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Boletín Salesiano julio - agosto 2026

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CONTENIDO

Presentamos la edición julio-agosto 2026 del Boletín Salesiano, bajo el lema “Verano que transforma: tiempo para aprender, servir y crecer con alegría”. Queremos descubrir cómo este tiempo puede convertirse en una verdadera escuela de vida, donde las experiencias vividas dejan huellas profundas y ayudan a formar jóvenes comprometidos, solidarios y abiertos a la acción de Dios. Este número nos invita a mirar el verano como un tiempo para renovar el corazón. Aprender no se limita al aula; servir no es exclusivo de quienes realizan grandes obras; crecer no depende únicamente de la edad. Cada encuentro, cada gesto de solidaridad y cada momento compartido puede convertirse en una ocasión para descubrir la presencia de Dios y responder con generosidad a su llamado. Que estas páginas nos inspiren a vivir un verano diferente: un verano que transforme nuestra mirada, fortalezca nuestra fe, renueve nuestro compromiso con los jóvenes y nos impulse a seguir construyendo, al estilo de Don Bosco, comunidades donde la educación, la evangelización y la alegría caminen siempre de la mano. Porque cuando el tiempo libre se vive con sentido, acompañado por el amor de Dios y el espíritu salesiano, el verano deja de ser solamente una estación del año para convertirse en una experiencia que transforma la vida.

El Boletín Salesiano es la revista oficial de formación, animación y difusión de la Familia Salesiana. Fue fundado por San Juan Bosco en 1877. Actualmente se imprime en 55 ediciones y 25 lenguas diversas y se distribuye en 151 naciones de los 5 continentes.

Este medio de difusión se sostiene con ayuda de sus lectores y les agradecemos su cooperación para mantener el boletín y las obras salesianas en las Antillas, y por tendernos sus manos en las misiones salesianas en el mundo.

El Boletín Salesiano se distribuye gratuitamente a la Familia Salesiana y a los amigos de Don Bosco.

El costo de la edición y la distribución del Boletín Salesiano se cubre con las contribuciones voluntarias de sus lectores. Sus aportes puede enviarlos a:

Nombre: Sociedad Salesiana

RNC: 401501122

Cuenta corriente: 08299280641

Banco: BHD-LEÓN

Descripción: Boletín Salesiano

www.salesianosantillas.org

Todos los Derechos Reservados ® Inspectoría Salesiana de las Antillas Las opiniones y/o informaciones contenidas en los artículos firmados por autores determinados son de la exclusiva responsabilidad de éstos.

Edición Antillas: Año 71, No. 4, Julio - Agosto 2026

Director: P. Pablo Abreu, SDB | Director Ejecutivo: Francisco Alberto Pérez | Editora: Lesly Nuñez | Diseño Editorial: Renelis Abreu Ramírez | Consejo Editorial: Aimeé Rosa, Leslie Tavárez, P. Emilio Torres, SDB, P. Genaro Martínez, SDB, Sor Elizabeth Corsino, FMA, Vanessa Caraballo | Colaboradores de esta edición: P. José Pastor Ramírez, SDB, P. Luis Timossi, SDB, SCFPA, Aimée Rosa, Sor Elizabeth Corsino, FMA, P. Ysidro Ramírez, SDB, Hector Mojica, Waddy Mercado Maldonado, Colaboración de la Agencia Salesiana de Noticias (ANS) | Fotografía: Plus Photos, Juan Pablo Santos, L. Alexánder Domínguez, SDB, Miguel Espinal, Pamela Hernández | Distribución: Salesianos Antillas | Impresión: Amigo del Hogar | Sede Legal y Administrativa: Inspectoría Salesiana de Las Antillas, Av. 30 de Marzo #52. Apartado 2569, Santo Domingo, R.D Tel. (809) 688-7746 ext. 236 | Correo electrónico: boletinantillas@gmail.com

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UN VERANO COMO EN VALDOCCO

IHay veranos que apenas ocupan unas páginas en el calendario y otros que permanecen para siempre en la memoria. No porque hayan estado llenos de viajes extraordinarios o grandes acontecimientos, sino porque en ellos alguien creyó en nosotros, nos invitó a salir de nosotros mismos o nos ayudó a descubrir que la verdadera alegría nace cuando la vida encuentra un propósito.

Las vacaciones suelen entenderse como un tiempo para desconectarse. Sin embargo, desde la mirada salesiana, son mucho más que una pausa en las obligaciones escolares: representan una oportunidad privilegiada para que el corazón siga aprendiendo. Don Bosco lo comprendió antes que nadie. En Valdocco, los momentos de juego, de paseo, de trabajo compartido y de oración nunca fueron un simple entretenimiento. Eran espacios donde los jóvenes descubrían que Dios caminaba con ellos en lo cotidiano y que cada experiencia podía convertirse en escuela de humanidad.

El Aguinaldo 2026, «Hagan lo que él les diga», encuentra en el verano un escenario privilegiado para hacerse vida. Escuchar la voz del Señor no ocurre únicamente en el silencio de una capilla. También sucede cuando un joven decide dedicar parte de sus vacaciones al voluntariado, cuando una familia recupera el tiempo para dialogar sin prisas, cuando un campamento enseña a confiar en los demás, cuando una caminata invita a contemplar la creación o cuando un oratorio abre sus puertas para que ningún niño pase el verano en soledad.

Vivimos en una cultura que ofrece múltiples formas de ocupar el tiempo, pero pocas de llenarlo de sentido. Podemos consumir horas frente a una pantalla o invertirlas en experiencias que nos hagan

crecer. Podemos buscar únicamente entretenimiento o descubrir la alegría serena que nace del servicio, de la amistad auténtica y del encuentro con Dios. La diferencia no está en la cantidad de actividades, sino en la calidad de las experiencias que elegimos vivir. Por eso, el verano sigue siendo una de las estaciones más fecundas para la educación. Los campamentos, las misiones, los oratorios de verano, las convivencias juveniles y las iniciativas solidarias no son actividades complementarias dentro de la pastoral salesiana. Son verdaderos laboratorios de vida, donde el Sistema Preventivo encuentra una de sus expresiones más bellas: la cercanía del educador, la confianza en los jóvenes, el protagonismo responsable, la alegría compartida y la certeza de que cada muchacho lleva sembrada una promesa de bien.

También las familias están llamadas a hacer de sus hogares pequeños Valdoccos. Basta una conversación sincera alrededor de la mesa, una visita a un familiar olvidado, una tarde sin teléfonos móviles, una oración compartida o una excursión sencilla para recordar que la educación sucede, sobre todo, en la calidad del tiempo que regalamos a quienes amamos.

Quizá el mayor desafío de este verano no sea llenar la agenda, sino abrir espacio para que Dios siga educando el corazón. Porque Él continúa hablando en la belleza de la creación, en el rostro de quien necesita ayuda, en la amistad que fortalece y en cada oportunidad de amar un poco más.

Que nuestras casas, parroquias, escuelas y oratorios hagan del verano un auténtico Valdocco: un lugar donde cada joven se sienta esperado, acompañado y amado; donde la alegría sea el lenguaje cotidiano y donde la fe se aprenda viviéndola.

Solo entonces comprenderemos que el mejor verano no es el que pasa más rápido ni el que ofrece más diversión, sino aquel en el que, escuchando la voz del Maestro, descubrimos quiénes estamos llamados a ser: Grandes creyentes.

¿ESTAMOS TAMBIÉN NOSOTROS ENTRE LOS 72?

IEn el Evangelio de Lucas, al comienzo del capítulo 10 (versículos 1-19), Jesús extiende su misión más allá de los Doce, enviando a setenta y dos discípulos delante de sí para preparar el camino. Es un momento decisivo: la misión ya no queda reservada a un pequeño círculo apostólico, sino que se amplía a un grupo más extenso de seguidores ordinarios. La implicación es clara: todo discípulo es misionero, enviado a su propio rincón del mundo para hacer presente a Cristo.

Para los cristianos de hoy, que trabajamos en oficinas o en hospitales, criamos a nuestros hijos en casa o servimos en las escuelas, dirigimos empresas o cuidamos de los ancianos, este pasaje habla directamente a nuestra vocación bautismal. También nosotros somos enviados. Nuestros lugares de trabajo, nuestros barrios, nuestras familias y nuestras amistades son las “ciudades y lugares” donde Cristo quiere llegar, y nos envía allí delante de Él para prepararle el camino.

Las instrucciones que Jesús da no son solo para los “profesionales” de la religión, sino para todos los que llevan su nombre. Son indicaciones que revelan cómo debe ser el testimonio cristiano en cualquier contexto: viajar ligeros, llevar la paz, sanar a los heridos, anunciar la cercanía del Reino a través de la realidad concreta de nuestras vidas.

En una cultura que a menudo relega la fe a una convicción privada o al culto dominical, Lucas 10 reivindica toda la vida como territorio misionero. Estas tres reflexiones exploran cómo las palabras de Jesús a los setenta y dos iluminan lo que significa vivir como discípulos enviados en las circunstancias ordinarias de la vida cotidiana.

1. Viajar ligeros: libertad frente al peso de la autosuficiencia

“No llevéis bolsa, ni alforja, ni sandalias”. Jesús

envía a sus discípulos deliberadamente vulnerables, radicalmente dependientes de Dios y de la hospitalidad de los demás. Esta instrucción desafía los presupuestos fundamentales de la vida contemporánea: que la seguridad proviene de la acumulación, que el valor nace de la autosuficiencia, que debemos tener siempre todo bajo control.

Para los cristianos que afrontan la vida ordinaria —la carrera profesional, las responsabilidades familiares, las presiones económicas— esta llamada a la pobreza evangélica no significa abandonar una planificación prudente o una gestión responsable. Más bien plantea una pregunta espiritual más profunda: ¿en qué ponemos realmente nuestra confianza?

Vivimos en una cultura que nos enseña a confiar en nuestra capacidad para gestionar cualquier eventualidad. Acumulamos certificaciones, credenciales, contactos… construyendo “bolsas” cada vez más grandes. Y terminamos agotados intentando mantener la ilusión de la autosuficiencia.

La indicación de Jesús nos libera de ese peso. Viajar ligeros significa reconocer nuestra dependencia fundamental de la providencia de Dios, de la comunidad de los creyentes, de la gracia que no podemos fabricar. Significa estar dispuestos a reconocer cuando no tenemos la respuesta, cuando necesitamos ayuda, cuando nuestros planes cuidadosamente elaborados se derrumban y debemos confiar en que Dios abrirá otro camino.

En términos prácticos: admitir que no somos perfectos y que mantener una imagen perfecta acaba por esclavizarnos; ser sinceros con los hijos sobre nuestras dificultades; elegir la sencillez frente a la acumulación, la presencia frente

a la productividad, la confianza frente a la ansiedad. No estamos llamados a ser cristianos que parecen tenerlo todo resuelto. Estamos invitados a descubrir que Cristo basta, que su gracia es verdaderamente suficiente, que la dependencia de Dios es pura libertad.

2. Ante todo, paz: presencia en un mundo fragmentado

“En cualquier casa donde entréis, decid primero: ‘Paz a esta casa’”. Antes de cualquier actividad o productividad, que haya ante todo paz. Vivimos vidas fragmentadas: mil cosas al mismo tiempo, presentes solo a medias en las conversaciones. Jesús nos envía a llevar paz. Atención: no se trata de una paz superficial, fruto de la ilusión de tener todo bajo control, sino de la paz verdadera y profunda que nace de saberse sostenidos por Dios incluso en medio del caos.

mente poderosa y significativa con quienes están luchando. Cuántas personas cargan con pesos invisibles: problemas de salud mental, ansiedad económica, crisis relacionales, desesperanza existencial. No necesitan soluciones. Necesitan a alguien capaz de permanecer con ellos en el dolor sin desestabilizarse, alguien que irradie una paz que sugiera tierra firme bajo el caos.

Nuestro testimonio cristiano tiene que ver principalmente con quiénes somos: personas que han encontrado una paz que el mundo no puede dar ni quitar.

También nosotros somos enviados. Nuestros lugares de trabajo, nuestros barrios, nuestras familias y nuestras amistades son las “ciudades y lugares” donde Cristo quiere llegar, y nos envía allí delande de Él para prepararle el camino.

Esta paz es un testimonio contracultural. Cuando los compañeros de trabajo están estresados y nosotros permanecemos firmes, no por negación, sino por confianza. Cuando los barrios viven en la ansiedad y nosotros ofrecemos una presencia serena, no por ingenuidad, sino por esperanza.

Piensa en las “casas” cotidianas en las que entras: el lugar de trabajo, tu hogar, el gimnasio, la escuela de los hijos, el barrio. Llevar paz puede significar no participar en el cotilleo en el trabajo, sino hablar con respeto; crear en casa un ambiente donde las personas puedan respirar y donde haya espacio para el silencio; ser ese vecino que escucha sin juzgar.

Esta paz se vuelve especial-

3. Curación y anuncio: hacer visible el Reino “Curad a los enfermos que haya allí y decidles: ‘Está cerca de vosotros el Reino de Dios’”. Palabra y acción son inseparables. Esto significa reconocer las heridas que hay a nuestro alrededor y responder con gestos concretos de empatía. Reconocer el vacío y la falta de sentido que algunos llevan dentro, la competencia despiadada, el agotamiento extremo de otros, ofreciéndoles el don de una presencia que sabe escuchar sin juzgar. Estar cerca de quien se siente aislado, de los ancianos, con gestos pequeños y sencillos que dejan huella en el corazón que sufre. El Reino se hace cercano cuando las personas pueden decir: “Aquí he encontrado algo distinto. He sido acogido, valorado, restaurado”.

Así creció la Iglesia primitiva, no principalmente a través de predicaciones elocuentes, sino mediante comunidades que vivían de un modo tan diferente que las personas se sentían impulsadas a preguntar: “¿Qué tenéis vosotros que nosotros no tenemos? ¿Por qué amáis así? ¿De dónde nace esta esperanza?”

Nuestras vidas se convierten en proclamación. Y cuando las personas pregunten, estemos preparados para nombrar la fuente: “El Reino de Dios está cerca de vosotros. El amor que habéis experimentado no viene solo de nosotros; viene de Cristo, que ha hecho nuevas todas las cosas y que os invita a esta nueva realidad”.

EL TIEMPO LIBRE

UNA OPORTUNIDAD PARA EDUCAR EL CORAZÓN

IEn una sociedad acelerada, donde las agendas parecen no dejar espacio para la pausa y las pantallas ocupan cada vez más horas de la vida cotidiana, hablar del tiempo libre puede parecer un asunto secundario. Sin embargo, para la Iglesia, para Don Bosco y para la tradición salesiana, el tiempo libre constituye un espacio privilegiado para la educación, la maduración humana y el crecimiento espiritual.

Lejos de ser un simple tiempo vacío o un paréntesis entre las obligaciones, el tiempo libre representa una oportunidad para que la persona se encuentre consigo misma, fortalezca sus relaciones, descubra sus talentos y abra su corazón a Dios. Por ello, el magisterio de la Iglesia ha prestado una atención cons tante a este tema, especialmente cuando se trata de la formación de niños, adolescentes y jóvenes.

San Juan Bosco comprendió esta realidad con ex traordinaria intuición pedagógica. En la Turín del si glo XIX, muchos jóvenes vivían abandonados a la calle, expuestos a numerosos peligros. Don Bosco transformó el patio, el juego, la música, el teatro y las excursiones en auténticos espacios educativos. Su Sistema Preventivo, fundamentado en la razón, la religión y el amor, convirtió el tiempo libre en una experiencia de cre cimiento integral.

Para él, el patio no era un simple lu gar de recreación. Era una escuela de amistad, responsabilidad y fe. Allí los jóvenes aprendían a con vivir, a respetarse, a des cubrir sus capacidades y a sentirse profunda mente amados. Don Bosco sabía que un joven acompañado, escuchado y valo rado difícilmente buscaría refugio en caminos equivocados. Los sale sianos he mos he redado

esta visión y continuamos considerando el tiempo libre como un espacio pedagógico privilegiado. Campamentos, grupos juveniles, actividades deportivas, voluntariado, arte, música y experiencias de servicio forman parte de una propuesta educativa que busca formar “buenos cristianos y honrados ciudadanos”. Frente a un ocio pasivo marcado por el consumo, el aislamiento digital y el sedentarismo, la pedagogía salesiana propone un ocio activo, creativo, solidario y profundamente humano.

También los Papas de los últimos tiempos han iluminado esta realidad. San Pablo VI insistió en que la juventud necesitaba espacios que favorecieran el crecimiento cultural, moral y espiritual. Alertó sobre los riesgos de un ocio dominado únicamente por la

Boletín Salesiano Antillas

Amante de la montaña, el deporte y el contacto con la naturaleza, enseñó que el descanso es un derecho humano y una necesidad espiritual. Para él, el tiempo libre debía convertirse en un espacio para la contemplación, la amistad, la fiesta y el encuentro con Dios. Su célebre afirmación: “¡Todo mi tiempo es libre!”, expresaba una profunda verdad: la verdadera libertad consiste en vivir cada momento con sentido, responsabilidad y amor.

Por su parte, el Papa Francisco advertía sobre las nuevas esclavitudes que amenazan el tiempo libre: el consumismo, la hiperconexión digital y la superficialidad. Desde su propuesta de una ecología integral, invita a recuperar el valor del descanso, la contemplación de la naturaleza, la vida familiar y la fraternidad. Para Francisco, el tiempo libre es una ocasión para redescubrir la gratuidad, fortalecer los vínculos humanos y escuchar la voz de Dios que habla en el silencio.

En esta misma línea, el Papa León XIV ha recordado que el tiempo libre debe ser una oportunidad para crecer en humanidad y no una ocasión para caer

interior. Frente a una cultura de la hiperconexión, propone redescubrir el valor del encuentro personal, el diálogo, el juego compartido y la búsqueda de sentido. Su mensaje reafirma una convicción central de la tradición salesiana y del magisterio de la Iglesia: el verdadero tiempo libre es aquel que ayuda a encontrarse con uno mismo, con los demás y con Dios. Ante estos desafíos, los educadores de hoy estamos llamados a ofrecer criterios claros para vivir el tiempo libre de manera saludable y formativa. Es necesario promover experiencias que favorezcan el contacto con la naturaleza, el deporte, la lectura, el arte y el servicio solidario. Conviene crear espacios de encuentro y diálogo que fortalezcan las relaciones familiares y comunitarias. Resulta igualmente importante educar en el uso responsable de las tecnologías, de la Inteligencia Artificial y reservar momentos para el silencio, la reflexión y la oración. El tiempo libre bien vivido no es tiempo perdido. Es tiempo ganado para la vida, para la amistad, para la familia y para Dios. En él se forman valores, se fortalecen vínculos y se construyen proyectos

P. JULIÁN

50 AÑOS CAMINANDO

ENTRE SUS HERMANOS

PARA AMARLOS Y HACERLOS MÁS FELICES

IExisten sacerdotes cuya presencia deja una huella profunda no por los grandes discursos, sino por la cercanía, la sencillez y la capacidad de hacer sentir a cada persona acogida y querida. Así ha sido el ministerio sacerdotal del P. Julián, quien celebró con gratitud sus 50 años de ordenación sacerdotal en una solemne Eucaristía celebrada en la Parroquia

María Auxiliadora de Puerto Rico, rodeado por la familia salesiana, amigos y fieles que han compartido con él su camino de entrega.

Durante la celebración, el P. Juan Linares, en nombre del Arzobispo de San Juan, Mons. Roberto González Nieves; del Inspector Salesiano, P. José Pastor Ramírez; del director de la comunidad, P. Ely; y de toda la comunidad parroquial, expresó una felicitación que fue mucho más que un saludo: fue el reconocimiento agradecido a una vida que ha sido instrumento de Dios durante medio siglo.

La celebración comenzó con una mirada agradecida al Señor. Como María en el Magníficat, toda la asamblea quiso proclamar las maravillas que Dios ha realizado a través del ministerio del P. Julián.

Desde muy joven, el Señor lo llamó a salir de su tierra para convertirse en misionero. En 1966 llegó a Puerto Rico, donde comenzó una etapa decisiva de su vida y de su servicio pastoral. Desde entonces, el espíritu misionero no ha sido simplemente una etapa de su historia, sino una característica permanente de su identidad. Quienes lo conocen coinciden en que el P. Julián ha querido ser, ayer y hoy, “siempre misionero”, llevando el Evangelio allí donde la obediencia y la misión salesiana lo han enviado.

Su manera de evangelizar siempre ha sido profundamente salesiana. Antes que ocupar espacios, ha preferido habitar los corazones. Su método pastoral ha consistido en estar con la gente, compartir su vida, escuchar, acompañar y construir relaciones de amistad sincera.

Toda esta identidad vocacional quedó plasmada desde el inicio de su ministerio en el lema que eligió para su ordenación sacerdotal: “Señor, que siempre caminemos entre nuestros hermanos, para amarlos y hacerlos más felices.”

Cinco décadas después, estas palabras no permanecen como un hermoso ideal escrito en un recuerdo de ordenación. Se han convertido en la descripción más auténtica de una vida entregada. El P. Julián ha hecho del amor cercano, de la alegría compartida y del acompañamiento constante el sello de su sacerdocio.

Entre las muchas virtudes que distinguen su ministerio, quienes lo conocen destacan especialmente una: el servicio. Su disponibilidad permanente para atender a quien lo necesitara ha sido una constante durante toda su vida. Nunca ha buscado protagonismos ni reconocimientos personales; simplemente ha respondido con generosidad a cada necesidad que la misión le ha presentado. Como expresó el P. Juan Linares, haciendo eco del Evangelio proclamado ese día, ¡cuántos vasos de agua fresca ha ofrecido el P. Julián a tantas personas a lo largo de estos cincuenta años!

Otro rasgo profundamente apreciado ha sido su fidelidad. Fidelidad a Cristo, a la Iglesia, a Don Bosco, a la Congregación Salesiana y a las personas que Dios ha puesto en su camino.

Con el afecto propio de una familia que celebra a uno de los suyos, el P. Juan Linares expresó un deseo que provocó sonrisas, pero que también encerraba una profunda verdad espiritual: si el P. Julián lleva el apellido de San Nicasio, ahora todos desean añadir también el “San” a su nombre y poder llamarlo algún día “San Julián”. No se trataba de una exageración afectiva, sino del reconocimiento de una vida que ha buscado la santidad en la sencillez cotidiana, en el servicio humilde y en la fidelidad perseverante.

Como resumen de toda una existencia sacerdotal, el P. Julián ha hecho suyas las palabras de san Pablo: “Para mí, el vivir es Cristo”.

¡Felicidades, P. Julián! Gracias por recordarnos, con su vida, que el mejor camino hacia Dios siempre pasa por el amor, el servicio y la cercanía a los hermanos.

50 AÑOS DE SACERDOCIO

UNA VIDA ENTREGADA CON CORAZÓN SALESIANO

I

Hay aniversarios que no sólo celebran el paso del tiempo, sino que invitan a contemplar la fidelidad de Dios en la vida de una persona. Los cincuenta años de ordenación sacerdotal del P. Luis Alberto Reyes Paulino constituyen precisamente una de esas ocasiones en las que la gratitud se convierte en oración y el recuerdo en testimonio vivo de una vocación fecunda. El texto preparado por el propio sacerdote recoge, con sencillez y profunda emoción, algunos de los momentos más significativos de esta celebración jubilar.

Todo comenzó mucho antes del 19 de junio de 1976. La vocación del P. Luis fue madurando desde su ingreso al Aspirantado de Jarabacoa en 1959, impulsada por una experiencia que marcó profundamente su corazón: el servicio como monaguillo en la Catedral de La Vega y el contacto con el ambiente salesiano del Oratorio San Juan Bosco de Santo Domingo. Allí descubrió el espíritu de Don Bosco y el testimonio de tantos salesianos que despertaron en él el deseo de dedicar su vida al servicio de Dios y de los jóvenes.

Cinco décadas después de aquella ordenación sacerdotal conferida por Mons. Juan Félix Pepén, el Señor le concedió celebrar este importante jubileo rodeado del cariño de la familia salesiana y de tantos amigos que han compartido su camino pastoral. Las celebraciones iniciaron el 19 de junio de 2026 con una emotiva Eucaristía junto a las Hermanas Carmelitas del Monasterio María Madre de la Iglesia, en La Vega, donde la alegría y la acción de gracias marcaron cada momento.

Al día siguiente tuvo lugar la gran celebración en el Instituto Agronómico y Técnico Salesiano (IATESA).

La organización fue el reflejo de una auténtica comunidad que se une para agradecer. Cada persona encontró una manera de colaborar: en la liturgia, la música, la animación, la decoración, la acogida de los invitados, la fotografía o la logística.

La celebración reunió a personas provenientes de las diferentes presencias salesianas donde el P. Luis ha desarrollado su ministerio: Jarabacoa, La Vega, Santiago, Moca, el Hogar Escuela Santo Domingo y otras comunidades. Salesianos, Salesianas, Exalumnos, laicos comprometidos, sacerdotes diocesanos, obispos y amigos formaron una sola familia agradecida por el bien sembrado durante estos cincuenta años.

Las acciones de gracias continuaron al día siguiente

en Mao, donde amigos y miembros de la comunidad organizaron otra celebración eucarística acompañada de música vocacional, un brindis fraterno, presentaciones artísticas y un almuerzo compartido.

Al finalizar su relato, el P. Luis no centra la mirada en los homenajes recibidos, sino en la fidelidad de Dios. Sus palabras expresan el deseo de seguir respondiendo con generosidad al llamado recibido hace ya más de medio siglo, agradeciendo a quienes caminaron junto a él y confiando en que el Señor continúe sosteniendo su vocación hasta el final.

En este año en que el Boletín Salesiano dedica su mirada al valor educativo y evangelizador del tiempo de verano, el testimonio del P. Luis Alberto Reyes Paulino recuerda que toda obra salesiana encuentra su razón de ser en la formación de personas capaces de entregar la vida con alegría.

¡Gracias, P. Luis, por estos cincuenta años de entrega sacerdotal! Que María Auxiliadora continúe acompañando su camino y que Don Bosco siga inspirando su corazón para seguir siendo, con alegría, padre, pastor y educador.

“VIVE”, UN HIMNO A LA VIDA HOY

I“Vive” es una significativa y hermosa canción de José María Napoleón, cantautor mexicano, quien nos invita a vivir el presente, a disfrutar cada momento, a ser feliz con lo que tenemos. Esta canción nace del encuentro con su familia, con su madre, quien le ofrece una sopa y él le agradece esa comida un poco agua, pero ofrecida con amor. Se sienta a escribir y nace esta hermosa canción.

A veces vivimos como si la vida fuera eterna… como si siempre hubiera tiempo para decir “después lo hago”, “después cambio”, “después seré feliz”. Pero la verdad es otra: la vida es hoy.

La canción nos recuerda algo muy sencillo, pero muy profundo: nada nos llevaremos al final. Entonces, ¿qué sentido tiene vivir cargados de rencores, preocupaciones o miedos? ¿Qué sentido tiene dejar para mañana lo que hoy puede llenar nuestro corazón?

Dios nos regala cada día como una oportunidad. Una oportunidad para amar más, perdonar más, intentarlo otra vez, levantarnos cuando caemos y luchar por lo que soñamos. No se trata de tenerlo todo, sino de aprender a valorar lo que ya tenemos y hacer algo bueno con eso.

AUTOR

FICHA TÉCNICA

José María Napoleón

ÁLBUM Vive

FECHA DE LANZAMIENTO 1976

GÉNERO Pop

Nada te llevaras cuando te marches

Cuando se acerque el día de tu final

Vive feliz ahora, mientras puedes

Tal vez mañana no tengas tiempo

Para sentirte despertar

Siente correr la sangre por tus venas

Siembra tu tierra y ponte a trabajar

Deja volar libre tu pensamiento

Deja el rencor para otro tiempo

Y echa tu barca a navegar

Abre tus brazos fuertes, a la vida

No dejes nada a la deriva

Del cielo nada te caerá

Trata de ser feliz con lo que tienes

Vive la vida intensamente

Luchando lo conseguirás

Y cuando llegue al fin tu despedida

Seguro es que feliz sonreirás

Por haber conseguido lo que amabas

Por encontrar lo que buscabas

Porque viviste hasta el final

Abre tus brazos fuertes, a la vida

No dejes nada a la deriva

Del cielo nada te caerá

Hoy es el momento.

Hoy es el día.

También nos invita a no quedarnos esperando que las cosas pasen solas. La vida no cae del cielo como un regalo hecho. Hay que sembrar, trabajar, esforzarse, confiar y caminar. Porque quien lucha con fe y esperanza, siempre encuentra camino.

Y quizás lo más bonito es esto: vivir de tal manera que, cuando llegue el final, podamos mirar atrás y sonreír… no porque todo fue perfecto, sino porque lo dimos todo, amamos de verdad y no dejamos la vida pasar.

Abre los brazos a la vida… y vive de verdad.

Trata de ser feliz con lo que tienes

Vive la vida intensamente

Luchando lo conseguirás

BAJO LA SOMBRA

DEL PRIMER SAN JUAN BOSCO DE LA ISLA DEL ENCANTO

IIBajo

la sombra de la primera imagen de San Juan Bosco que llegó a la Isla del Encanto, el carisma salesiano se mantiene vivo y fecundo. En la Parroquia San Juan Bosco de la calle Lutz, en Puerto Rico, veinte adolescentes, acompañados por cuatro Cooperadores Salesianos, vivieron una semana de campamento de verano llena de alegría, servicio, amistad y fe, al estilo que Don Bosco soñó para sus jóvenes. El espíritu salesiano encontró en este Centro Juvenil un hogar donde continúa floreciendo gracias a la entrega generosa de fieles laicos que, respondiendo al llamado de Dios, hacen de las necesidades de la juventud su propia misión. Con paciencia, cercanía y entusiasmo, mantienen vivo el Sistema Preventivo, convencidos de que educar es un acto de amor y de esperanza.

Cada juego, cada dinámica, cada momento de oración y cada sonrisa compartida fueron oportunidades

para anunciar el Evangelio con el lenguaje que mejor entendía Don Bosco: la alegría. Adultos y adolescentes caminaron juntos durante estos días, descubriendo que la fe se fortalece cuando se vive en comunidad y que Cristo sigue saliendo al encuentro de los jóvenes allí donde son acogidos y amados.

Jesús nos recuerda: «Dejen que los niños vengan a mí, porque de los que son como ellos es el Reino de Dios» (Mc 10,14). Ese Reino se hizo visible en este campamento, donde el entusiasmo juvenil y la entrega de los educadores se unieron para sembrar esperanza en el corazón de una nueva generación. Mientras haya jóvenes que sueñen y adultos dispuestos a caminar con ellos al estilo de Don Bosco, el carisma salesiano seguirá iluminando Puerto Rico y anunciando que la santidad también se construye entre risas, amistad y la alegría de vivir el Evangelio.

CINCO NUEVOS SALESIANOS COOPERADORES

DEL CENTRO LOCAL SAN JOSÉ HICIERON SU PROMESA

ILa Consulta Nacional y el Centro Local San José de los Salesianos Cooperadores, celebraron con alegría la Promesa de cinco nuevos miembros, realizada el domingo 17 de mayo de 2026, en una ceremonia que fortalece la misión salesiana en el país y renueva el compromiso laical con el servicio educativo y pastoral.

Los nuevos Salesianos Cooperadores, Alexander Santos, Belarminia de la Rosa, Francis Valdez, Julia Vicente y Salvador Burgos, expresaron públicamente su compromiso durante la solemne Eucaristía celebrada en la Capilla del Hogar Escuela Santo Domingo Savio.

La celebración estuvo inspirada en el lema bíblico: “Cada uno ponga al servicio de los demás el don que ha recibido” (1 Pe 4,10), una exhortación que resume la vocación salesiana de servir con sencillez, alegría y entrega, especialmente a niños, adolescentes y jóvenes en situación de mayor vulnerabilidad.

Este año, la Promesa coincidió con la Solemnidad de la Ascensión del Señor, celebración litúrgica que recuerda el mandato misionero de Jesús a sus discípulos: “Vayan por todo el mundo y anuncien la Buena Noticia”.

En su homilía, el P. Pastor Ramírez, sdb., Inspector de los Salesianos de las Antillas, destacó que este envío misionero continúa vigente en la actualidad y se manifiesta de manera especial en la vocación de los Salesianos Cooperadores, llamados a ser “signos de esperanza y presencia activa de Cristo en medio de la sociedad”. Asimismo, exhortó a los nuevos miembros a asumir su misión con coherencia, compromiso y espíritu pastoral, siguiendo el ejemplo de San Juan Bosco.

La Eucaristía fue concelebrada por los sacerdotes salesianos Erinel Quezada, Jimmy González y Jude Joly. La Promesa como Salesiano Cooperador constituye un compromiso eclesial y social mediante el cual hombres y mujeres deciden vivir su fe desde la espiritualidad salesiana, promoviendo iniciativas educativas, pastorales y de servicio comunitario en favor de la juventud y de las familias.

Los miembros del Centro Local San José invitaron a la comunidad a unirse a este acontecimiento significativo, que reafirma la vitalidad del carisma salesiano en la República Dominicana y fortalece su misión evangelizadora.

SALESIANOS COOPERADORES DE REPÚBLICA DOMINICANA

VIVEN EJERCICIOS ESPIRITUALES 2026 BAJO EL LEMA: “BAUTIZADOS PARA HACER LO QUE ÉL NOS DIGA”.

ISantiago de los Caballeros, República Dominicana. – Con el propósito de renovar su compromiso bautismal y fortalecer su vocación apostólica, la Asociación Nacional de Salesianos Cooperadores de la República Dominicana celebró sus Ejercicios Espirituales 2026, del 10 al 12 de julio, en la Escuela de Evangelización Nuestra Señora del Sagrado Corazón, en Santiago de los Caballeros. Inspirados en el lema “Bautizados para hacer lo que Él nos diga”, los participantes vivieron un intenso itinerario de oración, reflexión, formación y fraternidad, orientado a profundizar en la escucha de la Palabra de Dios y a renovar su respuesta a la misión evangelizadora dentro de la Familia Salesiana. El objetivo general de este encuentro fue el de renovar el compromiso bautismal para escuchar la voluntad de Dios, vivirla en la práctica y caminar juntos como Familia Salesiana, haciendo vida la invitación evangélica de María: “Hagan lo que Él les diga”. Durante estos tres días, los Salesianos Cooperadores reflexionaron sobre tres grandes ejes: escuchar, acogiendo la Palabra y discerniendo la voluntad de Dios; hacer, traduciendo esa escucha en acciones concretas al estilo de Don Bosco; y caminar juntos, fortaleciendo la comunión y la corresponsabilidad en la misión compartida. El programa incluyó momentos de animación, oración comunitaria, celebraciones litúrgicas, adoración eucarística, conferencias formativas y espacios de convivencia fraterna. Las principales reflexiones fueron dirigidas por el predicador católico Josué Gómez, quien desarrolló los temas “Escucha Israel: Dios sigue hablando”, “Bauti-

zados para hacer lo que Él nos diga” y “Del Bautismo a la Misión”. Asimismo, el encuentro contempló una presentación sobre las ideas centrales del Congreso Mundial de los Salesianos Cooperadores, a cargo de Arismendy Espinal, Coordinador Provincial de las Antillas, así como la celebración de la Santa Eucaristía, a cargo de nuestro delgado provincial por los sdb, el padre José Cuello, sdb, que culminó esta experiencia espiritual. Durante la homilía de la Eucaristía de clausura se invitó a los participantes a contemplar la parábola del sembrador como un llamado a cuidar y abonar la propia tierra espiritual. Se destacó que la Palabra de Dios solo puede dar frutos abundantes cuando encuentra un corazón dispuesto, libre de aquello que impide su crecimiento. En ese sentido, exhortó a los Salesianos Cooperadores a continuar cultivando su vida interior para que la experiencia vivida en los Ejercicios Espirituales se traduzca en una fe fecunda, capaz de dar testimonio en la familia, la Iglesia y la sociedad. Más que un retiro, estos Ejercicios Espirituales representaron un tiempo privilegiado de encuentro con Dios que fortalece la identidad y la vocación de los Salesianos Cooperadores, llamados a ser discípulos misioneros en la Iglesia y en la sociedad, viviendo el carisma de Don Bosco desde su realidad laical. La Asociación Nacional de Salesianos Cooperadores agradece las oraciones de toda la Familia Salesiana y de las comunidades eclesiales del país, para que estos días de gracia produzcan abundantes frutos espirituales y renueven el compromiso evangelizador de cada participante.

“HAGAN LO QUE ÉL LES DIGA”

115 JÓVENES CULMINAN SU PROCESO DE FORMACIÓN PROFAJ

I Hay coincidencias que, en la fe, dejan de ser casualidad. Mientras la Familia Salesiana vive el Aguinaldo 2026 bajo el lema “Hagan lo que Él les diga”, inspirado en las palabras de María en las bodas de Caná, una nueva generación de animadores juveniles eligió esa misma frase para coronar su propio camino. No fue planificado. Fue, como dirían quienes los acompañaron en este recorrido, el Espíritu actuando con el mismo estilo discreto y certero con que actúa siempre: a través de la libertad de quienes se dejan guiar.

Este año, 115 jóvenes provenientes de distintas casas salesianas del país culminaron las siete etapas del Proceso de Formación de Animadores Juveniles Salesianos (PROFAJ), un itinerario que no se mide solo en fines de semana de formación, sino en una verdadera transformación interior.

El camino comenzó con el Descubrimiento, donde cada joven empezó a reconocer sus propias capaci-

dades como animador y a dar sus primeros pasos de autoconocimiento. Le siguió la Integración, etapa en la que se sumergieron en las Sagradas Escrituras y se encontraron, cara a cara, con la persona de Jesús a través del Evangelio de Marcos. Vino después el Compromiso, donde aprendieron que la fe no se vive de espaldas a la realidad, sino tendiendo puentes entre el Evangelio y la promoción de la justicia, mientras se acercaban a la vida de Don Bosco.

La Profundización los llevó a experimentar, en carne propia, lo que significa animar un grupo, tomar decisiones y ejercer un liderazgo con sentido de servicio. El Discernimiento los condujo por la Historia de la Salvación, descubriendo que la propia vida, con sus luces y sus desiertos, también es una historia sagrada. Y finalmente, la etapa de Misión-Servicio los desafió a leer su realidad con ojos evangélicos y a proyectar, con los pies en la tierra, un compromiso concreto con su comunidad.

Siete etapas, un mismo hilo conductor: aprender a escuchar, y luego, igual que María en Caná, animarse a decir a otros “hagan lo que Él les diga”. Porque ser animador juvenil salesiano no es ocupar un cargo ni cumplir una función: es convertirse en puente entre Cristo y los propios compañeros, confiando como Don Bosco enseñaba, en que María Auxiliadora sigue mostrando lo que son los milagros.

Que estos jóvenes, formados en la escuela de la oración, la Palabra y el servicio, sean ahora fermento en sus casas, parroquias y colegios. El Aguinaldo 2026 ya tiene, en ellos, sus primeros testigos: jóvenes que, como la Virgen, no se quedaron en la orilla del milagro, sino que se atrevieron a confiar y a obedecer. ¡Felicitaciones a los nuevos animadores de PROFAJ! Que sigan haciendo, siempre, lo que Él les diga.

VERANO

UNA ESCUELA DE HUMANIDAD, INTERIORIDAD Y ESPERANZA

ICuando concluye el año escolar y llegan los meses de verano, muchas familias experimentan una sensación de alivio. Se suspenden los horarios rígidos, disminuyen las exigencias académicas y aparecen nuevas posibilidades para organizar el tiempo. Sin embargo, este período también plantea desafíos concretos para numerosos hogares, especialmente cuando los padres deben continuar sus jornadas laborales y se enfrentan a la preocupación de encontrar espacios seguros, formativos y adecuados para el cuidado de sus hijos. Aunque esta realidad merece una reflexión particular, conviene mencionarla como parte del contexto que viven muchas familias durante estas semanas. Más allá de estas dificultades, el verano no debería entenderse únicamente como una pausa entre dos períodos de estudio. Desde una perspectiva educativa, humana y cristiana, constituye una extraordinaria oportunidad para crecer, madurar y fortalecer aquellas dimensiones de la persona que durante el curso suelen quedar relegadas por el ritmo acelerado de la vida cotidiana.

En el carisma salesiano, el tiempo libre no es un simple espacio para el descanso o la diversión. Es, sobre todo, un ámbito educativo y evangelizador. Don Bosco comprendió que los patios, los juegos, las excursiones, la música, el deporte y las relaciones espontáneas eran lugares privilegiados donde Dios seguía educando el corazón de los jóvenes. Por eso, el verano puede convertirse en una verdadera escuela de humanidad y de fe, siempre que sea acompañado por adultos responsables y por propuestas cuidadosamente seleccionadas.

Vivimos en una sociedad marcada por la prisa, la hiperconexión y la sobreestimulación. Niños, adolescentes y jóvenes pasan gran parte del año entre tareas, evaluaciones, actividades extracurriculares y pantallas que reclaman constantemente su atención. En este contexto, el verano ofrece una posibilidad única: recuperar el valor de la pausa. Aprender a detenerse también es aprender a vivir.

Diversos estudios en neuroeducación han demostrado que el contacto con la naturaleza favorece el desarrollo integral de la persona. La neuroeducadora Catherine L’Ecuyer afirma que la actividad física no constituye un descanso del aprendizaje, sino uno de

sus principales facilitadores. Correr, saltar, explorar senderos, jugar libremente o participar en actividades deportivas al aire libre fortalece la motricidad, mejora la concentración y favorece el desarrollo de las funciones ejecutivas, indispensables para la toma de decisiones, la planificación y la autorregulación emocional.

A ello se suma la riqueza de la experiencia sensorial. Tocar la corteza de un árbol, escuchar el canto de los pájaros, sentir el viento o contemplar una puesta de sol permiten que el aprendizaje surja de manera natural. La naturaleza no impone; invita. No ofrece respuestas prefabricadas; despierta pre guntas. Y toda educación auténtica comienza precisamente cuando surge la capacidad de asombrarse.

El pediatra Carlos González recuerda que los niños aprenden jugando y que cuanto más libre sea ese juego, más genuino será el aprendizaje. Por ello, educar durante el verano no significa llenar cada hora con ac tividades programadas, sino crear las con diciones para que la curiosidad, la crea tividad y la iniciativa personal puedan florecer. Los mejores aprendizajes suelen nacer en conversacio nes sencillas, en expe riencias compartidas y en momentos de des cubrimiento personal. tiempo también exige prudencia. La libertad necesita acompaña miento. Padres, educa dores y agentes pas torales estamos llamados a ve lar por la segu ridad física y emo cional de los meno res. La supervi sión ade cuada de las activida des acuáticas, el uso respon sable de las tec

nologías, la protección frente a los riesgos de la calle y la prevención de conductas peligrosas forman parte de una auténtica pedagogía del cuidado. Educar es también proteger.

Junto a la salud física, merece especial atención la salud mental. El verano puede ser un período de renovación emocional si se vive con equilibrio. La exposición moderada al sol favorece la producción de vitamina D y contribuye al bienestar psicológico.

La actividad física libera endorfinas que mejoran el estado de ánimo. Las relaciones sociales saludables disminuyen el aislamiento y fortalecen el sentido de pertenencia. Sin embargo, la comparación constante en las redes sociales, las expectativas irreales o la ausencia total de rutinas pueden convertirse en fuentes de ansiedad y frustración. Por ello, conviene promover hábitos sencillos, pero profundamente saludables: establecer horarios razonables, limitar el tiempo frente a las pantallas, dedicar momentos a la

espacios para el encuentro familiar. El autocuidado no es un lujo; es una necesidad educativa.

Pero quizá el mayor regalo que ofrece el verano sea la posibilidad de cultivar la interioridad. La educación no consiste únicamente en transmitir conocimientos; consiste también en ayudar a las personas a descubrir quiénes son, qué sienten, qué desean y cuál es el sentido de su existencia. La interioridad requiere silencio, reflexión y tiempo. Precisamente aquello que escasea durante gran parte del año.

Autores como Viktor Frankl han mostrado que el ser humano necesita encontrar significado para vivir plenamente. Sin sentido, aparecen el vacío, la apatía y la desorientación. El verano puede transformarse en una oportunidad privilegiada para preguntarse por los propios sueños, por la vocación personal y por el proyecto de vida que cada joven está llamado a construir.

Desde la perspectiva cristiana, la interioridad conduce inevitablemente al encuentro con Dios. La contemplación de la naturaleza, la lectura del Evangelio, la participación en experiencias pastorales, los momentos de oración y el servicio solidario ayudan a descubrir que la vida posee una profundidad que va más allá de lo inmediato. Como recordaba el Papa Francisco, necesitamos recuperar una relación armoniosa con nuestra casa común y aprender nuevamente el lenguaje de la contemplación.

El verano es tiempo para ser uno mismo frente a la presión de la masa. Tiempo para la calma frente a la aceleración permanente. Tiempo para la creatividad frente al consumo pasivo. Tiempo para la fiesta auténtica frente a la mera diversión superficial. Tiempo para fortalecer vínculos familiares y amistades verdaderas frente al aislamiento. Tiempo para la solidaridad frente al individualismo. Tiempo para descubrir a Dios presente en la propia vida, en los demás y en la historia.

La educación no termina cuando se cierran las puertas del aula. Continúa en los caminos recorridos, en los juegos compartidos, en las conversaciones familiares, en las experiencias de servicio y en los silencios fecundos que permiten escuchar la voz del corazón. Si sabemos acompañarlo adecuadamente, el verano puede convertirse en un verdadero laboratorio de humanidad, una escuela de interioridad y una oportunidad privilegiada para crecer en sabiduría, en libertad y en esperanza.

Ese fue el sueño de Don Bosco para sus jóvenes. Y sigue siendo hoy una tarea irrenunciable para las familias, los educadores y toda la comunidad educativa salesiana.

“ELLOS JUEGAN, NOSOTROS EDUCAMOS”

ICada tarde, cuando un niño entra a una cancha de un patio salesiano, pareciera que simplemente va a jugar fútbol, baloncesto o voleibol, beisbol. Sin embargo, detrás de cada pase, cada carrera y cada entrenamiento ocurre algo mucho más profundo: comienza un proceso educativo que busca formar personas íntegras, ciudadanos responsables y jóvenes capaces de transformar su realidad.

Esa es la esencia de las Escuelas Sociodeportivas, desarrolladas en La Plaza Educativa Don Bosco y el Hogar Escuela Santo Domingo Savio, en alianza con la Fundación Real Madrid, Misiones Salesianas y la Fundación Salesiana Don Bosco, una propuesta que ha encontrado en el deporte un extraordinario instrumento para educar, prevenir y acompañar a niños, niñas y adolescentes, especialmente aquellos que viven en contextos de mayor vulnerabilidad.

Las Escuelas Sociodeportivas retoman este legado bajo una premisa sencilla pero profundamente transformadora que nos propone la metodología de la Fundación Real Amdrid: “Ellos juegan, nosotros educamos.” No se trata únicamente de enseñar la técnica deportiva, sino de utilizar cada entrena-

miento como una oportunidad para desarrollar valores, fortalecer la autoestima y construir proyectos de vida.

La alianza entre la Fundación Salesiana Don Bosco, Fundación Real Madrid y Misiones Salesianas demuestra que el deporte puede convertirse en un verdadero agente de transformación social cuando se pone al servicio de la educación.

Más allá de los resultados deportivos, el éxito de estas escuelas se mide en historias de superación, en familias fortalecidas, en niños que permanecen en la escuela, en adolescentes que aprenden a convivir y en jóvenes que descubren que el esfuerzo, el respeto y la solidaridad también se entrenan.

Porque al final, cuando termina el partido y el balón deja de rodar, permanece lo más importante: la formación de hombres y mujeres capaces de construir una sociedad más justa, solidaria y esperanzadora. En las Escuelas Sociodeportivas cada entrenamiento confirma la vigencia del sueño de Don Bosco: hacer del patio un lugar donde los jóvenes no solo jueguen, sino donde encuentren acogida, razones para crecer, creer y transformar su propia realidad.

VERANO EDUCATIVO 2026

APRENDER, DESCUBRIR Y SOÑAR EN LA FAMILIA SALESIANA

ICon la alegría que caracteriza el estilo de Don Bosco, la Red de Muchachos y Muchachas con Don Bosco (Red MDB) llevó a cabo su Verano Educativo 2026, bajo el lema “Hagan lo que él les diga”( Pequeños Artistas ) una propuesta que combinó formación, recreación y descubrimiento para más de 6,000 niños, niñas y adolescentes y jóvenes de los distintos centros locales a nivel nacional, que conforman nuestra red .

Durante varias semanas, los destinatarios de comunidades como Jarabacoa, La Vega, Barahona, Mao, María Auxiliadora, Villa Juana, Cristo Rey entre otros vivieron una experiencia educativa que trascendió las aulas tradicionales, llevando el aprendizaje a espacios llenos de historia, ciencia y cultura.

Entre las actividades más significativas estuvieron las visitas al Museo de Historia Natural, donde los participantes exploraron la biodiversidad y las riquezas naturales de nuestro país; al Acuario Nacional, un encuentro fascinante con la vida marina que despertó la curiosidad científica de los más pequeños; y al Museo Trampolín, un espacio interactivo que estimuló la creatividad, el juego y el aprendizaje a través de la experiencia sensorial.

Estas jornadas reflejan la esencia del Sistema Preventivo de Don Bosco: educar desde la razón, la religión y el amor, ofreciendo a niños y jóvenes ambientes sanos donde crecer como buenos cristianos

y honrados ciudadanos.

Cada centro local, con el acompañamiento de sus animadores y educadores, se convirtió en un verdadero hogar que acoge, forma y celebra la vida.

El Verano Educativo 2026 no solo dejó recuerdos inolvidables, sino que reafirmó el compromiso de Red MDB de llegar a cada rincón del país, llevando la pedagogía salesiana a miles de familias que confían en nuestros centros como espacios de esperanza y desarrollo integral.

Con este tipo de iniciativas, la Red MDB continúa haciendo realidad el sueño de Don Bosco: que cada joven encuentre un lugar donde ser feliz, aprender y soñar en grande.

Autora Linnette Portorreal

80 AÑOS FORMANDO

BUENOS CRISTIANOS Y HONRADOS CIUDADANOS

IUna historia que comenzó hace 80 años, nos ha permitido volver la mirada agradecida hacia aquel 1946, cuando las primeras Hijas de María Auxiliadora llegaron a Moca con el corazón lleno de fe, valentía y espíritu misionero. Venían impulsadas por el sueño salesiano de educar evangelizando y evangelizar educando. Los primeros años estuvieron llenos de desafíos, sacrificios y pequeños comienzos que hoy contemplamos con profunda gratitud. Entre aulas humildes, patios llenos de alegría, catequesis, cantos y acompañamiento cercano, las hermanas fueron construyendo una presencia educativa y evangelizadora que transformó generaciones enteras.

Este 24 de mayo vivimos en Moca una jornada histórica y profundamente emotiva. Desde tempranas horas de la mañana, el Centro Educativo María Auxiliadora abrió sus puertas para recibir a cientos de exalumnas y exalumnos que regresaron a la que siguen considerando su segunda casa. Más de 600

exalumnos volvieron a recorrer los pasillos que guardan historias de crecimiento, amistad y formación; visitaron con emoción la capilla donde tantas veces oraron, los patios donde jugaron y soñaron, y las aulas donde aprendieron no solo ciencias y letras, sino también valores para la vida. Entre anécdotas, risas y abrazos cargados de nostalgia y gratitud, nuestra familia CEMA revivió momentos imborrables. Muchos compartían fotografías antiguas, recordaban a sus maestras y hermanas, mientras otros no podían contener las lágrimas al reencontrarse después de tantos años. Todo el ambiente estuvo marcado por esa alegría sencilla, cercana y familiar que caracteriza el espíritu de Don Bosco y Madre Mazzarello.

La celebración eucarística constituyó el corazón de esta gran fiesta de fe y gratitud. Unidos como familia salesiana, las Hijas de María Auxiliadora provenientes de distintas comunidades del país, encabezadas por nuestra Provincial, Sor Cesarina Batista, junto

Autora
Sor Elizabeth Corsino, FMA

a autoridades de la Alcaldía del municipio de Moca, representantes de instituciones amigas, docentes, colaboradores, estudiantes y familias compartimos una solemne acción de gracias por aquellas hermanas salesianas y misioneras que, movidas por el amor a Dios y a María Auxiliadora, llegaron hace 80 años a sembrar esperanza, educación y Evangelio en el corazón de generaciones enteras. Su presencia fecunda ha dejado una huella imborrable en la vida espiritual, humana y académica de miles de niños, jóvenes y familias mocanas.

En medio de la emoción y la gratitud, fueron develados los rostros de Sor Guadalupe Chapula y Sor Filomena Rodríguez. Este gesto, cargado de memoria y reconocimiento, despertó profundos sentimientos entre los que las recuerdan con cariño y quiénes to-

davía hoy reciben frutos de su entrega, sencillez y espíritu misionero.

Confirmamos que el carisma salesiano sigue latiendo con fuerza, transformando vidas y sembrando esperanza en el corazón del pueblo. Este 24 de mayo fue también una ocasión propicia para agradecer a tantas familias generosas que, con fe y amor, han entregado a Dios y al Instituto más de cincuenta vocaciones religiosas de Hijas de María Auxiliadora. Su testimonio continúa siendo luz y estímulo para las nuevas generaciones de jóvenes a quienes Dios sigue llamando.

¡Ochenta años después, la casa sigue abierta, el corazón sigue latiendo y María Auxiliadora continúa haciéndolo “todo”, mientras nos sigue recordando: “Hagan todo lo que Jesús les diga”!

I Inauguración de la Capilla en la parroquia Sagrado Corazón de Jesús en Villa Juana: En el marco de nuestras fiestas patronales en honor al Sagrado Corazón de Jesús, nuestra parroquia vive un momento de profunda alegría y gratitud: la inauguración de nuestra nueva capilla. Este logro no es solo la culminación de una obra material, sino el reflejo vivo de la fe, la entrega y la perseverancia de toda la comunidad. Ha sido un camino recorrido con paciencia, esfuerzo compartido y confianza en el Señor, quien ha guiado cada paso de este proceso.

I Adrián Hernández profesó como Salesiano de Don Bosco: Con alegría celebramos este importante paso en su camino vocacional como Salesiano de Don Bosco. Al profesar los consejos evangélicos de pobreza, castidad y obediencia, Adrián responde con generosidad al llamado del Señor, haciendo suyo el lema del Aguinaldo 2026: “Hagan lo que Él les diga.”

ISalesianos inauguran moderno laboratorio clínico para ampliar servicios de salud en Jarabacoa: El Centro de Salud Obra Social Salesiana inauguró este viernes 12 de junio un moderno laboratorio clínico que permitirá ampliar y optimizar los servicios diagnósticos ofrecidos a la población de Jarabacoa. La bendición de las instalaciones estuvo a cargo del Rvdo. P. José Pastor Ramírez, SDB, Inspector de los Salesianos de las Antillas. La actividad reunió a autoridades civiles, representantes del sector salud y miembros de la Familia Salesiana.

I Rubén Vargas se convertirá en embajador de la marca Don Bosco Youth Aid Worldwide: Don Bosco Youth Aid Worldwide se complace en dar la bienvenida al futbolista suizo Rubén Vargas como su nuevo embajador de marca. Juntos, nos comprometemos a abrir nuevas perspectivas para los jóvenes de todo el mundo, especialmente en aquellos lugares donde la pobreza, el desplazamiento o la falta de educación marcan su día a día.

ILa infanta Elena visita casas salesianas de Santo Domingo: La Escuela Sociodeportiva Santo Domingo Savio y el centro Canillitas con Don Bosco recibieron la visita de Fundación Mapfre, encabezada por su directora general, Elvira Vega, y la infanta Elena. La jornada permitió conocer el impacto educativo y social de los proyectos que los misioneros salesianos desarrollan en República Dominicana.

I Participación en la Escuela de Delegados de Pastoral Juvenil en Roma: Del 25 al 31 de mayo, el P. Ysidro Ramírez, delegado de Pastoral Juvenil de nuestra Inspectoría de las Antillas , vivió en Roma una experiencia formativa que difícilmente podrá resumirse en cifras o en un programa de actividades. Junto a otros 44 delegados, salesianos y laicos provenientes de inspectorías de todo el mundo, participó en la quinta edición de la Escuela de Delegados Inspectoriales de Pastoral Juvenil, celebrada en la Sede Central Salesiana del Sagrado Corazón.

CRÓNICAS DE UN DESAJUSTADO HORARIO,

OTRAS PAREDES Y PUERTAS IMAGINARIAS

IDicen que el tiempo es relativo, pero yo sospecho que también es vengativo. A veces se adelanta solo para burlarse de uno, y otras se atrasa para vernos correr como gallinas sin cabeza. Yo llevo años intentando alcanzarlo, pero él siempre dobla la esquina primero. Y todo, absolutamente todo, es culpa del meridiano de Greenwich, ese señor inglés que seguramente inventó la hora solo para fastidiarme. Fue en medio de ese desajuste —ese mareo temporal que uno carga como si fuera un sombrero torcido— que me vino a la mente una historia de mi niñez. Una de esas que uno recuerda sin querer, como quien abre una gaveta vieja y encuentra un olor que ya había olvidado.

Era una noche fría en mi pueblito. Fría de verdad, de esas que hacen que los pinos se abracen entre sí para no tiritar. Yo estaba en la salita de mi casa: estrecha, sí, pero tan llena de amor que parecía más grande que cualquier palacio europeo. La brisa se colaba por las rendijas propias de esas casitas de madera que nunca encajan del todo entre una tablita y otra, como si cada una tuviera su propio carácter. Eran paredes humildes, hechas con lo que la naturaleza regala cuando uno la cuida: tablas que crujen, techos que suspiran y un olor a leña y café que lo abraza todo.

Allí, entre montañas y caminos de tierra, uno aprende que la vida puede ser dura, sí, pero también dulce, tierna y llena de una belleza que no cabe en las ciudades. Perdón, me distraje con el recuerdo de

la casita. Mejor sigo.

Mis padres habían recibido a unos amigos de la familia, gente buena, pero con la cabeza un poco floja por el ritmo de la vida. De seguro venían de la ciudad, donde dicen que la mayoría anda igual. Al llegar, les dieron mi habitación para que descansaran, y yo amanecí en la sala, en un colchón que crujía como si protestara por mi existencia. Hasta ahí, todo normal.

Pero entonces empezó la comedia.

Los invitados —según yo— se habían encerrado en mi cuarto y ahora pedían auxilio. Ellos mismos se habían trancado. Y ahora gritaban como si estuvieran atrapados en una cueva prehistórica. Yo, niño responsable, buen anfitrión y héroe autoproclamado, decidí salvarlos.

Salí al patio, agarré un pedazo de block que llevaba años tirado ahí, testigo silencioso de todas las remodelaciones fallidas, y empecé a golpear la puerta.

—¡Muévanse de ahí! —les gritaba.

—¡No podemos! ¡Estamos atrapados! —respondían ellos.

—¡Pero si ustedes mismos se encerraron!

—¡Precisamente por eso!

Y entonces, como un rayo suave, lo entendí. ¡Todo lo entendí!

No había nadie atrapado en mi habitación. Nunca hubo gritos reales. Nunca hubo desesperación ajena. Nunca hubo invitados pidiendo auxilio. Ni siquiera había puertas ni paredes que dividieran las habitaciones. Todo lo había imaginado, pero juraba que era tan real. Solo estaba yo, golpeando una puerta vacía, convencido de que salvaba al mundo. Mientras mis padres, santos mártires del humor involuntario, seguían mi juego para no romperme la ilusión.

Y ahí descubrí dos cosas.

Primero: que la locura cotidiana es democrática. Todos la practicamos. Unos gritan detrás de puertas imaginarias. Otros golpean con blocks. Otros contradicen a los que hablan de paz. Y otros —los más sabios— se ríen bajito y siguen el juego.

el tiempo —ese viejo bromista— no me permitió acordarme de más.

Golpeaba. Ellos gritaban. Yo insistía. Ellos daban indicaciones contradictorias. Yo sudaba. Ellos se desesperaban. Yo me reía por dentro, acusándolos de locos. Ellos parecían fuera de sí. Yo… también.

Y mientras yo golpeaba aquella puerta, el mundo — ese mundo que siempre anda acelerado, confundido y un poco trastornado— seguía girando. Allá lejos, en la Ciudad que nunca duerme, un personaje famoso por su peinado desafiante discutía con esos hombres que se visten de blanco y hablan sobre la paz, la educación y la dignidad humana. Unos gritan, otros sonríen, otros predican, otros contradicen. Y yo, sin saberlo, hacía lo mismo: golpeaba una puerta que no necesitaba abrirse, convencido de que estaba salvando a alguien.

Hasta que, agotado, decidí buscar refuerzos.

Fui al cuarto de mis padres, a regañarlos, pensando que no salían porque estaban demasiado cansados por el trabajo de cada día. Abrí la puerta. Y allí estaban. Los dos. Sentados en su cama. Con cara de sueño y a la vez de preocupación. Mirándome con ternura… y con un poquito de pena ajena.

—¿Y ustedes…? —balbuceé.

Mi papá se incorporó, rascándose la cabeza con la dignidad de un hombre que ya aceptó su destino y el de su hijo.

—Aquí, tranquilito —dijo—. Te estábamos ayudando desde aquí.

Segundo: que mis padres sabían perfectamente que yo estaba mal. Y aun así, en vez de corregirme, sermonearme o apagarme la fantasía, decidieron acompañarme. Decidieron ser cómplices de mi teatro nocturno. Decidieron sostener mi inocencia como quien sostiene una vela en medio del viento. Ellos actuaban las voces de mis escenas, recreaban mi historia para no dejarme solo.

Y ahora, tantos años después, me doy cuenta de algo más grande: el mundo anda tan rápido, tan cargado, tan herido, que se le olvidó escribir cosas bonitas. Entre guerras, pandemias, combustibles caros y violencias diarias, ya casi nadie tiene tiempo para historias dulces, absurdas, poéticas.

Pero yo tengo esperanza. Esperanza de que algunos —quizá tú, quizá yo, quizá cualquiera que todavía conserve un pedacito de ternura— se despierten un día y vuelvan a escribir sus historias bonitas. Porque, al final, la vida es eso: un montón de gente golpeando puertas que no necesitan abrirse. Y otros —los que nos aman— sosteniendo el escenario para que no se nos caiga encima.

Y justo cuando iba a recordar cómo fue que aparecí en la sala aquella noche, antes de salir a buscar el block… sonó la alarma.

5:45 a. m.

Como cada día.

Solo que allá, en mi país, de seguro eran las 11:45 p. m. Otra vez el meridiano de Greenwich, riéndose de mí desde su torre inglesa. Tenía que irme: me dejaba el tren. Ese viejo hecho de hojalata y hierro no espera a nadie. Y así, entre relojes vengativos y recuerdos incompletos, el tiempo —ese viejo bromista— no me permitió acordarme de más.

ES TIEMPO DE ESPERANZA

LA FUERZA DE EXALUMNOS Y AMIGOS DE DON BOSCO

IHay miles de exalumnos/as en nuestra sociedad.

En nuestra sociedad dominicana y en nuestra inspectoría, te encuentras un exalumno salesiano, cuando menos lo esperas, en cualquier lugar y en cualquier circunstancia. Y es que son muchos miles de jóvenes los que han pasado por una Casa Salesiana.

Un exalumno salesiano es aquella persona que ha recibido formación en un colegio, oratorio, centro juvenil o institución fundada por la Familia de Don Bosco.

La identidad que estas personas han adquirido va más allá de los estudios o preparación académica; se caracteriza por vivir los principios educativos del Sistema Preventivo de Don Bosco.

Estas son las principales características que definen el perfil del exalumno/a salesiano.

Es alegre y optimista, enfrentado la vida con esperanza y energía positiva, contagiando el llamado “espíritu de familia” en los ambientes en que se mueve.

Está formado en valores y guía sus acciones diarias por la razón (el diálogo y el sentido común), la religión (principios éticos y espirituales) y el cariño (la llamada amorevolezza).

Tiene una Conciencia social y solidaria, con una inclinación natural a ayudar al prójimo, con una atención especial y preferencial hacia los más necesitados y vulnerables, especialmente los jóvenes

Es su característica, más distinguida, el Espíritu de trabajo, y se destaca por ser proactivo, responsable y constante en su trabajo, viendo el esfuerzo como un instrumento fundamental para el crecimiento personal.

Y, sobre todo, es promotor del bien común para lo que asume la educación recibida como un proyecto de vida, buscando transformar positivamente la sociedad, la política y la cultura en la que se desenvuelve

Una nueva directiva de FEDEBOSCO

El 14 de junio, en los salones de la Inspectoría Salesiana de las Antillas, fue elegida la nueva directiva de la federación.

PRESIDENTE: Espín Dicent (de ASEOMA); VICEPRESIDENTE Gregorio Espinal (de Anes); VICEPRESIDENTE JEX Eva Pérez (de Exuitesa); TESORERO

Edwin Pérez (de Exuitesa); SECRETARÍA Héctor Mojica (de Exuitesa); VOCALES Mercedes Castillo (de Aseoma), José Arismendy Guzmán (de Ex Canillitas), Enmanuel Abreu (de Ex Dosa Jarabacoa). DELEGADO P. Juan Linares.

Este equipo invita a todos los exalumnos/as a realizar un desafiante plan que les convierta en un rico movimiento que sea portador de:

+ Un testimonio profesional y ético, porque en sus vidas aplican los valores aprendidos para ejercer cualquier profesión con honestidad, justicia y vocación de servicio.

+ Un testimonio en la defensa de los más vulnerables, porque extienden la mano a la juventud marginada y a las personas en riesgo de exclusión social.

+ Un testimonio porque se han convertido en agentes de transformación social, promotores de la paz, la solidaridad y un mundo más justo desde el lugar que cada exalumno ocupa en la sociedad.

+ Un testimonio de compromiso con la Familia Salesiana, para que se mantenga viva la obra de Don Bosco, participando activamente en las redes de exalumnos salesianos locales para apoyar oratorios, centros juveniles, obras sociales y escuelas

La misión del exalumno salesiano en la sociedad es ser “buenos cristianos y honrados ciudadanos”. Esto se traduce en ser sal y luz en la vida cotidiana, aplicando el Sistema Preventivo de Don Bosco para transformar el entorno laboral, familiar y comunitario.

Algunos compromisos inmediatos

La nueva directiva se propone.

Robustecimiento institucional de FEDEBOSCO, producto de una asamblea a realizar con las directivas de los centros locales y creación de los Reglamentos de FEDEBOSCO en los que se defina oportunamente su estructura y la articulación propia de su funcionamiento.

Puesta en funcionamiento de una “secretaría ejecutiva”, con oficinas situadas en la pastoral de la Inspectoría.

Robustecimiento de los Centros locales de exalumnos/as como sujetos principales de la Federación.

Ofreciendo a las familias de los exalumnos la posibilidad de hacer ejercicios espirituales cada año, de tener seminarios sobre temas de crecimiento personal y crecimiento familiar, etc.

Creando empresas que permitan generar fondos que faciliten un buen funcionamiento, como puede ser “Café Don Bosco”, u otro tipo de empresa como “Agua de bendición, Don Bosco”.

Promocionando una campaña de marketing sobre FEDEBOSCO para crear una imagen atractiva del Movimiento de Exalumnos/as.

Acompañamiento de los exalumnos jóvenes (JEX) para integrarlos al gran movimiento de exalumnos/

as de la Inspectoría de las Antillas y se conviertan en protagonistas de la renovación de la Federación. Es tiempo de Esperanza

La esperanza no es solo un sentimiento agradable; es un regalo, una responsabilidad que nos impulsa a actuar y transformar nuestra realidad. San Pedro nos recuerda esto cuando dice: «Estén siempre dispuestos a dar respuesta a cualquiera que les pida razón de su esperanza». En este mensaje resuena el espíritu salesiano: dar razón con claridad y alegría.

Vivimos en una sociedad que a menudo parece atrapada en una falsa alegría. La publicidad, los medios y algunos discursos prometen bienestar superficial, pero esa “alegría” fácilmente se desvanece cuando se centra solo en lo material. Como nos recuerda el papa Francisco, estamos llamados a recuperar la verdadera alegría, la que viene de vivir en comunión con Dios y mirar más allá de lo inmediato.

El movimiento de exalumnos salesianos comprometidos tiene un potencial muy grande en la transformación de nuestra sociedad y ha de aportar a nuestros pueblos y ciudades justicia, fraternidad, paz, alegría y mucha fe, convirtiéndose es portadores del Amor de Dios a los jóvenes.

El 24 de junio, Fiesta de San juan Bautista, es el día del Exalumno/a Salesiano/a.

EXPERIENCIA VARIARISTA

ENCUENTRO NACIONAL ENFAVA 2026

ILas Hijas de los Sagrados Corazones de Jesús y de María presentes en la República Dominicana el pasado 26 de junio en Bonao se reunieron junto a los docentes de las tres obras educativas a saber : Centro Educativo Y Politécnico Padre Luis Variara en Mao ; Centro Educativo Sagrados Corazones de Paraíso Barahona y Centro Educativo Pedro Variara en los Corales Santo Domingo con motivo de la celebración del día del docente a nivel nacional y con el objetivo de Reafirmar el vinculo como familia variarista presente en el país.

Durante esta jornada, educadores, jóvenes, coordinadores y comunidades de todo el país se reunieron para recordar quiénes somos, de dónde venimos y hacia dónde queremos ir. No fue un encuentro más. Fue una experiencia que tocó la mente, pero sobre todo el corazón.

Contamos con la presencia de la consejera General para la Pastoral del Instituto quien se trasladó desde Bogotá Colombia para este encuentro y nos enriqueció con su presencia ella, Hna Sara Emilce Guezguan Patiño Hija de los Sagrados Corazones quien nos compartió su valiosa experiencia en estos puntos a continuación que compartimos.

Partimos de que educar no es solo transmitir conocimientos. Educar es encender vidas. Y esa fue la llama que movió al Encuentro Nacional ENFAVA 2026: Experiencia Variarista, realizado bajo el lema “Educar con el corazón” y el tema central: liderazgo, sentido de pertenencia e identidad carismática al estilo Luis Variara.

1. Volver a la fuente: Luis Variara

Para hablar de liderazgo variarista hay que volver a la fuente. El padre Luis Variara no dirigió desde un escritorio. Caminó entre los jóvenes, los escuchó, los curó, los formó y los amó sin condiciones. Su liderazgo no se impuso, se ofreció. Su autoridad no gritó, acompañó.

En ENFAVA 2026 recordamos que el estilo Variara tiene 3 huellas profundas:

Cercanía: estar donde están los jóvenes.

Ternura: corregir con amor, no con miedo.

Esperanza: creer en el otro incluso cuando él no cree en sí mismo.

“Educar con el corazón” no es una frase bonita para un afiche. Es la pedagogía de Variara llevada a nuestras aulas, patios, grupos juveniles y familias.

Es elegir la paciencia antes que el regaño, el diálogo antes que la orden, el ejemplo antes que el discurso.

2. Liderazgo: servir para transformar

El primer eje del encuentro fue el liderazgo. Pero no el liderazgo de cargos y títulos. Hablamos del liderazgo que nace del servicio.

Los talleres y conversatorios dejaron algo claro: un líder variarista no busca que lo sigan, busca que los demás crezcan. No apaga para brillar, enciende para que otros brillen más.

Se trabajaron 3 dimensiones del liderazgo variarista:

- Liderazgo espiritual: anclado en la oración, en el carisma salesiano y en el testimonio. Sin Dios al centro, el liderazgo se vuelve gestión vacía.

- Liderazgo pedagógico: el educador como acompañante. El que ve el potencial donde otros ven problemas.

- Liderazgo comunitario: el que construye equipo. Porque Variara nunca hizo nada solo. Siempre fue con los jóvenes y para los jóvenes.

La gran pregunta que nos llevamos fue: ¿Mi liderazgo educa o solo administra? ¿Inspira o solo exige?

3. Sentido de pertenencia: esta casa es nuestra

El segundo eje fue el sentido de pertenencia. Y dolió, porque nos hizo mirar la realidad.

Pertenecer no es tener un carnet o una camiseta. Pertenecer es sentir que esta obra es tu casa, que estos jóvenes son tu responsabilidad, que este carisma es tu apellido espiritual.

En los grupos se compartieron historias de obras que florecen cuando hay sentido de familia y de obras que se apagan cuando cada uno jala para su lado. El mensaje fue directo: sin pertenencia no hay proyecto.

ENFAVA 2026 nos recordó que pertenecemos a una gran familia que bebe del carisma salesiano y que tiene un padre: Luis Variara. Cuando entendemos eso, dejamos de trabajar “en” la obra y empezamos a trabajar “por” la obra. Cuidamos las instalaciones como propias, celebramos los logros como familia y cargamos juntos las dificultades.

4. Identidad carismática: ser variarista hasta en los detalles

El tercer eje fue el más profundo: identidad carismática al estilo Luis Variara.

Tener identidad es saber quién eres cuando nadie te ve. Es responder sin dudar: ¿Qué me hace variarista

y no otra cosa?

Ser variarista es:

- Optar por los últimos, como hizo Variara con los enfermos y los jóvenes en riesgo.

- Educar con alegría, aunque por dentro haya cansancio

- Confiar en el proceso del otro, porque Variara tardó años en formar a sus primeros muchachos.

- Unir fe y vida, sin separar lo espiritual de lo cotidiano.

Durante el encuentro se vivieron momentos fuertes de oración, de reconciliación y de compromiso. Muchos firmaron su “Carta de Identidad Variarista”, un recordatorio personal de que el carisma no se hereda, se asume.

5. Educar con el corazón: el reto

El lema “Educar con el corazón” fue hilo conductor de todo. Nos confrontó. Porque educar con el corazón cansa. Implica madrugar, escuchar por quinta vez el mismo problema, dar una segunda oportunidad, perdonar.

Pero también es lo único que transforma de verdad. Un joven no recuerda la nota que le pusiste en 2022. Recuerda si lo miraste a los ojos cuando lloraba. Recuerda si creíste en él.

Los docentes salieron con 3 compromisos concretos para sus comunidades educativas :

1. Formar líderes jóvenes con el sello Variara, no clones de otros modelos.

2. Fortalecer la familia variarista con encuentros, celebraciones y símbolos que nos unan.

3. Vivir el carisma en lo pequeño: en el saludo, en la corrección, en la forma de organizar un patio.

Cierre: Una sola familia, un solo corazón

ENFAVA 2026 terminó como empezó: cantando, abrazados y con el nombre de Luis Variara en la boca.

Pero esta vez con algo más: con claridad.

Sabemos que el mundo necesita educadores que no se rindan. Jóvenes que lideren desde el servicio. Comunidades que se sientan casa. Y un carisma que no se quede en libros, sino que se encarne.

“Educar con el corazón” es el camino. El liderazgo, el sentido de pertenencia y la identidad variarista son las herramientas

Que este Encuentro Nacional no se quede en un día más . Que se vuelva vida en cada aula, en cada patio, en cada comunidad.

Porque si educamos con el corazón, al estilo de Luis Variara, el futuro de nuestros jóvenes está en buenas manos.

QUE EL SUBIR NO NOS ROBE EL ESTAR

¿VIVIMOS PARA COMPARTIR O COMPARTIMOS PARA VIVIR?

IILas

redes sociales han transformado profundamente nuestra forma de relacionarnos, educarnos, mantenernos informados y hasta tener argumentos para participar de la vida cotidiana. Nunca antes habíamos tenido tantas oportunidades para comunicarnos, expresar nuestras opiniones y mostrar al mundo nuestras experiencias, preferencias, inclinaciones o posturas. Sin embargo, junto a estas bondades, surge una inquietud cada vez más evidente que en lo personal, a veces me preocupa: ¿estamos viviendo plenamente nuestros momentos o estamos más preocupados por publi carlos? La tecnología, creada para acercarnos, corre el riesgo de alejarnos de la experiencia auténtica cuando la búsqueda de aprobación digital ocupa el primer lugar, ignorando el aquí y el ahora. Momento irrepetible que, a pesar de saberlo, nos cuesta entenderlo.

En la actualidad, es co mún hasta hacer planes contando con la digitalización. Armamos encuentros, cenas y juntes para ver un concierto o película a través de una pantalla; participamos de reuniones familiares interrumpidas por fotografías constantes o viajes donde la prioridad parece ser generar contenido más que contemplar el paisaje. Poco a poco, hemos pasado de capturar recuerdos a organizar experiencias pensando en cómo serán percibidas por los demás. Esta dinámica afecta especialmente a los jóvenes, quienes construyen parte de su identidad en entornos digitales donde los “me gusta”, los comentarios y los seguidores pueden convertirse en un termómetro de su valor personal. La ciudadanía digital exige mucho más que habilidades tecnológicas; requiere criterio, equilibrio y la capacidad de utilizar las plataformas sin quedar dependientes de ellas. Desde la perspectiva educativa y cristiana, el desafío consiste en formar personas libres pero críticas, capaces de aprovechar los beneficios de la tecnolo-

gía sin perder de vista lo que los diferencia del resto, su esencia, su identidad. La tradición salesiana nos recuerda el valor de la presencia, las memorias que alimentamos en un encuentro cercano y la importancia clave de un acompañamiento humano. Don Bosco comprendió que la educación florece en la convivencia, en la escucha y en la relación auténtica. En una época marcada por la hiperconexión, educar para la ciudadanía también implica enseñar a discernir, a respetar la dignidad propia y ajena en los espacios digitales y a cultivar momentos de silencio, reflexión y encuentro real.

Las redes sociales son una herramienta poderosa y necesaria en el mundo contemporáneo, pero no deben convertirse en el escenario principal de nuestra existencia.

La verdadera libertad digital consiste en que seamos nosotros quienes decidamos cómo y cuándo utilizarlas, y no que ellas determinen nuestra manera de vivir.

Les dejo una tarea simple que nos invita para una breve auto reflexión frente al espejo, mientras manejamos o en una cita con nuestro propio yo. En vez de tantear ¿cuántas personas vieron una publicación?, pensemos más bien ¿cuántas experiencias hemos vivido con plenitud?, ¿cuántas conversaciones hemos sostenido mirando a los ojos?, ¿qué tan capaces hemos sido de descubrir la presencia de Dios en la sencillez de cada momento?

Abortemos la misión de asumir o entender que lo que fulano/fulana no publicó, prácticamente no se dio. Y no, no es que no subamos ni que dejemos de compartir lo valioso que papa Dios hace posible en nuestras vidas, jamás, se trata de primero vivir, luego postear.

Si el único día de la semana con H que existe, es el Hoy, que aprovecharlo sea necesidad.

LLEGA EL VERANO:

10 COSAS PARA HACER QUE

PROPICIABA DON BOSCO Y SU

INGENIO DE EDUCADOR

ICuando llega el verano, muchos jóvenes sienten alegría porque terminan las clases y comienza el tiempo de descanso. Sin embargo, para Don Bosco, fundador del sistema educativo salesiano, las vacaciones no debían convertirse en tiempo perdido. Él creía que cada momento era una oportunidad para educar, formar valores y ayudar a los jóvenes a crecer como personas buenas y felices. Gracias a su ingenio de educador, Don Bosco promovía actividades sanas, recreativas y espirituales que mantenían a los jóvenes activos y motivados. Por eso, existen muchas cosas que los jóvenes pueden hacer durante el verano siguiendo su ejemplo y enseñanzas.

1. Practicar deportes y juegos al aire libre

Don Bosco promovía el deporte porque entendía que los jóvenes necesitan jugar y divertirse para desarrollar su cuerpo y liberar energías. En los patios salesianos siempre había fútbol y diferentes juegos grupales. Además de entretener, estas actividades enseñaban disciplina, compañerismo y respeto.

2. Compartir en comunidad

Don Bosco organizaba encuentros donde los jóvenes podían convivir, conversar y hacer amistades sanas. Para él, el ambiente juvenil debía estar lleno de alegría y confianza. En verano, reunirse con amigos para actividades positivas fortalece valores humanos y evita el aislamiento.

3. Aprender algo nuevo

Don Bosco impulsaba talleres de música, imprenta y otros oficios para preparar a los jóvenes para el futuro. Hoy en día, los jóvenes pueden aprovechar el verano para tomar cursos de idiomas, tecnología, arte o cocina. Aprender nuevas habilidades desarrolla talentos y aumenta la confianza personal.

4. Ayudar a los demás

Don Bosco enseñaba que un buen cristiano debe ser solidario y generoso. Durante el verano, los jóvenes pueden colaborar en actividades comunitarias, visitar ancianos o participar en obras benéficas. Estas acciones fortalecen el sentido de responsabilidad y amor al prójimo.

5. Leer buenos libros

Don Bosco consideraba los buenos libros como herramientas para formar la mente y el corazón. Leer historias educativas o temas culturales ayuda a desarrollar la imaginación y el pensamiento crítico. Ade-

más, la lectura mantiene la mente activa durante las vacaciones.

6. Fortalecer la vida espiritual

Don Bosco siempre motivaba a los jóvenes a acercarse a Dios mediante la oración y la participación en la iglesia. El verano puede ser una excelente oportunidad para participar en retiros o grupos juveniles. La fe ayuda a mantener esperanza y buenos valores en la vida diaria.

7. Mantener una actitud alegre

Una de las frases más conocidas de Don Bosco era: “La santidad consiste en estar siempre alegres”. Él entendía que la alegría sana mejora las relaciones humanas y crea un ambiente positivo. Por eso, durante el verano es importante disfrutar de manera sana y responsable.

8. Ser responsables

Aunque el verano sea tiempo de descanso, también es importante cumplir deberes en el hogar y organizar el tiempo correctamente. Ayudar en casa y mantener hábitos saludables demuestra madurez y disciplina.

9. Disfrutar de la naturaleza

Don Bosco realizaba paseos y excursiones con los jóvenes para que disfrutaran y aprendieran fuera del salón de clases. Ir a parques o playas ayuda a relajarse, convivir y valorar el medio ambiente.

10. Vivir con buenos valores

Don Bosco deseaba formar “buenos cristianos y honrados ciudadanos”. Durante el verano, los jóvenes deben practicar el respeto, la honestidad y la solidaridad en cada actividad que realicen.

En conclusión, el verano puede ser un tiempo de descanso, pero también una oportunidad para crecer y aprender. Gracias al ingenio educativo de Don Bosco, los jóvenes descubren que divertirse y educarse pueden ir de la mano. Las actividades que él promovía ayudan a desarrollar el cuerpo, la mente y el espíritu, formando personas responsables y felices. Si los jóvenes aprovechan el verano siguiendo estas enseñanzas, disfrutarán sus vacaciones.

Autor Waddy Mercado Maldonado

LIDERAZGO CON PROPÓSITO

EL ENCUENTRO DE EQUIPOS DE GESTIÓN 2026

IBajo el inspirador lema “Gestores Libres Para Servir”, el Centro Salesiano de Promoción y Formación Pinar Quemado, en la emblemática y natural localidad de Jarabacoa, se convirtió en el epicentro del Encuentro de Equipos de Gestión 2026. Celebrado del lunes 8 al miércoles 10 de junio, este evento anual congregó a los miembros de los equipos directivos de la red de escuelas salesianas en República Dominicana con el propósito de desarrollar y consolidar las competencias estratégicas, humanas y pastorales necesarias para liderar una gestión institucional eficiente, innovadora y fielmente alineada con los valores salesianos.

La jornada inició el lunes 8 con la calurosa bienvenida del Equipo SES y la animación de Enmanuel Hernández, inyectando dinamismo desde las primeras horas. Tras la oración inaugural guiada por el P. Erinel Quezada y la introducción formal a cargo de Héctor Mojica, el programa académico y formativo desplegó un abanico de temáticas a la vanguardia educativa. El P. Ysidro Ramírez abrió el ciclo formativo abordando la trascendencia de la Pastoral Juvenil Salesiana. Posteriormente, la tecnología tomó protagonismo con las ponencias de Philippe Made y Roberto Antonio Batista, quienes desglosaron las aplicaciones de la Inteligencia Artificial (IA) en el acompañamiento pedagógico y sus fines educativos.

La jornada concluyó con un taller sobre calidad liderado por Henry Rodríguez. El martes 9 combinó armónicamente el crecimiento humano y la gestión técnica. Tras un espacio de oración dirigido por Isidoro Martínez, el P. José Pastor

Ramírez (Inspector de las Antillas) guio un profundo bloque sobre Trabajo en Equipo y Autoconciencia. La tarde se enriqueció con la presentación del proyecto de “Escuelas Verdes” por el P. William Batista, enfatizando el compromiso institucional con la sostenibilidad ambiental. Asimismo, Cristhiam Quelix, Director de ETP del MINERD, expuso los avances en la Educación Técnico Profesional, un pilar clave para la inserción laboral de los jóvenes. El día cerró propiciando la fraternidad con una merienda y un momento festivo nocturno.

El último día, miércoles 10, se concentró en la seguridad social y el marco legal. El Viceministro de Seguridad Social, Ramón Efrén Cuello Madera, dictó una cátedra magistral sobre los derechos y responsabilidades en riesgos laborales. La jornada concluyo analizando el impacto de las redes sociales en las relaciones interpersonales, a cargo de José Ramón Concepción. De forma paralela, el evento integró de manera sumamente exitosa una capacitación especializada para Agentes de Recursos Humanos, enfocada en relaciones laborales y el correcto llenado de documentos.

Este encuentro no solo cumplió con sus objetivos específicos de afianzar el liderazgo colaborativo, integrar la transformación digital y actualizar a los participantes en materia de seguridad social; también sirvió para renovar el espíritu de servicio de cada gestor, sobre todo, inspirados por el carisma de Don Bosco, listos para transformar sus entornos escolares y responder con la máxima calidad a los desafíos que la sociedad actual demanda.

Autor Héctor
Mojica

PRESENTAN “ESCALERA INTERIOR”

UNA OBRA DE ESPIRITUALIDAD

Y CRECIMIENTO HUMANO DEL P. JOSÉ PASTOR RAMÍREZ

I Santo Domingo, República Dominicana. — La noche de este miércoles fue puesta en circulación la obra Escalera Interior, del sacerdote salesiano P. José Pastor Ramírez, durante un acto celebrado en la Biblioteca Nacional Pedro Henríquez Ureña, con la presencia de representantes de la comunidad eclesial, educativa y cultural del país. La publicación fue presentada como una propuesta de espiritualidad, reflexión y transformación interior, orientada a acompañar a las personas en su búsqueda de sentido, paz y encuentro con Dios. Bajo el lema “Un camino hacia la interioridad”, la obra invita al lector a profundizar en la vida espiritual desde una perspectiva humana, pastoral y experiencial. El acto inició con las palabras de bienvenida de

Julissa Villar y continuó con una semblanza del autor a cargo de Franklin Ortega. Posteriormente, Miguel J. Escala realizó la presentación de la obra, destacando la profundidad espiritual y humana del texto.

Durante la actividad, el P. José Pastor Ramírez compartió reflexiones sobre el proceso de elaboración del libro y sobre la importancia de cultivar la interioridad en el contexto actual. La Dra. Carmen Consuelo López de Solórzano tuvo a su cargo la lectura de varios fragmentos de la obra, mientras que la bendición y entrega del primer ejemplar fue realizada por P. Jesús Baltazar Santana. La jornada concluyó con una firma de libros y un brindis de honor entre los asistentes.

13-15 de julio en Pinar Quemado, Jarabacoa

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