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CASAS ED 342

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LA REVISTA DE ARQUITECTURA, DISEÑO Y DECORACIÓN DE COSAS

Luz María Buse

Donde habitan las palabras

Especial Tendencias y acabados CASAS DE PLAYA / Los favoritos de Roberto Huarcaya / Cocinas invisibles / Cortinas extremas / Hay's Villa Colucci, un palazzo italiano de estilo danés / El arte de poner la mesa / El townhouse en Brooklyn de la curadora Mary Rozell

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Chorrillos: Av El Sol cdra. 14 , Urb La Campiña.
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Una selección del fotógrafo Roberto Huarcaya.

Descubre la nueva tendencia de las bañeras al aire libre.

El estudio de Bruno

Binda y Alessandra Mendoza destaca por su arquitectura integral y el uso de materiales naturales.

Isabel Maguiña comparte claves para disfrutar la belleza de las plantas en casa sin complicaciones.

Un grupo de creativos de Copenhague restauró una casa en Apulia y ahora está disponible para alquilar.

CREADORES

Martín Dulanto transforma la roca en hogar con su Casa Lapa frente al mar.

CASA Y HOGAR

Desde su departamento en París, la ceramista Saraï Delfendahl crea piezas que se involucran con su vida cotidiana.

Virginia Bates lleva su mundo vintage y teatral a una finca centenaria en Ibiza.

Buena vida ante al mar: colores, texturas y acabados que definen el verano 2026.

La interiorista Luz

María Buse expande su sensibilidad por la estética de los espacios y se adentra en la literatura con su primer libro, “Te encontré en palabras”.

Las cocinas en una estética más discreta.

Y

Conoce el hogar de Mary Rozell, curadora de la colección UBS.

Los diseñadores mallorquineses Oro y Tille del Negro reinventan una casa setentera en Deyá.

Los favoritos de Roberto Huarcaya

EL RECONOCIDO FOTÓGRAFO PERUANO HA INAUGURADO RECIENTEMENTE SU MUESTRA “AMAZOGRAMAS” EN EL V&A DE LONDRES, DONDE DEMUESTRA SU MIRADA SOBRE EL AMAZONAS CON UN FOTOGRAMA DE 30 METROS DE UNA PALMERA AMAZÓNICA CAÍDA EN MADRE DE DIOS. SELECCIONADO COMO FINALISTA EL AÑO PASADO DEL PRIX PICTET STORM 2025, NOS CUENTA SU SELECCIÓN DE FAVORITOS.

1. Un libro: “Obras completas”, de Jorge Luis Borges.

2. Una bebida: Lambrusco Emilia secco.

4. Dos artistas: Richard Serra y El Bosco.

7. Una comida: lomo saltado. del día: el amanecer.
10. Un museo: La Orangerie, París, Sala de Monet.

Lujo y bienestar bajo las estrellas

Los baños al aire libre se imponen como la nueva frontera del diseño. Un ritual que une naturaleza y sofisticación.

En West Sussex, Inglaterra, el paisajista británico Mark Rogers, cofundador del estudio Hortus Collective, está acostumbrado a transformar jardines en escenarios de ensueño. Esta vez, decidió ir un paso más allá: en un rincón escondido, rodeado de flores y espacio verde, instaló una bañera de cobre que se convierte en la protagonista absoluta del lugar. Victoria y Edward Bonham-Carter, sus clientes, soñaban con tener “habitaciones dentro del jardín”. Rogers, con humor, les propuso un uso inesperado: “Puede ser el rincón donde queden las botellas tras una fiesta… y el lugar perfecto para bañarse al día siguiente”.

La escena refleja una tendencia que empieza a ganar terreno en el mundo del diseño y la hospitalidad: llevar la experiencia del baño más allá de las cuatro paredes. Desde los treehouses de Devon hasta bodegas en Somerset, en Inglaterra, o retiros artísticos en California, Estados Unidos, cada vez más proyectos incorporan tinas bajo el cielo abierto como parte de una propuesta de bienestar. Para Rhiannon Batten, creadora del retiro británico The Scrumpling, se trata de un lujo que va mucho más allá de lo estético: “Mirar hacia arriba desde el agua y ver las hojas moverse es profundamente relajante. Sabemos que estar entre árboles reduce el estrés y fortalece el sistema inmune. Si le sumamos el calor de un baño, el beneficio es total”.

No se trata solo de novedad, sino de un ritual con raíces antiguas. Desde los caldarium y frigidarium romanos hasta las casas de campo francesas del siglo XIX, la historia del baño al aire libre siempre ha estado marcada por su vínculo con la relajación y el placer. Hoy, especialistas como Marcus Frisby, fundador de Antique French Baths en Inglaterra, rescatan bañeras de cobre y

Para muchos, el baño exterior se convierte en un ritual íntimo que une sofisticación y conexión con la naturaleza.

hierro fundido de antiguas mansiones para darles nueva vida en jardines contemporáneos. “Las de cobre son las más buscadas. El paso del tiempo les otorga un carácter único, muy distinto a un jacuzzi de plástico”, comenta. El mercado responde con diseños para todos los gustos. La firma británica Fired Earth lanzó bañeras freestanding con acabados artísticos, mientras la canadiense Goodland propone modelos en madera y aluminio pensados para entornos remotos, del bosque de Alaska, Estados Unidos, a las colinas de California, Estados Unidos. En Somerset, Inglaterra, la compañía Omnitubs produce versiones resistentes y modernas

que se adaptan igual a un patio urbano que a una terraza en el campo. Pero más allá de la oferta, lo que enamora es la experiencia. El galerista Alex Tieghi-Walker evoca el baño exterior de su casa en Los Ángeles, Estados Unidos, como un santuario íntimo: “Hay algo envolvente en el agua, casi como regresar a un estado primigenio”. En Wiltshire, Inglaterra, una escritora convirtió la bañera de hierro fundido de su casa-árbol en parte esencial de su rutina creativa: “Tengo mis mejores ideas en el baño”, confiesa. Ya no se trata solo de diseño, sino de crear un momento íntimo y memorable. Un lujo silencioso, casi secreto, que convierte al jardín en el spa más exclusivo. •

Una mesa bien puesta no cuesta una fortuna; requiere dedicación, esmero y recordar que la categoría está en los detalles.

EL ARTE DE PONER LA MESA

POR ISABEL MAGUIÑA

Armar una mesa en el comedor de una casa es muy diferente a armarla en el jardín o en un evento social. El comedor de tu casa te representa, representa tu hogar, tu cuna, tu forma de comer, de invitar, de agasajar. Nada te define más que cómo comes, cómo son tus modales y la forma en que te sirves.

En un evento social puedes darte más licencias y ser más fantasioso. Para ello podrías usar manteles que contienen fibras sintéticas, tules, cubiertos de moda y ligeros, ya que estás armando una fantasía; pero en tu casa mi consejo es que utilices mantelería solo de fibras naturales, como el lino, el algodón y el organdí.

Primero debes vestir la mesa con un apropiado muelle hecho a la medida, lo suficientemente mullido como para que el comensal sienta comodidad y se eviten los ruidos, pero no tanto, porque las copas podrían perder estabilidad.

A las personas que vienen a mi taller para mandar a hacer sus manteles les aconsejo que, si no tienen ninguno, el primero que deben adquirir es uno de lino trabajado con calados a mano que podrá ser usado tanto de día como de noche. Asimismo, es recomendable que las servilletas sean mínimo de 45 x 45 centímetros y también caladas a mano. Para la mesa de tu comedor, no es indispensable que cuentes con platería, porcelana o elementos carísimos, pero sí debe haber categoría en los acabados; por eso, los cubiertos deben ser de buen tamaño y pesados, así sean de acero, de plaqué o de plata.

Al elegir flores para decorar la mesa, evita que impidan la conversación entre los comensales o que tengan aromas muy intensos. Opta siempre por arreglos bajos, frescos y en armonía con la vajilla y la estación del año.

Si vas a optar por flores, recuerda que estas no deben impedir la conversación y mucho menos ser perfumadas. Recuerda que la categoría de una mesa está en los detalles.

Los pisos que van entre el plato de sitio y el plato de fondo también deben ser hermosos, así como el pisito donde va el plato de pan, los cubiertos y las copas. Procura que estén siempre bien pulidos y correctamente colocados.

La mantelería debe estar impecable, muy bien planchada y con el grado de almidonado correcto, colgando correctamente a los lados entre 25 y 30 centímetros por lado.

También hay que tener en cuenta para qué hora y qué estación estás poniendo la mesa. Según eso, puedes escoger los colores de la vajilla, las tonalidades de los platos e incluso agregar frutas y

IZQUIERDA En casa, siempre es recomendable el uso de fibras naturales en la mantelería: lino, algodón u organdí son excelentes opciones.

ABAJO Los pisos, pisitos, cubiertos y copas deben lucir impecables, siempre bien pulidos y correctamente dispuestos en la mesa.

verduras a los arreglos. Si fuera de noche, optaría por candelabros y otro tipo de arreglo floral.

Como florista, cuando me mandan a hacer un arreglo, siempre pregunto a qué hora y dónde lo van a utilizar, ya que es necesario ir con la estación, no solo en la decoración, sino también al elegir el menú.

A los jóvenes, les aconsejo primero comprarse una vajilla blanca de buena calidad; les aseguro que les va a servir para toda hora y toda ocasión.

No cuesta una fortuna tener una mesa bien puesta; lo que se requiere es dedicación, esmero y ganas de vivir con arte. Recuerda que es un regalo que le das a tu familia, que queda grabado en la memoria de tus hijos, y así les transmites el amor por la belleza. •

La pandemia dio a Luz

María el t empo y a calma necesar os para empezar a escribir. E resultado es “Te encontraré en palabras”, que marca su debut terario

Espacios convertidos en verbo

En su primer libro, “Te encontraré en palabras”, la interiorista y escritora traslada al papel su sensibilidad, en un viaje personal donde familia, afectos y experiencias se convierten en refugio emocional y en un espacio de reflexión compartida.

Por años, Luz María se ha dedicado a intervenir los hogares de una variedad de clientes a través de proyectos de interiorismo; sin embargo, hoy nos abre las puertas de su morada interior con “Te encontraré en palabras”, un libro que marca su debut literario. Al preguntarle si se trata de una autobiografía, la autora, con la amabilidad que la caracteriza, asegura: “Tal vez hoy en día se la consideraría literatura del yo o autoficción”. Aunque lejos de solo contar su vida, Luz María persigue un objetivo mayor: “Lo que pretendo es que la persona que lee también elabore su propia historia a través de la lectura. Crear una especie de invitación a

pensar cómo tú manejarías tu propia realidad considerando que esta puede ser pensada, reflexionada o idealizada”.

El interiorismo y la lectura la han acompañado desde que era una niña, y me explica que siempre ha tenido un sentido estético bien desarrollado. “En mi casa movía las cosas y ocultaba en los cajones las que no me gustaban; por supuesto, con una mamá furiosa de que las cosas que a mí no me gustaban desaparecieran de la vista. Me encantaban las flores, los tapices, los cuadros; miraba todo con mucha atención; entonces, para mí, entrar en el interiorismo fue una cosa natural. Alguien me dijo: ‘Tú que tienes buen gusto, ¿por qué no me ayudas?’,

y eso hoy día sería imposible, se necesita mucho más rigor”.

Sin embargo, otra pasión que ha acompañado a Luz María es la lectura, especialmente los libros de poesía, en los que encontró una manera natural de vivir. “Yo me iba al patio de mi casa y leía en voz alta, me autoleía historias, y siempre encontré que la lectura era un refugio maravilloso […] eran los tardíos años 60, salíamos del colegio ignorando lo que ocurría en una ciudad que nos era prácticamente desconocida. En su texto, Luz María recuerda: “Lima, ciudad amada, increpada...tan llena de claroscuros”.

Con el bagaje adquirido por los años y experiencias, parece razonable que Luz María se haya decantado por la escritura, aunque ella confiesa que ha sido sorpresivo volcar toda su sensibilidad en un libro: “No estaba dentro de mi paquete, no lo tenía considerado”, enfatiza entre risas. “Pero la pandemia, desencadenadora de tantas cosas en la vida, tanto buenas como malas, me dio un espacio físico, una tranquilidad y un tiempo contenido en el cual podía hacer lo que quisiera, entonces pensé en Lima, porque está muy asociada a mi vida, tanto el centro de la ciudad como Miraflores, ligados al crecimiento personal y familiar, ya que Lima es paradójica, está llena de matices”.

EL HOGAR INTERIOR DE LUZ MARÍA

“Te encontraré en palabras” se define como un viaje personal donde la familia, los amores, trabajos de interiorismo, viajes y aprendizajes de su autora se encuentran para brindar al lector un lugar de intimidad en el que las relaciones humanas, lo doméstico y los sentimientos tienen protagonismo.

Con su nuevo libro, la interiorista abre las puertas de su hogar interior. Los objetos que habitan este espacio son sus emociones, pensamientos y experiencias, cuyo propósito es llevar al lector a identificarse y reflexionar sobre su propia realidad.

Más que una autobiografía, “Te encontraré en palabras” se enmarca en el estilo de literatura del yo. Parte de la inspiración fueron las dinámicas familiares de Luz María y su gusto por la estética. A la derecha, uno de sus objetos favoritos: una Butaca Bertoia Bird de Knoll.

Para Luz María, este proyecto también une a la lectura con el interiorismo; de hecho, le gustan las casas porque son como los libros: “En ambos lugares hay intimidad, y en la mayoría de los libros hay casas. En ellas están los hábitos, los desayunos, el diario que lees. Está el tiempo que miras por las ventanas, el momento en el que te levantas y todos los sentimientos que en ellas se producen”. En las páginas de esta morada creada por Luz María se pueden encontrar las voces de diferentes autores que, como si fuesen objetos de un hogar, se han colocado de manera impecable en cada espacio. “Hay mucha intertextualidad porque quisiera que quienes lo lean vean la convivencia con los libros como una invitación a una nueva manera de ver el mundo y no como algo pasivo”.

Y como este proyecto representa la propia casa interior de Luz María, no podía estar exento del nivel de detalle que siempre pone en cada intervención. “Me importaba mucho que este libro fuese un artefacto bonito, amable, que se pueda

ARRIBA Fotografía de la casa de Luz María en Los Pulpos, del libro “Casa Contemporánea”. DERECHA “Pago a la tierra”, de Javier Silva Meinel, esposo de la interiorista y reconocido fotógrafo peruano.

Luz María define a la mesa familiar como un “altar doméstico” de reunión, conversación y crecimiento, elementos que están muy presentes en su libro, que ha sido hecho para ser un objeto amable, portátil y cercano.

llevar de viaje, que se pueda leer en la playa, sentado en un murito, que se lleve siempre en el bolso, que lo puedas abrazar y ponerlo en tu pecho. Me preocupé por la calidad del papel, la letra precisa. Eso viene de mi amor por el diseño”, explica. Para lograrlo, se ha valido del apoyo de un equipo que ha guiado el proceso de convertir los textos en un libro. “Cuando esto pasa, vas a pasar por una serie de evaluaciones, correcciones, comentarios, buscar a una persona que se haga cargo del estilo, en fin, todo lo que puede haber engranado lleno de erratas; y puede ser que respeten tu texto, pero cuando lo corrijan te vas a dar cuenta de que hay cosas que no tenías previstas. Luego de eso viene quien te respalda, si hay un sello que esté dispuesto a darle valor literario”.

Agrega: “Ahí es que me encuentro con Planeta, que es una editorial muy importante que decide acompañarme y que además me ha tratado con mucho afecto, con mucha entrega y con muchos cuidados”.

La escritora asegura que “Te encontraré en palabras” no es una memoria, sino un espacio vivo de reparación emocional que no nace desde el dolor o el desgarro. El interiorismo seguirá presente en su vida, pero ahora elige proyectos con más calma y distancia mientras disfruta esta nueva etapa.

NI MEMORIA NI DESGARRO

A este punto, Luz María me ha mostrado algunos títulos de su biblioteca, como un Knoll Design de tapa dura que resalta en tonos cálidos o “Solo por la emoción”, de Anne Carson. ¿Cómo te sientes al mostrar esta nueva faceta? Le he preguntado.

“Ha sido natural para mí el pase de hacer interiorismo a escribir; me siento muy cómoda porque me siento identificada con algo que siempre he amado y en lo que siempre he creído”. Sin embargo, enfatiza también que parte de la naturaleza de “Te encontraré en palabras” es la ausencia del “desgarro”.

“Para escribir, se supone que hay un punto de dolor, un punto de incomprensión, que es la naturaleza humana y que es lo que promueve a escribir. Definitivamente, hay una necesidad, una búsqueda, pero no hay desgarro. No hablo del envejecimiento ni de la muerte, de nada de eso, pero sí creo que uno puede reparar emocionalmente a través de experiencias como la literatura, pero lo que hay en mi libro está vivo, no es una memoria”.

LA FAMILIA COMO INSPIRACIÓN

El momento que vive la interiorista está marcado por las dinámicas familiares. Somos una familia muy activa, menciona mientras evoca algunos veranos en su casa de Pulpos rodeada de los suyos alrededor de la mesa, que ella define como “un altar doméstico”. “Es un lugar de reunión, un lugar de conversación, un lugar de crecimiento. Y los niños desde muy chicos han compartido la mesa y todo lo que ocurre, de lo que se habla. Ahí los he visto crecer”. Estos momentos apacibles son parte de la sensibilidad que contiene su libro, cuyo proceso ha sido apacible, ya que uno de los giros de guion más inesperados no está precisamente en él, sino en la propia

vida de Luz María. Ahora que se encuentra a poco de presentar “Te encontraré en palabras”, ha coincidido con la propia presentación de un libro y una exposición de su esposo, el reconocido fotógrafo Javier Silva Meinel.

“Ya nos estamos pisando los talones. Caminamos cincuenta años para presentar un libro con una semana de distancia. ¡De locos! Estábamos viendo que su fecha no coincida con la mía, pero la vida es muy bien organizada por sí sola; arma su guion como se le da la gana. Mira que llevar a dos personajes que son esposo y esposa a momentos cumbres de su vida, juntos”.

De este modo, la conversación termina y nos despedimos de la casa de Luz María, donde el calor de una chimenea ha hecho más cómoda nuestra conversación. “Te encontraré en palabras” llega a las librerías en la segunda semana de octubre. Por lo pronto, la escritora trabaja en un proyecto que ya lleva tres años en desarrollo. Lejos de abandonar el interiorismo, esta nueva faceta solo ha reafirmado su amor tanto por su carrera como por la literatura. “Ahora elijo con un poco más de tiempo y distancia qué proyecto quiero hacer, pero no puedo soltar eso porque me hace feliz; ambas cosas jamás se han desligado ni lo harán”.•

Cocinas invisibles

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La placa de nducción Gaggenau Essent a ca ienta as sar tenes desde debajo de la superficie y so o muestra a peril a de control

Durante años, la cocina fue exhibicionista por definición. Hornos industriales, islas monumentales y refrigeradores imponentes se transformaron en símbolos de estatus. Mostrar electrodomésticos de última generación resultaba tan importante como usarlos. Sin embargo, la dirección actual apunta hacia el extremo opuesto: cocinas que prácticamente desaparecen. Lo que antes se mostraba con orgullo hoy se oculta con ingenio tras frentes lisos, puertas escamoteables y encimeras que parecen muebles de sala.

Más que una moda, se trata de una respuesta cultural al modo de habitar. El auge de los espacios abiertos, donde cocina y salón conviven en un mismo ambiente, exige nuevas soluciones estéticas. Y en esa búsqueda, el lujo ya no es ostentación, sino discreción.

En Copenhague, la firma Garde Hvalsøe lleva la tendencia a un nivel artesanal. Sus proyectos podrían confundirse con aparadores más que con cocinas. Carpintería en roble, fresno o abeto Douglas, ensamblada con precisión y pensada para “durar y envejecer con elegancia”, en palabras de su director ejecutivo Søren Lundh Aagaard.

La colección OEO, inspirada en la tradición japonesa, destaca por frentes de listones verticales que parecen pertenecer a un salón sofisticado. En Aarhus, Dinamarca, diseñaron módulos bajos en roble ahumado suspendidos en pared. El conjunto luce como un aparador flotante, aunque detrás esconde fontanería y una placa de cocción integrada.

La obsesión por borrar rastros técnicos llega a las islas sin zócalo, donde plomería y cableado se ocultan. “Una pesadilla para el constructor”, admite Aagaard, pero con un resultado visual etéreo

SUPERIOR La firma Garde Hvalsøe crea una isla de madera de fresno y toques de cobre en esta cocina sobria y cálida. INFERIOR En este diseño de Espacio 18 Arquitectura, el concreto y los estantes flotantes se integran con el diseño de la habitación.

pliega y guarda fácilmente.

que seduce a arquitectos y artistas en Londres, Tokio o Nairobi.

EL ORDEN COMO MANIFIESTO

La invisibilidad requiere disciplina. “La tendencia actual también es ocultar pequeños electrodomésticos –tostadoras, batidoras y cafeteras– en ‘garajes para electrodomésticos’”, señala la arquitecta Nadia Palacios Lauterbach, desde Texas. En uno de sus proyectos diseñó un panel retráctil que esconde la tostadora junto al fregadero. “Todos los electrodomésticos quedan ocultos tras paneles para que el espacio se sienta lo más ordenado y, por lo tanto, minimalista posible”.

El orden, más que un recurso, es el alma de estas cocinas. Sin superficies despejadas, la ilusión de invisibilidad se rompe. Por ello proliferan cajones organizadores, columnas con puertas escamoteables y gavetas profundas donde se guarda todo. Incluso los estantes, que antes acumulaban vajilla, hoy se reservan para libros o piezas de arte, reforzando la continuidad con el salón.

LA COCINA COMO ARQUITECTURA DOMÉSTICA

Sarah Brady, fundadora de Salt Design Company en Nueva Jersey, defiende la integración total con el resto de la vivienda. “Los armarios de apertura a presión, los estantes individuales y el almacenamiento oculto contribuyen a una fluidez visual ininterrumpida, haciendo que la cocina parezca menos funcional y más una extensión de la arquitectura general de la casa”.

En su propia vivienda, trasladó los electrodomésticos principales y la zona de preparación a un lavadero contiguo, reservando la cocina como escenario visual del salón. El resultado es un ambiente doméstico donde los límites desaparecen.

Sarah también destaca la evolución de la tecnología hacia lo imperceptible. Grifos que entregan agua hirviendo reemplazan a hervidores, mientras que los extractores se integran en las placas. La nueva inducción Essential de Gaggenau, por ejemplo, calienta ollas a través de una encimera de Dekton sin mostrar nada más que un mando retroiluminado.

LA “ANTICOCINA”

El diseñador Christian Bense, con sede en Londres, es uno de los defensores más visibles de esta estética. En un proyecto reciente, decidió que la cocina no debía dominar el espacio. Sus muebles verde azulado y la encimera de granito quedaron ocultos tras puertas plegables de madera oscura. “Cerrado, el espacio se percibe como una pared panelada en lugar de la típica carpintería de cocina”, explica. Este tipo de decisiones redefine la experiencia doméstica: el salón gana protagonismo, mientras la cocina queda reducida a un papel secundario, discreto y transformable.

¿ESPACIOS FUNCIONALES O PURA ESTÉTICA?

La crítica más común hacia estas cocinas es evidente: ¿se puede cocinar de verdad en un espacio tan estilizado? Palacios Lauterbach responde con humor: “Es perfectamente posible preparar comidas en una cocina minimalista. Pueden parecer sencillas, pero son muy eficientes”.

Al principio, este espacio de Christian Bense no parece una cocina, pero al abrir sus cuatro puertas de madera se revela por completo, mostrando una cocina funcional que se

Con su acabado en roble, los estantes y la encimera evocan la delicadeza de muebles hechos a mano, más que el diseño típico de cocina.

La firma Garde Hvalsøe confirma el argumento con un ejemplo contundente. Su mobiliario de roble y cobre con uniones dentadas está instalado en la cocina abierta del restaurante Kadeau, con estrella Michelin en Copenhague.

Si allí funciona bajo presión profesional, queda claro que la estética no compromete el rendimiento.

Sarah coincide: “Con un diseño adecuado, estas cocinas pueden ofrecer belleza y eficiencia, mejorando la experiencia culinaria en lugar de perjudicarla”. La clave está en la ergonomía: estaciones de preparación ocultas, cajones en lugar de armarios altos, especieros escondidos bajo encimera, y accesorios extraíbles que aparecen solo cuando son necesarios.

MANUAL PARA DISEÑAR UNA

COCINA INVISIBLE

Quienes buscan sumarse a la tendencia deben considerar ciertos principios básicos:

- Materiales que disimulan: maderas naturales, lacas mates, porcelánicos y frentes espejo crean continuidad con

el mobiliario del salón. La idea es que los armarios se perciban como estanterías o aparadores.

- Electrodomésticos camuflados: frigoríficos, hornos y lavavajillas desaparecen tras frentes lisos. Los microondas se esconden en columnas.

- Sistemas escamoteables: puertas que se deslizan en laterales, ocultando encimeras y fregaderos cuando no se usan.

- Campanas invisibles: grupos filtrantes integrados en encimeras o empotrados en techo.

- Cocción y grifería ocultas: placas que calientan bajo superficie y grifos retráctiles que desaparecen al terminar la tarea.

- Iluminación estratégica: leds ocultos que se encienden solo al cocinar, combinados con lámparas decorativas que elevan el ambiente del salón.

- Almacenamiento inteligente: cajones organizadores, gavetas profundas y columnas con sistemas retráctiles que eliminan todo rastro de utensilios.

UNA RESPUESTA AL ESTILO DE VIDA CONTEMPORÁNEO

El auge de las cocinas invisibles está ligado a la consolidación del open concept. Los hogares contemporáneos privilegian espacios fluidos, conectados y libres de obstáculos visuales. En este escenario, una cocina convencional interrumpe la armonía.

La cocina invisible, en cambio, se adapta al ritmo actual: versátil, transformable y coherente con la estética del resto de la vivienda. Al ocultar lo técnico y exponer lo esencial, se convierte en un espacio de transición entre cocinar, comer y socializar.

Para los diseñadores, significa experimentar con soluciones híbridas, donde un aparador puede ser al mismo tiempo despensa y donde una encimera lisa puede convertirse en zona de cocción con solo encender un mando.

Más allá de materiales o tecnologías, el atractivo está en la serenidad que transmiten. La ausencia de objetos, la continuidad de superficies y la limpieza de líneas generan una calma difícil de lograr. •

Hay’s Villa Colucci, un palazzo italiano de estilo danés

Si los hogares italianos son conocidos por su cálida bienvenida, Villa Colucci en Puglia puede tener la ventaja. Aquí, uno lo ve antes de sentirlo. Gigantescas letras mayúsculas de cerámica vidriada montadas en la fachada del palacio del siglo XIX forman la palabra “salve”, el saludo diario que los italianos extienden tanto a amigos como a desconocidos.

La restauración de Villa Colucci en Puglia reúne a dos parejas creativas que transformaron un palacio del siglo XIX en un refugio contemporáneo y sostenible, donde arte, diseño y vida familiar conviven en armonía sin perder el espíritu de su historia original. pero alguna vez de culto boutique de moda Holly Golightly– y su esposo, el galardonado director de cine Martin Werner. Ambas parejas son conocidas como árbitros de la modernidad contemporánea, pero el letrero en su casa de vacaciones compartida en Selva di Fasano fue colocado hace unos ciento treinta años, cuando el edificio aún era la residencia de verano privada de la familia Colucci.

Dado el trasfondo creativo de los nuevos propietarios de Villa Colucci, uno podría suponer que se trata de una obra de arte contemporáneo erigida durante su restauración de tres años. Rolf y Mette Hay, los fundadores en Copenhague de la marca de muebles y accesorios para el hogar Hay, compraron Villa Colucci en 2021 junto a sus amigos y vecinos, Barbara “Bibi” Husted Werner –propietaria de la ahora cerrada

Adquirieron la propiedad en plena pandemia, a través de FaceTime. “Primero vino el lugar, luego el plan”, ríe Bibi mientras el cuarteto me guía por la casa. Comprar un palacio de 478 metros cuadrados –con once dormitorios, el mismo número de baños y 20,000 metros cuadrados de bosque circundante con un trullo tradicional– sin verlo en persona no

Los cuatro am gos, Mar t n Werner, Barbara Husted Werner, Ro f Hay y Mette Hay, en e sa ón de ba le En la pared cuelga un cuadro de Freder k Naeblerød, de a ga ería
Al ce Folker

fue tan irracional como podría parecer. “La hermana y el cuñado de Martin habían importado durante muchos años frutas y verduras a Dinamarca desde la cercana Monopoli, y nosotros tuvimos nuestra propia casa de campo cerca de allí durante doce años, así que ya estábamos muy familiarizados con la zona”, explica Bibi. Tras desarrollar exitosas carreras en la estrecha escena creativa de Copenhague, los Hay y los Werner se conocían desde el año 2000, pero solo se hicieron amigos hace ocho años, cuando Bibi invitó a los Hay a su fiesta de cumpleaños número 40. Poco después, comenzaron a compartir vacaciones familiares en Puglia, donde se unieron por su amor al estilo de vida y a los placeres sencillos: la comida, los mercados de pulgas y el clima cálido casi todo el año. “Así fue como surgió nuestro interés en encontrar algo juntos”, continúa Bibi. Fueron la hermana y el cuñado de Martin, Pernille y Lars Lembcke, quienes presentaron la propiedad a las parejas, y “como era tan vasta, tenía sentido compartir tanto el placer como la carga de la renovación”, dice ella. Al cruzar las puertas por primera vez

en 2022, ambas parejas vieron su potencial. A pesar de haber estado vacía por más de veinticinco años, “tenía muy buenos huesos y no hubo grandes sorpresas”, dice Mette. Ella, junto con sus copropietarios, insistió en restaurar en lugar de hacer una reforma completa. “Uno puede optar por eso, pero, en nuestra opinión, se puede destruir una casa así”, dice Rolf. “La belleza está, en parte, en la decadencia”. Los

el artesano local Francesco Melcarne.

IZQUIERDA Una pintura de Farshad Farzankia, de Andersen's Contemporary, cuelga en la biblioteca.

ARRIBA Villa Colucci, un refugio que conecta arquitectura, arte y paisaje en perfecta armonía. ABAJO La cocina se usaba antiguamente para albergar ganado. En el centro cuelga una escultura de Ted Larsen. La pintura en forma de diamante de la derecha es de Steinar Haga Kristensen, de la Galería Nicolai Wallner.

ARRIBA La sala de estar, con una mesa de Piet Hein Eek. La escultura en la pared del fondo es de Jean René Gauguin. La tela índigo en la pared izquierda es un textil japonés antiguo.

ABAJO Un tapiz antiguo de Mali y una colcha antigua en la Habitación Rosa. La mesa de noche es de The Apartment.

Lembcke fueron nombrados gestores del proyecto para supervisar la restauración y la mano de obra local mientras las parejas estaban en Copenhague (“Tuvimos la suerte de que fueran nuestros ojos y oídos”, dice Mette); y se contrató al arquitecto Francesco Mastrorosa para devolverle la vida al palacio. Sin estar dispuestos a tocar los pisos de azulejos casi perfectamente conservados colocando sistemas eléctricos debajo, bajaron los techos abovedados en varias habitaciones para ocultar el cableado eléctrico –invisible salvo por discretas rejillas de ventilación que proporcionan calefacción y aire acondicionado–. Las puertas, ventanas y contraventanas fueron retiradas, restauradas y reconstruidas, y las paredes recibieron un ligero tratamiento de cal para conservar su pátina envejecida. Todo lo que pudo rescatarse se reutilizó, incluida

la bañera de terrazo única en su tipo de un baño del primer piso. “No queríamos que pareciera perfecto, queríamos que se sintiera vivido”, dice Martin. Paneles solares en el techo y la “decisión costosa” de ser autosuficientes con su propio suministro de agua –lo que implicó perforar 850 metros para conectarse con la red– han convertido a Villa Colucci en un hogar sostenible lejos de casa. Incluso con cuatro opiniones fuertes, el proyecto –aunque extenso– fue relativamente sencillo. “Todos venimos de campos en los que estamos acostumbrados a tomar muchas decisiones creativas, así que fuimos muy decididos”, dice Bibi. Anteriormente, el palacio perteneció a la adinerada familia terrateniente Colucci. Los hermanos Giambattista y Giammatteo Colucci fueron figuras destacadas en el gobierno local y nacional a principios de 1900, conocidos en la zona por su generosidad. También eran entusiastas de las innovaciones técnicas de principios del siglo XX, de ahí su decisión de encargar al ingeniero Angelo Messeni el diseño de la casa familiar, tras quedar impresionados con su diseño para el Teatro Petruzzelli en la capital pugliese, Bari. Esto explica la chimenea del palacio y la disposición poco convencional

ARRIBA Una mesa Tulip de Knoll en el Pavilion Room. El techo fue pintado por

que se presta a múltiples espacios comunes y metros de paredes para las colecciones de arte contemporáneo de Hay-Werner. Gran parte del arte proviene de la colección de la tienda Holly Golightly de Bibi, y los artistas daneses están bien representados. En los dormitorios, grandes tapices murales de la artista de crochet Lulu Kaalund y lienzos bordados de Loji Höskuldsson se complementan con jarrones de cerámica de Karl Monies. En el bar de la planta superior, obras del artista danés-iraní Farshad Farzankia dialogan con instalaciones lumínicas de Nat Bloch Gregersen. Junto a él, en la sala de estar, una obra de neón de Evren Tekinoktay se ubica junto a esculturas muy valoradas del fallecido Bjørn Wiinblad, y un dormitorio alberga piezas de Alexander Tovborg. En otras estancias, grandes obras de una alineación internacional que incluye a Emma Kohlmann, Andi Fischer, Anton Funck, Kent Iwemyr y Peter Doig dominan las paredes encaladas con sus exuberantes paletas. Pasillos y descansos se decoran con cartas de tarot bordadas de Berenike Corcuera y banderas tradicionales Asafo. Los techos de trampantojo circense y frescos florales fueron pintados a mano por un artesano local, Francesco Melcarne Casi, y cada habitación es una celebración sin adulterar del color. “Es muy raro que dos familias aprecien el mismo arte, y es aun más raro tener cuatro personas alrededor de los 50 años que no teman a los colores, sino que los abracen”, ríe Martin.

La curaduría del mobiliario es igualmente ecléctica. Extravagantes pantallas de lámparas antiguas procedentes de los Jardines Tivoli de Copenhague o adquiridas al anticuario danés Monsieur Lars iluminan a muchos de los colaboradores con los que Rolf y Mette han trabajado en Hay, incluidos Muller Van Severen y Jessica Hans, así como prototipos que acaban de terminar de desarrollar. Las camas fueron trasladadas desde su casa en Dinamarca y todos los detalles de la casa –desde textiles hasta utensilios– provienen de Hay. “No queríamos llenar la casa con la marca, pero parecía tonto comprar un paño de cocina en otro lugar cuando nosotros los fabricamos”, dice Mette.

ARRIBA La Sala del Jardín de las Delicias, con un espejo plegable antiguo y una silla Wegner roja, ambos de El Apartamento. La escultura de puntos es de Anika Lori, la obra redonda de Lulu Kaalund. DERECHA Una mesa de dentista antigua en un baño. Las canastas en la pared son de The Apartment. El pañuelo de Picasso enmarcado es de la galerista Helle Thygesen.

Una pintura de Katja Strunz, de Andersen's Contemporary, en el Palm Room. La vitrina de vidrio es de Mia Lagerman y la cama es vintage.

Casi todo en el palacio fue amoblado con pertenencias existentes de las parejas, que llegaron en tres enormes camiones desde Copenhague poco antes de la Pascua pasada. El noventa por ciento de los objetos no tenía un destino predefinido, pero Rolf y Bibi se convirtieron en los encargados de distribuirlos y todo quedó listo en tres días. Lo contemporáneo se complementa en todas partes con hallazgos de subastas de antigüedades y excursiones a mercadillos: una camisa pintada por Picasso, un gabinete dental estadounidense de mediados de siglo, sillas de Gio Ponti, artefactos religiosos de una iglesia en Ostuni y antiguos dispensadores italianos de aceite de oliva

crean una mezcla atractiva e intrigante. “Nuestro enfoque compartido hacia el arte es muy significativo”, dice Rolf. “En el diseño de interiores, la gente dedica mucho tiempo y energía a combinar cosas, mientras que para nosotros simplemente se trata del amor por los objetos y el arte, no es necesario que combinen; es más interesante juntar cosas bellas”. Y es cierto, coincide Bibi: “El arte hace que una casa se sienta como un hogar muy rápido”. La pareja solo discrepó en una cosa. “A Bibi le gusta girar una silla; a mí me gustan rectas”, ríe Rolf. El grupo planea abrir la casa para alquileres a finales de este año. Mientras me muestran el recorrido, Rolf se ausenta para reunirse con dos expertos en viñedos que están preparando la plantación de 2200 cepas para que la propiedad pueda comenzar a producir vino Hay Werner. Vuelve con tres limones que acaba de recoger de un árbol en el camino. “¡De cosecha propia!”, sonríe. Esto se convierte rápidamente en un buen motivo para preparar una ronda de gin-tonics en el bar de madera del primer piso que Martin encargó a un equipo en Bucarest –con el

que su productora, Bacon, ya había trabajado antes–, antes de descender a la cocina de azulejos antiguos De Manincor, que antes albergaba el ganado de Villa Colucci y ahora brilla en hormigón pulido con murales de cerámica de Stephen Bird. Los cuatro se acomodan alrededor de la mesa de la cocina con el telón de fondo de una enorme instalación de cuerda de la artista alemana Joana Schneider, la primera pieza que las parejas compraron juntas, específicamente para la villa.

Desde la finalización del proyecto en el verano de 2024, ellos y sus hijos –que van de los 14 a los 27 años– han hecho realidad un sueño largamente acariciado.

“Cuando la villa estaba en construcción, me imaginaba caminando por la casa descalzo, con los niños alrededor, alguien cocinando en la cocina, alguien tocando música, y el verano pasado todo eso cobró vida; fue muy especial”, dice Mette.

“Incluso cuando estás en un grupo grande, puedes encontrar un rincón acogedor para ti mismo. En última instancia, a todos nos encanta compartir, y esperamos dar la bienvenida a muchas más personas a este lugar”. Ya estaba escrito en la pared. •

Agave: arquitectura que respira naturaleza

El estudio de Bruno Binda y Alessandra Mendoza reafirma su identidad como oficina de arquitectura integral, con proyectos que abarcan distintas escalas y un enfoque basado en el uso de materiales naturales.

Con una década de experiencia, Agave se ha consolidado como un estudio de arquitectura multidisciplinar que apuesta por un principio rector: crear espacios auténticos y en sintonía con el entorno. Bajo la dirección de los arquitectos Bruno Binda y Alessandra Mendoza, la oficina desarrolla proyectos que van desde viviendas hasta intervenciones urbanas, siempre con un estilo definido y reconocible.

La esencia de Agave está en el uso de materias primas en su estado más puro: concreto, verde, madera y fibras naturales. "Casi la totalidad de los materiales que utilizamos son naturales. No imitaciones ni acabados, sino la materia real", señala Mendoza, quien asegura que esta decisión no es solo estética. Responde a la convicción de que los espacios deben transmitir calidez y atemporalidad.

Ese compromiso les permitió atraer a clientes que valoran la misma filosofía. "Al inicio se nos dificultaba convencer al cliente de no usar plásticos o materiales muy procesados. Hoy, las

personas que llegan buscan justamente nuestro estilo", explica Binda.

Aunque el paisajismo y la tienda les han dado gran visibilidad, Bruno Binda y Alessandra Mendoza insisten en que la arquitectura es el centro de su trabajo. "Somos arquitectos de profesión y todo nuestro equipo también lo es. Lo que buscamos ahora es reafirmar esa primera línea, desde la cual se expanden nuestras demás áreas", explica Binda. Desde ahí, han desarrollado no solo proyectos arquitectónicos o urbanísticos, sino también interiorismo, diseño de mobiliario y propuestas de gestión cultural.

TRABAJOS Y RECONOCIMIENTOS

Su trayectoria incluye obras reconocidas, como el patio del patronato de Lima o los ambientes premiados en CASACOR: el jardín del Molle 2022 y la biblioteca naturalista 2024. También han participado en proyectos como casas de playa, edificios inmobiliarios y lodges fuera de Lima, y restaurantes como la renovación de las áreas exteriores

En sus proyectos, interiores y exteriores se integran a través de materiales genuinos como madera, piedra, concreto que refuerzan la conexión entre arquitectura y naturaleza.

Bruno

como el núcleo de Agave.

de Central, donde el paisajismo se aborda como diseño arquitectónico del espacio exterior, con nuevos recorridos y materialidad.

UN ESPACIO EN MIRAFLORES.

El corazón del estudio se encuentra en Mendiburu 845, Miraflores. Allí funciona la oficina y también un espacio abierto al público que integra tienda, taller y cafetería. "Es dinámico y multidisciplinar. Lo concebimos como una extensión de nuestra filosofía", dice Mendoza.

La tienda reúne objetos diseñados con materiales nobles, muchos en colaboración con artesanos. El taller de cerámica invita a experimentar técnicas y texturas, mientras que la barra de café se ha convertido en un punto de encuentro cotidiano. A esto se suman charlas, exhibiciones y talleres de paisajismo, diseño y acabados. El público es diverso: desde estudiantes hasta vecinos interesados en aprender algo nuevo. "Transmitir lo que pensamos del mundo es parte de nuestra labor. Nos interesa que la comunidad viva de cerca nuestra manera de ver el diseño y la relación con la naturaleza", comenta Binda.

Esta apertura ha generado un círculo virtuoso: personas que llegan por curiosidad o por un taller terminan convirtiéndose en clientes de

proyectos más grandes. Para los arquitectos, el espacio funciona como vitrina viva de su filosofía. Más allá de su labor profesional, Agave entiende la arquitectura como una forma de compromiso con el medio ambiente. Binda y Mendoza defienden la necesidad de reconectar con lo natural en una sociedad marcada por lo artificial.

Esa postura fortaleció su estilo y les dio un nicho propio. Hoy, sus clientes los buscan justamente por esa visión, lo que les ha permitido diversificar en varios campos sin perder identidad: de la arquitectura al paisajismo, del mobiliario al trabajo cultural.

"Creemos que la arquitectura es integral. No solo son muros y techos, sino un todo que se vive desde el detalle de un mueble hasta la relación de un edificio con su entorno", concluye Alessandra Mendoza. •

Mendíburu 845 Miraflores 994181031 / 999884341

Proyectos@par.pe www.par.pe @agave.par / @par.agave @agave.par

Binda y Alessandra Mendoza conciben la arquitectura

Dos intervenciones arquitectónicas ampliaron y actualizaron “Casa Escondida” sin alterar su carácter inicial, integrando materiales naturales, paisajismo y un interiorismo hecho a medida.

Las modificaciones en “Casa Escondida” estuvieron a cargo del estudio Agave, de Bruno Binda y Alessandra Mendoza, quienes realizaron intervenciones que revelan un diálogo entre arquitectura, ingeniería y paisajismo.

En esta vivienda se usaron materiales en crudo y mobiliario versátil, como las sillas plegables de madera de huayruro en la terraza o una mesa hecha de una sección de un tronco recuperado. El patio interior conecta toda la casa ofreciendo vista al mar.

Un refugio escondido

frente al mar

Al sur de Lima se levanta “Casa Escondida”, un espacio concebido en el año 2005 por el arquitecto Gonzalo Benavides y edificado por el ingeniero Rodolfo Mendoza Ingunza. Desde entonces, ha pasado por dos modificaciones a cargo de los arquitectos Bruno Binda y Alessandra Mendoza, del estudio Agave.

El reto en este proyecto fue trabajar entre lo rústico y lo moderno para dar calidez y atemporalidad. “Todo ha sido hecho a medida”, explica Alessandra. Cabe mencionar que la vivienda ha pasado por estas modificaciones debido a los nuevos requerimientos del cliente. Como respuesta, los arquitectos tomaron la decisión de excavar parte del

cerro por debajo de la vivienda existente para ampliar las habitaciones. “Una obra civil muy compleja, pero perfectamente resuelta por el ingeniero”, comenta Bruno. Otra intervención importante sucede en la terraza frontal, donde se amplió la piscina y se hicieron varias pruebas de acabados para llegar al color ideal de agua turquesa que el cliente deseaba. Se desarrolló un mobiliario versátil que permite al usuario reubicar fácilmente todos los elementos dependiendo del uso que se requiera.

“Se propusieron sillas plegables en madera huayruro y fibra de totora junto con una mesa central de una sección de tronco natural recuperado. Todo es suma-

mente fácil de mover”, agrega el arquitecto Binda. “También se optó por cambiar el techo de sol y sombra existente por un toldo retráctil automatizado que permite jugar con la intensidad de la luz durante todo el día”, explica Alessandra, destacando la importancia de la funcionalidad.

Al ingresar a la vivienda, te recibe un patio interior que conecta toda la casa, tanto el área privada como las zonas comunes y las vistas al mar. Desde ahí se puede apreciar la sala y el comedor, donde predominan los materiales en crudo, especialmente la mesa cuya base es una imponente raíz de olivo. “Todas las maderas utilizadas son recuperadas, no se tala ningún árbol, es parte de nuestra filosofía de diseño. Consideramos que la base de todo proyecto es el respeto por el medio ambiente”.

Otro elemento sumamente importante en estas intervenciones fue lograr

que los ambientes tuvieran la mayor cantidad de luz natural. “La casa ya tenía transparencia, pero se trabajó más en ella. Eliminamos algunos elementos y enmarcamos otros”, puntualiza Bruno.

Sin embargo, para los arquitectos era crucial que la casa no perdiera su esencia y que conversara con la visión original. Por eso optaron por trabajar con el ingeniero Rodolfo Mendoza Ingunza, quien lidera la Constructora MG S.A.C. desde 1995, una firma especializada en ingeniería, consultoría y construcción que ha estado al frente de proyectos con alto nivel de complejidad, desde viviendas unifamiliares hasta restaurantes, edificios y clínicas.

“Tratamos de que todo se sintiera bien integrado […] La magia del arquitecto solo se puede ver materializada por la magia del ingeniero, y en este caso se ve una transición generacional sutil que no

desentona en ningún momento. Es importante honrar ese diálogo”. Cabe mencionar que para Bruno y Alessandra el paisajismo ha cumplido un rol complementario en esta vivienda. Elementos de paisaje se vuelven elementos arquitectónicos. “Nos gusta jugar con esa transición de lo natural hacia lo artificial, para que no se perciba la intervención de paisaje como simple decoración”. Bruno también asegura que la casa está emplazada en una zona particular con acantilados, y eso ha servido de inspiración para el trabajo que han realizado en ella. “El uso de la piedra, el concreto y las texturas terrosas hace un símil con la topografía en la que se encuentra. Esto de alguna manera condiciona la arquitectura, el mobiliario y lo que queremos proyectar y transmitir a la hora de diseñar. Buscamos que la naturaleza, la tierra y el mar conversen con la casa”. •

La sala principal combina suelos de tadelakt con sofás vestidos en antiguas telas de cáñamo, hiladas a mano en Mallorca.

La cocina integra un lavadero triangular de piedra caliza iluminado por una lámpara colgante de vidrio soplado local, mientras que desde las terrazas se despliegan vistas hacia un impresonante paisaje.

Un refugio con alma en la Tramontana

Los diseñadores mallorquines Oro y Tille del Negro, fundadores del estudio Moredesign, transformaron una excéntrica casa setentera en Deyá, Mallorca, en un hogar familiar que combina naturaleza, diseño y el resurgir de la artesanía local.

En lo alto de la Sierra de la Tramontana, al norte de Mallorca (España), se esconde lo que en los años setenta fue un extravagante refugio digno de James Bond. Construida por un ingeniero alemán, la casa incluía un ascensor que atravesaba la roca y múltiples terrazas frente al mar Mediterráneo. Para los diseñadores Oro y Tille del Negro, fundadores del estudio mallorquín Moredesign, aquella propiedad no solo era una excentricidad arquitectónica: era la oportunidad de

crear el hogar con el que soñaban tras más de quince años diseñando espacios para otros. Lo que antes era un laberinto de pequeñas habitaciones hoy es un lugar abierto, luminoso y orgánico. “Queríamos que la vida familiar respirara en cada rincón”, cuenta Tille, quien convirtió la cocina en el corazón de la casa. Allí conviven un fregadero triangular de piedra caliza –tan pesado que fue necesario colocarlo con grúa–, una

parrilla interior y piezas de mobiliario diseñadas por ella misma. Sus taburetes, elaborados con nogal y la hierba silvestre de la isla conocida como càrritx, son ejemplo del espíritu artesanal que define cada detalle.

El vínculo con los oficios tradicionales es central en la propuesta. Desde la cerámica hasta el vidrio soplado, Mallorca vive un renacimiento creativo impulsado por nuevas generaciones de artesanos que reinterpretan técnicas

ancestrales. “Hace una década, era difícil encontrarlos; hoy, los talleres están llenos de jóvenes que innovan dentro de la tradición”, explica Tille, quien además lanzó su propio Del Negro Studio para ofrecer piezas únicas creadas junto a maestros locales.

Los espacios fluyen como si la casa respirara: la cocina se abre a un salón con sofás cubiertos de telas de cáñamo del siglo XIX, y este conecta con una sala de cine ideada para que sus hijos –Mio y Maxine– organizaran allí sus reuniones. “¡Lo conseguimos!, preferían traer a los amigos a casa en lugar de perderse en la noche”, recuerda entre risas.

La naturaleza, en cambio, no se contiene: la montaña se hace presente en los muros, en la piscina y hasta en la ducha de una de las habitaciones. En el dormitorio principal, una bóveda mallorquina abraza una cama gigante junto a una ventana triangular. “Según los egipcios, el triángulo encierra longevidad. Nosotros confiamos en que nos mantenga jóvenes”, dice Oro con humor. Más allá de la estética, la casa refleja un manifiesto vital: la apuesta por lo esencial y la simplicidad. Nada de acumula-

ción, nada de exceso. “Se trata de eliminar el ruido, también el mental”, sostiene Oro. Y es justamente esa sensación de ligereza, potenciada por colores neutros y materiales nobles, la que convierte a este refugio en un espacio de calma.

Además de su valor arquitectónico, la casa de Oro y Tille del Negro refleja una tendencia que también está ganando terreno en ciudades como Lima, donde proyectos residenciales empiezan a incorporar materiales nobles y oficios tradicionales en clave contemporánea. Este regreso a lo esencial –madera trabajada a mano, textiles naturales y acabados que privilegian la textura– conecta a Mallorca con un movimiento global de diseño que busca autenticidad frente a lo industrial y lo efímero.

Para muchos, Deyá es sinónimo de bohemia mediterránea. Desde que el escritor Robert Graves se instaló en este rincón de Mallorca en 1929, el pueblo atrajo a artistas, músicos y escritores. Hoy, entre olivares centenarios y calas escondidas, el espíritu creativo sigue vivo: desde hoteles boutique hasta proyectos de diseño que rescatan lo artesanal en tiempos de turismo masivo.

Los dormitorios, ubicados en distintos niveles, se funden con el entorno. En el de Mio, la ducha se abre directamente sobre la roca de la montaña.

La casa de los del Negro, con su sencillez refinada y su diálogo constante con la naturaleza, encarna esa filosofía. No es solo un hogar, es un modo de vivir: lento, consciente y profundamente conectado con la tierra que lo rodea. Un lujo discreto y silencioso que, como los mejores secretos, se descubre solo al llegar hasta lo alto de la Sierra de la Tramontana. •

La esencia de Casa Lapa

Martín Dulanto concibió Casa Lapa como una construcción que respeta el entorno, con un zócalo gris mimetizado en la roca y un bloque blanco que ofrece amplitud, equilibrio y conexión con el mar.

Casa Lapa es una propuesta del arquitecto Martín Dulanto, ubicada en un singular terreno al sur de Lima, en Pucusana. La intervención exigió aprovechar el área del cerro que ya había sido previamente modificada, preservar la roca para respetar el entorno y construir un hogar que se adecuara a las necesidades de sus propietarios, pero que fuese sostenible para ellos en términos de mantenimiento y tamaño. Para el primer nivel de la propuesta, Martín desarrolló lo que denomina un zócalo habitable que “se mimetiza

con la roca” gracias al uso de cemento escarchado de tono gris y a su altura, determinada por la propia topografía.

“Aprovechamos parte de la estructura para generar una jardinera, para dar vía a que la vegetación empiece a aparecer también y empiece a suavizar algunas líneas”, mencionó.

Sobre esta base se ubicaron los siguientes dos niveles dentro de un bloque enteramente en color blanco que da la impresión de que la vivienda fuese más pequeña de lo que realmente es. “Se trata

de una reinterpretación de una lapa pegada a la roca, por eso el nombre de la casa”, explica el arquitecto. Cabe mencionar que esta “caja” no está orientada en paralelo con la fachada de la edificación, sino que fue rotada para ofrecer a sus moradores una espectacular vista a la isla de Pucusana. Sin embargo, antes de llegar a esta zona se ha colocado una escalera que conecta los ambientes con un toque lúdico. “Ya ahí no quería nada que se asemeje a la roca, no hay forma de competir con la naturaleza”, mencionó Martín. De este

ARRIBA La casa reinterpreta a un molusco llamado lapa pegado a la roca. El área exterior de concreto funciona como una continuación de la roca donde está emplazada.

ABAJO Para la sala se buscó tener espacio para reuniones sociales y se ubicó una escalera de concreto en color amarillo como un elemento lúdico que conecta los tres niveles del hogar.

modo, dicha estructura fue construida de concreto y pintada de color amarillo para crear un contraste, con ondas sueltas que le brindan la apariencia de ser infinita.

El segundo nivel, el área social, cuenta con casi once metros entre sus muros, cuenta con sala, comedor y cocina e incluso detalles como una puerta hacia el baño que se camufla muy bien con algunos muebles. Del exterior solo la separan unas mamparas que dan paso al patio y la piscina. “Por más que estés bajo techo, estás protegido del sol, pero tienes la posibilidad de estar vinculado fuertemente con el exterior”.

Por último, el nivel superior es el área íntima del hogar, donde están ubicadas las habitaciones de la familia, pero también un dormitorio para invitados. El cuarto principal goza de la vista privilegiada. Dulanto mencionó que los principales materiales para Casa Lapa incluyen el cemento sólido, pintura epóxica, usada en la escalera, porcela-

nato, piedra de talamoye o madera de shihuahuaco.

Sin embargo, para Martín, Casa Lapa tiene un valor especial, ya que la cataloga como uno de sus proyectos favoritos. “Es una de las primeras propuestas donde hice el ejercicio de conversar con el cliente para poder finalmente llegar a la conclusión de que necesitaba menos de lo que creía inicialmente […] Al tener una casa más chica, lo que te permite es mantener naturaleza o paisajismo alrededor. Eso es valiosísimo, más que llegar y depredar todo el terreno”.

Asimismo, aseguró que la vivienda le permitió retomar elementos lúdicos. “Yo creo que es muy tentador esto de, ‘oye, necesito una escalera, bueno, toma tu escalera’; pero una escalera puede ser algo divertido, disonante o algo memorable, por decirlo de alguna manera. Y en el caso de este proyecto, no se equivocó: “Al ser una estructura que se desarrolla en múltiples espacios, resulta superinteresante”. •

ARRIBA El piso del área social es de piedra de talamoye. con ventanas altas. ABAJO Martín fue cauteloso para evitar el uso de elementos que bloqueen la vista de los habitantes hacia la isla de Pucusana.

Materiales y acabados frente al mar

Ante los encantos y retos costeros, una buena elección de acabados puede hacer la diferencia: cuatro tendencias definirán la próxima experiencia veraniega.

Se acerca el fin del año 2025, y con ello también el inicio de una nueva temporada de verano. Proyectos playeros de estreno aceleran su última etapa de acabados, mientras algunas casas veteranas encuentran oportunidades de remodelación capaces de devolverles su antiguo brillo. Es tiempo de decidir qué materiales, colores, piezas y estilos elegir en estas etapas finales. ¿Hacia dónde apunta el interiorismo costero?

¿Cómo ha cambiado con respecto a años anteriores? ¿Qué paradigmas serán la base de la futura temporada? La gama de opciones es amplia, pero, a su vez, muy claramente definida.

MATICES CÁLIDOS Y DE TIERRA

El próximo verano, la tendencia en colores se inclinará por aquellos que evoquen los tonos de la tierra: terracota, siena quemada y ocre, junto a distintos tonos de amarillo, traerán al interior de las casas las puestas del sol y otras imágenes veraniegas. A ese universo terroso podrán integrarse colores más frescos, como el turquesa o el verde lima, a veces en una pared, a veces sencillamente como acento. No hay que perder de vista la variable de la textura. Pinturas limewash, aplicaciones en yeso

TERRAZAS

La inspiración de Ámbito es el máximo disfrute de sus usuarios, lo que se refleja tanto en la ergonomía de sus muebles como en la funcionalidad de sus toldos y sombrillas. Para que los días duren más, ofrecen soluciones que generan sombras y protecciones más eficientes. Asimismo, para que la familia y los amigos pasen más tiempo juntos, garantizan muebles, cojines y alfombras de muy fácil mantenimiento. Por si fuera poco, todos sus productos tienen garantía de fabricación y son instalados adecuadamente.

En una paleta dominada por tonos terrosos, el turquesa y matices frescos —perfectos para piscinas y terrazas— completan las propuestas del próximo verano.

MOSAICO ONIX

Este mosaico para piscinas transforma cualquier espacio en un verdadero oasis de lujo. Su acabado brillante y sus tonos profundos reflejan la luz de manera única, creando efectos visuales que evocan elegancia y sofisticación. Resistente al agua y a los químicos, el mosaico Onix, disponible exclusivamente en Rivelsa, combina durabilidad con estilo, convirtiéndose en la opción ideal para quienes buscan un diseño único. Cada pieza aporta textura y color, haciendo que la piscina sea un elemento decorativo central que cautiva la mirada.

y diversas variedades de papel tapiz –incluso, aquellas con diseños bucólicos o pastorales– se suman a las alternativas. Frente al minimalismo de las temporadas pasadas, las viviendas costeras abrazan una colorimetría más amplia, que alterna, sin temor, entre la sobrecarga de información y la limpieza visual.

PISOS SIN LÍMITES

Tanto si pensamos en losetas de piedra, en microcemento o en terrazo, como si nos inclinamos por planchas de madera, los grandes formatos llevarán la batura este siguiente verano. Prescindir de líneas en el piso hará sentir cada espacio no solo expansivo, sino profundamente sofisticado y novedoso. Al permitir una continuidad visual mayor a lo largo de los ambientes, estos adquirirán una sensación de apertura que calza perfectamente con el espíritu playero: fluido, sin fronteras, enfocado en el relajo. Sucede de igual

El agua, el color y la textura transforman este patio en un oasis íntimo que refleja las tendencias de un verano vibrante y sofisticado.

BOWL PADUA

El baño es más que un lugar de rutina: es un refugio donde conectamos con la calma y el bienestar. Inspirados en la suavidad de la naturaleza, los bowls Padua de Vainsa transforman tu espacio en un ambiente armónico y sofisticado. Sus formas orgánicas y tonos neutros –terracota, warm black, cool nude y natural ivory– aportan elegancia atemporal y versatilidad. Con Padua, cada detalle inspira tu día a día.

TOLDO ARES

La solución ideal para residencias y casas de playa que buscan confort y estilo. Su diseño moderno incorpora un cofre que protege la lona cuando no está en uso, alargando su vida útil y manteniéndola en perfectas condiciones frente al sol, la brisa marina o el polvo. Además de brindar sombra y frescura en exteriores, el toldo Ares de Decorbell se integra con elegancia a la arquitectura del hogar, transformando terrazas, jardines y piscinas en espacios más funcionales, acogedores y sofisticados.

manera si consideramos la separación entre interiores y exteriores. Allí donde antes se marcaba una diferencia entre el piso de adentro y el piso de afuera, hoy se apuesta por utilizar el mismo color y el mismo acabado, de tal forma que se difumine aquel límite. Por otra parte, los tonos fríos de años anteriores van quedando de lado. Hoy, la tendencia apunta hacia opciones más cálidas de madera, cercanas a tonalidades miel, nuez o caramelo; gracias a ellas, el reflejo del sol hará que el piso se convierta en uno de los grandes protagonistas del verano.

CONCRETO: LÍDER ESTIVAL

El concreto vuelve a instalarse como el material ideal para escenarios frente al mar. Su carácter duradero, noble y de fácil mantenimiento lo hace perfecto para soportar la brisa, la sal, la arena y el sol. Asimismo, el uso de bloques premoldeados acorta los tiempos de construcción y reduce los costos de ejecución. Ahora bien, además de lo mencionado, también hay argumentos estéticos que lo regresan a la palestra de tendencias: su combinación con grandes puertas corredizas de vidrio y el efecto de fundición con el paisaje será el sello del próximo verano. A ello hay que añadir el abanico de acabados que hoy acompaña al concreto: más allá del cemento pulido, cuya modernidad se

Este año, la clave será mantener la continuidad entre interior y exterior. Las mejores soluciones serán puertas corredizas de vidrio templado en gran formato y pisos sin divisiones visibles.

aprovecha mejor cuando se combina con alfombras coloridas, el concreto de color, texturizado con diversas técnicas, puede ser compatible tanto con estilos rústicos como con aquellos más industriales.

PLANTAS PARA PLAYA

Elegir las especies adecuadas para un proyecto de paisaje frente al mar suele ser uno de los mayores retos. Sin embargo, la naturaleza es siempre la mejor guía: observar cómo se adapta y florece en condiciones extremas nos da las claves. Entre las plantas que prosperan en el clima costero y que puedes encontrar en Agave destacan: Ipomoeas, Aptenias, Portulacarias, Vetiver, Pandanus, Cocoloba, Scaevolasericea, Molle costeño, Carissas, Rhoeo, Sansevieras y, por supuesto, el siempre imponente Agave.•

Primera la frente al mar

Imagina un lugar donde el sonido de las olas es tu despertador natural y la brisa marina acompaña cada amanecer. Ese lugar existe y se llama KAI, la nueva propuesta de Central Inmobiliaria que eleva el concepto de vivir frente al mar a su máxima expresión. Está orientado a usuarios de 40 años a más que disfrutan de una vista al mar y de los deportes acuáticos en comunidad. El proyecto tendrá departamentos desde 50 m², de 2 y 3 dormitorios. Además, contará con más de 5 áreas comunes: rooftop, zona de parrillas, solárium con deck panorámico, sala de coworking, zona de yoga, área de fogatas, espacio para guardar tablas, petshower y más. KAI representa la evolución natural de la vida playera contemporánea; no se trata simplemente de un edificio de departamentos, sino del lugar donde vivirás tu próxima etapa.

KAI

Malecon Rivera Nte. 900, San Bartolo

Entrega: Julio 2027

Tlf: 92037-4177

Dptos. flats de 2 a 3 dorm. Áreas desde 50 m² hasta 170 m² aprox

Las áreas comunes ocupan un rol protagónico en KAI

A unos pasos del mar

Frente al Club Naútico de Punta Hermosa

Playa Blanca hace lo propio en Punta Hermosa, ofreciendo un concepto más íntimo y personalizado. Este proyecto boutique de solo 9 departamentos con ascensor directo representa la esencia más refinada del lujo costero. Ambos proyectos comparten el ADN de Central Inmobiliaria, empresa con más de 10 años de experiencia en el mercado inmobiliario de Lima top y ahora presentes con proyectos de altos estandares de calidad en las zonas más exclusivas del sur chico.

Playa Blanca

Av. 28 de Julio 411, Punta Hermosa

Entrega: Agosto 2026

Tlf: 92037-4167

merca

Dptos. flats de 3 dorm. Áreas desde 169 m² aprox.

Terrazas con vista panorámica al mar

Búscanos para más información

Encuéntranos

Cocina de los departamentos de Playa Blanca en Punta Hermosa
Departamentos con balcón con vista al mar de San Bartolo
Cocina de los departamentos de KAI

Un refugio entre colecciones y reliquias

La curadora global de UBS, Mary Rozell, dirige una colección corporativa con más de 45.000 piezas y, al mismo tiempo, transforma una casa de Brooklyn del siglo XIX con hallazgos callejeros, objetos reciclados y obras de artistas alemanes contemporáneos. Su visión conjuga historia, sensibilidad estética y un declarado rechazo al derroche.

Mary Rozell ocupa un puesto decisivo en el panorama artístico internacional. Desde 2015 lidera la colección global de UBS, un acervo de más de cuarenta y cinco mil obras de artistas como Gerhard Richter, Cindy Sherman o Alicja Kwade, distribuidas en setecientas sedes y exposiciones públicas en todo el mundo. “Básicamente, estamos gestionando una especie de museo”, afirma. Sin embargo, su vida personal ofrece un contraste revelador: en su casa de piedra rojiza de 1876, en el barrio neoyorquino de Clinton Hill, las piezas más significativas no provienen de galerías exclusivas, sino de mercados de pulgas, eBay o incluso de la acera.

“Puede que la gente no piense que soy un recolector de chatarra”, comenta con humor. Y sin embargo, esa búsqueda de lo inesperado estructura la estética de su vivienda, donde conviven reliquias bohemias, mobiliario heredado y objetos reciclados.

UNA CASA CON MEMORIA

El edificio, testigo de la Edad Dorada, fue residencia de élite, restaurante obrero durante la Gran Depresión y vivienda asequible en la posguerra. También sufrió alteraciones desafortunadas en los años setenta, con muros decapados y plexiglás naranja. Rozell adquirió la propiedad en 2011 junto con su esposo, un abogado espe-

ARRIBA Un juego de comedor antiguo de la familia de su esposo se encuentra junto a una fotografía de gran formato de Thomas Ruff, artista residente en Düsseldorf.

DERECHA La habitación de invitados en el tercer piso combina vigas expuestas, contraventanas blancas y una cama de campaña francesa del siglo XIX.

cializado en publicaciones. Desde entonces, ha restaurado la esencia de la construcción, consciente de la historia que alberga el vecindario: “Me fascinó la rica historia de Clinton Hill, su excepcional diversidad y la grandeza de su arquitectura”.

En ese contexto, su estilo decorativo combina respeto patrimonial con un sentido de economía estética. “Se busca conservar la historia, pero a la vez renovarla. Otra gran preocupación para mí es el desperdicio y la necesidad de preservar las cosas”, explica. Piezas familiares se reconfiguran con nuevas tapicerías, lámparas vintage encuentran lugar en la cocina, y relojes de estación recuperados de Europa marcan la vida cotidiana.

ENTRE BERLÍN Y BROOKLYN

La trayectoria intelectual de Rozell se

de mediados de siglo. ABAJO Un reloj de estación de Alemania del Este cuelga sobre la isla de la cocina.

forjó en Alemania en los noventa, tras un primer contacto decisivo con la exposición Arte Degenerado en Los Ángeles.

“Me impactó profundamente... Me fascinó ese periodo histórico”, recuerda. La experiencia de la reunificación y la investigación sobre arte expresionista la llevaron a residir en Berlín durante seis años. Esa afinidad continúa marcando su gusto: en su pasillo cuelgan fotografías de Bernd y Hilla Becher, mientras que una gran imagen de Thomas Ruff preside la sala de estar.

Al mismo tiempo, su apartamento berlinés en Schöneberg funciona como segunda base durante viajes de trabajo, prolongando una relación vital con el arte alemán moderno.

El interior de la casa en Brooklyn revela un discurso personal que evita el

exceso. “Sé qué sensaciones quiero crear. Quiero que cada habitación sea diferente, pero quiero que haya un hilo conductor, una conexión”, explica. Esa línea se construye con contrastes: un papel pintado chinoiserie dialoga con imágenes industriales de los Becher, mientras máscaras africanas comparten espacio con un aparador de nogal estadounidense de mediados del siglo XX.

Cada objeto responde a una narrativa íntima. Desde una silla adquirida en una venta callejera en Cape Cod hasta telas escandinavas encontradas en subastas, Rozell compone un universo doméstico con capas históricas y emocionales. “No me gusta el lujo en sí”, aclara. Prefiere lo esencial: madera, textiles sencillos, recuerdos de viajes y piezas que transmiten autenticidad. •

En lo alto de una colina en la llamada Costa Dorada de Brooklyn, Mary Rozell habita hoy una casa en Clinton Hill que alguna vez funcionó como refugio rural.
ARRIBA Una pintura del británico Danny Markey descansa sobre un armario de nogal

El nuevo protagonismo de la tela

Las cortinas conquistan armarios, pasillos y rincones, con un efecto teatral que responde al deseo contemporáneo de texturas, refugio y dramatismo en los espacios.

Por: María Jesús Sarca Antonio

El poder transformador de una cortina va mucho más allá de filtrar la luz. Hoy, diseñadores europeos y británicos recurren a telas para crear atmósferas envolventes, ocultar el desorden y añadir un dramatismo sutil que redefine la manera de habitar un espacio.

ESCENARIOS ÍNTIMOS

Las cortinas demostraron, desde hace siglos, que son capaces de cambiar por completo la atmósfera de una habitación. Convertidas en capas de intimidad, dramatismo y calidez, vuelven hoy con un

protagonismo renovado. Se despliegan en interiores que dividen ambientes, suavizan proporciones y evocan la teatralidad de biombos victorianos o portières Arts and Crafts. Tiffany Duggan, con experiencia en la escenografía londinense, lo describe como un “bello arco” que conduce la mirada.

El recurso no es nuevo: desde el siglo XVI, las cortinas definen interiores. Hoy regresan reinterpretadas. Marta de la Rica recurre a la “Habitación de Tiendas” del Palacio Charlottenhof para un proyecto en Biarritz, mientras Tori Murphy rescata

La tela se transforma en cortina, ocultando rincones o conectando visualmente habitaciones, como elegantes separadores de ambientes.

Las cortinas pueden crear espacios más íntimos, como en el dormitorio, donde la cama se convierte en un capullo acogedor gracias a las telas que la rodean.

La cortina Ripple Fold de Decorbell no solo aporta elegancia, sino que también cumple un rol funcional: ser el elemento que conecta y a la vez separa un espacio de otro. Su caída uniforme y ondulada genera un efecto visual sofisticado que potencia la calidez del diseño interior. Gracias a su estilo contemporáneo y fluido, se integra de manera natural en el entorno, transformando la transición entre áreas en una experiencia estética y discreta.

la memoria de las casas irlandesas de su infancia, donde la tela protegía del fuego y envolvía cada estancia. En tiempos difíciles, el deseo de espacios protegidos y sensoriales gana atractivo.

CREATIVIDAD TEXTIL

La versatilidad del material permite soluciones inesperadas. Tom Morris delimita un vestidor con telas de colores vivos en una terraza victoriana, y Lucy Bathurst convierte retales en paneles únicos que combinan artesanía y arte textil. Emma Burns, desde Sibyl Colefax & John Fowler, recupera bordados históricos para reinterpretar tapicerías en obras actuales.

El debate sobre la moderación permanece abierto: Benedict Foley rehúye la saturación, pero reconoce la potencia

Las cortinas de inspiración circense de Octavia Dickinson transforman el espacio, aportando dramatismo y comodidad. También funcionan como fondos decorativos que llenan de color las paredes.

escénica de un algodón glaseado dispuesto como un dosel veneciano. En su propio apartamento londinense, unas cortinas de lino transforman la división de estancias en columnas acanaladas al abrirse, y en un refugio cálido al cerrarse.

Las cortinas, convertidas en arquitectura blanda, son hoy herramientas de diseño capaces de equilibrar utilidad y poesía, con un potencial creativo que reimagina los interiores del presente. •

CORTINA RIPPLE FOLD

Las figuras de pared de Saraï recorren la sala, que combina muebles de distintas épocas, casi todos adquiridos en subastas y mercadillos. Destacan una mesa de centro curva de cromo, un espejo con candelabros y cuadros que exhiben delicados especímenes de mariposas.

La maga de la arcilla

Desde un apartamento haussmanniano en París, Saraï Delfendahl convierte la cerámica en un lenguaje íntimo que invade su hogar y su vida cotidiana. Sus criaturas de barro, murales y objetos han pasado de la cocina familiar al Palais de Tokyo y a colecciones internacionales.

En la sexta planta de un edificio clásico del distrito 7, tras muros color crema y un ascensor de hierro forjado, vive la artista Saraï Delfendahl con su marido Philippe, escritor y editor. El lugar, amplio y luminoso, se convirtió en un escenario donde conviven muebles de mercadillo, cuadros flamencos del siglo XVI y una constelación de figuras de arcilla que parecen escapadas de un sueño. “Estaba embarazada de mi hijo mediano, Marc, cuando nos mudamos”, recuerda. “Me encantaba la luz. Para mí, era como una casa de campo; tiene un toque encantador”. Veintiocho años después, con los hijos ya adultos, la vivienda se convirtió en laboratorio artístico. En la última renovación, la cocina dejó de ser un espacio funcional para transformarse en manifiesto creativo. Azulejos con criaturas místicas sobre fondo turquesa cubren el muro principal. En el techo, lámparas con ojos brillantes parecen vigilar la mesa. Incluso los tiradores de los armarios han sido modelados por la

artista. “Estoy muy contenta con el resultado de la cocina”, afirma mientras sirve té en sus propias tazas.

EL UNIVERSO DELFENDAHL

Formada en la École Nationale Supérieure de Création Industrielle, comenzó pintando, hasta que hace diecisiete años descubrió la arcilla gracias a una amiga. “Empecé a hacer algunas esculturas y me pareció fantástico”, explica. Su producción oscila entre animales mitológicos, figuras híbridas y aves de gran formato. “Hubo una época en la que solo hacía unicornios. Luego, muchos leones. En otra, cangrejos. Las aves pueden transportarnos y hacernos soñar con otro lugar”. Esa pulsión por la fantasía le valió el apodo de “maga de la arcilla”, otorgado por Laurence Bonnel, fundadora de la Galerie Scène Ouverte. Su obra se presentó en instituciones parisinas como La Halle Saint-Pierre y Palais de Tokyo, y viajó a colecciones privadas de Italia, Suiza, India y China.

El baño de Delfendahl refleja su universo, mientras que en la cocina destacan los azulejos y tiradores trenzados de Saraï, incluyendo una pantalla de lámpara artesanal.

Exhibida en el Palais de Tokyo y La Halle Saint-Pierre,

ESPACIOS HABITADOS POR CRIATURAS

El carácter narrativo de su obra invade cada estancia de su casa. En el recibidor, una lámpara antigua luce detalles florales de cerámica. En un pasillo estrecho, el baño exhibe murales en espiral rosa y verde que envuelven la bañera. Jaboneras, toalleros en forma de pez y pájaro, o platos con retratos de sus hijos completan un inventario doméstico tan personal como lúdico.

Sin embargo, Saraï insiste en que estas piezas nacen de su propio impulso. “No quiero ser alguien que haga lámparas por encargo. Solo quería ser artista”.

Además de su apartamento parisino, la artista produce en una propiedad familiar de su marido, Philippe, a una hora de la capital. Un castillo semirruinoso se convirtió en taller y refugio. “Es extraordinario. Quedó muy dañado durante la guerra, pero ahí me he instalado porque tengo mucho espacio. ¡Y lo necesito! Gano muchísimo. Empiezo temprano por la mañana y a menudo trabajo hasta altas horas de la noche”.

RECONOCIMIENTO TARDÍO

La visibilidad llegó con Instagram. “He sido artista durante muchísimo tiempo,

pero hasta hace relativamente poco no tenía muchas oportunidades de mostrar mi trabajo”. Su hija Hélène la convenció de abrir una cuenta, y aquello le permitió conectar con galeristas, coleccionistas y colegas como Klara Kristalova, otra creadora de imaginarios fantásticos en cerámica.

La última muestra en la Galerie Scène Ouverte, titulada “Vivre en Oiseau”, presentó esculturas de aves de más de un metro de altura y dio paso a la incorporación de platos y joyas esmaltadas, piezas que originalmente diseñó para su propio uso.

En el salón parisino aún quedan muros a la espera de murales, y la chimenea pronto recibirá azulejos y lámparas colgantes. “Al principio, tenía un poco de miedo de que no me gustara, vivir cada día rodeada de mis propias creaciones... es muchísimo. Pero por ahora estoy muy contenta”.

La obra de Saraï volverá a salir del ámbito doméstico en abril, cuando la Galerie Scène Ouverte presente sus piezas en la feria PAD París. Un recordatorio de que la fantasía que modela en su casa también encuentra lugar en el escenario internacional del diseño.•

la artista Saraï Delfendahl da vida a un universo fantástico de arcilla desde su apartamento parisino, donde convive con aves gigantes, unicornios y figuras que parecen salidas de un sueño.

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