Optimus Agit OCTUBRE/NOVIEMBRE 2026 DIRECTOR Javier Martín Herrero PUBLICIDAD 684 64 47 78 produccioneslaperlanegra@gmail.com EDITA:
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HISTORIA DEL AUTOMÓVIL
Citroën DS El Rey Tiburón
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Hay automóviles que marcaron una época y otros que, directamente, cambiaron la forma de entender el automóvil. El Citroën DS pertenece claramente al segundo grupo. Cuando fue presentado en París en 1955, sorprendió por su diseño, su tecnología y una concepción del confort que parecía adelantada varias décadas a su tiempo.
Setenta años después, el llamado popularmente “Tiburón” continúa siendo uno de los modelos más singulares de la historia del automóvil. Su trayectoria fue mucho más que la de un nuevo modelo de Citroën: representó el nacimiento y posterior evolución de una familia de vehículos equipada con sofisticados sistemas hidráulicos que acabarían convirtiéndose en una de las señas de identidad de la marca.
Un estreno que dejó a todos con la boca abierta Antes de la llegada del DS 19 ya habían aparecido algunas pistas de lo que Citroën estaba preparando. En abril de 1954, el Traction Avant
15 Six H incorporó una suspensión trasera hidroneumática autonivelante. Sin embargo, aquello era solamente un anticipo. El verdadero impacto llegó el 5 de octubre de 1955, durante el Salón del Automóvil de París. El nuevo DS 19 apareció ante el público con unas formas completamente diferentes a las de cualquier otro automóvil de la época. Su carrocería parecía llegada del futuro y su tecnología estaba a la altura de aquella imagen. El interior tampoco se parecía al de los coches convencionales. Había espacio de sobra, especialmente para las piernas, una extraordinaria luminosidad y unos asientos de
grandes dimensiones que convertían el habitáculo en un lugar pensado ante todo para viajar con comodidad.
El puesto de conducción era igualmente peculiar El salpicadero incorporaba los aireadores en los extremos y una instrumentación de disposición horizontal. Detrás de un llamativo volante de un solo brazo aparecía la palanca del cambio, colocada casi verticalmente. Hasta los pedales requerían cierta adaptación. El acelerador tenía una configuración convencional, pero el freno era un elemento con forma 6
similar a un pequeño hongo situado directamente sobre el suelo. A su lado se encontraba el mando correspondiente al freno de estacionamiento. Y esas eran solamente algunas de sus particularidades
Una tecnología que rompía con lo establecido El DS escondía numerosas soluciones técnicas que lo diferenciaban de cualquier automóvil convencional. Entre ellas estaba la posibilidad de modificar la altura de la carrocería gracias a su sistema de suspensión hidroneumática.
También llamaba la atención la diferente anchura de los neumáticos delanteros y traseros, así como un sistema de fijación de las ruedas bastante poco habitual. Las transmisiones incorporaban soluciones específicas, con diferentes tipos de crucetas en los extremos de los palieres. Todo ello contribuía a crear un automóvil cuya conducción y mantenimiento adecuado exigían conocimientos diferentes de los habituales. Incluso antes de su lanzamiento, el DS había generado una enorme expectación. Los rumores sobre sus características habían alimentado la
curiosidad del público y, una vez presentado, la respuesta fue inmediata. Los pedidos realizados durante aquella primera jornada llegaron a superar la capacidad de producción prevista para todo un año.
El origen del nombre “Tiburón” Aunque oficialmente era conocido como DS, pronto comenzó a popularizarse otro nombre: Tiburón. La explicación más evidente estaba en su aspecto. Su perfil bajo, el frontal afilado y las formas aerodinámicas recordaban a la silueta de un escualo.
A lo largo de su producción, el DS experimentó diferentes modificaciones en su frontal, pero la transformación más importante apareció con la tercera generación del frontal. La incorporación de los característicos faros dobles carenados obligó a rediseñar las aletas delanteras. El resultado no solo fue visualmente más limpio, sino también más eficiente desde el punto de vista aerodinámico. El coeficiente aerodinámico pasó aproximadamente de 0,38 a 0,32, una cifra extraordinaria para un automóvil de aquella época. Los nuevos faros estaban integrados en una cápsula específica
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y algunos de ellos incorporaban sistemas de orientación vinculados
Una gama de motores que fue creciendo La evolución del modelo también afectó a sus motores. Durante los primeros años se utilizaron propulsores de 1.911 centímetros cúbicos, con una arquitectura de carrera larga. La potencia fue aumentando progresivamente hasta situarse alrededor de los 83 CV gracias, entre otras mejoras, a una culata de aluminio. Más adelante llegaron motores de carrera más corta y diferentes
cilindradas. La gama pasó por mecánicas de aproximadamente 2,0, 2,2 y 2,3 litros, con incrementos progresivos de potencia. En su evolución final, el DS 23 con inyección alcanzó alrededor de 141 CV SAE a 5.500 rpm, una cifra considerable para un automóvil concebido originalmente en los años cincuenta. También hubo diferentes posibilidades de transmisión. El DS podía equipar cajas manuales de cuatro o cinco velocidades, sistemas de accionamiento mecánico o hidráulico y, en determinadas versiones, una transmisión automática Borg-Warner de tres relaciones.
Un automóvil lleno de contrastes Quizá una de las características más curiosas del DS sea precisamente la enorme mezcla de modernidad y soluciones que hoy parecen
completamente anacrónicas. Mientras su suspensión hidroneumática, su aerodinámica, sus sistemas de iluminación o su peculiar arquitectura técnica representaban una auténtica revolución, algunos detalles pertenecían claramente a otra época. Por ejemplo, los DS e ID equipados con cambio de cuatro velocidades podían arrancarse mediante manivela. Una solución difícil de imaginar en un automóvil que, al mismo tiempo, estaba mostrando al mundo cómo podía ser el coche del futuro. Y probablemente ahí reside parte de la fascinación que todavía despierta el Citroën DS: fue un automóvil lleno de contradicciones, pero precisamente esa combinación de innovación, extravagancia y confort fue la que terminó convirtiéndolo en un vehículo irrepetible. 9
El tiburón del futuro ¿Llegará? La división de lujo francesa DS Automobiles ha confirmado que trabaja en el desarrollo del retorno de este mítico vehículo:Reinvención eléctrica: Se proyecta como un buque insignia premium y 100% eléctrico con baterías de alta densidad que buscan redefinir la autonomía del sector.Diseño e identidad: El diseñador jefe de la marca, Thierry Métroz, lidera el proyecto para reinterpretar la silueta aerodinámica de gota de agua y el capó
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descendente que le valieron el apodo de Tiburón al modelo clásico.Posicionamiento: No será una mera copia retro, sino un modelo hipertecnológico orientado al confort absoluto y a competir en el segmento más alto del mercado automotriz.
A PRUEBA
De Oviedo a Bilbao al volante del CUPRA Formentor VZ Extreme
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Un viaje por la costa cantábrica sirve como escenario para poner a prueba el lado más familiar de uno de los SUV deportivos más llamativos del momento. Cuatro pasajeros, equipaje para el fin de semana y una ruta que combina autopista, mar, curvas y buena mesa.
Hay coches que invitan a viajar y otros que parecen pedir carretera. El CUPRA Formentor VZ Extreme pertenece claramente al segundo grupo. Su aspecto, sus llantas de 19 pulgadas, los asientos CUP Bucket y una mecánica que, en la versión 2.0 TSI de 333 CV con tracción 4Drive, alcanza los 250 km/h y acelera de 0 a 100 km/h en 4,8 segundos, dejan claro desde el primer vistazo que estamos ante algo más que un SUV familiar. Pero esta vez el reto no consiste en buscar una carretera de montaña para comprobar hasta dónde llega su carácter deportivo. El escenario es mucho más cotidiano: OviedoBilbao, con una familia de cuatro
miembros a bordo y una parada gastronómica en San Vicente de la Barquera. Porque, al final, también es una buena manera de descubrir un coche: utilizarlo como lo haría una familia durante una escapada de fin de semana.
9:00 h. Oviedo: cuatro pasajeros y un maletero La mañana comienza en Oviedo. El conductor ocupa su puesto, los dos niños —de 6 y 11 años— se acomodan en las plazas traseras y el maletero recibe las bolsas necesarias para una escapada de dos días. El Formentor VZ Extreme tiene
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cinco plazas y unas dimensiones exteriores de 4,45 metros de longitud. La configuración concreta del maletero depende de la motorización, pero la gama actual ofrece una capacidad que llega hasta los 450 litros. El interior deja claro desde el primer momento que CUPRA no ha querido convertir al Formentor en un SUV convencional. Los asientos CUP Bucket, el ambiente deportivo y la pantalla central de 12,9 pulgadas crean una atmósfera más próxima a la de un deportivo que a la de un vehículo familiar tradicional. El sistema de sonido Sennheiser AMBEO, disponible dentro del equipamiento Extreme, añade otro ingrediente al viaje. Los niños, entretanto, tienen una misión mucho más importante: decidir la música. Desde Oviedo tomamos la A-8 hacia el este. Es una carretera que permite apreciar una de las principales virtudes del Formentor: su capacidad para combinar una respuesta contundente con una utilización sencilla. La versión VZ Extreme 2.0 TSI de 14
333 CV utiliza cambio DSG de siete velocidades y tracción integral 4Drive. Sobre el papel son cifras importantes; en la práctica, lo interesante para este viaje es que toda esa potencia no obliga a conducir permanentemente de forma deportiva. El Formentor puede ser rápido cuando se necesita, pero también permite viajar con tranquilidad, manteniendo un ambiente confortable dentro del habitáculo. Y eso, con dos niños a bordo, importa bastante más que cualquier cifra de aceleración. Mientras dejamos atrás la costa asturiana, el paisaje empieza a convertirse en parte de la prueba. El verde de las montañas, los pequeños valles y las primeras vistas del Cantábrico hacen que la ruta tenga un atractivo propio.
San Vicente de la Barquera: parada obligatoria A media mañana hacemos una parada en San Vicente de la Barquera. La localidad cántabra parece diseñada para que cualquier viaje por la costa tenga que
San Vicente de La Barquera.
detenerse aquí. El paisaje cambia completamente. El coche queda aparcado y comienza otro tipo de recorrido: calles, puerto, ría, barcos y unas vistas que recuerdan que estamos en una villa cuya relación con el mar sigue muy presente. La bahía, los arenales y el entorno de Oyambre forman uno de los paisajes más reconocibles de esta parte de Cantabria. Los niños aprovechan para estirar las piernas y los mayores para hacer fotografías. El Formentor, con sus proporciones compactas y su imagen deportiva,
tampoco pasa desapercibido cuando queda estacionado junto al paisaje marinero. Pero la auténtica prueba de San Vicente todavía está por llegar.
Hora de comer: el sabor del Cantábrico En San Vicente de la Barquera, hablar de gastronomía es hablar necesariamente de pescado y marisco. Y hay un plato que resume especialmente bien la identidad marinera de la localidad: el sorropotún. Se trata de un guiso tradicional elaborado fundamentalmente con bonito, patata y cebolla, relacionado con la cocina de los pescadores del 15
Sorropotún.
Cantábrico. Actualmente es uno de los grandes emblemas gastronómicos de la villa.
La familia se sienta a la mesa. Para los mayores, sorropotún. Para compartir, pescado del Cantábrico y algún entrante. Los pequeños tienen sus propias preferencias — porque ninguna prueba de un automóvil garantiza que un niño acepte un plato nuevo— y el menú termina con sobaos y quesada, dos clásicos de la repostería cántabra. Los productos de los valles cercanos y los postres tradicionales forman también parte de la gastronomía local. 16
El resultado es curioso: después de varias horas hablando del motor, las prestaciones y la tecnología, la conversación termina girando alrededor de la comida. Y quizá eso también sea viajar.
De nuevo a la carretera: San Vicente-Bilbao Con el café terminado, toca volver al Formentor. El recorrido hasta Bilbao nos permite comprobar otra faceta del coche: la convivencia entre prestaciones y utilización cotidiana. El VZ Extreme incorpora elementos claramente deportivos, como los
frenos de alto rendimiento, las llantas de 19 pulgadas y los asientos CUP Bucket. También puede incorporar tecnologías de asistencia a la conducción como control de crucero adaptativo, asistente de
Cantabria y Euskadi. El paisaje se vuelve progresivamente más urbano y, después de varias horas de viaje, Bilbao aparece como destino final.
mantenimiento de carril, reconocimiento de señales y sistemas de ayuda al aparcamiento, dependiendo de la configuración.
Los niños han superado la prueba con una nota inesperadamente alta: ninguno pregunta cuánto falta.
Bilbao: final de etapa Para una familia, este equipamiento tiene más importancia que la capacidad de acelerar de 0 a 100 km/h en 4,8 segundos. La carretera discurre entre
Llegamos a Bilbao por la tarde. El Formentor ha pasado por todos los escenarios que se pueden pedir a una escapada cantábrica: ciudad, autopista, carreteras costeras, paisaje, gastronomía y familia. 17
Bilbao.
Y precisamente ahí está la clave de este viaje. El CUPRA Formentor VZ Extreme nace con una personalidad deportiva muy marcada. La versión de 333 CV ofrece 4Drive, cambio DSG y unas prestaciones propias de un automóvil de altas prestaciones. Pero durante nuestra ruta hemos descubierto que su carácter no desaparece cuando aparecen maletas, niños y paradas para comer. Al contrario: es precisamente en ese uso cotidiano donde resulta interesante comprobar cómo conviven sus dos personalidades. Por un lado está el CUPRA que 18
pide una carretera de curvas. Por otro, el coche que puede llevar a una familia de cuatro personas desde Oviedo hasta Bilbao, hacer una parada en San Vicente de la Barquera y llegar al destino con ganas de seguir descubriendo la ciudad. La conclusión de nuestro viaje no la pone una cifra. La pone una escena: cuatro pasajeros bajando del coche en Bilbao, los niños preguntando qué vamos a visitar ahora y los mayores recordando el sorropotún de San Vicente. El coche ha cumplido su parte.
ESCAPADAS FIN DE SEMANA
Rascafría Naturaleza y Montaña a las puertas de Madrid
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En el corazón del valle del Lozoya, rodeado de bosques, montañas y ríos, Rascafría es uno de esos lugares donde el paisaje se convierte en protagonista. El municipio madrileño ofrece naturaleza, historia y tranquilidad en pleno Parque Nacional de la Sierra de Guadarrama.
Un pueblo entre montañas Rascafría se encuentra en el noroeste de la Comunidad de Madrid, dentro del valle del Lozoya y a los pies de la Sierra de Guadarrama. Su ubicación, rodeada de montañas y grandes masas forestales, ha convertido a la localidad en uno de los destinos de naturaleza más conocidos de la región. El paisaje cambia con las estaciones. En otoño, los bosques adquieren tonos amarillos y rojizos; en invierno, la nieve transforma las cumbres; mientras que la primavera
y el verano llenan de color los caminos y las orillas de los ríos.
El bosque como protagonista Uno de los grandes atractivos de Rascafría es su entorno natural. Los senderos permiten adentrarse en bosques de pinos, robles y otras especies propias de la montaña madrileña. Entre ellos destaca el bosque de Finlandia, un rincón especialmente llamativo por sus árboles, su pequeño lago y su ambiente tranquilo. El río Lozoya también desempeña un papel fundamental en el paisaje. 21
Sus aguas recorren el valle y acompañan algunos de los caminos más frecuentados por senderistas y visitantes.
El monasterio de El Paular La historia también tiene un lugar destacado en Rascafría. A pocos kilómetros del núcleo urbano se encuentra el Monasterio de Santa María de El Paular, fundado a finales del siglo XIV y considerado uno de los grandes monumentos históricos de la Comunidad de Madrid. 22
El monasterio fue durante siglos un importante centro religioso y cultural. Su presencia, junto al paisaje de montaña, forma uno de los conjuntos más característicos del valle del Lozoya.
Un destino para caminar Rascafría es, sobre todo, un lugar para disfrutar al aire libre. Sus numerosas rutas permiten recorrer bosques, riberas y zonas de montaña con diferentes niveles de dificultad. Entre los lugares más
conocidos se encuentran las Cascadas del Purgatorio, un conjunto de saltos de agua al que se llega a través de una ruta entre bosques. La localidad también es punto de partida para actividades relacionadas con la montaña y la naturaleza, desde senderismo hasta rutas familiares y recorridos por el entorno del Parque Nacional.
Naturaleza con identidad propia Rascafría ha sabido conservar el
carácter de un pueblo de montaña sin renunciar a su atractivo turístico. Sus calles, su arquitectura tradicional, el monasterio y, sobre todo, el paisaje forman un conjunto que permite descubrir una cara diferente de Madrid. Más allá de la capital y de sus grandes ciudades, la Comunidad de Madrid guarda espacios donde el tiempo parece avanzar más despacio. Rascafría es uno de ellos: un refugio entre montañas donde historia y naturaleza se encuentran a orillas del Lozoya.
TRADICIONES
Vaqueiros de Alzada.
Nómadas de las montañ
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Una forma de vida marcada por el movimiento, la ganadería y las montañas Durante siglos, en las montañas del occidente de Asturias vivió una comunidad con una forma de vida muy particular. Eran los vaqueiros de alzada, un grupo estrechamente relacionado con la ganadería y con el desplazamiento estacional entre los pueblos de invierno y las brañas de verano.
Su nombre procede de su actividad tradicional, vinculada al cuidado del ganado vacuno, y de la expresión «alzada», relacionada con el desplazamiento hacia las zonas altas de la montaña. Cuando llegaba el buen tiempo, familias enteras abandonaban sus asentamientos de invierno y emprendían el camino hacia las brañas, donde permanecían durante los meses de
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verano junto a sus animales. No se trataba simplemente de una mudanza. Era una manera de entender la vida que condicionaba el trabajo, la vivienda, las relaciones familiares y las costumbres.
Una vida entre dos mundos El calendario de los vaqueiros estaba marcado por las estaciones. Durante los meses fríos
ñas asturianas
permanecían en los pueblos situados a menor altitud, donde las condiciones eran más favorables. Con la llegada de la primavera comenzaba el desplazamiento hacia las zonas altas. La marcha podía realizarse con familias, animales y enseres. En las
brañas encontraban pastos abundantes para el ganado, que constituía la base de su economía. Allí se desarrollaba una vida sencilla y dura, adaptada completamente al medio. El ganado proporcionaba leche, carne y otros recursos, mientras que la agricultura y 25
diferentes trabajos artesanales completaban las necesidades de las familias. Las brañas se convirtieron así en una de las principales señas de identidad de los vaqueiros. Eran pequeños asentamientos de montaña formados por viviendas y construcciones destinadas a guardar animales y almacenar productos. Algunas de estas brañas todavía pueden visitarse hoy y permiten imaginar cómo era aquella vida ligada a la montaña. 26
Una sociedad con sus propias costumbres Los vaqueiros desarrollaron una identidad cultural propia que se manifestó en sus tradiciones, su forma de hablar, sus fiestas, sus canciones y sus costumbres familiares. Durante mucho tiempo mantuvieron una fuerte vida comunitaria y relaciones especialmente estrechas entre las familias. El matrimonio, la transmisión de las propiedades y la
«Una de las manifestaciones más conocidas de esta separación se produjo en determinadas iglesias, donde tradicionalmente existían espacios diferenciados para los vaqueiros» organización del trabajo estaban muy relacionados con esta forma de vida. También desarrollaron una cultura oral muy rica. Canciones, historias y relatos transmitidos de generación en generación ayudaron a conservar la memoria colectiva. Sin embargo, los vaqueiros también tuvieron que enfrentarse durante siglos a la marginación social. En algunos lugares fueron considerados diferentes por otros
habitantes de Asturias y sufrieron discriminación. Una de las manifestaciones más conocidas de esta separación se produjo en determinadas iglesias, donde tradicionalmente existían espacios diferenciados para los vaqueiros. Estas diferencias reflejaban una división social que fue desapareciendo progresivamente con el paso del tiempo.
El trabajo como forma de supervivencia La vida vaqueira exigía un enorme esfuerzo físico. El cuidado del ganado ocupaba buena parte del día y las condiciones de las montañas podían ser especialmente duras. Había que preparar los desplazamientos, mantener las viviendas, cuidar los animales y aprovechar al máximo los recursos disponibles. La ganadería era el eje de la economía, pero no era la única actividad. Los vaqueiros también participaron en el comercio y en diferentes trabajos relacionados con los productos de la montaña. Su movilidad favorecía además los intercambios entre diferentes territorios. Los caminos que utilizaban para trasladarse entre los asentamientos de invierno y las brañas formaban parte de una red de comunicaciones fundamental para su modo de vida.
Las brañas, el corazón de su cultura Hablar de los vaqueiros es hablar necesariamente de las brañas. Estos pequeños asentamientos de 28
montaña constituyen uno de los elementos más característicos de su patrimonio. En ellas se encontraban las viviendas y las construcciones necesarias para desarrollar la actividad ganadera durante el verano. La arquitectura tradicional estaba adaptada al clima y a los materiales disponibles. Piedra, madera y cubiertas vegetales formaban parte
de muchas de estas construcciones. Entre las brañas más conocidas se encuentran La Pornacal, en Somiedo, y Mumián, también en el concejo de Somiedo. Conservan ejemplos de arquitectura tradicional
y permiten descubrir cómo se organizaba la vida de estas comunidades. El paisaje que las rodea ayuda además a comprender por qué los vaqueiros escogieron estos lugares. Los pastos de altura ofrecían durante el verano unas condiciones especialmente favorables para el ganado.
los cambios económicos, la emigración y la transformación de las actividades ganaderas hicieron que el desplazamiento estacional perdiera importancia. Las nuevas carreteras y los cambios en las formas de producción permitieron una vida más estable y redujeron la necesidad de trasladarse con el ganado entre diferentes asentamientos. Poco a poco, muchas familias abandonaron la trashumancia tradicional y se establecieron de forma permanente en pueblos y ciudades. Pero el final de aquella forma de vida no significó la desaparición de la cultura vaqueira.
Un patrimonio que permanece
El final de una forma de vida El mundo de los vaqueiros comenzó a transformarse profundamente durante los siglos XIX y XX. La mejora de las comunicaciones,
Hoy, los vaqueiros de alzada forman parte inseparable de la historia y del patrimonio cultural de Asturias. Su memoria se conserva a través de las brañas, las construcciones tradicionales, las fiestas, la música y los testimonios de las familias que mantienen vivo su recuerdo. Uno de los acontecimientos más conocidos es la Vaqueirada de Aristébano, celebrada en el concejo de Valdés. Esta fiesta mantiene 29
elementos vinculados a las tradiciones vaqueiras y se ha convertido en una de las manifestaciones culturales más conocidas relacionadas con este grupo. El interés por los vaqueiros también ha aumentado gracias al turismo cultural y de naturaleza. Recorrer las antiguas rutas de trashumancia y visitar las brañas permite descubrir un paisaje que no puede entenderse completamente sin conocer la historia de quienes lo habitaron.
Una historia escrita en las montañas La historia de los vaqueiros de alzada es, en realidad, la historia de una relación muy particular entre las personas y el territorio. Durante generaciones, estas familias organizaron su existencia siguiendo el ritmo de las estaciones. Subir a las brañas en primavera y regresar a 30
los pueblos de invierno con la llegada del frío no era una tradición anecdótica: era la base de su supervivencia. Su cultura nació de esa adaptación a la montaña y sobrevivió a pesar de las dificultades y de la discriminación que sufrieron durante siglos. Hoy, cuando aquella forma de vida prácticamente ha desaparecido, las brañas permanecen como testigos de otro tiempo. Entre sus casas, caminos y prados todavía puede imaginarse el sonido de los animales, el trabajo de las familias y las largas jornadas de quienes hicieron de las montañas su hogar. Los vaqueiros de alzada no son solamente una parte del pasado de Asturias. Son una de las expresiones más singulares de la cultura rural asturiana y el recuerdo de una forma de vida construida al ritmo de las montañas.
CONDUCIR
Carreteras con emoción
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Hay carreteras que sirven simplemente para llegar y otras que convierten cada kilómetro en una experiencia. En España existen recorridos que atraviesan gargantas imposibles, ascienden entre grandes montañas, bordean el Mediterráneo o se adentran en paisajes volcánicos. Cinco propuestas para disfrutar del placer de conducir sin tener prisa por llegar.
Cuando la carretera se convierte en paisaje
Un viaje por carretera tiene algo que no ofrecen otros medios de transporte: la posibilidad de detenerse cuando aparece un paisaje inesperado, cambiar de rumbo o descubrir un pequeño pueblo que no figuraba en los planes. Pero hay rutas en las que ni siquiera hace falta desviarse. Son carreteras 32
en las que el propio trayecto se convierte en el gran atractivo. Curvas, desniveles, túneles, desfiladeros y panorámicas acompañan al conductor durante kilómetros. Desde los Picos de Europa hasta la Serra de Tramuntana, estas cinco carreteras ofrecen algunos de los recorridos más llamativos para quienes disfrutan de viajar al volante.
Lagos de Covadonga: subir hasta las montañas de Asturias La carretera AS-262 parte de Cangas de Onís y conduce hacia uno de los paisajes más reconocibles de Asturias. El primer gran destino es Covadonga, donde aparece el santuario rodeado por las montañas de los Picos de Europa. Pero la carretera todavía guarda su mejor escenario. A partir de Covadonga comienza el ascenso hacia
los Lagos de Covadonga, en un recorrido cada vez más montañoso, con curvas, pendientes y espectaculares vistas sobre los valles. Son aproximadamente 21 kilómetros en los que el paisaje cambia constantemente hasta alcanzar los lagos Enol y Ercina. Durante los periodos de mayor afluencia turística existen restricciones al tráfico privado y el acceso puede realizarse mediante transporte público.
N-621: un viaje entre las paredes de La Hermida Pocas carreteras producen una sensación de inmensidad como la N-621 a su paso por el desfiladero de La Hermida. Entre Unquera y Potes, la carretera se introduce durante unos 22 kilómetros entre gigantescas paredes de roca caliza. En algunos puntos, los paredones superan los 600 metros de
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altura y el espacio entre las montañas se estrecha de manera espectacular. Por el fondo discurre el río Deva, acompañado por una vegetación especialmente abundante. El recorrido también permite descubrir la fauna de los Picos de Europa. Con algo de suerte, los buitres leonados pueden observarse sobrevolando las paredes del desfiladero.
Cabo de Gata: carretera con el Mediterráneo al fondo En el extremo sureste de la península, la carretera AL-3115 ofrece un paisaje completamente diferente. El recorrido hacia el Faro de Cabo de Gata atraviesa uno de los espacios naturales más singulares de Andalucía. Aquí predominan los tonos ocres, negros y rojizos de un territorio de origen volcánico,
árido y abierto al Mediterráneo. La carretera pasa junto a las salinas de Cabo de Gata, donde es habitual encontrar numerosas aves. En la parte final, el trazado se hace más estrecho mientras el mar gana protagonismo. El destino es el Faro de Cabo de Gata, junto al espectacular Arrecife de las Sirenas, uno de los miradores más conocidos del parque natural.
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N-260: los Pirineos de este a oeste Hablar de carreteras escénicas españolas obliga a detenerse en la N-260, conocida como Eje Pirenaico. Sus cerca de 500 kilómetros atraviesan el norte de la península desde Portbou hasta Sabiñánigo y permiten descubrir una extraordinaria variedad de paisajes. La carretera pasa por localidades como Aínsa, Boltaña y Puigcerdà y atraviesa numerosos valles y puertos de montaña.
Entre sus tramos más espectaculares se encuentra el Congosto de Ventamillo-Campo, donde la carretera acompaña al río Ésera entre paredes de gran verticalidad. Los puertos de Petralba y Cotefablo añaden además grandes panorámicas desde las alturas. Bosques, embalses, ríos, pueblos y montañas convierten esta ruta en un auténtico recorrido por los paisajes pirenaicos.
Sa Calobra: la carretera de las curvas imposibles En Mallorca se encuentra una de las carreteras más singulares de España. La MA-2141 atraviesa la Serra de Tramuntana y desciende desde el Coll dels Reis hasta el Port de Sa Calobra. Son apenas 13 kilómetros, pero la carretera parece haberse dibujado sobre la montaña a base
de curvas. Una de las más famosas es el Nus de sa Corbata, una vuelta de 360 grados en la que el propio trazado llega a pasar por debajo de sí mismo. La sucesión de curvas cerradas convierte el descenso en una experiencia muy particular, mientras las montañas de la Tramuntana acompañan el recorrido hasta alcanzar el puerto.
RUTAS FORMIDABLES
La mágica ruta de las Xanas Esplendor asturiano
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Entre paredes calizas, bosques y pequeños pueblos de montaña, la Ruta de las Xanas se ha convertido en una de las excursiones más conocidas de Asturias. Un recorrido que combina patrimonio natural, tradición y una de las grandes leyendas de la mitología asturiana.
Pocas rutas de montaña concentran en un recorrido relativamente corto tantos de los elementos que identifican al paisaje asturiano. La Ruta de las Xanas, situada en el concejo de Santo Adriano, atraviesa uno de los desfiladeros más llamativos de la región y se ha consolidado como una de las excursiones de referencia para 38
quienes buscan conocer la montaña central de Asturias. El recorrido comienza en las inmediaciones de Villanueva y se introduce progresivamente en el desfiladero. El camino discurre junto a grandes paredes de roca caliza, con algunos tramos estrechos en los que el desnivel adquiere
especial protagonismo. La espectacularidad del paisaje es precisamente uno de los principales atractivos de una ruta que permite observar desde muy cerca la estructura geológica de la montaña asturiana. El sendero continúa entre zonas de bosque y claros desde los que se abren vistas sobre los valles y las montañas del entorno. La vegetación, muy característica de la Asturias húmeda, cambia con las estaciones y convierte el recorrido en una experiencia diferente durante buena parte del año. El otoño, con los bosques adquiriendo tonos ocres y rojizos, es uno de los momentos de mayor atractivo paisajístico.
Una ruta ligada a la tradición asturiana El nombre de la ruta procede de las xanas, personajes de la mitología tradicional asturiana. La leyenda las describe como seres femeninos vinculados a fuentes, ríos, cuevas y otros lugares relacionados con el agua. Su presencia forma parte de una tradición oral que ha sobrevivido durante generaciones y que continúa estrechamente relacionada con numerosos paisajes rurales del Principado. Esta conexión entre naturaleza y cultura constituye uno de los elementos diferenciadores de la ruta. El visitante no solamente recorre un espacio de gran valor paisajístico, sino que lo hace dentro 39
«Algunos sectores del desfiladero presentan estrechez y desnivel, por lo que es necesario caminar con atención» de un territorio en el que las historias tradicionales siguen formando parte de la identidad local.
Montaña accesible, pero con precauciones Aunque la Ruta de las Xanas está al alcance de senderistas con una 40
preparación física normal, no debe confundirse con un paseo sencillo. Algunos sectores del desfiladero presentan estrechez y desnivel, por lo que es necesario caminar con atención. Las condiciones pueden complicarse después de episodios de lluvia, especialmente por la humedad y el barro.
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La recomendación habitual es utilizar calzado de montaña, llevar agua suficiente y consultar la previsión meteorológica antes de comenzar. También conviene evitar acercarse innecesariamente a los bordes en los tramos más expuestos. La ruta representa, en definitiva, una combinación poco habitual de senderismo, geología, paisaje y cultura popular. Su recorrido permite descubrir en pocas horas 42
algunos de los rasgos más característicos de la montaña asturiana y entender por qué este pequeño desfiladero se ha convertido en uno de los itinerarios naturales más reconocibles del Principado. Las Xanas continúan dando nombre a un paisaje que, más allá de la leyenda, se ha convertido en uno de los grandes escaparates del patrimonio natural de Asturias.
LUGARES MÁGICOS
Zugarramurdi La Cueva de las Brujas
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Entre bosques y montañas del norte de Navarra se esconde una enorme cavidad natural que durante siglos estuvo rodeada de misterio. Las Cuevas de Zugarramurdi son hoy un atractivo turístico, pero sus paredes conservan el recuerdo de una historia marcada por las acusaciones de brujería, los akelarres y el miedo.
Un paisaje que parece sacado de una leyenda
Hay lugares donde la historia parece haberse quedado atrapada entre las rocas. En el pequeño pueblo navarro de Zugarramurdi, muy cerca de la frontera con Francia, uno de esos lugares se encuentra bajo tierra. Es la conocida Cueva de 44
Zugarramurdi, un impresionante espacio natural que ha quedado unido para siempre a las historias de brujas, akelarres y leyendas. La cueva no es una gruta profunda llena de estrechos pasadizos, sino un enorme túnel natural excavado por el paso del agua. En su interior discurre el arroyo Regata del In-
fierno, mientras enormes paredes de roca forman un escenario tan espectacular como misterioso.
El lugar de los akelarres* Pero si Zugarramurdi se ha hecho famoso no es solamente por su paisaje. Su nombre quedó marcado por uno de los episodios más conocidos de la historia de la brujería en España. A comienzos del siglo XVII, varios habitantes de la localidad fueron
acusados de practicar brujería y de participar en reuniones nocturnas conocidas como akelarres. Según las acusaciones de la época, estos encuentros se celebraban en lugares como la propia cueva. Las investigaciones de la Inquisición terminaron provocando uno de los procesos de brujería más importantes de la historia española. En 1610, el proceso celebrado en Logroño acabó con condenas para varios vecinos de la zona.
*Originalmente, akelarre proviene del euskera (akeitz = macho cabrío, y larre = prado), significando literalmente "prado del macho cabrío".
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Entre la historia y la superstición Con el paso del tiempo, la historia de Zugarramurdi ha quedado rodeada de leyendas. Las acusaciones de brujería mezclaron creencias populares, supersticiones y temores propios de aquella época. Hoy, sin embargo, la visita a la cueva permite contemplar aquellos acontecimientos desde una perspectiva histórica. Las personas acusadas formaban parte de comunidades rurales en las que 46
muchas tradiciones y conocimientos populares podían ser interpretados de forma diferente por las autoridades.
Una cueva que sigue fascinando El visitante que recorre actualmente las Cuevas de Zugarramurdi encuentra un paisaje dominado por la roca, el agua y la vegetación. El enorme espacio de la cavidad, conocido como Sorginen Leizea, impresiona por sus dimensiones y por el ambiente que crea la combinación de naturaleza y silencio. El entorno también ayuda a entender el origen de tantas leyendas. Los bosques, la niebla, las montañas y el aislamiento de los pueblos del Pirineo navarro crearon durante siglos un escenario perfecto para his-
torias de misterio.
Mucho más que una leyenda Caminar hoy por la cueva resulta muy distinto de imaginar aquellos antiguos akelarres. Ya no hay miedo en sus rincones, pero sí una poderosa sensación de estar entrando en un lugar cargado de memoria. Las Cuevas de Zugarramurdi son, en definitiva, mucho más que un atractivo turístico. Son un punto de encuentro entre naturaleza, historia y tradición popular. Un lugar que recuerda cómo, en otros tiempos, aquello que no podía explicarse fácilmente podía convertirse en superstición y terminar cambiando para siempre la vida de quienes habitaban estas montañas. Reuniones nocturnas, cuevas, música y rituales. Durante siglos, los
Los Akelarres: Entre la historia y la leyenda akelarres fueron rodeados de misterio y miedo. Pero detrás de las leyendas existe también una historia marcada por la superstición y las persecuciones por brujería.
Reuniones bajo la noche La palabra akelarre procede del euskera y hace referencia a un prado situado junto a la localidad navarra de Zugarramurdi. Con el tiempo, el término pasó a utilizarse para describir supuestas reuniones nocturnas relacionadas con la brujería. Según las creencias de la época, en estos encuentros las personas acusadas de brujería se reunían para celebrar rituales, bailar, comer y beber. Las historias fueron creciendo con el paso de los años, mezclando tradiciones populares, imaginación y acusaciones.
El miedo a la brujería Los akelarres adquirieron especial protagonismo durante los siglos XVI y XVII, cuando las autoridades religiosas y civiles persiguieron las prácticas consideradas brujería. En Navarra, estas acusaciones alcanza48
ron una gran intensidad. Y como hemos relatado, uno de los episodios más conocidos tuvo lugar en Zugarramurdi. En 1610, varias personas fueron juzgadas en el famoso proceso de Logroño, acusadas de participar en aquelarres y practicar brujería.
Entre realidad y leyenda Hoy resulta difícil separar completamente los hechos históricos de las historias que se fueron construyendo posteriormente. Muchas de las acusaciones estaban relacionadas con supersticiones y con el miedo existente en aquellas comunidades. Los akelarres forman actualmente parte de la tradición cultural y del imaginario popular del País Vasco y Navarra. Lugares como las Cuevas de Zugarramurdi conservan la memoria de aquella época y permiten acercarse a una historia en la que miedo, superstición, naturaleza y leyenda terminaron mezclándose hasta crear uno de los relatos más conocidos de la cultura popular del norte de España.
ESCAPADAS FIN DE SEMANA
Comuneros de Castilla Cuando Castilla se rebeló contra su rey
L
Primavera de 1520. Castilla está inquieta. Carlos I, un joven rey nacido en Flandes, acaba de llegar al trono de un territorio que apenas conoce. A su alrededor se acumulan consejeros extranjeros y, mientras tanto, las ciudades castellanas tienen la sensación de que sus intereses están quedando en segundo plano.
Carlos necesita dinero para sus proyectos europeos y para su elección como emperador del Sacro Imperio Romano Germánico. Castilla debe pagar una parte importante de ese esfuerzo. El malestar crece y, en varias ciudades, comienza a extenderse una idea: el rey debe escuchar a Castilla antes de exigirle nuevos sacrificios.
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Toledo, Segovia, Salamanca, Valladolid, Ávila, Burgos y otras ciudades se convierten en focos de protesta. Lo que comienza como una crisis política terminará transformándose en una rebelión abierta contra la Corona. Así nacen las Comunidades de Castilla.
«…para muchos castellanos había un problema fundamental: ¿para quién gobernaba Carlos?» Un rey demasiado lejano Carlos de Habsburgo había heredado una enorme cantidad de territorios. Además de Castilla y Aragón, su familia controlaba importantes dominios europeos y, tras su elección imperial en 1519, sus responsabilidades aumentaron todavía más. Pero para muchos castellanos había un problema fundamental: ¿para quién gobernaba Carlos? El nuevo monarca había llegado
acompañado de personas procedentes de los Países Bajos y otros territorios europeos, algunas de las cuales ocuparon puestos importantes. Esta situación provocó críticas entre quienes consideraban que los castellanos estaban perdiendo influencia en su propio reino. La cuestión económica agravó el conflicto. Carlos necesitaba recursos para mantener su política internacional y las Cortes 51
castellanas aprobaron importantes cantidades de dinero para la Corona. Para muchas ciudades, aquello era demasiado. Las protestas aumentaron y algunas comenzaron a exigir que las Cortes tuvieran mayor protagonismo y que los recursos de Castilla fueran utilizados teniendo en cuenta las necesidades del propio reino.
La rebelión toma las calles En 1520, el conflicto pasó de las protestas a la rebelión. Toledo se convirtió en uno de los principales 52
centros del movimiento y otras ciudades siguieron su ejemplo. Los representantes de las ciudades rebeldes crearon la Santa Junta, una organización destinada a coordinar el movimiento. La Junta se reunió inicialmente en Ávila y posteriormente en Tordesillas. Los comuneros no formaban un grupo completamente homogéneo. Entre ellos había comerciantes, artesanos, miembros de las élites urbanas y representantes de distintos sectores de las ciudades. Todos, sin embargo, compartían en mayor o menor medida el rechazo
a determinadas actuaciones de la Corona y la defensa de un mayor papel de las instituciones castellanas. En Tordesillas, los comuneros intentaron además obtener el reconocimiento de Juana I de Castilla, la madre de Carlos, que permanecía recluida allí. La figura de Juana tenía una enorme importancia simbólica: era la reina legítima de Castilla y su reconocimiento podía dar una mayor legitimidad al movimiento. Pero la situación se complicaba rápidamente.
Padilla, Bravo y Maldonado: los rostros de la rebelión La rebelión necesitaba dirigentes capaces de enfrentarse militarmente a las fuerzas de la Corona. Tres nombres pasarían a la historia: Juan de Padilla, representante de Toledo, se convirtió en el principal dirigente militar comunero. Juan Bravo, procedente de Segovia, asumió también importantes responsabilidades militares. Francisco Maldonado, representante de Salamanca, completó el grupo de los tres grandes líderes que
acabarían convirtiéndose en símbolos de las Comunidades. Mientras ellos organizaban sus fuerzas, Carlos I y sus partidarios reunían un ejército para recuperar el control del territorio. El enfrentamiento parecía inevitable.
Villalar, el día que terminó la rebelión La primavera de 1521 sería decisiva. El ejército comunero se encontraba en una situación cada vez más complicada y sus fuerzas no estaban en condiciones de enfrentarse con garantías al ejército realista. El 23 de abril, cerca de Villalar, en la actual provincia de Valladolid, ambos ejércitos se encontraron. La batalla fue breve y terminó con una contundente derrota comunera. Padilla, Bravo y Maldonado fueron capturados. Al día siguiente, 24 de abril de 1521, los tres fueron ejecutados. La noticia recorrió Castilla. Para los partidarios de Carlos I, Villalar significaba la victoria definitiva sobre la rebelión. Para los comuneros, aquel día se convertiría con el tiempo en el símbolo de su derrota.
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«Cinco siglos después, los nombres de Padilla, Bravo y Maldonado continúan formando parte de la memoria histórica de Castilla»
Pero la historia todavía no había terminado.
María Pacheco, la última resistencia Tras la muerte de Juan de Padilla, su esposa, María Pacheco, se convirtió en una de las figuras más importantes de la resistencia. Desde Toledo continuó defendiendo la causa comunera mientras otras ciudades iban aceptando la autoridad real. La resistencia toledana se prolongó durante meses, pero finalmente la
ciudad capituló en 1522. Con ello desapareció el último gran foco de resistencia y la rebelión quedó definitivamente derrotada. Carlos I había ganado la guerra. Pero había quedado demostrado que gobernar Castilla no iba a ser una tarea sencilla.
¿Una revolución o una defensa de las libertades castellanas? Durante siglos, los comuneros han sido interpretados de maneras muy diferentes. En el siglo XVI fueron considerados
«La rebelión fue mucho más compleja que una simple lucha entre "el pueblo" y "el rey"»
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rebeldes derrotados por la autoridad real. Sin embargo, siglos después, especialmente durante el XIX, los liberales españoles recuperaron su memoria y comenzaron a verlos como defensores de las libertades y de la participación política. Esta interpretación convirtió a Padilla, Bravo y Maldonado en auténticos símbolos. Sin embargo, los historiadores actuales intentan analizar las Comunidades dentro de su propio tiempo. Los comuneros no defendían una democracia moderna tal y como hoy la entendemos. Sus
reivindicaciones estaban relacionadas con las tradiciones políticas de Castilla, el papel de las Cortes, las ciudades y la relación entre el rey y el reino. La rebelión fue, por tanto, mucho más compleja que una simple lucha entre "el pueblo" y "el rey".
El legado de Los Comuneros Cinco siglos después, los nombres de Padilla, Bravo y Maldonado continúan formando parte de la memoria histórica de Castilla. La Guerra de las Comunidades fue un conflicto político, económico y social que enfrentó a numerosas
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ciudades castellanas con la Corona durante los primeros años del reinado de Carlos I. Su derrota en Villalar no significó únicamente el final de una rebelión. También marcó un momento importante en la evolución política de Castilla y de la Monarquía Hispánica.
Los comuneros perdieron la batalla, pero su historia sobrevivió Con el paso del tiempo, su figura fue utilizada para representar diferentes ideas sobre el poder, las libertades y la participación política. Precisamente por eso, la historia de las Comunidades continúa despertando interés entre historiadores y aficionados a la historia. En Villalar terminó la rebelión. Pero comenzó la leyenda.
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Padilla, Bravo y Maldonado fueron ejecutados en 1521, pero sus nombres quedaron ligados para siempre a uno de los episodios más singulares y controvertidos de la historia de Castilla.
DEPORTE
HYROX:
EL DEPORTE QUE PONE TODO A PRUEBA
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Correr, empujar, tirar, levantar y volver a correr. Así es la competición que está revolucionando el mundo del fitness. Hay deportes que exigen velocidad, otros fuerza y otros resistencia. HYROX pretende reunirlo todo en una misma competición. Nacido en Alemania en 2017, este nuevo formato deportivo se ha extendido rápidamente por todo el mundo y cada vez cuenta con más participantes.
Su fórmula es sencilla de entender, aunque muy exigente de completar: ocho kilómetros de carrera combinados con ocho estaciones de ejercicios funcionales. El participante corre un kilómetro y, a continuación, realiza una prueba antes de volver a correr. Y así sucesivamente hasta alcanzar la meta. El recorrido comienza con 1.000 metros de SkiErg, una máquina que reproduce el movimiento del esquí de fondo. Después llega el empuje de un trineo, seguido de otro kilómetro de carrera y una nueva estación: tirar del trineo mediante una cuerda. La competición continúa con burpee broad jumps, 1.000 metros
de remo, el farmer's carry — transportar pesas caminando—, zancadas con un saco de arena y, como última estación, los conocidos wall balls, lanzamientos de un balón medicinal contra una pared. El resultado es una prueba en la que no basta con ser un buen corredor o tener mucha fuerza. La clave está en conseguir combinar ambas capacidades y, sobre todo, saber administrar el esfuerzo.
La estrategia también cuenta En HYROX, comenzar demasiado rápido puede salir caro. Después de cada estación hay que volver a correr, y la fatiga se va acumulando. Por eso, mantener un ritmo adecuado y reservar energía para la 59
específicos de HYROX, combinando carrera, fuerza y ejercicios funcionales.
Mucho más que una moda
parte final puede ser tan importante como la propia condición física. Además, existen diferentes categorías y modalidades, incluyendo competiciones individuales, por parejas y relevos, así como divisiones según el nivel y la edad. Esto permite que puedan participar tanto deportistas experimentados como personas que simplemente buscan enfrentarse a un nuevo reto. Su crecimiento también ha provocado que muchos gimnasios incorporen entrenamientos 60
Una de las razones de su popularidad es precisamente su sencillez. El público sabe en todo momento qué está ocurriendo: un kilómetro de carrera, una estación; otro kilómetro, otra estación. No existen complicadas reglas que dificulten seguir la competición. HYROX se encuentra en un punto intermedio entre el running, el fitness y el entrenamiento funcional. Su objetivo no es encontrar al deportista más rápido ni al más fuerte, sino a quien sea capaz de mantener un alto rendimiento cuando tiene que correr y trabajar la fuerza una y otra vez. En definitiva, HYROX propone un desafío completo en el que resistencia, fuerza, estrategia y capacidad de sufrimiento se unen en una única prueba. Ocho kilómetros. Ocho estaciones. Un solo objetivo: llegar a la meta.
LITERATURA
Libros recomendados
El baile de las mareas Laura Portas Vila de Pazos, principios del siglo XX. Aurora es una joven mariscadora a punto de casarse. Su lucha por labrarse un futuro da un giro cuando empieza a trabajar como sirvienta en un pazo señorial. Allí no solo se adentra en un mundo noble e hidalgo, sino que se convierte en la protagonista de una historia de amor, misterio e intereses cruzados entre las familias más poderosas de la villa. Rodeada de traiciones y envuelta en el aura enigmática de una Galicia tan mágica como misteriosa, Aurora deberá sobreponerse a su origen humilde para vencer las dificultades que se le presentan y reconstruir su vida. En su primera y fascinante novela, Laura Portas, natural de Cambados, recrea los escenarios que la vieron crecer para explorar una época sobre la que se ha documentado a 62
la perfección. Todo lector que entre en esta novela emprenderá un apasionante viaje por las Rías Baixas de hace cien años, una tierra marinera de albariño, pazos, leyenda, pasiones y belleza sin igual.
Spania El Secreto De Las Orcas Fernando López-Mirones Desde hace siglos, la historia oficial ha situado el nacimiento de las grandes culturas en Oriente y el Mediterráneo oriental. Sin embargo, en las orillas del Atlántico, entre África y España, perviven indicios de un pasado mucho más antiguo, complejo y deliberadamente olvidado. En Spania, el secreto de las orcas, Fernando López-Mirones propone una lectura radicalmente nueva del pasado remoto, apoyada en la biología, la arqueología, la mitología, la genética y la lingüística. A través de una profunda y rigurosa investigación desarrollada durante más de treinta años, el autor recorre el estrecho de Gibraltar, el norte de África y las costas atlánticas para rastrear los vestigios de una civilización anterior a las conocidas, cuyo legado habría sido fragmentado, renombrado y ocultado por las culturas posteriores. La clave que propone está en el animal más inteligente de los océanos. ¿Y si el origen de la civilización estuviera ligado a una antigua alianza entre humanos, orcas y atunes rojos?
Topónimos, símbolos, relatos clásicos, migraciones humanas, grandes bibliotecas desaparecidas y antiguos cultos marinos se entrelazan en un relato que cuestiona los cimientos mismos de la historiografía tradicional. Nada es casual: ni los nombres, ni los mitos, ni los silencios. Este libro no pretende ofrecer respuestas cómodas, sino invitar al lector a mirar de nuevo el mapa, el mar y la historia con otros ojos. Porque quizá el mayor secreto del pasado no sea lo que se perdió., sino lo que nunca nos contaron. 63
CINE
Wild Horse Nine Wild Horse Nine es una película británica de comedia negra, escrita y dirigida por Martin McDonagh, y protagonizada por John Malkovich, Sam Rockwell, Steve Buscemi, Mariana di Girolamo, Tom Waits y Parker Posey. La película se estrenó el 3 de septiembre de 2026 en el Festival de Venecia. La filmación comenzó en la Isla de Pascua y luego, en abril, continuó en Chile en un club de rayuela de Conchalí, en el Aeropuerto Internacional Arturo Merino Benítez y en el centro de la ciudad de Santiago. El rodaje finalizó el 28 de abril
Trama Poco antes del golpe de Estado chileno de 1973, los agentes de la CIA Chris (John Malkovich) y Lee (Sam Rockwell) son enviados desde Santiago de Chile a la Isla de Pascua por su jefe, MJ. 64
Entre las icónicas estatuas de la isla, y mientras los compañeros lidian con sus oscuros pasados y conspiraciones presentes, el nuevo vínculo de Chris con un par de estudiantes rebeldes amenaza con desviar el viaje de todos en este remoto paraíso.