Fauna vertebrada amenazada y extinguida del Alto AragĂłn
Cuadernos Altoaragoneses de Trabajo
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Eduardo ViĂąuales Cobos
Fauna vertebrada amenazada y extinguida del Alto AragĂłn
Eduardo ViĂąuales Cobos
Fauna vertebrada amenazada y extinguida del Alto Aragón Eduardo Viñuales Cobos
Cuadernos Altoaragoneses de Trabajo
INSTITUTO DE ESTUDIOS ALTOARAGONESES Diputación de Huesca
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Los “Cuadernos Altoaragoneses de Trabajo” tienen, sobre todo, una vocación didáctica; están concebidos para enseñar —si es posible, deleitando— de una manera sencilla; pretenden poner al alcance de cuantos se asomen a ellos los más variados temas de la realidad pasada y presente del solar en el que nacen, tierras llanas y quebradas de Huesca. Mas, a pesar de su sencillez, no renuncian ni un ápice a la rigurosidad de sus contenidos. Los “Cuadernos Altoaragoneses de Trabajo” no desdeñan los datos y detalles pequeños y elementales, siempre necesarios para el tratamiento analítico de cualquier tema, pero se interesan también, y mucho, por las ideas y los métodos de trabajo. Tienen, por lo tanto, otra intención: la de alentar el espíritu crítico. Los “Cuadernos Altoaragoneses de Trabajo” hablarán de cosas múltiples. De piedras seculares y de odres para aceite y vino; de valles y plantas medicinales; de gentes anónimas y sus comidas, juegos y refranes. De los ríos, tal vez… Los “Cuadernos Altoaragoneses de Trabajo” quieren incitar a recorrer, recoger, guardar y admirar; a preguntarse por las cosas; a que cada cual, movido por la curiosidad, trabaje a su manera por defender la cultura de todos.
Este trabajo obtuvo el Premio Ignacio Jordán de Asso para Jóvenes Investigadores, del Instituto de Estudios Altoaragoneses, en 1993. Los datos, citas y contenidos han sido actualizados y revisados en noviembre de 2000. © Eduardo Viñuales Cobos, 2001 © De esta edición: Instituto de Estudios Altoaragoneses (Diputación de Huesca)
Colección: “Cuadernos Altoaragoneses de Trabajo”, 24 Director: Juan Manuel Lantero Navarro Diseño de la colección: 3 me llevo! Autor: Eduardo Viñuales Cobos Fotos: Eduardo Viñuales, Luis Lorente, Paloma Barrachina, Yuri Rodríguez, Juan Seijas, Luis Marquina y Fernando Tallada. Las fotografías son de Eduardo Viñuales, salvo cuando en el pie de foto se indica expresamente otro nombre. Ilustraciones: Sergio Sanjuán Corrección: Teresa Sas Bernad Cubierta: Oso pardo (Ursus arctos) Imprime: Gráficas Alós. Huesca ISBN: 84-8127-111-X Depósito legal: HU. 75/2001 Edita:
Instituto de Estudios Altoaragoneses Parque, 10. E-22002 Huesca Tel. 974. 294 121 – Fax 974. 294 122 www.iea.es / iea@iea.es
El hecho de que una especie se lamente de la desaparición de otra es una cosa nueva bajo el sol…, los que hemos perdido nuestra paloma torcaz lamentamos su muerte. Si este funeral hubiese sido el de la especie humana, las torcaces difícilmente se hubiesen reunido en un acto como el que estamos celebrando. En este hecho, más que en el descubrimiento de los plásticos o de la bomba atómica, reside la evidencia objetiva de nuestra superioridad sobre las bestias. Aldo Leopold, en la inauguración en Wisconsin de un monumento en memoria de la extinta paloma torcaz americana
índice PRESENTACIÓN.............................................
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1. INTRODUCCIÓN AL MEDIO......................
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2. MATERIAL Y MÉTODOS DE ESTUDIO..... 12 3. VERTEBRADOS ESCASOS Y AMENAZADOS mastofauna (mamíferos) 3.1. Desmán ibérico o de los Pirineos (Galemys pyrenaicus).......................... 3.2. Oso pardo (Ursus arctos).................... 3.3. Nutria (Lutra lutra)............................. 3.4. Murciélago patudo (Myotis capaccinii).............................. herpetofauna (anfibios y reptiles) 3.5. Lagartija pirenaica (Lacerta bonnali). 3.6. Culebra de Esculapio (Elaphe longissima)............................. 3.7. Culebra verdiamarilla (Coluber viridiflavus)........................... 3.8. Rana pirenaica (Rana pyrenaica)........ ornitofauna (aves) 3.9. Quebrantahuesos (Gypaetus barbatus). 3.10. Águila azor perdicera (Hieraaetus fasciatus)....................... 3.11. Urogallo común (Tetrao urogallus).. 3.12. Lagópodo alpino o perdiz nival (Lagopus mutus)................................ 3.13. Mochuelo boreal o lechuza de Tengmalm (Aegolius funereus)........ 3.14. Pico dorsiblanco (Dendrocopos leucotos)..................... ictiofauna (peces) 3.15. Pez fraile o blenio (Salaria fluviatilis)
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3.16. Bermejuela (Rutilus arcasii)............. 60 3.17. Lamprehuela (Cobitis calderoni)...... 61 3.18. Lobo de río (Barbatula barbatula)... 62 4. VERTEBRADOS EXTINGUIDOS O DE PROBABLE PRESENCIA...................... 4.1. Musaraña alpina (Sorex alpinus)........ 4.2. Lobo ibérico (Canis lupus)................. 4.3. Lince boreal (Lynx lynx)..................... 4.4. Bucardo (Capra pyrenaica pyrenaica). 4.5. Grévol común (Bonasa bonasia)........ 4.6. Anguila (Anguilla anguilla)................. 5. OTROS VERTEBRADOS RAROS, ESCASOS O DE PROBABLE PRESENCIA.................. 5.1. Musgaño patiblanco (Neomys fodiens) 5.2. Turón (Mustela putorius)................... 5.3. Elanio común o azul (Elanius caeruleus) 5.4. Chorlito carambolo (Charadrius morinellus)....................... 5.5. Alimoche (Neophron pernocterus)..... 5.6. Aguilucho pálido (Circus cyaneus).... 5.7. Cernícalo primilla (Falco naumanni).. 5.8. Chocha perdiz o becada (Scolopax rusticola)............................. 5.9. Pito negro (Dryocopus martius)......... 5.10. Golondrina dáurica (Hirundo daurica). 5.11. Agateador norteño (Certhia familiaris) 5.12. Mosquitero silbador (Phylloscopus sibilatrix).................... 5.13. Tarabilla norteña (Saxicola rubetra).
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6. RESUMEN Y CONCLUSIONES.................. 87
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7. BIBLIOGRAFÍA........................................... 89
PRESENTACIÓN
Este “Cuaderno” trata sobre las especies animales de vertebrados que se consideran escasas, amenazadas y extinguidas en el Alto Aragón. Las especies animales son semáforos indicadores y máximos exponentes del estado de conservación del medio ambiente y el medio natural. La conservación y recuperación de sus poblaciones supone, en muchos casos, la salvaguarda de un rico patrimonio natural, en el sentido más amplio de la palabra. Cada especie de la naturaleza constituye un eslabón importante en la cadena trófica de los ecosistemas. Por tanto, la desaparición de una parte de la cadena redundará negativamente en el resto de las especies e incluso podrá repercutir en el ser humano. La extinción de una especie es un dramático capítulo histórico irrepetible que no tiene marcha atrás. Aquí se presenta una lista de las principales especies de vertebrados que se
encuentran en una situación crítica dentro del territorio del Alto Aragón. En cada una de ellas se indican, breve pero detalladamente, los aspectos más destacables de su hábitat, morfología externa, distribución, efectivos poblacionales, amenazas, estado y medidas de conservación en referencia al ámbito territorial del estudio. Algunas de las citas y datos recogidos son inéditos y es posible que un trabajo de recopilación más detallado permita hallar más datos de interés. Las actuaciones de conservación de la fauna y la flora autóctonas son en la actualidad sinónimo de una adecuada protección de la naturaleza. De ahí que, en los días que corren, las acciones encaminadas a la conservación y gestión del entorno y del medio natural sean vistas como una clara muestra del alto grado cultural de un territorio, un pueblo o una región. Conocer lo que nos rodea es un primer paso decisivo a la hora de conservarlo y legarlo a las generaciones venideras.
El lobo es un animal que levanta pasiones y odios. Se considera una especie extinguida en el Alto Aragón
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1 INTRODUCCIÓN AL MEDIO El Alto Aragón se extiende, de oeste a este, desde el valle de Ansó hasta la margen derecha orográfica del río Noguera Ribagorzana y, de norte a sur, desde el límite con la vecina Francia hasta las faldas de las sierras localizadas al norte de la capital oscense. Comarcalmente hay una división en cuatro o cinco zonas: la Jacetania, el Serrablo y valle de Tena, el Sobrarbe, la Ribagorza y el Somontano, territorio repartido en su gran mayoría a lo largo y ancho de la provincia de Huesca, puesto que una pequeña parte del sector más suroccidental del Alto Aragón pertenece a Zaragoza. Por otro lado, se diferencian cuatro unidades geomorfológicas importantes: – Zona axial o verdadero Pirineo. Es el núcleo de la cordillera y el eje en los altos valles. Aquí se sitúan las máximas alturas del Alto Aragón (Aneto, Perdiguero, Balaitus…). – Sierras interiores o Prepirineo. Son sierras marginales adosadas al Pirineo axial. Constituyen una importante barrera topográfica y climática (Aspe, Collarada, Monte Perdido). – Depresión intrapirenaica o media. Recorrido de ríos pirenaicos como el Aragón, el Guarga y el Basa. Aquí hallamos las margas y el flysch (la Canal de Berdún). – Prepirineo exterior o sierras exteriores. Sierras subpirenaicas, situadas en el sector más meridional (sierra de Guara, Santo Domingo, Riglos, Loarre…). En cuanto a la climatología podemos distinguir a grandes rasgos dos tipos bien definidos: el atlántico —más húmedo y fresco— y el mediterráneo continentalizado. El
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tipo de clima y de suelo influye a su vez en la existencia de una clase u otra de vegetación, que, dependiendo del sustrato y del piso altitudinal en el que se encuentre varía notablemente. Así, pues podemos distinguir a grandes rasgos: – Vegetación mesomediterránea, en las zonas más cálidas y secas. Domina el encinar (Quercus ilex). – Vegetación submediterránea, con algo más de frío y de humedad. Quejigal (Quercus faginea). – Vegetación montana inferior seca, en zonas de umbría a partir de los 1200 m. Pino silvestre (Pinus sylvestris), boj (Buxus sempervirens) y erizón (Echinospartum horridum). – Vegetación montana húmeda. Su formación más característica es el hayedoabetal (Fagus sylvatica y Abies alba) con bosques caducifolios mixtos (Betula, Tilia, Sorbus…). – Piso subalpino y alta montaña mediterránea. Supone el límite altitudinal del bosque. Pino negro (Pinus uncinata), rododendros (Rhododendrum ferrugineum), arándanos (Vaccinium myrtillus)… – Pastos alpinos o tasca. Sin vegetación arbórea. Solo herbáceas y algún enebro común enano (Juniperus communis). Estos factores —suelo, clima y vegetación— forman parte del variado medio natural del Alto Aragón, lo que provoca la presencia de una rica biodiversidad faunística, con gran importancia y singularidad en las especies de vertebrados. Este “Cuaderno de Trabajo” pretende aportar datos y conocimientos sobre cuáles son las especies de vertebrados escasas y
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amenazadas del Alto Aragón, cuál es su estado actual y otros aspectos. También se incluyen las que se extinguieron con anterioridad debido a causas no naturales, aquellas que pasan malos momentos aunque no dramáticos, otras que empiezan a ser localizadas de forma ocasional o bien aquellas entre las que existe una cierta probabilidad de que sean halladas en el Alto Aragón en reducido número. Los comentarios que sobre cada una de estas especies se ofrecen en el “Cuaderno” se agrupan en tres apartados: – Generalidades sobre la especie: aspecto, descripción morfológica externa, costumbres, hábitat y distribución en áreas más amplias que el Alto Aragón.
– Situación en el Alto Aragón: número de ejemplares existentes, distribución y localización en el área de estudio, datos y citas referentes a la especie. – Conservación y protección: catalogación de la especie según las categorías de estado de conservación de la uicn, inclusión en catálogos de especies amenazadas, peligros que hipotecan la conservación de la especie… o medidas de conservación. En este último apartado de “Conservación y protección” se hace referencia a la clasificación de las especies según estén incluidas en: a) Catálogo Nacional de Especies Amenazadas. Se regula por el real decreto 439/1990, de 30 de marzo. Su nacimiento viene precedido por el capítulo II de la ley
Los estudios de tipo naturalista permiten conocer mejor la ecología de las especies animales de cara a una adecuada gestión y conservación de sus poblaciones
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4/1989, de 27 de marzo, de Conservación de los Espacios Naturales y de la Fauna y Flora Silvestres. Posteriormente ha sufrido algunas pequeñas modificaciones o añadidos. Estas especies están estrictamente protegidas por la ley y su inclusión en el Catálogo conlleva la prohibición de realizar cualquier actuación no autorizada de darles muerte, capturarlas, perseguirlas o molestarlas, así como la destrucción de sus nidos, vivares, áreas de reproducción, invernada o reposo. En este Catálogo se encuentran las siguientes categorías de clasificación: – “En peligro de extinción”. Son aquellas especies cuya supervivencia es poco probable si se siguen dando los factores causantes de su actual situación. Requieren un plan de recuperación. – “De interés especial”. Son aquellas que se podrán incluir en otra categoría o ser merecedoras de atención particular en función de su interés científico, cultural o por su singularidad. Exigen la redacción de un plan de manejo. b) Catálogo de Especies Amenazadas de Aragón. Se trata del decreto 49/1995, de 28 de marzo, de la Diputación General de Aragón, que amplía y mejora para el territorio de Aragón los dictados del Catálogo Nacional. Establece las siguientes categorías: – “En peligro de extinción”. Son aquellas especies cuya supervivencia es poco probable si se siguen dando los factores causantes de su actual situación. Requieren un plan de recuperación. – “Sensibles a la alteración del hábitat”. Son las especies cuyo hábitat característico está particularmente amenazado, en grave regresión, fraccionado o muy limitado. Re-quieren un plan de conservación del hábi-
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tat. – “Vulnerables”. Especies que corren el riesgo de pasar a las categorías anteriores en un futuro inmediato si los factores adversos que actúan no son corregidos. Requieren un plan de conservación y, en su caso, de protección del hábitat. – “De interés especial”. Son aquellas que se podrán incluir en otra categoría o ser merecedoras de atención particular en función de su interés científico, cultural o por su singularidad. Requieren un plan de manejo. c) Directiva de Aves y Directiva de los Hábitats Naturales, Flora y Fauna Silvestres. Se trata de las directivas o leyes comunitarias 79/409/cee, de 2 de abril de 1979, y 92/43/cee, de 21 de mayo de 1992, respectivamente. Ambas normas son de obli-gado cumplimiento para los Estados miembros de la Unión Europea. Presentan espe-cial relevancia aquellas especies faunísticas y florísticas denominadas “De interés prio-ritario”. d) Libro Rojo de los Vertebrados de España. Se trata de un instrumento de conservación de la naturaleza cuyo objetivo es el de presentar de manera sistemática el estado de conservación de cada una de las especies que lo integran, identificar sus posibles amenazas y sugerir medidas de conservación. Cada especie aparece referenciada con una categoría sobre el estado de conservación, siguiendo las pautas de la uicn (Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza), tanto a escala mundial como para los ámbitos español y europeo. Estas categorías son las siguientes: – “Extinguida”. Taxones no localizados
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Dos naturalistas observan aves rapaces en un paraje del Parque Natural de la Sierra y los Cañones de Guara
en estado silvestre en los últimos 50 años. – “En peligro”. Su supervivencia es improbable si los factores causales conti-núan actuando. – “Vulnerable”. Taxones que entrarían en la categoría anterior si los factores causales continuaran actuando. – “Rara”. Taxones con poblaciones pequeñas que, sin pertenecer a las categorías anteriores, corren riesgo. – “Indeterminada”. Taxones que se sabe
pertenecen a las categorías anteriores pero de los que no existe información suficiente para decidir cuál es la más apropiada. – “No amenazada”. Taxones que no presentan amenazas evidentes. La situación de muchas de las especies aquí recogidas es crítica. El resto de la fauna vertebrada puede llegar a serlo si no se toman medidas efectivas de protección del medio natural. La conservación de los valores ecológicos del Alto Aragón es una tarea importantísima que tanto sus habitantes como las Adminis-
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2 traciones implicadas deben llevar a cabo.
MATERIAL Y MÉTODOS DE ESTUDIO No tiene mucho sentido basar un trabajo de recopilación de datos y estudio únicamente en la observación directa y el trabajo de campo por parte de una sola persona, máxime si estamos hablando de especies que ya no solo se consideran amenazadas sino que además son muy escasas, cuando no se hallan extinguidas. Para la realización de este “Cuaderno Altoaragonés de Trabajo” esa labor naturalista ha sido complementada con la necesaria tarea de recoger numerosos datos en buena parte de la bibliografía existente, así como por medio de conversaciones personales con aficionados y conocedores de la fauna del Alto Aragón. La bibliografía existente en el ámbito de este “Cuaderno” sigue siendo, con alguna excepción, todavía escasa ante la complicación de conocer profundamente la ecología y biología de especies difíciles de localizar y,
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por lo tanto, de estudiar y de conocer. En ocasiones las referencias a citas u observaciones se encuentran muy dispersas y muchas referencias son ya viejas, por lo que se echan en falta datos actualizados. El presente “Cuaderno” trata de recopilar, sintetizar y exponer los datos más actuales y fiables obtenidos no solo en la bibliografía sino por medio de las entrevistas y las encuestas realizadas tanto a aficionados y expertos en la materia como a habitantes del medio rural que conocen los montes y montañas de Huesca. En el apartado final se recopila toda la bibliografía consultada a lo largo de este estudio faunístico. Indudablemente, no quiero dejar de agradecer la amabilidad ofrecida por las siguientes personas, que me han facilitado datos que desconocía y que no aparecían recogidos en ninguna publicación: Manuel Alcántara, Gerardo Báguena, Enrique Baila, Paloma Ba-rrachina, Cristian Bruna, Tony Carulla, Jesús García, Manuel Grasa, Juan Antonio Gil, Rafael Hidalgo, Ramón Jato, Luis Lorente, Luis Marquina, José María Miranda, Alberto Martínez, Ignacio Navascués, Yuri Rodríguez,
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3 José Manuel Sánchez, Juan Seijas, Jordi Serra-Cobo, Fernando Tallada, Carlos Tejado y Miguel Vericad. VERTEBRADOS ESCASOS Y AMENAZADOS MASTOFAUNA (mamíferos) 3.1. Desmán ibérico o de los Pirineos (Galemys pyrenaicus) Generalidades sobre la especie Este mamífero, más conocido como desmán de los Pirineos, tiene por denominación actual correcta la de desmán ibérico o topo de río. Perteneciente a la familia de los Tálpidos, posee una morfología un tanto primitiva: de 10 a 13 cm de longitud, patas palmeadas —con los dedos unidos por membranas—, largo hocico móvil en forma de
trompa con pelos sensibles, cola larga y pelos rígidos de color oscuro en un pelaje espeso. Despide olor, por lo que se le llama también almizclera. Es considerado como una reliquia terciaria y semiendémico, ya que se encuentra distribuido mundialmente únicamente por el sur de Francia —Pirineos—, norte de Portugal, y, en general, mitad norte de la península Ibérica. En Guadarrama, su límite sur, se duda hoy en día de su existencia debido a problemas de conservación del hábitat. En los Pirineos ocupa las dos vertientes; en la parte sur o española de estas montañas, donde es un habitante escaso en los cursos altos y transparentes de los ríos y arroyos, abarca desde Navarra a tierras de Cataluña (Gerona y Barcelona). Se le considera el micromamífero mejor
Desmán ibérico o de los Pirineos (Ilustración de Sergio Sanjuán)
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adaptado a la vida acuática. Ocupa ríos trucheros, turbulentos y rápidos —sin remansos—, hacia los 1200 m de altitud generalmente —aunque se le ha visto desde el nivel del mar hasta un máximo de 2200 m de altitud—. Sus poblaciones son más abundantes en los ambientes de influencia oceánica. Al parecer, su presencia en zonas de ambiente mediterráneo es más limitada a consecuencia de la sequía estival. Requiere de aguas oxigenadas, limpias y permanentes. Su alimentación es insectívora. Puede llegar a consumir al día una gran cantidad de alimento debido a su metabolismo. Insectos, lombrices, larvas, moluscos o peces de pequeño tamaño componen su dieta. Descubre a sus presas gracias a su sensible hocico, capaz de detectar las vibraciones del movimiento de las mismas en el agua. Situación en el Alto Aragón Es un mamífero escaso y por lo tanto difícil de observar. Las citas no son muy abundantes, aunque se cree que se encuentra en casi todas las principales cuencas fluviales del Alto Aragón, hasta el límite de 1200 m Al parecer no es excesivamente raro en los ríos que habita y puede ser localizado por los excrementos de olor almizclado con los que delimita su territorio, aunque fácilmente confundibles con los del mirlo acuático si no se conoce bien el aspecto de estos rastros. Los datos obtenidos de su presencia son muy escasos, sueltos y esporádicos en el Alto Aragón, con localizaciones en muchas ocasiones por parte de los técnicos de la Unidad de Conservación de la Biodiversidad de la Diputación General de Aragón en Huesca: río Bellos, barranco de Cotatuero en Ordesa —un ejemplar muerto—, Benasque —ríos
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Vallibierna y Ésera, además de otro ejemplar muerto en un retrete—, valle de la Canal Roya en Canfranc, Veral —un ejemplar hallado por azar en agosto de 1988 y otro capturado con pesca eléctrica en 1999—, Bujaruelo, cabecera del Isábena… Hay datos dudosos de excrementos y observaciones en las inmediaciones del Hospital de Benasque, en la Selva de Oza —río Aragón Subordán— y en las inmediaciones del Hospital de Gistaín —río Cinqueta. El naturalista Cabrera, en el año 1914, se refiere a un ejemplar hallado en plena sierra prepirenaica de Guara, unos 50 km al sureste de Jaca. Conservación y protección Esta especie aparece reflejada tanto en el Catálogo Nacional de Especies Amenazadas —con la categoría “De interés especial”— como en el Catálogo de Aragón —con la de “Vulnerable”—. En el Libro Rojo de los Vertebrados de España está recogido el desmán ibérico, tanto a nivel nacional como comunitario, como un animal “Raro”. Dada su distribución exclusivamente ibérica, esta calificación es igualmente válida a nivel mundial por la uicn. Es también una especie protegida por los reales decretos de 1980 y 1986 sobre especies protegidas y por el convenio de Berna. Se trata, además, de una Especie Prioritaria de Interés Comunitario, para la que hay que designar Zonas de Especial Conservación según la directiva de Hábitats y de la Fauna y Flora Silvestres. A pesar de ello, los naturalistas y científicos vienen reflejando que existe una protección insuficiente del desmán y una pérdida progresiva del hábitat que ocupa.
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La contaminación fluvial y los biocidas son las causas más importantes de la regresión de la especie y los factores principales que limitan su presencia en el Alto Aragón. A pesar de lo poco que se sabe de su existencia, algunas fuentes bibliográficas aseguran que en los Pirineos y en la Cordillera Cantábrica la especie no ha sufrido una regresión evidente. Aunque suele tolerar niveles bajos de contaminantes orgánicos, necesita de aguas limpias que no afecten a la gran cantidad de invertebrados acuáticos que consume diariamente. Estudios realizados han demostrado que los contaminantes también pueden afectar a la permeabilidad del pelaje y a su capacidad de retener aire. 3.2. Oso pardo (Ursus arctos) Generalidades sobre la especie El oso pardo pertenece a la familia de los Úrsidos, que comparten otros seis tipos de osos repartidos por el mundo: tres especies exclusivas de Asia, una norteamericana, una de las selvas sudafricanas y otra de distribución circumpolar, además de la séptima y última que es la que nos ocupa. Propio de Eurasia y Norteamérica y descrito como la especie Ursus arctos por el naturalista Linneo en el año 1758, el oso pardo resulta inconfundible por su gran tamaño y su cuerpo pesado, las orejas pequeñas y redondeadas y su cola extremadamente corta. En los Pirineos, Couturier indica que los machos suelen pesar entre 80 y 230 kg —aunque la mayoría no llega a los 180 kg—, pero señala el caso de un enorme macho cazado en junio de 1848 que pesó 350 kg. Las hembras rondan los 100 kg de
Un oso pardo adulto puede pesar entre 80 y 230 kg, aunque lo normal es que no supere los 180 kg
peso. El color de su pelaje es muy variable: puede ir del negro oscuro hasta un crema claro. Los jóvenes poseen un collar de color pálido. Su olfato y su oído están muy desarrollados, al contrario que la vista. Aunque pertenece al orden de los carnívoros terrestres y es noticia en los medios de comunicación cuando ataca algún rebaño de ovejas, se trata de un animal cuya dieta omnívora está basada en un predominio de vegetales —un 85 %—. Esta alimentación varía en función de las estaciones: en la
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primavera temprana come brotes tiernos de herbáceas; en verano consume hojas grandes de plantas y frutos carnosos (muy energéticos), abejas de colmenas y hormigas; durante el otoño se decanta por las bellotas, los hayucos, las avellanas y los frutos de serbales, zarzamoras y madroños, y en el invierno tiene que recurrir a bellotas, hayucos y algunas herbáceas. A pesar de que convive la mayor parte del año con los ganados de montaña, los daños que causa a los rebaños son escasos, pero no excepcionales. El oso mata a sus presas mordiéndoles en la nuca, la frente o el hocico o bien asestándoles un tremendo zarpazo en la cabeza. Suelen desollar a los cadáveres —cuya piel puede aparecer enrollada como un pergamino— y, tras comer de ellos, los cubren de vegetación. El plantígrado se distribuye por los siguientes países europeos: España (Pirineos y montes cantábricos), Francia (Pirineos), Italia, ex Yugoslavia, Rumanía, Polonia, ex Checoslovaquia, Noruega y, con unas numerosas poblaciones, Rusia, Finlandia y Suecia. El hábitat del oso en los Pirineos debe ser diversificado y poco alterado por el hombre, con bosque variado —de hayas, robles—, terreno quebrado con cantiles rocosos, pastizales y matorral de boj y enebro por encima del bosque, todo ello entre los 1000 y los 2100 m de altitud.
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Situación en el Alto Aragón Es un orgullo poder decir que todavía existe en el Alto Aragón la especie animal que muchos autores consideran como la más amenazada de extinción en toda España. Pero hagamos un repaso de su triste historia reciente. Inicialmente, bastará decir que en el siglo xiv el oso estaba localizado en casi todas las sierras y montañas de la península Ibérica; faltaba tan solo en gran parte de Galicia y presentaba una distribución discontinua en Andalucía y Murcia. Se sabe que en el siglo xix la especie se hallaba ampliamente distribuida por todo el Pirineo aragonés y por algunos puntos del Prepirineo: Santo Domingo y sierra de Sis, por ejemplo. Pero actualmente, con el transcurrir del siglo xx, el oso ha ido quedando limitado en su distribución a las montañas de la Cordillera Cantábrica —donde se estima la presencia de una población regresiva cercana a los ochenta ejemplares, sesenta en un nú-
El oso Pyros, reintroducido en los Pirineos, se desplazó desde Francia y el valle de Arán hasta los bosques de Plan, donde atacó estas colmenas. Huellas de oso
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En el año 2000, en los Pirineos, solo se puede hablar de siete osos autóctonos y seis ejemplares reintroducidos. En el Alto Aragón su presencia es regular y ocasional
cleo occidental y unos veinte en otro oriental, poblaciones estas aisladas entre sí y distantes 30 km— y a los Pirineos. En los Pirineos, la situación es mucho más peliaguda: de los doscientos osos estimados a principios de siglo —distribuidos de forma continua entre Navarra y Lérida— se pasó a setenta ejemplares en el año 1954. En 1970 se supone que existen no más de treinta osos en el Pirineo francés —en el español se desconoce el número—, distribuidos a lo largo de tres núcleos independientes y totalmente aislados: uno oriental —al noroeste de Andorra—, otro central —valles de Luchon, Alto Garona, valle de Arán y el Pallars Sobirá— y un tercer núcleo occidental —valles occidentales del Alto Aragón, valles
del Alto Bearn y valle de Roncal—. Desde entonces, los valles de Ansó, Hecho y, en menor medida, el de Aragüés del Puerto vienen siendo los últimos refugios naturales para el oso en el Pirineo de Huesca. A principios de los años ochenta la subpoblación pirenaica más oriental se daba ya por extinguida. Y el núcleo del Pirineo central, que contaba con seis ejemplares en 1970, albergaría un solo animal veinte años más tarde, dándose también por extinguido en 1995. En 1993 todavía estaba comprobada la presencia continua de una reducida población estable en los valles altoaragoneses, formada por uno o dos osos. En la actualidad para el sector pirenaico solo se pue-
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mente en la parte más oriental del Alto Aragón: el oso Pyros, en uno de sus largos desplazamientos, atacó en junio de 2000 unas colmenas y terneros en el valle del Cinqueta (localidad de Plan). Como curiosidad, di-remos que en los últimos quince años se han recopilado varios datos de la presencia del oso en zonas próximas del Alto Aragón, fuera de su área de localización habitual: uno cerca de la frontera del Somport en el año 1992, otra en el valle de Aguas Limpias y dos más en Collarada, donde se obtuvo una fotografía —algo borrosa— de las huellas del oso en la nieve.
Las huellas de oso son grandes e inconfundibles con las de cualquier otro animal
La constante regresión de la especie y el hecho de que la última reproducción segura en el Alto Aragón date de 1979 pronostican una no muy lejana extinción de esta joya faunística en los valles más occidentales del Pirineo aragonés. Al oso pardo se le considera hoy por hoy el animal más sensible a la destrucción de su hábitat. Su presencia es un símbolo de la salud ambiental del lugar donde habita. Podríamos decir que el Alto Aragón todavía está vivo, pero ¿por cuánto tiempo? Colmenas tras el ataque de un oso, en el valle de Chistau, Plan
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Conservación y protección Al contrario que en otras especies ameFauna vertebrada amenazada y extinguida del Alto Aragón
de hablar, en términos optimistas, de siete 2000 en el Alto Aragón. osos autóctonos localizados entre los valles Por otro lado, a esta población natural de de Aragón —Ansó y Echo—, Navarra —Ron- los Pirineos habría que sumarle los ejemplacal— y, principalmente, Francia —Aspe y res procedentes de un programa de reintroOssau—, de los cuales hay dos ejemplares ducción experimental llevado a cabo en jóvenes, nacidos en 1998 y 2000. De los Francia entre 1996 y la primavera de 1997, adultos, cuatro son machos y tan solo hay basado en la suelta de dos hembras —Melba una hembra. y Giva— y un macho —Pyros—, procedentes A juicio de los naturalistas que trabajan todos ellos de Eslovenia. El lugar de liberaen la especie en el ámbito pirenaico, esta ción fue la parte francesa de Luchon, si bien población occidental autóctona y supervi- estos ejemplares han realizado incursiones viente puede considerarse ya virtualmente en España durante sus desplazamientos extinta, dado el escaso número de ejempla- hacia los valles de Arán, Chistau y Benasres existentes y la falta de un potencial que —Parque Natural Posets Maladeta—. A finales de 1999 se mantenía un núcleo reproductor eficaz. En el Alto Aragón, los exiguos resultados aislado de seis ejemplares, un macho y una obtenidos en los últimos años solo permiten hembra adulta y cuatro jóvenes oseznos hablar de una presencia regular y ocasional emancipados procedentes de dos camadas del oso. Los estudiosos han confirmado que registradas. La hembra Melba fue abatida en un máximo de dos ejemplares podría pros- el otoño de 1997 por un cazador francés pectar de manera regular la parte aragonesa que alegó actuar en defensa propia. Hoy estos osos reintroducidos se ven ocasionaldel núcleo autóctono osero, ejemplares que mantenían su centro de actividad en la vertiente francesa pero que esporádicamente visitaban la zona navarro-aragonesa. Desde el año 1997, el oso Camille se pasea y frecuenta asiduamente los valles de Aragón y Navarra: en 1998 produjo dieciocho ata-ques al ganado en el Alto Aragón, cuando durante los diez años anteriores solo había realizado tres o cuatro anuales. Y en 1999, más de lo mismo. Pata de oso en una puerta de Gistaín, Su comportamiento anócolocada como símbolo protector de la casa malo ha finalizado en el Fauna vertebrada amenazada y extinguida del Alto Aragón
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nazadas del Alto Aragón, del oso pardo no se puede decir que sea un animal poco conocido. Los estudios realizados sobre el seguimiento y el conocimiento de la ecología y biología de la especie en los Pirineos representan en la actualidad una abundante fuente y base de datos de cara a la protección del oso, actuaciones de protección que se han centrado en el marco de un programa life, financiado por la Unión Europea, en el que ha participado el Gobierno de Aragón. De hecho, el oso pardo es una Especie Prioritaria de Interés Comunitario, para la que hay que designar Zonas de Especial Conservación según la directiva de Hábitats y de la Fauna y Flora Silvestres. El Libro Rojo de los Vertebrados de Espa-
ña sitúa al oso pardo como “En peligro” en el seno de España y de la Unión Eu-ropea. El Catálogo Nacional de Especies Amenazadas también lo incluye como un animal vertebrado “En peligro de extinción”. Y lo mismo el Catálogo de Especies Amena-zadas de Aragón. Sin embargo, la especie carece de un plan de recuperación específico en el territorio de Aragón, a pesar de que en el año 1999 se presentó a información pública un borrador del mismo, que hasta el momento no ha sido aprobado. A nivel mundial la uicn decreta que es una especie no amenazada. Las amenazas para el oso han sido determinadas de forma común para los núcleos oseros: construcción de infraestructuras, alteración de los hábitats, molestias y furti-
Manifestación en defensa del oso en Francia. Los grupos ecologistas abogan por preservar su hábitat, considerando al oso como un indicador de la calidad medioambiental de estas montañas
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vismo. Estas actuaciones conducen, en opinión de los expertos, a insularización, consanguinidad y, en definitiva, a la pérdida de viabilidad. La regulación de la caza en zonas oseras —batidas de jabalí en áreas sensibles—, una moratoria de construcción de nuevas pistas forestales, la explotación maderera, la valoración del impacto producido por las explotaciones forestales, o por vías de acceso y por infraestructuras turísticas —carretera y túnel del Somport o pistas de uso ganadero y forestal hoy abiertas al turismo—… son las principales medidas que deben asumirse para una adecuada gestión del hábitat, medidas que igualmente son reclamadas por parte de las asociaciones conservacionistas. Así, por ejemplo, se sabe de la muerte de un oso en 1994, en el valle de Aspe, durante el transcurso de una batida. Pese a ser la población altoaragonesa la última de todo el Pirineo español, el territorio que nos ocupa carece de cualquier normativa de protección del espacio en comparación con la zona francesa o navarra, donde existen Reservas Naturales o Integrales y un Parque Nacional con su Zona Periférica de Protección. Desde el año 1986, en Aragón se cuenta con una serie de indemnizaciones para compensar los ataques producidos por el oso al ganado. La Diputación General de Aragón paga el precio de la res abatida, el valor de pérdidas indirectas, las molestias ocasionadas al pastor y las ovejas desaparecidas. Falta, sin embargo, poner en marcha un plan de recuperación oficial del oso pardo, tal y como se ha hecho ya en las Comunidades Autónomas de la Cordillera Cantábrica. El oso es un animal astuto y difícil de observar en el campo. En los Pirineos su
situación es desesperada. Pese a la inversión de grandes cantidades de dinero, el pago justo y sobrado de indemnizaciones por daños efectuados al ganado o la redacción de un plan técnico de recuperación en Aragón —que no de “reintroducción”, como han querido leer intencionadamente algunos—, la conservación del gran plantígrado de los bosques europeos ha topado con la ancestral presión popular y la escasa voluntad de colaboración de algunos Ayuntamientos. 3.3. Nutria (Lutra lutra) Generalidades sobre la especie La nutria es un mustélido semiacuático que, a grandes rasgos, es propio de los tramos altos y medios de ríos pequeños o medianos de buena parte de España, allá donde se mantiene una densa vegetación ribereña con lugares propicios para el reposo y la reproducción. Esta generalidad no es óbice para que las nutrias ocupen riberas fluviales, pantanosas, zonas húmedas y costas próximas al mar o que se desplacen monte a través lejos del agua. La nutria habita en terrenos montañosos o accidentados, en zonas poco cultivadas, con riberas bien vegetadas y cuevas rocosas, generalmente en lugares con pluviosidad anual superior a 600 mm y en aquellos ríos que no estén contaminados. A veces se imagina a la nutria en los ríos pirenaicos de alta montaña; sin embargo, la especie prefiere los tramos fluviales medios y bajos, donde hay mayores densidades de peces. Posee una excelente adaptación al medio acuático. Su morfología corporal está adaptada a estos menesteres, siguiendo la más elemental de las normas más sofisticadas de
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terísticos —de fuerte olor a pescado, con espinas, escamas y raspas de peces— situados de forma visible sobre las piedras emergentes del cauce de los ríos y en las orillas o bien debajo de los puentes, puntos conspicuos donde este vertebrado deja su marca personal delimitadora del territorio. Una pareja requiere de grandes necesidades espaciales, hasta el punto de poder patrullar entre 5 y 100 km de distancia por las riberas de los ríos. Se distribuye de forma natural por la mayor parte de Europa y Asia, así como por parte de África. En España se extiende de forma más o menos continua por la mitad occidental del país; falta únicamente en tres grandes áreas: un sector de la cuenca del Duero, el entorno de Madrid capital y algunas zonas muy secas del valle del Guadalquivir. En la mitad oriental de la península, debido a la aridez, es un animal más escaso. Se calcula un total de entre 5000 y 10 000 ejemplares en nuestro país. La nutria posee una morfología adaptada a los medios acuáticos donde vive
la hidrodinámica: cuerpo fusiforme, orejas diminutas, pelaje grasiento que le aísla del agua y de la temperatura fría, manos y pies palmeadas —con membranas interdigitales—…, lo que la convierte en un proyectil debajo del agua. Se alimenta básicamente de peces, a los que gana a la carrera, aunque puede incluir en su dieta reptiles, mamíferos, insectos, anfibios, etc. Su piel, de color pardo, es muy apreciada. Posee hábitos nocturnos y es un animal juguetón, aunque discreto en sus movimientos. Su existencia queda frecuentemente delatada por la presencia de unos alargados, mucilaginosos y oscuros excrementos carac-
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Un estudio elaborado por el antiguo icona desveló que este mustélido era más abundante en los tercios occidentales de nuestro país y que faltaba por completo en zonas industriales, densamente pobladas, contaminadas o donde se observaba un importante desarrollo de las actividades agrícolas. En Aragón, dispone de destacables poblaciones en el Pirineo y sus Sierras Exteriores, así como en las sierras turolenses del Sistema Ibérico, pero es un vertebrado muy escaso en el valle del Ebro. Situación en el Alto Aragón En el Pirineo de Huesca se viene registrando desde hace años una cierta recuperación de la especie, al igual que sucede en el
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resto de España, donde, después de unas décadas catastróficas para la conservación de este vertebrado, se produce una sensible mejoría de la situación. La zona de Huesca y Lleida constituye uno de los dos grandes núcleos para la especie en la parte oriental de la península Ibérica. En los sondeos de prospección de los años 1984-1985 se detecta principalmente a la nutria en la parte más oriental del Alto Aragón —valles del Ésera, Isábena, Cinca y Noguera Ribagorzana—. La última prospección, de 19941996, cuyos datos han sido publicados en el año 2000, desvela la existencia de la nutria en casi todo el Alto Aragón, ampliada masivamente a valles pirenaicos y prepirenaicos de la mayor parte de los ríos de la zona centro-occidental de la provincia de
Huesca y la Alta Zaragoza. Un dato anecdótico de su existencia es la antigua cita recogida de sus rastros a 2200 m en el ibón de Anayet. Del total de las estaciones fluviales muestreadas en Aragón en los años 19841985, la nutria fue hallada en un 18,1 % de las mismas. En el muestreo de los años 1994-1996 se aumentó al 36,9 %, es decir, un 104 % más. Según el biólogo Jordi Ruiz Olmo, máximo especialista de la especie en nuestro país, las poblaciones ibéricas de nutria se mantuvieron en un estado óptimo hasta la década de los años sesenta, momento en el que sufrieron un gran retroceso. En los ríos del hoy Parque Nacional de Ordesa algunos lugareños comentaban el trampeo de nutrias hace 30 años.
La alimentación básica de la nutria está compuesta de peces, aunque puede consumir también reptiles, mamíferos, anfibios e insectos
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Conservación y protección La nutria, en el Libro Rojo de los Vertebrados, aparece reseñada en España y Europa como especie “Vulnerable” y a nivel mundial como “No amenazada”. Hubo momentos en que se pensó que a escala nacional la especie podría pasar pronto a la clasificación de “En peligro”. Así mismo aparece recogida en los Catálogos de Especies Amenazadas de España y Aragón, con las categorías “De interés especial” y “Sensible a la alteración del hábitat”, respectivamente. En Europa la nutria es el símbolo de la Europa amenazada y, por tanto, es una Especie Prioritaria de Interés Comunitario, para la que hay que designar Zonas de Especial Conservación según la directiva de Hábitats y de la Fauna y Flora Silvestres. En Inglaterra, por ejemplo, se detectaron en los cadáveres de animales recogidos elevados valores de la presencia del peligroso ddt, insecticida organoclorado muy persistente que se acumula en las grasas por ser liposoluble. La vieja persecución ilegal para obtener su piel, las acciones realizadas a mediados de siglo con las Juntas Provinciales de Exterminación de Animales Dañinos, la contaminación de las aguas —con el incremento de las actividades industriales—, el auge del turismo en zonas con escasa presencia humana anterior y la construcción de presas y minicentrales de aprovechamiento hidroeléctrico se convierten en las principales causas humanas que han amenazado y aún amenazan la conservación de la nutria en el Alto Aragón. La distribución de la nutria, el mejor indicador de la calidad de los ecosistemas acuáticos en la vertiente mediterránea ibéri26
ca, ha pasado en las últimas décadas por una situación catastrófica. Pese a que algún autor considerase que la población de nutrias se recuperaría en la década de los 80, sus poblaciones han sufrido un marcado declive en los últimos 25 años. Los datos de los últimos 10 años, más optimistas, no significan en absoluto que la especie esté a salvo o que cuente con muchos individuos. Las poblaciones que viven en áreas de montaña, como las de los Pirineos, son calificadas por los expertos como “muy sensibles” pues a gran altitud, por encima de los 1500 m, la escasez de alimento y las condiciones del hábitat limitan las posibilidades de supervivencia de este mustélido. Biólogos y especialistas en la especie advirtieron, por ejemplo, de la desaparición de la nutria en el río Gállego en el año 1990 a consecuencia de la contaminación procedente de las industrias químicas, una de las cuales llegó a cerrar y ser procesada por delito ecológico debido al vertido de residuos del pesticida Lindano. Por otra parte, algunos excursionistas han recogido referencias de desplazamientos estacionales de este mustélido en la sierra de Guara, a consecuencia de la actividad del descenso de barrancos. 3.4. Murciélago patudo (Myotis capaccinii) Generalidades sobre la especie El murciélago patudo es un quiróptero de tamaño medio cuya distribución se circunscribe a la cuenca y litoral mediterráneo. También aparece en el noreste de África, Próximo Oriente, Irán y Uzbekistán. Su presencia en España fue confirmada por primera vez a principios de siglo, en que se loca-
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Las cuevas de Olvena son el único punto comprobado de presencia del murciélago patudo en el Alto Aragón (Foto: L. Lorente)
lizaron pequeñas y escasas colonias a lo largo de la zona costera y parte del interior peninsular con ambiente mediterráneo; abarca en su distribución ibérica desde Cataluña hasta tierras de Almería. La especie realiza una cierta expansión hacia el interior de la península Ibérica, donde apenas hay influencia continental. Se le encuentra, además, en las islas de Mallorca y Menorca. Es parecido al murciélago ribereño (Myotis daubentoni), del que se diferencia por la mayor cantidad de pelo en las tibias —por arriba y por abajo— y en las partes adyacentes de la membrana. Su coloración corporal es más pálida y gris que en el resto de los Myotis europeos. Posee un color ventral muy claro, casi blanco. Su pie es grande,
mayor que la mitad de la tibia. El murciélago patudo se refugia en cuevas y simas, generalmente ligadas al agua. Es territorial en la captura de insectos al vuelo sobre la superficie acuática. Pero allí donde no existen condiciones geológicas proclives para la formación de cavidades naturales se asienta en colonias dentro de túneles y minas. Ese es el caso de la comarca oscense del Bajo Cinca, donde la especie aprovecha túneles y sifones de los canales de regadío. Cría en colonias mixtas con otras especies —del género Rhinolophus y con el murciélago de cueva (Miniopterus schreibersi), principalmente—, generalmente situadas por debajo de los 700 m sobre el nivel del mar.
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Situación en el Alto Aragón Probablemente el orden de los quirópteros sea uno de los menos conocidos en lo referente a los vertebrados del Alto Aragón. De hecho, apenas se ha trabajado sobre murciélagos en toda la comunidad aragonesa, de ahí que se conozca tan solo de forma muy somera la composición específica de estos animales por las escasas y dispersas prospecciones efectuadas. El murciélago patudo es una de las 21 especies de este orden descritas en Aragón hasta el momento. Sobre esta especie existe constatada referencia de su presencia desde el año 1970 en la zona prepirenaica del congosto de Olvena. Hasta no hace mucho tiempo se trataba de la única localidad cierta, aunque posteriormente ha aparecido en otros puntos próximos del Alto Aragón, más meridionales, de ambiente mediterráneo. En 1987 Serra-Cobo y Balcells descubren su existencia más al sur: en Mequinenza (Zaragoza) y Almunia de San Juan (Huesca). En la comarca del Bajo Cinca, concretamente en los canales y sifones del canal de regadío “Aragón-Cataluña”, la Confederación Hidrográfica del Ebro —a instancias de las asociaciones naturalistas Ansar y Secemu— dotó de medidas de protección al refugio donde hibernaba, criaba y reposaba la especie, al parecer sin resultados positivos hasta la fecha. Ha sido citado en otros lugares de la provincia de Huesca —del Bajo Cinca—, situados más al sur del ámbito territorial de este “Cuaderno”. A su rarefacción se une la costumbre de ocultarse en grietas de cuevas, lo que redunda todavía más en una desconocida o desapercibida existencia de la especie en el Alto Aragón.
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Conservación y protección El Catálogo Nacional de Especies Amenazadas cataloga a este quiróptero como “De interés especial”. En Aragón, el decreto de Especies Amenazadas le da el rango de “Vulnerable”. Así mismo, el murciélago patudo entra dentro del Libro Rojo de los Vertebrados de España con la clasificación de especie “En peligro de extinción”. Dentro del contexto mundial y de la Unión Europea, la especie está clasificada por la uicn como “Vulnerable”. A pesar de ello, España dispone de las poblaciones más importantes en Europa para este murciélago, por lo que su conservación adquiere un interés añadido. En Francia se ha constatado el importante declive en las poblaciones de murciélago patudo y algunos autores presuponen un proceso similar en España, aunque poco conocido de momento. Es una Especie Prioritaria de Interés Comunitario, para la que hay que designar Zonas de Especial Conservación según la directiva europea de Hábitats y de la Fauna y Flora Silvestres. Como la mayor parte de los mamíferos quirópteros, la protección de sus refugios y el control del uso de insecticidas son las medidas más importantes a tomar de cara a la pervivencia de la especie. La conservación de los tramos fluviales asociados a la misma —conservación de la vegetación y descontaminación orgánica de las aguas— es otro factor determinante para el mantenimiento del murciélago patudo. Por otra parte, sería necesaria la redacción de un informe sobre murciélagos en el Alto Aragón, donde se abordase su distribución, amenazas…, inventariando además los refugios importantes para mur-
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ciélagos y tomando medidas de protección en los espacios, cuevas o refugios en que fuese necesario.
HERPETOFAUNA (anfibios y reptiles) 3.5. Lagartija pirenaica (Lacerta bonnali) Generalidades sobre la especie Los estudios realizados en el año 1993 constataron que la subespecie de lagartija serrana habitante en zonas de alta montaña del sector central de los Pirineos —hasta entonces denominada con el nombre científico de Lacerta monticola bonnali— era en realidad una especie diferenciada del resto. A partir de entonces se empezó a hablar de lagartija pirenaica (Lacerta bonnali o Archaeolacerta bonnali). Posteriormente, incluso, los científicos han llegado a determinar y a segregar de la lagartija pirenaica a otras dos especies diferenciadas, las cuales no habitan en el Alto Aragón aunque sí en el Pirineo de Cataluña, Andorra y Francia: la lagartija pallaresa (Lacerta aurelioi), que vive en los macizos del Pallars —Pica de Estats, Mont-roig y Andorra—, y la lagartija aranesa (Lacerta aranica), que se distribuye exclusivamente por los valles de Arán y Ariège. Hablar de las lagartijas de alta montaña del Alto Aragón o del Pirineo de Huesca es referirse hoy por hoy a la especie conocida como lagartija pirenaica. La diferenciación de las tres lagartijas de montaña de los Pirineos se basa en características cariológicas, es decir, en el número y composición de cromosomas de los individuos de cada población, motivo que dificulta su diferenciación a simple vista.
La lagartija pirenaica gusta de roquedos, canchales y rocas con fisuras
A grandes rasgos se puede decir que se trata de una lagartija pequeña, de forma aplanada y con una longitud máxima de 62 mm, que incluye la cabeza y el cuerpo. Su color varía entre el verdoso, el grisáceo y el pardo claro. Los costados son pardos, uniformes o con pequeñas manchas más claras, y con una línea blancuzca de contornos poco definidos que recorre de forma longitudinal la parte central de los costados. Su vientre es blanco, amarillento o verdoso. Esta especie endémica de lacértido se encuentra restringida generalmente a alturas superiores a los 2000 m (piso alpino pirenaico) y a pequeñas colonias en un área que se extiende desde el macizo de Arriel, al oeste, hasta las montañas del Parque Nacional del Lago de San Mauricio y Aigüestortes al este, quedando su área comprendida entre los puertos del Portalet (Huesca) y el de la
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fuentes y lagos de origen glacial.
La lagartija pirenaica es hoy una especie independiente de la lagartija serrana
Situación en el Alto Aragón Hace un par de décadas tan solo se tenía localizada una población de lagartija pirenaica —serrana— en el Alto Aragón, con pequeños grupos que subían hasta 2200 m en las faldas del macizo de Monte Perdido, en el valle de Pineta.
Bonaigua (Lérida). La lagartija pirenaica se halla separada en su distribución de las otras dos especies de pequeños lacértidos de montaña por los valles del Garona y de la Noguera Pallaresa. De distribución mundial limitada a los Pirineos, vive en colonias, en general pequeñas y aisladas, en aquellos hábitats que son propicios para la especie, con un aislamiento entre macizos probablemente posglaciar. Localmente es común y abundante, con presencia de pequeñas poblaciones por todo el Pirineo Central de Huesca y Lleida y alguna otra en la vertiente francesa de estas montañas (Neouvielle y Bigorre).
Hoy se sabe que habita de oeste a este los macizos de Arriel, Vignemale (o Comachibosa), Panticosa, Monte Perdido, Punta Suelza, Posets, Maladeta y Va-llibierna, y en Cataluña las montañas d e S a n MauricioAigüestortes (Besiberris, Mun-tanyó de Llacs, Peguera y Encantats), con una prolongación hacia el norte en los macizos galos de Neouvielle y Bigorre. Se distribuye en cotas altitudinales comprendidas entre los 1720 y los 3000 m de altitud sobre el nivel del mar, aunque ocupa generalmente zonas próximas a los 2300 m. Como hecho anecdótico, cabe citar que se le ha visto a 3062 m en el collado de Vallibierna.
Su hábitat lo componen los afloramientos rocosos —roquedos, canchales, derrubios, gleras, etc.— y cuenta con mayores densidades de población en hábitats bien fisurados —pizarras, esquistos, lapiaces calcáreos—. Se la encuentra con frecuencia en la interfase de rocas y pastizales alpinos y, con mayor densidad, en lugares donde no se nota el déficit hídrico de estío, como cercanías de torrentes,
La lagartija pirenaica no ha sido observada ni en el Pirineo occidental —al oeste del río Gállego— ni en los sectores prepirenaicos de Jacetania, Serrablo o sierra de Guara.
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Se tiene una referencia poco fiable de que un grupo de aficionados a la herpetología capturaron una posible cría de lagartija serrana en la Selva de Oza —valle de Hecho.
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Conservación y protección el cambio climático puede causar una regre La lagartija serrana, denominación en la sión acusada al reducir drásticamente el que anteriormente quedaba recogida la sub- piso alpino pirenaico. especie bonnali de la hoy conocida como Entre las medidas de conservación que es lagartija pirenaica, se halla incluida en el preciso adoptar para una adecuada protecCatálogo Nacional de Especies Amenazadas ción de este reptil se hallan la prohibición de con la categoría “De interés especial”. El las capturas de ejemplares, la limitación en la Catálogo de Especies Amenazadas de Aragón ampliación de estaciones de esquí y el control la califica como “De interés especial”. Así sobre el tráfico rodado fuera de las pistas. mismo, Lacerta bonnali es también considerada en el contexto de Europa como una Especie Prioritaria de Interés Comunitario, 3.6. Culebra de Esculapio (Elaphe longissima) para la que hay que designar Zonas de Generalidades sobre la especie Especial Conservación según la directiva de Hábitats y de la Fauna y Flora Silvestres, Esta especie, de mordisco inofensivo, ámbito geográfico donde la uicn determina posee un bello color verdoso brillante y unique es una especie indeterminada. El Libro forme a lo largo de su cuerpo. Puede llegar Rojo de los Vertebrados de España se refiere a a medir hasta 2 m de longitud, aunque de la categoría de amenaza de esta especie ordinario no supera los 140 a 170 cm. Es una de las cuatro culebras mayores de como “Indeterminada”. La existencia de poblaciones pequeñas Aragón, de hecho su nombre científico proy aisladas hace especialmente vulnerables cede del griego elaps ‘serpiente de aspecto sus poblaciones. El gran desconocimiento imponente’ y del latín longus ‘largo’. que existe hasta el momento de esta especie justificaría una protección preventiva y estricta de sus poblaciones. Lo que sí se sabe es que la lagartija pirenaica es particularmente sensible a alteraciones por destrucción del hábitat que ocupa, como es el caso de las estaciones de esquí alpino y de la masificación del turismo de montaña. Parece ser que Las citas y datos de culebra de Esculapio son muy escasos en los últimos treinta años
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Los machos son más grandes que las hembras. Su cuerpo es esbelto, la cabeza estrecha y la pupila es redonda y bien definida. Posee como característica una mancha amarillenta en el cuello —bajo la boca— y su cuerpo aparece salpicado, a menudo, de pequeños puntos blancos en el extremo de las escamas dorsales. Su vientre es de color amarillo pálido. Los ofidiólogos son de la opinión de que este reptil fue venerado por muchos pueblos de la antigüedad como el representante de Asplenios —el Esculapio de los romanos—, el dios griego de la salud, que había representado a la culebra en su vara mágica. Es hoy todavía el símbolo de la medicina y la farmacia. Es regular nadadora pero tiene capacidad para trepar por superficies lisas, rocas y árboles en busca de nidos. Se alimenta de ratones, musarañas y otros micromamíferos, además de pequeños pájaros y lagartijas. También captura grillos o saltamontes, si bien puede ser depredada por garduñas, tejones o rapaces diurnas. Ágil y veloz, es considerada una culebra inquieta que gusta de tomar el sol durante el día, aunque también se le han detectado hábitos crepusculares. Resulta agresiva al ser molestada: se enrosca en torno al objeto de su molestia, al que rocía de fétidas secreciones procedentes de las glándulas cloacales. Presente en las Comunidades Autónomas de Cantabria, Navarra, Cataluña y Aragón, en el resto de Europa vive en los Balcanes, Italia y Francia. Habita en lugares de vegetación abundante y pedregosos, barrancos y márgenes de pastizales, así como en los bosques de las montañas pirenaicas y cantábricas. Se ha localizado en altitudes comprendidas entre
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los 800 y los 1100 m de altitud. Situación en el Alto Aragón Las citas en el Alto Aragón, como en el resto de la península Ibérica, son escasas. En los últimos 30 años no llegan a la decena las observaciones recogidas por los naturalistas aragoneses, todas ellas en la provincia de Huesca. La primera cita de su presencia en Aragón corresponde a la recogida de dos ejemplares en el año 1974 en la localidad de Nocito. En 1978 este ofidio fue localizado en los alrededores del pantano de Vadiello. En 1982 se captura un ejemplar en un basurero de Fago y cuatro años después es visto en la zona de Rodellar. En el año 1990 un agente forestal recoge dos citas nuevas, bastante seguidas, en la zona de Embún y del valle de Hecho. En 1992 se vuelve a ver nuevamente en la sierra de Guara, concretamente en la zona de San Cosme. Así mismo hay un dato de probable presencia, no verificada, en el área del Salto de Roldán. El autor de este “Cuaderno Altoaragonés de Trabajo” pudo encontrar y fotografiar un ejemplar adulto —en fase melánica— en el cauce seco de un barranco de Rodellar —sierra de Guara— en la primera semana del mes de octubre de 1997. El hábitat era una zona pedregosa cubierta de sauces, bojes y diversas herbáceas. La culebra de Esculapio permanecía inmóvil, moviéndose de forma muy sutil ante la atenta mirada naturalista. Un año más tarde, en julio de 1998, se hallaba otra culebra de Esculapio —de 40 cm de longitud— en Gabardito, en el valle de Hecho. Es en esta última zona, concretamente en la Selva de Oza, donde se venían recogiendo desde hace años testimonios de
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La culebra de Esculapio puede llegar a alcanzar una longitud de hasta 2 m. Sus poblaciones son poco conocidas
leñadores que afirmaban haber visto “de vez en cuando serpientes verdes, muy grandes y muy fuertes, que se escondían pitando”. La escasez y dispersión de datos sobre la presencia de la culebra de Esculapio en el Alto Aragón, localizados además en dos geografías distantes —sierra de Guara y valle del río Aragón Subordán—, no permiten conocer con detalle el estatus actual de la especie. Además, la ausencia de datos recientes augura una situación de conservación que podría ser preocupante. Conservación y protección El Libro Rojo de los Vertebrados de España le da la clasificación de “Rara”, en tanto que está incluida en el Catálogo Nacional de
Especies Amenazadas como “De interés especial”. En el contexto de la Unión Europea es un ofidio “Vulnerable” y, a nivel mundial, “No amenazado”. Sin embargo, en Aragón, donde como ya se ha dicho la especie es rarísima, es curioso que no aparezca recogida en el listado del Catálogo de Especies Amenazadas. Pese a ser un animal protegido por la ley, factores como la persecución que padecen “serpientes y culebras”, la quema de rastrojos y lindes de campos o la destrucción general de la vegetación son actuaciones que pueden incidir nefastamente en la expansión y mantenimiento de sus poblaciones. El tráfico rodado por pistas forestales podría ser causa también de su desaparición.
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Un primer paso para su protección sería el estudio exhaustivo y la localización detallada de las localidades donde se encuentra la culebra de Esculapio, así como su catalogación en Aragón para la búsqueda de medidas de protección efectivas. 3.7. Culebra verdiamarilla (Coluber viridiflavus) Generalidades sobre la especie Se trata de una especie muy vistosa debido a la coloración negra o verde oscura del dorso de los ejemplares adultos, salpicada de manchas amarillento-verdosas. La mitad anterior del cuerpo presenta barras transversales alineadas en finas barras a lo largo de la mitad posterior del cuerpo y la cola. El vientre es de color amarillo o amarilloverdoso. Las escamas labiales son básicamente amarillas. Los ejemplares jóvenes presentan un cuerpo de color gris oliva o verdoso muy uniforme. Los machos son mayores que las hembras. Es conveniente precisar que, por su nombre, no debe ser confundida a la hora de identificarla con la culebra bastarda o de Montpellier, de coloración también marrón-verdosa y amarilla pálida. Su longitud ronda el metro y medio, aunque puede alcanzar los 2 m. Es una de las culebras más grandes en España y la más agresiva, aunque inofensiva de mordedura, pues no va
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más allá de las heridas epidérmicas que puede causar el arañazo de una zarza. Terrestre, ágil y rápida en sus movimientos, sube con frecuencia por las ramas de los árboles y arbustos para esconderse. Es de actividad diurna. Caza al acecho, con la vista, a otros animales como micromamíferos, reptiles —incluidas víboras—pequeñas crías de aves… La culebra verdiamarilla se distribuye en nuestro país, además de en los Pirineos, por otras sierras del norte peninsular como son el Montseny o los Montes Vasco-Navarros. Sin embargo, su distribución fuera de España queda ampliada a otros países europeos co-mo Francia, Andorra, Suiza, Eslovenia, Yu-goslavia e Italia –donde es muy abundante–, así como a las islas mediterráneas de Córcega, Sicilia y Cerdeña. Se considera, por tanto, una especie centroeuropea meridional, con distribución claramente paramediterránea. Propia de los claros y bordes de masas
Dos culebras verdiamarillas fotografiadas en un amplexo en el Balneario de Panticosa
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forestales, gusta de ambientes con mucho arbolado en el alto Pirineo aragonés, donde llega hasta los 1800 m de altitud sobre el nivel del mar. Es frecuente también en zonas de matorral o de estrato arbustivo, con predilección por terrenos secos y rocosos. En los meses de marzo y abril ya pueden estar activas, tras un periodo de letargo que se inicia generalmente en octubre. Situación en el Alto Aragón Las citas existentes en el Alto Aragón, relativamente abundantes, no justifican su escasez. Presente en casi todos los valles del Pirineo central, resulta especialmente frecuente en los Baños de Benasque, donde desde hace muchos años las culebras verdiamarillas llegan incluso a introducirse en el interior de habitaciones y duchas. También se halla sobradamente confirmada su presencia en la zona del Balneario de Panticosa. Parece ser relativamente abundante así mismo en el valle de Chistau, con datos de observaciones en los campos de siega y medios humanizados de Plan y Saravillo. Hay citas también en Seira, Bielsa, Montanuy (Aneto y Bonansa) y en el cañón de Añisclo. El culto romano a la serpiente y la afinidad de esta antigua civilización a termas y baños de aguas termales han llevado a algunos naturalistas a creer la hipótesis que habla sobre la introducción de la culebra verdiamarilla desde épocas romanas en enclaves altoaragoneses a los que la especie ha guardado fidelidad. Se dice que los romanos apreciaban esta culebra como un elemento eficaz en la lucha contra los roedores. De hecho, sus dos más importantes poblaciones coinciden con zonas de esta-
ciones termales. Pero, al tratarse tan solo de una simple hipótesis no confirmada, el ofidio en cuestión es considerado como autóctono. Otros estudiosos de la herpetofauna argumentan que la especie se caracteriza por sus requerimientos térmicos elevados, que gusta de mantener durante gran parte del día. De ahí que en nuestra latitud y en situaciones de montaña algunas de las poblaciones más densas se localicen en los alrededores de estaciones termales, donde la especie no tiene dificultades para mantener temperaturas corporales en torno a su óptimo, al margen de la climatología reinante. Conservación y protección Como para la mayor parte de los reptiles, los motivos de su rarefacción provienen de la creciente alteración de los biotopos y de la antropización de los mismos. El odio y la incultura son, como para el resto de los ofidios, causas de la regresión de este tipo de animales silvestres. El folclore, con la tradición de la “sopa de culebra”, podría constituir una amenaza para esta especie, aunque de muy baja incidencia. La culebra verdiamarilla fue incluida en el Libro Rojo de los Vertebrados de España como “Insuficientemente conocida” y, después, como “Rara”. Esta culebra se halla además en el Catálogo Nacional de Especies Amenazadas con la categoría “De interés especial”. Es curioso, al igual que sucede con la culebra de Esculapio, que en el Catálogo de Especies Amenazadas de Aragón no quede recogida. La directiva europea de Conservación de los Hábitats, la Fauna y Flora Sil-
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La culebra verdiamarilla puede resultar agresiva si se le molesta, pero su mordedura es inofensiva. Constituye una especie rara en España
vestres la considera una “especie animal de interés comunitario que requiere de una protección estricta”. Las carreteras, a tenor de lo sucedido en los valles de Larraún, Ulzama, Baztán y Bidasoa —en la vecina Navarra—, acaban con la vida de bastantes ejemplares de esta escasa culebra. En la pista forestal altoaragonesa de la Besurta (Benasque), el tráfico rodado en época de máxima actividad es motivo de la muerte de ejemplares. Para los dirigentes y usuarios de los Baños de Benasque, la presencia de la culebra verdiamarilla no es agradable: durante casi un siglo, se han matado de 200 a 300 ejemplares cada año —entre jóvenes y adul36
tos—, sin contar la gran cantidad de huevos destruidos. En junio del año 1998, agentes del Servicio de Protección de la Naturaleza de la Guardia Civil confiscaron un arma a un vecino de la zona tras cazar catorce culebras verdiamarillas en los Baños de Benasque. Algunos naturalistas aragoneses reconocen que el caótico conocimiento de la herpetofauna —como son este tipo de reptiles amenazados— está motivado por el reducido número de personas dedicadas a estas ciencias y por el escasísimo interés que despiertan en ambientes naturalistas, científicos y populares. Así mismo, también es achacable a la nula atención prestada por los organismos competentes.
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3.8. Rana pirenaica (Rana pyrenaica)
El inesperado hallazgo ha causado una gran sorpresa y estupefacción entre los cienGeneralidades sobre la especie tíficos y estudiosos de la vida vertebrada, Durante el otoño de 1990, en un torren- dado que desde hace un siglo, desde el año te cercano al Parque Nacional de Ordesa y 1891, no se tenía constancia del descubriMonte Perdido, el biólogo de la Universidad miento de un nuevo tipo de rana. El caso era de Barcelona Jordi Serra Cobo descubría una muy similar al que aconteció en la isla banueva especie para la ciencia. Este singular lear de Mallorca en el año 1980 con el hallazgo en tierras del Pirineo aragonés dio descubrimiento de una discretísima espelugar al desarrollo de múltiples investigacio- cie endémica de sapillo hasta entonces desnes y prospecciones periódicas para determi- conocida, el ferreret (Alytes muletensis), anfinar y conocer el alcance del descubrimiento. bio este que, si bien no era conocido por La realización de dichos estudios condujeron la ciencia, sí lo conocían perfectamente en el año 1993 a la descripción de una nueva desde hacía tiempo algunos payeses de la especie de anfibio, presentada ante la comu- zona. nidad científica, a través de la revista del Pero el ránido de los Pirineos que nos Laboratorio de Anfibios y Reptiles del Museo ocupa mide unos 5 cm de longitud y su Nacional de Historia Natural de París, con el coloración es marrón-verdosa. Pertenece al nombre latino de Rana pyrenaica y conocida grupo de ranas pardas, en el que también se popularmente como rana pirenaica. halla la abundante rana bermeja (Rana temporaria), especie esta última muy similar que se localiza con abundancia en gran parte de los Pirineos. La rana pirenaica es de aspecto grácil y pequeño tamaño, su longitud corporal máxima conocida es de 51 mm. La cabeza resulta ligeramente más ancha que larga, con el hocico redondeado. El tímpano es pequeño y, muchas veces, imperceptible. La distancia entre las narinas es relativamente amplia, mayor que la existente entre los ojos. Cuenta con pliegues dorsolaterales estrechos. Sus miembros son proporcionalmente largos y la articulación tibiotarsal alcanza el hocico o lo La rana pirenaica posee la característica de colocar sus puestas agarradas bajo grandes rocas del río supera ligeramente cuando los Fauna vertebrada amenazada y extinguida del Alto Aragón
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La rana pirenaica fue descubierta como especie nueva en el otoño de 1990. Estudios posteriores han ofrecido gran información sobre este anfibio endémico de los Pirineos
miembros posteriores son abatidos hacia delante. Las partes superiores pueden ir de un color crema claro a un gris oliváceo, a veces con tonos marcadamente rojizos. Su coloración general es poco contrastada. Detrás de los ojos, las ranas muestran una mancha oscura que continúa por el iris y se prolonga anteriormente en una franja que alcanza los orificios nasales. Las partes inferiores son blanquecinas, al igual que la garganta, que todo lo más puede mostrarse con un jaspeado grisáceo muy tenue. Los machos de la rana pirenaica se diferencian de las hembras en que estas últimas son generalmente más rojizas y, principalmente, porque alcanzan un tamaño ligeramente superior al de los machos. Estos poseen un antebrazo más robusto y en la 38
palma de la mano y los dedos presentan callosidades nupciales en forma de abultamientos. Parece ser que la rana pirenaica cuenta con hábitos singulares, como es el hecho de que se trate de una especie torrentícola, es decir, que se desarrolla y vive en los rápidos torrentes de la alta montaña —generalmente entre 1200 y 1800 m sobre el nivel del mar, si bien se le ha encontrado entre los 840 y los 2000 m—, caracterizados por su corriente y sus aguas frías, oxigenadas y cristalinas. Los adultos y subadultos se alejan poco del agua, se sitúan en riberas de arroyos o bien se esconden bajo pequeños saltos de agua y piedras situadas en torrentes o en estrechas fisuras. La especie suele compartir el mismo nicho ecológico que el tritón pirenaico.
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Nunca se le ha encontrado en aguas estancadas. En febrero y marzo las hembras colocan la puesta de huevos debajo de las rocas, aprovechando fisuras y piedras que en ocasiones son de gran tamaño y pueden llegar a pesar grandes toneladas. Se trata, sin duda, de una clara adaptación del animal a la corriente para que el ímpetu de esta no se lleve los huevos. Así mismo, los renacuajos son capaces de nadar a contracorriente, lo que implica un elevado gasto energético y un alto grado de desarrollo muscular en la cola. Situación en el Alto Aragón Los estudios de los últimos años han permitido encontrar a la rana pirenaica en más puntos del Alto Aragón, territorio natural que es su principal bastión en el mundo, máxime si se considera que la especie está únicamente limitada a la cordillera pirenaica y con especial preferencia por los torrentes de zonas calizas. La rana pirenaica cuenta, por tanto, con una distribución mundial únicamente cir-
Un biólogo realiza el pesaje de ejemplares adultos
Ranas pirenaicas en amplexo, durante la estación fría del año
cunscrita a la región pirenaica centro-oriental española; se han localizado ejemplares en los torrentes de las cabeceras de los ríos Gállego, Ara y Cinca, en las sierras prepirenaicas y en el valle navarro del Roncal. Así mismo, algunas poblaciones ya han sido detectadas también en la vertiente francesa de los Pirineos. Los detallados estudios realizados en la actualidad por el Instituto Pirenaico de Ecología, en colaboración con el Gobierno de Aragón, están desvelando nuevas localidades concretas donde existe este anfibio. Conservación y protección El Instituto Pirenaico de Ecología lleva a cabo desde 1998 un programa de marcaje de diferentes ejemplares con el fin de conocer
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más datos sobre la distribución, los hábitos, las costumbres y la ecología de la especie. Los investigadores inyectan microchips subcutáneos en algunos ejemplares por medio de una jeringuilla, los cuales contienen un código de barras cuyos datos pueden descifrarse con un lector. La especie cuenta con el peligro que supone para su supervivencia la transformación sufrida en las últimas décadas en el paisaje pirenaico, las repoblaciones piscícolas ilegales con truchas que depredan sobre el anfibio, el afán coleccionista de naturalistas sin escrúpulos o el turismo. La creciente actividad turística, con aumento de la frecuentación humana —incluso en aquellos lugares que eran escasamente visitados hasta hace pocos años—, altera los frágiles ecosistemas de montaña, especialmente los de tipo hídrico, imposibilitando la vida de la rana pirenaica y otras especies. El barranquismo es una actividad deportiva que, a priori, incidiría en la sobrefrecuentación y pisoteo de su hábitat natural. Sus escasas poblaciones podrían verse afectadas por el turismo, las repoblaciones piscícolas y el coleccionismo por parte de naturalistas, además de por las transformaciones del paisaje. El reciente descubrimiento de este animal —década de los años 90— es el motivo de que no aparezca en directivas, catálogos y libro rojo, a excepción del Catálogo de Espe-cies Amenazadas de Aragón, donde está recogida como “De interés especial”.
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ORNITOFAUNA (aves) 3.9. Quebrantahuesos (Gypaetus barbatus) Generalidades sobre la especie El quebrantahuesos es un ave rapaz carroñera —buitre— de gran tamaño. Los ejemplares adultos —a partir de siete años de edad— poseen un característico plumaje con pe-cho anaranjado y con las aladas y el dorso de color negro pizarra. Hay quien le conoce también con el nombre de águila barbuda, en alusión a la existencia bajo el pico de un penacho de plumas que asemejan un bigote o barba. Machos y hembras son, en apariencia, prácticamente indiferenciables, pese a que los ejemplares masculinos sean de menor tamaño que los femeninos. Presenta una gran envergadura alar, de hasta 3 m de longitud. Su silueta en vuelo es inconfundible: alas oscuras, pecho anaranjado y cola en forma de rombo. En los individuos jóvenes el pecho es oscuro. De hecho, ejemplares
Cabeza de quebrantahuesos adulto con su llamativo ojo, un negro antifaz y fuerte pico propio de las aves rapaces
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Ejemplar adulto de quebrantahuesos con marcas alares para facilitar su seguimiento y estudio en el Plan de Recuperación del Gobierno de Aragón
subadultos e inmaduros, con edades comprendidas entre 1 y 5 años, se caracterizan por un aspecto más desgarbado que el de los adultos y un plumaje uniformemente oscuro, con la cabeza de un negro intenso. Cambia cada año de nido y realiza una puesta anual, sacando un solo pollo adelante. Es una de las primeras aves que inicia la fase reproductiva en Europa —fríos meses del inicio de un nuevo año—, dado que su periodo de incubación es el más largo de la fauna europea, de 55 a 60 días. Su dieta es selecta y exquisita; de hecho, el nombre proviene de la característica costumbre que tiene el ave de romper los huesos grandes en lugares fijos, para ingerirlos posteriormente. Es el único animal osteófa-
go de la fauna aragonesa. Posee unos jugos gástricos muy potentes para poder digerir los huesos. Su hábitat lo constituyen sierras y montañas de acusada orografía, con abundantes cortados, paredes y roquedos —principalmente calizos—, donde ubican sus nidos. Pa-ra la búsqueda de alimento necesita de mucho espacio abierto. Hacia mediados del siglo xix el quebrantahuesos contaba con una amplia distribución por toda Europa. En la península Ibérica estaba presente en la mayor parte de las sierras que por sus características podían albergar a estas aves. Perseguido directa e indirectamente por el hombre, el quebrantahuesos ha quedado arrinconado en dispersas
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contexto del Alto Aragón se contabilizaron 53 unidades reproductoras (en ocasiones compuestas cada una de ellas por dos o tres adultos), que producen la mayor parte de los ejemplares jóvenes para la especie. Se le encuentra en todos los altos valles del Pirineo arago- nés, desde el sector más occidental —valle de Ansó— hasta el más oriental —valles de Barrabés y de Benasque—. Ocupa, asimismo, una amplia proporción en las sierras localizadas más al sur de la gran cadena montañosa pirenaica: So-brepuerto, Turbón, Santo Do-mingo, Cotiella, Guara, Tierra de los Mallos, etc. De ahí que se diga que existen tres subpoblaciones en el Alto Aragón, coincidentes con tres unidades de relieve: alto Pirineo, Prepirineo y Sierras Exteriores. Los censos simultáneos realizados para el control de la especie revelan que la mayor parte de la población juvenil (unos 150 individuos en total) se encuentra en el Alto Aragón. Por otro lado en el año 2000 se conocen 14 casos de la existencia de tríos poliándricos, formados por dos machos y una hembra, lo que indica la posible saturación de nuevos territorios altoaragoneses a
Joven de quebrantahuesos liberado en el Parque Nacional de Ordesa en el año 1999
das un moderado crecimiento. Tras el análisis del proceso natural de dispersión y asentamiento de la especie en nuevas áreas, se estima un largo periodo para el establecimiento de nuevos núcleos reproductores en la Cordillera Cantábrica, el Sistema Ibérico y los Montes Vascos, donde son frecuentes durante los últimos años las observaciones de quebrantahuesos jóvenes y adultos, aunque no nidificantes.
Quebrantahuesos herido por el impacto contra un tendido eléctrico
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Situación en el Alto Aragón Posiblemente sea considerada el ave más emblemática de todo el territorio pirenaico y prepirenaico. En el año 2000, dentro del
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ocupar por la especie. La Diputación General de Aragón, coordinada con el Ministerio de Medio Ambiente y las Administraciones de otras Comunidades Autónomas con presencia de quebrantahuesos, lleva a cabo diversos proyectos de conservación y recuperación de la especie en el Alto Aragón mediante la creación de comederos artificiales —de gran importancia para los primeros años de vida— y el seguimiento de los jóvenes identificados con marcas alares y radioemisores. Conservación y protección El quebrantahuesos es el representante faunístico al que más esfuerzos conservacionistas se le vienen dedicando en el Alto Aragón durante los últimos años. De hecho, es el buitre más amenazado de la Unión Europea. Se trata de una especie incluida en el anexo I de la directiva relativa a la Conservación de las Aves Silvestres y, por tanto, objeto de medidas de conservación especiales en cuanto a su hábitat, con el fin de asegurar su supervivencia y su reproducción en su área de distribución. Su clasificación en el Libro Rojo de los Vertebrados de España como “En peligro” y su posterior registro como tal en el Catálogo Nacional de Especies Amenazadas obligaron a las Comunidades Autónomas aragonesa, navarra y catalana a redac-
zonas localizadas en Grecia —Creta—, Córcega, Atlas marroquí y Pirineos, además de una pequeña población de cuatro parejas reintroducidas en los Alpes hacia finales de la década de los 90, de donde desapareció en 1913. En el resto del planeta se le encuentra en Etiopía y el macizo del Drackensberg, en las montañas del Hindukhus, del Himalaya o del Pamir. Tras la desaparición en 1987 del último ejemplar superviviente del sur de España, en la sierra de Cazorla (Jaén), es en los Pirineos donde se refugian los últimos quebrantahuesos ibéricos. En estas montañas la población hispano-francesa cuenta con cerca de 300 individuos y es donde existe el mayor núcleo poblacional de todo el Paleártico occidental, probablemente el único que cuenta con alguna posibilidad de conservación a medio o largo plazo. Numéricamente y de forma comparativa se puede decir que la población pirenaica cuenta con el 82 % de los ejemplares de la Unión Europea, población que además ha experimentado en las últimas déca-
Seguimiento de quebrantahuesos mediante el proceso de radio-trakking
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Alimentación suplementaria para los quebrantahuesos en un comedero creado para elevar la tasa de supervivencia de los ejemplares adultos
tar sus respectivos Planes de Recuperación para esta especie (inspirados en los “Species Recovery Plans” de la legislación americana). En Aragón, donde la especie también está clasificada como “En peligro” en el Catálogo de Especies Amenazadas, se puso en marcha un Plan de Recuperación del Quebrantahuesos (decreto 184/1994), basado en el desarrollo de un programa técnico de estudio y conservación. Entre las actividades que comprende destacan los trabajos de censo y monitorización de la reproducción, que consisten en el seguimiento de los parámetros reproductivos y la prospección de áreas potenciales para identificar nuevos territorios. También se desarrollan actividades de investigación, abordando el estudio de la demografía y la viabilidad de la población. Con este fin se han marcado cerca de una cincuentena de individuos jóvenes,
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tanto con marcas visuales como con radioemisores, a los que se ha hecho un seguimiento mediante controles terrestres y aéreos. Por último, y dentro del plan, también se ha puesto en marcha una campaña de sensibilización ciudadana. A nivel nacional el Ministerio de Medio Ambiente en colaboración con las Comunidades Autónomas, aprobó en el año 2000 la Estrategia para la Conservación del Quebrantahuesos, cuyo fin es el de coordinar los planes de recuperación y conservación de que dispone esta rapaz en nuestro país. El documento prevé medidas de corrección de impactos y señala actuaciones prioritarias de inclusión al menos en las Zonas de Especial Protección para las Aves (zepas). Esta Estrategia tiene su antecedente en un Plan Coordinado de Actuaciones que ha venido siendo desarrollado desde
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el
año 1987.
El uso de venenos a principios de siglo llevó a esta rapaz a una drástica situación. Hoy, los recientes estudios demográficos y el intensivo seguimiento llevado a cabo en el campo han constatado una elevada mortalidad de aves adultas y subadultas provocada por veneno, colisión, electrocución en líneas eléctricas y disparos. Esta mortalidad en edades avanzadas está produciendo el rejuvenecimiento de la población y un descenso de las tasas reproductivas. El uso de venenos para reducir las poblaciones de carnívoros silvestres y la caza ilegal han sido —y todavía lo son— los factores que provocan la regresión de la especie. A pesar de estos factores adversos, la situación parece ser halagüeña. Cada año la población pirenaica de quebrantahuesos se incrementa en alguna nueva pareja reproductora. Sin embargo, por otro lado, la alteración del hábitat, la práctica de la caza en lugares donde habita la especie, las molestias de aviones y otros vehículos motorizados son motivos que inciden o pueden incidir negativamente en el éxito recuperador de las poblaciones de quebrantahuesos. Las organizaciones de defensa de la naturaleza han denunciado que en ciertos casos existe un desinterés por parte de algunos departamentos dentro de las instituciones que a su vez velan por el futuro de esta carroñera, manifiesto en actuaciones de construcción de grandes carreteras, nuevas pistas forestales y trazado de tendidos eléctricos en zonas de nidificación y campeo. Por otra parte, los vehículos 4 x 4, los deportes de aventura, las batidas ilegales, el sobrevuelo de áreas de montaña con helicópteros, el expolio de huevos, la fotografía de naturaleza… constituyen también algunas de las
actividades humanas que ya han incidido en el fracaso reproductivo de alguna pareja nidificante. El seguimiento de ejemplares jóvenes, los comederos artificiales, la vigilancia de nidos, los estudios para conocer su biología, los censos anuales… son actuaciones muy loables y de vital importancia, pero que deberían ser complementadas con medidas de protección estricta del hábitat pirenaico. La conservación de las poblaciones de quebrantahuesos en los Pirineos ha sido una de las actuaciones desarrolladas bajo el patrocinio de la Unión Europea a través de los fondos life, destinados a la conservación de tres especies de vertebrados pirenaicos. 3.10. Águila azor perdicera (Hieraaetus fasciatus) Generalidades sobre la especie Más conocida como águila perdicera, nos estamos refiriendo a un ave rapaz típica de las sierras, montañas bajas y paisajes agrestes de zonas con clima y vegetación mediterráneos. Se trata de un ave de gran tamaño, similar en aspecto y corpulencia a un águila real aunque de menor tamaño y plumaje diferente. Tiene una longitud de 65 a 70 cm y una envergadura alar de 150 a 170 cm. Los adultos son característicos por su vientre de color blanquecino con listas negruzcas, visibles solamente a corta distancia, y dorso oscuro. En vuelo presentan una superficie alar muy oscura. Los adultos poseen una amplia franja negra en la parte inferior de las alas y en el extremo de la cola, muy visible en vuelo. Los ejemplares jóvenes cuentan con un tono rosáceo-marrón en las partes inferiores del cuerpo, mientras que es más
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oscuro en el dorso. Nidifica en repisas rocosas de paredes naturales de sierras y montañas del área mediterránea. Se distribuye por la península Ibérica, norte de África, Cerdeña, Sicilia, Grecia y Turquía. En España, en el año 1990 había censadas unas 700 parejas reproductoras distribuidas por todo el sector mediterráneo —alrededor del 80 % de la población de toda Europa—, efectivo que se ha visto drásticamente reducido en este espacio de tiempo transcurrido. Desde entonces no hay datos globales más concretos, aunque sí se conoce la precaria situación que atraviesan las águilas azor perdiceras de la mitad norte peninsular. La especie se da ya por extinguida en provincias como Burgos o Palencia.
Las poblaciones de Levante o de Andalucía atraviesan un momento mejor. Situación en el Alto Aragón El censo del año 1990 arrojaba el dato de que, de los 42 a 47 territorios censados en la región aragonesa, unos 11 ó 13 pertenecían a la provincia de Huesca. Los datos facilitados por el Servicio de Conservación de la Biodiversidad de la Diputación General de Aragón referentes al año 2000 calculan una población para toda la Comunidad Autó-noma de Aragón que ronda las 40 ó 41 parejas: 29 ó 30 en la provincia de Zaragoza, 6 en Teruel y 5 en Huesca. De estas cinco parejas oscenses solo dos
Águila azor perdicera en vuelo. El cuerpo blanco contrasta con una superficie alar muy oscura. Sus poblaciones se hallan en acelerado declive
(Foto: F. Tallada)
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se sitúan dentro del ámbito de este “Cuaderno”, el Alto Aragón, con una pareja en la Ribagorza y otra en Guara, que nidifica de forma esporádica. El caso de la sierra de Guara es dramático, dado que pocos años atrás todavía quedaban cuatro parejas reproductoras en la zona comprendida entre Riglos y Olvena.
los ejemplares jóvenes, generalmente abatidos por cazadores o electrocutados en líneas eléctricas. La dispersión en la edad juvenil es, además, descomunal: tres jóvenes fueron seguidos vía satélite; uno de ellos, en el periodo de un mes, se desplazó desde la sierra de Guara hasta Galicia, pasando por Huelva y Cádiz, para terminar en Gerona.
Es en Guara donde mejor se conoce la situación y el declive de esta especie, dado que existe entre el Gobierno de Aragón y la Unión Europea un programa life de estudio y recuperación del águila azor perdicera.
Un equipo de especialistas que trabaja en Cataluña en el estudio y conservación del águila perdicera también apunta que las dos causas principales de mortalidad adulta en esta rapaz son la caza ilegal y los accidentes en tendidos eléctricos. Incluida en el Libro Rojo de los Vertebrados de España, el águila azor perdicera está catalogada como especie “Vulnerable” en el contexto español y europeo, por lo que se requiere una estricta protección y el control y seguimiento de la especie. Se trata de una especie incluida en el anexo I de la directiva relativa a la Conservación de las Aves Silvestres y, por tanto, objeto de medidas de conservación especiales en cuanto a su hábitat, con el fin de asegurar su supervivencia y su reproducción en su área de distribución. Aparece en el Ca-tálogo Nacional de Especies Amenazadas como “De interés especial” y, en el de Aragón, como “Vulnerable”.
Por otro lado, es posible que alguna pareja de las que aparecen en los censos como pertenecientes a la provincia de Zaragoza entre dentro del ámbito del Alto Aragón, al localizarse en las sierras de Orba, Leire y Santo Domingo. Conservación y protección Tras la aparición del decreto 3181/1980, por el que quedaban protegidas todas las rapaces españolas, la mayor parte de las poblaciones ha aumentado o se ha mantenido en el número de efectivos. En el caso del águila azor perdicera ha sucedido todo lo contrario. En las últimas décadas ha desaparecido un gran número de parejas de los lugares donde existían. Entre los años 1980 y 1997, en España se ha perdido más de la cuarta parte de la población del águila azor perdicera. La situación, como ya se ha apuntado en el apartado anterior, también ha afectado al Alto Aragón, donde se ha producido un descenso del número de ejemplares sin causa aparente. Los últimos estudios efectuados en Aragón determinan que no hay reposición de las parejas que se pierden al morir
En los últimos años el Gobierno de Aragón ha realizado un destacable esfuerzo con la puesta en marcha de un programa life referente al “Plan de conservación del águila perdicera en la sierra de Guara, 19982001”, a través del cual se ha efectuado un análisis de la situación real de la especie en esta sierra, se han obtenido datos sobre la dispersión juvenil, se han realizado actuaciones de mejora del hábitat para especies presa
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y se han tomado medidas de control en tendidos eléctricos y descensos de barrancos. 3.11. Urogallo común (Tetrao urogallus) Generalidades sobre la especie Conocido en algunos sitios del Alto Aragón como pavo, el urogallo es la gran gallinácea de los bosques de montaña pirenaicos. Propia de la taiga, esta especie ocupa los bosques del centro y norte de Europa. En España pervive en “núcleos reliquia” de los Pirineos y de la Cordillera Cantábrica, donde se hallan las poblaciones de distribución más meridional para la especie en el contexto euroasiático. El hábitat del urogallo en los Pirineos lo conforman los bosques subalpinos, densos e inalterados de pino negro, abeto y haya con abundante sotobosque de rododendro y de plantas provistas de bayas —arándano—, localizados de ordinario en zonas escarpadas de montaña y situados generalmente por encima de los 1500 m de altitud y hasta los 2000 m. A lo largo del año el urogallo realiza pequeños desplazamientos altitudinales. En verano ocupa los bosques más elevados y en el resto de las estaciones se le encuentra más cerca del piso montano. Durante la época fría sobrevive quieto en lo alto de un árbol gracias a las reservas corporales, pues por muchas hojas que trague gasta más calorías de las que consigue asimilando una alimentación tan frugal. En época de celo, durante el canto, el macho permanece tan absorto en su tarea que pierde totalmente la atención de todo lo que le rodea. La típica silueta del macho de esta gallinácea es inconfundible: con su 48
La silueta del urogallo resulta inconfundible en los bosques de pino negro pirenaico
“perilla” y con la amplia cola abierta en abanico. Hay dimorfismo sexual en cuanto al plumaje y al tamaño. Las poblaciones urogalleras pirenaicas se distribuyen desde la zona navarra de Irati hasta Setcases —Gerona—. Su situación en Navarra está definida como “preocupante”, con un puñado de ejemplares en la zona de Larra sometidos a la presión excesiva de visitantes. Y en Cataluña es la comarca del Pallars la zona que mantiene los grandes efectivos para la especie, con una población estabilizada en los últimos años, aunque en el resto del territorio catalán hay también un declive generalizado con serios problemas de
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supervivencia. Situación en el Alto Aragón Lo cierto es que poco se conoce todavía sobre el urogallo altoaragonés. El estudio de sus efectivos, centrado en el número de machos en los cantaderos, estuvo íntimamente relacionado con su aprovechamiento cinegético, de tal manera que con la creación de las Reservas Nacionales de Caza en el año 1969 se realizaron censos más o menos sistemáticos y periódicos. Sin embargo, con su veda en el año 1979 los censos se interrumpieron. Los datos más actuales de poblaciones urogalleras en Aragón proceden de las estimaciones realizadas en 1990 para la confección del Atlas ornitológico, trabajo en el que se habla de la existencia de 156 machos repartidos de la siguiente manera: 6 en la Reserva de Caza de Los Valles, 42 en la de Los Circos, 20 en zonas libres de Sobrarbe, 48 en la Reserva de Caza de Benasque y otros 40 machos en zonas libres de la Alta Ribagorza.
cie en tierras aragonesas, confirman que las poblaciones se han visto reducidas a 25 ejemplares machos cuando hace siete años eran del doble. Esta constatación parcial del territorio altoaragonés entra en consonancia con las afirmaciones de otros estudiosos españoles que hablan de una acusada tendencia regresiva a lo largo de los últimos años en nuestro país y cuyas consecuencias hay que buscarlas en la alteración del hábitat, las molestias humanas y el furtivismo, entre otros motivos.
Los datos obtenidos en la primavera de 2000 en el Parque Natural Posets-Maladeta, el principal núcleo poblacional para la espe-
Aun así, resulta evidente que las máximas densidades se encuentran en el sector oriental de la provincia de Huesca: los macizos montañosos de Aneto y las Maladetas, Posets, Perdiguero y Cotiella poseen un elevado porcentaje del número total del Alto Aragón. En la otra mitad, el sector occidental, parece ser un animal más bien escaso. En los valles de Ordesa, Añisclo, Bujaruelo y gran parte del valle de Tena no existen datos sobre su presencia, lo que hace presuponer que existe un vacío territorial en su distribución debido, primordialmente, a la falta de hábitat natural adecuado que requiere esta especie.
Urogallos en San Juan de la Peña. Pintura mural medieval
Respecto a la Jacetania, hay autores que califican al urogallo como un animal “muy raro”, habiéndose recopilado datos de tan solo dos localidades muy poco habituales para la gallinácea: Pardinilla y Peña Oroel, donde la existencia de la especie es seguramente imposible. Al noreste de Canfranc se han recogido ocasionales observaciones, posiblemente de ejemplares procedentes de las poblaciones de la cabecera del valle francés de Aspe. En el monasterio viejo de San Juan de la Peña existen unas pinturas murales medievales de urogallos, lo que hace suponer
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En época de celo los machos de urogallo realizan una vistosa parada nupcial para llamar la atención de la hembra. El número de cantaderos ha disminuido notablemente
su presencia en estos bosques jacetanos siglos atrás. De hecho, el abad de San Juan de la Peña Juan Briz Martínez se refería en 1620 a la presencia por aquellas tierras de faisanes de vistoso plumaje que bien podría tratarse de urogallos. Como hecho anecdótico comentaremos el caso de una hembra que apareció repetidamente en la localidad serrablesa de Artosilla. Curiosamente el ejemplar jugaba con los niños, se subía al tejado de la casa y se metía bajo la azada durante los trabajos del huerto. Así sucedió durante las primaveras de 1992 y 1993, cuando la urogallina hacía su aparición en este enclave nada propicio ni típico de la especie. Hechos similares se han recogido también en Torla y en la pradera de Ordesa. La rareza de estos hechos hace especular sobre la domesticación ante50
rior de ciertos animales. Conservación y protección Esta gallinácea está protegida por los reales decretos de 1980 y 1986 sobre especies protegidas, por el convenio de Berna y por la directiva europea de Aves. Se trata de una especie incluida en el anexo I de la directiva relativa a la Conservación de las Aves Silvestres y, por tanto, objeto de medidas de conservación especiales en cuanto a su hábitat, con el fin de asegurar su supervivencia y su reproducción en su área de distribución. La pérdida de los bosques por explotaciones madereras abusivas, por la sustitución de las masas forestales autóctonas, por la ampliación de pistas de esquí y por la construcción de minicentrales hidroeléctricas
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supone la desaparición de los territorios altoaragoneses de urogallo, una de las especies orníticas más sensibles a la alteración del hábitat y calificada como “Vulnerable” en el Libro Rojo de los Vertebrados de España y como “Rara” por la uicn para el conjunto de Europa. La predación, la competencia y las condiciones meteorológicas son causas naturales que afectan también negativamente al urogallo pirenaico. Por otra parte, la Diputación General de Aragón, consciente de que el urogallo es una especie catalogada como amenazada en la Comunidad Autónoma ba-jo la categoría de “Sensible a la alteración de su hábitat” —según el decreto 49/1995, de 28 de marzo—, sacó a concurso en 1999 la realización de una serie de trabajos técnicos de campo que, de forma preliminar, permitan conocer el estatus de las poblaciones de urogallo presentes en el Pirineo oscense y constatar su presencia en zonas antiguas de las que se tienen referencias. Todo ello servirá para la elaboración de un proyecto life para la especie, dentro del marco geográfico que son las Zonas de Especial Protección para las Aves (zepas) de Los Valles, el Par-que Nacional de Ordesa y Monte Perdido y el Parque Natural Posets-Maladeta, a través del cual obtener las pautas del diseño de un plan de gestión del hábitat del uro-gallo.
suceder lo que ya ha acontecido en los Montes Cantábricos, donde la población actual es de solo 250 gallos, un 40 % de los existentes quince años atrás. Del Grupo de Trabajo sobre el Urogallo —que da apoyo científico al Comité de Fauna y Flora de la Comisión Nacional de Protección de la Naturaleza— ha emanado una propuesta de directrices de actuación en las que se indican medidas de protección urgentes en zonas de urogallo, tales como la regulación de la caza y el control del furtivismo, la eliminación o señalización de tendidos peligrosos, la ordenación del excursionismo, la restricción de viales, la adaptación de las actividades silvícolas, la sensibilización social y la reducción de la fragmentación forestal. La proliferación de circuitos de esquí de fondo en zonas de urogallo también ha influido negativamente en los Pirineos franceses. Pero ha sido la Sociedad Española de Ornitología (seo/birdlife) la que ha elaborado un plan de acción con medidas concretas para la conservación del urogallo, como son
Pero los naturalistas no quieren dejar de llamar la atención sobre la rápida desaparición de esta especie. Si no se detiene la construcción de nuevas pistas forestales en su hábitat o las talas de ciertos bosques de pino negro y abeto, o no se pone freno a actividades deportivas como el esquí de travesía en algunos puntos muy concretos de las montañas altoaragonesas, nos podría Fauna vertebrada amenazada y extinguida del Alto Aragón
Rastro de urogallo, cagadero situado bajo un posadero de invierno
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Incomprensiblemente en el Catálogo Na-cional de Especies Amenazadas solo se menciona al urogallo cantábrico como “De interés especial”, olvidando por completo a las poblaciones pirenaicas de la especie. 3.12. Lagópodo alpino o perdiz nival (Lagopus mutus) Generalidades sobre la especie Se trata de una especie ornítica boreoalpina, de una longitud de 34 a 36 cm. Llegó a la península Ibérica con las glaciaciones cuaternarias y se quedó acantonada por efecto del clima en las cumbres pirenaicas al retroceder los hielos y el frío. Este fenómeno produjo su aislamiento geográfico, lo que favoreció una evolución en la especie hacia diferentes formas según la coloración, talla y peso. Así, de las 20 subespecies que existen en el mundo, la de los Pirineos es la llamada Lagopus mutus pyrenaicus. La adaptación de la perdiz nival al frío y duro medio en que vive es sorprendente. Su plumaje aparece totalmente blanco en invierno, mientras que varía en la época estival hacia colores extremadamente miméticos con el entorno. Las patas están emplumadas hasta los mismos dedos. En vuelo es inconfundible, pues presenta todo el año las plumas primarias de color blanco, con la cola negra. Su pico es pequeño y oscuro. Su voz, un castañeo ronco. Los machos son ligeramente más grandes que las hembras. Los ejemplares masculinos, además, disponen de una carúncula supraocular roja más desarrollada y visible que en las hembras —la cual se reduce en invierno—, además de un plumaje estival grisáceo y barrado diferente del de las hembras, que es
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más parduzco y barrado o moteado, con tonos negruzcos y ocre amarillentos. En invierno, con el plumaje blanco, la hembra carece casi por completo de una brida negra próxima al ojo. La población pirenaica constituye la única del territorio ibérico y, respecto a Europa, es la de distribución más meridional. En los Pirineos el lagópodo alpino o perdiz nival ocupa los medios subnival y nival —en el piso alpino—, siempre por encima del arbolado. Su ocupación altitudinal va-ría según la época del año; el óptimo se halla entre los 2200 y los 2700 m, aunque puede sobrepasar los 3000 m de altitud. Se distribuye des-de Larra (Navarra) a los más altos macizos del Pirineo de Gerona, siempre en puntos donde en agosto no se alcancen temperaturas superiores a los 15 °C. Los pequeños desplazamientos o migra-
La perdiz nival o lagópodo alpino ocupa el piso supraforestal del Pirineo aragonés
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la elaboración y aprobación de planes urgentes de conservación o el desarrollo de medidas inmediatas para evitar la pérdida de más ejemplares (información y participación de la población local, erradicación de la caza furtiva, conservación del hábitat evitando su deterioro y la fragmentación del bosque, ordenación del uso ganadero y de las prácticas Durante el invierno la perdiz nival adquiere un mimético plumaje blanco silvícolas, avanzar en los que la confunde con el paisaje nevado conocimientos actuales (Foto: L. Lorente) sobre la distribución y abundancia de la especie, ciones a sierras exteriores o prepirenaicas son regular la actividad cinegética en los montes posibles aunque no frecuentes. Se alimenta habitados por esta especie, sin que se reali- de insectos, semillas y plantas alpinas. cen batidas ni caza menor en mano por encima de los 1400 m de altitud sobre todo en el momento crítico invernal, eliminar Situación en el Alto Aragón algunas cercas ubicadas en el interior o la Indiferente al terreno —que puede ser caperiferia de los bosques urogalleros, modifi- lizo, silíceo o granítico—, se encuentra en car tendidos eléctricos peligrosos en laderas to-da la alta montaña de la zona de este y collados donde viva el urogallo, ordena- “Cua-derno Altoaragonés”, siempre dentro ción del excursionismo incontrolado, cierre del ám-bito altitudinal mencionado anteriorde vías de acceso, campañas informativas mente. que ofrezcan alternativas a los recorridos por El diseño mimético del lagópodo alpino sendas de montaña, evitar la construcción o perdiz nival y su situación en áreas alpinas arbitraria de pistas y carreteras por las lade- de alta montaña hacen difícil su observaras arboladas que constituyen los núcleos ción. Las escuchas en época de celo o al principales de urogallo), además de una serie amanecer son un método eficaz para detecde mecanismos de conservación a medio y tar a la especie. Describir los enclaves donde largo plazo —aplicación de planes de conser- se encuentra constituiría una larga lista: vación, mejora y ampliación del hábitat—, desde la zona alta de Zuriza, pasando por garantizando la existencia de una superficie Collarada, Telera, Tendeñera, Panticosa, de, al menos, 50 000 ha de hábitat idóneo macizo del Monte Perdido, Posets…, hasta para el urogallo. las altas montañas del límite con Cataluña.
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especie, no permite valorar con precisión el número y densidad de la población del Alto Aragón. Conservación y protección Es difícil describir la evolución de las poblaciones de perdiz nival o lagópodo alpino a lo largo de los últimos años. Los datos anteriores son escasos y esporádicos. Los trabajos desarrollados por naturalistas catalanes en la zona oriental de los Pirineos ponen de manifiesto el descenso de poblaciones ante la desaparición de la especie en territorios ocupados con anterioridad. La problemática de conservación de la perdiz nival se achaca a la predación natural,
Perdiz nival con plumaje estival. En Aragón es una especie “Vulnerable”
El Atlas de las aves de Aragón determina que este lagópodo es una ave escasa pero presente en las zonas que reúnen las condiciones adecuadas, con las máximas densidades de población en los macizos de Posets y de Maladeta. Para todo el Alto Aragón se calcula una población de unas 200 parejas territoriales. Las densidades pirenaicas son muy bajas —de 0,52 a 0,67 parejas por km2—, máxime si se comparan con las de los Alpes —hasta 4,78 parejas por km2— o con las de países nórdicos como Escocia —50 parejas por km2—. La ausencia de un detallado estudio en Aragón, debido a la escasa atención que se le ha dedicado hasta hace pocos años a la
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Rastro de perdiz nival encontrado a 2400 m de altitud, en el Parque Posets-Maladeta
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los cambios climatológicos, el furtivismo y sobre todo al turismo y las estaciones de esquí. La adecuada ordenación en la construcción y ampliación de las estaciones de esquí alpino y la adopción de medidas conservacionistas en caso de sobrefrecuentación de áreas de montaña donde habita la especie son dos medidas urgentes que es preciso abordar en aras de su preservación. En España, esta tetraónida fue declarada especie protegida por real decreto 1497/1986. En el Libro Rojo de los Vertebrados en España se la considera como una población escasa y marginal en riesgo, catalogada como “En peligro de extinción”. Sin embargo, el Catálogo Nacional de Especies Amenazadas no guarda correspondencia, al determinarla como “De interés especial”. No obstante, el Catálogo Aragonés de Especies Amenazadas afina más al considerar al lagópodo alpino como “Vulnerable”. En el contexto europeo o mundial es una especie “No amenazada”, según la uicn. En Europa la subespecie pyrenaica está incluida en el anexo I de la directiva relativa a la Conservación de las Aves Silvestres y, por tanto, objeto de medidas de conservación especiales en cuanto a su hábitat, con el fin de asegurar su supervivencia y su reproducción en su área de distribución. 3.13. Mochuelo boreal o lechuza de Tengmalm (Aegolius funereus) Generalidades sobre la especie Es la rapaz nocturna de la taiga. Escondida en los bosques de pino negro, abeto, haya y pino silvestre, se sabe que la lechuza de Tengmalm se encuentra en la vertiente española de los Pirineos desde que en el año
1981 un ornitólogo francés escuchase su canto en el Pirineo catalán. Localizada en zonas concretas, ocupa el espacio entre los 1650 y los 2200 m de altitud, donde normalmente no habitan ni el cárabo (Strix aluco) ni el azor (Accipiter gentilis), ya que la presencia de ambos se considera un factor condicionante en la distribución de la especie. Su hábitat son bosques subalpinos de montaña que cuentan con ejemplares viejos, donde ocupa los nidos de pícidos realizados en árboles muertos. Generalmente habita las zonas carentes de sotobosque y lindantes con claros o prados, donde caza. Posee un reclamo característico, con silbidos cortos, suaves, repetitivos y de largo alcance. Su escucha es uno de los métodos más eficaces para comprobar su presencia en los bosques donde habita, aunque estos reclamos se producen en una época desfavorable para visitar y recorrer estas masas forestales de alta montaña, situadas generalmente en laderas abruptas, nevadas en los meses de abril y mayo y de orientación norte. De una altura entre 24 y 26 cm, es un búho de pequeño tamaño, algo superior al mochuelo común (Athene noctua). Posee una cabeza grande y cuadrada, en la que destacan sus ojos amarillos dentro de un disco facial blanco perfilado de negro. Su plumaje es marrón, moteado de blanco. De costumbres totalmente nocturnas, se alimenta de pequeños mamíferos —roedores— y aves de reducido tamaño. Situación en el Alto Aragón Su presencia en el Alto Aragón, como en el resto de la vertiente española de los Pirineos, ha pasado totalmente inadvertida a
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La lechuza de Tengmalm o mochuelo boreal ocupa los nidos abandonados por los pitos negros en los bosques de pino negro situados entre los 1650 y los 2200 m de altitud
(Foto: L. Lorente)
biólogos, naturalistas y demás estudiosos de estas montañas, pese a la búsqueda sin éxito realizada por algunos ornitólogos. Noval, en el año 1975, afirma refiriéndose a la lechuza de Tengmalm que “no se reproduce en España” y “la posibilidad de ver a esta especie en Iberia es remota”. Así, son todavía varios los libros y trabajos sobre aves de Aragón y de España existentes en el mercado que no recogen la presencia del mochuelo boreal en el Alto Aragón. Sería a finales de la década de los 80 cuando aficionados a las aves localizan a la lechuza de Tengmalm en el ámbito del presente “Cuaderno”, concretamente en el año 1987, en un valle lateral del alto Cinca próximo a Bielsa. Incluso al poco tiempo, en 1989, se comprueba su nidificación en la
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provincia de Huesca —a partir de restos de puesta— en la zona de Benasque, concretamente en el sector de las Maladetas. El Atlas de las aves de Aragón se refiere a una especie sedentaria cuyas citas se reparten en los bosques subalpinos de la Alta Ribagorza y el Sobrarbe. En la parte occidental del Pirineo aragonés se ha encontrado en la Selva de Oza y en una cuadrícula compartida con Navarra, donde ha sido localizada en la Reserva Natural de Larra. Con posterioridad el mochuelo boreal ha sido encontrado en diferentes bosques de pino negro y abetales de tipo subalpino de los macizos de Aneto-Maladeta, Posets, cara norte de Cotiella y valles de Chistau y de Pineta, todos ellos elevados y poco accesibles, donde este vertebrado pasa desapercibi-
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do, excepto en las frías y nevadas noches de abril en que tiene lugar el periodo de celo. Estos datos llevan a suponer su existencia desde siempre en los lugares donde hoy se le halla, descartando la posibilidad de que haya sucedido una expansión y colonización de zonas nuevas por parte de la especie. Conservación y protección La primera edición del Libro Rojo de los Vertebrados de España recogía la lechuza de Tengmalm como “Insuficientemente conocida”, pero en su segunda edición, debido a los avances científicos y naturalistas habidos, esta rapaz nocturna queda recogida con mayor acierto bajo la categoría de “Rara”.
mochuelo boreal. Sería interesante realizar una gestión conservacionista del medio subalpino propio de la lechuza de Tengmalm, mientras no haya un detallado estudio y un exhaustivo conocimiento de la especie en el territorio oscense. A finales del año 2000, el Gobierno de Aragón ha preparado un programa life para el estudio de esta especie de estrigiforme, junto con otras dos especies que ocupan el mismo tipo de bosques en el Alto Aragón: el urogallo y el pito negro. 3.14. Pico dorsiblanco (Dendrocopos leucotos)
A nivel europeo y en el resto del mundo es una especie que, según la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (uicn), no está amenazada. A pesar de ello esta ave se halla incluida en el anexo I de la directiva relativa a la Conservación de las Aves Silvestres y, por tanto, debe ser merecedora de medidas de conservación especiales en cuanto a su hábitat, con el fin de asegurar su supervivencia y su reproducción en su área de distribución. A nivel nacional, no se le augura un futuro optimista a la especie, puesto que se trata de una de las rapaces ibéricas con uno de los más bajos números de parejas conocidas. Para evitar la desaparición de esta interesante especie que quedó acantonada en los bosques subalpinos de los Pirineos tras el retroceso de las glaciaciones se debería evitar la destrucción de las masas arbóreas de abeto y pino negro donde se tiene constancia de la especie o en aquellos enclaves que sean considerados como adecuados para albergar al
Pico dorsiblanco (Ilustración de Sergio Sanjuán)
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Generalidades sobre la especie El pico dorsiblanco es un pájaro carpintero, muy similar al abundante pico picapinos aunque, a diferencia de este, presenta un dorso profusamente franjeado o barreado de negro intenso y blanco. Las supracobertoras caudales son rosadas, tiene una gran mancha blanca en el dorso y el macho adulto posee más plumas rojas en la cabeza que el pico picapinos. Cuenta con una lista negra facial que no alcanza el hombro pero que puede llegar a unirse en la nuca de los ejemplares adultos. Rostro blanco con bigotera negra. Pecho ocre pálido. El macho tiene el píleo de color rojo, mientras que el de la hembra es negro. Su altura es de 25 cm, con lo que llega a convertirse en el mayor de los picos españo-
les blanquinegros. Pesa alrededor de 105 g. Su voz es un tamborileo largo, sonoro y acelerado. Realiza un “cjuc” bajo y poco audible, además de otros chirridos roncos. Es un animal bastante discreto. El pico dorsiblanco vive en los Pirineos en hayedos viejos y extensos, con algo de abeto blanco; deben ser masas forestales muy maduras y con una gran densidad de madera muerta. Son masas arboladas del piso montano húmedo, situadas generalmente entre los 800 y los 1300 m de altura, aunque en algunos casos pueden ocupar cotas cercanas a los 1700 m de altitud. Los estudiosos definen su hábitat como bosques variados y bien estructurados, con áreas basimétricas de entre 20 y 40 m2/ha, con pies de más de 40 cm de diámetro normal y
El pico dorsiblanco tiene su último bastión en los bosques de hayas de Gamueta-valle de Ansó, donde solo se tiene constancia de una pareja nidificante
(Foto: L. Lorente)
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con abundantes troncos caídos en descomposición, que suelen superar los 15 a 20 m3 de madera muerta por hectárea. La subespecie del sur de Europa, conocida como lifordi y descrita a finales del siglo xix, es de característico dorso oscuro, con barreado menos marcado en los flancos y en la cola. Esta subespecie ocupa ambientes boscosos propios del Cáucaso, Turquía, los Balcanes, los Alpes, los Gamueta, hábitat del pico dorsiblanco. Hayedo puro. Abruzzos y los Pirineos. Su Abajo, tronco trabajado por el pico dorsiblanco en busca de alimento distribución en España está limitada a los bosques pireción estable en la cabecera del valle de naicos, propios para la especie, de Navarra y Ansó —entre 1350 y 1600 m de altitud—, del extremo noroccidental del Alto Aragón, hasta el punto de que tras el seguimiento desde la cuenca del Bidasoa al valle de Ansó. realizado en el año 2000 por parte de natuEs, al igual que muchas especies de zonas ralistas para el Departamento de Medio montañosas, una reliquia glaciar, es decir, Ambiente de la Diputación General de especie autóctona del Paleártico occidental Aragón se cree que solo existe una única que habitaría ya en Europa durante el último pareja nidificante, cuya reproducción no ha periodo interglaciar y se retiraría más tarde a podido ser constatada. En tiempos pasados sus actuales refugios montañosos. se localizó al pico dorsiblanco en la Selva de Citado por vez primera en el Pirineo en el Oza y en Aragüés del Puerto, donde las prossiglo xix, es desde el año 1975 cuando se pecciones en su busca han resultado infrucconoce con precisión su re-producción en tuosas y donde no se han obtenido datos en los valles navarros de Aezkoa e Irati —bosque los últimos diez años, por lo que allí la especlímax—, donde existe un mínimo de 80 cie se da por desaparecida. parejas reproductoras (el 60 % de la pobla- Hay autores que hablan de la presencia ción española). A principios del siglo xx se en el Pirineo de Huesca de ejemplares errádio por extinguido al pico dorsiblanco pire- ticos provenientes de Navarra o del Pirineo naico, pero en 1937 fue simplemente obser- francés. Y, ciertamente, la esperanza para el vado. pico dorsiblanco en el Alto Aragón podría ser el renuevo de las poblaciones —también reducidas— que habitan en las reservas naSituación en el Alto Aragón Es un ave con una reducidísima pobla- turales del vecino valle de Belagua (Navarra). A principios de la década de los años 90, Fauna vertebrada amenazada y extinguida del Alto Aragón
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para calificar al pico dorsiblanco como “En peligro de extinción”. El Libro Rojo de los Vertebrados de España ya esta especie como “En peligro” y expone la necesidad de una protección estricta de su hábitat, alterado generalmente por talas y aprovechamientos madereros, así como por construcción de pistas de acceso. Además, biólogos expertos reclaman se lleve a cabo un control y seguimiento de esta especie tan sensible, pues, si se adoptaran las oportunas medidas de conservación y gestión forestal, se evitaría su cercana desaparición de los bosques altoaragoneses. Ante la prospección realizada en el año 2000, con el resultado de una única pareja próxima al valle de Gamueta, se hace necesaria y urgente una protección de este tipo de bosques viejos en el valle de Ansó y una readaptación de las medidas y planes de ordenación de gestión forestal que contemplen la conservación y protección de esta fauna sensible a cualquier tipo de intervención humana en su hábitat. Una medida propuesta para su preservación es la de conservar libre de explotación al menos un 5 % de los hayedos catalogados como montes de utilidad pública o incluidos dentro de parques naturales. Otras medidas serían las de reducir el tamaño de las unidades de explotación a subtramos de menos de 20 ha de hayedo, para diversificar estructuralmente el bosque y mante-ner al menos cinco pies de un diámetro mayor a 40 cm/ ha tras el aprovechamiento del bosque. El pico dorsiblanco es, así mismo, una especie incluida en el anexo I de la directiva europea relativa a la Conservación de las Aves Silvestres y, por tanto, debe ser objeto de medidas de conservación especiales en cuanto a su hábitat, con el fin de asegurar su supervivencia y su reproducción 60
en el área de distribución. En Aragón su hábitat está declarado como zepa (Zona de Especial Protección para las Aves). Dentro del contexto de Europa es una especie que la uicn define como “En peligro”. A nivel mundial, no está amenazada.
ICTIOFAUNA (peces) 3.15. Pez fraile o blenio (Salaria fluviatilis) Generalidades sobre la especie Esta especie de blénido —denominado científicamente con anterioridad Blennius fluviatilis— posee la característica de ser de pequeño tamaño, con 9 cm de longitud media, que en casos extremos puede variar desde los 6 a los 15 cm. Los machos suelen ser mayores que las hembras. Posee una cabeza con numerosos apéndices filiformes. Cuerpo mucoso, alargado y comprimido lateralmente, sin escamas. La cabeza es grande, de forma triangular y en los machos con un abultamiento en forma de yelmo, como si llevaran una capucha (de ahí su nombre popular de fraile). Cuenta con una discreta librea rayada, dorso grisáceo o pardo, recorrido casi enteramente por una larga aleta dorsal, y enormes aletas laterales. Es de coloración mimética con el medio donde habita. Se trata de un hábil depredador que se alimenta de invertebrados acuáticos y pequeños peces, a los que captura con raudos ataques. Los machos de este pez son los encargados de vigilar la puesta de los huevos —hasta cerca de 500—, situada generalmente bajo las piedras del lecho de los ríos.
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se le logró encontrar y fotografiar como nidificante, calculando un número cercano a las tres parejas con nido, localizadas en las masas arboladas de Linza, Gamueta y Zuriza —valle de Ansó—. Así, el Atlas de las aves de Aragón habla de “un total de 3-4 territorios, con densidades inferiores a las de Navarra”. Pero, como ya se ha apuntado, recientes El blenio o pez fraile está catalogado como “En peligro de extinción” en Aragón prospecciones indican en la actualidad una dramáti Pese a pertenecer a una familia propia de ca regresión de esta reducida población, áreas marinas, es el único blénido que en debido principalmente a la sobreexplotación Europa se ha adaptado a vivir en lagos y forestal realizada en los hayedos del valle de ríos. Prefiere los cursos bajos y medios de los Ansó durante las últimas décadas. En los ríos, de corriente no muy fuerte, que cuen- años 1999 y 2000 se localiza una pareja en ten con fondo arenoso o con grava donde Gamueta. poder ocultarse. El dato existente más hacia el sector este Es una especie de distribución circunmedel Pirineo aragonés corresponde a una diterránea, propia de los países que rodean cita muy vieja en el valle de Ordesa, pero su el mar Mediterráneo: sur de Europa, Asia y presencia no se ha comprobado con postenorte de África. En España queda localizado en dos áreas disyuntas: cuenca del Ebro y rioridad. ríos mediterráneos —Júcar y Turia—, además del sistema fluvial del Guadiana y bajo Conservación y protección De forma alejada y poco real, el Catálogo Guadalquivir. Nacional de Especies Amenazadas sitúa al Situación en el pico dorsiblanco como “De interés especial”. Alto Aragón Algo parecido sucede con el Catálogo de El pez fraile es una especie con una acep- Especies Amenazadas de Aragón, que clasifica table población distribuida por el valle a este pícido, del que cabe recordar que medio del Ebro. Al norte alcanza zonas de posiblemente solo quede una pareja nidifila Hoya de Huesca —cuenca del Flumen— y cante en el Alto Aragón, como “Sensible a la de los Monegros, donde vive incluso en los alteración del hábitat”. Ambas normativas o catálogos sobre la situación de conservación canales de regadío. Según datos aportados por la Unidad de de las especies vivas deberían ser revisados
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Conservación de la Biodi-versidad de la Diputación General de Aragón, en el contexto del Alto Aragón, en el que se centra este “Cuaderno de Trabajo”, es una especie prácticamente ausente a excepción de un pequeño curso de agua de la zona centro-meridional de este ámbito. Por razones de conservación no citaremos la localización exacta de esta especie considerada como en peligro de extinción, si bien cabe mencionar que habita en un afluente de la cuenca del río Cinca, entre las localidades oscenses de Barbastro y Aínsa. Conservación y protección En la conservación del pez fraile o blenio inciden factores como la contaminación de las aguas. A pesar de ser abundante en ciertos lugares, sus poblaciones experimentan un alarmante declive en toda España. Requiere de aguas claras y limpias de los tramos bajos y medios de los ríos, unas condiciones cada vez más difíciles de encontrar. Le afecta la introducción de especies piscícolas depredadoras y exóticas, además de la extracción de áridos en los cauces donde vive. El blenio se halla “En peligro de extinción”, según se desprende del Catálogo de Especies Amenazadas de Aragón, categoría en la que coincide con el Libro Rojo de los Vertebrados de España para el contexto nacional, a pesar de ser considerado como “De interés especial” por el Catálogo Nacional de Especies Amenazadas. La Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (uicn) considera este pez como “Vulnerable” en el contexto europeo y “No amenazado” a nivel mundial. Es también una especie incluida en el anexo III del convenio de Berna.
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3.16. Bermejuela (Rutilus arcasii) Generalidades sobre la especie Pez ciprínido de pequeño tamaño, entre 4 y 11 cm, que rara vez alcanza más de 15 cm de longitud. Se le conoce en algunos lugares de España con los nombres de coloradilla o escalo. Presenta una librea plateada con tonos más claros en los costados y vientre y más oscuros en la parte dorsal. Superficie ventral blanquecina. Son característicos los extremos rojos de las aletas pectorales y abdominales. Las aletas dorsal y anal quedan situadas en el mismo eje del cuerpo, que a pesar de ser de reducidas dimensiones está recubierto de escamas muy grandes. La parte posterior de la aleta dorsal presenta una pequeña mancha negra. Es un pez muy similar a otros Rutilus paleárticos e ibéricos como la pardilla (R. lemmingii) que tiene el borde cóncavo de la aleta dorsal y un color rosáceo en las aletas ventrales y pectorales, además de poseer escamas más pequeñas
La bermejuela es un pez de pequeño tamaño, en grave situación de amenaza
(Foto: P. Barrachina)
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que la bermejuela. Se trata de un endemismo ibérico cuya distribución queda reducida principalmente a los ríos de la mitad norte de la península Ibérica. Se halla presente en las cuencas hidrográficas de los ríos Ulla, Umia, Miño, Marín, Duero, Tajo, Ebro, Francolí, Júcar, Turia, Palancia, Mijares y Serpis, con localidades sureñas en pequeños ríos de la provincia de Alicante. Su hábitat natural lo componen los tramos medio-altos de los ríos, aunque localmente se le puede hallar en lagunas y zonas húmedas. En ocasiones ocupa cursos de agua tan pequeños que cuesta creer que allí pueda vivir un pez. Se alimenta de pequeños invertebrados acuáticos, pequeños crustáceos, moscas y mosquitos en sus fases larvarias. Situación en el Alto Aragón La Unidad de Conservación de la Biodiversidad, dependiente de la Diputación General de Aragón ha localizado poblaciones de bermejuelas en tres áreas de la provincia de Huesca, situadas dos de ellas en el límite sur del Alto Aragón: en los alrededores de Jaca —río Aragón y Gas—, en Estopiñán del Castillo —barranco del Regué o del Prat, junto al embalse de Canelles— y en la zona comprendida entre la Hoya de Huesca y las sierras de Loarre y Gratal —ríos Isuela, Venia, Riel, San Julián de Ayerbe y Astón. A pesar de que en algunos libros se afirma que esta especie puede llegar a ser muy abundante en algunos ríos, las poblaciones altoaragonesas se reducen a tramos fluviales muy cortos, donde no son muy densas. En el Alto Aragón está en una situación de grave amenaza.
Solo se presenta en tramos de ríos con buena salud ambiental. De hecho está considerado un excelente bioindicador de la calidad de las aguas fluviales. Su extrema sensibilidad le hace abandonar las aguas contaminadas. Conservación y protección Parece ser que es un ciprínido que en tiempos pasados presentó una distribución muchísimo más amplia que en la actualidad. Los naturalistas han demostrado su regresión en zonas áridas del país, lo que explica la presencia de poblaciones aisladas en pequeños arroyos, tramos concretos de ríos, etc. Entre las amenazas que le afectan directamente se citan la introducción de especies exóticas depredadoras, la alteración de los ríos por canales y desecación y la contaminación de tipo urbano o industrial. Especie protegida en el anexo III del convenio de Berna, la bermejuela está también incluida en el Catálogo de Especies Amenazadas de Aragón con la categoría de “Sensible a la alteración del hábitat”. La bermejuela es una Especie Prioritaria de Interés Comunitario, para la que hay que designar Zonas de Especial Conservación, según la directiva europea de Hábitats y de la Fauna y Flora Silvestres. 3.17. Lamprehuela (Cobitis calderoni) Generalidades sobre la especie Perteneciente a la familia Cobitidae, posee un cuerpo alargado y pequeño, de entre 30 y 100 mm de longitud, que está comprimido lateralmente. Sus ojos son muy pequeños. Debajo de los mismos hay una pequeña fosa que contiene una espi-
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Lamprehuela (Ilustración de Sergio Sanjuán)
nita muy delgada. Dispone de una aleta dorsal algo retrasada o en la misma vertical que las ventrales. Pedúnculo caudal largo y estrecho. Color de fondo blanquecino, que presenta manchas oscuras en el cuerpo, dispuestas ordenadamente en los flancos en líneas horizontales. Escamas pequeñas, ovaladas o más o menos redondeadas. Superficie ventral clara. Se le halla en ríos con aguas claras y fondos pedregosos de grava, donde se refugia, y con escasa materia orgánica. Es en la grava, con corriente rápida, donde las hembras excavan para realizar la puesta de unos 200 huevos entre los meses de marzo y mayo. Se conocen poco su comportamiento y ecología. La distribución en España de este endemismo ibérico queda limitada a las cuencas hidrográficas de los ríos Duero y Ebro. En la cuenca del Tajo hay poblaciones muy localizadas en las cabeceras de los ríos Jarama, Lozoya y Manzanares. Situación en el Alto Aragón
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Habita en el tramo medio y bajo del río Aragón a su paso por tierras aragonesas. Según datos facilitados por la Unidad Provincial de Conservación de la Biodiversidad de Huesca del Gobierno de Aragón, la lamprehuela en el Alto Aragón está, por tanto, únicamente localizada en el tramo fluvial comprendido entre las inmediaciones de Jaca y el pantano de Yesa, con presencia también en algunos afluentes, como el curso final del río Aragón Subordán, procedente del valle de Hecho, el barranco de Atarés, el río Gas… Fuera ya del ámbito de estudio de este “Cuaderno de Trabajo”, aunque también en la provincia de Huesca, la lamprehuela es una especie localizada en el río Cinca, entre las localidades de Monzón y Chalamera. Conservación y protección En el Catálogo de Especies Amenazadas de Aragón se recoge la lamprehuela como una especie “Sensible a la alteración del hábitat” y se halla así mismo incluida con la categoría de “Vulnerable” en el Libro Rojo de los Vertebrados de España. De hecho, es una especie muy sensible a
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la modificación de su medio natural por medio de la extracción de áridos y por la alteración de los cauces por parte de la acción humana. La introducción de ciertas especies de peces exóticas o su utilización como cebo vivo para peces voraces son otras dos causas que provocan la merma de sus poblaciones.
3.18. Lobo de río (Barbatula barbatula) Generalidades sobre la especie Ahora denominado científicamente como Barbatula barbatula, en tiempos pasados se conocía como Noemacheilus barbatulus. Se trata de un pez alargado, de unos 10 a 12 cm de longitud y unos 25 g de peso. Presenta una aleta dorsal con 9 ó 10 radios y el borde de la aleta caudal convexo, lo que le diferencia de otras especies de “lochas”. El lobo de río es característico por su color amarillento o rojizo, con flancos pardos y muchas manchas oscuras de disposición irregular. Es uno de los peces en que más se marca la línea lateral, que recorre la totalidad del cuerpo, desde la parte central del opérculo hasta la cola. Además, presenta dos pequeños “cuernos” delante de los ojos. Su boca está situada en la porción inferior de la cabeza —subterminal—, rodeada de seis barbillones. Cuenta con dos ojos pequeños de color amarillento. Tras ellos no aparecen las dos espinas que son propias de las colmillejas. Vive en los fondos arenosos o pedregosos de ríos dotados de cierta corriente. De hecho se ayuda de los tres pares de barbillones,
El lobo de río posee un cuerpo alagado y vive en fondos arenosos o pedregosos de ríos con cierta corriente (Foto: P. Barrachina)
que, como en el caso de los barbos, desempeñan la función de órganos táctiles, máxime cuando la vista es ineficaz. A nivel español es un pez escaso que está repartido por unos pocos tramos de ríos bastante caudalosos; no resulta especialmente abundante dado que su área de distribución en la península Ibérica es reducida. En España, concretamente, se distribuye desde los ríos Bidasoa y Nervión, en la vertiente cántabra, a todo lo largo y ancho de la cuenca del río Ebro. Sin embargo es una especie de pez cuya distribución ocupa la mayor parte de Europa. Situación en el Alto Aragón En los inventarios de peces que realiza la Unidad de Conservación de la Biodiversidad de Huesca, dependiente del Departamento
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4 Medio Ambiente del Gobierno de Aragón, de el lobo de río ha aparecido en cuatro áreas distintas del Alto Aragón: en la cuenca del Aragón —ríos Aragón, Aragón Subordán y afluentes— y en el río Cinca, tanto en su cuenca alta —proximidades de Aínsa, con el río Ara incluido— como media —entre El Grado y Monzón— y baja —a la altura del Alcolea y Albalate de Cinca, antes de la confluencia del río Alcanadre. Conservación y protección Es una especie “De interés especial” según el Catálogo de Especies Amenazadas de Aragón y, por lo tanto, se le podría incluir en otra categoría o ser merecedora de atención particular en función de su interés científico y cultural o bien debido a su singularidad. En el resto de Europa es una especie que llega a estar catalogada como “Rara” y “Vulnerable”. Se trata de una especie piscícola muy sensible a los cambios de presión atmosférica y, por tanto, capaz de predecir los cambios climáticos. Por ello se le denomina, en ocasiones, “pez barómetro”.
VERTEBRADOS EXTINGUIDOS O DE PROBABLE PRESENCIA Las especies animales incluidas en este apartado no se consideran, como las anteriores, junto a las de presencia estable. Se trata de una fauna de presencia no solo desconocida y extinguida sino también esporádica, errática u ocasional o que, ante la posibilidad de su reclusión en zonas muy escondidas del monte, se considera “de pro-
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bable presencia en el Alto Aragón”. Hemos considerado las especies incluidas en este apartado como extinguidas cuando se daban los siguientes factores: – No se ha obtenido observación alguna desde hace años. – Tampoco signos evidentes de la especie: ataques, rastros… – Cuando se han realizado detallados estudios científicos y la bibliografía coincide en la desaparición de la especie en el Alto Aragón, pese a tratarse de una reciente extinción. Y para considerar las especies como de probable presencia se han tenido en cuenta los factores que siguen: – La observación e identificación de ejemplares son únicas o muy escasas. – Las citas son relativamente antiguas pero, como faltan estudios y no existe mucho interés por la especie, es posible su existencia a pesar de la ausencia de datos. – Únicamente se han observado huellas y rastros y no ha existido observación directa de la especie. – Su presencia se ha constatado en zonas limítrofes del Alto Aragón, en ambientes naturales similares. La falta de una minuciosa búsqueda de la especie puede suponer un vacío en el conocimiento de comunidades faunísticas del ámbito de este “Cuaderno”. 4.1. Musaraña alpina (Sorex alpinus) Generalidades sobre la especie Musaraña del género Sorex, encuadrada dentro de las “musarañas de dientes rojos”, pues presenta un pigmento rojo-amarillento
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en la parte apical de todos sus dientes debido a la deposición de sales de hierro en la parte más externa del esmalte. La musaraña alpina es de color gris pizarra por encima y ligeramente más clara por debajo. Su cola es mucho más larga que la de ninguna otra musaraña europea, casi tan larga como el cuerpo. El pabellón está oculto por el pelaje. Orejas algo más grandes que las del resto de los Sorex. Su hábitat son solo las Musaraña alpina (Ilustración de Sergio Sanjuán) altas montañas por encima de la frontera de los árboles Situación en el Alto Aragón y los altos bosques de coníferas cercanos al Naturalistas y zoólogos del siglo xix citan agua. Gusta del piso subalpino, donde hay a la musaraña alpina en los macizos montatorrentes con rocas cubiertas de musgo ñosos de España. Cabrera, en su trabajo sobre abundante, generalmente cerca de abetales, mamíferos de la fauna ibérica (1914), la cita prados y pinares de montaña. Es una espe- en los Pirineos, concretamente en el macizo cie que trepa bien y que explota de de la Maladeta. Dice que además se encuenmanera preferencial las zonas con abun- tra en el Jura y en los Alpes de Suiza y que dantes grietas y fisuras, cerca de esos San Gotardo es su localidad típica. En refearroyos de montaña. rencia a la especie explica: “Fue ya citada en Se encuentra en las montañas de Europa central, hasta los Pirineos y los Balcanes. Llega a vivir por encima de los 3000 m de altitud, aunque en el límite norte de su distribución puede encontrársela a baja altitud —a 180 m en la localidad de Dresden—. Su área de distribución habitual está comprendida entre los 700 y los 900 m, en los Alpes, el Jura francés y las zonas montañosas de las antiguas Yugoslavia y Checoslovaquia, Rumanía y Hungría.
la Maladeta por Trutat, en 1878. El único ejemplar español que yo he visto es la hembra cuyas medidas doy más arriba. Cazurro cree poder considerar como Sorex alpinus algunos ejemplares de las regiones más elevadas de la sierra de Guadarrama, pero como no dice dónde están esos ejemplares ni los describe —su descripción es extractada de Trouessart— el dato es de poco valor”. Por tanto, de los últimos 150 años tan solo existen tres citas a lo largo y ancho de los Pirineos, todas ellas en el macizo monta-
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ñoso de la Maladeta. Las tres son bastante antiguas, pues corresponden a los años 1878 —Ernest Trutat—, 1914 —Ángel Cabrera— y 1930 —Maurice Gourdon—, en el Plan de Estany y el puerto de Benasque, situadas a altitudes comprendidas entre los 1900 m y los 2445 m. Los ejemplares depositados en los museos por los citados zoólogos no han sido posteriormente localizados. Pese a que se han prospectado otras zonas del Alto Aragón en su búsqueda —el Monte Perdido y la Artiga de Lin en el valle de Arán—, los resultados han sido negativos. La falta de un seguimiento de la especie en la región de la Maladeta hace que los datos obtenidos sean de hace muchos años, por lo que algunos naturalistas consideran a la musaraña alpina como extinguida en el Alto Aragón o Pirineos en general, pero puede ser que todavía exista. Una prospección exhaustiva de la zona de la región de las Maladetas podría dar resultados interesantes sobre esta desconocida especie que en los Alpes resulta frecuente pero localizada en pequeñas metapoblaciones asentadas en lugares favorables. Sin embargo, buena parte de la comunidad científica duda hoy de la presencia actual y pasada de este sorícido en los Pirineos y, por tanto, en el Alto Aragón, entre otros motivos por la falta de indicios fiables y por la lejanía de su área de distribución. La similitud morfológica y de tamaño entre buena parte de las especies de este género puede haber originado un error de identificación que —a falta de comprobaciones posteriores— se ha mantenido en el tiempo. En 1999, la naturalista austríaca Friederike Spitzenberger, especialista mundial sobre la musaraña alpina, afirmaba en su obra The Atlas of European Mammals que la musaraña 68
alpina podría haberse extinguido durante las primeras décadas del siglo xx en los Pirineos. Los naturalistas pirenaicos Óscar Arribas y Jordi Mateos comentaban a este respecto, en un artículo sobre criptofauna pirenaica, que “la ausencia de evidencia no es evidencia de ausencia”. Conservación y protección Como todos los Sorex, aparece en el Catálogo Nacional de Especies Amenazadas con la calificación “De interés especial”. Pese a su escasez, siendo que incluso puede estar extinguida, ni tan siquiera es una especie protegida por la ley española. Debido a la falta de datos en los últimos 70 años, tampoco aparece recogida en el Catálogo de Especies Amenazadas de Aragón ni en el Libro Rojo de los Vertebrados de España. Debería realizarse una investigación sobre el estatus de la especie para sacar a este mamífero insectívoro de vida alpina del desconocimiento en que se encuentra. La presencia humana en la alta montaña y las estaciones de esquí, con sus edificaciones, canalización de torrentes y dinamitación de laderas, podrían constituir sus principales amenazas, en el supuesto de que exista esta especie, aunque la región de las Maladetas, donde fue citada, está protegida hoy en día bajo la categoría de Parque Natural. 4.2. Lobo ibérico (Canis lupus) Generalidades sobre la especie Poca descripción merece esta especie para poder saber cómo es. Pero muy posiblemente, en una fugaz observación de campo realizada en un lugar propicio, será difícil distinguir si el animal que ha cruzado o que
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Las últimas manadas de lobo del Pirineo central se vieron en 1890, aunque hay datos de 1930 y otros de incursiones recientes por el Alto Aragón occidental
estamos observando es un lobo ibérico o un perro de similares características. Por ello no estará de más decir que el lobo ibérico es un mamífero carnívoro grande y vigoroso, aunque de menor tamaño que un perro pastor alemán. Sin embargo, posee una cabeza más grande y redondeada, con los ojos de color ámbar, orejas más cortas y cuerpo robusto. El pelaje es de tonos pardo-grisáceos, más largo en la zona del cuello, en el lomo y en la cola. En invierno, la densidad del pelo otorga al lobo un aspecto más macizo. La raza ibérica de lobo, perteneciente a la subespecie signatus, posee unas líneas negras en las extremidades anteriores, es decir, una línea oscura que surca toda la parte frontal de las patas anteriores y que puede llegar hasta el pecho. A nivel internacional
muchos científicos no reconocen esta raza ibérica. La longitud de su cuerpo varía entre 1,10 y 1,40 m. Posee oído, olfato y vista excelentes. El dimorfismo sexual no es apreciable a simple vista. Quinientos años atrás, el lobo estaba presente en toda Europa. Poco a poco fue siendo exterminado mediante la eficaz persecución a la que el ser humano sometió a la especie. Las poblaciones itálica e ibérica de este cánido salvaje han llegado a quedar sometidas a un profundo aislamiento geográfico con respecto a las del resto de la parte oriental de Europa. El lobo es una especie generalista y oportunista que se adapta a vivir en medios muy diferentes. Se puede decir que es capaz de
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ocupar todos los grandes biomas de la península Ibérica: desde la montaña, pasando por los bosques caducifolios, a las regiones mediterráneas. Se distribuye por países como Canadá y Alaska, la antigua urss y Asia central. En Europa está presente en la antigua urss, Rumanía, antigua Yugoslavia, Polonia y, en menor número, en Grecia, Italia, Portugal, Finlandia, Noruega, Suecia y España. En España es un animal bien estudiado. Se sabe que en su distribución nacional abarca unos 100 000 km2 del cuadrante noroccidental y que está presente de forma continua en Galicia, Asturias, Cantabria, mitad norte de Castilla y León y parte de La Rioja y el País Vasco. Hay dos núcleos residuales, amenazados, en Extremadura y Sierra
El lobo ha aumentado sus poblaciones en España por la despoblación humana del campo
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Morena. En total, en el año 1988, se estimó una población española de entre 1500 y 2000 ejemplares de lobo. Situación en el Alto Aragón El uso de veneno en manos de alimañeros profesionales, que llegaban a cobrar 120 reales por la muerte de cada lobo, acabó a finales del siglo xix con el lobo en el Alto Aragón. A mitad del xx se dan citas de su presencia al sur del Alto Aragón, en la sierra de Alcubierre. No hay ningún dato sobre la presencia estable de lobos en el ámbito de este “Cuaderno” en los últimos 60 años, por lo que se le considera una especie extinguida. Los últimos lobos de los Pirineos centrales fueron vistos en el año 1890, aunque posteriormente —en 1930— hicieron su aparición algunos ejemplares al oeste del Monte Perdido y en el valle del río Gállego. Dado que es una especie con una fuerte capacidad de recuperación y renovación de sus poblaciones, se podría dar el caso ocasional de que ejemplares de lobos procedentes de poblaciones del norte de España, en desplazamientos errantes, puedan volver a aparecer en el Alto Aragón. Ese fue el caso de una loba procedente, posiblemente, de la sierra de la Demanda que fue abatida en la localidad zaragozana de Biota –comarca de Cinco Villas, muy próxima al Alto Aragón– en agosto de 1986. Al parecer el ejemplar, flaco y con varios perdigones en el cuerpo, realizó repetidos ataques a los rebaños. Los ganaderos se organizaron para salir a la búsqueda de lo que llamaron “la fiera de las Cinco Villas”. Nadie del Servicio de Conservación del Medio Natural de la Diputación General de Aragón pensó en
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que muchos ataques al ganado e indicios de presencia de lobo son en realidad debidos a la existencia de perros domésticos que se han asilvestrado. En el año 1988 diversos grupos ecologistas aragoneses presentaron un controvertido proyecto para reintroducir el lobo en la sierra de Santo Domingo y en la sierra de Guara y sur de La Guarguera. La oposición de ciertos sectores frenó el citado proyecto. Conservación y protección Los reales decretos de 1980 y 1986 sobre especies protegidas no recogen al lobo, al contrario que el convenio de Berna, suscrito por España, que lo considera protegido. Esta dualidad ha sido aprovechada por algunas Comunidades Autónomas, que en sus órdenes de veda permiten la caza de la especie.
Lobo ibérico (Ilustración de Sergio Sanjuán)
suministrar dardos narcóticos. Finalmente, en una batida de caza, fue tiroteado. Parece ser que en las últimas décadas el lobo está realizando intentos de recolonizar de forma natural la región aragonesa, tal y como lo demuestran los avistamientos realizados en la zona de Bailo y el Alto Aragón occidental en el año 1997, donde se produjeron daños al ganado realizados por un ejemplar procedente de la zona de Castilla y León. Desde el año 1980 se tiene constancia en la Comunidad Autónoma aragonesa de la captura o muerte de, al menos, cinco ejemplares. En 1996 se mató un ejemplar en Luesia (Zaragoza). Hay también que aclarar
Por otro lado, el Libro Rojo de los Vertebrados de España y de Europa califica la especie como “Vulnerable” en ambos ámbitos territoriales, solicitando la prohibición temporal de su caza ante la crítica situación a la que se está llevando al lobo. Pero en general, y especialmente a partir de las últimas tres o cuatro décadas, el lobo está aumentando en la mayor parte de su área de distribución mundial gracias a los planes de protección, las políticas de pago compensatorio de daños y el cambio de actitud del hombre rural en su relación con la especie. En España, la despoblación humana del campo y el aumento de fauna ungulada —presas del lobo— han favorecido la mejoría de las poblaciones de lobo ibérico. Únicamente las situadas al sur del Duero pasan un mal momento, situándose “En peligro de extinción”, de ahí que sean considerados estos lobos como una Especie
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Prioritaria de Interés Comunitario, para la que hay que designar Zonas de Especial Conservación según la directiva europea de Hábitats y de la Fauna y Flora Silvestres, lo cual no afectaría a los ejemplares que pudieran observarse en el ámbito de este “Cuaderno”. La caza ilegal y los vallados de las grandes fincas cinegéticas están contribuyendo decisivamente a que las poblaciones loberas de Extremadura, Jaén y Ciudad Real se hallen cerca de la inminente extinción. A escala mundial, la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza, uicn, sitúa al lobo con la categoría de “Vulnerable”.
ejemplares, repartidos por la vertiente francesa. En el lado sur no se conocen datos determinantes de su presencia. El biotopo característico del lince boreal son los bosques recónditos de la media montaña. Para el lince ibérico el hábitat típico es el bosque y el matorral mediterráneo, siempre con abundancia de conejos y con grandes extensiones que presenten abundante cobertura vegetal. Este último se distribuye de forma natural únicamente por la península Ibérica, donde se calcula la existencia de unos 48 núcleos estables dentro del cuadrante suroccidental de España y Portugal.
4.3. Lince boreal (Lynx lynx) Generalidades sobre la especie El lince boreal es muy parecido al lince ibérico (Lynx pardinus), salvo en el peso y el tamaño, que llegan a ser del doble. El diseño del pelaje es mucho menos moteado. Largas patas robustas y perfil casi cuadrado. Cola corta, prácticamente residual. Ojos grandes. Posee un buen oído. En la actualidad el lince boreal mantiene poblaciones naturales en Noruega, Suecia, Finlandia, ex Yugoslavia, Rumanía, Turquía, ex Checoslovaquia y ex Unión Soviética. Ha sido reintroducido en otros países. En los Pirineos algunos autores estiman una población de 10 a 15
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Cabeza de lince ibérico (Ilustración de Sergio Sanjuán)
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En tiempos pasados, el lince ibérico llegó a ser considerado una sub-especie del lince boreal. Sin embargo, se ha sabido mediante el estudio de la historia evolutiva que se trata de dos especies diferentes y que han llegado a convivir en el mismo territorio sin hibridarse —caso de la cordillera pirenaica—. Recientes investigaciones genéticas han determinado la identidad específica del lince ibérico y del boreal. Situación en el Alto Aragón La población de los Pirineos franceses no se conoce exactamente. La especie es una incógnita, aunque se han observado rastros y parece ser que hay citas. Los naturalistas Óscar Arribas y Jordi Mateos comentan que “mientras en el lado francés de los Pirineos apenas existe ninguna duda por parte de los investigadores sobre la presencia de linces (Linx sp.), el asunto sigue siendo objeto de viva polémica en el sector español”. En el Alto Aragón el vacío es completo. Suponiendo que antes de la regresión que sufrió antaño el lince en toda Europa su distribución fuese más amplia que la actual, se puede considerar como una especie extinguida que anteriormente estuvo presente. Hay, sin embargo, referencias de peregrinos que, al pasar por el Pirineo, temían en los valles navarros a los “tigres” que allí existían. Tigres que no eran otra cosa que linces y que bien pudieron habitar también en los valles oscenses. Algunos autores afirman que las deforestaciones de los siglos xvii y xviii fueron determinantes para la extinción del lince en Aragón. Vericad, en su trabajo sobre los mamíferos montaraces del Pirineo, declara que no posee informes ni directos ni indirectos sobre la
posible pervivencia del lince en el Pirineo español. El último dato parece pertenecer a la sierra catalana del Cadí en el año 1903. Un estudio encargado por el Gobierno de Aragón a la empresa Ebronatura afirma que hasta la década de 1970 los últimos linces aragoneses vivieron en el Pirineo, Prepirineo, sierra de Alcubierre y puntos del Sistema Ibérico. Posiblemente se tratara, más que del lince boreal, del ibérico. De hecho el problema que se presentó ante la posible presencia del lince en la vertiente sur de los Pirineos era poder saber si pertenecía a la especie ibérica (Lynx pardinus) o a la boreal. Un cráneo de lince recogido entre los valles franceses de Ossau y Aspe en el año 1965 correspondía a la especie nórdica o boreal. El cráneo, que al parecer tenía diez años de antigüedad —lince muerto en 1955—, fue encontrado en una zona próxima al Alto Aragón. En el Museo de Burdeos existe un ejemplar disecado procedente de los Pirineos, pero no se cita su lugar exacto de recolección. Sin embargo Miguel Delibes, estudioso de algunos mamíferos, se refiere a otro cráneo encontrado en el Prepirineo occidental y que fue identificado como perteneciente a la especie ibérica. Algunos científicos afirman todavía que en lugares recónditos del Alto Aragón, como Peña Oroel, Peña Montañesa y sierra de Luna, es probable la existencia de la especie. El Atlas europeo de mamíferos apoya la existencia de una población residual de lince en los Pirineos, opinión avalada por numerosos testimonios fiables. Autores como el naturalista Chazel se atreven a aventurar una población pirenaica de unos 10 a 15 ejemplares a lo largo y ancho de la cordillera.
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Conservación y protección Las causas que se atribuyen a la regresión del lince boreal, allí donde los hay o los hubo en otro tiempo, hacen referencia a la deforestación progresiva y la consideración de esta especie por parte del hombre como un animal dañino. El Libro Rojo de los Vertebrados de España, en su apartado dedicado al lince ibérico (Lynx pardina), lo declara como “En peligro”; de hecho, es el felino más amenazado del mundo. Se hace así mismo en el Libro una pequeña aclaración: en los Pirineos puede existir el lince nórdico, que estaría igualmente “En peligro”. Situado en la misma categoría de amenaza, coincide con lo dictado por la uicn para el contexto de Europa
y con el Catálogo Nacional de Especies Amenazadas, que también sitúan al lince como “En peligro de extinción”. Tanto el lince boreal como el ibérico son Especies Prioritarias de Interés Comunitario, para las que hay que designar Zonas de Especial Conservación según la directiva europea de Hábitats y de la Fauna y Flora Silvestres. La destrucción del hábitat, la disminución de sus presas, la construcción de grandes infraestructuras —autovías, embalses, ferrocarriles— que fragmentan su medio y el uso de métodos de caza no selectivos —lazos, cepos, etc.— son las amenazas que ponen en jaque al lince ibérico en España.
Macho alóctono de cabra montés reintroducido en Ordesa para la reproducción in situ del bucardo (Foto: Y. Rodríguez)
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4.4. Bucardo (Capra pyrenaica pyrenaica) Generalidades sobre la especie Es el vertebrado de extinción más reciente en tierras altoaragonesas. Con el nombre vernáculo de bucardo se conocía a los ejemplares de la subespecie de cabra montés, cuya distribución natural quedaba limitada únicamente a los Pirineos. Por tanto, más que a una especie animal de vertebrado hay que aclarar que estamos refiriéndonos a una subespecie. Sin embargo, su popularidad hace obligada una referencia más en este listado de especies de vertebrados amenazados y extinguidos del Alto Aragón. Científicamente se trata de la subespecie Capra pyrenaica pyrenaica, según la denominación dada por Schinz en el año 1838, que fue descrita ochenta años después por el naturalista Cabrera de la siguiente manera: “Pelaje de verano pardo grisáceo, zonas negras del cuerpo y los miembros muy extensas, cuernos relativamente estrechos de sección transversal redondeada y con la quilla poco saliente, aunque muy marcada”, aspecto que le diferenciaba de las otras tres formas locales de cabra montés existentes en la península Ibérica a principios del siglo pasado (Capra pyrenaica victoriae, C. p. hispanica y C. p. lusitanica). Cabrera afirma que los machos son más grandes que la hembra y que sus dimensiones resultan en ocasiones gigantescas, tal y como se puede apreciar en los cuernos de un macho viejo —procedente del valle de Vallibierna (Benasque)— guardado en el Museo de Bagnères de Luchon. De ahí que el conde Gaston de Febo no exagerara al decir de los boucs sauvages de los Pirineos: “Ils ne portent que leurs perches, lesquelles sont grosses comme la jambe d’un homme”
La última bucarda, aplastada por un abeto. 6 de enero de 2000
(Foto: J. Seijas)
(“No llevan más que cuernos, los cuales son tan gruesos como la pierna de un hombre”). Parece ser que antiguamente, hasta la segunda mitad del siglo xix, existió un importante y abundante núcleo de población que ocupaba desde el valle de Roncal —Navarra— hasta el sector oriental de la cordillera pirenaica. La caza abusiva, practicada principalmente a principios del siglo xix, fue el factor determinante para situar a los efectivos del bucardo al borde de la extinción. Las crónicas cinegéticas de Gaston de Febo hablan de la abundancia de la cabra montés pirenaica en la Edad Media. Su biotopo, poco antes de su extinción
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1914, corrobora esta desaparición parcial al mencionar que “en la Maladeta el bucardo parece hoy completamente extinguido, lugar donde existían todavía algunos ejemplares hasta hace seis o siete años”. A partir de entonces esta subespecie establecería su último refugio en el valle de Ordesa, con un cálculo de 40 ejemplares hacia 1907. El animal era tan escaso que, en 1913, el viajero francés Lucien Briet dudará incluso de su existencia en el cañón de Or-desa. Pero el paraje en cuestión sería declarado Parque Nacional en 1918. Según Bucardo (Ilustración de Sergio Sanjuán)
Cabras montesas de la sierra de Gredos
Íbice de los Alpes, la cabra montés que vive en las montañas alpinas. Pariente cercano del bucardo
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Pedro Pidal, marqués de Villaviciosa y comisario de Parques Nacionales, “a pesar de las cortas de que ha sido objeto, Ordesa conserva el sello de su grandiosa virginidad, realzada por la presencia de los bucardos, de los que quedan aún algunos ejemplares, que seguramente se multiplicarán en cuanto cese la persecución de que hasta ahora han sido víctimas”. En 1920, Eduardo HernándezPacheco, en una comunicación ante la Real Sociedad Española de Historia Natural, menciona: “Una de las especies de animales selváticos propios de las cumbres y riscos, que vive en Ordesa, es el bucardo o cabra montés, casi extinguido, que encuentra su refugio en las forestas de abetos de las inaccesibles fajas y altas cornisas. La declaración de Parque Nacional y la prohibición absoluta de la caza en todo tiempo hará que bucardos y sarrios se reproduzcan y, perdiendo su temor arisco, se muestren a los ojos de los visitantes”. En 1969 se calculaba todavía la existencia de 10 a 12 individuos, mientras que otros autores mencionan un rebaño de 30 a 60
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cabezas; posteriormente, datos más recientes hablan de 14 ejemplares. Las estimas, como se puede ver, son muy diversas. La guerra civil y la situación del país crearían un vacío de conocimientos sobre la especie, hasta el punto de que en el año 1947 los responsables del Parque Nacional vuelven a dudar de la existencia de bucardos. Hasta los años 80 no se llevó a cabo ninguna medida de conservación directa del bucardo. El personal contratado en los últimos años por el antiguo icona para el seguimiento y búsqueda del bucardo constatará a principios de los años 90 la dificultad para observar al animal: solo tres observaciones en un año y cuatro más en medio año, tras un trabajo de campo diario. Estos datos contrastan con los de entre 6 y 14 individuos —machos y hembras— aportados en 1990 por el Instituto Pirenaico de Ecología. En la segunda mitad de la década de los años 90 se efectúa un detallado y continuo seguimiento para la conservación de la espe-
definitiva, lo constituían los bosques de hayas, abetos y pino negro, siempre enclavados en zonas muy escarpadas, con abundante vegetación y en alturas comprendidas entre los 1300 y los 2100 m. A juzgar por algunas fotografías y por los cuernos de un macho adulto que estuvieron expuestos en la antigua Casa de Recepción de Torla, en el Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido, a diferencia de las otras subespecies de cabras montesas —las de Gredos, Beceite…—, el bucardo poseía unos anillos de crecimiento mucho más cortos. Situación en el Alto Aragón Casi nunca se ha conocido con exactitud el número de ejemplares de bucardo supervivientes. La dificultad para observar al animal, recluido en lo más oculto e inaccesible de los paredones del valle de Ordesa desde el inicio del siglo xx, ha motivado que la estima de su población fuera siempre a base de conjeturas. Lo que sí se llegó a conocer, perfectamente, fue el área de localización, de muy reducida extensión, situada dentro del límite del Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido, concretamente en un sector de la Faja de Pelay, umbría de orientación norte del valle del río Arazas.
(Foto: L. Marquina)
Datos y referencias históricas desvelan que las poblaciones de bucardo en el año 1890 desaparecen de su penúltimo bastión: el macizo de la Maladeta. Hasta esa fecha, las referencias de pirineístas sobre la presencia de bucardo resultan abundantes. Será nuevamente el naturalista Cabrera quien, en
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Momento de la toma de muestras y datos del último ejemplar de bucardo. Capturado el 20-4-1999
cie, actuaciones contempladas en el Plan de Recuperación del Bucardo —redactado y aprobado en 1993—, de la Diputación Ge-neral de Aragón. A finales de 1993 se observan tres ejemplares hembras, dos de ellas muy unidas y otra solitaria, y se estima en ese número la población presente en la margen izquierda del Arazas tras un seguimiento continuo de siete meses. Posteriormente se confirma esta estimación. En el año 1994 se localizan solo tres ejemplares; los tres son hembras y ya de avanzada edad. Los esfuerzos económicos y de personal para salvar al bucardo de la cercana extinción han resultado infructuosos en su objetivo principal. El día 6 de enero del año 2000, la última hembra de bucardo moría aplastada bajo un gran abeto seco derrumbado por causas naturales. Su aspecto, por todo lo demás, era sano e inmejorable. Conservación y protección El 18 de agosto de 1993 la Diputación
General de Aragón aprobó el Plan de Recuperación del Bucardo o Cabra Pirenaica (decreto 97/1993). Arrinconado en una zona poco propicia para las cabras montesas, en los últimos lustros el número de bucardos fue paulatinamente en disminución. Su catalogación en el Libro Rojo de los Vertebrados de España la califica de “En peligro”, pese a estar dentro de un espacio que cuenta con la máxima figura de protección legal. La problemática de conservación vendrá achacada a los siguientes factores: posible hibridación con cabras domésticas, reducido número que puede dar lugar a consanguinidad y avalancha de turistas en el hábitat. Inicialmente, dentro del marco legal del Plan de Recuperación, se lleva a cabo en Ordesa un difícil programa de recuperación consistente en la captura en jaulas de ejemplares de bucardo para practicar fecundaciones y trasplantes de zigotos a hembras de cabra doméstica o montés de genotipo cercano. La elevada densidad de sarrio o rebeco (R. rupicapra) se considerará como un factor de competencia para el bucardo en cuanto a alimentación y uso del espacio en general.
Faja de Pelay, en Ordesa. Umbría del valle de Arazas, último refugio del bucardo en los Pirineos
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En 1996 una de las tres hembras de bucardo, capturada y mantenida en cautividad, muere diez meses después en las instalaciones del Servicio de Investigación Agraria de la Diputación General de Aragón sin lograr la esperada reproducción. Un año después solo se sabe de la existencia en Ordesa de una hembra salvaje. Se
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introducen dos machos alóctonos para intentar la reproducción in situ y, pese a un probable apareamiento, la reproducción deseada no llegará a buen término. El 20 de abril de 1999 se capturaba a la ya por entonces última hembra de bucardo en el valle de Ordesa y allí, bajo la Faja de Pelay, se duerme al animal, se le inmoviliza y se procede al afeitado y corte distal de la oreja izquierda y de una porción de la epidermis del flanco izquierdo de la cabra, muestras que serían enviadas al laboratorio del Servicio de Investigación Agraria del Gobierno de Aragón y al ciemat de Madrid. Estas líneas celulares por cultivo fueron congeladas de cara a una posible clonación. Las últimas noticias obtenidas, tras la muerte de la última bucarda, se refieren al interés de una empresa de Estados Unidos en iniciar con el bucardo un programa de clonación de especies de fauna salvaje. De momento solo se trata de contactos previos. Por otro lado, la reintroducción de otras subespecies de cabras en los Pirineos cuenta con el rechazo de algunos científicos, que ven, tras estas actuaciones, la satisfacción de disimulados intereses cinegéticos. Según la directiva europea de Hábitats y de la Fauna y Flora Silvestres la subespecie pirenaica de cabra montés era un taxón considerado como Priori-tario y de Interés Comu-nitario, para el que resultaba precisa la designación de Zonas de Especial Conservación. 4.5. Grévol común (Bonasa bonasia) Generalidades sobre la especie Se trata de una gallinácea del tamaño de
una perdiz —de 35 a 37 cm de altura—. En vuelo presenta una reconocible franja negra y blanca en la cola. Obispillo de color gris. El macho posee garganta negra y un moño que eriza al ser perturbado. Carúncula de color rojo sobre el ojo y presencia de una cresta corta. La cabeza y el cuello del macho están finamente estriados y la parte inferior se halla marcada de forma más intensa, con manchas de color marrón o castaño. La hembra posee una coloración parda más cálida, garganta clara salpicada lateralmente de oscuro y con marcas menos resaltadas. Es un ave tímida que se refugia en las quebradas y laderas pendientes arboladas, generalmente húmedas y de orientación norte. Puede ser vista, al igual que el urogallo o el gallo lira, posada en el ramaje de los árboles. Su área de distribución son las grandes masas forestales del centro y norte de Europa, llegando incluso hasta Japón. El grévol precisa de grandes bosques ricos en monte bajo con claros y con lugares separados, con muchos arbustos de bayas y espesura de madera de pino. El número de ejemplares en el viejo continente va en disminución desde hace mucho tiempo. Situación en el Alto Aragón Se le considera una especie extinguida a principios de siglo en los bosques de los Pirineos y, de hecho, en la bibliografía existente sobre aves de Europa no se sitúa nunca su distribución en los Pirineos. La última observación comprobada en la vertiente sur de la cordillera tuvo lugar en el valle navarro de Irati en el año 1972, cerca de Roncesvalles, punto donde el ornitólogo inglés Saunders asegurara haber observado a esta ave y cerca de donde a principios de siglo se recogen más referencias.
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Grévol (Ilustración de Sergio Sanjuán)
En el museo de Bayona hay dos ejemplares de grévol disecados, que fueron capturados para su posterior taxidermia en una zona de la vertiente francesa muy cercana al Alto Aragón occidental. En Luchon y en Toulouse también hay ejemplares naturalizados. A mediados de siglo hay referencias de grévol, en junio de 1959, cuando se creyó observar a la especie en el Bosque de las Hayas, cerca de la frontera del puerto de Somport. Existe la observación de la tetraónida por parte de guardas y ornitólogos hace ahora casi 40 años en el valle de Ordesa, con la escasa posibilidad de su todavía existencia en los bosques de esta zona de Sobrarbe. Sin embargo, una observación reciente asegura su presencia en las masas forestales de Peña Montañesa, y existe otra de noviembre de 1990 en el valle de Ordesa —bosque de Salarons a Cotatuero—. ¿Todas estas referencias podrían ser consecuencia de una
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población relicta y aún superviviente? Los otros datos recientes y fiables que se han recogido de la especie en los Pirineos corresponden a las plumas tomadas hace un par de años por un ornitólogo francés en la zona de Luchon. Las plumas fueron comparadas con las de grévol de los Alpes y resultaron ser idénticas. Este dato se une a otros sueltos, del mismo cariz, en los Pirineos, fuera del Alto Aragón: en las regiones del alto Garona, el Ariège y el Aude. Hay que pensar que ninguna de estas citas y observaciones posibles está homologada y que las poblaciones de grévol común salvajes más cercanas al Alto Aragón se hallan a 300 km de distancia. Por otro lado, parece ser que en la vertiente francesa se han efectuado sueltas de ejemplares con fines cinegéticos, motivo que también podría aclarar la confusa situación de esta especie en el Alto Aragón.
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Conservación y protección Parece ser que, pese a los datos no homologados que podrían evidenciar todavía su existencia, en el Alto Aragón —y en España— el grévol está definitivamente extinguido. Además, se desconoce también si existe o no de forma residual en zonas próximas. A pesar de ello el grévol aparece en el Catálogo Nacional de Especies Amenazadas con la clasificación “De interés especial”. En el Libro Rojo de los Vertebrados de España se duda de la extinción de esta gallinácea. A nivel europeo la uicn la determina como una especie “Vulnerable”, ante la alteración de los bosques mixtos y de coníferas donde sobrevive. Se trata de una especie incluida en el anexo I de la directiva europea relativa a la Conservación de las Aves Silvestres y, por tanto, objeto de medidas de conservación especiales en cuanto a su hábitat, con el fin de asegurar su supervivencia y su reproducción en su área de distribución. 4.6. Anguila (Anguilla anguilla) Generalidades sobre la especie Con forma de serpiente, la anguila es un alargado pez perteneciente a la familia Anguillidae —la única especie en España—, inconfundible por su cuerpo cilíndrico de piel mucosa que, en la parte posterior, está comprimido lateralmente. Su parte dorsal es de color negruzco, aunque puede variar hacia tonalidades verdosas o amarillentas. La zona ventral es de color blanco o amarillento. Los adultos pueden presentar tonalidades plateadas. Dientes finos y ojos pequeños y redondos. No posee aletas pelvianas y sí aletas
pectorales bien desarrolladas. La aleta dorsal, caudal y anal es toda una y se inicia cerca de la cabeza. No suele alcanzar más de 90 cm de longitud, aunque hay ejemplares que llegan a los 150 cm y a pesos de más de 5 kg. Las hembras son más gruesas y alargadas. La anguila realiza sus puestas en el mar de los Sargazos, a gran profundidad. Sus larvas, de hábitos pelágicos, llegan a las costas de Europa y del norte de África arrastradas por las corrientes marinas. Es un viaje de entre tres y siete años de duración. Los ejemplares juveniles son las conocidas en España como angulas, similares en aspecto a los adultos aunque con el dorso de color menos oscuro. En sus ascensos corriente arriba por los ríos ibéricos completan su fase de desarrollo a ejemplares adultos. La anguila entra en todos los estuarios de los ríos que van a desembocar al océano Atlántico, al mar del Norte, al Báltico y al Mediterráneo. Tradicionalmente ha sido una especie presente en casi todos los ríos de España y en sus afluentes y arroyos laterales comunicados con el mar, allí donde no hubiese barreras. Sin embargo, la construcción de presas ha imposibilitado el viaje migratorio de estos peces y, hoy por hoy, son raros los ejemplares pescados aguas arriba de la primera presa o pantano situado próximo a la línea del mar. Actualmente solo es abundante únicamente en estuarios como el delta del Ebro. Situación en el Alto Aragón En el Alto Aragón fue un pez que habitó en los tramos fluviales bajos y medios, principalmente, aunque se sabe que llegó a la cabecera de algunos ríos pirenaicos. A pesar de ello, dada la distancia kilométrica existente hasta el Mediterráneo, se cree que nunca fue abundante en esta zona geográfica. Los estudiosos de la ictiofauna indican que no son raras las poblaciones que viven
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5 los ríos con la existencia de un compoen nente sedentario que puede experimentar hipertrofia, llegando a alcanzar medidas considerables y edades elevadas. Ese es el caso de algunos de estos viejos ejemplares supervivientes encontrados “tierra adentro” en los cursos altos de los ríos aragoneses. La Unidad de Conservación de la Biodiversidad de la Diputación General de Aragón en Huesca ha recogido una cita fiable de la presencia en los años 80 de un ejemplar adulto, ya viejo, en Saravillo –valle de Chistau– cuando un vecino de la zona regaba un prado junto al río Cinqueta. Existe otra cita del año 1999, de Villanúa –río Aragón–, aunque se duda de la verdadera procedencia del ejemplar ante la existencia de piscifactorías en la zona próxima. Se sabe también que en los canales del pantano de La Sotonera aún quedan algunas anguilas. Conservación y protección Debido a sus hábitos migratorios en periodos prerreproductores y postnatales, la realización de grandes presas, embalses y pantanos para regadíos y para producción hidroeléctrica en toda España ha supuesto la práctica desaparición de la anguila, aguas arriba de las proximidades a la costa marina. La realización de la presa de Flix (Tarragona) fue decisiva para segar sus viajes y entradas a lo largo de toda la cuenca hidrográfica del río Ebro. El Catálogo de Especies Amenazadas de Aragón —decreto 49/1995— recoge esta especie como “De interés especial”. A nivel mundial ostenta el estatus de “No amenazada”, pero en Europa y en España el Libro Rojo de los Vertebrados la sitúa como “Vulnerable”.
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OTROS VERTEBRADOS RAROS, ESCASOS O DE PROBABLE PRESENCIA Digamos que este apartado es un fondo de saco donde se han incluido especies animales de vertebrados que, sin estar estrictamente amenazadas, sí son raras en el Alto Aragón y, además: – Su presencia no llega ser regular en el Alto Aragón pero sí en zonas próximas. – Comienza a haber tímidas citas esporádicas o se dan observaciones que denotan una presencia o existencia ocasional. – Podrían estar colonizando nuevos territorios y, por tanto, esta parte de Aragón. – Se sabe poco, aunque podrían tener una existencia más amplia numéricamente. – Sus poblaciones no están amenazadas, pero podrían estarlo debido a un fuerte declive de las existentes. Simplemente se dan a continuación unas ligeras pinceladas sobre cada especie, principalmente en lo referido a su presencia en el Alto Aragón. 5.1. Musgaño patiblanco (Neomys fodiens) Es un mamífero que se encuentra en la práctica totalidad de Europa. Sin embargo, en el contexto de la península Ibérica ocupa únicamente una estrecha franja del norte peninsular, que va desde el extremo más occidental de Galicia a la zona pirenaica y prepirenaica de Cataluña. En el Alto Aragón es una especie muy poco conocida. Se tiene una escasa, por no decir casi total, ausencia de datos, referencias y estudios. Vericad, en su trabajo sobre los mamíferos montaraces del Pirineo, recoge una cita posible de observación de este
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insectívoro micromamífero en el río Gállego, cerca de Biescas. Ha sido citado también en Hecho y Ansó, aunque posiblemente esté más extendido a lo largo de todo el Pirineo en zonas propicias. Sin embargo, en Navarra se conoce que es una especie bien representada en casi todo su territorio. En la parte norteña del País Vasco es frecuente. Y en Cataluña se ha localizado en repetidas ocasiones en el alto Pirineo y en zonas prepirenaicas, en cotas superiores a los 900 ó 1000 m de altitud.
5.2. Turón (Mustela putorius) Ante la escasez de bibliografía y de datos referentes a las especies de mamíferos del Alto Aragón, y debido también a la dificultad de observar ciertos animales, las ya viejas referencias de Vericad en su trabajo sobre los mamíferos montaraces del Pirineo siguen siendo, hoy por hoy, de lo poco que existe en relación con ciertas especies faunísticas vertebradas, como es el turón. En el citado trabajo se hace referencia a la detección de huellas y rastros en puntos próximos a las
Elanio común o azul. La citas son esporádicas, pero van en aumento
localidades de Jaca, Atarés, Caniás, Hecho, Espuéndolas y Sabiñánigo. Posteriormente hay datos de un ejemplar observado en las cercanías de Benasque, de otro en el puerto de Monrepós y de un turón atropellado cerca de Berdún. Sin embargo, se sabe que su distribución en España está extendida de forma irregular a toda la península Ibérica (falta únicamente en Canarias y Baleares). Se desconocen, así mismo, la tendencia de sus poblaciones y la abundancia o escasez de las mismas en el contexto español.
Elanio común o azul (Ilustración de Sergio Sanjuán)
5.3. Elanio común o azul (Elanius caeruleus) La península Ibérica es el límite norte de
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la distribución de esta ave, que se reproduce en número escaso. Ornitólogos aragoneses, refiriéndose al elanio común o azul en Aragón, dicen: “Esta pequeña rapaz está en pleno período de expansión en España, siendo una de las pocas aves de presa en las que se está dando esta afortunada circunstancia. Sus observaciones y citas de cría se multiplican en los últimos años por variadas regiones españolas. Por lo tanto no pasará mucho tiempo para que en Aragón suceda lo mismo”. En 1971 y 1972 se observó un ejemplar en la alberca de Loreto. Posteriormente, en los años 1972, 1974 y 1975, sucedió lo mismo en Huerto, Banariés, Alerre y Peraltilla. Estas citas de la Hoya de Huesca corresponden a un hábitat propicio para el elanio azul. Una cita más al norte es la de un ejemplar visto en enero de 1987 en la localidad prepirenaica de Agüero, en el cruce de la carretera que lleva a Murillo de Gállego, tal como recogen los anuarios ornitológicos de la
Sociedad Española de Ornitología. Hay más citas recientes en Barbuñales, Angüés, Lascuarre, Selgua y Puértolas. Pero el dato más curioso es el de las repetidas observaciones por parte de varios ornitólogos y naturalistas de ejemplares de elanio azul —un máximo de tres— en un mismo punto del Somontano de Barbastro. En este caso la observación fue, además de un par de adultos, de uno joven, lo que podría ser un indicio no solo de su probable presencia sino también de la reproducción de la especie en esta zona del Alcanadre medio en que fueron vistas las aves, donde predominan almendros y encinas. En los veranos de los años 1999 y 2000 esta rapaz ha sido observada de forma permanente en el término municipal de Loporzano, donde es muy probable que nidifique. 5.4. Chorlito carambolo (Charadrius morinellus)
El chorlito carambolo ha sido observado en varias ocasiones en el Alto Aragón. Migrador regular en el valle del Ebro, en el Pirineo catalán es una especie nidificante
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El chorlito carambolo es un ave limícola que no muestra querencia por los hábitats acuáticos y que cría en la tundra o en ambientes montañosos similares, desde Escocia y Escandinavia a Siberia y Asia central. En sus desplazamientos de invierno ocupa planicies herbosas y esteparias. Pese a la existencia de datos antiguos de nidificación en los Picos de Europa, tan solo se ha comprobado su cría en un punto concreto de España, precisamente en el Pirineo catalán. Allí, cerca de Andorra y Francia, el chorlito carambolo nidifica desde los 2400 hasta los 2900 m. Entre los meses de mayo y finales de agosto pueden encontrarse aves en su zona de reproducción. Su hábitat es una zona llana y de gran extensión, muy pedregosa —piedras muy pequeñas— y con escasa vegetación. La población nidificante que hasta ahora se conoce en la vertiente sur de los Pirineos se concentra en su parte más oriental de la cordillera: comarcas de Cerdanya y Ripollès —provincia de Girona—. Por el momento no se ha encontrado ninguna otra zona de cría en la cordillera pirenaica. Ciertamente su punto de cría se halla lejos del Pirineo aragonés y, pese a no existir indicio alguno de su nidificación en el Alto Aragón, la presencia del chorlito carambolo en áreas próximas o en ambientes idénticos a los que puedan existir en el Pirineo oscense hace pensar a algunos ornitólogos en la posibilidad de una desconocida o pasada existencia de la especie en el ámbito del presente “Cuaderno”. La zona pirenaico-catalana de la Cerdanya y el valle de Ribes es la única en España donde la especie ha sido vista nidificando en pequeño número, después de haber recogido varias citas anteriores de observación del
Las poblaciones de este buitre experimentan una tendencia regresiva
chorlito carambolo en esas zonas, localizadas a 2600 m de altitud. Al chorlito carambolo se le ha citado como un migrador regular o esporádico en variados puntos de Aragón, tales como la depresión media del valle del Ebro —Belchite, Monegros, Alcañiz…—, el entorno de la laguna de Gallocanta, zonas altas del Moncayo y puntos dispersos de pastizal alpino y subalpino del Pirineo aragonés. El Atlas de las aves de Aragón hace referencia al chorlito carambolo como “un migrador regular, aunque escaso, no existiendo hasta el momento indicios de su posible reproducción en los Pirineos centrales, siendo Aragón una de las regiones ibéricas con presencia más regular y patente de este limícolo. En el Pirineo occidental y central podría tener una presencia regular”. En el valle de Aísa —Foya de Aragüés— se recoge la cita de dos ejemplares juveniles encontrados en pastizales a 2400 m, en septiembre de 1990. A finales de agosto del año
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1991 se observaron en el Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido, en pastizales de Festuca, a 2300 m de altitud, hasta un total de ocho individuos de chorlito carambolo, cuatro adultos y cuatro jóvenes. Ambas referencias, con ejemplares jóvenes, obligan a no descartar la idea de su posible nidificación en el Pirineo aragonés. Posteriormente se observa un chorlito carambolo en la cima del pico Collarada, a unos 2800 m de altitud, sobre Villanúa y Canfranc. También ha sido citada la especie en la zona nava- rra del karst de Larra, lindante con el valle de Ansó. 5.5. Alimoche (Neophron pernocterus) Pese a ser un ave relativamente abundante, sus poblaciones están en franco retroceso en las tres provincias aragonesas. En el censo de alimoche del año 1988 se calculó la existencia de unas 180 parejas nidificantes en la provincia de Huesca, repartidas principalmente por las sierras interiores, sierras exteriores, depresión media intrapirenaica y valle del Ebro. Falta, sin embargo, en el alto Pirineo axial: zonas altas del valle de Benasque, Barrabés y Castanesa. El Atlas de las aves nidificantes de Aragón habla de una acusada tendencia regresiva. El uso de venenos parece ser que fue determinante para la pasada desaparición de muchas parejas de alimoche. La destrucción de muladares también es un factor que ha conllevado efectos negativos en sus poblaciones. El fracaso reproductivo es otro factor a tener en cuenta. 5.6. Aguilucho pálido (Circus cyaneus) Como especie nidificante es rara en el 86
Alto Aragón. Sin embargo, se trata de un ave abundante en invernada, de procedencia francesa, en áreas llanas y terrenos abiertos, especialmente del valle del Ebro y en terrenos de cultivos y estepas. Su distribución es muy difusa, repartida principalmente por el tercio norte de la Comunidad Autónoma de Aragón. Se desconoce el tamaño exacto de su población, estimada para todo el conjunto aragonés en unas 20 parejas. Sí que se sabe que cría en carrizales de las Cinco Villas y en una serie de lagunas o humedales prepirenaicos de la Jacetania y la Canal de Berdún. En el ámbito de este “Cuaderno de Trabajo”, el Atlas de las aves nidificantes de Aragón habla de dos parejas de nidificación probable —Canal de Berdún y Ribagorza—, pero no hay ningún dato de reproducción comprobado por sus autores. La concentración parcelaria y la quema de carrizales son las principales afecciones detectadas en los humedales donde se cree que cría este aguilucho en el Alto Aragón. Algunas de estas zonas húmedas, donde cría en compañía de otras dos especies de aguiluchos –cenizo y lagunero–, están en grave peligro de desaparición si no se adoptan medidas de conservación urgente. 5.7. Cernícalo primilla (Falco naumanni) En el libro Fauna ornítica del Alto Aragón occidental, César Pedrocchi hace referencia a siete viejas observaciones de cernícalo primilla realizadas en diferentes años durante el mes de agosto, habiendo sido localizada la especie en zonas termófilas de la Jacetania y en ambientes submediterráneos de la Canal de Berdún. Entre ellas se encuentra la cap-
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tura en el año 1968 de cuatro pollos volanderos y una hembra en la localidad de Puente la Reina de Jaca. Desde entonces no se tiene ninguna otra constancia de cría de este falcónido en el Alto Aragón. Fuera del ámbito geográfico de este “Cuaderno Altoaragonés de Trabajo”, el cernícalo primilla se reparte favorablemente por el valle del Ebro y, principalmente, al sur de Monegros, con una población aragonesa estimada en el año 1996 de 400 parejas, repartidas en unas 90 colonias de cría. El crecimiento y expansión de estas poblaciones meridionales podrían conllevar una futura ocupación de áreas esteparias, cerealistas y secas del Alto Aragón, como es el caso de la Canal de Berdún.
en San Juan de la Peña. Para el resto de Aragón existen indicios de cría también en el área del Moncayo. 5.9. Pito negro (Dryocopus martius) En la península Ibérica esta ave solo se halla en bosques extensos y húmedos de los Pirineos y montes Cantábricos, sobre todo hayedos-abetales y bosques de pino negro con abundantes árboles grandes y añosos, localizada altitudinalmente entre los 900 y los 1600 m. Es importante para el pito negro la existencia de tocones muertos con larvas de xilófagos donde buscar alimento. Su distribución en el Alto Aragón es extensa. Está presente en todas las cuencas fluviales que presentan bosques idóneos para la especie. Las masas forestales de Ordesa, Villanúa, Hecho y Ansó, valle de Tena, Espierba, Barbaruens y Gistaín son idóneas y albergan posiblemente las mejores poblaciones del Alto Aragón. Habita también áreas prepirenaicas como San Juan de
5.8. Chocha perdiz o becada (Scolopax rusticola) Pese a ser una especie relativamente abundante en invernada, la chocha perdiz resulta muy rara como nidificante en el Alto Aragón. Los datos existentes sobre la misma son escasos, aunque su presencia está comprobada en la cabecera de algunos valles pirenaicos que presentan una abundante cobertura forestal, tales como los de Tena, Bielsa y Chistau, entre otros. Hay citas en Estopiñán, donde se observó un ejemplar en julio de 1993, y en el valle de Bujaruelo, en el mes de junio del mis- mo año. El Nido de golondrina dáurica en el Alto Aragón, límite sur está localizado en las proximidades de Aínsa. Verano de 2000
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la Peña, Peña Oroel, Sobrepuerto —Oturia, Canciás— y bosques umbrosos de la sierra de Guara —sierra de Balcés—. Muy escaso en las laderas de orientación norte de las sierras de Santo Domingo, Gratal, Gabardiella, Santa Bárbara, Santa Ana, Uncastillo, Obarra, etcétera. El Atlas de las aves nidificantes de Aragón habla de la existencia de unas 280 parejas en el Alto Aragón, cantidad numérica que podría ser mayor debido a que se trata de una especie cada vez menos amenazada, que se halla en expansión debido a la ampliación de superficie forestal durante los últimos años en el Alto Aragón. La actual protección de la especie ha de ir unida a una necesaria salvaguarda del hábitat, ante la pérdida progresiva del mismo. 5.10. Golondrina dáurica (Hirundo daurica) La distribución habitual de cría de esta ave en la península Ibérica es discontinua a lo largo y ancho del cuadrante suroccidental, con amplia dispersión por casi todo Portugal y por regiones como Extremadura, parte de Andalucía, sur de Castilla-León, Madrid, así como por algunas zonas de País Valenciano, Galicia, Murcia y Castilla-La Mancha. Es una especie muy rara en todo
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Aragón. Encontrada en escasos puntos del Sistema Ibérico, existe una cita de probable cría en la Foz de Biniés —río Veral—, punto que según los autores del Atlas de las aves de Aragón se sitúa dentro de la isoterma de julio de los 20 °C. Aquí se observó una pareja construyendo un nido en el año 1989. Parece ser que existen varias observaciones en las inmediaciones de Berdún y en San Juan de la Peña. En el verano del año 2000 fue localizado un nido, debajo de un puente, en las proximidades de Aínsa, bajo una frecuentada carretera. También ha sido detectada la golondrina dáurica en época de cría, en el mismo año 2000, dentro del término de Salvatierra de Esca. 5.11. Agateador norteño (Certhia familiaris) Esta ave se ha detectado en diversos bosques caducifolios y montanos del Pirineo aragonés —abetales, pinar negro y hayedos, principalmente—. Su nidificación está comprobada en puntos del Pirineo aragonés como Gamueta y Linza —valle de Ansó—, Selva de Oza, Guarrinza —Echo— y Benasque, donde mediante el reclamo ha sido localizado en las masas arbóreas de Vallibierna y Paderna. Hay citas y registros de agateador norteño detectados en otros puntos boscosos del Pirineo aragonés: Serrablo, Ordesa, barranco
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6 Santa Elena —Biescas—, Cazanía —Plan—, de Ribagorza, Sobrarbe… 5.12. Mosquitero silbador (Phylloscopus sibilatrix) Es una especie muy rara como nidificante en todo Aragón. Es más fácil observar al mosquitero silbador en los pasos migratorios. Las únicas citas que se conocen con precisión en época de cría corresponden al Alto Aragón. Son las referentes a un bosque mixto maduro del valle de Tena —Búbal— y a un hayedo puro muy cerrado del valle de Ansó —Linza—. Ambas masas arboladas se sitúan a 1100 y 1400 m de altitud, respectivamente. Podría ser posible su existencia también en el valle de Echo, bosques de Guarrinza y la Reclusa. En la vertiente francesa central de los Pirineos existen datos de cría en bosques puros de hayas. 5.13. Tarabilla norteña (Saxicola rubetra) Esta especie propia de la cornisa cantábrica y algunos puntos montañosos de los Pirineos y del interior peninsular nidifica en el Alto Aragón de forma local en ambientes de prados de siega y pastizales subalpinos situados entre los 1000 y los 2000 m de altitud. Concretamente se ha localizado como ave nidificante en la zona nororiental, es decir, en puntos como las bordas de Viadós —valle de Chistau—, Cerler —valle de Benasque—, macizo del Turbón y Llauset —valle del Noguera Ribagorzana—. Hay datos de posibles poblaciones nidificantes en la zona de Formigal —valle de Tena— y, tal vez, en las zonas altas de la sierra de Guara. Sin embargo, es un ave frecuente en
ambientes despejados y fondos de valle de todo el Alto Aragón durante los pasos migratorios, que transcurren desde la segunda mitad de marzo a mediados de mayo y desde la segunda mitad de septiembre a la primera semana de octubre.
RESUMEN Y CONCLUSIONES El Alto Aragón posee un relieve montañoso y abrupto donde pueden refugiarse las especies más sensibles a la presencia del hombre. Este factor, unido a la diversidad y variedad de biomas existentes, ha propiciado el mantenimiento de una rica y variada fauna y flora. Muchas de las especies animales amenazadas encontraron antaño en estas montañas uno de los últimos santuarios para vivir. Es el caso de vertebrados como el quebrantahuesos, el oso pardo, el bucardo…, algunos con tan mala suerte que la alteración del medio natural en que vivían produjo su irrevocable desaparición. El hecho de esta pasada extinción de la fauna del Alto Aragón debería ser motivo de reflexión en estos tiempos en los que tanto se habla de la protección de la naturaleza, una reflexión que fuese enfocada hacia las especies escasas y amenazadas de la actualidad, que en un futuro podrían acabar desapareciendo a causa de negligencias humanas. Puesto que el ritmo actual de extinción y la situación crítica que atraviesan algunas especies de vertebrados en el Alto Aragón no es normal, si no queremos que muchas de
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ellas pasen a engrosar la lista de las extinguidas definitivamente se hace necesario tomar una serie de medidas generales para la conservación de la fauna escasa y amenazada: – Realización de estudios científicos y ampliación del conocimiento sobre la distribución, ecología y biología de las especies, como primer paso de cara a una posterior puesta en marcha de medidas conservacionistas. – Protección estricta de los hábitats. Muchas especies son realmente sensibles a cualquier alteración o modificación del medio en el que viven. Una pequeña actuación en las áreas donde habitan estos animales puede conllevar la total desaparición de la especie. – Elaboración de planes para la recuperación de las especies más amenazadas, donde se recoja el uso, manejo y gestión de la fauna en peligro. Proyectos encaminados a incrementar hasta un número óptimo de población las especies animales que han sufrido una regresión poblacional y geográfica.
– Protección estricta de las especies por medio de normativas legales, creación de espacios naturales protegidos, intensificación de la vigilancia… España es un país con una rica biodiversidad. Se estima que acoge un total de entre 50 000 y 60 000 especies diferentes de animales, con lo que supera el 50 % del total de las especies faunísticas presentes en la Unión Europea. Por tal riqueza natural, la conservación de la diversidad biológica es uno de los retos más importantes a los que se enfrentan nuestro país y sus respectivas Comunidades Autónomas. De hecho, la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (uicn) considera que un 26 % de las especies de vertebrados españoles están amenazados, pues son recogidos en las categorías de “En peligro”, “Vulnerable” o “Rara”. Un total de 149 especies vivas españolas están clasificadas como “En peligro de extinción”. Para poner freno a esta situación existen una serie de mecanismos legales que se han ido desarrollando en los últimos años pero
Aves como la perdiz nival o el urogallo quedaron recluidas en las montañas pirenaicas tras el retroceso de las glaciaciones
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TÍTULOS DE LA COLECCIÓN La siguiente no es una relación cerrada. No obstante, para dar una idea global de su contenido, se indican algunos de los títulos previstos, sin orden de prelación, excepto para los ya publicados o los de inminente aparición. 1. El monasterio dúplice de Sigena 2. Nuestros árboles 3. La Laguna de Sariñena, lugar de encuentro 4. Los museos altoaragoneses 5. Guía monumental y artística de Serrablo 6. Las aves acuáticas del Altoaragón 7. ¿Por qué fue importante Costa? 8. Roda de Isábena, ex sede y catedral ribagorzana 9. Guara, aula de la naturaleza 10. Fiestas tradicionales del Altoaragón 11. El Altoaragón antes de la Historia (Edad de Piedra) 12. El Altoaragón antes de la Historia (Edades de los Metales) 13. Fósiles del Altoaragón 14. La arquitectura megalítica 15. L a casa tradicional altoaragonesa (una perspectiva antropológico-social) 16. Artesanos de hoy 17. Los insectos del Altoaragón 18. Historia geológica del Altoaragón (cuatro momentos de millones de años) 19. Tierras oscenses en la narrativa de Ramón J. Sender 20. El museo etnológico de Ansó: reflejo de la historia y cultura de un pueblo 21. Los glaciares altoaragoneses 22. Las libélulas del Altoaragón 23..Los anfibios del Alto Aragón 24. Fauna vertebrada amenazada y extinguida del Alto Aragón —. Los ibones del Alto Aragón occidental —. Las arañas del Alto Aragón —. Los ríos altoaragoneses —. Setas y hongos del Alto Aragón —. Los despoblados y su porqué —. Los periódicos oscenses —. Ferias y mercados oscenses —. Gastronomía altoaragonesa —. Biblioteca básica para comprender el Alto Aragón —. La industria en la provincia oscense
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