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PADRES ED 236

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La

dulce familia de

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Sabina y Coque

Sabina y Coque

Con dos hijos, Coque Ossio y Sabina de Szyszlo han convertido la creatividad en un sello familiar Mientras él lidera Le Coq y La Bonbonniere, ella dirige La Dulciteca, y este 2026 apuesta por mesas infantiles maximalistas, con múltiples colores y texturas

Con dos hijos, Coque Ossio y Sabina de Szyszlo han convertido la creatividad en un sello familiar. Mientras él lidera Le Coq y La Bonbonniere, ella dirige La Dulciteca, y este 2026 apuesta por mesas infantiles maximalistas, con múltiples colores y texturas

Restaurantes para almorzar en familia / Las loncheras de Ani Picasso / ¿Es realmente bueno tomar creatina? / ¿Pueden los gobiernos restringir las redes?

Restaurantes para almorzar en familia / Las loncheras de Ani Picasso / ¿Es realmente bueno tomar creatina? / ¿Pueden los gobiernos restringir las redes?

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Propuesta educativa bilingüe con inmersión temprana en inglés y tercer idioma: alemán o francés.

Campus de 60 hectáreas diseñado para un aprendizaje activo.

Admisión

2027 - 2028

Agenda una visita guiada.

Calle Hurón 405, Rinconada del Lago, La Molina
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CONTENIDO

06 Nutrición

¿Es realmente bueno tomar creatina?

08 Tecnología

Herramientas digitales para mejorar el aprendizaje de los niños

10 Ayudas para dormir

Rituales para poder descansar en las noches

12 Decoración

Nuevas tendencias para amoblar las habitaciones de los niños

24 Restaurantes

Espacios temáticos para que padres e hijos disfruten en familia

32 Tendencias Padres buscan escuelas que tengan paquetes educativos modernos y personalizados

42 Reportaje Pantallas ¿Pueden los gobiernos restringir las redes?

Nueva Carens

Para grandes familias

Back to school

Sabina de Szyszlo

La reconocida chef pastelera celebra el cumpleaños de su hija y muestra las tendencias para decorar mesas infantiles.

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Loncheras
Metodos de crianza antiguos y modernos y su relación con el desarrollo de los nuevos niños.

Alos 30, 40 o 50 años, muchos padres descubren que recuperar energía requiere algo más que café. Entre el trabajo, las tareas escolares y el intento por mantener una rutina de ejercicio, surge una pregunta frecuente en consultas médicas y gimnasios: ¿vale la pena incorporar creatina?

Lejos de ser un producto exclusivo de fisicoculturistas, este compuesto forma parte natural del organismo. El hígado, los riñones y el páncreas sintetizan alrededor de un gramo al día. Además, se obtiene a través de carne y pescado. Su función principal consiste en suministrar energía rápida a los músculos durante esfuerzos intensos, como levantar pesas o realizar sprints cortos.

Cuando las reservas musculares aumentan mediante suplementación, varios estudios registran mejoras en fuerza y rendimiento. José Antonio, profesor de Salud y Desempeño Humano en la Universidad Nova Southeastern, afirma: “No hay ninguna razón convincente para no tomarlo”. Recomienda entre tres y cinco gramos diarios para la mayoría de adultos, cantidad que suele diluirse en agua o en el batido posterior al entrenamiento. Para quienes entrenan con mayor intensidad, las dosis pueden elevarse bajo supervisión profesional. En el caso de padres que acuden al gimnasio tres o cuatro veces por semana, la pauta estándar resulta suficiente.

DESPUÉS DE LOS 35: UN ALIADO POSIBLE

Con el paso del tiempo, la masa muscular tiende a disminuir y la producción natural se reduce. En adultos mayores de 35 años, la suplementación puede convertirse en un apoyo estratégico para conservar fuerza y funcionalidad,

especialmente si se combina con ejercicio de resistencia.

Las mujeres merecen atención especial. Jo Woodhurst, directora de nutrición en Ancient + Brave, explica que ellas suelen presentar reservas musculares más bajas, influenciadas por menor masa corporal y cambios hormonales. Esa diferencia puede traducirse en mayor sensibilidad a la suplementación.

También los vegetarianos y veganos encuentran en la creatina una alternativa útil, ya que su dieta aporta cantidades limitadas del compuesto.

¿TODOS LA NECESITAN?

La respuesta depende del estilo de vida. Sergej Ostojic, profesor de Nutrición en la Universidad de Novi Sad, señala que una persona que consume suficiente proteína animal y mantiene actividad moderada probablemente cubra sus requerimientos básicos. En ese escenario, el suplemento ofrece beneficios adicionales principalmente cuando existe entrenamiento constante.

En términos de seguridad, la creatina cuenta con respaldo amplio. Algunas personas pueden experimentar retención de líquidos o malestar digestivo con dosis elevadas. Las ganancias iniciales también pueden estabilizarse con el tiempo. Mientras ciertos especialistas proponen ciclos de uso, otros prefieren una ingesta estable diaria.

MÁS CONCENTRACIÓN, ¿REALIDAD O PROMESA?

Además del músculo, el interés actual incluye la mente. Investigaciones preliminares sugieren posibles mejoras en

memoria a corto plazo y concentración, sobre todo en personas con niveles bajos o con falta de sueño. El campo aún requiere mayor evidencia.

Terry McMorris, profesor emérito de la Universidad de Chichester, considera que existe potencial en áreas como el deterioro cognitivo, aunque insiste en que se necesitan más estudios para definir dosis y perfiles adecuados.

UNA DECISIÓN QUE SE CONVERSA

La pregunta central no gira en torno al rendimiento extremo, sino al bienestar cotidiano. ¿Permite llegar con más energía al final del día?

“SIN MOVIMIENTO, EL SUPLEMENTO PIERDE EFECTO”.

¿Facilita sostener una rutina de entrenamiento que protege la salud cardiovascular y ósea? Para muchos padres activos, la respuesta puede ser afirmativa cuando se integra a hábitos consistentes.

La nutricionista Rhian Stephenson, fundadora de Artah Nutrition, recuerda que sus efectos aparecen en conjunto con ejercicio regular. Sin movimiento, el suplemento pierde sentido. Antes de incorporarlo, conviene consultar con un profesional de salud, especialmente ante antecedentes renales u otras condiciones médicas. La creatina no reemplaza una alimentación equilibrada ni sustituye horas de descanso, aunque puede convertirse en un apoyo práctico dentro de un estilo de vida activo.

La etapa escolar se ha reconfigurado. En ese sentido, la ola tecnológica ha venido brindando soluciones pensadas para niños de todas las edades, como lo vemos en varias partes del mundo y en nuestro país. Por ejemplo, hoy por hoy, algunos colegios peruanos usan diversas tecnologías para mejorar su enseñanza. Entre ellas figuran plataformas como Scratch, kits de robótica y los MakerSpace.

Sobre Scratch: se trata de un motor de videojuegos. Esta plataforma se volvió famosa en el Reino Unido a través de los ‘Code Clubs’ (red global de clubes de programación extraescolar para niños entre 9 y 13 años). La función de Scratch es sencilla: que un menor aprenda a programar sin escribir códigos computacionales complicados. Para ello se vale de un lenguaje de programación visual. En otras palabras, en lugar de teclear códigos, los niños programan con bloques tipo rompecabezas. La idea de Scratch es que los niños creen sus propios juegos.

ROBÓTICA PARA NIÑOS

Respecto a los kits de robótica, estos pueden ser categorizados de acuerdo a la edad o por niveles de dificultad, dependiendo de cada niño. Por ejemplo, el lenguaje Scratch estaría pensado sobre todo para chicos de entre 5 y 7 años, quienes aprenden secuencias lógicas a través del juego.

En cambio, para los menores de entre 7 y 10 años lo recomendable es el Makeblock mBot Neo. Se trata de un robot educativo e inteligente, ideal para aprender codificación Python y

robótica. Cuenta con sensores avanzados, wifi integrado y pantalla LCD, y es fácil de armar.

educativo integral diseñado para enseñar programación, electrónica y robótica desde cero.

La incursión en la robótica real es recomendable para niños de entre 10 a 12 años. En este periodo, el menor podría usar el Sphero BOLT, una esfera robótica educativa programable diseñada para aprender codificación, robótica y STEM (ciencia, tecnología, ingeniería y matemática) a través del juego. Desde este se programa con dibujos, bloques Scratch y JavaScript.

Por otra parte, el Arduino Educational Strater Kit es un paquete

Por último, los MakerSpace, más que una tecnología en sí, son espacios físicos implementados en las escuelas. La idea es que sean áreas donde los alumnos tengan a su disposición una serie de herramientas manuales y digitales, como impresoras 3D, dispositivos de realidad aumentada, pizarras interactivas, drones o los mismos equipos de robótica antes mencionados. La consigna es que los estudiantes aprendan haciendo: programar, diseñar, prototipar y resolver

Los niños tienen ahora la posibilidad de crear o programar sus propios juegos.

problemas reales en equipo. Aprende a tu estilo

LOS

COLEGIOS

CUENTAN CON MAKERSPACES, AMBIENTES DONDE LOS ALUMNOS DISPONEN DE IMPRESORAS 3D, PIZARRAS INTERACTIVAS Y KITS DE ROBÓTICA”.

El aprendizaje adaptativo está dando la hora, y una de sus plataformas estrella es Khan Academy. Creada en 2008, ofrece lecciones en video, ejercicios prácticos y seguimiento de progreso en materias como Matemáticas (desde inicial hasta nivel universitario), ciencias (Biología, Física, Química), programación básica, economía y finanzas, historia y arte, lectorescritura temprana (para niños pequeños).

analiza y la inteligencia artificial decide qué enseñar después al estudiante de turno. Cabe destacar que la aplicación contiene más de doce mil ejercicios interactivos, animaciones educativas, entre otras cualidades.

Por otro lado, Creta Class es una app educativa de matemáticas para niños pequeños (de entre 3 y 8 años). Lo diferente es que no se trata de cursos online ni de un colegio virtual: es un sistema de aprendizaje guiado a manera de juego.

Otra app llamativa es ClassDojo. No enseña materias como tal, sino que su función es crear conexión entre el maestro, el alumno y los padres, y de esta manera mejorar los hábitos estudiantiles del menor. Es decir, es una app de inteligencia conductual que permite registrar habilidades y comportamientos, compartir fotos y videos de proyectos, generar comunicación continua entre la escuela y el núcleo familiar.

Sphere BOLT, pelota de robótica avanzada para desarrollar habilidades de pensamiento computacional.

SCRATCH: programa a través de rompecabezas, sin códigos complicados.

Se realizan ejercicios interactivos (tipo puzzles y mini-juegos). Los niños cumplen con estas pruebas en un lapso de entre diez a quince minutos diarios. Una vez registradas las respuestas, la app las

Como vemos, la escuela de nuestros días –no solo del futuro– está orientada no solo a transmitir conocimientos, sino a edificar experiencias significativas que a preparen a los niños para un mundo cada vez más digital, colaborativo y globalizado.

Arduino Starter Kit: paquete que enseña los fundamentos de la programación.
El Makeblock mBot Neo: robot hecho para enseñar ciencia de datos.
Creta Class, app educativa diseñada para niños de 3 a 8 años. Genera hábitos de estudio diario.

Aquí, una selección de rituales nocturnos –inspirados en lujos accesibles– que ayudan a relajar cuerpo y mente sin complicaciones. Pequeños gestos que transforman el caos diario en descanso real.

AROMAS QUE INDUCEN AL SUEÑO

El olfato es uno de los atajos más directos hacia la relajación. Ingredientes como la lavanda han demostrado ayudar a reducir la frecuencia cardíaca y promover estados de calma, preparando el cuerpo para dormir.

INFUSIONES QUE PREPARAN EL CUERPO

Las infusiones nocturnas funcionan como una transición suave entre la actividad y el descanso. Ingredientes como la manzanilla y la flor de tilo son conocidos por sus propiedades calmantes.

BAÑO Y RELAJACIÓN PROFUNDA

Cuando el cuerpo está agotado, pero la mente activa, el baño puede convertirse en el ritual más poderoso. El calor ayuda a relajar músculos y a enviar señales de descanso al sistema nervioso.

PIGLET IN BED

WALLOW UNTAMED MOSS

Si prefieres una experiencia ambiental, la vela Wallow Untamed Moss de Piglet In Bed transforma el dormitorio en un refugio con notas de lavanda y bosque húmedo. Precio: US$42

UN EXTRA DE CUIDADO PERSONAL

Para quienes necesitan un último gesto antes de dormir, existen opciones que combinan bienestar y autocuidado. Dormir bien no es un lujo: es una necesidad estratégica. Para quienes sostienen un hogar, trabajan, cuidan y organizan, el descanso es también una forma de amor propio.

No se trata de sumar más tareas al día, sino de crear un pequeño ritual que marque el cierre. Elige uno o combínalos y notarás cómo el descanso se convierte en tu superpoder secreto.

BAMFORD

THIS WORKS OWN TIME

Una opción sofisticada es Own Time, de This Works, un perfume funcional con notas de pimienta rosa, cardamomo y sándalo, enriquecido con linalool de lavanda. Su creadora, Anna Persaud, recomienda aplicarlo desde las 6 de la tarde y repetir antes de apagar la luz, vaporizándolo por encima del cuerpo para que el aroma caiga suavemente.

Precio: US$ 95

B SILENT DIFFUSER

Otra alternativa es el difusor

B Silent de Bamford, que combina lavanda, incienso y mejorana para liberar tensiones acumuladas.

Precio: US$83

MISSION

SLEEP TEA

El té Sleep de Mission mezcla chamomilla, canela, escaramujo y tilo para reducir la ansiedad acumulada del día.

Precio: US$18

INORA WAS IT ALL A DREAM? NIGHT DROPS

Las gotas nocturnas Was It All A Dream? de Inora, de efecto mentolado y refrescante, prometen acelerar la conciliación del sueño. Según pruebas de la marca, el 88% de quienes las utilizaron se durmieron más rápido.

Precio: US$83

DREEM DISTILLERY THE Z’S BATH SALTS

Las sales The Z’s de Dreem Distillery, formuladas con magnesio y CBD, están diseñadas para aliviar tensión física y promover desconexión mental. Un baño tibio, luces bajas y silencio pueden marcar la diferencia entre una noche fragmentada y un descanso reparador.

Precio: US$65

REOME

HYDRA-PLASMA VEIL MASK

Para un momento de pausa consciente, la máscara HydraPlasma Veil de Reome, elaborada en biocelulosa con extractos de algas, pino y chamomilla, hidrata y calma la piel en 20 minutos.

Precio: US$116

Su experiencia como madre inspira a Ana María a crear loncheras prácticas que siempre regresan vacías.

Las mamás muchas veces nos quedamos sin ideas de qué mandar a nuestros hijos en la lonchera: tienen que ser alimentos nutritivos, fáciles de preparar en la mañana, pero sobre todo tienen que ser algo que sepamos que les guste. Porque si no, ¡nos regresan la lonchera intacta! Para no quedarnos con la mente en blanco en las mañanas, lo mejor es hacer una lista con varias posibilidades. Aquí les comparto una que yo hice para mis hijos:

- Sanguchitos: de pollo, de huevo con tocino/jamón, triples, jamón y queso, aceitunas y queso crema.

- Wraps: tortilla de trigo o de maíz, trozos de carne o pollo a la plancha, lechuga, tomate, pimientos salteados, palta, etc.

- Verduras, palitos de yuca con hummus o guacamole.

- Atún con mayonesa y cebolla picada con galletas de soda.

- Solterito de queso fresco y choclo.

- Queso edam en cuadritos.

- Rollitos de jamón de pavo.

- Mix de frutos secos: almendras, cashews, pecanas, pasas, dátiles, etc.

- Aceitunas.

- Canchita.

- Trigo atómico.

- Yogurt natural con granola y miel.

- Galletas y queques hechos en casa.

Sanguchito de huevo con jamón y un mix de frutos secos.
Granola con yogurt natural, miel de abeja, fresas y arándanos.
Galletas de vainilla y queso fresco con choclo desgranado.

Los niños interactuaban y estrechaban lazos a través de juegos espontáneos

Hubo un tiempo –no tan lejano– en que la infancia transcurría en la calle, en el parque o en la casa del vecino. Las tardes eran largas, el juego era libre y los adultos no sabían exactamente dónde estaban sus hijos a cada minuto. Hoy, en cambio, buena parte de la vida infantil cabe en la palma de una mano.

Para el psicólogo social Jonathan Haidt, esa transformación no es solo tecnológica: es cultural. Y sus efectos ya se están viendo.

A un año de la publicación de “The Anxious Generation”, Haidt sostiene que el paso de una infancia basada en la experiencia física a otra mediada por smartphones y redes sociales coincide con un aumento sostenido en los indicadores de ansiedad y depresión adolescente, especialmente desde 2012. En conversación con el periodista Ezra Klein en el podcast “The Ezra Klein Show”, el académico describió lo que considera un punto de quiebre: el momento en que el teléfono dejó de ser un accesorio

Las madres son las personas que están más cerca de los hijos en la niñez.

“LOS NIÑOS APRENDIERON A RELACIONARSE ENFRENTANDO CONFLICTOS CARA A CARA”.

y se convirtió en el entorno donde los niños socializan, se comparan y construyen identidad.

LA INFANCIA QUE SE PERDIÓ (O SE TRANSFORMÓ)

Haidt plantea que durante generaciones los niños aprendieron a relacionarse enfrentando conflictos cara a cara, negociando reglas en el juego y explorando el mundo físico con relativa autonomía. Esa dinámica fomentaba habilidades so -

En Estados Unidos, la dedicación de las madres durante la crianza de sus hijos aumentó considerablemente a mediados de los años noventa.

ciales, tolerancia a la frustración y sentido de pertenencia. Hoy, en cambio, muchas de esas experiencias ocurren a través de plataformas diseñadas para captar atención constante. El juego espontáneo se reduce y la interacción se vuelve mediada por pantallas. El psicólogo recuerda que el cerebro infantil es especialmente moldeable en los primeros años. Las experiencias repetidas –sean físicas o digitales– dejan huella. Por eso, sostiene que no es indiferente si un niño pasa la tarde inventando juegos con amigos o desplazándose por contenidos que cambian a cada segundo.

MÁS CONTROL AFUERA, MÁS LIBERTAD ADENTRO

Paradójicamente, mientras los padres supervisan más el mundo físico –menos salidas solos, más actividades estructuradas– el entorno digital se ha vuelto el espacio de mayor exposición. Allí los niños interactúan

sin los mismos límites claros que existen fuera de la pantalla.

Según Haidt, esta combinación –menos autonomía presencial y más inmersión digital– ha modificado profundamente la experiencia de crecer.

Las cifras acompañan esa percepción: una proporción significativa de adolescentes afirma estar conectada casi de forma permanente, y el acceso a dispositivos comienza cada vez a edades más tempranas.

EL DEBATE LLEGA A LAS ESCUELAS

Lo que empezó como una discusión académica hoy se traduce en decisiones concretas. En varios estados de EE. UU. se impulsan modelos de “escuelas sin teléfonos” durante toda la jornada.

Utah ha adoptado regulaciones más estrictas, mientras Florida, Arkansas y Nueva York debaten medidas similares. Fuera del país, Australia impulsa res -

“HAIDT

SOSTIENE

QUE LAS SOCIEDADES PUEDEN

LÍMITES A LOS MENORES”.

tricciones de acceso a redes sociales para menores de 16 años. Más que una cruzada tecnológica, el movimiento refleja una inquietud compartida por padres que sienten que algo cambió en la dinámica familiar.

NO ES SOLO SALUD MENTAL

Para Haidt, el debate no se limita a diagnósticos clínicos. También tiene que ver con el tipo de adultos que

En 1965, el desarrollo infantil estaba vinculado a la exploración del entorno físico.

Antes, los niños pasaban más tiempo en actividades no estructuradas.

“El cerebro infantil es especialmente moldeable en los primeros años”, sostiene el psicólogo Haidt.

El psicólogo Haidt detalla las consecuencias de la crianza sobreprotectora.

“LOS NIÑOS INTERACTÚAN SIN LOS MISMOS LÍMITES EN EL ENTORNO DIGITAL”.

¿HAY VUELTA ATRÁS?

se están formando. Sostiene que la conversación pública suele centrarse en resultados medibles –rendimiento académico, logros futuros– y deja en segundo plano preguntas más profundas sobre carácter, resiliencia y sentido de comunidad.

Datos del estudio “Monitoring the Future” muestran un aumento en el porcentaje de adolescentes que declaran sentir que su vida carece de sentido desde comienzos de la década pasada. El psicólogo vincula esta tendencia con una cultura cada vez más fragmentada, donde la interacción constante no necesariamente se traduce en conexión real.

La pregunta es inevitable: ¿se puede revertir este modelo de crianza? Haidt sostiene que las sociedades pueden establecer límites cuando identifican riesgos claros para los menores. No se trata de eliminar la tecnología, sino de redefinir su lugar en la infancia.

En una época en la que la inteligencia artificial potencia aún más la personalización y la capacidad de captar atención, la discusión apenas comienza. Y ya no es solo académica: es familiar, cotidiana y profundamente generacional.

Porque, al final, lo que está en juego no es el teléfono en sí, sino cómo queremos que crezcan los niños.

La escena se repite a diario. El acceso a las redes sociales ocurre sin un acto deliberado: se abre una aplicación y, cuando se toma conciencia, han pasado horas frente a la pantalla. Para niños y adolescentes, esa secuencia ya forma parte de la rutina. En el flujo constante aparecen contenidos que antes eran marginales para su edad: jóvenes hipersexualizadas, registros de accidentes, escenas de violencia explícita, humor cínico.

No se trata de casos aislados, sino de un consumo extendido entre pares. Ese bombardeo continuo también deja huella en el aula: la atención se dispersa con facilidad, la concentración se quiebra y sostener el foco se vuelve cada vez más difícil. Es la experiencia cotidiana de quienes hoy crecen conectados.

Esta exposición continua no solo fragmenta la atención; también moldea la conducta. La reiteración de estímulos extremos reduce la capacidad de asombro y normaliza lo que antes provocaba

“EL ACCESO A REDES SOCIALES YA NO ES OPCIONAL; DEFINE LA VIDA DIARIA DE LOS ADOLESCENTES”.

controles técnicos, límites de uso o exigencias de verificación más estrictas para el acceso.

Más allá de las fórmulas adoptadas, la preocupación converge en un punto común: cómo contener una dinámica que ya no se percibe como un riesgo hipotético, sino como un problema concreto con efectos visibles en la conducta y el desarrollo de los más jóvenes.

CUANDO LA PANTALLA MARCA EL RITMO

Las iniciativas para regular las redes sociales apuntan a modificar una rutina que hoy estructura la vida cotidiana de millones de adolescentes, para quienes estas plataformas no son un complemento, sino un espacio central de socialización, información y estudio, con un peso económico igualmente decisivo para la industria tecnológica. Sin embargo, entre el impulso político y la aplicación efectiva se abre una brecha difícil de cerrar: las restricciones formales chocan con prácticas

arraigadas y con sistemas de control que, durante años, han sido más declarativos que reales.

La edad mínima de acceso ha funcionado en muchos casos como un umbral simbólico, sostenido por verificaciones débiles y escasa fiscalización. Ese desajuste expone el núcleo del problema: limitar el acceso no es solo una cuestión de leyes, sino de capacidades técnicas, hábitos culturales y dinámicas sociales. Endurecer las reglas puede redefinir el marco oficial, pero difícilmente desplazará, por sí solo, a los adolescentes de plataformas que ya se han integrado de manera estructural en su vida diaria.

Tras años de pasividad, varios gobiernos han comenzado a modificar su postura y a expresar la preocupación de forma directa. La advertencia ya no se formula en términos abstractos: Anthony Albanese, primer ministro australiano, ha señalado abiertamente que el uso intensivo de redes sociales está generando daños sociales en la infancia.

A ese cambio de clima contribuye también el debate académico y cultural, impulsado por obras como “The Anxious Generation”, del psicólogo social Jonathan Haidt, que ha reforzado entre padres y legisladores la idea de que los teléfonos inteligentes y las plataformas sociales están transformando la infancia de manera problemática.

En el terreno científico, el debate ha ido un paso más allá y explora la posibilidad de reconocer un cuadro clínico asociado al uso problemático de redes sociales, con síntomas que recuerdan a otras adicciones conductuales: pérdida de control, malestar

persistente y abandono de funciones básicas y obligaciones cotidianas. La evidencia también indica que el impacto no es homogéneo: los niños y jóvenes más vulnerables (especialmente quienes ya enfrentan problemas de salud mental o situaciones de acoso) tienden a concentrar los efectos más severos, mientras que en el “usuario promedio” las asociaciones con depresión o conductas antisociales aparecen como modestas y difíciles de medir con precisión. Investigadoras como Amy Orben, de la Universidad de Cambridge, subrayan que muchas conclusiones descansan en autoevaluaciones poco fiables, lo que obliga a la cautela. A ello se suma un consenso emergente: no solo importa cuánto tiempo se pasa en las plataformas, sino cómo se las usa y bajo qué condiciones, un análisis que exige acceso a datos finos que las empresas rara vez comparten. El desafío se vuelve mayor por la velocidad con la que evoluciona el ecosistema digital. Nuevas funciones y algoritmos se imponen antes de que la investigación logre alcanzarlos, como advierte Victoria Goodyear, de la Universidad de Birmingham, al señalar que el auge reciente de TikTok entre adolescentes ha dejado a la ciencia intentando ponerse al día con una realidad que cambia más rápido que la evidencia disponible.

Trasladar ese respaldo social al terreno normativo se ha revelado mucho más complejo de lo previsto. El primer obstáculo es delimitar con precisión qué debe

El primer ministro australiano, Anthony Albanese, ha denunciado públicamente el impacto negativo que la exposición constante a redes sociales tiene sobre la infancia.

rechazo. La insensibilización avanza de forma silenciosa, debilitando la empatía y alterando los umbrales de tolerancia frente al dolor ajeno.

Ante este escenario, en gobiernos como el de España se ha optado por una respuesta política concreta: la prohibición del acceso a redes sociales para menores de 16 años. La medida, sin embargo, no despierta mayor entusiasmo y viene acompañada de un escepticismo extendido sobre su eficacia real. Se advierte que este tipo de restricciones puede ser fácilmente sorteado y que la experiencia digital de los adolescentes suele ir por delante de la regulación. En

ese marco, distintas voces plantean que el debate debería desplazarse de la prohibición hacia la regulación y el refuerzo de mecanismos de protección, con el argumento de que las medidas generales pueden empujar el consumo hacia espacios de consumo clandestino sin reducir de manera efectiva los efectos nocivos ya instalados.

La inquietud se replica más allá del caso europeo y atraviesa a gobiernos de distintas regiones, que observan con creciente alarma el impacto de las plataformas digitales en niños y adolescentes. En algunos lugares ya se ensayan prohibiciones etarias; en otros, se avanza con

Las restricciones chocan con una vida digital ya arraigada, planteando dudas sobre su eficacia real y ejecución técnica.

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Distribución demográfica por plataforma: YouTube y TikTok lideran en menores, mientras Facebook concentra el público adulto. (eMarketer)

regularse y bajo qué criterios, un dilema que queda en evidencia con las exclusiones y tensiones que surgen dentro del propio ecosistema digital.

Aplicaciones centradas en la mensajería, como WhatsApp o iMessage, han quedado al margen en algunos marcos legales, mientras que plataformas híbridas,

como Snapchat, cuestionan su inclusión al argumentar que gran parte de su uso se asemeja a una comunicación privada más que a una red social abierta. La discusión se expande además hacia los videojuegos en línea, algunos señalados por funcionar también como espacios de interacción social, difuminando aún más las fronteras regulatorias. Incluso servicios con vocación educativa o editorial han quedado atrapados en esta redefinición, como por ejemplo YouTube, que terminó siendo alcanzado pese a su carácter pedagógico. El resultado es un entramado de excepciones y zonas grises que deja abierta la pregunta central: en qué punto una herramienta digital deja de ser neutral y pasa a constituir un entorno social que, tratándose de menores, exige límites más estrictos.

TROPEZONES DIGITALES

El control efectivo de la edad se ha convertido en el nudo más complejo de las nuevas regulaciones digitales. Para evitar una verificación masiva que alcance también a millones de adultos, las plataformas han optado

por estrategias selectivas: identificar y bloquear cuentas que aparentan pertenecer a menores, ya sea por los datos declarados al registrarse o por patrones de comportamiento dentro de la aplicación. En ese proceso, compañías como Meta han incorporado sistemas de inteligencia artificial capaces de detectar incongruencias entre la edad declarada y la conducta del usuario, aunque la efectividad sigue siendo limitada, como muestran las altas tasas de uso infantil de Instagram pese a las restricciones formales. Cuando una cuenta es cuestionada, se abre un segundo problema: cómo probar la edad sin invadir la privacidad. El escaneo facial, impulsado por firmas como Yoti, promete precisión superior al juicio humano, pero arrastra sesgos relevantes según el tono de piel y el género, lo que ha encendido alertas éticas.

A ello se suma la creatividad de los propios adolescentes para burlar los sistemas y la resistencia general a cumplir reglas percibidas como fácilmente eludibles. La alternativa más dura –subir documentos oficiales– expone otros riesgos, desde filtraciones de datos, como las sufridas por Discord, hasta temores de vigilancia y pérdida del anonimato, una

“LAS PROHIBICIONES TOTALES SOLO DESPLAZAN A LOS MENORES HACIA ENTORNOS MÁS RIESGOSOS”.

La medida impulsada por el Ejecutivo español enfrenta escepticismo sobre su eficacia real y la capacidad técnica para verificar la edad de los usuarios.

preocupación que ya genera fricciones en Malasia y el Reino Unido. En paralelo, se libra una disputa sobre quién debe asumir la carga del control. Las plataformas sostienen que la verificación debería hacerse a nivel del dispositivo, delegando la certificación etaria a sistemas operativos desarrollados por Apple, Google o Microsoft. Las empresas de software, en cambio, replican que la responsabilidad corresponde a quienes diseñan los entornos que generan el daño.

Los primeros resultados de la prohibición aplicada en Australia son ambiguos. El gobierno informó la desactivación de millones de cuentas, aunque especialistas advierten que muchas eran inactivas o duplicadas y que una parte significativa de los adolescentes sigue conectada a través de perfiles alternativos.

Tampoco se ha confirmado un éxodo masivo hacia redes alternativas ni un uso extendido de VPN, según datos de

Apptopia. El riesgo, señalan organizaciones de protección infantil, es el desplazamiento hacia espacios menos regulados, como mensajería cifrada o videojuegos en línea, donde los peligros persisten. Voces como la de Andy Burrows, de la Molly Rose Foundation, advierten que los actores maliciosos simplemente siguen a los menores allí donde se reagrupan. Por ello, decenas de organizaciones, entre ellas la National Society for the Prevention of Cruelty to Children, cuestionan los vetos totales y proponen un enfoque distinto: obligar a las empresas a diseñar entornos más seguros para menores. Plataformas como TikTok y YouTube ya experimentan con cuentas juveniles y filtros de contenido, aunque las prohibiciones generales reducen los incentivos para perfeccionarlas. Incluso el modelo más estricto, el de China, muestra que no existen soluciones definitivas: la regulación digital es un proceso de ajustes constantes, donde cada avance abre nuevas zonas grises y dilemas aún sin resolver.

EL DAÑO YA ESTÁ HECHO

La experiencia china funciona como una advertencia incómoda para quienes confían en que las restricciones, por sí solas, bastan para ordenar la vida digital. A pesar de contar desde hace años con uno de los esquemas de control más severos sobre videojuegos y redes sociales,

El núcleo familiar enfrenta el reto de gestionar una vida digital ya consolidada, donde las leyes chocan con hábitos difíciles de modificar.

la adopción real de las opciones de protección ha sido baja y los atajos abundan. La ampliación de los límites de edad obliga a las empresas tecnológicas a recalcular costos y riesgos. No todas enfrentan el mismo impacto: en plataformas como Facebook, los menores representan una fracción reducida de la base de usuarios, mientras que en Snapchat su peso es mucho mayor. Desde el punto de vista publicitario, los adolescentes no son el segmento más rentable y, en mercados regulados, las restricciones a la publicidad dirigida a menores no han alterado de forma significativa los resultados financieros de gigantes como Meta. Aun así, ninguna plataforma quiere resignar a sus usuarios más jóvenes: la fidelidad temprana suele traducirse en valor futuro, cuando ese público alcanza la adultez y se vuelve atractivo para los anunciantes. Además, los adolescentes cumplen un rol central en la creación de tendencias y contenidos virales, como mostró el ascenso precoz de figuras como Charli D’Amelio en TikTok. Al final, la discusión trasciende la edad legal. Si las redes sociales generan un daño persistente durante la adolescencia, resulta difícil sostener que ese efecto se disuelve automáticamente al cumplir los 16 años. La regulación, como la propia experiencia digital, parece destinada a avanzar de forma gradual y conflictiva hacia capas cada vez más profundas del ecosistema tecnológico.

En pleno verano, el tradicional Carnaval de Niños del Casino Náutico de Ancón volvió a llenar de color y entusiasmo el balneario de Ancón. Más de 450 asistentes se reunieron para celebrar con una tarde donde más de cien niños, disfrazados de superhéroes, personajes fantásticos y alegorías marinas, protagonizaron comparsas, dúos, tríos e interpretaciones individuales cargadas de creatividad. Entre música, aplausos y familias enteras acompañando cada presentación, la tarde reafirmó el espíritu comunitario y la tradición que el club mantiene desde hace generaciones, consolidando esta fiesta como uno de los momentos más entrañables del verano anconero.

Detrás: Ximena Monteverde, Stephanie Jones Monteverde y Sushma Kapur. Delante: Arun Kapur Jones.
Gabriel Urrutia, Joaquín Urrutia García, Andrea García Ayulo y Marisol Ayulo.
Juan Diego Romero, Emilia Romero Valerga y Carolina Valerga.
Daniela Valdez y Lorenzo Rodriguez.
Sigal y Mimi Ackerman.
Detrás: Iñigo y Nelly Aspillaga Delante: Catalina y Cayetana De Los Ríos Aspillaga.
Lea, Lucho y Gal Miró Quesada, María, Mario y Sofia Schwartzmann.
Gabriel y Victor Gleiser y Melvin Larisch.
Nicolás y Benjamín Arnáez y Rafaela Higueras.
Pupi Gallese y Augusta Vega Gallese. Sammy y Alberto Ackerman.
Diego Nicolini, Carmen y Clemente de Osma, Alonso Vega Gallese, Josefina y Aurelia Nicolini Salinas.
Detrás: Rocío Orellana y César Villarán, Presidente del Casino Náutico de Ancón.
Delante: Catalina Villarán Mercado.
Michael y Noam Mainemer y Tammy Fleishman.
Carolina Brigneti, Gabriel Venero Brigneti y Mariano Venero.
Niños disfrutando el show de “El Principito“ en el CNA.
Giselle y Rosario Arana, Constanza Velit Calmet y Ricardo Calmet. Catalina y Daniel Villarán.
Ignacio Villanueva Calmet y Daniella Calmet.
Aranzazú Muelle, Martina del Castillo Muelle y Patricia Plaza.
Javier González-Olaechea, Alessandra GonzálezOlaechea Mubarak, Patricia Dutari y Cayetana González-Olaechea Mubarak.
Carla Viacava Patrón y Viggo Piaggio Bernasconi.
Francesca Larrea Galleno, Mercedes Galleno y Joaquín Larrea Galleno.
En la premiación la Comparsa D’onofrio.
Sabina Reátegui Roda, Alessandra Roda y María Pía Cavagnari.
Mar Lasarte Raffo y Daniela Raffo.
Detrás: Lala de Asin, Titia León y Maru Rodó. Delante: María Beatriz Rodó.
Jonathan y Bella Benarroyo.
Emilia y Cristóbal Reaño y María Beatriz Rodó.

Sólida formación en valores católicos.

Desarrollo integral de la persona.

Excelencia académica y programa del Bachillerato Internacional.

Acompañamiento tutorial centrado en el desarrollo de cada estudiante.

Dos unacolegios,sola comunidad Dos solacolegios,una comunidad

Propuesta educativa bilingüe con inmersión temprana en inglés y tercer idioma: alemán o francés.

Campus de 60 hectáreas diseñado para un aprendizaje activo.

Admisión

2027 - 2028

Agenda una visita guiada.

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