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Dos nuevas variedades para la producción de choclos de calidad Un grupo de investigación del INTA Pergamino, Buenos Aires, presentó a Anita INTA y Eusilia INTA como alternativa para la agricultura familiar de la región templada. Los dos cultivares, inscriptos en el INASE, se destacan por su dulzura, consistencia cremosa y terneza del grano para consumo fresco. Considerado uno de los principales cultivos a escala global, el maíz se destaca por su alta capacidad para adaptarse a los diversos ambientes y por sus propiedades nutricionales. A fin de generar alternativas para la producción en huertas de la región templada, desde el INTA Pergamino –Buenos Aires–, se desarrollaron dos nuevos cultivares para la producción de choclos dulces. De acuerdo con Daniel Presello –investigador en mejoramiento genético del INTA Pergamino, Buenos Aires–, Anita INTA y Eusilia INTA son dos nuevas variedades específicamente pensadas para la agricultura familiar de la región templada". Con respecto a sus propiedades, su obtentor destacó su calidad y rusticidad. Además –agregó– "se trata de dos cultivares de maíz dulce de polinización abierta no transgénicas, que ya se encuentran inscriptos en el Instituto Nacional de Semillas (INASE), y poseen mutaciones naturales que mejoran la dulzura, consistencia cremosa y terneza del grano para consumo fresco". "Ambas variedades están adaptadas a las condiciones ambientales de la región maicera, presentan buenas características agronómicas

y tienen buen comportamiento ante las enfermedades locales", explicó Presello. Con respecto al proceso de obtención de los nuevos cultivares, el investigador detalló que "fueron formadas a partir de la variedad Candelaria Dúo INTA, a la que se le introgresaron genes que expresan las características del maíz para choclos". En el cultivo comercial de maíz dulce se utiliza mayormente semilla de híbridos por la alta productividad y uniformidad de planta y espiga, lo que facilita el manejo y permite la recolección en una sola cosecha. Las nuevas variedades poseen mutaciones naturales que mejoran la dulzura, consistencia cremosa y terneza del grano para consumo fresco. "Las variedades de polinización abierta son menos productivas que los híbridos, – reconoció Presello– , pero tienen ventajas en las huertas familiares por su período de cosecha más prolongado y porque se puede utilizar parte del grano como semilla para la campaña siguiente sin que se pierdan las características varietales". Para su manejo, recomendó la siembra temprana, luego de que en la región pasó el riesgo de heladas

y la temperatura del suelo es suficientemente alta para la germinación. "Se pueden realizar siembras diferidas para cosechar choclos en diferentes momentos, pero no demasiado tarde para evitar daños de insectos de espiga", explicó al tiempo que recomendó sembrarlas alejadas de cultivos para grano o en fechas diferentes para evitar polinizaciones cruzadas que anulen la expresión del tipo dulce. Para la nutrición del cultivo, aconsejó analizar los suelos y aplicar dosis de fertilizantes que dependen del perfil de nutrientes disponibles, la fecha de siembra, las plantas logradas, la disponibilidad de riego y otras condiciones de manejo. El control de malezas puede realizarse de manera mecánica o mediante la aplicación de herbicidas selectivos para lo que se recomienda consultar a un profesional matriculado para manejar estas adversidades de manera segura. Desde 1912, el INTA Pergamino trabaja con cultivos de trigo y maíz. Actualmente, más de cien profesionales de diversas especialidades desarrollan sus actividades de investigación, experimentación y desarrollo rural basado en la sustentabilidad, equidad y competitividad agroalimentaria.


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Pautas para prevenir el estrés calórico en el ganado bovino Cumplir con las recomendaciones del Senasa es fundamental para garantizar el bienestar, la salud y la productividad de los animales en época de altas temperaturas. En las últimas décadas se ha observado una tendencia global hacia el aumento de las temperaturas y la Argentina no es la excepción. Las altas temperaturas pueden tener efectos negativos sobre la fisiología, la salud, el comportamiento y el estado mental de los animales, afectando negativamente su bienestar. Como consecuencia del estrés calórico, disminuyen la fertilidad, la producción y el rendimiento de los rodeos, aumentando el riesgo de muerte por golpe de calor, advirtió el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa). ¿Qué es el estrés calórico o estrés por calor? -El estrés es una respuesta adaptativa, que permite a los animales hacer frente a los desafíos ambientales, entre ellos los cambios de temperatura. Cuando se superan las condiciones óptimas, el cuerpo de la vaca intenta adaptarse a la nueva situación ambiental. Sin embargo, a temperaturas ambientales más altas, los mecanismos de adaptación de las vacas no logran eliminar el exceso de calor generado. Se denomina estrés calórico al conjunto de cambios fisiológicos y comportamentales que se desencadenan en los animales en ambientes con elevada temperatura. ¿Qué es el ITH? El ITH (Índice de Temperatura y Humedad) es un número utilizado para evaluar si las condiciones ambientales resultan estresantes para los bovinos. El índice de seguridad climática para el ganado (LWSI) categoriza la intensidad del ITH, estableciendo que en bovinos para carne un ITH e" 75 se considera nivel de alerta, e" 79 de peligro y e" 84 de emergencia. Para los bovinos lecheros un ITH>72 ya se considera nivel de alerta (aunque algunos autores lo consideran a partir de 68). A su vez, el ITH impacta en diferente medida en los animales según la radiación solar y la velocidad del viento. ¿Qué factores intervienen en la severidad y la susceptibilidad al estrés por calor? Para estimar la severidad de las condiciones de estrés calórico a las

que se encuentra expuesto un animal, es de relevancia contemplar no sólo la intensidad del ITH (alerta, peligro o emergencia), sino también la duración (cantidad de días con ITH superior a 75) y la frecuencia de exposición a esas condiciones (cada cuánto tiempo se repiten las olas de calor). Para que un animal expuesto a condiciones de estrés térmico pueda perder el calor acumulado a lo largo del día y recuperarse, se estima que la temperatura debe descender por debajo de los 21 °C en la noche durante al menos unas seis u ocho horas. Factores propios del animal, tales como raza, edad, color y largo del pelo, también influyen en la susceptibilidad al estrés calórico. Los animales de pelaje negro y en etapas de terminación son los más propensos a sufrir ante elevadas temperaturas, siendo los más perjudicados los más engrasados. Otros factores que influyen en el riesgo de aparición de estrés por calor en bovinos lecheros incluyen la fase de lactancia y el nivel de producción de leche. Debido a la relación positiva entre la producción de leche y la producción de calor, las vacas de mayor rendimiento son más desafiadas por el estrés por calor que los animales de menor rendimiento. A su vez, Las vacas multíparas son más susceptibles al estrés por calor que las primíparas. El tipo de alimentación también se relaciona con el riesgo de golpe de calor. El pastoreo de festucas tóxicas u otras pasturas infectadas por hongos productores de ergoalcaloides, así como la administración de raciones hipercalóricas, incrementan el riesgo. ¿Qué medidas se pueden tomar para prevenir el estrés calórico en los bovinos? -Proveer espacios de sombra suficientes para todos los bovinos. La sombra de árboles es una de las más efectivas, ya que no sólo disminuye la radiación, sino que produce menor temperatura del aire por la evaporación desde las hojas. Cuando la provisión de sombra sea artificial, debe colocarse de ma-

nera tal que permita el movimiento de aire por debajo de la misma (a una altura de entre tres y cuatro metros). Se recomienda el uso de malla plástica de mediasombra con 80% de densidad, orientada de norte a sur. Todos los animales deben tener acceso libre a la sombra. En el tambo, es importante contar con sombra suficiente tanto en corral de espera como en ordeñe y zona de alimentación. Además, es importante que el ganado tenga suficiente espacio para evitar el hacinamiento, entre dos y cuatro metros cuadrados por animal. -Proporcionar agua fresca, limpia y abundante. Se estima que un bovino adulto consume diariamente el 7% de su peso vivo en agua. Una vaca puede consumir en promedio hasta 107 litros por día, mientras que una lechera de alta producción puede ingerir hasta 140 litros por día. Además de proporcionar agua fresca, limpia y suficiente para todos los animales, se recomienda realizar un análisis del agua para determinar las concentraciones de sales y prevenir el rechazo de su consumo. -Verificar que los bebederos estén accesibles y cerca de los animales. Resulta necesario controlar el caudal y la presión previo a períodos de extremo calor y asegurar un espacio suficiente en los bebederos. Las fuentes de agua deben estar ubicadas en lugares estratégicos de acceso fácil y rápido. Además, se debe tener presente que el consumo abrupto de agua, luego de períodos de privación de la misma, puede desencadenar un cuadro de intoxicación con signos nerviosos. Se estima que un bovino adulto consume diariamente el 7% de su peso vivo en agua. Una vaca puede consumir en promedio hasta 107 litros por día, mientras que una lechera de alta producción puede ingerir hasta 140 litros por día. -Evitar manejos estresantes. Una buena práctica consiste en consultar el pronóstico del ITH antes de programar los manejos de la hacienda y evitar realizarlos en días para los que

se prevean valores de alerta, peligro o emergencia. Cuando no sea posible evitar los manejos estresantes, resulta primordial planificar todas las tareas y preparar los materiales necesarios para minimizar el tiempo de los animales en mangas y corrales. Los arreos deben realizarse de manera tranquila, respetando el paso de los animales. Los encierres y trabajos en manga deben efectuarse a primera hora de la mañana o a última hora de la tardenoche. Así mismo, se debe brindar agua y alguna fuente de alimento en los corrales donde permanecerán los animales. Cuando el estrés calórico se prolonga en el tiempo se puede observar además una disminución de los valores de producción de hasta un 20%. -Adecuar la alimentación y ofrecer dietas de baja actividad fermentativa. Es conveniente conocer el nivel de infección con hongos productores de ergoalcaloides presente en las pasturas y/o las raciones, evitando el pastoreo en los potreros con altos niveles de infección. Se recomienda priorizar los pastoreos nocturnos y de madrugada y suministre dietas "frías" (aquellas que por su composición minimizan la generación de calor metabólico manteniendo la oferta de nutrientes). En el engorde a corral, una alternativa es administrar entre el 30 y 40% de la ración por la mañana y el resto por la tarde. También se puede incrementar el porcentaje de fibra en la dieta. -Refrescar la hacienda cuando se prevean temperaturas elevadas. Se recomienda hacerlo bien temprano a la mañana o durante la noche, utilizando un caudal suficiente para penetrar el pelo. Si se los moja en horas de mucho calor y de manera insuficiente, puede ser contraproducente. También se puede mojar el suelo de los corrales, sin llegar a embarrarlos, para minimizar la radiación indirecta. En el tambo, se debe proporcionar ventilación adecuada en sala de ordeñe y utilizar ventiladores y aspersores en patios de espera, área de comenderos y túneles de enfriado.

Se recomienda combinar períodos cortos de mojado intensivo con momentos prolongados de ventilación. El tamaño de gota durante la aspersión debe ser lo suficientemente grande como para mojar el animal. -Prestar atención al comportamiento de los animales para identificar síntomas de estrés calórico de manera temprana. Los signos que con mayor frecuencia pueden observarse en los bovinos son, en primera instancia, el aumento de la frecuencia respiratoria y del consumo de agua, así como la búsqueda de sombra. A medida que las condiciones estresantes se agravan, comienzan a observarse otros signos, como: descenso de la actividad general y los movimientos, reducción del consumo de alimentos, disminución del tiempo dedicado a rumia y descanso, jadeo, salivación excesiva y protrusión de la lengua. Resulta importante capacitar al personal para identificar los signos de estrés por calor en los animales. -Si se va a transportar animales, extremar las medidas preventivas. Una excelente medida preventiva es consultar el pronóstico del tiempo antes de programar el viaje y evitar los traslados en los días de mucho calor. Cuando no pueda evitarse el transporte, se deben planificar todas las actividades y preparar los documentos necesarios para minimizar el tiempo de espera de los animales en corrales. Además, debe planificarse la descarga en conjunto con el establecimiento de destino, evitando que los animales queden esperando en el vehículo. No se los debe correr ni apartar inmediatamente antes de la carga, sino que esto se debe hacer con tiempo, dejándolos en un potrero a la (Continúa en pág. 23)


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TECNOLOGÍA DE VANGUARDIA

Nuevo balance hídrico del suelo a dos metros de profundidad Conocer el contenido de humedad resulta de vital importancia para la toma de decisiones eficientes en un contexto de estrés hídrico. En esta línea, Instituto de Clima y Agua del INTA Castelar actualizó su herramienta clave, se realizaron mejoras en el mapa e incorporó a las provincias de San Luis y Santiago del Estero. La mayor parte de la producción agrícola-ganadera de nuestro país se realiza bajo sistemas de secano y dependen exclusivamente del agua del suelo. Conocer el contenido de humedad es de vital importancia para la toma de decisiones eficientes para las diversas actividades productivas. Entre sus principales aplicaciones pueden destacarse: planificación de labores y de estrategias de manejo, como por ejemplo, la elección de la fecha de siembra o la determinación del momento oportuno de fertilización; estimación de rendimientos de cultivos tanto a nivel local como regional; delimitación de ambientes; e identificación de períodos de déficit y excesos de agua para los cultivos. En esta línea, el Instituto de Clima y Agua del INTA Castelar presentó, mediantelaplataformaSEPA(Herramientas satelitales para el seguimiento de la producción agropecuaria) una actualización del balance hídrico. "El nuevo mapa, confeccionado a partir de cartas de suelo, tiene una mejor representatividad espacial respecto al anterior, debido a que se tuvo en cuenta una mayor cantidad de datos de las cartas desuelo",explicóLucasGusmerottidel Instituto. "El balance hídrico anterior, también está disponible en SEPA, estima el contenido de agua útil hasta 1 metro de profundidad, mientras que

el nuevo producto lo hace hasta 2 metros. Esto es importante porque la mayoría de los cultivos puede extraer agua hasta esta última profundidad", detalló. Y agregó: "El producto balance hídrico generado por SEPA muestra, cada 10 días y en forma porcentual, el contenido hídrico de los suelos con respecto a su máxima capacidad de retención". En ese sentido, comentó que "además, se incorporó en la estimación a las provincias de San Luis y Santiago del Estero, las cuales tienen una importante proporción de tierras agrícola-ganaderas en su territorio". Asimismo, indicó que "se realizaron mejoras en el mapa de capacidad de retención de agua de los suelos que se utiliza como base para su cálculo". El balance hídrico se calcula a partir de datos meteorológicos e información de las características del suelo y la vegetación, el contenido hídrico del perfil edáfico se calcula mediante un balance entre los flujos de entrada y salida de agua en el suelo. Patricio Oricchio, del mismo Instituto, explicó que "la fuente de entrada de agua considerada es la precipitación, que se computa mediante registros diarios de las estaciones meteorológicas del INTA y del Servicio Meteorológico Nacional (SMN)". Y agregó: "a partir ellos, mediante

interpolación espacial, se obtienen mapas de precipitación acumulada para un período de 10 días". La fuente de salida de agua considerada por este modelo es la evapotranspiración real (ET), que es la cantidad de agua que es efectivamente evaporada desde la superficie del suelo y transpirada por la cubierta vegetal. De acuerdo con Oricchio, "se estima utilizando un modelo que utiliza dos variables: la temperatura de superficie y el Índice de Vegetación Normalizado (IVN, NDVI en inglés), las cuales se obtienen mediante el sensor VIIRS del satéliteSuomi-NPP,conunaresolución espacial de 375 metros". Los especialistas afirmaron que el balance también considera la capacidad máxima de retención de agua útil de los suelos de la región. "Dicha variable se define como el agua utilizable, o potencialmente extractable, por parte deloscultivosenlazonadecrecimiento radical, y constituye la fracción del agua del suelo que puede perderse por evapotranspiración", aseguraron. Los mapas de capacidad de retención de agua se confeccionaron tomando como base la textura de los suelos de la región. La información necesaria se obtuvo de mapas de suelo elaborados por el INTA de las provincias involucradas a escala 1:50.000 (Buenos Aires, Córdoba y Santa Fe), 1:100.000 (Entre Ríos, La

Pampa y San Luis) y 1:500.000 (Santiago del Estero). Oricchio explicó que "se consideró una profundidad máxima de perfil de suelo de 2 metros o menor según las limitaciones presentes (tosca, horizontes endurecidos y fuertemente texturales, roca expuesta, entre otros)". Con toda la información precedente, y considerando también el almacenaje de agua al momento en el cual inicia el período de cálculo, "se estima la cantidad disponible de agua en el suelo, la cual se relaciona con su máxima capacidad de retención". Por lo tanto, los mapas muestran el porcentaje de agua útil del suelo de manera espacialmente explícita, con una resolución espacial de 375 metros (14 hectáreas) y temporal de 10 días. De esta manera, mensualmente se generan 3 imágenes: del 1 al 10 (1ra. década), del 11 al 20 (2da. década) y del 21 hasta el último día del mes (3ra. década). Gusmerotti, por su parte, concluyó diciendo que "es necesario monitorear estos productos en el tiempo y analizar la relación con otros índices que sinteticen el estado de la vegetación y los efectos del manejo sobre el agua disponible en el suelo". En la plataforma SEPA se publican diversos productos realizados a partir de información satelital, clave para la toma de decisiones productivas.

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Deben utilizarse únicamente vehículos habilitados y adecuados para la especie y categoría, respetando la densidad de carga permitida. Cuando las temperaturas sean elevadas se recomienda brindar mayor espacio en el transporte. También es importante minimizar la duración del viaje. Para ello, en la

medida de lo posible se deben evitar las largas distancias, prever los conflictos de tránsito o atascamientos en rutas y evitar realizar paradas durante el viaje. De ser necesario detenerse, se debe buscar un lugar a la sombra y permanecer por el menor tiempo posible. La adecuada ventilación en el vehículo es otro factor clave. Cuan-

do se utilice el cobertor removible en el techo, el camión debe estar en movimiento, permitiendo la circulación del aire. En veranos de temperaturas elevadas como las que se pronostican, la prevención de los efectos negativos del estrés por calor en el ganado es fundamental para garantizar el bien-

sombra y con disponibilidad de agua limpia y fresca. La hacienda debe cargarse a última hora de la tarde o primera hora de la mañana, evitando las tareas previas y el transporte de los animales durante las horas de más calor.

Acerca de SEPA Es una plataforma desarrollada por el Instituto de Clima y Agua que tiene el objetivo de difundir productos satelitales y agrometeorológicos que resulten útiles para la toma de decisiones agropecuarias. La actualización de los productos se realiza cada 8, 10, 16 o 30 días, con la posibilidad de consultar aquellos generados con anterioridad. Los productos se agrupan en diferentes categorías tales como: índices de vegetación, variables agrometeorológicas, pronósticos evolutivos, eventos extremos y monitoreo de la agricultura. En ella se publican diferentes productos realizados a partir de información satelital, en su gran mayoría para todo el país, que se ponen a disposición de cualquier tipo de usuario de manera gratuita y en un formato sencillo para ser consultado en distintos medios digitales (PCs, notebooks, tablets y/o celulares). estar, la salud y la productividad de los animales. Para mayor información puede comunicarse con la sede del Centro Regional Buenos Aires Norte del Senasa, situado en la ciudad de Chivilcoy, a los teléfonos (02346) 436271/72/73. n "Bienestar animal, una ventaja para todos", dicen desde el Senasa.


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GULF AGRO

Nueva apuesta de Gulf Oil al campo argentino El 2020 pasará a la historia como un año atravesado por la crisis sanitaria y por sus consecuencias a nivel económico. Sin embargo, la agroindustria sigue apareciendo en escena como un factor esencial de la recuperación económica nacional. En números el agro significa el 5% solo en entrada de divisas del PBI y el 7% del empleo total en la Argentina. Teniendo en cuenta este contexto es que Gulf Oil, la renombrada empresa de combustibles con más de 30 años en el mercado argentino, expande sus negocios hacia el Agro, apostando al futuro del país e invirtiendo en el campo argentino. Gulf Oil, desde su desembarco en Moreno, provincia de Buenos Aires, donde operan sus oficinas,contribuye al consumo en el mercado interno y exporta a países limítrofes como Brasil, Uruguay, Paraguay y Chile. Con el fin de brindar productos de primera calidad para el cuidado de cultivos, de maquinarias agrícolas y del medio ambiente, introducen al mercado sus lubricantes para tractores y vehículos pesados, coadyuvantes de base mineral CADDET y su línea de protección de cultivos, Argenfrut, especialmente desarrollados para el control eficiente de insectos, ácaros y hon-

gos en cítricos, frutales de hojas caducas y olivos, sin la presencia de venenos o tóxicos, cumpliendo con requisitos de regulación para cultivos orgánicos. La empresa, que hoy cuenta con 75 empleados, proyecta una ambiciosa expansión en el sector agro nacional, de la mano de la creación de más unidades de distribución de productos y acelerando la puesta en pie de más de 150 estaciones de servicio Gulf en todo el país, generando más trabajo para los argentinos. Gulf es leyenda y futuro en Argentina.

Acerca de Gulf Agro Con más de un siglo en el sector de combustibles y lubricantes, Gulf Oil International es reconocida mundialmente como un ícono de la industria, con oficinas en Asia, Europa, Medio Oriente, América La-

tina y África. Su portafolio de productos cubre aplicaciones automotrices, industriales y navieras. Tiene una rica historia y asociación con el mundo de los deportes. Patrocinan al Manchester United, y acaban de anunciar una alianza estratégica con McLaren, lo que hará que Gulf vuel-

va a la Fórmula 1 con el McLaren Racing. Y a partir de 2021, se convertirá en el proveedor principal de lubricantes para McLaren Automotive. Gracias a su espíritu pionero, y su visión emprendedora, en el año 2020 han desarrollado Gulf Agro,

una nueva estructura de negocios, con el fin de apostar al sector agroindustrial argentino. Con una cartera de productos innovadores y sustentables, Gulf Agro se convierte en sinónimo de alta calidad, excelencia técnica, y de servicios asociados al agro en Argentina.


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Biodiversidad del suelo: base para la producción sostenible En la Argentina, más del 40% de los suelos son tierras áridas o semiáridas y el 30% de esa superficie está afectada por procesos de degradación. Desde el INTA alertan sobre el impacto de estos efectos irreversibles en la producción de alimentos y señalan la necesidad de implementar estrategias de remediación que neutralicen el daño. Uno de los ecosistemas más complejos y vitales para la producción es el suelo. Infinidad de organismos interactúan y contribuyen a los ciclos globales que hacen posible la vida. Gran parte de la función del suelo depende los microorganismos que viven en él y la diversidad de especies, y, por lo tanto, proteger la vida en el suelo, es una forma de mantener su salud. En lo que va del siglo XXI, el suelo recuperó su protagonismo en la agenda mundial debido amenazas tales como la erosión, pérdida de carbono orgánico, desequilibrio de nutrientes, acidificación, contaminación, anegamiento, compactación del suelo, sellado del suelo, salinización y pérdida de biodiversidad. En ese contexto, la FAO creó en el año 2012 la Alianza Mundial por el Suelo con el objetivo de compartir experiencias sostenibles para recuperar un suelo que antes se pensaba que era un recurso infinito. De acuerdo con el organismo internacional, la biodiversidad del suelo está compuesta por la megafauna -sapos, topos, conejos y tejones son los principales agentes del movimiento y redistribución del suelo-, macrofauna -lombrices, termitas, hormigas, milpiés y cochinillas ayudan al drenaje y a la aireación-, la mesofauna -invertebrados microscópicos como colémbolos, dipluros, proturos, nemátodos, ácaros y tardígrados que son reguladores biológicos de la descomposición-, y los microorganismos -bacterias, protozoos, hongos y nematodos, responsables de los procesos biogeoquímicos-. En el marco de la celebración del Día Mundial del Suelo, Alberto Quiroga del INTA Anguil afirmó: "Más del 40% de los suelos son tierras áridas o semiáridas, y el 30% de esa superficie está afectada por procesos de degradación". En ese sentido explicó que "se está trabajando sobre diferentes acuerdos para restaurar la biodiversidad,

como producir de manera sustentable, reducir la contaminación y actuar sobre el cambio climático". Para Quiroga, "hay procesos que le dan sustento a la estrategia de la naturaleza para brindar una serie de servicios ecosistémicos y estar en equilibrio con el ambiente, pero la acción antrópica fue modificando esa estrategia y esto trajo aparejadadas consecuencias, como la pérdida de biodiversidad". En esta línea, citó algunos ejemplos como la deforestación, el aumento de la carga ganadera, las pasturas cultivadas o los cultivos anuales. El especialista aseguró que "los suelos contienen más del 25% de la biodiversidad del planeta". Hay una composición y una actividad biológica grupal que trabaja de forma ensamblada. Junto con las raíces, cada uno tiene una función complementaria. En esa línea advirtió: "Esto ocurre en los primeros 20 centímetros de suelo, es decir que al hombre del hambre lo separan 20 centímetros. Si esta biología no funciona no habría alimentos en la tierra". Para el investigador, "que hoy tengamos más de un 30% de suelos degradados o bajo procesos de degradación donde se ha roto la relación del ecosistema por la presión antrópica preocupa, porque los sistemas muchos de los efectos son irreversibles. El suelo que se perdió no vuelve". Si bien en épocas anteriores se planificaba la recuperación de los suelos degradados, Quiroga sostuvo que en la actualidad la aspiración se ha reducido y consiste en llegar a la neutralidad: usar el suelo de tal manera de que no aumente la superficie degradada. En ese sentido indicó que "es más fácil mantener la salud de un suelo que recuperar un suelo degradado, que no es rentable". Por su parte, el presidente de la Asociación Argentina de Ciencias del Suelo (AACS), Guillermo Studdert, indicó que "el suelo saludable es aquel que está en condiciones

de cumplir con sus funciones en el ecosistema". En esa línea, ponderó el rol del sector científico y tecnológicos y algunas ONGs en su preocupación de mantener el suelo saludable como una prioridad, pero manifestó que "la sociedad en general no percibe al suelo como un recurso natural cuando gran parte de la vida sobre la Tierra depende de cómo este funcionando el suelo". Para Studdert, "la instalación del suelo como un recurso natural es una tarea pendiente". Así mismo, recalcó que "los desafíos son lograr una mayor conciencia de los actores del sistema productivo que usan el suelo para el logro de sus objetivos y para que pongan al suelo en sus prioridades cuando tiene que tomar decisiones de uso y de manejo". En ese sentido, afirmó: "Hay que cuidarlo para que siga siendo útil y brinde servicios ecosistémicos".

Producción sostenible en las regiones semiáridas La Argentina tiene un 70 % de la superficie bajo ambientes semiáridos como, por ejemplo, el sudeste de Buenos Aires, Santiago del Estero, San Luis, Chaco, La Pampa y parte de Córdoba. "En el extremo más seco la única opción es la ganadería sobre pastizales naturales, pero hacia las zonas subhúmedas se hacen cultivos anuales y pasturas cultivadas", explicó Quiroga. Y agregó: "A medida que la acción antrópica vaya avanzando sobre los recursos naturales de estos ambientes y produzca efectos negativos, volver a recuperar la calidad de esos ambientes, tiene un interrogante muy grande". El interrogante reside en cómo mantener rentabilidad en estas regiones y al mismo tiempo ser sustentables. "Son regiones agroecológicas marginales, con un potencial productivo mediano a bajo y alcanzar rentabilidad es un límite muy finito, más cuando la inestabilidad del clima hace que con cierta frecuencia impacten en pérdidas muy grandes", subrayó el especialista. De acuerdo con Quiroga, "la sociedad debe comprometerse más en estos ecosistemas marginales, a diferencia de las regiones húmedas donde los potenciales de rendimiento, la calidad de los suelos y el aporte de las precipitaciones hacen que los márgenes de producción sean mayores y el productor pueda destinar ese margen para

hacer más sostenible el sistema".

Hacia un sistema nacional de monitoreo El INTA incorporó en su nueva cartera el proyecto "Diseño e implementación de un sistema nacional de monitoreo de la degradación a distintas escalas, con meta en la neutralidad de la degradación de tierras", que se propone desarrollar e implementar un sistema nacional de monitoreo de la degradación de tierras a diferentes escalas y adaptado para los cuatro tipos de tierra principales del país: bosques, tierras agrícolas y pastizales áridos y pastizales húmedos. "Este sistema de monitoreo estará integrado por una red de parcelas permanentes en terreno donde se evalúen, periódicamente y a largo plazo, indicadores de degradación de las tierras adaptados para los cuatro tipos de tierra y estará complementado con el desarrollo de indicadores derivados de sensores remotos", expresó Juan Gaitán, investigador del Instituto de Suelos del INTA Castelar. En cada parcela permanente de monitoreo se relevarán indicadores relacionadas a la degradación de tierras. Para ello se ha definido un conjunto mínimo de indicadores como el stock de carbono, pH, indicadores de erosión del suelo, datos de uso y características de la vegetación como cobertura, composición de especies, diversidad, entre otros. De acuerdo con Gaitán, "la medición de estos indicadores ha sido estandarizada mediante la elaboración de protocolos, lo cual permitirá generar datos comparables a nivel regional/nacional. Además, se podrán incluir indicadores específicos que sean relevantes para el monitoreo de los sistemas productivos y procesos de degradación que operan localmente".

El proyecto articula con iniciativas regionales de monitoreo actualmente en marcha: red MARAS y red del ONSA. La red MARAS (Monitoreo Ambiental de Regiones Áridas y Semiáridas) comenzó a ser desarrollada por el INTA a partir del año 2007 y actualmente cuenta con aproximadamente 500 parcelas de monitoreo de los pastizales áridos de la Patagonia. El ONSA (Observatorio Nacional de Suelos Agropecuarios) es una iniciativa del Ministerio de Agricultura de la Nación, en colaboración con el INTA, a través de la cual se muestrean aproximadamente 4.800 lotes agropecuarios para el monitoreo del Carbono del suelo. "El desafío es lograr una red de parcelas permanentes de monitoreo, que articule con otras iniciativas públicas y privadas y genere datos colectados en forma estandarizada, que nos muestren la evolución de las principales variables relacionadas al estado de salud de las tierras: cambios de uso, cambios en los stocks de SOC, cambios en la riqueza y cobertura de la vegetación, cambios en la disponibilida de nutrientes del suelo, etc. Para ello, es clave la adopción de protocolos comunes que aseguren contar con datos comprables y que los mismos se pongan a disposición en bases de datos compartidas", dijo el investigador del Instituto de Suelos. El monitoreo es una herramienta escencial para la gestión y la elaboración de políticas públicas de lucha contra la degradación de las tierras. "Un sistema nacional de monitoreo integral debería detectar cambios tempranos que permitan implementar acciones de gestión economicamente viables. Ademas debe permitir evaluar el "éxito" o "fracaso" de las medias de gestión, políticas públicas y en función de ello ratificar o rectificar las acciones", concluyó Gaitán.


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