CSR & SOSTENIBILIDAD
ENERO, DOS MIL VEINTICINCO


![]()
ENERO, DOS MIL VEINTICINCO


Con gran entusiasmo les damos la bienvenida a la primera edición del año 2025. Este nuevo número marca el inicio de un ciclo lleno de desafíos, reflexiones y avances en el camino hacia un futuro más sostenible, guiados por nuestra misión de promover prácticas responsables y comprometidas con el entorno.
En esta edición, hemos reunido un conjunto de temas fundamentales para entender y actuar en el ámbito de la sostenibilidad empresarial y social. Desde la importancia del rol de los proveedores en la medición de emisiones, hasta el impacto de la inteligencia artificial en los esfuerzos por alcanzar la sustentabilidad, los contenidos de este número buscan ser una fuente de inspiración y acción para nuestros lectores.
Entre los artículos destacados, presentamos un análisis sobre “El papel de los proveedores en la medición de emisiones”, una pieza que subraya la relevancia de la colaboración en toda la cadena de valor para lograr objetivos climáticos ambiciosos. Por otro lado, exploramos la Paradoja de Jevons, abordando cómo el aumento de la eficiencia tecnológica puede, paradójicamente, intensificar el consumo de recursos, y reflexionamos sobre los desafíos globales que esto representa.
Además, contamos con un profundo análisis titulado “Inteligencia Artificial & Sustentabilidad: Una revisión”, en el cual examinamos cómo esta poderosa herramienta puede convertirse en un aliado clave para acelerar la transición hacia modelos sostenibles. Finalmente, celebramos un logro histórico en México con el primer crédito verde otorgado a una universidad, un artículo escrito por Ricardo Phillips, Director de la Universidad Insurgentes, que detalla este hito y sus implicaciones para el sector educativo.
Les invitamos a sumergirse en esta edición, a cuestionar, proponer y ser parte activa del cambio. Juntos, hagamos de 2025 un año decisivo para avanzar hacia un mundo más sostenible.
Cordialmente,
Carmelo Santillán Ramos CEO, CSR CONSULTING



Ph.D. Carmelo Santillán Ramos
COORDINADORA DE PROYECTOS
Ing. Emma Paola Hernández Rodríguez
Ricardo Phillips Director de Universidad Insurgentes
Lic. Francisco Téllez Salazar
Lic. María José Morales Briones
Ing. Carlos Velázquez Mayorga
Lic. Cristopher Franco
Lic. Wiman Cazadey
CSR & SOSTENIBILIDAD. Fecha de publicación: 02 de enero de 2025
Revista mensual, editada y publicada por CSR CONSULTING. Torre Cibeles, Piso 7 Planificadores #2802
Empleados Sfeo. C.P. 64909 Monterrey, N.L. www.csrconsulting.com.mx contacto@csrconsulting.mx
El papel de los proveedores en la medición de emisiones

La Paradoja de Jevons: La otra cara de la moneda de la eficiencia tecnológica y el desafío que representa para la sostenibilidad a nivel mundial

10
Inteligencia Artificial & Sustentabilidad: Una revisión 08
16


18
mci-technology.com.mx




Si algún cliente ha preguntado si tu empresa mide su huella de carbono, estoy prácticamente seguro de que lo volverás a escuchar en un futuro no tan lejano, incluso lo más probable es que cada vez sea más común recibir consultas sobre este tema. Si quieres saber la razón, este artículo es para ti.
Primero entendamos qué es la huella de carbono La huella de carbono es un indicador de la cantidad de gases de efecto invernadero emitidos por una entidad en un periodo de tiempo determinado y se mide en toneladas de dióxido de carbono equivalente (tCO2e). En el caso de una empresa, este indicador se divide en 3 alcances de acuerdo con lo establecido en el Protocolo GHG (que es uno de los estándares reconocidos internacionalmente para la medición de emisiones).
Conociendo los alcances
En el Alcance 1 se contabilizan las emisiones directas de la empresa, como las ocasionadas por la quema de combustibles fósiles o por la fuga de gases refrigerantes; en el Alcance 2 se incluyen las emisiones ocasionadas por el consumo energético (que, si bien de manera física no ocurrieron dentro de las instalaciones de la organización, sí ocurrieron en la central de generación eléctrica). Por último, en el Alcance 3 se contabilizan las emisiones que ocurren en la cadena de valor de la empresa y se divide en 15 categorías, 8 de ellas se refieren a actividades que ocurren aguas arriba de la organización, como la compra de bienes y servicios y el transporte de materias primas compradas. Las otras 7 categorías se refieren a actividades que ocurren aguas debajo de la empresa, como el uso y fin de vida de los productos vendidos.
La información para el cálculo de las emisiones en los Alcances 1 y 2 es relativamente fácil de obtener puesto que se encuentra en los registros de la empresa, como los recibos de electricidad o las facturas de combustible.
Sin embargo, al medir el Alcance 3 la historia cambia, puesto que se necesita recolectar información de los proveedores, clientes, colaboradores y demás actores de la cadena de valor, por lo que es común encontrarse con el problema de que la información requerida no se tiene.
Por ejemplo…
En la categoría 1 del Alcance 3 se contabilizan las emisiones por la extracción de la materia prima, transporte y producción y del producto comprado por una empresa durante un periodo de reporte. Para el cálculo de esta categoría, la organización conoce la información sobre los bienes y servicios que compra, pero ¿Qué hay de las emisiones por la extracción de la materia prima, transporte y producción y del producto comprado? De hecho, es posible calcular estas emisiones a partir de datos secundarios, es decir, se utilizan bases de datos de entidades reconocidas para encontrar un valor que relacione una cantidad de emisiones y cierta cantidad de un producto (a este valor se le conoce como factor de emisión).
Entonces ¿Cuál es el problema?
Los factores de emisión son el resultado de modelos en los que se obtiene un promedio para cierta actividad o industria, por lo que no necesariamente reflejan las condiciones particulares que ocurren dentro de la cadena de valor de una empresa, lo que puede limitar la medición del efecto que tienen las buenas prácticas que estén teniendo sus proveedores. Por ejemplo, al utilizar este método se puede estar midiendo con el mismo valor a dos proveedores del mismo producto sin importar que uno se abastezca únicamente de energía renovable mientras que otro utilice energía de la red (que normalmente es una mezcla de fuentes renovables y no renovables).
¿Cómo le afecta a mi organización que sus proveedores disminuyan sus emisiones o no?
Los alcances de la huella de carbono de una empresa se dividen de tal modo que las emisiones Alcance 2 y 3 de una organización, son el Alcance 1 de otra. Para entender esta división podemos ejemplificarla de la siguiente manera: Una central eléctrica quema combustible para producir electricidad, por lo tanto, las emisiones generadas se contabilizan dentro de su Alcance 1, mientras que las empresas que consumen la electricidad generada por dicha central las deberán integrar dentro de su Alcance 2, y al final los clientes de las empresas que consumieron la electricidad las contabilizaran dentro de su Alcance 3. Por lo tanto, entre mayores sean las emisiones Alcance 1 y 2 de una empresa, mayores serán las emisiones Alcance 3 de sus clientes.
¿La medición de las emisiones del Alcance 1 y 2 de los proveedores permite la medición del Alcance 3 de los clientes?
Cuando los proveedores miden sus emisiones Alcance 1 y 2, sus clientes pueden conocer su Alcance 3 categoría 1, pero de manera parcial, puesto que el Protocolo GHG establece que, para el cálculo de esta categoría, las emisiones se deben cuantificar en base “cradle-to-gate” (de la cuna a la puerta), lo que significa que se deben considerar todas las emisiones desde la extracción de la materia prima, transporte, y producción del producto comprado. Sin embargo, la huella de carbono Alcance 1 y 2 de los proveedores directos de una empresa (Tier 1) solo cubre una parte de las emisiones que se deben considerar, puesto que lo más común es que estos proveedores a su vez adquieran materias primas de sus respectivos proveedores (Tier 2 para la organización que mide sus emisiones). Lo que hace necesario utilizar factores de emisión para complementar la etapa faltante y obtener el cálculo de emisiones en base cradle-to-gate como lo indica el protocolo.
Una vez que una organización ha medido su huella de carbono categoría 3 Alcance 1, es probable que busque acciones para mejorar la calidad de la información que recolecta, por lo que comienza a pedirle sus proveedores directos medir su huella de carbono, responder a cuestionarios como CDP e incluso establecer metas para la reducción de sus emisiones. Una vez que el proveedor ha medido sus emisiones en los 3 alcances, se puede ver en la necesidad de involucrar a sus respectivos proveedores para poder reducir huella de carbono, por lo que este proceso se repetiría en el siguiente nivel de proveedores, creando un efecto dominó en la cadena de suministro que permite a las organizaciones tener mejor calidad de la información, reducir sus emisiones y mejorar su sostenibilidad empresarial.
Por lo tanto, cuando una organización mide sus emisiones no solo está dando cumplimiento a un requisito establecido por un cliente, si no que también está contribuyendo al fortalecimiento de la cadena de suministro de la que forma parte. Puesto que durante este proceso le es posible identificar oportunidades que pueden materializarse en ahorros económicos y de emisiones, mejores relaciones comerciales con sus clientes e incluso el desarrollo de nuevos productos o servicios.
Autor: Lic. Francisco Téllez Salazar francisco@csrconsulting.mx CSR CONSULTING


Paradoja de Jevons:
La otra cara de la moneda de la eficiencia tecnológica y el desafío que representa para la sostenibilidad a nivel mundial
En el corazón del debate sobre la sostenibilidad y el consumo responsable de recursos naturales, se encuentra un concepto sorprendente: la paradoja de Jevons. Este principio, introducido por el economista británico William Stanley Jevons en 1865, sostiene que mejorar la eficiencia en el uso de un recurso no siempre reduce su consumo; de hecho, es común que aumente debido a un efecto rebote en el que la mayor eficiencia genera más demanda y uso. En un mundo cada vez más enfocado en ver a la tecnología y la innovación como las soluciones a los problemas ambientales, la paradoja de Jevons plantea una La eficiencia por sí sola no garantiza sostenibilidad.
Durante la Revolución Industrial, Jevons observó que las mejoras en la e ciencia de las máquinas de vapor —las que utilizaban carbón—no resultaba en un ahorro de este recurso, sino un aumento en su consumo. Esto se debía a que, al hacer más baratas las operaciones industriales, se aumentó la demanda impulsando una expansión de las industrias, y, por ende, el aumento en el consumo del carbón. El progreso en e ciencia tecnológica no sólo no redujo el uso de recursos, sino que favoreció su explotación aún más intensiva. El impacto de esta paradoja no sólo fue signi cativo para su época, sino que ha persistido hasta la actualidad, donde los avances tecnológicos parecen, en muchos casos, no reducir sino ampliar el consumo global de recursos, creando un dilema crucial para la
Para entender mejor la paradoja de Jevons y sus impactos, examinaremos varios estudios de caso,para poder comprender más a fondo este concepto y sobre todo ¿Que podemos hacer para mitigar sus efectos?
Un ejemplo más moderno de la paradoja de Jevons se encuentra en la industria automotriz. A lo largo del siglo XX, los motores de automóviles se hicieron mucho más eficientes, lo que debería haber reducido el consumo de gasolina. A pesar de esto, la accesibilidad de los automóviles y el aumento en la cantidad de vehículos en circulación resultaron en un aumento neto en el consumo de gasolina. Según la Administración de Información de Energía de EE. UU. (EIA), en 1970 el consumo de gasolina por vehículos de pasajeros en EE. UU. era de 146 mil millones de galones, y para 2018, a pesar de las mejoras en la eficiencia del combustible, el consumo seguía siendo el mismo.
El principal motor de este fenómeno es la demanda creciente de vehículos. A medida que los autos son más eficientes, se vuelven más accesibles para un mayor número de personas. El precio más bajo por kilómetro recorrido hace que más consumidores puedan permitirse tener un coche y, por ende, más autos entran en circulación.
El aumento en el número de vehículos en las carreteras supera la reducción en el consumo por vehículo individual, lo que lleva a un incremento neto en el consumo global de gasolina y aumenta todas las consecuencias de esto como lo son mayores emisiones de gases efecto invernadero, mayor explotación de recursos no renovables, mayor contaminación atmosférica y las enfermedades derivadas de esta.
Otro caso relevante se encuentra en la mejora de la eficiencia energética de los electrodomésticos. Aunque tecnologías como las bombillas LED y los electrodomésticos de bajo consumo han reducido el uso de energía de cada dispositivo, el consumo total de electricidad ha seguido aumentando. Según un informe de la Agencia Internacional de Energía (AIE), la eficiencia de estos dispositivos ha mejorado, pero el uso total de electricidad sigue creciendo debido a factores como el aumento en la cantidad de dispositivos electrónicos y el crecimiento poblacional. Por ejemplo, las bombillas LED son un 80% más eficientes que las bombillas incandescentes, pero la demanda global de electricidad sigue aumentando debido al mayor número de dispositivos en uso.
Una de las causas en este caso es la explosión en el número de dispositivos electrónicos en los hogares y en el uso de electricidad que ha habido en los últimos años. Desde computadoras, teléfonos móviles, electrodomésticos inteligentes, hasta sistemas de entretenimiento, el consumo de electricidad por hogar ha aumentado debido a la proliferación de estos dispositivos. Aunque cada dispositivo individual consume menos energía, la cantidad total de dispositivos ha aumentado de manera exponencial. Y es aquí donde encontramos otra razón conjunta, el crecimiento de la población ya que con su aumento también lo hace la demanda de electricidad, especialmente en áreas urbanas en desarrollo, donde los estándares de vida incluyen el acceso a dispositivos electrónicos que consumen energía.
En este caso me surgen otras preguntas ¿Que no somos cada vez más conscientes de nuestro impacto, y por ende más responsables con nuestro consumo? ¿El crecimiento poblacional debería estar entonces regulado?. Como podemos notar, la solución a estos problemas es mucho más compleja de lo que parece a primera vista.
La energía solar fotovoltaica es otro ejemplo en el que la eficiencia tecnológica puede llevar a un aumento en la generación de energía. Aunque los paneles solares han mejorado significativamente en términos de eficiencia (han aumentado su capacidad de conversión de luz solar en electricidad del 10-15% al 20-22%), la demanda de electricidad sigue creciendo. En 2019, la capacidad solar instalada mundial fue de 630 GW, y se espera que para 2030 esta cifra aumente a 1.500 GW. Esto implica que, a pesar de la mejora en la eficiencia de los paneles solares, la expansión de la capacidad solar y el aumento de la demanda de electricidad continúan impulsando el consumo de energía.
Y aunque con la energía solar podamos pensar “¡Ey! Pero esto es energía limpia” nos olvidamos de analizar todo el ciclo de vida de los paneles solares. No solo se trata de qué tan eficientes pueden ser o qué tan accesibles económicamente se hayan vuelto, sino también de cómo haremos para gestionar el fin de su vida útil de una forma adecuada y responsable.
¿Cuáles son algunas de las causas del aumento del consumo de recursos?
La mejora de la eficiencia en la producción o el uso de recursos reduce los costos operativos, lo que a menudo hace que un producto o servicio sea más accesible. Esto puede generar un aumento en la demanda del bien o servicio, superando las reducciones de consumo individual. La accesibilidad genera expansión y mayor uso, como sucede con los automóviles, la electricidad o los vuelos.
Este es el fenómeno más directo relacionado con la paradoja de Jevons. A medida que un recurso se vuelve más eficiente, la demanda por ese recurso tiende a aumentar, porque se reduce el costo de utilizarlo. Por ejemplo, la eficiencia energética puede hacer que los consumidores se sientan más inclinados a usar más electricidad, ya que los costos asociados disminuyen.
La paradoja de Jevons presenta un desafío significativo para la sostenibilidad a nivel mundial. La lógica de que mejorar la eficiencia reducirá el consumo de recursos a menudo no se cumple debido al efecto rebote: las mejoras en la eficiencia generan un aumento en la demanda global. Esto plantea un dilema para los formuladores de políticas y líderes del mundo, ya que simplemente confiar en la mejora tecnológica para reducir el impacto ambiental puede no ser suficiente por lo que para lograr una reducción real del impacto ambiental, la eficiencia de los recursos debe ir acompañada de políticas y enfoques que también promuevan un uso moderado de los recursos y fomenten el consumo responsable. La gestión de la demanda, la educación sobre el consumo sostenible, el fomento de comportamientos responsables, la inversión en infraestructura sostenible y la implementación de políticas de economía circular son esenciales para mitigar los efectos rebote.

Una de las herramientas principales para la regulación de las acciones y consumos a nivel mundial son las políticas, si estas solo se centran en mejorar la eficiencia tecnológica, aunque fundamentales, no son suficientes para lograr una sostenibilidad real. Es crucial adoptar un enfoque integral que también contemple la gestión de la demanda y promueva una transición hacia una economía circular. Esto puede incluir:
Regulaciones más estrictas: La implementación de políticas que limiten el uso excesivo de recursos y favorezcan el consumo responsable, como los impuestos sobre carbono.
Incentivos para la innovación verde: Fomentar la investigación en tecnologías que no solo sean eficientes, sino también sostenibles desde el punto de vista ambiental, como la mejora de materiales reciclables o el almacenamiento de energía.
Cultura de consumo consciente: Promover un cambio en los hábitos de consumo de las personas, que se enfoque en la reducción de desechos y la optimización del uso de los recursos en lugar de fomentar el crecimiento continuo y el consumo desenfrenado.
Desarrollo de infraestructuras sostenibles: Apostar por el desarrollo de infraestructuras urbanas que favorezcan el uso de tecnologías limpias, como el transporte público eléctrico, las ciudades inteligentes y la renovación energética en edificios.
Alrededor de todo el mundo, diversas iniciativas están intentando mitigar el impacto de la paradoja de Jevons, mediante la combinación de tecnologías avanzadas, políticas públicas y cambios culturales que busquen no solo aumentar la eficiencia, sino también reducir la demanda.
Noruega es un referente mundial en el uso de vehículos eléctricos (VE). Más del 50% de los autos nuevos vendidos en el país son eléctricos, un ejemplo de cómo la tecnología limpia puede reducir las emisiones. Sin embargo, el aumento en la adopción de autos eléctricos ha generado un aumento en la demanda de electricidad. Para mitigar el impacto de este aumento en el consumo de energía, Noruega ha invertido fuertemente en energía renovable, con más del 98% de su electricidad generada por hidroelectricidad. A pesar de los avances en la movilidad eléctrica, Noruega ha tenido que equilibrar el aumento de la demanda de energía con fuentes renovables para evitar un incremento en la huella de

Los Países Bajos han implementado estrategias para hacer más sostenibles la construcción y el uso de edificios. En particular, el gobierno ha incentivado el uso de tecnologías eficientes como paneles solares, sistemas de calefacción geotérmica y la renovación energética de edificios. Sin embargo, el aumento en la eficiencia de los edificios y la instalación de sistemas renovables también ha generado un aumento en la construcción de nuevos edificios. Esto, combinado con el crecimiento poblacional, podría generar un aumento en la demanda de materiales como el cemento. El gobierno ha abordado este problema implementando regulaciones más estrictas sobre los materiales utilizados en la construcción, favoreciendo materiales reciclables y promoviendo la economía circular para reducir el impacto ambiental de la industria.
En Reino Unido, se han lanzado iniciativas como WRAP (Waste and Resources Action Programme), cuyo objetivo es reducir el desperdicio de alimentos. Las mejoras en la eficiencia de la cadena de suministro y el transporte pueden reducir el costo de distribución y mejorar la disponibilidad de alimentos. Sin embargo, el aumento de la eficiencia también puede llevar a un aumento en la producción y distribución, lo que podría, paradójicamente, generar más desperdicio. Para mitigar este efecto, WRAP promueve no solo la eficiencia en la producción, sino también cambios de comportamiento en los consumidores, enfocándose en el consumo responsable y la reducción del desperdicio a nivel doméstico.
La paradoja de Jevons nos recuerda que el progreso tecnológico no siempre conduce a un uso más racional de los recursos. Si bien las mejoras en la eficiencia son cruciales para la sostenibilidad, es esencial reconocer que estas mejoras por sí solas pueden no ser suficientes para reducir el consumo global de recursos. Para lograr una verdadera sostenibilidad, se deben adoptar políticas que no solo fomenten la eficiencia, sino que también limiten la demanda de recursos y promuevan una transición hacia una economía más sostenible y responsable con el medio ambiente. Solo con un enfoque integral, que combine innovación, educación y políticas públicas, podremos lograr una reducción real del consumo de recursos y avanzar hacia un futuro más sostenible y equitativo.

Autora: Lic. María José Morales Briones mariajose@csrconsulting.mx CSR CONSULTING



Ing. Carlos Velázquez
Mayorga
carlos.mayorga@csrconsulting.mx
CSR CONSULTING

Ya sea tu primera vez escuchando sobre la relación que existe entre la Inteligencia Artificial (IA) y la Sustentabilidad, o que ya tengas idea sobre los debates que existen al respecto, aquí te resumo algunas de las nuevas perspectivas más importantes.
El crecimiento de la IA es evidente. Su ritmo exponencial cambiará el mundo en los próximos años de maneras casi imposibles de imaginar. Lo que no es imposible es visualizar su definitiva omnipresencia en casi todas las áreas de nuestra vida. Sin embargo, si no se tienen algunas consideraciones durante su desarrollo a gran escala, los impactos negativos podrían superar a los beneficios.
En la dimensión ambiental de la sustentabilidad, la IA juega un papel crítico. Algunos beneficios incluyen el reconocimiento de patrones, como anomalías o similitudes, que conforman el histórico de datos utilizados para predecir escenarios futuros. Esto facilita procesos de monitoreo ambiental y de toma de decisiones más eficientes y amigables con el medio ambiente, que de otra forma no hubieran sido tan efectivos para gobiernos, negocios e individuos.
En general, considerando las áreas en las que la IA juega un papel importante –acción climática, protección de la naturaleza y prevención de la contaminación–, los sectores más beneficiados incluyen:
Energía: optimización en el control y diseño de su uso.
Gestión energética: balanceo del suministro y la demanda en las redes eléctricas.
Comida y agricultura: la agricultura de precisión mejora la eficiencia entre un 20% y 40%.
Logística y transporte: mejora de rutas y flujos de tráfico, reduciendo accidentes.
Cadenas de suministro: disminución de costos, riesgos y generación de desperdicios.
Diseño de productos: creación de productos con menor impacto en su ciclo de vida.
Salud: aceleración en el desarrollo de medicamentos y detección temprana de enfermedades.
Seguridad pública: predicción más precisa de desastres naturales asociados al cambio climático.
Por otro lado, los daños que provoca la IA provienen, principalmente, de los centros de datos en donde se encuentra alojada. Estos centros son responsables de un consumo energético significativo debido a las grandes cantidades de electricidad necesarias para entrenar y operar modelos de IA, así como para enfriar los equipos.
Algunos de los impactos más destacados incluyen:
Consumo de recursos naturales: La IA depende de minerales raros como el cobalto y el litio para fabricar componentes tecnológicos avanzados. La extracción de estos minerales contribuye a la degradación ambiental y a problemas sociales en las comunidades afectadas.
Uso intensivo de agua: Los centros de datos requieren enormes cantidades de agua para su enfriamiento, lo que exacerba los problemas en áreas donde el agua ya es un recurso limitado. Generación de residuos electrónicos: El rápido avance en hardware para IA resulta en ciclos de vida cada vez más cortos para dispositivos tecnológicos, aumentando la acumulación de desechos electrónicos difíciles de gestionar de manera sostenible.
Es posible mitigar los impactos negativos de la IA a través de estrategias específicas como:
1. Eficiencia energética en los centros de datos: Diseñar sistemas más eficientes que utilicen energías renovables para alimentar los centros de datos.
2. Reducción del tamaño de los modelos: Optimizar algoritmos para reducir el uso de recursos computacionales sin comprometer el rendimiento.
3. Circularidad tecnológica: Implementar prácticas de reciclaje y reutilización de hardware para minimizar los desechos electrónicos.
4. Colaboración internacional: Establecer estándares globales que regulen el impacto ambiental de la IA, fomentando el uso ético y responsable de esta tecnología.
5. Transparencia en las operaciones: Exigir que las empresas tecnológicas reporten públicamente sus huellas de carbono y planes de mitigación relacionados con la IA.
El desarrollo de la IA implica desafíos ambientales significativos, pero también puede ser una herramienta clave para abordar esos mismos problemas de manera efectiva. La clave estará en equilibrar su crecimiento con estrategias que minimicen su impacto y maximicen sus beneficios para la sostenibilidad.
Por Ricardo Phillips Director de Universidad Insurgentes
Déjenme contarles que en Universidad Insurgentes (UIN) nos hemos convertido en la primera institución en su tipo que recibe un crédito verde en México, gracias a su compromiso por ayudar a combatir el cambio climático y promover la igualdad de género.
Es un logro que nos llena de orgullo, pues muestra que hemos mantenido nuestros propósitos alineados con nuestro trabajo educativo.
Le debemos también un gracias a Scotiabank México que ha reconocido nuestros esfuerzos a través de este financiamiento bajo un esquema innovador que a la postre significan menores costos para la universidad, al tiempo que nos ayuda a atacar nuestras necesidades para mantenernos a la vanguardia y avanzar en nuestros objetivos.
No podemos fallar. Un tercero independiente deberá evaluar nuestros indicadores para asegurar que hemos cumplido, pero de acuerdo con el entusiasmo de nuestra comunidad y colaboradores, lo lograremos sin falta. En este espacio ya les había contado de nuestra iniciativa “ADN UIN 2030”, basada en el cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo Sostenible de las Naciones Unidas. El acuerdo que hoy les comparto forma parte de estos compromisos.
El apoyo de Scotiabank fortalece aún más nuestra misión educativa, nos permite contribuir a un futuro más sostenible y equitativo. Nuestro aliado financiero tiene gran liderazgo en la materia, cuentan con 11 Premios de Finanzas Sostenibles por parte de Global Finance, así que nos sentimos bien arropados.
Con esta alianza, ambas partes promovemos que el mundo sea mejor, ellos nos prestan bajo ciertas condiciones verdes, y nosotros alcanzamos logros que ayudan a disminuir el calentamiento global y seguimos educando a jóvenes con las competencias suficientes para su desarrollo. En materia de gases efecto invernadero, usaremos los recursos para modernizar nuestros sistemas eléctricos.
En particular estamos instalando iluminación inteligente con base en LED y paneles solares que nos permitirán ahorrar el consumo de energía y alimentarnos de fuentes limpias para reducir nuestra huella de carbono.
Adicionalmente, construiremos sistemas de captura de agua pluvial para cuidar el consumo en las instalaciones de nuestros campus en la Ciudad de México, que resultará de gran ayuda no sólo para nuestra comunidad, sino también para los habitantes de la capital del país.
En tanto que en equidad, ya tenemos un largo camino recorrido, pero vamos por mucho más.
Un emblema de orgullo es cuando informamos que el 68% de los puestos gerenciales de Universidad Insurgentes están ocupados por mujeres y que todas ganan igual o más que sus colegas del mismo nivel.
Recientemente, junto con aliados, lanzamos Mujeres Líderes, un programa que busca educar a nuestros estudiantes, hombres o mujeres, en los temas de equidad de género.
En particular, buscamos que ellas tengan las capacidades para superar los retos de los ambientes profesionales en los que se van a desarrollar, generalmente adversos para ellas.
La intención de Universidad Insurgentes es movernos a un mundo más sustentable para educar a jóvenes, mejorar sus competencias, como ciudadanos y futuros líderes.
Como ven, es un crédito verde que nos ayuda en nuestro compromiso de construir un mundo mejor al formar profesionales exitosos que sean agentes de cambio, conscientes y capaces, para transformar la situación de sus familias y comunidades.




