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ca86 Entrevista
Entrevista a Rafael de La-Hoz
Armas de arquitecto: medicina del alma Enrique Sanz Neira, arquitecto
Fotografías
Miguel de Guzmán (retrato Rafael de La-Hoz) Alfonso Quiroga (fotografías y edición) Juan Ramón Maroto Alted (vuelo dron)
www.rafaeldelahoz.com/es
El estudio de Rafael de La-Hoz ha realizado más de 500 proyectos en 20 países de todo el mundo. Escuchándole hablar sobre sus convicciones y dudas, recuerdo unas palabras de Jerónimo Junquera, cuando celebraba su centenario (doble 50) junto a Pérez Pita. Decía que habían terminado su “formación” y que parecía que ya entendían las claves del oficio de arquitecto. El entrecomillado es mío, porque está claro que llamar formación a la realización de proyectos y obras, a un ritmo vertiginoso, en unos 22 años, es valorar en mucho la experiencia. Rafael de La-Hoz (Córdoba, 1955) la acumula como pocos arquitectos en el mundo, pero, sin falsa modestia, como Tanis y Jero, sigue buscando las armas prácticas, intelectuales, emocionales y psicológicas para proponer, como profesional que ya domina las claves del oficio, una arquitectura positiva y optimista ante las circunstancias que, casi siempre, siguen poniendo las cosas muy difíciles. La normativa y las regulaciones, la parálisis económica que llega por rachas y las malas decisiones políticas que afectan a la marcha del bien común son impedimentos para que la arquitectura aflore. Rafael suele decir que esta debe ser una medicina para el alma, que se ve acosada por diversos e intrincados avatares.
Rafael, te he escuchado hace unos días un interesantísimo análisis sobre la limitación del cuerpo humano y su relación con la estructura convencional de vivienda. La máquina imperfecta que somos (necesitamos comer tres veces al día, dormir 8 horas, lavarnos, evacuar residuos de todo tipo) y que la vivienda siempre se ha definido espacialmente para satisfacer esas necesidades, pero poco para satisfacer el alma. Parece que en vivienda unifamiliar es más sencillo encontrar propuestas que cambien estas inercias. ¿Crees que se irá imponiendo un cambio de paradigma en vivienda colectiva o es una quimera arquitectónica? Efectivamente, la “vivienda como máquina” fue un avance del siglo XX, para la calidad de vida de las sociedades europeas. Viviendas mecanizadas, higiénicas, saludables… Para comer, dormir, lavarse, etc. Tan eficaces que hemos superado una pandemia recientemente sin grandes contratiempos sociales, gracias a la eficacia higienista que las inspira. ¿Son también viviendas para encontrarse con los demás y consigo mismo? Me temo que no. Tal vez esa nueva vivienda colectiva de encuentro esté ya emergiendo en África o la India. Allí, creo que se dan condiciones, que aquí no tenemos, para realizar el proyecto arquitectónico que precisa la vivienda como tipo. Estudiaste en la ETSAM, ¿qué recuerdos guardas de esa época?, ¿de qué profesores de proyectos y de qué compañeros mantienes más viva la memoria? Fue mi escuela y no conocí otra como alumno. Es verdad que ya era una escuela técnica donde había comenzado la masificación, pero tenía algunas ventajas. Era única porque no había otra en Madrid. Era acogedora porque allí estaban todas las mañanas mis amigos, a los que sigo viendo.
“Todo lo del cuerpo es un río; lo del alma, sueño y vapor; la vida, una guerra y un exilio, y la fama póstuma, olvido”. Marco Aurelio, Meditaciones
Y era divertidísima porque la política engendraba algaradas. Entre sus aulas y en sus patios se declaró inaugurada la Movida Madrileña. Nada menos. Pero, sobre todo, fue para mí el santuario donde profesaba una Santísima Trinidad: Fernández Alba, Sáenz de Oiza y Carvajal. Fe en la que sigo militando.