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Boletín Salesiano septiembre - octubre 2026

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Año 71 #5 | Septiembre - Octubre 2026

Boletín Salesiano

EDUCAR PARA SER PLENAMENTE HUMANOS


CONTENIDO Con el tema “Educar para seguir siendo plenamente humanos”, esta edición septiembre-octubre de 2026 del Boletín Salesiano quiere continuar la reflexión propuesta por el Papa León XIV sobre la dignidad de la persona y los desafíos de nuestro tiempo. Educar hoy no puede reducirse únicamente a transmitir conocimientos. Significa formar personas capaces de pensar, discernir, amar, servir, convivir y descubrir el sentido de su propia vida. La tecnología puede ser una gran aliada, pero nunca podrá sustituir la cercanía, el acompañamiento, el testimonio y la presencia de un verdadero educador. Esta visión conecta profundamente con el carisma de Don Bosco. Para él, educar era acompañar al joven, creer en sus posibilidades y ayudarlo a crecer como buen cristiano y honrado ciudadano. Por eso, educar para seguir siendo plenamente humanos es formar jóvenes capaces de utilizar las nuevas herramientas sin perder la sensibilidad, la libertad, la solidaridad, la fe y la capacidad de relacionarse auténticamente con los demás. En este tiempo de cambios, la misión salesiana sigue siendo clara: acompañar a cada joven para que crezca plenamente como persona y ponga su vida al servicio de los demás.

El Boletín Salesiano es la revista oficial de formación, animación y difusión de la Familia Salesiana. Fue fundado por San Juan Bosco en 1877. Actualmente se imprime en 55 ediciones y 25 lenguas diversas y se distribuye en 151 naciones de los 5 continentes. Este medio de difusión se sostiene con ayuda de sus lectores y les agradecemos su cooperación para mantener el boletín y las obras salesianas en las Antillas, y por tendernos sus manos en las misiones salesianas en el mundo. El Boletín Salesiano se distribuye gratuitamente a la Familia Salesiana y a los amigos de Don Bosco. El costo de la edición y la distribución del Boletín Salesiano se cubre con las contribuciones voluntarias de sus lectores. Sus aportes puede enviarlos a: Nombre: Sociedad Salesiana RNC: 401501122 Cuenta corriente: 08299280641 Banco: BHD-LEÓN Descripción: Boletín Salesiano

EDITORIAL

ARTE

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QUE NO SE NOS APAGUE EL CORAZÓN

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RECTOR MAYOR

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NOTICIAS

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ENFOCAR NUESTRA VISIÓN

NACIONALES

EXALUMNOS

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LA VOZ DEL INSPECTOR

04

MÁS INTELIGENCIA, MÁS HUMANIDAD

EN FAMILIA

ANES 2026

EDUCACIÓN

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STEM RACING RD 2026

FE JUVENIL

06

EL BELLO BINOMIO MISIONERO

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HISTORIA

10 RAZONES PARA SER PLENAMENTE HUMANOS

08

COMUNICACIÓN

CRÓNICA II

VOCACIÓN SALESIANA

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10

PROFESIÓN PERPETUA

AMÉRICA SALESIANA ANTE EL DESAFÍO DE LA IA

DEPORTE

FELICES CON DB

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28

CAMBIÉ Y CAMBIÓ EL MUNDO

EN LA MIRA

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EDUCAR PARA SER PLENAMENTE HUMANOS

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ARTÍCULO CENTRAL

FMA

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MÁS DE 300 JÓVENES VIVEN EXPERIENCIA DE FE

MI EXPERIENCIA EN EL VOLUNTARIADO

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¿DE QUÉ SIRVE SABER TANTO...?

50 AÑOS DE ENTREGA

¿SEGUIREMOS SIENDO HUMANOS?

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Todos los Derechos Reservados ® Inspectoría Salesiana de las Antillas Las opiniones y/o informaciones contenidas en los artículos firmados por autores determinados son de la exclusiva responsabilidad de éstos.

JMJ SEÚL 2027

Edición Antillas: Año 71, No. 5, Septiembre - Octubre 2026 Director: P. Pablo Abreu, SDB | Director Ejecutivo: Francisco Alberto Pérez | Editora: Lesly Núñez | Diseño Editorial: Renelis Abreu Ramírez | Consejo Editorial: Aimeé Rosa, Leslie Tavárez, P. Emilio Torres, SDB, P. Genaro Martínez, SDB, Sor Ashley Medrano, FMA, Vanessa Caraballo | Colaboradores de esta edición: P. José Pastor Ramírez, SDB, Vachelle Santana, P. Juan Linares, SDB, P. Ysidro Ramírez, SDB, Sor Carmen Alicia Sánchez Bermúdez, HHSSCC, Aimée Rosa, Dr. Waddy Mercado Maldonado, Colaboración de la Agencia salesiana de noticias (ANS) | Fotografía: Plus Photos, Alexander Domínguez, SDB, Juan Pablo Santos, Miguel Espinal, Iván Montero, Francisco Adolfo Belliard Pérez | Distribución: Salesianos Antillas | Impresión: Amigo del Hogar | Sede Legal y Administrativa: Inspectoría Salesiana de Las Antillas, Av. 30 de Marzo #52. Apartado 2569, Santo Domingo, R.D Tel. (809) 688-7746 ext. 236 | Correo electrónico: boletinantillas@gmail.com Boletín Salesiano ANT

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I

Hay una pequeña ansiedad que casi todos conocemos: mirar el celular y descubrir que queda 1% de batería. De inmediato buscamos un cargador, bajamos el brillo, cerramos aplicaciones y calculamos cuánto tiempo nos queda antes de que se apague. Nos inquieta quedarnos desconectados. Y no es extraño: hoy un joven puede despertar con el celular en la mano, preguntar a una inteligencia artificial cómo resolver una tarea, conversar con alguien a kilómetros de distancia, recorrer medio mundo en videos de pocos segundos y terminar el día después de haber recibido cientos de mensajes. Nunca habíamos estado tan conectados. Pero quizá, mientras nos preocupamos tanto por mantener cargados nuestros dispositivos, deberíamos hacernos una pregunta más importante, una que ninguna pantalla puede responder por nosotros: ¿en qué clase de persona me estoy convirtiendo? Quizás ahí comienza hoy la verdadera tarea de educar. En Magnifica Humanitas, el papa León XIV nos invita a mirar con esperanza, pero también con discernimiento, este tiempo en que la tecnología avanza vertiginosamente. No se trata de temerla ni de rechazarla, sino de aprender a utilizar todo lo nuevo sin perder lo esencial: hacer que la técnica crezca «sin que se repliegue el corazón». Porque podemos tener respuestas cada vez más rápidas y hacernos menos preguntas. Po-

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demos acumular información y no saber qué hacer con nuestra vida. Tener miles de seguidores y sentirnos solos. Dominar nuevas herramientas y, sin embargo, olvidar cómo mirar a los ojos, escuchar sin prisa, pedir perdón o acompañar a quien nos necesita. Por eso, educar nunca podrá reducirse a preparar buenos profesionales. Educamos para aprender a ser plenamente humanos. León XIV nos recuerda que los procesos educativos necesitan paciencia, encuentro con la realidad y tiempo para madurar. Incluso plantea una cuestión fundamental: educar en inteligencia artificial implica aprender también cuándo es mejor no utilizarla. La escuela, la familia y nuestros ambientes educativos están llamados a ofrecer aquello que ninguna tecnología puede sustituir: relaciones verdaderas, tiempo compartido y personas capaces de acompañar. Para quienes caminamos tras las huellas de Don Bosco, todo esto resulta familiar. Él no conoció los algoritmos ni las redes sociales, pero conoció profundamente el corazón de los jóvenes. Comprendió que no bastaba con enseñarles un oficio. Había que estar con ellos, escucharlos, creer en sus posibilidades y darles razones para esperar. Su Sistema Preventivo —razón, religión y amor— sigue recordándonos que la educación comienza cuando un joven descubre que para alguien su vida importa. Ese desafío nos toca en nuestros hogares, escuelas, parroquias y patios salesianos del Caribe. Necesitamos jóvenes capaces de utilizar las mejores herramientas de su tiempo, pero también de pensar por sí mismos, buscar la verdad, amar profundamente, levantarse después de equivocarse, comprometerse con los demás y descubrir a Dios caminando en su propia historia. Y para eso hacen falta educadores, madres, padres, salesianos y laicos dispuestos a hacer algo que ninguna tecnología podrá automatizar: estar presentes. El desafío no es lograr que nuestros jóvenes sepan más que las máquinas. Es ayudarles a cultivar aquello que ninguna máquina puede vivir p o r ellos: la amistad, la compasión, la libertad, la conciencia, la fe y la capacidad de amar. El futuro ya está aquí. Que nos encuentre preparados, creativos y abiertos a todo lo bueno que pueda ofrecernos. Pero, sobre todo, que no se nos apague el corazón.

Autor P. Pablo Abreu, SDB | abreusdb@gmail.com

QUE NO SE NOS APAGUE EL CORAZÓN

Editorial

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Rector Mayor

ENFOCAR I NUESTRA «VISIÓN»

REFLEXIÓN SOBRE MARCOS 10, 46-52: EL CIEGO BARTIMEO

Autor Don Fabio Attard

El relato de la curación de Bartimeo, el ciego de nacimiento, no es únicamente la narración de un milagro, sino una auténtica parábola en acción sobre la condición del discípulo. Este encuentro entre Jesús y Bartimeo constituye el último episodio antes de la entrada mesiánica en Jerusalén, el punto de unión entre el ministerio público de Jesús y su pasión, muerte y resurrección. Bartimeo, el ciego que, una vez curado, recupera la vista y sigue a Jesús, representa el contrapunto luminoso de los discípulos, que, aun viendo, todavía no han comprendido plenamente. En este horizonte lleno de contrastes quisiera proponer tres breves reflexiones.

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Rector Mayor

1. Jesús toma la iniciativa Antes incluso de que el ciego gritara, Jesús ya estaba saliendo de Jericó (cf. v. 46). El grito de aquel pobre ciego lo cambia todo: “Jesús se detuvo, y dijo: «Llamadle»” (v. 49). La iniciativa divina orienta siempre su camino hacia quien clama desde el margen del camino. Este es un rasgo constante de la pedagogía de Dios: cuando nosotros gritamos, descubrimos que Él ya nos había encontrado. Este es el primer don, y quizá el mayor, que podemos recibir. Dentro del camino de la fe, la «ceguera» que llevamos, bajo formas muy diversas, no es una condena. Es como una herida que puede ser sanada. Cuando la ponemos en manos de Jesús, su acción no solo cura al enfermo, sino que transforma también la mirada de quienes lo rodean. Tanto si somos nosotros los «ciegos», como si caminamos junto a quienes lo son, la presencia de Jesús marca siempre la diferencia. Él nos ayuda a descubrir nuestras propias cegueras y nuestras indiferencias, tantas veces ocultas. Jesús transforma a cada uno de nosotros: devuelve la vista, despierta la empatía y nos invita a reconocer que, de un modo u otro, todos necesitamos luz. 2. La humildad para reconocer la propia ceguera y dejarse curar Este primer paso llega cuando somos sinceros con nosotros mismos. Bartimeo no ve, pero tiene voz. Aunque intentan hacerlo callar, grita todavía con más fuerza. Su insistencia no es arrogancia, sino la forma de una humildad auténtica. Porque la humildad no calla ante la indiferencia de los demás: conoce la propia necesidad y no se avergüenza de expresarla: «Hijo de David, ten compasión de mí» (v. 48). Este grito contiene dos grandes verdades. La primera es una auténtica profesión de fe en la persona de Cristo, pronunciada por quien no puede verlo con los ojos del cuerpo, pero “ve” con claridad quién tiene delante. La segunda es el reconocimiento humilde de la propia pobreza, sin ocultarla, porque sabe que está ante el Hijo de Dios. Cuando Jesús lo llama, Bartimeo arroja su manto, lo único que posee. Nada debe retenerlo cuando recibe la llamada. Es una imagen

muy elocuente también para nosotros: la verdadera curación, la que conduce a la luz auténtica, exige desprendernos de aquello a lo que nos aferramos buscando seguridad, quizá también por miedo. Entonces Jesús le dirige a Bartimeo una pregunta que hoy sigue haciendo a cada uno de nosotros: «¿Qué quieres que haga por ti?» (v. 51). Bartimeo pide lo único verdaderamente necesario: pide “ver”. La auténtica humildad consiste en saber nombrar con precisión nuestra pobreza ante Dios, sin sustituirla por deseos de poder o por satisfacciones superficiales. 3. La obstinación de permanecer ciegos ante una visión más amplia Detengámonos ahora en la multitud que, al principio, quería hacer callar a Bartimeo. Cabe preguntarse quién era realmente el «ciego» y quizá también el «sordo». La multitud con su indiferencia representa una ceguera distinta de la física: la de quienes ven perfectamente, pero no quieren que nadie altere su visión limitada de la realidad. Es la misma ceguera que todavía hoy nos acompaña ante la pobreza que no queremos “nombrar”, y menos aún afrontar. Quizá esta sea la enseñanza más urgente para nuestro tiempo. Hay cegueras que pueden curarse, como la de Bartimeo. Pero existen otras cegueras que se resisten obstinadamente a la luz, porque la luz de Dios siempre es más amplia, más gratuita y más desconcertante de lo que nuestras categorías están dispuestas a aceptar. La salvación que Dios ofrece es infinita y gratuita. No responde a la lógica del mérito, del prestigio social, de quien tiene derecho a ser escuchado. Precisamente por eso, la tentación de hacer callar a quien grita desde la periferia —el pobre, el joven que atraviesa una crisis, quien plantea preguntas incómodas a nuestras prácticas consolidadas— sigue estando presente también en nuestras comunidades. Reconocer esa obstinación en nosotros mismos no debe llevarnos al desaliento, sino convertirse en el comienzo de un camino nuevo y liberador. Que la valentía de Bartimeo sea para nosotros un verdadero don. Que su grito encuentre un hogar en nuestro corazón, no una sola vez, sino de manera permanente, como la oración de quien sabe que su propia visión necesita ser constantemente enfocada de nuevo por la gracia. Solo entonces, como Bartimeo, podremos realmente «seguir a Jesús por el camino» (v. 52): verdaderos y auténticos discípulos, ya no simples espectadores curados, sino seguidores que han aprendido a contemplar lo que verdaderamente importa. Septiembre - Octubre 2026

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La Voz Del Inspector

MÁS INTELIGENCIA, MÁS HUM

ANTE LA INTELIGENCIA ARTIFICIAL, EL GRAN DESAFÍO SIGUE SIENDO EDUCAR

Autor P. José Pastor Ramírez, SDB

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pastorantillas@gmail.com

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Cada época tiene sus desafíos, pero algunas transformaciones obligan a la humanidad a preguntarse quién quiere llegar a ser. Hoy nos encontramos ante uno de esos momentos. La inteligencia artificial está modificando la educación, el trabajo, la comunicación y hasta nuestra manera de tomar decisiones. Sin embargo, la pregunta decisiva no es cuánto podrá hacer la tecnología, sino qué tendremos que cuidar nosotros para no dejar de ser humanos. Ante la inteligencia artificial, la salida no es competir con las máquinas, sino humanizar. No es la primera vez que la humanidad enfrenta una revolución tecnológica. Cuando la era industrial transformó radicalmente la producción y las relaciones sociales, surgieron voces que comprendieron que el progreso no podía medirse únicamente por máquinas, fábricas y productividad. Había que defender la dignidad, educar, incluir, proteger al vulnerable y recordar que ninguna transformación económica justificaba convertir a la persona en instrumento. Hoy nos toca a nosotros asumir una responsabilidad semejante. La historia nos ofrece educadores que supieron responder a su tiempo colocando al ser humano en el centro. José Martí entendió la educación como camino para formar personas libres, solidarias y moralmente responsables. Pestalozzi puso el amor y el desarrollo integral del niño en el corazón de su pedagogía, especialmente junto a los más pobres. Eugenio María de Hostos convirtió la educación en instrumento de libertad y ciudadanía, y desde Santo Domingo impulsó la formación de educadores. Ramón Emeterio Betances unió pensamiento, compromiso y defensa de la dignidad de los pueblos. Sor Juana Inés de la Cruz defendió el derecho de la mujer al conocimiento y mostró que educar también significa abrir caminos de libertad. El P. Lorenzo Milani hizo de la escuela un espacio para quienes estaban quedando fuera, convencido de que una educación verdaderamente humana no puede abandonar a los más débiles. Todos ellos, desde contextos diferentes, nos dejan una misma lección: educar nunca ha consistido solamente en transmitir información. Educar es ayudar a una persona a descubrir quién es, desa-

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rrollar sus capacidades, asumir responsabilidades, convivir con otros y encontrar un sentido para su existencia. Precisamente aquí la Escalera interior ofrece una propuesta profundamente actual. Su itinerario invita a comenzar dentro para poder transformar fuera: revisar la intención desde la que actuamos, comprender el contexto, descubrir el poder de la palabra, aprender a preguntar, recuperar el silencio y cultivar autocompasión, amabilidad y sabiduría. La inteligencia artificial puede escribir, calcular, traducir, organizar y producir en segundos. Pero no puede sustituir la responsabilidad moral de quien decide, la ternura de quien acompaña, la conciencia de quien discierne ni la compasión de quien se acerca al sufrimiento. Puede ampliar nuestras capacidades, pero no debería reducir nuestra humanidad. Por eso, la gran tarea educativa de este momento consiste en formar personas capaces de utilizar la tecnología sin convertirse en sus instrumentos; personas que sepan pensar antes de obedecer a un algoritmo, discernir antes de compartir, preguntar antes de aceptar y guardar silencio antes de reaccionar. Necesitamos educadores que no compitan con la inteligencia artificial, sino que desarrollen aquello que ninguna máquina puede vivir por nosotros: conciencia, libertad, vínculos, responsabilidad, compasión y sentido. Como Familia Salesiana, tenemos una responsabilidad particular. Don Bosco no educaba para fabricar individuos eficientes, sino para formar buenos cristianos y honrados ciudadanos. Su propuesta preventiva colocó a la persona en el centro y entendió que educar significa acompañar, confiar, orientar y amar. La inteligencia artificial puede cambiar nuestras herramientas; no puede cambiar nuestra misión. Hoy nos toca a nosotros. Si otras generaciones respondieron a la revolución industrial humanizando el progreso, nuestra respuesta ante la revolución digital debe ser la misma: humanizar la tecnología, humanizar la educación y humanizar nuestras relaciones. Porque el futuro no dependerá solamente de máquinas cada vez más inteligentes, sino de personas suficientemente humanas para saber qué hacer con ellas.


La Voz Del Inspector

MANIDAD

R EL CORAZÓN.

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En Familia

EL BELLO BINOMIO MISIONERO DON BOSCO Y LUIS VARIARA: EDUCAR PARA SEGUIR SIENDO HERMANOS

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La misión salesiana nace del encuentro. No es solo enviar, es acompañar. No es solo enseñar, es hacer familia. En esa lógica nace el bello binomio misionero: Don Bosco y Luis Variara. Dos corazones, dos épocas, un mismo carisma. Hoy ese carisma dialoga con dos documentos pontificios urgentes: Fratelli Tutti de Papa Francisco y Humanitas de Papa León XIV. Ambos nos recuerdan que educar es un acto de humanidad. Educar para que nadie pierda su dignidad de hermano. Don Bosco: el padre que hizo casa Don Bosco soñó un patio donde todos fueran hermanos. Su sistema preventivo se basaba en razón, religión y amor. Para él, el joven no era un problema que corregir, sino un hermano que acoger. “Educar” era sacarlo de la calle y meterlo en familia. Darle trabajo, pan, Dios y amigos. Humanizar la educación cuando el mundo industrial trataba al niño como mano de obra. El Padre Luis Variara: el hermano que se hizo uno con todos, Luis Variara llevó ese corazón hasta Agua de Dios, Colombia. Fundador de las Hijas de los Sagrados Corazones, no hizo caridad “desde fuera”. Se hizo uno más entre los enfermos de lepra. Lavó llagas, enseñó oficios, fundó escuela y oratorio. El Beato Padre Luis Variara entendió lo que hoy el Papa León XIV en “Magnifica Humanitas” nos dice: “La verdadera humanidad se mide por cómo tratamos al más frágil”. Para el Papa León, humanizar es negarse a descartar. Es tocar la herida del otro sin miedo, como hizo Variara. Confrontando el tema: Educar para seguir siendo hermanos a la luz de Humanitas del papa León y Fratelli Tutti del Papa Francisco la cual denuncia la “cultura del descarte” y nos llama a la amistad social. Papa León XIV en

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Humanitas va más profundo: nos recuerda que la educación es el primer lugar donde se defiende o se traiciona la dignidad humana. Poniendo a dialogar a nuestros dos santos con estos documentos, salen 3 claves: Presencia que humaniza Humanitas: “No se educa con discursos, se educa con vida compartida”. Don Bosco vivía en el patio. Variara vivía entre los enfermos de lepra. No educaron desde un escritorio. La fraternidad empieza cuando me siento al lado. Trabajo y dignidad Fratelli Tutti: “El trabajo es expresión de la dignidad “. Ambos enseñaron oficios. Zapatería, carpintería, agricultura, música, teatro. Dar herramientas era decir: “Tú no eres un desecho. Eres capaz de aportar”. Eso es humanizar según Humanitas: devolverle al joven su capacidad de crear futuro. Espiritualidad que une y no excluye Humanitas: “Una humanidad sin Dios se vuelve técnica y fría. Una fe sin humanidad se vuelve ideología “. Don Bosco y Variara unieron ambas cosas. Rezaban y jugaban. Tenían a Jesús en el oratorio y al joven en el centro. Así se construye la fraternidad que pide el Papa: con el corazón y con las manos. El bello binomio misionero sigue interpelándonos. En un mundo de algoritmos, pantallas y muros, Humanitas nos recuerda que el centro es la persona. Fratelli Tutti nos recuerda que el destino es ser hermanos. Educar hoy es resistir al descarte. Es lo que hizo Don Bosco con los niños de Turín. Es lo que hizo Variara con los enfermos de lepra en Agua de Dios . Que nuestro compromiso sea el mismo: educar para que cada joven descubra que es hijo de Dios y hermano de todos. Porque como dice Papa León XIV, “sin humanidad no hay futuro”. Y sin fraternidad, no hay humanidad.


En Familia

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Historia

CRÓNICA II EL PRELUDIO DEL LOCO

Autor P. Ysidro José Ramírez Delgado, SDB

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El día había sido un carnaval rural. Desde la mañana me lancé a las travesuras como si fueran deberes escolares: chapuzones en el río, carreras de caballos que parecían competencias olímpicas, y un banquete improvisado de frutas robadas al campo. Los mangos se me escurrían por las manos como si fueran jabón, las guayabas me dejaban las uñas verdes, y las naranjas se convertían en pelotas de béisbol que terminaban en la cabeza de algún amigo o primo despistado. Después de tanta aventura, mi hermano, mis amigos y yo, pasamos por la casa de los abuelos. Allí, como siempre, el tiempo se detenía en un ritual de cuentos y chismes. Pero esa tarde ocurrió algo distinto: llegaron unos familiares de visita, no sé si venían del campo o de la ciudad, pero, aunque viniesen de la ciudad estoy seguro de que eran ciudadanos campesinos. Yo, que apenas entendía el árbol genealógico, fui presentado con solemnidad como “ese es mi nieto más pequeño”. Me miraron como si fuera una rareza de museo, y mis abuelos, con orgullo y picardía, se encargaron de describirme: alegre, travieso, aventurero, “no es fácil ese muchachito”. Yo asentía con la seriedad de un filósofo, aunque por

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dentro me reía: ¿acaso no era obvio que la travesura era mi oficio oficial? Esa visita me impactó. Los hermanos de mi abuelo, que me cargaban, me pasaban de brazos en brazos. Repetían alguna frase: “démelo para llevármelo”. Yo los miraba de reojos. Recuerdo el viejo Mingo, hermano de mi abuelo, que me rozaba con su barba puntiaguda, era como una de sus hazañas habituales para incomodar y dar la bienvenida a la familia a sus sobrinos nietos y demás familiares que apenas conocía. Todos reían a carcajadas por mi cara de asustado. Mis tíos y hermano miraban con tranquilidad, ya todos habían pasado por las mismas en algún momento de su infancia. Freud diría que “las impresiones del día se esconden en el subconsciente para salir disfrazadas en los sueños”. Y yo, sin saberlo, estaba acumulando material para mi teatro nocturno: los caballos, las frutas, los chistes de mi padre, las exageraciones de mis hermanos, y la solemnidad absurda de ser presentado como “el muchachito no fácil” ante gente que apenas conocía. Todo eso se mezclaba en mi cabeza como un guiso de recuerdos que más tarde se serviría en forma de delirio.


Historia

Al caer la noche, cenamos lo de siempre, porque en mi casa la comida era cena: arroz, habichuelas y algún invento de mi madre que sabía mejor que cualquier banquete de un hotel del Mediterráneo. Después vinieron los cuentos caseros, las risas, los chistes de mi padre que hacían temblar las paredes, y las exageraciones de mis hermanos que convertían cualquier anécdota en epopeya. Uno a uno fue cayendo en el sueño, como soldados derrotados por el cansancio. Yo me quedé en la salita, sentado en el único mueble de la casa. Color cremita, por cierto, aunque alguna vez fue blanco. El polvo del campo, generoso y democrático se había encargado de darle tonos naturales, como si la tierra quisiera reclamar su derecho a decorar. Me enviaron a dormir, pero yo me resistí. Encendí una pequeña vela, puesta sobre una tapita de metal para recoger la cera que se derretía, esto porque bien sabrás que en mi país, por lo general, nunca hay electricidad porque las “edes son de nah”. Con esa luz mínima, me puse a leer cualquier papel viejo que encontraba, convencido de que la sabiduría podía esconderse en un recibo de colmado o en una carta olvidada. La vela se consumía lentamente, como si también quisiera dormirse, veía correr sus lagrimitas en su cuerpecito delgado de cera pura de abejas, de color blanco, como si nunca quisiera desaparecer ni dejar de alumbrar para los demás. La verdad que ahora me doy cuenta de que se puede aprender de cualquier acontecimiento, momento u objeto, la vida nos va instruyendo desde lo cotidiano. Ahí creo que aprendí, que para dar luz debemos consumirnos y entregar nuestra vida. Que la mejor luz la produce aquel que es de cera pura y tiene hilo verdadero, el íntegro, el de corazón verdadero. ¡Pero ya! Prosigo con mi narración, me pongo filósofo por momentos. Pues te cuento que el cansancio me ganó, y me quedé dormido allí mismo, en el mueble, abrazado por el olor a madera y por el silencio del campo. Y fue entonces, en ese sueño extraño, donde todo comenzó. Vi que mis padres hablaban desde lejos, como si me ayudaran en una misión imposible. Escuché voces que pedían auxilio detrás de una puerta. Sentí que la sala se transformaba en escenario de una comedia absurda. Y yo, niño delirante, me levanté convencido de que debía salvarlos. La segunda parte ya te la he contado de primero, en la edición anterior. ¡Hasta la próxima entrega! Septiembre - Octubre 2026

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Vocación Salesiana

PROFESIÓN PERPETUA ENTREVISTA A DANIEL ACOSTA, SDB

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¿Quién eras antes de pensar que Dios podía llamarte a ser salesiano y quién sientes que eres hoy? Antes: Un cristiano católico, graduado en la UASD de Lic. en Contabilidad, trabajaba en Centro Cuesta Nacional, quería hacer estudios especializados en mi carrera, mis planes a futuro eran contraer matrimonio y tener hijos, no pensaba en esto de vocación a la vida consagrada, eso no estaba en mis planes. Ahora: Un cristiano católico consagrado. Por gracia del Señor, soy un salesiano, hombre de Dios, que necesita crecer mucho humana y espiritualmente. Me considero ser un salesiano en “camino”, siempre abierto al crecimiento. ¿Cuándo comenzaste a sentir que Dios te llamaba a entregar tu vida de esta manera? Empecé a sentir la llamada de Dios en el contacto con los jóvenes por medio de la experiencia de Centro Juvenil del Hogar Escuela Santo Domingo Savio. Aquellos años estuvieron cargados de mucho trabajo, entusiasmo pastoral, misas dominicales, pascuas juveniles, campamentos, etc. y especialmente a partir de PROFAJ VI empecé a descubrir mi vocación. También soy fruto de PROFAJ 2010-2012. ¿Hubo alguna persona, experiencia o momento concreto que marcara especialmente tu vocación? Al inicio, fue en la etapa VI de Profaj, marcada por el silencio, en donde empecé a darle una lectura de fe a muchos acontecimientos de mi vida. De esa etapa salí con muchas inquietudes vocacionales. Después de uno de los plenarios, uno de mis compañeros, empezó a decirme a modo de broma: “tú vas a ser sacerdote…” y yo le respondía: “estás loco… déjame tranquilo… no relajes con eso”. Después de eso, por largos meses, no hablé con nadie sobre mis inquietudes, pensaba que desaparecerían, pero no sucedió así. Al contrario, se intensificaban más. En el 2015, en el bicentenario de Don Bosco, tuve la oportunidad de ir a Valdocco y conocer los lugares salesianos me animó muchísimo vocacionalmente. En el posnoviciado, en Colombia, por medio del contacto con los muchachos de Ciudad Don Bosco, me di cuenta de la necesidad del Sistema Preventivo. En una ocasión, un joven se me acercó muy feliz y me dijo: “Sale, Sale (de Salesiano), ya me gradué de la escuela… venga a ver mi título”. Para muchos eso es

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sencillo, pero para ellos es un verdadero logro. Ahí me dije: esto no vale la pena, vale la vida. En el tirocinio, a través del contacto con realidades concretas de los niños de la casa hogar Quédate con Nosotros, noté la importancia y la necesidad de nuestro carisma en la sociedad. Nosotros somos los papás de muchos niños sin hogar. ¿Qué haría la sociedad sin nosotros? ¿Qué sería de la juventud sin nosotros? ¡Gracias Señor por el carisma salesiano! ¿Por qué Salesiano de Don Bosco y no otro camino dentro de la Iglesia? Soy exalumno salesiano; desde muy niño, Don Bosco y su carisma conquistaron mi corazón. Para mí es imposible imaginarme en otro carisma. Cuando empezaba con mis inquietudes vocacionales, en medio de mis luchas y resistencia inicial, le dije al Señor: ¡O salesiano o nada! ¿Qué fue lo que inicialmente te enamoró del carisma de Don Bosco? Desde niño, cuando estudié en Hogar Escuela, los salesianos eran muy cercanos, jugaban con nosotros en el recreo y los profesores también. Entonces, desde mi infancia guardé un recuerdo muy bonito de los salesianos. Siendo adulto, me enamoré del carisma a través de la lectura de las Memorias del Oratorio contrastada con la experiencia del Centro Juvenil del Hogar Escuela. Una vez, mientras leía me dije: “si hubiese estado en el tiempo de Don Bosco, lo hubiese ayudado”; luego me respondí: ¿Por qué no hacerlo ahora? este es mi tiempo. En una sociedad donde muchas decisiones parecen provisionales, ¿qué significa para ti decirle a Dios “sí, para siempre”? Es ir contracorriente de la cultura actual, es un gran reto. Este “Sí, para siempre” no se dice una sola vez, es cuestión de renovarlo todos los días. Para mí es un signo profético que huele a evangelio que para muchos suele pasar desapercibido. Después de varios años de formación y votos temporales, ¿qué te hizo sentir que había llegado el momento de dar este paso definitivo? Si se presta atención a todo el arco formativo, el proceso te ayuda a discernir. No obstante, un año antes de los votos perpetuos, los estudiantes del primer año de Teología tuvimos la experiencia de la Preparación a la Profesión Perpetua y los Ejercicios Espirituales Ignacianos. Fueron tres semanas


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intensas: primero dos semanas de formación y luego, una de silencio orante “sin celulares”, en donde confronté mis motivaciones. Después de esto tuvimos un año completo de discernimiento para dar este paso. Sentía que debía dar un paso más en mi relación de seguimiento del Señor. ¿Qué has descubierto que recibes a cambio de aquello a lo que renuncias? Recibo el amor de Dios manifestado de muchas maneras; por ejemplo, en una comunidad que me acompaña, en una misión entre niños, adolescentes y jóvenes que edifica el Reino de Dios y que me da la posibilidad de gastar mi vida en algo que da sentido; la configuración hacia una identidad más profunda: ser hombre de Dios, una libertad para amar más, la posibilidad de crecer más en mi intimidad con Dios. ¿Qué significa para ti entregar tu vida especialmente a los jóvenes más pobres y necesitados? En primer lugar, significa escuchar y realizar la voluntad de Dios. En segundo lugar, ser un signo de amor, dejando que Dios los ame a través de mí y que yo encuentre el amor de Dios en medio de ellos. En tercer lugar, me gustaría ser signo del Dios vivo en

el mundo actual al estilo de Don Bosco. ¿Qué realidad de la juventud actual te preocupa más? Hay muchas realidades, entre ellas: las adicciones en general, las drogas (he visto muchos jovencitos perderse en ese mundo), la falta de sentido de vida, el desinterés por las cosas de Dios y la desintegración familiar. ¿Qué te enseñan los jóvenes sobre Dios? Me enseñan que Dios es dinámico, que rompe moldes, estructuras, que es sencillo, alegre, cercano y que acompaña. También me enseñan que para servirle mejor hay que estar con los jóvenes, con la gente. ¿Cómo puede un salesiano seguir siendo cercano a los jóvenes en tiempos de redes sociales, inteligencia artificial y relaciones cada vez más digitales? Es un verdadero reto. Para ser cercano a los jóvenes en estos tiempos hay que aprender su lenguaje, sobre sus temas y los nuevos modos de ser joven en la sociedad para poder acompañarlos y orientarlos; porque no todo lo que brindan las redes sociales y la IA les hace bien.

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Deporte

MI EXPERIENCIA EN EL VOLUNTARIADO DE LOS JUEGOS CENTROAMERICANOS Y DEL CARIBE 2026

Autor Franklin Ortega, SC

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Hay experiencias que uno no planifica. Llegan como una llamada inesperada y uno acepta, no siempre porque se sienta preparado, sino porque entiende que hay momentos en los que simplemente hay que estar. Así comenzó para mí la experiencia de asumir, a principios de mayo de 2026, la coordinación del Departamento de Voluntariado de los Juegos Centroamericanos y del Caribe Santo Domingo 2026. Llegué a un proceso que ya había comenzado y sobre el cual otras personas habían sembrado importantes bases. Mi responsabilidad fue acompañar una nueva etapa: reorganizar, fortalecer y poner en marcha una estructura capaz de responder a las exigencias de unos Juegos que ya estaban muy cerca. Había que organizar un voluntariado presente en ocho provincias del país, en múltiples sedes deportivas y operativas, y en una Villa Centroamericana que tenía la misión de acoger, durante 23 días, a más de 6,200 personas, entre atletas y miembros de las delegaciones. Al programa se inscribieron cerca de 11,000 personas y fueron seleccionados 4,282 voluntarios, de los cuales más de 3,771 participaron activamente durante la operación de los Juegos. Pero detrás de las cifras había rostros: jóvenes que madrugaban para llegar a sus puestos; personas que recorrían largas distancias; voluntarios que enfrentaban jornadas exigentes, cambios de horarios y dificultades logísticas. Dominicanos y extranjeros que habían decidido regalar parte de su tiempo y sus capacidades para que otros pudieran vivir una gran experiencia. Y hubo algo que, como salesiano, me tocó especialmente: cerca del 40 % de los participantes tenía entre 18 y 24 años. Allí estaban los jóvenes. Y Don Bosco habría disfrutado verlos colocando vallas en el Estadio Olímpico Félix Sánchez; acompañando las competencias de remo en la Presa de Rincón; sirviendo en el Campo de Golf Los Corales de Punta Cana, en la playa Salinas de Baní, Cabarete, en Santiago, Moca, el Malecón Deportivo, Ágora Mall, Plaza Bolera, el Centro Olímpico Juan Pablo Duarte o el Parque del Este. Allí estaban, haciendo posible los Juegos. Como lo hiciera Don Bosco con sus jóvenes, quisimos hacerlos protagonistas. Les dimos confianza, responsabilidades y oportunidades. Y encontramos

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jóvenes, y también adultos, capaces de asumir, responder, aprender y servir. El espíritu del voluntariado Una de las grandes lecciones de esta experiencia fue comprender, y ayudar a otros a comprender, que el voluntariado tiene un espíritu propio. Un voluntario no es un empleado sin salario ni un recurso disponible simplemente para llenar una necesidad operativa. Es una persona que ha decidido libremente entregar su tiempo, su talento y su energía por una causa. No siempre fue fácil hacer comprender esta realidad. En medio de la presión propia de una operación tan compleja, hubo quienes veían primero la necesidad inmediata. Sin embargo, fueron muchos más los que abrieron sus puertas y sus corazones, acogieron a los voluntarios con generosidad y los hicieron sentir parte de sus equipos. Allí descubrimos algo importante: cuando una persona se siente valorada y parte de una causa, responde con el corazón. Una obra construida entre muchos Detrás de miles de voluntarios había un equipo de apenas 17 personas. Un pequeño staff que asumió la enorme tarea de acompañar una operación extendida por todo el país. En este camino fueron decisivos la asesoría y el acompañamiento de Sergio Abreu y Ángel Fermín, dos personas que se convirtieron en referentes importantes durante el proceso, aportando experiencia, criterio y soluciones en momentos particularmente complejos. También se sumaron 22 exatletas dominicanos, que pusieron su experiencia y talento al servicio del voluntariado. Figuras como Luisito Pie, Juan Arrendel, Félix Díaz, Carlina Moranti, Blanca Iris Alejo, Livia Russo y Xiomara Devers, entre otros, aportaron no solo su capacidad, sino también el valor simbólico de quienes habían representado antes al país desde el deporte y ahora regresaban para servir desde otra misión. Igualmente decisivo fue el respaldo del Comité Organizador y de la Dirección Ejecutiva de los Juegos, así como el reconocimiento a quienes habían iniciado el camino antes de nuestra llegada. Esta experiencia no comenzó con una persona ni terminó con otra. Se construyó entre muchos. Y eso también es profundamente salesiano.


Deporte

Lo que dijeron los propios voluntarios Más de mil voluntarios respondieron la evaluación final de su experiencia. La valoración general alcanzó 8.5 sobre 10, y el 94% manifestó su disposición a volver a participar en una experiencia similar de voluntariado. Las cifras hablan, pero detrás de ellas hay algo más importante: personas que, a pesar del cansancio, las dificultades y los desafíos propios de una experiencia de esta magnitud, entendieron que había valido la pena. No todo fue perfecto. Y quizás esa sea una de las grandes enseñanzas. El voluntariado no necesita condiciones perfectas para transformar una vida. Necesita propósito, cercanía, sentirse

valorado y saber que aquello que hace tiene sentido. La lección que permanece Como hijo de Don Bosco, termino esta experiencia con una convicción todavía más profunda: necesitamos seguir creando espacios donde los jóvenes puedan ser protagonistas del bien. No basta con hablar de ellos. Hay que confiar en ellos. No basta con pedirles compromiso. Hay que ofrecerles causas que valgan la pena. La gran lección que me dejan los Juegos Centroamericanos y del Caribe Santo Domingo 2026 es confirmar que servir no es perder tiempo; es darle sentido al tiempo que tenemos.

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Cambié y Cambió el Mundo

La Escalera interior parte de una convicción sencilla pero decisiva: nadie puede influir positivamente en el mundo si antes no ha aprendido a habitarse a sí mismo. Don Bosco comprendió esta verdad mucho antes de que se hablara de inteligencia emocional o bienestar psicológico. Su sistema preventivo no buscaba simplemente formar estudiantes competentes, sino buenos cristianos y honrados ciudadanos. Es decir, personas capaces de integrar conocimiento, afectividad, fe, servicio y compromiso social. Hoy esa intuición salesiana conserva una actualidad sorprendente. Del personaje a la persona Uno de los riesgos de nuestra cultura consiste en confundir lo que hacemos con lo que somos. La sociedad premia la productividad, la imagen y el rendimiento. Poco a poco podemos terminar construyendo personajes exitosos mientras descuidamos a la persona real que habita detrás de ellos. La propuesta educativa de la Escalera interior invita a realizar el camino inverso: regresar al centro. Este itinerario comienza preguntándose desde dónde vivimos. No es lo mismo actuar desde el miedo, la ambición o el amor. Tampoco es igual educar desde la ansiedad que desde la confianza. La calidad de nuestras relaciones, decisiones y proyectos depende en gran medida de la intención que las sostiene. Educar para ser plenamente humanos implica ayudar a niños, jóvenes y adultos a descubrir ese lugar interior desde el cual construyen su existencia. Aprender el arte de la influencia La educación no consiste únicamente en transmitir contenidos. Consiste también en influir. Sin embargo, la influencia auténtica no nace de la imposición ni del poder entendido como dominio. Jesús representa un modelo diferente. Su autoridad no procede de la fuerza, sino de la coherencia. Su palabra transforma porque nace de una profunda unidad interior. La Escalera interior presenta elementos esenciales para esta tarea educativa: el valor del contexto, el poder de la palabra, la fuerza de las preguntas y la riqueza del silencio. En un mundo saturado de mensajes, aprender a escuchar se ha convertido en una competencia humana fundamental. En una cultura que responde rápidamente a todo, formular buenas preguntas puede ser más transformador que ofrecer respuestas inmediatas. La educación necesita recuperar estos espacios de profundidad. La revolución de la ternura Uno de los aportes más novedosos de la propuesta

EDUCAR PARA SER PLENAMENTE HUMANOS LA ESCALERA INTERIOR COMO CAMINO EDUCATIVO, ESPIRITUAL Y PASTORAL PARA HUMANIZAR LA VIDA.

Autor P. José Pastor Ramírez, SDB

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pastorantillas@gmail.com

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Vivimos en una época fascinante y, al mismo tiempo, profundamente desafiante. Nunca la humanidad había tenido acceso a tanta información, tantas posibilidades de comunicación y tantos avances científicos. Sin embargo, paradójicamente, asistimos a una creciente crisis de interioridad. Personas hiperconectadas experimentan una profunda desconexión consigo mismas; jóvenes que dominan la tecnología encuentran dificultades para comprender sus emociones; profesionales exitosos descubren que han aprendido a producir, pero no necesariamente a vivir. La educación no puede permanecer indiferente ante esta realidad. Si su misión consiste únicamente en transmitir conocimientos o desarrollar competencias laborales, corre el riesgo de formar individuos técnicamente preparados, pero humanamente frágiles. La verdadera educación debe aspirar a algo más profundo: ayudar a cada persona a convertirse plenamente en sí misma. Precisamente ahí se sitúa la propuesta de Escalera interior. El poder personal de Jesús. La fuerza comunicativa e influyente de su Palabra. Más que un libro, constituye una invitación educativa, pedagógica, espiritual y pastoral a recuperar una dimensión esencial del ser humano: la vida interior. La gran asignatura pendiente Durante décadas, la educación ha puesto un enorme énfasis en el desarrollo intelectual. Hemos aprendido a resolver problemas, a manejar información y a adquirir conocimientos especializados. Sin embargo, con frecuencia hemos descuidado preguntas fundamentales: ¿Quién soy? ¿Qué sentido tiene mi vida? ¿Qué hago con mis heridas? ¿Desde dónde tomo mis decisiones? ¿Cómo me relaciono conmigo mismo y con los demás?

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Cambié y Cambió el Mundo

es la incorporación de la autocompasión y la amabilidad como herramientas de crecimiento humano. Durante mucho tiempo se creyó que la exigencia permanente era el mejor camino para alcanzar la excelencia. Hoy sabemos que nadie florece bajo el peso constante de la culpa, el desprecio o la autoacusación. La autocompasión no significa justificar los errores. Significa aprender a mirarse con la misma misericordia con que Dios nos mira. La amabilidad, por su parte, deja de ser una simple norma de cortesía para convertirse en una forma de construir relaciones sanas y ambientes humanizadores. Las comunidades educativas necesitan urgentemente esta pedagogía de la ternura. Muchos jóvenes no requieren primero una lección; necesitan una mirada que les devuelva la confianza en sí mismos. Una pedagogía de la sabiduría El objetivo final de toda educación no debería ser simplemente producir personas informadas, sino personas sabias. La sabiduría permite integrar conocimientos, emociones, valores y experiencias para tomar decisiones que generen vida. Nos ayuda a distinguir lo urgente de lo importante, el ruido de la verdad, el éxito aparente de la verdadera plenitud. En este sentido, la Escalera interior propone una pedagogía que no separa la razón del corazón, la fe de la vida, la interioridad del compromiso social. Porque una persona plenamente humana no es aquella que acumula más información, sino aquella que ha aprendido a vivir con sentido. Cambiar por dentro para transformar el mundo La historia demuestra que los grandes cambios sociales suelen comenzar en el corazón de personas concretas. Don Bosco transformó la vida de miles de jóvenes porque antes permitió que Dios transformara la suya. Lo mismo puede decirse de tantos educadores, religiosos, laicos y agentes pastorales que han dejado huellas imborrables en generaciones enteras. Por eso, educar para ser plenamente humanos no es una tarea secundaria. Es quizás la misión más urgente de nuestro tiempo. La Escalera interior nos recuerda que la transformación del mundo comienza mucho antes de los grandes proyectos o las grandes estructuras. Comienza cuando una persona aprende a conocerse, a reconciliarse consigo misma, a descubrir el sentido de su existencia y a abrirse al amor de Dios. Solo entonces puede ocurrir el verdadero milagro educativo: cambiar por dentro para ayudar a cambiar el mundo. Septiembre - Octubre 2026

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Artículo Central

¿SEGUIREMOS SIENDO HUMANOS?

Autor Eliano Niebles

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Foto Hno. Alexánder Domínguez, SDB

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Una máquina extraordinaria no es una persona La inteligencia artificial ya está aquí. Está en el teléfono que llevamos en el bolsillo, en las tareas escolares, en las universidades, en el trabajo y hasta en las conversaciones que mantenemos. Un joven puede pedirle que resuma un libro, resuelva una ecuación, traduzca un texto o le ayude a preparar una exposición. Un educador puede utilizarla para organizar contenidos, generar ejercicios y explorar nuevas formas de enseñar. En pocos segundos obtenemos respuestas que antes exigían horas. Y precisamente por eso necesitamos hacernos una pregunta que ninguna máquina puede responder por nosotros: ¿qué significa ser plenamente humanos? La Iglesia no necesita temer a la inteligencia artificial ni contemplarla ingenuamente. La técnica es una realidad profundamente humana y puede mejorar nuestras vidas. El peligro comienza cuando confundimos la capacidad de una máquina con la experiencia irrepetible de una persona. Una inteligencia artificial procesa cantidades inmensas de datos, detecta patrones y construye respuestas convincentes. Pero no espera nerviosa fuera de una habitación mientras operan a alguien que ama. No conoce la alegría de volver a casa, el abrazo después de una pérdida, la vergüenza de equivocarse ni el alivio de ser perdonada. Puede escribir «te quiero», pero no puede amar. Esta diferencia no disminuye el valor de la tecnología; nos ayuda a redescubrir el valor de la persona. Cuando aprender significa también apagar El desafío entra directamente en nuestras escuelas y familias. Antes, para hacer una tarea, el estudiante buscaba información, leía, descartaba ideas, se equivocaba y comenzaba nuevamente. Hoy puede introducir una instrucción y recibir una respuesta excelente en segundos. ¿Eso es necesariamente malo? No. La pregunta decisiva es otra: ¿qué ocurrió dentro del estudiante durante ese proceso? Educar nunca ha consistido solamente en obtener una respuesta correcta. Educar es aprender a pensar, descubrir por qué una respuesta es verdadera, soportar la frustración de no comprender inmediatamente, preguntar, dudar, investigar, conversar, equivocarse y volver a intentarlo. Por eso León XIV recuerda en Magnifica Humanitas que educar en el uso de la inteligencia artificial implica también aprender a decidir

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LA TECNOLOGÍA PUEDE HACER MUCHO. PERO LO ESENCIAL SIGUE SIENDO HUMANO.


Artículo Central

cuándo utilizarla y para qué no utilizarla. No basta con enseñar a redactar instrucciones. Tenemos que formar el discernimiento. Habrá momentos para abrir una aplicación y momentos para cerrar la pantalla; momentos para consultar a la máquina y otros para mirar al compañero que tenemos delante. La educación necesita recuperar incluso algo aparentemente improductivo: el silencio. Una auténtica higiene de la atención protege la libertad interior frente a la distracción permanente. ¿Y si Don Bosco entrara hoy al patio? Imaginemos a Don Bosco entrando en uno de nuestros patios salesianos. Encontraría teléfonos inteligentes, audífonos, redes sociales, videojuegos, plataformas educativas y jóvenes preguntando a una inteligencia artificial cómo resolver la tarea del día siguiente. Probablemente sentiría curiosidad. Don Bosco supo utilizar creativamente los medios disponibles en su tiempo. Pero difícilmente comenzaría preguntando qué aplicación usan. Preguntaría: ¿cómo estás?, ¿qué sueñas?, ¿qué te preocupa?, ¿qué estás buscando?, ¿para qué quieres aprender? Antes que cualquier método estaba el joven. Esa convicción mantiene viva la actualidad del Sistema Preventivo: razón, religión y amor siguen siendo profundamente contemporáneos porque hablan de aquello que ninguna revolución tecnológica vuelve obsoleto, la relación educativa. Una IA puede ayudar a preparar una clase, pero no descubre por sí sola que el muchacho que siempre hace bromas está extrañamente callado. Puede ofrecer información sobre la depresión, pero no sustituye al educador que se sienta a su lado y le dice: «Estoy aquí». Puede generar una oración, pero no puede rezar con él. Por eso Magnifica Humanitas invita a los adultos a redescubrirse como artesanos de la educación: personas capaces de acompañar a los jóvenes para que utilicen las tecnologías de una manera que haga crecer su libertad interior. Una persona no se fabrica; se acompaña. Una revolución que no puede dejar jóvenes atrás Existe, además, una pregunta incómoda: ¿quién tiene acceso a esta revolución? No todos los jóvenes poseen el mismo dispositivo, conectividad, formación o acompañamiento. La inteligencia artificial puede ampliar oportunidades educativas extraordinarias, pero también puede aumentar las diferencias entre quienes tienen acceso al conocimiento y quienes permanecen fuera. Por eso debemos examinar las infraestructuras digitales y los algoritmos que aseguran un acceso equi-

Cuanto más inteligentes sean nuestras máquinas, más profundamente humanos estamos llamados a ser. tativo a las oportunidades. Estas tecnologías tienden a aumentar especialmente el poder de quienes ya poseen recursos, competencias y datos. Para una familia salesiana esto no es secundario. Don Bosco comenzó precisamente allí donde otros no miraban. Si la inteligencia artificial está transformando la educación, nuestra pregunta no puede limitarse a cómo conseguir las herramientas más avanzadas para nuestros mejores colegios. Tenemos que preguntarnos qué sucederá con el muchacho que no tiene conexión, con la familia que comparte un único teléfono, con la escuela que carece de infraestructura y con el educador que todavía no ha recibido formación. La innovación será verdaderamente educativa cuando también llegue al último. La respuesta tiene un rostro Volvamos entonces a nuestra pregunta inicial: ¿qué significa ser plenamente humanos? El cristianismo ofrece una respuesta sorprendente. No es una teoría. Es una persona: Jesucristo. En las primeras líneas de Magnifica Humanitas, León XIV recuerda que el misterio del ser humano se esclarece en el misterio del Verbo encarnado y que, en Jesucristo, nuestra humanidad encuentra el camino hacia su plenitud. Cristo nos enseña que ser plenamente humanos no significa convertirnos en seres perfectos, invulnerables, autosuficientes o extraordinariamente eficientes. Significa aprender a amar: tocar al excluido, escuchar, perdonar, servir, buscar la verdad, compartir el pan, defender al pequeño, llorar con quien llora, levantar al que ha caído y entregar la vida. Tal vez las máquinas del futuro lleguen a realizar cosas que hoy ni siquiera imaginamos. Que las realicen. Nuestra misión será todavía más hermosa: educar jóvenes capaces de utilizar toda esa inteligencia sin entregar por ella aquello que ninguna máquina debería decidir: su conciencia, su libertad, su capacidad de amar y su apertura a Dios. Cuanto más inteligentes sean nuestras máquinas, más profundamente humanos estamos llamados a ser. La inteligencia artificial puede transformar el futuro. Solo el amor puede hacerlo plenamente humano. Septiembre - Octubre 2026

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Arte

“¡ÁNIMO! YO HE VENCIDO AL MUNDO” ASÍ SUENA EL HIMNO DE LA JMJ SEÚL 2027

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A un año de la celebración de la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ) de Seúl 2027, el Comité Organizador Local presentó el himno oficial del encuentro, “Confidite, Ego Vici Mundum” (“¡Ánimo! Yo he vencido al mundo”), una composición inspirada en el pasaje del Evangelio de san Juan (Jn 16, 33), que también da nombre al lema de esta edición. La canción, dada a conocer el 3 de agosto de 2026, se convertirá en la identidad musical de la JMJ que se celebrará en la capital de Corea del Sur del 29 de julio al 8 de agosto de 2027, y acompañará a cientos de miles de jóvenes durante uno de los encuentros internacionales más importantes de la Iglesia católica. Un himno inspirado en el Evangelio El título en latín, “Confidite, Ego Vici Mundum”, fue elegido para que pudiera ser comprendido y acogido por jóvenes de todas las naciones. El lema, tomado del Evangelio según san Juan —”¡Ánimo! Yo he vencido al mundo” (Jn 16, 33)—, transmite un mensaje de esperanza y fortaleza para las nuevas generaciones. Interpretado en varios idiomas, entre ellos coreano,

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inglés, latín y francés, el himno comienza con una invitación directa a los jóvenes: “Ven y sígueme, corazón adormecido, despierta y camina”. Con esta propuesta musical, los organizadores buscan responder a las inquietudes de una generación que enfrenta incertidumbre y que busca motivos para vivir con esperanza y sentido desde la fe en Jesucristo. ¿Cuál es el tema central del himno? El eje central de la canción es la victoria de Cristo sobre el mundo y la invitación a confiar en Él incluso en medio de las dificultades. Inspirado en las palabras de Jesús antes de su Pasión, el himno anima a los jóvenes a despertar, ponerse en camino y vivir con valentía su vocación cristiana. La composición también resalta la comunión entre los jóvenes de diferentes culturas, recordándoles que, más allá de sus idiomas o nacionalidades, comparten una misma fe y una misma misión: anunciar con alegría el Evangelio.


JMJ

LA IGLESIA CATÓLICA EN COREA LA IGLESIA CATÓLICA EN COREA: FUNDADA POR LOS LAICOS

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La Iglesia católica en Corea nació del anhelo de verdad de un grupo de laicos, en su mayoría estudiosos, y tiene la particularidad de haberse formado de manera espontánea, sin la presencia de misioneros extranjeros, un hecho sin precedentes en la historia universal de la Iglesia. A comienzos del siglo XVII, el sacerdote jesuita italiano Matteo Ricci escribió en China el tratado El verdadero significado del Señor del Cielo (Tianzhu Shiyi), obra que tuvo una influencia especialmente notable en el surgimiento del catolicismo en Corea. En sus inicios, al no haber sacerdotes, los mismos laicos estudiaban las Escrituras, vivían el Evangelio y guiaban a la comunidad de fe. Aquellos primeros creyentes defendieron la fe que habían descubierto a través de la reflexión y el estudio, manteniéndola incluso en medio de las persecuciones y abrazando el martirio. En aquel tiempo, la sociedad de Joseon es-

taba profundamente marcada por la ideología confuciana. Los profundos contrastes entre las enseñanzas católicas y los valores confucianos constituían el motivo central de la persecución, especialmente en torno a la enseñanza radical de la Iglesia de que todas las personas son iguales ante los ojos de Dios. Este concepto se oponía firmemente a la rígida jerarquía social confuciana. La prohibición de practicar los ritos ancestrales también alimentó la desconfianza y la hostilidad generalizadas. De las cuatro grandes olas de persecución que se extendieron a lo largo de cien años, la Persecución Byeongin de 1866 fue la más cruel, con alrededor de 8,000 católicos martirizados por su fe. En 1831, la Santa Sede estableció el Vicariato Apostólico de Joseon, sentando las bases del sistema eclesiástico de la Iglesia en Corea. Años más tarde, en 1845, San Andrés Kim Taegon fue ordenado sacerdote, convirtiéndose en el primer presbítero coreano. En 1984, con motivo del bicentenario de la Iglesia en Corea, San Juan Pablo II visitó el país y canonizó a 103 mártires coreanos. Esta fue la primera ceremonia de canonización celebrada fuera del Vaticano. Finalmente, en 2014, el Papa Francisco realizó su primera visita oficial a Corea en lo que fue su primera visita apostólica oficial a Asia, donde presidió la beatificación de 124 mártires coreanos. Los antepasados de la fe de la Iglesia en Corea, aun frente a duras persecuciones, conservaron su fe sin temor a la muerte. Bastaba una sola palabra de apostasía para recuperar los hogares destruidos, el honor perdido o los bienes confiscados. Sin embargo, movidos por el deseo de manifestar el amor de Jesucristo, de vivir según Sus enseñanzas y de alcanzar la vida eterna, eligieron vo l u n t a r i a mente el sufrimiento y la muerte. Sobre esta fe de los mártires se ha edificado la Iglesia católica en Corea, que hoy avanza como faro de esperanza para la evangelización del continente asiático.

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Noticias

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Consulta del Nuevo Inspector de las Antillas: La experiencia de consulta fue realizada por el P. Hugo Orozco, Consejero Regional para Interamérica, quien también ofreció detalles de todo el proceso que continúa luego de la consulta hasta la elección del nuevo Inspector por parte del Rector Mayor y su Consejo.

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Salesianos comparten encuentro fraterno con el senador Omar Fernández y el Sr. José Castillo en favor de la juventud: La alegría de compartir un almuerzo fraterno con el senador Omar Fernández y el Sr. José del Castillo. Más allá de títulos y cargos, lo vivimos como un encuentro de amistad, diálogo y esperanza en el crecimiento de nuestro país. Valoramos la cercanía y el impulso de quienes, desde su vocación, buscan aportar al bien común. Seguimos animándonos mutuamente a crecer en servicio, en fraternidad y en compromiso con la sociedad.

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Renovación de votos de nuestros hermanos teólogos Emer Santos, Félix Báez y Samuel Lovera: El 17 de agosto los hermanos teólogos Emer Santos, Félix Báez y Samuel Lovera renovaron sus votos religiosos junto a sus compañeros, reafirmando con alegría su entrega a Dios y su compromiso de seguir a Cristo al estilo de Don Bosco, al servicio de los jóvenes. Damos gracias a Dios por sus vidas y vocación, y los acompañamos con nuestra oración para que continúen caminando con fidelidad, esperanza y corazón salesiano.

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Nacionales

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La caridad es paciente, la caridad es benigna»: el Rector Mayor revela el tema del Aguinaldo 2027: El Rector Mayor, padre Fabio Attard, dio a conocer oficialmente el tema del Aguinaldo 2027, ofreciendo a la Familia Salesiana una reflexión profunda sobre el camino recorrido en los últimos años y sobre las perspectivas que se abren para el futuro. El nuevo tema, “La caridad es paciente, la caridad es benigna ‘Consagrados’ al bien integral de los jóvenes”, hunde sus raíces en el himno a la caridad de san Pablo y en la herencia pedagógica del Sistema Preventivo de Don Bosco, invitando a cada miembro de la Familia Salesiana a un renovado compromiso educativo y pastoral en favor de los jóvenes, especialmente los más necesitados.

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Encuentro del Equipo de Pastoral Juvenil Salesiana de las Antillas: Se reunió del 1 al 2 de septiembre para mirar juntos la realidad de nuestros jóvenes y seguir proyectando caminos para una pastoral viva, creativa, misionera y profundamente arraigada en Cristo. Somos colaboradores de Dios: Él ya está trabajando en la vida de cada joven, y nosotros estamos llamados a reconocer su obra, acompañarla y poner nuestros dones a su servicio.

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Escuela sociodeportiva Don Bosco de Jarabacoa celebra su 18.º aniversario: El Oratorio Centro Juvenil Don Bosco realizó el 8 de agosto un torneo masculino de fútbol 9, reuniendo a 16 equipos y 256 participantes de diferentes puntos del país. Durante la jornada fue reconoció al P. Juan Francisco Tejada Candelier, SDB, Párroco de María Auxiliadora. Por su entrega a la catequesis y la promoción de la fe, la disciplina y los valores mediante el deporte.

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Exalumnos

ANES 2026 ENCUENTRO ANUAL DE EXSEMINARISTAS SALESIANOS

Autor Equipo Editorial

| Foto Manuel Cubilete

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Los días 7, 8 y 9 de agosto de 2026, Pinar Quemado, Jarabacoa, volvió a convertirse en un lugar de encuentro, recuerdos y fraternidad con la celebración del Encuentro Anual de Exseminaristas Salesianos, una experiencia que reunió activamente a más de 100 exseminaristas, junto a sus familiares, amigos y numerosos salesianos. Más que una reunión anual, estos días fueron una oportunidad para regresar, desde la memoria y el corazón, a aquellas experiencias que marcaron nuestra formación en el aspirantado. Volver a Pinar Quemado fue, para muchos, encontrarnos nuevamente con una parte importante de nuestra propia historia: aquella etapa de juventud en la que aprendimos a compartir la vida, la fe, el estudio, la amistad, la disciplina y la alegría al más puro estilo de Don Bosco. Durante el encuentro se procuró revivir muchas de las actividades que formaban parte de nuestros años de formación. No faltaron los momentos de oración, el rezo del Santo Rosario, los juegos, la convivencia fraterna, los espacios de conversación y la tradicional fogata, que despertó recuerdos de aquellas noches compartidas entre cantos, historias, ocurrencias y sueños juveniles. Cada actividad parecía transportarnos por unos momentos a aquellos años en los que el sonido de una campana marcaba el ritmo de nuestras jornadas y donde la vida comunitaria nos enseñaba que cada momento, desde la oración hasta el recreo, tenía un profundo valor educativo. Uno de los momentos más significativos del encuentro fue la tarde alegre del sábado, que recuperó plenamente el espíritu del patio salesiano. Fue una tarde caracterizada por la espontaneidad, el entusiasmo, las bromas, los abrazos y, sobre todo, la alegría de volver a compartir. El tradicional dominó reunió alrededor de las mesas

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a distintos grupos de exseminaristas, convirtiéndose inmediatamente en escenario de sana competencia, risas y recuerdos. Otros volvieron al terreno para disfrutar de un animado partido de fútbol, reviviendo aquellas interminables jornadas deportivas del aspirantado. La presencia de los hijos de los exseminaristas aportó un significado especial al encuentro. Mientras los mayores recordaban su juventud, los niños disfrutaban de sus propios juegos y actividades, dando continuidad, de alguna manera, a ese ambiente familiar y festivo que siempre ha caracterizado la espiritualidad salesiana. La tarde estuvo acompañada también de variadas meriendas, compartidas generosamente durante toda la jornada, fortaleciendo ese ambiente sencillo y familiar en el que nadie se siente extraño y donde todo se convierte en una oportunidad para encontrarse con los demás. Y como no podía faltar estando en Jarabacoa, el baño en el río se convirtió igualmente en uno de los momentos más disfrutados. Entre conversaciones, fotografías, risas y recuerdos, volvimos a experimentar aquella libertad sencilla de otros tiempos, cuando una tarde junto al río podía convertirse en una de las mejores experiencias de toda una semana. El encuentro contó con una significativa presencia de salesianos sacerdotes y coadjutores, cuya participación fortaleció todavía más los vínculos de familia que nos unen a la Congregación Salesiana. Entre ellos estuvieron presentes el P. Inspector José Pastor, Víctor Pichardo, Genaro Martínez, Pablo Abreu, Ángel Sánchez, Tejadita y Rafael Payano, entre otros salesianos que compartieron cercanamente con los exseminaristas durante estos días. Para quienes pasamos por las casas de formación salesiana, reencontrarnos con ellos representa mucho más que volver a ver antiguos formadores o conocidos. Significa encontrarnos con personas que, de alguna manera, ayudaron a moldear nuestra personalidad, nuestra espiritualidad, nuestro sentido del servicio y nuestra manera de comprender la vida. Algunos siguieron el camino de la vida religiosa y


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sacerdotal; otros fueron llamados a formar una familia, desarrollar una profesión o servir a la sociedad desde distintos ambientes. Sin embargo, en todos permanece una huella común: Don Bosco y la experiencia salesiana recibida durante nuestros años de formación. Durante el encuentro fueron distinguidos algunos de los colaboradores del aspirantado de nuestros años de estudio, personas que, desde diferentes responsabilidades y servicios, hicieron posible que aquella casa fuera verdaderamente un hogar para tantos jóvenes. El reconocimiento fue expresión de una gratitud que permanece viva después del paso de los años. De manera especial fueron reconocidos también los salesianos mayores Jesús Pérez y Teófilo Castillo, valorando su trayectoria, entrega y testimonio dentro de la Familia Salesiana. Asimismo, se realizó el reconocimiento como miembro honorífico de nuestra asociación, al Dr. Andrés Ureña, destacando su cercanía, colaboración y vinculación con la fraternidad de los exseminaristas salesianos y los mismos salesianos de la inspectoría. Cada reconocimiento recordó una verdad muy sencilla: nuestra historia no fue construida solamente por grandes acontecimientos, sino por innumerables personas que estuvieron presentes cotidianamente, acompañando, educando, sirviendo y ofreciendo silenciosamente lo mejor de sí. La jornada del domingo 9 de agosto estuvo marcada por la celebración de nuestra Asamblea de Exseminaristas, espacio fundamental para evaluar el camino realizado, dialogar sobre la organización de la asociación y continuar proyectando iniciativas que permitan fortalecer nuestros vínculos. La asamblea evidenció que esta fraternidad no vive solamente de recuerdos. Existe también un firme deseo de continuar construyendo futuro, favoreciendo espacios de encuentro, solidaridad, comunicación y acompañamiento entre quienes un día compartimos la misma experiencia formativa.

Porque recordar nuestros años de aspirantado tiene sentido cuando esos recuerdos nos ayudan también a preguntarnos qué podemos aportar hoy. Aquella formación recibida continúa invitándonos a ser hombres comprometidos con nuestras familias, con la sociedad, con la Iglesia y con la misión salesiana. El encuentro culminó con la celebración de la Eucaristía, colocando ante Dios todo lo vivido durante estos tres días. Fue el momento para agradecer por quienes estaban presentes, recordar a quienes ya han partido a la Casa del Padre y reconocer que, después de tantos años, seguimos unidos por una historia y una espiritualidad común. Terminábamos así como tantas veces lo hicimos durante nuestros años de formación: reunidos alrededor del altar. Al finalizar, cada uno emprendió nuevamente el camino hacia su hogar llevando consigo fotografías, anécdotas, abrazos y nuevos recuerdos. Pero, sobre todo, llevábamos renovada aquella certeza de que existen amistades y experiencias que el paso del tiempo no consigue borrar. Durante tres días, Pinar Quemado volvió a ser nuestro aspirantado. Volvieron los juegos, el fútbol, el dominó, el rosario, la fogata, el río, las meriendas, las conversaciones y las risas. Volvieron también los nombres, los rostros y aquellas historias que creíamos olvidadas. Y quizás ese sea precisamente uno de los mayores regalos de este Encuentro Anual de Exseminaristas Salesianos: descubrir que, aunque hayan transcurrido los años y nuestros caminos hayan tomado direcciones diferentes, seguimos perteneciendo a una gran familia. Una familia que continúa encontrándose bajo la mirada de María Auxiliadora y que conserva en el corazón aquella enseñanza de Don Bosco que aprendimos desde jóvenes: vivir la fe con alegría, cultivar la amistad y hacer de nuestra vida un servicio a los demás.

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Exalumnos

EXALUMNOS DE DON BOSCO IMPACTA A MÁS DE 500 NIÑOS Y NIÑAS EN SU OPERATIVO DE ENTREGA DE ÚTILES ESCOLARES “PORFIRIO MARTE”

Autor Emerson Gonzales

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Barahona, República Dominicana – Con el firme compromiso de apoyar la educación y fomentar los valores salesianos en las nuevas generaciones, la Fundación Encuentro de Generaciones de Exalumnos Don Bosco (EGEDONBOSCO INC.) concluyó con rotundo éxito su Operativo de Entrega de Útiles Escolares. La jornada está dedicada de manera especial al educador de generaciones Porfirio Marte, quien laboró en el Colegio Don Bosco en la recepción por más de 30 años. Este operativo logró impactar a más de 500 niños, niñas y adolescentes de comunidades vulnerables. El operativo solidario extendió su alcance a diversas localidades y grupos, priorizando aquellos con mayor necesidad de apoyo de cara al nuevo año escolar. Entre los beneficiados se encuentran cientos de niños de comunidades vulnerables en la provincia de Barahona, participantes del Verano Educativo realizado en la Casa Salesiana Cristo Rey. De igual forma, la fundación llevó su aporte al barrio Cristo Rey en Santo Domingo, donde apadrina todos los años a un grupo de niños y jóvenes dedicados a la práctica del boxeo, demostrando que el deporte y la educación son herramientas fundamentales para el desarrollo integral. Más allá de la entrega de kits escolares completos —que garantizan que los estudiantes cuenten con las herramientas necesarias para su aprendizaje—, los miembros de EGEDONBOSCO INC. vivieron momentos de profunda conexión con los beneficiarios. Fieles al espíritu de San Juan Bosco, los exalumnos compartieron dinámicas, juegos y alegría con los más pequeños. Durante los encuentros, los miembros de la fundación transmitieron un poderoso mensaje de superación, inculcando en los niños y jóvenes los mismos valores de fe, honestidad, trabajo y solidaridad que ellos aprendieron durante sus años de formación en las aulas salesianas. “Este operativo, que con mucho orgullo dedicamos a Porfirio Marte, no se trata solo de entregar cuadernos y lápices, sino de entregar esperanza. Queremos que estos niños sepan que creemos en ellos y que, con educación y buenos valores, pueden ser los buenos cristianos y honrados ciudadanos que nuestra sociedad necesita”, expresó la directiva de la Fundación

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EGEDONBOSCO INC. durante una de las entregas. Con esta iniciativa, la Fundación Encuentro de Generaciones de Exalumnos Don Bosco reafirma su misión de devolver a la sociedad un poco de lo mucho que recibieron en su juventud, construyendo puentes de solidaridad y apostando por la educación como el motor principal para transformar vidas en la República Dominicana. Acerca de EGEDONBOSCO INC. La Fundación Encuentro de Generaciones de Exalumnos Don Bosco (EGEDONBOSCO INC.) es una organización sin fines de lucro conformada por antiguos alumnos salesianos. esta tiene más de 3000 miembros activos y su misión es promover el bienestar, la educación y el desarrollo integral de la juventud dominicana, guiados por el sistema preventivo y los valores inculcados por San Juan Bosco.


Educación

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LA EDUCACIÓN SALESIANA QUE TRANSFORMA JÓVENES DOMINICANOS BRILLAN EN STEM RACING RD 2026 “La educación es cuestión del corazón”. Con esta convicción de Don Bosco, la Familia Salesiana continúa formando jóvenes capaces de responder con creatividad, liderazgo y compromiso a los desafíos del mundo actual. Una muestra de ello se vivió el pasado 13 de junio, durante la primera edición nacional de STEM Racing RD 2026, donde estudiantes salesianos demostraron que la excelencia académica y la formación en valores caminan de la mano. Las comunidades educativas del Instituto Politécnico Industrial de Santiago (IPISA) y del Instituto Salesiano Don Bosco (ISDB) participaron, junto a más de quince centros educativos del país, en esta competencia inspirada en la Fórmula 1, una iniciativa que integra ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas (STEM) con habilidades de comunicación, mercadeo, trabajo en equipo y gestión de proyectos. Durante la jornada, celebrada en Santo Domingo, los equipos diseñaron, fabricaron y defendieron sus proyectos, poniendo en práctica no solo conocimientos técnicos, sino también competencias humanas que reflejan una educación integral. El equipo SpeedBolt, del IPISA, alcanzó el primer lugar en la categoría Professional, convirtiéndose en el primer campeón nacional de STEM Racing RD. Este importante logro le permitirá representar a la República Dominicana en la Final Mundial de STEM Racing Global, que tendrá lugar en Singapur el próximo mes de octubre, donde compartirán escenario con delegaciones de más de ochenta países.

Como reconocimiento adicional a su excelencia, SpeedBolt recibió también el premio al Mejor Portafolio, distinción que valora el rigor en la planificación, la investigación, la organización y la presentación integral del proyecto. Por su parte, el equipo AB Racing, del Instituto Salesiano Don Bosco, obtuvo el reconocimiento Sponsorship & Marketing, gracias a la solidez de su estrategia de comunicación, la gestión de patrocinadores y la construcción de una identidad de equipo coherente y creativa. Este premio resalta capacidades como el liderazgo, la innovación y el trabajo colaborativo. Más allá de los reconocimientos obtenidos, esta experiencia confirma que la propuesta educativa salesiana sigue formando jóvenes preparados para afrontar los retos del presente con competencia profesional, sentido ético y espíritu de servicio. Don Bosco soñó con una educación que formara buenos cristianos y honrados ciudadanos. Hoy ese sueño continúa haciéndose realidad cuando los estudiantes descubren sus talentos, trabajan unidos, ponen la tecnología al servicio del bien común y comprenden que el conocimiento adquiere su mayor valor cuando se comparte para transformar la sociedad. La participación de SpeedBolt y AB Racing es motivo de alegría para toda la Familia Salesiana de las Antillas. Sus logros hablan del compromiso de educadores, familias y comunidades que, día tras día, acompañan a los jóvenes en su crecimiento humano, espiritual y profesional.

Autora Vachelle Santana

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Fe Juvenil

10 RAZONES PARA SER PLENAMENTE HUMANOS SEGÚN LA ENCÍCLICA MAGNIFICA HUMANITAS

Autor Dr. Waddy Mercado Maldonado

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Querida comunidad educativa salesiana: Vivimos en una época marcada por avances tecnológicos, especialmente por la inteligencia artificial. Estos avances ofrecen oportunidades, pero también plantean una pregunta fundamental: ¿cómo podemos seguir siendo plenamente humanos en un mundo cada vez más tecnológico? La encíclica Magnifica Humanitas, del papa León XIV, responde a este desafío invitándonos a colocar siempre a la persona, su dignidad en el centro. El documento fue firmado el 15 de mayo de 2026 y está dedicado a custodiar la persona humana en el tiempo de la inteligencia artificial. Como comunidad salesiana, esta reflexión tiene un significado, porque nuestra misión educativa busca acompañar a los jóvenes para que lleguen a ser buenos cristianos y honrados ciudadanos. Por eso, presentamos diez razones para educar en una humanidad plena. 01. Porque toda persona posee una dignidad única. Cada ser humano tiene un valor que no depende de sus capacidades, conocimientos, rendimiento o utilidad. Educar significa ayudar a joven a reconocer su dignidad y respetar la de los demás. 02. Porque la tecnología debe estar al servicio de la persona. La inteligencia artificial puede ser una herramienta valiosa para aprender, investigar y comunicarnos, pero no debe sustituir a la persona. La tecnología debe orientarse al bien humano y al bien común. 03. Porque educar es formar integralmente. Una educación desarrolla la inteligencia, la conciencia, los afectos, la espiritualidad, la responsabilidad y la capacidad de relacionarse con los demás. 04. Porque necesitamos aprender a buscar la verdad. En medio de tanta información, imágenes y opiniones, los jóvenes necesitan desarrollar pensamiento crítico. La escuela debe ser un espacio donde se aprenda a investigar, reflexionar, discernir y amar la verdad. 05. Porque la libertad necesita responsabilidad. Ser libre no significa hacer cualquier cosa. Educar

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para la libertad implica enseñar a tomar decisiones conscientes, reconocer sus consecuencias y respetar los derechos de los demás. 06. Porque nadie se realiza viviendo aislado. La persona está llamada a la relación y a la comunión. Por eso, la educación debe cultivar la amistad, la solidaridad, el diálogo, la empatía y el servicio. La comunidad salesiana puede ser un verdadero espacio para aprender a convivir. 07. Porque debemos cuidar a los más vulnerables. Una educación humana no deja atrás a quienes tienen mayores dificultades. La inclusión, la solidaridad y la preocupación por quienes sufren son expresiones concretas del amor cristiano. 08. Porque necesitamos reconocer nuestros límites. El progreso no consiste en eliminar toda fragilidad humana. Reconocer nuestros límites puede ayudarnos a crecer en responsabilidad, solidaridad y cuidado mutuo. Ser plenamente humanos también significa aceptar que necesitamos de los demás. 09. Porque educar también significa cultivar la espiritualidad. Para la visión cristiana, la plenitud humana no se alcanza mediante conocimientos o avances tecnológicos. La persona está llamada a descubrir en Cristo el sentido de su existencia y a vivir desde el amor. 10. Porque debemos construir una sociedad más humana y fraterna. La educación no puede limitarse al éxito individual. Debe preparar personas capaces de colaborar, servir, construir justicia y cuidar nuestra Casa común. Cada joven puede aportar sus talentos para transformar la sociedad. Como comunidad educativa salesiana, estamos llamados a educar mucho más que estudiantes competentes: estamos llamados a formar personas plenamente humanas, capaces de pensar, amar, servir, discernir y vivir con sentido. Don Bosco comprendió que educar es acompañar el corazón de los jóvenes y ayudarlos a descubrir sus mejores posibilidades. En la era de la inteligencia artificial, nuestra tarea se vuelve más necesaria.


Comunicación

AMÉRICA SALESIANA ANTE EL DESAFÍO DE LA INTELIGENCIA ARTIFICIAL COMUNIÓN, MISIÓN Y PRESENCIA ESTRATÉGICA EN EL CONTINENTE DIGITAL

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Del 19 al 24 de octubre de 2026, Santo Domingo será punto de encuentro para los responsables de la Comunicación Social de los Salesianos de América. Delegados procedentes de distintas Inspectorías se reunirán en la Sede Inspectorial de los Salesianos de Don Bosco en las Antillas para celebrar el Encuentro Continental de Delegados de Comunicación Social de América, bajo el lema «Comunión, Misión y Presencia Estratégica en el Continente Digital». El Encuentro ha sido concebido como un espacio de discernimiento y planificación para preguntarnos cómo comunicar hoy la misión de Don Bosco en una sociedad profundamente transformada por la cultura digital. El objetivo es escuchar las realidades, desafíos y oportunidades de las Inspectorías y avanzar hacia una hoja de ruta continental para los próximos tres años, fortaleciendo la colaboración y haciendo más visible, relevante e impactante la presencia salesiana. Esta reflexión adquiere una importancia particular ante el acelerado desarrollo de la inteligencia artificial. La IA ya está modificando la manera de estudiar, trabajar, crear imágenes y videos, buscar información, relacionarnos y producir contenidos. Para quienes tienen la misión de educar y evangelizar a los jóvenes, no se trata de una realidad futura: ya forma parte del ambiente en el que ellos viven. Por ello, la inteligencia artificial ocupará un lugar significativo dentro de la reflexión del Encuentro. Entre las prioridades planteadas aparecen expresamente la IA y el discernimiento digital, junto con la evangelización digital, la participación juvenil, la identidad y el storytelling salesiano, la ética, la protección de menores, la formación de comunicadores y la credibilidad de nuestras obras. La pregunta salesiana, sin embargo, no puede reducirse a «¿qué podemos hacer con la IA?». Debemos preguntarnos también: «¿qué tipo de presencia humana queremos ofrecer en un mundo cada vez más mediado por algoritmos?» Don Bosco supo comprender los lenguajes y medios

de su tiempo. Utilizó la imprenta, escribió, publicó y creó redes de comunicación porque comprendió que comunicar era también educar y evangelizar. Hoy esa misma audacia nos invita a entrar inteligentemente en la cultura digital, pero sin perder aquello que constituye el corazón del carisma: la presencia, el acompañamiento, la confianza y el encuentro personal con los jóvenes. La inteligencia artificial puede ayudarnos a traducir, analizar información, organizar procesos, producir materiales y ampliar extraordinariamente nuestra capacidad comunicativa. Pero ninguna herramienta puede sustituir la experiencia profundamente salesiana de alguien que escucha, acompaña y se hace presente. Precisamente por eso, el documento que orienta el Encuentro afirma que la Comunicación Social no debe entenderse simplemente como producción de medios o publicidad, sino como ministerio de comunión, cultura de la escucha, testimonio de transparencia y alegría, presencia pastoral estratégica y respuesta misionera ante las realidades de la era digital. Durante las jornadas habrá espacios de reflexión, intercambio de experiencias, comunicación de crisis, trabajo colaborativo y planificación regional. Todo deberá conducir a resultados concretos: prioridades comunes, mecanismos de colaboración entre Inspectorías, propuestas de protocolos, orientaciones para la formación de comunicadores y nuevas iniciativas frente a la cultura digital y el desarrollo de la IA. Santo Domingo será, por unos días, un laboratorio continental de comunicación salesiana. Y quizás una de las preguntas más importantes que acompañará el encuentro sea también una de las más sencillas: «en medio de máquinas cada vez más capaces de comunicar, ¿cómo podemos ser cada vez más humanos, más salesianos y más cercanos a los jóvenes?» Porque el desafío no consiste únicamente en estar en el continente digital. El verdadero desafío salesiano es estar allí como Don Bosco estaría hoy: con inteligencia, creatividad y, sobre todo, con corazón. Septiembre - Octubre 2026

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Felices con DB

MÁS DE 300 JÓVENES VIVEN UNA EXPERIENCIA DE FE Y SERVICIO EN ‘FELICES CON DON BOSCO 2026’

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República Dominicana — Cientos de jóvenes de las diferentes casas salesianas del país participaron del 23 al 26 de julio en el campamento nacional Felices con Don Bosco 2026, una experiencia de evangelización, formación y convivencia inspirada en el lema «Hagan lo que Él les diga», tomado del relato de las bodas de Caná (Jn 2,5). A continuación te compartimos el testimonio de jóvenes que vivieron la experiencia. Luisanna Jeffry Cepeda Centro Juvenil Sagrado Corazón de Jesús – Villa Juana -Junto a María resuena una frase llena de confianza: “Hagan lo que Él les diga”. Estas palabras se convirtieron en una invitación concreta durante Felices con Don Bosco 2026. Dios nunca comienza pidiéndonos grandes cosas y el P. José Pastor Ramírez lo sintetiza en 5 pasos: vaciarse, encontrar, discernir, transformarse y salir. En la montaña comprendí especialmente los dos primeros: “vaciarnos” del orgullo, de la necesidad de tener siempre el control y de creer que podemos hacerlo todo solos, para así “encontrar” a Dios en lugares donde antes solo veíamos rutina, cansancio, silencio o dificultad, porque cuando aprendemos a confiar, algo dentro de nosotros comienza a transformarse. Sencillamente cuando el corazón cambia, ya no puede quedarse quieto, uno sale a cuidar, a creer, a responder y, sobre todo a: AMAR. Seguir a Cristo es atreverse como Ma-

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ría, es confiar incluso sin tener todas las respuestas y simplemente hacer lo que Él nos diga. Adan Emmanuel Paniagua Lara Oratorio María Auxiliadora (OMA) -Felices con Don Bosco 2026 fue, para mí, mucho más que un campamento para animadores. Fue un encuentro muy bonito con Dios a través de los jóvenes, de las comunidades que nos recibieron con tanto cariño y de la naturaleza. Ver la alegría de cada niño al saludarnos y compartir con tantas personas me ayudó a confirmar mi sí al deseo de ser salesiano. También entendí que muchas veces creemos que vamos a servir y a dar lo mejor de nosotros, pero al final somos nosotros quienes recibimos mucho más de lo que entregamos. Cada subida, cada cansancio y cada dificultad en las montañas me dejaron una enseñanza. En ese camino pude conocerme mejor, descubrir mis propias tinajas vacías y darme cuenta de que, cuando dejamos que Dios actúe en nuestra vida, Él las llena con su amor y su gracia. Sin duda, fue una experiencia que dejó huella en mi corazón. Wiselly Peralta Santiago, IPIDBSOCO -Felices con Don Bosco fue mucho más que un campamento; fue esa experiencia que llegó para quedarse en mi corazón. Al principio no entendía el concepto de este año, por qué cada día dormiríamos en un lugar diferente, ni cómo este campamento


Felices con DB

sería una misión al mismo tiempo. No sabíamos a dónde íbamos, qué comeríamos ni qué nos esperaba al día siguiente. Y ahí estuvo la magia, en no tenerlo todo bajo control y aprender a descubrir a Dios en el camino. Lo encontré en las conversaciones con mis compañeros, en las sonrisas de los niños de Los Guineos, en la sencillez con la que me enseñaron que para ayudar no hace falta tener mucho, sino poner al servicio de los demás aquello que Dios ha puesto en nuestras manos. Luis Emilio Molina Cristo Rey, FMA -Si tuviera que resumir la experiencia que fue Felices con Don Bosco 2026 en una sola palabra, definitivamente sería interpelante. Este campamento fue una invitación constante a cuestionarme muchas cosas, obligándome a hacer una pausa necesaria para detenerme, observar mi entorno, evaluar mis rutinas y reflexionar sobre la forma en que vivo mi fe. Todas estas situaciones y momentos de introspección sirvieron para despejar mi mente, dándome la claridad

y el impulso necesarios para continuar transitando el camino que recorremos como jóvenes cristianos. Dari Luis Oratorio Centro Juvenil Don Bosco, Jarabacoa: -La experiencia de Felices con Don Bosco 2026 me ayudó a crecer tanto a nivel personal como comunitario, fortaleciendo los lazos con los animadores y con las diferentes casas salesianas. Uno de los momentos que más me marcó fue la caminata, donde, a pesar de los obstáculos y de pensar que no lograría completarla, descubrí que muchas veces somos capaces de superar límites que nosotros mismos nos imponemos. Durante el recorrido comprendí también la importancia de desconectarnos de las redes sociales y de las distracciones para conectar verdaderamente con Dios, con la naturaleza y con las personas que caminan a nuestro lado. La convivencia, el trabajo en equipo y los espacios compartidos me hicieron experimentar que, más allá de las diferencias entre casas, somos una sola Familia Salesiana.

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En la Mira

¿DE QUÉ SIRVE SABER TANTO CUANDO HEMOS APRENDIDO TAN POCO?

Autora Aimée Rosa

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aimeerosa@gmail.com

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En República Dominicana y Centroamérica, el tema educación siempre es protagonista, atemporal, importante y prioritario. La cultura subdesarrollada nos obliga a verlo así y no es para menos. Cuando hablamos de educación, nos referimos a competencias, indicadores, tecnología, rendimiento académico, al reto de preparar a los jóvenes para un mundo cada vez más competitivo. Y todo eso importa, todo eso lo envuelve. Pero, en medio de tanta preocupación por formar individuos capaces, quizá deberíamos detenernos a preguntarnos algo más esencial: ¿estamos formando también buenos seres humanos? El rol del maestro ha cambiado profundamente, lo suficiente como para debatirlo. Hoy se le exige enseñar, acompañar, orientar, contener, innovar y, muchas veces, suplir carencias que trascienden las paredes de la escuela. Pero tampoco podemos pedirle que sea el único responsable de una tarea que corresponde a toda la sociedad. Educar para la vida requiere recuperar el valor de las actitudes y las aptitudes. Hay que engordar los conocimientos, sí, pero sin dejar de lado valores como el respeto, empatía, responsabilidad, tolerancia a la frustración, resiliencia, capacidad de escucha, valentía para levantarse ante cualquier caída, etc. Quizás, hemos confundido derechos con ausencia de límites y bienestar con evitar cualquier incomodidad. Se habla de una “generación de cristal”, con poca capacidad para tolerar el fracaso, la crítica o la espera. Pero antes de señalar a los jóvenes, conviene preguntarnos quién los está formando, qué modelos observan y qué estamos dejando de enseñarles. No podemos exigir fortaleza emocional a quienes hemos protegido de toda dificultad, ni reclamar sensibilidad

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a quienes crecieron viendo la indiferencia como una respuesta cotidiana. En nuestras escuelas, pero también en nuestros hogares, necesitamos volver a educar el carácter. Un excelente profesional que carece de honestidad, compasión o sentido de responsabilidad puede ser muy competente, pero difícilmente contribuirá a construir una sociedad mejor. Y un maestro que domina su disciplina, pero no comprende el poder de una palabra, de un gesto de confianza o de una mirada que dignifica, puede transmitir conocimientos sin necesariamente dejar huellas humanas. Quizás el gran desafío educativo de nuestro país no sea solamente formar dominicanos preparados para competir en el mundo, sino dominicanos capaces de convivir en él, individuos capaces de desenvolverse con bien en ese mismo mundo. Personas que sepan debatir sin irse a lo personal, dialogar sin juzgar, ganar sin humillar, perder sin destruirse, disentir sin agredir, exigir sus derechos sin olvidar sus deberes y utilizar sus talentos para servir, no únicamente para sobresalir. Educar para seguir siendo humanos es, en definitiva, recordar que detrás de cada título hay una persona, detrás de cada estudiante hay una historia y detrás de cada maestro hay una posibilidad de transformar vidas. Porque una nación no se sostiene únicamente con profesionales competentes; se sostiene, sobre todo, con seres humanos capaces de reconocerse en los demás, conectando genuinamente, conscientes del temor a Dios en cada acción. ¿De qué sirve saber tanto cuando hemos aprendido tan poco? ¿Será que al aula le falta humanidad?...


FMA

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fue hermosa y me hizo plenamente feliz. De manera especial, guardo en el corazón mi misión en los Centros Juveniles. Fue una dicha verlos caminar con alegría, compartiendo la vida en fraternidad». Sor Victoria recuerda con especial cariño sus años en los sectores populares: «En Cristo Rey pasé la mayor parte de mis años mozos y fue allí donde más disfruté del bullicio. Los niños siempre fueron motivo de gran alegría y la chispa que encendía mi vida». Más que transmitir conocimientos, su misión estuvo marcada por el encuentro cotidiano, en fidelidad a la pedagogía de Don Bosco y Madre Mazzarello. Una pedagogía que conserva hoy toda su vigencia: no basta con querer el bien de los muchachos; ellos necesitan sentirse queridos. «Ellos sabían que eran amados porque compartía mi vida a su lado y estaba siempre disponible», afirma sor Andrea. Para sor Victoria, la cercanía también ha sido esencial: «Estar entre los niños, disfrutar de sus juegos y de lo que a ellos les gusta es la mejor manera de llegar a su corazón». En tiempos de pantallas, inmediatez e Inteligencia Artificial, estas palabras adquieren una fuerza particular. Escuchar, conversar, compartir, jugar y dedicar tiempo al otro pueden parecer gestos sencillos, pero siguen siendo caminos privilegiados para llegar al corazón. «Esa compañía y cercanía es precisamente lo que necesitan para sentirse seguros, amados e importantes», expresa sor Victoria. Las cinco décadas de vida consagrada de sor Andrea y sor Victoria son, ante todo, un testimonio de vocación, alegría y entrega. Su experiencia nos recuerda que la tecnología puede transformar nuestras herramientas, pero nunca podrá sustituir una mirada humana, una palabra oportuna ni la cercanía de quien sabe hacerse presente. Como señala Magnífica Humanitas, el educador está llamado a «permanecer profundamente humano», custodiando en cada persona esa dimensión que ninguna máquina podrá jamás sustituir (n. 67). Cincuenta años después, permanece la certeza: para transformar vidas hay que estar cerca; y para educar verdaderamente, hay que hacerlo desde el corazón.

Autora Sor Ashley Medrano, FMA

50 AÑOS DE ENTREGA

EDUCAR PARA SEGUIR SIENDO HUMANOS

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Cincuenta años de profesión religiosa son también cinco décadas de historias compartidas, rostros que permanecen en la memoria y vidas marcadas por una vocación vivida al estilo de Don Bosco y Madre Mazzarello. Sor Andrea Jiménez y sor Victoria Aybar, Hijas de María Auxiliadora, celebraron sus Bodas de Oro dando gracias por el camino recorrido y por tantos niños y jóvenes que han enriquecido su misión. «Educar evangelizando y evangelizar educando» continúa siendo uno de los pilares de la misión salesiana. En una sociedad marcada por los avances tecnológicos y la Inteligencia Artificial, esta convicción adquiere una renovada actualidad y plantea una pregunta esencial: ¿cómo seguir formando personas sin perder aquello que nos hace humanos? Al evocar sus años de servicio, sor Andrea lo hace con gratitud: «La experiencia compartida con los niños y jóvenes

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FMA

FMA CONMEMORAN 154 AÑOS DE FUNDACIÓN Y CELEBRAN LA FIDELIDAD DE SUS HERMANAS

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Autora Sor Ashley Medrano, FMA

Con motivo del 154.º aniversario de la fundación del Instituto de las Hijas de María Auxiliadora (FMA), la Inspectoría Antillana San José se vistió de fiesta durante los primeros días de agosto para dar gracias a Dios por la fidelidad y la vocación de sus hermanas. En un ambiente de fraternidad y oración, hermanas, familiares y amigos se reunieron el sábado 1 de agosto 2026, en la Casa de Salud Madre Ersilia Crugnola para dar gracias por las Bodas de Diamante de Sor Petronila Carvajal, al cumplir 75 años de profesión religiosa. En ese mismo espíritu de gratitud se reconocieron los 70 años de entrega de Sor Francisca Peralta, y los 65 años de Sor Concepción Mercado y de Sor Elba Ramírez, pidiendo de manera especial por la salud de todas.

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Durante la misma eucaristía, también festejaron los 60 años de vida salesiana Sor Teresita Santa, Sor Yolanda Vargas y Sor Lucila Padilla. Esta última partió a la paz del Señor un mes después de la celebración, dejando el recuerdo de una labor incansable como educadora y fiel animadora de los Salesianos Cooperadores. Dentro de la misma celebración se agradeció la emisión de votos temporales de Sor Yaselis Faucett y, el miércoles 5 de agosto 2026, en la Casa Inspectorial María Auxiliadora de Santo Domingo, se celebró la primera profesión religiosa de Sor Ashley Medrano. Ambas celebraciones recuerdan que el Señor sigue llamando en todos los tiempos a mujeres con el corazón dispuesto a seguirlo al estilo de Don Bosco y Madre Mazzarello.


FMA

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LANZAN LEMA

TODOS A BORDO ¡EN MISIÓN! En un ambiente de alegría, entusiasmo y profundo sentido de pertenencia, representantes de las comunidades educativas de las Hijas de María Auxiliadora (FMA) en República Dominicana se reunieron el sábado 5 de septiembre en la Casa Inspectorial María Auxiliadora, en Santo Domingo, para el lanzamiento del lema educativo-pastoral del año escolar 2026-2027: «Todos a bordo ¡En misión!». Más que un lema, «Todos a bordo» se presenta como una invitación a emprender juntos el camino de la misión, con el corazón dispuesto a navegar hacia nuevos horizontes, poniendo los dones personales y comunitarios al servicio de la educación y la evangelización. La imagen del barco evoca la historia misionera de las primeras Hijas de María Auxiliadora, quienes, con valentía y confianza en Dios, dejaron su tierra para embarcarse hacia nuevas tierras y llevar el carisma salesiano más allá de sus fronteras. Su experiencia continúa siendo hoy una fuente de inspiración para quienes hacen vida en las comunidades educativas. Este año tiene, además, un significado especial, pues se enmarca en la preparación de dos acontecimientos de gran relevancia para la Familia Salesiana: el 150.º aniversario de la primera expedición misionera de la Congregación, realizada el 14 de noviembre de 1887, y el 90.º aniversario de la llegada de las primeras FMA a República Dominicana, el 2 de noviembre de 1937. Ambas celebraciones ofrecen la oportunidad de agradecer la historia vivida, reconocer la huella de tantas mujeres que han entregado su vida a la misión y renovar el compromiso de continuar llevando

adelante el sueño educativo de san Juan Bosco y santa María Domenica Mazzarello. El lema «Todos a bordo ¡En misión!» recuerda que la misión salesiana es una tarea compartida. Hermanas, educadores, estudiantes, familias, colaboradores y jóvenes están llamados a asumir su protagonismo desde el lugar que les corresponde, haciendo de cada comunidad educativa un espacio donde la educación, la fe, la alegría y el servicio se conviertan en caminos para anunciar a Jesús. En este sentido, la misión no se limita a grandes acciones, sino que se hace realidad en los pequeños gestos de cada día: en la cercanía, la escucha, el acompañamiento, el servicio y el testimonio de quienes educan y acompañan a las nuevas generaciones. A lo largo del año, la Inspectoría desarrollará un itinerario formativo y pastoral mediante diferentes sublemas mensuales, que ayudarán a profundizar el significado de esta consigna y acompañarán a las comunidades educativas en su preparación para las celebraciones jubilares. Así, el nuevo año educativo-pastoral comienza con una invitación clara y esperanzadora: subir juntos a la barca, fortalecer los vínculos y asumir con alegría la misión de educar y evangelizar al estilo salesiano. Con María Auxiliadora, Don Bosco y Madre Mazzarello como referentes e inspiradores, las comunidades educativas de las Hijas de María Auxiliadora en República Dominicana se disponen a navegar hacia nuevos horizontes, con la certeza de que la misión se vive mejor cuando todos están a bordo. ¡Todos a bordo… ¡en misión!

Autora Sor Ashley Medrano, FMA

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HAY BATALLAS QUE NO SE GANAN HACIENDO MÁS, SINO APRENDIENDO A CONFIAR MÁS.

CUANDO NO SEPAS QUÉ HACER, TOMA EL ROSARIO Y CAMINA CON MARÍA.


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