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Comunicarnos Nº152 Enero-Febrero 2016

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pastoral

REVISTA BIMESTRAL

La

AÑO 16 - Nº 152 - ENERO/FEBRERO 2016 - COSTO $20

Declarada de Interés Social por la Legislatura - Cdad. Bs. As.

conversión del CORAZÓN

Autor pintura: John Alan Warford

Celebrar el Año Santo de la Misericordia es un llamado personal y comunitario donde la respuesta a aquella pregunta esencial del Padre a Caín: “¿Dónde está tu hermano?”, hoy está dirigida a cada uno de nosotros.

Año Santo de la Misericordia. Pbro. Dr. Eduardo Dal Santo

Familia, puerta de Misericordia Dr. Norberto Padilla

Recibir la vida como viene Pbro Pedro Baya Casal – Hogar de Cristo

“Un poco de Misericordia hace al mundo menos frío y más justo”. Francisco.


pastoral

La

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editorial

Sumario .1.

La conversión del corazón.

.2.z Vence la indiferencia y conquista la paz. .5.

Año Santo de la Misericordia.

.7.

Familia, puerta de Misericordia.

. 10 .

La Iglesia de la Misericordia de Francisco.

. 12 .

Un santo misericordioso.

. 17 .

Crianza con Ternura es una Vocación Pastoral

. 20 .

Recibir la vida como viene.

. 22 .

Ir al encuentro del otro.

. 24 .

El Lenguaje y el uso del Diario en el aula. . 26 . Solidaridad y Misericordia como Ejes de la Acción Pastoral.

. 28.

Oración para el Jubileo de la Misericordia.

Nuestra Misión La promoción humana de niños, niñas, adolescentes y familias en situación de vulnerabilidad, para que, en un marco social y comunitario descubran sus fortalezas y potencialidades.

La conversión del

CORAZÓN

El Año Santo de la Misericordia ha comenzado en toda la Iglesia y se celebra en cada diócesis como un signo visible del amor misericordioso del Padre y de la comunión universal. Este número de Comunicarnos desea convertirse en un espacio de reflexión y estímulo para vivir este año del Jubileo de la Misericordia personal y comunitariamente en plenitud. Para ello hemos convocado a distintos autores que, desde sus particulares perspectivas, reconocen realidades diferentes que van desde miradas a partir de la vida familiar, hasta la de los jóvenes privados de su libertad por transgresiones a la ley penal. Celebrar el Año Santo de la Misericordia no es una simple reflexión intelectual ni una secuencia de actos y liturgias que expresen en forma circunstancialmente distinta nuestras oraciones, nuestros pedidos, nuestras esperanzas. Es un llamado personal y comunitario como cristianos miembros de la Iglesia y partícipes del cuerpo místico. Personal, porque la reflexión supondrá una introspección y una mirada humilde a nuestras conductas, intereses, compromisos, creencias y esperanzas, pero también debe ser comunitaria, porque necesariamente ese llamado nos ubica en relación a un nosotros, a una sociedad en donde la respuesta a aquella pregunta esencial del Padre a Caín en el paraíso: “¿DÓNDE ESTÁ TU HERMANO?”, hoy es central y está dirigida a cada uno de nosotros. Esta respuesta la deberemos construir en cada experiencia, en cada encuentro, en cada propuesta de trabajo como hombres, como cristianos y como ciudadanos, con los otros, con el otro, con la sociedad. Se trata de “vivir en la vida de cada día la misericordia que desde siempre el Padre dispensa hacia nosotros... En

este Jubileo dejémonos sorprender por Dios. Él nunca se cansa de destrabar la puerta de su corazón para repetir que nos ama y quiere compartir con nosotros su vida”. Y agrega SS Francisco en la bula del jubileo extraordinario de la Misericordia: “Las obras de misericordia espirituales y corporales deben redescubrirse para despertar nuestra conciencia, muchas veces adormecida ante el drama de la pobreza, y para entrar todavía más en el corazón del Evangelio, donde los pobres son los privilegiados de la misericordia divina”. Mas allá de estas referencias a nuestra actitud personal, el documento hace un firme llamamiento contra la violencia organizada y contra las personas ‘’promotoras o cómplices’’ de la corrupción. Son palabras muy fuertes con las que el Papa denuncia esta “llaga putrefacta” e insiste para que en este Año Santo haya una verdadera conversión: “¡Este es el tiempo oportuno para cambiar de vida! Este es el tiempo para dejarse tocar el corazón. Delante a tantos crímenes cometidos, escuchad el llanto de todas las personas depredadas por vosotros de la vida, de la familia, de los afectos y de la dignidad. Seguir como estáis es sólo fuente de arrogancia, de ilusión y de tristeza. La verdadera vida es algo bien distinto de lo que ahora pensáis. El Papa tiende la mano. Está dispuesto a escucharos. Basta solamente que acojáis la llamada a la conversión y os sometáis a la justicia mientras la Iglesia os ofrece misericordia”. Para finalizar compartamos el deseo de que “La Iglesia se haga voz de cada hombre y mujer y repita con confianza y sin descanso: ‘Acuérdate, Señor, de tu misericordia y de tu amor; que son eternos’”.

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palabras de francisco Texto: Síntesis del Mensaje del Papa Francisco para la Jornada Mundial de la Paz 2016.

Vence la indiferencia y conquista la PAZ

La Jornada Mundial de la Paz, ha sido instituida por el Papa Pablo VI y se celebra cada año el primero de enero. El Mensaje del Papa que señala la línea diplomática de la Santa Sede, para el año que inicia, reflexiona sobre la indiferencia respecto de los flagelos de nuestro tiempo, que es una de las causas fundamentales de la falta de paz en el mundo. Las guerras, los atentados terroristas con sus trágicas consecuencias, los secuestros de personas, las persecuciones por motivos étnicos o religiosos, han marcado todo el año 2015, multiplicándose dolorosamente en muchas regiones del mundo, hasta asumir las formas de la que se podría llamar una “tercera guerra mundial en fases”. Francisco, en su Mensaje para la Jornada Mundial de la Paz 2016, nos alienta a “custodiar las razones de la esperanza”, y destaca algunos eventos internacionales -como el acuerdo de París sobre el Clima y la Agenda de la ONU 2030 para el desarrollo sostenible- que lo impulsan a renovar su exhortación a “no perder la esperanza en la capacidad del

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«Dios no es indiferente. A Dios le importa la humanidad, Dios no la abandona». hombre de superar el mal, con la gracia de Dios, y a no caer en la resignación y en la indiferencia”. “La indiferencia provoca sobre todo cerrazón y distanciamiento, y termina de este modo contribuyendo a la falta de paz con Dios, con el prójimo y con la creación”, y nos recuerda que la paz es uno de los bienes más preciosos de la humanidad. Cuando la persona se siente autosuficiente y piensa que no debe nada a nadie, excepto a sí mismo, se atribuye solamente derechos y no deberes. “La indiferencia actual es, a menudo, vinculada a diversas formas de individualismo que

producen aislamiento, ignorancia, egoísmo y esto lleva al desinterés. Algunas personas prefieren no buscar, no informarse y viven su bienestar y su comodidad indiferentes al grito de dolor de la humanidad que sufre”, lamenta el Papa en su Mensaje. “Casi sin darnos cuenta, nos hemos convertido en incapaces de sentir compasión por los otros, por sus dramas; no nos interesa preocuparnos de ellos, como si aquello que les acontece fuera una responsabilidad que nos es ajena, que no nos compete”. Al vivir en una casa común, no podemos dejar de interrogarnos sobre su estado de salud, como he intentado hacer en la Laudato si’. La contaminación de las aguas y del aire, la explotación indiscriminada de los bosques, la destrucción del ambiente, son a menudo fruto de la indiferencia


palabras de francisco

del hombre respecto a los demás, porque todo está relacionado. Como también el comportamiento del hombre con los animales influye sobre sus relaciones con los demás, por no hablar de quien se permite hacer en otra parte aquello que no osa hacer en su propia casa. Y la actitud de indiferencia, advierte Francisco, asume el aspecto de inercia y despreocupación, que alimenta el persistir de situaciones de injusticia y grave desequilibrio social, los cuales, a su vez, pueden conducir a conflictos o, en todo caso, generar un clima de

Es necesaria una conversión del corazón para pasar de la indiferencia a la misericordia. insatisfacción que corre el riesgo de terminar, antes o después, en violencia e inseguridad. “Existimos en relación con nuestros hermanos y hermanas, ante los que tenemos una responsabilidad y con los cuales actuamos en solidaridad. Fuera de esta relación, seríamos menos humanos. Precisamente por eso, la indiferencia representa una amenaza para la familia humana. Cuando nos encaminamos por un nuevo año, deseo invitar a todos a reconocer este hecho, para vencer la indiferencia y conquistar la paz”. El Papa Francisco pone en guardia, una vez más, contra la “globalización de la indiferencia”, que amenaza la paz y comienza con la indiferencia ante Dios, de

la cual brota la indiferencia ante el prójimo y ante la creación. Francisco recuerda que la paz es “fruto de una cultura de solidaridad, misericordia y compasión” y destaca “la paz en el signo del Jubileo de la Misericordia” inaugurado el 8 de diciembre. La paz debe ser conquistada: no es un bien que se obtiene sin esfuerzos, sin conversión, sin creatividad y sin dialéctica. Se trata de sensibilizar y formar al sentido de responsabilidad respecto a las gravísimas cuestiones que afligen la familia humana, como el fundamentalismo y sus masacres, las persecuciones a causa de la fe y de la pertenencia étnica, las violaciones de la libertad y de los derechos de los pueblos, el abuso y la esclavitud de las personas, la corrupción y el crimen organizado, las guerras que causan el drama de los refugiados y de los emigrantes forzados. La paz es posible allí donde el derecho de todo ser humano es reconocido y respetado, según la libertad y la justicia. “No perdamos la esperanza de que 2016 nos encuentre a todos firme y confiadamente

comprometidos, en realizar la justicia y trabajar por la paz en los diversos ámbitos. Sí, la paz es don de Dios y obra de los hombres. La paz es don de Dios, pero confiado a todos los hombres y a todas las mujeres, llamados a llevarlo a la práctica”, expresa. En el espíritu del Jubileo de la Misericordia, el Papa Francisco recuerda las obras de misericordia corporales y espirituales, y exhorta a cada uno a superar la indiferencia en la propia vida, y a adoptar un compromiso concreto para contribuir a mejorar la realidad donde vive, a partir de la propia familia, de su vecindario o el ambiente de trabajo. Y también en su mensaje reitera su llamado a la abolición de la pena de muerte y exhorta a los gobernantes a hacer gestos concretos a favor de las personas más frágiles de su sociedad: los encarcelados, los emigrantes, los enfermos, los sin tierra ni techo ni trabajo. El Santo Padre además de haber indicado la vía de la misericordia como vía a recorrer para combatir la indiferencia, ha insertado decididamente el Mensaje de la Paz de este año en la perspectiva de la Misericordia. “Con el Jubileo de la Misericordia, deseo invitar a la Iglesia a rezar y trabajar para que todo cristiano pueda desarrollar un corazón humilde y compasivo, capaz de anunciar y testimoniar la misericordia, de ‘’perdonar y de dar’’, de abrirse ‘’a cuantos viven en las más contradictorias periferias existenciales, que con frecuencia el mundo moderno dramáticamente crea’’, sin caer

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palabras de francisco

‘’en la indiferencia que humilla, en la habitualidad que anestesia el ánimo e impide descubrir la novedad, en el cinismo que destruye’’. En el Mensaje para la Jornada Mundial de la Paz del año pasado, ‘’no más esclavos, sino hermanos’’, Francisco llamó la atención sobre el modo en que fue traicionada la primera fraternidad humana entre Caín y Abel, y cómo Dios interviene entonces para llamar al hombre a la responsabilidad ante su semejante. ‘’El Señor dijo a Caín: ‘’¿Dónde está Abel, tu hermano? Respondió Caín: “No sé; ¿soy yo el guardián de mi hermano?’’ Caín No se siente responsable de su vida, de su suerte. No se siente implicado. Es indiferente ante su hermano, a pesar de que ambos estén unidos por el mismo origen. En cambio, Dios no es indiferente: Dios se revela desde el inicio de la humanidad como Aquel que se interesa por la suerte del hombre. Jesús nos enseña a ser misericordiosos como el Padre. En la parábola del buen samaritano denuncia la omisión de ayuda frente a la urgente necesidad de los semejantes: ‘’Lo vio y pasó de largo’’. Por ello, el Pontífice recuerda que “la misericordia es el corazón de Dios”. Por ello debe ser también “el corazón de todos los

que se reconocen miembros de la única gran familia de sus hijos; un corazón que bate fuerte allí donde la dignidad humana —reflejo del rostro de Dios en sus creaturas— esté en juego “. “Es determinante para la Iglesia y para la credibilidad de su anuncio que ella viva y testimonie en primera persona la misericordia. Su lenguaje y sus gestos deben transmitir misericordia para penetrar en el corazón de las personas y motivarlas a reencontrar el camino de vuelta al Padre. Por tanto, donde la Iglesia esté presente, allí debe ser evidente la misericordia del Padre. Ante esto, el Santo Padre propone la cultura de la solidaridad. “La solidaridad como virtud moral y actitud social, fruto de la conversión personal, exige el compromiso de todos aquellos que tienen responsabilidades educativas y formati-

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vas”. Un mensaje que va dirigido a las familias, los educadores y formadores, los operadores culturales y de los medios de comunicación, los intelectuales y los artistas. Antes de concluir su denso Mensaje para la Jornada Mundial de la Paz 2016, Francisco dirige “un triple llamamiento para que se evite arrastrar a otros pueblos a conflictos o guerras que destruyen no sólo las riquezas materiales, culturales y sociales, sino también —y por mucho tiempo— la integridad moral y espiritual; para abolir o gestionar de manera sostenible la deuda internacional de los Estados más pobres; para adoptar políticas de cooperación que, más que doblegarse a las dictaduras de algunas ideologías, sean respetuosas de los valores de las poblaciones locales y que, en cualquier caso, no perjudiquen el derecho fundamental e inalienable de los niños por nacer. El Mensaje de 2016 pretende ser un instrumento del cual partir para que cada uno, en el espíritu del Jubileo de la Misericordia, adopte un compromiso concreto para ayudar a mejorar la realidad en la que vive, la de su familia, del barrio o del entorno de trabajo, el medio ambiente, para juntos construir un mundo más consciente y misericordioso y, por tanto, más libre y más justo.


jubileo de la misericordia Texto: Pbro. Dr. Eduardo Dal Santo – Parroquia Nuestra Señora del Socorro.z

AÑO

El día de la Inmaculada Concepción de 2015, abriendo la “Puerta Santa” de la Basílica de San Pedro, en Roma, el Papa Francisco dio inicio a un “tiempo santo” –un Año Santo– en el que invita a todos los cristianos a un encuentro más intenso, más lúcido, más responsable, con la Misericordia de Dios. Ciertamente, ese “encuentro” –contemplar, gustar, revalorizar– con la Misericordia divina no se agota en sí mismo. La invitación va más allá. El Papa repite la Palabra de Jesús: “Sean misericordiosos como el Padre” (Lc 6,36) y la propone como lema que ha de guiar y dar sentido a todo este tiempo jubilar. Este es el sentido último de atravesar la “Puerta Santa”, la “Puerta de la Misericordia”: Un ritual que supone la Confesión sacramental de los pecados para encontrarnos con el Dios compasivo que perdona y que, colmándonos de Su indulgencia, nos salva, nos transforma, vuelve a ponernos en pie y nos confía la Misión de dispensadores de esa Misericordia que hemos experimentado. El tema de la Misericordia de Dios no es original de Jesús. Desde que el hombre toma conciencia de ser un “des-graciado”, o un pecador, la historia bíblica comienza a poblarse de revelaciones de un Dios que se muestra misericordioso. Es interesante destacar que, si una primera y rápida consideración de la Misericordia la refiere a la compasión y al perdón, ella desde los comienzos va siempre vinculada también a la fidelidad de Dios. Justamente, la

de la Misericordia

Dios nos ama como ama la Humanidad santísima de Su Hijo. Dios nos mira a través de la Humanidad de Jesús. Misericordia de Dios está formada por Su compasión, Su perdón “hacia afuera” y Su fidelidad “hacia adentro”. La Misericordia no indica solamente un acto de bondad del Dios “que es Amor” (1 Jn 4,8). La Misericordia es el modo de ser de Dios en fidelidad a sí mismo. Dios no podría no ser misericordioso. Dios no solamente hace “obras de Misericordia”. Dios ES misericordioso. ¡Dios no puede, entonces, castigar, condenar a los hombres! Dios, en Su infinita Misericordia, quiere salvarnos, devolvernos la Vida. El Libro del Éxodo refiere una Palabra del Señor, que se presenta sólo aparentemente contradiciendo esta Verdad y que por eso es necesario aclarar. Se trata de uno de esos maravillosos “encuentros” con Moisés, en el

Sinaí, durante el cual, “el Señor descendió en la nube –dice el Texto sagrado– y permaneció allí, junto a él. Moisés invocó el nombre del Señor. Y el Señor pasó delante de él y exclamó: El Señor es un Dios de ternura y de gracia, lento a la ira y rico en misericordia y fidelidad. Él conserva su misericordia a lo largo de mil generaciones y perdona la culpa, la rebeldía y el pecado; sin embargo, no los deja impunes, sino que castiga la culpa de los padres en los hijos y en los nietos, hasta la tercera y cuarta generación” (34, 5-7). Sí, Dios deja que las consecuencias se hagan sentir sobre el pecador “hasta la cuarta generación” –un tiempo prolongado–, lo que demuestra la gravedad del pecado. Pero su Misericordia, conservada intacta “a lo largo de mil generaciones”, lo hace paciente hasta el infinito. Tal es el “ritmo” que marca las relaciones de Dios con su Pueblo hasta el envío de Su Hijo. Desde los comienzos en el “destierro del Paraíso, no ha dejado Él de educar a los hombres, mansamente, progresivamente, con infinita paciencia, con inalterada Misericordia. En un momento concreto de la historia de los humanos, sin embargo, todos esos innumerables gestos “didácticos” de Dios se concentran y unifican alcanzando una armonía viva y luminosa. No como en

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jubileo de la misericordia

un gran mosaico al estilo de los espléndidos ábsides de las Basílicas romanas formados por miles de teselas, sino en un rostro humano, el de Jesús de Nazaret, nacido de María. Ahí, en un rostro humano devela Dios Su Rostro, el Rostro de Su Misericordia. De Él, siguiendo las Sagradas Escrituras, enseña la Iglesia que es “consubstancial al Padre y consubstancial al hombre”. Más sencillo: “Verdadero Dios y verdadero hombre”. Si “verdadero Dios” es también propio de Jesús, no solamente el hacer “obras de Misericordia”, sino “ser misericordioso como el Padre”. Si, por otra parte, el Hijo de Dios es “verdadero hombre”, eso indica que Él está verdaderamente identificado con todos, con los innumerables “tipos” humanos, todos necesitados de Misericordia, porque “todos hemos pecado” (Rm 3,23), y todos amados personalmente por el Padre. Algunos Domingos, durante la Celebración de la Santa Misa, la Iglesia suele rezar, agradeciendo al Padre: “Tu amor por el mundo fue tan misericordioso que nos enviaste como Redentor a tu propio Hijo y quisiste que Él fuera en todo semejante al hombre, menos en el pecado, para amar en nosotros lo que amabas en Él” (Prefacio VII de los Domingos durante el año). Dios nos ama como ama la Humanidad santísima de Su Hijo. Dios nos mira a través de la Humanidad de Jesús. Y ¿cómo podemos nosotros mirar a Dios? El logo diseñado para este Año Jubilar nos lo muestra de un modo clarísimo.

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Allí se ve a Jesús que carga sobre sus hombros al hombre caído, extraviado. Una imagen ésta, presente desde los orígenes del Cristianismo y que da forma a las Palabras mismas de Jesús: “Yo Soy el buen Pastor” (Jn 10,11).

Jesús carga a todo el hombre, lo toma de sus manos y de sus pies y lo pone sobre sus hombros. Toca toda la carne humana. A tal punto que, en su extrema Misericordia, se identifica con ella, se pone en su lugar. Parece, en el logo, que el ojo derecho de Jesús, santo y purísimo, llega a ser el ojo izquierdo del hombre pecador. “Se hace en todo semejante al hombre…” Y desde allí, ambos –Jesús y el hombre, Jesús y todos los

hombres– miran al Padre para obtener Misericordia, para dejarse amar, para dejarse salvar. A cada hombre ofrece Dios la posibilidad de dejarse levantar por Jesús –para eso lo envió al mundo (cfr. Jn 3,17)–, de sentirse llevado por Él, de saber que así puede presentarse “confiadamente ante el trono de la gracia” (Hebr 4,16), en el Día del Juicio. “Misericordiosos como el Padre”. Responder a la invitación que nos hace Jesús y que el Papa nos propone que se actúe en cada uno de nosotros en este Año Jubilar, significará estar dispuestos a ponernos a otros a los hombros. En tiempos difíciles, el Cardenal Bergoglio nos pidió a los argentinos: “Ponernos la Patria al hombro”. Hoy, desde la más alta Cátedra, el Papa propone a todos los cristianos ponernos a otros a los hombros: A todos los prójimos que encontremos en el camino, especialmente a los más necesitados, los que encontremos caídos –por la enfermedad, por sus miedos, por sus maldades, por sus culpas–, los marginados de las periferias más variadas, desde las sociales y económicas, hasta las más malolientes, en los ambientes donde reinan las muertes más terribles y sobre todo la soledad de la ausencia de Dios. Han de saber todos, por nuestro anuncio y nuestro testimonio, que Dios “quiere salvar a todos los hombres” (Cfr 1 Tim 2,4). “Misericordiosos como el Padre”, es mucho más que hacer “obras de misericordia”. Es llegar a tener un corazón semejante al Corazón de Jesús.


familia Texto: Dr. Norberto Padilla - Abogado - Miembro del Consejo de Redacción de la revista Criterio Ex-secretario de Culto.

Familia, puerta de MISERICORDIA

Durante el reciente Sínodo Ordinario sobre la Familia se nos alentó una y otra vez, especialmente a través de la palabra del Papa Francisco, a prepararnos para el Jubileo de la Misericordia. En estas líneas intentaremos reflexionar sobre dos dimensiones de la familia y la misericordia. Una en el interior de cada persona y cada familia. Otra, de la familia que sale de sí misma impulsada por la misericordia.

El padre día tras día lo había esperado, se adelantó a su encuentro, lo abrazó y besó efusivamente.7 Si el joven se hubiese quedado en su miseria material y moral, si no se hubiera puesto en camino arrepentido, el padre hubiera terminado sus días aguardando en vano. La Puerta de la Misericordia, que se abre

1.

La Biblia nos dice que Dios es “rico en misericordia”.1 Así tituló San Juan Pablo II su segunda encíclica.2 Dios nos mira con misericordia: “Su amor y misericordia nos acompañan a lo largo de la vida”3; Jesucristo, el Hijo de Dios, encarna y puede decirse, es la misericordia,4 la Virgen María es por ello “Madre de la Misericordia”. 5 ¿Y nosotros? Ese Dios rico en misericordia, que es “lento para la ira y rápido para el perdón”, “no quiere la muerte del pecador sino que se convierta y viva”.6 La misericordia nos llama a la conversión. Vayamos a la Parábola del Hijo Pródigo o, como se prefiere decir hoy, del Padre Misericordioso. El hijo se levanta para regresar a casa y le dirá a su padre: “Pequé contra el cielo y contra ti, no merezco ser llamado hijo tuyo”.

Francisco nos invita a que cada umbral de nuestras casas sea una puerta de misericordia. este 8 de diciembre, se atraviesa consciente de estar necesitado de misericordia y de perdón. Jesucristo, dice el Papa Francisco, no fuerza a nadie, golpea la puerta de nuestro corazón y de nuestras casas para cenar juntos, siempre que lo dejemos entrar.8 El Señor pasa, no entre los

fragores de la tempestad sino en el silencio de la suave brisa.9 Él caminó por las calles de Jerusalén, por los campos de Galilea y algunos lo reconocieron, otros no. ¿Y nosotros, estamos atentos al Señor que pasa en cada hermano, en nuestros cónyuges, en nuestros hijos, en los pobres? El Papa nos invita a que cada umbral de nuestras casas sea una puerta de misericordia.10 Como familias tenemos que atravesarla una y otra vez y abrirle la puerta al Señor que pasa. Esto es tarea diaria, no sólo de grandes momentos. Hechos a imagen y semejanza divina, estamos llamados a ser en todo lo que nuestra debilidad permite, ricos en misericordia. Sin dejarnos llevar por el enojo y hacer el aprendizaje del perdón (“como también nosotros perdonamos a quienes nos ofenden”). A veces en un matrimonio se van acumulando agravios, de los grandes, infidelidades, violencia, maltrato, o de los aparentemente pequeños, la credibilidad, la ternura, la disponibilidad a compartir penas y alegrías, de tener un proyecto común. Cada uno hace su vida, se arregla. Ganan el aburrimiento y el cansancio que vuelve desconocidos entre sí a los esposos. Hay enojos que se sedimentan, pese a la advertencia de San Pablo, que el Papa hace suya a menudo: “Que el sol no se ponga

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familia

sobre el enojo de ustedes”.11 Un gesto, una caricia, un simple (aunque no tan fácil de decir) “Perdoname”, nos hacen capaces de perdonar y de ser perdonados. No es cierto, como decía tontamente una película de 1970, “Love Story”, “amar es nunca tener que pedir perdón”. Es todo lo contrario. Amar mucho es haber aprendido a perdonar, aún a costa de mucho dolor. Lo que vale entre los esposos se multiplica en los hijos y en la familia extendida. Cuántas veces nos enteramos, pasados los años, de palabras o actitudes que hirieron, descuidos, frialdades, incomprensiones, silencios y miradas para otro lado. Los padres y abuelos podemos ser como el de la parábola, que salía a otear el horizonte a ver si divisaba a su hijo. Pero a la inversa, hay tantos padres y abuelos necesitados de hijos y nietos que están aguardándolos para recibirlos y perdonarlos. “Hagamos fiesta”, como dice el padre de la parábola, “entraré y cenaré con él”,12 “encontré la dracma perdida”.13 Fácil de decir, nada fácil de llevar a cabo. Hay que morir a sí mismo para no quedar encerrados en nuestros viejos rencores y resentimientos, y entonces, si lo logramos, tenemos la paz que nos hace fundir en abrazo de reconciliación. “Es el tiempo propicio, déjense reconciliar con Dios”,14 dejarse reconciliar, y eso sólo es posible desde el reconocimiento de la propia debilidad, de que no hay un dueño de la verdad al que hay que someterse sino seres humanos marca-

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dos por el pecado y redimidos por Cristo, “que se anonadó a sí mismo”. Nuevamente, “perdoname”, “te perdono”, es mirarse con misericordia, con profunda piedad, de corazón a corazón.

2.

“TUVE HAMBRE, TUVE SED, ESTABA PRESO…” Ese mirar al otro, perdonar y reconciliarse nos evitan ser prisioneros de la autosatisfacción de la “familia perfecta”, de estar tan a gusto juntos (“qué bien que se está aquí, hagamos tres carpas”),15 y nos quedemos a acampar sin importarnos los demás. La familia que se sabe necesitada de misericordia y de

conversión, se levanta para ir al encuentro del otro, está abierta a ser misericordiosa en el ambiente y la sociedad en que vive. Jesús tuvo compasión de la multitud, pero no se quedó en eso: “Denles ustedes de comer”, les dijo a los apóstoles, y cuando ellos hubieron recolectado los pocos panes y peces, los multiplicó.16 A las familias de hoy, el Sínodo y el Papa les dicen eso mismo: salgan de sí mismas, sean discípulas y misioneras. Conocemos familias enteras que van a misionar, abuelos que no vacilan en irse al África a ayudar a comunidades a profundizar su fe, a aprender a dialogar, a ser protagonistas de su propio crecimiento integral, matrimonios que visitan a encarcelados, a moribundos, que dan acogida a bebés en tránsito, que acompañan novios en su preparación al matrimonio, que llevan alimento a la gente de la calle. Pero las periferias no son solamente geográficas, son también existenciales. Junto a nosotros, inclusive donde hay bienestar material, existen situaciones de soledad, adicciones, enfermedades, violencia, pérdida de sentido de Dios. A esas periferias, donde encontramos vecinos, amigos y parientes, compañeros de trabajo y de estudio, hay que salir a dar la mano, a curar heridas, a escuchar, aconsejar y consolar. La familia educadora en la fe, abierta a la comunidad y promotora de desarrollo (para utilizar los términos del Documento de Medellín17) cuyos corazones y casas están abiertas, son humilde y anónimamente a


familia

veces, “puertas de misericordia”, testigos del amor de Dios en un ambiente en que a veces parece que las preguntas mismas de ni Dios ni familia parece que importaran. Las familias que salen al encuentro son testigos de que “Dios nos amó primero”,18 que no se cansa de esperar, que sale a abrazar y a perdonar. El Papa Francisco señalaba en una de sus catequesis sobre la familia la “convivialidad” como una de sus características fundamentales. Por eso la Eucaristía, alimento de la familia, iglesia doméstica, se “abre a la gracia de una convivialidad universal, del amor de Dios por el mundo.

Participando en la Eucaristía, la de sus límites. Concluimos con familia es purificada de la ten- las palabras del Papa Francisco: tación de cerrarse en sí misma, “Aprovechemos este momento fortalecida en el amor y en la que viene y crucemos el umbral fidelidad, y extiende los confi- de esta misericordia de Dios que nes de su fraternidad según el nunca se cansa de perdonar, corazón de Cristo”. Y sigue: “La ¡nunca se cansa de esperarnos! Eucaristía y las familias que se Nos mira, está siempre a nuesnutren de ella pueden vencer tro lado. ¡Ánimo! Entremos por las cerrazones y construir puen- esta puerta.” 20 tes de acogida y caridad. Sí, la Eucaristía de una Iglesia de NOTAS familias, capaces de restituir 1- Efesios.2,4 a la comunidad la levadura di2 - Juan Pablo II. Carta Encíclica ”Dives in miserinámica de la convivialidad y cordia”, 30.11.1980. 3 - Salmo 23,6. la hospitalidad recíproca, ¡es 4 - Juan Pablo II. Encñiclica “Dives in misericoruna escuela de inclusión hudia”, nº 2. 5 - Francisco, “Misericordia vultus”, Bula de mana que no teme confrontaConvocación del Jubileo Extraordinario de la Misericordia“, 11.4.2015. nº24. ciones! No existen pequeños, 6 - Ezequiel 18,23. huérfanos, débiles, indefen7 - Lucas 15, 11-23 Ver “La misericordia del Padre”, Meditación del Siervo de Dios Cardenal sos, heridos y desilusionados, Eduardo Pironio en Misericordiosos como el desesperados y abandonados, Padre, Conferencia Episcopal Argentina, Buenos Aires, 2015. que la convivialidad eucarís8 - Francisco, Audiencia general del 18.11.2015 tica de las familias no pueda 9 - 1 Reyes, 19, 3-15 10 - Francisco, Audiencia general del 18.11.2015 nutrir, dar de comer, proteger 11 - Efesios, 4.26 y hospedar. La memoria de las 12 - Apocalipsis, 3, 20. 13 - Lucas 15, 8-10. virtudes familiares nos ayuda 14 - 2 Cor, 5, 20. 19 15 - Mateo, 17,1. a entender”. 16 - Marcos, 6, 30-44. En el comienzo del Jubileo 17 - II Conferencia General del Episcopado Latinoamericano, Documentos Finales de Medellín, de la Misericordia cada famiIII. lia puede ser de muchas ma18 - 1 Juan, 4, 19. 19 - Francisco, Audiencia general del 11.11.2015 neras puerta de misericordia, 20 - Francisco. Audiencia general del 18.11.2015 reconciliación y perdón, entre sus miembros y hacia afuera

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palabras de francisco Texto: Síntesis de la entrevista al Papa Francisco por la revista Civiltà Cattolica – Septiembre 2013.

La Iglesia de la MISERICORDIA de

FRANCISCO

En esta entrevista, el Papa Francisco explica las prioridades de la Iglesia, la importancia de la misericordia y del salir al encuentro de las situaciones y de las personas heridas. Según el Papa Francisco, testificar la misericordia “es la necesidad más grande de la Iglesia en la actualidad”. Lo afirma de varias maneras en la larga conversación, entrevista que le concedió a su hermano jesuita, el padre Antonio Spadaro, director de la Civiltà Cattolica. Demasiado a menudo –explica el Papa– la Iglesia se muestra más interesada en la organización y en la moral, y va hacia el mundo presentando solo las reglas: “Una pastoral misioneros no está obsesionada por la transmisión desarticulada de una multitud de doctrinas que hay que imponer con insistencia. El anuncio de tipo misionero se concentra en la esencia, en lo necesario, que es lo que apasiona y atrae más, lo que hace que el corazón arda, como a los discípulos de Emaús. Debemos encontrar un nuevo equilibrio, de otra forma el edificio moral de la Iglesia se puede derrumbar como un castillo de naipes, se arriesga a perder la frescura y el perfume del Evangelio. La propuesta evangélica debe ser más

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simple, profunda, irradiante. Y de esta propuesta vienen después las consecuencias morales”. El Pontífice afirma así lo que se ha convertido en su eslogan desde su elección: “Salir” hacia “las periferias existenciales

y geográficas”. En la entrevista dice: “En vez de ser solo una Iglesia que acoge y recibe con las puertas abiertas, busquemos ser una Iglesia que encuentra nuevos caminos, que es capaz de salir de sí misma e ir hacia quien no la frecuenta, quien se ha ido o quien es indiferente. Quien se ha ido a veces lo ha hecho por razones que, si se entienden bien y se valoran, pueden llevar a que vuelvan. Pero es necesario tener audacia, valentía”. (…) La verdadera novedad del Papa Francisco, más que a nivel doctrinal es a nivel de comportamiento: “La primera reforma -dijo él- debe ser la del comportamiento. Los ministros del Evangelio deben ser personas capaces de

calentar el corazón de las personas, de caminar en la noche con ellos, de saber dialogar y también de descender en sus noches, en sus oscuridades. El pueblo de Dios quiere pastores y no funcionarios o clérigos de Estado”. “Sueño –añadió– una Iglesia Madre y Pastora. Los ministros de la Iglesia deben ser misericordiosos, hacerse cargo de las personas, acompañándoles como el buen samaritano que lava, limpia, alivia a su prójimo. Este es el Evangelio puro. Dios es más grande que el pecado. Las reformas organizativas y estructurales son secundarias, es decir, vienen después”. En la entrevista, el mismo Papa Francisco afirma: “Debemos anunciar el Evangelio en todos los caminos, predicando la buena noticia del Reino y curando, también con nuestra predicación, todo tipo de enfermedad y de herida. En Buenos Aires recibía cartas de personas homosexuales, que son “heridos sociales”, porque me decían que sentían que la Iglesia los condenaba siempre. Pero la Iglesia no quiere hacer esto. Durante el vuelo de vuelta de Río de Janeiro, dije que, si una persona homosexual tiene buena voluntad y está buscando a Dios, yo no soy quien para juzgarla. Diciendo esto, he dicho lo que dice el Catecismo. La religión tiene el derecho de expresar su propia opinión al servicio de la gente, pero Dios en la creación nos ha hecho libres: la injerencia espiritual en la vida personal no es posible”.


palabras de francisco

(…) “Veo con claridad –prosigue– que lo que la Iglesia necesita con mayor urgencia hoy es una capacidad de curar heridas y dar calor a los corazones de los fieles, cercanía, proximidad. Veo a la Iglesia como un hospital de campaña tras una batalla. ¡Qué inútil es preguntarle a un herido si tiene altos el colesterol o el azúcar! Hay que curarle las heridas. Ya hablaremos luego del resto. Curar heridas, curar heridas… Y hay que comenzar por lo más elemental”. Otra novedad interesante sobre la reforma de la Iglesia es lo que Francisco dice a propósito de la certeza de la fe. En el “buscar y encontrar a Dios en todas las cosas deja siempre un margen a la incertidumbre. Debe dejarlo. Si una persona dice que ha encontrado a Dios con certeza total y ni le roza un margen de incertidumbre, algo no va bien. Yo tengo esto por una clave importante. Si uno tiene respuestas a todas las preguntas, estamos ante una prueba de que Dios no está con él”. Una afirmación tal es analizada por algunos como la confirmación de que finalmente también el

Papa es de los nuestros, “del partido del relativismo”; finalmente puedo aceptar el hecho de que la verdad no existe. El mismo Pontífice se pregunta: “¿Es relativismo? Sí, si se entiende mal, como una especie de confuso panteísmo. No, si se

entiende en el sentido bíblico, según el cual Dios es siempre una sorpresa y jamás se sabe dónde y cómo encontrarlo, porque no eres tú el que fija el tiempo ni el lugar para encontrarte con Él”. En realidad el Papa no hace otra cosa que subrayar la tradicionalísima doctrina agustiniana: “Si lo comprendes, no es Dios”: Dios no se puede encajar en una idea, en reglas, en discursos, pero se le puede encontrar. La Verdad se puede encontrar “en la aventura de la búsqueda del encuentro y del dejarse buscar y encontrar por Dios”. (…) Otro punto tocado en la entrevista es el del papel de la mujer en la Iglesia. El Pontífice apuesta por “una teología de la mujer en la Iglesia” que dé valor a su aporte específico, también en puestos de responsabilidad, pero pone en guardia contra “el machismo con faldas”, las reivindicaciones de tipo feminista que

quieren hacer a la mujer igual al hombre (“en realidad la mujer tiene una estructura diferente a la del hombre”): Cualquier teólogo en boga ha aplaudido la posibilidad de que “finalmente” se dé el sacerdocio femenino. Pero el mismo Papa, en la entrevista, dice: “La mujer es imprescindible para la Iglesia. María, una mujer, es más importante que los obispos. Digo esto porque no hay que confundir la función con la dignidad”. El punto, por tanto, es encontrar el aporte específico y la dignidad del “genio femenino” –como decía Juan Pablo II– sin querer limitar este descubrimiento a una simple equiparación de funciones. (…) La entrevista también cita un aspecto más: la de la actitud personal del Papa Francisco, su corazón, cuando intenta definirse a sí mismo: “Soy un pecador al que el Señor ha mirado”. Y revela el estilo de vida del beato Pedro Fabro (1506-1546), uno de los primeros compañeros de San Ignacio de Loyola, muy cercano a éste: “El diálogo con todos, aun con los más lejanos y con los adversarios; su piedad sencilla, cierta probable ingenuidad, su disponibilidad inmediata, su atento discernimiento interior, el ser un hombre de grandes y fuertes decisiones que hacía compatible con ser dulce, dulce…”. “Mis decisiones, incluso las que tienen que ver con la vida normal, como usar un coche modesto, van ligadas a un discernimiento espiritual que responde a exigencias que nacen de las cosas, de la gente, de la lectura de los signos de los tiempos. El discernimiento en el Señor me guía en mi modo de gobernar”.

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santo patrono Texto: Comisión de Niñez y Adolescencia en Riesgo.

Un

santo

misericordioso

El Año de la Misericordia es un tiempo para presentar vidas de santos destacando sus obras de misericordia y, en este sentido, San Martín de Tours, patrono de nuestra Ciudad, es una figura para distinguir. Un hecho sucedido en la vida del santo nos da la medida de la verdadera misericordia y nos hace reflexionar acerca de la presencia Jesús en el prójimo más necesitado. En efecto, siendo joven y siendo militar en Amiens, un día de invierno muy frío se encontró por el camino con un pobre hombre que estaba tiritando de frío y a medio vestir. Martín, como no llevaba nada más para regalarle, sacó la espada y dividió en dos partes su manto, dándola al pobre. Esa noche, tras su acto de misericordia, Jesús mismo se le apareció en sueños vistiendo

Cuenta la tradición, que se transmitió oralmente, que en 1580, a poco de fundada la Ciudad por segunda vez, sus autoridades, se reunieron en el Cabildo para designar al Santo bajo cuya protección iban a colocar al incipiente poblado y en esa oportunidad se pusieron los nombres de los “candidatos” dentro de una galera y llamaron a un niño

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la pieza de tela y le agradeció su obsequio: “Martín, hoy me cubriste con tu manto”. Sulpicio Severo, discípulo y biógrafo del santo, cuenta que tan pronto tuvo esta visión se hizo bautizar (era catecúmeno, o sea, estaba preparándose para el bautismo). Luego se presentó a su general que estaba repartiendo regalos a los militares y le dijo: “Hasta ahora te he servido como soldado. Déjame de ahora en adelante servir a Jesucristo propagando su santa religión”. El general quiso darle varios premios pero él le dijo: “Estos regalos repártelos entre los que van a seguir luchando en tu ejército. Yo me voy a luchar en el ejército de Jesucristo y mis premios serán espirituales”. Es en el episodio sucedido con el hombre pobre donde podemos encontrar las principales enseñanzas de nuestro santo: por un lado, nos

para que extrajera uno. El nombre que salió fue el de San Martín de Tours, a lo que las autoridades hispanas pusieron “peros”. “¡Un santo francés jamás!” La operación se repitió y el nombre de San Martín de Tours volvió a salir consecutivamente dos veces más. No quedaron dudas de que el Santo de las Galias debía ser el patrono de Buenos Aires.

enseña que la verdadera caridad cristiana no consiste en dar aquello que sobra, sino lo que realmente nos sirve, dar de lo propio. Dar lo que no sirve, no es siquiera justicia. La otra enseñanza que nos deja es que en el prójimo más desvalido y más necesitado, se encuentra presente, real y misteriosamente el Hijo de Dios. Esto se corresponde fielmente con las enseñanzas del Evangelio al hablar del Día del Juicio Final Jesús tomará en cuenta las obras de misericordia realizadas, y las que no se realizaron en los más necesitados. A los que se salven, les dirá: “Venid, benditos de mi Padre, porque tuve hambre, y me disteis de comer, tuve sed, y me disteis de beber, estuve desnudo, y me vestisteis. La vida de San Martín de Tours nos conduce a meditar acerca de la imperiosa necesidad de obrar la misericordia recibiendo y cobijando toda vida humana, sobre todo la de los niños, niñas y adolescentes, los más débiles y frágiles de nuestra sociedad, puesto que no obtendremos misericordia si no somos capaces de dar misericordia.


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otra mirada

Obras de

misericordia

Perdonar al que nos ofende

Dar buen consejo al que lo necesita

Rezar por los vivos y por los difuntos EnseĂąar al que no sabe

Corregir al que se equivoca Consolar al triste

Sufrir con paciencia los defectos de los demĂĄs

Visitar


Alojar al que no tiene casa y al peregrino

Dar de beber al sediento

Dar de comer al hambriento

Visitar a los presos y redimir al cautivo a los enfermos

Enterrar a los difuntos

Comunicarnos Revista Bimestral - Suscripci贸n anual $100 - 4982-4611 - comunicarnos@pastoralfamiliar.org.ar

Vestir al desnudo


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desarrollo integral de la niñez Texto: Anna Christine Grellert MD. MPH - Asesora Regional de Niñez en Desarrollo. World Vision América Latina y el Caribe.

Crianza con TERNURA es una Vocación Pastoral

Una Reflexión sobre el Salmo 23 para Mentores de la Niñez

dres, cuidadores y educadores deben cultivar en sí mismos para ser mentores de los niños y las niñas promoviendo la plenitud de vida, la justicia y el amor.

World Vision es una organización cristiana humanitaria, de desarrollo e incidencia, dedicada a trabajar con los niños, familias y comunidades para superar situaciones de pobreza, vulnerabilidad e injusticia. Está presente en América Latina desde 1977 y en el mundo en más de 100 países. A partir de Crianza con Ternura, nuestro abordaje de desarrollo integral de la niñez, buscamos posicionar un nuevo modelo de crianza y cuidado enfocado en aumentar la capacidad de los padres y cuidadores para proteger a los niños y niñas contra la violencia y la explotación. Trabajamos con las familias, las comunidades y otros cuidadores para que desarrollen destrezas de crianza y cuidado que parten desde la ternura. América Latina y el Caribe representan la segunda región más desigual del planeta, luego

del África Subsahariana, y a su vez es la región más violenta del planeta. En América Latina y el Caribe, la injusticia y la violencia son los pilares estructurales que impiden el desarrollo pleno de la niñez. En ese sentido, World Vision, a través de la iniciativa de “Crianza con Ternura”, busca reaccionar creativa y subversivamente ante la violencia e injusticia buscando hacer un aporte contundente para la vida plena de la niñez en la región. Cada niño necesita un mentor de vida que sea capaz de formarlo con ternura. El salmo 23 presenta tanto las capacidades del Buen Pastor, como los efectos que tienen en la vida de los niños y niñas, y todas las personas que han sido criados con ternura. Los buenos mentores reflejan el carácter del Buen Pastor. El Salmo 23 permite elaborar una propuesta de las capacidades centrales que padres, ma-

1. «el señor es mi pastor y nada me falta; en verdes pastos me hace descansar» Capacidad de generar seguridad y serenidad en los niños y niñas. Todo niño debería tener la seguridad plena de contar con un Buen Pastor en su vida. Esta es la puerta de entrada para la Crianza con Ternura. El Buen Pastor hace que el niño, que vive en un contexto de excesiva violencia pueda encontrar un oasis de verdes pastos donde puede descansar, jugar, aprender y florecer. Es muy importante que los padres y mentores cultiven la capacidad de calmar a los niños desde el afecto y las caricias. El cuerpo es el único vehículo que permite que los niños sientan el impacto concreto de la ternura. El abrazo es un medio para crear el oasis de verdes pastos que genere serenidad en el interior del niño. Otra manera es tomar al niño o a la niña de la mano y orar con él o ella cerrando los ojos, para relajar el cuerpo y generar un sentido de sosiego y de confianza en el padre terrenal, y también en el Abba celestial. Abrazar al niño lo ayuda a

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desarrollo integral de la niñez

reposar sus angustias, miedos y problemas, pues se siente seguro. Tras el abrazo acogedor, el mentor orienta al niño en la ética del Reino a fin de que aprenda a encarar con resiliencia y ética todas circunstancias de su vida. 2. «junto a tranquilas aguas me conduce; me infunde nuevas fuerzas» Capacidad para animar en los niños y las niñas a que sean competentes. El mentor de la Crianza con Ternura cultiva la capacidad de crear un espacio sereno, en el que el niño se sienta libre para confiar sus problemas al adulto. En un espacio de serenidad, el niño recupera fuerzas para resolver sus problemas con los valores del Reino. En este espacio el mentor y el niño pueden dialogar con tranquilidad sobre cualquier problema a fin de que juntos construyan soluciones saludables y congruentes con la ética del Reino, que se sintetizan en amor y justicia. 3 «me guía por sendas de justicia por amor a su nombre» Capacidad para formar la ética del Reino de los niños y las niñas. El Buen Pastor no demanda de forma autoritaria que David ande por los caminos rectos, la demanda es un andar que honre el nombre de su Buen Pastor,

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4. «aun si voy por valles tenebrosos, no temo peligro alguno porque tú estás a mi lado; tu vara de pastor me reconforta» Capacidad para fortalecer la resiliencia de los niños y las niñas.

sencillamente porque ha aprendido a amarlo. Tal vez este sea el mayor reto de la Crianza con Ternura, no solamente porque forma al niño en la ética del Reino, sino porque el niño asume ese camino por amor a sus padres, mentores y cuidadores, en cuanto reflejen el carácter del Buen Pastor. La dinámica anterior implica que el vínculo de amor entre el mentor y el niño inspira la conducta del niño. Es una dinámica muy distinta a aquella en la que la relación se establece desde dinámicas de poder, que ordena y somete el niño a la conducta esperada. Asumir una postura con la ética del Reino por amor a otros implica cultivar empatía. Por ejemplo, movimientos faciales de la sonrisa se codifican como un estado anímico alegre y feliz, mientras que fruncir el ceño se atribuye a un sentido de malestar o enojo. La liturgia al Dios de la vida, del amor y de la justicia es la que forma la ética del Reino en los mentores, y los inspira a practicarla y enseñarla a los niños y niñas para que sean justos y compasivos.

El salmo presenta la vara como instrumento de apoyo y orientación, que lo ayuda a enfrentar las situaciones extremas de la vida. La vara, que reconforta; las aguas tranquilas, que generan sosiego; y los verdes pastos, que permiten el descanso, son símbolos que representan los roles que el mentor debería de asumir en la vida del niño. La vara no es un instrumento de violencia, que infunde miedo y dolor, para someter al niño a la voluntad del adulto. La vara del mentor de vida conforta e infunde aliento. Los mentores de vida de la niñez jamás usan de violencia. El amor seguro que el niño encuentra en su mentor y la confianza, generada por este vínculo, le da conciencia de que jamás será abandonado en la adversidad. Esta conciencia es fundamental para fortalecer su resiliencia. 5. «dispones ante mí un banquete en presencia de mis enemigos» Capacidad para animar a los niños y las niñas a amar. El niño que es amado y guiado con sabiduría desde la ética del Reino sabe amar a sus enemigos. Tal vez el punto más


desarrollo integral de la niñez

segundo gesto de ternura, es hacer que su copa rebose como expresión de plenitud que se encuentra en la bienvenida y bendición del Buen Pastor. La Crianza con Ternura invita a todos los padres, cuidadores y educadores (mentores) a que aseguren tiempo con los niños, para que los complejo para la humanidad sea tratar con dignidad aquellos que la ofende. David, quien aprendió a amar su amigo Jonatán, a su prójimo, también mira con misericordia a Mefiboset nieto del hombre que quiso arrebatarle la vida en repetidas ocasiones. Jesús nos exhorta a que seamos misericordiosos, porque el Padre es bondadoso con los ingratos y malvados. Esta es la medida de la ética del Reino. Esta ética no se aprende solo leyendo los textos bíblicos, es necesario crear la oportunidad de practicarla en el diario vivir. No solamente para que el niño trate con dignidad a sus enemigos, sino que también para que al ser objeto de la misericordia y gracia de sus padres, aprenda cómo se ama. 6. «has ungido con perfume mi cabeza; has llenado mi copa a rebosar» Capacidad de bendecir a los niños y niñas. David presenta dos gestos de ternura del Buen Pastor. El gesto de ungir con aceite perfumado que se derrama sobre su cabeza como una expresión de bienvenida plena. El

disfruten como expresión de la gracia de Dios, para que los bendigan al afirmar la bondad de su corazón y para jugar con ellos para dar alas de su creatividad. 7. «la bondad y el amor me seguirán todos los días de mi vida; y en la casa del señor habitaré para siempre» Capacidad de animar la espiritualidad de la niñez. El salmo concluye presentando dos cualidades de la identidad del Buen Pastor: misericordia y amor. Sólo un corazón tierno es capaz de infinita mi-

sericordia y amor, que ni aun la muerte puede interrumpir. El mentor busca generar en los niños la conciencia de que son acompañados por misericordia eternamente. Finalmente, es clave que el niño descubra la misericordia y el amor incondicional de sus mentores de vida, para que así sepa que puede recibir ambas en su relación con Dios Padre. Cuando el niño experimenta de forma concreta la compasión y el amor en sus relaciones con sus padres, cuidadores y educadores (mentores), se vuelve también posible para él comprender la presencia constante y amorosa de Dios en su vida. En ese sentido, la Crianza con Ternura se convierte en una propuesta evangelizadora de la niñez, pues presenta a Abba y a Jesús como expresión máxima del amor infalible. En momentos de extrema adversidad, el niño confiará que siempre puede recurrir no solo a sus padres y mentores, sino que, en primera instancia, a Abba, y crecerá en su fe en él y en su espiritualidad. La liturgia al Dios de la vida, amor, y justicia, que contribuye al florecer pleno de la niñez, es aquella que profundiza la conciencia del amor y misericordia del Buen Pastor en las vidas de los niños animándolos a practicarla. La mejor manera de transmitir la práctica de amor y misericordia es cuando ésta es modelada por los mentores.

Más Información: World Vision en Argentina: Carolina Tocalli - Carolina_Tocalli@wvi.org Nuestro sitio web: www.worldvisionamericalatina.org Síganos en Facebook: www.facebook.com/WorldVisionLAC

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pastoral Texto: Entrevista al Pbro Pedro Baya Casal – Hogar de Cristo Juan Pablo II – Parroquia Virgen Inmaculada, Barrio Ramón Carillo.

Recibir la VIDA como viene ¿Cómo definirías los centros barriales Hogar de Cristo? No sé si los definiría, los describiría como lo mejor que nos pasó. Es darle forma al espíritu evangélico con una respuesta muy actual. Uno siempre busca de qué manera vivir el evangelio o seguir las enseñanzas de Jesús, o estar al servicio de los demás. Y el Centro Barrial te ofrece esa posibilidad concreta y diaria de estar al servicio afectivo, pero también efectivo, que tiene respuestas concretas y reales que modifican para bien la vida de mucha gente. Nos ocupamos de cada persona y de tratar de sacarlo de ese mundo de alienación, de consumo todo el día y del robo y la delincuencia. Vamos de a uno. Hay miles, pero desde que están los hogares hay un poquito menos. ¿Cuánto hace que abrió el centro barrial Juan Pablo II? Nuestro hogar tiene casi dos años, lo empezamos a soñar un poco antes y ya lo veníamos madurando, pero formalmente abrimos en marzo de 2014. Nuestros barrios son un hervidero de consumo de la mañana a la noche de lunes a lunes. Estamos metidos en una atmósfera de consumo permanente. Nosotros estamos en el mismo terreno con otra propuesta, y los chicos no tienen que irse lejos. Eso es lo bueno del hogar. Uno puede ocuparse de muchos problemas, pero ocuparse de los chicos con problemáticas de consumo, y de todo lo que viene

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El Hogar de Cristo, que empezó siendo un espacio fuera de la calle que recibe a los pibes que quieren salir de la droga, hoy es mucho más: es una forma de ser Iglesia, es una familia enorme que como Iglesia recibe, escucha, y acompaña cuerpo a cuerpo toda la vida.

con eso, la marginalidad, la falta de documentos, la falta de capacitación para el trabajo, la falta de salud, era una respuesta que había que dar y de esta manera uno tiene la impresión que funciona. Sin duda que la experiencia de los otros hogares ayudó mucho, sin eso no creo que a mí se me hubiera ocurrido, pero ver que otros se animaron y pudieron nos animó a probar nosotros; si tenemos el mismo problema, por qué no probar una solución parecida. Tampoco quisimos repetir dogmáticamente otras experiencias porque nuestro barrio tiene características propias y el Centro Barrial las respeta. Es un barrio de gente que fue relocalizada del albergue Warnes para acá, y tenemos un grado de urbanización muy alto, no es como en otras villas donde todo es mucho más precario, y son más multitudinarias. Tenemos dos asentamientos, uno es el barrio “La Esperanza” que pertenece al Indoamericano y otro es “Los pinos”, al que se le suma “La veredita” que está directamente en la calle, donde viven familias en situaciones muy precarias, y los problemas de consumo van de la mano con la precariedad. ¿Se trata sólo de atender un problema de consumo? El consumo en nuestros barrios, no es solamente ‘un pro-

blema de drogas’, sino de exclusión y vulnerabilidad social. Por ese motivo, se requiere de una atención integral para superar esta situación. El Hogar de Cristo es el espíritu común desde el cual se piensa una respuesta, y ahora se está redactando un escrito que trata de poner en palabras el espíritu con el que trabajamos; la mirada desde el Evangelio, desde la misericordia, desde el rol del Estado y su papel fundamental en esto de acercarse a los que están más lejos. Tenemos muy cerca el Centro San Francisco que depende de la parroquia Madre del Pueblo junto con otros dos: el Don Bosco y el San José, y además tienen una casa de bajo umbral para los chicos que recién empiezan el tratamiento y quieren salir del consumo que se llama Santa María (para varones y mujeres, donde hay más de 100 personas); pero en ese barrio es otra la realidad de los chicos que consumen y por eso es otra la respuesta también. Nosotros tenemos algo más pequeño, al Centro asisten entre 40 y 50 personas y no tenemos casa de bajo umbral sino una “Casita amigable”, que es para los chicos y chicas que ya hicieron un tratamiento y tienen que volver a su barrio; y por algún motivo no pueden volver a la misma casa o la familia no resulta el mejor lugar para acompañarlos; entonces


pastoral

y la subjetividad. Y ese poner en palabras es una herramienta de prevención y de equilibrio frente a la necesidad del consumo de drogas o de cualquier sustancia.

viven allí mientras van elaborando su plan de vida. Tenemos 8 chicos en esa situación, y eso también le da mucha vida al Hogar. Contamos con una trabajadora social que va siguiendo los casos y articulando con distintos efectores sociales del barrio. Tenemos un abogado voluntario, muy comprometido, que está desde hace poco. Hay un centro de justicia con el que buscamos articular y tenemos muy buen vínculo con la salita del barrio, el Cesac 24. Y contamos con un psiquiatra, operador que manda la SEDRONAR, que fue médico residente en esta salita, por lo cual hace muy fluida la relación. Él conoce a los pibes del hogar y a los médicos de la salita. ¿Cómo es el día a día? Lo central del Hogar de Cristo son los grupos: Tenemos dos momentos de grupos durante el día. A la mañana se trabaja con la metodología de los 12 pasos, y participan los que viven en la casita amigable y algún otro que por ahí vino temprano al hogar puede participar. Almorzamos todos juntos y a la tarde hay grupo terapéutico, donde tratamos temas puntuales; otras veces compartimos cómo vivimos el fin de semana y todos nos escuchamos, a veces son talleres más de espiritualidad, pero siempre orientados a poner en palabras los propios conflictos

¿Cómo es el después de los chicos que han pasado por el centro barrial y siguieron con su vida? Justamente ahora, con los Hogares de Cristo, estamos pensando eso. Tenemos una boca de entrada muy ancha, de “recibir la vida como viene”, porque es un poco el espíritu, pero lo que no tenemos tan elaborado es el acompañamiento para dejar el proceso. La boca de salida es muy chica. Vamos caminando junto a la vida de los chicos, viendo cómo ellos van proponiendo cosas para salir adelante, y también tenemos en cuenta el tema de las recaídas, que no es tan fácil declararse “soy un recuperado y ya está”, hay algo permanente, crónico y, en ese sentido, tratamos de tener siempre la puerta abierta. La experiencia nos dice que de una forma u otra los chicos siempre vuelven, siempre hay una referencia. Muchos sostienen su recuperación trabajando en las granjas, dando una mano en los grupos, encuentran su lugar dentro del Hogar de Cristo. Lo ideal sería que cada uno pudiera volar, pero no siempre sucede. ¿Cómo fue la relación con Bergoglio cuando era arzobispo de Buenos Aires? Ya es parte de la biografía de Bergoglio que tuvo un gran cariño por las villas de Buenos Aires y tomó decisiones para que hubiera más presencia de curas, más

recursos, para que se pudiera llegar a más gente, incluso esta parroquia fue creación de Bergoglio en el 2008/2009. Parroquias con curas viviendo. Construimos la casa y ahora tenemos la posibilidad del Hogar, y estamos con una escuela; todas esas cosas lindas que podemos disfrutar ahora tienen que ver con estas decisiones. Cuando lo eligieron Papa esto explotaba, y venían todos con sus fotitos y sus recuerdos; incluso él nos había regalado una casulla así que la sacamos y la gente venía y la tocaba como una reliquia, fue muy conmovedor. ¿Qué significa en esta Misión que eligieron el año de la misericordia? Este año, poner la misericordia en el centro es una sintonía con la Iglesia. El otro día hablamos con el equipo del Hogar de Cristo, los operadores, voluntarios, trabajadores sociales, que para muchos de los que trabajan acá, gente joven y grande, esto no es un trabajo nada más. Hay en juego otra cosa, la propia entrega, las propias búsquedas, desde lo religioso, lo social, incluso lo político, la necesidad de cambiar el mundo por decirlo así; y de cambiarlo con amor, con misericordia, con este acercamiento que nace de la Fe y de la convicción de que Jesús lo hizo. La misericordia cambia la mirada individual; esto lo que tiene de lindo es que es comunitario, de la comunidad para la comunidad. Si bien es un trabajo con horarios, con sueldo y exigencias, lo que está en juego es mucho más. Es la diferencia entre hacer algunas cosas con misericordia y poner tu vida entera en este cauce que te transforma totalmente.

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pastoral Texto: Macarena Laviero - Periodista.

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Encuentro DEL OTRO

Somos un grupo formado por siete jóvenes de la familia Marianista que, en diálogo con el Obispo Vicario de Flores Ernesto Giobando, se acerca una vez por semana al Centro Socioeducativo de Régimen Cerrado San Martín y a la Residencia Socioeducativa Almafuerte para compartir encuentros pastorales.

En mi primer día en el San Martín, me encontré con una chica de 16 años, charlatana y avasallante, que se dispuso a compartir su historia con nosotros y sus compañeras de habitación. Mientras yo cebaba mate, ella me contaba que a los ocho años escapó de su casa, porque el papá, violador de su hermana mayor, la había amenazado. “Vivo en Once. Voy sola por las calles o me junto en Plaza Miserere con un grupo de pibes para drogarnos. Son más grandes, tendrán 20 años. Es raro andar por ahí sola, pero voy bien, eh. Me las arreglo. Te puedo jurar que tengo mi virginidad”, me dijo, sin que yo preguntara. No tenía miedo, pero estaba nerviosa. Las cárceles, casi por definición, debían ser oscuras, con un trato frío y violento. Sin embargo, los chicos nos reciben en sus habitaciones desde el primer día. Limpian la mesa; acomodan algún banco; si estaban acostados, se levantan, y nos saludan con tanto respeto y cuidado como si fuéramos invitados en su propia casa. Nosotros llevamos el mate y ellos suelen tener cartas para jugar al Truco o al Chin-Chon. El tiempo nos fue amoldando y, ahora, no nos olvidamos el azúcar ni una vez. Somos un grupo de jóvenes entre 20 y 27 años que una vez

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por semana visita a los chicos del Centro Socioeducativo de Régimen Cerrado San Martín. Gracias al vínculo que se generó, seguimos en contacto con uno de los detenidos que fue transferido a la Residencia Socioeducativa Almafuerte y ahora formamos un espacio pastoral ahí también. El San Martín es diferente a lo que yo suponía antes de conocerlo. Los chicos tienen historias complicadas, pero les hacen frente y aprendemos de ellos a aceptar la realidad. También hacen preguntas cuyas respuestas desconocemos, pero nos esperan simplemente para compartir las dudas. El único problema es que continuamente, y sin darse cuenta, nos sacan de nuestra zona de confort, y nos ponen en conflicto con nosotros mismos. No porque nos incomodan, sino porque descubrimos que “están condenados” mucho antes de encerrarse a cumplir una sentencia. Florencia Cerda tiene 22 años, estudia psicología y es integrante del grupo pastoral. Explica que “no cualquier chico llega al Centro de Régimen Cerrado, sino que es una medida de último recurso, porque son menores de edad”. Juan Francisco Pappagallo fue el primer miembro del grupo que destacó que los chicos afuera y encerrados son diferentes: “Aunque escucho que hicieron

tal o cual cosa, la gente que conozco en el San Martín no me responde violentamente ni desea el mal, y eso da la pauta de que están muy condicionados por el entorno”, opina. La mayoría vive en contextos desfavorecidos: Quizás no tienen la contención necesaria, los recursos económicos suelen ser escasos y en casi todas las historias, el acceso a la educación y al trabajo no están garantizados. En el San Martín no tienen que ocuparse de cubrir ninguna necesidad. Están contenidos por dos equipos de Intervención formados por profesionales que acompañan con cariño y compromiso a los chicos todos los días. Lo primero que nos sorprendió al visitarlos fue sentir que podríamos ser amigos de toda la vida. Nos conectamos enseguida, podemos hablar de cualquier cosa, y tenemos mucha confianza y cariño. Descubrimos que lo único que nos diferencia es el lugar en donde nacimos y que, cuando tienen la oportunidad, muchos deciden cambiar sus hábitos. Miguel Montanini se sumó al grupo un par de meses más tarde. Se acuerda que el primer día saludó a los chicos y le pareció muy difícil relacionarse: “Me miraban como se mira al nuevo”, lamentó. Pero enseguida le preguntaron qué hacía, de qué equipo de fútbol era hincha y donde vivía, y él respondió todas y cada una de las preguntas. En ronda, cinco contra él, la conversación derivó en un pedido de cigarrillos. Miguel relata que les dijo directamente que no, y su respuesta fue está todo bien. No dieron


pastoral

tiempo ni para un silencio incómodo, y le preguntaron si era católico: “Les conté que no estoy bautizado, por lo que me iba a ir al infierno y, después de unas risas, José me dijo que él tampoco”, recuerda. José tiene 17 años y su historia incluye dos actos de delincuencia por día, drogas, un tiroteo y un grupo de hombres del barrio donde vive que lo presiona para que trabaje con ellos. Miguel destaca que fue una charla muy dura, pero agradable: “Nos permitimos reír de la realidad que conversamos, fue mejor afrontarla así”, asegura. José le contó por qué estaba encerrado (por qué había perdido, como dicen ellos) y hasta se animó a imaginar su vida en el futuro. Casi sin darnos cuenta, de esto se tratan los momentos que compartimos en el San Martín: Nos burlamos de las barreras que la realidad nos impone. Entramos al módulo, cebamos mates e imaginamos lo que queremos vivir cuando tengamos libertad. Nuestra actividad pastoral tiene que ver con el espíritu Misionero, ya que no nos presentamos desde la palabra, sino que nos comprometemos con el espacio y con cada uno de ellos. Les tendemos una mano, nuestra compañía, alegría y confianza. Así, el compartir es misionero y sanador. Apostamos a anunciar a Jesús mediante nuestras obras. Mateo Colimedaglia, otro de los que miembros del grupo, define la Pastoral como “un espacio para estar con otros y compartir distintos puntos de vista”, y advierte que la esencia es “simple-

mente pasar un rato agradable”. A la mañana, los chicos van al colegio primario o secundario y, a la tarde, tienen talleres rotativos de baile, radio, costura, cocina o hockey. Nosotros compartimos el rato que tienen libre entre la ducha y la cena. Nunca nos imponemos; antes de entrar, preguntamos si tienen ganas de que pasemos y siempre les damos lugar para que propongan ellos una charla o actividad. Este año el Papa Francisco nos invita a realizar obras misericordiosas por el Jubileo y ésta es una de ellas, porque lo que hacemos es liberarnos de prejuicios y llenarnos de compasión. Se trata de acompañar y de sostener el dolor que están pasando los chicos, e intentar transformarlo. El Sumo Pontífice invita a que los fieles laicos vivamos la misericordia y la llevemos a los diversos ambientes sociales. Eugenia Pastorino integra también el grupo Pastoral y asegura que cual-

quier persona puede ser parte de obras misericordiosas, pero que hay que estar atentos para ser permeables al encuentro: “Todos, cada vez que vamos a algún lugar, lo imaginamos de una manera o tenemos ciertas expectativas de cómo va a ser. El desafío está en dejar que se transforme nuestro preconcepto”, subraya. Para Rodrigo Gazzano, otro encargado de la Pastoral, los primeros meses era triste terminar los encuentros porque asegura que “el momento que los chicos atraviesan es una expresión de la desigualdad que hay en la sociedad”. Sin embargo, afirma que “conocer las historias es lo que transforma la tristeza”. La exclusión es la Cruz con la que los chicos tienen que cargar. La forma en que la burocracia los lleva de un Centro a otro o les alarga los tiempos de sentencia sin previo aviso, los condena. El estigma que encierra una forma de vestir o determinado barrio, los condena. La sociedad de la que somos parte, callando ante las injusticias y la miseria, los tilda como parte de “los nadie” y, directa o indirectamente, condena. Para nosotros, cada prejuicio se transforma y, ahora, tiene una cara, un nombre, una historia y un futuro. Esta tarea pastoral significa un desafío y queremos seguir haciéndolo, porque estamos seguros de que vale la pena la vida compartida. Ir al San Martín no nos hace santos, pero sí nos encuentra cada vez más conscientes de los pequeños actos.

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educación Texto: Prof. Juan Alberto Treglia - Rector del Colegio del Carmen.

El LENGUAJE y el uso del Diario en el aula

Habitualmente escuchamos los diagnósticos que afirman que el adolescente no lee, o no entiende lo que lee o lo que escucha, ya que carece de lenguaje apropiado; y esto se ve confirmado por la necesidad que ha tenido la Universidad de incorporar, en sus primeros meses de cursada, la asignatura o taller de ‘lectura y comprensión de textos’. ¿Qué hacer frente a esta realidad? Podemos optar por: a) seguir como hasta el presente y entonces asistiremos a una pobreza de expresión; pobreza que debe preocuparnos seriamente porque en una sociedad democrática, cuando al hombre se le reduce el vocabulario se lo estrecha mentalmente y pierde la posibilidad de matices de pensamiento crítico. Un régimen totalitario termina por dominar al hombre mediante la escasez del lenguaje, logrando entre nosotros involuntariamente, una reducción del lenguaje, y por lo tanto la libertad de expresión va quedando entre nuestros jóvenes como un derecho enunciado pero no cumplido, porque son cautivos de su propia limitación. Nos espera un cautiverio de la libertad de expresión, un sometimiento al ciudadano. El hombre no va a tener libertad para decir lo que

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quiere, ni matices. Nos espera un empobrecimiento gradual del intelecto porque la persona piensa con palabras, distingue gracias a las palabras una realidad. El 90 por ciento de la expresión del hombre en la vida social es la palabra hablada pero está tan deteriorada

como la palabra escrita. O b) Desarrollar estrategias en el aula, donde se profundice el espíritu crítico frente a los distintos medios de comunicación social y se incorporen vocablos a su lenguaje, que les permita expresarse adecuadamente. Se debe incorporar el estudio de los lenguajes de los medios a la escuela. Esto

es porque la escuela tiene que enseñar el lenguaje y la retórica de los medios. No hay que confundir la lengua en el diario con el lenguaje del diario. El lenguaje del diario consiste en armar la página con una fotografía y un subtítulo, colocarlo junto a una columna en página par o impar y todo esto produce un impacto en el lector. Esto es lo que debe enseñarse para que el adolescente y joven se libere de la operación retórica de los medios. Al joven se le debe enseñar, no a ponerse en contra de la televisión, sino frente a la televisión, y desarrollar paulatinamente un pensamiento crítico para ver qué mira y ver cómo lo manejan. Una vez que se le ha enseñado la retórica el adolescente advierte, enseguida, cuáles son los resortes que están tocando en él para manejarlos. Respecto al periodismo escrito en Argentina, podemos afirmar que tiene un buen nivel de expresión. Los diarios han tenido un gran prestigio y ahora se está dando un fenómeno que es hispanohablante. Los diarios están llevando la lengua gradualmente a una especie de estado neutral, donde las notas regionales y los rasgos nacionales van siendo excluidos gradualmente para lograr una lengua aceptable, legible y entendible en todo el mundo.


educación

Pero sucede que los adolescentes y jóvenes no se acercan a la lectura habitual del diario, entre otras causas, porque no entienden lo que leen, ya que el periodista maneja alrededor de tres mil vocablos diferentes, y el joven de hoy sólo trescientos; la única solución que le queda al periodista es que las personas sean capaces de leer el diario con esta riqueza porque si el diario con esta riqueza baja el nivel, terminaremos con señales de humo. El diario enseña a escribir y la televisión no, por eso la escuela tiene que tener en el diario un elemento fundamental de ayuda. En todas las asignaturas podemos incorporar la lectura orientada del diario; en el área de ciencias con los artículos de divulgación científica e investigación; en ciencias naturales con los avances cotidianos de la medicina y el cuidado del medio ambiente; en ciencias sociales con el análisis cotidiano de la economía, la política y la participación ciudadana;

el área de letras y arte, con el análisis exhaustivo de las críticas literarias y las opiniones

En todas las asignaturas podemos incorporar la lectura orientada del diario constituyéndose éste una herramienta cotidiana que ayudará a enriquecer el lenguaje de nuestros alumnos. artísticas, la educación física, con el cúmulo de información deportiva (quizás lo único que leen nuestros adolescentes). En

suma, si existe compromiso en los directivos y docentes, el diario puede constituir una herramienta cotidiana que ayudará a enriquecer el lenguaje de nuestros alumnos. Junto a ello, no debemos perder de vista que en la escuela se debe exigir la lectura de libros y no recurrir a las fotocopias, como asimismo no dejar de ejercitar la expresión oral, privada y pública, así como la creatividad de la narrativa y la poesía. Es en la escuela donde se descubrirán y desarrollarán estos talentos, no olvidemos la integralidad de la educación que nos lleve a una tarea cada vez más personalizada que logre el desarrollo pleno de las potencialidades de nuestros alumnos. No perdamos de vista la importancia de la palabra, ya que “La Palabra se hizo Carne y habitó entre nosotros”, y es principalmente por la Palabra que fuimos y somos evangelizados y es sólo en Ella que alcanzaremos la Eternidad anhelada.

Escuelita Categoría 2002 a 2009

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pastoral Texto: Lic. Analía Abarca – Psicóloga, responsable del área de Fortalecimiento Familiar y Comunitario - Comisión de Niñez y Adolescencia en Riesgo.

Solidaridad y Misericordia como ejes de la acción Quince comunidades que trabajan articuladamente con la Comisión de Niñez y Adolescencia en Riesgo del Arzobispado de Buenos Aires desarrollan actualmente Dieciocho proyectos relacionados con el acompañamiento, contención y evangelización, como principal eje transversal, a familias y niños en situación de vulnerabilidad social. Todos los proyectos contienen experiencias protagonizadas por niñas, niños, adolescentes o jóvenes en situación de vulnerabilidad psico-socio-espiritual que buscan en las parroquias un lugar de recreación y terminan encontrando un espacio de sanación de heridas muy profundas, un ámbito en donde la resiliencia es un escenario posible para niños y adolescentes que provienen de historias y medios de vida en donde abunda el dolor, la carencia, tanto material como emocional, la frustración de sentirse excluidos de oportunidades y la desgarradora experiencia de ir creciendo con lazos familiares muchas veces deficitarios, abandónicos y/o violentos. Y allí, donde el corazón del ser humano sufre, llega la Iglesia, llega la misericordia sanadora a través de hombres y mujeres que, voluntariamente, transforman su vida en un instrumento mediador entre Dios y sus hijos más pequeños y necesitados. Desde el Área de Fortalecimiento Familiar y Comunitario

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pastoral

de la Comisión, tenemos como uno de nuestros principales objetivos apuntalar y acompañar a estos voluntarios, para que ellos puedan transformarse en agentes multiplicadores y establezcan redes de acción y sostén para estas familias, que perduren en el tiempo, con objetivos claros, con planes de acción concretos y concretables. Estos proyectos que apuntan a fortalecer a las familias y comunidades no serían posibles sin la solidaridad, la entrega del tiempo personal y el deseo de compartir un saber por parte de capacitadores y talleristas que día a día transmiten sus conocimientos técnicos en alguna disciplina específica y también acompañan desde el afecto, la escucha, y la paciencia a tantos chicos y familias. Y eso es lo que diferencia a la Iglesia, como dice el Papa Francisco cuando expresa que la Iglesia es “una comunidad de personas animadas por la acción del Espíritu Santo, que han vivido y viven la maravilla del encuentro con Jesucristo y desean compartir esta experiencia de profunda alegría”. A las parroquias no vienen los chicos solamente a aprender una actividad deportiva o recreativa, también vienen a compartir, a aprender valores, a sentirse amados y esperados por un coordinador o compañeros que lo esperan, y todo esto en un clima

de alegría… y eso marca la gran diferencia.

“La Iglesia no es una organización asistencial, una empresa o una ONG, sino una comunidad de personas animadas por la acción del Espíritu Santo, que han vivido y viven la maravilla del encuentro con Jesucristo y desean compartir esta experiencia de profunda alegría” Papa Francisco. Desde la Comisión Arquidiocesana de Niñez y Adolescencia en Riesgo, entendemos que todas las actividades que apoyamos deben estar guiadas por una concepción integral del ser humano en donde se fomente el desarrollo y fortalecimiento de las esferas psicológica, social y espiritual, siendo canales de expresión de las mismas las actividades que se ofrecen a los niños, adolescentes y familias. Confiamos en el poder transformador y sanador de la actividad artística, del deporte rico en valores de compañerismo y solidaridad, de los grupos de reflexión para fortalecer a los papás y mamás en su tarea cotidiana, y en el eje transversal que mencionábamos al comienzo que es


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la Fe en Cristo ya que sin Él, como cimiento, nuestras obras caerían como castillos de arena cuando llega el mar. Actualmente se desarrollan variadas iniciativas artísticoculturales-deportivasrecreativas con fines sociales que involucran a niños, niñas y adolescentes en situación de vulnerabilidad y que van convirtiendo a las parroquias y comunidades en espacios de referencia para las familias, teniendo en cuenta que les brinda un sentimiento de identidad grupal armonioso y positivo. La ocasión de los talleres para padres y madres brinda oportunidad para que los participantes puedan compartir sus realidades, sueños y frustraciones, necesidades materiales, psicológicas y/o espirituales, y encontrar así respuestas o soluciones que van señalando salidas posibles ante estos conflictos. Los aprendizajes no giran sólo en torno a la dis-

riendas, fiestas, paseos y actividades recreativas. Estos adolescentes provienen de barrios vulnerables, con historias de vida difíciles en su mayoría, y transforman esas carencias o dificultades en actos de amor y misericordia hacia otros que también sufren. Y en esto vale la pena citar una frase de la Madre Teresa:

«Cuando nos ocupamos del enfermo y del necesitado, estamos tocando el cuerpo sufriente de Cristo y este contacto se torna heroico”. Madre Teresa de Calcuta

ciplina en cuestión sino también en estos espacios se aprenden valores, se aprende a escuchar, a compartir, a solidarizarse con la necesidad del otro, y crear una cultura de trabajo por la cual sin Estas actividades son posibles esfuerzo propio es imposible lo- gracias a la solidaridad y miserigrar verdaderos progresos. cordia de tantas personas, que Para compartir una experien- desde la Comisión de Niñez y cia concreta destacamos la ini- Adolescencia en Riesgo acompaciativa del Proyecto ”Movimiento ñamos. Estos espacios son abierde Jóvenes por la Paz” de la Co- tos para todos los niños, niñas, munidad Sant Egidio en donde el adolescentes y familias que quietrabajo consiste en una actividad ran participar. solidaria de frecuencia seMás Información: manal, donde 30 adolescentes de 11 a 14 años vicursoscadenya@pastoralfamiliar.org.ar sitan ancianos del Hogar 4982-4611. Rawson preparando me-

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reflexiones

Staff

Oración del Papa Francisco para el Jubileo de la Misericordia “Tener un corazón misericordioso no significa tener un corazón débil. Quien desea ser misericordioso necesita un corazón fuerte, firme, cerrado al tentador, pero abierto a Dios”. Señor Jesucristo, tú nos has enseñado a ser misericordiosos como el Padre del cielo, y nos has dicho que quien te ve, lo ve también a Él. Muéstranos tu rostro y obtendremos la salvación. Tu mirada llena de amor liberó a Zaqueo y a Mateo de la esclavitud del dinero; a la adúltera y a la Magdalena, de buscar la felicidad solamente en una creatura; hizo llorar a Pedro luego de la traición, y aseguró el Paraíso al ladrón arrepentido. Haz que cada uno de nosotros escuche como propia la palabra que dijiste a la samaritana: ¡Si conocieras el don de Dios! Tú eres el rostro visible del Padre invisible, del Dios que manifiesta su omnipotencia sobre todo con el perdón y la misericordia: Haz que, en el mundo, la Iglesia sea el rostro visible de Ti, su Señor, resucitado y glorioso. Tú has querido que también

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. director . Gustavo Mascó . secretaria de redacción . Florencia Laje . colaboradores . Julio Bello Elena Giorgi Virginia Oliveira Liliana Bertoli . agradecemos la colaboración de . Norberto Padilla Eduardo Dal Santo Pedro Baya Casal Anna Christine Grellert Juan Alberto Treglia Macarena Laviero

tus ministros fueran revestidos de debilidad para que sientan sincera compasión por los que se encuentran en la ignorancia o en el error: Haz que quien se acerque a uno de ellos se sienta esperado, amado y perdonado por Dios. Manda tu Espíritu y conságranos a todos con su unción para que el Jubileo de la Misericordia sea un año de gracia del Señor y tu Iglesia pueda, con renovado entusiasmo, llevar la Buena Nueva a los pobres, proclamar la libertad a los prisioneros y oprimidos y restituir la vista a los ciegos. Te lo pedimos por intercesión de María, Madre de la Misericordia, a ti que vives y reinas con el Padre y el Espíritu Santo, por los siglos de los siglos. Amén.

“Dios nunca se cansa de perdonar”.

. propietario . Arzobispado de Bs. As. Venezuela 4145 - Capital Tel: 4982-4611 cadenya@pastoralfamiliar.org.ar www.pastoralfamiliar.org.ar En caso de reproducción total o parcial de las notas que aparecen en esta revista, citar la fuente. Registro de la propiedad Intelectual N° 5006508 Queda hecho el depósito que dicta la ley N°11.723. . diseño gráfico . Florencia Laje . corrección . Ricardo Rubio . impresión . Gráfica Pittelli Chivilcoy Provincia de Bs. As.

La editorial Santa María colabora con la distribución de la revista Comunicarnos en el interior del país.


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Comunicarnos Nº152 Enero-Febrero 2016 by Revista Comunicarnos - Issuu