación funcional de un núcleo urbano. Es de la primera de la que vamos a ocuparnos ahora; de la que expresa el gradiente de gravedad desde el centro topológico de la red. La centralidad de una red topológica se mide habitualmente a través del denominador número de KoNIG (KANSKY, 1963, pp. 28-29, en HAGGET, 1975, pp. 308-309), que describe el número máximo de arcos que constituyen el camino más corto desde un nodo a otro de la red; dicho de otro modo, el número de KoNIG de un nodo dado viene determinado por el número mínimo de arcos necesarios para unirlo con el nodo topológicamente más distante de él. Cuanto menor es el número de KONIG de un nodo, mayor es su centralidad en el sistema abstracto de circulación. La medida de centralidad ha de completarse con el Índice de SHIMBEL (ESTEBANEZy BRADSHAW, 1979, p. 455), que indica el número de arcos necesarios para unir cualquier nodo con los demás de la red; es, pues, la suma del número de arcos que desde un nodo son necesarios para unirlo con todos y cada uno de los nodos restantes de la red (cuadro n.º 2). Los resultados han sido cartografiados en un mapa de isocentralidad (mapa n.º 6). El cuadro n.º 2 permite observar cómo Barbastro resulta ser el nodo de mayor centralidad, con 3 como número de KoNIG, en tanto que la capital provincial aparece en una posición levemente excéntrica y desplazada hacia el oeste -lo que, como habrá ocasión de comprobar en este trabajo, tendrá un impacto directo sobre el área oriental de la provincia, en forma de una atenuación de su poder de atracción-o Junto a Huesca, siguen a Barbastro en centralidad los nodos de Aínsa, Graus, Campo y Monzón, siendo Jaca y Tamarite de Litera los nodos más excéntricos -la vitalidad actual de Jaca poco o nada tendrá que ver con la dinámica interna del subsistema provincial; con su hilo directo, en lo que a flujos humanos y económicos se refiere, con Zaragoza ya es otra cuestión-o El mapa de isocentralidad, o accesibilidad absoluta de los nodos, apenas modifica, aunque enriquece y matiza, el índice anterior; la cartografía 49


del índice de SHIMBEL (mapa n.º 6) corrobora la máxima centralidad topológica de Barbastro, seguida de Huesca; a partir de esta área, se observa un gradiente moderado hacia Sabiñánigo y Fraga, que se intensifica hacia Jaca, Benasque y, en general, la Ribagorza; el eje del Somontano y el Cinca Medio y Bajo caen dentro de la centralidad abstracta de la red. No puede obviarse tampoco el fuerte gradiente que acusa la red entre Aínsa y Boltaña, y que es indicativo de la pérdida de peso comarcal de este núcleo, completamente descabalgado, en favor de aquél, teniendo una menor centralidad topológica que Fraga, cuya excentricidad geográfica es, sin embargo, incuestionable. Gradientes notables se observan también entre Huesca y Ayerbe -pese a su proximidad a la capital ocupa una posición excéntrica, que lo será todavía más cuando concluyan las obras de la variante de Monrepós, entre Huesca y Sabiñánigo-, entre Monzón y Tamarite de Litera, y entre Sabiñánigo y Jaca, que alcanza con Benasque los mayores índices de excentricidad.

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La reflexión a que conduce esta construcción teórica nos lleva a confirmar nuevamente la centralidad del Somontano. No obstante, se constata pronto un desajuste entre la teoría y la realidad a propósito del centro de gravedad, pues éste no recae sobre Huesca sino sobre Barbastro; dicho de otro modo, la red real presenta un desplazamiento hacia el oeste de su centro de gravedad en función de la capitalidad administrativa y, en general, de factores extraprovinciales -proximidad a Zaragoza- e históricos, que han acabado por consolidar aquella decisión política del siglo pasado. Si la capitalidad administrativa hubiese coincidido con la "capital topológica" -Barbastro-, probablemente sucediera con la Jacetania, respecto de Pamplona, lo mismo que con la Ribagorza Oriental respecto de Lérida. Factores exógenos han contradicho la tendencia topológica intrínseca del subsistema. La Ribagorza, en cambio -y es otra de las conclusiones-, en la hipótesis de un acuerdo entre teoría y realidad, no quedaría en situación menos excéntrica; mucho más que Fraga, en el confín meridional de la provincia.

• La accesibilidad relativa.

Los índices de centralidad anteriormente calculados para los nodos pueden entenderse además como indicadores de accesibilidad absoluta; ahora bien, una red topológica está integrada, no sólo por nodos, sino tam50


bién por arcos. Por consiguiente, el análisis quedaría mutilado peligrosamente si los cálculos precedentes no fueren completados con una ponderación de la importancia relativa de los arcos, o análisis de accesibilidad relativa. Para ello, el autor se ha valido de la matriz elaborada al objeto de determinar la centralidad de los nodos (cuadro n.º 2, supracitado), efectuando un recuento de los arcos usados en la trayectoria desde cada nodo a todos y cada uno de los demás por el camino más corto y usual; los resultados han sido trasladados al mapa n.º 7. Dicho mapa corrobora en parte los resultados obtenidos a partir de la centralidad, presentando no obstante algunas novedades. Así, la excentricidad de Benasque se ve ahora compensada con una cierta accesibilidad relativa del tramo Campo-Benasque, fácilmente explicable en la medida de que por el mismo han de pasar necesariamente cuantos se dirijan hacia la villa altorribagorzana desde los restantes nodos de la red. Pero, en definitiva, el análisis de accesibilidad relativa de los arcos proclama algo que -verificado ya por los índices de centralidad- reforzará después el análisis descriptivo de la red de comunicaciones, no menos que la cartografía de las líneas de autobuses: el peso del corredor somontano -Huesca-Barbastro, dilatado hasta Monzón- como vía principal de comunicación intraprovincial. Desde este eje, que se prolonga, sí que con menor intensidad, hacia Ayerbe y Binéfar, parten tres radios de intensidad media: Huesca-Sabiñánigo; Barbastro-Aínsa y Boltaña, y Barbastro-Graus-Campo-Benasque. Por la particular disposición de los nodos, dentro del eje somontano, el tramo Barbastro-Monzón resulta ser el más usado, lo que no ha de causar extrañeza si se repara en el hecho de que afecta a siete de los ocho circuitos de que consta la red; los arcos menos usados son el Sariñena-Binéfar y el Binéfar-Tamarite de Litera, frecuentados tan sólo por estos tres nodos. No menos periférico viene a ser el arco Jaca-Ayerbe, menos accesible que el Sabiñánigo-Huesca, lo que se acentuará cuando la vía Jaca-Ayerbe-Huesca sea despreciada en beneficio de la Jaca-Sabiñánigo-Huesca, culminadas las obras de la variante de Monrepós. Esta, el eje del Cinca y el del Esera constituyen las vías de mayor accesibilidad relativa en la comunicación internodal de la Montaña con el resto de la provincia, y en cualquier caso -y es la conclusión más palmaria- todo el tráfico topológico se canaliza a través del eje somontano, la auténtica espina dorsal de la red. 51


b) La infraestructura viaria . Análisis descriptivo . Ahora bien, el esquema teórico y abstracto que acaba de ser ofrecido ha de ser contrastado con la realidad de la red de comunicaciones, de las carreteras y el ferrocarril, o las líneas de autobuses; se pretende así poner en relación el relieve, la hidrografía, la conectividad o centralidad teóricas, y la infraestructura sobre la que se desarrollan los flujos de personas y mercancías. Por otra parte, y aquí estriba su verdadera importancia, el trazado de la red viaria es expresión tanto del escenario físico, la estructura del poblamiento y sus relaciones intraprovinciales, cuanto del engarce del subsistema oscense al sistema nacional a través de los subsistemas regionales vecinos; trasciende el hecho provincial en sí para revelar las conexiones, entradas y salidas de nuestro subsistema.

• Elferrocarril. Don son los ejes ferroviarios de que consta la provincia de Huesca: uno, de carácter extrarregional -Zaragoza-Barcelona-, que atraviesa la provincia de oeste a este por la Tierra Llana - Tardienta-Grañén-SariñenaMonzón-Binéfar-; otro, interprovincial, aunque intrarregional, que de sur a norte remonta el valle del Gállego hasta Sabiñánigo, para seguir después por la Val Ancha hasta Jaca -por el tramo más oriental de la Depresión Media Pirenaica- y retrepar luego el valle alto del río Aragón hasta Canfranc y la frontera francesa (mapa n.º 8). La significación de ambos es completamente distinta: si el primero corresponde a la línea de mayor vitalidad en el sistema ferroviario español, el segundo, como ya escribiera M ENSUA FERNANDEZ (1964-B, p. 96), "juega un papel minúsculo, vehiculando un tráfico regional; ( ... ) [el cual], planeado con ambiciones de gran ruta, se ha quedado en un simple enlace ferroviario con Francia de tráfico casi local" . Cuando MENSUA publica este trabajo, la vía CanfrancPau todavía no ha sido cortada, como lo fue, y de forma más que dudosa, en 1970; hoy, vicario, un autobús cubre el trayecto Canfranc-Oloron, transportando un exiguo volumen de viajeros -al otro lado de la frontera se repite, mutatis mutandis, un panorama de decadencia demográfica y regresión económica-o Empero, la reflexión más grave brota inexorable al poner en relación el trazado con el territorio; del tendido ferroviario la provincia se beneficia 52


de forma marginal, por cuanto fuera concebido como vehículo de comunicación interregional en el contexto del sistema urbano nacional. De este modo, se advierte una fuerte excentricidad del trazado en beneficio del valle del Gállego y la Tierra Llana; ni siquiera la ciudad de Huesca cabe en el rigor de los primeros proyectos, y sólo merced al poder emanado de su capitalidad administrativa obtendrá un enlace con Tardienta y Turuñana para acceder al sistema ferroviario. La decadencia del tráfico internacional a través de Canfranc y ese peso político de la capital han dado hoy en el abandono del tramo directo Zuera-Ayerbe, en favor del periplo ZueraTardienta-Huesca-Ayerbe, aunque, por lo que se refiere a la conexión con el ferrocarril de Zaragoza a Barcelona -vía Lérida-, el tramo HuescaTardienta no es mucho más que un mero enlace. El camino férreo que antaño uniera Barbastro con Monzón, por su parte, hubo de ser cerrado hace ya unos años por irrentable. Al margen de estas contingencias -que en modo alguno son ociosas-, la disimetría del trazado es un hecho insoslayable; el Sobrarbe, la Ribagorza y el Somontano barbastrense -áreas demográficas regresivas- carecen de comunicación férrea, en tanto que Fraga y el Bajo Cinca compensan esta deficiencia con su inmejorable situación en los ejes de carreteras y autopistas que unen Zaragoza con Barcelona; y aquellas comarcas poseen una dinámica demográfica que nunca justificaría un tendido en el momento actual, cerrando así un peligroso círculo vicioso. Nada sorprende, por otra parte, que los dos principales núcleos industriales de la provincia - Sabiñánigo y Monzón-, a los que sin duda ha de añadirse también Binéfar, hayan medrado al amparo del ferrocarril, o que Jaca haya aprovechado el mismo para la recepción de buena parte de sus flujos zaragozanos, o que Tardienta, Grañén y Sariñena no hayan, al menos, decaído del todo, o que Ayerbe -pese a su proximidad a la capital y al éxodo comarcal, que se han combinado para privarla de su razón de existencia en tanto que cabecera comarcal- pierda peso específico, pero con lentitud y resistencia, que, de no mediar el ferrocarril, se habrían trocado a buen seguro en celeridad y sumisión. En definitiva, el ferrocarril forma parte de un sistema nacional de comunicaciones, yeso es lo que explica la excentricidad de su trazado altoaragonés, pues no fue concebido para satisfacción de las necesidades provinciales; en virtud del mismo, el subsistema oscense logra su conexión 53


con Zaragoza y Barcelona -vía Lérida-, a través de cuyas capitales se engarza en el sistema nacional.

• Las comunicaciones por carretera. Reflexiones no muy alejadas suscita el trazado de la red de carreteras, especialmente la nacional. Con anterioridad a su análisis, no obstante, y puesto que involucra tanto a ésa como a las redes comarcal y local, sería grave negligencia omitir las comunicaciones internacionales que, a través de los puertos de Somport, el Portalé y el túnel de Bielsa, ponen en conexión los sistemas nacionales español y francés -la Jacetania y el Serrablo con el Béarn; el Sobrarbe con la Bigorre-. La incidencia de estos pasos transpirenaicos sobre la red urbana oscense es muy desigual; así, mientras la aduana de Somport permanece abierta todo el año, las otras dos son cerradas en invierno, pero en todos los casos su impacto es positivo, reforzando la condición de ciudad turística en el caso de Jaca -Canfranc y las estaciones de invierno de Candanchú y Astún se benefician en no menor medida- e incrementando la dotación terciaria -al ampliarse, bien que estacionalmente, la demanda de servicios- de Sallent de Gállego y Bielsa. La consolidación de Aínsa como capital del Sobrarbe, desplazando casi por completo a BoItaña, no es ajena a la apertura del túnel de Parzán. Pero volvamos ahora a la red nacional. Se compone ésta, en efecto, de tres ejes, que, con carácter interregional y extraprovincial, cruzan la provincia por el Somontano -de noroeste a sureste- y los confines oriental ---<:le sur a norte- y meridional ---<:le oeste a este- de la misma (mapa n.º 8). El primero de ellos corresponde a la carretera nacional que une el Mediterráneo con el Cantábrico, en Tarragona y San Sebastián respectivamente; en esta vía se sitúan nada menos que cinco núcleos urbanos -Ayerbe, Huesca, Barbastro, Monzón y Binéfar-. Sin embargo, pese a ser la que, de forma más directa, enlaza el País Vasco con Cataluña - aunque con "mayores complicaciones de trazado por tener que salvar el obstáculo montañoso de las sierras oscenses" (i\1ENSUA FERNANDEZ, 1964--B, p. 90)-, esta vía ha encontrado la fuerte competencia del eje del Ebro, acrecida por la construcción de la autopista Zaragoza-Barcelona, quedando menguado su volumen de tráfico interregional; con todo, asegura una muy aceptable conectividad con la vecina Lérida, como se verá al estu·· diar luego las líneas de autobuses . Este eje conecta con dos ramales: el 54


primero pone en relación la capital provincial con la regional; el segundo, partiendo de La Peña, se dirige a Francia -puerto de Somport- a través de Jaca, si bien hasta esta ciudad el tramo manifiesta un uso asaz local, producto del incierto estado de su firme, no menos que de su poco cabal trazado. El segundo eje enlaza Lérida con el valle de Arán a través de Benabarre, siguiendo después, unos kilómetros al este de dicha villa, el curso del Noguera Ribagorzana; se trata de una vía enteramente extra provincial, cuyo paso por la provincia no hace sino precipitar hacia Lérida el drenaje de los flujos humanos y económicos de la Ribagorza Oriental. Si el anterior era un eje extraprovincial, el tercero y último ostenta una adjetivación inequívocamente interregional: la vía Madrid-Zaragoza-Barcelona atraviesa el vértice sur de la provincia por la ciudad de Fraga, a la que pone en contacto directísimo con la vecina Lérida. Se sigue de lo hasta aquí escrito que, de entre estos ejes, el principal en las comunicaciones intraprovinciales -amén de que en las conexiones con el sistema nacional sucede otro tanto- es, sin duda, el servido por el Somontano, colector que avena, a través de la red comarcal, el tráfico de la Montaña oscense; los otros dos juegan un papel muy secundario, toda vez que no pasan de ser simples tramos provinciales --en áreas marginales además- de una red nacional. La red comarcal (mapa n.º 8) presenta una gran heterogeneidad por lo que al trazado y estado del firme se refiere, que, en buena medida, refleja los desequilibrios intercomarcales, explicando y exagerando las condiciones de accesibilidad que les dieron origen. En general, y salvo en el sur, la red comarcal reproduce con bastante fidelidad el dispositivo hidrográfico. Tal sucede con la parte oriental de la Montaña oscense, cuyas carreteras, partiendo de Barbastro, discurren por los valles del Cinca y Esera hacia Aínsa y Benasque respectivamente -aunque la primera presenta un tramo enormemente difícil, incomprensiblemente alejado del fondo del valle, que incrementa de forma extraordinaria su inaccesibilidad-; y sucede en parte también con el Alto Aragón Occidental, en que la red comarcal de carreteras discurre por el valle del Gállego entre Sabiñánigo, Sallent de Gállego y la frontera francesa -puerto del Portalé-, enlazando con Jaca a través de la Depresión Media Pirenaica hasta ganar la carretera N-240 - TarragonaLérida-Huesca-Pamplona-San Sebastián-. 55


Ahora bien, en las comunicaciones de la Montaña jacetana con el Somontano, no habiendo cursos fluviales meridianos -el Gállego (mapa n.º 4) se incurva hacia el oeste discurriendo sobre el límite de las provincias de Huesca y Zaragoza-, las carreteras han de salvar las Sierras Exteriores pirenaicas mediante penosos puertos -Santa Bárbara, Oroel y Monrepós-; no obstante, y paradójicamente, presentan un trazado relativamente más cómooo que las serpenteantes carreteras orientales. La comunicación entre las comarcas occidentales y orientales de la Montaña tiene lugar a través de una carretera que, desde Biescas, corta perpendicularmente el interfluvio Gállego-Ara en el puerto de Cotefablo. Ausentes los obstáculos topográficos de alguna relevancia, la red comarcal en la Tierra Llana presenta un trazado más desvinculado de la influencia del medio físico, describiendo una serie de radios que tienen en Sariñena su encrucijada. A decir verdad, la comarcal es una red cuyas marras provienen menos de su conectividad -en general, apreciable- que del arcaico trazado y escasa atención a su conservación, todo lo cual dificulta directamente la accesibilidad de los núcleos urbanos, haciéndose crítica en el sector oriental, donde las carreteras tienen de comarcales poco más que la denominación, muy lejos de la calidad exigible a tal categoría. La red básica o red local (mapa n.º 9) presenta un interés geográfico mucho mayor, por cuanto la mera descripción de su conectividad vuelve a poner de relieve el peso del cuadro natural, no menos que la estructura del poblamiento. Se observa así cómo esa zonación ternaria tiene su réplica puntual al distinguir otros tantos tipos de redes locales de carreteras, a saber: la Montaña exhibe un tipo de red lineal -arbórea, todo lo más-, carente casi por completo de circuitos, que conecta un poblamiento cuya situación aparece condicionada por el relieve, de suerte que la red de comunicaciones trasunta ese tándem oro-hidrográfico; el Somontano, en condiciones topográficas mucho más favorables, apenas doblegado ante un relieve muy suave, resuelto en hoyas de piedemonte, posee una red mucho más densa, con numerosos circuitos que hablan de una conectividad superior, que conecta un poblamiento de mayor densidad y más regular disposición; la Tierra Llana, finalmente, alterna las áreas de elevada conectividad -norte de la sierra de A1cubierre- con la laxitud monegrina del sur provincial y el tipo arbóreo y lineal del Medio y Bajo Cinca, copiando la duplicidad morfológica del poblamiento -secano y vega- que caracteriza a este ámbito geoeconómico. 56


En síntesis, a medida que descendemos desde el norte montañoso a las hoyas somontanas y las tierras bajas, aliviándose la constricción del medio físico, la red local de carreteras concuerda más con la disposición del poblamiento, perdiendo densidad en aquellas áreas de secano y adoptando una morfología lineal en el poblamiento de la vega.

• Los problemas de accesibilidad. El automóvil y los transportes de viajeros por carretera. No obstante las relaciones internucleares que la red de comunicaciones consiente presumir, el análisis precedente no es algo muy diferente de una visión estática si no está acompañado de un tratamiento dinámico que nos permita afinar los problemas de accesibilidad y entrever algunas claves sobre las relaciones internas del subsistema -drenajes, capturas y conformación de las áreas de influencia-o El mapa n.º 10 expresa nítidamente el papel desempeñado por la conjunción del medio físico y la red de comunicaciones en la determinación de la accesibilidad a la ciudad primate del subsistema. Ese binomio, deformando las isocronas en virtud de los ejes fluviales pirenaicos que alojan los principales colectores de su tráfico, hace incrementar la inaccesibilidad hacia el norte y el este, en tanto que el gradiente disminuye hacia el sur, hacia la Tierra Llana. La mayor parte de la provincia es accesible desde la capital en menos de 90 minutos -Jaca y Fraga, en los confines noroeste y sureste, respectivamente-, pero el noreste -el Sobrarbe y la Ribagorza-, deficientemente comunicado, a través de carreteras que culebrean penosamente, queda más allá de esa isocrona, siendo las áreas de Alto Sobrarbe y la Ribagorza Oriental las menos accesibles, con más de dos horas de distancia-tiempo a la capital provincial. Nada extraño ha de resultar que esta última comarca sea objeto de captura por parte de las ciudades leridanas -como se verá en el capítulo correspondiente a las áreas de influencia-, o que Fraga, Binéfar y Tamarite de Litera, separadas de Huesca por más de una hora de camino rodado, muestren una muy favorable propensión hacia la capital de la vecina provincia catalana. Conclusiones análogas parecen desprenderse de la cartografía de las líneas de autobuses (mapa n.º 11). Nuevamente se manifiesta con rotundidad la gran accesibilidad que acumula el eje del Somontano, a través del 57


cual tiene lugar además la integración de nuestro subsistema con el sistema nacional-mediante los canales de alimentación y drenaje establecidos con Zaragoza y Lérida, cada uno de los cuales soporta más de ocho viajes diarios; la conexión con Pamplona alcanza una dimensión más modesta, aunque su existencia es ya en sí un hecho digno de ser referido-. Es de destacar, asimismo, la aceptable conectividad del Alto Aragón Occidental, la vitalidad de cuyas dos capitales -Jaca y Sabiñánigo- justifica el mantenimiento de buenos servicios de transporte de viajeros -a los que debe añadirse también el ferrocarril-, que tiene su mejor expresión en el hecho de que Jaca, tan vinculada por su especialización turística con la capital aragonesa, mantenga una línea de autobuses directa con Zaragoza; o la notable densidad de servicios en la Tierra Llana, con varios circuitos que confirman tanto las mejores condiciones topográficas y conectivas, cuanto el menor volumen del éxodo rural. Mas no puede decirse lo mismo del Alto Aragón Oriental, en que tan sólo el eje del Esera alcanza alguna dimensión -hasta cuatro viajes diarios-, siendo poco relevante el que une Barbastro con los dos principales núcleos del Sobrarbe -Boltaña y Aínsa-, donde, como puede apreciarse, muere la línea de viajeros, dejando sin comunicación los valles del Ara, alto Cinca y Cinqueta. Carece asimismo de línea el valle del Isábena, el cual corre todavía peor suerte que el del Noguera Ribagorzana, por donde una línea conecta Lérida con el valle de Arán a través de Benabarre, reforzando la vocación económica leridana de esta zona oscense. Líneas interprovinciales existen también en las zonas limítrofes de la demarcación, cual sucede entre Gurrea de Gállego y Zaragoza, o entre Fraga o Mequinenza y Lérida, la intensidad de servicios con cuya capital es equiparable al eje del Somontano y refleja bien a las claras las estrechas relaciones de la capital del Bajo Cinca con la capital del Segre. En síntesis, si la accesibilidad evidenciaba el maridaje del medio físico y la red de comunicaciones, el estudio de las líneas regulares de transporte de viajeros descubre la intervención, además, de la dinámica demográfica comarcal. Las comunicaciones interprovinciales al margen, la red de servicios existente a escala intraprovincial "está en consonancia con la pobreza demográfica de su provincia" (MENSUA FERNANDEZ, 1964--B, p. 93); y ésta, por efecto del éxodo rural y consiguiente envejecimiento de la población, adquiere en el sector nororiental tintes que frisan la miseria, lo que explica sin ambages esa escasa dotación transportadora. Sin embargo, 58


al oeste del puerto de Cotefablo, Jaca y Sabiñánigo han ejercido una cierta misión fijadora de la población, amortiguando el éxodo comarcal, y ello se refleja en la mayor densidad del servicio; como buena es igualmente la que posee la Tierra Llana, debido, por una parte, a la situación en el colector Huesca-Lérida, pero, por otra, a la mayor exigencia de mano de obra en el regadío, que ha mitigado también el caudal de la antroporragia rural.

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4. LA POBLACION. EVOLUCION, DENSIDAD y ACTIVIDADES ECONOMICAS

Pocas dudas caben acerca de la conveniencia de un capítulo consagrado al estudio de la población; "la disposición de las ciudades en la región o, lo que es lo mismo, la red urbana, tiene como primer elemento constitutivo la agrupación y distribución de los habitantes en el espacio", ha escrito PRECEDO LEDO (1976-B, p. 17). Puesto que el urbano es un sistema dinámico, mal pueden comprenderse las modificaciones en la jerarquía de lugares centrales -las relaciones de los elementos del sistema- sin un estudio previo de los propios elementos a través de sus atributos demográficos. La población es una variable totalizadora del dinamismo espacial, cuyo conocimiento es "punto esencial para caracterizar el sistema, tanto por [su] valor informativo ( ... ), como porque su comportamiento constituye uno de los atributos más definitorios de los elementos actuantes" (MIRALBES BEDERA et al., 1984, p.

31 ).

La metodología observada en el presente capítulo distingue una primera parte orientada al estudio de la evolución poblacional; una segunda, a su impacto espacial a través de la densidad de población, y una tercera, a las actividades económicas de la población, como otro de los atributos que guarda no pocas claves de la propia evolución poblacional de los elementos del sistema.

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4.1. La evolución de la población oscense (1900-1981). La incorporación de España a la revolución industrial provoca, entre otras consecuencias, la subversión progresiva del viejo orden demográfico. A partir de la segunda mitad de la pasada centuria, las dislocaciones afectan, no sólo al movimiento natural de la población, sino -y ello adquiere una dimensión superior en la óptica del geógrafo- a su distribución espacial; a la configuración del mapa demográfico español. Aparte la población canalizada hacia las, a la sazón, flamantes repúblicas iberoamericanas recién constituidas, ante el destello de una fortuna reputada próxima en el tiempo y fácil en su consecución, los brazos peor remunerados del campo español son atraídos por el brillo de unas rentas más sustanciosas en los nuevos establecimientos fabriles de la periferia -País Vasco y Cataluña-o Pero esos trasvases poblacionales sobre el espacio español, el éxodo rural paralelo al crecimiento de los núcleos urbanos e industriales, esa subversión espacial del viejo orden demográfico, acusan en España un desfase cronológico respecto de los países de la Europa occidental, de acuerdo con el retraso mismo en la asimilación de la revolución del sector secundario. Es preciso esperar a la década 1910-20 para que, ante el síndrome que origina la neutralidad española -escasez de alimentos, destinados éstos al abastecimiento de los países protagonistas del conflicto; alza fonnidable del coste de la vida, sentida especialmente en el medio rural; aumento extraordinario de la demanda exterior, con el consiguiente estímulo a la producción industrial, que genera a su vez un crecimiento del empleo, capaz de atraer a esa población rural afectada por la carestía y las bajas rentas-, la guerra de 1914-18 precipite al país dentro de las nuevas pautas de la modernidad demográfica (NADAL, 1984, p. 197). En Aragón, tan sólo las comarcas pirenaicas, estrechamente vinculadas con Francia en el pasado, y atraídas por la precocidad de su despegue industrial, observan un comportamiento más cercano al europeo; esto no obstante, el desfase es incuestionable. En los Pirineos centrales españoles, "el maximum demográfico fue más tardío y se sitúa aquí en la segunda y no en la primera mitad del siglo XIX" (DAUMAS, 1976, p. 621), como sucediera en Francia. En el resto de la región, la espita del éxodo rural se abre prácticamente con el nacimiento del siglo; excepción hecha de Zaragoza, la situación de cuya capital, en el centro del polígono geoeconómico más vital del país, tiene su reflejo en un crecimiento poblacional ininterrumpido des62


de 1877 (cuadro n.º 3 y gráfico n.º 1), la emigración comienza en la provincia de Teruel a partir de 1930, mientras que en la provincia altoaragonesa el presente siglo se inicia con un decremento demográfico en torno al 3%. Es ésta una cifra moderada, cuya ponderación explica el nulo movimiento emigratorio de las zonas central y meridional, tanto como el mayor volumen que ése adquiere en las comarcas montañesas, que, atraídas en razón de su vecindad por la demanda de mano de obra industrial allende la Cordillera, pierden entre 1860 y 1910 el 16% de sus efectivos humanos (DAUMAS, 1976, pp. 622-623); cifra que quedaría levemente rebajada si se descontara la llamada emigración natural, relacionada con los excedentes demográficos que antaño escapaban, marginales, a las instituciones de la casa y el hereu. A partir del presente siglo, la población aragonesa crecerá ininterrumpidamente, merced sobre todo al peso demográfico de la capital regional, pues, como es de todos conocido, su peso específico en el conjunto de la población española no hará sino decrecer. La población oscense, por su parte, conoce un decrecimiento que, salvo el período 1940-1960 -de relativo estancamiento-, concluirá en 1975 con una pérdida del 15% respecto de 1877 (cuadro n.º 3 y gráfico n.º 1); inflexión que, de no haber mediado la existencia de una red de pequeñas ciudades con capacidad de drenaje demográfico nada desdeñable, hubiese alcanzado sin duda la magnitud de la despoblación turolense -decremento del 40% desde 1930-. Para el estudio de lo tratado en los epígrafes siguientes -dinámica subprovincial, comarcal y municipal-, hemos procedido al vaciado de los datos municipales de población suministrados por el Nomenclátor de Población para 1900, 1940, 1960 y 1981; la elección de esas secuencias intercensales es, desde luego, discutible. En el primer capítulo, retrocedíamos hasta la división de Javier de Burgos, que da origen -de iure- a nuestra provincia, pero la gestación virtual del subsistema urbano oscense comienza a partir de las alteraciones demográficas -éxodo rural paralelo al surgimiento de nuevos núcleos industriales o terciarios, o la consolidación de la propia capital- provocadas por la toma del tren de la industrialización; y ello tiene lugar, como acaba de verse, en el presente siglo, siendo mínima la incidencia en la segunda mitad del siglo XIX -razón, pues, para partir de 1900-. Por otra parte, y aun cuando ciertas fechas pudieran resultar útiles en estudios de otra índole, el objeto no es otro que la determinación de la jerarquía urbana actual, que, según el enfoque profesado en el capítulo 63


conceptual, debe entenderse en su dinamismo, sin que ello signifique un examen retrospectivo indefinido, por lo que se considera como más conveniente el período intercensal comprendido entre 1960 y 1981. Asimismo, se ha juzgado apreciable el hito de 1940, de manera que, si el período fundamental del estudio se abre poco después del Plan de Estabilización de 1959, y antes de los Planes de Desarrollo, no es menos importante -siquiera como contrapunto- el que comienza tras la guerra civil, inaugurando una etapa de autarquía. Por todo ello, las etapas crono-demográficas tomadas en consideración han sido las de 1900-1940, 1940-1960 Y 1960-1981.

a) La escala subprovincial. Dinámica demográfica de las tres áreas geoeconómicas oscenses. La dinámica regresiva de la población oscense encubre tendencias diversas cuando el análisis se centra en esa escala intermedia entre el espacio provincial y los espacios comarcales que representan las tres áreas geoeconómicas. Efectivamente, en las ocho décadas de nuestro siglo tiene lugar una modificación sustancial de la distribución espacial de la población oscense. Si al comenzar el siglo la población se reparte más o menos equitativamente entre los tres espacios subprovinciales, siendo la Tierra Llana la que posee un menor peso demográfico en el conjunto provincial-27 ,4%-, en 1960 se ha invertido el reparto, acelerándose esta tendencia en 1981, hasta quedar reducido a poco más de una quinta parte el peso de la población montañesa, en beneficio de la población somontana y la del llano (cuadro n.º 4 y gráfico n.º 2), cuyo peso se sitúa en tomo al 40 y al 35% respectivamente. Este fenómeno tiene además su particular cronología en cada uno de esos ámbitos; las tres áreas observan una aceleración del proceso -ya sea positivo, ya negativo- en el período intercensal 1960-1981, pero, mientras la pérdida de significación en la Montaña se inicia con el siglo --como a partir de esta fecha comienza también a cobrar protagonismo la Tierra Llana-, el Somontano, por el contrario, no ve incrementada su participación demográfica en el total provincial sino en la última secuencia intercensal. No obstante, esta valoración relativa de la composición espacial de la población oscense debe ser cotejada con la dinámica absoluta de cada una de esas tres áreas, porque, como podrá apreciarse seguidamente, un área 64


con dinámica absoluta negativa puede muy bien disfrazarse con un aumento de su peso demográfico en el total provincial, justificándose éste a expensas del mayor decrecimiento de otra área. No otra conclusión se obtiene a partir del gráfico n.º 3. La Tierra Llana es la única área geodemográfica que mantiene una evolución siempre progresiva, aunque la curva muestra dos pautas distintas cuya ruptura coincide con el censo de 1960; hasta la fecha, esta área conoce un crecimiento moderado -aunque sostenido- del orden del 10%; en el último período, se aprecia una estabilización en torno a esa cifra. En sus antípodas, la Montaña sufre una despoblación que se acentúa progresivamente hasta significar, en las dos últimas décadas, pérdidas poblacionales próximas al 50%. El comportamiento del Somontano es, sin embargo, más complejo: habiendo perdido un 7% de sus efectivos hasta 1960, experimenta un leve incremento en 1981, que mitiga el balance de todo el período -19001981-, situando su regresión alrededor del 5%. En definitiva, salvo la Tierra Llana, en que dinámica absoluta y peso relativo coinciden, el aumento de peso demográfico del Somontano, siendo negativa su dinámica absoluta, lo es a costa de la grave regresión montañesa. ¿ Qué papel ha correspondido a los centros urbanos, a las cabeceras comarcales, en la evolución de estas tres áreas? ¿Cuál ha sido, inversamente, el comportamiento de la población rural? No muy desigual: análogo en la tendencia; diverso en la medida. En la Tierra Llana (mapas n. º 13 Y 14), sobre una dinámica regional positiva, el crecimiento de las capitales viene acompañado de una despoblación rural, cifrada para todo el período por debajo del 40%; es en la Tierra Llana donde el peso de las capitales (mapa n.º 13), aun siendo positiva su evolución, experimenta menos variaciones. Mucho mayor es la oposición entre la evolución de las capitales y la de la población rural en el Somontano y la Montaña: en aquél, sobre una dinámica general levemente regresiva, nunca superior al 10%, las capitales pasan a representar más del 25% de la población en 1940, para superar el 50% en 1981, contrastando con una fuerte despoblación rural, que se sitúa por debajo del 20% en 1940, entre el 20 y el 40% en 1960, y entre el 40 y el 60% en 1981. En ésta, la oposición se acentúa, de manera que si las capitales acaban albergando más de la mitad de la población en 1981, la población rural (mapa n.º 14) pierde sus efectivos en un porcentaje similar al Somontano hasta 1960, pero su regresión se agudiza en la última secuencia hasta arrojar un balance final -1900-81- en que la regresión supera el 65


60%, de suerte que el aumento de peso de sus capitales -y no de todas, como veremos después- en el conjunto subprovincial lo es al precio del intenso éxodo rural. En definitiva, la Tierra Llana es la única que experimenta una evolución poblacional positiva, siendo moderada la regresión del Somontano y muy grave la montañesa. El éxodo rural es una vivencia común a toda la provincia, pero alcanza una dimensión más grave en la Montaña y en el Somontano, lo que explica que, siendo positivo en los tres casos, el peso demográfico de las capitales sea gradualmente mayor en estas dos últimas regiones, pues en el caso de la Tierra Llana el crecimiento de las capitales está acompañado de una menor emigración campesina. ¿A qué etiología responden estos comportamientos demográficos? SOLANS CASTRO (1972) señala como causas de la depresión demográfica montañesa la crisis de la actividad ganadera y sus problemas de adaptación, y la crisis del sector forestal, una vez superado el proteccionismo de la etapa autárquica (pp. 313-314). GARCIA RUIZ (1978-B, pp. 107-120), en un enfoque ecogeográfico sobre la población y la organización del territorio, pone el énfasis en el tránsito desde el tradicional sistema autárquico de explotación del territorio a un sistema exógeno de economía de mercado, que comienza a liberar abundante mano de obra -atraída paralelamente por los focos industriales del país-, comprometiendo finalmente el futuro del sistema ganadero mismo, cuya columna vertebral estaba articulada sobre la casa y el hereu, pero también sobre la mano de obra barata y abundante de los tiones (p. 109). En el Somontano, la sangría demográfica del medio rural, en consonancia con la naturaleza híbrida del piedemonte, alcanza valores diferentes en los municipios del norte, cuyo comportamiento se aproxima al del ámbito montano, y en los de la llanura, donde las mejores comunicaciones y los pequeños regadíos han logrado hacer menos penosa la subsistencia. En la Tierra Llana, el regadío ha empleado tradicionalmente mayor cantidad de mano de obra, conteniendo el éxodo con más facilidad que en los barbechos y sistemas extensivos del secano. En cualquier caso, la Montaña, el Somontano y la Tierra Llana ocultan realidades comarcales, en ocasiones muy heterogéneas, que requieren una explicación particular.

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b) Evolución demográfica de las comarcas oscenses.

Sin perjuicio de que el análisis busque posteriormente los pormenores de las diferentes etapas intercensales, se ofrece en primer lugar una visión panorámica de las variaciones poblacionales observadas por las comarcas oscenses en dos períodos cuyo hiato es el censo de 1960. En el gráfico n.º 4 -del cual es complementario el mapa n.º 15- se han reflejado los aumentos o disminuciones entre 1900 y 1960 en el eje de las "x", y las variaciones correspondientes a las dos últimas décadas, en el eje de las "y". Aspectos cuantitativos al margen, la óctuple clasificación queda reducida a tres casos posibles: a) las comarcas con crecimiento ascendente -la Hoya de Huesca, el Cinca Medio y el Bajo Cinca-; b) las comarcas con crecimiento descendente, es decir, con dinámica siempre positiva pero mayor en el primer período que en el segundo -La Litera-; y c) las comarcas con descenso creciente -todas las demás-o

En definitiva, el mapa expresa muy sintéticamente tanto la inexistencia de comarcas montañesas con dinámica progresiva, cuanto un más halagüeño proceso evolutivo en la Tierra Llana; en el Somontano, tan sólo la Hoya de Huesca exhibe una tendencia positiva. Que ello sea una consecuencia, más del dinamismo de la capital, que del resto de la población comarcal, tal vez no sea una conjetura muy descaminada.

• La población comarcal.

Con excepción del Serrablo (gráfico n.º 5), donde el despegue industrial de Sabiñánigo logra detener el éxodo en el censo de 1960 -que no en el de 1981, en que la evolución será negativa-, el resto de las comarcas montañesas asisten a una pérdida creciente y progresiva de sus efectivos humanos a lo largo de los censos de 1940, 1960 y 1981. En este mismo grupo regresivo cabe incluir también a dos comarcas somontanas -la Tierra de Ayerbe y el Somontano de Barbastro- y a una que se identi67


fica con los secanos de la Tierra Llana -los Monegros-; no obstante, la despoblación de ésta última es mucho más lenta que la de las comarcas somontanas o montañesas. El resto de las comarcas muestra una dinámica positiva; pero, si en la Hoya de Huesca y el Cinca Medio el crecimiento es ininterrumpido, en la Litera se advierte una desaceleración a partir de 1960, y en el Bajo Cinca una estabilización en los dos últimos decenios. Empero, esa doble tendencia a la regresión o a la progresión, análoga en lo cualitativo, consiente matices comarcales desde el punto de vista cuantitativo. Queda así patente una abierta oposición entre las comarcas occidentales y orientales de la Montaña (mapa n.º 17 y cuadros n.º 5, 6 y 7), que se resuelve en un más intenso decrecimiento de las segundas en el último período intercensal, de manera que un balance final arroja una despoblación superior al 60% en el Sobrarbe, la Alta Ribagorza y la Ribagorza Oriental, un decrecimiento comprendido entre el 40 y el 60% en la Ribagorza, mientras que en el extremo noroccidental de la provincia, en la Jacetania y el Serrablo, se alcanzan cifras entre el 20 y el 40%. Dentro del Somontano, sólo la Hoya de Huesca, como ha sido escrito, experimenta un crecimiento positivo, levemente superior al 20%, en tanto que la Tierra de Ayerbe sigue valores propios de la Montaña oriental-despoblación superior al 60%-, aproximándose el Somontano de Barbastro a los de la Montaña occidental-28%, en este caso-. En la Tierra Llana parece dibujarse una oposición entre el secano y el regadío, agudizada en el último período intercensal: si en 1940 la evolución es positiva excepto en el Cinca Medio -despoblación inferior al 10%-, entre 1940 y 1960 se produce una inversión de la tendencia, con un crecimiento de la Litera superior al 20%, inferior al 10% en el Cinca Medio -ha comenzado ya el proceso de industrialización de Monzón- y el Bajo Cinca --con los mismos valores que en el primer período-, y un decrecimiento inferior al 10% en los Monegros. Pero es entre 1960 y 1981 cuando la oposición entre el secano y el regadío -a pesar de los nuevos regadíos monegrinos- se perfila con mayor nitidez: el Cinca Medio, con un crecimiento superior al 20%, y el Bajo Cinca y la Litera, con crecimientos comprendidos entre ellO y el 20%, contrastan con la despoblación monegrina, que, más moderada que en el Somontano y la Montaña, alcanza sin embargo valores entre ellO y el 20%. Deslindar, por otra parte, qué papel corresponda a las capitales en este proceso y cuál a la población rural parece exigencia inaplazable. 68


Todas las comarcas oscenses han sido afectadas por el éxodo rural (mapa n.º 17). Ahora bien, éste ha sido, no sólo más precoz en las comarcas montañesas, sino también mucho más intenso, de modo que la dinámica demográfica comarcal -excluidas las capitales- alcanza, como balance final del período, valores de despoblación superiores al 60% en toda la Montaña, la Tierra de Ayerbe y el Somontano barbastrense, mientras que en la Hoya de Huesca y el Cinca Medio se sitúa entre el 40 y el 60%, en los Monegros y el Bajo Cinca entre el 20 y el 40%, siendo inferior al 10% en la Litera. Contrasta, pues, la regresión monegrina frente a la dinámica positiva del Cinca Medio -en una consideración a escala del total comarcal- con la menor significación del éxodo rural en los Monegros, respecto del propio Cinca Medio. Ello puede obedecer a la circunstancia de que el crecimiento de esta última comarca descansa sobre el dinamismo de la capital montisonense, cuya industria ha drenado los efectivos humanos de su hinterLand, además de otras áreas incluso extrarregionales, en tanto que los Monegros, menos afectados por el éxodo rural, están organizados a partir de una ciudad de dinamismo muy moderado. La población rural de la Litera, por su parte, sigue una tendencia alcista siempre superior al 20% hasta 1960, para sufrir una pérdida inferior al 10% en el último período intercensal. La conclusión de las obras del canal de Aragón y Cataluña en 1909, vigorizada con la entrada en servicio del embalse de Barasona, ha originado revolucionarias transformaciones en el campo -cultivos hortofrutícolas intensivos, altamente tecnificados, introducción de nuevas especies para hacer frente a la fuerte competencia del mercado, al que se orienta toda la producción, etc ... -, capaces de traducirse en un incremento de la demanda de mano de obra y de fijar una población que en los sistemas extensivos tradicionales se hubiese visto abocada a la emigración.

• EL papeL de las cabeceras. Puesto que el éxodo rural es un fenómeno generalizado, las comarcas oscenses cuya evolución es positiva deben sus incrementos poblacionales -por consiguiente- al dinamismo de sus capitales. Tal sucede con la Hoya de Huesca, el Cinca Medio y, más moderadamente, con la Litera y el Bajo Cinca. En las comarcas de evolución negativa, sin embargo, no todas las capitales son dinámicas: el Sobrarbe, la Alta Ribagorza, la Ribagorza Orien69


tal y la Tierra de Ayerbe muestran una evolución negativa entre 1900 y 1981 (gráfico n. Q 6); Graus, capital de la Ribagorza, presenta una evolución apenas positiva, que deviene negativa cuando el índice se calcula sobre la configuración del actual municipio -tal cual podrá verificarse en el epígrafe siguiente-o Las capitales más dinámicas son, en contraposición, Sabiñánigo, Monzón y Huesca -dos núcleos industriales y una capital provincial reforzada demográficamente por implantaciones industriales recientes-, mientras que en Jaca y Barbastro el crecimiento es más moderado -está basado sobre todo en el terciario-, y en la Litera asistimos a una suplantación de Tamarite, vieja capital comercial de la comarca, por Binéfar, otro de los pujantes centros industriales. La oposición entre las capitales y la población rural vuelve a resaltar nuevamente el contraste entre las comarcas occidentales y orientales de la Montaña, de manera que si la Jacetania y el Serrablo cuentan con dos ciudades importantes -Jaca y Sabiñánigo-, no sucede lo propio en Sobrarbe y Ribagorza, donde el aumento de peso demográfico de las capitales en relación con el resto comarcal -especialmente en Ribagorza y Ribagorza Oriental- se debe principalmente a la gravedad del éxodo rural. Por la misma causa se explica también la relación entre Ayerbe y su comarca, pues la proximidad a la ciudad de Huesca ha privado a la pequeña cabecera comarcal de la que fue su razón de ser en el pasado, y ha acabado por despoblarse en la misma proporción que su traspaís, lo que explica la invariabilidad de la relación demográfica cabecera-comarca a través de los cuatro censos estudiados (mapa n. Q 16). La Hoya de Huesca, el Somontano barbastrense, el Cinca Medio y el Bajo Cinca, afectados no poco por el éxodo campesino -especialmente en el caso de Barbastro-, han visto aumentar el peswde sus capitales ya desde 1900 y de fonna decidida y acelerada a partir de 1960, alcanzándose en 1981 porcentajes de población resid~nte en las capitales superiores al 50%; la Litera y los Monegros, con menor despoblación rural, muestran una menor concentración de población en la capital-entre 25 y 50% en 1981- y una menor variación intercensal de su peso demográfico. Como conclusión a lo anterionnente expuesto, puede afinnarse que el éxodo rural, siendo una realidad común a toda la provincia, ha afectado muy en primer lugar a las comarcas de la Montaña, donde "el éxito reciente, 70


pero no general, del turismo no compensa las dificultades de la agricultura y la industria" (BARBIER, 1972-B, p. 296). Dentro del espacio pirenaico, se aprecia un marcado contraste entre las comarcas occidentales y las orientales: las primeras han perdido población rural, pero ésta ha podido ser absorbida en parte por unas capitales -Jaca y Sabiñánigo-- sin duda dinámicas; las segundas, ausente el ferrocarril, deficientemente conectadas al sistema de comunicaciones, en un marco de acusada excentricidad, han quedado prácticamente exangües ante la impotencia de unas capitales que, desempeñando tan sólo las funciones terciarias más básicas, han permanecido ajenas al proceso de industrialización, incapaces de fijar una mínima parte de los excedentes rurales. El Somontano muestra una considerable homogeneidad en el comportamiento: a escala municipal, entre los núcleos del piedemonte y los del llano; a escala comarcal, entre la Hoya de Huesca y sus comarcas limítrofes. En las tres comarcas la despoblación es un hecho palmario, pero ésta ha revestido mayor gravedad en el Somontano barbastrense yespecialmente en la Tierra de Ayerbe, donde a la despoblación rural ha de añadirse la de la propia capital, por las razones expresadas. En el Somontano barbastrense, el éxodo ha sido tal que, pese al crecimiento de la ciudad del Vero, la dinámica comarcal ha sido negativa; y en la Hoya de Huesca hubiese sucedido lo propio de no haber sido por la inyección industrial de que se ha beneficiado la capital provincial en las últimas décadas. En la Tierra Llana, salvo en los Monegros, cuyos nuevos regadíos no se han consolidado todavía, la dinámica demográfica comarcal es positiva, y resulta de unas capitales dinámicas que gobiernan un medio rural menos afectado por el éxodo. La industrialización -Monzón, Binéfar-, la existencia de buenas comunicaciones -ejes del Somontano y el Ebro--, la mayor demanda de mano de obra en los regadíos, sus transformaciones económicas y sociales, han aplacado la hemorragia demográfica del campo, mientras que sus núcleos urbanos, desarrollados al amparo de la industria, han podido recibir parte del éxodo comarcal, y aun captar otros excedentes extrarregionales. El espacio geoeconómico provincial aparte, las comarcas con capitales industriales -Monzón, Binéfar- son más dinámicas que las regidas por ciudades mercantiles -Jaca, Barbastro--. El Serrablo es una excepción a esta afirmación, pues el extraordinario dinamismo de Sabiñánigo ha captado 71


parte de la emigración serrablesa, pero no ha podido impedir la canalización allende la comarca de una parte de los excedentes campesinos y, en consecuencia, la evolución global ha sido negativa: "la creación del centro industrial de Sabiñánigo habrá permitido fijar sobre esta plaza una parte de la emigración montañesa ( ... ). Es una ventaja incontestable, a la vez para la región, que evita así un irremediable declive demográfico, y para la mayor parte de los habitantes de Sabiñánigo que, lejos de formar una masa de desarraigados, guardan vínculos estrechos con el país circundante. Este papel de fijación permanece sin embargo muy limitado en el espacio [de manera que] no ha jugado casi más que para los valles pirenaicos y prepirenaicos del Gállego y del río Aragón" (DAUMAS, 1962-C, p . 337).

En cualquier caso, excepción hecha del Sobrad:>e, toda la Ribagorza y la Tierra de Ayerbe, las capitales muestran una evolución positiva, aunque la del traspaís sea negativa: "a partir de un momento dado, las ciudades tienen tendencia a vivir sobre ellas mismas y para ellas mismas, incluso si su área circundante carece de dinamismo" (VEYRET-VERNER, 1970, pp. 53-54).

Ahora bien, como han señalado KAYSER (1972-A, p. 283) Y LABORIE (1979, pp. 238 Y 309), las pequeñas ciudades -y es nuestro caso- muestran una gran movilidad, de modo que, si bien registran una corriente inmigratoria no desdeñable, sufren también un éxodo urbano que afecta a su población más cualificada, sin posibilidades de absorción en el restringido mercado de trabajo local, lo cual repercute en una atenuación del crecimiento demográfico capitalino. Y no debe olvidarse que, aun cuando la dinámica de las ciudades industriales oscenses haya sido positiva, la evolución demográfica futura se presenta no poco frágil e inestable, como consecuencia de la monoactividad (MATHIEU, 1972, p. 294) característica de los pequeños centros industriales, emparejada frecuentemente con un latifundismo empresarial extraordinariamente vulnerable en una crisis económica. Pero el estudio de una red urbana es ante todo el de sus lugares centrales; ocupémonos, pues, ahora de la dinámica demográfica de los municipios oscenses. 72


c) Evolución poblacional de los municiptOs oscenses.

La evolución demográfica de los municipios oscenses ha merecido un doble tratamiento: cualitativo, atendiendo a las tendencias evolutivas, en primer lugar; cuantitativo, reservado al estudio de la dinámica propiamente dicha, en segundo lugar. En el primer caso se trata, no tanto de seguir la evolución censo a censo, sino de registrar las tendencias evolutivas en los dos grandes momentos del proceso -1900 a 1960 y desde 1960 hasta 1981-, para lo que se han tomado todos los municipios oscenses que lo eran en 1981, representándose su evolución en números índices en un eje de coordenadas, tal cual se muestra en el gráfico n. Q 7; los resultados han sido trasladados al mapa n. Q 18, que refleja las ocho tendencias posibles. En el segundo caso, el análisis ha sido restringido a los municipios de tamaño superior a 1.000 habitantes en 1981, presentándose su evolución en los períodos intercensales de 1900-1940, 1940-1960 Y 1960-1981, tal cual aparece en el cuadro n. Q 8. Las razones de esa restricción metodológica apuntan a dos supuestos: primero, la convicción de que, si bien en el llano fuera excesivamente bajo, en la Huesca montuosa 1.000 habitantes es umbral a partir del cual un municipio puede detentar funciones de cierta centralidad; segundo, porque al operar retroactivamente a partir de 1981 se eluden los problemas que, relacionados con las múltiples anexiones y fusiones municipales, pudieran hacer inútil texía comparación. Ahora bien, como en el caso que nos ocupa la finalidad del análisis no pretende otra cosa que una clasificación cuantitativa de los municipios para esas secuencias intercensales, y como quiera que la dinámica municipal ha de ser entendida en estrecha relación con el tamaño de los núcleos -no significa lo mismo un crecimiento del 80% en un municipio de 1.000 habitantes que en otro de 20.000-, se ha procedido, tal cual hiciera en su día PRECEDO LEDO (1976-B, pp. 44 Y ss.), a partir del valor de la desviación para cada uno de los tamaños y para cada una de las etapas intercensales (cuadro n. Q 9). La clasificación distingue los siguientes tipos de municipios: dinámicos, cuando el crecimiento es superior a dos desviaciones -siempre, respecto de los municipios de su tamaño demográfico-; de crecimiento lento, con crecimiento comprendido entre una y dos desviaciones; estancados progresivos, siendo su crecimiento inferior a una desviación; estancados regre73


sivos, cuando el decrecimiento es inferior a una desviación; regresivos, con decrecimiento entre una y dos desviaciones; inactivos, finalmente, cuando el decrecimiento es superior a dos desviaciones. Los resultados son llevados a los mapas n.º 19,20 Y 21.

• Tendencias evolutivas. El grupo de los municipios con crecimiento continuo a lo largo de todo el período acoge dos tipos cuyo perfil se dibuja sobre la tendencia ascendente o descendente de su trayectoria, hasta y a partir de 1960. En el primer tipo, el de los que observan un crecimiento continuo de signo progresivo o ascendente, aparecen Jaca, Sabiñánigo, Huesca, Barbastro, Monzón, Binéfar, Fraga, Lalueza, Alberuela de Tubo y Esplús; es decir, salvo estos tres últimos casos -Lalueza y Alberuela, sobre los nuevos regadíos, y Esplús, que a un regadío consolidado suma una industrialización reciente-, todos los demás municipios son los núcleos urbanos mercantiles tradicionales -Jaca, Huesca, Barbastro, Fraga- y los nuevos centros industriales -Sabiñánigo, Monzón y Binéfar-. El segundo caso, el de los que, sin perder población, ésta crece más en el primer período que después de 1960, se encuentran los municipios literanos de Tamarite y Altorricón, los de Belver y Osso en el Bajo Cinca, los monegrinos de Grañén, Tramaced y Almuniente, y Gurrea de Gállego en el confín suroriental del área de influencia de la capital provincial; se trata de municipios en los que el regadío originó un aumento de la demanda de mano de obra --capaz de fijar y aun atraer población rural- hasta 1960, que después, no habiendo desarrollado un sector industrial sino de forma tímida -Grañén, aprovechando el ferrocarril-, han visto desacelerado su dinamismo. El caso de Tamarite, capital tradicional de la Litera, es bastante ilustrativo, toda vez que, anclada en unas funciones administrativas -sede de juzgado comarcal, antes cabeza de partido judicial-, que comparte con una población activa agrícola estimable, ha sufrido, ante el dinamismo fabril de Binéfar, no poca mengua en su papel como centro rector del espacio comarcal. El segundo grupo es el de los municipios cuyo descenso poblacional en el primer período está seguido de un crecimiento a partir de 1960, con dos tipos: el de los que poseen un decrecimiento inicial superior al creci74


miento posterior, y el de los que observan un decrecimiento inicial inferior al crecimiento posterior. En el primer caso están Aísa y Sariñena: un núcleo pirenaico regresivo reavivado por la implantación de la estación invernal de Candanchú -en realidad, el crecimiento del último período obedece más a empadronamientos interesados de última hora por parte de algunos empresarios afectos al mundo del esquí, que a un dinamismo demográfico endógeno- y una antigua cabecera de partido judicial-sede hoy, como Tamarite, de juzgado comarcal- a la que han insuflado vida los nuevos regadíos y una pequeña actividad industrial. En el segundo caso, Torres de Barbués explica el crecimiento de los cuatro lustros por la creación de un poblado de colonización: Valfonda. El tercer grupo es el de los municipios progresivos hasta 1960 y regresivos a partir de esa fecha, con una doble tendencia también: centros de crecimiento inicial inferior al decrecimiento subsiguiente y centros de crecimiento inicial superior al decrecimiento subsiguiente. Los municipios del primer tipo responden a una casuística muy variable e indefinida, de manera que pueden aparecer en los Monegros -Sena y Castejón-, en la Hoya de Huesca -Banastás o Chimillas-, en el Cinca Medio -Almunia de San Juan- o el Sobrarbe - Tella, Laspuña- y la Ribagorza -Torre la Ribera-, pudiendo calificarse su comportamiento de próximo a los de decremento continuo, aunque demorado hasta 1960. Los del segundo tipo, los que gozan de una evolución positiva en el primer período y un descenso de menor significación en el segundo, son sobre todo núcleos agrícolas de la Tierra Llana -Alcalá de Gurrea, Almudévar, Tardienta, Lanaja, Albelda, Zaidín y Torrente-, cuyos regadíos no parecen totalmente consolidados, lo que ha provocado un leve descenso en el último período intercensal, o municipios cuyo crecimiento inicial se apoyó en las obras públicas -el ferrocarril en Canfranc o la hidroelectricidad en Seira-, al cabo de los cuales prevaleció la tónica regresiva general de la Montaña. Por último, en el grupo de los que registran un descenso continuo, aparecen dos tipos de municipios: los de descenso decreciente, es decir, aquéllos que en la segunda parte del proceso evolutivo atenúan su regresión -() pierden menos población que en el primer período-, y los que a partir de 1960 continúan su despoblación de forma creciente y progresiva. En el primer caso se encuentran Sallent de Gállego, Panticosa y Benasque -tres municipios montañeses beneficiados por la implantación de otras tantas estaciones de esquí-, y Castejón del Puente -un municipio muy próximo a 75


Monzón, de cuya industrialización se aprovecha a través de la implantación de alguna industria auxiliar o, simplemente, de movimientos pendulares diarios capaces de evitar el éxodo rural en las últimas décadas-; en el segundo caso, la inmensa mayoría de los municipios rurales oscenses. En resumen, excepciones aparte, los únicos municipios de dinámica progresiva y ascendente son los núcleos urbanos históricos -las viejas ciudades-mercado- y los nuevos centros industriales surgidos en el presente siglo. El regadío, factor de indudable dinamismo hasta 1960, ha influido de doble manera en la última secuencia intercensal: ya con moderado crecimiento, dentro de una tónica progresiva -municipios literanos como Tamarite mismo, o Grañén en la Hoya-, ya originando un decrecimiento, cual sucede en los municipios agrícolas monegrinos. Muy singular resulta el caso de los municipios cuya regresión inicial va acompañada de un crecimiento en el último período, tratándose bien de pueblos de colonización -Torres de Barbués-, bien de un municipio vivificado -dudosamente- por una estación de deportes de invierno -Aísa-, bien de una ciudad hasta entonces estancada, como es el caso de Sariñena. A este respecto, las estaciones de deportes de invierno, salvo el caso de Aísa que acaba de ser mencionado, no han hecho en realidad sino atenuar el decrecimiento de los últimos años, siempre dentro de una dinámica de descenso continuo. El impacto demográfico causado en los municipios próximos por parte de los núcleos industriales ha sido más bien nulo, pues sólo en Castejón del Puente --concédasenos la hipérbole- puede hablarse de un cierto efecto spread respecto de Monzón, manifiesto sobre todo en forma de desplazamientos laborales diarios --como explicará muy bien el mapa de las actividades económicas de los municipios- a la capital del Cinca Medio, incrementando además su población activa industrial; en el resto de los casos, los núcleos industriales -Sabiñánigo, por ejemplo- han conseguido como máximo drenar la población rural de su entorno, evitando una emigración extracomarcal, pero no la despoblación de esos municipios .

• Clasificación tipológico-dinámica. Estudiadas las tendencias evolutivas, la segunda parte de este epígrafe, como ha sido anunciado, se ocupa en la clasificación de los municipios 76


de tamaño superior a 1.000 habitantes, de acuerdo con la magnitud de su dinámica demográfica (cuadro n.º 8). En el período 1900-1940 (mapa n.º 19) los municipios que presentan un crecimiento dinámico son: Jaca, Huesca, Barbastro y los municipios literanos de Esplús, Binéfar y Altorricón. Graus y Monzón -centro, éste último, todavía agrícola- presentan un crecimiento lento. Los municipios estancados pero progresivos son: Sabiñánigo, Tamarite y otros municipios de la Tierra Llana -Gurrea de Gállego, Almudévar, Tardienta, Lanaja, Lalueza, Belver, Binaced y los literanos de Alcampel y Albelda-. Todos los municipios de la Montaña -Valle de Echo, Sallent de Gállego, Biescas, Aínsa, Benasque, Benabarre- más los somontanos de Ayerbe, La Sotonera, Estadilla y Fonz, los monegrinos de Grañén y Sariñena, y todos los del Bajo Cinca -incluido Fraga, excluido Belver-, constituyen el tipo de los estancados regresivos. No se han registrado municipios estrictamente regresivos o inactivos, aunque es presumible que la mayor parte de los municipios de tamaño inferior a 1.000 habitantes -sobre todo en la Montaña, donde, como hemos visto, el éxodo rural reviste mayor precocidad- estén incluidos en estas dos últimas tipificaciones. En síntesis, junto a los beneficiados por el regadío, los únicos municipios verdaderamente dinámicos son las ciudades de acendrada "solera": Huesca, Jaca y Barbastro. La primera vive positivamente su condición capitalina; la segunda, sobre una función histórica de capital comarcal, asiste a los comienzos de su actividad turística, multiplicada su conectividad con el tendido del ferrocarril; la tercera ejerce -gracias al dispositivo topográfico-hidrográfico que la red de comunicaciones reproduce, como tuvimos ocasión de explicar- las funciones de capital para su Somontano, pero también para el Sobrarbe y la Ribagorza. El dinamismo de lo que luego serán los centros industriales está tan sólo esbozado en el caso de Sabiñánigo, pero gerrninante ya en Monzón. Los municipios montañeses y los somontanos, según esa precocidad para el éxodo ya denunciada, entran todos dentro de la tipificación de estancados regresivos. El resto de los municipios, todos ellos en la Tierra Llana, y siempre estancados, se reparten entre la progresión y la regresión de acuerdo con la consolidación o no del regadío, lo que explica que incluso municipios urbanos como Sariñena y Fraga pertenezcan todavía en este primer período evolutivo al tipo de los estancados regresivos. 77


En el período 1940-1960 (mapa n. Q 20), se aprecian no pocas variaciones con respecto al período anterior. En el grupo de los municipios dinámicos continúa Huesca -su dinamismo capitalino continuará en los decenios siguientes-':, Binéfar y Altorricón -el primero comienza a perfilarse como núcleo industrial; el segundo basa su crecimiento en el impacto del regadío-, pero aparecen también otros dos núcleos como Torrente de Cinca -es nuevamente el impacto del regadío- y Grañén, favorecido por la política de colonización (BIELZA de ORY, 1977-A, p. 137) Y una pequeña actividad industrial sobre las producciones agrarias, apoyada en su situación junto al ferrocarril. Pero la verdadera novedad es el acceso, a este grupo de municipios dinámicos, de Monzón y Sabiñánigo, centros, ambos, de nueva industrialización, situados en los dos ejes ferroviarios con que cuenta la provincia y en la proximidad a las fuentes de energía hidroeléctrica de los complejos del Cinca y el Gállego. Pero si Monzón y Sabiñánigo pasan, desde el crecimiento lento y el estancamiento progresivo, respectivamente, del período anterior, al grupo de municipios dinámicos, Jaca y Barbastro, por su parte, causan ahora baja en el mismo, integrándose en el de crecimiento lento. En efecto, ambos municipios, soslayados por la industria, encallados en sus funciones administrativas y mercantiles tradicionales, habiendo perdido clientela potencial a causa del éxodo rural de sus comarcas, ven mitigado su crecimiento respecto del período anterior. A este mismo grupo se incorporan también Gurrea de Gállego -su crecimiento se debe sobre todo a la creación de un poblado de colonización: El Temple- y Fraga, que se convierte en centro de comercialización de los productos hortofrutícolas del Bajo Cinca y comienza a desarrollar actividades industriales y de transporte -aprovechando su situación en el eje del Ebro-. En el grupo de los estancados progresivos continúan los municipios de la Tierra Llana, incorporándose Zaidín y Albalate, en el Bajo Cinca, y Sariñena en los Monegros, que, pese a su capitalidad comarcal, implantación de alguna industria y política de colonización, no consigue despegar; a este grupo se incorpora también Benasque, que, gracias a las obras públicas, constituye una excepción en el conjunto de los municipios montañeses. Estos, precisamente, junto con los somontanos de Ayerbe, La Sotonera y Estadilla, continúan en la misma tónica de estancamiento regresivo, 78


siendo especialmente grave el caso de Graus, que, aun con una cierta actividad industrial, pero perdida por la emigración una parte importante de su clientela potencial, y aun conservando funciones terciarias centrales, pasa del crecimiento lento anterior al estancamiento regresivo. No muy distinto es el caso de Ayerbe, en que el éxodo rural comarcal y la proximidad a la capital provincial la vacían de su antiguo contenido funcional. Ballobar, en el Bajo Cinca, municipio ahora regresivo, constituye una excepción en la tendencia comarcal. En definitiva, la industria -en los casos de Sabiñánigo, Monzón y Binéfar- y la capitalidad provincial-en el caso de Huesca, que no excluye, junto al terciario, la aparición de un sector secundario incipiente- son los· principales factores de dinamicidad demográfica; en menor medida, la política de colonización y el regadío. En todo caso, en este período asistimos, por el despegue de esos centros industriales, a las transformaciones que van a apuntalar el carácter poli nuclear de nuestra red urbana provincial. Paralelamente, las cabeceras comarcales tradicionales -Jaca y Barbastro-, disminuido su potencial rural de mercado por la emigración, siguen una moderación respecto de su dinamismo anterior. El regadío constituye en general un factor demográfico positivo, aunque muy discreto. Finalmente, la Montaña y el Somontano -excepción hecha de Benasque, por las obras públicas- continúan su despoblación en una tónica de estancamiento regreSIVO.

El estudio de la dinámica demográfica para el período 1960-1981 (mapa n. Q 21) aporta algunas variaciones -y no pocas sorpresas- en relación con el período anterior. Las implantaciones industriales continúan siendo el factor explicativo de los municipios tipológicamente dinámicos. Tal sucede con Huesca, Barbastro, Monzón y Binéfar. Ahora bien, la nueva nómina de municipios dinámicos incorpora también a Esplús -municipio literano, dinámico en el primer período merced al regadío, estancado progresivo en 1940-60 y ahora nuevamente dinámico gracias a la actividad industrial- y a Barbastro, que, tras el período de crecimiento lento anterior, planteado sobre la base de su exclusiva condición mercantil, es ahora escogido como lugar de instalación de nuevos centros fabriles; pero excluye a Sabiñánigo, que, tras el enorme crecimiento de los veinte años siguientes a la guerra civil, observa ahora una moderación que determina su inserción en el grupo de los municipios de crecimiento lento: 79


"su crecumento coincide con la llegada del ferrocarril, y, sobre todo más adelante, la instalación de grandes empresas (químicas, aluminio y fósforos) atraídas por abundante energía eléctrica. Desde 1960 su crecimiento ha sido sensiblemente más lento y desde 1970 puede hablarse de una clara tendencia a la estabilización" (GARClA RUIZ, 1978-A, p. 550).

En el grupo de los de crecimiento lento, además de Sabiñánigo, se encuentran también Lalueza y Fraga, que continúa su moderado progreso demográfico sobre los mismos fundamentos del período anterior; pero no aparece Jaca, que, por el contrario, pasa a formar parte de los municipios estancados progresivos. Su caso es bastante singular, pues a la enorme expansión de su plano urbano -operada por una intensa actividad turística biestacional que se traduce en un aumento extraordinario de las segundas residencias- contrapone un crecimiento lánguido, estancado, que no ha podido evitar el éxodo urbano, confIrmando las ya citadas aseveraciones de KAYSER (1972-A) y LABORIE (1979). GARCIA RUIZ (1978-A, p. 559) ha escrito a este respecto: "la población de Jaca se halla estabilizada desde 1960, lo que significa -dada la existencia de un crecimiento vegetativo positivo- la presencia de una corriente migratoria relativamente importante. Así, Jaca ha pasado a ser foco migratorio precisamente en la época en que tenía lugar la gran expansión urbana española. De aquí deducimos que el actual crecimiento del plano urbano responde fundamentalmente a unas necesidades originadas en la demanda turística" .

Jaca comparte el estancamiento progresivo con Sariñena -que no logrará despegar en ningún momento-, Sallent de Gállego y Benasque; el primero, con la implantación de la estación de deportes de invierno de Formigal, ha conseguido cambiar -aunque dentro del estancamiento- su tendencia regresiva anterior por otra progresiva; el segundo --estancado, aunque progresivo, en el período anterior gracias a las obras públicascontinúa en la misma tipifIcación de acuerdo ahora con el incremento de la demanda turística, a raíz de la creación de la estación de esquí de Cerler. El resto de los municipios montañeses -Valle de Echo, Biescas y Aínsa- y todos los del Somontano han perdido población, pasando a la tipificación de regresivos. Los municipios de la Tierra Llana, que en el período anterior observaran -dentro del estancamiento- una dinámica progresiva, se reparten ahora entre el estancamiento regresivo -cual sucede con Grañén y 80


Tamarite, y los del Bajo Cinca- y la regresión más estricta -Almudévar, Tardienta, Gurrea, Alcampel, Albelda-. Por primera vez, aparece un municipio inactivo -Graus-, la explicación de cuya exagerada regresión parece estar más bien en la despoblación intensa de las pequeñas entidades de población a él fusionadas; pero en cualquier caso es inequívocamente regresivo. Todo lo anteriormente expuesto nos mueve a pensar que la industria es el único factor de dinamicidad demográfica, pues explica el gran crecimiento experimentado por la capital provincial desde 1960 y el despegue de Barbastro en contraposición a la lentitud del período anterior. Ahora bien, esta contundente afirmación requiere una ponderación, pues --en Monzón por ejemplo- el dinamismo constatado para este período responde más bien al crecimiento operado hasta 1970, ya que desde esa fecha registra una pérdida poblacional del 1% -14.627 habitantes en 1970 y 14.480 en 1981-. Ello, junto a la atenuación del crecimiento sabiñanigués, ya consignado, viene a confirmar una vez más la extrema movilidad de las pequeñas ciudades y la fragilidad del dinamismo demográfico de las especializadas en industria, atenazadas -como ya afirmara MATHIEU (1972)en las garras de la monoactividad, que las torna fácilmente vulnerables en las épocas de crisis. Pero si la industria, y con las reservas que han sido expuestas, es el único factor de dinamicidad demográfica, el sector terciario sólo ha logrado, en el mejor de los casos, mitigar la decadencia -cual sucede en Jaca, Sallent de Gállego, Benasque y Sariñena-, haciendo de estos municipios unos centros estancados progresivos. El regadío, que en la primera parte del período resultó ser, por su mayor necesidad de mano de obra, un factor demográfico positivo, no ha podido ahora evitar la regresión; como tampoco, la política de colonización, que, si bien en los primeros momentos hiciera crecer la población, hoy no puede entenderse sino como una experiencia fracasada, al menos desde el punto de vista demográfico. Por 10 que se refiere a la distribución espacial de los municipios considerados desde su dinamismo, se aprecia una concentración de centros dinámicos en el eje que, por el Somontano, se dilata hasta la Tierra Llana, y un predominio de núcleos estancados regresivos en la Tierra Llana. La Montaña ofrece, palmariamente, un grave contraste a uno y otro lado del puerto de Cotefablo, de manera que si la Jacetania y el Serrablo cuentan con 81


dos centros urbanos -con tendencia al estancamiento, pero progresivos-, en todo el Sobrarbe y la Ribagorza no existe ningún centro progresivo, lo que explica que Benasque o Aínsa -dada la distancia a Barbastro, el centro verdaderamente urbano más próximo-, además de Graus y Benabarre, y pese a su decadencia demográfica, desempeñen todavía funciones terciarias para con su desertizado entorno. Pero, por otra parte, el análisis precedente corrobora la fragilidad y extrema movilidad de las pequeñas ciudades - las que constituyen nuestra red-, pues la industria, por el latifundismo empresarial y la monoactividad, es un factor de crecimiento, pero no de crecimiento estable, y el terciario no puede sino atenuar la regresión, y en ningún caso impedir lo que parece ser comportamiento habitual en este segmento de la jerarquía urbana: la existencia, junto a una corriente inmigratoria procedente del hinterland, de un éxodo de población urbana, frecuentemente cualificada y no susceptible de absorción en el limitado mercado de trabajo local.

4.2. La densidad de población. Como en la primera parte de este capítulo (4. l.), el análisis se detiene sucesivamente en la escala subprovincial, la escala comarcal, para, finalmente, mostrar la densidad de los municipios oscenses en 1981. En los dos primeros casos se ofrecen las variaciones intercensales para los períodos 1900-1940, 1940-1960 Y 1960-1981; en el tercero, solamente a partir del censo de 1981, pues las variaciones causadas por las anexiones y fusiones de municipios hacían imposible ofrecer una serie cronológica susceptible de comparaciones intercensales. Como compensación, el estudio abunda en los datos del último recuento censal, de modo que, junto al mapa de densidad de población a escala municipal, se han practicado varios cortes den simétricos, reveladores de no pocas claves sobre la organización territorial. Si la provincia de Huesca ha sufrido una pérdida de sus efectivos poblacionales en lo que va de siglo, la densidad de población ha descendido en los mismos términos: 16,27 hab./Km 2 en 1900; 15,77 en 1940; 14,93 en 1960, y 13,71 en 1981 (cuadro n. Q 10). Ahora bien, no obstante haber sido Huesca una provincia siempre poco poblada -areócora-, el viejo orden demográfico autárquico había conseguido alcanzar cierta clímax en la 82


relación de los hombres con su espacio; pero ese equilibrio se rompe, por las razones que ya han sido expuestas, y cada una de las teselas del mosaico oscense reaccionará de modo diferente -desde la opacidad, al brillo; desde la absorción, a la reverberación- ante los nuevos haces de luz que suponen el proceso de industrialización y su correlativo de urbanización.

a) La escala subprovincial. La densidad de población en la Montaña, el Somontano y la Tierra Llana; su evolución.

Con tasas siempre bajas en conjunto, la densidad de población acusa valores diferentes en cada una de esas tres áreas geoeconómicas sugeridas por el medio físico y tomadas como base para el estudio de la evolución poblacional en los epígrafes anteriores. Así, al comenzar el presente siglo, el Somontano aparece como la zona de mayor densidad -22,55 hab./Km2(cuadro n. Q 10 y mapa n. Q 22), seguida por la Tierra Llana- 17,83 hab./KmL y la Montaña -12,05 hab./KmL . La distribución parece lógica, teniendo en cuenta que en esa segunda zona existen, junto a los regadíos tradicionales, que arrojan densidades mayores, amplias extensiones de secano, donde la irregularidad interanual de la pluviometría y la práctica del barbecho exigen una mayor necesidad de tierra de labor, haciendo disminuir la densidad de población, tal cual fue explicado en el capítulo anterior. Las áreas de montaña, como es de ley, no han admitido nunca altas densidades. En 1940, se mantiene la misma distribución espacial, pero es a partir de 1960 cuando se advierten ya cambios notables en la densidad de población; cambios que, compensada la despoblación rural del Somontano por el crecimiento de los núcleos urbanos, afectan sobre todo a la Montaña, cuyas densidades descienden hasta situarse ahora entre 8 y 10 hab./Km2, y la Tierra Llana, que ve aumentar sus tasas hasta parangonarse con el Somontano. En 1981, la regresión demográfica montañesa provoca una reducción todavía mayor de la densidad de población -comprendida ahora entre 5 y 7 hab./KmL , en tanto que para el Somontano y la Tierra Llana la cartografía presenta unos valores análogos a los del hito censal anterior. Empero, la verdadera magnitud -los matices últimos- del fenómeno que acabamos de esbozar nos vendrá dada al cuantificar las variaciones experimentadas por estas tres áreas subprovinciales en los distintos períodos intercensales (cuadro n. Q 11 y mapa n. Q 23). Se observará así que entre 83


1900 Y 1940, Y entre 1940 y 1960, la Montaña y el Somontano presentan una evolución negativa cuantitativamente similar a la positiva registrada por la Tierra Llana. Sin embargo, a partir de 1960, la Tierra Llana continúa con sus moderadas variaciones positivas, el Somontano observa una variación positiva similar -entre y 2 hab./KmL , pero se agudiza la despoblación montañesa, que, en este período, sigue una variación negativa comprendida entre 2 y 5 hab./Km 2 .

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A lo largo de estas ocho décadas, y pese a la evolución positiva de estos últimos veinte años, pese al dinamismo de Huesca y Barbastro, el y 2 Somontano ha visto decrecer su densidad de población entre 2 hab./Km , mientras la Tierra Llana, donde a la menor despoblación rural por el impacto de los nuevos regadíos hay que añadir el crecimiento de buena parte de sus núcleos urbanos -o incluso la transformación en urbanos de antiguos núcleos rurales-, contabiliza un incremento positivo entre y 2 hab./Km 2 . Pero es en la Montaña donde el balance reviste mayor gravedad, alcanzándose un decremento en la densidad de población estimable entre 5 y 10 hab./Km2 ; decremento que sus escasos núcleos urbanos -J aca y Sabiñánigo; y éstos, como pudo comprobarse, estancados prácticamente a partir de 1960- no han podido compensar, pues, en el mejor de los casos, se han alimentado del éxodo comarcal e, incapaces de atraer mano de obra extracomarcal, han sufrido incluso la merma de su población urbana más cualificada.

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b) La densidad de población y su evolución en las comarcas oscenses.

En 1900 (mapa n.º 24), parece dibujarse una banda de mayor densidad de población en las comarcas del Somontano, prolongándose por la Tierra Llana en el Cinca Medio y la Litera, donde se contabilizan más de 20 hab./Km 2 ; la densidad disminuye en las comarcas montañesas y en los secanos de la Tierra Llana -los Monegros y el Bajo Cinca, la última de las cuales, junto al regadío tradicional de la ribera del Cinca, comprende funcionalmente también núcleos físicamente monegrinos-, como consecuencia de esas mayores exigencias de tierra que requieren los sistemas extensivos de cultivo. En 1940, se mantienen las densidades somontanas, excepto en el Somontano de Barbastro, donde la tasa acusa una reducción, mientras la 84


Litera, por obra del regadío, ve aumentar la suya por encima de los 25 hab./Km 2 ; en la Montaña, con especial precocidad en el Sobrarbe y las Ribagorzas Alta y Oriental, se advierte una reducción de las tasas por debajo de 10 hab./Km2 ; la Tierra Llana, por su parte, continúa en los mismos valores. En 1960, el Alto Aragón Occidental mantiene en conjunto valores no muy diferentes a los del censo anterior, mientras se acusa una regresión en el Alto Aragón Oriental, a la que se suma ahora la Tierra de Ayerbe, en tanto que la Tierra Llana ve aumentar la densidad en el Cinca Medio ye1 Bajo Cinca. La oposición entre las zonas occidental y oriental de la Montaña estriba en que en aquélla una parte de la emigración rural es absorbida por las cabeceras comarcales -Jaca y, especialmente, Sabiñánigo-, 10 que no sucede en ésta, que, desprovista de auténticos núcleos urbanos, emite su éxodo allende la comarca. En el Somontano -Hoya de Huesca y Somontano de Barbastro-, el mantenimiento de las tasas encubre el hecho incontestable de que la despoblación rural se ve compensada con el crecimiento de sus núcleos urbanos. En 1981, todas las comarcas de la Montaña acusan descensos en la densidad de población, especialmente graves en el Sobrarbe, Alta Ribagorza y Ribagorza Oriental-entre 2 y 4 hab./Km 2 , hallándose entre 5 y 7 hab./Km 2 la tasa de la Ribagorza grausina-. La Jacetania y el Serrablo, estancadas sus cabeceras, no han podido impedir la emigración rural, aun cuando ésta resulte menos grave que al este del puerto de Cotefablo, y ello se refleja puntualmente en la densidad de población, que queda entre 8 y 10 hab./Km 2 para la Jacetania y entre 5 y 7 hab./Km 2 para el Serrablo. El impacto de la despoblación se deja sentir asimismo en la Tierra de Ayerbe, que presenta ahora tasas entre 8 y 10 hab./Km 2 , y en los Monegros, donde el fracaso demográfico de la política de colonización se traduce en pérdidas poblacionales con inmediata disminución de la tasa de densidad respecto de 1960. La Hoya de Huesca y el Somontano barbastrense compensan el éxodo rural con el crecimiento de sus capitales, y el Cinca Medio, la Litera y el Bajo Cinca, menos afectadas por la emigración campesina, poseen además núcleos urbanos dinámicos que les permiten mantener las tasas del censo anterior. Las variaciones precisas de la densidad de población en las comarcas oscenses quedan reflejadas en el mapa n.º 25. Puede apreciarse, en el que 85


recoge las variaciones entre 1900 y 1940, cómo las comarcas de la Tierra Llana mantienen un general incremento de densidad inferior a 2 hab./Km 2, siendo mayor en la Litera -entre 2 y 5 hab./Km 2-, mientras que todas las comarcas pirenaicas ven descender sus tasas entre O y 2 hab./Km 2 -la Alta Ribagorza y la Oriental, entre 2 y 5 hab./KmL , comportamiento que siguen también la Tierra de Ayerbe y el Somontano de Barbastro; Huesca parece contrapesar la disminución de la densidad rural con su dinamismo capitalino. Entre 1940 y 1960, se acentúan los decrementos de densidad en las comarcas orientales del Pirineo, mientras la Jacetania observa una disminución análoga a la del período anterior, y el Serrablo, por mor del despegue industrial de Sabiñánigo, aumenta su tasa entre O y 2 hab./Km2, destacándose como excepción a la tónica general de la Montaña; la Tierra de Ayerbe sufre una variación negativa estimable entre 5 y 10 hab./Km 2, y la Hoya de Huesca y el Somontano barbastrense mantienen las mismas variaciones que en el primer período. En la Tierra Llana, el regadío explica el aumento de la Litera y el Bajo Cinca -la primera, con cierta moderación respecto del período anterior-, en tanto que la industrialización de Monzón es responsable del incremento del Cinca Medio; los Monegros, sin embargo -y como sucederá a partir de este momento-, sufren una pérdida de densidad similar a la J acetania. Entre 1960 y 1981, la Tierra de Ayerbe se destaca como la comarca más regresiva, perdiendo entre 5 y 10 hab./Km2. En estos últimos veinte años, tan sólo tres comarcas han visto aumentar su densidad de población: la Hoya de Huesca, el Cinca Medio y el Bajo Cinca, lo que significa que, no siendo tampoco ajenas al éxodo rural - como hubo ocasión de comprobar en la primera parte de este capítulo-, el crecimiento de sus cabeceras -clave explicativa del incremento de densidad a escala comarcallo ha sido merced a contingentes poblacionales inmigrados desde fuera del hinterland. La Litera -paralizada la expansión del empleo en sus regadíosy los Monegros -obsoleta la política de colonización- observan ahora pérdidas de densidad entre O y 2 hab./Km2; el Somontano barbastrense y toda la Montaña encajan ahora nuevas pérdidas de densidad que, estancado Sabiñánigo luego de haber drenado la población de su área de influencia, afectan también al Serrablo, contradiciendo la tónica de los veinte años siguientes a la guerra civil. 86


El balance final del proceso -1900-1981- destaca cuatro comarcas con incremento de densidad: el Cinca Medio -Monzón, frente a Sabiñánigo, recibe emigración extracomarcal, y aun extrarregional-, la Hoya de Huesca -apoyados esos incrementos sobre la dinámica de la capital provincial y su reciente industrialización-, la Litera -incluso con el leve decremento de los últimos veinte años, que afectó también a su capital tradicional, Tamarite, suplantada funcionalmente por Binéfar, uno de los núcleos industriales creados por el siglcr y el Bajo Cinca, cuya cabecera, organizando una comarca de agricultura fuertemente competitiva, ha crecido lentamente pero sin sobresaltos. "\

Contrariamente, todas las comarcas pirenaicas, junto a la Tierra de Ayerbe, el Somontano de Barbastro y los Monegros han conocido decrementos en la densidad de población. La Tierra de Ayerbe, vaciada de sustancia funcional su cabecera ante la proximidad a la capital provincial, y la Ribagorza Oriental, en un contexto de grave inaccesibilidad, son las comarcas más regresivas, habiendo perdido más de 10 hab./Km2 . El Somontano barbastrense -el dinamismo reciente de Barbastro no ha podido compensar la intensa hemorragia demográfica comarcal, continua a lo largo de todo el procescr, el Sobrarbe y la Ribagorza han sufrido unas pérdidas de densidad mucho más graves que las del Alto Aragón Occidental, pues aquí Jaca y Sabiñánigo han mitigado la despoblación de la Jacetania y el Serrablo, recibiendo un éxodo que en la zona oriental hubo de abandonar las propias comarcas. Los Monegros, sin una cabecera verdaderamente dinámica, con un regadío no consolidado y una política de colonización periclitada, no han podido evitar, pese a la tendencia de las cuatro primeras décadas del siglo, que el balance final arroje una leve disminución en su densidad poblacional-entre O y 2 hab./Km2-.

c) La densidad de población de los municipios oscenses.

Los cambios en la configuración del mapa municipal aragonés -y especialmente de la provincia de Huesca- (CHUECA DrAGO y SOLANS CASTRO, 1980, pp. 213-229), como consecuencia de numerosas anexiones y fusiones, nos han obligado a eludir el estudio cronológico, restringiéndolo a los datos del censo de 1981. Asimismo, y puesto que la densidad de población de los municipios actuales, sin que ello sea una máscara totalmente opaca, está no poco condicionada por la nueva composición 87


territorial de los mismos, el presente análisis debe orientarse mucho más al descubrimiento de las grandes estructuras espaciales que la población en su consideración relativa propicia, que al ofrecimiento de una mera clasificación densimétrica de las entidades municipales. Por esas razones, junto a la cartografía de la densidad de los municipios oscenses en 1981, se han elaborado ocho perfiles den simétricos que cortan la provincia otras tantas veces, al objeto de mostrar mejor sus grandes discontinuidades.

• El mapa municipal de densidad d? población.

Los municipios de mayor densidad de población -superior a 50 hab./Km L son Huesca, Barbastro, Monzón y Binéfar; todos ellos son centros urbanos dinámicos; todos ellos, municipios del Somontano y la Tierra Llana, con superficies menores que en la Montaña (mapa n.º 26) . Porque, efectivamente, Jaca y Sabiñánigo -los dos centros urbanos de la Montaña oscense- presentan una menor densidad de población -entre 25 y 50 hab./Km2 el primero; entre 15 y 25 hab./Km 2 el segundo-, justificable por su gran tamaño territorial, como consecuencia de la anexión de numerosos antiguos municipios despoblados de su entorno rural. Con valores próximos a los de Sabiñánigo, y con tamaños superficiales notables, se encuentran igualmente Sariñena y Fraga. En contraposición, municipios de pequeña extensión en los regadíos tradicionales del Medio y Bajo Cinca -Pueyo de Santa Cruz, Albalate, Osso y Velilla- , o Altorricón y Tamarite, en la Litera, presentan tasas un poco más elevadas, próximas a las de Jaca. Puesto que la extensión de los municipios se ha visto modificada por las anexiones y fusiones en que ha desembocado la despoblación rural, no existe una estricta correlación entre municipios urbanos y las mayores tasas de densidad poblacional, de suerte que, aun cuando las mayores tasas --como, por otra parte, es lógico- parecen darse en las cabeceras comarcales, los valores den simétricos montañeses están enmascarados por la realidad del éxodo rural. El hecho de que Sabiñánigo y Zaidín - por ejemplopresenten valores similares no quiere decir otra cosa que, excluida la población residente en la capital de ambos municipios, la tasa del segundo resultara muy superior a la del primero, en consonancia con la mayor gravedad de la despobl ación rural.

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En general, parece apreciarse que en la Montaña, y particularmente en la zona oriental, predominan los municipios de baja densidad de población, siempre -salvo algunos municipios de minúsculo tamaño territorial: Jasa, Campo, Villanova, por ejemplo- por debajo de 10 hab./Km2, registrándose valores críticos -menos de 2 hab./Km L en los inaccesibles interfluvios de Cotefablo o las Sierras Exteriores pirenaicas. El Somontano muestra una gran heterogeneidad, que va desde los municipios de 2 a 5 hab./Km2 en las solanas de Loarre, Gratal o Guara, a los ele tamaño comprendido entre 15 y 25 hab./Km2 en las vales dibujadas por la disecación del techo mioceno. En la Tierra Llana, mientras los municipios de la Litera y la ribera del Cinca presentan tasas superiores a 15 hab./Km2, los municipios del secano monegrino parecen acordar tasas comprendidas entre 5 y 10 hab./Km2. Por otra parte, una visión estructuralista del mapa de densidad de población municipal descubre pronto el dibujo de una disposición aureolar en torno a los centros urbanos, observándose un gradiente de disminución de la tasa a medida que nos alejamos de los mismos, corroborando aquella -ya clásica- afirmación de BERRY: "la densidad de población rural disminuye a medida que se aleja de los centros urbanos, y, por lo tanto, cuanto mayor es el área comercial, menor es la densidad de población" (1971, p. 35). No otra verdad revelará el análisis de los cortes densimétricos que ofrecemos a continuación (gráfico n.º 8).

• Estructura densimétrica.

El primer perfil (a) corta la parte oriental de la provincia desde el Alto Sobrarbe hasta el Bajo Cinca, mostrando una estructura con dos tipos de densidad: por debajo de 10 hab./Km 2 en los municipios montañeses, para aumentar por encima de esa tasa al ganar los piedemontes barbastrenses, manteniéndose a partir de entonces siempre por encima de 10 hab./Km 2. Con una disposición en dientes de sierra, se destacan, de entre el Somontano y la Tierra Llana, los municipios de Barbastro y Monzón, mientras que la tasa mínima se alcanza en Bárcabo, en las Sierras Exteriores, en el límite norte de la primera e inmediata área de influencia barbastrense. El corte "b" atraviesa la Ribagorza mostrando el perfil den simétrico existente entre Benasque y Benabarre; un perfil que exhibe un pantano den simétrico apenas interrumpido por la densidad levemente superior de 89


Castejón de Sos, un municipio de reducida extensión, que no logra contradecir la bajísima densidad ribagorzana -por debajo de 10 h~b./KmL. El perfil "c", que corta diagonalmente la provincia desde Canfranc hasta Fraga, pasando por Huesca -la Jacetania, la Hoya de Huesca, los Monegros y el Bajo Cinca, por ende-, presenta sendos gradientes de disminución de la densidad desde Jaca y Huesca, acusando un grave vacío en Arguis, en las Sierras Exteriores, en la zona de indiferencia -como se verá en el capítulo correspondiente- entre las áreas de influencia de Sabiñánigo y Huesca. Pero si en la Montaña Jaca es el único municipio que supera los 10 hab.(Km2, en la Hoya de Huesca se aprecia la heterogeneidad que antes fuera denunciada, y en la Tierra Llana una inflexión de la curva - Villanueva de Sigena- parece marcar el límite entre los Monegros y el Bajo Cinca. El perfil "d", que corta la provincia por su parte occidental, entre el Valle de Echo y Gurrea de Gállego, muestra otro pantano den simétrico a partir del único núcleo urbano - aunque decadente- del poniente provincial: Ayerbe; al norte y al sur del mismo, las densidades descienden por debajo de 10 hab.(Km2, siendo crítica la que presentan Las Peñas de Riglos, límite entre las áreas funcionales de Ayerbe y Jaca. El perfil "e" corta ahora la Tierra Llana de oeste a este, desde Lanaja hasta Esplús; desde los Monegros a la Litera. Las densidades son más altas que en la Montaña y tan sólo la zona de indiferencia de Villanueva de Sigena -antes mencionada- acusa una inflexión por debajo de 10 hab./Km2. El corte "f" atraviesa la provincia sobre las Sierras Exteriores entre Loarre y Benabarre, mostrando cómo dentro de unos valores mínimos, que confieren a esta zona el carácter de un auténtico desierto demográfico, las tasas, no obstante, parecen aumentar gradualmente hacia el este. El perfil entre Almudévar y Castillonroy (g) ofrece una típica estructura en dientes de sierra, que no puede ocultar unas mayores densidades en esa comarca transformada por el riego que es la Litera; las densidades del llano van aumentando, por consiguiente, de oeste a este. El último perfil (h), trazado entre Fago y Montanuy, confines occidental y oriental de la Montaña oscense respectivamente, presenta -siempre 90


dentro de unos valores mínimos que sólo la pequeña extensión de algunos municipios altorribagorzanos logra elevar por encima de 10 hab.JKmL una estructura en dientes de sierra, con dos inflexiones -muy expresivascorrespondientes a los dos municipios que comparten el interfluvio Gállego-Ara en el puerto de Cotefablo: Toda y Fanlo, zona de indiferencia tradicional entre el Serrablo y el Sobrarbe. En definitiva, las densidades más bajas se alcanzan en los municipios de la Montaña; con estructura en dientes de sierra, expresión, dentro de valores siempre pequeños, de una alternancia espacial, los perfiles recogen puntualmente las zonas areócoras sobre los municipios de los interfluvios que limitan las áreas de influencia. De forma clara, expresión de la oposición secano-regadío, las densidades aumentan de oeste a este en la Tierra Llana, mientras a lo largo del corredor somontano la oposición se plantea entre los municipios de las declinantes Sierras Exteriores y los de las vallonadas planas del sur, en el marco de una notable heterogeneidad. En todo caso, los perfiles corroboran esa estructura aureolar desprendida de la visión del mapa n.º 26, según la cual la densidad de población parece disminuir gradualmente a partir de los municipios urbanos, alcanzando sus valores mínimos en las zonas de indiferencia entre las correspondientes áreas de influencia.

4.3. Las actividades económicas de ]a pOb]ación oscense. Sin perjuicio de un tratamiento hipotético-deductivo que, en el capítulo dedicado al análisis de las funciones urbanas, incluirá el concurso de modelos para el estudio de la especialización funcional de las ciudades oscenses, se ofrece ahora una primera aproximación a las actividades económicas de la población. En el último tercio del siglo pasado, apenas incipiente el proceso de industrialización en España, la población activa aragonesa se dedicaba casi en sus tres cuartas partes al sector agropecuario -12,1 % al secundario y 14,4% al terciario (BIELZA de ORY, 1977-A, p. 57)-. Pero si el grado de ruralización de la población aragonesa era superior al de la población española --69,4% al primario, 15,3% al secundario y 15,3% al terciario-, la provincia de Huesca era, de forma destacada, la menos industrializada -78,7% de población activa en el sector primario, frente a 77,2% de Teruel 91


y 68,4% de Zaragoza; 9,1 % de población activa industrial, frente al 12,3% de Teruel y al 13,8% de Zaragoza-o En 1975 (BIELZA de ORY, 1977-A, p. 58), el proceso de industrialización y urbanización vivido por la España de las últimas décadas ha logrado reducir, como nadie ignora, los efectivos agropecuarios hasta la quinta parte de la población activa, mientras el ochenta por ciento restante se reparte casi por igual entre la industria y los servicios; valores no muy diferentes muestra la población aragonesa -24% al primario, 37,9% al secundario y 38,1% al terciario-, aun cuando sigue apreciándose un mayor porcentaje de población activa agropecuaria, en detrimento de los sectores industrial y servicios. No obstante, las cifras regionales son poco más que una abstracción estadística, porque contrariamente a lo que sucediera en los últimos decenios de la pasada centuria, en que las tres provincias mostraban valores muy próximos, la forma que adoptó el proceso de industrialización contemporáneo ha sido causa de los graves desequilibrios intrarregionales que padece la -hoy- Comunidad Autónoma de Aragón, y que se resumen, como fue explicado al principio de este trabajo, en el crecimiento congestivo de la cabecera a expensas de un cuerpo completamente enteco. Así pues, mientras Zaragoza ha conseguido reducir su población activa agraria al 17%, Huesca, cuyo éxodo rural ha sido no obstante menor que en Teruel, poseía todavía un 37,3% de población activa en el sector primario, siendo 30,3 el porcentaje de población ocupada en el secundario, frente al 41,7 de la capital regional. Empero su magra industrialización, que abrió la espita del éxodo rural a principios del presente siglo -e incluso en el último tercio del siglo XIX, dirigido a la sazón a Francia-, la provincia de Huesca ha visto menguada a la mitad su población activa agraria, en beneficio de la industria y los servicios. Y ello sobre los fundamentos de un esquema polinuclear que, junto a la transformación industrial de antiguas villas o lugares rurales -Sabiñánigo, Monzón o Binéfar-, aprovecha las ciudades mercantiles tradicionales -Jaca, Barbastro o Fraga-; mantiene, resistente, las funciones administrativas de pequeñas cabeceras estancadas -Sariñena, Tamarite o Benabarre-; o, por mor del turismo, pretende cauterizar la antroporragia precedente mediante el estímulo del sector terciario en algunos núcleos pirenaicos, milagrosamente supervivientes del último naufragio demográfico -Benasque-. Entre tanto, la capital conjuga sus funciones administrativas tradicionales con una inyección industrial que, si bien no logra contra92


rrestar la macrocefalia zaragozana, sí al menos cuadruplicar su población de principios de siglo. Nuevamente, los cambios en la configuración del mapa municipal aragonés y la imposibilidad, por ende, de ofrecer comparaciones temporales, nos han obligado a restringir el análisis de las actividades económicas de la población a los datos de 1981. La distribución sectorial de la población activa por municipios (gráfico n.º 9) revela una mayoritaria dedicación de los municipios oscenses al sector primario, y un exiguo número de los decantados hacia la industria y los servicios. Al margen de la estructura ocupacional que los datos de 1981 nos deparan a escala provincial -31,51 % al sector primario, 29,21 al secundario y 39,28 al terciario (lo que representa, respecto de los datos de 1975, suministrados por BIElZA de ORY, un retroceso del sector primario, que, manteniéndose la población activa industrial, lo es en beneficio del terciario)-, al margen, pues, de la estructura ocupacional de la provincia, más del 50% de los municipios poseen tasas de ocupación en el sector primario comprendidas entre el 50 y el 80% de su población activa. Esta distribución normal tiene su correlato en las distribuciones sesgadas que presentan la industria y los servicios, en que las tres cuartas partes de la nómina de municipios exhiben tasas de ocupación inferiores al 30%, no alcanzando sino el 5 y el 9% las entidades municipales con población activa superior al 50% en industria y servicios, respectivamente. La representación en el diagrama triangular (gráfico n.º 10) de la estructura económica de la población activa de los municipios oscenses corrobora las distribuciones anunciadas por el histograma anterior: la gran mayoría de los municipios caen dentro del dominio del sector agrario, sólo 7 poseen una especialización industrial clara, y un 10% ostenta una decidida vocación hacia el sector terciario. En el deseo de evitar una clasificación en exceso rígida, tal cual fue explicado, el número de tipos susceptibles de consideración ha sido ampliado a las combinaciones posibles de agricultura e industria, agricultura y servicios, e industria y servicios, consignándose todavía un grupo de municipios, llamados aquí indiferenciados, con estructura próxima a la media provincial. Los municipios de aquellas estructuras que no ofrecen un predominio sectorial claro, y sí una biespecialización, son lo suficientemen93


te importantes y representativos como para que se hayan hecho acreedores de una explicación particular. En todo caso, se ha de resaltar rotundamente que las dos terceras partes de los municipios oscenses poseen una estructura económica de su población activa volcada completamente hacia el sector primario; sólo el resto muestra una estructura mixta que descansa en la complementariedad de la agricultura con la industria y los servicios, y apenas un 10% acusa especialización sectorial nítida en industria y servicios. No obstante representar un exiguo porcentaje, este grupo de entidades urbanas ha operado favorablemente, amortiguando un éxodo provincial que, de otro modo, hubiese sido todavía mayor. La cartografía elaborada a partir de los datos representados en el ya mencionado diagrama triangular (mapa n.º 27 y, previamente, cuadro n.º 12), nos proporciona algunas claves sobre la estructura ocupacional de la población activa oscense. Así, dos municipios se destacan altamente especializados en industria: Sabiñánigo y Binéfar; el resto de los que contabilizan más del 50% de población activa industrial, bien justifica su monoactividad en la presencia de una central eléctrica -Seira-, bien se trata de pequeños municipios próximos a los núcleos urbanos industrializados, a donde, a través de movimientos pendulares diarios, se dirige una parte de su población laboral, cual sucede con Banastás respecto de Huesca, Azara y Azlor respecto de Barbastro, y Castejón del Puente respecto de Monzón. Inversamente, un núcleo industrial típico como Monzón escapa a esta tipificación. La explicación es doble: por un lado, la ciudad del Cinca conoce ahora una consolidación de su sector terciario, antaño dependiente de Barbastro; por otro -es el argumento más verosímil-, una parte no desdeñable de la población industrial de la villa está censada en los municipios de los alrededores -Castejón del Puente, por ejemplo-, lo que significa una subestimación respecto de sus puestos de trabajo, subestimación propia también de otros núcleos urbanos -además de Monzón, que emplea a 188 trabajadores de fuera de la población, 403 se desplazan diariamente hasta Barbastro desde los pueblos vecinos; 121, a Huesca; 61, a Sabiñánigo (CAZAR, 1984, Renta municipal de Aragón 1981, pp. 5154)-. En cualquier caso, la capital del Cinca es dueña de una especialización sin ambages en industria y servicios. 94


Los municipios terciarios son las ciudades-mercado tradicionales -Huesca, Jaca y Barbastro-; ahora bien, ésta última vive recientemente un emergente desarrollo industrial, como lo certifican esos movimientos pendulares diarios desde su traspaís, de suerte que, si se contara el empleo disfrutado por los ciudadanos de los municipios próximos -Azara, Azlor, Castillazuelo, Pozán de Vero, PeraItilla o Estadilla-, Barbastro poseería una biespecialización en industria y servicios, antes que una polarización en éste último; caso justamente opuesto al de Monzón, que si contabilizara la población laboral que pernocta en los municipios circundantes, se decantaría entonces limpiamente hacia la industria. De esta misma estructura ocupacional participan también las pequeñas villas con funciones de organización territorial -Ayerbe y Boltaña- y algunos municipios montañeses muy afectados por la actividad turística y las estaciones de deportes de invierno -Aísa, Canfranc, Sallent de Gállego, Panticosa y Benasque-. El caso de Arguis no tiene representatividad alguna, por cuanto la población activa municipal se limita a tres habitantes -uno dedicado a la industria y dos a los servicios-, ausente toda actividad agrícola al estar sus mejores tierras cubiertas por las aguas del embalse del que es epónimo. No menos interés presentan las biespecializaciones. En el binomio agricultura-industria destacan Grañén, cuya industria alimentaria se beneficia de su situación en la línea férrea Zaragoza-Barcelona; Sahún y Sesué, sobre las centrales hidroeléctricas del Esera, y Alcolea de Cinca, que mantiene una cierta actividad en las ramas alimentaria, textil, papel y construcción. El resto de los municipios incluidos en esta tipificación estructural justifica el peso de su ocupación industrial en los desplazamientos diarios a Barbastro o Monzón, y, en menor medida, a Huesca. La mayor parte de los biespecializados en agricultura y servicios, salvo excepciones aleatorias, está integrada por municipios montañeses que compatibilizan la ocupación al primario con un nada despreciable terciario apoyado sobre la actividad turística -Valle de Echo, Aragüés del Puerto, Jasa, Biescas, Bielsa-; es lo que la nomenclatura francesa, mutatis mutandis, denomina como village-centre (DAUMAS, 1976, p. 163). Sobre la etiología anterior, Aínsa-Sobrarbe añade su condición de paulatina capital funcional del Sobrarbe -subrogando a Boltaña en algunas funciones que antaño correspondieran a ésta en exclusiva-, favorecida por su mejor posi95


ción central-en la confluencia de los ríos Ara y Cinca- y por la apertura del túnel internacional de Bielsa. Los municipios especializados en industria y servicios son Monzón y Graus. El primero, estabilizada su población en los últimos diez años, asiste a la consolidación de su sector terciario, aunque, a decir verdad, sigue siendo centro predominantemente industrial-subestimada, como fue escrito, su población activa industrial por los movimientos laborales diarios desde los municipios limítrofes-; Graus, capital ribagorzana, comparte las funciones terciarias con una discreta actividad industrial -alimentación, textil y cuero-, que no sólo no ha podido fijar el éxodo comarcal, sino tampoco asegurar positivamente la dinámica demográfica de su municipio; de manera que, si bien el núcleo histórico observa una moderadísima progresión, la despoblación de las entidades anexadas hace entrar al municipio en la tipificación dinámica de "inactivo" -ut supra-o El grupo de los municipios de estructura indiferenciada comprende una casuística variada y compleja, que no consiente demasiadas generalizaciones. Aparecen aquí desde núcleos montanos estructuralmente equilibrados -Ansó, que, manteniendo su empleo en la industria maderera, ha sido víctima de una gran emigración de población antaño ocupada en la ganadería, lo que hace equilibrar artificialmente su estructura; y Tella, cuyo equilibrio procede de unos cuantos puestos de trabajo creados cabe la presa de Lafortunada- hasta núcleos urbanos como Tamarite y Fraga -dueños de una industria y unos servicios que rivalizan con sus feraces huertas-, pasando por municipios en que las fusiones y anexiones han dado en estructuras equilibradas por la magia de la yuxtaposición. No podemos, pues, despegarnos del plano de las descripciones idiográficas para arribar al de las generalizaciones científicas, pero la mera inclusión de un municipio dentro de esta clase es suficiente para desgajarlo de la predominante ocupación agrícola de la mayor parte de los núcleos oscenses. De todo lo anterionnente escrito se desprende que los municipios terciarios, salvo las cabeceras comarcales históricas y la propia capital provincial -Jaca, Barbastro y Huesca-, se acantonan en la Montaña, estimulados por la demanda turística -Valle de Echo, Aragüés del Puerto, Jasa, Aísa, Canfranc, Sallent de Gállego, Panticosa, Bielsa y Benasque-. Monzón y Barbastro tienden a moderar sus polarizaciones; el primero amplía su dotación terciaria, mientras el segundo es objeto de nuevas implantaciones 96


industriales. Con todo, los municipios hiperindustrializados son Sabiñánigo y Binéfar, municipio éste último cuya industrialización ha operado en desmedro funcional de Tamarite. Sabiñánigo, drenada ya la población de su comarca, genera movimientos pendulares diarios desde su hinterland, pero en modo alguno de las dimensiones de los que tienen lugar respecto de Monzón o Barbastro, ciudad ésta última que, a su función comercial de raigambre, ha añadido un notable desarrollo industrial en los últimos lustros, mitigando la polaridad terciaria tradicional, como acaba de afirmarse en este mismo parágrafo. La localización de la actividad industrial muestra una preferencia por el Alto Aragón Occidental, el Somontano y la Tierra Llana, en tanto que en el Alto Aragón Oriental sólo destaca Seira, en el valle del río Esera, sobre la hidroelectricidad y con una capacidad de empleo muy modesta y limitada. Si la Montaña jacetana cuenta con una complementariedad basada en el terciario jaqués y la industria sabiñaniguesa, nada de esto sucede en el Sobrarbe y la Ribagorza, donde Boltaña y Aínsa poseen un terciario limitado y compatible en todo caso con el primario. La Ribagorza Oriental, finalmente, no posee ningún municipio siquiera biespecializado o indiferenciado: todos son marcadamente agrícolas, incluido Benabarre. En el Somontano y la Tierra Llana, además de Huesca, Ayerbe, Barbastro, Monzón y Binéfar, que se destacan inmediatamente por su escasa población activa agraria, Grañén posee una industria derivada del primario que le confiere especialización en esos sectores, y Sariñena, Tamarite y Fraga, en el contexto de una topografía más placentera, con una actividad agrícola notable, que incluye un regadío pujante, presentan una estructura equilibrada -indiferenciada- próxima a la media provincial, expresión de un sector agropecuario todavía estimable, una industria con él relacionada y unos servicios de acuerdo con su proyección comarcal, como ocasión habrá de verificarlo al abordar el análisis funcional. Finalmente, la estructura aureolar que fuera denunciada en la segunda parte de este capítulo parece reproducirse ahora a propósito de las actividades económicas de los municipios oscenses, de manera que aquéllos que presentan una propensión no agraria se disponen formando asociaciones en torno a los núcleos urbanos, lo que se dibuja con mayor nitidez en los casos de Huesca, Barbastro y Monzón, Jaca-Sabiñánigo o la Alta Ribagorza. 97


5. ESTRUCTURAS DEMOGRAFICA y ESPACIAL DE LA RED DE ASENTAMIENTOS

El estudio del poblamiento nos brinda el descubrimiento de una primera serie de relaciones espaciales internas del sistema urbano (MIRALBES BEDERA et al., 1984, p. 357); relaciones "verticales", concernientes a los hechos de habitación, y relaciones "horizontales", que, más allá de la estructura demográfica, conceden a la red de asentamientos una dimensión espacial (BRUNET, 1972, citado por FREMONT, 1976, pp. 94 Y 95). La segunda serie de relaciones entre los elementos del sistema -objeto de los capítulos siguientes- vendrá dada por la jerarquía demográfica de la red de lugares -relaciones verticales- y por la jerarquía funcional y la conformación de las áreas de influencia -relaciones horizontales-o Del primer tipo de relaciones se ocupa la parte primera de este capítulo -rasgos demográficos: tamaño medio, evolución demográfica, estructura dimensional de la red de asentamientos-; del segundo tipo, el estudio de la estructura espacial de la red de asentamientos. El poblamiento se revela así efecto -pero también causa- de las subversiones demográficas que, producto de procesos externos -industrialización y urbanización de nuestro país-, fueran ya denunciadas en el capítulo anterior. Efecto, porque la dinámica demográfica que acompaña a esos procesos supone la dislocación de una red de asentamientos forjada a lo largo de los siglos; causa, porque esos procesos adquieren una significación diversa en cada una de las vértebras de la columna estructural. Y, en cualquier caso, su proyección espacial no se hace esperar. 99


5.1. Rasgos demográficos de la red de asentamientos. Si el presente libro hubiera sido concebido como una monografía sobre el poblamiento, nada habría distraído a este estudioso de su intención de abordar la red de asentamientos hasta llegar a las aldeas y entidades más pequeñas del Nomenclátor de Población, pero el objeto -como quedó escrito ya- es, no completamente otro, pero sí distinto. La definición de la red urbana oscense a partir del análisis de las funciones terciarias nos llevará en el capítulo sexto al voluminoso Censo de la Matrícula de la Licencia Fiscal del Impuesto Industrial, confeccionado por el Ministerio de Hacienda, y esta fuente no desagrega entidades singulares de población, sino que, muy al contrario, presenta los datos a escala municipal. Poco sentido tendría, pues, descender hasta las entidades, cuando la determinación funcional de la jerarquía urbana no consiente otra unidad de análisis. No nos interesa el poblamiento en sí, sino como soporte estructural que, dotado de unas determinadas funciones, anima una red urbana jerarquizada, susceptible de constituirse en subsistema urbano. Expuestas esas salvedades metodológicas, lo primero que hemos hecho es elaborar una cartografía de los municipios oscenses según su tamaño demográfico para 1900, 1960 Y 1981. Sin perjuicio de un análisis más detallado, que será ofrecido en epígrafes siguientes, y a modo de presentación, baste decir que los 362 municipios con que cuenta la provincia en 1900 se convierten en 349 en 1960, pero es en los últimos veinte años cuando la reducción se hace drástica, de manera que en 1981 el número de municipios es tan sólo de 200, lo que significa, considerando 1900 como año-base (índice = 100), un índice de 55,24%. Más grave es, sin duda, la interpretación que, explícita en el capítulo anterior, esa merma suscita: una enorme erosión demográfica de la mayor parte de los municipios rurales, que los ha obligado a buscar, bajo fórmulas de anexión o fusión administrativas, la única solución posible para hacer frente a las más elementales subvenciones de servicios. Con todo, la provincia de Huesca contaba al comenzar el siglo con una red de asentamientos municipales muy aceptable (mapa n.º 28), que tan sólo perdía densidad en los secanos de la Tierra Llana --como fue explicado en el capítulo 3, al definir las áreas geoeconómicas- o los interfluvios de las Sierras Exteriores, Gállego-Cinca y Cinca-Esera, y las anecuménicas zonas de alta montaña. Incluso en éstas, el marco fundamentalmente autárquico de 100


la antigua economía rural pennitía que las habitaciones pennanentes trepasen hasta los 1.200-1.300 m, bien que en condiciones ciertamente difíciles, que después se tornarán refractarias cuando la Montaña se integre en la economía de mercado, pues allí "un sólo cere al, el centeno, es susceptible de ser cultivado, a condición de practicar un barbecho climático, y los rendimientos devienen entonces demasiado débiles, las cosechas demasiado aleatorias, la innivación demasiado prolongada para que el hombre pueda instalarse al lado de esos terrazgos .. . .. (DAUMAS, 1976, p. 153).

El tamaño demográfico predominante en toda la Montaña es el de los municipios de 250 a 500 habitantes, reservándose a las cabeceras de los valles los mayores tamaños -500 a 1.000 habitantes, e incluso más de 1.000-. Rara vez ocupan los fondos de valle los pequeños municipios, que, por el contrario, prefieren los interfluvios -junto a los valles Ara, Cinca y Esera, es muy expresiva la concentración sobre el eje del Noguera Ribagorzana de municipios de tamaño superior a 500 habitantes, en contraste con el resto de la Ribagorza Oriental-. En toda la Montaña, por otra parte, tan sólo aparecen dos municipios con tamaño superior a 2.000 habitantes: Jaca y Graus; Sabiñánigo es apenas un "lugar" en la nomenclatura administrativa, y Aínsa, un municipio dependiente de Boltaña, cabeza de partido judicial. Al sur de las últimas estribaciones de las Sierras Exteriores, donde todavía el poblamiento es remedo de la auténtica Montaña, los municipios se hacen cada vez mayores y aparecen más separados unos de otros, huyendo en la Tierra Llana de toda dispersión; núcleos y municipios se identifican ahora, rodeados de una aureola de tierras de labor, cuya vasta extensión habla de la concurrencia de adversos factores climáticos -irregularidad interanual en el reparto de las precipitaciones, extemporáneas olas de frío, etc.-, tanto como de los relacionados con el sistema de cultivo, que, extensivo, se materializa en pródigas prácticas de barbecho. Si la Montaña no cuenta con otro núcleo urbano que Jaca -y, muy en segundo lugar, Graus-, el Somontano dispone de dos núcleos urbanos -Huesca, la capital, y Barbastro, capital funcional, no sólo de su Somontano, sino también de Sobrarbe y Ribagorza- y una pequeña cabecera -Ayerbe-, que, a través de su función mercantil, de la cual son fiel expo101


nente sus célebres ferias en el pasado, ponía en relación a los habitantes de las Sierras Exteriores occidentales con los de la Val del Gállego. En la Tierra Llana, Monzón y Binéfar eran todavía villas agrícolas y, salvo Fraga, núcleo de indudable carácter urbano, Sariñena y Tamarite alternan sus predominantes funciones agrícolas con las relacionadas con su condición de cabecera de partido judicial. Por lo tanto, excepción hecha de Huesca, que apenas sobrepasa los 10.000 habitantes -11.976-, Barbastro y Fraga -7.002 y 6.934, respectivamente-, la red de asentamientos está constituida en los niveles superiores por municipios de 2.000 a 5.000 habitantes. En 1960 (mapa n. Q 29), antes de que la despoblación rural obligue a practicar numerosas fusiones municipales, se advierten ya no pocos cambios respecto del mapa anterior. La Montaña asiste a una multiplicación del número de municipios de tamaño inferior a 250 habitantes, como consecuencia del paso a este segmento de la estructura de gran parte de los de tamaños superiores, sangrados por el éxodo rural. La erosión demográfica afecta sobremanera a los asentamientos de las Sierras Exteriores del Sobrarbe y Ribagorza ubicados en los interfluvios, donde "la modernización de las técnicas agrícolas, en particular de la mecanización y la irrigación, choca a menudo con la atomización de las tierras cultivadas, con la disposición de los campos en estrechas terrazas, con la indigencia de los cursos de agua y de las capas acuíferas, dificultades que contribuyen generalmente a impulsar a los agricultores a abandonar su explotación, y que son, si no desconocidas, por lo menos muy atenuadas en las riberas" (DAUMAS, 1976, p . 649).

Paralelamente a la crisis de estos pequeños municipios, la génesis de Sabiñánigo, en tanto que centro industrial, y la progresiva terciarización de Jaca ahondan la sima entre las zonas oriental y occidental del Pirineo oscense, pues Graus y Boltaña -carentes de industria; discreto su terciarioo Aínsa -el crecimiento de cuyo municipio, más que del dinamismo de la villa, resulta de la anexión de un dédalo de aldeas y lugares intensamente despoblados- no pueden parangonarse funcionalmente con aquéllas en su capacidad de fijación de la población comarcal. Mientras tanto, el Somontano alterna el crecimiento urbano de Huesca o Barbastro -más dudoso en el caso de Ayerbe- con el retroceso de los mu102


nicipios rurales, multiplicándose asimismo el número de pequeños municipios, ante las graves pérdidas -y consiguiente ingreso en ese segmento estructural- sufridas por los de tamaño comprendido entre 250 y 500 habitantes, 500 a 1.000, e incluso de los de 1.000 a 2.000 habitantes. La Tierra Llana, sin embargo, y como consecuencia de las mejores posibilidades de mano de obra que ofrece el regadio, ve aumentar el número de los municipios de tamaño superior a 1.000 habitantes, no siendo ello óbice para que siga la regresión de los de tamaños inferiores, y especialmente de los de menos de 500 habitantes. La Litera es, sin duda, la comarca más beneficiada por este proceso; en efecto, cuenta ya con un núcleo industrial, Binéfar, que comienza a superar demográficamente a Tamarite. En el Cinca Medio, la despoblación rural contrasta con la génesis de Monzón como centro industrial. El resto de las comarcas del llano presenta tendencias diversas y complejas que serán precisadas en epígrafes sucesivos, pues el moderado crecimiento de unos municipios tiene su réplica en el moderado decrecimiento de otros, cual sucede en la Violada -funcionalmente dependiente de Huesca, aunque su paisaje agrario y su hábitat forme un continuum con la vecina comarca de Sariñena-, los propios Monegros o el Bajo Cinca. La red municipal de 1960 se refuerza en la capital provincial y los centros de más de 5.000 habitantes con la génesis de tres núcleos industriales - Sabiñánigo, Monzón y Binéfar-, la terciarización de las cabeceras históricas -Jaca, Barbastro y Fraga-, pero se debilita en los tamaños inferiores, donde, no sólo disminuye el número de núcleos del eslabón más bajo de la cadena estructural -los de menos de 1.000 y 500 habitantes-, sino que los de tamaño comprendido entre 2.000 y 5.000 habitantes -o municipios semiurbanos- se caracterizan por el estancamiento, cuando no por la regresión -Graus, Ayerbe, Sariñena o Tamarite-. La estructura espacial que el mapa refleja refuerza el corredor somontano, en flexión casi natural hacia la Tierra Llana por el Cinca y la Litera, como también la Depresión Media pirenaica, ejes en los que se sitúan los núcleos urbanos; por contraposición, el cuadrante noreste de la provincia -Sobrarbe y Ribagorza- no alberga ningún núcleo de tamaño superior a 5.000 habitantes, y, además, es la zona que acusa, por el decrecimiento de los de tamaño superior, una mayor presencia de los municipios de tamaño inferior a 250 y 500 habitantes. 103


Pero es en 1981 cuando advertimos que estos procesos han alcanzado dimensiones críticas (mapa n.º 30), como por otra parte ya conocemos por el capítulo anterior. En efecto, la regresión demográfica sufrida por la Montaña oscense supone la desaparición como tales de un importante número de municipios, subsumidos en otros como única garantía de dotación funcional, siquiera mínima; tan sólo los ejes fluviales y las cabeceras de los valles son excepción a la tónica general: "es en los valles donde tienden a concentrarse la mayor parte de las actividades secundarias y terciarias, más capaces que la agricultura para mantener a los hombres sobre el territorio" (DAUMAS, 1976, p. 649).

La oportunidad de esta cita bibliográfica queda afirmada al recordar cómo en el capítulo anterior descubríamos una estrecha relación entre la atenuación del declive demográfico y las implantaciones terciarias en Sallent de Gállego, Aísa, Panticosa y Benasque; o cómo la mínima terciarización suscitada por la demanda turística se emparejaba con un estímulo de las actividades constructora, mercantil y hostelera, capaz de moderar -en Echo, Canfranc, Biescas, Boltaña, Aínsa y los antedichos municipios- la sangría emigratoria. El abismo demográfico de las Sierras Exteriores y los interfluvios pirenaicos deviene ahora, y frente a los valles, trágica desertización; hoy, la Montaña resuelve su poblamiento en una dispersión de entidades inferiores a 250 habitantes -yen muchísimos casos, de menos de 100-, adscritos administrativamente a unos municipios de tamaño no muy superior, que ocupan las mejores posiciones en los ejes fluviales. Con tooo, si a pesar de las anexiones y fusiones no ha crecido el número de municipios de tamaño superior a 250 y 500 habitantes, ello prueba -y de la forma más palmaria- que el éxodo rural, con excepción de esos núcleos terciarizados que acaban de ser mencionados y cuyo impacto tuvo menor intensidad, afectó muy gravemente a la mayor parte de los municipios montanos. No muy distinto ha sido el comportamiento del Somontano; aquí, la despoblación ha supuesto la desaparición de una gran parte de la nómina de municipios, pues las fusiones no han podido evitar, :;alvo casos aislados, un predominio de los municipios de menor talla demográfica. Tan sólo en la zona sur de la Hoya de Huesca -la Violada, que, si funcionalmente está organizada por la capital, desde el punto de vista del poblamiento pasa sin solución de continuidad a los vecinos Monegros- siguen ocupando un 104


lugar destacado los tamaños municipales superiores a 1.000 habitantes y aun los de 2.000 a 5.000 -Almudévar, Grañén, Tardienta, Gurrea de Gállego, etc.-, aproximándose su comportamiento al de la Tierra Llana. En esta área, precisamente, el menor impacto del éxodo rural, ante unas condiciones agrícolas más favorables, y la presencia próxima de núcleos urbanos e industriales de gran vitalidad han supuesto, no sólo la supervivencia como tales de la mayoría de los municipios, sino un más cómodo mantenimiento de las tallas intermedias -1.000 a 2.000 habitantes-o Respecto de los niveles propiamente urbanos, la red municipal de asentamientos de 1981 confirma las tendencias pergeñadas en el mapa de 1960; a saber, la oposición entre la Jacetania-Serrablo, por una parte, y el Sobrarbe-Ribagorza,por otra. Al mismo tiempo, se refuerza el corredor somontano -Huesca y Barbastro-, con la excepción de Ayerbe, decadente ante la vecindad a la capital provincial y la pérdida de clientela potencial por la despoblación de su traspaís; el eje del Cinca y la Litera resultan asimismo vigorizados por el crecimiento de Monzón, Fraga y Binéfar, apoyados principalmente en el sector industrial. Pero la red de 1981 confirma también el estancamiento de ese segmento de 2.000 a 5.000 habitantes, que no consigue celebrar el despegue defmitivo de Sariñena, Tamarite o Graus. En suma, la red de 1981 supone el aldabonazo de los primeros niveles de la jerarquía urbana, que contrasta con la lasitud --o mejor, enervación- de los municipios de tamaño inferior a 5.000 habitantes, la atonía de los de tamaño inferior a 2.000 habitantes, y la astenia y decrepitud de los pequeños municipios de menos de 1.000 y 500 habitantes, de cuya decadencia sólo se salvan -y con un comportamiento no diametralmente opuesto- los municipios terciarizados del alto Pirineo.

a). Tamaño demográfico medio de los municipios oscenses. La evolución del tamaño demográfico medio de los municipios oscenses entre 1960 y 1981 pudiera resultar equívoca, de no ser por las referencias con que se abre el presente capítulo. En efecto, en ese último período intercensal (cuadro n. Q 13), el tamaño medio de los municipios pasa desde 670,52 habitantes en 1960 a 1.074,53 en 1981, lo que significa un incremento de 60,25%, que podría inducir a conjeturas inverosímiles. La realidad es muy otra, por cuanto, practicado ese mismo cotejo pero excluidas 105


las capitales comarcales (cuadro n. Q 14), el incremento queda reducido a 9,06% -451,98 habitantes en 1960 y 492,93 en 1981-. Pero ni siquiera esa corrección destruye la máscara de la realidad; incluso ese pequeño incremento en el tamaño medio de los municipios -excluidas las cabecerasno viene a ser otra cosa que la réplica a la drástica reducción del número de municipios operada a partir de 1960. Desde 1900 a 1940, y hasta 1960, un éxodo persistente, si bien todavía tímido, hace disminuir el tamaño medio desde 704,69 habitantes al comenzar el siglo, hasta 696,15 y 670,52 habitantes para 1940 y 1960, respectivamente (cuadro n. Q 13). Hasta esa última fecha, las fusiones son mínimas, pero la gravedad de la despoblación rural en las dos últimas décadas obliga a multiplicar el número de actuaciones en esa materia. Excluidas las capitales comarcales (cuadro n. Q 14) en esta consideración, el fenómeno se observa con más claridad: si el número de municipios se reduce prácticamente a la mitad entre 1960 y 1981-336 a 187, respectivamente-, un incremento en el tamaño medio como el antes mencionado de 9,06% viene a demostrar que, en la ficción imposible de haberse mantenido la misma nómina de municipios, el tamaño medio resultante fuera 274,34 habitantes, muy alejado de 492,93, cifra impuesta por las anexiones.

• Tama;;o medio de los municipios en la Montaña, el Somontano y la TierraLlana.

En 1900, con anterioridad a las convulsiones demográficas que, ya entrado el siglo, acabarán por sacudir en mayor o menor medida a todo el medio rural oscense, la cartografía del tamaño demográfico medio de los municipios (mapa n. Q 31) muestra un gradiente de aumento de éste desde la muga pirenaica hasta el eje del Ebro: el tamaño medio está comprendido entre 500 y 700 habitantes en la Montaña, y entre 1.000 y 1.500 en la Tierra Llana; tres tipos de poblamiento para otros tantos sistemas de organización agraria en el pasado, tal cual fuera anticipado en el capítulo 3. En 1940, mientras la Tierra Llana mantiene aproximadamente su tamaño medio, la Montaña y el Somontano descienden a la categoría inmediatamente inferior -400 a 500 habitantes en aquélla; 500 a 700 en ésta-, como expresión de la precocidad que en ellas manifiesta el éxodo rural. 106


En 1960 -la recuperación demográfica de la década 1940-1950 se ve compensada por un declive leve en el decenio siguiente-, la cartografía no registra variaciones respecto de 1940, aunque el cuadro n.º 13 muestra un pequeño descenso para la Montaña y el Somontano, en contraposición a un incremento del mismo tenor para la Tierra Llana. En 1981, las anexiones y fusiones mencionadas, como solución urgente ante unos tamaños que la erosión demográfica ha vuelto completamente ineficaces, amén de reducir obviamente el número de municipios, y respetando el gradiente de 1900, elevan el tamaño medio para las tres áreas geoeconómicas: 500-700 habitantes en la Montaña, 1.000- 1.500 en el Somontano, y más de 1.500 en la Tierra Llana. Ahora bien, en una provincia como la nuestra, en que el éxodo rural tiene su réplica en la génesis de nuevos núcleos urbanos y el crecimiento de los ya consagrados por la tradición, el tamaño medio de los municipios está deformado por el peso de las cabeceras comarcales. ¿Qué papel corresponde, pues, a los primeros niveles de la jerarquía urbana en este proceso? Excluidas las capitales (mapa n.º 32 y cuadro n.º 14), parece mantenerse en 1900 el mismo gradiente de aumento del tamaño medio desde la Montaña a la Tierra Llana, sólo que los valores descienden respectivamente en la misma medida a la categoría inmediatamente inferior: 400-500 habitantes en la Montaña, 500-700 en el Somontano y 700-1.000 en la Tierra Llana. Estas categorías se mantienen en las dos primeras áreas hasta 1940 -aun cuando el cuadro n.º 14 expresa una tendencia al descenso-, en tanto que la última pasa a la categoría superior -1.000-1.500 habitantes-, dando así noticia puntual del impacto que supone en los primeros momentos el regadío literano. En 1960, apreciábamos en el mapa n.º 31 una distribución semejante a la de 1940; ahora podemos descubrir lo artificioso de esa estabilidad, pues, enmascarado por el peso de las capitales comarcales, es lo cierto que el tamaño medio de los municipios estrictamente rurales no hace sino decrecer a lo largo de esos veinte años, lo que viene a explicar que el tan mencionado máximum demográfico de 1950 proviene más del crecimiento de los núcleos urbanos que de una momentánea contención del éxodo rural. En cualquier caso, y respetando ese gradiente que nunca llegará a trocarse, las tres áreas muestran en 1960 un descenso correlativo del tamaño medio 107


respecto de los censos anteriores: 300-400 habitantes en la Montaña, 400500 en el Somontano y 700-1.000 en la Tierra Llana. Pero todavía sorprende más la evolución de los últimos veinte años, pues si, incluidas las cabeceras comarcales, las anexiones municipales habían supuesto (mapa n.º 31) un incremento del tamaño medio en las tres áreas, ahora, excluidos los núcleos urbanos (mapa n.º 32), se mantiene en 1981 la misma distribución de tamaños medios que en 1960. Una tal estasis significa que la emigración rural ha sido de tal magnitud, que ni siquiera reduciendo el número de municipios por mor de las fusiones y anexiones logra elevarse su tamaño medio, debiendo declinarse, en el peso demográfico de los primeros núcleos de la jerarquía urbana, toda posible participación en el incremento de esos tamaños medios. Por otra parte, y puesto que parece darse una correlación estrecha entre la reducción del número de municipios y la magnitud del éxodo, el balance de todo el período -1900-1981- es más desfavorable en la Montaña y el Somontano que en la Tierra Llana: la última, con un éxodo rural menor e incluso con el crecimiento de algunos núcleos rurales como consecuencia del impacto favorable del regadío, mantiene un tamaño medio muy próximo al de los inicios del siglo.

• Tamaño medio de los municipios en las comarcas oscenses.

Salvo el Serrablo, cuyo tamaño medio municipal estaba entre 400 y 500 habitantes, el resto de las comarcas oscenses presentaba a comienzos de la presente centuria (mapa n.º 33) cifras superiores a 500 habitantes. Vagamente, sin la rigidez con que sucedía en las áreas geoeconómicas subprovinciales, el tamaño medio aumentaba también de norte a sur, de manera que, con esa excepción mencionada, las comarcas montañesas poseían un tamaño medio comprendido entre 500 y 700 habitantes; las somontanas de Ayerbe y Barbastro, con valores promedio entre 700 y 1.000 habitantes, contrastaban con las cifras de la Hoya de Huesca, más próximas a las de las comarcas pirenaicas; y las comarcas de la Tierra Llana, con los tamaños medios más elevados de la provincia, ofreCÍan un completo muestrario que iba desde los 700 a 1.000 habitantes en los Monegros, pasando por tamaños medios comprendidos entre 1.000 y 1.500 habitantes en el Cinca Medio y la Litera, hasta más de 1.500 en el Bajo Cinca. 108


En 1940, el mapa no recoge otras variaciones que las de las Ribagorzas Alta y Oriental, que ven descender su tamaño medio hasta quedar, como el Serrablo, entre 400 y 500 habitantes. Pero ya no sucede lo mismo en 1960, en que los contrastes entre el occidente y el oriente pirenaico van acentuándose: aquél, seguramente por el peso de sus núcleos urbanos, que reciben una parte del éxodo, no acusa variaciones respecto del censo anterior; éste, sin otros centros urbanos que una villa agrícola como Graus, conoce un fuerte declive demográfico, que hace bajar las cifras de tamaño demográfico medio desde 532,06 a 397,60 habitantes en el Sobrarbe (cuadro n.º 13); desde 453,13 a 368,66 en la Alta Ribagorza; desde 469,70 a 346,70 en la Ribagorza Oriental, e incluso desde 524,14 hasta 405,37habitantes en la Ribagorza gradense. Entre 1960 Y 1981, las anexiones de municipios consiguen aumentar el tamaño medio de éstos en la Jacetania y el Serrablo, mas no así en la Montaña oriental, donde tan sólo Sobrarbe pasa de 300-400 habitantes en 1960 a 400-500 en 1981 -reducido casi a la tercera parte el número de sus municipios desde 1960-, pues la Alta Ribagorza, que ha mantenido prácticamente la misma estructura territorial, rebaja el volumen demográfico medio de sus municipios a. tan sólo 298,90 habitantes -menos, pues, de 300-, y las Ribagorzas al sur del macizo del Turbón -Graus y Benabarre- ofrecen valores análogos a los del censo anterior -400 a 500 y 300 a 400, respectivamente-. El Somontano, que ha sufrido una crisis demográfica no menos grave, se ha visto obligado a reducir muy considerablemente el número de sus municipios -sobre todo en las serranías del norte-, lo que ha supuesto el incremento de su tamaño medio desde 1960 en los casos de la Hoya de Huesca y el Somontano barbastrense, pero no en el de la Tierra de Ayerbe, que, fuertemente despoblada y pese a las anexiones, conserva los valores de 1960. La Tierra Llana, con valores de tamaño medio siempre superiores a 700 habitantes, confinna en 1981 las mismas tendencias duales de los censos precedentes: la oposición entre la zona occidental y la oriental; entre los secanbS monegrinos, cuyos nuevos regadíos no han tenido un impacto espectacular sobre el poblamiento, y las comarcas del Cinca y la Litera. En efecto, éstas últimas, con las prácticas agrícolas más tecnificadas de la provincia, la génesis de nuevos centros industriales -Monzón y Binéfar- y 109


las buenas comunicaciones -Fraga, en el eje del Ebro; Monzón y Binéfar, en el eje vial del Somontano, en las comunicaciones del Cantábrico con el Mediterráneo-, han acusado mucho menos la emigración rural y, en consecuencia, siguen manteniendo los mayores tamaños medios de la provincia -más de 1.500 habitantes-o Ahora bien, el impacto de la evolución poblacional sobre el tamaño medio de los municipios no puede ser verdaderamente ponderado si no se excluyen las cabeceras comarcales, que, como se vio en el epígrafe anterior, llegaban en algunos casos a tergiversar por completo los valores del medio rural. Sin las capitales comarcales (mapa n.º 34), la Tierra Llana era también en 1960 el área de tamaños medios más altos -700 a 1.000 habitantes en los Monegros y 1.000 a 1.500 en el Cinca Medio, la Litera y el Bajo Cinca-, pero en el Somontano y la Montaña el gradiente queda desdibujado. Así, mientras el Somontano barbastrense y la Tierra de Ayerbe observaban un tamaño medio superior a 500 habitantes, la Hoya de Huesca presentaba valores inferiores, más propios de la Montaña -400 a 500 habitantes, como también las tres comarcas ribagorzanas y la Jacetania-; las dos comarcas montañesas restantes ostentaban valores distintos a uno y otro lado del puerto de Cotefablo: de 300 a 400 habitantes en el Serrablo y de 500 a 700 en el Sobrarbe. El mapa de 1940, que en general no ofrece variaciones respecto del anterior, contradice el del mismo año pero incluidas las capitales. La conclusión que se desprende ahora del mapa n.º 34 es que la pérdida de tamaño medio observada entre 1900 y 1940 para las Ribagorzas Alta y Oriental en el mapa n.º 33 ha de proceder del declive de las propias cabeceras -Benasque y Benabarre, que pasan entre 1900 y 1940 de 1.598 a 984 habitantes, y de 1.653 a 1.539 habitantes, respectivamente-, mientras que en el caso de la Ribagorza graden se, excluida la cabecera, se advierte una pérdida de tamaño, comprendido ahora entre 400 y 500 habitantes. Si en 1960 las variaciones de tamaño medio respecto de 1940 quedaban amortiguadas en algunas comarcas por el crecimiento de los núcleos urbanos, excluidas las cabeceras, los comportamientos evolutivos de los municipios rurales pueden vislumbrarse ahora con mayor nitidez. Así, la Jacetania y el Serrablo, con una tendencia a la baja, mantienen (cuadro n.º 110


14) todavía el tamaño medio de 1940 -300 a 400 habitantes-, mientras el Sobrarbe sufre un descenso espectacular -pasa de 500-700 habitantes en 1940 a 300-400 en 1960-; como espectacular es también el de la Ribagorza Oriental-de 400-500 habitantes a menos de 300-, y casi parecido el de las Ribagorzas Alta y gradense, que de 400-500 habitantes pasan a 300-400. Las comarcas somontanas, con una fuerte incidencia del éxodo rural, sufrían también descensos de tamaño medio respecto del censo anterior, e incluso la Hoya de Huesca, que, con su capital, conseguía mantener su tamaño medio, pasa ahora, sin ella, de 400-500 habitantes a 300-400. Entre tanto, la Tierra Llana, con una evolución demográfica menos desfavorable -excepto en los Monegros, que pasa de 700-1.000 a 500-700 habitantesmantiene para el resto qe las comarcas las cifras de 1940. Pero cuando el impacto de la despoblación adquiere dimensiones críticas es en 1981. Si, incluidas las capitales, la mayor parte de las comarcas veían elevar el tamaño medio de sus municipios, por mor de la reducción del número de ellos como consecuencia de las fusiones, excluidos los primeros niveles de la jerarquía urbana, sólo el Serrablo y la Hoya de Huesca obtienen pequeños aumentos de tamaño medio, mientras que la Jacetania y el Sobrarbe no cambian de categoría, y en las Ribagorzas, la Tierra de Ayerbe y el Somontano barbastrense la erosión demográfica ha sido de tal envergadura que ni siquiera la reducción del número de municipios da lugar a un crecimiento de sus tamaños medios, pasando correlativamente a la categoría inmediatamente inferior. En la Tierra Llana, el incremento de tamaño medio que observábamos en el mapa n.º 33 entre 1960 y 1981 obedecía menos a una leve disminución del número de municipios, que al crecimiento de los núcleos urbanos, pues, excluidos éstos (mapa n.º 34), la evolución se caracteriza por la estabilidad y el mantenimiento de los valores del hito censal anterior. El balance final del período 1900-1981, que necesariamente ha de obtenerse sólo a partir de la evolución de los municipios rurales -esto es, excluidas las cabeceras comarcales-, no puede ser menos halagüeño. En efecto, sólo las comarcas del llano han conseguido conservar su tamaño medio; y no todas, pues, mientras la Litera y el Bajo Cinca siguen todavía por encima de 1.000 habitantes, el Cinca Medio, pese a la industrialización de Monzón -o mejor dicho, a causa precisamente de ella, puesto que ha permitido drenar hacia la villa una parte de la población de su entorno-, ha 111


visto descender el tamaño medio de sus municipios hasta el segmento comprendido entre 700 y 1.000 habitantes; y los Monegros, con una capital estancada y unos regadíos poco consolidados y problemáticos, ha sufrido también un pequeño descenso del tamaño medio, para situarse en 1981 en el estrato de 500 a 700 habitantes. El resto de los municipios, somontanos y montañeses --especialmente grave parece ser el caso de toda la Ribagorza, cuyo tamaño medio se sitúa por debajo de los 300 habitantes-, ni siquiera después de un sinfín de anexiones y fusiones logra reunir un tamaño medio adecuado que garantice el funcionamiento de los servicios mínimos que una vida rural digna comporta, y que, por otra parte, están en el origen mismo de la razón de ser de esas entidades administrativas.

b) Evolución demográfica de la red de asentamientos.

La evolución demográfica vivida por la provincia de Huesca a lo largo de las ocho décadas de nuestro siglo se presenta no poco dispar según los distintos tipos de tamaño, aun cuando ninguna duda parece plantearse a propósito de las dos grandes tendencias evolutivas; a saber, el crecimiento de la población residente en municipios urbanos -más de 5.000 habitantes-, en contraste con el decrecimiento de la población residente en municipios rurales y semi urbanos. Corno quiera que la población provincial no ha hecho sino decrecer a lo largo de todo el período, el desarrollo de los núcleos urbanos ha podido llevarse a cabo mediante la fijación de sólo una parte del éxodo rural, el que, de no existir esos centros de atracción, hubiese adoptado formas mucho más críticas. Ahora bien, el crecimiento de los núcleos urbanos de mayor tamaño -más de 10.000 habitantes- no ha sido seguido de un crecimiento de los urbanos de tamaño comprendido entre 5.000 y 10.000 habitantes (gráfico n.º 11 y cuadro n.º 23); Y ello tanto porque muchos de éstos han pasado a la categoría superior, cuanto porque los municipios semiurbanos, pennaneciendo en buena medida estancados, no han logrado superar el umbral de los 5.000 habitantes. Así pues, al comenzar el siglo, la población residente en los municipios de talla superior a 10.000 habitantes representaba sólo el 4,70% de la 112


población provincial-con un solo municipio, Huesca, con 11.976 habitantes-; en 1981, con una capital provincial que casi ha cuadruplicado su volumen poblacional desde aquella otra fecha -41.455 habitantes-, y con el paso a esta categoría de Jaca, Barbastro, Monzón y Fraga, el porcentaje de población residente en los municipios de más de 10.000 habitantes ascendía al 43,32% del total provincial. Entretanto, los municipios urbanos pero de menor tamaño -5.000 a 10.000 habitantes- siguen una evolución distinta, pues pasan de albergar al 5,46% de la población en 1900 -dos municipios, Fraga y Barbastro-, a alcanzar hasta el 15,99% en 1960 -Jaca, Sabiñánigo, Monzón, Binéfar, Fraga-, para en 1981 quedar reducida su población residente al 7,85% -Sabiñánigo y Binéfar-, pasando los otros municipios a la categoría superior. Los municipios semiurbanos -2.000 a 5.000 habitantes- observan, sin embargo, un comportamiento regresivo, ya sea por el paso de estos municipios a categorías urbanas, ya por el retroceso hacia tipologías completamente rurales, ya, finalmente, por el estancamiento o la regresión dentro del propio grupo. En cualquier caso, y tras un período de cierto dinamismo, que, coincidente con la expansión de los riegos literanos, hace subir el porcentaje de población residente en 1940 -15,66%- frente al de 1900 -12,23%-, se inicia el estancamiento y declive de este tipo de municipios, pasando a albergar solamente el 12,07% de la población provincial en 1960 -Sabiñánigo, en ese lapso de tiempo, evoluciona directamente desde la tipología rural a la urbana-, y el 9,07% en 1981. En esta tipología se encuentran Graus, Tamarite y Sariñena; tres municipios que, jugando un papel nada desdeñable como centros terciarios, no han conseguido revalidar su acceso al grupo de los municipios auténticamente urbanos. Tamaño de significación muy compleja y diferente según las áreas geoeconómicas de la provincia -si en el llano 2.000 habitantes es un tamaño todavía rural, en la Montaña, Aínsa o Benabarre, con poco más de 1.000 habitantes, detentan funciones terciarias de cierto rango que las convierten en pequeñas cabeceras subcomarcales cuando menos-, los municipios de población comprendida entre 1.000 y 2.000 habitantes han visto disminuir su peso demográfico durante este siglo, pasando de acoger el 25,08% de la población provincial en 1900 al 21,06% en 1940; al 16,58% 113


16,58% en 1960, y -el descenso no ha sido mayor en la medida de que algunos municipios de tamaño superior a 2.000 habitantes han pasado a este grupo como consecuencia de sus pérdidas poblacionales- al 15,11 % en 1981. Los pequeños municipios -los de menos de 1.000 habitantesrepresentaban nada menos que el 52,53% de la población provincial al comenzar el siglo, y sólo el 24,65% en 1981, y ello a pesar de que de esta tipología han pasado a formar parte no pocos municipios de tamaño mediano. La emigración, que ha atacado en general a estos pequeños municipios, ha sido particularmente grave en los de tamaño comprendido entre 500 y 1.000, Yentre 250 y 500 habitantes, todo lo cual ha provocado un crecimiento hasta 1960 del peso demográfico de los municipios más pequeños -menos de 250 habitantes-, multiplicado su número por el descenso a esta categoría de los municipios de 250 a 500 habitantes. Así pues, la población residente en municipios de tamaño inferior a 250 habitantes pasa de ser 3,34% de la población provincial en 1900 a 5,52% en 1940, 10,74% en 1960 y -de no haber mediado los tan mencionados cambios en la configuración del mapa municipal aragonés, la tendencia hubiese continuado- sólo 5,48% en 1981. . Pero si el crecimiento de los núcleos urbanos y el decrecimiento de la población residente en los medianos y pequeños constituyen las líneas maestras de la evolución de la red provincial de asentamientos, el peso específico de cada tipología, y su propia evolución, tienen una dimensión espacial diversificada, no sólo en las comarcas -lo cual parece normal-, sino ya, en primer lugar, en las áreas subprovinciales.

• Evolución poblacional de los pequeños municipios.

La complejidad de este grupo de municipios aconseja practicar una disección de sus subtipos constitutivos, a fin de mejor captar los trasvases que tienen lugar dentro de los mismos, como consecuencia de la gravedad con que la crisis demográfica ataca a este segmento de la estructura.

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- Los municipios de tal1U1ño inferior a 250 habitantes.

La Tierra Llana siempre se caracterizó por la escasa relevancia de la población residente en municipios de tamaño inferior a 250 habitantes, pues sus modos de vida, como fue ya explicado, para nada se adaptaban a ese tamaño; y ese escaso peso demográfico logrará mantenerlo hasta 1981 (cuadro n.º 15 y mapa n.º 35). La Montaña y el Somontano, sin embargo, parten de menos del 5% en 1900 hasta menos del 20% en 1960, y la tendencia hubiese continuado en 1981 de no haber sido reducido, por las fusiones, el número de los municipios de este tipo; hoy, la población residente se sitúa entre el 5 yel 10%. A escala comarcal (cuadro n.º 15 y mapa n.º 36), la Jacetania, el Serrablo y la Hoya de Huesca eran las que poseían un mayor volumen de población residente en este tipo de municipios en 1900 -entre el 5 y el 10%-, frente a los demás, con menos de un 5%, no registrándose un solo municipio de este tamaño en el Bajo Cinca. En 1960, el paso a esta tipología de los que en otros censos tenían más de 250 habitantes hace crecer su peso en las comarcas montañesas y somontanas, e incluso en los Monegros, en tanto que se mantienen los bajos valores del resto de las comarcas del llano. En 1981, con las remodelaciones municipales innumerables veces aludidas, las comarcas del llano y el Serrablo presentan valores muy bajos -menos de un 5%-; la J acetania, la Hoya de Huesca y el Somontano barbastrense se sitúan entre el 5 y el 10%, y la Tierra de Ayerbe, el Sobrarbe y la Ribagorza, carentes de núcleos urbanos, poseen un peso demográfico superior al 10%.

- Los municipios de tamaño comprendido entre 251 y 500 habitantes.

La cartografía que recoge la evolución de este tipo de municipios (cuadro n.º 16 y mapas n.º 37 y 38) guarda un estrecho paralelismo con los mapas n.º 35 y 36, respecto del gradiente norte-sur -Montaña-SomontanoTierra Llana- del peso demográfico de las entidades municipales del tamaño que nos ocupa. Sin embargo, la erosión demográfica ha sido aquí de tal magnitud que ni siquiera las anexiones y fusiones logran corregir en 1981 la desfavorable tendencia de 1960, de manera que puede afirmarse que el paso a esta categoría de los municipios más regresivos de categorías superiores aporta menos población que la que se pierde por el paso de 115


mUnICIpIOS de esta categoría a la inferior. Así pues, en el momento presente, y luego de una evolución negativa en las tres áreas geoeconómicas subprovinciales, los porcentajes de población residente en los municipios de tamaño comprendido entre 251 y 500 habitantes -manteniéndose el mencionado gradiente- son los siguientes: de 10 a 20% en la Montaña, de 5 a 10% en el Somontano y menos del 5% en la Tierra Llana. Los porcentajes obtenidos para las comarcas no contradicen este planteo, aunque añaden algunos matices, como, por ejemplo, el incremento de la población residente en este tipo de tamaño en la Tierra de Ayerbe; la oposición -siempre- entre la Jacetania y el Serrablo, con menos de un 10% de población residente, y el Alto Aragón Oriental, con un peso superior al 20% en términos generales; o la heterogeneidad de las comarcas de la Tierra Llana, siempre dentro de valores bajos -entre 10 Y 20% en Monegros, frente a 0% en el Bajo Cinca-o En general, los municipios de tamaño inferior a 500 habitantes (cuadro n. º 17 Y mapas n. º 39 Y 40), acrecido su número hasta 1960 por mor de la erosión demográfica, pero corregido en 1981 por las anexiones y fusiones, pierden significación demográfica a lo largo de todo el período, aun cuando sigue advirtiéndose una preponderancia gradual desde la Montaña al eje del Ebro. La escala comarcal revela una vez más la oposición entre la Jacetania-Serrablo y Sobrarbe-Ribagorza, pues en éstas últimas, como consecuencia del declive demográfico, más del 30% de la población vive en estos municipios, superando el 75% en la Alta Ribagorza. Asimismo, una comarca regresiva como la Tierra de Ayerbe pasa desde el 18% al 53% entre 1900 y 1981, respectivamente; y los Monegros siguen oponiéndose también al Cinca Medio, la Litera o el Bajo Cinca, con valores más moderados y menos variaciones intercensales.

- Los municipios de tamaño comprendido entre 501 y 1.000 habitantes. Este grupo, que incluye a los más grandes de los pequeños municipios, rompe algunas de las inercias observadas en los tipos anteriores (cuadro nY 18 y mapas n.º :+ 1 y 42). Es en el Somontano donde tiene lugar la crisis demográfica más grave, reducida la población residente desde 2030% a menos de 10%, como principio y fin del proceso, respectivamente; la Montaña, desde valores análogos a los del Somontano al comenzar el 116


siglo, evoluciona hacia el 10-20% en 1981, de forma más próxima a la Tierra Llana, donde la cartografía no denuncia variaciones. Este tamaño parecía adaptarse muy bien a la economía autárquica del campo oscense; todas las comarcas muestran en 1900 -salvo el Bajo Cinca y Serrablo- un porcentaje de población residente comprendida entre el 20 y el 30%, acercándose al 50% en la Alta Ribagorza, la Ribagorza y el Somontano barbastrense. La regresión de los municipios de tamaño superior a 1.000 habitantes provoca en 1940 un crecimiento de la población residente en los de 500 a 1.000 habitantes -Tierra de Ayerbe, Sobrarbe, Alta Ribagorza-, pero, en el resto de las comarcas, el paso de estos municipios a la categoría inferior supone una importante pérdida de su peso específico a partir de 1960 y, especialmente, de 1981, grave en particular en la Tierra de Ayerbe, la Ribagorza, el Somontano de Barbastro, el Cinca Medio, la Litera y La Hoya de Huesca, mientras en los Monegros y el Bajo Cinca el grupo se ve reforzado por la incorporación de algunos municipios pertenecientes otrora a categorías superiores. En definitiva, y a modo de conclusión, más del 50% de la población residía al comenzar el siglo en municipios de tamaño inferior a 1.000 habitantes en la Montaña y el Somontano (cuadro n. Q 19 y mapa n. Q 43), mientras en la Tierra Llana esos municipios acogían a menos de la tercera parte de la población. En 1960, con muy pocas variaciones respecto de 1940, la Montaña se mantenía en valores porcentuales análogos, en tanto que en el Somontano, habiéndose multiplicado el número de estos municipios, su peso demográfico descendía sin embargo en beneficio de sus núcleos urbanos, hasta valores entre el 30 y el 50%; la Tierra Llana conoce ya en 1960 una disminución de la población residente en este tipo de municipios, que es ahora inferior al 20%. En 1981, la pérdida de peso poblacional de estos municipios se generaliza en las tres áreas subprovinciales: en la Montaña el porcentaje de población residente es hoy inferior al 50%; en el Somontano, menor al 30%, yen la Tierra Llana, menor al 20%. La emigración rural, especialmente grave en este tipo de municipios, tiene un impacto sobre la red de asentamientos muy distinto en las diferentes comarcas. Así, mientras la Jacetania y el Serrablo, dotadas de sendas cabeceras comarcales dinámicas, asisten a la restricción de la población residente en este tipo de municipios (cuadro n. Q 19; mapa n. Q 44), en el Sobrarbe y la Alta Ribagorza, la ausencia de verdaderos núcleos urbanos y 117


el paso a esta tipología de municipios otrora medianos, fuertemente afectados por el éxodo, ha multiplicado los efectivos humanos residentes en los municipios de menos de 1.000 habitantes -más del 75% de la población-o E incluso en la Ribagorza Oriental -más del 50%- y en la Ribagorza de Graus -30 a 50%-, los valores resultan mucho más altos que al oeste del puerto de Cotefablo. Las comarcas somontanas responden de distinta manera a estos procesos demográficos: mientras la Tierra de Ayerbe aumenta el volumen de su población residente en estos municipios, la Hoya de Huesca y el Somontano barbastrense descienden desde más del 50% en 1900 -para las dos comarcas- a menos del 20 y el 50% en 1981, respectivamente, como expresión del peso de sus núcleos urbanos, no menos que de la intensidad de un éxodo que afecta sobre todo a los pequeños municipios. En la Tierra Llana, los Monegros se mantienen en torno a 30-50% durante todo el período; el Cinca Medio y la Litera sufren una disminución hasta el 10-20%, y el Bajo Cinca, que sólo acogía a menos del 10% al comenzar el siglo, registra un moderadísimo ascenso hasta 11,18 % en 1981. En general, parece constatarse una relación que nunca ha pasado inadvertida: las comarcas con verdaderos centros urbanos poseen un menor porcentaje de población residente en estos pequeños municipios, pues gran parte de la emigración de éstos ha alimentado la inmigración de aquéllos.

• Los municipios de tamaño mediano o intermedio. Son los de población comprendida entre 1.000 y 2.000 habitantes: un grupo de municipios que en el pasado debió de jugar, a buen seguro, un papel sustancial en la estructura de la red de asentamientos, en un sistema autárquico que, tanto en la Montaña como en el secano, empleaba a gran cantidad de mano de obra. Pues bien, correlativamente, aunque de modo inverso a como sucediera en los pequeños municipios, los que ahora nos ocupan dibujaban al comenzar el siglo un gradiente norte-sur en su peso demográfico: 41,96% de población residente en los mismos en la Tierra Llana, 19,49% en el Somontano y 17,91 % en la Montaña (cuadro n.º 20 y mapas n.º 45 y 46). La liberación de mano de obra que supuso la inserción de la provincia en la 118


economía de mercado afectó a las tres áreas subprovinciales, aunque de forma desigual. La Montaña, luego de una fuerte regresión hasta 1960 -hasta menos del 10% de población residente-, por la más aguda recesión de los pequeños municipios, consigue elevar un poco el peso demográfico de esta tipología hasta 10,45% en 1981. La Tierra Llana resiste mejor, pasando desde el 41 % en 1900 al 26% en 1981. El Somontano, con un comportamiento más afín al de la Montaña, desciende progresivamente desde 19,49% en 1900 a 7,63% en 1981, con lo que se quiebra el gradiente de comienzos de siglo. Efectivamente, la Montaña ha podido, mediante la inyección turística a algunas de sus villas, mantener mejor que el Somontano estos tamaños medianos; como, dentro de una regresión más atenuada, así ha sucedido también en la Tierra Llana. Al contemplar el proceso a escala comarcal (mapa n.º 46), resalta rápidamente y con nitidez el peso demográfico que estos municipios tenían en las comarcas del llano a principios de la presente centuria, con más del 30% de población residente en los mismos, lo que también era compartido por la Tierra de Ayerbe y la Ribagorza Oriental. La Ribagorza graden se, por su parte, no poseía ningún municipio de este tipo, de modo que se pasaba directamente desde la cabecera comarcal a los pequeños municipios. El resto de las comarcas -montañesas y somontanas- poseía porcentajes entre ellO y el 30%. Este estado de cosas apenas varía en 1940, de no ser porque las implantaciones industriales suponen el ascenso de Sabiñánigo a esta categoría; en 1960, formando parte ya la capital del Serrablo de los municipios urbanos, el peso de los municipios medianos sufre una notable regresión; como importante es también la de los municipios de este tamaño en la Alta Ribagorza y la Ribagorza Oriental, y también en las comarcas somontanas. En 1981, la Tierra de Ayerbe, que en 1960 no poseía ningún municipio mediano, recibe ahora a la propia cabecera, que abandona su tamaño semi urbano anterior; las anexiones permiten a Aínsa mantener esta categoría; en la Ribagorza Oriental, el aumento de peso de estos municipios en 1981 lo es a expensas de la grave despoblación de los pequeños; los municipios medianos de la Hoya de Huesca y el Somontano de Barbastro pierden asimismo peso demográfico, y de forma mucho más grave que los de las comarcas de la Tierra Llana. 119


En general, la Tierra Llana permite un mejor desarrollo de estos municipios, que, por otra parte, han perdido su razón de ser en el Somontano, mientras en la Montaña alcanzan alguna relevancia a costa de la pérdida de sustancia demográfica de los pequeños municipios.

• Los municipios semiurbanos. Los municipios llamados semiurbanos, es decir, los de tamaño comprendido entre 2.000 y 5.000 habitantes -lo que no es óbice para que algunos medianos desempeñen en la Montaña funciones urbanas, como Aínsa, Boltaña, Benabarre o Benasque-, tuvieron siempre, ya desde 1900, un peso demográfico mayor en la Tierra Llana que en la Montaña o en el Somontano; y esa distribución va a mantenerse hasta el último censo. Ahora bien, toda vez que se trata de un número muy reducido de municipios -10 en 1900, 13 en 1940, 10 en 1960 y 6 en 1981-, la interpretación de su comportamiento evolutivo, necesariamente heterogéneo, comporta no poca complejidad. Así, la pérdida de peso poblacional, la pérdida de población residente en este tipo de municipios semi urbanos, registrada en la Montaña a partir de 1900, responde al paso de Jaca a la categoría superior, quedando sólo Graus a partir de ese momento. Con un discreto aumento poblacional de esta villa entre 1960 y 1981, el leve incremento de peso demográfico de los municipios semiurbanos montañeses en 1981 -del municipio, diríase mejor- hay que atribuirlo más bien a la regresión de los pequeños y medianos municipios. El Somontano, por su parte, experimenta muy pocas modificaciones, y la Tierra Llana, que en los primeros momentos ve crecer el porcentaje de población residente en los municipios semiurbanos, por el desarrollo de Monzón, Binéfar y algunos municipios del regadío, observa a partir de 1960 una pérdida importante del peso específico de estas entidades. Hoy, sólo Sariñena y Tamarite han logrado perdurar en esta categoría; Monzón y Binéfar han accedido a categorías urbanas, y los demás municipios, que escasamente superaban el umbral de 2.000 habitantes en períodos anteriores, han pasado ahora a categorías inferiores (cuadro n.º 21 y mapa n.º 47). La escala comarcal (mapa n.º 48) corrobora cuanto acaba de ser insinuado. Así, a partir de 1940, Graus es el único municipio semiurbano de 120


toda la Montaña -Sabiñánigo, como veremos luego, pasa entre 1940 y 1960 de municipio mediano a municipio urbano-; la Tierra de Ayerbe, que hasta 1960 tuviera en esta categoría a la capital, ha quedado hoy sin municipios de este tipo; como lo mismo ha sucedido en el Somontano barbastrense, mientras la Hoya de Huesca mantiene todavía tres municipios -Grañén, Almudévar y Gurrea de Gállego-. En la Tierra Llana, Sariñena y Tamarite explican el peso demográfico que tiene esta tipología en sus respectivas comarcas, mientras en el Cinca Medio y el Bajo Cinca la evolución ha sido negativa, bien por el paso de municipios -Monzón- a la categoría superior, bien por el paso de los semiurbanos no cabeceras de comarca a la categoría inferior. En síntesis, se trata de una tipología caracterizada por su gran movilidad. Y ello en dos direcciones: bien ascendente, comportando el paso a categorías urbanas; bien descendente, suponiendo el abandono de esta categoría en beneficio de las rurales inferiores. En cualquier caso, y especialmente cuando la evolución no concede el acceso a tipologías urbanas, parece probado que los únicos municipios que han sobrevivido con cierta tranquilidad, si bien con una dinámica más bien estancada, han sido los dotados de ciertas funciones urbanas -Sariñena, Tamarite, Graus L , o los que, disfrutando de buenas comunicaciones, se han beneficiado de alguna implantación industrial-Gurrea de Gállego, Grañén o Almudévar-. Los municipios de tamaño comprendido entre 2.000 y 5.000 habitantes, desarrollados en exclusiva sobre el sector primario, no han podido, por el contrario, evitar el paso a la categoría inferior -Zaidín, Ballobar, Binaced o Lanaja, por ejemplo-.

• Los municipios urbanos. En los primeros momentos del período estudiado, la distribución espacial de los municipios urbanos -los de más de 5.000 habitantes- ofrece una clara disimetría desde el Somontano y en favor de la Tierra Llana. En la primera área, la quinta parte de la población reside en este tipo de municipios -Huesca y Barbastro-; en la segunda, con una sola ciudad -Fraga-, el 9,91 %. La Montaña no posee municipios de tamaño urbano, aun cuando 1 Ayerbe constituye una excepción cuyo caso fue explicado ya: pérdida de sustancia funcional para una comarca fuertemente erosionada por el éxodo, y en la proximidad además a la capital prov incial.

121


Jaca lo sea incuestionablemente desde el punto de vista funcional. En 1940, el paso de Jaca a esta categoría confiere carácter simétrico a esta distribución espacial. En 1960, el rápido crecimiento de Sabiñánigo, que pasa también a esta categoría, asegura un porcentaje muy próximo al 20% de población montañesa residente en municipios urbanos; junto a Huesca y Barbastro, en plena expansión, lo que se traduce en un incremento de la población urbana, Monzón y Binéfar aparecen con Fraga en la escena urbana. El resultado es que tanto el Somontano como la Tierra Llana poseen porcentajes de población urbana superiores al 30%. En 1981, las áreas que observan un mayor incremento de la población urbana son la Montaña y el Somontano; la Tierra Llana experimenta un crecimiento menos espectacular, que no comporta un cambio de categoría porcentual. Así pues, con los mismos núcleos urbanos de 1960, pero en plena expansión -a decir verdad, el aumento de peso demográfico se debe más bien a la pérdida de importancia de los municipios rurales-, la Montaña y la Tierra Llana presentan hoy un 40% de población urbana, mientras que, en el Somontano, las dos terceras partes -<:asi- de la población residen en sus dos núcleos urbanos, Huesca y Barbastro (cuadro n.º 22 y mapa n.º 49). La escala comarcal (mapa n.º 50) subraya con mayor fuerza las distribuciones espaciales que acaban de mencionarse. Del escaso nivel de urbanización que expresa el mapa de 1900 pasamos al de una fuerte concentración de población en municipios urbanos a partir de 1960. En los últimos veinte años, cuando el éxodo rural adquiere dimensiones muy graves, el crecimiento de los municipios urbanos provoca, no sólo irregularidades en la distribución "vertical" de los asentamientos en cada una de las comarcas ---en una clara tendencia a la concentración-, sino también en la distribución "horizontal" de los municipios urbanos. Confórrnanse así graves desequilibrios espaciales en beneficio del Somontano, la Tierra Llana oriental y la Montaña occidental, y en detrimento del Sobrarbe, la Ribagorza, la Tierra de Ayerbe y los Monegros, que no poseen un solo municipio auténticamente urbano. Estos desequilibrios contribuyen, finalmente, a alimentar un peligroso círculo vicioso, pues la inexistencia de municipios urbanos en las comarcas mencionadas ha impedido la contención, siquiera por succión, del éxodo rural, que ha adoptado así un flujo 122


extracomarcal, extraprovincial y aun extrarregional, como fue expuesto en el capítulo anterior, hipotecando además el futuro, no ya de posibles municipios urbanos, sino de los propios municipios semiurbanos, supervivientes en condiciones de inseguridad y extraordinaria fragilidad. En definitiva, los procesos demográficos vividos por la población oscense desde comienzos de siglo, y acelerados después de la guerra civil, han comportado una fuerte regresión de los pequeños municipios y de los de tamaño mediano, y un estancamiento de los municipios semiurbanos, bien por el paso de algunos de ellos a categorías superiores o inferiores, bien por el propio estancamiento de su dinamismo demográfico. Los municipios urbanos, por su parte -baste decir que pasan de acoger al 10% de la población provincial en 1900 al 50% en 1981-, han conocido un crecimiento espectacular, que viene a sancionar los desequilibrios espaciales insinuados desde mediados de siglo.

e) . La estructura dimensional de la red de asentamientos.

Como ha podido colegirse de los datos aportados en el epígrafe anterior para el estudio de la dinámica demográfica, la red de asentamientos de la provincia de Huesca evoluciona, por la crisis de sus pequeños y medianos municipios y por el crecimiento de sus ciudades, hacia una estructura con notable índice de concentración de la población en los núcleos de mayor talla demográfica. Se trata de una estructura que, si a escala provincial parece bastante funcional y equilibrada, en su dimensión espacial-las redes comarcales- revela la existencia de no pocos vacíos que distorsionan gravemente toda deseable jerarquización, como, por otra parte, se ha desprendido de la distribución espacial de los núcleos urbanos, concentrados en la Depresión Media pirenaica, el Somontano y el CincaLitera.

• Análisis de la estructura dimensional de la red de asentamientos.

A partir de los datos suministrados por el Nomenclátor de Población de la provincia de Huesca para los años 1900, 1940, 1960 Y 1981, se ha procedido a la elaboración de los cuadros n.º 23 a 39, donde se ofrece, en cifras porcentuales, el número de entidades y el de población residente en 123


cada uno de los tipos de tamaño en que se ha agrupado a los municipios oscenses; los valores porcentuales han sido trasladados después a los gráficos n.º 12 a 16. Habitualmente utilizados en los estudios de poblamiento, estos diagramas representan en el eje de abscisas cada uno de los tamaños considerados -menos de 250 habitantes, de 251 a 500, de 501 a 1.000, de 1.001 a 2.000, de 2.001 a 5.000, de 5.001 a 10.000, de 10.001 a 20.000, y más de 20.000 habitantes- yen el eje de ordenadas los porcentajes acumulados de municipios y población en cada uno de los tamaños. La historia de la población oscense a lo largo de nuestro siglo es la de la evolución de la estructura demográfica de su red de asentamientos; el proceso de fonnación de una red urbana policéntrica, constituida por pequeñas ciudades. Tal puede apreciarse al contemplar la "evolución de la estructura demográfica del poblamiento" para la provincia de Huesca (gráfico n.º 12 y cuadro n.º 23). En efecto, desde 1900 hasta 1981 decrece ostensiblemente el porcentaje de población residente en pequeños municipios, es decir, de los de menos de 1.000 habitantes -en torno al 50% al comenzar el siglo, sobre el 40% en 1960, y apenas el 20% en 1981; disminuye también el peso demográfico de los municipios de mediano tamaño -de 1.000 a 2.000 habitantes-, que en 1900 albergaban al 25,08% de la población, en 1960 al 16,58% yen 1981 al 15,11%; lo mismo sucede con los municipios semi urbanos -2.000 a 5.000 habitantes-, que pasan del 12,23% en 1900 al 12,07% en 1960, y a 9,07% en 1981. Entretanto, aumenta el porcentaje de población urbana, que en 1900 era apenas del 10% y en 1981 superaba el 50%, siendo particularmente espectacular el crecimiento de los núcleos urbanos de tamaño superior a 10.000 habitantes, que pasan del 4,70% en 1900 a 24,04% en 1981, e incluso la superación de los 20.000 habitantes por la capital provincial, de manera que hoy vive en la misma casi la quinta parte de la población provincial.

- La escala subprovincial.

Las conjeturas sobre el poblamiento hechas en capítulos anteriores a partir de las sugerencias del medio físico cobran ahora carta de naturaleza, al comprobar cómo los tres conjuntos hipsométricos de la provincia exhiben redes de asentamientos estructuralmente diferenciadas (cuadros n.º 24, 124


25 Y 26, Y gráfico n.º 12), fruto, tanto de las proclividades impuestas en el pasado por el cuadro natural, como del impacto que los procesos demográficos recientes han ocasionado en cada una de las áreas. De entre las tres, la Montaña parece configurarse como el área armónica y equilibrada -al menos en su estructura vertical; ocasión habrá de comprobar que la estructura horizontal comporta graves desequilibrios entre sus comarcas constitutivas-; el Somontano acusa el peso excesivo de la capital provincial, y la Tierra Llana presenta una curva un tanto "sobresaltada", aunque no menos equilibrada que la Montaña. Analicemos por separado cada una de las tres. La Montaña (cuadro n.º 24 y gráfico n.º 12) ha evolucionado desde la concentración de su población en municipios de tamaño inferior a 1.000 habitantes, del orden del 73% al comenzar el siglo, al 50% en 1981. Paralelamente, su población propiamente urbana pasa desde el 7,61 % en 1940 --en 1900 no había ningún municipio de tamaño urbano, aun cuando Jaca no haya dejado nunca de ser una ciudad desde el punto de vista jurídico o funcional- a casi el 30% en 1981, con el crecimiento de la primera capital del viejo Reino aragonés y la espectacular urbanización de Sabiñánigo. Desde el punto de vista "vertical" --en el epígrafe siguiente nos ocuparemos de las redes de las comarcas montañesas-, la estructura de la red en la Montaña parece bastante equilibrada y funcional; las deficiencias (ver gráfico n.º 12) se plantean en los llamados municipios semi urbanos -de tamaño comprendido entre 2.000 y 5.000 habitantes-, pues con un solo municipio -Graus- se produce un salto muy brusco desde el nivel urbano hasta el de los pequeños municipios. El Somontano (cuadro n.º 25 y gráfico n.º 12) acusa en la estructura de su red la gran incidencia del crecimiento de la capital provincial-casi el 50% de la población somontana-; es obvio que Huesca es, sobre todo, la ciudad primate de la red provincial, mucho más que la capital de su comarca -la Hoya-. De la erosión demográfica -muy grave- que han sufrido los pequeños municipios no se han beneficiado los medianos y los semiurbanos, sino sus dos grandes municipios urbanos: Huesca y Barbastro. Así pues, la red somontana se presenta hoy completamente wbrecargada en los niveles urbanos superiores --en los niveles urbanos inferiores, de 5.000 a 10.000 habitantes, no hay ningún municipio-, infradotada en municipios 125


semiurbanos, por el paso de Barbastro a la categoría urbana ya en 1960, y gravemente despoblada en sus pequeños municipios. El dinamismo con que la ciudad de Huesca ha vivido el presente siglo, por mor de la reciente expansión, junto a su sector terciario tradicional, de la industria, explican el crecimiento demográfico del municipio y, por supuesto, el desarrollo moderno de su plano urbano; mas este dinamismo, por su moderación y carácter exclusivamente municipal, no ha dado lugar a un efecto spread -difusor- sobre su comarca, que, de haberse producido, hubiera originado el crecimiento de una corona de municipios semiurbanos, capaces de actuar de intermediarios entre la capital y los pequeños municipios -ni siquiera Ayerbe ha podido beneficiarse de la proximidad a la capital provincial; antes al contrario, pues, con una comarca despoblada, orientada la villa hacia un sector terciario de menor rango, esa misma proximidad a la capital oscense la ha despojado de su antigua sustancia funcional, hoy decadente-o La Tierra Llana (cuadro n.º 26 y gráfico n.º 12) propendió siempre a un tipo de poblamiento concentrado en núcleos de tamaño mayor que el de las otras dos áreas subprovinciales, destacando el alto porcentaje de población -41,96%- que en 1900 residía en municipios de tamaño mediano; en 1981, aun cuando el peso demográfico de estos municipios ha sufrido una considerable merma, todavía reside en ellos la cuarta parte de la población. Paralelamente, el peso de los pequeños municipios nunca fue alto -la cuarta parte de la población en 1900 aproximadamente-; con una erosión demográfica menor que en el Somontano o la Montaña, hoy el porcentaje de población residente en los mismos se sitúa en torno al 18%. Entretanto, la población urbana ha pasado, como consecuencia del crecimiento de Monzón y Binéfar, de apenas un 10% a comienzos del período al 44% en 1981, correspondiendo sólo a la capital del Cinca Medio el 33,87% de la población del área considerada. El estrato menos dinámico de la estructura -como sucede en las otras dos áreas- es el de los municipios semi urbanos, que pasan desde un poco más de la quinta parte de la población en 1900 a poco más de la décima al final del período; y es que se trata de un tipo de tamaño inestable y estancado, con fugas progresivas y regresivas hacia los tamaños limítrofes, o con una dinámica demográfica estática en aquéllos que continúan dentro del grupo, cual es el caso de Sariñena o Tamarite de Litera. 126


En suma, se trata de una red aceptablemente funcional -lo verificaremos en el capítulo correspondiente-, en la que sobresalen los núcleos urbanos y los municipios medianos, advirtiéndose una deficiente dotación de municipios semi urbanos -estancados y poco funcionales-, que imposibilita la difusión continua entre esos dos tipos predominantes de tamaño.

- La escala comarcal.

Las comarcas del Alto Aragón Occidental-la Jacetania y el Serrablopresentan, al concluir el período, unas estructuras demográficas bastante parecidas, aun cuando la evolución es distinta (cuadros n.º 27 y 28, Y gráfico n.º 13). En el pasado no hay sino una comarca que, histórica, cultural y sobre todo funcionalmente, gravita sobre la centralidad de la vieja capital del Reino de Aragón; Jaca se apoya, para la organización del Serrablo y el valle de Tena, en la villa de Biescas, que actúa como una subcabecera subsidiaria de aquélla. Es, por consiguiente, el Serrablo una subcomarca rural que no se entiende al margen de la Jacetania. A lo largo de las cinco primeras décadas, Sabiñánigo comienza su crecimiento sobre la base de sus flamantes implantaciones industriales y ya en 1960 se perfila como un municipio demográficamente urbano; nutrido del éxodo rural de su entorno, al que ha expoliado demográficamente, el municipio sabiñanigués se lanza ahora a la reivindicación de una comarca a la que regir; de un espacio antropológico-cultural, que nunca existió, pero que se postula sanción histórica de una nueva realidad funcional, derivada del dinamismo fabril del reciente centro urbano. Paralelamente, gracias a su actividad turística, estimulada por las buenas comunicaciones transpirenaicas y su situación en el tránsito ferroviario a Zaragoza, y por la decidida voluntad de sus regidores de convertirla en un centro terciario, Jaca pasa del tamaño semiurbano de principios de siglo -4.821 habitantes- al tamaño inequívocamente urbano de nuestros días -11.076 habitantes-o El desarrollo de Jaca y Sabiñánigo, en el corazón de la Depresión Media pirenaica -Canal de Berdún-Val Ancha-, supone la conformación de sendas redes comarcales de asentamientos primadas en torno a sus cabeceras; la población comarcal concentrada en las mismas se sitúa en los dos casos en torno al 70%. Ambas redes acusan también vacíos demográficos en el nivel jerárquico de los municipios semiurbanos, que 127


rompen la difusión armónica de la red. En ambos casos, también, el papel de los municipios medianos es más que discreto, limitándose a un municipio en cada una de las comarcas -Valle de Echo, en la Jacetania; Biescas, en el Serrablo-valle de Tena-, .siendo del orden del 20% el peso demográfico de unos pequeños municipios que, fuertemente afectados por el éxodo rural, ni siquiera las anexiones municipales consiguen elevar de tamaño. En definitiva, con esos vaCÍos estructurales que han sido puestos de relieve -los municipios semi urbanos- y que rompen la continuidad jerárquica, las redes jacetana y serrablesa presentan estructuras más funcionales que armónicas; pero m)Jcho más operativas que las vecinas sobrarbesa o ribagorzana (cuadros n.º 29, 30, 31 Y 32; gráfico n.º 14). En efecto, ninguna de las cuatro comarcas del llamado Alto Aragón Oriental -el Sobrarbe, la Alta Ribagorza, la Ribagorza por antonomasia o Ribagorza graden se y la Ribagorza Oriental- posee un núcleo demográficamente urbano: la primera, la segunda y la cuarta, ni siquiera un núcleo semi urbano; la tercera, tan sólo un municipio semiurbano - Graus-. Las dificultades impuestas por el medio físico -de las que se dio cumplida cuenta en el capítulo tercero- han constituido un handicap para la existencia de centros auténticamente urbanos. Las cuatro comarcas nororientales poseen, por consiguiente, unas redes completamente disfuncionales que, en el mejor de los casos, se engarzan -según se verá en el capítulo octavocomo subcomarcas dependientes o "feudatarias" de otras de ámbito superior. En conjunto, se trata, pues, de territorios enormemente erosionados por la emigración rural, desprovistos de centros urbanos, regresivos y organizados con bastantes dificultades por una red de asentamientos de dudosa funcionalidad. En el Somontano (cuadros n.º 33, 34 Y 35; gráfico n.º 15), la Tierra de Ayerbe se opone estructuralmente a las otras dos comarcas -la Hoya de Huesca y el Somontano de Barbastro-, la gravitación de cuyas capitales trasciende más allá de los límites meramente comarcales. La de Ayerbe ha evolucionado, en efecto, desde una estructura bastante equilibrada al comenzar el siglo, con una cabecera a la sazón semiurbana, hasta una red disfuncional en el momento presente, compuesta por una cabecera de tamaño municipal mediano -de 1.000 a 2.000 habitantes-, que se engarza 128


directamente con los municipios más pequeños -menos de 500 habitantes, puesto que no existe entre la cabecera y éstos ninguno mayor-o La Hoya de Huesca y el Somontano barbastrense presentan redes que evolucionan desde el equilibrio de los primeros años del siglo hasta la sobrecarga demográfica y funcional de las cabeceras actuales, en consonancia con sus funciones centrales supracomarcales. En ambos casos, la fuerte concentración de población en los municipios capitalinos -67% en Huesca y 57% en Barbastro- está seguida de un vacío jerárquico de los municipios urbanos inferiores -5.000 a 10.000 habitantes-; vacío que lo es también en el Somontano barbastrense en el orden semiurbano, mientras que en la Hoya apenas el 10% de la población comarcal vive en este tipo de municipios. Se trata, pues, de dos redes jerarquizadas a partir de sendas ciudades cuya predominante vocación terciaria supracomarcal no ha sido capaz de estimular la génesis de nuevos núcleos semiurbanos, manteniendo -y estancados- los tradicionales; dos redes -y esto es más nítido en el caso de Barbastro- en que desde las cabeceras urbanas se pasa directamente a los municipios rurales, siendo nulo -Somontano de Barbastro- o escaso -Hoya de Huesca- el peso de los municipios semiurbanos. Las comarcas del llano (cuadros n. Q 36, 37, 38 y 39; gráfico n.Q 16) presentan estructuras completamente diversas: más primadas en el Cinca Medio y el Bajo Cinca; más armónicas en la Litera y los Monegros. En ésta última, que en realidad posee estructura acéfala, se aprecian pocos cambios respecto de la estructura de principios de siglo, pues ningún núcleo urbano ha surgido desde entonces, y su capital, Sariñena, subcabecera de apoyo de Huesca, observará a lo largo de todo el período una atonía que debe ser interpretada más como estasis, que como estabilidad. La Litera consigue situar a un antiguo municipio rural-Binéfar- en la categoría urbana, lo que hace que, al permanecer estancada Tamarite en su nivel demográfico semi urbano, la estructura actual se nos revele dinámica, funcional y equilibrada, contando además con un importante porcentaje de población residente en municipios medianos -casi el 30%-, tamaño que ha pcx:lido ser mantenido por la expansión del mercado del empleo que el regadío propició. El enorme crecimiento demográfico de la otrora villa agrícola de Monzón, apoyado, como es sabido, sobre el sector industrial, ha trastocado la estructura comarcal de la red de asentamientos, que hoy queda 129


jerarquizada a partir de una capital que concentra al 64% de la población comarcal, conectada directamente, y sin municipios semiurbanos, a una población rural que, según es propio de toda la Tierra Llana, muestra gran preferencia por los municipios de tamaño mediano, residiendo en los pequeños apenas el 10% de la población de la comarca. No mucho menos primada resulta la estructura del Bajo Cinca, en cuya capital, Fraga, reside el 57% de la población comarcal; desde la primera ciudad, y sin municipios semi urbanos -el regadío logró mantener esta categoría pero sólo hasta 1960-, se pasa a los municipios rurales de tamaño mediano, que suponen el 30% de los efectivos comarcales, situándose en torno al 10% el peso demográfico de los pequeños municipios. En definitiva, las redes de la Tierra Llana presentan estructuras más equilibradas y funcionales, expresión de condiciones físicas y económicas mucho más favorables, si bien, y como sucediera en el resto de las comarcas, las pequeñas ciudades -algunas como Monzón o Binéfar, dotadas de un gran dinamismo- no han podido estimular la génesis de nuevos núcleos semiurbanos, y poco más que el mantenimiento de los ya existen tes -Sariñena y Tamarite-, cuando no el paso a tamaños rurales medianos de algunos municipios otrora demográficamente semiurbanos -Binaced, Alcolea de Cinca, Ballobar o Zaidín-. En suma, la estructura demográfica de la red oscense de asentamientos, bastante equilibrada y funcionalmente annónica a escala provincial, encierra no pocos desequilibrios y diversidades espaciales cuando, cambiando de escala, se contempla el fenómeno desde sus comarcas. Así, a las estructuras funcionales de la Jacetania y el Serrablo -regidas por dos centros urbanos dinámicos- se oponen las disfuncionales y estrictamente rurales del Sobrarbe y la Ribagorza, en las que cabe incluir también la somontana Tierra de Ayerbe. El Somontano barbastrense y la Hoya de Huesca dejan entrever la proyección extracomarcal de sus cabeceras. Por último, las de la Tierra Llana, con una menor incidencia de la emigración rural y la génesis de nuevos focos industriales, presentan, incluso en el caso de comarcas con un mayor peso de la población rural, cual es el caso de los Monegros, una tendencia más clara a la jerarquización armónica y, en consecuencia, una mejor funcionalidad. Sea como fuere, una red de pequeñas ciudades como la presente, que se consolida en sus niveles superiores por la génesis de nuevas ciudades a 130


lo largo del presente siglo, no ha sabido estimular o crear centros semiurbanos intercesores entre las cabeceras comarcales y los municipios estrictamente rurales, al par que las numerosas anexiones y fusiones de municipios han podido evitar que la enorme despoblación de los más pequeños se tradujera en incremento del número de entidades de este tamaño, pero nada han podido hacer para frenar su pérdida vertiginosa de peso demográfico.

• Una visión sintética de la estructura dimensional.

La despoblación de los pequeños municipios y el crecimiento de los municipios urbanos han supuesto la modificación, a lo largo del presente siglo, de la estructura poblacional; el paso de una red predominantemente rural o semi urbana a otra conformada por el peso creciente de las pequeñas ciudades. En efecto, al comenzar el siglo, más de la mitad de la población reside en municipios pequeños (cuadro n.º 40); las tres cuartas partes, en municipios rurales; el 90%, en municipios de tamaño no urbano. En 1981, el 51 % de la población reside en municipios urbanos; sólo el 24%, en pequeños municipios; el 40%, en municipios considerados rurales, y tan sólo el 49%, en municipios no urbanos. Este proceso de concentración de la población en los núcleos urbanos - junto a la despoblación de los municipios rurales y el estancamiento de los semi urbanos- no podía sino reflejarse con puntualidad al trazar las curvas de LORENZ. Resulta así (cuadro n.º 44 y gráfico n.º 17) que, entre 1900 y 1981, el índice de GINI pasa en la provincia de Huesca desde 0,42 a 0,71; el proceso, ralentizado en los primeros momentos -en 1940 todavía se registra un índice de 0,47, Y en 1960, de 0,58-, se acelera en los últimos veinte años, como muy bien reflejan las curvas (gráfico n.º 17), de manera que hoy los municipios no urbanos, que constituyen el 93,5%, no acogen sino al 40% de la población provincial.

- Evolución de la estructura dimensional de las áreas subprovinciales.

De las tres áreas, el Somontano es la que presenta, al culminar el proceso, una estructura más concentrada (cuadro n.º 44, gráfico n.º 17, mapa 131


n.º 51 Y cuadros n.º 41, 42 Y 43), con índice 0,77, frente a 0,64 para la Montaña y 0,59 para la Tierra Llana. Ello es perfectamente comprensible, teniendo en cuenta que en el Somontano se halla la capital provincial -además de Barbastro-- y que la despoblación de los municipios rurales ha sido grande. La mayor despoblación rural de la Montaña frente a la Tierra Llana explica la mayor concentración de la primera, en tanto que la génesis de nuevos centros urbanos en la segunda ha sido compensada con un éxodo rural más amortiguado. Al comenzar el siglo, la Montaña ofrecía una distribución más equilibrada -una capital demográficamente semiurbana todavía, Jaca; un municipio semiurbano, Graus, y varias subcabeceras rurales, Biescas, Boltaña, Aínsa, Campo, Benasque, Benabarre-, con un índice 0,30, más bajo que el del Somontano -0,44- (que expresa el peso de la todavía pequeña capital provincial), o el de la Tierra Llana -0,38- (debido, sobre todo, al escaso relieve que siempre tuvo en esta área el grupo de los pequeños municipios -25% de la población, frente a 73% en la Montaña o 52% en el Somontano--). En efecto, el número de pequeños municipios representa el 53% del total de municipios en la Tierra Llana, frente al 92% en la Montaña y el 85% en el Somontano. La cartografía de 1940 (mapa n.º 51) refleja todavía mejor la mayor tendencia a la concentración en el Somontano y el peso, todavía mayor que en la Montaña, de las ciudades en la Tierra Llana: índices de 0,50 en el Somontano, 0,43 en la Tierra Llana y 0,35 en la Montaña. Las tres áreas aumentan en la misma progresión sus índices de concentración en 1960, pero es a partir de esta fecha cuando la aceleración y mayor gravedad de los procesos demográficos -de la Montaña, sobre todo-- acaban ?or alterar las tendencias anteriores. La Montaña de nuestros días acusa una fuerte concentración de la población en las cabeceras -Jaca y Sabiñánigo--, que contrasta con una gigantesca despoblación rural y con la inanidad de los municipios semiurbanos. En la Tierra Llana, por el contrario, el desarrollo de sus municipios urbanos está acompañado de una menor sangría demográfica de su agro, lo que permite que esta área, aun dentro de una inexorable tendencia a la concentración, adopte una configuración estructural más equilibrada. El Somontano, finalmente, y de forma más dramática que la Montaña, ha conocido dos procesos de significación opuesta: la grave despoblación de 132


sus pequeños municipios rurales y el muy notable crecimiento de la capital provincial y de la ciudad del Vero. El balance no es otro que la conformación de una estructura fuertemente concentrada en sus cabeceras urbanas.

- Evolución de la estructura dimensional de las comarcas oscenses.

Tres tipos de estructuras revela la cartografía de 1900 (mapa n.º 52, cuadros n.º 44 a 57, gráfico n.º 18): las comarcas con índice de concentración de GINI comprendido entre 0,40 y 0,49; las de índice comprendido entre 0,30 y 0,39, y las que poseen un índice por debajo de 0,30. Al primer tipo pertenecen la Hoya de Huesca, cuya capital -todavía letárgica, a lo sumo embrionaria- acoge la cuarta parte de la población comarcal, y la Tierra de Ayerbe, cuya villa exhibe todavía, aunque por última vez, el brillo del centro mercantil somontano que fue, arrojando un índice de concentración de 0,40. Al segundo tipo, corresponden todas las comarcas de la Tierra Llana más el Somontano barbastrense y la Jacetania, es decir, todas las que poseen un centro urbano, siquiera modesto. Con índices inferiores a 0,30, carentes de todo municipio urbano -Graus no es mucho más que una entidá'"d semi urbana átona-, aparece el resto de las comarcas montañesas. Aunque no demasiadas, las curvas de LORENZ ofrecen ya en 1940 algunas variaciones con respecto al censo anterior. El crecimiento demográfico de las comarcas con capitales dinámicas, a expensas, por supuesto, de la población de los municipios rurales, provoca un aumento del índice de concentración en la Hoya de Huesca -su índice supera, gracias al crecimiento de su capital, el umbral de 0,50-, pero también en la Jacetania, el Somontano de Barbastro, el Cinca Medio, la Litera y el Bajo Cinca; todas ellas, con índices comprendidos ahora entre 0,40 y 0,49. El Serrablo, gracias al-aunque todavía cauteloso- crecimiento industrial de Sabiñánigo, pasa de 0,25 a 0,34 entre 1900 y 1940, respectivamente, al tiempo que el éxodo ribagorzano -manteniéndose casi estática la cabecera- provoca un moderado incremento de su índice de concentración -D,35 en 1940, frente a 0,29 en 1900-. Contrariamente, Ayerbe, que entra a partir de ahora en un proceso de declinación, ve descender su índice de concentración desde 0,40 a 0,32 entre 1900 y 1940, respectivamente. El Sobrarbe, la Alta Ribagorza y la Ribagorza Oriental, sin cabeceras urbanas ni semiurbanas, se mantienen en los mismos índices que a comienzos de siglo. 133


En 1960, se aprecia un refuerzo de las tendencias anteriores: escasas variaciones del Alto Aragón Oriental y la Tierra de Ayerbe; un moderado -tan moderado que ni siquiera lo refleja la cartografía- incremento del índice de concentración de la Litera y el Bajo Cinca; un más acusado incremento en los Monegros, y, sobre todo, un más intenso proceso de concentración en las comarcas de cabeceras dinámicas. A este último grupo se adscriben la Jacetania, el Serrablo -el dinamismo sabiñanigués absorbe gran volumen de población rural comarcal-, el Somontano de Barbastro y el Cinca Medio -Monzón se encuentra en pleno despegue industrial y demográfico-, y, particularmente, la Hoya de Huesca, cuyo crecimiento capitalino compensa sobradamente la despoblación del dédalo de municipios de las ya vergentes Sierras Exteriores. A decir verdad, el crecimiento del índice de concentración no descansa solamente sobre el crecimiento de los núcleos urbanos, sino también sobre la despoblación rural. Habiendo sido ésta menor en la Litera o el Bajo Cinca, propensas ambas comarcas al poblamiento en núcleos de mediano tamaño -aptos para el regadío-, y a pesar de contar con núcleos urbanos dinámicos -Binéfar o Fraga-, el índice de GINI se mantiene reticente a la concentración. Los procesos conducentes a la consolidación de estructuras concentradas adquieren particular celeridad a partir de 1960. En 1981, esa dinámica demográfica tantas veces puesta aquí de manifiesto, aunque desde distintas perspectivas, viene a sancionar toda una diversidad de tipologías estructurales, que van desde la elevada concentración de la Hoya de Huesca -la capital provincial ha sido objeto en los últimos veinte años de una inyección industrial que viene a equilibrar su anterior "dedicación exclusiva" al comercio y los servicios-, a las estructuras primadas de la Jacetania y el Serrablo -dotadas ambas de cabeceras dinámicas, pero con una población rural en declive-, el Somontano de Barbastro y el Cinca Medio -Barbastro crece en la última década por mor de nuevas instalaciones industriales-, o las moderadamente concentradas de la Litera y el Bajo Cinca -capitales dinámicas, pero presencia también de municipios semiurbanos y medianos-oOtra interpretación requieren las Ribagorzas gradensel y Oriental, pues en ellas la tendencia a la concentración proviene más bien de la existencia de sendos municipios semiurbanos -Graus- y rural mediano -Benabarre-, en medio de un entorno demográficamente exangüe. En cualquier caso, parecen dibujarse las mismas oposiciones estructurales que ya fueran señaladas en epígrafes y capítulos anteriores: la oposi134


ción entre el occidente y el oriente montañés -éste último, sin cabeceras propiamente urbanas o semiurbanas, demográficamente extenuadas por el éxodo-; entre la Tierra de Ayerbe y los otros dos somontanos; o entre el secano monegrino -Sariñena es un municipio semi urbano poco más que estático- y los regadíos del Cinca Medio y Bajo, y la Litera, con centros industriales verdaderamente dinámicos y una actividad agraria orientada al mercado. En suma, las curvas de LoRENZ y el índice de GINI corroboran, de forma más objetiva y científica, las descripciones que el análisis de la estructura dimensional de la red descubriera en el epígrafe anterior: una notable tendencia a la concentración de la población en núcleos urbanos, el descrédito demográfico de los municipios semiurbanos, inmersos en una dinámica caracterizada por la atonía, y la fuerte erosión demográfica de los municipios rurales, de los grandes o medianos, y de los pequeños. La estructura demográfica de la red de asentamientos es, pues, equilibrada y funcional en la escala provincial; diversa y, por consiguiente, heterogénea en la escala comarcal, donde alternan redes funcionales y operativas -casi todas las que poseen cabeceras dinámicas, incluso las fuertemente primadas de la Hoya de Huesca, el Somontano de Barbastro o el Cinca Medio-, con otras átonas, acéfalas y disfuncionales -Tierra de Ayerbe, Sobrarbe y las Ribagorzas, y, en menor medida, los Monegros-.

5.2. Estructura espacial de la red de asentamientos. Cubiertas las relaciones verticales que se celebran en el seno de la red de asentamientos, y que han puesto de manifiesto una gran diversidad y no pocos desequilibrios intercomarcales, el análisis desemboca inevitablemente en la necesidad de abordar ahora la estructura espacial de la red. Su tratamiento comporta, desde nuestro punto de vista, dos fases: una primera, descriptiva, encaminada al estudio, en su evolución, de la densidad de entidades municipales -correlativo al de la superficie media de las mismas-; una segunda, hipotético-deductiva, orientada al estudio evolutivo de las regularidades o irregularidades espaciales de la estructura, a través de la aplicación del análisis de vecindad. Ambas vías, metodológicamente diversas, son en cuanto al objeto complementarias.

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a). Análisis descriptivo de la estructura espacial de la red.

Que se escoja entre la densidad de municipios o su superficie media para describir la estructura espacial de la red de asentamientos no es sino tomar la cara o la cruz para acercarse a la misma realidad: la moneda. Ambas forman parte de lo mismo; no se entienden la una sin la otra; se presuponen recíprocamente. Así también, la densidad o la superficie media de los municipios son dos phainomenoi del mismo noumenon, dos manifestaciones de la misma realidad: la estructura espacial de la red. Bastaría, pues, con acercarse a la una para intuir su alteridad, pero no es menos cierto que la comprehensión, que la abstracción de la totalidad será un hecho cuando surja de la aprehensión de cada una de sus partes.

• La estructura de las areas subprovinciales.

A comienzos del presente siglo, el Somontano es el área de mayor densidad de municipios -más de 3/100 KmL (cuadro n.º 58; mapa n.º 53) y, también y correlativamente, el área donde los municipios acaparan menor extensión en superficie -menos de 35 Km2 por término medio- (cuadro n.º 59 y mapa n.º 55); la Montaña posee una tasa de densidad de 2,3 municipios/lOO Km2 -42,9 Km2 de superficie media-, y la Tierra Llana, de 1,4 y 70,02, como tasas de densidad y superficie media, respectivamente. La explicación de esta distribución ternaria, apuntada ya en el capítulo tercero, parece responder a la distinta exigencia de terrazgo, según los modos de vida, de cada una de esas áreas geoeconómicas. Así, en la Tierra Llana, la inseguridad de las cosechas por las irregularidades climáticas interanuales o el despilfarro de tierra que suponía la práctica sistemática del barbecho obligaban a mayores necesidades de tierra que en la Montaña o el Somontano; los pueblos, concentrados, tenían mayor población y, rodeados de una vasta aureola de campos de cultivo, se disponían entre sí con mayor distancia que en las otras áreas. En la Montaña, salvo las áreas anecuménicas de más elevada hipsometría, la generosidad de las precipitaciones, las posibilidades de compatibilizar la agricultura de subsistencia con las prácticas ganaderas, reducen el umbral mínimo de tierra exigible, con lo que pueden desarrollarse entida136


des poblacionales de menor tamaño, superficie y distancia, aumentándose inversamente las densidades. Pero es en el Somontano donde se alcanzan las mayores densidades, junto con las menores exigencias de terrazgo. Aquí, siendo mucho menores las superficies anecuménicas, los pastizales y formaciones boscosas; en el ámbito de unas serranías que, declinantes, sugieren ya la llanura; con una estructura de la propiedad mejor repartida; un relieve muy "movido" (CALvo PALACIOS, 1981, p. 266), en el que se aprovechan hasta los bancales más inverosímiles; practicando una notable promiscuidad cultural, que contempla un secano complejo de vid, olivo, almendro, cereal y pequeños hatos de ovino y caprino; todo ello en el marco de una economía autárquica; ... aquí se desarrolló un poblamiento en pequeños núcleos, muy próximos unos de otros y con menores necesidades en lo que a superficie se refiere. Este estado de cosas se mantiene prácticamente intacto -el mapa, al menos, no lo refleja- hasta 1960; el único cambio que recoge la cartografía de la superficie media municipal (mapa n.º 55) es la levísima disminución de la extensión media de los municipios de la Tierra Llana entre 1900 y 1940, como consecuencia de la génesis de dos nuevos municipios; dato que, por lo demás, resulta completamente irrelevante. Podemos afirmar que la situación es bastante estable hasta 1960, aun cuando la erosión demográfica general hace disminuir levemente la densidad como consecuencia de las primeras fusiones de municipios. Ahora bien, según fue ya escrito en epígrafes anteriores, los cambios en la configuración del mapa municipal oscense se aceleran a partir de 1960. El balance de los últimos veinte años ha conseguido dislocar la primitiva distribución. En 1981, sin apenas cambios, pues menor es también -ut supra-la incidencia del éxodo rural, la Tierra Llana continúa en torno a 1-1,5 municipios/lOO Km 2 como tasa de densidad, aunque se advierte, como consecuencia de las escasas fusiones y anexiones, un incremento de la superficie media, que se sitúa ahora sobre los 80 Km2; la Montaña ve disminuir de forma drástica el número de sus municipios -menos de 1/100 KmL , al tiempo que aumenta en proporción inversa la superficie media de los mismos -más de 90 Km L , superando, por tanto, la tasa de la Tierra Llana; el Somontano, el impacto de cuyo éxodo ha sido más duro si cabe que en la Montaña, reduce a la mitad la tasa de densidad de municipios 137


-ahora entre 1 y 1,5 municipios/lOO KmL , al par que aumenta a 50-59 Km2 la superficie media de las entidades municipales. Salvo en la Tierra Llana, en que el éxodo rural revistió una menor gravedad, la erosión demográfica de las otras dos áreas obligó a practicar una remooelación de largo alcance de las circunscripciones municipales, al objeto de poder subvenir las más elementales necesidades de servicios de los vecinos; el impacto último ha sido la liberación de la presión antrópica tradicional sobre el medio, que, a la postre, ha provocado la degradación de unos ecosistemas que alcanzaron la clímax luego de muchos siglos de diálogo íntimo con el cuadro natural.

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La estructura espacial de las redes comarcales.

La estructura espacial del poblamiento en las comarcas refleja en forma de impacto territorial los procesos demográficos por ellas vividos durante las ocho décadas de nuestro siglo. Y estos procesos, al actuar sobre la realidad del poblamiento tradicional, han desembocado en la conformación de estructuras espaciales nuevas, que vienen a desnaturalizar la razón de ser de las primigenias. En efecto, a comienzos de siglo, la estructura espacial del poblamiento parece tooavía responder en nuestras comarcas al tríptico formulado en el epígrafe precedente. Las mayores densidades se alcanzan en las comarcas del Somontano --como también las menores exigencias de terrazgo (cuadros 58 y 59; mapas n.º 54 y 56)-, seguidas por las comarcas de la Montaña y, fmalmente, por las de la Tierra Llana. Ahora bien, la distribución ternaria anterior se ve corregida a escala comarcal, por cuanto la Ribagorza ofrece todo un muestrario de tasas, rompiendo la homogeneidad montana, de manera que la Alta Ribagorza, por la masividad de su relieve -gran extensión de las altimetrías anecuménicas-, requiere mayor necesidad de superficie, al tiempo que disminuye su densidad de municipios, entre 1 y 1,5/100 Km 2; la Ribagorza graden se y oriental, es decir, la Ribagorza situada al sur del macizo del Turoon, en el contexto orográfico de una montaña interminablemente extensa pero de mediana altitud, desarrolló un poblamiento más próximo al del Somontano, 13 8


con elevadas densidades de municipios y menor superficie media, ocupándose rellanos, terrazas, bancales y los interfluvios más inaccesibles. La Tierra de Ayerbe, extendida en un ámbito casi más montano que somontano -la fuerte disecación de los piedemontes da lugar a un paisaje bastante montañoso-, desarrolló un tipo de poblamiento más parecido al de las comarcas montañesas que a los de la Hoya o el Somontano barbas~ tren se. Las comarcas del llano, según la explicación ya ofrecida, tenían en el régimen autárquico de las primeras décadas de nuestro siglo mayores necesidades de tierra de labor, especialmente en los secanos monegrinos, registrándose bajas tasas de densidad -1 a 1,5 municipios/lOO KmL y altas de superficie media -70 a 80 KmL. El Bajo Cinca, comarca definida en nuestro trabajo por el área de influencia de Fraga, incluye la parte oriental de los Monegros -Candasnos-, lo que hace descender la tasa de densidad; eliminado este vasto municipio, restringida la comarca a la ribera del postrero Cinca, las tasas de densidad se incrementarían considerablemente. Igual que sucediera a escala subprovincial, las variaciones de densidad y superficie municipal de las comarcas oscenses se demoran hasta el último período intercensal. En 1981, como resultado de la grave crisis demográfica sufrida por el campo oscense, las modificaciones en la configuración municipal provocan no pocas alteraciones en la estructura espacial del poblamiento de las comarcas altoaragonesas. La Jacetania, el Serrablo y el Sobrarbe poseen ahora tasas de densidad inferiores a 1 municipio/lOO Km2, siendo muy alta la superficie media resultante --entre 70 y 80 Km2-; las tres comarcas ribagorzanas, asténicas ante la gravedad de su corriente emigratoria, que al comenzar el siglo poseyeran elevadas tasas de densidad -próximas, como se escribió, a las del Somontano-, las han visto menguar en nuestros días hasta quedar entre 1 y 1,5 municipios/lOO Km2, al tiempo que la superficie media sobrepasa los 60 Km2 en Ribagorza Oriental y Alta Ribagorza, y los 70 Km 2 en la Ribagorza de Graus o Ribagorza por antonomasia. No menor ha sido la reducción de la tasa de densidad municipal en las comarcas somontanas -fuertemente afectadas, pese al crecimiento de Huesca y Barbastro, por el éxodo campesino-, que ahora se sitúa entre 1,5 y 2 municipios/lOO Km2 en la Tierra de Ayerbe y la Hoya de Huesca, y entre 2 y 2,5 en el somontano barbastrense. 139


Las comarcas de la Tierra Llana han sufrido menos alteraciones, como menor ha sido asimismo su crisis demográfica: los Monegros mantienen aproximadamente las mismas tasas de densidad que al comenzar el siglo -entre 1 y 1,5 municipios/lOO Km L , si bien, como consecuencia de la desaparición de tres municipios desde 1960, se ha incrementado la superficie media, que ahora supera los 90 Km 2; el Cinca Medio, succionada su población por Monzón, se ha visto obligado a prescindir de cinco municipios en los últimos veinte años, lo que se ha traducido en el descenso de la tasa de densidad -hoy, entre 1 y 1,5 municipios/lOO Km2- y en el aumento de su superficie media -entre 70 y 80 KmL; la Litera, luego de algunos avatares relacionados con el impacto de los regadíos en los primeros momentos, conserva ahora las tasas de 1900; el Bajo Cinca, finalmente, no ha experimentado ninguna variación en todo el período, por las razones ya aludidas (la relativa estabilidad demográfica de los municipios riberanos y el hecho de que la parte occidental de la comarca corresponde a un sector monegrino que gravita funcionalmente sobre Fraga y que mantiene la misma tónica de poblamiento concentrado en municipios de tamaño rural mediano, muy distantes entre sí). La conclusión que parece desprenderse de este análisis descriptivo es la profunda dislocación sufrida por la estructura espacial de la red de asentamientos, como expresión de la grave emigración poblacional; dislocación que ha supuesto una verdadera desnaturalización del significado que la estructura tuviera antaño y que era espejo de ese diálogo del hombre oscense con un medio físico diverso en cada una de las tres áreas geoeconómicas. Hoy, la despoblación ha dado al traste con esa relación primitiva y la estructura espacial actual es más reflejo de la crisis demográfica -se define más por negación que por afirmación- que de las condiciones socioeconómico-ambientales de las distintas comarcas. Aun cuando la propia crisis sea un eco -y no remoto- de esas condiciones.

b). La estructura espacial de la red de asentamientos a la luz del "análisis de vecindad". "Como los elemento s [del si stema de asentamientos) están localizados espacialmente, se hizo necesario analizar la variable distancia, y en función de ella el grado de regularidad espacial del sistema, dada por la distancia existente entre los elementos que lo constituyen" (MIRALB ES B EDERA et al. , 1984, p. 357).

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Ni más, ni menos. La descripción que acaba de ofrecerse en el epígrafe precedente analiza la relación -densidad- entre el número de municipios y el espacio -subprovincial o comarcal- de referencia, pero nada dice sobre la "regularidad o irregularidad de estas distribuciones nodales" (DACEY, 1960); sobre la regularidad o irregularidad de la distribución espacial de nuestros municipios. Si los estudios sobre jerarquía urbana tienen ya un clásico en la obra christalleriana -en el primer tercio de nuestro siglo-, los estudios cuantitativos sobre las pautas del poblamiento rural son mucho más recientes, arrancando, en la década de los años cincuenta, del estudio ecológico llevado a cabo por CLARK y EVANS (1954), publicado con el sugestivo título de La distancia al vecino más próximo como medición de las relaciones espaciales en las poblaciones . La propuesta de estos autores se basa en la medición de la distancia real que, en línea recta, separa a un punto de su vecino más próximo, y en la comparación de esas distancias reales con las esperables teóricamente en el caso de que los puntos se encontrasen dispuestos aleatoriamente en el interior del área considerada. La aplicación correcta del análisis del vecino más próximo o análisis de vecindad de CLARK y Ev ANS comporta los siguientes pasos: a). determinación del número de puntos; b). determinación de la superficie de la zona considerada; c) . medición de las distancias observadas desde cada punto al vecino más próximo; d). suma de las distancias observadas al vecino más próximo; e). obtención de la distancia media observada al vecino más próximo; f). obtención de la distancia media esperada en una distribución aleatoria; g) . obtención del índice de vecindad, que relaciona la distancia media observada y la esperada teóricamente en caso de distribución aleatoria.

141


La formulación, tal cual se presenta en los cuadros estadísticos, es la siguiente: N A

Número de puntos. Superficie del área considerada. Suma de las distancias observadas al vecino más próximo. Distancia media observada al vecino más próximo. Distancia media esperada en una distribución aleatoria, según la fórmula:

Ld

Cb da

1 da= - - - - - 2'¡ N/A

R

=

Indice de vecindad. R = do/da

El índice de vecindad R, así obtenido, puede tener un valor entre 0,0, que da cuenta de una estructura completamente agrupada, y 2,15, que es expresión de una estructura completamente dispersa, formando, por tanto, una distribución en hexágonos regulares; cuando el valor de R es 1, los puntos presentan una distribución aleatoria. Ahora bien, a fin de verificar si el índice de vecindad obtenido se da por azar o, por el contrario, sus tendencias a la concentración o a la dispersión son significativas, el índice R se somete ahora a un test de significación estadística: do-da

c= - - -- - SEd

a

donde e es el Test de significación de STUDENT escogido, y SE es el error estándar de la distancia media al vecino más próximo. La Hipótesis Nula --es decir, la hipótesis según la cual el índice R se obtuvo aleatoriamente y, por lo tanto, carece de significación- será rechazable cuando --en función de los valores críticos de la distribución de STUDENT para los niveles de significación escogidos- el índice e obtenido -independientemente de la condición positiva o negativa de su signo- sea superior al valor crítico estimado para esos grados de libertad. 142


Entre las virtudes que posee la formulación de CI..ARK y Ev ANS, no es la meJ;1or su función de método descriptivo, que, como han escrito COLE y K ING (1970, p. 191), permite establecer comparaciones de dos o más distribuciones. Pues bien, en el caso de Huesca, el análisis de vecindad ha sido aplicado al comienzo y al final del proceso que venimos considerando, es decir, en 1900 y 1981, a fin de tener una idea lo más cabal posible de las alteraciones sufridas por la estructura espacial de la red de asentamientos a lo largo de las ocho décadas de nuestro siglo; y ha sido aplicado en los niveles urbanos, en los ni veles urbanos y semiurbanos, y en todos los municipios. Que hubiera sido deseable llegar hasta las simples entidades de pobl ación es parecer del propio autor, que espera poder ocuparse de ello una vez concluido este trabajo; pero el autor no ignora tampoco que, no por muy deseable, la empresa res ultara menos ociosa, pues poco sentido tuviera estudiar los niveles inframunicipales de la estructura de la red, cuando la jerarquía de los lugares centrales, determinada aquí a partir de las funci ones terciarias, no permite, como fue ya referido, otros datos que los ~munici pales.

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Análisis de vecindad en los municipios rurales.

Pese a la reducción, prácticamente a la mitad, del número de sus municipios, la provincia de Huesca no advierte a lo largo de este siglo cambios espectaculares en la distribución de sus asentamientos rurales . En efecto, y según puede apreciarse en el cuadro n. Q 60, el índice de vecindf d pasa de 1,109 en 1900 a 1,095 en 1981. Como quiera que en el primer caso el análisis comporta 362 municipios -puntos- y en el segundo 200, en ambos, al jugar con amplios grados de libertad, disminuye el umbral a partir del cual es rechazable la hipótesis nula, y los dos índices superan así la prueba estadística de significación. ¿Qué quiere esto decir? Que la distribución aleatoria que se observa en ambos casos no ha sido obtenida por azar, sino que es significativamente aleatoria. Sería, por lo demás, incorrecto inferir de unos Índices que están muy próximos a la unidad cualquier circunstancia que no fuese la aleatoriedad; ese levísimo descenso que se aprecia entre 1900 y 1981 , producto de la reducción del número de municipios por la nueva 143


configuración ya comentada, debe ser interpretado en todo caso como una más decidida tendencia a la aleatoriedad. No puede ser de otra manera en una provincia cuyo tipo de poblamiento es sumamente heterogéneo, como pudo comprobarse en epígrafes anteriores de este capítulo; una provincia donde el poblamiento ha seguido en el pasado las pautas heterogéneas de un medio físico zonalmente diversificado.

- La escala subprovincial. La distancia media observada al vecino más próximo corrobora las reflexiones surgidas del análisis descriptivo de la estructura espacial de la red de asentamientos, a saber, la íntima relación -sólo que en sentido inverso-- existente entre la densidad de municipios y su distancia, de manera que, en 1900 (cuadro n.º 60), el Somontano es el área con menos distancia media entre los municipios -3,24 Km-, seguida por la Montaña -3,47- y, finalmente, por la Tierra Llana, con 5,12 Km. Las diferencias entre las dos primeras son tan poco significativas que no las recoge la cartografía correspondiente (mapa n.º 57). En 1981 , sin embargo, las profundas modificaciones que sufre la provincia como consecuencia de los nuevos límites municipales alteran sustancialmente la distribución anterior. Así, en la Tierra Llana, al ser más atenuado que en las otras dos el impacto del éxodo rural, menores sobresaltos sufrió el mapa municipal y, por consiguiente, menores variaciones de distancia media se registran -ahora, 5,55 Km-. Siendo considerable en el Somontano -3,95 Km-, es en la Montaña donde la dislocación resulta más espectacular, pues con 5,35 Km consigue situarse en pie de igualdad con la Tierra Llana (mapa n.º 57), quedando completamente adulterado el valor que antaño pudo tener la distancia media como expresión de tres tipos de poblamiento en otras tantas diversificaciones del cuadro natural. Por lo que al índice de CLARK y EVANS se refiere, y teniendo en cuenta que estas áreas subprovinciales incluyen comarcas de muy distinta significación a este respecto, parece advertirse en 1900 (cuadro n.º 60 y mapa n.º 57) un gradiente de incremento del índice R con la latitud. En efecto, frente a la completa aleatoriedad de la Montaña, cuyo índice 1,060 no nos permite rechazar la hipótesis nula -dicho de otro modo, carece de significación-, el Somontano ofrece una distribución significativamente 144


menos aleatoria, con un índice 1,147, Y la Tierra Llana, cuyo índice 1,225 es también significativo, se aleja de la aleatoriedad y se encamina hacia la dispersión. La explicación no parece ofrecer dudas: si en la Montaña la localización del poblamiento se halla a merced de una topografía intrincada, cuya estructura, si no es en el Alto Aragón jacetano, no se caracteriza precisamente por la simetría, la orografía declinante del Somontano, que, por otra parte, incluye áreas de llanura, permite intuir una tendencia a la dispersión, que se dibuja ya con nitidez en las vallonadas planas de las comarcas meridionales de la provincia. En 1981 (cuadro n. Q 60 y mapa n. Q 57), los cambios en la configuración del mapa municipal, siendo más numerosos en la Montaña y el Somontano, como se ha referido hasta la saciedad, provocan en esas dos áreas una mayor tendencia a la aleatoriedad, obtenida además con el concurso del azar. Ni en la Montaña ni en el Somontano puede rechazarse la hipótesis nula, de manera que los índices -1,050 y 1,092, respectivamente- expresan una "aleatoria tendencia a la distribución aleatoria"; la menor incidencia de las remodelaciones municipales se traduce, en la Tierra Llana, en el mantenimiento del índice de vecindad -acrecido incluso en 5 milésimas- dentro de su tendencia a la dispersión, y ello -aplicada la prueba estadística de STUDENT- de forma significativa.

- La escala comarcal.

La Montaña, el Somontano y la Tierra Llana, cual ha sido escrito en numerosas ocasiones, encierran realidades comarcales muy heterogéneas, que lo son también -y sobre todo- desde la perspectiva de la estructura locacional de sus asentamientos; de la distribución espacial de sus municipios. Las cuatro comarcas de la Tierra Llana poseían en 1900 (mapa n. Q 58) distancias medias intermunicipales superiores al resto de las comarcas; con 6 Km, el secano monegrino se destacaba por encima de todas las demás, oscilando entre 4,5 y 4,9 Km la distancia de la Litera y el Bajo Cinca, y siendo superior a 4 Km la del Cinca Medio. Mientras la mayor parte del Somontano -la Hoya de Huesca y el Somontano barbastrense- presentaba una distancia media comprendida entre 3 y 3,5 Km -distancia también compartida por la Jacetania y la Alta Ribagorza-, la Tierra de Ayerbe se 145


aproximaba a los valores del Sobrarbe y la Ribagorza al sur del Turbón, con 3,5 a 4 Km; el Serrablo, por su parte, ostentaba las menores distancias intennunicipales -inferiores a 3 Km-. Así, mientras el Somontano reflejaba en la menor distancia media su elevada densidad de municipios, las comarcas montañesas ofrecían una gran heterogeneidad, aunque siempre con distancias inferiores a las comarcas del llano. En 1981, frente a la conservación en las comarcas de la Tierra Llana de las distancias medias de comienzos de siglo, la Hoya de Huesca y el Somontano de Barbastro, como consecuencia de la reducción del número de municipios, sufren un considerable incremento, que adquiere en las comarcas montañesas visos de verdadera subversión espacial, pues la mengua drástica de la den sidad de municipios incrementa las distancias medias intennunicipales hasta confundirlas con las de los secanos monegrinos o la Li tera. No son menores las modificaciones , respecto del índice de vecindad , experimentadas por nuestras comarcas a lo largo de este período. En 1900, en pleno período autárquico y antes de las alteraciones demográficas con que se salda la inserción del agro aragonés en la economía de mercado, las comarcas montañesas hacen gala de una notable heterogeneidad por lo que se refiere a la regularidad o irregularidad en la distribución de sus asentamientos. Así, la Jacetania, el Sobrarbe y la Alta Ribagorza presentan distribuciones aleatorias -obtenidos, además, sus índices con no pocas dosis de aleatoriedad-o Las Ribagorzas gradense y Oriental, sin embargo, propenden hacia la dispersión, y de fonna significativa (cuadro n. Q 60), lo que no deja de tener explicación, pues en un contexto orográfico masivo, pero de montaña media, y con una economía de subsistencia que no excluye la ubicación de los asentamientos humanos en los interfluvios más inverosímiles, buscando el aprovechamiento del más ínfimo de los bancales, el poblamiento tiende a diseminarse por todo el territorio, con un índice significativo de 1,25 a 1,49 (mapas n. Q 58, 59 Y 60). En los antípodas, el Serrablo-valle de Tena concentra su poblamiento en torno al eje del Gállego (mapas n. Q 59 y 60), y aunque, por muy poco, el índice obtenido no supera el estadístico de signifi':;ación, la distribución revela --en apoyo a esa tendencia a la concentración- la fonnación de "pares reflexivos", según demostraran ya CLARK y EVANS para los casos en que 146


los puntos se hallan situados en tomo a una línea -eje fluvial o terrestre(CLARKyEvANS, 1954,p. 124). Algo no muy distinto sucede en el Bajo Cinca, cuyos municipios buscan su situación a uno y otro lado del río, arrojando su índice una tendencia a la concentración. Ahora bien, no cabe duda de que el índice está distorsionado por la presencia de un municipio monegrino -Candasnos, con el n. Q 50 en el mapa n. Q 60-- que, sin embargo, forma parte del área de influencia de Fraga; suprimido éste momentáneamente a efectos de cálculo, el índice R de esta comarca es 0,58, expresión de una fuerte tendencia a la concentración, como por otra parte sucede en la realidad. El resto de las comarcas somontanas y del llano se reparten, dentro de una tendencia a la dispersión, entre los valores de 1,10 y 1,24 para las somontanas y el Cinca Medio, y entre 1,25 y 1,49 para los Monegros y la Litera, las dos comarcas -todavía no ha nacido el Canal de Aragón y Cataluña- más representativas del secano oscense. Empero, el caso del Cinca Medio, cuyo índice vira desde la aleatoriedad a la dispersión, suscita una reflexión nada ociosa, pues la comarca aquí configurada, delimitada a partir del hinterland de Monzón, no existía a decir verdad en 1900. En efecto, su territorio quedaba a la sazón disputado entre el Somontano de Barbastro, la Litera y el Bajo Cinca, de manera que si por Cinca Medio pudiera considerarse -para aquella fecha- el poblamiento cabe las riberas del río, el índice reflejara entonces una tendencia a la concentración, con "pares reflexivos" como aguas abajo de Albalate de Cinca. La supresión de numerosos municipios a que conduce la gravedad del éxodo rural oscense altera en 1981 los valores de distribución espacial de los asentamientos (cuadro n. Q 60 y mapas n. Q 58,61 y 62). Las variaciones son mínimas en las comarcas del llano, donde solamente el Cinca Medio, succionado demográficamente por la cabecera - Monzón-, camina ahora hacia una distribución aleatoria; lo que sucede también con la Hoya de Huesca, debido a las numerosas remodelaciones de que ha sido objeto la configuración municipal de la comarca. Pero es sin duda en la Montaña donde los trasiegos tienen un mayor alcance. De este modo, la Jacetania, que se mantenía al comenzar el siglo en valores de aleatoriedad, pasa ahora a tener una tendencia a la concentración, que , aun no siendo estadísticamente significativa, viene a indicarnos que 147


los únicos municipios supervivientes del naufragio demográfico son las cabeceras de los valles -en el contacto del flysch eoceno con las calizas cretácicas de las Sierras Interiores- y el eje del río Aragón, tanto en su trazado meridiano, cuanto en su recorrido por la Canal de Berdún. Por su parte, el Serrablo, absorbida su población comarcal por Sabiñánigo, se ha quedado prácticamente sin municipios, lo que hace que el índice pase desde la concentración anterior a la aleatoriedad presente; aleatorias son también las distribuciones sobrarbesa, altorribagorzana y, menos dispersa ahora por las mismas razones, la ribagorzana de Graus. En definitiva, el análisis de vecindad refleja puntualmente las dislocaciones producidas en la estructura espacial de los asentamientos rurales corno consecuencia de la evolución poblacional, y, lo que es más revelador, la heterogeneidad de las distribuciones comarcales, corno expresión de la fuerte personalidad geográfica de las mismas. Aun cuando las transgresiones administrativas de los límites municipales históricos inclinan los Índices actuales de vecindad hacia valores de aleatoriedad, aplicada para la descripción del proceso que cubre las ocho décadas de nuestro siglo, la formulación de CLARK y EVANS contribuye a descubrir la evolución de las pautas del poblamiento rural de nuestra provincia; una provincia que, por su carácter montañoso -incluso en la misma Tierra Llana-, no puede ostentar nunca un poblamiento proclive a la regularidad, pero donde, salvada la aleatoriedad de algunas comarcas, otras reflejan muy bien la adaptación de la habitación al dispositivo oro-hidrográfico, con vocaciones hacia la dispersión -La Litera y Monegros- o la concentración -Serrablo, Jacetania ahora, y Bajo Cinca-o

• Los municipios urbanos y semiurbanos. No caben dudas acerca de los municipios urbanos; la dificultad proviene del umbral mínimo para considerar semi urbano a un municipio. Contra la rigidez de un criterio estadístico, el autor ha preferido seleccionar aquellos municipios con capacidad de rección comarcal; son los siguientes: además de Huesca, Jaca, Barbastro y Fraga, aparecen también en 1900 Biescas -subcabecera jacetana en la organización antaño del Serrablo-valle de Tena; Sabiñánigo es, a la sazón, poco más que un lugar en el Nomenclátor-, Ayerbe, AÍnsa-Boltaña -corno una unidad funcional-, Benasque, Graus, Benabarre, Monzón, Sariñena y Tamarite. 148


En 1981, el elenco de municipios urbanos y semiurbanos presenta algunas modificaciones: Sabiñánigo sustituye a Biescas, y surge también Binéfar, que funcionalmente eclipsará a Tamarite, aunque esta villa conserve todavía su carácter semiurbano. Se han escogido, en definitiva, los centros que el análisis funcional reputará de incuestionable capacidad de atracd.ón sobre el entorno rural, aunque su tamaño no supere el umbral demográfico -2.000 habitantes- considerado en este capítulo para los municipios semiurbanos. Pues bien, de la aplicación del análisis de vecindad se desprende que la distribución de los municipios urbanos y semi urbanos evoluciona en la provincia de Huesca desde la aceptable dispersión de principios de siglo, con un índice 1,439 -estadísticamente significativo-, al mantenimiento de una dispersión que, sin embargo, tiende en 1981 hacia la aleatoriedad, con un índice 1,298 -igualmente significativo según el test de STUDENT(cuadro n.º 60, mapas n.º 63 y 64). Sin exageración ninguna, el solo acceso de Binéfar a la escena urbana es sobrecarga bastante como para que la red corrija en 1981 su tendencia a la dispersión en 1900.

• Los municipios exclusivamente urbanos. No sucede lo mismo con los municipios exclusivamente urbanos; con los cuatro de 1900 -Jaca, Huesca, Barbastro y Fraga- y con los siete de 1981 -además de los anteriores, irrumpen en esta categoría Sabiñánigo, Monzón y Binéfar-. La estructura de la localización espacial de los primeros municipios de la jerarquía urbana experimenta un fuerte viraje desde la dispersión de comienzos de siglo a la concentración actual. En efecto (cuadro n.º 60 y mapas n.º 65 y 66), la ejecución del análisis de vecindad arroja para los municipios urbanos de 1900 un índice R de 1,591 -estadísticamente significativo-, mientras que para 1981 es de 0,900 -con significación aleatoria desde el punto de vista estadístico-. En 1900, Jaca-Huesca-Barbastro-Fraga forman una a modo de diagonal, cortando la provincia en dirección NW-SE, distribuyéndose los puntos según una muy aceptable dispersión, que cubre bastante bien el espacio de la demarcación; en 1981, aun cuando el índice 0,900 obtenido no sea estadísticamente significativo, sobre todo porque el universo de puntos -o los grados de libertad- es reducido, ninguna duda nos cabe 149


sobre la tendencia inequívoca a la concentración que ese R sugiere. La mera visión de los mapas n.º 65 y 66 así parece corroborarlo, pues la génesis de Sabiñánigo refuerza el eje de la Depresión Media pirenaica -frente al Alto Aragón Oriental, carente de centros urbanos-, y el desarrollo urbano de Monzón y Binéfar provoca una sobrecarga en el eje de la carretera nacional 240 - Tarragona-San Sebastián-, en l~ encrucijada de los caminos que unen el Somontano con la Tierra Llana y la provincia de Lérida. La distribución de los municipios urbanos actuales se apoya, pues, en dos focos: el eje del corredor longitudinal intrapirenaico -Canal de BerdúnVal Ancha- y el eje del Somontano, prolongado en flexión hacia la Tierra Llana del Cinca y la Litera. Ambos son expresión tanto de las ventajas del medio físico -conectividad y accesibilidad-, cuanto del impacto espacial del proceso de industrialización y urbanización -entiéndase también terciarización- que ha venido a reforzar estos dos ejes, en detrimento sobre todo del secano monegrino -no poco excéntrico- y, especialmente, de las comarcas de Sobrarbe y Ribagorza, la organización de cuyos demográficamente erosionados territorios recae sobre la gravitación de pequeños municipios poblacionalmente rurales, aunque funcionalmente semi urbanos. En definitiva, el análisis de vecindad se revela instrumento útil para la descripción de la evolución de las pautas del poblamiento rural, pues tanto la concentración y la dispersión, como la aleatoriedad de las distribuciones, conducen a la detección de los factores causantes de la anisotropía espacial deformante de la regularidad de esas estructuras; la orografía, la red hidrográfica, los modos de vida y la evolución poblacional tienen una expresión matemática que cabe en la formulación de CLARK y EvANS. Pero si el modelo es útil para el estudio del poblamiento rural, no lo es menos para el conocimiento de la disposición espacial de los núcleos urbanos. El análisis de vecindad, aplicado a los municipios urbanos y semi urbanos de Huesca, ha puesto de relieve la disimetría espacial en que ha desembocado la génesis de los núcleos urbano-industriales del presente siglo. El crecimiento demográfico -a expensas de la terciarización y alguna implantación industrial- de las ciudades históricas -Jaca, Huesca, Barbastro y Fraga- y el de los centros industriales contemporáneos han venido a armonizar, equilibrar y dar solvencia jerárquica a la estructura de la red de asentamientos, pero han venido también a subrayar sus desequilibrios espaciales intraprovinciales. 150


6. LA JERARQUIA DEMOGRAFICA

"La totalidad nada tiene que ver con la suma de sus partes: posee su propia organización específica. Un montón de guijarros multicolores todavía no es un mosaico ... ",

han escrito TRICART y KILIAN (1982, p. 36). Como todo sistema, el de ciudades obtiene su naturaleza sistémica merced a las relaciones estructurantes entre los elementos que lo componen. Un sistema no es tal hasta que sus elementos constitutivos no están interrelacionados según una determinada organización interna; hasta entonces habrá teselas, pero no un mosaico. Pues bien, si el análisis de vecindad nos brindó una primera serie de relaciones espaciales, y aun antes, la estructura demográfica del poblamiento, una primera serie de relaciones verticales, ahora el presente capítulo quiere abordar el estudio de la organización jerárquica de los elementos del sistema según su tamaño poblacional, para después, y en el siguiente capítulo, acometer la organización jerárquica basada en la centralidad funcional de los municipios oscenses. A tal fin, el análisis de la jerarquía demográfica opta, como viene siendo habitual en los estudios sobre redes urbanas, por la conocida regla del "rango-tamaño", complementada en nuestro caso con una secuencia cronológica de la evolución de los rangos de los municipios oscenses. En el 151


primer caso, el análisis persigue la aprehensión de la evolución de la estructura jerárquica de la red y su relación con el modelo teórico; en el segundo, la determinación de las variaciones de rango de los municipios.

6.1. Consideraciones metodológicas: el modelo de

ZIPF.

"Harry Richardson (1973) escribe que la distribución de las ciudades en función de su dimensión es uno de los problemas más fascinantes de la economía urbana. Entre los muy numerosos modelos que se han propuesto, uno de los más simples y más frecuentemente verificado corresponde a la ley de rango-tamaño o rank-size rule , entrevista por Auerbach, Singer y el francés Gibrat, pero que fue sistematizada por Georges Kingsley Zipf (1949)" (DERYCKE, 1983, p. 189).

a). La ley de rango-tamaño.

La ley de ZIPF establece la existencia de una relación matemática entre la población de una ciudad de rango n y la población de la primera ciudad -la de mayor tamaño demográfico- de un país, aunque de hecho la regla puede ser aplicada a un espacio supra o infranacional, según la fórmula:

siendo:

Pn PI rn

-q

población de la ciudad de rango n

=

población de la primera ciudad o ciudad primate. rango de la ciudad n constan le.

Corno quiera que las numerosas verificaciones de la ley han demostrado posteriormente una aproximación de la constante q al, puede simplificarse la fórmula en:

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Conociendo, pues, la población de la ciudad primate, puede deducirse el tamaño de todas las demás, así como la población urbana total, de manera que la primera ciudad posee una población igual a PI; la segunda, una población igual a PI /2; la tercera, una población igual a PI /3, Y así sucesivamente. La población urbana total Pude m ciudades será:

Conocida la población urbana total de un conjunto m de ciudades, como la suma de todas ellas, podrá después establecerse la población teórica que corresponde a cada una de esas ciudades según su rango. La determinación de la población teórica de la ciudad"primate se llevará a cabo partiendo de la formulación inmediatamente anterior, que puede ser expresada también como: P u = PI PI /2 + PI /3 + ... + PI /m

o, lo que es lo mismo: Pu = PI (1 + 1/2 + 1/3 + ... + 11m) de donde:

PI = P u / (1 + 1/2 + 1/3 + ... + l/m)

Hallada la población teórica de la ciudad primate, la población teórica del resto de las ciudades será igual a la población teórica de la primera ciudad dividida por el rango de la ciudad en cuestión. La desviación de cada una de las ciudades respecto de la obtenida teóricamente por la ley se expresa en cifras porcentuales, como también la desviación total o desviación de la curva real respecto de la teórica o lognormal. Con posterioridad a la formulación de ZIPF, otros autores han enriquecido el modelo mediante el cálculo de algunos índices complementarios, tal cual GUYOT (1968), al establecer la relación entre la primera y la segunda ciudad de la jerarquía. GUYOT ha calculado el índice de primacía para 50 países, clasificándolos en cuatro grupos: 153


1. aquéllos, primados, cuya ciudad primate tiene una dimensión siete veces superior a la segunda ciudad; 2. aquéllos en que la relación de primacía está comprendida entre 3 y 6; 3. los países cuya jerarquía urbana es aproximadamente conforme a la ley de rango-tamaño, con una relación comprendida entre 1,5 y 3; y 4. acéfalos, con un predominio nulo de la ciudad primate.

by. Validez y aplicabilidad de la ley. La ley de ZIPF descansa, en realidad, sobre un doble postulado teórico: a). la distribución por tamaños de las ciudades de un país es una curva regular, lineal, sobre un gráfico logarítmico; y b). cuando la población de una ciudad no corresponde al rango que se le ha atribuido en la jerarquía, constituye un caso, si no susceptible de corrección, sí al menos de explicación (DERYCKE, 1983, p. 196).

Numerosos autores han querido ver una ecuación entre el grado de desarrollo de un país y la correspondencia de la distribución por tamaños de ciudades con el modelo teórico, de manera que, a mayor grado de desarrollo, mayor aproximación de la curva real con la teórica, y viceversa, a menor grado de desarrollo, mayor desviación de la curva real respecto de la lognormal. LASUEN, aun cuando asevera la imposibilidad de establecer una ecuación en términos estrictos, refiere cómo los trabajos de BELL y FRIEDMANN -sobre Israel y Venezuela, respectivamente- parecen demostrar "que un incremento de la renta per capita de un país viene acompañado por un incremento en el grado de regularidad rango-tamaño de sus distribuciones de ciudades" (LASUEN, 1976, p. 165).

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Del mismo parecer es también CAPEL, quien sobre los mismos trabajos de los autores citados por LASUEN, vuelve a subrayar cómo la distribución de tamaños de ciudades va tendiendo hacia la curva lognormal -"muchos factores operando de muchas maneras", dirá CAPEL (1972, pp. 121-138)-, según avanza el desarrollo económico del país. Otras veces, la ecuación ha sido formulada entre la regularidad en la distribución rangotamaño y la tradición urbana de un país, cual propone GARNER, de manera que los países de acrisolado pasado urbano tenderían hacia una distribución rango-tamaño de tipo lognormal, en tanto que las distribuciones primadas serían más propias de países jóvenes o recientemente urbanizados, donde el proceso no ha concluido (en CHORLEY y HAGGETI, 1971, pp. 247-250). Ahora bien, ni siquiera los más optimistas de los autores citados dejan de ocultar ciertas reservas a sus argumentaciones. De forma mucho más escéptica, BERRY, tras verificar que existen países subdesarrollados con escasa desviación respecto del modelo, y países desarrollados con distribuciones primadas -como exactamente lo contrario, según quiere el modelo-, afirma: "no existen relaciones entre el tipo de distribuciones de ciudades por rangos y tamaños y el desarrollo económico relativo o el grado de urbanización de los países" (BERRY, 1961, pp. 138-158).

¿De qué es pues indicativa la distribución rango-tamaño? ¿Es un auténtico modelo? ¿Es tan sólo una regla? ¿Tiene todavía validez, más allá del indudable divertimento matemático? Para FULVI, se trata más de una distribución empírica que de un modelo teórico: "la mayoría de los estudiosos concuerda en afinnar que la ley de RangoTamaño representa no tanto un esquema lógico de distribución de los centros, cuanto sobre todo una regularidad empírica encontrada en numerosos sistemas urbanos" (FULVI, 1985, p. 49).

De la misma opinión es también DERYCKE: .. ... es preciso afirmar ( ... ) que la organización de tipo jerárquico de los conjuntos urbanos no es más que una fonna, entre muchas otras, de modos de relación entre ciudades . Sería peligroso erigir en regla general y universal lo

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que no fue sino un fenómeno contingente. Sin embargo, conducida con la prudencia necesaria, completada por el estudio de las áreas de influencia urbana, el análisis jerárquico de las ciudades puede iluminar útilmente la visión de la armadura urbana de un país o de una región" (DERYCKE, 1970, pp. 72-73).

Para otros autores, la ley de rango-tamaño es exclusivamente econornicista, ignorante de los aspectos, no ya espaciales, sino funcionales: "de esta manera, el análisis deja de lado la caracterización funcional de los núcleos y las interrelaciones entre ellos, que es lo que verdaderamente da cuerpo al sistema de ciudades" (GARCIA NIETO, 1983, p. 54).

Es, pues, insuficiente. Sea como fuere, la validez de la ley de rango-tamaño ha suscitado un apasionante -más que apasionado- debate en el seno de la comunidad de las ciencias sociales. Motejada de simple -lo cual no es sino principio básico de todo modelo-, de miope ante la dimensión espacial, economicista en exceso, contestada su propia naturaleza de modelo teórico y admitida sólo como una regla por algunos autores, la propuesta teórica de ZLPF ha sido utilizada con abundancia y no sin éxito, ciertamente, en estudios comparativos o evolutivos. En definitiva, el modelo permite mostrar -y ello de forma secuencialla evolución de la relación existente entre la distribución real de ciudades y la esperada o lognormal según la teoría; su validez en aplicaciones a series temporales de un mismo espacio carece de toda duda. Pero el modelo permite también denunciar y exigir una explicación acerca del porqué de las desviaciones de una ciudad de rango n respecto de la población teórica calculada para ella por la ley; denuncia irregularidades que exigen del geógrafo la indagación de una explicación. Lo que no es poco. Un simple, aunque utilísimo "método de diagnosis" en el estudio de las relaciones internas del sistema de asentamientos (GUERRA ZABALLOS, 1981, p. 25); un método que no excluye, sino todo lo contrario, el estudio de las funciones urbanas y el encaje de las áreas de influencia.

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6.2. La jerarquía demográfica oscense y su evolución. Sentada, en los términos expuestos en el parágrafo anterior, la validez de la regla de ZIPF, el presente epígrafe se ocupa de su aplicación a la evolución de la jerarquía oscense. El cálculo del índice de primacía nos lleva además a plantearnos una cuestión de suma trascendencia: el engarce de la red oscense con la red aragonesa. Pero procedamos primero desde las más elementales y necesarias consideraciones metodológicas.

a). La selección de los núcleos de población.

Para la aplicación del modelo de ZIPF, se ha contado con los munici pios de la provincia cuyo tamaño demográfico en 1981 era superior a 1.000 habitantes. Se ha procedido así en la consideración de que las numerosas fusiones y anexiones municipales celebradas en la provincia de Huesca impedían comenzar la selección de municipios en el año base o de partida -1900-, pues en 1940, i mejor en 1960 y después, algunos de ellos no hubiesen figurado ya como tales; otros, empero, no perdiendo su condición municipal, hubiesen quedado fuera de la relación por su dinámica demográfica regresiva en las décadas siguientes -muchos municipios que contaban con más del millar de habitantes al comenzar el siglo apenas dan cuenta hoy de unos centenares de ellos-·. El umbral de 1.000 habitantes, por otra parte, ha sido escogido por el hecho de que estamos ante una provincia, como fue ya explicado, cuya mitad norte es montañosa y donde los municipios pueden jugar a partir de ese tamaño un cierto papel rector territorial, aunque su tamaño demográfico no sea siquiera semiurbano. Los treinta y seis municipios resultantes han sido sometidos a una aplicación retrospectiva para 1960, 1940 y 1900, si bien en este libro se ofrece solamente la representación gráfica de los años 1900, 1940 Y 1981 -la de 1960 apenas presenta modificaciones sustanciales respecto de 1940-. Para cada uno de esos tres años, la gráfica presenta el cotejo de la curva correspondiente a la distribución de la población real y la que dibuja la distribución teórica obtenida por el modelo; finalmente, se ofrece un gráfico con la representación evolutiva de la población real para 1900, 1940, 1960 Y 1981 (gráfico n. º 19).

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En todo momento, la fuente utilizada ha sido .el Nomenclátor de Población de los años referidos, bien entendido que el análisis comparativo no hubiese podido ser llevado a cabo sin un previo y laborioso ajuste de las entidades componentes de los diferentes municipios -a fecha del último censo de población- para obviar el problema suscitado a propósito de las anexiones y fusiones que, citado hasta la saciedad en este libro, afectará a esta provincia en grado máximo.

b). Evolución de la distribución rango-tamaño.

A partir de 1833, si bien el proceso alcanza su plenitud a lo largo del presente siglo, y merced a la capitalidad que aquella fecha le confiere, Huesca dejará progresivamente a un lado su condición de humilde capital comarcal, para adquirir la de ciudad primate de la red urbana provincial. El siglo XX significa para nuestra provincia (gráfico n.º 19) el ajuste progresivo de la jerarquía urbana provincial con el modelo teórico. Baste observar la evolución del índice de desviación global entre las curvas real y lognormal de 1900 a 1981: al comenzar el siglo, la desviación global entre población real y teórica (cuadro n.º 61) es del 34,67%; en 1940 (cuadro n.º 62), del 23,87%; en 1960 (cuadro n.º 63),20,75%; yen 1981 (cuadro n.º 64), 20,21 %, cifra que, si apenas supone variación respecto de la de 1960, encierra no obstante una significación completamente opuesta: en los últimos veinte años el crecimiento de las ciudades oscenses apenas compensa la fuerte despoblación del medio rural. Pero volvamos al modelo de ZIPF. La contemplación de las curvas recogidas en el gráfico n.º 19 nos lleva a una conclusión irrefutable: no sólo se ha producido el ajuste entre realidad y teoría, como quería el párrafo anterior, sino también el paso de una red acéfala a otra bien jerarquizada; paso precipitado precisamente en los últimos veinte años. En efecto, en 1900 (cuadro n.º 61 y gráfico n.º 19), la red urbana oscense está todavía por formarse; adolece de núcleos rectores; es una red acéfala. Es lo cierto que la primera ciudad duplica aproximadamente a la segunda, pero los 107.978 habitantes que constituyen el conjunto de su población urbana total--como se ha dicho, los municipios de tamaño superior a 1.000 habitantes- requieren una ciudad primate con casi el doble de 158


población que la que posee virtualmente Huesca, siendo la desviación de -82,23%. Incluso las ciudades segunda y tercera -Jaca y Barbastrcrpresentan desviaciones negativas (-65,61 % Y -17,33%, respectivamente); el resto de los municipios posee desviaciones positivas. Estamos ante una provincia sin verdadera red urbana, que, prevalentes los municipios rurales, carece de verdaderas ciudades, de verdaderos centros rectores. En 1940 (cuadro n.º 62 y gráfico n.º 19), la capital provincial posee todavía un 51,85% de población menos que la que le correspondería según una distribución lognorrnal. Aun cuando la distribución ha logrado reducir la desviación global a 23,87%, la red de 1940 sigue adoleciendo de auténticas cabeceras urbanas; junto a la ciudad primate, la segunda ciudad posee menos del 40% de la población teórica calculada por la ley, e incluso la cuarta y la quinta ciudades presentan desviaciones negativas. La situación de 1960 (cuadro n.º 63 y gráfico n. º 19) es más parecida a la de 1940 que a la de 1981; la desviación global se ha reducido en 3 puntos porcentuales -20,75% ahora-, pero la estructura de la distribución rango-tamaño es aproximadamente la misma. Así, la red sigue carente de una verdadera cabecera provincial, tanto como de auténticas cabeceras urbanas. La población urbana total se ha incrementado a 141.413 habitantes, pero en virtud de esta cifra la ciudad primate ha de contar con 33.875 habitantes, y sólo alcanza 25 .301; junto a ese negativo -33,88% , la desviación de la segunda ciudad -40,68%- y aun de la tercera -6,69 %- expresan que, a pesar del crecimiento de Sabiñánigo, Monzón y Binéfar, los tres primeros municipios de la jerarquía urbana están todavía demográficamente infradotados. La oscense de 1960, aun cuando tiende a aproximarse al modelo teórico, y aun cuando las deficiencias de los primeros niveles van atenuándose, es todavía una red acéfala, o por lo menos microcéfala. Pero en los últimos veinte años -como ya es conocido por los capítulos anteriores- va a producirse una violenta metamorfosis de la estructura rango-tamaño. En 1981 (cuadro n.º 64 y gráfico n.º 19), la población urbana total se incrementa a 167.494 habitantes, que postulan una ciudad primate de 40.123 habitantes; en aquella fecha, la capital provincial posee por primera vez más población real que la requerida por la curva lognorrnal: un 9,57% más. Igualmente, la red oscense parece consolidar un nivel urbano rector: Monzón, Jaca, Fraga, Sabiñánigo y Binéfar; con tan sólo una excepción, Barbastro, la segunda ciudad, que posee un 32,13% de población 159


menos que la prevista en el modelo. En efecto, Barbastro cuenta con la tercera parte de la población de la ciudad primate y no con la mitad, como es lognormal, aunque no 10 más frecuente, pues, como refiere FULVI en un reciente trabajo sobre la red urbana de Marche, ". .. examinando todavía la ley según la relaci6n entre los centros, en particular entre la primera y la segunda ciudades, se ha puesto de relieve en varias investigaciones que en realidad la dimensi6n de la segunda ciudad respecto de la primera es frecuentemente alrededor de un tercio , y no la mitad, como formulara la ley de rango-tamaño" (FuLVI, 1985, p. 49).

En 1981, el crecimiento de la capital sobre una inyección industrial que viene a reforzar su terciarizada economía tradicional; el crecimiento de las cabeceras históricas - Jaca, Barbastro y Fraga-, sobre el sector terciario, y la génesis de nuevos núcleos industriales -Sabiñánigo, Monzón, Binéfar- vienen a consolidar una red urbana funcional en términos de jerarquía -10 que tratará de demostrarse en los capítulos siguientes-, bien pertrechada en la cabecera, aunque infradotada de núcleos semiurbanos. La jerarquía de 1981 denuncia desviaciones negativas ya a partir del octavo municipio, es decir, de los municipios semi urbanos -Sariñena, Tamarite, Graus, ... hasta Gurrea de Gállego-; igualmente, todos los núcleos rurales arrojan desviaciones negativas respecto de la población calculada por la teoría, 10 que viene a corroborar cuanto ha sido escrito en capítulos anteriores: que la urbanización se ha llevado a cabo con una fuerte crisis demográfica de los municipios rurales y semiurbanos. En definitiva, el balance de las ocho décadas de nuestro siglo, sobre un crecimiento global de la población urbana y un progresivo ajuste de las distribuciones real y teórica, es el siguiente: a). consagración de Huesta como capital, no sólo de la provincia, que 10 es por ley desde el siglo pasado, sino de la red urbana provincial; b). consolidación y génesis de nuevas cabeceras comarcales: Jaca, Barbastro, Fraga -las históricas-, Monzón, Sabiñánigo y Binéfar -los nuevos centros industriales-;

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c). estancamiento de municipios y cabeceras comarcales de tamaño demográfico semiurbano: Graus, Tamarite, Sariñena, Almudévar, Grañén, Gurrea de Gállego; y d). gravísima erosión demográfica de la inmensa mayoría de los municipios rurales, incluidas aquellas cabeceras funcionalmente semiurbanas, como Aínsa, Boltaña, Benasque, Benabarre y Ayerbe.

La génesis, finalmente, de una red urbana provincial de tipo polinuclear, funcional y jerárquicamente armónica, aunque con las deficiencias de ese vacío existente entre el nivel urbano y los municipios rurales: los núcleos semiurbanos, que, por el paso de algunos de ellos a categorías superiores o inferiores, o por el estancamiento, permanecen como un segmento poco funcional de la jerarquía.

e). El difícil engarce con la red aragonesa.

Si la provincia de Huesca fuese un espacio insular, cerrado, su red urbana constituiría muy probablemente un sistema urbano modélico. Pero no es, obviamente, el caso. El principal problema de la red oscense no está tanto en sí mismo cuanto en su conexión con el sistema nacional a través de la capital aragonesa. Y ello en una coyuntura, como la presente, en que la forma autonómica de la Administración del Estado español exhuma las regiones históricas que el centralismo borbónico fosilizó bajo un esquema basado en la conexión directa de la Corte con las capitales provinciales. En efecto, el reino aragonés es, en el siglo XVI, un sistema urbano integrado: Zaragoza, en el friso de dos decenas de miles de habitantes, era el primer núcleo de la jerarquía urbana aragonesa; le seguían Calatayud, con más de cinco mil habitantes, y, ya según una distribución aproximadamente lognormal, Alcañiz y Huesca. En el Nomenclátor de 1857, apenas veinte años de la última división provincial, Zaragoza sigue manteniendo su primacía -63.399habitantes-, seguida de Calatayud -11.037- y Huesca -10.069-. Existe un cierto salto entre Zaragoza y Calatayud, pero todavía puede hablarse, desde luego, de un sistema urbano regional.

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Pero, a partir del siglo XIX y especialmente en el XX, una serie de acontecimientos vienen a dislocar por completo aquel esquema de organización territorial. Por una parte, los Decretos de Nueva Planta-en el siglo anterior- y la reforma de Javier de Burgos acaban con la institución regional; por otra, la localización industrial del último tercio decimonónico -País Vasco, Barcelona, Madrid y, secundariamente, Valencia- hace de Zaragoza el centro del cuadrilátero geoeconómico más vital de la península. La vieja Caesaraugusta estará a partir de entonces más pendiente de su papel en la jerarquía urbana española que de la organización de una región -Aragón- que administrativamente no existe y que no es mucho más que una realidad histórica. Los Planes de Desarrollo, en la década de los años sesenta de nuestro siglo, vienen a reforzar el papel de Zaragoza en la jerarquía española, en detrimento de su propia región, progresivamente en trance de desertización. El resultado no ha sido otro que la formación en Aragón de un sistema urbano fuertemente primado por el peso demográfico de Zaragoza y la falta de ciudades intermedias, de centros de descongestión y difusión al cuerpo regional (JUARISTI LINACERO, 1977-78, p. 168). Ahora bien, como fue escrito ya citando él. BrELzA DE üRY (1977-A), los problemas de la red aragonesa no radican tanto en el tamaño en sí mismo de la capital regional, que es apropiado para garantizar el engarce con la red nacional, cuanto en la conexión de Zaragoza con el resto de la red regional. El índice de primacía de la red -relación entre la población de la primera y la segunda ciudades, entre Zaragoza y Huesca en este caso- está aproximadamente en tomo a 15; lo que quiere decir, en otras palabras, que Huesca debiera tener unos 300.000 habitantes para actuar como una capital subregional eficaz ... De la misma manera que la red urbana española parece responder, en los niveles superiores, al modelo de ZIPF, en el nivel inferior, la red urbana de Huesca parece configurarse como un subsistema provincial jerarquizado según distribución próxima a la curva lognormal; como en valores conformes con el modelo teórico se sitúa también el índice de primacía, que evoluciona desde 1,81, en 1900, a 1,84, en 1940; 2,10, en 1960, y 2,92, en 1981. La División Provincial de 1833, la industrialización de los últimos cincuenta años, una terciarización que ha tenido bastante que ver con la excentricidad de la provincia, han contribuido, pues, a forjar una red urba162


na que, ante la inexistencia de un verdadero sistema urbano regional yen la dificultad de su conexión con la metrópoli zaragozana, funciona como un subsistema urbano provincial, según habrá ocasión de comprobar en los capítulos siguientes. El sistema regional es todavía el futuro, al menos como realidad auténtica y eficaz; el subsistema oscense parece imponerse como una verdad presente.

6.3. Evolución de los rangos en la jerarquía demográfica. Representadas ya las ordenaciones rango-tamaño en los gráficos que acompañan el epígrafe anterior, si seguimos ahora la evolución de cada núcleo a partir de la ordenación de un año base, obtendremos un gráfico que represente la evolución de rangos, "que no es otra cosa que la evolución relativa de cada núcleo respecto a los restantes, o, en otras palabras, la variación de la importancia relativa de cada núcleo en la estructura que se supone constituyen todos los núcleos interrelacionados entre sí a lo largo del tiempo" (SANCHEZ CASAS, 1980, pp. 26-27) .

a). El método. El método de la evolución de rangos en absoluto pretende suplantar la ya clásica ley rank-size; es su complemento, y resulta ser una vía de diagnosis abocada a la denuncia de los cambios espaciales de la red de asentamientos. Y ello porque -ésta es su principal virtud-, si el modelo de ZIPF da cuenta de las relaciones verticales del sistema, el método de la evolución de rangos conduce inevitablemente a una interpretación territorial: de la evolución de los rangos de todos y cada uno de los núcleos se deduce la evolución de la distribución geográfica de la población. "los máximos y mínimos que aparecen en el mismo no pueden interpretarse mas que territorialmente, pues indican hasta· qué punto a lo largo del tiempo se generan o corrigen los desequilibrios regionales iniciales, puestos de manifiesto en el primer año escogido como base" (SANCHEZ CASAS, 1980, p. 27).

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Si todos los núcleos evolucionasen en la misma medida respecto del año-base, el gráfico se resolvería en una superposición paralela de las distintas curvas. Pero la realidad es menos afecta a las simetrías o los paralelismos; los cambios espaciales en la red urbana, el diferente grado de evolución observado por los núcleos, originan una anastomosis de las curvas, que denuncia las distintas incidencias: el despegue o la caída; el dinamismo o la regresión de los núcleos del sistema. Para el estudio de las relaciones horizontales que las variaciones de rango jerárquico significan, se ha procedido a la elaboración de los gráficos n. Q 20 a 23. En el n.Q 20, se representa la distribución jerárquica de 1900 -elegido como año-base-, superponiéndose después las curvas que corresponden a los rangos detentados por los municipios en 1940 y 1981. En el gráfico n.Q 22, se procede de igual modo, pero en esta ocasión el año-base es 1940, superponiendo por consiguiente las curvas que representan los rangos de 1960 y 1981. Los gráficos n. Q 21 y 23 no son sino los gráficos 20 y 22, respectivamente, pero representan además la dinámica demográfica -positiva o negativa- en cada uno de los períodos intercensales. En todos los casos, los municipios seleccionados son los mismos que en el epígrafe anterior fueran ya sometidos a la aplicación del modelo de ZIPF. Pero el método comporta todavía un último apartado: la representación cartográfica de las variaciones de rango de los municipios oscenses de más de 1.000 habitantes en 1981. Su cuantificación atendió al siguiente baremo: a) . distinción entre el primer período intercensal, 1940-1960, y el segundo, 1960-1981 -se obvia 1900, por verificar que hasta 1940 las variaciones de rango tienen menor relevancia-, de manera que se primó el comportamiento de los últimos veinte años por presumirlo más determinante de la evolución futura; b). ponderación del mantenimiento del rango; y c) . variaciones positivas o negativas de rango a lo largo de los períodos considerados.

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El mantenimiento del rango fue valorado con 1 punto en 1940-1960, y con 2 en 1960-1981. Las variaciones de rango, de la siguiente manera: en 1940-1960, + 3, - 3 ó O, según se permanezca en el mismo nivel de rango, se ascienda o se descienda, más 2 puntos por cada número de rangos que se ascienda (+) o descienda (-); en 1960-1981, + 4, - 4 ó 0, por la permanencia, ascenso o descenso de nivel del rango, más 3 puntos por cada número de rangos que se ascienda (+) o descienda (-). Los resultados han sido llevados al mapa n.º 67, donde se representan los núcleos de más de 1.000 habitantes según los niveles de rango en la jerarquía demográfica de 1981 -capital provincial, municipios urbanos, municipios semi urbanoscabeceras, semi urbanos no cabeceras, y municipios rurales-o Las tramas expresan la cuantificación de las variaciones de rango en los distintos períodos considerados.

bY. Variaciones de rango de los municipios oscenses. La jerarquía demográfica oséense sufre sus más espectaculares alteraciones en los últimos veinte años, tal cual adelantaron el análisis poblacional y el estudio de la red de asentamientos, y corroboraron las representaciones gráficas de la distribución rango-tamaño. En el deseo de obviar innecesarias reiteraciones, se ofrece la evolución de las ocho décadas en dos períodos, cuyo hiato es 1940; después, y antes de la cartografía de los resultados, se descomponen las cuatro últimas décadas en dos períodos de veinte años: 1940-1960 y 1960-1981. Así pues, en las cuatro primeras décadas de nuestro siglo se aprecian muy pocas variaciones (gráficos n.º 20 y 21), de no ser los moderados incrementos de rango de Graus, Sabiñánigo -que desde la segunda década disfruta de sus flamantes instalaciones fabriles-, Alcampel, Binaced, Albelda y Binéfar -expresión de las favorables condiciones que el regadío supuso-, así como el decremento de Benabarre, las entidades reunidas bajo el hoy municipio de La Sotonera, Valle de Echo, Biescas, Estadilla, Torrente, Albalate y Sallent de Gállego; y la estabilización de los demás, incluida la cabecera provincial, cuyo crecimiento, basado en un terciario tradicional, es todavía lento. Las grandes dislocaciones tienen lugar a partir de la guerra civil, como se intuye en el mismo gráfico n.º 20.

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En efecto, tal cual muestran los gráficos n.º 22 y 23, en las cuatro últimas décadas asistimos a la consagración de la capital provincial, la génesis de los núcleos industriales y la crisis demográfica de los municipios rurales. Ahora bien, este largo período presenta dos momentos bien diferenciados, que corresponden aproximadamente a las etapas cuya charnela son los años en torno al Plan de Estabilización. Los primeros veinte años -1940 a 1960-- conocen ya la emergencia industrial de Sabiñánigo, Monzón y Binéfar, como también la de algunos municipios de la Tierra Llana beneficiados por el regadío o por las buenas comunicaciones, como Zaidín, Gurrea, Grañén, Torrente de Cinca, Altorricón, Lalueza y Esplús; pero, asimismo, la regresión de Graus, Aínsa y la mayoría de los núcleos rurales. Las dos últimas décadas -1960 a 1981significan el despegue definitivo de Huesca, que supera, como viéramos en el epígrafe anterior, la población primacial recomendada por la regla teórica; pero significa también la culminación del desarrollo urbano de Monzón, Sabiñánigo y Binéfar; la inyección industrial que, complementando su función comarcal ancestral, sitúa a Barbastro en una dinámica progresiva; la estabilización de Fraga y el débil decremento relativo de rango sufrido por Jaca -la expansión de cuyo plano urbano, según quedó escrito, está en función más de una demanda extrarregional relacionada con la actividad turística que del crecimiento demográfico del municipio, algunas de cuyas entidades anexas son modelo de astenia demográfica-o Los últimos veinte años conocen también moderados incrementos en algunos municipios de la Tierra Llana -Lalueza, Esplús o Sariñena-, como también las favorables consecuencias de las implantaciones terciarias vinculadas a los deportes de invierno, cual es el caso de Sallent de Gállego con la estación del Formigal; pero son también años de fuerte regresión para Graus, que, pese a su dinámica demográfica discretamente positiva, pierde peso relativo en la jerarquía provincial; para Tamarite, que, suplantada por Binéfar, queda relegada a poco más que un centro para los servicios administrativos indispensables; para Ayerbe' despojada por la vecina Huesca de sus funciones comarcales tradicionales; para Almudévar, Valle de Echo, Biescas, etc., y la mayoría de los municipios rurales. El mapa n.º 67 recoge puntualmente todas estas incidencias: la permanencia de Huesca y Fraga en sus respectivos rangos; el débil incremento de Barbastro, Sariñena y Sallent de Gállego; el fuerte incremento, gracias a 166


la actividad industrial o los regadíos, de Sabiñánigo, Monzón, Binéfar, Grañén, Gurrea de Gállego, Esplús, Zaidín, etc.; el débil decremento de Jaca, Tamarite de Litera y la mayor parte de los municipios de regadío que crecieron de forma insegura en la etapa anterior, y el fuerte decremento de las cabeceras semiurbanas y municipios de la Montaña, como Graus, Aínsa, Valle de Echo, Biescas, Ayerbe o Benabarre, y algún otro disperso al sur de la Cordillera. En definitiva, el estudio de las variaciones jerárquicas de los municipios oscenses no viene sino a corroborar algunas conclusiones despren.didas de capítulos anteriores. Así, los desequilibrios existentes entre la Montaña occidental y la oriental -ésta última carente de núcleos, no solamente urbanos, sino siquiera rurales dinámicos-; la importancia de la industria como factor de urbanización, en tanto el regadío se muestra como un vector demográficamente frágil e inestable, y la preferencia de los núcleos urbanos por la Depresión Intrapirenaica1 y el eje del Somontano, prolongado al Cinca-Litera, en detrimento del cuadrante noreste -Sobrarbe y Ribagorza- y, en menor medida, del área monegrina.

De la aplicación del modelo de ZIPF y el análisis complementario de la evolución de los rangos se infiere que la red urbana oscense se acomoda 10 suficiente al modelo teórico como para erigirse en soporte de un auténtico subsistema urbano provincial, caracterizado por una buena dotación de núcleos urbanos, regidos por una cabecera provincial demográficamente apropiada. Las carencias parecen provenir del insuficiente volumen de población residente en municipios semiurbanos; de los desequilibrios espaciales que se advierten en el reparto de las cabeceras urbanas, y del problemático engarce de nuestra red con una capital regional insaciablemente macrocéfala. Pero el estudio de las relaciones del sistema no puede agotarse en los criterios demográficos: "( ... ) existe una jerarquía discreta de lugares centrales que el análisis de las funciones centrales pone de manifiesto; pero la población de estos lugares

l La pérdida de importancia de Jaca en la jerarquía provincial no es sino resultado del fuerte crecimiento de Monzón, de manera que no es indicativo de regresión demográfica, y en todo caso ese descenso de peso relativo en la jerarquía provincial queda compensado por las relaciones extrarregionales de la capital jacetana.

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centrales no depende de una manera simple y absoluta del rango: la relación es aleatoria., lo que explica que la relación de Zipf aparezca bajo la forma de una función continua" (CLAVAL, 1966, p. 146).

Contrariamente, en muchos casos parece constatarse una inadecuación entre la jerarquía basada en la población y la jerarquía funcional, lo que no significa el desprecio de la teoría de ZIPF, sino todo lo contrario. En efecto, el desacuerdo demanda una explicación, y si una ciudad bien situada en la jerarquía demográfica posee una escasa dotación funcional, habrá que indagar el porqué de ese desajuste, que seguramente estará en su vocación predominantemente ad intra y en las escasas relaciones que mantiene con su hinterland. Por consiguiente, la contradicción entre jerarquía demográfica y jerarquía funcional es sólo aparente, y ambas se requieren complementariamente, siendo esa disconformidad motivo de estímulo y hasta alborozo para el investigador, más que causa de contrariedad o desazón. Adentrémonos en el complejo recinto de las funciones urbanas.

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7. JERARQUIA DE LUGARES CENTRALES BASADA EN EL ANALISIS DE LAS FUNCIONES URBANAS.

«Cuando un pueblo se ha transformado en ciudad, se debe a un cambio en sus funciones : a la vida rural se ha superpuesto una actividad comercial e industrial. Esta profesión propia de la ciudad constituye lo que llamamos la función urbana»,

ha escrito CHABOT (1948; edición española, 1972, p. 19). Es decir, la función, la profesión, constituyen la razón de ser última de la ciudad. La geografía clásica formulaba así un concepto que las vías teoréticas posteriores no iban a hacer sino precisar en términos cuantitativos. Hemos asistido en los capítulos anteriores al estudio de la población o de la estructura demográfico-espacial y jerárquica de la red de asentamientos. Ello forma parte -y destacada- del conocimiento de los elementos del sistema, así corno de sus atributos, e incluso de algunas relaciones inherentes a la propia red; pero un sistema urbano, corno quiere la teoría de los lugares centrales, se articula sobre los lazos que se anudan entre las ciudades y sus áreas de influencia, gracias al papel que cada uno de estos núcleos desempeña en la jerarquía urbana. Gracias, por consiguiente, a la función. Proyección de la división del trabajo, la ciudad garantiza la subvención de las necesidades de sus propios habitantes, pero, muy principalmente, asegura la provisión de bienes y servicios a un territorio circundante que se siente por ella tutelado; bienes y servicios que requieren 169


un detenninado umbral de demanda para asegurar su rentabilidad, y, por consiguiente, no pueden ser ofrecidos sino desde la ciudad, por su presupuesta centralidad y consustancial concentración demográfica. Desde esa convicción ha sido concebido el presente capítulo, que consta de tres grandes apartados: el estudio de la especialización funcional de las ciudades oscenses, el papel de la industria -cual ha sido detectado en capítulos anteriores- en la génesis de nuevos centros urbanos y -objeto primordial de este libro- el estudio de las funciones terciarias como base para establecer una jerarquía urbana que, superando el criterio meramente demográfico, aplicado en el capítulo anterior, explique después la conformación de las áreas de influencia.

7.1. Especialización funcional. Tal vez resulte ocioso, pero hemos considerado oportuno ofrecer, con anterioridad a la determinación de la "profesión" de las ciudades oscenses, una mínima serie de reflexiones acerca de las vías metodológicas más frecuentemente transitadas a la hora de tratar los aspectos relativos a la especialización funcional de los nudos de la red; reflexiones que han de conducir, además, a la justificación de los métodos más idóneos en el caso que nos ocupa.

a). La teoría de la base económica urbana. Las ciudades parecen estar animadas de una doble vitalidad funcional, que, sin embargo, tiene más de compleja complementariedad que de excluyente antagonía: junto a una vida interior, doméstica, las ciudades viven también otra profesional-podríamos decir-o Aquélla se acaba en los muros de la ciudad y compete exclusivamente a sus habitantes: son las funciones vegetativas. Esta se proyecta al mundo exterior, en cuya relación encuentra su significado, su razón de ser: son las funciones en sentido estricto. Para GARNER (1971, p. 255, en CHORLEY y HAGGETI, 1971), las ciudades no pueden justificarse por sí solas y su existencia y desarrollo dependen en gran medida de los lazos que las ligan o asocian a otras zonas. Una cierta proporción de la totalidad de la fuerza laboral de cualquier ciudad está 170


directamente dedicada a la producción de bienes o servicios de "exportación". A los trabajadores correspondientes se les califica de bdsicos, porque su esfuerzo atrae dinero hacia la ciudad, permitiendo la adquisición de materias primas, alimentos y productos manufacturados que la ciudad es incapaz de producir por sí sola. El resto de los trabajadores puede ser considerado como no-básico o de servicio de la ciudad. Una parte de la población activa contribuye a justificar la razón de ser de una ciudad en el seno de un sistema urbano; otra parte se ocupa de hacer posible su funcionamiento. Formulada por ANDREWS (1953), es John W. ALEXANDER (1954) quien sienta la oposición entre los sectores básico y no básico como criterio científico definitorio de la razón de ser de una ciudad. La así denominada teoría de la base económica urbana permite, pues, precisar "la descripción de la economía urbana, poniendo en evidencia lo que hace vivir a la ciudad, por oposición a las actividades domésticas subsidiarias", ha escrito CLAVAL (1966, p. 141). Población básica y especialización funcional vienen así a ser conceptos análogos que, en ambos casos, ponen de manifiesto la "profesión" de un núcleo urbano. La teoría de la base económica urbana prendió muy pronto en un buen número de geógrafos que, al socaire del apasionado cuantitativismo de las décadas de los años sesenta y setenta, se consagran al estudio de redes y sistemas urbanos 1.

1 Formulada en términos de la razón básico-no básico, o bajo el concepto de especialización funcional, la teoría forma parte destacada del equipaje metodológico de los precitados ANDREWS(1953) y ALEXANDER (1954); de NELSON (1955), sobre cuyo modelo de clasificación funcional volveremos luego; de ULLMAN y DACEY (1962), autores también de un método para el cálculo de la población básica; de CARRIERE y PINCHEMEL (1963), cuyo "método de las dos tasas" requeriremos también en este libro; de SENNINGER (1964), en la clasificación funcional de las ciudades de Michigan; de ILLERIS (1964), que ofrece una clasificación funcional de las ciudades danesas; de CAPEL (1968-A), que se ocupa del estudio funcional de las ciudades españolas en 1950; del mismo autor, que, con la colaboración de TATJER y BATLLORI (1970), estudia la población básica de las ciudades españolas; de ESTALELLA y GUBERN (1970), que en la misma fecha que los autores anteriores publica un interesante trabajo sobre la estructura funcional de las ciudades españolas al comenzar el presente siglo. Ineludible punto de referencia es el trabajo de DIEZ NICOLAS (1972), publicado con el título Especialización funcional y dominación en la España urbana y, finalmente, el -interesante en varios aspectos, pero incompleto en éste, puesto que se refiere a las ciudades de más de 30.000 habitantes en 1940, lo que significa soslayar el tramo jerárquico de las pequeñas ciudades- trabajo de RACIONERO Sistemas de ciudades y ordenación del territorio (1981).

171


•

El método de NELSON.

La propuesta metodológica de NELSON data de la ya citada obra (NELSON, 1955) sobre la clasificación funcional de las ciudades americanas. Aunque la analogía es indudable, como ha quedado escrito en parágrafos anteriores, NELSON no intenta cuantificar el volumen de población básica -de ésa que se ocupa en actividades ad extra-, sino que ofrece un índice para calcular la especialización funcional de los núcleos urbanos, aunque, en definitiva, y como ocasión habrá de comprobarlo en este mismo epígrafe, los núcleos con población básica en alguno de los sectores económicos muestran una correlativa especialización funcional en esos mismos sectores. El modelo se basa en el cálculo, mediante un promedio estadístico simple o ponderado, del empleo medio que presenta una serie de ciudades en cada una de las ramas de la actividad económica; calculadas la media y la desviación de esa serie, el grado de especialización funcional de un núcleo urbano en una rama dada vendrá determinado por el número de desviaciones que contiene la diferencia entre el empleo de esa rama en la ciudad considerada y el empleo medio calculado a escala de toda la serie de ciudades para esa misma rama de la actividad económica. La especialización funcional de las distintas ciudades en cada una de las ramas de la actividad económica viene dada por la fórmula:

T

J

donde:

N !J ··

N.Q de desviaciones tipo por cada rama de actividad, o índice de especialidad buscado.

aij

172

=

Porcentaje de empleo de la ciudad i en la rama j.

mj

Porcentaje medio de empleo en la rama j.

Tj

Desviación típica de la rama j.


El modelo, que ha sido utilizado por buen número de los autores anteriormente citados -especialmente por DIEZ NICOLAS y RACIONERO en España-, tiene la ventaja de su sencillez y de la posibilidad de clasificar con bastante detalle los núcleos urbanos, de acuerdo con el número de desviaciones contenidas en el excedente sobre la media de la serie del empleo en cada una de las ramas de las distintas ciudades, pero no cuantifica, aunque -reiteremos- especialización funcional y población básica son conceptos implicados, el volumen de población ocupado en actividades ad extra.

• El método de los mínimos.

No resulta fácil poder deslindar el empleo básico del no básico en los distintos sectores económicos de cada una de las ciudades. El concepto de especialización funcional no resuelve los problemas de cuantificación del empleo ad extra y ad intra: "Es difícil establecer la distinción entre el empleo básico y el de servicios dada la escasez o falta total de información sobre transacciones comerciales con las que se podría determinar si los clientes son predominantemente locales o de fuera de la localidad. Las dificultades, tanto técnicas como conceptuales, en la distinción de los dos tipos de empleo han llevado a los especialistas en modelos espaciales a adoptar definiciones operativas, entendiendo por empleo de servicios todo aquél que sigue a la población y se distribuye según ésta; y por empleo básico todo el que tiene requerimientos locacionales muy específicos no atribuíbles únicamente a la accesibilidad a los mercados locales" (ECHENIQUE, en HALL, 1975, pp. 98-99).

Sin embargo, la precisión de esta definición no diseña una ley general capaz de detectar el sector básico de forma suficientemente satisfactoria. ALEXANDER (1954, en GARNER, 1971, p. 255) propuso el método de "empresa por empresa", de manera que en cada una de estas unidades el empleo básico venía determinado por el porcentaje de ventas en mercados extralocales. El método parece bastante adecuado, pero el investigador tropieza inmediatamente con la parquedad de las fuentes., amén de la dificultad y el coste de realizar una operación "empresa por empresa"; por otra parte, ¿qué sentido tiene hoy hablar de mercados regionales, cuando hay regiones urbanas y metropolitanas? 173


Una vía más simple, aunque este autor duda si más convincente, es el método propuesto por ULLMAN y DACEY (1962, en GARNER, 1971, p. 257), o "método de los mínimos", consistente en obtener de entre una serie de ciudades, agrupadas primero por su tamaño demográfico y, después, en orden jerárquico creciente por su empleo en cada una de las ramas de actividad, el porcentaje mínimo de empleo en cada una de esas ramas, el cual es considerado empleo no básico o de servicios. Para cada grupo de ciudades, el excedente debe entenderse como empleo básico. ALEXANDERSSON (1956) ha corregido el método de los mínimos, estableciendo un K % mínimo respecto de la serie de ciudades, de modo que, dispuestas las ciudades en cada una de las ramas, si K es, por ejemplo, 5%, y existe una muestra de 100 ciudades, se considerará empleo mínimo a partir de la quinta ciudad: la cifra resultante será empleo no básico o de servicios; el excedente, empleo básico.

•

El método de las dos tasas.

No pocas objeciones pueden hacerse a la propuesta anterior. El establecimiento de un determinado K % no deja de resultar arbitrario; respecto de la primera versión, la de los mínimos absolutos de ULLMAN y DACEY parece minimizar la población no-básica, maximizando en contraposición el empleo básico. La imposibilidad, en el caso español, de contar con una serie ordenada de datos a escala nacional para poder establecer un cierto K % nos ha hecho desistir de la utilización de este método en el caso de la red urbana oscense. Más correcto nos parece el "método de las dos tasas" propuesto por CARRIERE y PINCHEMEL (1963), cuyo objeto no es otro que el de saber si el desarrollo de cada una de las ramas de actividad urbana es superior o no a las necesidades propias de cada ciudad. El método consiste en comparar las tasas de población activa de cada ciudad en relación con la población activa urbana del conjunto del país, y las tasas de población activa de cada rama de actividad en relación con la población activa urbana de cada sector en todo el país, expresándose ambas tasas en tantos por mil. El excedente del segundo sobre el primero, si lo hay, representa la población básica. Ahora bien, cuando, como es el caso, se trata de estudiar una red de pequeñas ciudades, y puesto que la mayor parte de la población urbana 174


española reside en núcleos de gran tamaño, los datos nacionales no nos parecen el punto de referencia más adecuado para nuestros pequeños municipios urbanos; por otra parte, no contamos para 1981 con datos de alcance nacional referidos al conjunto de las ciudades españolas, como sucediera para 1970 y 1975 con los trabajos de DIEZ NICOLAS (1972) o el informe FOESSA (1976), respectivamente, pues la aportación de RAOONERO (1981) se refiere únicamente, tal cual ha sido indicado, a las ciudades de tamaño superior a 30.000 habitantes. Ello nos obliga, por consiguiente, a referir nuestros datos, no al conjunto urbano nacional, sino al conjunto de la población española; y también al conjunto de la población provincial, en la seguridad de que, al observar la escala de nuestra demarcación, la oposición básico-no básico sufrirá menos distorsiones.

by. Especializaciónfuncional de las ciudades oscenses. •

Precisiones metodológicas.

El análisis comienza seleccionando los núcleos sobre los que aplicar los índices de especialización precitados: los municipios de tamaño demográfico inequívocamente urbano -más de 5.000 habitantes- y aquéllos que, teniendo una talla poblacional de carácter semi urbano o incluso rural, el análisis de las funciones terciarias destacará en la tercera parte del presente capítulo como núcleos de indudable centralidad: Aínsa, Benasque, Graus, Benabarre, Ayerbe, Sariñena y Tamarite de Litera. Desestimado el "método de los mínimos" ante la imposibilidad de esgrimir un K % suficiente, los municipios seleccionados fueron tratados mediante el "método de las dos tasas", que determinó el volumen de empleo básico para cada una de las ramas de actividad (cuadros n.º 65, 66 Y 67 a 80), y a través del índice de NELSON, si bien la inexistencia en 1981 de una serie urbana como la que ofrecieran para 1970 DIEZ NICOLAS (1972) o el informe FOESSA (1976) obligó a referir dicho índice al conjunto de los municipios oscenses seleccionados. El método de las 2 tasas fue calculado respecto a los conjuntos nacional y provincial (cuadros n.º 67 a 80), optándose por la referencia a este último conjunto, que fue considerado menos apartado de la realidad urbana oscense. Aplicado a la serie urbana provincial, como paliativo de la carencia de datos urbanos nacionales, el índice de 175


especialización funcional de NELSON fue calculado mediante la ponderación de la media y la desviación, según la fórmula:

2. Pij • Paj XA=-------

Donde:

Media ponderada Pij

Porcentaje de población activa de la rama i en el núcleo j, calculado sobre el total de la población activa urbana de este núcleo.

Paj =

Población activa urbana total en j.

A partir de la media ponderada, se calcularon las desviaciones para cada una de las ramas de actividad (cuadro n.º 81). El índice de especialización es recogido por el cuadro n.º 82, que reúne, además, el porcentaje de empleo básico de cada una de las ramas en los diferentes municipios.

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El peso de la población activa agrícola.

A pesar de los procesos vividos en el presente siglo por nuestra provincia, el sector agropecuario, como fuera ya explicado en el capítulo cuarto, ostenta todavía en 1981 (cuadro n. º 66) un peso laboral superior en más de diez puntos porcentuales a la media española -el porcentaje de población activa agraria en la provincia de Huesca es de 31,50, frente a 10,45 para el conjunto nacional-o La estructura ocupacional marcadamente agrícola no es privativa sólo de los municipios demográfica y funcionalmente rurales; algunos de los aquí seleccionados por el volumen de su población o por la atracción territorial de su centralidad terciaria cuentan todavía con abultados porcentajes de población ocupada en el trabajo de la tierra o la cría de ganado: Aínsa, con un 32,74%; G':'"aus, con un 23,84%; Benabarre, con un 64,02%; Ayerbe, con un 30,16%; Sariñena, con un 38,15 %; Tamarite, con un 42,94 %, o Fraga, finalmente, con un 29,33 % (cuadro n.º 66). 176


Excluido el sector primario, las diferencias porcentuales de la población activa urbana oscense con la nacional parecen reducirse (cuadro n.º 65). En efecto, el sector secundario muestra un peso análogo, sólo que estructuralmente diferente, pues si a escala nacional la industria ocupa el 29,23 % de la población activa urbana, y la construcción el 10,24, la provincia de Huesca muestra un sector industrial un poco menos desarrollado, y un sector de construcción cinco puntos por encima de la media española -25,04 y 15,01 %, respectivamente-o Ello viene a sugerir que, detrás de esa superioridad constructora, está el estímulo de la demanda turística y el dinamismo demográfico de sus núcleos urbanos. Otro tanto puede decirse del sector terciario, cuantitativamente análo~. ~n términos globales, pero estructuralmente distinto, de modo que si la ~c~idad comercial aparece por debajo de la media nacional -10,84 %

frente a 15,56 %, respectivamente-, las ramas de transportes y servicios (ver cuadro n.º 65) emplean en la provincia a un mayor porcentaje de población activa urbana que en el conjunto nacional. Aunque excéntrica, la situación de la provincia -corredor somontano- en el eje Tarragona-San Sebastián y la participación del confín meridional en el corredor del Ebro explicarían tal vez la leve superioridad en la rama de transportes; al mismo tiempo que los cuatro puntos porcentuales en que la provincia supera a la media nacional en la rama de servicios nos hablan de una terciarización satisfactoria en general (al menos aparentemente, porque engloba un terciario primitivo y otro evolucionado).

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Tipolog ía funcional.

A través de los métodos aquí aplicados, el análisis funcional ha revelado que los mayores porcentajes de población básica corresponden a ciudades con estructura productiva o a los centros de menor tamaño, frisando el umbral que solapa lo urbano y lo rural. Así, frente al 14,97 % de población básica que posee la capital (cuadro n.º 82), 11,9 % Barbastro, o 16,66 % Jaca, sin embargo Sabiñálligo y Binéfar -dos centros con importante volumen de población ad extra- exhiben un porcentaje de empleo básico muy superior -31,81 y 27,81 %, respectivamente-o Monzón, que en las décadas anteriores debió de tener un mayor volumen de activos básicos, inmerso ahora en un proceso de consolidación de su terciario, ha visto crecer su empleo no-básico o doméstico, de manera que el volumen 177


de población básica era en 1981 de 17,01 %. No obstante, hay excepciones, y frente a Aínsa, con 18,01 %. No obstante, hay excepciones, y frente a Aínsa, con 18,09 % de empleo básico, Graus, Tamarite y Fraga -tres municipios en los que pesa todavía considerablemente el sector agropecuarioposeen un muy escaso porcentaje de población ad extra. Con esas excepciones, el análisis de especialización funcional subraya la relación inversa existente entre el tamaño y la especialización de los núcleos, de manera que los mayores grados de especialización parecen darse en los tamaños más pequeños, caracterizados sobre todo por ese peligroso monofuncionalismo del que se ha hablado en páginas anteriores: "los altos grados de especialización parecen darse con más frecuencia entre los municipios urbanos pequeños que entre los grandes" (DIEZ NICOLAS, 1972, p. 157). Frente a la condición dependiente de los municipios más pequeños, los núcleos que han consolidado su condición urbana muestran una tendencia común hacia la diversificación funcional o multifuncionalidad. En la escala que nos ocupa, la de una red urbana provincial de pequeñas ciudades, estos extremos van a poder ser rápidamente confirmados.

Ciudades con estructura productiva. Bajo este vago epígrafe, que, en general, engloba al sector secundario, se reúnen algunas ramas, como por ejemplo agua, minas y construcción, cuya especialización -y frecuentemente superespecialización- ha de alcanzar altos grados para ser confirmada. Buena parte de nuestros núcleos urbanos, en la vecindad de las obras hidráulicas e hidroeléctricas, alcanza volúmenes de empleo en la rama de agua, gas y electricidad muy superiores a las medias nacional o provincial; como parece comprensible -por el mismo dinamismo urbano- que casi todas las ciudades presenten, siquiera tímidamente, alguna especialización en la rama de construcción. La auténtica especialización del sector secundario ha de partir, por consiguiente, de la rama estrictamente industrial. Pues bien, en el caso de las ciudades oscenses, se han producido algunas novedades respecto de las tendencias observadas en las últimas décadas. Así, para la década anterior, BIELZA DE ORY nos brinda un interesante punto de referencia: Monzón se presenta como un núcleo industrial en expansión, con gran actividad constructora y con función, por ende, 178


productiva predominante (BIELZA DE ORY, 1982, p. 417). Hoy, la capital del Cinca Medio, en proceso de crecimiento de su sector terciario, sigue ostentando una notable actividad básica en la rama industrial, pero con una visible tendencia a la estabilización (gráfico n.º 24 y mapa n.º 68), de modo que su índice de especialización en esta -.!:ama (cuadro n. º 82), lejos de Sabiñánigo o Binéfar, apenas alcanza la X + la (0,99), ascendiendo su empleo básico industrial a 630 trabajadores, lo que supone el 39,84% respecto del empleo en esta rama (cuadro n.º 77). Son, precisamente, esas dos ciudades las verdaderamente especializadas en industria. Sabiñánigo sigue presentándose como el centro industrial por antonomasia (cuadro n.º 82, gráfico n.º 24 y mapa n.º 68), con un índice de especialización próximo a 2 -1,99- Y un empleo básico industrial de 840 trabajadores, que significa el 55,19% de su empleo en el sector (cuadro n.º 68). Binéfar, por su parte, constituye asimismo un pujante centro industrial-especialización que comparte, como veremos, con una nada desdeñable actividad comercial-, con un índice de especialización de 1,38 (cuadro n.º 82, gráfico n.º 24 y mapa n.º 68) y un empleo básico de 404 trabajadores (cuadro n.º 78), lo que equivale al 47,19% de la población activa de la rama en cuestión. Pero la novedad más importante que nos han deparado los últimos años ha sido el crecimiento de la rama industrial en una ciudad hasta entonces paradigma de centro comercial: Barbastro. Efectivamente, las nuevas implantaciones industriales suponen la distorsión de la anterior estructura ocupacional de la capital del Vero. Tanto, que la ciudad ofrece ya una cierta especialización -menor que en los otros núcleos- en industria -0,30-, siendo su población básica fabril 289 trabajadores, lo que significa el 20,04% del empleo en el sector (cuadros n.º 82 y 75, gráfico n.º 24 y mapa n.º 68). La industrialización ha estimulado también la rama de la construcción, que muestra una pequeña especialización -0,38-. Por consiguiente, los primeros puestos de la jerarquía industrial, de acuerdo con el grado de especialización, serían: Sabiñánigo, Binéfar, Monzón y Barbastro. En general, la industria viene asociada a la rama de agua, gas y electricidad, aunque también otras ciudades, por los riegos o la proximidad a establecimientos hidroeléctricos -Aínsa, Benabarre, Tamarite, Sariñena, Graus, Jaca-, muestran cierta especialidad en el sector. La construcción, no 179


obstante su ubicuidad, se presenta como una actividad -salvo en el caso de Barbastro, ya citadcr más ligada al sector terciario y a las obras públicas que a la expansión urbano-industrial; tal vez porque los centros industriales parecen haber alcanzado por el momento el techo de su expansión urbanodemográfica, cual sucede en los casos de Sabiñánigo y Monzón.

Las ciudades comerciales.

A principios de la década de los años setenta, el Alto Aragón Oriental, ante la inexistencia de verdaderas ciudades y merced a una configuración oro-hidrográfica muy particular, hacía de Barbastro la ciudad mercantil por antonomasia; la función capitalina estimulaba, por su parte, la actividad comercial de la vieja Osca. Barbastro y Huesca, según han señalado BrE1.ZA de ORY (1982, p. 417) Y CALUZO SONEIRO (1980, p. 44), eran las ciudadesmercado paradigmáticas. Hoy, en un contexto económico diferente, pues, como consecuencia de la crisis económica, el sector ha perdido pocas licencias comerciales pero bastantes empleos, la red urbana oscense ha experimentado algunos cambios en el reparto espacial del empleo básico comercial. Aunque se constatan pequeños desacuerdos entre el índice de NELSON y el método de CARRIERE y PINCHEMEL, los municipios con población ad extra en esta rama son Ayerbe, Binéfar, Barbastro, Benabarre, Graus, Aínsa, Jaca, Huesca y Tamarite de Litera; para los tres últimos, sin embargo, el método de NELSON no advierte especialización ninguna (cuadros n. Q 81 y 82), y, en cualquier caso, el volumen de empleo básico tiene escaso relieve: 5 empleos en Jaca (cuadros n. Q 67 y 82), que equivalen al 1,47% del empleo jacetano en el sector; 51 empleos en Huesca -3,77%- (cuadros n.Q 74 y 82) y dos empleos en Tamarite -2,46%- (cuadros n. Q 79 y 82). En definitiva, las únicas ciudades propiamente dichas con especialización mercantil son dos municipios que han acabado por aproximar la configuración de su estructura ocupacional: Binéfar y Barbastro. El primero posee un índice de especialización funcional de 1,62, siendo su empleo básico comercial 98 trabajadores -33,33%- (cuadros n.Q 78 y 82), lo que significa un desplazamiento de Tamarite como capital comercial de la Litera. El segundo presenta una menor especialización -0,94-, con un empleo básico de 155 trabajadores -23,70%- (cuadros n. Q 75 y 82), que significa 180


una cierta caída del sector en relación con la importancia pretérita; expresión no sólo de la pérdida de clientela potencial por el éxodo intenso de Sobrarbe, Ribagorza y su propio Somontano, sino también por la emancipación terciaria de Monzón, antaño gravitante incondicional de su área de infl uencia. El resto de los centros comerciales son pequeñas subcabeceras rurales, cuyo exiguo tamaño demográfico consiente alcanzar fácilmente altos grados de especialización en el índice de NELSON, que el método de las dos tasas se encarga de ponderar: Ayerbe, con 2,20 de índice de NELSON y 21 empleos básicos en comercio, es decir, 39,62%; Benabarre, con índice de especialidad 0,65 y un 20% de empleos comerciales básicos -4-; Aínsa, con índice 0,48 y 6 empleos básicos -15,38%-, y Graus, con índice 0,32 y 14 empleos básicos -12,5%- (cuadros n.º 69, 71, 72, 73 Y 82, gráfico n.º 24 y mapa n.º 68). Aínsa, además de suplantar a Boltaña como capital comercial del Sobrarbe, ha recibido un impulso turístico nuevo al socaire de la apertura del túnel internacional de Bielsa; Ayerbe, Graus y Benabarre explican su especialización mercantil por el aprovisionamiento de sus respectivas áreas de influencia, que, pese a su exigüidad, justifican la población básica de esos centros a caballo entre lo urbano y lo rural.

La especialización en transporte.

La situación en los ejes de comunicación o el ferrocarril parecen ser la causante del incremento de población básica en el sector; una especialización que, salvo en Ayerbe, en que resulta más fácil por su pequeño tamaño demográfico, tiene más bien el carácter de una actividad complementaria. Además de esta villa, situada en la confluencia del eje Somontano con el del Gállego, que recorre el ferrocarril Zaragoza-Canfranc, cuyo empleo básico asciente a 30 trabajadores, con índice de especialización de 3,39, son destacables: Sariñena -en la encrucijada de caminos que unen Zaragoza con el Cinca Medio y la Litera, con Monzón y Binéfar, y con los que desde la capital provincial se dirigen al Bajo Cinca fragatino-, que posee un índice de especialización de 0,89 y un empleo básico de 19 trabajadores; Fraga -en pleno eje del Ebro-, con índice de 0,88 y empleo básico de 56 trabajadores; Tamarite -en su condición frontera con la vecina Lérida, en el tránsito al valle de Arán y Francia desde la capital del Segre-, con 0,86 como índice de especialización y una población básica de 17 empleos en el 181


sector. La especialización de Monzón -0,07-, asociada más bien a su empleo industrial y a su situación en el eje ferroviario Zaragoza-Barcelona, carece de relevancia. La especialización de Benasque no puede estar relacionada sino con el desarrollo del sector de la construcción, estimulado por la demanda turística, amén de la propia excentricidad del valle, que, en la búsqueda de una autosuficiencia, lo predispone a un mayor volumen de empleo en el sector, con un excedente básico del 11,11 % y una especialización de 0,44 (cuadros n.º 70, 73, 76, 77, 79, 80, 81 y 82; gráfico n.º 24 y mapa n.º 68).

Las ciudades de servicios.

A diferencia de otras ramas, en ésta no suelen alcanzarse altas cotas de especialización: "la especialización alta en servicios es poco frecuente entre los municipios urbanos ( ... ). En realidad, todos los municipios urbanos tienen una alta proporción de población activa de servicios, por lo que es muy difícil lograr una alta especialización" (DI EZ NICOLAS, 1972, p. 231).

En el caso de Huesca, sin los Índices espectaculares de otras ramas de la actividad económica, tres son los municipios con especialización nítida en la rama de servicios: Huesca, Jaca y Benasque (gráfico n.º 24 y mapa n.º 68). Huesca debe a su capitalidad el abultado volumen de población básica -1.747 empleos, que equivalen al 26,99% de su empleo en el sector; un sector que ha crecido considerablemente a tenor de las necesidades de población no-básica propias del crecimiento de la ciudad; y un Índice de especialización de 1,35-. Jaca, antaño cabecera mercantil de la Jacetania, es hogaño una ciudad de actividades fundamentalmente extracomarcales y aun extraprovinciales -regionales e internacionales-, de manera que su sector comercial ha sido sobrepasado por un congestivo sector terciario que da trabajo a un empleo básico de 511 trabajadores -28,49% del sector- , siendo 1,46 su Índice de especialización funcional.

182


La explicación de la especialización de Benasque -0,64 como índice de especialización funcional y un empleo básico de 15 trabajadores, es decir, 14,56%- reposa sobre el peso del sector turístico -hostelería, sobre todo-, reforzado con la implantación de la estación invernal de Cerler, que viene a asegurar una función desestacionalizada de la demanda turística, con los consiguientes beneficios para el valle: estímulo a la construcción, mantenimiento de la oferta de servicios, fijación de la población activa, freno al éxodo anterior, etc. El resto de los municipios, manteniendo un elevado porcentaje de población activa en el sector, no se destacan como núcleos especializados, simplemente porque es lo normal en los núcleos urbanos; lo que no significa desautorización de su proyección comarcal indudable. En el caso de los servicios, la especialización indica más una proyección extraordinaria de tipo extracomarcal-como en los tres casos citados- que la mera proyección comarcal, incluida y presupuesta en todos ellos. En síntesis, la especialización funcional distingue tres grupos de municipios: a). Semiurbanos y rurales (demográfico-estadísticamente no urbanos, aunque sí funcionalmente), todos superespecializados en alguna rama: Afnsa -agua, construcción y comercio-; Benasque -construcción, servicios, minas-; Graus -minas, construcción, agua, comercio-; Benabarre -construcción, agua, comercio-; Ayerbe -transportecomercio, construcción-; Sariñena -construcción, transporte, agua-, y Tamarite de Litera -agua, construcción, transporte-o

(X < X

< X + 0") Barbastro: comercio, industria, agua, construcción. Monzón: industria, agua, transporte. Fraga: transporte, construcción.

b). Ciudades menos especializadas

c). Ciudades especializadas (X) X + 0")

Jaca: servicios, agua, minas. Sabiñánigo: industria, minas. Huesca: servicios. Binéfar: comercio-industria. 183


7.2. La industria como factor de reestructuraciQn de la red urbana oscense. Desde luego que "la ciudad preexiste a la industrialización", que "la vida urbana es anterior al proceso de industrialización", como ha escrito LEFEBVRE (1978, p. 215); pero, aun cuando, al contrario que el comercio, no es una actividad esencialmente urbana, la industria ha acabado por instalarse de forma progresiva en las ciudades o de crear sus propias ciudades, hasta el punto de que algunas actividades industriales que exigen gran cantidad de mano de obra y una vasta organización apenas pueden hoy concebirse fuera de las ciudades, dando lugar a la génesis de un centro urbano allí donde se instalan (CHABOT, 1948; edición española, 1972, pp. 43-44). Existe en nuestro país una densa red de ciudades preindustriales, pero la revolución urbana -el proceso de urbanización- no puede entenderse sino en el marco de la revolución de la actividad industrial. Con anterioridad a la revolución industrial, hay cuatro ciudades -Huesca, Jaca, Barbastro y Fraga- que forman parte de una red urbana regional, soporte de la organización territorial del viejo reino aragonés. Pero no hay una red urbana oscense. El subsistema urbano provincial será propiciado por la Divisón Provincial de 1833, que crea un nuevo marco de relaciones en el seno del poblamiento altoaragonés, pero sólo será una realidad cuando, a las funciones terciarias tradicionales, se superponga la actividad industrial de nuestros días. La industria ha multiplicado el número de nodos, creando en Huesca nuevos centros urbanos, algunos de ellos ex nihilo, pero ha consolidado otros, al estimular la renovación de ese sector terciario arcaico sobre el que se apoyaban, y ha reforzado la capital provincial, varada hasta entonces en la dársena de su función exclusivamente administrativa. En definitiva, como viéramos en el capítulo anterior, ha contribuido decisivamente a la reestructuración de la jerarquía urbana.

a). Características generales. ¿Cómo es la industria oscense? ¿Qué valor añadido es capaz de generar? ¿Qué importancia posee respecto de la industria aragonesa y española? Y, antes de entrar en los aspectos más interesantes para el prisma del geógrafo -los locacionales-, ¿cómo es la estructura del sector industrial 184


en su relación con el poblamiento? ¿Está o no jerarquizada? De estas interrogantes se ocupan las líneas que siguen.

•

La industria oscense, la industria regional y la industria nacional.

Muy a pesar de la inyección recibida por Huesca en el presente siglo, el grado de industrialización de nuestra provincia sigue siendo Ínferior a la media española, como fue escrito en el epígrafe correspondiente (capítulo 4). En efecto, frente al 36,7% de población activa española empleada en el sector secundario, la provincia poseía ert 1975 un 29,10% de población activa industrial, mientras en el sector terciario el porcentaje de población activa oscense era 6 puntos inferior al nacional y, en contraposición, frente al 22,9% nacional, Huesca poseía un 36,6% de población activa empleada en el sector primario. A pesar de las importantes mutaciones que ha conocido la presente centuria, el peso de las actividades agropecuarias sigue siendo incuestionable. Empero, cuando, sin olvidar la estructura ocupacional de la población activa, el sector industrial es contemplado desde la perspectiva del valor añadido bruto que es capaz de generar por persona ocupada, el proceso oscense de industrialización suscita otras reflexiones. Resulta así que el valor añadido bruto por persona ocupada (V.A.B./ p.o.) de la industria oscense es superior al del sector secundario español en 1975 (cuadro n.º 83), expresión, como ya señalara BIELZA DE ORY para la década anterior, del elevado grado de tecnificación de sus plantas hidroeléctricas, electroquímicas y electrometalúrgicas (BIELZA DE ORY, 1977-C, p. 413). Otro tanto cabe decir sobre el sector primario, donde la ganadería y los cultivos tecnificados de la feraz huerta del Cinca elevan el V.A.B. muy por encima de las cifras españolas; mas no sucede 10 mismo con el sector terciario. En efecto, carente el Altoaragón de grandes ciudades, de esos polos que albergan el sector terciario más avanzado -el sector cuaternario-, nuestro sector servicios produce un V.A.B./p.o. muy inferior al español (cuadro n.º 83). Si practicamos ahora una disección del sector secundario, obligada por otra parte ante la complejidad del mismo, ante la diversidad de ramas que engloba, llegamos a la conclusión de que la superioridad antes denunciada obedece mucho más al peso de las ramas hidroeléctrica y construcción que al de la industria fabril (cuadro n.º 84); los datos, que nos 185


permiten además una interesante referencia al conjunto aragonés, corrigen con su implacabilidad la euforia que pudiera haber suscitado la lectura de los párrafos anteriores. No es ninguna novedad que Huesca se ha convertido a lo largo del siglo en una provincia productora y "exportadora" de energía eléctrica -hidroeléctrica- (MOLINA lBAÑEZ, 1980), aunque no alcance la fuerte polarización de la termoelectricidad turolense (cuadro Il.º 84), pero sí lo es que, una vez concluida la fase de las grandes obras públicas de las últimas décadas, la provincia muestre una notable especialización en esta rama, muy por encima del V.A.B./p.o. nacional, y aun superior a las otras dos provincias aragonesas. Sin embargo, la rama de minería e industrias extractivas da un V.A.B./p.o. inferior a la media nacional, como sucede también en Zaragoza -sólo los lignitos turolenses consiguen superar los valores nacionales-o Las industrias fabriles presentan en los tres casos valores inferiores a la media española, aun cuando Huesca, que supera a las otras dos provincias, se acerque mucho a los mismos (1.301.000 frente a 1.378.000 pts. de V.A.B./por empleo). Los datos nos permiten todavía adentrarnos en el mundo fabril para singularizar cada una de sus ramas . La industria oscense se revela así generatriz de altos valores añadidos en las ramas de alimentación (cuadro n.º 85) y metalurgia de base, con cifras superiores a las españolas y, desde luego, a las de sus provincias hermanas. En textil, madera, papel, cemento y metalúrgica de transformación, los valores añadidos oscenses por empleo son inferiores a los de las provincias aragonesas -por supuesto, a los de las españolas-, mientras que en cuero y calzado superan a la provincia de Teruel, pero no a la de Zaragoza, y en la industria química, aunque inferior a la cifra española, el V.A.B./empleo supera hogadamente a las provincias aragonesas. En suma, la superioridad del V.A.B./p .o. oscense respecto del español descansa en el peso de las ramas de la construcción y de la hidroelectricidad, en tanto que en la industria fabril, sólo la de alimentación -vinculada al peso agrario de la provincia- y la metalurgia de base -quetiene en Sabiñánigo su mejor exponente- son capaces de generar altos valores añadidos por persona ocupada. Aunque menos productiva que la nacional, la industria química oscense -Sabiñánigo, Monzón y, recientemente, Barbastro- presenta valores añadidos muy próximos a los datos 186


españoles -junto a los del papel, los más elevados de todo el sector- (cuadro n.º 85) y, desde luego, muy por encima de las industrias zaragozana o turolense. La inferioridad oscense en las demás ramas fabriles viene a poner de manifiesto un escaso grado de manipulación o transformación, a la vez que una predilección por actividades de base que, como es bien patente en el caso de la industria maderera, por ejemplo, generan mucho menos valor añadido que esas sofisticadas manufacturas que en las grandes áreas metropolitanas buscan la proximidad a los consumidores como factor principal de localización industrial.

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Estructura y jerarquía del empleo industrial.

La estructura laboral-municipal de la industria oscense o, lo que es lo mismo, la jerarquía de los municipios oscenses determinada ahora a partir de su volumen de población activa industrial, reproduce el esquema no lejano de la jerarquía demográfica que fuera estudiada en los capítulos anteriores. No otra conclusión parece desprenderse del gráfico n.º 25 -representación de los datos contenidos en el cuadro n.º 86-. Al contrario de lo que sucede con la vecina provincia de Zaragoza, la de Huesca no presenta una excesiva polarización; si es lo cierto que el 60% del empleo aparece concentrado en tan sólo un 3% del número de municipios -seis, dotados, todos ellos, con más de mil empleos industriales-, y que, en contraposición, el 87% de los municipios -174- no acaparan sino el 16,25% del empleo industrial, tampoco es falso que la estructura -en lo que hace referencia a la distribución de la población activa industrialparece mucho más equilibrada de lo que cupiera esperar. A decir verdad, pues la curva se nos muestra no poco equilibrada, la principal deficiencia viene determinada por la ruptura de la pendiente que supone contar con un solo municipio -Jaca- en el segmento de 500 a 999 empleos industriales2 (cuadro n.º 86 y gráfico n.º 25).

2

Ahora bien, si hubiésemos tomado otros intervalos, por ejemplo, de 500 a 1.999 empleos, no cabe duda de que la ruptura desaparecería.

187


Es de notar cómo, tanto en los tramos superiores como en los inferiores, la jerarquía parece propender hacia una distribución lognormal, pero cómo -también- en un momento determinado se interrumpe, dejando, entre el tramo de 200 a 499 empleos, con cinco municipios, y el de 1.000 a 1.999, con tres, el vacío de un solo municipio en el segmento referido, lo que se aprecia claramente por la configuración de ese a modo de "peldaño" que viene a quebrar la pendiente de la curva. La estructura se presenta, pues, bien equilibrada en los primeros puestos de la jerarquía, toda vez que el grueso de la actividad industrial, el principal contingente de población básica industrial, no corresponde a la cabecera provincial, sino a tres municipios hasta poco ha rurales -Sabiñánigo, Monzón y Binéfar-, siendo en su mayor parte no-básico el empleo industrial de la capital oscense. Las carencias o los defectos provienen, tal cual fue sugerido desde los capítulos consagrados al poblamiento, del difícil ensamblaje de los municipios demográficamente urbanos con los estrictamente rurales, pues el nivel demográfico -y ahora industrial- semiurbano, el de los municipios con tamaño demográfico comprendido entre 2.000 y 5.000 habitantes, se muestra, no sólo estancado desde el punto de vista de su dinámica poblacional, sino también torpe y asténico desde el punto de vista industrial. Su infraindustrialización, que no es sino expresión del peso que todavía ostentan aquí las actividades agropecuarias, hace que ninguno de ellos supere de forma decidida y definitiva el umbral de los 500 empleos. Graus, Tamarite, Sariñena: ninguno de ellos juega de forma satisfactoria ese papel de conexión entre los municipios especializados en la actividad industrial y los núcleos rurales predominantemente agropecuarios. Ahora bien, aun cuando la distribución -con la salvedad que acaba de hacerse- vertical parece revelar una estructura sólo parcialmente polarizada y, desde luego, aceptable en términos de jerarquía, el problema que verdaderamente nos preocupa no es otro que el de los desequilibrios espaciales que la estructura industrial comporta, lo que nos conduce directamente al estudio de la localización del empleo secundario.

b). La localización de la actividad industrial.

La industria no se agota en el estrecho confín del ámbito comarcano; los circuitos de sus procesos de producción, comercialización y consumo 188


rebasan el marco del área de influencia de una cabecera. Muy al contrario que las funciones terciarias, cuya virtud es precisamente la articulación de un territorio, la industria requiere un escenario frecuentemente extrarregional; claro que hay actividades fabriles que se resuelven dentro del hinterland de una ciudad, y aun dentro del propio perímetro urbano, en el caso de las actividades no-básicas o domésticas, pero, frente a la ubicuidad de algunas funciones terciarias de uso frecuente, e incluso frente a los altos coeficientes de localización de las de uso menos cotidiano, el factor locacional se convierte, en el caso de la actividad industrial, en un factor preponderante.

•

Factores locacionales: del artesanado tradicional a los establecimientos industriales contemporáneos.

La artesanía oscense buscaba en el pasado la proximidad a las materias primas agropecuarias para la ubicación de sus factorías. No es de extrañar así que en los pequeños centros urbanos, al socaire de la actividad comercial, surgiese, gracias a pequeños capitales de origen local, una actividad de transformación. Tal sucedía con Jaca, Huesca y Barbastro, que, sobre la existencia de algunos alfares, mostraban una decidida inclinación hacia la rama textil y del cuero, aprovechando las materias primas pecuarias abundantes en la provincia. Muchas de estas industrias se remontan a fundaciones regias durante la Edad Media, cual es el caso de la pañería jaquesa o de la oscense fábrica de paños de colores y caldera de tinte real, por sendos privilegios del rey D. Jaime en 1249 (BIELZA DE ORY, 1977-C, p. 415). La textil parece ser una actividad destacada también en el caso de Barbastro, según refiere MAooz (1985), quien, citando a Asso, escribe: "en 1777 había adelantado extraordinariamente, contando 8 maestros tafetaneros que fabrican pañuelos, tafetanes y algún terciopelo, 11 telares de bayetas y cordellates, y 25 curtidores y guanteros ( ... ). En el día no ha decaído esta clase de industria, y si bien se ha disminuído algún tanto el número de talleres, no dejan de conservarse aún en bastante número ... " (MADOZ, 1985, p. 83).

189


El mapa artesanal oscense quedaba completado con la dispersión o ubicuidad de los molinos harineros y la extracción de algunos minerales en la Cordillera pirenaica -pronto abandonados-o Pero a lo largo del siglo XIX, la aparición de las nuevas fibras textiles -el algodón- y, en general, los nuevos factores de localización propiciados por la revolución industrial suponen la decadencia de las viejas manufacturas artesanales, que, como en el caso de Jaca, entran en un declive irreversible; al decir de MAooz, "a principios de siglo había 30 telares de medias y 100 de estameñas y bayetas, pero los algodones han perjudicado en tales términos, que de los primeros no ha quedado uno, y los segundos están reducidos a 6, tres de ellos para malos linos y cáñamos, y otros tres para estameñas de las aldeanas, 1 mala zurrería y 4 alfareros ; a esto, pues, ha quedado reducida la industria de esta ciudad, que en tiempo no muy lejano surtía a las provincias de bayetas y a las Andalucías de medias de lana" (MADOZ, 1985, p. 243).

En síntesis, en el seno de minúsculas concentraciones urbanas, la industria artesanal de la Huesca preindustrial buscaba la proximidad a las materias primas con el apoyo de pequeños capitales endógenos. Nada de esto guarda relación con el mapa industrial de nuestros días; es más, como señala BrELZA DE ORY (1977-C, p. 416), la localización artesanal no ha influido en la localización de la industria actual. El grueso de la industria oscense surgida durante el presente siglo -las industrias electrometalúrgica y electroquímica- ha sido implantado gracias a sustanciosas inversiones de capital exterior -extranjero, incluso-, para abastecer un mercado extraprovincial-e incluso internacional-o Pero la proximidad a las materias primas no ha sido el factor principal de localización, sino la vecindad de las fuentes de energía hidroeléctrica, de la que las industrias antes citadas son grandes consumidoras, la presencia de capitales exteriores dispuestos a invertir y la existencia de buenas vías de comunicación -el ferrocarril internacional de Canfranc para Sabiñánigo; el ferrocarril Zaragoza-Barcelona para Monzón-Binéfar-. Refiriéndose a la génesis industrial de Sabiñánigo, DAUMAS escribe:

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"ellas nacieron de la puesta en valor hidroeléctrico del Alto Gállego, en una época en que el transporte de energía hidroeléctrica no estaba todavía resuelto de manera satisfactoria" (DAUMAS, 1962-B, p. 288).

Así fue como Energía e Industrias Aragonesas S.A. concibió en 1918 el establecimiento de una fábrica de productos químicos: "allí donde el ferrocarril Zaragoza-Canfranc estaba más próximo a los aprovechamientos hidroeléctricos del Alto Gállego, Caldarés y Aguas Limpias, explotados entonces por la Sociedad" (MIRALBES BEDERA, 1965, p. 248).

Ahora bien, aun cuando lo hasta aquí afirmado resulta incuestionable, no debe confundirse la potencia hidroeléctrica actual con el volumen de la actividad industrial de la década de los años ochenta, ni mucho menos suscitar una peligrosa ecuación. La génesis de los centros industriales contemporáneos se apoyó en los establecimientos hidroeléctricos del Gállego y el Cinca, pero la potencia hidroeléctrica instalada en nuestros días sobrepasa con mucho las necesidades de consumo de la industria provincial, e incluso las de la propia población provincial; la mayor parte de las grandes centrales eléctricas oscenses, como recoge MOLINA IBAÑEZ (1980, pp. 75-78) tienen una fecha de construcción posterior, en casi todos los casos, a la guerra civil, y en otros, a la década de los años sesenta, en que Sabiñánigo y Monzón se nos presentan como asentamientos industriales ya consolidados. Hiclroelectricidad, para unas plantas que son ante todo consumidoras de grandes cantidades de energía; inversiones de capital, no sólo extralocal, sino supranacional, para unos procesos de transformación altamente tecnificados; accesibilidad a través del eje del Ebro y de las vías férreas antes mencionadas. Tales son los principales factores de localización de la industria contemporánea oscense; la mano de obra quedaba garantizada por el éxodo rural de las áreas circundantes (DAUMAS, 1962-B, p. 288). Una mano de obra que, canalizada hacia pequeños municipios de urbanización incipiente, escasamente preparada desde el punto de vista cultural por su origen rural y controlada más estrechamente que en los grandes centros industriales, atenuaba su proletarización, tornándose poco conflictiva y, desde luego, sumisa. Tal vez no deba descuidarse este extremo como una 191


de las ventajas que para la localización industrial ofrecen las pequeñas ciudades (LABORIE, 1979, pp. 308-309).

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Distribución espacicll del empleo industrial.

Reproduciendo aproximadamente la localización de los núcleos urbanos, el grueso del empleo industrial oscense se concentra en dos ejes: la Depresión Media pirenaica, en el tramo correspondiente a la Val Ancha -Jaca y Sabiñánigo-, y el Somontano, prolongado por el Cinca Medio hacia la Litera y el Bajo Cinca -Huesca, Barbastro, Monzón, Binéfar y Fraga- (mapa n.º 69). El mapa de la localización industrial vuelve a subrayar así los desequilibrios detectados por el análisis de la distribución espacial de la población y por el estudio de la estructura espacial del sistema de asentamientos; vuelve a poner de manifiesto la oposición entre el occidente pirenaico -Jacetania-Serrablo- y el oriente montañés -Sobrarbe y Ribagorza, que no cuentan con un auténtico centro industrial-, o también la dicotomía que en la Tierra Llana se plantea entre los Monegros --comarca mayoritariamente agropecuaria, regida por una cabecera semiurbana infraindustrializada- y las tierras orientales de la Litera y el Cinca, que albergan importantes centros fabriles. En atención a las características estructurales, a los rasgos cuali.tativos que más adelante, aunque también en este mismo epígrafe, serán cuantificados con detalle, la industria oscense presenta tres tipologías con sendas variedades locacionales: a). Los denominados por MIRALBES BEDERA (1965, p. 247) "complejos industriales" -Sabiñánigo, Monzón y, con toda seguridad, debe incluirse también Binéfar-, que son los surgidos durante el presente siglo, según el modelo de localización referido en el epígrafe anterior, es decir, plantas electroquímicas y electrometalúrgicas de alta tecnificación, consumidoras de notables cantidades de energía eléctrica. Así pues, el factor de localización preponderante ha sido la proximidad a las fuentes de energía -siendo no poco importante su accesibilidad a las grandes vías férreas y al corredor somontano, vía importante en las comunicaciones del Cantábrico con el Mediterráneo-. Finalmente, han sido erigidas a partir de pingües inversiones de capital extralocal, y en el deseo de atender una demanda incluso internacional. 192


b). Siguiendo nuevamente a MIRALBES BEDERA (1965, p. 258), los "centros industriales", que, no obstante el volumen de empleo industrial que pueden llegar a alcanzar, e incluso cierta especialización sectorial, se trata de conjuntos menos polarizados, con un menor porcentaje de empleo básico -como quedó reflejado en la primera parte de este capítulo- y, en definitiva, surgidos según un modelo de localización que difiere no poco del anterior. Con BIELZA DE OR Y (1977 -C, p. 426), podemos asegurar que la industrialización de Jaca, Huesca, Barbastro y Fraga respondería a la combinación de un pasado artesanal, unas materias primas locales, una demanda de los pequeños mercados comarcales, una serie de pequeños capitales, sobre todo oscenses, y -añadimos nosotros- las ventajas de la -siquiera mínima- infraestructura terciaria de estas viejas ciudades aragonesas. c). La dispersa industria rural, que, lejos de los modelos anteriores, responde a factores locacionales muy diversos, menos susceptibles de una generalización que de una explicación pormenorizada para cada rama, aunque, desde luego, el mapa n.º 69 parece mostrar, en detrimento del área montañosa oriental -que sólo cuenta con Graus, Aínsa y Benasque- y de los Monegros -Sariñena por todo "centro industrial"-, una predilección espacial de estas pequeñas factorías por la Hoya de Huesca -Ayerbe, Almudévar, Tardienta, Gurrea- y el Cinca-Litera -Binaced, Tamarite, Altorricón, Alcolea, Albalate, Ballobar-. A la implantación de sus pequeñas fábricas no es improbable que hayan contribuido las saneadas rentas allegadas a partir de la puesta en riego de la superficie labrada de esas comarcas.

Ahora bien, aun cuando el tríptico estructural que acaba de proponerse parece mostrar nítidos y bien pergeñados sus contornos, el esquema puede tal vez modificarse en los próximos años, pues la industria sigue siendo en nuestra provincia factor de mutaciones espaciales. Si el proceso de industrialización de Sabiñánigo y Monzón parece, si no terminado, sí al menos consolidado, Binéfar se encuentra en plena expansión y lo mismo cabe decir de algunos "centros industriales" herederos del artesanado preindustrial, como por ejemplo Barbastro, que ha recibido una importante inyección industrial en los últimos diez años, en plena resaca de la crisis económica y sobre una estructura ocupacional especializada hasta entonces en actividades comerciales de forma casi exclusiva. Entretanto, la superes193


pecialización amenaza con hacer temblar los cimientos de la hasta ahora pujante industria montisonense. En un sector económico, como el que nos ocupa, hipersensible a los avatares del devenir económico, y en una dinámica marcada por la fragilidad que representa la propensión a la polarización y el monofuncionalismo -tipológicamente inherente a la condición industrial de las pequeñas ciudades-, el mapa industrial oscense puede sufrir algunas modificaciones en los próximos años, y no sería de extrañar que, en la hipótesis de una indeseada recesión, los núcleos más perjudicados fueran los "complejos industriales" polarizados y esas pequeñas industrias rurales dispersas por el territorio provincial, en beneficio de la heterogeneidad funcional de los centros urbanos históricos. Sea como fuere, el mapa de localización de la actividad industrial (mapa n.º 69) corrobora las reflexiones suscitadas a propósito de la jerarquía del sector industrial, a saber, el salto no pequeño que se registra en el paso de los municipios urbano-industriales a los rurales dotados con un humilde volumen de empleo industrial, ante la inexistencia de municipios semiurbanos bien pertrechados desde el punto de vista industrial; o los desequilibrios espaciales que la distribución de la actividad industrial subraya ahora. A esa carencia de municipios semi urbanos industriales, constatada para la estructura vertical, se añade ahora la formación de verdaderas lagunas industriales en algunas áreas de la provincia; de vacíos horizontales. Más dispersa que en otras provincias, la industria oscense se concentra, pues, en el pasillo longitudinal pirenaico y en el corredor somontano, con ramificaciones hacia el Cinca y la Litera, pero descuida por completo otras áreas, que, como el Sobrarbe, la Ribagorza y los Monegros, no cuentan con otros centros industriales que los domésticos -si se nos permite- de Sariñena, Aínsa, Graus y Benasque, los cuales, cerrados sobre sí mismos, tienen una nula irradiación hacia su traspaís. Esa escasa industrialización para nada ha estimulado la urbanización, cerrando un triste círculo vicioso: unos centros a lo sumo semi urbanos, en el contexto de un notable aislamiento, de una dura inaccesibilidad, apenas han logrado atraer otros establecimientos industriales que los orientados a una producción de bienes, cuya difusión comercial se agota, en la mayor parte de los casos, en un consumo de ámbito comarcal. 194


•

Especialización y localización de la industria oscense.

A falta de una fuente histórica a la que poder referir los datos actuales, el estudio de la localización y especialización de cada una de las ramas del sector industrial oscense ha sido conducido a partir de los datos suministrados para 1981 por la Renta municipal de Aragón 1981, publicada por la Caja de Ahorros de Zaragoza, Aragón y Rioja. Pues bien, en la convicción de que por debajo de un contingente mínimo de empleo resulta prácticamente ocioso aplicar el concepto de especialización funcional, se calculó -excluida la capital- el volumen de empleo industrial medio por municipio, en el deseo de buscar un umbral que resultase más objetivo y riguroso que la mera y arbitraria elección de esa cifra mínima3 . Con más de 75 trabajadores, que resultó ser la media municipal de empleo industrial, aparecieron 26 municipios -todos los municipios urbanos, los semi urbanos y la gran mayoría de los rurales medianos-; éstos fueron los seleccionados para el estudio de localización y especialización funcional. Por debajo, algún municipio rural de tamaño mediano -1.000 a 2.000 habitantes- y la totalidad de los municipios rurales, que, volcados mayoritariamente hacia el sector agropecuario, fueron, pues, soslayados. Los datos absolutos de empleo (cuadro n.º 87) fueron convertidos en datos porcentuales (cuadro n.º 88). Al objeto de poder aplicar aquí el Índice propuesto por NELSON para la especialización funcional de las ciudades, hubo de hallarse previamente la media y la desviación para cada una de las ramas del sector, ponderando la media respecto de la población activa total industrial; lo que se hizo según la fórmula:

donde:

XA

=

media pondemela.

3 La exclusión de la capital es, desde luego, discutible, porque no estamos ante una provincia macrocéfala como Zaragoza; pero se procedió así para que el volumen medio de empleo por municipio no quedase deformado por el peso de la capital, que posee, al fin Y al cabo, casi el doble de empleos industriales que Monzón o Sabiñánigo.

195


Pij

=

P aj

porcentaje de población activa de la rama i en el núcleo j. población activa industrial total en j.

Se obtuvo después la desviación estándar para cada una de las doce ramas del sector industrial. Calculadas, pues, la media ponderada y la desviación (cuadro n.º 88), pudo determinarse la especialización de cada municipio en cada una de las ramas de la actividad industrial (cuadro n.º 89), mediante el número de desviaciones que contiene el excedente de empleo por encima de la media de cada una de las ramas, según la fórmula de NELSON:

Tj donde:

N IJ··

N.Q de desviaciones para cada rama de la actividad industrial; índice de especialización buscado.

aij

Porcentaje de empleo del núcleo i en la rama j.

mj

=

Porcentaje medio de empleo en la rama j .

Tj

=

Desviación de la rama j .

Concluida la fase de tratamiento estadístico de la información, los resultados fueron trasladados a una pormenorizada cartografía. Para cada una de las ramas de la actividad industrial se confeccionaron sendos mapas, que representan, en círculos proporcionales al tamaño, el volumen de empleo de cada núcleo en las distintas ramas, mientras que las tramas expresan grados de especialización -inferior a la media o infradotados; superior a la media entre y 0,99 desviaciones o meso especializados; superior a la media entre 1 y 1,99 desviaciones o especializados; superior a la media entre 2 y 2,99 desviaciones o superespecializados, y superior a la media más 3 desviaciones o polarizados- (mapas n.º 70 a 80, ambos inclusive).

°

196


Industrias extractivas y fuentes de energía.

No existen municipios oscenses estrictamente mineros; hay, por el contrario, una dispersión de la actividad extractiva, que, en algunas localizaciones, alcanza grados notables de especialización, pero debido sobre todo al escaso volumen de empleo medio de esta rama -1, 16% (cuadro n. º 88)-. Los índices de especialización, aun cuando han sido ya ponderados cuantitativamente (cuadro n.º 89), deben serlo nuevamente en ténninos cualitativos, pues, de lo contrario, con sólo 6 trabajadores (cuadro n.º 87), Biescas acaba destacándose como un municipio superespecializado, lo que no deja de resultar en cierto modo hiperbólico. Salvando, pues, esa superespecialización exagerada, de la que, junto a Biescas, participan también Fonz y Graus, el municipio especializado en industrias extractivas es Jaca -a cuyos áridos, consolidados a expensas de la industria de la construcción, ha venido a sumarse en los últimos años la explotación insegura de una cantera de mármol en Canfranc-, apareciendo Sabiñánigo y Benasque como municipios mesoespecializados (mapa n.º 70). La minería e industrias extractivas, que de ningún modo generan elevados volúmenes de empleo, parecen localizarse según una tendencia a la dispersión, adquiriendo en los municipios referidos la condición de actividad básica, la que justifican -en buena medida se trata de canteras- al amparo de la expansión de la actividad constructora. La industria de agua, gas y electricidad tampoco se distingue por su alta capacidad de utilización de mano de obra, con lo que se obtienen con facilidad altos índices de especialización con poco empleo. Con todo, la cartografía de la población activa ocupada en esta rama (mapa n.º 71) consiente dos tipos de localizaciones: las basadas en la hidroelectricidad y las que se apoyan en los regadíos. Las primeras, ubicadas junto a los cursos altos y medios de los ríos pirenaicos -Aragón, Gállego y Cinca, con sus correspondientes afluentes-, manifiestan mesoespecialización en Graus, Barbastro y Monzón, sobre el potente complejo de El Grado y Barasona, en el Cinca-Esera; especialización en Aínsi ---central de Medianoy Jaca ---central de su nombre-; pero polarización en Biescas, donde la población activa ocupada en esta rama alcanza nada menos que el 15,58%

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(cuadro n. º 88), Y su índice de especialización funcional es de 3, 10 (cuadro n.º 89)4. Las segundas, en torno a los regadíos del Somontano y la Tierra Llana, a los sistemas hidráulicos de Monegros y el Canal de Aragón y Cataluña, alcanzan una mesoespecialización en Tardienta, Sariñena, Tamarite y Altorricón, y una superespecialización en Almudévar. El resto de los municipios, en una localización que se presenta no poco dispersa, posee en el sector un empleo en absoluto especializado, que ha de interpretarse como no-básico o doméstico -cual es el caso de Huesca, Sabiñánigo, Binéfar y Fraga-, dirigido a subvenir sus necesidades internas.

La industria metalúrgica.

Dos son los tipos de actividad que reúne esta rama de la industria: la metalurgia de base y la metalurgia de transformación. Ambas poseen estructuras propias y diversas; ambas responden a cuadros locacionales particulares. Con excepción de Biescas, cuya especialización en la rama parece más bien producto de movimientos pendulares diarios hacia Sabiñánigo -sus 9 trabajadores, sobre un censo industrial de 37, excluida la construcción, dan rápidamente un índice de especialización que, aunque alto, ha de ser considerado en su justo término-, los centros metalúrgicos oscenses por antonomasia son Sabiñánigo y, en segundo lugar, Binéfar (mapa n.º 72). El primero de ellos, con una capacidad de empleo en el sector del 28,73% y un índice de especialización que, acercándose a cuatro desviaciones por encima de la media -3,79-, viene a caracterizar una clara polarización, debe su implantación a la Sociedad Aluminio Español -hoy Aluminio de Galicia, S.A.-, que, a partir de 1925 y aprovechando los excedentes hidroeléctricos de EIASA, se instala en este pequeño pueblo junto al ferrocarril internacional de Canfranc. Capitales exteriores, buenas vías de comunicación y la presencia del complejo hidroeléctrico del Alto Gállego -a 4 Es ésta la central que en 1921 inaugura la hidroelectricidad pirenaica, posibilitando la apertura del complejo fabril de Sabiñánigo.

198


la central de Biescas, inaugurada en 1921, se añadirán en 1928 las de Pueyo de Jaca y los Baños de Panticosa, y, después de la guerra civil, las de la Sarra y Sallent-, parecen haber sido los factores locacionales más importantes. No lejana a las centrales eléctricas del Cinca y en el seno de una comarca que comienza a recoger los frutos económicos de su puesta en riego, mucho mejor comunicada que Tamarite, pues disfruta también del ferrocarril Zaragoza-Barcelona, Binéfar, aunque a distancia de Sabiñánigo (poco más de cien empleos), se destaca como el segundo centro de la metalurgia básica. Mucho menos vinculada a las fuentes de energía y más ubicua que la de base, la industria metalúrgica de transfonnación goza de una relativa dispersión (mapa n.º 73). El municipio nítidamente especializado es ahora la capital provincial, cuyo crecimiento poblacional en las últimas décadas no es ajeno a la actividad industrial en esta rama, consagrada a la fabricación de maquinaria agrícola y bienes de equipo -Luzuriaga, Albajar, Lamusa-. Municipios mesoespecializados son: Sabiñánigo, apoyado sobre la propia metalurgia del aluminio; Barbastro, en que la implantación de una fábrica de electrodomésticos -Moulinex- viene a subvertir la condición mercantil ancestral de la ciudad; Binéfar, que cuenta con factorías de fabricación de estructuras metálicas; Almudévar -maquinaria-; Tamarite -maquinaria-, y, frisando apenas la media de empleo, Binaced. El resto de los municipios no alcanza un empleo especializado o de dimensiones básicas.

Cerámica, vidrio y cemento.

Aparece localizada esta rama (mapa n.º 74) en los núcleos urbanos, dotados de centralidad comarcal, de las tierras terciarias y cuaternarias de la provincia: Huesca, Barbastro, Monzón y Tamarite -mesoespecializados-; Fraga -especializado-, y Alcolea de Cinca -superespecializado-. Se trata de una rama, la de cerámica, vidrio y cemento, estrechamente relacionada con la industria de la construcción, que en la provincia es un sector globalmente especializado, merced, tanto a la importancia de las 199


obras públicas, cuanto al estímulo que supone el proceso de urbanización provincial o la demanda generada por el sector turístico. No obstante, aunque el sector de la construcción, como veremos, sigue arrojando altos índices de especialización, la conclusión de muchas obras públicas en la última década, el envejecimiento del equipo productivo y la propia crisis económica en un sector que acusa gran sensibilidad han hecho peligrar algunos puestos de trabajo, cual ha sucedido en Barbastro con la crisis de "Cerámica Industrial".

La industria química.

La fabricación de productos qmmlcos (mapa n.º 75) posee una localización que presenta, junto a un sector no básico de escaso volumen de empleo y gran ubicuidad, un sector básico de elevado volumen de población activa, pero concentrado en torno a dos focos: Sabiñánigo y Monzón, con índices de superespecialización de 2,37 y 2,77, respectivamente (cuadro n.º 89). A mucha distancia, aunque superando la media de empleo en el sector, Barbastro. La actividad electroquímica surge en Sabiñánigo de la mano de Energía e Industrias Aragonesas, S.A., en 1918. Gran consumidora de energía eléctrica, dedicada a la producción de carburo de calcio, cloratos sódico y potásico, ácido sulfúrico, amoníaco sintético, ácido nítrico, herbicidas, con el objetivo de abastecer de abonos un mercado nacional en plena expansión (MIRALBEs BEDERA, 1965, p. 248), esta factoría busca para su ubicación el emplazamiento sobre la vía férrea -Zaragoza-Canfranc- más próxima a los aprovechamientos hidroeléctricos del Alto Gállego, Caldarés y Aguas Limpias, explotados entonces por la misma sociedad EIASA. El desarrollo contemporáneo de Monzón nada tiene que ver con los antecedentes de su industria azucarera, surgida al amparo del Canal de Aragón y Cataluña; con las grandes empresas químicas modernas ya es otra cosa. Surge así Hidro-Nitro Española, S.A., que, a partir de 1945, aprovechando la hidroelectricidad que le suministran las vecinas centrales de Barasona y Ariéstolas, emprende la producción de abonos integrados. Un año más tarde -1946-, Etino-Química, S.A ., con la seguridad de su absorción por el mercado barcelonés, instala una planta productora de polivinilos y sosa; y en 1960, una filial suya, Monsanto Ibérica (ahora Aiscondel), 200


completa la nómina de grandes establecimientos fabriles con una factoría dedicada a la obtención de materiales plásticos. Tanto EIASA como las fábricas montisonenses buscan la proximidad a los aprovechamientos hidroeléctricos y las vías férreas -Zaragoza-Canfranc y Zaragoza-Lérida-Barcelona-; todas requieren una abundante mano de obra, que será reclutada en sus áreas de influencia e incluso -en el caso de Monzón- allende la región aragonesa; todas, unos sustanciosos capitales e ' / loraneos. Más recientes, las implantaciones químicas barbastrenses se remontan al último período intercensal, lo que no obsta para que hayan alcanzado un importante peso en la estructura industrial de la ciudad -un 12,32% de la población activa industrial, sólo superado por la metalurgia de transformación y, naturalmente, la construcción-, y que, junto con el sector metalúrgico, contribuyan a modificar la propia estructura ocupacional de la población activa, haciendo de Barbastro, no ya esa anquilosada cabecera episcopal-comercial que siempre fue, sino una ciudad dinámica que recibe recientemente el aldabonazo de la industria. Hoy, la capital del Vero muestra una mesoespecialización en la rama química, producto de la implantación de dos grandes empresas -Brilen y Aicar- dedicadas a la fabricación de filamentos y fibras, y poliamidas y resinas, respectivamente.

La industria de alimentación.

La industria de alimentación se ubica fundamentalmente en la Tierra Llana y el Somontano (mapa n.º 76), en municipios urbanos, parte de cuyo empleo responde a las necesidades ad intra, pero también en núcleos semi urbanos y rurales. Destacan sobre todos los demás dos municipios del confín meridional de la Hoya oscense: Tardienta y Grañén. El primero, volcado sobre la producción harinera, se halla totalmente polarizado; el segundo, sólo superespecializado; ambos aprovechan la proximidad a las materias primas, la herencia de viejos molinos y la situación en el ferrocarril Zaragoza-Huesca y Zaragoza-Barcelona. Con un grado menor de especialización, aparecen Binéfar y Altorrieón, municipios que sobresalen en la industria de productos cárnicos, y Fraga y Ballobar, cuya especialización descansa sobre los productos agra201


rios de la ubérrima huerta del Cinca. Piensos, harinas, etc. confieren, finalmente, a la capital provincial una mesoespecialización en el sector.

Textil, confección, cuero y calzado.

Muy al contrario de cuanto acabara por ser norma en la etapa artesanal, la industria textil de nuestros días parece optar por un cuadro locacional que soslaya la proximidad a las materias primas (mapa n.º 77). La explicación no requiere grandes trasiegos científicos: las materias primas actuales poco tienen que ver con las que antaño dieran vida a nuestros pretéritos telares. Este complejo subsector industrial -textil, calzado, cuero y confección- debe su existencia, en no poca medida, a la iniciativa privada; nada extraño ha de resultar, por estas y aquellas razones, que su localización resulte en la práctica bastante aleatoria. Con excepción de Gurrea de Gállego, ahora aislada de las vías férreas pero hasta poco ha conectada directamente con el ferrocarril ZaragozaCanfranc a través de la estación de Turuñana, la localización de la industria textil parece preferir el sector oriental de la provincia, en los litorales del área de influencia económica de las ciudades leridanas, en la posibilidad de inversiones de capital catalán o en la búsqueda, al menos, de sus circuitos comerciales. Tal parece ser la explicación de la polarización textil de Albalate de Cinca, de la superespecialización de Ballobar, la especialización de Graus y la mesoespecialización de Barbastro, Alcolea de Cinca, Binaced, Binéfar, Tamarite y Fraga.

Industria de la madera y el mueble.

Aparte de Albalate de Cinca, Binaced, Tamarite, Altorricón y Barbastro, cuyas tasas arrojan cierta mesoespecialización (mapa n.º 78) -siempre por debajo de 0,5 desviaciones por encima de la media provincial, según puede comprobarse en el cuadro n.º 89-, la localización de la industria forestal y del mueble se concentra en tres municipios pirenaicos: Valle de Echo, en que la tasa de especialización supera cumplidamente -4,79, según el cuadro n.º 89- el umbral de polarización; la ciudad de Jaca -especializada-, y Aínsa-Sobrarbe, que posee un grado de mesoespecialización superior al de los municipios de la Tierra Baja antes referidos. 202


La "Explotación Forestal del Valle de Echo" 5 es un buen ejemplo de desarrollo endógeno de los abundantes recursos del valle. Surgida años antes de la depresión económica de 1929, la industria maderera chesa, gestionada a través de un consejo de administración designado por la corporación municipal, alcanzó su apogeo al socaire del proteccionismo económico que rodeó la autarquía subsiguiente a la guerra civil. La competición con las maderas extranjeras, una vez levantados los aranceles aduaneros en los años del desarrollismo, ocasionó la pérdida de seguros mercados extrarregionales, antes fidelísimos, y el comienzo de una crisis que, menguada ostensiblemente la demanda, supone un gran freno para la renovación del equipo productivo, cuya obsolescencia cierra el peligroso círculo vicioso de la imposible recuperación de los mercados de la postguerra. Los aserraderos jacetanos, apoyados en la capitalidad comarcal y en la proximidad a las selvas pirenaicas, han recibido en las últimas décadas un fuerte estímulo, como consecuencia del incremento de la demanda local que supone la expansión urbana promovida por la actividad turística. Piénsese que, al margen de los desastres urbanísticos que la incuria concejil haya podido consentir, la arquitectura y la carpintería de la madera constituyen parte del señuelo de la oferta de viviendas; la ilusión urbana de la vieja vida rural que, pret-a-porter, pretende ser tan ladinamente rescatada como vicariamente vendida. Ahora bien, el mapa de la industria de la madera muestra que, localizándose en la proximidad a las materias primas, es una actividad cuya manufactura se agota en los primeros grados de elaboración, generando, por consiguiente, un escaso valor añadido. La industria del mueble, que, por el contrario, da lugar a elevadas tasas de valor añadido, busca su ubicación junto a los grandes centros de consumo -Zaragoza-, y en la provincia -Huesca, Jaca o Barbastro- no abastece sino el mercado comarcalo provincial; incluso, como revelará la encuesta a los consumidores en el capítulo siguiente, no son pocos los jacetanos y oscenses drenados por la oferta de muebles de las grandes firmas zaragozanas o de los grandes 5 Cuando la imprenta acoge estas líneas, hace ya meses que la factoría espera la urgente y necesaria ayuda de la Administración, para reconstruir lo que unas llamas de filiación todavía no aclarada por la justicia se llevaron a la historia el pasado mes de noviembre. El incendio no debe servir para yugular una actividad que, sobre una rentabilidad económica que nadie ha podido todavía poner en duda, supone para el valle una insustituible rentabilidad social.

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almacenes, de manera que la actividad debe ser considerada en cierto modo no básica.

Papel y artes gráficas.

Si la artesanía del papel buscaba para su ubicación la proximidad a las materias primas -la paja de cereales- y la presencia del agua para mover los molinos papeleros, la industria actual responde a unos factores locacionales completamente distintos; hoy, las fábricas de pasta de celulosa y de manipulados del papel se levantan junto a los grandes centros urbanos, en la proximidad a los consumidores. La escasa densidad poblacional y la inexistencia de altas concentraciones urbanas explican la escasa presencia de esta rama de la industria en nuestra provincia. Con excepción de Alcolea de Cinca, en que se alcanza un grado de especialización que supera sobradamente el umbral de polarización -4,90, según el cuadro n.º 89 y el mapa n.º 79-, el resto del exiguo empleo papelero apenas frisa la mesoespecialización en Huesca, Barbastro, Fonz y Graus, siendo, por consiguiente, una actividad de segunda fila en la economía provincial.

La industria de la construcción.

En los antípodas de la rama anterior, la industria de la construcción, amén de ser una de las protagonistas de la superioridad que en valor añadido presenta nuestra provincia respecto a los valores nacionales, se caracteriza sobre todo por su dispersión espacial, hasta el punto de que son excepción los municipios que no presentan algún grado, siquiera mínimo, de especialización (mapa n.º 80, cuadro n.º 89). Dentro de esta notable ubicuidad, destaca la especialización -llegando en el caso de Benasque a la superespecialización- de todos los municipios pirenaicos seleccionados -Valle de Echo, Biescas, Aínsa-; especialización que no tiene otra explicación que el estímulo que para el sector supone la demanda turística. Otro tanto cabe decir para Jaca, que asiste en las últimas décadas a un desarrollo urbano extraordinario, o de Graus, donde la 204


actividad turística ha venido a sumarse al impacto de las obras públicas anteriores. Fuera del ámbito montano, la construcción es rama especializada en Ayerbe, La Sotonera -superespecializada-, Almudévar, Sariñena, Fonz y Altorricón, y mesoespecializada en la propia capital provincial-lo que no es de extrañar, teniendo en cuenta la incesante expansión de la ciudad a la sombra de la industrialización reciente-, en Barbastro -cuya actual industrialización es motivo bastante para descollar en esta rama-, en Tamarite o en Fraga y Binaced. Consolidados los núcleos industriales por antonomasia -Sabiñánigo, Monzón y Binéfar, que, estabilizados urbanísticamente, no poseen ahora especialización ninguna en esta rama- y tenninadas las obras públicas relacionadas en buena medida con el sistema hidroeléctrico nacional, la demanda turística, la industrialización reciente, la remodelación de los cascos urbanos y la terciarización parecen estar detrás de la especialización en la industria de la construcción. El estímulo económico más leve parece tener su proyección inmediata en el crecimiento simpático del empleo en esta rama de la actividad industrial.

e). El impacto de la iruiustrialización en la red urbana.

En síntesis, los complejos industriales de la provincia, o centros industriales por excelencia, es decir, aquéllos que, concentrando los mayores volúmenes de empleo industria1, parecen destacar en alguna de las ramas con índices de especialización superiores a la media más- una desviación, son Sabiñánigo -metalurgia de base e industria química-, Monzón -industria química- y Binéfar -metalurgia de base y alimentación-o Sabiñánigo y Monzón responden a un modelo de localización que fue ya expuesto en párrafos anteriores; Binéfar, sobre un desarrollo industrial cuantitativamente no muy distante, compagina las inversiones exógenas en sectores novedosos, como la metalurgia, con otros que, como la alimentación, se engarzan mejor en el contexto agropecuario comarcal. Aunque las ciudades históricas muestran una inequívoca preferencia por el sector terciario -como veremos muy pronto-, y aunque no es poca la distancia que las separa de esos complejos industriales, Jaca, Huesca, 205


Barbastro y Fraga deben a su pasado artesanal y a las ventajas de su propia condición urbana las implantaciones industriales de nuestros días. Ahora bien, el grupo resultante es lo suficientemente complejo como para que, sobre la generalización anterior, nos sea dado introducir algunos matices. Así, si el sector industrial parece poco relevante en el caso de Jaca y en Fraga resulta ser un sector muy secundario respecto de la actividad agraria, no cabe duda de que en Huesca y Barbastro, aun no alcanzando en ningún caso la fuerte especialización de los centros industriales en sentido estricto, ha sido lo bastante pujante como para alterar, no sólo la estructura ocupacional de la población activa, o sus funciones urbanas, sino el propio plano urbano, que gracias a esas recientes implantaciones ha dado luz verde a nuevos ensanches y está modificando la estructura urbana misma. El resto de los municipios, aun cuando exhiben -lo que es más fácil en menores volúmenes de población activa industrial- índices de especialización que rayan o superan frecuentemente la polarización, son cuantitativamente municipios industriales de segundo orden; lo que no es óbice para constatar que, gracias al feliz maridaje de la industria con las transformaciones agrarias del regadío, estos municipios han conseguido aplacar el caudal de la hemorragia demográfica de la Tierra Llana, del confín meridional de la Hoya de Huesca, del Cinca Medio, La Litera y el Bajo Cinca. Así pues, la patología del sector industrial oscense no está solamente en ese vacío estructural que correspondía a los municipios semi urbanos, sino en el desequilibrio de su distribución espacial, pues si los municipios urbano-industriales se localizan en la Depresión Media pirenaica y el Somontano-Cinca-Litera, e incluso los pequeños municipios rurales con algún establecimiento fabril especializado prefieren también la Hoya de Huesca y el Cinca-Litera, dos espacios quedan soslayados por la actividad industrial: el Alto Aragón Oriental-Sobrarbe y Ribagorza, que no poseen otros núcleos industriales que los muy secundarios de Aínsa, Benasque y Graus- y los Monegros, cuya capital, Sariñena, que no posee otra especialización que la construcción, lastrada por el peso de su sector agropecuario y más atenta a las funciones terciarias, no acaba de tomar el tren de la industrialización. Algunos de los graves problemas de la red de asentamientos, la astenia de los municipios semi urbanos, los desequilibrios demográficos de la estructura espacial de la red y su dinámica demográfica, encuentran ahora 206


aquí, no tan enigmáticas como vamos viendo, las claves de su explicación; las de otros muchos problemas -no los menos, aunque muy directamente relacionados con aquéllos- hemos de buscarlas todavía en las funciones terciarias y el consecuente puzzle de las áreas de influencia.

7.3. Las funciones terciarias. De cuantas desempeña la ciudad, la principal de las actividades es, y ha sido siempre, la de abastecer de bienes y servicios al mundo rural circundante. Es lo cierto que la revolución industrial ha visto surgir gigantescas aglomeraciones humanas, pero éstas no son verdaderas ciudades en tanto no desempeñen funciones propiamente urbanas. ¿Y cuáles son las funciones propiamente urbanas? No otras que las de comercio y servicios. No es, por tanto, aceptable la detenninación de la jerarquía urbana a partir exclusivamente de la población o el sector secundari<;>. Lo que no significa restar un ápice de importancia a los capítulos anteriores: la geografía urbana -la geografía del comercio y las actividades terciarias- es, ante todo, una geografía del consumo y de los consumidores, de ahí que resulte insoslayable un estudio de la población. Pero el establecimiento de la jerarquía urbana, según quedó escrito en los primeros capítulos, ha de apoyarse en los vínculos que unen los hombres y los lugares; en el entramado de relaciones de los elementos del sistema; en la urdimbre de las funciones terciarias.

a). Presupuestos metodológicos.

El soporte conceptual viene detenninado por las nociones de umbral, alcance y rango de los bienes centrales; nociones que son como las caras de un mismo poliedro: complementarias y subordinadas solidariamente a su resolución geométrica. Al mismo tiempo, uno de los problemas que con más razón acapara hoy la atención de la epistemología es la noción misma de jerarquía: ¿se puede hablar de rupturas o, más bien, de un continuum? Trataremos de expresar nuestra postura al respecto. Y, finalmente, y de acuerdo con los presupuestos referidos, formularemos una propuesta metodológica para abordar la jerarquía urbana oscense desde las funciones terciarias; para establecer una selección de los núcleos funcionalmente 207


urbanos sobre los que aplicar, ya en el siguiente capítulo, los modelos encaminados a revelar la conformación de las áreas de influencia.

•

Umbral, alcance y rango de los bienes centrales. "Se crean de esta manera pequeñas ciudades que pueden servir de mercado o de talleres de reparaci6n, pero que no editan diarios ni determinan las giras de los viajantes de comercio; a su vez, dependen de la gran ciudad para los papeles que no les corresponden; gravitan en la órbita de la gran ciudad e incluso se asocian con frecuencia a su funci6n urbana" eCHADOT, 1948; edición española: 1972, p. 165).

¿Alguien puede poner en duda que en esta cita no estén sugeridos los conceptos de umbral, alcance o rango de los bienes centrales corno fundamento de la jerarquía? No se trata, por otra parte, de ninguna novedad; los referidos conceptos están ya implícitos en la teoría christalleriana, pues son la esencia misma de la ciudad entendida corno lugar central; corno proveedora de bienes y servicios para un espacio circundante. Preservándose de la tentación de cuantificar, la geografía clásica está, pues, hablando el mismo lenguaje que la geografía cuantitativa. Numerosos autores se han ocupado de la formulación de los conceptos de umbral, alcance y rango de los bienes centrales; entre otros: BEAVON (1981), BERRY Y GARRISON (1958), BERRY (1971), HARTSHORN (1980) y RICHARDSON (1973). Con expresiones no muy dispares, el umbral de demanda de un bien o función es el número mínimo de personas necesario para hacer viable la implantación de una función; según RICHARDSON (1973, p. 170), es el nivel mínimo requerido para estimular la creación de un servicio, pudiendo expresarse en términos de población y/o ingresos. El alcance es la distancia máxima que el consumidor está dispuesto a recorrer para adquirir un bien o servicio sin que la subvención de esa necesidad se torne onerosa; es, también, la extensión del área de mercado de una mercancía, dada la competencia entre los distintos lugares centrales que la ofrecen. El rango viene expresado por la razón inversa de la ubicuidad funcional; dicho de otra manera, el rango de una función será tanto mayor cuanto menor sea el número de lugares centrales que la ofrecen.

208


Así pues, la posición, en la estructura jerárquica de la red urbana, de cada lugar central dependerá de la naturaleza de los bienes y funciones centrales que posea. Cada una de esas funciones tendrá un mayor o menor valor -una mayor o menor centralidad- según el número de lugares centrales que la suministren. Cuanto mayor sea la centralidad de las funciones, mayor será la centralidad de los lugares centrales. Ahora bien, ¿cómo determinar cuantitativamente el umbral de demanda de las distintas funciones? Aquí aparece el principal escollo: "Si bien el significado de la noción de umbral resulta fácil de entender, no lo es tanto llevar a cabo su medición. Ante la imposibilidad de obtener los flujos monetarios, en la mayor parte de los estudios suele utilizarse el número de clientes" (ESCOLANO UTRILLA, 1985, p. 185).

Habitualmente, suele calcularse el umbral de demanda de una función a partir del tamaño de población del núcleo en el que aparece por vez primera esa función, procedimiento que no nos satisface enteramente. En Huesca, en 1980, el umbral de demanda para la venta de sombreros así obtenido es de 39.673 habitantes, puesto que sólo aparece en la capital provincial; pero si un comerciante jacetano exquisito -que los hay- decide, más allá de la mera rentabilidad, instalar un puesto de venta de sombreros, automáticamente el umbral de demanda de esta función descenderá a 10.826. ¿Y qué decir también de la función "profesor de música", que aparece sólo en Huesca en 1980 pero unos años antes figuraba en el censo jacetano? ¿Es verosímil que, por el contrario, un gabinete de geógrafosociólogo aparezca fuera de la capital provincial? Pues aparece; sólo que la explicación está en los apellidos del titular de esa licencia fiscal (yen la existencia de un centro del e.S.Le. en Jaca). Por todas estas razones, pero también en la búsqueda de una fórmula menos constrictora y aun comprometedora, nuestra propuesta metodológica pondrá el acento en la noción del rango de los bienes centrales como paso previo al cálculo de la centralidad, que será determinado en razón inversa al número de lugares centrales que suministran esos bienes. Precisiones cuantitativas al margen, entiéndanse incorporadas a la noción de rango las de umbral de demanda y alcance, pues, a mayor rango, mayor umbral de demanda y mayor alcance económico de la función considerada. 209


•

Los niveles jerárquicos: continuidad o ruptura .

Pero tooavía queda otro escollo metodológico conceptual, que requiere como poco una reflexión: ¿la distribución de los núcleos de una red urbana comporta una estructura jerárquica con escalones nítidamente delimitados, tal cual quería CHRISTALLER (1933), o, por el contrario, se trata de una disposición continua cuyas cesuras son mera ilusión metodológica? La cuestión, que no es ni mucho menos baladí, suscita el inevitable comentario en todas las recientes publicaciones sobre redes y sistemas urbanos. Lejos de la formulación christalleriana, que el mismo BERRY (1971) corroborará sancionando con nombres propios los niveles jerárquicos del geógrafo alemán, el discurso contemporáneo se muestra escéptico, como poco, y casi siempre cauteloso: "Aunque la teoría de los lugares centrales conduce a la delimitación de niveles jerárquicos netamente distintos los unos de los otros, conteniendo, cada uno, ciudades idénticas, la observación mues tra a menudo que los tamaños de las ciudades se escalonan a lo largo de un continuum, sin las rupturas netas del esquema teórico" (BAILLY y BEGUlN, 1982, p. 122).

Las mismas dudas parece compartir HAGGETT (1976, p. 161) cuando, citando a VINlNG, pone en entredicho el concepto christalleriano de una K fija, que lleva a una distribución escalonada, cuando lo que se observa en la realidad es una continuidad: "los términos caserío, pueblo y ciudad, son lo mismo que piscina, estanque y lago, grados diferentes que se utilizan por conveniencia de expresión, pero que no se refieren a entes estructuralmente distintos" (VINING, 1955, pp. 147-195).

La cita [tomada de ESCOLANO UTRILLA (1985, p. 256)] suscita en este estudioso toda suerte de dudas, zanjab1es sólo en razón de una resolutoria utilidad metooo1ógica: "Por las razones aducidas y por otras es útil discretizar en niveles 10 que aparentemente se presenta como un continuum, mayor aún en nuestro caso en el que se contempla gran número de municipios; no obstante, nos parece que el planteamiento de Vining merece una reflexión; ¿hasta qué

210


punto , con el crecimiento del tamaño no se produce un cambio en la naturaleza comercial de un centro? acaso, ¿Zaragoza presenta sólo diferencias de tamaño comercial con el municipio más pequeño de Aragón?" (ESCOlANO U T RILLA, 1985, p. 256).

Sinceramente creemos que no. Ahora bien, admitida la existencia de rangos jerárquicos, el problema más espinoso reside en los caminos para su determinación, en la metodología. Admitida la fenomenología cualitativa de esos escalones jerárquicos, ¿cómo delimitarlos cuantitativamente? La aldea y la capital existen; pero, ¿dónde acaba la aldea y dónde empieza la villa?, ¿dónde la villa se troca en ciudad? La cita de ESCOLANO UTRILLA parece revelarse ahora en toda su oportunidad; por razones metodológicas "es útil discretizar en niveles lo que aparentemente se presenta como continuum". Admitamos la continuidad, pero admitamos también que, por muy difícil que resulte encontrar un método de delimitación satisfactorio, existen niveles jerárquicos caracterizados por algo más que por el mero tamaño demográfico o funcional : "cambiando de escala, se cambia de naturaleza y no solamente de dimensiones", ha escrito DOLLFUS (1970, pp. 88-89).

•

Propuesta metodológica.

La vía que hemos observado parte de la consideración de que, para el establecimiento de la jerarquía urbana, merece la noción de rango de las funciones centrales, así como del convencimiento, siquiera en hipótesis, de la existencia de niveles jerárquicos en nuestra red, pues así lo adelantó el tratamiento demográfico de la estructura del poblamiento; el mismo que desaconseja la aplicación de la teoría de los lugares centrales en su versión christalleriana, pues, reconociendo la gloria que cabe al geógrafo alemán por la autoría científica de la teoría, tropieza en nuestro caso con un medio físico heterogéneo, anisotrópico, que, junto a una historia dilatada, han intervenido en la localización del poblamiento en detrimento de la dispersión regular de los lugares centrales. La propia expansión urbana de nuestros días ha reforzado la cabeza de la jerarquía, pero ha descuidado los núcleos semiurbanos, con lo cual el gradiente K christalleriano se quiebra 211


inmediatamente. En esas condiciones, la aplicación acabaría por degenerar en mero juego matemático, completamente ajeno a la realidad de nuestra provincia. Sería, en definitiva, una frivolidad para con el legado de CHRISTALLER. La determinación de la jerarquía de los lugares centrales oscenses a partir de su dotación de funciones terciarias, sobre el supuesto teórico de que las funciones que desempeña una ciudad están destinadas a satisfacer una demanda interna, pero también a subvenir las carencias de bienes y servicios del espacio rural circundante, nos condujo al "Censo de la Matrícula de la Licencia Fiscal del Impuesto Industrial" (C.M.L.F.I.I., de ahora en adelante) de la Delegación de Hacienda de Huesca. Con los datos de esta riquísima fuente, procedimos a la elaboración de una matriz que en 1980 recogía 153 tipos distintos de funciones centrales para los 201 municipios de la provincia -esta fuente determinó así que el municipio fuese la unidad de análisis escogida en todo este trabajo, como ya se adelantó en repetidas ocasiones-o Acto seguido, aplicamos el modelo de DA VIES (1967), escogido en razón de la convincente pericia con que PRECEDO LEDO (1976-B) lo condujo en el estudio de la red urbana navarra. El modelo comporta los siguientes pasos:

A). Cálculo del índice de centralidad de los municipios oscenses. Como quiera que la centralidad de un centro está condicionada por la naturaleza de las funciones centrales que ostenta, el primer paso consiste en la determinación del rango de las 153 funciones seleccionadas; rango que, como se expresó en los párrafos anteriores, estará en función inversa a su ubicuidad. La fórmula es la siguiente:

F 1·

1- - - - -

ri

N

donde:

212

r·1

rango de los bienes centrales (0-1).

Fi

N.O de lugares centrales que poseen el bien i.


N

=

N.Q total de lugares centrales.

Establecido el rango, se halló el índice de centralidad de todos los municipios a fin de poder ordenarlos jerárquicamente, según la fórmula: i=n Cj

=L

(ri . nij)

i=1 donde:

Cj;::::

centralidad del municipio j.

ri

rango de la función i.

nij

n. Q de establecimientos o licencias profesionales que suministran la función i en el municipio j.

El índice así obtenido fue considerado como "índice de centralidad real". El establecimiento de niveles jerárquicos fue llevado a cabo mediante la combinación de la distancia funcional apreciada a partir de la representación gráfica -correlación población-índice de centralidad- y por las clases o niveles obtenidos por el juego de la media de centralidad más la desviación (menor a la media; la media más 1 desviación; la media más 2 desviaciones, etc.).

B). Detección de los municipios susceptibles de ser considerados funcionalmente urbanos. La media estadística de centralidad fue tomada como umbral mínimo para la posibilidad de considerar a un municipio como funcionalmente urbano. Ahora bien, se observó que, con índice de centralidad superior a la media, aparecían algunos municipios cuya capacidad de organización espacial se nos antojaba más que dudosa. En la búsqueda de una confirmación de esa presunción, se aplicó el análisis de regresión sobre la correlación entre el índice de centralidad y el tamaño demográfico. Fueron así despreciados Grañén, Almudévar, Zaidín, Gurrea de Gállego, Lanaja y Binaced; todos ellos municipios de tamaño próximo o superior a 2.000 habitantes; 213


todos ellos con índice de centralidad superior a la media, pero inferior al que debieran tener en función de su tamaño demográfico, lo que venía a poner de manifiesto su nulo impacto sobre el espacio circundante y la dedicación de esa dotación funcional al servicio exclusivo del municipio. Una suerte de sector no-básico en la nomenclatura de la teoría de la base económica urbana.

C) . Determinación de la capacidad de atracción. Seleccionados ya los municipios funcionalmente urbanos· de la red, se procedió a ponderar qué parte de ese índice de centralidad subviene la demanda interna y qué excedente satisface las carencias de la demanda rural, del área de influencia de la ciudad considerada. Para ello se calculó un "índice de atracción", que es el resultado de oponer "la centralidad real" -ya hallada- y la "centralidad teórica", es decir, la que debieran tener los municipios según su tamaño demográfico, o, dicho de otro modo, la que debieran tener para abastecer la demanda interna; el excedente o diferencia entre ambas se considera Índice de atracción. La determinación de la centralidad teórica comportó la elaboración de algunos índices previos. Se calculó en primer lugar el "coeficiente teórico de localización de cada bien central", según la fórmula:

Ni· ri C i = - - - - - - · 100 p

donde:

Ci

=

Ni =

coeficiente teórico de localización buscado. n.2 total de establecimientos en la provincia que suministran el bien/servicio i.

214

fi

=

rango de cada bien/servicio i.

P

=

población provincial.


Se calculó después el "peso funcional de cada bien en una ciudad determinada en relación con su tamaño", según la fórmula:

c·· pJ. 1 fi=------lOO donde:

f-1

=

peso funcional de cada bien central.

C-1

=

coeficiente teórico de localización detenninado en el paso anterior.

p.

J

población del lugar central considerado.

La suma de los pesos funcionales de cada bien en el lugar central en cuestión fue considerada como "índice de centralidad teórica", es decir:

i=n C

L fi i=l

El cotejo del índice de centralidad teórica con el de centralidad real nos facilita así el conocimiento de la capacidad de atracción de los municipios, que puede ser interpretada como una capacidad de rección u organización territorial. Conocemos así qué municipios urbanos destinan parte de sus dotaciones funcionales a la satisfacción de una demanda exterior. Conocemos, pues, los municipios funcionalmente urbanos. Sobre ellos se aplicarán después algunos modelos para la determinación de las áreas de influencia; pero esto pertenece ya al capítulo siguiente.

by. Jerarquíafuncional de los municipios oscenses. Si las ciudades viviesen replegadas sobre sí mismas, sin relación alguna con el entorno rural, a buen seguro la geografía de las funciones ter215


.. ciarias reproduciría fielmente la geografía de la población. Habría entonces aglomeraciones humanas, meros núcleos de población, pero no ciudades. Por el contrario, lejos de calificaciones históricas, jurídicas o estadísticas, la ciudad se sostiene sobre su función de aprovisionamiento del medio rural; la ciudad lo es en cuanto capaz de organizar un espacio circundante, un área de influencia. y las áreas de influencia consustanciales a nuestras ciudades oscenses

vienen caracterizadas ya desde un medio físico diverso que determina las condiciones de accesibilidad, y que va a intervenir decisivamente en la reciprocidad del binomio "centralidad-población servida". Si a todo ello añadimos la novedad de los centros fabriles surgidos durante el presente siglo, centros que encuentran su razón de ser más en el sistema nacional que en la iniciativa provincial, nada extraño parece que la presunta correlación entre la población y la centralidad encuentre en nuestra jerarquía no pocas distorsiones; que la jerarquía de las funciones terciarias no sea el fiel reflejo de la jerarquía demográfica, sino una vaga vislumbre. Efectivamente, la jerarquía de los municipios oscenses de tamaño superior a 3.000 habitantes -municipios demográficamente urbanos y semiurbanos-, obtenida a partir de la cuota de mercado elaborada por BANESTO (cuadro n.º 90), altera no poco la cadencia de rangos de la jerarquía demográfica: Barbastro y Jaca desplazan así a Monzón al cuarto puesto, cuando este municipio primordialmente industrial es, sin embargo, el segundo en tamaño demográfico. Otro tanto sucede con Graus, que, con menos población pero con un área comercial más vasta, sobrepasa a Tamarite y Sariñena en dotación comercial. La representación gráfica de la relación entre el tamaño demográfico y la cuota de mercado de los municipios -en esta ocasión- de más de 1.000 habitantes (gráfico n.º 26) permite establecer, sobre una disposición que propende a la continuidad, cuatro grupos jerárquicos bastante bien individualizados: la capital provincial, los centros de tamaño demográfico urbano -Barbastro, Jaca, Monzón, Fraga, Sabiñánigo y Binéfar- y la exigüidad de tres municipios semi urbanos -Graus, Sariñena y Tamarite-. Los demás, dispuestos según una distribución en continuum, son municipios prácticamente rurales.

216


Ahora bien, esta cuota de mercado, obtenida a partir de una muestra de unos cuantos indicadores -instrumentos notariales, número de teléfonos, licencias comerciales, número de entidades bancarias, etc.-, y sólo para los municipios de más de 1.000 habitantes, no puede tener otro valor que el de una útil orientación, pero la determinación de la centralidad real y la esperada en función del tamaño demográfico -de cuyo cotejo se obtiene el valor de la atracción, que pennite ponderar el papel de cada lugar central en el seno de la armadura urbana- nos llevan obligatoriamente al "Censo de la Matrícula de la Licencia Fiscal del Impuesto Industrial".

•

Población, centralidad y funciones.

Con las excepciones que por el valor indicativo de su desviación serán luego comentadas, la dotación funcional de los municipios oscenses parece acomodarse bastante bien a la expresión de su volumen demográfico, tal cual reza la teoría de los lugares centrales. La distribución (cuadro n.º 27) muestra una disposición en continuum, que, no obstante, consiente la distinción de cuatro niveles jerárquicos bien perfilados en razón de la distancia funcional que el análisis de vecindad pone al descubierto: la capital provincial, con 143 funciones; los centros urbanos -Barbastro, Jaca, Monzón, Fraga, Sabiñánigo y Binéfar-, con una dotación que oscila entre 82 y 114 funciones; los centros semiurbanos -Graus, Tamarite, Sariñena-, entre 54 y 64 funciones, y, finalmente, los municipios rurales, con menos de 43 funciones. Ahora bien, esa evidente conexión entre la población y el abanico funcional se quiebra en numerosas ocasiones, dando lugar a otras tantas desviaciones positivas o negativas, que vienen a poner de relieve la distorsión del umbral de demanda de los bienes centrales de acuerdo con las áreas geoeconómicas que configuran temariamente nuestra provincia. La dificultad para las comunicaciones, el aislamiento y la dispersión del hábitat, la inaccesibilidad, fomentan la sobredotación funcional de muchos municipios montañeses; en la Tierra Llana, por el contrario, la mayor planitud de la topografía, las mayores facilidades para acceder a los centros urbanos, la mejor accesibilidad, provocan un incremento del alcance económico de los bienes centrales, un incremento de su umbral de demanda y, en consecuencia, una hipodotación funcional. 217


Es en la provincia de Huesca, pero especialmente en su Montaña, donde, por las razones que acaban de ser expuestas y por la multiplicación estacional del número de posibles clientes que significa la demanda turística, se registran los más bajos umbrales de demanda de muchas de las funciones centrales: "es en Huesca donde se localizan la mayoría de los umbrales regionales, a causa de que sus pueblos de pequeño y mediano tamaño, a veces difícilmente comunicados, han de disponer necesariamente de algunas de estas mercancías" (ESCOLANO UTRILLA, 1985, pp. 194-195).

Así, muy por encima del número de funciones que cabría esperar según el tamaño demográfico, hiperdotados, aparecen no pocos municipios montañeses: Benasque, Boltaña, Aínsa, Campo, Aísa, Canfranc, Castejón de Sos, Panticosa, Bielsa, Puértolas, Aragüés del Puerto, Ansó y Valle de Echo. Por el contrario, con un volumen demográfico que en muchas ocasiones duplica al más poblado de los anteriores, muchos municipios de la Tierra Llana, fácilmente conectados con núcleos urbanos próximos -conectividad que ha mejorado sustancialmente la revolución de los medios de transporte- y ajenos a la actividad turística, muestran un elenco funcional más humilde: Lalueza, La Sotonera, Albelda, Esplús, La Almunia de San Juan, Velilla de Cinca y Almuniente. Otros, como La Fueva -en la Montaña- o Peralta de Calasanz, explican su hipodotación al quedar elevado su volumen demográfico como consecuencia de la mera yuxtaposición de varias enlidades de población dinámicamente regresivas. Una disposición análoga reproduce la relación entre la población y el índice de centralidad de los municipios (gráfico n.º 28), obtenido según la metodología expresada ya en el epígrafe correspondiente. El índice de centralidad aumenta, en líneas generales, a medida que se incrementa el tamaño demográfico, y ello siguiendo una continuidad que, por conveniencia metodológica, puede quebrarse en los mismos niveles jerárquicos que determinara en epígrafes anteriores el simple cómputo del número de funciones: la capital provincial, cuyo índice (1.752,61) es más de tres veces el de la segunda ciudad -Barbastro, con 597,12- ·; los centros urbanos -Barbastro, Jaca, Monzón, Fraga, Binéfar y Sabiñánigo-, cuyo índice de centralidad oscila entre 597,12 y 259,66, para Barbastro y Binéfar, respectivamente; el escalón de los municipios semiurbanos, delimitado entre el 218


índice 136,75 de Sariñena y 105,15 de Tamarite -incluyendo entre ambos a Graus-, y, finalmente, los municipios rurales, cuyo nivel se configura a partir del índice 59,33 de Sariñena, sin solución de continuidad hasta el final de la nómina. Empero, si la escala provincial parece indicar una estrecha correlación entre el tamaño demográfico y el índice de centralidad de los municipios, la escala de los distintos niveles jerárquicos descubre no pocas disidencias. En los niveles urbanos, Barbastro y Jaca, ciudades de gran llJ."aigambre mercantil, se adelantan sobradamente a Monzón y Fraga -mesoespecializada en industria la primera; con un peso todavía considerable del sector primario la segunda-; y Binéfar, con casi dos mil habitantes menos, pero en el centro de una rica comarca, a cuya capital, Tamarite, ha suplantado, supera a Sabiñánigo, municipio industrial por antonomasia, capital sin embargo de una comarca muy débilmente poblada. En los niveles semiurbanos, Graus, capital de la vasta Ribagorza, posee un índice de centralidad superior a Tamarite, cuando su talla demográfica es menor en casi setecientos habitantes. Por lo que a los municipios rurales se refiere, la relación entre población y centralidad corrobora las desviaciones insinuadas por el número de funciones, es decir, la hiperdotación terciaria pirenaica, el menor umbral de demanda de las funciones, explicado por la difícil accesibilidad y el incremento del potencial de población que supone la demanda turística, y la infradotación de la mayor parte de los municipios de la Tierra Llana por las razones justamente opuestas.

•

Los niveles de la jerarquía funcional oscense y su caracterización funcional.

Con mostrar algunos escalones bien pergeñados, la relación población-centralidad-funciones no resolvía satisfactoriamente la determinación de los grados jerárquicos. El nivel que denominábamos urbano reunía municipios de capacidad de organización espacial presumiblemente muy dispar, como Sabiñánigo o Binéfar -cabeceras comarcales- y Jaca o Barbastro, cuya proyección espacial trasciende los límites de su traspaís inmediato. Al mismo tiempo, no pocos municipios con presuntas funciones 219


urbanas y de organización territorial-como Benasque, Ayerbe, Benabarre, Aínsa o Boltaña- quedaban diluidos en la vasta nómina de municipios rurales, pese a la constatación, ya en los análisis anteriores, de una hiperdotación funcional clara. Era necesario buscar un método que penetrase más el fondo del problema. Fue así como se recurrió a la combinación de los criterios de vecindad, observados en las distribuciones anteriores, con los de naturaleza estadística, a través de la media y la desviación. Así pues, los municipios oscenses fueron ordenados en sentido decreciente según el índice de centralidad real, tal cual se ofrece en el cuadro n.º 91. Se procedió seguidamente al cálculo de la media de centralidad y la desviación, al objeto de, jugando con estos dos valores, llegar a establecer los distintos intervalos; la media obtenida -x- fue 31,70, y la desviación - () - 142,81 . Los niveles resultantes fueron los siguientes: I. II. nI. IV. V. VI.

Nivel C > X Nivel X + 4 Ni v e1 X + 3 Ni v e1 X + 2 Nivel X + () Nivel C < X

+ () () () >

4 () > C > C > C C >

= > X + 3 () > X + 2 () > X + () X

= = =

=

C > 602,94 602,94 > C > 460,13 460,13 > C > 317,32 317,32>C> 174,51 174,51>C> 31,70 C < 31,70

donde: C X

= índice de cen tralidad real. = media.

() = desviación.

Los niveles así obtenidos rompían el continuum funcional de la siguiente manera: por encima de la media más cuatro desviaciones aparecía destacada la capital provincial, formando el nivel superior de la jerarquía; le seguían, a continuación, Jaca y Barbastro, en el segundo nivel; Monzón y Fraga, en el tercero; Binéfar y Sabiñánigo, en el cuarto; un quinto nivel, con centralidad superior a la media, constituido por Sariñena, Grau s, Tamarite, Grañén, Almudévar, Benasque, Ayerbe, Aínsa, Sallent, Benabarre, Gurrea, Zaidín, Boltaña, Binaced y Lanaja, y, finalmente, el nivel de los municipios claramente rurales desde el punto de vista funcional, con 220


índices de centralidad inferiores a la media y con nulas posibilidades de organización territorial. Esta clasificación, estadísticamente irreprochable, presentaba indudables ventajas pero no pocos inconvenientes. Distinguía un segundo nivel para Barbastro y Jaca, lo que, dada su conocida solera mercantil, se nos antojaba bastante pertinente; pero, en cambio, atomizaba sobremanera el nivel urbano básico al discernir dos grupos donde el común de los sentidos: y la distancia funcional observada según el criterio de vecindad, no daban pábulo sino a uno -Monzón, Fraga, Binéfar y Sabiñánigo-; y se mostraba poco sutil al considerar en el mismo nivel municipios que, si bien poseían tamaños demográficos dispares, exhibían empero una innegable proximidad funcional, cual era el caso de los hasta ahora llamados municipios demográficamente semiurbanos -Sariñena, (jraus, Tamarite-, que pasaban a compartir el nivel jerárquico con otros municipios considerados demográficamente rurales pero funcionalmente urbanos -desde Grañén hasta Lanaja, según el cuadro n.º 91-. A la vista de estos resultados, no parece desvarío corregir con la distancia funcional y el sentido común los excesos de celo del procedimiento estadístico, con lo cual -y esta es nuestra aportaciónconsideraremos cinco niveles en la jerarquía funcional; cinco niveles a los que, muy en contra de la opinión expresada por CARTER (1974, pp. 31-32), que prefiere hablar simplemente de grados -1, n, nI, etc.-, y aun conscientes de la vulnerabilidad de su ámbito semántico, nos vemos en la obligación -incluso moral- de asignarles un nombre que recoja mejor su naturaleza funcional que la asepsia de un simple guarismo ordinal. Así pues, capital provincial; cabeceras supracomarcales -Jaca y Barbastro-; cabeceras comarcales -Monzón, Fraga, Binéfar y Sabiñánigo-; cabeceras subcomarcales o centros semiurbanos -Sariñena hasta Lanaja-, y, en último lugar, los municipios rurales, con centralidad inferior a la media. La capital provincial, que para ESCOLANO UTRILLA (1985, pp. 355360) comparte el segundo nivel de la jerarquía aragonesa -obtenida a partir del comercio y a escala regional- con Jaca, Barbastro, Monzón y Fraga, se destaca en nuestro trabajo -donde intervienen además las funciones de servicios y el análisis se detiene en la escala provincial- como un nivel jerárquico superior. Huesca triplica casi el índice de centralidad de la ciudad que le sigue en la jerarquía funcional, Barbastro. Además de las funciones 221


de más frecuencia de uso, de más ubicuidad, la capital expende una serie de bienes y servicios raros, de rango elevado -1-, de umbral y alcance igualmente altos; tan altos que exigen el nivel jerárquico de la capital prov~ncial : venta de sombreros, paraguas, toldos, acuarios, pirotecnia, maestro de baile, profesor de música, balanzas, instalación de ascensores, etc. (cuadro n.º 92). Estas son sus funciones específicas, las que tienen un alcance provincial, pero no ha de dudarse de que otras funciones más ubicuas tienen en la capital una significación particular. Si bien este modelo soslaya los aspectos cualitativos, no se nos escapa que, por ejemplo, poco o nada tiene que ver una escueta licencia fiscal para la venta de best-selfer, de "Premios Planeta" y literatura banal, de una subcabecera, como pueda serlo Graus, con una librería de la capital, que, al socaire de un colegio universitario, recibe novedades científicas y libros -aunque pase inadvertido al modelo- de elevado rango. Igualmente, ópticas hay en 19 lugares centrales, pero no pasan de ser un permiso fiscal para la montura de "gafas de batalla"; los lentes de contacto, los sofisticados equipos son sólo privativos de Huesca, Jaca, Barbastro y, tal vez, Monzón y Sabiñánigo. Otros servicios menos ubicuos -como, por ejemplo, abogado o arquitecto- que aparecen en subcabeceras comarcales, lo que significa que de hecho poseen un bajo umbral de demanda, luego de cubrir esas pequeñas áreas, muestran una preferencia a concentrarse en la capital provincial, cabe "el poder"6. La capital, pues, no sólo disfruta de funciones específicamente suyas, sino que otras alcanzan los más elevados standing , y otras, más ubicuas, tienen, merced a la condición capitalina, un alcance económico que llega a dilatarse hasta los confines de la demarcación. En el segundo nivel, Jaca y Barbastro constituyen dos a modo de cabeceras supracomarcales, cuya influencia traspasa los lindes de su hinterland directo e inmediato para proyectarse --en el caso de los bienes de uso poco frecuente, que requieren un elevado umbral de demanda- a otros espacios organizados en primera instancia por las cabeceras comarcales. Así, Jaca proyecta su alcance económico por el Serrablo hasta el Alto Ara 6 La encuesta descubrirá en el siguiente capítulo cómo, pese a existir estos servicios en pequeños centros semiurbanos, ciudadanos de las comarcas alejadas acuden, una vez en la capital, a visitar a estos profesionales, a los que consideran "más resueltos" o simplemente "mejores".

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-según veremos en el próximo capítulo-; Barbastro, a las comarcas de Sobrarbe y Ribagorza. Todas estas tierras tienen sus propias cabeceras comarcales -Sabiñánigo, Aínsa, Benasque, Graus, Benabarre-; todas ellas tienen en Jaca y Barbastro sus correspondientes puntos de referencia antes de recurrir inevitablemente a la cabecera de la jerarquía provincial. En este escalón jerárquico, donde la centralidad alcanza cifras más altas de las que es dado presumir según el tamaño demográfico (cuadro n.º 91), hacen su aparición una serie de funciones de rango todavía elevado, aunque inferior al de las que son propias de la ciudad primate: consultoras profesionales -geógrafo-sociólogo-economista-, reparación de máquinas de escribir, tiendas especializadas en venta de lana, establecimientos de artículos funerarios, cestería, publicidad, velas, salas de bingo, compañías de seguros, etc. (cuadro n.º 92). Ahora bien, lo que caracteriza a estas dos ciudades desde el punto de vista de su dotación y rango jerárquico funcionales es su proyección supracomarcal, en los términos antes expresados, herencia de una tradición urbana consolidada desde la Edad Media, sobre la base de una rica actividad comercial que tenía sus fundamentos en la situación de contacto geoeconómico entre la vocación cerealista del llano -véase, en el caso de Jaca, la Canal de Berdún- y la pecuario-forestal de la montaña. Por lo demás, Jaca y Barbastro son ciudades que caminan hacia realidades futuras no poco diferentes: ésta, merced a las recientes implantaciones industriales, pierde poco a poco esa vocación hipertrofiada hacia el terciario, a lo que ha contribuido en gran medida la despoblación del Alto Aragón Oriental; aquélla, sin embargo, debe su polarización terciaria, no a su vasto traspaís, sujeto paciente de un fuerte éxodo rural, sino a una demanda extraprovincial relacionada con la actividad turística. El tercer nivel está constituido por las cabeceras comarcales en sentido estricto: Monzón, Fraga, Binéfar y Sabiñánigo, con índices de centralidad entre 250 y 500 (cuadro n.º 91), que resultan del ejercicio de una serie de funciones que son las propias de una cabecera de comarca: desde la compostura de relojes y la venta de bicicletas al revelado de fotografías y la venta de esos inciertos "marinas" y "bodegones" que la vulgaridad aconseja colgar sobre el inefable tresillo del obligatorio cuarto de estar -salón o living, según la jerarquía- de la gregaria clase media española; de la venta de suero y el alquiler de automóviles, pasando por la venta de pisos, ortopedias, marcos -para arropar los antedichos engendros pictóricos-, 223


colchones, máquinas de escribir, graduados sociales, odontólogos, joyerías, procuradores, alfombras, artículos de fumador, máquinas fotográficas, etc. (cuadro n.º 92). Se trata de un nivel que, salvo en el caso de Fraga, está constituido por ciudades especializadas en actividades industriales, que eran, además, centros rurales antes de comenzar el siglo; el abastecimiento de la comarca, pero sobre todo el crecimiento y consolidación demográficos de la propia cabecera, han sido factores decisivos en la dotación de funciones de estos centros. El aprovisionamiento de bienes de mayor frecuencia de uso - menor rango y menor umbral, como la reparación de bicicletas, de electrodomésticos, venta de flores, gestorías, abogados, notarios, librerías, arquitectos, papelerías, automóviles, ópticas, cines, muebles, perfumerías, relojerías, tintorerías, etc. (cuadro n.º 92)- está asegurado por el cuarto nivel de la jerarquía urbana: Sariñena, Graus, Tamarite, Grañén, Almudévar, Benasque, Ayerbe, Aínsa, Sallent, Benabarre, Gurrea, Zaidín, Boltaña, Binaced y Lanaja. Estos municipios, que denominaremos centros semi urbanos, subcabeceras comarcales o cabeceras subcomarcales, y que poseen una centralidad comprendida entre la media provincial -31,70- y 136,75, que es el índice del más central de estos municipios -Sariñena- (cuadro n.º 91), constituyen un grupo heterogéneo. En efecto, éste comprende, más allá del nexo funcional, municipios tan dispares como Sariñena, Graus y Tamarite, cuyo tamaño demográfico puede considerarse semi urbano, y Benasque, Ayerbe, Aínsa o Benabarre, que, con tamaños poblacionales claramente rurales, desempeñan funciones de organización territorial, funciones inequívocamente urbanas; pero también otras que, como en Grañén, Gurrea, Zaidín o Lanaja, justifican la superioridad, por encima de la tasa media, de sus índices de centralidad en la presunción de su volumen de población - son los municipios rurales de gran talla demográfica-, mucho más que en la posesión de funciones de organización territorial, pues, como veremos en el siguiente epígrafe, se trata de municipios de muy escasa capacidad de atracción comarcal. Rectores, en definitiva, de áreas escasamente pobladas. El resto de los municipios posee tasas de centralidad inferiores a la media; son los municipios demográfica y funcionalmente rurales (cuadro 224


n.º 91), que sirven los bienes de uso casi cotidiano, de escaso umbral de demanda, menor rango e inferior alcance económico -leche, frutas, electrodomésticos, fontanerías, calzado, sastrerías, reparación de automóviles, peluquerías, carnicerías, bancos, etc.- (cuadro n.º 92). Con todo, es de hacer notar, tal cual fue adelantado en parágrafos anteriores, que esa larga serie de municipios con tasas de centralidad inferiores a la media: acoge centros de muy variada significación: municipios montañeses que, gracias al turismo y a las condiciones de accesibilidad menos difíciles, exhiben aceptables tasas de centralidad, comparten este quinto nivel con una vasta nómina de municipios de la Tierra Llana, donde la accesibilidad a los centros urbanos es clave de su hipodotación terciaria.

e) . La atracción de los núcleos urbanos.

El presente libro, como ha sido escrito, entiende la ciudad en su proyección territorial, en tanto que, en el seno de una red jerarquizada, es capaz de organizar un área de influencia. Hasta aquí hemos logrado determinar la dotación terciaria de nuestros municipios; pero, ¿qué parte de esa centralidad no está justificada sino en las propias necesidades de los municipios?, ¿qué parte corresponde al verdadero papel de los núcleos urbanos, a su proyección supramunicipal?

"

Centralidad real y población.

El análisis de regresión aplicado a los municipios con índice de centralidad superior a la media ha puesto de manifiesto la existencia de una elevada correlación entre la población y el índice de centralidad de los municipios considerados: nada menos que 0,9883 (cuadro n.º 93), siendo su coeficiente de determinación 0,97, lo que equivale a afirmar que el porcentaje de significación de esta prueba estadística es del 97%. Salvo las excepciones que el propio análisis descubrirá, la centralidad de los núcleos, tal cual quiere la teoría de los lugares centrales, aumenta conforme se incrementa el volumen de población. Ahora bien, puesto que la centralidad presumiblemente es expresión no sólo de la población del municipio, sino de la del hinterland, una primera manera de determinar qué volumen de centralidad se explica por la 225


población del municipio es proceder al ajuste de la variable dependiente, es decir, de la que expresa el índice de centralidad de los municipios oscenses. Es así como la ecuación de regresión revela la existencia de cuatro tipos de municipios (cuadro n.º 93 y gráfico n.º 29): a). los urbanos de los primeros niveles, que, con índices de centralidad muy por encima de las necesidades demográficas del municipio, o dicho de otro modo, con residuales positivos que sugieren una población comarcal a cuyo servicio se consagra esa dotación funcional, son Huesca, Jaca, Barbastro y Binéfar; b) . los municipios de Sabiñánigo, Monzón y Fraga, indudables cabeceras comarcales, pero cuyos índices son menores de lo que cabría esperar en función del tamaño demográfico, lo que es expresión de su especialización funcional en el sector industrial y de una dotación terciaria que, menos desarrollada, no puede impedir los drenajes de algunos municipios de sus áreas de influencia hacia las cabeceras supracomarcales; c). los municipios del último nivel funcional urbano, con centralidad superior a la esperable por el ajuste, que son los que ejercen por derecho propio de auténticas subcabeceras, es decir, Graus, Ayerbe, Benabarre, Aínsa, Sallent, Boltaña y Benasque; y d) . aquellos municipios semiurbanos cuya centralidad explica su superioridad sobre la media a causa de su mayor volumen demográfico, pero en los que no cabe esperar una gran capacidad de organización territorial, una gran proyección supracomarcal; éstos son Sariñena, Tamarite, Almudévar, Grañén , Gurrea, Lanaja, Zaidín y Binaced.

Con el análisis de regresión nos es dado aventurar los municipios urbanos que van a desempeñar un papel preeminente en la organización territorial; los que, sin desprecio de su condición urbana innegable, juegan un papel más discreto en el seno de la jerarquía; los que, pese a su escaso volumen demográfico, exhiben altos índices de centralidad, explicados en parte por la distorsión de la noción de umbral, propiciada por las particulares condiciones de accesibilidad de la montaña y en parte también por el incremento estacional de la demanda turística; y los que deben su centra226


lidad al tamaño demográfico, siendo su impacto territorial más humilde. Este último es el caso de Sariñena y Tamarite -aquélla, una subcabecera dependiente de Huesca; ésta, una histórica cabeza de partido judicial cuyas funciones terciarias se han doblegado ante la pujanza de Binéfar, más accesible y estimulada por sus recientes implantaciones industriales-, pero es también el caso de esos otros municipios de la Tierra Llana, donde por las condiciones físicas y agrarias se alcanzan mayores tamaños demográficos, pero donde no cabe esperar una proyección supramunicipal que sancione su carácter funcionalmente urbano. Desde estos razonamientos, se resolvió, finalmente, negar la consideración urbana a los pequeños municipios del cuarto nivel de la jerarquía funcional que mostrasen una centralidad inferior a la esperable por el tamaño demográfico -Almudévar, Grañén, Gurrea, Lanaja, Zaidín, Binaced-, con la comprensible excepción de Sariñena y Tamarite, en que, si bien era cierta su infradotación funcional, no era menos cierto que, bajo la tutela de otros municipios jerárquicamente superiores, se ejercían incuestionables, aunque incompletas, funciones de organización territorial.

•

El índice de atracción.

Los municipios seleccionados por el análisis de regresión fueron sometidos seguidamente al cálculo de la centralidad teórica -coeficiente teórico de localización de cada bien, peso funcional, etc., tal cual se indicó en epígrafes anteriores-, como paso previo a la determinación de la capacidad de atracción. Pues bien, la ordenación en sentido decreciente de los municipios según su índice de atracción (cuadro n.º 94) revela no pocas incorrespondencias con la jerarquía funcional, corroborando en parte las conclusiones obtenidas a partir del análisis de regresión. Los núcleos urbanos de indudable capacidad de rección comarcal son Huesca, Jaca, Barbastro y Binéfar, mientras que la atracción de Fraga, con casi tres millares de habitantes más que la ciudad literana, apenas supera en 30 puntos el Índice de Graus, ciudad que sólo cuenta con 3.681 habitantes. Pero todavía han de aparecer Benasque y Sariñena antes de que lo haga Monzón, que, con un Índice de sólo 30,90, posee una tasa de centralidad teórica casi similar a la real, lo que denuncia bien a las claras su naturaleza primordialmente 227


industrial y la vocación ad intra de su dotación terciaria; y otro tanto sucede con Sabiñánigo, que, precedida en atracción por dos pequeños municipios como Aínsa y Sallent, y capital de una comarca a la que previamente ha despoblado para cubrir la demanda de mano de obra de sus factorías industriales, parece dedicar su elenco funcional al aprovisionamiento de la propia población municipal, reservando ese 25,69 a las necesidades -y no a todas, pues, como veremos, muchos municipios serrableses gravitan en realidad sobre Jaca a través de Sabiñánigo- de su exangüe comarca. La lista se cierra con tres municipios de pequeño tamaño -Ayerbe, Boltaña y Benabarre-, cuyos pequeños índices de atracción tienen el carácter de mera manifestación testimonial de una capitalidad pretérita, pues la intensidad del éxodo que ha afectado a esas comarcas ha acabado por provocar una mengua de la clientela potencial que antaño justificara elevadas dotaciones funcionales. No muy distante es el caso de Tamarite de Litera, que, aunque muy superior en tamaño demográfico a los municipios anteriormente mencionados, dedica su dotación funcional a las necesidades de la comunidad municipal, toda vez que su capitalidad tradicional le ha sido arrebatada por Binéfar, que, más accesible, mejor comunicada con la red y acrecida demográficamente sobre la base de sus implantaciones industriales contemporáneas, no le ha concedido otras funciones que las de servicios relacionadas con su capitalidad judicial. No obstante, el conocimiento directo que de la provincia -por muchas razones, entre las que no son de poco peso la "cuna" y la encuesta llevada a cabo con ocasión de este trabajo- tiene este autor le autorizaba, cuando menos, a poner en tela de juicio la elevada capacidad de atracción de un municipio tan excéntrico como Sallent de Gállego. Pocas dudas le cabían a quien esto escribe sobre la bondad para el resto de los municipios de los resultados de la aplicación de esta metodología -cuya solvencia había verificado PRECEOO en el caso navarro, como se explicó-; pero pocas dudas también sobre el origen de la hipertrofia funcional de Sallent, máxime cuando la encuesta, como podrá apreciarse en el capítulo siguiente, callaba cualquier intento de asignar a la cabecera del Alto Gállego una pretendida capitalidad comarcal. Las dudas se disiparon rápidamente: la hiperdotación de este municipio tensino descansaba básica y exclusivamente en la demanda turística, relacionada muy fundamentalmente con la estación de deportes de invierno de Formigal y, secundariamente, con una pequeña demanda estival; pero en modo alguno con una presunta proyección comar228


cal, cual sí parece ser el caso de Benasque para con la Alta Ribagorza, subrogándose en el papel que antaño tuvieran Campo e incluso Castejón de Sos. Fue así como el análisis de la atracción de los primeros municipios de la jerarquía funcional nos dio la oportunidad de despreciar a Sallent como municipio funcionalmente urbano, con lo que la propuesta de selección de municipios urbanos, determinada a partir del estudio de las funciones terciarias, se concretó en los siguientes: Huesca, Jaca, Barbastro, Binéfar, Fraga, Graus, Benasque, Sariñena, Monzón, Aínsa, Sabiñánigo, Ayerbe, Boltaña, Tamarite y Benabarre. Sobre éstos se aplicaron, cual se verá en el capítulo siguiente, los modelos para la determinación teórica de las áreas de influencia; los otros, los que fueron despreciados por el análisis de regresión en el epígrafe anterior -Almudévar, Grañén, Gurrea de Gállego, Lanaja, Zaidín y Binaced-, veían ahora corroborada esa resolución al arrojar (cuadro n.º 95) bajos, casi irrelevantes, índices de atracción.

d). Jerarquía y localización de las actividades terciarias.

La red urbana oscense surge de la puesta en relación de las aquí denominadas ciudades-mercado históricas con los municipios industriales de nuestro siglo y con una serie de pequeños centros, que, frisando apenas el umbral urbano, al menos desde un punto de vista funcional, constituyen los eslabones básicos de la cadena jerárquica; eslabones mantenidos milagrosamente por el propio "orillamiento respecto de las grandes vías de .comunicación" (BIELZA DE ORY, 1971-A, p. 45). Quiere esto decir que, sin contradicción con los dictados de la teoría de la localización de las actividades terciarias, que postulan una estrecha correlación entre el tamaño demográfico y la dotación terciaria de un centro, la jerarquía urbano-funcional oscense subvierte en no pocas ocasiones esa correlación, en estrecha concomitancia con la especialización funcional de las ciudades que fue tratada con anterioridad. Por otra parte, el análisis locacional de las actividades terciarias viene a subrayar los desequilibrios demográfico-espaciales ya denunciados en capítulos anteriores. Los primeros niveles de la jerarquía funcional (mapa n.º 81) muestran una especial predilección por la Depresión Media pirenaica, el eje del Somontano y su prolongación hacia el Cinca y La 229


Litera, en detrimento de Sobrarbe, Ribagorza y Los Monegros, que se resuelven en auténticos pantanos funcionales, regidos, a lo sumo, por centros semi urbanos del cuarto nivel -Aínsa, Boltaña, Benasque, Graus, Benabarre y Sariñena-. Los desequilibrios verticales, que, desde el punto de vista demográfico, se manifestaban palmariamente en la infradotación de un necesario nivel semi urbano, quedan ahora desdibujados, puesto que, desde el punto de vista funcional, un pequeño municipio rural puede poseer -y de hecho posee- en la Montaña una dotación de bienes y servicios centrales equiparable a la de un municipio semi urbano de la Tierra Llana. La distorsión del concepto de umbral de demanda, la clientela turística, etc. multiplican el número de núcleos funcionalmente semi urbanos, contrarrestando su parvedad demográfica. Pero cuando el objetivo enfoca hacia los aspectos espaciales, los desequilibrios demográficos tienen también su correlato funcional y vienen a poner una vez más de manifiesto, en una provincia como la que nos ocupa, que las actividades agropecuarias tienen todavía un peso considerable, así como la importancia de un medio físico -la estructura y la hidrografía- , que, a través de la accesibilidad, condiciona las localizaciones y dirige el trazado de los flujos humanos y económicos que, a modo de hilos, forman el tejido del sistema urbano. Cuando el objeto cartografiado es la capacidad de atracción de los núcleos urbanos (mapa n.º 82), se pone de relieve la diferente naturaleza funcional de los distintos niveles de la jerarquía: la capital provincial y las cabeceras supracomarcales -Jaca y Barbastro- se destacan muy por encima de los centros industriales contemporáneos, cuya dotación parece serlo ad intra -Sabiñánigo y Monzón-, en tanto que Binéfar se consolida como una ciudad que, habiendo despegado a partir de las implantaciones industriales, suplanta a Tamarite en su función mercantil tradicional, y Fraga, en la proximidad a la gravitación leridana, no puede tener mucha más capacidad de atracción que Graus. El resto de las pequeñas cabeceras comarcales cubre bastante bien su objetivo de proveer de bienes y servicios relativamente frecuentes a sus despoblados territorios tributarios . Pero, en ningún caso, el mapa de atracción de los núcleos urbanos oscenses llega a corregir los desequilibrios del mapa de la jerarquía funcional, que, finalmente y como se ha escrito reiteradamente, son también los desequilibrios demográficos y las anomalías espaciales de la estructura de la red de asentamientos.

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8. LAS AREAS DE INFLUENCIA DE LAS CIUDADES OSCENSES.

El presente capítulo está dedicado a las relaciones entre los nodos de la red urbana oscense. En el "pretexto" subyace la definición de la ciudad como lugar central abastecedor de bienes y servicios para el mundo rural; la consideración funcional de la ciudad: " ... la vida urbana rebasaba ampliamente el marco de la ciudad y se proyectaba sobre las comarcas vecinas, de las que difícilmente podía aislarse: la ciudad obtiene su subsistencia de la comarca y, a su vez, le procura los productos industriales, las atenciones médicas, el arbitraje jurídico y las diversiones ( . .. ); para comprender la ciudad es necesario conocer la región entera", ha escrito CHABOT (1948; edición española, 1972, p. 151).

Así era en el pasado; en el presente, la ciudad puede vivir también al margen de su traspaís. Veremos algún ejemplo en este trabajo. El ensamblaje de las áreas de influencia -"el área que se halla unida social y económicamente a un núcleo urbano", según definición de JOHNSON (1974)- acusa en nuestro caso, y no poco, la impronta del medio físico, de la combinación estructura del relieve-hidrografía, plasmada en la red de vías naturales de comunicación; pero también, y no menos, el impacto de la industrialización y la revolución de los transportes (BIELZA, CALLIZO y ESCOLANO, 1984). Las distorsiones observadas a lo largo de este siglo en el 231


seno de la jerarquía urbana tienen pronta proyección -es más, son inseparables- en el trazado y configuración de las áreas de influencia. La génesis de los núcleos industriales oscenses, el turismo y los nuevos medios de transporte han subvertido los contornos de las áreas tributarias de nuestras ciudades, causando nuevas relaciones entre los elementos del subsistema urbano oscense.

8.1. Antecedentes y metodología. El estudio de las áreas de influencia de las ciudades de Huesca tiene un interés en sí mismo, por cuanto las relaciones entre los elementos son exigencia metodológica de una concepción que se quiera sistémica, pero tiene también una vertiente prospectiva, toda vez que pretende ser una contribución a los varios intentos de comarcalización propuestos para nuestra provincia; una contribución que descansa sobre la realidad de las relaciones funcionales de los lugares centrales oscenses. No son pocas las propuestas de comarcalización del territorio aragonés realizadas hasta la fecha; Royo VILLANOVA (1978) consagró un trabajo monográfico sobre el tema, donde pasa revista a las comarcas administrativas, las homogéneas, las geográficas -impropiamente llamadas geográficas, en nuestra opinión; ¿acaso puede sostenerse que las polarizadas no sean comarcas geográficas?- y las polarizadas. De tooas ellas nos interesan especialmente las últimas, ya que reposan sobre los presupuestos conceptuales profesados en este libro; lo que no ha de significar desdén para con los otros criterios.

a). Estado de la cuestión. Pues bien, dos son los antecedentes -ya clásicos- que sobre la comarcalización basada en las funciones terciarias han de citarse obligatoriamente: el trabajo de CASAS TORRES Y colaboradores (1945), intitulado Primeros resultados de una encuesta sobre mercados y comarcas naturales de Aragón, y el Atlas comercial de España, confeccionado bajo la dirección de FONTANA TARRATS (1963). Cuando este estudio parece columbrar el final de su singladura, hemos de felicitarnos de la comparecencia pública de una tesis doctoral que, novedosa, viene a actualizar las realizaciones anteriores: 232


me estoy refiriendo al trabajo de ESCOLANO UTRILLA (1985) -ya citadoComercio y Territorio en Aragón. Evolución y localización del comercio minorista. Respecto del primer trabajo, el de CASAS TORRES, compartimos plenamente la opinión de ESCOLANO UTRILLA (1985, p. 300): "a pesar de su sencillez, este trabajo tiene un extraordinario valor geográfico y dibuja con bastante exactitud la organización espacial de los mercados aragoneses en los años cuarenta".

En efecto, el libro constituye, lo que no es poco mérito, un hito metodológico, al abordar por vez primera una delimitación de las áreas de atracción de las ciudades aragonesas a partir de las funciones de comercio. Tan sólo cabe objetar, y ello ha sido puesto de manifiesto por BIELZA de ORY (1982) Y ESCOLANO UTRILLA (1985, p. 299), el posible sesgo que pudo deslizarse en las encuestas, al haber sido éstas dirigidas, no a los vecinos de forma aleatoria, sino a las así llamadas fuerzas vivas de los medios rurales, a saber, cura párroco, alcalde, maestro nacional, médico, etc., lo que no es siempre representativo de la tendencia general, y menos en lo tocante al consumo. También a través de la encuesta, el trabajo dirigido por FONTANA TARRATS resulta ser una excelente aportación cartográfica de las áreas de atracción comercial de las ciudades españolas, poco antes del despegue desarrollista de la década de los años sesenta. ESCOLANO UTRILLA, por su parte, ha estudiado la evolución de la organización espacial de la actividad comercial entre 1950 y 1980, practicando una delimitación teórica de las áreas de influencia de las ciudades aragonesas -modelos de REILLY-CONVERSE, HUFF y los polígonos de THIESSEN- , que coteja con una encuesta a vendedores de los centros comerciales y a compradores de las áreas de indiferencia. Estas tres obras constituyen un punto de obligada referencia para los resultados de nuestro trabajo, si bien nuestra metodología parte, no de presupuestos, pero sí de realidades diferentes, pues, al cambiar de escala, la selección de la jerarquía urbana alcanza núcleos que los trabajos anterior233


mente citados soslayan justificadamente, y, en consecuencia, dibuja un ensamblaje de las áreas de influencia levemente distinto.

bY. Propuesta metodológica. ¿En qué consiste, pues, la modesta aportación de nuestro libro? ¿Qué tiene de innovación respecto de los anteriormente referidos? La contribución es doble: por una parte, la elección de una escala provincial que permite caracterizar como urbanos algunos núcleos montañeses que apenas frisan el millar de habitantes, pero cuyas funciones de organización territorial nuestra encuesta se encargará de corroborar, amén de lo que ya en el capítulo anterior postularan los modelos teóricos aplicados; por otra, la consideración, no sólo de la actividad comercial, sino de los servicios, como fuera ya puesto de relieve en el capítulo anterior. Esto último significa la posibilidad de trazar las áreas de influencia de nuestras ciudades a partir de las funciones terciarias, y no sólo de algunas, pues concebimos la ciudad como centro llamado a subvenir las necesidades de bienes del mundo rural; pero también las de servicios. El camino aquí seguido comporta dos vías metodológicas complementarias: una primera, hipotético-deductiva, que, sobre la base del análisis de centralidad practicado en el capítulo anterior, se sirve de los modelos más frecuentemente utilizados para la delimitación teórica de las áreas de influencia de las ciudades; y una segunda, que, inductiva, trata de verificar la derrota anterior mediante la celebración de una encuesta aleatoria a los consumidores. Se pensó en un principio, para esta segunda vía, establecer las áreas reales de influencia a partir del tráfico telefónico, al objeto de contar con una fuente que superase la subjetividad propia de toda encuesta; pero el único tráfico telefónico accesible a efectos de cómputo es el registrado desde las cabeceras telefónicas comarcales, sin que pudiese llegar a averiguarse desde qué municipio ha sido celebrada una conferencia. En cualquier caso, y cqmo quiera que un sistema de ciudades puede ser reducido, en términos de la teoría de grafos, a las asociaciones funcionales que, a través de una serie de flujos, ponen en relación los nodos de una red, y puesto que la naturaleza de esos flujos es de índole variada -de personas, de información, etc.- (NYSTUEN y DACEY, 1961; cit. por CARTER, 1974, pp. 117-119), se optó, ante el contratiempo ya señalado, por la en234


cuesta a los consumidores de aproximadamente un centenar de núcleos de población, intensificándose particularmente en las áreas de indiferencia sugeridas por los mode19s teóricos.

8.2. Delimitación teórica de las áreas de influencia. No hemos sido parcos al afirmar en capítulos anteriores nuestra convicción del logro que en la historia del pensamiento geográfico supone la formulación de modelos hipotético-deductivos; pero tampoco en oponer que la concepción nomotética, sanción científica que viene a superar el énfasis de la geografía clásica por "lo único e irrepetible", no debe -no puede- ignorar el valor de la vía inductiva. Las ciencias sociales -y la geografía, especialmente- no pueden olvidar que si el objeto de su estudio es el hombre en su dimensión social, lo sustantivo sigue siendo el hombre, y, afortunadamente, su psiquismo no es enteramente reducible a modelos comportamentales. Las formulaciones teóricas de la geografía cuantitativa contemporánea han supuesto la construcción de un verdadero cuerpo de doctrina científica, pero no seremos nosotros los encargados de arrojar por la borda del dogmatismo las consecuciones de una disciplina milenaria. Es así como ha de entenderse el presente capítulo. Vamos a servimos de la encuesta, porque su vigencia mantiene una gran lozanía, y es, hasta cierto punto, insustituible; pero vamos a contar con el concurso de dos modelos que, pese a sus deficiencias, se han revelado como un utilísimo método para la "explicación" de los hechos de localización: el modelo probabilístico de HUFF (1963) y el modelo determinista de REILLY (1931). Su aplicación y verificación posterior a través de la encuesta van a confirmamos hasta qué punto las áreas de influencia de las ciudades oscenses hallan la explicación de su ensamblaje en la teoría de la localización de las actividades terciarias; o el factor de distorsión, que en el caso de nuestra provincia introduce la heterogeneidad del medio físico, apenas corregida por la revolución de los transportes y la generalización de los medios individuales de automoción.

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a). Aplicación del modelo de HUFF. "Las formulaciones determin istas son válidas para las áreas rurales, en que la elecci6n está muy mediatizada por la distancia y el número de alternativas es limitado. En cambio, en las áreas densamente edificadas los consumidores pueden elegir entre numerosos centros comerciales más o menos atractivos dentro de la distancia máxima que están dispuesto s a recorrer. No visitarán uno de ellos exclusivamente, sino que cada uno de ellos tendrá mayor o menor probabilidad de ser visitado en alguna ocasión",

ha escrito BERRY (1971, p. 54). Nada que objetar, aunque nosotros nos permitiéramos añadir, desde esta atalaya oscense, que, incluso para las áreas rurales, está plenamente justificado oponer a los modelos deterministas los que se formulan a partir del probabilismo; si en la Montaña pirenaica su aplicación reviste el carácter de una prudente cautela metodológica, en la Tierra Llana, en que el medio físico propende a la isotropía, favoreciendo una accesibilidad multidireccional, la sentencia anterior se revela exigencia indeclinable. Es el de HUFF (1963) un modelo basado en la probabilidad de que un consumidor que reside en A visite el centro 1, existiendo r diferentes posibilidades de comprar en centros, cuyo tamaño respectivo es SI" ,Sr Y cuya distancia desde A, expresada en el tiempo que el consumidor tarda en recorrerlas, es r1'AI'" T Ar' Siendo P Al la probabilidad de que el consumidor residente en A acuda a 1, tenemos el siguiente modelo ("a" es un parámetro que varía con los distintos niveles jerárquicos, pero que nosotros hemos considerado, dado lo satisfactorio de los resultados, igual a la unidad): SI Ta A1 PAl= r

S'I

2, i=l Ta A1

La atracción de un centro está en relación directa con su tamaño demográfico e inversa con el factor distancia. Ahora bien, como igualmente 236


se procederá con el modelo de REILLY, y puesto que así lo aconseja una ponderación de la jerarquía funcional que hace intervenir la capacidad de atracción de sus ciudades, se ha considerado conveniente sustituir la variable tamaño demográfico por el índice de centralidad, como expresión de la dotación funcional de los centros (BERRY, 1971, p. 52); como "la mejor expresión del tamaño mercantil de una ciudad" (ESCOLANO UTRILLA, 1985, p. 322). El modelo de HUFF explica en nuestro caso varios hechos fundamentales: la atracción importante que ejerce Zaragozft, la magnitud de las áreas teóricas de Huesca y Barbastro, y la ajustada conformación de las del resto de las cabeceras comarcales. En efecto, la carencia de una verdadera cabecera comarcal en el área monegrina supone la dilatación del área de influencia de la capital aragonesa hasta el eje del Cinca; el salto funcional entre Zaragoza y la antigua Osca es de tal magnitud que la curva de isoprobabilidad 0,5 se ubica a menos de una decena de kilómetros de esta ciudad, y todavía en sus propias puertas la probabilidad de que un consumidor oscense sea capturado por la capital del Ebro es de 0,3. Algo parecido, sólo que a una escala bien diferente, sucede con la extensión del área de influencia de nuestra capital provincial. Humillada por la prepotencia zaragozana, el área oscense busca su redención en una favorable competencia con las ciudades del norte y el este: Jaca-Sabiñánigo y Barbastro. La ruptura entre Huesca y Jaca se localiza en el puerto de Santa Bárbara -lo que parece lógico-, pero no sucede lo mismo en el de Monrepós, cuando es de situar la curva de 0,5 entre Huesca y Sabiñánigo de lo que se trata; el punto de igual atracción entre los centros queda ahora a tan sólo 7 km de la ciudad del Gállego. Barbastro, por su parte, remite por el suroeste ante la atracción de la propia capital provincial y de Monzón, pero se dilata hacia el Pirineo ante la inexistencia de cabeceras comarcales de igual rango, convirtiéndose en capital del Sobrarbe y la Ribagorza. El resto de las cabeceras dibuja áreas bastante bien ajustadas a su tamaño y condición. Son de resaltar, no obstante, algunos hechos que el modelo de REILL y volverá a poner de manifiesto, y que la propia encuesta se encargará de corroborar: la captura que Sabiñánigo -como área de apoyo de Jaca- hace del alto valle del río Ara; la disposición oblonga del área 237


montisonense, atrapada entre las de Barbastro y Binéfar; y la reducción al bajo curso del Cinca en sentido estricto del área de influencia fragatina. El modelo de HUFF tiene una virtualidad innegable, que reside en la negativa a establecer límites rígidos entre las áreas de atracción de las ciudades. Pero no nos engañemos: en la medida en que aumenta la atracción de un centro, disminuye la del opuesto, por lo que la curva de indiferencia 0,5 puede ser considerada a todos los efectos como ellírnite de dos áreas de influencia; sólo que no se cierra la puerta a probabilidades inferiores, lo que confiere al modelo mayor solidez científica y una mayor versatilidad interpretativa del alcance espacial de las actividades de comercio y servicios.

b). El modelo determinista de REIUY. Pero el deseo de que nuestro trabajo sirviese como soporte de una comarca!ización funcional exigía, a riesgo de una mayor rigidez, cotas superiores de precisión. Sin olvidar un solo instante la verificación posterior mediante el auxilio de la encuesta, y sin repudio -antes al contrario- del mapa probabilístico anterior, se completó el capítulo de la delimitación teórica de las áreas de influencia con la aplicación del modelo de William J. REILLY (1931). Es el de REILLY -las leyes de gravitación del comercio al por menorun modelo determinista que persigue resumir de fonna cómoda y sencilla la distribución espacial de las áreas de mercado a partir de dos variables: el tamaño demográfico y la distancia. La fuerza gravitatoria de dos centros se incrementa en proporción directa al tamaño demográfico e inversa a la distancia. El punto de intersección o "punto de ruptura" establece que la línea divisoria entre las áreas comerciales de los centros A y B está situada a una distancia del punto B, expresada en kilómetros, igual a:

distancia en Km entre A y B

DB=-----------------------1+

I

.,,¡

tamaño de A tamaño de B

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Exactamente igual que en el caso del modelo de HUFF, se estimó pertinente sustituir la variable tamaño demográfico por el índice de centralidad, tal cual se adelantó en una breve noticia publicada algún tiempo ha (CALLIZO SONEIRO, 1982, pp. 447-451); pero, al contrario de como se operó con el modelo anterior, aquí se descendió hasta el nivel de las "subcabeceras comarcales". Se aplicó, pues, a todos los núcleos funcionalmente urbanos, seleccionados en el capítulo anterior. Al objeto de lograr la mayor precisión posible, y cuando la ruptura o divisoria entre dos áreas podía establecerse por múltiples carreteras, se aplicó otras tantas veces el modelo. Los resultados, con expresión de los itinerarios y el punto de ruptura, se presentan en el cuadro n.º 98, cuya traslación cartográfica es el mapa n.º 84.

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La atracción teórica de las ciudades extraprovinciales.

Pese a su excentricidad -que, sin embargo, ha operado favorablemente en la configuración de un subsistema urbano-, la red urbana provincial se incardina en el sistema urbano nacional a través de Zaragoza y Lérida, como, respectivamente, cabezas del sistema aragonés, del que nuestra provincia forma parte, y del sistema catalán, que tiene en la capital del Segre una avanzada occidental para la captura de algunas áreas orientales de la provincia. La conexión con el sistema vasco-navarro se limita a pequeñas fugas en el sector más occidental de la Jacetania, pudiendo medirse la línea de ruptura entre Berdún-Bailo y Puente la Reina de Jaca. Digresiones al margen, la atracción zaragozana se deja sentir en una franja paralela al confín suroccidental de la provincia, que discurriría allende los municipios de Gurrea de Gállego, Tardienta, Torralba de Aragón, Senés de Alcubierre, Robres, Alcubierre, Lanaja, Pallaruelo de Monegros, Castejón de Monegros, Valfarta y Peñalba. Siendo modelo determinista, el de REILL y se acerca curiosamente más en este caso a la realidad que el de HUFF, en lo tocante a la ubicación de la curva 0,5 de indiferencia, según se encargará de verificar la encuesta. ¿Será el peso de la "provincialidad"? Lo veremos. Por cuanto a la atracción teórica de las ciudades leridanas se refiere -Pont de Suert, Tremp y Lérida-, las capturas dibujan una línea que discurre por la sierra de Sis -interfluvio de los ríos Isábena y Noguera Riba239


gorzana-, Benabarre, Azanuy, Alfántega, Santa Lecina y Candasnos. Es decir, la margen derecha del Noguera en la Alta Ribagorza, toda la Ribagorza Oriental, La Litera, el Bajo Cinca y algunos pequeños enclaves orientales del área montisonense; lo que no parece en absoluto un desvarío de la teoría.

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La atracción teórica de las ciudades oscenses.

La aplicación del modelo revela la existencia de tres áreas supracomarcales: la propia capital provincial, Jaca y Barbastro. La Tierra Llana oriental, nunca libre de la presencia casi constante de Lérida, carece de un centro de tal rango jerárquico, por lo que estos territorios se organizan a partir de tres cabeceras comarcales: Monzón, Binéfar-Tamarite y Fraga. Las Sierras Exteriores constituyen la línea divisoria entre la atracción de Huesca, apoyada por la subcabecera de Ayerbe, y la de Jaca, en tanto que entre Sabiñánigo y la capital provincial la ruptura se ubica en el arranque norte del puerto de Monrepós; la topografía viene a sancionar lo que en el modelo teórico es pura presunción de isotropía. Por la parte oriental, al área de atracción de Jaca, apoyada en la cabecera sabiñaniguesa, remite apenas al sur de Broto, capturando un territorio -el alto valle del río Ara- que forma parte del sistema hidrográfico del Cinca. El río Alcanadre, por su parte, constituye la divisoria -una divisoria más que laxa- entre las áreas de Huesca y Barbastro. Esta extiende su influencia a los territorios de Sobrarbe y Ribagorza; aquélla, además de Ayerbe, organiza a través de Sariñena una parte -la oscense- de la estepa monegrina. En el seno de las áreas supracomarcales, la divisoria entre Jaca y Sabiñánigo viene a coincidir -no sin las dificultades propias de una tan estrecha vecindad- en líneas generales con el interfluvio Aragón-Gállego. El área de la capital provincial -el área inmediata, pues, como veremos, merced a su condición capitalina, se proyecta a la provincia toda- posee dos subcabeceras: Ayerbe y Sariñena. Aquélla se limita a una pequeña área que cede ante la capital en las inmediaciones de Loscorrales; ésta, con algunas capturas zaragozanas, queda acantonada al norte de la sierra de Alcubierre, ente Lanaja-Lalueza y Villanueva de Sigena. El área barbastrense se apoya en cuatro subcabeceras comarcales: Boltaña-Aínsa, Benasque, Graus y Benabarre, además del Somontano, que organiza directamente la ciudad del 240


Yero. La sierra de Guara, el macizo del Turbón, la sierra de Sis, el interfluvio Cinca-Esera y, luego, el pantano de El Grado constituyen los límites de la atracción de las subcabeceras, no sin olvidar las capturas leridanas, que en algunos casos -la Ribagorza Oriental- afectan a toda una comarca. Por lo que a la Tierra Llana Oriental se refiere, latente siempre la atracción leridana, la vecindad de varias ciudades de rango próximo -cabeceras comarcales- incrementa la multidireccionalidad del hipotético consumidor, dificultando no poco el establecimiento de límites precisos --es aquí donde el modelo de HUFF alcanza su mayor reputación-o Esto dicho, el área montisonense se extiende entre Castejón del Puente y Binaced, alargándose entre la sierra de Carrodilla, donde conecta con el área de Benabarre, y Alcolea de Cinca-Albalate de Cinca, no siendo este último municipio ajeno a la atracción de Lérida, a través de Fraga. La sierra de Carrodilla vuelve a marcar el límite de la Ribagorza Oriental con la Litera, mientras que, entre ésta última y el área fragatina, el límite teórico parece situarse entre Belver y Chalamera. En definitiva, y con la excepción de Monzón, que ocupa una posición de transición, el díptico Binéfar(Tamarite)-Fraga parece configurarse como un tándem de cabeceras de apoyo en la organización del sistema catalán.

8.3. Delimitación empírica de las áreas de influencia. La verificación de los resultados obtenidos de la aplicación de los modelos de REILLY y HUFF nos condujo a una encuesta que, llevada a cabo en los años 1981 y 1982, se practicó en aquellos municipios considerados indiferen tes por la teoría o, cuando menos, objeto de varias atracciories simultáneas. No obstante, no se descuidaron los municipios más próximos a las cabeceras, ni siquiera éstas últimas, pues, si bien lo fundamental apuntaba hacia la periferia de las áreas de atracción, a fin de establecer de la forma más precisa posible sus contornos, no nos interesaba menos descubrir el gradiente gravitatorio desde los núcleos rectores y las propias relaciones entre éstos. En definitiva, el rico y denso tejido de relaciones entre los elementos del subsistema oscense. Fueron, pues, aproximadamente un centenar los municipios encuestados, habiéndose dispuesto interrogar a un 1% de la población, y teniendo "

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en cuenta que en ningún caso ese porcentaje podía ser inferior a cinco personas ni superior a veinticinco. Las preguntas, formuladas de forma completamente aleatoria por este autor, se interesaban por el lugar o los lugares centrales a los que los consumidores acuden a adquirir determinados bienes o a subvenir sus necesidades de servicios. Las preguntas se agruparon en ocho capítulos funcionales: comercio al por menor (alimentación, tejidos, calzado, electrodomésticos y muebles), servicios financieros (gestorías y bancos), servicios profesionales (abogado y arquitecto), sanidad (asistencia hospitalaria, especialistas y partos), servicios culturales y educativos (formación profesional y B.U.P.), compra de vehículos automóviles, compra de maquinaria agrícola y servicios recreativos y de ocio. Los resultados, cuantificados en cifras porcentuales, dieron lugar a los mapas n.º 85 a 92, ambos inclusive, donde en forma de flujos se representa el grado de vinculación con las cabeceras de cada uno de los municipios encuestados (de 1 a 19%; de 20 a 49, y más de 49%), y ello además para cada uno de los grupos funcionales señalados. Con las objeciones que suscitan siempre estos procederes metodológicos -" .. . en todos los casos la crítica no deja de plantearse, porque ¿hasta qué punto el "habitual", "siempre", "a veces", el 5% de las compras, el 10%, no son apreciaciones subjetivas del encuestado?" (ESCOLANO UTRILLA, 1985, p. 338)-, Y que nosotros compartimos plenamente, no es menos cierto que la cartografía de esta encuesta refleja bastante bien la realidad, no ya de las relaciones entre los elementos, sino de su intensidad. Lo que viene a explicar, no sólo la conformación de las áreas de influencia sugeridas por los modelos referidos en este capítulo, sino también la jerarquía urbana establecida a partir del modelo desarrollado en el capítulo anterior. La organización sistémica del territorio oscense.

a). Comercio al por menor. Los bienes reunidos bajo este epígrafe alcanzan a dibujar hasta las áreas de los niveles inferiores de la jerarquía urbana; los flujos sugieren una organización espacial que ya adelantara el modelo de REfLLY. En efecto, parece confirmarse la condición supracomarcal de Huesca, Barbastro y Jaca, cuya gravitación transciende los linderos de sus áreas 242


inmediatas de influencia; devienen, así, estas ciudades mercados secundarios para los municipios de otras cabeceras o subcabeceras. Tal sucede con Jaca respecto del Serrablo -organizado en primera instancia por Sabiñánigo-; con Barbastro, sobre el Sobrarbe y la Ribagorza -cuyas cabeceras inmediatas son Aínsa-Boltaña, Benasque, Graus y Benabarre-, y con Huesca, para con la Tierra de Ayerbe y los Monegros -Ayerbe y Sariñena, respectivamente-, aunque, a decir verdad, la capital provincial captura, con intensidad no superior al 20%, algunos flujos de los municipios más alejados de la Jacetania y el Serrablo. Esto último no sucede -para este grupo funcional- en el Sobrarbe y la Ribagorza, pues, por razones de accesibilidad, la vinculación con la capital provincial siempre fue netamente más estrecha en el Alto Aragón Occidental que al este del puerto de Cotefablo (si desde Ansó, Echo o Torla se alcanza la ciudad del Isuela en poco más de una hora, para Fiscal, Bielsa o Gistaín es preciso duplicar esa cifra, según refería el mapa n.º 10). El mapa n.º 85 refleja asimismo de forma bien visible la propensión zaragozana de los municipios suroccidentales de la provincia -desde Gurrea de Gállego hasta Valfarta-, tal cual anunciara el modelo teórico. Para sorpresa de extraños, bien que Zaragoza sea una presencia funcional tácita en casi todos los municipios, sin que dé lugar a una consignación expresa en la encuesta, Jaca muestra una cierta mayor proclividad a relacionarse funcionalmente con la capital de Aragón, "puenteando" a la capital provincial. Para alguien que procede de la que fuera la cuna del histórico Reino no es difícil encontrar una explicación satisfactoria: Jaca es, entre otras múltiples caracterizaciones, un espacio de uso para muchos zaragozanos, quienes imponen hábitos de consumo fácilmente emulables por la población jacetana -especialmente, por los jóvenes-o Pero, quien esto escribe sabe además -no ya porque así pudo reflejarlo la encuesta, sino por el estrecho conocimiento directo que de esa comarca tiene- que ese "puenteo" se tiende con no poca complacencia. La de una ciudad que, habiendo sido la primera capital del Reino, nunca llegó a aceptar en su subconsciente colectivo, no ya que la capitalidad provincial recayese en la ciudad de Huesca, sino el hecho mismo de la División Provincial de Javier de Burgos. Nada ha de extrañar que el orgullo jacetano, añadido al ya inherente a los hombres de la Montaña, busque en Zaragoza -de tú a tú, de capital a capital- el mercado secundario que la teoría della localización de las actividades terciarias le ofrece en Huesca. 243


Pero el mapa n. Q 85 refleja también otros hechos de localización que vienen a corroborar las previsiones del modelo teórico: las capturas que Jaca y Sabiñánigo hacen del alto valle del río Ara -Broto mantiene una relación más estrecha con Jaca que con Aínsa-; la rotundidad del interfluvio Cinca-Esera, como límite entre las áreas de Aínsa y Benasque; el drenaje hacia Pont de Suert de los flujos al este del Coll de Fades, siendo Laspaúles el límite de la atracción benasquesa --como mercado secundario además, pues su mercado principal es ya Pont de Suert o "el Pont", como dicen con delatora familiaridad estos altorribagorzanos-; o la muralla que forma la sierra de Sis, bastión que marca el límite de la gravitación graden se, y cuya vertiente oriental-Bonansa, Arén o Sopeira- está directamente organizada por Pont de Suert, y sobre todo por Tremp. Graus, Barbastro o Aínsa se reparten la organización espacial de la actividad comercial, tal cual adelantara la teoría; y lo mismo cabe decir de las áreas de las ciudades de la Tierra Llana oriental, cuyos límites -siempre con las dificultades derivadas de la carencia de obstáculos topográficos sobresalientes- vienen a coincidir en líneas generales con las prescripciones de los modelos teóricos. En cualquier caso, es de hacer notar la importancia que para estas comarcas tiene Lérida como mercado secundario, pues, con excepción de Monzón, cuyos drenajes raras veces llegan a alcanzar el 20% de las relaciones, en los casos de La Litera y el Bajo Cinca la atracción queda casi siempre comprendida entre el 20 y el 49%, superando incluso ese guarismo en algunos municipios literanos que, como Castillonroy, se encuentran menos próximos a Binéfar y más a la ciudad del Segre. La firmeza de los interfluvios, los drenajes extraprovinciales y la mayor riqueza del tejido de relaciones observado en las áreas de la llanura significa no otra cosa que la verificación de la teoría; significa, en suma, que el ensamblaje de las áreas mercantiles de nuestras ciudades encuentra su explicación en los modelos locacionaIes referidos.

by. Servicios financieros y de gestión. Si el comercio al por menor descubría el área de atracción inmediata de nuestros núcleos urbanos e incluso nos informaba de "las capturas extracomarcales, los servicios financieros y de gestión (mapa n. Q 86), sobre corroborar el alcance espacial de las cabeceras comarcales dentro de los 244


límites ya señalados, denuncian la proyección provincial de la capital oscense. En efecto, la gestión de los asuntos relacionados con la "cosa pública" conduce en primera instancia hacia las gestorías de las cabeceras y -en menor medida- subcabeceras comarcales; pero la previsible eficacia derivada de la proximidad a los despachos de la Administración incrementa el alcance espacial de las gestorías de la capital, que vienen a drenar no menos del 20% de la demanda rural. El papel de las cabeceras supracomarcales -Jaca y Barbastro- queda restringido a sus áreas de influencia inmediata, declinando su condición de mercados secundarios en beneficio de la capital provincial. Desde Torla se acude a Sabiñánigo, menos a Jaca y el resto a Huesca; desde Broto, la lejanía de los dos centros supracomarcales acaba tendiendo un puente directo con la que fuera Osca de iberos y romanos. No menos expresivo es el mapa n.º 86 cuando calla a propósito del papel de las ciudades extraprovinciales. La obliteración de Zaragoza tiene fácil explicación: por una parte, los municipios de la Violada y Monegros anteriormente capturados están a poca distancia de la capital; por otra, ¿qué sentido tuviera, para un habitante ,de Gurrea de Gállego, pongamos por caso, acudir a una gestoría zaragozana cuando sus "papeleos" han de hallar resolución cabe la oscense plaza de Cervantes? Tal vez la reforma de la Administración, relacionada con la configuración de lo que ha dado en llamarse el "Estado de las Autonomías", dé lugar a una alteración del papel de las capitales provinciales que acabe traduciéndose en una nueva jerarquización de los flujos, pero nada de esto ha sucedido todavía. Ahora bien, aunque muy diluida, no llega a desaparecer del todo la presencia leridana, especialmente en la Ribagorza Oriental y los sectores orientales de la Alta Ribagorza y La Litera, lo que po!,e de manifiesto la nula conciencia de tutela que estos habitantes sienten por la capital oscense, la que, por otra parte, no ha visitado jamás la inmensa mayoría de los encuestados. Llama poderosamente la atención la escasa relación directa de los ciudadanos de Cinca Medio, Litera y Bajo Cinca para con la capital provincial, sobre todo si se compara, no ya con el área monegrina, que al 245


fin y a la postre es una subcomarca de la capital, sino con las áreas montañesas. Tal vez no parezca muy convincente, pero las impresiones que sobre el código comportamental de los montañeses -más allá de la fría consignación de las respuestas- pudo recoger este encuestador apuntan a una propensión mayor hacia las gestorías de la capital, en la búsqueda de una solvencia que no reputan a las de sus cabeceras comarcales. Esos recelos -ya tópicos- de los habitantes de la Montaña se volatilizan en la Tierra Llana Oriental, las gestorías de cuyas cabeceras canalizan el tráfico burocrático, haciendo innecesario el drenaje de personas.

e). Servicios profesionales. La organización espacial de los servicios profesionales reitera el importante papel que a este respecto juega la capital provincial, al tiempo que destaca el salto taxinómico -mejor que taxonómico, como se dice ahora- entre las cabeceras supracomarcales y el resto de los núcleos de los niveles jerárquicos urbanos. La atracción extraprovincial tiene también una significación que queda acotada dentro de unos límites precisos (mapa n.º 87). La proyección de Huesca, obra de su capitalidad administrativa, alcanza a la mayor parte de la provincia; los despachos de las llamadas "profesiones liberales" atraen hacia la capital no menos del 20% de la demanda rural, que llega a situarse por encima del 50% en los confines de las áreas comarcales, cual sucede con Torla y Broto. En efecto, en la indiferencia de una escasa atracción por Jaca o Boltaña-Aínsa, a causa de la distancia, se acude principal y directamente a Huesca; o como ha podido constatarse en el Sobrarbe, donde Bielsa y Plan, tras subvenir en Aínsa parte de su demanda, tienden sobre Barbastro un arco con la capital; o como ocurre también en Benabarre, cuyas opciones se resuelven directamente entre Huesca o Lérida, "puenteando" a la ciudad del Vero. No obstante el riesgo de ser soslayada por una ciudad mayor que corre toda pequeña ciudad (KAYSER, 1972-B, p. 271), estos "arcos voltaicos" son apenas propios de las zonas menos accesibles a las cabeceras naturales; más allá de estas "anomalías", el papel de las cabeceras supracomarcales no hace sino reforzarse en el caso concreto de los servicios profesionales. Es más, Barbastro dilata su proyección a la mayor parte del 246


Sobrarbe y la Ribagorza, que, con la excepción de la vertiente este de la serranía de Sis, tiene en esa ciudad un "mercado" primario de servicios profesionales, eludiendo casi por completo los desplazamientos a la capital provincial. Jaca, por su parte, organiza en primera instancia su comarca, la Jacetania, pero también -y no sólo subsidiariamente- el Serrablo, y, sin embargo, no puede evitar drenajes hacia la capital de la provincia. El mapa n.º 87 refleja muy bien una realidad que hunde sus raíces en el propio medio físico: la situación topo lógicamente excéntrica de la ciudad de Huesca -Barbastro, según denunciara la teoría de grafos, era el centro topológico- ha hecho que el Alto Aragón Occidental se haya sentido siempre más vinculado con la capital de la demarcación, lo que no ha obrado sino en beneficio --en refuerzo- del papel rector de Barbastro para con el Alto Aragón Oriental. Si el papel de la capital provincial y de las cabeceras supracomarcales sale reforzado, esa consolidación tiene lugar a expensas del debilitamiento de cabeceras y subcabeceras: Sabiñánigo, Binéfar o Monzón ven menguar seriamente su centralidad; Ayerbe, Benabarre y Benasque se diluyen; y tan sólo Sariñena y Fraga mantienen cierta fuerza gravitatoria, merced al peso de la organización espacial de la Administración de Justicia, la que con toda seguridad se verá alterada en los próximos años a causa de la creación, cuando estas líneas son redactadas, de un nuevo partido judicial con sede en Monzón. Por otra parte, como sucediera también a propósito de los servicios financieros y de gestión, y como quiera que los profesionales son servicios no poco vinculados a la organización administrativa, los drenajes extraprovinciales desaparecen en el caso de Zaragoza y quedan restringidos a las capturas que de la franja oriental hacen las ciudades leridanas - Tremp, Pont de Suert y la misma capital-, en razón de la considerable distancia que se interpone entre los territorios literano-ribagorzanos y la ciudad de Huesca; extremo que carece de virtualidad en el caso de los municipios suroccidentales capturados por Zaragoza en otro tipo de funciones.

247


d). Sanidad.

En ningún otro grupo funcional como en el de los servicios sanitarios se hace tan patente la centralidad de la ciudad de Huesca, que canaliza hacia sus establecimientos hospitalarios más del 50% de la demanda rural, excepción hecha de la Alta Ribagorza Oriental, la Ribagorza Oriental y La Litera-Bajo Cinca, que acuden hacia las ciudades leridanas de manera no menos caudalosa (mapa n.º 88). La deficiente red hospitalaria oscense se presenta así totalmente concentrada en tomo a la capital. Sólo en el último año, cuando se redactan estos párrafos, puede producirse una deseable alteración, con la puesta en funcionamiento de la residencia sanitaria de la Seguridad Social en Barbastro; tanto más deseable si no se ignora que, desde Bielsa, Plan o Benasque, hay que emplear dos horas de inciertas carreteras para alcanzar las clínicas de la capital provincial, con sumo riesgo para la vida de un paciente en estado de extrema gravedad. Sin embargo, pese a su población comarcal -añádase también el Serrablo- y pese a las tres largas decenas de millares de turistas que recibe durante la etapa estival y a los varios miles de deportistas en invierno, Jaca habrá de esperar mejores coyunturas para ver entrar en funcionamiento su hospital comarcal. Y digo bien -mejores coyunturas-, porque a nadie se le escapa que subyacen razones inconfesables en la desafortunada decisión de mantener cerrado un edificio que ha costado muchos millones al erario público; tal vez no otras, por desgracia, que los recelos que la persona del que fuera alcalde en el régimen anterior, y luego confirmado en el cargo por la soberanía de las urnas durante la presente etapa democrática, despierta entre quienes hoy gobiernan la nación. Lo cierto es que la capital concentra no sólo la asistencia hospitalaria, sino también la mayor parte de la natalidad rural; sólo una reducida proporción de los alumbramientos tiene lugar en las pequeñas clínicas privadas de Jaca y Barbastro. Dotadas además de algunas especialidades médicas - odontología, oftalmología, aparato digestivo, etc.- , estas dos ciudades se configuran como un segundo nivel -a bastante tlistancia funcional de la capital- en la jerarquía sanitaria provincial, organizando la Jacetania y el Serrablo -en el caso de Jaca- y el Sobrarbe y las Ribagorzas al oeste de la sierra de Sis -en el caso de Barbastro-. Pero en ningún mo248


mento el grado de su vinculación con el entorno rural llega a sobrepasar el 50% de la demanda. Más desdibujado queda el papel de Sabiñánigo, Monzón, Binéfar y Fraga, cuyas áreas de atracción se conforman a partir de las consultas de los especialistas, y siempre en la competencia con centros de mayor raigambre -Jaca para Sabiñánigo, Barbastro para Monzón o Lérida para Binéfar y Fraga-. Con una atracción apenas esbozada -poco más que la consulta de algún estomatólogo-, aparecen Sariñena, Benabarre y Graus, y siempre con una fuerza gravitatoria inferior al 20% . Pero, como era previsible, Ayerbe, Aínsa, Benasque y Tamarite no poseen ninguna capacidad de drenaje funcional para con sus áreas -en otros grupos funcionales- tributarias; bien por la vecindad de otros centros mejor dotados - Tamarite, con respecto a Monzón y Binéfar-, bien por la imposibilidad de alcanzar el umbral de demanda necesario -Aínsa o Benasque-, bien por ambas razones -Ayerbe-. Finalmente, no están ausentes las capturas extraprovinciales de los municipios limítrofes con Zaragoza y Lérida. Así, la primera atrae hacia sus consultas de reputados especialistas cerca del 20% de la demanda; la segunda -con su cohorte de ciudades de menor rango- es, para la llamada "franja oriental", lo que Huesca para el resto de la provincia: el centro que asume el grueso de la asistencia hospitalaria y la mayor parte de la natalidad. Puesto que los habitantes de estos territorios conciertan directamente con Lérida su afiliación a la Seguridad Social, la intensidad de los flujos rara vez es inferior al 50%. En suma, la asistencia sanitaria gravita en primera instancia sobre la capital provincial -sobre Lérida, para la franja oriental-, subsidiariamente sobre Jaca y Barbastro, ocasionalmente sobre Sabiñánigo, Monzón, Binéfar y Fraga, y muy extraordinariamen!e sobre Sariñena y Graus. La jerarquía invierte, por consiguiente, la noción de frecuencia de uso de bienes y servicios, mas no así su rango.

e) . Servicios educativos y culturales.

La conformación de las áreas de atracción para los servicios educativos y culturales destaca nuevamente el papel de Huesca, Jaca y Barbastro, 249


cuya gravitación transciende las lindes de sus respectivas áreas de inmediata influencia, distinguiendo otro nivel jerárquico -donde puede cursarse una de las dos modalidades de enseñanza media, bien el bachillerato, bien la formación profesional- para Sabiñánigo, Aínsa, Graus, Sariñena, Monzón, Binéfar-Tamarite y Fraga. No poseen atracción ninguna Ayerbe y Benabarre -carentes de centros secundarios-; se insinúa una pequeña área de influencia sobre la escuela de formación profesional de Benasque (Guayente), dedicada con muy buen criterio a la formación de jóvenes especialistas en hostelería, y no es ajena a la propensión a cursar estudios allende la provincia en Zaragoza, Pont, Tremp y Lérida (mapa n.º 89). Ahora bien, por su carácter menos lucrativo, las funciones educativas incumplen frecuentemente los postulados de la teoría locacional de las actividades terciarias. No es extraño que, aun cuando Sabiñánigo posee una dotación suficiente, algunos escolares muestren una predilección por los centros jacetanos; o que algunos padres de esta última comarca, ante el hecho inevitable de la salida del hogar, busquen para sus hijos la solera de los internados de la capital provincial. Es así como se explica que, además de la Hoya, la Tierra de Ayerbe y los Monegros, Huesca mantenga desde el punto de vista educativo estrechas relaciones con la Jacetania y el Serrablo. Mejores -más estrechas- que con el Alto Aragón Oriental, pues aquí la más difícil accesibilidad a la capital de la demarcación juega en beneficio de Barbastro, cuyos centros docentes e internados capturan los excedentes que no absorben los centros básicos de Graus y de esa plausible creación que fue el Colegio Libre Adoptado de Aínsa. Con rango superior a Sabiñánigo y Graus, pero inferior a Huesca, Barbastro y Jaca, aparecen Monzón y Fraga, drenando más del 50% de la demanda comarcal, aunque, a decir verdad, en esta última comarca, la atracción leridana alcanza el 50% de la gravitación. Atraído simultáneamente por Monzón y Lérida, el tándem Binéfar-Tamarite apenas logra pergeñar una tímida área de influencia de intensidad comprendida entre el 20 y el 49%, observándose cómo muchos municipios literanos optan directamente por los centros leridanos, a los que afluyen con un caudal superior al 50%. La franja oriental gravita totalmente sobre Pont de Suert, Tremp o Lérida, ciudades con las que ese territorio mantiene, no ya estrechos lazos comerciales propiciados por el factor distancia, como ha sido ya referido, 250


sino incuestionables afinidades lingüísticas, que, de otro modo, se constituirían en factor de rechazo. Menos intensa es la atracción que para la enseñanza secundaria ejerce Zaragoza sobre la franja suroccidental de la provincia; con excepción de Castejón, Valfarta o Peñalba, que, en razón de la lejanía a la capital oscense, gravitan en más de un 50% sobre la capital del Ebro -y subsidiariamente sobre Sariñena-, el resto de los municipios soluciona con Huesca más del 50% de su demanda escolar, y sólo el resto con la capital aragonesa. En definitiva, el ensamblaje de las áreas de influencia docente parece ajustarse a las exigencias de la jerarquía urbana, tal cual fuera establecida en el capítulo anterior; ahora bien, el medio físico -y, a través de él, la accesibilidad- acantonan la proyección provincial de la capital a los territorios situados al oeste del sistema hidrográfico del Cinca, desarrollando con las comarcas de la Jacetania y el Serrablo -bien regidas, por lo demás, por el sistema Jaca-Sabiñánigo- relaciones más intensas que con el Alto Aragón Oriental, que, más allá de sus cabeceras inmediatas, viene a confluir sobre Barbastro, tal cual parece sugerirlo la hidrografía.

1). Compra de vehículos automóviles.

La "democratización" del uso del automóvil ha logrado reducir, por debajo incluso de no pocos artículos integrados en el grupo funcional de comercio al por menor, el rango jerárquico de este bien central. La organización espacial de la venta de estos ingenios mecánicos vuelve a resaltar el papel central de las cabeceras comarcales básicas, dibujando con bastante definición los contornos de sus áreas de atracción, que vienen a coincidir, en líneas generales, con las exigencias de los modelos teóricos aplicados. Pero si el mapa n.º 90 refuerza el papel de Sabiñánigo, Monzón, Binéfar y Fraga, e incluso concede no poco protagonismo a Aínsa, Graus y Sariñena, calla, empero, cuando se trata de dibujar las áreas de atracción de Ayerbe, Benasque, Benabarre y Tamarite. Las tres primeras sucumben ante la exigüidad de su tamaño demográfico y no mucho mayor umbral de demanda; la última, que sí posee esa función, sólo que para el abastecimiento de la ciudad, remite ante la difícil competencia de la vecina Binéfar. 251


El refuerzo de las cabeceras básicas lo es a expensas de la capital provincial y de las cabeceras supracomarcales, cuya gravitación queda así atemperada y reducida a poco más que sus áreas de atracción inmediata. Tal sucede con Huesca, Jaca y Barbastro, la intensidad de cuya influencia alcanza el 100% en el caso de las respectivas comarcas; pero todavía es patente una presencia de estos centros de rango superior más allá de sus áreas estrictas, siempre con intensidad inferior ya al 50%. Así, Jaca, luego de servir la demanda de automóviles de su comarca inmediata -la Jacetania-, todavía cubre el excedente serrablés, llegando incluso hasta Broto, en el valle del río Ara; así ocurre también con Barbastro, para con el Sobrarbe y la Ribagorza -especialmente, para con los municipios más excéntricos a las subcabeceras de Aínsa, o Graus, cuales son por ejemplo Bielsa, Benasque o Campo, que, ante lo inevitable del desplazamiento, no ven inconveniente en acudir también a la ciudad del Vero, donde además hay mayor número de concesionarios y por supuesto de modelos de vehículos-; y lo mismo cabe decir de la capital provincial, que, tras servir a la Hoya y la Tierra de Ayerbe, proyecta todavía su influencia sobre el área monegrina, ante la humilde dotación de Sariñena. La buena dotación de "puestos de venta" de vehículos automóviles mitiga, asimismo, la atracción de las ciudades extraprovinciales; las capturas zaragozanas desaparecen por completo, en tanto que las de Lérida se reducen ostensiblemente ante la suficiente dotación de Fraga o Binéfar, pero se mantienen incólumes en la Ribagorza Oriental y vertiente oriental de la Alta Ribagorza, que son drenadas hacia Tremp y Pont de Suert, respectivamente. En definitiva, la mayor parte de la demanda rural es abastecida desde los concesionarios de las pequeñas cabeceras, y sólo porque la oferta es más variada se acude subsidiariamente a la cabecera supracomarcal o a la capital provincial.

g). Compra de maquinaria agrícola.

La venta de maquinaria agrícola, siendo un bien de capital que sólo concierne a un de"terminado sector de la población activa provincial, ha de exhibir un rango jerárquico mayor que la venta de vehículos automóviles. Ahora bien, como la agrícola es una actividad económica que menos que 252


ninguna puede sustraerse a la impronta del medio físico, no es incomprensible que la aseveración anterior requiera una ponderación, porque, de lo contrario, difícilmente pudiéramos entender que Sariñena tenga su propia área de atracción y Sabiñánigo, en un escalón superior de la jerarquía urbana, carezca de ella. Efectivamente, si algo revela el mapa de la compra de maquinaria agrícola (mapa n.º 91) no es otra cosa que la capacidad de atracción de Huesca, Jaca y Barbastro, las cabeceras supracomarcales, hasta el punto de que esta función sirve como pocas para delimitar la atracción inherente a su condición jerárquica. Sin embargo, la volatilización de Sabiñánigo, Aínsa, Benasque, Graus y Benabarre tiene otras razones distintas de las meramente relacionadas con el concepto de umbral de demanda; mejor dicho, no con el concepto de umbral de demanda absoluto -referido a toda la población-, sino con el umbral de demanda ponderado a la población empleada en actividades estrictamente agrícolas. En una palabra, ¿por qué Ayerbe puede, aunque tímida, mantener una cierta proyección sobre el entorno y Sabiñánigo o Aínsa no? La explicación involucra al medio físico mismo: la Montaña pirenaica tiene una actividad agrícola residual y complementaria de la actividad ganadera, que es la fundamental, mientras que en el Somontano y, especialmente, en la Tierra Llana, la agricultura es predominante; por consiguiente, el umbral de demanda se diversifica en las tres áreas geoeconómicas, haciéndose mayor en la Montaña, e incrementando paralelamente su rango jerárquico. De este modo, si Jaca y Barbastro ejercen su capitalidad supracomarcal, extendiendo su influencia al Serrablo --en el caso de la primera- y al Sobrarbe y la Ribagorza -para la segunda-, Huesca ejerce un papel análogo para con sus subcomarcas -la Tierra de Ayerbe y los Monegros-, sólo que estas dos pequeñas áreas están organizadas en primera instancia por Ayerbe y Sariñena, que, la actividad agrícola prevalente, pueden llegar a reunir fácilmente el umbral de demanda necesario para asegurar la viabilidad de la función que nos ocupa. Al menos para la maquinaria de uso más frecuente. Capitales de comarca donde la agricultura alcanza elevados grados de tecnificación, Monzón, Binéfar y Fraga ejercen un papel abastecedor de primera magnitud para con los municipios rurales del entorno, consagrados a prácticas intensivas de cultivo y, por consiguiente, altamente consumi253


dores de maquinaria. Las áreas de influencia se dibujan, no obstante, con no pocas dificultades, pues la inexistencia de obstáculos orográficos relevantes y la proximidad y fuerte competencia de los centros urbanos dan lugar a múltiples interferencias, a la anastomosis de unos flujos que en cualquier caso parecen denunciar una centralidad más alta en Binéfar -capital de la ubérrima Litera- que en Monzón o Fraga, ya que ésta última no es ajena a la competencia leridana. y tampoco, como puede apreciarse en el mapa n.º 91, son infrecuentes las fluencias extraprovinciales de los municipios limítrofes. Los núcleos de La Violada-Monegros mantienen con Zaragoza flujos de intensidad próxima al 50%, e incluso superiores a esa cifra en los casos de Gurrea de Gállego y Castejón de Monegros. En la franja oriental, la parte oriental de la Alta Ribagorza y la Ribagorza Oriental al norte de Puente de Montaña son drenadas hacia Tremp; Benabarre, La Litera y el Bajo Cinca canalizan su demanda excedentaria directamente hacia la capital del Segre.

h). Funciones recreativas y de ocio. El crecimiento del parque automovilístico, especialmente en las áreas de montaña, mal dotadas en general de servicios públicos de transporte, ha propiciado una organización espacial de las actividades recreativas y de ocio a partir de los centros pertenecientes a los niveles urbanos de la jerarquía; ha incrementado, en definitiva, el alcance económico de unos servicios centrales que antaño -veinte años ha- daban pábulo a desplazamientos de apenas unos pocos kilómetros. Los lazos entre el mundo rural y las ciudades se anudan, para este grupo funcional, predominantemente a través de la población joven. Sin embargo, pese a la movilidad e independencia que el automóvil hace posibles, y pese a la juventud misma de estos grupos humanos siempre proclives al viaje súbitamente improvisado, los desplazamientos raras veces llegan a superar la distancia cronológica de los 30 a 45 minutos, lo que no significa que, excepcionalmente, las "caravanas" de Plan no rebosen de maciellos 1 del otro confín montañés, o que los valles occidentales jacetanos se vaCÍen de jóvenes durante las fiestas pamplonesas de San Fermín. 1 'Solteros' en las variedades di alectales pirenaicas .

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Sea como fuere, ese alcance cronológico medio de los desplazamientos explica la dimensión de las áreas de influencia de las ciudades oscenses, cuya atracción viene a subrayar las áreas gravitatorias inmediatas, siendo muy escasos los flujos extracomarcales. Con las excepciones de Jaca, cuya enorme terciarización -abundancia de discotecas de la última "postmodernidad ", superpoblación turística estival, festivales folklóricos, etc.- facilita la captura de entre el 20 y el 50% del ocio serrablés, en detrimento de la centralidad sabiñaniguesa, y Huesca, cuya atracción recreativa remite al pie del puerto de Santa Bárbara, capturando el área de Ayerbe, el resto de las cabeceras y subcabeceras -restringe su gravitación a los límites de sus áreas de influencia inmediatas, cual sucede en el Somontano barbastrense, el Sobrarbe y la Ribagorza (mapa n.º 92). No obstante, la Tierra Llana oriental presenta ciertas particularidades. Una mayor facilidad para las comunicaciones, posibilitada por la ausencia de obstáculos topográficos relevantes, y la vecindad de sus centros urbanos impiden el trazado nítido de las áreas de gravitación, dando lugar a una red de flujos completamente anastomosada. Desde las tierras del Cinca Medio y La Litera se acude a Monzón o a Binéfar indistintamente; función efímera como pocas, sometida a los dictados de la emulación más idiotizante, basta con que el último grito de la moda en salas de fiesta abra uno de esos inciertos apriscos en cualquiera de esas dos ciudades, para que se altere momentáneamente la capacidad de atracción de las mismas y, en consecuencia, su proyección espacial. En el Bajo Cinca, y pese a que ninguno de sus habitantes jóvenes está a salvo de las tentaciones psicodélicas de la discoteca de Binéfar -lo último de lo último, cuando fue hecha esta encuesta-, las cosas parecen ser mucho más fáciles de desentrañar, pues Fraga organiza normalmente esta función, sin que estén ausentes las capturas de la vecina Lérida; como tampoco lo están en La Litera, la Ribagorza Oriental y los municipios del alto valle del Noguera Ribagorzana, aunque en estos dos últimos casos el ocio es encauzado hacia Tremp y Pont de Suert, respectivamente. Más amortiguada que en el caso de otras funciones, la atracción zaragozana no pasa inadvertida a los hábitos de consumo de los jóvenes de la franja limítrofe, si bien de manera mucho más ocasional. Menos frecuentes, pues, los drenajes allende la provincia, y con las excepciones referidas, el mapa de la organización espacial de las actividades 255


recrativas y de ocio viene a subrayar la irradiación inmediata de los centros urbanos oscenses, siguiendo en líneas generales las prescripciones de los modelos teóricos.

8.4. La atracción general y jerarquizada de las ciudades oscenses. Si consideramos de forma global los flujos que la encuesta quiere para nuestros municipios --con las necesarias extrapolaciones para aquéllos que no fueron sometidos a consulta-; si hacemos abstracción de la excepcionalidad de una determinada función para considerar el conjunto de todas las relaciones funcionales, podremos determinar la intensidad de los vínculos a través de los cuales el mundo rural se une a sus ciudades. Podremos determinar, en definitiva, la intensidad con que se relacionan los elementos de nuestro subsistema provincial. La ponderación empírica de la intensidad de la atracción ejercida por las ciudades oscenses revela la existencia de un subsistema urbano, cuya organización jerárquica viene a corroborar las previsiones del modelo de REILL y y, naturalmente, de la jerarquía urbana establecida a partir del análisis de las funciones de comercio y servicios. A una ciudad primate, cuya proyección espacial descansa en el hecho mismo de su condición de cabeza de demarcación provincial-lo que no es óbice para que algunos municipios, como veremos, escapen a sus tentáculos-, sigue en la jerarquía un segundo nivel formado por las cabeceras supracomarcales -Jaca y Barbastro- cuya gravitación rebasa los límites de sus comarcas inmediatas. Aparece después un tercer nivel, compuesto por las cabeceras comarcales en sentido estricto -Sabiñánigo, Monzón, Binéfar y Fraga-, que organizan directamente sus comarcas, aunque en segunda instancia encuentren los centros anteriores antes de conectar directamente con la capital provincial-en el caso de Binéfar y Fraga, sea la ciudad de Lérida el centro supracomarcal que para Sabiñánigo es Jaca-. U n cuarto nivel, aunque de talla demográfica rural o en el mejor de los casos semi urbana, estaría compuesto por municipios funcionalmente 256


urbanos, que organizan pequeñas áreas bajo la supervisión jerárquica de los centros supracomarcales o la propia capital provincial-Ayerbe, Sariñena, Aínsa, Graus, Benasque y Benabarre-; un quinto nivel, rural, englobaría al resto de los municipios.

a). La atracción de la capital provincial.

La designación como capital provincial que la Ley de Javier de Burgos (1833) hizo en beneficio de la antigua Osca supuso la dilatación al conjunto de la demarcación de la gravitación que hasta entonces coincidiera con los límites de su comarca mercantil natural, la Hoya de Huesca, inscrita entre las Sierras Exteriores pirenaicas por el norte, las "Canteras" de Almudévar por el sur, el río Alcanadre por el este y el piedemonte que actúa de interfluvio entre los sistemas hidrográficos del Gállego y el Cinca por el oeste. La capitalidad supuso inmediatamente un estímulo para las funciones mercantiles y de servicios en general, al socaire de los desplazamientos que, en demanda de sus necesidades administrativas, debían efectuar forzosamente los ciudadanos de la circunscripción. Las implantaciones industriales contemporáneas dieron lugar a un crecimiento sin precedentes, que, solidariamente, iba a traducirse en un incremento de su centralidad funcional. Hoy, Huesca es, primero y ante todo, la capital de la Hoya, pero, antes de proyectarse a la provincia, es además una cabecera supracomarcal que organiza la Tierra de Ayerbe y el área monegrina oscense, a través de dos pequeñas subcabeceras, Ayerbe y Sariñena, respectivamente. El mapa n. Q 96 expresa con nitidez la intensidad de los vínculos de la capital para con su provincia. Pues bien, la gravitación oscense muestra una intensidad superior al 75% en la Hoya, descendiendo levemente hasta situarse entre el 50 y el 74% en el confín meridional de la provincia, cuyos municipios -Gurrea, Almudévar, Tardienta- no son insensibles a la atracción zaragozana. Una gravitación similar ejerce sobre la Tierra de Ayerbe, cuya cabecera, desprovista de sustancia funcional por la misma proximidad a la ciudad del Isuela y por la erosión demográfica de su comarca, mantiene un escaso poder de tutela para con sus municipios rurales (mapa n. Q 93); mas 257


no sucede lo mismo con su otra subcomarca -los Monegros oscenses-, cuya subcabecera, más alejada de la capital, mayor en talla demográfica y situada en el centro de un área de poblamiento rural concentrado en grandes núcleos y menos afectada por el éxodo rural, ejerce una atracción superior sobre su entorno, haciendo descender correlativamente la gravitación oscense hasta situarla entre el 25 y el 50%. Más allá de esos territorios, ante la competencia de Jaca o Barbastro, la atracción oscense disminuye en general por debajo del 25%. Ahora bien, excepción hecha de Jaca, Barbastro y Monzón, los habitantes de cuyos bien dotados municipios no acuden a Huesca sino para los servicios administrativos indispensables, y excepción hecha también de la franja oriental, de la que nos ocuparemos inmediatamente, la presencia funcional de la capital en toda la provincia se mantiene por regla general en un grado de intensidad no inferior al 10%. E incluso ese gradiente de intensidad vuelve a incrementarse paradójicamente en algunos municipios del confín noroccidental de la provincia. ¿Paradójicamente? No tanto: como la variable distancia exige ser ponderada en términos económicos, cronológicos y hasta psicológicos o "afectivos" (BAILLY et al., 1984, p. 136), y no sólo geométricos, no es extraño que desde la periferia de una comarca se opte por "puentear" la cabecera en beneficio del nivel urbano superior (KA YSER, 1972-B) -en este caso, la capital provincial-o Tal parece ser el comportamiento de Ansó, Torla o Broto, que, distantes casi una hora de sus respectivas cabeceras comarcales -Jaca o Sabiñánigo-, sienten por la capital provincial una atracción más intensa que otros municipios -como, por ejemplo, Bailo o Caldearenas-, más próximos tanto a la ciudad de Huesca cuanto a las cabeceras de la Jacetania y el Serrablo. Nada de esto sucede, empero, en el Alto Aragón Oriental, pues aquí "puntear" Barbastro requiere una hora de viaje adicional; unas condiciones de accesibilidad mucho más difíciles hacen, pues, disminuir la gravitación de la capital provincial en los territorios de Sobrarbe y Ribagorza, reduciéndola a una intensidad siempre inferior al 25%. Ahora bien, como pudo comprobarse al cartografiar los resultados parciales de la encuesta en el epígrafe anterior, un rosario de municipios situados en la franja limítrofe con la vecina provincia de Lérida escapa por completo a la influencia de la capital oscense. El medio físico -sobre todo en el caso del valle del Noguera Ribagorzana-, la distancia a la capital 258


provincial e, inversamente, la proximidad a la ciudad del Segre explican sobradamente estas capturas leridanas, favorecidas, además, por un entendimiento lingüístico que es factor no poco importante en las transacciones comerciales.

by. La atracción de las cabeceras supracomarcales. La conformación de las áreas de influencia de las que constituyen el segundo nivel de la jerarquía urbana -Jaca y Barbastro- está no poco determinada por las condiciones del medio físico, como adelantara el capítulo tercero. En efecto, la estructura de la Cordillera y la red hidrográfica se combinan para labrar, en las deleznables margas azules del Eoceno, un gran surco longitudinal -la Depresión Media pirenaica: Canal de Berdún- Val Ancha- que ha de jugar un papel preponderante en la intercomunicación de los valles pirenaicos y la génesis de las ciudades. En el Alto Aragón Oriental, sin embargo, una red hidrográfica en abanico corta transversalmente la estructura, impidiendo la repetición del corredor longitudinal jacetano y declinando hasta Barbastro toda posible génesis de un auténtico centro urbano. Si la influencia de Jaca acaba por el sur en las Sierras Exteriores pirenaicas, cuyos últimos solanares pertenecen ya a la gravitación oscense, la inexistencia de núcleos urbanos superiores y el trazado de la red natural de comunicaciones, que el sistema hidrográfico del Cinca-Ara-Esera-Isábena propicia, hacen recaer en Barbastro, al fin ya la postre una ciudad somontana, la organización de estos montanos territorios. El área de influencia de Jaca (mapa n. Q 93) viene a coincidir en primera instancia con la cuenca hidrográfica del río Aragón -la Jacetania-, pero en segunda, en la medida en que ha sido considerada cabecera supracomarcal, dilata su influencia sobre el alto valle del río Gállego --capturando incluso el alto valle del río Ara-, que es el área tributaria de Sabiñánigo: el Serrablo y el valle de Tena. La intensidad de la gravitación jacetana es próxima al 100% en 10 que tradicionalmente se conoce como el "Campo de Jaca"; al oeste, en los valles de Ansó, Echo, Aragüés, Bailo y Berdún, la atracción ve levemente menguada su intensidad -se sitúa entre el 259


50 Y 74%- en beneficio de los "puenteos" a la capital provincial, como se explicó antes. Una moderada atracción -ya inferior, al 25%- se advierte todavía en los municipios serrableses y tensinos, que, en la cuenca del Gállego y el alto valle del Ara - TorIa o Broto-, constituyen ya el área de influencia de Sabiñánigo. El área de influencia de Barbastro (mapa n.º 96) abarca, sin embargo, una extensión mucho mayor. Su atracción alcanza elevadas intensidades -100%- en su comarca natural -el Somontano de su nombre-, con la excepción de los municipios bañados por el río Alcanadre, que perciben ya la atracción de la capital provincial -Abiego, Lascellas, Adahuesca, Barbuñales, etc.-. Hacia el norte, la atracción comienza a declinar -se sitúa entre el 10 y el 24%- a favor de la gravitación de sus subcabeceras -Aínsa, Benasque, Graus y Benabarre-, pero todavía será superior al 25% en Aínsa, Campo, Laspaúles, Sahún o Benasque, levantándose --especialmente en los tres últimos casos- un "puente" sobre Graus, similar al que desde algunos municipios periféricos se tendía con la capital provincial sobre Jaca y Sabiñánigo. Sin embargo, la capitalidad de Barbastro cede en la Ribagorza Oriental ante la competencia de las ciudades catalanas -Pont de Suert y Tremp-, siendo Benabarre y Tolva los últimos municipios que virtualmente caen dentro de su gravitación. Al sur, la atracción remite en Monzón, municipio al que todavía atrae, si bien con intensidad inferior al 10%. En definitiva, la gravitación barbastrense queda confinada al sur de Broto -Fiscal-, donde entra en contacto con la atracción jacetano-sabiñaniguesa, y al oeste de la sierra de Sis -interfluvio de los sistemas CincaEsera-Isábena y el Noguera Ribagorzana-. La competencia de Monzón y Huesca, sin verdaderos obstáculos topográficos, se resuelve en un gradiente de intensidad hacia el sur y el oeste. Ahora bien, si Jaca y Barbastro, además de un pasado común como paradigmáticas ciudades-mercado, tienen también en común su pertenencia a un mismo nivel funcional de la jerarquía urbana y ',';U condición de cabeceras supracomarcales que organizan subsidiariamente territorios atraídos en primera instancia por otras ciudades, a pesar de haber seguido una evolución funcional distinta en las últimas décadas, todavía siguen siendo más importantes los nexos que las cisuras; lo que las une que lo que las separa. En ambas, el crecimiento demográfico contemporáneo guarda poca 260


relación con la dinámica poblacional de sus comarcas; en una palabra, ambas han crecido al margen de sus traspaíses: Barbastro, sobre la base de implantaciones industriales recientes; Jaca, merced a la actividad turística, de manera que su hipertrofiado índice de terciarización sobrepasa con mucho las necesidades de un hinterland al que organiza pero de forma poco conexa, o de ~anera sólo secundaria (GARCIARUIZ, 1978-A, p. 559). Barbastro sigue siendo un punto de referencia funcional para el Sobrarbe y la Ribagorza, pero es antes que nada una ciudad que busca en la industria su futuro; Jaca es también la capital-inmediata- de la Jacetania y -mediata- del Serrablo, pero es mucho antes un enclave turístico de proyección, no ya extracomarcal o extraprovincial, sino extrarregional y extranacional. A partir de un momento dado, las ciudades, pues, tienen tendencia a vivir sobre ellas mismas y para ellas mismas (VEYREf-VERNER, 1970, pp. 53-54); incluso aunque sigan organizando un traspaís.

e). La atracción de las cabeceras comarcales. Excepto Monzón, que, tanto por su tamaño demográfico cuanto por su situación geográfica, se revela cabecera prácticamente independiente, las otras tres que comparten el mismo rango jerárquico -Sabiñánigo, Binéfar y Fraga-, sobre asegurar la mayor parte de las necesidades de bienes y servicios de sus áreas tributarias -lo que no sucede en el caso de las subcabeceras-, soportan la supervisión de centros de irradiación supracomarcal -Jaca para Sabiñánigo, y Lérida para Binéfar y Fraga-. El área de Sabiñánigo (mapa n.º 93) se extiende entre el interfluvio Aragón-Gállego, el alto valle del río Ara -todavía en Fanlo su atracción no desciende por debajo del 10%- y el puerto de Monrepós sobre las Sierras Exteriores, en cuyo fastigio se desdibuja ante la centralidad de la capital provincial. Auspiciada por el dinamismo industrial de Sabiñánigo, la demanda de mano de obra de cuyos establecimientos fabriles la ha paradójicamente despoblado, el Serrablo y el valle de Tena constituyen aproximadamente una recreación funcional de los restos de una comarca que antaño organizara Jaca a través de la subcabecera de Biescas. El crecimiento demográfico no sólo ha supuesto el eclipse de la villa biesquesa, sino que, tras la apertura del túnel de Cotefablo, ante la astenia de la capital sobrarbesa, su gravitación alcanza el alto Ara, acomodándose a las exigen261


cias de las leyes gravitacionales de REILLY y anulando la masividad de un interfluvio que antaño separara nítidamente el oriente y el occidente altoaragoneses (DAUMAS, 1976, p. 14). Hoy, más allá de su vasto término municipal, o de Caldearenas, Yebra y Yésero, en que la atracción sabiñaniguesa es superior al 50%, el resto del territorio -Biescas y el valle de Tena- es tutelado con intensidad comprendida solamente entre el 25 y el 50%, pues desde estos municipios periféricos no son infrecuentes los "puentes" funcionales tendidos directamente con Jaca y la propia capital de la provincia. El área de Monzón -el Cinca Medio- es una reciente creación de esta ciudad, a expensas de la de Barbastro y parte de la de Fraga, sobre las que antaño gravitaba. El crecimiento demográfico de esta antigua villa, al socaire de las implantaciones industriales posteriores a la guerra civil, ha venido a estimular el crecimiento del sector terciario, siquiera para asegurar una demanda ab intra, que en los primeros momentos del despegue asumía la capital del Vero. Hoy, cuando su proceso de urbanización parece estabilizado, y sin perder en absoluto su especialización funcional industrial, la capital del Cinca asiste a una consolidación de su sector terciario, cuya proyección espacial es la génesis de un área de influencia propia. Tal cual parece apreciarse en el mapa n. º 95, el campo gravitatorio montisonense se alarga en torno al eje del Cinca, al sur de la sierra de Carrodilla, remitiendo progresivamente el entrar en contacto con la atracción de las ciudades vecinas -Barbastro, Sariñena, Fraga y Binéfar-Tamarite-. El área de Binéfar-Tamarite coincide plenamente con las tierras de La Litera. Superviviente, gracias a la política hidráulica, del naufragio demográfico que afectó a gran parte del campo oscense, esta feraz comarca ha visto medrar en las últimas cuatro décadas un núcleo urbano industrial próspero, que inmediatamente iba a tomar el relevo en la rección de su territorio, eclipsando inevitablemente a su antigua capital, Tamarite de Litera. Hoy, la vieja cabecera no mantiene sino una atracción estrictamente relacionada con su función judicial residual, pero la mayor parte. de la demanda de bienes y servicios es asegurada por Binéfar. En cualquier caso, la escasa distancia que las separa -apenas una decena de kilómetros- nos permite considerarlas como un todo funcional -Binéfar-Tamarite-, cuya gravitación (mapa n.º 95) alcanza en primera 262


instancia La Litera, pero se dilata también por las tierras del Cinca Medio y el Bajo Cinca. La centralidad en la compra de maquinaria agrícola y el éxito de su "sala de fiestas" proyectan por estos territorios una atracción que en ningún caso supera el 10%, y que no es sino el reverso de las capturas que de esta comarca se cobra Monzón para algunos servicios educativos y sanitarios. Y todo ello, en la imposibilidad de trazar límites precisos para la atracción de dos ciudades muy próximas en el espacio y en absoluto separadas por obstáculos topográficos; lo que viene a solapar el ensamblaje de las áreas de influencia, postulando la virtualidad del modelo probabilístico de HUFF. Menos imprecisos vienen a resultar los límites de la gravitación fragatina (mapa n.º 95). Situada en el confín meridional de la provincia, en posición sólo excéntrica en relación con el subsistema oscense, puesto que el eje del Ebro le asegura una situación privilegiada en el sistema nacional, la ciudad de Fraga organiza las feraces tierras del Bajo Cinca y el extremo oriental monegrino -Peñalba, municipio de múltiples gravitaciones, representa el límite occidental del área-o Al norte de Osso, Chalamera y Belver, la proyección de esta ciudad va cediendo en beneficio de la atracción de Monzón y Binéfar. Con excepción de Monzón, por las razones que han sido aducidas -lo que, como veremos, no significa que sea insensible a la atracción leridana, bien que muy amortiguada-, Sabiñánigo, Binéfar-Tamarite y Fraga nunca llegan a ejercer, ni siquiera con sus propios municipios capitalinos, una atracción superior al 75%, lo que prueba su condición de centros tributarios -si bien lejos de la dependencia que será propia de las subcabeceras- bajo la supervisión de centros supracomarcales: Jaca para Sabiñánigo; Lérida para Binéfar-Tamarite y Fraga. Estos dos últimos centros parecen, en definitiva, configurarse como una avanzada occidental del sistema urbano catalán.

d). La atracción de las subcabeceras comarcales. De tamaño demográfico semi urbano e incluso rural, las subcabeceras comarcales constituyen el último nivel jerárquico funcionalmente urbano, antes de pasar a los municipios demográfica y funcionalmente rurales. 263


Pese a su pertenencia a un mismo eslabón jerárquico, las subcabeceras oscenses exhiben no pocas diferencias, tanto demográficas cuanto funcionales: desde las que poseen un tamaño poblacional semi urbano, a las que -en las áreas montañosas ello es más que suficiente- apenas frisan el millar de habitantes; desde las que mantienen una atracción cuya intensidad puede llegar a superar el 50%, hasta las que sirven bienes y servicios de escaso rango, con intensidad incluso inferior al 25%. El Alto Aragón Oriental, un vasto territorio sangrado como ningún otro por el éxodo rural, se organiza a partir de la cabecera supracomarcal barbastrense, apoyada por cuatro subcabeceras: Aínsa, Graus, Benasque y Benabarre, cuyas áreas tributarias vienen a coincidir con las propuestas efectuadas a partir de la aplicación del modelo de REILLY. El Sobrarbe (mapa n.Q 94) gravita en torno a Aínsa, que, merced a la apertura del túnel internacional de Parzán, no ajena al impacto turístico y bien situada en la confluencia de los ríos Cinca y Ara, se ha subrogado en el papel rector que desde la configuración de los partidos judiciales venía desempeñando Boltaña. Hoy, excepto esos pequeños servicios administrativos, el resto de las funciones terciarias es asegurado desde la villa de Aínsa. Salvo por el oeste, cuyos territorios capturan de consuno Jaca y Sabiñánigo -la atracción de Aínsa sobre Torla y Broto no supera el 25%-, doblegando el antaño imponente interfluvio de Cotefablo, por el sur y el oeste la erección de penosas serranías interfluviales corta drásticamente la gravitación de Aínsa, municipio que, pese al trazado de la red de carreteras -es lugar de paso obligado para acceder al Somontano-, no puede evitar ser "puenteado" desde los municipios más alejados de su área, como sucede desde Bielsa, donde se advierte una disminución de la atracción, en beneficio de Barbastro. La Ribagorza (mapa n. Q 94) cuenta con un centro semi urbano, Graus, cuya atracción se derrama al norte siguiendo los cursos de los ríos Esera e Isábena, que en esa villa confluyen. Al sur, concluye ante la centralidad barbastrense y la sierra de Carrodilla; al oeste, el interfluvio de la sierra de Sis constituye un límite infranqueable, mientras que, al norte, su gravitación remonta el curso del río Esera, taladrando el macizo de Turbón, donde la centralidad de Benasque reduce la atracción graden se por debajo del 25%. 264


La Alta Ribagorza (mapa n.º 94), acantonada al norte del Turbón, se organiza en primera instancia en torno a Benasque, cuya próspera actividad turística ha dado lugar a un fuerte crecimiento del sector terciario, incrementando, por consiguiente, una centralidad que sin embargo no puede impedir, tanto la penetración de Graus, cuanto el drenaje a Pont de Suert-Tremp del sector oriental. La Ribagorza Oriental, virtualmente atraída por Benabarre, se reduce a los municipios de Benabarre, Tolva, Puente de Montañana y Viacamp; al norte, la distancia juega en favor de la centralidad de Pont de Suert y Tremp (mapa n.º 94). Del mismo modo que Binéfar o Fraga, sólo que incapaz de regir su propia área de influencia, Benabarre y la Ribagorza Oriental, así como el oriente de la Alta Ribagorza, pertenecen a áreas de influencia de ciudades leridanas, y, en términos funcionales, al sistema catalán. Las otras dos subcabeceras fonnan parte de la cohorte en que se apoya Huesca antes de proyectarse a su demarcación. Somontana ya, en el centro de un territorio bañado por el río Gállego, pero fuertemente afectada por el éxodo rural, privada de oferta funcional a causa de su proximidad a la capital, Ayerbe (mapa n.º 93) sirve a las Peñas de Riglos, Agüero, Murillo de Gállego -en la provincia de Zaragoza-, Loarre, Loscorrales y Biscarrués no más del 25% de su demanda de bienes y servicios. Mayor en talla demográfica, protegida de la gravitación zaragozana -que, de otro modo, fuera mayor- por la sierra de Alcubierre, y más alejada de la capital provincial, Sariñena (mapa n.º 95) organiza el área monegrina oscense, asegurando casi siempre más del 25% de la demanda de sus municipios, y superando ese guarismo sólo a medida que, hacia el este y el sur, aumenta la distancia a la capital del Isuela.

e). Las capturas extraprovinciales.

Denostada por unos, fervientemente defendida por otros, la división de Javier de Burgos se ha revelado al cabo de ciento cincuenta años como el factor que ha propiciado, sobre un territorio en cierto modo excéntrico respecto a los grandes ejes de comunicación nacionales, la génesis de un subsistema urbano de carácter provincial. 265


Sin embargo, la atracción de la capital provincial, vehículo y soporte primeros de las relaciones entre los elementos de nuestro subsistema, ha de ceder ante la gravitación de otros centros extraprovinciales de rango muy superior en la jerarquía urbana nacional. Ello ni ha de escandalizar, ni ha de desautorizar la realidad del subsistema oscense, pues, salvo cuando se trata de territorios insulares, o cuando se interponen férreas fronteras nacionales, es normal que esto suceda; es lógico que la división provincial, heredera de compartimentaciones territoriales históricas, se vea en cierto modo periclitada por los nuevos tiempos, por las revoluciones de la industria y los transportes, que han supuesto una revolución también del concepto de distancia. Sea como fuere, es lo cierto que las capturas que de las franjas oriental y suroccidental se cobran, respectivamente, Lérida y Zaragoza, no son precisamente una sorpresa mágica de la encuesta, sino que, muy al contrario, forman parte de las propias explicaciones allegadas por la aplicación del modelo de REILLY. Tal cual lo adelantaron esas leyes de gravitación, el alto valle del Noguera Ribagorzana, la Ribagorza Oriental, La Litera y el Bajo Cinca (mapa n.º 97) constituyen los territorios organizados por las ciudades occidentales del sistema catalán -Lérida, Pont de Suert y Tremp-. La intensidad se aproxima al 100% al norte de la sierra de Carrodilla, situándose entre el 25 y el 50% en La Litera y el Bajo Cinca. La explicación no requiere profu~das consideraciones científicas: los municipios septentrionales forman parte directamente de las áreas de influencia de Pont de Suert y Tremp; los municipios de Litera y Bajo Cinca tienen en Lérida un punto de referencia supracomarcal, pero están organizados en primer término por cabeceras comarcales que ejercen de tales -Binéfar-Tamarite y Fraga-. Aun así, en estas cabeceras, no menos del 25% de las necesidades funcionales es resuelto por la capital del Segre. La intensidad de la gravitación de esta capital va mitigándose hacia el oeste ante la progresiva presencia funcional de nuestra ciudad primate, pero todavía alcanza al Cinca Medio, si bien con intensidad nunca superior al 10%. En términos cuantitativos, considerando la intensidad gravitatoria de un determinado municipio como un valor porcentual del número de sus habitantes atraídos, el potencial de consumidores que buscanen las ciudades catalanas satisfacción a su demanda de bienes y servicios podría estimarse en 17 .141, cifra que no nos parece exagerada, teniendo en cuenta que ESCOLANO UTRILLA cuantifica en casi veinticinco millares las capturas 266


extrarregionales del sistema comercial aragonés, y dice corresponder a la provincia de Huesca más de la mitad de ese volumen (EscolANO UTRILLA, 1985, p. 348). Más discreta, contrariamente a las previsiones del modelo de HUFF, parece ser la franja capturada por la macrocéfala Zaragoza. Aun cuando la encuesta, en su afán de recoger tendencias medias, omite lo que podríamos denominar desplazamientos anecdóticos o extraordinariamente ocasionales, es lo cierto que la inmensa mayoría de los habitantes de la provincia tiene con la capital aragonesa relaciones bastantes como para hacemos suponer, en la mayor parte de los municipios, una presencia funcional no inferior al 5%. ¿Qué oscense no acude a peregrinar a la Basílica del Pilar, a los grandes almacenes, a visitar la Feria Internacional de la Maquinaria Agrícola o, en casos de extrema gravedad, a buscar una desesperada terapéutica en los hospitales de la capital del Ebro? Pero, como se ha dicho, la encuesta no perseguía captar lo extraordinario, lo episódico, sino lo habitual. Los hábitos de consumo. Y, sin embargo, descubre relaciones frecuentes entre la capital regional y la franja suroccidental (mapa n.º 97), desde Alcalá de Gurrea hasta Peñalba y Candasnos; relaciones que, salvo en el caso de Valfarta, no sobrepasan el 50%, y que, siguiendo el procedimiento anteriormente descrito, conciernen a dos millares escasos de personas -1.843-. No se olvide -reÍteramos- que debe entenderse como la atracción más directa y frecuente, lejos de hábitos inusuales. ¿Qué razón puede explicar satisfactoriamente esta distorsión respecto de los modelos teóricos? A nuestro juicio, una: la "provincialización ". Aun cuando el modelo de REfLLY se reputaba, en este único caso, más próximo a la realidad que el probabilístico de HUFF, las relaciones funcionales empíricamente determinadas a través de la encuesta restringen todavía más las capturas zaragozanas. Sólo cabe, a nuestro parecer, una explicación: puesto que estos territorios están situados a mucha menor distancia de la capital que las tierras de la franja oriental, la indudable centralidad zaragozana choca con un bastión invisible, que no es otro que el peso psicológico de una pertenencia administrativa ya centenaria. Como quiera que la mayor parte de los servicios guarda alguna relación con la configuración espacial de la Administración del Estado, no 267


son pocos los provincianos que en la ineludible necesidad de acudir a su capital para solventar sus relaciones con la Administración, subvienen "de paso" sus necesidades de consumo minorista, especialmente las de menor frecuencia de uso y mayor rango jerárquico. Resulta así que las funciones comerciales, las más proclives a las leyes espaciales del mercado, tropiezan con la distorsión del factor distancia, al que el hecho provincial añade otros contenidos conceptuales de tipo psicológico o afectivo. La "provincialización", la realidad centenaria de la Ley de Burgos, viene así a corregir lo que la teoría locacional de las actividades terciarias presume producto único y exclusivo de la capacidad de atracción de los centros y, medido incluso en tiempo, del factor distancia. Anécdotas al margen, la encuesta viene a verificar en casi todos los casos las presunciones de los modelos teóricos; tan sólo al aplicarse a un ámbito tan anisotrópico como la Montaña, la realidad de las relaciones entre los núcleos de la red corrige las previsiones teóricas basadas en la centralidad y el factor distancia. Pero como los interfluvios de la Montaña oscense son áreas demográficas desérticas, esos pequeños desajustes para nada influyen sobre el volumen de la demanda que justifica la centralidad funcional de un lugar central; para nada contradicen la explicación que de las relaciones entre los elementos suministra la teoría locacional. Sólo en el caso de la atracción zaragozana parecen errar los modelos; y no porque se altere sustancialmente el valor de la variable distancia, sino porque la tutela provincial, los vínculos administrativos, propician otros de tipo comercial que, de lo contrario, obedecieran ciegamente al solo principio de mercado. Con las reticencias de SOPPELSA sobre la viabilidad de la utilización de modelos para la delimitación de las áreas de influencia -sus recelos apuntan incluso a la formulación probabilística de HUFF y están fundados en la subjetividad e influencia del grupo social en la percepción que el potencial consumidor hace de la variable distancia (SOPPELSA, 1977, p. 16)-, en nuestro caso, no obstante, las leyes de REILLY y HUFF nos han permitido "explicar" el funcionamiento sistémico de nuestra red urbana provincial. En efecto nos han permitido descubrir la existencia de un subsistema urbano de carácter provincial, las relaciones de cúyos elementos, jerárquicamente estructurados, se "explican" a partir del análisis funcional; a partir de la teoría de la localización de las actividades terciarias, como corpus doctrinal enriquecido por las aportaciones científicas subsiguientes a la formulación christalleriana de la Teoría de los Lugares Centrales. 268


8.5. Una propuesta de comarcalización oscense, basada en el análisis de las funciones terciarias. Sólo tras la verificación de la vía hipotético-deductiva, con la certeza de que el ensamblaje de las áreas de influencia se "explica" sobre la base de la competencia que los elementos del sistema realizan entre sí a partir de su dotación funcional, sólo entonces podemos, pues, encarar el reto, siempre comprometido, de formular una propuesta de comarcalización. La provincia de Huesca, "si es que puede haber divisiones comarcales incontrovertibles" (MIRALBES BEDERA et CASAS TORRES, 1973, p. 184), queda así dividida en trece comarcas (mapa n.º 98), de cuya composición territorial se ocupan los parágrafos siguientes. El área de atracción de Jaca, para la que en alguna ocasión hemos celebrado la pertinencia de la voz "Jacetania", y no perdiendo de vista que, en calidad de cabecera supracomarcal, es centro secundario para las tierras del vecino Gállego, se extiende sobre la cuenca hidrográfica del río Aragón, marginada al sur por las Sierras Exteriores pirenaicas (omitimos la referencia a los distintos municipios, pues no otra cosa recoge el mapa n.º 98). El Serrablo y el valle de Tena, la comarca regida por Sabiñánigo, coincidente con el alto curso del río Gállego, queda limitada al sur por la muralla de las Sierras Exteriores; por el suroeste, concluye poco antes de que el Gállego adopte definitivamente el trazado meridiano al encajarse en la foz de La Peña; al este, el puerto de Serrablo; pero, al noroeste, todavía organiza buena parte de los servicios de Torla y Broto, cuya demanda no resuelve directamente la capital provincial. Y todavía desde Fanlo las pocas familias residentes en este vasto municipio son atraídas indistintamente hacia Aínsa y Sabiñánigo. El Sobrarbe, capitaneado por Aínsa -Boltaña, para los servicios relacionados con la Administración de Justicia-, donde el río Ara rinde sus caudales al Cinca, queda limitado al sur por las sierras de Guara y Olsón; al este, por el interfluvio Cinca-Esera, y al suroeste, por el embalse de Mediano. La Alta Ribagorza, producto de la terciarización de Benasque, que viene así a subrogarse en el papel antaño detentado por Castejón de Sos, 269


queda confinada al norte del macizo del Turbón, sin que pueda evitarse la captura que de la vertiente oriental se cobra Pont de Suert. La Ribagorza -Ribagorza por antonomasia o Ribagorza graden se- es el área funcionalmente organizada por Graus, cuyos límites son: el Turbón al norte, la sierra de Sis al este, la sierra de Carrodilla al sur y el embalse de El Grado al oeste. La Ribagorza Oriental, área muy deficientemente organizada por Benabarre -tanto, que la comarca forma parte en realidad del sistema catalán-, se extiende al este de la sierra de Sis, concluyendo al sur ante la sierra de Carrodilla. Barbastro, que es la cabecera supracomarcal para las cuatro comarcas anteriores, organiza en primera instancia el Somontano de su nombre, entre las sierras de Guara y Olsón al norte, el río Alcanadre al oeste y el embalse de El Grado al este; al sur su gravitación se pierde en la competencia con la atracción montisonense. Peralta de Alcofea, Ilche y Fonz constituirían así los municipios más meridionales de la comarca. La capital provincial organiza en su papel de cabecera supracomarcal la Tierra de Ayerbe y los Monegros. Aquélla, regida obviamente por Ayerbe e inserta entre las Sierras Exteriores pirenaicas y el interfluvio Gállego-Cinca, apenas ha logrado sobrevivir a la débácle demográfica de sus municipios y a la competencia de la muy vecina capital oscense. Los Monegros, regida por Sariñena, comarca cuyo regadío no se halla todavía plenamente consolidado, sin otros obstáculos por el suroeste que la sierra de Alcubierre -lo que no impide las capturas zaragozanas-, extiende su gravitación hasta Lanaja por el oeste, Huerto al norte y Villanueva de Sigena al este. La comarca de la que Huesca es centro primario rebasa funcionalmente los límites de su tradicional Hoya, dilatándose por el área de La Violada y Grañén. La Tierra Llana oriental, donde no existe un centro de rango supracomarcal-en todo caso ese centro no sería otro que la ciudad de Lérida-, se organiza a partir de tres comarcas que gravitan en tomo a Monzón, BinéfarTamarite y Fraga. El Cinca Medio presenta una disposición oblonga sobre el curso del río, desde Azanuy hasta Ontiñena -simultáneamente atraído por Fraga-, y desde San Miguel del Cinca hasta Binaced. El área de Binéfar270


Tamarite coincide con la comarca natural de La Litera; el Bajo Cinca se agolpa a lo largo del curso postrero del río, al sur de Belver de Cinca. Si bien la metodología es no poco diferente, ¿qué alteraciones nos es dado constatar a partir de los trabajos de CASAS TORRES Y FONTANA TARRATS? Y, dada la fecha de esas valiosísimas aportaciones, ¿cómo ha evolucionado la organización de nuestro territorio a raíz de la aceleración del proceso de industrialización, la consolidación de nuevos núcleos urbanos, el éxodo rural, la neoterciarización propiciada por el fenómeno turístico y la generalización del uso del automóvil, en el contexto de la revolución de los transportes? El Mapa de los mercados de la provincia de Huesca, realizado por CASAS TORRES Y FLORISTAN SAMANES (1945) pocos años después de nuestra guerra civil, muestra una provincia cuyas áreas mercantiles destacan, por encima de toda otra consideración, la fuerte capacidad de atracción de Huesca, Jaca y Barbastro. El papel de Sabiñánigo, a la sazón en plena génesis, era ocupado por Biescas, que se presenta así como una subcabecera de apoyo de Jaca. Huesca cuenta, por su parte, con Ayerbe --centro, entonces, de no poca vitalidad- y Sariñena, que organiza una comarca de configuración muy similar a la actual. El Alto Aragón Oriental, además de Barbastro, que organiza también buena parte de la Tierra Llana oriental -Monzón no ha comenzado su démarrage-, cuenta asimismo con Graus, capitaneando un territorio que todavía no ha sufrido su desertización demográfica; con Castejón de Sos -y no Benasque, que todavía habrá de esperar su despegue turístico-, y con Boltaña, que, cabecera de partido judicial, posee una capacidad rectora muy superior a la de Aínsa. Al este del Cinca, Binéfar comienza a perfilarse como un núcleo de buena posición geofuncional -aunque Tamarite es todavía prevalente- y Fraga es poco más que una subcabecera leridana. El trabajo dirigido por FONTANA TARRATS (1963) muestra ya algunas alteraciones: comienza a formarse el área de Sabiñánigo, a expensas de las de Jaca y Biescas; Aínsa comienza a hacer lo mismo respecto de Boltaña, en tanto que se advierte ya un debilitamiento de Ayerbe, Graus y Castejón de Sos; el confín meridional de la provincia, la Tierra Llana, parece 271


organizarse -tal vez sea una hipérbole imputable a la metodología utilizadaa partir de Zaragoza, que captura el área monegrina; de Barbastro, que todavía organiza el Cinca Medio; y de Lérida, a través de las subcabeceras de Binéfar, Tamarite y Fraga. A partir, pues, de la década de los años 60, la organización territorial de la provincia de Huesca sufre una verdadera metamorfosis: éxodo rural gravísimo; crecimiento de la capital provincial; consolidación de los núcleos urbanos surgidos en las décadas anteriores -refuerzo, por consiguiente, de los tres primeros niveles de la jerarquía urbana: capital provincial, cabeceras supracomarcales y cabeceras comarcales-; estabilización de los municipios semi urbanos -Sariñena, Tamarite y Graus-; peligrosa supervivencia -de no ser por la neoterciarización turística- del nivel de las subcabeceras comarcales, como consecuencia de la pérdida de clientela potencial que el éxodo rural significa. Pero esas subversiones no acaban en el seno de la jerarquía urbana, sino que, como quiera que tienen un alcance sistémico, afectan también a la conformación de las áreas de influencia. A la consolidación del área de Sabiñánigo, que, aunque paradójicamente lo es sobre un ámbito por esta ciudad desertizado, va a capturar además el alto valle del río Ara, parte hasta entonces del Sobrarbe que gravitaba sobre Boltaña. Esto último ha sido facilitado por la flexión que, hacia el este, ha vivido la capitalidad de esta última comarca en beneficio de Aínsa, buscando la confluencia de los ríos Cinca y Ara, tanto como la salida a Francia a través del túnel de Bielsa. Afecta también a la Ribagorza, que sustituye a Castejón de Sos por un núcleo de reciente terciarización, Benasque, que compone su área a expensas de la de esa villa y de la de la propia ciudad de Graus. Pierde vitalidad Ayerbe, que, próxima a la ciudad de Huesca y muy disminuidos sus efectivos humanos, apenas logra mantener una virtual capitalidad. Y afecta también a la Tierra Llana oriental, cuya atracción funcional leridana no impide, con ser omnipresente, la consolidación del Bajo Cinca -sobre Fraga-, La Litera -donde Binéf~ arrebata a Tamarite su antigua capitalidad funcional- y el Cinca MeaíÓ, que -se constituye, sobre la emergente centralidad funcional de Monzón, a expensas de la antigua área meridional barbastrense y la septentrional fragatina (ESCOLANO UTRILLA, 1985, p. 344).

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Ahora bien, puesto que estamos ante un subsistema y no sólo ante una red urbana estática, no cabe ninguna duda de que la organización del territorio oscense puede sufrir nuevas alteraciones en los próximos años. Sólo entonces podremos ponderar el impacto de la grave crisis económica última; sólo entonces, comprender el alcance de una política que en los años presentes comienza a preocuparse por la organización del territorio, el impacto de algunas de cuyas decisiones 2 no va, a buen seguro, a demorarse; sólo entonces, descubrir las consecuencias de una configuración "autonómica" de la Administración del Estado, que es contemplada desde la atalaya oscense con las naturales reticencias que inmediatamente suscita la insaciable voracidad territorial zaragozana. Su "cabezuda" propensión.

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La reciente creación de un nuevo partido judicial, con sede en Monzón, o la apertura del Hospital Comarcal de Barbastro.

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9. CONCLUSIONES

El estudio del medio físico y de la red de comunicaciones ha puesto de manifiesto, como causa pero también como efecto, una reacción espacial diversificada ante los problemas de accesibilidad. Una accesibilidad que, en el caso de la Montaña, subraya la oposición del medio físico, haciendo de la Depresión Media pirenaica, para la Jacetania y el Serrablo, un eje urbanizador y una vía de comunicaciones sin parangón posible en todo el Sobrarbe y Ribagorza; una accesibilidad que hace recaer en el Somontano - área ya híbrida desde el punto de vista físico, a caballo entre la Montaña y la Tierra Llana- todo el peso de la conectividad de la red; una accesibilidad que, favorecida por la topografía en la Tierra Llana, advierte no obstante disimetrías entre los Monegros oscenses, que quedan en posición excéntrica, yel Cinca Medio y la Litera, que son la flexión natural del eje somontano en las comunicaciones -variante norte- del Cantábrico con el Mediterráneo, y también del Bajo Cinca, cuya excentricidad topológica queda compensada por la óptima situación en el eje del Ebro. Pero la accesibilidad es también causa y efecto del dinamismo demográfico y funcional de los elementos del sistema. El estudio de la población y sus actividades económicas, sobre una provincia que globalmente ha observado una evolución demográfica negativa, ha puesto de relieve la existencia de una dinámica positiva en los municipios de tamaño superior a 5.000 habitantes, tanto como la incapacidad de reacción progresiva de los de tamaño inferior a 2.000 habitantes y 275


el estancamiento de los municipios de talla semi urbana -Graus, Tamarite, Sariñena-. La actividad industrial se destaca como la única capacitada para fijar población en el caso de los pequeños municipios; como el factor principal de dinamicidad demográfica en el caso de núcleos de inequívoco pasado comercial -Barbastro o Huesca-; como el factor principal de reestructuración de la jerarquía urbana oscense, al promover al rango de ciudades a antiguos municipios rurales o semiurbanos -Monzón, Sabiñánigo o Binéfar-. El sector terciario ha jugado un papel más discreto desde el punto de vista de la evolución poblacional, aunque el impacto de la neoterciarización turística -en el caso, no ya de Jaca, sino de los municipios de la montaña pirenaica- si bien no ha dado lugar a una dinámica positiva, sí ha podido al menos contener el caudal de la emigración rural. Su papel es también indiscutible en el caso de los centros comerciales históricos -Jaca, Huesca o Barbastro-. Las actividades agropecuarias, por su parte, sólo han desempeñado un cierto protagonismo en la fijación poblacional de los regadíos ya consolidados de La Litera y el Bajo Cinca, altamente tecnificados, pero no en el área monegrina ni en el resto de la provincia. Todas estas subversiones demográficas han provocado una reestructuración demográfica y espacial de la red de asentamientos. El crecimiento de los núcleos urbanos, la regresión de los rurales y el estancamiento de los semi urbanos se traduce en un poblamiento cuya estructura se aleja progresivamente, a lo largo de este siglo, de la recta de equidistribución. Ahora bien, los desequilibrios no son sólo demográficos, sino sobre todo espaciales: el Alto Aragón Occidental, el Somontano y la Tierra Llana Oriental-las áreas de mayor conectividad- albergan los núcleos urbanos y dinámicos del sistema, en tanto que los Monegros, el Alto Aragón Oriental y la Tierra de Ayerbe -toda una excepción, ésta última, en el contexto del Somontano, privada su cabecera de sustancia funcional tanto por la proximidad a la capital provincial, cuanto por la erosión demográfica de su comarca- muestran un poblamiento de estructura acéfala, cuya capitalidad recae en municipios dinámicamente estáticos, cuando no regresivos, de 276


tamaño siempre inferior a 5.000 habitantes. Nos hallamos, en suma, ante una oposición entre las redes funcionales y operativas de aquellas comarcas que poseen cabeceras dinámicas, y las que, átonas, presentan estructuras acéfalas y disfuncionales. El análisis de vecindad, por otra parte, aplicado a los municipios urbanos y semiurbanos, corrige en 1981 la dispersión estadísticamente significativa de 1900. Dicho de otro modo, la génesis de los núcleos industriales contemporáneos, reforzando el eje que desde la Depresión Media pirenaica enlaza con el Somontano y la Tierra Llana Oriental, ha hecho que, sin perder todavía el carácter disperso de la distribución espacial de vecindad, éste haya atemperado -hoy lo es, pero no significativamente desde el punto de vista estadístico- su tendencia, como expresión de la sobrecarga funcional del eje anteriormente mencionado; lo que se ofrece de forma mucho más palmaria cuando el análisis de vecindad se aplica a los municipios exclusivamente urbanos. ¿ Cuál es la traducción de todas estas alteraciones en la jerarquía demográfica de los asentamientos? El crecimiento de la capital provincial sobre la base de implantaciones industriales recientes -y, por tanto, el crecimiento de su índice de primacía-; la consolidación de Jaca y Barbastro, las dos ciudades-mercado por antonomasia en la organización territorial preindustrial, a expensas de la actividad turística y la industrialización de la última década, respectivamente; la génesis de los centros fabriles de Sabiñánigo, Monzón y Binéfar; el mantenimiento de Fraga; el estancamiento de Graus, Sariñena y Tamarite, y la erosión demográfica de los municipios rurales han desembocado en la formación de una red urbana cuya jerarquía va ajustándose progresivamente a lo largo de este siglo a una distribución próxima a la curva lognormal, de acuerdo con la ley "rango-tamaño". El estudio de las funciones urbanas, inseparable de las relaciones entre los nodos de la red ---que el ensamblaje de las áreas de influencia trasunta-, nos permite verificar la hipótesis de partida de este libro: el funcionamiento de la red urbana oscense como un subsistema urbano de carácter provincial. En efecto, propiciado por la reforma administrativa de 1833, pero fruto fundamentalmente, tanto de las implantaciones industriales contemporáneas y de la neoterciarización, cuanto de la excentricidad de nuestra 277


demarcación respecto de las grandes arterias radiales del país, el subsistema urbano oscense aparece regido en primera instancia por su capital provincial. En el segundo nivel jerárquico, ésta se halla apoyada por dos centros -Jaca y Barbastro-, cuya proyección -supracomarcal- transciende los límites de su traspaís inmediato; cuatro cabeceras comarcales -Sabiñánigo, Monzón, Binéfar y Fraga- comparten el tercer nivel; antes del último nivel jerárquico -el de los municipios demográfica y funcionalmente rurales-, la organización del subsistema se sirve de un peldaño compuesto por las subcabeceras comarcales, de tamaño siempre inferior a 5.000 habitantes, estancadas o átonas, según los casos, pero con proyección territorial incuestionable, como incuestionable es también su carácter urbano desde el punto de vista funcional: Aínsa-Boltaña, Benasque, Graus, Benabarre, Ayerbe, Sariñena, Tamarite de Litera. La articulación de las áreas de influencia traduce inmediatamente las alteraciones de la jerarquía. La encuesta realizada al efecto ha permitido verificar además las previsiones de los modelos - HUFF y REILLY- teóricos, a condición de sustituir la variable poblacional por el índice de centralidad funcional de los centros, mucho más revelador, no ya de su dotación terciaria, sino también de su capacidad de atracción territorial. Desde que el Prof. CASAS TORRES Y sus colaboradores realizaran el Mapa de los Mercados de la Provincia de Huesca , las ciudades de Sabiñánigo y Monzón se dotan de sendas áreas de influencia, a expensas, respectivamente, de las de Jaca y Barbastro-Fraga; Binéfar logra subrogarse en el papel antaño detentado por Tamarite; Aínsa hace lo propio respecto de Boltaña; Benasque, con respecto de Campo. El sector oriental de la provincia, por su parte, acusa nítidamente la atracción de las ciudades leridanas, en tanto que el confín suroccidental de la demarcación contradice en su gravitación las previsiones meramente economicistas de los modelos teóricos, pues la "provincialidad" juega en favor de la tutela de estos territorios por la capital oscense, preservándolos de la potente atracción zaragozana. Pero si la red urbana oscense ha devenido un subsistema urbano provincial -con las inevitables capturas que se aprecian en las áreas periféricas-, no es menos cierto que su continuidad -en el nuevo marco jurídico, político y administrativo de lo que se ha dado en llamar la España de las Autonomías; en el umbral de la sociedad postindustrial y en el zaguán recién traspasado de la integración europea- debe encarar tanto sus 278


desiguales relaciones con la siempre insaciable metrópoli regional, cuanto la fragilidad inherente a la naturaleza de sus núcleos urbanos. En efecto, como no es excepción en las pequeñas ciudades del mundo occidental, sobre todo en épocas de crisis o de liberalización económica, el monofuncionalismo y el éxodo urbano de la población más cualificada son motivo de zozobra bastante como para alertar a los poderes públicos de la conveniencia de una política territorial que contemple el desarrollo en términos de armonía espacial y no sólo de crecimiento sectorial; una política que logre enterrar los recelos oscenses ante la voracidad zaragozana, ante su propensión "cabezuda", como fue escrito con anterioridad.

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10. POSTF ACIO

Hasta aquí una visión cuantitativista de la organización del territorio oscense; una visión más, pero tal vez no la definitiva. Es lo cierto que el cuerpo doctrinal basado en los lugares centrales significó, como ha sido escrito, el nacimiento de una geografía teórica; una etapa destacadísima en la historia del pensamiento geográfico. Pero no se nos escapa que la formulación de leyes generales, la reducción de la realidad a abstracciones, limitan también las posibilidades de comprensión y explicación de la organización espacial de la sociedad; no ignoramos que la filosofía neopositivista que sustentó la revolución cuantitativa confiaba a la racionalidad un papel esencial, como si el hombre fuese un sujeto económico exclusivamente. La decepción provocada por una abstracción de la realidad economicista en exceso dio paso, en el umbral de la década de los años sesenta, a la revolución comportamental, basada en la percepción del espacio, de suerte que ahora, frente a los exclusivos criterios de minimización del gasto y maximización de beneficios, la más amplia información recibida por el hombre determina una imagen de la realidad a partir de la cual se produce la toma de decisiones por parte de cada individuo; una toma de decisiones que entraña inevitablemente una dimensión espacial. Pero la comportamental no es la única reacción al neopositivismo. A partir de la década de los años setenta, la Geografía Social considera a la ciudad como un sistema social, como un producto espacial de los diferentes tipos de sociedad; de ahí a la Geografía Radical, que se propone como obje281


tivo principal la transformación de la realidad estudiada y la mejora del espacio urbano, hay sólo un pequeño paso. Más fervientemente opuesta al cuantitativismo, la Geografía Humanista de los últimos años vuelve a la inferencia inductiva, para destacar, desde un planteo antropocéntrico, desde una apuesta apasionada por el subjetivismo, los aspectos humanos en lo que tienen más de específico, en sus significados, en sus valores y en sus propósitos, en relación con todas y cada una de las acciones humanas frente al espacio. Pues bien, no debo ocultar al lector que ha logrado arribar hasta aquí incólume que, pese al calor inicial con que fue acogida la vía hipotéticodeductiva, la conclusión del trabajo ha suscitado en este geógrafo una cierta y - ¿por qué no decirlo?- saludable insatisfacción. Al hilo de los postreros capítulos, el contacto directo que con las gentes de esta provincia nos concedió la encuesta permitió deslizar hasta estas páginas algunos comportamientos que, desde criterios más afectivos que economicistas, desde una racionalidad vital nueva, explicaban otras incógnitas de la organización territorial oscense. Las relaciones sistémicas que entre los lugares determinan áreas de influencia son una apasionante creación del neopositivismo; pero las rela-ciones no son sólo funcionales, son también sociales y mentales. La Geografía del Comportamiento, si bien no ha desarrollado una metodología tooavía muy depurada, tiene, sin embargo, mucho que decir sobre el papel que, en la articulación de la jerarquía de los asentamientos, juega la percepción. Desde instancias sociales y humanistas, por otra parte, se nos ofrecen nuevos enfoques para la comprensión integral de la organización del espacio.

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ENCUESTA PERSONAL

304


13. APENDICE EST ADISTICO


CONECTlV[DAD DE LA RED TOPOL06[CA OSCENSE z:z_::zsz=:%==================::c:=======================::z==========c==============

[ndice Beta=arcos/nodos=23/Ib=l, 43 N' ciclodtico=a-ln-Il=23-15=8 circuitos [ndice Alf¡=N' ciclolático/2n-5=8/27=0,29=29,b2 1 de los circuitos posibles N' IAxilO de arcos posibles=3In-21=3,14=42

1 sobre arcos posibles=I23/42I, [00=54, 76 1 [ndice de forla=d/c=175/890=0,19 S~:=========================================%========= =========================

CUADRO N' I

"ATRil DE CENTRALIDAD DE LA RED TOPOL061CA OSCENSE.- Indice de Shi.bel y NOmo de Konlg.-

Nodo

Indice de HUlero de JACA SABl. BOLTA AINSA CMPO BENAS 6RAUS BENAB AYERB HUESC BARBS SAR I. "ONIN BINEF TAm FRAGA Shi.bel Ko,,!

52

JACA 3

SAmANI60 BOLTMA AINSA

10

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31

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BINEFAR TAMRITE FRA6A

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19

1I

U.u cifrll flltnun fI no.ltro de arcos .ntn los nodos) El.borociln propio CUADRO N' 2

307


~

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H' H¡bs.

Indic,

HUESCA

H' Habs.

TERUEL Indice

H' Habs.

Indice

ZARA60ZA

87

mm

1981

210

S!gán 8i!lza de Ory, 1977-A, p.18 El¡boración propi¡ p¡r¡ 1981 FU!Ot!l l.H.E., NOlencUtor de Pobl¡ci6n . Aio 1981. CUADRO N' 3

Z:S:SSSZS==:=~==s:s=:=:,:::=.=Z:==:SS=======~= = =====Z::l=========ZZ== ===

842386

802031

64

155449

86

216345

1975 62

189

760186

70

170284

88

222238

1970

150900

163

656772

89

215183

92

233543

1960

200

155

621768

97

236002

93

236232

1950

148

595095

95

232064

91

231647

1940

133

535816

104

252785

1930

96

242958

1920

123

494550

104

252096

99

250508

112

448995

98

248257

1910

105

255491

97

244Bó7

1900

lOS

421843

101

246001

100 104

99

241865

101

255137

1887

400587 415195

100

242165

100

252239

1877

...... =.z.:s== ••••• ============.====-=••=====.==========================

A;os

••• a.:ss •• z: ••• ====::===:a..::zzz-::z.z:z:::,z=z==========:z===:z===s:z:z:=======

EVOLUCIOH DE LA P08LACION PROVINCIAL DE HECHO

100,0

27,4

3ó,7

35,9

100,0

30,1

3ó,5

33,4

100,0

32,9

3',4

29,7

100,0

35,8

41,8

22,4

CUADRO N' 4

Fuente: I.N.E., NOlenclátor de Población. Provincia de Huesca, Aio5 1900, 1940, 1960 Y 1981.

:=:=:====:====K==:=C===:=====Z==============:~:=a=z===

PROVINCIA DE HUESCA

LA TIERRA LLANA

EL SO"ONTANO

LA "ONTAiiA

Area 6eoeconólica 1900 1940 1960 1981 ===========:=:==========a=============================

:=======================::====z=z==:::::=======:c::=::

EVOLUCION DEL PESO DE"06RAFICO DE LAS AREAS 6EOECONO"ICAS OSCENSES (Xl


DINAmA DE"06RAFICA DE LAS CO"ARCAS OSC[)jSES y SUS CAPITALES. I ::::::=::=:l:l:al:::II::':::I::::::::IrI:::::::::::I:I:::::::&"Z:==:I:I:I:::=::::::::::::==2:::=======1:1::::::::===:====:::::::========.-::=======:===::z===a:a:==a::1:

CO"ARCA

1900 1910 1960 1981 COlarca C.pi lol Coure. C.pi tal Courca C.pital Courca C.pilol H.b •• Indie. Habs. Indi c. Habs . Indie. Habs. Indie. Habs . Indie. Habs. Indie. Habs. Indi" Habs. Indie.

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21979

100

4821

100 22826 91,38

6292 130,51 20172 80,75

8208 170,25 1611; 64,62 11016 229,74

Ser"blo-V . len. 16603

100

1527

100

1800 117,87 11995 90,31

5638 369,22 13111 80,95

9097 595,74

16831

100

1m

100 15962 91,82

1261 89,21

11928 70,85

1107 78,31

5907 35,08

1237 8i,51

8528

lOO

1598

100

981 61,57

5530 61,BI

911 5B,BB

3288 38,55

765 17,87

15091

100

2850

100 11152 93,77

3m 121,89 1091S 72,52

3012 105,68

6670 11,19

3516 m,I2

9570

100

1653

100

1539 93,10

1260 76,22

2776 29,00

1361 82,51

Sobrorb. Alt a Rib.goru Ribagorza Rib.goru Orien. LA "ONlAMA horra de Ayorbe Hoy. dr Huese.

91605 80H 507 63

SOIno. h r bn tro 34728

lm8 89,97

6797 79,70

7985 83,13

5891 61,58

100 13862

100 82660 90,23 15350 110, 73 69161 75,82 20166 115,17 18225 52,64 27085 195,39

100

100

2609

7759 96,09

2615 100,22

5700 70,59

2256 86,16

3012 37,30

1181 56,88

100 11976

100 52327 103,08 16291 136,05 54312 106,99 22635 189,00 61637 121,42 11455 346,15

100

100 30132 86 ,76

7002

6835 97,61

27637 79,58 10050 113,53 25126 72,35 14536 207,59

EL SllI!llI!lAICO

93565

100 21587

100 90218 96,42 25744 119,25 87619 93,67 34941 161,86 89775 95,94 57475 266,24

""nt<¡rol

16341

100

3205

100 16894 103,36

3300 102,96 11983 91,67

3164 108,08 13602 83,22

Cinel "rdio

18820

100

3940

100 18954 100,71

4932125,17 20m 110,37

9190 233,24 23064 m,55 11861 377,18

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17237

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100 20687 120,0 1

4566 112,76 22070 128,03

5591 138,15 20672 119 ,92

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17529

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100 17722 101 , 10

7120 102,68 19075 108,81

8791 126,78 19569 111,63 11186 161,32

LA TIERRA LLAHA

69930

100 18128

100 H257 106,18 19918 109,87 76901 109,96 27039149,15 76907 109,97 38168 210,54

PRO'ltIA. HUEstA 255100

100 53577

100

m8 135,35

7783 192,22

247m 96,87 61012 113,87 234014 91,73 82146 153,32 214907 84,24 122728 229,06

•••••••••••••••••••••• a.a •• • ••••••••••••• aa.a ••••• :z:: ••• ::::zz==::: •• zZCI:I:.C2C: •• ::::a:a..:a. ••• CE •• E1: .EZE.CC.c:.::=c:.:':::::::::::::lI:2:I:2:1:

Indie.: 1900'100 Furnte: I.H. E., 'HoleneUtor~. Pob1¡eión. Provinei. dr Hunc¡. Aio. 1900, 1940, 1960 Y 1981 '. E1.bor¡e i 6n propi •. CUADRO H' 5

309


DINAIIICA DEK06RAFICA DE LAS COI!I\RCAS OSCENSES y SUS CAPITAlES. II =:===~Z2

••• :n:.:: •• ==.II:Z=:Z •••••• =•••• Ir. • • • • z=zal:lCa.===2 ====:==z=====,:: •• ::czz==z:r.l:l: : a::cl::::u::==cz::::.: ... ==a=====z::2=====Z:2:%;2::::.:I ••

CDIlARCA

1900 1940 19bO 19B1 Courc¡ COlare¡ Copitll eopi til Cap i tal Copitol COlarea COlarea H¡bs. Indi ce H¡bs. Indi ce Hobs . Indice Habs. Ind i ce Habs. Ind i ce Habs . Indi ce Habs . Ind l ce Habs . Indi co

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50b7 25,1 3 1I07b 229,74

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100 13138 87,14

1800 117,87

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4344 28,BI

9097 595,74

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100 14701 95,33

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1107 7B,34

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100

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100

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941 58,B8

2523 3b,40

7b5 47,87

12241

100

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100 10b78 87,23

3474 121,89

7933 b4,80

3012 105,68

3124 25,52

354b 124, 42

7917

100

Ib53

100

1539 93,10

4634 58,53

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1412 17,83

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100 b7310 8b,58 15350 110,73 492'8 b3,41 201bb 145,47 21140 27,19 27085 195,39

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100

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m6 86,4b

152B 27,95

1484 56,88

100 1197b

100 36033 92,89 Ib294 1lb,05 31677 BI,b6 22b35 189,00 201B2 52,03 41455 346,15

Saino. hrbntro 27726

100

100 23297 B4,02

EL S1l!IONTANO

7197B

100 215B7

100 b'474 89,57 2574' 119, 25 5270B 73,22 3'941 Ibl,Bb 32300 44,B7 57475 2b6,24

IIonogros

13139

100

3205

100 13594 103,46

3300 102,9b 11519 87,b7

3464 108,OB

926'

Cinc. Kedio

14B80

100

3940

100 14022 94,23

4932 125,1 7 11583 77,B'

9190 133,2'

8203 55,12 14Bbl377,18

li tera

I3IBB

100

4049

100 16111 112, 13

45b6 112,76 16'76 124,13

5594 13B,15 12889 97,73

Bljo Cinco

10595

100

b934

100 10601 100,Ob

7120 102,68 10284 97,06

8791 12b,78

LA TIERRA LLANA

51802

100 18128

100 51339 104,89 1991B 109,87 49B62 96,15 17039 149,15 38739 74,7B 3B16B 210,54

PR1lYCIA. HUESCA 201523

100 53577

100 186m 92,35 61012 113,87 151B68 75,36 8214b 153,32 92179 45,7' 122728 22'1,06

3B7B7

7002

6B35 97,61

17587 63,43 10050 143,53 10590 3B,19 1453b 207,59

70,50

4338 135,35

77B3 192,22

8383 79 , 12 1118b Ibl,31

_ _ • • • • • taz . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . ::.a:cl: ••••••••••••• ::z:1I:1:1I:.:: ••• z..-::::I.z.:: ••• II: • • • • • • • • • • • • ::c:r:::z.lU;:II:II: . . . . . . . . . z::z.z ••••••••••••

Indice: 1900a1oo. En 01 <llputo de l. pobl.ciln courc.l, .0 flcluyr ihor. Ji pobluiln de Ji. copitole,. Fuontu I.N.E., 'Noofnclltor 'tIe Pobl,ci6n. Provinci. de Huna . A;os 1900, 1940, 1%0 y 1981' . Eloborici In propi o. CUADRO N' 6

310


EVOLUCION DEL PESO DE"06RAFICO DE LAS CAPITALES EN LAS COHARCAS OSCENSES

z ••••• :.: •• za •• : •••• z •••• z.:a:z •• c.:z:l:zz.::c.zz • ••• za::.z ;¡;.:r==::::za::======::======::Z==::===::::::==II:=========Z::==:::Z:Z=====================

CO"ARCA

1900 Courc¡ C.p i tal H.bs. I Habs. I

J"ot.ni.

20158 80,70

1940 1%0 1981 Courca Capitil CoaarCil C.pi t.1 Courca Capitil Habs. 1 Habs. I Habs. I Hab. . I Habs. I Habs. I • • ::z:r.zt ... z::r ••••• Z.:z Il • • ZZ====z:.:z==z==::.===a.c •• zIlZ==:z.: _I:I:ZI:.I:%===:I:":====I:1:==::==I::I:::"::::Z:===================::::::=====::1:=====:==== 482 1 19,30 16534 72,43

6292 27,57 11964 59,31

8208 40,69

5067 31, 39 11 07 6 68, 61

Sor"blo-V. Ton. 15076 90,80

1527

9,20 13138 87,95

1800 12,05

5638 37,60

4344 32 , 32.9097 67,68

Sob"rb.

1413

8,40 14701 92,09

1261

90,72

1107

9,28

4670 79,06

1237 20,94

941

17,02

2523 76,73

76S 23,27

Alt. Rib.gorz¡ Rib.gora Rib'gerza Dri.n.

15421 91,60 6930 81,26 12241

81,11

7917 82,73

1598 18,74

7,91

9357 62,40 10821

5813 85,52

984 14,48

4589 82 , 98

2850 18,89 10678 75,45

3474 24,55

7933 72,48

3012 27,52

3124 46,84

3546 53,16

1653 17,27

1539 19,27

4634 78,62

1260 21,38

1412 50,86

1364 49,14

6446 80,73

77743 84,87 13862 15,13 67310 81,43 15350 18,57 49298 70,97 20166 29,03 21140 43,84 27085 56,16 Ti ... " de Ayorbe

Hey. do Hum.

5465 67 , 69 38787 76,41

SOlno. Sub .. tre 27726 79,84

2609 32,31

5144 66,30

2615 33,70

3444 60,42

2256 39,58

1528 50,73

1484 49,27

11976 23,59 36033 68,86 16294 31,14 31677 58,32 22635 41,68 20182 32,74 41455 67,26 7002 20, 16 23297 77 , 32

6835 22,68 17587 63,64 10050 36,36 10590 42,1 S 14536 57,85

EL SO"ONTANO

71978 76,93 21587 23,07 64474 71,46 25744 28,54 52708 60,13 34941 39,87 32300 35 ,98 57475 64,02

"onogrol

13139 80,39

3205

13594 80,47

3300 19,53 11519 76,88

3464 23,12

9264 68,11

Cinca ".dio

1488079,06

394020,941402273,98

493226,021158355, 76

9190 44,24

820335,571486164,43

lite"

13188 76,51

4049 23,49

4566 22,07

5594 25,35 12889 62, 35

8. j o Cineo

10595 60,44

6934 39,50 10602 59,82

LA TIERRA LLANA

51802 74,08 18128 25 , 92 54339 73,18 19918 26,82 49862 64 , 84 27039 35,16 38739 50,37 38 168 49,63

19,61

16121 77,93

16476 74,65

7120 40,18 10284 53,91

8791

46,09

8383 42,84

4338 31,89

7783 37,65 11186 57,16

PROVCIA . HUf5CA 201523 79,00 53577 21,00 186123 75,31 61012 24,69 151868 64,90 82146 35,10 92179 42,89 122728 57,11

En .1 oj.pute d. l. pobl"i!n oouro.l so "duyo lo pobl.oi!n d. hs olpihles. Fu.nh: I.N.E., 'N_noUtor '11. Pebhdln. Provinei. d. Hu.seo. Ale. 1900, 1940, 1960 Y 1981'. Ellbo"d 6n prepi • . CUADRO N' 7

3 11


DINAlHCA DElKl6RAfICA DE LOS "lIIICIPIOS OSCENSES (cuya tuda .llIOCJrihca 11'1 In 1911 svptriar a 1.000 habihntn) .. as . . _ .......... _ ... ~2= ........... _._aaaaaa.:zI: •• 2.2.1I_.:za •••• =2..::::z:z._~a:z.s:I ••. . _===1::::1===:::::=::2:1::_

Pobhci6n (n' dI habitutn)

Incrutnta o D,crt.lnto 1 ..00 a 1940 a 1960 a 1900 a 1940 mo 1981 1981

IllIIICIPIO

1,..

1940

1960

1981

~acI

YIlII di HKha

71109 2n5

10197 1852

12039 11139

13771 1107

30,51 -32,03

18,06 -11,50

14,38 -32,45

76,34 -59,37

S.rrabla Y V. Ttnl

Blncn Sabiiinigo Sallent 6i1119a

2647 351.3 1187

2121 4694 1072

1903 8067 1026

1279 m8 1142

-19,87 31,74 -9,68

-10,27 71,85 -4,29

-32,79 18,23 11,30

-51,68 167,69 -3,79

Sobrarbe

Alnu-Sobrarbe

2502

2392

2014

1209

-4,39

-15,80

-39,97

-51,67

Alta Ribagora Bennque

1364

899

906

983

-34,09

0,77

8,49

-27,93

Ribagora

4776

5692

4638

3540

19,17

-IB,51 _-23,67

-25,87

Ri bagara Oritn. Benabarre

2841

2170

1826

1430

-23,61

-15,85

-21,68

-49,66

Tierr a Aytrbt

Aytrbt

2546

2430

2180

1356

-4,55

-10,28

-37,79

-46,73

HaYI-HuIIU

AI.udh,r 6uitn Gurrtl GU I.ga

296. 1365 1514 14194 4050 1551

3040 1334 1626 18850 3070 1661

3303 2509 2600 25301 2324 1907

2670 2444 2178 44372 1459 1347

2,42 -2,27 7,39 32,80 -24,19 7,09

8,65 88,6B 59,90 34,22 -24,29 14,81

-19,16 -2,59 -16,23 75,37 - 37,22 -29,36

-10,04 79,04 43,85 212,61 -63,97 -13,15

7348 1814 2052

9607 1454 IBH

10583 1394 1879

151B2 1102 1363

30,74 -19,84 -10,62

10,15 - 4,12 2,45

43,45 -20,94 -27,46

106,61 -39,25 -33,57

87~

COItARCA

• ___ .... --..s_.... __ .. ___ ......._ ..................___________ ........ ca. . . . . . . . . Jacltania

6rau5

HUESCA

La Satan.ra Tardienh Sna. Barbutra brbutra Estadilla Fonz "onlgr05

Cinca "edio

Li ter a

Bajo Cinca

Lalutu Lanaja Sari,ena

2007 4291

1049 2158 3723

1182 2170 3970

1539 1904 4328

20,57 7,52 -13,23

12,67 0,55 6,63

30,20 -12,25 9,01

76,89 -5,13 0,86

Albalatt Cinca Alcol ea Cinca 8inaced "Dnzón

1377 2299 1761 4889

1223 1770 2064 5514

1326 1516 2167 966 1

1184 1279 1729 14480

-11,19 -23,02 17,20 12,78

8,42 -14,36 4,99 7~20

-10,70 -15,63 -20,21 49,88

-14,01 -44,36 -1,81 196,17

Albelda Alca.pel Altorrlcón 8inHar Esp I d5 Taurite Litera

1133 1863 529 1545 560 3338

1301 2011 1150 3395 4272

1419 1681 1708 5529 1150 4707

1130 1269 1653 7786 1612 4236

14,82 7,94 117,39 119,74 83,92 27,98

9,06 -16,41 48,52 62,85 11,65 10,18

-20,36 -24, SO -3,22 40,82 40,17 -10,00

-0,26 -31,88 212,47 403,94 187,85 26,90

hllobar 8el ver de Ci nca Fraga Torrente Cinca ¡aidln

2325 1582 6899 1390 1868

1967 1868 6817 1251 1838

1498 2031 8691 1776 2099

1203 1648 10955 1239 1831

-15,39 18,07 -1,18 -10,00 -1,60

-23,84 8,72 27,49 41,96 14,20

- 19,69 -18,85 26,04 -30,23 - 12,76

-48,25 4,17 58,79 -10,86 -1,98

10~0

========:z==.=::z::.s.=====:2z===s: ••••• z::a:s:l.::s:=== •• :I.:z:.s.==Z::l ••• a::ss==z==.:sJ:ZS::l ....... :s::=.s:s •••••••

Fuent!: I.N.E., 'No.enclHor d! PoblaciOn. Provinccia de HU!5ca . Aios 1900, 1940, 1960 Y 1981'. Elaboración propia. CUADRO N' 8

312


....... w

w

2000

5000

10000

10000

¡

1960

(I)

Desviación

20,00

-15,74

(l)

lIedi ¡

2,92

19,11

(1)

37,36

5,52

Dnviación

lIedia

Desviación

lIedi a

10,99

- 10,44

30,12

10,23

36,27

9,59

11,29

29,52

18,93

59,34

11 ,52

15,37

20,95

41,82

10,01

20,81

1,11

31,39

CUADRO N' 9

Fuente: Cuadra n' 8. Elaboración propia.

=========z~=====================z====================s==:::::::::=

1960 a 1981

1940

1900 a 1940

==2=====22===Z=========:::ZZ==ZZ:=====2==••• =zca.sz ••• z ••••::_.=:••

PERIODO

•••S=s.~.sas••• 2

TAIIAÑD (Habi tintes) 1000 a 2000 a 5000 a IIb de

===========S==Z=~===============S=====:====Z=ZZZ2S

A 1.000 HABITANTES EN 1981.- (Incretento o decrelento I l!Oios, segdn hulo).

DINAIIICA DEJl06RAFICA DE LOS IIUIUCIPIDS OSCENSES CON TAllAAlI SUPERIOR

806,15

AIt. RI bagorza

91605 8074 50763

2,5

397,10 2507,60 16,0

6,2

97~,25

15671, 00100,0 255100

69930

17529

17237

IB820

16344

74257

17722

206B7

18954

16894

90218

30m

52327

7759

B2660

79B5

14152

6797

15962

1493B

22B2b

16,2 247m

17,8

17,9

23,3

24,2

11,4

22,5

27,9

20,2

20,3

12,0

15,2

15,6

10,5

10,9

B,9

13,7

76901

19075

22070

20773

14983

87649

27637

54312

5700

69464

5894

10945

5530

1192B

14995

20172

4,1

3,B

7,2

B,B

76907

19569

20672

23064

13602

B9775

25126

61637

3012

48225

2776

13,7

19 ,6

20,0

2B,0

29,6

9,4

21,6

20,2

24,5

7,5

6,3

4,4

6670 _ 6,9

3288

5907

13441

16143

HABTSI HABTS IK.2

I ~I

14,1 214907

19,6

19,5

29,9

26,7

10,1

21,1

22,2

21,6

14,3

9,1

9,3

11,3

6,8

7, 7

B,I

11,1

HABTSI HABTS IK02

1960

15,7 234014

18,9

18,1

28,0

24,4

11,7

21,7

24,2

20,8

19,5

10,B

12,7

14,6

B,I

10,4

B,O

12,5

HABlSI HABTS m2

1910

fuento: I.N.E., ·No.tOdltor d. Población , Pro,inei. d. Hu ..". A;os 1900, 1940, 1960 Y I~l.· EI.bor" ión propi •• CUADRO N' 10

:==:=:==::=::::::::ZZ:l::=Z=-.====::I=Z=.E=-=-::=::I=;:rzzz===Z::Ia=::~:==I:;ZZ=I:=zzzal::I.:zl::I.::I.::::I===::I.==:::Z;2:=Z.==

PROVC lA . HUESCA

LA TIERRA LLANA

3921,34 25,0

4, 7

737,23 Lite"

h jo Cinca

4,9

776,77

9,1

Cinca "edlO

1433 ,09

EL SIl!IONTANO

Plonegro5

34728 93565

7,9

1243,20

4147 ,90 26,4

HUf~Ci

Sootno. hrbiStro

Hoya di

Ti I!rr a de Ayerb!

~ONTA.A

7601,7648,5

L!

9570

4, 0

627,66

Rib.gona Orient.

15091

6,1

963,29

RibliQoru

5,1

8528

IbB34

1532,47

Sobr arb e

9,7

1660l

21979

HABTSI HABTS IK.2

IB57,46 II,B

IB14,73 11,5

K.2

1900

S""bI o-V. len.

J¡ce tani a

COIUCI

SUPERfICIE

EYOLUCION DE LA DEllSIDAD DE POBLACION EN LAS CO/IARCAS OSCENSES


VARIACION DE LA DENSIDAD DE POBlArIOH

COI1ARCA

1900 a 1940

H¡bit¡ntes / K.2 1900 1940 1960 a 1960 ¡ 1981 ¡ 1981

::====:===:===:=::azc==:===z:==z~:~=zzaaza=z=~=====z

Jacetania

-1,19

-1,46

-2,22

-4,87

Serrablo-V. Tena

-0,89

0,03

-0,84

-1,70

50brarbe

-0,57

-2,63

-3,93

-7,13

Alta Ribagorza

-2,14

-1,58

-2,78

-6,50

Ribagorza

-0,97

-3,33

-4,44

-8,74

Ribagorza Orien.

-2,52

-3,33

-4,97

-10,B2

LA

-l,lB

-1,74

-2,79

-5,71

-O,BO

-5,18

-6,77

-12,75

0,62

0,79

2,93

4,34

StanD. Barbastro

-3,70

-2,00

-2,02

-7,72

EL S0l10NTANO

-O,BO

-0,62

0,51

-0,91

l1onegros

0,38

-1,33

-0,96

-1,91

Cinca

0,18

2,34

2,95

5,47

Litera

4,68

1,87

-1,89

4,66

Bajo Cinca

0,20

1,38

0,51

2,09

LA TIERRA LLANA

1,10

0,68

0,01

1,78

PROVCIA. HUESCA

-0,50

-0,84

-1,22

-2,56

~ONTAHA

Tierra de Ayerbe Hoya de Huesc¡

~edio

-===%==========:::=========::===========:=========:: Fuente: I.N.E., ·No.en~l~tor de Población. Provincia de Huesca. ARos 1900, 1940, 1960 y1981". Elaboración propia. CUADRO Nt 11 314


ESPECIALIZACION DE LA POBlACION ACTIVA DE LOS I1UNICIPIOS OSCENSES, 1981. (l1unicipios no agrlcolasl N' INDUSTRIA

N' SERVICIOS

Azara 6 Aha Azlor 31 Arguis BanasUs 32 Ayerbe Binéfar 41 8arbastro 72 Castejón del Puenh 47 Benasque 151 Sabiiiánigo 57 Boltaia 167 Seira 66 Canfranc lOO HUESCA 105 Jaca 131 Panticosa 156 Sallent de Gallego 34 35 40 53

N' AGR 1CUL TURA E INDUSTRIA 16 21 76 84 94 127 128 136 142

Aleolea di Cinca Allunia de San Juan Casti 11 azuelo Estadilla Grañtn 01 vena Onti ñena Peraltil1a Paz ~n de Vera 143 Puebla de Castro 152 Sahlin 171 5esuf 194 VicHn

===================z==========================z=====================c====z:

N' AGRICULTURA Y SERVICIOS

N' INDUSTRIA YSERVICIOS

N' INDIFERENCIADO

===========================z=a==============c::===z==========z::===z====zc:

5 17 28 49 51 81 106 138 160 161 172 189

Alnsa-Sobrarbe 95 Graus Alcubi erre 123 l10nzón Aragüh del Puerto Bielsa Bieseas Chilillas Jisa Pertusa Sangarrtn Sta. Cilia de Jaca SiHalo Valle de Hecho

13 18 26 62 71 74

91 93 107 110 133 165 174 175

176 177 195 196 198

AlcaU de Gurru Alerre Ansó Cupo Castejón de Sos Castiello de Jaca Fraga El 6r ado Labuerda Lanaja Las Peñas de Riglo5 Sariñena La Sotonera Talarite de Litera Tardienta Tella-Sin Villanova Vilhnlia Yebra de Ban

====================:==========================:::====:=====:============cz

Fuente: C.A.Z.A.R., 'Renta l1unicipal de Ar¡gón, 1981'.Selección y elaboraci6n propias, segQn 6r~fico n' 10 de esta lelcria. (La nUleraeión relite al Aptndice n' 1) CUADRO N' 12

315


EVOLUCION DEL TAlIA.O DEHIJ6RAFlCO mIo HUNICIPAL DE LAS COI1ARCAS OSCENSES

== = ::::====z-::::xc::.c.:z::::za• • s:III:;::Z::;;::=:¡:Z:ZIl:I:II:XCC::=:C2:t1:lI:r==CCZXI:====:S:::::C:IIZI:"'::I: :: I:::Z"lIZ::==::2Z:II:ItI:CCil:s::r:rr;cZ::::ZJrZlIl::II:1:::CI:ZSI:2ZZ;:: ::I ;:=::aCI:I:I:CI:Z

1900 1V\8TS.

m-o

1910

----._-----------------HUNCS.

1.D.H.

-------------- - - -------HABTS.

HUNCS.

1.D .H.

1981

---. -.-._---- ----------HABTS.

HUNCS.

!.D.H.

-----.-----------------

HABTS.

HUNCS.

1.D.H.

CONARCA ======== ::11:=========1:;:: =================:1::=======================ccz:acz;:::z::C::Z::::==::ZlI.Z1tI:::z:=x:::c::czx:z:a:Z:I:::zZI::l1:1I1:.I:I:::O;:;::I:I:I::I:%a •• • :II'1:1:

Jacetan i a

21979

45

~S'5 !

1

2282.

44

Serrab1o-V . Ten.

1•• 03

39

125,7

11938

Sobrarb,

1.831

31

543,0

15962

8528

15

5.8,5

Ri baqoru

15091

29

Rib.gon. Onent

9570 91.05

AIt. Rib.gorza

LA HONT,,"A Ti.rra do Ayorbo

518,7

20172

39

517,2

1.143

lb

31

439,3

11995

32

1.8,5

13441

11 1221,9

30

532,0

11928

lO

197,.

5907

Il

154,l

.797

15

153,1

5530

15

3.B,.

l288

11

298,9

520,3

1m2

27

521, I

10915

27

105,l

•• 70

11

17.,1

18

531,b

7985

17

4.9,7

5894

17

31.,7

277.

177

517,5

82 •• 0

1.7

191,9

m.1

160

431,1

18225

897,1

m9

8.2, I

5700

.ll,3

3012

.12, 5

52327

80

.51,0

5m2

81

.70,5

.1.37

43 Illl,1

734,9

27.37

41

.71,0

2512.

30

8071

1008,9

347,0 73

•• 0,. 502,0

507.l

79

SOltno-BU'bast ro

3mB

11

847,0

30132

11

EL SONOfHANO

9l5.5

129

725,3

90218

130

.93,9

87619

Il1

•• 9,0

89775

79 113.,l

l1onfgro5

16311

18

908,0

1.894

18

938,5

1I98l

18

8l2,3

13b02

15

18820

15 1254,6

18m

16 1181,6

20773

l. 1298, l

23061

11 2096,7

lit."

17237

11 1231,2

20.87

15 1379,1

22070

15 lm,l

20672

Il 1590,1

Bajo Cinca

17529

1947,6

17722

1969,1

19075

2119,1

19569

2174 , 3

LA TIERRA LLANA

.99l0

S. 1248,7

74257

58 1280,2

76901

58 1325,8

7.907

48 1.02,2

PROVCIA.HU!:SCA

255100

.96, I

mm

21\907

200 1074,5

Hoya de Huuca

Cinca

~edio

3.2

704,6

247135

355

m

.70,5

837,5

906,8

a.J:Iz.r::::I:II:::s:a::.CIl:I:CEI: . . . . . . a::::.:c:ZI:II: • • • ZI:S.lI: • • Z • • :az::::u:cz:czz-.1:.:11 ....... ::1:1:1::1: • • • • :1111: : 1: • • :1: • • • 1: . . . . 11: . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 1: • • • • • • :. • • • • • _

1. D.N. -TAHAOO DEJl06RAFICCO mIo Fuont., I.N.E.,'Nol.nclltor d. Pob1iCi6n. Provinci¡ de Huuel, Aio!i 1900 1 1940, 19.0 Y 1981.' Eliboric:ión propi¡ CUADRO N' 13

316

••••


EVOLUCION DEL TAMóO DEM06RAFlCO MEDIO MUNICIPAL DE LAS COMARCAS OSCENSES IE,c1uld .. 1.. cibecl!r,u) :=::===:::I<I:==::====:':::::I::I::':':II"1::::.I:====.:::.-:':::Z.:::I:::II::=::<;:.I<===:I1<1I:::=:::I<::J:====:::::::::::.:=====I::;:;:::I:II:1I::.,.::.:::===.. ==:II:::I:::Z=====Z===¡:=::::::::====1::=====I<:I::::za:::=

I~ OO

-----------------------HABTS.

MUNCS . !.D.M.

1940 ------------. - ---------HA8TS. "UNCS. 1.0.".

1~6 0

1~81

---._-----.------------HABTS . MUNCS . !.D. M.

--.------.--- ----------HABTS . MUNCS .

1.0.".

COMARCA ::=================================:::::1:=====::1'::::=====1<:11::;::.::===:::::::::=================:II::II:Z=====:II:===::&:::::::::::O::::::C::::::::;:;::;::;::::::::::1<::::==========1:===:::

Jacf.'hnia

201~8

14

4 ~8,

13

16~14

43

384,~ 1

11%4

337 ,80

38 314,84

~067

I~

31 301,83

4344

10 434,40

mo

12

Serrablo-V. Tena

1~076

38 3%,73

13138

33

3~8,

12

~357

Sobrarbr

15421

30

~14,03

14701

2~

506,~3

IOB21

6~lO

14

4~5,00

5813

14 415,21

458~

14 327,78

2523

10 252,30

12241

28 437,17

10678

410,6~

7933

26

30~,

11

3124

13 240,30

7917

17 465,70

6446

16 402,87

4634

16

2 8~ ,62

1412

201,71

77743

171 454,63

67310

161 418,07

4~2~8

1~4

320,11

21140

67 315,52

4565

683,12

5144

643,00

3444

430,50

1528

305, 60

Alt. Rib.gorz. RlbigOrli

Rib.gorzo O"ent LA MONTAftA Tierr a dI! Ayerbr Hoya dI! Huuca

38787

78 497,26

36033

26

7~

2~

373,13

38~,

16

456,11

31677

80

3~5, ~6

20182

42 480,52

40

43~,67

105~0

29 365,17 76

6~3,15

232~7

40 582,42

17587

71978

126 571 ,25

64474

127 507,66

52708

128 411,78

moo

"00'9'05

13139

17 772,88

13594

17 799,64

11m

17 677,58

9264

14 661,71

C"" Med io

148BO

14 1062,85

14022

15 934,80

11583

15 772,20

8203

10 820,30

Liten

13188

13 1014, 46

16121

14 1151,50

16476

14 1176,85

12889

12 1074,OB

BaJO Cinca

10m

8 1324,37

10602

8 1325,25

10284

128~,50

8383

8 1047,87

S"tno-8.,.b"tro

27726

EL SOIlONTANO

LA TIERRA LLANA PROVCIA.HUESCA

51802 201523

40

52 9%,19 l49 577,42

54339 186123

54 1006,27 342 544,21

8

42~,00

4~862

54 923,37

38739

44 880,43

151868

ll6 4SI,98

92179

187 492,93

;,.::=s:;:lIs • .::"'::"'s •• "'.::s.cz •• z ••••• ZI:.::zzzz.cs •••••••••• z. _ _ ••• I:• • 2.Z:: ••• _ . . . . . . . . . . . . . . . . . . Z&&SI: •• :I . z .................. .::c.s.c .............. s::.:

I.D.M.-TAllAiO DEM06RAFICCO !!fDIO Fu!nte : LN.E.:'NolfncUtor d! Poblaci6n. Provincia d! Hu!sca. Aios 1900, 1940, 19ÓO y 1981. Elaboración propia CUADRO W' 14

317


EVOLUCION DE LOS

~UNICIPIOS

DE TAMÑD INfERIDR A 2~ HABITANTES \

~ = =::::=

%1I::::21:1:=:::Ia •••• :.a •• :ZI::2::1:: 11;; II:::::Z:= ==::: a: %::::11:11:::=: =::: ::::: a:==:::za:z ::a: :zz:.:a:a2Z:::ZZ:zt::z: •• : . ::=::.::r.=::::=&=~::Z:Z:Z I::u:a za:c

1900

1940 HABTS.

1981

19éO HABTS. 1

HABTS.

"UNCS. 1

N

HA8TS. 1

"UNeS.

1

Jacetani.

15,5

1387

5,5

15 34, O

2BB9 12,6

21

53,B

3090 15,3

41,7

95é

5,9

Serr.blo-V. Tena

15,3

1187

7,1

I3 3B,2

2b3é 17,6

lB 56,2

3047 20,3

3é,3

401

2,9

Sobr arbe

3,2

245

1,4

0,0

0,0

12 40,0

23B2 19,9

38,4

797 13,4

Alta Rib.gorza

6,6

209

2,4

13,3

356

5,2

40,0

1111 20,1

3é,3

414 12,5

Ri bagorz a

10,3

611

4, O

18,5

971

é,8

t3 48,1

2434 22,2

57,1

1157 17,3

Ribagorza Orient

11,1

387

4, O

11,7

479

6,0

47,1

1474 25,0

62,S

609 21,9

20 11,3

4026

4,4

37 22,1

7331

8,8

78 48,7

13538 19,4

33 45,2

11,1

165

2,0

0,0

0,0

22,2

lé 20,2

32é7

6,4

2b 32,5

5073

9,é

2,4

237

0, é

7,3

494

18 13,9

36é9

3,9

29 22,3

11,1

4B5

2,9

Cinca Nedio

6,6

\37

Li tera

7,1

208

BaJO Cinca

0,0

LA TIERRA LLANA

7,1 II,b

LA MNJAAA Tierra de Ayrrbe Hoya de Huesca So.tno-Barbastro EL

SO~ONTANO

~onegros

PROVC lA. HUESCA

42

33,3

41 53,1

7592 13,9

25 58,1

3939

é,3

I,é

11 2é,8

2120

7,é

10 33,3

ISé2

é,2

S5é7

6,1

Sé 42,7

10164 11,6

37 4é,8

5897

é, S

5, S

249

1,4

22,2

809

5,4

20, O

543

3,9

0,7

12,5

318

1,6

18,7

497

2,3

9,1

143

O,é

1,2

6, é

192

0,9

13,3

115

0,5

23,0

éSI

3,1

o, O

0, 0

0, 0

0,0

830

1,1

é,9

759

1, O

15, S

1421

1,8

lé,6

1538

2, O

8525

3,3

70 19, 7

13é57

40,9

25123

10,7

78 39,0

11766

5,4

In

O, O

Fuente: I.N.E.:'NolencUtor de Poblaci6n.Provincia de Hu!sca. Aios 1900, 1940, 1960 Y 1981.' Elaboraci On propi a.CUADRO N' 1S

318

8,9

7,9

5,5

452

4331

39é 13,1

0,0

O, O


EVOlUCIoH DE LOS

~UNICIPIoS

DE TMA¡;o

Co~PRENDlOO

ENTR[ 251 Y 500 HABITANTES

••• :::I~:::Z!l:Z::::IIZ •••• Z.Z •••••• ::l;;:.:Zll •• :Z:.z::Z.:II.z •• aa •••• ::1

1900

=••• 11:.:==:11===11====1::1:::':1:=.1:1:==2:===========::21:::::==•• 1::It:::: •• z:==rz:Z:ZZ 1940 1960 1981

HABTS. 1

COMRCA

~UHCS.

HABTS. H

1

H

HABTS.

1

N

HA8TS.

1

Jacetania

28 62,2

10109 40,4

19 43,1

6191 27,1

11 28,2

4076 20,2

Serr abl o-V. Ten.

26 66,6

9001 54,2

13 38,2

4668 31,2

25,0

H

1

25

1262

7,8

2686 17,9

18,1

708

5,2

1558 26,3

2167,7

815748,4

17 56,6

5914 37,0

10 33,3

3698 31,0

• 4 30,7

53,3

3046 35,7

46,6

2309 33,9

33,3

1]66 31,9

54,5

2109 64,1

Ribagorza

18 62,0

6650 44,1

13 48,1

4629 32,7

11 40,7

4185 38,2

28,5

1433 21,4

Rib.gorz.Oriont

10 55,5

3667 38,3

11 64,7

3746 46,9

35,3

1733 29,4

12,5

2'1'1 10,7

111 ¡'2,7

40630 44,3

80 47,9

27457 33,3

51 31,8

18144 26,1

21 28,7

7369 15,2

16,4

33,3

1166 15,0

22,2

676 11,8

SO,O

1132 37,5 3346

Sobrarbe Alta Ribagoru

LA

~oNTA¡;A

Tierra do Ayorb.

33,3

1331

Hoya de Huosea

38 48,1

14008 27,5

37 46,2

13321 25,4

27 33,3

8756 16,1

18,6

SOltno-Barbastro

15 36,5

5824 16,7

17 41,4

6058 20,1

21 51,2

7627 27,6

14 46,6

4384 17,4

56 43,4

21163 22,6

57 43,8

20545 22,7

50 38,1

17059 19,4

25 31,6

8862

27,7

1944 11,8

27,7

1679

9,9

27,7

1823 12,1

26,6

1490 10,9

EL

SO~oNTANo

Cinca

5,4

9,8

13,3

978

5,2

18,7

1208

6,3

18,7

1231

5,9

27,2

1203

5,2

7,1

316

1,8

6,6

255

1,2

13,3

774

3,5

15,3

839

4,0

Bajo Cinca

11,1

427

2,4

11,1

370

2,1

11,1

280

1,4

LA TIERRA LLANA

16,1

3665

5,2

10 17,2

3512

4,7

18,9

4108

5,3

18,7

3532

4, S

65458 25,6

147 41,4

112 32,1

39311

16,8

55 27,5

19763

9,2

~edio

Li tera

PRoVCIA.HUESCA

176 48,6

51514 20,8

11

0, O

O, O

Fuente: I.H.E.:'Nolenclátor de Población.Provincia de Huesca. Aios 1900, 1940, 1960 Y 1981.' El aboraci ón propi a.CUADRO N' 16

319


EVOLUCION DE LOS "UNICIPIOS DE mA¡;O INFERIOR A 500 HABITANTES

2&2:1.:.:=III • • • • • • a . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . :

COMRCA

••••••••••••••••• 1I.22Z:l:.1I::.:I::II: • • :I::I • • • • • a ••••• .:II2 • • • • :I • • • • ==1:.22 • • • • • :

1900 - ------------- ---HABTS. "UNCS. N 1

1940 ---------------

HABTS. N 1

"UNCS.

1960 -----------------HABTS. ~.

• • 1I • • • • • • • : • • ::1:.21;

1981

-------------------HABTS.

"UNeS.

1

1

============zl:.=== •• z .... :.::a:::::z= •• :¡:¡;I;:z:z::::.=:ss.:ls •• :a:tzz:::====z:===:::Z;EZ::zZ:z: ....... ::a::z::lI:=::z:;:.zz::==z:c:::z:I:::la.s :::=a:::ut:l::l~.lI.

Jacetani a

3577,78

11496 46,02

34 77,27

9080 39,79

32 82,05

7166 35,53

11 68,75

2218 13,74

Srrrablo-V. Ten.

32 82,05

1018861,36

26 76,48

1304 48,90

2681,25

5733 38,23

6

5~54

1109 8,25

Sobr .,be

22 70,97

840249,91

17 56,67

591437,05

22 73,33

608050,97

9 69,23

9 60,00

3255 38,16

9 60,00

2665 39,21

11 73,33

2877 52,02

lO 90,91

2523 76,13

Rib.gorza

21 72,41

726148,12

18 66,67

5600 39,57

24 88,89

6619 60,48

12 85,72

1590 38,83

Ri bago". Or i ent

12 66,67

4054 42,36

1376,48

422552,91

14 82,36

3207 54,41

6 75,00

908 32,71

131 74,01

44656 48,75

117 70,06

34788 42,08 129 80,62

31682 45,61

54 73,97

11700 24,26

4 44,44

1496 18,53

3 33,33

1166 15,03

4 44,44

112819,79

S 83,33

1528 SO,73

Hoya de Hue"a

54 68,35

17275 34,03

63 78,75

18394 35,15

70 86,42

16348 30,10

33 76,74

7285 11,82

SOltno-B.rb .. tro

16 39,03

6061 17,45

20 48,78

6552 21,75

32 78,04

9747 35,27

24 80,00

5946 23,67

EL SO"ONTANO

74 57,37

24832 26,54

86 66,15

2611228,94

106 80,92

2722331,06

62 7B,49

14759 16,44

"onegros

7 38,89

2429 14,86

6 33,33

1928 11,41

9 50,00

2632 17,57

7 46,67

2033 14,94

Cinca "edio

3 20,00

1115 5,93

S 31,25

1526 8,05

6 37,50

1728 8,32

I 36,36

1346 5,84

Lit ero

2 14,28

524 3,04

2 13,13

447 2,16

4 26,26

889 1,03

S 38,47

1490 7,21

SaJo CI nca

1 11,11

427 2,44

1 11,11

370 2,09

1 11,11

280

1,16

1 11,11

LA TIERRA LLANA

13 23,21

4495 6,43

14 24,14

2034,49

5529 7,19

17 35,41

5070 6,59

PROVCIA.HUESCA

21860,22

73983 29,00

217 61,13

65171 26,37 255 73,06

64434 27,54

133 66,50

31529 14,68

Alt. Ribagorz.

LA "ONTA¡;A Tie". d. Ayerbe

4271

5,75

2352

201

39,8~

1,03

::I::==========::I::::%::::_=========:I==::Z:II:===2::::==Z2a:a::::::I===:::===I:==2==:==:::2I1:1:::I:I::I:I:I::lI::I:2"::I:::::2"::_::::::::::I::S:s:a:a:::la:::c:::

Fu.nte : 1.~.E.:'No.. ncUtor de Pobl.ci6n.Provincird. Huesc • • Aio, 1900, 1940, 1960 Y 1981.' Elaboración propia.CUADRO N' 17

320


EYOLUCION DE LOS MUNICIPIOS DE TMAÑO COMPRENDIDO ENTRE 501 Y 1.000 HABITANTES

••••

:z=.I:.:I==:z.=.~:z

••••••• a.aI:.:z:z:zz===:::I====::=:I=:z=..... I:==:z::z::z:::::z::z:::z=ltl:::::==:::z===a••• ::z •• ::z=====a:::z::::.z.z=::a:1I::: ••• 1:1::::1=_:::'1:====.

1900

---------------------

1940

------------- --------

1960

1981

---------------------

------ - ----- ---- -----

HABTS. HABTS. MUNCS. "UNCS. HABTS. HABTS. "UNCS. "UNCS. H 1 1 N 1 1 1 1 N 1 N 1 ==::=::========:::Z:::==::::::::I::z==.::=:::z::===:::a:ll:=======:=::::cz:z::a::=1:::==========:======================================================== COMARCA

JiCetania

7 15,15

532421,32

6 13,64

3856 16,89

4 10,26

SfI'rab10-Y. Tena

4 10,26

2620 15,78

4 11,76

256017,14

4

Sobrarbe

S 16,13

3641 21,63

10 33,33

Alta Ribagoru

5 33,33

3675 43,09

Ribagorza

7 24,14

Ribagorza Oriont

2~59

12,68

3 18,75

1706 10,57

12,~0

2531 16,88

3 27,28

1942 14,45

650940,78

7 23,34

4141 39,75

3 23,08

2318 39,24

6 40.00

4132 60,79

4 26,67

2653 47,98

9,09

765 23,27

4980 32,99

8 29,63

5078 35,88

2 7,41

1314 12,00

7,14

S34 8,01

4 22,22

2631 27,49

2 11,76

1212 15,18

2 11,76

1427 24,21

1 12,50

504 18,15

32 18,08

22871 24,97

3621,55

23347 28,25

23 14,37

15225 21,92

12 16,44

776916,11

2 22,22

1230 15,23

4 44,44

2971 38,29

4 44,44

2316 40,63

Hoya d. Hu •• ca

17 21,52

10684 21,05

9 11,25

5559 10,62

3 3,70

2079 3,83

4 9,30

2709 4,39

So.tno-Bar ba.tro

17 41,46

1201234,59

IS36,SB

991332,90

S 12,19

3376 12,22

3 10,00

2124 B,4S

EL SOMONTANO

3627,91

23926 25,57

28 21,54

18443 20,44

12 9,16

7771 8,87

7 8,B6

4B33 5,3B

"onegros

S 27,7B

351821,53

6 33,33

415624,60

3 16,67

217B 14,53

S 33,33

3710 27,2B

Cinca Medio

S 33,33

4020 21,36

S 31,25

3618 19,09

4 25,00

2361 11,37

2 18, lB

1555 6,74

Litera

6 42,86

4956 28,75

5 33,33

3373 16,31

3 20,00

2318 10,50

2 15,38

1427 6, QO

Bajo Cinca

1 11,11

728 4,15

2 22,22

1744 9,B4

3 33,33

2SSB 13,41

3 33, 33

2124 10, BS

LA TIERRA LLANA

1730,36

13222 1B,91

18 31,03

12891 17,36

13 22,41

9415 12,24

12 25,00

8816 11,46

PROVCIA.HUESCA

85 23,48

6001923,53

82 23,10

5468122,13

4B 13,75

32411 13,85

31 15,50

21418 9,97

LA "ONTAÑA Ti."a de Ay.rb.

2===a:1:======:Z=====:I::'===:I:=========================_=:=============================:==.::1:====:===1:============================ Fuonte: I.N.E.:'Nol!neUtor de Poblaeión.Provinei. do Hue.ea. Aios 1900, 1940, 1960 Y 1981.' Elaboración propia,CUADRO N' 18

321


EYOLUCION OE LOS MUNICIPIOS DE TAI1A;;O INFERIOR A 1.000 HABITANTES

! 940

1900

1981

1960

KUNCS.

HABTS.

KUNCS .

HABTS.

KUliCS.

HABTS. 1

KUNCS. 1

HABTS. 1

Ja"t .nia

42 93, J4

1682067,34

40 90,91

:2936 56,68

3692,31

9725 48,21

14 87,50

3924 24,3 1

Serrablo-Y. Ten.

3b 92,31

12808 77, 1!

3084,24

9864 6b,04

30 93,75

8264 55,11

9 81,82

3051 22,70

Sobrarbe

2787,10

12043 71,54

27 90,00

12423 77,83

2996,67

101121 90,72

1292,3 1

4b70 79,Ob

Al t. Rib.gorzยก

1493,33

b930 81, 2b

11

3288

Rib.gor"

289b,55

12241 81,11

2b 96,30

10678 75,45

2b 96,30

7933 n, 4a

Il92,86

3124 4b,84

Rib.goru Or i ent

lb 88,89

6685 69, B5

15 88,24

5437 68,09

16 94,12

4634 78,62

7 87,50

1412 SO,8b

1b3 92,09

6752773,71

153 91,6 1

58135 70,33

152 95,00

46907 67,53

66 90,41

194b9 40,37

b bb,bb

2726 33,7b

7 77 , 77

413753,32

888,88

3444 60,42

5 83,33

Hoya de Huesea

71 B9,87

27'1'l9 55,08

72 90,00

2395345,77

73 90,12

18427 33 ,93

3786,04

9994 16,21

So.tno-Barbastro

33 80,49

18073 52,04

20 85,3b

16465 54,65

37 90,24

13123 \/ ,49

2790 , 00

8070 32,12

110 85,28

48758 52,11

114 87,69

44555 49,38

11890,08

34994 39 ,93

69 87,35

19592 21,82

12 bb,67

5m 3b,39

12 bb ,bb

b084 >b,01

12 bb,67

481032,10

1280, 00

574342,22

8 53,33

5135 27,29

1062, 50

51H 27,14

1062,50

4089 19,69

6 54,54

2901 12,58

8 57,14

548031,79

7 46,67

3820 18,47

7 46,66

320714,53

7 53,85

29 1714,11

2 22,22

1155 6,59

333,33

2114 11,93

444,44

283814 ,87

444,44

232511,18

3255, 17

171622l,11

l356,90

2960,41

13886 18,05

9684541,39 164 82,00

52947 24,65

COMRCA

LA MONTA;;A Tierra de Ayerb e

EL SOKONTANO Konegro. CInca Kedlo

BaJo CInca LA TIERRA LLANA

30 53,57

PROYC 1A. HUESCA

303 83,70

17717

2 ~,34

134002 52,53

15

m

lOO

84,23

bm

100

15

100

11985248,50 30386,8 1

5530

1~944

fuente: I.N.E.:'Nolenc1ltor d. Pobl"iln.Provincia de Hue,,,. Aios 1900, 1940, 1960 Y 1981.' ElaboraCIรณn propia.CUADRO N' 19

322

100

19 ,4 3

100

1528

100

so, n


EVOLUCION DE LOS "UNIC IP IOs DE TA"A¡;O CO"PRENDlOO ENTRE 1.001 Y 2.000 HABITANTES .

:112:11 •• a •• :I:.&. . . . . . . . . . . . . . . . :.: . . . .

COMRCA

. . . . :II . . . :II.3.Z ••••••• 1I:z ••••• :z:z:z::: •••• :sa:z:::::za.:2z:.a::.:II::2::a::::===:::===s::z::=:II::::===::::==:1::::::11:::11::::::==

1900 ---------------~MCS . HABTS. M I

1940

------------- - -- - .. -"UNCs. I

HABTS. N I

1960

19B1

-------------------

--------------------

~NCs.

"UNCS. 1

HABTS. I

I

HABTS. 1

2:::::a:a:zz:::z=:r:=22== •• :::a:za:Z::S2::::lIJ;::::z:==:z::z::z===z:zz:a:::z:z.:Z:I::::.:::==::::========:::======.a:::a:JIzz::z:::=============================:::::::=====

Jicet.ni a

4,44

3338 13,36

3 6,B2

359B 15, 76

S, 13

2239 11,1 0

6,25

1143 7,OB

Sorrahlo-V. Tena

7,69

3795 22, Bio

4 11, 76

5074 33,96

3,12

1093 7,29

9,09

1293 9,62

Sohr .rhe

4 12,90

4791 2B,46

3 10,00

3539 22,17

3,33

1107 9, 2B

7,69

1237 20,94

Alt. Rihagorza

1 6,67

1598 lB,74

2 11,!!

2BB5 30 ,15

2 11,76

254831, 91

5,88

126021,38

12, SO

1364 49,14

12 6,78

16407 17,91

12 7,19

14759 17,86

3,12

5699 8,20

4 5,48

5037 10,45

Tier" d. Ayerh.

2 22,22

2739 33,93

1 11, 11

1007 12,98

16,66

1484 49,27

Hoya de Huese¡

6 7,59

7845 15,45

7,50

8875 16,96

4,95

5029 9,26

4,65

2842 4,61

sOltno-8ar ha stro

6 14,63

7647 22,02

9,76

4755 15, 78

7,32

4464 16, 15

6,67

2520 10,03

14 10,85

18231 19,49

11 8,46

14637 16,23

5,34

9493 10,83

6,33

6846 7,63

"onegros

5 27,78

7192 H, OO

4 22,22

5255 31,11

4 22, 22

4550 30,37

2 13,33

3521 25,89

Cinc a "ed lo

S 33, 33

7)36 38,98

3 18,75

4524 23, 87

4 25, 00

S27! 25,37

4 36,36

5302 22,99

LI t era

5 35, 72

7708 44, 72

S 33 ,33

6504 31 ,44

6 40, 00

8482 38,43

4 30,77

5703 27, 5Q

Ba JO Cin ca

S 55,56

71 07 40,54

4 44 , 44

637 1 15,95

J 13 , J3

53 14 27, B6

4 44 , 44

60 5B JO ,9ó

LA TIERR A LLANA

20 35,71

7934341,96

16 27 ,59

22654 30 ,51

17 29, 31

2361 7 30, 71

14 19, 17

10584 26, 77

PROVC 1A. HUESCA

46 11, 71

63981 15, 08

39 10 ,99

52050 21 ,06

29 8,31

18809 !6,58

23 11, SO

324 67 15,11

Ri h.gorza Rih.gorza Ori ent LA "OHTAOA

EL sO"DNTANO

:::I:::2::=::=====:::Z':;:::II:::===:.::::::::::::=========:::::::::::=2:11:::=======:::::::::::::=::=:::::::::==:=::::::::==::::::::==============::=:============:=

fuente: I.N. E. :'NolencUtor de Población.Pro,inci a de Huesea . Alos 1900, 1910, 1960 Y 1981. Elahoraelón propi •• CUADRO N' 20

323


EVOLUCION DE LOS

~UNICIPIOS

DE TMAÑO

CO~PRENDlDO

zazz:az::z:==ZZZ2:z •••• as ......... :zz:211 • .::.:z •• zz •••

ENTRE 2001 Y 5000 HABITANTES

=•• c:tx •• z::::II:lIIz.:t.z:a.: •• =•••••• : •••••••• z.==.== •• z:::.aa: •• :.:z.:z ••• a •••••• a •••

1900 ---------- -------~NCS . HABTS. I I

CO~ARCA

1940

1960 ------------------~UNCS. HABTS. I I

------------- -------~UHCS.

HABTS. 1

I

N

1981 ---------------~UHCS. HABTS. I I

:::az:z:::======z::z..z:::==z=••====:===============:cz::a::Sllza===a=============== •• =:z:t •• :r.==%.:::z z : za::==z::::======= :Z:::I:::::==:I:== =2 %:I:::Z==

Jatetanu

2,2

S!f"rablo-V. Te..

19,3

0,0

0,0

0,0

O, O

0,0

0,0

0,0

0,0

0,0

0,0

0,0

0,0

0,0

0,0

Sobr¡rbe

0,0

0,0

0,0

0,0

0,0

0,0

0,0

0,0

Alt. Ribagorza

0,0

0,0

0,0

0,0

0,0

0,0

0,0

0,0

Rib.gorza

3,4

lB,8

3,7

3474 24,5

3,7

3012 27,5

7,1

3546 53,1

Rib.go". Orient

0,0

0,0

0,0

0,0

0,0

0,0

0,0

0,0

LA

1,1

8,3

0,6

4,2

0,6

4,3

1,3

2609 32,3

11,1

2615 n,7

11,1

2256 39,5

0,0

0,0

8221

15,1

6,9

7346 11,9 0,0

~ONTAAA

Ti erra de Ayerbe

11,1

4B21

mo

7671

3474

3012

3546

7,3

Hoya de Huesca

1,2

2983

5,8

1,2

3205

6,1

3,7

SOltno-Barbastro

2,4

2006

5,7

2,4

2077

6, B

0,0

0,0

0,0

EL

2,3

75~B

B,1

2,3

7897

B,7

l,O

10477 11,9

3,B

7346

5,5

3205 19,6

11,1

5555 32,8

11,1

5623 37,5

6,6

4338 31,8

13,3

6349 33,7

18,7

9286 48,9

6,2

2223 10,7

O, O

7,1

4049 23,4

20,0

10363 50,0

6,6

4787 21,6

7,6

4269 20 ,6

BaJO C,nc a

11,1

2m 13,3

11,1

2132

11,1

0,0

0,0

LA TIERRA LLANA

8,9

15936 22 , 7

8607 11,1

2,7

3120S 12,2

SO~OHTANO

~onegros

Cinca

~edio

Li tera

PROVC 1A. HUESCA

10

3

13

2117

11,9

11,1

15,5

27321 36,7

B,b

14765 19,2

4,1

3,6

3Bm 15,6

2,B

2B254

3,0

10

12

B,1

0,0

19499

9,0

=========================================:Z::'::===::I::'=========:::II:===========:I::Z.ll:===2:::I:========:===::==============:22Z::Z::2::::::2

Fuente: l.H.E.:'HolencUtor de PobJ¡ción.Provinciil" de Huesca. Años 1900, 1940, 1960 Y 1981.' ElaboraCIÓn propi a.CUADRO H' 21

324


EVOLUCION DE LOS "UNICIPIOS OE TA"A;;O SUPERIOR A 5.000 HABITANTES

.:zz::z:c===z: •• z: . . . . . . . . . . . . . . . . . .a::r:.::t.:t.az2z •••• C.:rCZX ••• ::::::::=========&:::Z:::&21:: •• ::'::'-2:.:.I:&.::I::&Z:l:I:_=.:::::I::I::I:&:z •• :.a:z:za=z:z::zz======z

1900

/!UNCS.

1940 HABTS. 1

Jacetania

1 2,27

1960

19S1

HABTS. 1

"UN CS. 1

HABTS. 1

6292 27,56

2,56

S20S 40,69

6,25

11076 6S,61

3,12

563S 37,60

9,09

909767,6B

2 1,25

13B46 19,93

2 2,74

2017341,B3

Serrablo-V. Ten.

HABTS. %

Sobrarbe Alt. Ribagorza Ribagorza Ribagoru Orient LA "ONTA;;A

1 0,60

Tierra de Ayerbe

6292 7,61 ~

Hoya de Hueoea

1,27

11976 23,59

1,25

16294 31,14

1,23

22635 41, 6S

2,33

41455 67,26

SOltno-Barbas tro

2,44

7002 20,16

2,44

6835 22,68

2,44

10050 36,36

3,33

1453657,85

EL SO"ONTAHO

1,54

18978 70,28

1,54

23129 25,64

1,52

32685 37,29

2,52

55991 62,37

Cinca "edio

6,25

919044,24

9,09

14861 64,43

Li tera

6,67

5594 25,35

7,69

7783 37,65

"onegroo

1 11,11

6934 39, 56

11 , 11

7120 40,18

11,11

8791 46,09

111,11

11186 57,16

LA TIERRA LLANA

1,79

6934 9,91

1,72

7120 9,59

3 5,17

23575 30,66

6,25

33830 43,99

PROVCIA.HUESCA

0,83

25912 10,16

1,12

36541 14,78

7 2,01

70106 29,96

3,50

109994 51,17

S.jo Cinca

:====z:===:tz:::z:z::::c===zza:::Zll:C===:Z=====:Z===:::Z::Z::Z:=:ZZ=========================:I::z=::.:r.===I;I:I:====&=::2:===========================

Fuente: I.N . E.:'Noll!flelátor de Población.Provinei .. de Hue.ea. Aioo 1900, 1940, 1960 Y 1981 . ' ElaboraClón propia.CUADRO N' 22

325


LA I't!tlYIMCIA DE IMSCAI EYIllUCIIM DE LOS IMIICIPIOS CLASlFlCADOS POR SU TAIIAAO OEJlil6RAFlCO

. . . . . . . . . . . . . . . . _ ••• _ ••••••••••••••••• :IIa ••••••••••••••••••••• : •••• :lI •• z ••• z •••••••••• I:.:: •••••••••••• a •••• :ta; ••• a" •• a:::.:::_

1900

------- --.----------HA8TS.

KUNCS. 1

TMAOO IHABTS.1

1981

1940

1960

--------.------------

---------------------

"

HABTS. 1

KUNCS. 1

H~TS.

KUNCS. 1

1

--.-.-.--.-----------

......................... _ _ ••••• z •••••••• IUI • • :.'S . . . . . . . . . . . . . :z •••• :II • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • a •••• :I.~.::

HABTS.

KU"CS. 1

•• ,.=;::.a:l,. ••

:I • • • Il.I:I:=::==s •• .,

10,74

78 39,00

11766 l,4B

51514 20,1!5 112 32,09

39311 16,BO

55 27,50

19763 9,20

8223,10

54681 22,13

48 13,75

32411 13,85

31 15,lO

21118 9,97

63981 25,08

39 10,9'1

l20l0 21,06

29 8,31

38809 16, l8

23 11,50

32467 15,11

10 2,76

31205 12,23

13 3,66

38692 Il,66

10 2,87

28254 12,07

3,00

Im9 9,07

5.001 O 10.000

0,55

lJ9J6 5,46

0,84

20247 8,19

1,43

37421 15,9'1

1,00

16880 7,85

10.001 o 20.000

0,28

11976 4,70

0,28

16294 6,l9

0,29

10050 4,30

2,00

l1659 14,04

0,29

22635 9,67

0,50

41455 19,28

~O

y lino,

42 11,60

B525 3,JI

70 19,72

~1

o lOO

176· 48,62

65458 25,66

147 41;41

:lO I o 1. 000

B5 23 , 48

60019 23,53

1. 001 o 2.000

46 12,71

2.001 o 5.000

13617 l,l2

143 40,97

20.001 y.h TOTAL

3h2

100

255100

100

m

100

241m

100

m

100

~12J

mOIl

100 200

100

211907

100

Futnh, 1.". ["'"o • .,,clllor d. Publociln.Provincio di Hu .. ". A¡as 1900, 1940, 1960 Y 1981.' Elobor"lón propio.CUADRO H' 2J

LA KOHTA~ EYOLUCIO" DE LOS I1UlIICIPIOS CLASIFICADOS POR SU TAIIA.O DEMóRAflCO

. . . . . . . . . . . . . . __ . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . a .. a ....... a.II::lII:.I::;l:lI:a::;a •• II: •••• aapa •••• a •••• a.a ••••••• ••• '11.'11 • • • • • • •

1900

1940

---------- -- - -------TAllAi<O IHABTS.1

IIU"CS. M 1

HABTS. 1

"

1960

HA8TS . t

IIU"CS. 1

H

1981

--- -- ----- --------- --

---------------------

KUNCS. 1

"

HABTS. M 1

--------------------KUNCS. N 1

HABTS. H 1

aaa ••••• a . . . . . . . . II •• _ ...... . . ." ...... . "a •• a;:.:zIt ... a.a .. a.a.lI:aa:::.1II:la .... :IIsa.a ••••••• 2_ . . . . . . . . . . . . . .. . . . . . . . . . . .. . . . . . . . . . . . . . . a •••••

no y IInOI

78 4B,75

1151B 19,49

31 4l,20

mi

8047,90

27457 n,22

51 31,87

IBI44 26,12

21 2B,71

7369 15,28

21871 24,97

36 21,l5

21m 28,25

23 14,37

1522521,92

12 16,14

7169 16,11

16407 17,91

12 7,19

14759 17,B6

3,12

5699 8,20

5,4B

l037 10,45

4026 4,40

37 22,16

111 62,71

40630 14,35

:lO1 • 1.000

32 18,08

1.001 • 2.000

12 6,7B

2.001 .5.000

1,11

211 • 500

mi

8,96

20 11,30

7671

8,n

5.001 o 10.000

8,9B

0,60

J4H

4,20

0,62

30 /2 4,34

1,l7

3546 7,3l

0,60

6292 7,6 1

1,25

l3B46 19,93

1, l7

9097 18,86

1,37

11076 22,97

10.001 • 20.000 20.001 y.h TOTAL

171

100

91605

100

167

100

82660

100 160

100

69461

fUlnte: LN.E.¡'NoltnclHor dI PoblicI On.PrO'l'I nCli dI Huesci, Aiol 1900, 1940, 19bO y 1981.' E!.baricI6n propi •• CUADRO "' 24

326

100

73

100

4B225

100


EL SO~OHTAHO EYOLUCIOH DE LOS ~UMICIPIOS CLASIFICADOS POR SU TAI1Ai.O D~06RAFICO

~UHCS.

HABTS. H

TAllAftO IHA8TS . 1

HABTS.

HABTS.

~U"CS.

HA8TS. 1

1

1

1981

1960

1940

1900

t

••• rz.a:n::I:"":LlI •••• ~:I: . . . . . lf.:Il • • • :I:"".""Z:l:"".lIiC.II.:"":::J= ••1SII: •••• C.:I:;a.a:l:.:r.lIIz.:I::.::I::=ll . . . . . . . . . . ~ •• a:: •• a:l:.:.:s:c . . . . :II:S . . . . _

2~0

2~1

• 500

56 43,4!

43, B4

20545 22,77

J7 46,B4

58'i7

SO 3B,17

1705919,46

2~

31,65

BB62 9, B7

8,86

4813 5, l8

28 21,54

18443 20 , 44

12 9,16

8,46

14637 16,21

S,JI

9493 10,83

6,33

6846 7,63

1598 8,12

2,Jl

7B97 B,7S

3,06

10m

11,9~

3,80

7346 B,18

0,77

7002 7, 48

0,77

6835 7,58

0,77

11976 12,80

0,77

16294 lB,Ob

0,7b

1005011,47

1,26

1453b 16,19

0,76

22635 25,82

1, 26

41455 46,18

239n

1.001 • 2.000

14 10,85

18231 19,49

2. 001 .5.000

2, 33

~.001

25,57

II

20.001 Y oIs TOTA L

129

6,~7

10164 11,60

56 42, 7~

5567 6,17

))71 8,87

J6 27,91

10.001 • 20.000

~7

2116322,62

501 • 1.000

• 10. 000

29 22~JI

36b9 3,92

18 13,96

y .. n05

• • • & • • :I::II& .ssa

100

9lS6S

lOO

100

Il O

9021 B

loe III

100

B7649

n

100

100

100

Bm5

."":",,;:::,,:1:::===:::::..:.;::::1;,,,,&:::11===.::11::::::: '; ::::::::;:::::====::::::==::::::==::::==::::.c;:::::::::,,::========::::::===::::::::=====:::: ::::::;::::======;:;::===:::::::1:::::::::::::::::::::::::::

Fuente: I. N.E.:'No •• nclltor de Población.ProVl ncia de Huno.. Años 1900 , 1940, lIbO Y 198 1.' Elabor¡ci ón pro pl a.:CUADR O N' 25

LA TIERRA llANA EYOLUCION DE LOS

~!J!I I CIPI0S

CLASIFICADOS POR SU TAM.O

OE~06RAFICO

1900

4 7,14

250 Y .. nos

1940 HABTS. 1

lruNCS . 1

BlO 1,19

4 6,90

19111 ~U"CS.

HABTS.

m

1,02

9 15,52

~UNCS.

HABTS.

1

H

mI

1

1,B~

N

HABTS. H

B 16,6.

1

153B 2,00

9 16,07

'lóó5 5,24

10 17,24

3512 4,71

11 lB,97

41 0B 5,34

9 lB,75

lm 4, ~9

501 • 1.000

17 30,36

13222 18,91

lB 31,03

12891 17,l6

1322,41

941 5 12,24

12 25, 00

8B16 11,46

1.001 • 2. 000

20 35,71

29343 41,96

16 27,59

22654 30,51

17 29,31

23617 30,7t

14 29,17

205B4 26,77

2.001 • 5. 000

B,9l

15936 22,79

9 15.52

27321 lb,79

B,62

14 765 19, 20

4,17

8607 11,19

5.001 • 10.000

1,79

6914 9,9 1

1 1,72

7120 9,59

5,1 7

,3S75 30,66

2, OB

77Bl 10,"

4,1 7

260 47 3l , 87

2~1

• 500

10.001.20.000 20.001 y .as TOTAl

56

100

69930

100

58

100

74,57

100

5B

100

76901

100

4B

100

76907

100

Fuent.: I.N.E. :' Ho.onclltor de PoblmOn.Pr oVl nci, de Hues". A' os 1900, 1940, 1960 Y 19BI. ' EI¡bor¡ClÓn pr opi •. CUADRO H' 26

327


lA JACETANIA EYOlUCION DE lOS "UNICIPIOS CLASIFICADOS POR SU TAM.O OEII06RAFIctI

. ; I • • • • • • • ::lZ.:II:. . . . . . . . . .:I • • • • • 2::::I::1:1:.a • • • • • :II.:I • • • • • • • • • • • • •

:I=:.::lI:========.==I:::c:: ••••• _=.:I: •••••••••••••••••••• I:z.a • • :Zl!i:llaz

:I• • • • • • • • • • •

=••• =.....

19S1

19b0

HABTS. 1

I!UIICS. M

...._...........

TMAOO (HABTS.' _.a-JI.~

II: . . . .

1940

1900

HABTS.

HABTS.

HABTS. .\IIa:lt3l • • • • :ca •• a:.:z=II:::I;1=:1

.======.:I"#.=:21::;I;I.::.::& ... ::&--: •••• :I:.: •• ,."': •• =.I::&s_ •• :II

7 IS,5b

1387 5,55

15 34,09

2889 12,66

21 53,85

1090 15,32

7 43,75

956 5,92

28 62,22

10109 40,47

19 41,18

6191 27,13

11 28,20

4076 20,21

4 25,00

1262 7,82

7 15,56

5124 21,32

11,64

385b 16,89

4 10,26

2559 12,68

3 18,75

1706 10,57

1.001 • 2.000

4,41

1338 11,16

1 6,82

1599 15,76

2 5,13

2219 11,10

1 6,25

1143 7,09

2.001 a 5.000

2,22

4921 19,10 1 2,27

6292 27,56

1 2,56

8209 40,69 1 6,25

11076 68,61

250 Y unos 251 a 500 501 • 1.000

5.001 • 10.000 10.001 .20.000 20. 00 1 Y .Is TO ' <1

45

100

24979

100

41

100

22826

100

39

100

20172

100

16

100

1614l

100

::=================::====::=========::-::::=========:===2:C::::::======================:;':;:::1:==================:::::::::;:===============::::::2

Fuente: I.N.E.:·Hountlltor d. Poblac ión.Pro,inc i a d. Huosca. A;o. 1900,1940, 1960 Y 1981.' Elaboraci6n propi¡.CUA ORO N' 27

El SERRABlO y El YAllE DE TEJ4A EYOlUCIO!I DE lOS "UNICIPIOS CLASIFICADOS POR SU lAMA.O DE"06RAFICO

1900

1940 HABTS. 1

TAMAOO (HA8TS.'

1991 HA8TS.

HABTS.

I1UNCS.

HA8TS. 1

==========::::1==.===:::: ••••• ==::=::::2:;;:,.::=:::==::=::;.:::::1:1::=:::1c.:::ZJ:s",.::::.:=:=::",:a:::Z"':I::::zz==a=:=",:::=",:::.:::::::t::::::::::=:::z:z=:=:.::= :=::::::=

250 Y .. no. 251 • 500

6 15,18

1187 7,15

:3 18,24

2616 17,65

18 56,25

3047 20,32

4 16,lb

401 2,98

26 66,b7

9001 54,21

11 19,24

466831,25

8 25,00

2b9617,91

2 18,18

708 5,27

10,26

2620 15,78

4 11,76

mo

17,14

4 12,50

2511 16,88

3 27,28

1942 14,45

3 7,69

1795 22,96

4 11,76

5074 11,96

1 3,12

1091 7,29

1 9,09

1291 9,62

1 1, (2

5638 37,60

1 9,09

9097 67,68

501 a 1.000 1.00: , 2.000 2.001 .5. 000

10 .00 1 • 20.000 20 .001 y TOTAL

.1. 19

100

1660l

100

34

100

14918

100

32

100

14995

Fu.nte: I.N.E .: 'No •• nclltor d. Población.Provincia d. Huosca. Aios 1900,1940,1960 Y 1981.' Elabor.ci6n propi •. CUADRO N' 28

328

100

11

100

11441

100


EL SOBRARBE EYOLUCION DE LOS MUNICIPIOS CLASIFICADOS POR SU mA,;O OEM06RAFICO

:...::lII:z:==z==::z::==1I:1I:.:a.s.::azz::z::zz::==zz:z.z ••• za •••••••• z ••••••••• :::1.11: • • • 1: • • :.11' •••••• 1:11:11:.:1 • • • • • • • :

1900 HABTS . TMAo;O IHABTS.)

250 y .en05 251 • 500

501

HA8TS.

t

1 3,23

24S 1,45

21 67,74

8157 48,46

17 5.,67

5 16,13

3641 21,.3

4 12,90

4791 28,46

a 1.000

1.001 a 2.000

PIlJIICS.

N

t

• • • • 1:.:1 • • • 1:1::1 • • • •

mo

1940 MUlICS.

H

t

-

t

:lI:I:.=zzzzaz.

1981 HABTS. N

HABTS. H 1

1

12 40,00

2382 19,97

5 38,46

794 13 , 44

5914 37,05

1033,33

3.9B 31,00

4 30,))

155826,38

10 33,33

.509 40,78

7 23,34

4141 39,75

3 23,08

2318 39,24

3 10,00

3539 22,17

1 3,33

1107 9,28

1 7,.9

123720,94

2.001 a 5.000 5. 001 , 1..·. lOO 10.001 • 20.000 20. DOI y .15 TOTAL

31

IDO

1.834

100

30

100

15962

100

30

lOO

11928

lOO

13

100

5907

LOO

%:: == :: ======::====1;:;_:: :1 1:::=========::====::==========1::::1:1:::11::::I::I=======CI::::lI:=====I:===:II::I========I:=====:==::::==::::::::::::::::::=:;=::=::==::::::::11:

fuente: I.N.E . :'No .. nclltor de Poblaci6n.Pro,incia de Hue5ea. A;05 1900,1940,1960 Y 1981.' EI.boraci6n prop ... CUADRO N' 29

LA AL! A R1!A60RZA EYOLUCI0N DE LOS MUNICIPIOS CLASlfICADCS POR SU TA"A,;O OE"06RAflCO

1940

1900

HA8TS.

HABTS .

H

TAM.O IHABTS.)

209 2,45

250 y •• n05

1 6,.7

251 a 500

8 53,33

3046 35,72

501 • 1.000

5 33,33

3.75 43,09

1.001 .2.000

1 6,.7

1598 18, 74

1991

1960. HABTS.

t

ItUNCS. 1

HABTS. N 1

1111 20,09

4 36,36

414 12,59

t

35b 5,24

• 40,00

7 46,67

230933,97

5 33,33

17.631,93

6 54,55

2109 64,14

• 40,00

4132.0,79

4 2.,.7

2.53 47,98

1 9,09

7.5 23,27

2 13,33

2.001 • 5.000 5.001 • 10.000 10.001 • 20.000 20.001 Y TOTAL

.j, 15

lOO

'¡¡S28

100

15

lOO

6797

100

15

100

mo

lOO

11

IDO

3288

100

fuente: I.N.E.:'No .. nclltor d. Poblaci6n.ProVlnci. de Hu." •• A;" 1900, 1940, 19.0 Y 1981.' Eliborición propia.CUADRO N' 30

329


LA R1BAGOR lA EVOLUCION DE LOS HUtHCIPIOS CLASifiCADOS POR SU TAHAOO OEHIl6RAflCO

1900

1910

HUNCS.

HABTS.

TAM,O IHABTS.I

250 Y len as

251 a 500 501 • 1.000

1960

N

310,l!

611

1

I'/SI

HABTS. 1

"UNCS. 1

HABTS. 1

6,86

13 18,15

971

Hum. 1

HAB TS. 1

2m 22,21

8 57,15

1157 17,35 1133 21,18

N

4,05

5 18,52

18 62,07

6650 \l,07

13 18,15

1629 32,71

11 10,71

118538,21

1 28,57

7 21,11

1980 32, 99

8 29,63

5078 35,88

2 7,1 1

1311 12 ,00

1 7, II

l ' 3, 45

2850 18,89

I 3,'10

3474 24,55

1 3,70

30!2 27,52

1 7,14

m

B,OI

1.001 a 2.000 2.001 a 5.000

3546 53,16

5.001 • 10.000 10, 001 a 20. 000 20.001 Y

.¡,

TOIAL

29

100

15091

100

27

100

14152

100

100

27

10945

100

14

100

6670

100

f u.nte: l.N.E .,'NoI. ntllto r d. PoblatiOn.Provinti. d. Hu.st •• Alo. 1900, 1910, 1960 '/ 1981. ' Elaboración propia.CUADRO N' 31

LA RI8A60RlA ORIENTAL EI'OLUCION DE LOS HUlUCIPI0S CLASifiCADOS POR SU TAflAOO 0fJ1{J6RAflCO

Z=J:==~'Z=:r:::=""'1I,.=z==.sa.=.J:ZZSS

•• 2". 1r.2=,.,..a.,. ••••••••• :l:a: ." •• • • ••• ,.. ••••••••• • ••• •••••• • z •••• z ................ .·••••••••• ,. ••••• :11 198! 1960 1940

1900 HUNCS. TMAOO IHA8TS .1 :::::: ! ~ ; _

N

1

HA8TS. 1

IWHCS.

HABTS.

HUNCS.

HABTS. 1

HUNCS.

HABTS. 1

:":::11:: = = ==:z:r a:::'%:::z::.:za1:%J:::::::===:::za========::Zli2a::::S211:S::::Z:::SZ:: Z::':1:,. =.,U:::IZ ::I l::::&.Z:II Z lIlI •• :::1f2I::l:Z 1Ia:";O::::SI::II:::ZlIZ :l:Z1I:1I ;;:::::::.,.a2:1:.::I:::::.: ::: ;lI: .

150 Y lenos

2 11,11

387 4,04

2 11 ,76

H9 6,00

8 47 ,06

1474 25 ,01

5 62,50

60921 ,94 29910,77 501 18 ,1 5

10 55,56

31>67 3B,32

I1 64,72

3716 46,91

6 35,30

1713 29, 40

12,50

50 1 • 1.000

1 22,22

2631 27,49

2 11,76

121215, 18

11,76

142 7 24,21

12 ,50

1.001 • 2.000

2 11,11

2a85 30,15

2 11,76

25483 1,9 1

1 5,88

1260 21 , 38

18

9570

17

]085

251 • 500

1364 49,14

2.00 1 • 5.000 5.001 a 10.000 10.001 a 20.000 20.IJOl Y 11, TOTAL

100

100

100

100

17

100

5894

100

100

2776

100

:z=================:::::::==========2:::::==:::: ====Z=== . t==Z= ~ = z:::::===========:::::::== = ========:::Z:I:::::::I:Zz:::==::.z========a:::zall:Z::'lI.ZZzz:::z:::::::::::::zz

Furnt., I.N .E. ,'Nolentllt or d. PoblmOn.Provintl. d, Hu .. t • • Alo. 1900, 1940, 1960 Y 1'/S 1. , EI.boratl On propi., CUADRO H' 32

330


LA TIERRA DE AYERSE EVolUCloM DE lOS MlntlCIPIDS CLAS i fiCADOS POR SU TAM.o DEM06RAfICo

1'1()0

1940

MUN CS .

HA8TS.

1981

1960

MIntCS.

HABTS.

• HA8TS.

MUltes .

TAM.O IHA8TS.) N N 1 ;: =_ ,-. =;;;:;; ::< ::;;;r:¡¡:=s¡:".az1I:SZSl<::::== = ;:::===== :r:;::Z:Jr:I¡:=s:I.a::s=z::I==== ::CSZZ::==Z:::Z=::ZS.,ar1l:l:lIrs::a::Z:IIz::,.,u:z;:a ~o

y lenas

111,11

165 2,04

251 • 500

3 33,33

1m 16,49

3 33,33

1166 15,03

:101 • 1. 000

2 22,22

1230 15,23

4 44,44

2971 38,29

1.001 • 2.000

2 22,22

2719 33,93

1 11,11

1007 12,99

2. 001 • 5.000

111,11

2609 32,31

111,11

2615 33,70

m

MUNes. 1

HA8TS . H

1

===I:,:S="S.Z.Z:llS;rZZ=::;;.:l:S~

7,93

2 33,33

396 13,15

2 22,22

676 11,86

3 50,00

1132 37,58

4 44,44

2316 40,63 1 16,&&

1484 49,27

2 22,22

1 11,11

2256 39,58

5.001 • 10.000 10.00 1 • 20.000 20.001 Y al5 TOTAL

100

8074

100

100

7759

100

100

57QO

100

100

3012

100

Fuente: [.N,E.: oHolenclator de Po bla.c lÓn ,Prov lnCl a de Hu esca . A;;os 1900, 1940, 1960 Y 1981.' ElaboraclOn propl a.C lJ ~0~·( r 3:i

LA HOYA DE HUES CA EV olUCl oN DE LOS MUNICIPIOS CLASifiCADOS POR SU TAllAóO DEM06RAfleO

TAMA,o IHA 8TS.1

1'1()0

1940

19&0

---------------------

-------------.----

---------- --- --------

MUMCS. N 1

HABTS.

MUlteS. 1

HABTS.

MUNCS.

===::::=:::===::::::::.:::O:.lI:l:::::::o;,. ...... "'",,==.z::=Slts::z ••••• s;r •• •• ;YIi ;l1:=:::<::I::::I::II':I::II:IIZ::I::I::IIZI:::II1:1I: • •

1981 HA8TS. 1

=",," •• ::<.

-------- - - - - MUIICS. N 1

HA8TS. N 1

",,.I:,,,z:;I:"1: 1::":1:1:':::_ ".:%:_::1::11:1::1: • • :::1

26 32,50

5073 9,69

43 53, 09

7592 13,98

25 58, 14

3939 6,H

46,~

1332 1 25,46

27 33,33

8756 16,12

8 18,60

3346 5,43

10684 21, 05

9 11,25

5559 10,62

3,70

2079 3,83

9,30

2709 4,39

7,59

7845 15,45

7,SO

8875 16,96

4,95

S029 9,26

4,65

2842 4,61

1,17

2983 5,88

1,25

3205 6,13

3,70

8221 15,13

6,98

7346 11,92

1 1,27

11976 23,59

1 1,25

16291 31 ,14

250 y .en05

16 20,25

3267 6,44

251 • 500

38 48,10

14008 27,59

501 • 1.000

17 21 , 52

1. 001 • 2. 000 2.00 1 • 5. 000

37

5. 001 • 10.000 10.001 • 20.000

1,23

20 .001 Y l as TOI, :

79

100

50763

100

80

100

51327

100

81

100

22635 41 ,68 543 12

100

1,33 43

100

41455 67,26 61637

100

::::::::::::::::::z:::::::::::::::::::::::::::::::::::: :::::::::::::::::::::::::::::::z::::::::::::::::::::::::::::::::::==::::=::==::::::::=:::::

f uent e: I. N.E.:·Ho.enclátor de Poblac i ón . ProYÍnCl' de Hu.sea . A,os 1900 .1940, 1960 Y 1'81.' ElaboraCi ón propla .CUHDRO N' J4

331


EL SONONTANO DE IAR8ASTR1J E'IOLUCION DE LOS NUIIICIPIOS ClASIFICADOS POR SU TAllAftll OEII06RAFlCO

.222:1:.::222: •• :.2 •• 2 •••• _ ••• ,."' •• 2 ••••••••••••••• :11 • • • • • • • • • • • I:S •••• II: • • • lI:z.za •••••• Z.II::I:z.1I:.a:r:.z:::.z:.:.za. _ _ :a ••••• 1; • • • :11 • • •

mo

1940

1900 HABTS. 1

TAIIAOO IHA8TS.)

1

zazllz •• z.:r: ••••••• :lIlaS-.S. . . . . ::.s::a::=: ••• lI •• ....-a• • _ . _ • • • • • a •• ,.:; =.:II.a •••• :lz.Z1l ••••

I 2,44

m

0,68

1 7,12

251 , 500

I~ 36,~9

~824

16,77

501 , 1.000

17 41,46

1.001 , 2.000

6 14,63

250 Y •• no.

=:II.z •• .-:z~::z _ _ ....1Ias.s.&2 •••••

1,64

11 26,81

2120 7,67

10 11,33

1~62

17 41 , 46

6058 20,11

21 51,22

7627 27,60

14 46,67

4384 17,45

12012 34,59

15 31.,58

9913 32,90

12,19

3376 12,22

3 10,00

2124

7647 22,02

9, 76

1 7,12

4464 16,15

2 6,61

2520 10,03

1 2,44

10050 16,16

1 1,11

14536 51,85

494

m~

15,78

2.001 , 5.000

2,44

2006 5,18

2,44

2077 6,89

5.001 , 10.000

2,44

7002 20,16

2,44

681522,68

10 .001 a 20.000 20.~ O I

=._ •••:=••

HA8TS. 1

IItIIICS. 1

HABTS. 1

I!UtKS.

HA8TS. 1

IMICS.

1981

6,22

8,4~

I ,15

TOT AL

41

100

14121l

100

41

100

10132

100

41

100

27617

100

lO

100

25126

100

Fuenle: l.N.E.:'No.encUlor d. Poblac1ón.Provinci, de Huesco. A;05 1900,1940, 1960 Y 1981.' Elaborac i6n propli.CUADRa N' 15

LOS NONE6ROS EVOLUCI0N DE LOS "UNIClPIOS CLASIFICADOS POR SU TMA;;O DEN06RAFICO

1900

1940

1981

1960

HA8TS. HA8TS. HA8TS. HA8TS. /MICS. 1 TMi\,';O IHA8TS.) 1 1 :I: :lz.=z=:I==I:==.=.z •• ,. •••• ==Z:lz=:I=.==z=.z.= •• =.:II:I:.:lSJI~:I . . . :II:I:: • • ::I.I;;1I:I:I::s • • :I::" ... :I:,.::.:::::I:::.:&:II2==&:I:I:I::.z •• :: ••••• :1: • • • • • • :..:::1::112 ~o

y lena,

251 , 500

2 11 ,11

485 2,97

S 21,78

1944 11,89

~

1 5,55 27,78

249 1,11

4 22,22

1679 9,94

5 21,78

~,40

1 20,00

Sil 1,99

1823 12,17

4 26,67

1490 10,95

809

501 , 1.000

5 27,78

1518 21,51

6 ll,n

4156 24,60

1 16,67

217B 14,51

5 11,11

mo

1. 00 1 • 2.000

S 27,78

719244,00

4 22,22

525511,11

4 22,22

4550 10,17

2 11,33

1521 25,89

2.001 • 5.000

1

~,55

1205 19,61

2 11,11

S55512,BB

2 11,11

5621 17,51

1 6,67

411B 31,B9

lB

100

27,28

5.001 , 10.000 10.001 a 20.000 20.001 Y Il. TOTAL

16H4

100

lB

100

16B94

100

lB

100

149Bl

Fuenle: I.N . E.:'Ho .. nclltor de PoblaClón.ProVlnci, d. Huesco. A,05 1900,1·40,1960 Y 19B 1.' El¡borac¡6n prop i¡ .CUADRO N' 36

332

100

15

100

11602

100


EL CINCA "EDIO EYOLUCIOH OE LOS "UMICIPIOS CLASIFICADOS POR SU TMAftO

D~06RAFICO

1900

1940 HABTS . !

mA;;O (MBTS.I

~o

y .en05

19.0 HABTS. !

HABTS. !

1 .,.7

137 0,73

2 12,50

318 1, 6B

3 18 , 75

2 13,33

978 5,20

3 18,75

1208 .,37

501 • 1.000

S 33,33

4020 21,3.

5 31,25

1.001 • 2. 000

S 33,33

7336 38,98

2.001 • 5.000

2 13,33

6349 33,73

m •

'00

1981

m

HABTS. !

2,39

1 9, 09

143 0, 62

3 18,75

1231 5,93

3 27,27

1203 5,22

3.18 19,09

4 25,00

23.1 11,37

2 18,18

1555

3 18,75

4524 23,87

4 25,00

5271 25,37

4 36,36

5302 22,99

3 18,75

9286 48,99

6,25

2223 10,70

6,~

919044,24 1 9,09

14861 64,43

5.001 • 10.000 10 . 001 • 20. 000

.,74

20.001 Y 1/, TOTAL

15

lOO

18820

lOO

l.

lOO

18954

lOO

16

lOO

20773

100

11

100

230.4

lOO

Fuente : 1. ~ . E.:'H o .enclltor de Pobl" ió n.Provlnci. de Hu.,ea. A'o, 1900 , 1940, 1%0 Y 198 1. ' EI.boraCló, propla.CUADRO N' 37

LA LITERA EVOLUCIOH DE LOS I!IJHICIPIOS CLASIFICADOS POR SU TAM;;O OE"06RAFICO

1900

1940

1960

1981 HABTS. N

250 Y •• no,

7,14

251 • 500

208 1, 21

6,.7

192 0,93

m

2 13,33

HABTS.

!

ll5 0,52

3 23,09

b5I

3,15

7,14

316 1,83

6,67

1, 23

2 13,33

774 3, SI

2 15,38

839 4,06

501 • 1.000

6 42,86

4956 28, 75

S 33,33

3373 16,31

3 20,00

2318 10,50

2 15,38

1427 .,90

1.001 • 2.000

S 35,72

7708 44,72

S 33,33

650431,44

6 40,00

8482 38,43

4 30,77

5703 27,59

2.001 .5.000

1 7,14

4049 23,49

3 20,00

10363 50,09

.,67

4787 21,69

7,69

4269 20,65

6,67

5594 25,35

7,.9

7783 37,65

5.001 • 10.000 10.001 a 20.000 20.001 Y 01. TOTAL

14

lOO

17237

lOO

15

100

20687

lOO

15

lOO

22070

lOO

13

100

20672

l OO

Fuent.: I.H. E. : 'Nooenclltor d. Población . Prov i ncia de Hu"ea . A;o, 1900, 1940, 1900 Y 1ge1.' Elaborac i4 n propi a. CUAORO N' 38

333


EL BAJO CINCA EVOLu CIOH OE LOS

~UHICIPIOS

CLASIFICADOS POR SU

T A~A.O DE~D6RAFICD

1900

1910 HABTS .

TAMA. O IHABTS.I

H

IruHCS.

1

H

HA BTS. 1

1

1981

1960 ~UHCS.

H

~UHCS.

HABTS. 1

1

1

250 Y leno s

251 • 500

11,11

127 2,11

1 11,!l

l70 2,09

111,11

2BO

HABTS. H

1

111,11

20 1 1,03

1, 1.

501 a 1.000

111,11

728 4,15

2 22,22

1711 9,84

3 ll,33

255813,41

3 ll,33

2124 10,85

1.001 • 2.000

S 55,5.

7107 40, SI

4 44,44

6l7135,95

3 ll,ll

5l1 4 27,86

4 11,14

bOS8 lO,9.

2.001 a 5.000

11,11

2lll Il,ll

11,11

2117 11,94

1 !l,1 1

2112 11, lB

5.001 • 10.000

11,1 1

.9ll 19,5.

11,11

7120 40,18

111,11

8791 1.,09 1 !l,11

11 186 57, lb

10.001 a 20.000 20.001 Y lIs TOTAL

100

17529

lOO

lOO

17722

100

lOO

19075

100

lOO

19569

100

===============:r====lC::::Z=============>:::=======a:::I:I:=================::::=::>::::::::=lC==:;:;;=Z:;Z:lJ:t=:;:;:;=:::r:; =======lI::::::::;22211==:'::::1===2",.

Fu. nt e: I.H.E.: · NOI.ncIHor de Población.ProvlnCla de Huesca. A,os 1900, 1910, 19.0 Y 1981.' Elabor aCl ón prapl ¡.CUADRO N' 39

PROVINCIA DE HUESCA EVO LUCION DE LA ESTRUCTURA POBLACIOHAL (En porcentajes aculUl¡tivQs) =::::::::IIlC2::Z:;:;:;::==:::::I:Z=====:::':::==:Z::::Z':==_lCz::a==::::zl::::======:;:;:===:ro:;::r:.==::Z::l2::2===Z====Il:Z==:=::::::II

TAllAo;O IHA BTS .I

- t9BI

1900

1910

----------------

mo

-------- -.------

----------------

------ ----------

~UNCS. HABTS . 1 Aeu •• 1 Aeu ••

~UHCS. HABTS. 1 Aeu •• 1 Aeu •.

IruHCS. HABTS. 1 AcuI. 1 Aeu ••

~UNCS.

1 Aeu •.

HABTS.

¡ AeuI.

:;:;:;:::::= = :;=== :; =:;====:;:;:;::=::::====:;:;:;:;:;::::====:;:;:;==:=====:::::==::= = =%:::>;:::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::2::::::::::::::::

250 y .en o!

11, .0

3,34

19,72

5,52

40,97

10,71

251 • 500

bO,.2

29 , 00

b1 , I3

2b ,l7

7l,06

27,54

.6,50

14,b8

501 • 1.000

8l , 70

52,5l

84,23

IB,50

8.,81

41,l9

82,00

21,65

1.001 • 2.000

96,41

77 ,bl

95 , 22

b9 , lb

95,12

57,97

n,lO

39, lb

2. 001 • 5. 000

99,17

89,84

98,88

85,22

97,99

70,01

96,50

18,8l

5.001 • 10.000

99,72

95,lO

99,72

9l,I I

99 ,12

86,Ol

97,50

5.,b8

99,71

90, II

99,50

80,72

100,00

100,00

100,00

100 , 00

10.001 a 20.000

100,00 100,00

100 ,00 100,00

20. 00 1 y.as TOm

100 , 00

100 , 00

100 ,00 100,00

100 ,00 100,00

19,OO

5,4B

100, 00 100 , 00

::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::=::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::

Fuente: 1. .~.E . :·No .. ne1Hcr de Poblac¡ón . Provino a de Huesc a. A;05 10 00, 1940, 1960 Y 1981 ' Elaboraclón prODla . CUADRO N' 40

334


LA "ONTAñA EYOLUC 1ON OE LA EST RUCTURA POB LACI DHAl (En porcentajes aculu l ativos)

1900

1940

-_ .. _------------

1960

19B 1

------ ----------

----------------

--------------- -

/lUNCS . HABTS. TMAñO IHABTS. I X AcuI. X AcuI.

/lUNCS. HABTS. X AcuI. 1 Acu I.

"UNCS . HABTS. 1 AcuI. 1 AcuI .

"UNCS .

HABTS.

! Acu l. !

AC Ulo

:"::!I:=":=.2;:::Z=::===:Z:l""====:;:=::;:;=====Z==:~==;:"="'=====:Z :::======:::::::;:;:::======;:;:;:;:;:=========:;:;:;::

250 y

""'OS

11,30

4,40

22, lb

8,Bb

4B,75

19, 49

45,20

m •

500

74, 01

l8 ,75

70, Ob

42,08

80,62

45,b l

73,97

24,26

8, 9B

501 • 1. 000

92,09

73,72

91,61

70,33

95,00

67,53

90, 41

40,37

1.001 • 2.000

9B,87

91,63

98,80

8B, 19

9B,12

75,73

95 ,89

50 , 82

2.001 • 5. 000

100, 00

100, 00

99,40

92 , 39

98,75

80 , 07

97,26

58 , 17

100,00

100 ,00

100 ,00

100,00

98,63

77,03

5.001 • 10. 000 10. 001 • 20. 000

100, 00 100, 00

20.001 Y li s TOTAl

100,00 100,00

Fuente: I.H . E.: 'l1c sendHor de ElaboraClO n prO Pi a. CUAD RO t<' 41

100, 00 100, 00

~ 'J bl:!.C! ó n.

100 , 00 100,00

100, 00

100, 00

Provl nCl d d!! Hu eso. Añ os 1900 , 19 40, 1960 '/1 98 1'

EL SOriO NT AAO EYOLUCION OE LA ESTRUCTURA POBLACIONAl (En porcentajes aculu ld t i vQs )

TAM'O IHABTS.I

1900

1940

1960

1981

~UNCS. HABTS. 1 AcuI. 1 AcuI.

"UNCS, HABTS, 1 AcUI. 1 AcuI.

"U NCS. HABTS. I Acu l . 1 ACU J.

I AcuI. 1 Ac ul .

"UNes.

HAB TS.

250 Y I.no.

13,9,

3,91

22,31

6,17

42,75

Il,bO

4b,B4

b,57

251 • 500

l 7,37

2b , 54

bb,I5

18,H

80 , 92

31,Ob

78,49

lb ,44

50 1 • 1. 000

B5 ,28

52,11

87,b9

49,38

90, 08

39,93

87,35

21,82

1.001 • 2. 000

96,13

71,60

9b,I 5

6l ,bl

95 ,4 2

50,7b

93,68

29,45

9B,48

b2,71

97 ,4B

37,6J

99,24

74, 18

98, 74

53,82

100,00

100, 00

100,00

100 , 00

2.001 • 5.000

98, 46

79,72

98, 4b

74, 36

5.001 • 10. 000

99,23

87,20

99,23

81 , 94

10.001 • 20.000

100 ,00 100,00

100,00 100, 00

20.001 y las TOTAL

100,00 100 ,00

100 , 00 100,00

100, 00 100, 00

100, 00 100 , 00

::::====:::=:::====:=:;:==::::::::.===:===::;=:=:========::::=======::=::::===========================

Fuente: I. N.E.: 'Nooenclltor de Poblac16n. Prov! nCl d. de Huesca. Aóos 1900 , 1940, 19bO l 1' 81' Elabor.Cl6n propI a. CUADRO N' 42

335


c.> c.> 0\

HA8TS. X AcuI. 1 AcuI. ~UNCS.

HA8TS. 1 AcuI. 1 AcuI. ~UNCS .

1981

89,28

98,21

100,00 100 ,00

1.001 .2.000

2.001 • 5.000

5.001 • 10.000

100,00 100,00

69,34

50,14

100,00 100 ,00

== ===:::::: ===:::: :::::::===:::: ==

100,00 100,00

66,13

5b,01

44,82

lB,05

6,59

2,00

100,00 100,00

95,83

93,75

89,58

60,41

35,11

7,19 19,43

16,66

I,B5

100,00 100,00

94,83

86,21

56,90

34,49

15,52

zazzz zal: ==::z:* =:::===:11:: :_::1::11: •• :::111:::=1:==2:::::::::1: z: 1::==:: ===

100,00 100,00

90,41

53,62

23,11

5,75

1,02

100,00 100,00

98,28

82,76

67,30

. 90,09

55,17

25,34

24,14

6,90

Fumt" I.N.E.: ' Holenclltor de Población. Provincia de Huesca. Aios 1900, 1940, 1960 Y 1981' El.bor¡ción propia. CUADRO N' 43

:;:: • • • :' • • :1:1:1:1:=::.

TOT AL

20.001 Y lis

10.001 • 20.000

53,57

501 • 1.000

6,43

23,21

251 • 500

1,19

7,14

250 y len os

za:li:s:l:::.zz==z====I::IIitl:z.:;Z.Z .... lIJ:ZZZ======ZZ.If==a::C==z:1:1:::I::::::I:.:z=:I: •• :::II::==========:===========

HABTS. 1 AcUjI. 1 AcuI.

----------------

~UHCS.

~UI~tS.

------------.---

---------------

HA8TS. TMA.;O IHABTS. I X AcuI. X AcuI.

1960

1940

1900

LA TIERRA LLA"A EYOLUCION DE LA ESTRUCTURA POBLACIONAL (En porcl!nt¡Jts ,¡cUluhti vas)

1900 1940 1?60

1981

SO~O"TANO

0,385 - 0,422

PROYCIA. HUESCA

0,477

0,430

0,403

0,400

0,440

0,390

0,507

0,420

0,551

0,328

0,357

0,271

0,358

0,228

0,229

O,58b

0,525

0,473

0,484

0,583

0,450

0,615

0,537

0,659

0,385

0,457

0,340

0,393

0,273

0,289

0,535

0,592

0,714

0,59B

0,553

0,5b7

0,649

0,491

O,77l

0,b87

0,817

0,385

0,649

0,501

0,574

0,306

0,372

0,714

0,736

Fuente: I.N.E., 'NOlfncUtor de PoblaciOn . Provinc i a d. Huesca. A¡cs 1900,1940,1960 y1981'. El.boración propi., CUADRO N' 44

==========:===::=======================::=========

0,391

Bija Cinca

0,333

0,346

0,380

0,446

0,379

0,464

0,401

0,306

0,299

0,297

0,262

LA TIERRA LLANA

LItera

Cino N.dlo

~onegros

EL

Stano. Barbastro

Hoy. d. Hu"c.

Tierr. d. Ayerb.

LA IIONTAAA

Rib.gorza Oril!l\.

Ribagorza

Alt. Ribagorz a

0,],34

0,347

O,~

Sorr¡blo-Y. TfII. Sobr¡rb.

0,471

0,388

Juohni.

_=============:I===Z::III:.I:::&2:'::::I:============:II========

CO~ARCA

~==:;:::;;= ==l: al:=s=--=z.I:= ===:==S ====S===:lz=="s.z;:Z.==.::I

POBLACIIlNAI. DE LAS CO~ARCAS OSCfNSES: I"DICE DE COIICElfTRM:ION DE 61"1.

ESTRlJCT~A


LA JACETANIA. - EVOLUCION DE LA ESTRUCTURA POBLACIONAlI

TAMAÑO IHabts . 1

1900

1940

1960

1981

IlUNICIPIOS HABITANTES

IlUNICIPIOS HABITANTES

"UNICIPIOS HABITANTES

"UNICIPIOS HABITANTES

250 Y lenos

15,56

5,55

34,09

12,66

53,85

15,J2

4J,75

5,92

251 a 500

77,7B

46,02

77,27

39,79

82, OS

35,53

6B, 75

13,74

501 a 1000

93 , 34

67,34

90,91

56,68

92,31

48,21

87,49

24,31

1001 a 2000

97,7B

80,69

97,73

72,44

97,44

59,31

93,75

31,39

2001 a 5000

100,00

100,00

97,13

72,44

97,44

59,31

93,75

31,39

100,00

100,00

100,00

100,00

93,75

31,39

100,00

100,00

5001 a 10000 10001 a 20000 20001 Y .as

lEn porcenhjes ICUlul ati vos. Fuente: I.N. E.: 'NDlencUtor de Poblacion. Provincia de Huesca. Aios 1900, 1940, 1960 Y 1981.' Elaborac,on propia. CUAORO N' 45

EL SERRAIIlO y EL VALLE DE TENA EVOLUCIOH DE LA ESTRUCTURA POBLACIOHAI. lEn porcenlajes aculUlativosl

1900 "UNCS. HABTS. TMAÑO IHABTS.1 1 AcuI. 1 ACUI.

1940

mo

1981

I!IJHCS. HABTS. 1 AcuI. 1 AcuI.

"UNCS. HABTS. 1 AcuI. 1 AcuI.

IlUHCS. HABTS. 1 A¡;¡¡I. 1 AcuI.

250 Y lenos

15, lB

7,15

3B,24

17,65

56,25

20,J2

36,36

2,98

251 a 500

82,05

61,l6

76,48

49,90

81,25

l8,23

54,54

8,25

SOl a 1.000

92,31

77,14

88,24

66,04

93,75

55,11

81,82

22,70

100,00 100,00

96,87

62,40

90,91

32,32

96,87

62, 40

90,91

32,32

1.001 a 2.000

100,00 100,00

2.001 a 5.000 5.001 a 10.000

100,00 100,00

100,00 100,00

100, 00 100, 00

100,00 100,00

10.001 a 20.000 20.001 Y ds TOTAl.

100,00 100, 00

100,00 100,00

:====:====:==============:r======::=z::=========================::=::=================::==========

Fuente: I.N.E.:·Nolenc1átor de Población. Provincia de Huesca. A,os 1°00, 1940, 1960 Y 1981' Elaboracion propia. CUADRO N' 46

337


EL SOBRAR BE EVOLUCION DE LA ESTR!lCTURA POBLACI()jAL (En porcentajes iC ulU l ativo5)

TA",",O (HIIBTS.)

1900

1940

1960

1981

~UNCS. HABTS. 1 AcuI. 1 AcuI.

~UNCS. HABTS. 1 Acul. 1 Acua.

/lUNCS. HABTS. 1 AcuI. 1 Acu ••

"UNCS. HABTS. 1 AcuI. 1 AcUI.

1:.1Iz : zzaa:aZZ1:zzz:az • .,Zlll:2aa ZlIzaaZZ:I::: ::z::z:zaaa ••• l:lIzaaz =: 1:=21::CI:.I:=Z2Z.:Z=Z:=:Z=~I:=." = 2====::=:;Z

"'fUl'

3,23

1,4~

I • 500

70,97

49,91

l6,67

SOl • 1.000

B7, ID

71,54

90, 00

100 , 00

100 , 00

100,00 100,00

100,00 100 ,00

100 ,00 100,00

100,00 100,00

100, 00 100,00

100,00 100 , 00

100, 00 100,00

25() Y 2~

1. 001 • 1. 000

40,00

19, 97

3B,46

13,44

37,05

73,33

50, 97

69,23

39,B2

77,B3

96,67

90,72

92,31

79,06

1.001 • 5. 000 l . OO I • 10. 000 10.001 • 20.000 20.001 Y Ils

TOTAL

Fuente: I.N. E. , 'Ho.. nclltor d. Pobl aci ón. Pro'l nci . de Huesc • . A'o, 1900, 1910 , 1%0 Y 1981' E1ab orllCl ón prOPia.

CUADRO N' 47

LA ALTA RIBA&ORZA EVO LUC IOH DE LA ES lRUCTilRA POBLACIOHAL (En porcentajes oic ulu l at¡ vo5)

TAHAffO (MBIS.)

1900

1940

"UNl:S. HABIS. 1 AcuI. 1 AcuI.

t Acul. 1 AcuI .

2~0 y ..no.

HUNCS.

HABIS.

1960

1981

/lUNes. HABTS . 1 AcuI. 1 AcuI .

1 Il!UI. 1 AcuI.

/lUNCS . HAB IS.

6,67

2, 4~

13,33

5,24

40,00

20,09

36,36

12,59

251 • lOO

60,00

3B,17

60,00

39,21

73 ,33

52,02

90,91

76,73

SOl • 1.000

93,33

BI,26

1.001 • 2. 000

100,00 100,00

100,00 100,00

100,00 100 ,00

100,00 100,00

100,00 100 ,00

100,00 100 ,00

100,00 100, 00

2.001 • 5.000 5.001 • 10.000 10.001 • 20 . 000 20 . 001 Y lI s

TOIAL

100 , 00 100,00

Fuente: I.N.E. , 'Nolenclltor de Población. Pro'lnci. d. Hu,," . A'os 1900, 1910, 1960 Y 1991 ' ElaboraCión propia . N' 4B

CUADRO

338


LA RIBA60R1 A EVOLUCION DE LA ESTRUCTURA POBLACIONAl lEn porcent ajes acu lu lati vos) lIal1z:::a:z:s::: s:: Z= = == = ==:I::: :: ::: =:: :Z::Z: :: :::==::::::=== ===== ==::::::::::;= ==== =z: ======= :; ;;====:zs == :::u::;s:z::z=====

1900

TAllAftO (HABTS.) .2::;J1 • • • zz •• zc. z

IUJNCS. HAB TS. I AcuI. I Acu I .

== ==:I: :t . ::. ==:z:za •••

=.: ••

1940

1960

"UNCS. HABiS. I Acu I . I Acu I .

"UNCS. HA BTS. I Acu I . I ACU I .

198 1 "UNCS.

Í

AC Ulo

HABTS. 1

ACU l o

I:::zlls ••• • :: .cz::z:zzz:::z:==2;:==2 . : = =::::::":= = =====1; • • 11::: _ :::: ::===

250 Y I.no.

10,34

4,05

lB,52

6,B6

4B,15

22,24

57,15

251

72 , 41

48,12

66,67

39, 57

88,89

60,48

85,72

38,83

50 1 • 1.000

96, 55

81, II

96,30

75, 45

96,30

72,48

92,86

46,84

1.001

¡

2. 000

96 , 55

81,11

96,30

75, 45

!b,30

72,48

92 ,86

46,8 4

2.00 1

¡

5. 000

500

¡

17,35

100,00 100,00

100,00 100,00

100,00 100,00

100,00 100,00

100,00

100,00 100,00

100,00 100,00

100, 00

5. 00 1 • 10.000 10.001 • 20.000 20.001 Y ah TOTAl

100, 00

100,00

Fu ente: LN.E. :" No te ncIAtor de PoblJClbn. PrOVinc i a de Huesca . Afto S 1900,19. 0, 19bO y 1981 "

EldboraCión propliL CUA[)(lO N' 49

LA RIBA&OR1A ORI ENT AL E\IOlUCII»! DE LA ESTRUCTIIlA POBLAC I0HAl. (En porcentajn iCululativos l

1900 IUJNCS. HAB TS. TAIIAft O (HABlS. ) I AcuI. I AcuI.

1940

19b0

1981

"UHCS . HA8TS . I AcuI . I Acu I.

"UHCS . HA8 TS. 1 AcuI. 1 AcUI.

IUJHCS. HABTS. 1 AcuI. 1 AcuI.

250 Y IOno,

11,11

4,04

11,76

6, 00

25I • 500

66,67

42,36

76, 48

52,91

82,36

501

8B, B9

69,85

88,24

68,09

94,12

¡

1.000

1. 001

¡

2. 000

2.001

¡

5.000

5.001

¡

10 . 000

11,06

25,01

52,50

21,94

54, 41

75 , 00

32 , 71

78,62

87,50

50,86 100,00

100,00 100,00

100,00 100,00

100,00 100,00

100 , 00

100,00

100,00 100,00

100 , 00 100,00

100,00 100,00

10.001 . 10. 000 20 . 001 Y al, TOTAL

100,00

Fu ente: I.H.E . :"Nolenclator de PoblaclOn. Prov i nc i a de Hu es ca, Ai os 1900,1940,1960 Y 1981" ElaboraclOn propia. CUA[)(lO N' SO

339


LA TIERRA DE AYERBE EYOLUCIOIi DE LA ESTRUCTURA P08LACI(J(A!. (En porcfnh j!5 aculuhtivo,1 ::azz::aZ::::===:Z:ZZ2z..:=sz.3.:1:2&22:Z:::;::I = =S::l:J ••• IIZ:lZS==C=====:lZ===::I2.= •• Z:l .... &:: . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

1900

ItUNCS. HA8TS. TAHAOO lHABTS.) 1 AcuI. I AcuI.

1940

1960

19B1

"UHCS. HABTS. I AcuI. I AcuI.

ItUHCS. HABTS. I AcuI. 1 AcuI.

~UNCS. HABTS. I AcuI. 1 AcuI.

ZZ::IZZ.=22:11:::::z:aZ:lz:;Z:ll:::a:;z::aZ::I:lZaZ2Zzaa2Z_.Z:;::IZaz:aZZI;Il2.:a.lI:II:ZZzz::::z:::c:azz==zaz::ll:::Ia •••• :a:.lI"•• ::a:z

2~

Y .. no.

11,11

2,04

251 • 500

44,44

18,53

33,33

501 • 1.000

66,66

33,76

B8,88

67,69

1.001 .2.000

2.001 • 5.000

22,22

7,93

33,33

13,15

15,03

44,44

19,79

83,33

50,73

77,77

53,32

88,88

60,42

83,33

50,73

88,88

66,30

88,88

60,42

100,00 100,00

100,00 100,00

100,00 100,00

100,00 100,00

100,00 100,00

100 , 00 100,00

100,00 100,00

5.001 • 10.000

10. 001 • 20. 000 20.001 yols TOTAl

100,00 100,00

====:::====:::===============::::==;;:::;=================-::====::::::::=====:::12====:::1:::1::::1:11=====::==2==::::><

Fuent" I.H.E.:'NolencIltor de Población. Provine .. de Huesea. Aoos 1900,1940,1960 Y 1981' ElaboraCión propia . CUADRO H • 51

LA HOYA DE HUESCA EYOLUCION DE LA ESTRUCTURA P08LACIOHAL (En porcfntaj,s acululativos) z_c:s_~a==z======::c:u:=::z=z===a==:;======::=ZIt==::::=======:::::: ==========:r.lI,U::1I==:::z::aza==::IUIs.ZJI:I:.

TAllAOO lHA8TS.)

1900

1940

1960

1981

---------------

---------------

---------------

------~---------

"UHCS. HABTS. I ACUI, 1 AcuI.

"UNCS. HABTS. 1 AcuI. I AcuI.

"UNCS. HABTS. I AcuI. 1 AcUI.

"UHCS. HABTS. 1 AcuI. 1 AcuI.

zz.:u:;lI:zz.z=:zza==Z:I!;Z:::IIZ:I!;Z:::II:azz::::::=:z::r:=:az:z::zz::::zZl:zaaz::az:zzz::z::::::aa::z:n::z::::z::=:::I::ZII:::II:Z11I:::az::1t

250 y un ..

20,25

6,44

32,50

9,69

53,09

13,98

58,14

6,39

25l • 500

68,35

34,03

78,75

35,15

86,42

30,10

76,74

11,82

501 • 1.000

89,87

55,08

90,00

45,77

90,12

33,93

86,04

16,21

1.001 .2.000

97,46

70,53

97,50

62,73

95,07

43,19

90,69

20,82

2.001 • 5.000

98,73

76,41

98,75

68,86

98,77

58,32

97,67

32,74

5.001 a 10.000

98,73

76,41

98,75

68,86

98, ))

58,32

97,67

32,74

100,00 100,00

98, ))

58,32

97,67

32,74

1O. 001 • 20.000

100,00 100,00

20.001 Y ds TOTAL

100,00 100,00

100,00 100,00

100,00 100,00

100,00 100,00

100,00 100,00

100,00 100,00

Fuente: l.N . E.:'No.enclltor de Población. Pro"nci. de Huesea. Aoos 1900, 1940, 1960 Y 1981' Elaboraci6n propia . CUADRO N' 52

340


EL S1lIlONTMIl DE BARBASTRO EI'OWCI!»l DE LA ESTRUCTURA POBLACIOllAl (En porconhj .. leuluhtivo.1

1~40

1960

1~81

IlUNeS. HABTS. 1 ACUI. 1 AcUI.

IlUKCS. HABTS. 1 AcUI. 1 AcUI.

Í!UMCS. HABTS. 1 AcUI. 1 AcUI.

19110 "UNeS. HABTS. TAllAóO (HABTS.I 1 AcuI. 1 AcuI.

2,44

0,68

7,32

1,64

26,B3

7,67

33,33

6,22

2'51 • 500

3~,03

17,4~

48,78

21,75

78,O~

35,27

80,00

23,67

~Ol

80,49

~2,04

8~,36

54,~

90,24

47,49

90,00

32,12

1.001 • 2.000

~5,12

74,06

~5,12

70,43

~7,56

63,64

96,67

42,15

2.001 • 5.000

97,56

79,84

97,56

71,32

97,56

63,64

96,67

42,15

97 ,~6

63,64

~6,67

42, I~

250 Y 1." ..

• 1.000

~.001

• 10.000

100,00 100,00

100,00 100,00

10.001 • 20.000

100,00 100,00

100,00 100,00

100,00 100,00

100,00 100,00

20.001 Y Ii. 100,00 100,00

100 ,00 100,00

TOTAl

EI:I:==Z:I======:::I:::;::::;:I:::II===::Z:==ZZ:::: Z:l: 2Z2aZ::l:z: :: :::;zz= ::r:;= ::=======:::1:==:::::::::11:::::1:<1::-===:::::11:== =1::: =::=::::::

Fuenh: I.N.E.: 'Nolenclátor de PoblaCIón. Provincia de Hue,ea. A'os 1900, 1940, 1960 Y 1981' E1abormón propi •. CUADRO N' 53

LOS

"~E6ROS

•

EI'OLUCI~ DE fA ESTRUCTURA P08LACIOMAl (En porcenhJfS ¡cUluh.tlvO')

TAltAóO (HABTS.I

250 Y

1.,,0.

1900

1940

1960

1981

"UNCS. HABTS . 1 AcuI. 1 AcuI.

IlUNCS. HABTS. 1 ACUlo' 1 AcuI.

"UNCS. HABTS. 1 ACUI. 1 AcuI.

IlUNCS . HABTS. 1 AcuI. 1 AcuI.

11,11

2,97

5,55

1,47

22,22

5,40

20,00

3,99

2'51 • 500

38,8~

14,B6

33,33

11,41

50,00

17,57

46,67

14,94

501 • 1.000

66,67

36,39

66,h/¡

36,01

66,67

32,10

BO,oo

42,22

1.001 • 2.000

~4,45

80,39

88,88

67,12

88,89

62,47

93,33

68,11

2.001 • 5.000

100,00 100,00

100,00 100 , 00

100,00 100,00

100,00 100,00

100 ,00 100,00

100 ,00 100 ,00

100,00 100,00

100,00 100,00

5.001 • 10.000 10.001 • 20.000 20.001 Ylh TOTAl

Fuento: I.N. E.:'Holenclátor de Población. ProvinCIa de Huesea. A'o. 1900 , 1940, 1960 Y 1981' Elabor le i 6n prop i •. CUADRO H' 54

341


EL CINCA moDIO EYOLUCION DE LA ESTRUCTURA POBLACIOIIAL (En porcfntijn ¡cUluh,t ivosl

1900

1940

1960

1981

--.------------

----------------

--.---._--------

---------------.

IlUNeS. HABTS. TMAHO (HABTS. ) 1 AcuI. 1 AcuI.

IlUNCS. HABTS . 1 AcuI. 1 AcuI.

"UNCS. HABTS. 1 AcuI. 1 AcuI.

"UNCS. HABTS. 1 AcuI. 1 AcuI.

::II:a:"';:a:l ••• ::t2Z:l:Za::tll":a • • • • • :

2~

y ..no.

• • z ...... z:z.:z::lla:a:.It ••• ::t:.:z:::lz •• ::t1tI::III::Z:ZZZI:I:::::ZI:Z::Z1I::;:a: • • It:ll:zz:ItIt •• ItZ

6,67

0,73

12,50

l,bB

18,75

2,l9

9,09

0,b2

251 • 500

20,00

5,9l

ll,25

B,05

l7,50

B,l2

lb,l6

5,B4

501 • 1.000

5l, TI

27,2'1

62,~

27,14

62,50

19,b9

54,54

12,58

1.001 • 2.000

86,6b

66,27

81,25

51,01

87,50

45,06

90,90

lS,S7

100,00 100,00

9l,75

55,76

90,90

l5,57

100,00 100,00

90,90

lS,S7

2.001 • 5.000

100,00 100,00

S.OOI • 10.000 10.001 • 20.000

100,00 100,00

20.001 Y 11. TOTAl

100,00 100,00

100,00 100,00

100,00 100,00

100,00 100,00

Fuonte: I.H.E.,'Nolenclltor d. Población. ProvinCia do Huo.". A;05 1900, 1940, 1960 Y 1981' El,¡boraC1ón propia. CUADRO N' SS

LA LITERA EYOLUCION DE LA ESTRUCTURA POBLACIQljAL (En porc!nt.sjn aCUAuhti vos)

TAIlAMa (HABTS.I

2~ Y ""'0'

1900

1940

1960

191H

"UNeS. HABTS . 1 AcuI. 1 AcuI.

I!\JNCS . HABTS, 1 AcuI. 1 AcuI.

"IJI(CS. HABTS . 1 ACUI, 1 AcuI.

"UNCS. HABTS , 1 AcuI. 1 AcuI.

7,14

1,21

b,67

0,9l

Il ,ll

0,52

23,09

l,15

251 • 500

14,2B

l,04

Il,H

2,16

2b,bb

4,Ol

l8,47

7,21

501 • 1.000

57,14

ll,79

4b,67

IB,47

46,66

14,5l

5l,8'l

14,11

1.001 • 2.000

92,B6

76,51

BO,OO

49,9 1

86,66

52,96

84,62

41,70

100,00 100,00

9l,ll

74,65

92, II

62, l5

2.001 • 5. 000

100 , 00 100,00

5.001 • 10.000

100,00 100,00

100,00 100,00

100, 00 100, 00

100,00 100,00

10 .001 • 20.000 20. 001 Y lIs TOTAL

100,00 100, 00

100,00 100,00

Fuente: I.H.E.,'Nolenclltor de Pobl" ió n. Provinci. de Huesea . A,os 1900, 1940, 19bO y 19B1' Elaboración propia. CU<9RO ,. ;6

142


w

.p..

W

BB,B9

100,00 100, 00

2.001 a S. OOO

5.001 • 10.000

100,00 100 , 00

CUADRO N' 57

EIa.boraClón propi,3,

Fuente: I.H,E.:"Hoeenclátor de Poblact6n. Proliincla de Hueso. Años 1900,1940, 19b fj Y ¡081"

2,30

3b2 100,~

PROVC lA. HUESCA

2,03

15

l,IS 1,25 2,05 2,Ol

18 lb 15

1,\7

2,22

58 349

1,17

2,2b 355

0,92

3,29

41

3,23

2,2b

2,1 0

2,70

2,BO

1,8b

III

81

IbO

17

27

15

1,°5

1,72

2,14

58

0,92

2,05

lb

1,25

3,29 3,13

41 IlO lB

3,19

BO

2,2b

2,19

2,70

2,BO

I,Bb

30

32

19

!UNCS.

19bO

200

4B

1,27

1,22

0,92

1, 7b

1, 4J

II 13

1, 04

1,90 15

2,41 lO

1, 71

1,51

0,9b

1,27

1,15

1,3b

0,B4

0,59

O,BB

79

n

7l

I1

II

Il

II

lb

!UNCS.

19BI

O=Den51dad de lunicipios=n" de lunicipios/lOO K.2. Fuente: I.N.E., 'Nolenclltor de Poblaci6n.Pro,inci. de Huesca. A;05 1900, 1940, 19bO y 198 1.' Elaborac16n propla.CUADRO N' SB

15,7J ,00

1,12

0,92 Sb

b,2

1,89

3921,34 25,0

974,25

14

1,93

1, 25

l, II

3,29

3,15

2,2b

Ib7

17

2,8b 2,l2

27

15

1,95

1,83

JI 30

2,42

H

!UNCS.

1910

3,01

1,8b

2,02

2,09

2,47

LA TIERRA LLANA

Bajo Cinca

1, 7

7J7,23 utera

100 ,00 100,00

==:::===:;:;;:%:;==:;:;:;:;===:;===::~=:;=;:==:;:;:;==:;==:::;:;:::::;;:;:;==:; :;:;"':::::::====::===========:: :: =============

100,00 100, 00

15

4,9

77ó,77

Cinca Med io

TO IAl

100,00 100,00

18

42,84

100,00 100,00

B8,B8

9,1

100 ,00 100,00

IH3,09

10.001 • 20.000

100,00 100 ,00

~onegros

79

20.001 y,h

2507,bO Ib,O

2,5

Hoya de Huesca

397,10

1I

42,84

Tierra de Ayerbe

l77

18

129

88,88

42,84

48,S

4,0

29

7,9

Sl,91

BB ,BB

7~1,7é

Ribago".Orienl.

LA !ONIA;A

b27",

Rib aqorza

15

1243,20

8B,BB

42,7l

II,BB

9bl,29

AII. Rlhagor"

II

4147,90 2b,4

59,&2

77,77

14,87

BOb,15

Sobrarbe

39

15

!UNCS.

SalIno. Barbaslro

BB,8B

bO,H

47,8B

44.H

1,03

5,1

1532,47

Serrablo-V. Tena

b,l

IBS7,4 b II,B 9,7

IBII,7l

J¡c:ela.ni¡ 11,5

K.2

Ccurca

1'100

EL SO!ONTANO

77,77

47,13

11,93 H.H

77,7B

ll,3l

1,4b

1.001 • 2.000

b,S9

11,11

22,21

2,09

SOl a 1.000

11,11

11,11

2,H

11,11

1,0l

-!lUNCS. HABTS. 1 Acu •• 1 AcuI.

2S1 a SOO

!UNCS . HABTS. 1 AcuI. 1 AcuI.

!!UNCS. HABTS. 1 AcuI. 1 AcuI.

19i1

II ,ll

19b0

1940

250 Y lena.

IlUI«:S. HABTS. TAIIAHO (HABTS.I 1 AcuI. 1 AcuI.

1900

EL BAJO CINCA EVOLl IC luN DE ~A ESTRUCTURA POBLACI~AL (En porcentajes ¡CUIU!¡tlvOS)

SUPERFICIE

EVOLUCION DE LA DENSIDAD Dt: !UNICIPIDS EN LAS CIl!IARCAS OSC ENSES


EVOLUCION DE LA SUPERFICIE MEDIA DE LOS MUNICIPIOS EN LAS COMARCAS OSCENSES

za:=:zaaZ:CC2ZZ:==ZZ:2zzaz:z:zaazzazzza ••• azz===ZSZZ2Z Z: •• Z=Z==Z=.ZZZ2.a ••• ZZ=Z=2.::==~:ZZ=2Z=

SUPERFICIE

1900

1940

19110

1981

------------- ----------- ------------ ------------ -----------MUNCS. S.M. MUNCS. S.M. MUNCS. 5.11. IIUNCS. 5.11. KI2 I ===================:===============c============:========================::===================

COlarea

Jieetania

1814,73 11,5

45 40,32

44 41,24

39 411,53

16 113,42

Serrablo-V. Tena

1857,46 11,8

39 47,62

34 54,63

32 58,04

11 168,86

Sobrarbe

1532,47

9,7

31 49,43

30 51,08

30 51,08

13 117,88

Alta Ribagorza

806,15

S, I

15 53,74

15 53,74

15 53,74

11 73,28

Ribagorza

963,29

6,1

i9

33,21

27 35,67

27 35,67

14 6B,BO

Ribagorza Oriento

627,66

4,0

18 34,87

17 36,92

17 36,92

8 78,45

7bOl,76 48,5

177 42,94

167 45,51

160 47,51

73 104,13

2,5

9 44,12

9 44,12

9 44,12

6 66,18

Hoya de Huesea

2507,60 16,0

79 31,74

80 31,34

81

30,~

43 58,31

So.tno. Barbastro

1243,20

7,9

41 30,32

41 30,32

41 30,32

30 41,41

EL SOMONTANO

4147,90 26,4

129 32,15

130 31,90

131 31,66

79 52,50

lIonegros

1433,09

9, I

lB 79,61

18 79,61

lB 79,61

15 95,53

Cinca lIedio

776,77

4,9

15 51,7B

16 4B,54

16 48,54

11 70,61

Li ter a

737,23

4,7

14 52,65

15 49,14

15 49,14

13 56,71

Bajo Cinca

974,25

6,2

9 108,25

9 IOB,25

9 108,25

9 108,25

LA TIERRA LLANA

3921,34 25,0

56 70,02

58 67,60

58 67,60

48 81,69

PROVCIA. HUESCA

15671,00 100,0

362 43,29

355 44,14

349 44, ~O

200 78,35

LA MONTAñA Tierra de Ayerbe

397,10

============================================c=========c==:::::=====::::::=:==:==::::=:::===:=:

S.II.=Superfieie ledi¡ de 105 lunieipjos en K12. Fuente: I. N. E., 'Nolenelátor de Población. Provincia de Huesca. Aios 190O, 1940, 1960 Y 1981.' Elaboraci6n propia.CUADRO N' 59

344


EYOLUCION DE LA ESTRUCTURA DE LOS ASENTAltIENTDS OSCENSES: 1900-19Bl SE6UN EL ANALlSIS DE I'ECINDAD Ilndico do CIlrHvml =:::::::=:===::===============::::11:===:==========::=============:========&"1:"11:==================:::===::::===: .. =================2:=::1:1:: •• =:11:::11:1::.1''1::::11;

S d IK.I 1900 19BI

K.2

1900

1981

d

O

1900

IK.I 1981

d a IK.I 1900

1981

1.

1900 · 19BI 1900

1981

y C Ho Studont Rochu.blo

1900

1981

1900 19BI

===================:1=====:::=====================:::===============:lI.:I:::I:===================:==:I:====:II===::========::::I:::I:.::I.::".1I::2I:Z::II::I::==II:==

Jacetania

45

Serrabl o-Y. Tona

39

Sobrarbo

II

Alta Rlbagor"

15

P.ibagorza

29

Ribagorza Oriont.

18 177

16

IB14,7

152,08

76,64

11

lB57,4

116,48

77,60

2,9B

7,04

13

1532,4

114,24

74,16

3,68

5,70

11

B06,1

50,OB

42,BO

3,33

3,88

14

963,2

111,76

70,80

l,84

627,6

70,08

4B,80

7601,7

614,72

397,1

34,88

73

110rra Ayorbo

3,37

4,78

3,16

5,32 1,064 0,899 0,827 -0,768 1,679 1,746

No

No

3,44

6,49 0,865 1,080 -1,606 0,539 1,684 1,796

No

No

3,51

5,42 1,04B 1,050 0,516 0,355 1,697 1,771

No

No

3,66

4,27 0,911 0,909 -0,658 -0,576 1,753 1,796

No

No

5,05

2,8B

4,14

1,337 1,219 3,477 1,569 1,699 1,761

Si

lk1

3,88

6,09

2,94

4,42 1,319 1,378 2,589 2,045 1,734 1,860

Si

Si

390,80

3,H

5,l5

3,27

5,09 1,060 1,050 1,52B 0,B20 1,653 1,667

No

No

34,00

3,B7

5,66

3,31

4,06 1,167 1,393 0,961

No

No

1,844 1,833 1,943

Hoya do Hunca

79

13

2507,6

247,l6

166,00

3,12

3,85

2,BI

3,81 1,111 1,011

Sootno-B.,b.. tro

41

30

1243,2

137,52

112,40

3,35

3,74

2,75

3,21 1,218 1,164 2,673 1, 721

SO~OIlTANO

129

79

41H,9

419,76

312,40

3,24

3,95

2,83

3,61

18

15

1433,0

lIB,OB

106,40

6,56

7,OB

15

11

776,7

60,24

4B,40

4,01

14

13

737,2

66,IB

69,60

974,2

42,41

3921,3

EL

~onogros

Cinca

~odio

Litora

Si

No

1,684 1,697

Si

Si

1,147 1,092 3,206 1,576 1,65B 1,664

Si

No

4,45

4,88 1,470 1,451 3,819 3,345 1,734 1,753

Si

Si

4,40

3,59

4,20 1,116 1,047 0,863 0,302 1,753 1,796

No

No

4,74

5,35

3,62

3,76 1,309 1, 422 2,213 2,914 1,761 1,771

Si

Si

42,41

4,71

4,71

5,21

5,21 0,905 0,905 -0,541 -0,541

1,833 1,833

No

No

2B7,21

2B2,BI

5,12

5,55

4, 17

4,51

1,674 1,676

Si

Si

362 200 15671,0 1321,68

970,00

3,64

4,B4

3,28

4,42 1,109 1,095 3,992 2,592 1,650 1,653

Si

Si

Bajo Cinca LA TIERRA LLANA PROYCIA . HUESCA

"unu=ipio5 urb.nos y ... iurb.

56

13

48

I,B92 0,139 1,664 1,679

1,225 1,231 3,232 3,051

13 15671,0

324,79

292,79 24,9B 22,52 17,l5 17,l5 1,4l9 1,298 l,029 2,ll4 1,771 1,771

Si

Si

15671,0

199,19

149,19 49,Bl 21,31 31,28 23,65 1,591 0,900 2,262 -0,501 2,ll2 1,895

Si

No

~nicipio5

urbanos flclu .. n!!

N: n"ero dt lunicipios A: 5uperHcie S d: suu de liS dishncus i} vecino .~s próxilo do: dish.ncia ledia observada al veCIno lis prhilO d¡: distacli ledii esperad¡ en un¡ distribución ilutorii R: Indico do Y!cind.d c: test do signific.ci6n do Student Ho: "ip6tesis nul. rech.,,1l1r o na .ogon tabla de Vilores crlticos de 10 distribuci6n de Studont E1.boraci6n propi.; on el '~.p, do Espa¡,', Ez l:200.DOO. IProvinci, de Hunc.).- 1.6.N. CUADRO N' 60

345


1900.DISTRIBUCION RAH60-TA~AÑO ("unicipio5 oscenses con talaia superior a 1.000 habitantes en 1981) :::===::========================::z==========:===================

Rango

~uncipio

Población Población real teórica

I7.

I Abto.

2:Z%=%=2===============:====:===~%=============:====== ===========

2 3 4 5 6 8

9 10 11

12 13 14 15 16 17 18 19 20 21 22 23 24 25 26 27 28 29 30 31 32 33 34 35 36

HUESCA Jaca Barbastro Fraga Honzón 6r aus Sar i ñen a La Sotonera SabiñAniga Talarite de Litera Alludévar Senabarre Valle de Hecho Biescas Ayerbe Alnsa-Sobrarbe Ballobar Alcolea de Cinca Fonz Lanaja Zaidin Al cupel Estadilla Sinaced Belver de Cinca Tardlenta BinHar 6urrea de 6állego Torrente de Cinca Albalate de Cinca Grañ~n

Sallent de 6állego Albelda Lalueza Esplus A1torricón

Población urbana total Indice de Primacla=I,81

-11672 -5124 -1274 433 -284 465 596 817 689 751

2052 2007 1868 1863 1814 1761 1582 1551 1545 1514 1390 1377 1365 118 7 1133 870 560 529

1617 1522 1437 1361 1293 1232 1176 1125 1078 1035 995 958 924 892 862 834 808 784 761 739 718

-82,23 -65 ,61 -17,33 6,27 -5,80 9,73 13,88 20,17 19,33 22,49 20,78 24,14 26,97 30,18 32,28 35,37 34,53 37,49 33,67 35,57 34,04 36,87 37,98 38,78 34,57 35,84 37,99 38,96 35,82 37,40 38,90 31,92 30,80 12,52 -31, 96 -35,72

107978

107978

34,67

37443

14194

7809 7348 6899 4889 4776

4291 4050 3563 3338

2968 2841 2725

2647 2546 2502 2325 2299

25866 12933 8622 6466 5173 4311 3695 3233 2874 2587 2351 2155 1990 1848 172~

6U 686 735 799 822 885 803 862 691 714 636 687 689 683 547 556 587 590 498 515 531 379 349 109 -179 -189

=================================================================

I=lncrelento (lo Absoluto). Fuente: I.H .E., 'Nolenclátor de Población. Provincia de Huesca. Aios 1900, 1940, 1960 Y 1981'. Elaboración propia, según la co.posición lunicipal de 1981. CUADRO H' 61

346


¡940.DISTRIBUCION RAN60-TAI'IAftO (l'Iunicipios oscenses con ta.aio superior a 1.000 habitantes en 19811 Z2S:S:===:::=:2====:%:2%2a=:aaZ~2U:~=:ZS==Z==ZS:===:X===== ==szz:

Rango

!'Iuncipio

Poblaci6n Poblaci6n real teórica

11

1 Abto.

::::2:::::====:::===X:%ZZ::::2:_:Z%========::2==========:::::::::

¡ 2 3 4 5

6 7 8 9 10 11 12 13 14 15 16 17 18 19 20 21 22 23 24 25 26 27 28 29 30 31 32 33 34 35 36

HUESCA Jaca Barbastro Fraga Graus !'Ionzón Sabiñánigo Talarite de Litera Sariñena Binéfar La Sotonera Alludhar Ayerbe Alnsa-Sobrarbe Benabarre Lanaj a Biescas Binaeed Alcalpel Ballobar Belver de Cinca Valle dI! Hecho Zaidln Fonz Aleolea de Cinca Tardienta Gurrea de 6állego Estadi II a 6ra;~n

Albelda Torrente de Cinca Albalate de Cinca Altorricón Sallent de GAllego Lalueza Esplús

lBBSO 101'17 9607 6B17

2B62S 14313 9542 7156

5692

5725

5514 4694

4771 40B9 3578 3181 2862 2602 2385 2202 2045 1908 1789

4272

3723 3395 3070 3040 2430 23'12 '2170 2158 2121 2064 2011 1967 1868 1852 1838 1834 1770 1661 1626 1454 1334 1301 1251 1223 1150 1072 1049 1030

168 ~

1590 1507 1431 1363 1301 1245 1193 1145 11O! 1060 1022 987 954 923

895 867 842 818 795

-51, as

-'1m

-40,36 0,ó7 -4,97 -0 ,57 13,47 12,BB 16,24 14,55 15,69 15,24 21,54 9,38 14,50 12,07 17,09 20,60 22 ,96 25,06 27,24 27,03 29,75 32,26 34,95 35,31 33,71 34,80 29,71 26,01 26,67 26,21 26,81 24,60 21,45 22,02 22 ,8 1

-4116 6S -339

-33

m 605 694 542

m 468 bS5

228 347

262 369 437 474

504 536 505 551 S93 641 625 560 566 432 34l

347 328 328 283 230 231 235

----------------------------------------------------------------PoblaciÓn urbana total Indice de Prilacla=I,84

119497

119497

23,87

28527

=~=============================%:===================== ===========

¡=lncre. ento (Z o Absoluto). Fuente: I.N.E., 'Nolenclator de Población. Provincia de Huesca. A~o5 1900, 1940, 1960 Y 1981 • Elaboración propia, seg~n la cOlposición lunicipal de 1981. CUADRO N' 62

347


1960.DISTRIBUCION RANGO-TA"AHO (~nicipios oscenses con tilaia superior a 1.000 habitantes en 1981'

Ranga 1

2 3 4

S 6 7 8

9

10 11

12 13 14 15 16 17 18 19 20 21

22 23 24 25

26 27 28 29 30 31 32 33 34 35 36

"uncipio HUESCA Jaca Barbastro "onz6n Fraga SabiiiAnigo BinH ar Talarite de Litera 6raus Sariaena Alludhar 6urrea de 6állega 6raiién La Sotoner a Ayerbe Lanaja Binaced Zaidln Belver de Cinca Alnsa-Sobrarbe Tardi enta Biescas FOIlz Benabarre Torrente de Cinca Al torri eón Alca.pel Valle de Hecha Alcolea de Cinca Ballobar Albelda Estadilla Albalate de Cinca Lalueza Esp I ús

Sallent de 6állego

Población urbana total Indice de Prilacla=2,10

Población Población real teOri ca 25301 12039 10583 9661 8691 8067 5529 4077 463B 3970 3303 2600 2509 23.24 2180 2170 2167 2099 2031 2014 1907 1903 1879 1826

33875 16937 11292 8469 6775

1326 1182 1150 1026

5646 4839 4234 3764 3387 3080 2823 2606 2420 2258 2117 1993 1882 1783 1694 1613 1540 1473 1411 1355 1303 1255 1210 1168 1129 1093 1058 1026 996 968 941

141413

141413

1776

1708 1681 1639 1516

H98 1419 1394

I 1

-33,88 -40,68 -6,69 12,33 22,04 30,01 12,47 10,04 18,84 14,68 6,75 -8,57 -3,86 -4,13 -3,57

I Abto.

-8574 -4898

-709 1192

1916 2422 690 473

2,44

B74 583 223 -223 -97 -96 -78 53

8,02 10,33 12,21 15,88 15,41 19,07 21,60

217 248 320 294 363 406

174

22,72

4IS

23,70 23,71 25,34 26,17 22,95 24,63 22,97 24,10 22,62 15,73 15,82 8,28

421 405 426 348 369 326 336 300 186 182 85

20,75

29351

429

========================:===========2============~==== ===========

I=Increlento (Z o Absoluto'. Fuente: I.N.E., 'Holenclátor deiloblaciOn. Provincia de Huesca. Aftas 1900, 1940, 1960 Y 1981'. Elaboración propia, segón la cOlposiciOn lunicipal de 1981. CUADRO N' 63

348


19B1.DISTRIBUCION RAN&o-TAKAftO (l1unicipios oscenses con taaaio superior a 1.000 habitantes en 1981) =:::=~======Z==::====~%&ZaZ=:=2=ZS==S2======%====::===S~ ===:=====

Poblaci6n Población l1uncipio Rango real te6rica I X I Abto. :2====:==:===========:::a::22z:==:============:================2= 1 HUESCA 44372 40123 4249 9,57 Barbastro 2 15182 20061 -32,13 -4B79 3 l1onz6n 14480 13374 7,63 1106 4 Jaca 13771 10031 27,15 3740 5 Fraga 10955 B025 26,74 2930 6 SabiHnigo 9538 6687 29,89 2851 7 Binéfar 77B6 5732 26,38 2054 8 Sari ñena 4328 5015 -15,87 -687 9 Taurite de Litera 4236 4458 -5,24 -222 10 6raus -472 3540 4012 -1 3,33 AI.udévar -977 11 2670 3647 -36,59 6raHn 12 2444 3344 -38,82 -900 13 6urrea de GAllego 2178 3086 -41,68 -908 14 Lanaja 1904 2866 "-50,52 -962 15 Zai di n 1831 2675 -46,09 -844 -779 16 Binaced 1729 2508•. -45,05 Altorric6n 17 -707 1653 2360 -42,77 lB Belver de Cinca 2229 -35,25 -581 1648 19 Esplús -500 1612 2112 -31,01 20 Lalueza 1539 2006 -30,34 -467 -452 La Sotonera 1911 -30,9B 21 1459 -394 22 Benabarre 1430 1824 -27,55 1744 -27,95 -3Bl Fonz 1363 23 -316 24 Ayerbe 1356 1672 -23,30 -258 Tardienta 1347 1605 -19,15 25 -264 1279 1543 -20,64 26 Alcolea de Cinca -207 27 1279 1486 -16,IB Siescas 1433 -12,92 -164 Alca.pel 1269 28 -145 1384 -11,70 Torrente de Cinca 1239 29 Alnsa-Sobrarbe 1209 1337 -10,5B -128 30 1294 -7,56 -91 31 Ballobar 1203 1184 1254 -5,91 -70 32 Albalate de Cinca -74 33 Sallent de Gállego 1142 1216 -6,47 34 Albelda 1130 1180 -4,42 -50 35 Valle de Hecho 1107 1146 -3,52 -39 -1,17 -13 36 Estadi lla 1102 1115

----------------------------------------------------------------Población urbana total Indice de Prilacla: 2,92

167494

167494

20,21

33861

=================================================================

I=Increlento (! o Absoluto). Fuente: I.N.E., 'Nolenclátor de Población. Provincia de Huesca. Años 1900, 1940, 1960 Y 19B1~. Elaboración propia, según la co.posición lunicipal de 1981. CUADRO N' 64

349


ESTRUCTURA OCUPACIONAl DE LA POBLACION ACTIVA 1981. ===:2==========================::==================:===

Sectores Econólicos

HUESCA Poblaci6n 1

E5PA~A

Población

1

===============%=================:2===========%:==:==2z

PRmRIO

1B,45

31,50

SECUNDARIO

33, B9

29 , 24

TERC IARIO

47,66

39,26

======:===:============:=:=====::==================:::=

=====================2============================== ===

POBLACION OCUPADA POR RAr.AS DE ACTIVIDAD, 19B1. (Población Activa Urbana) ========================================:==:=======:===

HUESCA

Raea

ESPAÑA Población

Minas

113013

1,15

236

0,52

B7335

0,89

923

2,06

Industria

2857180

29,23

11215

25,04

Construcción

1000B99

10,24

6724

15,01

Comercio

1521433

15,56

4854

10,84

658211

6,73

3201

7,1 4

3533661

36,16

17624

39,35

Población Activa 9771732 Urb ana

100

44777

100

Pobl aci ón '!. 7. ======================:======::==::::::======:====::::=

Agua, gas, elec

Transportes Servici os

=======:=============:=====:=:===================::==:=

Fuente: BANCO DE BILBAO, 'Renta Nacional de España y su distribución provincial, 1981'.- CAZAR , 'Ren ta lunicipal de Aragón, 1981'. Elaboración propii. CUADRO N' 65 350


ESTRUCTURA OCUPACIONAl. DE LA POBLACION ACTIYA POR RAllAS DE ACTIYlDAD 19BI. ('1¡lor u porcentu¡ln) :::II"::I2:1;.:::=======::II:::::::II:I:Z::'::I============::::;::::::::::.:==::==:::1::::==::=::::==::::::==========::::::1:=======================;::;:==:============

Rala

JACA

560 . Al NSA BQUE. 6RAUS BRRE. AYBE. HUE5CA BTRO.

5NA. MlON BrAR.

m.

f6A.

ESPA'A

Provincia HUE5CA

:::II====:::=== =========="':::=lI:Z . ==~.=====:Z=:Z =::::::;::::;:;==:t:: =:I::Z=== ======::::::;;;:;;:;:::::::=============== ===:::=====:=== ==========:.:===========

Agr icultur a

B,4 J2 , 7 14,9 23,B 64 ,0 JO,1

10,0

6,5 JB,1

'hn.s

1,2

1,3

0, 2

0,2

0, 1

Agua, gas, elec.

1,9

1,3

2,8

1,4

0,7

1,9

Ind ustria

9, , 51,1

b,l

4,9 17, b

Con~trucci

10,4

6n

0,7

31, S

0,2

0,9

O,J

0,2

0,7

1, \

5,9 15,b 29,2 10,B 3b,0 10,5 !l,5 1B, 1

2J ,8

17,1

8,3

10,2

1,1 ,,0,7 4,J

12,4

7,5 19,b 24,S

IJ,J 11,9 12,5

·Co.~cio

9,8

6,0

8,b

8,1

9, ,

4,7 12,5 10,1

Tr¡nSporte5

5,2

4,2

J,7

b,8

5,1

1,9 12,1

Seniclo5

49,2 19,7 25,B J9,4 2b,1

TOTAL

100

100

100

100

100

100

1,3

B,8 !5,4

5,8

11,7 25, B 4B, ,

100

lJ,5 1\,\ 4í\ 9 29,J

18,4

3,1

100

2,1

1,5

1,7

lB,8 11,4 11,1 10,7 13,2

13,2

4,2

8,b

lJ,9

b,J

7,b

12,6

7,4

6,0

5,8

5,9

\,1

5,3

b,b

5,4

4,B

14,2 19,3 21,1

29,4

2b,9

100

100

27,J 20,6 22,1 100

100

100

100

100

100

ABREYIATURAS: 560, S.bi'!nigo; SQUE, SenasQue; SRRE, Senabarre; AYSE, Ayerb. ; STRO, Sarb"tro; 5NA, 5ari 'ena; · MION, Monzón; BfAR, Sinllar; TlE, ¡ .. ",te de Liter.; f6A, fraga. fuente: CAlAR, 'Rent •• unicip,1 d. Aragón, 19B1 '. BANCO DE BILBAO, 'Renta Nacion.1 d, Espa" E1~boraclón

y su

distr\~ucdn

provincial, 19B1'

prop!a.

CUADRO N' bi JACA POBLACICH OCUPADA POR RAM5 DE ACTIYIOAD. EMPLEO BASICO, 1981.

R...

E.pleo

'tinas

43

Aqua, gas, elec

e-D

A-B Pobo b!sic¡

O,JB

0,07 O,lb

18

0,77

Industr id

m

0,11

Construccibn

m

0,42

Co.erci o

33B

0,22

Transport!s

179

0,27

Srrvicios

IbB8

0,47

Poblaci ón Activa Urb .. a IP. A. U.,

JObb

O,ll

40

lB2,20

11J,73

73,67

5,2

Pob o blsica

2b

2B, BO 0,11

110

6J ,50 b9,bJ

0, lb

IJ

55,92

5b5

95 , 77

722 23, 54 1

6B, 47

1,lb

27, JO

4BI

511 lb,6b 1

A:Eap!eo!Espaia 0/00 B·P.A.U. /Esp.ia O/DO C'E.pl.o/proVlnci a 0100 D·P.A.U.ipro, inci . O/00 fuent., BANCO OE BILBAO, ' Rent. Nacional de Espaiía y su distribuci6n provincial, CAZAR, ' R.nta MunICipal d. Ar.gón, 19B1'. CUADRO N' b7

1~81 '

351


SABI¡;AHI60 POBLACION OCUPADA POR RAllAS OE ACTIVIDAD. E"PUO BASICO, 19B1.

R...

"'inas Agui, gil, !hc

41

b~5ic.

A-B Pobo

EI1'I!o

0,36

0,09

10

C-D

m,70

40

0,45

O, lB

15

43,30

1522

0,53

0,26

742

135,70

Construcción

224

0,22

33,30

COI!f'cia

lBl

0,11

37,28

Trinsportn

127

0,19

39 , 67

Serviciol

5B7

0,16

33,30

Industri.

Pobo b15ic.

112,91

26

74,91

B40

---------------------------------------------------------------._------------------Pobl.ción Activ. Urbana IP . A.U.J

2722

767 2B,17 1

0,27

B66

31,Bl 1

60,79

A'Elp leo /E,p.i a 0100 B-P .A.U. / E,p." 0100 C·Elpl.o/pro vinci a 0100 O·P . A.U. /pro vi ncla 0/00 Fuen t e: BANCO DE BILiAO, 'Ren t . Nac io nal de Esp¡ia y su distribución provincial, 1981' CA lAR , 'Renta "unlcipal de Arag6n, 19BI '. CUAOP.O N' 6B

AIHSA POBLACIOH OCUPAOA POR RMAS OE ACTlVIDAO. E"PlEO BASICO, 1981.

Rau

A-B Pobo

b~5ic.

0,01

'hnas Agui, giS, elec

13

0,14

Industri¡

2B

0,01

Construcci6n

B9

O,OB

COJercía

3'

Transportes

C-O

Pobo b.t'lic.

4,23 0,11

14,OB

7,30

2,49 0,05

50

13,23

6,45

0, 02

B,03

1,25

17

0,02

5,31

Servicios

117

0,03

6,63

PoblaciÓn Activ. Urbana IP.A.U . J

304

0, 03

59 19,40 1

6,7B

43

55 1B,09 1

A·Elpl,o /E,p.i. 0100 B·P. A.U./E,p.:. 0100 C·Elpl.o/provin'i.O IOO O·P . A.U./prov i nci.OIOO Fuente: BANCO DE BILBAO, 'Renta Nacional de Esp¡i¡ y su distribución provinc i al, 1991' CAlAR , 'Rent. "unieip.1 d. Aragón, 19BI'. CUADRO N' 69

352


BENASIlUE PIlBlACION OCUPADA POR RAllAS DE ACTIVIDAD . E/lPLEO BASICD, 19B1. . . . . . . . . . . . . z ••••••••••••••••• :z •• :: Z'lll rc • • • :z ••• z.:;.:z •••••• : •••••••• =.::::: ••• :1: • • • • 11: • • :11===

R...

E"pI,o

A-B Pobo blsiCi

C-D

s •••• _ •• a: ••• ::.: ••• ••••••••••••••• 2:1 . . . .... . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

"inu

Pobo blsica

. . :If.:z:.Zllz •• •

0,01

8,47

1,15

• _.:a::cIl ••

3,52

AguI , gu, elte lndustr i¡

13

0,01

Conltrucci6n

64

0,06

CDltrcio

22

0,01

Tr¡nsport"

18

0,02

0,01

S!fvic i os

103

0,02

0,01

Población Activa Urbana IP . A. U.J

m

0,02

a=:zz:::= • •

0,03

38

9,51

4,56

30

4,53 5,62

0,67

24

5,B4

0,89

65 29, 27 t

4,95

15

47 21,17 t

::: a===::z===:z • • z:=====:::::z: ==:c==a:===========:z==========================:z======s

A·EIPI.o IE.p,¡, 0100 B'P . A. U. !Elpa¡, 0/00 C'Elp Jeo /pro vinc i a 0100 D'P . A. U. /provincia 0100 Fuente: BAJI{O DE BILBAO, 'Renta Naci onal de Españ. y su distribución provincial, 19B1' CAZAR, 'Rtnti ",ni cipo! de A"lón, 1991'. CUADRD H' 70

6RAUS POBLACION OCUPADoI POR RAllAS Df: ACTIVIDAD. E""LEO BASlCO, 1981.

R•• ,

E"pl,o

A-S Pobo blsiCi

"in as

37

0,32

0,23

Aqul, giS, .lec

17

0,19

0,10

Industri,

210

0,07

Construcci6n

159

0,15

Coltrcio

112

0,07

¡,,",port ..

26

C-D

156,77

Pob:- blsica

136,52

32

23,64

3,39

23

23, 07

2,82

14

18,41 18,72

0,06

60

61

0,09

19,05

Strvicios

311

0,08

17,64

PobllCi On Acti Vi Urb .. a IP. A. U. J

907

0,09

95 10,47 t

20 , 25

69 7,60 1

A· Elp leoIE,p,¡ a 0/00 B,P.A.U. IE.p.¡.O IOO C'Elpleol provincia 0100 D<P.A.U.lprovinci . 0/00 FUfnttl BANCO DE 8ILBAO, 'R.nta NiCional d. E,p.i. Y su distribución provinci'l , 1981' CAZAR , 'R.nti "unicipal d. A"16n, 1981'. CUADRO N' 71

353


BENABARRE POBLACIO" OCUPADA POR RAMS DE ACTIVIDAD. EI!PLEO BASICO, 1981.

C-O Pobo bl.ica

A-B Pobo bhica

Eoplto

• • • • • • • • • • 11: • • • 11: • • • • • • • :11 • • • • • • • • • • • • • • 11::1 • • • • • • • • • • • • • • •• • • • • • • • • • :II • • • • • • • • • • • ~ • • • t:t:.

Agu., gu, ehc

0,05

Indultri¡

lB

0,01

Construcción

50

0,04

Courcio

20

Pobl¡ciln Activ. Urbana IP.A.U.J

5,41

2,07

1,60 0,03

34

7,43

4,09 0,78

0,01

4,12

0,01

2,49

49

0,01

2,7B

15(J

0,01

Trlnsportes Serviciol

0,04

3B 25,33 1

27

33 22,00 1

3,34

AsE.pl.o/E,p.;. 0/00 B·P .A.U. /E,p.¡.O/OO C'E.pl,o/provincia 0/00 D'P.A.U./provinc i . 0/00 Fuente: BANCO DE BILBAO, 'Renta Nacional de Espala y su distribución provincial, 1981CAZAR, 'Rent. "unicip.1 de Arogln, 19BI'. CUAII!!O N' 72

AYERBE POBLACIO" OCUPADA POR RMAS DE ACTIVIDAD. EI!1'LEO BASICO, 1981.

Ra..

C-O

A-B Pobo bhica

Eopleo

Pobo bhica

• . . -• • • • • • • :11:11 • • • • • • • • • • • • • • • 11 • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • 11:11: .. :11 . . . . . . . . . . . . . . .

"inn Aqua, gas, elec

0,03

0,01

Indu.tri.

25

0,01

Construcción

53

0,05

0,02

Coltrc:io

53

0,03

0,01

Trinsportes

51

0,07

0,04

109

0,03

0,01

Servicios

3,25 2,22 22

31

7,BB

1,32

10,91

4,35

21

15,93

9,37

30

6, lB

------------------------------------------------------ --------------------------- -

Población Activ. Urbana IP.A.U.J

0,03

63 21,42 1

6,56

60 20,40 1

A'Eopl,o/E,p"a 0/00 B'P.A.U./E,p." 0/00 C'Eopl,o/prov i ncia 0/00 D·P.A.U./prov;nci.O/OO Fuente: BANCO DE BILBAO, 'Renta Naci ooa 1 de Espa¡¡ y su di str i bu( i 60 provi nci al, 1981CAZAR, 'Renti "unicipd d, Arogón, 19B1' . CUADRO N' 73

354


HUESCA POBLACI01I OCUPADA POR RMAS OE ACTIYIOAO. EIIPLEO BASICO, 19BI. :1: • • • • • •

:11:. a:l: •••••••••••••••••• aa •••• ::II • • • • • • • 1: &:1: • • :1: • • :11:& • • :::1: • • • • • • :: ::& .. z ::::. :::z. z •••••••• 1:

Ru.

Elploo

. . . . . . . . . . . . Z2 • • • • •

A-B Pobo bioico

aaa ••• a ................................•

C-O ~

"in ..

32

0,2B

135,59

A9u1, gu, olte

99

1,13

107,25

IndultriJ

2089

0,73

186,26

Construcción

1178

1,17

m,19

COIB"cio

1352

0,88

278,53

7B3

1,18

6472

1,83

12005

1,22

Trlnsportll

Strvicios

Población Acti" Urb.n. IP.A.U .I

Pobo bisiCi

•••••••••••••••••••• ::z::.::

10,43

51

99,12

1747

244,61 0,61

2156

2156 ' 17,951

367,22

1798 14,97 t

268,10

A=Elpl,o/E,p.¡. 0/00 B=P.A.U./E5p.ñ.0/OO C=E.pl,o/provinci. 0/00 O=P.A,U, /provinc¡, 0/00 Fu,nte: BAHCO DE BILBAO, 'R,nt. Nacionil d! Españ¡ y su distribución provincial, 1981" CAZAR, 'R,nta ~unic i p.1 d. Aragón, 19BI'. CUADRO N' H

BARBASTRO POBLACIO" OCUPADA POR

RA~AS

DE ACTlYlDAO. EIIPLEO BASICO, 19S1.

R...

A-B Pobo bioico

0,05

"inl!

Agu., giS, !lec

25,42

95

1,08

0,61

53

102,92

0,15

1442

0,50

0,03

86

128,57

25,80

2B9

Construcción

762

0,76

0,29

290

113,32

10,55

71

Courcia

654

0,42

134,73

31,96

155

Tr.nsporhs

297

0,45

92,78

1346

0,38

76,37

Industria

Servicios

--------------------_.--------------_.----------------.-._-------------------------Pobl.ción Acti" Urbana IP.A,U.I

429

4602

0,47

9,321

102,77

515 11,19 t

A=Elpl,o/E5p,¡, 0/00 B=P.A,U./E,p.ñ.O/OO C=Elpl,o/provinCl'O/OO O=P,A.U,/provinci. 0/00 Nacional de Españ¡ y su distribución provinci¡l, 1981' Fuer.~,: BANCO DE 8ILBAO, 'Rent. CAZAR, 'Renta ~unicip.1 d, Arogón, 1981'. CUADRO N' 75

355


SARI¡;EHA POBLACION OCUPADA POR RAMAS DE ACTIVIDAD. EIWLEO BASICO, 19BI.

R...

A-B Pobo bilic¡

E.pl.o

C-D

Pobo biliea

!tinas

Agua, gas, ,I,e

lB

0,20

Industria

144

0,05

Construcci 6n

2~0

0,24

Co.treia

56

0,03

T"nlport ••

7B

0,11

274

0,07

Strvicio5

0,11

19,~0

10

1,19

12,B3 O, I~

1~7

37, lB

IB,B7

127

6,05

19

11,53 0,02

lB

24,36 15,54

-----------._----------------------------------------------------------------------PobliCión Activa 14B IB5 Urb.na IP.A . U.J 820 0,08 IB,04 ! 22,56 ! IB,31 A.fapl.o/Espa;a 0/00 B:P.A.U./Espa¡a 0/00 C'E.p I.o/provi nei a 0/00 D:P.A.U. / provineia 0/00 Fuente: BANCO DE BILBAO, 'R.nta Nacional de Espolja y su di stribución provincial, 1981" CAZAR, 'Rent. nunieipil d. Aragón, 19BI'. CUADRO N' 76

nONZON POBLACIOH OCUPADA POR RAnAS DE ACTIVIDAD. EnPLEO BASICO, 19BI.

R... : • • • I::IIII: • •

A-B Pobo biliCl

Pobo bbiea

., . . . . . . . . . . . . . .

Itinu

0,01

4,23

Agua, gil, .I.e

93

1,06

0,6B

60

100,75

16,11

15

m9

0,55

0, 17

4B6

140,79

56,15

630

Con.trucci ón

502

0,50

0,12

121

74,65

CO'freio

379

0,24

Transporhs

263

0,39

Servicios

973

0,27

3790

0,38

Industri¡

Población Activa Urbana IP . A.U. J

7B,07 0,01

B2,16 5~,

674 17,781

A:E.pl.o/Esp.i. 0/00 B:P . A.U ./Espa;a 0/00 C:E.pl,o /provineia 0/00 D:P . A.U./provinei.O/OO Fuente: BANCO DE BILBAO, 'R.nta Nacionll de Espai, y CAZAR, 'Ront¡ nunieipil d. Ar.gón, 19BI'. C!HIDRO N' 77

356

C-D

a:.1: •• a: •••••• l:lI • • • • • a •• • lIa.a • • ::: • • • • lI . . . . . . . . . . . . . . . . .,.. • • • • • • 2 •

20

84,64

Su

645 17,01 1

distribución provincial, 1981·


BlltEFAR POBlACION OCUPADA POR RA"AS DE ACTIVIDAD. EItPLEO BASICO, 19S1 .

Roo.

A-B Pobo

Eaplto

b~.ic.

C-O_ Polo. bbic.

"inu Agu., gu, tlte

32

0,36

0,18

16

34,66

lndu.tri.

~6

0,29

0,11

314

76,32

Con.trucci 6n

236

0,23

0,05

50

35,09

COlfrci o

294

0,19

0,01

15

60,56

87

0,13

27,17

300

0,08

17,02

Tr."port .. Servicios

36,01

404

20,25

98

--------------------------------------------------------------------------------.-.

Pobl.ci6n Activa Urb.n. IP.A.U.I

1805

395 21,88 1

0,18

502 27,BI 1

40,31

A'Elp loo/E,pa'a 0/00 B'P.A . U./Esp.ia 0/00 C'Elploo/provincia O/DO D'P.A.U •.'previnci. O/DO Fuonte: BANCO DE BILBAO,'Rent. N.cion.1 do E'p.l. y 'u distribuci6n previncill, 1981' CAlAR, 'Renta "unicipll do Aragón, 1981'. CUAIlRO N' 78

TMARITE DE LITERA P08LACION OCUPADA POR RA"AS DE ACTIVIDAD. EItPLEO BASICO, 1981 • ••••••• :z •• :zz:z ••••••• C1I • • • • • • • • a •••••••••••••• n ••••••••••••• c.:z:z •• :z.a:lzz.:::c ••• z ••

R...

Elple,

A-B Pobo bbica

C-D

Pobo bbica

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"in .. Agu., g¡S, oloc

22

0,25

lndu,tri.

174

0,06

Construcción

138

0,13

COHrcio

81

0,05

Tri"porto,

69

0,10

Servicios

248

0,07

Población Actiy¡ Urb ... IP.A.U.I

732

0,07

0,17

15

23,83

7,49

15,51 0,05

0,02

56

17

20,52

4,18

16,68

0,34

21,55

5,21

28

17

14,07

B8 12,02 1

16,34

54 7,37 1

l:::z:z==::==a=====:::Z::==Z::::Zl:l:llta=======:z==a:::a===za::aaa:a:a::I:::==============::lf:I::Z::==& ••

A'Elpleo/Esp.ñ. O/DO B'P.A.U./Esp.ia O/DO C::Iflpleo/ provinci¡ 0/00 D'P . A. U. /provinci. O/DO Fuonte: BANCO OE BILBAO,'Ront. N.cio",1 de E'p.i. y su di,tribuci ón previnci.l, 1981' CAlAR, 'Rentl "unicip.1 d. Arigón, 1981'. CUADRO N' 79

357


FRAliA POBLACION OCUPADA POR RMAS DE ACTIVIOAO. EI!PLEO BASICO, 19B1. •• •• :a:'IIaS.llls : :s2z.a ••••••••••• az.: ••• ::::::::::rz •• z ••• :II • • • • • • • • • • • • • • • ::. • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • •

C-O

A-B P.... bhic¡

E""llo

. . . . . . :::18 • • 11:: • • • • • • • • • • • _ _ _ • • • • :::::11 . . . .. .. . . ..

Pobo bhic.

• •• ••••••••• •• •• ••••••••••••••••••••• •

2',66

PHnu

0,06

Aqu., q.. , elre:

0,08

7,5B 51,92

1,44

ID

66,77

13,29

53,56

0,08

"

70,91

17,43

Inlklltri¡

61'

0,21

Con.trucci'n

"'

0,44

Coetrcio

21tO

0, 17

Tr .. ,por t ..

227

0,34

5ffVicio!l

829

0,23

23'5

0,21

Pobl.ciln Activ. Urb.n. I~.A.U . I

200

0,20

66

0,10

5'

17,03 266 11,10 1

161 6,72 1

53,18

:"-l:.=:ls::.::zz:l ••••• a ••••• z •• : •• r;:.:z:::::ass ••• s •••••••••• a:ll a z •• ,.a=z= = :II ••• s ••• saz . .aza

A'E""I,o/E,p.¡a 0/00 B'P .A.U. /E,p.¡.O/OO C:Elpl.o / prov inti.O/OO D'P .A.U . /prDvi nci.O/OO Fuen t " BAHCO OE BILBAO,'Rrnti N.ciDn.l d. Esp.i¡ y 'u di,tr i buci6n provincill, 1981' CA ZAR , 'R.nti "unitip.l de Arag6n, 1981 ' . CUADRO N' 80

DlSTRlBUCION DE LA PO!LACION ACTlVA URBANA ~OI! RAllAS DE ACTlVIDAD EN LAS CABECERAS OSCENSES, 1981. ¡Valores porcentu.tln) ===========lI:= . . . . . :IIs ... z. ZZ'l<::c.== = •• ;o . . . . . a •••• :za ... s.s:l: :z::s===z •••• ".::uI.,."' •• ss ••• ,..z.:z.z: • •• ••• lIZ ................ . .. . . . . . . . .

R...

"inas

JACA

560 . AINSA IQUE. 6RAUS IRRE. AYlE.HUESCA

1, 10 1,50 0,32 0,90 1, 07

Agui., gil, !lfc . 2,21

1,16 1,27 55,~1

mo.

SIIA.

0,26 0,13

1,87 3,33

r,02

mfj

BFAR.

",di. !TE. F6A, pondor.d. DosvliClIn

0,29

0,49

1,07

0,82 2,06 2, l' 2,15 1,77 3,00 0,29

0,02

1,50

1,12

Indu'Jtri ..

10,53

5,1523,15 12,00 B,50 17,40 l l ,33 17,56 41,66 47,12 23,77 25,72

26,72

14,'/5

Con,trucci 6n

13,92 8,2229 , 2728,82 17,:I333,n 18,02 9,81 16,5530,1813,2113,0718,115 18,74

13,51

7,75

CO.fre ia

11, 02 6,61 12,82 9,90 12,31 13,33 lB,02 11,26 11,21 6,82 10,00 16,21 11, 06

10,~

11,35

3,03

5,83 1,66 5,59 8,1 0 6,72 5,3317,34 6,52 6,15 ',51 6,93 1,81 9,12

~,17

6,"

3, 14

55,0521,56 l8,18 16 ,39 31,28 32,66 37,07 53,91 29,21 33,11 25,67 16,6233,8731,61

39,61

10,53

100

100

Tr.n~portu

S!rvicio5

TOTAL P. A.U .

100

~,21

100

100

100

100

100

100

3066 2722

304

222

~07

150

294 12005 1602

100

100

100

100

100

820 3190 1805

100

100

m ms

P. A.U.: P-oblación Activ. Urb.n. ABREVIA TURAS: 560, S.biñlniqo; BQUE, BenlSqu.; BRRE, 8.n.b",,; AYBE, Ayerb.; BTRO, B"biStrD; SNA, S"io",.; "ZON, "Dnz6n; BFAR, Binllar; 11E, T... ri t . de Litera; F6A , Frag •• Fuente: CAZAR , 'R.nta lunicipal de Arlq6n, 19B1 '. BANCO DE BILBAO, ' Rent. NiC i Dnal d. Esp.¡. y 'u dist r ibución provinci.l, 1981' El.beraci In prepi •• CUAORO N' 81

358


ESPECIALlZACION FUNCIONAL DE LOS ~UNICIPIOS URBANOS OSCENSES, 1981. (IIHodo de In dos tiSiS, e Indice de Nelsan) .ss:zas=:~=zz:l:s.aaJZ.S::lIE=::

Rila

JACA

••• aac2211wa •••••••• a:s •• =2S1S=a::&:z.: •••••• :u::s:r.::z:::r:s:zz.:s •• :z::t:z:a::s=:s.

560. AINSA BQUE. 6RAUS BRRE. AYBE.HUESCA BTRO. SNA. IIl0N BFAR.

TTE. F6A.

%&:I:===Z:======2==1I==========_==:Z==================2:============:::rss==:==========:::==========z:=====

IIinn P.B. 6.E. Agua, gal, elec. P.B. 6.E.

60,4663,41 0,8~ 0,94

~,88

Conltrucci 6n P.8. 6.E. CDlercio P.B. 6.E.

46,15 2,47

0,63

Industria P.B. 6.E.

86,48 0,38 3,34

40,00 0,33 1,63

11,11 16,!2 31,81 0,50 0,61 0,84 0,24 1,33

55,19 1,95

20,04 0,30

48,31 46,87 14,4654,00 16, 98 2,02 1,97 0,51 2,55 0,57

0,04

1,47

Transportes P.B. 6.E.

11,11 0,44 0,01

20,28 19,82 0,68 0,67

9,31 50,80 0,38 2,18

33,33 2,46 1,62

12,5020,0039,62 3,77 23,70 0,94 0,32 0,65 2,20

15,38 0,48

24,35 0,89 0,07

58,82 3,39

2,59

39,8947 , 19 0,99 1,38

24,63 24,66 0,86 0,88

Servicios P.8. 6. E.

28,49 1,46

TOTAL P.B. X

16,6631,8118,0921,17 7,6022,0020,4014,9711,1918,0417,0127,81 7,37 6,72

14,56 0,64

26,99 1,35

z:z======:::===:c:::t:===============================================================================z:=

P.B.=Pob1aci6n

b~5ica

en

X,seg~n

6.E.=6rado de especializaci6n,

el JHodo de lis dos tasas.

seg~n

el Indice de Nelson .

ABREVIATURAS: 560, Sabiii!nigoj BQUE, Benasquej BRRE, Benabarrej AYBE , Ayerbej BTRO, 8arbastroj IIZ0N, IIonz6nj BFAR, BinHarj HE, Taurih de Literaj F6A, Frigilj SNA, Sariiena. Futnh: CAlAR, 'Renta IUnicipal de Aragón, 1981'. BANCO DE BILBAO, 'Renta Nicioni1 de Espaia y su distribución provincial, 1981' Elabor aci 6n propi i. CUADRO N' 82

359


VALOR AitADI DO BRUTO EN mL0NE5 DE PTA

!l97~)

• • • • • • • • • : • • • :1:: . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 2 • • • • • • • • • • • • • • • • • • •

Sedorn EcOft'.i cos Ttrci uio

Prillrio • • • • :II • • •

a.2o ••••••••••••••••••••• _ ••••••••••••• . . • . . ••••• •••

13151

HlJESCA

2211211

2192330

::%:: ••

".=.:::& •••• : ..... _ •••• ».:11 ............................ .

YALDR

~AClDO

MUTO POR PUSOIIA OCUl'ADA (ElI PUl, 1m •

•••• ::: ..... Z••• ::::z2z •• a •• a •• zz:::rZ:.lI . . . . . . . . . . . . . . . .

HUESCA

260124

ESPAAA

179684

mm

-=••••.• 418737 5m~8

=::===:I:::I::==_::I::l:Z •••• :=.=========1I%:=:I:.::I.2 •• Z•• :I::%:I:: • • • • • =:1:.

Furnte: BAllCO DE BILBAO, 'Ren\¡ Nacional di Espai. y su distribución provincial, 1975' El .bor¡ci 6n propi a.

CUADRO H' 83

ESTRUCTURA DEL SECTOR SECUNDARIO AAA6ONES, m!. YALOR AAAD 1DO B~UTO POR E"PLEO EN mES DE PTA

Subnctorn Aqua l. FHri In Construcci 60

Provinci a

1301

1~02

3947

1246

1282

2416

16433

1013

1214

22'4

4291

1378

1104

HUESCA

1348

ZARAIiOZA

1399

TERUEL ESPAftA

TOTAl

FUlnte: BANCO DE BILBAO, 'Renta Nacional de E,pa;a y su distribución provincial, 1981'. El abor aci ón propi a. CUADRO o' 84

360

1614

2210


ESTRUCTURA DEl. SUB!!ECT!It IIIOUSTKIAS. FABRILES, 1'181. VALOR AÑ~DIDO BRUTO POR E"PLEO EN mES DE PTA

=a:=z2ZSS • • ::I • • =Z . . . . s:s.s.s::l •••a ...ass.s.a.asa:a.s:aa&aaaaats.s.aaa~.a •••• a •• s

Provincia

Alilfnhcitn

TfXti I C. Caludo

Papel

•• a .as.s.s •• :a::s::s:s.z •• z:sszsa. •• S'Sasaaa••••••

Qui.icn

Ctlento ",tca. bUI TrlOsfci 4n.

.===::s:===z:s==sss===sss:z:ssaas:c=s:S=: •• ==S:IIZ====s.:=:s====:zs==s:¡Z===S2S.:a&S:tS.=.z:s.s •••••• :a .. s •••• s:••s.z.s.ass.as ••.-caa•••

HUESCA

1638

703

ZARAGOZA

1191

1059

TERUEL

1339

787

ESPA¡;A

1448

701

1910

1763

741

2684

1306

807

715

2485

1195

910

1021

773

2251

1851

1171

864

821

187~

1258

1569

1323 1283

1725

1421

sa==2=========a::a:z==z:a====asa=sza==az===:=au=====:rz:==.z:=a:===================================szsc.:••••• a.z1:1:======%:1::1

Fuente: BANCO DE BILBAO, 'Renh Nacionil de Espaia y su distribuci6n provincial, 1981'. Elaboración propia. CUADRO N' 85

ESTRUCTURA DE LA INDUSTRIA OSCEllSE, 1981. JERARQUIA DEL E~EO INDUSTRIAL. =sczznz:2 .. z==u:z.sa . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .ss•• :zs . . . . . z ••• c:cssaszs:zszs::zsa.zc.

Pobo Activa N' E.pltDS Industrial

1 1 AculUladD N' "unicipiol

1

1 Acullllillo

z •••• ~.zz •• C% • • • • • • • • • • • z::z1:z.=z.z.zz:.zz ••• z •• z ••••••••••••••• z.z:::=:::=::z:l::=::: ••

0-]4

3105

16,25

16,25

l74

87,00

87,00

75-199

1594

8,34

24,59

14

7,00

94,00

200-499

1630

8,53

33,12

2,50

96,50

500-999

861

4,50

37,62

0,50

97, 00

1000-19'19

4030

21, lO

58,72

1,50

98,50

2000-5000

7878

41,25

100,00

1,50

100,00

:Z:Z:::::II:I:.:lZSS ••• :Z.Sz=z::I.za •• :lz::cs:Z::::::::I:zs:zscz:=a:z::r::::ss:::zz::z:zsssass=S:I:.:==:SS:Z:S::

Fuente: CAZAR, 'Renta "unicip¡l de Arag4n, 1981' . El abor¡ci ón propi a. CUADRO N' 86

361


POBLACION ACTIVA INDUSTRIAL POR RAllAS DE ACTIVIDAD ("unicipios con elpIeo industrial superior a 75 trabajadoreslt =T.I:lCZ:.::z2:::S======:2:Z:S:lS&z = ss==::z:.:s •• s ••• :zaallzaa: ••• ==:I:I!I.SSS::l:ls:zsss.z:s •• :lass.ssassJls.as. . . . . . . . saJ:.: ••• Il:ass •••• s.

Ra

I

a s

- - ------------------------------------------------------------------------------------

3

"unicipio

4

8

5

9

10

11

12

TOTAL

:::z:=:a:::s::a:::z=:z::zSlU::za.as: •• azsz:s.sS:SS:::ZSC:SS:CZ:1I:&J:lI::I: • • • -.: .. s.::zs . . . . . . . . . . . . . . . . . . . a . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .a.2 • • • • •a.

Al nu-Sobr arbe Albalate de Cinca AIcolea de Cinca Alludévar Altorric6n Ayerbe Bd lobu Barbastro Blnuque Biescn 8i niced Bintfar Fonz Fraga 6raitn 6raus 6urrea de 6~I1 ego HUESCA Jaca

1 O O

O 1 6 2 6 O O 8 7 1 37 O 32 43

~onz6n

Sabi ;Anigo Sariñena La Sotonera Taaarite de Liten Tardienta Valle de Hecho

41 O O O O O

13 2 2 28 6 3 2 9~

O 12 3 32 3 7 S 17 4 99 68 93 40 18 2 22 9 O

O O O O O O O 3 O 9 1 147 O 15 O O 1 85 14 39

m o O

7 3 2 35 3 1 1 402 O ,16 173 3 133 2S 10 21 887 60 190 273 50 6 51 8 2

1 29 2 O 3 O 1~2

O O 1 40 1

m 14 10 2 259 21 190 22 20 1 22 O O

O 4

1 O 284 7 4 O 24 3 31

O 39 19 843 638 16 1 10 5

6 1 13 15 38 16 33 184 5 2 8 302 7 150 129 38 21

m 46 60 16 24 14 27 62 O

81 32 6 4 1 44 226 O 17

m 1 86 O 120 57 195 26 81 4 11 44 2

11 8 6 6 6

117 1 3 6 33 1 45 7 18 5 145 123 83 31 8 3 18 4 32

O 9 S6 O O O O 68 O O O 7 5 O 10 O 98 9

1 O O

O

89 40 27 104 63 ~3

6 O O ~

5 1 16 O 2 3 24 S 86 4 13 O 1 O

28 762 64 40 45 236 ~5

449 79 159 43 1178 427 502 224 2~O

87 138 31 46

131 I~O

16a 200 120 81 111 2305 79 77 102 1124 aa 1079 261 423 157 3398 861 2175 1827 412 126

m 121 83

======2S=====::::t:z===::z:z::::taz:z::===z::z:r;::z:sz::z::s:=.z==:=:=============::I===:::II=====:lZ::::I::=====_:Z====:l:S&%:lZ&2:1:====::I:I:z ••

lExclulda la capital provincial, el elpleo industrial ledio por lunicipio es de 75 trabajadores aproxiudilentel Fuente: CAZAR, 'Renta Municipal de Arag6n, 1981 ' • Elaborac i On Prop i a. ESPECIFICACION DE LAS RAMS: 1, "inerl a e i ndustrias !xtractivas¡ 2, Agua, gas y electricidad¡ 3, Metalurgia de base¡ 4, Metalurgia de translorlaciOn¡ S, CerAlica, vidrio y celento¡ 6, Qullica¡ 7, AlilentaciOn¡ 8, Textil, confecciOn, cuero y calzado¡ 9, Madera y luebles¡ 10, Papel y artes grHicas¡ 11, Actividades diversas¡ 12, Construcc i On. CIJ11DRO N' 87

362


POBLACION ACTIVA INDUSTRIAL POR RAllAS DE ACTIYlDAD EN VALORES PORCENTUALES ("unicipios con tlpleo industrial superior a 75 trabajadores)'

as:=S::===S::S:::a::a::a2::.s::S:as.S=====:Z==:S====S:===S:z=====:_==szassss:zs==SS::::Z===SZ:::SSZ:I:===S==S:::===:Z:==S==:Z========:s==

Ra

I

a

5

--------------------------------------------------------------------------------------"unicipio

2

3

5

10

11 12 TOTAL :a==•• lI••• s:::z==:s •• sa. Alnu-Sobrarbe 0,76 9,92 0,00 5,34 0,76 0,00 4,58 2,29 8,39 0,00 0,00 67,93 100,00 Albalate de Cincl 0,00 1,33 0,00 2,00 0,66 2,66 0,66 54,00 5,33 6,00 0,66 26,66 100,00 Alcolu de Cinca 0,00 1,19 0,00 1,19 17,26 0,59 7,73 19,04 3,57 33,33 0,00 16,07 100,00 Alludjvar 0,50 14,00 0,00 17,50 1,00 0,50 7,50 3,00 3,00 0,00 1,00 52,00 100,00 Altorricón 0,00 5,00 0,00 2,50 0,00 0,00 31,66 3,33 5,01) 0,00 0,00 52,50 100,00 Aytrbe 0,00 3,70 0,00 1,23 3,70 1,23 19,75 1,23 3,70 0,00 0,00 65,43 100,00 Ballobar 0,90 1,80 0,00 0, '14 0,00 0,00 29,72 39,63 1,80 0,00 0,00 25,22 100,00 Barba5tro 0,26 4,12 0,13 17,44 6,59 12,32 7,98 9,80 5,07 2,95 0,26 33,05 100,00 Beflisque 2,53 0,00 0,00 0,00 0,00 8,86 6,32 0,00 1,26 0,00 0,00 81,01 100,00 Bincn 7,79 15,58 11,68 1,29 0,00 5,19 2,59 0,00 3,89 0,00 0,00 51,94 100,00 Binaced 0,00 2,94 0,98 15,68 0,98 0,00 7,84 16,66 5,88 0,00 4,90 44,11 100,00 BinHar 0,00 2,84 13,07 15,39 3,55 2,13 26,86 11,12 2,93 0,62 0,44 20,99 100,00 Fonz 9,09 3,40 0,00 3,40 1,13 3,40 7,95 1,13 1,13 5,68 1,13 62,50 100,00 Fraga 0,64 0,64 1,39 12,32 12,41 2,87 13,90 7,97 4,17 0,55 1,48 41,61 100,00 6raHn 0,38 1,91 0,00 9,57 5,36 0,38 49,42 0,00 2,68 0,00 0,00 30,26 100,00 6raus 8,74 4,01 0,00 2,36 2,36 0,47 8,98 28,36 4,25 2,36 0,47 37,58 100,00 6urrea de 6Ulego 0,00 2,54 0,63 13,37 1,27 0,00 13,37 36,30 3,18 0,00 1,91 27,38 100,00 HUESCA 0,94 2,91 2,50 26,10 7,62 1,14 10,50 5,73 4,26 2,B8 0,70 34,66 100,00 4,99 7,89 1,62 6,96 2,43 2,20 5,34 3,01 14,28 1,04 0,58 49,59 100,00 Jaca 0,04 4,27 1,79 8,73 B,73 3B,75 2,75 3,72 3,81 0,32 3,95 23,08 100,00 "onz6n SabiñAnigo 2,24 2, lB 28,73 14,94 1,20 34,92 ,B7 0,21 1,69 0,49 0,21 12,26 100,00 Sariñena 0,00 4,36 0,00 12,13 4,85 3,88 5,82 2,18 1,94 0,97 3,15 60,67 100,00 La Sotonera 0,00 1,58 0,00 4,76 0,79 0,79 11,11 8,73 2,38 0,79 0,00 69,04 100,00 Tanri te de li tera 0,00 6,58 0,29 15,26 6,58 2,99 8,08 13,17 5,3B 0,00 0,29 41,31 100,00 Tardienta 0,00 7,43 0,00 6,61 0,00 4,13 51,23 1,65 3,30 0,00 0,00 25,6: 100,00 Valle de He~ho 0,00 0,00 0,00 2,40 0,00 1,20 0,00 1,20 38,55 1,20 0,00 55,42 100,00 - --- -- - - ---- -- -- - - - ---- - -- -- -- -- -- - - - - - -- - --- - --- -- --- - -- --- -- -- -- - -----"ED IA PONDERADA 1,16 3,65 5, 2~ 14,77 5,77 12,09 9,83 7,34 4,52 1,81 1,08 32,62 DESVIACION 2,76 3,84 6,19 6,81 4,22 9,61 13,51 13,86 7,10 6,42 1,27 18,00 =============================================================================================================== IExclulda la capit¡1 provincial, el elpleo industrial medIO por luniciplo es de 75 trabajadores aprcxiladaaente) Fuente: CAZAR, 'Rent¡ ~nicipal de Arag6n, 1981' . ElaboraciÓn Propia. ESPECIFICACION DE LAS RA"AS: 1, ~i ner t a e industrias extractivas; 2, Agua, gas y electricidad; 3, Metalurgia de base; 4, ~etalurgia de translorlaci6n; 5,- Cerálica, vidrio y ce.ento; 6, Qutlica; 7, Alimentación; 8, Textil, conlecci6n, cuero y calzado; 9, "adera y luebles; 10, Papel y artes grálicas; 11, Actividades diversas; 12, Construcci6n. ~~ADRO N' 8B =======:I:::la:l:ll •• :.:: •• :I• • ::I&:I==2.::::=:::_=:r:====:::=::::I::::::I=====1:I::=:::SZ::Z:::CZ::::ZKS::aa==SS:==S:S==S==:S:I:I••

°

--------------- ----- - - - ---

-

---- - --- - -

363


ESPECIAL! lACIO" INDUSTRIAL. INDICE DE MElSON. ("unicipio! con tlp!eo Industrial superior a 75 trabajador!,)'

.~:::.Z:=.22:Z:2.a •••• 2S •••• SZ.Z==:::I=.=::Z.==S2ZZ=":Z.====~=:::::I 2.:=:'=::::1::1:1:':_=:#::1:1::1:&===::==_:::2:==================:::1 2 :

10 II 12 3 7 8 "unicipio a...E2=s2.SS==:z===s== ••• z:::za:z=====:.s:z ••••••••• a.==::z ... :::z:2:&:::&::==_=========::&::1:&==================================:: Al nsa-Sobr arhe Albalat! de Cinca Alcoltil dt CinCi

1,63

Allud~var

2,1.9 0,35 0,01

0,40

0,12

,0,39

Altorric6n Aytrbt Billobar Dubutro Benuque Diucas Binictd .inHu Fonz Fragi 6nitn 6rauI 6urrtil de 6~11 tgo HUESCA JiCi "onzón Sabii.lnigo Suiiff1a la Soton!r a Tnuite de Litera Tardienta Yalle de Hecho

3,36

2,72

0,49 2,40

3,10

0,84 1,61 0,73 1,41

0,19

0,54 O,ll

0,02

2,32 0,17

0,07

0,13 0,09

1,26

0,67 0,27

0,17

0,19

2,87

0,60 1,57

0,30 2,93

0,09 1,1.6

1,38

1,07 1, lO 1,82

0,01.

1,10 0,16

0,39

0,26 0,04

0,43

0,04

0,03 0,31

1,66 0,49

1,51 2,08

0,08

0,27 0,65

0,11.

0, II 0,94

1,37 0,70 3,79

0,02

2,77 2,37

2,25

0,18

1,62 0,09

0,76 0,98

3,00

0,02 2,68 1,07 0,63

1,04 1,26

2,74

1,91. 0,65 4,90

0,07

0,19

0,10 0,42

0,12

1, SS 2,02 0,48

4,79

1,26

3,06

••• zac:z:z::z::.Z:l2I:::aZ ••••• =:r:a::z::lczz.=.z:.c:== .. z:::z======::z •• :::I2.:I::::=::I============================:I::===':'====Z======2:

'Excluida la capital provincial, el eapleo industrial .edio por Junicipio es de 75 traba jadores aproxiaadaaentel Fuente: CAZAR , 'Renta "unicipal de Arag6n, 1981'. Eliboración Propia. ESPECIFICACION DE LAS RA"AS: 1, "inerla e industrias extractivas; 2, Agua, gas y electricidad; 3, "etalurgia de base; 4, "etalurgia de transforución; S, C!rAlica, vidrio y celento; l., Quflica; 7, Ali.entación; 8, Textil, conftcción, cuero y c¡Judo; 9, "ad!!"a y lueble9; 10, Papel y artes gráficas; 11, Actividades diversas; 12, Construcci 6n. CUADRO N' 89

364


RElACION ENTRE LA POBLACION y LA CUOTA DE "ERCADO DE LOS "UNICIPIOS OSCENSES DE TA"AÑO SUPERIOR A 3.000 HABITANTES. AÑO 1981. ====z===_:_===a:z:=====z===:::====:z:=z:==:=:=:z:

"unicipio HUESCA

Población Cuota de "ercado 37610

137

Barbutro

13415

SO

Jaca

11538

43

"onzOn

14122

40

Fraga

10568

37

SabiHnigo

9622

27

BinHar

7343

25

6raus

3702

13

Sariiiena

4098

12

Taurite

4401

11

~

======================================:::========

Fuente: BANESTO, "Anuario del lercado espaiol 1981". CUADRO N' 90

365


JERARQUIZACION FUNCIONAL DE LOS "UNICIPIOs OSCENSES, 19BO. IChsilicad05 "96n 5U Indice de centralidad real, en orden decreciente) J:::::z:::t:z.:Z:Z==:Z::Z::1Z::I===J:::::::===a:a:::z:==:aZ:===J:J:=============:C=========::=::c============================:===::%::I:=======:I::::

"unicipio

Indice central idad real

nOlero de funciones

pobhci6n

"unicipio

Indice central i dad real

nOlero de funciones

poblaci 6n

::%::===========================================c:==z========;====::====S==:=============I:=====:.:======&=====I::I::I:::

... I ... Nivel V IContinuaci!n) Ni vel I

HUEsCA

1752,61

1~3

39673

===a:::===Z===::Z==II:===Z:=====::Z======:::Z====:X===I::Z:======

Ni vel 11 Barbastro Jaca

597,12 512,65

114 10B

11\29 IOB26

==::::::::Z.l:====:::2:::I:::::::::==============1:::1I:=====I:::=:======

Nivel III --------- "onz6n Fraga Binlfar SabiAinigo

447,23 392,5B 316,65 259,66

9B 103 B2 B5

156~5

11179 76B3 9169

z:::t:Z:::ZJ;Cz=:z:ca:-':Z: • • • I:&I:J:Z::==Z::l:l:aaa:zz::&z::&za::I:=a::::z::=t::::c:z:===

Ni vel IV Sariíen¡ 6rau5 Talar i te de Li te" 6ra;ln Alludlvar Benasque Ayerbe Al nsa-sobr arbe Sal lent de 6UJego Benabarr. 6urrea de 6Allego ¡aidln Bol laña Bi naced Lanaja

136,75 129,90 105,15 59,33 52,88 52,75 46,5-4 43,26 ~O, 21 39,09 38,6B 37 ,~1 33,36 32,18 31,70

6~

~381

62

36BI

5~

~319

~2

2629

37 31 37 2B 26 32 26 29 31 28 2S

278~

669 1551 12BO 1100 H31 2185 1911 99~

IB09 203B

=======:::==:::1::1::=::::=:=::': :::=========================

Ni vel V Altorricón Biescas Tardi en la C.. po Bel ver ... 1...

30,7B 30,73 30,69 30,52 30,42

32 29 2B

1683 1302 13B5

2~

~B3

28

1 7 ~7

Albal ate de Cinca Alcupel Valle de Hecho Alsa Alcolea de Cinca Ballobar Torrente de Cinca Fonz Lalueza Canfranc La sotoner a C.. tej6n de 50S Broto Panticosa Peñalba Al belda Biel.a S. "iguel del Cinca Per al h de Al coha EsplO5 Es(¡di Ila Alcubierre Castej6n de "onegros 0.. 0 de Cinca Sena Angüh Candasnos Torla S. Esteban d. Li tera Robres Ans6 Ontiiena El 6rado Ar!n Canal de Berdon Vi llanueva de Sigena Berbegal 1sábena AlcaU de 6urru AlIuni a 5. Juan Plan Cuporrells Bai lo ...1 ...

30,16 26,57 25,72 25,69 25,61 25,15 2~, 70 23,6~

23,50 21,B5 21,70 21,~6

20, ~B 19,09 19,05 19,03 lB,I~

17 ,6~ 17 ,59 16,BO 16, 5~ 15,03 14,91 1~, 73 14,42 13,63 13, ~2 12,53 12, ~2 12,30 12,26 12,1B 11,76 11,38 10,B3 10,39 10,OB 9,90 9,62 9,31 B,69 B, ~5 7,95

2~

23 23 15 23 25 25 23 20 20 16 22 lB 17 lB 20 17 16 15 15 18 17 18 18 17 17 I~

10 14 1~

16 13 13 15 12 13 I~ 1~

1203 13~B

1163 269 1525 12B2 132B 1m 1692 622 16B2 ~62

592 553 83B 1130 5~2

1067 91~

1553 1113 730 929 813 796 666 7B6 356

sao 850 612 B03 705 770 595 597 599 36B

1~

5~5

11 12

B66 622 4!9

11

~~7

==::==:======:::::::==================::==========:=================S:Z===:S:::C:::=======::==::Z::CIlr::¡¡::S•• Z==1I:2ZZ:==:CZ: 11: E

Fuente: "INISTERIO DE HACIENDA (Delegaci6n Provincial de Huesca), 'Censo de la "¡(rlcula de la Licencia Fiual del I.puesto Indu5trial, 19BO' Elaboraci6n prop i a. CUADRO N' 91

366


JERARllUlZACION FUNCIONAl DE LOS "UIIICIPIOS OSCENSES, 1980. (CIuificado5 ug6n tU Indice de centrilidad real, en ord.n decreciente) ..... SEU •• s:SS:zs ..... 2f::-az-a:===::::==:: .. ss..S.:sZE.2Z2ZS::Z====.=====:================C::::===============21:===::I=::======

"unicipio

Iodice cfOtral idad rnl

ndllro de funciones

población

"uoicipio

lodice centralidad real

ndlero de funciones

población

.Z1I.l:S:S.=:=C2==E:::I•••zua.::I==::l==:z--== ..az...ss:=:Z1C;=1:===~::I:Z=C::C:::====.:Z====S===::I~SS:::l::CS=======:Z=2=:Z===Z:=:Z::2=:a::l===::.2

... / ... NIvel Y (Contlnuaci ón) Lupi iln-Orti 11 a Tella-Sin Yi 11 anda Seu Yeli lla de Ci nca Filcal Puente l a Reina de Jaca Huerto Alluniente Cuti 11 onroy Sahdn Haval Pol.ñino IIche La Puebla de Castro Laspaól es Lupuia Loarre Azanuy-Allns Hoz y Coste~n Tolva Pulrtol as Pe;as de Riglos Loporzano Adahuesca AIQuhar La Fueva Alcala del Obi spo Araguls del Puerto Peralta de Calasanz Pueyo de Sta. Cruz Castiello de Jaca Sangarrln Albal atillo Puente de "ontañaoa Capella Azara Abi ego Poz!n de Vera Qui cena Estopi ñAn del Castillp SiHuo Aguero Satillas

7,90 7,63 7,49 7,14 6,98 6,93 6,92 6,79 6,66 6,37 6,27 6,24 6,12 6,02 ~,70

5,31 5,31 5,30 5,22 5,05 4,88 4,78 4,74 4,61 4,57 4,54 4,52 4,46 4,46 4;29 4,27 4,27 4,25 4,20 4,19 4,IB 4,16 4,11 3,98 3,92 3,84 3,70 3,51 3,48

lO lO 9 11 11 lO lO 10 lO 9 8 9 8 9 9 lO 8 10 8

8 9 3 6 6 7 8 7 8 8 8 8 8 9 6 7 8 8 5 6 .:¡

7 8 6

472 403 284 359 603 356 320 388 69b SOl

m 307 332 381 335 385 342 484 339 368 329 213 467 515 208 300 892 497 180 757 423 20B 365 315 205 530 2B2 372 304 148 256 408 239 172

Sta. Liestra y S. Ilullez Peraltilla Torre la Ribera Salas Al tas Castejón del Puente Cubas de Hue!ca Hoval es Casti llazuelo Truaced 8ierge Alberuela de Tubo Caldfarenu Santa Ci l i a de Jaca 8arbuiales Argui s Blecua-Torres Lascell as-Ponzano Bi saurri Tierz Jasa Seira 8i scarruh Tarres de 8arbuls Igri "ontanuy Albero 8ajo Torres de Alcanadre Sta. Cruz de la Serós Baldellou Lal uenga PerarrÓi Valf arta Labuerda Col ungo Loscorr al es Capdesaso Torralba de AragOn Argavieso Secastilla Chili !las For¡dada de Toscar Lascuarre S. Juan de PI an Vi Ilanóa

'5

... / ...

3,39 3,29 3,27 2,95 2,74 2,72 2,71 2,63 2,57 2,57 2,43 2,42 2,39 2,35 2,25 2,22 2,12 2,12 2,11 2,09 2,06 2,02 1,95 1,88 1,86 1,79 1,77 1,76 1,72 1,69 1,68 1, S5 1,52 1,48 1,42 1,41 1, 3B 1,38 1,35 1,34 1,34 1,27 1,26 1,25

7 7 4 7 5 5 6 6 5 4 5 5 5 5 3

4 6 5 5 5

4 5 5 4 5 4 4 5

4 3

126 198 157

m 459 446 258 324 166

293 490 329 238 137 70 295 244 345 239 142 254 307 501 158 492 176 153 164 233 338 179 141 lBS 187 165 230 176 143 264 164 329 202 190

122

:::I::I===:z::s:=========:aa=z::===:=========:===:2:=====Z===================:===:===============::====:==================

Fuente: "IHISTERIO DE HACIENDA ¡Delegación Provincial de Huesca), 'Censo de la "atrlcula de la Licencia Fiscal del Ilpuesto Industrial, 1980' Elaboración propia. CUADRO N' 91

367


JERARQUIZACION FUNCIONAL DE LOS "UNICIPIOS OSCENSES, 1980. (Clnificados segdn su Indice de centrilidad rul, en orden decreciente) .S:==:===========1:===.=S=~==I:====::::==::I=::===:::=========== ====:Z=:::E====::IZ:=======S::I::::3::::::======::Z:::ZS1::I:::====:r======::

llunicipio

Indice centralidad real

ndlero de funciones

poblaci6n

"unicipio

Indice centr al i dad rul

ntl.ero de funciones

pobl ac i 6n

aa:s==========CS:::I:::::S: :::IS=:::C======::I:I:::::s::a=======:.:=s.a:==:r.:=============:a==:z:I:==&::::::====:I:====::I===:l:1:=============

.. ,1 ... Nivel V (Continuaci6n)

Baells Vici ~n Barbu~s

Albero Alto Anti1l6n Sesu. Ibieca Yebra de Basa Al erre Castelllori te Nueno Azlor Al Hntega Pertusa Senls de Alcubierre Laperdi guer a "onfl or i te-Lascasas Sopeira Estada Ver acruz Fago

1,21 1,20 1,17 1,16 1,13 1,02 1,01 1,01 0,97 0,95 0,92 0,91 0,91 0,84 0,78 0,74 0,72 0,67 0,61 0,61 0,61

4 4 4 2 3 2 4 3 2 3 3 4 4 3 3 3 2 3 3 3 2

246 161 160 142 205 86 149

201 127 194 244 253 136 155 82 125 240 207 257 157 85

Sal as Bajas Cntigaleu Chal aler a Yalle de lierp Sta. "arta de Dulcis Hoz de Jaca Borau Hsero Abi zanda BArcabo Pueyo de Ar aguAs Ch!a "onesu y Cajigar Pirach Aso de Sobre.onte Banasth Valle di Bardajl Fanlo Bonansa 01 vena Viacalp y Litera Palo

0,40 0,40 0,37 0,30 0,27 0,27 0,27 0,27 0, lO 0, lO 0,00 0,00 0,00 0,00 0,00 0,00 0,00 0,00 0,00 0,00 0,00 0,00

2 2 2

1 O

째 O

째 째O 째O O

O O

256 121 202 76 292 99 94 64 148 146 194 157 135 118 105 103 84 73 71 71 58 57

Fuente: ~INISTERlO DE HACIENDA (Delegaci6n Provincial de Huesca), 'Censo de la "atr!cula de la Licencia Fiscal del Ilpuesto Industrial, 1980' Elaboraci6n propia. CUADRO N' 91

368


JERMIlUIA DE LOS BIEIES CEIHRALES, 1980. (Chsific¡dos por su ringo In orden dfCrecienhl ••a ........ ::I21: ::C:::S:::SS •••• :IlZ.Z'SS:.:===:z:z:::. Z::r.::I:I::z:ZS==========:I:================:Z=======: 2:1::=========================

Bien Central

N.LC.

Rango

N.E.

C. T.L.

Bien Centril

N.LC.

Rtnqo

N. E.

C. T.L.

.~:==II===========s::==.=.s.z==================== = z:s==== ======::S== ===:::= = ============:I:::a.2S==!l:======::::lS;==:Z:=== :::S :::::::::::

CAPITAL PROVINCIAL

CABECERAS CO"ARCALES (Continu¡ci6nl

---.---------------

--------------------

SOlbreros P¡r¡gulS Toldos Acuarios Pirotecnia Instci6n. Ascensores "¡litros Bai 1e Encuadern¡ci6n 8¡1 inliS Cepi¡ de docultntos Encendedores Profesor de "dsica

1 2 2 2 3 6

0,000 0,000 0,000 0,000 0,000 0,000 0,000 0,001 0,001 0,001 0,001 0,003

:::l:2::r::======_=======::====== •• ============:I===:::=: =::::I:==:I:==

CA8ECERAS SUPRACO"ARCALES

------------------------Econo.i stas 6e6gralo-Soci 61 ogo Rep . dqnas. escribir Lan¡ Placas y cruces Cesterl a Publi ti dad Velas Despojos de reses Alilentación de r!giaen Sal as de 8i ngo Sogas, cordel Esteras de cordel COlpañlas aseguradoras

2 2 2 2 2 2 2 2 3 3 3 3 3

0,99 0,99 0,99 0,99 0,99 0,99 0,99 0,99 0, 99 0,98 0,98 0,98 0, 98 0,98

2 2 2 3 4 S 5 10 3 4

11

0,001 0,001 0,001 0, 001 0,001 0, 00 2 0, 002 0, 002 0,004 0,001 0,002 0,002 0,002 0,005

Recubri li ento pi 505 Prendas de punto Cuadros al 61 ea Queso Alquiler autol6viles 6as 6uarnicionerlas Pianos Ortopedi as "arcos Col chones "~quinas escribir Taller Aerografla 6r aduados Soc i a Ies Pulilento de pisos Articulas lilpieza "aterial explosivo Entid.des de cr!dito "otocicletas OdontólogtlS Joyerlas Cristalerlas Procuradores Tribunales Rep. aparatos Rtv . Quincallerla Allolbras Apar atas de Rtv. "ueble5 letAl icos Articulas IUlador Prendas de ni'o Articulas plástico "áquinas lotogralla

S S

5 S

5 S

S 6 6

6 6

0,98 0,98 0, 98 0, 98 0,98 0,97 0,97 0,97 0, 97 0,97 0, 97 0, 97 0,97 0,97 0,97 0,97 0,97 0,97 0,97 0,97 0,97 0,97 0,97 0,97 0,97 0,97 0,97 0,97 0,96 0,96 0,96 0,96

10 12 13 14 21

10 10 11 13

18 18 SS

7 10 12 14 15 18 20 21 26 27 27 30 7 24 26 39

0,004 O,OOS

0,006 0,006 0,009 0,003 0,003 0,003 0,004 0,004 0, 004 O,OOS

0,006 0,008 0, 008 0,024 0,003 0,004 0,005 0,006 0,007 0,008 0, 009 0, 009 0,011 0,012 0,012 0,013 0, 006 0,010 0, 011 0, 017

========================================================

========================================================

CABECERAS CO"ARCAlES

SUBCABECERAS COMRCALES (o Centros See i urbanosl -------- - -------- - --- --

- --- ---- - -

--- ---- ---

Co.postura de rel ojes 8ic ic 1etas Revelado lotograflas Sacos costales Piel

0,98 0, 98 0,98 0,98 0,98

0,002 0,003 0,003 0,003 0,004

Reparaci6n bicicletas Tapicerlas Ba'os, lavabos Revistas

... .. .

0,96 0,96 0,96 0,96

10 14 15 22

0, 004 0, 006 0,007 0,009

/ 10 ======::========:::r.=====::s==c===========================================================================================

ABREVIATURAS: N. L.C., NOlero de lugares Centrales; N.E., Ndlero de Establecim i entos; C. T.L., Coeliciente teórico de Local iración. Fuente: MINISTERIO DE HACIENDA (Delegac i ón Provincial de Huesca), 'Censo de la Matricula de la Licencia Fiscal del IIpuesto Industr i al, 1980' .- Elaboración propia . CUADRO N' 92

369


JERARQUIA DE LOS BIENES CENTRALES, 1980. (Clasificados por su ringo en orden decrecienhl :2::1====::1::=========:::::1=: ••• :2::1.:::::=::::1==:==.....:.:1:'%:::1::11::1====:========::=====S:====:::IZS2:sz=s:za:======Z==:::I2==SlIS.==::%::1=:=

Bien Cen tral

N.LC.

Rango

U.

C.T.L.

Bien Central

N.LC.

Rango

H. E.

C. T.L.

==::I:==::=========:I::II:::I::I2:::I::Ia::l======::I=====2===:Z:::::II:.==========Z::=====::======::::ZllzaZ::Z:Z==:S:J:==::Is::::::aIll .. .z:z:za::sz:C:::l::I:I:::I2SI:::I2

•.• / . •• SUBCABECERAS CO"ARCALES (Cont i nuac i!n l

----------------------Rep. electrodlcos. "!naje de cocini Escayolistas Acc~or io s veh lculos Objetos escr i torio 6estores adlvos. Flores Caliserlas Porcel ana Librerlas Notarios "at. eHctri ca Tintorerlas Retal es Lavdo. vehl cu los "al etas Relojerlas COlbustible Bisuterla Arqui teeto Jabones, lejlas Palpas fúnebres Cubierh! "etal es viejos Loza Abogados Deportes, arias Estudio fotogra/ico Autolóvi les Pipel er la Huevos, aves

Per fu .er l a Pintura plástica Droguer I a Azulejos Opticas Vigas c~.~nto "u~b I es Ac~i tes lubricantes Cinelat ógra fas "aquinaria B~b i das del pals

8 8 8 8 9 9

lO lO 10 lO 10 lO 11 11 11 11 11 12 12 12 12 12 13 14 14 15 15 15 16 16 lB 19 19 19 19 20 20 21

0,96 0,96 0,96 0,96 0,96 0,95 0,95 0,95 0,95 0,95 0,95 0,95 0,95 0,95 0,95 0,95 0,94 0,94 0,94 0,94 0,94 0,94 0,94 0,94 0,94 0,94 0,93 0,93 0,93 0,92 0,92 0,92 0, 92 0,92 0,91 0,90 0,90 0,90 0,90 0,90 0,90 0,89

23 25 26 26 37 21 23 28 36 50 11 16 27 27 44 55 22

n

33 126 144 17 21 36 60 145 33 53 71 SO 51 128 26 67 25 29 32 61 66 30 76 58

0,010 0,011 0,011 0,011 0,016 0,009 0,010 0,012 0,015 0,021 0,005 0,007 0,011 0,011 0,019 0,023 0,009 0,009 0,014 0,054 0,061 0,007 0,009 0,015 0,025 0,062 0,014 0,022 0,030 0,021 0,021 0,053 0,0 10 O,02B 0,010 0,012 0,013 0,025 0, 027 0,012 0,031 0,023

Aparejadores Autoservi ci o Calefac. Aire acdo . Juguetes

21 22

n n

0,89 0,89 0,89 O,B9

140 70 77 101

0,056 0,028 0,031 0,041

=::a:::SZ:Z==::::::==== ....... ::IIsz& . . aaz::I:s===::I::::II==::¡s=zz:saz •• == ...

"UN 1CI PI OS RURALES - -- ------- -------Articulas de regalo Leche Fru terla Prendas hech¡s El eetrodolhU C05Cal zado Confiterla Pescada "ercer la Pintun y elpapel ado Faraaci as Fontan!rl as Tejido! Practicantes Sistrerlas Ferr et er I as Rep. iutolóvi les 6asolina Veterinario Fi albres Hostelerla Peluquerlas "idi cos 8ancos Carpinterla Tall~res oecánicos C,rnic~ r las

Pan y harina Bar~s y restaurant~s Ul traoari nos

24 25 26 27 27 29 29 30 36 35 37 38 40 42 42 44 44 53 53 54 70 75 91 98 99 114 131 140 165 179

0,88 0,87 0,87 0,86 0,86 0,85 0,85 0,85 0, 82 O, B2 0,81 0,81 0,80 0,79 0,79 0,78 0,78 0,73 0,73 0,73 0,65 0,62 0,54 0,51 0,50 0,43 \3 4 0,30 0,17 0,10

96 57 101 94 114 116 llB 90 140 195 73 101 99 83 164 111 294 73 98 199 245

m 232 215 284 632 279

344 1093 836

0,038

o,on

0,040 0,036 0,044 0,045 0,045 0,034 0,052 0,073 0,027 0,037 0,036 0,030 0,059 0,039 0, 104 0,024 0,033 0,066 0,072 0,122 0,057 0,050 0,064 0, 124 0,043 0,047 O,OB4 0,038

==================:::.1:==%==========:==;.===============================::=::=====::"1;::::====================::::==== :t==a==:::

ABREY IATURAS: N.L. C., NOlero de Lugares Centr al es; N. E., Hútero de Establ eci l i entos; C. T. L., Coefi ci ent~ teóri ca de Localización. Fuente: "IHISTERIO DE HACIENDA (Del~gación Provincial de Huescal, 'C~nso de la "atrlcula de la Licencia Fiscal del Ilpuesto Industrial, 1980'.- Elaboración propia. CUADRO N' 92

370


CElHRAlIDADREAL DE LOS IlUNICIPIOS OSCENSES, 1990. ANALISIS DE RE6RESION ("unicipiol con fndict superior iI lil udi¡ proyinciill, cJ¡sific¡dol por tauio dflogrUico en ord!n d!Crrci!ntel. =S:==::===:S======::::I::I .... II==================:2::===:I=.:1I:===a:Z::Z2Z:SJ:Z:S%:Z=2:S==:::I:Z::C==Z2Z::lSS:I:

Población

"unicipio

Centrillidad real

Centralidild ajustad.

Residual

Resi duill stilnd.rd

================::2================2:=====::2:====2:2=====:1:2========:2::11:==.============:1::::::

HUESCA

39/,73

1752, /,1

1/,7/,,44

76,17

0,20

"onzln

15/,45

447,23

/'34,42

-187,19

-0,50

B¡rbastro

14429

597,12

581,/'8

15,44

0,04

Fraga

11179

392,SB

440 , 74

-48,1/'

-0,12

Jaca

10m

512, /,5

425,43

B7,22

0,23

Silbi'~n i go

91/,9

259,/'/'

353,57

-93,91

-0,25

BinHar

7683

31/',/'5

289,13

27,52

0,07

Sariñena

4381

13ó,7S

145,93

-9, lB

-0,02

Ta.arite de Litera

4319

105,15

143, 24

-38,09

-0,10

6raus

3/,SI

129,90

115,57

14,33

0,03

Al.udlvar

2784

52, BB

76,67

-23,79

-0,06

6raftln

2/,29

59,33

/'9,95

-10,/'2

-0,02

2185

38, /,B

SO,70

-12,02

-0,03

Lanaja

203B

31,70

44,32

-12,62

-0,03

Zai di n

1911

37,41

3B, Bl

-1,40

-0,01

Binaced

IB09

32, lB

34,39

-2,2 1

-0,01

Ayerbe

1551

4/',54

23,20

23,34

0,06

Senabarr ..

1431

39,09

lB,OO

21,09

0,05

A!nsa-Sobrarbe

1280

43,26

11,45

31, SI

O,OB

Sall ent de

1100

40,21

3,64

3/',57

0,09

Bol taña

994

33,3/'

-0,94

34,30

0,09

Benasque

6b9

52,75

-15,04

67,79

O, lB

6ur rea de

6~11 ego

6~1l ego

======================:1==:::============:1::':================.==========================Z:I:===

Coeficiente de correlac i ln=0,9B63 YA=4,3367 x - 44,0553 Fuente: "IHISTERIO DE HACIEHDA (Delegación Provincial de Huescal, 'Censo de la "¡trfcula de la Licenci. Fiscill del [.puesto Industri.l, 1980'.- Elabonción propia . CUADRO H' 93

371


-..J N

w

Indico de At"cciln

Contr ¡¡ i d.d r .. 1

Central i d.d hlrito

136,75 447 ,23

196,51

120,86

",49

52.09

44, 26

3B,53

30,90

26,99

25,75

25,09

22,3B

19,32

IB,62

16,71

Barbostro

8inllor

F"q.

6" ••

Bon"q.e

S.ri ¡,ni

"oOlln

Atn .. -Sobrarbe

S.II"t de 6111eqo

S.b iUniqo

Ay.rb.

Bol ta;.

raurit. de Liter,

Benabarr. 22,35

B6,53

14,04

24,16

233,97

14,46

16,27

416,33

9B,22

B,49

17, 81

303,09

195,79

400 ,61

298,39

1142,01

1431

4319

994

1551

9169

1100

1280

15645

4381

669

36BI

11179

7683

14429

10826

39673

CUADRO H' 94

::':II===========2:::I::::===Z====:2================:I====:':II=================:1===:1======= F.ent.: "IHISTERIO DE HAC1ENI!A !DeleqoeiOn Provincial de H."c.!, ' C,,,o d, l . ".trlc.la de l. licencIO FIsc al del I, pu"to Indu.tri.l, 1980' . E1abo"c, On propi ••

39,09

105,15

33,36

46,54

259,66

40,21

43,26

52,75

129,90

392, 58

310, 65

597,12

512,05

214 ,26

Jac.l

1152,61

610,60

HUESCA

:a

Pobloci In

2~:r.:::S •• S.:II.lI: . . .. . . . . . . . . . _Jl::I . . . . . .:z::l:a&2 . . S:ICI~zz .... a.zz:llzs.s..zJl.::I.:I=:IS1Iz:z.zJl:ls •••

".nicipio

:':II"===::II:::I:::II::II::::::::I:::III::II:l8 ••• :lU::II.• :II:I:::':Z:'::::I=:::III:::::::II:::II:II1I:I:::::::Z::::ZZ::az:::t::ll======::l:::I:::t1: •••

CENTRALIDAD REAL Y CENTRALIDAD TEORICA. IHDICE DE ATRAWOH, 1980.

7,23

9,89

8,35

10,68

10,98

9,84

CUADRO N' 95

=:==============_:::=:::z:=============:===z:============= Atracción ledia de 105 lunicipio5 oscenses: 11,10 Fuente: "IHISTERIO DE HACIENDA (Delegación Provincial de Huescal , 'Censo de la "atrlcula de la licencia Fiscal del I~puesto Industrial, 1980', Elaboración prop ia,

Binaced

Zaid!n

Lanaja

6urrea de 6Allego

6raHn

Allud~var

Indice "unicipio =:=====================================:=:==a=:===========

:===::================================================:z==

("unicipi05 con jndice de atracción inferior a 11 I!dia, pero con !ndice de centralidad 5uperior ¡ la ledial,

IHDICE DE ATRACCION DE LOS "UNICIPIOS OSCENSES, 1980.


W -.J W

C.ntrolid.d

Cmtrol id,d R.. iduol •• Aju,tld. Rnidu.ln Stlndlrd

-1,015 -1,623 -0,569

-103,514 -165,569 -58,041

550,744

482,219

450,621

23064

20672

19569

447,23

316,65

392,58

HOnl6n

Bi nH ar

Froga

CUADRO H' 96

Coeficiente de Co"eliei6n: 0,977 Coe/i ei ente de O.t.,.inui On: 0,955 y"O,029 , - 109,981 Fuent .. "IHISTERI0 DE HACIENDA 10.loglCiOn Provincial de Huo".}, 'Censo d. l. ",trleula do la Lieoneio Fiscal d.l Iopuesto Industrial, 1980'. Elaboroei On propi ••

====:::====::1========::=:=:::1:1::==:===========::1==::1::====::1::1:===========1:===::1=====:1===:::::

-1,401

-142,932

279,682

S.riften¡

13602

597,12

Blrb .. tro

136,75

61637

1752,61

HUESCA

609,815

0,689

70,234

-23,694

3012

46,54

Ayorb.

25126

O,6B2

69,545

-30,455

2776

39,09

Brniblrr.

0,949

0,478

48,802

81,098

6670

129,90

Gr.u,

-0,124

0,672

68,538

-15,788

3288

52,75

Bma.que

96,848

-0,157

-IS,9BO

59,240

5907

43,26

AInu-Sobrlrb.

-12,695

-0,151

-15,410

275,070

13441

259,66

Sibiilnigo

1655,762

1,570

160,175

352,415

16143

~12,65

J".

Zz::2:.:II ••• S:z::e.:: ••••• za . . . . . . . . . ::I::====::::I:==::.:IC::Z1l:1I •• :r.ZSa:;::=::I::::I::I.::::II:.:=:::I:::I •••• :I:: ...

Hunieipio

Pobl "i6n Co"red

....... =•••••• =-......... - •••••••••• :::1::1 • • • • :11::1 • • • • • : • • • • • • • • • 1:: . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

ro!RELACIO!I CEJfTRAlIDAD-POBLACION COMRCAL, 1980.

=%:======-......

512,65

122

SO

130

10

132

128

lB

143

72

597,12

447,23

597,12

316,75

392,58 37,00 1694,00

316,75

25,0<1 1694,0<1

447,23

40,00 1694,00

50,00 1694,00

597,12

259,66

137,0<1 1694,00

51 1752,61

259,66

259,66

512,65 1752,61

512,65 1752,61

59 1752,61

18

92

89

121

45

129

131

127

15

136

71

38

33

I4

89

86

0,3

0,5

0,7

0,9

120

37

129

130

126

11

120

69

22

~

81

79

119

27

128

12B

124

99

66

12

71

6B

116

17

125

125

119

70

60

54

52

101

114

0,2

108

101

29

41

0,5

0,5

25

24

. . atiI:&&SlI • • • ZS::1ll_ZlI:z:z . . . . . . _ •• z.S::ls.:II~

a:....

CUADAO H' 97.

Fuente: BANESTO, 'Anu.rio del "ereado Esp"ol, 1981' Elaboración propia a p.,tir d. los Indiees de centralidad obtenidos por el propio autor, tal eu.1 so e,pros. on el Cuadro n' 91.

----------------------------------------------------.--------.----------

L.. eolulnas de Probabilid.d "presan los KI de B a 105 que 50 rogistran las prob.bilidesde 0,1; 0,2; 0,3, etc .. . IllPdrd 105 centros urcados con asterisco se ha utilizado la 'Cuota de "erc~do', en lugar de la c!ntralidad.

FRA6A -1 ARA601 A

BINEFAR-FRA6A

BINEFAR-IARA60IA

"ONION-BINEFAR

~"10N-IARA601A

BARBASTRO-IARA60IA

BARBASTRO-"ONlll!l .

SAB 1.AH 160-8ARBAS TRO

HIJESCA-IARA601A I

HIJESCA-BARBASTRO

HUESCIt-SAB I.ANI60

JACIt-SABI.AHI60

JACA-HUESCA IS.ntl Blrb.,.}

JACA-HUESCA IOroo I }

0,1

Prohii IIdid l. Kt dI .1

_:II __.s:a .......... _ .. _ •................-..••

::I • • ====ZI:.Zl:l:s.c=::r.as:~_ .... _

Contr.lid.d

•• :I:--=::zE%===~:II.=Z:ll ••

A- B

Di,hneio

:as~.~

.==::r::::I::I====:II... =.Z::lll:z ••••..--.• • %l:Kt%1I:::I.1I: • •

A - B

Clntros

:s:I-..sII:: ••••

DEUmACIO" TEORICA DE LAS AREAS DE IMFLlJEHClA DE LAS CABECERAS COMRCAlES OSCENSES, 1980. mElO PROBABILISmO DE HUFF •


Dal"ITACION TEORICA DE LA"S ARE AS OE INFLUENCIA DE LAS CABECERAS CO"ARCALES OSCENSES, 1'/80. "ODaO DE REILlY. :::l:2:211:::::I1I1::l2S2::."I:=====::::::::S2::I:===%:I::======:==::==2::1::::=:1:========:=====2=====

Centros

Di stanci a

Centralidad LI.i te en K.

A- B

A - B

A

B

==::2::::1:::11==::.:====1:::1:::::::2::8:11:1:22::2%"::1:::::::1:::::1:1::':==:::::::%:211::::: =::::1:1:1: 2:::I::Z::==1I:::I:::::.::I

Jac •.-Ayerbe (Oroel) Jica-Ayerbe (Santa B~rbara) Jaca-Puplona t Jaca-Sabi ñAnigo Jaca-SabiHnigo (Javierrelatre) Jaca-Alnsa (Sabi ii~nigo) Jaca-Barbastro (Alnsa) Sabi ñAni go-AI nsa Sab i Un i go-Huesc a Huesca-Jaca (Oroel) Huesca-Jaca (Santa B~rbara) Huesc¡-Ayerbe Huesca-Barbastro Huesc¡-Z¡ragoza • Huesca-Fraga (Sariiena) Huesca-Fraga (Val ¡¡rta) Huesca-Sar i i ena Barbastro-Lfrida • (Benabarre) Barbastro-Lfrida • ("onzón) Barbastro-Alnsa Barbastro-6r aus Barbast ro-"onzón Barbastro-Sar i 'en a Alnsa-BenasQue Alnsa-Graus (Pano) Alnsa-Graus (Caapo) BenasQue-Gr aus 6raus-Benabarre Benabarre-~on z 6n Ben ab arre-Bi nél ar Benabarr e-Talar i t e ~onL6n-Binéfar ~onz6n-Fraga

Sariñena-Monz6n (Dntí ñenal Sariñena-Fraga Bi nélar-Fr aga BinHar-Taurite Zaragoza-Urída *

====

46,54 15 K. de B 512,65 46,54 16 K. de B 512,65 43,00 598,00 24 K. de A 512,65 259,66 7,4 K. de B 512,65 259,66 26 KI de 8 43,26 27 K. de B 512,65 512,65 597,12 77 K. de A 259,66 43,26 28 K. de B 259,66 1752,61 43 KI de B 1752,61 512,65 57 KA de A 1752,61 512,65 59 KI de A 4 K. de B 46,54 1752,61 1752,61 597,12 18 K. de B 137,00 1694,00 16 K. de A 17S2,61 392,58 34 K. de B 129 1752,61 392,58 41 K. de B 49 1752,61 136,75 10 K. de B 130 50,00 365,00 35 K. de A 67 50,00 365,00 18 K. de A 43,26 13 K. de B 63597,12 38 597,12 129,90 25 K. de A 8 KI de B 18 597,12 447,23 48597,12 136,75 32 K. de A 52,75 32 r.. de A 68 43,26 47 43,26 129,90 29 r.~ de B 56 43,26 129,90 20 K. de A 61 52,75 129,90 37 r.. de B 7 K. de B 39,09 20 129 ,90 51 39,09 447,23 39 K. de B 41 39,09 316,65 10 r.. de A 36 39 ,09 105,15 13KadeA 4 r.. de B 10 447,23 316,75 52 H7,23 392,58 25 K~ de B 58 136,75 447,23 20 KI de A 58 136,75 392,58 21 Km de A 50 316,75 392,58 23 r.. de A 7 r.. de A 12 316,75 105,15 143 1694,00 365,00 45 r.. de B 61 64 110 18 66 98 161 80 59 89 92 29 51 72 107

=================:c::===::::z-====================================================: (f) Para los centros con asterisco se ha utilizado la 'Cuota de en lugar de la centralidad.

~ercado',

Fuente: BAHESTO, 'Anuario del "ercado Espaiol, 1981' Elaboración propia a partir de los Indices de centralidad obtenidos por el autor, tal cual se expr!sa en el cuadro n' 91. CUADRO H' 96

374


14. APENDICE GRAFICO


VJ -.l -.l

1.877

1887

GRAneO ~ 1

100.000

150. 000

200. 000

250.000

300 .000

350 .000

400 .000

450.000

500 .000

550 .000

600.000

650 .000

700 .000

750. 000

800.000

850 . 000

900. 000

950.000

1.000.000

1.050.000

1.100 .000

1.150. 000

1. 200.000

HABITANTES .

1.900

--

........

1.910

A Ã&#x2018; O S

\.91,()

./

1.930

,/'

1.920

./

/"

.......... r-

v

1.960

/

/

/

V

TERUEL.

HUESCA

ZARAGOZA

ARAGON

1.970 1. ~ 81 1.975

.... !'...

/"

..... v

REGIONAL

-1.950

-

~

EVOLUCION OC LA POBLAClON Y PROVINCIAL (1.8n -1.981)

GRAFK:O

NQ 2

1. 960

1.900

CJ

mmmnlI

c=J

LA

MON1A~A

LA

TIERRA LLANA

EL SOMONTANO

1.981

1.940

EVOLUClON OCL PESO OCMCGRAFICO CE LAS REGIONES GEOECONJMICAS OSCENSES.


-.J 00

\.;.l

3

.900

1. 00

~

10

30

40

SO

60

70

ea

90

lOO

110

110

130

140

1S0

INDICE

GRAfO)

INDa:

......

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1.960

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1381

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V

V

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LA MO'/TAÑA

LA PROVII'CIA DE HUESC A

EL SOMO'/lANO .

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AÑO

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1.981

·. . l . . . . l'"

1.960

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...-..................

1.940

........... ........ -.........

1.940

DINAMICA OCMOGRAFICA DE LAS REGONES GEOECONOMICAS OSCENSES. ¡

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LA TIERRA llANA

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LITERA

MONE~ OS

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DE ffJ(S(A

SOMONTANO BAABASTREN5(

HOYA

TIERRA OC A YERSE

ORI(NfAl

ALTO RlBAVOFaA

RlBAGOUA

RlBAGORZA

CM l BC l M' " M LlLl

CrKlmi t nlO ~yot q ..... el

Cr f ~ mo('n'.o

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DEMOGRA FICAS POSIBLES

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VA RIACIONES

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POBLACION REAL

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ESPECIALlZACJON FUNCIONAL OC LOS MUNICIPIOS URBANOS. 1981

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75

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IV

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OSCENSES . 1960

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CENTRALIDAD DE LOS MUNICIPIOS

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CDflR.lUlAO REAL

ANALlSlS OC REGRESION. CENTRALIDAD REAL Y OCMJGRAFKXl Recta de ajuste. 1.980


15. APENDICE CARTOGRAFICO


MAA>. DE CAMINOS DEL

MAPJO. PRErECTlR'L OC JOSE I PREFECTURA OC HlE:5CA 1810

SIGLO XlZIll

(Caminos de ruedas en 1.7581

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N' 11

397


MAPA MUNICIPAL OC LA PROVINCIA DE HUESCA 1.980 (Cortesía de Chueca Díago y Solans Castro, 1.980)

1 Aragüe s de l Puerto

2 Pertenece a Borau 3 Vill anova l,

Labu er da

S Santa liestra y San Oui!e.t 6 Banastas 7 Ch i m i l1 a s

8 Alerre

9 Ou icena 10 Tierz 11 Pertenece- a Ad ahuesca 12 Salas Bajas 13 Argavieso

11, Lascella 5 - Ponzano 15 Barbuñales

16 Peral!illa 17 Ca stil1azuel0 18 Laperd igu era 19 Torr(' 5 de Barbuts

20 Torra lb a de Aragón 21 Alberue\a de Tubo

22 Pueyo de Santa Cruz 23 Alfánlega 24 Chalamera 2S Veli lla de Cinc.t

MAPA ND.12

398

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LA MONTAÑA, EL SO'v1CNTANO y LA TEARA LLANA: 1.900

PESO OCMOGRAFlCO OC LAS CARTALES EN LAS Ca.1ARCAS OSCENSES. 1940

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1.900 - 1.960 Excluidas las caยก:itales

POBLACION TOtAL

LA MONTAร A, EL SOtvONTANo, LA TIERRA LLANA

DINAMICA DEMOGRAFICA:

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VARIAOON

POBLACIONAL DE LAS

CCMARCAS OSCENSES

1900-1960 Y 1.960-1.981

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CBEDMIENTO CONTINJO

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Cr.cimimo aKetldente

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Desoer5o

creciente .

descendente .

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POBLACION

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POBLACION

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DlNAMICA DEMOGRAFICA DE LAS COMARCAS OSCENSES.

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1.940

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407


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1.940 -1.960

O

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1.960 -1.981 1900 -1.981

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409


LOS MUNICIPIOS OSCENSES SEGUN SU TAMAÑO DEMOGRAFlCO AÑO 1.981

MAPA

410

NA 30

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LA MONTAÑA, EL SQ'v10NTANO y LA TIERRA LLANA : TAMAÑO DEMOGRAFICO MEDIO DE LOS MUNICIPIOS.

1.900

1. 981

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411


LA MJNTAÑA, [L SOMONTAt\O y LA TI[RRA LLANA TAMAf:JO DEMCXJRAnCO MEDIO DE LOS MUNICIPIOS EXCLUIOA.S LAS CAPITALES.

1.940

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MAPA

412

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TAMAยก:::jc) DEM::X3RAFlCO MEDIO OC LOS MUNICIPIOS EN LAS C~S OSCI:NSES.

30 Km

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N.2 33

300 HABITANTES

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300 - 400

1000 - 1500

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IIIIIIlISoo- 700

413


TAMAr\JO DEMOGRAflCO DE LOS MUNICIPIOS [N LA COMARCAS OSCENSES- EXCLUIDAS LAS CAPITALES.

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414

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HABITANTES

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.1.000-1.500

HABITANTES


POBLAClON RESIDENTE EN MUNICIPIOS DE TAMAÑO If\FERIOR A 250 HABITANTES. EN LA MONTAÑA. EL SOMONTANO Y LA TIERRA LLANA .

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POBLAClON RESIDENTE EN MUNICIPIOS DE TAMMlO INfERIOR A 250 HABITANTES EN LAS COV1ARCAS OSCENSES. 1.940

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POBLAClON RESIDENTE EN LOS MUNICIPIOS DE TAMAÑO COMPRENDIDO ENTRE 251 Y 500 H!>BITANTES EN LA MONTAÑA , EL SO'v10NTANO y LA TIERRA LLANA . 1.900

1.940

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1. 960

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nIIIIJ 10.1 - 20'1,

417


PC6LAClON RESIDENTE EN LOS MUNICIPIOS DE TAMAÑO COMPRENDIDO ENTRE 251 Y:OO HABITANTES EN LAS C(MARCAS OSCENSES.

1.940

30 Km

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POBLAClON RESIDENTE EN MUNICIPIOS DE TAMAÑO INFERIOR A 500 HABITANTES, EN LA MONTAÑA, EL SOMONTANO Y LA TIERRA LLANA

1.900

1.940

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1. 960

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N.Q 39

419


POBLAClON RESID[NTE EN MUNICIPIOS DE TAMANO INFERIOR A 500 HABITANTES EN LAS COMARCAS OSCENSES

1.940

1. 960

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POBLAClON RESIDENTE EN MUNICIPIOS DE TAMAÑO COMPRENDIDO ENTRE 501 Y 1000 HABITANTES EN LA MONTAÑA EL SOMONTANO Y LA TIERRA ULANA. 1.900

1.940

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421


POBLAClON RESIDENTE EN MUNICIPIOS DE TAMAÑO COMPRENDIDO ENTRE 501 Y 1000 HABITANTES EN LAS COMARCAS OSCENSES.

i 30 Km

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422

N9. 42

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POOLAClON RESIDENTE EN MUNICIPIOS DE TAMAÑO INFERIOR A 1000 HABITANTES, EN LA MONTAJ\JA, EL SOMONTANO Y LA TIEffiA LLANA

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423


POOLAClON RESIDENTE EN MUNICIPIOS OC TAMAÑO INFERIOR A 1000 HABITANTES EN LAS COMARCAS OSCENSES.

¡ 10

010.1-20·,.

MAPA

424

N.244

111 20.1- lO·'.

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POBLAClON RESIDENTE EN MUNICIPIOS DE TAMAÑO COMPRENDI DO ENTRE 1001 Y 2000 HABITANTES EN LA MONTAI\JA, EL SOMONTANO Y LA TIERRA LLANA . 1.900

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JERAROUIZACION FUNCIONAL OC LOS MUNICIPIOS OSCENSES. (SEGUN NNUES DE CENTRALIDAD REAL) 1.980 F

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APENDICES

1. Apéndice

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Cuadro n.º 1. Conectividad de la red topológica oscense. Cuadro n.º 2. Matriz de centralidad de la red topológica oscense. Cuadro n.º 3. Evolución de la población provincial (de hecho). Cuadro n.º 4. Evolución del peso demográfico de las áreas geoeconómicas oscenses. Cuadro n.º 5. Dinámiéa demográfica de las comarcas oscenses y sus capitales I. Cuadro n.º 6. Dinámica demográfica de las comarcas oscenses y sus capitales lI. Cuadro n.º 7. Evolución del peso demográfico de las capitales en las comarcas oscenses. Cuadro n.º 8. Dinámica demográfica de los municipios oscenses. Cuadro n.º 9. Dinámica demográfica de los municipios oscenses con tamaño superior a 1.000 habitantes en 1981. Cuadro n.º 10. Evolución de la densidad de población en las comarcas oscenses. Cuadro n.º 11. Variación de la densidad de población. Cuadro n.º 12. Especialización de la población activa de los municipios oscenses, 1981. Cuadro n.º 13. Evolución del tamaño demográfico medio municipal de las comarcas oscenses. Cuadro n.º 14. Evolución del tamaño demográfico medio municipal de las comarcas oscenses (excluidas las cabeceras). Cuadro n.º 15. Evolución de los municipios de tamaño inferior a 250 hab. Cuadro n.º 16. Evolución de los municipios de tamaño comprendido entre 251 y 500 hab. Cuadro n.º 17. Evolución de los municipios de tamaño inferior a 500 hab.

463


Cuadro n.º 18. Evolución de los municipios de tamaño comprendido entre 501 y 1.000 hab. Cuadro n.º 19. Evolución de los municipios de tamaño inferior a 1.000 hab. Cuadro n.º 20. Evolución de los municipios de tamaño comprendido entre 1.001 y 2.000 hab. Cuadro n.º 21. Evolución de los municipios de tamaño comprendido entre 2.001 y 5.000 hab. Cuadro n.º 22. Evolución de los municipios de tamaño superior a 5.000 hab. Cuadro n.º 23. La provincia de Huesca: evolución de los municipios clasificados por su tamaño demográfico. Cuadro n.º 24 . La Montaña: evolución de los municipios clasificados por su tamaño demográfico. Cuadro n.º 25. El Somontano: evolución de los municipios clasificados por su tamaño demográfico. Cuadro n.º 26. La Tierra Llana: evolución de los municipios clasificados por su tamaño demográfico. Cuadro n.º 27. La Jacetania: evolución de los municipios clasificados por su tamaño demográfico. Cuadro n.º 28. El Serrablo y el valle de Tena: evolución de los municipios clasificados por su tamaño demográfico. Cuadro n.º 29 . El Sobrarbe: evolución de los municipios clasificados por su tamaño demográfico. Cuadro n.º 30. La Alta Ribagorza: evolución de los municipios clasificados por su tamaño demográfico. Cuadro n.º 31. La Ribagorza: evolución de los municipios clasificados por su tamaño demográfico. Cuadro n.º 32. La Ribagorza Oriental: evolución de los municipios clasificados por su tamaño demográfico. Cuadro n.º 33. La Tierra de Ayerbe: evolución de los municipios clasificados por su tamaño demográfico. Cuadro n.º 34. La Hoya de Huesca: evolución de los municipios clasificados por su tamaño demográfico. Cuadro n.º 35 . El Somontano de Barbastro: evolución de los municipios clasificados por su tamaño demográfico. Cuadro n.º 36. Los Monegros: evolución de los municipios clasificados por su tamaño demográfico. Cuadro n.º 37. El Cinca Medio: evolución de los municipios clasificados por su tamaño demográfico.

464


Cuadro n. Q 38. La Litera: evolución de los municipios clasificados por su tamaño demográfico. Cuadro n.Q 39. El Bajo Cinca: evolución de los municipios clasificados por su tamaño demográfico. Cuadro n. Q 40. Provincia de Huesca: evolución de la estructura poblacional. Cuadro n. Q 41. La Montaña: evolución de la estructura poblacional. Cuadro n. Q 42. El Somontano: evolución de la estructura poblacional. Cuadro n. Q 43. La Tierra Llana: evolución de la estructura poblacional. Cuadro n.Q 44. Estructura poblacional de las comarcas oscenses: índice de concentración de GINl. Cuadro n. Q 45. La Jacetania: evolución de la estructura poblacional. Cuadro n.Q 46. El Serrablo y el valle de Tena: evolución de la estructura poblacional. Cuadro n. Q 47 . El Sobrarbe: evolución de la estructura poblacional. Cuadro n.Q 48. La Alta Ribagorza: evolución de la estructura poblacional. Cuadro n.Q 49. La Ribagorza: evolución de la estructura poblacional. Cuadro n.Q 50. La Ribagorza Oriental: evolución de la estructura poblacional. Cuadro n. Q 51. La Tierra de Ayerbe: evolución de la estructura poblacional. Cuadro n. Q 52. La Hoya de Huesca: evolución de la estructura poblacional. Cuadro n.Q 53 . El Somontano de Barbastro: evolución de la estructura poblacional. Cuadro n. Q 54. Los Monegros: evolución de la estructura poblacional. Cuadro n.Q 55. El Cinca Medio: evolución de la estructura poblacional. Cuadro n.Q 56. La Litera: evolución de la estructura poblacional. Cuadro n. Q 57. El Bajo Cinca: evolución de la estructura poblacional. Cuadro n. Q 58. Evolución de la densidad de municipios en las comarcas oscenses. Cuadro n. Q 59. Evolución de la superficie media de los municipios en las comarcas oscenses. Cuadro n. Q 60. Evolución de la estructura de los asentamientos oscenses, 1900-1981, según el análisis de vecindad. Cuadro n. Q 61. 1900: distribución rango-tamaño. Cuadro n. Q 62. 1940: distribución rango-tamaño. Cuadro n.Q 63. 1960: distribución rango-tamaño. Cuadro n. Q 64. 1981 : distribución rango-tamaño. Cuadro n. Q 65. Estructura ocupacional de la población activa, 1981. Cuadro n.Q 66. Estructura ocupacional de la población activa por ramas de actividad, 1981 (valores porcentuales). Cuadro n.Q 67. Jaca: empleo básico, 1981. Cuadro n.Q 68. Sabiñánigo: empleo básico, 1981. Cuadro n. Q 69. Aínsa: empleo básico, 1981. Cuadro n. Q 70. Benasque: empleo básico, 1981. 465


Cuadro n. Q 71. Graus: empleo básico, 1981. Cuadro n. Q 72. Benabarre: empleo básico, 1981. Cuadro n. Q 73. Ayerbe: empleo básico, 1981. Cuadro n. Q 74. Huesca: empleo básico, 1981. Cuadro n. Q 75. Barbastro: empleo básico, 1981. Cuadro n. Q 76. Sariñena: empleo básico, 1981. Cuadro n. Q 77. Monzón: empleo básico, 1981. Cuadro n. Q 78. Binéfar: empleo básico, 1981. Cuadro n.Q 79. Tamarite de Litera: empleo básico, 1981. Cuadro n. Q 80. Fraga: empleo básico, 1981. Cuadro n.Q 81. Distribución de la población activa urbana por ramas de actividad en las cabeceras oscenses, 1981 (valores porcentuales). Cuadro n. Q 82. Especialización funcional de los municipios urbanos oscenses, 1981. Cuadro n.Q 83. Valor añadido (bruto y por persona ocupada), 1975. Cuadro n.Q 84. Estructura del sector secundario aragonés. V.A.B./Empleo, 1981. Cuadro n. Q 85. Estructura del subsector "industrias fabriles", 1981. Cuadro n.Q 86. Estructura municipal-laboral de la industria oscense, 1981. Cuadro n.Q 87. Población activa industrial por ramas de actividad, 1981. Cuadro n. Q 88. Idem, pero en valores porcentuales. Cuadro n. Q 89. Especialización industrial: índice de NELSON. Cuadro n.Q 90. Relación entre la población y la cuota de mercado de los municipios oscenses de tamaño superior a 3.000 hab., 1981. Cuadro n. Q 91. Jerarquización funcional de los municipios oscenses, 1980. Cuadro n.Q 92. Jerarquía de los bienes centrales, 1980. Cuadro n. Q 93 . Centralidad real de los municipios oscenses, 1980. Análisis de regresión. Cuadro n.Q 94. Centralidad real y centralidad teórica. Indice de atracción, 1980. Cuadro n. Q 95. Indice de atracción de los municipios oscenses, 1980 (municipios con indice de atracción inferior a la media, pero con índice de centralidad superior a la media). Cuadro n. Q %. Correlación centralidad-población comarcal, 1980. Cuadro n. Q 97. Delimitación teórica de las áreas de influencia de las cabeceras comarcales oscenses, 1980. Modelo de HUFF. Cuadro n.Q 98. Delimitación teórica de las áreas de influencia de las cabeceras comarcales oscenses, 1980. Modelo de REILLY.

2. Apéndice gráfico. Gráfico n. Q 1. Evolución de la población regional y provincial (1877-1981). Gráfico n. Q 2. Evolución del peso demográfico de las regiones geoeconómicas oscenses. 466


Gráfico n. Q 3. Dinámica demográfica de las regiones geoeconómicas oscenses. Gráfico n.o 4. Variación poblacional de las comarcas oscenses, 1900-1960 y 1960-1981. Gráfico n.o 5. Dinámica demográfica de las comarcas oscenses y sus capitales. Gráfico n.o 6. Dinámica demográfica de las capitales comarcales (1900-1981). Gráfico n.o 7. Variación poblacional de los municipios oscenses (1900-1960 y 19601981). Gráfico n.o 8. Cortes densimétricos, 1981 (8 bis: Situación de los perfiles). Gráfico n.o 9. Histograma de distribución sectorial de la población activa por municipios. Año 1981. Gráfico n.o 10. Estructura económica de la población activa de los municipios oscenses, 1981. Gráfico n.o 11. Evolución de los municipios oscenses clasificados por su tamaño demográfico. Gráfico n.o 12. Evolución de la estructura demográfica del poblamiento: provincia de Huesca, la Montaña, el Somontano y la Tierra Llana. Gráfico n.o 13. Evolución de la estructura demográfica del poblamiento: comarcas montañesas occidentales. Gráfico n.o 14. Evolución de la estructura demográfica del poblamiento: comarcas montañesas orientales. Gráfico n.o 15. Evolución de la estructura demográfica del poblamiento: comarcas somontanas. Gráfico n.º 16. Evolución de la estructura demográfica del poblamiento: comarcas de la Tierra Llana. Gráfico n.º 17. Evolución de la estructura poblacional: la Montaña, el Somontano y la Tierra Llana. Gráfico n.º 18. Evolución de la estructura poblacional de las comarcas oscenses. Gráfico n.º 19. La jerarquía demográfica oscense. Gráfico n.o 20. Evolución de rangos de los municipios oscenses de más de 1.000 hab. Gráfico n.º 21. Idem. Gráfico n.º 22. Idem. Gráfico n.O 23. Idem. Gráfico n.o 24. Especialización funcional de los municipios urbanos, 1981. Gráfico n.o 25. Estructura demográfico-municipal de la industria oscense. Gráfico n.O26. Relación entre la población y la cuota de mercado de los municipios oscenses de tamaño superior a 1.000 hab. 1981-82. Gráfico n.o 27. Relación entre la población y el número de funciones terciarias de los municipios oscenses, 1980. Gráfico n.o 28. Relación entre la población y el índice de centralidad de los municipios oscenses, 1980. 467


Gráfico n. Q 29. Análisis de regresión: centralidad real y tamaf'io demográfico. Recta de ajuste, 1980.

3. Apéndice cartográfico. Mapa n.Q 1. Mapa de caminos del siglo XVIII. Mapa n.Q 2. Mapa prefectural de José I. Prefectura de Huesca, 1810. Mapa n.Q 3. Mapa hipsométrico de la provincia de Huesca. Mapa n.Q 4. Los ríos de Huesca. Mapa n.Q 5. Red topológica de la provincia de Huesca (conectividad de la red). Mapa n. Q 6. Red topológica de la provincia de Huesca (índice de centralidad de SHIMBEL).

Mapa n. Q 7. Red topológica de la provincia de Huesca (accesibilidad relativa). Mapa n. Q 8. La red de carreteras y el ferrocarril. Mapa n. Q 9. La red de carreteras (red local). Mapa n. Q 10. Mapa de isocronas. Accesibilidad en automóvil a la capital provincial (1980). Mapa n.Q 11. Líneas de autobuses de la provincia de Huesca (1980). Mapa n. Q 12. Mapa municipal de la provincia de Huesca, 1980. Mapa n.Q 13. La Montaf'ia, el Somontano y la Tierra Llana: peso demográfico de las capitales en las comarcas oscenses. Mapa n. Q 14. La Montaf'ia, el Somontano y la Tierra Llana: dinámica demográfica (población total versus población excluidas las cabeceras). Mapa n. Q 15. Variación poblacional de las comarcas oscenses. Mapa n.Q 16. Peso demográfico de las capitales en las comarcas oscenses. Mapa n. Q 17. Dinámica demográfica de las comarcas oscenses (población total versus población excluidas las cabeceras). Mapa n. Q 18. Variación poblacional de los municipios oscenses. Mapa n. Q 19. Dinámica demográfica de los municipios oscenses de tamaf'io superior a 1.000 hab. 1900-1940. Mapa n.Q 20. Dinámica demográfica de los municipios oscenses de tamaf'io superior a 1.000 hab. 1940-1960. Mapa n. Q 21. Dinámica demográfica de los municipios oscenses de tamaf'io superior a 1.000 hab. 1960-1981. Mapa n. Q 22. Densidad de población de la Montaf'ia, el Somontano y la Tierra Llana. Mapa n.Q 23. Variación de la densidad de población en la Montaf'ia, el Somontano y la Tierra Llana. Mapa n. Q 24. Densidad de población de las comarcas oscenses. 468


Mapa n.o 25. Variación de la densidad de población en las comarcas oscenses. Mapa n.o 26. Densidad de población de los municipios oscenses, 1981. Mapa n.o 27. Estructura económica municipal de la población activa, 1981. Mapa n.o 28. Los municipios oscenses según su tamaflo demográfico, 1900. Mapa n.o 29. Idem, 1960. Mapa n.o 30. Idem, 1981. Mapa n.o 31. La Montaña, el Somontano y la Tierra Llana: tamaflo demográfico medio de los municipios. Mapa n.o 32. Idem, excluidas las capitales comarcales. Mapa n.o 33. Tamaño demográfico medio de los municipios en las comarcas oscenses. Mapa n.O 34. Idem, excluidas las capitales comarcales. Mapa n. Q 35. Población residente en municipios de tamaño inferior a 250 hab. en la Montafla, el Somontano y la Tierra Llana. Mapa n. Q 36. Idem, en las comarcas oscenses. Mapa n. Q 37. Población residente en los municipios de tamaflo comprendido entre 251 y 500 hab., en la Montafla, el Somontano y la Tierra Llana. Mapa n.o 38. Idem, en las comarcas oscenses. Mapa n.o 39. Población residente en municipios de tamaño inferior a 500 hab., en la Montafla, el Somontano y la Tierra Llana. Mapa n. Q 40. Idem, en las comarcas oscenses. Mapa n.o 41. Población residente en municipios de tamaño comprendido entre 501 Y 1.000 hab., en la Montafla, el Somontano y la Tierra Llana. Mapa n. Q 42. Idem, en las comarcas oscenses. Mapa n. Q 43. Población residente en municipios de tamaño inferior a 1.000 hab., en la Montafla, el Somontano y la Tierra Llana. Mapa n. Q 44. Idem, en las comarcas oscenses. Mapa n.o 45. Población residente en municipios de tamaflo comprendido entre 1.001 y 2.000 habitantes, en la Montafla, el Somontano y la Tierra Llana. Mapa n. Q 46. Idem, en las comarcas oscenses. Mapa n.o 47. Población residente en municipios de tamaflo comprendido entre 2.001 y 5.000 hab., en la Montafla, el Somontano y la Tierra Llana. Mapa n. Q 48. Idem, en las comarcas oscenses. Mapa n. Q 49. Población residente en municipios de tamaño superior a 5.000 hab., en la Montafla, el Somontano y la Tierra Llana. Mapa n. Q 50. Idem, en las comarcas oscenses. Mapa n. Q 51. Estructura poblacional de la Montaña, el Somontano y la Tierra Llana. Indice de concentración de GINl. Mapa n. Q 52. Estructura poblacional de las comarcas oscenses. Indice de concentración de GINl. 469


Mapa n.\! 53. Evolución de la densidad de municipios en la Montaña, el Somontano y la Tierra LIana. Mapa n.\! 54. Evolución de la densidad de municipios en las comarcas oscenses. Mapa n.\! 55. Evolución de la superficie media de los municipios en la Montaña, el Somontano y la Tierra LIana. Mapa n.\! 56. Idem, en las comarcas oscenses. Mapa n.\! 57. Estructura de la red de asentamientos según el análisis de vecindad: la Montaña, el Somontano y la Tierra Llana. Mapa n.\! 58. Idem: las comarcas oscenses. Mapa n. Q 59. Análisis de vecindad: localización de los municipios en 1900. Mapa n.Q 60. Los municipios oscenses en 1900. Distancia al vecino más próximo. Mapa n.\! 61. Análisis de vecindad: localización de los municipios en 1981. Mapa n.\! 62. Los municipios oscenses en 1981. Distancia al vecino más próximo. Mapa n.\! 63. Los municipios urbanos y semiurbanos en 1900. Distancia al vecino más próximo. Mapa n.2 64. Idem, en 1981. Mapa n.\! 65. Los municipios urbanos exclusivamente en 1900. Distancia al vecino más próximo. Mapa n.Q 66. Idem, en 1981. Mapa n. Q 67. Municipios y jerarquía urbana. Variación de la importancia relativa de los mismos entre 1940, 1960 Y 1981. Mapa n.\! 68. Especialización funcional de los municipios urbanos oscenses, 1981 (índice de NELSON). Mapa n.Q 69. Localización de la actividad industrial, 1981. Mapa n.Q 70. Localización y especialización (índice de NELSON), 1981: minería e industrias extractivas. Mapa n. Q 71. Idem: agua, gas y electricidad. Mapa n. Q 72. Idem: industria metalúrgica de base. Mapa n.Q 73. Idem: industria metalúrgica de transformación. Mapa n.o 74. Idem: cerámica, vidrio y cemento. Mapa n.\! 75 . Idem: industria química. Mapa n. Q 76. Idem: industria de alimentación. Mapa n.\! 77. Idem: textil, confección, cuero y calzado. Mapa n. 2 78. Idem: industrias de la madera y el mueble. Mapa n.\! 79. Idem: papel y artes gráficas. Mapa n.Q 80. Idem : industria de la construcción. Mapa n. 2 81. ]erarquización funcional de los municipios oscenses, 1980. Mapa n. Q 82. Indice de atracción de los núcleos urbanos oscenses, 1980.

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Mapa n.2 83. Atracción teórica de las cabeceras comarcales oscenses, 1980 (modelo de HUFF).

Mapa n.º 84. Areas de influencia teórica de los centros urbanos oscenses, 1980 (modelo deREILLY). Mapa n.2 85. Atracción de las ciudades oscenses: comercio al por menor. Mapa n.2 86. Idem: servicios financieros y de gestión. Mapa n.º 87. Idem: servicios profesionales. Mapa n. 2 88. Idem: sanidad. Mapa n.º 89. Idem: servicios educativos y culturales. Mapa n.º 90. Idem: compra de vehículos automóviles. Mapa n. 2 91. Idem: compra de maquinaria agrícola. Mapa n.º 92. Idem: funciones recreativas y de ocio. Mapa n.2 93. Areas de influencia de las ciudades oscenses, 1981-1982: Jaca, Sabifiánigo, Ayerbe. Mapa n. 2 94. Idem: Aínsa-Boltafia, Benasque, Graus, Benabarre. Mapa n. 2 95. Idem: Sariñena, Monzón, Binéfar-Tamarite, Fraga. Mapa n.º 96. Idem: la capital provincial, Barbastro. Mapa n.º 97. Areas de influencia de las ciudades extraprovinciales, 1981-1982: Zaragoza, Lérida, Tremp, Pont de Suert. Mapa n. 2 98. Propuesta de comarcalización funcional de la provincia de Huesca.

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Excma. Diputaciรณn Provincial HUESCA


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