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Columbia
JULIO/AGOSTO 2026 B VOLUMEN 106 B NÚMERO 6

El Monumento a Cristóbal Colón, obra del escultor Lorado Taft, se alza a las afueras de la estación de trenes Union Station en Washington, D.C. Restaurado recientemente en vísperas del 250° aniversario de los Estados Unidos, el monumento fue inaugurado en 1912 tras una campaña de Caballeros de Colón, organización que promovió con éxito su construcción.
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Estados Unidos a los 250 años: Cristo en el Centro
Los Caballeros de Colón de todo el país celebran el 250º aniversario mientras los obispos de Estados Unidos consagran la nación al Sagrado Corazón de Jesús.
Por Katie Yoder
Unidos ‘bajo Dios’ Por personal de Columbia
Un momento para dar testimonio Por el Arzobispo William E. Lori Santos y beatos estadounidenses Por personal de Columbia
Camino a la sanación
Militares y veteranos estadounidenses buscan la paz y la transformación espiritual durante la peregrinación anual
“Guerreros a Lourdes”.
Por Cecilia Engbert
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Departamentos
3 Para la mayor gloria de Dios
Desde la defensa de la libertad religiosa hasta el servicio a las comunidades locales, la Orden impulsa la visión del Padre McGivney sobre la ciudadanía fiel.
Por Patrick E. Kelly, Caballero Supremo
4 Aprender sobre la fe, vivir la fe
La práctica de la gratitud fortalece nuestras relaciones, profundiza nuestra fe y nos prepara para nuestro destino eterno.
Por el Arzobispo William E. Lori, Capellán Supremo
6 Noticias de Caballeros de Colón
La Reunión Organizativa enfatiza la caridad, la formación y el crecimiento • Caballeros honrados por su liderazgo y servicio en defensa de la vida • Líderes católicos promueven inversiones coherentes con la fe
8 Construyendo la iglesia doméstica
Una nueva serie sobre vida en familia, el liderazgo y la administración financiera
26 Diputados de Estado 2026-2027
28 Caballeros en Acción
Informes de Consejos y Asambleas, que representan los cuatro pilares del modelo del programa Fe en Acción

Una humanidad magnífica
La primera encíclica del Papa León XIV nos pregunta qué estamos construyendo, y nos recuerda que nuestra grandeza es un don, no un logro.
Por Leonard DeLorenzo
EN LA PORTADA
Una estatua de bronce del Beato Michael McGivney frente a la Catedral de San Patricio en Nueva York antes de su instalación allí en febrero de 2025.
La membresía de Caballeros de Colón está abierta a hombres de 18 años o más, que sean católicos practicantes, es decir, en unión con la Santa Sede. Esto significa que un solicitante o miembro acepta la autoridad del magisterio de la Iglesia Católica en asuntos de fe y moral, aspira a vivir de acuerdo con los preceptos de la Iglesia Católica y se encuentra en comunión con la Iglesia Católica.
kofc.org/unete
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Una obra en construcción
LA CRUZ QUE corona la torre central de Jesucristo en la Basílica de la Sagrada Familia de Barcelona, completada en febrero y bendecida por el Papa León XIV el 10 de junio, se eleva a 172.5 metros sobre la ciudad. Tras más de 140 años de construcción, la basílica se erige hoy como la iglesia más alta del mundo, célebre por su belleza arquitectónica y receptora de casi 5 millones de visitantes al año. Su arquitecto principal, el Venerable Antoni Gaudí (18521926), sabía que el proyecto requeriría “la colaboración de varias generaciones” y consideraba que “no sería adecuado” que él mismo lo terminara. Según su biógrafa, Chiara Curti, Gaudí también creía “que la creatividad nace de los encuentros, de las vidas compartidas, de la comunión”. Quizás el detalle más significativo es que Gaudí limitó intencionadamente la altura de la torre central para que quedara ligeramente por debajo de Montjuïc, la colina que domina Barcelona, reflejando así su convicción de que ninguna creación del hombre debe superar la creación de Dios.
De este modo, la Torre de Jesucristo de la Sagrada Família se sitúa en marcado contraste con la Torre de Babel: el intento de la humanidad de construir una ciudad y una torre “con la cúspide en el cielo”, buscando “hacerse un nombre” y asegurar su futuro al margen de Dios (Gén 11,1-9). Es precisamente la imagen de Babel la que utiliza el Papa León para introducir Magnifica humanitas, su primera encíclica, publicada en mayo (ver página 24). Al reflexionar sobre la persona humana en la era de la inteligencia artificial, el Pontífice escribe: “La humanidad, creada por Dios en toda su grandeza, se enfrenta hoy a una elección crucial: o construir una nueva Torre de Babel o edificar la ciudad en la que Dios y la humanidad habiten juntos”.
El Papa León se hizo eco de este tema pocas semanas después, cuando celebró la Misa en la Sagrada Familia con motivo del centenario de la muerte de Gaudí y bendijo
la recién terminada Torre de Jesucristo. “Mucho más que un monumento”, dijo en su homilía, “la Basílica de la Sagrada Familia sigue siendo hoy una obra en construcción, recordándonos que la vida cristiana es siempre un camino, porque es un proyecto que Dios mismo está llevando a cabo”. El hecho de que la basílica continúe inacabada añadió, “no es un defecto”, sino que “expresa una promesa”.
Al día siguiente, los obispos de los Estados Unidos reunidos en Orlando, Florida, consagraron a la nación al Sagrado Corazón de Jesús en vísperas de su 250° aniversario (ver página 10). En su homilía durante la Misa de vigilia del 11 de junio, el Capellán Supremo, Arzobispo William Lori, declaró: “Damos gracias por las bendiciones de estos últimos 250 años, pero lo hacemos con una fe humilde, reconociendo que toda nación necesita de la misericordia, la sabiduría y la guía de Dios”. Asimismo, señaló: “Nos reunimos públicamente para reconocer que nuestra identidad más profunda y nuestra esperanza más verdadera no provienen de nosotros mismos, sino del Señor”.
Esta misma convicción inspiró la campaña que la Orden emprendió hace 75 años para añadir las palabras “bajo Dios” al Juramento a la Bandera de los Estados Unidos (ver página 15). De hecho, esto ha sido parte integral de la identidad de Caballeros de Colón desde su fundación por el Beato Michael McGivney en marzo de 1882, el mismo mes en que comenzó la construcción de la Sagrada Familia. Hoy, al celebrar nuestra historia y vislumbrar nuestro futuro, el desafío del Papa León en Magnifica humanitas sigue vigente ante nosotros: si “construiremos una nueva Torre de Babel” o reconoceremos que “la tarea de construir en nuestro tiempo debe colocar en su centro nuestra relación con Dios” (236). B
Alton J. Pelowski Editor
PUBLICADOR
Caballeros de Colón
FUNCIONARIOS SUPREMOS
Patrick E. Kelly
Caballero Supremo
Mons. William E. Lori, S.T.D. Capellán Supremo
Arthur L. Peters
Caballero Supremo Adjunto
John A. Marrella
Secretario Supremo
Ronald F. Schwarz
Tesorero Supremo
Anthony R. Picarello Jr. Abogado Supremo
EDITORIAL
Alton J. Pelowski Editor
Matthew Kirby Director Editorial
Andrew J. Matt Subdirector
Elisha Valladares-Cormier Editor Sénior
Megan Stibley Editora Adjunta
Paul Haring Director de Fotografía
Cecilia Engbert Productora de Contenidos

Beato Michael J. McGivney (1852-90) — Apóstol de los jóvenes, protector de la vida familiar cristiana y fundador de los Caballeros de Colón, intercede por nosotros.
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Una nación bajo Dios
Desde la defensa de la libertad religiosa hasta el servicio a las comunidades locales, la Orden impulsa la visión del Padre McGivney sobre la ciudadanía fiel
Por Patrick E. Kelly, Caballero Supremo
EN MAYO viajé a Francia para participar en la peregrinación Guerreros en Lourdes. Allí, veteranos heridos, enfermos o lesionados buscan la sanación y la paz frente a las secuelas físicas y psicológicas de la guerra. Fue una experiencia conmovedora acompañar a estos hombres y mujeres que se han sacrificado tanto al servicio de esta nación.
También fue una oportunidad para reflexionar sobre el 250° aniversario de los Estados Unidos y las contribuciones que Caballeros de Colón ha realizado a nuestra nación a lo largo de los años.
El Beato Michael McGivney fundó los Caballeros para unir a los hombres de la Parroquia de Santa María en la fe y el servicio durante una época de gran división. La Guerra Civil aún estaba fresca en la mente, y la Revolución Industrial había traído consigo condiciones de trabajo peligrosas y muy poco apoyo para los trabajadores lesionados o fallecidos en sus puestos. Los católicos enfrentaban una discriminación generalizada y barreras sociales que limitaban sus oportunidades y obligaban a muchos a vivir en comunidades aisladas. La cultura protestante dominante a menudo los miraba con sospecha y cuestionaba si los católicos, la mayoría de ellos inmigrantes, podían ser ciudadanos estadounidenses leales.
En las décadas siguientes, Caballeros de Colón demostró su valía. Luchamos y morimos por nuestro país en tiempos de guerra, y promovimos sus ideales en tiempos de paz. Defendimos la libertad religiosa y trabajamos a favor de la igualdad racial cuando muchos otros miraban hacia otro lado.
Debido a nuestra historia, la libertad religiosa siempre ha sido una preocupación central. En 1954, los Caballeros desempeñaron un papel clave para añadir las palabras “una nación bajo Dios” al Juramento de Lealtad. Hasta el día de hoy, los Estados Unidos siguen siendo “una nación bajo Dios”.
La Orden ha contribuido enormemente al bien de nuestra nación. Sin embargo, quizás
nuestras contribuciones más importantes son aquellas que a menudo pasan desapercibidas. Me refiero a la labor diaria de nuestros Consejos y asambleas locales: reunir a hombres y familias al servicio de sus parroquias y comunidades. Este trabajo fortalece los lazos sociales, ayuda a los más necesitados y apoya a las personas que viven al margen de la sociedad. Fomenta la solidaridad y la virtud cívica, ayudándonos a ser mejores ciudadanos y contribuyendo al bien común de formas que no se pueden medir. Por esta razón, no es ninguna exageración decir que el patriotismo está en el ADN de Caballeros de Colón, y que ser Caballero significa ser patriota. Algunos pueden dudar en usar esa palabra, temiendo que implique una lealtad ciega o un partidismo político.
Sin embargo, no es así como la Iglesia, o los Caballeros, entienden el patriotismo. En su esencia, el patriotismo es una gratitud correctamente ordenada. Es el deber de lealtad que le debemos a nuestra nación en reconocimiento de las bendiciones que hemos recibido: gratitud a Dios y gratitud por un país que ha permitido que florezcan tantas cosas buenas: nuestras familias, nuestra Iglesia, nuestros Consejos y nuestras comunidades.
Para la Orden, el patriotismo es más que un sentimiento. Significa ayudar a construir una sociedad justa y próspera. A través de nuestros principios y del servicio, ayudamos a forjar el carácter de nuestros miembros, lo que a su vez moldea el carácter de nuestras familias: la célula fundamental de la sociedad. Al fortalecer a las familias y servir a nuestras comunidades, ayudamos a dar forma a la cultura de nuestra nación.
Al celebrar el 250° aniversario de nuestro país, hagámoslo con gratitud por los muchos dones que Dios nos ha concedido. Y como Orden, renovemos nuestro compromiso con la labor que tenemos por delante, ayudando a garantizar que esta nación permanezca siempre como una nación bajo el amparo de Dios.
Vivat Jesus!

Para la Orden, el patriotismo es más que un sentimiento. Significa ayudar a construir una sociedad justa y próspera. Al fortalecer a las familias y servir a nuestras comunidades, ayudamos a dar forma a la cultura de nuestra nación.
La importancia de dar gracias
La práctica de la gratitud fortalece nuestras relaciones, profundiza nuestra fe y nos prepara para nuestro destino eterno
Por el Arzobispo William E. Lori, Capellán Supremo
UNA DE LAS LECCIONES más importantes que los padres pueden enseñar a sus hijos es la gratitud: aprender a dar las gracias por los detalles grandes y pequeños, como enviar una nota de agradecimiento a los abuelos por un regalo de cumpleaños, hacer una oración de acción de gracias antes de las comidas o dar las gracias a un hermano o hermana por ayudarle con la tarea.
La gratitud es como el aceite en los engranajes de las relaciones humanas: ayuda a que todo marche sobre ruedas. Pero nuestra gratitud debe ser auténtica, de lo contrario, hace más daño que bien. La verdadera gratitud nace del corazón.
Nos resulta más fácil ser agradecidos con aquellos a quienes amamos. Sin embargo, nuestra gratitud debería ser más profunda. Debemos cultivar el agradecimiento por el don de la amistad, y estar agradecidos con nuestros seres queridos simplemente por ser quienes son. Debemos valorar su presencia, sus virtudes e incluso sus defectos. Nuestra gratitud es una expresión de nuestro amor.
La gratitud puede sorprendernos. A veces, de la nada, un extraño nos trata con amabilidad sin esperar nada a cambio. Puede ser algo sencillo, como ayudarnos a subir el equipaje al compartimento superior del avión, o algo dramático, como salvarnos de un peligro. También podemos asombrarnos cuando alguien con quien no nos llevamos bien se acerca a nosotros buscando limar asperezas.
La gratitud es más que un buen sentimiento: es un acto intencionado de la voluntad. Es una forma de vida. Una persona agradecida es una persona amorosa. La gratitud frena nuestra tendencia a envidiar a los demás o a ser hipercríticos con ellos; nos ayuda a superar esa tendencia tan humana al chisme y, por ende, a sembrar la división.
Espero que coincidan conmigo en que la gratitud es un pilar fundamental para una vida más feliz, familias más dichosas y una sociedad más unida.
Pero la gratitud puramente humana tiende a fallar. Tarde o temprano, nuestra naturaleza humana, debilitada por el pecado, nos impulsará a la ingratitud. Antes de que nos demos cuenta, nuestra actitud ante la vida puede volverse negativa. Cuando estos sentimientos persisten, pueden distorsionar la forma en que nos vemos a nosotros mismos y a las bendiciones que Dios nos ha dado.
Esto nos lleva a la fuente de la gratitud: nuestra fe. En el corazón de la fe se encuentran la alabanza y la acción de gracias. Las Personas de la Trinidad están unidas en un intercambio eterno de amor. Jesús reflejó esto en su oración; continuamente daba gracias y alababa a su Padre celestial, y nos enseñó a hacer lo mismo.
La palabra “Eucaristía” significa acción de gracias, y nos referimos a la Misa como “un sacrificio de alabanza”. Al comenzar la Plegaria Eucarística, el sacerdote dice: “Demos gracias al Señor, nuestro Dios”. Y nosotros respondemos: “Es justo y necesario”. ¡Pero hay más! Resulta que la gratitud no es simplemente un acto pasajero de piedad. Es nuestro destino. Fuimos hechos para la gratitud. Cuando, primero Dios, estemos en el cielo, pasaremos toda la eternidad dando gracias y alabanza a Dios con una alegría inimaginable.
Todo esto tiene un significado especial para nosotros, la familia de los Caballeros de Colón. Después de todo, nuestro primer principio es la caridad. Solo un corazón agradecido es receptivo al amor de Dios. Solo un corazón que recibe su amor con gratitud lo compartirá con los demás. Si estamos agradecidos por el don de la vida, nos esforzaremos por protegerla. Si estamos agradecidos por nuestra fe, buscaremos profundizar en ella y difundirla. Si estamos agradecidos por las bendiciones de Dios, las compartiremos con el prójimo. La caridad y la gratitud caminan juntas.
Demos verdaderamente gracias al Señor, nuestro Dios, ¡porque es justo y necesario! B

Si estamos agradecidos por el don de la vida, nos esforzaremos por protegerla. Si estamos agradecidos por nuestra fe, buscaremos profundizar en ella y difundirla.
Desafío del Capellán Supremo
Reflexión mensual y reto práctico del Capellán Supremo Arzobispo
William E. Lori
¡Pasa detrás de mí, Satanás! Tú me harías tropezar. Tus ambiciones no son las de Dios, sino las de los hombres. (Evangelio para el 30 de agosto, Mt 16,23)
¿Quién conoce la mente de Dios? Dios está más allá del entendimiento humano, pero se nos ha revelado de la manera más perfecta en la persona de Jesucristo. A través de la oración podemos llegar a conocer a Dios más plenamente, y crecemos en la comprensión de su plan cuando adquirimos el hábito de conformar nuestra voluntad a su santa voluntad. Seguimos a Cristo en el discipulado cuando rezamos diariamente al Padre como él lo hizo: “No se haga mi voluntad, sino la tuya” (Lc 22,42).

Desafío: Este mes, les desafío a estudiar la vida y el ejemplo de nuestro fundador, el Beato Michael McGivney, cuya festividad se celebra el 13 de agosto. Utilicen la Guía de la Sesión Cor sobre el Beato Michael McGivney (disponible gratuitamente en kofc.org/shopcis), prestando especial atención a cómo el Padre McGivney siempre trató de alinear su voluntad con la de Dios.
Encuentra preguntas de reflexión relacionadas en kofc.org/desafiomensual.
El hombre católico del mes
Siervo de Dios
Jacques Hamel (1930-2016)
HACE UNA DÉCADA, cuando llegó para celebrar la Misa matutina en la Iglesia de San Étienne en Saint-Étiennedu-Rouvray, Francia, el Padre Jacques Hamel no imaginaba que su propia vida sería ofrecida en sacrificio ante el altar.
Jacques Hamel nació en Darnétal, al norte de Francia, fue el hijo mayor de un trabajador del ferrocarril y de una tejedora. Desde niño sirvió como monaguillo y solía jugar a celebrar Misa.
Ingresó al seminario siendo adolescente, pero sus estudios se interrumpieron en 1952, cuando comenzó cuatro años de servicio militar, incluidos 18 meses en Argelia. Allí, fue el único superviviente de una emboscada en la que murieron varios de sus compañeros soldados; siempre se preguntaba por qué él había sido preservado.
Tras regresar a Francia, y completar sus estudios en el seminario, fue ordenado sacerdote para la Archidiócesis de Ruan en 1958. El Padre Hamel sirvió fielmente a sus parroquias durante casi 60 años.
Con el paso del tiempo, adquirió la reputación de ser un sacerdote amable
Calendario litúrgico
1 de agosto San Alfonso María de Ligorio
4 de agosto San Juan María Vianney
6 de agosto Transfiguración del Señor
8 de agosto Santo Domingo
10 de agosto San Lorenzo
11 de agosto Santa Clara
13 de agosto Beato Michael McGivney
14 de agosto San Maximiliano Kolbe
15 de agosto Asunción de la Santísima Virgen María
20 de agosto San Bernardo
21 de agosto San Pío X
22 de agosto Santa María Virgen, Reina
27 de agosto Santa Mónica
28 de agosto San Agustín
29 de agosto Martirio de San Juan Bautista

y compasivo, con un amor especial por la Eucaristía. En una homilía de 2002, el Padre Hamel afirmó: “Solo por medio de la Eucaristía es posible vivir verdaderamente el Evangelio”.
En lugar de jubilarse a los 75 años, el Padre Hamel decidió permanecer en el ministerio activo por amor a su vocación, colaborando frecuentemente en la Iglesia de San Étienne.
Mientras celebraba la Misa el 26 de julio de 2016, dos militantes del autodenominado Estado Islámico irrumpieron en la iglesia y tomaron como rehenes a los pocos fieles presentes. El sacerdote intentó resistirse y gritaba: “¡Aléjate, Satanás!” Sin embargo, los atacantes le obligaron a arrodillarse ante el altar y le cortaron la garganta.
Su causa de canonización fue abierta el 13 de abril de 2017, después de que el Papa Francisco dispensara el periodo de espera habitual de cinco años. B
Intenciones del Santo Padre

Oremos para que en las grandes ciudades, a menudo marcadas por el anonimato y la soledad, encontremos nuevas formas de anunciar el Evangelio, descubriendo caminos creativos para construir comunidad.
La Reunión Organizativa
enfatiza la caridad, la formación y el crecimiento
LOS LÍDERES DE Caballeros de Colón se reunieron en New Haven, Connecticut, para la Reunión Organizativa anual de Diputados de Estado, celebrada del 4 al 7 de junio.
Más de 70 diputados de estado, en representación de jurisdicciones de toda América del Norte, Europa y Asia, se unieron en oración y fraternidad mientras se preparaban para el próximo año fraternal a través de talleres, sesiones de planificación y eventos sociales. Muchos de ellos también se reunieron con sus capellanes de estado, cuya reunión anual en New Haven se llevó a cabo del 3 al 6 de junio.
El 5 de junio, 33 diputados de estado recién elegidos fueron instalados al término de una Misa en la Iglesia de Santa María, cuna de la Orden. El Capellán Supremo, el Arzobispo William Lori de Baltimore, fue el celebrante principal, acompañado por más de 35 capellanes de estado y capellanes de estado asociados como con celebrantes.
En su homilía, el capellán supremo señaló al Sagrado Corazón de Jesús como modelo de verdadera humildad, una cualidad necesaria para los líderes.
“Es debido a esta humildad, tanto divina como humana, que Jesús lideró con valentía el camino hacia el valle de las tinieblas… no con la fuerza, sino con un amor sacrificial”, afirmó el Arzobispo Lori. “Si queremos ser grandes líderes en Caballeros de Colón, nuestros corazones deben estar configurados con Jesús, quien tiene un corazón manso y humilde”.
Después de la Misa y la entrega de las medallas de cargo, el Caballero Supremo Patrick Kelly felicitó a los diputados de estado y a los capellanes por sus logros, destacando que el año pasado la Orden dio la bienvenida a más de 101,000 nuevos Caballeros, la cifra más alta desde el final de la Primera Guerra Mundial.
“La gente suele preguntarme… ¿cómo lo están logrando?”, comentó el Caballero

Funcionarios supremos y diputados estatales se reúnen frente a la Iglesia de Santa María en New Haven, Connecticut, durante la Reunión Organizativa de Diputados Estatales el 5 de junio.
Supremo Kelly. “La respuesta, en realidad, es que estamos respondiendo al momento en el que nos encontramos ahora mismo, en nuestra cultura, en nuestra sociedad… Les estamos dando a los hombres jóvenes un sentido de significado, un sentido de coherencia y un sentido de propósito”.
El Caballero Supremo subrayó la actividad caritativa récord de la Orden durante el año pasado, que incluyó más de $200 millones en donaciones benéficas y más de 48 millones de horas de servicio voluntario en todo el mundo. También señaló a Cor, activo en más de 6,200 Consejos, como una iniciativa clave que ayuda a los hombres a encontrarse con Cristo y a profundizar su fe.
“Este es un momento crucial para Caballeros de Colón”, declaró el Caballero Supremo. “Estamos en una posición única para ayudar a los hombres jóvenes a poner su fe en acción, junto con sus amigos. Creo que el Señor nos está abriendo una puerta en este punto de la historia de nuestra cultura y en la historia de Caballeros de Colón, y ahora nos toca a nosotros aprovechar el momento y avanzar juntos”.
Las sesiones de trabajo y los talleres proporcionaron a los diputados de estado recursos adicionales para hacer crecer los programas de formación en la fe, expandir la membresía dentro de sus jurisdicciones
y fortalecer la colaboración. El lema de la reunión, “Avanzando juntos”, reflejó el compromiso de la Orden de impulsar la misión del Padre McGivney de caridad, evangelización, formación en la fe y fraternidad, así como su misión de proteger la seguridad financiera de las familias católicas.
“La protección de nuestras familias a través de Seguros de Caballeros de Colón (Knights of Columbus Insurance)”, señaló el Caballero Supremo, “es el signo original de nuestro compromiso con la caridad, y es una parte fundamental de la visión fundacional del Padre McGivney”.
Como parte de la Reunión de Capellanes de Estado que se celebraba de forma simultánea, el Arzobispo Lori encabezó a más de 40 capellanes de estado en una peregrinación a los lugares vinculados con la vida y el ministerio del Beato Michael McGivney.
Durante la Misa en la Iglesia de la Inmaculada Concepción en Terryville, Connecticut, el Arzobispo Lori reflexionó sobre la devoción del Padre McGivney al Sagrado Corazón.
“Lo que él dejó fue un legado de amor sacerdotal y sacrificio personal”, afirmó el Arzobispo Lori. “Caballeros de Colón refleja la verdad y el amor del Sagrado Corazón que encontraron un hogar en su corazón sacerdotal”. B
Caballeros honrados por su liderazgo y servicio en defensa de la vida
LAS HERMANAS DE LA VIDA honraron al Caballero Supremo Patrick Kelly con el Premio Cardenal John O’Connor durante la gala anual de las Hermanas de la Vida, celebrada en Rye, Nueva York, el 5 de junio. El galardón reconoce a personas que encarnan la visión del Cardenal John O’Connor, quien fundó a las Hermanas de la Vida en 1991 mientras se desempeñaba como arzobispo de Nueva York.
“Nos enorgullece honrar al Caballero Supremo Patrick E. Kelly con el Premio Cardenal John O’Connor por su incansable compromiso con la construcción de la cultura de la vida”, expresó la Madre Mary Concepta, superiora general de las Hermanas de la Vida. “Bajo su liderazgo, los Caballeros de Colón continúan siendo líderes del movimiento provida tanto de
palabra como en la acción. Su inquebrantable compromiso con la causa de la vida humana, el matrimonio y la familia es una inspiración para nosotras”.
Al recibir el premio, el Caballero Supremo elogió al Cardenal O’Connor como una figura clave en el movimiento provida, cuya influencia se sigue sintiendo décadas después de su fallecimiento. Asimismo, destacó varias áreas de colaboración entre la Orden y las Hermanas de la Vida, entre ellas Villa María Guadalupe, un centro de retiros en Stamford, Connecticut, confiado a las Hermanas de la Vida por Caballeros de Colón en 2004.
“Es un gran honor recibir esta noche este premio en nombre de Caballeros de Colón”, declaró. “Caballeros de Colón trabaja con todo tipo de organizaciones.
Líderes católicos promueven inversiones coherentes con la fe
EL CABALLERO SUPREMO Patrick Kelly pronunció el discurso de apertura en la Conferencia sobre Mensuram bonam, organizada por el Cardenal Peter Turkson, canciller de la Pontificia Academia de las Ciencias Sociales (PASS, por sus siglas en inglés), en el Vaticano el 20 de mayo. La conferencia reunió a 80 representantes de conferencias episcopales, instituciones religiosas y expertos de la comunidad de inversiones coherentes con la fe de todo el mundo para compartir investigaciones y reflexiones a la luz de Mensuram bonam, el documento de 2022 de la PASS sobre economía y finanzas desde la perspectiva del Evangelio y la Doctrina Social de la Iglesia.
“Mensuram bonam es fundamental porque convoca a los fieles a una comprensión más profunda de quiénes somos y qué debemos hacer”, afirmó el Caballero Supremo, Kelly. Calificó las inversiones coherentes con la fe como “un proceso de discernimiento continuo”, y señaló la necesidad de mantener la vigilancia ante el crecimiento de la inteligencia artificial.
“Debemos unir nuestros significativos recursos financieros para ayudar a construir una economía que sirva a la persona humana”, declaró el Caballero Supremo.
Durante la conferencia, la PASS distribuyó un libro blanco titulado Investing With Faith (Invertir con fe), escrito en colaboración con Asesores de Activos de Caballeros de Colón (Knights of Columbus Asset Advisors, KoCAA), CAPTRUST Religious Services Investment Consulting y Catholic Investment Services. El documento se basa en la experiencia práctica de organizaciones

El Caballero Supremo Patrick Kelly recibe el Premio Cardenal John O’Connor de manos de la Madre Mary Concepta, superiora general de las Hermanas de la Vida, el 5 de junio.
Pero no hay ninguna alianza que valoremos más que nuestra cercana amistad con las Hermanas de la Vida”. B

El Caballero Supremo Patrick Kelly habla sobre la inversión coherente con la fe en la Conferencia sobre Mensuram bonam celebrada en el Vaticano el 20 de mayo. La conferencia, organizada por el Cardenal Peter Turkson (en primer plano), reunió a líderes de la comunidad de inversión coherente con la fe.
financieras, incluida KoCAA, con experiencia en inversiones alineadas con la fe, para demostrar que, históricamente, invertir de acuerdo con la Doctrina Social de la Iglesia no ha implicado menores rendimientos a lo largo del tiempo.
Deepak Devaraj, presidente y director de inversiones de KoCAA, participó en la conferencia. “Nuestra experiencia demuestra que, a lo largo de un ciclo completo de mercado, las inversiones coherentes con la fe han sido competitivas frente a las estrategias tradicionales”, señaló. “Con el liderazgo de KoCAA, los inversores institucionales e individuales pueden invertir de forma que honren la fe católica y respalden sus necesidades a largo plazo”. El libro blanco pueden leerlo en kocaa.com/investwithfaith. B
Arriesgarse a ser rechazado
Por Steve Dawson

El temor al rechazo limita el liderazgo de forma silenciosa. Reduce la misión propia a lo que nos resulta seguro y manejable. Con el tiempo, genera un patrón de indecisión que debilita la claridad y la acción. Cristo fue rechazado y no alteró su mensaje para evitarlo. Siguió dando testimonio de la verdad, incluso cuando la gente se alejaba. Su misión no estuvo determinada por la respuesta de los demás, sino por la obediencia al Padre y el amor a quienes vino a salvar.
Cuando los líderes temen al rechazo, empiezan a gestionar las percepciones en lugar de guiar. Evitan las conversaciones difíciles, posponen las acciones necesarias y suavizan lo que se debe decir con firmeza. Cuestionan decisiones que ya eran claras y titubean en momentos clave. Esto debilita la confianza y frena la misión.
En la evangelización, el temor al rechazo a menudo se traduce en una conversación que no se inicia o en una verdad que se calla. En el mundo de los negocios, significa una decisión postergada o un problema que no se aborda.
Anticipa el rechazo y sigue adelante de todos modos, con amabilidad, mansedumbre y caridad. Mide tu liderazgo por la fidelidad, no por la respuesta de los demás. Esa libertad es la que te permite actuar cuando más importa y mantenerte firme bajo presión. B — Steve Dawson es fundador y presidente de St. Paul Street Evangelization (Evangelización Callejera San Pablo) y miembro del Consejo Bishop Gallagher 2569 de Royal Oak, Míchigan.
Tomar a los niños en serio
Al responder a las preguntas de los niños sobre la fe, los padres católicos deben comprender su punto de vista
Por Steven R. Hemler
EN LA SOCIEDAD ACTUAL, cada vez más secularizada, es fundamental que los padres y otros adultos que sirven como modelos de referencia respondan a las preguntas que los jóvenes tienen sobre la fe católica. Las encuestas muestran que el 43 % de los estadounidenses criados como católicos ya no se identifican como tales, y casi la mitad de quienes se van mencionan como motivo la pérdida de fe en las enseñanzas de la Iglesia. Ante este panorama, ayudar a los jóvenes a comprender y adoptar la doctrina católica es una tarea crucial. A menudo, los padres católicos tienen dificultades para responder preguntas sobre la existencia de Dios, la relación entre la ciencia y la fe, por qué Dios permite el sufrimiento, así como temas polémicos como el matrimonio entre personas del mismo sexo y la ideología de género. Por fortuna, existen muchos recursos de apologética disponibles para ayudar. Sin embargo, de manera más fundamental, los hijos necesitan sentirse amados y respetados para poder abrirse y expresar sus dudas y dificultades. Necesitan sentirse lo suficientemente seguros como para plantear sus inquietudes.
Una de las tareas más importantes de los padres es asegurarse de que sus hijos se sientan amados incondicionalmente. No basta con que los padres sepan que aman a sus hijos; cada hijo debe sentirlo. Esto se puede cultivar tomando en serio a los hijos y a su entorno a través de una atención enfocada y una escucha empática. Cuando los hijos estén listos para hablar de la fe, es importante que sepan

que estás ahí para escuchar y ayudar, no para discutir ni juzgar. Por lo tanto, es vital comprender el punto de vista de tu hijo, y no simplemente preparar tu próximo argumento. Una excelente manera de demostrar una escucha atenta es parafrasear lo que dice tu hijo y hacer preguntas aclaratorias, incluyendo las razones detrás de sus creencias. Recuerda que estás dando pequeños pasos hacia la conversión. A veces, lo más eficaz que pueden hacer los padres, especialmente con los hijos adultos, es “plantar una semilla” y pedirle al Espíritu Santo que se encargue del resto. Responder con solvencia a las preguntas de fe de nuestros hijos, asegurarnos de que se sientan escuchados y amados, y confiar en la guía de Dios a través de la oración, son elementos fundamentales para ayudarlos a convertirse, y mantenerse como católicos fieles. B
STEVEN R. HEMLER es presidente del Instituto de Apologética Católica de Norteamérica (cainaweb.org) y autor de The Busy Parent’s Guide to the Catholic Faith: Short Answers to the Big Questions (Scepter, 2026). Es miembro del Consejo John J. Cempre 6328 de Culpeper, Virginia.
¿Cómo puedo convertir el dar donaciones benéficas en un hábito
durante todo el año?
Por Dennis J. Gerber Jr.
Muchas organizaciones sin fines de lucro te dirán lo mismo: las donaciones benéficas disminuyen durante el verano. El verano suele implicar la interrupción de las rutinas, vacaciones y la desafortunada realidad de que, para algunas personas, una necesidad no existe si no la tienen justo enfrente.
Aquí hay tres formas en las que podemos combatir la baja de donaciones en el verano: Programa donaciones recurrentes. Si no estás inscrito en el sistema de donaciones
automáticas en tu parroquia o con otras organizaciones que apoyas, te animo encarecidamente a que lo hagas. Si tienes una cuenta en el Fondo de Beneficencia de Caballeros de Colón (Knights of Columbus Charitable Fund), también puedes programar desembolsos periódicos de subvenciones.
Planifica tus metas de beneficencia para el cierre de año. Si tu objetivo es alcanzar cierto nivel de donaciones benéficas para el final del año fiscal, considera distribuir esas aportaciones a lo largo de todo el año. Esto puede aportar una estabilidad muy necesaria.
Mantente atento a las necesidades más urgentes. El verano suele traer consigo un aumento en las necesidades. Por ejemplo, las despensas de alimentos pueden necesitar atender a familias cuyos hijos ya no reciben alimentos en la escuela.
Aventuras en el amor ordinario
Las responsabilidades diarias de la vida matrimonial pueden fortalecer los lazos de amistad entre los cónyuges
Por Jared Zimmerer
CON SEIS HIJOS EN CASA , mi esposa y yo rara vez encontramos tiempo para una conversación tranquila y sin interrupciones. La mayoría de nuestras charlas ocurren mientras lavamos los platos, cocinamos la cena, doblamos la ropa o atendemos a los niños. Hablamos de las necesidades del hogar, los horarios, el dinero y la oración; y, a veces, simplemente disfrutamos de la compañía del otro. Pero tras casi 20 años juntos, hemos aprendido algo importante: si no nos damos tiempo para esos momentos de amor y comunicación, no surgirán por sí solos. Podemos llegar a distanciarnos, no porque el amor haya desaparecido, sino porque el ajetreo de la vida lo ha ido desplazando.
A menudo se retrata al amor como algo espontáneo, y a veces lo es. Pero, como muchas cosas buenas, el amor también prospera gracias a la disciplina. Los pequeños hábitos que pasan desapercibidos, como escuchar cuando estás cansado, orar juntos, perdonar rápido, darle un beso a tu esposo o esposa antes

Mantén los ojos y los oídos abiertos ante las oportunidades de practicar la generosidad con tu tiempo, talento y recursos.
Sigamos apoyando las causas que nos importan. Al hacerlo, podremos cultivar de manera más intencionada la virtud de la generosidad durante todo el año.
Para más consejos e información, visita kofc.org/finanzasfamiliares B
— Dennis J. Gerber Jr. es presidente y director ejecutivo del Fondo de Beneficencia de Caballeros de Colón y miembro del Consejo Father Patrick F. Pinder 3962 de Ramsey, Nueva Jersey.

de salir de casa, van forjando un amor extraordinario a través de actos repetidos de entrega personal.
Existe el mito en nuestra cultura de que el amor no debería requerir esfuerzo y que tendría que ser constantemente emocionante. Sin embargo, los matrimonios más sólidos que conozco perduran porque el esposo y la esposa eligen, día tras día, abrazar la rutina diaria.
G.K. Chesterton solía ver la aventura oculta dentro de la vida ordinaria, y creo que tenía razón. En su libro Ortodoxia, escribe: “Las cosas ordinarias son más valiosas que las extraordinarias; es más, son más extraordinarias”. Un esposo y una esposa fieles ejemplifican virtudes extraordinarias: lealtad, perdón, sacrificio y amistad.
El matrimonio es una escuela de virtudes, y sus lecciones se aprenden a través de la repetición fiel. Los quehaceres, las conversaciones, las oraciones, los besos en la puerta… todo esto no es agua que apaga el fuego del amor. Al contrario, es ahí donde el amor se hace realidad. B
JARED ZIMMERER es director de marketing de contenidos y profesor adjunto de Great Books en el Benedictine College de Atchison, Kansas. Es miembro del Consejo St. Francis of Assisi 7099 de Grapevine, Texas.

ESTADOS UNIDOS A LOS 250 AÑOS: Cristo en el centro
Los Caballeros de Colón de todo el país celebran el 250º aniversario mientras los obispos de Estados Unidos consagran la nación al Sagrado Corazón de Jesús
Por Katie Yoder
El Arzobispo Paul S. Coakley de Oklahoma City, presidente de la Conferencia de Obispos Católicos de Estados Unidos, encabeza la consagración de Estados Unidos al Sagrado Corazón de Jesús por parte de los obispos durante la Misa celebrada en la Basílica del Santuario Nacional de María, Reina del Universo, en Orlando, Florida, el 11 de junio.

Cuando un hermano Caballero animó a Cyril Macaraeg a consagrar a su familia y su hogar al Sagrado Corazón de Jesús, él no dudó en aprovechar la oportunidad.
“Es algo que siempre he querido hacer”, dijo Macaraeg, antiguo Gran Caballero del Consejo Msgr. Ailbe M. McGrath 8437 de Seattle. “Rezo para que esto ayude a fortalecer y profundizar nuestra relación con Dios”.
La entronización del Sagrado Corazón de Jesús en el hogar —una ceremonia en la que una familia coloca una imagen del Sagrado Corazón en su casa, reconociendo el señorío de Cristo sobre sus vidas y consagrándose a su servicio— fue una de las maneras en que los Caballeros de Colón en todo Estados Unidos conmemoraron el 250º aniversario de la Declaración de Independencia.
Como preparación para la conmemoración del 4 de julio, los Caballeros, tanto a nivel nacional como local, celebraron el 250º aniversario de la nación también celebrando a Dios. En particular, hicieron énfasis en la presencia real de Cristo en la Eucaristía y promovieron la devoción a su Sagrado Corazón.
En una Misa especial de Peregrinación Nacional Eucarística, celebrada el 6 de junio, víspera de la fiesta del Santísimo Cuerpo y Sangre de Cristo (Corpus Christi), en la capital del país, los Caballeros desempeñaron numerosos servicios, desde el celebrante principal hasta los ujieres.
El 11 de junio, cuando los obispos de Estados Unidos se reunieron en Orlando para consagrar la nación en la víspera de la fiesta del Sagrado Corazón de Jesús, el Arzobispo William E. Lori de Baltimore, Capellán Supremo de Caballeros de Colón, pronunció la homilía.
Al día siguiente, los Funcionarios Supremos y el personal del Consejo Supremo se reunieron para dedicar la sede de Caballeros de Colón al Sagrado Corazón, mientras que los Caballeros de los niveles estatal y local, como Macaraeg, hicieron lo mismo consagrando sus propios hogares.
El Caballero Supremo Patrick E. Kelly también animó a los Caballeros a apoyar la campaña de los obispos, que invita a las parroquias a ofrecer 250 horas de adoración eucarística y realizar 250 obras de misericordia con motivo de este aniversario.
“Ver a los Caballeros tan comprometidos —ver a esposos y padres de familia que viven activamente su fe— es de suma importancia, porque ellos son el fundamento de la vida de fe de sus familias”, afirmó Raymond Martínez II, seminarista y Caballero de Texas, quien sirvió como uno de los nueve “peregrinos perpetuos” que acompañaron al Santísimo Sacramento a lo largo de la costa este de Estados Unidos. Foto por Paul Haring



Los Caballeros de Colón conmemoraron el 250º aniversario del país dando gracias a Dios y renovando su compromiso con la oración y las obras de caridad. Sobre todo, procuraron honrar este aniversario colocando a Cristo en el centro.
PEREGRINOS DE LA PRESENCIA REAL
El sonido de las campanas del Sanctus llenó la Basílica del Santuario Nacional de la Inmaculada Concepción, en Washington, D.C., el 6 de junio, cuando el entonces Obispo Electo Gary R. Studniewski, de Washington, elevó la hostia consagrada. Contempló entonces la hostia junto a los cientos de peregrinos presentes en la Misa de la Vigilia que celebraba la fiesta del Santísimo Cuerpo y Sangre de Cristo (Corpus Christi).
La Misa constituyó una importante etapa de la Peregrinación Eucarística Nacional 2026, realizada para conmemorar el 250º
En el sentido de las agujas del reloj desde la parte sup., izq.: El Obispo Michael F. Burbidge de Arlington encabeza una procesión del Corpus Christi en Stafford, Virginia, el 7 de junio. • El peregrino perpetuo Raymond Martinez II, seminarista y miembro del Consejo Conception Seminary 13750 de Conception, Missouri, lleva un crucifijo al frente de una procesión eucarística en Savannah, Georgia, el 27 de mayo. • Peregrinos perpetuos (primera fila) rezan con cientos de católicos durante una Misa del Corpus Christi en la Basílica del Santuario Nacional de la Inmaculada Concepción en Washington, D.C., el 6 de junio.
aniversario del país. En ella participaron Caballeros de Colón de todos los niveles, entre ellos el Obispo Electo Studniewski, quien es Caballero de Cuarto Grado.
Los Caballeros participaron en las procesiones, ayudaron a recibir a los peregrinos en los principales puntos del recorrido y fueron anfitriones de la peregrinación en el Santuario Nacional de San Juan Pablo II, en Washington.
“Jesús quiso dejarnos algo”, dijo el Obispo Electo Studniewski, antiguo capellán estatal del Distrito de Columbia, durante su homilía. “Quiso que supiéramos, que viéramos e incluso que sintiéramos que Él sigue entre nosotros. No se trata simplemente de un símbolo, ni de la mitad de un relicario con la promesa de que recibiremos la otra mitad cuando lleguemos al cielo, sino su verdadero Cuerpo y Sangre, presentes aquí mismo”.
Sus palabras resonaron en la iglesia católica más grande de Norteamérica, una basílica de estilo románico-bizantino. La iglesia, que alberga más de 80 capillas y oratorios dedicados a la Santísima Virgen María bajo su advocación de Patrona de los Estados Unidos, envolvía a los fieles con el resplandor de sus mosaicos y sus columnas de mármol.
Caballeros de Colón han formado parte de la historia de la basílica incluso desde antes de que fuera construida. En 1920, 1,500 Caballeros de la ciudad de Nueva York asistieron a una Misa al aire libre y a la bendición del terreno donde posteriormente se levantaría el santuario. Ahora desempeñaban la función de ujieres oficiales de la basílica, orientando a los visitantes y distribuyendo programas antes del inicio de la Misa. Asimismo, once miembros de la Guardia de Honor de Cuarto Grado encabezaron las procesiones de entrada y de salida de la celebración. Entre ellos se encontraba el Vice Maestro Supremo, Fritz Leach, quien portaba una banda ceremonial de color azul claro.
“El Cuerpo y la Sangre de nuestro Señor y Salvador son todo para nosotros”, afirmó Leach, quien también señaló que ese día se conmemoraban 82 años del Día D, el desembarco que marcó un punto de inflexión en la Segunda Guerra Mundial. “Con la celebración de Corpus Christi, con la llegada de la Peregrinación Eucarística Nacional a la capital de nuestra nación el 6 de junio, tenemos muchísimo que celebrar y muchísimo por lo cual dar gracias”.


Como parte del recorrido de la Peregrinación Eucarística Nacional, la Misa atrajo a otros Caballeros de Colón provenientes de todo el país. Raymond Martínez II, miembro del Consejo Conception Seminary College 13750, de Conception, Misuri, prestó servicio durante la celebración. El seminarista de 20 años describió la experiencia como un sueño hecho realidad, después de haber visitado la basílica por primera vez el año pasado.
“Como Caballero, como católico, como seminarista, es de suma importancia unificar a nuestra nación bajo Dios”, dijo Martínez. “Esta peregrinación es una oportunidad para empezar a promover esa unidad de una manera más concreta”.
La peregrinación, organizada para conmemorar el 250 aniversario de la nación, recorrió gran parte de las 13 colonias originales. Decenas de miles de personas, entre ellas numerosos Caballeros de Colón, participaron en el itinerario, que lleva el nombre de Santa Frances Xavier Cabrini, la primera ciudadana de los Estados Unidos proclamada santa. El recorrido comenzó en St. Augustine, Florida, el 24 de mayo y llegó hasta Portland, Maine, y concluyó los días 4 y 5 de julio en Filadelfia, ciudad donde se firmó la Declaración de Independencia hace 250 años.
El lema de la peregrinación, “Una nación bajo Dios”, fue un reconocimiento a Caballeros de Colón, quienes hace 75 años emprendieron una campaña para que la expresión “bajo Dios” (under God en inglés) fuera incorporada al Juramento de Lealtad a la Bandera de los Estados Unidos (véase el recuadro en la página 15).

Arriba a la izq.: El Capellán Supremo Arzobispo William Lori, de Baltimore, pronuncia la homilía durante la Misa en la Basílica del Santuario Nacional de María, Reina del Universo en Orlando, Florida, el 11 de junio, antes de que los obispos estadounidenses consagraran los Estados Unidos al Sagrado Corazón de Jesús. Detrás de él, el umbráculo de la basílica lleva una imagen del Beato Michael McGivney y el emblema de la Orden. • Izq.: Los obispos estadounidenses veneran reliquias mayores de Santa Margarita María Alacoque después de la Misa en la basílica. Las reliquias de la monja y mística francesa que promovió la devoción al Sagrado Corazón fueron traídas de Francia por Caballeros. • Arriba: El Caballero Supremo Patrick Kelly, acompañado por Funcionarios Supremos y líderes fraternales, devela una imagen del Sagrado Corazón durante la ceremonia de entronización en la sede del Consejo Supremo en New Haven, Connecticut, el 12 de junio.
Al inicio de la Misa, el Obispo Electo Studniewski hizo referencia tanto a la peregrinación como al 250 aniversario de la nación. Después de la Sagrada Comunión, concluyó la celebración con un mensaje especial dirigido a todos los presentes.
“El Cristo que hemos recibido, ahora lo llevaremos al mundo”, dijo. “Vamos a manifestar el amor de Dios a través de Cristo, a quien compartimos con los demás”.
CONSAGRADOS AL CORAZÓN DE DIOS
Varios días después, en otro templo dedicado a la Santísima Virgen María —la Basílica del Santuario Nacional de María, Reina del Universo, en Orlando, Florida— los obispos de los Estados Unidos consagraron el país al Sagrado Corazón de Jesús, como preparación para la conmemoración del 250º aniversario de la nación.
Durante la Misa de consagración, celebrada el 11 de junio, el Capellán Supremo de los Caballeros de Colón, el Arzobispo William E. Lori, de Baltimore, describió el Sagrado Corazón como un signo visible del amor de Dios. Dirigiéndose a sus hermanos obispos, quienes coloreaban el presbiterio y las bancas delanteras de la espaciosa iglesia con sus solideos escarlata y carmesí y sus vestiduras blancas, les habló sobre el significado profundo de esta consagración.
“Consagramos nuestra nación no porque sea perfecta, sino porque es amada por Dios”, dijo en la víspera de la Solemnidad del Sagrado Corazón de Jesús. “Encomendamos al Corazón de Cristo nuestros logros y nuestros fracasos, nuestras esperanzas y nuestras inquietudes, nuestros desafíos presentes y nuestras aspiraciones futuras. Le pedimos que sane lo que está herido, fortalezca lo que es bueno y nos guíe hacia un futuro caracterizado por la justicia, la paz, la libertad y el respeto por la dignidad de toda persona humana, especialmente de los no nacidos, los inmigrantes, los pobres y los más vulnerables”.
Sutiles signos de la presencia de Caballeros de Colón rodeaban al arzobispo. Detrás de él se encontraba el umbráculo litúrgico (umbraculum, o “pequeño paraguas”) de la basílica, adornado con una imagen del Beato Miguel McGivney, fundador de la Orden. A un lado del altar, un relicario albergaba las reliquias de Santa Margarita María Alacoque, la religiosa francesa del siglo XVII que recibió las revelaciones de Cristo sobre su Sagrado Corazón. Estas reliquias habían sido confiadas a Arnaud Bouthéon, diputado territorial de Francia, quien encabezó una delegación de Caballeros franceses encarada de escoltar hasta los Estados Unidos.
Con esta consagración, los obispos dieron inicio a celebraciones en todo el país. Los Caballeros de Colón también conmemoraron el acontecimiento en sus comunidades, rezando novenas al Sagrado Corazón y organizando Horas Santas dedicadas al Sagrado Corazón en sus parroquias. Iglesias de todo Estados Unidos participaron en estas celebraciones, desde la Catedral de San Patricio, en Manhattan, hasta la Catedral de Nuestra Señora de los Ángeles, en Los Ángeles.
Estos actos litúrgicos tuvieron lugar poco después del 350º aniversario de las visiones de Santa Margarita María Alacoque y de la publicación de la encíclica Dilexit nos (“Nos amó”), promulgada por el Papa Francisco en 2024 y dedicada al Sagrado Corazón de Jesús.

Cyril Macaraeg, antiguo Gran Caballero del Consejo Msgr. Ailbe M. McGrath 8437 de Seattle, y su familia rezan con el Padre José Álvarez, párroco de la Iglesia de la Sagrada Familia y hermano Caballero, durante un ceremonia de entronización del Sagrado Corazón en su casa el 15 de junio.
Los Caballeros participaron de una manera especial desde New Haven, Connecticut. El 12 de junio, un día después de la consagración nacional, Funcionarios Supremos, líderes fraternales, miembros del personal del Consejo Supremo y sus familias participaron en la entronización del Sagrado Corazón en el edificio de la sede del Consejo Supremo.
Después de que el Caballero Supremo Kelly develó una imagen del Sagrado Corazón, enmarcada en un marco dorado, dirigió unas palabras en la Iglesia de Santa María, lugar donde nació la Orden de Caballeros de Colón.
“La entronización de una imagen del Sagrado Corazón hoy en nuestro edificio sede también debe conducirnos, como Orden, de regreso al Corazón de Cristo, a pesar de nuestras deficiencias, nuestras limitaciones y nuestras debilidades”, afirmó. “Si aún no lo han hecho, los animo a entronizar una imagen del Sagrado Corazón en sus hogares, y cada día, esforzarnos por hacer nuestro el amor de Dios y conformar nuestros corazones al suyo”.
Una semana después, Cyril Macaraeg hizo precisamente eso. Junto con su esposa Michelle y sus dos pequeños hijos —Mateo, de 5 años, y Miles, de 3 años— recibió en su hogar de Renton, Washington, al Padre José Álvarez, párroco de la Iglesia de la Sagrada Familia, en Seattle, para celebrar la ceremonia de entronización del Sagrado Corazón en su casa. Durante la ceremonia, el sacerdote colocó solemnemente una imagen del Sagrado Corazón sobre la repisa de la chimenea de la familia.
“La entronización ha contribuido a profundizar nuestra fe como familia”, expresó Macaraeg. “Esperamos que nos anime a seguir creciendo”. B
KATIE YODER es una escritora independiente radicada en el área de Washington, D.C.
by M. Scott Brauer
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Unidos ‘bajo Dios’
Una campaña iniciada por Caballeros de Colón hace 75 años condujo a una histórica enmienda al Juramento de Lealtad de los Estados Unidos
Por personal de Columbia
EN 1951, Caballeros de Colón iniciaron una campaña para añadir las palabras “bajo Dios” al Juramento de Lealtad de los Estados Unidos. Basado en precedentes históricos y en un creciente movimiento popular, el esfuerzo llegó al Congreso y culminó cuando el presidente Dwight D. Eisenhower firmó una ley que enmendó el juramento precisamente el Día de la Bandera, el 14 de junio de 1954.
“Es un hecho extraño que el Juramento de Lealtad… no hiciera ninguna referencia a la dependencia de nuestra nación respecto de Dios Todopoderoso”, observó el Caballero Supremo Luke E. Hart al año siguiente, durante la 73ª Convención Suprema celebrada en Filadelfia. “Correspondió a los Caballeros de Colón adoptar, utilizar y promover una enmienda a ese Juramento para que las palabras ‘bajo Dios’ fueran insertadas después de las palabras ‘una nación’”.
votó a favor de modificar la recitación del juramento en todas las reuniones de las Asambleas de Cuarto Grado en Estados Unidos, añadiendo las palabras “bajo Dios” después de “una nación”.
En la era de posguerra, este énfasis adicional también subrayaba el contraste entre los ideales estadounidenses y los de la Unión Soviética, oficialmente atea, donde la religión era reprimida y los derechos fundamentales se consideraban un regalo del estado. Como afirmaría más tarde el presidente John F. Kennedy, también miembro de Caballeros de Colón, en su discurso inaugural de 1961, los fundadores de Estados Unidos lucharon por “la creencia de que los derechos del hombre no provienen de la generosidad del estado, sino de la mano de Dios”.

le
al presidente John F. Kennedy, también Caballero de Colón, una copia enmarcada del Juramento de Lealtad durante una reunión en la Casa Blanca el 11 de octubre de 1961.
El juramento original fue escrito en 1892 y publicado en todo el país con la aprobación de la Asociación Nacional de Educación. Millones de escolares lo recitaron por primera vez el Día de Colón como parte de la celebración del 400º aniversario de la llegada de Cristobal Colón a América. El texto decía: “Prometo lealtad a mi bandera y a la República que ella representa: una nación, indivisible, con libertad y justicia para todos”.
La ausencia de cualquier referencia a Dios resultaba llamativa, considerando la tradición política del país y la afirmación de la Declaración de Independencia, según la cual todos los seres humanos “han sido dotados por su Creador de ciertos derechos inalienables”.
Sin embargo, millones de estudiantes recitaron diariamente el Juramento hasta 1923, cuando la expresión “mi bandera” fue sustituida por “la bandera de los Estados Unidos de América” con el fin de evitar confusiones entre los hijos de inmigrantes.
Posteriormente, en febrero de 1948, Louis A. Bowman, abogado de Illinois y miembro de la organización Hijos de la Revolución Americana, comenzó a incluir las palabras “bajo Dios” después de “una nación” al dirigir el juramento de su organización. Su inspiración fue el Discurso de Gettysburg de Abraham Lincoln, en el que expresaba la esperanza el deseo de que “esta nación, bajo Dios, tenga un nuevo nacimiento de libertad”.
En abril de 1951, la Junta Directiva de Caballeros de Colón
Durante la Convención Suprema de 1952, celebrada en Los Ángeles, el Consejo Supremo adoptó una resolución instando al Congreso a incorporar oficialmente las palabras “bajo Dios” al juramento nacional. La campaña pronto obtuvo un apoyo más amplio. Luke E. Hart, quien además presidía el Congreso Nacional de Fraternidades de América, exhortó a sus más de cien organizaciones afiliadas a aprobar una resolución similar.
Al año siguiente, el Consejo Supremo renovó su petición, y envió copias de su resolución a todos los miembros del Senado y de la Cámara de Representantes. El congresista Louis C. Rabaut, de Michigan, presentó una de las diversas iniciativas legislativas que respaldaban la enmienda.
El Congreso aprobó finalmente la enmienda en 1954, y el presidente Eisenhower la convirtió en ley el Día de la Bandera, el 14 de junio de ese año.
En una carta dirigida a Caballeros de Colón, leída durante la Convención Suprema celebrada ese año en Louisville, Eisenhower escribió: “Este año estamos especialmente agradecidos a ustedes por su participación en el movimiento para añadir las palabras ‘bajo Dios’ a nuestro Juramento de Lealtad. Estas palabras recordarán a los estadounidenses que, a pesar de nuestra gran fortaleza material, debemos permanecer humildes. Nos ayudarán a mantener constantemente en nuestra mente y en nuestro corazón los principios espirituales y morales que son lo únicos que confieren dignidad al ser humano y sobre los cuales está fundada nuestra forma de vida”. B
El entonces Caballero Supremo Luke E. Hart
entrega
Un momento para dar testimonio
Este año de aniversario tan significativo en Estados Unidos invita a los católicos a renovar su compromiso con Cristo, con la patria y con el bien común
Por el Arzobispo William E. Lori, Capellán Supremo

Nota del editor : El siguiente texto es un extracto adaptado de En la caridad y la verdad: Hacia una cultura política renovada, la carta pastoral del Arzobispo Lori del 9 de febrero de 2026. La carta completa y los recursos relacionados están disponibles en archbalt.org/en-caridad-y-verdad
Al acercarse nuestra nación al 250º aniversario de la firma de la Declaración de Independencia, nos encontramos invitados a un momento de profunda reflexión y renovación. Los aniversarios no son meramente ocasiones para la nostalgia o la celebración. El recuerdo auténtico siempre nos orienta hacia la renovación, nos llama a considerar no solo quiénes hemos sido y quiénes estamos llegando a ser, sino, por la gracia de Dios, quiénes estamos llamados a ser.
Este aniversario puede ser un momento de gracia si se abraza también como un momento de responsabilidad. Pues aunque con razón nos enorgullecemos de los logros de nuestra nación y la vitalidad de nuestra fe católica, no podemos ignorar las fracturas, heridas y crisis que marcan tanto nuestra vida nacional y, tristemente, incluso a veces nuestra vida eclesial. La tarea ante nosotros no es romantizar el pasado sino ofrecer un testimonio esperanzador y creíble hoy.
En el corazón de este testimonio hay una verdad que la Iglesia nunca deja de proclamar. La persona humana encuentra su pleno significado y dignidad solo en Jesucristo. Como enseña el Concilio Vaticano II, “Cristo… manifiesta plenamente el hombre al propio hombre y le descubre la sublimidad de su vocación” (Gaudium et spes, 22). Nuestras reflexiones sobre política, cultura, unidad y responsabilidad cívica deben, por tanto, comenzar —y terminar— con Cristo, quien revela tanto la dignidad de la persona humana como el camino hacia la auténtica libertad.
SER CATÓLICO EN LOS ESTADOS UNIDOS
Entre las primeras palabras del pontificado del Papa León XIV estuvo un llamado a la unidad —unidad en la Iglesia y unidad entre los pueblos de la tierra. La unidad no es una estrategia; está fundamentada en Cristo, quien oró para que sus discípulos fueran uno. La unidad no es uniformidad. Es armonía en la diversidad. Es el reconocimiento de que nos pertenecemos unos a otros, incluso cuando vemos el mundo de manera diferente. La unidad requiere responsabilidad. Nos llama a estar unidos primero en la fe y el servicio, fortaleciendo así la comunión de la Iglesia, mientras trabajamos simultáneamente por el bien de las comunidades y la nación en las que vivimos.
Desde el principio, los católicos en este país han luchado con cómo vivir fielmente en una cultura que no siempre comparte o apoya el Evangelio. La experiencia católica en los Estados Unidos siempre ha incluido tanto gratitud como tension —gratitud por las libertades que disfrutamos, y tensión cuando esas libertades se usan de maneras que hieren la dignidad humana. Sin embargo, nuestra historia también muestra que estas tensiones pueden navegarse con integridad. Los católicos no necesitan abandonar su fe para participar en la vida pública, ni necesitan abandonar la vida pública para permanecer fieles. Por el contrario, nuestra fe ofrece la brújula que necesitamos para caminar este sendero con claridad y esperanza.
Ser católico en los Estados Unidos nunca ha significado lealtad acrítica, ni ha requerido retiro. Significa permitir que el Evangelio forme nuestra conciencia, guíe nuestras decisiones e inspire nuestro compromiso con el bien común. Cuando hacemos eso, contribuimos no solo a la unidad de la Iglesia sino también a la sanación y fortalecimiento de nuestra nación, ayudándola a convertirse en la mejor versión de sí misma, incluso cuando el camino es difícil.
by Matthew Barrick
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by Marco Garcia
EL TESTIMONIO DEL BEATO MICHAEL MCGIVNEY
En este momento crucial en la vida de nuestra nación, somos bendecidos con un testimonio distintivamente estadounidense en el Beato Michael McGivney, cuya vida encarna las virtudes que nuestro tiempo necesita tan desesperadamente.
Como sacerdote y párroco al servicio de familias inmigrantes, el Padre McGivney reconoció las heridas concretas de su pueblo: inseguridad económica, exclusión social y sospecha cultural. Su respuesta no fue ideológica, sino encarnacional. Fundó los Caballeros de Colón, que fomentan la caridad, la unidad, la fraternidad y un amor patriótico que busca el bien de la nación sin sacrificar la fidelidad a Cristo.
El Padre McGivney entendió que la caridad no es un sentimiento abstracto, sino amor hecho visible a través de la solidaridad y el sacrificio. Entendió que la fraternidad fluye del bautismo, no de la alineación política. Entendió que el patriotismo auténtico no es lealtad ciega, sino un compromiso de ayudar al país a estar a la altura de sus más altos ideales.
En el Padre McGivney vemos una antropología cristológica vivida: un hombre que sabía que seguir a Cristo es servir a la persona entera —cuerpo y alma— y construir comunidades donde se protege la dignidad y se sostiene la esperanza. Su testimonio nos recuerda que el amor a la patria y el amor al prójimo no son rivales, sino compañeros, cuando están arraigados en el Evangelio.
EL PAPEL DE LA VIRTUD EN LA VIDA PÚBLICA
Una república saludable no se basa únicamente en la fortaleza de sus instituciones, sus tribunales o sus sistemas electorales. Se basa, sobre todo, en el carácter de su pueblo. Los Padres Fundadores mismos entendieron esto bien. John Adams escribió célebremente que la Constitución fue hecha “… solo para un pueblo moral y religioso. Es totalmente inadecuada para el gobierno de cualquier otro”.
En nuestros tiempos, encontramos que muchas de las crisis que afectan nuestra cultura política —polarización, sospecha, hostilidad y la tentación de reducir a los oponentes a caricaturas— son en última instancia crisis del corazón humano. Surgen de hábitos de vicio: orgullo, ira, juicio temerario, miedo y avaricia.
Una cultura política renovada no surgirá solo de cambios en las políticas. Requerirá el cultivo de la virtud, que comienza en los individuos y echa raíces en las familias. Desde allí, la virtud se irradia hacia la sociedad.
Por esta razón, la renovación de nuestra cultura política no puede comenzar en las legislaturas o tribunales; debe comenzar en los lugares donde el corazón humano se forma por primera vez. La familia es la escuela primaria de la virtud, donde la paciencia, la honestidad, la responsabilidad, el perdón y la preocupación por los demás se aprenden a través de la vida diaria...
Las tradiciones clásica y cristiana identifican cuatro virtudes cardinales —prudencia, justicia, fortaleza y templanza— que forman el marco moral necesario para un compromiso político saludable. Estas virtudes no pertenecen solo a un partido o ideología. Son la gramática moral compartida que permite a las personas de buena voluntad trabajar juntas por el bien común.

Kevin Clark, tesorero del Consejo Father Damien de Veuster 6906 de Aiea, Oahu, reza después de colocar una bandera en la tumba de un militar caído en servicio en preparación para el Día de los Caídos en el Cementerio Nacional Conmemorativo del Pacífico (Punchbowl) en Honolulu, Hawái.
UN FARO DE ESPERANZA
En medio de la agitación política, la Iglesia no se retira de la vida pública, ni se alinea con ninguna identidad partidista. Permanece siendo lo que siempre ha sido: un sacramento de unidad, un faro de esperanza y una maestra de verdad. Su misión no es ganar elecciones, sino formar santos. No buscar el poder, sino proclamar el Evangelio. No reflejar las divisiones de la sociedad, sino sanarlas.
Nuestra nación necesita católicos que encarnen esta misión: mujeres y hombres cuyas vidas den testimonio de la dignidad de cada persona humana, cuyo amor tienda puentes sobre las divisiones, cuyo valor resista el odio y cuya fe insista en que la desesperación no tiene la palabra final. El panorama cívico puede verse oscuro a veces, pero la Iglesia ha vivido tiempos más oscuros y ha emergido más fuerte, purificada y más fiel. Así también puede hacerlo nuestra nación.
Los santos y muchos otros a lo largo del tiempo no esperaron a que las circunstancias fueran perfectas para ofrecer sus vidas. Respondieron al llamado de Dios en medio de la agitación, la incertidumbre y la división. Nos recuerdan que la esperanza no es optimismo; es fidelidad. La esperanza es la convicción serena y firme de que Dios está obrando incluso cuando no podemos ver el camino por delante.
Como discípulos de Cristo y ciudadanos de esta gran nación, estamos llamados a esa misma esperanza. Estamos llamados a participar en la renovación de nuestra cultura política, no por miedo, sino por amor —amor a Dios, amor al prójimo y amor al país que nos ha sido confiado. Estamos llamados a ser santos para nuestro tiempo.
Que Dios los bendiga y que Dios bendiga a los Estados Unidos de América. B
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Santos y beatos ESTADOUNIDENSES
La Iglesia en los Estados Unidos ha sido moldeada por misioneros y mártires, educadores y fundadores cuyo testimonio perdura hasta nuestros días
La historia del catolicismo en los Estados Unidos se refleja en la vida de santos y beatos cuyas historias se entrelazan con la experiencia estadounidense de diversas maneras. Adaptados de la exposición Santos y beatos estadounidenses del Centro de Peregrinación Beato Michael McGivney, exhibida en New Haven, Connecticut, hasta el 6 de septiembre de 2026, los perfiles que aparecen a continuación destacan a 14 santos y nueve beatos vinculados con los Estados Unidos y sus territorios, presentados en orden de canonización o beatificación. Organizada con motivo del 250º aniversario de los Estados Unidos, la exposición y estas breves reseñas ofrecen una mirada a vidas inspiradoras de virtud cristiana y santidad.

Mártires de Norteamérica
San René Goupil, San Isaac Jogues y San Jean de Lalande
Tres de los ocho Mártires de Norteamérica, estos misioneros jesuitas franceses evangelizaron al pueblo hurón durante el siglo XVII. Capturados durante los conflictos en los que participaron los iroqueses, fueron asesinados en lo que hoy es el estado de Nueva York y son honrados entre los primeros mártires de la Iglesia en Norteamérica.

Santa Frances Xavier Cabrini (1850-1917)
Nacida en Italia, la Madre Cabrini fundó las Misioneras del Sagrado Corazón y llegó a los Estados Unidos en 1889 para servir a los inmigrantes. Su congregación estableció escuelas, orfanatos y hospitales en todo el país. Naturalizada ciudadana estadounidense, se convirtió en la primera ciudadana de los Estados Unidos en ser canonizada.

Santa Elizabeth Ann Seton (1774-1821)
Criada en Nueva York dentro de la iglesia
Episcopal, Elizabeth Ann Seton se convirtió al catolicismo tras la muerte de su marido. Fundó las Hermanas de la Caridad y estableció escuelas que contribuyeron a sentar las bases de la educación católica en los Estados Unidos. Canonizada en 1975, se convirtió en la primera santa nacida en los Estados Unidos.

San John Neumann (1811-1860)
Originario de Bohemia, llegó a América como sacerdote misionero e ingresó a la Congregación del Santísimo Redentor (Redentoristas) antes de ser nombrado obispo de Filadelfia. Es recordado por establecer el primer sistema escolar diocesano del país.

Santa Rose Philippine Duchesne (1769-1852)
Miembro de la Sociedad del Sagrado Corazón, Rose Philippine Duchesne llegó desde Francia en 1818 y fundó escuelas a lo largo de la frontera estadounidense. Su espíritu misionero y su dedicación a la educación contribuyeron a difundir la fe católica en una nación que crecía rápidamente.

Santa Katharine Drexel (1858-1955)
Nacida en una acaudalada familia de Filadelfia, Katharine Drexel eligió una vida de servicio religioso y fundó las Hermanas del Santísimo Sacramento. Dedicó su fortuna a escuelas, misiones y ministerios destinados a los pueblos indígenas y a los afroamericanos. La obra de toda su vida transformó la educación y la labor apostólica católica en todo el país.

Santa Theodora Guérin (1798-1856)
Misionera francesa, Theodora Guérin fundó en Indiana la congregación de las Hermanas de la Providencia de Santa María de los Bosques. A pesar de las dificultades y de su delicada salud, estableció escuelas, orfanatos e instituciones de caridad que fortalecieron la vida católica en todo el Medio Oeste.

San Damien de Veuster (1840-1889)
Este sacerdote misionero belga se ofreció voluntario para atender a personas que padecían lepra en Molokai, Hawái. Permaneció junto a ellas incluso después de contraer la enfermedad, convirtiéndose en un poderoso testimonio de servicio sacrificado.

Santa Marianne Cope (1838-1918)
Nacida en Alemania y criada en el norte del estado de Nueva York, Marianne Cope continuó la labor del Padre Damien en Hawái, atendiendo a los enfermos de lepra y ayudando a establecer hogares para mujeres y niños. Su vida fue ejemplo de compasión, perseverancia y caridad práctica.

Santa Kateri Tekakwitha (1656-1680)
Hija de un padre mohawk y madre algonquina, Kateri Tekakwitha abrazó la fe católica a pesar de una fuerte oposición y de grandes dificultades personales. Conocida como el "Lirio de los Mohawks", se convirtió en la primera mujer indígena de América del Norte en ser canonizada santa.

San Junípero Serra (1713-1784)
Misionero franciscano español, Junípero Serra fundó nueve misiones en California y contribuyó al establecimiento de la Iglesia en toda la región. Canonizado por el Papa Francisco en Washington, D.C., en 2015, se convirtió en el primer santo canonizado en territorio estadounidense.

Santa Teresa de Calcuta (1910-1997)
Fundadora de las Misioneras de la Caridad y galardonada con el Premio Nobel de la Paz, la Madre Teresa dedicó su vida a servir a los más pobres entre los pobres. Aunque no era estadounidense, recibió la ciudadanía honoraria en 1996, una distinción otorgada únicamente a un reducido número de personas.

Beato Francis Xavier Seelos (1819-1867)
Misionero redentorista originario de Baviera, el Padre Seelos sirvió a comunidades inmigrantes en Maryland, Pensilvania, Kentucky y Luisiana. Reconocido por su caridad pastoral y dedicación a los sacramentos, falleció mientras atendía a víctimas de una epidemia de fiebre amarilla en Nueva Orleans.

Beato Carlos Manuel Rodríguez (19181963) – A pesar de padecer una enfermedad crónica, el laico Carlos Manuel Rodríguez se convirtió en uno de los principales promotores de la renovación litúrgica en Puerto Rico mediante sus escritos, su labor catequética y sus grupos de estudio. Miembro de Caballeros de Colón, fue el primer laico nacido en el Caribe en ser beatificado.

Beata Miriam Teresa Demjanovich (19011927) – Hija de inmigrantes eslovacos, Miriam Teresa Demjanovich ingresó en las Hermanas de la Caridad de Santa Isabel en Nueva Jersey. Aunque falleció a los 26 años, antes de concluir
su formación religiosa, sus escritos espirituales y su fama de santidad condujeron a su beatificación en 2014.

Beato Stanley Rother (1935-1981)
Sacerdote originario de Oklahoma que servía como misionero en Guatemala, el Padre Rother permaneció junto a su comunidad a pesar del aumento de la violencia durante la guerra civil del país. Asesinado en la rectoría de su parroquia en 1981, fue el primer sacerdote nacido en los Estados Unidos en ser beatificado.

Beato Solanus Casey (1870-1957)
Humilde fraile capuchino conocido por su consejo espiritual y su compasión, Solanus Casey dedicó décadas a servir a quienes acudían en busca de sus oraciones y orientación. También contribuyó a fundar el Comedor Social Capuchino de Detroit, que continúa prestando sus servicios en la actualidad.


Beato James Miller (1944-1982)
Hermano de La Salle originario de Wisconsin, el hermano James Miller dedicó su vida a la educación católica y al servicio misionero en Centroamérica. Fue asesinado mientras trabajaba en Guatemala y es venerado como mártir..
Beato Michael McGivney (1852-1890)
Sacerdote parroquial en Connecticut, el Padre Michael McGivney fundó los Caballeros de Colón en 1882 con el propósito de fortalecer la vida familiar católica y brindar seguridad económica a las viudas e a los hijos. Beatificado en 2020, continúa siendo un modelo de caridad pastoral, evangelización y servicio fraterno.

Arzobispo Fulton J. Sheen (1895-1979)
El Arzobispo Sheen llevó la fe a millones de personas a través de la radio y la televisión. Su programa de televisión, ganador de un premio Emmy, Life Is Worth Living, lo convirtió en una figura ampliamente conocida, y su legado evangelizador continúa hasta nuestros días. Miembro de los Caballeros, está previsto que sea beatificado el 24 de septiembre de 2026.

Mártires de Georgia (1597)
Estos cinco misioneros franciscanos procedentes de España fueron asesinados mientras evangelizaban al pueblo guale en lo que hoy corresponde a la costa del estado de Georgia. Reconocidos como mártires por el Papa Francisco en 2025, está previsto que sean beatificados el 31 de octubre de 2026. B

CAMINO A LA SANACIÓN
Militares y veteranos estadounidenses buscan la paz y la transformación espiritual durante la peregrinación anual Guerreros a Lourdes
Por Cecilia Engbert
Más de 180 militares y veteranos estadounidenses heridos, enfermos o discapacitados participaron en la peregrinación anual Guerreros a Lourdes para visitar el santuario de Lourdes en Francia, del 19 al 25 de mayo, acompañados por familiares, capellanes y una delegación de Caballeros de Colón encabezada por el Caballero Supremo Patrick Kelly.
Los peregrinos estadounidenses se unieron a más de 15,000 militares de unos 40 países que viajaron al Santuario de Nuestra Señora de Lourdes con motivo de la 66ª Peregrinación Militar Internacional anual.
El Caballero Supremo Kelly, capitán retirado de la Armada de los Estados Unidos, estuvo acompañado por el Arzobispo Timothy Broglio, de la Arquidiócesis para los Servicios Militares de EE. UU. (que copatrocina Guerreros a Lourdes junto con Caballeros de Colón) y por el Maestro Supremo Michael McCusker, comandante retirado del Ejército de los Estados Unidos.
“En un mundo marcado por el conflicto, la desunión y todo
tipo de disensiones, esta peregrinación ofrece esperanza”, afirmó el Caballero Supremo Kelly, que participaba en Guerreros a Lourdes por primera vez. “Obviamente, la guerra es una realidad en nuestro mundo, pero estamos llamados a tener esperanza en la paz. […] Guerreros a Lourdes nos brinda la oportunidad de sanar nuestros corazones y nuestros cuerpos, de venir a Lourdes y, de verdad, de tener esperanza y comprender la resiliencia del ser humano, que proviene de Dios”.
El lema de la peregrinación de este año, “Centinelas de la paz”, invitaba a los participantes a reflexionar sobre su papel en el fomento de la paz en sus comunidades y naciones. A través de la oración, el acompañamiento, el compañerismo y las actividades en grupo, los militares buscaron sanación para las heridas físicas, psicológicas y morales de la guerra.
“Esta peregrinación es un intento real de ofrecer sanación para esas heridas y también de brindar la oportunidad de reconocer que esas heridas están presentes, además de intentar iniciar un camino de
Foto por Tamino
Petelinšek




En el sentido de las manecillas del reloj, desde arriba: Militares recogen agua bendita del manantial descubierto por Santa Bernadette Soubirous. • El Arzobispo Timothy Broglio de la Arquidiócesis para los Servicios Militares de EE. UU. y los capellanes militares concelebrantes rezan durante la Misa de apertura de Guerreros a Lourdes en la Basílica de Nuestra Señora del Rosario el 21 de mayo. • El Caballero Supremo Patrick Kelly nombra Caballero al vicealmirante retirado Andrew L. Lewis durante una Ejemplificación de Patriotismo frente a la Basílica de Nuestra Señora del Rosario el 24 de mayo, dándole la bienvenida formalmente al Cuarto Grado. • El Padre Brian Reedy, jesuita y teniente comandante y capellán de la Marina de los EE. UU., dirige el Vía Crucis. • Página opuesta: Peregrinos de Guerreros a Lourdes y otros miembros del personal militar se reúnen para la Misa en la gruta bajo la Basílica de Nuestra Señora del Rosario el 24 de mayo.
sanación”, afirmó el Arzobispo Broglio. “Porque a veces las personas pueden no ser conscientes siquiera del sufrimiento que padecen”.
A lo largo de la semana, los peregrinos participaron en Misas diarias, el Vía Crucis, procesiones marianas a la luz de las velas y la inmersión en las aguas de Lourdes, donde la Virgen María se apareció a Santa Bernadette Soubirous en 1858. Las ceremonias militares y las competiciones deportivas también reunieron a participantes de muchas naciones en un espíritu de fraternidad.
“Lo más destacable de esta peregrinación es que reúne a personal militar de todo el mundo para compartir la camaradería que hemos conocido como soldados en todas las ramas de las fuerzas armadas”, afirmó el Maestro Supremo McCusker.
“Lo importante de esta experiencia en Lourdes”, continuó, “es que me ha enseñado que Dios necesita que todos seamos pacientes en nuestro proceso de sanación, por razones que quizá no siempre comprendamos. Pero si mantenemos la calma, la tranquilidad y escuchamos su voz y su guía, Él nos revelará a su debido tiempo la
sanación y los planes que tiene para nuestras vidas”.
Entre quienes acompañaban a los peregrinos se encontraba la Dra. Jo Sornborger, psicóloga clínica especializada en trauma y directora ejecutiva de UCLA Health Operation Mend, que atiende a veteranos posteriores a los atentados del 11 de septiembre y a miembros de las Fuerzas Armadas heridos en actos de servicio.
Sornborger afirmó que la peregrinación ayuda a contrarrestar uno de los efectos más comunes del trauma.
“El aislamiento es uno de los rasgos característicos del trauma”, afirmó. “Aquí se encuentran rodeados de compañeros y familiares con experiencias similares. Esta peregrinación les ofrece un lugar seguro para contar su historia e intentar recuperar esa esperanza que habían perdido”.
La Peregrinación Militar Internacional se fundó en 1946 para promover la reconciliación y la paz tras la Segunda Guerra Mundial. Cada año, Lourdes se convierte en un lugar de oración, sanación y amistad para militares de todo el mundo.
“Ante todo, nuestras fuerzas armadas existen como línea de defensa para garantizar nuestras libertades y nuestro modo de vida”, afirmó el Arzobispo Broglio. “Los hombres y las mujeres a los que tengo el privilegio de servir desean, ante todo, la paz, porque saben lo que cuesta la guerra. Algunos de ellos han pagado con sus propios cuerpos y sus propias mentes el precio de la guerra, y por eso creo que eso los hace aún más sensibles a la importancia de la paz. Y parte de toda esta peregrinación ha consistido en una reunión para rezar por la paz en el mundo”.
Durante su estancia en Lourdes, el Caballero Supremo Kelly entregó un ícono peregrino de San Miguel al Arzobispo Broglio para conmemorar el 25º aniversario de su ordenación episcopal y en agradecimiento por su servicio a Caballeros. El ícono es una de las 300 imágenes bendecidas por el papa Francisco que se están distribuyendo a los Consejos de Caballeros de Colón en bases militares de todo el mundo.
“Caballeros de Colón ha convertido el apoyo a los veteranos militares en una parte tan importante de nuestra misión, precisamente porque somos una organización dedicada al sacrificio por los demás”, afirmó el Caballero Supremo Kelly. “Ese es realmente el corazón de los Caballeros: sacrificarnos por aquellos que necesitan nuestra ayuda”. B
CECILIA ENGBERT es productora de contenidos del departamento de comunicación de Caballeros de Colón.

Miembros de los Consejos y asambleas militares de Caballeros de Colón en Alemania portan estandartes durante la procesión mariana con velas el 24 de mayo.
‘Un contrapunto al despliegue en combate’
El sargento retirado del Cuerpo de Marines de EE. UU. Buster Miscusi sirvió en Afganistán antes de ser dado de baja por motivos médicos en 2018 tras múltiples diagnósticos médicos desfavorables. Miembro del Consejo Msgr. David M. Stotenbur 7237 de DeWitt, Míchigan, Miscusi participó por primera vez en Guerreros a Lourdes en 2017 y ahora ejerce como coordinador de sensibilización sobre el daño moral durante la peregrinación.
Vine por primera vez a Lourdes en 2017 como peregrino. Más tarde, asistí a una presentación sobre el daño moral y le dije al coordinador que quería ayudar a traducir el lenguaje teórico a algo que un infante de marina que sólo hubiera terminado la educación media superior pudiera entender.
El daño moral es un suceso que viola las creencias más arraigadas de una persona. Reflexionamos sobre esa experiencia y no logramos darle sentido. No sabemos cómo resolverla. A veces, podemos llegar a creer que ni nosotros, ni los demás, ni Dios somos ya buenos, y eso altera nuestra capacidad para sentir realmente la bondad en el momento presente.
Es importante hablar del daño moral porque hay mucho en juego. A veces se manifiesta como aislamiento o adicción.

En última instancia, el mayor riesgo es el suicidio.
Lo que Caballeros están haciendo aquí es realmente único. El poder de esta peregrinación radica en que ofrece un contrapunto total al despliegue de combate. En un despliegue de combate, vas a un país con gente que acabas de conocer, a un lugar donde no hablas el idioma, y tu misión es la violencia. Aquí, viajamos a un lugar en el que nunca hemos estado con gente que acabamos de conocer, donde no hablamos el idioma, pero la misión es la paz, la oración, el amor y la conexión. Mi deseo para los peregrinos de este año es que encuentren esperanza los unos en los otros, en Nuestra Señora y en el agua; que encuentren el valor para mostrarse vulnerables entre ellos y pedir la ayuda que necesitan. B



De arriba a abajo: El Arzobispo Broglio unge a un militar canadiense durante la Misa de apertura. • Miembros del ejército estadounidense compiten durante el Desafío Deportivo Unificado de la 66ª Peregrinación Militar Internacional. • El Caballero Supremo Kelly y su esposa, Vanessa, rezan con otros peregrinos de Guerreros a Lourdes durante la Misa en la Gruta.

‘Sentí esa paz en mi interior’
El sargento retirado del Ejército de los EE. UU. Eduardo Bonilla es un sobreviviente de los atentados del 11 de septiembre y sirvió en el ejército durante 22 años. Antiguo Gran Caballero Diputado del Consejo Father John G. Siegfried 821 de King’s Park, Nueva York, actualmente es miembro del Consejo Harry “Hap” J. Hansen 12281 de Hampstead, Carolina del Norte.
Durante algunos años, Mons. Michael Butler me animó a presentar mi solicitud, pero yo me mostraba reacio. Pensaba que otros soldados heridos o veteranos eran más merecedores que yo. No tengo cicatrices visibles, pero sí internas, y siempre sentí que esta peregrinación era para alguien que hubiera pasado por mucho más que yo.
Mis heridas provienen principalmente del 11 de septiembre. Mi oficina quedó destruida, pero pude salir; otros fallecieron o resultaron heridos, pero yo salí ileso. Desde entonces padezco trastorno de estrés postraumático (TEPT), que se tradujo en ansiedad y problemas de salud. Durante años, guardé todos esos sentimientos y ese dolor en mi interior.
Pero en cuanto llegué aquí, el aspecto espiritual se impuso. Los baños… ¡Dios mío! Es difícil de explicar. Metí los pies y el agua estaba un poco fría, pero entonces sentí una paz en mi interior.
El Vía Crucis fue otra experiencia muy intensa. En mi caso, no fue sino hasta que llegamos a la duodécima estación cuando realmente me impactó la experiencia. Fue un momento muy emotivo.
Lo que me gustaría llevarme a casa es el hecho de haber podido expresar mis sentimientos aquí. Alguien me dijo: “Si hay algo especial que lleves contigo, coge una piedra y déjala aquí”. Tomé una piedra y la lancé, pero rebotó en otra piedra y volvió hacia mí. La recogí y dije: “Oh, no, te quedas aquí”, y la volví a lanzar.
Poder compartir mi historia y escuchar las de los demás fue una lección de humildad. Estoy muy agradecido con Caballeros de Colón por ofrecer este programa, porque es muy especial y muy gratificante. B
Una humanidad MAGNÍFICA
La primera encíclica del Papa León XIV nos pregunta qué estamos construyendo, y nos recuerda que nuestra grandeza es un don, no un logro
Por Leonard DeLorenzo
Hay una pregunta en el corazón de la primera encíclica del Papa León XIV que es tan directa que podría confundirse con algo simple. Al confrontar el auge de la inteligencia artificial y las tecnologías afines, el Santo Padre se pregunta: “¿Qué estamos construyendo?” (90). Plantea esta interrogante frente a dos imágenes bíblicas: la Torre de Babel, erigida para “hacerse de un nombre” por sus constructores sin referencia alguna a Dios, y la reconstrucción de Jerusalén bajo Nehemías, donde una ciudad en ruinas volvió a levantarse, no por una sola mano fuerte, sino a través del trabajo compartido de todos: sacerdotes y artesanos, familias y jóvenes, cada uno con una sección de la muralla asignada (7-8). La elección, insiste el Papa León, “no es entre un ‘sí’ o un ‘no’ a la tecnología, sino más bien entre construir Babel o reconstruir Jerusalén” (9).
Magnifica humanitas toma su nombre del Magníficat, el canto que María entona cuando proclama lo que Dios ha hecho en ella: “ha mirado la humilde condición de su sierva” (Lc 1,48). Aquí está la respuesta a la pregunta del Papa, oculta dentro del propio título. La grandeza de la persona humana, la magnífica humanidad que la encíclica se propone salvaguardar, no es algo que construimos, escalamos o arrebatamos, sino algo que recibimos, tal como María lo recibió, y que luego magnificamos en alabanza. Es por eso que el Santo Padre evalúa la inteligencia artificial a la luz de la Doctrina Social de la Iglesia, cuya medida no es la eficiencia ni la innovación, sino el desarrollo integral de toda la persona: “una teología de la comunión en la historia” (27). Leer la encíclica es mantener su pregunta abierta en lugar de resolverla demasiado rápido, porque atañe, como él mismo insiste, tanto a nuestros fines como a nuestros medios.
LA EXTRAÑA NECESIDAD DE NUESTROS LÍMITES
Una de las afirmaciones más difíciles de la encíclica aparece casi al principio y nos cala muy hondo: “Edificar en el bien significa

aceptar los límites y la fragilidad de la humanidad sin considerarlos un error que haya que corregir” (12).
Sentimos la tentación que él menciona todos los días. El cuerpo se cansa. La memoria falla. El niño no se da prisa y el padre anciano ha empezado a necesitarnos más de lo que estamos listos para que nos necesite. Y en todas partes, la imaginación tecnológica promete una escapatoria: una actualización para cada debilidad, un parche para cada defecto.
El Papa León nombra las corrientes más profundas que subyacen a esa promesa: el transhumanismo y el posthumanismo, los cuales pretenden escapar de la condición humana o diluir por completo a la persona dentro de la máquina. El Pontífice explica: “Todo lo que representa un “límite” —incapacidad, enfermedad, ancianidad, sufrimiento, vulnerabilidad— tiende a ser leído principalmente como un defecto que hay que corregir, más que como un espacio en el que el ser humano madura y se abre a la relación” (118).
Si eliminas el límite mediante la optimización, terminas optimizando y eliminando la mejor parte de ser persona; porque es precisamente en nuestra debilidad donde la paciencia, la misericordia y el amor encuentran por primera vez algo que hacer.
El actuar de Dios en la historia corre exactamente en la dirección opuesta, ya que Cristo asume nuestra limitación y debilidad como propias: “el cual, siendo de condición divina, no retuvo ávidamente el ser igual a Dios” (Flp 2,6). La tradición cristiana siempre ha sabido que estamos hechos para la autotrascendencia, “no para huir de la realidad o despreciar el límite, sino para realizarse en el amor” (127).
Ahí donde un algoritmo trata un error como una falla que debe borrarse, una persona puede encontrar en ese mismo error la puerta por donde entra la gracia. “El futuro de una persona no es calculable”, escribe el Papa León; por el contrario, depende de una libertad sostenida por la gracia y de las relaciones que cultivamos (128).
Página opuesta: Una pintura del siglo XVI representa la Torre de Babel, el intento de la humanidad de construir una ciudad que llegara al cielo (Gn 11,1-9).
El rechazo a los límites también tiene una faceta pública. El Papa León observa que el orden tecnológico se ha vuelto no solo competitivo sino violento, lo cual se manifiesta en las armas autónomas, la dominación comercial y el privilegio de los más favorecidos por encima de los desamparados. El sueño del individuo mejorado y la carrera por el dominio no son más que Babel con otro nombre. Por ello, el Papa recuerda a los desarrolladores que “cada elección de proyecto expresa una visión de la humanidad” (111), y que la tecnología debe estar al servicio del bien común.
La mayoría de nosotros no somos desarrolladores tecnológicos, pero estas tentaciones nos alcanzan de formas más pequeñas: la pregunta que apenas se está formulando antes de que se convoque la respuesta, o el borrador que ya ni siquiera nos molestamos en escribir por nosotros mismos. El Papa León aparta la mirada de las grandes torres para dirigirla hacia la persona común y el dispositivo ordinario, señalando tres aspectos que merecen una mirada vigilante: “la facilidad para lograr el resultado, la impresión de objetividad y la simulación de la comunicación humana” (100).
La facilidad que verdaderamente simplifica la vida también puede vaciar nuestra creatividad y capacidad de juicio, entrenándonos para desear el resultado sin el esfuerzo que nos habría formado.
Sin embargo, el tercer peligro es el más silenciosamente devastador, porque la simulación hace lo justo para apagar nuestra hambre de lo real. “Cuando la palabra es simulada, esta no construye una relación, sino una apariencia”, escribe el Pontífice. El riesgo más profundo no es que confundamos una máquina con una persona, “sino que pierda el deseo mismo de buscar realmente al otro” (100).
Este es el fondo del asunto, ya que estas herramientas son fundamentalmente distintas de la inteligencia humana. “Las denominadas inteligencias artificiales no viven una experiencia, no poseen un cuerpo, no pasan por la alegría y el dolor, no maduran en las relaciones”, señala el Papa León. “Pueden imitar lenguajes, comportamientos, valoraciones; pueden simular empatía o comprensión, pero no conocen lo que producen, porque no residen en el horizonte afectivo, relacional y espiritual en el que el ser humano se vuelve sabio” (99).
Un amigo simulado no tiene límites que debamos sobrellevar, y, por lo tanto, jamás podrá convertirse en un amigo real.
CULTIVAR LA COMUNIÓN
Esto nos lleva al imperativo más cálido de la encíclica, expresado casi como un mandato: “¡Cuidemos las relaciones!” (239). El cultivo es una labor paciente. Nos pide que aceptemos nuestros propios límites y que resistamos la tentación de reprochar a los demás los suyos, deseando que nuestro cónyuge sea menos olvidadizo o nuestro vecino menos extraño.
La concreción de nuestra humanidad se encuentra precisamente aquí, en las peculiaridades de nuestras historias; nada de esto ha terminado aún, todo está todavía en camino hacia su plenitud en Dios. Cultivar una relación es recibir la condición inacabada del otro con la misma paciencia con la que esperamos que reciban la nuestra.
Todo el documento descansa sobre una convicción constante en la enseñanza católica: que la persona humana es buena, toda la persona, incluyendo el cuerpo. Los lugares, los rostros y el tiempo reales no pueden ser reemplazados por sus imágenes. Por ello, el Papa León nos pide valorar los “los espacios y los momentos en que la presencia física sigue siendo decisiva: la mesa compartida, la comunidad cristiana que se reúne, la visita a quien está solo, el servicio a los pobres”, pues estos son los signos de un pueblo que todavía cree que cada cuerpo es una morada de Dios (239).
Para los Caballeros y sus familias, esto es menos una abstracción y más una forma de vida que ya está a nuestro alcance. Comienza en el hogar: la comida sin prisas, el rosario rezado en común, la disciplina de estar plenamente presentes para las personas bajo nuestro propio techo, con sus límites y todo lo demás.
La segunda oportunidad radica en las obras de misericordia realizadas en conjunto: encontrarse con los pobres cara a cara y ayudar a los hijos a encontrar a Cristo en el hambriento, el enfermo, el encarcelado y el solitario.
La tercera está en la parroquia, en la plenitud de su vida: la Misa que nos reúne corporalmente alrededor de un solo altar, los sacramentos, las amistades forjadas entre las bancas. Estas no son cosas menores que las grandes interrogantes de la inteligencia artificial; son el lugar donde la respuesta se construye realmente, piedra por piedra, en la única ciudad que finalmente importa.
¿Qué estamos construyendo? La encíclica se niega a dejar que la pregunta se asiente ya sea en un entusiasmo ingenuo o en un temor infundado, devolviéndonos en cambio a la elección entre Babel y Jerusalén. El Papa León da a esa elección su nombre más profundo en el misterio de que “el Verbo se hizo carne”, la alternativa auténtica a todo sueño de trascender nuestra humanidad mediante nuestros propios artificios: “Es el amor divino que desciende hasta el punto más frágil de su historia y la regenera desde lo profundo” (232). En Cristo, Dios nos salvó no escapando de los límites de nuestra naturaleza, sino asumiéndolos.
La grandeza de la humanidad se recibe, no se arrebata, lo mismo que cantó María, y nuestra parte es construir en consecuencia: aceptar nuestros límites y sobrellevar los de los demás, eligiendo lo real sobre su semejanza, y así permanecer, frente a toda presión deshumanizante, profunda y agradecidamente humanos. B
LEONARD J. DELORENZO, Caballero desde 2023, es profesor de la práctica en el McGrath Institute for Church Life y profesor adjunto en el Departamento de Teología de la Universidad de Notre Dame. Su libro más reciente es The Rule of the Sacred Heart: Finding Rest in a Restless World (OSV).
Diputados de Estado de Caballeros de Colón 2026-2027
El cargo de diputado de estado se estableció y definió en la reunión del Consejo Supremo de 1893. Como director ejecutivo de la Orden en su jurisdicción, el diputado de estado proporciona liderazgo e inspiración a los Caballeros y sus familias, y promueve la misión y el crecimiento de la Orden. Los diputados de estado se eligen durante la convención anual de cada consejo de estado. Aquí se muestran a los diputados de estado y diputados territoriales para el año fraternal 2026-2027.




































DISTRITO DE COLUMBIA
JOSHUA R. BRYANT
IDAHO DARYL M. STASKEY
LUZON NORTE
PASCUAL C. CARBERO
MÉXICO NORESTE
JAVIER VALLEJO ESTRADA
DAKOTA DEL NORTE BRAIN J. DUKART
DAKOTA DEL SUR DANIEL L. JOHNSON
ISLA DEL PRÍNCIPE EDUARDO
JERRY F. VILLARD
CAROLINA DEL NORTE PAUL L. MCGRATH
CAROLINA DEL SUR PATRICK J. NOONE









































RHODE ISLAND
NUEVA

El Padre Monte Hoyles, párroco de la parroquia de Santa María y miembro del Consejo Sandusky 546 de Ohio, bendice a un hermano Caballero y a sus hijas con una reliquia del Beato Miguel McGivney tras una Misa conmemorativa del 125 aniversario del Consejo. Durante la Misa, el Padre Hoyles también bendijo una estatua del Padre McGivney (en primer plano), encargada por el Consejo para la ocasión.
SUPERAR LA TORMENTA
La Asamblea St. John XXIII 4015 de Fort Myers, Florida, donó $1,000 para apoyar la campaña de capital de la Iglesia San Juan XXIII destinada a las reparaciones del templo, luego de que una tormenta causara daños por agua. Durante el último año, los Caballeros han ayudado a preparar todo para la Misa en el centro parroquial mientras la iglesia es renovada.
ALMUERZO DE BIENVENIDA
El Consejo St. Basil's Jubilee 18772 de Ottawa, Ontario, organizó un brunch en la Parroquia de San Basilio para dar la bienvenida al Padre Adolphus Chukwuka como nuevo párroco y capellán del Consejo. Este fue el primer evento organizado por el Consejo en la parroquia desde que recibió su carta constitutiva unas semanas antes.
SU CORAZÓN EN MEDIO DE NOSOTROS
El Consejo Allegan 2515 de Míchigan recibió el ícono peregrino del Sagrado Corazón de Jesús de la Orden en la Iglesia del Santísimo Sacramento. Más de 200 personas rezaron ante la imagen durante la semana, incluso después de las Misas y durante los periodos de adoración eucarística.
DE CAMINO CON LOS SANTOS
El Consejo Tabernacle 8733 de Nueva Jersey organizó una peregrinación al Santuario de San Carlo Acutis en la casa de retiros Malvern Retreat House en Malvern, Pensilvania, para los feligreses de la Iglesia de la Sagrada Eucaristía.
La peregrinación incluyó el rezo del rosario, adoración eucarística, confesiones y una Misa celebrada por el Padre Michael McClane, párroco y capellán del Consejo.
CELEBRACIONES DE ANIVERSARIO
El Consejo Cargill 64 de Putnam, Connecticut, y su grupo de mujeres asociado mandaron a hacer y financiaron un nuevo letrero exterior para la Iglesia de Santa María, ya que el anterior se había volado durante una tormenta de invierno hace varios años. El letrero fue develado como parte de la celebración del 133.º aniversario del Consejo, la cual también incluyó un servicio conmemorativo en la tumba del Gran Caballero fundador, Edward Mullan.
MISA CONMEMORATIVA
La Asamblea Marquette 1078 de Sioux Falls, Dakota del Sur, organizó una Misa en la capilla del Hospital Sanford en honor a los miembros fallecidos de la asamblea. El Padre Dan Smith, capellán del hospital y del Consejo de Estado de Dakota del Sur, celebró la Misa y utilizó un cáliz grabado con los nombres de los Caballeros fallecidos.

Steve Taylor, antiguo miembro de la Asamblea Father Michael J. Bader 2430 en Newport News, Virginia, entrega un kit para la Misa al Cardenal Anthony Poola, arzobispo de Hyderabad, India, en nombre de la asamblea y del Consejo Walter Pollard 5480. El obsequio fue entregado durante una visita a un orfanato de Hyderabad apoyado por el Consejo 5480.
SUP.: Foto por Chloe Valladares
UN GESTO DE ALEGRÍA
Familia

Un miembro del Consejo Cádiz 5205 de Visayas reparte comida y bebida a los niños durante la distribución de alimentos del Consejo en la Capilla de Nuestra Señora de la Medalla Milagrosa. Los Caballeros también cantaron en el coro durante la Misa que siguió a la distribución.
NOCHE DE PREMIACIÓN
El Consejo Mother Seton 5427 de Washington Township, Nueva Jersey, otorgó tres becas de $1,000 de su Fondo Fiduciario Conmemorativo James Picarella a estudiantes de último año que se gradúan de la preparatoria. James, miembro del Consejo e hijo del antiguo Gran Caballero John Picarella, falleció de cáncer a los 27 años. El fideicomiso se estableció con fondos recaudados por el Consejo 5427 para apoyar su tratamiento.
El Consejo Tomás Tenorio 10835 de Moriarty, Nuevo México, donó más de $1,000 a la conferencia local de la Sociedad de San Vicente de Paúl. La donación se utilizó para entregar vales de comida de $50 a familias necesitadas.
MÁS ALLÁ DEL AULA
El Consejo Msgr. Andrew K. Gwynn 1668 de Greenville, Carolina del Sur, donó $1,200 para apoyar el viaje de graduación de la preparatoria de la Escuela Católica Nuestra Señora del Rosario. Los estudiantes visitaron varios sitios históricos por todo el estado y concluyeron el viaje con una Misa en la Catedral de San Juan Bautista y un encuentro con el obispo de Charleston, Jacques Fabre-Jeune.
MISIÓN GLOBAL DE ALIMENTOS
El Consejo Father Louis P. Gauthier 10170 de Burton, Míchigan, organizó un evento de empaque de alimentos junto con la organización Cross Catholic Outreach en la Escuela Preparatoria Católica Powers. Alrededor de 70 personas, incluidos Caballeros de varios Consejos de la zona, ayudaron a empacar 54,000 raciones de comida que serán enviadas a Guatemala.
CUIDADO CONTINUO
El Consejo W.P. Morris 6645 de Cookeville, Tennessee, donó más de $1,100 a Catholic Charities (Cáritas) de la Diócesis de Nashville, y aportó más de 3,400 libras de alimentos de su campaña “40 latas para la Cuaresma” a Catholic Charities y al banco de alimentos del Care Center. Durante los últimos nueve años, la campaña ha recaudado más de 20,500 libras de comida.
BRINDAR APOYO
El Consejo Bishop Timon 6405 de Jackson, Misuri, donó $3,400 a la despensa de alimentos de la alianza pastoral de Jackson (Jackson Ministerial Alliance Food Pantry). Los fondos provinieron del desayuno de hot cakes del Consejo, el cual ha recaudado más de $50,000 en las últimas cuatro décadas.
DESPEDIDA DE CABALLEROS
Trece Caballeros de Cuarto Grado de la Asamblea Bishop William M. Cosgrove 3151 de Freeburg, Illinois, formaron una guardia de honor para la Misa de graduación y la ceremonia de clausura de la Escuela Preparatoria Católica Padre McGivney. La asamblea ha brindado este servicio desde que la escuela abrió sus puertas en 2015.

Miembros del Consejo Santa María Goretti 12836 de Edmonton, Alberta, esparcen tierra y quitan las malas hierbas de seis parcelas de jardín frente a la escuela primaria católica St. Anne. El Consejo donó tres de las parcelas, que la escuela plantó con flores para el verano.

El Padre Fungai Welcome Chipiro, sacerdote de la diócesis de Mutare, Zimbabue, y miembro del Consejo North Pole 8308 de Alaska, se une a Caballeros de otros Consejos de Alaska para reparar la piscina de la Misión Católica Regina Coeli en la aldea de Madioma. Cuatro Consejos de Alaska recaudaron casi $9,000 para el proyecto, y los Caballeros viajaron a Zimbabue para ayudar a colocar azulejos y pintar la piscina, entre otras mejoras.
TRIBUTO A LA LUZ DE LAS VELAS
El Consejo St. Margaret of Scotland 17204 de San Angelo, Texas, llevó a cabo una ceremonia a la luz de las velas para honrar a los Caballeros que son veteranos de guerra. Cada veterano fue reconocido junto a los miembros de su familia y se le invitó a encender una vela.
GANGAS QUE BENDECEN
El Consejo St. Anne’s Bethlehem 15188 de Pensilvania organizó una venta de garaje en el centro comunitario de la Parroquia de Santa Ana, utilizando artículos donados por feligreses y miembros de la comunidad. El evento de dos días recaudó más de $8,500, los cuales el Consejo distribuyó entre varias organizaciones benéficas, incluyendo Cay Galgon Life House, que brinda vivienda y servicios a mujeres embarazadas y madres.
AGRADECER A LOS HÉROES
El Consejo Escalante 1136 de Orem, Utah, organizó su evento anual de agradecimiento a veteranos y personal de primeros auxilios en la Iglesia de San Francisco de Asís. Los Caballeros sirvieron cerca
de 200 comidas a veteranos, socorristas y sus familiares, y entregaron placas de identificación militar (dog tags) a los invitados en reconocimiento a su servicio. El evento recaudó más de $1,400 para el fondo de la hipoteca de la iglesia del Consejo y otros programas.
HEROÍSMO PATRIÓTICO
El Consejo Cullman 1484 de Alabama organizó una charla a cargo de Gary Rose, un veterano de la guerra de Vietnam galardonado con la Medalla de Honor, en la Escuela Preparatoria St. Bernard. Rose, antiguo Gran Caballero del Consejo Good Shepherd 11672 de Huntsville, habló ante 130 estudiantes, profesores e invitados sobre su servicio militar y la importancia de la valentía.
COMODIDAD EN CADA PRENDA
El Consejo St. Benedict Cathedral 7544 de Evansville, Indiana, organizó una colecta de ropa en la Catedral de San Benito, logrando reunir más de 700 prendas de ropa interior para el Centro de Vida Cristiana de Evansville para su distribución a través de su banco de ropa.
La Comunidad

El Gran Caballero Dino Quintero (centro) y miembros del Consejo Bishop Ernest J. Primeau 10896 de Merrimack, N.H., en el estadio Fenway Park durante la carrera y caminata benéfica Run to Home Base 2025, que apoya programas de atención médica para veteranos. El Consejo ha contribuido con más de $13,000 en los últimos tres años.
DULCES ENTREGAS
Seis días a la semana, miembros de la Asamblea St. Francis of Assisi 3552 de Raleigh, Carolina del Norte, recolectan donaciones de donas de una tienda local y las entregan a organizaciones sin fines de lucro de la zona, incluyendo el Ejército de Salvación del Condado de Wake, el comedor comunitario Shepherd’s Table Soup Kitchen y el centro para mujeres The Women’s Center of Wake County, el cual ofrece vivienda a mujeres en situación de calle.

Vida
LA VIDA EN ENFOQUE
El Consejo Our Lady of La Salette 8376 de Marietta, Georgia, recaudó más de $24,600 para la adquisición de un nuevo aparato de ultrasonido destinado a Caring Solutions, un centro de ayuda para el embarazo en Macon. El Consejo Supremo aportó más de $21,000 para el equipo a través de la Iniciativa de Ultrasonido.

El Gran Caballero Kent Siefkes (en el centro) y el Tesorero Bob Varro del Consejo Father Robert T. Lawson 11103 de Pinehurst, Carolina del Norte, entregan más de $14,000 en donaciones de la campaña de biberones a Barbara Lamblin, directora ejecutiva del Centro de Embarazo Life Care. El centro también recibió una subvención de $100 del programa ASAP (Ayuda y Apoyo Después del Embarazo) del Consejo Supremo. Las donaciones ayudaron a comprar cunas para las usuarias del centro.

Miembros del Consejo Nuestra Señora de la Asunción 17966 de Cayey, Puerto Rico, y sus damas auxiliares portaron el estandarte del Consejo durante una manifestación provida en San Juan. Aproximadamente 500 personas, incluyendo unos 200 Caballeros de varios Consejos, marcharon desde la playa El Escambrón hasta el Capitolio de Puerto Rico, donde el Obispo Emérito Daniel Fernández Torres, de Arecibo, dirigió la adoración eucarística. Una rosa de plata de los Caballeros de Colón fue llevada durante toda la procesión.
ALMUERZO DE CAMPEONES
Caballeros de varios Consejos de San Diego cocinaron y distribuyeron más de 850 almuerzos empaquetados para atletas, entrenadores y voluntarios en los Juegos Regionales de Primavera de las Olimpiadas Especiales.
APOYO DESDE EL PRIMER DÍA
El Consejo Monticello 550 de Nueva York donó $3,000 a 1st Way Life Center, un centro local de ayuda a mujeres embarazadas que contribuye a sufragar los gastos de pañales y fórmulas lácteas. El centro abrió sus puertas en 2010 con el apoyo de los Caballeros locales.
CAMPEONES DE LA DONACIÓN DE SANGRE
El Consejo Corpus Christi 12960 de Lawrence, Kansas, colaboró con el Centro Comunitario de Donación de Sangre (Community Blood Center) para organizar una jornada de donaciones en la Iglesia de Corpus Christi, logrando recolectar más de 30 unidades. El Consejo ha organizado dos jornadas de donación al año durante más de una década,
sumando cerca de 500 unidades de sangre recolectadas en ese periodo.
ORACIONES PROVIDA
La Asamblea Rev. James F. O’Reilly 2507 de Hoover, Alabama, y el Consejo Prince of Peace 11537 albergaron la Rosa de Plata de Caballeros de Colón y organizaron un servicio bilingüe de oración provida en la Iglesia Príncipe de la Paz. Asistieron cerca de 100 feligreses, entre ellos el Diputado de Estado de Alabama, William Mores.
APOYO ANUAL
El Consejo St. Francis 8110 de Belmond, Iowa, organizó su colecta anual de fondos para personas con discapacidad, logrando recaudar $5,000 para las Olimpiadas Especiales de Iowa y para Access Inc., una organización que brinda servicios a personas con discapacidad, entre otros grupos.
Favor de comunicar las actividades de su consejo a knightsinaction@kofc.org

También



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Caballeros de la Caridad
Todos los días, los Caballeros de Colón tienen la oportunidad de hacer la diferencia, ya sea sirviendo a la comunidad, recaudando fondos para sus parroquias o a través de la oración. Elogiamos a todos y cada uno de los Caballeros por su fortaleza, su compasión y su dedicación a construir un mundo mejor.
Caballeros de Cuarto Grado de Portland, Oregón, formaron una guardia de honor y sostienen un palio sobre el Arzobispo Alexander Sample de Portland mientras llevaba la custodia por la ciudad en la fiesta del Corpus Christi, el 7 de junio. El ícono peregrino del Sagrado Corazón de Jesús, perteneciente a la Orden, siguió inmediatamente al Santísimo Sacramento en la procesión, que congregó a más de 5,000 personas y culminó con la bendición frente a la Catedral de Santa María de la Inmaculada Concepción. CABALLEROS
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‘Estaba listo para formarme en la escuela del amor’.
Cuando era muy joven y vivía en Wisconsin, descubrí que anhelaba la verdad eterna. Pero, como muchos otros, busqué satisfacción en cosas que no perduran. Con el tiempo, conocí por internet a diversas comunidades religiosas y empecé a discernir lo que Dios en mi corazón estaba obrando.
San Agustín de Hipona fue un compañero de camino que me enseñó que nuestra tarea como cristianos es amar de la manera correcta. Cuando visité por primera vez a los agustinos, me impresionó su alegría, amistad y su celo apostólico. Quería compartir ese estilo de vida, y ellos me invitaron a unirme a su comunidad. Con la inspiración del Espíritu Santo y una dosis de humildad, estaba listo para formarme en la escuela del amor.
Nuestro carisma se vive a través de la interioridad y la amistad. Cultivar la vida interior es un tesoro, pues en ella descubrimos nuestro corazón inquieto y la gracia de Dios guiándonos en la conversión. Este don se comparte en comunidad, donde crecemos en responsabilidad mutua, caridad y alegría. Juntos, buscamos a Dios, el único que puede satisfacer los deseos más profundos del corazón humano.
Padre Jack Tierney Orden de San Agustín Provincia de Nuestra Señora del Buen Consejo Tulsa,
Oklahoma
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