Título: "El Ogro y la Manzana Espacial" Había una vez, en una galaxia muy lejana, un ogro llamado Grulok. A diferencia de los ogros que habitan en los cuentos tradicionales, Grulok vivía en una pequeña nave espacial que orbitaba planetas de colores y estrellas brillantes. Era grande, con piel verde y arrugada, y aunque a simple vista parecía temible, tenía un corazón lleno de curiosidad y bondad. Grulok tenía una misión muy importante: cuidar la única manzana del espacio. No era una manzana cualquiera; era mágica y brillaba con una luz suave que llenaba de energía a los planetas cercanos. Si alguien la dañaba o la trataba mal, la energía de toda la galaxia se apagaría, dejando a los planetas sin vida y oscuridad por todas partes. Grulok, con su gran responsabilidad, se aseguraba cada día de que la manzana estuviera sana y protegida. Un día, mientras Grulok flotaba en su nave, vio un destello de luz en la distancia. Una pequeña nave espacial se acercaba rápidamente. Era Zari, una niña astronauta, que había oído hablar de la manzana mágica y quería verla de cerca. Cuando llegó a la nave de Grulok, vio la manzana flotando en una cápsula de cristal, y sus ojos brillaron de emoción.