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20. El caciquismo altoaragonés durante la Restauración

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INSTITUTO DE ESTUDIOS

ALTOARAGONESES

(C.S.I.C.) (DE LA EXCMA. DIPUTACIÓN PROVINCIAL) HUESCA

«Colección de Estudios Altoaragoneses», 20 Director: Antoniu Duran Gudiul Redacción

y Administración: Instituto de Estudios Altoaragoneses C/« Duquesa de Villahcrmosa, 4 22001 HUESCA


E L CACIQUISMO ALTOARAGONES DURANTE LA RESTAURACIóN. ELECCIONES Y COMPORTAMIENTO POLíTICO EN LA PROVINCIADE HUESCA (1875-1914).


Carmen

FRíAS CORREDOR

Miriam TRISAN CASALS

E L CACIQUISMO ALTOARAGONES DURANTE LA RESTAURACIóN. ELECCIONES Y COMPORTAMIENTO POLíTICO EN LA PROVINCIADE HUESCA (1875-1914).

Excma. Diputación Provincial HUESCA


Composición: AntonioUBIETO AUSERE Jesús UBIETO AUSERE Correctora de Estilo: M*. Teresa SAS BERNAü I.S.B.N.: 84^104-0255^ Depósito Legal: Z. 1825-87

Cómela. S.A. - Carretera de Castellón, Km.

3'4(M) - Zaragoza


ÍNDICE

DELANTAL

Página 7

1. INTRODUCCIóN

1.1. Fuentes 1.2. Tratamiento de las fuentes 2. ESTRUCTURA SOCIOECONóMICA

2.1. Apuntes demográficos 2.2. Huesca ante la crisis finisecular. 2.3. Las respuestas a la crisis: expectativas de renovación

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19 22 27

27 34 44

3. ANVERSO Y REVERSO DEL SISTEMA POLíTICO DE LA ESPAñA DE LA RESTAURACIóN

3.1. El funcionamiento del turno 3.2. Las leyes electorales 3.3. De la teoría a la práctica: corrupción y falseamiento de la opinión del cuerpo electoral 4. LAS ELECCIONES EN HUESCA

4.1. División de la provincia en distritos electorales 4.2. Las elecciones al Congreso de los Diputados a) 1875-1898, de la docilidad al predominio republicano posibilista y liberal b) 1898-1914, extensión y consolidación de los cacicatos estables liberales 4.3. Elecciones de senadores, 1875-1914

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67 72 72 100 155


5. COMPORTAMIENTO POLíTICO Y EVOLUCIóN DE LOS DISTRITOS ALTO ARAGONESES 6. E L CACIQUISMO POLíTICO PROVINCIAL. PRESIONES CORRUPY CIONES MAS GENERALIZADAS EN EL ALTOARAGON

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7. REPUBLICANOS Y LIHKKALES OSCENSES ANTE LA POLíTICA DE LA ESPAñA DE LA RESTAURACIóN

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8. CONCLUSIONES

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9. APéNDICE DOCUMENTAL

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9.1. Carta de Domingo Pérez a Pedro Lacasa; irregularidades de la elección de Jaca y petición de concesión del estanco por trabajos electorales 9.2. Aragón ante Cánovas, artículo de Camo en "El Diario de Huesca"' (1-V1-1880) sobre la construcción del ferrocarril de Canfranc y la actitud de los aragoneses ante el Gobierno conservador 9.3. Carta de Manuel Camo a Costa en las elecciones de 1881; preocupación por la presentación de N. Salmerón en Huesca 9.4. Carta de un vecino de La Puebla de Castro a Joaquín Costa. Elecciones de Barbasrro, 1896; la maraña electoral en un pueblo altoaragonés 9.5. Editorial del periódico "El Imparcial", de Madrid, reproducida por "El Diario de Huesca" el 4 de junio de 1898, sobre la actitud de Emilio Castelar, contraria a Sagasta, en la sublevación y guerra de Cuba 9.6. LA REVOLUCIóN DESDE ARRIBA. El Gobernador de Huesca, artículo de "El Globo", de Madrid, en "El Diario de Huesca" (24-1-1903) 9.7. Carta de un republicano de Graus a Joaquín Costa (30-V1II-1904); guerra y criticas a Camo 9.8. Carta de Miguel Moya a los electores de la provincia con motivo de los comicios de 1914 ío. BIBLIOGRAFíA

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DELANTAL Yo soy el jefe. Esto ex champán. Feliz Navidad. (Del filme Y Johny cogió su fusil).

El largo período de la Restauración (1874-1923) es un sistema de dominación de las clases propietarias, tal como quedaron configuradas tras el proceso de transformaciones liberales y burguesas, desarrollado en España sobre el contrapunto de un no menos largo ciclo de guerras civiles(18081874). El sistema político de la Restauración se asienta sobre un marco constitucional estable, con elecciones periódicas y partidos políticos;pero, para mantenerse como sistema de dominación de la gran propiedad y de la burguesía conservadora, hubo de recurrir al falseamiento del sufragio (universal masculino desde 1890) y a las manipulaciones electorales. Las críticas a la instrumentalización y a la deformación de los principios del liberalismo político no deben hacer olvidar que los reinados de Alfonso XII y de Alfonso XIII presidieron una estabilización política que, aunque bien controlada por la oligarquía, resultaba una novedad para la formación social española, al eliminar los enfrentamientos civiles, los pronunciamientos militares, los exilios masivos. Recientemente, escribía Emiliano FERNANDEZ de PINEDO que " no se suele insistir en que bajo Fernando VII no había ni Parlamento ni elecciones y que José María de Torrijos, y sus compañeros, como tantos otros, fueron fusilados sin juicio previo por orden del Rey absoluto". Pero el estado español de la Restauración, a la vez que parecía asegurar un marco relativo de convivencia civil, mediante el mantenimiento de


una cerrada dominación de clase configurada a través de un monolítico monopolio clasista del poder y del propio estado, progresivamente resistentea la integración en la sociedad política española de las fuerzas que representaban intereses sociales diferentes de los del bloque dominante -movimiento obrero (PSOE-UGT), pequeña burguesía y clases medias (regeneracionismo), burguesías periféricas (nacionalismos)-, iba creando y acumulando las condiciones estructurales para el estallido del conflicto civil más intenso de la reciente historia española, la guerra civil de 1936-39. En efecto, ésta no fue sino la reconquista del estado y del poder por parte del viejo bloque dominante, que ahora recurre a una peculiar mixtura hispánica de fascismo, tradicionalismo y militarismo para recuperar una hegemonía puesta radicalmente en peligro por el real proceso de democratización de la sociedad y del estado españoles desarrollado durante los años de la II República. Es precisamente un oséense, Joaquín COSTA, quien asocia el fracaso de sus empresas políticas (básicamente, la imposibilidad de integrar en el sistema político los intereses de capas medias urbanas y campesinas) con un pronóstico pesimista sobre el futuro de la sociedad española, en cuyo horizonte adivina la reproducción del viejo ciclo de guerras civiles; y valga de momento, para sostener esta interpretación, una cita de su más destacado glosador, Alfonso ORTI: «... Más allá de su histriónico patriotismo, vio -sin embargo- con claridad racional que ser español se estaba conviniendo "en un malnegocio", que sin una reforma social rápida y radical, la lucha de clases desembocaría en una nueva guerra civil; que para él, campesino del XIX, incapaz de entender e! socialismo urbano y centralizador, sería una absurda contienda, férrea restauradora de la dominación oligárquica».

Cuando la historiografía española se ha planteado hacer historia política utilizando el bastidor de las elecciones ha tenido que centrarse necesariamente en los tres procesos electorales celebrados durante la II República, con garantías suficientes para ser abordados como objeto de análisis de sociología política, y en las más numerosas elecciones que sustentan el funcionamiento político del estado de la Restauración, desde 1876hasta 1923. En este caso, la conciencia trasmitida por los propios contemporáneos, e ilustrada documentalmente por los historiadores, de las manipulaciones electorales, falseamientos de actas, encasillados y acuerdos previos a las elecciones, ..., abre la discusión sobre si su estudio permite solamente revelar la composición y funcionamiento de la clase política (oligarquía) y sus


formas de control social, o posibilita además aproximarse al comportamiento real del electorado. En cualquier caso, dejando a un lado de momento este debate, la historiografía política y electoral es preferentemente una historiografía provincial (o regional, por la agregación de los resultados provinciales); a ello conduce, como a otros temas históricos, la solidez de la ordenación territorial en provincias mantenida como única y fundamental retícula administrativa y política, desde 1833 hasta los días de vigencia de la actual Constitución, y a ello invita también el propio funcionamiento del sistema político de la Restauración, que hace del gobernados civil de la provincial el engranaje básico entre las cúpulas de los partidos políticos y los notables locales y provinciales (caciques). Por estas razones se han publicado, sobre todo durante los últimos diez años, numerosas investigaciones referentes a un ámbito provincial o regional sobre elecciones, partidos políticos, comportamientopolítico, élites de poder, funcionamiento caciquil,... Son títulos bastante intercambiables, con una metodología relativamente homogeneizada, y cubren lacasi totalidad del territorio español, hasta el punto de ir haciendo necesaria una síntesis general de todos ellos: Galicia (DURAN, 1972), Castilla la Vieja (VáRELA, 1977), Andalucía (TUSELL, 1978), Murcia (PéREZ PICAZO, 1979), Alicante (PEñA GALLEGO, 1979), Cáceres (MERINERO, 1980), Soria (ROMERO, 1981), Valencia (YANINI, 1984), Lérida (MiR. 1985), Tarragona (MoLINS, 1985), Navarra (MINA, 1985), Guipúzcoa (CASTELLS, 1986), CastillaLa Mancha (BARREDA, 1986),... Pues bien, la importancia de este libro que publica el renovado Instituto de Estudios Alioaragoneses, síntesis de las investigaciones que Carmen FRíAS CORREDOR y Miriam TRISAN CASALS han desarrollado a lo largo de un año, consisten sencillamente en ser el primero que incorpora un análisis político y electoral a largo plazo de una provincia aragonesa a la ya nutrida historiografía sobre la época de la Restauración, mientras que la obra de Luis GERMáN (1984) dejaba ya suficientemente cubierto el estudio de los tres procesos electorales republicanos de la década de losaños treinta para el conjunto aragonés. La investigación histórica, aunque a veces nos cueste ciertos esfuerzos demostrarlo, también es -debe ser- una investigación programada. Y


aunque en el Departamento de Historia Moderna y Contemporánea de la Universidad de Zaragoza estén en marcha investigaciones similares para las provincias de Zaragoza (Víctor ORCASTEGUI) y Teruel (Montserrat SERRANO), hay una explicación, y existe un sentido, en el hecho dehaber comenzado por la provincia de Huesca el estudio deeste largo plazo que es el período de la Restauración, casi cincuenta años. En primer lugar, Huesca es la patria chica del másvehemente crítico del sistema político de la Restauración y de sus mecanismos corruptores, antes, durante y después de las elecciones, de quien acuñara la tópica expresión de oligarquía y caciquismo; Joaquín COSTAinicia sus proyectos políticos desde la provincia y desde la región, ydesde ellas sufre lasconsecuencias del tinglado caciquil, al que dedicará lacrítica ideológica más resonante en los albores del siglo XX. El paradigma del caciquismo en el plano provincial oséense havenido rodando desde finales del siglo pasado y se ha convenido en un elemento definitorio, aplicable a la vida pública oséense ayer mismo y hoymismo. Los caciques políticos oscenses, indígenas (Manuel Camo) o cuneros (Miguel Moya), fueron en su tiempo ejemplos perfilados de caciques a nivel nacional, al igual que se hicieron famosos en toda España algunos gobernadores civiles de Huesca, como señalan las autoras de este libro. Felipe Alaiz recordaba así su infancia en Huesca hacia 1910: «Aragón icnía una vieja ciudad de muralla interior: Huesca. Capiíal de provincia propiamente dicha. Nido de burócratas, clérigos y militares. Oficina de caciques y arbitristas. Instituto de Segunda Enseñanza. Allí estudiamos Ramón Acín y yo en años distraídos)».

Además, la provincia de Huesca mantiene uncomportamiento político diferenciado de las otras dos provincias aragonesas y de lascircunscripciones de la España interior en general; en efecto, Zaragoza yTeruel muestran un alto grado de docilidad en sus distritos electorales, reproduciendo la alternativa nacional entre conservadores y liberales encada momento electoral, con la excepción del republicano Gil Berges o delconservador Tomás Castellano, ambos diputados electos de forma estable pordistritos zaragozanos al margen de los cambios de gobierno. Huesca, por elcontrario, es la provincia cuyos distritos resisten más a las alternativas del Gobierno de la nación, configurándose cacicatos estables liberales, llegándose aelegir una 10


mayoría de diputados provinciales liberales cuando los gobiernos y las mayorías parlamentarias son conservadores en la nación; a la práctica desaparición de los conservadores desde 1890, y a que sean candidatos liberales o republicanos quienes se repartan la representación del conjunto de las circunscripciones de la provincia. Esto nos retorna a la cuestión señalada anteriormente: no tendrá mucho sentido intentar hacer sociología electoral o aproximarse al comportamiento político del electorado si se presume que el falseamiento del proceso electoral es total; pero, si se entiende que para orientar unos resultados electorales no es necesario falsificar todas las actas y que es difícil alterar profundamente el sentido del voto que pueda darse en una zona determinada, serán posibles otras interpretaciones que nos acerquen realmente al comportamiento electoral y no sólo a la conformación de las élites políticas. Esto último parece ser más cieno, y la práctica caciquil se desarrollaba sobre unas realidades concretas, adaptándose a ellas, realidades que van mostrando más elementos de continuidad entre las estnicturas de antes y de después de la Restauración. Un miembro del tribunal que calificó con la máxima nota las tesis de licenciatura de Carmen FRíAS y Miriam TRISAN planteaba el problema en términos muy claros: "¿era Huesca liberal porque Camo era liberal, o era Camo liberal porque Huesca votaba liberal?". Parece presumible que la provincia de Huesca presentaba unas estructuras políticas e ideológicas que facilitaban la consolidación de cacicatos liberales y el mantenimientode diputados republicanos en medios escasamente urbanos. Las comparaciones a largo plazo pueden parecer audaces, pero también pueden resultar indicativas; a mediados del siglo XIX, Huesca era una de las zonas menos carlistas de toda España, como ha reconocido la investigación y.como constataban los contemporáneos al denominarla el vedado de ¡aReina. En el otro extremo de la comparación, en las elecciones de 1936, nos encontramos con que las candidaturas del Frente Popular triunfan en la ciudad de Zaragoza y en toda la provincia de Huesca, mientras la CEDA obtiene la victoria en Zaragoza provincia y en la provincia de Teruel (Huesca proporciona un único diputado cedista de los nueve que resultan electos en Aragón). En estas condiciones, es razonable pensar que el comportamiento liberal, republicano posibilista (Castelar obtiene continuadamente su escaño por la ciudad de Huesca hasta que se retira de la política y le cede el paso a Camo), no procede sólo de un encasillado decidido en Madrid, sino que responde a

II


motivaciones más profundas, que habrán de ser desveladas por la investigación histórica. No es fácil recoger, ordenar e interpretar las informaciones sobre resultados eletorales, campañas, presiones, corrupción, ... que en este libro se presentan; reconstruir la evolución política de la provincia de Huesca durante cuarenta años presupone un notable esfuerzo metodológico y de búsqueda de fuentes, piezas dispersas que se encuentran -si se encuentran-, tras una tarea de paciente y tenaz búsqueda. Además, ya se sabe que la habilidad de un cacique consiste precisamente en borrar las huellas de sus maniobras. Hay que entrar en los archivos locales y provinciales y, a veces, como en este caso, emprender operaciones de rescate y salvamento de unas fuentes históricas claves para el conocimiento del pasado. En efecto, las autoras del libro localizaron los censos electorales en el Centro de Inseminación Artificial dependiente de la Diputación Provincial de Huesca, y los volúmenes de una serie tan importante como es el Boletín Oficial de la Provincia, también apilados, en la Residencia de Niños, contundente prueba de que el territorio histórico que comenzaban a explorar se hallaba perfectamente virgen hasta que comenzaron sus investigaciones. Y después de entrar en los archivos locales, hay que salir de los mismos y acudir a los archivos centrales, que suelen conservar las informaciones más generales y cualificadas, de la misma nanera que hay que salir de la mentalidad localista y de los horizontes provincianos. Este libro es un resumen y una adecuación de dos tesis de licenciatura defendidas en 19K61, y tiene el propósito de dar a conocer la historia política de la provincia de Huesca en sus aspectos más generales, reconstruyendo la superficie y las partes más visibles de los hechos políticos y de su evolución. En este sentido, la presente investigación no cierra el tema, sino que lo abre, lo deja abierto al análisis del funcionamiento de las instituciones, de los ayuntamientos, de la Diputación, de los repartos de esferas de influencia y de poder, de la práctica política concreta antes y después de los procesos electorales. Se plantea para su posterior resolución el problema de la articulación del comportamiento político con la estructura y las motivaciones sociales; apunta relaciones con lo que puede ser la cuestión nuclear, la estructura agraria y la condición del campesinado, en una época en que una Carmen FRÍAS CORRÍ: DOR: El Caciquismo alloaragones: elecciones y comportamiento tico (ift?5-IH96y, Miriam TRISAN CASAI.S: La consolidación de ¡os cacicatos estables en ¡a provincia de Huesca: elecciones y comportamiento político (¡898-1914).

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polí-


y otro se ven forzados a emprender una brutal reconversión del sector agrario como consecuencia de la crisis agraria finisecular y de las respuestas que frente a ella se organizan,... Las causas profundas de la relación de subordinación y dependencia entre unos pequeños campesinos, cuyo problema primordial es la subsistencia, y unos propietarios agrarios, cuyo objetivo fundamental es el negocio y la rentabilidad de las explotaciones, entre medieros o aparceros y grandes propietarios, son las que han de explicar en último término las relaciones de clientelismo político y de patronazgo, así como sus características. Y también queda pendiente un estudio más focalizado y concentrado que resalle las posibles diferencias de estructura social y comportamiento político entre comarcas oscenses bien diferenciadas económicamente: los valles altos, las depresiones intermedias, las Hoyas y Somontanos, Monegros y el Cinca, ... Por estas razones, el libro tiene la dimensión de anuncio, de trailer avisador de dos futuras y próximas películas, una de ellas dirigida por Carmen FRíAS, quien avanza su tesis doctoral sobre Liberalismo yrepublicanismo en el Altoaragón (¡86S-189S): de la revolución a la integración en el sistema caciquil de la Restauración, en la que profundizará en el periodo estudiado -aquí sucintamente presentado- y lo ampliará hasta sus antecedentes en el Sexenio Revolucionario, desde la hipótesis de que es aquí donde hay que buscar las causas de la hegemonía liberal en la provincia. Reflejará presumiblemente una serie de continuidades, a veces difuminadas por el mantenimiento de categorías historiografías excesivamente rígidas (Sexenio, Restauración). La otra corre a cargo de Miriam TRISAN (Elecciones, partidos políticos e ideologías agranstas en la provincia de Huesca durante la Restauración (¡S9S-I923): de ¡os cacicatos estables a la crisis del sistema), en la que profundizará en la investigación y la llevará hasta la Dictadura de Primo de Rivera. Con la realidad de este libro y con la realidad de estos proyectos, se puede confiar en que se están edificando las bases de un conocimiento histórico de la época contemporánea en la provincia de Huesca más riguroso del que hasta ahora disponíamos. Por último, las autoras; no sobra recordar su condición de oscenses, de alumnas del Colegio Universitario, que hicieron los cursos de especialidad en la Facultad de Letras de Zaragoza, que residen en Huesca, que se beneficiaron conjuntamente de una beca del Instituto de EstudiosAltoarago13


neses durante el curso 1985-86, que se han iniciado en la investigación tan coordinada como amistosamente. En historia, al contrario que en una antropología, que exige en las investigaciones localizadas un alejamiento afectivo y de origen que no perturbe el análisis, es la realidad cercana la que se está en mejores condiciones de comprender y de explicar.

Carlos FORCADELL ALVAREZ Universidad de Zaragoza

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ABREVIATURAS

A.C.

Archivo del Congreso

A.S.

Archivo del Senado

A.H.P. Archivo Histórico Provincial A.H.N. Archivo Histórico Nacional A.D.P. Archivo de la Diputación Provincial A.D.E. Archivo de la Delegación de Estadística A.M.A. Archivo del Ministerio de Agricultura B.N.

Biblioteca Nacional

B.P.

Biblioteca Pública de Huesca

D.S.C. Diario de Sesiones del Congreso D.S.S.

Diario de Sesiones del Senado

H.M.M. Hemeroteca Municipal de Madrid H.M.Z. Hemeroteca Municipal de Zaragoza

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1. INTRODUCCIóN

El trabajo que sigue a continuación forma parte de un proyecto de investigación sobre eldesarrollo y comportamiento político de la provincia de Huesca durante la época de la Restauración, y se divide en dosperíodos: 1875-1898, estudiado por Carmen FRíAS CORREDOR,y1898-1914,analizado por Miriam TRISAN CASALS.En última instancia, se pretendía realizar un análisis de la élite política altoaragonesa y del comportamiento electoral de la provincia, desde un punto de vista cuantitativo y cualitativo. Forzosamente, cualquier estudio sobre las elecciones durante la Restauración requiere observar con especial atención los mecanismos de manipulación electoral, llevados a cabo con la ayuda de la Administración, con la ocultación judicial y con la complicidad de políticos yfuncionarios1. Hablar de Restauración lleva a reflexionar sobre un sistema político en el que la gran mayoría de las elecciones fueron ficticias, manipuladas y carentes de significación en loque a expresión popular se refiere; hablar de Restauración es referirse siempre al fenómeno social del caciquismo como una realidad de la España del siglo XIX y principios del XX. Así, uno tiende a preguntarse qué sentido tiene analizar unas elecciones pactadas y establecidas de antemano, ya que es cierto y de todos conocido que no respondieron, bajo ningún concepto, a la voluntad del electorado, limitándose a 1

YANIM, Alicia, El caciquisme. Inslilució Alfons el Magnanim, DipuiacióProvincial de Valencia, Valencia. 1984.

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ser una fórmula mediante la cual los partidos del turno conseguían una mayoría adicta en el Parlamento. ¿Es posible hablar de comportamiento político del cuerpo electoral cuando la característica fundamental del sistema de representación era la adulteración, cuando la opinión electoral se veía, no sólo condicionada, sino determinada muchas veces por las presiones del cacique, y cuando el contexto general de la España Finisecular pasaba por una despolitización casi extrema de la población? Ciertamente, las elecciones no pueden servimos en estas condiciones para desenterrar y explicar la verdadera opinión del cuerpo electoral, pero sí tienen sentido en la medida en que son reflejo de la estructura de poder y del fenómeno caciquil, que no puede ser observado única y exclusivamente bajo un prisma puramente político, sino que debe ser relacionado con la estructura económica y social. La práctica del caciquismo estructuró y cohesionó buena parte de la historia de la España contemporánea; pero, a cambio, impidió que se evolucionara políticamente dentro de un verdadero sistema parlamentario democrático, fomentando una pasividad política que no se rompió hasta el advenimiento de la II República. El Altoaragón no fue una excepción en el contexto electoral nacional; de ahí nuestro intento por desentrañar los verdaderos mecanismos del caciquismo político y los fenómenos de manipulación, corrupción y falsificación que éste conllevó. Estas razones, unidas a la carencia de una historiografía contemporánea para la provincia de Huesca, y el hecho de que la Resiauración fue un periodo determinante para la caracterización social y política del Altoaragón, nos llevaron a abordar un tiempo y un espacio históricos que, hasta el momento, habían permanecido prácticamente vírgenes, ya que la historiografía aragonesa se había quedado reducida, en muchos casos, a los límites de la provincia de Zaragoza. La falta de estudios provinciales o comarcales, ya políticos, sociales o económicos, que sirvieran de apoyatura, marco o punto de referencia ha sido una de las mayores dificultades a la hora de realizar este trabajo. Poco se conoce de los siglos XIX y XX en Huesca; prácticamente ningún estudio histórico se ha ocupado del Altoaragón de forma monográfica, a excepción,

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casi exclusivamente, del análisis de Alberto ción septembrina en estas tierras2.

GIL NOVALES

sobre la Revolu-

Frente a este vacío historiográfico, las futuras líneas de investigación se dibujan claramente prometedoras, al salir a la luz aspectos en los que se debe profundizar para tener un mayor conocimiento del periodo: los orígenes y evolución del republicanismo altoaragonés, la profundización en los aspectos locales y provinciales de instituciones, ayuntamientos y corporaciones, que revelarían el verdadero pulso de la vida política oscense, la actuación de las fuerzas liberales predominantes a partir de finales de siglo, ... A esto hay que añadir la necesidad de estudios socioeconómicos: desamortización, estructura de la propiedad, atraso económico, condiciones del campo, proletarización agrícola,..., imprescindibles para entender nuestro pasado y la configuración de la realidad actual de esta provincia. Finalmente, quisiéramos manifestar nuestra gratitud a cuantas personas e instituciones nos ayudaron y apoyaron en esta investigación: al Instituto de Estiutios Altoaragoncses , cuya beca nos permitió la elaboración de este estudio; a Miguel y Marisa MARTíNEZ, que abrieron las puertas de su casa para que pudiéramos consultar "El Diario de Huesca"; a Guillermo PéREZ SARRION, por su enorme interés y por las sugerencias que en su día nos hizo; y muy especialmente, a Carlos FORCADELL, director de nuestras tesis de licenciatura.

1.1. Fuentes. La delimitación de las dos directrices básicas de nuestra investigación (el estudio de la élite política altoaragonesa y del comportamiento político de la provincia) marcó y condicionó la búsqueda y tratamiento de una serie de T

* Gll.NoVALKS, Alberto, La revolución de 1868 en el Alto Aragón, Guara, Zaragoza, 1980. El libro de GlL NOVA1.ES está fundamentalmente elaborado con fondos del archivo privado de los Torres-Solanot. parte del cual es propiedad del autor. La documentación sobre la revolución del 68 es impórtame; de un lado, se conserva parte del archivo de la Juma Revolucionaria de Huesca; de otro, pane del archivo del periódico "El Alto Aragón". La construcción del libro a través de los papeles de la Junta Revolucionaria condiciona el contenido de aquél; lo reducido y concreto de las fuentes obliga a circunscribir el análisis histórico a los años 1K6H-1S69; de ahí que. a pesar de la importancia del libro deGil.NOVALES yde los fondos documentales de los Torrcs-Solanot, sea todavía imprcscinciblc abordar el período del Sexenio en el Altoaragón y desentrañar, en estas fechas, la tradición republicana y liberal de la que Huesca hi/.o gala.

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fondos documentales y bibliográficos, de consulta obligatoria en este tipo de trabajos, gran parte de los cuales se halla en archivos centrales como el del Congreso de los Diputados, del Senado, Histórico Nacional, Biblioteca Nacional, ... Estas fuentes han sido clasificadas según tres criterios: 1. Análisis de los resultados electorales y la élite política. Actas electorales (A.C) Credenciales de diputados (A.C) Diarios de Sesiones del Congreso (B.C) Diarios de Sesiones del Senado (B.S) Boletines Oficiales de la Provincia (A.D.P) Biografías colectivas: de los SANTOS, Modesto, Las Cortes españolas: 1907-1910-1914, Establecimiento tipográfico de A. Marzo, Madrid, 1908, 1910 y 1914.

-SáNCHEZ

Modesto, Las primeras Cámaras de la Regencia. Datos electorales, estadísticos y biográficos , Enrique Rubinos, Madrid, 1886.

-SANCHE/ ORTIZ,

Pedro E. y OLMEDO, José de, Las segundas Cortes de la Restauración. Semblanzas parlamentarias, Imprenta de M. G. Hernández, Madrid, 1879.

-TEBAR,

José, Crónica Contemporánea. Los dos primeros años de la Regencia, Tipografía El Correo, Madrid, 1889.

-ALVAREZ BOILLA,

Artemio, Los hombres de la Madrid, 1880.

-PRUGENT,

Restauración,

-Estadística del personal y vicisitudes de las Cortes y de ios ministerios de España . Apéndice29, Imp. de los hijos de J. A. García, 1907.

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Guía oficial de la Grandeza de España y Títulos del Reino. (A.H.N.) Revista "Hidalguía" (A.H.P.) . Análisis del comportamiento político y del cuerpo electoral. Censos electorales (A.D.P.) Boletines Oficiales de la Provincia (A.D.P.) Censos de población (A.D.E.) Sección de Gobernación (A.H.N.) Prensa: "El Diario de Huesca" (B.P. e Imprenta Martínez) "La Crónica" (B.P.) "La Derecha" (H.M.Z.) "La Iberia" (H.M.M.) "El Liberal" (H.M.M.) "El Imparcial" (H.M.M.) "La Época" (H.M.M.) "El Globo" (H.M.M.) "El Día" (H.M.M.) "La Broma" (H.M.M.) "La Revista de Huesca" (B.P.) "El Ribagorzano" (A.D.P.Z.) "El Heraldo de Aragón" (H.M.Z.) "La Alianza Aragoncsa"(H.M.Z.) "El Heraldo de Madrid" (H.M.M.) "El Correo" (H.M.M.) "El Correo de Zaragoza" (H.M.Z.) . Estructura económica. -Dirección General de Agricultura, Industria y Comercio, Avance Estadístico sobre el cultivo cereal y de leguminosas asociados en España, Formado por la Junta Consultiva Agronómica 1890, Quinquenio 1886-1890, ambos inclusive, tomo II. -Ministerio de Fomento. Dirección General de Agricultura, Industria y Comercio, La ganadería en España. Avance sobre la riqueza pecuaria en 1891, formado por la Junta Consultiva Agronómica conforme a las memorias reglamentarias que en el citado año han 21


redactado los ingenieros del Servicio Agronómico, Madrid,1892, 5 vol. -La crisis agrícola y pecuaria, Madrid, 1888,7 vol. -Peticiones de arbitrios extraordinarios y perdones de contribuciones para la provincia de Huesca (A.H.N.). -Dictámenes y discursos de Joaquín Costa en los Congresos de Agricultores y Ganaderos de 1880 1881, y en Orígenes de la política hidráulica: la polémica del cereal español en la crisisagraria de los años 80, "Agricultura y Sociedad", ne 1(Madrid, 1976).

1.2. Tratamiento de las fuentes. Para el estudio de los resultados electorales ha sido necesario recurrir a diversas fuentes, que han sido detalladas en las páginas anteriores. La reconstrucción de los resultados de las elecciones de diputados se ha realizado a través de las actas de escrutinio y de las credenciales de diputados conservadas en el archivo del Congreso, que aportan una información bastante completa y homogénea hasta finales de siglo aproximadamente. Hacen constar el número de electores por distrito, el número de votantes y los votos obtenidos por los diferentes candidatos, aunque bien es verdad que, a partir de la década de los años noventa, la información es cada vez más desigual; se limita en muchos casos a consignar exclusivamente el número de votos obtenidos por el candidato electo. Para salvar estas deficiencias, se rastrearon los Boletines Oficiales de la Provincia, presumiendo que éstos recogerían en sus páginas los resultados electorales3, aunque la búsqueda no resultó fructífera. Los Diarios de Sesiones del Congreso, por su parte, poseen la ventaja de la fiabilidad oficial y de una completa información, ya que de 1891a 1931 detallan el número de electores, votantes, diputado elegido, número de votos obtenidos por éste; pero los Diarios no recogen la existencia de •* En estudios para oirás provincias, habían servido para completar o conirasiar los datos electorales. Peto, en nuestro caso, la búsqueda no resultó fructífera en la medida en que se esperaba. Los resultados electorales aparecían de forma dispersa y. en muchas ocasiones, incompletos (fallaban por contabilizar secciones enteras de los distritos).

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otros candidatos, ni los votos que éstos consiguieron; era imprescindible determinar este aspecto, porque sólo de esta forma podríamosvalorar en su justa medida el triunfo del diputado electo. Tratando de subsanar este vacío, se recurrió a la prensa nacional y provincial y a los telegramas enviados por el gobernador civil ai Ministro de la Gobernación4. Para las elecciones de senadores, no hemos podido contabilizar los votos por los que resultaron elegidos, ya que este tipo de documentación, a diferencia de lo que ocurre para otras zonas del país, no se ha conservado en el archivo del Congreso. A través de los Diarios de Sesiones del Senado, de la prensa provincial y de los listados elaborados en el Ministerio de la Gobernación pudo reconstruirse el cuadro de senadores altoaragoneses para cada legislatura5. El estudio de las campañas electorales planteó varios problemas, ya que la prensa provincial ha quedado prácticamente reducida a tres periódicos: "El Diario de Huesca" -órgano del posibilismo oséense hasta 1898 y a partir de esa fecha liberal-, "La Crónica" -diario conservador de la capitaly "El Ribagorzano" -órgano de la Liga de contribuyentes de la Ribagorza-b. De enorme importancia es "El Diario de Huesca"7 , propiedad de uno de los caciques más caracterizados de la provincia, imprescindible para conocer la vida social y política del Altoaragón, y publicado desde el 16de noviembre de 1875 hasta 1936. Principalmente, "El Diario de Huesca" nos ha servido como reflejo de la evolución política e ideológica de dos de los más importantes partidos de la provincia hasta bien entrado el siglo XX. La falta de prensa provincial obligó a una consulta hemerográfica más amplia, en el intento de obtener una visión más clara, partiendo de la con-

A.H.N., Gobernación. Serie A. " En el archivo del Senado se hallan también los expedientes de los senadores y un tipo de documentación acreditativa del nivel económico exigido para la capacitación a esc puesto. Para conocer la relación de periódicos provinciales, pueden ARCO, consultarse Ricardo del, La prensa periódica en la provincia de Huesca, "Revista Argensola", 11 (Huesca, 1952), pp. 197-236; Fl-RNANOt-:/. CLEMENTE, FORCADFU.. Eloy y Carlos, Hisioria de ia prensa aragonesa. Guara, Zarago/a, 1979, ' De él se conserva la colección prácticamente completa, gracias al cuidado y esmero de la familia Martínez, en la imprenta de la misma.

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frontación de diferentes periódicos que han sido detallados cuando nos hemos ocupado de las fuentes. La información que proporcionaron los censos electorales, de consulta obligatoria para el análisis del cuerpo electoral, ha sido muyútil,en la medida en que aportaron una serie de datos que caracterizaban al electorado: nivel de instrucción, nivel socioprofesional,.. A Los datos de población se elaboraron a través de los censos de población9 y de los Boletines Oficiales de la Provincia; también se ha recurrido a la obra de LU/.URIAGA10 y a los censos electorales para contabilizar el analfabetismo. De enorme importancia ha sido la consulta de la sección de Gobernación del Archivo Histórico Nacional, imprescindible para conocer el contexto de las elecciones y, concretamente, la correspondencia telegráfica entre el Ministro de la Gobernación y los gobernadores civiles, en la que se reflejan las instrucciones dadas a éstos y las quejas de algunos candidatos ante abusos y manipulaciones de las autoridades locales. En líneas generales, los mayores problemas han surgido por la falta de ordenación y centralización de algunos archivos, por el reducido volumen de la prensa local y provincial llegada hasta nosotros, y por la dificultad que plantea el análisis cualitativo de la élite política, debida a la dispersión y falta de homogeneidad de las fuentes. A pesar de todo esto, se han podido reconstruir, prácticamente en su totalidad, los resultados electorales y toda la maraña de amiguismos, favores, corrupciones, ... a través de una documentación de inestimable valor, entre la que se hallan cartas y telegramas de una riqueza increíble y una colección de protestas elevadas al Congreso, que dibujan con mayor o menor precisión la otra cara, la cara no oficial, de unas elecciones en las que poco importaba la opinión del cuerpo «

' ' : '.— La importancia de la información recogida en tos censos electorales llevó a plantearnos la posibilidad de realizar una caracterización socio-profesional de la capital. El estudio profesional podía darnos una serie de pautas para explicar la dirección delvoló.Lamentablemente, esle csiudio no pudo realizarse, ya que los Boletines Oficiales de la Provincia , a diferencia de lo que ocurría para otras zonas del país, no detallaban los resultados electorales de la capital por secciones, lo que impedía relacionar el voto mayoritario de un determinado barrio con la ocupación más generalizada del mismo. " Estos censos se hallan en la Delegación de Estadística de Huesca. 10 LUZURIAGA, L., El analfabetismo en España, I. Cosano, Madrid, 1919. 0

24


electoral. Y es precisamente en este sentido en el que esta investigación ha resultado fructífera, a) no quedar reducida a la reconstrucción de unos resultados electorales fabricados desde Gobernación, sino a desentrañar los mecanismos de presión caciquil que las elecciones ponían en marcha. Por otra parte, este estudio no se planteó sin salir de los límites del mismo, sino que partía de una apoyatura historiográfica, de análisis similares realizados para Castilla, Andalucía, Valencia, Galicia, Lérida, Cáceres, . . . u

Fundamentales para abordar el lema del caciquismo son los siguientes esludios: VÁRELA ÜRTliGA, José, Los amigos políticos. Partidos, elecciones y caciquismo en la Restauración , Alianza. Madrid, 1977; TUSEI.I., Javier, Oligarquía y caciquismo en Andalucía, 1890-1923, Planeta, Barcelona, 1976; DURAN, José Antonio, Historia de caciques, bandos e ideologías en la Galicia no urbana (Rianxo, 1910-1914), Siglo XXI. Madrid, 1972. Entre los análisis de historia electoral de la Restauración que han cubierto otros espacios se hallan los siguientes: MERINERO, María Jesús, Comportamiento político de Cáceres, 1891-193} {Desmovilización y dependencia). Institución Cultural "EL BRÓCENSE", YAN1.N1. Cáceres,1980; Alicia, El caciquisme, Inslitució Alfons el Magnanim, Valencia, 1984; PENAGALI.EGO.Fernando, Elecciones legislativas en la provincia de Alicante durante la época de la Restauración (1875-1902), Instituí d'Estudis Alacamins, Alacaní, 1979; MiR, Conxila. Lleida (1890-1936): Caciquisme polític i lluita electoral, Publicacions de L'Abadia de Montserrat, Barcelona, 1985; AGUILO LUCIA, Luis, Sociología electoral valenciana 19031923: Las elecciones de Valencia durante el reinado de Alfonso Xlíl, Cátedra de FadriqueFurió. Facultad de Derecho, Valencia, GERMáN 1976; ZUHERO, Luis, Elecciones y partidos políticos en Aragón durante la 11 República. Estructura económica y comportamiento político. Institución Femando el Católico, Zaragoza, 1984; Mot.INS, Joaquín, Elecciones y partidos políticos en la provincia de Tarragona (18901936), 2vol., Publicacions de la Dipulació de Tarragona, Tarragona, 1985; ROMERO, Carmelo, Soria, 1860-1936 (Aspectos demográficos, socioeconómicos, culturales y políticos), 2 vol.. Diputación de Soria, Soria, 1981.

25


2. ESTRUCTURA SOCIO-ECONOMICA

«(...) Y en nuestro país ¿Qué se hace? ¿dónde están los Bancos Agrícolas, las Asociaciones cooperativas, tas Cajas Regionales, el crédito, y la ayuda ejicaz para el agricultor?» ("El Diario de Huesca", 15-1V-1903),

2.1. Apuntes demográficos. «La miseria cunde, la zozobra surge y una terrible carestía amenaza quintar la población estante. La emigración aumenta, y de las zonas bajas de la provincia se observa que desde hace ocho días ha tomado grandes proporciones. El precio del trigo se va poniendo imposible. No podrá ser consumido más que por los ricos; es decir, por aquellos menos pobres. De pronto ha subido una cuarta parte de su valor durante el invierno. Dios nos proteja» 12 .

El panorama no puede dibujarse de forma más dramática. Esta era la situación vista por los contemporáneos, grave y agudizada hasta tal extremo que en la mente de muchos ya sólo cabía una encomendacion espiritual para la solución de sus problemas. Ciertamente, la crisis finisecular sacudió de forma brusca al sector primario, el de mayor y casi exclusivo peso dentro de la economía altoaragonesa; pero la crisis tiene para nosotros un mayor 12 Situación de la provincia de Huesca por el periódico republicano zaragozano "La Derecha" (2-V-1896).

27


interés desde el momento en que sirve para explicar y comprender las condiciones de atraso económico de la provincia. La crisis tuvo también su reflejo en una pérdida de población, que se fue acentuando hasta los albores del siglo XX. No hace falta observar con especial atención los cuadros demográficos de la provincia para confirmar el saldo negativo en las fechas que nos ocupan. En solamente un año, de 1876 a 1877, la población altoaragonesa desciende en cifras absolutas de forma considerable (de 263.230 habitantes se pasa a 252.239); en el período intercensal, 1877-1887, se produce una ligerísima recuperación, que, de otra parte, resulta prácticamente insignificante; no obstante, el descenso más brutal se produce entre 1887 y 1897, en el que la provincia pierde 16.056 habitantes, aunque en este intercenso la disminución demográfica más acusada se produzca desde el año1890. Al entrar en el nuevo siglo, el contingente demográfico altoaragonés, no sólo no había logrado mantenerse, sino que en téminos absolutos había descendido: en 1900, la población de la provincia estaba muy por debajo de los niveles en que se situaba a principios de la Restauración. Aunque entre 1900 y 1920 hubo una cierta recuperación, lo cierto es que el saldo respecto a 1876 seguía siendo negativo. Evolución de la población provincial.

28

1876

263.230

1877

252.239

1887

255.137

1890

260.306

1897

239.081

1900

244.867

1910

248.257

1920

250.508

1933

242.958


Entre 1887 y 1897, Huesca es la provincia aragonesa que más población pierde (más de 16.0ÍX) habitantes) frente a saldos negativos menores de Zaragoza y Teruel (1.811 y 7.817, respectivamente)13. Dentro del conjunto altoaragonés, las zonas más afectadas por el descenso de población, en el período que va de 1876 a 1910, fueron Barbastro, Benabarre y Boltaña, que decrecieron un 8'05%, un 18'10% y un 13'27% respectivamente. El resto de los partidos judiciales tuvo un crecimiento positivo, aunque no muy importante. Entre 1876 y 1910, la provincia perdió 14.973 habitantes, lo que suponía un descenso real de un 5'68%; no obstante, el saldo más negativo del período se produjo entre 1887 y 1897, con una pérdida de más de 16.000 habitantes, como ya apuntamos anteriormente. Este decrecimiento se acentuó, con ligeras oscilaciones, a medida que avanzaba el siglo XX, constituyendo una de las características de la evolución demográfica del Altoaragón hasta nuestros días. Población de la provincia por partidos jiuliciales. 1877

1887

1900

1910

Cree real

Barbastro

33.590

34.728

31.583

30.885

-8'05

Benabarre

29.078

27.566

24.176

23.812

-18"10

Roltaña

31.337

30.389

27.872

27.176

-13'27

Fraga

26.256

26.691

27.187

28.812

8'87

Huesca

47.735

51.501

50.590

49.917

4'37

Jaca

36.213

36.834

36.359

37.170

2'57

Sariñena

24.400

24.701

24.386

25.338

3'70

Tamarite

23.630

22.718

22.714

25.147

6'03

-Fucnie: censos de población (Delegación de Esladíslica).

Una alta tasa de mortalidad, superior a la media nacional entre 1878y 1900, y un saldo migratorio negativo condicionaron directamente el descenso de población. " FORCADlil.L, Carlos, La crisis agrícola y pecuaria de finales del siglo XIX. La provincia de Huesca en la Información escrita de IR87, "Revisia Argcnsola", 92 (Huesca, 1986), pp. 279-301.

29


Sin duda, el gran problema de la provincia altoaragonesa era la emigración; una emigración condicionada, en última instancia, por una fuerte crisis agraria a la que no se pudo responder con una verdadera transformación de las estructuras económicas; ello conllevó un proceso de proletarización y una importante pérdida de población, que puede hacerse extensiva al territorio aragonés para los años finales del XLX y primeros del XX 14 . Para Ramón Lacadena Laguna, diputado por Boltaña, la razón de la miseria que "conduce á familias enteras á Francia y á otros puntos de la Península" se hallaba en la "crisis gravísima" que atravesaba la provincia15; otro diputado, Félix Coll Moncasi, exponía en el Congreso "los caracteres alarmantes" de una emigración que afectaba, no sólo a los braceros, como antaño, sino a las familias de éstos16. Son corrientes en la prensa las alusiones a la critica y aflictiva situación que Huesca atravesó desde fecha temprana, y que originó una fuerte emigración. Desde "El Diario de Huesca" se elevaron continuas protestas por el "constante olvido" al que se veía sometida la provincia, en particular, y la región aragonesa, en general, siendo frecuentes las descripciones de la miseria y desolación sufridas, que curiosamente ya en 1876 se achacaban a la falta de protección para los productos agrarios 17 . Entre las causas más directas de la crisis, se apuntaban la competencia de los trigos extranjeros, que inundaron los mercados con sus bajos precios; los altos costes de producción mantenidos por la agricultura altoaragonesa; la falta de modernización y mecanización en el campo, ... 18 . La crítica situación y el proceso de proletarización originaron un importante flujo de población que se decidía a abandonar su tierra encaminándose a Francia y a Argelia,aunque a partir de la década de los años ochenta también lo hizo a América. En 1883,el periódico de Camo comentaba:

14

Según las elaboraciones de Luis GERMÁN, cnire 1878 y 1900 Huesca luvo un saldo migratorio negativo que alcanzó el 5'6%, frenic a saldos también negativos, aunque menores, de Teruel (-3"7%) y Zaragoza (-2'5%). Huesca fue, en este período, la única provincia aragonesa con un incremento real negativo, aunque bien es verdad que el crecimiento en las otras dos provincias fue prácticamente insignificante, 15 D . S . C . legislatura 1879-1880, pp. 1165-1166. 16 D.S.C. legislatura 1881-1882. pp. 3475-3476. 17 "El Diario de Huesca". 4-V1I-1876. 18 "El Diario de Huesca". 3-VTII-1876.

30


«(...) la emigración antes era aterradora pero ahora aún es peor porque si antes los españoles emigraban a Francia siempre regresaban. Pero ahora no es así por la emigración a América»19.

El mismo Costa, tan preocupado por la regeneración y por los problemas de la crisis finisecular y sus consecuencias, exponía en 1893: «No hace aún nóvenla años sostuvo Aragón un duelo a muerte para no ser gobernada por fraceses y ahora tiene que enviar a sus hijos a Francia y Argelia, porque allí (...) hay trabajo, y hay trabajo porque ha tenido gobernantes: 300.000 españoles hay en Argelia al amparo de la bandera francesa; 800.000 españoles hay al otro lado del Pirineo y el Alto Aragón contribuye como ninguna otra provincia»20.

Estos son unos de los muchos testimonios de unas circunstancias y una realidad críticas de una provincia de estructura fundamentalmente agraria en el contexto de la crisis finisecular, y de una población que, en muchas ocasiones, no tiene más remedio que inclinarse por la emigración en busca de su propia subsistencia. La estructura económica condicionaba también, de otro lado, el grado de alfabetización de la población provincial. En 1887, de una población total de 252.239, no sabían leer ni escribir 192.632 personas, lo que supone un índice de analfabetismo de un 76'36%, cifra que se sitúa por encima de la media nacional, que, en ese momento, se hallaba en torno al 72%. Evolución del analfabetismo en Huesca™

ly 20 21

1877

76'36%

1887

67'91%

1900

57'94%

1910

57"14%

"El Diario de Huesca". 29X1-1883. A.H.P., Costa, leg. 106. n° 10. LUZURIAGA, L . El analfabetismo en España, J. Cosano, 2*ed.. Madrid. 1926.

31


Como puede observarse, la disminución del analfabetismo es progresiva en los años finales del siglo XIX, aunque sufre un estancamiento en la primera década del siglo XX. Pero estas cifras no son significativas si no se comparan con la alfabetización nacional y aragonesa. Por loque a las provincias aragonesas se refiere, Huesca se situaba en un nivel intermedio entre Zaragoza, la más alfabetizada, y Teruel, la menos alfabetizada. Además, mientras los porcentajes de analfabetismo se iban reduciendo en Zaragoza y Huesca en los últimos años del XIX y primeros del XX, en Teruel se mantenían prácticamente estancados. De otro lado, la provincia de Huesca, por encima de la media nacional en 1877,como ya hemos apuntado, de 1887 a 1910 se sitúa por debajo de la misma, hecho que no se da en ninguna de las otras dos provincias, a excepción de Zaragoza en1887. Si consideramos el marco aragonés en su conjunto, el analfabetismo se sitúa en niveles similares a la media nacional, en1887,y en superiores a la misma, a principios del XX (61'60% frente al59*35% nacional, en 1910). Por esas fechas, las regiones situadas por encima de la media eran, en orden creciente, las siguientes: Aragón, Galicia, Extremadura, Baleares, Valencia, Andalucía, Canarias y Murcia22.

Evolución del analfabetismo en las provincia'! aragonesas. Huesca

Teruel

Zaragoza

España

1877

76*36

--

-

72'01

1887

67'91

69*83

64'64

68'01

67'46

1900

57'94

69*26

65'62

63*78

64*27

1910

57*14

6725

60*44

59*35

61'60

22

Aragón

LUZURIAOA. L., op. cit.. p. 44: Aragón. 61"60%; Galicia. 65'54%: Extremadura, 6771%; Baleares. 67'64%; Valencia.7011%; Andalucía,7l'95%; Canarias.74'30%; Murcia. 74'83%.

32


í^23 Evolución del analfabetismo en España

Años

Habitantes

Analfabetos

Porcentaje

1860

15.673.481

11.837.397

75'52

1877

16.634.345

11.978.168

72'0i

1887

17.565.632

11.945.871

68'01

1900

18.618.086

11.874.890

6378

1910

19.995.686

11.867.455

59'35

índice de analfabetismo de la provincia de Huesca. 1900. Hombres Prov. Capital Sólo leer

3*3

3'2

Mujeres Prov, Capital 4

Total Prov. Capital

6

3'6

4'7

Leer y escribir

45'8

63

31'2

44'9

34'5

53'3

No saben

50'9

33'8

64'8

49'1

61'9

42

-Elaboración propia.

índice de analfabetismo de la provincia de Huesca. 1910. Hombres

Mujeres

Total

Prov.

Capital

Prov.

Capital

3'2

4'1

3'9

6'9

Leer y escribir

49'1

667

29'5

50*6

39'5

58'0

No saben

477

29'2

66'6

42'5

57

36'4

Sólo leer

Prov.

Capital

35

5'6

-Elaboración propia.

Considerados globalmente, los datos demuestran que se produce un descenso del analfabetismo, tanto en la provincia como en lacapital, pero, IX Ibídcm.

pp. 44-45.

33


aun así, según PéREZ GALáN 2 4 , Huesca se hallaba siete puntos por encima de la media española en 1910, al igual que regiones como Galicia, Extremadura, Andalucía,.... en las que los índices de instrucción eran todavía más bajos, por lo que no es difícil comprender la importancia que pudo adquirir el caciquismo político en unas zonas económica, demográfica y culturalmente atrasadas.

2.2. Huesca ante la crisis finisecular. El análisis histórico de la provincia de Huesca en el último cuarto del siglo XIX es fundamental para entender y explicar nuestro propio presente, ya que, en ese momento, se acentúan las condiciones de atraso económico con las que se entra en el siglo XX y el desequilibrio en el marco regional, con el creciente peso de la economía zaragozana respecto a la de las otras dos provincias aragonesas. Hablar de los anos finales del pasado siglo supone inevitablemente analizar los efectos y causas de la crisis agraria, que, de otro lado, es necesario situar en un marco más amplio que el propiamente nacional o regional25. Los países europeos conocieron en la década de los años 70-80 una progresiva interrupción de la fase expansiva de los años 1830-1840,la cual había traído consigo un aumento de producción, un incremento de los rendimientos y el desarrollo del capitalismo en el campo. Esta coyuntura, que suponía precios agrícolas altos, parece romperse a la altura de la década de los 70, al producirse una tendencia descendente en los precios agrarios, en los beneficios empresariales y rentas, una desvalorización de la tierra,... Pero, ¿cuál o cuáles eran las causas que originaron y determinaron el paso de una fase expansiva a otra depresiva? Para GARRABOU, la crisis sólo puede ser entendida y comprendida en su verdadera dimensión en el marco del desarrollo del capitalismo y de la cristalización de un mercado mundial de productos agrarios26. Los cereales y productos ganaderos procedentes de espacios de ultramar invadieron progresivamente a precios bajos los 24

De Pérez Galán, citado MF.RINERO, en M* I . op. cit., p. 56. GARRABOU, Ramón. Historia agraria de la España contemporánea. Expansión y crisis (1850-1900). Ed. Ramón Garrabou y Jesús Sanz. Crítica. Barcelona, 1985. 26 GARRABOU, Ramón. La crisi agraria espanyola defináis del segle XIX: una etapa del desenvolupamenl del capitalisme, "Recerques". 5 (Barcelona, 1975). 25

34


mercados de los países europeos. A pesar de lo que opinaron algunos contemporáneos, la superioridad agrícola y ganadera de estas zonas no podía ser explicada por la fertilidad del suelo, sino porque éste era un bien prácticamente ilimitado, y porque el agricultor, cultivador de la tierra, no estaba sometido a la presión de las rentas, lo que originó unos costes de producción inferiores a los europeos; aunque bien es verdad que había dos países que escapaban a este esquema: India y Rusia (en ellos, el bajo coste se consiguió sobre todo a base de una sobreexplotación del campesinado). Junto a todo esto se hallaban, además, las ventajas derivadas de la revolución de los transpones, con la aplicación del vapor y la reducción del precio de los fletes. El crecimiento de la oferta y los bajos costes conllevaron una crisis de sobreproducción que provocó la caída de los precios agrarios de los países metropolitanos. Pero la crisis no se reflejó sólo en el descenso de los precios; también tuvo importantes consecuencias sociales, al desencadenar un proceso de prole tarización, con el endeudamiento y la pérdida de la propiedad por parte del campesinado, lo que intensificó el éxodo rural. La salida de la crisis requería la apuesta por una serie de transformaciones profundas, pero las respuestas a la misma no fueron iguales en todos los países. Unos se inclinaron por el desarrollo de una agricultura competitiva, manteniendo la libertad de comercio (casos de Gran Bretaña, Países Bajos y Dinamarca), y otros lo hicieron por el arancel, aquéllos en que los propietarios, al controlar el aparato del Estado, acabaron imponiendo y elevando barreras arancelarias (casos de España y Alemania). Sobra decir que el proteccionismo condujo a un encarecimiento de los precios de los productos en el interior, además de hacer persistir los obstáculos al desarrollo del capitalismo. En España, los altos aranceles consiguieron mantener el nivel de las rentas y de los beneficios, pero no constituyeron un mecanismo útil de modernización del sector agrario. En la España finisecular, la fase depresiva vino a poner de relieve h debilidad estructural de una agricultura que, tras la reforma agraria liberal, había conseguido mantener sus niveles gracias a la conjunción de salarios bajos y precios altos27, e incidió sobre todo en el sector primario, actuando ** FONTANA, Joscp. Cambio económico y actitudes políticas en la España del siglo XIX , Ariel, Barcelona. 1975, p. 185.

35


de forma casi exclusiva en espacios de la España interior, como Castilla y Aragón, que prácticamente habían quedado al margen del tímido proceso de industrialización. En Aragón, la estructrura agraria del siglo XIX tenía las siguientes características28: una base cerealista con una superficie de cultivo que suponía el 80% del total aragonés; una agricultura de tipo tradicional, de bajos rendimientos y bruscas oscilaciones productivas, en la que el peso del regadío era escaso y centrado, además, en el cereal, con muy poca utilización de abonos naturales y ausencia casi total de abonos químicos; el sistema de cultivo predominante era el de año y vez, y dependía así de modo sustancial de las condiciones meteorológicas, con la consiguiente disparidad en el rendimiento de las cosechas; por último, una producción dirigida fundamentalmente al mercado catalán. A lo largo del siglo XIX, se produjo en Aragón un desajuste entre la producción de trigo y la población, a favor de la primera, de manera que se acumuló un excedente de cereal, canalizado preferentemente hacia Cataluña; pero, hacia el último tercio del siglo, la producción aragonesa entró en competencia con los trigos castellanos, más favorecidos oficialmente, dejando a Aragón en general, y a Huesca en particular, peligrosamente relegados. Este revés se acentuó aún más con la masiva entrada de trigos extranjeros, que acabó de estrangular las salidas de los cereales aragoneses. A estas características hay que añadir dos más: una estructura de la propiedad agraria con predominio claro de la pequeña e ínfima propiedad, y la explotación y especialización ganadera lanar, que suponía entonces el 11% del total español. Para el análisis del impacto que la crisis produjo en Huesca contamos con abundantes testimonios de la época, entre los que cabe resaltar La Casis agrícola y pecuaria2**, que consta de siete tomos correspondientes a una encuesta planteada por la Administración con el objeto de estudiar la situación del sector primario. La encuesta comprendía 130 preguntas relativas a

28

GERMÁN ZUBF.RO, Luis, La crisis finisecular en la agricultura interior: el caso de Aragón (artículo pendiente de publicación). La crisis agrícola y pecuaria, 7 lomos, Madrid, 1888.

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las causas generales que influían en el estado de la agricultura y de las industrias relacionadas con ella: a) cereales y legumbres; b) vinos y alcoholes; c) aceites y otros productos agrícolas, y d) ganadería. Los siete tomos recogen las contestaciones de particulares o entidades tales como Ayuntamientos, Cámaras de Comercio, Diputaciones y son de inestimable valor porque nos informan de cómo veían y analizaban los contemporáneos la propia crisis. Curiosamente, dentro del territorio aragonés, la provincia que más informaciones y respuestas envió fue lade Huesca, hecho indicador de la incidencia de la crisis en la misma, especialmente en su zona central y meridional30. La depresión, a la altura de 1887, era descrita por la Comisión Provincial de Agricultura, Industria y Comercio de Huesca en los siguientes términos: «La miseria más espantosa se cierne sobre una gran parte de la provincia y si pronto no llega un remedio eficaz, lo mis feraz de la misma será lo más inculto, y no se encuentra muy lejano el día en que lo que en tiempos fuera abundante granero quede convertido en páramo desierto, del que hayan huido los moradores que constituyeron su población activa y numerosa» 31 .

La incidencia de la crisis se manifestó de forma más aguda en la provincia de Huesca que en Zaragoza y Teruel, debido a la importancia delcereal respecto a otros cultivos, y por su dependencia de los mercados levantinos y catalanes32, a los que tradicionalmente se enviaban los frutos de 30

FORCADELL,Carlos. La crisis agrícola y pecuaria ... La crisis agrícola y pecuaria, tomo I. Contestación de la Comisión Provincial de Agricultura, Industria y Comercio de Huesca. i ¿ FORCADELL, Carlos, La crisis agrícola y pecuaria. La provincia de Teruel en la Información escrita de ¡887, en Encuentros sobre Historia contemporánea de las tierras lurolenses. Actas. Instituto de Estudios Turolcnses, Teruel, 1986. Jl

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dicho producto. La competencia del cereal extraeuropeo, que acabó acaparando, por sus bajos precios, los mercados periféricos, originó un descenso constante de los precios, al tiempo que se mantenían altos costes de producción, cuya consecuencia inmediata fue la reducción de los beneficios agrícolas y de la propia rentabilidad de la tierra. En 1884, el corresponsal de "El Diario de Huesca" en Sariñena aludía a una "paralización completa (...) en nuestros mercados de trigos, pocos años há tan concurridos por los comerciantes de granos de Cataluña y por aquellos industriales tan solicitados". La mayor parte de los informantes de Huesca de La Crisis agrícola y pecuaria coincidían en las causas: de un lado, las pérdidas y disminuciones de cosechas por la acción de elementos físicos, entre los que jugó un papel primordial la sequía, que impidió satisfacer las necesidades agrícolas; de otro, la competencia de trigos y granos extranjeros, que privaron a la provincia de su mercado tradicional, el catalán; de ahí que los orígenes de un cierto anticatalanismo se hallen en relación con esta situación, muy concreta, producida a finales del siglo XIX. Ciertamente, Barcelona se convirtió en el primer puerto exportador de cereal y harina; el trigo extranjero llegaba más fácilmente por mar y más barato, y eso produjo una inversión de los flujos comerciales tradicionales, ya que los catalanes empezaron a vender trigo y harina a aquellas zonas que antes lo producían en el interior. Junto a estos dos factores, los informantes veían también como principal causa de la crisis el sistema de tributación, que hacía caer a la agricultura en manos de la usura. El Ayuntamiento de Granen ilustraba así la situación: «El 95 por 100 de los propicíanos y cultivadores de esla región licnen que acudir al préstamo casi lodos los años, pagando intereses desde el 8 al 25 por 100 de pequeñas sumas con pagarés vencederos en el mes de agosto, y de sumas considerables con escrituras de préstamo con hipoteca, y generalmente, con ventas con pacto de retro, de mucho más valor, por término de dos á cuatro años» 33 .

También Mariano Corullas, vecino de Fraga, pensaba en el fisco como uno de los factores que tornaban más grave y precaria la situación del agricultor, ya que "absorbe en algunas comarcas, como ésta, no al 25 sino

33

La crisis aerícola y pecuaria, tomo I, pp. 131-135.

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al 75 por 100 el líquido imponible con que figuran amillaradas las fincas en el catastro (..,)" 34 . La miseria de la población agrícola y el endeudamiento progresivo de la misma originaron una importante emigración, que ya comentamos en su momento; la presión fiscal y el carácter generalizado de la crisis obligaron a la solicitud de moratorias en el pago de contribuciones, que precisamente en 1887 adquirió dimensiones desconocidas35. Veamos una de estas peticiones, la del pueblo de Pueyo de Santa Cruz, de caracteres verdaderamente dramáticos, dirigida al Ministro de Gobernación: «Excmo. Sr.: El Ayuntamiento de Pueyo de Santa Cruz de la provincia de Huesca recurre respetuosamente a V.E. exponiendo que hace tres años por efecto de las suecsibas pérdidas de cosechas y la absoluta y dolorosísima falla de todo elemento de producción y de toda clase de medios de trabajo, el vecindario que representa se halla como muchos otros de la parte baja de la provincia atravesando la más terrible de las crisis, pues no bastan los sentimientos de la más acrisolada y cristiana resignación ni sus hábitos de sobriedad y templanza para conllevar la orrible pesadumbre de sus inmensas desdichas, insoportables cuando se carece hasta de los recursos más indispensables para atender á las necesidades de la vida y á la subsistencia diaria del individuo. Aquí Excmo. Sr. lodo es desolación, llanto y ruina, y cuando empezábamos un relativo (no se lee) á nuestras aflicciones económicas con el proyecto de Ley de Perdón de contribuciones, presentado en el Congreso de los Diputados por los representantes de la provincia, vimos con dolorosa sorpresa que en la relación de pueblos á fabor de los que se proponía la concesión de aquella gracia, no aparece este de Pueyo de Santa Cruz, que es indudablemente por su misérrimo estado uno de los más merecedores de la protección y auxilio tutelares del Parlamento y del Gobierno. Fundado el Ayuntamiento que suscribe en las precedentes consideraciones, apela á la rectitud y á la hidalguía de V.E. en súplica: Primero: que se digne concederle del fondo de calamidades públicas, recursos metálicos conque subvenir al socorro y alimentación de las clases pobres. Y segundo que se digne V.E. significar á la Comisión del Congreso de los Diputados que ha de dictaminar sobre el proyecto de Ley de perdón de un semestre de contribuciones á los pueblos de la provincia de Huesca máscasligados por la sequía y las inclemencias atmosféricas, la procedencia de que alcance dicho beneficio al de Pueyo de Santa Cruz. Cuyas peticiones por la justicia en que se informan, confía el Ayuntamiento reclamante que hallaran venévola acogida en el íntegro y bondadoso corazón de V.E. Pueyo de Santa Cruz. 22 de julio de 1887» 36 . 34

Ibídem, pp. 147-149. • " En el A.H.N. se conserva importante documentación de gran parle de la provincia, en la que se piden arbitrios extraordinarios, acentuándose c incrementándose el número de peticiones a partir de los años finales de la década de los 80 y principios de la de los 90. 36 A.H.N.. Gobernación, leg. 1367 (2).

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La crisis, aunque acentuada en el sector del cereal, afectó tarde o temprano al resto de los productos agrarios, a lasjudías, al aceite, al vino (cuyo cultivo había intentado compensar la reducción del cultivo cereal). Este último entró en crisis hacia finales del siglo, primero por la recuperación de la producción vitivinícola francesa, con lo que el mercado francés comenzó a limitarse para los caldos altoaragoneses, y segundo, por la llegada de la filoxera a Aragón. Noticias de finales de 1898 aludían ya a la intransigencia de los proteccionistas franceses, que amenazaban el comercio de vinos de la provincia con nuevos aranceles, que, unidos a la depreciación de la moneda, bajarían el volumen de comercio en aquel país. Como solución, se aportaba la búsqueda de nuevos mercados: «... Cataluña es un buen mercado y convendría enlabiar con dicha región relaciones comerciales, ya que sus puertos son de gran tráfico, sobre todo el de Barcelona...» 37 .

La crisis vinícola fue contemplada por los contemporáneos como producto de dos causas fundamentales: una, la recuperación de los vinos franceses, que dio pie a que el Gobierno galo marcara unos aranceles prohibitivos para los caldos españoles38, y otra, el retraso tradicional del agro español en cuanto a progreso técnico (procesos de elaboración anticuados, adulteración de los caldos), y, en última instancia, una gran falta de competitividad ante vinos de peor calidad procedentes de Argelia, Italia y Portugal. Las respuestas a esta crisis vinícola apuntaron fundamentalmente en dos direcciones: una mejora en las transformaciones técnicas, que elevara la calidad en la elaboración y selección de los vinos; y un cambio radical de mercado, desarrollando el nacional, que en aquellos momentos se hallaba sin explotar, entre otras razones, por una inadecuada política de comercialización, causa de la mala colocación de los vinos. Los contemporáneos creían que había tres formas de enderezar esta situación: reformar la tarifa de transportes, pues, debido a su alto coste, perjudicaba la circulación de los vinos; hacer desaparecer a los intermediarios, puesto que imponían sus 37 38

"El Diario de Huesca", 15-IX-1898. GERMÁN ZUBERO, Luis. La crisis finisecular ... (pendiente de publicación).

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tarifas a productores y consumidores; y una nueva reglamentación de tarifas de vinos, con el fin de evitar la depreciación de los caldos. En general, se tenía conciencia de que a principios de siglo el negocio del vino estaba en franco retroceso. La época floreciente, desde mediados de la década de los 80 hasta 1895, trajo consigo un incremento de la extensión del viñedo, realizado de forma desordenada y arbitraria, descuidando aspectos esenciales, como la búsqueda de nuevos mercados internacionales, una buena red de distribución y comercialización y la inversión de capital en nuevas técnicas agrícolas: «... el milagro de nuestra exportación á Francia cuando esa nación perdió sus viñedos por causa de la filoxera no se repetirá. Entonces no supimos emplear las iniciativas sino para aumentar la producción, haciendo plantaciones inconsideradas, porque el aumento satisfacía todas las momentáneas aspiraciones de nuestra ambición limitadísima, y para nada tuvimos en cuenta que esc aumento debía venir acompañado de una prudente y necesaria transformación de las elaboraciones» 1 '.

Si, en líneas generales, existe un fondo común en las causas que, con mayor o menor lucidez, apuntan los informantes, también establecen similares remedios, entre los que destacan el reparto equitativo de la tributación, el fomento del crédito agrícola, la imposición de trabas a los alcoholes industriales, la construcción de canales y pantanos, así como de la línea férrea de Canfranc, y, de forma más o menos generalizada y coincidente, la elevación de los derechos arancelarios. No obstante, aunque algunos (como Federico Peyro, Ingeniero Jefe de Obras Públicas de la provincia, o como la Comisión Provincial de Agricultura, Industria y Comercio) pongan especial énfasis en la petición y exigencia de una acertada política de riegos, gran parte de los informantes hacen caso omiso del tema de los regadíos. Lo mismo ocurre con el problema de las transformaciones técnicas, ignoradas en gran medida por los informantes oscenses. El remedio, el gran remedio, para la mayoría de los contemporáneos pasaba por el establecimiento de una protección aduanera que impidiera o frenara la entrada masiva de productos agrarios en un país en el que la mayor parte de la población vivía de una u otra manera de la tierra. 39

"El Diario de Huesca". 22-VIII-1901.

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Sólo los analistas más lúcidos se percataban de que el único camino estaba en la vía de creación de una agricultura competitiva, en un verdadero cambio y en una seria transformación de la estructura de la propiedad de la tierra, aunque la respuesta más generalizada sea la del proteccionismo. Esta es la vía que precisamente adopta la España de la Restauración, que se refuerza en el primer tercio del siglo XX 40 , y que se caracteriza, en nuestro país, por su enorme grado de intensidad y porque no responde tanto a una idea económica central como a una serie de intereses que en un momento determinado tienen fuerza suficiente para forzar un proteccionismo exacerbado. Uno de los analistas más lúcidos fue precisamente Joaquín Costa, que ya en 1880 achacaba el lamentable estado de la agricultura al "artificial y violento" cultivo del trigo, lo que le llevó a afirmar que "cada grano de trigo le cuesta (al labrador) una gota de sudor, cada bocado de pan, una gota de sangre"41. Costa abogaba por la sustitución de éste por otros cultivos, consciente además de la magnitud e importancia de la competencia del trigo americano y ruso, con costes de producción favorecidos por la fertilidad del suelo, la baratura de la tierra y de los transportes, la modicidad de los impuestos, el fácil crédito agrícola, la introducción de maquinaria en los trabajos del campo en América, o la sobreexplotación del campesinado en Rusia. Para Costa, que procedía del campo y de una provincia principalmente cerealícola, el coste social que conllevaba la crisis y el "ruinosísimo" cultivo del cereal era verdaderamente dramático. La pobreza y la miseria, cuyo origen se hallaba en las "espigas malditas", habían conseguido alcanzar a la mayor parte del campesinado, que sufría de forma directa la crisis agraria: «¿Qué mejor estadística quiere S.S. que esos cuerpos demacrados, macilentos, cubiertos de harapos y de inmundicia, procesiones de espectros que desfilan tristemente por los encendidos campos de la Península, manadas de siervos del fisco y del terruño, que arrastran una vida peor que la de las bestias, amargo contraste de la que pintaban en sus falsos y artificiosos versos los ¿mulos de Virgilio y Garcilaso?. En aquellos rostios de indefinida color. 40

GARCíADELGADO. J.L., La economía española entre ¡900 y 1923 LARA. , en TuSON de M. (dir). Revolución burguesa, oligarquía y constitucionalismo ¡834-1923, tomo VIII de la Historia ae España, Labor, Barcelona, GARCíA 1981.DELGADO, J.L., De la protección arancelaria al corporativismo, GARCíA en DELGADO, J.L.(ed.), España ¡898-¡936. Estructuras y cambio. Universidad Complutense, Madrid, 19&4. 41 V. Dictámenes y discursos de Joaquín Costa en ios Congresos de Agricultores y Ganaderos de ¡880 y ¡881, en Orígenes de la política hidráulica: la polémica del cereal español en la crisis agraria de los años 80, "Agricultura y sociedad", 1 (Madrid, 1976), p. 297 y ss.

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surcados por el hambre, en esa lamentable agonía de treinta años (porque no es vida la que viven nuestros labradores) ¿no lee clarísimamente S.S, los tristes, los funestos, los desastrosísimos efectos del cultivo del trigo?» 42 .

Los productos altoaragoneses, al contrario, acabaron pidiendo el arancel desde distintos puntos de la provincia, argumentando que se trataba de "un asunto de vida o de muerte para comarcas extensísimas y feraces, productoras exclusivamente de trigo como Monegros y Litera"43. En defensa de la agricultura, los Ayuntamientos y hacendados de la comarca y de la capital reclamaron medidas del Gobierno que evitaran la depreciación de los trigos nacionales. Huesca, en particular, y Aragón, en general, al no introducir transformaciones en sus sistemas productivos, vieron disminuir su producto agrario y su peso en relación con la media española, aunque dentro del marco regional no es posible establecer una generalización, ya que Zaragoza se mantuvo o alcanzó un crecimiento similar al medio español, mientras Huesca y Teruel estancaron su producción agraria, situación que se hizo extensible al primer tercio del siglo XX44. Recordemos que los sistemas de cultivo más generalizados a fines de siglo en el Altoaragón eran los extensivos, ya fuera en secano o en regadío; por su parte, los sistemas intensivos se daban en pocos casos y sólo en regadío, no en secano. La zona cerealística por excelencia era la zona meridional, mientras en la central se asociaban cereal, vid y olivo. Es más, en Huesca, durante los primeros treinta años del siglo XX, se produjo un escaso aumento del suelo agrícola cultivado, aunque lo más significativo se relaciona con los cambios surgidos en el uso del suelo, al aumentar notablemente la superficie dedicada al cultivo del trigo y reducirse la de cultivos intensivos. Nada más lejos de la transformación que Costa esperaba para el campo. A la contra, Zaragoza pudo desarrollar el cultivo del cereal en terrenos marginales de secano, y reducirlo, o incluso sustituirlo, por otros cultivos más productivos en regadío. El atraso económico de la provincia en el siglo XX y su pérdida de peso tienen su más inmediato antecedente y punto de arranque en los años 42

Orígenes de la política hidráulica .... p. 298.

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"El Diario de Huesca", 3 IV-1899. GERMÁN ZUBERO. Luis. Uso del suelo y producción agraria en Aragón durante el primer tercio del siglo XX, III Congreso de Historia Económica. Segovia, 1985. Pendiente de publicación en la "Revista de Historia Económica". 44

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finales del XIX, De ahí la enorme importancia que conllevan para nuestro propio presente el estudio, análisis e interpretación de la Huesca finisecular 45.

2.3. Las respuestas a la crisis: expectativas de renovación. Las expectativas de renovación surgieron en el Altoaragón, aunque aisladamente, desde fecha muy temprana. Joaquín Costa, ya en la década de los ochenta, escribió un artículo, no publicado hasta después de su muerte, titulado El Porvenir del Alto Aragón46, en el que exponía lo que consideraba necesario para el fomento y bienestar de la provincia; el porvenir de Huesca se hallaba en el desarrollo de los intereses agrícolas, en la industria "(••-) que en esta provincia, (...) podrá establecerse bajo múltiples aspectos, (...) merced a la abundancia de ciertas materias primas y la baratura de los motores"47. El Canal de Tamarite jugaría un importante papel en este proyecto, porque, gracias a la fuerza hidráulica que proporcionaría, las harineras tendrían un puesto destacado en la economía provincial, así como las fábricas de tejidos de lanas, cáñamos y sedas. La producción de carnes, aceites y vinos también se contemplaba: «(...) Yo aconsejaría a los agricultores de la parte alta de la provincia que ensayaran el cultivo de la colza, y a los del mediodía el cacahuct. Estas semillas serán requeridas porque dan un aceite comestible cuando es reciente, y que tiene igual vator que el de oliva para los usos industriales a que se destina (...)» 48 .

Desde "El Diario de Huesca" se hablaba del crédito agrícola como recurso para no caer en manos de usureros y no pagar intereses exorbitantes, al tiempo que podría servirle al agricultor de "Caja de Ahorros para economías a costa de privaciones realizadas (...)" 49 . También se hacía referencia a otra serie de iniciativas para que el Altoaragón no quedase rezagado, proPara el caso español, v. TlíRRON, Eloy. Influencia de la agricultura sobre el desarrollo de la sociedad española. ¡876-1936, "Agricultura y Sociedad", 19 (Madrid, 1981), pp. 9-57. 4 " ARCO, Ricardo del. Un artículo de Joaquín Cosía: "El Porvenir del Alto Aragón", "Argcnsola", 22 (Huesca, 1955), pp. 197-237, 47 lbtdcm 48 lbídcm. 49

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"El Diario de Huesca", 13X11-1897.


curando que sus productos cotizaran en centros mercantiles y de consumo. Estos centros comerciales eran los catalanes, especialmente los de Lérida y Barcelona: «La Litera, La Ribera, Moncgros y Sariñcna, Berbegal y Sclgua, pueden dar un contingente de productos en cantidad grande, y en cantidad inmejorable, entre las mejores clases. Ahí deben ir los trigos de Ballobar, Belbcr, La Encomienda, KaTales, Cas anovas, Binaccd, Tamaritc y Fraga. Allí deben ir los finos trigos rojos de Moncgros, (...), ¿a qué debenir?. Sencillamente a afianzar en Barcelona la justa fama de que gozan desde tiempos remolos...» 5 0 .

El desconocimiento de la propia riqueza del suelo, la poca preparación del agricultor, la falta de canales de comercialización y de vías de comunicación, el atraso de los sistemas de explotación del suelo, ... fueron acusaciones muy repetidas durante todos estos años hasta llegar a un proyecto concreto: la política de riegos, que en Huesca va a tener un eco importante por la especial riqueza hidráulica de la provincia. Tampoco dejaron de ser criticadas la desconfianza y cerrazón con que se contemplaban los nuevos inventos tecnológicos aplicados a la agricultura y a las técnicas empresariales de organización, que eran vistos con "pavoroso temor, como novedades peligrosas y alguna vez acogidas con desconfianza después de grandes vacilaciones"51. Durante la Restauración, va a tener lugar la agilización y construcción de canales y pantanos en puntos del valle del Ebro; la continuación por parte del Estado de las obras del Canal de Aragón y Cataluña, en1887,y hacia finales de siglo, la toma de conciencia, con claros tintes regeneracionistas, de la necesidad del aprovechamiento hídrico para el desarrollo de una moderna agricultura. El primer intento, ya en el siglo XX, se dio con el / Plan Nacional de Obras Hidráulicas, de 1902, proyectado por Rafael Gasset -entonces Ministro de Fomento-, y que encontró una gran precariedad en materia de pantanos y extensión del regadío en la península. Este plan conllevaba una reforma en profundidad; aunque dejaba lagunas en lo referente a productividad y zonas regables, resultó útil en cuanto a la catalogación de canales 50 51

"El Diario de Huesca", 29-1-1898. "El Diario de Huesca", 29-VIU-1898.

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y pantanos, constituyendo el primer eslabón en una cadena que continuaría hasta 1933. De otro lado, sólo a partir del siglo XX se planteó la política hidráulica como cauce de desarrollo regional; en Aragón, hasta entonces había primado la obra individual sobre las de interés general ligadas a cuencas y subcuencas y de aprovechamiento integral de una zona52. El gran precursor de esta nueva política había sido Joaquín Costa, quien ya en 1880 y1881, en el Congreso de Agricultores y Ganaderos de Madrid, expuso sus ideas sobre la política hidráulica para un completo desarrollo de la España agrícola: «La condición fundamental del progreso agrícola y social en España, en su estado présenle, estriba en los alumbramientos y depósitos de aguas corrientes y fluviátiles. Esos alumbramientos deben ser obra de la Nación, y el Congreso Agrícola debe dirigirse a las Corles y al Gobierno reclamándolos con urgencia como supremo desiderátum de la agricultura española» 53 .

Costa definió en estos dictámenes por primera vez su programa de regeneración agraria para la reconversión de cultivos mediante la política hidráulica54. Sin embargo, hacia 1898 y con el desastre de Cuba y las consecuencias de la crisis finisecular todavía latentes, enfoca esta política de riegos hacia dos venientes: la primera, limitada al Altoaragón, y la segunda, de escala nacional. Por lo que se refiere a nuestra región, entre 1891 y 1896 fundó la Cámara Agrícola del Alto Aragón y utilizó sus ideas para desarrollo de canales, pantanos y zonas de riego mediante financiación estatal, confiando en que todos los estratos sociales participarían en dicho empeño. Tras la pérdida de Cuba, el programa hidráulico de Costa pasará a formar pane de un proyecto más amplio de regeneración política, económica y social, a tra-

3i

NADALRRIMAT, Eugenio, El regadío durante la Restauración. La política hidráulica (1875-1902). "Agricultura y Sociedad", 19 (Madrid. 1981), pp. 129-163. ORTl, Alfonso, Orígenes de la política hidráulica ... OKTI. Alfonso, Dictámenes y discursos de Joaquín Costa ... M

COSTA, J., Importancia social de los alumbramientos de aguas, ORTI, Alfonso, citado en Dictámenes y discursos de Joaquín Costa ... -54 ORTI, Alfonso, Política hidráulica y cuestión social: orígenes, etapas y significados del regeneracionismo hidráulico de Joaquín Costa, "Agricultura y Sociedad", 32 (Madrid, 1984), pp. 11-107.

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vés de la formación de un partido "neutro" de las clases productoras y desvinculado de los tradicionales partidos dinásticos de la Restauración. Pero Costa fracasó en su tierra. No pudo exponer sus proyectos en las Cortes como diputado por el Altoaragón -no logró ser elegido en 1896 por el distrito de Barbastro-, y en la provincia, las clases políticas hicieron oídos sordos a sus ideas, hasta que fueron tomadas como única solución al atraso y la miseria del campesinado altoaragonés; en realidad, hasta que fueron asimiladas como programa del partido liberal oséense, bien entrado el siglo XX, cuando Costa, aislado en Graus, estaba a punto de morir -de hecho, no vio realizada su ilusión, ya que dicho proyecto se aprobó a finales de 1914-. En "El Diario de Huesca" comienza a notarse interés por los riegos hacia 1909. Antes de esa fecha, no era muy frecuente encontrar alusiones directas al tema, aunque sí se contemplaba el agua como posible solución y se publicaban larguísimos estudios y proyectos; pero nada comparado a la ofensiva posterior. El proyecto de riegos contemplaba la construcción de los pantanos de Mediano, Sotonera, Cinca, Canal del Gallego y Canal de Monegms. La primera parte consistía en asegurar los riegos de todos los pueblos ribereños del Cinca y la construcción de un canal que se adentrara en la zona de Monegros: «(...) La mayor parle de la zona comprendida cnlrc la carretera de Huesca a Barbasiro y el Ebro, que hoy lucha con las constantes sequías, tendrá asegurada la producción cereal, y las aguas que sobraren del Cinca, después de regar las huertas de su ribera, vendrán a fecundar las tierras más feraces de Huesca y Zaragoza (...)» s s .

A partir de este momento, y siempre bajo la promoción de los liberales, comenzó una campaña que culminó en 1914 con la aprobación definitiva del proyecto en las Cortes. Camo se tomó un interés especial en que esta obra se llevase a cabo, ya que "(...) vendría a salvar a nuestra agricultura y cerrará la honda y dolorosa sangría que viene haciendo en nuestra provincia la emigración"56. 55 S6

"El Diario de Huesca", 3-XIM909. "El Diario de Huesca", 22-X-1910

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La urgencia del proyecto y la necesidad de agua de las zonas hizo que Huesca, Zaragoza y Lérida se unieran por medio de sus representantes para conseguir la máxima agilización del proceso, pero durante un par de años estuvieron debatiéndose cuestiones técnicas y borradores, que retrasaron la aprobación de aquél. Con la entrada del Ministerio Dato, en octubre de 1913, la campaña se radicalizó, ante el peligro de una revisión por parte de los conservadores, que podría originar un nuevo atraso. Fue una verdadera avalancha de peticiones pro riegos en casi todos los Ayuntamientos de la provincia, especialmente en los de la Hoya y Moncgros. Estas juntas de defensa aún se soliviantaron más ante las intenciones del Gobierno conservador, que, previamente a la aprobación del proyecto, quería realizar un nuevo estudio de posibilidades, argumentando que la Nación corría con los gastos de financiación y, por lo tanto, había que dar ciertas satisfacciones a los contribuyentes, y además, pretendía obligar a los propietarios a entregar los terrenos sin subvención, así como a pagar el 10% de los costes de los trabajos en el acto y el 40% en un período de 20 años57. La reacción, tanto de los representantes políticos como de agricultores y Ayuntamientos, fue fulminante, y si hasta entonces las peticiones se habían canalizado a través de los cauces parlamentarios habituales, ahora se elevaron las protestas directamente a las autoridades de Madrid. Un mensaje al rey presentado por el diputado Aura Boronat es muestra elocuente del estado de ánimo y expectación en torno al tema de los riegos: «Señor: Representantes de la Iglesia, de] Senado, del Congreso de los Diputados, de las Diputaciones provinciales, de los Ayuntamientos, de las Cámaras de Comercio, de las Cámaras Agrícolas, de las Federaciones agrarias, de las Sociedades Económicas de Amigos del País, del Sindicato de Riegos, de los contribuyentes y del proletariado del campo, y en suma, de lodo cuanto significa cultura y trabajo en Aragón, acuden respetuosamente a las gradas del Trono para expresar a V.M. su rendida gratitud por la cooperación que vuestra Real Persona, dentro de los límites constitucionales, ha prestado a una obra de irrigación en proyecto, en la cual cifran los aragoneses sus esperanzas de redención. (...) (...) El Alto Aragón, Señor, se mucre. La sed, el hambre y la miseria lo despueblan. Ya apenas quedan brazos para servir a sus familias y a su Patria. No es hipérbole. Señor, esta lamentación. Las estadísticas referentes a la emi57 El Diario de Huesca". 8-V-1914.

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gractón espantan. Unos años más en tal situación, y aquel país será inhabitable (,-.)» 58 .

En octubre del mismo año, se convocó la Asamblea de los grandes Riegos en Zaragoza para hacer presión antes del debate del proyecto en las Cámaras. Todos los Ayuntamientos y futuros regantes se movilizaron a favor de la Asamblea, por encima de diferencias que siempre habían separado los intereses de unos y otros. El llamamiento se hizo como si de una batalla se tratase: «(...) compañeros (futuros) regantes: llegó la hora de hacer el último esfuerzo; el día 25 se aproxima, fecha fijada para celebrar la Asamblea de Zaragoza, (...), pensemos todos antes que en política, en la triste situación que atravesamos y en la temblé perspectiva que se nos viene encima (...), y no es para nadie un secreto, que de esta desgraciada comarca (Monegros) tenemos que desaparecer sus moradores si los Poderes Públicos no velan por nosotros (...)» 5 '.

Unos debates tensos y cargados de enmiendas de última hora al proyecto-una de ellas promovida por Alejandro Lerroux- se celebraron en la primera quincena de diciembre, y todo ello a pesar de que el Gobierno conservador había ofrecido una aprobación directa. Finalmente, se aprobó el 17 de diciembre de 1914 con la promesa solemne de que las obras comenzarían el 1- de enero de 1915. La alegría del Altoaragón fue grande, y la esperanza de regeneración y progreso aún mayor: «(...) La noticia nos llena de alegría, de júbilo inmenso. Pensamos en la gran impresión que este fausto acontecimiento causará a nuestro pueblo, en las esperanzas que abrigan, en los grandes males que dentro de muy corto pla/o de tiempo vendrá a remediar, pensamos también en las nuevas corrientes de vida, en el pronto resurgimiento de la provincia (...)» 6 0 .

Hemos apuntado estos rasgos de la economía altoaragonesa porque, en última instancia, el caciquismo no puede ser abordado desde un punto de vista puramente electoral o político, sino que ha de explicarse y entenderse en el marco de una estructura económico-social caracterizada por el enorme 58 59 60

"El Diario de Huesca", 14-VI-1914. "El Diario de Huesca", 2 IX-1914. "El Diario de Huesca", 18-XI1-1914.

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peso del mundo rural y por un reparto de la propiedad que condicionaba unas relaciones de patronazgo muy precisas. En el mismo sentido, la crisis finisecular sirve para explicar ciertos caracteres del comportamiento político altoaragonés, en la medida en que las clases más desfavorecidas, y por tanto más afectadas por la depresión, se hallan más inclinadas a obedecer las instrucciones políticas, que se canalizan a través del cacique local. Y esprecisamente esta docilidad la nota característica de los distritos altoaragoneses, que reproducen, con alguna excepción, el juego tumista de conservadores y liberales en las elecciones de 1876 a 1886. Pero, aun a pesar de esta docilidad, se dibuja desde fecha temprana una tendencia republicana y liberal que la década de los años 90 se encarga de transformar en un verdadero predominio. La inclinación republicana de la provincia, que tiene su más inmediato antecedente en la Revolución de 1868; el abandono al que se vio sometida durante los Gobiernos conservadores, y la crítica situación que conllevó la crisis agraria crearon un terreno favorable para el afianzamiento de las tendencias de posibilistas y liberales, en la medida en que se oponían, en mayor o menor grado, al estado conservador y creaban, de esta forma, ciertas expectativas de cambio. La conciencia de algunos grupos, con importante peso en la vida política provincial, acerca de la nefasta actuación de los Gobiernos para con la región aragonesa, y especialmente para la provincia de. Huesca, que sufría de forma virulenta las consecuencias de la crisis agraria, condicionó la inclinación hacia una línea política, primero republicana, más tarde liberal, que acabó imponiéndose al juego turnista. Esta conciencia se dibuja con sus caracteres más precisos en el indignado grito de Manuel Camo desde "El Diario de Huesca", ya en 1880: "¡O ARAGÓN O CÁNOVAS!".

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3. ANVERSO Y REVERSO DEL SISTEMA POLÍTICO DE ESPAÑA DE LA RESTAURACIÓN

LA

«En urna cerrada no entran moscas».

3.1. El funcionamiento del turno. Desde el año 1810 al estallido de la Guerra Civil, en 1936,España conoció doce leyes electorales, que regularon 55 elecciones aCortes. Según VáRELA DíAZ 6 1 , un análisis de la historia electoral española debería pasar por estudiar la evolución de un Estado liberal oligárquico aotro democrático, lo cual requeriría fijar la atención en la amplitud de la representación política y en el ajuste o desajuste de las elecciones respecto de laverdadera voluntad del electorado. Ambos problemas son los que, para la época queestudiamos, trataremos a continuación; pero antes es necesario realizar algunas precisiones respecto al caso español. Existe la opinión y el juicio generalizados de que,durante laépoca de la Restauración, las elecciones no se correspondieron con lavoluntad del electorado, sino que vinieron a constituir una adulteración pormedio de la cual el partido en el poder fabricaba, a su gusto, unamayoría parlamentaria adicta. De sobra es conocido el mecanismo de este sistema, que seasentó y VARüLADíAZ, Santiago, La perspectiva histórica, en ESTEBAN,Jorge de ceso electoral. Labor, Barcelona, 1977, pp.281-283.

oíros. y

proEl

51


requirió para su perfecto funcionamiento el pacto entre los dirigentes de los partidos monárquicos, o lo que es lo mismo, un acuerdo entre las fuerzas políticas dinásticas. La vuelta del poder real estuvo acompañada de la formulación, por parte de Cánovas, de un nuevo sistema político, bipartidista, a imitación del modelo inglés. La Corona jugaba en el nuevo sistema un papel clave, ya que los redactores de la Constitución de 1876 consideraron que la monarquía no era una mera forma de gobierno, sino la médula misma del Estado español; de ahí que al rey se le otorgaran amplísimas facultades: él era el encargado de designar a los jefes de Gobierno, a los que entregaba el decreto de disolución de Cortes. Es decir, el monarca no encargaba el Gobierno al jefe del partido triunfante en unas elecciones democráticas, sino que el funcionamiento resultaba a la inversa, al celebrarse éstas después de nombrado el nuevo jefe de Gobierno y disueltas las Cámaras. Los resultados, pactados de antemano, hacían de las elecciones una auténtica farsa y un puro trámite, y no una respuesta fiel de la voluntad de opinión del cuerpo electoral. Sobra referirse a la pasividad de los electores, ya que la simulación de las elecciones, mediante acuerdo entre el Gobierno, la oposición y el poder local -los caciques-, fue la base de todo el entramado político entre 1876y 1923. El tumo pacífico de los partidos funcionó con gran precisión hasta la desaparición de las dos grandes figuras que guiaron la vida política española: Cánovas y Sagasta. A partir de 1898, y sobre todo desde 1902, la crisis del tumo se fue agudizando hasta dar entrada a nuevas fuerzas políticas en el Parlamento, en 1918. Según Miguel ARTOLA, las condiciones fundamentales para que funcionara el turno debían pasar por la concentración de una mayoría en dos grandes partidos políticos, que compartiesen valores comunes, y por el falseamiento del sufragio, ya que resultaba imposible que el electorado se decantara alternativamente por cada uno de los partidos en el Gobierno62. La desmovilización del electorado y el falseamiento del sufragio requerían del acuerdo entre caciques, facciones y partidos dinásticos, para evitar la violencia y oposiciones al sistema: 62

GARCÍA DELGADO, José Luis (cd.de), La España de la Restauración. Política, economía, legislación y cultura. I Coloquio de Segovia sobre Historia Contemporánea de España, dirigido por M. TufüONLARA, de Siglo XXI, Madrid,1985.

52


«Los restauradores toleraron y hasta procuraron, organizar alternativamente el caciquismo existente para que nadie se viera excluido y, por tanto, necesitado de recurrir a la violencia para asegurar a sus clientelas el usopar lidista de los resortes y recursos administrativos» 63 .

La tolerancia hacia caciques y facciones departido sedebía atres zones fundamentalmente: en primer lugar, con el fin de noamenazar ni a la organización interna del partido ni a la jefatura del Gobierno, pues deellos dependía la unidad de la agrupación; en segundo lugar, debían sertolerados para evitar enfrentamientos violentos entre facciones, que podían conducir a nuevos pronunciamientos, y, por último, eranecesario atraer hacia el juego parlamentario a otros grupos, de cara aevitar yencauzar las oposiciones sistema -como fue el caso de los republicanos posibilistas—. Todas estas razones hacen considerar a Miguel ARTOLA que, apartir de 1876, el régimen español siga un desarrollo divergente enrelación los modelos europeos, y que acabara confundiendo «el bipartidismo británico con una alternancia de partidos, que en Inglaterra era una polibilidad que no era en modo alguno regular, en tanto en España practicaba con un rigor cíclico que no tiene parecido con ningún país continente, según lo prueba la comparación de sus respectivas graneas electorales» 64 .

con

se del

Sin embargo, para el profesor José María JOVER ZAMORA, ladisimetría entre el modelo ideal de comportamiento, recogido en la Constitución de 1876, y la práctica efectiva o funcionamiento real delsistema, sehalla enmarcada en un "submodelo meridional" de los regímenes parlamentarios de la época de los imperialismos65. Ciertamente, elcaso español en suhistoria electoral no es un caso original oexcepcional, eincluso elcaciquismo, aparentemente peculiar en nuestro país, fue conocido enotros Estados e uno u otro momento de su desarrollo electoral66. 6 3

VáRELA ORTEGA,

José.

op.

cit„

p. 441.

°^ ARTOLA, Miguel, Partidos y programas políticos, 1808-1936, Aguilar, Madrid,1977, pp. 323-324. °-* JOVER ZAMORA, José María, La época de la Restauración: panorama político-social, 1875-1902, en TtlSoNLARA, de M.(dir). Revolución burguesa, oligarquía y constitucionalismo (1834-1923). tomo VIII de la Historia de España, Labor. Madrid, 1981. 6 6

VáRELA DíAZ.

Santiago,

op.

cit.,

p. 283.

53


3.2. Las leyes electorales. Tres leyes electorales afectan al período tratado: la ley del 28 de diciembre de 1878, la de junio de 1890 y la del 8 de agosto de 1907, con la salvedad de las primeras elecciones, las del año 1876, que se celebraron según la ley electoral de 1870. La Restauración venía a imponer los planteamientos del liberalismo doctrinario, al romper la trayectoria iniciada con la Revolución de1868, que supuso en materia electoral el paso del sufragio censuario, regulado desde el Estatuto Real de 1834, al sufragio universal. Para Cánovas, un régimen de libertad era imcompatible con el sufragio universal, porque si éste se practicaba de forma pura conduciría al dominio de las masas desposeídas o analfabetas, lo cual originaría la destrucción de la propiedad y el comunismo, y si se falseaba, su carácter universal sería una ficción: «El sufragio universal será siempre una farsa, un engaño a las muchedumbres, llevado a cabo por la malicia o la violencia de los menos, de los privilegiados de la herencia y el capital, con el nombre de clases directoras; o será, en estado libre, y obrando con plena independencia y conciencia, comunismo fatal c irresistible. Escójase, pues, entre la falsificación permanente del sufragio universal o su supresión, si no se quiere tener que elegir entre su existencia y la desaparición de la propiedad» .

Y Cánovas eligió. En el dilema entre "comunismo" y caciquismo, optó por la falsificación y el engaño como un medio para preservar y conservar la propiedad a través del sufragio censuario. En suma, el aparato canovista vino a despojar a las clases populares de sus derechos a participar en la vida nacional, pues dejaba el control de la actividad política en manos de las clases propietarias68. De todas formas, con el restablecimiento del sufragio universal en 1890, poco cambió la situación, ya que éste vino a coincidir con una mayor presión caciquil, al ampliarse los mecanismos de falseamiento y corrupción electorales. El artículo quince de la ley de diciembre de 1868 marcaba el carácter censitario de los electores: 6T CÁNOVAS DEL CASTILLO, Antonio, Problemas contemporáneos, tomo

l, pp. 96-97. V&USC0 MURVIEDRO, Carlos, Cánovas del Castillo y la articulación del Estado nacional. "Cuadernos Económicos del I.C.E.", 6 (Madrid, 1978), p. 62. 6S

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«Tendrá derecho a ser inscrito como elector en las listas del censo electoral de la sección de su respectivo domicilio todo español de edad de 25 años cumplidos que sea contribuyente dentro o fuera del mismo distrito por la cuota mínima para el Tesoro de 25 pesetas anuales por contribución territorial, ó de 50 por subsidio industrial. Para adquirir el derecho electoral ha de pagarse la contribución territorial con un año de antelación y el subsidio industrial con dos años»*'.

Al aplicar este artículo, el censo electoral se vio reducido considerablemente; de un censo de casi cuatro millones de electores se pasó a otro de 900.000, y en nuestra provincia, los 60.519 de 1876 se redujeron a 17.331. Así, el sufragio censuario vino a condicionar, entre otros factores -prerrogativas a la Corona, al Senado, caciquismo, ...-, la formación de una élite de poder con inclinación a la dominación oligárquica70. Además, la nueva ley creaba un desajuste entre el peso de propietarios y terratenientes, de un lado, y el de industriales y comerciantes, de otro, a la vez que favorecía a las zonas agrarias del país, sobre todo a las de pequeña propiedad, que gozaban de una superrepresentación frente a zonas de mayor densidad de población, como ahora veremos. En la nueva ley se optó por una división del territorio nacional en distritos uninominales, aunque los mayores núcleos urbanos se constituyeran en circunscripciones plurinominales71. Esto planteaba la necesidad de una nueva división del territorio, distinta de las divisiones administrativas; y es aquí donde precisamente el poder contaba con la primera posibilidad de manipulación: el gerrymandering12. Como cabe suponer, el mantenimiento de los límites de los distritos durante mucho tiempo condujo a un desajuste entre las divisiones y el peso de la población, ya que las ciudades se vieron sometidas a procesos de crecimiento, mientras en el campo se producía una progresiva disminución del conjunto demográfico, a la vez que el número 69

B.O.P., 3-1-1879, TUTíON de LARA, M., La burguesía y la formación del bloque de poder oligárquico (¡8751914). en Estudios sobre el siglo XIX español. Siglo XX], Madrid. 1984. ' • La polémica entre los partidarios de los distritos locales y los de las circunscripciones urbanas luc algo contante en nuestra historia electoral. En tiempos de Isabel II, enfrentó a moderados y progresistas; en general, las fuerzas conservadoras se han inclinado por los distritos, mientras que las formaciones de izquierda lo han hecho por las circunscripciones. ¿ Con el nombre de gerrymandering se conocen los reajustes de los límites electorales realizados para obtener algún fin ajeno a la igualdad de representación. Como cabe suponer, trata de favorecer al partido en el poder. SATRUSTECUI, V. Miguel, El marco territorial de la elección, en ESTEBAN. Jorge de y oíros,op. cit„ pp. 90-99.

70

55


de diputados para representar a cada distrito permanecía invariable. La conclusión es evidente: el importante y creciente peso del voto rural frente al voto urbano. El sufragio universal, que se estableció en España por primera vez con la Instrucción de 1810 y la Constitución de 1812, quedó regulado y reconocido en la Restauración en la ley del 26 de junio de1890,que eliminó el carácter tributario de los electores: «Son electores para diputados á Corles lodos los españoles varones, mayores de veinticinco años, que se hallen en el pleno goce de sus derechos civiles y sean vecinos de un Municipio en el que cuenten dos años al menos de residencia» 73 .

La aplicación del artículo l 9 supuso un considerable aumento del cuerpo electoral, que alcanzó una cifra de 4'8 millones de electores, similar a la de la Primera República, y mantenida, sin grandes oscilaciones, hasta la Dictadura. En la provincia de Huesca se pasó de 16.822 a 64.551 electores 74 . La ley respondía, en líneas generales, a la necesidad de ajuste entre el número de habitantes y el de electores, que —como vimos- constituía un porcentaje minúsculo respecto del volumen de población. «No podía continuar un sistema por el que, existiendo en España 17.550.246 habitantes, y de ellos 4 millones de varones de 25 a 75 años, sólo figuraban en las lisias 807.175 electores, o sea. un 4'85 por cíenlo de la población total» 75 .

En la provincia de Huesca, de 255.000 habitantes, aproximadamente, en 1886, sólo tenían derecho a voto 16.822, es decir, algo más de un 6% de la población.

73

D.S.C., 1890. p. 6947. ** Fuente: SÁNCHEZ ORTIZ, Modesto, Las primeras Cámaras de la Regencia. Datos electorales, estadísticos y biográficos, Enrique Rubinos, Madrid, 1886. Censo electoral de 1890. 75 ZANCADA, P., Las elecciones legislativas en España, Imprenta González y Jiménez, Madrid. 1914. p. 48.

56


La ampliación del cuerpo electoral y el sufragio universal76 marcaron más, como ya hemos apuntado, las diferencias entre el voto urbano y el voto rural. Los partidos dinásticos no hallaron grandes problemas para controlar las elecciones en los pequeños distritos agrarios, pero cada vez resultaba más difícil falsear la opinión de los votantes de las grandes ciudades. De ahí que las fuerzas políticas exteriores al sistema se alimentaran principalmente del voto urbano, mientras liberales y conservadores resultaban cada vez más dependientes del campo, lo que redundó en la indistinción ideológica de ambos, que la década de los años noventa se encargó de acentuar todavía más. La tercera ley electoral que afectó a este período fue la del 8 de agosto de 1907, promulgada durante el "gobierno largo" de Maura. Esta,junto a la reforma del régimen local, formaba parte importante de un programa de tintes regeneracionistas, que pretendía una mayor limpieza y corrección de las prácticas electorales. Los tres puntos fundamentales del sistema electoral siguieron manteniéndose: el sufragio universal masculino, la coexistencia entre circunscripciones y distritos -primando los segundos sobre las primeras-, y el mantenimiento del voto limitado77. En lo referente al sufragio universal, se incorpora el voto obligatorio -artículo 2-, con riesgo de sanción, sobre todo en el caso de los funcionarios, acentuándose la polémica sobre la concepción del voto como derecho o deber. En definitiva, se pretendía una mayor participación electoral, que no se consiguió. En cuanto a la coexistencia de circunscripciones y distritos, no hubo ninguna modificación importante respecto a la ley de 1890, lo que siguió favoreciendo el mayor peso del voto rural frente al urbano. El último punto fue objeto de discusión por parte de las oposiciones no dinásticas, que solicitaron la posibilidad de acumulación de votos, como en la ley de 1878, con el fin de aglutinar los votos diseminados por todos

77

' D Recordemos que por sufragio universal se entiende el sufragio universal masculino, porque el reconocimiento legislativo de los derechos de la mujer no llegó hasta los tiempos de la II República, con la Constitución de 1931, que estableció la igualdad electoral para hombres y mujeres. 77 Art. 22 de la ley electoral de 1890 y arl. 21 de la ley electoral de 1907.

57


los distritos, ya que este sistema les favorecía especialmente. No obstante, el intento resultó vano78. La modificación más importante de esta ley fue el llamado "artículo 29", que aseguraba la proclamación inmediata de los candidatos presentados cuando el número de éstos era igual que el de puestos a cubrir: «En todos los distritos donde no resultare proclamados candidatos en mayor número de los llamados a ser elegidos, la proclamación de candidatos equivale a su elección y les releva de someterse aella» 7 * .

Como resulta evidente, la aplicación de este artículo supuso la privación de voto para un número muy importante de electores, locual conllevaba la sanción de la desmovilización electoral, fomentando aún más la falta de competitividad y la ausencia de lucha en muchos distritos. Las mayores críticas a esta disposición partieron de los republicanos, aunque es cierto que no todos ellos mantenían la misma opinión sobre ella. Así, por ejemplo, quien pidió la introducción de este artículo en el proyecto de ley fue el republicano Azcárate; por el contrario, el demócrata Calbetón afirmaba que se engañaba a los votantes, que en unos distritos podían votar y en otros se les privaba de este derecho80. Otras modificaciones se centraban en el censo electoral, cuya elaboración pasó a manos de un organismo gubernamental, el InstitutoGeográfico y Estadístico, y cuya inspección se reservó a las Juntas del Censo; pero lo cierto es que la manipulación de las listas siguió constituyendo una práctica habitual. Además, en caso de apelación por parte de algún elector, se podía recurrir a la Junta Provincial del Censo, y en último término, a la Audiencia Territorial, pero con la salvedad de que, si dichos tribunales consideraban imprudente la apelación, podían condenar al apelante a multas y costes del Tribunal81.

7x

^~^^~^^^^~^~^^^~^~~

° TLíSF.I.L, Javier, Para la sociología política de la España contemporánea: el impacto de la Ley de 1907 sobre el comportamiento electoral, "Hispania", XXX (Madrid. 1970). p. 577. 79 Art. 29 de la ley electoral del 8-V1II-1907. 80 TUSEI.1., J„ El impacto de la Ley .... pp. 573-579. 81 Art. 11 (disposición transitoria 4») de la ley de 8-VI1I-1907.

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Las Juntas electorales desempeñaban una serie de tareas relacionadas con la formación de las mesas, la proclamación de los candidatos y el escrutinio final. Su composición difena en relación con la ley de1890,ya que ahora las formaban funcionarios y miembros de carrera judicial, lo que suponía un mayor control del Gobierno central frente a las influecias locales, que hasta este momento habían primado en la composición de las Juntas. En cuanto a los candidatos, su Figura viene definida por las leyes electorales de 1890 y 1907: «Son elegibles para el cargo de Diputado á Cortes y Concejal lodos los españoles, varones de estado seglar, mayores de veinlicinco años, que gocen iodos los derechos civiles» 82 .

La definición se amplía en la ley de 1907, especificando mejor quiénes podían ser candidatos y qué condiciones debían reunir: «En elecciones de Diputados á Corles, ser propuesto como tal candidato por dos Senadores ó ex-Senadores, por dos Diputados 6 ex-Diputados á Corles por la misma provincia, ó por tres Diputados ó cx-Diputados provinciales, siempre que todo aparte del territorio en que hayan sido elegidos esté comprendido en el distrito electoral» 83 .

Esta definición de candidato dio clara preeminencia a la oligarquía política, que fue la que promovió a sus miembros a los escaños parlamentarios. Según Miguel ARTOLA84, las caraterísticas exigidas alteraron decisivamente el régimen electoral en dos vertientes. Una era la progresiva intervención de los partidos políticos tradicionales, los únicos suficientemente poderosos para dar apoyo a las candidaturas; la otra, el reforzamiento de las tendencias conservadoras en las Cámaras. Así, gran parte del Congreso quedó designado por los propios representantes, beneficiándose sobre todo de ello los distritos rurales y los dos grandes partidos dinásticos. El último apartado importante de la ley de 1907 regulaba la mediación del Tribunal Supremo en los pleitos electorales. Durante la época de la Res82 83 84

Ley electoral de 1890 y de 1907, art.4". Art. 24, ley electoral de 1907. ARTOLA. Miguel, op. cit., p. 55.5.

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tauración, hubo mecanismos de control sobre los comicios, aunque resultaron poco efectivos ante un sistema tan bien estructurado como el caciquil; las garantías electorales se aplicaron fundamentalmente a dos aspectos: al control de los resultados y a la violación de la norma electoral85. Hasta que la ley de 1907 determinó la modificación en el control de los resultados, estuvo vigente el reglamento de 1847, por el que se formaron las dos Comisiones de Actas, con la misión de clasificarlas en tres categorías diferentes: sin protesta, con alguna dificultad y con dificultad grave. Las dos primeras eran examinadas por la Comisión Auxiliar, y las actas graves, por la Comisión Permanente, decidiendo el veredicto final al respecto el Congreso de los Diputados. Después de 1876, y tras ligeros cambios, se unificaron estas comisiones en una sola, vigente hasta1887,en que se creó la Comisión de Incompatibilidades. A partir de 1907, con la nueva ley electoral, se introdujo la consideración de acta grave, determinándose también que las actas protestadas fueran estudiadas por el Tribunal Supremo, y no por las antiguas Comisiones de Actas. La clasificación distinguía cuatro categorías diferentes: validez de la elección verificada y aptitud y capacidad del candidato; nulidad de la elección y necesidad de una nueva convocatoria en el distrito o circunscripción; nulidad de la proclamación a favor del candidato electo y proclamación del candidato derrotado; nulidad de la elección y suspensión temporal del derecho de representación parlamentaria en el distrito o circunscripción, cuando del expediente se difieran hechos que revelen venta de votos en forma y número de cierta importancia86. La designación del Tribunal Supremo como última instancia en la revisión de las actas protestadas fue hecha por los liberales; convirtieron esto en un punto principal de la nueva ley electoral, mientras que los conservadores lo aceptaron aún a regañadientes. Tampoco los republicanos se mostraron entusiasmados ante la intervención de un Tribunal que podía venir a socavar la soberanía parlamentaria87 . Concluyendo, la ley electoral de 1907, lejos de suponer un verdadero avance respecto a las leyes anteriores, no hizo sino prolongar la configura85

Ibídcm. p. 77.

86

Arl. 53. ley electoral de 1907.

87

TUSELL. J.. El impacto de la Ley .... p. 580.

60


ción oligárquica del sistema canovista de la Restauración, al mantener el distrito uninominal como célula del ejercicio electoral, al no contar con un sistema proporcional que favoreciera el voto real,...; al no cumplir, en suma, el deseo regenerador de quienes la elaboraron. Será necesario esperar la llegada de la II República para que el sufragio universal se convierta en tal, es decir, se haga extensivo a las mujeres, hasta entonces privadas de sus derechos políticos, y para que las elecciones supongan el fiel reflejo de la opinión del electorado. Lejos aún de la proclamación de la II República, la ley de 1907 no venía sino a sancionar la dominación oligárquica; es posible que la nueva normativa electoral pretendiera el descuaje de las actuaciones de un caciquismo local o comarcal de enorme peso e importancia, pero en este intento dio paso a un caciquismo oligárquico, que reproducía muchos de los vicios de aque.

3.3. De la teoría a la práctica: corrupción y falseamiento de la opinión del cuerpo electoral. Las leyes que acabamos de analizar-1878, 1890 y 1907- recogieron en sus respectivos textos una serie de artículos relativos a las sanciones penales por falsedades, coacción o infracción de la ley electoral. Pero, en muchos casos, vinieron a ser sólo letra muerta, ya que las elecciones no se ganaban ni se perdían, sino que se fabricaban, se apañaban, se pactaban, y en definitiva, se hacían desde el Gobierno. «El Gobierno hace las elecciones, según una frase que, pena da decirlo, ha sido ya consagrada por el uso. El Gobierno, protestando hipócritamente, que no licnc para qué intervenir en las cuestiones de acias, interviene; y ¿cómo no. si es el responsable en primer término de los vicios mas graves que adolecen aquellas?. El Gobierno designa las personas que han de desempeñar la Presidencia y los demás cargos de la Mesa, aunque observando el trance, también hipócrita, de convocar a la mayoría, para que parezca que ella hace lo que realmente tiene hecho el poder ejecutivo. El Gobierno elige los candidatos que precisamente habrán de votar a sus amigos en las secciones, formadas, dicho sea de paso, por virtud de un sorteo, en que no siempre es la suerte la que decide el resultado, para formar las comisiones que han de dar dictamen sobre los proyectos de ley (...). El Gobierno, en fin, concede 6 niega gracias y destinos, y despacha de uno ú otro modo los expedientes, según que le conviene hacer una cosa ú olía para atraer á este á la mayoría o retener á aquel en ella, para ganarse al débil que vacila ó aplacar al díscolo que amena/.a; y así (...) los Ministros, sintiéndose fallos de autoridad para

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granjearse la voluntad general del Parlamento, se ganan la individual otorgando mercedes y favores»*8.

Las palabras de Gumersindo AZCARATE resumen y reflejan el papel de la acción gubernamental en el juego electoral; ciertamente, el Gobierno era el responsable, en última instancia, de las corrupciones practicadas por las autoridades en su esfuerzo por hacer triunfar las candidaturas encasilladas. Ya conocemos el importante papel de los gobernadores civiles, pero los medios y formas de falsificación y corrupción son variadísimos, y a los que están en manos del Gobierno se suman los que practican los propios candidatos89. Entre los diferentes medios de los que se hacía uso se hallaba el control de la justicia local y comarcal y el de los Ayuntamientos y Diputaciones, ya que la legislación española permitía, por la intervención de los organismos políticos nacionales en la vida provincial, el nombramiento de delegados gubernativos para favorecer la victoria de los candidatos del Gobierno. En Huesca, las intervenciones gubernamentales fueron frecuentísimas y, en algunos casos, llegaron a extremos tales que se conocieron incluso a nivel nacional -como sucedió en las elecciones del año1884, al llevarse a cabo en el espacio de dos meses 183 cesantías publicadas por el periódico madrileño "El Día"90, o en las elecciones de1903, en las que los alcaldes y secretarios de 252 pueblos fueron objeto de una multa de 250 pesetas 91 -. No obstante, estos casos no constituyeron una excepción, sino la regla habitual, y de ella conocemos multitud de ejemplos para la provincia. A estas acciones se suma también la manipulación del censo electoral, que durante el período censitario se realiza mediante el falseamiento de la cuota contributiva; de ahí la necesidad del control de la justicia local. En principio y en teoría, los censos electorales debían constituir las primeras garantías constitucionales, pero la realidad es que las Juntas del censo se hallaban en manos de las oligarquías y mesocracias,que no dudaban en utivi

OQ

AZCARATE, Gumersindo, El régimen parlamentario en la práctica , Imprenta de Fortanct. Madrid. 1885, p. 73 yss. 89 TUSEI.L, Javier. Oligarquía y caciquismo .... pp. 192-195. 90 "El Diario de Huesca". 18-IV-18S4. 91 "El Diario de Huesca", 21-11-1903. Carta de Huesca al director de "El Correo de Madrid" protestando por los abusos del gobernador civil de la provincia.

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lizar las posibilidades de fraude siempre que fuera preciso92. En el censo figuraban aquellos que iban a apoyar las candidaturas oficiales, y en muchas ocasiones, se repitieron nombres y se hizo votar incluso a cementerios enteros93. Una vez manipulado el censo, el siguiente paso consistía en el control de las mesas electorales mediante la falsificación de la elección de interventores o del censo de las firmas que los elegían. Si estos mecanismos fallaban en alguno de sus niveles, cabía la última posibilidad: la falsificación directa de los certificados de elecciones o actas electorales. Pío BAROJA, en su libro Las horas solitarias, describía el comúnmente conocido "pucherazo" para un pueblo del Altoaragón, cuando el autor recorrió parte de la provincia buscando apoyos para presentarse a las elecciones de1918.El pueblecito era Candasnos. Allí preguntó a un hombre del campo qué ocurriría en las elecciones, y el diálogo fue como sigue: «-Aquí hacemos puchero- dice el hombre. -¿Y eso en qué consiste? -Pues, nada; se reúnen el secretario y el alcalde y meten en el puchero tantas papeletas como vecinos hay. -¿Así que no vola nadie? -Nadie, no señor. -¿Y todos los votos son para el candidato monárquico? -Según. Si éste viene aquí y va primero de visita a casa de un rico del pueblo que se llama Forlón, tendrá lodo el censo; pero si no va no tendrá todo el censo»' 4 .

La práctica electoral durante la Restauración no puede entenderse sin atender al fenómeno del caciquismo, bisagra fundamental en las relaciones entre la clase política y el electorado. Los elementos que componen el fenómeno del caciquismo electoral no nacieron ni fueron propios exclusivamente de estas fechas, sino que se consolidaron de forma progresiva desde el reinado de Isabel II por medio de la política centralizadora de la Administración local y provincial, y por la dependencia de alcaldes y gobernadores respecto del Gobierno central95. Pero también es cierto que con la restaura-

92

CARRERAS. F. VAIXES. y J.M.. Las elecciones. Blume, Barcelona,1977. pp. 225-230. 3 BRKNAN, Gerald, El laberinto español. RuedoIbérico. París. 1962, p. 6. 94 BAROJA, Pío, Las horas solitarias, Editorial CaroRaggío. Madrid, 1982, p. 119. 9

9

^ VARIíIJV DíAZ,

Santiago, op.

cit.. p.

290.

63


ción de la monarquía, el aparato caciquil se regularizó, desde el momento en que conservadores y liberales pactaran el tumo en el Gobierno. Los caciques eran los encargados de procurar el triunfo de las candidaturas encasilladas, que nacían de la negociación del poder central y las influencias locales. Pero su papel no puede ser entendido sino en un marco más amplio, caracterizado por unas estructuras sociales y económicas arcaicas, por el enorme peso del mundo rural en la España de fines del siglo XIX, por el alto índice de analfabetismo y por una general despolitización (se obligaba a elegir entre dos opciones políticas, la conservadora y la liberal, que ideológicamente no poseían una diferenciación objetiva). Ante esta indistinción ideológica, el antagonismo de los partidos se proyecta en conflictos locales de intereses o familias. Era fenómeno frecuente que una de las familias mejor situadas del pueblo apoyase la candidatura conservadora y que otra, tradicionalmente enfrentada a aquélla, apoyase la liberal. En una novela de Luis LóPEZ ALLUE, testimonio del ambiente y manejos del proceso electoral, el fenómeno se halla perfectamente descrito para un pueblo de Huesca: «Tonalbas y Relores se apercibieron a la lucha desde aquel momento, con las armas y pertrechos propios de la electoral contienda. Ruegos, promesas, dádivas, amenazas, denuncias, citaciones, y, en fin, cuantos medios le sugería el odio que se profesaban, llovían sobre los infelices electores, para atraerlos o conquistarlos, con tal de inscribir un nombre más en la lista de los seguros. Los vecinos de Escuarvc, que hasta la fecha habían presenciado impasibles la guerra entre los dos primeros contribuyentes, se vieron, por obra de las malhadadas elecciones, envueltos en sus enconos, contagiados de sus envidias y divididos, al fin, en bandos y parcialidades, no menos famosos y dignos de mención que los Narros y Cadells, de Barcelona; Sforcias y Viscontis de Milán; Pafos y Mddicis, de Florencia; Bcamontcscs y Agramonte5cs, de Navarra; Gamboinos y Oñasinos de Vizcaya, y CAPULETOS Y MONTESCOS. de Vcrona. Algunos electores estaban igualmente obligados a las dos familias rivales. Con ambas tenían deudas que solventar o favores que agradecer. El dilema para éstos se presentaba con negros caracteres. Había que decidirse franca y abiertamente por el señor José o por doña Rufina, bajo la nota en cualquiera de los dos casos de traidores o desagradecidos. Y así, fluctuando entre

64


opuestos corrientes, ni comían con tranquilidad, ni trabajaban con fruto, ni dormían con reposo» 96 .

LÓPEZ ALUJE, Luis, Capuletos y Mónteseos, 1972. pp. 160-161.

Ediciones del Ayuntamiento de Huesca,

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4. LAS ELECCIONES EN HUESCA «(...) sus acordareis que votemos decisieleal marques u lo que fuera, alleguemos al escrutinio y le salieron ... dos papeletas ... Pero como eso de votar es un embrollo de los ricos, ellos lo apañarían, que nusotros tan pobres seremos ahora como antes de la votación» (LOPIC. Al.l.Uli,Luis. Copúlelos y Mónteseos , Publicaciones del Ayuntamiento de Huesca. 1972, p. 51).

4.1. División de la provincia en distritos electorales. Para las elecciones de enero de 1876se procedió a principios de año a determinar la división territorial de España en distritos electorales. La relación de pueblos altoaragoneses que componían cada distrito apareció en el Boletín Oficial de la Provincia del día 10 de enero del mismo año 97 . Catorce años más tarde, se llevó a cabo una nueva estructuración de esta división, pero la provincia de Huesca no se vio afectada por ella98. A través de la relación de pueblos que nos han aportado las fuentes consultadas, hemos podido precisar los límites de los distritos electorales, ya que éstos no coinciden exactamente con los partidos judiciales. La división de las provincias en partidos judiciales se ordenó por real decreto del 21 de abril de 183499. La provincia de Huesca se dividió en los siguientes 97

B.O.P.. 10-1 1876 (A.D.P.). "Gaceta de Madrid", 16-111-1890. A.H.N., Gobernación Serie A, leg. 19 A, cxp. 6. 99 "Gaceta de Madrid". 23-IV-1834. 98

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partidos: Barbastro, Benabarre, Boltaña, Fraga, Huesca, Jaca y Sariñena. No obstante, contra esta división se produjeron numerosas reclamaciones. Tamarite de Litera debió promover un expediente para convertirse en cabeza de partido judicial, "posiblemente tomando como base de la argumentación que Tamarite tenía la categoría de ciudad desde hacía más de un siglo" 100 . La creación del nuevo partido supuso una rectificación de la distribución de 1834, pero Tamarite no figura en la división por distritos electorales y sus pueblos se los reparten los distritos de Benabarre, Fraga y Barbastro. A continuación, se hace figurar la relación de pueblos que forman los distritos de la provincia de Huesca, con fecha de 7 de enero de1876;relación que sirvió para las eleciones de ese mismo año y para todas las de nuestro período. -Distrito de Barbastro Abiego, Adahuesca, Alberuela de la Liena, Alquézar, Azara, Azlor, Barbastro, Barbuñales, Buera, Castejón del Puente, Castillazuelo, Coscojuela de Fantova, Costean, Cregenzán, El Grado, Hoz, Huerta de Vero, llene, Mipanas, Monzón, Peraltilla, Ponzano, Pozan de Vero, Radiquero, Salas Altas, Salas Bajas, Selgua (todos del partido judicial de Barbastro). La Puebla de Castro (partido judicial de Benabarre). Estada, Estadilla, Fonz, Azanuy, San Esteban de Litera, Almunia de San Juan (partido judicial de Tamarite).

-Distrito de Benabarre Aguinaliu, Aler, Aren, Barasona, Benavente, Bono, Benabarre, Beranuy, Betesa y aldeas, Bonansa, Caladrones, Calvera, Capella y aldeas, Caserras, Castanesa, Castigaleu, Cornudella, Erdao, Espés, Fantova, Fet, Gabasa, Graus, Güel, Juseu, Laguarres, La Puebla de Roda, Lascuarre, Laspaúles, Luzás, Merli, Monesma, Montañana, l™ UnihTTO ARTKTA. Amonio, Historia de Aragón. Divisiones administrativas, Anubar Ediciones, Zaragoza, 1983.

68


Neril y Ardanués, Olvena, Pilzán, Purroy, Roda, San Esteban del Malí, Santorens, Serraduy, Sopeira, Tolva, Torres del Obispo, Torrelarrivera, Viacamp y Litera (partido judicial de Benabarre). Albelda, Alcampell, Alins, Baells, Baldellou, Calasanz, Camporrells, Castillonroy, Estopiñán, Peralta de la Sal (partido judicial de Tamarite).

-Distrito de Boltaña Abella y Planillo, Abizanda, Aínsa. Arcusa, Bara y Miz, Bárcabo, Basarán, Benasque, Bergua, Bielsa, Boltaña, Bisaurri, Broto. Burgasé, Campo, Castejón de Sobrarbe, Castejón de Sos, Clamosa, Cortillas, Coscojuela de Sobrarbe, Chía, El Pueyo de Araguás, Egea, Fanlo, Fiscal, Foradada, Gerbe y Griebal, Gistaín, Guaso y casas de El Grado, Jánovas, Labuerda, Laspuña, Linas de Broto, Mediano, Morillo de Monclús, Muro de Roda, Olsón y aldeas, Oto, Palo, Plan, Puénolas, Rodellar, San Juan, Santa María de Buil, Sarvisé, Seira, Sieste, Sarsa de Surta, Sahún, Secorún, Serveto, Sin y Salinas, Sos y Seusé, Telia, Toledo, Torla, Valle de Bardají, Villanova (partido judicial de Boltaña). Montanuy, Perarrúa, San Quílez y Santa Liestra, Panillo, Secastilla (partido judicial de Benabarre). Naval, Colungo, Bierge, Salinas de Hoz (partido judicial de Barbastro).

-Distrito de Fraga Albalate de Cinca, Alcolea de Cinca, Ballobar, Belver, Binaced y Valcarca, Candasnos, Chalamera, Esplús, Fraga, Ontiñena, Osso, Peñalba, Pueyo de Santa Cruz, Torrente, Valfarta, Velilla de Cinca, Zaidín (partido judicial de Fraga). Castejón de Monegros (partido judicial de Sariñena). 69


Tamarite, Binéfar (partido judicial de Tamarite).

-Distrito de Huesca Aguas, Alcalá de Gurrea, Alerre, Aniés, Apiés, Arascués, Arbaniés, Argüís, Ayerbe, Banariés, Banastas, Bandaliés, Barbués, Barluenga, Bentué de Rasal, Biscarrués, Bolea, Castilsabás, Coscullano, Cuarte, Chimillas, Esquedas, Fañanás, Gurrea de Gallego, Huesca, Ibieca, Igriés, Junzano, Labata, Lascasas, Lierta, Liesa, Loporzano, Loarre, Lupiñén, Morrano, Nocito, Nueno, Ortilla, Panzano, Piedramorrera, Plasencia, Quincena, Sabayés, Santa Eulalia la Mayor, Sarsamarcuello, Sasa del Abadiado, Tardienta, Torralba, Vicien (partido judicial de Huesca).

-Distrito de Jaca Abay, Acumuer, Agüero, Acín, Aísa, Arbués, Ansó, Anzánigo, Aquilué, Ara, Aso de Sobremonte, Aragüés del Puerto, Araguás del Solano, Atares, Bailo, Baraguás, Berdún, Bergusa, Bemués, Béseos de Garcipollera, Biescas, Biniés, Binué, Borau, Botaya, Canfranc, Canias, Cartirana, Castiello de Jaca, Echo, El Pueyo, Embún, Ena, Escuer, Esposa, Espuéndolas, Fago, Gavín, Gesera, Guaso, Hoz de Jaca, Jabarrella, Javierregay, Javierrelatre, Jaca, Jasa, Lanuza, Larués, Larrés, Latre, Majones, Martes, Navasa, Olivan, Orna, Osia, Panticosa, Piedrafita, Rasal, Riglos, Salinas de Jaca, Sallent, Sandiniés, Santa Cilia de Jaca, Santa Cruz, Santa Engracia, Santa María de la Peña, Sardas, Sabiñánigo, Senegüé y Sorripas, Serué, Sinués, Tramacastilla, Villanúa, Villarreal, Urdués, Yebra, Yesero (partido judicial de Jaca).

-Distrito de Sariñena Albalatillo, Alberuela de Tubo, Alcubierre, Almuniente, Antillón, Capdesaso, Castelflorite, El Tormillo, Estiche, Granen, Huerto, Lagunarrota, Lalueza, Lanaja, Lastanosa, Mareen, Pallaruelo de Monegros, Peralta de Alcofea, Pertusa, Poleñino, Pomar, Robres, 70


Mapa 1

DISTRITOS ELECTORALES DE LA PROVINCIA DE HUESCA

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Salillas, Sariñena, Sena, Senes, Sesa, Santa Lecina, Torres de Alcanadre, Usón, Villanueva de Sigena (partido judicial de Sariñena). Alcalá del Obispo, Albero Bajo, Albero Alto, Argavieso, Blecua, Callen, El Pueyo de Fañanás, Monflorite, Novales, Piracés, Sangarrén, Sipán, Tierz, Torres de Montes, Angüés, Almudévar, Tabernas, Sieso, Casbas, Siétamo, Quinzano, Velillas, Bespén (partido judicial de Huesca). Berbegal, Laluenga, Laperdiguera, Lascellas (partido judicial de Barbastro).

4.2. Las elecciones al Congreso de los Diputados. a) 1875-1898, de la docilidad al predominio republicano posibilista y liberal. El comportamiento político de la provincia de Huesca durante la Restauración posee una evolución diferente al de las otras dos provincias aragonesas. La observación de los resultados electorales de estas fechas informa del "peculiar" carácter del tumo en los distritos oscenses. Hablamos de "peculiar" carácter porque, aunque el turno funcionó casi perfectamente hasta1891, ajustándose la mayoría de los distritos altoaragoneses a la política de alternancia de partidos (y caracterizándose, por tanto, por su docilidad), desde fecha muy temprana, tres de ellos -Boltaña, Jaca y Huesca- hacen gala de un comportamiento diferente, al oponerse al encasillado oficial y al resistirse al juego turnista característico del régimen canovista. Ciertamente, hasta la década de los años 90 podemos hablar de una "tendencia liberal" para el conjunto provincial; pero, a partir de las elecciones de 1891, la mayoría de los distritos empieza a dejar de ajustarse sumisamente a los deseos del poder, y comienza a registrarse un fenómeno que se consolidará en el reinado de Alfonso XIII: el cacicato estable101.

101

72

GERMÁN ZUBERO, Luis, Elecciones y partidos políticos en Aragón ..., pp. 56-66.


Este viraje coincide en el ámbito nacional con elinicio de unanueva 102 etapa de la Restauración y con la implantación delsufragio universal, desde el 26 de junio de 1890. En esta nueva época van ahacer su aparición los primeros síntomas de crisis del sistema y la cristalización de lasoposiciones al mismo, con la emergencia de fuerzas políticas nuevas (socialismo, nacionalismos vasco y catalán, regeneracionismo, ...) 1 0 3 , fenómenos que se refuerzan tras la crisis del 98, que supone, ante todo, unaruptura en el plano ideológico e intelectual, y una toma de conciencia dediversos grupos sociales. Mientras en el ámbito nacional emergen estas oposiciones alsistema, el Altoaragón conoce el desarrollo y laextensión decacicatos estables, con fuerza suficiente para imponer y hacer prevalecer asus candidatos frente a los hombres propuestos desde el poder central. Recuérdese que laexistencia de cacicatos estables es inversamente proporcional al grado de su docilidad104 y conlleva una importante carencia de competitividad105.

Así pues, la carencia de competitividad sevio acentuada afinales del XIX y principios de XX, pero -como ya hemos apuntadoa lolargo de los primeros veinte años de la Restauración algunos distritos altoaragoneses no se ajustaron a los deseos de Gobernación, haciendo gala de unaactitud más o menos competitiva, si se quiere, pero competitiva, ensuma. El repaso de las elecciones desde 1875 ner de manifiesto varios fenómenos:

a 1898

a) el establecimiento de cacicatos estables, rirnos en líneas anteriores. b) el progresivo control de los distritos los posibilistas en la provincia.

102

JOVERZAMORA,

J.M..

La

época

va aservirnos para

al queacabamos

po-

derefe-

y la creciente influencia

de la Restauración .... en

TUÑONLARA,

de

de

M.,

ción Burguesa, Oligarquía ..., pp. 271-274. 103 COSTA, Joaquín, Oligarquía y Caciquismo como laforma degobierno actual en España. Urgencia y modo de cambiarla, tomo I, Guara, Zaragoza, 1982. 104 GERMÁN ZAHIERO. Luis, Elecciones y partidos políticos en Aragón .... p. 59. ' ^ El fenómeno de consolidación de los cacicatos estables, rastrearle para el caso oséense desde 1891, se hace extensible a las otras dos provincias aragonesas durante el reinado de Alfonso XIII.

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c) las dificultades del Partido Conservador en el Altoaragón y la disolución del mismo en la parte baja de la provincia a raíz de las elecciones de 1891. Las elecciones menos competidas fueron las de 1876, y ciertamente son las que menos interés ofrecen, por la limitación de las libertades públicas que conllevó la Restauración borbónica. Recuérdese que, ya el 31 de diciembre de 1874, la prensa, considerada como uno de los más peligrosos enemigos del sistema, había quedado sometida a un régimen de censura preventivo, y que el 29 de enero de 1875 fueron suprimidos todos los periódicos republicanos. La limitación de la libertad de expresión fue uno de los primeros pasos para abortar cualquier tentativa de oposición y críticaal régimen nacido del pronunciamiento de Sagunto. Bien es verdad que, poco más tarde, los derechos y libertades esenciales quedarán recogidos y articulados legalmente en la Constitución de 1876, pero, de hecho, eran propiedad casi exclusiva de los grupos monárquicos. Será necesario esperar la llegada de los fusionistas al poder, en1881, para que las libertades políticas formales sean reconocidas. En este contexto, ninguna opción cabía a los grupos y fuerzas políticas situados fuera del sistema, más aún en unas elecciones en las que, a pesar del tinte democrático con que se pretendieron celebrar, los resultados sé habían establecido desde el despacho de Gobernación, una vez que la farsa electoral fuera confiada a Romero Robledo. A pesar de las escasas noticias sobre las elecciones de1876 106 , verificadas según la ley de 1870, mediante sufragio universal, podemos apuntar que para la provincia de Huesca el encasillado se cumplió de forma perfecta (seis de los siete distritos consiguen representación conservadora), y que la campaña electoral se caracterizó por la proliferación de las quejas del partido constitucional, que exigía garantías políticas de imparcialidad y libertad107. En la mayoría de los distritos, la campaña y la elección carecieron de una verdadera lucha efectiva, produciéndose en gran parte de ellos extrañas coincidencias entre el número de votantes y los votos obtenidos por los candidatos electos. Sólo en Barbastro, Sariñena, y quizá en Hues1

De esta fecha no se ha conservado prensa tncal. "El Diario de Huesca" se publicaba desde el 16 de noviembre de 1875, pero falta el primer trimestre de1876. 107 PEñAGALLEGO. Fernando, op, cit„pp, 27-30.

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ca, pueda defenderse, al menos, cierta lucha, ya fuera vía otros candidatos o vía abstención. En la capital, la victoria la obtuvo Antonio Naya Azara, candidato apoyado por el Gobierno, que consiguió los votos de algo más de la mitad del censo electoral108, lo que hace suponer que en este distrito se entabló lucha por alguna de las dos vías arriba apuntadas. Antonio Naya era sexto barón de Alcalá desde 1849109 y pertenecía a una noble familia aragonesa. Dirigente del Partido Moderado, combatió a Espartero en 1843y se "significó con todas las situaciones contrarrevolucionarias hasta los días de la restauración"110. Fue promotor del Banco de Crédito y Fomento del Alto Aragón, creado el día 5 de marzo de 1862 con un capital de 12 millones de reales distribuidos en 6.0(X) acciones de 2.000 reales cada una. Antonio Naya era uno de los mayores accionistas, junto a Faustino Pérez -150 acciones cada uno-, y el decimocuarto contribuyente de la provincia en1875 111 . Así pues, en líneas generales, la provincia se ajustó al encasillado previsto, registrándose una ausencia de lucha efectiva en más de la mitad de los distritos; y aun en los que ésta se entabló, la victoria de los candidatos adictos a la política del Gobierno no encontró serias dificultades. Es posible que en los cuatro distritos de comportamiento más dócil -Boltaña, Benabarre, Fraga y Jaca-, los candidatos de oposición retiraran sus respectivas candidaturas ante la imposibilidad de hacer frente a unos resultados establecidos de antemano, en un contexto de total parcialidad y falseamiento de la opinión del cuerpo electoral. Diferente tono y color tuvieron las siguientes elecciones, las de 1879 , ya que cinco de los siete distritos mostraron un carácter competitivo. Durante la campaña electoral destacó un verdadero rosario de quejas desde las páginas de "El Diario de Huesca", por las "coacciones, amenazas, promesas y halagos (...) que han llegado en el distrito de Huesca á un tér112

108

Porcentaje de un 5171%. AHN, leg. 8.983. n«. 54. 110 Gn.NOVAI.ES, Alberto, op. cit., pp.19-21. En esta fecha satisfacía una contribución üc 2.570'93pts. por las propiedades que poseía en Bespén (58154 pts.), Azlor (29476 pts.). Huesca (1.230 pts.), Monzón (12831 pts.). Adahucsca (289' 10 pts.) y Fiscal (4772 pts.). 1,2 Estas elecciones se celebraron por sufragio censuario. En Huesca, el censo electora! de 1876, con 60.519 electores, se redujo a17.331, que suponían un 6'8% de la población provincial. 109

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mino increíble (...)" 113 - Era la primera vez que se criticaban las intervenciones y actuaciones del gobernador civil y de los delegados gubernativos: «El Gobernador civil ha dirigido fuertes, amenazantes y terroríficos oficios á varios alcaldes del distrito de quienes le han dicho que se ocupan de asuntos electorales. Por supuesto que los alcaldes que han recibido comunica-' ciónos tan insinuantes, como lo habrán comprendido nuestros lectores, son aquellos que no se han mostrado sumisa 6 incondicionabnente propicios á trabajar, á echar el quilo, como vulgarmente se dice, en favor de la candidatura ministerial»114.

No sería el único caso; tampoco el último. La intervención del gobernador, M. Molina, llegó incluso a la detención de algunos diputados provinciales, como el caso de Froilán Pequera, quien se había ausentado de la capital de la provincia. El gobernador, sospechando que la ausencia estaba motivada por el propósito de trabajar en pro de la candidatura de oposición liberal por aquel distrito, mandó detenerlo bajo la acusación de haber abandonado su puesto de vocal en la Comisión provincial115. De los cinco distritos que cabría suponer obtuvieran los conservadores, sólo consiguieron cuatro; el resto quedó para los constitucionales, y uno para un candidato independiente de tendencia liberal. La lucha más dura se entabló en el distrito de la capital, donde el jefe del posibilismo, Emilio Castelar, se enfrentaba al candidato encasillado, el barón de Alcalá, el que ya vimos resultar victorioso en las elecciones de1876. Como puede observarse en el cuadro de resultados, la victoria fue apretadísima, con una mínima diferencia de seis votos116. De forma competitiva se comportaron también los distritos de Barbastro, Jaca, Fraga y Sariñena, en los cuales, a excepción del último, se impusieron importantes propietarios de cada una de las zonas: Pedro Escudero,

113

"El Diario de Huesca", 20-IV-1879. "El Diario de Huesca", 20-IV-1879. 115 "El Diario de Huesca", 18-IV-1879. 116 Emilio Castelar y Antonio Naya habían combatido también por Huesca en 1869. El segundo venció al posibilista por sólo dos votos. Según "El Diario de Huesca", hubo grandes discusiones en la Comisión de Acias sobre si estos votos "eran de muertos o de vivos" ("El Diario de Huesca". 19-VI11-1881). 114

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Manuel Gavín Estaún y Joaquín Nogueras Loscertales, repectivamente 117 . En Sariñena, Salvador Bayona Santamaría, liberal oséensecuya familia poseía importantes propiedades en Esplús, fue derrotado por Leopoldo Alba Salcedo por una mínima diferencia. El saldo electoral fue favorable a los conservadores -cuatro distritos frente a tres liberales- 118 , pero a partir de estas fechas se acentuará la tendencia liberal de la provincia. Desde ahora, el saldo electoral de distritos liberales y posibilistas, y conservadores, salvo en 1884, será favorable a los primeros, independientemente de que los comicios sean convocados bajo uno u otro Gobierno. Los medios para atraerse al cuerpo electoral fueron variadísimos: promesas de creación de estaciones, apeaderos, condonaciones, ventas, arriendos, legitimaciones, solución de expedientes, promesas de anulación de ventas de montes públicos desamortizados, aprovechamientos comunales en condiciones seductoras, aprobación de cuentas municipales nadaclaras, amenazas de todo tipo, e incluso el regreso al hogar de los soldados del último reemplazo 119 . Para Jaca conocemos las primeras noticias sobre coacciones económicas 120 , llegando a cotizarse a 100 reales el voto en algunos pueblos. En las elecciones de 1881, mostraron un carácter competitivo los distritos de Huesca, Fraga y Barbastro. En Benabarre, Boltaña,Jaca y Sariñena, la lucha electoral se vio mermada debido a que figuraban candidaturas liberales únicas, ya que el resto de los candidatos se presentó por acumulación.

1 ' ' Pedro Escudero, provinicntc del Partido Moderado, fue defensor de la Restauración de Alfonso XII. Perteneciente a una antigua y noble familia altoaragonesa, era en 1875 uno de los cincuenta mayores contribuyentes de la provincia por sus propiedades en Azara yAlbcrucia de Lalicna, pertenecientes al distrito de Barbastro. Manuel Gavín Estaún, importante propietario jacclano, resultó elegido de forma constante desde 1879 1893. a Antes de esas fechas, fue también diputado de las Corles de la Unión Liberal. Joaquín Nogueras Loscertales poseía propiedades en Alcolca y fue elegido diputado en 1879; en 1873 fue diputado provincial, disputando a Manuel Camo y a José Lasicrra la presidencia de la Diputación. 1 ' Conservadores: Huesca, Barbastro. Benabarre y Fraga. Liberales: Sariñena, Jaca y Boltaña. 119 "El Diario de Huesca". 8.9.10-IV-1879. 120 y e r TtJSEU., Javier, Oligarquía y Caciquismo .... p. 102 y ss.

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La campaña más interesante se libró en el distrito de la capital, donde Emilio Castelar se enfrentó a la candidatura fusionista de Fernando de la Cerda, conde de Parcent121. Las discusiones más acaloradas giraron en torno al "posible apoyo gubernamental" a la candidatura del posibilista. "El Movimiento", diario demócrata-progresista de la capital 122 , apuntaba al respecto: «Por lo que al distrito de Huesca se refiere, se verán casos y cosas muy originales, más originales todavía tratándose de manejos posibilistas sagastinos. Porque se ha de saber que Castelar es el candidato sagastino; candidato que quieren algunos ministros. Muy cerca anda el señor Castelar de la monarquía, cuando busca el apoyo de ella» 123 .

La respuesta de "El Diario de Huesca" no se hizo esperar: «No anda el señor Castelar tan cerca de la monarquía como anduvieron los prohombres del progresismo allá por el año 70. Entonces trajeron a España un rey. contra viento y marca; el 3 de enero de 1874 ayudaron a la caída de la República; en el mismo año acariciaron la idea de una (no se lee ), y ahora pretenden mostrarse más demócratas que todos los demócratas juntos» 1 2 4 .

A raíz de ello, comienza un enfrentamiento declarado entre "El Movimiento" y "El Diario de Huesca", que se recrudecerá de ahora en adelante. De todas formas, no solamente el órgano zorrillista de la capital criticó el apoyo gubernamental a Castelar. Desde Madrid, "El Liberal" aludía a que era "candidato apoyado con todos los resortes del Gobierno é impuesto por éste á los electores que se resisten á votarle"125. "El Movimiento" llegaba incluso más lejos, al declarar que Castelar había sido recomendado por el jefe de Gobierno, el cual había rogado a los constitucionales que retirasen la candidatura del conde de Parcent, porque interesaba mucho que el jefe re771 " ' A l título de conde de Parcent desde el 5-IV-1880, sumaba el de conde de Contamina y de Vilar (24-X1-185I), marques de Barbóles y viy.conde de Mendinueta. AHN, títulos del reino, leg. 8.984, n" 53 bis; lcg. 8.989, n» 30; lcg. 8.984. n" 53. 12 1 ' - Ogaño del partido adepto a Ruiz Zorrilla, comenzó a publicarse en 1880 y tuvo entre sus directores a Antonio Torres-Solanot y León Arizón. 123 "El Diario de Huesca". 16-VII-1881. 124 "El Diario de Huesca". 16-VI1-1881. 125 "El Diario de Huesca", 19-VI1-1881.

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publicano llegara al Congreso126. Parecidas acusaciones encontramos en "El Diario Democrático de Tarragona". "El Diario de Huesca", por contra y en su defensa, argumentaba que su jefe "no ha solicitado la protección del gobierno que, además, ni necesita, ni quiere"127. Según este periódico, las anteriores acusaciones carecían de todo fundamento, ya que los fusionistas estaban llevando a cabo una importante labor para ganarse al electorado: «Los ministeriales no omiten medio ni perdonan recurso para que su candidatura, sostenida con un empeño digno de mejor causa, obtenga los favores del cuerpo electoral del distrito de Huesca. Halagos, promesas y aún amenazas, todo se ha ensayado ya, aunque sin éxito, en algunas secciones que desde un principio mostráronse reacias á votar la candidatura de coalición monárquica; porque la opinión y las simpatías de los electores inclinábanles á apoyar decididamente al señor Castclar» 128 .

Los posibilistas oscenses se hallaban además seriamente preocupados por la presentación de la candidatura de Nicolás Salmerón, ya que ésta podía restarles votos. Así se refleja en una carta de Manuel Camo a Joaquín Costa, con fecha de 23 de julio de1881, en la que aquél refiere "la lucha ruda" entre Castelar y Femando de la Cerda, señalando que si la presenta-. ción de Nicolás Salmerón llegara a verificarse sólo tendría como únicofin absorber votos potencialmente posibilistas129. Barbastro y Fraga fueron los distritos elegidos por conservadores y republicanos progresistas para la lucha electoral, y ambos mostraron, como ya apuntábamos arriba, un carácter competitivo. En el resto de los distritos, los conservadores no presentaron ningún candidato. Tenemos noticias de que en el distrito de Sariñena, donde sin dificultad venció el fusionista Salvador Bayona, retiró su candidatura Antonio Naya, basándose en el "falseamieto de la verdad electoral" y la parcialidad del Gobierno, que impedían una verdadera lucha electoral130.

126 127 128 129 130

"El Diario de Huesca", 20-VII-1881. "El Diario de Huesca", 14-VII-1881. "El Diario de Huesca". 22-VII-1881. AHP, carta de Camo a COSTA (23 de julio de 1881). "El Diario de Huesca". 19-V1IM881.

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Ciertamente, la llegada de los fusionistas al poder había supuesto una ruptura con las medidas represivas de los derechos y libertades públicas, pero el falseamiento, la corrupción y la manipulación no fueron patrimonio exclusivo del Partido Conservador. En Huesca, los apaños electorales y las presiones de todo tipo no fueron utilizados única y exclusivamente por los hombres de Cánovas. En el periódico "La Derecha", órgano del posibilismo zaragozano, pueden rastrearse abundantes críticas referentes a la provincia altoaragonesa, en las que se pone de manifiesto que, aunque se esperaba que la parafemalia electoral no fuera utilizada por los liberales, de hecho, éstos habían recurrido a procedimientos antes propios de los conservadores, y criticados por aquéllos en los años precedentes. En Fraga, por ejemplo, una comisión de apremio, escoltada por 25 soldados de caballería, procedió al embargo y venta de los bienes de los concejales para cobrar créditos que el municipio adeudaba a Hacienda. "La Derecha" criticó que este hecho tuviera lugar en periodo electoral, que los procedimientos utilizados fueran "duros, extraordinarios é injustos" y que las víctimas fueran conservadores 131 . El balance electoral resultó prácticamente monocolor. De los siete distritos de la provincia, seis obtuvieron representación fusionista -Barbastro, Benabarre, Boltaña, Fraga, Jaca y Sariñena- y uno, republicana posibilista -Huesca-, La pérdida de peso de los conservadores se puso de manifiesto en las elecciones de 1884. A pesar de que los comicios fueran convocados bajo su Gobierno, los conservadores presentaron candidaturas en Huesca, Jaca, Barbastro, Benabarre, Fraga y Sariñena, y ganaron las elecciones sólo en cuatro de ellos. En el primero, las perdieron frente a los republicanos posibilistas, y en Jaca, frente al liberal Manuel Gavín Estaún, importante y rico propietario del distrito, por el que había conseguido ya la representación en 1879 y 1881. La presión oficial se sintió de forma muy especial, y no sólo la prensa local, sino la madrileña, criticaron la "escandalosa y nunca vista presión oficial" y las amenazas, promesas y coacciones de todo tipo puestas en juego, especialmente en los distritos de Huesca y Jaca. Podemos afirmar que

131

"La Derecha". 8-VIl 1881.


las elecciones de 1884, si se exceptúan las de 1891, fueron las más corruptas de las celebradas en la Restauración del siglo XIX. Como ya sabemos, y como veremos más adelante, una de las formas de corrupción habitual fue aquella que practicaron las autoridades, al apoyar las candidaturas encasilladas. La presión oficial podía ejercerse a través de la sustitución de los cargos municipales en los días que antecedían a la elección. Fue precisamente en las elecciones de este ano cuando este tipo de presión gubernamental se dejó sentir con especial firmeza -entre otros muchos casos, el Gobierno llevó a cabo en la provincia 183 cesantías en el espacio de dos meses, hecho que trascendió de los límites provinciales y fue incluso criticado por los periódicos madrileños de oposición-. No fue tampoco una excepción la llamada de los alcaldes por parte del gobernador para obligarles a rendir cuentas atrasadas y a ingresar cantidades que adeudaban los Ayuntamientos por los conceptos que fueran132. Son todos ellos indicadores de la presión oficial para "obligar á los ayuntamientos y á los alcaldes á ser ciegos y sumisos agentes del gobierno en asuntos electorales". A pesar de la fortísima presión y de los manejos oficiales, sólo dos actas incluyen protestas o reclamaciones, las de Huesca y Jaca. El resto no contiene ni una sola, lo cual viene a indicar la apatía en la que se sumía la oposición ante las corrientes arbitrariedades cometidas en el periodo electoral. En líneas generales, la campaña electoral no ofreció gran interés, si exceptuamos los manejos, corrupciones, coacciones, ..., porque en la mayoría de los distritos el candidato electo no tenía frente a sí más que candidaturas por acumulación. Sólo en Huesca y Jaca, con la lucha entre posibilistas y conservadores, y fusionistas y conservadores, respectivamente, la campaña mostró cierta competitividad. En el primero, Emilio Castelar, que en 1881 había vencido al fusionista conde de Parcent, vuelve a conseguir su acta de diputado, aunque por muy poca diferencia de votos -15 solamente-, frente al mismo candidato, militante ahora en el Partido Conserva-

132

"El Diario de Huesca", 4-IM8R4.


dor, en Jaca, el peso de Manuel Gavín Estaún impidió al cunero Alvarez Capra conseguir su escaño 133 . El encasillado fabricado para la provincia desde el despacho del Ministro de Gobernación se vio alterado en uno de los distritos. Joaquín Nogueras Loscertales había disputado en 1879 por Fraga, lugar donde tenía su residencia y propiedades; en 1884, Romero Robledo le encasilló por el distrito de Sariñena, a la vez que adjudicaba el de Fraga a un candidato cunero, Sánchez Toca. Ante el descontento y las presiones de J. Nogueras, que viajó a Madrid acompañado de los también conservadores barón de Alcalá y Pedro Escudero, el ministro varió el encasillado, haciendo presentar a Sánchez Toca en Sariñena y al altoaragonés en Fraga, distrito en el que su influencia era sin duda mayor por su condición de propietario de la zona134. Observando los resultados y los candidatos de los distritos, cabe suponer que en el encasillado, los conservadores se reservaban seis de los siete distritos; sólo en Boltaña, bajo dominio del marqués de Lacadena, no presentaron candidatura, reservándola a los liberales. Pero los cálculos de Gobernación no se reflejaron en la realidad, porque el Gobierno perdió los distritos de Huesca y Jaca, dominados por un republicano y un liberal, respectivamente, aun a pesar de los especialísimos esfuerzos de Romero Robledo por hacer triunfar las candidaturas conservadoras. De ahí que sea precisamente en Huesca y Jaca donde la lucha electoral ofrezca un mayor interés, dado el carácter poco dócil y competitivo de ambosdistritos13-15. La campaña de las elecciones de 1886 nene un especial interés, al menos por lo que al distrito de la capital se refiere, ya que en esa fecha el enfrentamiento entre progresistas y posibilistas, que tuvo ya ocasión de ponerse de manifiesto en las elecciones de 1881, va a conocer ahora un nuevo recrudecimiento. Este distrito reflejó de forma Fiel la división y enfrentamiento existentes en el ámbito nacional entre ambas fracciones. Como es sabido, los hombres que acaudillaban Ruiz Zorrilla, Salmerón y Pi y Mar' " Lorenzo Alvarez Capra era propietario y arquitecto. Cuando en 1884 se presentó por el distrito de Jaca, era teniente de alcalde del Ayuntamiento de Madrid y candidato cunero. En 1886, se presentó por Barbaslro, distrito por el que obtuvo la representación, militando en las Tilas del partido de Sagasta. 134 "La Derecha", 13-111-1884. 13 ^ Ver mapa de docilidad y competitividad. Huesca. Jaca y Sariñena son los distritos menos dóciles de la provincia entre los años 1875-1896.

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gall formaron un frente unido al que no se sumaron los posibilistas, acudiendo a las elecciones por separado. En Huesca, las cadidaturas de ambos grupos fueron la de José Fernando González y la de Emilio Castelar136. En el seno del comité zorrillista, se manifestaron en estas fechas dos tendencias: una, sostenida por una minoría, se inclinaba a favor de la candidatura de José Fernando González; otra, mayoritaria, prefería votar a un candidato por acumulación137. Finalmente, quizá por el apoyo prometido por los conservadores, acabó imponiéndose la primera. Efectivamente, la candidatura del zorrillista fue apoyada por los conservadores oscenses, lo cual no es sino un signo de la desideologización reinante en la España de la Restauración. Precisamente el pacto de los partidos del tumo hay que entenderlo y situarlo en el contexto de una España dcsideologizada, condicionada por el peso del mundo rural y por los altos índices de analfabetismo. Así, durante la Restauración, los electores no se consideran, por regla general, afiliados a uno u otro partido, sino que se distinguen, sobre todo, por su obediencia y sumisión a las indicaciones o mandatos de un prohombre o cacique local. Uno de los más caracterizados conservadores de la capital, Anselmo Sopeña, visitó en Madrid a José Fernando González, ex-ministro y exdiputado de la Primera República. Tras la conversación que mantuvieron, se convirtió en un hecho la presentación de la candidatura del demócrataprogresista138; a partir de entonces, comenzó una activa campaña de conservadores, e incluso carlistas, en pro de la candidatura de éste. El jefe del Partido Conservador de la provincia, Nicolás deOtto, visitó varios pueblos del distrito en compañía del notario Pascual Lasala, levantando actas para las propuestas de interventores adictos al candidato González 139 ; Anselmo Sopeña intentó lo mismo en la sección de Gurrea140.

136

A.C, elecciones, Icg. 101, exp. 26. "El Diario de Huesca". 25-11-1886. 138 "La Derecha". 27-111-1886 y 3-II1-1886. 139 "La Derecha". 4-IH-18K6. El grado de desideologización llega a ser tan extremado que un personaje conservador como Anselmo Sopeña apoya tres candidaturas de diferente filiación política: en Sariñena, la del conservador Sánchez Toca; en Barbasiro. la del liberal y accionista del Banco de España Alvarcz Capra. y en Huesca, la del demócrata progresista Femando González. 137

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"El Diario de Huesca", defensor, como ya sabemos, de Castelar, arremetió desde sus páginas contra la candidatura del zorrillista. Los seguidores de este habían venido defendiendo que González era un candidato natural y propio del distrito de Huesca. Según aquel periódico, el «señor González no es ni puede ser candidato natural y propio de este distrito, dada la significación que suele atribuirse á estas palabras, por más que pueda serlo de los elementos, monárquicos en su mayoría, que aspiran constantemente á arrebatar el triunfo á la democracia posibilista» 141 .

Una vez efectuada la elección, y verificada la victoria de Castelar, la crítica de los diarios conservadores no se hizo esperar. "La Crónica", periódico dirigido por Mariano Castañera, opinaba al respecto: «Huesca es la víctima propiciatoria en el contubernio de posibilistas y constitucionales. Castelar vende a] gobierno su benevolencia en cambio de tres actas. La de Emilio Castelar, la de su secretario Alvarado, y la de su favorito el Señor Abarzuza. (...) No hay medio conocido del que no hayan hecho uso los posibilistas: coacciones, amenazas, amalgamas con los monárquicos, dinero a los electores, en fin en esc mercado electoral ha habido de todo. Antes de la lucha, en la lucha y ahora que somos los vencidos, hemos dicho y diremos que D. Emilio Castelar es la ruina de Huesca y su provincia y por eso combatimos su candidatura» .

Según "La Crónica", el triunfo de José Fernando González era la única forma de asestar un verdadero golpe "al repugnante caciquismo que ahoga la vida del país" y "al favoritismo que como un pulpo inmenso extiéndese por todas las corporaciones de la provincia", y el único camino para hacer "que la provincia de Huesca no sea un feudo de algunos caballeros", en una clara alusión a Manuel Camo. Por contra, "La Derecha" y "El Globo" felicitaron a Camo por su campana en Huesca, por medio de la cual consiguió hacer triunfar dos candidaturas posibilistas para el Congreso y una para el Senado.

141 142

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"La Derecha", 2-1V-1886. "La Crónica", 5-1V-1886.


«Claro está que no ha conseguido iodo ello sino á fuerza de talento. constancia, de rectitud, de esfuerzos vigorosos y fecundos en pro de los intereses municipales y provinciales de aquél país» 143 .

Si en Huesca disputaron dos candidaturas posibilistas, en Barbastro lo hicieron dos liberales, después de la retirada del conservador Pedro Escudero. Este había abandonado la lucha electoral con un manifiesto a los electores en el que pedía apoyo para el constitucional Estanislao de Antonio, ya que así «quedará blindado el distrito á cualquier candidatura que surgir pudiera de la envidia, de la traición, de la venalidad o de la ingratitud, vicios por desgracia muy arraigados en los días que corremos»' 44 .

Las candidaturas liberales a las que aludimos eran la de Estanislao de Antonio, apoyado por los conservadores, y la de Lorenzo Alvarez Capra, candidato cunero145. Las presiones oficiales se dejaron sentir con especial firmeza, dando como resultado la retirada del primero de ellos; retirada que dejará expedito el camino a Alvarez Capra, al que nadie disputará su candidatura146. Tras el escrutinio, cinco de los distritos resultaron liberales, y dos, Huesca y Sariñena, republicanos posibilistas. A la vista de los resultados, pocas variaciones ofrecen los distritos de Boltaña, Jaca y Huesca, dominados respectivamente por Ramón Lacadena Laguna, Manuel Gavín Estaúny Manuel Camo -que consigue el acta del distrito para Castelar-. El poder de estos hombres era tan fuerte que los resultados electorales pasaban necesariamente por sus despachos. El poder político de Manuel Camo empezó en estas elecciones a extenderse fuera de los límites del distrito de la capital, al

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"La Derecha", 10-IV-1886. "La Derecha", J8-J1I-I886. 145 "El Diario de Huesca". I6-III-I886. Alvarez Capra se había presentado por el distrito de Jaca siendo candidato cunero por el Partido Conservador, al igual que en las elecciones de 1886, pero esta vez al lado de los liberales. 144

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hacer triunfar la candidatura de Juan Alvarado147, ligado especialmente a Castelar, en Sariñena. La lucha en este distrito es, sobre el papel, la más interesante y competida, y enfrentó al mencionado posibilista y al conservador Joaquín Sánchez Toca148. Desde 1886, el distrito de Sariñena se convierte en un cacicato estable: Juan Alvarado, secretario del jefe del posibilismo nacional, resultará electo en todas las elecciones hasta1923149. Así pues, salvo en Huesca y Sariñena, en el resto de los distritos la campaña electoral no ofreció apenas interés por lo que a compeiiiividad se refiere, ya que los candidatos electos, todos ellos liberales, acapararon la práctica totalidad de los votos emitidos. A ello hay que añadir la inexistencia de candidaturas conservadoras, hecho que nos informa de la facilidad de conservadores y liberales para realizar un reparto previo de actas electorales. Si observamos los resultados electorales por años, comprobaremos que en los distritos que ahora nos ocupan -Barbastro, Benabarre y Fraga; no incluimos Boltaña por su carácter de cacicato-, en 1884, a Gobierno conservador corresponden diputados conservadores, y en1886, con Gobierno liberal, los diputados resultan liberales, lo cual no es sino una prueba de la docilidad de estos distritos. Ello nos inclina a pensar que el reparto previo de actas funcionó con gran facilidad, condicionando la no presentación de conservadores en unos distritos que se mostraban sumisos y dóciles a los deseos del partido en el poder. Hasta aquí hemos ido analizando la evolución de la competitividad y de la lucha electoral en cada una de las elecciones, señalando en qué distritos se registró y en qué forma se concretó en las campañas y resultados electorales. En líneas generales, la lucha, a excepción del distrito de Huesca, en el que se dio en casi todos los comicios, varió de una elección a otra, aunque es de señalar que ya en 1879 cinco de los siete distritos se resistie' ' Juan Alvarado nació en Las Palmas en octubre de 1856. Fue secretario y amigo intimo de Emilio Caslelar. Decidido librecambista, fue vicepresidente del Congreso en 1901 y 1905, Ministro de Marina en 1906 y de Hacienda en 1909. En 1914, se convirtió en uno de los dirigentes del partido que presidió García Prieto. * El resto de las candidaturas eran de acumulación: Pi y Margal!, Gutierre/. Giménez y Sastrón Pinol. 1*" GERMáN ZUBKRO, Luis, Elecciones y Parados políticos en Aragón ... , p. 84. Una vez retirado Castclar de la vida política, Alvarado pasa a las filas del Pirtido Liberal, al igual que Manuel Camo, quien le prepara las elecciones hasta 1911.

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ran al encasillado oficial, Pero fue precisamente en 1891 cuando se conoció una competidvidad importante y un enorme grado de corrupción -el más significativo del período-. Sin duda, la ampliación del cuerpo electoral, y por tanto, de la base social con derecho a voto, hacía augurar importantes y serias esperanzas. La ley electoral del 26 de junio de 1890 reconoció y reguló el sufragio universa] por primera vez desde la restauración de la monarquía. Recordemos que, en 1876, las elecciones se celebraron de acuerdo con la ley de 1870, lo que suponía respetar el sufragio universal; pero este hecho tuvo, como sabemos, un carácter excepcional. La nueva ley eliminó el carácter tributario de los electores, con lo que la capacidad electoral creció hasta alcanzar cifras similares a las de la Primera República. Pero si la ampliación del censo hizo albergar esperanzas de cambio, también es verdad que existían otros aspectos en la ley, más sutiles quizá, que obligan a prestarles cierta atención. El aumento de la capacidad electoral creó algún que otro desajuste, ya que en algunas zonas el número de electores creció considerablemente, mientras no se aumentaba el número de actas que les correspondían. Ello era debido al mantenimiento de la división territorial anterior y del número de escaños correspondientes a cada distrito o circunscripción. Indudablemente, la ley respondía, en líneas generales, a la necesidad de ajuste de la población y del cuerpo electoral, pero, al mantener la anterior división territorial sin alterar el número de diputados, se produjo asimismo un nuevo desajuste: los grandes núcleos urbanos, cada vez más poblados, se hallaban infrarrepresentados en comparación con otras zonas del país de menor densidad de población. La relación entre el número de habitantes y el número de escaños se alteró en detrimento, claro está, de aquellas zonas de inmigración que, sin duda, se hallaban más abiertas ideológicamente a las fuerzas exteriores al sistema. De ahí que la diferencia entre voto urbano y voto rural resultara cada vez más marcada, y que los partidos dinásticos acabaran dependiendo del último, mientras el resto de los grupos políticos conseguía los votos del electorado de la ciudad. Pero pasemos a ver cuáles fueron las fuerzas políticas que se disputaron los distritos altoaragoneses.

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Como en anteriores ocasiones, el distrito más disputado y controvertido fue el de la capital, donde posibilistas y carlistas defendían las candidaturas de Emilio Castelar y Juan de Lianza y Pignatelli, duque de Solferino, respectivamente. En todos los distritos presentaron los conservadores sus candidaturas; en Barbastro, Pedro Escudero, que luchó frente al liberal Lorenzo Alvarez Capra; en Benabarre, Manuel Lasierra, que disputó el distrito a Antonio Torres-Solanot; en Boltaña, Antonio Albar Anglada; en Fraga, Joaquín Abella, que por primera vez se enfrentaba a un hombre de enorme peso e influencia en la provincia, Manuel Camo; en Jaca, Luis Jorro competía con Manuel Gavín Estaún, cuya influencia no parecía poder ser discutida, al menos de momento; y finalmente, en Sariñena, Sánchez Toca, cuya candidatura fue presentada también en el distrito de Tarancón, tendría que contender por un distrito en el que los camistas parecían hacer y deshacer a su antojo. Los resultados de la elección vendrían a poner de manifiesto los serios problemas con que contaban los conservadores para hacer triunfar sus candidaturas en el Altoaragón. Fue precisamente el distrito de Sariñena el campo de batalla elegido por carlistas, consen/adores y liberales para derrotar a los posibilistas. Pero de la contienda no resultó sino lo contrario: el reforzamiento de éstos en Huesca, Fraga y Sariñena, y la disolución del Partido Conservador en la parte baja de la provincia. La crisis en el Partido Conservador se produjo porque, faltos de fuerza los conservadores, sólo contaron con un gobernador que no dudaba en recurrir a la arbitrariedad y la violencia; falsificada una de las actas parciales, resultaba elegido el subsecretario de Gobernación, Sánchez Toca, por 10 votos. Pero el candidato conservador rechazó el acta que se le ofrecía en tales condiciones, lo que condujo a la disolución de los conservadores; disolución que llegó hasta el punto de que en la elección de diputados provinciales, verificada en setiembre de 1892, no pudieron aspirar siquiera al puesto de la minoría150. Lo característico del período electoral fue la presión oficial y el conjunto de abusos, que ponían de manifiesto las dificultades de los conservadores en la provincia. Se empezó con la destitución del alcalde de Huesca,

130

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"El Liberal". 23-11-1893.


Luis Fuertes Mallafré, y su sustitución por el carlista Gregorio Monreal 151 ; pronto, varios ayuntamientos fueron objeto de una serie de multas que se elevaron a "20.000 duros"152: «(...) el gobernador de Huesca, pretende reducir por hambre, imponiendo mulla sobre multa á los que no están en ganas de hacer su juego. Esto tiene todas las apariencias de un sistema en el que el único factor es el peso duro» 153 .

El gobernador, Alvarez Pérez, hizo también llegar a la capital a varios alcaldes, especialmente de los distritos de Huesca y Sariñena, requeridos por la Guardia Civil, "para amenazarles si no votaban al candidato carlista del gobierno"154. "El Norte de Aragón", diario conservador de la capital, subvencionado por Sánchez Toca, y "El Diario de Huesca" libraron desde sus columnas la batalla electoral. Uno y otro criticaban los abusos, favores, manejos, corrupciones, ... de castelarinos, y conservadores y carlistas, respectivamente. Los ministeriales acusaron a los posibilistas de ofrecer "el oro y el moro" a quien votara a Castelar155, y "La Época", desde Madrid, afirmaba que los abusos del señor Camo "eran los que habían quebrantado la influencia de Castelar en el distrito de Huesca"156. Ante tales acusaciones, los posibilistas recogieron en las páginas de su diario tal serie de abusos y manejos que quizá formen la lista más extensa del periodo que estudiamos. A las multas de alcaldes y ayuntamientos, a la destitución de cargos municipales, a las amenazas al personal de la administración, a la compra de votos, ... se sumaba ahora la utilización del pulpito como medio de coacción, al intimidar a los fieles con el desahucio espiritual.

151

"El Diario de Huesca". 2-1-1891. Reproducción de un artículo de "El Globo" en "El Diario de Huesca" (9-1-1891). 153 "El Diario de Huesca". 9-1-1891. 154 "El Diario de Huesca", 29-1-1891. 155 "El Diario de Huesca". 24-1-1891. 156 "La Época", 23-1-1891. 152

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El apoyo del clero a la candidatura carlista del duque de Solferino fue uno de los aspectos más curiosos y atrayentes de la campaña. En algunos pueblos, los carlistas depositaron en las casas de los curas párrocos ciertas cantidades que éstos debían repartir a cambio de votos 157 , convirtiéndose así en activos agentes electorales de la candidatura carlista. Como hemos señalado más arriba, incluso llegaron a predicar y amenazar con penas espirituales y temporales a los que votasen o trabajasen por Emilio Castelar: el cura de Loporzano ofreció "cincuenta duros" a un partidario posibilista a cambio de que no se inclinara por dicha candidatura; el de Montmesa, según "El Diario de Huesca", afirmó desde el altar "que no dará sepultura eclesiástica ni confesará al que no vote al duque de Solferino", y el de Cuarte despidió a su monaguillo porque su padre no accedía a darle el voto 158 . "La Justicia", órgano del partido salmeroniano, se escandalizaba también de la actitud y conducta del clero oséense: «Según un periódico de la mañana, el Sr. Silvela ha escrito una carta al gobernador de Huesca previniéndole que cese la persecución contra la candidatura del señor Castelar. Se ha cumplido, por tanto, el programa. Primero lucha enconada contra el eminente repúblico; después, patrocinio de la candidatura carlista y por último protección decidida, para darse el carácter de gran protector. (...) lo que no tiene disculpa ni puede tolerarse es la conducta que está siguiendo el clero de Huesca. (...) multitud de párrocos predicaron el domingo diciendo que negarán tierra sagrada á los votantes del Sr. Castelar, y el de un pueblo de la provincia llegó en su paroxismo hasta llamarle anima] desde el pulpito con grande escándalo de los oyentes» .

A pesar de los enormes esfuerzos, y aun contando, por supuesto, con el apoyo gubernamental, el saldo electoral resultó favorable a liberales poy sibilistas. Los candidatos conservadores acudieron a todos los distritos, utilizando todo lo utilizable para su triunfo, pero sólo consiguieron tres de los siete distritos. Ciertamente, el peso e influencia de Manuel Camo 160 en 157

"El Diario de Huesca", 24-1-1891. 'El Diario de Huesca", 25-1-1891. 159 "El Diario de Huesca". 29-1-1891. ,bu Manuel Camo, que hasta el momento no se había presentado a las elecciones al Congreso, hace su aparición en el distrito de Fraga, siendo derrotado por una escasa diferencia de votos por el conservador Joaquín Abclla. 158

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Huesca y Sariñena, el carácter estable del distrito de Jaca, monopolio de Manuel Gavín, y del de Barbastro, dominado desde 1886por Alvarez Capra, hicieron que, a pesar de los esfuerzos y trabajos desde Gobernación, los conservadores obtuvieran representación solamente en Benabarrc, Boltaña y Fraga. Es decir, en unos comicios convocados bajo Gobierno conservador, el reparto de los distritos entre los partidos dinásticos no sólo no se ajusta a las previsiones hechas de antemano, sino que arroja un saldo negativo para el partido en el poder. Desconocemos las razones por las que el diputado liberal por Boltaña, R. Lacadena Laguna, no se presentó a las elecciones y por qué vuelve a hacer su aparición en1893, año en que consigue de nuevo la representación del distrito. En resumen, las notas características de 1891 fueron el alto grado de corrupción, ya apuntado, y la importante competitividad, consignada en la práctica totalidad de los distritos. Ninguna elección había sido, hasta el momento, tan disputada. Si exceptuamos el caso de Boltaña, donde el conservador A. Albar Anglada acaparó casi todos los votos emitidos, en el resto de los distritos se conoció la lucha más importante del período. En Huesca, por ejemplo, de una lucha máxima calculada en un 1'59, se produjo una competitividad real de 1'4; en Jaca, de un 1'56, se dio un 1'51, ... 1 6 1 . Tampoco en ninguna elección se documentan índices tan altos de presión sobre el electorado, que, con la ampliación que suponía el sufragio universal, pasó de 16.822 electores a64.551 162 . El balance electoral acabó siendo resumido críticamente por "El Diario de Huesca": «Hemos juzgado las úliimas elecciones en detalle, resultando ser una escandalosa y cínica falsificación de la voluntad nacional. El hombre del sentido jurídico ha dejado tamañito al Sr. Romero Roble do. En tiempos de este se hacía de lodo; no se retrocedía ante ningún medio, por violento que fuera, pero la coacción, la arbitrariedad, el escándalo se consumaban generalmente antes ó durante la elección. Después de esta, el

' " ' E n Barbastro. de una lucha máxima de índice ]'59 se dio una competitividad de'42; 1 en Benabarrc, de 1'59 se alcanzó un l'24; de 1'59, en Fraga, 1*45; de 1'59 en Sariñena, se dio 1'27. Sólo Boltaña luvo una "lucha real" muy pequeña: ü'9 de una lucha máxima de 2'59. ' " 2 SÁNCHEZ ORTIZ, Modesto, Las primeras Cámaras de ¡a Regencia. Dalos electorales, estadísticos y biográficas, Enrique Rubinos, Madrid. 1886. A.D.P. Censo Electoral de 1890.

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resultado se aceptaba y respetaba, salvo en el caso en que había un interés supremo en sacar á flote una determinada candidatura. La resurrección de los muertos era un milagro posible, pero los Lázaros eran la excepción. Con Silvcla ha sido la regla general y los delitos oficinescos y las falsificaciones de actas han estado á la orden del día. Aunque parezca imposible, aunque sea un colmo, explicable solo en nuestros país, el Sr. Silvcla ha hecho bueno al Sr. Romero Robledo y éste va a resultar en el próximo Congreso con autoridad bastante para decir á su odiado rival "mas hiciste lú; al lado de tu impudor soy la personificación de la pureza electoral"» 163 .

Las elecciones de 1893 poseen un gran interés en la medida en que clarifican algunos fenómenos que la década de los años 90 se encargará de consolidar o acentuar: la ampliación del marco de acción de los posibilistas oscenses y su acercamiento ideológico a los liberales, divorciándose del resto de fracciones republicanas, con las que ya se habían visto enfrentados en anteriores elecciones. De ambos aspectos trataremos a continuación. En el ámbito nacional, los republicanos renovaron la coalición de 1891 bajo el nombre de Unión Republicana, agrupando asi a las tres tendencias del republicanismo164. En la provincia, esta unión no prosperó por la negativa de la fracción posibilista a formar parte de la misma. El espectro de fuerzas políticas era, así, algo más amplio que en anteriores elecciones: liberales, conservadores, posibilistas y unionistas republicanos. Estos últimos se presentaron en Barbastro y Benabarre, distritos en los que la lucha resultó muy dura165: el periodista Luis Montestruc y M. Reniña fueron los candidatos republicanos. Al principio, pensaron presentar candidato de Unión Republicana en la capital, pero se desistió del empeño con el fin de concentrar fuerzas en Barbastro y Benabarre; no era ajeno a esta determinación el enorme peso de los camistas en Huesca. Luis Montestruc se enfrentó a Alvarez Capra, que desde el año 1886 venía representando al distrito en el Congreso. Periódicos como "El Libe163 164 165

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"El Diario de Huesca". 12-11-1891. AKTOI.A, Miguel, op. cii., tomo I, pp. 383-394. "La Derecha". 18-11-1893.


ral" y "La Derecha" coincidieron en que fue el escaño más reñido y disputado de la provincia166. El liberal contó con el apoyo del Gobierno y de su partido, con el de varias familias poderosas de la zona (como los Jusen, Sichar, Plana, ...) y con el de los posibilistas. El periodista republicano gozaba de las simpatías de la coalición republicana, de Pedro Escudero -antiguo diputado y persona de arraigo e influencia en Barbastro-, y de algunos conservadores enemigos de Alvarez Capra. Los posibilistas, por su parte, parecían extender su marco de influencia en Huesca. Recordemos que los trabajos electorales de Camo habían convertido los distritos de Sariñena y de la capital en coto privado de los castelarinos; ahora intentan un nuevo distrito, el de Fraga, en el que el mismo Camo no encuentra oposición. Por primera vez en la Restauración iba a conseguir tres actas para su partido. También en Jaca se presentaron dos candidaturas posibilistas: Fuentes, abogado y alcalde de Huesca, y Sánchez Gastón, abogado de Zaragoza e hijo del distrito; vanamente intentaban resquebrajar la influencia del liberal M. Gavín Estaún, que prácticamente desde el año 62 había venido representando a Jaca casi sin interrupción. Los posibilistas más caracterizados rogaron a sus compañeros retiraran sus candidaturas, ya que, si no lo hacían, votarían a Gavín Estaún, aun en contra de sus propios correligionarios. El primero de los candidatos abandonó la lucha electoral ante esta petición; no así el segundo; pero la contienda careció de interés por su escasa eompetitividad, esperada, de otro lado, dado el carácter estable del cacicato jaectano. En resumen, en elecciones convocadas bajo la presidencia de Sagasla, los liberales presentaron a sus candidatos en todos los distritos, a excepción de Huesca, Fraga y Sariñena, donde el triunfo se reservaba a los posibilistas. respetando así el peso de Camo y pactando con él los distritos de su propiedad. La Unión Republicana presentó dos candidaturas, y los conservadores, que se hallaban divididos y disueltos por los sucesos de las elecciones de 1891, acudieron sólo a Boltaña, donde el silvelista Delfín Fuentes no pudo oponerse al liberal Ramón Lacadena Laguna, antiguo diputado y hombre de enorme influencia en el distrito. Este es, en líneas generales, el juego de fuerzas políticas durante el período electoral de 1893 en el Altoaragón.

166

"El Liberal", 23 II 1 893.

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Es muy significativa ya por estas fechas la política de acercamiento, apoyo y defensa de los posibilistas respecto de la actuación del Gobierno liberal, especial y concretamente en materia electoral. "La conducta del ministerio que preside el Sr. Sagasta ante el cuerpo electoral, no puede ser más correcta ni más digna.)" (..1 6 7 . Si se hiciera caso omiso de otras fuentes, cabría pensar que con los liberales en el poder se propició una limpieza electoral desconocida desde 1875. Lo cierto es que la benevolencia del diario cantista hacia los sagastinos debe enmarcarse dentro de un proceso que arrojó al republicanismo posibilista oséense en brazos del Partido Liberal. Bien es verdad que ésta fue la evolución del posibilismo nacional, que, sumergido en una continua y progresiva conservadurización, desembocó en el enfrentamiento con el resto de las fracciones democráticas168 y en el acercamiento a las posiciones sagastinas. Ambos procesos corrieron paralelos, y condujeron a una progresiva absorción del posibilismo por el partido de Sagasta; fenómeno que, para el caso altoaragonés, se remonta a principios de la década de los años 90, y que tiene uno de sus mejores exponentes en la benevolencia comentada más arriba. Es curioso, por ejemplo, el hecho de que ni una sola crítica ni una sola queja se consigen en el periódico de Camo respecto a la actuación del gobernador civil, Manuel de la Paliza. Todo lo contrario: «Pocas provincias habrá en España, tal vez ninguna, en las que por el Delegado del gobierno se respete más escrupulosamente que en la de Huesca el artículo 91 ele la vigente ley electoral» 169 .

El sosiego oficial aparece súbita, aunque también imaginariamente, como la característica más sobresaliente del período electoral, según "El Diario de Huesca". Así pues, la década de los años 90 había traído a la provincia el establecimiento de cacicatos estables y la ampliación del campo de acción de los camistas, pronto militantes del liberalismo sagastino. Un repaso de los ma167

'El Diario de Huesca". 16-1-1893.

1 ASÍ

lon

Especialmente con la facción de Rui/ Zorrilla, Anteriormente ya tuvimos ocasión de comprobar las disputas entre "El Movimiento", diario demócrata progresista local, y "El Diario de Huesca", órgano del posibilismo osecnsc. } El artículo 91 de la ley electoral de 26 de junio de 1890 se refería a los delitos por coacción electoral.

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pas electorales pone de manifiesto esta doble tendencia. A excepción de Boltaña y Benabarre, todos los distritos se convienen en cacicatos. La tendencia liberal da paso ahora a un auténtico predominio liberal y posibilista170 que acaba extendiéndose a cinco de los siete distritos electorales; éstos, a partir de ahora, serán ajenos al juego tumista de la Restauración, en una época que, en el ámbito nacional, da paso a las oposiciones más o menos profundas y generalizadas al sistema. En las elecciones de 1896-convocadas bajo Gobierno Cánovas-, los conservadores se hallaban debilitados por defecciones personales y por la reciente expulsión de los romeristas. De ahí que su capacidad para procurar la mayoría parlamentaria adicta tuviera que pasar, necesariamente, por el control coactivo del aparato administrativo. Los liberales, al contrario, vieron aumentar sus filas por la aproximación de parte de la disuelta Unión Republicana, y por el grueso de los posibilistas. El resto del republicanismo practicó una política abstencionista, con alguna que otra excepción, más frecuente en Cataluña que en el resto del país171. En la provincia, se reproduce de forma más o menos clara la situación nacional y el juego de fuerzas políticas. Los conservadores suman a su difícil situación el escaso peso e influencia de que gozan en el Altoaragón. Ello condiciona de forma directa la presentación de sus candidaturas, circunscritas a los distritos de Benabarre, Boltaña, Jaca y Sariñena-Evaristo Romero, Antonio Albar Anglada, Miguel Gastón y Mínguez, respectivamente-. Es lógico que intenten hacerse con la representación de los dos primeros, dada la docilidad de que ambos distritos hacen gala. Lo que extraña más, a primera vista, es la presentación del candidato conservador en un distrito dominado por los liberales desde los primeros años de la Restauración, y en otro propiedad de los posibilistas. Realmente, pocas opciones cabían a los conservadores altoaragoneses: o se presentaban en el distrito de Jaca -donde el jefe del Partido Liberal pidió a M. Gavín que cediera el paso al ex-ministro fusionista, el conde de Xiquena-, o en Barbastro -feudo de los liberales desde 1886-, o en Huesca, Fraga y Sariñena -monopolio de los camistas-. Ante la imposibilidad de competir en estos últimos distritos, la elección para presentar sus candidaturas no se prestaba a discusión: Boltaña

''"Liberales: Jaca, Benabarre, Bollaría y Barbasiro. Posibilistas: Huesca, Fraga y Sariñena. 171 MlR. Conxita, op. di., pp.70-71.

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y Benabarre, por su docilidad, y Jaca, donde el cambio de candidato liberal podía proporcionarles la oportunidad de hacerse con el acta. No obstante, también intentaron la representación de Sariñena, quizá con grandes esperanzas en la corrupción del cuerpo electoral y en la presión oficial desde el poder. Los liberales y posibilistas oscenses acudieron y coparon el resto de los distritos. Fuera de este espectro político, sólo se contó con la presencia de Joaquín Costa como independiente en Barbastro, y del republicano Reniña en Fraga. Lo más interesante de la campaña electoral era, sin duda, la presentación de Costa para las elecciones a diputados. Según Alfonso O R T I 1 7 2 , la acción política regeneracionista y la propaganda hidráulica del altoaragonés pasaron por dos fases: una, limitada al Altoaragón, en la que se circunscribe su campaña en Barbastro; y otra, nacional, en la que incluye su programa hidráulico como parte sustantiva de un programa nacional de regeneración política y de desarrollo económico-social. En la primera fase -la que a nosotros ahora nos interesa-, Costa funda la Liga de Contribuyentes de Ribagorza, y en 1892, la Cámara Agrícola del Alto Aragón. No obstante, ya anteriormente lo habíamos visto participar en los Congresos de Agricultores y Ganaderos de los años 1880 1881, y y en el Congreso Vinícola de 1886, representando a las Diputaciones de Huesca y Zaragoza. Pero es sobre todo a partir de 1890 cuando, retirado en Graus, inicia sus primeras campañas políticas propiamente dichas. En la de 1896, Costa pone énfasis en objetivos hidráulicos concretos, persiguiendo un aprovechamiento de las posibilidades del Altoaragón mediante la creación de un sistema de canales y pantanos a cargo de la iniciativa estatal -el Canal de Tamarite se halla en su mente y en el epicentro de su campaña-. Pero su política hidráulica se mueve todavía en un contexto de antipoliticismo e interclasismo: «A lodos vosotros me dirijo, a los ricos, a los pobres, y a los medianos: el día que todas las aguas del Pirineo se queden prisioneras en el llano, nuestra provincia producirá por sí sola tanto como ahora producen diez provincias, y habrá para todos, rentas y lujo para el rico, independencia y mesa provista para el pobre, jornales altos y continuos para el trabajador,limos-

172

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ORTI. Alfonso, Política Hidráulica y cuestión social .... p. 79 y ss.


ñas cuantiosas para el desvalido, tributos abundantes para el Erario, descanso y holgura para todos (,..)»' 7 3 .

La política hidráulica se convierte, así, en un "regeneracionismo hidráulico nacional", que se dibuja como la panacea para ladefinitiva solución de los males de España y para la decisiva consolidación del Estado liberal, mientras conservaba la división de clases, presentándose -como señala ORTI- como una "alternativa a la lucirá de clases: sin cambiar el orden social existente, las aguas proporcionarán, casi milagrosamente, a cada clase social «una porción absoluta de la tarta» lo suficientemente grande para eliminar los conflictos, y hacer innecesario el cambio de la estructura de la propiedad"174. En marzo de 1896, Costa exponía un resumen de las medidas legislativas y de gobierno que él reclamaba: a) Formación de un plan general de canales de riego. b) Construcción por el Estado de una red de caminos baratos. c) Apertura de mercados para la producción agrícola española. d) Reforma del régimen hipotecario. e) Suspensión absoluta e inmediata de la venta de bienes propios de los pueblos, poniendo fin a la obra de la desamortización civil. 0 Autonomía administrativa de los municipios. g) Adaptación de los servicios públicos y, consiguientemente, del presupuesto nacional de gastos, a la pobreza del país. h) Codificación del derecho civil aragonés.

•* COSTA. Joaquín, Política Hidráulica (Misión Social de tos Riegos en España) , Colegio de Ingenieros de Caminos, Canales y Puertos, Madrid, 1975. p. 72. 174 OKTt, Alfonso, Política Hidráulica y cuestión social ..., p. 85.

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i) Establecimiento urgente del seguro sobre la vida, socorros mutuos y cajas de retiro, por iniciativa del Estado y bajo su dirección y patronato. j) Mejora de la instrucción primaria, elevando la condición social de los maestros, introduciendo el trabajo manual en los programas de las escuelas, y atendiendo con gran preferencia al desarrollo físico de la niñez. k) Justicia a Puerto Rico y Cuba, poniendo término a la guerra. 1) Atención intensa y sostenida a los intereses mercantiles de España 175 .

Costa parece, pues, confiar aún en el sistema político de la Restauración, aunque, sin duda, su acción política se hallaba condicionada por la propia estructura de poder local, lo que le obliga a una tácita alianza con algunos grandes y medianos propietarios de la zona. En este sentido y bajo este punto de vista se entiende mejor su intencionalidad interclasista. Pero Costa, a la altura de 1896, aun confiando en el sistema político y aun dirigiéndose a todos los agricultores, descubre que el interés de los grandes propietarios no coincide con el interés general. Por eso, en un primer mitin, en Monzón, haciendo alusión al Canal de Tomante , explica por qué éste es más conveniente para los pobres que para los ricos: "porqueéstos pueden ir tirando, no obstante la sequía, y con el canal han de perder gran pane del influjo señorial que ejercen sobre aquéllos" l76 . Ya se perfila aquí el Costa crítico de una estructura política caracterizada por el dominio de la oligarquía y el caciquismo 177 . Es precisamente con motivo de las elecciones cuando Costa se enfrenta, por primera vez y directamente, con el problema del caciquismo, descubriendo "Un aspecto de la verdadera naturaleza del poder político en España"178.

' 7 5 COSTA, Joaquín. Política Hidráulica .... pp. 241-244. 176 COSTA, Joaquín. Política Hidráulica .... p. 246. 177 MAURICE, J. y SERRANO. C, Joaquín Costa: Crisis de la Restauración y Populismo, Siglo XXI, Madrid. 1977. 178

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Ibídem. p. 75.


Pero Costa fracasa en su intento político; y fracasa en su propiatierra. Su frustración, sin embargo, condiciona la posterior reorientación de su reflexión, iniciándose una nueva fase en la historia de su pensamiento, que durará hasta 1901-1902, pasando a primer plano la reflexión global sobre el sistema agrario, económico y político179. Volvamos finalmente al saldo electoral de estas elecciones conservadoras: dos distritos conservadores -Boltaña y Benabarre-, dos liberales -Jaca y Barbastro- y tres posibilistas -Huesca, Fraga y Sariñena-. El balance electoral es el mejor ejemplo de las dificultades de los conservadores: sólo dos distritos de los siete pudieron ser ganados para la opción gubernamental, ál tiempo que se afirmaba el predominio liberal y la creciente e indiscutible influencia de los camistas. Según "La Derecha", las campañas más disputadas se conocieron en Fraga, Jaca y Barbastro, donde se produjeron también los mayores intentos de coacción. Para el caso de Barbastro, es muy interesante una carta de Antonio Trell, vecino de La Puebla de Castro, a J. Costa, intentando aclarar cienos sucesos electorales y negando que había recibido 6.000 pesetas del otro candidato, Alvarez Capra, con el fin de obtener votos en favor de éste. La cana de Trell pone de manifiesto el juego de amiguismos y coaliciones que las elecciones ponían en marcha, e incluso en la misma se encuentra una alusión explícita al pucherazo:"(...) si los de Barbastro cumplen no aciendonos competencia en la Puebla baciaremos el censo y le daremos al Sr. Costa muchos más botos que en lucha sacaría"180.

179

Ibídcm, p. 47.

180

V. apéndice n" 4.

99


b) 1898-1914, extensión y consolidación de los cacicatos estables liberales. El fenómeno que más caracterizó las elecciones en la provincia de Muesca durante el periodo de 1898 a 1914 fue la falta de competitividad real, la ausencia de lucha en la mayoría de los distritos y, en definitiva, la desmovilización del electorado -que no una despolitización total, puesto que no sabemos a ciencia cierta si no se votaba por no tener ideas políticas, si era una medida de oposición al sistema o simplemente, en según qué distritos y elecciones, cieña parte importante del electorado no tenía a quién votar-. El caso es que el Altoaragón de finales de siglo y primer tercio del siglo XX mantuvo un comportamiento político poco conflictivo en cuanto a lucha política interna se refiere, pero tampoco fue una provincia dócil con los designios del poder central ni ortodoxa en el funcionamiento del turno. Huesca, desde los inicios de la década de los años noventa, se caracteriza por una marcada inclinación hacia la estabilización política, primero en manos de los republicanos posibilistas de Castelar y, posteriormente, de los liberales, siempre a las órdenes de Manuel Camo, que le confirió un acusado carácter estacionario, ayudado por la precariedad de fuerzas de oposición en la provincia. Tanto los republicanos como los conservadores, ya en pleno dominio del cacicato liberal, sufrieron una situación de desgaste y desmembración muy acusada, lo que no hizo sino fomentar el poder liberal en la provincia. La traducción de esta situación al comportamiento electoral fue el desarrollo de campañas y elecciones que tuvieron como rasgo fundamental la poca competitividad en casi todos los distritos, pero no en todas las elecciones. A pesar de que todo el período reviste una monotonía o uniformidad en las actitudes políticas de la provincia, hay que señalar dos etapas distintas: una inicial, que viene desde el período anterior, con elecciones menos competidas desde 1896, y que siguen, aún, un proceso descendente en cuanto a competitividad a partir de finales de siglo, y una segunda etapa, desde 1905 en adelante, en la que comenzará a existir una mayor lucha por ciertos distritos que, curiosamente, hasta entonces no habían contado con este rasgo (casos de Fraga y Jaca, por ejemplo); se produce, además, la estabilización de los dos distritos hasta entonces más competidos de la provincia, Benabarre y Boltaña, hacia un marcado predominio liberal. 100


La abstención se vio aumentada, probablemente debido no sólo a los mecanismos de manipulación caciquiles, que impedían constantemente la participación, sino también al poco interés que debían revestir las elecciones para una parte del cuerpo electoral, conservadores y republicanos, ante lo que puede denominarse el monopolio del Partido Liberal en algunos distritos; sin ir más lejos, los ejemplos de Barbastro, en manos de los liberales Alvarez Capra (1886-1899) y Aura Boronat (1901-1920); de Sariñena, con un solo representante, Juan Alvarado, desde 1891 a 1923, o de Jaca, coto de la familia Alvarez de Toledo desde 1896 a 1907 y con antecedentes muy fuertes de cacicato estable liberal en la persona de Manuel Gavín, diputado a Cortes por este distrito desde 1879 a1893. Esta impronta liberal tan acusada debió de repercutir en una desmovilización política de la población electoral de estas zonas, cuya traducción más lógica fue un descenso de la participación real, que, unida a los propios métodos caciquiles de coacción a los votantes, aumentó el índice de abstención con respecto al período anterior181. A pesar de que a partir de 1905 se puede constatar una mayor lucha y conflictividad en casi todos los distritos, tanto en esta elección como en la siguiente, en 1907, el porcentaje general de abstención siguió siendo elevado; desde 1910, se produce un considerable descenso de este índice, un aumento de la lucha y una mayor participación de los votantes. Con los comienzos de la cristalización de la crisis del sistema restaurador del turno y del Partido Liberal de la provincia en estas fechas, se puede decir que el predominio liberal, aunque siguió dominando, halló una mayor contestación por parte de conservadores y republicanos después de la muerte de Camo 182 . La provincia de Huesca tuvo, en materia electoral, una fuerte impronta basada en la personalidad de este hombre, cacique político de la época, que logró que primase la influencia personal y la organización local, en la TTi En ct período de 1876 a 1898, se registra una abstención aproximada en torno al 22%; en cambio, en el período de 1898 a 1914, dsta se sitúa en torno al 30%. £ A partir de 1913, en Huesca, el jefe del Partido Conservador fue Ángel Ossorio y Gallardo, también jefe de los conservadores de Zaragoza, que le dará un nuevo impulso a esta formación en la provincia. En enero de 1914. iras la escisión del Partido Conservador entre mauristas y dalistas, Ossorio Gallardo, firme partidario del primero, organi/.ó un partido maurisia, del que los conservadores altoaragoncses formarían parle. V. "El Diario de Hucs ca", 5-IV-19I3, y TUSELL, Javier, La derecha española comtemporánea. Sus orígenes: el Maurismo. Espasa. Madrid, 1986, pp. 51-52.

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mayoría de los casos, frente a las directrices del poder central. En el período de elecciones que va desde 1898 a 1914, por lo menos cinco de los siete distritos que configuraban el mapa electoral de la provincia se hallaron fijos en manos de los liberales, es decir, lo que se denomina como distritos propios y con diputados "naturales, con arraigo o por derechopropio" 183 . Esto se tradujo en que, fuera el Gobierno que fuera, liberal o conservador, los candidatos liberales de Huesca obtuvieron siempre mayoría triunfante. Sólo en siete ocasiones hubo actas conservadoras, y de éstas, únicamente una bajo el Gobierno de Sagasta, en 1898, por el distrito de Benabarre; las seis restantes se consiguieron bajo el turno conservador y siempre en minoría, lo que hace pensar que entrar en el encasillado fue muy difícil para los conservadores, inclinándose casi siempre la balanza del lado del grupo de Camo, con quien indudablemente había que pactar en casi todo lo referente a la vida provincial. Así, el tumo político en Huesca se cumplió muy poco durante este período y su mantenimiento resultó harto difícil. Los conservadores, que aparentemente sólo contaban con alguna fuerza para enfrentarse a los liberales en los distritos de Benabarre y Boltaña, vieron cómo a partir de las elecciones de 1905 también éstos confirmaban una tendencia liberal acusada, que trajo como resultado la consecución del cacicato estable en Benabarre en manos del liberal Navarro Reverter y en Boltaña con la representación del también liberal Luis Fatás Montes 184 . En cuanto al caso del republicano independiente Moya, contó con el apoyo y la indicación del propio Manuel Camo para sus aspiraciones, hasta el punto de que heredó los dos distritos que había ostentado el cacique, Huesca y Fraga, antes de su designación como senador vitalicio. El balance final de las elecciones no pudo ser más favorable al Partido Liberal de la provincia. Los conservadores, fuerza política débil y poco articulada pero con posibilidades en el tumo de Gobierno, fueron incapaces de contener el creciente poder y la influencia de Camo y sus amigos políticos,

TTT '"•* VáRELA O R T E G A .

José. op.

cii., p.

357.

Navarro Reverter estuvo en el distrito hasta las elecciones de 1914, pero éste siguió teniendo representación liberal hasta las elecciones de 1919, inclusive. Luis Fatás Montes mantuvo la representación de Boltaña hasta 1920, año en que lo sustituyó otro liberal. V. GERMÁN ZtJBERO, Luis, Elecciones y partidos políticos en Aragón .... cuadro de diputados por distritos.

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presenciando cómo la provincia se convertía en un verdadero feudo del liberalismo. Entramos así de lleno en la descripción de este período electoral, en la que se incluyen las campañas electorales y los resultados obtenidos por los diferentes candidatos en cada distrito. No todas las elecciones del período revisten la misma importancia e interés; sin embargo, en cada una de ellas se producen hechos reseñables para el conocimiento del comportamiento político provincial y de la relación de fuerzas de las distintas opciones políticas. Se ha efectuado una división que contempla las elecciones menos competidas, entre 1898 y 1903, y las de mayor índice de lucha entre 1905 y 1914. En este segundo período se dio una mayor competitividad y participación, hechos que no se daban prácticamente desde la década de los noventa; prueba de ello fueron las elecciones de 1898, en las que en casi todos los distritos sólo se tiene constancia de la presentación de un candidato (casos de Barbastro, Benabarre y Sariñena). En los distritos en que se presentaba más de un candidato, la cifra de votos que éstos obtuvieron fue prácticamente ridicula, actuando más bien como comparsas en la elección. En estas elecciones, es de resaltar el clima político de la campana, ya que, con el problema de la guerra de Cuba como telón de fondo, los hombres de Camo, aún denominados republicanos posibilistas oficialmente, tuvieron que enfrentarse, no sólo a los conservadores, sino también a Emilio Castelar. Ya en enero comenzaron los ataques desde el periódico que dirigía el cacique oscense, "El Diario de Huesca", por la gestión política de los conservadores con respecto al tema cubano; esta división de opiniones se amplió, llegándose a entablar una polémica con el mismísimo Castelar, retirado desde 1888 de la actividad pública, y mentor, hasta entonces, del posibilismo oscense. Castelar, ante el desastre que se avecinaba en el tema colonial, decidió volver a la arena política atacando duramente las medidas liberales, lo que no agradó de ningún modo a los oscenses, mucho más cercanos ya al jefe liberal que al viejo republicano. Desde las páginas de "El Diario de Huesca", una editorial muy dura achacaba a Castelar el olvido de sus viejos principios; éste fue el preludio de la ruptura que se consumaría un año después: 103


«El Sr. Castclar ha censurado en un periódico extranjero la concesión de la autonomía a Cuba, calificándola de impaciencia gubernamental y propia de un período revolucionario. No cree, sin embargo, efectivo para las Colonias lo que ha sido dogma de la política democrática que ha difundido en casi toda su vida»' .

A esto había que sumar la preocupación por otros temas de la política oscense: el caciquismo y la mala orientación del electorado a la hora del voto; el encasillado, que imponía candidatos ajenos a la provincia o a los intereses de ésta, e incluso las acusaciones de corrupción y manejos en los comicios. Celebradas el 25 de marzo de1898, salieron electos tres republicanos posibilistas -último año en que se denominarían así-, en Huesca, Fraga y Sariñena; tres liberales, en Barbastro, Boltaña y Jaca, y un conservador, en Benabarre. Transcurridas ya las elecciones, los oscenses siguieron protestando por la indiferencia de la opinión pública, mucho más agudizada después de la pérdida de Cuba, que no expresaba claramente sus deseos a los gobernantes y participaba más activamente en la vida política. La pérdida de fe, de confianza, trajo consigo una crisis de conciencia nacional y una ruptura ideológica grave que afectó a la sociedad española, sobre todo a la pequeña burguesía y al proletariado186. Esta apatía se tradujo en que en el Altoaragón, durante estos años, no existió competitividad real en las elecciones, pues, por una parte, en los distritos no controlados directamente por Camo y sus amigos, las candidaturas de oposición lograron unas votaciones totalmente testimoniales, y por otra, en los distritos en que dominaba el oséense, ni siquiera se presentaron candidatos oponentes. Son los casos de las elecciones de 1898, 1899 y 1901, en las que sólo Boltaña y Benabarre, distritos en los que funcionaba el tumo, pudieron dar índice de lucha, aunque tampoco fue la norma. Las campañas, sin embargo, revisten cierta importancia, sobre todo la de 1899, en la que se consumó el paso de los posibilistas oscenses al Parado Liberal y su cambio de denominación. Durante estas elecciones, que no difieren casi en nada de las anteriores, Camo impidió que Castelar se presentase como candidato por el distrito de Huesca, lo que había venido 185

"El Diario de Huesca", 12-1-1898. JOVERZAMORA, José María, La época de la Restauración .... .ARA, en TtlftOÑ Manuel de I (dir). Revolución burguesa, oligarquía .... pp. 387-388. 186

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haciendo desde 1879, y ocupó su lugar, dejando en manos de Miguel Moya la candidatura de Fraga. Los ecos de esta ruptura llegaron incluso hasta Madrid; "El Imparcial" publicó un artículo dando la noticia: «El Sr. Castclar no presentará esla vez su candidatura por Huesca porque los electores más influyentes de la capital aragonesa, amigos que fueron del ilustre tribuno, han decidido votar al Sr. Camo, y éste, según se nosdice, ha aceptado la designación hecha por los antiguos posibilitas osecnses. y no cederá el puesto ni al Sr. Castclar ni a nadie» 1 * 7 .

Lo mismo afirmaban "La Correspondencia de España" 188 y "La Derecha" de Zaragoza, atacando la deserción de los camistas y acusándolos de "simuladores del sufragio", para apoyar decididamente a Castelar 189 . De este periódico extractamos los motivos que aduce el republicano para su vuelta a la política activa: «Después de once años de abstención electoral y parlamentaria, durante los cuales, aunque siempre me elegían diputado, no fui á las Cortes, he presentado mi candidatura por Murcia, que no es mi antigua circunscripción, y he sido elegido. E! fundamento de mi resolución es fácil de determinar. En estos trabajos he hablado de ello muchas veces. Aunque victorioso en el escrutinio, me retire del Congreso cuando establecidas las libertades fundamentales, aquellas que Thicrs llamaba libertades necesarias, vi reali/.ado en parte el ideal de toda mi vida. Pero desde que surgió esta reacción, hoy dominante, desde que surgieron el vaticanismo. que amenaza la libertad religiosa; el regionalismo que amenaza la unidad nacional; y el doctrinarismo, que amenaza los derechos indivi duales, renuncié a mi retiro y vuelvo al palenque con todas mis energías, según les explique en el manifiesto dirigido a mis electores...»" 0 .

Aun así, Camo y sus amigos no cedieron a las presiones y la ruptura se consumó, declarando su liberalismo sin ambages. Desde las páginas de "El Diario de Huesca" contestaron expeditivamente a todos aquellos que los criticaron por su decisión:

187

"El Imparcial". Ü 111 1899. 188 - L J Correspondencia de España". 17 III-1899. ' " P e r i ó d i c o republicano posibilisla de Zaragoza. ly "La Derecha", 6-V-1899. Castclar murió el 26 de mayo de este mismoaño.

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«Los electores liberales y demócratas del distrito de Huesca no se comprometen más que a lo que quieren. No tienen compromiso alguno para volar al Sr. Camo, pero sí voluntad decidida, y ya antigua, de hacerlo. Y parece que lo realizarán ahora con mucho gusto» 1 9 '.

Otro periódico zaragozano, "El Heraldo de Aragón", publicó por estas mismas fechas el rumor de que Segismundo Moret se presentaría por el distrito de Huesca y no por el de Zaragoza, como siempre, quedándose Camo en el de Fraga y Miguel Moya en las listas de senadores' 92 . La respuesta tampoco se hizo esperar, enviando Camo un telegrama que desmentía rotundamente la noticia193. Fue, en definitiva, un año electoral muy centrado en torno a los intereses del distrito de la capital, que, como era de esperar, ganó holgadamente el jefe del liberalismo oséense. A partir de este momento, la tendencia liberal de la provincia aumentó, pues Camo añadió a los tres distritos que ya controlaba férreamente en la parte meridional de la provincia.Fraga, Huesca y Sariñena, los distritos liberales por excelencia: Jaca y Barbastro, influyendo en ellos decisivamente como jefe del liberalismo oséense; las fuerzas políticas de oposición que quedaban, republicanos y conservadores, se hallaron ante un creciente monopolio de los camistas en el Altoaragón. En este marco, las elecciones de 1903, organizadas por los silvelistas y con Antonio Maura como Ministro de la Gobernación, fueron las más disputadas de este tramo de elecciones no competitivas. Toda la campaña electoral se centró en denunciar los atropellos cometidos por el gobernador civil de la provincia, el conservador Antonio Villarino, protestas que ocuparon casi todo el mes de abril, con repercusiones hasta en Madrid. Los conservadores eran atacados por los elementos liberales de la provincia debido a su corrupción y bandidaje a la hora de conseguir votos, sobre todo en los distritos de Benabarre y Boltaña, sin duda los más dóciles de la provincia. En ellos, y a pesar de ser elecciones conservadoras, se entabló una lucha muy ardua entre los dos partidos dinásticos, que dio co191

"El Diario de Huesca". 21-III-1899. "Heraldo de Aragón". 13-IV-1899. ' "Totalmente inexacto hayase hecho indicación alguna para la presentación del ilustre Sr. Moret por el distrito de Huesca" ("Heraldo de Aragón", 13-IV-1899, edición de la larde). 192

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mo resultado la obtención del distrito de Benabarrc por el conservador Pío Vicente Piniés y del de Boltaña por el liberal Domingo Gascón, perdiendo el turno de este distrito los silvelistas. El gobernador civil conservador fomentó para esta elección todo tipo de artimañas, como multas, llamamientos de alcaldes antes de las votaciones, amenazas, ..., e incluso se orquestó una campaña, ayudados por el clero, tachando a los liberales de anticatólicos y herejes. He aquí la queja del liberal Luis Bermejillo, expresada en un telegrama al Ministro de la Gobernación, Antonio Maura: «(...) En el Boletín eclesiástico de Barbasiro, recomienda el Obispo candidatura adicta calificándola de Católica. Siendo yo también católico como le consta al Obispo y por lo desacostumbrado del caso considero censurable, injurioso e injusto esc procedimiento. Lo pongo en conocimiento de V. E. para los efectos oportunos y como antecedente para cuando este asunto se iraic en el Parlamento» 19 ''.

El resto de los distritos no tuvo mayores problemas. En Barbastro, Aura Boronat mantuvo su supremacía, al igual que el duque de Bivonaen Jaca, Camo en Huesca y Juan Alvarado en Sariñena. El caso del distrito de Fraga fue curioso, pues de una elección a otra hubo una reducción de prácticamente 3.000 votantes en la candidatura de Miguel Moya, candidatura única, por otra parte. Este será el último año en que Fraga permaneció cerrado a otros aspirantes, ya que a partir de la siguiente elección el distrito seria mucho más competido. El triunfo liberal en 1903fue arrollador,pues, de siete distritos electorales, seis fueron de los hombres de Camo y tan sólo un candidato adicto al Gobierno de Silvela pudo conseguir el acta. El mismo resultado se registró en los comicios de 1905, organizados por los liberales, sólo que a partir de este año habrá mucha más competitividad en el distrito, entrando así en el periodo de mayor lucha de la etapa de 1898-1914. Estas elecciones estuvieron muy influidas por la división del Partiih Liberal, en 1904, entre los seguidores de Segismundo Moret y los de Montero Ríos ig5 . Esta escisión suponía un importante obstáculo en el camino m

A . H . N . . Gobernación, telegrama 21-IV-I903. - S&gaSta había muerto a finales de1903.

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hacia la formación de un Gobierno fuerte, y los jefes de ambas facciones, para evitar un alejamiento casi permanente del poder, favorecieron una alianza que buscó la unión operativa del partido sin necesidad de resolver el conflicto que suponía la falta de jefatura única196. Los liberales oscenses, favorables a Moret197, se mostraron, sin embargo, conciliadores, sabiendo lo peligroso que podía resultar un Gobierno y un partido escindido en numerosas clientelas, y apoyaron decididamente al candidato que propuso el rey y que resultó ser Montero Ríos: «... Dividido en dos grandes grupos el partido liberal, siempre declaró Moret su clara y franca disposición á hacer cuanto dable y úlil fuera para restablecer la concordia, y á toda hora proclamó que su persona no sería jamás obstáculo para que los liberales ofreciesen al país como instrumento de gobierno, no banderías y facciones ávidas de lucha intestina, sino un gran partido... ( ). El partido liberal es. pues, ya uno. No hay en él grupos, clientelas ni camarillas y si las hubiera serían ilegitimas y desautorizadas. Y estando en el Poder, ese partido tiene una representación legítima: el Gobierno; y un jefe natural: el presidente del Consejo de ministros, sea quien fuere la persona que ejerza este cargo. El jefe del Gobierno es el jefe del partido: á aquel, mientras lo sea, se debo iodo apoyo y acatamiento» 198 .

Cuando Montero Ríos formó gabinete, los oscenses declararían su obediencia y colaboración, procurando "... ser ministerialesde este gobierno liberal como de todo aquel que le suceda.. ." I99 . Pero, aun a pesar de esta actitud y de la cohesión demostrada por los liberales de la provincia, el movimiento de oposición en todos los distritos por parte de republicanos y conservadores fue general, posiblemente tratando de socabar el monopolio liberal, que hacía difícil incluso la consecución de actas a los conservadores en sus propias elecciones. No obstante, los comicios de 1905 transcurrieron sin mayores problemas y la única novedad fue la petición desde Madrid de ayuda y colaboración a Camo para incluir en el encasillado al marqués de Mondéjar, a lo que el oséensecontestó afirmaúvamente:

196 197 198 199

ARTOLA, Miguel, op.cit.. p. 353. "El Diario de Huesca", 28-VM905. "El Diario de Huesca". 28-VM905. "El Diario de Huesca", 27-VI-1905.

IOS


«secundaremos complacidísimos con cuantas solicitudes y empeños precisen sus deseos respeelo al marqués de Mondéjar. Amigos satisfechísimos y a sus completas órdenes. Salúdale afectuosamente M. Camo» 200 .

Esta respuesta demuestra la buena disposición de ánimo y las buenas relaciones que el jefe del liberalismo osecnse mantenía con la facción monterista, que, en ese momento, ocupaba el poder; el resultado de los comicios fue muy brillante para Camo y sus amigos, que consiguieron que no saliera ni un solo conservador en ninguno de los distritos201. Sin embargo, ésta sería la última elección en que reinaría la unidad de los liberales en las elecciones, ya que la división del Partido Liberal afectó a uno de los distritos de mayor arraigo liberal en el Altoaragón, Jaca. El duque de Bivona, partidario de Montero Ríos, desacatando la disciplina impuesta por Camo, puso en tela de juicio sus directrices, con lo que provocó la única escisión de todo el período. A partir de 1907 y después de una presencia ininterrumpida en el distrito desde 1896, la familia Alvarez de Toledo no volvería a conseguir un acta al Congreso de los diputados por el distrito de Jaca. Ya en esta elección no consiguió la candidatura principal, siendo sustituido por Tiburcio Pérez Castañeda, liberal moretista e indicado por Camo. La lucha por el acta fue quizá una de las más disputadas del período, pero finalmente el duque de Bivona fue derrotado por poco más de 800 votos. Se había llegado a lo nunca conocido en el distrito, la lucha entre dos liberales. También los distritos de Fraga y Huesca sufrieron cambios durante estas elecciones, ya que Manuel Camo, en setiembre de 1906, fue nombrado senador vitalicio y dejó el distrito de Huesca a Miguel Moya. De esta forma, el político madrileño heredó por segunda vez el distrito del cacique y por su estricta recomendación202. El antiguo distrito de Moya, Fraga, pasó a manos de los conservadores durante estas elecciones, quizá debido al desajuste, originado entre los liberales, por tantos cambios en tres distritos tan importantes como Huesca, Fraga y Jaca. 2m)

A.H.N., Gobernación, lelcg. 15-VIII-1905. ' V. mapa de elecciones de 1905. 2 La carta que dirigió Camo a sus electores tenía fecha del 10 de abril de 1907, pero al no conservarse "El Diario de Huesca" para estas fechas, la hemos extraído de la campaña electoral de 1914, en que aparece reproducida textualmente. 2

109


Finalmente, las elecciones de 1907 fueron las últimas regidas bajo la ley electoral de 1890, ya que a finales de ese año se aprobaría la ley electoral que auspició Antonio Maura, la última elaborada durante la Restauración. Bajo esta norma se desarrollarían los comicios de 1910, muy disputados en Barbastro, Benabarre, Boltaña y Fraga. La situación del Partido Liberal se había agravado con una mayor división, por no decir atomización, cada vez más difícil de resolver. Para este cambio de Gobierno, Moret no consiguió el decreto de disolución de Cortes de la Corona203, por lo que Montero Ríos y Romanones, tras previas negociaciones, acabaron ofreciéndole la jefatura del partido a Canalejas, que formó gabinete con tan sólo un grupo de nueve parlamentarios en la Cámara204. En Huesca, el clima político de la campaña fue de profunda preocupación, tanto para los liberales como para los conservadores. Para los primeros, la situación interna del partido era penosa, pues su jefe de filas, Moret, quedaba definitivamente descartado, y la unión del Partido Liberal, tan deseada desde la muerte de Sagasta, resultaba poco menos que imposible. Para los conservadores, la contestación a la gestión de Maura por pane de todas las fuerzas políticas, así como la actitud del rey, los dejaban prácticamente divididos, sin jefe ni orientación. Todo esto, unido a la precaria situación del Partido Conservador en Huesca, convirtió a estas elecciones en unas de las más penosas de todo el período. Manuel Camo anunció el 10 de febrero a sus seguidores y amigos políticos el fin del Gabinete Moret y la entrada de Canalejas como jefe de Gobierno, concediéndole un saludo de bienvenida y su confianza. A partir de este momento, todo fueron editoriales en "El Diario de Huesca" llamando a la unidad y a la calma en la provincia en torno al político demócrata: «... agrupémonos en lomo á quien por designación del rey lleva al poder la representación de todos nuestros anhelos y todas nuestras aspiraciones patrióticas...» 205 .

203

ARTOI.A, Miguel, op. cil.. p. 353. 204 » ED |i a j ¡ 0 úc Huesca", 9-11-1910. 205

"El Diario de Huesca". 19-11-1910.

110


A esta preocupación se sumaba la aplicación de la ley electoral de 1907; protestaron los liberales ante lo que consideraban un recorte en la esfera de influencia del Gobierno para favorecer "legitimamentea sus amigos políticos". La difícil confección del encasillado, la composición de la mayoría; todo eran dudas en esos momentos: «¿Será grandemente canalejista? ¿Entrarán en ella más amigos de Romanónos que de García Prieto, que de Cobián? ¿Será muy numeroso el grupo moralista?» .

En todo caso, estas dudas se solventaron cerrando filas alrededor de Canalejas. Las críticas a los conservadores y a la gestión de Maura fueron muy duras; "represores desaprensivos, carcas y mestizos en busca de la voluntad popular"207 fueron unos de los muchos epítetos que les atribuyeron en aquella elección, también teñida de cieno fanatismo religioso y en la que se convirtieron los pulpitos de Huesca en foros políticos: «Vienen con capa de católicos los que se distinguen por explotadores del prójimo, bandidos del pagaré, que hacen presa de un desgraciado y le arrancan sin contemplación hacienda y hogar...» 208 .

Pero la "hidra reaccionaria" en el Altoaragón no tuvo nada que hacer. Los liberales lo tenían todo en sus manos, hasta el extremo de afirmar un día después de las elecciones que no se molestaron "... ni en salir de casa a solicitar apoyo de nuestros amigos.. ." 209 . Sobre todo se habló del triunfo de Moya frente a un candidato católico y de bendición episcopal, siendo éste el año en que aceptaría la denominación de liberal y también el mismo año en que los republicanos lo llamaron traidor y votaron en blanco. Los resultados no pudieron ser mejores; de siete distritos, siete diputados liberales, tres senadores electos por el mismo partido y un senador vitalicio, Manuel Camo. Pero lo cieno es que la alegría de los liberales oscenses no iba a durar mucho tiempo, pues su jefe, Camo, murió a Finales de 1911, y Canalejas, 206 "El "El 208 "El 209 "El

207

Diario Diario Diario Diario

de de de de

Huesea". Huesca". Huesca". Huesca".

14-111-1910. 6-V-|UH). 6 V 1910. 11-V-1910,

II


la única figura que había podido aglutinarlos, un año más tarde. El asesinato del político demócrata trajo dos consecuencias importantes, que indudablemente afectarían a todos los liberales de la provincia: el fin de la unión tan trabajosamente conseguida y la escisión del Partido Conservador™. El tumo de poder resultó prácticamente imposible, debido a la disgregación de los viejos partidos dinásticos y a la falta de figuras que cohesionaran a las distintas facciones, que, representadas en el Congreso por pequeños grupos, difícilmente podían obtener la mayoría necesaria para gobernar. Maura, retirado temporalmente de la política como protesta por lo que él consideraba una relegación injusta de su figura como jefe del Partido Conservador por parte de la Corona, se escindió definitivamente de esta formación a finales de 1912. constituyéndose en enero de 1913una agrupación maurista, independiente del Partido Conservador. Esta tuvo repercusiones importantes en el Alioaragón, pues el jefe de los elementos conservadores de Zaragoza y Huesca era Ángel Ossorio y Gallardo, uno de los principales fundadores del maurismo como partido político211. En abril de 1913, en "El Diario de Huesca", ya se aludía al político conservador, que agitó considerablemente la dormida conciencia de los conservadores oseenses: «( ) el señor Ossorio y Gallardo, nuevo jefe uaídu expresamente de Zaragoza para acaudillar y reanimar las casi agonizantes huestes de la conservaduría de esta provincia..,» 212 .

Las elecciones de 1914, convocadas para el 8 de marzo, coincidieron, no sólo con la aparición de Ossorio y Gallardo, sino también con el momento álgido en la aprobación del Proyecto de Riegos del Alto Aragón y con la ausencia, por primera vez en casi cuarenta años, de Manuel Camoen unos comicios electorales213. Esta vez, los liberales, muerto Canalejas, se adhirieron al conde de Romanones. Tm ¿ l u

-

ARTOI.A,

11

Miguel,

op.

cil., p. 357.

El partido de Maura se fundó el 20 y 21 de enero de 1914. "El Diario de Huesca". 5-1V-1913. * " Camo murió en diciembre de1911; desde entonces, el Partido Liberal se rigió por un Directorio compuesto por Domingo del Cacho. Gaspar Mairal. Julio Sopeña y Manuel Batalla. 212

112


Los puntos claves de la campaña fueron dos: la utilización política del Proyecto de Riegos por parte de los dos partidos dinásticos y la deserción del duque de Bivona, ahora partidario de García Prieto, que apoyó la candidatura conservadora de Pío Vicente Piniés en Jaca. El Proyecto de Riegos fue utilizado por los conservadores para alinear a la población en contra de los liberales, verdaderos impulsores del mismo. Aprovechando la lentitud de la aprobación del expediente en el Congreso, acusaron a los liberales de mala gestión y organizaron las elecciones definiéndose como un partido "canalista". En efecto, con el pretexto del proyecto, utilizándolo de plataforma electoral, intentaron conseguir una mayor presencia de diputados conservadores en la Cámara baja. Las rencillas entre liberales y conservadores por este tema venían desde un año antes. "El Diario de Huesca'" acusaba el 5 de abril de 1913a Ossorio y Gallardo de alentar estos planes en la conservaduría altoaragonesa: «... á un Mamado partido canaliza, dedicar ¡mencionadas frases de marcado afecto á los bivonislas, no ocupándose del partido liberal de la provincia sino para anunciar su liquidación y considerar al Directorio como la Comisión encargada de llevarla á efecto» 2 ' 4 .

La deserción del duque de Bivona ya fue más grave, puesto que los liberales, dueños desde siempre del distrito de Jaca, perdieron las elecciones este año. Ya el primero de febrero, "La Unión" 215 , periódico independiente de Jaca, publicaba en su sección "Gacetillas" la noticia. Casi al mismo tiempo, el Directorio del Partido Liberal proponía a Carlos Muñoz Rocatallada, hijo de los condes de la Vinaza, para luchar por el distrito, "... teniendo presente siempre que es liberal y de los incondicionales del ilustre jefe Sr. Conde de Romanones"216. Los liberales de Jaca se indignaron ante la deserción de Alvarez de Toledo, llegando incluso a declarar que hubieran preferido la presentación de un liberal partidario de García Prieto, pero que entregarle el distrito a los conservadores eran ofensas mayores, ya que lo que se perseguía era la anulación del elemento liberal en la zona217. 2 N

"El Diario de Muesca". 5-1V-1913. Semanario fundado en 1907 y de clara tendencia bivonista; tiene sus antecedentes en "La Montaña", órgano del partido político del duque de Bivona. "La Unión" comenzó a publicarse en mayo de 1907 y cesó el 25 de abril de 1941, 216 "El Diario de Huesca". MI-1914. 217 "El Diario de Huesca", 5-H-1914. ¿l3

113


Los comentarios y justificaciones formaron parte de toda la campaña, no sólo ante los propios oscenses, sino que también llegaron las explicaciones a Madrid en forma de editoriales, cartas y memoranda. En una carta abierta al conde de Romanones y firmada por los canalizos de Jaca, se afirmaba: «Podéis seguir creyendo, querida Conde, que el partido de Jaca sigue siendo liberal, tal y como suponíais cuando la representación del partido se adhirió personalmente a vuestra indiscutible jefatura (...) que la masa principal de los electores no estamos conformes con que sea representante en el Congreso un conservador, por estar en pugna con nuestra historia política, en la cual esculpieron páginas gloriosas los Arans, Gavín, Xiqucna, Camo, Femando Conzálcz y Gil Bcrgcs...» 218 .

Contra el candidato conservador hubo todo tipo de comentarios. Pío Vicente Piniés había pasado hasta entonces por Benabarre y Boltaña, tratando de presentarse también por Fraga y por Barbastro: «El señor Piniés, aspiraba a la representación por Fraga, pero los conservadores de esc distrito le han dado con las puertas en las narices, y como es un desahuciado en cinco distritos de la provincia, no quedaba otro que el de Jaca, que es el que le corresponde por riguroso tumo» 219 .

El final de la lucha consistió en la pérdida del distrito por los romanonistas. Sin Camo, el dominio ya no era tan férreo y la sensación de derrota invadió por primera vez a los liberales oscenses, que vieron impotentes cómo la maquinaria electoral de Bivona proporcionaba los triunfos a sus más constantes opositores. En el distrito de Fraga se presentó Valero Hervás, siendo proclamado por el art. 29; se rumoreó la presentación de José Almuzara, pero no llegó a materializarse, con la intención de no crear obstáculos ni divisiones en el Partido Liberal de la provincia; en realidad, pues, fue el criterio del encasillado de Madrid el que triunfó frente al del Directorio oséense. En Boltaña hubo cinco candidatos encasillados por el Partido Conservador y ninguno de ellos consiguió arrebatarle la representación a Luis Fatás; en Barbastro, volvió a resultar elegido Aura Boronat, aunque el periódico conservador 21 H 2,9

14

"El Diario de Huesca", 6-II-1914. 'El Diario de Huesca", 30-11914.


"La Democracia" orquestó una campaña en su contra, desvirtuandosu actitud con respecto al Plan de Riegos del Alto Aragón. En Huesca, las campañas no revistieron problemas. El Directorio mandó una carta recomendando a Moya y enumerando sobriamente los esfuerzos llevados a cabo por la provincia. Se registró una lucha muy reñida entre liberales y una coalición de conservadores, republicanos y canalistas: «... salvo algunos republicanos de buena cepa que no se asocian al contubernio de ambiciones personales y los integristas completamente íntegros en sus manifestaciones políticas, que no se avienen a secundar la comedia canalista, lodos los otros elementos rivales se han unido para darnos la batalla en una última convulsión de agonía...» 220 .

La oposición al Partido Liberal se agudizó desde la muerte deCamo; la esperanza de mermar el monopolio liberal hizo que sus adversarios se coaligaran, sin tener en cuenta su disparidad, bajo la bandera del Proyecto de Riegos y tratando de cambiar el signo político de la provincia. Con este pretexto se agruparon conservadores, integristas, carlistas y algunos republicanos, bajo el nombre de agrarios, presentándose en Huesca, Barbastro y Sariñena y con candidatos que, en opinión de los liberales, "... ni poseen una pulgada de tierra ni tienen la más ligera noción referente al cultivo". Incluso algunos republicanos radicales votaron al candidato conservador. En general, tanto en estas últimas elecciones como en todas las que componen el periodo de 1898 a 1914, puede concluirse que el Partido Liberal dominó profundamente los mecanismos del comportamiento político de la provincia, saliendo triunfante de cuantos intentos hicieron sus enemigos políticos de deshancarlos de su privilegiada posición. Quizá la mejor prueba de los hombres de Camo es un artículo del "Diario Universal de Madrid", con las previsiones de las elecciones provincia por provincia y que puede aplicarse a toda la etapa de la que aquí tratamos: «Es esta una de las provincias donde el partido liberal está mejor organizado, gracias al criterio que le dio el señor Camo. El Directorio, que recogió la herencia del Sr. Camo la defiende con gran solicitud y esmero, hasta el punto de que en sus manos el caudal hereditario no ha disminuido, y en pocas provincias, no siendo la de Guadalajara, el partido conservador se encontrará en peores condiciones...» 221 . 220

"El Diario de Huesca", 4-111-1914.

221

"El Diario de Huesca", 17-11-1914.

115


Sariñena

Jaca

Huesca

Fraga

Boltaña

Benabarre

Barbastro

1879

1881

1884

R.Pos. M. Gavín Estaún L

R.Pos. M. Gavín Estaún L S. Bayona Santamaría L

C M. Gavín Estaún L L. Alba Salcedo l.L

C J. Manon Gavín P. Lacasa C

L. Alba Salcedo 11.

C

J. Sánchez Toca

E. Castelar

E. Castelar

E. Castelar

A. Naya Azara

A. Naya Azara

RPos.

J. Al varado

L

RPos. M. Gavín Estaún

L

C

L

C

L Félix Coll Moncasi

t J. Nogueras Loscertales

L Félix Coll Moncasi

L J, Nogueras Loscertales

C L L Manuel León J. Cavero M. La sierra J. Moncasi Moncasi Llera Arnés Cudós F. Moncasi C C L R.Lacadena R, Lacadena R. Lacadena R.Lacadena Laguna Laguna Laguna Laguna C

L. Alvarez Capra

1886

C L. Ruata Sichar E. Barrón C

C J. Jovellar F. Cerveró Valdés C J. Cavero Llera

P. Escudero P. Escudero E. de Antonio P. Escudero

1876

t C A. Albar Anglada

R.Pos.

J. AI varado

í.

M. Gavín Estaún

R.Pos.

E. Castelar

C

C J. Abella Fuertes

J. Moncasi Cudós

M. Lasierra Arnés

RPos.

J. Alvarado

L

R.Pos. M. Gavín Estaún

E. Castelar

RPos.

L M. Camo Nogués

R.Lacadena Laguna

i

L. Alvarez Capra

1893

L

L. Alvarez Capra

1891

Diputados. Provincia de Huesca, 1875-1896.

RPos.

J. Alvarado

RPos. J. Alvarez de Toledo y Acuña L

E. Castelar

R.Pos.

C M. Camo Nogués

C A. Albar Anglada

J. Romero

E. Romero

L

L. Alvarez Capra

1896


Sariñena

Jaca

Huesca

Fraga

Boltana

Benabarre

Barbastro L

L J. Moncasi

L V. Piniés

L

Lorenzo More!

1905

L

í.

L

C

L

i J. Alvarado

L J. Alvarado

L

J. Alvarado

L

Duque de Bivona

Duque de Bivona

Conde de Xiquena

i

L

L

R.Pos.

1910

1914

ñ

R

D. de las Barcenas C

C

V. Piniés

L

Miguel Forrero

L

Luis Falás

L

Navarro Reverter

L

L

Valero Hervás

L

Luis Fa!ás

L

Navarro Reverter

l

L

J. Alvarado L

L í.

L J. Alvarado

L

L

J. Alvarado

L

Pérez Castañeda

Duque de Bivona Duque de Bivona

J. Alvarado

Valentín Gayarre

ñ L

L

i

L

J. Alvarado

C

V. Piniés

i

Manuel Camo Manuel Camo Manuel Camo Manuel Camo Miguel Moya Miguel Moya Miguel Moya

R

R.Pos.

E. Castelar

R.Pos.

Manuel Camo Manuel Camo Miguel Moya Miguel Moya Miguel Moya

Marqués Mondéjar

Domingo Gascón

Domingo Gascón

Albar Anglada

Duque de Bivona

L

L

C

L

Navarro Reverter

Luis Bermejillo

V. Piniés

C

L

L

C

R.Pos.

1907

Aura Borona! Aura Boronat Aura Borona! Aura Borona! Aura Boronat Aura Borona

Alvarez Capra

1903

Alvarez Capra

1901

1899

1898

Diputados. Provincia de Huesca, 1897-1914.


RESULTADOS ELECTORALES Abreviaturas: C = conservador CA = carlistas /¿^independiente libera] LMR = liberal de Montero Ríos

P = posibilista R¡ = republicano independiente

L = liberal Cla = canalista

S = socialista

Ry= republicano zorrillista R = republicano

Elecciones de 1876 Barbastro

Benabarre

C l.

c

Boltaña

118

Pedro Escudero Constancio Gambel Manuel Ibar Constantino Gambel Francisco Nacenta Papeletas en blanco

4.791 2.983 2 1 2

Joaquín Jovellar

6.346

Juan Cavero Llera

9.261

3

Fraga

C

Lorenzo Ruaia Sichar

7.749

Huesca

C

Antonio Naya

4.491


Jaca

Sariñena

h L

J. Martón Gavín Nicolás Salmerón Felipe Pedorro Miguel Gavín

7.713 1 1 1

L. Alba Salcedo S. Bayona Santamaría

4.414 2.767

Elecciones de 1879 Barbastro

C L

Pedro Escudero Constancio Gambel Perdidos

1.056 935 4

Benabarre

C

J. Cavero Llera Romero Robledo I. Fdez. Sánchez E. Castelar

1.889 151 16 2

Boltaña

L

R. Lacadena Laguna I. Fdez. Sánchez E. Castelar

1.792 39 1

Fraga

C L

J. Nogueras Loscertales Luis Jorro Galicia E. Castelar 1. Fdez. Sánchez Votos anulados

1.015 676 5 3 228

Huesca

C P

Barón de Alcalá E. Castelar Antonio Naya Camilo Labrador Barón de Alcalá I. Fdez. Sánchez En blanco

c

977 971 4 1 1 1 5

II1)


Jaca

Sariñena

L C

&

L L

Manuel Gavín Estaún Pedro Lacasa I. Fdez. Sánchez

1.203 1.048 2

L. Alba Salcedo S. Bayona S. Bayona Santamaría I. Fdez. Sánchez

1.279 1.058 2 1

Elecciones de 1881 Barbastro

L C

Estanislao de Antonio 1.046 Pedro Escudero 738 Nicolás Salmerón 12 Ildefonso Fdez. Sánchez 3 Juan Téllez 1 Rafael Espejo 1

Benabarre

L

Manuel León Moncasi E. Montero Ríos I. Fdez. Sánchez A. Cánovas José Retomllo R. Eugenio del Moral N. Salmerón

1.159 437 51 66 3 2 30

Boltaña

t

R. Lacadena Laguna E. Montero Ríos I. Fdez. Sánchez N. Salmerón

2.099 22 19 7

Fraga

L

Félix Coll Moncasi J. Fernando González R. Espejo del Rosal I. Fdez. Sánchez E. Castelar

Hz

120

996 449 22 6 1


Huesca

P L

E. Castelar Fernando de la Cerda, conde de Parcent N. Salmerón J. Téllez Vicent Papeletas inútiles

995 851 31 1 4

Jaca

L

Manuel Gavín Estaún E. Montero Ríos I. Fdez. Sánchez N. Salmerón R. Espejo del Rosal

1.078 204 24 10 1

Sariñena

L

S. Bayona Santamaría N. Salmerón J. Téllez Vicent I. Fdez. Sánchez R. Espejo del Rosal Luis Moreno y Gil de Borjal J. Retortillo, marqués de Retortillo

1.520 120 37 16 16 1 1

Elecciones de 1884 Barbas! ro

Pedro Escudero 1.487 P. Mateo Sagasta 343 E. Montero Ríos 236 J. Mé. Esquerdo Zaragoza 47 R. Gutiérrez Giménez 20

Bcnabarre

M. Las i erra Arnés P. Mateo Sagasta E. Montero Ríos J. Ms. Esquerdo Zaragoza R. Gutiérrez Giménez J. Eugenio Ruiz Gómez

1.800 339 314 34 8 3 121


Boltaña

R. Lacadena Laguna 1.581 P. Mateo Sagasta 576 E. Montero Ríos 120 J. Ma. Esquerdo Zaragoza 97 J. Eugenio Ruiz Gómez 25

Fraj?»

J. Nogueras Loscertales 1.298 P. Mateo Sagasta 266 E. Montero Ríos 195 J. Ms. Esquerdo Zaragoza 38 R. Gutiérrez Giménez 24 J. Eugenio Ruiz Gómez 1

Huesca

Jaca

P C

L C

Sariñena

Emilio Castelar Femando de la Cerda, conde de Parcent J. M-. Esquerdo Zaragoza Papeletas inútiles

853 838 1 2

Manuel Gavín Estaún 1.012 L. Alvarez Capra 869 P. Mateo Sagasta 1 J. M*. Esquerdo Zaragoza 1 Papeletas en blanco 1 J. Sánchez Toca 1.396 P. Mateo Sagasta 296 E. Montero Ríos 128 R. Gutiérrez Giménez 55 8 J. M . Esquerdo Zaragoza 50 Eugenio Ruiz Gómez 5

Elecciones de 1886 Iiarbastro

122

L

Lorenzo Alvarez Capra F. Pi y Margall R. Gutiérrez Giménez M. Sastrón Pinol

1.573 162 57 22


Benabarre

José Moncasi Cudós F. Pi y Margall M. Sastrón Pinol R. Gutiérrez Giménez I. Fdez. Sánchez Venancio González

1.951 106 100 44 8 4

Roltaña

R. Lacadena Laguna M. Sastrón Pinol R. Gutiérrez Giménez F. Pi y Margall

2.054 96 47 10

Fraga

Félix Coll Moncasi F. Pi y Margall R. Gutiérrez Giménez M. Sastrón Pinol Marqués de Retonillo M. Camo Nogués I. Fdez. Sánchez J. Pera Gayosa Venancio González

1.118 286 85 45 32 20 10 6

Emilio Castelar J. Fernando González I. Fdez. Sánchez R. Gutiérrez Giménez Papeletas en blanco

974 569 2 1 1

Manuel Gavín Estaún M. Sastrón Pinol F. Pi y Margall R. Gutiérrez Giménez Blas Cobeno Barragán Blas Cobeno I. Fdez. Sánchez

1.230 36 34 27 20 4 2

Huesca

P ¡i-

Jaca

6

123


Sari nena

Juan Alvarado J. Sánchez Toca F. Pi y Margall R. Gutiérrez Giménez M. Sastrón Pinol

935 779 5 4 2

Elecciones de 1891

124

Barbastro

L C

Lorenzo Alvarez Capra Pedro Escudero

4.309 3.564

Benabarre

C R

Manuel Lasierra A. Torres-Solanot

5.545 970

Boltaíia

C

A. Albar Anglada F. Pi y Margall J. Gil Berges E. Castelar L. Alvarez Capra

6.747 12 6 1 1

Fraga

C P

Joaquín A bella Manuel Camo Nogués

3.725 3.505

Huesca

P

Emilio Castelar J. de Lianza Pignatelli

4.358 3.587

Jaca

L C

Manuel Gavín Estaún Luis Jorro Galicia

3.984 3.167

Sari nena

P C

Juan Alvarado J. Sánchez Toca

4.546 4.205


Elecciones de 1893 Barbastro

L R

Lorenzo Alvarez Capra Luis Montestruc

4.164 1.545(,J

Bena barre

L R

José Moncasi Cudós E. Reniña Castañera

4.324 2.913

Boltaña

L C

R. Lacadena Laguna Delfín Fuentes Espluga

6.170 477

Fraga

P

Manuel Camo Nogués

5.871

Muesca

r

Emilio Castelar

4.187

Jaca

L P

Manuel Gavín Estaún 4.219 Mariano Sánchez Gastón 339<!)

Sari nena

Juan Alvarado

5.946

Elecciones de 1896 Barbastro

L

4.383

/

Lorenzo Alvarez Capra Joaquín Costa

Benabarre

C

Evaristo Romero

6.897

Boltaña

c

A. Albar Anglada Antonio Pérez Solana

5.504 2.687

A'

Manuel Camo Nogués E. Reniña

4.002 3.200

p

Emilio Castelar

3.989

l.

Fraga Huesca

r

<l> "El Imparcial" (6-III-1893).

125


José Alvarez de Toledo y Acuña, conde de

Jaca

Xiquena

Saríñcna

3.599

c

Miguel Gastón

—

P

Juan Alvarado

4.478

Elecciones de 1898 Barbastro

L

Lorenzo Alvarez Capra

Benabarre

C

Lorenzo Moret y Beruete 6.872

c

Duque de Bivona Antonio Albar Anglada Marcial Chirrió

7.536 34 2

c

Manuel Camo Nogués Francisco Jaime

5.282 1

Huesca

p R

Emilio Castelar J. Fernando González

3.761 3

Jaca

L

Conde de Xiquena Julián Malón

6.798 4

Saríñcna

P

Juan Alvarado

6.516

Boltaña

Fraga

P

7.007

Elecciones de 1899 Barbastro

126

L R

Lorenzo Alvarez Capra F. Pi y Margall Juan Juseu J. Costa Benito Goya Jovellanos Dr. Esquerdo Carlos VII de Borbón

5.813 5 1 131 1 1 2


Blas Cotens Síes Juan Antonio Laporta N. Salmerón Pablo Iglesias V. Blasco Ibáñez

1 1 1 1 1

Bcnabarrc

C L

Pío Vicente Piniés Francisco Moncasi

6.865 165

Boltaña

C R

Antonio Albar Anglada N. Salmerón

8.550 2

Fraga

R¡

Miguel Moya

4.991

Huesca

L

Manuel Camo

5.306

Jaca

L R R

Duque de Bivona José Femando González F. Pi y Margall

6.465 13 4

Juan Alvarado

6.133

Sariñciia

Elecciones de 1901 Barbastro

L R C R

Antonio Aura Boronat F. Pi y Margall Toribio Rey N. Salmerón

5.622 1

Benabarre

L C

José Moncasi Cudós Pío Vicente Piniés

4.166 2.951

Boltaña

L

Domingo Gascón Pablo Alzóla

4.472 3.289

Miguel Moya

6.372

c Fraga

R¡

127


Huesca

Manuel Camo Gregorio Castejón

5.716 1

Jaca

Duque de Bivona

6.609

Sariñcna

Juan Al varado

7.117

Elecciones de 1903 Barbastro

L

Antonio Aura Boronat

5.735

c

Pío Vicente Piniés Luis Bermejillo Santiago Valentí Camps

3.867

c

i

Domingo Gascón José Ferraz

3.834 2.567

Fraga

*t

Miguel Moya

3.465

Huesca

L

Manuel Camo

5.311

Jaca

L

Duque de Bivona

6.681

Saríñena

L

Juan Alvarado

6.191

Benabame

l

n Boltaña

—

1.365

Elecciones de 1905

128

Barbastro

L R C

Antonio Aura Boronat Eusebio Romeo Jimeno Estanislao de Antonio

3.592 2.403 1

Bcnabarrv

L R

Luis Bermejillo Santiago Valenü'Camps

4.683 1.365


Boltaña

Fraga

*/

cR

Lorenzo Rodríguez de Gálvez Luis Zurdo Olivares

6.263 761

Miguel Moya Pío Vicente Piniés Joaquín Montestruc

2.904 1.997 1.211

Huesca

L

Manuel Camo Joaquín Montestruc Miguel Moya Anselmo Sopeña Mariano Moreno

4.678 1.421 1 1 1

Jaca

L R

Duque de Bivona Nicolás Salmerón Mariano Gallego Mariano Beltrán

4.791 493 1 5

Sariñena

L R

Juan Alvarado Alejandro Lerroux Joaquín Costa Bernardo Bernardos Joaquín Montestruc A. Aura Boronat Eduardo Dato Manuel Silvela Manuel Camo

5.221 1.040 25 14 2 2 1 1 1

h R L C C L

Elecciones de 1907 Barbastro

L C R

Antonio Aura Boronat José Mir y Miró Joaquín Costa

3.279 2.503 1

129


Benabarre

L R R

V. Navarro Reverter Santiago Valentí Camps Alejandro Lerroux

Boltaña

C

Pío Vicente Piniés Luis Zurdo Olivares

Fraga

C R

Domingo de las Barcenas 4.303 Joaquín Montestruc 411 Joaquín Dicenta 785 Alejandro Lerroux 12 Miguel Moya 2 Joaquín Costa 1 J. Canalejas 1

R R¡ R L

5.585 78 49 7.202 3

Huesca

R¡ R

Miguel Moya Ricardo Monreal Juan Vázquez Mella

Jaca

L LMR

Tiburcio Pérez Castañeda 4.022 Duque de Bivona 3.229

Saríncna

L R

Juan Alvarado Alejandro Lerroux Juan Vázquez Mella Joaquín Bara

C

4.258 835 4

5.613 17 11 1

Elecciones de 1910

130

Barbastro

L C

Antonio Aura Boronat Pío Vicente Piniés

4.774 2.394

Benabarre

L C R R R S

V. Navarro Reverter Miguel Rosillo Santiago Valentí Camps Benito Pérez Galdós José Náckens Pablo Iglesias

4.056 2.317 116 32 1 1


Boltana

L C

Luis Fatás Montes José Romero Radigales

Fni«a

L C

Miguel Fcrrero 4.061 Domingo de las Barcenas 3.662

Huesca

L C

Miguel Moya Manuel Millaruelo

Jaca

t

Tiburcio Pérez Castañeda

Saríñetia

l.

Juan Alvarado Pío Vicente Piniés

c

5.946 2.778

4.804 540 art. 6.368 555

Elecciones de 1914 Barbastro

L A C R

Antonio Aura Boronat Mariano de Zaro Antonio Maura Pablo Iglesias Alejandro Lerroux

4.849 1.883 3 1 1

Benabarre

L C R R R

V. Navarro Reverter J. Rodríguez Calvo Alejandro Lerroux Manuel Béseos José Náckens

4.488 2.639 15 6 1

Boltaña

L

Luis Fatás Montes Vicente Carderera Celso Joaquinet

3.681 3.308 397

José Valero Hervás

art. 29

s

c

R Fraga

131


Huesca 'ta

L L Jaca

Sariñena

132

L R

Miguel Moya Lorenzo Vidal Amonio Maura Alvaro de Figueroa Gaspar Mairal Manuel Béseos

3.961 2.563 2 1 1 1

P. Vicente Piniés Carlos Muñoz Rocatalla

3.883 3.437

Juan Alvarado Manuel Béseos

4.619 3.148


—

60.519

17.331

17.331

17.009

16.822

64.551

64.616

64.079

63.429

64.160

63.532

62.796

64.745

64.512

57.558

55.902

1876

1879

1881

1884

1886

1891

1893

1896

1898

1899

1901

1903

1905

1907

1910

1914 8.907

9.336

8.961

8.992

8.766

9.287

9,415

9.401

9.129

9.301

9.428

2.300

—

—

—

Barbastro

Provincial

Año

9.103

9.372

9.135

9.182

9.010

8.900

9.919

9.173

9.215

9.028

8.972

2.580

9.872

10.432

10.149

10.244

9.941

9.612

9.500

9.505

10.140

9.924

9.812

2.778

—

—

— —

2.931

—

2.652

—

...

9.231

9.191

9.119

8.746

8.748

8.721

8.709

8.710

8.724

8.653

1.690

...

—

—

7.749

CAPACIDAD ELECTORAL Bcnabarre BoUaña Fraga

9.249

9.371

8.778

8.716

8.575

8.805

8.488

8.348

8.742

9.259

9.179

2.263

2.512

2.310

2.553

8.684

Huesca

9.089

...

8.773

9.025

8.609

8.628

8.782

8.797

8.855

8.939

9.039

2.602

—

—

2.755

7.716

Jaca

9.682

9.816

9.525

9.467

9.149

9.462

9.335

9.496

9.288

9.441

9.468

2.609

—

—

—

—

Sariñen


DATOS SOBRE ABSTENCIONISMO EN HUESCA 1876 Poblaciรณn: 252.165 Censo electoral: 60.519 Volantes: 50.526 Abstenciรณn: > 1652% 1881 Poblaciรณn: 252.165 Censo electoral: 17.331 Votantes: 13.110 Abstenciรณn: 24'36% 1886 Poblaciรณn: 256.376 Censo electoral: 16.822 Votantes: 12.447 Abstenciรณn: 26'0l% 1893 Poblaciรณn: 260.306 (1890) Censo electoral: 64.616 Votantes: 40.155 Abstenciรณn: 37'85% 1898 Poblaciรณn: 239.081 Censo electoral: 63.429 Volantes: 43.819 Abstenciรณn:30'91%

1901 Poblaciรณn: 244.867 Censo electoral: 63.532 Votantes: 46.319 Abstenciรณn: 27'09% 134

1879 Poblaciรณn: 252.165 Censo electoral: 17.331 Votantes: 14.365 Abstenciรณn: 17'12%

1884 Poblaciรณn: 260.917 Censo electoral: 17.009 Votantes: 14.360 Abstenciรณn: 15*57%

1891 Poblaciรณn: 260.306 (1890) Censo electoral: 64.551 Votantes: 52.226 Abstenciรณn: 19'1%

1896 Poblaciรณn: 239.081 (1897) Censo electoral: 64.079 Votantes: โ Abstenciรณn: โ 1899 Poblaciรณn: 239.081 Censo electoral: 64.160 Votantes: 43.819 Abstenciรณn: 3095%

1903 Poblaciรณn: 244.867 Censo electoral: 62.796 Volantes: 41.566 Abstenciรณn: 33'80%


1905 Población: 244.287 Censo electoral: 64.745 Votantes: 42.893 Abstención: 3375%

1910 Población: 248.257 Censo electoral: 57.558 Votantes: 45.544 Abstención: 20'87%

1907 Población: 244.287 Censo electoral: 64.512 Votantes: 42.397 Abstención: 34'30%

1914 Población: 248.257 Censo electoral: 55.902 Votantes: 43.279 Abstención: 22'58%

135


ir-

'~*J

19'83

6.515 7.237

8.972 9.028 9.215

— 21'13 1649 3861 _

2.133 1.814 7.873 5.709

7.007 6.036

—

2.300

9.428

9.301

9.129

9.041

9.415

9.287

1884

1886

1891

1893

1896

1898

1899

1901

1903

7.030

9.919 8.990 9.010 9.182

35'88 39'42 33'67 33'32 35'47 23'22 23'35

5.626 5.814 5.996 5.783 7.168 6.827

8.766

8.992

8.961

9.336

8.907

1905

1907

1910

1914

34'06 37'51 18-16 21'30

6.054 5.718 7.670 7.164

9.135 9.372 9.103

17-64

20'12

29'12

25*07

25'15

7.420

7.117

6.873

6.897

—

2.498 14'22

—

2.148

9.173

—

—

2546

„

2738

2.213

2.580

—

1.801

1681

--

2.206

1881

2.652 (2»)

—

1.995

—

—

1879

—

_

7.782

--

_

BENABARRE Electores Votante^ Abstención^

1876

Año

BARBASTRO Votantes Abstcnción% Electores

9.872

10.432

10.149

10.244

9.941

9.612

9.500

9.505

10.140

9.924

9.812

2.778

—

—

2.931

...

Electores

ABSTE NCION EN L OS DISTR1TOS ELECTORALES OSCENSES

7.386

8.775

7.243

7.024

6.401

7.701

8.552

7.572

8.191

6.647

6.767

2.207

2.399

2.147

1.832

._

Votantes

BOLTAÑA

24'49

1588

29'00

31'33

35'61

19'25

ÍO'OO

2071

19'22

33'02

32'25

2055

«r

„.

37'49

...

Abstención^


2715

6.372 3.708

8.748

8.746

9.119

1901

1903

1905

1907

1914

5.306

4277

4.991

8.721

1899

**

37'48

3.764

39*31

5.285

8.709

1898

1910

54'91

3.989

8.742

1731

7.202

8.710

1896

_

54'36

4.187

9.259

3270

5.871

8.724

1893

5.332

8.575 8.716

5760 32'97 4089

6.112 5.432 7.923 _

9.191

9.231

art.29

9.249

—

28*12

29'37

6.618 9.371

14'16

6.648

41*88

5.101

29'99

35*81

35*07

8.778

6.103

5.717

8.805

8.488

8.348

5477

13'44

7.945

9.179

1644

7.230

8.653

1891

27'84

1.547

2.144

4'85

1.608

1.690

1886

32'56

1.694

2.512

—

1.822

—

1884

18'52

2.310

1.882

—

1.474

—

1881

2372

—

Abstcnc¡ón%

1.960

2.553

_

1.927

--

1879

—

8.684

0

7.749

7.749

1876

Votantes

HUESCA

9.089

art.29

8.773

9.025

8.609

8.628

8.782

8.797

8.855

8.939

9.039

2.602

—

—

2.755

7.716

Electores

DISTR ITOS E L E C T O R A L E S OSCENSES

Electores

Ahsiención9í

Votantes

Electores

MQ

FRAGA

ABSTE NCION EN LOS

7.394

—

7.260

5.294

6.689

6.609

6.482

6.802

—

6.332

7.151

1.333

1.884

1.947

2.253

7.716

Voton^

JACA

18'64

—

1724

41*40

22'30

23'18

2618

2272

—

29*16

20*88

4877

—

—

1822

o

Attslcnción'ft


ABSTENCIÓN EN LOS DISTRITOS ELECTORALES OSCENSES SARINENA

138

Año

Electores

Votantes

Ab.stcnción%

1876

—

7.181

—

1879

~

2.340

—

1881

—

1.711

—

1884

—

1.930

...

1886

2.609

1.725

33'88

1891

9.468

8.751

7*57

1893

9.441

5.946

3701

1896

9.288

4.478

5178

1898

9.496

6.516

31'38

1899

9.335

6.133

3430

1901

9.462

7.117

24'78

1903

9.149

6.202

3271

1905

9.467

6.311

3333

1907

9.525

5.842

40'76

1910

9.816

7.390

24'71

1914

9.682

7.860

18'81


Mapa 2

ELECCIONES DE 1876

CONSERVADORES LIBERALES INDEPENDIENTES 139


Mapa 3

ELECCIONES DE 1879

CONSERVADORES

LIBERALES .••.-•.-•.

140

LIBERALES INDEPENDIENTES


Mapa 4

ELECCIONES DE 1881

LIBERALES REPUBLICANOS POSIBILISTAS

14


Mapa 5

ELECCIONES DE 1884

CONSERVADORES

LIBERALES REPUBLICANOS POSIBILISTAS 142


Mapa 6

ELECCIONES DE 1886

LIBERALES REPUBLICANOS POSIBILISTAS 143


Mapa 7

ELECCIONES DE 1891

CONSERVADORES LIBERALES REPUBLICANOS POSIBILISTAS


Mapa 8

ELECCIONES DE 1893

LIBERALES REPUBLICANOS POSIBILISTAS

145


Mapa 9

ELECCIONES DE

CONSERVADORES

LIBERALES REPUBLICANOS POSIBILISTAS

146

1896


Mapa 10

ELECCIONES DE 1898

CONSERVADORES

LIBERALES REPUBLICANOS POSIBILISTAS

147


Mapa 11

ELECCIONES DE 1899

CONSERVADORES

LIBERALES

ttWS

148

REPUBLICANO INDEPENDIENTE


Mapa 12

ELECCIONES DE 1901

LIBERALES i

REPUBLICANO INDEPENDIENTE

149


Mapa 13

ELECCIONES DE 1903

CONSERVADORES

LIBERALES REPUBLICANO INDEPENDENTE

150


Mapa 14

ELECCIONES DE 1905

LIBERALES REPUBLICANO INDEPENDIENTE

151


Mapa 15

ELECCIONES DE 1907

CONSERVADORES

LIBERALES

152


Mapa 16

ELECCIONES DE 1910

LIBERALES

153


Mapa 17

ELECCIONES DE 1914

CONSERVADORES

LIBERALES

154


4.3. Elecciones de senadores, 1875-1914. Los propios caracteres de composición del Senado hacen que las elecciones de senadores no ofrezcan el mismo interés que las del Congreso. Como sabemos, el Estatuto Real de 1834 introdujo el bicameralismoen la historia constitucional española, constituyendo ésta su novedad más importante y sobresaliente. Desde entonces, la división de las Cortes en dos Cámaras o Estamentos quedó Fijada en el constitucionalismo del siglo XIX. A la altura de 1876, los autores del proyecto constitucional no deseaban un Senado de designación regia, de condición vitalicia y composición ilimitada, como lo había sido el de 1845; pero tampoco se hallaron especialmente inclinados por un Senado enteramente electivo, como el que se estableció en 1869. Ciertamente, la Cámara Alta no se constituyó como una asamblea nobiliaria propiamente dicha, aunque sí pretendía reunir a las aristocracias sociales del país. El Senado durante la Restauración estuvo compuesto por senadores vitalicios nombrados por derecho propio, senadores vitalicios de nombramiento regio y senadores elegidos por las Corporaciones del Estado y mayores contribuyentes, por medio de un sufragio restringido e indirecto. Fue precisamente en la composición de la Cámara donde se volvía a aplicar el patrón moderado, aunque con algunas diferencias. El Senado se convertía, pues, en fiel reflejo de los sectores integrantes del bloque de poder, y venía a constituirse en un cuerpo cerrado, ya que eran necesarias condiciones muy determinadas para poder acceder a él. De ahí que, en el presente trabajo, las elecciones de senadores ofrezcan menos interés que las de diputados, si bien resultan especialmente significativas para estudios sobre élites políticas, aunque no para describir el comportamiento del electorado. Para el caso oscen.se, las referencias a las elecciones de senadores son escasísimas. En líneas generales, la prensa local se limitaba a proporcionar noticias casi telegráficas sobre la convocatoria -siempre algunos días más tarde que la de diputados-, los candidatos, las normas para la elección de compromisarios o los resultados finales. No obstante, la escasa documentación informa del juego de pactos y amiguismos que, al igual que las elecciones al Congreso, ponían en marcha. El caso más curioso es posiblemente el de 1910, año en que chocaron los intereses del Ministro de la Gobernación y ManuelCamo; el primero se 155


hallaba especialmente interesado en incluir en el encasillado a A. Retortillo, de lo que informó al gobernador civil: «El Gobierno tiene interés en que sea elegido Senador por esa provincia don Agustín Retortillo. Ruego a V. I. que hable en nombre del Gobierno con nuestro amigo Sr. Camo y en nombre mío, rogándole que preste su valioso apoyo al Sr. Retortillo incluyéndolo cu la candidatura de esta provincia y asegurando su triunfo (,..)» 222 .

La contestación a la propuesta del ministro tuvo lugar dos días después, en forma cortés pero negativa, siendo transmitida por el gobernador civil: «Me dice el Sr. Camo que tiene deber hace mucho tiempo y compromiso y que los cumplirá escrupulosamente, de apoyar las candidaturas para Senadores para esta provincia de dos grandes hacendados de la misma, liberales y admiradores del Ilustre jefe del Gobierno Sr. Canalejas, Don Julio Sopeña, cx-senador, que fueron de los de fidelidad al inolvidable Sr. Sagasta. El otro puesto, convinieron en febrero, el Sr. Canalejas y el Sr. Camo, que procedía reservarlo al. Sr. Castañeda, en desagravio de inicuos atropellos de los conservadores y en justa medida de satisfacción a la opinión liberal y democrática de este país; eso declara el Sr. Camo, es lo que apoyará con los suyos, a fin de llevar al Senado tres respetabilísimos adictos al Presidente del Partido Liberal Democrático y del Gobierno del Sr. Canalejas» 223 .

El ministro respondió, esta vez en tono exigente, ordenando al gobernador civil medidas concretas. El enfrentamiento entre el poder central y el local era manifiesto, y lo demuestra el hecho de que se cursaran cuatro telegramas el mismo día, incluyendo uno del propio Canalejas. Las órdenes del Ministro de Gobernación fueron tajantes: «Compromisos ineludibles de Gobierno hacen necesario disponer de un lugar en la candidatura senatorial de esa provincia para el Sr. Retortillo, Póngase V.I. de acuerdo para su elección con el Sr. Camo y amigos y adopte medidas necesarias para asegurar su triunfo en unión de los otros dos liberales de que me habla en su telegrama, pero mirando mucho de hacer triunfar al Sr. Retortillo, en cuyo favor recibirá V.I. el apoyo resuelto que espero no han de negar al Gobierno los amigos de esta provincia (...)».

222

A . H . N . , Gobernación, leleg. 12-V-1910.

223

156

A.H.N., Gobernación, teleg. 14-V-19I0.


Camo respondió con una rotunda negativa, volviendo a insistir en las ideas de su telegrama anterior, lo que llevó al gobernador a advertir al ministro: «El Sr. Camo dispone hoy de la casi totalidad de la Diputación y de la inmensa mayoría de los compromisarios, los que volarán únicamente a los candidatos que tes indique dicho señor (...)».

El mismo Canalejas llegó a tomar cartas en el asunto: «Rutígole diga al Sr. Camo de mi parle que como Favor muy especial y un servicio al Gobierno espero me reserve un lugar en la candidatura de Senadores para persona de arraigo que constituye un compromiso del Gobierno. Espero esta prueba de árcelo y consideración del amigo c ilustre correligionario (...) José Canalejas».

Las peticiones gubernamentales no fueron, finalmente, escuchadas y el ministro tuvo que abandonar su deseo, no sin cierto despecho, ante el poder de un viejo farmacéutico de provincias: «Puede V.S. manifestar al Sr. Camo que creí merecer personal y como Ministro alguna mayor consideración de su parte, en justa correspondencia a la que siempre desde hace muchos años he procurado demostrarle y a la gran estimación que me merecía como amigo y correligionario» 224 .

224

A.H. N., Gobernación, tclcg. 15-V-1910.

157


Listado de senadores elegidos por la provincia de Huesca, 1875-1914

Elecciones de senadores, 1876. Nicolás de Otto Crespo Manuel Esponera Manuel Camo Joaquín Jovellar Soler

Elecciones de senadores, 1879. Eugenio Barrón Avignon Manuel León Moncasi Lorenzo Ruata Sichar

Elecciones de senadores,1881. Juan Gastón Gastón Jorge Laguna Gil Francisco Moncasi Castel

Elecciones de senadores, 1884. Antonio Naya Azara, barón de Alcalá Lorenzo Ruata Sichar Evaristo Romero

Elecciones de senadores, 1886. Buenaventura Abarzuza Marqués de Arlanza Antonio Rerrero

Elecciones de senadores, 1891. Marqués de Lacadena Evaristo Romero José Fernández Lascoiti Sancha, conde de Lascoiti

Elecciones de senadores, 1893. Elecciones de senadores, 1896. Buenaventura Abarzuza Buenaventura Abarzuza Fernando O'Lawlor Caballero Femando O'Lawlor Caballero Marqués de Arlanza Miguel Moya Elecciones de senadores, 1898. Elecciones de senadores, 1899. Buenaventura Abarzuza Buenaventura Abarzuza Fernando O'Lawlor Caballero Femando O'Lawlor Caballero Francisco Martínez de Rodas Cipriano Muñoz Manzano Conde de la Vinaza Elecciones de senadores, 1901. Elecciones de senadores, 1903. Buenaventura Abarzuza Conde de la Vinaza Femando O'Lawlor Caballero Femando O'Lawlor Caballero Conde de la Vinaza Gerónimo del Moral

158


Elecciones de senadores,1905. Gerónimo del Moral Agustín Retortillo León Ignacio Sabater Fernández

Elecciones de senadores, 1907. Agustín de la Serna Julio Sopeña Antonio Albar

Elecciones de senadores, 1910. Mariano Bastarás Julio Sopeña Tiburcio Pérez Castañeda

Elecciones de senadores, 1914. Celestino Armiñán Coalla Máximo Escuer Velasco José Almuzara Cereza

-Fuente: Diario de Sesiones del Senado, 1875-1914.

159


5. COMPORTAMIENTO POLÍTICO Y EVOLUCIÓN DELOS DISTRITOS ALTOARAGONESES «Cruzó el Ebro por el puente de piedra de Zaragoza y no paró hasta lo más agreste del somontano alioaragonés, comarca que siempre ha gozado de universal renombre y fama por su odio a los partidarios y defensores del absolutismo» (LÓPEZ ALLUlf, Luis, Copúlelos y Mónteseos, p. 30).

A continuación, trataremos el tema del comportamiento políticode la provincia de Huesca, analizando las características de los distritos oscenses y su evolución electoral. La necesidad de caracterizar y clasificar los distritos electorales nos llevó a utilizar el modelo propuesto por Javier TUSELL en su estudio sobre Andalucía, que permitía resumir en cinco variables los cinco caracteres más sobresalientes de aquéllos. Esta clasificación ha sido también utilizada en otros estudios, entre los que se halla el de María Jesús MERINEROpara Cáceres, de cuyo análisis hemos tomado también una tipología gráfica que permite mostrar con gran claridad las evoluciones y posibles oscilaciones de los distritos, informando de la alternancia, continuidad o falta de permanencia de los diputados (perfil de continuidad), y de la discontinuidad, continuidad o desplazamiento de las tendencias políticas (perfil de comportamiento). La clasificación tomada de TUSELL y la tipología gráfica de MERINERO permiten resumir y visualizar de forma rápida las características y tendencias de los distritos en particular, y de la provincia en general, siendo especialmente útiles en la medida en que permiten confrontar y comparar el comportamiento de los distritos. 161


Hemos de advertir que hemos mantenido la división en dos períodos (1875-1898 y 1898-1914), ya que en ambos el comportamiento político presenta caracteres diferentes. 1875-1898 dócil competitivo estable liberal desde 1886

Barbastro

poco dócil poco competitivo muy estable liberal

muy dócil poco competitivo inestable alternancia

Benabarre

muy dócil competitivo inestable alternancia

dócil Bol taña poco competitivo estable alternancia (desde 1886, antes liberal)

muy dócil competitivo inestable alternancia

dócil Fraga competitivo inestable alternancia (posibilista desde 1893)

menos dócil poco competitivo semi-estable liberal

menos dócil competitivo muy estable republicano-posibilista

Huesca

poco dócil poco competitivo estable liberal

Jaca

menos dócil poco competitivo estable liberal

Sariñena

menos dócil poco competitivo estable liberal

menos dócil competitivo estable liberal menos dócil competitivo estable republicano-posibilista 162

1898-1914


Mapa 18

DOCILIDAD (1875-1898)

MUY DÓCIL

DÓCIL

MENOS DÓCIL

163


Mapa 19

DOCILIDAD (1898-1914)

MUY DÓCIL

•V.V.V.'.V .V.V.V.'.V

164

MENOS DÓCIL


Mapa 20

COMPETITIVIDAD (1875-1898)

POCO COMPETITIVOS

COMPETITIVOS

165


Mapa 21

COMPETITIVIDAD (1898-1914)

POCO COMPETITIVO

COMPETITIVO

166


Mapa 22

ESTABILIDAD (1875-1898)

MUY

INESTABLES

ESTABLES

MUY ESTABLES

167


Mapa 23

ESTABILIDAD (1898-1914)

INESTABLE

ESTABLE

168


Mapa 24

SIGNIFICACIÓN POLÍTICA (1875-1898)

PREDOMINIO

LIBERAL

POSIBIL1STA

CONSERVADORA

TENDENCIA

LIBERAL

POSIBILISTA SIN TENDENCIA

NI PREDOMINIO 169


Milpa 25

SIGNIFICACIÓN POLÍTICA (1898-1914)

LIBERAL TENDENCIA LIBERAL wfci" •:• •: :• :*ñW:W:v;

170

RINDEPENDENTEX DESDE 1905 HASTA 1905 \PREDOMINIO LIBERAL


Distrito de Barbastro. En líneas generales, podemos afirmar que el distrito de Barbastro reproduce dócilmente hasta 1886 la alternancia de conservadores y liberales en el poder: en las elecciones de 1876 y 1879, ambas con gobiernos conservadores, resultó elegido el conservador Pedro Escudero; en 1881, con gabinete liberal, Estanislao de Antonio; en 1884,de nuevo Pedro Escudero. Pero, a partir de los comienzos de 1886, el distrito presenta las características de un cacicato estable, con fuerza suficiente para imponerse al encasillado oficial. Este cacicato liberal estable está dominado por Alvarez Capra, que se mantiene como diputado del mismo en cinco elecciones consecutivas (1886, 1891, 1893, 1896 y 1898) y por el también liberal Aura Boronat, elegido en nueve elecciones sucesivas-de 1898 a 1920- 225 , ambos candidatos cuneros. A pesar de la docilidad de que hace gala hasta 1886, no se ajusta tan sumisamente como otros a los deseos del Gobierno. Los candidatos de igual filiación que el partido en el poder consiguen sin problemas sus actas de diputado, pero nunca obtienen la casi totalidad de los votos emitidos. Los perfiles de continuidad y comportamiento informan del escaso movimiento político, especialmente desde 1886; sólo dos representantes -Alvarez Capra y Aura Boronat-, una sola filiación política -liberal-, a lo que se une una competitividad variable, que alcanza sus índices más bajos de 1898 a 1905. A partir de esta última fecha, se observa un ligero incremento en los valores de lucha, ampliándose el número de fuerzas políticas que se disputan el distrito. Las batallas electorales más competidas tuvieron lugar en 1891 y 1914. En la primera, liberales y conservadores compitieron por el distrito, llegándose a producir una lucha de un 1'42, de una competitividad máxima de VSS\ en 1914, el centro de la campaña electoral giró en torno al Proyecto de Riegos del Alto Aragón , que enfrentaría a Aura Boronat y al conservador "catialista"226 Mariano de Zaro. 22

-" GERMÁN ZUUKKO. Luis, Elecciones y partidos políticos en Aragón ...; v. gráficos de comportamiento y continuidad. *** Los canalislas eran los conservadores de la provincia, que para las elecciones de 1914 lomaron esta denominación no oficial, en defensa del Plan de Riegos del Alto Aragón.

171


Suponemos, ante la carencia de testimonios en la prensa, que no fue una excepción en cuanto a las presiones y corrupciones que los candidatos y el Gobierno ejercieran y practicaran sobre el cuerpo electoral. En 1884, por ejemplo, tenemos noticia de que los conservadores se mostraron especialmente ensañados con empleados que no contaban con sus simpatías; de ahí que en los primeros días de marzo fueran relevados cuatro peatones que se ocupaban de la correspondencia en Salas, Radiquero y Hoz 227 . Pero, en líneas generales, Barbastro no fue de los distritos con mayor presencia en lo relativo a noticias electorales.

Distrito de Benabarre. Si algo caracteriza y define al distrito de Benabarre es, sin duda alguna, su extrema docilidad, ya que, a lo largo de las dieciséis elecciones que estudiamos, se registra una clara identidad entre la filiación de los candidatos electos y el partido que en cada momento ocupa el poder en trece de ellas. El Partido Conservador y el Partido Liberal se repartieron las legislaturas entre 1876 y 1905 inclusives, con la exclusión de cualquier otra tendencia política. A partir de las elecciones de 1905, la tendencia liberal se acentuó, pasando a ser un cacicato estable, en manos de Vicente Navarro Reverter, hasta 1914. En las elecciones siguientes -1916, 1918, 1919-, hubo tres candidatos liberales distintos, entre ellos, el hijo de Navarro Reverter, para pasar posteriormente a los conservadores, en las elecciones de 1920 y 1923. Los perfiles de continuidad y comportamiento reflejan esta evolución. El primero muestra la escasa permanencia de los diputados (seis, de 1875a 1896, y cinco, de 1898 a 1914), ya'que sólo cuatro de ellos consiguen mantenerse como máximo en dos legislaturas, a excepción de Navarro Reverter228. El perfil de comportamiento se divide en una primera parte en forma de sierra, de 1876 a 1905, que refleja la alternancia y el funcionamiento del turno. A partir de1905, el distrito se estabilizó en lo que arepre227

"El Diario de Huesca", 10 III 1884. Manuel LasicrTa Arnés. 1884 y 1891; José Moncasi Cudós, 1886 y 1893; Vicenie Pi niés, 1899 y 1903. y Viccmc Navano Reverter, 1907, 1910 y 1914. 228

172


Liberales

Conservadores

-

1876

1879

1881

1

1884

1886

1 —— 1 —

1891 1893

— 1 —

1896

1898

1899 1901

1

—•— 1903 190519C7 1910

DISTRITO DE BARBASTRO. PERFIL DE COMPORTAMIENTO.

1914


Pedro

Escudero

E. de Antonio

Alvarez Capra

Aura Boronat

1876

Í879 1881

1884 1886 1891

1983

1896

1898

1899 1901

-+1903 1905

DISTRITO DE BARBASTRO. PERFIL DE CONTINUIDAD.

-+•

1907 1910

1914


sentación se refiere, con Navarro Reverter, manifestándose en el gráfico en una línea plana de continuidad que llega hasta 1920229. La competitividad de Benabarre puede desglosarse también en dos períodos distintos. De 1875 a 1899, se advierte una falta de competitividad, que se refleja en la ausencia de una lucha real. Los diputados del distrito consiguen su representación con una gran diferencia de votos respecto al resto de candidatos. La prueba también se halla en la abundancia de candidatos presentados en Benabarre para conseguir su escaño por acumulación (Romero Robledo, Ildefonso Fernández Sánchez, Montero Ríos, Cánovas, Salmerón, Sagasta, Pi y Margall, ...). A partir de 1905, Benabarre se convierte en un distrito competitivo. Entre 1899 y 1914 sólo hubo dos elecciones sin lucha efectiva: la de 1899 y la de 1907 (hubo una elección parcial en la que también se conoció lucha electoral); en el resto, se presentaron grandes conflictos entre conservadores y liberales. Los republicanos contaron con poca presencia en el distrito, aunque en 1899 la Liga de Agricultores de Ribagorza proclamó candidato a Joaquín Costa, que pidió ser retirado de la campaña. Curiosamente, Costa no logró ser diputado por el Altoaragón, lo que contribuiría a su enemistad con Manuel Camo desde los primeros años del siglo XX 230 . Sin embargo, ese año apareció en "El Diario de Huesca" la siguiente noticia: «... donde quiera que se presenta la candidatura det Sr. Costa, tendrá las simpatías y voluntades en el cuerpo electoral porque reconociéndose la conveniencia de que el organizador y presidente de la Asamblea Nacional de Productores pertenezca al futuro Congreso, se cree natural que esto suceda con la representación del país de su nacimiento...» 23 '.

Costa sólo volvería a presentarse por el distrito de Benabarre en 1907, pero no gozó de suerte ni poder suficiente para hacerse con un acta electoral en la provincia.

¿¿v

GlíRMAN ZllBTiRO. Luis, Elecciones y partidos políticos en Aragón ... ; v. tablas de distritos y candidatos. 2 CHBYNSI C.J.G., Confidencias políticas y personales. Epistolario Joaquín CosíaManuel Béseos (1899-1910), Institución Fernando el Católico, Zaragoza,1979. 231 "El Diario de Huesca". 25-111-1899.

175


En el campo de los conservadores, un candidato constante hasta 1905 fue Pío Vicente Piniés232, que disputó en 1899, 1901 y 1903 la representación de este distrito. En la última elección, entabló una dura batalla con el liberal Luis Bermejillo, acusándose ambos de venta de votos y de irregularidades de varios alcaldes en la manipulación de los censos. El enfrentamiento llegó al extremo de proclamarse vencedores ambos candidatos, siendo en realidad el triunfador el conservador Piniés, ayudado por el tristemente célebre gobernador Civil Villarino233. "El Heraldo de Aragón" se hizo eco de esta contienda y recogió la noticia, atacando la información que publicó "La Voz de la Provincia"234, periódico oséense, conservador y anticamista, favorable al triunfo de Piniés. En "El Heraldo" aparecía lo siguiente: «... noticias fidedignas aseguran que la elección de Bermejillo era por mis de 500 votos a pesar de haberse cometido pucherazos, robos de actas, coacciones y otros excesos electorales... » 2 3 5 .

En 1905, se presentaron un ministerial liberal, Luis Bermejillo, y un republicano, Valentí Camps, ganando el primero por más de 3.000votos. Piniés fue candidato por última vez, consiguiendo tan sólo dos votos. A partir de 1907 se estabilizó la representación del distrito en manos de Vicente Navarro Reverter. Así pues, docilidad absoluta, escasa competitividad, gran inestabilidad (la más alta de la provincia) e inexistencia de tendencia política alguna fueron las características más acusadas de Benabarre durante el período de 1875 a 1896, para pasar a ser un distrito competitivo y con una marcada tendencia hacia la representación liberal, que cristalizaría desde 1907 en adelante, conservando, eso sí, la inestabilidad en la representación.

232

Nació en Huesca en 1875 y murió en Madrid en 1943. Abogado de profesión, diputado a Cortes por los distritos de Jaca. Fraga, Benaban-e y Boltaña; vicepresidente primero del Congreso de los Diputados; senador del Reino: director general de Administración Local: Ministro de Gracia y Justicia en 1921. con el Gobierno de Allende Salazar, y, posteriormente, Ministro de la Gobernación, con Sánchez Guerra, y presidente de la Academia Nacional de Jurisprudencia y Legislación. Este gobernador civil amenazó en 1903 con imponer multas a varios Ayuntamientos "no adictos" a la candidatura conservadora, por un valor total de 25U.0OOpesetas. 234 FERNANDEZ ClEMENTS, Eloy FOBCADKLL. y Carlos. Historia de la prensa aragonesa. Guara, Zaragoza, 1979. 235 "Heraldo de Aragón". 28-1V-1903.

176


Conservadores

Liberales

1879

1881

1884

1886 1891

1893

1896 1898

1899

1901

1903 1905 1907 1910

DISTRITO DE BENABARRE. PERFIL DE COMPORTAMIENTO.

1914


Bermejillo

Reverter

J. Jovellar Soler

F. Cerveró Valles

J. Cavero Llera

M.León Moneasi

Manuel [.asierra

J. Moneas I Cudós

Evaristo Romero

L.Moret y Beruete

Pío Vicente Piniés

Luis

Navarro

1876

1879

1881

-i

1884

t-

1686

1891 1893

1896

1898 1899 1901

1903

DISTRITO DE BENABARRE. PERFIL DE CONTINUIDAD.

1905

1907

1910

1914


Distrito de Boltaña. Las dieciséis elecciones estudiadas para este distrito pueden clasificarse en tres momentos distintos: de 1879 a 1886, en que consiguió el acta de diputado el liberal Ramón Lacadena Laguna, marqués de Lacadena, entre ellas cuatro consecutivas repartidas entre 1879 y 1886, lo que proporcionó cierta estabilidad a la representación; de 1891 a 1910,con un ligero paréntesis en 1903 en que se rompió la alternancia a favor del liberal Domingo Gascón, el turno de partidos se cumplió escrupulosamente; y de 1910 a 1923, en que Boltaña se convirtió en un distrito liberal con la representación de Luis Fatás Montes236. Del primer período, podemos asegurar que en ninguna de las elecciones a las que presentó su candidatura el marqués de Lacadena 237 encontró la más mínima dificultad para hacerla triunfar. La diferencia entre el número de votos que consiguió y el del resto de los candidatos fue abrumadora. Durante estos años, se trata de un distrito poco competitivo, en el que se registra una importante ausencia de lucha real. Como hemos señalado antes, el resto de los comicios entre 1891y 1910 se ajustó al juego electoral turnista y al encasillado oficial, no ofreciendo dificultades para la victoria del candidato del partido en el poder en ese momento. En las elecciones de 1876, consiguió su acta de diputado Juan Cavero Llera, con un total de 9.261 votos. No conocemos si otros candidatos disputaron con él el distrito, pero, sea como fuere, cabe suponer que la práctica totalidad de los electores otorgaron su voto al candidato conservador, ya que el censo electoral no podía sumar más de esos 9.261 votantes. Antonio Albar Anglada238, también conservador, representó a Boltaña en 1891 y 1896. En la primera fecha, obtuvo 6.747 votos, frente a candidatos por acumulación como Pi y Margall, Gil Berges, Castelar y Alvarez ¿Jo y cuadros de diputadas por años y distritos. " ^ Natural de Berdún. cursó la carrera de Jurisprudencia en Zaragoza, Ingresó después enel Ministerio Fiscal como Promotor de Tamarite; fue juez de Salsona c Híjar. gobernador civil de Zaragoza y sub-sccrctario de Gracia y Justicia. Se afilió al Partido Liberal en1877. 23o Nació en Benasquc en 1852. fue abogado y rico propietario de la provincia. Diputado a Cortes por el Partido Conservador en1891, 1896 y 1899; antes había sido diputado provincial y gobernador en Huesca.

179


Capra, representando la abstención un31'03%. Cinco años más tarde vuelve a obtener la victoria frente a Antonio Pérez Solana, en unas elecciones en las que el índice de abstencionismo fue muy bajo(4'01%). En las elecciones de 1898, 1899 y1901, el tumo siguió funcionando de una manera rigurosa, pero con la diferencia de que si en las elecciones anteriores, las de 1896, en Boltaña hubo un buen porcentaje de votos para el candidato perdedor, en los años siguientes no existió prácticamente oposición: el duque de Bivona, en 1898, obtuvo 7.536 votos contra los 34 de Antonio Albar Anglada, y en 1899 sucedió lo mismo, sólo que le tocó el turno a Albar Anglada, frente a dos votos por acumulación de Nicolás Salmerón. A partir de1901, la situación comenzó a variar; se registró un mayor índice de lucha; Domingo Gascón consiguió el acta electoral frente al conservador Pablo Alzóla Minondo por escasos 1.000 votos. En 1903, se rompió el turno a favor del diputado Gascón, en lucha contra el ministerial silvelista José Ferraz. Fue una elección muy reñida, en la que no faltó de nada (plagios, venta de votos; violencias en suma). Las protestas de los conservadores, en teoría dueños del distrito durante esa elección, se consignaron en los telegramas de Gobernación de aquel año: «Protestamos enérgicamente por coacciones inauditas empleadas en favor del candidato liberal en el distrito de Boltaña por caciquismo provincial valiéndose de mayoría de elementos oficiales, contratistas,ele, convertidos en agentes contra Ferraz. Firman Sopeña. Mur y Lacambra» 23 *.

En las elecciones de 1905 y 1907, siguió respetándose el tumo. En 1905, bajo Gobierno liberal, el distrito pasó a manos de un candidato nuevo, Lorenzo Rodríguez de Gálvez, marqués de Mondéjar. Esta candidatura fue convenida entre el Ministro de la Gobernación y Manuel Camo; así lo confirma el telegrama del propio candidato al gobernador civil de Huesca: «Sírvase transmitir al Sr. Camo lo siguiente: después de conferenciar con el Ministro que me manifiesta acuerdo con usted, soy el candidato por Boltaña. Tengo el gusto de ponerme a su disposición muy agradecido. Ruego me diga si debo salir para esa o espero aquí sus instrucciones...» 240 .

239 240

A . H . N . , Gobernación. leleg. 29-ÍV.1903. A . H . N . , Gobernación, teleg. 13-V11I-1905.

180


Esta vez la candidatura liberal no contó ni siquiera con oponente conservador, sino con un candidato llamado Luis Zurdo Olivares, del que desconocemos su filiación política y que obtuvo 761 votos. En 1907, volvió a ser elegido un conservador. Pío Vicente Piniés, bajo las órdenes del Gobierno de Antonio Maura, pero sería la última, porque a partir de1910, Boltaña se convirtió en distrito liberal, estabilizándose con la representación de Luis Fatás Montes, aunque con gran lucha por parte del Partido Conservador. Su representación durará hasta 1920, siendo sustituido en 1923por un candidato también liberal, Celso Joaquinet. Los perfiles de comportamiento y continuidad nos señalan la alternancia y la continuidad características del distrito hasta 1910. Sólo dos fuerzas políticas, conservadores y liberales, obtuvieron actas en esta zona, obviando a la republicana posibilista, de tan importante peso en la provincia. En cuanto a la representación, Boltaña fue más estable en este terreno durante los primeros veinte años de la Restauración -con tan sólo tres representantes en las Cortes- que posteriormente. A partir de1898, y hasta 1923, por el distrito pasaron siete candidatos distintos, si bien es verdad que Luis Fatás obtuvo la representación desde 1910 en seis elecciones consecutivas. Concluyendo, podemos afirmar que durante el período 1876-1896 nos hallamos ante un cacicato estable liberal, de caracteres semejantes al de Barbastro, aunque sin grados de estabilidad tan marcados como los distritos de Huesca, dominado por Camo, y de Jaca, por Manuel Gavín Estaún. Se trataba de un distrito dócil, ya que en seis de las ocho elecciones coincidió la filiación del candidato electo con el panido en el poder. A esto se sumaba la carencia de competitividad241 y el predominio de candidatos por acumulación, con unos índices de abstención sumamente variables, que se repartieron entre un 37'49% para 1879, el más alto, y4'01% un en1896, el más bajo. A partir de 1898, Boltaña se vuelve más inestable en la representación: hasta 1914, de ocho elecciones hubo cinco candidatos diferentes; pierde la alternancia que la caracterizaba desde 1891 para pasar plenamente a la tendencia liberal hasta el fin de la Restauración, y adquiere caracteres más competitivos que en el período anterior, ya que, de ocho elecciones, cuatro fueron muy competidas(1901, 1903, 1910 y 1914), siempre entre conservadores y liberales. TTi

,

De ocho elecciones, en cinco de ellas no se produce lucha; de ahí su carácter poco competitivo.

181


En esta época, fue notorio el dominio de los liberales, que, paulatinamente, se adueñaron del distrito. Este, junto con Benabarre, fueron los dos únicos que presentaron cierto índice de conflictividad, de lucha, y en los que se cumplió el turno con alguna regularidad.

Distrito de Huesca. El distrito de Huesca fue unfeudo del republicanismo posibilista, primero, y posteriormente, del liberalismo, en manos de Manuel Camo, que hizo de él un verdadero cacicato estable. Bajo las directrices del famacéurico oséense, se prepararon las elecciones en el distrito de la capital durante largo tiempo -desde 1881 hasta1911-, repartiéndose durante este tiempo la representación Emilio Castelar (1881-1898), el propio Manuel Camo (1899-1905) y Miguel Moya (1907-1919); en los dos últimos períodos electorales, 1920 y 1923, salió elegido Miguel Moya Gastón, hijo del anterior. Huesca tuvo un comportamiento totalmente opuesto al distrito de Benabarre, por poner un ejemplo de docilidad dentro del marco provincial. Como es sabido, la existencia de un cacicato estable es inversamente proporcional al grado de su docilidad242, y Huesca, como hemos visto, tuvo un auténtico propietario, de filiación republicana hasta 1898y liberal hasta 1923243 Hasta las elecciones de1893, fue uno de los distritos más competidos de la provincia; el Gobierno no tuvo fuerza suficiente para imponer sus encasillados. Basta ojear los cuadros de candidatos por el mismo y el número de votos que consigue cada uno para percatarse de la falta de docilidad de Huesca; en todas las elecciones entre 1881 a 1886 ganó Emilio Castelar por un pequeño margen, desde los 15 a 405 votos; a partir1891, de la diferencia de votos a su favor se fue ampliando y la compeütividad evolucionando hacia el extremo contrario. Si Huesca, hasta mediada la década de los noventa, fue un distrito competitivo, a partir de finales de siglo, cuando Camo se hace cargo de él,

242

Ti'SELL, Javier, op. cítH p. 234. **•' Salvo en las dos primeras elecciones de la Restauración, en Huesca no funcionó el turno ni hubo alternancia. Sólo en las elecciones de 1876 y 1879 tuvo un representante conservador, Antonio Naya A/ara, barón de Alcalá.

182


90

Conse rvadores-

Liberales

1876

1879

1881 1884

1866

1891

189 i 1895

1898

1899

1901 1903 1905

DISTRITO DE BOLTAÃ&#x2018;A. PERFIL DE COMPORTAMIENTO.

1907 1910 1914


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..

Juan Cavero

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1876 1879

F. tacadena .,

Albar Anglada

Duque de Bivona

D. Gascón

Marqués de Morí dé jar

P.V. Piniés

Luis Fatás

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DISTRITO DE BOLTAÑA. PERFIL DE CONTINUIDAD.

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•+• 1905 1907

1910 1914


pierde esta característica, estabilizándose en un cacicato de tendencia política liberal, filiación que no perdería nunca, llegando hasta 1923. En el distrito de la capital, nadie logró disputar con alguna fuerza la dominación de Camo y Moya. Puede asegurarse que en seis de las ocho elecciones disputadas desde 1898 a 1914 no hubo lucha efectiva; sólo en las de 1905 y 1914 se compitió más, pero nunca con serio peligro para los liberales, ya que ni el Partido Conservador tenía fuerza ni los republicanos se hallaban lo suficientemente organizados como para presentar batalla 244 . En 1905, quien más se aproximó a Camo fue el republicano Joaquín Montestruc, que obtuvo 1.421 votos frente a los 4.678 del liberal. En 1914, la lucha resultó más dura, pues Miguel Moya nunca fue bien visto por los conservadores, ya que era cunero, ni por los republicanos, por haber aceptado la candidatura liberal. Con estos motivos presentaron una candidatura bajo la denominación de canalista, formada por elementos conservadores, agrarios, canalistas y algunos republicanos, que lanzó una furibunda campaña contra el periodista madrileño, de tintes difamatorios, muy protestada desde las páginas de "El Diario de Huesca". El punto de mayor fricción se produjo cuando se supo que algunos elementos republicanos de Ayuntamientos anexos a la capital votaron a la representación conservadora de Lorenzo Vidal, que logró 2.563 votos, cantidad insuficiente ante los 3.961 votos del liberal245. Los perfiles de continuidad y comportamiento presentan tendencia plana acusada. El primero reproduce la permanencia en la representación, puesto que sólo cuatro candidatos ocuparon el distrito a lo largo de cuarenta y cuatro años, hecho muy importante a la hora de contemplar su estabilidad. El segundo, atendiendo al espectro político, refleja la tendencia predominante en Huesca, repartida entre la republicano posibilista y la liberal. Este perfil, el de comportamiento, puede interpretarse como plano (nos habla de continuidad) a partir de finales de siglo, puesto que se pasó del posibilismo al liberalismo, pero no varió el representante, en ambas "* La debilidad del Partido Republicano en Aragón era patente. Los núcleos más activos se encontraban en Zarago/.a y sus alrededores; en Huesca hubo un núcleo lerrouxista (1910), y, al margen de este movimiento, otro tipo de republicanismo, como el de Manuel Bcscós. que deseaba la constitución de un partido republicano autónomo en el Altoaragón, supeditado al programa político de Joaquín Costa. V. GERMÁN ZuilíERO. Luis. op. cil., pp. 92-93. 2 4 5

'El Diario de Huesca". 10-UI-1914.

185


Manuel Camo. En cuanto a la representación de Moya, denominado siempre en los documentos oficiales como republicano independiente (al menos hasta 1908), fue indicado para este distrito por Manuel Camo, al ser nombrado éste senador vitalicio en 1906; así pues, el apoyo y protección que los liberales le brindaron dieron un marcado carácter de colaboración a su gestión política, que no debe tomarse como una tendencia nueva, sino como parte de la trayectoria imprimida en él por el cacique oscense y de la que Moya fue continuador.

Distrito de Fraga. En líneas generales, el distrito de Fraga se comporta con gran docilidad hasta 1891 inclusive, reproduciendo de forma casi exacta la alternancia de los dos grandes partidos del turno. De las seis elecciones que se verifican hasta ese año, únicamente en la de 1879el candidato electo no coincide en su filiación con la del partido en el poder. A partir de 1893,estos caracteres varían profundamente y Fraga se convierte en un cacicato estable con Manuel Camo, republicano posibilista, elegido en las elecciones de 1893 hasta 1898. Este cacicato fue heredado a partir de 1899 por Miguel Moya, republicano independiente y periodista madrileño, bien visto para este puesto por el político oscense. Hasta 1896, Fraga fue un distrito muy inestable, atendiendo a la escasa permanencia en la representación por una misma persona. Durante las primeras ocho elecciones, cinco personas consiguieron el acta de diputado en dos ocasiones: Joaquín Nogueras Loscertales, en 1879 y 1884; Félix Coll Moncasi, en 1881 y 1886, y Manuel Camo Nogués, en 1893y1896. A partir de la consecución del distrito por el cacique oscense, Fraga tuvo un periodo de mayor estabilidad, que duró hasta 1905con Miguel Moya. El establecimiento del cacicato republicano posibilista conllevó también la disminución de la lucha en el distrito; prácticamente no se conocen candidatos opositores en Fraga, ni por pane conservadora ni por parte republicana, hasta las elecciones de 1905, en que Pío Vicente Piniés consiguió casi 2.000 votos, lo cual no sucedía desde los comicios de1896246. ^ 4 ° El republicano Reniña (Unión Republicana) consiguió en 1896 3.200 volos. no volviendo a haber oposición en el distrito hasta 1905.

186


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Conservadores.

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DISTRITO DE HUESCA. PERFIL DE COMPORTAMIENTO.

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A.Naya Azara

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1905

DISTRITO DE HUESCA. PERFIL DE CONTINUIDAD.

1907

1910 1914


Desde las elecciones de 1907, Fraga entró en una nueva dinámica, ya que, al abandonar Moya la representación del distrito por el de Huesca, se produjo tal vez un pequeño vacío político, que pudo servir para que un conservador ganara el distrito después de diecisiete años 247 . Salió elegido Domingo de las Barcenas por 4.303 votos, indudablemente favorecido por el hecho de que fueran unas elecciones organizadas por un Gobierno conservador, el denominado Gobierno largo de Maura. Desde los comicios de 1907 y hasta 1923, el distrito volvió a manifestar rasgos de inestabilidad, puesto que obtuvieron el acta al menos siete diputados distintos, seis de ellos liberales y un conservador, en 1920, José Romero Radigales. En cuanto a la competitividad. Fraga, en el período de 1876 a1896, fue un distrito competitivo, ya que en cinco elecciones, y presumiblemente en dos más, se presentaron al menos dos candidatos por puesto a cubrir, y más de uno de ellos alcanzó por lo menos el 5% de los votos de los electores248. Con los datos que nos han permitido reconstruir la competitividad o la lucha efectiva, observamos que ésta se produce en1879, 1881, 1884, 1886 y 1891. Es posible que las elecciones de 1893 y 1896 se ajusten también a un alto índice de competitividad, aunque ha sido imposible determinarlo con exactitud, al no conocer los votos emitidos en favor de otros candidatos diferentes a los electos; no obstante, a la luz de las cifras del volumen del censo electoral y de los votos obtenidos por el diputado elegido, no es absurdo pensar que en dichos años también se registrara la lucha electoral. Entrando en el período de 1898 a 1914, conocemos el nombre del candidato conservador, Francisco Jaime, que logró un voto simbólico frente a los 5.282 de Camo en 1898; en el resto de las elecciones hasta 1903, no disponemos de las cifras de votaciones para los aspirantes derrotados, si es que los hubo, estancándose los índices de competitividad desde final de siglo. Fraga perdió su docilidad, abandonando el turno y sus rasgos de competitividad a partir de1893. De las ocho elecciones que recoge el perío-

*** En 1891, salió elegido el último diputado conservador por Fraga. Joaquín Abolla, por 3.725 votos. 24

" TUSHI.I.,

Javier,

op.

cil.. p. 219

y ss.

189


do de 1898 a 1914, en seis no hay indicios de lucha, y sólo en las de 1905 y 1910 se registró competítividad. En las de 1905, Moya ganó el distrito por escasos 907 votos, frente al conservador Piniés, que logró casi 2.000, y al republicano Montestruc, que consiguió 1.211 votos. Fue un reparto del censo electoral muy ajustado, teniendo en cuenta la holgura con que ganó Moya en los años anteriores. Lo mismo sucedió en 1910, pero la cercanía de los votos todavía fue mayor, el liberal Ferrero le arrebató el distrito al conservador Domingo de Las Barcenas por tan sólo 399 votos. Es posible que los conservadores, en vista del triunfo de 1907, intentaran consolidar su presencia en el distrito, loque fue tajantemente impedido por los liberales, que consiguieron, no sólo ganar las elecciones, sino también acentuar la tendencia de su partido en el distrito hasta 1923. De 1876 a 1896, no puede hablarse en Fraga de predominio de tendencia alguna, ya que los conservadores ganaron tres elecciones, los liberales otras tantas y los posibilistas las dos finales. El reparto no podía ser más equitativo. A partir de 1893, con la elección de Camo, la tendencia republicana se asienta en el distrito, tendencia que continuará con Moya hasta 1905. De 1910 a 1923, los liberales dominarían el distrito de Fraga sin mayores dificultades. En resumen. Fraga, durante los primeros veinte años de la Restauración, se caracterizó por su docilidad, competitividad e inestabilidad en sus representantes, para pasar desde finales de siglo hasta el final de la Restauración a convertirse en un distrito poco competitivo, poco dócil y de tendencia liberal.

Distrito de Jaca. Jaca, a diferencia de los distritos anteriores, no reprodujo la alternancia conservadora-liberal propia del turnismo pactado de la Restauración. Así como Huesca está dominada desde las elecciones de 1881 por Camo, y representada en el Congreso por Castelar, Jaca lo estaba desde 1879por el liberal Manuel Gavín Estaún, que consiguió el distrito en seis elecciones consecutivas (1879, 1881, 1884, 1886, 1891 y 1893). El cacicato liberal 190


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DISTRITO DE FRAGA. PERFIL DE COMPORTAMIENTO.

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jacetano lo heredaron José Alvarez de Toledo y Acuña, conde de Xiquena, y su hijo Tristán, quienes estuvieron al frente del distrito hasta1914249. Los conservadores sólo consiguieron el distrito en las elecciones de 1876, primeras de la Restauración y en las que lo que más resaltó fue la ausencia de lucha, puesto que, de 7.716 electores, 7.713 depositaron su confianza en Joaquín Martón Gavín 250 . El resto de las elecciones hasta 1914 dieron en Jaca candidatos liberales, por lo que fue uno de los distritos más estables de la provincia. Hasta 1907, los Alvarez de Toledo dominaron la escena política del distrito, después de haber sustituido en 1896 al cacicato de Manuel Gavín Estaún. del que recogieron una bien estructurada maquinaria electoral. Durante su dominación, los Alvarez de Toledo hicieron de Jaca uno de los distritos liberales de más arraigo en Huesca, junto con Barbastro. Pero en las primeras elecciones después de la muerte de Sagasta, las de 1905, el Partido Liberal se hallaba dividido entre los seguidores de Moret, como era en Huesca el caso de Camo, y los partidarios de Montero Ríos, caso del duque de Bivona por el distrito de Jaca 251 , y aunque durante estas elecciones no cambió la dinámica del distrito, siendo elegido Alvarez de To252 ledo , lo cierto es que comenzaron a notarse síntomas de roces, que cristalizarían en los comicios siguientes, los de 1907. En éstos, ya el duque de Bivona no fue incluido en el encasillado liberal del grupo de Camo, teniendo que enfrentarse ante otro liberal, moretista, Tiburcio Pérez Castañeda, frente al que perdió por tan sólo 799 votos. Las malas relaciones entre Bivona y Manuel Camo eran evidentes; en 1908, con ocasión de las elecciones de senadores, "El Diario de Huesca" decía así: «Pobres bivonistas y pobre del señor ( ) gobernador, olvidando urgente rendición de cuernas, laboraba sin descanso por agradar, más que á su Gobierno, al bivonismo en compaña. Los liberales no se esforzaron en Jaca ni en parle alguna de la provincia respecto á las designaciones de compromisarios. En Jaca los bivonistas, con 2 4 9

GERMáN ZUBERO,

Luis, op. ci¡., p. 58.

*^** En 1878, se celebró una elección parcial en la que el conservador Pedro Lacas a Navano obtuvo 7.812 votos, prácticamente la mayoría del censo. 251 A partir de 1904, en "El Diario de Huesca" es frecuente hallar editoriales de alabanza y apoyo a Moret. Su declaración de moretista se produjo el 27-VI-1905. Montero Ríos formó Gobierno y convocó elecciones para setiembre de1905. El duque de Bivona, partidario de esta facción, entró en el encasillado sin ninguna dificultad.

193


el concurso de loda clase de elementos, recurrieron á los resortes de gaudeamus y meriendas para afirmar triunfos que nadie apenas disputaba. Un engaño más y otra ficción la de simular por esc medio que mantienen pujanzas y predominios en la opinión del país de que carecen en absoluto; para alardear en Madrid de lo que no tienen ni volverán nunca más á tener, el favor y la confianza de la mayoría del cuerpo electora] de aquel independiente distrito. Solos, hubieran podido reunir una docena de compromisarios; para hacer montón aparatoso y de engaño se apropian lo perteneciente á la influencia de los conservadores y de los agentes gubernamentales y al concurso de algún alto funcionario ( IA>S ). auténticos liberales de la montana están más fuertes y apiñados que nunca y emplazan a sus adversarios para la primera elección política en el distrito, en la que de fijo sufrirán mayor y más desastroso vencimiento que en la ocasión memorable de sus amargores; eso, si se atreven a luchar» .

La amenaza de los liberales de Camo contra Alvarez de Toledo se cumplió y en 1910 ni siquiera disputó en el encasillado, pues fue elegido el mismo diputado que en 1907, Tiburcio Pérez Castañeda, medianteel artículo 29 de la ley electoral de 1907. Sin embargo, no hay duda de que el duque de Bivona contaba con fuertes influencias en el distrito, y no dudó, como le acusaban los liberales en 1908, en aliarse con los elementos conservadores de Jaca para imprimir a los seguidores de Camo una derrota de resonancias en toda la provincia; así, Jaca, en las elecciones de 1914, envió un diputado conservador al Congreso, hecho que no se registraba desde las elecciones de 1876. Pío Vicente Piniés ganó en reñida competencia con Muñoz Rocatalla la representación del distrito, separándoles tan sólo 446 votos. La competitividad del distrito durante los primeros veinte años de la Restauración es fluctuante; prácticamente no existe en 1876, y de forma menos exagerada, en 1881 y 1886. El año 1879 fue testigo de la lucha más importante, entablada entre Manuel Gavín y el conservador Pedro Lacasa; también, en cierto modo, competidas fueron las elecciones de 1884y 1891. La competitividad en las elecciones de 1893 y 1896 no ha podido ser determinada, al no conocer los votos de los candidatos no electos. Sólo podemos anotar dos cifras: en1893, Manuel Gavín logró un47'19% del censo electoral, y un 66'62% de los votos emitidos, y en 1896, consiguió un 40'64% del censo (no podemos fijar el porcentaje obtenido respecto al número de votantes ya que no disponemos de esta última cifra). 253

194

"El Diario de Huesca", 30-V-1908.


Desde finales de siglo hasta 1914, la competitividad en Jaca fue muy tenue, pudicndo afirmar que. de ocho elecciones, seis estuvieron marcadas por una casi total ausencia de lucha, que no es difícil de entender, dadas las características de cacicato liberal estable en manos de la familia Alvarezde Toledo y de su colaboración con Camo hasta 1905. A partir de esta fecha, la competitividad se agudiza, y en 1907, vencen a Bivona por muy escaso margen, al igual que en 1914, pero ganando el distrito el conservador Piniés. Todo esto se traduce en unos perfiles de continuidad y comportamiento que tienden a la estabilidad y al predominio de líneas planas. En general, podemos concluir que nos hallamos ante un distrito nada dócil, con caracteres perfectamente delimitados de cacicato estable de plena tendencia liberal. Su competitividad puede dividirse en tres períodos distintos: hasta 1896 fue competitivo, con un porcentaje bajo de abstención; a partir de 1898, la lucha se estanca y la abstención electoral aumenta, llegando a alcanzar el 41'40% en 1905. Por último, a partir de 1914, se vuelve a una mayor competitividad, pues Jaca osciló desde entonces entre conservadores y liberales; en 1916 vuelve a salir elegido Piniés; en 1918 y1919, el liberal Máximo Escuer, y en 1920 y 1923, dos conservadores, Piniés y Sánchez Guerra, respectivamente.

Distrito de Sariñena. El distrito de Sariñena tiene un comportamiento político semejante al de Barbastro. Al igual que éste, hasta 1886 reproduce la alternancia de conservadores y liberales. De esta fecha en adelante, es representado en el Congreso por una misma persona: Juan Alvarado, que saldrá elegido por Sariñena desde las elecciones de 1886 al año 1923. Desde este punto de vista, cabe hablar de dos tendencias entre 1875 y1896:en los primeros seis años, la docilidad es el carácter predominante, pero, a partir de1886, el distrito se convierte en un cacicato estable posibilista hasta1898. A partir de esta fecha, puede señalarse la tercera tendencia dominante en el distrito, la liberal, hasta 1923, siempre representada por un mismo diputado. No obstante, si hemos de valorar el comportamiento de Sariñena en conjunto, tenemos que inclinarnos por definirlo como un distrito poco dócil, ya que, de un total de 16 legislaturas, en cuatro reproduce la alternancia, otras cuatro son de filiación posibilista, y el resto, todas liberales. 195


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DISTRITO DE JACA. PERFIL DE COMPORTAMIENTO.

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DISTRITO DE JACA. PERFIL DE CONTINUIDAD.

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* 1907 1910

1914


Por lo que a cornpetitividad se refiere, de 1876 a1898, al menos en seis de las ocho elecciones se produjo lucha efectiva, entendiendo por tal, como ya hemos definido, que hubo más de un candidato por puesto a cubrir, y más de uno obtuvo al menos un 5% de los votos emitidos. En las elecciones de 1893 y 1896, no hemos podido determinar si esta lucha existió, ya que desconocemos el número de votos logrados por los candidatos que disputaron la representación a Juan Alvarado. En el período que fue de 1898 a 1914, sólo hubo dos elecciones en las que se constata lucha efectiva: las de 1905, en que Alejandro Lerroux obtuvo 1.040 votos (16'4% del censo), frente a los 5.221 de Alvarado (82%), y en 1914, en que a otro republicano, Manuel Béseos, le correspondieron 3.148 votos (40% del censo) contra los 4.619 del liberal (58'96% del censo). El resto de los comicios fueron en Sariñena prácticamente una candidatura única. Cuatro fueron los diputados por el distrito, que por orden cronológico son los siguientes: Leopoldo Alba Salcedo (1876 y1879), Salvador Bayona Santamaría (1881), Joaquín Sánchez Toca (1884) y Juan Alvarado (l 886-1923)254. La tendencia o vinculación política fue predominantemente posibilista hasta 1898, y posteriormente liberal, con continuidad durante todo elperíodo hasta 1923. Es preciso tener presente, sobre todo, que una misma persona, Juan Alvarado, monopolizó la representación durante cuarenta y dos años, imprimiéndole un carácter de cacicato estable, quizá el de más estabi" Leopoldo Alba Salcedo resultó elegido en las elecciones de 1S76 y 1879. Al principio, su tendencia política era afín a Alonso Martínez, pero más tarde evolucionó hacia la filiación conservadora. Fue director de "La Patria" y fundador y director de "La Prensa". A su actividad periodística unió durante algún tiempo la de oficial en la Secretaría del Ministerio de Hacienda. Salvador Bayona Santamaría, diputado por el distrito de Sariñena, resultó elegido en 1881. Decidido liberal, fundó el periódico "El Alto Aragón" junto a otros osecnses, y participó en la Revolución de 1S68. Miembro de una iniporlantc familia de Esplús, poseía propiedades en la parte baja de la provincia. Joaquín Sánchez. Toca, diputado por el distrito de Sariñena, resultó elegido en 18K4. Nació en Madrid en 1852 y murió en Pozuelo de Alarcón en 1942. Perteneció al Partido Conservador; fue subsecretario de Gobernación en 1890 y presidente del Consejo de Ministros en 1919. También fue Minisiro de Agricultura, Industria y Comercio, Marina, y Gracia y Justicia. Rigió además la alcaldía de Madrid y la presidencia del Consejo de Estado. En Huesca, subvencionó el periódico "El Norte de Aragón", defensor de ideas conservadoras.

I9S


lidad de la provincia. Estos rasgos se muestran a la perfección en los perfiles de comportamiento y continuidad: Sariñena presenta un perfil de continuidad a partir de 1881 completamente plano, mientras que el de comportamiento tiende más hacia las líneas planas que las de alternancia. Sariñena fue el distrito más estable de todos los que compusieron el mapa político electoral de la provincia de Huesca, siendo poco competitivo, nada dócil, poco corrupto y de marcada tendencia, primero republicana posibilista, y posteriormente, liberal. Si durante los primeros cuatro años hubo competitividad y cierta correlación de fuerzas, a partir de 1886, con Juan Alvarado, las fricciones se fueron estancando y Sariñena entró y transcurrió por el siglo XX casi en completa quietud. No puede hablarse de movimiento político verdadero hasta que en 1914, con el Plan de Riegos del Alto Aragón de fondo, los conservadores se enfrentaron a Alvarado, aglutinando elementos tan dispares como conservadores, agrarios, carlistas e, incluso, algún republicano en un partido canalista que. con el pretexto de los riegos, quiso romper el monopolio liberal que ya duraba casi treinta años en el distrito255. Esto fue imposible y Alvarado siguió siendo el diputado por Sariñena hasta el fin de la Restauración, en 1923; dejó una impronta indeleble, tal que en estas mismas elecciones llegó a escribirse: «... Sariñena es de don Juan Alvarado, porque no podrá ser por ningún motivo de olro candidato que se présenle»256.

El tiempo se encargó de demostrar que este comentario se hallaba bastante ajustado a la realidad.

255 256

"El Diario de Huesca", 25-11-1914. "El Diario de Huesca", 15-1-1914.

199


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DISTRITO DE SARINENA. PERFIL DE COMPORTAMIENTO.

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DISTRITO DE SARIÑENA. PERFIL DE CONTINUIDAD.

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1914


6. EL CACIQUISMO POLÍTICO PROVINCIAL. PRESIONES Y CORRUPCIONES MAS GENERALIZADAS EN EL ALTOARAGON «Hasta la fecha él sólo también había dirigido las elecciones del distrito y por cierto, con tal habilidad, que nunca sintieron en Escuarve las fatales consecuencias de las modernas y constitucionales behetrías. El procedimiento para esto era tan sencillo como ingenioso y mañanero. Vaciaba el censo en favor del candidato ministerial, fuese quien fuese, y así, el Gobierno quedaba satisfecho, el candidato agradecido, el pueblo sosegado y orgulloso el maestro» (LOPKZ Ai.i.uií, L., Capilletas y Mónteseos, p. 32).

Ya hemos señalado en otro momento la diferencia existente entre el comportamiento urbano y el comportamiento rural, especialmente condicionado éste último por las presiones y manipulaciones del cacique local o comarcal. La ciudad, más abierta a las oposiciones al sistema y menos condicionada por el peso de unas relaciones de patronazgo, generalizadas, por contra, en el campo, se prestaba menos a ciertos mecanismos de manipulación, coacción y falsificación, y en esa medida, los resultados electorales podían acercarse más a la verdadera opinión del cuerpo electoral. En la provincia de Huesca, estos aspectos gozan de características especiales, debido, no sólo al enorme peso del sector agrario en estas tierras, sino también al escaso volumen de población de los núcleos más importantes. Ambos factores hacían de la práctica caciquil un fenómeno generalizado. La misma capital, el mayor núcleo de población de la provincia, estaba sometida a los apaños y presiones de Manuel Camo. Si esto ocurría en la capital, no es difícil imaginar lo que sucedería en los núcleos rurales. 203


Evolución de los principales centros de población 1877

1887

1900

Ayerbe

2.402

2.598

2.546

Barbastro

8.164

8.280

7.033

Berta barre

1.979

1.652

Boltaña

2.031 1.544

1.551

1.379

Fraga

6.761

7.158

6.899

11.416

13.041

12.626

Jaca

4.155

4.649

4.934

Monzón

3.861

3.854

3.829

Sarinena

3.471

3.350

3.322

Tamarite

4.520

3.884

3.867

Tardienta

1.507

1.439

1.551

Huesca

-Fucnie: Censos de población de la Delegación de Estadística.

Así, las formas de corrupción y de falseamiento de la opinión del electorado más comunes en la provincia no fueron características ni privativas de la misma, pero sí tuvieron un carácter generalizado, debido a las consecuencias sociales de la estructura agraria y al escaso, casi nulo, peso de los núcleos urbanos. No se encuentra una razón lógica para explicar amplias variaciones de participación de una elección a otra, que a veces alcanzan una diferencia de un 30 o un 40%. Estas sinuosidades en la curva de participación sólo pueden ser entendidas atendiendo a la generalización del caciquismo y a la desmovilización del electorado, sometido, en mayor o menor medida, a los intereses del cacique de la zona. Las formas de corrupción -ligeramente apuntadas en otros capítulosfueron variadísimas, y en algunos casos alcanzaron límites insospechados. Los primeros trabajos electorales en la provincia correspondían al gobernador civil, y ciertamente, en el Altoaragón sus presiones fueron fuertes y frecuentes, especialmente en comicios convocados por Gobierno conserva-

204


dor 257 , si bien las manipulaciones del electorado no fueron patrimonio exclusivo de éstos últimos. El proceso del encasillado y el papel de los gobernadores fue perfectamente descrito por el diario posibilista de la capital: «Cuando el jefe del partido que manda terminó el encasillado celebérrimo, y metió en él a sus amigos, parientes, contertulios, aduladores y lacayos, le dijo al de Gobernación: "Aquí tienes mi obra magna -todos estos fulanilns constituyen la mesnada para la etapa parlamentaria próxima" (...) El de Gobernación bajó la cabeza (...) se tragó la pildora, ó lo que es lo mismo, el encasillado, y soltó á los gobernadores de provincias telegramas repelidos ... diciendo, "esos señores de las casillas adjuntas han de ser diputados por encima de la Campana de Huesca; póngase V.E. de acuerdo con los chicuclos que allí está amaestrando, y no repare en medios, que ellos -poco aprensivos- darán cuenta de sus fechorías (...)"» 2 5 s .

Los trabajos del gobernador, en su afán por hacer cumplir el encasillado, fueron especialmente firmes en 1879, 1884, 1891 y 1914. Las presiones gubernamentales, encauzadas a través del gobernador o de los delegados gubernativos, se realizaron de variadas formas: por medio de la sustitución de cargos municipales en los días que anteceden a la elección; imponiendo multas a Ayuntamientos, alcaldes, concejales, ... -de las que se tienen testimonios para la casi totalidad del período-; atrayendo al electorado con promesas de todo tipo (subvenciones, resolución de litigios pendientes, aprobación de expedientes en tramitación, condonación de descubiertos del Pósito, dispensa de matrículas, exención de impuestos),... Recuérdese que, según la ley municipal del 2 de octubre de1877, los Ayuntamientos no podían ser destituidos sino en virtud de una sentencia ejecutoria del juez o del tribunal competente259. Pero, como comentaba "El Diario de Huesca", las prescripciones legales fueron sustituidas por «el capricho de los gobernadores (...). Los cargos oficiales se dimiten, y los ayuntamientos en masa son renovados como si las disposiciones de la ley fuesen letra muerta. Y lo más admirable del caso está en que los ayuntamientos dimiten después de conferenciar detenidamente con los gobernadores; es decir, que cuando debían de tener más ánimos para acatar la ley y cumplir sus

25

"7 Recuérdense las dificultades de los conservadores para imponer sus candidaturas a partir de la década de los años 90, cuando la disolución del partido en la provincia era un hecho. 258 "El Diario de Huesca", 18-IV-1896. 259 Ley Municipal de 2 de octubre de 1877, art.192.

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deberes gracias a las sabias indicaciones de los representantes del gobierno, es cuando la desacatan y olvidan renunciando lo que es irrcnunciable (...)» 26 °.

En 1884, por ejemplo, la presión gubernamental se dejó sentir con especial dureza, siendo criticada por periódicos locales y madrileños ("El Diario de Huesca", "El Globo", "El Imparcial",...), pues en el breve espacio de dos meses el Gobierno llevó a cabo 183 cesantías en la provincia. Entre los cesados había estanqueros, peatones, carteros rurales, ordenanzas, ... 261 . Estos hechos no hacen sino corroborar que los empleos de la Administración eran patrimonio del favor o recompensa de servicios cuando se ponía en marcha la farsa electoral. El rosario de corrupciones y coacciones en ese año fue extensísimo: al pueblo de Santa Eulalia la Mayor se le impuso una multa de 7.000 pesetas por un expediente desenterrado de las oficinas del Gobierno Civil, pero se dejó entender a los vecinos que el pago les seria perdonado si emitían su voto en favor del candidato conservador 262 ; análogos procedimientos sufrieron los vecinos de Mocito; en Gurrea se concedió una subvención para construir una carretera y la anulación de la división de un monte común con Almudévar; a los electores de Liesa se les prometió resolver a su favor un litigio entre el Ayuntamiento y un vecino; iguales promesas se hicieron en Lierta y Puibolea, que disputaban a un tal Dartigalongue ciertos derechos en un monte; en Fañanás, se aprobaron varios expedientes en tramitación y la condonación de descubiertos del Pósito por 18 años. Los atropellos del entonces gobernador, Nicolás de Castro, llegaron a tales extremos que fueron recogidos incluso por los periódicos fusionistas y republicanos de Madrid. "La Iberia" le dedicó un artículo bajo el epígrafe de "El Corregidor de Huesca", y "El Liberal" comentaba al respecto: «El gobernador de Valencia se llama Botella. El de Huesca, siguiendo este orden de ideas vidriadas, debería llamarse Porrón. -Un periódico oséense nos participa también que en aquella ciudad han aparecido pasquines en las esquinas. ¡Como en Varsovia en tiempos de Murawicff!

260

"El Diario de Huesca". 911-1884. El Día". 15-1V-1884. "El Imparcial". 16-1V-1884. "El Diario de Huesca", 18-IV1884.

261

262

"El Diario de Huesca". 18-IV-1884.

206


El gobernador de Huesca, hiciendo de déspota -como la aragonesa del cuento- ya no firmará desde hoy "Nicolás de Castro" sino Nicolás de

Las multas a Ayuntamientos, alcaldes o concejales estaban también a la orden del día, constituyendo una medida de presión generalizada en todas las elecciones: en1891, y tras la destitución del alcalde y su sustitución por un carlista, se impusieron una serie de multas, que se elevaron a "20.000 duros", y se dirigieron circulares a 265 Ayuntamientos de la provincia, amenazando a los concejales con multas de 500 pesetas si no realizaban cienos servicios, entre los que se hallaba remitir al Gobierno Civil una relación de todos aquellos que habían sido concejales desde el año1860. Estos casos constituían, como decimos, la regla habitual. Luis LóPEZ ALLUE, en Capuletos y Mónteseos, describe de forma magistral los mecanismos de presión por parte de los gobernadores y delegados gubernativos, que pueden llegar a los rincones más recónditos del país, como llegan al imaginario pueblo altoaragonés de Escuarve los trabajos electorales de éstos: «Por aquellos días le acometieron al Gobernador civil líricos y conmovedores entusiasmos por el fomento de la Instrucción pública. Dirigió a varios ayuntamientos plañideros oficios por su morosidad en el pago de las obligaciones de primera enseñanza. Empezaban todos encareciendo la educación intelectual de los pueblos como base de la prosperidad y de la cultura y terminaban conminando al municipio con la consabida c incobrable mulla de quinientas pesetas, si en plazo breve y perentorio no satisfacían los haberes devengados a los maestros o maestras. A los pocos días, el Delegado de Hacienda se condolía amargamente en otro oficio por los descubiertos en el impuesto de consumo ... y otrasqui 1 nicntas pesetas de mulla. A renglón seguido exigía la diputación los atrasos del contingente provincial, locando al mismo tiempo con sentidas, conmovedoras frases, la delicada fibra de la Bencficicncia y ... otras quinientas pesetas. Tras las multas llegaron los apremios, tras los apremios los comisionados, tras los comisionados los embargos y, en fin, que las plagas con que el dios de Israel apestó el corazón del rey egipcio, fueron tortas y pan pintado si se comparan con las que llovían desde las altas esferas provinciales sobre los Ayuntamientos o Alcaldes que patrocinaban la candidatura liberal» 264 . 263 264

"El Diario de Huesca". 16-11-1884. LOPHZ AU.Uü, Luis,op. cit., pp. 179-180.

207


Claro está que, aparte de este tipo de presiones, existían otras formas de ganar el voto del cuerpo electoral. La documentación informa de tres vías generalizadas por medio de las cuales los caciques intentaban conseguir apoyo para una determinada candidatura: a) la vía del "vino" o del "anís"; b) la compra de votos; c) el pago del favor al cacique. En las elecciones de 1879, en algunos pueblos del distrito de Jaca los electores fueron conducidos a los cafés, y una vez allí-bajo los efluvios del alcohol- se intentó sugestionarlos para que votaran la candidatura liberal. Otras veces la persuasión por estos medios tenía lugar en casa de algunos vecinos, como en el caso del pueblo de Borau, en el que, según un conservador, se intentó persuadir al electorado por "el anís en casa del Estanquero D. Miguel Callizo"265. No poseemos datos suficientes para afirmar que la compra de votos constituyera un fenómeno generalizado en los períodos electorales, pero si no generalizado, sí al menos frecuentísimo en el Altoaragón. Además, este tipo de coacción económica se practicó desde fecha muy temprana, no sólo en los mayores núcleos de población, sino en pequeños pueblos. En Embún y Borau, por ejemplo, en las segundas elecciones de la Restauración se llegó a cotizar el voto a 100 reales a la puerta de los colegios electorales. Así, aunque, como señala TUSELL 266 , este tipo de coacción sea generalmente tardío, al menos por lo que al campo se refiere, en Huesca aparece tempranamente. En 1903, el subsecretario de Gobernación telegrafió al gobernador Villarino pidiéndole le comunicara "el presupuesto electoral" necesario para uno de los distritos oscenses: «Le ruego diga que cantidad considera necesario gastar en Barbastro para triunfar, y H con ese gasto se considera probable e! 6x\lo del candidato ministerial. Le ruego contestación urgente (.,.)» 2 6 7 .

265

A.C., leg. 84. n". 6. TUSELL, Javier, Oligarquía y caciquismo .... p. 102 y ss. 267 A . H . N . . Gobernación, teleg. 15-IV-1903. £OD

208


Si en Barbastro compraban los conservadores, en Benabarre lo hacían, por las mismas fechas, los liberales: «Proclamado por 314 volos, mayoría protestas por ambas partes. Votos de Bermejillo (candidato liberal) a 20 y 100 pesetas c intentos de comprar interventores míos. A mil pesetas pagados los partidos de Fraga y Barbastro, asaltando casas y expresos amigos (...)» 2 6 S .

También en 1914 está consignada la compra de votos por los agentes de Colomer, que consiguieron 600 votos del distrito de Boltaña por la cantidad de 32.000 pesetas, repartidas de la siguiente forma: «A Colungo, por 180 votos, 10.000 pesetas. A Sarsa de Surta, por 80 votos, 4.000 pesetas. A Arcusa, por 70 votos, 4.000 pesetas. A Santa María de Buil. por 70 votos. 4.000 pesetas. total: 32.000 pesetas (...)» 2 6 9 .

De otro lado, es muy corriente encontrar casos en los que el voto se gestiona como pago a un favor del cacique, con el que el elector podía estar comprometido, o como mero intercambio de favores. Un ejemplo de la utilización de los trabajos electorales para el pago de estos favores lo hallamos en una carta de Domingo Pérez, vecino de Borau, a Pedro Lacasa, candidato conservador derrotado en las elecciones de 1879. En dicha carta se le recuerdan a éste los esfuerzos llevados a cabo para el triunfo de su candidatura, infructuosos, según Domingo Pérez, por la compra de votos por parte de los liberales y por "el anís en casa del Estanquero", el cual, habiendo prometido apoyo a los conservadores, acabó trabajando para los liberales. La presunta traición del estanquero fue aprovechada por el vecino de Borau para pedir a Pedro Lacasa que, valiéndose de su influencia, hiciera pasar el estanco a sus manos. En la misma cana solicita que dos maestros, Victoriano Sánchez y Antonia Nicolás -esposa ésta del estanquero-, fueran trasladados a otro pueblo o destituidos. Todo ello a cambio del apoyo al candidato conservador: «Con mucho interés me encargan los amigos, recomiende a V. cuanto queda dicho respecto al estanco y cuestión de maestros, los que fueran sus ri268 269

A.H.N,. Gobernación, tcleg. l-IV-1903. "El Diario de Huesca". 22-11-1911

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bales, y esperan conseguir con su influencia sus deseos, y con ello quedarán de un todo agradecidos los que licne á sus órdenes. Se dice que la elección de Diputado de D. Manuel Gavín quedará nula, si así es, puede V. contar con los amigos y se esperarán sus órdenes para trabajar el campo en lo que sea posible sacar el triunfo si á ello aspira» 270 .

No obstante, este juego no funcionaba única y exclusivamente entre el cacique y el elector, sino que, en muchas ocasiones, ligaba al cacique del pueblo con un cacique provincial o con un oligarca. En Escuarve, el señor José comentaba al secretario del Ayuntamiento, con motivo de las elecciones: «Dígale usted (al candidato liberal) (...) que si desde ahora hasta el día de las votaciones, la audiencia de Madrid u el menistro y quien sea, me da el monte de las Ripas libre y franco, y sin puerta abierta pa mis pleitos y cuestiones, le guardaré lodos los votos que pueda atrapar en el distrito» 271 .

Si las presiones del gobernador, de los delegados gubernativos, de los caciques no surtían el efecto esperado, quedaba el recurso de falsificar el acta de la elección; era el "pucherazo". Por medio de la consulta hemerográfica y de las relaciones de protestas de las actas, hemos podido valorar el último eslabón de unas elecciones que contaron con todo menos con la opinión del electorado. Son frecuentísimas las protestas por la emisión de votos de personas que habían fallecido antes de la elección, así como también es corriente el hecho de que aparezcan más votos que votantes. En muchas ocasiones, se venía a hacer caso omiso de la copia certificada del censo electoral, por lo que no es de extrañar que votaran personas que no aparecían en las listas y no se permitiera ejercer ese derecho a otras que sí se hallaban incluidas en ellas. No es infrecuente que presidente e interventores falsificaran el acta, permaneciendo solos y encerrados en el colegio electoral, como ocurrió en Gurrea de Gallego en 1884, con el fin de alterar el resultado de la votación. A todo ello se suma la no consignación de protestas en las actas por parte de la mesa, con la excusa de no saber redactarlas. En 1903, por ejemplo, en Boltaña, tras el cómputo de los votos del distrito, se consignó la falta de 17 270 271

V. apéndice n». 1. LÓPEZ AU.UI-. Luis, op. cil,, p. 26.

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pliegos, lo que obligó al gobernador a abrir una investigación para explicar tal desaparición. Después de un rastreo no poco complicado se descubrió que estaban en poder del cartero de Aínsa, el cual no sabía qué hacer con ellos, ya que ni el alcalde del pueblo ni el presidente de la junta de escrutinio querían admitirlos. Había pasado un mes desde el recuento de las elecciones272. De otro lado, la violencia fue escasa. Según TUSELL, este hecho se explica porque "para que exista violencia es necesaria la competitividad"273, y ciertamente ésta era, en general, muy pequeña en los distritos rurales. No hemos encontrado testimonios, por ejemplo, de cuadrillas que se dirigieran a los centros electorales y allí entraran en choque con las fuerzas de orden público, ni asaltos a colegios,... Sólo sabemos del caso de un elector que fue obligado a votar, siendo introducido en el colegio a hombros de dos hombres; o de aquel otro de Lierta, en las elecciones de1879, en el que varios electores irrumpieron llevando palos; o la invasión de un colegio en 1884 por la Guardia Civil. Pero, en realidad, estos casos parecen ser los menos. Estos fueron los medios de presión y corrupción más frecuentes, prácticamente generalizados para la mayoría de las elecciones entre 1875y 1896. No son los únicos, claro está, pero sí los que con más profusión se llevaron a cabo. Existen oíros, como el desahucio espiritual, que, aunque no generalizado, llegó a alcanzar gran importancia en las elecciones de 1896, ejerciéndose para ganar votos en pro de la candidatura carlista del duque de Solferino, que encontró en el clero oscense uno de sus mejores agentes electorales. La corrupción, pues, estaba encaminada a impedir o silenciar la libre expresión del voto por parte del electorado, siendo especialmente marcada en aquellas zonas, fundamentalmente agrarias, en que las relaciones de patronazgo y dependencia colocan al elector, pobre y analfabeto generalmente, en manos de un cacique interesado en el triunfo de una determinada candidatura. Las coacciones y fraudes se dieron por parte de todas las fuerzas políticas que acudieron a las elecciones, pero, ciertamente, los mayores abusos se registraron siempre bajo Gobiernos conservadores. 272

A.H.N., Gobernación, icleg. 2-IV-1903. *** TUSELL, Javier. Oligarquía y caciquismo .... p. 201.

21


Como hemos señalado, el juego de favores afectaba a la relación elector-cacique local, pero también a la de éste con un oligarca. En última instancia, el objetivo era el control y reparto de los recursos de la Administración, utilizándose la corrupción, no para la realización de una política, sino para disfrutar de aquellos recursos. En este sentido, sería necesario distinguir dos figuras caciquiles diferentes: el cacique notable y el cacique administrador-protagonista éste del juego de amiguismos y favores electorales, al que nos referimos-. Así, la diferencia entre los oligarcas y los que se convierten en verdaderos caciques estriba en la utilización del control del aparato administrativo. No obstante, la complejidad y diversidad del fenómeno caciquil es demasiado grande para abordarla en este primer estudio. Para ello, además, es preciso analizar la historia de Ayuntamientos y Diputaciones, que permitirá conocer la actuación y circulación de las élites y su movilidad en las instituciones políticas. De ahí que sea necesario reconstruir en profundidad la dinámica social de los grupos oligárquicos provinciales.

ACTAS PROTESTADAS 1876

1879

1891

1893

Barbastro

*

*

Bena barre

*

*

Bol taña

•

Fraga

*

Huesca

*

Jaca

*

Sariñena

*

212

1881

1884

1886

*

*

*

*

*

* *

* *

1896

*

*

* *


1898

1899

1901

1903

*

* *

Barbastrc Iknaborre Bol (aña Fraga Huesca Jaca Sariñcna

190S _*__

1907

1910 1914 * * *

_ *_

Ningún acia fue considerada grave.

13


7. REPUBLICANOS Y LIBERALES OSCENSES ANTE LA POLÍTICA DE LA ESPAÑA DE LA RESTAURACIÓN «EL DIARIO DE HUESCA com¡nuaiá (...) combatiendo con el mismo tesón que hasta el día la situación conservadora, y defenderá de igual manera los principios democráticos en todo su integridad y pureza (...)» ("El Diario de Huesca". 1880). «El Diario de Huesca (...) sustentará y defenderá en adelante las ideas y procedimientos de Partido Liberal (...). Varía sus características en lo estrictamente político en cuanto a los deberes cerrados de partido, pero no en lo que afecta exclusivamente a los intereses y conveniencias morales y materiales del Alto Aragón (...)» ("El Diario de Huesca". 1895).

Manuel Canio fue, sin duda, uno de los caciques más caracterizados del Ahoaragón. Militante en las filas del republicanismo posibilista hasta 1898 y en las del Partido Liberal a partir de esa fecha, fue un personaje clave en ia historia de ambas agrupaciones políticas en la provincia. Por esta razón, antes de abordar la evolución de republicanos y liberales en el Altoaragón, nos ocuparemos de la figura de Manuel Camo, ya que es imposible entender la Restauración en estas tierras sin un previo acercamiento a su personalidad social y política. Camo nació en 1841 y fue bautizado el 20 de mayo del mismo año en San Pedro el Viejo274. Estudió Farmacia en Barcelona y Madrid, al igual que su padre, José Camo, y regresó a su ciudad natal en1866. Desde en2 4

' A.S., expediente del senador vitalicio Manuel Camo. Acta de la Diputación de Huesca, 24-DÍ-1873.

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lonces, le vemos participar en el periódico "El Alto Aragón"; en un contrato con fecha de 30 de diciembre de 1867 aparece como propietario de este periódico, junto a Joaquín Nogueras, Antonio y Gaspar Torres-Solanot, Agustín Loscertales, José Lasierra, Anselmo Sopeña, Cándido Galicia, Salvador Bayona y Femando Baselga275. "El Alto Aragón" se convirtió en el periódico revolucionario de Huesca y fue, ante todo, el periódico de Costa, Torres-Solanot y M. Camo. Como es sabido, Camo participó en los preparativos de la revolución de setiembre. Cuando se disolvió la Junta Revolucionaria se le nombró tercer alcalde y vocaJ de las Juntas de Instrucción y Sanidad. A los 28 años, en 1869, es elegido concejal, y poco después alcalde de Huesca, puesto en el que se mantuvo hasta 1873, fecha en la que fue elegido diputado provincial por Ayerbe. Por entonces, era vocal en la Comisión Permanente de la Diputación, de la que resultó elegido vicepresidente. Su carrera política fue, como vemos, ascendente: conceja] y alcalde de Muesca, diputado provincial y presidente del Comité Provincial del Partido Republicano. Es más, al verificarse la elección de Presidente de la Diputación, resultó elegido con 23 votos, frente a Joaquín Nogueras y José Lasierra, que obtuvieron dos cada uno 276 . Su carrera periodística estuvo ligada a "El Alto Aragón", como ya se ha indicado, y a la "Montaña Aragonesa"277 hasta1873, pero sobretodo,a "El Diario de Huesca", cuyo primer número salió a la luz el 16de noviembre de 1875. "El Diario" se constituyó en órgano del posibilismo en laprovincia hasta 1898, fecha en que se convierte en portavoz del PartidoLiberal en el Altoaragón. Su filiación política hizo que en los seis primeros años de la Restauración, hasta la llegada al poder de los fusionistas, 1881, en sufriera catorce denuncias y alguna que otra suspensión y multa. Por un artículo titulado Aragón ante Cánovas, de la pluma del mismo Camo, éste fue condenado a seis meses de prisión correccional, al pago de una multa y a la suspensión de todo cargo público278.

™

Cu.NOVALES,

276

Acta de la Diputación de Huesca, 24-1X1873.

Alberto,

op. c¡t.. p. 33.

777

ARCO, Ricardo del. La Prensa periódica en la provincia de Huesca , "Revista Argcnsola". 11 (Huesca, 1952), pp. 197-236. 278 ' E l Diario de Huesca". I-VIII-1880.

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A Camo se le conoce, ante todo, por ser el monopolizador de lavida política oséense durante la Restauración. En las filas del posibilismo hasta 1898, la ruptura con Castelar le arrojó en los brazos del Partido Liberal de Sagasta, si bien la evolución hacia el liberalismo fue progresiva y puede rastrearse de forma clara en las páginas de "El Diario deHuesca", del que Camo no sólo fue propietario sino director durante algún tiempo. Militante ya del posibilismo, ya del liberalismo sagastino, arregla, monopoliza, apaña las elecciones en tres de lo siete distritos de la provincia: Huesca, Fraga y Sariñena. Su primer escaño lo consiguió en 1893 porel distrito de Fraga, al que representa también en 1896 y 1898 279 . Fue diputado por Huesca desde 1899 a 1905; de 1906 hasta su muerte, en 1911, ocupó el cargo de senador vitalicio. Su influencia hizo de Huesca uno de loscacicatos másestables de estas fechas, hasta el extremo de que Severino Bello, en la encuesta del Ateneo de Madrid, llegó a afirmar que era "uno de loscacicatos másperfectamente caracterizados en el género, diría másclásicos entre cuantos comparten la dominación del suelo de la península"280. Camo venía a ser la antítesis, el contrapunto de otro político altoaragonés: Joaquín COSTA. Miguel de UNAMUNO, en 1918, compara a ambos desde las páginas de "El Liberal", tomando como pretexto "laestatua elevada al dechado de los caciques provinciales, a don Manuel Camo". Para UNAMUNO, "(...) es indudable que así como a Sarmiento el tirano Rosas, así a Costa fue el cacique Camo quien ledespenó lainspiración civil untanto apocalíptica"281. La influencia y el control del farmacéutico, especialmente en materia electoral, llegó a alcanzar tal grado quecada vez queestornudaba el alcalde de un pueblo de la provincia, Camo lecontestaba porteléfono: "¡Jesús!"282. "El Diario de Huesca" es, como se ha apuntado anteriormente, el periódico de Camo y del republicanismo posibilista hasta1898, imprescindible para rastrear y reconstruir los entresijos de la vida política ysocial de la provincia, y especialmente, de la capital. 279 A.C., elecciones, lcg. 107, exp. 25, y Icg.109,exp. 25. "-'"' COSTA, Joaquín. Oligarquía y Caciquismo ..., 113. p. 281 A.H.P., J. Cosía, lcg. 103,caip. 2. 2 8 2

"El Liberal". 7-IX-1918.

217


Salió por primera vez el 16 de noviembre de 1875, sin poder hacer gala de su filiación republicana, ya que, tras el golpe militar que condujo a la restauración de la monarquía, se procedió a una revisión general de la legislación de imprenta, a partir de la cual las libertades y el derecho de expresión quedaron significativamente mermados. La llegada de Sagasta al poder en 1881 supuso, en líneas generales, un avance en el campo de las libertades y el abandono de "la doctrina de partidos ilegales", con lo que "los republicanos pueden recuperar su identidad"283. Este cambio es observable en diferentes declaraciones de objetivos de "El Diario", que perfila su significación política a medida que se amplía el marco de las libertades. Veamos cómo expresa el propio diario este cambio. En su primer número, y en el contexto de censura apuntado, "El Diario" se preocupa por declarar su silencio respecto a cuestiones políticas: «Hace mucho tiempo, al comtemplar á nuestra querida y postergada provincia huérfana de una publicación que diaria, constante y desinteresadamente, defendiera sus intereses generales, procurando para ellos el apoyo y apre ció de que casi siempre, han carecido, proyectamos la fundación de un DIARIO que, llevando el nombre de la capital, viniera a llenar aquel vacío (...) (...) Ocuparse principalmente de cuanto en el orden moral y material afecte al progreso y desarrollo de los intereses de la provincia de Huesca, y en segundo termino, publicar, sin comentarios, las noticias más importantes que nos facilite la prensa o que nos remitan nuestros corresponsales. Nuestro silencio será absoluto para entender o debatir, por cuenta propia, las cuestiones políticas, pues aunque el círculo en que nos es lícito girar así nos lo prescribe, aceptamos gustosos el paréntesis de silencio, mas que nunca aconsejado por la inspiración de toda conciencia recta y la voz de todo sentimiento patriótico» 2 * 4 .

No obstante, este tono va cambiando de forma continua y progresiva, dibujando y perfilando la filiación política de "El Diario". De ahí que, después de cinco años de publicación, su postura resulte más nítida. Para vislumbrar este proceso con verdadera claridad, pueden compararse el texto transcrito arriba y el que sigue a continuación: «(...) A raíz, digámoslo así, de la restauración, cuando los llamados conservadores liberales ejercían ya su funesta dominación desde las alturas del

2

° 3 ARTOLA, Miguel, op. cit., p. 375.

284

"El Diario de Huesca", 16-XI-1H75.

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poder, nuestra provincia se hallaba completamente huérfana de representación en la prensa, originándose de aquí perjuicios considerables para sus intereses morales y materiales. Echábase de menos en nuestra capital una publicación periódica que ;¡ la ve/, que llenara esc vacío, fuera geTtuina representación del espíritu público, tan contrario siempre en nuestro país á los gobiernos reaccionarios y á los procedimientos conservadores. (...) nuestro periódico solicito y obtuvo, tan pronto como las circunstancias lo consintieron, autorización para tratar asuntos políticos, cmprcruiierulo desde luego una ruda campaña inspirada en ct doble propósito de combatir sin tregua ni descanso á la situación dominante y defender en toda su integridad tos ideales democráticos. Si hemos cumplido ó no esc propósito, á nuesttros lectores corresponde decirlo, bastando para satisfacción de nuestra conciencia, y aún para lisongear hasta cierto punto nuestro amor propio, la especial predilección con que desde ciertas esferas se nos mira, la inquina que nos profesan conservadores y ultramontanos y el hecho de haber sufrido diez, denuncias y hallamos en la actualidad encartados en cuatro procesos criminales, aparte de otros disgustos y atropellos de que frecuentemente hemos sido víctimas.

(...) EL DIARIO DE HUESCA continuará, por consiguiente, combatiendo con el mismo tesón que hasta el dia la situación conservadora, y defenderá de igual manera los principios democráticos en toda su integridad y pureza, sin suscitar divisiones ni antagonismos dentro de su propio campo, en el que de antiguo es conocido por su lealtad y consecuencia» 2 " .

Lá evolución ideológica de "El Diario de Muesca" sigue el camino recorrido por el posibilismo nacional, que acabó siendo absorbido por el Partido Liberal. En nuestro periódico son rastrcables dos procesos, que corren paralelos y que, a la altura de 1898, han llegado a su fin. Conforme avanza el tiempo, el posibilismo oséense, al igual que el nacional, se sumerge en un proceso de conservadurización, que le lleva, en primer lugar, a la lucha y al enfrentamiento con el resto de las fracciones democráticas, especialmente con la de Ruiz Zorrilla; y en segundo lugar, a un acercamiento a las posiciones sagastinas. Ambos procesos finalizaron una vez que Castelar se retiró de la escena política, con el desplazamiento a la derecha de la rama más conservadora del republicanismo finisecular; y este desplazamiento, vistas las tendencias de que había hecho gala el republicanismo castelarino durante los veinte primeros años de la Restauración, no podía conducirle sino a los brazos del Partido Liberal. A pesar de los buenos propósitos de no suscitar divisiones ni antagonismos en el campo demócrata, la realidad no se antojaba tan sencilla. El 285

"El Diario de Huesca', 1 6 X 1 8 8 0 .

219


espectro republicano se mostraba, al contrario, profundamente complicado, por la variedad de opciones irreconciliables unas con otras. De un lado, se hallaba el posibilismo de Castelar, rama derecha del republicanismo español, que predicaba la necesidad de utilizar los cauces legales existentes para lograr el triunfo de sus ideas; de otro, frente a esta vía legal de Castelar, los republicanos de otras tendencias se inclinaban por el camino revolucionario. Nada más opuesto al posibilismo que la fracción demócrata-progresista de Ruiz Zorrilla, defensora de la conspiración militar como único medio para producir un verdadero cambio en el país. Las discusiones y enfrentamientos del posibilismo con el resto de fracciones democráticas se pusieron de manifiesto en las páginas de "El Diario de Huesca", el cual se vio envuelto en una batalla dialéctica con "El Movimiento", diario demócrata-progresista de la capital, publicado a partir de 1880, y que contó entre sus directores con Antonio Torres-Solanot y León Arizón286. Según "El Diario", la democracia "avanzada" (y puede entenderse como tal toda aquella que no defendiera y apoyara el camino de la legalidad) debía arrepentirse de las "antiguas faltas" y declarar "terminantemente que dejan sus utopías". Este era, según su modo de ver, el único camino que podía conducir a la unidad de la democracia bajo las mismas ideas y la misma conducta, partiendo de un mismo ideal y unos mismos objetivos, y sin duda, practicando iguales procedimientos (ideas, conducta, ideal, procedimientos que no son otros que los castelarinos)2i!7. Así, empieza a entablarse una lucha con la izquierda para convencerla de abandonar el camino revolucionario y emprender la vía de la legalidad, como ellos lo hicieron cuando Castelar acabó defendiendo la democracia gubernamental y la "República conservadora y prudente", en la creencia de que una legislación de tipo liberal y progresista podría llegar a transformar la monarquía española en demócrata. Esta actitud alejó progresivamente a los posibilistas del resto de la democracia, agudizándose de forma especial el enfrentamiento con el periódico zorrillista de la capital y con el partido demócrata-progresista en general, al que consideran "demasiado republicano para la monarquía, y para la Re-

286

ARCO. Ricardo del. La prensa periódica .... p. 207. "El Diario de Huesca". 24-1-1881.

22 8877 .

220


pública, demasiado monárquico"288. Desgraciadamente, no contamos con toda la colección de este periódico, imprescincible para desenterrar las batallas locales de ambos partidos republicanos, como tampoco contamos con "La Concordia", órgano de la concentración republicana altoaragonesa del 92, que publicó trabajos inéditos de Costa, Antonio Torres-Solanot, Luis Montestruc, José Fernando González,... Las primeras fricciones entre "El Movimiento" y "El Diario de Huesca" se plantean al afirmar el primero que Emilio Castelar había sido funesto para la democracia y que había "retrogradado los principios esenciales de la misma". El enfrentamiento ideológico se avivó con la llegada a Huesca de Castelar, en agosto de1881, con motivo del discurso que pronunció para las elecciones que iban a celebrarse ese mismo mes. "El Movimiento" criticó su proceso de conservadurización en los siguientes términos: «el discurso del señor Castelar es sobradamente reaccionario; el señor Casiclar es un apóstata que debiera llamarse monárquico; sus últimas declaraciones no han satisfecho á nadie, ni á los conservadores, ni a los ministeriales, ni a los demócratas; sólo han satisfecho ¡ay! a los posibilislas, á esos idólatras adoradores del eminente tribuno» 28 ' .

La elección entre el camino revolucionario y la vía de la legalidad, y entre la República nacional y la República federal dePí, iba a conducir, no sólo a un enfrentamiento en el plano dialéctico y teórico, sino que conllevaba y suponía una toma de posición ante la concreción de la vida política nacional. Así, cuando los fusionistas subieron al poder, todas las fracciones democráticas, a excepción del posibilismo, mantuvieron una clara oposición al sistema. Mientras tanto, "El Diario de Huesca" afirmaba que «si bien nos hallamos separados por un abismo infranqueable en la actual organización de los poderes públicos, esperamos, sin embargo, que trabajarán (los fusionistas) por desarraigar los grandes males de que fue fecundo semillero la situación canovista, y nos concederán la libertad á que tenemos derecho, siempre que los actos de gobierno se informen, cual han prometido sus hombres, en el espíritu del gran código fundamental de 18fi9»290.

2liS

"El Diario de Huesca", 15-111-1881.

289

"El Diario de Huesca". 16-VIII-188I.

290

"El Diario de Huesca". 1G-IM881. MI


La actitud, en resumen, era de benevolencia y expectación; esperarían ver la actuación y gestión de los fusionistas para juzgarles y serían siempre bienvenidos mientras se esforzaran en satisfacer las grandes necesidades del país, entre las que situaban la libertad, la moralidad administrativa. ... El acercamiento y la benevolencia hacia el partido sagastino llevaron, incluso, al jefe del posibilismo, en una fecha relativamente temprana (18X1), a comparar las libertades españolas con las europeas, concluyendo que las primeras se hallaban en mejor estado y sometidas a menospresiones que las segundas: «Nuestra libertad no encuentra los obstáculos que la libertad belga en las pasiones religiosas; ni los obstáculos que la libertad inglesa en los problemas sociales y en las resistencias de Irlanda; ni los obstáculos que la libertad francesa en al eterno estado de defensa nacional; ni los obstáculos que la libertad germánica en el eterno estado de invasión guerrera; ni los obstáculos que la liljertad italiana en la complicada cuestión pontificia; nosotros, sí sabemos mantener la paz pública y el orden regular en las calles y en los campos, nada, pero absolutamente nada, podemos temer ya por nuestras libertades. Bien es verdad que para lodo esto era necesario cambiar la complexión revolucionaria de la democracia española en complexión pacífica y legal. A esta obra me he consagrado desde 1870 y en esta obra he prevalecido, gracias, no a mi talento, a mi tenacidad»251'.

No obstante, es a principios de la década de los años 90 cuando la aproximación entre liberales y posíbilistas se hace más patente y se perfila con mayor nitidez. Ya con ocasión de la subida de los liberales al poder, en 1892, "El Diario de Huesca" declara en un artículo de opinión su apoyo incondicional a Sagasta: «(...) tendrá el señor Sagasta al partido posibilista i su lado, y le ayudará desinteresadamente con todas sus fuerzas en esta obra patriótica. En tal sentido seremos ministeriales del Sr. Sagasta sin que nos importen un comino las malevolencias de los de atrás, ni la vocinglería de los de adelante» 2 ' 2 .

*-•" Carta de Castclar a Girardin. En la misma se señala que Sagasta representa un nuevo período político, después de que el Ministerio Cánovas, a pesar de prestar "importantes servicios'", como el fin de la guen-a civil en España y Cuba, "no supiera coronar sus días con el establecimiento de una mayor libertad" ( "Ei Diario de Huesca", 5-1V-1881). 292

•>•>•)

"El Diario de Huesca", 12-11-1892.


En su "Presupuesto de la Paz", el mismo Castelar exponía los cuatro puntos fundamentales de su programa de actuación política: 1) Disciplina férrea de los posibilistas en torno a las directrices de Castelar. 2) Necesidad imperiosa de que España, después de numerosas luchas y guerras civiles, gozara de un descanso; éste tenía que venir de la mano de la fidelidad a la democracia y de un presupuesto económico ajustado a sus posibilidades. 3) ¿Quién implantaría este presupuesto? Para los posibilistas, no tenía tanta importancia esto como que el proyecto se llevara a cabo; su apoyo sería incondicional a quien acometiera dicha tarea. 4) Serían ministeriales de Sagasta por su esfuerzo en beneficio del progreso de la Nación y se ofrecían "a un gobierno monárquico para salvar a la Patria de la ruina que le amenaza y para establecer un inteligente esfuerzo económico ,.." 293 .

Cuatro años después, Camo viajaba a Madrid para discutir con Sagasta c! paso al Parikio Liberal: ••regresó anoche de Madrid el diputado Sr. Camo, propietario de este periódico de cuya dirección vuelve a encargarse (...) El Diario de Huesca, al igual que su propietario director, sustentará y defenderá en adelante las ideas y los procedimientos del Partido Liberal que acaudilla el entínenle hombre público Don Práxides Mateo Sagasta, con la rectitud de pensamiento y con la independiertcia de conduela a que ha ajustado siempre sus iniciativas y sus tareas... Varía su característica (de la agrupación posibilista) en lo estrictamente político en cuanto a los deberes cerrados de partido, pero no en lo que afecta exclusivamente a los intereses y conveniencias morales y materiales del Alto Aragón...» 2 * 4 .

Mucho más explícito fue otro editorial de "El Diario de Huesca" en octubre de 1897, en el que sólo el título, "Nuestro apoyo incondicional", da muestras de la total estabilización de la nueva situación. Afirmaban que, no sólo ratificaban su apoyo a los liberales, sino que además sus principios sa293 294

"El Diario de Huesca", 12X11-1892. "El Diario de Huesca". 14-VI1-1895.

223


tisfacían "las aspiraciones de toda nuestra vida..." 295 . Un cambio notable cuando sólo cinco años antes declaraban su republicanismo gubernamental. A partir de este momento puede considerarse que hablan como liberales de pleno derecho, aunque la figura de Castelar todavía tenga cierta importancia en la provincia296. Esta influencia, sin embargo, iba a durar muy poco, ni siquiera un año, debido al enfrentamiento entre éste y el cacique de Huesca, que quería conservar la buena posición adquirida tras su pacto con Sagasta. Desde 1898, tras la ruptura de Manuel Camo con Castelar, "El Diario de Huesca" se convinió en portavoz del Partido Liberal. Era el desenlace al tjue condujo de una forma inevitable el proceso de dcrechización del posibilismo, perfilado, como hemos indicado, nítidamente desde principios de la década de los años 90. Esta ruptura trajo como consecuencia la pérdida para Castelar del distrito de la capital, y tuvo como causa principal la diferencia de enfoque sobre la política cubana de Sagasta y el desastre del año1898. Castelar volvió a su antiguo republicanismo militante después de tantos años de abstención y decidió bajar de nuevo a la arena política en las elecciones de1899,apoyado por un antiguo grupo de correligionarios, entre ellos Sol y Ortega, Martín de Olías, Miguel Moya 297 ,...; sólo que esta vez sus antiguos amigos de Huesca no iban a estar a su lado en los ataques a las ideas liberales, por lo que se vio obligado a cambiar de distrito, obteniendo un acta por la provincia de Murcia. Puede afirmarse que hasta este año, finales de 1898, perdura la primera etapa del período de formación del Partido Liberal en Huesca, una etapa en la que se pasó del republicanismo atenuado o conservador al liberalismo y a la aceptación de la monarquía de la Restauración. La defensa y justificación en "El Diario de Huesca" de los principios liberales ante la crisis que planteó el problema cubano nos da la medida del cambio o de la evolu295

"El Diario de Huesca". 5 X 1 8 9 7 . Castelar seguía considerándose en estos momentos como un jefe de Tilas honorario. Este es el motivo por el que. en las elecciones de 1898, se hayan considerado todavía como posibilistas. 297 FERNANDA ALMAGRO. M.. Historia Política de la España Contemporánea (18971902) , Alianza Ed., Madrid. 1978. ¿yo

224


ción sufrida por los políticos que dominaban el panorama oséense; donde antes se habló de pura convicción republicana (en enero de 1890)ahora se recalcaba la "solidez de ideas e ideales liberales democráticos". Donde antes se defendía la forma de gobierno republicana, ahora se acogía la monarquía y se creía en "el valor filosófico y la virtualidad práctica del liberalismo..." 298 . La realidad era que, con la integración en el turno, las ventajas y el dominio de Camo y sus seguidores se extendieron, y se estabilizaron las condiciones políticas de la provincia, comenzando la etapa de mayor calma e inmovilismo de todo el período de la Restauración.

1. Etapa de estabilidad (1898-1908). Durante esta época, el Partido Liberal oséense ejerció su notable influencia con tranquilidad, ya que no había fuerza política auténtica que pudiera amenazar su poder. Los conservadores se hallaban mal organizados y perdían terreno en cada elección, haciéndoseles difícil incluso la aplicación del tumo y el triunfo de sus encasillados en elecciones convocadas bajo su Gobierno. Los republicanos, muy divididos, ponían su máxima esperanza en Costa, pero éste, a pesar de su importancia dentro del regeneracionismo, no logró nunca un acta de su provincia, siendo sus esfuerzos inútiles en su propia tierra. Antes de seguir con las evoluciones de la política liberal en Huesca, es preciso un paréntesis para contemplar, aunque no sea objeto de estudio preferente, el regeneracionismo de Costa y la acogida que recibió en el Altoaragón y en las clases directoras de la vida local. Ya sólo el término empleado trae serios problemas a la hora de enmarcar el fenómeno sociopolítico y cultural que tuvo lugar hacia el fin de siglo, porque contiene una carga utópica que dificulta su comprensión. Ideas de corte regeneracionista lanzó el general Polavieja en su manifiesto de finales de1898 299 ; también se sirvió de ellas Manuel Silvela a la hora de elaborar un proyecto de gobierno que sustituyera la triste experiencia liberal. 298

"El Diario de Huesca". 27-X-1898. " Polavieja veía en la degeneración del sistema político, la centralización, el atraso industrial y la mala gestión de los gobernantes los grandes males que provocaron el desastre finisecular. 2

225


El regeneracionismo, según TUñON de LARA, se hallaba "vinculado a la crítica y revisión del sistema político de la Restauración, de sus prácticas caciquiles, de la estructura socio-económica que la sustenta.. ." 30 °; partía de una media y pequeña burguesía inconforme no sólo con el sistema, sino también con el modo en que éste afectaba a sus intereses económicos. Fue un movimiento de las pequeñas y medianas clases productoras 301 frente a la oligarquía inmovilista, que mantenía un sistema político artificial y que comenzaba a establecer lazos de unión con la alta burguesía. Después del Manifiesto de Polavieja , en setiembre de 1898, y de los artículos periodísticos de Silvela302 sobre la necesidad de regenerar a la patria, Costa presidió en noviembre de 1898 la junta central de la Cámara Agrícola del Alto Aragón, lanzando una propuesta desde Barbastro a todas las Cámaras Agrícolas y de Comercio, Ligas de productores, sindicatos, gremios, centros y círculos de labradores, industriales, comerciantes y demás asociaciones análogas para la constitución de un partido regenerador, cuya política se basaba en los siguientes puntos: a) Política reductora o simplificadora, con la concentración de funciones en unos mismos organismos. b) Política sumarísima, sacrificando la perfección a la prontitud en las medidas. c) Política modesta, callada, de recogimiento, necesaria para reponer fuerzas y encontrar el camino adecuado para el desarrollo nacional. d) Política reparadora, sobre todo para los labradores y la mayoría de trabajadores del país.

300

TuRON de LARA. M., Costa y Unamuno en la crisis defin de sigla , Cuadernos para el Diálogo, Madrid, 1974. 3 0 1

ARTOI.A,

M„ op.

cil., p.

342.

™2 Sil vela escribió el 16 de agosta de 1898 un artículo en "El Tiempo" de Madrid titulado Sin pulso, en que pedía un cambio de rumbo nacional y el reemplazo de los liberales como único medio de salvar al país de la catástrofe. En este artículo se advierten rasgos pseudorcgcncracionistas, al igual que en el llamamiento de Polavieja.

226


e) Política tradicionalisla, imprimiendo un carácter evolutivo y conservador al movimiento social y haciendo leyes que se acomodaran a los deseos y necesidades de los más y no de los menos. En resumen, «... una revolución más honda que cualquiera de las que con tamo aparato se han hecho hasta ahora en España... ( ), sirviendo de base este programa, la Cámara Agrícola del Alto Aragón aspira a constituir un partido que llegase algún día a realizar el bello ideal del país gobernándose a sí mismo...» .

En lo político, pues, mayor poder al Gobierno, sin trabas parlamentarias; neutralidad electoral del Gobierno, y mayor autonomía de Ayuntamientos y Diputaciones. En lo económico, política hidráulica, que favorecería el regadío y asentamiento de colonos, y política de comunicaciones para rebajar los costes de transporte. Costa sostenía la idea de que el interés de unos pocos debía supeditarse al de unos muchos; que el Estado, actuando en beneficio de sus ciudadanos, debía imponer a los oligarcas y terratenientes el interés general, utilizando a la vez la tradición y el progreso técnico304. Su obra Colectivismo Agrario, publicada en 1898 305 , contiene un compendio de estudios sobre las prácticas de explotación comunal de las tierras y su desarrollo; el asentamiento y reforma de las bases sociales y económicas del país, y por último, la reforma política indispensable para completar el ciclo renovador. Es el momento álgido de Costa, que durará hasta 1903, cuando ya había fracasado la Unión Nacional y comenzaba su retraimiento de la vida pública. Pero, ¿cuál fue la reacción de los liberales oscenses, los paisanos de Costa, ante sus postulados políticos e ideológicos? Disconformidad con el regenefacionista. Por un lado, el estandarte de la regeneración, con Costa, Paraíso y Alba, y unas cercanas elecciones conservadoras organizadas por Silvela, por el otro, además del descrédito de los liberales en aquellosmo303 El Diario de Huesca", 16-XI-1898. 304 "El Diario de Huesca", 16 XI-1898. 30 ^ MAURICE, J.SHRRANO, y C , Joaquín Costa; Crisis de la Restauración y populismo. Siglo XXI, Madrid. 1977.

227


mentos, favorecieron un clima de críticas y recelos por parte de los hombres de Camo, que seguían fielmente las directrices del partido para el marco nacional. Temían por el menoscabo del poder central por parte de estos organismos recién reunidos, a los que se llegó a denominar "guerrillas con bandera propia" y útiles "si no traspasaban los justos límites para convertirse en pequeñas convenciones donde se legisle con menoscabo del poder central..." 306 . La disgregación del Estado y el interés por la unidad nacional fueron los argumentos más utilizados por los liberales ante las tesis de Costa: «... somos amantes de nuestra región como los que más, respetamos elinlcTi-s que cada comarca espartóla demuestra por lo que afecta a sus peculiares aspiraciones, pcTO también deseamos que prcvale«;a la unidad nacional que por ningún concepto debe romperse... (...) Deseamos que esas Asambleas sean cuerpos consultivos que propongan, no Licurgos que legislen entre sí y por sí, porque esto podría engendrar un estado de agitación que imposibilitase la acción regeneradora..,» 307 .

No puede declararse que tuvieran éxito las ideas costistasen las élites políticas del Altoaragón. Frente a lo que proponían, los liberales realizaron una declaración programática de lo que debía ser considerado como regeneración: ante todo, una critica tanto a los regeneracionistas auténticos como a los conservadores (que habían utilizado ciertos conceptos en su provecho), y una exposición de puntos claves en beneficio de la Nación308: a) Conservar el orden interior. b) Acentuación del amor al trabajo. c) Previsiones verdaderas sobre las fuerzas y medios con los que se contaba y no una avalancha de leyes nuevas que retrasarían el proceso. d) Asociar el "espíritu de la Nación a las fuerzas directoras del Gobierno" (llamando a la Administración a todos los elementos "sanos" del país). 306 307 308

228

"El Diario de Huesca", 22-XI-189H. lbídcm. "El Diario de Huesca". 3-1-1899.


e) Unión de todos ante la crisis y no la desconfianza y apartamiento que se creó por el Desastre del 98.

Como puede apreciarse, no es la misma visión que la de los regeneracionistas; la autoridad gubernamental y la negativa a un cambio brusco de política, que desestabilizaría al país, eran las principales preocupaciones de los dinásticos liberales, quienes, en todo caso, pensaron en una adaptación de las tesis regeneracionistas al sistema de la Restauración, y no en un cambio profundo que transformase al país. En enero de 1899, Costa reunió en Zaragoza la Asamblea Nacional de Productores, con el objeto de "... adoptar un plan de medidas legislativas y de Gobierno para la reconstitución de la Nación española y organizar sus clases económicas e intelectuales..."309. La noticia fue dada por "El Diario de Huesca", de una manera muy fría y sin comentario alguno, pero el 18de febrero se calificaba a Costa de "neurótico no propio para ejercer ideas de Gobierno"310 y se aludía a su violencia contra los partidos dinásticos. Fue a partir de esta fecha cuando las relaciones entre Costa y Camose enrarecieron, desapareciendo casi totalmente las alusiones al insigne altoaragonés en el periódico liberal de Camo. En 1900, ante la formación de la Unión Nacional 3 U , que tuvo muy escasa incidencia en la vida política y cuyo fracaso fue muy temprano, las críticas a Costa se agravaron: taita de sentido de la realidad, ideas republicanas (hay que recordar que sólo unos pocos años antes se declaraban republicanos) e irresponsabilidad ante su llamamiento a la huelga de contribuyentes312. Costa seguía atacando a los partidos dinásticos y negando la existencia de una alternativa de recambio para el ejercicio del poder por parte de éstos, ignorando expresamente a los liberales como futuros gobernantes. La respuesta por parte de éstos no se hizo esperar:

3ÍW

Ihídcm. "El Correo de Zaragoza", 18-11-1899. ' Las Cámaras de Comercio y la Liga Nacional de Productores se fundieron en la Unión Nacional, con el programa de las ton chisiones voladas en las Asambleas de Zaragoza y Valladolid. Se nombró presídeme a Basilio Paraíso, y secretario, a Santiago Alba. 312 "El Diario de Huesea". 3-IV1900.

310

229


«... este señor continúa siempre con su política de negaciones, y como sobre negaciones nada puede consumirse, creemos que no son sus doctrinas las que han de regenerarnos, para ello se necesita algo más práctico, hay que sentar afirmaciones pero de esas que puedan tener realidad en su aplicación al Gobierno de la Nación; no han sido nunca los metafísicos buenos gobernantes...» 313

A partir de 1903, se planteó el problema, no sólo de elaborar un programa nuevo, una vez conseguidos objetivos fundamentales, sino también de designar a un nuevo jefe que aglutinara como lo había hecho Sagasta a todas las facciones del liberalismo. Ninguna de las dos empresas era fácil, puesto que, aunque Montero Ríos contaba con el beneplácito de Sagasta, los restantes jefes del partido no ratificaron esta designación tácita314. Se elaboró un nuevo Manifiesto-Programa en enero de 1903 publicado en "El Diario de Huesca" el 14 de febrero, el cual refleja la visión, mucho más progresista, de Montero Ríos, que fue el encargado de redactarlo: a) Promulgación de la Ley del Derecho de Asociación (como un aporte más a las libertades de la Nación) sin distinción, civil o religiosa, ambas sometidas a la legislación común. b) Como dogma de libertad, la Ley de Sufragio Universal, asícomo una ofensiva de voto, saneando el sistema político, ampliando el número de colegios electorales y evitando la intervención en el acto electoral. c) Independencia y separación de los poderes legislativo, ejecutivo y judicial. d) Reconstitución nacional e internacional. e) Favorecer el comercio y la seguridad social de los obreros, escuelas, montepíos, sindicatos mixtos, enseñanza agrícola. Cámaras y cajas de ahorros, ...; cooperativismo como sistema más acomodado a la condición económica del proletariado.

3,3

"El Diario de Huesca". 14-V-1900. En diciembre de 1902, Sagasta encargó un nuevo programa para el Partido Liberal i Montero Ríos; era casi como designarle su sucesor.

230


f) Sostenimiento del orden público (negativa a las huelgas). g) Descentralización en beneficio de municipios y Ayuntamientos, aunque sin atentar contra la unidad de la Patria. h) Estudio de las necesidades económicas del país, reducción de obligaciones en el extranjero, nuevos tratados de comercio y aranceles. i) Equitativa distribución de impuestos. j) Libertad de enseñanza e instrucción pública y favorecimiento de la investigación científica315. El problema de la jefatura se resolvió de momento nombrando a un comité electoral formado por Montero Ríos, Moret, Salvador y Romanones. "El Diario de Huesca", ante esta falta de líder, tomó una postura neutra: argumentaron que, aun sin jefe indiscutido, el Partido Liberal había tenido un triunfo importante en las elecciones de abril de 1903, sincasi"... necesidad de hacer un nuevo programa, aspirando a cumplir los viejos principios..." 316 . Aun así, no estaban conformes con esta situación y reconocían que urgía la reorganización del partido, llegando a afirmar que, ante la gravedad de la crisis, tendría que ser la Corona la que solventara el conflicto. A principios de noviembre de 1903, se reunió una Asamblea de liberales para solucionar este problema, pero no dio resultado; no se llegó a un acuerdo en las votaciones317. El propio Moret reconoció en un discurso, pronunciado en el Círculo Liberal de Madrid, que no había obtenido la mayoría frente a Montero Ríos,

315

"El Diario de Huesca". 14-11-1903. "El Diario de Huesca", 14X1-1903. 31 ' Hubo ires [cndcncia5 a la hora de elegir jefatura en el partido: la primera, la elección debía ser efectuada entre los diputados y senadores; la segunda opción, que la elección debía realizarse entre los representantes de las provincias, y la tercera, la elección entre la directiva del partido.

316

231


«... persona que ha reunido más votos, que tiene a su favor grandes servicios, pero que no tiene las condiciones fijadas para marchar al frcnlc del partido...» 3 1 8 .

Montero Ríos proclamó la mayoría, incorporando a Canalejas y a López Domínguez a su sector, mientras los demás reconocían a Salvador y Vega Armijo como jefes del Congreso y Senado. La escisión se consumó con la formación del Partido Liberal-Democrático a finales de noviembre de 1903. Los liberales oscenses eran partidarios de Moret, pero estuvieron de acuerdo con la propuesta de éste de establecer una alianza con Montero Ríos de cara a la lucha electoral; el 28 de octubre de 1904, formularon una tregua de apoyo a quien Alfonso XIII designara para formar Gobierno. El 13 de febrero de 1905, una circular de Moret y Montero Ríos daba instrucciones a los electores sobre la política a seguir de cara a los comicios: «... diferencias y antagonismos de carácter personal no deben influir en su actitud; no olvidando estos consejos deben adoptar los que se sientan demócrata:» liberales; aténganse entre sí sobre todo a la identidad de criterio político y de programa de gobierno, dejando a un lado diferencias de carácter puramente transitorias en estas circunstancias, por su nalurale/a, duraderas» .

Cuando el 17 de junio de 1905 Alfonso XIII llamó a Montero Ríos a formar Gobierno, la alianza liberal se cumplió y los oscenses establecieron la norma de conducta a seguir durante el resto del período: "¡Qué debemos hacer nosotros? Desde nuestra humilde esfera, cooperar a la obra salvadora ( ) diciendo: Como liberales, reconocida por el señor Moret. jefe ilustre que fue de una de las dos ramas del partido liberal, la jefatura del Si. MonteroRíos, formada ya la gran familia libera] y vueltas a unir aquellas dos compañías que un día se separaron temporalmente (.,.), ayudaremos en nuestra modestísima, humilde esfera de acción, a este Gobierno...» 320 .

318

"El Diario de Huesea". 2-XI-1903. "El Diario de Huesca". 15-11-1905. 320 El Diario de Huesca". 27-VI-1905.

319

232


Todas estas proposiciones de unión y alianzas no duraron mucho. Los oscenses se apresuraron a felicitar y saludar a los sucesivos jefes liberales, dando pruebas de una gran moldeabilidad, ya que, considerando imposible la conciliación de las facciones en una sola jefatura, no vacilaron en apoyar a quien se designase como Presidente del Consejo de Ministros. Así, se mantuvieron siempre a favor del jefe del partido y en buenas relaciones con los hombres de Madrid. En la provincia, puede asegurarse que hasta 1908 el Partido Liberal de Camo no contó con ningún problema grave de escisión, ni se formó una corriente contraria a la que impusiera el farmacéutico oséense. Fueron años de dudas en el ámbito nacional, no provincial, años en los que además se afianzó el segundo hombre del Partido Liberal de Huesca; curiosamente, un cunero: Miguel Moya.

2. Etapa de crisis (1908-1914). Manuel Camo manejó durante muchos años todos los resortes políticos de la provincia; no hubo nada que él no aprobara o negara, y, posiblemente, la delegación de su poder tampoco escapó a su pensamiento. Resulta difícil imaginar, en un cacicato tan cerrado y estable como el de Huesca, que el control del Partido Liberal quedara en manos de un personaje foráneo, aunque muy vinculado al Altoaragón desde fechas tan tempranas como 1896 (en que sale elegido senador); pero puede entenderse cuando se descubre que Moya fue toda una personalidad en el mundo periodístico y político de la época. Vinculado a Castelar, como Camo en un principio, Moya conservó hasta bien entrado el siglo XX (1907) la filiación política de republicano independiente, a pesar de formar parte de las listas del Partido Liberal oséense. En 1898, y ante la vuelta de Castelar al terreno político, Moya, director de "El Liberal", leyó un discurso de apoyo en su nombre y en el de los posibilistas no integrados en el Partido Liberal de Sagasta321.

321

FERNANDEZ ALMAGRO.

M.,

op. c¡¡.. p. 337.

233


Es de suponer que a Camo, por su amistad y sus buenas relaciones en la Corte, le convenía mantenerlo en su distrito; por eso, cuando éste ocupe en 1899 el distrito de la capital, Moya heredará el de Fraga, antiguofeudo de Camo, sin oposición hasta 1905 inclusive. Al año siguiente, Camo fue nombrado senador vitalicio, y de nuevo Moya sustituirá al cacique oséense en la representación política por el distrito de Huesca. Toda la documentación oficial menciona a Moya como republicano hasta 1907, año en que creemos se presenta ya como liberal, siendo acusado de traición por los republicanos. En1908, durante el Gobierno largo de Maura, se presentó un proyecto de ley contra el terrorismo que movilizó a las fuerzas progresistas del país, creándose el llamado Bloque de Izquierdas, del cual Miguel Moya fue el principal animador, según palabras de Romanones 322 . Esta acción motivó un especial en "El Diario de Huesca" del 10 de agosto de 1908, ensalzando la figura de Moya. En este número especial aparecieron firmas como las de Moret, Alvarado, Aura Boronat, Navarro Reverter, Basilio Paraíso, Manuel Batalla y Gaspar Mairal. El poder de Moya se acrecentó con el paso del tiempo, y cuando Camo desapareció, a pesar de no ser nombrado jefe nominal del partido en el Altoaragón, su influencia era incuestionable. Pío BAROJA cuenta cómo Moya rechazó su intención de presentarse como diputado por el distrito de Fraga: «... Moya es un señor de los más adaptados a esle ambiento político de componendas. No le puede hacer gracia un lipo como yo, que tengo fama de estridente y de agresivo. El es un hombre de justomedio, que se cree que tiene mucha fuerza, y la tiene de verdad...» 323 .

La muerte de Camo planteó la incógnita de quién iba a manejar los hilos de la política provincial, de quién iba a obtener el poder de tantos años. El 29 de diciembre de 1911, un editorial de "El Diario de Huesca" acaba con el misterio. La jefatura del partido sería compartida por cuatro personalidades oscenses: Julio Sopeña (senador), Domingo del Cacho, Manuel Ba3 2 2

A K T O L A . M., op.

323

BAROJA,PíO, op. cit., pp.

234

cit., p.

355.

91-92.


talla y Gaspar Mairal (diputados provinciales), designadas por los tres senadores de la provincia, los siete diputados provinciales y los siete a Cortes324. Su primera acción consistió en escribir a Canalejas dando cuenta de la decisión de formar un Directorio, así como de sus firmes propósitos: «... acordamos por unanimidad continuar la obra política del Sr. Camo, y hasta que el partido resuelva designar persona que le sustituya en la jefatura Provincial, nombrar un Directorio ( ), rogándole se digne otorgamos el alto honor de sancionar dicho acuerdo, como jefe indiscutible del partido liberal-demócrata de España...» 325 .

El Directorio de Huesca, bajo la tutela de Moya, siguió las directrices políticas que Camo había establecido, de forma que no se percibió variación en el comportamiento, tanto del partido como del cuerpo electoral de la provincia, llegando hasta la dictadura de Primo de Rivera tal y como se rigió en vida del cacique oséense.

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N« sabemos la fecha exacta, ya que falta el mes de diciembre, correspondiente a "El Diario de Huesca". Este fragmento se publicó el 1* de enero de 1912. 325 "El Diario de Huesca", 2-11-1912.

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8. CONCLUSIONES

Las elecciones de la Restauración no pueden ser abordadas, de una manera ortodoxa, bajo los prismas de los análisis de la sociología electoral, porque no existió una verdadera democratización de la vida política; el electorado no jugó el protagonismo que por derecho le correspondía. De todos es sabido que, frente a la democratización, primó la suplantación de la verdadera voluntad de los votantes. Abordar la práctica electoral en la Restauración supone hacer referencia a un fenómeno caciquil complejo y diverso que actuó manipulando y coercionando sistemáticamente la verdadera expresión de la voluntad popular. La complejidad y diversidad del caciquismo obligan a realizar análisis geográficos delimitados, ya que no puede hablarse de una España, sino de varias Españas; e incluso dentro de los ámbitos provinciales y comarcales deben atenderse una serie de microestructuras cuyo estudio permitirá conocer en profundidad las características de este fenómeno. Por esta razón, no es admisible concebir el sistema político como una imposición única de la oligarquía, ya que ésta respondía a las condiciones de una estructura económico-social muy determinada. La evolución del comportamiento político en la provincia de Huesca puede ser resumido, grosso modo, en dos grandes etapas a lo largo de la Restauración, y concretamente en el período que va de 1875a1914. 237


La primera se extendería de 1875 1891, a fase caracterizada por la docilidad de los distritos a la política de alternancia de los partidos dinásticos; la segunda abarcaría los años 1891 a 1914, pudiendo hacerse extensible hasta la dictadura de Primo de Rivera, período en el que la mayoría de los distritos, dejando de ajustarse sumisamente a las directrices marcadas desde Gobernación, se convierten en cacicatos estables. Esta división puede resultar, no obstante, engañosa, ya que hasta la implantación del sufragio universal tres distritos mostraron un comportamiento político nada dócil; en efecto, importantes propietarios de estas zonas o personas de relevante peso político en la provincia consiguieron imponerse a los deseos oficiales, haciendo triunfar sus candidaturas. Nos estamos refiriendo a los distritos de Boltaña, Jaca y Huesca, donde Ramón Lacadena Laguna, Manuel Gavín Estaún y Manuel Camo Nogués adquieren fuerza suficiente para oponerse al encasillado oficial. A partir de 1891 se generalizó el fenómeno del cacicato estable, que tendrá su máxima expresión en la primera década del siglo; pero tampoco esto puede hacerse extensible a todos los distritos, ya que algunos de ellos -Benabarre y Boltañaacataron por estas fechas las directrices delturno, no convirtiéndose en cacicatos hasta muy avanzada la Restauración. Así, mientras en el resto del país surgen las oposiciones al sistema -nacionalismos, socialismo, regeneracionismo,...-, en Huesca prima y se impone la cristalización de unos cacicatos, representados en algunos casos por hombres de la provincia y en otros por diputados foráneos que cuentan con el apoyo de los caciques locales. En lincas generales, la competitividad fue mayor en el período que se extiende desde 1875 a 1896, ya que el establecimiento de los cacicatos trajo consigo una carencia de la misma; especialmente marcada en la provincia de Huesca, la ausencia de competitividad se generalizó en el resto de la geografía aragonesa, particularmente a partir del reinado de Alfonso XIII. Cuando aludimos a competitividad no nos estamos refiriendo a la lucha que entabla un electorado ideologizado, ya que hablar de elecciones competidas durante la Restauración supone referirse, en última instancia, al no establecimiento de un pacto político para los distritos, que tiene como consecuencia la utilización, por pane de la oligarquía provincial, de toda una serie de mecanismos de manipulación, tendentes a neutralizar lacompe238


tencia de otras fuerzas políticas. La consecuencia inmediata es la ocultación de la verdadera voluntad de un electorado que, asistido de sus derechos políticos en la Constitución de 1876 y en las distintas leyes electorales, advierte cómo éstos son anulados, convirtiéndose así en sujeto pasivo de un proceso en el que debería ser el protagonista principal. Como ya hemos señalado, conforme avanza la Restauración la competitividad disminuye. Se observan a este respecto dos fenómenos distintos: en unos casos, las elecciones no son competidas porque se hallan pactadas de antemano y el candidato está encasillado; en otros, la carencia de compctitividad viene determinada, cuando no se produce el pacto político, por el importantísimo peso del cacique o prohombre del distrito, que, haciendo uso de su influencia, convierte cualquier otra candidatura en una concurrencia puramente testimonial. Sea como fuere, el electorado tiene poco que ver con el resultado final de los comicios. Los índices de participación electoral fueron muy variables de una elección a otra. Es cierto que la abstención, hasta la década de los años 90, se mantuvo en unos índices relativamente bajos, inferiores al 20%; pero a partir de esta década, coincidiendo con el sufragio universal y con la cristalización de los cacicatos, el índice de abstención se elevó considerablemente. No puede encontrarse una razón lógica para explicar las grandes sinuosidades en las curvas de participación -que a veces alcanzan una diferencia de un 30 o un 40%-, salvo que se atienda a la generalización del caciquismo y a la desmovilización del electorado, prestado, en mayor o menor medida, a los intereses del cacique de la zona. Como decimos, desde 1890 hasta 1907 la abstención creció considerablemente. A partir de 1910, los índices de participación aumentaron debido a las expectativas que creó la ley electoral de1907,con sus promesas de regeneración de la praxis electoral y de desaparición del fenómeno caciquil. Además, la introducción de la obligatoriedad del voto en el cuerpo de funcionarios conllevó una mayor afluencia a las urnas. Estas medidas esperanzadoras -sufragio universal, ley electoral de 1907, tribunal de actas, . . . - n o se tradujeron en un cambio positivo y democrático del comportamiento político, ya que siguieron primando los mecanismos de manipulación y corrupción del cuerpo electoral. El fenómeno caciquil, en suma, resultaba mucho más complejo, y su descuaje no podía realizarse simple y sencillamente a través de una ley electoral. 239


Hemos de señalar que, cuando hablamos de abstención, no nos estamos refiriendo a una abstención ideologizada, ya que la generalización y cristalización de los cacicatos estables, acentuadas por el paso de los republicanos posibilistas al liberalismo, produjo un fenómeno de carencia de competitividad y de desmovilización electoral. De todas formas, no es posible valorar la abstención real o la verdadera participación política porque, en muchísimos casos, la voluntad del electorado fue suplantada. La documentación que hemos manejado permite aludir a la desideologización de los votantes en cienos distritos. Quizá los ejemplos más significativos sean los de Boltaña y Benabarre, los distritos más dóciles de la provincia. En las elecciones de 1893, casi el 90% de los votos se repartió entre liberales y republicanos, mientras en la elección siguiente casi la totalidad del censo fue para los conservadores. Idénticas variaciones se registran en las elecciones de 1898 y 1899. Estos movimientos pendulares informan de un electorado dcspol i tizado, fácilmente conducido y manejado por las élites políticas y por los caciques locales. Todavía queda, no obstante, por precisar claramente cuál es el sentido de los términos movilización y desmovilización, ya que no es lo mismo entender el primero como una toma de conciencia política que concebirlo como la concurrencia a las urnas; esta última no indica siempre una ideologización o politización del electorado, sino que puede responder a presiones, coacciones o promesas de cualquier tipo. Así, la competitividad de algunas elecciones no implica necesariamente una verdadera movilización del cuerpo electoral, entendiendo por tal una toma de postura y conciencia políticas; además, una desmovilización generalizada puede ser perfectamente compatible con una movilización coyuntural o episódica. En Huesca, los caracteres de desmovilización se acentuaron, como hemos señalado anteriormente, a partir de1898, originándose con el establecimiento de los cacicatos una importantísima carencia de competitividad. Sin embargo, en 1905, casi todos los distritos conocieron un aumento de candidaturas y un incremento de afluencia a las urnas. El crecimiento de la movilización se debió probablemente a las propias luchas internas del Partido Liberal, escindido en varias facciones, y a las expectativas que estas condiciones crearon para el resto de las fuerzas políticas oscenses, que hasta ese momento no habían podido minar la implantación liberal en los cacicatos estables. 240


El espectro político de la provincia se circunscribió principalmente a dos agrupaciones políticas: el Partido Republicano Posibüista y el Partido Liberal, que ejercieron un progresivo control y una creciente influencia en la mayoría de los distritos altoaragoneses durante toda la Restauración. Los posibilistas hicieron su aparición en la escena política restauradora en una fecha muy temprana, entroncando con una tradición que tuvo ocasión de manifestarse de forma muy activa en la Revolución de1868.Ya en 1879. los castelarinos acudieron a las elecciones por el distrito de la capital, en el que un conservador, Antonio Naya, consiguió el acta electoral por una diferencia mínima de seis votos. Desde las eleccionessiguientes-1881- se hicieron con el distrito, sin permitir que otras fuerzas políticas hicieran peligrar una influencia que el tiempo se encargó de acentuar progresivamente y de hacer extensiva a los distritos de la zona meridional del Altoaragón -Fraga y Sariñena-, convertidos también en feudo de los camistas. Ahora bien, si es cierto que estas fuerzas republicanas, recogiendo la tradición del 68, actuaron en los primeros años de la Restauración ejerciendo cierta movilización en el electorado, también es verdad que, reconocido su peso e implantación local por las fuerzas dinásticas, sufrieron un proceso de conservadurización que les condujo a la integración en el sistema. Ello supuso, no sólo el pacto político, sino también la utilización de unos mecanismos electorales que venían a sustituir la vieja práctica democrática de la que habían hecho gala. El viraje posibüista vino a redundar, así, en la generalización del fenómeno caciquil, y curiosamente coincidió con la implantación del sufragio universal, que, lejos de producir importantes cambios en el sistema político, y concretamente en la praxis electoral, no hizo sino generalizar los mecanismos de presión sobre el electorado y afianzar la política tumista de partidos. Pronto se desbarataron las esperanzas de aquellos partidos de oposición situados fuera del sistema, que sólo consiguieron hacerse con pane del voto urbano, ya que en el campo, generalizadas las relaciones de patronazgo y dependencia, era imposible luchar contra el poder local. Este proceso de derechización del posibilismo, lejos de ser privativo de la provincia, se inscribe en la dinámica del posibilismo nacional, que acabó siendo absorbido por el Partido Liberal, una vez que Castelar se retirara de la vida política.

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En ambas agrupaciones, la figura de Manuel Camo fue pieza clave, puesto que tras liderar el partido republicano posibilista en Huesca, pasó a dirigir las filas liberales a partir de finales de siglo. La extensión de su influencia política tiene sus orígenes ya en la revolución de1868, en la que formó parte de la Junta Revolucionaria, para pasar posteriormente a la alcaldía de Huesca y a la Diputación, de la que fue elegido presidente en setiembre de 1873. Los movimientos y permanencias en las distintas instituciones locales y provinciales permitieron a Camo hacerse con una serie de resortes que luego utilizaría durante la Restauración. En este sentido, Manuel Camo puede considerarse como un cacique administrador de favores y prebendas. El Partido Conservador sólo contó en la provincia con cierta influencia en las cinco primeras elecciones de la Restauración; es decir, en un período en que liberales y posibilistas se hallaban organizando sus respectivas esferas de influencia. Sin embargo, durante estos años encontraron serias dificultades para hacer triunfar sus cadidaturas, corriendo el riesgo de perder el saldo electoral provincial en elecciones convocadas por ellos mismos. De ahí precisamente que las presiones oficiales y las corrupciones más fuertes se produjeran bajo sus Gobiernos, debido a la propia debilidad de su implantación en la provincia, aunque estos mecanismos no fueron patrimonio exclusivo de los conservadores. A la tradicional falta de fuerza del partido en Huesca, se sumó además una sensación de abandono sentida por los altoaragoneses frente a la actuación de los Gobiernos conservadores, y señalada y puesta de manifiesto en un artículo del propio Camo, ya en agosto de 1880, con motivo de la construcción del ferrocarril de Canfranc, en el que llega a hablar del desdén "ya que no de la oposición con que el representante más genuino del Gabinete mira á nuestros pueblos", haciendo incluso alusión al ostracismo y acabando con una disyuntiva: "O ARAGÓN O CÁNOVAS". Esta sensación, agudizada en los años finales del siglo por la incidencia y consecuencias de la crisis agraria, que sacudió con especial fuerza la economía altoaragonesa por el enorme peso que en ella tenía el cultivo del cereal, hizo albergar esperanzas en liberales y posibilistas, en la medida en que éstos creaban expectativas de cambio, aunque luego resultaran falsas. Así, la tradición liberal, el escaso peso de los conservadores y la sensación de abandono sentida en la provincia crearon un clima propicio para la influencia de los otros dos partidos políticos. :4:


Paralela a la delimitación de los campos de influencia del PartidoPosibilista y del Partido Liberal, se produjo la disolución del Partido Conservador, especialmente en la pane baja de la provincia, donde los camistas gozaban de importante influencia. La década de los años 90 se encargó de anular el escaso peso que tradicionalmente tuvieron, imposibilitados ya para competir con las otras dos fuerzas políticas predominantes. Entrado ya el siglo XX, el Partido Conservador sólo consiguió cierta incidencia en el distrito de Jaca; en el resto, el dominio de los liberales motivó y condicionó la ausencia de candidaturas conservadoras, ante la dificultad de enfrentarse a unos cacicatos estables. Recordemos que, aun en comicios conservadores, el partido de Cánovas encontró serios apuros para imponer su encasillado, y que, a partir de 1891, el saldo electoral fue negativo para él. Estas condiciones continuaron prácticamente hasta el final de la Restauración. Con razón comentaba "El Diario Universal" de Madrid, en 1914, la inexistencia de otra provincia en el país en la que la situación de los conservadores fuera tan precaria, a excepción de la de Guadalajara.

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9. APÉNDICE DOCUMENTAL

9.1. Carta de Domingo Pérez a Pedro Lacasa; irregularidades en la elección de Jaca y petición de concesión del estanco por trabajos electorales. «Señor D. Pedro de la Casa Madrid. Borau 14 de Mayo de 1879. Muy Señor mío y respetable amigo. Recibí la apreciable carta del I a del actual por la que me participa su llegada á esa Corte sin la menor nobedad de lo que me alegré infinito, dándome las gracias así como á los demás electores de este pueblo que le habían honrado con sus votos, así se les hice presente y todos manifestaron tener sentimiento el que no saliera triunfante con su intento, contábamos con cuasi todos los electores del pueblo á su favor, pero como V. estará enterado de que por la parte de D. Manuel Gavín se les daba 100 reales y el anís en casa del Estanquero D. Miguel Callizo aquel que tanto se le ofreció a V. al despedirse de este pueblo y que por suerte y acierto le juzgó por lo que era y es que no se equivoco en nada, se vencieron a la otra pane, desgracia el poco carácter de tales personas. Para que (...) quien cada uno és y quien puede hacer y (...) no estaria de menos, supuesto que tiene V. influencia con las autoridades, de que se le qui245


tara el Estanco como así se me hizo a mí cuando entró diputado el Señor (no se lee), que aunque mas acreedor que el Estanquero actual por tener mi licencia de Sargento 2- con el grado de l 9 y honrosísima como puede verse, y (no se lee) de Soldado con la nota de desertor, no se tubo en consideración, razón por la que lo aceptaría de nuevo dicho empleo. En esta parte V. verá lo que puede hacer sobre ello. Por lo concerniente á los maestros C. Victoriano Sánchez yD*Antonia Nicolás, esposa del Estanquero, y que tanto recomendó á V. el Ayuntamiento para que se les trasladara, son tres ó cuatro veces que por su comportamiento se han dado quejas á la superioridad, esta me consta haberlas apercibido severamente que de dar lugar á nuebas quejas serian destituidos del magisterio. El 15 de Noviembre último se pidió por 32 padres de familia en reunión del Ayuntamiento y junta local, la destitución de los mismos de las escuelas de este pueblo, en espediente razonado y vien fundado y apesar de haber transcurrido seis meses, nada se arresuelto por la junta superior de Instrucción primaria de la Provincia, por cuyo motivo y por el vien de la enseñanza, tan habandonada, tranquilidad y deseos del vecindario engeneral, a grade ce riamos de que los dichos maestros fueran trasladados por otros mas caracterizados y de mejores cualidades, y que por su parte como así lo ofreció se pusieran los remedios para conseguirlo. Según mis escasas luces, entiendo que no habría mas que pedirle al Señor Gobernador Civil mandara al Rectorado los Espedientes, no solo el ultimo sino los anteriores también (no se lee) Con mucho interés me encargan los amigos recomiende a V. cuanto queda dicho respecto al Estanco y cuestión de maestros, lo que fueron sus ribales, y esperan conseguir con su influencia sus deseos y con ello quedaran de un todo agradecidos los que tiene á sus ordenes. Se dice que la elección de diputado de D. Manuel Gavín, quedará nula, si asi es, puede V. contar con los amigos y se esperarán sus órdenes para trabajar el campo en lo que sea posible para sacar el triunfo si á ello aspira. Sin otra cosa se despide de V. su siempre inalterable amigo y seguro servidor Domingo Pérez».

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9.2. Aragón ante Cánovas, artículo de Camo en "El Diario de Huesea" (1VIII-1880) sobre la construcción del ferrocarril de Canfranc y la actitud de los aragoneses ante el Gobierno conservador. «Hace pocos días insertábamos en estas páginas un artículo sobre el ferrocarril internacional por Canfranc, "Cánovas ante Aragón", en el cual hacíamos ver la justicia que a nuestro país asistía para reclamar mejora tan importante. Expusimos entonces que el actual Presidente del Consejo de Ministros debía meditar mucho antes que inclinara su influencia poderosa en contra de las aspiraciones de las tres provincias de nuestro antiguo olvidado Reino, porque se presentaba la ocasión propicia de ocurrir al desagravio de las mismas, víctimas propiciatorias para todo género de pecuniarias exacciones y huérfanas al par de mejora alguna que viniera en los actuales tiempos a despertar de su aletargado sueño, las fuerzas vivas que aún les restan para manifestarse dignas de su gran pasado. Hoy escribimos estas líneas con el título de "Aragón ante Cánovas", con objeto de expresar cómo el país debe responder y responde al desdén, ya que no a la oposición con que el representante más genuino del Gabinete mira a nuestros pueblos, como consecuencia natural y lógica del agravio por aquél inferido, cuando éstos representados por gran parte de la independiente prensa española, le han expuesto con el lenguaje de la verdad sus aspiraciones, y la necesidad de que termine, con motivo tan oportuno, el ostracismo en que se les tiene, muy especialmente en el quinquenio que llevamos del Gobierno de la Restauración. No ha sido suficiente hasta ahora que la tierra aragonesa haya hecho público su deseo y la justa razón con que se ha expuesto el interés en que en breve se abra el nuevo camino; no basta que cuantas personas de distinción, ya en política, ya en las armas, que han pisado nuestro suelo recientemente, hayan asentido a la justicia con que este país reclama la realización de la lan trascendental empresa. El señor Cánovas ha hablado, porque así lo han hecho dos importantes órganos de tal hombre público en la prensa periódica, manifestando la intención de dar largas al asunto con el pretexto fútil de estudiarle, como si en vano hubieran pasado los años que hace se viene tratando del mismo. Ante tal proceder, parece encontrarnos en los tiempos de Juan II, y levantarse ante el favorito don Alvaro de Luna a los condestables y a los 247


maestres, a los príncipes y a los reyes, a los marqueses de Villena y a los Girones; en los de Felipe II, en que si la tiranía y el absolutismo imperan, si Trípoli, Túnez y Bujía se pierden, si la sangre española se derrama en empresas que no nos imponan, si las mismas costas de España se hallan amenazadas por las invasiones inglesas y las predaciones de los piratas berberiscos, en cambio el rey dispensa sus favores al secretario de Estado, Antonio Pérez, encomendando a las veleidades de este privado la suerte de los pueblos y la gobernación de sus dominios; en los de Felipe III, que si la monarquia se sostiene por la reina dos anteriores, el duque de Lerma y el marqués de Siete Iglesias, con su gran privanza, enervan y debilitan al país con sus caprichos y sus ambiciones; en los de Felipe IV, en que los negocios de Estado están en manos del presumido y ambicioso conde duque de Olivares; en los de Carlos III, en los cuales la influencia de Godoy, el tristemente célebre Príncipe de la Paz, no tiene límites. Porque don Antonio Cánovas del Castillo debe comprender lo expuesto que es en los tiempos que alcanzamos oponerse a las aspiraciones honradas y patrióticas de toda una extensa región, que ve cifrado su porvenir y su ventura en el término feliz de una mejora necesaria, y la razón que le asiste para manifestar su desagrado cuando sin aducir razones en contrario, se la encuentra profundamente menoscabada en sus intereses. Esto obliga a que el Alto Aragón guarde una actitud expectante entre tanto se resuelve todo lo que referirse puede al ferrocarril por Canfranc; pero dentro de esta actitud, las manifestaciones de agravio ante el gobierno serán elocuentes y significativas, porque ya no son ni pueden ser admisibles las dilaciones sobre este asunto, debiendo ser el lema de los aragoneses: "O ARAGÓN, O CÁNOVAS"».

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9.3. Carta de Manuel (ramo a Costa en las elecciones de 1881; preocupación por la presentación de N. Salmerón en Huesca. «Huesca 23 de Julio 1881 Sr. D. Joaquín Costa. Querido amigo: He recibido su grata última y una vez mas le repito que en todos conceptos puede V. disponer en absoluto de mis servicios. Entregué en la Comisión provincial la nota relativa al expediente del mozo de la quinta AlbertoGrau Moré (...) Si V. no me conociera tanto como me conoce, no me decidiría á hablar á V. de un incidente electoral de este distrito, temerosode aparecer parcial o apasionado. Aludo á la presentación por los progresistas democráticos de la candidatura de D. Nicolás Salmerón, á pretexto de conquistarle sufragios para acumulados á los contingentes de otras provincias. Hay aquí emplazada lucha ruda entre el candidato D. Emilio Castelar, apoyado exclusivamente por sus correligionarios sin intervención directa ni indirecta-dígase lo que se quiera de los agentes ó representantes del Gobierno, y el ministerial señor conde de Parcent, protegido empeñadamente por todos los elementos monárquicos, incluso los carlistas. Tal situación parecía alejar la probabilidad de que terciara en la contienda ninguna otra candidatura democrática, y, sin embargo, con general sorpresa, han presentado por acumulación la de aquel eminente filósofo y estadista, sospechándose que no se votará en tal concepto en ningún otro punto de España. Si tal sospecha resultara cierta vendría á confirmarse el rumor de que dicha iniciativa vendrá solo á restar votos de la candidatura de Castelar, aun cuando la del respetable señor Salmerón obtuviera un reducidísimo número de sufragios que la colocarían en situación desairada, impropia de la importancia de un hombre público tan caracterizado y distinguido. Dirigiéndome á V., sobra toda otra indicación y solo me permito apuntar la de que tal vez fuera conveniente que el señor Salmerón conociera los detalles de la elección de Huesca en la que se hace figurar su nombre. 249


Me dirijo a un amigo discretĂ­simo y por ello creo inĂştil encarecerle la reserva absoluta de las precedentes manifestaciones, formuladas en el seno de la mas leal confianza. Soy de V. siempre atento y afmo. servidor y amigo (...) Manuel CamoÂť.

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9.4. Carta de un vecino de la Puebla de Castro a Joaquín Costa. Elecciones de Barbastro,18%; la maraña electoral en un pueblo al toaragonús. «La Puebla de Castro 26 de Agosto de 1896 Sr. D. Joaquín Costa Madrid Muy Sr. mío y de mi consideración; al dirijirle la presente tengo la cabeza tan llena de ideas y la sangre tan cscitada que junto estoa la poca ilustración que uno tiene tal bez no sepa yo desarrollar lo que boy á decirle, pero confiando en la buena interpelación de V. me determino á tomar la pluma; Como la presente carta tiene por objeto aclarar lo sucedido en esta Villa en las ultimas elecciones, principiare esponiendo por si acaso á V. le ubieran enterado de otro modo, adbirtiendo que lo que digo es lo berdadero y asi lo sostendré en todos los terrenos. El que yo escribí á V para que no se presentara candidato y que V me contesto muy atento y muy caballerosamente, creo no hay que detallarlo, únicamente tengo que darle las gracias por la caballerosidad de su cana y por haber dicho á la Comisión de Barbastro que nada dijeran á nosotros sobre elecciones por que sabia V hacia tiempo que estábamos comprometidos. Pocos dias antes de las elecciones estube yo en Barbastro y ablando como sucede en estos casos, ubo algunos que me preguntaron si nos abian escrito los Sres. Hijos de Pala, á lo que yo conteste que no lo sabia, subi entonces á casa Pala y con la libertad que yo he tratado á estos Sres. les dije, en que consiste que han preguntado muchos si nos habían Vs. escrito sobre las elecciones, y ellos me dijeron de que parte te lo han preguntado, de las dos partes conteste, por que asi era y que has contestado, que seocupaba mi padre de eso y por lo tanto que no lo sabia, bien echo dijeron pero no te extrañe que lo pregunten por que nos dieron ese encargo, pero no lo emos querido hacer lo 1Q por que creemos que tenéis compromiso adquirido y 2- por que hay metidas en esta coalición que defiende la candidatura del Sor. Costa, personas que nos han echo una guerra muy grande con las elecciones municipales y con la cuestión de la luz que nos priban el tomar parte en estas elecciones, por otra parte esta con el Sor. Capra nuestro amigo Cáncer y como el nos ha ayudado mucho á nosotros tampoco nos parece regular ir en contra de su amigo, Fuimos a recibir al Sor. Costa pero no he251


mos ido á ningún centro ni pensamos ir, en resumen nosotros nos alegraremos que salga Diputado el Sor. Costa pero por las razones dichas nosotros no emos de ocuparnos en estas elecciones ni pedir un boto á nadie, entonces yo en bista de la franqueza con que me ablaban los Sres. Palas les dije enseñándoles la carta que V me había escrito, el Sr. Costa me escribe y el desprendimiento y caballerosidad de su carta merecen que nosotros se lo agradezcamos al Sr. Costa y si los de Barbastro cumplen no aciendonos conpetencia en la Puebla baciaremos el censo y le daremos al Sr. Costa muchos mas botos que en la lucha sacaría. Otro día estubc en Graus y able con Feliciano Carrera le enseñe su carta de V y le dije lo mismo que había dicho en Barbastro á los Sres. Palas; asi las cosas los de Barbastro escribieron algunas cartas á esta mandaron propios con ojas de propaganda igual que á todos los demás sitios remitieron muchos ( ) de la Cámara pero á mi como presidenteque soy en esta Villa, ni me mandaron ninguna oja ni mucho menos ninguna Cámara; entre los que mas trabajaron aqui por su candidatura cito á D. Marcelino Nabal que me escribió á mi mismo obligándome á que me pusiera á sus ordenes por que le era deudor de una pequeña cantidad cuya cantidad me pidió acontinuacion bino ademas personalmente y por encargo del mismo Sr. Nabal, D Julián ( ) á trabajar la elección pero ni cartas ni la venida del Sr. ( ) mobio el cuerpo electoral de esta Villa ni nadie ablaba una palabra de elecciones. En esta actitud estaba esta Villa el dia que fuimos bisitados por el Sr. Capra y al acompañarlo en el camino juntos en un coche le dije estas mismas palabras (para esto olbide que los de Barbastro no cumplían lo que V. les habia encargado sobre la Puebla y sobre nosostros mismos) D. Joaquín Costa es amigo mió es pariente de mi hermano de Graus ademas su nombre es muy conocido en La Puebla y toda bez que se que por su parte y por respetar nuestros compromisos á dicho á los de Barbastro que nada nos digan á nosotros, yo á mi bez desearía corresponder á esta del Sr. Costa dándole algunos botos pues creo que conseguiré no tener oposición y podremos baciar el censo, cuantos electores tiene La Puebla me dijo el Sr. Capra, sobre 260 conteste pues dele V 100 botos al Sr. Costa si le parece bien y también me pareció que di las gracias al Sr. Capra y quedamos que si no abia intervención asi se haría.

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Cuando bolbia de aconpañar al Sr. Capra supe en el Grado que V llegaba allí al día siguiente y me aguarde, bine a bisitar á V y delante de los que estaban en la mesa le dije D. Joaquin si sube V á la Puebla sentina no biniera V á mi casa y si quiere V pronunciar algún discurso le ofrezco los balcones de nuestra casa y permiso en nonbre del alcalde, si subo á la Puebla bendre a bisitar á tu familia me dijo V pero á parar á tu casa no lo esperes, de elecciones nada ablemos que yo recuerde, cuando V saliadel Grado able con D. Mariano Molina en el mesón y me dijo como arreglareis las elecciones en La Puebla le conteste que si no teníamos oposición y nos dejaban por su parte arreglar la cosa como deseábamos que dañamos a V. dobles botos de los que en lucha sacaría. Tres dias antes de las elecciones biene á casa ( ) con la documentación para la botacion de V y me dijo me handado estos papeles en Barbastro y los i llebado donde me han dicho i estado en tres casas y no los quieren ya te los puedes quedar tu, los recibi y guarde hasta bispera de la elección en que bino á esta un señor de Barbastro y reuniendo en casa de ( ) á los 6 ó 7 que teníamos en contra o mejor dicho que eran partidarios de V nos llamaron á nosostros. Fue mi padre (por que yo no me encontraba en casa) y le dijo el Sr. de Barbastro que subia á buscar el acta en blanco ó sea el censo de la Puebla para V que asi se lo habían dicho los Sres. Palas y otros de Barbastro, mi padre tubo un disgusto con esta proposición y salióde esta reunión echo hascuas. Fui yo después á ablar con el representante del centro de Barbastro y le llebe la documentación de V y le dije que como se atrebia á sentar unas proposiciones como las dichas, dijo el que benia en nombre de los Sres. Palas á ablar conmigo y que si pedia el acta en blanco era por habían dicho ellos que yo se las habia ofrecido, yo le ( ) la vida y V se jugara el titulo á que los Palas no han dicho eso y aqui mienten ellos ó V dije, esplique á continuación lo que yo habia ablado con los Sres. Palas como aqui lo hago en otro parafo dijendo que nada habíamos nosotros ofrecido en casa Pala ni nada nos habían pedido que únicamente abiamos tenido una conbersacion amistosa en la yo les habia espuesto mi pensamiento sobre las elecciones y que sentía no poder realizar aquel pensamiento por que con su heñida y con la reunión que alli habia echo me pribaba de hacerlo, pero que en bísperas de la elección estábamos y no estando el cuerpo electoral trabajado podrían alli reunidos sumarle algunos botos y por lo tanto que le entregaba las candidaturas y demás documentación y que quedaba desligado de todo compromiso si ellos creían que lo tenia con lo ablado; biendo el de Barbastro que su biajc á esta habia enrredado el asunto me dijo que no tu25.1


biera su bisita en cuenta y que arreglase el asunto como intención tenia y le conteste que si los alli reunidos no botaban y no se oponian á baciarel censo que asi se haría, pero que al pie del acta que se mandara á V pondría una nota diciendo, estos botos los da La Puebla á D Joaquín Costa no los da á los de Barbastro; después todo lo esplicado llegamos á la elección y tan pronto se prencipio 4 de los 6 que reunió el de Barbastro que eran interbentores ya dijeron con frases mal sonantes que cuando menos si no llebaban botos sabrían pribar el baciar el censo, es decir que los amigos de los de Barbastro supieron pribar que V tubiera botos en La Puebla, Fue imposible pues el que yo llebara á cabo lo que me habia propuesto y lo senti mucho después de haber selo dicho al Sr. Capra y por que tenia bibos deseos de corresponder á la caballerosidad de V. lo dicho en este papel repito que es la berdad con todos sus detalles y lo sostendré en todos los terrenos. Pasemos ahora á lo que sucede sin que me haya enterado hasta hace pocos dias, en Babastro y Graus me dicen que se a dicho mil mentiras de mi, y esta Villa es publico que V habia dicho que yo me habia hendido y que el Sr. Capra me habia dado 6000 Pesetas para conprar botos cuyo dinero me habia yo quedado, suma esta que hay quien la hace subir hasta 4 mil duros, pues bien D. Joaquin este es el fundamento de esta carta tengo las papeletas presentadas al Sr. Juez citando á D Anselmo Puco por calunia por que este Sr. es quien dicen á propalado la noticia, pero hantes de llebar á cabo esto en e) tribunal me á parecido regular escribir á V esplicando el asunto y á la bez pidiendo explicación; yo D. Joaquin no puedo consentir que esa calunia no se desmienta quiero que se diga la berdad, yo ablando con el corazón no creo que V haya dicho semejantes mentiras y por eso y por si acaso á V le ubieran dicho alguna persona cobarde otra cosa de mi que las que llebo espuestas, le dirijo la presente deseando sea V tan claro como yo soy y espero que francamente me diga el fundamento de todo esto; con letras, con palabras, con el tribunal, ó con las manos, necesito yo dar una satisfación á los electores de esta Villa, pero hantes de llegar á ningún estremo me gusta aclarar la cuestión directamente con V pues siempre he tenido á V por amigo y con los amigos cabe la franqueza. Rogándole pues me conteste cuanto hantes y encargando mis recuerdos para su hermano ( ) Antonio Trell». -A.H.P. En la antigua catalogación (A.H.N.): leg. 102, 2-13.

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9.5. Editorial del periódico "El Imparcial", de Madrid, reproducido por "El Diario de Huesca" el 4 de junio de 1898, sobre la actitud de Emilio Castelar, contraria a Sagasta, en la sublevación y guerra de Cuba. (...)

«... Desde los comienzos de la restauración acá, de nadie han dicho tantos horrores, como del Sr. Castelar, los mismos que no aciertan hoy con la manera mas elocuente de expresar su entusiasmo. Si el asunto continúa atrayendo la atención pública citaremos a una serie de textos de los mismos periódicos, que al presente manifiestan un dolor hipócrita porque se vulneren tales prestigios. En ese periodo el Sr. Castelar, con un valor cívico admirable, llevó a cabo una obra que le enaltece y que es precisamente la misma que el propio señor empezó a deshacer en 1888 y en cuya total destrucción pone ahora su empeño. Fundó un partido democrático, republicano, gubernamental, que ponía por encima de todo interés de bandería o de secta el interés supremo de la patria; partido que no aspiraba al poder sino por una evolución profunda y segura, y en torno del cual cristalizaban, según hemos recordado otras veces, los elementos más independientes y más sanos de nuestras clases directoras, disgustados, no de la política, sino de la manera de entenderla y practicarla los partidos en uso. Este partido era como un modelo en medio de todos lo demás. Unido y compacto, cual si fuese una sola familia, disciplinado como ninguno, confiado en su jefe con una confianza absoluta, paciente hasta el punto de soportar impávido las arbitrariedades de los conservadores, las ingratitudes de los liberales, las injurias de los republicanos revolucionarios, desinteresados hasta el extremo de no preocuparse jamás con el tiempo de peregrinación por el desierto, patriota hasta el límite de ofrecer con abnegada voluntad todos esos esfuerzos en aras de la tranquilidad y del progreso de España, el posibilismo consideraba que mejor que llegar al Gobierno, en plazo más o menos remoto, era si se llegaba, ejercerlo con incontrastable autoridad moral. (...)

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El Sr. Castelar, que había sido centro de ese gran movimiento de renovación en el modo de componerse y constituirse los partidos, no apreció jamás todo el valor de su obra. Vio en el posibilismo, no los cuadros de un gran ejército, sino una escolta de honor. Centralizó en sí toda la influencia y distribuyó luego a su antojo, no entre sus correligionarios de superior autoridad y valía, sino entre sus familiares y sus cortesanos. Y cuando le pareció estrecho el marco para su figura, lo rompió sin escrúpulos ni consideración a los que nada le pedían, sino la satisfacción de seguir trabajando dentro de la legalidad por sus ideales. En Febrero de 1888 pronunció el insigne orador su famoso discurso, en el cual anunciaba su propósito de retirarse de la vida pública para escribir en su tranquilo hogar la historia de España. Aquello era sencillamente el licénciamiento de su partido. De los posibilistas que se enteraron pronto, retiráronse a la vida privada los que disfrutaban de posición independiente o tenían escasos compromisos en la vida pública. Los demás, o se desprendieron de todo espíritu de partido para trabajar en la medida de sus fuerzas por el bien de su país, o quedaron esperando algún norte o algún nimbo que por los mares de la política les guiase. Y es lo particular que mientras el Sr. Castelar guardaba todos sus afectos para aquellos de sus antiguos correligionarios que creían no serles dable ya la política militante sino en el campo de la monarquía, reservaba todos sus desdenes, las frases mas satíricas, los más sangrientos epigramas para aquellos que se resistían a dejar el campo de la república y se inclinaban a los republicanos mas afines, a los que dirigía el Sr. Salmerón. La posición del insigne tribuno estaba bien tomada para su gloria personal. La monarquía había venido a la democracia. ¿Se afirmaba? el Sr. Castelar pasaría a la posteridad como el grande hombre que sacrificó sus particulares ideales al bien de su patria. ¿Se Asfixiaba la Monarquía en la democracia? El Sr. Castelar aparecería como el Maquiavelo profundo e inconmensurable, que había conseguido por la evolución lo que los revolucionarios habían logrado con sus clamores, sus amenazas, sus agitaciones y sus conjuras cuarteleras.

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¡A tamaña gloria había sacrificado el jefe posibilista su partido y a sus amigos con la inexorable tranquilidad de los dioses! Pero las cosas no vinieron por esos cauces, y el Sr. Castelar, que se había imaginado, sin duda, quedar como el oráculo de la monarquía y de la democracia, a la vez, con más facultades que nunca para distribuirdones y mercedes, con influencia decisiva en toda situación, hallóse con menos fuerzas y medios que antes, y poco a poco, vióse casi olvidado y tuvo que volver á la antigua personal amistad del Sr. Cánovas, de quien era el primero de los cortesanos en sus últimos tiempos. La terrible sanción de la realidad con la lógica incontrastable de los hechos lleva hoy al Sr. Castelar a producir un escándalo para que la atención pública se fije en él: a esperar fuerza de aquellos a quienes más despreció y que más le maldijeron; á remover todos los apetitos que tanto se esforzó por sofocar; a producir la más insana de las agitaciones; á destruir toda su obra ¡Y esto cuando la España, a quien tanto invocó y de quien aparentó ser el sumo sacerdote, necesita concentrar todas sus energías para sostener la enorme balumba de males que sobre ella pesan! ...»

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9.6. La revolución desde arriba El Gobernador de Huesca , artículo de "El Globo", de Madrid, en "El Diario de Huesca" (24-1-1903). «El encuentro del árabe con la autoridad ha dicho Pedro Antonio de Alarcón, es una eventualidad desgraciada". El árabe sale a vecesvivo,pero nunca sale sin mordiscos. Y si aun viviera el autor de El niño de la Bola añadiría que el encuentro de un alcalde con el gobernador de Huesca es la muerte instantánea y con testamento a favor de la primera autoridad civil de la provincia. Cada gobernador de los que en vísperas de elecciones se dedican a cazar municipios independientes, tiene su procedimiento favorito; éste la suspensión, aquel el procesamiento, tal otro las cesantías de los allegados al alcalde. El gobernador de Huesca da preferencia a la multa. Nada menos que 252 Ayuntamientos están multados por este Poncioeconómico convencido, como los ingleses, de que las penas pecuniarias son las más aflictivas de todas. Eso de sacar el dinero del bolsillo ajeno sin trabajo por su parte y sin resistencia por parte del ejecutado, sin molestarse en salir a un camino y sin exponerse a que la víctima le suelte un tiro, es cosa que le encanta. Alguna vez, el mísero alcalde, multado por no querer votar al candidato de Maura, paga la multa y se vuelve a mirar al comandante de la Guardia Civil. El alcalde, a quien acaban de quitar, no un peso de encima, sino muchos (no se lee)... y el comandante de civiles se vuelve hacia el sacamultas y le dice: -¿Quiere usía algo mas? Cosa rara: esta pregunta, que tranquilizaría a Jaime el Barbudo, escuece un poco al hombre del fajín. Parécele que está dicha con soma y le suena como si el de la benemérita le preguntara: -¿No le cortamos también una oreja? 258


La fórmula de invitación no puede ser más amable. Tenemos a la vista copia de un telegrama oficial, redactado en estos términos: "19 de enero.-Gobernador a alcalde de Sírvase usted presentarse inmediatamente en este gobierno de provincia, a dar explicaciones sobre varias denuncias que, por motivos de su gestión, se han presentado." Al alcalde le da luego un soponcio; coge después todo el dinero que tiene; convence a su familia de que entre la bolsa y la vida le conviene optar por la última; llega al gobierno de provincia; el gobernador extiende unos papeles que son las denuncias que "se han presentado"; el alcalde da explicaciones "sobre las denuncias", y , lo que es aún más incomprensible, por motivos de su gestión... Por último, todo se pone en claro: EL ALCALDE PAGA. Y el buen Panza, escribe en seguida al don Quijote de Gobernación, que una vez "cometidas" las elecciones pondrá a su disposición 126.000 pesetas de multa y un diputado ministerial. A lo que contestará don Quijote: "Sancho amigo: eres un gobernador encmeijado».

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9.7. Carta de un republicano de Graus a Joaquín Costa (30-VI1I-1904); guerra y críticas a Camo. «Sr. Don Joaquín Costa. Muy Sr. mío y distinguido correligionario: Recibimos su telegrama contestado inmediatamente. No dimos importancia calumnias gentes reaccionarias, queriendo por otra parte, tener datos precisos para controlar debida forma. Si Ud. juzga oportuno hacerlo, puede desde luego disponer incondicionalmente columnas del "Iconoclasta". Agradecemos juicio formado sobre nuestro semanario, animándonos dura empresa de levantar espíritu provincia envilecida por veinticinco años de dominio del efebo de Gomorra. La redacción se compone tan solo de los hermanos apoyados económicamente por Lorenzo Béseos, más nos bastamos y sobramos. Nuestro lema es "Delenda Camo". Ni nos engríen los aplausos, ni han de detenemos en nuestro camino las amenazas del panúrgico rebaño de impotentes que a ese hombre siguen. Hemos dicho y diremos quien es ese cacique, demostraremos su corruptiva labor en la provincia, y firme en nuestro propósito de iconoclastas, iremos destruyendo una por una las bases en que se apoya. De ayudamos los alto-aragoneses en nuestra empresa, demostrarán ser dignos de redención. En caso contrario habrá llegado la hora de decirles que provincia compuesta de mujeres, merece ser dirigida por un Camo. Montestruc está con nosotros, y eso nos basta; con él llegaremos al íín. Tenemos vivísimos deseos de conocer a Ud y cambiar impresiones. ¿Cuando vendrá a Graus?. Mi hermano Antonio ha salido con Montestruc con propaganda al distrito de Fraga, yo iré la semana próxima al de Barbastro con idéntico fin. 260


Le saluda y hace votos por un pronto restablecimiento de salud, tan necesaria para la higicnizaciĂłn de esta desgraciada tierra, su amigo de veras

Ă ngel Aguirre MetacaÂť.


9.8. Carta de Miguel Moya a los electores de la provincia con motivo de los comicios de 1914. «Sr. D ... Muy señor mío y amigo: Por tercera vez aspiro á la honrosa representación del distrito de Huesca. Ni necesito decir á usted lo soy, porque me conoce bien de largo tiempo, ni he de molestar á usted con solicitudes de una adulación sospechosa que rechaza su bien probada lealtad. Pido el voto de usted: pídame usted lo que yo pueda darle: lo suyo. Si en servir á mis electores no llegue á más, culpa será de la modestia de mis medios, nunca de tibiezas en el ánimo para corresponder con mi gratitud á tantas y tantas pruebas de amistad y de confianza recibidas. Hice el bien que pude y no sé de nadie que en conciencia pueda decir que á sabiendas le causé mal alguno. Y ahora no sólo aspiro á ser el diputado de los que me quieran votar, sino el servidor constante de todos los amigos y adversarios. Ya sé que esto no es un programa. ¿Pero es que yo puedo ni necesito hacer otro? Y ahor dos recuerdos. Uno va unido á la gloriosa memoria deCamo: otros afirma y robustece una tradición mía que nadie puede negar y discutir. En cana de 10 de Abril de 1907, decía el venerable Patriarca de la tierra oséense: "Por altísimas conveniencias políticas y sociales, por las más interesantes y propicias moral y materialmente para elpaís, apoyo y recomiendo para sucederme en la Diputación por Huesca á mi eximio y queridísimo amigo don Miguel Moya, de cuya respetabilidad, superior valer y alto prestigio tendrá usted de seguro el mismo convencimiento que tengo yo. La elección del señor Moya significará para mí una solemne y lisonjera ratificación de la confianza del Cuerpo electoral de este distrito y nuevo elocuente testimonio de la simpatía y estimación de los electores y habitantes del mismo, quienes tienen y tendrán siempre mis cariños intensos y mis gratitudes preferentes."

262


Así, con palabras fervientes dictadas por el afecto, que no por la justicia, hablaba en momentos parecidos á los presentes el ilustre Camo. Si yo he sabido ser fiel á su memoria, ¿puedo dudar de usted que tanto le quería?

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