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GRANDES CAPITALES
Ottawa, una metrópoli bilingüe y dinámica Paseamos por la capital de Canadá, una ciudad única, llena de edificios históricos, gente interesante y una vida nocturna muy entretenida. Es un epicentro compacto, limpio e ingeniosamente planeado de cultura y política… Ottawa es la capital de Canadá, un municipio de la provincia de Ontario y la cuarta mayor ciudad del país. Está situada en el Valle de Ottawa, a la orilla sur del Río Ottawa, una importante vía fluvial que forma las fronteras entre las provincias de Ontario y Quebec, y contiene las desembocaduras del Río Rideau y el Canal Rideau. Se localiza aproximadamente a 400 kilómetros al este de Toronto y 200 kilómetros al oeste de Montreal. La parte más antigua de la ciudad se conoce como "Lower Town" y ocupa un área entre el canal y el río. Al cruzar el canal, en el lado oeste, se encuentra el Centretown y el Río Ottawa. El nombre es derivado de la palabra algonquina "Odawa" que significa "al comercio". La urbe tiene un clima húmedo continental con temperaturas muy extremas, permitiendo a sus visitantes practicar diferentes actividades anualmente. Aquí la mayoría de trabajos se dividen en dos grandes ramas, que son la tecnológica y la gubernamental, por lo que la capital tiene un alto nivel de calidad de vida pero un bajo coste, y una cuota muy baja de desempleo. Además, es conocida
por ser una de las ciudades más cultas de Canadá, y una de las razones es que más de la mitad de la población se graduó en la universidad. La población de Ottawa, como en toda Canadá en general, es amante de los deportes. Su situación en la confluencia de tres ríos la hace ideal para practicar deportes acuáticos. Es la única ciudad canadiense de fuera de las provincias de Nuevo Brunswick y Quebec que se puede considerar bilingüe, sus habitantes hablan francés e inglés. Además de su gran patrimonio arquitectónico, como capital canadiense acoge diferentes eventos culturales y visitas sociales que cambian la cara de la ciudad cada vez que acontecen. Por ejemplo, fue la primera urbe en recibir a los recién casados Duques de Cambridge. Desde esta localidad se pueden realizar excursiones a las Cataratas del Niágara, a Toronto, Montreal o Nueva York gracias a su ideal localización.
Sitios clave para visitar… Existe mucho que descubrir en Ottawa, desde practicar deportes
La parte más antigua de Ottawa se conoce como "Lower Town".
de invierno, ir de compras, visitar mercados, museos y explorar la ciudad, hasta simplemente relajarse y disfrutar de la ciudad. La metrópolis cuenta con varios edificios históricos importantes, 24 declarados de Interés Nacional. Para mantener su belleza y patrimonio histórico, Ottawa tiene restricciones en cuanto a la altura de los edificios, que no pueden sobrepasar a los del Parlamento. Esto evita que el horizonte sobrepase los Edificios del Parlamento. La Colina del Parlamento es hogar de muchos monumentos históricos, incluyendo la Torre de la Canal Rideau, actividades de verano.
Museo Canadiense de la Civilización.
Paz y la sede legislativa de Canadá. El impresionante edificio del Parlamento recuerda a las construcciones victorianas europeas. En la gran explanada se celebran conciertos, obras de teatro y otros eventos culturales. Aquí tienen lugar los cambios de guardia y el desfile del Día de Canadá. También ofrece una gran variedad de museos y galerías de arte. Empiece el recorrido por el centro desde la fascinante Galería Nacional de Canadá, y no se pierda el Museo Canadiense de la Naturaleza y el Museo Nacional de Aviación. Otros museos importan-
tes son: el Museo Canadiense de Guerra (CWM), y el más visitado de todo el país: el Museo Canadiense de la Civilización. Ottawa es una de las ciudades elegidas para exhibir la gigantesca araña Maman, junto a otras ciudades como Londres o Bilbao. Ir de compras parecerá el paraíso si es lo que busca en Ottawa, ya que el centro de la ciudad cuenta con gran cantidad de tiendas de artesanías y boutiques. El mercado ByWard es la mayor atracción de la ciudad, y es uno de los más grandes (Continúa en pág. 23)
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El Canal Rideau en invierno se transforma en la pista de patinaje sobre hielo.
(Viene de pág. 22) y antiguos mercados del país. Es el destino más importante en los ámbitos de compras, restaurantes, arte y entretenimiento. Cada fin de semana, más de 50 mil personas visitan el mercado. Existen más de 260 puestos de granjeros locales y más de 500 establecimientos. Aproximadamente el 90% de los turistas visitan el mercado ByWard cada año, famoso por combinar la Otawa moderna con la antigua. Está abierto todo el año y solo cierra en Navidad y Año Nuevo. En toda la zona que lo rodea hay edificios con
estilos y fachadas muy similares al mercado. En la actualidad no se puede hacer ningún cambio en el barrio, ya que prefieren que siga siendo de casas bajas y con los frentes como a comienzos del 1800, época en que se estableció el mercado. Por la noche, la movida de Ottawa está también alrededor del mercado, en las calles Bywardm Clarrence, York, donde se creó un distrito de entretenimiento, con muchos restaurantes, discotecas y bares. Todo es vida y diversión en ByWard Market, un lugar para comprar de día, y de noche ver a las mujeres más hermosas de la ciu-
Colina del Parlamento.
dad. El llamado Golden Triangle marca junto al mercado ByWard y la Colina del Parlamento el centro cultural de la ciudad. Otras zonas populares son: el Centro Rideau, el Distrito Rideau en el centro de la ciudad, la calle Sparks y los centros comerciales Bayshore, St. Laurent y Place d’Orleans.
Espacios naturales… El Canal Rideau es el sitio favorito de los habitantes de la capital (Continúa en pág. 24)
El mercado ByWard es la mayor atracción de Ottawa.
Museo Canadiense de la Naturaleza.
Datos útiles ¿Cómo llegar?: en avión a través del moderno Aeropuerto Internacional de Ottawa, que ha sido elegido entre los que ofrecen mejor servicio del mundo, se encuentra a tan solo 20 minutos en auto del centro de la ciudad. ¿Cómo moverse?: el sistema
de transporte público está totalmente integrado, disponiendo de una eficiente red de líneas de autobuses y un sistema de tren ligero. Muchas vías públicas están destinadas exclusivamente al tráfico de autobuses, bicicletas y peatones. Desde el aeropuerto, el autobús 97
lo llevará directamente al centro de la ciudad. La variada vida cultural, su oferta de festivales y todas las atracciones turísticas son disfrutadas tanto por local como por el visitante, lo que le da a Ottawa un aire acogedor y simpático.
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Galería Nacional de Canadá, en primer plano la gigantesca araña Maman.
(Viene de pág. 23) para pasear y disfrutar el día. Tanto en invierno como en verano, es el alma de la ciudad. En invierno se transforma en la pista de patinaje sobre hielo más grande del mundo. En verano, sus 7,8 kilómetros de largo y hermosos escenarios, son ideales para una ruta recreacional en barco. Disfrutar de espectáculos, paseos, patinando o montando en bici a lo largo de la orilla son solo algunas de las cosas que te ofrece el canal. El Rideau atraviesa las torres de Kingston, Fort Henry y Four Martello, las cuales han sido reconocidas como Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Ottawa tiene más de 3.230 hectáreas de parques y zonas de juego, lo que la convierte en la segunda ciudad con más áreas verdes per cápita de Canadá, después de Edmonton. Los parques y jardines son ideales para disfrutar de paseos o andar en bicicleta. Los deportes de invierno como hurling, pesca en hielo, patinaje y hockey sobre hielo o el curling también cuentan con muchos aficionados. El parque Gatineau atrae a ciclistas y a peatones. La calle Sparks.
Museo Nacional de Aviación
Por otro lado, el Mayor Hill Park es uno de los parques más notables situado en el centro de Ottawa. El barrio que lo rodea fue el hogar de aquellos que construyeron el canal.
Eventos y espectáculos populares… Además de ser la cuna del gobierno, Ottawa cuenta con muchos eventos y festivales culturales agendados a lo largo del año. De hecho, recibió el honorable premio IFEA a la ciudad con mayores eventos y festividades mundiales en 2010. Algunos de sus festivales más conocidos son el Festival de Blues, el Fringe Festival, Jazz Festival, o el Dragon Boat Festival. El Tulip Festival es un evento internacional, en el que la ciudad recibe, cada primavera, centenares de miles de tulipanes como regalo de la Familia Real Neerlandesa. Estas flores se plantan en varias áreas de la metrópoli. Otros eventos son: el Festival Winterlude en el Canal Rideau realizado en febrero, es un carnaval de invierno; y las celebraciones nacionales del Día de Canadá en la Colina del Parlamento en julio.
El parque Gatineau.
Vale la pena disfrutar del Sound and Light Show, un gran espectáculo de luces y sonidos que asomTulip Festival es un evento internacional, en el que la ciudad recibe miles de tulipanes.
bra a sus espectadores. Cuenta la historia de Canadá mediante increíbles vistas, música dramática,
espectaculares efectos de luces y proyecciones gigantes en los edificios del Parlamento.
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CRÓNICAS DESDE SUDAMÉRICA
Popayán, la ciudad blanca Por Natalia Bainotti Pareciera que muchos países de Sudamérica tienen su ciudad blanca: Bolivia tiene a Sucre, Perú, a Arequipa; Ecuador a Ibarra y Colombia, a Popayán. Ubicada al sur de Colombia, Popayán es una de las ciudades más antiguas y mejor conservadas de América, lo que se ve reflejado en su arquitectura colonial y sus tradiciones religiosas. La ciudad tiene uno de los centros históricos coloniales más grandes del país y América, con un total aproximado de 236 manzanas. Popayán, originariamente territorio indígena ("tierra del Cacique Poiyán"), fue fundada por Benalcázar en 1537, como punto estratégico entre Lima, Quito y Cartagena en el intercambio de oro y riquezas minerales que fueron llevadas desde Colombia hasta España. Y aunque quisiéramos creer –y seguramente los habitantes de la ciudad quisieran con más ganasque la ciudad es blanca por una cuestión arquitectónica o estética o religiosa incluso, la realidad es que la decisión de pintarla de este color fue puramente por higiene, ya que Popayán no era originalmente blanca. A fines de 1700 el cementerio de la ciudad se encontraba al oeste, en la ladera de los cerros, por lo que los vientos llevaban todo lo que de allí salía hacia la ciudad. Por ese motivo, en esa época había muchas plagas: de niguas, ratas y cucarachas principalmente. La solución tuvo dos vías: trasladar el cementerio del otro lado de la ciudad, y pintar toda la ciudad (en ese momento, obviamente muy pequeña) con cal. Y las plagas no solo derivaron en el hoy característico color de la ciudad, sino en el apodo que reciben sus habitantes:
patojos. Patojo se le dice a quien camina con las piernas abiertas y rengueando. Así caminaban muchos habitantes de la ciudad y la región cuando se encontraban afectados por las niguas –pequeños ácarosque se encarnaban entre los dedos y en las plantas de los pies y los obligaban a andar rengueando. Hoy ya no existen niguas ni patojos por causa de ese flagelo, pero la palabra se conserva. Todos estos pequeños detalles son los que me gustan conocer cuando visito una ciudad. Porque llegar y simplemente caminar por una ciudad cuyo centro histórico es blanco es diferente a caminar sabiendo su historia. Pasar todos los días al lado del morro es diferente a hacerlo sabiendo que fue levantado en la época previa a la colonia para vigilar el valle, en ese tiempo, zona de cultivo. Mirar de lejos el Puente del Humilladero –preguntándose por el nombre- cambia la perspectiva al enterarme que era el paso obligado para los esclavos para llegar a la Plaza de Mercado (hoy, el Parque Caldas; la plaza principal de la ciudad) y ser vendidos. Recorrer las calles de una ciudad cambia rotundamente de significado al hacerlo sabiendo la historia detrás de sus paredes. Personalmente, me enteré todos estos detalles al irme de la ciudad. En los quince días que pasé en Popayán no salí ni uno exclusivamente a recorrer: fui conociendo la ciudad mientras iba a la Universidad a dar charlas, mientras buscaba repuestos para mi bicicleta, mientras iba a Mora Castilla a probar las típicas empanadas de pipián y el salpicón payanés, mientras me reunía con un pintor cuadripléjico para conocer su historia y su trabajo, mientras hacía revelar fotos, mientras salía a tomar una
La Catedral y la Torre del Reloj, frente al Parque Caldas, son puntos de encuentro en la localidad.
cerveza con amigos al Sotareño –un bar atendido hace 40 años por sus dueños y en el que todavía se escucha tango-, mientras conversaba con un señor que hacía instrumentos musicales de forma artesanal –y por fin cedí a mis ganas de tener un instrumento musical y le compré una armónica-, mientras conversaba con el chico que vende obleas y me contaba de sus sueños. Me enteré de su historia (así, con mayúsculas, para referirnos a la que marca el rumbo de un lugar) una vez que no tenía la ciudad frente a mí. Pero la cotidianeidad, esas historias que uno escucha de la gente día a día (y digo historia en minúscula porque son chiquitas como cada uno de nosotros), son tan importantes y tan relevantes en la identidad de una ciudad como aquella que los libros dicen que hay que recordar. Salpicón payanés, comida típica.
La Ermita es una de las iglesias más antiguas de la ciudad.
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ARCHIPIÉLAGO ESPAÑOL
Tenerife, la reina de las Canarias La más importante de las islas españolas en el océano Atlántico atrae por sus playas, sus zonas patrimoniales y la presencia constante del volcán Teide… Los tinerfeños tienen más de una razón para enorgullecerse de su isla: Santa Cruz de Tenerife, la ciudad capital de la isla y de la provincia homónima que comparte la capitalidad de la Comunidad Autónoma de Canarias junto a Las Palmas de Gran Canaria. Su famoso carnaval está considerado como uno de los mejores en el mundo por eso la ciudad está hermanada a Río de Janeiro y busca convertirse en Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. El clima en la isla es contrastante durante la estación invernal, ya que entre el norte y el sur de Tenerife cambian tanto la cantidad de horas de luz, mayor en el caso de playas sureñas como Adeje, como la humedad, que se nota principalmente en el norte. Sin embargo, quien elija este rincón del mundo se encontrará con una climatología óptima en buena parte del año, promediando los 22° durante el mismo. Con una variada oferta gastronómica y de hoteles, Tenerife está posicionado como uno de los principales centros turísticos de veraneo de España, recibiendo a más de 5 millones de visitantes por año. Sus más de 400 kilómetros de costa que alternan playas, acantilados y bahías, permiten a los amantes del
Mapa de las Islas Canarias.
deporte acuático una importante diversidad de opciones: desde un tranquilo paseo náutico, con observación de cetáceos incluida (especialmente delfines), hasta la práctica de submarinismo, que permite descubrir la flora y la fauna en el fondo del mar (se pueden realizar inclusive inmersiones nocturnas). Muchas de las playas de Tenerife
han sido premiadas por la Asociación de Educación Ambiental y del Consumidor (ADEAC) que distingue a través de la Bandera Azul la calidad de las aguas que pueden disfrutar los turistas. Hay playas para todos los gustos, entre ellas se destacan: Las Teresitas, la más famosa y cercana a la capital isleña; El Médano, la más extensa ideal para
Puerto de Santa Cruz de Tenerife.
Iglesia Matriz de la Concepción.
las familias; y El Socorro, elegida por los practicantes de surf. Debido a que la isla es de origen volcánico, es común que en sus playas uno se tope con arena negra u oscura. Este es el caso de la anteriormente mencionada El Socorro y de la Playa de Benijo, ubicada en la costa del macizo de Anaga, debido a su fuerte oleaje, se desaconseja el baño.
Pero si lo que se busca es escapar a las olas, la arena y el viento marino, una opción interesante es el Parque Nacional del Teide, en el centro de la isla, donde se erige majestuoso el volcán homónimo. El mismo es el tercer volcán más grande del mundo desde su base en el lecho (Continúa en pág. 27)
Ciudad de Santa Cruz de Tenerife, Plaza Weyler.
Castillo de San Juan Bautista.
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El Carnaval de Santa Cruz de Tenerife.
(Viene de pág. 26) oceánico, después de los volcanes hawaianos Mauna Kea y Mauna Loa, y es la mayor altura de España con más de 3.700 metros. Con casi 19 mil hectáreas, es un lugar frecuentado por vulcanólogos de todo el mundo, por ser un ecosistema volcánico ejemplar. Quienes opten por este entorno natural, pueden encontrar alojamiento en el área y facilidades para un mejor recorrido del lugar.
Sitios clave para visitar… En Santa Cruz de Tenerife se pueden visitar varios lugares históricos significativos, ya que entre los
siglo XV y XVII, las islas Canarias se vieron asoladas por piratas y saqueadores, para lo cual fue necesario construir un sistema defensivo entorno a la ciudad. Parte de sus restos pueden ser apreciados en los castillos de San Juan Bautista y de San Cristóbal. En el mismo casco histórico se encuentran diversos templos católicos, destacándose la Iglesia Matriz de la Concepción, principal templo de la ciudad y donde se encuentra el patrono de la misma: Santiago Apóstol. La ciudad, asimismo, ofrece una importante cantidad de servicios gastronómicos, restaurantes y bares, donde se pueden disfrutar algunas de las delicias locales como los quesos, el pescado, las papas arrugadas y el mojo, salsa picante famosa entre los
chicharreros (como se llama de manera informal a los lugareños, debido al pescado que consumían en épocas de pobreza: el chicharro). La isla cuenta además, con varias zonas arqueológicas. Por lo general, este patrimonio lo representan cuevas rupestres que si bien están repartidas por toda la geografía insular, la mayoría se encuentra en la vertiente meridional. Entre ellas se podría citar la Zona Arqueológica Los Cambados y la Zona Arqueológica de El Barranco del Rey ambas en el municipio de Arona. Es por esto y mucho más que Tenerife, dentro del conjunto de las islas Canarias, resulta una opción sumamente atractiva durante todo el año, tanto para familias,
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Playa Las Teresitas.
Playa Jardín.
parejas como grupos de jóvenes que encontrarán en su variada geografía y entorno natural, lo necesa-
Actividades en la playa de arenas negras: El Socorro.
rio para entender por qué se la llama "la isla de la primavera eterna".
Puesta del sol en la Playa Benijo.
Datos útiles: ¿Cómo llegar?: en avión a través de sus dos aeropuertos internacionales (Tenerife Norte y Tenerife Sur). La isla posee una notable conectividad tanto con España como con otros países europeos. Los viajeros de América latina pueden arribar a la isla tomando un vuelo desde Caracas, Venezuela. ¿Dónde dormir?: los principales hoteles son: Iberostar Mencey, Silken Atlántida, Hotel NH Tenerife, Hotel Escuela SanParque Nacional del Teide.
ta Cruz, Hotel Colón Rambla, entre otros. ¿Dónde comprar?: existen zonas de especial concentración de tiendas como las llamadas Zona Centro (las calles principales son Castillo, San José, del Pilar, Viera y Clavijo), Zona Rambla (Rambla de Pulido, calle Ramón y Cajal y aledañas) y los centros comerciales y grandes almacenes ubicados en la Avenida 3 de Mayo y en el Barrio de Añaza. ¿Sabías que?: el nombre de la isla significa literalmente "montaña
(Tene) blanca (Ife)", en referencia a las nieves perpetuas de la cima de su volcán, El Teide.
Más información… * El Carnaval de Santa Cruz de Tenerife fue declarado Fiesta de Interés Turístico Internacional. Aparte de la capital, el carnaval se celebra en múltiples localidades del norte y sur de la isla. La fiesta dura aproximadamente diez días.
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RELIQUIAS DEL MUNDO
Donde la cultura de los Incas recobra vida
El sitio arqueológico Coricancha, que en quechua significa "templo dorado", en Cusco, propone acercarse a la historia de Perú. Muros, templos y leyendas que ayudan a conocer un poco más a esa gran civilización precolombina que tantos legados nos dejó en la actualidad… Un ejercicio interesante al visitar sitios arqueológicos es intentar transportarse al momento en que ese lugar tuvo vida, estuvo habitado. Así, lo que comúnmente se denomina "ruinas", deja automáticamente de serlo. El lugar revive. Se llena de energía y resulta todo un desafío. El sitio arqueológico de Coricancha, en Cusco, Perú, es ideal para vivir esta experiencia. En pleno centro de la ciudad, a solo 10 cuadras de la Plaza de Armas, se encuentra el principal Templo del Sol del antiguo Imperio Inca. El Coricancha se levantó sobre una terraza de origen pluvial, en la explanada que separaba los ríos Tullumayo y Huatanay, en la actualidad las avenidas de Tullumayo y del Sol. Los meandros de los dos ríos condicionaron a los arquitectos incas a modificar el medio ambiente natural mediante un sistema de bellas andenerías artificiales, configurando la parte inferior del felino andino (puma) representado en todo el urbanismo de la ciudad. El Coricancha ocupaba la parte de la cola del puma y la cabeza Saqsaywamán. A este sector bajo se le denominaba barrio de PUMAC-CHUPAN (en español "cola del puma") y culminaba la ciudad en la unión que forma un
delta donde convergen exactamente las aguas de los dos ríos. La combinación de los vocablos qori (oro) y kancha (brillo) fue el nombre elegido para ese lugar sagrado porque allí, literalmente, todo era dorado. El muro de piedra perimetral que lo cubría tenía en su parte superior, mirando al cielo, una lámina de ese metal precioso. De Coricancha aún se preserva el 40% de los muros incas, y templos de adoración a la naturaleza. Los dos recintos menores estaban dedicados a las deidades celestiales (sol, luna, estrellas, arco iris, rayo y relámpago), y estaban techados con estructuras de madera y paja. El más importante era el Templo del Sol. Si uno se transporta mentalmente al apogeo de esa potente cultura, habría que trasladarse al año 1450 cuando reinaba el noveno emperador inca, Pachacútec. Un gran estratega: reedificó Coricancha, la fortaleza de Sacsayhuaman (a 2 kilómetros de Cusco) y Machu Picchu, entre otras ciudades. Durante su mandato, el reinado inca pasó a ser un imperio, conocido como Tahuantinsuyo. Si el visitante prefiere ponerse en la piel de un trabajador, podrá pensarse como uno de los 20 mil hombres que participaron en la cons-
trucción del Coricancha. Deberá imaginarse fornido, porque los bloques de andesita basáltica, de hasta 500 kilos, eran transportados desde una cantera que estaba a 20 kilómetros del lugar. Otro rol clave lo jugaban las mujeres: solo ellas vivían en este sitio de alabanza. Eran las elegidas, se las denominaba acllas y se destacaban por su belleza y sabiduría, porque luego serían las esposas de los reyes, hijos del sol.
La tierra se abre… Coricancha se descubrió en 1950 debido a un gran terremoto que azotó Perú. Paradójicamente, esta atroz manifestación de la naturaleza (dios de aquella civilización) devolvió al pueblo peruano parte de su historia. Desde la época de la colonia hasta ese año, todo el predio perteneció a la orden de los monjes dominicos, y sobre el antiguo templo se construyó el convento de Santo Domingo. Con los destrozos asomaron las ruinas, y una vez más se demostró la calidad de estas construcciones colosales: lugares sagrados como este habían sido diseñados con precisión de orfebre. La piedra estaba milimétricamente esculpida y encastrada. Y resistía los terremotos.
El sitio arqueológico Coricancha.
Crónicas de la época cuentan que los delegados incas de las distintas regiones del Tahuantinsuyo llegaban a Cusco, capital política, religiosa y militar del imperio, a ofrendar el oro de sus comunidades (desde alhajas hasta esculturas de animales de tamaño natural). Todas esas ofrendas que llegaban al Coricancha se dejaban en lo que hoy es una plaza frente al lugar. Dicen que los colonizadores españoles tardaron seis meses, trabajando las 24 horas, para fundir el oro y la plata que había allí. Un sitio impostergable para visitar en Cusco y para entender la historia de la cultura inca, que brilló
Sobre las ruinas del Templo del Sol se construyó el convento de Santo Domingo.
más que el oro.
El templo dedicado a los dioses… Como se ha mencionado anteriormente, dentro del templo no solo se veneraba al Sol sino a otras divinidades menores como la Luna y Venus. Según el Inca Garcilaso de la Vega, el local mediano de la esquina noroeste del templo era dedicado para el culto a la Luna, y el siguiente era para Venus, las Pléyades y otras constelaciones. Al otro lado del patio, en dos recintos menores, se rendía culto al Trueno (Illapa) y al Arco Iris (Cuichu). En su fachada había un altar que sostenía la plancha de oro que reflejaba el sol del amanecer. Hoy está parcialmente destruido por obras coloniales que fueron reconstruidas más adelante. El Coricancha no solo albergaba los principales dioses del panteón inca, sino que tenía una proyección mágica-religiosa, cuyo fin era el de sacralizar la geografía del Tahuantinsuyo. Por ello, del centro de la cancha principal (inticancha), partían los ceques, que son las líneas virtuales que comunicaban el templo con los espíritus que vivían en las montañas (apus), ante quienes los poderosos incas inclinaban su cabeza.