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8 ] ACTUALIDAD NOTICIAS BREVES DE CULTURA
DOMINGO 28 MAYO DEL 2017
4-5-6 ] EL RESTO ES HISTORIA
Las escuelas y la educación durante la Guerra del Chaco
Enseñar, alimentar, curar. La misión cumplida por las escuelas y el sistema educativo durante la contienda, desde 1932 hasta 1935, que tuvo una influencia especial en el país. 2-3 ] ESPECIAL
7 ] BREVES
Félix Grande, poeta español, y Roa Bastos; por Armando Almada Roche
Jazz paraguayo a Corrientes y el regreso de Twin Peaks
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LITERATURA ]
Félix Grande, poeta español, y su
Augusto Roa Bastos, en su larga vida de escritor, ha cosechado muchos amigos de los más diversos oficios y profesiones, en especial, poetas, músicos y escritores. Entre ellos destacamos la que tenía con el poeta español Félix Grande, asiduo visitante de Buenos Aires. ARMANDO ALMADA ROCHE (Especial, desde Buenos Aires para LA NACIÓN)
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n una de las varias entrevistas que le hiciéramos durante el II Congreso de Lengua Española, en Caracas, Venezuela, en 1981 (inédita hasta hoy), nos comentaba el recuerdo de esa amistad. Nos parece oportuno rescatar ahora las palabras del vate ibérico y hacerla pública. Además de dirigir en su momento Cuadernos Hispanoamericanos, ha publicado numerosos libros de poesía y narrativa: Las piedras, Música amenazada, Blanco spirituals, Taranto, Homenaje a César Vallejo, poesía reunida en biografía y, como narrador, por ejemplo, Doscientas y Parábolas. Premios importantes: “Adonais”, “Guipúzcoa”, “Gabriel Miró”, “Eugenio D’Ors” y, por último, el Premio Nacional de Poesía por su libro Las Rubáiyátas de Horacio Martín. Félix Grande era alto, delgado, más que un escritor parecía un galán de cine, además de tener un aire a don Quijote, aunque de rostro aniñado y las canas le daban un tono serio e interesante. Sabíamos que nació en Mérida, provincia de Badajoz, y que sus antepasados eran de Tomelloso, Ciudad Real, La Mancha. Allí vivió hasta los veinte años. Él y sus hermanos, cinco en total, eran pastores de cabras. Allá iban detrás del rebaño de cabras de la hacienda paterna en pos de su alimento diario. “El sol comienza a aceitunarle el rostro –como dice Elvio Romero de Miguel Hernández– y a parársele en el corazón con el fuego nutriente de su perpetuo incendio”. Le preguntamos al poeta por qué dejó su tierra natal y nos dijo: “Debido a que cada día la situación económica se hacía más y más difícil. Entonces mi padre vendió las cabras y las dos o tres vacas que teníamos, y se vio obligado a esa cosa tan española que es la emigración interior y se vino a Madrid, de albañil. Mejor dicho, nos largamos: también mis herma-
nos y yo. Desde aquel día vivo en Madrid, una ciudad entre maravillosa y enajenante”. YO EL SUPREMO Quisiera que nos contara cómo nació su amistad con el escritor paraguayo Augusto Roa Bastos, puesto que sabemos que son muy amigos. Sonrió y su cara se le llenó de felicidad al oír el nombre de Roa. “¿Quién no es amigo de Augusto? Yo creo que todo el mundo es su amigo. En España se lo respeta y quiere mucho. Nos conocimos cuando viajo allá para un congreso y enseguida surgió entre nosotros una hermosa amistad. Luego nos volvimos a encontrar en Francia y aquí, ahora mismo, en Caracas. Él me escribía desde Toulouse y yo le contestaba asiduamente. Varias veces me invitó a dar charlas en la universidad donde enseña. Recuerdo que escribí una suerte de ensayo sobre Yo el Supremo, a mi juicio, una obra verdaderamente maestra. Tengo casi todos sus libros autografiados de su puño y letra. Suele decirme: ‘Cuando en mi país vuelva la democracia te invitaré para que conozcas el Paraguay y a su gente’. Tengo recuerdos muy lindos de Augusto, gran persona y mejor escritor. Estoy feliz de coincidir con él en este encuentro de escritores”.
“¿Quién no es amigo de Augusto? Yo creo que todo el mundo es su amigo. En España se lo respeta y quiere mucho”. – ¿Qué escribe en la actualidad? –quisimos saber– – En este momento estoy tratando de conseguir tiempo, quizá comprar tiempo, para poder terminar un libro, un ensayo, empezado el año pasado sobre la poesía de Luis Rosales. PARA GANARSE LA VIDA – Amén de la poesía y la narra-
tiva, ¿a qué otra cosa se dedica para poder vivir?
la literatura, pero no siempre que se escribe para ganarse la vida.
núa editando con la misma fuerza arrolladora de años atrás?
– Aparte de escritor a gusto, es decir, de redactor de poemas – cuando ellos quieren y no cuando quiere uno– y libros de ensayos, que lo escribo más por vocación que como productor de literatura, aparte de esto me gano la vida, por un lado, trabajando en la revista “Cuaderno Hispanoamericano”, de la cual soy subdirector, y por otro lado, escribiendo artículos, dando conferencias, aceptando encargos; por supuesto, encargos que me complace hacer, pero trabajos a lo que yo no lo llamaría escribir. La palabra escribir tiene una connotación placentera y es placentera
Félix Grande se había hecho especialmente notorio, además – escribió alguien– por su amistoso apoyo a los argentinos que residían en Madrid, era un abierto “proargentino”. En un momento de la entrevista le preguntamos ¿cómo se daba la cuestión cultural en España en esos tiempos?
“…SU PROPIO EDITORIAL”
– Por de pronto se manifiesta con más libertad que hace unos años, y el resto es lentitud, trabajo, vocación. Incluso diría sacrificio, pero también –repito– con más libertad. – En el aspecto editorial, ¿se conti-
– Verá, hay unos cuantos enigmas en el universo. Uno de ellos es si procede o no procede considerar los platillos voladores no identificados, o los objetos voladores no identificados, como provenientes de una cultura superior de alguna galaxia lejana, y otros de los misterios, que creo obtengan uno nunca solución es de la innumerable presencia de las editoriales españolas en España. Yo creo que va a llegar el día en que ya el país que tiene más editoriales por kilómetro cuadrado y va a llegar un día en
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amistad con Augusto Roa Bastos que cada lector va a tener su propia editorial (rió)… no se explica nadie cómo pueden sobrevivir tantas editoriales y todos estamos esperando, de un momento a otro, el proceso de la ficha dominó para que empiecen a caer vertiginosamente una tras otra.
“El trabajo espiritual en el sentido de la elevación de la humanidad no sufrirá nunca una interrupción absoluta. La noción moral no desaparece nunca del mundo, sólo se desplaza”. – Pasando a otro tema. ¿Usted cree que los congresos benefician al escritor? – Pues yo no creo que lo mortifiquen, ni que le roben nada esencial de su ser. Creo que sirven, de pronto, para que encontremos en los sitios más inesperados, o incluso en los sitios más esperados, gentes que somos muy amigos y nos tenemos mucho aprecio o admiración mutua –el caso de Roa Bastos, que acabo de citar– y que nos pasamos años sin vernos. De repente en los congresos nos encontramos, intercambiamos libros, nuestras impresiones, hacemos también planes, proyectos comunes. Sí; yo creo que el saldo es positivo. – ¿Usted piensa que la humanidad progresa a un ritmo regular? – La humanidad no progresa en un ritmo regular, creo yo; a una época de adelantos vigorosos sigue frecuentemente un retroceso brutal. Temo que tales recaídas sean inevitables. Pero, por muy violentas que sean, nunca dan motivo para desesperar; aun cuando, como ahora, observamos semejantes momentos retrógrados, lo cierto es que jamás el hilo se ha roto por completo. El trabajo espiritual en el sentido de la elevación de la humanidad no sufrirá nunca una interrupción absoluta. La noción moral no desaparece nunca del mundo, solo se desplaza. Por ejemplo, cuando un país renuncia a su misión cultural, siempre surgen otros, prontos a reemplazarlo; mientras una esfera se ensombrece, otra se ilumina. Otro ejemplo: por eso mismo, ni aun un acontecimiento tan monstruoso como la caída del imperio romano ha podido aniquilar la unidad del género humano. Solo traspasó esa unidad de una esfera a otra, del ámbito de lo material, al del espíritu, del mundo político, al religioso, pues en el momento en que Roma
dejó de ser centro político y unificador del mundo, apareció una Roma nueva. Bajo la forma de la Iglesia Católica apareció el cristianismo, una nueva concepción universal, dotada de las mismas fuerzas sintéticas. Donde habían gobernado emperadores, dominan ahora los grandes maestros de la Iglesia; ellos imponen la fe y establecen la ley, y nuevamente, toda la humanidad europea queda unificada bajo una organización espiritual del genio, y la Eclesia Universalis cubre con su bóveda, como una catedral inmensa, al Occidente entero. Se ha creado una unidad nueva para el pensamiento humano. Por espacio de mil años, vale decir, durante un lapso mucho mayor que la subsistencia del imperio romano, los pueblos quedaron unidos en una sola y misma religión, sometidos a una misma ley moral, por sobre la diversidad de los idiomas. – ¿Qué nos puede decir de la tan mentada inspiración? ¿Le resulta difícil escribir un poema? – Muy de tarde en tarde escribo. Los poemas vienen cuando quieren, y debo decir con dolor, en mi caso, hace varios meses que no vienen. Quizá cuando vengan… voy a creer en la inspiración.
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HISTORIA ]
Enseñar, alimentar, curar: las escuelas y la educación durante la Guerra del Chaco (1932 - 1935) ¿Qué ocurrió con la educación en esa etapa tan particular del conflicto bélico entre 1932 y 1935? Qué papel jugó la escuela en ésa época? Preguntas que se responden en éste trabajo exclusivo para este suplemento. DAVID VELÁZQUEZ SEIFERHELD (I) Historiador, miembro del Comité Paraguayo de Ciencias Históricas
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a Guerra del Chaco (19321935), como todo conflicto bélico, alteró dramáticamente la dinámica del país. La educación fue afectada de distintas maneras: desde el discurso educativo sobre el significado de la nación, pasando por la duración de las clases, la utilización de la infraestructura educativa para otros fines relacionados con la guerra, el trabajo de docentes y niños en las huertas y talleres para producir para el ejército en campaña, hasta las protestas estudiantiles, el reclutamiento de los docentes y adolescentes varones para el ejército; con consecuencias emergentes como la movilidad social y laboral de las mujeres. Las líneas que siguen son un intento de aproximarnos a las consecuencias y el impacto de la guerra sobre la educación y la sociedad paraguaya entre 1932 y 1935. EN LOS PROLEGÓMENOS DE LA GUERRA El Paraguay de preguerra era un
hervidero de pasiones políticas desatadas. Ni la austera gestión administrativa, ni la apertura política de la administración del presidente Eligio Ayala (1922-1928) lograron descomprimir la presión que se sentía en distintos ámbitos a raíz de las sucesivas crisis económicas que afectaron a la economía en su conjunto y que golpearon especialmente sobre la población más pobre. En el campo educativo, la actuación de Ramón Indalecio Cardozo al frente de la Dirección General de Escuelas y la presidencia del Consejo Nacional de Educación era uno de los blancos favoritos de la oposición política e ideológica al régimen liberal, especial aunque no exclusivamente desde el ala nacionalista-heroica, y la Iglesia Católica, que atacaban a Cardozo por no incentivar suficientemente el patriotismo y por su pacifismo; o por su laicismo. También los docentes organizados se enfrentaron a Ayala y Cardozo en la gran renuncia colectiva de 1925, sin lograr, al menos en aquel mismo año, resultados concretos para sus reivindicaciones salariales. Incluso, dentro de su propio partido, Cardozo encontraba oposición.
La presidencia de José P. Guggiari (1928-1932) transcurrió en un marco de mayor agitación social. El crecimiento de la tensión con Bolivia se sumó a la crisis económica, ramalazo de la Gran Crisis de 1929, que impactó sobre el país aún cuando su economía era muy pequeña. Ni la llegada de los barcos cañoneros Humaitá y Paraguay, fabricados en astilleros italianos, consiguió amainar la protesta contra lo que se parte de la opinión pública consideraba indefensión del Chaco. En 1931 fracasó una intentona comunista de levantamiento en varias ciudades, se saboteó la línea eléctrica de Asunción a Luque, un grupo de soldados que reclamaban sus haberes fue masacrado en el fortín Coronel Martínez y se sucedieron una huelga tras otra. El gobierno decretó el estado de sitio y los apresamientos de sindicalistas y líderes sociales estuvieron a la orden del día. Al revelarse en octubre de ese año a la opinión pública que en setiembre había caído el fortín Masamaklay, se organizaron manifestaciones antigubernamentales, que desembocaron en la masacre del 23 de octubre de 1931. Esta moviliza-
ción fue principalmente estudiantil, liderada por estudiantes de la Escuela Normal del Paraguay y del Colegio Nacional de la Capital; y era una muestra, signada por la tragedia, del espíritu cívico inquieto que caracterizaba a ambas instituciones desde sus respectivas fechas de creación. Los sucesos del 23 de octubre de 1931 significaron una reestructuración del mapa político del Paraguay. Los colorados, que luego de intensas negociaciones lideradas por el propio Eligio Ayala, habían participado –por lo menos una fracción de los mismos– de las elecciones de 1928, se retiraron del proceso político. Así, las elecciones de 1932 fueron de partido y candidatura únicos, y llevaron a la Presidencia a Eusebio Ayala. La protesta social fue reprimida duramente y se promulgaron leyes de control de las asociaciones, incluyendo los sindicatos y centros estudiantiles, y de defensa social, que reprimía prácticamente toda forma de oposición. La causa de la guerra con Bolivia hizo deponer todas las actitudes de enfrentamiento entre las fuerzas políticas principales. El comu-
nismo, en cambio, denunció la guerra como un acto del imperialismo: los partidos comunistas de Paraguay y Bolivia incitaron a la población a no enrolarse, con lo cual, en ambos países, fueron proscritos y perseguidos.
1932: EL FINAL DE LA ESCUELA ACTIVA En general, el estado de la educación estaba lejos de ser óptimo: la matrícula era alta, llegó a ser, proporcionalmente, la tercera matrícula escolar en relación con la población en América Latina en 1931. Pero el desgranamiento también lo era, y en ese mismo año de 1931 solo el 2% de quienes iniciaban el primer grado concluía los estudios primarios. Al iniciarse el conflicto, en 1932, estaban matriculados 104.994 alumnos; en 1933, la matrícula había caído a 95.423. En 1934 ascendió ligeramente a 97.495 alumnos; y, finalmente, para 1935 casi recuperó su nivel anterior, con 101.395 alumnos. En 1936, ya con el cese de hostilidades, se registró un aumento superior al 10% respecto al año anterior: 115.349 alumnos se matricularon ese año.
IDEAS + PALABRAS La reforma educativa propuesta por el educador Ramón Indalecio Cardozo, con base en la Escuela Activa, se hallaba en proceso de fortalecimiento, pero solo una muy pequeña cantidad de escuelas había incorporado los conceptos escolanovistas: el resto, la gran mayoría de las escuelas, especialmente las rurales, no se diferenciaba demasiado de lo que había sido la educación en las anteriores décadas. Sin embargo, una crisis entre el ministro de Educación y Justicia, Justo Prieto, y el director general de Escuelas, Ramón Indalecio Cardozo, ocasionó la renuncia de este al cargo, en 1932. El motivo de la renuncia no estuvo vinculado a la guerra directamente, sino relacionado con las profundas diferencias ideológicas entre ambos hombres respecto de ideas como la patria, la nación y, en función de ambas, sobre la misión de la escuela. El conflicto entre dos prestigiosas figuras intelectuales se prolongó y aún alejado del cargo, ya en 1933, desde el ejercicio periodístico, Cardozo se opuso a la reforma de planes de estudio de la escuela normal, propiciados por el gabinete de Prieto, y logró su objetivo. Por otra parte, Prieto hizo saber su oposición al escolanovismo en 1934 con las siguientes palabras: “Deseamos desarraigar algunos vicios traídos a nuestras escuelas por teorías seductoras sin arraigo en la realidad y en nuestras posibilidades. Algunos de los más importantes tienen relación con la llamada Escuela Activa (…). Deseamos dar a nuestra enseñanza más contenido sentimental, patriótica y social (…)”. Así, en coincidencia con el inicio de la guerra con Bolivia, finalizaba el experimento educativo –la Escuela Activa– más importante y sistemático hasta entonces, desde el normalismo docente de posguerra de la Triple Alianza.
“CULTIVAR TANTAS HECTÁREAS DE MAÍZ, MANDIOCA, POROTOS…” En su mensaje de 1933 al Congreso,
el presidente Ayala expresaba optimista que: “Establecimientos educacionales, empresas industriales y particulares han ofrecido con espontaneidad generosa locales, elementos y cuidados personales para la asistencia de nuestros enfermos y heridos (…) una vasta red de buena voluntad y de cooperación se ha tejido bajo los pliegues de la bandera”. La guerra hizo que las instituciones educativas alteraran sus fines, total o parcialmente. La Escuela de Agricultura suspendió por completo sus actividades al no contar con el presupuesto necesario para su desenvolvimiento, en 1933, por Decreto 47042 del 7 de abril. Las escuelas rurales, bajo la coordinación de las Juntas de Economía de los pueblos, producían insumos para el aprovisionamiento de los soldados. En 1933 se resolvió que en las escuelas se plantaría de 8 a 10 hectáreas de huerta “para proveer con sus productos a los hospitales de la capital, así como también enviarlos al frente”; y “con el mismo fin, cultivar tantas hectáreas de maíz, mandioca, porotos, maní, zapallos, etc”. Así, por ejemplo en San Juan Bautista de las Misiones, en 1934, los vecinos decidieron plantar algodonales en todos los patios de las escuelas: el trabajo de preparación y cultivo lo harían en minga, y luego la cosecha estaría a cargo de las maestras y los niños. Además, en las escuelas, las maestras elaboraban la hilanza para la confección de camisillas. En las escuelas rurales se tejían tricotas y bufandas, se enviaban cajones de dulces y las madres liaban cigarros. La prensa de época registra donaciones como la siguiente: “Nuevos aportes de las escuelas de campaña. La Dirección General de Escuelas ha recibido los siguientes aportes para los defensores del Chaco. Escuela Media de Yegros, 10 jarros de guampa. Escuela Media de Caazapá, 3 cajoncitos de dulce.
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Escuela Media de Acahay (segunda remesa), 18 camisillas, 3 bufandas y 476 cigarros (…). Escuela de Hiaty, 6 camisillas y 6 toallas. Escuela Media de Colonia Nueva Australia, 4 paquetes de cigarros. Escuela Media de Paso de Patria, 6 echarpes. Escuela inferior de Tavapy (Valenzuela), 3 tricotas y 1 bufanda. Escuela Media de San Cosme, 3 camisillas. Escuela Media de Areguá, 1 paquete de tabaco y 500 cigarros”.
“LA OBLIGACIÓN DE RESPETAR LA DISCIPLINA SOCIAL…”
diante, que había sido creado ocupando la redacción e imprenta de El País; y La Lucha.
De todos modos, aunque la guerra afectó profundamente el proceso de la educación, las actividades escolares no fueron suspendidas del todo. En los discursos de 1933, 1934 y 1935, el presidente Eusebio Ayala (que había sido, en su juventud, inspector de escuelas) se pronunciaba respecto de la educación.
“HOGARES… LIBRADOS A LA PROTECCIÓN EXCLUSIVA DE LA MUJER”. LA GUERRA Y LA MOVILIDAD SOCIAL
En el Chaco Central, las escuelas menonitas, “ejército pacífico que enarbola el arado como arma ofensiva” al decir del presidente Eligio Ayala en 1926, también se convirtieron en hospitales de sangre, y “se llenaron de heridos”, como señala Marvin Duerksen. Huelga decir que como en ningún otro sitio del país, los efectos sobre la educación se sintieron con más intensidad.
En sus discursos, el mandatario se refiere a temas como la educación memorística, no vinculada con la realidad. Alude a la falta de una educación patriótica; y al hablar de los docentes, llama la atención sobre aquellos que pretenden realizar proselitismo político en las escuelas, acusándolos de ampararse en la libertad de enseñanza para subvertir “el orden social” en el mensaje de 1934: “Si es verdad que no existe ciencia oficial, tampoco es admisible que sean oficializadas en los establecimientos de la educación, ideas subversivas al orden establecido (…). La libertad de enseñanza tiene por límite la obligación de respetar la disciplina social (…)”. Con seguridad se refería a la influencia de que gozaban las ideas y el liderazgo de docentes de ideas de izquierda como Cosme Ruiz Díaz o Élida Ugarriza, férreos opositores a los gobiernos liberales.
Sin embargo, dos años después, el entusiasmo colectivo no hizo al presidente Ayala olvidar que la educación pagaba por todo esto un precio muy alto: “Entre los graves males que trae la guerra, cabe señalar la forzada interrupción de los cursos académicos. Las facultades y colegios nacionales funcionan precariamente, y las mismas escuelas rurales abrevian el tiempo de enseñanza con el objeto de que los niños cooperen en las faenas agrícolas”, decía en su mensaje de 1935. En cuanto a la educación secundaria y normal, un importante número de alumnos fue movilizado al frente de guerra, en el que varios de ellos cayeron en combate. Locales como la Escuela Normal de Profesores y el Colegio privado San José, entre otros, se convirtieron en hospitales de sangre. Las escuelas normales 5 y 6 y la sección agropecuaria anexa a la Escuela Normal de Barrero Grande suspendieron sus actividades “por la escasez de alumnos y sobre todo por la movilización de profesores”, por Decreto 47066 del 8 de abril de 1933.
Los estudiantes secundarios, normalistas y universitarios formaron parte de la oficialidad del ejército y cayeron en combate. Como señala José Carlos Rodríguez, esta circunstancia dio a la juventud “prestigio y libertad”. De ahí que tras la guerra, y en ocasión de la revolución del 17 de febrero de 1936 que significó el derrocamiento del gobierno de Eusebio Ayala y el ascenso al poder del héroe de guerra coronel Rafael Franco, los estudiantes afines a la revolución hayan sido activos partícipes de la misma, dirigiendo y redactando dos periódicos de lucha ideológica: El Estu-
La Guerra del Chaco obligó a diversificar la educación para las mujeres debido a la presencia femenina en trabajos generalmente masculinos –cargos públicos y puestos en el comercio–, como señalan Idalia Flores de Zarza, Ana Barreto y Estela Mary Sosa. Por ello, el ministro Justo Prieto, con la colaboración del director de la Escuela Normal, Manuel Riquelme, y de su propia esposa, la educadora Beatriz Mernes de Prieto, arbitraron los medios necesarios para la creación de la Primera Escuela de Secretariado de Señoritas, como curso libre anexo a la Escuela Normal. El curso libre de Secretariado constaba de materias como Dactilografía, Taquigrafía e inglés, las que no estaban sujetas a exámenes finales. Manuel Riquelme explicaba, en la memoria de 1934 de la Escuela Normal, que el Curso de Secretariado “tiene por objeto dotar a la mujer de una profesión que le permita encarar con honestidad la lucha por la existencia, bastándose a sí misma”. Los mentores del curso de Secretariado no percibieron la creación del curso como una suerte de remplazo y ocupación de puestos masculinos, sino como “un aliciente para su propio perfeccionamiento técnico”, –refiriéndose al de las mujeres–, “al ampliarse el presupuesto familiar con el aporte pecuniario de la mujer, se arraigan en los hogares (…) los modernos hábitos de confort e higiene cuya ausencia (…) abre las puertas a todas las enfermedades que amenazan con destruir la vitalidad racial”. El educador apuntó que, aunque las mujeres formadas no obtuvieran trabajos, “siempre el país saldría beneficiado, con el aporte de elementos de relativa cultura superior que (…) es mucho más importante, socialmente considerado, puesto que ella es la futura madre y educadora de nuestros hijos”. Riquelme tenía presente la coyuntura de la guerra, al afirmar que en ningún momento de la vida democrática del país, “(…) la mujer paraguaya necesitó tanto armarse de voluntad y recursos propios para hacer frente a las exigencias de la vida como en la actualidad. No hay familia que no esté afectada por la guerra en sus intereses morales y económicos. Casi todos los elementos varones han tomado el camino del Chaco para servir a la Patria y no sabemos cuántos hogares quedarán destruidos o desamparados y cuántos librados a la protección exclusiva de la mujer”.
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HISTORIA ] En cuanto a otros tipos de educación para la mujer, se establecieron procesos acelerados de formación en enfermería, liderados por Gabriela Valenzuela y Froilana Mereles, las primeras egresadas de Medicina del país, y por María Victoria Candia, quien se había formado como enfermera en el Reino Unido. La enfermería desempeñó un papel fundamental, tanto en los campos de batalla como en los hospitales de sangre ubicados en distintos puntos del país. Finalmente, y aunque quizás estadísticamente el dato no sea llamativo, sí lo es el hecho de que los prisioneros de guerra bolivianos participaron de la construcción de caminos y obras, entre ellas, escuelas. En Coronel Bogado, por ejemplo, “3 carpinteros, 4 albañiles y 7 peones” prisioneros participaron de la construcción de locales escolares.
CONCLUSIÓN La Guerra del Chaco tuvo un alto costo humano para el Paraguay, no solo en términos numéricos, sino también en el sentido de la pérdida de vidas de docentes y estudiantes con mucho aún que brindar al país. Lógicamente, implicó concentrar los esfuerzos y recursos presupuestarios en la guerra sacrificando otras áreas, entre ellas la educación. Y aún cuando hacia el exterior, y para la posteridad, se hablaba de la unidad del Paraguay en torno al objetivo de la guerra, sin embargo la educación fue un terreno de lucha ideológica entre la escuela nueva y otras teorías pedagógicas, entre diversas formas de comprender el nacionalismo; y entre laicismo y religiosidad. Las consecuencias se vieron en la finalización del experimento de la Escuela Nueva, en cuyo
remplazo no pudo surgir ninguna alternativa sino hasta 1957, como consecuencia de la inestabilidad que caracterizó al país desde 1936 en adelante. En cambio, en términos de movilidad social, la circunstancia de la guerra trajo como consecuencia la movilidad sociolaboral de las mujeres, con la aparición de nuevas oportunidades formativas en el entorno de la Escuela Normal, con la creación del Secretariado; y una amplia visibilidad al trabajo de las enfermeras en el terreno de la guerra. Unas palabras finales respecto a qué pasaba en Bolivia. En 1930 se creó el Consejo Nacional de Educación y se reorganizó administrativamente el ámbito educativo en general, promulgando el Estatuto sobre la Educación Pública. Con todo, y en ausencia de recursos económicos, las reformas tuvieron un alcance limitado y hacia la década
de los 30, solo 4 de cada 100 bolivianos concurrían a las escasas escuelas del mismo país. La guerra tuvo el efecto de visibilizar las necesidades y urgencias de la población indígena mayoritaria. Las organizaciones indígenas se movilizaron y, con apoyo eclesiástico, lograron algunos avances en educación, limitados ciertamente a que no se cuestionara en lo esencial el antiguo orden social heredado de la colonia. En 1931 nació así la experiencia de la escuela-ayllu de Warisata, que buscaba, simultáneamente, integrar a los indígenas a la sociedad envolvente, pero manteniendo patrones culturales basados en la solidaridad, la reciprocidad, etc. De modo que para las poblaciones indígenas, la coyuntura bélica abrió una brecha de movilidad social en la que se formularon las primeras propuestas educativas que contemplaban a la real y pluriétnica Bolivia.
BIBLIOGRAFÍA 4 Ministerio de Educación y Justicia. Memoria 1933 - 1934. 4 Mensajes del Presidente Eusebio Ayala al Congreso Nacional, de los años 1933, 1934 y 1935. 4 Registro Oficial correspondiente a los años 1932, 1933, 1934 y 1935. 4 Barboza, José Heriberto. Protagonismo de la Retaguardia. Salesiana Asunción. Paraguay. 1998. 4 Barreto, Ana. Voces de Mujer en la Historia paraguaya. AIETI – Asociación Trinidad. 2011. 4 Efron, Laura. Reformas educativas en el Estado Plurinacional Boliviano: la revalorización de la experiencia de Warisata para la constitución de nuevas ciudadanías. Universidad Nacional de la Plata. 2013. En línea en: http://www.memoria.fahce.unlp. edu.ar/art_revistas/pr.6216/pr.6216.pdf 4 Flores de Zarza, Idalia. La mujer paraguaya, protagonismo de su historia. 1870 – 1935. Guerra del Chaco. Tomo II. Asunción. 1993. 4 Rodríguez, José Carlos. El nacionalismo en el Paraguay. MEC. 2011. 4 Sosa, Estela Mary. Transformación de las relaciones de género en contexto bélico. Buenos Aires. 2010. 4 Velázquez Seiferheld, David y otros. Educación y Autoritarismo en el Paraguay (1869 – 2012). Volúmenes I y II. SERPAJ – Paraguay. 2015/2016.
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+BREVES +MUSICA
Paraguay en Corrientes Jazz 2017 Pa rag uay esta rá presente durante el festival que se lleva a cabo en la ciudad de Corrientes, Argentina, y como cierre tendrá en su escenario a Willy Suchar Cuarteto. La propuesta se desarrolla desde el viernes y culminará hoy en el Teatro Oficial Juan de Vera. La fiesta reúne durante tres noches a grandes figuras del género. En su sexta edición, el festival presentará hoy a Willy Suchar Cuarteto y a su vez a Purahéi Soul, artistas emergentes en Paraguay del cual Suchar es arreglador, productor y director. Jennifer Hicks (voz) y Miguel Narváez (voz y guitarra) es el dúo que da vida a Purahéi Soul. En este momento, el grupo se encuentra preparando su primer material discográfico de la mano de Willy Suchar. Los músicos que acompañan al dúo actualmente son: Willy Suchar (teclados, productor y director), Gonzalo Resquín
Las versiones de los temas que el dúo interpreta son un homenaje a todos los sonidos que estos estilos heredaron. Esta será la primera vez que Willy Suchar Cuarteto brindará un show en el Festival Corrientes Jazz. En la ocasión deleitará con el repertorio del disco “Llegando a Asunción”, editado en el 2011 por el sello Kamikaze Records, con músicos de lujo, entre ellos el acordeonista correntino Juanchi Cabrera, que en esta ocasión también lo acompañará en el escenario.
(batería), Gabriel Colmán (guitarra) y Lui Telechea (bajo). El nombre Purahéi Soul se adop-
taría para transmitir la esencia de ambos artistas, que se fundamenta en el amor por la música soul y la identidad paraguaya del
canto simbolizada por su traducción al idioma guaraní. Purahéi Soul hace un tributo a sus grandes influencias musicales: jazz,
+EL REGRESO
una historia que se espera con ansias. De la mano de su director, el maestro David Lynch, y con la presencia de Kyle MacLachlan en el papel del agente especial Cooper y Sherilyn Fenn como Audrey Horne. Nos quedamos tranquilos por ese lado: los históricos están.
Pero ahora se le agregan más caras, como las de Laura Dern, Naomi Watts y Tim Roth, todas reconocidas figuras de la actuación. En medio de mucha expectativa se estrenó en Cannes y Lynch dejó entrever que dejará el cine para entrar al mundo mágico
“Llegando a Asunción” es la obra de presentación de Suchar desde su lugar en el mundo, Paraguay. Si bien se crió en Buenos Aires, Argentina, con el blues de los 70’ y es parte de la generación que vio nacer el cruce entre jazz, rock y folklore argentino, este disco resume esas inf luencias cruzadas con música del litoral e impronta paraguaya. tuosos caminos para caer otra vez en ese personaje, Laura Palmer: una chica tan puritana y ejemplar como callejera y perversa, contenida por un marco familiar conservador y atraída por las luces de neón de los cabarets, atravesada por mil traumas pueblerinos, la chica de provincias cautivada por la gran ciudad. Algo de todo eso resonó en la cabeza de Lynch cuando de golpe le vino la idea de la serie.
¿Quién mató a Laura Palmer?
Twin Peaks nos hizo seguir en cada capítulo, como sabuesos entrenados que en cada episodio vivían una desilusión, el rastro que esa bella chica, cubierta de muerte y pálida, nos invitaba a descubrir quién la mató. Después de muchos años regresa en
soul, blues, música popular brasilera, folclore latinoamericano y, por supuesto, folclore paraguayo.
de la televisión, que produce cada vez más ficción, aunque en otras latitudes del mundo. Algunos críticos anuncian que el frustrado proyecto de Lynch sobre Marilyn Monroe junto a Michael Frost los llevó por tor-
“Un día estábamos con Mark charlando y tomando café en una bar y de la nada tuvimos la imagen de un cuerpo muerto en la orilla de un lago”, le dijo David Lynch al periodista y crítico Chris Rodley para su libro David Lynch por David Lynch, que recientemente Cuenco del Plata distribuyó en librerías en una nueva edición: “Era Laura”. La imagen no podría resultar más banal y simple, ¿cuántas novelas, películas y series comienzan con el mismo disparador policial? Aparece un muerto y alguien tiene que resolver el enigma. No era el caso: la imagen de la cabeza de Laura Palmer, rodeada de un celofán de plástico transparente, pálida y etérea, como un cuadro de Leonardo da Vinci, se convirtió en un ícono visual que auguraba la última década del milenio, y cambiaría no solo a una generación de televidentes, sino que crearía una nueva manera de concebir el formato televisivo.
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OBRAS ]
El 30 de mayo cierra concurso de Novela Inédita Roa Bastos Las novelas originales deben ser presentadas en dos copias y un CD en world, en Servilibro.
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a Fundación Augusto Roa Bastos y el Centro Cultural de España Juan de Salazar realizaron dos ediciones del concurso de novela, con las obras ganadoras Chico Bizarro y Las Moscas, de Mónica Bustos; y Atajo, de Carlos Colombino. Este 2017, en que se recuerda el Centenario de Augusto Roa Bastos, se reanuda junto con la Editorial Servilibro, el apoyo y los auspicios del Centro Cultural de la República el Cabildo y el Centro Cultural de España Juan de Salazar. Apoya también el Holding de Radio y el BBVA; todo bajo el cuidado de la Comisión Ejecutiva del Centenario de Augusto Roa Bastos. Se otorgarán dos premios, el pri-
mer premio consiste en la suma de G. 20.000.000 (veinte millones) y la edición del libro en papel, por 1.000 ejemplares (mil), bajo el sello de Editorial Servilibro. El segundo premio recibirá un diploma y la edición del libro en papel, por 500 ejemplares (quinientos), bajo el sello de Editorial Servilibro. La edición de las dos obras formarán parte de la colección Concurso de Novela Augusto Roa Bastos. El autor del primer premio recibirá 100 ejemplares; el segundo 50 ejemplares, más un diploma acreditativo.
dinación con la multisectorial del libro y uno de ellos en consenso con el Centro Cultural Juan de Salazar, Embajada de España.
nas, escrita en fuente Times New Roman, cuerpo 12, doble interlineado, páginas numeradas y encarpetadas o anilladas.
Los tres (3) miembros del jurado serán nombrados por la Comisión Ejecutiva del Centenario, en coor-
La novela deberá tener una extensión máxima de 40 mil palabras o 200.000 caracteres, o 120 pági-
Los trabajos, firmados con seudónimo, deben ser presentados en dos copias mecanografiadas y un CD
con el archivo en formato Word, en un sobre cerrado, hasta el 30 de mayo, en el local de la librería Servilibro, 25 de Mayo esquina México, Plaza Uruguaya, en el horario de 9:00 a 12:00, de lunes a sábados. El fallo será inapelable, se dará a conocer el día 30 de agosto.
+EVENTOS
“Música y literatura, alimentos para el alma”
“Música y literatura, alimentos para el alma”, lleva por lema el espectáculo que presentará la cantautora paraguaya Lidia González, en un recital el día viernes 2 de junio en La Cafebreria a partir de las 22:00.
“Música y literatura, alimentos para el alma”, lleva por lema el espectáculo que presentará la cantautora paraguaya Lidia González en un recital el día viernes 2 de junio en La Cafebrería a partir de las 22:00. Paralelamente, en dicha ocasión, se estará lanzando el libro Tomasa,
del escritor nacional Wilfrido Hugo. Durante el evento musical, Lidia hará un repaso a su extensa carrera musical interpretando, con el acompañamiento del maestro Óscar Fadlala, obras de grandes autores contemporáneos nacionales y de Latinoamérica. González –nacida en Asun-
ción– inicia sus estudios de guitarra a los 6 años de edad y comienza a pisar los escenarios a los 8 años de la mano del maestro don Gabino Espínola, integrante del dúo EspínolaMarín, con quien ingresa al mundo del folclore participando en diversos festivales y programas de TV. Toma clases de vocalización, interpretación vocal y elección de repertorio, con Virginia Staritska. Como alumna del Colegio María Auxiliadora forma parte del Coro Santa Cecilia, entonces dirigido por Berta Rojas, e inicia su carrera como solista, conquistando varios primeros puestos en los intercolegiales en las que se presenta a nombre del colegio. En 1986 forma parte de la primera conformación del grupo de rock nacional Síntesis, como vocalista principal junto a Rolando Chaparro (guitarra y voz), Vicente Morales (bajo), Víctor Riveros (guitarra y voz), Bernardo Vázquez (batería), Rudy Elías (saxo alto) y Gustavo Berni (saxo tenor).
Posteriormente pasa a integrar grupos junto a grandes músicos como el staff del Hotel Excélsior, junto al maestro Óscar Fadlala, Ernesto Soler, Zenón Vidaurre, César Cipolla y Claudio Fernández. También, con el Grupo Vocal Ensamble junto al maestro Lobo Martínez; grabación de jingles publicitarios para empresas que representan a marcas nacionales e internacionales, trabajando en estudios de grabación con Luis Álvarez, Óscar Fadlala, Mauricio “Pinchi” Cardozo Ocampo, Óscar
Staff.
Fernández, Jorge “Lobito” Martínez y Charly Talavera. Lidia González ha incursionado a través de su larga carrera en diversos estilos y géneros musicales, lo que ha reforzado su versatilidad en escenario donde se presenta. Se dedica, asimismo, a la docencia universitaria, siendo una profesional universitaria –abogada de profesión– y a la vez se desempeña como profesora de guitarra, de educación musical, vocalización y técnicas de interpretación en diversos centros de enseñanza superior y colegios. En la actualidad, Lidia se encuentra preparando un material discográfico.
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