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Diego Ernesto Murcia Beltran

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La espera interminable

Diego Ernesto Murcia Beltran


La espera interminable


La paciencia es una virtud. Si quieres algo debes esperar por el sin desesperarte porque cuando lo consigas recordarรกs todo lo que has hecho y valorarรกs eso que has obtenido. Recuerda que Dios sabe cuando otorga las cosas solo espera por ellas.


Era una mañana de domingo. El clima estaba muy soleado. Los pájaros cantaban como dando gracias a Dios por un nuevo día. Cuando entonces despertó un chico muy emocionado; ya que su padre el día antes le había dicho que ya era hora que tuviera su primer teléfono celular.


Ese día, él estaba muy emocionado. Despertó feliz, no como otros días en donde sentía que su frazada pesaba una tonelada y su almohada ponía cadenas y candados a su cabeza. Extrañamente ese día no fue así ya que su mayor deseo era tener ese celular que su padre le había prometido.


Él miraba a los demás niños con sus propios teléfonos y pensaba de por qué no podía tener uno. Él solo quería que los demás lo aceptaran como su amigo y pensaba si tenía un teléfono era la única forma de que lo hicieran. Estaba emocionado porque por fin había llegado ese día en que lo aceptarían.


Esa mañana se levantó apresuradamente y se sentó en su cama a esperar a que su papá se despertase. Los minutos pasaban pero él los sentía horas viendo como su padre se hallaba en esa cama de madera soñando con quien sabe que. Él solo quería que despertase e irse en ese momento a comprar ese teléfono,


que simbolizaba esa aceptación que tanto quería. Después de varios minutos al fin su padre se despertó. Era tanta la emoción que él no podía moverse solo se quedo ahí viendo como estiraba los brazos y movía la cabeza de un lado a otro. Cuando por fin su padre se levantó completamente tuvo el valor de ir hacia él y preguntar si en ese


momento irían a comprar ese celular. Pero para su desilusión él lo miró y dijo -Perdón pero tengo que hacer unos trabajos antes. La señora Castellano llamó y dijo que si podía ir a cortar el pelaje a sus perros y tengo que ir, al regresar iremos. Entonces el se puso su pantalón color cafe y su camisa color celeste.


Con un pez estampado en su bolsillo que esta en el lado izquierdo, se tomó una taza de café, agarró esa extraña caja color negro en donde tenia esas herramientas de médico veterinario y se fue dejando a ese niño muy triste en la casa. Entonces el niño decidió ver televisión para matar el tiempo. Buscó y buscó entre los canales hasta que


encontró el ya desaparecido Canal 19, en el estaba saliendo un episodio de Bob Esponja. El niño se puso a verlo y mientras más veía esa esponja con pantalones cuadrados haciendo travesuras con su amigo estrella de mar, más se perdía en ella y olvidaba que su padre no estaba, que el no tenia su celular, y su deseo de que los demás


lo aceptaran. Pasaban las horas y el niño seguía perdido en esa televisión y en ese canal hasta que sin darse cuenta ya eran las doce del mediodía y su enojo volvió al recordar sobre su celular. Entonces su madre lo llamó a la mesa a comer, ella había cocinado pollo guisado con arroz y muchas papas que expulsaba un olor exquisito


como a un poco de chile. Pero el seguía molesto porque su padre no llegaba, el comió de muy mala gana el almuerzo que su madre había preparado con mucho esfuerzo. Entonces cuando por fin tocaron la puerta era su padre se miraba un poco cansado pero aun así con una sonrisa en el rostro dijo: -vamos, ya es hora.


Entonces los dos salieron de la casa, el chico vio por ultima vez a sus amigos con sus celulares y con una sonrisa en el rostro pensó que al volver el seria uno más de ese grupo, y así ocurrió como los dos se fueron a comprarlo. En el camino el chico iba pensando en la diversión que tendría con ese celular


y también los muchos nuevos amigos que haría. Después de unos veinte minutos de camino al fin llegaron a una pequeña farmacia color blanco con muchas promociones y carteles amarillos en la entrada. Extrañamente para el niño vendían celulares, entraron y el chico vio un pequeño teléfono Nokia color blanco y supo que ese


teléfono le ayudaría a cumplir lo que el mas deseaba. Entonces le dijo a su padre que ese era el celular que el quería, su padre lo miró y dijo: -¿Estas seguro?, ¿no quieres aquel teléfono negro de allá? Él chico lo miró y dijo con vos segura: - No, quiero ese. Entonce su padre decidió comprarle


el teléfono que el quería. Los dos regresaron a casa y en el camino el chico iba saltando de alegría y pensando que su sueño ya se había vuelto realidad, que solo faltaba ir a enseñarles el teléfono y ellos lo aceptarían. Entonces al llegar el fue corriendo a enseñarles a los demás niños el teléfono pero para su desilusión ellos


solo lo ignoraron y se fueron de ahí. El chico no sabía que pensar y solo se fue corriendo a su casa llorando con una gran tristeza. Él no quería saber nada de su celular porque no le había ayudado para nada. Ni siquiera cenó esa noche, solo se fue directo a su cama llorando, él no podía pensar en otra coso y se repetía


una y otra vez, ¿porqué no me aceptan? Después de varias horas de pensar en lo ocurrido ese día se dío cuenta de que la amistad no se compra con cosas materiales y que debía buscar verdaderos amigos que lo quisieran como de verdad era y no intentar ganar su aprecio tratando de fingir ser otra persona.


La amistad es algo especial en la vida, poder confiar en una persona y saber que esa persona confĂ­a en ti no tiene precio, pero no trates de ganar amigos fingiendo ser quien no eres. Si son tus verdaderos amigos deben quererte con tus virtudes y defectos y apoyarte en los momentos difĂ­ciles, pero siempre ten en cuenta que es tu vida y nadie debe decirte como vivirla.


Mi nombre es Diego Ernesto Murcia Beltran. Tengo 15 años de edad. Estudio noveno grado en el centro escolar Juan Ramon Jimenez. Mi meta es llegar a ser un médico veterinario. Espero serlo algún día. En esta historia quiero reflejar una parte de mi vida con la cual obtuve un gran conocimiento. El saber que debo esperar por todo lo que quiero sin dejar de luchar, saber el valor de la amistad y los verdaderos amigos y saber que debo vivir mi vida sin importar lo que los demás piensen.


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