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CA 84 Intro
TÉCNICA
Los ladrillos en la construcción industrializada Vicente Sarrablo, Catedrático de Construcciones Arquitectónicas en la Universidad Internacional de Cataluña
Una de las características de la arcilla cocida como material de construcción es que se ha utilizado desde los más remotos orígenes de la tecnología. La revolución, aún en marcha, es la de incoporar la manufactura off-site en sistemas de fachada que siguen teniendo el material cerámico como responsable de la “cara vista”. Vicente Sarrablo analiza en este artículo la técnica industrializada con ladrillo hoy en día, tanto dentro como fuera de España. Asistimos actualmente a un protagonismo creciente de la construcción industrializada, un modelo de edificación en el que los sistemas constructivos que forman parte del edificio se fabrican en taller y se transportan a obra para ensamblarlos en su ubicación definitiva. Esta manufactura off-site de la construcción requiere de una industria lo suficientemente desarrollada para que resulte un gran avance. Cuando se alcanza resultan evidentes las numerosas ventajas que la industrialización aporta relacionadas con la sostenibilidad y los aspectos ambientales, económicos y sociales. Así, además de su importante velocidad y reducción de los plazos de ejecución en obra, se consiguen reducir los residuos, se alcanza un mayor control de costes y un mayor ahorro de energía y emisiones de CO2, desciende la siniestralidad laboral y, por último, permite la estabilización de puestos de trabajo junto a una mejora de la conciliación familiar de los operarios, cuestión que ha logrado que por primera vez se vea una verdadera integración de la mujer en la industria de la construcción más allá de los tradicionales puestos administrativos que ocupaba. El hormigón, el acero y, sobre todo últimamente, la madera son materiales que han avanzado mucho su desarrollo en este campo. El hormigón se ha refinado y se ha aligerado cada vez más en los paneles modulares y la madera (con paneles de CLT) está batiendo récords de edificación industrializada en altura. Frente a estos materiales, la prefabricación de los cerramientos con acabado de fábrica de ladrillo ha recibido una menor atención en el pasado. Quizás porque se han asociado en exceso los ladrillos con la albañilería, con la construcción in situ colocada pieza a pieza, y porque la imagen del ladrillo evoca masa, espesor, peso, todo lo contrario de lo que proporciona la técnica industrializada. Sin embargo, los paneles prefabricados con acabados latericios ya hace tiempo que existen en el mercado (fig. 1), aunque más en el internacional, especialmente en aquellos países con industrias potentes y mayores necesidades de industrialización de la construcción debidas a requerimientos climáticos y/o económicos. En nuestro país empiezan a destacar algunos fabricantes que pueden ofrecer respuestas industrializadas para los problemas de la construcción actual que ya han comenzado a generar arquitecturas interesantes.
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En la casuística de componer paneles de gran tamaño con pequeñas piezas de ladrillo se dan varios tipos de estrategias industrializadas de las que destacaremos las cuatro principales: los paneles ligeros de plaquetas cerámicas, los paneles de hormigón con acabado de fábrica de ladrillo, los muros prefabricados de fábrica de ladrillo y los tejidos cerámicos.
Panel ligero de plaquetas cerámicas Su concepto parte de utilizar la apariencia superficial de un muro de fábrica de ladrillo aprovechando tan sólo sus dos últimos centímetros exteriores por lo que este tipo de paneles presentan un espesor muy reducido y unos formatos y pesos manejables por los operarios sin necesidad de grúas. Su presentación sustituye entonces los ladrillos por plaquetas cerámicas que se fijan en seco o con adhesivos sobre chapas metálicas, paneles de plástico o planchas de aislantes térmicos. El antecedente de este sistema son las mathematical tile usadas en Inglaterra en los siglos XVIII y XIX. Esta antigua técnica permitía levantar recintos livianos que aparentaban pesadas paredes de ladrillo claveteando las piezas cerámicas de manera solapada sobre un panel de madera y con un rejuntado posterior. Las piezas cerámicas funcionaban, más que como un ladrillo, como una teja de cubierta, en un patrón parcialmente superpuesto para expulsar el agua de lluvia. Su parte inferior, la parte destinada a ser visible cuando se completa el mosaico, era más gruesa mientras que la sección superior se deslizaba debajo de la teja superpuesta de arriba y quedaba oculta. En la esquina superior presentaba un hueco para insertar el clavo que las sujetaba al soporte de madera (fig. 2). El diseño de las actualmente llamadas brick tiles no ha variado mucho respecto de aquellas, salvo que ya no se solapan porque confían la impermeabilidad al panel que las soporta. Y si bien existen diferentes variantes que colocan las plaquetas una a una y que después se deben rejuntar con morteros in situ, la verdadera industrialización la presentan aquellas en las que el panel llega a obra con las plaquetas ya incorporadas y rejuntadas desde el taller
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