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COMENZÓ LA FIESTA
"El teatro es donde los ciudadanos vienen a pensar, a reír, a emocionarse" Con un Cine Municipal Belgrano colmado se realizó anoche el acto inaugural de la 13ª edición del Festival de Teatro de Rafaela 2017. Previamente, se hizo el desfile por boulevard Santa Fe. A pesar del frío reinante sobre la región, una gran cantidad de público se sumó a las actividades inaugurales del Festival de Teatro Rafaela 2017. A las 18:00 desde el Museo Histórico Municipal se inició el desfile de apertura a cargo de "Los Venecianos", marionetas gigantes provenientes de la ciudad de Lincoln, y "Fanfarria Ambulante", una agrupación musical de Santa Fe. Juntos, y acompañados por una multitud, recorrieron las cuadras del bulevar Santa Fe desplegando un show visual y musical donde el público de todas las edades se convirtió en protagonista de un clima festivo y una estética expansiva. Luego, en el Cine Teatro Manuel Belgrano, son su sala colmada de público en sus dos niveles, se proyectó el video institucional y dio comienzo el acto oficial.
"Este Festival es un crecimiento colectivo", afirmó la ministra de Innovación y Cultura de Santa Fe, "Chiqui" González que como cada año acompaña y apoya este encuentro de artes escénicas. "El Festival logra que la Nación venga, que la Provincia ponga todo acá, y que lo organice la propia Municipalidad de Rafaela, ¿ustedes creen que muchas de las actividades de este mundo, con pasión y con vocación, son apoyadas por los tres niveles de gobierno?", preguntó la funcionaria a la audiencia. "Aquí sucede porque todos sabemos que pasa algo muy importante", acotó. "Pasa a la calle, no hay adentro y afuera, no hay barrio y centro; hay teatros y teatritos, hay teatro de innovación y hay teatro humorístico y esperpéntico y fabuloso para niños y para adultos y
para toda la familia", enumeró. "El ciudadano quiere ser protagonista, no solo mirar, y corre de una sala a la otra, y la mitad de los espectáculos son gratis, y todos vemos todos a todos, y vemos el mejor teatro del país y del exterior", detalló. "El teatro es una vocación ciudadana, es el lugar donde los ciudadanos vienen a pensar, a reír, a emocionarse, a construir la seguridad de que están vivos, y a decir seamos felices". Además de la ministra provincial estuvieron presentes en el acto el intendente de Rafaela, Luis Castellano; el director ejecutivo del Instituto Nacional del Teatro, Marcelo Allasino; la secretaria de Cultura de la Municipalidad, María Josefa Sabellotti, funcionarios del Ejecutivo local, legisladores provinciales, concejales, medios de prensa y público en general. La EMAE merece llamarse José Fanto "Este Festival es una política de estado", afirmó Castellano al hacer uso de la palabra. "Es un Festival que comenzó muy pequeño, y la ciudad y la región lo hicieron propio: ahora comenzamos a discutir, con ley en mano, el Área Metropolitana de Rafaela, pero este Festival es pionero en la colaboración regional al incluir a las subsedes, así como el teatro mismo fue pionero con el teatro piamontés", reflexionó, haciendo una comparación histórica del fenómeno del evento actual con las primeras manifestacio-
Fotos: D. Camusso
nes escénicas de la colonia. "El Festival nos unió, nos vinculó, hizo de este territorio una región", agregó. "No es bueno hablar de crisis en el ´Feliztival´, pero debemos hacer un reconocimiento: hay dos crisis, una económica y otra más grave, que es la crisis de identidad, el crecimiento de los muros entre nosotros, la constante provocación a dividirnos, la permanente desaprensión por el criterio", explicó. "Yo les aseguro que este Festival no sería posible sin el acompañamiento del Gobierno de la Provincia y del Instituto Nacional del Teatro: y ese apoyo y esa ayuda hacen posible esta realidad; es mucho el esfuerzo, son muchos los recursos económico y humanos que se ponen en juego para poder tener la ciudad revolucionada durante esos seis días, con sus espacios públicos, sus vecinales y su salas teatrales
llenas, y para que la mitad de los espectáculos sean gratuitos", destacó. Y en cuanto a la crisis de valores, señaló: "el arte y la cultura derriban muros; este Festival va incluyendo más gente, va sumando espacios públicos". En ese sentido, el primer mandatario puso el ejemplo de la compañía Teatro Ciego: "participar de una obra de teatro que no se puede ver es ponerse en el lugar de lo que le pasa al otro, y me parece sumamente inclusivo". "Hacemos Juntos es mucho más que un slogan de gestión: acá, además del apoyo del Gobierno provincial y del Instituto Nacional de Teatro, hay un gran equipo municipal, maravilloso, de la Secretaría de Cultura y de la Municipalidad entera, que hacen posible esta fiesta", (Continúa en pág. 11)
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(Viene de pág. 10) subrayó el titular del Ejecutivo, y extendió su agradecimiento a los auspiciantes, medios de comunicación y políticos que apoyan el evento. "De otra manera no se podría hacer: mantenerlo vivo en el tiempo y que crezca, solo puede ser haciéndolo juntos". Sobre esa línea, la máxima autoridad municipal mencionó la posibilidad de que mediante el convenio marco de colaboración que la Municipalidad de Rafaela suscribió con la Universidad Nacional de Rafaela, y el que esta firmó hace poco tiempo con el Instituto Nacional del Teatro, se pueda iniciar un proceso que desemboque en una carrera vinculada con las artes escénicas. Asimismo, Castellano agradeció la inclusión de obras de Rafaela en la programación, e hizo especial hincapié en la primera producción independiente del grupo de egresados de la Escuela Municipal de Artes Escénica. "Es parte de la continuidad que marca este Festival", aseveró. Finalmente, el Intendente se refirió al actor recientemente fallecido José "Pepe" Fanto: "yo creo que la Escuela Municipal de Artes Escénicas merece llamarse José Alberto Fanto".
El Festival merece trascendernos "El teatro transforma a Rafaela en un gran escenario para el encuentro: encuentro con las ideas,
las emociones, la risa, los aplausos; el encuentro con otros que vienen de diferentes barrios, de otras ciudades, de otros países", enumeró el director del Instituto Nacional de Teatro, Marcelo Allasino, al dirigirse a los presentes. "Una vez más, nuestra ciudad se constituye en el epicentro escénico de la Argentina, y reúne a las producciones más destacadas por su calidad y su rigurosidad; una vez más confirmamos que el teatro toma a Rafaela y la convierte en su capital", enfatizó. En otro pasaje de su discurso, el funcionario nacional apeló a los ediles locales: "rafaelinos, reunamos fuerzas para que los concejales que nos representan en el cuerpo legislativo propongan una ordenanza que con fuerza de ley respalde la continuidad de este Festival, que este Gobierno ha sabido crear y darle continuidad, y que ya es parte de la identidad rafaelina; sé que soy reiterativo, pero no me cansaré de pedirlo mientras tenga voz en este y otros escenarios, porque estoy convencido de que el Festival merece trascendernos con la calidad que lo caracteriza, y que lo ha colocado entre los principales festivales de Iberoamérica", manifestó. Finalmente, Allasino hizo una referencia a "la partida del más grande actor que dirigí, y que nos dejó hace muy poco; alguien que decidió hacer del teatro su vida y fue inspiración para muchos; les pido que honremos la memoria del gran José Fanto con lo único que Pepe deseaba: el aplauso". D. Camusso
María de los Ángeles González, ministra de Innovación y Cultura de la Provincia.
LOS CARLINGA ES UNA BANDA LITERARIA
"Shakespir Show", excelente propuesta para iniciar el FTR Los hermanos Carlinga, por medio de la música y un gran trabajo actoral entretienen y divierten en un espectáculo sin fisuras. Shakespir Show es su espectáculo musical y teatral basado en las tragedias y comedias de William Shakespeare. Alberto y Hugo Carlinga son dos hermanos músicos que se criaron leyendo las obras completas del autor inglés y lo tomaron como única inspiración de sus canciones. Su misión: llevar las enseñanzas Shakespirianas al campo de lo Nacional y Popular. Según ellos mismos cuentan, su padre, todas las noches, les leía obras de Shakespeare. El resultado de esto, que bien podría ser un experimento, son dos hermanos de carne y hueso que toman a la tragedia como lo más natural del mundo. Esa es su realidad, y la que el público ve en cada una de sus presentaciones. El espectáculo se ha presentado en Sportivo Teatral, Espacio Callejón; Festival Shakespeare de Bs As 2012; Festival Santiago Off 2017 (Chile); Museo Mar (MDQ). Fueron seleccionados para Formación de Espectadores 2017.
Dijo la crítica "Los casi 60 minutos que dura la obra no logran aburrir a su público que constantemente esta interactuando con los hermanos Carlinga, respondiendo preguntas o solo siendo parte de su música a través de acompañamientos. A destacar también la calidad artística de los actores en escena, ya que además de sus dotes actorales, la habilidad musical demostrada a lo largo de toda la obra es sobresaliente" (por Gabriela León, para Parlante, Chile). "Maestros en el estilo ´Cantuación´ (cantar, actuar y tocar instrumentos). Con un humor muy particular no dejan de hacernos
D. Camusso
sentir las tragedias shakesperianas y los momentos frágiles de la existencia humana en sus canciones ´Todos vamos a morir´ cantan, dicen y vuelven a cantar" (por Pablo Navarro, para Revista Bomba).
Sobre Nicolás Goldschmidt y Fabián Carrasco Se formaron como actores en el IUNA y en el Sportivo Teatral, entre otros. En 2010 empezaron a entrenar con Ricardo Bartís, es allí donde surge la primera prueba de adaptación Shakespiriana.
A partir de entonces conforman Los Carlinga y se presentaron en variados espacios culturales de la Ciudad de Buenos Aires, actuando tanto para 20 como para 3.000 personas. Ambos desarrollan su carrera como intérpretes y directores.
Ficha artística y técnica Nicolás Goldschmidt: Voz, teclado y percusión. Fabián Carrasco: Voz, acordeón y guitarra. José Pawlin: Contrabajo y coros.
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ENTREVISTA A GUSTAVO MONDINO
"Me conmueven el trabajo en equipo y el agradecimiento de la gente" Gustavo Mondino, actual director artístico del Festival, comenzó tempranamente su relación con el teatro. Director también del Centro Cultural "La Máscara", al que lo vinculan más de 20 años de pertenencia, se confiesa obsesivo pero a la vez manifiesta saber delegar y confiar en los equipos que integra. Por otro lado, repasando todos los pormenores que tejen la gran telaraña del FTR, expresa que lo conmueve el agradecimiento de la gente en la calle, no solo en momentos como el desfile inaugural, sino durante todo el año. En esta nota, ahondamos en la vida de un apasionado del teatro, con posturas muy firmes sobre el quehacer artístico.
Los inicios Mi primera experiencia teatral la tuve en la infancia y con Marta Bustamante, que creo fue maestra de todos en Rafaela, en el Liceo Municipal. Luego, con 15 0 16 años, decidí que eso que había experimentado en la niñez, era algo que me interesaba hacer más seriamente. Me anoté entonces en el primer taller que se abrió en La Máscara, ahí empecé y nunca más dejé. Y por años fui como una mascota o niño mimado, ya que con esa edad me aceptaron en el grupo de adultos, que si bien eran adultos jóvenes, eran todos más grandes que yo. Ese primer año estrenamos "La pareja", era 1992. Desde allí ya no paré.
La relación con sus pares Me genera curiosidad y siempre estoy abierto al intercambio con otros, que se suele dar en seminarios o talleres, pero dentro de la ciudad yo adhiero a la forma que tenemos nosotros de entrenar, la mirada que tenemos… y no encuentro otro grupo con el que me sienta identificado, y tampoco nunca me han invitado desde otro grupo. De todos modos esta "rareza", la cuestión de los "grupos" sucede solamente en lugares pequeños como éste, en ciudades más grandes son elencos concertados que se arman y se desarman, eso en Rafaela no sucede o sucede poquito, seguimos atados a la concepción de "grupo". Y los que no lo tienen, lo ven como algo genial a esto, y los que lo tenemos, nos ponemos a pensar tal vez en esto del intercambio, como algo posible. Quizás el Festival traccione en este sentido, está bueno abrir el juego siempre.
A pura emoción Hay un par de momentos especiales dentro de la vorágine del Festival, ligados a lo puramente humano, al sentir, que Gustavo menciona como algunos de los que más lo conmueven. "En el trabajo en equipo, y habiendo pasando por varios roles hasta llegar al de director artístico
del FTR, hay que saber delegar y confiar en el otro. Yo soy bastante ‘obse’, pero sé delegar y confiar, no quiere decir que no esté al tanto de todo, porque esto es algo muy grande que no sé si se llega a ver desde afuera, pero sé que cada una de las personas de las que trabaja para el Festival va a poner lo mejor en sus roles. En este sentido, me da mucha emoción llegar en las mañanas a la oficina de producción y ver desplegarse ante mí esa grilla gigante con todo lo que hay que hacer y organizar mentalmente la movida de todo ese día, ver que todo esté encaminado…y encontrarnos con el equipo, ya tarde en la noche, y sentir que uno se ha extrañado durante el día porque a veces ni nos cruzamos, pero compartir los detalles de esa jornada, darnos ánimos…esta cosa del trabajo en equipo me emociona, me conmueve y me alienta". Desde hace dos años, en su rol de director artístico y programador del Festival, Gustavo siente que tiene más llegada con la gente, hecho que también destaca: "En el desfile de apertura, por ejemplo, pasa algo muy loco, mientras vas avanzando la gente te toca, te agradece, te charla y te cuenta de las obras que va a ir a ver, pero sobre todo te agradece: en esos momentos todo cobra sentido y te olvidás de las pálidas y de lo que renegás a veces". Respecto a obras que lo han
Prensa Festival
Gustavo Mondino, director artístico del FTR.
conmovido especial y profundamente a lo largo de estos años, Mondino destaca "Tebas Land, La Pilarcita, De hombre a hombre… estas de los últimos años, pero hay muchas, lo cierto es que si sé que hay algo por solucionar a nivel organizativo, mi cabeza se divide y ya no disfruto igual. Por eso suelo conectar mejor con las obras de más tarde por la noche, donde ya voy más relajado".
Anécdota de subsede Sabido es que desde hace varios años el FTR tiene subsedes, distintas localidades pequeñas de la región que ofician también de receptoras de este Festival, en un gran esfuerzo que sus pobladores agradecen. Gustavo destaca este hecho y le suma contenido: "a cada elenco que va a una subsede se le explica cómo es el lugar adónde va a ir, las coordenadas y detalles en general. Todos vuelven felices, porque se
pasan un día especial, muy ajeno a su cotidianeidad, pensando en que llegan de ciudades grandes a lugares muy chicos, y tienen experiencias como por ejemplo almorzar en una plaza, en el detenido tiempo de la siesta". En sintonía con esto, Mondino recuerda que una vez, una señora muy mayor de Suardi, sabiendo que buscaban una determinada silla para la obra "Todo verde", se le acercó en el acto de lanzamiento de la subsede, y le dijo: "tengo la silla que buscan, pero es la de mi juego de muebles de casamiento, no la puedo pintar, pero si querés, te la forro toda con papel crepé". De este tipo de gestos, que hablan de los vínculos y de la humanidad que aflora cuando el arte nos encuentra, el entrevistado tiene muchos más para señalar, pero ya se acerca la hora de levantar el telón y entrar en la vorágine de un nuevo Feliztival. (María Emilia Sánchez).
Posturas "Yo quisiera que las entradas estén más baratas. Lucho por eso cada año. Quiero que quede claro que en el tema valor de las entradas, yo siempre soy el que quiere redondear para abajo". "No estoy a favor de las obras
gratuitas en sala, sí en vecinales y espacios públicos, pero no en salas. He visto en festivales, donde la gente tenía entradas gratuitas, que el nivel de atención y respeto dentro de la sala no es la misma que si las hubiera pagado". / María Emilia Sánchez.-
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NUESTROS ARTISTAS Y EL FTR
Silvit Yori: la gente se apropió del festival N. Gramaglia
Toco el timbre y cuando se abre la puerta está ella, detrás de su gran sonrisa característica y su simpatía. Silvit Yori, nos abrió las puertas de su casa para contarnos de su carrera, su momento artístico, su visión sobre la escena rafaelina y el Festival de Teatro, entre otras cosas, en una charla que no tiene desperdicios. Tu primer contacto con la actuación y con el teatro… "Yo empecé actuando con danza en realidad, desde muy chiquita, dos años, porque la profesora vivía al lado de mi casa, me veía tomando la mamadera (esto me lo contó mi mamá), me agarraba de la mano y me llevaba y a los tres años estuve en mi primer festival sobre un escenario. Entonces desde allá creo que me enamoré de esa exposición, y de las tablas y de estar, y de ensayar algo y de tener un proyecto para mostrar, aunque no lo pienses así durante muchos años, que sea como más natural hacerlo. Hice danzas hasta los doce o trece años, y paralelamente como iba a la escuela, actuar para mí en los actos era una fascinación… una fascinación con frustración, porque a mí siempre me tocaba ser de negra mazamorrera y yo quería ser "dama antigua" con peinetón y miriñaque y siempre tenía la cara enchastrada de corcho quemado!", relata con énfasis y entre risas. Eso sí, siempre me elegían, incluso en algunos actos de la escuela bailé, leí, dije poesía, todo lo que hacía que yo suba esos dos escalones me hacía feliz. Estando en la escuela primaria yo vivía en un club y el club tenía un escenario, para mí el escenario era mi lugar de juego, jugaba a la casita arriba del escenario, y con mis amigas del barrio que eran dos chicas que vivían al lado de mi casa, una un año mayor que yo y la otra un año menor, lo cual encajaba perfecto, Silvia y Miriam, hacíamos obras de teatro, por supuesto pequeñas, siempre con algún actor invitado, porque necesitábamos un varón. Hacíamos la obra con merienda. Nuestros papás nos daban plata y comprábamos leche, cacao y una torta y después de la función venía la merienda, y en pleno verano como había mucha planta de limón por el barrio… limonada! Habré tenido diez, once años, cobrábamos entrada (suponte hoy $ 2) que era para devolver lo que nos habían dado para comprar las cosas para la merienda. O sea que ya había rasgos de producción y autogestión. El vestuario era nuestro, la esceno-
grafía eran cajas. Lamento que no haya ni una foto de eso. Toda la época del secundario, que fue justo entre el setenta y ocho y el ochenta y dos, fue una época de quietud en todos los órdenes artísticos, por lo menos en lo que a mí me tocaba vivir, me acuerdo que una vez fue como un hito ir con la escuela secundaria a ver una muestra de un artista plástico en la sociedad italiana, lo que hoy es el Centro Cultural Municipal y había sido todo un evento. Es imposible que no se escape una sonrisa al escuchar este relato, contado por ella de una manera tan histriónica. ¿Y que pasó después…? "Cuando terminé el secundario inmediatamente empecé a trabajar en una metalúrgica como empleada administrativa, y trabajaba diez horas por día, con lo cual no pensaba en ninguna otra cosa que no fuera el trabajo, después me casé y después (entre el 92 y 94) empecé a ir a una agencia de publicidad que es donde trabajaba Chelo (Marcelo Allasino). Ahí me entero que estaba por estrenar una obra, si bien yo tenía siempre ganas de hacer teatro, por una cosa o por otra no se daba. Bueno, voy al estreno y le doy una mano con la boletería. Y ahí dije de esto, no me voy más! A mediados de año empecé en el taller de él, a fin de año presentamos una obra y a partir de ahí prácticamente todos los años hicimos una obra, que si no era de La Máscara era de punto t, en alguna estaba involucrada como actriz, en otras como asistente de dirección. Después me tocó hacer con punto t "la brusarola", que fue la última obra que hice con el grupo antes de irme a Buenos Aires y paralelamente estrené Silvit rompió bolsa que fue mi unipersonal. Después de eso, me fui a Bs As siete años". ¿Qué hiciste en Buenos Aires? "Hice tele, cine, cortometraje, largometraje, mediometraje, teatro comercial, teatro independiente, teatro con directores que necesitaban hacer una obra para presentar su trabajo final de carrera, cortos con chicos que estudiaban cine, hice publicidad, radio, hice de todo, hice eventos también. Lo que me llamaban para hacer yo hacía, y de todo aprendía siempre un montón". Hoy ¿cómo definirías esta relación con el teatro? "El teatro para mi es parte insoslayable de mi vida, yo no podría vivir sin el teatro, de hecho me pasó
cuando volví que estuve un tiempo sin hacer nada y no era yo. A mí para lo que me llamen yo estoy, siempre. No podría no ser actriz. Creo que estuvo bien que elegí esto. ¿Cómo ves el FTR desde sus comienzos hasta hoy? "No te puedo decir que creció porque desde el minuto uno hubo un apoyo desde los organismos oficiales que están comprometidos, y desde la gente…la gente se apropió del festival. La gente lo espera y creo que lo que tuvo de bueno es que desde el primer minuto se instaló, la gente lo apoyó, la Municipalidad lo gestionó. Con respecto a las obras que vienen pueden gustarte o no, pero si hay algo que define al festival es que trae variedad, tratan de traer lo que se está viendo ahora, las tendencias, el lenguaje, independientemente del gusto de cada uno". ¿Cómo ves el teatro rafaelino? "En general siento que no hay demasiada producción, que la gente no apoya tanto las producciones locales. Si el 50% o el 40% de la gente que se moviliza durante el festival apoyara las producciones
Silvit Yori.
locales, la gente que hace teatro acá no sentiría que es una remada tan grande. Otra cosa que veo es que faltan espacios de ensayo, si bien están funcionando lugares nuevos alternativos, faltaría algo más accesible. Sí, me parece que Rafaela tiene que tener la comedia municipal, ¡somos capital provincial del
teatro! También siento que hay muchos actores… y directores. Hay poco director de teatro tal vez. De hecho hay elencos que traen a directores de afuera y está perfecto, pero qué bueno sería que haya más directores. Que se animen, se formen y trabajen trabajen y trabajen". / Verónica Imoberdorf.-
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