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CASAS ED 339

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ARRIBA De izquierda a derecha: obra de William Córdova con referencia a la revista “Amauta”; pintura “Fluctuando V”, de Carolina Kecskemethy; y vitral del artista José Tola.

AL CENTRO Pintura “Manto 4”, en acrílico sobre lienzo, de Mariela Agois. DERECHA Instalación en forma de cuadrícula con fotografías enmarcadas, de la artista Quisqueya Henríquez.

IZQUIERDA Pieza contemporánea en vidrio de forma irregular, acompaña memorias familiares en fotografías y libros. ABAJO En el piso de la biblioteca se encuentra, a la derecha, la serigrafía “A la sombra del sol”, de Juan Salas Carreño, y una fotografía de Jorge Eduardo Eielson.

del mundo, y una escena interesante en Lima y otras ciudades del país. Aun así, debemos seguir fortaleciendo el ecosistema: necesitamos más galerías, más espacios de exhibición y mayor apoyo sostenido a las instituciones y al mercado local”.

En cuanto al vínculo entre quienes adquieren y promueven el arte, Alberto reflexionó sobre el carácter colaborativo que se vive en el Perú. “A pesar de que cada uno tiene intereses distintos, hay un nivel de amistad y de cooperación muy valioso. Eso se siente en el CAC, en el MALI, en el MAC, y también se percibe fuera del país”. Para él, el rol de los coleccionistas en el desarrollo del arte, específicamente el contemporáneo, con el cual empezó su camino hasta el día de hoy, es bastante claro: “Yo siempre he dicho que los artistas peruanos son como los jugadores de fútbol: necesitan una hinchada que los respalde, los anime y les dé confianza para despegar. Ese respaldo no es gratuito: parte de la calidad de la obra, que es lo esencial. Pero, una vez que esa calidad está, es fundamental que exista una comunidad que los apoye”. Finalmente, resaltó el valor del coleccionismo ejecutado con una visión que va más allá del acto en sí mismo. “Cuando se da de manera comprometida, genera un efecto muy valioso en términos económicos, simbólicos y culturales para el desarrollo de los artistas. No diría que es difícil; como todo en la vida, requiere interés genuino, entusiasmo, consistencia –o disciplina, si se quiere– y dedicarle un presupuesto acorde a lo que uno quiere lograr. Pero no se trata simplemente de comprar obras. Se trata de investigar el trabajo de los artistas, entender qué tipo de arte realmente conecta contigo. Esto puede estar vinculado a ciertos temas, regiones, técnicas o incluso momentos personales. Cada colección tiene su propia lógica y estructura, y construirla es parte del proceso. A veces se elige por afinidad estética; otras, por posibilidad económica, por impulso emocional o por circunstancias particulares. Lo clave es que no termina en la compra. Implica acompañar a los artistas: apoyarlos a lo largo del tiempo, recomendar su trabajo, y seguir adquiriendo obras cuando sea posible. También es importante ser parte del ecosistema artístico: ir a exposiciones, visitar galerías, ferias, museos, dialogar con artistas, curadores, críticos. A veces, conversar con un artista, compartir ideas o perspectivas sobre su obra, puede ser tan valioso como comprarla. Porque coleccionar arte es, al final, comprometerse con una comunidad creativa y hacerla crecer”. •

Creación sin límites

Con raíces textiles y proyección monumental, el artista peruano Jesús Pedraglio ha construido una obra que apunta hacia dimensiones inmateriales. Su más reciente pieza está a punto de hacer su aparición en el recién inaugurado Aeropuerto Jorge Chávez.

Signo de una época en que las disciplinas creativas parecieran disolver sus límites, la obra de Jesús Pedraglio articula arte, diseño y espacio desde una exploración intuitiva y sensorial. Y es que la evolución de Pedraglio como artista ha sido también personal. “Antes de ser artista, primero necesitas conocerte a ti mismo”, repite como un mantra cuya efectividad la sintetiza una trayectoria llena de hitos, entre exposiciones a lo largo del mundo y el próximo estreno de una pieza monumental dentro del nuevo aeropuerto de Lima. En la base, su discurso está atravesado por una mirada crítica hacia el materialismo y por un intento de reconexión con lo energético, lo espacial y lo corporal. “Nuestros músculos visuales están endurecidos. Desde niño, te enseñan a nombrarlo todo. Pero esa inercia te vacía. Yo también estuve metido en ello, pero a partir de cierto momento me liberé”, explica. Su obra, en ese sentido, no solo es expansiva, sino también espiritual.

Dueño de un lenguaje propio y de una paleta multidisciplinaria, Pedraglio profundiza en las exploraciones que han definido su obra, al tiempo que imagina nuevas formas de romper sus propios límites mentales y estéticos.

En los próximos meses, como parte de su expansión internacional, Pedraglio realizará exposiciones de su obra en São Paulo y en Buenos Aires, donde además abrirá un taller. Arriba Proceso de instalación de su obra en el nuevo aeropuerto.

DESCUBRIMIENTO Y PROPUESTA

Jesús no estudió Arte, ni Arquitectura, ni Diseño. Inició su vida laboral en el rubro comercial y publicitario, para más tarde fundar su propia marca de ropa. Fue en ese entorno donde tuvo su primer encuentro con las posibilidades textiles del hilo, material que pronto dejó de ser una herramienta utilitaria para convertirse en una novedosa forma de trazo. Lo que siguió fue una década de exploración: algodón, nylon, cobre, aluminio, bronce. Cada fibra abría nuevas oportunidades y enriquecía lo que ya para entonces se estaba convirtiendo en una propuesta. En ese camino, Pedraglio descubrió que su búsqueda, más que pictórica, era espacial: hecha para suspenderse en el aire, interrumpir el vacío y nutrir la percepción. “Mi obra comenzó a ocupar lo aéreo: un espacio en el que las obras no solían entrar”, recuerda.

En su serie de nudos, tal vez su obra con mayor reconocimiento, Pedraglio

presentaba piezas de curvas orgánicas en las que el volumen, la textura y los colores dinamizaban cualquier lugar en el que se las colocara. Forma y vacío interactuaban para plasmar aquello que de otra manera sería invisible: un vórtice polisémico sobre el cual aterrizar distintas interpretaciones. Pero, aunque estos trabajos le han dado visibilidad internacional –con presencia en Estados Unidos, México, Argentina, Brasil, Chile, entre otros países y latitudes– el artista no los considera su núcleo. “Sí, el nudo es parte de mi obra, pero representa el pasado. Ahora yo me siento como un Big Bang, una explosión”, dice con convicción. Y añade que en el presente su interés se orienta más hacia lo monumental. Desde hace un tiempo, viene formulando piezas de gran escala realizadas en metal y pensadas para exteriores, con la idea de que puedan resistir la intemperie y desde allí seguir incidiendo en el espacio y el movimiento.

LA OBRA Y SU LUGAR

Sean nudos, triángulos con hilos de múltiples colores tensados en composiciones hipnóticas, o nuevas ideas que ya comienzan a gestarse al interior del artista, el proceso de realización sucede, invariablemente, repartido entre sus dos talleres. En el primero, Pedraglio imagina, diseña y crea. En el segundo, ensambla las piezas. Y aunque el crecimiento de la demanda lo ha llevado a formar un equipo humano que él considera como una familia, Pedraglio continúa profundamente involucrado en cada parte del proceso: es la mente creativa y también la mano que asegura los últimos toques y detalles: “Todo tiene un acabado muy fino. Una vez que la pieza está lista, ya no

La formación autodidacta de Jesús Pedraglio anuda un recorrido artístico con un camino de descubrimiento personal. Lo ecléctico en su obra es reflejo de las inquietudes formales y espirituales que lo han abordado en distintos momentos de su vida.

te das cuenta de por dónde comenzó ni por dónde terminó de armarse”.

Cuando sus obras abandonan el taller, muchas veces son instaladas en espacios cotidianos. Aquella realidad ha hecho que el artista considere fundamental la dimensión doméstica del arte. “Las casas son el alma de las personas”, afirma Pedraglio. “Puede que uno al final acabe por irse de este mundo, pero esos espacios quedan. Y tener el privilegio de pertenecer a esa intimidad es algo que a mí me parece importante”. En ese sentido, sus piezas atraviesan categorías tanto escultóricas como decorativas: encuentran su hogar en galerías, pero también en proyectos de interiorismo. Son a un mismo tiempo objetos de diseño y obras de incalificable espiritualidad, espacialidad y estética. Al consolidar su obra como un lenguaje propio, Jesús Pedraglio ha logrado lo más difícil para cualquier artista. Sin abandonar la técnica, sus pasos continúan orientándose hacia lo inmaterial. Ahora, en el hotel del flamante Aeropuerto Internacional Jorge Chávez, una nueva creación suya reafirma su camino de expansión. “Enramado vital”, la escultura aérea de siete metros de largo, evoca las raíces de los árboles, insistiendo en la importancia de lo invisible: aquello que, a pesar de ser subterráneo, es el sustento de la vida misma. Acaso el enigma que viene persiguiendo Pedraglio desde el principio. •

El detalle como estrategia arquitectónica

Una intervención contenida pero ambiciosa, firmada por el arquitecto David Zwiebach, redefine la zona social de un dúplex en San Isidro, integrando terrazas, arte precolombino y nuevas formas de habitar a través de los gestos más específicos y exquisitos.

En San Isidro, un dúplex de 500 metros cuadrados –de los cuales 200 correspondían a terrazas– con vistas privilegiadas al mar y a un parque, tenía un potencial latente. El arquitecto David Zwiebach asumió el reto con una premisa clara: hacer que cada metro cuadrado cuente, y que cada espacio se viva con intensidad y coherencia. A ello sumó un desafío adicional: concebir una pieza única que integrara arte, funcionalidad y la memoria afectiva de los propietarios.

Originalmente, la zona social del departamento estaba fragmentada. La sala, relegada a un segundo plano, no dialogaba ni espacial ni visualmente con el resto de los ambientes, mientras que la amplia terraza –a pesar de su escala privilegiada y su proximidad al mar–resultaba difícil de habitar, incluso en verano. El potencial existía; por tanto, la respuesta arquitectónica debía ser precisa. El potencial del lugar era evidente, pero estaba latente, a la espera de una intervención arquitectónica que no solo fuera funcional, sino también precisa y sensible al contexto.

En la terraza, se incorporó un sistema de toldos automatizados con cobertura horizontal y cerramiento lateral que, sin clausurar la conexión con el exterior, permitió usar este espacio

La vitrina suspendida, con estructura de acero y cápsulas de vidrio, permite que la luz natural atraviese el espacio sin interrupciones, mientras convierte la colección en parte activa de la arquitectura.

durante todo el año. La estructura se alineó con la arquitectura existente para evitar cualquier disonancia visual. “Fue como añadir 70 metros más al departamento”, le dijo uno de los propietarios a David luego de ver el resultado. Con calefactores, iluminación ambiental y control climático, esta zona dejó de ser decorativa para convertirse en un espacio esencial.

Pero donde el proyecto alcanza su expresión más íntima es en el interior. Al retirar un muro que separaba el hall principal de la sala, Zwiebach ideó un mueble escultórico que no solo organiza el espacio, sino que articula memoria, arte y funcionalidad. Hecho a medida en acero inoxidable y MDF, con cápsulas de vidrio retroiluminadas, el mueble fue concebido como una pequeña galería para una colección de huacos y piezas de arte peruano heredadas por los propietarios.

Cada cubo funciona como una pequeña cápsula de contemplación: es removible, cuenta con iluminación activada por contacto y ha sido diseñado para realzar

La intervención cierra con una curaduría precisa, que armoniza pasado y presente. Algunas piezas de mobiliario original se preservaron para resonar con la nueva propuesta espacial, mientras que una obra de arte contemporáneo cusqueño se incorporó como acento final.

Gracias a una envolvente de toldos verticales y horizontales, la terraza gana intimidad sin perder conexión con el paisaje. Las plantas, el mobiliario ligero y los tonos neutros refuerzan la atmósfera de calma.

la presencia de cada pieza sin imponer ni invadir. Más que mostrar, enmarca con sutileza. Pero este mueble va más allá de su intención museográfica: en su base, una consola discreta alberga compartimentos ocultos para guardar implementos de yoga, permitiendo que el hall se transforme en un espacio íntimo para la práctica matutina de los propietarios. Luego, al cerrar todo, el ambiente recupera su rol como recibidor sereno y sofisticado.

El proyecto –contenido en escala, pero ambicioso en detalle– no implicó grandes demoliciones ni transformaciones estructurales. Fue, más bien, una lección de precisión; abrir una pared en el punto justo, alinear lo nuevo con lo existente, y pensar siempre en la escala humana. Cada unión entre materiales fue resuelta con una mirada arquitectónica afinada y una dedicación esmerada. Desde las proporciones del mobiliario hasta la elección de luminarias, todo fue ejecutado con afán por el detalle. El departamento no solo ganó metros útiles, sino que también amplió su atmósfera. Donde antes había desconexión, ahora hay transparencia, y donde el viento alejaba a los visitantes, hoy hay un espacio acogedor para habitar, compartir y contemplar. •

Taller 5

Luz, aire y estructura: una casa que respira

Con una arquitectura depurada y sin artificios, esta casa en Cuernavaca diseñada por Taller 5 combina elegancia, funcionalidad y apertura al entorno. Un proyecto contemporáneo que privilegia la luz, el clima y la convivencia, con una claridad espacial que se siente desde el primer trazo.

En Cuernavaca, la ciudad mexicana de la eterna primavera, una joven familia decidió reinventar su estilo de vida tras la pandemia. Lo que comenzó como una mudanza temporal para escapar del aislamiento en Ciudad de México, se transformó en una apuesta definitiva por el clima cálido, la naturaleza y una nueva forma de habitar. El arquitecto Octavio Arreola, de Taller 5, estuvo a cargo de materializar ese cambio: diseñar una casa que no solo fuese hogar, sino también centro de reuniones, celebraciones y vida social.

“Ellos entendieron que su casa iba a ser un club social”, cuenta Arreola. Y lo es.

La vivienda, concebida como un espacio abierto, se organiza en torno a una piscina que actúa como corazón del proyecto. Este espejo de agua no solo refleja la arquitectura,

sino también el espíritu de convivencia que buscaban los propietarios; una pareja muy sociable, con una hija pequeña, que querían recibir amigos y familiares en un sitio cómodo pero con presencia estética.

El lenguaje arquitectónico es coherente con la filosofía del estudio: materiales honestos, sin maquillajes. Concreto expuesto, acero en tonos grisáceos sobrios, madera clara y microcemento en los pisos conforman una paleta neutra y atemporal. “Nos gusta que los materiales hablen por sí solos, sin necesidad de ocultar nada”, explica Octavio. La calidez la aportan el interiorismo y los acabados, pero la base es austera sin dejar de ser elegante.

La planta baja está concebida como un gran espacio de encuentro. Desde la

El juego de volúmenes es uno de los elementos atractivos de esta casa mexicana, en sintonía con una estética limpia y moderna. Una combinación tan audaz como armoniosa.

entrada, una celosía de madera y acero guía sutilmente el recorrido, generando una transición armoniosa entre el acceso y las áreas comunes, al tiempo que resguarda la privacidad de las habitaciones de huéspedes que se encuentran en el primer piso. La arquitectura favorece la apertura visual que se organiza en torno a la piscina y al jardín posterior.

Alrededor de estos se articula una cocina abierta de diseño refinado, un comedor y un elemento clave del proyecto: un módulo en tonos ocres que integra parrilla, fogón y tarja, pensado especialmente para reuniones al aire libre. Este espacio adicional fue una solicitud precisa de la clienta, quien buscaba que las celebraciones pudieran desarrollarse fuera

del núcleo doméstico tradicional. El resultado es una especie de casa dentro de la casa: una extensión social multifuncional que responde tanto a los fines de semana festivos como al día a día familiar.

Gracias al uso generoso de vidrio a hueso –una técnica de instalación en la que los cristales se ensamblan sin marcos visibles–, las barreras entre interior y exterior prácticamente desaparecen. La arquitectura se abre al entorno con fluidez y permite que la luz, el aire y las vistas atraviesen el espacio sin interrupciones. Esta continuidad se potencia con un domo corredizo en el techo, que al abrirse transforma la piscina en un patio central a cielo abierto, reforzando la conexión con el clima privilegiado de Cuernavaca y haciendo que la casa respire al ritmo de su entorno.

En la planta alta, reservada para la familia y el home office, los dormitorios se benefician de la orientación y del diseño pasivo. La fachada principal, orientada al poniente, se cierra estratégicamente para proteger los espacios interiores del fuerte sol de la tarde, reduciendo la ganancia térmica y mejorando el confort. Una celosía suspendida en el nivel superior actúa como filtro térmico y visual para los cuartos. La cochera volada, sin columnas exteriores, refuerza la estética limpia y contemporánea, a la vez que otorga una sensación de sofisticación discreta desde el primer vistazo.

La celosía de madera guía con sutileza el recorrido y marca una transición natural entre espacios. Mientras la planta baja acoge la vida social, el nivel superior alberga la intimidad del hogar.

La cocina es un espacio donde convergen la vida cotidiana y los encuentros sociales. Taller 5 logró una estética pulcra y elegante, sin perder de vista la funcionalidad que demanda la rutina de una familia activa.

La vivienda no busca llamar la atención a primera vista, sino revelar su carácter a través de la coherencia espacial y la nobleza de los materiales. Su riqueza está en la claridad del gesto arquitectónico, la conexión con el contexto y la capacidad de responder con inteligencia a las necesidades del cliente. “Ellos querían una casa para vivir, trabajar, celebrar y compartir”, resume Arreola. Y eso fue lo que les dio: un refugio moderno y cálido, donde la arquitectura acompaña con sencillez la alegría de vivir. •

Espacio para soñar

CASACOR sigue siendo el punto de encuentro donde la arquitectura y el interiorismo peruano despliegan todo su potencial. Su trigésima edición confirma la vigencia y el impacto del buen diseño.

La feria de diseño, arquitectura y paisajismo más importante del país se mantiene como una plataforma fértil para la creatividad, la innovación y el buen gusto. En esta edición especial, el histórico Puericultorio Pérez Araníbar se ha transformado en una galaxia en la que orbitan imágenes que evocan tradición, pero también modernidad; aprendizajes del pasado y miradas del futuro.

INSPIRACIÓN Y MEMORIA

Aprovechando la doble altura de su ambiente como eje compositivo, Augusto de Cossio diseñó un salón que evoca las casonas antiguas, en el que la arquitectura clásica convive con una selección curada de arte contemporáneo. El estilo es sobrio y elegante, con molduras, zócalos y detalles que invitan a viajar en el tiempo. El azul, presente en el cielo raso, simboliza profundidad y carácter, y, al mismo tiempo, funciona como telón de fondo para las obras. En este tributo a lo peruano, pasado y presente se fusionan en perfecta armonía.

CASSINELLI: ALIADO CREATIVO

En cada edición de CASACOR, Cassinelli demuestra ser un aliado clave para arquitectos y diseñadores al ofrecer un portafolio versátil que responde a múltiples estilos, necesidades y escalas. Ya sea para reforzar conceptos, evocar sensaciones o inyectar color, la amplia variedad de sus productos –entre porcelanatos para pisos y paredes, y equipamiento sanitario, por mencionar algunos– permite materializar ideas con coherencia y alto desempeño funcional. Así, la marca consigue dejar su huella en los espacios más inspiradores del diseño peruano.

En la imagen, el espacio de Artesanos Don Bosco, bajo la batuta de Fabio Tienforti, donde piezas de Cassinelli complementan el trabajo artesanal con funcionalidad y carácter.

TECNOLOGÍA Y DISEÑO EN SU MÁXIMA EXPRESIÓN

El inodoro Eir de Kohler, presente en el ambiente “Hilo invisible”, de Fiorella Henríquez, es una pieza de diseño inteligente que eleva la experiencia del baño. Su estética minimalista –sin tanque visible y con tapa metálica slim– se fusiona con tecnología de vanguardia: sensor de presencia, descarga automática y bidé integrado con funciones personalizables. Pensado para el confort absoluto, incluye asiento calefaccionado, iluminación nocturna suave y control remoto. Disponible con detalles en blanco, negro mate y tonos metálicos, Eir transforma el baño en un espacio sofisticado y completamente sensorial. Ideal para quienes buscan innovación, elegancia y lujo en cada detalle.

Espacio Ann Sullivan

Calor de hogar

Desde sus inicios, CASACOR apoya al Centro Ann Sullivan del Perú a través de la tradicional tienda de la muestra. Este año, cuatro expertos se inspiraron en la calidez familiar para brindar una experiencia única en este icónico espacio.

Muchos de nuestros recuerdos, memorias y valores tienen su origen en el compartir familiar alrededor de una mesa, o también en el proceso de cocinar para nuestros seres queridos. Así, hacemos eco de antiguos rituales que, como especie, hemos ido construyendo alrededor del fuego.

Pensando en ello, los arquitectos Milagros Aguilar y Mariano Quiroga, junto con las diseñadoras Janice Hundskopf y Daniela Pasini, asumieron el reto de hacer que el

ya emblemático espacio comercial del Centro Ann Sullivan en CASACOR transmitiera calidez y amor de familia, pilares fundamentales de su filosofía institucional. La idea fue crear una cocina, comedor y terraza integrados, evocando la sobremesa de un desayuno familiar o el recuerdo de la abuela preparando una generosa comida. El ambiente juega tanto con memorias como con las huellas de la habitación misma. Así, lejos de ocultar las anomalías de la estructura, estas fueron integradas con una mirada que busca renovar su personalidad. La estrategia de diseño buscó que la atmósfera fuera altamente sensorial, mientras que a nivel arquitectónico se procuró intervenir del modo menos invasivo posible. La paleta de colores y las texturas fueron fundamentales en el proceso. Aquí, elementos de madera se integran a los tonos frambuesa, rosas empolvados, verdes y acentos brick, complementándose y contrastando para brindar un carácter cálido y armonioso al conjunto. El uso del color blocking, además, resalta elementos como ventanas, nichos, muros y vigas del espacio original, a la vez que ayuda a compartimentar a través de formas geométricas. Todas estas sensaciones se extienden hasta la terraza, donde la vida social de la cocina y el comedor se proyectan y conectan con la naturaleza. El estilo retrofuturista busca tocar las fibras sensibles de personas de todas las edades, y se muestra atemporal sin perder su esencia acogedora. Los muebles, con acentos de color o de latón, combinan lo vintage con una visión muy contemporánea.

Cabe destacar que la intervención realizada en superficies y pisos mantendrá gran parte de su renovación como un aporte al pabellón del puericultorio. Asimismo, las bancas, macetas, equipos, objetos decorativos y muebles no solo han sido hechos con materiales reciclados o ecoamigables, sino que tendrán una segunda o tercera vida, trasladándose a otros espacios dentro o fuera de la muestra después de terminada la feria. De esta forma, para esta edición de CASACOR, el Pabellón Ann Sullivan deja de ser solo una tienda, convirtiéndose en un lugar de intercambio de experiencias donde la generosidad es un acto de amor que se ve reflejado en cada detalle. •

Fotos: Renzo Rebagliati

Augusto de Cossio Donde el arte habita

“Conviviendo con el arte” es un refugio sereno donde el arte peruano coexiste con la arquitectura, un homenaje contemporáneo a la costa, sierra y selva.

En su propuesta para CASACOR 2025, el arquitecto Augusto de Cossio presenta “Conviviendo con el arte”, un ambiente que imagina el refugio de un coleccionista apasionado por las obras contemporáneas que dialogan con la cultura y la artesanía peruana. Más que un espacio para habitar, esta es una galería íntima y contemplativa donde el arte se integra a la vida cotidiana sin jerarquías ni distancias. Desde su arquitectura, el espacio rinde homenaje a las tres regiones naturales del Perú: costa, sierra y selva. En la base, un zócalo en porcelanato texturado recrea las líneas sinuosas del desierto costeño, con formas suaves que remiten a la geografía árida y cambiante de la franja litoral. En contraste, el techo azul profundo representa a los cielos de la sierra, envolviendo el ambiente con una sensación de amplitud y serenidad. Y desde la selva llegan el color, la vitalidad y el gesto artesanal: un tapiz bordado por

Olinda Silvano y una instalación de colibríes y mariposas de Harry Chávez incorporan la cosmovisión amazónica con sensibilidad y poesía. La iluminación sutil y el mobiliario moderno, de líneas limpias y tonos claros, acompañan sin distraer. Todo está pensado para que el arte cobre protagonismo. Las pinturas vibrantes de Rubén Saavedra capturan al espectador desde el primer vistazo. El rostro femenino de David Rejas habla de mestizaje e identidad, mientras la madre patria de Flavia Meléndez conecta con nuestra historia colectiva. Una fotografía del Teatro Municipal de Lima firmada por Javier Falcón cohabita con los balcones limeños pintados sobre cartón de Alexander Tongombol y con los platos de cerámica de colección de Tater Vera.

En las mesas centrales, detalles escultóricos completan la narrativa: un toro de Ricardo Inga y mariposas de cerámica creadas por Cecilia Maximiliano, que suman un gesto lúdico y simbólico. “Conviviendo con el arte” es, en esencia, un espacio para detenerse. Con un lenguaje contemporáneo y alma clásica, celebra el arte peruano como parte viva del presente, integrando paisaje, memoria y emoción. •

Una marca, múltiples visiones

En esta edición de CASACOR, algunos de los espacios más memorables comparten un aliado: Cassinelli. Gracias a su amplia y versátil cartera de productos, arquitectos y diseñadores lograron materializar sus visiones con libertad creativa y precisión estética.

Inspirada en las dunas de Ica, en su “Suite Duna”, Olenka Marquina buscaba texturas claras pero con carácter, así que optó por un porcelanato de Cassinelli que evoca el terrazo, con pequeñas pintas sutiles que remiten a las conchitas enterradas en la arena. Asimismo, para las jardineras y parte de la fachada, empleó listones curvos que insinúan, desde el exterior, las formas orgánicas del paisaje costero.

Otra visión que conecta con la naturaleza es “Libertad azul”. Ahí, con el océano como inspiración, Kathya Zevallos desarrolló un concepto que transmite armonía y calma desde el primer vistazo. El azul, protagonista de su propuesta, se hizo presente a través de los porcelanatos de Cassinelli, piezas clave para evocar la serenidad y profundidad del paisaje marino.

Ahora bien, para Claudia Weis, CASACOR es un laboratorio creativo. Por eso, en “Nido abierto” eligió salir de lo convencional apostando por una paleta vibrante de azules, verdes y naranjas. Los porcelanatos y mayólicas de Cassinelli que seleccionó en esta ocasión destacan tanto por su efervescencia cromática como por las texturas tipo brick, que aportan ritmo al espacio.

A pocos metros de distancia, pero en un salto temporal mucho mayor, emerge “Conviviendo con el arte”. Ahí, con el afán de evocar el salón de una casona antigua con toda la elegancia de antaño, Augusto de Cossio necesitaba un zócalo moldurado, y en Cassinelli halló el porcelanato para pared ideal: una pieza con textura que aporta un aire señorial. En el piso, se decantó por un cerámico que simula madera para completar la atmósfera de época.

Esta página Espacios de Augusto de Cossio y Claudia Weis. Página siguiente En sentido horario: instalaciones de Roxana Pino, Olenka Marquina, Kathya Zevallos y Zoe Beteta.

Por su parte, “Intersecciones”, la propuesta de Zoe Beteta, es una casa modular de cristal pensada para desmontarse y reconstruirse sin perder su esencia, con un baño que definitivamente se lleva el protagonismo. Todo el equipamiento fue provisto por Cassinelli, incluido un lavabo que se impone como pieza escultórica, en total sintonía con la estética del espacio. Minimalismo cálido y líneas limpias definen el concepto de la terraza “Activa tus sentidos”, diseñada por Roxana Pino. Las plataformas a distintos niveles generan movimiento

entre ambientes versátiles e integrados. Para lograr esta fluidez, los porcelanatos de Cassinelli fueron clave: su textura y tono uniforme conectan visualmente cada área, reforzando la continuidad del diseño.

En cada caso, los productos de Cassinelli no solo respondieron a las necesidades técnicas de cada ambiente, sino que también jugaron un papel clave en la expresión creativa de los expositores. Materiales cuidadosamente seleccionados ayudaron a dar forma y carácter a ideas muy diversas, elevando la narrativa de cada espacio. •

CUMPLIMOS 155 AÑOS TRABAJANDO CONTIGO

CINCO AÑOS

DE PEATONAL:

UNA NOCHE

PARA HONRAR EL DISEÑO

Desde 1870, hemos sido parte de los grandes proyectos que construyen el país, guiados siempre por los valores de diseño y calidad que nos definen. Hoy, seguimos avanzando con la misma pasión y compromiso.

El jueves 19 de junio, Peatonal celebró su quinto aniversario con un evento que reunió a quienes han sido parte esencial de su historia: arquitectos, diseñadores, proveedores, colaboradores, amigos y familiares. Fue una noche que combinó belleza, gratitud y propósito, marcando un hito en la evolución del estudio.

Dirigido por Víctor Gamarra y Bruno Sánchez, y con un equipo encabezado por el arquitecto Favio Paredes, Peatonal aprovechó la ocasión para celebrar y agradecer los vínculos que han hecho posible su recorrido, así como para reafirmar su visión: diseñar espacios que emocionen, conectar con lo esencial y construir desde lo que realmente importa.

Flavia Deza, Stefano Lucchesi, Gonzalo Ferro, Favio Paredes y Titi Laurie.
Fiorella Forzzani, Andrea Vásquez y José Luis
Diego Ramírez, María Isabel Salazar, Bruno Sánchez, Víctor Gamarra, Favio Paredes, Rosa Neyra, André Ballón, Renzo Ángeles y Marco Ordinola. Raúl Arróspide y Diego Ramírez.
Víctor Gamarra y Bruno Sánchez, directores de
Exper tos en acabados exclusivos desde 1870
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