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Punto Universitario 461

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Número especial

461

9 de febrero de 2022

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especial

9 de febrero de 2022

En este número especial presentamos los trabajos ganadores del Primer Certamen de Ensayo de Divulgación Sobre Temáticas Sociales y Ecológicas “Mtro. Luis Alberto González Sotomayor”:

Categoría: Licenciatura

Universidad Autónoma de Baja California Sur Directorio Dr. Dante Arturo Salgado González Rector Dra. Alba Eritrea Gámez Vázquez Secretaria General Dr. Alberto Francisco Torres García Secretario de Administración y Finanzas Lic. Luis Alberto Tirado Arámburo Abogado General Lic. Jorge Ricardo Fuentes Maldonado Director de Difusión Cultural y Extensión Universitaria

PRODUCCIÓN EDITORIAL: Fabiola Yazmín Rodríguez Orantes Coordinadora editorial Gabriela de la Fuente Betancourt Responsable de información, diseño y maquetación

P EF %JWVMHBDJØO 4PCSF es una publicación semanal del Centro de Radio y Televisión P (PO[ÈMF[ 4PUPNBZPS Universitario de la Universidad Autónoma USBWÏT EF MB $PPSEJOBDJØO de Baja California Sur. Registro en trámite. Contacto: radio@uabcs.mx DJØO DPO FM %FQBSUBNFOUP $VMUVSBM Z &YUFOTJØO SP B NBZP EF

Ganador El tiempo de la vida y el tiempo de la muerte, Karina Montserrat Bailón Grijalva, Licenciatura en Ciencias Ambientales Mención honorífica 1 Langostinos del género Macrobrachium en Baja California Sur: Un patrimonio ecocultural olvidado, Francisco Draco Lizárraga Hernández, Biología Marina Mención honorífica 2 Los de antes, Roberto Andrés Morales Hirales, Licenciatura en Lengua y Literatura Mención especial Tráfico Ilegal de Fauna Silvestre, Alejandra Jocelyn Batalla Guzmán, Licenciatura en Ciencias Ambientales (ext Los Cabos) Categoría: Posgrado Ganador Impactos ambientales debido a la recreación turística en zonas costeras de México, María Martínez Torres, Maestría en Ciencias Marinas y Costeras (CIMACO) Mención honorífica 1 El clima en la Tierra a través del tiempo geológico, Priscila Morales Ortega, Doctorado en Ciencias Marinas y Costeras (CIMACO) Mención honorífica 2 Desterrar al maquinista sin cabeza: una negación de la catástrofe en tres movimientos, Sergio García Reynaga, Doctorado en Ciencias Sociales: Desarrollo Sustentable y Globalización (DESyGLO) Mención especial 1 Fines educativos en la Educación Media Superior: La influencia de las políticas Neoliberales en México 2006-2012, Anna Karina Jiménez Appel, Maestría en Ciencias Sociales: Desarrollo Sustentable y Globalización (DESyGLO) Mención especial 2 El Calentamiento Global, Exal Hernández Plata, Maestría en Ciencias Marinas y Costeras (CIMACO)

En portada: Ceremonia de premiación a las y los estudiantes de licenciatura y posgrado, galardonadas(os). Entregan los miembros del comité organizador: Deneb Peredo Mancilla, Emmanuel Loria Ojeda y Jorge Peredo Mancilla.


Unas palabras sobre el concurso Este concurso fue dedicado al M.H.R. Luis Alberto González Sotomayor, quien laboró en nuestra universidad a lo largo de veinte años. El profesor Sotomayor fue un ávido estudioso de la historia y la sociedad, concentrado especialmente en comprender la forma en la que Baja California Sur está integrada al proceso de globalización. Lo más importante es que siempre tuvo a bien compartir el conocimiento con sus estudiantes, así como con sus colegas académicos. Fue muy querido y admirado por su gran intelecto, capacidad analítica y calidad humana. El Certamen de Ensayo de Divulgación sobre Temáticas Sociales y Ecológicas “Luis Alberto González Sotomayor” es una iniciativa de Responsabilidad Social Universitaria que busca promover la democratización del conocimiento y el desarrollo humano, así como abrir un espacio de discusión sobre la forma en la que los individuos vivimos y entendemos nuestra relación con el mundo circundante. Creemos que esta iniciativa da la oportunidad de fortalecer los vínculos entre la Universidad Autónoma de Baja California Sur y la sociedad sudcaliforniana, pues el objetivo final es dar a conocer el trabajo que ustedes realizan como estudiantes. Deneb Peredo Mancilla Coordinadora de Responsabilidad Social Universitaria

El tiempo de la vida y el tiempo de la muerte Karina Montserrat Bailón Grijalva, Licenciatura en Ciencias Ambientales El tiempo de vida y el tiempo de muerte se cuelgan del mismo reloj. Nos encontramos en un momento de ese reloj en el que nos toca caminar sobre un mundo de cristal, delicado y expuesto a desmoronarse en cadena como efecto mariposa. Caminamos la cuerda floja con un equilibrio decadente, pero aún con esperanza de recuperar el paso. Desde el inicio de los tiempos, el impacto que como seres humanos generamos a nuestro entorno ha ido aumentando progresivamente, sin embargo, no fue hasta los años setentas en que realmente se prestó atención al daño ecológico que esto representaba a corto y largo plazo. Por desgracia, preocuparse y ocuparse son cosas distintas y, precisamente, ese fue uno de los mayores errores en cuanto a política ambiental a nivel internacional, en las conferencias de las naciones unidas, expresando la preocupación al notar los peligros con la revolución industrial, pero ocupándose de manera lenta, procrastinando en las prácticas

y posponiendo los objetivos en cada reunión. Tal cual, promesas de político en campaña. Promesas incumplidas que nos han traído a la urgencia de cambios en el estilo de vida para garantizar la prosperidad actual y futura. Para alcanzar el desarrollo sostenible se tienen que cumplir una serie de requisitos que permitan alcanzar un estado de equilibrio entre economía, sociedad y medio ambiente. Desarrollo sustentable es el desarrollo que satisface las necesidades del presente sin comprometer la capacidad de las generaciones futuras para satisfacer sus propias necesidades. Informe Brundtland (Nuestro Futuro Común) 1987.

El desarrollo sustentable, vaya que se ha escuchado cada vez más últimamente, pero su definición como tal, no tuvo lugar hasta 1987 como resultado de los trabajos de la Comisión Mundial del Medio Ambiente y Desarrollo de la Organización de las

Naciones Unidas (ONU). Pero hay que darnos cuenta que desde que éste fue descrito, ahora ya es el futuro y sí que estamos comprometidos y comprometiendo el bienestar y prosperidad de la vida misma. Fracasamos en el acuerdo de Paris, fuimos un tanto pasivos en la Cumbre de Río, nos quedan menos de diez años para la agenda 2030, ¿y qué hemos logrado realmente? Posponer de nuevo con la Visión 2050. Claro, los objetivos sustentables siempre debieron ser urgentes en su ejecución, pero no es hasta ahora que se empieza a ver como una bomba de tiempo, por lo que nos estamos adentrando a la era de cambios drásticos y bruscos a favor de la sustentabilidad. Con anterioridad debieron darse transiciones paulatinas, pero ahora no nos queda de otra más que adaptarnos para sobrevivir. El cambio hacia un desarrollo sustentable y sostenible, lógicamente, trae consigo afectaciones a todos los sectores: ambiental, político, económico, social, cultural


y educacional, por lo que su drasticidad presenta dificultad en más de una ocasión. El problema más reciente que se ha dado con el desarrollo sustentable es el factor de que se ha convertido en moda, cosa que tiene pros y contras, pues aunque dar validez y popularidad a buenas causas y estilos de vida es bueno, también lo convierte en tema de explotación ambiciosa. ¿A qué me refiero? La imagen de lo “eco- friendly” tuvo un boom impresionante en los últimos años, lo cual a simple vista puede parecer nada más que bueno, pero las megacorporaciones y monopolios notaron el potencial económico que este tema representaba y, como lógica de negocios, decidieron entrar a la revolución, pero claramente con fines económicos como principal inspiración. El problema no es el beneficio económico, al contrario, el dinero mueve al mundo y que se tome en cuenta a este último en aquel es perfecto, pero el problema es la explotación de esta imagen habiendo un trasfondo no tan eco-amigable. Además de esto, los altos precios para una vida sustentable y sus productos lo convierten en algo inaccesible, un lujo, un privilegio. Analizando un poco, sabemos que la creación de productos desechables tuvo éxito porque se pueden producir grandes cantidades a bajos costos, haciéndolos accesibles para la mayoría de la población. Ahora bien, con los productos biodegradables, eco-amigables, libres de siliconas, maltrato animal, zero waste, veganos y demás, el costo de producción es elevado y con menores cantidades, lo cual conlleva a que el producto final sea caro. Sumándole a esto la mercadotecnia que se le da, dirige el consumismo de la sociedad a fijar el rumbo en modas sustentables pero costosas, abriendo aún más la brecha entre las clases sociales y la jerarquía. Cosa que me parece absurda, ya que previo a la década de los setenta, las acciones de la sociedad a favor del medio ambiente –aunque no fueran con esa intención específica, sino por daños econó-

micos y sociales debido a la segunda guerra mundial– tenían por objetivo el ahorro y máximo aprovechamiento de los recursos y productos adquiridos. Aquellos de las clases privilegiadas se podían dar el lujo de despilfarrar o al menos poder hacer menos uso de algo que la persona promedio aún le servía para dos rondas más. Entonces, pensar que ahora quienes pueden tener una vida sustentable, generalmente, están bien parados en el ámbito económico, mientras que aquellos con carencias son más propensos a tener que lidiar con productos de uso único y, aun así, hacer lo posible por sacarle el mayor provecho a estos. Es irónico que al definir el desarrollo sustentable su objetivo era la homogeneidad y coherencia entre el crecimiento económico y material de la población cuando desde siempre las diferencias han sido visibles en todo momento y la explotación de los recursos naturales crece y crece sin consideración futura en cualquier otro sector aparte del económico. Se busca con un desarrollo sustentable que la economía sea viable y equitativa, que la sociedad sea equitativa y vivible, y que el medio ambiente sea vivible y viable. Considerando la manera en que se está vendiendo la imagen eco-amigable, biodegradable o sostenible, ¿cumple con estos requisitos? La moda sustentable, lejos de crear conciencia respecto al impacto ambiental, genera un status de posición social y cataloga las diferencias en el tipo de consumismo. Se supone que lo ideal para vivir en armonía con el medio ambiente es no tomar más de lo que necesitas, pero seamos honestos, como humanos somos una sociedad gregaria. El ser humano es un salvaje domesticado y egoísta, siempre ambicioso y con hambre de más, en busca de comodidad y estabilidad. Ser ambicioso y querer lo mejor no es la desgracia a la que nos enfrentamos, sino la ignorancia colectiva, falta de cultura y la facilidad de influencia que sufrimos los seres humanos. Falta más razonamiento en la toma de decisiones

como población en general, y falta más conocimiento y ética por parte de quienes tenemos el mando de ésta. Muchas veces, el estilo de vida sustentable parece elitista. Y, cada vez más, parece una utopía lejana, en lugar de una realidad progresiva. ¿De qué sirve comprar el eco-amigable termo de hydroglass cuando ya teníamos tres termos de plástico en perfecto estado? ¿De qué sirve tomar jugos “orgánicos nacionales”, si la fruta es cosechada en nuestro país, pero empaquetada al otro lado del mundo y distribuida de vuelta en México? ¿De qué sirve utilizar popotes, bolsas, vasos y recipientes biodegradables si disponemos de diez al día? Y a las grandes empresas, ¿de qué sirve que vendas la imagen de eco-amigable con termos, bolsas y demás, si tu empaquetado sigue siendo plástico y unicel? Cosas como éstas son las que evitan que el buen cambio sustentable tome lugar en la vida cotidiana actual. Los problemas que impiden el desarrollo sostenible son así; la desigualdad social, pobreza y superpoblación. La destrucción de hábitats, alteración de paisajes naturales y extinción de especies. El calentamiento global y destrucción de la capa de ozono como consecuencia de la contaminación. Con la repentina llegada de la pandemia, cosa que sacudió al mundo entero, pudimos ver, de forma más clara, dos caras de la moneda, en cuanto al funcionamiento de la sociedad como en las afectaciones al ambiente. En lo social se pudo observar la dificultad por la que pasaban las clases medias y bajas para hacer rendir el dinero y los recursos, estirando lo más posible y tomando el riesgo de salir a trabajar, porque quedarse en casa por salud también se convirtió en privilegio, en países tercermundistas. Mientras que las clases altas gozaban de la comodidad de sus hogares y sufrían de aburrimiento por querer salir a entretenerse, comprando en exceso cosas innecesarias por internet, pidiendo comida a domicilio cada que se les antojaba –pero ojo, siempre


empaquetado en desechables biodegradables– y haciendo uso excesivo de luz y agua. Aquí, ¿quién tiene más irresponsabilidad social y ambiental?, ¿la familia que salía todos los días a trabajar y utilizó cubrebocas desechables (más de una vez por pieza), comprando paquetes de productos no tan saludables o sustentables porque estaban en oferta?, o ¿la persona que se quedó en casa la mayor parte del tiempo, haciendo home office, pidiendo comida a domicilio y si decidía salir, tenía cincuenta cubrebocas, con filtros de aire y demás, de donde escoger? Durante esta situación, al principio se popularizó mucho la idea de que la Tierra estaba teniendo un respiro por la paralización forzada de los humanos, pero no, indagando, supimos que no fue así, que mientras hubo pausa en algunas fuentes de contaminación y de impacto ambiental, en otras, solamente se fortaleció y no notábamos eso. México, tan bello y rico como tan vulnerable y en peligro. La riqueza natural de México es una de las más grandes del planeta, ocupando el cuarto lugar entre los países considerados con megadiversidad biológica, ya que posee aproximadamente el 10 % del total de las especies conocidas; tiene el quinto sitio a nivel mundial en especies de plantas, el primer lugar en especies de pinos, el quinto lugar en mamíferos y el primero en especies endémicas de reptiles, es decir, que no existen en otro lugar. En nuestro país, las leyes y normas que regulan el aspecto ambiental son relativamente nuevas y la existencia de la política ambiental no significa que sea respetada, debido a la corrupción y por la falta de conocimiento de la misma, así como de los derechos; problema que hace propenso a nuestro país a siempre estar en riesgo y a merced de las conveniencias de externos o de los poderosos, deslindados de la sociedad general. El proceso de desarrollo del siglo anterior, la urbanización y el impacto de las actividades productivas han ocasionado

un deterioro importante del medio ambiente, agotamiento de los recursos, afectaciones de salud y pérdida de productividad en el campo. En el país enfrentamos la contaminación atmosférica, la destrucción y degradación de bosques y selvas, la contaminación de mantos acuíferos, la pérdida de recursos hidrológicos, la desaparición de especies de flora y fauna, la afectación de zonas costeras, el agotamiento y sobreexplotación de la pesca comercial, la degradación y desertificación de suelos, el manejo inadecuado de residuos sólidos y tóxicos, deterioro de la calidad del agua, entre muchos otros problemas, problemas tan ricos como la diversidad con la que contamos. Recientemente, a mi parecer, algo muy bueno que ha sucedido es la popularidad de los negocios locales y de la ropa de segunda mano. Actividades que son sustentables en todos los sentidos, por sencillas que parezcan; ya que son cultural y socialmente aceptables, económicamente factibles y ambientalmente sostenibles. Este tipo de iniciativas nos muestran la posibilidad real que existe para vivir de manera más amena con el ecosistema sin comprometer nuestra economía, sino favorecerla. En mi opinión, como un miembro funcional de la sociedad, es importante ser un consumidor inteligente y no un cordero que sigue a ciegas. Porque, por muy cliché que suene, el conocimiento es poder. Pensar te da ventaja y, aunque vivir en la ignorancia nos puede mantener felices, la curiosidad humana no debe agotarse, y mucho menos en temas importantes que necesitamos conocer, estar alertas y al tanto de lo que pasa en el mundo y saber cómo y por qué funcionan las cosas de la manera que lo hacen. Mantener esa curiosidad de niño, pero aplicándolo a un adulto racional que realmente puede averiguar y hacer algo al respecto, tener una iniciativa y hacer oír su voz. Hay un trasfondo en cada producto que compramos y no me refiero sólo a la calidad y cantidad, sino a quién,

cómo y a qué costo lo generó. Costos humanos y ambientales. Si compraste moda rápida o fast fashion, ¿qué dice la etiqueta? ¿Indonesia?, ¿te has preguntado cuánto le pagaron a la persona que trabaja en esas fábricas, las malas condiciones o la explotación laboral? Esto conectado a la mala calidad de vida, la contaminación que esas fábricas generan y el agua que consumen, sin contar la cantidad de combustible gastado en el viaje. Y no termina ahí, cuántas partículas de plástico invisibles al ojo humano caen de esa misma prenda cada vez que se lava. Todo para que se manche y no la puedas limpiar, se le haga un hoyo, ya no te quede o simplemente pase de moda; para que no la uses más y compres otra, generando un círculo vicioso. Círculos viciosos como estos están por doquier con toda clase de productos. Creo que todo se reduce a la educación ambiental y a la cultura en general, además de las implicaciones políticas, lo mejor sería una gobernanza en ese aspecto y, en cuanto a la economía, implementar la economía circular y, socialmente, un urbanismo ecológico. Todo está conectado con todo, así que, aunque las grandes empresas son mayormente responsables y nuestras acciones individuales parezcan mínimas, éstas siguen siendo parte del impacto ambiental, nuestra huella ecológica. Además que, si como sociedad general cambiamos los hábitos de consumo y expresamos nuestra opinión, haciendo oír la voz colectiva, podemos dirigir el efecto dominó de manera positiva. Aún existen alternativas en estilos de vida y proyectos adecuados para una vida sustentable accesible e inteligente. Hay proyectos nuevos y vigentes que activistas y emprendedores han sacado a luz para el resto de la sociedad, y la lucha contra el capitalismo y consumismo poco pensado siempre es la investigación, tan accesible, y el diálogo y discusión con mentes abiertas con distintos puntos de vista. Además, tenemos la fortuna de que, gracias a la era tecnológica en la que vivimos, contamos con la oportuni-


dad de acceder a cursos en línea de sustentabilidad de pago y, también, gratuitos, y existe una iniciativa de las Naciones Unidas que tiene como objetivo ofrecer soluciones de aprendizaje relevantes en temas de desarrollo sostenible a individuos y organizaciones. La oportunidad de conocimiento está ahí, sólo es cuestión de tomarlo, analizarlo, discutirlo e implementarlo en nuestras vidas. A nivel mundial se pueden mencionar proyectos sustentables como el proyecto Wecycle presentado por Nigeria, I:CO de Suiza, AIRCARBON de Estados Unidos, el proyecto Archiblox, Unitierra y Cultiva: alternativa de regeneración (incubadora de proyectos de regeneración socio-ambiental en comunidad, establecida en el estado de Yucatán.), entre muchos otros. Hay gran cantidad de proyectos ecológicos en cuanto a urbanización y construcción, energía, alimentación (como Sky Greens), moda eco, transporte, tecnología ecológica, salud, agricultura y muchos otros más. Todos podemos crear nuestro propio proyecto si así lo decidimos o, bien, ser partícipe de los ya vigentes. La innovación sólo tiene como límite la imaginación y a la acción sólo la limita la voluntad. Actualmente, gracias a la colaboración y conciencia mundial, existen iniciativas como la competencia Startup Weekends Sustainable Revolution, “revolución sustentable”, la cual me parece ideal para la colaboración de ideas sustentables, pues en ella participan todos los países del mundo, siempre desde una perspectiva ambiental de sostenibilidad, pero visibles para el análisis. Es decir, no se puede tomar una decisión ecológica sin considerar las influencias y afectaciones, tanto políticas como educativas o culturales. De hecho, tener un punto de vista amplio es necesario, por ello, la falta de esta interdisciplinariedad en la toma de decisiones pasadas referentes al camino a seguir para el desarrollo sustentable ha provocado incertidumbre y carencia en ciertas áreas como daño

colateral respecto al área de enfoque principal que se tomó para dicha decisión y acción. El problema con la vida sustentable es cuestión de cómo lo abordamos, porque al paso que vamos, esta moda y visión 2050 se convertirá de nuevo en buenas intenciones mal ejecutadas o poco pensadas. Es necesario que la moda se vuelva normalidad y que la temática ECO no sea explotada o vendida con fines meramente mercadotécnicos, sino ecológicos y de mejor calidad de vida. Hace falta justicia social, eco-conocimiento y la apreciación de la belleza natural, entendiendo y respetando el valor de los recursos naturales y la vida en la Tierra. En muchas ocasiones, me he cuestionado la validez que mi carrera tiene y cómo saber un poco de todo no me convierte en especialista de nada, pero sí me permite relacionar las conexiones, que a veces parecen invisibles, entre todos los sectores que envuelven al desarrollo sustentable, para así tener una visión y espectro más claro de los posibles resultados de cada paso tomado hacia el mejor mundo y vida. La importancia de reconocer y jugar nuestro papel como individuos, así como sociedad colectiva, es vital para lograr los mejores resultados y decidir sobre nuestros estilos de vida y cómo podemos ayudar o perjudicar nuestro entorno tanto social como ambiental. No es momento de seguir preocupándonos sino ocupándonos, pero con razonamiento y entendiendo las diferencias en limitaciones que existen dentro de nuestra sociedad, en camino al progreso del correcto desarrollo sustentable. Necesitamos cambiar y ser parte del cambio de manera pensante no pasiva para comprender el por qué, cómo y cuándo de las acciones y decisiones para tener un mejor criterio en cuanto a los pasos que tomamos. El desarrollo sostenible no es nuestro enemigo y no debe ser doblegado por la conveniencia industrial, sino que debe ser ameno con todos los sectores de la socie-

dad y vida. La Tierra seguirá, la vida volverá a prosperar, pero los humanos no seremos necesariamente parte de ello si no se cambia ahora. Ya no son problemas del futuro, son problemas de ahora y continuos. Ya no pospongamos, procrastinemos o ignoremos, mejor aprendamos, comprendamos y actuemos. Parece que nos dirigimos a un fin o caída inevitable, pero no es así, siempre se puede parar y fijar un nuevo rumbo. Los cambios sí deben ser agresivos en este punto, pero siempre considerando cómo abordarlos según la situación de la población, no sólo ser realizarlos de forma impulsiva. Seamos conscientes, estemos alertas y al pendiente de lo que sucede a nuestro alrededor, desde la política y economía hasta la cultura, educación y ambiente.

Fuentes: http://archivos.diputados.gob.mx/ Centros_Estudio/Cesop/Eje_tematico/2_mambiente.htm http://sds.uanl.mx/desarrollo_sustentable/#:~:text=%E2%80%9CEl%20desarrollo%20 sustentable%20es%20el,CMMAD%2C%201987%3A24). https://ovacen.com/desarrollo-sustentable-concepto-ejemplos-de-proyectos/ https://ovacen.com/comprendiendo-l as-ciud ades-el-urb anismo-vivo-y-ecologico/ http://ccds.semarnat.gob.mx/consejos_significado/antecedentes.htm#:~:text=Dicha%20 Comisi%C3%B3n%20fue%20 creada%20en,de%20Medio%20 Ambiente%20de%20Noruega. https://ovacen.com/100-proyectos-ecologicos/ h t t p : / / w w w. l i n e a v e r d e h u e l v a . c om / l v / c on s e j o s - a m bi e nt a l e s / c o n c i e n c i a - a m b i e nt u a l / Que-es-el-desarrollo-sostenible. asp


Langostinos del género Macrobrachium en Baja California Sur: un patrimonio ecocultural olvidado Francisco Draco Lizárraga Hernández, Biología Marina Una de las características más particulares de la península de Baja California es la gran extensión de sus desiertos, al igual que la aridez que impera a lo largo de sus 1247 km de longitud. El iracundo sacerdote alemán Johann Jacob Baegert, en su obra sobre las misiones jesuitas de la península, Noticias de la península americana de la California, enunció una de las más acertadas metáforas sobre el tórrido paisaje peninsular al decir que “Así como el suelo de la California consiste de pura roca, así parece que su cielo está hecho de acero o de bronce vaciado, y como tal, muy raras veces cede a los ruegos de los hombres…”. Esta taciturna descripción evidencia lo que ha sido el mayor obstáculo para el poblamiento y desarrollo de la península de Baja California, es decir, la escasez de agua; sin embargo, durante la época misional, hubo un ambiente en particular que constituyó la columna vertebral de la colonización de la región y que sembró las bases de la sociedad sudcaliforniana: los oasis. Los actuales humedales dulceacuícolas y oasis de la península de Baja California se originaron hace unos 8 mil años, poco después que terminase la glaciación de Wisconsin, cuando las condiciones húmedas de la región se tornaron eminentemente áridas. Como consecuencia, las antiguas selvas mesófilas con vegetación tropical quedaron reducidas a relictos confinados a los escasos cuerpos de agua dulce que existen en la península, los cuales han desarrollado un alto nivel de endemismo de especies a causa del aislamiento que han sufrido, hasta el grado de convertirse en verdaderas islas biológicas. Por otro lado, los oasis proporcionan una gran cantidad de servicios

ecosistémicos, al ser zonas donde se recargan los mantos acuíferos, y también sirven para el descanso y reproducción de muchas especies de aves, reptiles y mamíferos, razón por la cual ya desde la época de los antiguos californios se les tenía en muy alta estima. Posiblemente la característica más común y relevante de todas las misiones jesuitas de la Antigua California fue su proximidad a algún cuerpo de agua permanente, del cual se abastecían para irrigar sus cultivos y saciar la sed de los pobladores y del ganado. Esto generó que muchas misiones se asentaran en medio de los relictos de vegetación tropical que aún existen en la península, lo cual despertó la fascinación de algunos misioneros con intereses naturalistas, al maravillarse con la exótica flora y fauna de la región, como los padres Miguel del Barco y Franz Inama. Muchos jesuitas, como lo fue el caso de los dos mencionados anteriormente, se dedicaron a elaborar detalladas descripciones sobre las especies nativas de la península de Baja California, mencionando los usos que les daban indígenas y colonos. Dentro de la fauna propia de los oasis, el padre Miguel del Barco, en su obra Historia natural y crónica de la Antigua California, menciona que estos ambientes son el hábitat de diversas especies acuáticas que eran consumidos por los habitantes de la California como parte de su dieta habitual, como el caso de peces de la familia Mugilidae (lisas) y algunas especies de patos; sin embargo, este misionero también hace mención de que los californios, pero en mayor medida los colonos europeos, durante las épocas de lluvia se alimentaban de unos camarones de largas quelas que

proliferaban en los arroyos y oasis de la región. Actualmente, se sabe que estos crustáceos son en realidad langostinos del género Macrobrachium. El género Macrobrachium pertenece a la familia Palaemonidae, cuya ubicación taxonómica se encuentra dentro del orden más conocido de crustáceos, Decapoda. Se estima que existen 238 especies de estos langostinos, los cuales se distribuyen en ecosistemas marinos, estuarinos y dulceacuícolas de regiones tropicales y subtropicales de todo el mundo. Estos palemónidos tienen como principal característica que presentan un ciclo de vida anfídromo (migran de agua dulce a salobre y viceversa con fines alimenticios o reproductivos), al igual que un desarrollo larval abreviado, es decir, presentan menos etapas larvarias en comparación con los crustáceos marinos. Por otra parte, muchas de estas especies, como lo son Macrobrachium rosenbergii (De Man, 1879) y Macrobrachium nipponense (De Haan, 1849), tienen una gran importancia comercial, debido a que pueden alcanzar tallas superiores a los 30 cm de longitud total y un peso medio de hasta 500 g, lo cual hace que sean aprovechadas como recursos acuícolas y pesqueros. En México se tiene registro de la existencia de 20 especies del género Macrobrachium, de las cuales 7 están presentes en la península de Baja California, en muchos de los humedales de agua dulce que existen en la región, aunque sólo en el estado de Baja California Sur. Aparentemente, la presencia de estos langostinos en la península se remonta a finales de la época geológica del Mioceno (5.3 millones de años atrás), cuando la Antigua California comenzó a separarse del


macizo continental mexicano para dar origen a la actual península, al tiempo que empezó la formación del Golfo de California. En aquella época, la vegetación mesófila tropical todavía imperaba en la región, por lo que las especies nativas de peces, reptiles e invertebrados de sus humedales permanecieron sin muchos cambios durante los siguientes millones de años, hasta que ocurrió la desertificación de la península. Debido a esto, se considera que los langostinos del género Macrobrachium que habitan en los oasis bajacalifornianos constituyen relictos poblacionales de los antiguos ambientes de selva mesófila húmeda de la región, siendo estas especies mucho más abundantes en las cuencas del macizo continental asociadas al Pacífico. No obstante, nuevos estudios genéticos sugieren que es altamente probable que estos palemónidos hayan llegado a la península mediante un proceso de dispersión oceánica de sus larvas, lo cual ha sido observado con otras especies del género Macrobrachium en la región del Indo-Pacífico y que explicaría muy bien la distribución disjunta de las poblaciones de los langostinos a lo largo del territorio de Baja California Sur. La primera especie de este género de la que formalmente se registró su presencia en la península fue Macrobrachium tenellum (Smith, 1871), la cual fue mencionada por Lockington (1878) bajo el nombre sinónimo de Palaemon longipes (que hoy en día ya no es aceptado). Esta especie en particular ha sido aprovechada extensivamente por las comunidades rurales de estados como Sinaloa, Nayarit y Jalisco, gracias a que alcanza un buen tamaño (180 mm de largo máximo), presenta un buen sabor y es abundante en época de lluvias, además de que es bastante viable para cultivarse, debido a que, a diferencia de otros langostinos del género, no presenta canibalismo; sin embargo, en los oasis sudcalifornianos se ha preferido la explotación de otra especie, Macrobrachium americanum (Bate, 1868). Esto último se debe, en

primer lugar, porque M. americanum es la especie que tiene la distribución más amplia dentro de la península (desde el estuario de San José del Cabo hasta el oasis de Mulegé) y, también, porque es una de las especies más grandes del género, ya que los machos pueden alcanzar una longitud total superior a los 30 cm y un peso total de hasta 500 g. Por estas razones, los langostinos del género Macrobrachium han sido un importante recurso para el autoconsumo en las comunidades rurales de Baja California Sur, las cuales suelen enfrentar problemas de escasez de agua y alimentos a causa de las agrestes condiciones del desierto bajacaliforniano, por lo cual estos palemónidos han contribuido a paliar el hambre de sus habitantes desde la época de las misiones jesuitas. Desafortunadamente, actualmente se ha registrado una disminución en las poblaciones de langostinos en los oasis, lo cual se ha debido, mayormente, a factores antropogénicos relacionados al uso y aprovechamientos de estos humedales. En primer lugar, una de las principales causas por la cual las poblaciones de langostinos del género Macrobrachium pudieran estar descendiendo en Baja California Sur es por la alteración directa de los oasis donde habitan, de los cuales se extrae agua con fines agropecuarios, por medio de acequias y pequeñas presas; en consecuencia, sucede una alteración al cauce natural de los cuerpos de agua lóticos (arroyos). Esto último puede generar que los crustáceos se vean impedidos de completar su ciclo vital, al cortarse la comunicación con los estuarios y lagunas costeras donde desovan y se desarrollan durante sus primeras etapas de vida; de esta manera, se imposibilita el reclutamiento y sucesión de nuevas generaciones de langostinos, lo cual, en el mediano y largo plazo, puede llevar al agotamiento de sus poblaciones. Adicionalmente, la sobreexplotación de los acuíferos subterráneos, que en muchos casos recargan

en los oasis, favorece a la desecación de estos humedales, reduciendo con ello el hábitat de los palemónidos. Por otro lado, una de las más severas amenazas que enfrentan las especies del género Macrobrachium que habitan en la península es la introducción de fauna exótica a los oasis, ya sea con plena volición o incidentalmente. Entre las especies que más han devastado a los humedales dulceacuícolas bajacalifornianos se encuentran la tilapia roja, Coptodon zilli (Gervais, 1848), y la tilapia azul, Oreochromis aureus (Steindachner, 1864), las cuales se introdujeron a la península en la década de 1970, en el oasis de San Ignacio, a fin de promover la piscicultura rural; no obstante, para los lugareños nunca han representado un recurso que se consuma, ya que pueden conseguir fácilmente pescado de mucha mayor calidad por su cercanía al océano Pacífico. En consecuencia, estos cíclidos comenzaron a proliferar rápidamente en dicho lugar, para, posteriormente, llegar a otros oasis gracias a las crecidas de arroyos en épocas de huracanes, causando con ello severas alteraciones a las comunidades biológicas de estos ecosistemas, al desplazar a las especies de peces nativas. La principal razón por la cual las tilapias son capaces de generar tan severos daños en los humedales dulceacuícolas de la península de Baja California es, en primer lugar, su gran capacidad para adaptarse a diversos ambientes con condiciones fisicoquímicas muy distintas y variables (como lo son salinidad, temperatura y turbidez), gracias a lo cual pueden ocupar muchos nichos ecológicos, y con ello hacen una fuerte competencia a las especies locales, que, por lo general, suelen desempeñar funciones muy específicas dentro de un ecosistema. Asimismo, la carencia de depredadores naturales de las tilapias en los oasis bajacalifornianos favorece a que sus poblaciones se incrementen rápidamente y sin ningún control; esto provoca que los cíclidos compitan por el mismo nicho que los peces nativos y que estos últimos


se vean en una fuerte desventaja, y, eventualmente, sufran un proceso de disminución poblacional y sean reemplazados por los invasores. Todas estas alteraciones a las comunidades ícticas de los oasis de Baja California Sur terminan por afectar a los langostinos del género Macrobrachium, quienes en parte se alimentan de algunas especies locales de peces, como la sardinilla peninsular, Fundulus lima (Vaillant, 1894); no obstante, una vez que éstas son extirpadas de su hábitat natural, los langostinos pierden diversidad de opciones en su dieta, ya que no consumen a las tilapias en sustitución por las especies nativas. Por otro lado, los hábitos de forrajeo herbívoro de estos cíclidos alóctonos generan una mayor presión competitiva sobre un importante recurso alimenticio para los langostinos, la vegetación subacuática, la cual termina siendo consumida principalmente por los peces invasores en detrimento de las especies locales. Aunado a todo lo anterior, otra de las grandes amenazas que explicaría la disminución de las poblaciones de langostinos del género Macrobrachium en Baja California Sur es la introducción de competidores directos para estos crustáceos, como lo son el cangrejo de río americano, Procambarus clarkii (Girard, 1852), y la langosta de río australiana, Cherax quadricarinatus (Von Martens, 1868). Estas dos especies de crustáceos del infraorden Astacidea se han visto implicadas en algunos de los casos más conocidos de invasiones biológicas por parte de especies introducidas con fines acuícolas; puesto que ambas son grandes destructoras de la vegetación subacuática, debido a sus hábitos excavadores, además de que son portadoras de patógenos desconocidos para los crustáceos locales, que pueden causarles la muerte a estos últimos, porque carecen de defensas inmunológicas contra ellos. De igual manera, C. quadricarinatus es una especie bastante territorial y agresiva que ocupa espacios muy similares a los de los langostinos del género Macrobrachium (cuevas y es-

pacios entre rocas), por lo cual este ástacido puede llegar a competir muy agresivamente contra los palemónidos hasta alcanzar el punto de desplazarlos de su hábitat natural. Por su parte, la progresiva invasión de la rana toro, Lithobates catesbeianus (Shaw, 1802), desde la región más septentrional de la península de Baja California hacia las zonas del sur, es otra amenaza que enfrentan los langostinos del género Macrobrachium, ya que este batracio es un voraz depredador con una dieta muy generalista, que incluye desde insectos hasta pequeñas aves o mamíferos; en consecuencia, la rana toro es capaz de alterar las redes tróficas de los ecosistemas que invade. Además de alimentarse de una gran variedad de insectos y peces nativos de los oasis, se tiene registro de que, en los oasis del estado de Baja California, L. catesbeianus se alimenta en gran parte del cangrejo de río americano (hasta en un 85% durante los meses de verano), lo cual implica que este anuro tiene una notoria preferencia por los crustáceos; en consecuencia, en los oasis donde la especie ha sido introducida, los langostinos del género Macrobrachium pudieran ser potenciales presas de la rana toro. Si bien pudiera aducirse que los langostinos nativos alcanzan tallas máximas promedio mayores a las de P. clarkii durante su adultez (25 cm de M. americanum contra 12 cm del astácido), empero, la rana toro sí es completamente capaz de depredar a los palemónidos en sus etapas de postlarva y juvenil; esto último causaría una fuerte disminución al número de organismos que aún no se han reproducido, lo cual, eventualmente, generaría una reducción del tamaño poblacional de los langostinos, al morir sin dejar descendencia. Finalmente, la pesca de langostinos indiscriminada y sin ninguna regulación que se lleva a cabo en los oasis de Baja California desde la época misional es otra de las causas que se aúnan a toda la problemática anterior. Hasta el día de hoy, no existe a nivel nacional ningún plan de manejo para

la pesquería de los langostinos del género Macrobrachium, no se tiene ninguna estadística oficial sobre su estado de conservación ni tampoco hay ningún apartado en la Carta Nacional Pesquera donde se aborden aspectos relacionados a la captura de estos crustáceos. Como consecuencia, los langostinos pueden ser pescados sin ningún impedimento por los habitantes de las rancherías cercanas a los oasis, favoreciendo con ello que las poblaciones de estos palemónidos sean sobreexplotadas con facilidad. Ante esto, es imposible no recordar aquella antigua locución latina Homo homini lupus est, es decir, el hombre es el lobo del hombre, que en este caso se ejemplifica en que la misma gente que durante generaciones ha aprovechado la presencia de langostinos en los oasis ha sido, también, la que los ha llevado a su actual situación. Consecuentemente con lo anterior, se hipotetiza que la ausencia de especies del género Macrobrachium en los oasis del estado de Baja California se deba, al menos en parte, a una extirpación de estos palemónidos de su hábitat como resultado de la introducción de P. clarkii y L. catesbeianus, quienes presentan una gran dominancia en dichos humedales en detrimento de las especies nativas. Aunque no se tienen registros históricos contundentes sobre la presencia de langostinos en la porción septentrional de la península de Baja California, la desaparición de los palemónidos en el oasis de San Ignacio, mismo donde el crustáceo predominante es cangrejo de río americano y que ha sido muy explotado hídricamente, parece dar algún indicio sobre algunas de las razones por las que no hay langostinos en el estado de Baja California. Al analizar todo esto, no es difícil imaginarse la complicada situación ecológica en la que se encuentran los oasis de la península de Baja California, junto con todas sus especies nativas, y lo que resulta aún más lamentable es la poca atención que han puesto las autoridades ambientales competentes. Una eventual desapa-


rición de los langostinos del género Macrobrachium de los oasis de Baja California Sur no sólo implicaría una importante pérdida a la biodiversidad nativa del estado y la península, sino que también representaría el fin de un recurso que ha sido de importancia socioeconómica para las comunidades rurales de la región desde el siglo XVIII. En consecuencia, es imperioso concientizar a la población sobre la importancia de los langostinos (y de todas las especies) en el ámbito socioecológico de los oasis y las comunidades asociadas a estos y, también, considerarlos como parte del patrimonio culinario de las rancherías de Baja California Sur. Además de la aplicación de planes para concientizar a la población sobre la relevancia del género Macrobrachium, otro aspecto de suma importancia para la conservación de estos palemónidos es que se lleven a cabo estudios sobre su dinámica poblacional en los oasis de Baja California Sur y, con ello, determinar con mucha mayor precisión su estado de conservación. Con esto último se sentaría una buena base para una posterior elaboración de un adecuado plan de manejo que permita una pesquería mucho más sustentable de este recurso, a diferencia de la que existe actualmente. Asimismo, el desarrollo de biotecnologías para la domesticación, producción y cultivo de los langostinos nativos es de vital importancia, ya que con esto pudiera desarrollarse una acuacultura de fomento y repoblación para estos crustáceos, lo cual ayudaría a la recuperación de sus poblaciones y al surgimiento de una acuacultura rural que aportaría ingresos a las comunidades asociadas a los oasis o, al menos, pudiera permitirles una mayor autosuficiencia como buscaban los misioneros de la Antigua California. Entre los beneficios que pudiera aportar el desarrollo de granjas para la producción de langostinos nativos en pequeña escala se encuentra que estos organismos tienen el potencial de ser integrados a sistemas de cultivo acuapónicos, es decir, las especies del

género Macrobrachium pueden producirse conjuntamente con algunas hortalizas, gracias a que sus desechos nitrogenados enriquecen al agua del sistema con abundantes nutrientes, lo cual pudiera aumentarse si se lleva a cabo un cultivo conjunto con peces de agua dulce, como se ha observado con M. rosenbergii y Macrobrachium amazonicum (Heller, 1862) en otros países de América Latina. En el caso específico de los oasis de Baja California Sur, los langostinos locales pudieran integrarse para la producción acuapónica de algunas de las principales especies agrícolas del estado, como lo son el jitomate (que es la hortaliza más producida), la albahaca (muy utilizada en la gastronomía regional), el melón o las diversas especies de chiles cultivadas en la región. Gracias a esto, se logaría un uso más sustentable del agua de las cuencas sudcalifornianas, se mejoraría la producción agrícola para el autoconsumo o de comercialización a nivel local, así como también se facilitaría la reintroducción de los langostinos a los oasis (especialmente M. americanum) o se pudiera producirlos para su posterior venta como alimento (el caso de M. tenellum). Asimismo, es fundamental que se tomen acciones contra la introducción de especies alóctonas a los oasis de Baja California Sur, particularmente L. catesbeianus, astácidos y peces de ornato de la familia Poecilidae (guppys y mollys). Se debe de concientizar a la población local de los riesgos y problemáticas que conllevan las invasiones de estos organismos para la biodiversidad local; esto se ejemplifica con el transporte que se hace de ranas toro entre los pobladores de diversos oasis, por el simple hecho de querer tener a estos batracios dentro del cuerpo de agua más cercano, favoreciendo con ello a una mayor expansión de este invasor. Por otra parte, aunque la erradicación de una especie introducida es algo bastante complicado y costoso, una manera de controlar a las poblaciones locales de C. quadricarinatus y P. clarkii pudiera ser que se incen-

tive la pesca de estas especies dentro de las cuencas donde se encuentran, en lugar de los langostinos del género Macrobrachium, cuando estos se reproducen, con lo cual se le quitaría presión competitiva a los palemónidos nativos. Por último, las tilapias pudieran integrarse de manera limitada a los sistemas de acuaponía, a fin de enriquecer aún más el agua que se utilice para las hortalizas, con lo cual se permitiría un mejor aprovechamiento de esta especie que ya se ha asentado en los oasis de la península; sin embargo, debe de procurarse evitar que se siga expandiendo en otros humedales de la región y, en la medida de lo posible, incentivarse que se le capture como recurso alternativo durante temporadas de escasez de las pesquerías marinas. En conclusión, la realización de más estudios sobre las poblaciones locales de langostinos del género Macrobrachium, así como la implementación de medidas para su protección, conservación y manejo sustentable, presenta muchas oportunidades para coadyuvar al desarrollo de las comunidades rurales de Baja California Sur y, con ello, eventualmente, garantizarles una mayor seguridad alimentaria. De igual manera, la conservación de estos crustáceos y las demás especies endémicas de los oasis es crucial como parte de la preservación de la identidad ecocultural de la región, al ser estos ecosistemas el origen primigenio de la sociedad en los dos estados de la península de Baja California. Con esto, la autarquía soñada por los jesuitas, hace más de tres siglos, pudiera cristalizarse en un futuro, y se haría realidad el comentario del padre Johann Jacob Baegert sobre la tierra de la península: “Si se dispone de un pedazo de tierra húmeda en las inmediaciones de un pantano (oasis), o si se puede llevar agua a un terreno seco, cambian las cosas radicalmente, porque entonces se siembra y se planta todo lo que se quiere; todo se da bien y la tierra rinde fruto centuplicado, incomparablemente más que las mejores regiones de Europa”.


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Anexo: imágenes de Macrobrachium

Ejemplar de Macrobrachium americanum adulto colectado en el oasis de San Pedro de la Presa, BCS. Nótese el gran tamaño de su cuerpo (21 cm de longitud), aún sin tomar en cuenta la longitud total con las quelas (tenazas). Laguna del oasis de San Pedro de la Presa, La Paz, BCS.


El oasis de San Pedro de la Presa es un ejemplo del hábitat típico en el que habitan los langostinos del género Macrobrachium. Como ocurre en este oasis, usualmente tienen conectividad limitada con el océano a través de arroyos temporales.

Los de antes Roberto Andres Morales Hirales, Licenciatura en Lengua y Literatura

Nosotros, los seres humanos, sin los recuerdos seríamos capaces de despreciar todo, y no es justo; tantas manos que hubieron antes de nosotros, tanta vida, tanta esperanza, tantas cosas que apreciar hoy, antes de olvidar lo que sucedió ayer en el lugar que vivimos. De esta manera, aquel recuerdo de lo fue la vida antes se vuelve un patrimonio insoslayable. La memoria es una necesidad donde los seres humanos de antes serán apreciados en el presente. En este sentido fue que recordé la importancia de saber acerca del lugar donde vivo cuando escuchaba algunas pa-

labras referidas a la cultura paceña. Pocas veces las he entendido a plenitud, a veces ignoro por completo su significado… —[Listado de palabras regionales]—. Escribe el maestro en la pizarra. —Ah, pues la machaca ¿no? —¡Utsa sí! Con unas de harina —Simón, y con quesito fre’hco —Malaya ¿no?

—Ma-la-yón También pensé que no hace falta estar en un salón universitario para discutir estas palabras y su relación con nuestras vidas. En la realidad, hay pláticas de esta índole en cualquier lugar, incluso, es muy probable que cuando se hable de la región se lleguen a nombrar las bellezas naturales que hay en el ecosistema sudcaliforniano. En esos diálogos, lo que pasa, y lo que trataré en este ensayo, es que las palabras a veces suenan despedidas de su historia.


Después de hablar de palabras regionales en esa clase, recordé cuando mi abuela iba al mercado a comprar harina precocida. Siempre al llegar a su casa, ella alistaba el comal. Mi madre la contemplaba en este hecho, y con frecuencia sucedía que ella meditaba. —¿Te acuerdas cuando mi nana Tichi preparaba la harina?—. Mientras ella la miraba con nostalgia. Por mi parte, no encontraba la diferencia entre las tortillas y la carne que se compraban en las rancherías de la región o en los supermercados. Mucho menos cuando mencionaban: “La machaca es de San Bartolo eh”. Me resultaba lo mismo ir al supermercado a comprar carne. La verdad es que para mí fue difícil tener una idea del significado de la cultura que me rodeaba. Aprendí a leer y a escribir a los dieciséis años, entendí un fragmento del sentido de la cultura a mis veinte; por lo tanto, la cultura me resultó nada interesante durante mucho tiempo. Durante tres años, desde los diecisiete años, me quebré la existencia tratando de solucionar mis problemas; a los veintiuno, al entrar a la universidad, después de tres años haciendo de todo siendo nada, después de repasar mis problemas y los problemas de la ciudad, volví a los recuerdos de mi infancia. Me interesaba este asunto de reflexionar sobre la cultura, los problemas sociales y políticos. He resuelto muchas dudas, repasé mis vivencias desde las preguntas ¿quién soy? y ¿hacia dónde voy? La curiosidad, ese ¿qué?, ¿cómo?, ¿cuándo? y ¿dónde?, me hizo recordar momentos de mi infancia que abrieron el paso a este texto; así, entre recuerdos, me llevaron a plantear un proyecto. En septiembre del 2019, cuando en chanclas, short y libreta, veía por primera vez a Juan Rubén Lucero Lucero, una persona de rostro muy parecido al de mi abuelo materno, un tal Roberto Lucero Hirales (†).

A partir de las charlas con Rubén, inicié una investigación acerca de la vida en los ranchos de la subdelegación El Cardonal, un sistema rural fuera de la ciudad de La Paz. Rubén me regaló su primer libro, Poemas y canciones. Aquí dos fragmentos: Cardonal No me apena haber nacido en un campo de grandes carencias. Con el tiempo has cobrado atractivo y mayores influencias, pueblito querido [...] Tiempo atrás, solo fuiste un ranchito escondido pasando ignorado y desapercibido por la sociedad pero hoy, como el niño que deja la cuna, estás creciendo y tal vez por fortuna tomándote en cuenta, está la autoridad [...] Gratitud a mis hermanos Ya se nos fue hace tiempo mi padre quien nos legara fraternal unión, gracias a Dios aun nos vive mi madre que nos protege con su bendición. Juntos procrearon la grande familia de nueve hijos que sobrevivimos, su descendencia haría una gran fila y en su homenaje aquí nos reunimos [...] Nos legó entre tanto mi padre el trabajo y la lucha, siempre con honradez; el sentido a la música, nos vibra en la sangre y en recuerdo su imagen la sentimos presente, sigue siendo él, el juez [...] Otro de sus poemas es “ Historia del cardonal”, donde desglosa “Lo referido, me lo cantaba mi padre, / parto en recuerdos, del año ‘57 / aquí se ve salir el horizonte / y en las tardes que tras la montaña se mete [...]”. Estas palabras conjugan con una nota que se encuentra en mi material de archivo, se titula El Cardonal, usa el siguiente subtítulo “Mi padre me contaba lo que su padres y abuelos narraban, entorno al árbol genealógico y a la fundación de esta jurisdicción”. Este desarrollo de recuerdos escritos en verso genera una manera de percibir la realidad, puesto que las palabras del pasado trastocan al presente, tanto que la figura de su padre y su familia representa aún un valor interminable al momento de pensar en El Cardonal. Estas palabras me dejaban pensando profundamente. ¿Cuántos años caben en su cabeza? Si él nació en 1954, y, a su vez, esboza en su recuerdo escrito y oral nociones de mis preguntas: ¿quién, cómo, dónde y cuándo ustedes los Luceros llegaron aquí? La respuesta a tal pregunta eran descripciones de la migración familiar con fechas de 1853. No dejaba de pensar en mi árbol genealógico. El rostro de mi abuelo Roberto estaba clavadísimo en mi memoria, aunque lejos de recordarlo con plenitud. Tenía una enorme incógnita: ¿quién era ese sujeto cara de mármol en mi recuerdo? Siempre tan distante, callado y sin faceta amistosa.


Al traer a mi memoria, a mi familia, he descubierto una imagen turbia de ella. Así que en ese momento, al ver a Rubén, me pregunté: ¿habrá la posibilidad que fuese pariente de esa persona a la cual llamaba abuelo? No podía preguntárselo a mi abuelo, pues él había muerto. Por ello, la palabra familia, en mi memoria, conforma vínculos aparentemente indomables. Recordar me causaba melancolía, eran palabras repletas de tibieza y, algunas veces, esas mismas palabras, u otras, representaban huecos fríos de fondos interminables. De tal manera, ese espacio en mi memoria, tenía heridas difíciles de destejer en la red que conforma el significado aparente de la palabra familia. Paso a paso, lugar a lugar, conocí El Cardonal. Con cámara en mano, entrevisté a los habitantes del lugar. Así vislumbraba respuestas a dudas que ni siquiera me había planteado. En ocasiones, habitaba profundamente en la nostalgia al ver esos rostros que me resultaban familiares. Sobre todo, de aquel rostro del sastre de las palabras, que enarbolaron mis oídos al momento de preguntar: ¿qué es la cultura? No sabía si escuchar las palabras de Juan Rubén o concentrarme en el indudable parentesco que él tenía con mi abuelo. Hasta ese momento, fue posible imaginar a mi abuelo en brazos de su madre. Poco podría imaginar, si no fuese por esos rostros y hábitos que construyen el árbol genealógico, que estaba descubriendo un hecho que me permitió afirmar de dónde proviene mi abuelo. Sucede que, en mi caso, el valor de la palabra familia se limita a la memoria individual. Yo no tuve lo que muchos llaman anécdotas, álbumes y fiestas familiares, como en el caso de Rubén. A este señor, ya que su memoria supera las remembranzas de su vida, le es posible traer a su recuerdo sucesos ocurridos antes de su nacimiento y momentos de la vida de otras personas, por el hecho de que existe un relato familiar que se ha mantenido por generaciones.

Lo interesante del tema de la memoria en El Cardonal es que hay más de una persona con esa cultura de transmitir la historia del lugar. Son personajes más allá de personas, como figurar a sabios. Estos personajes, en su memoria, tenían registrados sucesos con un orden cronológico y una profundidad de explorar el quehacer del rancho. De esta manera, aquellas anécdotas acerca de sus antepasados formularon en su memoria una historia oral. Un ejemplo de esta situación de la historia oral y la memoria se encuentra en la literatura, la escritora Estela Davis (1935), en Retazos históricos y evocaciones de Loreto. La antigua capital de las Californias (2014), tiene un capítulo donde, brevemente, hace un recorrido por su recuerdo, Loreto con olor a café. Al inicio enuncia: “El olor del café recién hecho siempre me remonta al Loreto donde nací y crecí”. En este fragmento es posible notar la importancia de la memoria, la palabra café no es cualquier cosa; significa la infancia de la escritora loretana en donde la palabra adquiere un sentido. De esta manera, es sencillo afirmar que la memoria adquiere valores de sensaciones y asociaciones con objetos-personas. En el mismo sentido, se desarrolla el siguiente enunciado: “Las familias tenían la maravillosa costumbre de tomar café al levantarse, generalmente de madrugada”. La autora del libro, en este capítulo, tiende a configurar una historia de vida en la cual es posible identificar rasgos de la cultura popular sudcaliforniana, donde al levantarse las familias, en las rancherías, comparten el café, el molino, el azúcar y las palabras que inician el día. Es curioso encontrarme con la cuentista, ensayista y poeta loretana, puesto que en su pluma se desenvuelve con sencillez la cultura sudcaliforniana, a la cual le han dado el adjetivo de popular. Entonces, para mí, leer a Estela Davis y entrevistar a Juan Rubén Lucero Lucero fue explorar una red de visiones que perciben

el pasado. Ambos hacen declaraciones de una cultura que pertenece al pasado y cruza desde la modernidad al hecho contemporáneo donde, en el ahora de la cultura, existe un sentimiento ajeno a ese pasado. Es aún más interesante afirmarlo desde la idea del crecimiento local que se sitúa en las nociones y recuerdos recientes de la ciudad. Momentos en donde la calle, los negocios, la unión entre los vecinos (o, de una manera menos particular, el espacio geográfico y las relaciones humanas) cambiaron a partir de la entrada de las promesas de progreso y orden en el estado. ¿Cómo se había desarrollado aquella familia en El Cardonal? La familia de los Lucero late con el corazón honroso, creció entre senderos de terracería en mal estado, mismos caminos que trabajaban con pico, pala y machete. Se dedicaban a la pesca, ganadería, herrería, recolección y transporte de madera, la caza, e, incluso, cuenta Juan que vendían hasta las ardillas a costa de conseguir un poco de comida. En algún momento, uno de los cazadores del lugar me contó la importancia de la caza, le llamaban El Titi, de apellido Rochín Carballo. Puesto que por la sequía de la temporada de verano, a falta de lluvias, había poco o nulo crecimiento de pasto, se sufría la muerte del ganado, y la temporada de invierno generaba una veda constante de la pesca por peligro de encallar o no encontrar cardúmenes en los lugares habituales. Así, salir a cazar era una opción afortunada. —¡Ros**! Mañana me preparas café. Le das mis cigarros a ***** y que se vayan a aquellas piedras piteadas. Que me esperen. Tendré un venado. ¡Qué valor de mi padre! Era buenísimo para cazar. Así nomás se levantó a la mañana siguiente y se fue. Yo, tembloroso, me aventuré a llevarle café y cigarros. Allí estaba mi padre con el venado sobre esa tal roca piteada. Él extendía la mano para recibir los cigarros. La cortesía de mi parte era preparar la taza de café mientras se sentaba


con el cigarro, tener listo el fuego, encenderlo y esperar… A su señal le servía café. —Te vas con don **** y le dices suba a pelarlo. Este fragmento es de una anécdota que me contaron, hay varias parecidas entre las familias que tuvieron un desenlace en la caza, puesto que varios habitantes desarrollaron esta actividad en su infancia. A diferencia de la pesca y la ganadería, la caza era una opción que requería otros cuidados y no todas las familias tenían la oportunidad de desarrollar estas disciplinas. Al momento de encontrarnos con el sentido de las palabras en el presente, es posible percibir que ha pasado a través de una especie de guillotina que removió la prolongación de los significados en las palabras, por ejemplo, la palabra: familia, ya no conforma la unión entre el pasado y el presente en la ranchería. Las anécdotas pierden sentido y adquieren una fantasía donde las personas más viejas les llaman “los de antes” a los familiares de antiguas generaciones, porque, en el rancho, los de ahora ya no tienen prácticas similares. En febrero del 2021 fue publicado un corto documental de mi autoría, en donde es posible visualizar tres testimonios, en uno de ellos está Juan Rubén Lucero Lucero. El documental se llama Más allá del recuerdo. Al terminar este desarrollo documental, me quedan dudas: ¿Por qué jamás pude ver esto en el territorio en el cual he crecido? ¿A qué se debe que cierta parte de mi generación ignora el hecho sustancial de la historia? ¿Cómo el presente dejó de pensarse con una visión al pasado? ¿Por qué ese pasado dejó de tener un valor contundente para las promesas de crecimiento en la ciudad? Puesto que somos engendrados con los recuerdos, crecemos entre relatos y no saber en cual estamos sería lo mismo que ignorar su profundidad. Sin presente y pasado ¿Quiénes somos?

De tantas dudas en mi cabeza, volví al inicio, a la duda principal: ¿quién soy?, puesto que descubrí una historia con la cual pude darle el sentido adecuado a mi nombre; al nacer fui nombrado, de esta manera, es posible mencionar que éste es un rasgo familiar adquirido inmediatamente al nacer. Cosa que es difícil obviar cuando tienes figuras maternas y paternas ausentes. Así, a mis veintitrés años de edad, descubrir que, en aquellas personas, en ese territorio llamado El Cardonal, habitaba un pequeño rasgo de parentesco, una diminuta pieza que me define dentro de esa familia materna a la cual poco conocía. Roberto A. Morales Hirales Roberto Hirales Avilés - Roberto Lucero Hirales - Roberto Hirales Obeso… y la esposa Agustina Lucero Burquez, aquella señora que cargó a mi abuelo. Pero, mi abuelo Roberto es Hirales. Y provengo de aquella unión: Lucero-Hirales. Mi abuelo es de 1934. Mi abuelo, bisabuelo y mi bisabuela distan de este siglo. Y yo soy la cuarta generación que porta el nombre Roberto, al menos hasta ahí es donde sé ahora. Al inicio de esta investigación no era la intención llenar de sentidos el significado de mi nombre, el cual distingue en su profundidad a la palabra familia, en donde yacen las vertientes identitarias de las cuales he circulado en este ensayo: la ranchería. Al meditar toda la situación, me dispuse a hilar sus respuestas con historias de vida de esa región, la historia de la urbanización de la ciudad de La Paz, la historia general de las californias, y, de esta manera, gestaba muchas dudas. Algunas de ellas son: ¿Por qué no me parezco a mi abuelo? ¿Qué sucedió para que en mí, a cuatro horas del núcleo familiar materno, se trastornara el resultado identitario de la ranchería, a un sujeto urbanita como yo? De tal forma, se gestaba una charla con el espacio geográfico y su historia. Al realizar el corto documental, no fue mi intención resaltar el

paisaje, porque notaba frente a mí rasgos que me llevaban a recordar mi infancia. Elegir esto fue tan complicado, puesto que, al referirme a mis recuerdos, sería la misma elección de exponer los suyos. Cada día de grabación desentrañé historias de varios habitantes, donde paulatinamente descubrí las conexiones que los unían en un parentesco familiar. Además, noté sensaciones de la cotidianidad en el desierto y el tiempo de los recuerdos plasmados en un presente. El relato de aquel proyecto era propiamente una pretensión de adoptar un racimo histórico popular de las migraciones y establecimiento de las personas en ese territorio. Una conjugación potencial para el propósito de tener en cámara un discurso y escenario regional. Al hilar la terracería con la ropa repleta de polvo y los brazos raspados, recordaba cuánto dolía y disfrutaba al jugar en esas calles paceñas del pasado. Estoy seguro que gocé poco tiempo la ciudad con esos tintes de ranchería. Los espacios de la infancia y adolescencia fueron intercambiados por las redes sociales, y los puntos de reunión en plazas p o r plataformas digitales de videojuegos. Desde esos recuerdos, al estar frente al sol y el polvo en El Cardonal, mi visión de la historia cambió. Transitaba por un territorio que ya había visto, hace pocos años, la ciudad de La Paz se trastornó; los muros de concreto se levantaban al pasar los años, haciendo que esos parajes de tintes rancheros se volvieran en una urbe con tintes turísticos. ¿Qué es un ranchero sudcaliforniano? Es probablemente algo similar a un sabio, aunque no muchos sujetos de la región portan esta galardonada postura. La sabiduría necesita de la tradición; la tradición es un proyecto de hábitos y disciplina que se transmite de persona a persona, esto con el motivo de construir una cultura, un espacio donde se comparte conocimiento desde sentimientos a pensamientos, y más allá.


Es decir, consta del desarrollo de una arquitectura social e histórica en el territorio natural que se forjará en la memoria de cada participante. La tradición del relato oral cumple un rol sustancial en la cultura de la ranchería para poder profundizar el análisis de la relación de un sujeto con las tierras que ha transitado. Aquí, también es importante rescatar al suceso en donde una figura con gran capacidad de memoria, o sabiduría, le cuenta las anécdotas acerca de generaciones pasadas a sus sujetos en etapas infantiles. Podría afirmar que la historia de esta ranchería, sustancialmente, no está escrita, y es proceso social que estos sujetos entrevistados afirman. Esto es muy difícil de apreciar en la ciudad, al tener una historia escrita donde sus personajes adquieren un prestigio que es difícil desentrañar. Así mismo, es difícil reconocernos en ese transcurso de la historia. Veo la necesidad de dudar de esos personajes históricos, no por desprestigio, sino por la circunstancia social que se vive en los estratos sociales de una ciudad y la dificultad de entenderlos sin un sistema cultural, tradicional e, incluso, institucional, que nos agregue a tal proceso. Un problema es que la sociedad no asume su realidad como parte de la historia y sus procesos sociales, esto consta en la repetición del dicho anterior, esa guillotina que mencionaba al inicio, puesto que, sin profundidad en las palabras, seremos sujetos dados al azar. En contraste, es posible ver cómo la historia en El Cardonal va de boca en boca, hace del territorio un valor patrimonial que se encuentra en la memoria que circula en la comunidad. Así se gesta en un patrimonio histórico inmaterial, es decir, no es palpable, no está escrito, no es meramente literario y costará demasiado trabajo trasladarlo a la textualidad. Entre los Lucero de El Cardonal que pude entrevistar, comentaban de personas capaces de registrar los hechos sucedidos dentro del corral, fuera de la casa y cuánta curiosidad

escuchara. Como sucedía con Juan, que aun siendo joven comenzaba a tener una figura de consejero. Conocí a señores y señoras con un porte elegante, cortesía y mucha comedia. La comedia es importante para ellos, no hay vida si es amarga, es decir, la risa cura la amargura de la vida. Alguna que otra persona llamada “traga’años”, esto porque el envejecimiento no parece circular en la piel, en la memoria o la voluntad. Básicamente, la ranchería consta de personas renuentes a la actividad laboral y física, por ello recurren al descanso plácido sobre una silla frente al mar, ramas, ganado, o cuánta naturaleza tengan enfrente. Este compendio de familias comparte un espacio geográfico, son personas que han vivido en un sistema rural, llamado ranchería, durante aproximadamente cien años, un lugar que yace en uno de los muchos espacios remotos de la geografía del estado de Baja California Sur. Cada mañana, entre las muescas de harina cocida, el café de talega, el pescado o la carne hecha machaca, me estremecía tremendamente la piel; me sorprendía el cambio suscitado en La Paz, al perder gradualmente el contacto con las rancherías, y, también, notaba las modificaciones en el cuerpo de los contemporáneos de la ciudad, mismos que ahora tienen una sintonía distinta con la naturaleza y la vida. En algún momento llegué a escuchar del don Rubén: “Roberto, lo que me pides es difícil de escribir. Dame la oportunidad de sentarme a meditar. Porque si quiero recordar algo, hago todo mi esfuerzo de ir desde la A a la Z”. Otro de los personajes que ahí habitan es Silvino Lucero. Él, desde la primera vez que dialogamos, estuvo convencido de participar en Más allá del recuerdo. La intención que apoyaba Silvino era: “conservar este conocimiento para las siguientes generaciones”. Es curioso que en las entrevistas él hablase de lo increíble y extenuantes que eran las horas de trabajo. A su misma vez, la cantidad de cosas que

había por hacer en un día. El trabajo y la familia son dos palabras que participan continuamente en este lugar. Las familias son grandes y las necesidades de una familia demandan largas horas de trabajo. En una de las entrevistas, Rubén Lucero menciona algo parecido a lo que Silvino me contaba. Ambos aseguran que ya no hay personas parecidas a los de antes, ya nadie trabaja como lo hacían en aquel momento. Silvino, en el mismo sentido que Juan, me platicaba de las construcciones. El asunto de transportar rocas enormes, de generar herramientas y las largas migraciones estacionarias que eran necesarias para conseguir comida. Y me pregunto ¿Qué tanto tuvo que narrarle un hombre a su hijo para que éste, a su vez, le hiciera entender a su propio hijo la forma de cómo no perecer ante la primera sequía? Ahora, parece difícil recordar caminos sin GPS, una historia sin un libro, un número sin agenda, una dieta sin receta, un rostro sin foto, una palabra sin escritura. Pasan los años y la sabiduría se hace necesaria en un presente. Un narrador que nos cuente algo de aquellos recuerdos, para que quienes somos nuevos en estas tierras conozcamos las premisas del porvenir. Como un viejo de la ciudad de México decía: “somos hijos de nuestros recuerdos”. Derivado de lo anterior, es importante procurar el contenido regional que promueva la comunicación y la responsabilidad social en cada área de investigación o actividad que realice una institución o profesionista. Importa mucho el conocimiento que sea externado a la sociedad. Así, el espacio cultural tendría un aprovechamiento y el territorio natural del espacio que habitamos sería mejor valorado; por ello, expongo la siguiente visión en el campo cultural y regional desde la literatura: “La innovación de la vida popular será mediante el uso de los modelos narrativos de la literatura y de la cinematografía llevadas a la práctica social para sustentar el conocimiento


del pasado y el presente, esto con el fin de proporcionar más herramientas intelectuales al campo de lo cotidiano que ya no pertenece de manera aislada al espacio textual, si no al oral y visual. De esta manera los cuerpos estarán revestidos de conocimiento e ímpetu por su región”.

Bibliografía Davis, E. (2014). Retazos históricos y evocaciones de Loreto. La antigua capital de las Californias. ISC. Morales, R. (2021, 8 marzo). Más allá del recuerdo. Facebook.

https://fb.watch/5ne40WlvvO/ Lucero Lucero, J. R. (2017). Poemas y canciones. Casa Cultural El Manantial, A.C.

Tráfico ilegal de fauna silvestre Alejandra Jocelyn Batalla Guzmán, Licenciatura en Ciencias Ambientales (Extensión Académica Los Cabos)

Introducción Cuando hablamos de tráfico de especies nos referimos a las actividades de extracción de fauna silvestre de los ecosistemas naturales, también a la demanda y tenencia que las personas hacen con ella fuera de su hábitat natural. El tráfico de especies es un crimen de dimensiones internacionales, con una demanda creciente y cuyas sanciones siguen siendo poco rigurosas, a pesar de que pone en grave riesgo la supervivencia de animales en peligro de extinción y está aniquilando la vida salvaje de muchos países. Este tipo de comercio puede llegar a incluir plantas. Además, es uno de los negocios ilícitos más dañinos y rentables del mundo. Este delito contra la naturaleza mueve entre 10,000 y 20,000 millones de euros cada año, una cifra equiparable a la que mueve el tráfico de armas y de drogas. Desde un punto de vista común, puede resultar algo normal, sin importancia, pero detrás del telón, se esconde el acto más cruel que se pueda presentar.

Tráfico de fauna Según una investigación emitida por el Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF, por sus siglas en inglés), cada día, más de 80 elefantes son abatidos para obtener el marfil de sus colmi-

llos y, de continuar con este ritmo de exterminio, en tan sólo 15 años, podríamos ser testigos de la desaparición de los elefantes salvajes. Y, quizás, no sólo de los elefantes, sino también de los tiburones, cocodrilos, aves, delfines. Personalmente, estimo que en unos 30 o 40 años habremos provocado la extinción de un 50% de las especies que hasta el momento conocemos. Esto es sólo un ejemplo de la magnitud del problema. Aquí, se incluye tanto el comercio ilícito de animales exóticos vivos como la caza ilegal de rinocerontes, tigres y gorilas, entre otras especies, con el fin de obtener partes de sus cuerpos y utilizarlos en artículos de moda, objetos de arte, decoración o medicinas. Alrededor de 7,000 especies protegidas son traficadas cada año. En la siguiente lista podemos apreciar las especies decomisadas en los años 2005-2009, por nombre y número. NOMBRE

Tortuga hicotea (Trachemys callirostris) Tortuga morrocoy (Chelonoidis carbonaria) Iguana (Iguana iguana) Ranas venenosas (Dendrobatidae spp) Lora común (Amazona ochrocephala)

ESPECIES DECOMISADAS

58,853 45,782 11,882 3,363 3,099

Periquito bronceado (Brotogeris jugularis) Cotorra cheja (Pionus menstruus) Ardilla (Notosciurus granatensis) Tití gris (Saguinus leucopus) Mico maicero (Cebus albifrons)

2,251 959 717 519 384

Pero la pregunta es ¿Por qué son de las especies más decomisadas? Las respuestas pueden llegar a variar y algunas resultan, inclusive, absurdas, pero las principales razones en el caso de las aves, mamíferos y anfibios es la tenencia de mascotas, mientras que para los reptiles es el consumo de su carne y huevos. En época de vacaciones aumenta la presión sobre algunas de las especies, como las tortugas (consideradas como carne blanca) o los huevos de iguana. Así como el caso de los pericos, las iguanas, tortugas y monos, podemos encontrar miles parecidos o, incluso, peores, como sucede con los cocodrilos, en los que algunos se encuentran presos en granjas, donde son mojados para después ser electrocutados, apuñalados y, finalmente, desollados. Además de ser obligados a nacer en contenedores de plástico, para pasar el resto de sus días, junto con otros cocodrilos, en diminutas piscinas, donde padecen lesiones o contraen algunas enfer-


medades, que a menudo son causantes de la ceguera permanente. Lo que pocos saben es que la piel de estos animales no puede llegar a sufrir ninguna lesión, ya que si este es el caso, son rellenados y convertidos en souvenirs. En lo que respecta a su desarrollo, si llegan a crecer demasiado, son aislados en pequeñas piscinas de metal que impiden el movimiento y comodidad del animal. Puede llegar a resultar bastante cruel, pero al momento de ser considerados rentables es cuando se acerca la peor de las muertes, puesto que son apuñalados con una vara metálica en la parte del cráneo y la espina dorsal, buscando matarlos y proseguir a la extracción de su preciada piel, y aunque ya esto suena espeluznante, hay ocasiones en las que son despellejados aún conscientes, es decir que son capaces de sentir cada momento en el que tanto la piel como la vida les son arrebatadas en un instante. ¿Y el motivo? El guardarropa de aquellas personas que les importa más un buen vestir, así esto implique la vida de miles de animales, no siendo los cocodrilos las únicas víctimas, sino también los zorros, borregos, tigres, culebras, vacas, mantarrayas y así podría continuar con una inmensa lista de especies que son extraídas ilegalmente para después ser utilizadas con fines de lucro.

El mercado negro, una lucha constante El mercado negro se ha convertido en uno de los negocios ilegales más redituables del mundo, sólo después del contrabando de drogas y armas. Sus ganancias son estimadas hasta en 100 mil millones de dólares anuales, según un informe del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA). En nuestro país, los pericos, tucanes, guacamayas, monos e iguanas son los principales animales víctimas del tráfico ilegal de especies exóticas. Tan sólo en el año 2019, la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (PROFEPA)

aseguró más de 3,000 ejemplares de vida silvestre, los cuales tiempo después fueron reincorporados a su hábitat para cumplir con su función reguladora. Algo que resulta preocupante es que aquellos animales clasificados en peligro de extinción resultan los más buscados por los traficantes, siguiendo su lógica macabra, es decir, entre más amenazada se encuentra una especie, mayor valor alcanza en el mercado negro. Por lo que se vuelven la presa más vulnerable y demandada. Dentro del mercado, las crías de distintos especímenes son las que se venden con mayor facilidad, quizá, porque en muchos sitios turísticos o santuarios los usan para que la gente se tome selfies. Existen casos en los que, para sacar una cría, pueden llegar a matar a toda una familia. Como sucede con los osos: la mamá osa agarra a su bebé, se abraza con él y se clava sus propias garras para protegerlo, entonces, el traficante la mata y así logra conseguir su objetivo. Lo mismo sucede con otras especies, donde mayormente las hembras, junto con sus cachorros, pueden ser asesinados, exhibidos, desollados, torturados, rellenados, mutilados. Es preciso aclarar que, al cometer cualquier atrocidad, los maleantes no se fijan mucho en el sexo, la edad, color, su importancia en el medio y mucho menos en el dolor, mientras el espécimen le sea de utilidad para el fin destinado, lo demás queda fuera de su interés. El tráfico de especies no sólo se cobra vidas animales, sino también vidas humanas: en los últimos diez años, casi 1000 guardaparques han sido asesinados defendiendo elefantes, rinocerontes y otras especies contra los cazadores furtivos. Todos los días, en todas partes del mundo, hay personas que luchan para dar fin definitivo a este comercio. Todos los días, esas mismas personas son asesinadas, calladas para siempre, por gente con falta de ética, moral, conciencia, por gente que de alguna manera ha perdido la razón.

A pesar de los riesgos que se pueden llegar a correr en la lucha para la conservación de las especies, vale la pena cada segundo dedicado. Nuestro planeta es lo más importante que tenemos, por lo que es nuestra responsabilidad pelear para seguir manteniéndolo lo más hermoso y vivo posible.

La sociedad como parte del problema Sé que te preguntarás ¿Cómo es que somos parte del tráfico de especies? Y ¿Cómo podemos dejar de serlo? Principalmente, nuestra participación comienza desde el momento en que vemos normal la exhibición de animales en el centro, la marina, en los circos; en el momento en que queremos tomarnos esa foto con el tigrillo, porque se ve tan lindo, o con la maravillosa iguana verde; cuando compramos ese hermoso abrigo de piel de zorro blanco o ese par de zapatos hechos con piel de mantarraya que quedarían perfectos para la cena de navidad; quizás, cuando compramos de esa prestigiosa marca de maquillaje que te hará lucir más hermosa de lo que naturalmente eres; o en el momento que admiramos a ese cazador furtivo, ya que ha logrado la muerte de un precioso tigre de bengala o, mejor aún, se ha llevado como trofeo al rey de la selva, un enorme león. Empezamos a formar parte del problema en el instante en que dejamos de preocuparnos por la vida animal y comenzamos a sentirnos superiores al resto de los seres vivos. La mayoría de las veces ni siquiera nos informamos sobre cómo fue la llegada de esa vida a las manos de aquella empresa, o de aquellas personas; ten por seguro que en gran parte fue gracias a la venta ilegal de animales. Ahora hablemos acerca de las opciones que tenemos para dejar de apoyar, ya sea directa o indirectamente, el mercado negro de vida silvestre. Si eres de las personas a las que les gusta estar siempre a la moda


y usar únicamente marcas prestigiosas, puedes optar por marcas y firmas reconocidas por ser fur free (libres de piel) como Calvin Klein, Hugo Boss, Stella McCartney, entre otras. No hay nada más hermoso que apreciar la vida natural con el conocimiento de que cada ser vivo se encuentra habitando libremente en su respectivo ecosistema. No te tomes fotos, no apoyes la caza, no acudas a lugares donde animales de procedencia sospechosa sean exhibidos para tu entretenimiento. Una foto o un boleto te puede valer 10 dólares, una chamarra de piel, tal vez, 600 dólares, pero a ellos les vale la libertad y la vida, por más alto que sea el precio que pagues, no se compara con el de quitarles el derecho a existir. Solamente imagina como sería la tierra si todos cuidamos de cada ser que la habita: gran diversidad de animales en los océanos y en la tierra, flores por doquier e, incluso, nuestro tiempo de vida en la tierra s ería aún mayor, por mencionar algunos de los cientos de beneficios. Tenemos demasiado por qué luchar. Es necesario recalcar que los animales, insectos y plantas tienen una gran importancia en el cuidado del planeta; un ejemplo de ello son las abejas o las mariposas, que cuando se detienen en una flor y, luego, se van llevándose sus partículas a otra flor, ayudan al crecimiento de más flores. Otro ejemplo son las ballenas, cuyas heces son ricas en hierro, nitrógeno y otros nutrientes y actúan como fertilizante, aumentando la productividad de pequeñas algas conocidas como fitoplancton. Infórmate, investiga, alza tu voz; pero no apoyes jamás este tipo de atrocidades. Cada ser vivo existe porque su importancia es fundamental para mantener el balance ecológico del planeta.

Conclusión El tráfico de especies en el mercado negro aumenta día con día, ponien-

do en peligro no sólo la fauna, sino también la flora. Es preciso recalcar que cada uno cumple con un papel importante en el mundo, desde la criatura más pequeña hasta la más grande tiene un lugar de gran valor dentro de cada uno de los ecosistemas. Sin ellos, nuestra existencia sería completamente distinta o, inclusive, no tendríamos una. Ha llegado la hora de dejar la vanidad y la diversión atrás si estas dependen de la libertad y la vida de cientos de animales. Hoy más que nunca tenemos que aprender a valorar, a cuidar cada ser existente en el planeta. No están aquí para servirnos, no son de nuestra propiedad, no estamos aquí para tomar en nuestras manos todo lo que veamos. Están aquí para que nosotros aprendamos de ellos, son nuestros hermanos de Tierra, estamos aquí para admirar la naturaleza. Tú puedes ser parte de un mejor lugar, está en cada uno de nosotros dejar de apoyar el tráfico de fauna. Si el mundo mejora, es gracias a ti. Y ahora ¿Estás listo para ser parte del cambio?

Bibliografía Tráfico de especies: ¿qué es y cuáles son sus consecuencias? (2020, 25 septiembre). Stop tráfico de animales. https://traficoespecies.wwf.es/blog/ trafico-de-especies-que-es-ycuales-son-sus-consecuencias M. (2020, 23 julio). La importancia de los ballenas y delfines en el ecosistema. Paco Zea. https://www.pacozea.com/la-importancia-de-los-ballenas-y-delfines-en-el-ecosistema/ Varela, A. (2017, 8 agosto). La importancia del cuidado de los animales. Tus Buenas Noticias. https://tusbuenasnoticias.com/arte-edu-y-cultura/la-importancia-del-cuidado-los- animales/

Rodríguez, H. (2019, 12 abril). National Geographic. National geographic. https://www.nationalgeographic. com.es/naturaleza/actualidad / 6 - d at o s - e s p e l u z a nt e s - s o bre-trafico-especies_13410/amp García*, S. Z. (2020, 6 abril). Tráfico ilegal de fauna: una amenaza para los ecosistemas y su salud. El Tiempo. https://www.eltiempo.com/amp/ v i d a / m e d i o - ambi e nte / t r af i co-ilegal-de-fauna-una-amenaza-para-los-ecosistemas-y-su-salud-481664 STOP Tráfico de Especies, nuestra campaña contra este crimen mundial. (2017, 26 septiembre). WWF España. https:// www.wwf.es/?45440/STOP-Trfico-de-Especies-nuestra-campaa-contra-este-crimen-mund i a l # : % 7 E : te x t = Nu e st r a % 2 0 nueva%20campa%C3%B1a%20 %E2%80%9CStop%20tr%C3%A1fico,gran%20negocio%20de%20 la%20extinci%C3%B3n.&text=El%20fur tivismo%20a%20 gran%20escala,la%20especie%20 en% 20esta%20regi%C3%B3n. Moreno. V, C. A. M. V. (s. f.). Tráfico de Animales: las 10 especies más traficadas en Colombia. Semana. com. Recuperado 6 de mayo de 2021, de https://especiales. semana.com/trafico-de-animales/phone/index.html Notimex 26 de enero de 2016, 08:43, Horas, H. A. P., Horas, H. A. P., Horas, H. R. P., Horas, H. S. B. P., A., Reuters, Karen García, A., Reuters, Reuters, & Pérez, M. R. R. Y. (2020, 24 junio). Tráfico de fauna, tercera actividad ilícita más rentable. El Economista. https://www.eleconomista.com.mx/ politica/Trafico-de-fauna-tercera-actividad-ilici ta-mas-rentable-20160126-0072.html


Impactos ambientales debido a la recreación turística en zonas costeras de México María Martínez Torres, Maestría en Ciencias Marinas y Costeras

El turismo es un fenómeno social, cultural y económico relacionado con el movimiento de las personas a lugares que se encuentran fuera de su lugar de residencia habitual, normalmente por motivos de ocio (INEGI, 2021). Según estimaciones de la Organización Mundial del Turismo (OMT, 2015), el turismo contribuye con el 10% del PIB mundial, representa el 30% de las exportaciones de servicios, uno de cada diez empleos y su volumen de negocio iguala o supera al de sectores clave como el de las exportaciones de petróleo, productos alimentarios o automóviles. Así, el turismo se ha convertido en uno de los principales componentes del comercio internacional y ha sido beneficioso en términos económicos tanto para países en desarrollo como para los desarrollados y encierra todavía un gran potencial de impacto estructural en las economías que apuesten por esta actividad (SECTUR, 2016a). En México el sector turístico representa el 8.8% del PIB, el 77% de las exportaciones de servicios del país, y genera 10 millones de empleos directos e indirectos (SECTUR, 2018). Además, su capacidad de inversión privada alcanzó 24 mil millones de dólares en el año 2019, según la Secretaría de Turismo (SECTUR, 2020). El impacto económico positivo que trae consigo el turismo ha provocado gran interés por parte del gobierno federal y estatal, que ha invertido en impulsar la actividad turística en costas mexicanas bajo dos distintos modelos: el primero para impulsar el desarrollo de ciudades ya establecidas que no contaban con los recursos económicos para levantar la infraestructura turística necesaria, y el segundo, elaborando planes

para construir ciudades en destinos turísticos potenciales, es decir, diseñando ciudades turísticas costeras desde cero. De esta manera, la consolidación del turismo como un sector económico fuerte ha impulsado el crecimiento de una serie de ciudades a todo lo largo del litoral mexicano (Arizpe, 2012; Hosteltur,2000). La belleza escénica que caracteriza a las zonas costeras de México atrae cada año a cientos de turistas cuyo fin es disfrutar de la calidez de las playas y el escenario panorámico que estas ofrecen. Si la calidad y belleza del entorno que lo rodea es placentero y de fácil acceso para el visitante, con el tiempo se comienza a generar un aumento de visitas favorecidas por el desarrollo de medios de comunicación y transporte, así como los servicios de alimentación, entre otros (Baños, 2009). Asimismo, una vez que el gobierno mexicano acepta el plan estratégico para el desarrollo turístico, las empresas, en su mayoría extranjeras llegan para invertir en la creación de nuevas infraestructuras hoteleras, favorecidas por el fenómeno social del turismo; todo bajo la necesidad de crear espacios para satisfacer y garantizar el consumo (Brenner,2007). Si los desarrollos o destinos turísticos cumplen con necesidades del visitante, poco a poco la plusvalía del sitio crecerá y ocasionará un turismo masivo. No obstante, este turismo masivo genera no solo impactos económicos, sino también una mayor presión ambiental en los litorales que puede crear impactos ambientales negativos (Altés, 2006). Estos impactos ambientales, a su vez, amenazan la estabilidad del recurso y el espacio (Yañez-Vargas, 2008). La Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (SEMARNAT)

define impacto ambiental como “la modificación del ambiente ocasionada por la acción del hombre o de la naturaleza”. Sin embargo, el factor principal de impacto ambiental está relacionado o provocado por obras o actividades antropogénicas. Bajo este esquema, los impactos ambientales se han clasificado de la siguiente manera: 1) ocupación del territorio, 2) aprovechamiento de recursos naturales, y 3) contaminación marina y de playas (SEMARNAT, 2013).

Ocupación del territorio Baños (2012) describe la ocupación del territorio como la adquisición de porciones de suelo por parte del Estado donde se desarrolla un plan turístico-urbano que divide el espacio con una línea de hoteles y edificios. Esta ocupación del territorio por el desarrollo turístico trae consigo diversos problemas tanto sociales como ambientales. Los principales problemas ambientales se derivan sobre todo del desarrollo de la infraestructura turística. Por ejemplo, la construcción de hoteles, condominios y campos de golf modifican la línea de costa, además de provocar erosión y contaminación del suelo. Los procesos erosivos a su vez aumentan la infiltración en el subsuelo provocando contaminación y salinización de los mantos acuíferos. Por otro lado, la acumulación de material de construcción, tierra y arena obstruye los cuerpos de agua superficiales y subterráneos, y sus salidas, favoreciendo inundaciones del terreno. Una vez puestas en funcionamiento estas construcciones, también provocan contaminación del agua y la eutrofización de los ecosistemas acuáti-


cos, ya que muchas veces no tienen un sistema adecuado de tratamiento de aguas residuales o simplemente descargan sus desechos en el mar. Asimismo, la apertura de caminos para llegar hasta los complejos turísticos implica, además de erosión, la modificación y destrucción de hábitats de flora y fauna terrestre y acuática, como manglares, y la alteración de dunas. El fuerte proceso de urbanización en áreas costeras incluye la mayoría de las veces una planeación inadecuada que empeora los impactos ambientales. Por ejemplo, la construcción de muelles y marinas debería estar precedida por informes de impacto ambiental que aseguren que las alteraciones se harán en el lugar y de manera que afecten en lo mínimo posible al entorno, cosa que muchas veces no ocurre. Igualmente, estas construcciones traen consigo los dragados para el paso de las embarcaciones, que afectan al ecosistema marino causando la muerte de corales y la reducción en las poblaciones de peces, además de los daños producidos en las comunidades bentónicas por el anclaje de los botes y sobrepesca (Arriaga et al., 1998). Un ejemplo de actualidad acerca de este punto lo tenemos con la noticia de la construcción de un puerto de cruceros próximamente en nuestra ciudad de La Paz. Este anuncio por un lado genera la expectativa de la creación de numerosos empleos y de la llegada de turistas que consumirán y dejarán dinero y divisas para la ciudad, lo que en teoría la ayudará a crecer económicamente. No obstante, la noticia también ha generado malestar en gran parte de la población que se beneficia directa o indirectamente de las condiciones privilegiadas que tiene la península de Baja California justamente por ser un lugar con poco desarrollo turístico, lo que le ha permitido conservar la belleza de sus playas y mantener una abundante fauna marina que atrae a muchos visitantes y estudiantes a la región. La preocupación de este sector deriva de que la construc-

ción de este puerto y la subsecuente llegada de cruceros altere de manera irreversible los ecosistemas costeros de la zona, tales como arrecifes y manglares, al aumentar la contaminación y el flujo de embarcaciones. Asimismo, la construcción misma del puerto favorecerá la erosión del terreno e incrementará la generación de sedimento que puede llegar a afectar a las comunidades marinas bentónicas, por ejemplo, cubriendo y asfixiando a los corales y ocasionando un sobrecrecimiento de macroalgas.

Aprovechamiento de recursos naturales Los recursos naturales son los bienes o servicios que la naturaleza proporciona sin la intervención del ser humano, y de los cuales los humanos disponemos para satisfacer nuestras necesidades. Estos recursos pueden ser renovables y recuperarse con el tiempo, o no renovables y requerir de cuidado para evitar la pérdida total e irreversible de los mismos (Urciaga, 2012). Las zonas costeras ofrecen una amplia variedad de recursos naturales que usamos tanto para satisfacer nuestras necesidades biológicas (comida), como para desarrollar actividades económicas. Cuidar estos recursos es de vital importancia para las comunidades humanas que viven en la costa y dependen de estas actividades. Sin embargo, cuando la demanda del turismo crece, la presión de los prestadores de servicios por satisfacer las necesidades del turista aumenta, y en esta postura poco se toma en cuenta las presiones ambientales a las que exponen al ecosistema. En esta situación lo que prima es obtener el mayor beneficio económico posible y esto lleva a estos prestadores de servicios a ofrecer diversas actividades recreativas que causan daños a los mismos ambientes de los cuales depende su trabajo, ya sea en las playas donde inciden procesos erosivos y compactación de suelo, o actividades recreativas acuáticas, tales como paseos en barcos,

motos acuáticas, buceo o snorkel, que pueden estresar en exceso a la fauna marina o causar daños directos a esta y a su hábitat (PROFECO,2021). Otra actividad muy común es la extracción de organismos marinos tales como caracoles o estrellas de mar, ya sea para mostrarlos o para venderlos como recuerdos, lo que eventualmente va provocando una disminución en el número de ejemplares, atrofiando la cadena alimenticia dentro del mismo sistema marino y aportando a la destrucción del hábitat de estos (Brito, 2009). Uno de los ecosistemas que se ve más afectado por este tipo de actividades son los arrecifes de coral. Este ecosistema aporta una amplia gama de recursos que son aprovechados para la atracción de los turistas, ya sea por medio del buceo o esnórquel; no obstante, cuando estas actividades se realizan sin el conocimiento ni la supervisión adecuada, el turista, por su inexperiencia y falta de cultura, muchas ocasiones provoca daños directos en el arrecife al golpearlo con las aletas, arrastrar el equipo, pisar, patear o arrodillarse en las colonias de coral. A esto se le suman los deterioros ocasionados por los anclajes de las embarcaciones, que pueden causar diversos daños en los arrecifes de coral, incluyendo la ruptura y fragmentación de este, y en conjunto tienen graves consecuencias como la disminución en la cobertura de arrecife. Un ejemplo muy claro de esta situación es lo ocurrido en la porción mexicana del Sistema Arrecifal Mesoamericano, en la cual están incluidos los arrecifes coralinos de importantes zonas turísticas como Cancún y Cozumel. Desde la creación del complejo turístico de Cancún en los años 70 hasta la fecha, la presión turística ha aumentado enormemente, atraídos por los atractivos naturales de la zona, lo que ha generado una notable expansión del desarrollo turístico y de sus actividades asociadas. Derivado de esta situación, a lo largo de estos años, los arrecifes de la zona han sufrido grandes cambios y


no solo han disminuido su cobertura total, sino que han visto cambios en su composición de especies, perdiendo complejidad. Estos cambios estructurales debido al acoso y daño continuo están asociados a cambios en la funcionalidad del ecosistema y de las especies marinas asociadas a este (Brito, 2009), que pueden hacerlos más susceptibles a diferentes perturbaciones tanto humanas como naturales.

Contaminación marina y de playas Botello et al. (1994) definen la contaminación marina como “la introducción directa o indirecta de sustancias o energéticos en el medio marino, la cual daña los recursos vivos y altera las actividades marinas, entre ellas la pesca, y reduce el valor recreativo y la calidad del agua del mar”. La contaminación de las zonas costeras supone una importante fuente de riesgo para la salud del ecosistema, debido a la generación de residuos peligrosos y contaminación de suelos y cuerpos de agua por emisiones líquidas como la descarga de aguas residuales, aceites, lubricantes e hidrocarburos, derivados de la actividad en las instalaciones turísticas, así como por combustibles y lubricantes de los vehículos que circulan cerca de la zona hotelera o incluso dentro de las playas. También existe un cambio en el equilibrio ambiental de los esteros y de aguas marinas como consecuencia del vertido de las aguas al vaciar las albercas de los hoteles. Esto influye negativamente en la biota que habita cerca, al afectarse sus condiciones naturales de vida. De igual manera, las mismas aguas pluviales arrastran contaminantes continentales a la costa, que en ocasiones aportan un alto contenido de nutrientes provocando una eutrofización de las aguas. Esta situación favorece el crecimiento descontrolado de las algas, que alteran la biodiversidad marina al no permitir el paso de la luz solar; consecuentemente la vegetación y demás

organismos dependientes de la luz, como los corales, mueren. Esto da paso a la descomposición que eventualmente consumirá el oxígeno disponible para las especies presentes y modificará sus condiciones naturales, provocando cambios de temperatura y turbidez que traen consigo cambios en la productividad en dichos ecosistemas. Otro factor fundamental en la contaminación marina son los residuos de plásticos. Este tipo de residuos abundan en las calles, ríos, playas y muchos de ellos van a parar al mar, ya sea arrastrados por las lluvias o arrojados directamente por turistas y/o habitantes costeros. Anualmente 13 millones de toneladas de plástico van a dar a nuestros océanos, contaminación que provoca daños ambientales y económicos que trascienden fronteras y que afecta a más de 700 especies marinas. En México se producen más de siete millones de toneladas de plástico al año; el riesgo de que estos plásticos lleguen al mar es que especies marinas pueden llegar a confundirlos con presas y acaban muriendo por intoxicación (Brito, 2009). En los últimos años también se ha hecho énfasis en la contaminación por micro-plásticos (plásticos de tamaño menor a 5 mm), que, aunque no necesariamente causen la intoxicación inmediata por su consumo, están presentes en una gran cantidad de organismos marinos.

Daños colaterales Estos impactos ambientales también suelen traer daños colaterales que afectan de manera directa a los locatarios que frecuentemente se ven en la necesidad de llevar marchas y reunir firmas para evitar procesos que eventualmente dañarán el ambiente. Entre estos daños podemos encontrar la ocupación ilegal de zonas federales, o terrenos ganados al mar ya sea por nacionales o extranjeros, privatización de playas públicas, así como incumplimiento de

leyes establecidas por la zona federal marítima que amparan el aprovechamiento y uso de las playas. Derivado a la problemática en zonas costeras tanto ambiental como patrimonial, diversas instituciones tanto gubernamentales como privadas, contrarrestan el deterioro ambiental del territorio mediante acciones de vigilancia sistemática, operativos, establecimiento de zonas y ecosistemas prioritarios que incluyen consideraciones sobre el uso turístico que puede hacerse en esos espacios, así como instrumentación de mecanismos de promoción para el cumplimiento de la normatividad ambiental y patrimonial que apoyan a la conservación del sitio. (Arriaga et al., 2009).

Leyes De acuerdo con la NOM-022-SEMARNAT-2003 los sistemas prioritarios son: humedales, marismas, manglares, arrecifes de coral, praderas de pastos marinos, bosques de sargazo, mantos de rodolitos y dunas costeras. Asimismo, se especifica la obligación de preservar, conservar, aprovechar sustentablemente, así como restaurar los humedales costeros en zonas de manglar. Resaltando la funcionalidad e importancia de los humedales costeros que se encuentran entre los ecosistemas más productivos, debido a que retienen nutrientes e interrelación con otros ecosistemas. Los manglares, marismas y pastos marinos producen detritus y materia orgánica que ayudan al mantenimiento de la cadena trófica de los estuarios, zonas marinas aledañas y arrecifes de coral, así como a la dinámica poblacional de especies pelágicas. La SEMARNAT autoriza las obras y actividades de los proyectos mediante un oficio denominado resolutivo o autorización. Dentro de esta evaluación cada proyecto debe presentar un estudio de impacto ambiental para fines legales el cual contenga la declaración de impacto ambiental donde se identifica, describe y valora de manera apropiada


las particularidades de cada caso y los efectos que se producirían para el ambiente, así como los términos y condiciones a los que se sujetará el desarrollo de dichos proyectos. Por otra parte, la PROFEPA (Procuraduría Federal de Protección al Ambiente), a través de la Subprocuraduría de Recursos Naturales y las Delegaciones Estatales, es la encargada de verificar el cumplimiento de los términos y condicionantes las medidas o condicionantes que se establecen con la intención de acotar las actividades de un proyecto productivo concreto, de manera que no vaya más allá de los umbrales de tolerancia o de renovabilidad natural de los recursos y que disminuya el consumo de energía y la saturación de desechos para los ecosistemas afectados, tal y como lo indica a SEMARNAT (SEMARNAT, 2012).

Perspectivas a futuro y conclusiones El plantear un desarrollo turístico sustentable que disminuya los impactos ambientales es importante no solo para mantener un medio ambiente sano sino para proteger también la economía. Gran parte del atractivo de las zonas costeras de México es la belleza de sus playas y la gran cantidad de biodiversidad que se puede encontrar. Cuidar estos recursos permitirá poder seguir aprovechando los bienes y servicios que nos proveen por mucho más tiempo, por lo que es de vital importancia tener una visión a largo plazo y no dejarse llevar por el ansia de obtener una recompensa económica inmediata que únicamente deteriorará o agotará el recurso más rápido, y a la larga resultará contraproducente. Este tipo de turismo se puede lograr y generar grandes beneficios, como ya se ha demostrado en el caso de Cabo Pulmo (CONANP, 2012), que a través del turismo sustentable y de una comunidad comprometida por

incrementar el desarrollo de programas de conservación han logrado llevar al sitio al éxito del restablecimiento ambiental devolviéndole la riqueza cultural, natural e histórica, después de haber sido destruido por malas prácticas de pesca (Cariño, 2012). Por esto, es de gran importancia la participación de políticas y las acciones de inspección, vigilancia y verificación de las obras y actividades, Así como a participación de los diferentes sectores de la población, que hasta ahora han contribuido a incrementar el nivel de observancia de la legislación ambiental, principalmente en las zonas de costa de playa del país, de igual forma conseguir avances importantes en la protección y conservación de los recursos naturales presentes en los ecosistemas costeros considerados frágiles, a través de la realización de actividades de restauración y compensación de los daños ocasionados por infractores. La pandemia del COVID-19 y la crisis derivada nos ha enseñado muchas cosas en estos últimos años. Entre sus múltiples enseñanzas, ha demostrado la importancia de cuidar el medio ambiente y respetar el hábitat del resto de seres vivos como una manera de evitar pandemias futuras. Además, ha hecho evidente la fragilidad de una economía basada mayormente en el turismo masivo. Estamos ante la oportunidad perfecta para replantearnos la forma en la que pensamos y desarrollamos el turismo de ahora en adelante. Es importante que esta nueva forma de pensar el turismo busque generar el menor impacto posible al medio ambiente, puesto que un ambiente sano y resiliente es la mejor defensa que se puede tener contra el inminente cambio climático. Los impactos ambientales ocasionados por la actividad turística derivada del crecimiento descontrolado de la infraestructura turística en los litorales, ha hecho necesario avanzar en la comprensión de la relación entre el desarrollo sustentable y la protección de los ecosistemas costeros, Aun

cuando el desarrollo económico es un tema sumamente complejo que involucra un gran número de componentes a considerar (social, ambiental, legislativo), es imprescindible tener en cuenta estas enseñanzas y adaptarnos si queremos mantener tanto la economía como los recursos naturales en los próximos años.

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El clima en la Tierra a través del tiempo geológico Priscila Morales Ortega, Doctorado en Ciencias Marinas y Costeras

Los cambios en el clima han existido desde el inicio de la historia de la Tierra (~4,600 millones de años) (Hernández, 2013; ICC, 2020). Actualmente, se reconocen cambios graduales y abruptos, y están relacionados con los cambios en la órbita de la Tierra, las variaciones de la radiación solar, la deriva continental, periodos de vulcanismo intenso, procesos bióticos, incluso con impactos de meteoritos (Conde, 2007; Hernández, 2013). Sin embargo, el término “cambio climático” se usa para referir específicamente al cambio causado por la actividad humana, en lugar de referirse a “cambios en el clima causados por

diferentes procesos naturales de la Tierra” (Vásquez-Ramírez, 2007). Pero ¿qué es el clima?, para entender lo que es el fenómeno del cambio climático global, primero hay que entender que el clima terrestre es producto de la constante y compleja interacción entre la atmósfera, los océanos, las capas de hielo y nieve; los continentes y la vida en el planeta (INECC, 2021). Además, el clima de un lugar o una región está constituido por los datos estadísticos de dicho lugar o región analizados a largo plazo (Rodríguez-Jiménez et al., 2004). Contrario a lo que muchos piensan o creen, la emisión del dióxido de carbono (CO2) en la

atmósfera no es el único factor que afecta el clima en la Tierra. El clima en la Tierra se inicia en la segunda etapa de la formación de la atmósfera durante el Precámbrico (Rivera-Olmos et al., 2011). Hace más de 4,000 millones de años, el planeta era geológicamente muy activo por tantas emanaciones volcánicas, las cuales formaron la atmósfera primitiva (primera etapa), que estaba compuesta básicamente por vapor de agua, dióxido de carbono, azufre y el nitrógeno; en este punto, el oxígeno era apenas presente y aún no existían los océanos. Durante la segunda etapa, la Tierra se enfrió, el vapor de agua se condenso y sobrevino la


lluvia, que trajo como consecuencia la formación de los océanos, inicialmente ricos en ácido carbónico, que con el tiempo se acabó precipitando, dando lugar a los carbonatos, para después dar lugar a las primeras formas de vida. Y es durante esta etapa cuando se dan las condiciones para que existan los factores creadores del clima (EAFIT, 2021). Actualmente, para entender los cambios en el clima se deben reconocer tanto los factores como los elementos que los condicionan. Los factores del clima son un conjunto de circunstancias que determinan los diferentes tipos de climas. Dentro de los principales factores se encuentra la altitud, latitud, las corrientes marinas y la disposición de tierras emergidas y mares; todos estos factores modifican a los elementos del clima. Mientras que, los elementos del clima son producto de las relaciones entre diferentes fenómenos físicos, químicos y biológicos, dentro de los principales elementos se encuentran la temperatura, la precipitación, la humedad y nubosidad, el viento, la presión atmosférica y la evaporación (Rivera-Olmos et al., 2011; INECC, 2021). Así, para entender el clima en la actualidad y poder predecir la dirección de cambio del clima en el futuro es necesario saber cómo ha sido el clima en el pasado y cuáles han sido los factores que han originado dichos cambios. Es preciso entender que el clima en la Tierra se caracteriza por el cambio constante, las épocas de glaciación casi siempre van seguidas de intervalos cálidos y ambos intervalos varían a diferentes escalas de tiempo desde lapsos tectónicos –escalas de millones de años–; a lapsos orbitales –escalas de miles de años–; a lapsos suborbitales –escalas de cientos y decenas de años– (Vásquez-Ramírez, 2007; Rivera-Olmos et al., 2011). En la actualidad la ciencia que se encarga de estudiar el clima y los cambios climáticos en el pasado es la paleoclimatología. Los paleoclimatólogos basan sus investigaciones en los llamados proxies o indicadores natu-

rales, para inferir cómo fueron las condiciones climáticas en el pasado y los procesos de cambio de estas. Entre los materiales que pueden ser considerados proxies se encuentran las plantas angiospermas, el polen atrapado en los sedimentos, los anillos de crecimiento del tronco de los árboles, el esqueleto de carbonato de calcio de los corales y rodolitos, la proporción de isótopos contenida en las conchas de algunos organismos marinos, el sedimento de los lagos y los glaciares, además de otros elementos, como los fósiles (Rivera-Olmos et al., 2011).

Factores externos e internos causantes de los cambios en el clima Cualquier desequilibrio en el sistema climático originará un cambio en el clima. Estos cambios pueden ser producidos por factores externos e internos. Los factores externos son aquellos que actúan fuera del sistema climático, mientras que los internos involucran al clima en sí mismo (Vásquez-Ramírez, 2007). Factores externos: dentro de los causantes del cambio en el clima se considera a las variaciones galácticas y orbitales, la oblicuidad, excentricidad y precesión de la Tierra y la variación solar (Vásquez-Ramírez, 2007). Variaciones solares: el Sol es fuente de toda la vida que conocemos sobre la Tierra. Su energía es la que mantiene en funcionamiento a la atmósfera y es el combustible que hace posible el clima. Hoy se sabe que el Sol presenta ciclos de actividad de once años reflejados en los niveles de radiación solar (aumentan o disminuyen), la cantidad de material que el Sol expulsa, el tamaño o cantidad de manchas, y las erupciones solares. Estos ciclos solares producen cambios en la cantidad de energía que emite, lo que se conoce como forzamiento solar, y cuya influencia sobre el clima terrestre debe tomarse en cuenta las simulaciones

de modelos climáticos (VásquezRamírez, 2007). Ejemplo: el modelo del Global Climate Change-NASA, el cual indica que los cambios sutiles en la órbita de la Tierra alrededor del Sol son los responsables de las idas y venidas de las últimas glaciaciones (GCC-NASA, 2021). Variaciones de Milankovitch: La teoría astronómica de las variaciones climáticas o también conocida como teoría de Milankovitch, explica la relación de las variaciones climáticas con los parámetros orbitales terrestres alrededor del Sol, los cuales se dan en escales de tiempo de miles a millones de años. Estos cambios se deben principalmente a la excentricidad de la Tierra, la oblicuidad o inclinación del eje terrestre, y la precesión (Vásquez-Ramírez, 2007; Rivera-Olmos, 2011). Entendiendo que: oblicuidad tiene que ver con el eje de rotación, cada 41,000 años el eje de la Tierra tiene una inclinación que fluctúa entre 22 y 24.5° e influencia la distribución latitudinal de la radiación solar principalmente en el Ecuador. Excentricidad es la órbita de la Tierra alrededor del Sol no es perfectamente circular sino elíptica, esta condición tiene una periodicidad de 96,000 y 413,000 años. Este fenómeno también influencia la incidencia de los rayos solares en la atmósfera terrestre con una variación de cerca de un 30% de diferencia entre los periodos de perihelio y afelio. Precesión es la acción de la fuerza de gravedad que ejercen otros cuerpos del sistema solar, principalmente la Luna y Júpiter, y ocasiona el movimiento del perihelio en el espacio acentuando la intensidad de las estaciones; estos periodos varían entre 19,000 y 23,000 años. Impactos de meteoritos: se han propuesto como causa de fluctuaciones climáticas los impactos de meteoritos (Vásquez-Ramírez, 2007). Ejemplo: el acontecimiento globalmente catastrófico y bien documentado, es el impacto de Chicxulub (Yucatán, México) que ocurrió a finales del Cretácico, hace más de 65


millones de años (también conocido como el límite Cretácico-Paleógeno –K/Pg– o límite Cretácico-Terciario –K/T–, término en desuso). Dicho meteorito media más menos 10 kilómetros de diámetro, y trajo como consecuencia la extinción de más del 75% de las especies, entre ellas, los dinosaurios que habían dominado el planeta durante 180 millones de años. El impacto del Chicxulub marca un momento clave de cambios geológicos, climáticos, y en la dinámica de la vida en el planeta, provocando la quinta extinción masiva y dando paso al desarrollo de los mamíferos, mismos que evolucionaron hasta las especies que conocemos hoy en día, incluido el humano (SENER, 2016). Factores internos: dentro de los factores que influyen los cambios en el clima se consideran: la orogenia, la epirogénesis, la actividad volcánica, la circulación oceánica y los cambios en la composición atmosférica (Vásquez-Ramírez, 2007; Rivera-Olmos, 2011). Orogenia: los procesos tectónicos de formación de montañas y que operan por decenas o cientos de millones de años. La presencia de cadenas montañosas cambia el clima pues su presencia puede influenciar los patrones de circulación atmosférica (Rivera-Olmos, 2011). Ejemplo: la cadena montañesa del Himalaya es una muestra de los procesos geológicos de formación de montañas. El Himalaya es el resultado del choque entre la placa de India y la placa de Eurasia. Esta colisión provoco enormes fuerzas de presión que resultaron en una gigantesca elevación montañosa, que tiene una extensión de 3,000 kilómetros y su punto más alto es el monte Everest, con 8,848 metros. Actualmente, la placa de India continúa moviéndose a una velocidad constante de unos 5 centímetros por año, subduciéndose bajo la placa euroasiática y causando aún la elevación de los Himalayas y de la meseta tibetana. Por otro lado, la unión de dichas placas terminó cerrando la vía marítima de Tetis y cambiando por completo la

circulación oceánica (Treloar y Searle, 2019). Epirogénesis: es el conjunto de movimientos de levantamiento o hundimiento de la corteza terrestre que pueden afectar a continentes enteros, aunque los continentes se mueven varios centímetros por año, el cambio solo puede apreciarse en escala de tiempo de cientos de miles de años (Rojas-Vilches, 2006). Ejemplo: se produce al retroceder y/o fundirse un casquete polar ya que, al deshelarse, la Tierra se eleva progresivamente en respuesta a la enorme descarga de hielo. Actividad volcánica: una de las causas es la contaminación volcánica, la cual afecta la iluminación solar directa y puede generar bajas de temperatura. Por otro lado, las erupciones volcánicas pueden emitir una gran cantidad de polvo y dióxido de azufre. El dióxido de azufre se mantiene en forma gaseosa en la estratósfera, el cual es transformado en ácido sulfúrico y se esparce por todo el planeta, esto afecta el balance de energía en la atmósfera y ocasiona enfriamiento (Rivera- Olmos, 2011). Circulación global oceánica: el océano actúa como un termostato que regula la temperatura terrestre. Las aguas superficiales absorben parte del calor de la atmosfera y la circulación oceánica se encarga de distribuirlo, y por lo tanto ejerce una influencia determinante en el control del clima (Rivera-Olmos et al., 2011). Datos para considerar: en los últimos años, varios estudios demuestran que se están alterando los principales patrones de movimiento de las corrientes. Algunos investigadores mencionan que “las corrientes oceánicas se están volviendo más fuertes y cálidas con el “aumento” del CO2 en la atmósfera, y que el calor acumulado se libera a la atmósfera en forma de tormentas. Esta variación está generando un aumento de la intensidad y frecuencia de tormentas en China y Japón” (Fernández, 2016). Por otro lado, se ha determinado que los océanos han capturado el 31%

de CO2 antropogénico de la atmósfera, lo que representa 34 gigatoneladas generadas por el hombre entre 1994 y 2007. Aunque dicho porcentaje ha sido capturado por los océanos de manera más o menos constante en los últimos 200 años, sin embargo, la cantidad de este gas ha aumentado sustancialmente. Esto se debe a que mientras más CO2 atmosférico, el sumidero oceánico se esfuerza más en absorberlo, es decir, cuanto más CO2 hay en la atmósfera, más CO2 es absorbido por los océanos. Esto podría explicar la alteración en los patrones de movimiento de las corrientes oceánicas y por ende la modificación del clima en diferentes regiones del mundo (Gruber et al., 2019). Composición atmosférica: se incluyen los gases de efecto invernadero, como el vapor de agua, el CO2 y metano (CH4), los cuales son elementos muy importantes en la regulación del clima. Datos para considerar: el vapor de agua, además de actuar como un gas de efecto invernadero y como fuente para la formación de nubes, las moléculas de agua intervienen en las reacciones químicas de la atmósfera. El vapor de agua y el ozono son una fuente importante para la formación del radical hidroxilo (OH), altamente reactivo. El radical OH es el oxidante más importante en la baja atmósfera, constituyendo el sumidero fundamental para numerosos gases de efecto invernadero (por ejemplo: CH4, hidroclorofluorocarburos (HCFC), hidrofluorocarburos (HFC)); y contaminantes, como el monóxido de carbono (CO) e hidrocarburos sin metano. La abundancia de OH en la atmósfera depende de las cantidades de ozono y de vapor de agua. La producción de OH depende asimismo del excedente de ozono, ya que eso determina la cantidad de radiación de onda corta necesaria para romper la molécula de ozono (Dlugokencky et al., 2016; GCC-NASA, 2021) En este mismo sentido, la tropósfera es bastante húmeda, la estratósfera es muy seca, esto signifi-


ca que normalmente no hay nubes en la estratósfera. Sin embargo, si la temperatura disminuye por debajo de -78 °C se puede formar un tipo especial de nubes de hielo de agua y ácido nítrico. En la superficie de este tipo de hielo ocurren reacciones químicas que convierten los innocuos compuestos de las reservas de cloro (ácido clorhídrico y nitrato de cloro) en formas reactivas (monóxido de cloro) que destruyen el ozono. Por lo tanto, el aumento de las concentraciones de vapor de agua y la disminución de la temperatura en la estratósfera, darán como resultado un aumento de este tipo de nubes y conllevarán una mayor disminución del ozono (Dlugokencky et al., 2016). Cabe mencionar que John Tyndal (científico irlandés) fue quien sugirió en 1859, que el vapor de agua y el CO2 juegan un papel transcendental en la regulación de la temperatura de la Tierra. Sin embargo, los modelos que se utilizan para predecir el clima no cuentan con datos exactos de vapor de agua en las regiones importantes de la alta tropósfera y baja estratósfera, lo que limita la capacidad de estos modelos para predecir el clima del futuro, lo que demuestra la falta de conocimiento acerca de cómo el vapor de agua entra a la atmósfera y modifica el clima (Dlugokencky et al., 2016; Gruber et al., 2019).

El clima y sus consecuencias a lo largo del tiempo Los subsistemas atmósfera, hidrósfera, litósfera y biósfera constituyen al sistema Tierra, los cuales han co-evolucionado frecuentemente a través de “catástrofes fructíferas”, especialmente para la evolución y diversificación biológica. En varias etapas, el vulcanismo aportó ingredientes a la atmósfera, otro tanto llegó con los cometas y meteoritos; el océano contribuyó con vapor de agua con sus sucesivos cambios de estado; y la deriva de los continentes aumentó y disminuyó la

continentalidad de los climas (continentalidad: conjunto de las características propias del clima continental). El océano también dio inercia térmica y, por lo tanto, estabilidad al clima. La aparición del oxígeno favoreció la vida, su disociación fotoquímica y sus recombinaciones consecuentes dieron lugar a la capa estratosférica de ozono (FerrusquíaVillafranca, 2013; Hernández, 2013). Todos estos cambios no sucedieron en cuestión de años, sino de cientos, miles y millones de años, es decir, no ocurrieron esporádicamente ya que las interacciones y realimentaciones entre los componentes del sistema Tierra con complejas y presentan una variabilidad temporal y espacial multiescalar (Ferrusquía-Villafranca, 2013). A continuación, se mencionan algunos ‘cambios’ ocurridos en diferentes tiempos geológicos (ICC, 2020). Precámbrico (~4,600 a ~541 millones de años): es la primera y más larga etapa de la historia de la Tierra. En este periodo es donde aparece la primera atmósfera, la cual estaba formada de hidrógeno, helio, neón, argón y otros gases ligeros inertes, actualmente ninguno de estos gases es abundante en la atmósfera actual. La reconstrucción del paleoclima data de hace ~3,800 millones de años, para ese tiempo se infiere un clima más cálido que el actual, probablemente debido a un efecto invernadero, aunque también hubo periodos de enfriamiento debido al decremento de la concentración de CO2. Entre los ~3,800 y ~2,400 millones de años, ocurrió un enfriamiento gradual debido a cambios en la composición atmosférica lo que llevó a una glaciación. Entre los ~2,300 a ~950 millones de años la Tierra se volvió a calentar; posteriormente entre los ~1,000 a los ~541 millones de años existió un nuevo periodo glaciar, este periodo de fue importante debido a la aparición de los metazoarios y la posibilidad de que este clima sirviera como un tipo de filtro para la evolución animal (Ri-

vera-Olmos et al., 2011; Hernández, 2013; ICC, 2020). Paleozoica (541 a 251.9 millones de años): esta era inicia poco después de la desintegración del supercontinente Pannotia (antes de Pangea), y abarca desde la proliferación de animales con concha y exoesqueleto hasta que el mundo empezó a ser dominado por reptiles y por plantas modernas, como las coníferas (Rivera-Olmos et al., 2011; Hernández, 2013). Cámbrico (541 a 485.4 millones de años): los continentes empezaron a juntarse cerca del eje ecuatorial lo cual originó un aumento en la temperatura. Existe evidencia de que la concentración de CO2 era mucho más alta que durante el resto del Paleozoico. Se calcula que la concentración atmosférica de CO2 debió ser al menos 10 veces mayor que la actual. Una de las mayores revoluciones de la diversidad biológica ocurrió en este periodo, ya que aparecen los primeros esqueletos, quizás por lo cambio en la química de los océanos (los continentes se encontraban en el ecuador, con climas cálidos y con la fácil precipitación de carbonatos, el gasto metabólico era menor). Asimismo, aparecen nuevos depredadores que necesitaban estructuras que facilitaran la locomoción y protegieran los tejidos blandos, por lo que aparecieron los primeros exoesqueletos (Bond et al., 1984). Ordovícico (485.4 a 443.8 millones de años): el clima era cálido en los trópicos, en los mares se desarrollaron grupos de animales importantes como los trilobites y moluscos que tuvieron gran existo. Sin embargo, las temperaturas descendieron considerablemente al final del periodo y probablemente esto ocasionó una extinción masiva se estima que el 49% de los organismos multicelulares desaparecieron (braquiópodos, briozoos, trilobites y conodontos) (Stanley, 1999). Silúrico (443.8 a 419.2 millones de años): a principios de este periodo la temperatura aumentó, pero a mediados se produjo una nueva gla-


ciación, que ocasionó la extinción de los trilobites del Ordovícico, para dar paso a los trilobites de Silúrico. Con un clima templado durante la mayor parte de este periodo, se desarrollaron las primeras plantas vasculares y empieza la invasión del medio terrestre de algunos artrópodos. Los peces se expanden, aparecen formas simples sin mandíbula, pero al final del periodo estos animales desarrollan mandíbulas y escamas (Stanley, 1999). Devónico (419.2 a 358.9 millones de años): se caracterizó por su clima cálido, reflejado por la presencia de extensos arrecifes semejantes a los arrecifes tropicales actuales. Existe una diversidad amplia de peces, aparecen los peces pulmonares y abundan los moluscos. Los animales (anfibios y artrópodos) y plantas (vasculares primitivas) empezaron a extenderse en tierra firme. Sólo existían dos masas de tierra, Laurasia (actual Norteamérica, Europa y casi toda Asia) y Gondwana (Sudamérica, África, Australia, India y Antártida); ambas masas estaban cubiertas por mares poco profundos (Rivera-Olmos et al., 2011; Hernández, 2013). Carbonífero (358.9 a 298.9 millones de años): durante el Carbonífero inferior el clima cálido prevaleció, aunque aumentó la humedad; para finales del periodo el planeta se enfrió lo que ocasionó una glaciación. En las tierras húmedas y pantanosas prevalecían selvas, condiciones ideales para los anfibios. Evolucionan los primeros reptiles, antepasados de los dinosaurios. También, existe abundancia de insectos y de elasmobranquios (peces cartilaginosos, como los tiburones, rayas y quimeras) (Stanley, 1999). Pérmico (298.9 a 251.9 millones de años): en este periodo hubo una variedad de climas. Al parecer Laurasia (parte de Asia) tuvo un clima relativamente húmedo, pero hay evidencia de glaciaciones en Gondwana; estos cambios en el clima dieron origen a transgresiones y regresiones marinas –con las transgresiones hubo un aumento en la humedad en lati-

tudes altas. Se cree que para mediados del Pérmico el clima se hizo más cálido, los glaciares retrocedieron, y en la parte central de los continentes prevalecieron las condiciones secas y áridas; embargo, estas condiciones climáticas se fueron alternado, es decir, periodos cálidos seguidos de periodos fríos. A finales del periodo, se piensa que hubo un calentamiento global muy rápido, creando un efecto invernadero severo, probablemente causante de la extinción masiva del Pérmico-Triásico. Se cree que hasta el 50% de los animales y plantas terrestres, y más del 80% de los animales marinos se extinguieron (Stanley, 1999; Rivera-Olmos et al., 2011; Hernández, 2013). Mesozoica (251.9 a 66 millones de años): también conocida como la era de los dinosaurios. Durante esta era el supercontinente Pangea se fragmenta gradualmente y los continentes se desplazan a su posición actual. El clima fue excepcionalmente cálido, desempañando un papel importante en la evolución y diversificación de nuevas especies (Rivera-Olmos et al., 2011). Triásico (251.9 a 201.3 millones de años): el mundo comprendía un solo supercontinente llamado Pangea. El clima era cálido y húmedo, hasta el momento no hay evidencia en este periodo de hielo, lo cual indica que las condiciones cálidas prevalecían aún en la zona de los polos. Los primeros dinosaurios y demás animales eran capaces de recorrer cualquier parte de tierra firme. Junto a los ríos y lagos empezaron a crecer varios tipos de plantas, como los helechos (Rivera- Olmos et al., 2011; Hernández, 2013). Jurásico (201.3 a ~145 millones de años): prevalece un clima templado. La parte central de Pangea era extremadamente cálida y árida, existía una gran cantidad de zonas desérticas, rodeadas por zonas húmedas. El apogeo de los dinosaurios continúa e hicieron acto de presencia las aves; por otro lado, aparecen pequeños mamíferos. A finales de este periodo, Pangea empezó a fragmentarse. Sud-

américa y África se separan, probablemente por consecuencia de un movimiento de rotación de la Tierra en sentido contrario a las manecillas del reloj. Como resultado de la separación de estas masas continentales se abrió un océano Atlántico meridional, y el clima empezó a cambiar (Rivera-Olmos et al., 2011). Cretácico (~145 a 66 millones de años): las condiciones cálidas continuaron (más altas que en la actualidad) y en los polos no existía hielo. Al inicio de este periodo, los mares cubrían gran parte de la tierra. Los dinosaurios siguieron evolucionando, al igual que las plantas de las cuales se alimentaban. Sin embargo, a finales del periodo los dinosaurios se extinguieron con rapidez, debido al impacto del meteorito de Chicxulub, en Yucatán, México (anteriormente mencionado). Las estaciones del año empezaban a ser como las actuales. Mientras que, los continentes que hoy conocemos adquirían progresivamente su forma actual (Hernández, 2013). Era cenozoica (66 millones de años al presente): también llamada como la era de los mamíferos, animales que, al extinguirse los dinosaurios, sufrieron una radiación adaptativa y pasaron a ser la fauna dominante. Paleógeno (66 a 23.03 millones de años): este periodo comprende las épocas del Paleoceno, Eoceno y Oligoceno. Durante las épocas del Paleoceno y Eoceno, el clima fue más cálido que el actual, de hecho, existe evidencia fósil de bosques tropicales en los polos. Pero a finales del Eoceno y durante todo el Oligoceno el clima se hizo más frío y estacional, esto como consecuencia de la formación de la Antártida corriente circumpolar Antártica, por la separación del Sudamérica, además del aislamiento de la Antártida, los continentes empezaron a desplazarse hasta las posiciones que ocupan hoy; sin embargo, el movimiento continuo de las masas continentales produjo la formación de cadenas de montañas, por ejemplo, los Pirineos, los Alpes, el Himalaya, etcétera. Por otro lado,


el paisaje fue asemejándose más al que nos rodea, y así aparecieron las plantas con flores, los mamíferos, y las aves actuales (Rivera-Olmos et al., 2011; Morales-Ortega, 2010). Neógeno (23.03 a 2.58 millones de años): este periodo comprende las épocas del Mioceno y Plioceno. Los mamíferos y las aves continúan con su evolución y expansión en mar y tierra. Los movimientos continentales siguen, el más significativo fue la conexión de Norteamérica y Sudamérica a finales del Plioceno. La formación del istmo de Panamá tuvo importantes consecuencias en las temperaturas globales, ya que la corriente ecuatorial se cortó y comenzó un ciclo de enfriamiento en el océano Atlántico. El istmo también terminó con el aislamiento de las faunas sudamericanas, lo que provocó la extinción de los ungulados nativos y carnívoros marsupiales (Porta, 2003; Hernández, 2013). Cuaternario (2.58 millones de años al presente): este periodo comprende las épocas del Pleistoceno y Holoceno. Casi todos los grupos importantes de animales y plantas son como los actuales. Cabe mencionar que durante el Pleistoceno suceden numerosos periodos glaciares e interglaciares. En los periodos glaciares las masas de hielo avanzaron sobre los continentes cubriendo aproximadamente el 40% de la superficie de la Tierra. Mientras que, los interglaciares que eran periodos más cortos, el clima era menos frío y los glaciares retrocedían. Por su parte, el Holoceno se considera un periodo interglaciar, que comenzó hace ~12,000 años y continua hasta la actualidad; se estima que el nivel del mar subió unos 120 metros, inundando grandes superficies terrestres. Datos que considerar del Holoceno (11,700 años al presente): abarca todo el desarrollo de la humanidad, es decir, desde la aparición del Homo sapiens hasta el día de hoy. Esta época se trata de un periodo interglaciar, es decir, la temperatura es más cálida y los casquetes glaciares desaparecieron o perdieron volumen, lo que

provocó un ascenso del nivel del mar. Esto hizo que algunos lugares como Indonesia, Japón y Taiwán se separaran de Asia; Gran Bretaña, de la Europa continental; y Nueva Guinea y Tasmania, de Australia (Apaéstegui et al., 2014). El desarrollo de la flora y fauna durante en esta época no se ha modificado mucho desde el punto de vista evolutivo, pero se han producido importantes cambios en su distribución. Un gran número de animales, por ejemplo, los mamuts, mastodontes, tigres dientes de sable, megaterios (perezosos gigantes) desaparecieron en Norteamérica. También, se extinguieron los caballos y los camellos, pero estos sobrevivieron en regiones de Europa y Asia. Cabe destacar que la extinción de la megafauna americana coincide con la llegada del humano hace 12,000 años. Hoy en día, las extinciones de plantas y animales continúan, la tasa de extinción observada se ha acelerado en los últimos 50 años. Este evento puede deberse a factores relacionados con la presencia humana y por producirse en un tiempo geológico corto. A este periodo de extinción a veces se le llama la sexta extinción. El Holoceno es un período interglaciar y no hay ninguna razón para creer que represente el fin de los ciclos de glaciaciones. Sin embargo, se cree que durante el Holoceno inferior (Piso Groenlandiense, de 11,700 a 8,200 años) y medio (Piso Norgripiense, de 8,200 a 4,200 años), los cambios en el clima fueron debido a las variaciones en los parámetros orbitales (Ciclos de Milankovitch). La variación de estos parámetros modifica constantemente la posición y la exposición de la Tierra al Sol, generando una fuerte variabilidad climática. De esta manera, durante la mayor parte del Holoceno había un clima más seco que el promedio actual en las latitudes tropicales (Apaéstegui et al., 2014; ICC, 2020). Para finales del Holoceno (Piso Megalayense, de 4,200 años al presente) se ha mencionado que el aumento de temperatura se vio acompañado por

un aumento de los gases de efecto invernadero, especialmente del CO2 de origen terrestre –más que oceánico–, y gran parte de este incremento se debió a la actividad humana. Entre las principales causas de este cambio son la destrucción de hábitat y la contaminación, que siguen y seguirán teniendo efectos en el clima (Rivera- Olmos, 2011).

Conclusión El ‘cambio en el clima’ no es un suceso único, y tampoco inició en los últimos siglos, más bien es una situación cíclica a lo largo de la historia de la Tierra. El clima se ve influenciado por diferentes razones, entre ellas: la evolución del Sol considerado la fuente principal de energía externa; el distanciamiento entre la Luna y la Tierra que inciden en la duración del día y la noche, así como en las mareas; los meteoros; la composición atmosférica; los diversos procesos geológicos que han intervenido sobre los mecanismos biológicos de carácter fisiológico en animales, fenológico en plantas, y eventualmente, evolutivo en ambos reinos; y por supuesto la temperatura, que también es una tendencia cíclica, relacionada con la órbita terrestre, la posición de los continentes y el cambio en las corrientes oceánicas. Es por estos argumentos que, el clima no es un elemento aislado y el cambio en el mismo afecta los mares, los océanos, los continentes y la biota. Por lo que el entendimiento de los factores externos e internos que intervienen en el clima, así como comprender la dinámica del clima en el pasado, son de suma utilidad para la formulación de hipótesis sobre posibles eventos que ocurrirán en un futuro.

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Desterrar al maquinista sin cabeza: una negación de la catástrofe en tres movimientos Sergio García Reynaga Doctorado en Ciencias Sociales: Desarrollo Sustentable y Globalización

I Aunque más no sea porque la historia de este planeta, incluyendo la historia humana, ha estado tan llena de promesas, de esperanza, y de creatividad, la Tierra se merece un mejor destino que el que parece esperarle en los años venideros. Murray Bookchin

Las siguientes líneas nacen de la desesperación. Suponen un llamamiento a nuestra humanidad, en la urgencia de colocar como enclave de nuestra existencia a la vida, a toda ella. Se presentan en plural, porque, aunque no podemos afirmarnos como un sujeto trascendente (Holloway, 2010), representado por una clase, raza o género (Davis, 2005), y aunque dichas categorías se entienden aquí como innegociables, queremos pensar que todavía es posible pensarnos como prefiguración de nuestra comunidad, aunque solo sea por la necedad de reconocernos en la sonrisa de los/as niños/as, antes que asumir como inevitable el advenimiento de la catástrofe. Para Bookchin (1999), de quien hemos tomado el epígrafe que abre este ensayo, la modernidad se presenta como desgarramiento entre humanidad y naturaleza, lo que supone la comprensión ontológica de dichos fragmentos como oposiciones normativas, los cuales se componen en dos sentidos, como primera naturaleza para el caso del orden biótico y como segunda naturaleza para el caso del mundo social. Para el historiador Edmundo O ‘Gorman (2002),

dicha fractura es el resultado de la confusión del orden conceptual – que nos remite a la tradición griega– entre Oikos y cosmos, el primero: la relación comprendida como ambiente propiamente dicho, es decir nuestro hogar, y la segunda: todo aquello que extiende sus formas en el universo. No hay suficiente distancia entre los pensamientos de Bookchin y O ´Gorman, como para considerarlos incomunicables. Sin embargo, para el primero se vuelve necesaria la superación de los análisis polarizados, en oposición, o en el mejor de los casos, como yuxtaposición, para comprenderlos más bien como un todo, es decir: una totalidad creativa. A partir de ahora, cuando sea nombrada la naturaleza, será entendida en esta media. Volviendo, advertimos que dicha superación, debe ser el resultado del desdoblamiento de dicha totalidad como corporalidad de la vida cotidiana, más que un resultado arrojado hacía el futuro de manera irremediable, como un fin al que debemos llegar. Puesto que el tiempo, en el que enunciamos la negación de la catástrofe, es un tiemplo pleno, un estrecho lazo luminoso entre el pasado y el presente tal y como lo experimentamos, es decir, como un momento de peligro que nos dobla las espaldas hacía el miedo y la parálisis. A propósito, siempre nos ha resultado curiosa la relación entre la crisis de la civilización y su tratamiento del tiempo como base histórica del desastre, así como la velocidad con que este opera. Nos detendremos un momento en ello. No supone ninguna dificultad, colocar como núcleo de la experien-

cia de la temporalidad propiamente moderna, la idea de progreso (Echeverría, 2010), cuya imagen se nos presenta como linealidad y ascenso; misma que encuentra su validación formal en el desarrollo de la técnica desde la revolución industrial, tanto como en el proceso de totalización del modo de producción capitalista. En este sentido único, avanza y se sacrifica la vida, su corporalidad presente, pasa a ser reducida a un mero tránsito de lo inmediato a lo último, como constatación de un tiempo que lo expone todo a ser devorado por su implacable, preciso y absoluto pulso. Se hace necesario poner amarras a la cuestión: ¿qué relación dicha que hay concepción del tiempo histórico y las relaciones que establecemos con la naturaleza? ¿Son las relaciones sociales, mediadas por la producción de mercancías, la prefiguración que condiciona la producción de una naturaleza destinada a la catástrofe? ¿El tiempo, como advertía Marx, supone la aniquilación del espacio? (Echeverría, 2017b) Hacer estas preguntas es también responderlas. Como vemos, Walter Benjamin (2008) tenía razón al insistir en meter el freno de emergencia a la locomotora del progreso. Aunque podríamos preguntarnos ¿Quién conduce esta locomotora? Sugerimos nombrarlo de la siguiente manera: el maquinista sin cabeza. La captación de su imagen queda suspendida como la sombra de un tiempo arrojado al vacío, el tiempo de la negación de la vida. En este acorde, queda expuesta la estrecha relación establecida entre las relaciones sujeto-sujeto y las re-


laciones sociedad-naturaleza, dicho de otra forma: el surgimiento de las jerarquías, tanto en un nivel político como en el analítico (Lemm, 2013). A este respecto, consideramos innegociables las categorías de raza, clase y género. De manera clara, podemos decir: la dominación de los seres humanos a otros seres humanos supone la condición de inició de la dominación de la naturaleza. En el umbral del siglo XXI, el que bien podemos colocar entre el final de la guerra de Vietnam en 1975 y el 11 de septiembre de 2001 (Traverso, 2017), se condensan el malestar de las promesas del socialismo realmente existente, la llamada era de la ecología, la diversificación de los movimientos sociales, la irrupción zapatista en Chiapas y el feminismo de tercera ola. Como contención de dicho horizonte, la victoriosa silueta del fin de la historia atizaba la última estocada del neoliberalismo; cuyos resultados concretos, habían puesto contra la lona toda tentativa de cambio de rumbo a escala planetaria, anunciando el fin de los combates por la dirección de la naturaleza. Así, llegaba a su fin el mundo bipolar y se abría paso la dirección única o el despotismo de la libertad (Debord, 2002). A través de la historia de la humanidad, la temporalización política del concepto de libertad nos ha empujado a la producción de la sociedad. Desde la antigua Sumeria, podemos iniciar nuestra ruta, al grito de ¡Amargi! (Öcalan, 2016), cuyo fondo gravita en la noción de libertad como liberación, así como en el ejercicio de volver a la madre. No resulta difícil comprender las implicaciones que una idea como esta puede suscitar. Desde la ecología profunda pasada por un fondo misantrópico, hasta el endurecimiento de la polaridad humanidad/naturaleza, la cual queda mejor establecida a partir del concepto de emancipación, como respuesta al supuesto de la irracionalidad de la naturaleza (Echeverría, 2017a). En el desdoblamiento de la modernidad, se nos presenta ya, una primera ope-

ración de racionalización, es decir, un ejercicio fundamental para la producción del mundo tal y como lo conocemos. Ahora bien, resulta evidente que cuando nos referimos a la producción del mundo, se hace posible incendiar un horizonte de crisis en lo que respecta a nuestra comprensión de la naturaleza, tomando en cuenta que, aunque las dimensiones de participación en dicho proceso, no dejan lugar a la posibilidad de establecer al individuo, en tanto que forma-sujeto atada al rol de consumidor, como responsable absoluto de la polución (Jappe, 2011), nos gustaría pensar, que las pequeñas modificaciones individuales, advierten la constelación de aquello a lo que nos referimos a través del concepto político de comunidad, entendido como irrupción, atada más allá del abandono y el aislamiento de la atomización social, comprendiendo así, que nuestra propia corporalidad faculta la colectividad, superando la debilidad de categorías contradictorias (Adorno, 2018), insistimos, deben ser comprendidas como acordes que acompasan un ritmo que gotea en distintas manos. Una caricia jamás nos pertenece, es compartida, es en ese breve momento de plena posesión en el que las miradas, en la dificultad de buscarse, se encuentran. Es difícil entonces, reconocer que la lectura más extendida sobre la cuestión de la naturaleza se sostiene en los clavos del cristo, es decir en la idea del individuo absoluto, cuya sentencia ya está cantada: es culpable. El martirio produce ceguera, y nos obliga a escuchar el horror: ¡La humanidad es el virus! Pese a ello, Jérôme Baschet (2020), se pregunta ¿qué es lo que estamos enfrentando?, mientras advierte, la aceleración de nuestra entrada al siglo XXI a través de la crisis suscitada por el SARSCoV-2, cuya relación íntima con la categoría de Capitaloceno (Álvater, 2014), pone de relieve la relación endogámica entre el modo de produc-

ción y la producción de un tipo de sociedad históricamente producida, cuyos bordes no agotan la capacidad de intervención de la humanidad, sino que, por el contrario, permiten al viento erosionar la renuncia como postergación de la promesa, para acercarnos activamente hacia aquello que nombramos como esperanza, la misma que navega siempre en derivas, contra el tiempo irreversible que adorna el endurecido pelaje de la bestia, el cual debe ser peinado a contrapelo si esperamos superar la parálisis, es decir: la repetición y el castigo. Queremos negar la naturaleza humana como fundamento de la barbarie, asumiendo que la metáfora absoluta (Blumenberg, 2018) con la que se alimenta dicha pretensión, no se sostiene en la historia. Podemos dejar de pensar que la realidad, tal y como ha sido producida, históricamente, por la humanidad, como una eterna sucesión de marcos monolíticos, cuya totalidad es una fatídica e irremediable imposición natural, y en su lugar comprender que la realidad permanece, históricamente, expuesta al riesgo de ser transformada, incluyéndonos. De esto depende la vida, toda ella. Hacer frente a la pulverización de nuestro campo de experiencia, es andar la dificultad que nos opone la catástrofe, como desaparición forzada del pluriversum histórico (Koselleck, 2017), que en todo caso resultaría inevitablemente en el establecimiento de la derrota absoluta, la misma que opera como cancelación de cualquier forma posible del espacio de expectativa (Koselleck, 1993). Quizá sea algo parecido, a la propuesta de Cornelius Castoriadis (2006), para quien salir de la utopía en vías de la producción de otro mundo, depende precisamente de nuestra capacidad creativa, de nuestra capacidad de implicación. Es plausible pensar que la negación de toda tentativa de transformación que haga posible otra forma de vivir-enel-mundo, supone al mismo tiempo, un realismo rancio aferrado a certezas


requeridas como concreciones que surgen de la propia validación positiva de un modelo que, para ponerse en pie, necesita volver desechable la vida, a la medida del fetiche que media las relaciones de la sociedad bajo su propia órbita: la mercancía (Scholz, 2019). Queremos negar la clausura de la historia, pero asumimos la derrota como punto de partida, es decir, como campo de experiencia que faculta nuestra capacidad para constelar la negación histórica del maquinista sin cabeza, queremos dejar de producir al maquinista, queremos desterrarlo de cuanto somos, aquí y ahora, no en el mejor de los futuros, sino en el presente como espacio-tiempo de reclamo histórico.

II Este es nuestro punto de partida: el rechazo de un mundo al que sentimos equivocado, la negación de un mundo percibido como negativo. Debemos asirnos a esto. John Holloway

Resulta perfectamente comprensible, que, en el tiempo vacío, nos veamos reducidos/as a la búsqueda compulsiva de soluciones prácticas, concretas, como si dichas soluciones se desarrollaran de manera autónoma como superación de la teoría, o en el peor de los casos como su negación. Decimos que lo comprendemos, pero no podemos aceptar dicha posición. Pensar, significa comunicar un horizonte práctico, volverlo común prefigura su realización contingente, sin embargo, una práctica que no se piensa a sí misma, a sus límites, en tanto que forma y contenido, será siempre susceptible a concretarse como la pesadilla de Kafka. Los resultados son condicionados hasta adquirir la forma del fetiche. Se corre el riesgo de carácter positivo, de atar nuestras intenciones a consideraciones inmaduras, a la rebeldía juvenil, a llenar nuestra vida de

causas, cuyos fragmentos se apagan como se apaga el fuego de nuestra mirada, que, agotada de buscar un ápice de humanidad en el horizonte, se vuelve humo; mientras nuestra corporalidad presente se marchita a los pies de la bahía, como una ilusión perenne que se vuelve dos veces humo en nuestras manos. No reconocemos que la prisa, no ha escapado de la nostalgia fordista, de la cadena fabril, cuya omnipotencia gravita en nuestras respuestas de racionalización de la catástrofe. Las luces de neón nos impiden ver que estamos doblados/ as bajo estímulos de todo tipo. Esto supone un telón tautológico: el de la sensatez. Nos dicen utopistas cuando nos llaman insensatos/as. Reducen a opciones el arte de lo posible cuando nos dicen que otro mundo es sencillamente imposible, a lo que respondemos con la ironía de quien se sabe joven: lo imposible solo existe como incapacidad. El sueño como negación de la pesadilla. ¡Idealistas! Dirán los patriarcas de rostro caído, que todavía resguardan la oposición vulgar entre la base material y la “superestructura”, atolladero al que arrojan todo aquello que no les sea posible cuantificar en sus tablas de Excel, como si la crítica se hubiese descontinuado con la última actualización de la paquetería de Microsoft, en la última ventana a un tiempo que los niega tanto como son capaces de afirmarlo en su discurso. Producen al tirano que desean domesticar. No concedemos tregua a la vieja fórmula ahistórica del “materialismo dialéctico”, cuyas traducciones mecánicas, resuelven las contradicciones como fórmula: el paso de un modo de producción a otro, cuyo desdoblamiento ahoga la tradición a la que niega (Jappe, 2011), porque antecede a gritarnos a modo de reprimenda: ¡otra forma de vivir-enel-mundo no aparece de la nada, sencillamente, por qué no comprenden que la historia no supone un receptáculo vacío, en el que la derrota de los momentos de irrupción, como búsqueda de otro mundo, no han sido

clausurados como experiencia, y que su análisis crítico, se hace urgente, tanto como nos oponen la titánica tarea de comprenderlos, como la prefiguración histórica de otro mundo en la constelación de los/as vencidos/ as, es decir, la negación histórica de la catástrofe! Nuestro compromiso es con los/as muertos/as, ya no con la cultura como monumento de barbarie (Benjamin, 2008), arrojada hacía el futuro pese su larga duración. Todo esto mientras abrazamos al materialismo dialéctico, desprendiéndolo de sus reducciones positivas. Abrazamos al joven Marx, más como quien abraza a un compañero, como un igual, y no como una divinidad cuyo poder lo agota todo. Entendemos la totalidad en la que opera la relación entre la base material y la “superestructura”, renunciando a toda pretensión de condicionar la una a la otra de manera inamovible (Jappe, 2011). Comprendemos que el conocimiento es importante por sí mismo, pero que sea una ruta de explicación, no lo vuelve núcleo de la realidad, puesto que no podemos esperar que una lectura mono-causal nos permita oponer una crítica dialéctica, negativa para decirlo con Benjamin y Adorno. Hemos de comprender, que los límites de nuestras alternativas se encuentran en su propia formulación, como la cara B de la síntesis social. Cuando nos decantamos por una alternativa, se nos presenta como una vía alterna para la obtención de un mismo resultado: el sostenimiento de la síntesis frente a la catástrofe, es decir, racionalizar de manera eficiente sus consecuencias. Esto se produce como digresión de la idea de progreso, idea rectora de la concepción del tiempo, cuya linealidad pretende la clausura como pulverización de la esperanza. Llevar hasta sus últimas consecuencias aquello que se nos requiere como “pensamiento crítico”, nos permite, pensar encontra-y-más-allá de las categorías de análisis que tomamos prestadas del marco referencial del capitalis-


mo (Echeverría, 2017b). Cuando decimos alternativa, debemos alertar sobre sus límites. ¿Qué es la sustentabilidad?, más aún, ¿si la historia ya no es la historia de la lucha de clases, necesariamente debemos aceptar que la historia, es la historia de la sustentabilidad en oposición a la insustentabilidad? Neil Smith, se pregunta ¿Quién produce la naturaleza y para qué la produce?, podemos preguntarnos ¿la forma valor, se oculta en los conceptos de la sustentabilidad? ¿es el valor de uso una alternativa como cara b, del valor de cambio? Hacer estas preguntas, prefigura una reflexión crítica, más que una serie de respuestas concatenadas. En fin ¿nuestras categorías como instrumental crítico de la devastación de la naturaleza, operan en el seno de sus causas centrales? Si es así ¿es imposible desterrar al maquinista sin cabeza y negar la catástrofe? A esto último podemos responder: No. Nada muestra todavía que la humanidad se agote irreductiblemente en dichas sobre-determinaciones. Ciertamente no habrá pureza (Holloway, 2011) ideológica en el desdoblamiento de propuestas ecológicas y libertarias, sin embargo, esto no supone la derrota absoluta y la integración pragmática de nuestras vidas a modo de subalternidades sólidas e insuperables, la subalternidad queda atada a la catástrofe, la liberación de la naturaleza pasa por la negación de la subalternidad en cuanto tal. No podemos vindicar la periferia como espacio de libertad, mientras el centro que la desprecia niega la propia existencia. Dicha dicotomía debe pasar por su abolición. En este mismo sentido la oposición humanidad/naturaleza debe ser negada, como la prefiguración de otra naturaleza: la totalidad creativa. No es que la ecología política suponga un marco de pensamiento inútil, sino que se hace urgente alertar los límites que dicho paradigma ofrece, pues se corre el riesgo de alimentar a la sociedad autófaga (Jappe, 2019) al modo de ofrecerle justificaciones verdes:

un ejemplo claro es el llamado desarrollo sustentable, en cuyo corpus teórico, se encuentra la sospechosa estreches del límite entre las ciencias sociales y la jerga empresarial. Anselm Jappe (2011), en ¡Decrecentistas, un esfuerzo más…! nos alerta, a propósito del decrecimiento como alternativa para el desarrollo fundamentalmente para el norte global, que se trata de un reformismo que quiere ser radical, y que, aunque presenta una serie de críticas certeras, sobre las consecuencias de la catástrofe ecológica, no supone una crítica profunda de las categorías fundamentales del capitalismo, fundamentalmente en torno a la mercancía como mediación de las relaciones sociales, lo cual supone al mismo tiempo la mediación entre sociedad y naturaleza, en este sentido sostiene su oposición. Lamentablemente, no podremos ahorrarnos la fatiga del antagonismo, sin que esto suponga un mero ejercicio estetizante del conflicto, o en el peor de los casos, un culto estéril por la transgresión, la negación de la catástrofe en cuanto tal no puede ser presentada como alternativa en la sociedad mercantil, sino como un horizonte antagónico, cuyo apéndice es la vida, toda ella, y no la mercancía. Por esta razón, el conflicto está siempre por venir, no sólo como exterioridad, sino al interior mismo de la crítica como precondición teórica. Tampoco se agota en programa sociológico, sino que debe ser entendido como un proceso, un pensamiento que es capaz de ir contra sí mismo, antes de integrarse a como instrumental de la racionalización mercantil. (Scholz, 2019). Es necesario comprender, que poner el freno de emergencia a la catástrofe, no será tarea fácil, mucho menos una necesidad histórica que se resolverá de acuerdo con las leyes objetivas del desarrollo de la historia del capitalismo, sino que es la tarea de hombre y mujeres comunes, más que de nuestra desaparición en el fondo de la estadística. Ciertamente, cuando

apelamos a la gente común, no apelamos al sentido común, simplemente porque los sujetos empíricos no se agotan en nuestras consideraciones, toda vez que la forma-sujeto atada a la forma valor, se presenta como cancelación de una crítica extendida a nivel cotidiano. Sería inútil, batirnos en duelo con fantasmas, bajo el supuesto de la superación de la alienación y los viejos problemas de la humanidad. Claro que sobreviven muestras claras de sexismo y racismo, como fondo de las identidades que, gestionadas por las instituciones, constatan sobre el riesgo de vindicar nuestra existencia a través de ellas. En una ocasión, hablando sobre racismo – quien escribe– consideró pertinente cuestionar en un aula: ¿Cuántos profesores morenos han tenido durante toda su formación universitaria? A sus compañeros/as de posgrado, logrando un silencio incómodo, que fue interrumpido por una acusación: ¡exageras!, dicha acusación provenía de una persona común. Nuestras reflexiones no escapan del pesimismo, pero son antagónicas con la aceptación de la catástrofe, podríamos decir que es un pesimismo activo. Pensamos peligrosa la tentación de creernos iluminados, pero al mismo tiempo confrontamos la tentación de reaccional frente a la crítica, en una defensa ciega de nuestras certezas, en esa delgada línea entre conocimiento e ideología. Mucho menos podemos aceptar que la humanidad es el virus. Defendemos, con todas las dificultades, el fondo de nuestra especie como parte fundamental del desdoblamiento de la naturaleza, aunque solo sea porque ninguna vida puede ser desechada por la idea de una naturaleza prístina en oposición a una naturaleza humana, bajo la pesada cadena de la dominación de los/as otros/as como metáfora absoluta. Resistir es la negación de la muerte generalizada, sin embargo, la vida está más allá de la resistencia, la resistencia es solo el inicio.


III La lucha de clases existe y la estamos ganando los ricos. Warren Buffet El sueño va sobre el tiempo Flotando como un velero/Nadie puede abrir semillas /En el corazón del sueño/El tiempo va sobre el sueño /Hundido hasta los cabellos/ Ayer y mañana comen/Oscuras flores de duelo (…) Cruza el gemío del niño / La lengua rota del viejo (…) F.G. Lorca / Camarón de la Isla, La leyenda del tiempo.

Con mucha probabilidad, con lo expuesto hasta aquí, se tendrá la sensación de que no se propone absolutamente nada, si esta sensación se concreta y no logra disiparse, podemos dar por perdida la comunicación. Sin embargo, queremos pensar que no será así. Pese a esto, la despedida es necesaria. Comencemos entonces. Aunque la anécdota, no supone un espacio formal para el conocimiento, en nuestra defensa debemos decir, que supone parte fundamental de la deriva cotidiana, y por lo tanto de la corporalidad del presente como tiempo pleno, así que no podemos desecharla. Hace unas semanas, en un seminario en línea que sostenemos desde hace año y medio, nos batíamos con la dificultad de responder la siguiente pregunta arrojada por un compañero, muy próxima a lo siguiente: ¿Cuál es el símbolo más poderoso del capitalismo?, las respuestas fueron toscas, y al mismo tiempo sumamente cargadas de fundamentación teórica, en tonalidades económicas y políticas, sin embargo, también hubo silencios. Queríamos establecer símbolos, en un orden lógico en el que prima lo concreto. Los colores de la discusión dispusieron al tono de la conspiración. Al mismo tiempo, se presentaban críticas a las grandes corporaciones mientras se nos olvidaba, la petición expresa del símbolo, bajo el entendido del capitalismo como una

bestia omnipresente y poderosa, nos fue difícil por un momento, escapar de su descripción más evidente: el mundo entero. En medio de la desesperación, quien escribe, gritó a modo de mensaje instantáneo: el mayor símbolo del capitalismo es un clip, ¿qué?, sí, un clip. Pero no se agota en él. Es la propia metáfora de lo inocuo lo que hace tan dura a la mercancía, no solamente el hecho de que un clip esté hecho de metal. ¿Cuánto cuesta hacer un paquete de clips? ¿Quién compra clips? ¿Por qué es tan fácil tener uno a la mano? ¿por qué los tiramos cuando no pierden ningún grado de utilidad? ¿su forma-mercancía viene ya realizada como desecho? ¿Por qué no han dejado de fabricarse? Entonces el capitalismo ya no se nos aparecía como una bestia todopoderosa, sino como un pequeño clip. Con esto no pretendemos asegurar la debilidad del capitalismo, sino todo lo contrario, que en la aparente inocuidad oculta su mayor fortaleza, la mercancía supone un apéndice de la vida cotidiana a tal grado, que nos es imposible identificar que supone una mediación en nuestras vidas: similar a chocar las copas entre amigos/as en un bar del centro, la mercancía lo sostiene todo. ¿No sucede lo mismo con la naturaleza? No hace mucho, un sábado de esos que debemos dedicar a la compra de comestibles, nos encontramos con una mercancía un tanto curiosa: sábila, esta planta tan común que aburre. Su nombre de uso común no aparecía en el cartel, ahora se llamaba Aloe Vera, algo ya gastado, nos dirán, por la industria cosmética, no obstante, estaban allí las pencas de sábila tendidas en un refrigerador. ¿Quién gastaría su dinero en sábila, cuando, exagerando un poco, sólo tenemos que estirar la mano para tomarla? El curioso encanto de los supermercados. En otra ocasión, veía mi calzado deportivo desgastado por el uso, mientras comenzaba a buscar en línea los precios más bajos de calzado, me encontraba pulsando el botón siguiente a las ofertas,

cuando me di cuenta de que mi objetivo inicial se había modificado, ya no deseaba calzado cómodo y barato, sino un modelo específico de una marca específica que, por supuesto se salía por mucho de mi presupuesto, se producía entonces una sensación de pérdida, exagerando un poco, un duelo. Acto seguido, se volvió una broma macabra. La ostentación no es un mal mayor, dirán, sin embargo, el objetivo no es el objeto en sí, sino cómo opera en la dimensión de la mercancía. Hace un par de días, salimos a pasear, a patinar por el malecón, mi amigo, que se dedica a la cocina, me señalaba que consumir alimentos que comúnmente relacionamos con la ostentación, no está reñido con nuestro presupuesto, que si compramos una cantidad sensata comemos dos o tres personas, acompañando aquello con una ensalada. Observamos la remodelación reciente del paseo, mientras el horizonte atravesaba nuestras miradas con los cruceros que suscitaron las recientes movilizaciones ciudadanas. Recordé que días antes, habíamos hablado con otra de nuestras amistades, a quien esta situación le preocupaba de manera urgente. Sin ánimos de despreciar las justas motivaciones de aquella manifestación, concluíamos lo siguiente: no basta con solicitar una forma de turismo sustentable como solución concreta al problema del modelo de desarrollo, cuya vocación natural se ha establecido ya como fondo retórico de la política de las instituciones públicas, sino la crítica del modelo de desarrollo, es decir de la noción de turismo como vocación natural del territorio. Bajo esta base, consideramos que no hay partidos de oposición, sino que cada formación política se integra de manera gradual en momentos diferentes a dicho modelo, nuevamente nos quedamos sin fondo alternativo. En este redil, pensamos que difícilmente se puede hacer frente a la catástrofe a través de la fragmentación de la crítica social en reductos identitarios, que a lo mucho ha resultado, en plataformas


políticas para la integración de la agenda social al cuerpo de los partidos. Desde la lucha contra la megaminería tóxica hasta el feminismo, la síntesis social ha sabido capitalizar las justas motivaciones de la gente común. Esto no quiere decir, que estemos en medio de una manipulación del tipo de la teoría de la conspiración, sino de la integración de la vida cotidiana en el desdoblamiento de la sociedad mercantil. Nos cuesta trabajo reconocer que lo inmediato puede traernos terribles consecuencias a largo plazo. Nuestro amigo, nos decía angustiado, que íbamos de una parcela de conflicto a otra, sin tender redes que nos permitieran comprender el problema como un proceso más amplio, y estamos de acuerdo. La reciente rencilla mediática entre animalistas y feministas dan muestra de ello, mientras que los problemas raciales y de clase, parecen ya obsoletos. Como dirían los situacionistas: la sociedad espectacular, ha hecho de la resistencia un espectáculo. Podemos observar la historia como un mero ejercicio lúdico sin intenciones, o reconocernos como posibilidad de transformación. Si el sueño es la negación de la pesadilla, y el sueño va sobre el tiempo flotando como un velero, abrir semilla en el corazón del sueño, no solo se hace posible en la crítica a la clausura de la negación histórica de la catástrofe, sino que al producir el pluriversum histórico de la catástrofe, se inicia el destierro del maquinista sin cabeza como posibilidad misma de la expectativa: la búsqueda de la esperanza, presente en el gemido del niño y la lengua rota del viejo. Quisiéramos terminar diciendo que el pensamiento aquí derramado, amalgamado al tiempo que se cuela por el teclado, queda siempre atado a la contingencia, del mismo modo que esperamos sea recibido, puesto que su única pretensión es la de suscitar la crítica, tomando en cuenta que nuestra posición es la de una modesta clarificación teórica, más que la presen-

tación de planes elaborados de alternativas, instamos a estar alertas, a permanecer críticos, a movilizar toda nuestra inteligencia, aunque sabemos que el error está siempre por venir. A la memoria del compañero Sotomayor, el recuerdo de su crítica feroz y su palabra amable se queda entre nosotros/as.

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Fines educativos en la educación media superior: la influencia de las políticas neoliberales en México 2006-2012 Anna Karina Jiménez Appel Maestría en Ciencias Sociales: Desarrollo Sustentable y Globalización

Introducción Durante la segunda mitad del siglo XIX México se hace partícipe de la nueva dinámica global, la cual exigía un cambio económico que tuvo un gran impacto en diversas esferas sociales. Una de ellas y de principal interés para el presente ensayo, es la educación. En la década de los 80 el proyecto educativo mexicano se expresó abierta y oficialmente como proyecto modernizador. Esto quiere decir que se empieza a atender de manera directa las exigencias globales y las políticas neoliberales. Con el paso de los gobiernos, poco a poco se fueron perfilando los objetivos de dicho proyecto cada vez más encaminado al desarrollo económico. Lo anterior se hizo evidente cuando entre los fines/objetivos educativos era más importante el ingreso al mercado laboral global, que el propio desarrollo humano. Aún más patente cuando en el período 2006-2012 no solo se impone el modelo por competencias (del cual se hablará más tarde), sino que también se eliminan o se les resta importancia a distintas materias de ciencias sociales, entre ellas la filosofía. Hago hincapié en la filosofía, porque este brevísimo ensayo crítico se hace desde la filosofía de la educación, entendida como filosofía de la praxis, encargada de la crítica a la práctica educativa y su relación con los fines que la orientan (Camarena, 2008, pág. 81). Es decir, es la filosofía de la educación la encargada de entender los principios axiológicos que le dan lugar a los fines educativos.

Por lo tanto, el interés en este trabajo recae en el impacto que el neoliberalismo tuvo en los fines educativos en México durante el periodo 2006-2012. Sin embargo, dado que los proyectos educativos se encaminaron más al ámbito laboral, dicho objetivo se hizo aún más evidente en la educación media superior (EMS). El nivel medio superior no solo es relevante por los fines educativos tan explícitos referentes a la integración al mercado laboral, sino porque es en este momento de la vida en que los jóvenes consolidan sus valores y se fijan las responsabilidades como individuos y ciudadanos. Sin embargo, a pesar de ello la EMS sigue siendo el eslabón más débil de la cadena educativa en México (INEE, 2018). A continuación, se presenta, desde la filosofía de la educación, la relación entre los proyectos educativos y las políticas neoliberales implementadas por el gobierno mexicano y el impacto que estas tuvieron en los fines educativos en la EMS durante el mandato de Felipe Calderón. Para ello será necesario hacer una revisión histórica que permita comprender la situación política y económica que encaminó a la educación mexicana a su situación actual. Lo anterior con el fin de contribuir al estudio del sistema educativo en México y coadyuvar a la comprensión y análisis de los fines educativos. Por lo tanto, el siguiente trabajo está dividido en cuatro apartados: el primero donde se especifica el estudio de la filosofía de la educación y su relación con los proyectos educativos en México; después se hace un apartado para hablar sobre el estado

de la educación media superior en México y un poco de su historia; en el tercer apartado se hará una revisión histórico-económica hasta llegar el periodo 2006-2012, que permita entender la relación entre educación y economía; para finalmente terminar con un análisis crítico, desde la filosofía de la educación, de los fines educativos en el nivel medio superior planteados durante el sexenio antes mencionado.

¿Qué es la filosofía de la educación? Ante la pregunta que abre este apartado, es necesario aclarar los conceptos tan amplios que la conforman: filosofía y educación. Desde la etimología, se tiene el vocablo griego philos que significa “amor” “el que gusta de”, y sophia haciendo referencia a “sabiduría”, “conocimiento”. Por lo tanto, la definición más simple que se podría enunciar es que la filosofía es amor a la sabiduría, y el filósofo es el amante de esta. Sin embargo, la filosofía se ha ido construyendo conforme a su época; desde que empieza en el periodo presocrático dando respuesta a los principios, primeros de la naturaleza, hasta los pluralismos epistemológicos de la actualidad. Ya que la filosofía pasa por las distintas épocas y en todas representa la ideología de su tiempo, “la producción filosófica es una forma particular de cultura” (Fullat, 1988, pág. 58). Siguiendo a Fullat, el hombre se enfrenta al mundo de dos maneras: conociéndolo y actuando en él y sobre él. En este último caso es donde se producen los juicios de valor, se


analizan y se realiza la crítica de los enunciados que generamos; esto es filosofía. El siguiente concepto para analizar es el de educación. El proceso de educar ha estado presente en el hombre desde sus orígenes, y es justo este proceso el que lo separa de las bestias y lo inserta en su segunda naturaleza: la cultura. En tanto que el término educación está siempre en función al hombre, dicha configuración lo llena de signos y señales. Así, podemos interpretar educación como enseñanza escolar o de la conducta en casa, educación como un proceso observable, como resultado de una acción, como institución o modificación de conducta (Fullat, 1988). Para fines de este ensayo, se tomará a la educación en dos sentidos: a) como el punto de intersección de todas las ciencias que conforman al hombre, pero también b) como un proceso liberador donde el hombre se hace hombre conciente, crítico y partícipe de su mundo. Dado lo anterior, la educación en sí misma persigue un fin que en este caso es la formación del hombre; por lo tanto, los proyectos educativos deben contener una finalidad. Cuando se establecen las finalidades de “algo” se está haciendo una proyección de algo que no existe, de algo que aún no se logra, el sujeto afirma una realidad de algo que aún no se concluye. Es a través del conocimiento de sus posibilidades de transformación que el sujeto fija sus fines en la acción (Camarena, 2008, pág. 25). Una vez entendido que la filosofía es la manera crítica y conceptual de ser y hacer en el mundo, y que la educación es punto y proceso de transformación con fines antropológicos, cabe volver a preguntar ¿Qué es la filosofía de la educación? Se entiende por filosofía de la educación a la vertiente de la filosofía que se pregunta por el “¿para qué?” de la educación. Es aquí donde se analizan, critican y clarifican los conceptos utilizados en la teoría y la práctica educativa en relación con los fines que la orientan.

1. La filosofía de la educación en los proyectos educativos de México Vasconcelos pensaba que la educación consistía en modelar a las personas y prepararlas para desarrollar una función dentro de la sociedad, (…) con esa idea se propuso formar nuevos ciudadanos capaces de juzgar la vida desde el punto de vista propio, de producir su sustento y de forjar la sociedad. Tuirán & Quintanilla

A la par de la historia de México y su conformación como país, la educación y los proyectos educativos se fueron moldeando a la situación mexicana. De esta manera se tuvo un proyecto que corresponde a la formación del estado mexicano, otro al primer estado nacional, uno que surge de la revolución mexicana y, el de mayor interés para este trabajo, el proyecto educativo de la modernización. Antes de continuar, es importante saber qué es un proyecto educativo. Siguiendo a Yurén Camarena en Filosofía de la educación en México, todo proyecto es un producto teórico que sustenta una práctica cualquiera, la cual contiene una finalidad dependiente de su contenido axiológico, es decir, de los valores que la orientan. Lo que aquí interesa es el proyecto que sostiene a la práctica educativa y los valores que dirigen la finalidad de tal proyecto. Dado que la finalidad en los proyectos, como ya se mencionó anteriormente, es una realidad inexistente, puede llegar a suceder que los proyectos, en tanto teoría, no logren corresponder a la realidad existente. Por lo tanto, es necesario que el proyecto educativo entienda y atienda la realidad de la educación en México. Más específicamente, la realidad de la educación pública mexicana es que el proyecto educativo está guiado por la ideología de clases imperante en el sistema económico-político del neoliberalismo. Donde se hace creer

que el bienestar y el desarrollo social son igual al desarrollo económico, y donde los intereses y prioridades de las clases dominantes se disfrazan de las necesidades de la sociedad en general. Lo anterior se puso de manifiesto en el periodo 2006-2012 –del cual se hablará más tarde– donde se priorizó la formación de los estudiantes para el mercado laboral, en lugar de la preparación para el florecimiento humano. Sería contradictorio para el proyecto educativo tener egresados críticos y participativos capaces de entender y transformar su realidad, cuando el interés es en realidad, la producción de egresados sin capacidad de reflexión que puedan integrarse al mercado laboral y así contribuir al desarrollo económico de México, participando de manera acrítica en su sociedad. Por lo tanto, el papel de la filosofía de la educación en el nuevo proyecto educativo mexicano es cuestionar los valores neoliberales que están dando sostén a los fines de la praxis educativa. Es momento de preguntar ¿Cuál es el papel de la educación en México? ¿Cuál es el objetivo de la educación? ¿Qué clase de hombres se están formando? ¿Por qué los fines educativos se guían por el mercado global? ¿Debe ser así o puede ser diferente?

2. Estado de la educación media superior en México Como se desprende de las necesidades de atender a una población compuesta por diversos grupos etarios, el sistema educativo en México –uno de los más grandes de América Latina– se encuentra dividido en tres niveles: la educación básica, que abarca preescolar, primaria y secundaria, atendiendo a un 74.6% de la población estudiantil (Quiles; Zaragoza, 2014); la educación media superior, es decir bachillerato general, tecnológico, tecnólogo y profesional técnico. Todos con las modalidades escolar,


no escolarizada (a distancia) y mixta, atendiendo a los adolescentes entre 15 y 17 años; y la educación superior (licenciatura y algún tipo de posgrado) que se centra en los estudiantes de 18 años o más. Según el Instituto Nacional para la Evaluación Educativa (INEE), en 2018 se atendieron 5 millones de alumnos en el nivel medio superior. Se pretende que en este periodo los jóvenes adquieran las competencias necesarias para integrarse al mercado laboral y convertirse en ciudadanos que aporten a la sociedad. Se imparte en tres modelos educativos: el bachillerato general y tecnológico, ambos de carácter propedéutico (preparan para continuar con los estudios de nivel superior); y profesional técnico, donde se prepara a los alumnos de manera bivalente para integrarse al mercado laboral y/o continuar con sus estudios. Aunque la educación en México como proyecto nacional comienza en el siglo XIX, la EMS no contó con un sistema de orden y lineamiento hasta inicios del siglo XXI: en 2008 con la Reforma integral de Educación Media Superior (RIEMS), en 2012 con la reforma educativa y la Ley General del Servicio Profesional Docente (LGSPD) en 2013.1 Antes de estos procesos de gran magnitud, la EMS estuvo sometida a un par de reformas durante la década de los 70. En primer lugar, se estableció que la idea central del bachillerato era la formación no solo cultural y humanística de los jóvenes, sino también la preparación técnica para, en caso de interrumpir los estudios, poderse integrar de manera satisfactoria al mercado laboral. Más tarde, en 1978 se crea el Colegio Nacional de Educación Profesional Técnica (CONALEP) y el gobierno federal pone énfasis en los bachilleratos ge1

Con la RIEMS se hace un marco curricular común para la EMS basado en competencias y se definen ciertos estándares y procesos. En 2010 se aprueba la obligatoriedad del nivel medio superior en los artículos 3ro y 31 de la Constitución a partir del periodo escolar 2011-2012. Por otra parte, la LGSPD está más enfocada al servicio del personal docente, estableciendo los criterios de ingreso y permanencia, entre otras cosas.

nerales no pertenecientes a las universidades, creando el colegio de Bachilleres. Estas dos instituciones fueron una expresión clara de cómo se fomentó la relación entre EMS y trabajo. Casi dos décadas más tarde, en 1993, la Ley General de Educación mencionaba la necesidad de desarrollar ciertas competencias tecnológicas y científicas para contribuir al desarrollo económico nacional, y se invitaba a los empresarios a participar en la gestión escolar para crear una mayor vinculación con el sector laboral (INEE, 2018, págs. 37-38). Con lo anterior se puede concluir que el modelo educativo en México se rige por el modelo de producción imperante de cada época, lo cual se tratará más adelante. Con la RIEMS se hace un marco curricular común para la EMS basado en competencias y se definen ciertos estándares y procesos. En 2010 se aprueba la obligatoriedad del nivel medio superior en los artículos 3ro y 31 de la Constitución a partir del periodo escolar 2011-2012. Por otra parte, la LGSPD está más enfocada al servicio del personal docente, estableciendo los criterios de ingreso y permanencia, entre otras cosas. Poco a poco los fines educativos se fueron moldeando a las necesidades políticas y económicas del país, lo cual ha llevado a la sociedad mexicana a no lograr definir los objetivos de la educación para las nuevas generaciones, probablemente porque cada vez se hacen más evidentes las contradicciones de los intereses en la lucha de clases (Robles, 2014, pág. 13). ¿A qué se refiere la lucha de clases y que tiene que ver con la EMS? Durante el mandato de Felipe Calderón (2006-2012) la situación política y económica del país llevó a que el proyecto educativo acatara de manera directa las recomendaciones hechas por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), el Banco Mundial (BM) y el Fondo Monetario Internacional (FMI). Dichas políticas in-

corporaron conceptos como calidad, eficiencia y competencia al sector educativo. Con esto, el programa sectorial 2006-2012 menciona que el objetivo de la educación es formar ciudadanos capaces de desarrollarse en el ámbito social y laboral. Sin embargo, en 2008 con el programa Alianza por la educación, se eliminaron del mapa curricular de la EMS algunas materias de humanidades, entre ellas la filosofía. Hecho un tanto contradictorio, pues al quitar las materias donde se desarrolla la conciencia, la crítica y el análisis social que permite el cambio, también se está eliminando la capacidad de desarrollo social. Con lo anterior, cabe preguntarse ¿a qué se refiere el proyecto educativo actual con el desarrollo y la participación social de los egresados? Si se establece que el objetivo es la participación ciudadana y el desarrollo humano por medio de un trabajo que contribuya al crecimiento económico del país, entonces el sistema educativo cumple su función. Es decir, en la actualidad existe una contradicción entre la teoría que sustenta el proyecto educativo y la verdadera práctica educativa. Aun así, la finalidad de la EMS en México es clara: producir egresados que participen de manera eficiente y en el mercado laboral a temprana edad, perpetuando las dinámicas de desarrollo desigual y combinado presentes en el país.2 En conclusión, de este apartado, se entiende que los principios axiológicos que rigen el proyecto educativo actual en México son neoliberales y, por lo tanto, la finalidad educativa va a la par de los mismos: el interés es la producción de egresados que contribuyan al incremento económico. Sin embargo, también se sabe que la educación va mucho más allá de la pre2

Se entiende por desarrollo desigual y combinado al producto que se tiene de la dinámica de producción capitalista. La globalización del capital y de los mercados se legitima por la igualación gradual de las condiciones de acumulación que el sistema conlleva. Se utiliza el término para explicar todo un proceso histórico en México que obliga a los estados de las periferias capitalistas a tratar de alcanzar a sus homólogos más avanzados (Morton, 1971).


paración para el trabajo, que la participación ciudadana va enfocada a la transformación de la sociedad y que el bienestar social no es equivalente al bienestar económico.

3. Economía y educación en México La década de los 80 representó un cambio político y económico en todo el mundo. Como perteneciente al famoso grupo del tercer mundo, México adopto el discurso desarrollista3 impuesto por los líderes económicos. Con el deseo y la falsa promesa de desarrollo, el país se vio involucrado en una serie de decisiones y ajustes estructurales para lograr el objetivo del crecimiento económico. En 1982 México se integra la dinámica de los “Ajustes estructurales”4 y se vuelve acreedor de la deuda externa hacia el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial, siendo éstos los centros de financiamiento, propagación y ejecución del fundamentalismo del libre mercado y la ortodoxia neoliberal5 (Harvey D., Breve Historia del neoliberalismo, 2007, pág. 34). Durante las siguientes dos décadas, el país tuvo tres periodos presidenciales consecutivos que llevaron a la economía hacia el sistema neoliberal. Miguel de la Madrid (1982-1988), Carlos Salinas 3

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De acuerdo con Arturo Escobar (2007), para contribuir a la dinámica donde hay países más desarrollados a los cuales los menos deben igualar, se crea el tercer mundo. El cuento del tercer mundo engloba un discurso que justifica las manifestaciones de poder ya sea económico, cultural o político, de los países más “desarrollados”. Dentro de este imaginario colectivo, el “desarrollo” es la base de todo un imaginario social. Justifica las manifestaciones de poder ya sea económico, cultural o político, de los países más “desarrollados”. Dentro de este imaginario colectivo, el “desarrollo” es la base de todo un imaginario social. Los ajustes estructurales fue un método que ultimó el FMI y el BM para condicionar los préstamos a los países en vías de desarrollo. Para poder ser acreedor a un préstamo, era necesario, por ejemplo, reducir el papel del gobierno en las dinámicas económicas y liberar el mercado para integrarse el mercado global. Como proyecto teórico el neoliberalismo implica una apertura comercial donde el bienestar social se alcanza mediante el intercambio de bienes y servicios utilizando como base del sistema al capitalismo. Sin embargo, como praxis política, solo sirve para restaurar el poder de las clases dominantes y perpetuar dicha dinámica.

de Gortari (1988-1994) y Ernesto Zedillo (1994-2000), marcaron el incremento de la tecnocracia, el florecimiento de la deuda externa y el nacimiento oficial del neoliberalismo en México (Babb, 2003). En 1989 el paso hacia la neoliberalización del mercado se hizo evidente en el consenso de Washington, donde el BM, el FMI y el Departamento del Tesoro de Estados Unidos realizaron diez recomendaciones a los países en desarrollo sumergidos en la crisis económica para liberarse de la misma. Se comenzó a creer que, para lograr el desarrollo económico de un país, era necesario formar parte de toda esta dinámica global. Las reformas implementadas durante estas décadas privatizaron las industrias estatales, aseguraron la inversión de los extranjeros y se quitaron las barreras económicas para introducir a México al libre mercado con el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) entre Estados Unidos y Canadá. A partir de 1994 México se hace parte de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), organismo encargado de asesorar y diseñar políticas para fomentar el desarrollo económico y social de los países. Estas nuevas dinámicas afectaron diversas esferas de la sociedad mexicana. Actualmente México forma parte de la dinámica global perteneciendo a distinto tratados internacionales económicos, de hecho, es el país con mayor número de tratados económicos en todo el mundo, Sin embargo, a más de 3 décadas desde la implementación del modelo neoliberal en México, con más mercado y menos Estado, las promesas del progreso siguen sin cumplirse (Calva, 2004, pág. 65). Así fue como a partir de la década de los 90 se organizó un nuevo proyecto educativo en torno al criterio axiológico del desarrollo y la teoría neoliberal. Esto debido a que, entre las distintas esferas que fueron modificadas por los ajustes estructurales, estaba la educación. Fue en

este periodo cuando comienza el periodo modernizador en la educación mexicana. A continuación, se hará un breve repaso de los proyectos educativos modernizadores tal como los presenta Yurén Camarena (2008). EL programa sectorial de Miguel de la Mase planteaba entre los fines educativos tradicionales y los que requerían los nuevos tiempos: formar a los hombres que se integrarían a la globalización. La educación se convirtió entonces en un proceso de formación más que de información y transformación. El Programa para la Modernización Educativa de Carlos Salinas de Gortari tenía como objetivo preparar a los jóvenes para el mundo de competencia y cambio en el trabajo productivo. En este periodo de cambio la participación social adquirió un nuevo significado, pues se pedía solidaridad por la eficacia, haciendo a la sociedad cada vez más competitiva. De esta manera la educación se va integrando al plan de desarrollo y se pone al servicio del neoliberalismo para crear al hombre moderno necesitado de un desarrollo económico. Aquí se asume a la educación como una inversión a largo plazo que llevara al cambio, el cual solo se logrará disfrutar una vez que haya concluido el proceso de desarrollo. Posteriormente el Programa de Desarrollo Educativo de Ernesto Zedillo durante 1994-2000, aludía a conceptos como equidad, desarrollo sostenible, participación ciudadana, productividad, creatividad… situaciones que se plasmaron en la teoría, pero jamás se llevaron a la práctica. Ya en el periodo 2001-2006 con Vicente Fox y el Programa Nacional de Educación, se aludió más a la educación por competencias, dándole mayor importancia a las habilidades científicas y tecnológicas. Este programa avanzó en un sentido instrumental y no hizo una finalidad de carácter ético, ya que, si lo hiciera, iría en contra del objetivo neoliberal. “Esto significó subordinar el desarrollo humano al desarrollo econó-


mico, pese a las declaraciones de que el desarrollo humano es la finalidad del proyecto educativo” (Camarena, 2008, pág. 269). El sistema por competencias implementado de manera más puntual durante el sexenio de Felipe Calderón (2006-2012) fue una de las recomendaciones que realizó la OCDE en el marco de los ajustes estructurales a los que está sometido México, dando prioridad a los intereses del mercado. Según la SEP en el Plan de Estudios 2011 de Educación Básica, las competencias son las capacidades para responder a diferentes situaciones; implica un saber hacer (habilidades) con saber (conocimiento), así como la valoración de las consecuencias de ese hacer (valores y actitudes). Es decir, la educación se centra en la resolución de problemas prácticos para el mejoramiento de la vida. En dicho programa se privilegian habilidades técnicas y científicas dejando a un lado las humanidades, tanto así que se buscó erradicar a las ciencias sociales del mapa curricular en la EMS. Lo que dio a entender que es más valioso un egresado que pueda integrarse rápidamente al mercado laboral, a uno que entiende su realidad e intercede en ella. “Utilizar las competencias en el discurso educativo es tomar una opción por un discurso, por una forma de entender los problemas, de ordenarlos, de condicionar lo que queremos (…)” (Sacristán, 2008, pág. 18). Un discurso que utiliza conceptos como estandarización y evaluación entiende no solo a la educación sino también al mundo desde una percepción económica.

4. Conclusiones: aproximaciones a una crítica Al inicio de este ensayo se estableció que la educación es un punto de intersección antropológico done interfieren todas las ciencias que conforman al hombre, y al mismo tiempo es proceso de transformación del sujeto para lograr su integración a la

cultura. Para Freire este proceso se convierte en una práctica liberadora, pues permite hacer en el mundo y hacernos sobre el mismo. También se acordó la perspectiva filosófica desde la cual se parte en este análisis. Dado que el interés está enfocado en las finalidades del proyecto educativo actual, lo más pertinente es estudiarlo desde la filosofía de la educación, pues es la postura que brinda las herramientas epistémicas necesarias para entender, estudiar y abordar los principios axiológicos reflejados en las finalidades educativas. Con la aclaración anterior y el brevísimo repaso histórico de la economía en México y su relación con el sistema educativo, podemos concluir lo siguiente. En primer lugar, se entiende que, si bien la educación como concepto ideal es transformadora, en la práctica el proyecto educativo atiende a las circunstancias sociales de su época. Por lo tanto, que el modelo educativo actual se interese más por egresados a críticos sociales pero buenos trabajadores, es síntoma de los valores que sostienen dicho proyecto educativo. Es decir, el sistema neoliberal está basado en la acumulación y el perpetuo desarrollo económico sin importar los niveles de desigualdad social y desastre ecológico que queden a su paso, para ello es necesaria la generación de trabajadores que no sean conscientes de su realidad y, por lo tanto, no puedan cambiarla. “Los métodos de opresión no pueden, contradictoriamente, servir a la liberación del oprimido” (Fiori, 2005). Como segundo punto, se vislumbra un desfase teoría-praxis en cuanto al establecimiento de las finalidades educativas, sobre todo en el nivel medio superior. Ejemplo claro de ello es el contenido que se plasma en los programas educativos donde se describen ciudadanos demócratas, participes, creativos, con valores, etcétera, pero al mismo tiempo en el mapa curricular se eliminan las materias que pueden brindar todas estas capacidades. Eliminar materias como filosofía, historia, ética, es perpetuar la dinámica de clases.

Por último, se hace manifiesto el poco o casi nulo estudio que se ha hecho sobre la EMS y los fines que la orientan. Las publicaciones y críticas educativas se han enfocado más en el nivel básico o superior, dejando de lado a los adolescentes y restándole importancia a este eslabón medio de la cadena educativa. Por casi un siglo, el nivel medio superior se fue moldeando conforme el plan general de educación, fue hasta la década pasada que se le dio un orden y lineamientos específicos. ¿Por qué? A primera instancia se podría pensar que son más importantes las primeras etapas de aprendizaje. Sin embargo, no es solo el contenido de la EMS sino también la situación de los adolescentes lo que hace del nivel medio superior tan importante. Los impactos a partir de la reestructura del sistema educativo con el programa “Alianza por la calidad de la educación” se ven reflejados no solo en la falta de preparación de los egresados, sino también en la tasa de deserción escolar en EMS. La falta de interés y pertinencia del bachillerato en los adolescentes, los contenidos y los objetivos que se tienen en este nivel, así como las circunstancias económicas, sociales y culturales, han orillado a los jóvenes a priorizar su inserción prematura al ámbito laboral. Desde la filosofía de la educación se exhorta no solo a repensar los fines educativos, sino también a volver a debatir y replantear los intereses de una educación inmersa en situaciones de injusticia y desigualdad. Una vez teniendo claro qué clase de hombre se quiere formar para el bienestar social y no el económico, será momento de modificar los valores que sostienen el proyecto educativo.

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El calentamiento global Exal Hernández Plata, Maestría en Ciencias Marinas y Costeras (CIMACO)

Introducción El mundo que los seres humanos hemos creado para tener cada vez una vida más placentera y cómoda ha traído consigo problemas bastantes graves, el calentamiento global o cambio climático, en un principio, se estudiaba solo como el fenómeno natural que es, sin embargo existe una relación muy estrecha entre el avance de la tecnología y este fenómeno, debido a que mientras más avanza la tecnología y se crean herramientas de medición más precisas vamos obteniendo un panorama más claro de las consecuencias y maneras en que nuestro estilo de vida cambia y toma una partida importante en el fenómeno natural, podemos tomar como ejemplo la revolución industrial (1760-1840), cuando se empezó a estudiar la reacción de la combustión. Cuando él interés giraba en torno a la energía producida y los gases principales presentes en esta reacción, posterior a eso, conforme se dieron a conocer herramientas de medición más precisas, se fueron descubriendo

que del nitrógeno se generan distintos óxidos que pueden ser peligrosos, así como se fueron detectando otros elementos como el hollín, hidrocarburos no quemados, dióxido de azufre, etcétera (Power-Porto, 2011). Se puede considerar que desde ese entonces hemos sido consientes de la existencia de este problema y, conforme avanza el tiempo, hemos sido testigos de las consecuencias y estragos que esto puede traer; inundaciones, sequias, deshielos, etcétera. Debido a esto, en 1979 se llevó a cabo la Primera Conferencia Mundial sobre el Clima, organizada por la Organización Meteorológica Mundial (OMM). Donde el tema principal fue el calentamiento global y cómo este podría afectar de manera grave la actividad humana, es decir se reconoció este fenómeno como un problema grave para el planeta. En esta misma conferencia se emitió una declaración que convocó a los gobiernos del mundo a controlar y prever los potenciales cambios climáticos provocados por el ser humano. También se fundó el Programa Mundial sobre el Clima (PMC), quedando a cargo de

la OMM, el Programa de las Naciones Unidas P ara el Medio Ambiente (PNUMA) y el Consejo Internacional para la Ciencia (ICSU, por sus siglas en inglés). A partir de esta conferencia, empezaron a realizarse otras de más importancia hasta que en 1988 se formó El Panel Intergubernamental Sobre Cambio Climático (IPCC por sus siglas en ingles). Poco a poco el calentamiento global dejó de ser un tema exclusivo de científicos y expertos, y empezó a ser tratado como tema social y político, por lo que se empezó a concientizar y sensibilizar a la población sobre este problema tal manera que hoy en día, pocas personas no han escuchado acerca de este tema y es casi imposible cometer los graves errores del pasado. Sin embargo, aún hay mucho que se debe de hacer, el problema aún existe, y parece las consecuencias están aún más presentes que antes, el deshielo del ártico, desaparición de zonas boscosas debido a las sequías. Poco a poco dejó de verse el calentamiento global solo como un problema ambiental, si no también empezó a con-


siderarse un problema económico y social, en el ámbito económico empezó a hacerse presente este problema cuando la materia prima empezó a escasear por los cambios en los procesos naturales como se mencionó antes, mientras que, por el lado del social, se pueden ver los efectos partiendo desde el cambio de clima para las zonas y como esto cambia la vida de las personas en ciertas poblaciones, así como la aparición de enfermedades en estas zonas. En este ensayo, se abordará el calentamiento como problema global, exponiendo sus orígenes, causas principales, el ser humano como detonante y potenciador, consecuencias actuales, acciones que se han llevado para contrarrestar este problema y mencionar algunas de las soluciones que hoy en día se pueden abordar para combatirlo.

Desarrollo. Origen del calentamiento global En los estudios que se han realizado a lo largo de los años, acerca de la historia de la tierra específicamente en el ámbito ambiental, se ha descubierto que el cambio climático ha existido, tan es así, que la tierra atraviesa cada 40, 000 años por algún cambio de los que podemos destacar las eras glaciares. Teniendo como resultado que en los estudios que se han hecho a través de las rocas y capas de los glaciares, se ha revelado que, durante los últimos 400 mil años, el clima de la tierra ha estado en constante cambio ya presentando anomalías positivas o anomalías negativas, sin embargo, estos procesos se consideran naturales ya que las causas fueron los cambios que se fueron presentando en la tierra, erupciones volcánicas, movimiento de las placas tectónicas, entre otros motivos, pero es importante mencionar que en las últimas décadas, se ha venido observando un aceleramiento anormal en los periodos en los que ocurren estos ajustes de cambio climático. La tierra está compuesta por un 78.0% de nitrógeno, 21.0% de

oxígeno y 1.0% de otros gases, entre ellos los que provocan el efecto invernadero: vapor de agua, bióxido de carbono (CO2), metano, CH3) y óxido nitroso, N2O). Estos tienen la capacidad de retener parte de la radiación emitida por la superficie terrestre. Si bien es cierto que en un principio el ser humano no tenía una influencia directa en el calentamiento global debido a su comportamiento nómada, en el momento en el que el ser humano se convierte en sedentario, gracias principalmente al descubrimiento de la agricultura y domesticación de diferentes especies tales como lobos, vacas, gallinas entre otros, es cuando empieza realmente a ser notable el desgaste de los recursos naturales y deterioro ambiental en la zona, sin embargo en aquellos seguía sin tener un impacto importante en el cambio climático, siendo el punto más importante la revolución industrial, con el descubrimiento de la combustión y los combustibles provenientes del petróleo cuando el ser humano empieza a generar gases de efecto invernadero (GEI) y, con el paso del tiempo y el crecimiento excesivo y acelerado que empezó a tener esta nueva cultura de industrialización el ser humano empieza a escalar y ser el principal causante de que el cambio climático. De 1750 a la fecha, se ha registrado un incremento en la concentración de bióxido de carbono, siendo la más alta en los últimos 420 mil años, y probablemente de los últimos 2 millones de años, esto de acuerdo con el tercer informe de evaluación del Panel Intergubernamental Sobre El Cambio Climático, el cual presenta conclusiones de análisis realizado por miles de expertos de todo el mundo. Además de lo anterior mencionado el calentamiento global es causado por diversos factores los cuales podrían dividirse en dos grupos: causas naturales y las causas de origen humano; la información disponible en IPCC (Panel Intergubernamental de Cambio Climático) sugiere que la actividad humana está implicada en el calentamiento global observado en las últimas décadas, dado que el aumento de temperatura observado desde 1970 no se puede explicar solo con fenómenos naturales, debido a que el aumento en la temperatura ha tenido un incremento bastante notable, como se puede apreciar de manera más notable en la figura 1.

Como se mencionó anteriormente el calentamiento global se presenta por dos factores: causas naturales y de origen humano. Siendo una de estas causas naturales la fotosíntesis, si bien es cierto es conocido que las plantas producen oxígeno, durante la noche, especialmente en el invierno boreal, las plantas al igual que los animales y los seres humanos respiran, consumiendo así oxígeno y generando bióxido de carbono, otras de las causas naturales es la liberación de gases de los pantanos y erupciones volcánicas liberando CO2, acumulándose en la atmósfera con otros gases, formándose una


capa cada vez más gruesa, atrapando el calor del sol y provocando el calentamiento en la tierra, siendo la naturaleza la que libera grandes cantidades de gas metano. Sin dejar de lado al sector ganadero, un gran aportador de gases de efecto invernadero (GEI), principalmente el metano (CH4), debido al proceso natural de digestión, ya sea por los gases que liberan el estiércol y la rumia, dependiendo en ambos casos, la alimentación que lleva cada especie ganadera, encontrándose difícil de cuantificar la aportación de estos gases, debido a que cada especie puede contribuir de una o más maneras, por cual debe desarrollarse métodos específicos para cada especie, derivando así en una variabilidad muy grande (Bonilla-Cárdenas, et al., 2012). Es importante destacar que el efecto invernadero y todos estos gases que se colocan en la capa de ozono de la tierra, tienen como finalidad principal cuidar la temperatura que hay en el planeta, en caso de no existir este fenómeno natural, las temperaturas en la corteza terrestre serían bastante hostiles y extremas, lo que haría muy difícil la vida en la tierra, otra de las funciones naturales que cumplen estos fenómenos es la regulación de la temperatura interna de la tierra por medio de las erupciones volcánicas. El calentamiento global que conocemos actualmente es causado en su mayoría por el accionar del hombre, si bien es cierto y como se mencionó anteriormente, que la naturaleza tiene sus propios procesos naturales como el efecto invernadero, o erupciones volcánica, la emisión de carbono y metano que cada ser vivo (incluyendo plantas) en el planeta cumple como función fisiológica, también es cierto que el humano en busca de algún benefició, como mejorar la vida para sus habitantes, generar recurso monetario, generar tecnología o inclusive comportamientos errático como la generación excesiva de basura o desechos de materia no natural, entre otras actividades, tiende a sobreexplotar recursos naturales, fabricar tecnolo-

gía que trabajé a mayor potencia y presente mejores resultados en una tarea sin importar los daños colaterales que pueda tener esta tecnología debido ya sea al tipo de energía que utiliza o la cantidad desmesurada de flora y fauna que pueda destruir al llevar a cabo su función, todas estas actividades y otras más convierten al ser humano como en el mayor aportador de GEI (Gases de Efecto Invernadero), siendo estos los principales catalizadores y potenciadores del calentamiento global, a lo anterior podemos sumar la contaminación provocada por estas actividades que traen un “beneficio” y otras actividades del ser humano, como lo son la quema de combustibles fósiles, la minería, deforestación, gases emitidos por las zonas industriales. Desde el inicio de la era industrial el consumo de combustibles fósiles se ha incrementado constantemente, pero en las últimas décadas el incremento ha sido más pronunciado, no debe olvidarse también que durante el día, específicamente en la temporada primaveral las plantas tiene la capacidad de transformar el CO2 en oxígeno, lo que actúa como un limpiado natural de la contaminación, sin embargo la deforestación, sobrepoblación y el crecimiento de industrias nos acerca cada vez más a la propia destrucción, no debe olvidarse que el dióxido de carbono no es el único gas de efecto invernadero, y otros como el metano, especialmente los gases de la era industrial tiene un mayor potencial de calentamiento global. No olvidemos mencionar que las grandes ciudades son fuentes principales de contaminación, liberando grandes cantidades de dióxido de carbono (CO2), siendo los automóviles un generador de millones de toneladas de CO2.

Consecuencias Las consecuencias del calentamiento global son afectaciones ambientales, de salud y económicas, es decir, los cambios previstos podrían presentar incrementos en enfermedades infec-

ciosas, así mismo, como consecuencia, la producción en el cultivo de alimentos se vería afectado, encontrándose seriamente dañada la flora y fauna del planeta, resultando con ello la extinción de especies, el cambio de o trastorno de hábitat para las especies, por un lado, el crecimiento del nivel del mar, debido al deshielo de todo tipo de fuente glasear, y con ello la migración de especies derivado al cambio de temperaturas en el mar, por otro lado la sequía, incendios, inundaciones, así como brotes de plagas y/o pestes, presentándose un aumento en la frecuencia de lluvias, desastres naturales mayores, modificando cuando y cuanto llueve en cada lugar, siendo una de las zonas en más riesgo las áreas costeras, pues derivado del incremento en el nivel del mar dichas áreas podrían desaparecer y con ello la existencia misma del ser humano podría encontrarse en peligro.

Soluciones En 1979 se celebra la primer Conferencia Mundial Sobre el Cambio Climático, siendo aquí donde se aborda por primera vez el tema del cambio climático como un problema grave para el planeta, y se invita a los gobiernos del mundo a participar en la prevención del mismo, expresando su preocupación, referente a que “… la continua expansión de las actividades humanas en la tierra puede causar cambios climáticos significantes en regiones extensas e incluso globalmente” (Intergovernmental Panel on Climate Change). A raíz de la preocupación por el cambio climático alrededor del mundo, en 1988 fue fundada la organización IPCC (Panel Intergubernamental del Cambio Climático por sus siglas en ingles), siendo su objetivo principal el dar a conocer una opinión científica y objetiva sobre el cambio climático, sus consecuencias e impacto que presenta o puede presentar. Desde entonces el interés y preocupación sobre dicho tema fue creciendo, publicando así su primer informe de evaluación en


1990, proporcionando las bases para las negociaciones de la Convención Sobre el Cambio Climático. Habiendo lugar a una segunda conferencia en 1992 durante la cumbre de tierra en Río de Janeiro siendo esta la Conferencia de Medio Ambiente y Desarrollo (UNCED) la Conferencia de las Partes (COP por sus siglas en inglés) marcando un hito en la protección del medio ambiente en el marco de la ONU, como un problema y marca como objetivo la reducción de gases de efecto invernadero, conduciendo con esto a la firma del protocolo de Kioto en 1997, fue un protocolo y convenio internacional con los países industrializados, el cual tiene por objetivo la reducción de GEI, a consecuencia de dicho protocolo ha impulsado a varios gobiernos a establecer leyes en materia ambiental a fin de cumplir con sus compromisos. En diciembre del año 2007, se celebró la Cumbre del Cambio Climático de Naciones Unidas de Bali, Indonesia, la cual incluyo la 13ª Conferencia de las partes en la Convención Marco de las Naciones Unidad sobre el Cambio Climático (UNFCCC), donde el resultado a un conjunto de decisiones, bautizada como “Hoja de Ruta de Bali” dentro de las cuales destaca el plan de acción de Bali estableciendo dentro del mismo dos partes, uno para países desarrollados y otro para países en desarrollo, estableciendo compromisos o medidas para su mitigación, hablándose por primera vez de acciones de mitigación por parte de los países en desarrollo, así mismo y dado que no se especifica en que consiste específicamente un país en desarrollo y uno desarrollado, esto permite un enfoque más flexible y progresivo en la categorización y responsabilidades de los países. En 2007, el tema del cambio climático se convirtió en un tema de gran importancia publica, eventos como el Cuarto Informe de Valuación del IPCC (el primero tuvo lugar en 1990, el segundo en 1995, el siguiente en 2001 y el último en el año 2007), el premio Nobel de la Paz y el Óscar por su “verdad incó-

moda”, sirvieron para sensibilizar la opinión pública, haciendo esta atención pública de interés político y sobre todo mediático elevando así las expectativas de la cumbre de Bali, sin embargo, dichas expectativas no se satisficieron, no obstante pudiera decirse que la cumbre fue exitosa, dado que estableció un plazo para llegar a un acuerdo y trazo el camino a seguir. En el 2015, se llevó a cabo a la Conferencia Mundial del Cambio Climático en su edición número 21, la cual tuvo lugar en París, Francia, participando representantes de todas las potencias y países que pueden aportar para ayudar a la solución del problema. Siendo esta la primera vez en que los países involucrados reconocen la existencia del problema que durante décadas se ha venido negando, pese a las pruebas presentadas alrededor del mundo por científicos, es hasta este punto donde se reconoce la gravedad del problema y la necesidad de medidas contundentes para la solución y/o disminución del problema. Teniendo como resultado el Acuerdo de París, dentro del cual se plasman medidas de carácter financiero, político, energético y social, las cuales buscan disminuir el impacto que las actividades humanas tienen en el planeta y a su vez sobre el calentamiento global, presentando evidencia de los 55 países con mayor emisión de gases de efecto invernadero, siendo México el único país en la Latinoamérica que aparece en dicha lista. El acuerdo de París debía ser ratificado por estos 55 pases, sin embargo, por diferencias políticas y crecimiento como impacto de potencia mundial, Estado Unidos, China e Irán aseguraron la ratificación tras una minuciosa inspección a las medidas establecidas y el impacto que estas pudieran tener referente a lo antes mencionado, retrasando así la implementación de soluciones volviéndose insuficiente o peor aún, el problema podría escaparse de control, causando situaciones fatídicas alrededor del mundo.

Entre las principales medidas del acuerdo destacan: los compromisos del sector privado, grupos indígenas y gobiernos en cuanto a reforestación y deforestación; 228 de las ciudades que forman este pacto han establecido como meta una reducción de emisiones de gases de efecto invernadero que podría evitar la emisión anual de unos 2 mil millones de toneladas a la atmósfera; La Alianza para la Agricultura Climáticamente Inteligente en la que participan gobiernos y empresas y cuyas actividades representan un 16% de las emisiones totales de las actividades de agricultura; Se reactiva el protocolo de Montreal con 20 países que se han fijado iniciar negociaciones para elaborar una enmienda para reducir progresivamente la producción y consumo de HFCs.; Numerosos grupos e instituciones privadas se han comprometido a reducir inversiones en la producción y distribución de combustibles fósiles y redirigir más de 50 mil millones de dólares al avance y producción de combustibles limpios. Además de todos estos congresos, acuerdos y tratados que se han acordado entre los gobiernos, los científicos por su parte no se limitan únicamente a realizar análisis, formular métodos de medición o mostrar resultados, también como ya se ha mencionado antes, conforme avanza la tecnología además de innovar herramientas más sensibles y óptimas para los análisis de este fenómeno tiene como resultado una mejor comprensión del problema brindando un panorama más claro sobre las estrategias que se pueden llevar a cabo para contrarrestar en un principio el incremento de la emisión de los gases de efecto invernadero, como lo son el carbono y el metano. En el caso del carbono ya hemos hablado sobre la pronunciada tendencia de incremento que presentan las emisiones de este compuesto, por lo que entre los investigadores ha surgido la idea de trabajar de poco a poco este problema, dividiéndolo en “cuñas de estabilización”, cada una de las cuñas implica enfocarse en una


tecnología capaz de reducir las emisiones del gas, dando como resultado un “triángulo de estabilización” (Socolow et al., 2004), esto se trabaja en lapsos de 50 años y para dejarlo de forma más clara, lo que pretende es que en esos 50 años trabajar en una tecnología hasta hacerla completamente funcional y barata, hasta que las emisiones en lugar de incrementar, mantengan el nivel actual de emisiones de carbono, según Socolow et al., Serían necesarias ocho cuñas (400 años) más para reducir las emisiones lo suficiente para alcanzar los niveles de 1950. Existen 15 tecnologías en las que se puede trabajar para llevar a cabo estas cuñas vistos en la tabla 1. Tabla 1 Tecnologías disponibles para reducir las emisiones de carbono (Power-Porto 2009) Tecnología Vehículos eficientes Reducción del uso de vehículos edificios eficientes plantas de energía más eficientes Energía a partir de gas natural Captura de CO2 en planta Energía nuclear Energía eólica Energía solar Captura de CO2 en planta de H2 Captura de CO2 en planta de combustibles sintéticos

Electricidad

H2 a partir de energía eólica Combustible de biomasa Reducción de deforestación Explotación con conservación

X X X X X X X

Combustible X X X

Calor

Reserva

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Bibliografía: Caballero, Margarita, Lozano Socorro, Ortega, B. (2007). “Efecto Invernadero, Calentamiento Global y Cambio Climático: Una Perspectiva Desde Las Ciencias De La Tierra”. Applied Geochemistry, 21 (6), 1083– 1085. https://doi.org/10.1016/j.apgeochem.2006.04.002.

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Respecto a las emisiones del metano, principalmente emitidas por el sector ganadero, es un poco más complejo de tratar, debido a que como se mencionó anteriormente hay muchos factores que afectan la producción de metano en las especies emisoras, haciendo que formular y aplicar una estrategia que contrarreste esto deben de ser integrales y diseñadas con cuidado, tomando en cuenta desde la alimentación que tuvo la especie, la metodología para el muestreo y el cómo se analizó dicha información, pero una vez aplicada la estrategia suelen tener un gran potencial al momento de mitigar la emisión de metano (Bonilla-Cárdenas, et al., 2012).

Conclusión El calentamiento global es hoy en día uno de los problemas más importantes y potencialmente más devastador para el ser humano en la actualidad, siendo que cada año la temperatura aumenta gradualmente y de forma acelerada en comparación de las décadas pasadas, llegando casi al punto de “no retorno” en el que los efectos serán irreversibles, donde las sequías provocarán guerras por el recurso tan importante como lo es el agua, en que el deshielo provocará la desaparición de muchas zonas

de la facilidad de llevar a cada vez emitir menos gases de efecto invernadero mediante nuevas energías más limpias, haciendo conferencias y tratados donde se le exija a los gobiernos hacer algo al respecto, generando cada vez más información por medio de estudios e investigaciones en el campo. Estamos en una carrera contra el tiempo, aún queda mucho que hacer para por lo menos evitar que estas emisiones de GEI se dupliquen o tripliquen, estamos a tiempo de hacer algo al respecto.

costeras debido al aumento en el nivel del mar, en que el aumento de la temperatura tanto en el agua como en la zona terrestre provocarán la desaparición de la biodiversidad, haciendo cada ver más hostil el poder vivir en este planeta. Y aunque como se habló en este ensayo, durante décadas se han enfocado las energías por mitigar y erradicar este problema mediante distintas formas, ya sea desarrollando tecnología que cada vez nos dé un panorama más claro de la situación real o también nos

Cárdenas, J. A. B., & Flores, C. L. (2012). “Emisión de metano entérico por rumiantes y su contribución al calentamiento global y al cambio climático”. Revista mexicana de ciencias pecuarias, 3 (2), 215–246. Galindo, N., Artunes, D., & Sanabria, M. S. (2013). Calentamiento global y efecto invernadero: reflexiones para la. hacia la promoción de la salud, 18 (01217577), 110–122. http://www. redalyc.org/pdf/3091/309131077009. pdf George Power Porto (2009). “Calentamiento global y las emisiones de carbono”. Ingeniería Industrial, 27(28), 101–122. Socolow, Robert; Hotinski, Roberta; Greenblatt, Jeffery B. y Stephen Pacala. “Solving the climate problem - Technologies Available to Curb CO2 Emissions”. Environment, vol. 46, núm. 10, pp. 8-19, 2004. Primera Conferencía del Clima https:// www.minambiente.gov.co/index. php/component/content/article/420-plantillacambio-climatico10#:~:text=En%201979%20 se%20celebró%20en,problema%20 grave%20para%20el%20planeta. Cambio Climatico y la Cumbre de Bali (2008) https://www.ecologiapolitica. info/?p=5351


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