El INEGI informó que, en el 2018, 20.1 millones de personas no tenían acceso a los servicios de salud. Al finalizar 2024, la cifra ascendió a 44.5 millones.
Esto se debe a que se eliminó el Seguro Popular; posteriormente se creó el INSABI (Instituto de Salud para el Bienestar), que terminó siendo un rotundo fracaso y ahora todo pasa al IMSS-Bienestar, el cual no cuenta con la capacidad y presupuesto suficientes para dar servicio a todos.
El problema va más allá: incluso si todas las personas tuvieran acceso a los servicios de salud, persisten la falta de medicamentos, de personal, de insumos y falta de mantenimiento al equipo médico de los hospitales.
Por lo anterior, mucha gente se ve en la necesidad de recurrir a servicios médicos privados, lo que repercute en la economía familiar.
A punto de cumplirse un año de este nuevo sexenio, el desabasto de medicamentos continúa.