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BARRIOS EMBLEMÁTICOS
La Boca, pasión por el tango y el fútbol Paseamos por este típico y pintoresco barrio de Buenos Aires, ubicado a la orilla del Riachuelo. El lugar de los inmigrantes italianos, hoy es uno de los sectores de la capital del país más visitado por los turistas por estar muy vinculado a la mitología del tango y del fútbol.… La Boca, también denominada "La Piccola Italia", es el barrio más visitado por los turistas extranjeros pero al mismo tiempo es uno de los más pobres de Buenos Aires. Está situado en el límite sudeste de la ciudad. Limita con los barrios de Barracas al oeste, San Telmo al noroeste y Puerto Madero al noreste, y con las localidades de Dock Sud y Avellaneda al sur. Su nombre se debe a que se ubica en la desembocadura del Riachuelo en el Río de la Plata. Sus habitantes tienen un marcado sentido de pertenencia con el barrio y suelen participar de diferentes actividades comunitarias. Esta zona está impregnada de un estilo mediterráneo. El visitante descubrirá esto a través de su gastronomía, ofrecida en tradicionales cantinas de inconfundible estilo italiano, y en su arquitectura. No es posible hablar del barrio de La Boca sin hablar del fútbol. Este deporte es parte de la vida cotidiana del barrio y en especial el Club de Boca Juniors. Este equipo de fútbol tiene su estadio en el corazón del barrio, la famosa "Bombonera" y genera una verdadera pasión entre los vecinos. Benito Quinquela Martín es el más grande exponente artístico del barrio. Con una pintura neoimpresionista reflejó las tareas del antiguo puerto de Buenos Aires, y la vida cotidiana de sus habitantes. Por otro lado, Alfredo Palacios fue el primer diputado socialista de América, elegido por el barrio de La Boca en 1905.
Un poco de historia… La historia del barrio de La Boca comienza con la llegada del primer adelantado don Pedro de Mendoza en 1536, quien habría establecido
un primer fuerte en esta zona pantanosa, poblada de sauces y pajonales. Aquel asentamiento fue abandonado a los pocos años y, cuando don Juan de Garay fundó la ciudad por segunda vez en 1580, aquí se estableció un puerto natural en el Riachuelo. Durante mucho tiempo, La Boca fue un arrabal poblado de ranchos y pulperías. A mediados del siglo XIX comenzó a aumentar el movimiento de barcos, por lo que surgió un barrio marítimo en torno al puerto. Desde 1870, esta zona empezó a recibir una gran cantidad de inmigrantes europeos, en su mayoría italianos (genoveses). Los inmigrantes construyeron sus casas con madera y chapas de zinc, y las pintaron con las pinturas que sobraban en los talleres del puerto, por tal motivo las casas eran muy coloridas, en la actualidad esa costumbre se mantiene en algunos sectores del barrio. Las casas fueron llamadas "conventillos", eran viviendas colectivas donde muchas familias vivían compartiendo espacios comunes como la cocina y el baño. Los patios interiores y los balcones irregulares fueron el ámbito donde se mezclaban y enriquecían las diferentes culturas inmigrantes. También llegaron en esta época, bohemios, pintores, escultores, músicos y cantantes. Así surgió este barrio pintoresco, lleno de vida, que inmortalizó la paleta del artista Benito Quinquela Martín. En el año 1882, luego de un conflicto laboral que terminó en huelga, un grupo de inmigrantes genoveses independizó a La Boca de la Argentina.
Caminito, un museo de bellas artes al aire libre.
Postal de La Boca.
(Continúa en pág. 23)
Restaurantes y cantinas típicas de La Boca.
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Vuelta de Rocha, donde el Riachuelo hace una amplia curva.
Labraron un acta mediante la cual informaban al Rey de Italia que habían constituido la "República Independiente de La Boca" e izaron su bandera. El general Julio Argentino Roca, en aquel momento presidente de la Nación Argentina, se presentó en persona en el lugar con el Ejército, retirando la bandera genovesa y solucionando el conflicto. Debido a las inundaciones frecuentes y a los incendios que solían suceder en los "conventillos", un grupo de vecinos en 1884 creó el primer cuerpo de Bomberos Voluntarios de Sudamérica, entidad a la que se denominó Asociación Italiana de Socorros Mutuos Bomberos Voluntarios de La Boca, ubicada en la calle Brandsen. También La Boca fue conocida y recordada por sus carnavales y sus comparsas como El Trapito, los Nenes de Suárez y Caboto, el Rosedal entre otros. Algunas versiones indican que los acordes de la "Marcha Peronista" fueron tomados de la marcha de El Rosedal.
Sitios clave para visitar… La Vuelta de Rocha, donde el Riachuelo hace una amplia curva, es uno de sus lugares más característicos, como Caminito, la calle más famosa del barrio y un museo de bellas artes al aire libre. Este paseo nació en 1950 cuando un grupo de vecinos, en el cual estaba el reconocido pintor Quinquela Martín, decidió recuperar un terreno abandonado por donde pa-
Torre del Fantasma.
Casa Amarilla.
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saba el tren. Limpiaron el lugar y después de algunos arreglos lo bautizaron con el nombre de Caminito, en homenaje al famoso tango compuesto en 1926 por Juan de Dios Filiberto y Gabino Coria Peñaloza. Los domingos hay parejas de tango que bailan sobre su empedrado y muchos artistas callejeros. Se aprecian edificios de 2x2 metros construidos con chapa y cartón. La importancia cultural del lugar hizo de Caminito un centro cultural y turístico en sí mismo. Allí se instala un mercado artesanal en el que se venden pinturas, souveniers, artesanías, pinturas naif y collages con imágenes de la Boca. La ribera fue convertida en paseo y una obra de ingeniería hidráulica ha conjurado la maldición de las inundaciones. Ocupando el edificio de la vieja Usina "Don Pedro de Mendoza", construida en 1916 junto a la Dársena Sur, se inauguró en 2011 la Usina del Arte (antes llamada Usina de las Ideas), un centro cultural y sala de espectáculos, que es sede de la Orquesta Filarmónica de Buenos Aires. El Museo de Bellas Artes de La Boca "Benito Quinquela Martín" funciona en la casa y atelier que tenía el pintor. Cuenta con diferentes salas y una terraza con bonitas vistas. En el interior se guarda gran parte de la obra de Quinquela Martín y hay muestras temporales de otros artistas. La calle Necochea es famosa por sus cantinas, bares y fondas, donde se cocina exquisita comida italiana, acompañada con música y bailes. (Continúa en pág. 24)
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Entrada del Estadio del Club de Fútbol Boca Juniors.
La Bombonera llena de hinchas.
Estatua de Diego Armando Maradona, en el Museo de la Pasión Boquense.
Bailando tango en La Boca.
Pintorescos y coloridos conventillos, muchos de ellos hoy convertidos en museos.
Arte en Caminito.
(Viene de pág. 23) En las calles Brandsen y Suárez están las cantinas especializadas en pastas y mariscos, que atraen a los turistas hasta altas horas de la noche. Otras atracciones turísticas de La Boca son: el Mural Escenográfico, la Casa Amarilla, la Iglesia Nuestra Señora de los Inmigrantes, la Torre del Fantasma, la Iglesia San Juan Evangelista, el Cuartel de Bomberos Voluntarios, el Museo de Cera, el Bar la Perla, la Plazoleta, la Fundación
Proa, la Escuela Pedro de Mendoza, el Teatro la Ribera, y el Antiguo Puente Transbordador.
Pasión por el fútbol…. El Club de Fútbol Boca Juniors es quizás el equipo de fútbol con más simpatizantes de toda Argentina. La sede del club y su estadio se encuentran en el corazón del barrio de La Boca. El estadio es conocido cariñosamente como "La Bombonera" ya que al momento de su inauguración, el 25 de mayo
de 1940, parecía una caja de unos reconocidos bombones de chocolate. Es considerado un monumento por los xeneizes, y es posiblemente el mejor lugar del mundo para ver fútbol. Esto se debe tanto al entusiasmo de sus seguidores como a su arquitectura. Las gradas o tribunas del estadio fueron construidas bien cerca del terreno de juego, y en un ángulo más vertical que en cualquier otro estadio del mundo. Estos dos factores alimentan el mito o realidad de que afirma que este lugar "late".
Los actuales colores del club, azul y amarillo, fueron tomados de la bandera de Suecia, una vez que el equipo perdió sus colores originales, blanco y negro, en un partido de fútbol con un equipo de un barrio cercano que también pretendía utilizarlos. Al otro día de perder este partido la gente de Boca Juniors decidió utilizar los colores de la bandera del primer barco que pasara por debajo del puente Avellaneda. Fue un barco sueco. La cancha de Boca tiene capa-
cidad para 60 mil personas, y en el exterior se puede apreciar un mural de Pérez Celis. También en la vereda hay recuerdos plasmados por diferentes jugadores. Junto al estadio funciona el Museo de la Pasión Boquense y se realizan visitas guiadas al interior de la cancha. El Museo de Boca está abierto todos los días de 10 a 18 horas, excepto cuando hay partido de fútbol. También con algunos entrenamientos puede haber modificaciones en el horario de las visitas.
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CRÓNICAS DESDE SUDAMÉRICA
Lo que dejamos – Por Natalia Bainotti. Hay una pregunta que me han hecho algunas veces y, si bien no me pone incómoda, sí me deja pensando. Me hace cuestionar en el buen sentido- cómo viajo. La última vez que me lo preguntaron fue en Popayán, cuando terminé de dar una charla sobre mi viaje en bici por Ecuador. ¿Y tú qué sientes que dejas a cambio?, me preguntó uno de los chicos que había estado escuchándome. A lo largo de este tiempo viajando, he recibido mucho. Familias que me han hospedado, que me han convidado un plato de comida, que me han dado agua, que me han conversado. Personas que se preocuparon por hacerme sentir bien, por hacerme sentir cómoda, por darme más de lo que necesitaba. Y cuando cuento sobre las familias que se han apretado en alguna cama para dejarme una a mí, que me han compartido la cena y no me dejaron ir sin desayunar, que no me quisieron cobrar el plato de arroz que paré a pedirles, que me han dado frutas para el camino, que me han dejado una cena y un hostel pago, que me han dejado quedar en su casa un día para que descanse, es natural que surja esa pregunta. Si recibo tanto, ¿qué dejo yo a cambio? La primera vez que me lo preguntaron, me quedé callada: pensaba que a algunos les había dejado alguna foto, que en otras casas había cocinado algo, que a varios no les había dejado nada. ¿Nada? ¿Y entonces por qué los nenes me piden que me quede una noche más, o los abuelos me preguntan por qué me voy tan rápido? ¿Por qué me despiden con lágrimas en los ojos y me preguntan cuándo voy a volver? ¿Por qué -y esto no deja de sorprenderme- me agradecen? No sé si es mucho o poco lo que dejo, pero creo que hay cuestiones que no se miden por cantidades. Es como las amistades: uno no evalúa si alguien es mejor o peor amigo por cuánto le da, por el regalo de cumpleaños o por cualquier otra cuestión material. Uno valora las amistades y cualquier tipo de relación- por otras cosas: por el vínculo que se establece, por la empatía, por la confianza que se genera, por los momentos que se comparten. Y con la gente que conozco en el camino, es igual. Una de las cosas que más me gusta de moverme en bicicleta es el contacto que tengo con la gente. Hace bastante tiempo me di cuenta que no viajo tanto para conocer sitios turísticos como para ver -y compartir- cómo vive
Tres nenas en una casa donde me hospedaron en Ecuador.
La señora María, en Quito.
la gente. Descubrir lo cotidiano de cada lugar, lo extraordinario de lo ordinario. Y eso es lo que me lleva a dormir en casas de familia y no en hostels, a preferir quedarme toda una tarde tomando un café y hablando con alguien en vez de salir a ver lo que se supone que "debo ver y hacer" en ese lugar, a quedarme quince días en sitios donde "no hay nada" simplemente porque me siento a gusto y me hice amigos. Entonces, cuando me preguntan qué dejo yo a cambio, me cuesta poner en palabras lo que siento. Porque llego a casas donde la gente me da lo poco o mucho que tiene pero me lo da de corazón. Y me preguntan muchas cosas: quieren saber de dónde vengo, a dónde voy, qué hago, por qué hago lo que hago, por qué estoy donde estoy. Y creo que ahí reside en parte lo que les dejo a ellos a cambio: les abro una puerta a un mundo desconocido por ellos. Les cuento cómo es Argentina, sobre el otoño y los árboles ama-
rillos y rojos (algo que no existe en un país como Colombia o Ecuador, donde las estaciones se diferencian solo por la lluvia o la sequía), sobre los asados de los domingos y el mate y las pastas; les cuento que viajo porque es como me gusta vivir pero no sé si lo voy a hacer toda mi vida; que viajar en bici sí cansa pero lo sigo eligiendo día a día por todo lo que me da; les cuento que fui a la Universidad pero que mi trabajo no es lo que estudié porque elegí un camino diferente; que tengo mamá, papá, un hermano, una perra, abuelos, primos, tíos y muchos amigos, y que los extraño pero estoy acostumbrada, y ellos aceptan que este lejos porque saben que así soy feliz; que estoy en Colombia porque estoy enamorada su gente y quiero quedarme mucho tiempo acá; les cuento que nadie me mantiene ni estoy de vacaciones, sino que escribo y pinto y doy charlas en el camino y ese es mi trabajo; que me encanta apren-
Jugando.
der a preparar pan de yuca con ellos o dibujar con los nenes de la casa o ayudarlos a vender mangos al lado de la ruta.
Lo que les dejo creo que es eso: menos prejuicios, más historias, muchas sonrisas, otras realidades.
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RINCONCITOS BRASILEÑOS
Cabo de Santo Agostinho, Pernambuco Visitamos este hermoso destino del nordeste brasileño, una localidad que tiene una sección industrial que se centra en el puerto de Suape, y muchas playas tropicales y reservas naturales… Cabo de Santo Agostinho (Cabo de San Agustín) se encuentra en el noreste de Brasil, aproximadamente 35 kilómetros al sur de la ciudad de Recife, capital del estado de Pernambuco. Las principales actividades económicas en el Cabo se basan en el turismo, el comercio y una industria fuerte y diversificada. La ciudad se destaca por tener uno de los más importantes complejos portuarios e industriales de Brasil, el Porto Suape. Este puerto internacional brasileño está ubicado en la ciudad de Ipojuca, entre los municipios de Ipojuca y Cabo de Santo Agostinho, dentro del área metropolitana de Recife y distante a 40 km al sur de la capital. Suape ha comenzado, en el siglo XXI, a ser la fuerza motriz de Pernambuco hacia el desarrollo. Cuenta también con un patrimonio histórico de gran valor, repleto de iglesias y fortificaciones construidas para la defensa de la ciudad de las invasiones holandesas, mucho tiempo atrás. Pero sin duda, su atracción turística principal son sus hermosas playas situadas en sus alrededores, ideales para el baño y la práctica de todo tipo de deportes náuticos. Las mismas se caracterizan por sus aguas tibias y cristalinas, vegetación atlántica con un sin fin de cocoteros y la presencia de piscinas naturales. Los alojamientos de playas pueden ir desde posadas económicas (alojamiento y desayuno) hasta reconocidos resorts extre-
Postal de la Praia de Calhetas, en Cabo de Santo Agostinho.
madamente costosos.
incorporada como ciudad en 1811.
Un poco de historia…
Sitios clave para visitar…
Aunque el descubrimiento de Brasil fue el 21 de abril de 1500, a cargo del funcionario portugués Pedro Álvares Cabral, algunos historiadores creen que Vicente Yáñez Pinzón ya tenía establecido el ancla en una bahía en Cabo de Santo Agostinho el 26 de enero de 1500, a la que llamó "Cabo de Santa María de la Consolación". La localidad fue
Entre los principales atractivos de Cabo de Santo Agostinho sobresale el Centro cultural y arquitectónico Engenho Massangana, es uno de los más importantes de la ciudad. Allí vivió Joaquim Nabuco, gran impulsor de la lucha contra la esclavitud en Brasil. Por otro lado, merece especial
atención la Iglesia Matriz de Santo Antonio, data del siglo XVII, sorprende por su bello altar mayor de estilo barroco. Otro edificio religioso interesante es la Iglesia de Sao
José do Paiva, un pequeño templo del siglo XVII situado en un marco incomparable en la Praia do Paiva, (Continúa en pág. 27) Forte Castelo do Mar.
Iglesia Matriz de Santo Antonio.
Vila de Nazaré.
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Ruinas de un convento en Cabo de Santo Agostinho.
Iglesia de Nossa Senhora de Nazaré.
(Viene de pág. 26) rodeado de cocoteros y mata atlántica. Dos sitios históricos son el Forte Castelo do Mar, construido en 1631 para la defensa de las invasiones holandesas; y la Vila de Nazaré, villa colonial del siglo XVI, origen de la historia de Brasil y lugar de batallas entre nativos y colonizadores.
Playas soñadas… La región posee cerca de 24 kilómetros de playas más bonitas del litoral del Estado de Pernambuco. En ellas es posible bucear en sus aguas transparentes, de color esmeralda, echarse en las blancas arenas e inclusive en algunas de ellas se puede practicar el surf. Entre ellas destacamos la Praia do Paiva de aguas tranquilas, está rodeada de cocoteros. Se puede disfrutar aquí de "Banhos na Lama" (medicinales). En alta mar se forman piscinas naturales. Se realiza en esta playa la "Festa de Lavadeira", una de las mayores manifestaciones culturales de toda la región. La Praia Itapuama, de fuerte oleaje, es ideal para amantes del surf y la pesca. Praia Pedra do Xaréu, de aguas cálidas, tranquilas y cristalinas, cuenta con piscinas naturales de origen volcánico entre las rocas negras.
Aquí se puede encontrar el Recanto do Domingos en el extremo sur de la playa. La Enseada dos Corais (do Boto) es famosa por los arrecifes de coral situados a orillas de la costa. La Praia de Gaibu, en tupi-guarani Aybu significa "Valle del Ojo de Agua", es la principal y más visitada por el turismo. Posee arenas blancas, aguas claras y tibias, piscinas naturales y área para la práctica de surf. Famosa por su agitada vida nocturna, cuenta con bares y restaurantes de excelente gastronomía, típica en productos de mar. En el pasado servía como puerto negrero. La Praia de Calhetas, una de las más lindas de Brasil. Es pequeña, con una bahía cercada de arrecifes, llena de cocoteros y de aguas tibias, calmas y cristalinas, ideal para el buceo y la pesca submarina. En el pasado sirvió como puerto seguro para las tropas portuguesas y holandesas. La verdad podría ser llamada de la Esmeralda de Pernambuco. La Praia Cabo de Santo Agostinho no es una playa sino un mirador desde donde se obtienen espectaculares vistas de toda la región. Por último, mencionamos la Praia de Suape, un lugar de batallas durante la colonización, ideal para el baño y los deportes náuticos. Se puede ver el Forte de Suape solo con marea baja.
Centro cultural y arquitectónico Engenho Massangana.
Praia Pedra do Xaréu. Praia do Paiva.
Vila Galé Eco Resort.
Praia de Gaibu.
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RINCONES ITALIANOS DEL SUR
Un recorrido por Amalfi Museos, villas y sitios arqueológicos conviven con playas de película en la bella Costa Amalfitana. Una parada que deslumbra por sus grutas misteriosas, escarpados acantilados y luminosas bahías. Un paraíso azul en Italia… Amalfi es una comuna y archidiócesis de la región de Campania, Italia, situada a la orilla del Golfo de Salerno, a unos 40 kilómetros de Nápoles. Este bello lugar que se extiende por el sur de la península sorrentina, es el principal pueblo de la costa en la que se localiza, llamada Costa Amalfitana y hoy en día es un destino turístico importante junto con otros pueblos cercanos, como Positano, Ravello y otros. Esta zona es famosa por su producción de limoncello. Amalfi es parte de la lista de lugares Patrimonio de la Humanidad de la Unesco. Ubicada en la boca de una profunda garganta al pie del Monte
Cerreto, 1.315 metros de altura, el espíritu de Amalfi está en los acantilados, en las callejuelas blancas y sus patios escondidos, en las pequeñas plazas y en los mercados. Hay mucho para ver aquí y, antes de sentarse a descansar en una terraza con vista al mar y disfrutar de un plato típico como pescado y mariscos frescos con un clásico limoncello, vale la pena conocer la Piazza del Duomo, con sus eternas escaleras hacia la deslumbrante catedral de San Andrés apóstol (hermano de Simón Pedro), donde en su cripta se encuentran sus reliquias y descansan sus restos. Otras visitas imperdibles son: el Catedral de San Andrés Apóstol.
Claustro del Paraíso, de estilo árabe-siciliano creado en 1266 para que fueran enterrados allí los ciudadanos más importantes; la Piazza Flavio Gioia llena de tiendas y bares; el Museo della Carta, donde se pueden admirar las diferentes tecnologías utilizadas en el Medioevo para producir papel; y el Arsenal, lugar en el que se construían los barcos durante la época dorada de la República, entre muchos otros sitios de interés.
Un poco de historia… Su fundación se remonta a la época romana, habiendo registros de su presencia desde el siglo VI. Tras la caída del Imperio romano, la actual Costa Amalfitana, o la Costiera, como la llaman sus habitantes, pasó a manos del Ducado de Nápoles, hasta que en el año 839 se convirtió en una de las cuatro repúblicas marineras italianas que do-
Postal de la Piazza del Duomo.
Playas de Amalfi.
Mapa de Amalfi.
minaron el Mediterráneo hasta el siglo XII junto con Pisa, Génova y Venecia. Su importancia como enclave comercial con el norte de África, Oriente y el Imperio bizantino trajo una riqueza extraordinaria a la zona y productos exóticos como sedas y especias. Los mercaderes de Amalfi ya empleaban monedas de oro para comprar tierras en el siglo IX, mientras la mayoría de Italia todavía funcionaba a base de trueque. Con el tiempo, el debilitamiento de estas relaciones y la inva-
sión de otros pueblos provocaron el inevitable ocaso comercial y toda la región fue empobreciéndose. Sumado a esto, un trágico tsunami destruyó casi toda la ciudad en 1343. Sin embargo, en la segunda mitad del siglo XIX, la Costiera renació con la visita de célebres artistas de la época, como Ibsen y Wagner, que elegían estas costas para pasar sus vacaciones. Así, toda la Costa Amalfitana, pero en especial la ciudad de Amalfi, marcó a fuego su destino turístico irrevocable.