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De la Urbe 57

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AÑO 12•No.57•MEDELLÍN, MARZO DE 2012•ISSN16572556•FACULTAD DE COMUNICACIONES•UNIVERSIDAD DE ANTIOQUIA

Ejercicio rector


2 En la lucha

No hay pepes en el río

Las jornadas de pesca en el río Magdalena están plagadas por las historias del agua y de la noche. En ellas están los pepes, cuerpos flotantes que viajan con el testimonio de la violencia que hace años escogió al río como cementerio y hacen parte de este fragmento de Los escogidos, el libro más reciente de Patricia Nieto.

Patricia Nieto Nieto 12.patricia@gmail.com

A

media noche, la brisa es propicia para la faena. En el lance de la familia López algunos remiendan redes y otros se hacen al agua. La embarcación es una canoa estrecha y alargada, labrada en el vientre de una ceiba. Los pasajeros se acomodan uno detrás del otro. Ninguno lleva chaleco o flotador. Camisetas raídas y pantalones cortos son la única indumentaria. No hay joyas adornando los cuellos, anillos rodeando dedos, o relojes para ver como minutero y segundero se alinean a las doce. Lámparas aseguradas con elásticos a las cabezas de los pescadores son su única dotación. Los pies se hunden en el fondo mohoso de madera expuesta a la intemperie. El capitán, sin más distintivo que su voz de lobo viejo, ordena navegar. Las bombillas que dan luz sobre el puente que une a Berrío con Olaya me ayudan a ver las orillas del gran río por el que nos internamos ahora. El agua del Magdalena es insabora y tibia aunque ahora el viento trae una lluvia fría que aporrea mi cara. Saúl Polo, el capitán de 65 años, ha escogido el centro de los quinientos metros que son su línea de pesca para detenerse. Ciro Bedoya, 24 años en el río, tira la cuerda de la que pende un peso de plomo para anclar. Wilder Sierra, que aprendió primero a nadar que a caminar, mantiene la posición remando a veces. Y César, de 12 años, se lanza al agua para estirar la red y asegurar sus extremos con cubos pesados para que no la arrastre la corriente. Tres siluetas delgadas de pie en la canoa y un niño flotando a la espera de que caiga la presa, es lo que veo. Lo demás son aguas oscuras que se iluminan con los rayos de una tormenta lejana. No se escuchan los truenos. Saúl, Ciro, Wilder y César no necesitan verse ni hablar para entenderse. Vigilan el agua. Atentos al cambio de la corriente, al aleteo, al revolcón en la profundidad. Giran las cabezas hacia el punto de la novedad y los farolitos dejan ver las huellas de alguna caza en el agua. Sin noticia regresan a sus pensamientos remotos, a su silencio imperturbable de hombres del río y de la noche. ‘El agua seda’, recuerdo a una isleña diciéndolo frente al mar. Apacigua, serena, calma debería concluir al ver a los tres pescadores y al niño buzo esperando, atentos, el ajetreo de un pez al tratar de liberarse de la red. Comienza abril y hace una semana debieron colgar las redes para no interrumpir el ciclo natural del apareamiento. Me han contado que los peces bajan desde Honda rumbo a las ciénagas que forma el

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Magdalena antes de encontrarse con el mar. Las hembras, en la flor del río, descubren su aparato reproductor y los machos con apenas un roce fecundan los huevos, explican los pescadores. En invierno, como ahora, las aguas turbias protegen las larvas. Las arrastran hacia tierras anegadas donde quedan a salvo mientras crecen y se aventuran por la corriente del río más largo de Colombia. Entonces será tiempo de subienda y Saúl recordará la feliz jornada de 1957 cuando pescó 300 arrobas de bagre con apenas un chinchorro. Pero hoy es víspera de veda y no quedan casi presas en el río. La lluvia arrecia. El viento mece la canoa y el silencio de la madrugada se impone. Agacho la cabeza para no ver la corpulencia del río que sacude la embarcación. Una voz casi extinguida anuncia que hay pesca. Abro los ojos cuando ya César ha vuelto de la profundidad para anunciar que se trata de un pez grande. Lo ha visto pese a la oscuridad aguas abajo. Los hombres maniobran un extremo de la red. El niño vuelve al agua. Me explican que va a conducir el animal hasta nosotros. Al sumergirse no deja ni una estela. Parece un animalito de agua. No hay aspavientos. Solo miradas fijas en la corriente. Wilder dirige su lámpara a la superficie, ubica a César y lo guía con un rayo tenue. A la voz de tres, los hombres levantan el manto de la red vuelto un nudo. Lo descargan en el fondo de la embarcación. Ciro desenvuelve las cuerdas, y dice que le gusta asegurar la pesca. A mis pies un ser del río abre y cierra la boca. Lo examinan con la luz de las tres lámparas y confirman lo que el tamaño predecía. ‘Es una bagre’, dice Wilder. Saúl me da las gracias por traerles la suerte encarnada en los 28 kilos de una hembra formidable. Ciro procede a inmovilizarla para que la canoa no zozobre con su lucha de pez fuera del agua. El niño vuelve a su trabajo de vigilante anfibio y los otros dos a atisbar desde popa y proa. Ciro acaricia la piel fría y cerosa del animal. Me confiesa que no le gusta ir a bordo, sino permanecer en el agua entendiéndose con los bocachicos que saltan como atletas y brillan como monedas de plata. ‘La pesca no siempre es buena’, dice Ciro buscando mis ojos. Todavía era un niño cuando el río dejó de parecerle el paraíso. Sintió que la red se templó y con solo mirar a su padre supo que debía sumergirse, nadar hasta el punto de tensión, valorar la presa y subir para dar aviso. Lo visto no le pareció conocido. Se acercó, lo palpó y supo que no era piel de animal de río. Con solo tocarlo, las carnes se deshacían. Lo rodeó a nado y lo exploró. Era el cuerpo de un hombre boca arriba, desnudo, con la cabellera revuelta y los dedos descarnados. Solo en la superficie, cuando recuperó el


3 aliento, se dio cuenta de que lloraba como el niño que era. Se echó a flotar y lloriqueó mirando el cielo, de espaldas al agua que lo arrastraba. Después de un suspiro hondo, retornó al seno del río con la pena de haber perdido la inocencia. Liberó el cuerpo de la red y dejó que la corriente se lo llevara. En Puerto Berrío está prohibido pescar los muertos del agua; que alguien les de sepultura, que alguien, incluso, les llore*. Ciro lo sabe desde la primera noche que se hizo al río y ensayó a orientarse en la oscuridad hace más de 24 años. Sus tíos escucharon la orden por boca del abuelo hace 40 años. Y al viejo se lo advirtieron hace 63, cuando el río se convirtió en el cementerio de los asesinados en caseríos chiquitos como Aipé, Purificación, Suárez, Flandes, Nariño, Alvarado, Beltrán; y en pueblos grandes tipo Neiva, Natagaima, Espinal, Girardot, Puerto Salgar, La Dorada, Puerto Triunfo, Puerto Boyacá, Puerto Berrío. Desde hace veinte años los hombres apostados en las orillas del Magdalena repiten la historia de José Rodolfo Acosta como si fuera una parábola. La escuché esta mañana en un café vecino de la iglesia y ahora presto oído a cómo la relata Ciro. Le contaron que Acosta salió con un amigo a pescar un domingo en la mañana. Al momento de tirar el plomo, en una revuelta del río cerca a Puerto Triunfo, Acosta sumergió el remo y en lugar de arena sintió un lecho blando, como de algodón. Al mover la pala, cuerpos humanos recién asesinados salieron a flote. Dicen que las extremidades desmembradas todavía sangraban. Los pescadores fueron testigos del horror que espanta, enmudece, paraliza. Un día después cuando recobró la voz, Acosta denunció lo visto. Veinticuatro horas más tarde, el 25 de septiembre de 1991, lo mataron con la carga de un fusil. La voz seca de Saúl, llama a Ciro. El capitán, al controlar a un bagre macho, ha decidido recoger la red, levantar el plomo y volver a la orilla. Lo hacen con parsimonia y sin bajar la guardia para no alterar el ritmo solapado de las aguas que bajan. Los remos no salpican ni chocan. Se deslizan y empujan la canoa sin apuros. En tierra, sobre una empalizada descargan las presas. A la hembra no le dan tiempo de sacudirse. Dos hombres la sostienen mientras que otro le descarga un martillazo en la cabeza. Al macho, simplemente le quiebran la mandíbula. Paso sobre los cuerpos. Veo el hilito de sangre que cae al río. Me dirijo a la ramada donde Harold López enreda pitas y se protege de la lluvia. Descubre el pasmo en la severidad del cierre de mis labios. Pregunta si me gustó el viaje. No aparta la mirada de sus puntadas en la red. Pienso en la canoa arrullada por el río, en los rayos reflejados en el agua, en la serenidad del capitán, en el silencio, en la brisa, en la lluvia. De pronto le pregunto si ha encontrado muertos en el río. Me responde con la mirada directa de sus ojos aguamarina. Harold vuelve a su tejido y me cuenta que en Puerto Olaya, un pueblo que no era más que tres calles, una tienda y un billar, el amor se aprendía a la sombra de los árboles, en los pesebres, en las playas que forma el río. Entonces, a una playita de arenas blancas y suaves, que solo aparece en verano, se fue con su noviecita niña. Jugaban a tirar piedras al río y a seguirlas hasta donde los ojos fueran capaces de verlas cuando el agua les trajo, casi a los pies, un saco de cabuya. Él, muchachito valiente, capaz de dominar peces grandes y de atrapar pequeños, hurgó el paquete con una vara. La bolsa se deshizo como si estuviera tejida con hilos de bejucos verdes. A la vista quedaron los zapatos de colegial del niño que viajaba adentro. ‘Ayúdelo a embarcar’, le dijo la novia niña del mismo modo que hablaba su padre cuando le advertía como sortear lo inevitable: el encuentro con un muerto del agua. De nuevo la corriente hizo su trabajo. ‘Al río le agradezco el alimento de toda la vida’, exclama Saúl para romper el silencio que se suma a la oscuridad de este caserío sin energía eléctrica. Sus palabras devuelven el tiempo más de medio siglo cuando los niños nacían sabiendo pescar con redes fabricadas por los abuelos. Entonces vendían la arroba de bagre a cinco pesos. No usaban dinamita, ni redes de fibras importadas, ni tóxicos que matan huevos y crías. Él fue uno de los niños que entró a las aguas del Magdalena con apenas horas de nacido y por eso no recuerda su primera inmersión, ni el tamaño de su primera red, ni su primera jornada de pesca.

Harold sí repite la lección. ‘Lo primero que aprendí fue a hacer caso’ porque el río tiene su lenguaje para comunicar el cambio de los vientos, de los remolinos, de los bajos. Eso se descubre mirando el movimiento de las aguas, el vuelo de los gallinazos, la danza de las nubes, el canto de los árboles, las indicaciones de los mayores, las experiencias propias. Una noche se fue a pescar vestido apenas con un jean que le llegaba a las rodillas. Se tiró a las aguas y sintió que su cuerpo se oponía a la corriente cuando el botón del pantalón se engarzó en una rama. Pasó un minuto antes de que pudiera desnudarse para salvar su vida. Otro día, quedó enganchado a un hilo de la atarraya por una argolla de latón que llevaba en el dedo del corazón. Después de forcejear con pita, argolla y dedo logró llegar a la orilla con Se sumergen, flotan o encallan en la mano bañada en sangre, sin argolla el Magdalena,se montan en las mesas y con el dedo desgarrado ya de carnes. de una morgue, viajan en limosinas de También sabe Harold como duelen los la muerte. Perotambién pescan, brillan oídos cuando baja al fondo del río y se bajo el sol porteño, son talentos con una entretiene asegurando la red o miranpelota. Lascrónicas de Patricia Nieto en do cosas extrañas del mundo subacuáLos Escogidos, su nuevo libro publicado tico. De allá regresa con la nariz y las por Sílaba Editores con colaboración dela orejas convertidas en ríos de sangre. Alcaldía de Medellín, van y vienen, son ‘¿Dolor?… el que deja la picadura anfibias en ese maremágnum entre lavide una raya’, dice Saúl. Cuenta que da y la muerte. siempre chuza el cuerpo cinco, seis, siete veces con una rapidez que no parece propia de un animal de cuerpo plano, circular, dotado con una cola robusta, pesada. Chuza y se va por donde vino mientras que el pescador herido debe salir del agua porque el dolor se le hace insoportable. Harold y Saúl recuerdan sus propias heridas, se buscan cicatrices en las piernas, en los glúteos, en la espalda. Y traen a la boca a otros animales del río: el barbudo, afrodisíaco y delicioso al paladar; el mata-caimán lleno de puyas y armado con un alicate; el bagre-sapo tan desagradable que no se ve bien en ningún plato pese a que dicen, quienes se han atrevido a probarlo, que no sabe mal; la yumbila que se desplaza con su largo cuerpo como si fuera una culebra; el chango salvado de las redes porque no es apetecido en los mercados; la tota, apodada la manicurista, experta en rebanar las cutículas y los padrastros de manos y pies de pescadores y bañistas; los fenómenos sin ojos o sin aletas o casi transparentes; y los pepes, enormes, arrastrados por el río con un tiro de gracia en la frente. Una vez palpados o vistos, los pepes no se olvidan. Si van entre las aguas y se quedan en la red es porque les han cambiado vísceras por piedras para que viajen a ras del fondo y nadie sepa que van por ahí. Si flotan, aunque sea en pedazos, es porque llevan un mensaje que anticipa el horror que sobrevendrá a quienes no obedezcan las órdenes de los amos de la guerra. Una vez, les digo, vi un cadáver flotar coronado por un gallinazo con las alas extendidas como si fuera una bandera. ‘Hace un mes bajó uno’, dice Harold. ‘Antier pasaron tres’, actualiza Saúl, y agradece que esta noche de tormenta no hubo pepes en el río. *La prohibición de sepultar a Polinices en Antígona

Fotografías: Patricia Nieto, Andrea Aldana

Facultad de Comunicaciones Universidad de Antioquia


4 Editorial

La tarea L

a Universidad de Antioquia es el proyecto social más importante de la historia de Antioquia”. Con estas palabras, el gobernador Sergio Fajardo Valderrama le lanzó varios retos a nuestra Alma Máter, al asumir como presidente del Consejo Superior Universitario. Según Fajardo, “los principales problemas a resolver en Antioquia son: las desigualdades (individuales y regionales), la violencia y la cultura de la ilegalidad–corrupción. Igualmente, la explotación desmedida e irresponsable de nuestros recursos naturales”. La Universidad, entonces, está en el corazón de los proyectos del gobierno departamental para el período 2012 - 2015 y tiene, en consecuencia, un papel de primer orden en “Antioquia la más educada”, el nuevo Plan de Desarrollo. Como parte de la comunidad universitaria, vemos como una gran oportunidad el lugar que el nuevo gobierno le asigna, en general, a la educación como estrategia para superar la inequidad y, en particular, a nuestra Alma Máter. Es un desafío para pensar la pertinencia de nuestro trabajo educativo en el contexto departamental;

Como parte de la comunidad universitaria, vemos como una gran oportunidad el lugar que el nuevo gobierno le asigna, en general, a la Educación como estrategia para superar la inequidad y, en particular, a nuestra Alma Mater

es un reto en la perspectiva del cumplimiento cabal de nuestras funciones misionales de docencia, investigación y extensión; y es, también, una oportunidad para re-conocer las múltiples voces que convivimos en esta región. El pregrado de Periodismo de la Facultad de Comunicaciones y su laboratorio, el Sistema Informativo DE LA URBE, estamos atentos a aportar con lo que hacemos. La formación de profesionales y su compromiso con la sociedad podría traducirse en proyectos y programas que visibilicen la región; que denuncien la inequidad y la injusticia y propongan alternativas de bien estar, desde una perspectiva solidaria, incluyente y plural. Responder al desafío lanzado por el gobernador Sergio Fajardo será la principal tarea del nuevo rector. Pase lo que pase, el sistema DE LA URBE continuará haciendo periodismo con independencia, responsabilidad y crítica. Como periodistas, como universitarios, como ciudadanos, haremos la tarea.

Para no ver llover

Opinión Katherine Fernández Albornoz kathefdez@gmail.com

H

ace algunas semanas se alzaron las banderas del racionalismo en reacción al trabajo del señor Jorge Elías González, quien fue contratado por el Instituto Distrital de Recreación y Deporte (IDRD) para impedir que lloviera en la clausura del Mundial Sub-20 en Bogotá. Se hicieron llamados a la consciencia racional, justamente, porque el dominio del hombre sobre la naturaleza no debe escapar de la aprobación científica, y aquello que obra lejos de las probabilidades y de las fórmulas no son más que rezagos marginales de estadios superados. También se supo que González fue contratado para ahuyentar la lluvia en la posesión de Juan Manuel Santos, varias ocasiones para la Media Maratón de Bogotá y llamado desde hace más de diez años para el Festival Iberoamericano de Teatro de Bogotá. Tras la noticia, a este hombre de 64 años y residente de Dolores, municipio al suroriente del Tolima, se le atribuyó un protagonismo inmerecido con un cubrimiento mediático excesivo. No era más que un tema ridículo en pleno “escándalo de corrupción”. Su inesperada fama lo volvió trending topic y figurín para la sátira política, y quienes le dieron su aval fueron calificados de intelectuales defensores de la charlatanería. Era natural que sucediera así. Nuestro aparato moral, supeditado a un modo de pensar dominante que a su vez responde al paradigma occidental, no está preparado para que broten absurdos de tal magnitud: el Estado, racional, jugando (y con

Era natural que sucediera así, nuestro aparato moral, supeditado a un modo de pensar dominante que a su vez responde al paradigma occidental, no está preparado para que broten absurdos de tal magnitud: el Estado, racional, jugando (y con dinero) a la consciencia mítica. Algo como ahuyentar la lluvia, si acaso se tolera en los indígenas, y eso porque generalmente permanecen lejos de nuestras urbes y laboratorios…

Número 57 Marzo de 2012

Comité De La Urbe Prensa Heiner Castañeda, Luis Carlos Hincapié, Patricia Nieto, Elvia Acevedo, Ramón Pineda, Raúl Osorio, Jorge Ignacio Sánchez y Gonzalo Medina Director Sistema De La Urbe Jorge Ignacio Sánchez Director periódico De La Urbe Ramón Pineda

FACULTAD DE COMUNICACIONES Ciudad Universitaria Calle 67 N° 53-108 Medellín - Colombia

No. 57 Marzo de 2012

dinero) a la consciencia mítica. Algo como ahuyentar la lluvia, si acaso se tolera en los indígenas, y eso porque generalmente permanecen lejos de nuestras urbes y laboratorios, y claro, podemos tener el cinismo altruista de patrimonializar sus entornos y sus prácticas culturales. Pero esto no se trata de la diversidad cultural, que tiene su apartado en la legislación colombiana y es materia de trabajos en distintos campos. Se trata más de un asunto epistemológico; el empaque del conocimiento puede ser tan ruin como mantenernos en la ignorancia. Así, la forma en que conocemos se constriñe a una sola lógica, en la que nos sentimos libres y curiosos, que nos permite crear un mundo funcional día a día, y que nos enseña a no querer conocerlo bajo otras lógicas. La confianza en el paradigma nos ha vuelto sumisos. De esta manera, nos resulta casi imposible entender cómo un hombre puede atreverse a detener la lluvia. Incluso, es curioso ver en este caso, como los mismos cristianos limitan el poder de su propio Dios, que según González es quien lo dotó con las facultades radiestésicas y le ayuda a controlar las lluvias a través de campos magnéticos creados con un péndulo. Por más metafísico que pueda ser, Dios también encarna el comportamiento mesurado del burgués, y no se le puede imaginar amparando tal locura medieval. Por fortuna, las instituciones que controlan la vida no logran coaptar todo cuanto existe, y prácticas como la de Jorge Elías González y otras, se plantan con la seguridad del hombre de occidente pero sin su arrogancia. Además de lo que significa este hecho en términos políticos y judiciales, aquél hombre fue un gran respiro a nuestra severa lógica, y nos recordó que el mundo todavía puede aparecer misterioso e inconmensurable frente a nosotros. Bien decía él, reconocido por sus coterráneos como científico, que su ardua misión en la vida es “luchar por algo que el hombre no entiende”.

Elizabeth Rámirez, Alejandro Molina, Daniela Gómez, Juan Manuel González, Laura Alcaraz, Melissa Lozano, Keila Camargo, Lucy Fernández, Diana Sofía Villa, Andrea Arboleda, Vanessa Márquez, Lizet Cuartas, Yenny Martínez, Valentina Obando, Juan Felipe Mejía, Deisy Judith Villalba

Márquez, Hugo Villegas, Ana María Londoño, Valentina Obando, Asotejelo

Diseño Julieth Duque Hernández

Portada Wilson Mejía, bailarin de pole dance Fotografía: Vanessa Márquez

Coordinación Editorial Álex Esteban Martínez Henao, Juan David Ortiz Franco

Colaboración Alfonso Buitrago, Patricia Nieto, Katherine Fernández, Beatriz Gózalez, Gonzalo Medina, Juan Diego Restrepo, Mauricio Naranjo.

Redacción Ana María Londoño, Elizabeth Fernández, Luis Fernando Arenas, Simón David Ochoa, Estefania Alzate, Maria del Mar Giraldo, Jorge Velásquez,

Fotografía Departamento de Información y Prensa Universidad de Antioquia, Centro de Memoria, Paz y Reconciliación, Álex Martínez, Andrea Aldana, Vanesa

Caricatura Átomo Ilustraciónes Julieth Duque Hernández

Sistema Informativo De La Urbe Edificio de Extensión Calle 70 N° 52-72, oficina 708 Teléfonos: 2198943, 2198945 delau.prensa@gmail.com delaurbedigital.udea.edu.co Impresión La Patria - Manizales

UNIVERSIDAD DE ANTIOQUIA Rector Alberto Uribe Correa Decano Facultad de Comunicaciones Jaime Alberto Vélez Jefa Departamento de Comunicación Social Deisy Katherine García Franco Las opiniones expresadas por los autores no comprometen a la Universidad de Antioquia CIRCULACIÓN 10.000 EJEMPLARES


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Ya está bueno

Decir si fue buena o no la gestión durante los últimos nueve años de Alberto Uribe Correa como rector de la Universidad de Antioquia se lo dejamos a otros. Preferimos más bien recordar la alternancia como una de las características fundamentales de la democracia e implorar que esa junta de intereses denominada Consejo Superior Universitario le ponga punto final a la administración de Uribe. Insistimos, no porque hubiera sido bueno o malo, sino porque es necesario refrescar las formas del 16; además, porque esperamos que esa manía de postularse para una reelección ad infinitum no se vuelva costumbre en los centros académicos del país.

Preguntas

La sustancia de la forma Alfonso Buitrago Londoño fonso.buitrago@gmail.com

R

enunciar a la sábana es una pérdida de poder. Que una casa editorial de prensa exitosa, centenaria, decida cambiar su formato tradicional es una señal inequívoca de que el fantasma que recorre hace varios años las imprentas del mundo está bajando por nuestras montañas. Y el buuuuuuu que empieza a oírse suele traducirse con un reconfortante: “ponerse a tono” con los nuevos tiempos; es decir, perder poder para conservarlo –invocando al Gatopardo-. El formato sábana, en el que se imprimió El Colombiano hasta el 5 de febrero de 2011, significa tener una rotativa, una máquina maravillosa y cara al alcance de los más ricos, los más poderosos. El resto de mortales que quieran sacar un periódico no tienen más opción que optar por formatos más pequeños y baratos, tipo tabloide, que se pueden imprimir en máquinas ídem. En su posición dominante, El Colombiano seguía imprimiendo su periódico insignia en la muy tradicional sábana mientras competía con los emergentes tabloides donde éstos se hacían fuertes: en los barrios y en los corazones de las clases populares. En los primeros, con el periódico Gente –en los barrios en donde el negocio es redondo- y en los segundos con el periódico Quiubo –con controladas dosis de amarillismo que permiten ventas diarias alrededor de los 60 mil ejemplares-. Su único competidor real, El Tiempo –especialmente en el número de suscriptores-, intentó varias veces tener ediciones regionales, pero fracasó, entre otras razones, por su imposibilidad de imprimir localmente y estar en las casas antes del amanecer. Pero los tiempos han cambiado. El Tiempo inauguró rotativa en el municipio de Itagüí y de la mano de su nuevo dueño, el Grupo Planeta, importó el modelo de los periódicos gratuitos diarios, en formato tabloide, que tanto florecía al otro lado del Atlántico y que le estaba dando un respiro al asustado mundo de los periódicos de papel, que año a año pierden ingresos y lectores. El buuuu entró por el Sur. Algo debía hacer El Colombiano. Optó por desprenderse de la sábana, el símbolo del poder, y buscar nuevos formatos y nuevos lectores, procurando al mismo tiempo no perder poder -ni su esencia, su talante conservador-. Pero todo cambio de forma implica un cambio de contenido. En primer lugar, debía hacerse más cercano, como los tabloides gratuitos, los amarillistas, los barriales, de los que venía aprendiendo. Cuando cumplió los cien años, como un viejito remozado, recién bañado, salió la calle sin la sábana. El emperador está desnudo mientras todos admiran su vestido nuevo. En segundo lugar, el nuevo formato obliga a hacer ajustes profundos, costosos: conceptuales, de organización de la información, de mentalidad en la sala de redacción y en sus directivas, de personal. Quien más gana, a mi juicio, es el lector. Para los nuevos lectores, con los que el periódico se juega su futuro, el formato les será más cómodo, más habitual. Muchos de ellos han aprendido a leer periódicos, de forma gratuita, en los cercanos tabloides que les reparten en el barrio, que les entregan en las universidades o que se encuentran en los bares, en las bibliotecas, en el Metro o en el taxi. No doblan los periódicos, no se emocionan con la tinta en sus dedos ni se reparten los cuadernillos en familia. Los cogen, los leen y los dejan por ahí o se los pasan a alguien. Cuando se acerquen a la tienda o al semáforo de la esquina verán que las opciones a elegir, por lo menos formalmente, son más igualitarias. ¿Qué hará entonces la diferencia? ¿Por qué pagarán? Por el contenido. Por eso, gana el lector y gana el periodismo. Si la casa editorial fracasa en los ajustes que debe hacer y el contenido no se equipara a la forma, los lectores seguirán soplando el buuuu que recorre las imprentas del mundo y harán lo que han aprendido hacer: no pagarán por él.

A propósito de la inhabilidad por doce años impuesta al exalcalde Alonso Salazar, cabría preguntarle a la procuradora delegada para la Vigilancia de la Función Pública María Eugenia Carreño, ¿qué es lo más grave y lo que merece sanción? ¿Que un alcalde recurra al Consejo Nacional Electoral, Policía, Fiscalía, Procuraduría y a toda clase de maniáticas e inútiles ‘ías’ del país para denunciar la presunta vinculación de un candidato con grupos al margen de la ley y que, ante su silencio, opte por dejárselo saber a la prensa? O que aún sabiéndolo, ¿se quede callado y vea cómo las mafias se apoderan de La Alpujarra?

Muchas gracias

No es discurso de motivador, psicólogo o amigo después de una ruptura, pero a quienes se van por nuevos rumbos, por nuevos proyectos, hay que deberles agradecimiento. Esta vez le agradecemos a Heiner Castañeda Bustamante, quien oficiara como director del Sistema Informativo DE LA URBE durante dos años. Sus palabras, su pasión, su inconmensurable fuerza: cada una de ellas marcó las acciones y personas que pasaron por nuestro Sistema. Pero también le damos un reconocimiento de bienvenida a nuestro nuevo director, el comunicador social, magíster en pedagogía, profesor y periodista Jorge Ignacio Sánchez Ortega, quien tranquilo, conversador y cordial, trae consigo nuevos aires para este laboratorio de información y palabras.

Apunte

Procure callar

Jorge Ignacio Sánchez nachosanchezo@gmail.com

T

erminado el proceso disciplinario de la Procuraduría General de la Nación contra el exalcalde Alonso Salazar, quedan dudas acerca de si se trató de un tinglado para decretar su muerte política. El organismo de control lo destituyó e inhabilitó por 12 años para ocupar cargos públicos, por la presunta participación indebida en política a raíz de sus denuncias sobre infiltración de ilegales en la campaña de Luis Pérez Gutiérrez en 2011. El caso Salazar deja preguntas sobre si la Procuraduría, basada en un interés de “atender casos ejemplarizantes”, aplica una justicia selectiva y, por esa razón, no exenta de valoraciones políticas. Es sintomático, por ejemplo, que ese deseo de “dar ejemplo” llevara a que se abriera un proceso acelerado y antitécnico que, según la defensa, obligó a dejar varias constancias sobre posibles violaciones al debido proceso. El fallo, en esencia, ratifica el pliego de cargos formulado contra el exalcalde y rechaza todos los argumentos de la defensa. Para algunos observadores, eso daría cuenta de un caso prejuzgado en el que se escuchó a la defensa pero no se tuvo en cuenta. El periódico El Mundo en su editorial del 2 de marzo del 2012 se pregunta: “…si todo estaba tan resuelto desde un principio, para qué sirvieron entonces cuatro meses de extenuantes audiencias, en las que el doctor Salazar abundó en pruebas de que actuó con sujeción a la Constitución y la Ley y que en ningún momento buscó beneficiar intereses particulares sino poner en conocimiento de las autoridades competentes y de la propia ciudadanía, la interferencia – esa sí, gravísima y no sólo dolosa, sino criminal – de la delincuencia organizada en las elecciones regionales”. La opinión ciudadana, en general, respalda la actuación de Salazar quien, como Alcalde, denunció un hecho ilegal que ponía en riesgo las elecciones. Por eso, con contundencia, el periódico El Colombiano, en el editorial del 2 de marzo de 2012, afirma que ocurrió algo parecido a lo que enseña el dicho según el cual “cuando un descubridor señaló la luna, el miope miró fue el dedo. Salazar señaló una grave amenaza para la ciudad, y la Procuraduría, miope, le miró fue el índice”. Preocupante el mensaje que queda en el ambiente: ante el conocimiento de un hecho delictivo, a los mandatarios les será más rentable guardar silencio cómplice para que no se les decrete la muerte política, como sucedió en el caso “ejemplarizante” de la Procuraduría contra Alonso Salazar.

El caso Salazar deja preguntas sobre si la Procuraduría, basada en un interés de “atender casos ejemplarizantes”, aplica una justicia selectiva y, por esa razón, no exenta de valoraciones políticas. Facultad de Comunicaciones Universidad de Antioquia


6 Con lupa

La ‘vacuna’ nuestra de cada día Van en aumento. Comerciantes, conductores, constructores, tenderos, vendedores de minutos y hasta empleadas domésticas son a diario víctimas de las ‘vacunas’. Este negocio de la ilegalidad reporta ganancias de más de 20 mil millones de pesos al año.

Deisy Judith Villalba Barrios dvillalba@periodistas.com

Era una mañana más, Javier* salió de su casa y caminó hasta su puesto de comidas en una de las zonas más concurridas de la comuna 6 de Medellín. Llevaba más de 20 años en el sector viendo pasar amigos, carros, nuevas familias; viendo crecer a sus hijos, envejecer a sus vecinos y morir a los viejos. Ese parecía un día común, de esos que pasan sin que se dé uno cuenta. Javier abrió su chaza metálica, limpió las barras, puso a hacer el tinto, recibió y pagó las empanadas y los buñuelos que le trajeron a primera hora sus proveedores, sacó las banquitas para que sus clientes se sentaran, conversó con su vecina, que también a esa hora abría su negocio; saludó de lejos a un conductor que pasaba con la primera ronda y le hacía señales con la mano de que le guardara un café con leche y una empanada para cuando volviera. La mañana no había sido muy productiva, pese al clima frío las ventas no eran buenas. A eso de las 12 del mediodía, un conocido se acercó y le dijo que su esposa necesitaba que le mandara dinero para el almuerzo; él sacó de su pantalón un pequeño fajo de billetes, le dio 10 mil al muchacho y le pidió el favor de que le dijera a su mujer que no había dado mucho el negocio. No es una situación extraña, Javier sabe que en un barrio donde la mayoría de sus vecinos son estrato 1 y 2, comer por fuera, así sea una empanada, es un lujo; por eso sus mejores clientes son los conductores, y más cuando la tarde se pone gris como aquel día. -Sí, buenas, Don Javier, ¿cómo está? – dice un joven que acaba de llegar al negocio. -Bien joven –dice Javier con recelo pues nunca ha visto al muchacho- ¿qué le sirvo? -Lo que pasa es que vengo por la cuota, la vigilancia. -¿Vigilancia?, yo no les voy a pagar ninguna vigilancia. -Lo que pasa don Javier es que si no me paga, me toca hablar con el patrón y usted sabe que ahí la cosa se complica. -¿Y cuánto es?, dice Javier metiendo la mano al bolsillo. -5000 mil pesitos, comenta el muchacho, que al recibir el dinero se marcha no sin antes recordarle que dentro de ocho días vuelve a pasar. Eso fue hace dos años, en 2010, cuando las extorsiones no eran algo desconocido pero comenzaron a dispararse por la lucha que sostenían los ‘herederos’ de Diego Fernando Murillo Bejarano, alias Don Berna: Sebastián y Valenciano, que se disputaban los territorios de los barrios 12 de Octubre, Castilla y Robledo. ‘La banda de La Oficina del 12’, aliada del primero, y ‘Los Mondongueros’, del segundo, encontraron en las ‘vacunas’ la forma más directa de financiación para la guerra que sostenían por el control de esta zona. Según Juan Felipe Campuzano, concejal de Medellín, la importancia de las laderas del occidente de la ciudad radica en su conectividad con varios corredores estratégicos para el tráfico de armas y drogas. Esta división y la lucha por el poder acrecentó la demanda de dinero de estas organizaciones. “De dos años para acá se empezaron a escuchar mayores denuncias respecto al tema, porque se rompió la ‘uniformidad’ del actor armado, lo que provoca que en un mismo territorio haya diversos grupos”, explica Diana Barajas, coordina-

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dora del Observatorio de Derechos Humanos del Instituto Popular de Capacitación (IPC), y añade “igualmente hemos escuchado más hablar sobre ‘vacunas’ porque encontramos que la mayor alerta está dentro del sector del transporte público, lo que ha provocado que se paralice el servicio en algunos sectores (…) eso refleja lo complicado del asunto, porque la extorsión no sólo es ilegal sino que afecta los bienes patrimoniales y los derechos fundamentales de todas las personas”.

Otras dinámicas de las ‘vacunas’

Hoy en día la situación no ha cambiado mucho. Javier se levanta en las mañanas y se dirige a su negocio de comidas, lo abre, lo limpia, lo surte, saluda a sus vecinos y, dependiendo del día, guarda la plata de la ‘vacuna’ para cuando pasen los muchachos. Lo que sí ha cambiado es la dinámica de las ‘vacunas’: algunos negocios que se han visto en la obligación de diversificar o cambiar la oferta de productos para pagar cuotas más baratas, los patrones, los muchachos cada vez más jóvenes y los gobiernos que prometen combatir a los grupos. “Desde ese momento empezamos a ir de para atrás, hay mucho comercio que se ha acabado, yo soy afortunado porque ya llevo mucho tiempo acá y los muchachos me conocen, entonces a veces no me cobran, pero me piden promoción”, cuenta Javier que se ve obligado a darles una mayor cantidad de productos por muy poco dinero, “si uno no les da viene ‘el desafío’, que es que le cuentan al patrón que uno no quiere colaborar o le dañan el negocio, para que uno vea la obligación”. El temor es constante, los comerciantes se ven obligados a pagar cuotas entre 5.000 y más de 70.000 pesos, dependiendo del tipo de negocio. Según Sergio Soto, director ejecutivo de Fenalco Antioquia, “el pequeño comercio representado en mini mercados, tenderos, misceláneas, expendedores de carne y transporte distribuidor (paga) una cifra de 40 mil millones de pesos al año”, pese a que admite que “eso que es lo que nosotros conocemos, porque como es un ilícito no hay contabilidad”. Muchas veces los delincuentes presionan a los distribuidores de productos como huevos, leche, arepas y pan, para comprarles a menor precio y ellos lo venden a un precio más caro a los tenderos. Cuentan los vecinos que en medio de las lomas, a los carros distribuidores les roban dinero y mercancía, y que no denuncian porque eso es meterse en problemas y muchas veces es preferible sacar la cuota que exponerse. “La gente se ha acostumbrado a pagar, ya hace parte de sus necesidades básicas, dentro de los gastos del mes de las familias o de los negocios”, comenta Carlos Arcila, representante de la Mesa de Derechos Humanos de la comuna 6. “Es muy grave que el comerciante o el conductor tenga que irse del barrio o abandonar su trabajo porque no tiene dinero para pagar, trabajan para el combo y eso no es justo”, añade. Aunque los cobros hacen que los negocios sean cada vez menos rentables, bajo la amenaza de un arma, pagar es la única opción que queda. “Acá todos al principio quisimos hacer algo, poner denuncias, hablar con la Policía o negarnos a pagar, pero cuando mataron al dueño de un negocio de abarrotes por negarse a pagar la cuota, todo el mundo se quedó callado”, explica Javier.


7 “Acá afortunadamente hay puestos de vigilancia de la Policía, pero hay sectores donde sólo hacen rondas, y pese a que nos prestan el servicio, cuando llegan a otra estancia ya no se puede hacer más, porque los dejan libres” manifiesta Javier. Frente a esto, Carlos Arcila dice que es necesario “que el Estado tome decisiones serias frente al tema, hay que romper la indiferencia, y que la comunidad respalde la institucionalidad, hay que fortalecer la Policía para que sean instituciones oficiales los encargados de mediar y resolver el conflicto, hay que recuperar la confianza, porque la gente se queja de la Policía pero sí respalda a los grupos armados”. Si bien la importancia de comunas como las 6 y la 5 hacen que los barrios que las componen sean más sensibles a este flagelo, en denuncias expuestas por el concejal Juan Felipe Campuzano se ha dado a conocer que estos cobros se han trasladados a otros sectores ‘exclusivos’ de la ciudad como el Parque Lleras. “Se conoce que pasan cobrando una cuota de vigilancia, que hay varias personas a las que se les ha pedido sumas de dinero para no robar los sitios o hacerles daños a los locales del sector”, indica Campuzano.

Parte de los gastos

De mil en mil

Pese a que este flagelo es castigado por la ley, el aumento de los casos de denuncias y la integración de menores de edad a los grupos delincuenciales incrementan la problemática. “Este caso no es aislado de una comuna, vemos como todos los días llegan denuncias de trabajadores del Centro y de otros sectores, donde exponen cobros por puestos de minutos a celular o por vender en un semáforo”, manifiesta Jesús Sánchez, personero delegado para los Derechos Humanos. “Los grupos armados ilegales han encontrado en la extorsión una fuente financiera; esto afecta enormemente la convivencia. Los panfletos y los comunicados directos de estos grupos son muy preocupantes, porque ya el concepto de ‘extorsión’ no es sólo para quien ejerce una actividad sino para toda la comunidad en general”. Según cifras entregadas por Fenalco, en 2011, cerca de mil tenderos y pequeños comerciantes cerraron sus negocios por cobro de ‘vacunas’ y amenazas a quien se negó a pagar en diferentes lugares. Sin embargo, para comerciantes como Javier, cerrar ya no es una opción: “Nosotros estamos entre la espada y la pared, si yo no trabajo no como, y si trabajo debo de tener dos cosas: mi comida y la extorsión”, declara. Para Diana Barajas, del IPC, las cifras no van a ser claras pues la variedad de valores y la dinámica de cada barrio es diferente. “En la comuna 2 se sabe que hay un actor armado hegemónico que sería la banda de ‘Los Triana’, pero en comparación con la comuna 13, donde hay una cantidad considerable de grupos, sería muy distinto el comportamiento”. Un estudio realizado por el ICP en 2011, que tomó como referencia el 80 por ciento de los buses matriculados a diciembre de 2010 en la Secretaría de Transportes y Tránsito de Medellín, concluyó que si cada bus pagara una vacuna de 35 mil pesos a la semana, el dinero recaudado por los grupos ilegales oscilaría entre los 139 y 147 millones semanales. Pero otro tema es el que preocupa a personas como Javier: la impunidad. Bajo el ruido de las calles, los buses, la música y las risas de los jóvenes que salen de los colegios también llegan los cobros. Él cuenta que hace poco un muchacho con uniforme fue quien se acercó a pedir la cuota: “Muchas veces ni te dicen para quien trabajan ni de dónde vienen, simplemente te cobran. Por acá pasan dos días a la semana por lo general en la tarde, a veces son hasta mujeres las que cobran, y uno ni sabe a quién o quiénes les está pagando”, cuenta Javier. Ese día en particular al colegial lo detuvo la Policía con 10.000 pesos en el bolsillo, lo requisaron, lo llevaron al comando y media hora después estaba libre.

Igualmente, el IPC ha identificado que en el Centro de Medellín a los comerciantes informales se les cobra una especie de tributo por usar una acera como sitio de trabajo, “en el Centro desde hace mucho tiempo se tiene conocimiento de ese ‘servicio de seguridad’ que tienen que pagar todos los que están por fuera de los centros comerciales”, comenta Barajas. Pero factores culturales hacen más difícil la detección, la denuncia y la lucha contra este delito, pues después de tantos años esta práctica parece haberse institucionalizado. “El llamado a los ciudadanos es a que denuncien, y ese es el reto”, opina Jesús Sánchez, “el hecho de que el ciudadano denuncie y que crea en una institución pública, pone en riesgo la integridad personal, por eso creo que debe haber un trabajo conjunto de las autoridades y de posicionamiento en los territorios donde se tiene conocimiento de que hay extorsiones”, y añade que está cercanía debe garantizarle al ciudadano unos programas constantes que ayuden a prevenir el aumento de este flagelo. “No hay que culpar a quien está tributando, hay que hacer un trabajo de intervención social y cultural para deslegitimar este tipo de prácticas, acompañado de un paquete de garantías que el Estado debe garantizar para la protección de los derechos de esta personas que están siendo vulneradas”, dice Diana Barajas. Pero, ¿qué hacer cuando un conflicto como el que ha vivido Medellín por años parece no tener fin, al alimentarse y renovarse una y otra vez con nuevos patrones y nuevos métodos de cobranza? Javier, a quien a veces parece que la esperanza se le ha ido en todos y cada uno de los proyectos que ha realizado junto con la Alcaldía, la Secretaría de Gobierno y las ONG que se quedan solo en palabras, parece haber encontrado un culpable. “El Estado no responde, yo conozco muchos de esos muchachos que han estudiado, se han formado y no encuentran trabajo, y cuando ven que en la casa no tienen comida, la guerra los va absorbiendo como un imán, y terminan en la cárcel, como hay muchos de acá, pagando 20 o 30 años”. Otros sectores tienen diferentes opiniones sobre una posible solución. “Hay que cambiar el discurso y preguntarle a los afectados si esos jóvenes que les cobran han tenido oportunidades o son delincuentes que se están lucrando del sudor, y cambiar el discurso porque esto no es un problema social sino un problema de seguridad”, explica Campuzano y agrega que “hay que combatirlos, derrotarlos, subyugarlos y someterlos. Mientras la legislación sea tan débil, que por lo menos haya un Estado de autoridad que ellos teman, mayor presencia policiaca, patrullaje, mayor número de fiscales en Medellín, tecnología para la Policía”. “Se deben ir desactivando las agrupaciones ilegales, para ellos (las ‘vacunas’ ya son) una práctica conocida, que ayuda a acumular recursos; y desactivar en las mentes de los ciudadanos el asunto de generar este tipo de contribuciones”, opina Barajas. “El problema está en la rama judicial, no vemos una reacción de la Fiscalía. Se llevan pruebas y lastimosamente al otro día, ese mismo implicado está amenazando al tendero, lo que ha incrementado el cierre de negocios”, opina Sergio Soto, director ejecutivo de Fenalco Antioquia. Pese a que estos mismos muchachos son los que llegan a su negocio en la tarde a cobrar, Javier como padre entiende que las oportunidades escasean. Su hijo graduado de Criminalística lleva dos años sin poder conseguir un empleo y ya piensa en irse al Ejército: “Imagínese, a que le vayan a enseñar a manejar un arma, y al poco tiempo lo echan o lo mandan a que se de bala con la guerrilla”, y manifiesta “esta casa hay que empezar a organizarla por donde se debe, los jóvenes están dispuestos a dejar todo esto siempre y cuando haya un acompañamiento sincero del Estado”. Lejos de una solución pronta, varios comerciantes del sector van sacando cuentas desde el mediodía y separando la plata de los muchachos que deben estar pasando entre miércoles o jueves en la tarde; algunas veces con lista en mano, a pie o en moto, pero no fallan, son constantes, así al patrón lo metan a la cárcel o maten a un compañero o la Policía este al acecho, siempre hay tiempo para hacer la ronda, subir las empinadas calles y pedir la cuota de vigilancia o porque no, la de la comida, porque como dice Javier, cuando se le pregunta qué piensa de camino a su negocio: “hoy tengo que trabajar, hoy tengo que buscarme la comida para mí y quien sabe para cuantos más”. *Nombre cambiado a petición de la fuente

En todos los frentes -Según un conductor de la Ruta Castilla, que se abstuvo de dar su nombre, el cobro de ‘vacunas’ pasó de 35.000 pesos el año pasado a 70.000 en 2012. “En semana mandan menores de edad, te cobran en una esquina X, se reparten el territorio y si el conductor no paga le salen en la otra cuadra para golpearlo o hacerle tiros al carro”. Si se tiene en cuenta lo que afirma el conductor, que la ‘vacuna’ la paga dos veces por semana, los grupos ilegales estarían recaudando 560 mil pesos mensuales y 6 millones 720 mil pesos anuales por cada bus. En días pasados, los conductores del barrio Belén salieron a paro por culpa de las constantes ‘vacunas’, que en su caso son cuatro veces por semana. -Los cobros por ‘cuota de vigilancia’ en el centro de Medellín, van desde 5 mil hasta 20 mil pesos semanales, dependiendo del sector de actividad económica. Raúl, vendedor de minutos de celular del Parque Berrío, cuenta que tuvo que irse del Hueco porque la cuota era más costosa. “Igual, la competencia es muy dura, y aunque allá se vende más cantidad de minutos, lo que se gana se gasta en pagar la cuota”. Según la Unidad de Derechos Humanos de la Personería, por cuenta de las ‘vacunas’ se estarían recaudando de 20 a 30 mil millones de pesos. Sin embargo, las cifras no son muy claras y corresponden a aproximados que cada entidad hace. -En la sesión del 6 de febrero del Concejo de Medellín, Juan Felipe Campuzano denunció los cobros de ‘vacunas’ en el comercio del Parque Lleras, zona rosa de Medellín. “Un ejemplo es que después de las 2 de la mañana, cuando se van los encargados que ha destinado la Alcaldía para controlar los parqueaderos, llegan otras personas y se adueñan del negocio, cobrando el dinero que quieren y amenazando con causar daños a los vehículos”, denuncia el concejal. En algunas zonas de la ciudad, el sector de la construcción es uno de los afectados. Las empresas tienen que pagar una cuota de 100.000 pesos por vivienda edificada, mientras que albañiles y oficiales tienen que pagar a 30.000 a los extorsionistas. EL IPC ha conocido casos donde las mujeres que trabajan como empleadas domésticas en estratos altos deben pagar una cuota a estos grupos al regresar a sus hogares.

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8 En primera persona

“Si el mundo me llamara más, iría al mundo. Pero escribir me gusta más, por eso escribo”, dice el poeta antioqueño. Su obra literaria es una de las más representativas de Colombia, y él, uno de los escritores vivos más importantes del país.

Darío Jaramillo: gato, piedra, novelista y poeta Daniela Gómez Saldarriaga sigma.danielagomez@gmail.com

L

a primera vez que vi a Darío Jaramillo Agudelo me costó creer que fuera él el autor de los poemas que había leído. Lo pude observar mientras ingresaba al teatro de Envigado para participar en un recital programado por el Festival de Poesía de Medellín. Tan pronto nos cruzamos en la intimidad de las miradas indiscretas, sonreí con socarronería, como si descubriera a alguien haciendo lo que no debe. Él entraba magno, serio, monumental, con andar pausado. Yo, mientras tanto, tenía abierto en las piernas un libro con su poesía, amorosa, sutil, incluso a veces juvenil. Sentí que había leído el diario íntimo de un hombre duro que solo le confiesa sus tiernas emociones a la almohada. Darío es abogado y economista y fue subgerente cultural del Banco de la República durante 22 años. También fue comentarista de novedades literarias para la revista Cambio, y por la acumulación de libros que esa tarea suponía, adquirió el vicio de obsequiarlos, de diseminarlos cual semillas para después recoger los frutos en conversaciones enriquecidas por las preguntas, los mundos comunes y las críticas. Tiene pocos amigos, pero han sido las amistades de los escritores Cesar Aira, Sergio Pitol, el ya fallecido Carlos Monsiváis y el editor Manuel Borrás, alimento de su carácter, de su personalidad de lector acosado por el deseo, pero ante todo de escritor. Darío es novelista y poeta. Bueno, en sus palabras, es primero escritor de poemas que de novelas, porque toda experiencia literaria es primero una experiencia poética. Ambas funcionan a intensidades distintas. Sus novelas las utiliza para acercarse al mundo más concreto, real, el que contiene la burda violencia, las distancias, el azar, la muerte. En otra vía, los poemas son más arrojados a cruzar el despeñadero interno formado por otros: su poesía habla de amor, desamor, y especialmente, de los amores imposibles. La pregunta más obvia es qué hace mejor. Hay quienes opinan cada cosa. Lo cierto es que el 24 de mayo de 1989, con más de diecisiete mil votos, el primer poema de su libro Poemas de amor fue elegido como el mejor verso de amor de las letras colombianas. Para Darío Jaramillo fue un exabrupto. ¿No era bien sabido que el mejor poeta en ese territorio era José Asunción Silva? Fue precisamente la Casa de Poesía Silva la que convocó la votación y le entregó el mérito por las famosas líneas: Ese otro que también me habita/acaso propietario, invasor quizás o exiliado en este cuerpo ajeno o de ambos/ese otro a quien temo e ignoro, felino o ángel/ese otro que está solo siempre que estoy solo, ave o demonio/esa sombra de piedra que ha crecido en mi adentro y en mi afuera/ eco o palabra, esa voz que responde cuando me preguntan algo/ el dueño de mi embrollo, el pesimista y el melancólico y el inmotivadamente alegre /ese otro/ también te ama.

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Poemas de amor fue publicado en 1986, y para entonces Darío había escrito solo una novela corta titulada La muerte de Alec (1983). El texto es una carta de aproximadamente cien páginas en las que un joven habla de la muerte de un recién conocido. El género epistolar empleado por el escritor se correspondía con la vida que llevaba en ese momento, de oficinista en un banco y hombre solo en una gran ciudad: Bogotá. Esto le permitía el desprendimiento para la actividad poética, el ostracismo en el que se zambullía los fines de semana cuando no salía ni a la esquina y se quedaba escribiendo, por una fuerte necesidad, una atracción vital por acompañarse de la máquina de escribir. Hasta entonces no se había propuesto construir un relato más largo. Pero un desafortunado evento le hizo perder la timidez que se requiere disipar para escribir una novela, para entrar en ese salón lleno de personajes, conocerlos a todos y relatar sus historias, según justificaba Borges cuando le preguntaban por qué solo escribía cuentos y poemas. En palabras de Darío, fue un cambio en la velocidad con la que se movía por la vida, pues resultó que la inmovilidad fue necesaria para el encuentro de “un nuevo centro de gravedad”, comenzar a escribir con mayor constancia y adquirir una verdadera disciplina de escritor. Fue el último domingo de enero de 1989. Darío estaba en la finca Las Mercedes en Sopó, ubicada a cuarenta minutos del norte de Bogotá. El dueño, el arquitecto Fernando Martínez Sanabria, era un amigo cercano y un anfitrión habitual para el almuerzo de los domingos. Cerca de la seis de la tarde todos los convidados se subieron al carro para regresar a la ciudad. Esta vez el poeta fue quien se bajó de la camioneta, por pedido de Fernando, para abrir el candado del portón de la finca. Al poner las llaves en la boca del cerrojo estalló una carga de metralla que lo levantó unos 10 metros del piso y lo regresó al camino que segundos antes había recorrido en el vehículo. “Aunque todo mi cuerpo quedó herido, la atención se dirigió hacia mi pierna derecha que estaba despedazada. Había pisado una especie de mina de pólvora y piedras, dispuesta para atentar contra el dueño de la finca. De inmediato salimos para una clínica, pero estábamos en medio del tráfico de una ciudad que regresaba del fin de semana. Cuando supe que finalmente había llegado a donde podían atenderme, perdí el sentido”.

“El poder no da licencia, da obligación. Por tenerlo, la gente desconfía de que uno pueda escribir poesía. Muchos poetas jóvenes recelaban de mí cuando yo estaba en el Banco porque era un señor de corbata. Además no soy propiamente simpático, soy un antipático que escribe poemas de amor”.


9 Pasados varios días, el médico encargado de su caso le habló en casa, especialmente enciclopedias, revistas y diccionarios, que sobre la posibilidad de salvar la pierna continuando con las interen algunos casos contenían antologías de poesía. Así conoció la venciones quirúrgicas y la rehabilitación durante años, o también sonoridad y el ritmo de las palabras, tímida música de fondo podían amputarla. Darío llamó a un par de amigos médicos a de la infancia en el pueblo pequeño y tranquilo, y luego brusco preguntarles qué debía hacer. Ellos le dijeron que autorizara la empujón que lo llevó a tener visiones más universales, y quizá a amputación. sentir el vértigo de lo recién descubierto, el despabilar de la paz Entre el amor imposible y la presencia de la muerte / transacostumbrada, la pérdida de la inocencia. Para entonces ya vivía curre el día. / ¿Se detiene el corazón o explota? / El olor de la en Medellín. clínica me trae las preguntas: / ¿Me licuaré por dentro? ¿Me La biblioteca del padre, de curiosidades al principio, había aferraré a la vida / o dejaré sereno que el fin llegue?/ (…) asumido nuevas proporciones desde la instalación de la familia Luego de las 16 semanas que permaneció internado, Darío, en la ciudad. Antes encontraba los libros durante sus viajes de code 42 años, salió con la necesidad imperiosa de escribir. Sentía el mercio, después la cercanía a las librerías le permitió reunir más cuerpo desgarrado e incompleto, y al mismo tiempo, la autoridad de 6 mil ejemplares. Cuando Alfonso Jaramillo sintió que iba a de pisar con más vehemencia pese a la debilidad material. Cerca morir le pidió a su hijo Darío que dejara la biblioteca en un lugar de cinco años le tomó darle forma a la novela Cartas Cruzadas donde muchas más personas la pudieran aprovechar. Él lo pensó (1993), la cual, diez años después, sería finalista en el Premio bastante por el miedo a deshacerse de ciertos ejemplares valiosos. Internacional de Novela Rómulo Gallegos. Esta vez la historia Pero finalmente, íntegra, la donó a una universidad con sede en ocupó casi 600 páginas, y concentró la correspondencia de un su pueblo. Cada tanto se arrepiente de eso. Especialmente porque grupo de amigos que presencian desde Medellín y Bogotá cómo ahora solo lee literatura fechada, como él dice, “antes del 31 de el destino desafortunado de la urbe los arrasdiciembre de 1900”, y cuando lo acosa una tra consigo. En especial, el narcotráfico, que palabra extraña o un personaje desconocido, Para el escritor no es una se engulló a su manera a las dos ciudades copiensa que la respuesta podría estar en los lombianas. libros perdidos. dicotomía morar en ambas. La novela suelta cada tanto fogonazos claComo ya no hay nada que hacer, debe Para el lector tampoco lo es, rividentes, poéticos y sobre poesía, que perconformarse con los libros de la Luis Ángel, miten leer una biografía no autorizada de la los que no puede eludir comprar, los que le aún más si logra alimentarse historia de la pasión por la escritura de Darío regalan por ser un escritor famoso, un consimultáneamente de la en las voces de sus personajes. Dice Luis, el ferencista internacional, un acostumbrado profesor de literatura, en una de sus cartas: prologuista, un antiguo reseñador, un poeta, carnosidad de la novela y de “El que escriba con el oído de este tiempo, el un novelista y el ex subgerente cultural del esa especie de buffet ocioso de que capture su poesía más esencial –que ignoBanco de la República. A propósito, su trabajo ro por completo— ése será el clásico de esta en esta entidad le valió enemigos que no rela poesía, por ser cada poema época, lo cual traduce el dudoso privilegio de conciliaron la imagen del escritor con poder. parte y todo, una historia con que algún estudiante de tesis, enamorado, lo “El poder no da licencia, da obligación. lea con gozo dentro de cien años.” Responde Por tenerlo, la gente desconfía de que uno inicio, nudo y final. Esteban, el periodista y poeta, desde Medepueda escribir poesía. Muchos poetas jóvenes llín: “(…) hablas de un estilo ahora, del clásico recelaban de mí cuando yo estaba en el Banco de nuestro tiempo. Yo creo que todo trabajo porque era un señor de corbata. Además no honesto y serio con la literatura debe ir en búsqueda del espíritu soy propiamente simpático, soy un antipático que escribe poemas de un tiempo y de un lugar concreto. La cuestión sin resolverse de amor”. es el ritmo de la letra, que tiene que tener el mismo ritmo del En el Banco dirigía aproximadamente a 500 personas y ejertiempo. Ahora los sentidos se expanden”. cía la curaduría sobre todas las obras artísticas que tenían cabida En el mismo periodo de escritura publicó dos libros de poeen la programación de la entidad. En esos años también escrisía: Antología poética (1991) y Cuanto silencio debajo de esta bió los libros que lo han ubicado en un puesto representativo luna (1992). Luego, uno de los personajes de Cartas cruzadas se de las letras colombianas. Usualmente los artistas rehúsan los independizó y exigió su propio espacio, dando paso a más poesía cargos administrativos porque se consumen su tiempo y no los con Los poemas de Esteban (1995). dejan producir. En el caso de Darío fue todo lo contrario. La “La poesía llega cuando le da la reverenda gana” presión, las horas desvanecidas en reuniones interminables, la José Emilio Pacheco dice en uno de los prólogos de la antoloresponsabilidad, el manejo del presupuesto, acicatearon su sentigía Libros de Poemas (2003), que Darío Jaramillo “habita con la do intelectual, lo obligaban a respirar a profundidad y a revivir mayor naturalidad las dos ciudades enemigas, la poesía y la nointensamente los sentimientos. vela”. Para el escritor no es una dicotomía morar en ambas. Para “No creo que escribir poesía lo exonere a uno de las responel lector tampoco lo es, aún más si logra alimentarse simultáneasabilidades del hombre corriente. No hay nadie per se excepciomente de la carnosidad de la novela y de esa especie de buffet nal porque escriba unos versos. Más bien todo lo contrario. Si ocioso de la poesía, por ser cada poema parte y todo, una historia uno tiene la pasión por algo tan grato como la poesía quizá tenga con inicio, nudo y final, una cápsula de drama que en el caso de una deuda con la realidad mucho más concreta, que no es la de Darío habla frecuentemente del ciclo siempre corto del amor. salvar el mundo, sino de cargar el ladrillo que le tocó cargar a Aunque el yo poético se diferencia del yo escritor (a Darío le uno, o recibir más peso, si es el caso”. gusta reconocerse y a la vez inventar ‘nuevas almas’), se podría “Una aprendiz, un amateur, un gocetas de esto, no un prodecir, con base en los poemas, lo que finalmente confirma su fesional” propia voz: ha estado enamorado. Y claro, también ha estado Darío adora los dulces y los come hasta el hartazgo. Cuando solo, y tal vez ha sido la soledad el mejor combustible para la espuede, se reúne con sus compañeros de colegio a conversar y a cocritura. Una vez, en medio del amor, escribió cientos de poemas. mer helado. Todos son hombres sesentones ya, pero no desperdiParó hasta que ya no hubo para más. Finalmente solo, releyó lo cian las visitas mensuales del escritor a Medellín. Hablan de todo escrito. Tanto sentimiento le había tapado los poros del sentido y no eluden las frivolidades porque al poeta los estereotipos sobre literario. Cerca de unos veinte poemas se podían rescatar del su arte le parecen “bobos”. Y también sabe que las pintas bohemias tsunami empalagoso del amor y volverse poesía de veras, textos de los artistas de superficie son “una reverenda güevonada”. para ser trabajados, releídos, reinterpretados, pulidos, guardados Sus reflexiones literarias bien pueden hablar de los gatos, de para reposar, y tiempo después, publicados. las piedras, de las distancias, del amor, del cortejo, del abandono “Cuando uno se enamora, ¿qué le pasa? Le ocurre que se y de la sensación de ahogo que deviene de la cercanía del máximo encuentra en un estado pre verbal y no puede decir lo que siente. placer o de la más intensa soledad. Sus novelas, de lo mismo. Pero Y además para qué, si el amor es para manifestarlo con caricias, de un modo un tanto más abierto, más generoso. con besos, con todo el cuerpo, no con las palabras. Por eso es que De ahí su estilo que se torna tan amable. Cuestiona al lector los enamorados siempre van a la poesía, a Neruda, a Benedetti, y lo hace sentir acogido, reconocido, por su inocencia conspicua, para descubrir qué es lo que están sintiendo. Alguna vez me enapor una inteligencia que a cualquiera le parecería certera. En moré muy intensamente. Y escribí muchos poemas de amor, pero otros términos, sus palabras acompañan, son más un susurro muchos es muchos. Cuando me desenamoré, a los cuatro o cinco que un discurso. años, me puse a ver, y me di cuenta de que, efectivamente, el amor “Me di cuenta de que este es un país extremadamente soes un estado pre verbal. La mayoría de poemas eran muy malos”. lemne. Por eso siempre he tratado de escribir como se conversa, Por eso la soledad es un buen estado para Darío. Ahora está como se habla. Fue algo que me preocupó desde el principio: que solo y la poesía sigue ocupando su tiempo, como una especie de la poesía no sea para declamar, como oye uno a ciertos poetas nostalgia, de remembranza por lo vivido, por lo que pudo ser y inspirados... Yo no soy capaz de hacer eso, me muero de la risa no fue. “Lo que trato de decir es que para escribir poemas de de mí mismo. Siempre he tratado de escribir la poesía en un tono amor se necesita estar enamorado. Y para escribir buenos poeconversacional”. mas de amor se necesita estar desenamorado, y poderlos mirar La voz interior (2006), uno de sus últimos libros, es la bioen frío, como si los hubiera escrito hoy”. grafía de un escritor que inventa escritores. En él se incluyen ¿Y qué se necesita para escribir sobre los amores imposibles? los poemas de personajes que son poetas como él. Su empeño se “Yo creo que lo mismo. Todos tenemos amores imposibles de mudirigió a revelarse en voces inventadas que también poetizan y chas índoles, desde una estrella de cine hasta alguien que se nos hacen sus propias interpretaciones sobre lo que es la literatura. cruza por la calle”. Casi, entonces, que la irresolución eterna y Esta obra, más su posterior libro de poesía, Cuadernos de la suficiente atención para sentirse genuinamente decepcionado. música (2008), y otro de prosa, Historia de Simona (2011), son “Poderoso, con corbata, gana buen sueldo y escribe poemas” los más recientes ejercicios de escritura que sostienen su abigaSu encanto por este arte comenzó desde niño, cuando aún rrado laboratorio de estilos. Cartas, diarios, poemas e historias todos los amores eran posibles. Darío recuerda que Santa Rosa que confirman la versatilidad de Darío Jaramillo para interpelar de Osos, en Antioquia, era su hogar; todo el pueblo enterito. a los lectores. Cada obra es una mezcla sin precedentes con la Entraba y salía de todas las casas a su antojo y todos los jardines cual se aventura a hablar de su tiempo, de las ciudades y sus maeran sus escenarios de juego. Desde entonces, su papá le abrió el les, de las amenazas de la amistad y de las curvaturas del amor, camino hacia los libros con todos los ejemplares que coleccionaba que son, por mucho, el tema ineludible.

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10 A ciencia cierta

De chamanes, misterios y equívocos Los poderosos han utilizado “chamanes” para controlar el clima o salvaguardar la patria. Estas cuyo tratamiento mediático causa más confusión que Carolina Valle García krolavall@gmail.com

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Hamed Santiago Casafús Piedrahita hscasafus@gmail.com

ace sesenta años el filósofo e historiador rumano Mircea Eliade, en un primer intento por sistematizar y conceptualizar las prácticas chamánicas en todo el globo escribió El chamanismo y las técnicas arcaicas del éxtasis. Ahí destaca la necesidad de diferenciar el término chamán, de lo que en varias culturas se conoce como brujo, hechicero o mago y en enfatiza en que “por muchas razones, semejante confusión tiene que perjudicar la inteligencia misma del fenómeno chamánico”. El término abarca una dimensión más amplia, según el autor, pues a la figura chamánica, de alto valor en culturas autóctonas, se le atribuyen diversos dones como el de curar, mediar entre los espíritus y los mortales, conducir las almas de los difuntos hacia el cielo o el infierno (rol conocido como psicopompo) o dominar la “técnica del éxtasis”. La palabra chamán es una variación del término šamán, proveniente del norte de Asia y cuyo significado es “el/la que sabe”. De acuerdo con Eliade, en esta zona geográfica, el vocablo alude a quien es considerado un maestro del éxtasis, propiedad con la que también se le distingue en culturas primitivas dentro de Asia, América del Norte, Oceanía y el Pacífico Sur. Esta facultad extática es precisamente aquella que le permite entrar en trance y hacer, según las distintas creencias, viajes al cielo y al infierno, dominar el fuego o curar, atributo bastante significativo para los pueblos indígenas de Suramérica. El antropólogo de la Universidad de Antioquia, Ramiro Delgado, señala que es necesario precisar que “el chamán no es una persona aislada de un contexto cultural, son personas que tienen una relación específica hombre-conocimiento, una eficacia. Se les reconoce, se les consulta; tienen que dar cuenta de su carisma y su eficacia en la curación, en la salvación, en el remedio, en el riego o en el rezo”.” El chamán es, de acuerdo con Delgado, una institución poderosa dentro de las comunidades y encarna, de este modo, un personaje complejo de definir por el trascendente y variado enfoque de su rol al interior de las mismas. Con nombres que cambian con cada comunidad en particular, sean jaibanás, mamos, taitas, yachaq, entre muchos otros;, estos individuos con autoridad sagrada, han sido incluidos dentro de un término que se volvió general de la mano de estudiosos del tema, pero que se fue vulgarizando en occidente conforme se fue perdiendo en su uso, el sentido original. Hoy, el mayor acercamiento que el mundo urbano tiene con el chamanismo se da por medio de la mezcla de creencias conocida como neochamanismo y que involucra la combinación de prácticas de diversas culturas, siendo la toma del yagé una de las más comunes. Se ha presentado de este modo, un proceso transcultural y sincrético que ha derivado en el diálogo con otras cosmogonías, pero que por cuenta del mercadeo de “servicios” que falsifican ciertos conocimientos ancestrales, ha creado para la población ajena al mundo indígena una asociación entre el chamanismo y cualquier práctica extrasensorial, obteniendo en el peor de los casos un vínculo con la charlatanería. Tal tergiversación ha plagado el lenguaje común, atravesando el discurso de los medios de comunicación sin ningún filtro. Una fuerte polémica causó el contrato que hizo el Instituto Distrital de Recreación y Deporte de Bogotá a Jorge Elías González, campesino tolimense, para que no lloviera durante la clausura del Mundial Sub-20 de Fútbol en 2011. La noticia corrió por los medios locales, denunciando el uso de dineros públicos para el pago de los servicios de Jorge Elías, a quien llamaron sin más, “chamán”. Sin embargo, él está en contra de esta designación y se denomina radiestesista, gracias a las técnicas y conocimientos aprendidos de su padre. La radiestesia es conocida como una práctica milenaria que se apoya en instrumentos como un péndulo, varillas u horquillas para leer signos de la naturaleza y encontrar desde agua hasta tesoros, en un terreno o para descubrir enfermedades en el cuerpo humano. El radiestesista es, entonces, la persona que se considera con capacidad de sentir la radiación de los elementos físicos que lo rodean y, por lo tanto, de elaborar un pronóstico y encontrarse con un hallazgo importante. La terapeuta y practicante de la radiestesia Diva Arabia González, interpreta algunos conceptos en este contexto: “Intuición es saber qué va a pasar en el futuro en un momento cercano; la percepción es sentir la energía, el estado de ánimo de alguien.

No. 55 Noviembre de 2011

que les ayuden a tomar decisiones, historias han derivado en escándalos, claridad entre la opinión pública.

El radiestesista percibe con su cuerpo y su mente; intuye en qué lugar está el agua, el mineral o la enfermedad”. Jorge Elías González, usando el péndulo como herramienta logra, según su propia explicación, leer la naturaleza a través de él mismo. En declaraciones ante la prensa dijo que “el péndulo es la llave para eso porque él tiene una cantidad de comportamientos, oscilaciones, rotaciones; tengo que estudiarlos y descifrarlos para empezar a descubrir los secretos de la madre naturaleza”. La participación de Jorge Elías en eventos masivos donde ha logrado los efectos previstos, hace que quienes lo contrataron defiendan la validez de su técnica.

Magia y poder, una alianza histórica

La historia sobre participación de chamanes, brujos, hechiceros, camanduleros, como les han llamado, en las esferas políticas y de poder no ha sido poca, y aún se siguen utilizando como forma de protección, consulta y toma de decisiones que afectan incluso a toda una nación. Gregori Efimovich, conocido como Rasputín, en la época de los zares donde ejerció tal poder que no había decisión alguna que no tomará el zar Nicolas II sin haberle consultado previamente a este hombre vestido de monje, de mirada penetrante, barba larga, halo místico y que se convirtió en el protegido de la emperatriz Alexandra. En Estados Unidos, durante el gobierno de Ronald Reagan, el 3 de mayo de 1988, la Casa Blanca admitió que la primera dama Nancy Reagan había utilizado consejo astrológico para, basándose en las estrellas, planear la agenda presidencial. En Argentina también se presentó un escándalo durante el gobierno de Juan Domingo Perón y de su viuda, Isabel Martínez, al conocerse que uno de sus más influyentes asesores, de quien calificaron tenía el “verdadero poder”, era un brujo esotérico con el nombre de José López Rega, quien llegó a manejar todas las secretarías privadas del gobierno peronista. Se dice incluso que Chávez acude a la periodista y tarotista Esmeralda Queen, quien le echó las cartas a Chávez en 1996 y le conjuró el desempeño protagónico que debía cumplir en la región. Esmeralda afirma, en uno de los diarios de Caracas, que Chávez tiene sus santos personales, que hace muchos viajes a La Habana para “limpiezas” por intermediación de Fidel Castro y, que en esta temporada con las afecciones de cáncer detectadas, prefiere acudir a la acupuntura china. Estos detalles de su vida espiritista son vox populi en el país. En México son popularmente conocidas las alianzas entre la brujería y la política, documentadas por el periodista mexicano José Gil Olmos en su Libro Los brujos del poder, en el que devela los hábitos esotéricos de los políticos mexicanos que recurren a las fuerzas del “más allá” para que les ayuden a destrabar sus pasos de los enemigos y opositores, así como a obtener beneficios personales “cueste lo que cueste”. El periodista detalla varios casos a nivel internacional, en uno de ellos señala como el 4 de marzo de 2008, “la agencia informativa AFP contó que, según documentos desclasificados por el gobierno británico, Adolfo Hitler tomaba muchas de sus decisiones tras consultar a su astrólogo personal, Karl Ernest Krafft”. Por su parte, continúa el relato, aseguró AFP que Gran Bretaña contrató a un astrólogo de origen húngaro, Louis de Wholl, quien leyó en el cielo las acciones que Hitler tomaría. Hasta el popular subcomandante Marcos, líder del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN), que en 1994 se sublevó contra el Estado mexicano, “siempre ha estado rodeado de símbolos religiosos. Uno de éstos es el báculo de poder de los siete pueblos mayas de Chiapas, que se le entregó en una ceremonia, cargada de alegorías, celebrada en el corazón de la selva Lacandona”, menciona el documentalista. De Colombia podemos recordar el caso de Armando Martí, un mentalista que el fiscal Mario Iguarán consultaba permanentemente, se decía que no movía un dedo sin su concepto, y hasta le ponía muñecas, conjuros e hipnosis a sus empleados para “desbloquearlos” de sus “enemigos”. Este mentalista, se introdujo tanto en la institución fiscal, que portaba carné, se le asigno un carro y chofer. Se acude a estos seres “especiales” para evitar las inseguridades de uno o del otro, un factor completamente ajeno a la razón occidental, como mencionaba el profesor Delgado, en donde hay que comenzar a comprender otro tipo de visiones sobre el mundo, que si bien nos resultan extrañaos, cuentan como otro tipo de racionalidades.


Desde la U El 13 de marzo de 2012 es una fecha decisiva para la Universidad de Antioquia. Un nuevo rector llegará. Cómo se elige, cuáles son sus responsabilidades, las propuestas de los candidatos, lo que piensa el Gobernador, lo que vivió un exrector, el costo de las campañas y un poco de historia se encuentra, en este dossier.

Fotografía: Hugo Villegas

Ejercicio: rector

Elizabeth Fernández Monsalve m_elizabeth_@hotmail.com

R

Luis Fernando Arenas luisferxm@hotmail.com

epresentatividad, cobertura en educación, administración de recursos y seguridad en el campus, son algunos de los desafíos que tendrá el nuevo Rector de la Universidad de Antioquia para los próximos cuatro años. Ese cargo es uno de los más importantes en el sector público del departamento, pues tiene bajo su responsabilidad una población académica y laboral de más de 40 mil personas y un presupuesto anual de por lo menos 650 mil millones de pesos, valores que superan los de varios de los 125 municipios de Antioquia, incluso deColombia. Los mecanismos de elección se basan en un procedimiento de democracia representativa, en el cual cada uno de los sectores que hacen parte del Concejo Superior Universitario da su voto a favor de un candidato, quien gana si obtiene por lo menos cinco de los nueve votos posibles. Están habilitados para votar en el Concejo Superior Universitario son el gobernador de Antioquia, quien lo preside; el ministro de Educación Nacional o su delegado; un representante del presidente de la República, que haya tenido vínculos con el sector universitario; un decano en representación de las directivas académicas; un representante de los profesores, elegido por los profesores de dedicación exclusiva, de tiempo completo y de medio tiempo; un representante de los estudiantes, quien desde hace varios años no es elegido; un egresado graduado de la Institución, elegido por los representantes de los egresados ante los consejos de facultad, y que no esté vinculado laboralmente con la Universidad; un representante del sector productivo; y un exrector de la Institución que haya desempeñado el cargo en propiedad. Quien asuma esta responsabilidad se convierte en la primera autoridad ejecutiva universitaria y su gestión se debe basar en el manejo y toma de decisiones que sean acordes con el buen gobierno institucional. La planeación, dirección, evaluación y control de las actividades y recursos, son los aspectos en los que se basa la función del rector, además de ser el máximo representante de la Universidad ante las comunidades locales, regionales, nacionales e internacionales. Entre las funciones del rector resaltan el manejo de los recursos, la seguridad en el campus y el mejoramiento de las condiciones laborales

de cada uno de los empleados e integrantes de los diferentes estamentos universitarios. Además, para este periodo administrativo uno de los principales objetivos es la transparencia administrativa. ‘’Cada dependencia universitaria debe realizar un trabajo colectivo en función del buen manejo de los recursos públicos, además de tener siempre claro un enfoque investigativo que vele por una educación de calidad’’, precisó Luquegi Gil, secretario general de la Universidad. Se plantea un rector conectado con la investigación universitaria y el buen manejo de los recursos públicos para dar perfecta transparencia y una buena administración de recursos en su gestión. ‘’El rector debe garantizar su transparencia en la disposición para rendir cuentas ante el manejo de recursos que no son nuestros’’, señaló Jhon Jairo Arboleda Céspedes, director de Regionalización de la Universidad de Antioquia. Quien asuma las riendas del Alma Máter deberá complementar el propósito que tiene la nueva administración seccional que lidera el gobernador Sergio Fajardo Valderrama, de convertir al Departamento en Antioquia la más educada. Según el mandatario, “la Universidad tiene un papel crucial qué jugar: ser eje central de esta transformación”. Uno de los requisitos para adelantar el objetivo propuesto por el Gobernador de Antioquia es mantener la Universidad “siempre abierta, funcionando académicamente, cumpliendo su labor social y promoviendo el conocimiento, las artes y la cultura en todo el Departamento”. Para lograrlo, Fajardo Valderrama propuso un pacto por la Universidad de Antioquia “con responsabilidades explícitas y transparentes, con mecanismos de solución de conflictos, con el respeto y el cuidado de lo público como premisa”. El próximo rector del Alma Máter, que será el número 124, de su vida institucional, deberá responder a esa propuesta y, a su vez, enfrentar las discusiones sobre las posibles modificaciones a la educación pública superior, dos retos iniciales que, de entrada, le exigen una gran capacidad de articulación interna y externa. El próximo 13 de marzo se sabrá quién se tendrá que enfrentar a todo ello.

123 en 208 años

Abogados, médicos, ingenieros, odontólogos, son los profesionales más cotizados en la rectoría de la Universidad de Antioquia, que ha tenido 123 rectores desde 1803, el año de su fundación. Del total de ellos, 28 han sido en calidad de encargados: cuando el titular sale de viaje o tiene que abandonar el cargo por algún motivo deja, en la mayoría de los casos, a uno de los vicerrectores en el cargo. Todos los rectores han tenido un gran historial académico, con títulos como especialistas, maestros y doctores, y con un largo recorrido en la misma universidad: profesores, jefes de departamento, decanos, vicerrectores, entre otros. Por la Rectoría del Alma Mater han pasado personas como Francisco José de Caldas, científico, militar, geógrafo, botánico, astrónomo, naturalista y periodista, conocido como El Sabio por su erudición, rector en 1813, y Luis Carlos Muñoz Uribe, decano de la Facultad de Odontología, quien fue Viceministro de Educación Nacional y Presidente del Convenio Andrés Bello, rector encargado de mayo 2 al 12 de 1988. El cargo también ha servido para que luego de pasar por allí, los funcionarios salten a la arena política. Los dos casos más recientes son Luis Emilio Pérez Gutiérrez, alcalde de Medellín de 2001 a 2003, y Jaime Restrepo Cuartas, quien incursionó en la actividad política en 2006, logrando una curul en la Cámara de Representantes por el Partido de la U. Una de las particularidades de la historia rectoral es la ausencia femenina en este cargo. Sólo dos mujeres han sido rectoras encargadas por cortos periodos: la filósofa Beatriz Restrepo Gallego, entre el 22 de junio y el 6 de julio de 1989, y la especialista en Salud Pública, Clara Inés Giraldo Molina, entre el 23 y 26 de mayo del 2000. Por el cargo más importante del gobierno de la Universidad también han pasado sacerdotes. En ocho ocasiones se ha tenido rector eclesiástico: el primero en 1822, con el Presbítero José María Uribe Mondragón, y el último en 1974, con el Presbítero José María Gómez Ángel. Estefanía Alzate anaestefaniaalzatea@gmail.com

11 Continuidad o ruptura

Simón David Ochoa Canchala sdcanchala@hotmail.com

S

in importar quién sea rector, el próximo gobierno del Alma Máter deberá acatar el Plan de Desarrollo de la Universidad de Antioquia 2006-2016, elaborado por los consejos Académico y Superior para establecer las metas a lograr en ese plazo. Pero el camino para cumplirlas, que debe ser el más óptimo posible, podría diferir y dependerá de la administración que asuma. Las decisiones del dirigente definen la eficiencia del cumplimiento del Plan. Por eso, como dijo el Representante de los Egresados, Manuel Ballesteros, todos los candidatos deben tener afinidades, pues, más que seguir planes apegados a criterios individuales, el Rector debe asumir el Plan de Desarrollo y basar sus políticas en cumplirlo, aunque utilice líneas de acción diferentes para lograrlo. Los nuevos postulantes, en general, consideran necesario realizar cambios dinamizadores del cumplimiento del Plan, especialmente en materia de regionalización. El Coordinador de la Oficina de Asuntos Docentes, Manuel Pérez, dice que la administración de Uribe Correa ayudó a crecer a la Universidad, pero no al nivel y velocidad que debería, pues ésta no se encuentra entre las primeras 500 del mundo, y consecuentemente urge solucionar el problema de gobernabilidad que, según él, aqueja a la Universidad por la falta de integración y participación igualitaria, que es un factor que afecta tal crecimiento. Sara Fernández, presidenta de la Asociación de Profesores de la Universidad de Antioquia (Asoprudea), aseguró que los profesores, por junta, no apoyan candidatos, pues ninguno reúne el perfil para ejercer. Enfatizó la falta de participación profesoral y la total ausencia de empleados e investigadores en la toma de decisiones y cuestionó que el Consejo Superior Universitario, se componga, según ella, por representantes políticos y económicos que incluirían a egresados que estarían obrando por los intereses políticos de turno. Afirmación tal vez apoyada en que los egresados sólo participan si están desvinculados de la Universidad, pues un profesor, empleado o estudiante egresado guarda vínculos académicos o económicos con la institución, que lo imposibilitan para participar en la elección, y debe ser representado por su respectivo gremio. Además el cargo de representante estudiantil no está ocupado y los empleados no tienen representación ante el Consejo Superior, por lo que están solicitando tenerla, ya que según el coordinador de la Oficina de Asuntos Docentes, el sentir común de los empleados es que no son reconocidos por la Universidad. En la discusión también ha intervenido el Gobernador de Antioquia, Sergio Fajardo Valderrama, quien ha dicho en reiteradas ocasiones que el próximo ejecutor del Plan de Desarrollo debe ser un experto conocedor del contexto interno y externo de la Universidad, generador de autonomía y promotor del desarrollo del Departamento. Todo sea en pro de encontrar aquel camino óptimo para alcanzar las metas propuestas para el 2016.

Facultad de Comunicaciones Universidad de Antioquia


Uno de estos cinco María del Mar Giraldo Rendón marimar218@gmail.com

Fotografía: Hugo Villegas

12 Desde la U

Jorge Velásquez jorge.6000@hotmail.com

Francisco Osorio: “Todos se sienten bien, pero el cambio no se ve” Francisco Osorio Giraldo es contador público de la Universidad Autónoma Latinoamericana y exvicerrector administrativo de la Universidad de Antioquia y del Politécnico Jaime Isaza Cadavid. Él argumenta su decisión de postularse como candidato a la rectoría de la U. de A. para defender esta institución como un bien público. “Lo público me llama porque sé trabajar por el bien de las comunidades”, dice y asegura que su propósito como rector será el de generar un producto que mejore las condiciones de vida de la sociedad antioqueña. Al referirse a los estamentos universitarios señala que “En la Universidad vivimos un ambiente donde todos se sienten bien, pero realmente se generan pocos impactos en la sociedad y el cambio no se ve. Necesitamos que el producto tenga un alto contenido social, que realmente trabaje por las comunidades”. Con respecto a la democratización de los espacios de participación universitaria, propone crear dentro de la Universidad una escuela de líderes, no solo para fortalecer el liderazgo de la U. de A., sino para fortalecer a sus propios estudiantes en temas políticos. egún él existe ya un proceso fuerte en este sentido, pero falta una cualificación mayor de lo que él llamo “la masa universitaria”. Frente al cuestionamiento de que el proceso de elección de rector es burocrático y que éste debería abrirse aún más, el candidato precisó que “uno tiene que tener mucho cuidado al hablar de estos temas porque cuando van bien encaminadas son los mejores, pero primero debemos tener madurez política. Cuando una multitud no cualificada es la que lleva estos proceso, podríamos caer en la anarquía debido a que cualquiera postula su rector sin que este tenga las capacidades necesarias”. Por ello reafirma su propuesta de crear líderes para fortalecer los procesos políticos ya existentes.

Luis Cardenas: “Un rector tiene que darle la cara al movimiento estudiantil” Luis Cardenas es abogado de la Universidad de Antioquia y magíster en Gestión Tecnologica. En su vida profesional ha ocupado cargos administrativos en la Universidad Pontificia Bolivariana y de docencia en la Universidad de Antioquia. Hasta hace poco fue gerente general de Empresas Varias de Medellín. Para justificar su candidatura a la Rectoría de la U. de A. cita su experiencia en otras universidades tanto públicas como privadas: “Trabajé, por ejemplo, 15 años en la UPB en el aréa ambiental. Allí aprendí cómo se administra una universidad y desarrollé el proceso de modernización de laboratorios para Diseño, Medicina e Ingeniería. Además, monté el primer posgrado de la Facultad de Ingeniería de esa universidad” Frente a la defensa de lo público menciona: “En Empresas Varias, donde trabajé ocho años, tuve una pelea muy dura por defenderla como empresa estatal. Hoy en día es la primera del país en la prestación de servicios públicos”. De llegar a ser rector de la U. de A. entre sus principales metas estará la de ubicar a la institución entre las primeras 15 de América Latina y las primeras 500 del mundo. Para Cárdenas el diálogo entre rectoría y estudiantado debe ser algo fundamental: “Un rector tiene que darle la cara al movimiento estudiantil. Se tiene que sentar con ellos para ver cuáles son sus problemas y los problemas de la Universidad”. Refiriéndose a los mecanismos para elección del rector dice que valdría la pena buscar mecanismos alternativos y democráticos donde haya participación tanto de estudiantes como profesores y empleados, “No soy reacio a buscar una alternativa distinta para la elección del rector”, puntualiza.

Álvaro Cardona: “La Universidad necesita un cambio significativo”

Son cinco los candidatos en campaña: el economista Mauricio Alviar Ramírez; el abogado Luis Oliverio Cárdenas Moreno; el médico cirujano Álvaro Cardona Correa; el contador público Francisco de Paula Osorio; y el médico y actual rector Alberto Uribe Correa. Mauricio Alviar: “Se requiere liderazgo” Mauricio Alviar Ramírez es economista de la Universidad de Antioquia y doctor en Economía Agrícola y Recursos Naturales. Actualmente es el director del Centro de Investigaciones y Consultorías de la Facultad de Ciencias Económicas del Alma Mátter. Decidió inscribirse como candidato porque “se requiere un liderazgo en la Universidad para gestionar los procesos misionales de la misma”. Su propuesta se enfoca en retos como el posicionar la institución como punto de referencia, el desarrollo de las tecnologías, así como mejorar la regionalización y la gobernabilidad. Al citar los fenómenos como las organizaciones clandestinas o el narcotráfico en la Universidad, asegura que estos se presentan por la falta de liderazgo que le da cabida a todas esas expresiones antiuniversitarias. Según Alviar, “el rector tiene que asumir ese liderazgo académico y pedagógico, tiene que estar hablando permanentemente con los estamentos universitarios y no esperar a que lo citen a asambleas”. Respecto a la TIP expresa: “Esto no es Suecia, ni Noruega. En todas las partes del mundo hay controles al ingreso a una institución. Hay que buscar mecanismos para que sea más ágil, pero sí creo que tiene que haber controles en el ingreso. Yo me muero de la pena, pero no podemos dejar la Universidad en manos de la delincuencia”. Con relación a la administración de Uribe Correa, el candidato asegura que “tengo críticas, hay cosas que hay que mejorar definitivamente. Me parece que la universidad ha perdido liderazgo y hay que recuperarlo, creo que llegó el momento de una renovación”.

Alberto Uribe Correa: “La parte más débil es la de gobernabilidad” Alberto Uribe Correa es médico cirujano, especialista en Dermatología de la Universidad de Antioquia y es el actual rector, cargo que ocupa desde desde abril de 2003. Él aclara que la debilidad de su administración es la gobernabilidad: “La parte más débil es la de gobernabilidad y convivencia, a pesar de que se hicieron esfuerzos, convocatorias, programas y proyectos por una u otra razón no se alcanzó el porcentaje elevado en eso”. A pesar de esa autocrítica, aspira a una nueva relección, según él, “por el amor que le tengo a la Universidad, por el conocimiento que tengo de ella y de la educación superior, porque siento todavía el ánimo y la capacidad de entregarle más a la institución”. Su propuesta general para este período es la de mantener la Universidad con altísima calidad y que tenga una mayor proyección social con factores de inclusión y equidad. Para este candidato, la Universidad tiene que estar en constante renovación: “Soy consciente de que se han hecho muchísimas cosas, pero también sé que faltan muchísimas por mejorar y con el conocimiento que tengo de ella, creo que soy la mejor opción para continuar en esa renovación”. A las acusaciones acerca de la corrupción durante su administración expresó: “lo rechazo enérgicamente, la rumorología es una parte de la vida de la Universidad que le hace daño a la institución”.

Álvaro Cardona Saldarriaga es médico cirujano y magíster en Salud Pública de la Universidad de Antioquia. Es el actual decano de la Facultad Nacional de Salud Pública y coordinador del programa de Doctorado en Salud Pública. Su razón principal para inscribirse como candidato la explica de la siguiente manera: “La Universidad necesita un cambio significativo, puesto que Fotografías: Departamento de Información y prensa Universidad de Antioquia a comparación de otros núcleos de la sociedad colombiana que ya están recorriendo retos del siglo XXI, la Universidad mantiene una interrupción permanente y sin sentido de las actividades que hacen dar cuenta de que todavía se está en el siglo XX”. Para él la ilegalidad es la mayor problemática que debe afrontar la Universidad, tanto la que comporta expresiones que atropellan la integridad de la persona como la que tiene que ver con las corrupciones que puedan existir en el campus universitario. “Tiene que volverse absolutamente intolerable que haya negocios ilegales o que haya prebendas que no correspondan con lo legalmente establecido como retribución por las tareas desempeñadas”. Referente a la tarjeta TIP, requerida para ingresar a cualquier sede del Alma Máter, opina que “no tiene ningún sentido decir nada de controles o decir controles absolutos que terminan impidiendo el ingreso de la sociedad; hay que estudiar las maneras para que protejamos a la comunidad, pero permitiendo con toda libertad el ingreso de la sociedad”. Con respecto a la administración de Alberto Uribe Correa señala que guarda absoluto respeto por ella, pero considera que la Universidad necesita un relevo y precisa que no sería un rector escondido, pues de esa manera, según él, se abre el diálogo con todos los estamentos universitarios.

No. 57 Marzo de 2012


Estudiantes, ausentes Diana Sofía Villa Shopiax@hotmail.com Andrea Arboleda Mestizo lucyfaiarboledayarce@gmail.com

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os estudiantes de la Universidad de Antioquia sienten que no tienen participación en este proceso electoral. Desde el 2003, por decisión de la Asamblea General de Estudiantes, no hay apoyo a una representación estudiantil en ningún tipo de dependencia institucional, aunque algunas facultades cuentan con sus propios representantes en los comités internos. Para Angélica Tobón, estudiante de Ingeniería Química e integrante de la Federación Universitaria Nacional Comisiones, el mecanismo de elección del rector en el Alma Máter “es antidemocrático”, pues, según ella, “la vida universitaria la hacen estudiantes y profesores, y realmente quienes toman la decisión son personas externas a ésta”. Los estudiantes pueden participar procediendo de dos maneras: por medio de la recolección de 50 firmas que se presentan al secretario general, quien valida la postulación; o eligiendo un representante que forme parte del Consejo Superior Universitario, el cual tiene un voto en la elección del rector, tal como lo establece el Estatuto General de la Universidad. En estos comicios ninguna de las dos opciones fue acogida por los estudiantes. Según Érica Prieto, estudiante de Derecho e integrante del Colectivo Estudio y Trabajo, la ausencia del vocero estudiantil ante instancias gubernamentales se debe a que “los representantes o se venden o los matan, entonces es mejor ahorrarse una persona para odiar o una persona para llorar”. Sin embargo, Tobón expone: “Nosotros, como Federación, consideramos que la representación estudiantil es importante, es una herramienta válida para los estudiantes, para hacer conocer lo que estamos pensando de la universidad. Creo que es algo a lo que hay que trabajarle, a lo que hay que apuntarle siempre y cuando el estudiantado esté de acuerdo.” Actualmente la Universidad de Antioquia es la única de las 32 universidades públicas del país que no tiene representación estudiantil en el Consejo Superior Universitario.

Estrategias de campaña Elizabeth Ramírez Mendoza metalliz_gunner@hotmail.com

Fotografía: Hugo Villegas

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Alejandro Molina Molina alejomh07@hotmail.com

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os candidatos a la Rectoría de la Universidad de Antioquia están en campaña y cada uno se da conocer a la comunidad universitaria como puede. Los recursos para lograr este contacto corren por cuenta propia. Pese a ello, analistas observan que las campañas actualmente son más costosas que antes. Si bien los foros donde los candidatos comparten sus opiniones con la comunidad son organizados por la Universidad y algunas entidades interesadas, el desplazamiento a las regiones, el material impreso con su perfil y sus propuestas, eventos y hasta los almuerzos en las reuniones con las comunidades han salido del bolsillo de los aspirantes. No parece existir ningún tipo de apoyo por parte de partidos políticos ni particulares interesados, ni tampoco ningún tipo de colaboración con recursos económicos por parte del Alma Máter. Al respecto, Juan Carlos Arenas, investigador del Instituto de Estudios Políticos, aclara que la elección de rector es indirecta, es decir, “cada candidato expone sus puntos a la comunidad universitaria, pero no es ella quien lo elige. En la decisión predomina la preferencia política del comité de elección”. Para Arenas es claro que en los últimos periodos el interés de la comunidad universitaria en la elección del rector ha ido cambiando de cara, lo que ha propiciado que los aspirantes le concedan “un lugar más importante a la comunicación con la masa de universitarios, estructurar una campaña no sólo dirigida a convencer a los miembros del Consejo Superior sino también para generar una impresión en los estudiantes y profesores que tienen la posibilidad de una consulta”. Con respecto a los recursos, este especialista en análisis político indica que dependen totalmente del aspirante: “La campaña no está sometida a estrictas regulaciones ya que teóricamente no hay una campaña propiamente. No es del tipo de campaña política donde hay un tope de gastos, los candidatos tienen que arreglárselas como pueden. Lo que uno si puede advertir es que las campañas son más costosas que antes”. Mauricio Alviar, economista, explica su campaña: “La estrategia ha sido construir una propuesta colectiva con estudiantes y profesores. Los gastos en los que se incurren han salido de profesores que han aportado voluntariamente una cuota, pero la mayoría los he asumido yo. Las reuniones son al medio día y cada uno tiene que pagar su almuerzo. En documentación y salidas, lo que me he gastado es un estimado de 1 millón y medio de pesos. Hay que aclarar que no se toca ni un solo peso de los recursos públicos de la Universidad”. A su vez, Álvaro Cardona, decano de la Facultad de Salud Pública, se centra en compartir con la comunidad: “Mi estrategia de campaña es compartir con la gente. Recibir críticas, discutir ideas e invitar a conocer mi propuesta programática a todos los estudiantes, sobre todo a los más jóvenes. Como decano, también he hecho presencia en las regiones. Esta campaña es de esfuerzo personal. Todos los recursos han salido de mi salario y no he recibido ningún tipo de patrocinio de ningún partido”.

Luis Oliverio Cardona, ingeniero y abogado, afirma ser un candidato totalmente independiente: “Trabajo por la justicia social y nunca he sido afín a algún partido político. Me presenté porque creo que los grupos sociales han logrado tener presencia en las administraciones. Mi estrategia es básicamente la conversación con los estudiantes y los estamentos universitarios. He estado en las regiones de Antioquia y mi proyecto bandera sería la regionalización. He financiado la campaña con recursos propios y he tenido apoyo de amigos con la difusión”. Francisco Osorio, anterior vicerrector administrativo, se centra en el apoyo al estudiante: “Soy una persona de ideas liberales, de darle libertad a las personas, aunque no milito en ningún partido. Me inscribí con 300 firmas de estudiantes y ellos son el eje del conocimiento y es vital apoyarlos, proporcionarles elementos y recursos para su formación. Gracias a la Universidad, los candidatos tenemos buena difusión, además he estado en Radio Súper y en Telepacífico. Uno saca las fotocopias y documentos, pero eso sale de los ahorros propios” Al respecto, Alberto Uribe Correa, actual rector de la Universidad afirma que su campaña se dirige a toda la comunidad universitaria y no sólo a algunas dependencias: “Poseo un gran apoyo y respaldo de un grupo importante de académicos. La campaña ha sido con recursos propios, de mi familia y de mis amigos que me apoyan para las distintas actividades, salidas, eventos y documentos. No me he detenido a hacer la suma de lo que ha costado; se lleva una contabilidad, pero todavía no he hecho la sumatoria” Las campañas también poseen presencia en internet. Mauricio Alviar, Luis Oliverio Cárdenas y Álvaro Cardona, aparte del correo electrónico, hacen uso de Twitter, Facebook y blogs para recibir la participación de la comunidad y transmitir sus ideas a los estudiantes y profesores de las regiones de Antioquia. Luego de ese ajetreo, todo queda en manos del Consejo Superior Universitario.

Injerencia política

El principio de autonomía universitaria sostiene que este tipo de instituciones deben ser autónomas y auto-gobernadas, eligiendo sus propios administradores sin injerencia del poder político y dándose sus propios estatutos y programas de estudio. Bajo esos preceptos se adelanta este proceso de elección del nuevo rector del Alma Máter. La idea es que esta elección se logre de manera transparente y respetando los procedimientos de la misma sin ningún tipo de presión política indebida. Así por lo menos lo han entendido los diputados de la Asamblea Departamental. Algunos de ellos fueron consultados y a pesar de que pocos conocen las hojas de vida y perfiles de los cinco candidatos que aspiran a la Rectoría, expresaron que se debe respetar el proceso de elección, cumpliendo cabalmente con los requisitos y procedimientos establecidos y aspirando a que no haya ninguna injerencia de la clase política en este nombramiento. Rodrigo Mesa Cadavid, diputado del Partido Liberal, aclaró que “el que sí tiene injerencia por que hace parte del Consejo Superior es el gobernador, pero la Asamblea Departamental no”. Esta corporación solamente participa en la asignación de recursos para que el Alma Mater funcione como debe ser. “Deben ser los estamentos universitarios los que hagan la elección en forma democrática, abierta participativa, incluyente sin discriminación y que sea y resulte elegido el mejor para el futuro de la Universidad de Antioquia”. Según fuentes consultadas, en anteriores elecciones se notaron injerencias de poderes políticos externos no sólo en la designación del gobierno universitario sino, además, en la toma de decisiones. Al respecto, los cinco aspirantes a la Rectoría afirmaron que en este nuevo proceso electoral interno prevalece la honradez y la legitimidad, y el único propósito de cada uno de ellos es la búsqueda de bienestar para la Universidad; además, coincidieron en señalar que nunca existiría la posibilidad de apoyarse en juegos políticos para ocupar un cargo tan importante, pues sería irrespetar los principios íntegros de la Universidad. Keila Camargo keilacavi_94@hotmail.com Lucy Fernández Mestizo lucyfaifer16@hotmail.com

Facultad de Comunicaciones Universidad de Antioquia


14 Desde la U

“Me gustaría decir por quién voy a votar”: Fajardo Juan Manuel González Calle Juan Diego Restrepo E. juanchogonzacal@hotmail.com juandire@gmail.com

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n aras de hacer más transparente el proceso de elección del Rector de la Universidad de Antioquia, al Gobernador y Presidente del Consejo Superior Universitario, Sergio Fajardo Valderrama, le gustaría decir públicamente por quién va a votar, pero las normas de la institución se lo impiden, pues el voto debe ser secreto. El mandatario seccional hizo esta afirmación durante una entrevista exclusiva para De La Urbe, en la que expuso los retos de su administración en relación con el Alma Mater, el perfil del nuevo rector, la reforma a la Ley 30 y la articulación de la institución a su programa de gobierno, “Antioquia la más educada”. ¿Qué papel desempeña como presidente del Consejo Superior Universitario? Apenas estoy empezando, llevo solo una reunión del Consejo superior de la universidad. Me corresponde presidirlo y eso significa organizar y liderar lo que yo llamo la junta directiva de la Universidad de Antioquia. Siendo el Gobernador de Antioquia tengo un poder de convocatoria, de señalar, de interrogar, de sugerir que si lo hago con todo el rigor como lo voy a hacer tendrá una influencia importante en el desarrollo de la Universidad. Yo vengo de un mundo académico y he dicho que cuando sea grande quisiera ser rector de una universidad. Hay gobernadores que han delegado la presencia en el Consejo Superior ¿Usted la ejercerá personalmente? Claro que sí. De hecho también estoy asistiendo al consejo directivo del Politécnico y del Tecnológico. Yo quiero estar en las discusiones, quiero participar en la discusión de las cosas que se van a hacer y es una circunstancia que hace muy atractivo este cargo, sobre todo cuando nos proponemos hacer de Antioquia, la más educada. ¿Cuál debe de ser el perfil del rector de la Universidad de Antioquia? Tiene que tener muy buen conocimiento de lo que es el mundo académico, entender que significa investigar, que entienda también lo que significa la enseñanza. Por supuesto que sea capaz de interactuar con el mundo, que no tenga una visión cerrada sino que entienda el mundo en muchas dimensiones. Dentro de la universidad necesitamos líderes que tengan la capacidad de determinar en dónde se está, para dónde se quiere ir y dar los pasos para llegar hasta dónde se quiere y se necesita. También espero que haya personas que sean capaces de crear, que sean capaces de explorar y construir nuevas alternativas; y algo muy importante, que tengan la capacidad de resolver conflictos. ¿Y cuáles cree que son los retos que tendría? La Universidad de Antioquia como expresión de Antioquia y de Colombia hace parte del mundo de la investigación científica y no podemos retroceder, se ha avanzado, pero nos falta todavía mucho, pero no puede perder el protagonismo. Además, que los profesores se pueden mover en el mundo científico y hagan de la enseñanza una riqueza permanente de la institución, sin dicotomías ni desprecios; y hay que dar un salto gigantesco en regionalización, que interactúe con otras instituciones y sea la presencia de lo público en cada región. No necesitamos una universidad en cada pueblo, sino en cada subregión, de manera articulada con otras propuestas, públicas y privadas. ¿Cuál de los candidatos considera usted que es el más opcionado? Le he puesto atención a los candidatos y estuve revisando el mecanismo de selección y descubro que es una votación secreta en el Consejo Superior. Yo he cuestionado. ¿Cómo que

“U. de A. tiene mandos medios horrorosos”: Restrepo Cuartas

Fotografía: Gobernación de Antioquia

es una votación secreta? Pero esa es la regla. ¿Qué pasa si yo anuncio públicamente mi voto antes de llegar allá? Estaría rompiendo la regla que tiene el Consejo Superior. Estoy pensando en eso, pero tengo que ser prudente con la Universidad. ¿Entonces usted ya tiene candidato? Lo tengo bastante claro, pero todavía falta ajustar un poco. Pero a mí sí me gustaría decir públicamente por quién voy a votar por estas y estas y estas razones, pero me dicen que eso nunca lo ha hecho nadie. ¿Todavía no lo han convocado a algún tipo de negociación para esta elección? El día que fui a Necoclí con el Presidente Juan Manuel Santos, él me preguntó que yo que pensaba acerca de la Universidad de Antioquia, que si tenía alguna persona que veía como candidato con mejores opciones. Yo le dije: “Presidente, ahí están los candidatos, yo no he decidido nada“, pero no me dijo mas. Hasta ahora nadie me ha llamado a preguntarme cuál es mi candidato para ver qué vamos a hacer. ¿A usted le gustaría promover dentro del Consejo Superior su candidato? Estoy tratando de dilucidar todas estas cosas porque tengo que ser juicioso con la Universidad, no quiero volver esto una batalla política. Voy a terminar de revisar las propuestas de los candidatos, mirarlo con todo el rigor y voy a ver si se puede hacer una sesión del Consejo Superior donde invitemos a los candidatos, pero que no sea la misma donde se elige, sino una reunión previa. Estoy tratando de encontrar un camino para darle la mayor transparencia posible a la votación. ¿Qué opina de las reelecciones? Si hubiera habido reelección de alcaldes cuando yo era Alcalde de Medellín yo me hubiera presentado. Creo que da un mayor espacio para desarrollar ciertos programas y puede ser útil. Ahora, uno tiene que pasar por la confrontación acerca de lo que ha hecho y que se le mire con todo el rigor. Una de las cosas más complejas en el mundo de lo público y de lo político es determinar cuándo se retira uno, saber encontrar el momento preciso en que uno ha construido y ya empieza el desgaste. Eso es de lo más difícil porque el poder atrae. ¿En términos presupuestales, cómo es la participación de la Gobernación en la Universidad? La mayor cantidad de recursos viene del Gobierno Nacional. Pero la Gobernación de Antioquia le tiene que girar, formalmente, cerca de 25 mil millones de pesos al año. De hecho, en muchas épocas no han girado los recursos; al Gobernador no se entiende con la Universidad o no le importa; se demoraban un año para entregar los aportes. Eso ha sido complejísimo. Además, vamos a utilizar una gran cantidad de recursos del Departamento para desarrollar nuestra propuesta educativa, por eso necesitamos un rector que entienda la naturaleza de nuestra apuesta por convertir a la Universidad en el motor del desarrollo de Antioquia. ¿Cuál es su posición respecto a la reforma de la Ley 30? El presidente Santos me ha dicho que participe en esas discusiones y yo le he respondido que tenga la certeza que vamos a participar. Aún no estamos en las discusiones y propuestas. Pero en el momento propicio, como Gobernación, aportaremos representando a nuestro departamento de Antioquia con la experiencia de nuestras instituciones y le haremos las propuestas que consideremos al país. Ahora, como digo yo, nosotros lideramos con el ejemplo, y nuestra apuesta es por lo público, por la educación superior pública como parte de la transformación social de nuestro país y del desarrollo productivo.

Autonomía, presupuesto y cuotas burocráticas son algunos de los tópicos de mayor interés durante el proceso de elección del rector. Precisamente en el tema de independencia, hay quienes expresan que existen mandos que le impiden al Rector tener la suficiente libertad para ejercer su cargo. Así lo afirma el exrector y hoy director de Colciencias, Jaime Restrepo Cuartas: “la U. de A. tiene mandos medios horrorosos, con los cuales es muy difícil trabajar; hecho que no se ha podido solucionar completamente, pues aún esos estamentos no permiten que el Rector tome ciertas decisiones”. Aunque la mayoría de cargos laborales en la Universidad se eligen por medio de concursos públicos de méritos, cada nuevo rector cuenta con un determinado número de puestos de libre nombramiento y remoción, como los cargos del equipo rectoral y jefes de departamento administrativo. No obstante, en algunos casos, se han presentado ciertas irregularidades, en las que estas designaciones que deberían ser de libre elección por parte del Rector, son sugeridas por otros dirigentes, que en ocasiones no tienen nada que ver con la Universidad. Restrepo Cuartas afirma que “en mi segundo periodo durante la administración del gobernador Alberto Builes, me pidieron que les colocara ciertos cargos, como el de vicerrector general, vicerrector administrativo y tesorero, escritos de una manera vulgar en un sobre de carta. Inmediatamente le dije al Gobernador lo que estaba sucediendo y que no iba a aceptar esa propuesta, lo que generó una pelea con él durante tres años”. Otro tema relevante, es el presupuesto con el que contará la Universidad para este nuevo periodo, el cual será de 650 mil millones de pesos, provenientes de aportes de la Nación y el Departamento; ingreso de dineros por contratos de extensión; y un fondo para la seguridad social y bienestar universitario. Este monto equivale a la tercera parte del plan de inversión del Gobierno en seguridad y defensa para el 2012 y es cercano a los recursos destinados para la construcción del proyecto del Metroplús. Restrepo Cuartas considera que a la Universidad siempre le harán falta recursos, pues todavía se debe invertir mucho para disminuir la deserción y aumentar la cobertura en educación. Este es un aspecto en el cual el Gobierno tiene gran injerencia en la Universidad como entidad pública, pues es su principal financiador. Lo anterior sumado a la reforma de la ley 30, representan algunos de los principales retos que afrontará el nuevo rector del Alma Máter. Melissa Lozano, meliangel_93@hotmail.com Laura Alcaraz lauris-aj@hotmail.com

No. 57 Marzo de 2012


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Fotografía: Vanessa Márquez

En boga

Vanessa Márquez vanelatina1527@hotmail.com Escanee aquí y vea el video de Wilson

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as venas de su cuerpo se marcan, sus músculos sobresalen y sus brazos asemejan las alas de un ave. El salón tiene unos tubos metálicos, un papel tapiz color rosa con figuras abstractas. La pared es de espejos, arriba un reloj indica que son las 2:30 pm. Parece un espacio femenino, en las puertas de los baños está la fotografía de una mujer sensual, en tacones, de cabello rojo ondulado vestida con un baby doll negro. También hay un ventanal que permite ver hacia una calle ruidosa. En una esquina hay mesa de madera con un pequeño equipo de sonido y un ventilador. Sentado en el piso, con una camisa gris y una lycra negra, Wilson Mejía sostiene su computador en el que selecciona una canción suave, lenta. Se pone de pie, estira uno por uno sus brazos y piernas, inclina su cabeza hacia un lado, hacia el otro, mueve su cintura y su pelvis. En el piso hay un aerosol, lo coge, se levanta la camisa y lo aplica con lentitud. De manera inesperada se para en sus manos, sus pies se sostienen en el espejo. Se ve serio, necesita mucha concentración para que las acrobacias que va a realizar salgan perfectas. Se agarra del tubo y empieza a hacer algunas figuras, se pone boca abajo y logra sostenerse solo con las piernas. Wilson, o mejor “Wicho”, como le dicen sus amigos, es bailarín de pole dance. Esta disciplina deportiva llegó a su vida por la invitación de una amiga para que estuviera en uno de los entrenamientos en la academia Pin Up Girls, en la que hoy entrena y, además, brinda sus conocimientos a las mujeres que diariamente asisten a las clases. Unas van “para aprender a bailarle a los maridos”, como dice él, y otras porque lo consideran un entrenamiento innovador. “En un comienzo las chicas a las que les doy clase estaban asustadas, pensaban que un hombre no podía hacer pole dance, pero al ver las clases se acostumbraron y les gusta mucho, incluso pelean porque si no es conmigo no ven clase”.

“Esto ya no es el cuento del cabaret, de los tacones. Es una modalidad deportiva con una reglamentación, exigencias técnicas y tiene federaciones”. Las competencias se desarrollan en muchas partes del mundo. En Colombia, por ejemplo, se realiza el Miss Pole Dance Colombia en el que Wilson no ha podido participar porque aún no existe la categoría masculina. Por esta razón, y para poder participar en el IPC, realizó un video con sus mejores acrobacias. -En el IPC pueden participar quienes ganen en los campeonatos nacionales. Colombia no tiene estos campeonatos, entonces ofrecían entradas por video para aquellos aspirantes que en su país no tuviesen federación. Me dije: esta es la posibilidad. Grabó el video, lo colgó en youtube. Ese video se se reprodujo de forma viral por las redes sociales. Para apoyarlo se unieron todas las academias de pole del país. El artista recibió más de doce millones de votos. A las 3:30 de la madrugada del 16 de diciembre, el teléfono de Wilson sonó. La voz de un amigo le decía. -“Wicho, sos el Pole Idol”. “Sentí una alegría tan grande que casi me infarto. Se me había cumplido un sueño”. Y como no, si esto le permitiría participar en la final en Hong Kong y convertirse en el mejor pole dancer del mundo.

El hombre del tubo

Un Pole Idol

Desde el primer entrenamiento, él sintió que tenía capacidades para desempeñarse en el pole dance y fue así como empezó su proceso en la academia, y con solo nueve meses de práctica se presentó al Internacional Pole Dance Championship (IPC), la competencia más importante del mundo en esta disciplina. Normalmente aprender esta técnica tarda mucho más de los nueves meses que le tomó a Wilson hacerse un experto. La ventaja para él fue su formación como gimnasta, que inició desde los 8 años. “Practico gimnasia olímpica, hago danza, he trabajado técnicas circenses con acrobacia en tela y trapecio. Cuando llegué a mi primera clase me di cuenta de que era simplemente pasar todos los conocimientos que había aprendido durante tantos años y aplicarlos a un nuevo aparato”. Wilson rompe con el concepto típico del pole dance basado en el cabaret y el baile sensual. No emplea el erotismo como su única herramienta para llamar la atención de quien lo observa. Le gusta lo que hace porque le permite explorar su creatividad. El baile en barra es una práctica que viene de China. Allí utilizaban un palo de madera y con él desarrollaban diversas acrobacias.

De gimnasta a bailarín, de bailarín a acróbata, Wilson Mejía volvió de nuevo al baile, pero el del tubo. Esta es la historia de un hombre que es maestro de pole dance, una práctica que inicialmente se relacionó con los clubes de estriptis femenino, pero que es más que eso, es una disciplina deportiva con un exigente valor estético. Ahora este estudiante de la Universidad de Antioquia es un Pole Idol.

El baile como la vida

Tiene 31 años, es delgado y de baja estatura. Estudiante de Licenciatura en Danza en la Universidad de Antioquia, es docente en academias de Pole dance, trabaja en la liga de gimnasia, da clases particulares y prepara shows para fiestas y eventos. El campo artístico ha sido su pasión. Él no solo baila para vivir y poder estudiar, baila porque es su vida. Alguna vez intentó estudiar química pura “por locura, por caprichos de la familia”, pero cursó solo tres semestres. En el futuro quiere tener su propia academia, en donde pueda fusionar sus conocimientos. Se aplica una crema para dolores musculares en el costado izquierdo de su cuerpo. “En esto todo duele, pero hay que aguantarse”, dice y continúa con sus movimientos lentos, cautelosos, al ritmo de la música. Quiere sentirse como un colibrí. Entrena todos los días entre 2 y 3 horas. En su mente no existe otro pensamiento que su viaje a la final del campeonato. Ha mirado por internet las coreografías de los otros participantes de Australia, Polonia, Filipinas, Malasia y Francia. “Los competidores son muy buenos, llevan años de práctica. La idea es mostrar mi trabajo y que en Colombia, aunque apenas estemos empezando, tenemos talento. Si se puede ganar sería maravilloso”. Luego de unos cuantos minutos de entrenamiento, se quita la camisa. “En este deporte entre menos ropa se tenga es mejor, porque el nivel de dificultad de los movimientos implica apoyarse con zonas específicas del cuerpo”. Hace unas cuantas figuras más, coge una toalla blanca, se seca un poco, mira por el ventanal y dice que bailará “hasta que el cuerpo aguante”.

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16 Testimonio El 24 de noviembre de 1987 fue el día que marcó la historia de Esperanza, una madre que aún sigue esperando a su hija, la misma que huyó para no caer al igual que sus seis compañeros asesinados ese sábado en la sede de la Juventud Comunista.

La madre sigue esperando

Beatriz González Bolívar beatrizgb09@hotmail.com

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oña Esperanza* aun no comprende por qué Elizabeth no da señales de vida. Ella en su corazón de madre siente que está viva, pero que algo o alguien le impiden regresar a su familia. “¡No sé por qué se alejó del Señor, si era tan buena muchacha!” es lo que exclama mientras desdobla con cuidado una de las muchas costuras que ha bordado para, como dice ella, embolatar las horas. Habíamos llegado a su casa veinte minutos antes, después de encontrarnos en una sede cultural del barrio. “La puntualidad es la cualidad de los reyes” dijo al verme llegar a las 9:58 minutos de la mañana. Ella ya estaba allí, tranquila, pero ansiosa. Vestido gris hasta la pantorrilla, zapatos planos, cabello cano recogido en la nuca y un maquillaje sutil que hace gala a su nombre y recuerda sus años mozos. Caminamos despacio hasta donde vive con su hijo y nieta. Un año antes yo había tomado otro camino, ahora debemos subir una cuesta y bordear la cuadra donde queda su casa en Aranjuez. Es una calle empinada y angosta, que parece extenderse hasta las nubes, por ella bajan los buses como en un tobogán. Hay un sol quemante que nos frena el paso por momentos. “Es que me tocó dejar mi casita ¿cómo le parece?, otra vez nos hicieron ir”. Menciona desconsolada al ver mi mirada de asombro con el cambio de ruta. A su familia, como a muchas otras en Medellín, le ha tocado recurrir a la trashumancia entre cuadras para evitar o postergar el desplazamiento hacia otros barrios, debido a los hostigamientos de los actores armados. Las fronteras se extienden desde lo invisible a lo visible; siempre hay un poste, una tienda o una calle que demarcan las rutas a transitar y así mismo reconfiguran las cartografías de los habitantes de muchos barrios de la ciudad. Seguimos despacio, paso entre paso. Doña Esperanza llevaba varias semanas con mareos y vómitos, así que hicimos una estación en cada esquina mientras recorríamos con la mirada el paisaje multiverdor de las montañas. Cuando la visité por primera vez, sin saber cómo, llegué a un callejón -o cañón-, escondido entre barrancos y adornado por un tapete de tierra pisada, helechos y besitos en diferentes tonalidades de rosado. No vi nada extraño ni peligroso aparte de la falta de transeúntes frecuentes en las demás vías del barrio. Luego supe que este trayecto era evitado aún por muchos habitantes del sector; ha sido escenario de atracos, violaciones y asesinatos ocasionados por las bandas organizadas y delincuencia común en diferentes épocas. Yo no lo sabía, fue la única ruta que hallé para llegar a la otrora casa de su hija Elizabeth. Era humilde y pequeña. El salón principal no sobrepasaba los cuatro metros cuadrados, estaba atiborrado de fotografías, muñecos y adornos -elaborados en los talleres del Adulto Mayor-, se veía angosto y casi que se empinaba sobre la acera. Recuerdo que en aquella ocasión me sentí muy vulnerable; no había privacidad ni motivación para hablar de ciertos temas. “Los muchachos” hacían sus rondas muy de cerca y nos observaban con curiosidad y reparo mientras Esperanza me mostraba los álbumes familiares. Sus hijos, Joaquín y Bernardo, estaban presentes. En ese entonces, no se habló develaron muchos de los detalles acerca de la vida de Elizabeth. Eso fue en 2010 y para entonces el conflicto armado en la Comuna 4 estaba nuevamente recrudecido. En ésta, como en la mayoría, los armados afectan las rutas de los habitantes. Así ha

No. 57 Marzo de 2012

Así luce la casa hoy, en Bolivia con Barbacoas, de lo que fue la sede de la Juco en los años 80’

sido en las últimas tres décadas. De una cuadra a otra es posible que no se pueda transitar. Algunos deben rodear la manzana o el barrio para llegar. Las salidas nocturnas o en la madrugada son modificadas por los enfrentamientos, por la prohibición y la amenaza. Si alguien no cumple estas exigencias no se espera una segunda advertencia; se paga con la vida o, en el mejor de los casos, con el desplazamiento. Así le sucedió a Esperanza con sus hijos en el domicilio anterior. En la casa de ahora se siente más segura, queda en un segundo piso y esto le da confianza. Es un lugar amplio y acogedor, pero es claro, se siente que alguien falta. Nos sentamos en una silla roja de dos puestos, frente a un mueble de madera gastada donde se exhiben con orgullo las fotos de la familia; el matrimonio de Antonio, la primera comunión de las nietas, el cumpleaños de Joaquín, el reinado en que Doña Esperanza quedó de primera princesa, los paseos del grupo de gimnasia y, en un marco desteñido, los colores nostálgicos del uniforme de Elizabeth cuando estudiaba en un instituto con nombre de poeta. Como si fuera la primera vez, doña Esperanza comienza a relatar uno a uno los momentos más importantes de su vida. Los más felices siempre empañados por los que no quieren irse. Las partidas, las ausencias, las huidas. La Soledad. Se dejan ver las pesadillas sufridas por las agresiones y maltrato de algunos de los hijos, el consumo de drogas y la desaparición de la hija menor, Elizabeth.

Un recuerdo

Elizabeth tomó unos cuantos objetos personales y los empacó en una maleta que pidió prestada a su madre. -La vas a volver a ver. Dijo entre dientes mientras furtivamente agregó a sus cosas una blusa de Doña Esperanza. Tal vez presintiendo una lejanía prolongada. -No he de volverla a ver a usted, voy a preocuparme por una maleta. Respondió acongojada la madre mientras veía cómo el maletín que la llevó a tantos paseos ahora acompañaba a su hija en una huida irremediable. Corría el año de 1987. Elizabeth tenía 21 años. Era una joven alegre y sociable. “Era muy avispada y jovial, por eso tenía tantos amigos y la venían a invitar a fiestas y paseos”. Recuerda Joaquín, su hermano más cercano, mientras toma entre sus manos una fotografía de ella. Elizabeth amaba salir con los amigos y ayudar a la gente. Algunas veces se reunía con muchachos de barrios cercanos y a todos los acompañaba en el piso de tierra, sentados sobre revistas viejas mientras charlaban y cantaban durante horas. En otras ocasiones ayudaba a hacer empanadas y actividades diferentes para la fiesta de los niños y para canalizar la quebrada. Su familia y amigos la recuerdan por las charlas, chistes y la alegría que irradiaba cuando estaba en la casa. Más allá de los enfrentamientos con el hermano mayor, debido a los desmanes que cometía con ella y con su madre cuando las golpeaba e insultaba con el pretexto de estar bebido o cansado. Pero de todo, lo que Elizabeth más disfrutaba era la música. En ella veía reflejada la historia de su familia, de su vida y de sus sueños. “Le gustaba mucho La hija de nadie, siempre la cantaba en festivales y concursos. Es que se identificaba por lo de mi papá y todo eso”, menciona su hermano con ojos nostálgicos refiriéndose al abandono que sufrió la madre por su esposo estando los cinco hijos muy pequeños.


17 También era frecuente que interpretara con su hermano a viva voz las canciones del dúo Pimpinela. “Es una de las cosas que más recuerdo y extraño de ella. Nos identificábamos con ellos; también eran hermanos y nosotros nos parecíamos mucho. Ella es como la versión femenina mía”, agrega jocosamente Joaquín. “Voy a coger el monte”, le dijo Elizabeth a Rocío, su hermana mayor mientras empacaba unos libros, dos mudas de ropa interior y un par de zapatos. Rocío no sabe si esa era una expresión literal o el producto del miedo y embotamiento en que quedó después de lo que vivió aquella tarde del 24 de noviembre de 1987. Ese día llegó a su casa con las medias ensangrentadas, el cabello desordenado y la mirada perdida. - Mataron a la gente con la que yo estaba. Llegaron tres tipos, nos tiraron al suelo y empezaron a disparar. Casi todos murieron. Le susurró aterrorizada. - Yo estaba en la cocina y escuché todo lo que las dos hablaban, explica Doña Esperanza. Después los diarios confirmaron la noticia. Elizabeth estaba en compañía de siete personas haciendo unas pancartas para la marcha que se realizaría al día siguiente como protesta frente a los asesinatos de líderes y simpatizantes del partido naciente, la Unión Patriótica. Al sitio acudía varios días a la semana después de cumplir su jornada laboral en un negocio de helados y luego en el directorio liberal donde conoció algunas de las personas que alimentaron su deseo de libertad y justicia social. Ya había conocido todo lo que no lo era; la represión, la pobreza, la exclusión y la violencia ejercidas por el uso del poder. Las conoció a pequeña escala desde su casa con las luchas de su madre por sobrevivir y los maltratos de su hermano mayor, y a gran escala desde el barrio y la ciudad en que vivió. “Tal vez por eso le gustaba tanto esa canción de Miguel Bosé, Mi libertad, eso fue lo que ella siempre buscó. Aquí sufrió mucho, pero siempre se impuso; no le importaba ante quien, si era un hombre o lo que fuera. Se enfrentaba a cualquiera, tenía un carácter muy fuerte”, recuerda Joaquín. Eran los años 80, la época del “sicariato”, del narcotráfico. La de Pablo Escobar. La guerra estaba declarada; se vestía de carros bomba, de matones en moto, de atentados y asesinatos a líderes sindicales, opositores a los partidos tradicionales y a defensores de derechos humanos. En los barrios se hacían evidentes, por un lado, la lucha entre el narcotráfico y la fuerza pública, mientras por el otro, la exclusión y descomposición social hacían de niños y jóvenes las víctimas de una generación que “sí nació pa´semilla”. Este era el mundo de Elizabeth. Desolación, impotencia, al ver cómo muchos de sus amigos caían por las balas.

El ataque

La noche anterior a la masacre, un viernes, Elizabeth dijo a su madre que iría a una reunión con unos amigos. “Yo ya sabía que ella andaba con esa gente de la Unión Patriótica en reuniones y cosas de esas, pero no sabía que la fueran a perseguir tanto. Había iniciado con las elecciones del 86”, explica mientras pasa su mirada, empañada por unas lágrimas cansadas, por las fotografías de la pared. “Claro que a ella siempre le daba miedito por todo lo que había pasado; por el asesinato de Pardo Leal en Octubre y de tanta gente de ese partido, pero por eso seguían protestando”. Ese día, sábado, Elizabeth se levantó muy temprano a cumplir con sus compromisos antes de reunirse con los otros compañeros en la sede de la Juventud Comunista en el centro de Medellín. Salió de casa antes de medio día para almorzar con unos amigos y luego dirigirse a la oficina de la UP. Alrededor de las cuatro de la tarde no habían terminado su tarea cuando llegaron tres hombres y los obligaron a dirigirse hacia la cocineta. Allí les dijeron que se filaran. Elizabeth cayó primero bajo los cuerpos de las demás personas que la protegieron de las ráfagas disparadas por los sicarios. Ese fue el inició de su huida. El ataque, aún hoy, no ha sido esclarecido, ni la razón y falta de los vigilantes de turno en aquel edificio, hoy destinado a fines comerciales en Bolivia con Barbacoas. Los vecinos se niegan a hablar del tema o aseguran no saber nada. -Yo llevo más de treinta y cinco años trabajando en esta cuadra y no me di cuenta de nada. Comenta con aire rotundo un comerciante de enfrente del edificio. -Yo si supe de eso, claro, pero es mejor que no vaya por allá, ni pregunte nada que a la gente no le gusta hablar de eso. Sugirió enfática una mujer que vendía tintos cerca a la estación Prado.

Se evidenciaba que no era un hecho aislado, sino parte de un plan estatal creado para exterminar a simpatizantes y militantes de la Unión Patriótica. Elizabeth lo sabía, las cifras de asesinatos y atentados contra sus miembros aumentaban poco después de su creación y constitución como propuesta en los diálogos de paz durante el gobierno de Belisario Betancur en 1985. El clima político para el partido, como para ella, era cada vez más incierto. “¡Se mantenía como elevada, como ida, cambió mucho después de eso! Ya no pudo soportar estar durmiendo aquí y allá, cargando una muda de ropa, que la persiguieran y la buscaran” cuenta Esperanza.

La soledad de Esperanza

Doña Esperanza busca con paciencia la carpeta rosada donde guarda la carta que recibió de Elizabeth siete meses después de su partida. La busca con la misma paciencia con que esperaba en la entrada de la JUCO a que ella apareciera o alguien que le diera razón. -No, no sabemos nada de ella. Respondían desde el balcón de aquel edificio gris y desolado. “Espero que este sufrimiento no sea en vano”, decía con letra clara al final de uno de los párrafos. La carta la entregó apresuradamente un hombre a Esperanza y Joaquín. Era un siete de junio de 1988. –Necesito entregarle una razón de Elizabeth. Susurró la voz al otro lado de la línea. Desde entonces no han tenido noticias de su paradero, pero siempre este trozo de papel ocupa un lugar importante en el armario, en la casa y en la vida de la familia. La carta escrita a mano, en tinta color azul, llena uno a uno los renglones de un papel de libreta espiral, amarillento y desgastado por el paso de los años. Pero doña Esperanza, temiendo perder no sólo una de las pocas cosas que le quedaban de su hija, sino la ilusión de volverla a ver, se previno tomándole una copia a la hoja para poder leer en los momentos de angustia esas palabras esperanzadoras: –Te quiero mamá, quiera la vida que nos volvamos a encontrar pronto. En una de las líneas le recuerda un verso robado a una de las muchas canciones que le gustaban y que le dijo al salir de casa después de darle un beso en la frente: no lo olvides mamá; te quise, te quiero y te querré. La mujer, menuda y fuerte, de 84 años, abre la carpeta con la misma suavidad y amor con que tal vez hace décadas acariciaba a su hija “desaparecida”, al salir para el colegio, al llegar del trabajo o al mecerla en la cuna cuando tenía que dejarla con los hermanos mayores para irse a la trilladora donde trabajó durante veinte años. Pero doña Esperanza lleva más de ese tiempo buscando y preguntando. Mira las noticias y espera verla entre los grupos que marchan y protestan contra los atropellos estatales que ella siempre criticó. A veces le han dicho que la han visto, pero no lo cree. “Un diablo se parece a otro”, afirma con desdén. Ella confía en que un día suceda lo que ha visto en la televisión acerca de familiares que se reencuentran después de muchos años de separación. Su despedida fue el momento más difícil de su vida. Mucho más que cuando llegó desde Amagá a Medellín y trabajó en ventas ambulantes, cuando tuvo que pedir limosna para alimentar a sus hijos, o cuando mintió en la trilladora para que le dieran el empleo que no tenía idea cómo hacer. Más duro aún, ilustra Esperanza, que las 19 cirugías que la han tenido entre la vida y la muerte durante los últimos años. Los primeros días de la partida de su hija a finales del año 87, pasaba el tiempo entre la ilusión y el recuerdo. La madre sigue esperando. Y en más de una ocasión la han visitado desconocidos preguntando por su hija. Que donde está, que cuando viene o llama, pero siempre es la misma respuesta. “No sabemos nada de ella”. Tal vez, de cualquier modo, esto explica por qué las personas cercanas a aquel edificio del barrio Villa Nueva, donde ocurrió la masacre, se muestran reacias a hablar. “Eso fue hace muchos años…”, “ya nadie se acuerda de eso”. -¡Vos si sos ingrata!, ¿por qué nunca llamaste?, te queremos mucho, ¿por qué te alejaste del señor? son algunas de las cosas que Joaquín y Esperanza guardan y ensayan para decirle cuando llegue el reencuentro. Entre la búsqueda y la angustia, la madre hilvana su vida como si los recuerdos la fortalecieran para enfrentar la ausencia. Cierra de nuevo la carpeta después de guardar la carta. Dobla la costura inconclusa como la historia del paradero de su hija. * Nombre cambiado por petición de la fuente

Estas fotografías están en el Centro de Memoria Paz y Reconciliación y dan cuenta de los momentos que siguieron a la masacre ocurrida ese 24 de noviembre de 1987. Ya Elizabeth habia decidido irse “para el monte”

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18 Mirada

El salón de las nostalgias Ana María Londoño analondoortiz@gmail.com

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n 1957, en el velódromo de Bogotá, el ciclista Honorio Rúa Betancur batía la marca suramericana de la hora cubriendo un total de 44 kilómetros, 164 metros y 98 centímetros. Ese mismo año, en Maturín con Abejorral nació un lugar representativo de Medellín, el Salón Málaga. Han pasado 55 años y ambas historias se han fundido en una sola: luego de retirarse profesionalmente del ciclismo y dejar su empleo en Coltejer, Honorio se dedicó al disfrute de la música, su otra gran pasión, y encontró en ese salón de tangos, boleros y nostalgias, su refugio. El Málaga lo fundó Gustavo Arteaga. Oriundo de Caramanta, creció escuchando boleros en el negocio que quedaba cerca de su casa. Una vez en la Medellín adquirió un granero mixto, en el que además compartía con sus clientes una pequeña colección de su música favorita, compuesta por 30 discos de acetato. A las canciones de Los Cuyos -su primera adquisición- se le sumaron Gardel, Silva y Villalba, Celia Cruz y cientos de artistas y de agrupaciones que se convirtieron en el himno de celebraciones, en bandas sonoras de amores, tristezas, tragedias, de vidas. Más adelante compró el Málaga, que ya venía con ese nombre. “Desde el primer día ese negocito tuvo buena clientela” tanto es así que, en los quince años que permaneció allí debió ser ampliado en dos ocasiones; cuando no se pudo hacer una tercera, compró el local en el que hoy está ubicado, carrera Bolívar, a media cuadra de la estación San Antonio, en los límites de lo que hace 60 años fuera el convulso Guayaquil. Casi en la misma época en que el ciclista Honorio Rúa dejó de figurar en las primeras páginas de los periódicos, dejó de leerse también el nombre de Gonzalo Valencia, periodista deportivo que en muchas ocasiones escribió con orgullo sobre las actuaciones de Honorio, por ejemplo, el segundo lugar durante su debut en una de las primeras versiones de la Vuelta a Colombia. “Sálvame/ sálvame/ acuérdate de mí,/ apiádate de mí, no me abandones”, es el coro de Ven a salvarme, interpretado por Magda Franco, sonaba en el momento en el que Gonzalo Valencia pasaba por Bolívar. Un bolero en el olvido, escucharlo no era nada fácil, no era habitual encontrar dicha canción así que decidió entrar y pedir que la hicieran sonar de nuevo. Entró y allí se reencontró con el exciclista. Así comenzó una relación que fue fortalecida no sólo por la música sino por las imágenes que adornan El Málaga y que son la prueba de la transformación económica, arquitectónica, cultural y musical de La ciudad de la eterna primavera. Se volvió costumbre ver allí a Gonzalo y a Honorio leyendo la prensa en las mañanas en compañía de un tinto. A ellos se unió el exluchador, novillero y también periodista Jairo Gómez Botero, asiduo asistente al salón. Es sabido que la prensa y el café se disfrutan más si son discutidos. El tema del día, la música, la visita de un artista, el evento del sábado anterior; todo era tema de discusión en la mesa de Gómez, Rúa y Valencia, mesa a la que cada día se le unían más y más personas, a tal el punto que ya no era una sola, razón por la que se vio la necesidad de fijar un horario, ahora en la agenda de los asistentes reposaba: martes a las 10:00 a.m., Tertulia Amigos Salón Málaga.

La tertulia

Dentro de los integrantes de la tertulia hay historiadores, ingenieros, compositores e intérpretes de música, glorias del ciclismo, el fútbol y la lucha libre, periodistas, expertos en tauromaquia y muchos más dispuestos a compartir historias. El más reciente conteo daba como resultado un total de 44 afiliados. Las conversaciones iniciadas hace 6 años por Honorio Rúa, Gonzalo Valencia y Jairo Gómez se han convertido junto al billar, la tarima y Gardel en uno de los atractivos del Málaga. Cada reunión de los martes tiene un tema. La cita se aprovecha para celebrar cumpleaños, fechas especiales, compartir escritos y recordar momentos. Gustavo Arteaga apaga la música y con el tinto en la mesa comienzan las intervenciones; unas documentadas, otras traídas a la mesa por la memoria, de vez en cuando son acompañadas por algunas tonadas. Casi todo es permitido en las trece mesas que son ubicadas estratégicamente para que los interlocutores puedan verse, sólo dos temas están vetados con el fin de cuidar la continuidad del grupo: política y religión. Los lunes son de tango. Desde las 9:00 a.m. y hasta las 7:00 p.m. Gustavo hace sonar gran parte de su colección. El segundo miércoles de cada mes está separado en la agenda para la tertulia musical y por lo menos un viernes se lleva a cabo la milonga, en la que los asistentes a las clases de tango que se dictan de lunes a jueves antojan a los clientes del salón, quienes terminan danzando, con o sin éxito al ritmo del bandoneón. Ese viernes del mes es aprovechado para mostrar lo que se aprende en un santuario al que se llega luego de bajar al sótano del Salón. Es santuario porque sobre la pared derecha reposan de manera solemne dos altares. El primero está adornado a cada

No. 57 Marzo de 2012

Fotografias: Ana María Londoño

En el centro de Medellín hay un salón que cuenta en sus fotografías, sus traganíqueles, sus personajes, una buena parte de Medellín, en ese viejo siglo XX, cambalache, problemático y febril. extremo con las banderas de Colombia y Argentina. En el centro, las fotos de Carlos Gardel el símbolo de la Medellín tanguera, la excusa de los visitantes, el orgullo de los conocedores. El otro altar está dedicado a Mefistófeles, el bohemio, erudito, compositor. Cuenta la leyenda que a Hernán Toro Mejía -como realmente se llamaba el autor del tema Bromeando en serio– un día se le acabaron las ganas de vivir, dejó de comer y se desprendió de su cuerpo. Su alma, dicen, reposa en el salón que lleva su nombre, en el que se dictan las clases de tango, en el que el pianista Alfredo Vásquez interpreta con un sentimiento envidiable los tangos que reposan en la colección de don Gustavo. La colección de Gustavo Arteaga cuenta hoy con 7.000 trabajos discográficos. Bambucos, boleros, son cubano, tango… música de antaño. Y entre ellos camuflada está Margarita Cueto, “La hija del carcelero” como titula una de sus canciones. El atractivo de este trabajo musical radica en que es el único ejemplar existente. Igual que Alma Dormida de Perla Violeta Amado, en el que reposa Noche de lágrimas que le da nombre a una de las recopilaciones que se hacen en el Salón Málaga con motivo de cada uno de sus cumpleaños. En su cumpleaños el Salón se pone su traje de fiesta y recibe tanto a sus visitantes constantes como a los repentinos. Cada Noviembre la casa está, como dicen, “a reventar” y los espectáculos superan cada año el del anterior. Y es por eso que Cesar Arteaga, hijo de don Gustavo y administrador actual del Málaga no sabe que hará para la celebración de los 55 años del local que ha sobrevivido a diferentes obstáculos. El Salón, que adoptó como imagen el sello de la casa discográfica RCA Victor, vivió épocas de sequía. Durante la construcción del Metro de Medellín, la zona se volvió foco de atracadores y ocasionó el cierre de establecimientos vecinos. El Málaga se sostuvo gracias al billar, muy popular en esa época y el periodo de inseguridad fue recompensado por el desarrollo que trajo la estación San Antonio del metro. La violencia de la década de los ochentas permeó casi todos los espacios de una Medellín que pasaba de ser reconocida por su producción textil, a ganarse el rótulo de la cuna de los capos y el narcotráfico. Abogados, magistrados de altas cortes y periodistas constituían gran parte de la clientela que aún sigue teniendo el establecimiento, y eran a la vez objetivo de muchos de los atentados con los que el cartel de Medellín enlutó a la ciudad. La inseguridad que se respiró por esa época en cada una de las esquinas de Medellín ocasionó una reducción paulatina de asistentes, que regresarían luego para ver cómo Colombia clasificaba al Mundial de fútbol de Estados Unidos y para recibir la visita de compositores, artistas, deportistas, políticos. En el Málaga todos cuentan orgullosos la visita en varias oportunidades del expresidente Belisario Betancur, de la desaparecida “novia de Barranquilla” Esthercita Forero y levantan el pecho cuando recuerdan que, en ese lugar se le realizó al maestro José Barros un homenaje meses antes de su muerte. Para realizar el homenaje al compositor de éxitos como Momposina y Navidad Negra, Gustavo viajó hasta El Banco, Magdalena y convenció al maestro Barros de asistir a lo que él mismo denominó como “el mejor homenaje que me han hecho”. Reacción muy similar a la que tuvo Petrona Martínez cuando fue ella quien protagonizó la gala; pero que se quedó pequeña ante la que tuvo don José Rubén Márquez, compositor, cuando le celebraron sus 80 años con música. El Salón Málaga tiene seis mesas de billar, siete traganíqueles, 60 mesas, una colección de 7.000 trabajos discográficos. Pero quizá la cifra más significativa reposa en sus paredes que está forradas con la historia de Medellín, los artistas que la visitaron, las calles, los edificios, las costumbres de comienzos y mediados del siglo XX. Son 443 fotografías exhibidas. Abajo en el salón Hernán Toro Mejía hay 103 más, para un total de 506 imágenes fijas que unidas forman una película musical.


Reconstrucción

Es la calle más pequeña de Medellín y está estrenando nueva cara. Tejelo es sinónimo de mercado, de verduras, de frutas, de comederos con bajos precios, de una urbe con fuertes arraigos campesinos. Solo tiene una cuadra pero tiene estatus de Corredor Patrimonial.

Tejiendo Tejelo Lizet Cuartas liztrock@hotmail.com

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Fotografías: Asotejelo

Yenny Martínez yenizua_86@hotmail.com

a pasada administración de Medellín gestionó varios proyectos con la intención de recuperar el espacio público en la ciudad, y el ánimo de formalizar el trabajo de vendedores ambulantes. La carrera 52ª, Tejelo, al lado de La Plaza Botero, fue una de las que hizo parte de esa trasformación. Se le cambiaron redes eléctricas y de acueducto, se le adecuó otro suelo, y se instalaron módulos de acero inoxidable –los anteriores eran de madera- con capacidad para 80 comerciantes. Esto es lo que hoy posiciona ese pasaje, que ha sido un tradicional mercado, como Corredor Patrimonial. Según el historiador Germán Suarez Escudero, Tejelo fue una de las primeras calles de Medellín, su nombre hace alusión a Jerónimo Luis Tejelo, el capitán español quien al servicio del mariscal Jorge Robledo descubrió el Valle de Aburrá, el 24 de agosto de 1541. La carrera pasó a llamarse así en 1932, cuando el concejo municipal reglamentó la nomenclatura de la ciudad. Hoy se llama Plazoleta Comercial a Cielo Abierto Tejelo. Funciona desde hace más de 30 años como un espacio consagrado a la venta de frutas, verduras, jugos y comestibles, y hace ya parte de la historia antigua de Medellín. Debajo del renovado aspecto que exhibe en la actualidad, perduran recuerdos importantes de la capital Antioqueña. Esta carrera, que solo abarca una cuadra, entre Juanambú y la avenida León de Greiff, ha ido sufriendo cambios significativos que le han dado una identidad al sector rodeadeo además del Museo de Antioquia y la Plaza Botero, de bares y zonas de estriptis. La construcción del edificio Miguel de Aguinaga, el funcionamiento de EPM (Empresas Públicas de Medellín) en esas instalaciones, y el “rebusque” de los antiguos vendedores de la desaparecida Plaza Cisneros, es lo que dio inicio a una tradición comercial que hoy permanece. Comerciantes que desde su adolescencia, empezaban un largo trayecto en el que caminaban bajo sol o lluvia, arrastrando sus carretillas cargadas de verdes aguacates, naranjas dulzonas, o lo que estuviera en cosecha, llegando finalmente, al declinar el sol, a una esquina de Tejelo, donde sabían que encontrarían compradores potenciales: trabajadores del Aguinaga. La nueva cara del sector, complace a sus trabajadores: dueños de restaurantes, cantinas, carnicerías, graneros, y, por supuesto, a los vendedores de legumbres, quienes han luchado por la permanencia y el reconocimiento. Tejelo se fue poblando a pasos agigantados, por lo que sus comerciantes vieron la necesidad de organizarse para evitar las continuas peleas por el espacio de trabajo. Así se creó la Asociación de comerciantes de Tejelo (Asotejelo), integrado hasta 2011 por 89 comerciantes. Hernán de Jesús Zapata, encargado de manejar el dinero de Asotejelo, aquel que esconde sus años maquillando sus canas, y es todo un señor, no olvida las peleas con el Departamento de Orden Ciudadano (DOC) ni los primeros cajones verdes entregados por la Alcaldía antes de los módulos de madera que usaron por 12 años para la comercialización de sus productos. Esos módulos con los que ocuparon, durante seis meses, la calle Juanambú (54), entre las carreras Cundinamarca (53) y Cúcuta (54), mientras se ejecutaban las obras de remodelación en la plazoleta en el 2011; esos módulos que demolieron cuando les entregaron los de acero. En la actualidad, el color metalizado de los puestos, en contraste con las gamas de rojos y amarillos de las frutas, y el verde de las verduras, son la vida de la plazoleta. En otra época el olor a muerto era el protagonista. Tejelo era la entrada al primer cementerio, San Juan de Dios, que existió en la antigua Villa de Nuestra Señora de la Candelaria de Medellín. Y, dice Germán Suarez, todavía, allí, debajo de la Plazoleta Rojas Pinilla, reposan huesos de esqueletos humanos. Pero, los habitantes del sector, que aún viven, no dan cuenta de ello, solo recuerdan la calle era empedrada, los altos edificios, grandes solares, una esquina y el paradero de los buses de Bello.

Hace más de 20 años, Blanca Nubia Ramírez, llegó al sector junto con su familia para manejar un restaurante. Habla de Tejelo como su segundo hogar, aunque alguna vez el robo y los asesinatos, azotaran la calle. Esa época en la que la violencia identificaba a Medellín, violencia de la que ninguna parte se escapaba. Esa mujer habladora, amable, de tez blanca y corte de cabello varonil, reconoce que desde que “esto se pobló de comerciantes, es mucho más seguro”, y opina, al igual que varios vecinos, que ahora Tejelo puede llegar a ser la calle más segura del Centro. Y una de las más bonitas, así se ve desde la terraza del Museo de Antioquia, como una hilera de toldos verdes, más verdes y muchos amarillos.

El secreto de la Morcillera

Hablar de Tejelo es hablar de las hermanas Londoño… ellas son las morcilleras. Una de ellas, Albita, y la otra Emilce, vigorosa, morena, bajita, nacida en el Chocó pero criada en Medellín, la que hace la rellena. Desde temprano la avasallan los quehaceres de la casa. Envía al colegio a su hija, Luisa, quien cursa sexto grado. A las diez, desciende al salón que ha construido para la elaboración de la morcilla. Un lugar fresco, con un mesón gris, dos lavaplatos y una mesa de madera sobre la que reposa una impecable toallita. El fuego consume la madera seca, por la ceniza la olla está roñosa. El humo agrede los ojos curiosos de Emilce. A cada momento levanta la tapa con su mano desnuda, ignorando el quemón. Mientras, en el mesón la esperan entrañas, arroz aliñado y algunos condimentos con un olor que embriaga, que mezclan con sangre, ese líquido denso, rojo, que facilita rellenar los entresijos. Una hora después de haber tirado las tripas atiborradas de arroz en la olla tiznada, las saca y las punza con un utensilio en forma de horca. Ella observa el color, la textura de la sudorosa y humeante costilla y sabe que todo ha quedado bien cocido. A las tres de la tarde llega a Tejelo, y busca donde ubicarse. Antes de la remodelación, vendía en un costado del Aguinaga, sus ventas ascendían al doble de lo que son hoy. Desde el 25 de enero, día en el que los comerciantes retornaron, ella no lo pudo hacer. La posición de la Alcaldía es que allí no se puede vender ningún alimento perecedero, sólo productos de cosecha. Ni pescado, ni sancocho, ni fritos, ni aún la rellena, están permitidos.

Manzanas de la discordia

Casi un mes después del retorno los representantes del Instituto Mercats de Barcelona, España, visitaron Tejelo. Ellos brindaron asesorías para que el proyecto tuviera excelentes condiciones sanitarias y estéticas. Se logró que los amoblamientos permitieran una mejor exhibición. Aún quedan adobes por pegar y temas por discutir. El punto de las comidas es el más conflictivo. Luz Estella Giraldo de la Subsecretaría de Espacio Público, defiende la postura de la Alcaldía que argumenta que los módulos no serán utilizados como “restaurantes populares”, ya que no cumplen las normas de higiene. Por otro, las cocineras, clientes, y algunos integrantes de la asociación, exponen que estos comederos llevan muchos años ofreciendo alimentos preparados a bajos precios, beneficiando a personas de escasos recursos que consiguen almuerzos y comidas a dos mil y tres mil pesos. Otro de los puntos discutibles, aunque no tan ruidoso, es el hecho de ser ahora, El Mercado al Cielo Abierto Tejelo, un Corredor Patrimonial. Lo que le da un alto status en comparación a los otros bazares que también fueron intervenidos para organizar el Centro: el bazar de Los Puentes, Mercado San Antonio, Centro Comercial Bolívar, entre otros. Dicha posición les “cuesta más caro”. Frente a esta situación, comerciantes expresan su inconformidad, alegando que el traslado les afectó la economía y no están en condiciones de aceptar una renta más cara que la de los otros bazares. Además como dice “La Reina de los Aguacates” -así la conocen- Tejelo, se volvió patrimonial porque ellos, los vendedores, le dieron identidad. De lo contrario, sería una calle como cualquiera.

Facultad de Comunicaciones Universidad de Antioquia


20 Semblanza

Reportero de memorias y desmemorias A los 90 años falleció el eterno corresponsal del periódico El Tiempo en Medellín, Gildardo García Monsalve, periodista hasta el último día de su existencia, cuando se desempeñaba como director del periódico Enfoque de Oriente. A pocos días de su último cumpleaños, tuvimos la oportunidad de entrevistarlo en Manantiales, un centro de atención para personas de la tercera edad. Aquí algunos apartes de la conversación con este reportero ‘pura sangre’.

Mauricio Naranjo Restrepo mtangerine@gmail.com

G

Gonzalo Medina Pérez gonzalom32@gmail.com

ildardo incursionó desde muy joven en el periodismo, siendo estudiante del Liceo Antioqueño, cuando un grupo de profesores que publicaban la revista literaria Crítica le invitaron a colaborar: “No era periodista pero me gustaba mucho untarme de la cosa. Me fui aficionando y resulté participando en la tertulia radial El Palacio de Cristal -programa de Radio Claridad dirigido por Emel Ramírez-, en el cual participaban intelectuales como Otto Morales Benítez y José Luis Arango. Y a raíz de ese sarampión que le da a uno, comencé a escribir notas, una de las cuales fue a dar a El Heraldo de Antioquia -dirigido por Jesús Tobón Quintero-, la cual fue muy celebrada en el Liceo”. Sus primeros trabajos periodísticos se remontan hasta antes de la Segunda Guerra Mundial, cuando la radio era el medio de comunicación más poderoso, por su instantaneidad, inmediatez e inmensa sintonía. Participó, entonces, en La Voz del Triunfo en varios radioperiódicos, uno de ellos Adelante -1941-, con Emel Ramírez; y, simultáneamente, hizo parte del IN (Izquierda Nacional), movimiento político y cultural dirigido por el médico Rubén Uribe Arcila, al cual pertenecían personajes de la talla de Fernando González, Diego Luis Córdoba y Pedro Nel Gómez. Hablar con Gildardo -voz intensa y fuerza espiritual en su mirada introspectivaes repasar la historia política e intelectual de Colombia. Con la humildad y sencillez que lo caracteriza, cuenta por ejemplo que fue el fundador de Radio Sucesos, en La Voz de Medellín, en compañía del poeta Ovidio Rincón Peláez. Este programa fue el de mayor audiencia a nivel nacional, a finales de los turbulentos años cuarenta, cuando la censura ideológica era el pan de cada día. En el régimen del general Gustavo Rojas Pinilla se creó la figura del “censor de prensa”, adscrito a la administración departamental, por cuyas manos pasaban primero los contenidos que iban a difundirse por los medios de comunicación. “Nos tocaron épocas muy difíciles en el periodismo, por ejemplo las metidas a la cárcel. Un detective cualquiera lo cogía a uno en la calle, lo requisaba y decía ‘este tipo tiene unos documentos subversivos’. Recuerdo que para publicar ciertos artículos, debían

No. 55 Noviembre de 2011

contar con el visto bueno del Jefe de Censura de la Gobernación. En alguna ocasión, por un malentendido, fui a dar a la cárcel La Ladera, esposado, durante dos días”. Rememora Gildardo que “Una buena tarde me llamaron por teléfono, y era del periódico La Defensa. La llamada me la hacía Belisario Betancur. Me dijo: “¿Vos te querés venir a trabajar acá?”, y sabiendo yo que era un periódico ultragodo (yo soy liberal), le dije que sí, que no tenía inconveniente. Trabajé cuatro años en ese periódico, pero renuncié en señal de protesta porque había vencido el partido conservador con Mariano Ospina Pérez, y entonces yo, en una actitud romántica pero al mismo tiempo rebelde, decidí irme a trabajar con la gente de mi partido en El Correo, y luego en El Diario. A finales de los años cuarenta, eran ruidosas las acciones del sanguinario conservador León María Lozano, “El Cóndor” -personaje del norte del Valle en el que se inspiró el escritor Gustavo Álvarez Gardeazábal para escribir la novela Cóndores no entierran todos los días-, por un lado, y por el otro las del mencionado vindicador liberal, uno de los bandoleros más temidos de la época. Respecto del período de la violencia, Gildardo recordaba su experiencia con el famoso guerrillero liberal Jairo Isaza, apodado “El Mico”. Su trabajo periodístico se tituló Yo dormí con El Mico. Gildardo lo entrevistó en Puerto Berrío, y después de una noche de conversación clandestina, concluyó que El Mico no era, en rigor, un bandolero, sino un idealista campesino liberal de 20 años, al que las circunstancias políticas empujaron hacia la opción violenta porque sus padres y hermanos fueron asesinados: “Me tocó dormir con El Mico en Puerto Berrío. Nos quedamos con él y los demás se pusieron a beber aguardiente, todos destapaban botellas, menos nosotros. No nos tomamos un trago, por miedo a que de pronto llegara el ejército”. Gildardo también afirma que tuvo en sus manos la boleta de defunción del famoso Salvita. Manuel Salvador Acosta, más conocido como “Salvita”, emprendió su aventura de mantenerse en el aire, en un globo aerostático, el 30 de noviembre de 1923 en la Plaza de Cisneros, buscando ganarse unos pesos para resolver las necesidades de su familia. A pesar de las advertencias para que no se montara, se mantuvo en su decisión. Infló el globo, se echó la bendición, se ató al trapecio y, luego de desatar las cuerdas y de amarrarse al trapecio, se lanzó a las alturas. Cuenta el fotógrafo Gabriel Carvajal, quien estaba en una esquina de la Plaza, que el globo se enrolló y “Salvita” se vino al suelo y cayó sobre la estación del Ferrocarril. Se cuenta que el padre Germán Posada alcanzó a confesar al moribundo. “A mí no me tocó Salvita, pero sí tuve en las manos su boleta de defunción, quien tenía como profesión u oficio los de hojalatero y astronauta. Así decía textual. La tuve para meterla en ese baúl que han de abrir los concejales dentro de 75 años”.

De Masato a Jairo Zea y Rubayata

“Donde sí viví experiencias inolvidables fue en el café Madrid, allá sí hubo anécdotas; ¿Has oído mencionar a Masato? Él tenía una venta de sirope en Guayaquil, tenía un barril grande con Diógenes y a él se le metió en la cabeza que la poesía de Guillermo Valencia se la habían robado a él. Este tipo hablaba de los griegos, era un hombre gordo que una vez entró al Café Madrid vendiendo tinto; él siempre iba porque le dábamos pesitos; una vez llegó jodiendo bastante y entró un policía a retirarlo y éste no se quería ir, hasta que el policía lo sacó. Y él se voltea y le dice al policía”: ‘hijo de puta, ¿no te das cuenta de que estás sacudiendo a Grecia?’ “Y hablando de las tertulias de antes, Rubayata, el papá de Juan Manuel, era un conversador tremendo; te podías quedar toda la noche oyéndolo. Están Humberto de Castro, José Mejía y Mejía, columnista de El Colombiano y de La Defensa; muy atrás pero muy atrás el Vate González, Tulio González, hermano de él, quien era un bohemio; Luis Parra Bolivar, Pedro Duarte Eslava , boyacense, un reportero de acá a la luna; Jairo Zea -reconocido como uno de los mejores cronistas de policía de su época que se suicidó propinándose varios disparos- cuando murió, con la última persona que estuvo fue conmigo; toda la mañana iba de sombrero y de camisa, hablábamos y salía a tomarse un ron a la esquina.


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Salvita murió por montar en globo como lo registran estas imagenes. Gildardo García no conocío a semejante personaje, pero sí tuvo entre sus manos la partida de defunción

“Jairo no tenía ninguna intención de matarse porque en el café de Rogelio, antes de las 12 del día, me dijo que le vendiera unas acciones de Bavaria que eran como a 2 pesos, y él tenía como unas 50 acciones. Yo llamé a Javier Arriola del Valle, y le dije que para que le comprara unas acciones a Jairo y dijo que sí, que con mucho gusto. Jairo se me perdió como a la una de la tarde, hacía un minuto que había negociado las acciones, pero no alcanzó a venderlas. Al tipo, en los estertores de agonía, se le ocurrió decir el nombre mío, Gildardo García, porque había estado conmigo toda la mañana; entonces se regó la leyenda en todo Medellín de que el tipo me había contado grandes secretos, me llamaron y yo fui a la Policlínica y el tipo agonizando. Estaba más que muerto; estaba el inspector de Policía requisándolo y le sacó del bolsillo de atrás una monederita y un rosario. “No le quisieron dar sepultura en ningún cementerio católico, lo enterraron en San Pedro en un corralito que hay ahí. Como Jairo trabajaba en El Colombiano, decían que él era ateo, él era comunista de carnet y trabajaba en El Colombiano y yo trabajé en el periódico conservador La Defensa, aun siendo del partido liberal, cuando se ejercía el periodismo, eran épocas románticas de liberales y conservadores. “Yo recuerdo una anécdota con Jairo Zea: en compañía de Jaime Sanín Echeverri y Carlos Rodríguez, el fotógrafo, fuimos a Bogotá para informarle al entonces presidente Mariano Ospina Pérez sobre la primera detención que tuvo Jairo, quien estuvo detenido dos veces porque tenía un prontuario superior en el SIC - Servicio de Inteligencia Colombiano. Fue el antecesor inmediato del DAS-. El doctor Fernando Gómez Martínez, director de El Colombiano, nos ayudó en nuestro propósito; entonces el doctor Ospina Pérez dio la orden fulminante de que pusieran a Jairo en libertad, y un tipo que se llamaba José Salazar, quien era el subjefe del SIC, le dijo a Ospina: “No se lo suelto”; y no se lo soltó. De ese tamaño era la persecución contra Jairo Zea y en general contra quien pensara distinto. “Una vez en un cafecito aquí frente a la iglesia de La Candelaria, estábamos ahí tomando fresco. No sé por qué nos reunimos ahí y llegaron unos tipos del detectivismo, entre ellos uno que llamaba Macho Flaco; se sentaron sin más ni más con nosotros en la mesa y sin pedir permiso, y por debajo de la mesa nos daban patadas en las espinillas a ver si nosotros reaccionábamos. Nosotros salimos de allí y fuimos a dar por allá por el basurero de Moravia en una casa de lenocinio; eso fue un domingo; y hasta allá nos persiguieron. El periodismo de oposición era muy perseguido en esa época”.

Su época en El Tiempo

En el influyente periódico El Tiempo trabajó durante veinte años hasta 1968, como corresponsal, cubriendo diversas áreas del acontecer nacional, excepto los deportes. Allí fue “inamovible” (en sus propias palabras) y testigo de primera mano de grandes sucesos de la realidad colombiana, con “chivas” incluso a nivel mundial, como cuando el Papa Juan XXIII decidió cambiar las liturgias católicas del latín a las lenguas vernáculas: “Helí Mejía Gómez, hermano del padre Jairo, delegado ante el Vaticano, tenía por misión publicar dicha noticia en español, y la tenían en la imprenta de Editorial Bedout, entonces Helí me contó acerca de esto, y por contactos, y sin permiso de la Curia, ni autorización de ninguna clase, decidí publicar esta chiva, la cual editó El Tiempo a ocho columnas durante dos días seguidos”.

Fue el primero en entrevistar a Gonzalo Arango, fundador del Nadaísmo -trabajo publicado por El Tiempo el 8 de julio de 1958, bajo el título Entrevista esquizofrénica-. Igualmente, dio a conocer en primicia publicar la noticia del Premio Nadal otorgado a su “amigo del alma”, Manuel Mejía Vallejo por la obra El dia señalado. Se caracterizó también por rescatar la voz universal de algunos escritores como Efe Gómez, de quien -con visión futurista- afirmó que “Estructuró el cuento psicológico en nuestro medio, y aterrizó en la realidad social cuando los novelistas colombianos relataban cuadros costumbristas. Y fue el primero en hablar de la desintegración del átomo y de los viajes interplanetarios, y también en aplicar la cianuración en Colombia” (Efe Gómez: Cuentos, Minas y Cianuro). Gildardo ¿cómo llegó a las escuelas de periodismo de los años sesenta? “Me encontré con Carlos Puerta, muy amigo mío, muy respetable, quien trabajaba en la llamada Escuela de Periodismo de la Universidad de Antioquia -hablamos de comienzos de los años sesenta-; estábamos tomando un tinto en un cafetín y me dijo que no había podido encontrar a alguien que se le midiera a una cátedra. Humberto de Castro, uno de los alumnos más señalados de filológico, y que dejó historia, le dijo que tal vez podía ser yo. Charlando, charlando, me dijo: Pero se le mediría? Tal vez sí. Cuando a los días me llamó y me dijo que me tocaba clase. “Para la primera clase cogí a los precursores de los evangelistas. Con eso arranqué y después empecé. Aquí había un libro del padre Roberto Jaramillo, historiador, poeta, era una traducción de un francés. Era un libro de 300 páginas y 200 de ellas hablaban de periodismo, y yo cogí y acumulé unos recorticos. Publicaba unos articulitos que yo los recortaba antes de salir de la Universidad de Antioquia y me acordé de esas cosas acumuladas que eran de lo que publicaba en El Tiempo”. ¿Cuáles otros profesores estaban ahí? Humberto López, Julián Pérez Medina, Gabriel Cuartas Franco, Eloy Alfaro, Rómulo Naranjo, profesor de literatura, Alfonso Lopera, Yolanda Naranjo, entre otros. Después llegaron otros periodistas y profesores como Samuel Mira Velásquez, Francisco Velásquez Gallego, Jaime Restrepo, la negra Alba Lía Medina Estrada. Después de jubilarse en El Tiempo, Gildardo García Monsalve trabajó durante diez años como Jefe de Prensa de la Gobernación de Antioquia. Y luego, ejerció el periodismo en varias publicaciones y canales de televisión como enviado especial. Su última época como periodista, hace veinte años, cuando contaba con 70 años de edad, la dedicó con la misma vitalidad y pasión al periódico regional Enfoque de Oriente, del cual fue su fundador y director hasta el último día de su existencia. Y lo propio ocurrió en el caso de la lectura, su otra pasión: “Yo hablo a mi edad con alguna coherencia, estoy muy limitado con la memoria, me falla como un carajo; antier terminé un libro de William Ospina, En busca de Bolívar, -poeta y ensayista-, y leyéndolo me acordé mucho de don Baldomero Sanín Cano y de Hernando Téllez; lo terminé antier y ayer ya no me podía acordar del título, ni del autor, tengo unas amnesias de momento muy fregadas”. Pero más allá de esas fugas de la memoria de Gildardo, su imagen, su obra y compromiso periodístico estarán presentes en el recuerdo de quienes hacemos de la palabra la herramienta para soñar y luchar por la pronta presencia de la justicia y la libertad.

Facultad de Comunicaciones Universidad de Antioquia


22 Recorrido

Europa Europa

Ámsterdam

Venecia

Ser colombiano, la visa Schenguen, ser estudiante de intercambio, no saber francés o alemán, y sobre todo, tener poco dinero en el bolsillo pueden ser motivos suficientes para no aventurarse a recorrer el Viejo Continente. Ligera de equipaje y de dinero, una estudiante de la Universidad de Antioquia nos cuenta como se puede conocer Europa mochileando. Valentina Obando Jaramillo valentina.20419@hotmail.com

E

staba en Europa, pero no conocía más que mi ciudad. Europa era todavía ese lugar donde los millonarios van de luna de miel, los políticos a disfrutar en sus vacaciones, los famosos a comprar mansiones y, si acaso, los jubilados a hacer turismo. Llevaba siete meses viviendo en Londres, capital del Reino Unido, de donde no podía salir sin visa. Las prioridades al principio eran básicas: estudiar inglés y tener trabajos que me permitieran subsistir en la que es una de las urbes más caras del mundo. Para nosotros, el mundo es infinito, porque viajar está tan lejos dentro de nuestras posibilidades como la luna. Para los europeos el mundo es accesible en la medida en que cualquier chico o chica recién graduados del colegio, trabaja seis meses en un pub o en un supermercado y puede darle la vuelta a Europa, Asia o América si así lo quiere. Para casi todos los latinos el límite está en las posibilidades económicas, exceptuando colombianos, peruanos y ecuatorianos, quienes debemos pensar en la visa. -“Let’s go to Paris this weekend”, “We are goingo to Amsterdam, you wanna come?” Después de tantas invitaciones pensé ¿Por qué no conocer Europa? Una nueva prioridad a la lista de prioridades, ahorrar y viajar. Con la estabilidad económica, conseguida gracias a tres trabajos que tenía, la nueva misión era tramitar la visa.

La Schengen

Sentí que era igual a todos, a todos los estudiantes de inglés que conocía; llegó el día en que entendí, definitivamente, que no. El verano se fue, todos quienes pudieron le dieron la vuelta a Europa en la mejor estación: mucho sol, mucho calor, mucha luz hasta las 10:00 pm. Quienes no necesitaban visa, compraron tiquetes en promoción para cada fin de semana; iban y venían con fotos y anécdotas. Para que un estudiante colombiano, desde Reino Unido, pueda conseguir la visa Schengen, debe pedir cita con dos meses de anticipación en la embajada del país en el que más tiempo quiera estar, comprar tiquetes, reservar hostales u hoteles, comprar el formulario de aplicación, tener dinero en una cuenta bancaria, presentar los extractos del banco demostrando el dinero suficiente para viajar y presentar un permiso de la institución en la que se está estudiando. Todo esto si eres colombiano, peruano y ecuatoriano; y si no, felicidades, puedes comprar un tiquete el día que quieres y vete a conocer la Torre Eiffel, El Muro de Berlín o lo que te plazca.

Las condiciones

Cuando pude, por fin, cumplir con todas las condiciones para aplicar a la visa Schengen, del verano no quedaba ni el recuerdo; pero por la causa y el deseo de no volver a Colombia sin conocer la Torre Eiffel, tuve que viajar en invierno. Con una maleta de 10 kilos en la que sólo cabía 1 abrigo, 3 camisetas, 3 jeans, 3 pares de medias calentadoras, 1 par de guantes, 1 bufanda y 1 gorro; emprendí mi viaje el 9 de febrero de 2011. Los 10 kilos de la maleta se debían a que solo 10 es lo que las aerolíneas llamadas Low Cost, o sea baratas, te permiten llevar y tu como estudiante puedes pagar. Por esta razón, cada viaje vestía la mitad de mi equipaje evitando el recargo por sobre peso: 1 jean con 2 pares de medias calentadoras, 1 camiseta, 1 saco y 1 abrigo, guantes, bufanda y gorro, porque viajar un mes en invierno requiere estar preparado. Los choques. Vas a parecer una foto, con la misma ropa todo el paseo, nada que ver con las pintas europeas de las películas. Vas para la guerra, disfrazada de esquimal. Quienes son afortunados, pueden viajar acompañados, y compartir todas las experiencias del viaje; pero la gran mayoría viajan solos pues la tramitomanía de la visa es tan complicada que pocas veces coincides con amigos para realizar el viaje al mismo tiempo.

No. 57 Marzo de 2012

Como un taxi es impagable, el viaje a la estación de tren o aeropuerto se hace en bus. Con tres horas de anticipación, se debe salir de casa; los tiquetes baratos son los de vuelos más temprano, esto significa salir de casa en la madrugada 10 grados centígrados bajo cero; pero tu tratas de mantener la mente concentrada en el viaje. Si después de todo sigues entusiasmado, te sientes orgulloso por ser un aventurero.

El viaje

Era la aventura jamás emprendida, bastante anhelada y grandemente sufrida. Eran las 6:00 a.m. y corría como loca a tomar el tren que por primera vez me sacaría de la isla donde vivía desde hacía siete meses. El Eurostar era la promesa de conocer un tren de lujo, con compartimentos que son camarotes, con un bar de primera y restaurante. Pasar por las taquillas de inmigración no fue fácil -como nunca lo fue mientras viví en el Viejo Continente-, todos los de la fila pasaron mostrando la portada del pasaporte, en cambio el mío fue revisado página por página. El trámite de mi visa había sido traumático. Nunca antes pude viajar, mientras mis amigos mexicanos, venezolanos, brasileros, indios, chinos y coreanos iban y venían de fin de semana por Europa, yo no podía salir por aquel detalle de la visa, por ser colombiana. El Eurostar lo vi al subirme y al bajarme y lo único que conocí del interior fue mi asiento. Llevaba días sin dormir organizando el viaje, preparando la papelería que entregaría en la embajada, empacando y escribiendo las rutas, los horarios, las direcciones y todo lo relacionado con los lugares que visitaría, así fue como me quedé sin conocer el bar y el restaurante…dormí todo el camino. Había pasado noches imaginando lo que sentiría cuando viera y pisara las ciudades más emblemáticas de Europa, sentimiento comparable al de conocer el mar, es emocionante pero no es una explosión de euforia. Mi primera estación Bruselas, Brusels o Bruxeles. Sabiendo que nada sé de francés anoté unas cuantas frases con ayuda de Google que me aprendí de memoria, eran primordiales. Bonjour, Parlez vous anglais, Merci. Si usaba la frase y me contestaban Oui, yo continuaba hablando en inglés, de lo contrario usaba el Merci y salía corriendo a buscar otra persona como auxilio hasta encontrar un angloparlante. Bruselas puede ser una de las ciudades más bonitas que conocí pero al final la más aburrida. Era invierno, el frío llegaba a los menos 10 grados centígrados. La salvación, el bar con mayor variedad de cervezas en el mundo (2.004 tipos de cerveza) y por supuesto las chocolaterías: es la capital del chocolate. Tomé otro tren y llegué a Brujas, 11 de febrero, un pueblo que prometía mucho más que la capital belga. Un sueño, un sueño que no se siente igual cuando se viaja solo. Había asumido el reto de mochiliar por Europa sola, conocerme y conocer solo lo que yo quisiera, sin presiones; pero hay momentos en que inevitablemente quisieras tener compañía, para tener con quien compartir la emoción de lo que se ve, para hablar, para comer y para reírse. Brujas es conocida como la Venecia del norte, romántica, perfecta. Luego de tres días en un lugar sacado de los cuentos de los hermanos Grimm viajé a Amsterdam, en un tren de dos pisos y con paisajes nada similares a las montañas de Colombia. Llegué a la ciudad más famosa de Europa por el turismo sexual y las drogas. Aprecié todo lo otro que se ofertaba; arquitectura, canales de agua, viviendas acuáticas, museos y sobre todo estilo de vida: pero ¿cómo pueden construir familias virtuosas en un mundo así? En Holanda las políticas sobre el consumo de drogas son claras, la despenalización de las drogas ‘blandas’ evita que sus ciudadanos sean adictos a drogas conocidas como ‘duras’, por eso tienen menos adictos que Estados Unidos, Francia, Alemania, Italia, España, Portugal, Grecia y Dinamarca. Es su negocio, es turismo, consumido por turistas. En Amsterdam hay 780 mil personas y 500 mil bicicletas. La bicicleta es el principal medio de transporte.


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Roma

Isla de Burana

Volé a Berlín, una ciudad setentera, medio a construir, con terrenos baldíos y con mucho que decir. Visité el Museo de la Guerra, el del holocausto, el de los judíos. Encontré la explotación total de las huellas del terror, los alemanes aprovechan sus traumas y sus heridas para vender turismo, les va bien. Las lágrimas que derramé en los museos las compensé con lo que vi y viví en las calles, una ciudad barata, divertida, amable. Berlín es una ciudad reconstruida por jóvenes universitarios, rayada, inundada de grafitis. En Madrid y Barcelona el idioma es una ventaja y las similitudes con nuestra arquitectura muy evidentes; la planicie de Madrid tanta como Bogotá y las montañas de Barcelona, además de los mosaicos de Gaudí cual paisaje de Medellín incluyendo las pirámides de la Oriental. En Madrid, así como en un par de ciudades más, aproveché las lavanderías públicas para lavar la ropa, son económicas y las hay por mil, muchos hostales ofrecen el servicio. En París está la Torre Eiffel eso lo saben los que han ido y los que no, aunque los que no han ido no saben que en París hay casi tantos negros como blancos. (En Francia 5.7% de la población es de origen Africano y un cuarto de la población total es extranjera). En la Ciudad Luz visité todos lo reconocido turísticamente: La Catedral de Notre Dame, El Museo de Louvre, La Torre Eiffel, El Sacre d’ Cour, El Mollin Rouge. Muchos los vi solo por fuera, pues en mi título de mochilera no podía pagar las costosas entradas que los franceses cobran por pisar sus monumentos.

La cultura mochilera

No me hospedé precisamente en el Ritz, sino que como en todas las ciudades de mi viaje, lo hice en un hostal. El costo de una noche en uno de ellos oscila entre 8 y 50 euros en invierno. El precio también depende del número de personas que ocupen la habitación, pues éstas son grandes y tienen entre 2 y 32 camas. En Europa existe la “cultura hostal”. Nada se pierde, nada se roban. Los hostales están invadidos por mochileros, casi siempre jóvenes. Por eso no estuve tan sola durante el viaje, en cada estación hacía amigos nuevos. Un lenguaje común: el inglés. Una característica: si no haces amigos en la habitación, siempre hay un bar en el hostal. Un tip: nunca dejar objetos valiosos para seguir considerando que en los hostales hay una cultura mochilera respetable. Un aviso: Europa ‘mochiliando’ se puede conocer con 1.000 libras esterlinas (3 millones de pesos aproximadamente). De París a Lucerna en Suiza, entre los Alpes llenos de nieve, viví las menores temperaturas de mi viaje. Tengo que decir que las apreciaciones que hago de Europa las hago desde el invierno, éstas pueden ser considerablemente variables en el verano. Los túneles, las carreteras, las vías férreas son las más sofisticadas de ese continente. El túnel de San Gotardo de 16,32 km es el más extenso del mundo. Mi vuelta por Italia comprendió las ciudades de Venecia, Florencia y Roma. Mucha Pizza poco Gelato. El frío fue mi compañero más fiel, no me desamparó, ni en los momentos más felices ni en los momentos más difíciles, incluso creo que fue el culpable de muchos de ellos. Estaba en Venecia y cuando yo creía que debía estar disfrutando de la magia del lugar, yo deambulaba por los callejones desolados de una ciudad fantasma, una ciudad abandonada por sus hijos y habitada por turistas. Desde el año 2009 su población se encuentra por debajo de los 60.000 habitantes, el éxodo de ve-

necianos es culpa de las ratas, el costo excesivo de la vida y la invasión de los turistas. En Venecia hay un carnaval en el que la gente se disfraza y usa máscaras artesanales. En Venecia las paredes están inclinadas, la pintura está corroída, hay humedades en las casas, las iglesias y los museos. En Venecia no se monta en góndola porque es un plan excesivamente romántico y ridículamente costoso. En Venecia se come pizza por los ojos porque está exhibida en las vitrinas como zapatos. A Florencia y Roma llegué en tren. Cuando viajaba intentaba mantenerme despierta para ver los paisajes, pero no podía sostenerme insomne por largo tiempo, aprovecha para descansar de las largas jornadas de caminatas. ‘Mochiliar’ por Europa es casi como correr una maratón. Estadías de dos o tres días en cada ciudad, visitar museos, iglesias, plazas, parques, caminar y tomar fotos y de nuevo tomar otro tren, otro avión. Florencia es la ciudad de las esculturas, está el David y es la cuna de grandes como Dante Allighieri, Giovanni Boccaccio y Leonardo da Vinci. Roma es la hospedera de la iglesia católica y la poseedora de la historia. “Todos los caminos conducen a Roma” Todos los lugares del Imperio se comunican con Roma, aún después de muerto el Imperio. Para recorrer Europa se puede comprar el Euro Pass, un tiquete de EuroRail que cuesta US 350 y con el que se puede viajar en casi todos los servicios de tren, barco y ferries. Viajar en tren te permite llegar al centro de las ciudades, sin pagar trasporte adicional y sin espera en las estaciones.

Walking tours

El 1 de marzo volé a Atenas desde Roma. Habría preferido viajar en tren pero algunos asuntos geográficos lo impidieron. Viajé en avión algunas veces. Los aeropuertos de las principales ciudades de Europa quedan ciertamente distantes de sus centros, y considerando el tiempo que se debe estar con antelación haciendo fila, es mucho el que se pierde si se escoge éste como medio de transporte. En Atenas, aprendí y me divertí. La comida es más que sobresaliente, la carne es la base de sus platos, el típico, la Musaka. Atenas es algo así como la combinación entre la ciudad de caballeros del zodiaco y Popayán; todo es blanco, el pasado y el presente están fundidos. La arquitectura se compone de ruinas de templos anteriores a Cristo y de construcciones modernas, todas en el mismo lugar. Mi hospedaje fue en el barrio Plaka en el centro histórico de Atenas justo al lado de la Acropólis donde está el templo de Atenea, el Partenón y el Erecteión, todos casi en ruinas pero que están siendo restaurados por una empresa norteamericana. ¿Por qué? Básicamente Estados Unidos está en cada cosa y en cada lugar, así como en los McDonald’s que se encuentran en cada esquina de cada ciudad Europea y aunque por sus precios (2,5 euros el combo de hamburguesa, papas y gaseosa) salvan de hambres a mochileros, no dejan de ser un ataque contra la cultura y la autenticidad de estos lugares. En Atenas, así como en Brujas, Amsterdam, Berlín y París tuve la fortuna de realizar free walking tours, tours gratuitos a pie, ofrecidos por una empresa joven llamada New Europe. Un negocio rentable para ellos en la medida que al final del tour se da una propina voluntaria y lo mejor para un viajero que quiere conocer las entrañas de las ciudades de una forma económica y con calidad. New Europe ofrece tours en español e inglés en las principales capitales europeas. Se acercaba el final del viaje. 3 de marzo, Praga, distinguida por ser Patrimonio de la Humanidad según la Unesco desde 1992. Una ciudad donde todavía hay rumores de la existencia de espías de la Gestapo, pues dejó de pertenecer a la Unión Soviética desde 1993 cuando se convirtió en la capital de República Checa separándose de Eslovaquia. De regreso a casa, Londres. El cansancio de las 14 horas promedio por día caminando, la comida chatarra; la empacada, cargada y desempacada de morral cada dos días, escasos euros en el bolsillo y las mismas tres pintas durante 1 mes motivaban enérgicamente el regreso. De nuevo la escuela, el trabajo, los amigos, mi cama. Europa mochiliando no es precisamente la idea que todos tenemos en la cabeza, es más que la Torre Eiffel, el Muro de Berlín, el Gaudí de Barcelona, los Alpes Suizos y el Coliseo Romano. Son los trenes perdidos y las lloradas respectivas, los lugares que se conocen accidentalmente por descuido o falta de planeación, los sobrecostos no permitidos, las personas inesperadas ¿el amor de tu vida?, los ancianos mochileros, los amigos, las experiencias, los aprendizajes.

Escultura de Kafka en Praga

Facultad de Comunicaciones Universidad de Antioquia


24 El recreo Juan Felipe Mejía García felipemejiagarcia@gmail.com

A

principios de la década del noventa el joven pero experimentado Carlos Valderrama no tenía todavía el rótulo, otorgado por algunos expertos en la materia, de mejor jugador de todos los tiempos en Colombia. Pero ya tenía un par de Copas América encima, ya había disputado el que sería su primer mundial (Italia 90), y ya había cumplido el sueño de irse al exterior jugando en Francia para el Montpellier; mejor dicho, ya se había pasado varios meses peleándose con su técnico Pierre Mosca, quien lo acusaba de lento y perezoso. Mosca, varias veces lo mandó a entrenarse con el equipo de tercera categoría. Aunque no había tenido una buena figuración en el Valladolid de España, eran los días en que Carlos anotaba goles, cosa que fue olvidando a medida que avanzó su carrera deportiva. Afortunadamente, todavía le faltaba marcar un par de goles espectaculares, y yo sería testigo presencial de uno de ellos. Pues bien, gracias a esos dirigentes rojos que siempre pusieron en riesgo su patrimonio personal (y hasta la agüapanelita diaria que le daban a sus familias) para agradar a la, por entonces, fiel hinchada del DIM, decidieron dar un golpe de opinión y contrataron al lento y preciso jugador de abundante cabellera rubia. Yo tenía…bueno, ya era casi adolescente, y no faltaba a la cancha domingo tras domingo buscando desesperadamente sentirme campeón con un equipo que acumulaba por entonces más de 30 años sin dar la vuelta olímpica. Claro, el “Pibe” fue un atractivo más y no quise perderme su estreno vistiendo la casaca del DIM. Pensaba: “este año, sí. Con el mono, este año, sí”. Pero, como sana costumbre del DIM, ese año tampoco fue; ni siquiera con Valderrama como cerebro del equipo. Con mis amigos, solíamos dar una vuelta por la tribuna de Preferencia cada que terminaba el partido en vanos intentos de estrecharle la mano a los ídolos de turno, con el ánimo de comprobar si eran de carne y hueso. Al “Pibe” nunca lo vi, nunca lo toqué (ni siquiera un crespito), porque la muchedumbre excitada lo alejaba de mí mientras le ofrecían una cerveza o un güarito, en medio de abrazos, besos y manifestaciones de cariño, por haber hecho dos o tres pases buenos, o ese increíble gol a Rene Higuita de mitad de cancha un miércoles en la noche, jugando contra Nacional; cuando uno podía sentarse en cualquier grada, sin importar el rival, y las peleas de borrachos o marihuaneros en lugar de temor, nos causaban risa. El juego del equipo pronto se vino abajo. Y aunque no fue un factor determinante en la mala campaña, supimos del “Kid Valderrama”: notable boxeador que un día supo encajarle un par de buenos ganchos a la mandíbula de otro buen boxeador: “el látigo Uribe”, no recuerdo si después de un entrenamiento o en pleno camerino del Atanasio Girardot. La cosa fue tan crítica que los hinchas comenzaron a perder la paciencia y en lugar de aplausos, bajaban de las gradas pepas de mango, palos de chuzo, y vasos con cerveza, agua u orines. La tanqueta, se convirtió en el bus del plantel. A Carlos y sus compañeros de equipo, ya no les ofrecían aguardiente a la salida, sino madrazos. El ejercicio de caminar hasta Preferencia se volvió insulso porque los jugadores abandonaban el estadio en tanqueta antimotines. Era más gratificante ver correr los karts, o marearse viendo a los ciclistas girar sobre el óvalo del “Martín Emilio Cochise Rodríguez”; donde no cobraban la entrada, o comer hasta la saciedad mientras mi padre tomaba cerveza con sus amigos y borrachamente (perdón, sé que el término no existe), comentaban el partido en una de las tantas carretillas atendidas por los habitantes de la Iguaná, un barrio cercano al Estadio. Justamente una tarde de domingo viendo correr esos carritos a medio armar, que hacían un ruido infernal, ocurrió mi encuentro con el más grande futbolista colombiano de todos los tiempos, repito, según algunos expertos. De repente, atrás de mí frenó una inmensa tanqueta verde, descolorida, con unos cuantos vidrios rotos, muchas abolladuras y unas llantas dignas de un tracto camión. Como si se tratase de una nave espacial de esas que se ven en las películas de Hollywood, lentamente se abrió la puerta, pero en lugar de humo y un extraterrestre, de ella descendió con camisa blanca, sudadera roja, ambas muñecas llenas de manillas y cargando una pequeña güayera, también roja, el 10 de rubia cabellera. Mientras me acercaba lentamente, tratando de descifrar la condición humana de mí ídolo, amablemente el “Pibe” se despedía de un policía. Entonces, solo atiné a balbucear: -¡El Piiiiiibeee! Quise tenderle mi mano mientras él estiraba la suya para frenar un taxi que recién cruzaba la calle. Decidido, traté de tocar a ese semidios cuando intentaba subirse al vehículo. Me esquivó con elegancia, como solo puede hacerlo alguien que ha vivido mil veces esa misma situación, me miró, guardó silencio y se oyó el “paac” de la puerta al cerrar. Mientras se alejaba yo todavía tenía la mano estirada, tocando la nada, pero firme como la de un limosnero. De mi alma, lleno de amargura por no haber corroborado si ese hombre era un dios o un simple humano, salió un grito que retumbó en la calle solitaria: -¡Jugá bien…Hijueputa!

Lograr que un ídolo nos de la mano, nos diga hola, pose con uno para la foto puede ser una tarea extenuante y hasta ingrata. He aquí la historia del encuentro, o desencuentro, del “mejor jugador de Colombia” con uno de sus hinchas.

Cuando conocí al Pibe


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