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En este febrero vibrante, donde el verano se expresa en toda su intensidad y el pulso del carnaval marca el ritmo de nuestras calles, Diabetes al Día abre una nueva edición con la convicción renovada de que la información de calidad también puede ser profundamente humana.
A nuestros lectores, razón de ser de este proyecto, les extendemos un saludo afectuoso y agradecido. Sabemos que el verano trae desafíos particulares —cambios de rutina, horarios flexibles, encuentros sociales— pero también oportunidades para disfrutar, moverse más y reconectar con el bienestar.
Nuestro reconocimiento especial a los profesionales de la salud que, con generosidad intelectual y compromiso clínico, comparten su conocimiento en cada edición.
A las instituciones, organizaciones y firmas patrocinantes que confían en Diabetes al Día, nuestro sincero agradecimiento por sostener y acompañar esta misión de educación y prevención. Su apoyo permite que este proyecto continúe creciendo, llegando a más personas y promoviendo una mirada integral sobre la salud.
Que febrero nos encuentre celebrando la vida con responsabilidad, información y esperanza.






¿Por qué el calor afecta más a la persona con diabetes?
Existen tres pilares fisiológicos que explican esta vulnerabilidad:
Glucosuria y Deshidratación:
Cuando los niveles de glucosa superan el umbral renal (aprox. 180 mg/dL), los riñones intentan eliminar el exceso de azúcar a través de la orina. Esto arrastra agua (diuresis osmótica), acelerando la deshidratación.
Respuesta de las Glándulas Sudoríparas:
Algunas complicaciones de la diabetes, como la neuropatía autonómica, pueden afectar la capacidad del cuerpo para sudar de manera eficiente, dificultando la refrigeración natural.

Hemoconcentración:
Al perder agua, la sangre se vuelve más «espesa». Esto provoca que la concentración de glucosa en sangre sea más alta proporcionalmente, creando un círculo vicioso de hiperglucemia y pérdida de líquidos.

Interacción con medicamentos y función renal:
Algunos antidiabéticos y medicamentos concomitantes (p. ej., diuréticos para hipertensión) pueden modificar el equilibrio de líquidos y electrolitos, haciendo aún más importante la hidratación adecuada.
Estrategias de Hidratación Inteligente.
No se trata solo de beber agua, sino de cómo y qué beber para mantener la estabilidad metabólica.

Agua como Prioridad Absoluta
El agua mineral es el estándar de oro. Ayuda a diluir la glucosa en el torrente sanguíneo y facilita su filtración renal sin añadir carga calórica.
Cuidado con las «Bebidas Deportivas»
Muchos pacientes cometen el error de usar bebidas isotónicas comerciales. Estas suelen tener un alto contenido de azúcares rápidos (sacarosa o jarabe de maíz).

Recomendación: Solo se indican en casos de ejercicio intenso y prolongado bajo supervisión, prefiriendo las versiones «Zero» o sueros orales de farmacia si hay pérdida de electrolitos.
Infusiones Frías y Saborizadas
Para mejorar la adherencia sin afectar la glucemia, se recomiendan:

Agua con rodajas de limón, pepino o menta.
Té verde o negro frío (sin azúcar).
Aguas carbonatadas naturales (sin jarabes añadidos).
¿Cuánta agua beber y cuándo?
Reglas generales

No esperes a tener sed: la sed suele ser un indicador tardío de deshidratación, especialmente en adultos mayores.
Mantener una botella de agua accesible y beber pequeños sorbos continuamente es más efectivo que beber grandes cantidades de una sola vez.
No existe un volumen exacto universal, ya que depende de edad, actividad, clima y metabolismo.
En general, se recomienda beber agua

consistentemente a lo largo del día, y aumentar la ingesta durante períodos de calor, actividad física o sudoración intensa.
Tipos de líquidos: ¿qué beber y qué evitar?
Recomendados:
Agua simple (primera opción).
Agua con sabor sin azúcar (limón, pepino, hierbas).

Bebidas con electrolitos sin azúcar en situaciones de sudoración fuerte o actividad física prolongada.
Evitar o limitar:
Bebidas azucaradas (gaseosas, jugos endulzados) — pueden elevar la glucosa rápidamente.

Alcohol y bebidas con cafeína — tienen efecto diurético, aumentando la pérdida de agua y el desequilibrio de glucosa.
Señales de alerta de deshidratación.
Observa si aparecen algunos de estos signos, y accionar inmediatamente si ocurren:

Orina oscura o poca frecuencia urinaria.
Boca seca, sed intensa, fatiga.
Mareos, confusión o latido cardíaco acelerado — señales de deshidratación moderada a grave.
Estrategias prácticas en verano.
Antes y durante el calor:
Planifica hidratación antes de exponerte al

sol (beber agua incluso si aún no tienes sed).
Realiza actividad física temprano en la mañana o al atardecer cuando hace menos calor.
Usa ropa ligera y clara para disminuir sudoración excesiva.
Medicamentos y equipos:

Protege insulina y tiras de glucosa del calor excesivo: temperaturas altas pueden degradar la insulina.
Mantén un plan para ajustar dosis de insulina si cambian tus niveles de glucosa por calor/actividad, consultando con tu equipo de salud.
Riesgos adicionales si no te hidratas adecuadamente.
Cetoacidosis diabética: complicación

grave que puede ser desencadenada por deshidratación severa.
Desequilibrios electrolíticos: la pérdida importante de agua puede afectar sodio, potasio y otros minerales clave.
Mayor variabilidad glucémica durante el día





En los últimos años, el tratamiento de la diabetes infantil ha incorporado avances tecnológicos que han transformado de manera significativa el control metabólico y la calidad de vida de niños y adolescentes.

El monitoreo continuo de glucosa (MCG) y los sistemas de infusión subcutánea continua de insulina (ISCI) constituyen recursos de gran valor terapéutico.
Sin embargo, junto con estos beneficios, emergen vivencias emocionales que acompañan cada cambio de tratamiento y que resultan fundamentales de considerar en el abordaje integral de la enfermedad.

La diabetes no se limita a valores glucémicos ni al uso de dispositivos tecnológicos. Se trata de una condición crónica que atraviesa la vida cotidiana, la imagen corporal, los vínculos familiares y sociales, así como los procesos de desarrollo emocional del niño y del adolescente.
El impacto emocional del diagnóstico y los primeros dispositivos
El momento del diagnóstico de diabetes tipo 1 suele generar un impacto emocional significativo tanto en el niño como en su familia.

Es frecuente la aparición de sentimientos de miedo, incertidumbre, tristeza y preocupación frente al futuro. En este contexto, el inicio del tratamiento implica una profunda reorganización de la vida diaria, con nuevas rutinas, responsabilidades y aprendizajes.
La incorporación del monitoreo continuo de glucosa representó, para muchas familias, el primer gran cambio tecnológico.
El MCG suele vivirse inicialmente como una fuente de alivio y mayor sensación de seguridad, al permitir conocer en tiempo real los valores de glucemia y anticipar posibles descompensaciones.

Al mismo tiempo, introduce la experiencia de portar un dispositivo de manera permanente en el cuerpo, lo que requiere un proceso de adaptación psicológica.
En niños pequeños, esta adaptación suele darse con mayor naturalidad, especialmente cuando el dispositivo logra integrarse al

juego y a los cuidados cotidianos.
En niños mayores y adolescentes, pueden surgir emociones ambivalentes: por un lado, mayor tranquilidad y percepción de control; por otro, incomodidad, vergüenza o preocupación por la mirada de los otros.
A esto se suman las preguntas reiteradas por parte de pares acerca del dispositivo, incluso luego de haber brindado explicaciones previas.

Estas situaciones pueden generar fastidio o cansancio emocional, expresándose en comentarios como “¿por qué preguntan tanto qué es?” o “ya lo expliqué varias veces”.
Se trata de reacciones comprensibles que irrumpen en la cotidianeidad y pueden reforzar la sensación de ser diferente o permanentemente observado.
El contexto uruguayo y el rol del Fondo

En Uruguay, el acceso a tecnologías avanzadas para el tratamiento de la diabetes infantil se encuentra enmarcado dentro del sistema de salud y, en determinados casos, a través del Fondo Nacional de Recursos (FNR).
Para la provisión del sistema de infusión subcutánea continua de insulina (ISCI), el FNR solicita informes interdisciplinarios que incluyen la evaluación del médico tratante, nutricionista, psicólogo y asistente social.

Estas instancias no cumplen únicamente una función administrativa o técnica, sino que constituyen espacios relevantes para la actualización de conocimientos en diabetes, la revisión de la adherencia al tratamiento y el acompañamiento emocional del pasaje hacia un nuevo dispositivo.
Se trata de un momento de evaluación integral que implica una nueva reorganización, tanto en el plano práctico

como en el subjetivo, para el niño, el adolescente y su familia.
Tecnología y educación en diabetes: un equilibrio necesario.
Desde la práctica clínica, en algunos casos se observa que el énfasis puesto en la tecnología puede opacar aspectos básicos de la educación en diabetes, los cuales requieren sostén y actualización permanente.
La incorporación de dispositivos avanzados no sustituye la necesidad de una educación continua que contemple hábitos de vida saludables, autocuidado y un abordaje interdisciplinario sostenido.
En la consulta psicológica, es frecuente que niños y adolescentes asistan principalmente con el objetivo de obtener el informe requerido para el FNR.
Sin embargo, durante la entrevista clínica, en algunos casos se constata la ausencia de actividad física regular y/o que el consumo de frutas y verduras no se encuentra integrado de manera sistemática al tratamiento cotidiano.
Estos aspectos, fundamentales en el manejo de la diabetes, forman parte del tratamiento

en igual medida que los dispositivos de administración de insulina.
Observaciones clínicas y datos de evaluación.
A partir de una evaluación realizada en niños y adolescentes con diabetes, cuyos resultados fueron presentados en el XI Congreso Uruguayo de Endocrinología (7 y 8 de agosto de 2025, Montevideo) bajo el título Evaluación psicológica para el Sistema de Infusión Subcutánea Continua de Insulina, se analizaron 74 casos que contaron con evaluación psicológica y emisión de informe.

El objetivo del trabajo fue evaluar características cognitivas, expresión y regulación emocional, apoyo sociofamiliar, así como indagar emociones y conocimientos vinculados al diagnóstico y la aceptación del dispositivo ISCI.
Entre los resultados obtenidos, se observó que el 66 % de los niños y adolescentes realizaban algún tipo de actividad física.

El porcentaje restante resultó especialmente relevante, ya que la actividad física no se encontraba incorporada como un componente regular del tratamiento.
Este dato refuerza la importancia de continuar trabajando en la educación en diabetes de manera sostenida, más allá del acceso a tecnología avanzada.

El pasaje al ISCI: nuevas emociones y desafíos cotidianos
Cuando un niño o adolescente que ya utiliza MCG accede al ISCI, se enfrenta a un nuevo proceso de adaptación.
Si bien la experiencia previa puede facilitar la aceptación de un dispositivo permanente, la bomba de insulina introduce nuevas rutinas, cuidados y significados.
La elección de la vestimenta, la participación en salidas sociales, cumpleaños, bailes u otros espacios compartidos, así como

situaciones de mayor exposición corporal — como la piscina o la playa— pueden generar ansiedad, preocupación o incomodidad.
Los que realizan un deporte, en forma regular y/o de competencia, es su mayor interés, ensamblar su tratamiento, con las prácticas, partidos o competencias.

Por ello, se tiene que dedicar un tiempo de escucha y aclaración de interrogantes frente a ello. Estos escenarios requieren no solo estrategias prácticas, sino también una elaboración emocional que permita transitar la experiencia con mayor seguridad.
A nivel vincular, un aspecto poco abordado, especialmente en adolescentes y jóvenes, es el impacto del ISCI en las relaciones afectivas y sexuales.
Tanto en quienes ya han tenido experiencias como en quienes aún no, surgen preguntas acerca de cómo sería estar con otra persona llevando el dispositivo en el cuerpo, cómo

comunicarlo y cómo se sentirían en esa situación.
Generar espacios de diálogo y escucha permite habilitar la expresión de pensamientos, emociones y dudas que muchas veces no encuentran otros ámbitos de elaboración.
Los cambios comienzan con una representación mental de las situaciones; cuando estas pueden pensarse y anticiparse, al momento de vivirse resultan menos ajenas y menos desbordantes.
La aceptación del ISCI no es inmediata ni lineal. Requiere tiempo, acompañamiento y un entorno que valide las emociones que emergen durante el proceso.
La importancia del acompañamiento familiar y social
La tecnología no reemplaza el rol fundamental del acompañamiento familiar y social. El uso del ISCI implica un compromiso compartido que, especialmente en la infancia, continúa recayendo en los adultos referentes.
En la adolescencia, este acompañamiento se orienta a sostener la autonomía progresiva sin descuidar el cuidado. El acompañamiento psicológico permite

generar espacios de escucha, promover la autonomía, trabajar la imagen corporal y sostener el equilibrio entre el uso de tecnología y la calidad de vida del niño o adolescente.
Reflexiones finales
La tecnología constituye un recurso valioso en el tratamiento de la diabetes infantil, y el acceso al ISCI representa un avance significativo dentro del sistema de salud uruguayo.
Sin embargo, su implementación debe inscribirse dentro de un abordaje integral que incluya educación continua en diabetes, hábitos saludables, acompañamiento emocional y sostén familiar y social.
La diabetes tipo 1 requiere un tratamiento diario que no se limita a lo biomédico: se vive con emociones, vínculos y prácticas cotidianas.
Integrar todos estos aspectos es el verdadero desafío del tratamiento y una condición fundamental para una adaptación saludable y sostenida en el tiempo.


Siguen los calores, y nada mejor que darle una vuelta de tuerca al tema de la hidratación, para crear en casa nuestras propias aguas saborizadas. Originales, sabrosas, frescas y equilibradas, estas 20 sugerencias están creadas con un criterio nutricional enfocado en un bajo índice glucémico, sin utilizar azúcar, siendo aptas para toda la familia y especialmente para las personas con diabetes. Todas las recetas son para 1 litro de agua, usan ingredientes comunes en Uruguay y no elevan la glucemia. El edulcorante es opcional (stevia, sucralosa o similar).

Ideales para tomar durante todo el día, calor intenso o actividad física leve.
Limón y menta
Pepino y limón
Limón, pepino y menta
Pepino y romero
Frutilla y pepino
Naranja y menta
Favorecen la hidratación, son livianas, de sabor suave y muy bajas en impacto glucémico.
Ideales después de las comidas o para personas con digestiones lentas.
Limón y jengibre
Pera y jengibre
Limón y cedrón
Limón y salvia
Limón y tomillo
Manzana verde y menta
Ayudan a reducir hinchazón, gases y mejoran

el tránsito digestivo sin alterar la glucemia.
Ideales para retención de líquidos, sensación de pesadez.
Pepino y limón
Pomelo rosado y romero
Pomelo y menta
Pepino y romero
Estimulan la eliminación de líquidos y aportan minerales sin sodio ni azúcar.

Ideales para fortalecer defensas y combatir el estrés oxidativo.
Frutilla y albahaca
Frutilla y limón
Frutilla, menta y edulcorante
Naranja y jengibre

Ricas en polifenoles y vitamina C, con bajo índice glucémico si se respetan las cantidades.
Ideales para personas con diabetes o resistencia a la insulina.
Manzana verde y canela
Naranja, jengibre y canela
La canela y el jengibre ayudan a mejorar la sensibilidad a la insulina y controlar picos glucémicos.

Recomendaciones generales:
Dejar reposar mínimo 1–2 horas en frío (mejor sabor y propiedades).
Consumir dentro de 24 horas. El edulcorante siempre opcional y en

mínima cantidad.
Usar frutas en rodajas, no exprimidas, para evitar liberar azúcares.
Y ahora sí, las recetas.
Limón y menta
Ingredientes: 1 litro de agua, ½ limón en rodajas, 8–10 hojas de menta fresca-
Propiedades: Refrescante y digestiva. El limón aporta vitamina C sin impacto glucémico y la menta ayuda a la digestión y sensación de frescura.

Pepino y limón
Ingredientes: 1 litro de agua, 6 rodajas finas de pepino, 2 rodajas de limón
Propiedades: Muy hidratante y depurativa. Ideal para días de mucho calor y retención de líquidos.

Naranja y jengibre
Ingredientes: 1 litro de agua, 3 rodajas finas de naranja, 3 rodajas de jengibre fresco.
Propiedades: Aporta aroma cítrico sin exceso de fructosa. El jengibre mejora la circulación y tiene efecto antiinflamatorio.

Frutilla y albahaca
Ingredientes: 4 frutillas en mitades, 5 hojas de albahaca, 1 litro de agua.
Propiedades: Sabor suave y elegante. Las frutillas tienen bajo índice glucémico y la albahaca aporta antioxidantes.
Limón y jengibre
Ingredientes: ½ limón en rodajas, 4 rodajas de jengibre, 1 litro de agua.
Propiedades: Estimula el metabolismo

y ayuda a la digestión. Ideal como agua “activadora”.
Ingredientes: 3 rodajas de pomelo, 1 ramita pequeña de romero, 1 litro de agua.
Propiedades: Amarga y refrescante. El romero mejora la concentración y el pomelo tiene bajo impacto glucémico.

Ingredientes: 4 rodajas de manzana verde, 1 rama pequeña de canela, 1 litro de agua.
Propiedades: La canela ayuda a mejorar la sensibilidad a la insulina. Sabor suave, ideal para quienes recién dejan bebidas azucaradas.
Pera y jengibre

Ingredientes: 4 rodajas finas de pera, 3 rodajas de jengibre, 1 litro de agua.
Propiedades: Aroma delicado y digestivo. Usar poca cantidad de pera para mantener bajo el contenido de azúcares.

Limón, pepino y menta
Ingredientes: ½ limón en rodajas, 4 rodajas de pepino, 6 hojas de menta, 1 litro de agua.
Propiedades: Extremadamente refrescante y desinflamante. Ideal para tomar durante todo el día.
Frutilla y limón
Ingredientes: 3 frutillas, 2 rodajas de limón, 1 litro de agua.
Propiedades: Equilibrio entre ácido y dulce natural. Baja carga glucémica y rica en antioxidantes.

Naranja y menta
Ingredientes: 3 rodajas de naranja, 6 hojas de menta, 1 litro de agua.
Propiedades: Refrescante y aromática. Apta para diabéticos si se controla la cantidad de fruta.

Ingredientes: ½ limón, 1 ramita de cedrón, 1 litro de agua.
Propiedades: Calmante digestivo y relajante. Ideal para hidratarse sin estimular el apetito.
Pomelo y menta
Ingredientes: 3 rodajas de pomelo, 6 hojas de menta, 1 litro de agua.
Propiedades: Refrescante y ligeramente amarga, ayuda a reducir antojos por lo dulce.

Frutilla y pepino
Ingredientes: 3 frutillas, 4 rodajas de pepino, 1 litro de agua.
Propiedades: Muy hidratante y suave. Ideal para consumo frecuente en verano.
Ingredientes: 4 rodajas de manzana verde, 6 hojas de menta, 1 litro de agua.
Propiedades: Fresca y digestiva. Apta para diabéticos en porciones moderadas.

Ingredientes: ½ limón, 4 hojas de salvia, 1 litro de agua.
Propiedades: Antioxidante y digestiva. La salvia ayuda al control inflamatorio.

Naranja, jengibre y canela
Ingredientes: 2 rodajas de naranja, 2 rodajas de jengibre, ½ rama de canela, 1 litro de agua.
Propiedades: Aromática y estimulante. La canela colabora con el control glucémico.

Ingredientes: 6 rodajas de pepino, 1 ramita pequeña de romero, 1 litro de agua.
Propiedades: Muy baja en calorías, hidratante y con efecto antioxidante.
Ingredientes: ½ limón, 1 ramita de tomillo, 1 litro de agua.
Propiedades: Sabor herbal y cítrico. El tomillo tiene propiedades antimicrobianas.

Frutilla, menta y edulcorante
Ingredientes: 3 frutillas, 6 hojas de menta, Edulcorante apto para diabéticos (opcional), 1 litro de agua.
Propiedades: Ideal para quienes buscan sabor más dulce sin azúcar. Refrescante y segura para diabéticos.





Los Estándares de Atención en Diabetes (Standards of Care) incluyen todas las recomendaciones actuales de práctica clínica de la Asociación
Estadounidense de Diabetes (ADA) y tienen como objetivo proporcionar a los médicos, investigadores, formuladores de políticas y otras personas los componentes de la atención de la diabetes, los objetivos generales del tratamiento y las herramientas para evaluar la calidad de la atención.
Aquí les presentamos un resumen profundo y actualizado de los comentarios y percepciones que se han generado en redes sociales y foros públicos sobre los nuevos
Estándares de Atención en la Diabetes de la ADA 2026 — basándonos en lo que se está discutiendo en comunidades abiertas tipo Reddit, Twitter y otros espacios públicos.

Aunque no hay datos totalmente cuantificados de cada plataforma, el análisis general de opiniones revela tendencias claras en la percepción de pacientes y cuidadores.

Percepción general en redes sociales y foros.
Aspectos positivos y apoyo.
-Mayor entusiasmo por la incorporación de tecnología.
Muchas personas con diabetes (especialmente quienes usan CGM o bombas de insulina) celebran que los Estándares de Atención den un mayor énfasis al uso de monitoreo continuo de glucosa (CGM) y sistemas de administración automatizada (AID) desde el inicio del diagnóstico y sin barreras previas.
Esto se percibe como un avance que puede facilitar el control y la calidad de vida.

-Reconocimiento del valor de los medicamentos modernos.
Hay personas (en discusiones relacionadas con GLP-1 y terapias avanzadas) que ven con buenos ojos recomendaciones que integran enfoques modernos de tratamiento que pueden ayudar no solo al control glucémico sino también al peso, corazón y riñones.
Algunos usuarios comparten experiencias personales positivas con estos fármacos y respaldan que las pautas los reconozcan.

-Profesionales de salud y educadores valoran la guía clínica detallada
Tanto en redes profesionales como en prácticas clínicas hay apoyo por el enfoque más completo de 2026, incluyendo atención tecnológica, metas personalizadas y expansión de criterios diagnósticos y terapéuticos.

Críticas, dudas y resistencias.
-Desconfianza hacia la ADA y sus recomendaciones.
En comunidades de pacientes existen grupos que expresan desconfianza o frustración con las recomendaciones de la ADA en general, considerándolas muy “genéricas” o demasiado centradas en medicamentos y tratamiento convencional en lugar de enfoques individuales.

Algunos perciben que esto mantiene a las personas medicadas de por vida. Estas críticas provienen de conversaciones de años anteriores que siguen activas en debates sobre guías y nutrición.
-Debate sobre dietas y enfoque nutricional clásico.
Un tema recurrente, aunque no estrictamente sobre la versión 2026 (porque las opiniones se forman también

comparando con estándares pasados), es que muchos usuarios sienten que las recomendaciones generales de dieta siguen siendo “demasiado permisivas” con ciertas cantidades de carbohidratos y no siempre reflejan enfoques bajos en carbohidratos que varios pacientes han adoptado con éxito por cuenta propia.
-Miedo o confusión sobre la implementación concreta.
En algunos foros se comparte confusión o preocupación por cómo las nuevas guías serán adoptadas “en el terreno” por los médicos y los sistemas de salud, especialmente sobre:

-cómo se ajustarán los tratamientos según las nuevas recomendaciones, -si los objetivos y metas serán individualizados de forma segura.
Esto no es una crítica directa a las guías, sino más bien una preocupación sobre su ejecución práctica.

Temas adicionales que aparecen en discusiones digitales.
Aunque no estrictamente sobre los contenidos técnicos de los Estándares 2026, muchos usuarios en redes resaltan habitualmente que el acceso a medicación, tecnología y terapias modernas (como CGM o GLP-1) puede estar limitado por seguros, costos o sistemas de salud, lo cual influye en cómo perciben las recomendaciones.
Conversaciones persistentes sobre confianza institucional
En redes como Reddit, hay debates amplios sobre si las guías de una asociación grande como la ADA son adecuadas para todos o si “cada persona debe aprender a interpretar y adaptar” según su situación.
Esta corriente crítica se extiende históricamente y aparece también cuando se discuten nuevas versiones de las guías.



Larre Borges Médica Diabetologa Magister en bioética y derecho.
El diagnóstico de diabetes tipo 1 (DM1) en niños y adolescentes transforma la vida del paciente y de su familia en Uruguay. En el interior del país, distancias a Montevideo, escasez de especialistas y vulnerabilidades socioeconómicas intensifican estos efectos, según datos del MSP y estudios locales.

Un diagnóstico repentino y abrumador.
La DM1 aparece de forma súbita en niños sanos, con internaciones urgentes, controles glucémicos e inicio de insulina, sobrecargando a las familias con información en poco tiempo.
Esto provoca miedo, angustia y duelo por la pérdida de la normalidad previa. La evidencia confirma que impacta a todo el núcleo familiar, no solo al niño..

Evidencia científica nacional e internacional.
Estudios globales con más de 15.000 niños indican que hogares monoparentales o inestables tienen peor control glucémico, más cetoacidosis y hospitalizaciones que los biparentales.
En Uruguay, se estima una prevalencia de DM1 de 4,9 por 10.000 habitantes en pediatría,



con al menos 4.986 casos registrados, y mayor riesgo de ansiedad/depresión en niños.
La cohesión familiar reduce estos problemas y mejora la HbA1c; el exceso de control genera estrés.

Desafíos en el contexto uruguayo.
Factores nacionales como traslados costosos del interior, desempleo parental y acceso limitado a equipos explican hasta 15 % de variaciones en control metabólico.
Encuestas muestran prevalencia general de diabetes en 16,2 %, con DM1 afectando 5-10 % de casos pediátricos, agravada por barreras geográficas. La estabilidad laboral familiar protege resultados clínicos.
Estrategias integrales de cuidado familiar.



Más allá de insulina y el plan de alimentación, intervenciones en comunicación emocional y apoyo sin sobreprotección mejoran salud mental y adherencia.
En Uruguay, la educación diabetológica sistematizada (MSP y Fundación Diabetes Uruguay, ADU, sociedad de diabetes y nutrición del Uruguay) y equipos interdisciplinarios son clave, especialmente en regiones alejadas.
Acompañar a la familia optimiza el control en niños y adolescentes.
Hablar de DM1 infantil en Uruguay aborda salud, equidad y lazos humanos. Fortalecer redes familiares marca la diferencia




Monitoreo continuo de glucosa: un derecho reconocido, una implementación a medias.
En abril de 2024 el Poder Ejecutivo aprobó un decreto que garantizó el acceso al Sistema de Monitoreo Continuo de Glucosa para niños, niñas y adolescentes hasta 21 años con diabetes.
La medida fue celebrada como un avance en equidad sanitaria y calidad de vida. Sin embargo, a casi dos años de su aprobación, su cumplimiento dista de ser pleno y ha generado muchas inequidades en el sistema público.
En la práctica, el decreto se cumple de forma parcial y desigual. En el sistema de salud pública -donde se concentran los sectores más vulnerables- muchos niños y niñas aún no acceden al monitoreo continuo, a pesar de estar contemplados por la normativa vigente.
Y entre los que acceden, muchos lo hacen a un dispositivo que no garantiza buenos resultados, presenta fallas y obliga a los niños y niñas a llevar todo el tiempo un

teléfono celular, hasta en clase.
Acceso condicionado por la tecnología.
Uno de los principales problemas es el tipo de sensor que se está entregando en los hospitales públicos.
En numerosos casos se trata de dispositivos que requieren obligatoriamente un teléfono inteligente para leer y transmitir los valores de glucosa del niño o niña.

Esto implica trasladar a niños de 4, 5 o 6 años la responsabilidad de llevar un celular de alta gama para poder controlar su enfermedad.
La situación resulta especialmente crítica ya que no siempre hay acceso a teléfonos compatibles y se expone a los niños a riesgos de seguridad, pérdida o robo del dispositivo.
A esto se suma un debate ampliamente

documentado: organismos como UNICEF y sociedades científicas desaconsejan el uso temprano de teléfonos celulares en la infancia, especialmente en el ámbito educativo (escuelas).
Sin embargo, el sistema elegido obliga a que niños en edad escolar concurran diariamente con un celular para poder acceder a un derecho básico de salud.
Denuncias técnicas y desconfianza en el sistema.
El sensor más utilizado por los hospitales públicos también ha sido objeto de denuncias ante el Ministerio de Salud Pública por fallas técnicas, diferencias significativas entre los valores del sensor y la glucemia real, y problemas de confiabilidad clínica.
Como consecuencia, en numerosos casos;
-por decisión de los propios profesionales de la salud o de las familias- los niños continúan controlándose con el método tradicional de punción digital en sangre capilar, utilizando tiras reactivas.
Es decir, el monitoreo continuo está formalmente aprobado, pero en los hechos no se utiliza o se mal utiliza, obligando

al niño a pincharse de todas formas y generando un doble gasto en el sistema de salud.
En cambio, en el sistema privado el decreto se está cumpliendo porque se utiliza mayoritariamente el sistema de monitoreo continuo de glucosa (CGM) que mide con un sensor y envía la información a un dispositivo, que le proporciona al niño o niña los niveles de glucosa de forma continua.
Una política pública que no llega a destino.
El resultado es una política sanitaria que existe en los papeles, pero que no se traduce de manera efectiva en la vida cotidiana de los niños que más la necesitan.

La elección -por temas de costos- de la calidad del dispositivo entregado por Salud Pública, termina reproduciendo desigualdades que el decreto buscaba corregir.

A casi dos años de su aprobación, el acceso al monitoreo continuo de glucosa para menores de 21 años sigue siendo un derecho condicionado: por la institución medica donde se asiste, por los recursos familiares y por la tecnología elegida por las autoridades.
En salud pública, eso no es un detalle técnico. Es una falla estructural que requiere correcciones urgentes y para la que existen soluciones mejores en el mercado de monitoreo contonuo de glucosa.
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Parece increíble, pero en una revista de diabetes hablaremos ahora de los mecanismos de caza más sofisticados y extraños del océano: el Caracol Cono (Conus geographus) quien es esencialmente un maestro de la guerra química y el “biohacking”.
Aunque parezca mentira, este molusco utiliza la insulina como arma.
El Arsenal Químico: La “Vaina de Conotoxinas”

Al atacar a su presa, el caracol cono no solo inyecta una toxina; libera un cóctel complejo de cientos de péptidos conocidos como conotoxinas. Sin embargo, su estrategia más fascinante es la utilización de una insulina especializada.
El Arma: Insulina de Veneno (Con-Ins)
A diferencia de la insulina que tanto los seres humanos como los animales usan para regular su propio azúcar en la sangre, el caracol cono ha evolucionado una versión única que secreta directamente en el agua (sería mejor decir inyecta).
Esta insulina es estructuralmente más simple que la humana, pero está diseñada para encajar perfectamente en los receptores de insulina de los peces.
Es una versión “de acción ultrarrápida”.
Mientras que nuestra insulina tarda tiempo en procesarse, la del caracol está optimizada para un impacto inmediato.
La Estrategia: El Choque Hipoglucémico
El caracol utiliza un método llamado “caza por red”. Abre su sifón y libera esta insulina en el agua circundante cuando detecta un banco de peces.


La Trampa: El pez absorbe la insulina a través de sus branquias.
El Efecto: La insulina provoca que los niveles de glucosa en la sangre del pez caigan en picado de forma instantánea.
El Resultado: El pez entra en un choque hipoglucémico. Se vuelve letárgico, pierde la coordinación y queda esencialmente “sedado” o en coma antes de que el caracol extienda su boca para engullirlo.
Es fascinante notar cómo la evolución ha “recortado” la molécula para hacerla más letal.
Comparativa: Insulina Humana vs. Insulina de Caracol Cono
Propósito Biológico
Insulina Humana: Su función es la homeostasis. Sirve para regular los niveles

de azúcar en la sangre, permitiendo que las células absorban energía de forma controlada.
Insulina de Caracol: Su función es el armamentismo. Se utiliza como una neurotoxina para inducir un estado de choque metabólico en la presa.
Insulina Humana: Es una molécula más compleja que incluye una “cadena C” y tiende a agruparse en hexámeros (grupos de seis), lo que retrasa su activación en el cuerpo.
Insulina de Caracol: Ha eliminado las partes innecesarias. Es una versión minimalista y altamente eficiente que no se agrupa, lo que le permite actuar de forma individual y mucho más veloz.
Insulina Humana: Tiene una acción moderada.
Desde que se libera o se inyecta, tarda un tiempo considerable en alcanzar su pico máximo de efectividad.
Insulina de Caracol: Es de acción ultrarrápida. Está diseñada para cruzar las membranas (como las branquias de un pez) y unirse a los receptores de forma casi instantánea.
Insulina Humana: Se une a los receptores de las células del propio organismo para mantener el equilibrio.

Insulina de Caracol: Se une a los receptores del sistema nervioso y muscular de la presa, provocando que el azúcar en sangre baje a niveles críticos (hipoglucemia severa), causando parálisis y pérdida del conocimiento.
Esta capacidad del caracol para “hackear” el metabolismo de un pez es lo que lo convierte en uno de los depredadores más eficientes del mundo marino.
¿Por qué es esto importante para la ciencia médica?
Este caracol no solo es un depredador eficiente, es un laboratorio viviente. La investigación de la insulina del caracol cono está abriendo puertas en la medicina humana:
Tratamiento de la Diabetes: Al estudiar cómo esta insulina se une tan rápido a los receptores, los científicos están diseñando insulinas humanas de acción ultrarrápida que podrían mejorar drásticamente la vida de los diabéticos.
Manejo del Dolor: Otras toxinas del caracol ya se usan para crear analgésicos potentes (como la Ziconotida) que son miles de veces más fuertes que la morfina pero no generan adicción.


María Jiménez Larre
Borges.
40 años
5 años de práctica médica
Diabetologa, Magister en Bioética y Derecho.
¿Cuáles son los principales desafíos que enfrenta en la atención médica a personas con Diabetes en su práctica diaria?

Uno de los principales desafíos es lograr una atención verdaderamente integral y sostenida en el tiempo.
La Diabetes no es solo una enfermedad metabólica, sino una condición que atraviesa la vida cotidiana, las emociones, el entorno social y las posibilidades reales de cada paciente.
Muchas veces me enfrento a limitaciones de tiempo, barreras socioeconómicas, baja alfabetización en salud y al desgaste

emocional que genera una enfermedad crónica. A esto se suma la dificultad de mantener la adherencia a largo plazo y de acompañar procesos que no son lineales, con avances y retrocesos.
¿Qué aspectos de la gestión de la Diabetes considea más difíciles para los pacientes y cómo aborda esos desafíos en su consulta?
Lo más difícil para los pacientes suele ser sostener los cambios en el estilo de vida: la alimentación, la actividad física, el automonitoreo y la constancia del tratamiento.
También es complejo el impacto emocional del diagnóstico, la sensación de “enfermedad permanente” y el miedo a las complicaciones.
En la consulta trabajo mucho desde la educación, el diálogo y la escucha activa. Intento adaptar las recomendaciones a la realidad de cada persona, plantear objetivos alcanzables y acompañar sin juzgar, entendiendo que el proceso de cambio es progresivo y requiere apoyo continuo.
¿Cuáles son las barreras más comunes que ponen los pacientes con Diabetes para seguir sus recomendaciones médicas y cómo las enfrenta en la práctica clínica?

Las barreras más frecuentes son la negación de la enfermedad, el cansancio del tratamiento, la falta de recursos económicos, el miedo a la insulina o a la hipoglucemia, y la desinformación.
También influye mucho el contexto familiar y social. Para enfrentarlas, priorizo generar un vínculo de confianza, explico con claridad el porqué de cada indicación y trabajo en equipo con otros profesionales de la salud.
Trato de empoderar al paciente, hacerlo protagonista de su cuidado y no imponer conductas, sino construirlas juntos.
¿Qué recursos o apoyos adicionales considera que serían beneficiosos para mejorar la atención y el manejo de la Diabetes en su comunidad?
Considero fundamentales los equipos interdisciplinarios estables, con nutrición, enfermería, podología, salud mental y trabajo social.
También serían muy beneficiosos los espacios de educación grupal, talleres para pacientes y familias, mayor acceso a tecnologías, insumos y medicamentos, y políticas de salud que prioricen la prevención.
En comunidades como la nuestra, acercar la atención, humanizarla y adaptarla al contexto local es clave para mejorar los resultados.

¿Cómo cree que la tecnología —como aplicaciones móviles o dispositivos de monitoreo continuo de glucosa— está impactando la atención médica de la Diabetes y cuáles son los desafíos asociados a su implementación en la práctica clínica?
La tecnología ha tenido un impacto muy positivo, especialmente en el automanejo y en la toma de decisiones más precisas y personalizadas.
El monitoreo continuo de glucosa y algunas aplicaciones permiten al paciente comprender mejor su enfermedad y al equipo de salud ajustar tratamientos con mayor información.
Sin embargo, los desafíos son el acceso desigual, el costo, la brecha digital y la necesidad de educación tanto para pacientes como para profesionales.
La tecnología es una gran aliada, pero debe integrarse de manera ética, equitativa y siempre al servicio de la persona, no al revés.






Lila Grace Moss Hack, conocida como Lila Moss, nació el 29 de septiembre de 2002 en Londres, Inglaterra. Es la única hija de la supermodelo Kate Moss y el editor y cofundador de Dazed Media, Jefferson Hack, quienes se separaron poco después de su nacimiento, pero han mantenido una relación amistosa para criar a su hija.
Creció en un entorno rodeado de moda y creatividad, influenciada por la carrera icónica de su madre en la industria de los años 90. Desde joven, Lila mostró interés en las artes y la expresión personal, aunque su infancia estuvo marcada por la atención mediática debido a la fama de sus padres.
A los 14 años, comenzó a explorar el modelaje, pero su entrada oficial al mundo de la moda fue gradual, priorizando su educación y desarrollo personal.
En 2016, hizo su primera aparición pública en la industria al posar junto a su madre para la portada de Vogue Italia, un momento que la introdujo al ojo público.

Su carrera como modelo despegó en 2018 cuando fue elegida como el rostro de Marc Jacobs Beauty, representada por la agencia de su madre, Kate Moss Agency.
En 2021, debutó en pasarelas caminando para Miu Miu en la Semana de la Moda de París, un hito que la posicionó como una figura emergente.
Desde entonces, ha participado en campañas para marcas como Fendi, Versace y Burberry, destacando por su estilo fresco y su parecido con Kate Moss, aunque ha forjado su propia identidad en la moda.
A lo largo de su trayectoria, Lila ha continuado expandiendo su presencia en la moda, participando en desfiles de alto perfil como el de Victoria’s Secret en 2025 y colaborando en editoriales para revistas internacionales.
Su enfoque en la autenticidad la ha llevado a integrar elementos personales en sus apariciones, fusionando glamour con mensajes de empoderamiento.
Con más de una década en la industria a sus 23 años, se ha establecido como una modelo de la nueva generación, influenciada por el legado de su madre pero con un toque moderno y accesible. Sus contratos incluyen embajadas para YSL Beauty y otras marcas de lujo, manteniendo un equilibrio entre trabajo y vida privada.
En cuanto a su vida personal y salud, Lila fue


diagnosticada con diabetes tipo 1 a una edad temprana, alrededor de los 8-12 años, y ha sido abierta sobre su condición.
Ha realizado un advocacy significativo en los medios, mostrando orgullosamente su bomba de insulina y monitor de glucosa en pasarelas como Fendace en 2021, el Met Gala en 2022 y campañas de Fendi-Versace.
En 2025, colaboró con Barbie para crear una muñeca personalizada con accesorios de diabetes tipo 1, lanzando también una versión comercial para promover la conciencia y normalizar la condición.
En entrevistas con Vogue y otros medios, ha enfatizado la importancia de la visibilidad para empoderar a otros, recibiendo mensajes de apoyo de la comunidad diabética y posicionándose como una defensora activa que usa su plataforma para educar y reducir estigmas.





mejor: una adecuada hidratación reduce el esfuerzo de tu corazón.
La hidratación adecuada es clave para la salud del corazón.
Recibir la cantidad adecuada de agua mantiene el cuerpo hidratado y facilita que el corazón bombee la sangre de forma eficiente a todo el organismo. También determina el buen funcionamiento del cerebro y ayuda al trabajo eficiente de los músculos, los riñones y protege la salud bucal, entre otros muchos beneficios.

Si se está bien hidratado el cuerpo no tiene tanto trabajo y elimina con más facilidad las sustancias de deshecho.
El agua corporal ayuda a transportar nutrientes, regular la temperatura y al trabajo celular.

Si bien la composición corporal es variable, entre el 65 y el 75 % del cuerpo es agua.
Cuando tu cuerpo se deshidrata, significa que no cuenta con suficiente agua o líquido para cumplir adecuadamente sus funciones.
Podemos sentir sed, estar mareados, cansados, se hinchan los pies, da dolor de cabeza y hasta es posible sufrir un “golpe de calor” que puede acarrear otras complicaciones.
Piensa mejor qué bebida eliges.
Para el calor, y todo el año, prefiere siempre agua, es la recomendación de la Guía

alimentaria para nuestra población. Evitar aguas y bebidas azucaradas y jugos.
La investigación muestra que no se siente saciedad al consumir “calorías líquidas” lo que probablemente llevaría a comer más y tener un aporte calórico que excede las necesidades.
Es posible hacer aguas saborizadas con frutas, menta, jengibre u otras hierbas. Te recomendamos no agregar azúcares en estas bebidas.

Las bebidas con cafeína, como las bebidas cola, el café y el té, no deben considerarse parte de la hidratación habitual, ya que aumentan la diuresis y pueden favorecer la deshidratación.
El mate también incrementa la diuresis. Por eso, se recomienda que el mate, el té y el café no sean la principal fuente de líquidos y que, además, se incorpore agua a lo largo del día.

Las bebidas estimulantes, o mal llamadas energizantes, contienen exceso de cafeína, no resultan un producto adecuado para hidratar.
Además, en general, estas bebidas tienen una cantidad excesiva de azúcar. Evitar estos productos es especialmente importante en niños y jóvenes.

Las bebidas alcohólicas también aumentan la diuresis, pudiendo alterar el balance de la hidratación corporal. No pensar que algunas de estas bebidas, como la cerveza, sirven como reposición de líquido durante o después de actividad física o de un largo día al sol.
Nuevamente repetimos que no habría un consumo seguro de bebidas alcohólicas, y que no tendría beneficios para la salud cardiovascular.
¿Cuánta agua necesitamos? ¿Qué significa estar bien hidratados?

La cantidad de agua necesaria va a depender de la persona, el clima, la ropa, la intensidad y duración del ejercicio que realice. Hay personas que transpiran mucho, y necesitan tomar más líquidos que otros.
Hay enfermedades o condiciones médicas, entre ellas la diabetes, que requieren que el organismo esté más hidratado, y que se evite la deshidratación. También hay medicaciones que aumentan la diuresis y hace que se pierda más líquido.

Si se hace ejercicio o se está frente al fuego o en ambientes que concentran el calor como cocinas o parrillas durante el verano, se deberá ir reponiendo el líquido que se pierda, en lo posible durante la actividad.
La tos y el resfrío aumentan la demanda de líquido en el organismo ya que lo pierde activamente en esas circunstancias.

No esperar a tener sed para tomar agua. Llevar la botella para recargar con agua en el día si estamos fuera de casa, ayuda a recordar la necesidad de beber más líquido.
En el lugar de trabajo o en casa, tener a la vista una jarra o una botella con agua estimula a incluir un vaso más de manera más automática.

La sed puede ser ya un signo de deshidratación.
Otra manera de verificar un buen grado de hidratación es a través del color de la orina, que debe ser clara y casi incolora. Si fuera oscura o turbia significa que se necesita beber más líquido.
Para que la adecuada hidratación se convierta en hábito es necesario establecer un elemento recordatorio: una jarra o botella de hidratación a mano, usarla para lograr tomar más líquidos, y sentir la recompensa de haber concretado esta conducta necesaria

Desde la CHSCV, queremos recordarte que algo tan sencillo como beber agua, es una de las herramientas más potentes que tenemos para cuidar nuestra salud.
Cuando los días de calor aprietan, el cuerpo tiene que trabajar más para mantenerse fresco. Al hidratarte mejor, la sangre fluye con más facilidad y el corazón tiene que esforzarse menos.
No esperes a tener sed. Elegir agua es elegir salud, vitalidad y bienestar.





Las salsas ketchup etiquetadas como “zero”, “light”, “sin azúcares añadidos” o “0 % azúcar” son uno de los productos más engañosos en las góndolas de supermercados, almacenes y quioscos.
Aunque muchas marcas prometen ser aptas para personas con diabetes, al eliminar el azúcar común (sacarosa), en la práctica incorporan otros carbohidratos que impactan la glucemia.
Entre los más frecuentes encontramos maltodextrina, dextrosa, jarabe de glucosa, almidón modificado o incluso pequeñas cantidades de azúcares residuales del tomate concentrado que, al combinarse con el volumen de consumo habitual (varias cucharadas por comida), suman carbohidratos netos significativos.
Un ejemplo clásico es que algunos ketchup “zero” siguen aportando entre 4-6 g de


carbohidratos por cada 100 g, lo que equivale a casi 1 cucharadita de azúcar por porción generosa, suficiente para alterar el control glucémico en diabéticos sensibles.
La salsa barbacoa (BBQ) en sus versiones “sin azúcar” o “zero” presenta un problema aún mayor. Tradicionalmente, esta salsa lleva una alta carga de azúcares para equilibrar el sabor ahumado, ácido y especiado, por lo que las reformulaciones “light” o “zero” recurren masivamente a edulcorantes intensos (como sucralosa, acesulfamo K o stevia) combinados con maltodextrina, almidones modificados o fibra soluble que actúa como espesante.
Estos ingredientes elevan el índice glucémico más rápido de lo que muchas personas creen, especialmente porque las porciones reales de uso (30-50 g o más en una costilla o hamburguesa) multiplican el aporte de carbohidratos digeribles.
Marcas comerciales muy extendidas en grandes superficies incluyen versiones con 5-10

g de carbohidratos por porción, disfrazados bajo la leyenda “sin azúcares añadidos”, lo que genera picos glucémicos inesperados en personas con diabetes tipo 2 o resistencia a la insulina.
Otras salsas comunes en esta categoría problemática incluyen las salsas agridulces (tipo china o para cerdo agridulce), salsas teriyaki “light”, salsas estilo honey mustard (mostaza con miel) sin azúcar declarado, salsas chili dulce y algunas salsas para pizza o salsas napolitanas light.
Todas comparten la misma estrategia de marketing: reemplazar jarabe de maíz de alta fructosa o azúcar por una mezcla de edulcorantes artificiales + carbohidratos de índice glucémico medio-alto (maltodextrina, jarabe de glucosa-fructosa residual, almidones).
El resultado es que el paciente diabético cree estar consumiendo un producto “seguro”, pero en la realidad está ingiriendo carbohidratos que requieren bolus de insulina o que complican el control posprandial, sobre todo si se combinan con otros alimentos ricos en hidratos.
Desde el punto de vista de políticas de consumo y etiquetado, este fenómeno refleja una falla regulatoria y de comunicación en muchos países. La legislación permite declarar “sin azúcares añadidos” o “0 azúcar” cuando no se agrega sacarosa, fructosa o jarabe directamente, pero no obliga a destacar con claridad el impacto glucémico de otros carbohidratos.

Esto genera confusión masiva entre consumidores con diabetes, quienes asocian automáticamente “zero” o “light” con “no afecta la glucosa”, cuando en realidad muchos de estos productos deberían llevar advertencias similares a las de los alimentos con almidones o maltodextrina.
La recomendación práctica para diabéticos es simple pero estricta: leer siempre los valores de carbohidratos totales (no solo azúcares) en la tabla nutricional y desconfiar de cualquier salsa que liste maltodextrina, dextrosa o almidón entre los primeros cinco ingredientes, independientemente de la palabra “zero” o “sin azúcar” en el frente del envase.
Finalmente, la industria sabe que el consumidor diabético es un segmento creciente y muy fiel, por lo que invierte fuertemente en versiones “adaptadas” que mantienen el sabor dulce-adictivo sin usar azúcar tradicional.
Sin embargo, el precio a pagar es una falsa sensación de seguridad que puede llevar a descontroles glucémicos repetidos. La mejor alternativa suele ser optar por salsas caseras (con tomate natural, vinagre, especias y edulcorantes no calóricos bien tolerados) o elegir las pocas marcas que realmente declaran menos de 1-2 g de carbohidratos netos por porción y sin maltodextrina ni almidones como ingredientes.




El cuidado de los pies en personas con Diabetes: prevención y control permanente.
El cuidado integral de los pies constituye un componente esencial en la prevención de complicaciones asociadas a la Diabetes.

Gisele Mosegui Educadora en Diabetes Presidenta
Las lesiones pueden originarse en situaciones cotidianas uso de calzado inadecuado, heridas con objetos punzantes, quemaduras o caminar descalzo y, ante una eventual disminución de la sensibilidad, evolucionar sin que la persona lo advierta a tiempo.
La prevención comienza con la observación diaria. Se recomienda examinar la planta, el dorso, los talones y los espacios interdigitales antes y después de calzarse.


.En caso de dificultad para visualizar correctamente los pies, puede utilizarse un espejo o solicitar ayuda. Durante la higiene diaria, es importante comprobar previamente la temperatura del agua y secar cuidadosamente, especialmente entre los dedos.
La hidratación de la piel es fundamental para mantener su integridad, evitando siempre aplicar crema en los espacios interdigitales.
Asimismo, se debe evitar la exposición a fuentes de calor directo —como estufas, bolsas de agua caliente o arena muy caliente— ya que pueden producirse quemaduras sin percepción del dolor.
Caminar descalzo no es recomendable bajo ninguna circunstancia.

El uso de medias y calzado adecuados cumple un rol preventivo clave. Las medias deben ser claras, preferentemente de algodón, hilo o bambú, sin costuras internas ni elásticos ajustados que dejen marcas.
El calzado debe ser cómodo, acorde a cada actividad, con suela flexible en el antepié, taco bajo (2–3 cm), contrafuerte firme, punta redondeada y espacio suficiente para los dedos.
Se aconseja probarlo al final del día, cuando el pie presenta mayor volumen, y siempre inspeccionar su interior antes de colocarlo.
En épocas de calor o durante la permanencia en la playa, se debe prestar especial atención al riesgo de quemaduras.
Es recomendable aplicar protector solar también en el dorso de los pies y utilizar calzado adecuado, recordando que la arena puede alcanzar temperaturas considerablemente superiores a la ambiental.
Ante la aparición de heridas, ampollas, enrojecimiento, aumento de temperatura local o dolor, se debe consultar a la brevedad y evitar la automedicación.

La Fundación Diabetes Uruguay (FDU), junto al Comité de Pie Diabético, promueve activamente la educación y la prevención como herramientas fundamentales para preservar la salud y la calidad de vida de las personas con Diabetes.
La FDU ofrece consultas gratuitas con podóloga para observación y diagnóstico. Para coordinar día y hora, comunicarse por whatsapp al 095 069 800.
Cuidar los pies es una responsabilidad diaria y una inversión en salud a largo plazo.



Ensalada de Carré y Legumbres 1 porción abundante.
Ingredientes: Carré de cerdo horneado y ahumado: 80 g (aproximadamente 4 a 5 fetas finas), Lentejas cocidas (pueden ser secas hervidas o de frasco bien enjuagadas): 100 g., Espinaca fresca (hojas tiernas): 40 g., Tomate perita picado: 60 g., Cebolla morada en juliana fina: 20 g., Morrón rojo picado: 20 g., Aceite de oliva virgen extra: 10 ml (una cucharada sopera)., Jugo de limón fresco: 10 ml., Sal y pimienta: Una pizca (moderando la sal debido al sodio del ahumado).

Procedimiento: Preparación de la base: En un bol mediano, coloca las lentejas cocidas (asegúrate de que estén frías o a temperatura ambiente). Las legumbres son clave aquí por su índice glucémico bajo y su alto contenido de fibra. Vegetales: Lava bien la espinaca, sécala y córtala con las manos en trozos grandes. Agrégala al bol junto con el tomate, el morrón y la cebolla morada. Corta las fetas de Carré de Cerdo en tiras de 1 cm de ancho. Mézclalas con los vegetales. Al estar ya horneado y ahumado, no necesita cocción adicional, manteniendo su textura. Vinagreta: En un recipiente pequeño, emulsiona el aceite de oliva con el jugo de limón, la pimienta y apenas una pizca de sal. Finalizado: Vierte el aliño sobre la ensalada y mezcla suavemente para que todos los sabores se integren sin romper las hojas de espinaca.


Delfina Ruiz
16 años
4 años desde el debut
Estudiante
¿Cómo te enteraste de que tenías diabetes y cuál fue tu reacción inicial?

Me enteré cuando tenía 12 años; venía con síntomas varias semanas antes. Ya habíamos ido al médico un viernes y nos habían dicho que era un virus de los adolescentes. Me dieron una medicación, pero siempre me ponía peor: estaba cansada y adelgacé un montón.
El lunes siguiente a la mañana, mi madre, al verme peor, me llevó a la emergencia y fue ahí donde dijeron que posiblemente tendría diabetes.
Yo no entendía nada, porque sabía poco y nada sobre el tema, y ahí estuve dos horas para luego ir a CTI.

Mi reacción al inicio fue pensar que por algo pasaban las cosas y que iba a estar bien, pero mientras los días pasaban iba cayendo en la condición que tendría toda la vida.
¿Qué desafíos has enfrentado desde que fuiste diagnosticada?
Los desafíos al inicio fueron cambiar bastante mis hábitos, aprender el conteo de carbohidratos y perder el miedo a las agujas. Ahora sigo buscando información para lograr tener un buen tratamiento y siempre tratar de seguir mejorando.
¿Cómo te sientes con respecto al control de tu diabetes y qué estrategias has utilizado para manejarla?
Respecto al control, desde el diagnóstico lo había tenido bastante descontrolado, pero logré obtener la bomba de insulina y realmente es una ayuda muy grande.
Como estrategias para que esta condición sea más fácil de llevar, siempre trato de ver videos con información y hablar con personas que también tienen diabetes, ya que de eso me he dado cuenta de que he logrado cambiar varias cosas positivamente.
¿Qué impacto ha tenido la diabetes en tu bienestar emocional y en tus relaciones personales?

En lo emocional me he dado cuenta de que afecta mucho a los valores y, por más que quiera tenerlos bien todo el tiempo, lo emocional los va a afectar.
En mis relaciones personales, como por ejemplo con mi madre, amigos y familia, siempre tratan de informarse y me preguntan para poder entender cómo es la condición y cómo podrían ayudarme.
¿Cómo visualizas tu futuro viviendo con diabetes y qué esperanzas o temores tienes al respecto?
A futuro espero que mi diabetes siga controlada y que, en una de esas, haya nuevos y mejores tratamientos.
Como temor, creo que sería que a largo plazo me afecte a la salud si no llegan a estar bien controlados los valores.




La fuerza de aprender juntos: educación de pares en adultos mayores.

Vivir con diabetes no es solo aprender a medir una glucemia o a tomar una medicación. Es aprender a convivir con cambios, con miedos, con incertidumbres y, muchas veces, con la sensación de estar solo.
Desde la Asociación de Diabéticos del Uruguay (ADU) estamos convencidos de que nadie debería transitar ese camino en soledad, y por eso los grupos de educación de pares para adultos mayores son una de las experiencias más valiosas que sostenemos.

Estos grupos son mucho más que espacios educativos. Son lugares de encuentro, de confianza y de escucha genuina.
Cuando una persona comparte su historia con otra que vive con diabetes, se genera algo que ningún folleto ni ninguna consulta aislada puede lograr: comprensión real.
En esos intercambios aparecen las preguntas que no siempre se animan a hacerse, los miedos que se guardan en silencio y también los logros que merecen ser celebrados. La educación de pares fortalece, acompaña y devuelve seguridad.

En ADU creemos en una educación que se vive, y por eso los campamentos para adultos mayores ocupan un lugar tan especial.
Son experiencias profundamente transformadoras. Allí se aprende a cuidarse en un entorno diferente, se ajustan tratamientos en situaciones reales, se comparte la mesa, el descanso, las caminatas y las charlas largas.

Para muchas personas adultas mayores, el campamento es un antes y un después: se animan a salir, a confiar en su cuerpo, a descubrir que pueden más de lo que pensaban.
Las salidas recreativas y los encuentros sociales también forman parte de este proceso.

Compartir una caminata, una actividad cultural o una comida saludable demuestra que la diabetes no debe ser un límite para disfrutar.
Estos espacios fortalecen vínculos, generan pertenencia y sostienen la motivación, algo fundamental cuando se vive con una condición crónica. Las clases de gimnasia adaptadas para el adulto mayor son otro pilar clave. Mover el cuerpo de forma segura mejora la salud física, pero también impacta en lo emocional: aumenta la confianza, la autonomía y las ganas de seguir participando.

En grupo, el ejercicio deja de ser una obligación y se transforma en un momento esperado.

La educación de pares nos recuerda algo esencial: cuando las personas se sienten acompañadas, escuchadas y valoradas, el autocuidado se vuelve posible y sostenible.
En ADU seguimos apostando a estos espacios porque creemos que aprender juntos no solo mejora el control de la diabetes, sino que también mejora la vida.
Porque cuando la experiencia se comparte, el cuidado deja de ser una carga y se transforma en fortaleza.





Norbert Freinkel (1926-1989) fue un endocrinólogo estadounidense de origen alemán, reconocido como uno de los pioneros mundiales en el estudio de la diabetes durante el embarazo (diabetes gestacional y diabetes preexistente en mujeres embarazadas).

Nació en Alemania el 26 de enero de 1926, emigró a Estados Unidos probablemente huyendo de la persecución nazi en su juventud, y se formó en medicina en instituciones prestigiosas. Se graduó de Princeton University (clase de 1947) y luego completó su formación médica y especializada en endocrinología.
Trabajó inicialmente en la Facultad de Medicina de Harvard durante una década, donde comenzó a enfocarse en el metabolismo y la diabetes.
En 1966 se trasladó a la Northwestern University en Chicago, donde pasó el resto de su carrera

como profesor de medicina y director del Centro de Diabetes y Metabolismo.
Falleció repentinamente de un infarto al corazón el 5 de septiembre de 1989, a los 63 años, mientras asistía a una conferencia científica.
Freinkel fue un académico muy activo: presidió la American Diabetes Association (ADA) entre 1977 y 1978, formó a numerosas generaciones de especialistas en diabetes y endocrinología, y recibió importantes reconocimientos, como doctorados honoris causa de universidades suecas (Uppsala y Umeå en 1981) y premios de la ADA.
Su trabajo combinaba la investigación básica (entendiendo cómo funcionan las hormonas y el metabolismo) con aplicaciones clínicas directas para mejorar la atención de pacientes.
Hoy en día, la ADA entrega anualmente el Norbert Freinkel Award (desde 1987) precisamente en su memoria, para honrar a investigadores que han avanzado en el campo de la diabetes en el embarazo, lo que demuestra el impacto duradero de su legado.
Sus logros más importantes se centran en cambiar la forma en que entendemos y tratamos la diabetes en el embarazo. Antes de sus investigaciones (en las décadas de 1960-1980), se sabía que las mujeres con diabetes tenían embarazos de alto riesgo, con muchas complicaciones para el bebé (como

malformaciones, macrosomía o muerte fetal). Freinkel demostró que no solo las mujeres con diabetes diagnosticada previamente enfrentan estos riesgos: incluso niveles más leves de azúcar elevada durante el embarazo (lo que hoy llamamos diabetes gestacional) pueden afectar al feto.
Introdujo el concepto clave de que el útero es un entorno metabólico único, donde los cambios hormonales del embarazo alteran el manejo de la glucosa, los ácidos grasos y otros nutrientes en la madre, y que estos cambios “programan” el desarrollo del bebé.
En términos simples para lectores no expertos: Freinkel explicó que cuando una embarazada tiene azúcar alta (incluso si no es diabética crónica), el bebé recibe “demasiado combustible” a través de la placenta.
Esto hace que el feto crezca más de lo normal (macrosomía), produzca su propia insulina en exceso y luego, al nacer, sufra bajones peligrosos de azúcar (hipoglucemia neonatal).
Además, mostró que estos efectos no terminan al nacer: los hijos de madres con hiperglucemia en el embarazo tienen mayor riesgo de obesidad, diabetes tipo 2 y problemas metabólicos en la adultez (lo que hoy se conoce como “programación fetal” o hipótesis de Barker/Freinkel).
Sus estudios pioneros ayudaron a establecer

que todas las embarazadas deben ser evaluadas para detectar alteraciones de glucosa, y que un control estricto del azúcar (con dieta, monitoreo y, si es necesario, insulina) reduce drásticamente las complicaciones para madre e hijo.
Gracias a Freinkel y su equipo, se desarrollaron algunos de los primeros programas estructurados de atención para embarazadas con diabetes en Estados Unidos, que sirvieron de modelo mundial.
Su famosa conferencia Banting de 1980 (“Of Pregnancy and Progeny”) resumió décadas de observaciones y sigue siendo citada como un hito. En resumen, transformó la diabetes gestacional de una complicación “rara y misteriosa” a una condición prevenible y tratable, salvando innumerables vidas de bebés y mejorando la salud futura de generaciones enteras.
Su visión holística —ver el embarazo como un período crítico de “metabolismo maternofetal”— sigue guiando la investigación y la práctica clínica actual en todo el mundo.





Efectos secundarios de la medicación antidrpresiva en la sexualidad humana.
Los antidepresivos, si bien son herramientas fundamentales en el tratamiento de trastornos del estado de ánimo como la depresión y la ansiedad, frecuentemente presentan efectos secundarios significativos en la sexualidad humana.
Estos efectos pueden afectar profundamente la calidad de vida y las relaciones íntimas, y son una de las principales razones por las que los pacientes abandonan el tratamiento.
Tipos de Disfunción Sexual Inducida por Antidepresivos (DSIA)
Los efectos secundarios sexuales son variados y pueden manifestarse de diferentes maneras en hombres y mujeres:
Disminución del deseo sexual (libido): Es uno de los efectos más comunes, afectando a un porcentaje considerable de


pacientes. Los Inhibidores Selectivos de la Recaptación de Serotonina (ISRS) y los Inhibidores de la Recaptación de Serotonina y Noradrenalina (IRSN) son particularmente conocidos por reducir los niveles de dopamina, un neurotransmisor clave para el deseo sexual, al aumentar la serotonina.
Dificultades de excitación:
Tanto en hombres (disfunción eréctil) como en mujeres (problemas de lubricación).
Problemas orgásmicos:
Esto incluye anorgasmia (dificultad o incapacidad para alcanzar el orgasmo) o retraso en la eyaculación Y orgasmo.
La serotonina puede inhibir los circuitos dopaminérgicos del deseo sexual y bloquear receptores específicos que reducen

la dopamina en la corteza prefrontal, contribuyendo a la anorgasmia.
Entumecimiento genital:
Algunos pacientes reportan una disminución de la sensibilidad genital.
Antidepresivos más Propensos a Causar
DSIA
Los ISRS son la clase de antidepresivos con mayor riesgo de causar disfunción sexual, con tasas que pueden oscilar entre el 25 % y el 73 % de los pacientes. Algunos de los más implicados son: Citalopram, Escitalopram, Fluoxetina, Paroxetina, -considerada de las de mayor riesgo-, y Sertralina.
Los IRSN, como la Venlafaxina, también pueden presentar un riesgo significativo.
Antidepresivos con Menor Impacto
Sexual Existen opciones con un perfil más favorable en cuanto a efectos secundarios sexuales:
Bupropión:
Actúa sobre la dopamina y noradrenalina, por lo que tiene un impacto positivo o neutro en la libido. Algunos estudios sugieren que

incluso puede aumentarla. Es una opción frecuente para cambiar o añadir a los ISRS.
Mirtazapina:
También se asocia con menores tasas de disfunción sexual y en algunos casos puede mejorar la satisfacción al bloquear ciertos receptores de serotonina.
Afortunadamente, existen diversas estrategias para abordar la DSIA:
-Comunicación con el médico: Es fundamental hablar abiertamente con el profesional de la salud que prescribe el medicamento.
-Ajuste de dosis: En algunos casos, reducir la dosis del antidepresivo puede aliviar los efectos secundarios sexuales.
-Cambio de medicamento: Optar por un antidepresivo con un menor perfil de riesgo de DSIA, como los mencionados anteriormente.
-Adición de otro medicamento: Se puede añadir un segundo antidepresivo o un fármaco específico para contrarrestar los efectos secundarios sexuales. Por ejemplo, el Bupropión puede ser añadido a un ISRS.

Para la disfunción eréctil, el sildenafilo o tadalafilo, pueden ser efectivos. En mujeres, el Bupropión ha mostrado resultados alentadores.
Disfunción Sexual Post-ISRS (PSSD)
Un aspecto preocupante, aunque menos frecuente, es la Disfunción Sexual PostISRS (PSSD), una condición en la que los efectos secundarios sexuales persisten meses o incluso años después de suspender el antidepresivo. Los síntomas pueden incluir entumecimiento genital y anorgasmia persistente.
En resumen, los efectos secundarios sexuales de los antidepresivos son una preocupación común y real, que puede afectar hasta al 70 % de los pacientes. Sin embargo, no todos los pacientes los experimentan ni con la misma intensidad.



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