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Olor a canela

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OLOR A Canela

Al noroeste de italia, un detective mayor y tranquilo, cuya vida ha estado llena de giros inesperados. Junto a su asistente Lucca, y personajes emergentes, se enfrentaran a una nueva organización del crimen. En un pais plagado de estafas y casinos, donde el dinero compra el silencio… Y con la muerte acechando, no se sabe donde llegaran.

-ARTHUR CONAN DOYLE

Escritor

“UNA OBRA MAESTRA DEL GENERO DETECTIVESCO SIN DUDA ALGUNA. UN NIVEL DE ATMSOPHERA INCREIBLE”

-MARTIN GONZALEZ

Manager del ELCHE CF

DISFRUTE CADA PALABRA DE ESTE LIBRO, LO REMIENDO A TODOS LOS NUEVOS LECTORES QUE BUSCAN SUSPENSO Y EMOCION

Sobre El Autor

Gabriel Alfaro es un musico proveniente de el istmo de Panamá y de ascendencia Española. Escribio esta historia por un projecto de Español. Asi que bueno espero que les guste

EL DETECTIVE Giardino

Luciano Rocha

Entré en el despacho despues de un largo dia de trabajo, me contrataron para un caso de suicidio. Un hombre de 62 años llamado Henderson. Su esposa lo dejó por un músico y fue despedido de su trabajo como plomero. Se tomó una píldora de cianuro y fue historia. A mi lado se encontraba mi asistente, Lucca, que también estaba exhausto por el día tan agotador que habíamos tenido.

-Parece ser que se arrepintió de su decisión, el vaso con agua salada lo demuestra a su lado lo demuestra. Dijó Lucca

-Trató de vomitar el veneno, pero fue demasiado tarde, ya había hecho efecto. Dijé

En el despacho se encontraba mi secretaria, cuya expresión se mostraba tormentosa y estresada. Al entrar en mi oficina, me encontré con el jefe de la policía de la ciudad de Torino. Cuando me vio entrar, se irguió y mostró agrado al ver mi presencia y la de mi compañero. El gusto no fue recíproco por ninguno de nosotros, ya que cada vez que ese hombre entraba en mi despacho, significaba más trabajo o más casos macabros, los cuales nunca he disfrutado, ya que me disgusta la sangre. Se dirigió a mí delicadamente, lo cual me llevó de sorpresa, ya que nunca lo había visto de esa manera, siempre suele ser agresivo y molesto.

-Tengo noticias no muy agradables para usted, detective Giardino.dijó

-Respire profundamente y tomé asiento. Le indiqué a Lucca que saliera del despacho, ya que la expresión del Jefe de policía me daba la sensación de que quería hablar a solas.

-Con toda la tristeza que me trae, vengo a decirle que el mayor Tosin ha sido declarado perdido en combate y con certeza fallecido. Me dijó con su sombrero en la mano

-Un gran hoyo se formó en mi alma al escuchar noticias tan ensordecedoras, senti mill agonias en blanco y negro en el transcurso de un segundo. Un fuerte dolor de cabeza repentino me trajo de vuelta a la realidad.

-Gracias Alexander, eso sería todo?

*Asintió con la cabeza y silenciosamente se retiró de mi despacho.

El olor calmante de muebles viejos, libros y alfombra húmeda me recibió al entrar a mi apartamento. Había dejado hirviendo té de canela me serví una taza caliente y me dispuse a contemplar al cielo sollozar esta fría tarde de noviembre. Cada rayo que caía me traía de vuelta a la realidad después de perderme en mi mente y en los recuerdos de mi compañero, con el que algún día construiré castillos de arena con las nubes. Los cancerígenos chillidos de mi alarma me despertaron después de una noche soñolienta. Me había quedado dormido contemplando mi existencia. Tome una taza de café matutina, que se sintió como otro esfuerzo para llegar a la luz al final del túnel, que aun así no era suficiente. Un sentimiento nuevo, algo no no recordaba sentir hace mucho tiempo predominaba sobre mi ser, soledad. No estoy solo, me dije a mi mismo, tengo a Lucca y a Irene. Pero aun asi, mis esfuerzos para reprimir este sentimiento fueron inútiles. Marcaban las 10, ya era tarde para mi trabajo, nunca lo había estado, amaba mi trabajo, o no? Miles de dudas existenciales me atacaron simultáneamente. Así que decidí hacer lo que siempre hacía, ignorar.

El sonido de la campanita del despacho me recibió junto a las miradas atónitas de mi socios al verme llegar 30 minutos tarde. Pero en un segundo, toda la tensión volvió a sus escritorios. En mi despacho, como era de costumbre, había algún desgraciado queriendo pagar una miseria para resolver sus resentimientos personales, este día no tuvo nada de diferente. Me recibió un hombre, que si no me hubieran educado mejor diría que parece drogadicto. Todas las cosas que tenía en la cabeza casi me hicieron olvidar mis modales.

-Buenos días, Señor?

-Wilson dijo

-Wilson, ¿a qué debo el gusto? Le dije estrechándole la mano.

-Me encuentro necesitado de sus servicios, dijo el hombre zarrapastroso. Una cadena de estafadores enorme, a escala nacional. Sorprendentemente nadie había oído hablar de ella. Se encargó de arruinar mi vida, dejarme a mi, y a mi esposa sin un centavo donde caernos muertos. Quiero descuartizar a esta organización desde las raíces aunque sea lo último que haga. No vengo a comprar sus servicios, vengo a ofrecerle una oportunidad, una oportunidad única en su carrera. Acabar con una organización criminal a nivel nacional que salvara el sudor de miles de personas

Mis ojeras eran el rasgo más predominante de mi expresión en ese momento, mentiría si dijera que le preste atención.

-Aha si si le dije, deje su numero con mi secretaria y lo pensare.

Estaba bastante decepcionado, aunque fue por mi estúpida expresión que daba la impresión de que estaba borracho.

-Si cambia de opinión, llameme

El día transcurrió como un trineo cuesta arriba, sentía que cada tick del reloj apuñalaba mis oídos. Cuando marcaron las 8 de la noche, me empeze a plantear el suicidio. Y cuando finalmente sonaron las 9. Sentí un rayo de luz por primera vez en lo que se sintió como 200 años. Ni siquiera me despedí, el whisky me había hecho olvidar todo sentido que me hacía humano.

Al salir, sentí la brisa, la lluvia y la melancolía de noviembre. Eventualmente, encontre mi auto. Un chevrolet chevelle del 78 color rojo. Un regalo que mi padre me hizo cuando terminé la escuela de derecho penal. Después de un Par de horas manejando me pregunté si seguía vivo. Desperté en una cama de hospital, aturdido, pero tranquilo, no me importo mucho lo que había pasado, era como si me quedara sin ganas de que nada me importe. E doctor me dijo secamente que tenía cáncer cerebral que se había desarrollado por el estrés que sentía y que nunca había manifestado, casi por siempre bajar la cabeza, aguantarme todo lo que la gente me decía, y siempre ser la mejor persona. Y que se había manifestado con la muerte de mi amigo. Me dijeron que con quimioterapia podría seguir viviendo por 1 año al maximo, y si me dejaba ir, 4 meses.

Al día siguiente llamé a primera hora al piedrero que me propuso el caso. Le dije que contara conmigo y que nos reunieramos esa misma tarde en una de las cafeterias mas prestigiosas del centro de la ciudad. Me dio las especificaciones del caso. Me contó que tenía secuestrado a uno de los estafadores en su departamento, y que estaba listo para hablar. Pensé en arrestarlo ahí mismo, podría haberlo hecho, pero todo me había estado importando un carajo hasta el momento y no decidí cambiarlo. Me llevo hasta el departamento, en una de las calles más nobles y ricas de Torino. Ahí mismo estaba el señor en una habitación, el señor no se veía mal, haber, las ojeras parecia que le hiban a cubrir toda la cara, pero fuera de eso, no estaba muy golpeado. Nos explicó que la sede de toda esta cadena se encontraba en una sala en el casino de Milán. Dijo que no hablaría más, pero, yo no estaba satisfecho así que decidí sacar mi magnum 48 y ponersela en la boca. Le dije que igual que dios había puesto un tumor en mi cerebro. Yo podría poner un trozo de plomo en el suyo. Mi compañero, cuyo nombre no sabía, me miró asustado, pero sabía que era justificado, y ya habiendo revelado mi secreto, también sabía mi situación. Agarre el pelo de nuestro acompañante no deseado y con mi revólver a su frente conseguí que hablara. Logramos que nos dijera el número de habitación del hotel. Pero decidi parar con la tortura cuando se orino encima. Le dimos farmacéuticos no licenciados para que se tomara una siestesita.

Una alarma nuevamente me impidió morir apaciblemente en mi cama. El olor a cigarrillos y tubo de escape me recibió en las calles de Torino, y un taxi (el cual creo que me confundió por indigente) me llevó al aeropuerto. Mi compañero y Lucca me esperaba en la garita con cara de desesperación, ya estábamos tarde, pero creo que mi cara tan moribunda hizo pensar que no podían causar más molestia con sus quejas. Me sorprendió ver a Lucca ahí, no le había comentado nada sobre el caso, pero asumo que se había enterado como siempre lo hacía. Desayunamos y subimos en el avión. Durante el vuelo mi compañero me estrechó la mano y finalmente se presentó como John. Aterrizamos en Milán, que preciosidad de lugar, parecía el jardín del Edén. Lucca y John querían turistear un poco antes de ir a trabajar, pero mi ya muerto espíritu aventurero me dijo que no había tiempo que perder. No habíamos reservado hotel porque tuvimos la brillante idea de ocupar el cuartel general de los estafadores una vez arrestados. Traje conmigo 2 cambios de ropa, un par de zapatos, mi revólver registrado, un reloj y una navaja de mano. Todo metido rigurosamente en un maletín que traía conmigo a todos lados.

-Genial muchachos, llegamos a Milan, se les había ocurrido pensar en cómo entraremos en un hotel en el que no tenemos habitación, no nos conocen, y con el aspecto que tenemos ni siquiera nos dejen entrar? Dijo Lucca

-Compre tres trajes para todos nosotros, 3 trajes Brioni en color gris cemento. Dijo John

-Como sabía nuestras medidas? Dijé

-En serio esa es tu mayor preocupación? Dijó Lucca

-Fácil, mientras metía rastreadores en sus maletines me tomé la libertad de revisar sus tallas, y a juzgar porque lo único decente que he visto sobre usted es su ropa, pensé que tendría un buen sastre. Dijó John entre carcajadas

-Normalmente hubiera protestado acerca de los rastreadores, pero bueno, veo la necesidad.

Resulta ser que mi nuevo amigo John tiene un papá muy rico y poderoso, aparte de él que también es, o por lo menos fue extremadamente exitoso con su empresa fabricante de armas en su momento. Bueno, obviamente antes de que estos estafadores le robaran todo.

Una vez bien vestidos y bañados, un hábito que aparentemente había perdido, entramos en el hotel. Ni siquiera pasamos por la recepción, si no que directamente fuimos a los elevadores A nadie pareció importarle. No sabíamos el piso exacto, o si nuestro visitante no deseado en el departamento de John había mentido. Así que nos tocó buscar la habitación cuarenta y siete como idiotas piso por piso. Eventualmente llegamos a la habitación 47.

-Para ser detectives somos bastante estúpidos -Dijo John -Como vamos a entrar?

Facíl -dije yo con una sonrisa

Apunte mi revólver calibre .48 magnum a la cerradura y volé la cerradura

Adentro había un sin número de personas con monitores, cables y todos armados hasta los dientes, bastante sorprendidos al ver a 3 piedreros en su puerta. Antes de que pudiéramos hacer nada, nos apuntaron con más armamento del que habíamos visto jamás. Antes de que pudieran jalar el gatillo tiré una granada de gas cloroformo. Todos cayeron como moscas al suelo lo cual nos dio la oportunidad de desarmarlos, lo cual fue bastante inutil porque ni siquiera entre los tres seríamos capaces de llevar semejante armamento. Nos pusimos a investigar, buscando pruebas con las que pudiéramos justificar el absoluto crimen que acabamos de cometer. Como no soy especialmente bueno con las computadoras, Lucca y John se pusieron manos a la obra buscando pistas y pruebas, mientras yo examinaba la habitación.

Encontré una cantidad absurda de dinero en efectivo, la mayoría tirado por el suelo; en cada mesa había frascos de todo tipo de drogas (creo que quien sea que liderará esto tenía que tener a esta pobre gente trabajando incesantemente). Cerramos la puerta y fui rápidamente a comprar un cerrojo idéntico. Cuando regresé vi a varios hombres todos vestidos de negro y con comunicadores en la recepción, lo cual me preocupó. Subí y avise a mis compañeros de que teníamos compañía, rápidamente instalé el cerrojo y cerré la puerta con llave. Lucca y John habían logrado transferir toda la información de las computadoras y ponerla en un disco duro. Llamamos al servicio de habitaciones para que llamaran a la policía cuando vieran el desastre que habíamos formado. Dejamos una copia del disco duro en el cuarto con la palabra “evidencia” escrita en él. Ya íbamos a celebrar, pero cuando abrimos la puerta nos encontramos con la fantástica sorpresa de encontrarnos con Tosin? Estaba acompañado de dos gorilas esperandonos para convertirnos en mermelada de humano. Pero eso no me importo, como ya estaba cansado, saque mi confiado revólver y le di a ambos guardaespaldas un tiro en el cuádriceps. Tenía que lidiar con Tosin. Acurrucamos a todos los criminales juntos en el centro de la habitación junto al disco duro.

-Como te atreves a hacer esto? Después de todo lo que sufrimos juntos, me hiciste creer que moriste? Para volverte un criminal? -Dijé

-No tuve opción, con todos mis relativos muertos y mi madre con cáncer. Necesitaba dinero, y no había ningún camino, ninguna puerta se abrió, olvidado, acabado, sin nadie en quien recaer. Dijo Tosin

-Siempre me tuviste a mi!

-NO, nunca te tuve, después de lo que paso entre tu y mi esposa, no puede confiar en ti! ¡Te convertiste en otro lastre en mi vida! -Dijo Tosin

Tu sabes que nada pasó entre yo y Carolina, nunca te haría eso!

-Mientes! Puedes ser un detective; piensas que eres más inteligente que todo el mundo. Las pruebas estaban ahí, y lo sabes! Dijo violentamente Tosin abalanzándose sobre mí

Me golpeó fuertemente, quise defenderme, quise golpearlo, pero mis manos no me dejaron. He pecado, he aquí mi perdón. Deje que me golpeara hasta que sus nudillos no pudieron más. Sólo entonces, agonizando en el suelo le dije “Perdón”. Lucca se abalanzó sobre él por la espalda y lo sedo con cloroformo. Mis compañeros entregaron el disco duro. Ya que yo no me encontraba en forma para moverse. Nos ganamos una medalla de la policía, o eso me dijeron. Tosin fue entregado a las autoridades y sentenciado a 10 años en la prisión estatal de Milán (lo cual no está nada mal, es bastante lujosa, está en su mayoría vacía y no tiene violencia). Unos meses despues, mi contador se había reducido a un mes de vida, sabiendo esto, escribí una carta a Tosin, y la rellene de nuestras fotos en la guerra

-No se porque me afectó tanto -dije, llevaba demasiado tiempo sin verlo, supongo que los hermanos de verdad, nunca se olvidan. Y creo que ya de por si estaba sumamente solo, creo que creer haberlo perdido fue lo que me hizo darme cuenta.

Le dejé mi chevelle del 78 a lucca, creo que se lo merecía después de todo su gran trabajo conmigo. Finalmente, di todas mis armas y mi reloj a Tosin cuando lo liberen. Sinceramente, lo que haga con mis armas me trae sin cuidado, no estaré aquí para verlo. Para Jhon mis libros, aparentemente es un gran apasionado por la lectura y mis volúmenes extremadamente raros le harían muy feliz. Y finalmente, doné mi departamento a una caridad religiosa después de una vida como la mía, tenía que hacer algo por dios.

Este fue mi último caso, ya siento mis ojos cerrándose por última vez, a mi lado se encuentra Lucca, Jhon y la esposa de Tosin. Capaz, no es el destino, no es la riqueza, no es el punto donde he llegado, sino los amigos que hice en el camino.

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