La Universidad Surcolombiana le apuesta a la Acreditación Institucional de Alta Calidad
Universidad Surcolombiana desdelau@usco.edu.co
El proceso de acreditación institucional inició en el año 2012 con la autoevaluación, un paso imprescindible para dar continuidad al reto de obtener este reconocimiento en el 2017.
No. 41 Edición Noviembre - Diciembre de 2015
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Cese “multilateral”: uno de los principales retos del anunciado cese al fuego
Se acerca la fecha estimada para el cese bilateral entre las Farc-Ep y el Gobierno, sugerida por ambos para el 16 de diciembre. ¿Cuáles son los retos que demanda este cese, tanto para las partes negociadoras como para la sociedad en general?, ¿cómo entender la inserción de este grupo armado en la vida política y civil?, ¿qué papel debe jugar la academia en dicho proceso? Desde La U habló con académicos, analistas políticos y líderes sociales, para dimensionar los impactos del cese en el país.
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Universidad
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Sustancias psicoactivas: un problema de convivencia que persiste en la Usco
Aunque desde el Gobierno Nacional se han promovido políticas para afrontar el fenómeno del consumo de sustancias psicoactivas, en las que se incentiva el diálogo de los actores involucrados y el análisis de los contextos particulares del fenómeno, el caso de la Universidad Surcolombiana parece tomar otros rumbos, pues sus actores se alejan del diálogo y el problema de convivencia persiste.
Neiva
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¡Llegó la Navidad!... y con ella, el alza en los costos de la energía
A finales del pasado mes de octubre el Ministro de Minas y Energía, Tomás González, aseguró que en diciembre iniciaría el incremento en los costos de energía, producto de los impactos del fenómeno del Niño. Sin embargo, representantes de diferentes instituciones y defensores de los derechos de los consumidores han manifestado sus críticas al respecto.
Cultura Más uso y menos ruido para las bibliotecas de la ciudad
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El ruido, la consulta por obligación y los bajos niveles de lectura son una constante en las bibliotecas del país; los recintos de lectura de Neiva y la Universidad Surcolombiana no son la excepción. Para mejorar y corregir estos factores el Ministerio de Cultura y cada uno de los lugares de consulta manejan estrategias para hacer de estos espacios escenarios de participación cultural y promotores de paz.
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Editorial
Los diálogos de paz y la Universidad
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Por: Pedro León Reyes Gaspar – Rector Universidad Surcolombiana
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on muchos los comentarios y análisis que se ciernen sobre los diálogos de paz que adelanta el gobierno colombiano y las Farc en la Habana desde hace ya más de tres años. Hay expectativas positivas como incertidumbres, dudas y optimismos. Pero lo que sí es seguro, es que estas conversaciones han puesto al país en la esfera internacional. Como se recordará los primeros diálogos o encuentros tuvieron lugar en Oslo, para luego trasladarse a la isla cubana. El objetivo para el gobierno es la terminación del conflicto, y para el grupo armado es buscar la paz con justicia social por medio del diálogo. Propósitos que se fundamentan en un Acuerdo General para la terminación del conflicto y la construcción de una paz estable y duradera. Aunque como lo dice el profesor de la Universidad Nacional de Colombia, Rodrigo Uprimny, el acuerdo prevé una amnistía amplia por delitos políticos y conexos, lo cual reitera que no es un sometimiento de las Farc, sino un proceso de paz político con una guerrilla no derrotada.
Es claro que la educación también tiene la facultad de enseñar nuevos valores, habilidades, actitudes e imaginarios, que de alguna manera, contribuyen a configurar y producir mejores relaciones entre la ciudadanía, y con ello, la construcción de región y de país en un contexto más acorde con los ideales de una nación que emerge de un conflicto que lleva más de cinco décadas, pero que estamos esperanzados concluya en mejores condiciones para todos”.
Vale mencionar que este proceso consta de cuatro fases o etapas. La primera, fue un periodo de acercamientos secretos entre las dos partes; la segunda, la constituye la concreción de los acuerdos; la tercera, consiste en la refrendación de los mismos; y la cuarta, será la implementación de lo pactado. Claro, que como ha de suponerse, todos queremos la paz en el país. Así las cosas, y cada vez con mayor énfasis, las opiniones en pro y en contra continúan presentándose en todos los círculos sociales y rincones de la patria. Los campesinos, los hacendados, los banqueros, los industriales, el gobierno, el Estado, los comerciantes, los vendedores ambulantes, las amas de casa, los jóvenes, los viejos, los inversionistas, …. Todos queremos la paz. ¿Se firmará la paz? Esta suele ser una de las preguntas más frecuentes entre los colombianos, y que no suele ser fácilmente contestada. Pues temas como el de tierras, que de acuerdo con el Igac, muestran que tan sólo al 0.4% de los dueños les pertenece el 61.2% de las tierras colombianas, una masiva concentración que evidencia una enorme desigualdad de riquezas y, por consiguiente, un aumento paulatino de la pobreza. Pero entre este sinnúmero de actores coexiste la Universidad como ente dinamizador no sólo de procesos de educación, sino también como escenario ideal para el diálogo, la discusión y la proposición consensuada. En este sentido, es importante señalar y destacar que la Universidad va a jugar un destacado papel en la etapa del posacuerdo, ya que se constituye en un ente que puede suministrar algunas herramientas básicas para direccionar propuestas conducentes a la construcción de una especie de observatorio en el ánimo de que pueda hacer seguimiento serio y crítico al desarrollo de la fase del postconflicto. Pues se hace necesario la construcción de un proyecto de educación superior que integre más a una ciudadanía en torno a un país más igualitario y democrático. Más crítico, mas propositivo, más incluyente y más progresista. Un país fundamentado ya no en las armas y la violencia, sino en el conocimiento y análisis. En palabras del doctor Carlos Tognato, se espera que en la etapa posterior a los acuerdos, la confrontación ya no sea con armas, sino con argumentos en la esfera pública. Imaginar la educación superior en este contexto es un paso necesario para que la democracia en Colombia se consolide y no se descarrile.
Es claro que la educación también tiene la facultad de enseñar nuevos valores, habilidades, actitudes e imaginarios, que de alguna manera, contribuyen a configurar y producir mejores relaciones entre la ciudadanía, y con ello, la construcción de región y de país en un contexto más acorde con los ideales de una nación que emerge de un conflicto que lleva más de cinco décadas, pero que estamos esperanzados concluya en mejores condiciones para todos. Desde la Universidad se puede ayudar a reducir divisiones económicas, sociales, étnicas, culturales y demás. Desde la Universidad se puede ayudar a promover el desarrollo de políticas sociales integrales donde la violencia y la inequidad, sean reemplazadas por las industrias de la inteligencia para una economía del saber donde se disponga que es mejor construir que destruir.
Desde La U / 2
UNIVERSIDAD SURCOLOMBIANA COMITÉ EDITORIAL DESDE LA U PEDRO LEÓN REYES GASPAR Rector
ALBERTO DUCUARA MANRIQUE Vicerrector Administrativo
JUAN CARLOS ACEBEDO Decano Facultad Ciencias Sociales y Humanas
ZULMA MARCELA MUÑOZ VELASCO Jefe de Programa de Comunicación Social y Periodismo
MARÍA TERESA CORTÉS ALEXANDER TRUJILLO BACA Víctor Alfonso Herrera Comité Editorial
JUAN GUILLERMO SOTO M. LINA FERNÁNDEZ WILLIAN CARDOZO ALEJANDRO POVEDA
ALEXANDER TRUJILLO BACA
DIAGRAMACIÓN
Docente - Editor General
Periodistas
Editora Surcolombiana S.A. PBX 8724200 ext303
Las opiniones expresadas son responsabilidad de sus autores, y no comprometen a la Universidad ni a las políticas editoriales del periódico Desde La U. • E-mail: desdelau@usco.edu.co
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Neiva
¡Llegó la Navidad!... y con ella, el alza en los costos de la energía
www.info7.mx
A finales del pasado mes de octubre el Ministro de Minas y Energía, Tomás González, aseguró que en diciembre iniciaría el incremento en los costos de energía, producto de los impactos del fenómeno del Niño. Sin embargo, representantes de diferentes instituciones y defensores de los derechos de los consumidores han manifestado sus críticas al respecto; la más certera: “¿qué pasó con los 14 billones de pesos recogidos en las facturas con el cobro del Cargo por Confiabilidad?”.
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partir de este mes comienza a operar la medida decretada por el Gobierno Nacional, en la que se espera que los colombianos paguen un poco más de 500 mil millones de pesos en los próximos meses en sus recibos de la energía, por cuenta del alza de 7 pesos en el kilovatio-hora (kWh), como una de las estrategias para evitar racionamientos durante el fenómeno climático de El Niño.
El problema Según el Ministro González, el fenómeno climático de El Niño ha sido más fuerte de lo previsto y la falta de lluvias ha bajado el nivel de los embalses de las hidroeléctricas, las mayores productoras de energía en el País. Por este motivo, en momentos de emergencia como este, se debe acudir a las plantas térmicas. El problema radica en que varias de estas plantas aseguraron que tenían problemas financieros: elevados costos de producción y carencia de recursos para operar. En este sentido, según Diego Otero Prada, PH.D en economía de la Universidad de Pensilvania, ex gerente del Instituto Colombiano de Energía Eléctrica y actual Rector de la Universidad Uniciencia, extensión Bucaramanga, el problema verdadero está en que Colombia no tiene gas suficiente para operar estas Plantas: “tenemos que generar nuestra energía usando un parque térmico costoso, que tiene que usar combus-
tibles líquidos ante la carencia de gas natural. Este es un error de planeación energética que están pagando la ciudadanía y el sector productivo”.
de Control conminó al Estado a que responda “qué pasó con los 14 billones de pesos recogidos en las facturas con el cobro del Cargo por Confiabilidad”.
En este contexto, el Ministro justificó la medida como necesaria para asegurar la generación termoeléctrica a partir de combustibles líquidos en el país. “Solo así se puede suplir la menor producción de las hidroeléctricas, que preservan agua en sus embalses durante el fenómeno de El Niño, lo que también eleva el precio en la Bolsa de Energía”, aseguró en un medio de circulación nacional.
Desde la Asociación de Ligas de Usuarios de Servicios Públicos Domiciliarios, su presidente, Javier Gaviria, manifestó que la medida decretada por el Gobierno central es injustificada, porque “ya pagamos por asegurar el suministro en tiempos de intenso verano. La decisión se presenta cuando el ingreso de los hogares se ve afectado por la inflación y viene una época de matrículas de colegio y otros gastos”.
Sin embargo, aun cuando los impactos de El Niño no han tenido lugar a duda en la población, representantes de diferentes instituciones y defensores de los derechos de los consumidores han manifestado sus críticas respecto a lo que han considerado una falta de prevención por parte del Gobierno Nacional. Además, coinciden en que los hogares, comercio e industria, han pagado en nueve años 23,5 billones de pesos por el llamado Cargo por Confiabilidad, justamente un seguro que se activa para no tener que pagar más del precio de escasez en épocas de sequía.
Cargo por Confiabilidad Según la Contraloría, el cobro adicional en las facturas que los colombianos pagan cada mes, se invierte en equipos, mantenimientos y medidas que permitieran garantizar un servicio seguro de energía; sin embargo, el Ente
Por su parte, la presidenta de Asoenergía, María Luisa Chiappe, afirmó que los consumidores están pagando de más por las ineficiencias de las empresas termoeléctricas: “firmaron unos compromisos de generación (energía en firme), a sabiendas que producían con unos costos extremadamente altos y que no iban a poder cumplir con lo que prometieron”. Otras voces, desde la Procuraduría General, al igual que del Senado de la República, se pronunciaron al respecto: “Es infame que ustedes protejan a estos empresarios. Muchas de esta térmicas estuvieron disponibles (para generar) pero se llevaron 5 mil millones de dólares. ¿Será que terminaron en las utilidades de los socios? Tenemos información de que una de estas empresas tiene cuentas en Islas Caimán (…), sus dueños son inversionistas norteamericanos, algunas entidades financieras,
Bancolombia, Argos y una cantidad de gremios económicos”, señaló el vicepresidente del Senado, Alexander López.
Impactos locales Otra de las medidas dispuestas por el Gobierno Nacional hace énfasis en el ahorro. En este sentido, ha hecho un llamado a la población civil y a los alcaldes de las diferentes ciudades a que ahorren energía y sean austeros en el despliegue de iluminación navideña. En esta dirección, alcaldes de ciudades como Bogotá, Medellín, Cali, afirmaron que reducirán los horarios de sus alumbrados públicos navideños y que implementarán el uso de bombillas led, las cuales consumen menos energía. Para el caso de Neiva, según le manifestó a Desde La U el gerente de Electrohuila, Julio Alberto Gómez, la situación debe abordarse desde dos comportamientos “que sumados constituyen el mejor aporte: ahorro de energía y uso racional y consciente de los recursos naturales, principalmente el agua. Además, las instituciones deben orientar y velar por esta conducta y la sociedad ponerla en práctica”. En cuanto al tema del alumbrado navideño, Electrohuila “no realizará convenios con las Alcaldías para el desarrollo de alumbrado navideños. Según datos históricos, en condiciones normales, la demanda de energía en el mes de diciembre presenta un incremento entre el 2% y el 4% con respecto al promedio de los demás meses del año, energía de la cual podemos hacer uso en necesidades prioritarias”.
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Por: Juan Guillermo Soto Medina
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Academia
La Universidad Surcolombiana le apuesta a la Acreditación Institucional de Alta Calidad El proceso de acreditación institucional inició en el año 2012 con la autoevaluación, un paso imprescindible para dar continuidad al reto de obtener este reconocimiento en el 2017.
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Carlos Javier Martínez, Coordinador General de Acreditación Institucional USCO, y Mónica Lucía Vargas Echeverry, representante de Universidad EAFIT. (Foto, Oficina de Egresados Usco). Por: Lina Fernandez
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urante el año 2015, la Universidad Surcolombiana retomó progresivamente el sendero que puede conducir a lograr el reconocimiento por parte del Estado como una institución educativa de alta calidad. Para ello, reorganizó un equipo de trabajo liderado por el Magister Carlos Javier Martinez y delegados de las facultades, y realizó una serie de visitas y jornadas de trabajo con el acompañamiento institucional de la Universidad Eafit. “En este momento estamos terminando la actualización diagnóstica porque la universidad empezó en el 2012 el proceso de autoevaluación con fines de acreditación y los resultados fueron entregados en el 2014, pero entre 2014 y 2015 pasaron algunas cosas particulares. En primer lugar, que el Consejo Nacional de Acreditación, CNA, sacó nuevos lineamientos en los cuales amplió por ejemplo los factores de 10 a 12, dividió profesores de estudiantes, e incluyó otros aspectos y características. En segundo lugar, porque la Universidad Surcolombiana, desde diciembre de 2014, tiene nuevo Plan de Desarrollo Institucional y nuevo Proyecto Educativo Institucional, entonces lo que se ha dicho en la autoevaluación, podría cambiar sustancialmente. Y en tercer
lugar, porque en este último año ha habido algunos desarrollos interesantes en la Universidad, en algunos aspectos”, manifestó Martínez González. De igual modo, la Dirección General de Currículo de la Universidad Surcolombiana ha sido responsable de los procesos de registro calificado de los programas, y de acreditación de los mismos. El Jefe de esta dependencia, Benjamín Alarcón Yustres, asegura que los primeros pasos hacia acreditación institucional se dieron desde las orientaciones de la Dirección General de Currículo, en vista de que los pilares de aseguramiento de la calidad de educación, que señala el Ministerio de Educación Nacional, tienen mucho que ver con esta dependencia; estos son el registro calificado, la acreditación de programas y la acreditación institucional, y las pruebas Saber Pro. “Este año se ha estado revisando el informe para detectar las debilidades y poder corregirlas, simultáneamente se está haciendo una especie de nueva evaluación tratando de establecer qué aspectos se han mejorado, cuáles debilidades se mantienen y las fortalezas que se preservan, para promover el mejoramiento en dichos aspectos, pensando en que al cabo de seis u ocho meses se logre realizar la evaluación externa, que hacen los pares que
vienen a confirmar lo que se dice en la autoevaluación”, expresó el profesor Benjamín. También señaló que la parte más difícil de toda acreditación ha sido la participación, y que en la USCO, hay que despertar el interes y compromiso de la comunidad académica con este proceso.
Los retos del proceso de Acreditación Institucional El plan de trabajo del Comité de Acreditación Institucional de la Universidad Surcolombiana muestra que una vez se termine la etapa de actualización diagnóstica, recogiendo nuevos datos y juicios de valor, para el primer semestre del 2016 se debe hacer todo el proceso de autoevaluación a la luz de las recomendaciones que surjan de esa actualización. Carlos Javier Martínez, manifestó que existen dos partes complicadas del proceso, una de orden documental, porque no se cuenta con una memoria institucional, existe mucha información incompleta y sin actualizar, pero esta difuminada en varias oficinas y unidades. Otra parte, es la participación de todos los miembros de la comunidad universitaria en este proceso. Para Ervin Aranda Aranda, decano de la Facultad
“Hay que pensar en acreditación como una oportunidad para ser cada día mejores en todos los aspectos, necesitamos enfrentar el proceso de una manera muy creativa, y fresca, no con el norte de obtener una resolución o un papel que nos acredite o no, sino con la certeza de que eso nos permite ser introspectivos y vernos a nosotros mismos antes de que otros lo hagan”, Carlos Javier Martínez.
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En ese sentido Jaime Polanía Perdomo, decano de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales, augura que el proceso que adelanta la Universidad para lograr la acreditación es muy importante, porque no solo les permitirá acceder a más recursos si se logra la acreditación, sino que permite evaluar cómo está la casa de estudios, en lo académico, la planta física, y que esto permite dimensionar hasta donde se puede llegar. Así mismo, afirma que la facultad se ha hecho partícipe desde que él fue representante de la misma en el Comité de Acreditación Institucional, y que siguen haciendo presencia en la actualización del documento de autoevaluación. Carlos Javier Martínez, señala que “la Universidad Surcolombiana tiene muchos vacíos y cosas por mejorar, pero creo que somos la mejor universidad de la región, queremos ser la primera universidad con acreditación institucional de alta calidad en el departamento, pero eso lo logramos en la medida en que la gente dedique tiempo, esfuerzo y disciplina, como lo dice la frase que tenemos al interior del grupo ‘no basta con ponerse la camiseta sino que también hay que sudarla’”. Así mismo, Gabriel Orlando Realpe, jefe de programa de Derecho, señala que la Facultad de Ciencias Jurídicas y Políticas, en cabeza del decano, Mario Cesar Tejada, ha iniciado un proceso activo de re acreditación del programa de Derecho, entendiendo que la acreditación de programas ayuda a la Institucional; de igual manera, asegura que aunque la USCO está bien posicionada, una de las debilidades que debe enfrentar está en los recursos, “el Gobierno no fortalece económicamente a sus universidades, que son centros de desarrollo, apoyo en la parte cognoscitiva de toda una sociedad y principalmente la Huilense, sin presupuesto es muy difícil el mejoramiento de aulas, laboratorios, y docentes, porque este es importante para mejorar la infraestructura”, expresó Realpe. Por otro lado, cabe mencionar algunos de los logros que ha tenido la Universidad Surcolombiana desde que inició el proceso, uno de ellos es el acompañamiento de la Universidad EAFIT, el cual se dio en una convocatoria de Fomento de la Acreditación Institucional y de Programas que hizo el Ministerio de Educación. De 32 universidades que se presentaron, la USCO fue una de las ocho seleccionadas; a cuatro se les dio acompañamiento para el proceso de Acreditación Institucional
Para este proceso de acompañamiento, EAFIT firmó el convenio 0877 con el Ministerio de Educación, el cual contempla cuatro visitas y una serie de comunicaciones vía web. De esas cuatro visitas se han cumplido tres; la primera visita desnudó el problema de la falta de compromiso y credibilidad de la Universidad en el proceso; la segunda enrutó el problema de las ponderaciones y de los nuevos hallazgos que tiene la Universidad; y la tercera se enfocó en hacer una labor de sensibilización en la comunidad universitaria, para que se entendiera qué implicaciones tiene la acreditación. La última visita está programada para el 10 de diciembre y se aprovechará para presentar los
avances y resultados que se tienen hasta el momento. Mónica Lucia Vargas Echeverry es la representante de la Universidad EAFIT en este proceso de acompañamiento. Ella ha resaltado que la Universidad Surcolombiana desarrolla proyectos de muy buen impacto a nivel regional. Asegura que el proceso de recolección de información al interior del Alma Máter ha sido bueno, aunque se deben reforzar las evidencias de los logros y reconocimientos que se le hacen a docentes, estudiantes y funcionarios de la Institución. También señala que es necesario lograr una mayor vinculación de todos los estamentos en este proceso. En este sentido, según Vargas, la universidad tiene grandes oportunidades para la acreditación a finales del 2016 o en el 2017.
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La acreditación es un reconocimiento social que hace el Estado en nombre de la sociedad, a una buena condición de calidad”, Benjamín Alarcón Yustres.
Foto: oficina de egresados USCO
De tal manera, asegura que en la facultad han realizado reuniones parciales con funcionarios y estudiantes, donde principalmente les han incentivado para que ellos sean multiplicadores y cada día sean más los que estén comprometidos con la Acreditación Institucional.
y las otras para acreditación de programas. La USCO figura entre las cuatro primeras.
Estudiantes participan en jornada de sensibilización para la acreditación institucional.
La importancia de la Acreditación Institucional Este reconocimiento que otorga la máxima autoridad en educación del país es garantía para la comunidad académica y para la sociedad general, pues concede importantes beneficios y responsabilidades a las Instituciones de Educación Superior que lo adquieren. “Una de las ventajas principales de la Acreditación Institucional es el reconocimiento, porque las instituciones ahora se están viendo abocadas a alta competencia entre sí y los padres de familia y los estudiantes prefieren universidades acreditadas. A nivel internacional, favorece en el sentido de que si un estudiante se quiere ir de intercambio, muchas instituciones del extranjero están pidiendo que el estudiante sea de una institución que cuente con acreditación de alta calidad. A nivel interno, porque se les otorga mayores recursos a las instituciones que están acreditadas”, señaló Vargas Echeverry. Para la Universidad Surcolombiana la acreditación es un aspecto de importancia que se convierte en un proceso permanente de autoevaluación, para encaminarse por buenos rumbos. Así mismo, si es acreditada la Universidad podrá tener más recursos por parte del Gobierno.
Ervin Aranda, afirma que por ser la única universidad pública del sur del departamento del Huila, tiene ventaja para ser acreditada y ganar reconocimiento ante la sociedad Huilense y la Nación. “De esa forma habrá más aspirantes a los programas, mayores recursos de parte del estado, debido a que el gobierno ha decidido dar mayor ayuda económica a las universidades que están acreditadas institucionalmente”, afirmó. También permite garantizar las condiciones básicas para el servicio de educación para la comunidad, desde la calidad de docentes, procesos académicos y de infraestructura de programas, y eso genera un agregado bastante importante para la universidad. A los estudiantes también les favorece la Acreditación Institucional porque se fortalecen los convenios de movilidad estudiantil, de tal manera que tiene un mayor número de universidades para elegir. Además, al egresar de la institución tendrá mayor reconocimiento profesional y mejores alternativas de ubicación laboral. Por su parte, los docentes gozarán de reconocimiento por sus labores académicas al tiempo que tienen oportunidad de acceder a mayor cooperación internacional para el desarrollo de proyectos de investigación y proyección social.
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de Ingeniería, lo más difícil es lograr motivar a los tres estamentos; estudiantes, administrativos y docentes, que componen la Universidad, asegura que es una tarea que se está realizando y espera que pronto haya mayor compromiso de todos frente al proceso.
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Nacional
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Cese “multilateral”: uno de los principales retos del anunciado cese bilateral Se acerca la fecha estimada para el cese bilateral entre las Farc-Ep y el Gobierno, sugerida por ambos para el 16 de diciembre. ¿Cuáles son los retos que demanda este cese, tanto para las partes negociadoras como para la sociedad en general?, ¿cómo entender la inserción de este grupo armado en la vida política y civil?, ¿qué papel debe jugar la academia en dicho proceso? Desde La U habló con académicos, analistas políticos y líderes sociales, para dimensionar los impactos del cese en el país. Por: Juan Guillermo Soto Medina
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ace algunos meses Humberto de la Calle, jefe del equipo negociador del Gobierno en La Habana, advirtió que para llegar a un cese del fuego y de hostilidades bilateral y definitivo, además de fortalecer los lazos de confianza entre las partes con acciones y avances concretos, el Gobierno debe “avizorar” que se pueda conseguir un acuerdo con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia-Ejército del Pueblo, Farc-Ep, en tres temas puntuales: justicia transicional, el mismo cese del fuego y garantías mutuas para quienes dejen las armas. En este sentido, durante el segundo semestre de este año se desencadenaron algunas acciones que alimentaron la idea de un cese bilateral y de una pronta resolución del conflicto armado colombiano: •
El pasado 12 de julio, las Farc-Ep declararon un nuevo alto al fuego
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unilateral (el sexto durante las negociaciones de La Habana), el cual comenzó a operar el 20 de julio. Días después, el 25 del mismo mes, el presidente Juan Manuel Santos dio la orden de suspender los bombardeos a los campamentos de la guerrilla. El 23 de septiembre, Gobierno y Farc-Ep, en cabeza de sus máximos dirigentes, Juan Manuel Santos y Rodrigo Londoño (conocido como Timochenko), le anunciaron al país el acuerdo alcanzado en el tema de justicia, el cual incluye elementos de judicialización, confesión de crímenes, e instancias de reparación a las víctimas. Dicho anuncio fue la antesala a otro aún más histórico: la firma del acuerdo de paz, a más tardar, el 23 de Marzo de 2016.
Dados los acuerdos y avances con las Farc-Ep en los tres temas puntuales señalados por el gobierno, el presidente Santos, el pasado 29 de Octubre,
aseguró que sí es posible empezar a aplicar desde el próximo 16 de diciembre el cese al fuego bilateral, luego de conocer esta propuesta hecha el día anterior por ‘Rodrigo Granda’, integrante del equipo negociador de las Farc-Ep en La Habana.
Cese bilateral: antecedentes Durante estos casi 60 años de conflicto armado, en Colombia han tenido lugar algunos intentos de cese al fuego. Según Jose Jairo Gonzales, filósofo y sociólogo, consultor de Naciones Unidas, especialista en historia regional sobre el conflicto y director ejecutivo de Huipaz, en la época de la violencia hubo zonas en la que se no se atacaba al oponente, según lo estipulado por ciertos convenios entre las partes; pero el más reciente intento de cese al fuego bilateral, dentro de una negociación para un acuerdo de paz, se dio en el gobierno de Belisario Bentancur, en 1983, “este dio origen a la Unión Patriótica, con la
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Un cese que trascienda el alto al fuego, y una sociedad civil bien informada, ilustrada, con claro conocimiento de lo que se está negociando, tiene que ser favorable a la paz”. Jose Jairo Gonzales
Universidad Surcolombiana Noviembre - Diciembre de 2015 consecuencia de que, al no haber mecanismos de verificación internacionales, y ante los permanente actos delincuenciales o de violencia en muchos lugares del país, ambas partes alegaron haber violado la tregua; entonces se encarnizaron nuevamente en combates. Producto de esa tregua fue el nacimiento político del partido de la Unión Patriótica, UP, que luego fue completamente sometida al exterminio”, afirmó Gonzales. El otro intento fue en el gobierno de Andrés Pastrana, en el año 1999. Allí no hubo tregua bilateral, pero sí una zona de distención donde se ubicaron unos puntos en San Vicente del Caguán, Caquetá, en los que, al interior, no se combatía; era un cese al fuego localizado. Fuera de esta zona había combates. De las anteriores experiencias, sin duda el principal aprendizaje radica en que un alto al fuego bilateral implica la intervención de un tercer actor que verifique que hay cese al fuego de las dos partes. Hay protocolos internacionales, en términos de un conflicto interno, de tal modo que el actor verificador no puede ser, exclusivamente, ninguna de las partes. Ese tercero, según lo ha manifestado el gobierno, puede ser la ONU, no como fuerza militar sino como organismo amigable. El otro ingrediente crucial para este proceso es la confianza entre las partes, cosa que ya se ha fortalecido con hechos en los últimos meses; esto, sobre todo, para los procesos de comunicación entre Farc y Gobierno, ya que aún persisten otros focos de violencia que este último debe combatir.
Nacional Timochenko ordena suspender el entrenamiento miliar y los reclutamientos; comienza el trámite de la ley para convocar un plebiscito que refrende el Acuerdo; según el Centro de Recursos para el Análisis de conflicto, CERAC, la violencia del conflicto se ubica en el nivel más bajo de los últimos 30 años, y las encuestas muestran más apoyo por parte de los colombianos al proceso de paz (del 60% en agosto pasó al 69% en noviembre, según la encuesta Gallup). Por otro lado, el Senado hunde el artículo de la reforma constitucional para la paz que permite la participación en política de los guerrilleros desmovilizados, a lo que se le agrega el resultado de una encuesta de Cifras y Contextos: el 71% de colombianos desaprueba que miembros de las Farc participen en política. En este panorama surge un interrogante: ¿cuáles deben ser los mecanismos adecuados para que la sociedad acepte la inserción de las Farc a la vida civil y política, teniendo en cuenta que hablamos de una sociedad herida, acostumbrada al odio y a la venganza? para Juan Houghton, es clave entender que la persistencia del conflicto armado ha creado una situación de excepción en por lo menos 300 municipios del país; “allí se han creado institucionalidades de hecho, donde las insurgencias son una forma proto-estatal con elevados niveles de legitimidad o donde las comunidades han formado sus formas autónomas de
construcción de cultura de paz desde la formación, la investigación y la proyección social. “Esto lo venimos haciendo desde la Maestría, con los procesos de investigación en las experiencias que adelantamos en Algeciras, la realización de la primera Bienal Internacional de Educación y Cultura de Paz, en san Agustín; la creación de propuestas pedagógicas articuladas al arte y la lúdica como “Festi-paz” y otras iniciativas como la propuesta de cátedra de paz, que hemos denominado “CONVERS-A-CCIONES PARA LA PAZ”, la cual se propone como un espacio alternativo a las clases convencionales que combina diversas formas de acción y reflexión”.
¿Cese al fuego o de hostilidades? Lo que está a punto de tener lugar este 16 de diciembre es un cese del fuego bilateral, es decir enfundar las armas y detener el fuego entre las partes. Acá no se habla de un cese de hostilidades, que va mucho más allá que el acto de acallar los fusiles; este, por ejemplo, por parte de la guerrilla, tendrían que parar acciones tales como los ataques a la infraestructura, extorsiones, reclutamiento; en cuanto al gobierno, parar bombardeos, misiones ofensivas, trabajos de inteligencia contra la guerrilla. La lista sería producto de un pacto.
¿Cese bilateral o multilateral?
Inserción de las farc-Ep en la vida política y civil. Luego de estos históricos anuncios, el del cese bilateral y la firma del acuerdo de paz, han tenido lugar algunos sucesos en la esfera política nacional: alias
gobierno. ¿Cómo se debe dar la inserción de las guerrillas allí? Pues empezando por el reconocimiento de esas institucionalidades, populares o insurgentes, y aceptando que lo más equivocado es “llevar el Estado”, pues de lo que se trata es de constituir el Estado con la experiencia política de las propias comunidades”. En este sentido, Germán Roncancio, especialista en Comunicación, Magister en educación y analista observador de Conflictos, Derechos Humanos y Paz, asegura que además de reconocer y legitimar a estos grupos, también es necesario generar unas estrategias que no tengan que ver tanto con propagandas de televisión o pedagogías de paz banales sino con “una cultura de paz, que de cuenta de cátedras de paz, no como un ejercicio de una o dos horas al día en las universidades, sino que se diseñen programas de formación e investigación que analicen precisamente esas causas culturales, económicas, políticas del conflicto y que permita generar todo un proceso de aprender, de conocimiento de esa paz”. En esta misma dirección, Myriam Oviedo, Doctora en Ciencias Sociales, Niñez y Juventud, y coordinadora de la Maestría en Educación y Cultura de Paz, de la Universidad Surcolombiana, aseguró que el rol de la academia consiste en generar procesos pedagógicos en torno a las negociaciones y, simultáneamente, trabajar por la
Qué sigifica dejar las armas Tal vez una de las consecuencias negativas de mantener unos diálogos bajo la confidencialidad de las partes, es que la información parcial que se ha filtrado en la opinión pública durante estos tres años de negociaciones no ha sido contextualizada ni explicada por las partes, mucho menos por los medios de comunicación; esto conllevó a que amplios sectores de la población Colombiana, por ejemplo, cuando se informó de manera escueta que las Farc no iba a hacer entrega de armas al Gobierno, creyera que este grupo iba a seguir armada luego de firmar la paz. En tal sentido, es pertinente hacer la diferencia entre el acto de entregar las armas y dejarlas. “La dejación es el proceso en el que un grupo deja de usar las armas, estas pasan a un tercero que garantiza que no volverá a haber uso de ellas. Esto supone un arbitraje internacional. Ya entregar las armas significa la recuperación de estas por parte de un actor que ha vencido: coge las armas del otro, del derrotado”, dijo Jose Jairo Gonález, quien resaltó que la opinión pública guarda todavía la imagen de una guerrilla del M19, que va en fila, entrega las armas… esa imagen la alimentan los medios para decir que eso se espera de las Farc, sabiendo que no será así.
Desde La U / 7
En este sentido, Jose Jairo Gonzales advierte la necesidad de que este futuro cese al fuego bilateral se convierta a su vez en un llamado a un cese multilateral; es decir, en donde otros actores de incidencia en la construcción de opinión pública, como los medios de comunicación, los partidos políticos de oposición, los jefes de organismos como Procuraduría y Contraloría, los maestros de escuela, cesen la violencia en sus discursos y que ayuden a la comprensión del conflicto de manera holística; que si bien el alto al fuego ayuda a preservar la vida de las personas, combatientes y civiles, un alto al odio y a la violencia del lenguaje ayuda a construir una cultura de paz. Entonces, dice Gonzales, “un cese que trascienda el alto al fuego, y una sociedad civil bien informada, ilustrada, con claro conocimiento de lo que se está negociando, tiene que ser favorable a la paz. Por otro lado, si no hay una comunicación adecuada de lo que se firmó, una pedagogía por parte de sus organizaciones, sobre lo que se firmó, probablemente un mecanismo refrendatario de esos acuerdos, se pierda”.
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Pese a que las negociaciones actuales suponen que el Estado reconoce a las insurgencias como actores políticos y a la guerra como un conflicto de naturaleza política, para Juan Houghton -líder social integrante de Congreso de los Pueblos, quien además ha estado vinculado a la Comisión de Paz del Congreso-, en los imaginarios de la sociedad se mantiene el discurso uribista de la “amenaza terrorista” y de la absoluta falta de justificación de la lucha guerrillera. Por otro lado, “la población adoptó una lectura del conflicto desde la perspectiva de víctimas, que iguala a todos los actores y todos los actos como simple violencia contra la sociedad y las comunidades, quedándose con una explicación superficial de lo acontecido”, afirma Houghton; así las cosas, agrega que la presentación del conflicto como una mera violencia generalizada, con unos grupos armados sin programas políticos de transformación, deviene en un rechazo generalizado a sus actores por una sociedad que se concibe esencialmente victimizada pero exterior a la conflictividad. El que la población entienda que la guerra es política y requiere una solución política, es fundamental.
Universidad Surcolombiana Noviembre - Diciembre de 2015
Neiva
¿Cómo se prepara la Universidad Surcolombiana para la paz?
Por: Julián David Vargas Ortiz Manuel Sebastián Perdomo Ramírez Juan Sebastián Arias Palomá Jhoan Sebastián Salazar Cerón
Colombia es un país que debe estar preparado para dejar de soportar más de cincuenta años de conflicto entre grupos al margen de la ley y el Gobierno Nacional, y empezar a afrontar un posible posconflicto. El llamado se hace extensivo a todos los actores de la sociedad.
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La violencia tuvo su origen en las rivalidades entre los partidos tradicionales (Liberal y Conservador) en el siglo XIX, y se agudizó durante la Guerra de los Mil Días (1899-1902). La confrontación ideológica fue el principio de una batalla que pareciera no acabar y que en 1948, con el asesinato de Jorge Eliécer Gaitán, tuvo un punto de ebullición. El control del poder político ejercido por los dos partidos tradicionales del país, obligó a sectores indígenas y campesinos a buscar el camino de la participación en los procesos políticos a través de las armas; a mediados de los años sesenta, después de un proceso de alzamiento en armas generalizado en el país, se consolidan guerrillas de izquierda con proyectos políticos: las FARC-EP, EPL Y ELN. En adelante, el conflicto político, social y armado trasciende de los en-
frentamientos entre la insurgencia y las fuerzas armadas estatales, a las acciones de las AUC y los crímenes de Estado. En más de 50 años de confrontación son más de seis millones las víctimas. Pese a que el conflicto lo ha vivido todo el país, hay territorios que sufren la peor parte de la disputa entre los actores armados. Según informe
de la Sala de Atención Humanitaria OCHA Colombia, en 2012 y 2013 diez departamentos eran considerados zona roja debido a la alta presencia de grupos ilegales. Así mismo, sólo en el Huila el Centro de Atención Integral y Reparación de Víctimas reportó que entre 1997 y 2013 hubo cerca de 151.518 víctimas del conflicto (ver gráfico 2): No obstante, una luz de esperanza brilla en el horizonte desde finales del año 2012 cuando el Gobierno Nacional y las FARC-EP acordaron iniciar mesa de diálogo en Cuba en busca de una salida negociada al conflicto político, social y armado.
A su vez, en agosto del presente año (2015), el presidente de la República Juan Manuel Santos dio a conocer un hecho histórico para el país: en marzo del 2016 todos los puntos tratados en La El Huila cerró la lista de departamentos considerados Habana estarán listos como zona roja al contar con 205 tropas al margen de la para estampar la rúbriley. (Fuente: Sala de Atención Humanitaria). ca de la paz.
¿Cómo deberán prepararse las universidades para aportar en este proceso? Es el interrogante que surge después de este recorrido. El contexto de posacuerdo en el que entraría el país en el primer semestre de 2016, hace pensar que el modelo educativo colombiano requiere de más ajustes en términos de convivencia, reconciliación, respeto y perdón; rescatar la concepción de que la formación académica y social es el sustento de cualquier sociedad. Así las cosas, ¿qué espacios se han originado y deberían forjarse desde la Universidad Surcolombiana para promover el desarrollo de la paz? Un rol primordial en el proceso Los escenarios educativos han sido protagonistas en las discusiones sobre las problemáticas marcadas por la violencia que aquejan a la sociedad, pero es en momentos en que las negociaciones de paz se han tomado la primera página de la vida en el país, que la universidad colombiana debe estar más presente. Según Juan Diego Castrillón Orrego, Rector de la Universidad del Cauca y representante del sector académico al Consejo Nacional de Paz, actualmente en muchas universidades se debaten los acuerdos y documentos generados
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Neiva
Gráfico 2: Neiva y Pitalito son dos de los municipios que más han padecido las consecuencias del conflicto. Éste ha generado desplazamientos y homicidios. (Fuente: Informe Centro de Atención y Reparación a Víctimas)
La I Bienal Internacional de Educación y Cultura de Paz se constituyó como un escenario para debatir y promover iniciativas de paz mediante instituciones y comunidad en general. (Cortesía - Página Web de la Bienal).
en este escenario, como insumo académico para la reflexión y el debate.
En In-Sur-Gentes las principales líneas de investigación son Educación, pedagogías críticas y construcción de subjetividades, y Conflictos socio-ambientales, movimientos sociales y paces.
La Universidad Nacional de Colombia a través del Centro de Pensamiento y Seguimiento a los Diálogos de Paz, conjunto con Naciones Unidas, ha organizado los Foros sobre Participación Política, Desarrollo Agrario Integral y Cultivos Ilícitos, en Bogotá y San José del Guaviare; así como los foros con las distintas víctimas del conflicto en Villavicencio, Barrancabermeja, Barranquilla y Cali. Allí participaron líderes campesinos, colonos, afrocolombianos, indígenas, mujeres dirigentes de distintas organizaciones, agricultores y empresarios, los cuales produjeron diagnósticos sobre las problemáticas que afrontan sus regiones. La voz de la USCO “La Universidad nació en la calle y en la calle la defenderemos”, es el lema insigne de la Universidad Surcolombiana en el departamento del Huila que debe ampliar la comunidad universitaria para seguir con su aporte al posacuerdo, a través de proyectos de inclusión y participación de las personas que decidan dejar las armas y apostarle a la construcción de la paz en el territorio, específicamente el sur colombiano. El ambiente de discusión en torno a la paz ha propiciado escenarios como la I Bienal Internacional de Educación y Cultura de Paz, desarrollada desde la USCO en el municipio de San Agustín, sur del departamento del Huila, con el objetivo de contribuir a la construcción de una cultura de paz. El espacio de encuentro en torno a la pacificación del país, incluyó al arte como una acción política que “da cuenta de las relaciones entre los hombres, representa sociedades, conflictos e identidades; así, las representaciones estéticas promueven la coexistencia y la reconciliación en tanto obran como canales de expresión-comunicación de modos de reconocimiento, pero también, de vulneración de derechos”.
In-Sur-Gentes para la paz Las distintas áreas del conocimiento en la Universidad representadas en Facultades y Programas, así como sindicatos, diplomados, foros, semilleros de investigación y cátedras alternas, son los espacios idóneos para que la institución deje de ser un claustros de educación superior y continúe fomentando una cultura de cambio que aporte elementos para la comprensión de la inclusión de la insurgencia en la sociedad civil. “Tenemos que contribuir a través de la participación en los diferentes espacios de inclusión, así no compartamos sus hábitos, con la intención de acabar los discursos hegemónicos. El postacuerdo de paz se construye desde los territorios ya que son los que están vendiendo y regalando por culpa de la política minero-energética donde no hay una construcción real, porque las personas no pueden estar en su territorio y decidir sobre su futuro, sobre la paz y su reciprocidad”, comenta David Bernal, docente del departamento de Psicopedagogía de la Facultad de Educación de la Surcolombiana. De acuerdo a su opinión es necesario reconocer que el conflicto está presente en nosotros por inercia, para crear esferas democráticas a partir de las diferencias. Precisamente, ese llamado constante a la educación superior para que aporte a la reconciliación desde su carácter público o privado, es acogido por procesos como In-Sur-Gentes que hoy se piensa la paz desde la “construcción del saber propio -desde el sur- y un conocimiento no instrumentalizador”, según Julio Jaime Salas, integrante del Grupo de Investigación que se gestó en la Universidad Surcolombiana en el año 2014, dos años después de iniciado el Proceso de Paz en La Habana. El colectivo de investigación interdisciplinario cuenta con avales de la Facultad de Ciencias Sociales y Humanas y la Facultad de Educación, y está integrado por docentes y estudiantes de ambas facultades, así como alumnos del Programa de Derecho
El interés que existe por la paz desde el Grupo de Investigación, lo lleva a replantear el concepto como un discurso múltiple y no estático, que necesita dialogar. De ahí que las “capsulas de memoria” que desarrollan en forma de creaciones artísticas están pensadas para dialogar con la población huilense en muestras itinerantes por todo el departamento. El profesor Julio Jaime está convencido de que es clave contarla a la generación actual el país que estamos pensando en paz, puesto que “construir paz en Colombia es un trabajo de todos hasta dentro de unos 100 años como para comenzar”, advierte Jaime Salas. El impacto esperado por procesos como In-Sur-Gentes, es mostrar esas historias en 50 años de conflicto, dar a conocer lo que vive el país actualmente y que la sociedad continúe construyendo lo que falta; todo en consonancia con campañas nacionales como “Para la guerra nada, para la paz todo”, que se inspira en una producción de la cantautora colombiana Marta Gómez, dueña de una voz que hace llorar, enamorar, poner los pelos de punta, sentir un vacío en el estómago, y que ha cantado en Argentina, Ecuador, Chile, Estados Unidos, Suecia, Israel y hasta Sudáfrica. “Encaminados a través de la enseñanza” Todos los trasfondos que puede tocar una sociedad van enmarcados desde lo
particular hacia lo colectivo, y la paz es esa perfección que, como dice Eduardo Galeano, “es solo privilegio de dioses”. Utopía aquella que trasciende a lo metafísico y fortalece las ansias de estar cerca de eso que pareciera no puede existir en su totalidad, y sin embargo al aproximarnos permaneceremos en una convivencia probablemente más sana de lo que hoy frecuentamos. Para Vicenç Fisas, director de la Escuela de Cultura y Paz de la Universidad Autónoma de Barcelona “la educación es un instrumento crucial de la evolución social y política. Si estamos de acuerdo en que la paz es la transformación creativa de los conflictos, hemos de convenir que su propósito es fomentar una cultura que busca el bien común”. Precisamente, con ese propósito de incidir en la construcción de nuevos escenarios que mitiguen las prácticas violentas que se han recrudecido en el territorio nacional por las desigualdades, nace en el año 2014 la Maestría en Educación y Cultura de Paz, adscrita a la Facultad de Educación. La Maestría aporta bases a sus estudiantes, principalmente, para que fortalezcan sus procesos de intervención en torno a la convivencia en paz. Es el caso de la “Corporación Arte y Vida”, un ejemplo de cómo a través de la danza y las artes dramáticas, Miguel Ángel Rodríguez Cerón trabaja con cerca 100 personas entre niños, jóvenes y adultos en la Comuna siete de Neiva. Como estudiante de la Maestría de Educación y Cultura de Paz, aporta sus conocimientos para promover el diálogo, la reconciliación y el aprovechamiento del tiempo libre dentro la comunidad.
In-Sur-Gentes es un colectivo de investigación que piensa en la transformación social de la realidad a partir de su reconocimiento, mediante pedagogías críticas y construcción de subjetividades.
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“El compromiso de las universidades con la promoción de una cultura de paz y convivencia en el país se hace notable en múltiples acciones que se vienen desarrollando en un esfuerzo dirigido a cumplir con los propósitos que se gestan en la mesa de negociación en La Habana”, asegura Castrillón.
Además, con vivencias internacionales resaltó la memoria como el medio para “visibilizar, sistematizar, consultar y brindar información sobre las experiencias en Educación y Cultura de Paz en las regiones del país”.
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Ciudad
Los rostros de la paz
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Fotos: Congreso de los Pueblos
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Entrevista
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Foto: Cinexcusa
“La memoria nos ayuda a no repetir lo que estamos recordando”: Josefina Licitra
Por Victor Alfonso Herrera Maria Angélica Riveros
J
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osefina Licitra es una periodista y narradora argentina con amplia experiencia en procesos de recuperación de memoria colectiva. Ella reconstruyó la historia de Villa Epecuén, un pueblo del suoreste de Buenos Aires, que empezó a desaparecer el 15 de noviembre de 1985, justo dos días después de la tragedia de Armero, cuando las aguas de una lago cercano lo inundaron hasta sumergirlo completamente. Desde La U dialogó con Josefina sobre la importancia de la memoria como un proceso indispensable para sanar las heridas del pasado, a propósito del conflicto armado colombiano. Desde La U: ¿Por qué consideró importante reconstruir la memoria de este pueblo y cómo lo hizo? Josefina Licitra: hasta el momento en que yo me enteré de que existía esta historia y había existido esta inundación, nunca antes se había hecho un trabajo de reconstrucción oral y gráfica de este episodio. Había algún tipo de material audiovisual y fotográfico, pero era un material; las ruinas del pueblo se
trabajaban como si fueran un escenario para cualquier otra cosa, una producción de moda, un video musical, era una escenografía vacía de contenido. La idea con el trabajo fue cargar de contenido eso y tratar de explicar por qué un lugar totalmente arrasado, que luce como un territorio de postguerra, pudo haber llegado a una instancia semejante. Lo que hice a lo largo de tres años fue hablar con la gente que había vivido ahí, que migró al pueblo de al lado en buena parte, y preguntarles un poco como había sido su experiencia, como había sido la situación posterior a la inundación y armar, a través de esta serie de voces, una polifonía, un relato, que pudiera dar una idea lo más cercano posible de lo que verdaderamente pasó en esos días.
eso hubiera pasado la semana pasada, y eso se llama trauma, no evidenciaban el paso del tiempo respecto a un hecho que fue doloroso. Recuerdo a una persona que pasó llorando las dos horas y media de entrevista, y creo que tiene que ver con eso, con la posibilidad de elaborar eso de una manera más orgánica y menos individual. Cuando empecé a construir este trabajo pensé un poco para qué lo hacía. Siempre pensé en deolverle a los vecinos de Villa Epecuén el relato que no habían podido armar como comunidad. También había una motivación muy íntima, no podía entender cómo un pueblo entero desaparece y nosotros como país no nos enteramos que eso sucede.
D.L.U: ¿Qué encontró durante ese proceso?
D.L.U: En el libro El agua mala usted cuenta que los jóvenes ahora tienen el deseo de volver, mientras que los adultos ya no quieren…
J.L.: La memoria se había entendido como un proceso totalmente individual y esta a diferencia de la memoria colectiva es muy selectiva, y esta última es la que se necesita para poder sanar una herida. La gente hablaba como si
J.L.: Es importante aclarar que ya no se puede regresar porque hay solo ruinas. Hay una diferencia generacional entre la memoria y el olvido, la gente joven cuando se fue perdió cosas pero tenían toda la vida por delante y de al-
guna manera pudo armar su vida, pero la gente que se fue con 60 años, pues no. Nadie puede armar su vida partiendo de cero a esa edad, tuvieron que hacerlo con mucho resentimiento, muy enojados, traumados, y ahora no quieren saber nada. Cuando el agua se empezó a retirar como parte de un proceso natural, entonces empezaron a aparecer las casas, y hubo gente que dijo vayamos a ver esto, entonces la gente que salió de 19 regresó con sus hijos a ver qué podían sacar, pero la generación más adulta no querían ir, no se atrevían a mirar lo que había quedado. D.L.U: ¿Y cómo hace para devolver la memoria colectiva que había reconstruido? J.L.: Cuando el libro salió hice una presentación en el pueblito de al lado, donde ahora viven la mayoría de habitantes que tuvieron que abandonar Epecuén. Lo hice de una manera muy integrada con la comunidad, y lo que noté fue la actitud de gratitud de parte de la gente que estaba ahí, y creo que eso tenía que ver con que sentían que empezaban a existir por primera vez como sujetos sociales.
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D.L.U: En estos momentos los colombianos estamos pensando en la recuperación de memoria asociada a un conflicto que lleva más de 50 años, ¿reconstruir memoria asociada a fenómenos naturales dista mucho de reconstruir memoria por temas asociados a conflictos armados? J.L.: Me parece que los procesos de reconstrucción de memoria, más allá de si tienen diferencias coyunturales que pueden variar, con todo el respeto, desde la anécdota, desde cuál es la situación en concreto del país, de cuál es la realidad o el dolor social que uno quiera trabajar, cualquier proceso de reconstrucción se mueve dentro de parámetro similares. Para reconstruir la memoria se requiere poder nombrar lo que pasó, poder asimilarlo, hacer procesos no solo de señalamiento sino también de autocrítica. Es un proceso de absoluta honestidad, de búsqueda de verdad, que no puede encararse de una manera individual, me parece que la posibilidad de reconstruir la memoria no es viable si no hay un Estado detrás impulsando por varias vías este proceso de reconstrucción.
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“No hay forma de pensar en el futuro si no nos sincera dolores pasados, porque lo que se tapa termina siendo síntoma de otra manera, esto es un cuerpo social, y finalmente la palabra cuerpo no es antojadiza, si uno tiene una parte dañada y la cubre para no verla, esa parte se enferma, supura y termina contaminando todo”. Josefina Licitra.
D.L.U: En el caso colombiano hablamos de más de 6 millones de víctimas, más allá de que exista voluntad del Estado para la recuperación de memoria, ¿cómo es posible llevar a cabo un proceso de reconstrucción con estas características, teniendo en cuenta las magnitudes de los hechos? J.L.: Me parece un error pensar en la reconstrucción de memoria en términos nominales, que estén todos mencionados, obviamente entre más aparezcan mejor. Vuelvo a mi país, cuando se pensó en el Nunca más, un libro en el que se pensó abarcar todas las desapariciones que hubo durante la dictadura militar, hubo casuística, y asi todos fueron quedando, casos, personas, muertos. Cubrirlo todo en un proceso de reconstrucción es muy difícil, es virtualmente imposible rescatar 6 millones de historias, pero me parece que esta limitación nominal no puede ser obstructiva, en tanto que al no abarcarlo todo, entonces mejor no lo contemos. Uno tiene posibilidades de hacer procesos graduales, no todo tiene que estar a la vista durante los primeros años, así como el conflicto armado duró 50 años, pues posiblemente la reconstrucción de la memoria dure 50 años más. Uno tiene que reconocer las limitaciones del trabajo y tratar de ir rescatando historias con la certeza de que esas historias bien contadas, incluyan a las demás historias que están siendo omitidas por cuestiones de procedimiento. D.L.U: Usted dice que reconstruir la memoria colectiva contribuye a sanar las heridas, ¿puede ser riesgoso en cierto momento hurgar en el pasado y ahondar más en esas heridas? ¿cómo hacer para que esto no suceda? J.L.: Uno no puede obligar a alguien a hablar, uno tiene que contar con la cooperación de quienes quieren hablar,
Foto: Mariano Pérez
En Argentina también hubo que repensar el pasado y hubo que repensar la década del 70, fue una década profundamente violenta y que dejó un ten-
dal de muertos y desaparecidos. En la última década, desde el Gobierno hubo una voluntad de alentar este proceso de reconstrucción subsidiando películas y libros que hablaran del tema. Desde el Estado debe haber un tipo de apoyo muy concreto, tangible, que vaya más allá de los discursos políticos, cuando uno quiere repensar el pasado y mirar de qué manera construir el futuro, más allá de las exposiciones académicas es necesario generar empatía en la población y trabajar de una manera eficaz, y en ese sentido, los consumos culturales cumplen un rol muy importante porque permiten hablar de ciertos procesos muy dolorosos de una manera relativamente dinámica, didáctica.
Después de 30 años el agua ha empezado a retirarse y las ruinas de Epecuén empiezan a emerger.
pero no se puede utilizar compulsivamente tomar un testimonio, uno también tiene derecho a hacer silencio, así sea por dolor, porque no tiene ganas de recordar, porque hay que respetar ese derecho. Más allá de eso, creo que como sociedad uno tiene que tender no a meter el dedo en la herida para hacer daño si no para entender qué es lo que hay ahí. No hay forma de pensar en el futuro si no nos sincera dolores pasados, porque lo que se tapa termina siendo síntoma de otra manera, esto es un cuerpo social, y finalmente la palabra cuerpo no es antojadiza, si uno tiene una parte dañada y la cubre para no verla, esa parte se enferma, supura y termina contaminando todo, uno tiene que poder mirar lo que tiene y ver qué hace con eso. D.L.U: ¿La reconstrucción de memoria puede ser una garantía de no repetición? J.L.: Garantías no hay, de todas maneras sí es un proceso que hace pensar que si uno logra transmitir socialmente lo que fue el dolor del pasado y logra una empatía y logra que la población se conmueva y se repiense como parte de la sociedad, y piense, bueno, qué nos pasó para que esto sucediera, es posible que en el futuro haya otro tipo de penurias, pero me gusta pensar que esa penuria en esos términos no se volverá a repetir. La memoria no nos salva de todos los males del mundo, pero sí nos ayuda un poco a no repetir aquello que estamos recordando. D.L.U: ¿Qué viene después de Epecuén? J.L.: Estoy trabajando en otro libro que tiene que ver con la reconstrucción de un episodio de la década del 70 en el cono sur. Está muy vinculado a la reconstrucción de memoria, por ahora no puedo contar mucho más (risas).
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La reconstruccion de la memoria puede pensarse tambien como un proceso cultural. Cuando uno trabaja tratando de recuperar una historia, uno regresa al pasado para hacerlo vibrar, para empezar a pensar en qué cosas tendríamos que hacer para que eso que ocurrió no vuelva a suceder. Yo creo que esa es una de las funciones más interesantes de los consumos culturales abordados responsablemente, como es el cine, la literatura, las narrativas; ayudar a construir memoria.
Entrevista
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Crónica
La lucha por permanecer en casa
Jornada de apoyo y sensibilización al habitante de la calle interno y externo Por: Lina Fernandez
E
n una calle solitaria, donde esporádicamente el sonido de los carros y las motocicletas irrumpen el silencio de sus días soleados, hay una casa de dos pisos con puertas grandes y bien aseguradas, sus paredes son completamente blancas, las puertas de color café claro, aún brillante, parece que fueron pintadas recientemente. La casa ubicada en el barrio Los Mártires, en la ciudad de Neiva, parece deshabitada, pero arriba en el balcón hay un hombre de camiseta verde, como ensimismado, tiene la mirada puesta en la calle, como si allí hubiera algo suyo, algo que le perteneciera. Es la Casa de Apoyo al Habitante de la Calle, la cual abrió sus puertas en marzo por iniciativa de la Alcaldía de Neiva. Ofrece procesos de resocialización, cambios de estilo de vida y mitigación del daño. También busca sensibilizar a la comunidad sobre cómo tratar a una población indiferente a los ojos de la mayoría.
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Oscar es uno de los 322 habitantes de calle que se tienen registrados en la ciudad de Neiva. Aunque según Catherine Valdés, coordinadora de la casa, esta cifra varía de acuerdo a la permanencia de los mismos en la capital huilense. Oscar tiene 37 años, se comporta como un líder pero formalmente no lo es. Él se reincorporó hace dos meses después de una recaída que tuvo, ahora hace parte de los 14 internos, pero su carisma y las ganas de ser una persona diferente han hecho que las directivas de la casa le otorguen ciertas responsabilidades gracias a la confianza que ha ganado. Con bastante efusividad exhibe cada rincón de aquel lugar, los espacios, las actividades que realizan y los personajes que allí habitan o trabajan; la coordinadora, la psicóloga, el líder. La casa es amplia. En el primer piso hay un lugar donde anteriormente funcionaba la panadería, las oficinas de la Psicóloga y la Coordinadora, y un salón grande donde en ocasiones se reúnen a recibir capacitaciones. En el segundo piso está la sala de televisión, el comedor, el lavadero, la cocina y seis
cuartos que se asignan por niveles en el proceso de rehabilitación. Cada cuarto tiene entre tres y cuatro camarotes, todo se ve pulcro y ordenado. Algunos internos duermen, otros se encargan del menú del día, mientras que algunos más activos se dedican a charlar en algún lugar de la casa esperando que llegue la noche y con ella, los compañeros que se encuentran en la fase final del proceso, y quienes en el día salen a trabajar vendiendo pan. Oscar cuenta con emoción las actividades que realizan, mientras continúa exhibiendo cada parte de la casa. “En la sala nos reunimos para hacer los círculos, – los círculos son el espacio en los que se reúnen y hablan de lo que sienten y de cómo avanzan en el proceso de rehabilitación – uno es en la mañana y otro en la noche”. Luego toma La Biblia y continúa su relato, “acá tenemos La Biblia que la leemos antes de iniciar el día, hay algunos libros para quien quiera leer, nos turnamos las labores de aseo y para cocinar, pero todos debemos mantener los cuartos limpios y las camas bien tendidas, eso hace parte de la disciplina”. En la sala hay un afiche elaborado para tener presentes las fechas de cumpleaños de cada uno de ellos, en los cuartos algunos internos también pegan afiches de sus personajes favoritos, como aquel que se titula “reflejos” y tiene una modelo que posa sensualmente con las puntas del cabello rojas y amarillas, otros prefieren conservar fotografías de su familia, o pegar algunas láminas de las que se encuentran al interior de las chocolatinas.
“Lo más duro es el desprecio y la falta de afecto” El lenguaje de Oscar es fluido, poco habla de su vida y de su pasado en el mundo de las drogas, pero finalmente decide contar su historia. Empezó cuando estaba en el colegio, y según él, era un muchacho “normal”, no le faltaba nada, siempre había contado con el apoyo de su familia.
Al poco tiempo los amigos empezaron a ofrecerle marihuana y él accedió a probarla. Luego de experimentar esa sensación, que él describe, de alegría, de un mundo mágico donde los problemas no existen, pasó a consumir cocaína. Cuando cursaba el décimo grado abandonó el colegio, tras sufrir una decepción amorosa; su pareja sentimental no quiso seguir con él al ver en lo que se estaba convirtiendo a causa de las drogas. Entonces se fue a prestar servicio militar en Puerto Leguízamo, Putumayo, tratando de huir del consumo y para superar la decepción amorosa, pero fue en el ejército donde conoció y probó el bazuco. Lo consumía generalmente cuando estaba de centinela porque no lo dejaba dormir. Un día tuvo una sobre dosis que casi lo mata, y debió ser internado en el hospital militar durante dos meses. Mientras estaba internado un superior del ejército se le acercó y le habló de la palabra de Dios, lo motivó a continuar en el servicio militar sin consumir ningún tipo de drogas. Siguiendo las recomendaciones logró culminar esa etapa, pero al regresar a la calle se sintió desubicado, se encontró con los amigos del barrio, quienes lo invitaron a consumir “maduro” –mezcla de bazuco y marihuana–; y una vez más Oscar entró al mundo de las drogas. Al poco tiempo su aspecto físico cambió, la gente empezó a desconfiar de él, a tal punto que la propia familia le cerró las puertas del hogar. Sin empleo y sin familia, empezó la vida de la calle, reciclando para conseguir algo de dinero, muchas veces tuvo que buscar alimento en medio de los desechos de basura. Llegó a vivir en un local de reciclaje, donde también se ganaba algunos pesos, pero Oscar se sentía tratado como un perro. “Yo trabajaba solo para el vicio, casi no comía, seguí viviendo en la calle y llegué a un punto donde hacía cosas de las que me arrepiento de todo corazón, hice cosas tan malas que creo que hasta el mismo diablo le da miedo hacerlas –relata Oscar–, gane el desprecio de la gente, nadie me miraba, olía a todo menos a bueno, tenía la cara chupada y parecía un viejito”.
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Los problemas de afecto siempre han sido los detonantes de sus recaídas, por eso está en tratamiento con la psicóloga. Oscar piensa que siempre se entrega por completo a una mujer, pero luego lo engañan y desprecian, entonces empieza a consumir bebidas alcohólicas y drogas. No quiere regresar a las calles, ni buscar comida en la basura, ni estar en la indigencia.
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En el 2013, fue expedida la Ley 1641, que le ordena al Estado “garantizar, promocionar, proteger y restablecer los derechos” de los habitantes de la calle. Dos años después, las ciudades siguen reportando altos índices de vulnerabilidad en las calles y el microtráfico sigue siendo un problema latente. Santiago Valenzuela Amaya. Reportero.
Oscar describe la droga como “el los servicios a los visitantes. Algumismo malvado, que cumple su ob- nos han sido internos de la casa, jetivo: destruir a las personas, pero pero no han logrado superar la todo tiene solución y para mí fue adicción, casi todos se conocen y conocer del señor Jesucristo por por eso hablan de mujeres y de medio de un grupo llamado la Mesa quienes no se han rehabilitado y Santa, que venía a la Fundación y se han ido a otras ciudades. Otros desde que me bauticé mi vida ha hablan de amores pasados y su empezado a cambiar en todos los nueva vida en Cristo. aspectos”. De pronto, un joven se acerca y comenta que estar allí es como Voces de la calle estar en una cárcel, dice que él no Cada mes la Casa de Apoyo al aguantó más de un mes en el enHabitante de la Calle, abre sus puer- cierro y se fue de nuevo a la calle, tas y hace extensiva la invitación a porque sentía que se iba a enloquienes no tienen un hogar, de tal quecer. En ese momento, el joven forma que lleguen a ese sitio don- se queda observando a dos sujede se les ofrece baño, alimentación, tos que pasan frente a la casa furopa, peluquería, y servicios bási- mando marihuana y antes de que cos de salud. Durante esas jorna- se alejen él les hace un gesto pidas, tanto la Coordinadora como la diéndole un poco, ellos lo esperan Psicóloga persuaden a esas perso- y se lo dan. nas para que se internen y reciban Al poco tiempo, otro hombre se un apoyo total con desintoxicación y acerca, de su cuerpo parece que terapia psicológica. emanara alcohol, dice llamarse FiCatherine Valdés, la coordinadora del Trujillo Ossa y asegura que fue de la casa de apoyo, enfatiza que el mejor ciclista del Huila, y que lo el objetivo es poder garantizar los llamaban “pujanita”. Cuenta que derechos de los habitantes de la empezó a tomar desde que su escalle, poderles dar una oportunidad posa lo dejó para ingresar a la guede vida para que ellos puedan reso- rrilla de las FARC. “ cializarse. Trabaja con personas de Perdí casi todo por causa del alco18 a 59 años que sean realmente hol, me la paso bebiendo todos los habitantes de calle, que hayan roto días y por eso no tengo mujer –dice todo tipo de vínculo familiar, y “anFidel – y vengo acá porque a veces den con el costal al hombro”, como no tengo para comer y acá le dan dice Catherine. comidita a uno y hasta lo motilan”. Ella y su equipo sensibilizan a la Otro de los habitantes es Fauscomunidad para que no entregue tino Narváez. Siempre lo acomdinero a los habitantes en situación paña un tanque de oxígeno porde calle, porque considera que ellos que la droga le causó neumonía. lo utilizan para consumir sustanLo único que sabe Tino, como le cias psicoactivas. Catherine cree dicen de cariño, es que está allí que es más útil donar el dinero a la para servir de testimonio, “para Fundación. que los muchachos que llegan a Durante la última jornada de in- la casa me vean a como el espejo tegración la casa estaba de fiesta, de cómo viene a quedar uno, se había música, mesas en la calle pierde la familia y la salud, comy toda una logística para brindar pletamente todo”.
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Oscar, aprovecha la jornada para motilarse.
Para Tino, su desgracia fue haber nacido en una “olla” donde se vendía y fumaba drogas alucinógenas, que aunque desde un principio no las consumía pudo conocer parte de ellas y a los 14 años inició con la marihuana y luego el bazuco. “Ahora estoy pagando las consecuencias de la malas decisiones, esperando que Dios me sane o me lleve de este mundo – dice Tino – mirando fijamente las paredes blancas del pequeño cuarto donde permanece. La Corte Constitucional reconoce que las entidades territoriales deben formular programas para garantizar los derechos humanos de esta población, como la salud, la educación y la seguridad social. Algunas ciudades, como Neiva, le han apostado a la construcción de centros de acogida u hogares de paso. Oscar y sus compañeros continúan luchando para permanecer allí tanto tiempo como sea necesario. Es un reto enorme para ellos, porque mientras adentro hay cero consumo de sustancias psicoactivas, afuera y frente a la misma casa, jóvenes y habitantes en situación de calle continúan fumando.
En marzo del 2015, la Corte Constitucional le ordenó al Departamento Nacional de Planeación (DNP) generar directrices para que los habitantes de la calle sean incluidos en el Sisbén. De esta manera podrán acceder a programas sociales de los que hoy están excluidos. La Corte encontró que, en relación con esta población, existe un vacío normativo y metodológico que impide que sean incluidos en el Sisbén. Esto se debe, en parte, a que en el DNP no existe la categoría 0 (cero) del Sisben.
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Pasó mucho tiempo viviendo de esa manera, hasta que decidió no dejarse acabar por causa de una “sustancia muerta”, como él llama a las drogas. Es así como hace cuatro años decidió buscar ayuda y se internó en la Casa de Apoyo, cuando esta funcionaba bajo el nombre de Renacer. Al cabo de un año volvió a trabajar y la familia lo aceptó de nuevo, pero al poco tiempo empezó a tener recaídas y se volvió a internar, esta vez en el municipio de Palermo porque le dio pena regresar a la misma fundación. En Palermo se recuperó nuevamente y se enamoró de una joven, pero siente que ella lo lastimó y por eso se encuentra interno de nuevo en la casa de apoyo.
Crónica
Foto: Alejandro Poveda
Universidad
Universidad Surcolombiana Noviembre - Diciembre de 2015
Sustancias psicoactivas: un problema de convivencia que persiste en la Usco Aunque desde el Gobierno Nacional se han promovido políticas para afrontar el fenómeno del consumo, producción y comercialización de sustancias psicoactivas, en las que se incentiva el diálogo de los actores involucrados y el análisis de los contextos particulares del fenómeno, el caso de la Universidad Surcolombiana parece tomar otros rumbos, pues sus actores se alejan del diálogo y el problema de convivencia persiste. Redacción: Desde La U
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n la última década, la Organización Mundial Contra la Droga y el Delito (ONODC, por sus siglas en inglés) ha cambiado el enfoque de lucha contra las drogas ilegales; de perseguir se busca prevenir. Daniel Rico, investigador de la Universidad de Maryland en temas de sustancias psicoactivas, cree en la necesidad de entender la problemática del territorio como la unidad de análisis para una política pública; para Rico, esto quiere decir que el Estado debe reconocer que es necesaria la construcción de estrategias regionales que respondan a las verdaderas necesidades que tiene cada territorio en materia de drogas. En este sentido, el Ministerio de Justicia ha mostrado cierta preocupación por crear políticas que entiendan la problemática de las drogas desde los territorios.
“Es fundamental escuchar a las personas que viven en los territorios en donde se producen, se comercializan y se consumen las sustancias psicoactivas. Es con estos conocedores del terreno, con quienes debemos construir las propuestas claves para definir la nueva política de drogas”, expresó el Director de Política de Drogas del Ministerio de Justicia, Javier Flórez Henao.
¿Qué propuestas se construyen desde la usco respecto a esta problemática? La Universidad Surcolombiana se han dado espacios de diálogo con los consumidores de psicoactivos. Se habló del hábito del consumo y la idea de entender esto como una práctica cultural. Pero también del derecho que tienen los no consumidores a un espacio libre de humo y a la necesidad de generar las condiciones adecuadas para una convivencia basada en el respeto.
Desde La U entrevistó a estudiantes y a otros actores de los diferentes estamentos de la Institución, ante lo cual advirtió que muchos de ellos no están en contra de la práctica pero sí del consumo en las instalaciones. Pero dentro de la Universidad Surcolombiana han sido los diferentes hechos de agresión entre personal administrativo y estudiantes los que han alterado la convivencia últimamente; la plaza Jaime Garzón ha sido el escenario de insultos verbales, golpes y amenazas en diferentes ocasiones. El último hecho registrado fue el derribamiento de una pared, por parte de estudiantes, que la administración construyó cerrando un pasillo de acceso a la plaza Jaime. La acción terminó en forcejeo y golpes entre el personal de vigilancia y estudiantes. Para el Rector de la Universidad, Pedro León Reyes, el acercamiento con esta
comunidad se suspendió en el momento en que llegaron a la agresión física entre su administración y funcionarios, lo que lo que llevó a tomar el camino normativo y adherirse a la aplicación de los estatutos de la Universidad; asegura el Rector que el comportamiento de estas personas es uno de los problemas de fondo. Según Reyes, habrá estudiantes que realicen estas prácticas en otros sectores de la Universidad donde no afecten las actividades académicas y con ellos no se tiene problema, sin desconocer que la Usco, en la aplicación de la norma, tiene un proceso con el estudiante que sea sorprendido en estas prácticas. Cuando se sorprende a un estudiante consumiendo alucinógenos dentro de las instalaciones de la Universidad, se hace un reporte a la psicóloga de Bienestar universitario, Kay Dillett López. La psicologa lidera planes de prevención en drogas dentro de la Universidad; también se presta servicio
Para el rector Pedro León Reyes, la pregunta que surge es el por qué hacer estas prácticas en espacios donde afectan a la comunidad universitaria, cómo conjugar los derechos a las libertades individuales, al libre desarrollo de la personalidad, pero también el derecho a un ambiente sano del que puedan disfrutar tanto consumidores y no consumidores de sustancias psicoactivas. Para los estudiantes que habitan la Plaza Jaime Garzón con frecuencia, este lugar se ha convertido en un espacio de encuentro donde, como ellos dicen, se promueve una cultura ancestral del uso del cannabis. Cristian, quien se reconoce como una persona que consume Cánnabis, práctica que para él se enmarca en su desarrollo personal y cultural, considera que la razón por la que se reunen en grupos tan grandes es por la sensación de sentirse acompañados cuando fuman cannabis, nadie los juzga entre los miembros de la Jaime, “este mismo aspecto permite que entre nosotros nos apoyemos en diferentes circunstancias, como por ejemplo reunir dinero para el que no tiene con qué almorzar”, asegura Cristian.
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Sin embargo, también es consciente de que en ocasiones la práctica de fumar cannabis afecta a compañeros que realizan sus clases, o a otros que no les gusta el olor; asegura que sí falta más educación entre ellos mismos para reducir el daño que hacen, educación que tratan de impartir señalizando los espacios donde está “prohibido”, fumar como ellos lo denominan, para no afectar las clases.
Amparo Suárez Lozada, trabajadora de la oficina de Servicios Generales de la Usco, dirigió una carta a la administración universitaria solicitando el traslado de oficina por afecciones de salud. Es alérgica a los olores fuertes que recibe en su despacho, que queda junto a la plaza Jaime Garzón. Euclides Lozano, administrador de la sala Trip de la Facultad de Educación asegura que en ocasiones, cuando se concentran mucho a fumar, el humo los afecta impidiendo las clases, situación que ha ido disminuyendo desde que dejaron de hacerlo en el pasillo; Euclides agregó que, aparte del problema del consumo en el pasillo que afecta por el humo, y el ruido cuando tocan los instrumentos que llevan, nunca ha tenido más inconvenientes con estos estudiantes. Otras de las tantas quejas que llegan a la rectoría son el ingreso de estudiantes a las aulas de clases vacías para consumir sustancias psicoactivas. Al hablar con el personal encargado del aseo en la Universidad, se advirtió que no solo se trata de los consumidores de alucinógenos, pues también se encuentran colillas de cigarrillos, botellas de licor, entre otras cosas no permitidas en la Universidad. Jaqueline Medina, encargada del servicio de aseo en aledaños a las aulas de la Plaza Jaime Garzón, ha encontrado en dos ocasiones estudiantes que se encuentran fumando cánnabis, “uno les dice que salgan y ellos de buena manera se retiran; nunca me han agredido ni faltado al respeto verbalmente ni nada por el estilo, lo feo es el olor por un rato”. Cristian, afirma que es una práctica cultural que en ocasiones se ha mal interpretado desde los mismos usuarios de la planta, abusando de su consumo, pero también se ha creado el estigma de que quien lo hace es un delincuente. En Colombia, uno de los recuerdos del narcotráfico son los ríos de sangre que este dejó por todo el país. No es la única razón pero sí una de las cercanas para que en el imaginario
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de apoyo psiquiátrico y psicoterapéutico al estudiante consumidor de alucinógenos que tenga voluntad de dejarlos. Desde el 2010 se creó, del Consejo Académico, el acuerdo 010 del 2010, que regula una política integral para la prevención del consumo de sustancias psicoactivas. Se basa en la política nacional, donde toman los aspectos del eje de la ley 1566 del Ministerio de Salud.
Universidad
colectivo se vea de forma negativa la práctica del consumo de sustancias psicoactivas. Para el docente Carlos Bolívar, del Programa de Psicología, el problema macro es la falta de civismo en la Usco, tanto del consumidor como del no consumidor, argumenta: “la política represiva contra las personas que consumen fracasó en el mundo, históricamente, incluso desde el consumo de licor cuando era prohibido”. Para el profesor, la Universidad debería trabajar prácticas que reglamenten el cómo convivimos con esos fenómenos, que aunque no nos gusten a muchos, nos toca asumir, convivir en medio de esas diferencias con algunas normas, esto porque ya en el país se adelanta una visión mas progresista, la penalización del consumo se eliminó hace años.
A nivel local, la Secretaría de Salud Departamental coordina comités creados para hacer acompañamiento al problema, ya que es un tema de salud pública y de bienestar de las persona. La ley habla de ejes como el de mitigación, allí se pretende disminuir el riesgo de consumo; el eje de superación que busca reducir la dependencia. Sandra Ortiz, de la Secretaría de Salud, asegura que para el caso de instituciones educativas públicas, hablar de la cancelación de una matrícula está mal; dice: “si a una persona consumidora le cierran las puertas en la institución educativa, una tras otra, tras otra: ¿a qué lo están mandando?, ¡a que consuma mas!”. Ortiz agrega que esto no debería verse en las instituciones y menos en las públicas.
Para el docente de Psicología, en muchas ocasiones, se establece una asociación imaginaria en la sociedad sobre el consumo de sustancias psicoactivas: la marihuana sinónimo de atraco, violencia, violación y otros delitos; “eso no aplica en derecho, las personas no pueden ser juzgadas por una simple sospecha, así tenga un arma en la mano, esto desde el fallo de la sentencia c221”.
La funcionaria de la Secretaría piensa que se debe ser inflexible con el microtráfico, problema que el rector Pedro León asegura es el segundo foco de los problemas de convivencia en la Usco. Y es que acciones como la implementación de torniquetes de acceso a la universidad, que solo se abren con el carné universitario; la revisión de los vehiculos que ingresan, la solicitud de ingresar sin casco, en el caso de los motociclistas, son medidas que en ocasiones se han tomado a mal por parte de los estudiantes, así como por otras personas que si bien no estudian ni trabajan en la Universidad, requieren ingresar a ella para hacer consultas u otro tipo de actividades académicas y laborales. Usuarios del Canabis saben que el diálogo es de vital importancia en el reconocimiento de esta practica como algo cultural en la USCO, lo que ellos no quieren es que su aceptación se de cuando no consuman. Afirman que no existen espacios en donde puedan reunirse a tener un diálogo, que entiendan que la marihuana no es solo para fumar. Lo cierto es que dentro de la USCO no existe una política clara frente a la problemática, las nuevas estrategias nacionales deben ser un punto de referencia que den un contexto real de la universidad, apropiandonos de este proceso, desde todas la áreas que se puedan investiga y aportar conocimiento para la Nación.
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Universidad Surcolombiana Noviembre - Diciembre de 2015
Universidad Surcolombiana Noviembre - Diciembre de 2015
Cultura
Más uso y menos ruido para las bibliotecas de la ciudad El ruido, la consulta por obligación y los bajos niveles de lectura son una constante en las bibliotecas del país; los recintos de lectura de Neiva y la Universidad Surcolombiana no son la excepción. Para mejorar y corregir estos factores el Ministerio de Cultura y cada uno de los lugares de consulta manejan estrategias para hacer de estos espacios, escenarios de participación cultural y de promoción de paz.
El ruido y la falta de uso son algunos problemas de las bibliotecas en Neiva. Por: Willian Camilo Cardoso
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anesa Rodríguez es amante de la lectura y la investigación. Desde muy pequeña su abuela, una docente de educación básica, le inculcó el valor de la lectura y le enseñó sus primeras letras; este gusto lo ha ido cultivando con los años y a través de sus estudios, ella está a pocos meses de graduarse como contadora pública de la Universidad Surcolombiana y desde su llegada a Neiva ha encontrado en las bibliotecas de la ciudad un refugio para su pasión. “Desde que llegué a Neiva a estudiar, he buscado un espacio donde además de consultar temas afines a mi carrera, pueda sentarme a leer un libro, que pueda tener a la mano información valiosa y tener un escenario en donde mi gusto por la lectura investigativa no se vea truncada por interrupciones efímeras, busqué una biblioteca pero no me sentí cómoda por diferentes comportamientos de otros usuarios’’, cuenta Rodríguez. El comportamiento en espacios de uso compartido es muy importante para las personas y en mayor medida
cuando se trata de lugares de estudio como el caso de las bibliotecas, estos recintos se convierten en refugios para personas como Vanesa que quieren lograr concentración en determinada tarea, pero ¿qué sucede cuando esta serenidad se ve alterada por el comportamiento inadecuado de algunos usuarios de estos espacios? Tanto usuarios y de quienes prestan el servicio de bibliotecas en Neiva, se quejan por el ruido de otros usuarios, la no devolución del material prestado, el mal uso de los espacios y herramientas suministradas y la realización obligada de la consulta.
La cultura del silencio Pese a estas circunstancias, Vanesa frecuenta dos bibliotecas de la ciudad de Neiva, la Rafael Cortés Murcia de la Universidad Surcolombiana y la ubicada en la Agencia Cultural del Banco de la República; la primera, por estar en la institución donde adelanta sus estudios y la segunda por algunos servicios complementarios que presenta. ‘’Ambas Bibliotecas son muy buenas, tienen material muy pertinente para la
consulta y lectura, pero tienen también sus debilidades, por ejemplo en la de la Universidad es difícil concentrarse por varios motivos: los estudiantes hacen mucho ruido, perturban la tranquilidad de las demás personas que están en el lugar; en una oportunidad le pedí el favor a unos jóvenes que bajaran la voz y se enfadaron. Por otro lado, la Biblioteca del Banco de la República no tiene ese problema, pero por momentos ponen algunas trabas, que aunque son necesarias pueden incomodar, como no ingresar bolsos a la sala de lectura, apagar el celular e incluso no entrar lapiceros’’, expresa la joven. En este sentido, Diego Fernando Gutiérrez, empleado de la biblioteca Rafael Cortés Murcia en el área de circulación y préstamos, señala que lo planteado por Vanesa se ve en ocasiones en el recinto de lectura, “en la Biblioteca de la Universidad es muy complicado el tema del silencio, más se demora usted en pedir que se baje el tono de la voz que los estudiantes en continuar hablando. En la Usco no hay una cultura de biblioteca, acá los estudiantes ingresan comida dentro de los bolsos y se incomodan con algunas reglas básicas para el uso de este espacio’’.
Según Gutiérrez la biblioteca se está utilizando para hacer trabajos en grupo de 4 o 5 personas, en este ejercicio utilizan un tono de voz alto y ‘’ha sucedido que algunos se incomodan por el hecho de que se les pida silencio’’.
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‘’En la Usco no hay una cultura de biblioteca, acá los estudiantes ingresan comida dentro de los bolsos y se incomodan con algunas reglas básicas para el uso de este espacio’’ – Diego Fernando Gutiérrez, empleado de la biblioteca Rafael Cortés Murcia.
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Cultura
Los neivanos deben aprender a tener cultura en las bibliotecas. Los jóvenes de Neiva realizan consultas por obligación y no por gusto.
‘’La gente cuando ve que algo está puesto en su lugar, cuando se identifica que esto es algo que se hizo pensando en ellos, aprenden y acatan las normas , las personas saben que hay que hacer silencio, a algunos se les olvida, pero los usuarios son muy receptivos y toman la sugerencia’’, comentó Marta Lucia Monsalve. Aunque recalcó que desde la agencia se quiere que los jóvenes se enamoren de la lectura, para lo cual se debe generar y proponer estrategias para la promoción de lectura. Pero, ¿Por qué es importante el silencio y calma en un escenario de esta clase?, de acuerdo con la Red Nacional de Bibliotecas Públicas de Colombia, para facilitar un ambiente de trabajo es necesario guardar silencio en las salas y mantener un comportamiento que no perturbe o moleste a los demás. Hay que observar el mismo comportamiento en el pasillo y en los locales próximos a la Biblioteca.
leyendo y buscando algo para aprender. Lastimosamente, por ejemplo, mis compañeros se limitan a buscar lo que el profesor pide para la clase, se va a la biblioteca en casos extremos, cuando no se encuentra el libro en internet o no se encuentran las fotocopias del documento, estas facilidades en mi opinión han hecho que nos volvamos perezosos”, señala la joven.
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“El objetivo de las bibliotecas debe ser incluir a las comunidades en espacios que no solamente deben ser de lectura y consulta’’, Marta Lucía Monsalve, Gerente de la Agencia Cultural del Banco de la República.
Consulta por obligación Tanto para Diego Gutiérrez como para Marta Monsalve, una de las principales situaciones problemáticas es que la mayoría de personas utilizan los servicios de las bibliotecas por obligación. “Los estudiantes de la Universidad Surcolombiana acuden a la biblioteca cuando van a consultar temas que son generados por los profesores desde las clases, son muy pocos los que se acercan por voluntad propia; me atrevería a decir que de diez estudiantes solamente uno se acerca por voluntad propia’’, comenta el funcionario de la Rafael Cortés Murcia. Por su parte Vanesa cree que la consulta por obligación se debe a una falta de costumbre, inquietud, enseñanza y falta de interés, “recuerdo que mi abuela me llevaba libros pequeños, lo que me causó una necesidad de estar siempre
Cada vez menos consulta El Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE) realiza desde el año 2007 una encuesta de consumo cultural en el país, esta tiene por objetivo caracterizar prácticas culturales de la población de 5 años y más que reside en las cabeceras municipales del territorio colombiano. La información de la última de estas encuestas ejecutada y entregada por el DANE en el mes de Diciembre del año anterior, revela que un 51,6 por ciento de la población dice no haber leído libros en el último año, frente a un 48,4 por ciento que sí lo ha hecho. Sin embargo, en este último grupo se halló que
más de una cuarta parte había leído un solo libro en estos doce meses. Solo un 5,5 por ciento de los colombianos llegaron a leer 5 libros en este período. En promedio, la población consume 4,2 libros al año. Estos no son números muy alentadores si hacemos un ejercicio comparativo con otros países. Estamos a kilómetros de distancia de los grandes países lectores, como por ejemplo Chile y Argentina en Latinoamérica, donde en promedio se leen 8 libros al año; y a años luz de Islandia y Finlandia donde sus habitantes sobrepasan los 40 libros.
Biblioteca como espacio de inclusión Esta situación de lectura y cultura del uso de las bibliotecas se presenta en todo el territorio colombiano, el Ministerio de Cultura tiene como estrategia el fomento de un plan nacional de lectura y bibliotecas el cual pretende “hacer de Colombia un país de lectores mejorando sustancialmente el acceso equitativo de los colombianos a la información y al conocimiento”. Además de proponer el escenario de las bibliotecas como “escenarios fundamentales para el desarrollo de la sociedad”. Teniendo en cuenta los enunciados de la UNESCO, como “fuerza viva al servicio de la enseñanza, la cultura y la información... indispensable para el fomento de la paz y de la comprensión entre las personas y las naciones”. La propuesta de una biblioteca como espacio de inclusión y espacio de fomento de la paz, es fielmente compartida por las bibliotecas Rafael Cortés Murcia y la que presta el servicio en la Agencia Cultural del Banco de la República. “El objetivo de las bibliotecas debe ser incluir a las comunidades en espacios que no solamente deben ser de lectura y consulta, tratamos que nuestros espacios y servicios sean amplios, que lleguen a toda la comunidad”, destaca Marta Monsalve. Según Vanesa además de la lectura, estos escenarios le han servido para
potenciar habilidades en pintura y música, “gracias a los servicios y personas que he conocido en las bibliotecas, he podido acercarme a expresiones artísticas, por ejemplo en mis ratos libres me dedico a pintar y he empezado a interpretar la guitarra”.
Promover la cultura Con el objetivo de promover diferentes aspectos de la cultura y hacer de las bibliotecas espacios de inclusión para la comunidad neivana, tanto la Agencia Cultural del Banco de la República y la Universidad Surcolombiana han venido ejecutando diferentes estrategias: “El área de extensión y formación de usuarios en la biblioteca Rafael Cortés Murcia tiene talleres constantemente con el objetivos de generar un cambio, existen capacitaciones en bases de datos, cineforos, talleres sobre la cultura en la biblioteca, sobre el silencio en este espacio, se va trabajando de a poco. Lo que se busca por medio de la extensión y formación de usuarios es fomentar la investigación en los estudiantes, a que consulten de manera voluntaria, a que indaguen en las bases de datos”, dice Diego Fernando Gutiérrez. Por su parte, Marta Monsalve menciona que la biblioteca de la Agencia Cultural es “un espacio incluyente, además de un servicio de biblioteca como espacio de consulta, se prestan otro tipo de servicios donde cada población de niños, jóvenes, adultos o adultos mayores, personas en estado de discapacidad, tenga acceso a nuestros servicios, bien sea talleres, conferencias y espacios de socialización”. “Las personas que participan en estos talleres han logrado tener una importante participación en las diferentes instituciones educativas, en parte por la habilidad que se va mejorando; es necesario trabajar con los niños, dejar que los pequeños toquen los libros, los lean, que hagan una primera lectura virtual, leer por turnos, leer en grupo, la lectura se convierte en una actividad amena y en un ejercicio que se quiere hacer por gusto, no debemos pasarle el libro a un niño y decirle lea’’, finalizó Monsalve.
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Por otro lado, Marta Lucia Monsalve, Gerente de la Agencia Cultural del Banco de la República, señala que las personas hacen buen uso del servicio de la biblioteca, aunque se tiene que formar a los jóvenes y adultos para mejorar algunos aspectos.
Universidad Surcolombiana Noviembre - Diciembre de 2014
Cultura
Poiesis A la entrevista, llegué con la cabeza y el vientre atravesados en vertical por una sola línea: la primera del poema poiesis. Ya había leído el libro en dos ocasiones, años atrás, pero en una nueva lectura, motivada por este encuentro, advertí algo diferente en los poemas. No solo identifiqué nuevos “preferidos”, como poiesis, sino que… Vi y sentí mejor, entendí, le dije, si es que hay algo que entender, a lo que ella respondió: te entiendo. “Y mira que es algo que algunas personas me han dicho últimamente, que luego de una segunda lectura esta ha sido más reveladora, se han podido conectar más con mi poesía. ¿Por qué?, nadie lo entiende, pero les ha pasado”.
Margarita Losada, en el Festival Internacional de Poesía de la Ciudad de México, en el marco de la Feria Internacional del Libro del Zócalo, Octubre de 2015.
“Mejor arder”, en el registro de lo imaginario “Cuando me preguntan qué es ‘Mejor Arder’, yo digo que es un libro muy experiencial; bueno, no me refiero a la experiencia en el sentido de que soy una poeta experimentada y sabia, ni mucho menos, simplemente soy un sujeto que vive, y que vive cada instante, hasta las últimas consecuencias”. Por: Juan Guillermo Soto Medina
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enía “Mejor Arder” en la mochila. A mitad de la entrevista, cuando nos preguntamos qué poema publicar en Desde La U, lo saqué y lo puse sobre la mesa. Margarita sonrió. Lo observó, estiró la mano como lo haría una madre hacia el rostro de su hijo, ese que no ve desde hace ya buen tiempo, su hijo problemático, hijo asesino, ese que durante mucho tiempo la habitó -desnudo de lenguaje- en el “registro de lo imaginario”, para luego hacerse carne, palabra, y luego, una vez más, volver a su “registro” original en la representación mental y sensorial de sus lectores.
Margarita es egresada de la Universidad Surcolombiana. Psicóloga, maestra en literatura, poeta, y, esporádicamente, cantante en una banda de punk. Publicó su libro Mejor Arder en el año 2013, gracias a un síntoma… “Yo publiqué Mejor Arder porque me estaba enfermando con ese ramillete de poemas, casi 200, que tenía escritos antes de publicar (al final quedaron 40). Volvía y volvía una y otra vez a ellos porque sentía que no estaban acabados, me estaba
enfermando… un día, al fin, me dije: estos poemas se tienen que ir a la mierda, se publican, y que cada quien haga con ellos lo que quiera”, me dice Margarita con el libro en la mano, “¡ese es el motivo!, no porque hubiera querido hacerlos públicos o porque estuviera necesitando que el mundo me conozca, que la gente sepa quién soy, o esas bobadas”. Publicar, además de haber sido para ella un ejercicio saludable, el cual le permitió seguir escribiendo otras cosas, “no sé si mejor o peor, no pienso en eso”, advierte, también rompió todas sus expectativas: sociales, económicas, culturales, ¿Y políticas?, le pregunté, ¡No, políticas no!, ¡me hubiera encantado!, me dijo entre risas, “pero mira, de 500 ejemplares, por lo general la gente se queda con 400 metidos en una caja debajo de la cama, o regalándolos a todo el mundo. Yo regalé como 20, a mis familiares y a ciertas personas muy cercanas y queridas, de resto se vendió: en ferias, en manos de mi editor, en Amazon, ha habido gente que me ha escrito al Facebook, de Marruecos, Francia, España, a decirme: me encantó tu libro, y eso pues también ha sido genial”.
Al respecto, Margarita asegura que este fenómeno siempre lo sintió con sus poemas, los cuales son breves, muy condensados; sus imágenes solo se pueden intentar decir en una forma lingüística también condensada, por lo que no son tan directas ni descriptivas. Entonces se hace necesario que el lector las descifre desde su sentir y desde su vivir el lenguaje. Es una poesía que está más escrita dentro del registro de lo imaginario, me dice, ¿Y qué entender por registro imaginario?, le pregunto, ante lo cual guarda silencio durante segundo y medio, suspira y habla: “digamos que está el grito. Luego del grito tienes que estar dentro de un registro del lenguaje, ese registro por lo general es simbólico, porque en el lenguaje, cuando tú cazas el pacto con el otro, y entiendes que decir ‘por favor’ implica decirlo en tales momentos, y lo aceptas, y aceptas tu lengua materna, por así decirlo, allí, entras al mundo de lo simbólico, y son los símbolos los que te guían. Pero, antesitos de ese registro simbólico, está el registro imaginario, que es el del bebé; por ejemplo, el bebé que está balbuceando, el bebé que está haciendo conexiones e interpretaciones a partir de ciertas imágenes pero que no está atravesado por lo simbólico todavía”, ¿Me entiendes?, preguntó, Sí, te entiendo, le dije.
Poiesis En la pupila rota una gran pintura imagen estridente deleite musical que anula el objeto y asesina la figura
La otra orilla De este lado de la noche los ojos se atan al vacío y allí en el espacio oculto las miradas cultivan la imagen que sostiene al mundo el pedazo de carne que hace la cosa y el impulso latente del grito original
Eterno Intento una palabra que te nombre una palabra que habite tu todo que huya de la forma y reemplace tu ausencia una palabra que te recorra como un ojo que nunca se cierra