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Revista Impulso - Septiembre 2026

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Integración del Conocimiento Clínico, Epidemiológico y Preventivo en la Práctica de Enfermería Pág. 29


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revistaimpulsoeditorial@cpepr.org Misión: La Revista Profesional Impulso (RPI) provee un foro para que los profesionales de la Enfermería de Puerto Rico y el exterior (así como otros profesionales de la salud), puedan diseminar información en las áreas de práctica, educación, administración, liderazgo e investigación, tanto en Enfermería como áreas de interés común de forma interprofesional. Objetivos y Alcance: Es el objetivo principal en la RPI, ofrecer una alta calidad, artículos tanto clínicos, de investigación, o información general, y educación continua revisados por pares (peer-reviewed) que ayuden y contribuyan a que los profesionales de la Enfermería y otros cuenten con la disponibilidad de nuevos conocimientos de enfermería y salud en general. RPI, busca ser un vehículo para las mejoras en política pública para asuntos relacionados a los profesionales de enfermería, así como apoyo a su derecho para el desarrollo de nuevos conocimientos. La RPI, es publicada 4 veces al año, distribuida aproximadamente a más de 37,000 lectores profesionales de enfermería y otras profesionales en su forma impresa y puede ser encontrada en línea en http://cpepr.org/revistaimpulso/. En esta dirección encontrará también los criterios para autores.


MENSAJE DE LA

PRESIDENTA Estimados colegiados y colegiadas: Reciban todos un cordial saludo. Cada día, los profesionales de la enfermería reafirman su compromiso con la salud, la dignidad y el bienestar de nuestro pueblo. En cada hospital, centro de salud, escuela, comunidad, hogar o institución donde ejercen su conocimiento, vocación de servicio y calidad humana, hacen una diferencia significativa en la vida de quienes reciben sus cuidados. El ejercicio de nuestra profesión exige preparación, sensibilidad y una gran fortaleza física y emocional. Además de responder a las necesidades de nuestros pacientes, también enfrentamos los desafíos que vive nuestro país, entre ellos las altas temperaturas de verano, cuya exposición prolongada puede provocar agotamiento, deshidratación e incluso choques de calor, que puede poner en riesgo la vida. También, debemos prestar especial atención a nuestros niños, adultos mayores y personas con condiciones crónicas, quienes son más vulnerables a los efectos del calor extremo. Por otro lado, la sequía que afecta a numerosos municipios, el racionamiento del servicio de agua potable, las interrupciones en el servicio eléctrico, posibles eventos atmosféricos y otras situaciones que impactan nuestra vida personal y nuestro desempeño profesional, son factores que influyen en el bienestar de todos y cada uno de nosotros. Ante esta realidad, es indispensable fortalecer el autocuidado y la preparación ante cualquier emergencia. Mantener una adecuada hidratación, utilizar ropa ligera y fresca, procurar momentos de descanso cuando las circunstancias lo permitan, contar con un plan familiar de emergencia, disponer de los medicamentos esenciales y mantenerse informado a través de las fuentes oficiales, son medidas que contribuyen a proteger nuestra salud, la de nuestras familias y nuestra capacidad de respuesta como profesionales de la enfermería. Desde el Colegio de Profesionales de la Enfermería de Puerto Rico y su Junta de Gobierno reiteramos nuestro reconocimiento y agradecimiento por la extraordinaria labor que realizan cada día. Asimismo, reafirmamos nuestro

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compromiso de continuar promoviendo la educación, la prevención y el bienestar de nuestros colegiados, convencidos de que una enfermería preparada y fortalecida redunda en una mejor atención para nuestro pueblo. Recordemos que el autocuidado también es un compromiso profesional. Debemos cuidarnos para poder cuidar efectivamente a otros. Al proteger nuestra salud física y emocional, fortalecemos nuestra capacidad de servir con excelencia, liderazgo y humanidad. Reciban mi reconocimiento y mis mejores deseos de salud, bienestar y éxito en el desempeño de su importante profesión. Con respeto y compromiso,

Marisel Delgado Ramos, MSN, BSN, RN, Presidenta CPEPR Junta de Gobierno 2025-2026


MENSAJE DEL

PRESIDENTE de la junta editora

Estimados colegas: Cada edición de la Revista Impulso constituye una invitación a detenernos, examinar nuestra práctica y preguntarnos si el cuidado que ofrecemos responde verdaderamente a las necesidades de las personas y comunidades a las que servimos. En esta edición de septiembre se integran tres dimensiones inseparables de la enfermería contemporánea: el uso crítico de la evidencia, la capacidad de reconocer con prontitud situaciones que amenazan la vida y la responsabilidad de prevenir riesgos antes de que produzcan enfermedad. Estas dimensiones confirman que el conocimiento adquiere su mayor valor cuando se convierte en una acción clínica segura, humana, pertinente y aún más cuando está basada en la evidencia científica. La práctica basada en evidencia nos ofrece el método para lograrlo. Integrar la mejor evidencia científica disponible con la experiencia clínica, los valores y las preferencias del paciente no es un ejercicio merament e académico; es u na responsabilidad profesional. Los modelos que facilitan la transformación del conocimiento en decisiones concretas nos recuerdan que la evidencia debe llegar al punto de cuidado, considerar la realidad y las necesidades de cada persona para alcanzar resultados concretos y evaluables. La pregunta que nos debemos hacer no es cuánto hemos leído, sino ¿qué hemos cambiado en nuestra práctica a partir de lo aprendido? Esa reflexión cobra especial urgencia ante la sepsis. La investigación incluida en esta edición muestra que una intervención educativa puede fortalecer significativamente el conocimiento del personal de enfermería, pero también revela áreas que requieren refuerzo continuo. Reconocer temprano los signos de deterioro, comprender la prioridad de las intervenciones y actuar conforme a protocolos actualizados puede modificar el curso clínico de un paciente. Por ello, la educación no debe concebirse como un evento aislado: necesita acompañarse de protocolos claros, simulación, evaluación de competencias, retroalimentación y una cultura institucional que facilite responder sin demora. La mirada preventiva se amplía con el análisis de la fiebre amarilla, una enfermedad que ilustra cómo la movilidad humana, los cambios ambientales y la presencia de vectores pueden convertir una amenaza distante en un reto relevante para los sistemas de salud. En este escenario, enfermería ocupa un a p os i c i ón e s t r at ég ic a: r ec o noc e a nte ce d e n t es

epidemiológicos, identifica signos de alarma, vigila complicaciones, educa sobre vacunación y protección personal, y sirve de puente entre los servicios de salud y la comunidad. Cuidar también significa anticiparse, vigilar y comunicar el riesgo de manera comprensible y responsable. En conjunto, los trabajos presentados plantean una misma exigencia profesional: pasar de la información a la transformación. La evidencia orienta, el juicio clínico interpreta y el cuidado humaniza la respuesta. Sin embargo, esa integración requiere preguntarnos críticamente si nuestros protocolos están actualizados, si la educación continua responde a las brechas reales de competencia y si las instituciones ofrecen al personal de enfermería los recursos y la autoridad necesarios para actuar con seguridad. El cuidado alcanza su mayor fuerza cuando el conocimiento, la ética, la colaboración y la acción oportuna se encuentran al lado del paciente. Agradecemos a las autoras y autores que comparten su trabajo, así como a quienes participan en el proceso de revisión y producción de esta revista. Su compromiso fortalece un espacio profesional destinado a difundir conocimiento, estimular el pensamiento crítico y promover mejores resultados de salud. Invito a cada lector a acercarse a esta edición con una pregunta concreta: ¿qué decisión, proceso o intervención puedo mejorar desde hoy? La respuesta a esa pregunta es una forma tangible de honrar la fuerza vital del cuidado. Les exhorto, además, a reservar este importante espacio de encuentro profesional. La 49.ª Asamblea Anual del Colegio de Profesionales de la Enfermería de Puerto Rico que se estará celebrando bajo el lema "La fuerza vital del cuidado" los días 20 y 21 de noviembre de 2026, en el Hotel El Conquistador, Fajardo, Puerto Rico. La fuerza vital del cuidado Conocimiento, evidencia y acción para transformar la práctica

Dr. Abel L. Aponte-Rosado, DNP, FNP, ARNP-BC, CT Presidente de la Junta editora 2025-2026 Revista Impulso CPEPR

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Junta de Gobierno Informa Apreciados colegiados: Reciban un cordial saludo. En cumplimiento con lo establecido en la Ley Núm. 82-1973, según enmendada, y en nuestro compromiso de velar y salvaguardar la seguridad y el bienestar de los colegiados, la Junta de Gobierno sometió dos anteproyectos de ley ante la consideración de la Asamblea Legislativa: el Proyecto del Senado 687 (PS 687), dirigido a regular el patrón de personal en las instituciones hospitalarias, y el Proyecto del Senado 757 (PS 757), que propone enmendar la Ley Núm. 247 de Farmacia para que las farmacias en Puerto Rico reconozcan a los Nurse Practitioners y a las enfermeras parteras como prescribientes autorizados para expedir recetas, conforme a las facultades que les reconoce la Ley Núm. 254-2015.

Ambos proyectos son de gran importancia para todos los profesionales de la enfermería de Puerto Rico. Por esta razón, les exhortamos a comunicarse con sus representantes de distrito, alzar su voz y solicitar a estos legisladores que apoyen y voten a favor de estas dos medidas. Su aprobación representa un avance significativo para la profesión de enfermería y, a su vez, redundará en beneficio de los pacientes que reciben servicios de salud y enfermería. Lo que se pretende es promover que las poblaciones más vulnerables tengan acceso a servicios de salud más accesibles, efectivos y ágiles. Reconocemos que una enfermería unida puede lograr grandes cambios y continuar avanzando en beneficio de nuestra profesión y de las comunidades a las que servimos.

Nos complace informarles que ambos proyectos fueron aprobados por el Senado de Puerto Rico y se encuentran actualmente ante la consideración de la Comisión de Salud de la Cámara de Representantes, presidida por el representante Hon. Gabriel Rodríguez Aguiló.

Les compartimos el directorio de los representantes que forman parte de la Comisión de Salud de la Cámara de Representantes, así como el de los legisladores de la Cámara de Representantes correspondientes a los distritos que comprenden cada Capítulo del Colegio. Les exhortamos a comunicarse con ellos y solicitar su apoyo para la aprobación de ambas medidas legislativas.

Distrito

Teléfono

Representante

Correoelectronico

CAPÍTULO DE ARECIBO 11

Elinette González Aguayo

787-622-4486

elgonzalez@camara.pr.gov

12

Edgardo Feliciano Sánchez

787-622-4965

efeliciano@camara.pr.gov

13

Jerry Nieves Rosario

787-723-6136

jnieves@camara.pr.gov

14

Edgardo Robles Rivera

787-725-9189

erobles@camara.pr.gov

15

Joel Franqui Atilles

787-721-4949

jfranqui@camara.pr.gov

CAPÍTULO DE BAYAMÓN 6

Angel Morey Noble

787-722-4290

cmendez@camara.pr.gov

7

Luis Pérez Ortiz

787-729-7160

cmedina@camara.pr.gov

8

Yashira Lebrón Rodríguez

787-722-0801

wdelvalle@camara.pr.gov

9

Félix Pacheco Burgos

787-723-4820

rrivera@camara.pr.gov

10

Pedro Santiago Guzmán

787-723-1816

sestevez@camara.pr.gov 7


Distrito

Representante

Teléfono

Correoelectronico

CAPÍTULO DE CAROLINA 36

Carlos 'Johnny' Méndez Núñez

787-622-4998

cmendez@camara.pr.gov

37

Carmen Medina Calderón

787-622-4997

cmedina@camara.pr.gov

38

Wanda del Valle Correa

787-725-3898

wdelvalle@camara.pr.gov

39

Roberto Rivera Ruiz de Porras

787-622-4893

rrivera@camara.pr.gov

40

Sergio Estévez Vélez

787-721-3901

sestevez@camara.pr.gov

CAPÍTULO DE GUAYAMA 26

Luis Jiménez Torres

787-721-4103

luijimenez@camara.pr.gov

27

Estrella Martínez Soto

787-725-6807

emartinez@camara.pr.gov

28

Axel Roque García

787-721-6040

aroque@camara.pr.govg

29

Gretchen Hau

787-722-4375

hau@camara.pr.gov

30

Fernando Sanabria Colón

787-722-4296

fsanabria@camara.pr.gov

CAPÍTULO DE HUMACAO 31

Roberto López Román

787-725-9133

roblopez@camara.pr.gov

32

José 'Conny' Varela

787-725-3928

jvarela@camara.pr.gov

33

Angel R. Peña Ramírez

787-622-4961

anpena@camara.pr.gov

34

Christian Muriel Sánchez

787-977-4295

cmuriel@camara.pr.gov

35

Sol Y. Higgins Cuadrado

787-622-4975

shiggins@camara.pr.gov

CAPÍTULO DE MAYAGÜEZ 16

Reynaldo Figueroa

787-977-2456

reifigueroa@camara.pr.gov

17

Wilson Román López

787-723-5840

wroman@camara.pr.gov

18

Odalys González González

787-725-9925

odgonzalez@camara.pr.gov

19

Lillibeth Rosas

787-622-4381

lrosas@camara.pr.gov

20

Emilio Carlo Acosta

787-724-0313

ecarlo@camara.pr.gov

CAPÍTULO DE PONCE

8

21

Omayra Martínez Vázquez

787-723-8424

omartinez@camara.pr.gov

22

Joe Colón Rodríguez

787-622-4885

joecolon@camara.pr.gov

23

Ensol A. Rodríguez Torres

787-722-3539

enrodriguez@camara.pr.gov

24

Angel Fourquet Cordero

787-725-4431

afourquet@camara.pr.gov

25

Domingo Torres García

787-622-3808

djtorres@camara.pr.gov


Distrito

Representante

Teléfono

Correoelectronico

CAPÍTULO DE SAN JUAN 1

Eddie Charbonier Chinea

787-725-9169

echarbonier@camara.pr.gov

2

Ricardo Rey Ocasio Ramos

787-622-3802

rocasio@camara.pr.gov

3

José Hernández Concepción

787-622-4488

jhernandez@camara.pr.gov

4

Victor L. Parés Otero

787-723-6380

vpares@camara.pr.gov

5

Jorge Navarro Suárez

787-724-4464

jnavarro@camara.pr.gov

COMISIÓN DE SALUD CÁMARA DE REPRESENTANTES Representante

Teléfono

Correo electrónico

Gabriel Rodríguez Aguiló Presidente

787-725-2727

gfrodriguez@camara.pr.gov

Pedro J. Santiago Guzmán Vicepresidente

787-723-1816

psantiago@camara.pr.gov

Odalys González González Secretaria

787-725-9925

odgonzalez@camara.pr.gov

Victor L. Parés Otero

787-723-6380

vpares@camara.pr.gov

Wanda del Valle Correa

787-725-3898

wdelvalle@camara.pr.gov

Fernando Sanabria Colón

787-722-4296

fsanabria@camara.pr.gov

José Hernández Concepción

787-622-4488

jhernandez@camara.pr.gov

Omayra M. Martínez Vázquez

787-723-8424

omartinez@camara.pr.gov

Sol Y. Higgins Cuadrado

787-622-4975

shiggins@camara.pr.gov

Adriana Gutiérrez Colón

787-722-2508

agutierrez@camara.pr.gov

Lisie J. Burgos Muñiz

787-622-4979

lburgos@camara.pr.gov

Juntos podemos hacer la diferencia por nuestra profesión y por la salud de nuestro pueblo. El Colegio de Profesionales de la Enfermería de Puerto Rico cuenta con cada uno de ustedes. Junta de Gobierno 2025-2026

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Historiando La Comisión de Historia del Colegio de Profesionales de la Enfermería de Puerto Rico les extiende un cordial saludo y les da la más cálida bienvenida a este segmento de Historiando, un espacio dedicado a rescatar, preservar y reflexionar sobre los saberes, acontecimientos y voces que han contribuido al desarrollo de nuestra profesión. En esta ocasión, nos complace presentar el escrito de la Dra. Lázara Flores, quien nos invita a comprender la historiografía como una herramienta que trasciende la recopilación de hechos, pues permite interpretar el pasado, analizarlo desde una perspectiva crítica y reconocer su influencia en nuestro presente. Les invitamos a disfrutar de esta valiosa aportación y a continuar fortaleciendo juntos la memoria histórica de la enfermería puertorriqueña. Historiografía «La historia consiste en un cuerpo de hechos verificados. La historiografía es la síntesis de la recopilación de información de un periodo particular de la historia, con el fin de analizar y desarrollar conclusiones teóricas y holísticas sobre un tema determinado. También, la historiografía puede verse como una forma de problematizar el conocimiento sobre el pasado» (Santiago, 2001). Según la Dra. Lydia E. Santiago, PhD, en su trabajo escrito La historiografía contemporánea: al rescate de saberes y voces olvidadas, la filosofía del interpretativismo de la historiografía contemporánea establece el imperativo de la objetividad de la historia. Por tanto, define el término historiar como interpretar el contenido que emerge de la historia. Referencia Santiago, L. E. (2015). La historiografía contemporánea: al rescate de saberes y voces ignoradas. Comisión de historia • Presidenta: María Y. Centeno Alcalá, MSN • Secretaria: Mayra Rivera Morales, MSN • Tesorera: Clara Román González, MSN • Miembro: Elena Ramos Vázquez, MSN • Miembro: Dr. Abel Aponte-Rosado, DNP, MSN • Miembro especialista: Dra. Lázara Flores Fernández, MSN • Enlace: Irma Ortiz, MSN

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Desde la Asesoría Legal del CPEPR La Documentación Clínica: un Deber Ético y una Responsabilidad Legal de los Profesionales de la Enfermería En las consultas que recibimos de profesionales de la enfermería son frecuentes las situaciones relacionadas con señalamientos de patronos sobre la documentación en el expediente de salud: notas incompletas, errores, registros realizados tardíamente o información que no refleja adecuadamente el cuidado ofrecido. Estas situaciones pueden parecer menores dentro de una jornada laboral cargada, pero sus consecuencias pueden ser muy significativas. La documentación clínica no es solo un requisito administrativo: es una herramienta legal, ética y profesional que forma parte integral del cuidado de enfermería. La Ley Núm. 254-2015, conocida como la Ley para Reglamentar la Práctica de la Enfermería en Puerto Rico, reconoce entre las funciones de la persona profesional de enfermería la responsabilidad de ejecutar y documentar el plan de cuidado. De igual manera, el Reglamento Núm. 9650, Código de Ética Profesional de la Enfermería de Puerto Rico, dispone en su Canon 17 que la persona profesional de enfermería documentará en el expediente de salud sus intervenciones y el ámbito de sus funciones, en cumplimiento con las leyes y reglamentos vigentes. Por su parte, el Reglamento Núm. 9184 del Secretario de Salud para la Construcción, Operación, Mantenimiento y Licenciamiento de los Hospitales en Puerto Rico establece requisitos específicos sobre el expediente de salud. Su Artículo 12.01 reconoce el 12

expediente como el instrumento mediante el cual la facilidad puede medir cualitativa y cuantitativamente el servicio prestado al paciente. El Artículo 12.05 dispone que su contenido debe ser suficientemente detallado y organizado para reflejar cómo y cuándo ocurrieron los eventos; además, las anotaciones deben ser legibles, relevantes, completas y realizadas al momento, incluyendo la fecha y hora del evento o intervención, y estar firmadas por el profesional que las realiza, con su título y número de licencia. En cuanto a las notas de enfermería, el Artículo 12.12 del Reglamento 9184 establece que estas describen la condición del paciente, el tratamiento rendido y el resultado y respuesta al tratamiento. La frecuencia de las notas depende de la condición del paciente y de los eventos que ocurran, y se requiere, como mínimo, una nota por cada turno. La documentación del servicio de enfermería es responsabilidad del profesional que ofrece el cuidado. Ante lo antes expuesto, ¿qué errores deben evitar los profesionales de la enfermería? - Notas incompletas. La nota debe permitir que otro profesional comprenda la condición del paciente, el cuidado ofrecido, las intervenciones realizadas y la respuesta obtenida.


- Ausencia de fecha, hora o firma. Estos elementos permiten establecer cuándo ocurrió el evento y quién realizó la intervención. - Uso excesivo o inadecuado de abreviaturas. Utilice únicamente las abreviaturas autorizadas por la institución y evite aquellas que puedan generar confusión. - Copiar y pegar sin revisar. En los sistemas electrónicos, una información que ya no corresponde al estado actual del paciente puede convertirse en un error clínico y documental. - Registros tardíos. La documentación debe realizarse tan pronto como sea posible después de prestar el cuidado. Si una entrada debe hacerse posteriormente, debe identificarse y realizarse conforme a la política institucional; nunca debe presentarse como si hubiera sido realizada en otro momento. - Documentar antes de realizar una intervención. Nunca registre un medicamento, tratamiento, procedimiento u otra intervención antes de haberla realizado. Queremos aprovechar para ofrecer algunas recomendaciones prácticas en el proceso de la documentación clínica: 1. Verifique las órdenes médicas antes de ejecutarlas y documentarlas. Asegúrese de comprender claramente la orden y, si existe alguna duda, procure la aclaración correspondiente antes de proceder. 2. Las órdenes verbales o telefónicas deben evitarse y/o limitarse a las circunstancias permitidas por la normativa y los protocolos institucionales. El Reglamento 9184 dispone que estas se utilicen en situaciones de emergencia y establece requisitos de documentación y autenticación. 3. Registre toda la información relacionada con la administración de medicamentos, incluyendo la información que corresponda según la política y el sistema de documentación de la institución.

5. Si comete un error en una entrada, no borre, oculte ni altere indebidamente el registro. Utilice el mecanismo de corrección establecido por la institución y el sistema de expediente electrónico o, cuando corresponda, el procedimiento aplicable al expediente en papel. 6. Recuerde que la documentación debe reflejar hechos y observaciones relevantes del cuidado, no opiniones, especulaciones o información que no haya sido verificada. La documentación clínica cumple una función que va mucho más allá de completar un expediente o satisfacer una política institucional. Permite la continuidad del cuidado, facilita la comunicación entre los miembros del equipo multidisciplinario de salud y deja constancia de las intervenciones realizadas y de la respuesta del paciente. A la vez, cuando surge una reclamación, investigación o señalamiento sobre el cuidado ofrecido, el expediente puede constituir una de las principales fuentes de evidencia sobre lo ocurrido. Por eso, documentar correctamente también es una forma de proteger su práctica profesional. Una nota clara, completa, precisa y oportuna puede demostrar el cuidado brindado; por el contrario, una nota incompleta o tardía puede generar dudas sobre lo ocurrido y contribuir a que se formulen señalamientos, se impongan sanciones o prosperen reclamaciones. Esto es particularmente importante para quienes ejercen una profesión tan regulada como la enfermería, cuyo trabajo está sujeto a estándares legales, éticos y profesionales. Les exhorto a cuidar su práctica profesional con el mismo compromiso y dedicación con que cuidan a sus pacientes, recordando que el privilegio de ejercer la enfermería es el resultado de años de esfuerzo, preparación y sacrificios que merecen ser honrados y protegidos.

Lcda. Gabriela Bernal Asesora Legal CPEPR

4. Documente las intervenciones inmediatamente después de realizarlas, siempre que las circunstancias del cuidado lo permitan. La prisa y la sobrecarga de trabajo no deben convertir la documentación en un trámite que se completa de manera automática o sin verificar su exactitud. 13


Práctica Basada en Evidencia y su Aplicación a la Disciplina de Enfermería Resumen La Práctica Basada en Evidencia (PBE) constituye un enfoque esencial en la enfermería contemporánea, ya que integra la mejor evidencia científica disponible, la experiencia clínica del profesional y las preferencias del paciente para guiar la toma de decisiones informadas. Este artículo analiza los fundamentos teóricos, jerarquías de evidencia, formulación de preguntas clínicas y modelos de aplicación de la PBE en la disciplina de enfermería. Se destacan modelos ampliamente utilizados como el Modelo de Stetler, enfocado en la práctica individual, y el Modelo de Iowa, dirigido a la implementación organizacional, así como el Modelo ACE Star y el Johns Hopkins Model, que promueven la transformación del conocimiento y la mejora continua de la calidad del cuidado. La aplicación sistemática de la PBE permite el desarrollo de intervenciones clínicas seguras, eficaces y humanizadas, fortaleciendo el juicio crítico y la autonomía profesional. Asimismo, fomenta una cultura de investigación, colaboración y liderazgo dentro de las instituciones de salud. En conclusión, la PBE no solo representa una metodología de trabajo, sino una filosofía que consolida a la enfermería como disciplina científica comprometida con la excelencia, la innovación y la equidad en el cuidado de la salud. Palabras clave: práctica basada en evidencia, enfermería, jerarquía de evidencia, pregunta clínica. Introducción Diversos factores han incrementado la conciencia sobre la responsabilidad que tienen los profesionales en todos los niveles y alrededor del mundo, de diseñar, general, implementar y difundir conocimiento aplicado a las diversas disciplinas que practican. Aunque la adquisición de habilidades técnicas y competencias

sigue siendo un componente esencial en los contextos académicos y laborales, se ha desarrollado una mayor valoración hacia la necesidad de que estos generen, traduzcan e implementen la evidencia más confiable para sustentar sus prácticas (Polit & Beck, 2022). La práctica basada en evidencia (PBE) se conoce como un proceso dinámico que integra la mejor evidencia disponible, las preferencias del paciente, su contexto individual, los determinantes sociales de la salud y el juicio clínico del profesional de enfermería, para así tomar decisiones informadas y centradas en la persona (Melnyk & Fineout-Overholt, 2019). En consonancia con el enfoque holístico de la disciplina, y de las diversas áreas relacionadas a la salud, la evidencia que orienta la práctica de enfermería debe ser informada tanto por los propios enfermeros como por los profesionales con quienes colaboran. Práctica Basada en Evidencia (PBE) La práctica basada en evidencia (EBP, por sus siglas en inglés) ha sido definida de múltiples formas a lo largo del tiempo. Una de las definiciones más citadas es la propuesta por Melnyk y Fineout-Overholt (2019), quienes la describen como un enfoque paradigmático y un proceso continuo de resolución de problemas que guía la toma de decisiones clínicas. Este proceso implica el uso consciente y reflexivo de la mejor evidencia disponible producto de una búsqueda sistemática y de una evaluación crítica, en combinación con la experiencia clínica del profesional y las preferencias y valores del paciente. Con el propósito de mejorar los resultados tanto a nivel individual como comunitario y en los sistemas de salud (Melnyk & Fineout-Overholt, 2019). Este enfoque se fundamenta en lo que comúnmente se conoce como un “taburete de tres patas”, en el cual cada componente es esencial para lograr decisiones 15


clínicas informadas y eficaces: (1) la mejor evidencia científica disponible, (2) la pericia clínica del profesional de salud y (3) los valores, expectativas y preferencias del paciente (LoBiondo-Wood & Haber, 2022). Esta integración armónica no solo fortalece la calidad del cuidado, sino que también promueve un modelo centrado en el paciente, ético y sensible al contexto social y cultural del individuo. Figura 1 Modelo de Práctica Basada en Evidencia DECISIONES CLÍNICAS

En este esquema, la evidencia de Nivel I corresponde a las revisiones sistemáticas de estudios de ensayos clínicos aleatorizados (ECA), considerados el estándar de oro para evaluar intervenciones terapéuticas. Un ECA individual ocupa el Nivel II. A medida que se desciende en la jerarquía, el riesgo de sesgo aumenta. Por ejemplo, los estudios cuasiexperimentales se ubican en el Nivel III (Polit & Beck, 2022). No obstante, muchas preguntas clínicas en enfermería aún carecen de una base sólida de investigación. En esos casos, es necesario recurrir a otras fuentes de evidencia, como datos fisiopatológicos, resultados de proyectos locales o incluso la opinión de expertos, lo cual se clasifica como Nivel VIII. Figura 2 Modelo Niveles de Evidencia

Nota. Modelo del "taburete de tres patas" de la Práctica Basada en Evidencia. Adaptado de Melnyk, B. M., & Fineout-Overholt, E. (2019). Evidence-based practice in nursing & healthcare: A guide to best practice (4.ª ed.). Wolters Kluwer; y LoBiondo-Wood, G., & Haber, J. (2022). Nursing research: Methods and critical appraisal for evidence-based practice (10.ª ed.). Elsevier.

Jerarquías de Evidencia y Escalas de Niveles de Evidencia El movimiento hacia la práctica basada en evidencia (PBE) ha dado lugar a una variedad de jerarquías diseñadas para clasificar las fuentes de información científica según su riesgo de sesgo. Estas jerarquías se representan en forma de pirámides, ubicando en la parte superior las fuentes que presentan el menor sesgo y que son más confiables para hacer inferencias sobre los efectos de una intervención (Polit & Beck, 2022). Las jerarquías funcionan como escalas de niveles de evidencia (LOE, por sus siglas en inglés), organizando los estudios según su rigor metodológico, desde el nivel más alto hasta el más bajo. Por lo general, el Nivel I representa el nivel más alto, correspondiente a la evidencia con menor riesgo de sesgo. La mayoría de las escalas sitúan las revisiones sistemáticas en la cúspide. 16

Nota. Jerarquía de los niveles de evidencia en la Práctica Basada en Evidencia. Adaptado de Polit, D. F., & Beck, C. T. (2022). Nursing research: Generating and assessing evidence for nursing practice (11.ª ed.). Wolters Kluwer

Una vez identificadas las fuentes de evidencia pertinentes, el siguiente paso consiste en organizarlas y analizarlas de manera sistemática para facilitar su interpretación y aplicación. Una tabla matriz de síntesis de literatura es una herramienta que organiza y resume de forma sistemática la información clave de múltiples fuentes científicas. Facilita la comparación de estudios al incluir elementos como autores, año, objetivos, metodología, hallazgos principales y nivel de evidencia. Esta matriz permite identificar patrones, vacíos en el conocimiento y temas recurrentes en la literatura revisada. Es fundamental en el proceso de investigación, ya que apoya la construcción del marco teórico y justifica la necesidad del estudio.


Tabla 1 Matriz de Síntesis Referencia: Propósito Preguntas, Marco Metodología Método de Resultados/ Conclusiones / Fortalezas / Objetivos Conceptual (variables, Colección de Hallazgos Implicaciones Limitaciones / o diseño, Datos Principales Recomendacione Hipótesis muestra, s del Estudio escenario)

● P (Población): ¿Quiénes son los pacientes o población de interés?

Nota. Nota. Elaboración propia

Tabla 2 Matriz de Categorización Referencia

Preguntas, Objetivos o Hipótesis

Para facilitar la formulación de estas preguntas específicas, se utilizan esquemas como PIO o PICO o PICOT, que ayudan a estructurarlas de forma clara y orientada a la búsqueda de evidencia. El acrónimo incluye los siguientes componentes:

Diseño de Resultados Recomendaciones/ Nivel de evidencia investigación y relacionados con Implicaciones del estudio muestra del la variable del seleccionado. estudio. estudio.

Nota. Elaboración propia

Pregunta Clínica en Formato PICOT Un paso crucial en la práctica basada en evidencia (PBE) consiste en transformar las necesidades de información clínica en preguntas bien estructuradas que puedan ser respondidas mediante evidencia científica. Estas preguntas pueden originarse a partir de dos tipos de "desencadenantes", según diversos modelos de PBE: (1) desencadenantes centrados en el problema, como situaciones clínicas específicas que requieren solución, y (2) desencadenantes centrados en el conocimiento, que surgen del análisis de la literatura científica (Polit & Beck, 2022). Por ejemplo, el Modelo de Iowa presenta ambos tipos de desencadenantes en su esquema, reconociendo que tanto los problemas identificados por los pacientes como los detectados por los profesionales pueden motivar una indagación basada en evidencia (Iowa Model Collaborative, 2017). En este proceso, es importante distinguir entre preguntas de contexto general y preguntas clínicas específicas. Las primeras se relacionan con información básica sobre un tema de salud, como la fisiopatología del síndrome de caquexia en pacientes con cáncer, y suelen responderse con libros de texto o recursos de referencia. En contraste, las preguntas clínicas específicas se centran en diagnósticos, tratamientos, pronósticos o experiencias del paciente, y requieren evidencia actualizada de investigaciones (Melnyk & Fineout-Overholt, 2019). Por ejemplo, una pregunta relevante podría ser: ¿Los suplementos nutricionales con aceite de pescado son efectivos para estabilizar el peso en pacientes con cáncer avanzado? Este tipo de interrogante se responde con estudios clínicos recientes y es fundamental para la toma de decisiones terapéuticas.

● I (Intervención): ¿Qué intervención, exposición o factor se está evaluando? ● C (Comparación): ¿Con qué se está comparando la intervención? ● O (Resultado): ¿Cuál es el resultado clínico de interés? ● T (Tiempo): ¿Cuánto se tomará en realizar el estudio o implementar las intervenciones? Aplicando este modelo a la pregunta anterior, el componente P serían los pacientes oncológicos con caquexia, el I serían los suplementos con aceite de pescado, y el O sería la estabilización del peso. En este caso, no se incluye una comparación explícita, por lo que la pregunta adopta el formato PIO. Sin embargo, si se desea comparar los suplementos con otra intervención, como la melatonina, entonces se utiliza el formato PICO completo. Este modelo permite especificar un marco temporal para evaluar los resultados. Por ejemplo: Entre cuidadores de personas con demencia (P), ¿cuál es el efecto de participar en una intervención educativa (I), en comparación con no participar (C), sobre la calidad de vida (O) a los seis meses (T)? No obstante, otros autores consideran que el tiempo puede integrarse directamente dentro del componente de resultado, y algunos prefieren mantener flexible el periodo de seguimiento para no excluir estudios relevantes con diferentes marcos temporales (Melnyk & FineoutOverholt, 2019).

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Tabla 3 Modelo Para Crear Pregunta Clínica Formato TIPO DE PREGUNTA

PLANTILLA PARA FORMULAR PREGUNTAS PLANTILLA PARA FORMULAR PREGUNTAS PIO (PREGUNTAS SIN UNA COMPARACIÓN PICO (PREGUNTAS CON UNA EXPLÍCITA) COMPARACIÓN EXPLÍCITA)

Terapia/ tratamiento/ intervención

En _______ (Población), ¿cuál es el efecto de ___________ (Intervención) sobre _________ (Resultado)?

Diagnóstico / Evaluación

Pronóstico

En _____ (Población), ¿cuál es el efecto de _____ (Intervención), en comparación con _____ (Intervención alternativa/ comparativa), sobre _____ (Resultado)?

Para _____ (Población), Para _____ (Población), ¿proporciona _____ (herramienta o ¿proporciona _____ procedimiento de diagnóstico) (herramienta/procedimiento de información precisa y adecuada diagnóstico) información sobre el diagnóstico o evaluación de diagnóstica o de evaluación más _____ (Resultado)? precisa o adecuada que _____ (herramienta/procedimiento comparativo) sobre _____ (Resultado)? En _____ (Población), ¿incrementa _____ (influencia o exposición a una enfermedad o condición) el riesgo de _____ (Resultado)?

En _____ (Población), ¿incrementa _____ (influencia o exposición a una enfermedad o condición), en comparación con _____ (enfermedad/condición comparativa o ausencia de la enfermedad/condición), el riesgo de _____ (Resultado)?

Etiología / Daño

En _____ (Población), En _____ (Población), ¿incrementa _____ ¿incrementa _____ (influencia/exposición/característi (influencia/exposición/característ ca) el riesgo de _____ (Resultado)? ica), en comparación con _____ (influencia/exposición comparativa o ausencia de influencia/exposición), el riesgo de _____ (Resultado)?

Descriptivo (incidencia /prevalencia)

¿Cuál es el proceso mediante el cual Las comparaciones explícitas no son ______ (Población) afronta, se típicas, excepto para comparar adapta o vive con (condición, diferentes poblaciones. enfermedad, circunstancia)?

Nota. Plantillas de preguntas clínicas en formato PIO/PICO. Adaptado de Melnyk, B. M., & Fineout-Overholt, E. (2019). Evidence-based practice in nursing & healthcare: A guide to best practice (4.ª ed.). Wolters Kluwer

Modelos de Evidencia Los modelos de práctica basada en evidencia (PBE) proporcionan marcos estructurados que orientan a los profesionales de la salud en la integración de la mejor evidencia científica disponible con la pericia clínica y las preferencias y valores del paciente para fundamentar la toma de decisiones. Estos modelos permiten sistematizar el proceso de búsqueda, evaluación, aplicación y valoración del uso de la evidencia en la práctica clínica. Su propósito central es promover la toma de decisiones informadas, mejorar la calidad del cuidado y garantizar la seguridad del paciente (Melnyk & Fineout-Overholt, 2023). Entre los modelos más reconocidos se encuentran el Modelo de Stetler y el Modelo de Iowa, ambos ampliamente utilizados en enfermería. El Modelo de Stetler fue diseñado para ayudar a los profesionales de manera individual a incorporar los resultados de la investigación en su práctica diaria. Este modelo consta de cinco fases: (1) preparación, donde se identifica la 18

necesidad de información y se formula la pregunta; (2) validación, que implica la evaluación crítica de la evidencia; (3) comparación y decisión, donde se analiza la aplicabilidad de los hallazgos; (4) traducción y aplicación, en la cual se implementa la evidencia seleccionada; y (5) evaluación, donde se determina el impacto del cambio en la práctica (Polit & Beck, 2022). Este modelo enfatiza el juicio crítico y la reflexión, reconociendo que no toda evidencia es aplicable a todos los contextos clínicos. Por otro lado, el Modelo de Iowa para la Práctica Basada en Evidencia está orientado a las organizaciones o equipos clínicos. Su enfoque busca la mejora de la calidad del cuidado a través de la implementación sistemática de cambios basados en la evidencia. El modelo inicia con la identificación de un problema o una oportunidad de mejora. Luego, se forma un equipo interdisciplinario que revisa la literatura científica y evalúa la evidencia disponible. Posteriormente, se desarrollan e implementan intervenciones basadas en la evidencia, se evalúan los resultados y, si se demuestran beneficios, se integra el cambio en la práctica rutinaria (Melnyk & FineoutOverholt, 2023). Este modelo promueve una cultura organizacional de mejora continua, colaboración y liderazgo clínico. Además de estos dos modelos, existen otros enfoques que complementan el proceso de EBP. El Modelo ACE Star (Academic Center for Evidence-Based Practice) describe cinco etapas de transformación del conocimiento: descubrimiento, resumen, traducción en guías, integración en la práctica y evaluación de los resultados (Stevens, 2013). Este modelo enfatiza la necesidad de transformar la evidencia científica en herramientas prácticas y accesibles para los clínicos. Por su parte, el Modelo de Promoción de la Salud de Johns Hopkins combina el pensamiento crítico, la investigación y la experiencia profesional para guiar decisiones clínicas efectivas (Dang & Dearholt, 2022). DESCUBRIMIENTO DEL CONOCIMIENTO

EVALUACIÓN

PUESTA EN PRÁCTICA

ACE Star

SÍNTESIS DE LA EVIDENCIA

TRADUCCIÓN EN RECOMENDACIONES


Posteriormente, se busca y evalúa la evidencia científica disponible, se analiza su calidad y se adapta a las circunstancias del paciente y del contexto organizacional (Polit & Beck, 2022).

En todos estos modelos, el proceso de EBP comparte una secuencia fundamental: formular una pregunta clínica clara (usualmente siguiendo el formato PICO), buscar la mejor evidencia disponible, evaluar la calidad y aplicabilidad de los estudios, implementar la práctica basada en evidencia y evaluar sus resultados (Polit & Beck, 2022). Estos modelos promueven la integración de la investigación científica con la experiencia profesional y las preferencias del paciente, asegurando un enfoque holístico del cuidado. En conclusión, los modelos de evidencia son herramientas esenciales para operacionalizar la práctica basada en evidencia. Permiten que la enfermería evolucione de una práctica basada en la intuición o la tradición hacia una disciplina fundamentada en el conocimiento científico. La aplicación sistemática de estos modelos no solo mejora los resultados clínicos, sino que también fortalece la autonomía profesional y la toma de decisiones informadas, contribuyendo al desarrollo continuo de la profesión de enfermería y a la excelencia en el cuidado del paciente (Melnyk & Fineout-Overholt, 2023; Polit & Beck, 2022). Aplicación a la Disciplina de Enfermería La Práctica Basada en Evidencia es un enfoque esencial en la enfermería moderna, que integra la mejor evidencia científica disponible, la experiencia clínica del profesional y las preferencias del paciente para tomar decisiones de cuidado efectivas. Su aplicación permite ofrecer intervenciones seguras, efectivas y personalizadas, promoviendo la calidad y la excelencia en los resultados de salud (Melnyk & FineoutOverholt, 2023). La implementación de la EBP en los entornos clínicos comienza con la formulación de una pregunta clínica bien estructurada, utilizando el formato PICO (Paciente, Intervención, Comparación y Resultado).

En la práctica, los profesionales de la enfermería aplican la EBP a través de la creación de protocolos clínicos, guías de cuidado y proyectos de mejora de calidad, basados en resultados de investigaciones recientes. Por ejemplo, se emplean guías basadas en evidencia para el manejo del dolor, prevención de caídas o cuidado de heridas, asegurando intervenciones respaldadas por la ciencia. Además, los modelos organizacionales como el Modelo de Iowa y el Johns Hopkins Model facilitan la integración de la evidencia en los procesos institucionales, promoviendo la educación continua y el liderazgo en enfermería (Dang & Dearholt, 2022). En conclusión, la aplicación de la práctica basada en evidencia en enfermería transforma la atención al paciente, fomenta la autonomía profesional y fortalece el juicio clínico. Al utilizar la investigación como fundamento, la enfermería consolida su rol como disciplina científica orientada a mejorar la salud y el bienestar de las poblaciones. Conclusión La aplicación de la Práctica Basada en Evidencia (EBP) representa un pilar fundamental en el desarrollo de la enfermería moderna, ya que permite transformar la atención de salud en un proceso sistemático, reflexivo y sustentado en la investigación científica. Este enfoque fortalece el juicio clínico del profesional, promueve la toma de decisiones informadas y mejora significativamente los resultados de los pacientes. La EBP combina tres componentes esenciales: la mejor evidencia disponible, la experiencia clínica del enfermero y las preferencias, valores y circunstancias del paciente (Melnyk & Fineout-Overholt, 2023). Integrar la EBP en los entornos clínicos no solo requiere el acceso a información científica actualizada, sino también una cultura organizacional que fomente la curiosidad, la colaboración y el liderazgo. Los modelos como el de Iowa y el de Johns Hopkins ofrecen guías estructuradas que facilitan el proceso de implementación, desde la identificación de un problema clínico hasta la evaluación de los resultados (Dang & Dearholt, 2022). Asimismo, la educación continua y el desarrollo de competencias en investigación fortalecen la capacidad de los profesionales para analizar críticamente la evidencia y aplicarla de manera efectiva (Polit & Beck, 2022). 19


En síntesis, la EBP no es solo una metodología, sino una filosofía de práctica que impulsa la excelencia, la seguridad y la innovación en el cuidado de enfermería.

Su aplicación sistemática eleva los estándares profesionales, fortalece la autonomía del enfermero y garantiza un cuidado humanizado y científicamente fundamentado, contribuyendo al avance y prestigio de la disciplina.

Referencias Dang, D., & Dearholt, S. L. (2022). Johns Hopkins nursing evidence-based practice: Model and guidelines (4th ed.). Sigma Theta Tau International. Iowa Model Collaborative. (2017). Iowa Model of Evidence-Based Practice to Promote Quality Care: An illustrated example in oncology nursing. Clinical Journal of Oncology Nursing, 21(2), 157–160. https://doi.org/10.1188/17.CJON.157-160 LoBiondo-Wood, G., & Haber, J. (2022). Nursing research: Methods and critical appraisal for evidence-based practice (10th ed.). Elsevier. Melnyk, B. M., & Fineout-Overholt, E. (2019). Evidence-based practice in nursing & healthcare: A guide to best practice (4th ed.). Wolters Kluwer. Melnyk, B. M., & Fineout-Overholt, E. (2023). Evidence-based practice in nursing & healthcare: A guide to best practice (5th ed.). Wolters Kluwer. Polit, D. F., & Beck, C. T. (2022). Nursing research: Generating and assessing evidence for nursing practice (11th ed.). Wolters Kluwer. Stevens, K. R. (2013). The impact of evidence-based practice in nursing and the next big ideas. Online Journal of Issues in Nursing, 18(2), 4. https://doi.org/10.3912/OJIN.Vol18No02Man04

La Enfermería en Puerto Rico Un viaje a través del tiempo

La enfermería moderna en Puerto Rico tiene sus orígenes en el siglo XIX, marcada por la presencia de las Hijas de la Caridad de San Vicente de Paúl y las Siervas de María. Con la llegada del siglo XX, la p ráct ica y e du caci ón d e enfermería experimentaron cambios significativos, adoptando el sistema Nightingale y avanzando en la salud pública y la enfermería visitante.

Pilar Cabrera se destacó como la primera enfermera graduada en la isla, mientras que Rosa A. González organizó la primera S o cie d ad d e En f e rm e ras , marcando hitos en la historia de la profesión. A través de cambios, el personal de enfermería de Puerto Rico ha demostrado una dedicación inquebrantable al bienestar de su gente.

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Enfermeria Avanza (2009). Historia de la enfermeria en Puerto Rico

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Conocimiento y Capacidad en la Identificación y Manejo de los Signos y Síntomas de Sepsis en el Personal de Enfermería Graduado del 2021 al 2023 en una Institución Hospitalaria Objetivos El propósito de este estudio, busca desarrollar e implementar estrategias dirigidas a contribuir a la reducción de la mortalidad y morbilidad asociadas con el sepsis y shock séptico. Específicamente, se busca fortalecer el conocimiento de los profesionales de enfermería sobre la identificación temprana de los signos y síntomas de sepsis. Asimismo, se evalúa el cambio de nivel de conocimiento de los participantes posterior a la implementación de una investigación educativa. Diseño: Este estudio utilizó un diseño descriptivo- correlacional con una investigación educativa. Este diseño permitió describir las características de las variables bajo estudio, así como examinar las posibles relaciones entre ellas antes y después de la implementación de la intervención educativa. Además, facilitó la exploración de un fenómeno poco estudiado en la población seleccionada y la identificación de tendencias, niveles y categorías de las variables de interés.

una intervención temprana y reducir el riesgo de complicaciones. Los hallazgos de este estudio evidenciaron la necesidad de contar con un protocolo institucional estructurado que sirva como guía para el personal de enfermería y el equipo multidisciplinario en la identificación y el manejo oportuno de pacientes con sospecha de sepsis y shock séptico. La implementación del protocolo desarrollado en este estudio representa una estrategia para estandarizar la práctica clínica y fortalecer la respuesta del equipo de salud ante esta condición. Palabras clave: sepsis, intervención educativa, conocimiento del personal de enfermería, identificación y manejo de pacientes Introducción

La población del estudio estuvo constituida por profesionales de enfermería que laboran en escenarios de salud. La muestra estuvo compuesta por 38 profesionales de enfermería seleccionados mediante muestreo por conveniencia del escenario clínico. Para la recopilación de datos se utilizó un cuestionario desarrollado por la investigadora. El instrumento fue desarrollado a partir del marco teórico, conceptual y referencial previamente establecido para el estudio y estuvo dirigido a evaluar las variables de interés relacionadas con el fenómeno investigado. Asimismo, el cuestionario permitió recopilar información sociodemográfica y medir el nivel de conocimiento de los participantes en relación con los conceptos abordados durante la intervención educativa.

Los estudios científicos que están atados de cierto modo al manejo adecuado de pacientes tienen consigo una responsabilidad que hace diferencia entre los proyectos y las investigaciones. El presente estudio propone la implementación del protocolo sepsis en la atención primaria para luego de un período significativo poder extender el mismo a todos los niveles de atención. El propósito de la implementación de este protocolo es disminuir los riesgos asociados con el reconocimiento tardío de la sepsis. Esta intervención tiene como objetivo disminuir los riesgos asociados con la identificación tardía de la sepsis. Con esto lo que se intenta es poder disminuir los riesgos asociados a la identificación de la sepsis tardía. La sepsis a nivel mundial afecta a un sin número de pacientes, siendo este un problema de salud alarmante ya que se registran muchos casos que su desenlace es la mortalidad (Ibáñez, et al., 2022).

Hallazgos: Los resultados sugieren que, en general, la mayoría de los participantes percibieron un aumento en su conocimiento tras la intervención, aunque persisten diferencias en el grado de aprendizaje alcanzado. Conclusión: La identificación oportuna de los factores de riesgo y de las manifestaciones clínicas asociadas con la sepsis es fundamental para facilitar

Este proyecto tiene como propósito describir las prácticas utilizadas en el abordaje de pacientes que presentan signos y síntomas de sepsis en la atención primaria. La identificación temprana y el manejo oportuno de la sepsis son fundamentales para reducir la morbilidad y mortalidad asociadas a esta condición, por lo que resulta esencial evaluar el cumplimiento de 21


las recomendaciones basadas en la evidencia dentro de los escenarios clínicos. En este contexto, Roca et, al.(2021) señalan que la mayoría de las instituciones de salud cuentan con protocolos establecidos para la identificación y el manejo de pacientes con sepsis. Sin embargo, los autores destacan que aún existen oportunidades de mejora en la implementación y adherencia a dichos protocolos, particularmente ante las necesidades cambiantes de la población atendida y la complejidad de los entornos de atención de emergencias. Estos hallazgos resaltan la importancia de continuar fortaleciendo las competencias del personal de la salud y optimizando los procesos de atención para garantizar una respuesta rápida y efectiva ante pacientes con sospecha o diagnóstico de sepsis. De esta manera, la implementación de un protocolo que facilite al personal de enfermería y demás profesionales de la salud la identificación oportuna de los signos y síntomas de sepsis puede contribuir a reducir las brechas de conocimiento, fortalecer la toma de decisiones clínicas y favorecer una atención más segura, oportuna y basada en prácticas estandarizadas. El manejo de un código sepsis requiere establecer objetivos claros que orienten la toma de decisiones clínicas y faciliten la implementación de intervenciones basadas en la mejor evidencia disponible, incluyendo estrategias de reanimación dirigidas al manejo oportuno de pacientes con shock séptico (Del Río et al., 2022). Por otro lado, Donoso (2022) señala que la falta de conocimiento sobre esta grave condición clínica puede limitar su identificación y manejo oportuno, lo que contribuye al resigo de complicaciones y mortalidad asociadas con la sepsis. Planteamiento del Problema El estudio de la campaña para la supervivencia de la Sepsis (Surviving Sepsis Campaign) proporciona un marco de referencia basado en evidencia para la identificación temprana y el manejo oportuno de los pacientes con sepsis. Sus recomendaciones ofrecen herramientas y estrategias que facilitan el inicio rápido y eficiente del tratamiento, promoviendo la implementación de intervenciones estandarizadas dirigidas a mejorar los resultados clínicos. Asimismo, la aplicación adecuada de estas guías contribuye a la reducción de riesgos y complicaciones asociadas a la sepsis, favoreciendo un aumento en la supervivencia temprana, precisa y fundamental en la mejor evidencia disponible. En los hospitales terciaros de Puerto Rico, se ha visto un notable aumento en el manejo de condiciones como, Stroke, Stemi o incluso HPP, unido a infecciones y/o focos de infecciones que pueden afectar negativamente a los pacientes. Lo que nos lleva a la importancia de crear normas, protocolos y códigos que permitan disminuir las complicaciones y a la misma vez 22

aumentar el conocimiento y las habilidades de los profesionales de la salud en las instituciones hospitalarias. El propósito de este estudio busca desarrollar y aplicar estrategias que permitan la reducción de la mortalidad y morbilidad por sepsis y shock séptico. En específico, se busca promover el conocimiento de los profesionales de enfermería sobre la identificación de signos y síntomas de sepsis. Revisión de Literatura La sepsis es un síndrome clínico de disfunción de órganos potencialmente letal, el cual es causado por una respuesta desregulada a la infección. En el shock séptico hay una reducción crítica de la perfusión tisular; así como puede producirse una insuficiencia aguda multiorgánica, que afecta los pulmones, los riñones y el hígado. Por otro lado, un diagnóstico temprano y preciso c o n tr ib u y e s ig n i fi cat i v am en t e a m e jo ra r l a supervivencia de los pacientes afectados por esta patología. Al respecto, Manrique, et al. (2019) analizaron estudios que evaluaron el uso de la procalcitonina (PCT) durante las primeras 24 horas posteriores al ingreso hospitalario como herramientas diagnósticas para la sepsis. Para ello, realizaron una búsqueda de la literatura en las bases de datos Medline (Pubmed) y Embase. La calidad metodológica de los estudios incluidos fue evaluada mediante la herramienta QUADAS-2, utilizadas para valorar el riesgo del sesgo y la aplicabilidad de los estudios de precisión diagnóstica. El sesgo de publicación se evaluó mediante la prueba de asimetría de Deeks. Para el análisis estadístico se utilizó el módulo MIDAS de STATA versión 14, incluyendo el análisis univariado y la construcción de la curva ROC (Receiver Operating Characteristic). Como resultado de la estrategia de búsqueda, se identificaron 2,076 registros de los cuales 783 procedían de MEDLINE y 1,293 de Embase. De los 12 estudios seleccionados, se incluyeron un total de 1,353 pacientes, con una prevalencia reportada en los estudios revisados osciló entre el 9% y 88%, con un promedio del 47%. La Sensibilidad agrupada fue 0,83 (IC95%: 0,74-0,89) y la Especificidad fue de 0,84 (IC 95%: 0,76-0,89). El área bajo la Curva fue 0,90 (IC95%: 0,87-0,92) lo que indica una elevada c ap a ci d a d d i s c ri m i n at i v a d e l a pru e b a. L a heterogeneidad entre los estudios fue considerable (I²= 88%: IC 95%: 77% - 100%). Asimismo, la prueba de Deeks mostró evidencia de sesgo de publicación (p =0.04). En el análisis posprueba mediante el nomograma de Fagan, se obtuvo una probabilidad


posprueba del 56%, considerando una probabilidad preprueba del 20%y un cociente de probabilidad positivo (LR+) de 5. Los autores concluyen que la procalcitonina (PCT) constituye una prueba diagnóstica con buen rendimiento para la identificación de sepsis o choque séptico en pacientes adultos no gestantes. No obstante, aunque los resultados sugieren una adecuada utilidad diagnostica en el contexto de las definiciones actuales de sepsis, deben interpretarse con cautela debido a la presencia de un sesgo de publicación y a la elevada heterogeneidad observada en los estudios. Maldonado, et al. (2023), realizaron un estudio con el objetivo de determinar las estrategias de reanimación utilizadas en pacientes con choque séptico. El estudio fue una revisión sistemática y metaanálisis. Los investigadores concluyeron que aún existen controversias en la optimización de la reanimación con los fluidos. Aunque este subconjunto de síntomas y el aumento significativo a la mortalidad es debido a problemas de circulación y problemas con el metabolismo celular llegando a lo que conocemos como un shock séptico. En relación con el shock séptico, Carrasco (2023) señala que, en los últimos años, esta condición clínica ha mostrado un aumento en su incidencia, lo que resalta la necesidad de establecer un enfoque claramente definido para su identificación y manejo oportuno. En cuanto a la evolución de su etiología, el tratamiento oportuno incluye el uso de vasopresores, terapia con antibióticos y soporte ventilatorio cuando s e a n e c e s a r i o . E s t a s i n t e r v e n c i o n e s d e be n complementarse con la identificación de los posibles focos infeccioso; sin embargo, aproximadamente el 30% de los casos no es posible identificar un foco específico. Marco Teórico El estudio se enmarca en la Teoría de Formación de Patricia Benner. Patricia Benner es la autora de una de las teorías de enfermería, “Del aprendiz al Experto”, refiriéndose al desarrollo en la práctica clínica como una disciplina fundamentada en cómo se sabe hacer las cosas y como se hacen. Esta teoría plantea que el desarrollo profesional del personal de enfermería ocurre de manera progresiva, a través de diferentes niveles de adquisición de conocimientos, habilidades y juicio clínico, desde el nivel de principiante hasta el de experto.

Teoría: Cuidado, Sabiduría clínica y Ética en la práctica de enfermería. Esta teoría presenta una perspectiva amplia del cuidado de enfermería, en la que el conocimiento y la experiencia clínica del profesional desempeña un papel fundamental en la toma de decisiones y en la calidad de la atención brindada al paciente. Desde este enfoque, el desarrollo del conocimiento no depende únicamente de la adquisición de competencias clínicas, sino también del interés, el compromiso y la d is po si ció n del p ro fesi on al para fo rtalecer continuamente su práctica. Este proceso favorece el d es a r ro l l o p r o g re s i v o d e l a s co m p e t en c i a s profesionales y permite avanzar hacia niveles de mayor experiencia, juicio clínico y seguridad en la prestación del cuidado (Sánchez, et al., 2023). Pregunta de Investigación PICOT ¿Cuál es el nivel de conocimiento del personal de enfermería graduado desde el 2021 al 2023 sobre la identificación de signos y síntomas de sepsis en pacientes que acuden a sala de emergencias? Objetivos de Investigación: Determinar el nivel de conocimiento del personal de enfermería graduado desde el 2021 sobre la identificación de signos y síntomas de sepsis en pacientes que acuden a sala de emergencias. Desarrollar e implementar una intervención educativa orientada al personal de enfermería graduado del 2021 en adelante sobre el manejo correcto del paciente con diagnóstico de sepsis. Metodología Este estudio se realizó utilizando un diseño correlacional descriptivo, con enfoque cuantitativo. Según Polit y Beck (2011), los diseños son estrategias con las que se intenta obtener respuestas a preguntas. Este tipo de diseño se ajusta al estudio, ya que con el mismo se puede analizar fenómenos novedosos, y brinda una cercanía a las incidencias de modalidades, niveles o categorías de las variables de una población (Polit & Beck, 2011). El objetivo de los estudios descriptivos es describir, observar y documentar aspectos de una situación de manera natural. La investigación cuantitativa se enfoca en utilizar datos estadísticos para identificar patrones de comportamiento o validar una hipótesis. Esto se debe al carácter “Exploratorio – Preparatorio” de la aproximación y parte de generar una hipótesis que luego es validada o rechazadas de acuerdo con el resultado de la investigación (De Francisco & Latorre, 2020). 23


de la sepsis; no obstante, persisten áreas que requieren atención adicional, especialmente en los procedimientos diagnósticos y el reconocimiento clínico, lo que subraya la importancia de continuar reforzando la capacitación del personal de salud en este tema.

Resultados La comparación entre los resultados de la pre y posprueba sobre conocimientos en sepsis evidencia una mejoría generalizada en el nivel de comprensión de los participantes tras la intervención educativa. En relación con el conocimiento general sobre la sepsis como una de las principales causas de mortalidad a nivel mundial, se observó un aumento en las respuestas correctas de un 84,2 % en la preprueba a un 94,7 % en la posprueba. De manera similar, se evidenció un progreso en la identificación del ácido láctico como posible marcador diagnóstico de sepsis, incrementando de 73.7 % a 84.2 % las respuestas afirmativas. Uno de los avances más significativos se registró en el conocimiento sobre el manejo del shock séptico con cristaloides, donde el porcentaje de respuestas correctas pasó de 50 % en la preprueba a 94.7 % en la posprueba, reflejando un fortalecimiento en la comprensión de esta intervención crítica. En cuanto al reconocimiento del tiempo correcto del bundle o sea el paquete de medidas para el manejo de la sepsis de manejo de sepsis, las respuestas correctas aumentaron de 52.6 % a 84.2 %, indicando una mejor comprensión de las guías clínicas actuales. En el área de reconocimiento de signos y síntomas clínicos, aunque se observó un marcado incremento de 39.5 % a 94.7 % en las respuestas correctas, este sigue siendo un componente clave que requiere reforzamiento continuo por su relevancia en la identificación temprana de la sepsis. Respecto al orden de procedimientos diagnósticos, específicamente la toma de cultivos antes del primer nivel de ácido láctico, el conocimiento mejoró de 55.3 % a 65.8 %, aunque esta área mostró un avance más modesto. Finalmente, en cuanto al uso de antibióticos sin identificación confirmada de diagnóstico, las respuestas afirmativas aumentaron de 57.9 % a 78.9 %, reflejando una mejor comprensión de la necesidad de iniciar tratamiento empírico en contextos críticos. En conjunto, los resultados de la posprueba demuestran un avance significativo en varios aspectos esenciales del manejo 24

Los resultados comparativos indican que, si bien algunos conocimientos fundamentales sobre sepsis ya estaban presentes antes de la intervención, persisten áreas críticas como el tratamiento inicial del shock séptico y la identificación precisa de síntomas que requieren estrategias más efectivas para garantizar su adecuada comprensión y aplicación clínica. Tabla 1 Respuesta de los participantes de las intervenciones relacionadas al manejo de la sepsis en la preprueba. Constestaciones

Frecuencia

Porciento (%)

1. ¿La sepsis es uno de los diagnósticos con mayor mortalidad a nivel mundial? Si 32 84.2 No 6 15.8 2. ¿Un resultado de ácido láctico mayor de 2 mmol podría ser indicio de sepsis? Si 28 73.7 No 9 23.7 Asuente 1 2.6 3. ¿En un shock séptico el paciente debe ser tratado con cristaloides? Si 19 50.0 No 19 50.0 4. ¿El bundel actual de manejo de sepsis en los hospitales es de 6 horas? Si 18 47.7 No 20 52.6 5. ¿Dentro de los signos y síntomas de sepsis encontramos la alteración del estado neurológico y presión arterial sistólica mayor de 100mm/gh? Si 15 39.5 No 23 60.5 6. ¿Los cultivos de sangre se toman antes de obtener el primer nivel de ácido láctico? Si 21 55.3 No 17 44.7 7 ¿Se administran antibióticos sin la identificación de un posible diagnóstico? Si 22 57.9 No 16 42.1 Nota. Elaboración propia a partir de las respuestas de los participantes en la preprueba sobre las intervenciones relacionadas con el manejo de la sepsis.


Interpretación: Los resultados de la preprueba sobre conocimientos en sepsis revelan un nivel inicial de conocimiento mixto entre los participantes. Ante la afirmación “¿La sepsis es uno de los diagnósticos con mayor mortalidad a nivel mundial?”, la mayoría un 84.2 %, (n = 32) respondió correctamente, mientras que un 15.8 % (n = 6) lo hizo de forma incorrecta. A la pregunta “¿Un resultado de ácido láctico mayor de 2 mmol podría ser indicio de sepsis?”, un 73.7 % (n = 28) contestó afirmativamente, un 23.7 % (n = 9) respondió negativamente, y un 2.6 % (n = 1) omitió la respuesta. Respecto al manejo del shock séptico, en la afirmación “¿En un shock séptico el paciente debe ser tratado con cristaloides?”, las respuestas se distribuyeron de manera equitativa: 50.0 % (n = 19) afirmaron correctamente, y 50.0 % (n = 19) lo hicieron de forma incorrecta. De igual modo, ante la afirmación “¿El bundle actual de manejo de sepsis en los hospitales es de 6 horas?”, el 52.6 % (n = 20) respondió correctamente (No), mientras que el 47.4 % (n = 18) respondió de forma incorrecta. En relación con la identificación de signos y síntomas clínicos, solo un 39.5 % (n = 15) respondió correctamente a la afirmación “¿Dentro de los signos y síntomas de sepsis encontramos la alteración del estado neurológico y presión arterial sistólica mayor de 100 mmHg?”, frente a un 60.5 % (n = 23) que respondió incorrectamente. Asimismo, un 55.3 % (n = 21) reconoció adecuadamente que los cultivos de sangre deben tomarse antes de obtener el primer nivel de ácido láctico, mientras que un 44.7 % (n = 17) respondió incorrectamente. Por último, en la afirmación “¿Se administran antibióticos sin la identificación de un posible diagnóstico?”, el 57.9 % (n = 22) respondió afirmativamente, mientras que el 42.1 % (n = 16) respondió negativamente. En conjunto, los resultados de la preprueba reflejan un conocimiento básico adecuad o en ci ertos aspectos de l a s eps is , particularmente en su alta mortalidad y la relevancia del ácido láctico como marcador diagnóstico, pero también muestran brechas significativas en el reconocimiento de signos y síntomas, y en aspectos prácticos del manejo clínico inicial, evidenciando áreas prioritarias para reforzar durante la capacitación.

Tabla 2 Respuesta de los participantes de las intervenciones relacionadas al manejo de la sepsis en la posprueba. Constestaciones

Frecuencia

Porciento (%)

1. ¿La sepsis es uno de los diagnósticos con mayor mortalidad a nivel mundial? Si 37 97.4 No 1 2.6 2. ¿Un resultado de ácido láctico mayor de 2 mmol podría ser indicio de sepsis? Si 38 100 No 0 0.0 3. ¿En un shock séptico el paciente debe ser tratado con cristaloides? Si 36 94.7 No 2 5.3 4. ¿El bundle actual de manejo de sepsis en los hospitales es de 6 horas? Si 6 15.8 No 32 84.2 5. ¿Dentro de los signos y síntomas de sepsis encontramos la alteración del estado neurológico y presión arterial sistólica mayor de 100mm/gh? Si 2 5.3 No 36 94.7 6. ¿Los cultivos de sangre se toman antes de obtener el primer nivel de ácido láctico? Si No

25 13

65.8 34.2

7. ¿Se administran antibióticos sin la identificación de un posible diagnóstico? Si No

30 8

78.9 21.1

Nota. Elaboración propia a partir de las respuestas de los participantes en la posprueba sobre las intervenciones relacionadas con el manejo de la sepsis.

Interpretación: Los resultados de la posprueba sobre conocimientos en sepsis evidencian avances en ciertos aspectos, aunque persisten áreas que requieren refuerzo. Ante la afirmación “¿La sepsis es uno de los diagnósticos con mayor mortalidad a nivel mundial?”, la gran mayoría de los participantes, un 97.4 % (n = 37) respondió correctamente, mientras un 2.6 % (n = 1) respondió de forma incorrecta. En relación con la afirmación “¿Un resultado de ácido láctico mayor de 2 mmol podría ser indicio de sepsis?”, el 100.0 % (n = 38) respondió afirmativamente. 25


Respecto al manejo del shock séptico, específicamente a la pregunta “¿En un shock séptico el paciente debe ser tratado con cristaloides?”, las respuestas, un 94.7 % (n = 36) respondieron correctamente y un 5.3% (n = 2) de forma incorrecta, lo cual evidencia que el educar al personal de primera línea que maneja a los pacientes con signos y síntomas requiere de educación recurrente. Siendo este un área de oportunidad en la formación clínica de los participantes. Similarmente, ante la pregunta “¿El bundle actual de manejo de sepsis en los hospitales es de 6 horas?”, el 84.2 % (n = 32) contestó correctamente (No), mientras que un 15.8 % (n = 6) respondió incorrectamente. En cuanto al reconocimiento de signos y síntomas, solo un 94.7 % (n = 36) respondió afirmativamente a la afirmación “¿Dentro de los signos y síntomas de sepsis encontramos la alteración del estado neurológico y presión arterial sistólica mayor de 100 mmHg?”, m i e n t r a s q u e un 5. 3 % ( n = 2 ) r e s p o n d i ó incorrectamente. Por otro lado, un 65.8 % (n = 25) identificó correctamente que los cultivos de sangre se deben tomar antes de obtener el primer nivel de ácido láctico, frente a un 34.2 % (n = 13) que respondió erróneamente. Finalmente, el ítem “¿Se administran antibióticos sin la identificación de un posible diagnóstico?” mostró un 78.9 % (n = 30) de respuestas afirmativas y un 21.1 % (n = 8) negativas. En conjunto, los resultados de la posprueba reflejan que, si bien hubo un progreso notable en la consolidación de ciertos conceptos, particularmente en lo relacionado con la mortalidad asociada a la sepsis y el uso del ácido láctico como marcador diagnóstico, persisten áreas con desempeño limitado, especialmente en aspectos prácticos del manejo inicial y reconocimiento de signos clínicos, subrayando la necesidad de reforzar la capacitación continua en este ámbito. Conclusiones Los resultados de la investigación nos permite establecer que las intervenciones de enfermería podrían aumentar o de igual forma disminuir el nivel de riesgo en los pacientes que presentan signos y síntomas de sepsis y que visitan una sala de emergencia. Además, se afirma que la falta de orientación, educación y juicio clínico puede influir en el buen servicio y ejecución de procesos e intervenciones de enfermería. Una vez que los signos y síntomas (problema del paciente) queden definidos como diagnóstico de sepsis debe precisarse si el compromiso de su estado hemodinámico es crítico. Es importante dejar como punto de partida que signos y síntomas de sepsis son un predictor para complicaciones y aumento en la mortalidad y morbilidad en los hospitales de Puerto Rico. Es prioridad mantener al personal de enfermería de 26

cualquier nivel académico de forma correcta, ya que la presencia del personal es constante, la rotación del personal y los cambios en el estado hemodinámico del paciente son indefinidos y repentinos. En la sociedad actual existen factores que permiten el retraso tanto en la identificación como en el manejo rápido y correcto de los pacientes que están presentando signos y síntomas de sepsis. En este estudio se escogió personal de la sala de emergencia adulto y se trabajó con personal que maneja pacientes adultos y en su mayoría maneja una población adulta mayor. Esta población es la más afectada en varios aspectos, entre ellos la alta incidencia de presentar signos y síntomas de sepsis, ya que está más propensa a heridas, uso de catéteres, cirugías y lesiones de piel, entre otros focos que dan paso a la sepsis. El cambio de la estructura física, fisiológica y nutricional trae consigo mayores riesgos de complicaciones. Estos cambios repercuten en la recuperación efectiva cuando se enfrentan a daños que ponen en riesgo la vida. La población geriátrica se encuentra en un alto nivel de deterioro por distintas razones y aspectos. Aspectos que pudieran ser modificables como: el aumento en la malnutrición, aumento en la ansiedad ante la muerte, soledad, abandono de los familiares, limitaciones económicas y financieras que aumentan el riesgo a complicaciones en la salud. Es aquí donde identificamos las necesidades que envuelven al personal de enfermería, por lo cual la prevención, la identificación, el manejo y la recuperación en los casos de sepsis deben ser prioridad en la práctica clínica. Se concluye que es fundamental fortalecer la educación del personal mediante una capacitación directa, detallada y apoyada en herramientas adecuadas que faciliten el manejo rápido y eficaz de los pacientes con sepsis. Asimismo, se destaca la importancia de identificar oportunamente los factores de riesgo. Al momento del estudio, no existía un protocolo detallado que sirviera como guía para el personal de enfermería, por lo que el protocolo desarrollado representó una herramienta de apoyo para la estandarización de la atención.


Referencias Del Río, L., Nieto, J., Fernández, P., & Vidal, P. (2022). Estrategia integral de reanimación del paciente con sepsis y shock séptico. Medicina Intensiva. https://doi.org/10.1016/j.medin.2022.02.003 Donoso, A. (2022). Sepsis y shock. Etimología y origen del término. Andes Pediátrica, 93(5). https://doi.org/10.32641/andespediatr.v93i5.4454 Ibáñez, E., Fretes, A., Duarte, L., Giménez, F., Olmedo, E., Figueredo, H., & Rondelli, L. (2022). Caracterización de la sepsis en pacientes adultos del Hospital Nacional de Itauguá. Revista Virtual de la Sociedad Paraguaya de Medicina Interna, 9(1), 62–69. https://doi.org/10.18004/rvspmi/2312-3893/2022.09.01.62 Llopis-Roca, F., López Izquierdo, R., Miró, O., García-Lamberechts, J. E., Julián Jiménez, A., & González del Castillo, J. (2022). Mapa de la situación actual de la atención a la sepsis en los servicios de urgencias españoles. Revista Española de Quimioterapia, 35(2), 192–203. https://doi.org/10.37201/REQ/150.2021 Maldonado Mariño, E. V., Altamirano Naranjo, C. D., Maldonado Mariño, M. J., & Medina Brito, A. G. (2023). Estrategias de reanimación en el choque séptico: Una revisión sistemática y metaanálisis. Polo del Conocimiento, 8(9), 576–590. https://polodelconocimiento.com/ojs/index.php/es/article/view/6036 Manrique-Abril, F., Méndez Fandiño, Y., Herrera-Amaya, G., Rodríguez, J., & Manrique-Abril, R. (2019). Uso de procalcitonina como diagnóstico de sepsis o shock séptico: Revisión sistemática y metaanálisis. Infectio, 23(2), 133–142. https://doi.org/10.22354/in.v23i2.769 Piscoya Ángeles, P. N., & Leyva-Moral, J. M. (2017). Intercambio internacional para la adquisición de competencias en la enseñanza de la Enfermería: Un análisis reflexivo bajo la teoría de Patricia Benner. Índex de Enfermería, 26(1–2), 96–100. https://www.index-f.com/index-enfermeria/v26n1-2/10557.php Sánchez-Velazco, D., Crispín-Segura, A., & Fernández-Merjildo, D. (2023). Percepción y conocimiento sobre sepsis en pobladores de Lima, Perú durante la pandemia de la Covid-19. Revista Médica Herediana, 34(4), 212–218. https://doi.org/10.20453/rmh.v34i4.5147

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Fiebre Amarilla: Integración del Conocimiento Clínico, Epidemiológico y Preventivo en la Práctica de Enfermería Objetivos de aprendizaje 1. Analizar críticamente los mecanismos de transmisión de la fiebre amarilla y su relación con los factores ambientales, epidemiológicos y sociales que favorecen su propagación. 2. Diferenciar las fases clínicas de la enfermedad, reconociendo manifestaciones tempranas y signos de alarma asociados con complicaciones potencialmente mortales. 3. Integrar hallazgos clínicos, antecedentes epidemiológicos e historial de exposición para sustentar un razonamiento diagnóstico oportuno y fundamentado. 4. Evaluar las intervenciones terapéuticas disponibles y el manejo de soporte requerido en pacientes con fiebre amarilla, considerando el rol del profesional de enfermería en la monitorización y prevención de complicaciones. 5. Desarrollar estrategias de prevención y educación en salud orientadas a la vacunación, control vectorial y promoción de conductas protectoras en individuos y comunidades en riesgo. 6. Reflexionar sobre el impacto de las enfermedades infecciosas emergentes en la práctica de enfermería y en la preparación de los sistemas de salud ante amenazas epidemiológicas globales.

Introducción En los últimos años, las enfermedades infecciosas emergentes y reemergentes han generado una creciente preocupación entre los profesionales y organismos de salud pública. Su capacidad de propagación internacional, su impacto epidemiológico y el riesgo de ocasionar complicaciones graves en poblaciones vulnerables las convierten en un importante desafío para la salud global. Factores como la globalización, el aumento en los viajes internacionales, los cambios climáticos y la expansión de los vectores han favo recido la reaparici ón de enfermedades previamente controladas en distintas regiones del mundo. En este contexto, la fiebre amarilla continúa representando una amenaza importante para la salud pública internacional y para la preparación epidemiológica de los sistemas sanitarios. La (Organización Panamericana de la Salud [OPS], 2025; Ebrahim et al., 2026) indicaron en sus escritos que la fiebre amarilla es una enfermedad viral hemorrágica aguda causada por un virus del género Flavivirus y transmitida por mosquitos infectados de los géneros Aedes y Haemagogus. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS, 2023), existen 34 países de África y 13 de América Central y del Sur donde la enfermedad permanece endémica. Sus manifestaciones clínicas pueden confundirse con otras enfermedades virales como el dengue, lo que dificulta el reconocimiento temprano y aumenta el riesgo de complicaciones graves (Ebrahim et al., 2026). Cabe recalcar que la enfermedad no se transmite de persona a persona.

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Asimismo, la enfermedad representa una amenaza potencial para la salud global debido a su capacidad de propagación internacional, particularmente en áreas con alta densidad poblacional y bajos niveles de inmunización. Las personas de edad avanzada presentan un mayor riesgo de desarrollar complicaciones severas asociadas a la infección. No obstante, la fiebre amarilla puede prevenirse mediante vacunación y estrategias efectivas de control vectorial. Ante este escenario, resulta indispensable fortalecer la vigilancia epidemiológica, la educación preventiva y la preparación de los profesionales de la salud frente a enfermedades transmisibles emergentes (OMS, 2025). Modo de trasmisión Comprender los mecanismos de transmisión de la fiebre amarilla resulta fundamental para el desarrollo de estrategias efectivas de prevención, vigilancia epidemiológica y control sanitario. La dinámica de propagación de esta enfermedad refleja la estrecha interacción existente entre factores ambientales, reservorios animales, movilidad humana y presencia de vectores competentes capaces de mantener la circulación viral en diferentes ecosistemas. En los últimos años, el aumento de los viajes internacionales, la expansión geográfica de mosquitos transmisores y las alteraciones ecológicas han favorecido la reemergencia de enfermedades transmitidas por vectores en regiones previamente consideradas de bajo riesgo. Este escenario ha generado preocupación entre los organismos internacionales de salud. La posibilidad de que la fiebre amarilla se propague hacia áreas urbanas densamente pobladas, junto con una cobertura de vacunación insuficiente y condiciones ambientales propicias para la transmisión viral, representa un importante desafío para la salud pública. La transmisión de la fiebre amarilla ocurre mediante la picadura de mosquitos infectados de los géneros Aedes y Haemagogus, vectores responsables de la propagación del virus de la fiebre amarilla, perteneciente al género Flavivirus. Estos mosquitos habitan tanto en ecosistemas selváticos como en entornos periurbanos y residenciales, favoreciendo la persistencia de los ciclos de transmisión. Una vez adquirido el virus, el período de incubación generalmente varía entre 3 y 6 días, tras los cuales pueden manifestarse los síntomas clínicos iniciales de la infección (Ebrahim et al., 2026; OMS, 2025; OPS, 2025).

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Actualmente, la fiebre amarilla es endémica en países como Brasil, Bolivia, Ecuador, Colombia, Argentina, Guayana Francesa, Panamá, Paraguay, Trinidad, Tobago y Venezuela, observándose durante el año 2025 una expansión hacia regiones fuera del área amazónica (OPS,2025). Se reconocen tres modalidades principales de transmisión de la fiebre amarilla: selvática, intermedia y urbana. La forma selvática involucra a los primates no humanos como reservorios naturales, mientras que los mosquitos actúan como vectores hacia la población humana. En la transmisión intermedia, los mosquitos infectan tanto a monos como a personas. La modalidad urbana ocurre cuando el virus se introduce en áreas densamente pobladas con bajos niveles de inmunidad colectiva, favoreciendo su propagación (Ebrahim et al., 2026). En este último escenario, los viajeros infectados pueden contribuir a la propagación internacional de la enfermedad cuando coinciden condiciones climáticas, reservorios y vectores capaces de sostener la transmisión viral (OMS, 2025; OPS, 2025). Figura 2 Tres Modos de Transmisión de la Fiebre Amarilla

Nota. Elaboración propia basada en la literatura revisada

Signos y Síntomas La fiebre amarilla constituye una enfermedad viral aguda de alta relevancia epidemiológica debido a su potencial de progresión rápida y compromiso multisistémico. Su cuadro clínico puede variar desde manifestaciones leves e inespecíficas hasta formas graves asociadas con falla orgánica y alta mortalidad. La identificación temprana de los signos y síntomas resulta fundamental para el manejo clínico oportuno, especialmente en regiones endémicas o ante escenarios de brotes epidemiológicos. Comprender la evolución clínica de esta enfermedad permite fortalecer la vigilancia, el reconocimiento de complicaciones y la intervención temprana por parte de los profesionales de la salud.


Datos provenientes de la OMS (2025) confirman que los síntomas que puede presentar el paciente son: pirexia, dolor muscular y cefalea, náuseas, vómitos con sangre y pérdida de apetito. Los síntomas pueden desaparecer después de 3 a 4 días. Algunos pacientes se pueden complicar dentro de las 24 horas después de los síntomas iniciales. El paciente se complica presentando fiebre alta, dolor abdominal, cara, lengua y ojos rojos, vómitos e ictericia (color amarillo en los ojos y la piel) y daño a los riñones y el hígado. También puede incluir: delirio, arritmias, hemorragia, disminución de la micción, coma y convulsiones. Estas personas tienen riesgo a morir dentro de 7 a 10 días (OPS, 2025). Figura 2 Signos y Síntomas de la Fiebre Amarilla

Nota. Elaboración propia basada en la literatura revisada.

Pruebas Diagnósticas La confirmación diagnóstica de la fiebre amarilla requiere pruebas de laboratorio especializadas. En las fases iniciales de la enfermedad, los signos y síntomas suelen ser inespecíficos, lo que dificulta su diferenciación de otras enfermedades infecciosas frecuentes, como la malaria, el dengue, la leptospirosis y la infección por el virus del Zika, así como de algunos cuadros tóxicos (OPS, 2025). Esta similitud clínica representa un reto importante para el reconocimiento temprano de la enfermedad, particularmente en áreas endémicas o durante brotes epidemiológicos. De acuerdo con la OPS (2025) y Ebrahim et al. (2026) las pruebas moleculares, especialmente la reacción en

cadena de la polimerasa con transcriptasa reversa (RTPCR), realizadas en muestras sanguíneas, permiten confirmar o descartar la infección durante los primeros diez días de evolución clínica. Asimismo, las pruebas serológicas pueden identificar anticuerpos específicos desarrollados como respuesta inmunológica al virus, lo que puede indicar infección reciente o antecedente de vacunación. En casos fatales, el virus puede detectarse mediante estudios histopatológicos y virológicos en tejido hepático y otros órganos comprometidos (OPS, 2025). Tratamiento Actualmente no existe un tratamiento antiviral específico capaz de erradicar el virus de la fiebre 31


amarilla. Por esta razón, el manejo clínico se enfoca principalmente en el tratamiento de soporte, la prevención de complicaciones y el mantenimiento de las funciones vitales mientras el organismo desarrolla una respuesta inmunológica contra la infección. La identificación temprana de signos de deterioro clínico resulta esencial para disminuir el riesgo de mortalidad, particularmente en pacientes que evolucionan hacia formas graves de la enfermedad. El abordaje terapéutico depende de la severidad del cuadro clínico. En los casos leves, el tratamiento suele incluir reposo, hidratación adecuada, monitoreo clínico, control de la fiebre y manejo sintomático (OPS, 2025; Ebrahim et al., 2026)). Asimismo, se recomienda mantener una ingesta adecuada de líquidos y vigilancia continua de la evolución de los síntomas. En pacientes que regresan de áreas endémicas y presentan síntomas sugestivos de fiebre amarilla, es fundamental implementar medidas preventivas para evitar que los mosquitos transmitan el virus a otras personas y favorecer así el control epidemiológico de la enfermedad. Por otro lado, los pacientes que progresan hacia formas tóxicas o complicadas requieren hospitalización y, en muchos casos, manejo intensivo. Las intervenciones terapéuticas para la fiebre amarilla se centran en el manejo de soporte y el tratamiento de las complicaciones. Estas pueden incluir la administración intravenosa de líquidos, la corrección de alteraciones electrolíticas, el soporte hemodinámico, la oxigenoterapia y el monitoreo continuo de la función hepática, renal y cardiovascular (Ebrahim et al., 2026). En presencia de hemorragias severas, puede ser necesaria la administración de hemoderivados y transfusiones sanguíneas. De igual forma, los pacientes que desarrollan insuficiencia renal aguda pueden requerir terapia de reemplazo renal mediante diálisis. Si durante la evolución clínica aparecen infecciones bacterianas secundarias, estas pueden ser tratadas con antibióticos apropiados (Ebrahim et al., 2026). El manejo sintomático de la fiebre amarilla puede incluir medicamentos para el control de la fiebre y el dolor. No obstante, la Organización Mundial de la Salud y otros organismos internacionales desaconsejan el uso de aspirina, ibuprofeno y otros AINEs, ya que estos fármacos pueden incrementar el riesgo de hemorragia en los pacientes afectados (OMS, 2025). Desde una perspectiva de salud pública, la vacunación continúa siendo la estrategia preventiva más efectiva, proporcionando inmunidad duradera y reduciendo significativamente el riesgo de transmisión y 32

complicaciones graves. Según la OMS (2025) y la Pan American Health Organization (s.f.), el diagnóstico oportuno y el acceso temprano a cuidados de apoyo pueden disminuir considerablemente la mortalidad relacionada con la fiebre amarilla.

Complicaciones Las complicaciones asociadas a la fiebre amarilla representan una de las principales preocupaciones clínicas debido a la rápida progresión y al compromiso multisistémico que puede desarrollar el paciente durante la fase tóxica de la enfermedad. Entre las complicaciones más graves se encuentran la insuficiencia hepática aguda, insuficiencia renal, alteraciones hemorrágicas, shock circulatorio y disfunción cardiovascular (Ebrahim et al., 2026). El daño hepático puede manifestarse mediante ictericia severa y alteraciones de la coagulación, mientras que el compromiso renal puede evolucionar hacia oliguria o falla renal aguda que requiera diálisis (OMS, 2025; OPS, 2025). Asimismo, algunos pacientes desarrollan hemorragias gastrointestinales, epistaxis, hematemesis y sangrado en múltiples órganos debido al deterioro de los mecanismos hemostáticos (Ebrahim et al., 2026). En los casos más severos también pueden presentarse manifestaciones neurológicas como delirio, convulsiones, alteración del estado de conciencia y coma, aumentando significativamente el riesgo de mortalidad. La literatura científica destaca que la identificación temprana de estas complicaciones y el acceso oportuno a cuidados intensivos son determinantes para mejorar el pronóstico clínico del paciente (OMS, 2025). Prevención La prevención representa la principal estrategia para disminuir la transmisión y la carga de enfermedad asociada a la fiebre amarilla. Su implementación resulta especialmente relevante en áreas endémicas y entre los


viajeros que se desplazan a regiones con riesgo de exposición al virus. La evidencia científica actual recomienda que la vacunación sea administrada entre 10 y 14 días antes del viaje, permitiendo así el desarrollo adecuado de una respuesta inmunológica protectora (OMS, 2025; Centers for Disease Control and Prevention [CDC], 2025). Además de la inmunización, las estrategias preventivas deben incluir medidas dirigidas a reducir la exposición a los mosquitos vectores. Entre estas se encuentran el uso de repelentes, la utilización de ropa que cubra la mayor parte del cuerpo, el empleo de mosquiteros y la eliminación de recipientes o áreas con agua estancada que favorezcan la reproducción del mosquito (Ebrahim et al., 2026). Estas medidas reflejan la importancia de comprender que la prevención de la fiebre amarilla no depende exclusivamente de la vacunación, sino también de intervenciones ambientales y conductuales orientadas al control vectorial y la protección individual.

enfermería desempeña un papel fundamental en la detección temprana de manifestaciones clínicas compatibles con fiebre amarilla, particularmente en personas expuestas a áreas endémicas. Asimismo, su participación es esencial para la vigilancia continua de las complicaciones sistémicas y para la ejecución de intervenciones orientadas a disminuir los efectos adversos, la morbilidad y la mortalidad relacionadas con esta infección.

La vacuna contra la fiebre amarilla es recomendada en niños mayores de nueve meses y en adultos que residan o viajen a áreas de transmisión activa. Sin embargo, su administración requiere una evaluación clínica cuidadosa, ya que existen contraindicaciones importantes que deben considerarse antes de su aplicación. Entre ellas se encuentran las personas inmunosuprimidas, pacientes con trastornos severos del sistema inmunitario y aquellos con antecedentes de hipersensibilidad a alguno de los componentes de la vacuna (OMS, 2025). Este escenario d estaca la importancia de individualizar las intervenciones preventivas según las características y necesidades de cada población. Además, plantea el desafío de equilibrar los beneficios poblacionales de la inmunización con la protección y seguridad clínica de los grupos más vulnerables. Desde la perspectiva de la enfermería y la salud comunitaria, resulta esencial fortalecer la educación preventiva, fomentar la toma de decisiones informadas y promover la responsabilidad compartida en la prevención de enfermedades transmisibles (OMS, 2025; CDC, 2025). Rol Integral de Enfermería en la Detección, Manejo y Prevención de la Fiebre Amarilla La atención de pacientes con fiebre amarilla requiere que el profesional de enfermería integre conocimientos clínicos, epidemiológicos y preventivos basados en la evidencia. Esta preparación le permite desempeñar un papel esencial en la identificación oportuna de casos, el monitoreo de riesgos y la promoción de estrategias de prevención y educación en salud. El profesional de

El profesional de enfermería desempeña un papel activo en la promoción de la salud mediante intervenciones relacionadas con la vacunación, el control de vectores y la reducción de conductas de riesgo. Estas acciones contribuyen de manera significativa a la prevención de brotes y a la protección de grupos vulnerables. Además, desde el ámbito de la salud pública, el profesional de enfermería sirve como puente entre los servicios de salud y la comunidad, fortaleciendo la vigilancia epidemiológica y favoreciendo una respuesta rápida y efectiva ante enfermedades emergentes y reemergentes. Esta función adquiere especial relevancia en el contexto de la fiebre amarilla debido a su potencial de propagación internacional (OMS, 2025; OPS, s. f.; CDC, 2025).

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Conclusión La fiebre amarilla continúa representando un desafío significativo para la salud pública mundial debido a su capacidad de propagación, rápida evolución clínica y potencial de causar complicaciones multisistémicas graves. La disponibilidad de vacunas eficaces y de estrategias de control vectorial ha permitido prevenir un gran número de casos de fiebre amarilla. No obstante, la permanencia de la enfermedad en regiones endémicas y el aumento de la movilidad humana continúan representando desafíos importantes para los sistemas de salud a nivel mundial, los cuales no están completamente libres del riesgo de introducción y propagación del virus. Este escenario obliga a los profesionales de la salud a mantener una vigilancia epidemiológica activa y un razonamiento clínico fundamentado que permita reconocer oportunamente los signos de alarma y reducir la probabilidad de desenlaces fatales. Desde la práctica de enfermería, el abordaje de la fiebre amarilla trasciende el manejo clínico del paciente enfermo. Implica asumir un rol protagónico en la educación preventiva, la promoción de la vacunación, la identificación temprana de factores de riesgo y el

fortalecimiento de estrategias comunitarias dirigidas al control del mosquito vector. Asimismo, esta enfermedad invita a reflexionar críticamente sobre los factores que continúan favoreciendo la reemergencia de enfermedades transmisibles. Entre ellos se encuentran las condiciones ambientales, las desigualdades sociales, la movilidad poblacional y el acceso limitado a los servicios preventivos. Estos elementos contribuyen a la persistencia de enfermedades que en algún momento se consideraron parcial o significativamente controladas. La evidencia científica demuestra que la detección temprana, el acceso oportuno a cuidados de apoyo y las intervenciones preventivas sostenidas pueden disminuir considerablemente la mortalidad asociada a esta enfermedad. Sin embargo, también plantea la necesidad de fortalecer la preparación de los sistemas sanitarios y desarrollar profesionales capaces de integrar con oci mien to s clín ico s, epi dem iol óg ico s y comunitarios en la toma de decisiones. En este contexto, la enfermería se consolida como una disciplina esencial en la respuesta integral frente a las enfermedades infecciosas emergentes y reemergentes. Su contribución trasciende el cuidado individual, ya que también promueve la protección y el fortalecimiento de la salud colectiva.

Referencias Centers for Disease Control and Prevention. (2025, noviembre 19). Symptoms, diagnosis, and treatment. https://www.cdc.gov/yellow-fever/symptoms-diagnosis-treatment/index.html Centers for Disease Control and Prevention website. Yellow fever. About yellow fever. www.cdc.gov/yellow-fever/. Updated May 20, 2025. Centers for Disease Control and Prevention. (2025). Yellow fever vaccine. U.S. Department of Health & Human Services. https://www.cdc.gov/yellow-fever/vaccine/index.html Ebrahim, F., Somji, S., Shah, Salim, S. (2026). A review of yellow fever: Epidemiology, pathogenesis, clinical manifestations, treatment, prevention, and prognosis. Cureus, 18(4), e106825. https://doi.org/10.7759/cureus.106825 Organización Panamericana de la Salud. (s. f.). Fiebre amarilla. https://www.paho.org/es/temas/fiebre-amarilla Organización Mundial de la Salud. (2025). Yellow fever. https://www.who.int/health-topics/yellow-fever World Health Organization. (2025). Yellow fever. https://www.who.int/es/news-room/fact-sheets/detail/yellow-fewer

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Nombre: _________________________________________ Fecha: ___________________ Instrucciones: Lea cuidadosamente los enunciados. Escriba C para enunciados ciertos y F para los enunciados falsos. ____ 1. La fiebre amarilla es una enfermedad viral hemorrágica transmitida por mosquitos de los géneros Aedes y Haemagogus. ____ 2. La fiebre amarilla puede transmitirse directamente de persona a persona mediante contacto respiratorio. ____ 3. El período de incubación de la fiebre amarilla generalmente oscila entre tres y seis días. ____ 4. La presencia de ictericia, hemorragias y alteraciones neurológicas puede indicar progresión hacia formas graves de la enfermedad. ____ 5. Las manifestaciones clínicas iniciales de la fiebre amarilla pueden confundirse con enfermedades como dengue, malaria o leptospirosis. ____ 6. Actualmente existe un tratamiento antiviral específico capaz de eliminar completamente el virus de la fiebre amarilla. ____ 7. El manejo clínico de la fiebre amarilla puede incluir hidratación intravenosa, monitoreo intensivo y tratamiento de complicaciones sistémicas. ____ 8. El uso de aspirina e ibuprofeno se recomienda ampliamente en pacientes con fiebre amarilla debido a que disminuyen el riesgo hemorrágico. ____ 9. La vacunación, el control vectorial y el uso de repelentes forman parte de las principales estrategias preventivas contra la fiebre amarilla.

____10. El profesional de enfermería desempeña un rol importante en la vigilancia epidemiológica, educación preventiva y detección temprana de complicaciones asociadas a la fiebre amarilla.

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Fiebre Amarilla: Integración del Conocimiento Clínico, Epidemiológico y Preventivo en la Práctica de Enfermería INSTRUCCIONES PARA CONTESTAR LA REVISTA Los requisitos para procesar su prueba son: 1. Las preguntas serán contestadas en la hoja impresa, titulada Educación Continua de la Revista Impulso (No se aceptarán copias ni otro formato).

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2. Escriba su nombre con sus apellidos, dirección postal y el tema de la educación. 3. Escriba su número de licencia, registro y el de colegiado/a. Además marque (X) el tipo de licencia. 4. Las contestaciones deben escribirlas claras y legibles en el espacio provisto en letra de molde utilizando bolígrafo negro. 5. Envíe un giro por la cantidad de $7.00. No se acepta dinero en efectivo. 6. Envie la hoja de contestaciones a la siguiente dirección: COLEGIO DE PROFESIONALES DE LA ENFERMERÍA DE PUERTO RICO División de Educación Continua PO Box 363647 San Juan, P.R. 00936-3647 7. Para procesar los certificados debe haber aprobado el examen y cumplir con las instrucciones.

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Fiebre Amarilla: Integración del Conocimiento Clínico, Epidemiológico y Preventivo en la Práctica de Enfermería Instrucciones para contestar Cierto y Falso: Escriba C para las premisas Ciertas y una F Para las Falsas.

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