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Mónica Virginia Ramos Chávez

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O L

S O D I R R O C

. E S R U S B O L C E O

N L E S


LOS LOCOS RECORRIDOS EN EL BUS


¿Alguna vez te has preguntado cómo es ir en un bus, con tus amigos o amigas? En esta historia te contaré, mi experiencia de ir en el bus con mis amigas. Un día por la mañana, una mañana tan fresca y divertida, mis amigas Veronica y Valeria decidieron irse conmigo en el bus para el Centro Supérate. Pasamos la mañana en la escuela muy divertido con nuestros compañeros. De pronto era la hora de salida de la escuela, salimos muy rápido del salón para cambiarnos y porque queríamos llegar temprano. Salimos de la escuela, entonces Verónica y Valeria salieron corriendo rápidamente, dejándome atrás. Yo ya estaba algo lejos de ellas, pero pensé, -ahhh ¿por qué voy a correr? Más de lo que me voy a cansar. No, mejor me iré caminando.De pronto iba por la cuesta y vi a unos cuantos metros a "mis amigas".


Ellas sólo se pusieron a reír. Luego las alcance, nos pasamos la calle y esperamos el bus de la 42a. Vimos que el bus venía, le hicimos parada y nos subimos. Nos fuimos hasta el final y lo típico de nosotras, nos íbamos peleando por la ventana. Verónica gritó - ¡Hey! yo me quiero ir en la ventana-. - Yo también - dije yo. -¡Igual yo!- Dijo Valeria. Veronica y yo, nos fuimos en el lado de la ventana y Valeria se fue a la par de Verónica. Íbamos molestando las 3 en el bus, riéndonos y hablando. De pronto cuando llegamos al centro, se subió un compañero. Jajajajajajaja nos reímos todas. -¡Cristian!- Grito Verónica. -Hola- nos dijo Cristian.


Seguimos el recorrido y como unas cuadras más adelante, se subió un hombre que vendía café, chocolate, sopa maruchan, galletas y pan. Entonces decidimos comprarle. -¿cuanto cuesta la sopa maruchan?-. Dijo Valeria. -$0.80 centavos-. Dijo el hombre. -¡vero cómprame una sopa maruchan! Tengo $0.20 centavos-. dijo Valeria. -va pues-. dijo Verónica. -yo también quiero una-. Dije yo. El hombre iba preparando las sopas y cada vez que el bus paraba, nos la intentaba dar, para que no nos quemáramos, el se iba sosteniendo de los asientos para no quemarse, y las repartió. -sólo dos sopas llevo- dijo el hombre. -bueno, ni modo, entonces deselas solo a ellas-. Dije yo.


En ese momento Valeria y Verónica, iban comiendo la sopa maruchan y se empezaban a quemar y yo estaba va de reírme. -Ando chocolate también- me dijo el hombre. -¿Cuanto vale?-. Le pregunte. -dos coras-. Me dijo -déme uno entonces-. Le dije. El hombre preparo el chocolate. -mmmm que rico esta-. Dije. En ese momento empezamos a reírnos mucho. Porque con el movimiento del bus nos íbamos quemando. El chocolate se me iba cayendo a mi y a Valeria y Verónica se les iba cayendo la sopa maruchan. Luego Verónica y Valeria decidieron comprar chocolate también. Valeria: -déme otros dos chocolates-. Dijo. -¿qué? Están comiendo sopa y van a tomar chocolate-. Les dije yo.


-siiii-. dijeron las dos. Jajajajaja nos poníamos a reír, porque la gente se nos quedaba viendo. Y nosotras decíamos: -poque se extrañarán tanto esta gente, como que sí no es normal, venir en un bus, a las 12:00md, comiendo sopa maruchan, chocolate y pan con ajo, que por cierto, compramos pan con ajo-. Así fuimos en el transcurso del recorrido comiendo, riéndonos y quemándonos, Cristian no comió nada porque decía que todo "le hacía daño". En especial nos poníamos a gritar y reírnos, cuando pasábamos por túmulos, en esos momentos era lo bueno para quemarnos. Ese se podría decir, que eran nuestros pequeños momentos de dolor, pero que nos traían gran felicidad a la vez, por ver como se quemaba la otra amiga.


Y como Cristian no llevaba nada, tomo mi bolsón, entonces todo lo que necesitaba se lo pedía. ¡Cristian saca la pañoleta!, ¡Cristian saca una bolsa!, ¡Cristian saca un plato que ando allí! Le decía. Y así lo íbamos molestando en todo el camino. Hasta una señora se iba riendo con nosotras.

Así, fuimos por todo el camino, molestando a Cristian, disfrutando del chocolate, sopa y pan. Hasta qué nos bajamos del bus, nos tranquilizamos un poco, pero aún así nos íbamos riéndonos, de todo lo que pasamos.


En realidad, pasamos un buen momento ese día, sólo fue una hora, pero de igual manera la disfrutamos mucho. Nunca nos vamos a olvidar de ese día, y aún, después de ese día, casi siempre molestamos en el bus y tratamos de darle más ambiente al bus, para no estar aburridas y no dormirnos. Así he terminado mi historia de las locuras en el bus, probablemente te sientas identificado con esta historia, si alguna vez has hecho todo esto en el bus, pero, si no lo has hecho te invito a que lo intentes, un momento de diversión para tu vida, no caería nada mal. Siempre disfruta con tus amigos y amigas, esos pequeños momentos que tengas con ellos, aprende a disfrutar, ser feliz y compartir momentos inolvidables con todos tus amigos.


FIN


Mi nombre es Mónica Virginia Ramos Chávez. Estudio, en el Centro Escolar Católico "Nuestra Señora de Lourdes", voy a noveno grado. Yo hice este libro para recordar buenos momentos, que podemos pasar con nuestras amigas o amigos. Y para que veamos y conozcamos a las personas sin importar como sean. Y para que sepamos que los momentos más pequeños, los podemos alargar y hacerlos muy divertidos.


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