INVIERNO 2026



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INVIERNO 2026






¡Ya estamos empezando las Misiones Kairós de invierno de la Pastoral USS!
Una experiencia distinta, de esas que se viven con el corazón donde el tiempo se tiñe de entrega, compartir y descubrir la alegría de servir. Sin duda serán unos días de Kairós, un verdadero “tiempo de Dios” que nos permitirá entregar lo mejor de cada uno.
Durante esta misión vamos a ir al encuentro de una comunidad para acompañarla en su camino, generar espacios de encuentro, hacer talleres y ofrecer acompañamiento espiritual.
Si para vivir esta experiencia no sabes por dónde empezar ¡no te preocupes!
Este manual será un apoyo en el camino que vamos a recorrer. No es solo una lista de cosas que hacer, sino una invitación a atreverte a vivir el servicio con palabras y gestos sencillos, pero llenos de esperanza.
En el compartir comunitario, tanto entre los misioneros, como con la comunidad misionada, aprenderemos a dar testimonio de Cristo, dando lo que somos con amor, compartiendo lo que tenemos y ofreciendo nuestros talentos con generosidad.

¡EN TIEMPO DE INVIERNO, CALOR DE DIOS!

Cada jornada tendremos momentos para compartir, rezar juntos, recargar fuerzas y prepararnos para vivir la generosidad con la comunidad misionada.
Habrá espacios formativos para profundizar en la grandeza del ser humano, el amor al prójimo y su vínculo con la vida cristiana.
Compartiremos momentos del día con la comunidad local, apoyando desde lo que podamos ofrecer.
Queremos ser una presencia cercana, llevando esperanza, alegría y compañía en cada encuentro.
Habrá momentos de oración y celebración junto a la comunidad misionada, incluyendo la Eucaristía cuando sea posible.
Esta experiencia será una oportunidad para fortalecer la fraternidad, crecer juntos y vivir la misión desde la sencillez y el encuentro.
Recuerda: Servir con amor es descubrir que en cada gesto entregado también recibimos mucho más de lo que damos.
Sé que se trata de una actividad de la USS, por lo que asumo que cualquier comportamiento inadecuado será sancionado según la normativa institucional.
Mantendré y cuidaré el sello sebastiano con los valores que nos identifican.
Respetaré a los misioneros que tienen una responsabilidad y a los encargados pastorales a cargo de la actividad.
Me comprometo a tener una actitud de servicio, siempre atento en lo que pueda ayudar y no esperando a que me lo pidan.
Actuaré con decoro y honestidad, y mantendré un vocabulario respetuoso y adecuado al ambiente misionero (sin groserías).
Respetaré el horario establecido. Así también respetaré las horas de descanso.
Mantendré los espacios comunes ordenados, la limpieza en los baños y el aseo en el establecimiento donde estaremos. ¡Recordaré que siempre hay alguien que viene después de mí!
Procuraré compartir con todos y no separarme de la comunidad de misioneros con los que estaré este tiempo.
Iré con ropa adecuada a la Eucaristía (Misa), respetando la importancia de este momento.
Siempre saludaré y expresaré gratitud, usando palabras como “gracias”, “por favor” y “de nada”.
Mantendré actitudes que promuevan la convivencia y el desarrollo adecuado de las Misiones Kairós.
Me comprometo a no cometer actos que dañen la imagen o prestigio de la Universidad o que sean contrarios a sus principios.
No se debe beber alcohol ni consumir drogas de ningún tipo durante las misiones.
Sugerimos no fumar cigarrillos.
Padre de bondad, Tú que eres rico en amor y misericordia, que nos enviaste a tu Hijo Jesús para nuestra salvación, escucha a tu Iglesia misionera.
Que todos los bautizados sepamos responder al llamado de Jesús: "Vayan y hagan que todos los pueblos sean mis discípulos".
Fortalece con el fuego de tu Espíritu a todos los misioneros, que en tu nombre anuncian la Buena Nueva del Reino. María, Madre de la Iglesia y Estrella de la Evangelización, acompáñanos y concédenos el don de la perseverancia en nuestro compromiso misionero.
(Mt 22,39)
Cuando llegues a una casa confíate al Señor mediante una oración breve: pídele que te ayude con las palabras y la actitud que necesitarás ante la visita que vas a realizar. Luego, con voz fuerte y segura, haz el típico llamado ¡ALÓ!
Cuando las personas de la casa que visites abran la puerta, saluda y preséntate como Misionero de la Universidad San Sebastián. Luego:
• cuéntales que, junto a otros misioneros, estás visitando las casas del sector para ofrecer diversos servicios: dedicar tiempo para acompañar y compartir con personas mayores que se encuentran solas, enfermas, con dificultades, etc.;
• ofrece la posibilidad de que un sacerdote pueda bendecir su casa o visitarlos;
• informales de las actividades que habrá en la Capilla en la que trabajaremos, y de las actividades que organicemos para la comunidad durante los días de misiones.
• también puedes compartir lo que el Señor ponga en tu corazón como misionero, siempre con respeto y buscando que sea una conversación abierta y sincera.
Puede que las familias y personas que visites te cuenten cosas muy personales y confidenciales. Escúchalas con atención y respeto, pero no hace falta preguntar más de lo que podamos manejar. A veces, no tendremos todas las respuestas y está bien: con solo escuchar ya estamos haciendo mucho.
Después de la agradable conversación, si el ambiente es adecuado, invítalos a realizar una oración, confiando sus intenciones.
Aquí te dejamos una guía de oraciones para hacer en dis ntos casos.
• Jesús, Luz del mundo: Jn 8, 12
• El joven rico: Lc 18, 18-23
• Visita a los amigos de Betania: Lc 10, 38-42
• Profesión de fe de Pedro: Mc 8, 27-29
Señor, nosotros creemos firmemente que tú te acercas y visitas a esta familia que Tú tanto quieres. Te pedimos con mucha fe que bendigas a cada uno de sus miembros. Sabemos que los tienes en tu corazón de Padre y Tú mismo los conoces con sus propios nombres (aquí, nombrarlos a todos) aumenta en ellos la Fe, anímalos con la Esperanza Cristiana y fortalecerlos en el Amor que es lo más importante a tus ojos.
Te lo pedimos por Nuestro Señor Jesucristo, que resucitado vive y reina para siempre.
Amén.
• Visita a la suegra de Pedro: Lc 4, 38-39
• Curación del hijo de un funcionario: Jn 4, 46-54
• Curación de la mujer encorvada: Lc 13, 10-17
• Auméntanos la fe: Lc 17, 5-6
Señor Jesús, Tú tienes un cariño muy especial por los enfermos. En tu evangelio apareces sanando, consolando, fortaleciendo y perdonando a muchos enfermos graves. Ten compasión de esta familia tan preocupada por la salud de (aquí se nombra al enfermo) Haz sentir en esta casa el amor que Tú le tienes a (aquí se nombra al enfermo).
Dale paciencia en su enfermedad y si es para mayor bien de esta familia y mayor gloria tuya, alíviale de sus dolores y molestias y sánala lo más pronto posible.
Te lo pedimos a ti por la intercesión de María la Madre de Jesús.
Amén.
• Agonía de Jesús en el Huerto: Lc 22, 39-45
• Tú tienes palabras de vida eterna: Jn 6, 67
• La resurrección de Lázaro: Jn 11
• Profesión de fe de Pedro: Mc 8, 27-30
Señor, creemos en Ti, pero muchas veces nos hemos preguntado: ¿Por qué permites tanto sufrimiento? ¿Por qué existe el mal? ¿Por qué las enfermedades? ¿Por qué sufre el inocente? Sabemos que Tú comprendes la turbación de nuestro corazón. Esperas nuestra pregunta y nos escuchas con mucha paciencia y misericordia. Ayúdanos a comprender la respuesta que nos das en la Cruz de tu Hijo amado, Jesucristo. Muéstranos a Él que vino a liberarnos de todo mal por su amor inmenso y misericordioso. Danos profunda fe para aceptar el secreto de tu mano poderosa. Abre nuestro corazón a la Esperanza pues tanto nos has amado que nos entregaste a tu propio hijo, nuestro hermano, amigo, Señor, Jesucristo.
Amén.
• Parábolas de la misericordia: Lc 15
• La pecadora perdonada: Lc 7, 36-50
• El mandamiento principal: Mc 12, 28-34
Señor Jesús, Tú dijiste: "No son los sanos los que tienen necesidad del médico, sino los enfermos. Yo no he venido a llamar a los justos sino a los pecadores, para que se conviertan". Ten compasión de nosotros, que aún te conocemos poco y necesitamos tanto de ti. Mira con misericordia a esta familia que sufre y vive en dificultades. Haz brillar sobre ella la paz que sólo tú sabes dar.
Te lo pedimos con mucha fe a Ti que vives y reinas en unidad con Dios Padre y el Espíritu Santo.
Amén.
• Jesús visita a Zaqueo: Lc 19, 1-6
• El paralítico de la piscina de Betesda: Jn 5, 1-18
• El evangelio revelado a los sencillos: Lc. 10, 21-22
Señor Jesús, Tú dijiste a tus discípulos que no les dejarías huérfanos, sino que les regalarías la presencia del Espíritu Santo dado por el Padre a los que crean en ti. Tú mismo vienes con tu Palabra a visitarlos. Tú Espíritu Santo ha sido derramado en sus corazones. Te pedimos que ninguno de los que viven en esta casa se sientan solos y abandonados. Acrecienta la unidad de esta familia que tú tanto quieres y haz que todos se sientan amados y respetados por ti y por los tuyos.
Amén.
• Jn 3, 1-8
• Jn 8, 12
• Hech 4, 32-35
• Hech. 5, 12-16
Te agradecemos, Señor, la acogida que nos ha brindado esta familia, y te pedimos que quienes la integran puedan experimentar tu presencia en sus vidas y que encuentren consuelo en tus promesas; toca sus corazones y abre sus mentes a la verdad de tu amor incondicional, derrama tu misericordia sobre sus vidas y acoge las intenciones que están en su corazón y que bien conoces. Tú, Señor, que eres la Vida y el Amor, bendícelos.
1. Hacer el signo de la cruz y rezar el Credo o el acto de contrición.
2. Rezar el Padrenuestro.
3. Rezar 3 Avemarías y Gloria.
4. Anunciar el primer misterio. Rezar el Padrenuestro.
5. Rezar 10 Avemarías, Gloria y Jaculatoria.
6. Repe mos lo mismo tras anunciar cada uno de los 5 misterios.
7. Rezar la Salve.
Tercer misterio
Cuarto misterio
Quinto misterio
Padrenuestro
Segundo misterio
Padrenuestro
Primer misterio
3 Ave María
1. La Encarnación del Hijo de Dios
(Lc 1,26-27)
2. La Visitación de María a su prima Santa Isabel (Lc 1, 39-42)
LUNES Y SÁBADO
5. Jesús perdido y ha ado en el templo (Lc 2, 41-47)
3. El Nacimiento de Jesús en Belén (Lc 2,1-7)
4. Presentación de Jesús en el templo (Lc 2, 21-24)
1. El Bau smo de Jesús en el Jordán (Mt 3,16-17)
5. La ins ución de la Eucaristía (Mt 26, 26)
2. Las bodas de Caná (Jn 2, 1-5)
4. La Trans guración (Mt 17, 1-2)
3. El anuncio del Reino de Dios (Mc 1, 15)
1. La oración en el Huerto
(Mt 26, 36-39)
2. La flagelación de Jesús atado a la columna (Mt 27, 26)
5. La cruci xión y muerte de Jesús (Lc 23, 33-46)
MARTES Y VIERNES
3. La coronación de espinas (Mt 27, 27-29)
4. Jesús con la Cruz a cuestas camino del Calvario (Mc 15, 21-22)
1. La resu e ión del Hijo de Dios
(Lc 24, 1-6)
2. La Ascensión del Señor al cielo (Mc 16, 19)
MIÉRCOLES Y DOMINGO
5. La coronación de María como Reina y Señora de todo lo creado (Ap 12, 1)
4. La Asunción de María al cielo (Lc 1, 48-49)
3. La venida del Espíritu Santo (Hch 2, 1-4)
llena eres de gracia, el Señor es contigo; bendita tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros, pecadores, ahora y en la ahora de nuestra muerte.
Amén.
que estás en el cielo, santificado sea tu Nombre; venga a nosotros tu reino; hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo. Danos hoy nuestro pan de cada día; perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden; no nos dejes caer en la tentación, y líbranos del mal.
Amén.
al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, por lo siglos de los siglos, Amén.
vida, dulzura y esperanza nuestra. Dios te salve. A Ti clamamos los desterrados hijos de Eva, a Ti suspiramos, gimiendo y llorando en este valle de lágrimas. Ea, pues, Señora Abogada Nuestra, vuelve a nosotros tus ojos misericordiosos, y después de este destierro, muéstranos a Jesús, fruto bendito de tu vientre.Oh, clemente, oh piadosa, oh dulce Virgen María.
Ruega por nosotros, Santa Madre de Dios, para que seamos dignos de alcanzar las promesas de Nuestro Señor Jesucristo.
¡Oh, Jesús mío!, perdona nuestros pecados, líbranos del fuego del infierno, lleva todas las almas al cielo y socorre, especialmente, a las más necesitadas de tu divina Misericordia. Amén.
Bajo tu amparo nos acogemos, Santa Madre de Dios; no desprecies las oraciones que te dirigimos en nuestras necesidades, antes bien, líbranos siempre de todo peligro, ¡oh, Virgen gloriosa y bendita! Amén.
Salve, custodio del Redentor y esposo de la Virgen María.
A ti Dios confió a su Hijo, en ti María depositó su confianza, contigo Cristo se forjó como hombre. Oh, bienaventurado José, muéstrate padre también a nosotros y guíanos en el camino de la vida. Concédenos gracia, misericordia y valentía, y defiéndenos de todo mal. Amén.
Oh, Espíritu Santo, Amor del Padre, y del Hijo, Inspírame siempre lo que debo pensar, lo que debo decir, cómo debo decirlo, lo que debo callar, cómo debo actuar, lo que debo hacer, para gloria de Dios, bien de las almas y mi propia Santificación. Espíritu Santo, dame agudeza para entender, capacidad para retener, método y facultad para aprender, sutileza para interpretar, gracia y eficacia para hablar. Dame acierto al empezar dirección al progresar y perfección al acabar. Amén.