CUENTA REGRESIVA
Fernando Savater
El escritor español presentó su nuevo libro “Los invitados de la princesa”. El deseo infantil de ser como Borges, sus géneros favoritos y la conexión familiar con la ciudad. por DANIELA ROSSI
10.
En una feria del libro en Italia, erupcionó el volcán Eyjafjalla y se quedó allí atrapado. En el libro pasa algo similar. ¿Cuánta verdad incluyó en el texto? –Estuve así durante 48 horas, cuando logramos irnos con un grupo de amigos. Me inspiró esa idea de estar obligado a compartir tu vida durante un tiempo con otros. Es una historia con muchas historias dentro.
9.
Si tuviera que organizar su “Festín de la Cultura”, ¿en dónde y con quién lo haría? –¡Sin dudas procuraría un lugar bien comunicado! A donde pueda viajar por todos los medios. Después, esa obsesión por lo gastronómico que hay en los festivales, eso que miro con ironía, no estaría.
8.
¿Qué género disfruta más como lector? –Cada uno de los cuentos de mi libro pertenece a alguno de los géneros que leo. Literatura con un toque fantástico, ciencia ficción pero con posibilidad de que eso pase.
7.
Varias veces expresó su admiración por Borges. ¿Qué significa el argentino para usted? –Borges fue un ideal literario para mí, siempre me gustó lo real inclinado a lo fantástico pero que, a la vez, tiene perfección, un toque irónico, lo poético, metafísico. Lo racional pero a la vez imaginario. La fusión perfecta de todas esas cosas.
6.
En ese deseo de ser como Borges, ¿qué logró y qué le falta? –Para empezar, ¡me falta el talento! Cuando comienzas, quieres ser otro. Y luego te das cuenta -gracias a esa aspiración de ser otro-, que en ese camino no vas a ser Borges ni mucho menos. Pero he llegado a convertirme en el de la actualidad.
5. 4.
¿En qué se parecen sus textos a usted? –Son parte de mí. Incluso allí donde crea que hice de modo más artificial, también me estaré revelando.
¿Por qué dejó de dar clases en la universidad? –Decidió el tiempo (risas). Me llegó la jubilación, había poca posibilidad de decidir. Y, además, llevaba más de 40 años en esto, toda una parte de mi vida. No he sido un académico en el sentido estricto del término, pero no he sido un mal profesor; fui bastante aceptable y los alumnos no se han aburrido conmigo.
3.
Lanza una nueva “Ética de urgencia”, su libro emblema para los jóvenes. ¿Por qué lo sacó en este momento? -Es un libro que se ha reimpreso de manera permanente, son muchas generaciones que lo leyeron. La editorial quería una segunda parte, pero eso salió en estado de gracia, con osadía joven. Eso ya esta hecho y no lo iba a repetir. Pero sí podía conversar con jóvenes sobre sus problemas éticos, sus planteos sobre la crisis económica, lo laboral, la Internet y la política.
2.
Dice que la escritura lo divierte. ¿Qué otras cosas le provocan diversión? –Lo que más me divierte en la vida, me apasiona, es leer. Si alguien me hubiera pagado por leer, no habría hecho nada más en mi vida. Todo lo que hice, escribir, dar charlas, clases, deriva de ese gusto. Después, soy un aficionado a las carreras de caballos, he viajado por muchos sitios para seguirlas.
1.
Visitó varias veces Buenos Aires. ¿Qué le gusta y le disgusta de la ciudad? –Tengo una abuela que nació en Buenos Aires, la madre de mi madre, de modo que tengo un vínculo sentimental. La Argentina ha estado siempre en las conversaciones de la familia, en las anécdotas. Vine hace muchos años por primera vez y nunca dejé de hacerlo, es muy hermosa.
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“Si alguien me hubiera pagado por leer no habría hecho nada más en la vida. todo lo que hice deriva de ese gusto.”