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Especial 9 de julio

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9 de julio: Día de la Independencia Argentina Un nuevo año en el que conmemoramos una de las fechas patrias más trascendentales de nuestra historia. Luego del camino iniciado por la Revolución de Mayo en 1810, el país proclamó en un Congreso en Tucumán la existencia de una nación libre e independiente de la Corona Española. La Declaración de Independencia de la Argentina fue una decisión tomada por el Congreso de Tucumán que sesionó en la ciudad de San Miguel de Tucumán de las entonces Provincias Unidas del Río de la Plata. Con dicha declaración se hizo una formal ruptura de los vínculos de dependencia política con la monarquía española y se renunció a toda otra dominación extranjera. Fue proclamada el martes 9 de julio de 1816 en la casa propiedad de Francisca Bazán de Laguna, declarada Monumento Histórico Nacional en 1941. No llovía, como en aquel 25 de mayo de hacía seis años. El día estaba muy soleado y a eso de las dos de la tarde los diputados del Congreso empezaron a sesionar. A pedido del diputado por Jujuy, Sánchez de

Bustamente, se trató el "proyecto de deliberación sobre la libertad e independencia del país". Y la verdad es que no hubo discusión. Todos estuvieron de acuerdo en declarar la independencia. Ese día no hubo fiestas, pero todos se prepararon para los festejos del día siguiente.Los actos empezaron a eso de las nueve de la mañana con una misa celebrada por un congresal: el sacerdote Castro Barros. Asistieron todos los diputados, el gobernador Aráoz y el director supremo Juan Martín de Pueyrredón. En la plaza esperaba la gente. Era miércoles pero parecía un domingo. Unos con ponchos y botas, otros con galeras y chaquetas, escuchaban a los cantores que interpretaban cielitos y zambas que tenían como tema principal la Independencia, aunque siempre mezclaban en su repertorio canciones "de amor"

que tanto le gustaban a las chicas. Después de la misa los congresales tenían que seguir trabajando. Quedaban varios asuntos por resolver. Se hicieron tiempo para mezclarse con la gente y compartir unos ricos pastelitos y volvieron a sus tareas. Pero tuvieron que seguir sesionando en la casa del gobernador Aráoz, porque el salón congresal, el de la famosa "casita", estaba siendo preparado y adornado para el baile de la noche. En una breve sesión nombraron a Pueyrredón director supremo de las Provincias Unidas del Río de la Plata y designaron a Belgrano general en Jjfe del Ejército del Alto Perú, en reemplazo de Rondeau, muy desprestigiado tras la derrota de SipeSipe. El Director Supremo partió esa misma tarde para

Córdoba, donde lo esperaba el general San Martín para tratar un tema secreto. Después se supo el contenido de las conversaciones que duraron dos días: el cruce de los Andes, la Independencia de Chile y el Perú. San Martín lo había preparado durante años, teniendo muy en cuenta un manuscrito de 47 páginas que había sido elaborado por el general inglés Thomas Maitland en 1800 que acon-

sejaba tomar Lima a través de Chile por vía marítima.

Venga a bailar La ciudad de Tucumán estaba llena de flores, guirnaldas y banderas. Por la noche se armaron varias peñas y bailes de festejo. Se había esperado mucho para declarar la Independencia y la gente quería expresar su alegría.

En la casa histórica el baile se armó en el salón principal. Allí estaba la orquesta y algunos paisanos guitarreros. Porque se bailaba el minué, pero también la zamba. Entre los que mejor bailaban, se destacaba el general Bel-grano, que no se despegó en toda la noche de la muy bonita Dolores Helguera, la futura madre de su hija. (Continúa en pág. 23)


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(viene de pág. 22) Por allí andaban las chicas más lindas de Tucumán, así que decidieron elegir a la reina de la fiesta. Como en un concurso de Miss Argentina, se armó un jurado y salió electa Lucía Aráoz a la que llamaron "la rubia de la Patria". Todos quisieron bailar con la reina, que al final de cuentas y de tantas discusiones y propuestas monárquicas fracasadas en el Congreso, fue la única que logró, con su belleza, poner de acuerdo a monárquicos y republicanos en proclamar, aunque sea por una noche, a alguien con título real.

Más bailes El gobernador Aráoz pensó que ese baile había sido para unos pocos y que no estaba nada mal armar uno bien grande para todo el pueblo de la ciudad. La fecha fijada fue el 25 de julio. Primero hubo un desfile militar y varios discursos, entre los que se destacó el de Belgrano, que conmovió mucho a la concurrencia. Allí, el general exaltó los valores de la libertad, rindió homenaje a los caídos en la lucha por la independencia y presentó en público su idea de un gran imperio del Sur, go-

bernado por un descendiente de los Incas. Luego, lentamente se fue armando el baile. "La Declaración de la Independencia fue, básicamente, un acto de coraje, una especie de gran compadrada en el peor momento de la emancipación americana", escribe Félix Luna. El historiador explica: "En el norte del continente, Bolívar había sido derrotado. Chile estaba nuevamente en manos de los realistas. Los españoles amenazaban Salta y Jujuy y apenas si eran contenidos por las guerrillas de Güemes. Para empeorarlo todo, Fernando VII había recuperado el trono de España y se preparaba una gran expedición cuyo destino sería el Río de la Plata. La Banda Oriental estaba virtualmente ocupada por los portugueses, y en Europa prevalecía la Santa Alianza, contraria a las ideas republicanas. En ese momento crítico los argentinos decidimos declararnos independientes. Fue un gran compromiso, el rechazo valiente de una realidad adversa. Era empezar la primera navegación de un país independiente, sin atender las borrascas ni los riesgos. Un acto de coraje".

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ACTA DE DECLARACIÓN

"Nos los representantes..." Desde la conformación del primer gobierno patrio sin injerencia de España, se había desatado una larga guerra independentista, de la cual muy pocos se animaban a vaticinar de forma explícita cómo terminaría; no sólo por las dificultades económicas a que había que hacer frente y la tenaz resistencia por parte de los ejércitos realistas; también porque no eran pocas las diferencias internas respecto a cómo organizar el nuevo país, todavía inexistente. Las rivalidades se dirimían en golpes de mando, encarcelamientos, campañas militares, etc. Aún así, sin consensos definidos y con grandes turbulencias, el proceso independentista avanzaba. En 1815, tras la deposición de Alvear como Director Supremo ocurrida el 15 de abril, el director interino Ignacio Álvarez Thomas, envió una circular a las provincias invitándolas a realizar la elección de diputados para un congreso general que se reuniría en Tucumán. Santa Fe, Entre Ríos, Corrientes y la Banda Oriental

decidieron no enviar representantes. Tampoco asistirían diputados de Paraguay y del Alto Perú, con excepción de Chichas o Potosí, Charcas (Chuquisaca o La Plata) y Mizque o Cochabamba. Pronto comenzaron a ser electos en las provincias los diputados que se reunirían en Tucumán para inaugurar un nuevo congreso constituyente. Entre las instrucciones que las provincias -no todas- daban a sus diputados, se encontraba la de "declarar la absoluta independencia de España y de sus reyes". El 24 de marzo de 1816 fue finalmente inaugurado el Congreso en Tucumán. El porteño Pedro Medrano fue su presidente provisional y los diputados presentes juraron defender la religión católica y la integridad territorial de las Provincias Unidas. Entretanto, el Gobierno no podía resolver los problemas planteados: la propuesta alternativa de Artigas, los planes de San Martín para reconquistar Chile, los conflictos con Güemes y la invasión portuguesa a la Banda Oriental, entre otros.

Finalmente, cuando San Martín llamaba a terminar definitivamente con el vínculo colonial, una comisión de diputados, integrada por Gascón, Sánchez de Bustamante y Serrano, propuso un temario de las tareas que debía acometer el Congreso, conocido como "Plan de materias de primera y preferente atención para las discusiones y deliberaciones del Soberano Congreso", que a continuación reproducimos.

El 9 de julio de 1816, el mismo día en que se aprobó el temario, se resolvió considerar como primer punto el tema de la libertad e independencia de las Provincias Unidas. Los diputados no tardaron en ponerse de pie y aclamar la Independencia de las Provincias Unidas de la América del Sud de la dominación de los reyes de España y su metrópoli.

(Continúa en pág. 23)


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(viene de pág. 23) Fuente: El Redactor del Congreso Nacional, Nº 6, pág. 4, 23 de setiembre de 1816, en Ravignani Emilio, Asambleas Constituyentes Argentinas, Tomo I, Buenos Aires, 1937, págs. 216-217. En la benemérita y muy digna ciudad de San Miguel de Tucumán a nueve días del mes de julio de mil ochocientos diez y seis, terminada la sesión ordinaria, el Congreso de las Provincias Unidas continuó sus anteriores discusiones sobre el grande, augusto, y sagrado objeto de la independencia de los pueblos que lo forman. Era universal, constante y decidido el clamor del territorio entero por su emancipación solemne del poder despóti-

co de los reyes de España. Los representantes, sin embargo, consagraron a tan arduo asunto toda la profundidad de sus talentos, la rectitud de sus intenciones e interés que demanda la sanción de la suerte suya, la de los pueblos representados y la de toda la posteridad. A su término fueron preguntados si querían que las provincias de la Unión fuesen una nación libre e independiente de los reyes de España y su metrópoli. Aclamaron primero, llenos del santo ardor de la justicia, y uno a uno reiteraron sucesivamente su unánime voto por la independencia del país, fijando en su virtud la determinación siguiente: "Nos los representantes

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de las Provincias Unidas en Sud América, reunidos en Congreso General, invocando al Eterno que preside al universo, en el nombre y por la autoridad de los pueblos que representamos, protestando al cielo, a las naciones y hombres todos del globo la justicia, que regla nuestros votos, declaramos solemnemente a la faz de la tierra que, es voluntad unánime e indudable de estas provincias romper los violentos vínculos que las ligaban a los reyes de España, recuperar los derechos de que fueron despojadas e investirse del alto carácter de una nación libre e independiente del rey Fernando VII, sus sucesores y metrópoli. Quedan en consecuencia de hecho y de derecho con amplio y pleno po-

der para darse las formas que exija la justicia e impere el cúmulo de sus actuales circunstancias. Todas y cada una de ellas así lo publican, declaran y ratifican, comprometiéndose por nuestro medio al cumplimiento y sostén de ésta su voluntad, bajo el seguro y garantía de sus vidas, haberes y fama. Comuníquese a quienes corresponda para su publicación y en obsequio del respeto que se debe a la naciones, detállense en un manifiesto los gravísimos fundamentos impulsivos de esta solemne declaración". "Dada en la sala de sesiones, firmada de nuestra mano, sellada con el sello del congreso y refrendada por nuestros diputados secretarios. – Francisco Narciso de Laprida, presidente. – Mariano Boedo, vice-presidente, diputado por Salta. – Dr. Antonio Sáenz, diputado por Buenos Aires. – Dr. José Darregueyra, diputado por Buenos Aires. – Dr. Fray Cayetano José Rodríguez, diputado por Buenos Aires. – Dr. Pedro Medrano, diputado por Buenos Aires. – Dr. Manuel Antonio Acevedo, diputado por Catamarca. – Dr. José Ignacio de Gorriti, diputado por Salta. – Dr. José Andrés Pacheco Melo, diputado por Chichas. – Dr. Teodoro Sánchez de Bustamante, diputado por la

ciudad y territorio de Jujuy. – Eduardo Pérez Bulnes, diputado por Córdoba. – Tomás Godoy Cruz, diputado por Mendoza. – Dr. Pedro Miguel Aráoz, diputado por la capital del Tucumán. – Dr. Esteban Agustín Gazcón, diputado por Buenos Aires. – Pedro Francisco de Uriarte, diputado por Santiago del Estero. – Pedro León Gallo, diputado por Santiago del Estero. – Pedro Ignacio Ribera, diputado de Mizque. – Dr. Mariano Sánchez de Loria, diputado por Charcas. – Dr. José Severo Malabia, diputado por Charcas. – Dr. Pedro Ignacio de

Castro Barros, diputado por La Rioja. – L. Jerónimo Salguero de Cabrera, diputado por Córdoba. – Dr. José Colombres, diputado por Catamarca. – Dr. José Ignacio Thames, diputado por Tucumán. – Fr. Justo Sta. María de Oro, diputado por San Juan. – José Antonio Cabrera, diputado por Córdoba. – Dr. Juan Agustín Maza, diputado por Mendoza. – Tomás Manuel de Anchorena, diputado de Buenos Aires. – José Mariano Serrano, diputado por Charcas, Secretario. – Juan José Paso, diputado por Buenos Aires, Secretario".


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Primeros Gobiernos Patrios Con la incorporación de los diputados del interior quedó constituida a fines de 1810 la llamada Junta Grande. Esto provocó la renuncia de Mariano Moreno y el enfrentamiento dentro de la nueva junta de sus partidarios y los de Cornelio Saavedra. Los primeros eran partidarios de cambios profundos y de manejar la revolución desde Buenos Aires mientras que los segundos, eran más conservadores y proponían compartir las decisiones con las provincias. Las derrotas del Ejército del Norte, que hacían peligrar la continuidad de la lucha contra los realistas, y la necesidad de tomar decisiones rápidas llevaron a la concentración del poder ejecutivo en pocas personas: primero en tres, los Triunviratos (1811-1814), y luego en una sola, el Directorio (18141820). La creación de un poder ejecutivo de tres miembros, el Triunvirato, se concretó el 23 de septiembre de 1811. Los triunviros Juan José Paso, Feliciano Chiclana y Manuel de Sarratea y el secretario, Bernardino Rivadavia, pensaron que las exigencias de la guerra hacían necesario un

poder ejecutivo fuerte y disolvieron todas las juntas provinciales y hasta la propia Junta Grande. Estas medidas concentraron todo el poder en Buenos Aires y dejaron al interior sin representantes. Un logro fundamental del Segundo Triunvirato fue la concreción del Congreso Constituyente, postergado desde 1810. El 24 de octubre de 1812 se convocó a elecciones para diputados a la Asamblea General Constituyente. El documento decía entre cosas: «España no puede justificar su conducta en constituirse ante el tribunal de las naciones imparciales, sin confesar, a pesar suyo, la justicia y santidad de nuestra causa (...) El eterno cautiverio del señor don Fernando VII ha hecho desaparecer sus últimos derechos con los postreros deberes y esperanzas las más ingenuas». La Asamblea inauguró sus sesiones a fines de enero de 1813 y se proclamó representante de las Provincias Unidas del Río de la Plata. Tenía por objetivos proclamar la independencia y sancionar una constitución que incluyese la forma republicana de gobierno y la divi-

sión de poderes. Lamentablemente, estos postulados no fueron cumplidos. Sin embargo, la obra de la Asamblea fue importante porque se convirtió en una especie de declaración de principios que sirvió de antecedente en los futuros proyectos constitucionales. Si bien ya se habían suscitado problemas entre el caudillo de la Banda Oriental, José Gervasio Artigas, y las autoridades de Buenos Aires, durante la reunión de la Asamblea se produjo un nuevo distanciamiento entre ambos por el rechazo de los diputados orientales. La Asamblea del Año XIII, presidida por Alvear, temía que la incorporación de los artiguistas produjera una virtual alianza entre el caudillo oriental y San Martín para apurar una declaración de independencia, en contra de los intereses del grupo alvearista. Los representantes de Artigas traían instrucciones muy precisas, que no eran del agrado de la clase dirigente porteña: Inmediata declaración de Independencia; constitución republicana; gobierno central con respeto a las autonomías provinciales y el

establecimiento de la capital fuera de Buenos Aires. Las elites porteñas temían que la influencia del caudillo oriental se extendiera al resto de las provincias. Veían en la acción de Artigas un peligroso ejemplo que propugnaba un serio cambio social. El reparto de tierras y ganado entre los sectores desposeídos concretado por Artigas en la Banda Oriental bien podía trasladarse a la otra margen del plata y poner en juego la base de su poder económico. La Asamblea del Año XIII aprobó el uso de los símbolos patrios desechados por el Primer Triunvirato como la bandera, la escarapela, el escudo y el himno nacional

que proponía: «coronados de gloria vivamos o juremos con gloria morir.» En lo social, la Asamblea declaró libres a los hijos de los esclavos; suprimió la mita y el yanaconazgo; abolió los títulos de nobleza; prohibió y mandó a destruir los instrumentos de tortura. La Asamblea se ocupaba de la salud de sus habitantes: «4 de Agosto. La Asamblea General declara que ‘habiendo conocido con dolor y perjuicio de la población que la multitud de infantes que perecen luego de nacidos del mal vulgarmente llamado de «los siete días», un espasmo que entre otras cosas se origina por el agua

fría con que son bautizados; y habiendo oído al efecto a los profesores ilustrados en la materia; resuelve que no se bautice en pueblo alguno de los comprendidos en el territorio de las Provincias Unidas sino con agua templada en cualquiera de las estaciones del año; y a efecto de ocurrir por todos los medios posibles a reparar los males consiguientes con que son tratados los infantes al nacer, y luego de nacidos por las primeras manos a que deben su socorro, se reencarna muy particularmente al Supremo Poder Ejecutivo la vigilancia del cumplimiento de la ley’». (continúa en pág. 26)


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(viene de pág.25) Mientras sesionaba la Asamblea, se produjo en Europa la derrota de Napoleón. El consecuente retorno de Fernando VII al trono español complicó las cosas. El primer mensaje de Fernando VII a los revolucionarios americanos fue contundente: América era una colonia española y las juntas que gobernaban en su nombre habían caducado. Estaba claro que el rey intentaría por todos los medios reconquistar estos territorios. Con la excusa de la amenaza exterior, la Asamblea, dominada por Alvear, dio un paso más en la concentración del poder: creó un poder ejecutivo unipersonal, el Directorio. Así lo cuenta

Alvear en sus memorias: «Yo sentí al instante este gran defecto (un poder ejecutivo de varias personas) y siendo miembro de la Constituyente, traté de sondear los ánimos con el objeto de concentrar el poder en una sola persona. (...) No había pues tiempo que perder y era preciso empezar por hacer en el gobierno una gran variación que pedían imperiosamente las circunstancias. El coronel San Martín había sido enviado a relevar al general Belgrano y la salida de este jefe de la capital que habíase manifestado opuesto a la concentración del poder, me dejaba más expedito para intentar esta grande obra». Gervasio Posadas, el tío de Alvear, fue el primer Director Supremo del Río de la

Cornelio Saavedra.

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Plata. Nombró a su sobrino Jefe del Ejército del Norte, lo que despertó gran descontento y finalmente la renuncia de Posadas y para peor, el nombramiento del propio Alvear como reemplazante. Todo quedaba en familia, pero esto fue visto como una provocación y pronto quedó más clara aun la impopularidad del nuevo Director. Posadas, con el apoyo de la Asamblea, tomó una serie de medidas: tras las derrotas de Vilcapugio (1º de octubre de 1813) y Ayohuma (14 de noviembre de 1813) reemplazó a Belgrano por San Martín en el Ejército del Norte, declaró «traidor a la patria» a Artigas y ordenó la creación de una flota de guerra que puso al mando de Guillermo Brown, quien inmediatamente realizó un bloqueo naval a Montevideo, completando el sitio que estaba llevando adelante Rondeau. En poco tiempo, Alvear consiguió que lo nombraran al frente del sitio y al caer la capital oriental se llevó todos los laureles del triunfo. Poco después promovió un armisticio con Artigas que duraría muy poco. En el plano internacional, llegaron a Buenos Aires certeros rumores de que en España se estaba preparando

una poderosa expedición militar para aplastar a los movimientos patriotas y se decidió enviar una misión diplomática a España, a cargo de Belgrano y Rivadavia. A fines de 1814, Alvear consiguió que Posadas lo designara al frente del Ejército del Norte en reemplazo de Rondeau, quien a su vez había suplantado a San Martín, que pasó a hacerse cargo de la gobernación intendencia de Cuyo. La plana mayor del Ejército del Norte rechazó el nombramiento de Alvear, poniendo a la unidad militar en estado de sublevación y exigiendo no modificar la comandancia. Posadas debió renunciar y Alvear obtuvo el cargo de Director Supremo. Asumió el 10 de enero de 1815. La situación de Alvear tampoco era muy halagüeña y los problemas se agravaron debido a la conducción personalista que imprimió a los actos de gobierno, lo que cosechó una fuerte oposición. Alvear intentó tranquilizar el frente oriental y envió una misión diplomática que llegó a un acuerdo con Artigas por el que se reconocía la autonomía de la Banda Oriental y la jefatura de éste a cambio de que su influencia no superara el río Uruguay.

Primer Gobierno patrio.

Para San Martín la salida de la crisis pasaba por llevar la guerra hasta sus últimas consecuencias reorganizando el ejército y atacando el bastión español de Lima. Para Carlos de Alvear, la solución a las amenazas españolas era buscar el protectorado británico. El nuevo director había enviado una misión diplomática a cargo de Manuel José García con el fin de entrevistarse con el embajador británico en Río de Janeiro, Lord Strangford, a quien debía ofrecerle la entrega en protectorado de las Provincias Unidas al Reino Unido. El general Alvear le escribió al embajador inglés en Río de Janeiro, Lord Strangford: «Estas provincias desean pertenecer a la Gran Bretaña, re-

cibir sus leyes, obedecer a su gobierno y vivir bajo su influjo poderoso. Ellas se abandonan sin condición alguna a la generosidad y buena fe del pueblo inglés. Yo estoy resuelto a sostener tan justa solicitud para librarlas de los males que las afligen. Es necesario que se aprovechen los buenos momentos, que vengan tropas que impongan a los genios díscolos y un jefe plenamente autorizado que empiece a dar al país las formas que fueren del beneplácito del Rey». García fue frenado en su misión por Belgrano y Rivadavia, quienes ya estaban en Río de Janeiro y buscaban una salida pacífica a la complicada situación de las Provincias Unidas. (sigue en pág.27)


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(viene de pág. 26) Para la mayoría, la actitud de Alvear era una traición a la patria. Así lo entendió Artigas al que se adhirieron las provincias litorales. En todos lados hubo protestas y hasta San Martín, indignado, había decidido renunciar a su cargo de gobernador de Cuyo, pero un Cabildo Abierto lo repuso antes de que llegara el reemplazante que rápidamente mandó Alvear. De nada le sirvieron al Director el decreto de pena de muerte contra sus opositores y la censura de la prensa. Las tropas que había enviado para combatir a Artigas se sublevaron al mando de Ignacio Álvarez Thomas el 3 de abril de 1815 en Fontezuelas. Decía Álvarez Thomas en su proclama: «Cuando un pueblo valiente, generoso y lleno de virtudes se ve ajado, oprimido y degradado por la pequeña fracción de hombres inmorales y corrompidos que en la actualidad componen y son los agentes del gobierno que representa el general Alvear, es un deber sagrado de sus hijos librar a sus hermanos y compatriotas de los horrores que sufren». Alvear debió renunciar al directorio y al sueño del protectorado británico para estas tierras. La caída de Alvear arrastró a la Asamblea manejada por sus partidarios. Pero la necesidad de organizar al país y declarar la independencia seguía pendiente. El nuevo Director Supremo, Álvarez Thomas, convocará a un Congreso, esta vez en la ciudad de Tucumán. Por: Felipe Pigna. Fuente: www.elhistoriador.com.ar

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Contexto social y cultural en 1816 Poblacion y sociedad La población del virreinato sumaba alrededor de 800.000 habitantes de tres grupos étnicos diferentes: blancos (españoles); cobrizos o americanos (aborígenes) y negros, provenientes de los barcos que traían esclavos del Africa. De la fusión de los distintos grupos el mestizo, el mulato y el zambo. En el campo la población estaba constituida por los hacendados o terratenientes ; los pulperos, dueños de almacenes de ramos generales y los gauchos que, hábiles en el manejo de los caballos y del cuchillo, se vincularon a la actividad ganadera. La sociedad urbana estaba dividida en tres clases: la aristocrática, formada por funcionarios y comerciantes mayoristas; el pueblo, constituido por españoles, criollos y mestizos dedicados al comercio minorista; y los esclavos. Las casas eran de adobe y el techo de tejas o con azotea. En general tenían tres patios: el primero destinado a los dueños de la casa, el segundo, a la servidumbre y el tercero se usaba como huerta.

Educación La educación primaria se daba en escuelas religiosas y en forma particular. Con la

revolución se renovaron los contenidos y la metodología. Las hijas de familias pudientes recibían una educación particulartípicamentefemenina,que incluía la enseñanza de costura, bordado, pintura, idioma y baile. La educación superior se dictaba en la Universidad de Córdoba y de Charcas. Los estudios más requeridos eran la abogacía y las matemáticas.

Religión La religión católica fue implantada por los españoles en las colonias, que la difundieron entre los indios a través de los misioneros. El clero tenía gran influencia sobre la sociedad y poseían ciertos privilegios, como el de ser juzgados por sus delitos por jueces eclesiásticos y no civiles.

Periodismo Durante la colonia, la prensa sufrió la censura pero los líderes revolucionarios consideraron necesario propagar la libertad de imprenta, como una forma de preparar al pueblo para el ejercicio de sus derechos.. La época revolucionaria se caracterizó por una intensa actividad periodística. Se crearon los periódicos La Gazeta (1810), El Censor (1812), El Redactor del Congreso y Mártir o Libre.

Economía Producción ganadera y

agrícola: La ganadería fue descuidada, los animales se criaban libremente sin que a los hacendados les preocupara su reproducción. El desarrollo de la industria saladera contribuyó a disminuir la existencia de vacunos. En 1815 y debido a las guerras, la producción bajó y la miseria alcanzó un alto grado. Durante el gobierno de Bernardino Rivadavia, en el Sur comenzaron a organizarse las tareas ganaderas, eliminándose la matanza desmedida de animales. En la provincia de Buenos Aires se fomentó la producción agrícola. En 1820 se inició en Tucumán el cultivo de la caña de azúcar y en Mendoza se impulsó la plantación de la vid. Industria: El gobierno revolucionario estableció una absoluta libertad de comercio, con la que aumentó el interés por la producción de carnes saladas. Entre 1810 y 1815 se instalaron los saladeros, primera actividad industrial importante del país. Los artículos de primera ne-

cesidad eran de fabricación casera. En cuanto al azúcar, el primer ingenio comenzó a funcionar en 1820. Comercio: Con la revolución se estableció la libre entrada de barcos extranjeros en el Río de la Plata y se disminuyeron los derechos de importación y exportación. Estas medidas estimularon el comercio, siendo Gran Bretaña el país que mayores relaciones comerciales mantuvo con el nuestro.

Celebración El 10 de julio se celebró la independencia en la provin-

cia de Tucumán. La gente salió a la calle para festejar y más de cinco mil milicianos de la provincia se presentaron a caballo, armados con sables y fusiles. Los curas franciscanos colgaron guirnaldas con faroles y banderas en las puertas de la iglesia, dónde muy temprano se celebró una misa. En el centro de la plaza se organizaron bailes y los payadores improvisaron versos hasta altas horas de la madrugada. El gobernador Bernabé Araoz, para unirse a los festejos, organizó un baile en su casa al que acudieron los diputados del Congreso, jefes militares y los principales vecinos.


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En 1816 comían charqui, usaban peinetón y bailaban el pericón ¿Qué comían? ¿Con qué se vestían? ¿Cómo eran las calles de la ciudad en tiempos de la Independencia? Dos historiadoras Sara Peña de Bascary y Cristina López, ofrecen datos y puntos de vista sobre la vida cotidiana de los tucumanos en el primer tercio del siglo XIX. Curiosidades y tradiciones para conocer un poco más la sociedad que vio nacer una nación libre. ¡Viva la Patria! Fiestas y celebraciones Además de los juegos de pelota o las carreras de jinetes, en las calles también se disputaban las batallas con harina en épocas de carnaval. Peña de Bascary cita la descripción que hizo Temple, un viajero inglés: "La principal diversión consistía en arrojar puñados de harina o almidón a los ojos desprevenidos. Todas las personas, hombres y mujeres, llevaban en sus bolsillos y esquinas de sus ponchos abundante depósito de esta munición cuyo precio aumentaba en el carnaval que se festejaba durante tres días sucesivos". Por supuesto que todavía no se celebraba el día de la Independencia. La mayoría de los festejos correspondían a festividades de Santos y Patronos. La devoción principal era hacia el patrono San Miguel.

"La ciudad se vestía de fiesta: se iluminaba la plaza y las calles con farolitos de papel". También estaba la devoción a la Virgen de La Merced, que se remonta a la fecha de la fundación en Ibatín en 1565. Poder y trabajo Para llegar al poder no era necesario contar con jefes de prensa, ni consultoras que midieran la imagen. La jerarquía, el acceso al poder y el status social estaban dados por las carreras militar y eclesiástica. Sacerdotes y militares abundaban en las familias más importantes de la Provincia. Los integrantes de las familias principales fueron hacendados y comerciantes y también lo fueron los peninsulares quienes se dedicaron, especialmente, a la venta de productos de la tierra y a la importación de efectos de Castilla. Las guerras también abrieron nichos económicos que se

supieron aprovechar. "Los soldados requerirían distintos servicios como ser habitación, pulperías, casas de abasto, modificando con sus requerimientos la configuración social y laboral del medio", indica Peña de Bascary. Los herreros forjaban rejas, faroles y utensilios y con el devenir de la guerra, encontraron en la fabricación de armas un mercado en crecimiento.

Muchos santos y pocos libros La decoración de las viviendas era austera y predominaban los lienzos y las imágenes religiosas. En algunas otras había retratos de algún antepasado. "En casa de Francisca Bazán de Laguna había un retrato de su yerno, Don Pedro Antonio de Zavalía y Andía, lo que era excepcional, únicamente se conocía otro

retrato en la ciudad, el de José Colombres y Thames", comenta Peña de Bascary. La iluminación se conseguía con faroles de hierro y papel. Los más pudientes iluminaban con mecheros de cuatro luces alimentados con

aceite de potro. El resto se las arreglaba con velas de sebo. Los libros se consideraban un lujo. En las casas no había bibliotecas, salvo la del convento de San Francisco. Los escasos libros en las casas eran vidas de santos y devocio-

narios.

¿Con qué se vestían? La vestimenta de las muje(Continúa en pág. 29)


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(Viene de pág.28) res se reducía a faldas, camisas y vestidos. Las telas se traían de Europa: "capas y capotes de terciopelo, chalecos, sombreros, medias de seda o algodón, telas de gasa, sarasa, ponteví, tafetán, seda, brocado, balleta y encajes de Flandes", figuran en las anotaciones del comerciante José Gregorio Aráoz, citado en el trabajo de Peña de Bascary. El ajuar se completaba con guantes, peinetones, pañuelos y mantillas. El negro era el color con el que se iba a misa. Los eventos religiosos constituían la principal salida de las mujeres de esa época. Los rebozos (capas y mantos para cubrirse el rostro y los hombros) eran una tradición heredada de España.

Los varones usaban pantalones ajustados, calzas, chalecos de seda, levitas y fracs. Zapatos con hebillas de oro, medias de seda o algodón, sombrero de pelo.

La mesa está servida En las mesas se veía carne asada, guisada, charqui y locro. El arroz entraba en la categoría de novedad importada del oriente. El grano de maíz era muy requerido, también se consumía carne de paloma y perdices. El locro, la humita, la mazamorra y los pasteles de choclo eran los clásicos de la gastronomía tucumana. Por supuesto que los dulces y mermeladas se elaboraban en las casas, sobre todo con naranja

y limas. Se consumía gran cantidad de tubérculos, hortalizas y frutas. Se bebía café, chocolate y mate. Para endulzar comidas y bebidas se empleaba miel de abeja y de caña, y azúcar. Curanderos y pocas letras En tiempos de la Independencia todavía no había escuelas y tampoco hospitales. Las enfermedades eran atendidas en su mayoría por curanderos y los partos por comadronas y parteras. Cuenta Peña de Bascary que las medicinas empleadas procedían, la mayoría, de productos adoptados de medicación indígena: "raíz de quebracho blanco" contra la ictericia, "pepitas de quinaquina" quitaban el dolor de cabeza, el "jugo de hoja de algarrobo blanco" para el mal de ojo. También se aplicaban remedios de filiación europea: sangrías, ventosas y purgas. La instrucción llegaba hasta el nivel primario y la única escuela que funcionaba era la del Convento de San Francisco a la que asistían niños. Peña de Bascary cita parte de las Memorias de Gregorio Aráoz de La Madrid cuando recuerda que lo pusieron en la escuela del convento. "Luego que hube perfeccionado mi escritura y cuentas, pasé a estudiar gramática en el mismo convento pero como el maestro que teníamos no era muy contraído, no alcancé a completar ese

estudio". Las mujeres casi no sabían leer ni escribir. Cuenta la historiadora que algunas niñas recibían instrucción domiciliaria: lectura, rezos, escritura y números.

Vida social La vida cotidiana de las mujeres estaba marcada por la religiosidad: "misa diaria, novenas y todo tipo de actos devotos", señala Peña de Bascary. En los templos no había bancos, así que era costumbre que los sirvientes y esclavos cargaran alfombritas de iglesia y reclinatorios. En los bailes de damas y caballeros se danzaba al son de guitarras el pericón, el cielito y el cuando. "En las casas había diversos instrumentos musicales: arpas, violines y pianos", cuenta la historiadora. Los juegos de naipes eran habituales en todas las esferas

sociales. Se intentó reprimirlos, dado el crecimiento de las apuestas, con escasos resultados. En el Tucumán en el que se cocía la Independencia vivían unas 8.000 personas aproximadamente, en casas modestas y calles de polvo. Hacia 1812, la ciudad se iluminaba con faroles de papel que se colgaban al anochecer en el frente de las casas; pero en 1813 ya habían llegado las luminarias de cristal al espacio urbano. Son apenas algunas pinceladas del retrato social sobre el Tucumán del primer tercio del siglo XIX que han registrado diversas fuentes. La plaza funcionaba como el centro social y comercial por excelencia. Todo lo que un ama de casa necesitaba lo encontraba allí, y en las escasas tiendas que había a su alrededor. Por las noches no era raro escuchar a grupos de jóvenes

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ofreciendo serenatas nocturnas o "andas de música", comenta Sara Peña, en "San Miguel de Tucumán 1812, Vida cotidiana en Tiempos difíciles". Y si de inseguridad hablamos, andar de noche tampoco era fácil entonces, ya que debido a la falta de iluminación y a la ausencia de policías se establecía la hora de "queda" a las 10 de la noche. ¿Cómo jugaban los chicos de los tiempos de la colonia? Cierto que el fútbol tardaría en llegar (lo hizo con la llegada del ferrocarril, y de los ingleses, en consecuencia). Pero la pasión por la redonda ya era una pasión entre los pueblos de la América prehispánica. Cuenta la historia que los chicos del Tucumán de 1816 ya jugaban con pelotas, más pequeñas que las actuales, y hechas en trapo. También figuraban en el menú del tiempo libre la rayuela, el balero, el trompo y el volantín. Fuente: La Gaceta.


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ESPECIAL 9 DE JULIO

JUEVES 9 DE JULIO DE 2015

9 DE JULIO

"Es un día para celebrar y reforzar convicciones" CASTELLANOS

Lo dice Franco Moroni, el joven presidente del club 9 de Julio, la entidad que hoy celebra 111 años de vida. El presente, el futuro y el andar del decano rafaelino, en esta charla con el máximo dirigente rojiblanco. Alejandro Ambort - En un día muy especial para la entidad decana de la ciudad, el día en el que cumple 111 años de vida, charlamos con su presidente, el joven dirigente Franco Moroni, quien nos dejó sensaciones de esta fecha particular, nos habló del presente del club y las objetivos principales de cara al futuro. "Son muchos años de vida institucional. Es una linda posibilidad para poder juntar a toda la familia juliense

que se va haciendo cada vez más grande. Será un lindo momento para compartir una comida, habrá videos de todas las disciplinas, sorpresas, regalos, será una fiesta para todos los que le dan vida al club 9 de Julio", comenzó diciéndonos Moroni, en relación al multitudinario almuerzo que la entidad realiza hoy para celebrar un nuevo aniversario. En relación al presente de la institución, el dirigente se mostró de manera positiva.

"Estamos en levantando, caminando cada día, la gente lo entiende de esa manera y eso es muy importante, se acercan cada vez más y contribuyen con el crecimiento del club. Debemos seguir trabajando todos y no detenernos". Sin duda, el club pasó por momentos muy complicados desde lo institucional hace unos años atrás y se logró avanzar de gran manera. "Hemos tocado fondo en la mayoría de los aspectos, no solamente desde lo deportivo. Si bien tenemos un club grande, se ha pasado por momentos muy difíciles hace un par de años. La gente se dio cuenta, empezó a colaborar, volvimos a empezar de mu-

chas maneras y el nuevo estatuto tiene mucho que ver con eso. Se trata de una reorganización de raíz y en ese proceso estamos. Entre esta semana y la que viene se realiza en Santa Fe la presentación del nuevo estatuto para su aprobación y será un punto de partida muy importante. También trabajaremos en el reglamento interno y así seguir creciendo", manifestó Moroni. Hoy en día, en el Club hay aproximadamente mil deportistas practicando las 15 disciplinas que lleva adelante la institución. Sin duda, un centro deportivo y social de contención muy importante para la ciudad y cada cosa, cada disciplina, cada espa-

Presidente:Franco Moroni.

cio debe cuidarse y trabajarse de la mejor manera. Al res-

pecto también se refirió el presidente, quien hizo alusión al nuevo estatuto del club. "El fútbol se respira cada día en el club pero la estructura va mucho más allá también y se trabaja por cada cosa. El nuevo estatuto nos va a permitir trabajar de manera específica en determinadas cuestiones, como por ejemplo el plano de la educación, del medioambiente, es decir generar un andar más completo de la institución. Indudablemente quedan muchas cosas por hacer más allá de los 111 años de vida, queremos generar una base real(Continúa en pág. 31)


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(Viene de pág. 30) mente sólida para avanzar en lo que aún resta hacer". Franco Moroni tiene hoy 33 años y lleva unos 20 meses de gestión como presidente del club. Desde la infancia caminando los rincones de la institución, hoy es la máxima autoridad y le preguntamos sensaciones al respecto. "Estoy tranquilo y muy contento. En el momento que nos tocó asumir esta responsabilidad, junto a un lindo grupo de gente, no lo pensamos demasiado. Era una situación límite y pusimos sobre la balanza el amor por el club. Gracias a Dios pude juntarme con un grupo de gente joven y con muchas ganas, no somos muchos pero creo que estamos haciendo las cosas de la mejor manera posible, si bien nos queda mucho por hacer todavía y para eso necesitamos el apoyo y el acompañamiento de toda la gen-

te". De cara al futuro, le consultamos al dirigente sobre objetivos puntuales del club. "Un objetivo de este grupo de trabajo es, forjar nuevos dirigentes. Que cuando uno dé un paso al costado, naturalmente aparezca quien asuma esta responsabilidad de conducir los destinos del club con la preparación y el conocimiento necesario" Por último, Franco Moroni dejó un mensaje a cada juliense en este día muy especial. "Que nos sigan acompañando y apoyando al club y a este grupo de trabajo. Somos todos una gran familia y entre todos vamos a seguir luchándola todos los días. Qué celebren, porque el club cumple 111 años y debe ser motivo de fiesta para todos los julienses". De eso se trata, el pueblo juliense ha demostrado en estos años que cada uno, cada persona, cada ser rojiblanco tiene la rele-

vancia suficiente para hacer andar al club de sus amores, para levantarlo y hacerlo crecer. Por todo ésto, hoy tiene mucho que celebrar y debe hacerlo como corresponde, levantar la copa y brindar, agradeciendo por estar andando y pidiendo por seguir creciendo.

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Festejos conmemorativos en el barrio

Como ya es tradición, el barrio de nuestra ciudad que lleva la fecha que conmemoramos todos los argentinos, organizará los alusivos festejos este sábado.

Muchas Gracias Particularmente, por mi profesión, el club 9 de Julio se ha convertido en un espacio que me abrió las puertas hace más de 13 años, allá cuando la entidad andaba por los 98 de vida, donde diariamente me reciben con la misma gentileza del primer día, donde he forjado amistades, compañerismo y por sobre todas las cosas, un respeto digno de resaltar. En los próximos meses mi profesión irá quedando de lado por el hecho de caminar nuevos desafíos y de esa manera mis pasos por el club no serán ya diarios pero seguramente sí serán periódicos, con la certeza de que cada vez que llegue a su puerta, una buena y dispuesta sonrisa amiga me esperará del otro lado. Por todo este tiempo, por todos estos años, por haberme permitido crecer profesionalmente, muchas gracias al pueblo juliense y salud, en este día especial.

La celebración que nuevamente volverá a convocar a los vecinos, serán este sábado 11, organizada por la Secretaría de Cultura de la Municipalidad de Rafaela y se llevará a cabo en la plaza del barrio ubicada en Rosario y Avellaneda. Durante la jornada se podrá disfrutar de espectáculos musicales a cargo de: Perla Farías, Mariela Eier, y un concierto especial de la Orquesta Municipal de Tango, con la

participación del cantante Alberto Rubino. Las actividades darán comienzo a las 15:00 e incluirán diversos entretenimientos como castillos inflables y feria de artesanías. Además, la vecinal brindará un servicio de cantina. La entrada es libre y gratuita.

Almuerzo Además, desde la comi-

sión de vecinos informaron, que el domingo 12 de julio en la Sede Vecinal (Paraná 455), se llevará a cabo un almuerzo por dichos festejos. El valor de la tarjeta es de $120, no incluye bebida, y se venderán las mismas en el lugar. Habrá espectáculo musical. Las reservas podrán hacerse al 03492-421613 o 578255 a partir de las 15.


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Personalidad destacada: Juan Martín de Pueyrredón Juan Martín de Pueyrredón fue uno de los hombres clave del período revolucionario. Masón y liberal, ilustrado y unitario, nació en 1777, hijo de un adinerado comerciante francés y de una austera criolla hija de irlandeses. Como tantos otros patriotas del período, estudió en el Colegio San Carlos, antes de seguir su destino por Europa, Cádiz y París, estudiando el arte y la filosofía de la ilustración.

Regresó a Buenos Aires poco antes de la primera invasión inglesa. Ya radicado aquí, asumió el control de los negocios familiares y se transformó en un próspero comerciante. Contrajo su primer y frustrado matrimonio con una prima que, al poco tiempo de casados fue tomada por loca y posteriormente falleció. Por entonces, Pueyrredón participó como prácticamente toda Buenos Aires de

la defensa frente a las invasiones inglesas, tomando hacia el final la titularidad del regimiento de húsares y siendo enviado con posterioridad a España para informar sobre la derrota inglesa. Fue entonces cuando observó la decadencia de la monarquía española y le sobrevino la idea de que un cambio radical era inevitable. Hacia 1810, Pueyrredón participó de los acontecimientos de Mayo, siendo pronto encargado de la gobernación de la gran Córdoba y, tras el avance del ejército patriota hacia el Alto Perú, de la intendencia de Charcas (hoy Sucre). En 1812, cuando se entretejían las mayores intrigas en torno a la conducción del proceso revolucionario, Pueyrredón dejó el mando del Ejército del Norte a cargo de Manuel Belgrano y viajó a Buenos Aires para reemplazar a Juan José Paso en el Triunvirato. Pero

duró poco esta etapa, siendo disuelto el Triunvirato y él detenido. Sin embargo, al poco tiempo había retomado la actividad en las provincias del Cuyo y, ya en 1816, el Congreso de Tucumán lo designó Director Supremo de las Provincias Unidas, con el apoyo de Martín Miguel de Güemes y José de San Martín. Desde aquel cargo, que conservó durante tres años, apoyó la campaña a Chile de San Martín, aunque le aconsejó "pordiosear cuando no hay otro remedio", pero también combatió al proyecto artiguista y otros líderes federales. Entre 1816 y 1819, su carácter aristocratizante, unitario y porteño se fue acentuando lentamente. Con posterioridad a su rol como Director Supremo, en la década de 1820, atenuó su participación política, dedicándose a la vida familiar, a su segunda esposa -una joven de

14 años, con la que se casó en 1815, cuando ya se acercaba a los 40- y a su hijo Prilidiano. Por Alejandro Jasinski. Fuente: El historiador. Juan Martín de Pueyrredón, tío de José Hernández,

el autor del Martín Fierro, vivió su vejez en Montevideo, primero y en París, después. Tras su regreso a Buenos Aires, falleció en marzo de 1850, a los 72 años de edad.


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