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Contratiempo 157 • Otoño/Invierno 2025

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contratiempo

CHICAGO, ILLINOIS, OTOÑO/INVIERNO 2025 NÚMERO 157

EL ARTE, trinchera de la comunidad

ALMA DE BLUES: Bitácora de un navegante urbano en Chicago

EN EL SUEÑO (No abras la puertaPerformance de los paleteros)

contratiempo

Topografía

2025 cobre, pintura y tiempo.

La portada es de la artista

Sofía Fernández Díaz, y la describe: “(Es) la alquimia de la transformación a través de la oxidación del cobre para crear tinta. Reflexionando sobre la memoria y la inevitabilidad del cambio.”

sofia.f.d sofiafernandezdiaz.com

Les presentamos este número 157 de contratiempo después de un largo silencio de nuestro medio impreso. Este periodo de silencio no fue un vacío de información, por el contrario, fue un momento denso y de asedio. Un tiempo marcado por la urgencia y la necesidad de resguardarnos para sostener la vida. Mientras la violencia institucional, el racismo y las políticas de exclusión se normalizan, nuestras comunidades migrantes son atacadas, fragmentadas y obligadas a sostener la vida bajo condiciones cada vez más hostiles.

Desde ahí escribimos quienes hacemos contratiempo: profesores, poetas, artistas, trabajadores comunitarios, creatives, traductores y lingüistas; sujetes atravesades por la censura, la vigilancia y la necesidad constante de organizarnos para sobrevivir. Escribimos desde múltiples esquinas y territorios, desde lenguajes que se rozan, interactúan y se transforman, y entendemos que la palabra es uno de tantos gestos de solidaridad y cuidado. En un contexto social que busca fragmentarnos, El arte, trinchera de la comunidad es un número dirigido por Esmeralda M. Guerrero, y la editora invitada Sofía Gabriel del Callejo, que nos expone a una forma de fortificación a través de la creación colectiva, del acompañamiento y de la presencia de estructuras artísticas comunitarias.

Los artistas y curadores que conforman este dossier, Georgina Valverde, Nick Wylie, Sofía Fernández Díaz, Irene Wa. y Mariela Acuña, proponen entornos que estimulen el pensamiento, y la observación, para hacer frente a un presente que exige nuevas formas de existir entre lo cultural y lo comunitario.

Presentamos, además, voces que abordan temas de resistencia, identidad y consumo, como lo expone Efrén Candelaria en su texto sobre la exhibición Indulge Me de Wafaa Bilal. Catalina Ma. Johnson, que destaca el arte mexicano en el New Orleans Jazz & Heritage Festival; Mateo Zapata, cuyas imágenes muestran el rompimiento de las cadenas de la colonización; Miguel Marzana que en su poema En el sueño, nos advierte de no abrir la puerta. Antonio Zavala reflexiona sobre el propagandismo y Chema Skandal! nos recuerda una vez más que esta es una nación de migrantes.

Tenemos un par de reseñas de libros publicados por colaboradores veteranos de contratiempo: El blues de la línea roja de Julio Rangel y Relatos arcanos de Tanya Victoria. Finalmente, publicamos información del Illinois Coalition for Immigrant and Refugee Rights con el propósito de invitarlos a conocer y defender nuestros derechos como inmigrantes.

Contratiempo se une a las luchas por la dignidad, la memoria y los derechos de las comunidades migrantes.

Consejo Editorial

CONTENIDO

EL ARTE: TRINCHERA DE LA COMUNIDAD

6 Crónica de un conjuro

Sofía Gabriel del Callejo

9 Tejido con polillas

Georgina Valverde

11 Lo que entendemos cuando observamos

Sofía Fernández Díaz

15 Marionetas de protesta vs. títeres del poder

Nick Wylie

18 Perfloración

Irene Wa.

22 Espacios artísticos en Chicago

Mariela Acuña

MIRADA CÓMPLICE

24 De la resistencia, la identidad, el consumo, y otros preceptos: “Deléitame / Indulge Me” de Wafaa Bilal

Efrén Candelaria

PERFORMÁTICOS

24 Sin corazón no hay sabor: el arte mexicano en New Orleans Jazz & Heritage Festival como antídoto al odio

Catalina María Johnson

PERSPECTIVA

35 Propaganda al estilo de la novela “1984”

El comercial de Kristi Noem

Antonio Zavala

LITERATURA

37 Alma de blues: Bitácora de un navegante urbano en Chicago Reseña de El blues de la línea roja de Julio Rangel

Margarita Saona

39 Relatos Arcanos. La alquimia de Tanya Victoria y su fantástico mundo

Esmeralda M. Guerrero

40 Rompiendo cadenas de colonización

Mateo Zapata

POESÍA

45

En el sueño (No abras la puertaPerformance de los paleteros)

Miguel Marzana

47 “El pan de todos”

Poemas del taller literario de Contratiempo

52 Los destructores

Viviana Gonzales

El Arte: trinchera de la comunidad

Por muchos años, Contratiempo publicó anualmente un número dedicado al arte. Y aunque nuestras páginas siempre están llenas de talento artístico, desde antes de la pandemia no hemos preparado una edición donde el tema principal sea la exploración de la escena artística en Chicago y en otras ciudades de Estados Unidos.

El ambiente político, social y económico en estos momentos nos envuelve en una vorágine de información perturbadora e incertidumbre donde la desesperanza se ha vuelto una estrategia opresiva. Sin embargo, el arte ha sido y será siempre una poderosa trinchera en la lucha por la justicia social, pero sobre todo un espacio de encuentro para hacer comunidad.

Históricamente, a los artistas, les ha tocado hacer visible lo invisible, y tener un papel protagónico para representar el sentir social y generar movimientos de resistencia. En este momento donde la comunidad inmigrante, está siendo directamente amenazada, los derechos humanos están siendo violentados, y el arte está siendo censurado; la comunidad artística nos está mostrando el significado de resiliencia, lucha y poder colectivo. Por esta razón, este es un momento clave para darles voz e invitar a nuestros lectores a sentir la unión y la fuerza que poseemos como sociedad.

Contratiempo existe, porque nosotros los inmigrantes, tenemos mucho que decir, y la fortuna de pertenecer a dos o más culturas, nos hace agentes catalizadores de cambio.

Crónica de un conjuro

Sofía Gabriel del Callejo

Fue durante una noche de primavera en Chicago, un día de marzo del año 2025, uno de esos días que parecen apresurados desde que comienzan. La tarde estaba gris, como muchas otras en esta temporada, se sentía un peso en el aire. Nos reunimos en un espacio familiar, había flores, té y un perro; la casa se sentía acogedora, como un refugio cálido en medio del caos.

En cuanto encendimos algunas velas, tocaron la puerta. Y así, fuimos llegando como una marea lenta pero firme. La convocatoria había sido amplia, pero la rutina es siempre impredecible. El deseo era claro: reunirnos y encontrar una forma de apoyarnos, de hablar sobre cómo fortalecer nuestra comunidad en medio del clima político que se vive en Estados Unidos, a tres meses de la toma de posesión de un presidente cuyas acciones no han mostrado más que odio, intolerancia y retroceso.

Comenzamos con una pregunta sencilla ¿Cómo nos sentimos? “Confundida”, dijo una de nosotras, “con miedo y en riesgo”, añadió otra, “frustrada, a la defensiva”, murmuró alguien más. “Me parece repulsivo lo que está pasando”, dijo una, casi como si esas

palabras fueran una exhalación que liberaba algo pesado. “Es patético”, contestó otra con una mezcla de ira y desesperanza.

Y es que aún nos sorprende, después de 70 años de lucha feminista, que tengamos que seguir exigiendo nuestros derechos y la autonomía sobre nuestros cuerpos e identidades ¿o acaso siempre habrá alguien intentando arrebatarnos nuestra libertad?

¿Será que la lucha nunca termina?

Sayak Valencia, activista queer y transfeminista mexicana, afirma que el capitalismo está vinculado a las dinámicas de poder de la masculinidad hegemónica y que la violencia hacia las mujeres es una estrategia utilizada por el patriarcado para su autoafirmación. El patriarcado entendido como modelo social gobernado por la dominación masculina. “La violencia aquí se convierte primero en un recurso para la socialización masculina, en una herramienta crucial para obtener legitimidad a través del cumplimiento de una de las demandas esenciales de la masculinidad: el acceso al poder mediante el enriquecimiento económico y la superioridad que esto otorga dentro de la jerarquía de los valores patriarcales y capitalistas.”

El feminismo interseccional hoy, parafraseando a Judith Buttler, es un movimiento que busca cambiar el paradigma en un mundo marcado por el género, y que lucha contra todas las formas de discriminación. En donde lo que significa ser mujer depende del contexto, la ubicación geográfica, la cultura, el idioma, entre otros factores.

Quienes nos reunimos, aquel día de marzo, rechazamos este sistema patriarcal y heteronormativo que justifica la violencia, la pobreza, el racismo, la homofobia, la transfobia y la guerra. El sistema en el que no sólo no estamos suficientemente representadas ni somos escuchadas, sino por el que estamos siendo directamente violentadas. Además, nos parece inverosímil que haya gente a favor de un régimen que promueve políticas anti-inmigrantes, anti-LGBTQ+ y que encima pretenden acelerar el ecocidio; no sólo porque no tienen ningún sentido, sino porque son inhumanas e inaceptables.

Coincidimos, entonces, que este momento se siente como una recaída. Un retroceso tan evidente que resulta difícil enfocarse para hacer frente a la locura patriarcal.

“Como ciudadana de este país, me siento parcialmente responsable”, dijo una de nosotras, la única nacida y criada en Estados Unidos. Su voz se sentía cargada de tristeza. “Es difícil lidiar con eso, especialmente cuando tengo amigas cercanas que son inmigrantes, y este país acaba de votar por un presidente cuyo lema de campaña fue la deportación masiva. Me siento avergonzada”, confesó.

“Me aterra ver a mi comunidad, a mis amigas, a mi gente, directamente atacada”, dijo otra de nosotras, con voz de preocupación. “No siento que la situación política de Estados Unidos sea necesariamente mi lucha, pero sí lo es proteger a mi comunidad.”

Así, concluimos, que nuestra respuesta a este monstruo tiene que ser clara y directa. No podemos normalizar lo que esta sucediendo. ¡Cualquier política que niegue la humanidad de una persona está mal! “Nadie puede exigir libertad si las demás personas no tienen el mismo derecho. La libre expresión no debería ser una amenaza para nadie; al contrario, nos debería enseñar que todas y todos tenemos esa posibilidad, incluso si esa no es tu versión de libertad de expresión” dijo una de nosotras con seguridad.

¿Qué necesitamos? ¿Cómo podemos apoyarnos unas a otras?

Después de escucharnos detenidamente, coincidimos: tan solo abrir estos espacios, reunirnos y designar un momento para compartir cómo nos sentimos, ya es un acto de amor y sororidad tan poderoso que se convierte en un acto político. Y aunque las ganas de cerrar los ojos o los oídos sean fuertes, no podemos ser indiferentes ante lo que está sucediendo. Necesitamos canalizar nuestras emociones e intercambiar ideas, reconociendo que el poder que tenemos recae en el amor, la ternura radical y el cuidado a nuestra comunidad.

“Tejamos redes”, dijo una de nosotras, transmitiendo una energía renovada. “¡Sí!” respondimos las demás, unidas en la certeza de que, aunque el camino sea incierto, la acción colectiva es la respuesta.

Una red para escucharnos, entendernos, apoyarnos y, sobre todo, para accionar. Y qué mejor espacio que el arte, el lenguaje que nos une. Tener la capacidad de crear, de formar algo, es invaluable. El arte tiene el poder de generar una conexión emocional profunda y despertar conciencias. Necesitamos más gente despierta, activa y dispuesta a luchar.

El arte es y será siempre nuestra trinchera. En un mundo donde el odio y la violencia parecen ganar terreno, ahora más que nunca, es necesario actuar desde lo opuesto: el amor. Cuando la violencia resuena más fuerte,

cuando las personas actúan desde sus miedos e inseguridades, es cuando el amor y la empatía deben manifestarse de manera más visible y radical.

“Hagamos quilts, textiles, imágenes”, dijo la voz colectiva. “Combatamos con metáforas y resistamos con poesía. Dejemos que estos procesos creativos nos sanen. Reunámonos, sintamos, pensemos, gestemos y cambiémoslo todo”. Fue entonces cuando ese día gris se iluminó por la luna, la casa nos acogió volviéndose testigo de un comienzo y las mujeres que cruzamos por la puerta nos convertimos en una colectiva.

Gabriel es

gestora cultural, curadora y productora radicada en Chicago. Su trabajo curatorial incluye exposiciones y festivales de performance en High Concept Labs, Co-Prosperity Sphere, UNAM Chicago, SAIC Galleries y Hyde Park Art Center, Actualmente es Directora de Make Literary Productions y del Festival Lit & Luz.

Sofía
una artista,

Tejido con polillas

Seguir con el problema requiere generar parentescos raros: nos necesitamos recíprocamente en colaboraciones y combinaciones inesperadas, en pilas de compost calientes. Devenimos-con o no devenimos en absoluto.

Mis enemigas llegaron en un caballo de Troya, enterradas en las fibras de un suéter de cachemira. Una vez que eclosionaron, se lanzaron con determinación larvaria a alimentarse de las resistentes fibras de queratina utilizando toda su tecnología: mandíbulas especializadas, maxilas, glándulas..... Sin ser detectadas, cortaron, molieron, trituraron y pulverizaron sin parar durante varios meses. Tras su largo festín, hilaron capullos y cayeron en una siesta metamórfica durante la cual los jugos enzimáticos debilitaron el exoesqueleto y disolvieron el tejido conjuntivo. En este guiso, las larvas volvieron a ensamblarse en máquinas aéreas, completas con piezas bucales, alas y gónadas. Nunca fuimos testigos de sus rituales de apareamiento en oscuros armarios y cajas de almacenamiento invernal. En tres semanas perecerían, pero una nueva armada de destrucción se instalaba en zonas húmedas y mancilladas de prendas de lana y seda. La única huella de su embestida eran rastros de telarañas de seda. Y agujeros. Muchos agujeros.

Conocidos por su resistencia y riqueza cultural, los mapuches son un pueblo indígena del centro-sur de Chile y el suroeste de Argentina. Lucharon contra

Ilustración: CHema Skandal!

-Donna Haraway, Seguir con el problema: Generar parentesco en el Chthuluceno la expansión del imperio inca y resistieron a la colonización española. Hoy perseveran contra viento y marea, lidiando por la autodeterminación, la representación política y cultural y la restitución de sus tierras. Saben de sobra lo que significa seguir con el problema.

“Fue el telar el que acabó por tejerme. El telar me enseñó otra forma de afrontar la vida desde una comprensión más profunda”, afirma Eugenia Calquín durante su ponencia en el Seminario Saberes de Orígen Textil: Patrimonios en Resistencia organizado en marzo por El Colegio de San Luis, México. Junto con un grupo de mujeres tejedoras, Calquín, periodista y trabajadora intercultural, es también miembro fundadora de Mapuescuela, un centro de enseñanza para la preservación de la cultura mapuche donde el tejido se considera un “organismo vivo”, no sólo un producto final, que interconecta a los seres y la materia a través del tiempo y el espacio. Además de técnica, el tejido requiere conocimientos sobre el cuidado de los animales, el procesamiento de la lana y la elaboración de tintes vegetales y minerales. Profundamente ligados al ciclo agrícola, estos conocimientos se extienden e influyen en la

estructura social mapuche, donde las mujeres son las principales transmisoras del arte de tejer.

En Mapuescuela, tejedoras de todos los niveles se reúnen en círculo para compartir conocimientos ancestrales. A través de enseñanzas e historias, mantienen vivas las artes textiles mapuches y también su lengua. “El corazón de nuestra resistencia es la conversación”, dice Calquín. Dentro del círculo, símbolo de unidad y totalidad, los pichikeche (niños), se empapan de la sabiduría mapuche, uno de cuyos principios más importantes es que nos construimos con los demás. Calquín señala cómo el tejido encarna esta idea: “Una tejedora es responsable de unir elementos diversos. Este es el reto cuando nos encontramos con lo que es diferente a nosotros. Todas las formas de vida importan. Todo está interrelacionado e interconectado”.

Dentro del torbellino político actual, recurro a Seguir con el problema (2016) de Donna Haraway y su énfasis en las relaciones multiespecies, los profundos enredos y la supervivencia colaborativa frente a las crisis ecológicas y sociales. Encuentro alivio temporal en las prácticas textiles tradicionales y actuales como sitios de resistencia, reparación y renovación potencial. ¿Qué nos ofrecen las metáforas y epistemologías de los textiles en estos tiempos apocalípticos? ¿Cómo podemos participar en la labor continua de tejer y remendar nuestra supervivencia, incluso al tiempo que se deshilacha y deshace? Al ensamblar este texto, incorporo hebras de la sabiduría mapuche sobre el ser y el tejido e

ideas de Donna Haraway sobre seguir con el problema y generar parentescos raros. Exploro esto último a través de un enredo personal y frustrante con las polillas de la ropa.

Mucho antes que la ciencia y la filosofía plantearan la interconexión de la naturaleza, el tejido la materializó evocando coexistencia y armonía. Pero las polillas de la ropa complican esta idea. Como especies sinantrópicas (del griego antiguo sýn “junto, con” y ánthrōpos “hombre”), las polillas de la ropa han vivido en la proximidad humana desde la domesticación de los animales lanudos hace unos 15.000 años. Están profundamente interconectadas con el tejido. Estuvieron presentes durante su nacimiento.

La idea de la interconexión puede ser reconfortante o una verdad incómoda, según la perspectiva y las circunstancias de cada uno. La realidad es mucho más compleja. En la actualidad, la nación y el mundo se rebelan contra el hecho innegable de nuestra interconexión. Una cruzada cruel y codiciosa está en pleno apogeo y se afana por deshacer, destruir y rehacer el entramado social en algo que parece lo contrario del tejido. Haraway nos exhorta a seguir con el problema —a afrontar las crisis ecológicas y sociales sin escapismo, negación o desesperación. Esto implica responsabilidad colectiva y generar parentescos raros —experimentar con formas de vivir en un mundo dañado acogiendo plenamente nuestra interconexión. Según Haraway,

seguir con el problema implica una perspectiva “...siempre situada, en algún lugar y no en cualquier lugar, enredada y mundana” y “...en sintonía con un florecimiento finito aún posible, una recuperación aún posible”. Las tejedoras de Mapuescuela son un brillante ejemplo de ello.

Apenas una semana después de las elecciones de 2024, mi ansiedad está por las nubes. A medida que bajan las temperaturas, las prendas de otoño van saliendo de los cajones. Las larvas de polilla han estado ocupadas; hay un gran agujero en mi par favorito de medias de lana, donde solía estar la entrepierna. ¿Ordeno un nuevo par en Amazon? Prefiero remendar. Me siento durante más de una hora a trabajar con aguja e hilo, reconstruyendo la urdimbre y la trama, remendando el agujero. Agradezco a mi abuela haberme enseñado lo básico. Me acompaña la sabiduría mapuche y la inspiración de Haraway a seguir con el problema. A pesar de la destrucción de las larvas de polilla y los recordatorios siempre presentes de los medios de comunicación sobre el constante deshilachado, me siento tranquila y resuelta. Hago mi pequeña. Remiendo un agujero. Mantengo viva una práctica.

Georgina Valverde es artista, traductora, educadora y practicante apasionada de la jardinería y la agricultura urbana. Sitios web: georginavalverde.com, societyofsmallness.com, Instagram @georginamakes

Lo que entendemos cuando observamos

Vivimos en un mundo impulsado por la velocidad y la gratificación instantánea. La acción de observar con calma es una manera profunda de reconectar con nuestro entorno. Reducir la velocidad no es solo un acto de resistencia ante una cultura acelerada, sino una forma de restablecer nuestra conexión con el mundo natural; de reflejarnos en sus ritmos, sus complejidades y su silenciosa sabiduría. Observar con atención abre una comunicación con la naturaleza, con el arte, y con la vida cotidiana. Si miramos con calma empezamos a notar patrones y relaciones que de otro modo pasarían desapercibidos. Esta atención deliberada cultiva la curiosidad, la comprensión y una mayor sensación de presencia. Cuanto más vemos, más sabemos; y cuanto más sabemos, más cuestionamos. En esta quietud, encontramos significado, comprensión y una relación renovada con lo que nos rodea; expandiendo caminos creativos.

Sofía Fernández Díaz es una artista y educadora interdisciplinaria de la Ciudad de México. Su práctica explora relaciones entre materialidad, memoria y territorio. Combina técnicas tradicionales y contemporáneas, investiga las conexiones ocultas entre procesos orgánicos e industriales, trabajando con fibras, tintes naturales, cera de abeja y materiales encontrados para crear narrativas táctiles de transformación.

Marionetas de protesta vs. títeres del poder

En los pasillos de mármol del “Palacio del Pueblo” (el Chicago Cultural Center desde diciembre de 2024 a Abril de 2025), una marioneta de tres metros vivió una segunda vida, rodeada de sus hermanes distanciades, con cara de Jano, con su lado más ruidoso silenciado, escondido.

US–Israel War Machine es una figura imponente del títere de guerra estadounidense, el Tío Sam, por un lado, y del primer ministro israelí y criminal de guerra Benjamin Netanyahu, por el otro. Sus manos, también de doble cara, están empapadas de la sangre de niñes gazatíes, y aparecen rodeadas de las bombas que construyen, compran, venden, lanzan y firman con sus nombres—entre risas—celebridades y políticos. Así que, sin sorpresa, un pequeño grupo de personas se indignó frente a la realidad del imperio, de la guerra, del genocidio. Lo que sí sorprendió a algunes de nosotres fue que la mayoría del Concejo Municipal de Chicago coincidiera en que esta obra debía ser censurada.

En enero de 2025, veintisiete concejales firmaron una carta exigiendo

que se retirara la marioneta. Repitieron el estribillo que escuchamos una y otra vez de los defensores sionistas del genocidio: que era antisemita, obscena, llena de odio. Pero lo que realmente no podían soportar era lo que mostraba la marioneta: a Estados Unidos e Israel unidos en complicidad, asesinando niñes en Gaza.

La exposición, curada por Grace Needlman y Will Bishop como parte de “Potential Energy: Chicago Puppets Up Close,” fue una versión expandida de la extraordinaria muestra que el Public Media Institute, quien acoge a Lumpen Radio, Lumpen Magazine, la galería de Co-Prosperity entre otras iniciativas, organizó en dicha galería en el barrio de Bridgeport a finales de 2023. Incluyó múltiples programas: talleres, presentaciones de titiriteres queer, y un cruce con el Chicago International Puppet Festival. Incluso, coincidió con los primeros días del genocidio en Gaza, y sirvió como telón de fondo de algo más profundo.

Ese duelo tomó forma tangible por primera vez en Co-Prosperity el 7 de diciembre de 2023, el día en

que organizamos la primera de lo que serían incontables jornadas por Gaza — “Poetas por Palestina”. En ese encuentro de poetas de toda la ciudad (porque les poetas siempre son la vanguardia), la gente se reunió en masa, llenando cada centímetro del piso entre las marionetas. Sucedió, por horrible coincidencia, que ese mismo día el brillante poeta palestino Refaat Alareer fue asesinado por un bombardeo israelí. Fue la primera vez que alguien leyó su último poema, “If I Must Die”, en voz alta en la galería. La primera vez que estuve en una sala llena de cientos de personas en silencio, llorando y estremeciéndose con las palabras:

“If I must die, you must live to tell my story…”

Las marionetas de la exposición original nos rodeaban, mudas pero animadas, como si escucharan, como si guardaran con nosotres ese juramento: seguir contando la historia. Y la historia, trágicamente, siguió; sigue hasta hoy. El genocidio persiste. El final de la historia parece ser lo único

peor que la parte en la que vivimos ahora. Pero en aquel entonces… algunes aún tomaban en serio la palabra del presidente Biden, creían que él intentaría detenerlo, incluso mientras enviaba miles de millones en bombas para avivar el fuego que fingía querer “cesar.”

Así que volvimos a invitar a les titiriteres a Co-Prosperity en agosto de 2024 como parte central de “Democrazy,” una jornada de dos semanas que organizamos para artistas y activistas que se rehusaban a celebrar mientras la Convención Nacional Demócrata tomaba Chicago. Allí, entre carteles luminosos construidos junto a Chicago Dissenters y talleres diarios de resistencia creativa, artistas, vecines y voluntaries ensamblaron a mano decenas de marionetas grandes y pequeñas.

La marioneta US–Israel War Machine tomó dos semanas completas para construirse en la galería. Después, salió a las calles de Chicago una y otra vez, encabezando marchas, apareciendo en cientos de fotografías de prensa que circularon por el mundo. Era inconfundible. Era poderosa. Y era necesaria.

Lumpen Radio trabajó en conjunto con la Pacífica Network para transmitir las voces del pueblo desde la calle y desde dentro del centro de

convenciones, utilizando señales independientes que se escucharon en todo el país. Mientras la maquinaria oficial del Partido Demócrata intentaba controlar el relato dentro de McCormick Place, las marionetas y les artistas afuera ofrecían otra verdad: una que no cabía en los discursos ni en las pantallas autorizadas.

Ya conoces el resto de la historia, pero el poema de Alareer nos obliga a repetirla. Trump ganó por un amplio margen, prometiendo acabar con el genocidio. Los demócratas siguen negando que su respaldo descarado a estos crímenes de guerra haya tenido algo que ver con su derrota histórica. Sin embargo, como muestran las encuestas, fue el tema más importante para les votantes que eligieron a Biden en 2020 pero no a Harris en 2024, superando incluso a la economía: 29% contra 24%. En estados clave como Wisconsin, Arizona y Michigan, el porcentaje fue aún más alto. (IMEU 2025).

Mientras tanto, Cisjordania y Gaza siguen sangrando.

Y hoy, en lo que va de esta segunda mitad del año, la escala de esa hemorragia es indescriptible. Según los últimos informes de OCHA, al menos 52,653 palestines han sido asesinades. Más de 15,000 eran niñes. Gaza se ha

convertido, en palabras de la ONU, en el lugar más peligroso del mundo para ser niñe. Desde octubre de 2023, más de 210 periodistas han sido asesinades, convirtiéndose en el conflicto más letal para la prensa en la historia moderna. En las primeras semanas de mayo, Israel anunció sus planes de anexarse completamente la Franja de Gaza, estableciendo campos de concentración en el sur como antesala a una limpieza étnica total de la región. La marioneta observaba todo esto desde su nuevo y poco probable hogar en el Chicago Cultural Center. Cada vez más personas acudían a verla, pero ya no era la misma. Había sido despojada del lenguaje que antes la contextualizaba. Lenguaje como los datos anteriores, que en diciembre de 2024 eran apenas un poco menores, pero aún así fueron considerados demasiado ofensivos para ser compartidos. En su lugar, se colocó una advertencia: quizá la marioneta podría resultar ofensiva para algunas personas.

No por evocar el horror de un genocidio, sino porque fanátiques han tergiversado el antisionismo hasta hacerlo pasar por antisemitismo. La carta de les concejales al alcalde Brandon Johnson fue una obra maestra de cobardía burocrática. Exigieron

arrancar la marioneta, sollozando sobre fondos públicos y “estándares comunitarios.” Pidieron censura no porque la marioneta mintiera, sino porque decía la verdad brutal. Porque les hacía ver la sangre en sus propias manos.

El sionismo, y vale la pena repetirlo aunque sea desgastante, es una ideología colonialista usada para mantener un estado de apartheid brutal, una prisión al aire libre, y ahora, un genocidio en Gaza. El judaísmo, en cambio, es una religión milenaria cuyos practicantes más tradicionales han rechazado esta masacre impía. Varios de elles estaban protestando en las calles de Chicago junto a la marioneta, bajo las banderas de Jewish Voice for Peace y otras agrupaciones judías antisionistas.

A medida que la carta sionista se propagaba por los medios, el odio se filtraba también dentro del Cultural Center. En otro rincón de la exposición, una obra colaborativa — un pergamino larguísimo creado por una titiritere queer — fue vandalizada con mensajes diseñados para hacer pinkwashing de los crímenes de guerra israelíes. En Buddy, la tienda y espacio cultural que Public Media Institute gestiona dentro del centro,

mis compañeres fueron acosades por un pequeño pero ruidoso grupo de agitadores sionistas furioses por la exposición. Preguntaban: ¿Por qué solo exhiben artistas judíes antisionistas aquí?

Nada de esto es nuevo. Es el mismo manual desgastado de las guerras culturales de los años 80 y 90, cuando artistas que denunciaban la crueldad estadounidense frente al SIDA eran etiquetades de “indecentes” u “obscenes.” En aquel entonces, vimos a personas luchar y ganar algunas protecciones. Pero el apoyo institucional al arte en el nivel federal jamás se recuperó. Y hoy, mientras escribo estas líneas, el National Endowment for the Arts ya no existe.

La marioneta, también, es parte del pasado reciente. El intento de censurar US–Israel War Machine solo amplificó su grito. El pueblo resistió. Les concejales quedaron en ridículo. El Cultural Center y la alcaldía se convirtieron en el epicentro de una nueva guerra cultural, no de decencia, sino de complicidad.

Fue una pequeña victoria mantener la marioneta en pie; pero fue una batalla que una comunidad agotada no esperaba tener que pelear. Llevábamos un año gritando. Trump acababa de

Todas las imágenes de la exhibición Potential Energy son de Patrick L. Pyszka, (City of Chicago)

asumir. Nuestras vecinas y compañeres activistas estaban en riesgo de ser deportades. ¿Y esto era lo que preocupaba a les políticxs?

El genocidio en Gaza continúa. Las deportaciones han comenzado. Los cuerpos de niñes siguen siendo desenterrados de los escombros. Periodistas siguen siendo asesinades. Estudiantes y artistas siguen siendo silenciades. Les trabajadores humanitaries siguen siendo enterrades.

Pero aún hay poetas palestines con vida. Como Mosab Abu Toha, quien este año (2025) ganó el Premio Pulitzer por sus ensayos sobre el sufrimiento de su pueblo. Él habló entre las obras en Co-Prosperity el año pasado. Hizo llorar a toda la sala. Esta semana, fue atacado en MSNBC por decir que su familia—secuestrada—merecía ser llamada por su nombre: rehenes.

Y nos recuerda:

“Las fronteras son líneas inventadas, dibujadas con ceniza sobre los mapas y cosidas a la tierra con balas.”

— Mosab Abu Toha, Things You May Find

Hidden in My Ear: Poems from Gaza

Nick Wylie es un artista, organizador, educador radicado en Chicago y Director General del Public Media Institute. Su práctica, que incorpora tecnología, performance, dibujo y viajes queer en el tiempo, ha habitado galerías de Chicago y más allá durante los últimos veinte años.

Primer acto: La rapidez con la que se cubre el cuerpo de barro

Sólo la sed el silencio ningún encuentro (A. Pizarnik)

Camina sola por las calles de esta ciudad nueva, desconocida, pero desagradablemente familiar. Todas las ciudades se parecen, concluye. Con excepción de algunas, se contradice.

Camina las calles excepcionalmente limpias, se imagina la vida ahí, lo descarta. ¿Qué es lo que quieres? Parece que todo lo que hay es insatisfacción, un mal generacional, mundial, capitalista. Salir a que el mundo te encuentre. Entre las nubes rojas, arriba del Océano Pacífico, está el cuerpo de la viajera con el vaso vacío.

Camina sola por la ciudad a la que llegó por accidente, en un viaje absurdo, piensa. Tanto girar, y girar es un efecto, (Charly). Ya lo había escrito

Perfloración

Guión de performance presentado el seis de diciembre del dosmilveinticuatro

antes, en uno de sus cuadernos de viaje: no estar aquí ni allá, permanecer en el vuelo alto, el truco de irse para justificar el desvanecer de las promesas que hizo; de sus sueños, amores, amigos, incomodidades.

Camina sola, rápido, como si supiera a dónde va. Camina rápido para encontrarse deprisa con eso que la va a encontrar. Necesita el choque, se pone, se extiende, va, para sentir el impacto. Lo que sea para ella, que llegue pronto; esta espera se vuelve insoportable. Piensa que pensar es importante, piensa que escribir sintetiza lo importante, se piensa más grande de lo que es y hace cosas mucho más pequeñas de lo que debería. Esos deseos de algo gigante, de lo más inmenso, del cielo mismo, de las nubes deshechas en cenizas, del mar, de lenguas de otros ritmos. Alejandra tenía razón, esta discordancia de planos, este abismo entre el deseo y la palabra, entre la que me

creo y la que soy (¿pero qué soy si soy tantas?). Es verdad, sus alas ávidas. Esa sed, la lleva al silencio, a ningún encuentro. Camina demasiado rato, se pierde en las calles de aquella ciudad, se olvida lo que viene a buscar.

1

When I woke up you were already looking at me. I untangled my thighs from the trap- of bedsheets I was in. When I could situate, the memories of last night flooded the room. Your eyes kept looking at me, emptier, lighter; they were disappearing. What now? I wanted to get up, close the door, clean my face, brush my teeth: remove the clouds from my eyes.

I didn’t.

I remained with the bad breath of the restless hours and the threatening sound of last night’s memories. We knew it was late, we lost the day - ya daba igual. I made a re-count of what

we had, what we sold: the stolen- the gain. We broke on distance en el barco fantasma; oxygen consumed, our eyes drapes of smoke. Get up, brush your teeth, close the door. Es tarde, me tengo que ir.

2

It is uncommon for an animal or a plant to be fossilized.

Fossils are created underwater (entre capas y capas de arena, arcilla y tierra). Yes, fossils are created where there is clay, sand, and thin earth: in caves, lakes, or oceans. The sand must accumulate in a sort of trap- where the clay covers the body. The speed of this covering affects the quality of its preservation. La calidad de su conservación depende de la rapidez con la que se cubre el cuerpo de barro. It is not probable, as you see, to be fossilized. Very few manage to undergo the 40-million-year transformation. A kind of hibernation, sort of dead, in the middle of the ocean. Right there, in the middle of the sea, where the waves move in the inside waters underneath, what we see what we find, blind bind binding through algae molecules coral heart

Hibernation is over now. I have tentacles and a spiral in my chest. My body has new ribs, new lungs. I can now breathe- underwater.

3

los ojos

el mar / la costa / el reflejo del cielo en la ligera, ligerísima capa de agua efímera sobre la arena, tú/ las olas llevan, van, la sirena se enreda / se queda mar adentro mar trampa mar espuma mar sube nube asciende terrorífica trasciende. expansiva, oscura, azul

azul vértigo / azul luna / azul adentro.

Segundo acto: Partir

Mar adentro y tus manos se volvieron algas, tu cuerpo se volvió mareo. No te sueltes, vamos abajo, vamos a tocar la arena con los muslos, la lengua, las yemas de los dedos.

1

Let’s imagine the sun on a beautiful afternoon.

This is still about the sun—the sun that enters your eyes, fragments in your eyelashes, giving a strange pearl color to the pond of your beautiful water eyes. The weaver, is the light, between the lashes that fragment- The memory of your eyes possessed by the sun in the water- A veces parece que está temblando. A veces algunos sentimientos florecen, cuando creo que ya está completamente seca la herida, y de repente poquitito a poquitito se va formando algo, como si se juntara un líquido putrefacto. Y entonces surge.

El permiso de atacar, el permiso de defensa, el permiso de matar, de violar, de destruir

lo que se ha hecho con tanto tiempo con esfuerzos colectivos con palabras, descendencia, amor-

The interwinding of the memories the remarking pain and the news of more destruction, more war, more violence.

Eso en el centro de ti, desborda. Ese nudo encierra tu garganta, a veces revienta. Three moons are spinning they take care of you, desde arriba.

Three

It has always been three

three, countries in my blood

three, my mum my dad and I

Three, the sun the dust the rust

Free, if I could say your name

Free, and on the news more war and still threat

Free the people from the bombs

Free Palestine, every day the same creates the war.

Three: elon musk, marco rubio, stephen miller

Three: Libanon, Ukraine, and behind always the US

Three my birth my dwelling third

Free my gut from my despair, my land from this imperial place

¡Viva Puerto Rico libre!

Three moments I am going to live:

As the tango says, primero hay que saber sufrir después amar después partir

Partirme en three.

(This performance was supposed to be funny, but yet again, my neighbor voted for trump. In Springfield, they are eating our dogs, they are eating our cats. This is what’s happening in our country. Vamos a tocar la arena con la lengua, los muslos, las yemas de los dedos.)

3

El dolor reclama atención: es un monstruo egoísta, un fuego tremendo que necesita que le mires, le cantes, le cargues todo el rato, como un bebé. Es un amante envidioso, que no deja que surjan otras cosas aparte de él. El dolor es insoportable, no solo para ella pero también para quien lo ve. As erosion occurs—through rain, melting glaciers, and global warming—the rocks wear away, revealing the fossil hidden inside. Just like the wings of a moth that open and close, what is concealed is exposed. Over time, I’ve come to understand that a conclusion does not signify an ending.

Tercer acto: Perfloración

The mask of the infinite arrives—a new coat of wings.

1

The bones Between the rocks. se guardó ahi la evidencia del suceso, de los sucesos, del entramado, la del pasado entre agua. No sabía como abrir los ojos, no sabía cómo verte volver.

I’ve swam the dark waters of his pouring eyes. I’ve heard a monster yelling at me to leave. You fucking little Mexican, you spoiled girl. You are here because of us, you are nothin. Leave- I had a fossil in my hand, it was a starfish blemishing my palm. Te lo explico de nuevo, perdí el camino hacia sus ojos y ya no veo la sombra de su sombra.

2

Lo que era azul se va me quedo con su pasado fosilizado adentro, adentrísimo adentrado adentramado adentrazado adentrelazado en el entramado de quien soy.

Hoy vas a entrar en mi pasado

Hoy digo basta

te digo ya no te digo ya no soy te digo ya no puedo ser te digo estoy despertando- encima de una mesa- llena de barro Y el vecino de arriba, votó por trump.

I’ve seen the monster damaged by the milks of life. I’ve seen the monster and his mum.

I’ve been underneath, bien abajo en el beneath, and on the news the war of some and the bodies that will never dissolve.

Three my heart my heat my lossThree: the wings of the black moth saying goodbye

Imágenes:

3

Esta es la última vez que te nombro. Pero era mentira, me nombraste en la sequía y en la lluvia. No lo sabías pero me nombraste en las olas, y en el azul del mar. Me nombraste en tu intento de borrarme los ojos. Me borraste queriéndo dejarme ciega. Despertaste en otra habitación. Con otro cuerpo, otro olor. Ahí me nombraste también, pensando en cómo llegaste ahí. Esta es la última vez que hago esto. Pero era mentira, Las cosas nunca terminan al final. –

Agradezco profundamente a Alejandra Pizarnik, Idea Vilariño, Blanca Varela, Charly García, Roberto Goyeneche por acompañarme a vivir y crear.

Irene Wa. (1991) artista interdisciplinaria mexicana. Su obra se extiende a la escultura, dibujo, performance, video y escritura. Está interesada en explorar la decadencia, los ciclos naturales y procesos de transformación usando materiales reciclados y orgánicos. Ha participado en diversas exhibiciones individuales y colectivas en México, Estados Unidos, Argentina y Perú. En el 2024 participó en la residencia artística RARO, Buenos Aires y en 2025 en un proyecto teatral en Chicago Puppet Lab (Chicago).

1. De la serie “Jamás volveré a beber de tus ojos”, 2024. Cerámica, sulfato de hierro, rodocrosita, mecate.

2. Fósil, 2024. Cerámica.

3. Espiral fósil, 2024. Cerámica, mecate.

Espacios artísticos en Chicago

Chicago es rica en espacios artísticos alternativos. Muchos de estos son fundados por artistas y corren con tanques en los que la generosidad es gasolina. Estos espacios son tan diversos en sus orientaciones y programas como la ciudad misma. En Chicago artistas no solo crean sus obras sino también plataformas que llevan su arte y el de otros artistas a audiencias en sus propios vecindarios y en formatos experimentales. En Chicago se exhibe arte serio en casas, jardines, restaurantes, casas de pájaros, aceras y hasta Ubers y en el proceso se crean puentes más estrechos entre audiencias y arte.

Está historia de artistas creando nuevos espacios en Chicago es tan variada como es larga. En 1939 un grupo de artistas que buscaban un espacio en su vecindario en el que pudieran impartir clases de arte y exhibir sus obras fundaron el Hyde Park Art Center. El año siguiente unas cuantas millas al norte otro grupo de artistas quienes buscaban crear un espacio dedicado al arte de artistas afroamericanos en Chicago fundaron el South Side Community Art Center. Desde entonces estas dos organizaciones han servido como hogar creativo para generaciones de artistas en el sur de Chicago. Las dos organizaciones arrancaron con apoyo financiero del gobierno como parte del Works Progress Administration (WPA), un programa del gobierno federal que buscaba emplear a la población como estrategia para estimular la economía en la década siguiente a la gran depresión. Este programa incentivó la creación

de espacios artísticos comunitarios, diversos y experimentales a través del país.

El South Side Community Art Center se reconoce por su larga trayectoria como presentadora y preservadora de la producción artística de artistas afro descendientes en Chicago. Su enfoque en una cultura amplia pero específica ha ganado nueva relevancia ahora que más y más artistas exploran su identidad y cultura a través de sus prácticas artísticas. Naturalmente estas organizaciones con enfoques culturales específicos se encuentran mejor posicionadas para avanzar discursos raciales y culturales más profunda y auténticamente.

La nueva relevancia de estas organizaciones artísticas con enfoques de culturas específicas se ve reflejada en espacios artísticos experimentales y emergentes en toda la ciudad. En el lado Norte de Chicago SpaceShift Collective, un colectivo de artistas y trabajadores culturales de la diáspora de Asia del sur activan las calles y aceras de Devon (un vecindario de Chicago que se ha convertido en un centro cultural y comercial de la diáspora de Asia del sur) con eventos artísticos. Sus intervenciones han incluido la apertura de un espacio físico activado con programas curatoriales, clases y diálogos, e instalaciones y actos performativos en espacios públicos que buscan crear oportunidades no comerciales para que quienes visiten la avenida tengan nuevas formas de relacionarse con el lugar. Por medio de sus programas SpaceShift Collective busca celebrar la cultura de Asia del sur y abarcar temas relevantes

Hyde Park Art Center. Foto: Jason Smith

en la región y en Chicago, creando diálogos que trascienden límites geográficos.

Otro programa que abarca temas relevantes para comunidades inmigrantes en Chicago es Contra Corriente, un festival anual organizado por el artista y trabajador cultural mexicano Carlos Flores. Por medio del festival y su programa curatorial, Flores destaca las prácticas de artistas y organizaciones activistas que trabajan por la justicia ambiental en el suroeste de Chicago. Contra Corriente presenta exhibiciones, charlas y diversos programas públicos que aumentan nuestra conciencia acerca de cómo la ciudad ha sacrificado la salud ambiental del suroeste de Chicago y como estas practicas afectan la salud de comunidades inmigrantes y de color en estos vecindarios.

A pesar de que la riqueza cultural de Chicago y el importante rol de espacios experimentales son extremadamente claros, el sector cultural no recibe el apoyo financiero que merece. La realidad es que estamos viviendo un momento crítico de cambio negativo en cuanto a apoyo de organizaciones artísticas a nivel federal y local. Nuestro sector lleva muchos años sintiendo la falta de apoyo financiero de nuestros gobiernos y hoy la situación es aún más crítica ya que las políticas del gobierno de Donald Trump ha cambiado los términos de los apoyos federales a organizaciones culturales y la ciudad de Chicago continúa reduciendo el presupuesto para apoyos a artistas y organizaciones. A nivel federal las reglas cambian día tras día debido a intentos de

parte del gobierno para limitar narrativas que buscan justicia social y dar visibilidad a causas feministas y comunidades LGTBQ.

Ahora más que nunca, es importante recordar el impacto cultural y económico que tuvo el WPA en los 1930s durante la presidencia de Franklin D. Roosevelt y tomarlo como evidencia. Invertir en las artes es sinónimo de invertir en economías locales y en el bienestar de los ciudadanos.

Muchos espacios pequeños y experimentales tienen mucha práctica logrando hacer mucho con pocos recursos y mientras esto los protege en contra de las presiones opresivas del gobierno del presidente, este no es el punto. Es momento de resistir intentos de ser silenciados. Es momento de prestar nuestros megáfonos y tomar turnos en la lucha. Es momento de apoyarnos los unos a los otros e incitarnos a vivir nuestros valores. Y es momento de dar generosamente lo que sea que tengamos que ofrecer al sector cultural porque nuestra labor es importante en las luchas por la democracia y justicia social. Nuestro trabajo nos permite contar historias, afirmar las experiencia de personas marginalizadas, cuestionar el mundo y entendernos mejor.

Mariela Acuña es una curadora y administradora de arte de San José, Costa Rica. Ella es directora de exhibiciones y residencias en Hyde Park Art Center donde dirige el Artist Run Chicago Fund un programa que ha distribuido más de un millón de dólares en becas para pequeñas organizaciones de arte fundadas y dirigidas por artistas.

South Side Community Art Center
Spaceshift Collective
De la resistencia, la identidad, el consumo, y otros preceptos: “Deléitame / Indulge Me” de Wafaa Bilal
Efrén Candelaria

“El arte es lo que resiste: resiste a la muerte, a la servidumbre, a la infamia, a la vergüenza”

- Gille Deleuze/ Felix Guattari

En esta declaración Gille Deleuze y Felix Guattari nos invitan a reflexionar sobre la idea de que el arte no es solo un reflejo de la realidad, sino una fuerza creadora que resiste a las fuerzas que buscan limitar la existencia humana.

Esta declaración del filósofo y pensador francés es desde donde comenzaremos a contextualizar la exhibición “Deléitame / Indulge Me”, del artista Iraqui y residente en New York, Wafaa Bilal, en el Museo de Arte Contemporáneo de Chicago (1 de febrero - 19 de octubre del 2025), curada por Bana Kattan - Pamela Alper Associate Curator e Iris Colburn Associate Curator.

Wafaa Bilal (n. 1966 en Najaf, Irak), es un artista con una práctica interdisciplinaria. Su extensa y prolífica producción investiga y pulula desde la complejidad y violencia que existe entre las políticas internacionales y la realidad interpersonal, con un enfoque especial entre las relaciones de poder e identidad en el contexto contemporáneo entre EEUU e Irak. Esta manera multidisciplinaria de abordar el quehacer creativo como artista le ha provisto de una amalgama de enfoques para generar nuevas formas y metáforas dentro de la plástica, para desde ahí interpretar el impacto global y personal que tiene sobre el individuo el consumo, la explotación y el lucro; algunas constantes que dirigen nuestras vidas en este mundo globalizado y desmedido.

En “Deléitame / Indulge Me” la curadora Bana Kattan entabla un interesante diálogo con el artista e invita a la audiencia a unirse al mismo, valiéndose de la presentación magistral y muy acertada (tanto en cantidad como en pertinencia histórica) de 5 obras de Bilal gestadas en distintos momentos de su carrera artística, durante un periodo de aproximadamente 18 años (2007 - 2025).

En la obra / instalación (documento de un acto performativo del 2007) Domestic Tension (Tensión Doméstica), se nos presenta una reconstrucción de la sala de la Flat File Gallery de Chicago, en donde en el 2007, el artista llevó a cabo el “performance / acción creativa” en una de las salas de dicha galería (en el vecindario conocido en aquel entonces como “meatpacking district”) y que recreaba su habitación. En ese espacio / acción, invitaba al público a dispararle con una pistola de “paintball” operada virtualmente y/o a distancia a discreción del público; se podía así interactuar también con el artista por medio de una cámara y un chat en directo y tiempo real. Estas acciones y decisiones de Wafaa, desafiaban abiertamente las convenciones y las construcciones sociales de intimidad e integridad física. Esta excepcional recreación del espacio original (ahora en el MCA), sin duda establece el tono monumental y una declaración audaz para dejarnos saber de inmediato la seriedad y vigencia de las ideas y los espacios allí articulados que comprenden esta conversación firme entre Wafaa y Bana, a la cual estamos invitados todos. De ahí, progresamos de un cuarto a otro para experimentar salas consecuentes, nítidamente compuestas y así abundar en las ideas y representaciones físicas de todo eso que Wafaa incuestionablemente nos tiene que decir y nosotros experimentar.

La dupla artista-curadora en su diálogo, nos da la oportunidad de sentirnos rodeados de imágenes, espacios y objetos en una escala humana y/o monumental, para vivir de una manera inmediata e integral ideas duales y puntuales. Para mi, las ideas que más calaron y sentí su pertinencia al momento histórico que vivimos fueron: la dualidad públicoprivado / íntimo-comunal, la omnipresente consecuencia de la psicología de la opresión, la caducidad del momento y sobre todo, el peso fundamental y determinante de la autoconsciencia. Todas estas ideas o premisas se pueden ir sintiendo a flor de piel a medida que nos adentramos en cada uno de los cinco espacios / trabajos que comprenden esta muestra.

Otra pieza importante para comentar es Lamassu, En un grano de trigo (2025), esta imponente escultura es la respuesta de Bilal a la destrucción en el 2015 por ISIS de la escultura y símbolo cultural iraqui del Toro Alado de Nínive. La misma consiste en la inserción de un escaneo 3D (en alta resolución de otra escultura aún existente) con la información detallada de la imagen del objeto destruido, dentro del ADN de una cepa de trigo, replicado a su vez en cada uno de los granos de cereal que llenan y se escapan de una de las patas de la figura del Lamassu, reconstruida en la escena. El espectador está invitado a tomar y llevarse consigo un grano, ayudando

así a diseminar la esencia cultural y las ideas que nos unen como especie y civilización a manera de resistencia y solidaridad.

Esta muestra de Wafaa Bilal, “Deléitame / Indulge Me” es ejemplo claro de eso que nos indica Deleuze y Guattari en su libro ¿Qué es la filosofía?, sobre el poder que tiene el arte como aquello que resiste: resiste a la muerte, a la servidumbre, a la infamia, a la vergüenza. El arte no es solo un reflejo de la realidad, sino una fuerza creadora que resiste a las fuerzas que buscan limitar la existencia humana.

El MCA durante el transcurso de la exhibición (1 febrero - 19 octubre) tendrá una serie de programas y eventos para conmemorar esta primera gran exposición de Bilal en un museo de los EEUU. La muestra estará también acompañada por una publicación, la primera de su tipo, que analiza y documenta los proyectos del artista en su extensa carrera.

Efrén Candelaria es artista plástico, puertorriqueño, vive en EEUU. Fundador del proyecto colaborativo, Sobremesa Chicago. Ha trabajado en The School of the Art Institute of Chicago como Subdirector de instalaciones e instructor entre otros roles. Es fundador y director Artístico del taller de pintura y diseño Efren Candelaria Studio. www.efrencstudio.com / efren@efrencstudio.com / IG : @efrencstudio.

Fotos, cortesía de Efrén Candelaria.

LA MIXANTEÑA

Sin corazón no hay sabor:

el arte mexicano en New Orleans Jazz & Heritage Festival como antídoto al odio

Catalina María Johnson

Durante los dos fines de semana del 24 de abril al 4 de mayo de 2025 del célebre New Orleans Jazz & Heritage Festival, México se lució como invitado de honor del sumamente prestigioso festival que lleva 55 años de existencia y congrega a más de un millón de visitantes.

El festival cuenta con 14 escenarios, y hubo presencia del arte, la música y la cultura de México en varios espacios. De éstos, el Pabellón de Intercambio Cultural fue dedicado en su totalidad a una colorida celebración de la creatividad mexicana, adornado con luminosos murales de Lapiztola Collective de Oaxaca.

Tradiciones y vanguardia

Destacaron las actuaciones Pasatono Orquesta, originaria de Oaxaca. Fundada por etnomusicólogos, Pasatono Orquesta incorpora su investigación a la expresión y difusión de la música

tradicional de la región mixteca. Sin embargo, el estilo de Pasatono fusiona géneros como la chilena, el danzón y el swing, creando una sonoridad que, aunque enraizada en la tradición, se torna fresca y contemporánea con el aporte de varios miembros de una nueva generación de músicos jóvenes.

Originarias de la Costa Chica, Guerrero, las Hermanas García presentaron una serie de baladas y boleros, plenas de dulces armonías creadas por las dos jóvenes hermanas. El dúo cantó temas clásicos y boleros compuestos por el gran Alvaro Carrillo, más su repertorio incluye además algunos temas cubano, fruto de su amistad con la gran maestra y diva cubana Omara Portuondo.

Los bailarines del Ballet Folklórico de la Universidad Veracruzana interpretaron La Bamba y otros queridos y emblemáticos sones jarochos, acompañados por el cuarteto de Tlen Huicani (Los cantores, en náhuatl), fundados en 1973. Los grandes y clásicos olanes blancos de las vestimentas de las bailarinas se mecían al compás de los armoniosos acordes del arpa de

Tlen Huicani, creando cuadros móviles de belleza delineados al igual que enormes nubes que flotaban lentamente sobre el brillante lienzo azul de los cielos.

La Mixanteña de Santa Cecilia, banda de viento de música tradicional que interpreta música de la costa montaña, costa chica de Guerrero y costa de Oaxaca, fue otro de los grandes éxitos en el festival. Aparte de sus propios conciertos, la banda también acompañó a los desfiles por las vías del festival de la Calenda Oaxaqueña, procesión ceremonial tradicional protagonizada por el Ballet Folklórico Nueva Antequera.

Además de disfrutar de las tradiciones musicales de antaño, disfrutamos al igual de música mexicana contemporánea y de vanguardia. Los roqueros punk de la cumbia, Son Rompe Pera, pusieron a brincar con euforia a miles de personas al son de su marimba. Camilo Lara, maestro de paisajes sonoros, con su proyecto de Mexican Institute of Sound y acompañado de un trío de músicos crack, retumbó las paredes del Pabellón de

Intercambio Cultural al sonoro rugir de sus acordes electrónicos.

Museo viviente de la cultura

El festival, más allá de un evento musical, se mostró como un museo viviente, brindándonos entrevistas con los músicos. Gracias a la conversación entre Betto Arcos, escritor y gestor cultural originario de Xalapa, Veracruz, con Ruben Luengas y Patricia García de Pasatono Orquesta, se reveló la historia desconocida del banjo mixteco, y los ritmos y melodías que a grandes distancias de las zonas urbanas oaxaqueñas, preservan el alegre swing de Nueva Orleans que llegó con las modas musicales de principios del siglo veinte.

En otra serie de actividades, distinguidas exponentes de la cocina mexicana presentaron su arte culinario. En representación de Veracruz, las chefs Nidia Hernández e Irma Cortés Hernández mostraron la alquimia especial que produce manjares de un centenario arte culinario. Después de una cuidadosa explicación de los ingredientes y los pasos a seguir en la

SON ROMPE PERA
PASATONO

preparación de varios platillos, degustamos, por ejemplo, de cocina de origen totonaca, un delicioso caldo de verduras con pipián gracias a la chef Cortés Hernández. Y además, cortesía de la chef Nidia Hernández, probamos sabrosos buñuelos de camote. Las probaditas fueron recibidas con gran entusiasmo, pues llegaban a nosotras hechas con mucho cariño, ya que como comentó la Chef Hernández, “¡Sin corazón, no hay sabor!”.

También se erigió una gran carpa especialmente dedicada a la artesanía mexicana.

Allí, de San Antonio, Arrazola, Zocotlán, Oaxaca, Mari Carmen Jimenez, hija de Angélico Jimenez Hernández, representó la tercera generación de creadores de los famosos alebrijes de ese pueblo en Oaxaca. Jiménez explicaba y mostraba la técnica de tallar las figuras de la madera del copal, árbol sagrado que crece cerca de Monte Albán.

En la carpa de las artesanías, al igual fue motivo de gran admiración experimentar la técnica de creación de canastas de la maestra artesana

Guillermina “Mina” Barnett, de la nación Comcáac de Sonora, quien también es activista a favor del medio ambiente. Nos fue mostrando la maestra Mina las diversas figuras en sus canastas: cerros, venados, estrellas y magníficos saguaros, explicándonos todos estos elementos que pueblan el entorno del pueblo Comcáac. Nos hace énfasis que cada pieza sintetiza un profundo significado cultural y esencia espiritual, y dice, abrazando el canasto, “Aquí está todo mi universo”.

Y en ese mismo espacio, el maestro Felipe Olmos mostró la técnica escultórica utilizada en la creación de los grandes títeres con elementos creados sobre moldes de barro. Estas enormes figuras, llamadas mojigangas, desfilan en celebraciones, muestras de un arte centenario que casi se había perdido en México, pero ha revivido gracias al maestro Olmos.

Arte sin aranceles

Aparte de los más de cien conciertos que se dieron en los dos fines de semana del New Orleans Jazz & Heritage Festival, el arte mexicano

estuvo expuesto en instalaciones artísticas. La instalación de arte textil y fotografías “Sur hacia la Libertad” de la tapatía Victoria Villasana rindió homenaje a los Mascogos Negros, descendientes de esclavos afroamericanos que huyeron de Estados Unidos durante el siglo XIX y quienes encontraron libertad y refugio en Coahuila, México. A través de las creaciones de Villasana, la historia de los Mascogos Negros emerge como un poderoso recordatorio del papel de México como santuario para aquellos que buscan la libertad.

Otros puntos culminantes se dieron con las actuaciones de Las Guaguas de Papantla, Veracruz, custodios de las tradiciones indígenas totonacas, quienes presentaron su música y rituales ancestrales con autenticidad y gracia. Nos explicaron que los giros de los danzantes alrededor de un molinete de madera, mecanismo de origen prehispánico, son parte de un culto al sol y la fertilidad.

Instante tras instante, cada rincón del festival pareciera estar formado por un maravilloso calidoscopio

Fotos, cortesía de Catalina María Johnson
HERMANAS GARCIA
PASATONO

cultural en constante movimiento.

A cada paso, nos encontrábamos con nuevas formas, sonidos y colores, reflejos de siglos de mestizaje y criollización, ya que perduran y se siguen transformando expresiones artísticas que nacieron a lo largo de colisiones e interacciones entre las culturas indígenas, afroamericanas y europeas que dieron forma tanto a México como Nueva Orleans.

En tiempos donde las políticas migratorias y los discursos oficiales de figuras como Donald Trump minimizan la riqueza cultural del sur global, el New Orleans Jazz & Heritage

Festival ofreció un poderoso contrapeso: un escenario donde la cultura mexicana no sólo fue bien recibida, sino celebrada con júbilo, respeto, y admiración. Entre los ritmos, melodías y artes visuales que surgen de la creatividad mexicana en Oaxaca, Veracruz, y hasta Los Ángeles, California, los ecos de “¡Viva México!” y hasta “¡Viva la música del Golfo de México!” resonaban con orgullo mientras la bandera tricolor ondeaba repetidamente sobre el público. De esta manera, New Orleans Jazz & Heritage Festival se convirtió no solo en un puente sonoro y visual entre México y Nueva Orleans,

sino muestrario de la fuerza, potencia y resiliencia mágica de México.

— Se le agradece a Contenidos

Artísticos su apoyo para asistir al New Orleans Jazz & Heritage Festival. Catalina María Johnson es miembro del consejo editorial de Contratiempo, escritora y locutora/productora de Beat Latino ( beatlatino.com), programación radial para estaciones de radio pública a nivel internacional, donde también pueden encontrar ejemplos de la música mencionada.

MARICARMEN

Propaganda al estilo de la novela “1984”

El

comercial de Kristi Noem

Kristi Noem, la secretaria de Seguridad Interna de Estados Unidos, tiene un comercial que de pronto aparece en YouTube, en los canales hispanos de televisión abierta y en los canales de televisión en inglés.

De seguro que usted ya lo ha visto más de veinte o cuarenta veces pues así es de intrusivo este comercial que yo aseguro que no es un comercial sino propaganda.

El mensaje de Noem empieza con ella diciendo su nombre y diciendo que es la secretaria de Seguridad Interna del país.

De pronto dice “¡Gracias presidente Donald J. Trump por asegurar nuestras fronteras, por deportar a inmigrantes ilegales criminales y por poner a América primero!”

Enseguida ella dice mirando a la cámara, como si fuera Big Brother de la novela “1984” del escritor inglés George Orwell: “Vete ahora. Si no lo haces nosotros te encontraremos y te deportaremos; ya nunca podrás regresar.”

Luego la secretaria lanza una advertencia, como para persuadir a los inmigrantes a auto deportarse ellos solos. Dice “Si te vas, quizás puedas regresar y disfrutar de nuestra libertad.”

Y como fiel empleada que es de Trump, lo vuelve a elogiar diciendo “Bajo el presidente Trump nuestras fronteras están cerradas a los que rompen la ley.”

La novela de Orwell, publicada el 8 de junio de 1949, es una revelación de cómo los

gobiernos del futuro se pueden distorsionar y convertirse en lo opuesto de lo que son o pretenden ser.

El país ficticio de Oceanía en la novela “1984” se convierte en un país totalitario que se empeña en vigilar e adoctrinar a sus ciudadanos.

La vida en esa novela es regimentada, todos son vigilados y a través de consignas y son controlados con mentiras.

Una consigna les enseña que “Big Brother te está vigilando”. Otra les dice que “La guerra es la paz”. Otra les inculca que “La libertad es esclavitud” y aun otro les dice que “La ignorancia es fuerza.”

Y hablando de ignorancia, hace pocos días que a Noem le preguntó la senadora Maggie Hassan (demócrata de Nueva Hampshire) durante una audiencia en el Congreso, qué entendía ella por el concepto de habeas corpus, ya que el asesor Stephen Miller de Trump anunció unas semanas atrás que la administración del presidente Trump quería suspender el derecho o concepto de habeas corpus para poder detener y deportar más rápido a los inmigrantes.

Noem contestó a la senadora Hassan que “habeas corpus es un derecho constitucional que el presidente tiene para poder remover a la gente de este país.”. “No, no,” dijo la senadora Hassan, “eso es incorrecto, habeas

corpus es el derecho fundamental que separa a las sociedades libres como Estados Unidos, de los estados policiacos como Corea del Norte.”

Hassan agregó “aquí el gobierno tiene que presentar una justificación en un lugar público, como una corte, de por qué detuvo a cualquier persona.”

Aparentemente Noem está tan entusiasmada con Trump que lo menciona varias veces como si Trump fuera lo mejor que le ha sucedido al país después del pan de caja. Es aparente que ella tampoco se da cuenta de que Trump es un político más, al igual que Joe McCarthy, el fanático de Wisconsin, que veía comunistas debajo de cada cama.

McCarthy arruinó muchas vidas en la década de los 1950s al ayudar a ponerlos en una lista negra. Nadie le daba trabajo a quien estuviera en esa lista negra y esto incluyó a militares, escritores, directores de cine y organizadores.De igual forma a Trump no le importa arruinar las vidas de los inmigrantes y separarlos de sus familiares.

Trump ahora ve criminales (inmigrantes) debajo de cada cama.

A Noem, la aduladora de Trump, no le importa quizás que Trump ya haya sido condenado en una corte de Nueva York, ni que perdonó a cientos de sus seguidores que atacaron el edificio del Capitolio el 6 de enero de

2021, en donde hubo policías que perdieron la vida.

Yo pienso que Noem debe creer cierto eso de que “la ignorancia es fuerza”, como en la novela “1984” de Orwell.

Este comercial se debería ya de cancelar pues nosotros vivimos en una democracia y en una sociedad libre; no necesitamos mensajes de un autoritario “Big Brother.” Este mensaje de Noem, que nos habla como si ya estuviéramos viviendo en un estado policiaco, debe ser catalogado como propaganda llena amenazas y ser quitado de la televisión en todo el país.

es un

y periodista

Chicago. Su último libro se titula Our Barrios Our Lives Essay and Writings on Chicano Space, Art and Memory y está disponible en Amazon. También colabora con el periódico La Raza, la revista Contratiempo y El BeiSMan website.

Antonio Zavala
escritor
mexicano de

Alma de blues: Bitácora de un navegante urbano en Chicago

Reseña de El blues de la línea roja de Julio Rangel

Aunque el blues se originó en el sur de los Estados Unidos, la gran migración de afroamericanos que llegaron a Chicago, primero huyendo de la esclavitud y luego de la segregación, lo trajeron con ellos e hicieron de nuestra ciudad uno de los centros más importantes para el desarrollo del género. Se podría decir que sus líneas de bajo, sus curvas melódicas, su repetición, sus progresiones, le dan forma a la melancolía de quienes hemos hecho de Chicago un destino. No extraña, entonces, que Julio Rangel escoja el blues para darle forma a sus disquisiciones. El blues impone su ritmo de amor, desamor y añoranza en las observaciones que Rangel nos presenta en este hermoso libro.

El blues de la línea roja nos transporta, en su aparente simplicidad, y nos lleva en un periplo que va del extremo norte al extremo sur de la ciudad y al hacerlo nos presenta visiones que van de lo poético a lo cotidiano y hasta a la mítica catábasis de un descenso a los infiernos. Rangel va tejiendo observaciones que parten de algún detalle observado en la ruta diaria del usuario de transporte público para conducirnos a sofisticadas reflexiones en las que nuestros hábitos en la “L” descubren la complejidad del mundo moderno, las exigencias que nos imponen los horarios de una sociedad enfocada en la productividad, los efectos históricos de la esclavitud y la segregación de la ciudad, el vagón de tren como “nolugar”, como interregno en el que sostenemos una existencia distinta a la que nos permitimos en casa o en el trabajo.

El blues de Rangel expone el “loop” de nuestra existencia en el tren, un círculo vicioso de la semana de trabajo, con el fin de semana como una ilusión de descanso reparador que en realidad no es más que un “reset”, apretar el botón para volver a empezar. En la línea roja de Rangel observamos a oficinista, obreros, lavaplatos, con la mirada en sus pantallas,

a las personas sin casa que habitan vagones de tren a falta de servicios de asistencia pública, presenciamos algún fugaz gesto de humanidad, vemos a lectores con la nariz en sus libros que subrepticiamente levantan los ojos para tratar de descifrar el título del libro de ese otro lector en el asiento de enfrente.

Las reflexiones en el tren desatan, sin embargo, exploraciones que nos llevan más allá de ese corredor norte-sur en el lado este de Chicago. El autor nos invita también a un viaje a su pasado, a su niñez en Tamazunchale y al circuito en el que un niño pasa el tiempo observando a los pasajeros que entran y salen del autobús, el paisaje que ofrecen las ventanillas, la gente y las cosas que conformaban la vida potosina: puestos de churros, huaracherías, tiendas de ropa, el olor de las cantinas. Las palabras cobran aquí el mágico poder de la teleportación, pues en sus detalles nos permiten ser testigos de esos paisajes, de esa infancia.

El poder de la observación no se queda en la superficie, en lo sensorial de la imagen, en el sonido, los olores y colores. Rangel despliega la profundidad de un pensamiento nutrido de gran erudición. No me refiero a la ostentación de citas que se apoyan en el prestigio de la autoridad, sino a un auténtico diálogo con pensadoras y pensadores que analizan el espacio, el tiempo, la arquitectura, la historia, la explotación, las políticas de segregación en los bienes raíces, la obsesión con la productividad. Nos encontramos en las páginas de Rangel con las ideas de Marc Augé, Walter Benjamin, Henri Bergson, Elías Canetti, Henri Lefebvre, Teju Cole, Rebecca Solnit; bebemos de las fuentes de Jorge Luis Borges y Julio Cortázar, pero también de Italo Calvino, Gustave Flaubert, Rainer Maria Rilke, William Worsdswoth, por nombrar unos cuantos.

Es difícil hacerle justicia a este libro que escapa cualquier clasificación facilista con respecto a los géneros literarios. Podríamos designarlo “ensayo”,

pero tendríamos que convenir que esa palabra admite en sí la pluralidad de voces y miradas que nos ofrece El blues de la línea roja. En las últimas páginas el autor sugiere que tal vez se trate de una bitácora, “como aquellos registros de navegación donde los marineros anotaban las variaciones del tiempo”. Pero es eso y más. En los agradecimientos Rangel reconoce su deuda con el intercambio intelectual mantenido con Marco Escalante, gestor de esta nueva serie editorial y autor del prólogo del libro. También agradece el apoyo recibido por Esmeralda Guerrero (responsable del elegante diseño y diagramación) y Stephanie Manríquez, directora de Contratiempo. La literatura en lengua española en Chicago debe también agradecer a este equipo que con el libro inaugural de la serie Residuos ha permitido llevar al público el alma de blues de un potosino cantándole a Chicago.

Margarita Saona vive en Chicago desde hace más de dos décadas y enseña literatura y estudios culturales en la Universidad de Illinois. Es la autora de Novelas familiares: figuraciones de la nación en la literatura latinoamericana (Rosario, 2004), Memory matters in transitional Peru (Londres, 2014), y Despadre: Masculinidades, travestismos y ficciones de la ley en la literatura peruana (Lima, 2021). Ha publicado tres libros de ficción breve: Comehoras (Lima, 2008), Objeto perdido (Lima, 2012) y La ciudad en que no estás (Lima, 2020). También ha publicado el poemario Corazón de hojalata/Tin heart (Chicago, 2017), con una edición de Intermezzo Tropical en 2018 y un ensayo sobre los efectos de las intervenciones quirúrgicas en la subjetividad, De monstruos y cyborgs (Lima, 2023; Chicago, 2024). Sus memorias, Corazón en trance: Bitácora de una sobreviviente saldrán publicadas próximamente por la editorial Peisa.

Amí siempre me han gustado las películas de terror”, me dice Tanya tratando de disimular la sonrisa que le provoca mi sorpresa. Seguramente no es la primera vez que alguien reacciona con asombro y desconcierto al escuchar su confesión.

Tanya Victoria nació y creció en la Ciudad de México, lugar que contiene todos los ingredientes para imaginar una realidad alterna, mágica y grotesca a la vez. En su voz aún hay rastros de una niña bien. Sus ojos grandes, larga melena y liviana estructura nos dan la impresión de una muñeca continuamente entretenida en observar el mundo con curiosidad e ingenio. No hay indicio en la personalidad y apariencia de Tanya, de que los cuentos de su libro estén llenos de la fascinación que le provocan el horror, las vísceras del cuerpo y el extremo de los llamados “pecados” humanos.

Con Relatos arcanos, Tanya nos introduce en este universo fantástico que ella ha creado, mezcla de horror y humor donde interactúan, en escenas perturbadoras e historias con temas

Relatos Arcanos La alquimia de Tanya Victoria y su fantástico mundo

y desenlaces inesperados, personajes alados, animales que hablan, creaturas de especies desconocidas, monstruos, y seres humanos mutantes.

“Azul”, el primero de estos relatos, da clara pauta de que estamos por iniciar un viaje de transgresiones sociales narradas de manera casual y calmada: “el manual de la decencia lo usamos para limpiar pinceles de mango largo”, explica el personaje principal, una lolita enamorada de su profesor, que luego adopta una amante para ambos.

En este ambiente bohemio, descrito de manera simple, descubrimos que los actos ahí perpetrados se convierten en obras de arte.

En un relato corto titulado “Composta” el personaje principal narra en primera persona la dicotomía de decidir entre una mutilación para eliminar al inquilino que vive en su cuerpo, o vivir con él y aprender a alimentarlo.

Cuando alguien le preguntó a Tanya por qué el nombre de Relatos arcanos, ella mencionó su interés por el tarot y el simbolismo de los arcanos como arquetipos misteriosos de la

evolución espiritual del ser humano. Entonces se entiende que estos relatos, más allá del mero placer que le provoca escribir sobre temas prohibidos, tienen también el cometido de mostrar la dualidad compleja del ser humano, que es capaz de matar y destrozar al amado sin explicación alguna. En estos 17 relatos hay una narración de lo sobrenatural sin perturbación por parte de la autora, como un misticismo carnal que intenta entrar en la parte de nuestra mente que opera la lógica, y en la aceptación de lo incomprensible.

Relatos arcanos fue publicado este año bajo el sello Ars Communis Editorial, y puede encontrarse en bookshop.org, Barnes & Noble y Amazon.

Esmeralda M. Guerrero es mexicana, diseñadora de la comunicación gráfica, miembro del consejo editorial de contratiempo. Reseña y escribe sobre artes visuales. Vive en Chicago con su esposo y sus tres gatos.

Rompiendo cadenas de colonización

Mateo Zapata

La generación de nuestra raza cósmica, refugiados de la destrucción impuesta por el dominio estadounidense en Latinoamérica este último siglo, se está enfrentando a la decisión de defenderse ante la política fascista del gobierno que ha declarado a nuestra gente como enemigos del estado.

Asesinar a inmigrantes, separar familias, raptar sin orden judicial, detener sin conocimiento de estadía y desaparecer personas, son violaciones de los derechos humanos que van a marcar otro ciclo generacional de

racismo de los Estados Unidos. Ahora más que nunca, hay que documentar, escribir y crear arte para que se escuchen nuestras voces.

Están utilizando la violencia policial para aterrorizarnos y, al mismo tiempo, hacen un espectáculo de nuestro dolor para seguir promoviendo la ideología de que están haciendo a este país ‘grande’ de nuevo. Implicando que lo fue en algún momento, cuando históricamente nunca se ha resuelto la desigualdad étnica en este país.

Tenemos que seguir organizándonos en contra de la gestapo moderna,

el legado de la colonización, y el nuevo plan que tiene esta administración presidencial para traumatizar a nuestra comunidad. Sin miedo.

Mateo Zapata es un fotoperiodista independiente y artista del sur de Chicago que se dedica a documentar las historias invisibles de nuestra comunidad.

Mateo también utiliza el arte como modo de empoderamiento para sus estudiantes de secundaria. Siempre representa el orgullo de su identidad de afrodescendiente e indígena, siendo colombiano y chileno, con su arte y trabajo periodístico.

En el sueño

(No abras la puerta- Performance de los paleteros)
Miguel Marzana

Anoche soñé que estaba en una marcha en la que caminamos por varios días. El sueño de este sueño se trataba de una manifestación inmensa, en la que parecía que esta vez, sí se iba a poder. Entre millones gritábamos ¡Sí se puede!, ¡sí se puede!, ¡sí se puede! En la multitud se escuchaban cantos y gritos de protesta en todos los idiomas, en español, en polaco, en inglés, en sioux, en francés, en árabe, en chino, etc. Estábamos todos, mujeres y hombres, la comunidad entera LGBT, habían niños, viejos y jóvenes cantando a pecho abierto, y hasta celebridades junto a gangsters ondeando banderas de arcoíris. Al tercer día llegamos a Washington, los megáfonos anunciaban que la cabeza de la marcha se había instalado en la avenida Pensilvania, nos detuvimos a descansar, pero a lo lejos se escucharon disparos y se vio mucho humo. Un hedor picante llegó hasta nosotros y empezamos a toser y a lagrimear, algunos vomitaban, cuando una brigada de camilleros pasó cargando a los primeros muertos. Uno de ellos, con los ojos bien abiertos me dijo que les habían soltado a los perros y les habían golpeado hasta terminar sus vidas; que la policía, el ejército y grupos extremistas armados habían parado la cabeza de la marcha, también dijo que tenían tanques, cañones de agua, y estaban disparando granadas de gas y proyectiles de balines, y que los helicópteros y

los drones que nos sobrevolaban estaban armados y listos para disparar.

De pronto la sirena de alarma general sonó en la ciudad, empezaron los disparos que se escucharon en el cielo como palomitas. En el caos, unos discursos gritaban: ¡Este es el momento compañeros!, ¡Ya no importa nada compañeros!, ¡Avancemos hasta el frente! Unos moralistas rogaban que dispersemos la marcha, que regresemos a nuestras ciudades santuario y que nos perdonarían si en la retirada no dañábamos el césped. Un grupo de religiosos decía que la virgencita estaba llorando, mientras mostraban los estigmas en el cuerpo de una mujer desnuda, la exorcizaban y empezaban una orgía. Todos gritaban incoherencias y hablaban de profecías con finales desconocidos. Todo era muy absurdo; yo ofrecía mis paletas y estaba desnudo también… De repente se escuchó el barritar estruendoso de un animal inmenso, que nos dejó callados y sin lamento; montado en un elefante blanco, apareció Gandhi y nos ordenó: ¡Silencio!, mientras avanzaba hacia el frente, con la cara pintada de rojo, empuñando un fémur. Vi un grupo de anarquistas sacándose selfies y haciendo boquita de pato junto al monumento a Washington, en la piscina memorial a Lincoln había un concierto de rock y todos se metían al agua; me sentí afiebrado, entonces dejé mi carrito de paletas y

cuando estaba a punto de darme un chapuzón se me acercó un niño, me preguntó si el color de la piel o de los huevos tiene algo que ver con lo grande que de grande puede ser uno, pero sin entender lo que me decía y sin saber que responderle, le di una paleta de fresa. Entonces un estruendo nos hizo temblar a todos al momento. En el cielo apareció algo muy extraño, de las nubes emergió algo que parecía una ciudad flotante. A medida que el cielo se despejaba, los rayos de sol que se colaban entre las nubes alumbraron monolitos, pirámides y edificaciones de todo tipo. ¡La visión era real!, ¡era clara y no desaparecía!, ahí nos dimos cuenta que la aparición sobre nuestras cabezas se precipitaba inminentemente sobre nosotros. Todos comenzaron a correr asustados en todas direcciones, yo corrí y corrí junto con los miles de millones que minutos antes avanzaban, corrí y corrí hasta que llegué al punto donde se había instalado la cabeza de la marcha y desconcertado vi que la escena no había cambiado nada desde que cayeron los primeros muertos. Ahora la violencia no se distinguía, los cuerpos chocaban violentam ente unos contra otros y seguíamos matándonos hasta con los dientes. Corrí espantado, sabiendo cómo todo acabaría, corrí y corrí, pero me detuve cuando vi al niño tirado en el suelo, me detuve pensando en su pregunta y lo vi desvaneciendose con la paleta de fresa derritiéndose en su mano; sin saber que hacer me

quedé inmóbil, pensando que estaba muerto, pero me hinqué para cargarlo y cuando lo toqué, él abrió los ojos y juntos miramos el final, juntos vimos cómo se desmoronaba la punta del obelisco por el peso de lo que caía, y mientras esto sucedía él niño me susurro algo…

—¿Sabes qué me dijo?

— Shsss… no abras la puerta.

Miguel Marzana . Poeta y escritor boliviano, es director de la editorial de poesía y ensayo Manzana Editorial. Es coordinador de los talleres de poesía y creación literaria de Contratiempo y miembro de su consejo editorial. Vive en Chicago.
“El pan de todos” Poemas del taller literario de Contratiempo

Marzo 2025

Los poemas que aparecen a continuación fueron escritos por participantes del taller “El pan de todos: Poesía y justicia social en tiempos de incertidumbre”, organizado por Contratiempo y Miguel Marzana a principios de marzo del año en curso y del cual tuve el placer de servir como facilitador. En el taller exploramos diferentes tradiciones, temáticas y formatos de la poesía sociopolítica (también llamada comprometida o de protesta, entre otras etiquetas). Leímos a autores españoles, latinoamericanos, palestinos y estadounidenses quienes levantaron su voz poética en contra de las injusticias de su tiempo: guerra, fascismo, genocidio, explotación capitalista, xenofobia, feminicidio, racismo… Comenzamos el taller con los versos del poeta revolucionario salvadoreño Roque Dalton, quien nos recuerda en “Como tú” que la poesía—como el pan—es para todos. Y cerramos con un poema de la estadounidense Adrienne Rich, “¿Qué tiempos son estos?”, en respuesta al cual se escribieron y tallerearon los poemas recogidos aquí. Pasen, entonces, por su pedazo de pan, el cual espero que se multiplique en cada una de sus lecturas.

—Mauricio Espinoza

¿Qué tiempos son estos?

Los transeúntes saltan, escapan, se esconden.

Paralizados observan las esquinas, las alcantarillas por donde salen y se desplazan las cucarachas los patriarcas los fascistas.

¿Qué tiempos son estos?

—Rocío Bolaños

¿Qué tiempos son estos?

Soy de donde la huida es necesaria y estoy donde la huida será obligatoria. Se irán mis hermanos mis compañeros nuestros padres y ninguno retorna.

En aquel aquí y allá, quedarse nunca fue una opción. En este cielo y aquel, el silencio es canalla el miedo una conversación el futuro una sombra.

No he dejado de ser, entonces, alguien que se va una mujer es obligada a irse.

Y me pregunto si algún día seré de algún lugar, donde irse no sea vital.

Un lugar donde quedarse no sea un anhelo asfixiante una verdad imposible.

—Isadora Villamizar

De la [im]posibilidad de entendernos

Una piedra una piedra en el camino una piedra en el zapato una piedra como signo para no perder el rastro una piedra como señal una como arma arma mortal – en la honda de David

Una piedra como herramienta o el origen de una obra de arte una piedra, todo lo que necesitas para escalar la cúspide de la montaña sin caer una piedra lanzada en la calle contra el opresor una piedra escrita una piedra retratada todas las formas y usos de una piedra también de la palabra.

Ahora cambia piedra por palabra y vuelve a leer: una palabra una palabra en el camino una palabra en el zapato una palabra en el camino para no perder el rastro una palabra como señal… una como arma arma mortal – en la honda de David una palabra como herramienta o el origen de una obra de arte una palabra de aliento, todo lo que necesitas para escalar el último peldaño sin caer una palabra lanzada en protesta contra la represión palabra escrita palabra retratada palabra escrita en piedra palabra que se lleva el viento la marea las guerras una sola – que no bastará para sanarte palabras como piedras cuando urge cuando es necesario entender al otro que nos es ajeno / que no es ajeno que es en una palabra igual a nosotros

Transición de la materia

Caminaste delirante sobre el hueco antigravedad de la concavidad de las olas hasta que tu peso abrió una hendidura frígida inminente en la delgada solidez del Michigan de enero

¿Sigues deslizándote inércico del punto A al punto B como si el hielo a pesar de ser más firme no fuera menos denso que el agua?

¿Te resultan útiles tus aires de futuro redentor o has aprendido alguna lección de la hipotermia?

Tiempos de empuñar el verso afilado

Son tiempos de empuñar el verso afilado, hundirlo en las carnes de la inconsciencia. Son tiempos de llorar con los padres y los hijos, de llorar a los y las desaparecidas, y no dejarlos que se conviertan en fantasmas.

Son tiempos de nombrar y crear con las palabras. Son tiempos de tomarle la palabra, Señora Presidenta, y decir: “Sí, somos la América Mexicana”.

La que silenciosa se levanta de madrugada, para ordenar, limpiar los campos, los jardines, las casas y las oficinas.

La América de los que no podemos faltar al trabajo porque entonces quien cuida del niño, del abuelo.

Somos la América Mexicana que no duda en extender la mano frente a los sueños calcinados, y recibirte siempre con un: “Mi casa es su casa, amigo”

Son tiempos de crear luz y encontrar ese otro modo más humano, libre.

Son tiempos de andar como hijos de luz, de dar frutos de Bondad, justicia y verdad.

—Elizabeth Narvaez- Luna

Variación.

¿Qué tiempos son estos?

— Para Adrienne Rich

En ese lugar donde crecen los pinos, un camino hacia una cabaña lacustre se pierde… Ese sitio de reunión está en ruinas.

He andado por ahí, adivinando trilios y geranios silvestres, pero se esconden o desaparecen…

Ese lugar no está en Siberia, sino muy cerca, en nuestro temeroso entorno.

Entre la espesura del bosque y la sombra de la cañada corre un arroyo. Ahí solían jugar unas nutrias y bebían los venados.

Esas tierras están “escrituradas”; alguien ha venido a “explorarlas”.

Si no les revelo donde se encuentran, ¿para qué les digo todo esto? Su conciencia intenta escuchar.

En estos tiempos hay que escuchar y hablar de pinos, trilios, geranios, nutrias y venados, de esa cabaña olvidada en aquel camino, sitio de reunión, en medio del bosque.

Los destructores

Viviana Gonzales

Los destructores son siempre monstruos infames que se agrandan con el llanto y la verdad es que el llanto del pueblo ya ha hecho de este país un río

han llegado en la noche y nos han tapado la boca vendado los ojos cómplices de la justicia –que es igual a nosotras–han callado la rabia ¿o la rabia aquí no existe? la sangre de otra sigue siendo de otra

Los destructores son máquinas de cacería creen silenciar la huelga le cuelan letreros para acallarla amortajan a las fieles difuntas.

¡Pobrecitos de ellos! no saben que están vivas, más vivas que nunca mañana además del almuerzo –las tortillas y el frijol–prepararán la historia sin cadáveres

sin sus carnes.

Viviana Gonzales Poeta y dramaturga boliviano-mexicana. Licenciada en Periodismo por la Universidad Carlos III de Madrid; Máster en Arte por la Universidad Complutense de Madrid. Obtuvo el Premio Nacional de Literatura en Poesía (Santa Cruz, Bolivia. 2019) por su poemario Hay un árbol de piedra en mi memoria. Actualmente se dedica a impartir talleres, continúa escribiendo poesía y está próxima a publicar un libro infantil en verso.

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contratiempo

CHICAGO, IL., OTOÑO/INVIERNO 2025

NÚMERO 157

CONSEJO EDITORIAL

Andrea Reed-Leal, Catalina María Johnson, CHema Skandal!, Esmeralda M. Guerrero, Margarita Saona, Miguel Marzana, Sandra Treviño, Stephanie Manríquez, Meztli Yoalli Rodríguez Aguilera

DISEÑO

Esmeralda M. Guerrero

AUTORES

Sofía Gabriel del Callejo, Georgina Valverde, Sofía Fernández Díaz, Nick Wylie, Irene Wa., Mariela Acuña, Efrén Candelaria, Antonio Zavala, Mauricio Espinoza, Viviana Gonzales

TRADUCCIÓN

Andrea Ojeda

EDICIÓN

Andrea Ojeda, Julio Rangel

ARTE Y FOTOGRAFÍA

Mateo Zapata, CHema Skandal!

PORTADA

Sofía Fernández Díaz

IMPRESIÓN NERO Ink www.neroink.net

ENVÍO DE TEXTO E IMÁGENES info@contratiempo.org

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DIRECTORA EJECUTIVA CONTRATIEMPO NFP

Stephanie Manríquez

JUNTA DIRECTIVA

Alex Chávez, Brenda Hernández, Emmanuel García, Esmeralda M. Guerrero, Fernando Olszanski

PRODUCCIÓN AUDIOVISUAL

Charly García

COORDINACIÓN DE MEDIOS SOCIALES

Brenda Azueta

COORDINACIÓN DE CONTENIDO DIGITAL

Katalyn Solís

EDICIÓN DE CONTENIDO DIGITAL

Andrea Ojeda

© contratiempo nfp (312) 620 3314

La revista contratiempo es una publicación gratuita que se imprime y distribuye trimestralmente en Chicago contratiempo.org

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