

LAS ARTES


EDICIÓN No. 46 - DICIEMBRE DE 2025
Editor:
Fundación Hispanoamericana Santiago de Cali
Dirección:
Comisión Cultural
Directora Cultural:
Núria Roca de Arabia
Comisión Cultural:
Catalina Bravo de Roca Mónica Duque
María del Mar Leunda
Ana Romero
Luz Stella Sierra Coordinadora cultural e institucional:
Lina Marcela Giraldo
Diseño, diagramación e impresión: El Bando Creativo
Portada: El Bando Creativo
Correspondencia:
Fundación Hispanoamericana Santiago de Cali Av. 3CN # 35N-55
Cali - Colombia
Teléfono: (602) 489 6888 Ext. 4 comisioncultural@colegiohispano.edu.co www.fundacionhispanoamericana.com
Las opiniones expresadas en esta publicación son responsabilidad de quien las firma y no comprometen a la Fundación Hispanoamericana Santiago de Cali.
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Ilustración creada a partir de la icónica escultura Teléfono Afrodisíaco de Salvador Dalí. ©Salvador Dalí, 1936. https:// en.wikipedia.org/wiki/Lobster_Telephone


Premio Hispano a las Artes
DESTACADO

20
DESTACADO
Semana del arte. Cuando la escuela sueña despierta

RINCONES DE ESPAÑA

Leyre, corazón espiritual de Navarra y oasis de paz

DESTACADO

Semblanza de Salvador Dalí, el alquimista de lo real y lo imposible
RINCONES DE ESPAÑA

Vall de Núria, un paraíso escondido en Los Pirineos. Lugar de descanso y devoción

40 Mario Vargas Llosa en Asturias 47

53
Crónica: Andrés Velasco Bermúdez, egresado medalla de oro
GASTRONOMÍA

Nombrar para vivir: la conciencia lectora

Alejandro Roca. Un egresado del Hispano en Yale

La educación como eje de transformación social en escenarios de conflicto

La esencia de las artes marciales

MIRADAS 7 1
La fabada asturiana. Historia, identidad y sabor del norte español

Teresa Herrera, la desconocida mecenas de la primera vacuna

95
Hogar, casas y afectos. Una investigación-creación desde el colectivo familiar
Un teatro para la libertad y el encuentro

La salud mental y una nueva ciencia del hombre

Un viajero interior
De Lumière a TikTok, 130 años de cine

El impacto del cambio climático en la biodiversidad global

Actividades Culturales 2025

Ilustración creada a partir de la fotografía de Salvador Dalí, que forma parte de la exposición. Variants de Dali's Mustache ©Salvador Dalí, 1954. https://dalichallengebcn.es/

Editorial
España y Colombia, en cada campanada, un abrazo
Ya está dando frutos nuestro semillero
«Lo que no tiene nombre, no existe», así presentó el licenciado William Salazar, director del área de Artes del Colegio Hispanoamericano, la idea de que debíamos dar nombre a la sala de exposiciones de nuestra entidad. El grupo de profesores de arte se manifestó en favor de Sala Dalí, un nuevo espacio para albergar las ideas convertidas en arte como homenaje a este polifacético creador.
Esta sala tiene como destino albergar manifestaciones culturales, científicas y artísticas, que pueden ir desde la perfección técnica hasta la crítica social y la provocación, pero siempre con un componente pedagógico, que es la esencia de nuestra institución.
El Colegio Hispanoamericano y la Fundación Hispanoamericana invitan al público a aprender, a reflexionar e interactuar con lo exhibido, ampliando la formación de conceptos que nos ayudan a desarrollar criterios más acertados del mundo que nos rodea.
También se institucionaliza la distinción del Premio Hispano a las Artes como un reconocimiento a la habilidad humana de imaginar, crear e innovar sobre lo nuevo y sobre lo ya construido. Este premio, que en próximas ediciones se proyectará a reconocer la obra de artistas ya consolidados en todos los ámbitos del arte, en este momento se circunscribe a las manifestaciones artísticas de nuestros estudiantes.
Las semillas del Colegio Hispanoamericano diseminadas por el mundo, ya están dando sus frutos. En esta edición destacamos a dos de ellos: Alejandro Roca y Andrés Velasco Bermúdez. Mencionar a Alejandro es
nombrar el coraje que tuvo para hacer realidad sus sueños. Egresado del Hispano en 1996, pasó a la Universidad del Valle y al Conservatorio Antonio María Valencia, logrando su maestría en piano, y con esta distinción, llegó a la Dirección Orquestal en la Universidad Nacional de Bogotá, y de ahí, a la exigente Universidad de Yale, en Estados Unidos, donde actualmente se desempeña como profesor y consultor.
Andrés Velasco Bermúdez es alumno egresado de la promoción 2024. Además de ser un estudiante destacado, logró ser admitido en la Universidad del Valle para cursar Ingeniería Electrónica. Se ha distinguido por obtener sonados éxitos en el mundo del deporte colombiano de la natación. Como deportista de élite, fue convocado por la Selección Colombia Juvenil para participar en el Campeonato Mundial de Natación con Aletas, celebrado en Quios (Grecia), donde obtuvo la primera medalla de oro para Colombia en la modalidad de relevo 4 x 200 metros. Oro Hispano.
Aprovechamos esta edición 46 de nuestra revista para hacerles llegar nuestro mensaje navideño, que en esta ocasión, y dadas las circunstancias que estamos viviendo, solo nos mueve el deseo de que ustedes sigan siendo parte de nuestra vida. España y Colombia, en cada campanada, un abrazo.
Núria Roca de Arabia
Directora Cultural Fundación Hispanoamericana

Premio Hispano a las Artes
Por William Salazar Ríos*
Fotografías: Archivo de la Comisión Cultural Fundación Hispanoamericana Santiago de Cali
Un reconocimiento de la Fundación Hispanoamericana Santiago de Cali a la creatividad, la innovación y el compromiso artístico
El arte es memoria y anticipación, es espejo y pregunta. Por eso, cuando la Fundación Hispanoamericana Santiago de Cali, a través de su Comisión Cultural, decidió instituir el Premio Hispano a las Artes, no creó simplemente un galardón, estableció un símbolo, un reconocimiento que celebra la fuerza transformadora del arte y la capacidad humana de imaginar otros mundos posibles.
No creó simplemente un galardón, estableció un símbolo, (...) que celebra la fuerza transformadora del arte.
* Coordinador de Artística, docente de Lengua Castellana del Colegio Hispanoamericano de Cali.

El Premio Hispano a las Artes nació como una apuesta por visibilizar las múltiples formas de creación que florecen en los espacios educativos y culturales de la Fundación Hispanoamericana.
Su origen está estrechamente ligado a la Semana del Arte 2025 del Colegio Hispanoamericano de Cali, evento que rindió homenaje a Salvador Dalí, el genio del surrealismo que convirtió el delirio en lucidez y la imaginación en método. En esa edición, la Fundación y el área de Educación Artística del colegio unieron esfuerzos para otorgar, por primera vez, un reconocimiento que honrara tanto el talento emergente de los estudiantes como el impacto, la innovación y la trayectoria de quienes hacen del arte un compromiso vital.
Un reconocimiento con propósito
El Premio Hispano a las Artes nació como una apuesta por visibilizar las múltiples formas de creación que florecen en los espacios educativos y culturales de la Fundación Hispanoamericana. Su finalidad va más allá del ámbito escolar: busca reconocer la excelencia artística en todas sus manifestaciones, tanto en jóvenes creadores como en artistas consolidados, proyectos colectivos, trayectorias institucionales o propuestas que, por su aporte cultural y ético, contribuyan al fortalecimiento del arte como lenguaje de vida.

Dalí representa la imaginación como fuerza creadora, la ruptura como vía de renovación y el arte como un puente entre razón y sueño. Su obra, marcada por la técnica rigurosa y el desborde visionario, sigue siendo un referente de libertad estética, provocación intelectual y diálogo entre arte y ciencia.

En su espíritu convergen tres principios fundamentales:
Innovación estética, entendida como la capacidad de explorar nuevas formas expresivas y expandir los límites de lo conocido.
Sensibilidad social y pensamiento crítico, como ejes que vinculan el arte con la realidad y promueven la reflexión sobre el tiempo que habitamos.
Legado y compromiso, en el reconocimiento a quienes han convertido su quehacer artístico en una forma de construcción cultural duradera.
Así, el premio se concibe como una distinción anual, pero también como un gesto de gratitud y esperanza: gratitud hacia quienes han abierto caminos sólidos en el arte, y esperanza en las nuevas generaciones que lo asumen como forma de conocimiento, libertad y encuentro.
Reconocer la figura de Salvador Dalí como inspiración para este galardón fue una decisión simbólica y profundamente coherente con la identidad artística que promueve la Fundación Hispanoamericana de Cali, a través de su Comisión Cultural, en su permanente misión de difundir y fortalecer la cultura española y su diálogo con América Latina. Dalí representa la imaginación como fuerza creadora, la ruptura como vía de renovación y el arte como un puente entre razón y sueño. Su obra, marcada por la técnica rigurosa y el desborde visionario, sigue siendo un referente de libertad estética, provocación intelectual y diálogo entre arte y ciencia.
La coincidencia con la Semana del Arte 2025, dedicada precisamente al artista catalán, selló el espíritu de esta nueva distinción. En ese marco se inauguró también la Sala Dalí, espacio expositivo del Colegio Hispanoamericano que perpetúa su nombre como símbolo de creatividad y experimentación.

La estatuilla que acompaña el reconocimiento —inspirada en la estética surrealista
daliniana— simboliza el acto de creación como revelación.
Desde entonces, el Premio Hispano a las Artes encarna esa misma energía: la de mirar más allá de lo aparente, la de convertir la escuela en laboratorio, y la de reconocer que el arte no es ornamento, sino fundamento del pensamiento humano.

La primera edición del Premio Hispano a las Artes se celebró durante la inauguración del Segundo Concurso de Cortometrajes Perspectivas, en el marco de la Semana del Arte 2025. Este certamen audiovisual, impulsado por el área de Educación Artística del Colegio Hispanoamericano y apoyado por la Comisión Cultural, se ha consolidado como una plataforma para la creación cinematográfica escolar y juvenil.
En esta ocasión, el jurado —integrado por destacados profesionales del ámbito audiovisual— otorgó el galardón a la obra No se resta, dirigida por Sara Lucía Pedraza, estudiante del grado 10C. El cortometraje, que aborda con fuerza y sensibilidad la violencia contra la mujer, fue reconocido por su calidad estética, su narrativa valiente y su profunda carga social.
La entrega del Premio Hispano marcó un momento emblemático: la confluencia entre arte, juventud y conciencia crítica. El acto no solo celebró la creatividad de los estudiantes, también reafirmó la convicción institucional de que el arte es una herramienta de transformación cultural y educativa.
Un premio con una visión de futuro
Desde su creación, el Premio Hispano a las Artes se proyecta como un reconocimiento dinámico y de alcance abierto. Aunque su entrega anual se vincula al concurso de cortometrajes durante la Semana del
De esta manera, el Premio Hispano a las Artes se convierte en un puente entre generaciones, disciplinas y territorios: un punto de encuentro entre la tradición y la vanguardia, entre la escuela y la sociedad, entre la memoria y la imaginación.
La estatuilla que acompaña el reconocimiento —inspirada en la estética surrealista daliniana— simboliza el acto de
En palabras de uno de los jurados de la primera edición, “premiar el arte es premiar la posibilidad de imaginar una sociedad distinta”.

Un compromiso compartido
La creación del Premio Hispano a las Artes refleja el compromiso permanente de la Fundación Hispanoamericana Santiago de Cali con la promoción de la cultura y la educación artística. En tiempos en los que la prisa y la productividad amenazan la contemplación, este galardón reivindica el valor de la sensibilidad, la creatividad y la belleza como motores del desarrollo humano.
Para la Comisión Cultural, el arte se concibe como un derecho y una responsabilidad colectiva. Reconocer a quienes lo cultivan, lo enseñan o lo reinventan es una forma de honrar esa misión.

En palabras de uno de los jurados de la primera edición, “premiar el arte es premiar la posibilidad de imaginar una sociedad distinta”. Y ese es, precisamente, el horizonte que inspira cada acción de la Fundación: construir comunidad desde la cultura, educar desde la sensibilidad, y recordar que donde hay arte, hay esperanza.

Semblanza de
Salvador Dalí, el alquimista de lo real y lo imposible
Por Juan Carlos Escobar Arango*
Fotografía: Geopolítica Niño observando el nacimiento del Nuevo Hombre, 1943. © Salvador Dalí. España, 1946. ©Salvador Dalí. https://catalogues.salvador-dali.org/catalogues/es/heritageobject/356-69e0/
* Maestro en Artes Plásticas; docente del Colegio Hispanoamericano.
Por aquello de que «lo que no se nombra, no existe», la Sala Dalí fue denominada como tal en abril de 2025, en medio de la Semana del Arte, en la sede de Prados del Norte del Colegio Hispanoamericano.


Se barajaron muchos nombres importantes antes de decidirse por el del reconocido artista español Salvador Domingo Felipe Jacinto Dalí i Domènech, marqués de Dalí de Púbol, quien, junto con Pablo Picasso, es considerado uno de los artistas más influyentes de su generación.
Salvador Dalí, hijo de Salvador Dalí i Cusí, abogado de clase media y notario, y Felipa Domènech i Ferrés, nació en Figueres (Cataluña), el 11 de mayo de 1904, y murió también en Figueres, el 23 de enero de 1989. Su hermano mayor, quien llevaba su mismo nombre, falleció nueve meses antes a causa de una gastroenteritis, suceso que repercutió fuertemente en el artista, de quien se sentía como su reencarnación, llegando a decir que «Nos parecíamos como dos gotas de agua, pero teníamos reflejos diferentes». O «Él fue probablemente la primera versión de mí mismo, pero concebido demasiado en lo absoluto».
Esa actitud delirante lo condujo a embarcarse en imágenes extrañas que no pasaban desapercibidas, y fue reconocido por su dibujo preciso y su gran habilidad técnica.
Estudió en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando en Madrid, influenciado por la etapa del Renacimiento, con artistas de la talla de Leonardo
Su hermano mayor, quien llevaba su mismo nombre, falleció nueve meses antes a causa de una gastroenteritis, suceso que repercutió fuertemente en el artista, de quien se sentía como su reencarnación.
Fotografía: Las tentaciones de San Antonio. © Salvador Dalí. España, 1946

da Vinci, Miguel Ángel y Rafael, de quienes absorbió con avidez la precisión de la técnica, la meticulosidad en el detalle, el equilibrio, la armonía y la incorporación de elementos clásicos —como la mitología—, el gusto por el conocimiento científico, el despliegue de la anatomía y el uso de la perspectiva, que aplicó de manera eficaz en sus múltiples composiciones.
De la etapa Barroca, se interesó por el maestro español Diego Velázquez, de quien admiraba la habilidad para captar la realidad con gran destreza, y por Francisco de Zurbarán, quien fue una influencia importante en el uso de figuras solitarias y la representación dramática. Del Barroco burgués valoraba al holandés Johannes Vermeer, por el grandioso manejo de la luz y la sombra.
Todas estas influencias que componen la estructura clásica de sus pinturas, se complementaron con las vanguardias gestadas al final del siglo XIX. En la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando en Madrid, Dalí se expuso a corrientes modernas como el impresionismo, cuya captación y estudio de la luz, los reflejos, el movimiento y la paleta desmedida de colores, lo maravillaron.
Fotografía: Salvador Dalí 1939. Tomada por ©Carl Van Vechten (1880-1964).
En la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando en Madrid, Dalí se expuso a corrientes modernas como el impresionismo, cuya captación y estudio de la luz, los reflejos, el movimiento y la paleta desmedida de colores, lo maravillaron.
En 1926, en París, conoció a Pablo Picasso, uno de los exponentes más importantes del movimiento cubista. Su obra lo impactó por la descomposición de las formas y perspectivas múltiples, inspirándolo a plasmar nuevas formas de representación y a desafiar convencionalismos artísticos.
Pero uno de los encuentros decisivos en la conformación de sus imágenes se dio de la mano del escritor, poeta, ensayista y teórico francés André Breton, creador del movimiento surrealista, que le ofreció un marco conceptual para explorar el mundo de los sueños y el subconsciente.
El surrealismo no era solo un movimiento artístico, también era un movimiento literario, influenciado por diversas fuentes, incluidos el psicoanálisis de Sigmund Freud y el dadaísmo —conocido como dadá—, que se caracterizaba por el rechazo a las normas establecidas, la lógica y la
razón, acogiendo el caos, el absurdo y la provocación como herramientas creativas. Fue en esa etapa cuando desarrolló su método paranoico-crítico, el cual consistía en plasmar las imágenes de sus sueños con una precisión fotográfica, y se unió al movimiento surrealista de París, donde se relacionó con artistas importantes como René Magritte, Yves Tanguy y Max Ernst, cuyas obras también exploraban lo ilusorio, lo irracional y lo fantástico.
En la literatura y la filosofía también encontró fuentes inagotables de inspiración. Autores como Marcel Proust, Friedrich Nietzsche y Sigmund Freud le concedieron nuevas perspectivas sobre la condición humana, el tiempo y la memoria. El análisis del yo y la introspección se reflejan en muchas de sus obras, donde el artista cuestiona la realidad y la identidad.

Fue en esa etapa cuando desarrolló su método
paranoico-crítico, el cual consistía en plasmar las imágenes de sus sueños con una precisión fotográfica

Fotografía: La persistencia de la memoria. © Salvador Dalí. España, 1931. Detalle (Donde se puede observar la presencia de hormigas).

Su amistad con el poeta Federico García Lorca y el cineasta Luis Buñuel lo introdujo en la poesía y el cine surrealista. Asimismo, su relación con Gala Éluard, quien se transformó en su musa y esposa. Gala no solo inspiró muchas de sus pinturas, también impulsó y gestionó su carrera.
Posteriormente, fascinado por la física cuántica y la teoría de la relatividad, incorporó elementos científicos y religiosos en su obra. Esta correspondencia entre ciencia y fe otorgó una nueva dimensión a su arte, dejando en evidencia su constante búsqueda de conocimiento y trascendencia.
Siendo el carácter de su obra tan íntimo y reflexivo, no podían quedar por fuera aspectos relacionados a su personalidad, como es el tema de las fobias, que aparecen referenciadas en muchas de sus propuestas. Dalí padecía
Dalí tenía alma de dandi. Siempre fue neurótico, delirante, exhibicionista, narcisista, con un agudo sentido para sacar provecho de sus extravagancias.
Fotografía: Cristo de San Juan de la Cruz. © Salvador Dalí. España, 1951.
de entomofobia, que es el miedo a los insectos, específicamente a los saltamontes y langostas. A la edad de cinco años, observó un insecto devorado por hormigas, situación que le generó un ataque de pánico. Aunque los insectos le producían aversión, a la vez le generaban fascinación, por lo que solía utilizarlos como símbolos para explorar el inconsciente, en temas como la muerte y la putrefacción.
«�Sabes la diferencia entre un esnob y un dandi?», le preguntó un día Dalí a Óscar Tusquets Blanca, arquitecto catalán que fue amigo íntimo por años. «El esnob es el que se muere porque le inviten a una fiesta, y el dandi el que, una vez invitado, hace lo imposible porque le echen». Y efectivamente así lo hizo, pues fue expulsado del grupo de artistas de Barcelona, de la Academia San Fernando de Madrid,

incluso del grupo de surrealistas francés.... Dalí tenía alma de dandi. Siempre fue neurótico, delirante, exhibicionista, narcisista, con un agudo sentido para sacar provecho de sus extravagancias.
Su paso por Estados Unidos, para el cual Picasso le ayudó a pagar el pasaje, fue definitivo en la concepción de showman que lo caracterizaba. Al estar allí, redescubre el poder de las masas y empieza a diversificar su obra. La relación con los medios fue clave para construir su imagen y para llamar la atención a partir de acciones escandalosas, como cuando subió un caballo blanco a la habitación de un hotel en París, o cuando destrozó los escaparates de los almacenes Bonwit Teller, en Manhattan, porque habían cambiado parte de su diseño. En efecto, era un gran provocador, sabía que dichas acciones le ofrecían visibilidad ante los medios, consiguiendo mayor atención y protagonismo hacia su vida y su obra.

Precursor del marketing, que se vino a estructurar a partir de los años 60, Dalí supo ver como nadie la importancia de elaborar un producto excelente, a un precio selectivo
que pocos se lo podían permitir, rodearse de la alta burguesía que le podía comprar, enfocándose en la promoción y publicidad de sus propuestas. Supo venderse, dedicándole tiempo a la prensa y a las relaciones públicas. Trabajó para revistas, hizo escaparatismo, un pabellón para la Feria Mundial de Nueva York del 39, cine, ballet, escribió, diseñó joyas, muebles, corbatas, sombreros... Y creó el concepto de happening antes de que existiese, marcando un camino que después seguiría el reconocido artista del arte pop, Andy Warhol. Dalí convirtió su propia


Fotografía "Dalí atomicus". Tomada por ©Phillipe Halsman & Salvador Dalí, 1948. https://es.wikipedia.org/wiki/Archivo :Salvador_Dali_A_(Dali_Atomicus)_09633u.jpg
vida en un performance, y su figura, en una obra de arte, a base de excentricidades que ponía al servicio de la difusión y conocimiento de su obra.
«Era imposible aburrirse con él —recuerda su amigo Tusquets—, con sus iniciativas siempre tan fuera de lugar, reclutando a personas que le resultaban curiosas por la calle, invitando a gente atractiva e interesante a cenar, o la cena de príncipes y mendigos que organizaba en Nueva York, con gente adinerada y mendigos elegidos por su apariencia física (…). Cuando ya estaba enfermo, nos recibió en la sala, cantando una canción regional —evoca Tusquets—, temblando cada vez más por el Parkinson, y al terminar dijo: “Ya os podéis ir, habéis visto una película de Buñuel”».
Su postura irreverente, su sarcástico sentido del humor, su forma de revisar la vida desde ángulos contradictorios y chocantes, lo convirtieron en un personaje genuino, maniático, estrafalario, lo que lo catapultó no solo como uno de los grandes genios del arte español, sino como una de las figuras más inquietantes de la historia del arte, no en vano, con la osadía, la ironía, el egocentrismo y la inmodestia que lo caracterizaba, llegó a afirmar: «El surrealismo soy yo».
Referencias bibliográficas
Abella, M. (2023, septiembre 20). Dalí y las hormigas. https://abellagraphicdesign.com/dali-y-las-hormigas/
Bolaño, E. (2017, julio 28). La persistencia de la memoria. Historia/Arte. https://historia-arte.com/obras/la-persistencia-de-la-memoria
El Ojo del Arte. (2023, diciembre 8). Phillipe Halsman & Salvador Dalí. https://elojodelarte.com:8443/memesunda/phillipe-halsman-salvador-dali Galeries Bartoux. (s.f.). Salvador Dalí. https://www.galeries-bartoux.com/ en/artists/salvador-dali/
Poveda, L. (2021, enero 19). Cristo de San Juan de la Cruz. La belleza metafísica de un éxtasis. Historia/Arte. https://historia-arte.com/obras/cristo-desan-juan-de-la-cruz
Wanderer, G. (2015, marzo 6). Salvador Dalí (1904-1989) - La tentación de San Antonio. The Wanderer. https://giulietta-wanderer.blogspot.com/2015/03/ salvador-dali-1904-1989-la-tentacion-de.html
Wikipedia. (2025). Salvador Dalí. https://es.wikipedia.org/wiki/Salvador_ Dal%C3%AD
Semana del arte
Cuando la escuela sueña despierta en el Colegio Hispanoamericano de Cali
Por William Salazar Ríos*
Fotografías: Archivo personal del autor

*
Coordinador de Artística, docente de Lengua Castellana del Colegio Hispanoamericano de Cali.
Hay ocasiones en que el calendario escolar se convierte en escena; el aula, en un lienzo, y la escuela entera despierta su capacidad de asombro.
La Semana del Arte es uno de esos momentos excepcionales. Cada año, el Colegio Hispanoamericano de Cali reinventa sus pasillos y salones como territorios fértiles para la creación, donde la imaginación toma cuerpo y los lenguajes del arte se entrelazan con la pedagogía, la emoción y el pensamiento crítico.
No se trata solo de una celebración artística, es una experiencia formativa en su sentido más amplio. La Semana del Arte estimula la sensibilidad, potencia la creatividad, promueve el trabajo colaborativo y convierte a los estudiantes en protagonistas — creadores, intérpretes, visionarios— de su propio proceso expresivo. Es, además, una apuesta institucional por el arte como vía de conocimiento y como horizonte desde el cual pensar y sentir el mundo de otra manera.
En su edición 2025, la Semana del Arte rindió homenaje a Salvador Dalí, ese alquimista del surrealismo que hizo del delirio una herramienta lúcida para explorar la realidad. La elección de Dalí, figura clave del arte español y universal, también refuerza el vínculo del proyecto con el patrimonio cultural hispánico, promoviendo su conocimiento y valoración entre los estudiantes. Inspirados en su legado, los jóvenes se

No se trata solo de una celebración artística, es una experiencia formativa en su sentido más amplio.
adentraron en universos visuales y simbólicos, donde lo real y lo imaginario dialogan sin fronteras, abriendo paso a narrativas audaces y personales.
Lo que ocurrió en esos días fue mucho más que una sucesión de exposiciones y actividades, fue una inmersión vital en el arte, entendido como forma de estar en el mundo, como lenguaje que transforma tanto al que crea como al que contempla.
Homenaje a Salvador
Dalí y a los mundos que soñamos despiertos
La Semana del Arte 2025 se inauguró con un acto cargado de simbolismo: la denominación oficial de la sala de exposiciones de la Fundación Hispanoamericana Santiago de Cali como Sala Dalí. La ceremonia, realizada el jueves 3 de abril, fue presidida por la señora Núria Roca de Arabia, directora de la Comisión Cultural, y el señor Rafael Ignacio Ordóñez Lombana, presidente de la Junta Directiva de la Fundación.
Este acto solemne dio paso a la apertura de dos exposiciones que marcaron el tono de la semana: Arquetipos y Dalí, los reflejos de un sueño.

Exposición 1 Arquetipos
La muestra Arquetipos reunió tres propuestas que, desde distintas sensibilidades y lenguajes, indagaron en las estructuras profundas del relato, la creación y la puesta en escena.
En su propuesta Líneas narrativas, el profesor Juan Carlos Escobar Arango, docente de Dibujo Artístico, guio a sus estudiantes de grado décimo en la reinterpretación de cuentos clásicos de la literatura infantil —Cenicienta, Blanca Nieves, Caperucita Roja, La Bella y la Bestia— dentro del marco del Proyecto Institucional Encuentados. Para él, más que una serie de ejercicios gráficos, este fue un proceso de pensamiento visual. El dibujo se convirtió en vehículo para contar, para resignificar lo conocido. La línea, entendida como trazo y como estructura narrativa, fue la herramienta con la que los estudiantes rompieron lo previsible. Se trataba de provocar, de cuestionar, de asumir la ironía y el humor como lenguajes plásticos

legítimos para decir algo nuevo. El reto consistía en habitar el cuento de otro modo, dándole nuevas formas de respiración y sentido.
Por su parte, la profesora Laura Cuartas Arrieta, a cargo de la propuesta La divina creación, pensó el aula como un espacio para mirar el mundo desde múltiples orillas. A través del estudio del cuerpo humano, las culturas del mundo y el universo de los cuentos infantiles, los estudiantes —de octavo a undécimo— construyeron piezas pictóricas que partieron de lo observado, pero que pronto se desprendieron de lo literal para convertirse en creaciones profundamente personales. Ella insistía en que cada obra debía decir algo propio, que fuera más allá de la técnica. Así, el gesto manual, el juego con el color, la composición libre, se volvieron caminos para expresar una mirada interior. Lo que surgió fue una galería de voces visuales diversas, sin estridencias, pero con mucha verdad.
El profesor Fredy Pastrana, desde la asignatura de Manualidades, asumió la tarea de crear una escenografía que trascendiera el papel de simple fondo y se integrara como un cuerpo vivo al proyecto Encuentados. Su intención era clara: el espacio debía hablar tanto como las obras. Quería que el espectador se sintiera envuelto, implicado, interpelado. Cada textura, cada estructura, cada elemento escenográfico fue pensado para armonizar con las piezas, pero también para potenciarlas. La atmósfera creada acompañaba las obras, las ampliaba y buscaba brindar una experiencia inmersiva, donde cada visitante pudiera reconocerse como parte activa del relato colectivo.
Exposición
2
Dalí, los reflejos de un sueño
La segunda muestra, Dalí, los reflejos de un sueño, fue desarrollada por los estudiantes de grado décimo, como una forma de homenaje y reinterpretación del legado de Salvador Dalí, figura central del surrealismo y el arte español del siglo XX.
A través de técnicas como el collage, la réplica pictórica y la experimentación visual, los estudiantes se adentraron en el universo onírico del artista nacido en Figueras (España), cuya obra revolucionó el arte contemporáneo gracias a su precisión técnica, su método paranoico-crítico y su exploración lúcida del subconsciente. La muestra evidenció la amplitud expresiva del legado de Dalí, reflejada en distintos lenguajes como la pintura, el cine y el diseño, además de resaltar su capacidad para generar en el espectador una experiencia estética cargada de simbolismo, ambigüedad e intensidad emocional.
Cabe resaltar que esta propuesta artística se articuló de manera transversal con los contenidos trabajados en la
asignatura de Lengua Castellana, particularmente con el estudio del surrealismo como corriente literaria y estética, abordada en el marco de la Generación del 27. Así, la exposición se convirtió en una extensión visual y creativa del aula: un espacio donde las ideas discutidas en clase se transformaron en materia plástica, permitiendo a los estudiantes transitar con naturalidad entre la palabra y la imagen, entre el análisis crítico y la expresión libre.
Dalí, los reflejos de un sueño no fue solo una muestra visual, fue una experiencia estética y formativa, donde cada pieza era también un gesto de admiración, interpretación y creación. Una oportunidad para que los estudiantes, desde sus propios lenguajes, exploraran los límites difusos entre la vigilia y el sueño, entre lo que vemos y lo que imaginamos, entre lo que aprendemos y lo que somos capaces de reinventar.
El cine como espejo:
Segundo Concurso de Cortometrajes Perspectivas
En el mismo acto inaugural, se celebró otro de los eventos más esperados de la semana: el Segundo Concurso de Cortometrajes Perspectivas. Este concurso, que nació como una apuesta por integrar el lenguaje audiovisual al
proceso pedagógico, se ha consolidado como un proyecto extracurricular de alto impacto, que este año contó con el apoyo de la Comisión Cultural. Aquí, el cine se convierte en herramienta de expresión, análisis y creación; un laboratorio donde los estudiantes exploran el mundo desde sus propias perspectivas narrativas.
En esta edición, el concurso amplió su alcance con la participación del Centro Cultural y Educativo Español Reyes Católicos de Bogotá. Además, se presentó el resultado del Taller de Cine ofrecido por la Comisión Cultural, con una propuesta especialmente creativa e ingeniosa realizada por estudiantes de grado undécimo, que reafirmó el poder del arte cinematográfico como forma de pensamiento visual.
Una de las grandes novedades fue la entrega inaugural del Premio Hispano a las Artes, un reconocimiento creado para destacar la innovación, el compromiso artístico y la sensibilidad crítica de los jóvenes creadores. Este galardón aspira a mantenerse como una distinción anual, símbolo del legado artístico que inspira a nuevas generaciones.
Otra innovación fue la participación del público en la elección del mejor cortometraje, sumándose al veredicto del jurado experto. Ambas miradas coincidieron al premiar la obra No se resta, dirigida por Sara Lucía Pedraza, estudiante de grado 10C. El cortometraje entrelaza tres historias que denuncian distintas formas de violencia hacia la mujer,

Dalí, los reflejos de un sueño no fue solo una muestra visual, fue una experiencia estética y formativa, donde cada pieza era también un gesto de admiración, interpretación y creación.

La
gala fue un homenaje al cine escolar: voces jóvenes, narrativas valientes y una comunidad que ve en el arte una forma de transformación.
proponiendo un cambio necesario en el enfoque social: dejar de interpelar a la víctima y dirigir la atención hacia el agresor, apelando a su conciencia y responsabilidad.
El jurado estuvo conformado por tres figuras clave del ámbito audiovisual:
Juan Manuel Almario, egresado del colegio, director y productor, con trayectoria en Telepacífico y festivales como el FICCI y FICCALI.
José Urbano, crítico de cine, documentalista y conductor del programa Diálogos de cine.
Juan Carlos Escobar, docente del área de Arte y Audiovisual, quien acompañó con rigor y sensibilidad el análisis técnico y conceptual de las propuestas.
Además del premio principal, se otorgaron reconocimientos en categorías como mejor interpretación, mejor historia, mejor mensaje social y mejor diseño sonoro, entre otras. La gala fue un homenaje al cine escolar: voces jóvenes, narrativas valientes y una comunidad que ve en el arte una forma de transformación.
Una semana que vibró desde la infancia hasta la escena coral

Del 7 al 11 de abril, la Semana del Arte 2025 se expandió con una programación que abarcó todas las edades y lenguajes expresivos, dejando claro que la sensibilidad artística no tiene edad ni límites.
Los estudiantes de Preescolar y Primaria fueron protagonistas de una experiencia lúdica y formativa, con talleres especiales orientados por las profesoras Ana María Becerra, Ángela María Muñoz y Evelyn Prado. Durante estos espacios, los más pequeños exploraron el ritmo musical, se aproximaron a las danzas españolas y elaboraron sus propias castañuelas. Una de las actividades más encantadoras fue la recreación biográfica de Salvador Dalí, presentada de manera creativa y pedagógica, que permitió a los niños conectar con la figura del artista desde la curiosidad y la imaginación.
En Bachillerato, la semana comenzó con una apertura musical de alto nivel a cargo
En este proyecto confluyen los aprendizajes técnicos, expresivos y humanos que los estudiantes han cultivado durante toda su vida escolar. Es, en muchos sentidos, el espejo donde se refleja el alma artística de la institución.

de los profesores Ángela María Muñoz y Felipe Arteaga, cuyas agrupaciones estudianti les ofrecieron un repertorio diverso: desde piezas líricas, como El fantasma de la ópera Les fleurs du mal, hasta interpretaciones del folclor colombiano, latinoamericano y uni versal que despertaron emociones en todo el auditorio.
A lo largo de la semana, el Centro Cultural se llenó de vida con presentacio nes de baile y danza contemporánea, así como con diversas puestas en es cena teatrales, resultado de procesos artísticos que combinaron autonomía creativa, sentido estético y disciplina. Cada presentación fue el reflejo de un pro ceso serio y profundo, en el que los estudiantes mostraron talento, compromiso y una sensibilidad artística cultivada a lo largo del tiempo.
Uno de los momentos más esperados llegó el jueves 10 de abril, con la presentación del Proyecto de Grado 10.o, una pro puesta institucional que fusiona las diversas disci plinas artísticas del currículo. Bajo la dirección de los profesores Felipe Arteaga (música), Rossana Benavides (baile) y Julián E. Molano (teatro), se presentó el espectáculo Encuentados, una puesta en escena inolvidable, en la que los cuentos tradicionales fueron reimaginados con audacia. Nuevos personajes, finales inesperados y una puesta en escena que conjugó actuación, ritmo, danza y narrativa dieron forma a una experiencia que sorprendió por su calidad, ingenio y sensibilidad. La propuesta tuvo tres funciones, incluida una especial para los padres de familia, quienes vivieron con emoción el talento escénico de sus hijos y



expresaron, con palabras cálidas y miradas llenas de gratitud, cuánto valoran la formación artística que han recibido a lo largo de los años. Para muchos de ellos, ver a sus hijos en escena fue también ver reflejada una educación que ha sembrado sensibilidad, creatividad y confianza. En ese mismo acto se entregaron los premios a las mejores creaciones en Artes Plásticas, Dibujo y Manualidades, reconociendo a aquellos estudiantes que han destacado en el trabajo visual durante el año.
Este proyecto se ha consolidado como una síntesis del recorrido formativo en artes que inician desde los primeros años escolares. En él confluyen los aprendizajes técnicos, expresivos y humanos que los estudiantes han cultivado durante toda su vida escolar. Es, en muchos sentidos, el espejo donde se refleja el alma artística de la institución.
El canto como celebración colectiva:
Primer Encuentro de Coros
Para cerrar con broche de oro la Semana del Arte, el viernes 11 de abril se realizó el Primer Encuentro de Coros, dirigido por la profesora Ángela María Quiceno. En esta jornada, varias instituciones educativas de la ciudad se dieron cita para compartir un espacio único, en el que las voces juveniles se entrelazaron en armonías profundas, capaces de tocar emociones colectivas.
Cada nota, cada paso y cada gesto dejaron claro que el arte es también una forma de pertenencia y de identidad compartida.
Este encuentro generó un ambiente casi mágico, donde la música se convirtió en lenguaje universal. El público, conformado por estudiantes, docentes, familias y directivos, escuchó con atención y asombro, sintiendo cómo las voces transmitían fuerza, vulnerabilidad, belleza y unión.
La jornada concluyó con un gran cierre artístico que reunió a toda la comunidad educativa. Entre música, danza y aplausos, las diversas presentaciones dejaron en claro cuán vital es la expresión artística en el desarrollo humano y educativo de los estudiantes. Fue un cierre alegre, emotivo y esperanzador, donde cada nota, cada paso y cada gesto dejaron claro que el arte es también una forma de pertenencia y de identidad compartida.
Una comunidad que cree en el arte como
lenguaje de vida
Nada de esto habría sido posible sin el compromiso sensible, constante y creativo del equipo docente del área de Artística. Como coordinador, tengo el privilegio de acompañar a un grupo de profesionales que hacen del arte una experiencia viva, consciente y transformadora. Su labor no se limita a guiar procesos técnicos; consiste, sobre todo, en cultivar la sensibilidad, avivar la imaginación y acompañar con rigor y empatía los caminos expresivos de cada estudiante.
Cada clase, cada ensayo, cada montaje, es fruto de una planificación cuidadosa, de una pedagogía que valora el proceso y de una ética de trabajo que concibe el arte como algo más que un producto para exhibir: una forma de ser, de sentir y de aprender. En cada trazo, en cada voz, en cada movimiento, hay una historia de acompañamiento docente que dignifica la enseñanza artística como una labor profundamente humana.
Este tipo de experiencias solo son posibles cuando hay un respaldo institucional firme, generoso y comprometido. Por ello, es necesario agradecer de forma especial al cuerpo directivo, a los equipos logísticos, administrativos y de apoyo, y a cada uno de los miembros de la comunidad educativa que hicieron suyo este proyecto. Su confianza, disposición y acompañamiento fueron fundamentales para que cada detalle de la Semana del Arte 2025 pudiera florecer con sentido, belleza y orden.
El Colegio Hispanoamericano reafirma así su convicción de que el arte no adorna el camino formativo, lo sostiene, lo enriquece y le da sentido profundo a la educación de sus estudiantes. Porque donde hay arte, hay sensibilidad. Donde hay arte, hay comunidad. Donde hay arte, hay escuela que sueña… y despierta.


Leyre, Un
secreto bien guardado corazón espiritual de Navarra y oasis de paz
Por María Covadonga Fentanes Diez del Riego*
Fotografías: Archivo personal de la autora y El Bando Creativo
* Abogada española. Consultora en Políticas Públicas sobre discapacidad.
Monasterio de San Salvador de Leyre. Yesa, Navarra, España.



Puerta románica del monasterio de Leyre.


En este escenario de montañas y agua, los muros de piedra parecen rezumar siglos de historia.
El tañido de las campanas llamando a maitines rompe el silencio que envuelve el valle, pero, curiosamente, no disipa la magia del lugar, sino que, por el contrario, la potencia. El eco se derrama por los muros centenarios del monasterio y despierta al viajero que descansa en la hospedería, donde la cama sencilla y el viento que acaricia la ventana abierta lo habían arropado durante la noche. Al abrir los ojos, no solo contempla los postigos de colores y la luz dorada de la mañana, se encuentra de pronto transformado de turista a peregrino, transportado a otro tiempo, a un espacio donde la historia y el espíritu laten con la misma intensidad. Ese lugar es el monasterio de San Salvador de Leyre, corazón espiritual de Navarra y una de esas joyas escondidas con esmero en la riqueza de nuestra geografía hispana.
Unas buenas «migas de pastor» al estilo navarro y un café recién hecho son el preludio de una jornada de exploración y deslumbramiento. Al salir, se encamina hacia la iglesia. Desde allí llegan los cantos gregorianos en latín de los monjes, que llenan de solemnidad el aire frío de la sierra. El conjunto monacal se alza en un repecho de la majestuosa sierra de Leyre, mientras el pantano de Yesa se extiende a sus pies, reflejando la luz del sol. En este escenario de montañas y agua, los muros de piedra parecen rezumar siglos de historia: batallas, concilios, coronas que se alzaron y cayeron, mártires que entregaron su vida, reyes que escogieron reposar aquí, y monjes que preservaron cultura, lengua y fe en medio de las turbulencias del tiempo. Todo eso, y más, es Leyre.

Interior de la cripta del monasterio de Leyre.

Huellas de la historia
El origen del monasterio se remonta al siglo IX, cuando las reformas carolingias impulsaron la vida monástica en la Marca Hispánica. El propio san Eulogio de Córdoba dejó constancia de su paso por Leyre, en el año 848, maravillado por el trabajo paciente de los monjes en su biblioteca. Desde entonces, Leyre fue el principal monasterio de Navarra, vinculado estrechamente a los primeros reyes pamploneses, que encontraron en la sierra un refugio y un bastión. Con Sancho III el Mayor alcanzó uno de sus momentos de esplendor, cuando desde allí se impulsaron reformas eclesiásticas y arquitectónicas.
Leyre —o Leire, como también se escribe— nació para la espiritualidad, la paz y el sosiego del cuerpo y el alma, pero su historia, como la de la mayoría de los lugares del mundo,
Desde
entonces, Leyre fue el principal monasterio de Navarra, vinculado estrechamente a los primeros reyes pamploneses, que encontraron en la sierra un refugio y un bastión.
no siempre fue lineal ni le permitió conservar su esencia. Hubo luchas entre órdenes religiosas —benedictinos y cistercienses disputaron su posesión durante décadas—, periodos de esplendor y de abandono, reformas góticas y barrocas, hasta llegar a la decadencia que trajo consigo la desamortización del siglo XIX. El monasterio fue saqueado, convertido en refugio de pastores, y hasta los restos de los reyes navarros fueron profanados. Solo en el siglo XX comenzó su recuperación, con la restauración de la iglesia, el retorno de los restos reales y, finalmente, el regreso de los monjes en 1954.
La piedra que habla
El arte de Leyre es también parte de su profundo atractivo. Sus muros dorados, tallados con la piedra veteada de carmín y cuarzo propia de la zona, parecen encenderse con
la luz de la tarde. La iglesia de San Salvador, con su cripta y cabecera románicas, es una de las joyas arquitectónicas más antiguas de Navarra. Allí, bajo las bóvedas de cañón y los ábsides semicirculares, late el silencio de once siglos.
La cripta, amplia y elevada, diferente a todas las de los monasterios del entorno, no fue jamás tumba, sino cimiento vivo del templo. La «Porta Speciosa», tallada por el maestro Mateo, es su pórtico más célebre, una puerta preciosa que guarda misterios en sus capiteles y resuena como eco de Compostela. La torre cuadrangular, los ventanales angostos y las cornisas con cabezas y animales esculpidos recuerdan un mundo medieval donde la piedra narraba lo indecible.
A un lado, el monasterio viejo, reducido a muros y un torreón, guarda aún el aire de fortaleza del siglo IX. Al otro, el monasterio nuevo del XVI, con su grandeza sobria y sus arcadas de ladrillo, da al conjunto un equilibrio de épocas. Entre ambos, la hospedería abre sus patios al viajero que llega en busca de paz.
Panteón de reyes
No solo monjes y peregrinos llegaron hasta Leyre buscando su encuentro definitivo con Dios, el monasterio de San Salvador fue también panteón real. Sus atrios y claustros acogieron los restos mortales de Íñigo Arista, García Íñiguez, Fortún Garcés y otros monarcas de la primera Navarra. Aquí eligieron reposar eternamente los hijos de reyes y
algunos de los últimos vástagos de la dinastía. La desamortización del XIX convirtió este lugar de majestad en ruina: las tumbas fueron profanadas, los huesos esparcidos, el silencio roto por el abandono.
Sin embargo, en el siglo XX, los restos óseos, recuperados con la colaboración de los habitantes de Yesa, fueron devueltos al monasterio, y hoy reposan de nuevo tras reja forjada, protegidos por la penumbra del muro norte. Ese panteón es un recordatorio de que Leyre fue crisol de poder y espiritualidad, y que la historia, como sus piedras, puede caer y volver a levantarse.
Nuestra Señora de Leyre
El nombre mismo del monasterio guarda un enigma: fue fundado como san Salvador, pero con el tiempo, la Virgen María se con virtió en su corazón devocional. Desde la Edad Media hasta hoy, María ha estado presente en las plegarias de los monjes y en la fe del pueblo.
Ese panteón es un recordatorio de que Leyre fue crisol de poder y espiritualidad, y que la historia, como sus piedras, puede caer y volver a levantarse.
Escultura neo-románica de la Virgen María con el niño Jesús, en el apso de la iglesia del Monasterio de Leyre.

Nave central del monasterio de Leyre.

La talla neorrománica que hoy se venera muestra a la Virgen coronada, serena y majestuosa, con el Niño en su regazo, ofreciéndolo al mundo. Su mirada maternal llena la iglesia, y muchos fieles acuden a ella en busca de consuelo. Es imposible no sentirse acogido y amado, no percibir que el mármol se vuelve carne, y la luz de sus ojos transmite perdón. Desde mediados del siglo XX, cuando la devoción mariana se reavivó con la reinstauración de la vida monástica, miles de mujeres han llevado el nombre de Leyre como homenaje a la Virgen del monasterio, cuya festividad se celebra el 9 de julio.










Fotografía panorámica
del exterior del monasterio.




Un presente que respira silencio
Hoy, como hace más de mil años, la vida en Leyre transcurre al ritmo del ora et labora que san Benito estableció en el siglo VI. La comunidad benedictina reza, trabaja y estudia, mientras el canto gregoriano se eleva en la iglesia románica como un eco intacto de la Edad Media.
El viajero que llega a la hospedería puede compartir algo de esa paz, contemplar la desde los claustros y escuchar, en el rumor del viento, la voz de siglos enteros. Si es hombre, podrá ampliar su experiencia y compartir la vida de la comunidad en el interior del convento, si ese es su deseo y acata la estricta regla benedictina durante




su estancia, que no podrá ser más larga de ocho días ni repetirse más de tres veces en el año.
Cuando llega la hora de retomar el camino, el viajero no quiere alejarse de tanta paz, no quiere irse, y definitivamente no lo hace; la persona que retorna es diferente de la que arribó curioso; el ser humano viejo se quedó allí, y el que parte lleva a Leyre en el corazón y un propósito nuevo: volver a esta paz, porque Leyre es más que un monumento o un recuerdo, es un lugar donde la piedra y el espíritu dialogan. Es historia y presente, ruina y resurrección, silencio y canto. Es, sobre todo, un secreto bien guardado en el corazón de Navarra, un oasis de paz al que siempre se añora regresar.
Vall de Núria, Lugar de descanso y devoción un paraíso escondido en Los Pirineos
Por Catalina Bravo de Roca*
Fotografías: Archivo personal de la autora y El Bando Creativo

* Comunicadora
Social Universidad del Valle. Miembro Fundación Hispanoamericana Santiago de Cali y Comisión Cultural.
Enclavado en los Pirineos, en la región de Cataluña, se encuentra el Parque Natural de Les Capçaleres del Ter y del Freser, cabeceras de los ríos Ter y Freser, una hermosa zona que comprende montañas con picos de 3.000 metros de altura, además de ríos y valles con singulares paisajes. Rodeado por él se encuentra el valle de Núria, que le aporta un importante flujo de turismo por su belleza natural, las prácticas deportivas y la devoción a la Madre de Dios de Núria, cuyo santuario es parte de la historia y tradición religiosa de Cataluña. Un lugar de esparcimiento y cultura que, sin duda, vale la pena visitar.
Aporta un importante flujo de turismo por su belleza natural, las prácticas deportivas y la devoción a la Madre de Dios de Núria, cuyo santuario es parte de la historia y tradición religiosa de Cataluña.
Para llegar a La vall de Núria (su nombre en catalán), ubicado en la provincia de Girona, puedes tomar «el cremallera», un tren que te lleva a través de la montaña hasta la estación de Núria, o caminar por senderos que igualmente te llevan al lugar, disfrutando de increíbles paisajes en cualquier época del año. Este valle, de verdad, tiene algo especial, puedes conectar con la naturaleza, si quieres paz y calma, hacer deporte, senderismo, esquiar, navegar en el lago de Núria, con espejos de agua rodeados de bosque, y conocer el santuario de la Virgen de Núria, sitio de visita obligada por su valor religioso e histórico.



Santuario del Valle de Núria en los Pirineos catalanes, España.
Vista panorámica del Valle de Núria.


Su situación geográfica hizo que desde tiempos muy remotos fuera parte de muchas transacciones entre monasterios y condes, lo que pudo ser el punto de partida para la historia del santuario.



Santuario de la Virgen de Núria y el edificio del hotel que lo rodea.
Naturaleza y paisaje
El valle de Núria tiene una riqueza natural y paisajística única; está rodeado por picos de casi 3.000 metros donde nacen multitud de fuentes de agua, y en invierno, sus pistas de nieve constituyen un gran atractivo. Puedes llegar a algunas de sus cimas en el teleférico, hacer paseos a caballo, o si amas los deportes de montaña, encontrarás senderos fantásticos de diferentes niveles de dificultad, para todos los gustos. Es un lugar lleno de vida, donde verás bosques de pino negro, aves, marmotas, zorros, y sobre todo, aprenderás a conocer y admirar la alta montaña pirenaica.
Historia
Desde finales del siglo XX, la historia de Núria ha estado ligada a los deportes de nieve y montaña en Cataluña, pero se remonta a la prehistoria, ya que se han encontrado restos que demuestran que desde el Paleolítico existía vida y pobladores en el valle. Asimismo, su situación geográfica hizo que desde tiempos muy remotos fuera parte de muchas transacciones entre monasterios y condes, lo que pudo ser el punto de partida para la historia del santuario. Se dice que alrededor del año 700 llegó san Gil de Atenas (también llamado san Egidio) al valle de Núria, huyendo de guerras religiosas en Atenas, donde había nacido. San Gil, considerado por la Iglesia católica uno de los santos auxiliadores, predicaba el Evangelio a los pastores, y para ello, se ayudaba con una figura de la Virgen, de gran belleza, en madera policromada, una cruz, una olla en la que preparaba sus guisos y una campana con la que hacía el llamado a los pastores. Algunos años después, de nuevo, san Gil se vio obligado a huir, pero estos elementos quedaron enterrados y fueron descubiertos en 1079, y son hasta hoy símbolos de Núria.

El santuario
Convertido a lo largo de los siglos en un importante centro de peregrinación, es hoy un punto estratégico en la frontera y un destino turístico muy popular. Aunque la iglesia actual, de estilo neorrománico, es de construcción reciente (entre 1910 y 1960), la primera capilla se remonta al año 1072, cuando un peregrino, Amadeo de Dalmasia, llegó al valle en busca de la Virgen, «guiado por una revelación divina», construyó una pequeña capilla para los peregrinos, a la que en 1079 llevó la virgen, la cruz, la olla y la campana, que habían encontrado en una cueva, pero esta fue destruida por un terremoto en 1400 y reconstruida varias veces. Junto al santuario se conserva hoy


la ermita de San Gil, que data de 1615. También hay casas de restauración, un hotel, un albergue, estación de esquí familiar y otros servicios ideales para el turismo, como «el cremallera», que desde su construcción acercó a la población a la montaña.
La Virgen de Núria
La Virgen de Núria es una advocación mariana, cuya aparición tuvo lugar en el valle de Núria, y es venerada en Queralbs, provincia de Gerona, en Cataluña, España. Algunas teorías sugieren que el nombre de Núria deriva de la palabra hebrea que significa «iluminación» o «sabiduría de Dios»; pero también se cree que puede provenir del latín «Núria» o «Nuriae», que significa «lugar de pastos»; o proceder de un idioma parecido al euskera que se hablaba en esta parte de los Pirineos y que significa «situado entre montañas»
La imagen que se venera en el santuario de Núria es una hermosa talla románica policromada, que como rasgos particulares lleva un manto de pastora y tiene el pelo y las orejas al descubierto. Está representada como «Virgen en Majestad», bendice con la mano derecha y sostiene un libro con la izquierda, mientras carga al niño vestido igual que ella, mostrando una relación y una composición más humanas.
No se conoce el origen de esta tradición, pero se dice que esta imagen tiene el don de la fertilidad; por ello, muchas parejas que no han podido tener hijos, ascienden hasta Núria para seguir un ritual simbólico que consiste en orar ante la cruz y poner la cabeza entre la olla mientras se toca la campana. Al parecer, a muchas parejas les ha funcionado, pues regresan al santuario con el hijo para agradecer, y este es uno de los motivos por los que son tan populares la Virgen y el valle.

Estatua de la Virgen María de Núria y lugar del ritual simbólico para el don de la fertilidad.
Núria deriva de la palabra hebrea que significa «iluminación» o «sabiduría de Dios»; pero también se cree que puede provenir del latín «Núria» o «Nuriae», que significa «lugar de pastos».


La Ermita de San Gil es el edificio más antiguo del Valle, construido en 1615.

El viacrucis del Valle de Núria
Una monumental obra, que hoy forma parte de los senderos populares del valle, fue construida entre 1915 y 1963, con motivo de un congreso franciscano, y pretendía promover la creación de una ruta entre las ermitas que hay esparcidas por las montañas y el santuario; se caracteriza porque cada estación tiene un estilo escultórico diferente y sorprendente. Actualmente, forma parte de los recorridos tanto religiosos como deportivos, y sus doce estaciones son admiradas como esculturas y veneradas por su connotación católica.
Si vas a Cataluña, no dejes de ir a La vall de Núria, un lugar donde hallarás deporte, cultura y tranquilidad.

Estación VI del Vía Crucis monumental del Santuario de la Virgen de Núria.
Referencias bibliográficas
Andrade, S. (2024, 27 de junio). Vall de Núria: un santuario en los Pirineos y el paraíso que todo amante de las montañas debe conocer. https://www.traveler. es/articulos/vall-de-nuria-pirineos-gerona-que-ver Barcelona Experience. (s.f.). Vall de Núria. https://www.barcelonaturisme. com/wv3/tr/page/2925/vall-de-nuria.html
Catalunya Turisme. (s.f.). Santuario de la Virgen de Nuria. https://catalunyaturisme.cat/es/santuario-de-la-virgen-de-nuria/
Generalitat de Catalunya. (2025). Descubre Vall de Núria. https://www.catalunya.com/es/continguts/patrimoni-natural/valle-de-nuria-17-17004-10 Wikipedia. (2025). Virgen de Nuria. https://es.wikipedia.org/wiki/Virgen_ de_Nuria



Estación VIII del Vía Crucis: "Jesús consuela a las mujeres de Jerusalén".



en Asturias Mario Vargas Llosa
Por Alberto Cueva Lobelle*
Mario Vargas Llosa. Fuente: ©nationalgeographicla. https://www.nationalgeographicla.com/historia/2025/04/ quien-fue-mario-vargas-llosa-un-breve-recorrido-por-su-biografia-a-traves-de-5-datos
* Profesor Asociado de la Universidad Nacional de Colombia. Doctor en Filología hispánica y Comunicación artístico-literaria de la Universidad de Oviedo.
En el año 2025 murió en Lima el escritor peruano Mario Vargas Llosa, premio Nobel de Literatura en 2010 y también nacionalizado español.
Considerado uno de los principales exponentes del llamado boom latinoamericano, compartió esta generación con Gabriel García Márquez, Julio Cortázar y Carlos Fuentes. Además del Nobel, recibió el premio Cervantes, el premio Príncipe de Asturias, el premio Rómulo Gallegos y el premio Planeta, entre otros reconocimientos. Como homenaje a su figura, presentamos este artículo del profesor Alberto Cueva, de la Universidad de Oviedo, quien nos relata un aspecto de la vida del escritor en Asturias.
Sabemos de numerosos escritores que han viajado con la maleta de mano siempre a medio hacer, y que han convertido cada ciudad en un capítulo de su biografía secreta. Vargas Llosa fue uno de ellos: un nómada literario que, sin dejar de ser radicalmente peruano —limeño hasta la médula—, se paseaba con idéntica naturalidad por París, Madrid o Piura. Y también por Asturias, que, contra todo pronóstico, terminó por convertirse en un rincón decisivo de su mapa sentimental y literario. No vivió nunca en el principado, ni tuvo casa en el Cantábrico, pero sus regresos, discretos y periódicos, tejieron un lazo más firme que el de muchas residencias prolongadas.
Su desembarco más llamativo se produjo en Gijón, en la Semana Negra, aquel festival irreverente que convirtió los muelles y las casetas en ágora literaria y feria popular. Allí se vio a Vargas Llosa pasear sin séquito, responder con paciencia a preguntas ingenuas y a impertinencias de
Vargas Llosa fue uno de ellos: un nómada literario que, sin dejar de ser radicalmente peruano , se paseaba con idéntica naturalidad por París, Madrid o Piura.

manual, y firmar ejemplares a lectores que lo abordaban como si fuera un vecino más del mercado. En un certamen concebido como fiesta de cercanía, encajó con una naturalidad sorprendente: el clásico reverenciado en Europa conversaba en Gijón de novelas como quien discute en la sobremesa sobre política o fútbol.
El segundo gran encuentro con Asturias fue más solemne: el Premio Príncipe de Asturias de las Letras de 1986. El Nobel aún estaba lejos, pero la obra ya pesaba como un corpus sólido. La ceremonia en el Campoamor, el discurso medido, los paseos por El Fontán y las fotos oficiales ya forman parte de esa iconografía ovetense que se guarda con celo y discreción. Pero lo sustantivo estaba en otra parte, en Oviedo. Vargas Llosa sentía el eco de la novela que más le había marcado, La regenta, y de su autor, Leopoldo Alas «Clarín». La ciudad que había dado vida a Ana Ozores y Fermín de Pas, lo recibía como un descendiente literario. Y él, que veía en Clarín uno de los grandes modelos de la novela total del siglo XIX, reconocía en Oviedo no solo un paisaje, sino un linaje.
Y Asturias, además, le regaló otro parentesco literario inesperado: Mario Vargas Llosa fue un incondicional lector de Corín Tellado. De su orgullo de conocerla personalmente hizo gala en multitud de ocasiones. Corría el año 1981, cuando publicaba en El Comercio un panegírico apasionado en homenaje a la escritora gijonesa,
El segundo gran encuentro con Asturias fue más solemne: el Premio Príncipe de Asturias de las Letras de 1986. El Nobel aún estaba lejos, pero la obra ya pesaba como un corpus sólido.
a la que consideraba «uno de los tesoros más singulares e internacionales» de la tierra asturiana. Años después aún evocaba aquella amistad con el entusiasmo del lector agradecido, consciente de que en la literatura popular de Tellado latía también un pulso narrativo capaz de conquistar medio mundo.
No fueron solo homenajes. Asturias fue también un remanso para el escritor que vivía siempre en el ojo del huracán político. Polémico, discutido, metido de lleno en los debates públicos, aquí parecía encontrar un sosiego distinto. En Oviedo y en Gijón se hablaba de libros, de teatro, de

Don Felipe de Borbón entregando el Premio Príncipe de Asturias de las Letras, 1986.


periodismo, con un tono menos crispado, como si la lluvia templara los ánimos. Una conversación en un café de El Fontán o en una sidrería valía más que un debate en Lima o en Madrid.
Vargas Llosa nunca ocultó que su vínculo con Asturias estaba filtrado por la literatura. Si el Perú le dio la infancia y París la consagración, Asturias le dio la continuidad de una tradición española en la que se reconocía lector y heredero. De Clarín tomó la ironía, la sátira social, el aire de novela total donde lo provinciano se convierte en universal. Y de Corín Tellado, el reconocimiento de que también en la narrativa más humilde y cotidiana late la vocación universal de contar historias. Por eso, cuando hablaba de Oviedo, no podía evitar convocar siempre a Ana Ozores y al Magistral, pero tampoco olvidaba a aquellas heroínas sentimentales que conquistaron los kioscos de medio planeta.
No fueron solo homenajes. Asturias fue también un remanso para el escritor que vivía siempre en el ojo del huracán político. Polémico, discutido, metido de lleno en los debates públicos, aquí parecía encontrar un sosiego distinto.
Mario Vargas Llosa. Fuente: ©Penguin Aula. https://penguinaula.com/es/autor/mario-vargas-llosa/
En la vasta biografía de Vargas Llosa, Asturias fue un capítulo lateral, sí. Pero lateral no quiere decir menor. Hay territorios que permanecen en la memoria no por la frecuencia, sino por la intensidad. En el caso asturiano, se trenzan la Semana Negra, el Campoamor, los cafés y las sidras, el homenaje a Clarín y la devoción por Corín Tellado, los recuerdos solemnes y las conversaciones de sobremesa. Se trató de un mapa irregular, de campanas que suenan de tarde en tarde, pero que terminan marcando un compás.
Asturias no logró hacer de Vargas Llosa un vecino, pero sí un cómplice. Y acaso esa sea la forma más pura de pertenencia para alguien que habitó tantas patrias a la vez.

Nombrar para vivir: la conciencia lectora
Por Angélica Delgado Cañete*
Fotografías: El Bando Creativo
En la introducción a Genios. Un mosaico de cien mentes creativas y ejemplares, Harold Bloom manifiesta que, como lectores:
La cuestión que habría que plantearles a todos los escritores sería la siguiente: �Han engrandecido nuestra conciencia y cómo lo han hecho? Creo que esta es una prueba tosca pero eficaz: �Se ha intensificado mi percepción y se ha ampliado mi conciencia (...)?
Eficaz o no, mi labor como bibliotecaria y lectora curiosa me presupone tomar los libros sin predisposiciones que interfieran con su encuentro. No es que no prefiera ciertos géneros, temas o autoras, lo que evito es encasillar una obra por lo que se difunde de ella o por la armonía que haya logrado incrustar en cierto grupo de lectores. Al parecer, la cuestión radica —infiero— en preguntarse, al final, si aquello que se ha leído logra avivar la percepción, tanto del que escribe como del que lee.
Así las cosas, �qué podría entonces intensificar la percepción del lector en un libro que revive el feminicidio de una joven estudiante de Arquitectura, ocurrido hace más de 30 años en la Delegación Azcapotzalco, en Ciudad de México?
Cristina Rivera Garza, escritora mexicana y profesora de la Universidad de Houston, reconstruye en El invencible verano de Liliana el feminicidio de su hermana menor,
ocurrido el 16 de julio de 1990, a manos de Ángel González Ramos, expareja sentimental de Liliana. El asunto es que, para reconstruir esta historia —ganadora del Premio Pulitzer en la categoría de Memoria o Autobiografía en 2024—, Rivera Garza se valió de la espera y de una serie de cartas y cuadernos escritos por su hermana, quien dedicó una buena parte de su rutina a registrar su manera de creerse. Porque a Liliana le maravillaba escribirse y escribirles a los demás, dejando en claro que las palabras eran su vínculo y resguardo.
Conocemos la historia de Liliana por medio de los recuerdos y las entrevistas realizadas al núcleo familiar, a las amigas, compañeros y exparejas sentimentales. El feminicida aparece de manera intermitente ante los ojos del lector, que comienza a intuir una relación basada en lo que hoy se identificaría como violencia de género, pero que en la década de los noventa no se nombraba como tal, a pesar de su prolífica presencia.
El silencio es tomado por la autora como impulso para conectar con la conciencia de lo ausente, reposo que apela y denuncia: «A veces es necesario un poco de silencio para que las palabras se junten todas sobre la lengua y, ya reunidas, se atrevan a saltar al mismo tiempo».
Así las cosas, ¿qué podría entonces intensificar la percepción del lector en un libro que revive el feminicidio de una joven estudiante de Arquitectura, ocurrido hace más de 30 años en la Delegación
Azcapotzalco, en Ciudad de México?

* Licenciada en Literatura de la Universidad del Valle; máster en Libros, Literatura infantil y juvenil de la Universidad Autónoma de Barcelona. Bibliotecaria del Colegio Hispanoamericano.
Cristina Rivera Garza, autora del libro " El invencible verano de Liliana".
Como si se tratara del principio de los tiempos y se comenzara a nombrar lo que carecía de identidad, la autora sentencia: Uno nunca está más inerme que cuando no tiene lenguaje. (...) �Quién, en un mundo donde no existía la palabra feminicidio, las palabras terrorismo de pareja, podía decir lo que ahora digo sin la menor duda: la única diferencia entre mi hermana y yo es que yo nunca me topé con un asesino?
Carecer del lenguaje para reconocer la agresión, la manipulación y las diferentes formas de violencia contra las mujeres permitió la normalización del comportamiento del feminicida de Liliana Rivera García. Por eso, se hizo necesaria la palabra que legalizara, la que difuminó por completo el término crimen pasional y reconoció la tipificación de la agresión que enluta: feminicidio.
En El invencible verano de Liliana se establecen las paces con la memoria; se transfiere al lector la necesidad de preguntarse sobre las concepciones del amor y las relaciones de pareja, mientras aviva el clamor de los movimientos sociales y políticos liderados en pro y por mujeres, que se presentan como marejadas para ratificar que el caso de Liliana es inquietantemente universal y permanente.
La respuesta a Bloom se hace evidente: la percepción se engrandece cuando la memoria se nombra y el dolor se transforma en palabra viva, justa y perdurable.

Referencias bibliográficas
Bloom, H. (2002). Genios: Un mosaico de cien mentes creativas y ejemplares. Anagrama.
Rivera Garza, C. (2021). El invencible verano de Liliana. Random House.
Fotografía: Cristina Riviera Garza, autora del libro "El invencible verano de Liliana". © Juan Rodrigo Llaguno. Tomada de https://cultura.cervantes.es/munich/es/el-invencible-verano-de-liliana/170321

transformación social
La educación como eje de y reconstrucción comunitaria en escenarios de conflicto en países de habla hispana
Hugo de Jesús Botero Quiceno*
Fotografías e ilustraciones: Archivo personal del autor y El Bando Creativo
Introducción
Los conflictos armados y las crisis sociopolíticas representan uno de los mayores desafíos para el desarrollo humano a escala global. En este escenario, la educación emerge como un derecho fundamental y una herramienta crucial para la protección, el bienestar y el futuro de niños y jóvenes. Sin embargo, los sistemas educativos en zonas de conflicto se ven profundamente afectados, enfrentando interrupciones, destrucción de infraestructuras, así como un impacto significativo en la salud mental y física de estudiantes y docentes. Este artículo, con una temática social educativa, aborda el proceso de enseñanza-aprendizaje en contextos de guerra y conflicto bélico-social, con un enfoque particular en la realidad de los países de habla hispana, donde estas problemáticas persisten y demandan respuestas educativas adaptadas y resilientes. Se explorará la definición de la educación en
situaciones de emergencia, los impactos de los conflictos en el ámbito educativo, la vulnerabilidad de ciertos grupos de estudiantes y el papel esencial de la educación, como factor de protección y construcción de paz.
El panorama global de conflictos en 2025
Particularmente, el año 2025 presenta un panorama alarmante, con 56 conflictos armados activos a escala mundial, la cifra más alta desde la Segunda Guerra Mundial, según el Índice de Paz Global (GPI) del Instituto para la Economía y la Paz (IEP, 2025). Estos conflictos abarcan una diversidad de escenarios, desde guerras interestatales y enfrentamientos internos hasta insurgencias y violencia criminal organizada, afectando a un número creciente de países y poblaciones.
* Licenciado en Biología y Química. Magíster en Educación de la Universidad del Valle. Actualmente, estudiante de Derecho en la Universidad Santiago de Cali. Rector del Colegio Hispanoamericano.
EDUCACIÓN
La escalada y proliferación de estos conflictos subrayan la urgencia de abordar sus impactos humanitarios, especialmente en sectores críticos como la educación. La inestabilidad generada por esta multiplicidad de focos de violencia crea entornos extremadamente volátiles para el aprendizaje, donde la seguridad de estudiantes y educadores se ve comprometida, y la continuidad de los procesos educativos se interrumpe de manera sistemática. Este contexto global de conflictividad agudiza la necesidad de desarrollar e implementar estrategias de Educación en Situaciones de Emergencia (EiE), que sean robustas, adaptables y capaces de responder a las complejidades de cada situación, garantizando que el derecho a la educación no sea una víctima más de la violencia.

Es importante conceptuar y proyectar el alcance de la EiE, concebida como la provisión de oportunida des de aprendizaje de calidad para individuos de todas las edades en contextos de crisis. Esta defi nición abarca una amplia gama de situaciones, incluidos los conflictos armados, los desastres naturales, las emergencias de salud pública y las crisis económicas (Unesco, 2011; 2025). La EiE, de acuerdo con la Unesco (2025), trasciende la mera respuesta inmediata a la crisis, extendiéndose a un papel a largo plazo en la recuperación y construcción de estabilidad. En este sentido, afirma la Unesco, la EiE no solo busca mantener la continuidad del aprendizaje, sino también ofrecer un entorno de protección física, psicosocial y cognitiva, elementos que son vitales para la supervivencia y el bienestar en situaciones extremas. La Red Interinstitucional para la Educación
en Situaciones de Emergencia (INEE) complementa esta perspectiva, subrayando que la EiE es una herramienta que puede, literalmente, salvar vidas al proporcionar un sentido de normalidad, estabilidad y estructura en medio del caos (Unesco, 2025).
La EiE
no solo busca mantener la continuidad
del aprendizaje, sino también ofrecer un entorno de protección física, psicosocial y cognitiva.

Impacto de las emergencias en la educación
Los conflictos y otras emergencias tienen un impacto devastador en los sistemas educativos, afectando tanto la infraestructura como el proceso de enseñanza y aprendizaje en sí mismo (Unesco, 2025). Uno de los efectos más directos es el cierre y destrucción de instituciones educativas. Las escuelas, los colegios (públicos o privados), las universidades y otros espacios de aprendizaje pueden ser dañados, destruidos o incluso reutilizados para fines militares o como refugios de emergencia, lo cual interrumpe drásticamente el acceso a la educación. Esta interrupción se agrava por la falta de modalidades de aprendizaje alternativas; en muchos contextos de crisis, las opciones de educación a distancia o digital son inexistentes o inaccesibles para la mayoría de los estudiantes, lo que amplía la brecha educativa y profundiza las desigualdades (Unesco, 2025).
Además de los daños físicos y la interrupción del acceso, las emergencias tienen un profundo impacto en la salud, la seguridad y el bienestar de todos los actores educativos. Los estudiantes, los docentes y el personal administrativo,
en general, se enfrentan a un mayor riesgo de secuestro, acoso, lesiones o incluso la muerte.
El cierre de las escuelas no solo detiene el aprendizaje, también priva a los niños del acceso a servicios esenciales como la alimentación escolar, que para muchos es la única fuente fiable de nutrición diaria (Unesco, 2025). Los impactos psicológicos son igualmente significativos; las comunidades afectadas sufren graves consecuencias mentales y emocionales que repercuten directamente en la capacidad de aprendizaje y enseñanza.
Finalmente, la financiación y la planificación educativa, según la Unesco, se ven gravemente afectadas. Esto se debe a que los recursos suelen desviarse hacia necesidades humanitarias urgentes, lo que obstaculiza la planificación a largo plazo y la implementación de políticas educativas sostenibles. En este contexto, iniciativas como el enfoque de Escuelas Seguras, promovido por organizaciones como Save the Children (Szwarcberg, 2022), buscan mitigar estos impactos y garantizar un entorno de aprendizaje seguro y protector.

Vulnerabilidad y riesgos aumentados
Las situaciones de emergencia y conflicto acentúan las desigualdades preexistentes, lo que resulta en un aumento significativo de los riesgos para ciertos grupos de estudiantes, quienes ya se encuentran en una posición de vulnerabilidad (Unesco, 2025). Las niñas y los jóvenes menores son particularmente susceptibles, enfrentando un mayor riesgo de violencia de género, explotación sexual, matrimonio infantil y abandono escolar permanente. Estas circunstancias limitan drásticamente sus oportunidades futuras y perpetúan ciclos de desventaja.
De manera similar, los niños y jóvenes con discapacidad se enfrentan a barreras adicionales para acceder a una educación accesible e inclusiva, que van desde la falta de acceso físico a los espacios educativos hasta la insuficiencia de dispositivos y tecnología de apoyo. La interrupción de los servicios de apoyo y la falta de consideración de sus necesidades específicas durante las crisis agravan su exclusión (Unesco, 2025).
Las poblaciones desplazadas, ya sean internas o refugiadas, también experimentan nuevos y complejos obstáculos para continuar su educación en las comunidades de
acogida. Estos incluyen barreras socioeconómicas, lingüísticas y culturales, así como la dificultad para validar estudios o acceder a nuevos programas educativos. La adaptación a un nuevo entorno, a menudo con recursos limitados y en un contexto de trauma, añade una capa de complejidad al proceso de aprendizaje (Unesco, 2025). La identificación y atención a las necesidades específicas de estos grupos vulnerables es fundamental para garantizar que la educación en contextos de conflicto sea verdaderamente inclusiva y equitativa.
Las poblaciones desplazadas, ya sean internas o refugiadas, también experimentan nuevos y complejos obstáculos para continuar su educación en las comunidades de acogida.

La educación como necesidad fundamental y
herramienta
de paz
En medio de la devastación y la incertidumbre que caracterizan los contextos de conflicto, la educación se erige como una necesidad inmediata y esencial, comparable en importancia a la provisión de alimentos y servicios sanitarios (Unesco, 2011; 2025). En estas circunstancias, la Unesco subraya que la educación no solo garantiza la continuidad del aprendizaje, sino que también desempeña un papel crucial en la restauración de la normalidad y la esperanza. Al proporcionar un entorno estructurado y seguro, la educación ofrece a los niños y a los jóvenes un sentido de estabilidad en un mundo caótico, lo que es fundamental para su bienestar psicosocial. Además de su función protectora, la educación en contextos de conflicto imparte conocimientos y habilidades que pueden salvar vidas, desde la promoción de la higiene y la salud hasta la prevención de riesgos asociados a la violencia. Más allá de la supervivencia inmediata, la educación empodera a los individuos, brindándoles las herramientas necesarias para aspirar a un futuro mejor y reconstruir sus vidas y comunidades.
Para los grupos más vulnerables, como las niñas, los inmigrantes, los refugiados y las personas con discapacidad, la educación se convierte en un escudo contra el abuso y la explotación, y en un puente hacia la inclusión y la equidad (Unesco, 2025). La educación, por tanto, no es solo un derecho humano fundamental, sino también una poderosa herramienta para la construcción de paz, la cohesión social y el desarrollo sostenible, al fomentar la resiliencia y la capacidad de las comunidades para superar las adversidades y construir un futuro más justo y pacífico.
El contexto latinoamericano y colombiano: un enfoque regional
La problemática de la educación en contextos de conflicto no es ajena a la realidad de los países de habla hispana, y Colombia representa un caso paradigmático en este sentido. El trabajo de investigación de Carolina Sierra (2016) presenta un estudio en el cual se analizan las experiencias internacionales y los estudios previos sobre el conflicto en Colombia; además, logra examinar el estado actual de la enseñanza del conflicto armado en el país, incluidas las políticas públicas y los lineamientos curriculares implementados.
Esta investigación destaca la complejidad de integrar la memoria histórica y la construcción de paz en el currículo escolar, y cómo los docentes y los estudiantes navegan estas realidades en su día a día. Este ejemplo subraya la necesidad de enfoques pedagógicos que reconozcan las particularidades de cada contexto, promuevan la resiliencia y fomenten la capacidad crítica de los estudiantes para comprender y transformar su entorno.
La experiencia colombiana, con sus desafíos y avances, sirve como un referente crucial para comprender la dinámica de la educación en contextos de conflicto en la región latinoamericana, donde la violencia y la inestabilidad social continúan afectando el derecho a la educación de millones de niños y jóvenes.

A manera de conclusión
La educación en contextos de conflicto bélico-social es un campo complejo y multifacético que exige una atención prioritaria y estrategias adaptadas. Como se ha evidenciado, las emergencias no solo interrumpen el acceso a la educación, también intensifican vulnerabilidades preexistentes y tienen un impacto profundo en el bienestar físico y psicológico de las comunidades educativas. Sin embargo, la educación se revela como una herramienta indispensable para la protección, la resiliencia y la construcción de paz.
En países de habla hispana, como Colombia, la experiencia demuestra la urgencia de integrar la educación para la paz y la memoria histórica en los currículos, reconociendo las particularidades de cada contexto. Es imperativo que los esfuerzos internacionales y nacionales se centren en proteger los espacios educativos, garantizar la continuidad del aprendizaje a través de modalidades flexibles y apoyar psicosocialmente a los estudiantes y los docentes. Solo así, la educación podrá cumplir su promesa de ser un faro de esperanza y una fuerza transformadora en la vida de aquellos que más lo necesitan, incluso en las circunstancias más adversas.

Referencias bibliográficas
Institute for Economics & Peace. (2025). Global Peace Index. https://www.economicsandpeace.org/wp-content/uploads/2025/06/GPI-2025-web.pdf
Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura [Unesco]. (2011). Una crisis encubierta: conflictos armados y educación. Global Education Monitoring Report. https://www.unesco.org/gem-report/es/hidden-crisis-armed-conflict-and-education
Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura [Unesco]. (2025). Qué debe saber sobre la educación en situaciones de crisis. https://www. unesco.org/es/emergencies/education/need-know
Sierra Rangel, C. (2016). Enseñanza del conflicto armado en la escuela: entre la memoria y el abandono [Tesis de Maestría, Universidad del Rosario, Colombia]. https:// repository.urosario.edu.co/bitstream////Tesis%Carolina%Sierra%Rangel%MAES.pdf
Szwarcberg, M. (2022). Educación en contextos de conflicto armado: buenas prácticas desde la experiencia. Save the Children España. https://iecah.org/wp-content/uploads///Meline_Save-theChildren_educacion-en-situacion-de-conflictos.pdf

Crónica:
Andrés Velasco Bermúdez
Egresado medalla de oro
Por Lina Marcela Giraldo Arango*
Fotografías: Archivo personal de Andrés Velasco Bermúdez
Desde que apenas balbuceaba palabras, Andrés Velasco Bermúdez ya aprendía a respirar bajo el agua. Nacido el 30 de abril de 2008 en Cali, su historia no se escribe con tinta, sino con brazadas. A los ocho meses, mientras otros niños aún descubrían el gateo, Andrés descubría la flotación. En el gimnasio Los Ángeles, acompañado siempre por uno de sus padres dentro de la piscina, comenzó una relación con el agua que jamás se rompería.
A los tres años, el pequeño aventurero acuático ingresó a LIVAS, Escuela de Actividades Subacuáticas, donde encontró un accesorio que definiría su destino: las aletas. Allí nació el flechazo con la natación con aletas, disciplina en la que la velocidad y la técnica se funden con la elegancia submarina.
A los tres años, el pequeño aventurero acuático ingresó a LIVAS, Escuela de Actividades Subacuáticas, donde encontró un accesorio que definiría su destino: las aletas.
* Profesional en Mercadeo. Coordinadora cultural e institucional de la Fundación Hispanoamericana Santiago de Cali.




Con apenas 13 años, su carrera dio un giro decisivo: fue fichado por Barracudas, club al que representa actualmente.
A los siete años llegó su primera competencia. Con el club Narval, y representando al Colegio Hispanoamericano en los Juegos Intercolegiados, Andrés comenzó a llenar su cuello de medallas que anunciaban lo que vendría: talento, disciplina y triunfo. Cuatro años consecutivos vistiendo los colores de la Selección Valle Infantil confirmaron que su camino sería grande.
En 2021, con apenas 13 años, su carrera dio un giro decisivo: fue fichado por Barracudas, club al que representa actualmente. Poco después, su nombre ingresó a las listas de la Selección Valle Juvenil y, más tarde, a la Selección Colombia.
El 2023 marcó un antes y un después. En la Copa América de Natación con Aletas, realizada en Barranquilla, Andrés brilló como nunca: cuatro medallas de oro y una de plata, contribuyendo al título continental para Colombia. Al año

siguiente, los escenarios cambiaron, pero las victorias se repitieron.
Su último año como juvenil comenzó en Villavicencio con un dominio absoluto: cinco medallas de oro representando a Barracudas. Luego, en Cali, ratificó su supremacía nacional. La gran cita llegó en junio, cuando fue convocado a la Selección Colombia para el Mundial de Quios, Grecia. Allí, en el mar Egeo, alcanzó la gloria con medalla de oro en el relevo 4x200 superficie, la primera para Colombia en ese evento.


Más allá del agua, su vida no se reduce a las piscinas. Andrés combina la doble exigencia del deporte de alto rendimiento con la excelencia académica: graduado del Colegio Hispanoamericano, certificado en Inglés en el Colombo Americano, PreIcfes en la Universidad del Valle y admitido a Ingeniería Electrónica en la misma institución.
«Mi principal estrategia es manejar muy bien el tiempo, priorizando mis estudios y mi salud mental. Eso es lo más importante si uno quiere mantener este estilo de vida», comenta Andrés.
Recuerda con cariño su paso por el Colegio Hispanoamericano: «Los recuerdos que más guardo son mis amigos, los aprendizajes y las experiencias que me convirtieron en la persona que soy. El colegio me dio la determinación necesaria para seguir adelante con mi vida personal y deportiva»
«Mi principal estrategia es manejar muy bien el tiempo, priorizando mis estudios y mi salud mental. Eso es lo más importante si uno quiere mantener este estilo de vida»







También rememora el apoyo de sus profesores y amigos: «Siempre me preguntaban cómo me había ido en las competencias. Ese interés y apoyo emocional me hacía sentir acompañado».
Cuando se le pide un consejo para los jóvenes, su mensaje es claro: «A veces es muy duro mantener este ritmo, pero siempre deben recordar por qué iniciaron. Si se aferran a ese amor, podrán con cualquier cosa que se propongan».
Admitido en Ingeniería Electrónica en la Universidad del Valle, explica su motivación: «Lo que más me atrajo fue mi pasión por la informática y lo digital, sumado a mi habilidad en matemáticas y mi curiosidad por la física».
Cada año, un nuevo logro. Cada brazada, un paso más hacia la élite. Andrés Velasco Bermúdez, el campeón que el agua vio crecer. Un ejemplo de que los sueños se alcanzan con constancia, disciplina y familia que acompaña.

Un egresado del Hispano en Yale
Por Revista Hispanoamericana
Alejandro Roca
Con casi setenta años de historia y más de cuatro mil alumnos graduados, el Colegio Hispanoamericano tiene, no solo en Colombia sino en muchas partes del mundo, egresados destacados por su labor profesional.

Continuando con el proyecto de resaltar a algunos de ellos a través de una sección de nuestra Revista Hispanoamericana, presentamos en esta oportunidad a Alejandro Roca, maestro en piano del Conservatorio Antonio María Valencia de Cali, con maestría en Dirección de Orquesta de la Universidad Nacional de Bogotá, egresado del Hispanoamericano en 1996, y quien hoy se desempeña como profesor en la prestigiosa Universidad de Yale, en Estados Unidos.
Aprovechamos la visita del maestro Alejandro a Cali, con ocasión de dirigir la Orquesta Sinfónica Nacional de Colombia, durante el Festival Petronio Álvarez, y a la Banda Departamental del Valle, en el concierto «España en Banda», para hablar con él y darles a conocer a nuestros lectores algo de su trayectoria después de salir del Hispanoamericano.
Revista Hispanoamericana: Alejandro, naciste en Cali… y estudiaste en el Hispano…
Alejandro Roca: Yo estudié en el Hispano toda la vida, desde prekínder hasta once. Nunca estuve ni siquiera en otro jardín infantil, absolutamente todos los años en el Hispano. Me gradué en el 96, sabiendo que mis papás, ambos, habían estudiado aquí. Mi hermana estudió aquí también y varios de mis tíos y primos. O sea, nosotros somos... «Marca Hispano».
RH: �Recuerdas si fue por algún maestro, o en qué momento tú sentiste que tenías el don de la música?
AR: Yo no creo que haya sido un momento. Yo tengo el recuerdo de que mi tío, el hermano de mi mamá, tenía un órgano de esos electrónicos en la casa, y él tocaba. Lo que sí recuerdo mucho es que, en el Bachillerato, aquí en el Hispano existían las vocacionales. Y uno escogía entre dibujo u otra... y yo siempre escogí música. Estoy hablando de los últimos años de Bachillerato, noveno, décimo y once. Y en ese momento había no
solamente un profesor que nos alentaba mucho, sino un grupo de personas, que estábamos también en el coro, y teníamos un grupo de rock. De hecho, varios de esos amigos somos hoy músicos profesionales. Carlos Gaviria, por ejemplo, egresado del Hispano, es contrabajista profesional, vive en Houston. Pedro Felipe Ramírez, compañero mío de toda la vida, es guitarrista y compositor, estudió en Francia y es profesor de Música de la Universidad de los Andes en Bogotá. O sea, somos varios músicos profesionales de esa generación. No me preguntes por qué, pero algo tuvo que haber, el trabajo y el apoyo en estas vocacionales seguro fueron un buen inicio. Entonces, creo que fue importante la parte del colegio, tanto desde lo que ofrecía como clase, como la sensación de grupo, de colectivo, los compañeros. Eso es lo que me acuerdo del colegio.
RH: �Tenías claro entonces que ibas a estudiar Música al salir del colegio?
AR: Sí. En 1995, probablemente, dos personas, Pedro Ramírez y yo, que estábamos haciendo grado once en el colegio, entramos a un programa de la Universidad del Valle, que en aquel momento se llamaba

Fotografía: ©Juan Diego Muñoz
Estudio Musical Básico. Consistía principalmente en adelantar materias de la carrera mientras uno estaba en el colegio. Entonces, yo me acuerdo de estar en once aquí, salir a las 2 de la tarde, coger el bus e irme para Univalle a recibir clase allá. Entonces, yo entré a la Universidad del Valle aun estando aquí, y digo que me acuerdo mucho, porque, y esto no se debería decir quizás en esta ocasión, porque yo me salté preIcfes, y todo lo que pude saltarme aquí, porque ya estaba en la universidad.
RH: �Entonces fue en ese momento que empezaste a estudiar piano propiamente?
Ahí fue cuando empezó el contacto con el mundo real de la academia y con la música clásica, de niño nunca estudié en un conservatorio.
AR: Sí, ahí fue cuando empezó el contacto con el mundo real de la academia y con la música clásica, porque yo no tenía ninguna formación clásica, de niño nunca estudié en un conservatorio. El piano, en mi casa, no es la música que se oye tampoco. Entonces, yo entré a la universidad, con 16 años, diciendo que quería tocar piano, porque tocaba algo de teclados en alguna banda, pero todo el mundo me miró con cara de que estaba muy viejo. O sea, como saben, el piano se estudia desde los 5 años, yo no tenía esa experiencia. Y fueron, no voy a decir que duros, no, pero simplemente fueron muy realistas, como «si esto de verdad le interesa, hay que trabajar duro». Entonces, eso fue básicamente lo que hicimos. Trabajé muy duro, tuve la suerte de tener una profesora cubana en la Universidad del Valle, Lucía Mora, que murió hace un par de años. Lucía acababa de llegar de Cuba, y digamos que apostó por mí, que era un caso perdido: «�Cómo va a empezar a tocar
el piano a los 16 años? —le decían— es demasiado tarde». Pero ella, como acababa de llegar, algo vio, y apostó muchísimo por mí. También me dijo: «Te tienes que matar estudiando», pero lo hicimos. Hice toda mi carrera de pregrado en Cali, terminé aquí en el colegio en 1996, y pasé directamente a la Universidad del Valle.
RH: �Cómo recuerdas esa decisión de estudiar Música, frente a las carreras supuestamente más profesionales en esa época?
AR: Haciendo memoria, en los exámenes del Icfes de esa época a mí me fue muy bien. El Hispano era una cosa superlativa con los Icfes, y en nuestro curso obtuvimos cuatro o cinco de los diez mejores puntajes del país. No sé cómo es ahora, supongo que es igual, pero el mejor puntaje Icfes del país fue de mi promoción, y no era yo; el segundo mejor Icfes del país fue también de mi promoción, y no era yo; pero logramos ubicarnos muchos del Hispano en los diez mejores del país. El cuento va a que yo me voy a estudiar Música con un puntaje altísimo, y la gente me decía que con ese puntaje podría estudiar Medicina o Ingeniería Electrónica. Yo decidí estudiar Música, y lo tuve clarísimo desde siempre. No solamente no lo dudé, sino que nunca tuve en la cabeza eso de estudiar otra cosa por si acaso, o estudiar algo primero. Nunca, yo nunca tuve un plan B. Y una cosa que a muchas personas les sorprende es eso, nunca he trabajado en nada que no sea música, que es muy raro, es decir, yo nunca fui, por ejemplo, vendedor o mesero, porque todos tienen una alternativa; yo siempre, o toqué en un hotel, o toqué en matrimonios, o di clases a niños, o enseñé en la universidad, pero siempre siempre, toda la vida he podido trabajar en eso.
RH: �Terminaste tu carrera en Univalle y luego viajaste a Barcelona?
AR: Yo empecé en la Universidad del Valle. Después, por un tema de los paros y las cosas que pasaban, me trasladé al Conservatorio Antonio María Valencia, porque mi profesora Lucía ya estaba en el Conservatorio. Soy graduado del Conservatorio, pero en realidad soy exalumno de las dos, porque estudié la mitad de la carrera en Univalle y la mitad en el Conservatorio. Pero mi diploma es del Conservatorio.

Yo decidí estudiar Música, y lo tuve clarísimo desde siempre. No solamente no lo dudé, sino que nunca tuve en la cabeza eso de estudiar otra cosa por si acaso, o estudiar algo primero. Nunca, yo nunca tuve un plan B.
RH: �Por qué decidiste ir a Barcelona? �Cumplieron los profesores tus expectativas?
AR: Al terminar mis estudios en el Conservatorio de Cali, en 2002, me fui inmediatamente a Barcelona, por varios motivos. Primero, porque yo tenía nacionalidad española, y eso significaba poder trabajar, significaba no tener que buscar la visa de estudiante y tenía familia allí que me alojaría para comenzar. No tenía una beca ni nada, pero me fui a buscar qué hacer y a hacer audiciones para ser admitido. Entonces estudié en el Liceo, con un gran profesor de piano, el maestro Stanislav Pochekin, pero le dije desde el principio que no me interesaba hacer conciertos de Chopin, eso no es lo mío, y él fue muy comprensivo. Entonces lo que hice fue un poco buscarme la vida en lo que me interesaba, que era la música vocal, ya que el Conservatorio no lo ofrecía como especialidad. Hice cuanto curso o cursillo había en Barcelona, que es una ciudad culturalmente muy activa. Iba mucha gente a dar cursos, había mucha gente con quién aprender, hubo mucha gente que me ayudó, entre ellos, Mac McClure, amigo de esta Fundación, que vivía allá.

RH: Pero te quedaste en Barcelona…
AR: Terminé haciéndome el máster a mi medida, y el Conservatorio, de una manera muy generosa, debo decirlo, me contrató para tocar en sus producciones de ópera, y así, al mismo tiempo, estudiaba y trabajaba allí. Tuve una época en Barcelona muy buena, muy gratificante, no solo desde lo académico, sino desde la vida cultural de la ciudad. Lo que realmente marcó la diferencia fue poder ir a la ópera todas las semanas, poder ver los mejores pianistas en el Palau de la Música, poder ir al Gran Teatro del Liceo a ver ópera cada semana, eso sí fue una experiencia de vida muy importante para la carrera, incluso más que las clases del Conservatorio. La vida misma, �sabes?, aprender otros idiomas, yo estudiaba alemán e italiano en la Escuela Oficial de Idiomas. Poder volar fácilmente a hacer cosas en Italia, a hacer cosas en Alemania. Muchos de mis compañeros del Conservatorio de Cali se fueron a Europa, a Alemania, a muchas partes. Amigos como Adriana Bastidas, Andrés Orozco y Betty Garcés, nos manteníamos más o menos conectados. Fue una época muy gratificante, con otro entorno, y también otros estándares artísticos.
RH: �Por qué decidiste volver a Colombia?
AR: Realmente, yo estaba bien en Barcelona. Estaba trabajando y estaba bien, pero la vida cambió porque a mí me repatrió Gloria Zea en un momento dado. Gloria fue una de las más destacadas gestoras culturales de nuestro país, y estaba a cargo de la Ópera de Colombia. En Barcelona yo trabajaba, entre otros, con un cantante colombiano que vivía allá, Juan José Lopera. Juan José estaba en un momento de carrera maravilloso, y me dijo, «te voy a contactar con la Ópera de Colombia», y le mandó mi hoja de vida a Gloria Zea. A los tres días tenía una llamada de Gloria: «Quiero in vitarte a trabajar en la temporada de Ópera de Colombia». No me conocía de nada, nunca me había visto, pero mi tra bajo estaba bien referenciado y no había muchos pianistas especializados con cantantes.
RH: Gloria Zea era una persona de mucho peso en el mun do artístico en Bogotá y no iba a arriesgarse «repatriando» a alguien que no tuviera las condiciones para triunfar. trabajo con la Ópera decidiste entonces volver a Colombia?
AR: Yo venía a Bogotá supuestamente por tres meses y me quedé 15 años. Me quedé por la Ópera, porque el tra bajo con Gloria era importante y muy apreciado por el público de la ciudad, y porque en ese momento, cuando yo volví, me ofrecieron diseñar y abrir un programa uni versitario de canto lírico en la Universidad Central, en
Pero la vida cambió porque a mí me repatrió Gloria Zea (...)y me dijo, (...) «Quiero invitarte a trabajar en la temporada de Ópera de Colombia»
No me conocía de nada, nunca me había visto, pero mi trabajo estaba bien referenciado.


Fotografía: ©Juan Diego Muñoz
conjunto con la soprano estadounidense Sarah Cullins. Era un programa nuevo, y estaba de rector Guillermo Páramo, que había sido rector de la Universidad Nacional, un intelectual, con mucha afinidad con la música clásica, y él quería apostar por un programa de alto rendimiento, donde, de una manera no explícita, no importaba si era caro. Es decir, si a la universidad le costaba dinero. No era el objetivo ser autosostenible, porque la música clásica, autosostenible nunca va a ser. Pero él apostó un poco por hacer algo de alto perfil, de alto rendimiento, y eso me pareció un proyecto al que valía la pena apostarle. Empezamos el programa en 2007, y empezó a dar resultados muy rápido, porque claramente este país tiene mucho talento y voces, lo que faltaba era la información adecuada a la edad adecuada.
RH: Ya que hablas de la edad, �es importante para los cantantes empezar jóvenes?
AR: La edad en un cantante de ópera sí importa mucho. La etapa de formación entre los 18 y los 23 años es súper importante. Digamos que los concursos, las audiciones, los programas importantes están entre los 24 y los 28 años, y si no estás al nivel, pues no entras.

Empezamos el programa en 2007, y empezó a dar resultados muy rápido, porque claramente este país tiene mucho talento y voces, lo que faltaba era la información adecuada a la edad adecuada.

Tienes que estar bien preparado cuando llegue el momento. Entonces, lo que me ató a mí a Bogotá fue, por un lado, la Ópera de Colombia, y, por otro lado, este programa que abrimos en la Universidad Central y sostuvimos por muchos años con resultados que a mí verdaderamente me sorprendieron...
RH: �Aún siguen esos programas de formación en ópera?
AR: Después de la pandemia, la visión de la universidad cambió. Fueron muchas cosas, pero ya no teníamos la posibilidad de hacer el tipo de trabajo que estábamos haciendo, y nos fuimos todos. Yo tuve el privilegio de irme para donde me fui, de irme de la universidad a un sitio muy privilegiado, que es donde estoy ahora, pero el programa no es lo mismo que era antes, lastimosamente. Pero sí trabajamos muchos años formando, y hay una generación de cantantes líricos colombianos que deben tener hoy en día entre 30 y 35 años, que fueron esos alumnos que estudiaron entre 2009 y 2019. Y hay un número muy significativo de cantantes de ópera colombianos que están haciendo carrera en este momento.
Fotografía: ©Juan Diego Muñoz
RH: Aquí hay talento, pero �es sostenible vivir de la música en Colombia? Para todos los que tienen talento, me refiero.
AR: Yo creo que esa pregunta es muy relativa, pero yo soy de los optimistas. Yo creo que mis compañeros de conservatorio, todos viven de la música de una manera u otra. Hay diferentes niveles, tú puedes vivir de dar clases, de trabajar en una academia, de tocar en fiestas, de tocar en matrimonios, de enseñar, de tocar en una orquesta, en una banda, hay diferentes niveles. Pero pues, yo soy optimista porque los veo a todos trabajando, y no puedo desconocer que tuve la formación aquí, y a mí me ha ido bien. Entonces, yo veo el vaso medio lleno, y veo mucha gente de otras profesiones no viviendo de lo que estudiaron. Insisto, hay diferentes niveles en esto, vivir de la música es algo muy general. Pero creo que vivir del ejercicio de la música sí es posible. �Qué es lo que pasa? Que realmente tienes que ser bueno, hay un campo muy selectivo para la gente que se esfuerza por hacerlo bien. Tienes que destacar. A mí personalmente no me parece peor que otras profesiones, y lo digo, además, en Colombia, porque ahora tengo la experiencia en Estados Unidos, y es muy interesante y duro de ver, porque hay mucha mejor formación académica y mucho menos trabajo. Entonces, en Estados Unidos sí veo yo muchísimos músicos que deben tener otra profesión, otro empleo, otro ingreso. Eso sí se ve mucho más que acá, curiosamente. O sea, hay muchas menos oportunidades laborales y mucha más oferta.
RH: �Cómo llegaste a ser profesor titular de una universidad tan reconocida mundialmente como es la Universidad de Yale?
AR: Fue una coincidencia de la vida. Voy a contarles la historia. Hace un poquito más de diez años, al Teatro Mayor en Bogotá vino a cantar Renée Fleming, que es una de las sopranos más importantes de la historia. Venía a Bogotá por primera vez, y yo soy fan. Entonces le dije a la directora del teatro que quería pasarle las páginas al pianista para estar cerca de ella, literalmente. Me dijo: «Estás un poco sobrecalificado para pasar las páginas». Pero, efectivamente, me dejaron, y conocí a su pianista, que es también su profesor y una persona muy importante en la vida de Renée. Lo conocí ese día, y quedamos en contacto, porque es un excelente Maestro y le empecé a mandar a algunos de mis estudiantes a estudiar con él a Nueva York. En un momento determinado, durante... eso debió de ser febrero de 2022, este maestro, que se llama
¿Qué es lo que pasa? Que realmente tienes que ser bueno, hay un campo muy selectivo para la gente que se esfuerza por hacerlo bien. Tienes que destacar.


Gerald Martin Moore, cumplía años, y yo le mandé un mensaje de feliz cumpleaños, y él me respondió y me dijo: «Muchas gracias, no sé si sabes, pero el año pasado me nombraron director del Departamento de Ópera de la Universidad de Yale, hay un puesto libre, no sé si te interesa aplicar». Le respondí que yo no tenía doctorado, nunca trabajé en Estados Unidos, nunca estudié en Estados Unidos, pero pues, yo lo mando. Mandé los documentos de aplicación, pero no supe nada durante varios meses. En ese momento estaba buscando oportunidades y sucedió también que, en ese periodo, algunos de mis exestudiantes entraron a Yale como estudiantes de maestría, entonces fue un poco una combinación de a quién conoces, y que mi trabajo se vio bien representado allá. Me hicieron una entrevista, por Zoom, de media hora, terminamos la entrevista, y a los tres días me llamó el decano a ofrecerme el puesto. Yo no entiendo todavía por qué, o cómo sucede que te den un puesto así, sin una audición, sin conocerte en persona, o sea, absolutamente nada. Pero pues, así fue. Supongo que tiene que ver con que mis alumnos ya habían estado mostrando mi trabajo, él había seguido un poco mi carrera, había una relación personal, yo qué sé. Tiene que ver un poco con todo eso.
RH: �Habías pensado alguna vez irte a trabajar a Estados Unidos?
AR: Nunca había estado en mis planes irme a Estados Unidos, pero es una oportunidad de aquellas que no se puede decir que no. No solamente por el prestigio de la Universidad de Yale, sino por las condiciones en las que se trabaja con los estudiantes. �Qué quiero decir con esto? El programa es solo Maestría, o sea, allá no existe pregrado. Lo segundo es que el programa es muy pequeño, comparado con cualquier otra universidad. Los estudiantes de ópera son solo 16, y no va a haber ni uno más que 16. �Por qué? Porque nadie paga un peso. Es una universidad en música totalmente gratuita.
RH: �Es gratuita solo en música?
AR: En música y en teatro. En otras cosas, no. Consiguieron unos donantes específicos, y tienen un sistema de endowment, un fondo patrimonial que les permite funcionar sin cobrar matrícula. Solo en esos dos. Entonces, el programa es tremendamente selectivo, porque hay muy poquitos cupos, porque nadie paga, y la formación es de muy alto nivel. También es muy competitivo, pero eso te permite trabajar con estudiantes de muy buen nivel, que, además, no se están endeudando para poder estudiar. El tema de los préstamos estudiantiles en Estados Unidos es muy complejo. La gente sale con deudas de cientos de miles de dólares. Eso te da un poco de cargo de conciencia. Estamos formando a esta gente. �Cuándo van a poder pagar el préstamo? En ese sentido, es un sitio muy privilegiado, porque sabes que tus estudiantes están allí por su talento, y no se están endeudando para poder estudiar.
Son tan poquitos estudiantes, realmente tienes tiempo de trabajar con ellos. (...) Es parte de lo que lo hace tan caro. Que la educación musical de alto nivel y, sobre todo, instrumental o vocal es individualizada.
RH: El nivel puede ser muy alto, si son pocos estudiantes y muy seleccionados, �no es cierto?
AR: El nivel es muy alto y, como son tan poquitos estudiantes, realmente tienes tiempo de trabajar con ellos. Es decir, somos, si no me equivoco, cinco profesores de tiempo completo para 16 estudiantes. Es decir, es mucho el tiempo individual que puedes pasar. Porque nosotros enseñamos individual. Es parte de lo que lo hace tan caro. Que la educación musical de alto nivel y, sobre todo, instrumental o vocal es individualizada. Es un profesor, un alumno.
RH: �Es subvencionado todo?
AR: Es subvencionado al 100 %. Los estudiantes en la universidad, los estudiantes de Música no solo no pagan un peso, les dan un estipendio para vivir, a todo el mundo por igual. Funciona porque encontraron un donante
hace algunos años, y han hecho un plan de inversión y de rentabilidad de ese dinero que les permite prever que la escuela va a ser gratuita a perpetuidad. Tiene que ver no solo con la donación, sino con el manejo que le dieron a la donación. Es decir, con las inversiones que hacen que esa plata produzca.
Por eso, si nosotros quisiéramos aceptar un cantante más, no podemos. Tienen que ser 16, así como hay otras áreas que tienen otros números, porque están hechas las cuentas para que sea sostenible con ese número de personas, lo que es muy raro, porque es una educación donde la matrícula no cuenta.
RH: �Cómo ves el nivel educativo en Estados Unidos?
AR: Estados Unidos tiene un nivel académico muy alto. En el ranking Shanghái de las universidades mundiales, Yale es, creo, la número 11 del mundo, pero de las primeras 20, entiendo que 15 son estadounidenses. O sea, están muy por encima de las europeas y de las asiáticas, en términos de nivel académico. El problema es el dinero, es lo que cuesta. Si tienes una beca para estudiar, fantástico, pero si no... Fácilmente, en un conservatorio, como la Juilliard, que es fabuloso, si tú no tienes una beca, te cuesta 80.000 dólares al año. El sistema educativo de Estados Unidos es complejo por los costos.
RH: Llama la atención ver más nombres de hombres que de mujeres entre los pianistas solistas. �Por qué crees que sea?
AR: Yo no tengo esa percepción. Piano es uno de los instrumentos donde tradicionalmente hay más mujeres, creo yo. Y, además, Colombia, específicamente, tiene una tradición de mujeres pianistas que es súper importante. Hace algunas semanas le hicieron un homenaje en Bogotá a Blanca Uribe, Teresita Gómez y Helvia Mendoza, que están todas en sus 80 años y algo, y las tres tocaron el piano como solistas. Son tres figuras súper importantes del piano, las tres mujeres y de la misma generación.
RH: �Y a nivel mundial?
AR: El piano está bastante bien distribuido. Martha Argerich, por ejemplo, yo creo que no hay una mejor pianista. Martha Argerich es argentina, y hoy en día tiene 84 años. Hay instrumentos donde sí es más difícil, pero en piano, creo que la participación femenina es alta, bastante alta. Yuja Wang es china, y es hoy probablemente una de las mejores pianistas del mundo. Donde se han hecho avances muy significativos, para bien, es en el terreno de las direc-
toras de orquesta. Eso sí ha cambiado radicalmente en los últimos diez años, porque era un terreno que hace unos treinta o cuarenta años era imposible para una mujer, por razones inentendibles, pero hoy tenemos maravillosas directoras de orquesta, y varias colombianas.
RH: �Qué consejo darías a los estudiantes o egresados del colegio Hispano que sueñan con dedicarse a la música o a alguna otra disciplina artística?
AR: Yo creo que el único consejo es que realmente el nivel de dedicación, de estudio personal es un compromiso grande y que, para vivir de esta profesión, como de muchas, el nivel de compromiso, de estudio y de autodisciplina debe ser alto. Entonces, no creo que nadie piense hoy la música como una carrera hobby, no lo es. Realmente, si es algo que les interesa o les apasiona, o de verdad no pueden vivir sin ello, como somos muchos, hay una cuota de sacrificio o de compromiso que es alta. Como muchas otras carreras, por supuesto, pero digamos que cuestiones familiares, de viajes, de disciplina, de estudio, creo yo que si uno lo quiere lo suficiente, no es un problema, pero no creo que se pueda hacer una carrera en el arte sin un nivel de compromiso o de autodisciplina alto. Entonces, el consejo sería ¡háganle, pero estudien!, porque para lograrlo, entre comillas, hay que dedicarle muchas horas, no hay atajo en eso, es una carrera que no creo que tenga una vía fácil o un atajo.
RH: Con tu profesión has podido viajar bastante por el mundo. �Cómo ha sido esa experiencia para ti?
AR: Ha sido muy interesante, y debo decir que he sido muy afortunado de haber podido conocer mucho del mundo por mi profesión. No creo que de otra manera hubiera ido nunca a las Filipinas, y he estado dos veces, y me encanta. Me parece que, curiosamente, es muy parecido a Colombia. Yo siempre digo que las Filipinas es como la Colombia asiática, porque es tropical, porque hay más frutas, porque la gente es amabilísima, porque todos se llaman Pedro López, todos son súper católicos, pero tal vez no se me hubiera ocurrido ir a las Filipinas nunca. Singapur, Australia, dos veces, China, Rusia, Italia, Brasil, Uruguay, que me encanta, he ido tres veces por la profesión. Entonces, creo que he sido muy afortunado de poder ver el mundo y conocer gente y culturas por mi profesión. Si uno tiene un cierto nivel de éxito, tiene que saber que los viajes también son parte de la profesión. Y debo decir que he sido muy afortunado de viajar representando a Colombia, de haber sido invitado por embajadas y por la Cancillería de Colombia muchas veces a hacer conciertos. Yo tengo doble nacionalidad, pero
nací y me crie aquí, y soy muy colombiano en eso, y me siento muy orgulloso de representar al país en esos espacios, y de haber podido llevar un poquito de Colombia al mundo. Aunque ahora viva por fuera, vivo muy agradecido de que la mayor parte de mi carrera la hice en Colombia, y gracias a Colombia, eso sí. No voy en ningún momento a denigrar de mi país, porque me ha dado muchas oportunidades. Y yo hice, se lo cuento a mis estudiantes, todo el repertorio básico, estándar de la ópera, los grandes títulos, «La traviata», «El barbero de Sevilla», «La bohème», todos, los hice en Colombia. Yo no los hice en España ni en Italia, donde he trabajado mucho, lo hice todo en Bogotá. Me siento muy muy agradecido de las oportunidades que me ha dado el país, y de que me sigan llamando. Yo vivo por fuera, pero aquí estoy. Es decir, yo vengo una o dos veces al año a hacer cosas, y trato de aportar en lo que puedo, ahora desde lejos.
RH: De planes futuros, �qué puedes contarnos?
AR: Seguir trabajando, pero quiero comentar algo que me parece importante destacar. Este año estamos trayendo por primera vez a Suramérica el concurso de canto del Metropolitan Opera de Nueva York. Hacemos una parte del concurso en Suramérica. Es uno de los concursos más importantes del mundo, y por primera vez vamos a hacer una eliminatoria en Bogotá, en Santiago y en Buenos Aires. Creo que es importante para el país abrir las oportunidades para los jóvenes y tratar de devolver algo, es lo que quiero decir, tratar de devolver algo. A mí me gusta volver, no solo porque están la familia y los amigos, sino porque considero que yo recibí muy buena educación en el colegio y en Cali. Lo que he hecho también tiene que ver con lo que me dieron aquí.
RH: Sí, pero la lectura que yo doy es que tú te has esforzado. O sea, está el talento, pero también está una cantidad de trabajo personal increíble.

Te agradecemos que hayas aceptado nuestra invitación, y es para el Colegio Hispanoamericano un orgullo saber que nos representas con responsabilidad, calidad humana y honestidad como egresado de nuestra institución.
de las artes marciales La esencia
Por Iván Poveda*
Fotografías: Archivo personal del autor

Se ha dicho siempre que las artes marciales tienen un antes y un después.
El antes habla de cómo un ser humano se podía convertir en un guerrero, dispuesto a matar a otro, como objetivo principal. El después nos habla de la posibilidad de convertirnos en mejores seres humanos de manera integral. Afirmar esto pone de manifiesto que el objetivo primario de dominar una serie de técnicas de combate, que otorgan la posibilidad de infligir daño a otra persona, se diluye en otros propósitos que pasan a darnos la motivación para crecer en otros aspectos.
Pero antes de que saquemos conclusiones apresuradas, es muy importante saber que esta «evolución» de las artes marciales no se debió a un simple acomodo de la historia de la humanidad.
En la antigüedad, los seres humanos no solo se perfeccionaban como máquinas de matar, también tenían principios y valores, y aunque muy probablemente muchos de ellos no son los mismos de nuestra sociedad actual, a quienes nos antecedieron les permitía tener conciencia sobre el mundo.
* Egresado del Colegio Hispanoamericano (Promoción 1988). Comunicador social y periodista de la Universidad del Valle. Sensei 4.o dan de kendo, 1.er dan de iaidō (Asociación Colombo Japonesa).


En mi caso en particular, después de completar más de dos décadas de vivir al interior de las artes marciales, practicándolas y estudiando su historia, puedo decir con todo el derecho que me otorga la experiencia, que la esencia de cada una sigue presente, que no se ha diluido con el tiempo, solo se ha transformado.
Trataré de explicar mi punto, con la certeza de que aquellos que también viven su vida dentro de algún camino marcial, lo compartirán, y aquellos que son ajenos al tema, lo podrán entender y muy probablemente los animará a encontrar el que les venga mejor para su vida.
Para que un arte marcial se considerara útil, debía ser concebido con la premisa de que integraría los tres pilares del ser humano: mente, cuerpo y espíritu. De no ser así, el equilibrio del que tanto se habla no sería posible. Ser consciente de cada aspecto era esencial, si se quería desarrollar al máximo todo el potencial del ser. Nuestra mente encierra no solo los procesos cognitivos, también las emociones, los pensamientos, las creencias y la conciencia. Nuestro cuerpo, la parte física con la que habitamos el mundo y como experimentamos la vida, y el espíritu, la parte que nos conecta con nosotros mismos, con lo que nos rodea y con el sentido de trascendencia.

Todo esto permitió también que a nivel social se desarrollaran códigos y normas para recordar el camino correcto, de acuerdo con la época y la cultura. Si bien estos códigos de conducta muy probablemente no eran seguidos al pie de la letra por todos o casi nadie, sí existían. En nuestra sociedad moderna también contamos con reglas, normas y leyes que nos dicen cómo debemos vivir de manera congruente con los demás.
Quienes practicamos algún arte marcial recibimos de parte de nuestros senseis o maestros los principios de conducta que ancestralmente sentaron las bases de la disciplina, de manera adaptada a la modernidad, en algunos casos, permitiéndonos continuar, dándole perpetuidad a la esencia. A través de la experiencia personal, cada practicante desarrolla sus cualidades, las mejora y aprende otras, y esto le ayuda a darle forma a su carácter, de tal manera que lo convertirá en un ser con propósitos en la vida, no solo personales sino también colectivos.
Hoy en día, vemos cómo esta transformación se manifiesta en las escuelas marciales de todo el mundo. La práctica moderna, aunque a veces más orientada al deporte, la defensa personal o el bienestar, no ha abandonado esa búsqueda interna. El kata (formas y secuencias) ya no es solo una serie de movimientos mortales, sino una meditación
en movimiento; el kumite (combate) no es un mero enfrentamiento, sino un ejercicio de respeto, control y autoconocimiento. Esta resignificación es la prueba de que la esencia es adaptable y resiliente, capaz de encontrar relevancia en un mundo radicalmente distinto al que le dio origen.
El verdadero valor de esta evolución radica en que las artes marciales ofrecen un antídoto contra la fragmentación del ser humano moderno. En una era de distracciones digitales y ritmos acelerados, la práctica marcial exige presencia completa: la mente enfocada en el movimiento, el cuerpo consciente de su potencia y sus límites, y el espíritu encontrando calma en la disciplina. Esta integración forzada es un espacio sagrado de autenticidad donde no se puede fingir ni evadir.
Por ello, afirmar que el objetivo primario se «diluyó» es quizás inexacto; sería más preciso decir que se «ennobleció» o «trascendió». La capacidad de infligir daño no se eliminó, sino que se subordinó a un propósito superior: el autocontrol. El poder, cuando está gobernado por la ética y la sabiduría, se convierte en una herramienta para proteger, guiar y construir, nunca para oprimir o destruir arbitrariamente. El guerrero ya no busca batallas externas, sino la victoria sobre su propia arrogancia, miedo e ira.
En definitiva, el legado más perdurable de las artes marciales no es un catálogo de técnicas, sino un marco para la excelencia humana. Nos enseñan que la verdadera fuerza es serenidad bajo presión, que el respeto es la base de toda interacción, y que el crecimiento es un proceso continuo que no termina nunca. Estos principios, aunque antiguos, son universalmente aplicables en cualquier lugar dentro de la sociedad.
En una era de distracciones digitales y ritmos acelerados, la práctica marcial exige presencia completa: la mente enfocada en el movimiento, el cuerpo consciente de su potencia y sus límites, y el espíritu encontrando calma en la disciplina.
Así, la conclusión es clara: el antes y el después no son eras históricas sucesivas, sino dos dimensiones que coexisten en el interior de cada practicante. El antes es la base, el fuego y la potencia que debemos conocer y dominar. El después es la aplicación consciente de ese poder hacia fines elevados. Uno sin el otro está incompleto; la técnica sin moral es barbarie, y la filosofía sin la capacidad de actuar es impotente.
Por lo tanto, la esencia de las artes marciales permanece intacta, porque responde a una necesidad humana fundamental: la búsqueda de equilibrio. No se trata de elegir entre ser un guerrero o un pacificador, sino de integrar ambas facetas para convertirnos en seres humanos íntegros, capaces de navegar las complejidades de la vida con fortaleza, compasión y un propósito claro. Ese es el viaje que continúa invitándonos, generación tras generación, a dar lo mejor de nosotros mismos.

La fabada asturiana
Historia, identidad y sabor del norte español
Por
Ángel Mozo Calvo*
Fotografías: El Bando Creativo
Antes de adentrarnos en los orígenes, ingredientes y preparación de este delicioso y nutritivo plato típico de la gastronomía española concretamente de la región de Asturias, al norte de la península ibérica—, conviene repasar brevemente el contexto histórico y cultural del Principado de Asturias, de donde toma su nombre la emblemática fabada asturiana.
Asturias: cuna histórica de la identidad española
La fabada no es solo una receta, es la expresión de una región con profundo arraigo en la his toria y en el alma de España. Situada en la cor nisa cantábrica, Asturias fue un enclave decisivo en los albores de la resistencia cristiana, durante la invasión musulmana de la península, en el siglo VIII. Desde allí, bajo el liderazgo de Don Pelayo, se libró la famosa batalla de Covadonga, considerada el inicio simbólico de la Reconquista.

Esta relevancia histórica le dio a Asturias un lugar privilegiado dentro del imaginario nacional. En 1388, el rey Juan I de Castilla instituyó el título de Príncipe de Asturias para su heredero, título que sigue vigente hoy como símbolo de continuidad dinástica en la monarquía española.
* Miembro de la junta directiva de la Fundación Hispanoamericana Santiago de Cali. Exrector Colegio Hispanoamericano.
Más allá de la política, Asturias ha conservado una identidad rica en tradiciones: música de gaitas, sidra escanciada, arquitectura rural y, por supuesto, su cocina. La fabada representa todo eso en un solo plato: consistencia, fuerza y herencia.
La fabada asturiana: identidad en cada cucharada
Plato contundente y de sabor profundo, la fabada asturiana es hoy uno de los referentes gastronómicos del norte de España. Sus ingredientes principales son sencillos, pero su preparación requiere tiempo, cuidado y respeto por la tradición.
Raíces humildes, gloria culinaria
La fabada tiene orígenes humildes. Ya en el siglo XVI, entre las clases populares, se cocinaban potajes básicos a base de fabes (alubias blancas), que apenas contaban con otros ingredientes. Con la mejora de las condiciones sociales durante los siglos XIX y XX, el plato fue ganando riqueza gracias a la incorporación de embutidos y carnes curadas. Con el tiempo, se transformó en un símbolo de la cocina regional, y hoy se sirve tanto en casas de campo como en restaurantes de alta cocina dentro y fuera de España.
Ingredientes esenciales:
Faba asturiana: una variedad grande y mantecosa de alubia blanca, cultivada en la región.
Chorizo (idealmente ahumado).
Morcilla.
Panceta de cerdo.
Trocitos de jamón curado (opcional).
Laurel, pimentón dulce (paprika) y unas hebras de azafrán (para aromatizar).

Preparación tradicional paso a paso:
Remojo previo: Las fabes se lavan bien y se dejan en remojo en agua fría durante toda la noche anterior.
Cocción inicial: Las fabes se colocan en una olla grande, cubiertas de agua fría, y se llevan a ebullición.
A fuego lento: Cuando comienzan a hervir, se reduce el fuego. A lo largo de las primeras 2 o 3 horas, se va añadiendo agua fría ocasionalmente para «asustar» las fabes. Esto evita que se rompan y mantiene la piel intacta.
Agregar embutidos y condimentos: Se incorporan el chorizo, la morcilla, la panceta, el laurel, el pimentón y el azafrán. Se ajusta la sal al gusto.
Desgrasar: A medida que la cocción avanza, se forma una espuma espesa que conviene retirar con una espumadera para eliminar el exceso de grasa.
Reposo final: Una vez que las fabes estén tiernas, se apaga el fuego y se deja reposar antes de servir.
Un plato para el invierno y la sobremesa
La fabada se sirve caliente, como plato principal, preferiblemente en los meses fríos. Es una comida abundante, de alto contenido calórico, ideal para un almuerzo pausado seguido de una siesta. De hecho, se dice que «la fabada pide cama».
Curiosamente, como sucede con muchos guisos, su sabor mejora al día siguiente, por lo que, si sobra, puede conservarse refrigerada y recalentarse sin perder calidad.
Receta de la abuela (para 4 comensales)
500 g de fabes o alubias blancas
2 chorizos
2 morcillas
250 g de panceta
1 cucharada de pimentón dulce
1 hoja de laurel
Unas hebras de azafrán
Sal al gusto


Fotografía: Tomada de ©La mesa habla. https://lamesahabla.com/restaurante-asturiano-neru-madrid/

Fotografía: Interior Restaurante Asturiano Sidrería El Ñeru en Madrid. Tomado de ©Viajablog https://www.viajablog.com/donde-comer-madrid-restaurante-asturiano-neru/
¿Dónde probar una buena fabada?

Si visitas Madrid, una excelente opción es el restaurante El especializado en cocina asturiana tradicional, ubicado junto a la Plaza Mayor.
Y para quienes disfrutaron del artículo sobre el pisto manchego en la edición anterior, no olviden hacer una parada en el Paseo de las Delicias: el preparado por el señor Adolfo López de Cervantes es, sencillamente, inolvidable.

Más que un plato, la fabada asturiana es un símbolo de resistencia, identidad y sabor. Representa el alma de una tierra orgullosa de su historia y de su cocina. Probarla es, en cierto modo, sumergirse en el corazón de Asturias, dejarse envolver por su hospitalidad y entender que, a veces, un buen guiso puede decir más que mil palabras.
Teatro Mayor Julio Mario Santo

Fotografías: Archivo del Teatro Mayor Julio Santo Domingo
Teatro Mayor Julio Mario Santo Domingo. Fuente: El Espectador. © Catalina Mesa Urquijo y © Andrea Jaramillo Caro. https://www.elespectador.com/el-magazin-cultural/los-secretos-y-las-memorias-del-teatro-mayor/ Por Ramiro Eduardo Osorio Fonseca*
* Director general del Teatro Mayor Julio Mario Santo Domingo.
El Teatro Mayor Julio Mario Santo Domingo nació como un sueño compartido: el de ofrecerle a Bogotá un escenario capaz de albergar lo mejor de las artes escénicas del mundo y, al mismo tiempo, convertirse en un espacio ciudadano, abierto, plural y profundamente vivo. Desde su inauguración, cada función ha sido mucho más que un espectáculo, ha sido un voto de confianza en la capacidad del arte para transformar, conmover y construir comunidad.

Escanea el QR y mira aquí un recuento en video de la historia del Teatro.
Desde sus primeros días, el Teatro se concibió como una metáfora de la ciudad misma: siempre en movimiento, siempre en construcción, siempre dispuesto a crecer con quienes lo habitan. Bajo esa convicción, su propósito no ha sido únicamente programar funciones, sino fomentar un diálogo libre y democrático a través de la música, la danza, el teatro y todas las expresiones escénicas. En este lugar, cada temporada se diseña como un puente entre artistas y públicos, entre Colombia y el mundo, entre la tradición y la innovación.

Bajo esa convicción, su propósito no ha sido únicamente programar funciones, sino fomentar un diálogo libre y democrático a través de la música, la danza, el teatro y todas las expresiones escénicas.

Escanea el QR y realiza un tour digital por el Teatro Mayor
Por sus escenarios han pasado voces y compañías provenientes de más de sesenta países, así como los exponentes más destacados de nuestra diversidad cultural. La ópera, la danza contemporánea, las músicas tradicionales, el teatro clásico y las propuestas más experimentales conviven en una misma programación que refleja el espíritu plural de un país rico en identidades. El Teatro Mayor ha sido también un aliado fundamental para los creadores nacionales, quienes encuentran aquí un espacio de confianza y excelencia para hacer realidad sus proyectos artísticos.
La ópera, la danza contemporánea, las músicas tradicionales, el teatro clásico y las propuestas más experimentales conviven en una misma programación que refleja el espíritu plural de un país rico en identidades.

El Teatro Mayor ha sido también un aliado fundamental para los creadores nacionales, quienes encuentran aquí un espacio de confianza y excelencia para hacer realidad sus proyectos artísticos.

Sin embargo, la verdadera fuerza del Teatro Mayor está en su capacidad de trascender las fronteras del escenario. Con proyectos sociales y educativos, como «Cien mil niños al Mayor», miles de estudiantes han vivido su primera experiencia artística en estas salas. Con Teatro Digital, el arte ha llegado de manera gratuita a millones de hogares en Colombia y el mundo, derribando así barreras físicas y económicas. Y con Teatro Verde, la institución demuestra que la cultura también puede ser una herramienta para la sostenibilidad, incorporando energías limpias y promoviendo prácticas responsables con el entorno.
El impacto del Teatro se extiende más allá de Bogotá. Gracias a una labor de coordinación y apoyo logístico, artistas internacionales que llegan a la capital han podido presentarse también en ciudades como Medellín, Cali y Barranquilla, llevando consigo experiencias que enriquecen el panorama cultural del país y fortalecen las redes que nos conectan como nación.
El Teatro Mayor Julio Mario Santo Domingo no es solo un edificio ni un escenario, es una casa abierta para la libertad de creación. Es un lugar donde convergen la memoria y la innovación, la tradición y la vanguardia, lo local y lo universal. Cada función que ocurre en sus salas se convierte en un encuentro irrepetible entre artistas y ciudadanos, un momento que tiene el poder de emocionarnos y, quizá, de transformarnos en mejores personas.
Más que un centro cultural, el Teatro Mayor es un puente entre la sociedad y las artes, entre Colombia y el mundo, entre el presente que habitamos y el futuro que soñamos construir juntos.
De Lumière a TikTok,

Por José Alcides Urbano*
Fotografías e ilustraciones: El Bando Creativo 130 años de cine
* Documentalista, crítico de cine y director del cine club de la Fundación Hispanoamericana de Cali. Cineclubista, gestor cultural y propietario de La Ventana Indiscreta.

Nadie le vaticinó un futuro al cinematógrafo. Desde el mismo momento de su nacimiento, aquel día de los inocentes, al cine le dijeron que no tenía futuro. Le gritaron que ya no existía espacio para otro arte. Contra todo pronóstico, ha capoteado con éxito todos los atentados.
De Méliès a Christopher Nolan, de Fritz Lang a Spielberg, de Bradbury a Asimov, de Caligari a 2001; todos estos cineastas y escritores proféticos imaginaron futuros apocalípticos algunas veces, o distópicos en otras.
Por estar el arte íntimamente ligado a la tecnología, al cine le ha tocado bailar al son que le toquen: mudo o sonoro, Cinerama o 3D, Technicolor o Imax.
Godard afirmaba, en los años 60, que odiaba al cine por su imposibilidad material: «Para escribir un poema solo se necesita una hoja de cuaderno y un lápiz, pero un cortometraje requiere los ahorros de toda una vida». Hoy, se ha cumplido el sueño de Godard. Cualquier persona puede grabar lo que quiera, sin pedirle permiso a nadie. Solo necesita tener una historia para contar. Entonces, TikTok nos recuerda que Lumière continúa vivo y que ya es posible contar un corto, sin quedar en la ruina. El cine y la poesía caminan juntos.
Su compadre Truffaut visionó la cámara del celular cuando escribió, por allá en 1959:
El cine del futuro será mucho más personal, como una novela individual y autobiográfica, una confesión, o un diario. Los jóvenes cineastas se expresarán en primera persona y contarán lo que les ha sucedido. Podrá ser la historia de su primer o más reciente amor, de su despertar político, el relato de un viaje, una enfermedad, su servicio militar, su matrimonio, sus últimas vacaciones. Y será agradable, pues será algo real y novedoso... El cine del mañana no será dirigido por funcionarios de la cámara, sino por artistas para quienes la filmación de una película será una aventura maravillosa y emocionante. El cine del futuro se parecerá a la persona que lo hizo, y el número de espectadores será proporcional a la cantidad de amigos que el director tenga. El cine del mañana será un acto de amor.
Godard afirmaba, en los años 60, que odiaba al cine por su imposibilidad material: «Para escribir un poema solo se necesita una hoja de cuaderno y un lápiz, pero un cortometraje requiere los ahorros de toda una vida».

David Griffith escribió un texto fantástico en 1924, llamado «El cine dentro de cien años». Allí, vaticinaba cómo sería el cine en 2024:
Los personajes y los objetos se verán en la pantalla (que para ese entonces tal vez no será blanca, y ciertamente no cuadrada, ni nada parecida a las de ahora) como si los estuviéramos viendo en la vida real. La tan discutida “profundidad” en el cine, que hasta ahora no ha sido perfeccionada, para ese entonces ya se habrá inventado y adoptado. La imagen no se verá plana: si un personaje camina hacia la chimenea, uno reconocerá la distancia que existe entre el personaje y la chimenea.
En 1982, Wim Wenders reunió a una veintena de directo res en la habitación 666 de un hotel. Debían contestar una única pregunta: �Es el cine un lenguaje, un arte a punto de

El cine del futuro será mucho más personal, como una novela individual y autobiográfica, una confesión, o un diario. Los jóvenes cineastas se

En 1995, cuando el cine celebraba su primer centenario, a la productora Sarah Moon se le ocurrió reunir a 40 consagrados directores para que filmaran una peliculita con las mismas limitaciones de Lumière: 59 segundos, sin sonido, sin zoom, sin montajes, sin música, sin iluminación artificial. El resultado fue apasionante: Lelouch filmó el travelling de un beso; Kiarostami, un huevo frito; Lynch, un asesinato; Wim Wenders, a los ángeles en los tejados de Berlín. Así fue como Lumière y compañía vaticinaron el TikTok 30 años antes.
Hoy, el teléfono móvil ofrece múltiples usos, incluidos grabar, editar y musicalizar. Cuando cargábamos la Bell & Howell de 16 mm, o la Sony de ¾, no imaginábamos cuánto se encogería la cámara, al punto de poder cargarla en el bolsillo.
Es por ello que animamos a los chicos de colegio y universidad a contar historias de un minuto, como lo hacía Lumière. A que realicen el sueño de Truffaut: el cine como acto de amor. Así también se involucra al espectador del futuro en la formación de públicos.

Tópicos

Para tomar el futuro en el cine como eje temático, es necesario dividir en:
Ciencia ficción: Películas que pronostican un futuro cercano, caso Interestelar (Nolan, 2014).
Distopia: Películas que están en las antípodas de la utopía. Son las películas de un futuro alienante, caso Un mundo feliz (múltiples versiones en cine), 1984 (Radford, 1984), Los hijos de los hombres (Cuarón, 2006).

Filminuto: Consiste en apropiarse de la tecnología actual no como objeto alienante, sino como sujeto creativo. El filminuto busca transformar la comunicación.
Teresa Herrera, la desconocida mecenas de la primera vacuna
Por Antonio López Mariño*
Fotografías: Archivo personal del autor
* Periodista. Desde 2011 se dedica a la investigación histórica.


Jamás pudo imaginar el Cabildo de Santa Fe de Bogotá que parte del éxito de sus llamadas de auxilio en 1802 para luchar contra la viruela, ya estaba germinando, desde 1791, en el hospital fundado en A Coruña por una gallega analfabeta.
La Expedición Filantrópica de la Vacuna fue la respuesta del rey Carlos IV a los requerimientos que Bogotá le había hecho llegar en junio de 1802, tras el escaso resultado de los medios materiales con los que el virrey de Nueva Granada pretendía atajar la epidemia de viruela que cercaba la capital del virreinato. Así se expresaba el Cabildo de Bogotá:
Siendo amenazada la capital de una epidemia de viruelas y teniendo presente los estragos que causó una parecida diez y ocho años antes, acudio al Virrey proponiéndole varios medios [financieros] para precaver esta desgracia tanto mas iminente quanto que no había alli mas hospital que el de San Juan de Dios y este tan reducido que ni aun para los pobres de enfermedades ordinarias habia ya cabida. El Virrey solo puso su atención en cortar el contagio, cosa imposible de lograrse, segun se le hizo ver, por hallarse aquel mui imediato á la ciudad y esta franca por todos lados, como por desgracia lo acredito la experiencia. El Ayuntamiento se vio precisado á repetir sus representaciones al Virrey que, entonces, ordenó aplicar para los gastos el cortísimo fondo de quinientos á seiscientos pesos de la Lotería.


La trascendencia de la Real Expedición
Filantrópica de la Vacuna ya la reconocía, en 1806, Edward Jenner, quien descubrió la vacuna contra la viruela, cuando afirmaba: «No imagino que los anales de la Historia nos proporcionen otro ejemplo de filantropía tan noble y extenso como éste (sic)».

inigualada y corresponde a sus miembros la primacía en la aplicación científica, a escala mundial, de un nuevo y maravilloso procedimiento preventivo» (Miguel Enrique Bustamante, médico e historiador mexicano).
Para llevar el antídoto contra la viruela a América y Asia, la Expedición de la Vacuna zarpó de A Coruña en noviembre de 1803. Tras nueve años de trabajo, los expedicionarios distribuyeron la primera vacuna de la historia desde el norte de México hasta el sur de Chile; también por Filipinas, Cantón y Macao. A mayores, fundaron Juntas de Vacunación en las poblaciones de su recorrido, garantizando así que los sanitarios locales quedaran instruidos y capacitados para afrontar futuras epidemias de viruela.
La trascendencia de la Real Expedición Filantrópica de la Vacuna ya la reconocía, en 1806, Edward Jenner, quien descubrió la vacuna contra la viruela, cuando afirmaba: «No imagino que los anales de la Historia nos proporcionen otro ejemplo de filantropía tan noble y extenso como éste (sic)». Un ejemplo de que, en 1975, seguía vivo en la memoria de la medicina americana: «La Expedición de la Vacuna permanece
Cuando la Organización Mundial de la Salud certificó, en 1980, que «ha sido erradicada en todo el mundo», la viruela se convirtió en la primera —y, de momento, la única— epidemia humana eliminada de la Tierra. Una victoria que tuvo dos de sus hitos seminales en el hospital de beneficencia que fundó Teresa Herrera en A Coruña: Aquí trabajó —como rectora, durante tres años, de la Inclusa que recogía, criaba e instruía a criaturas abandonadas por sus progenitores— Isabel Zendal, la única mujer del equipo médico de la Expedición de la Vacuna. Y de los 21 expósitos —entre 2 y 9 años— que llevaron la vacuna de la viruela hasta América, 4 procedían de la Casa de Desamparados (Madrid), 5 de la Inclusa del Hospital de los Reyes Católicos (Santiago) y 12 habían sido criados y educados bajo el amparo del coruñés Hospital de la Caridad.
En la época, no había más alternativa sanitaria que transportar el fluido vacunal en vivo. Estos críos, mediante trasvases de brazo a brazo —por parejas, y cada 10 días— y luego de tres meses de navegación, alcanzaron la proeza de arribar a tierra americana con reservas activas —en sus propios cuerpos— del antídoto que iniciaría la erradicación de una plaga que Donald R. Hopkins definió como «the most terrible of all the Ministers of Death»1.
Hospital de la Caridad en A Coruña, España.

La benefactora
Teresa Herrera Pedrosa nació en A Coruña, el 10 de noviembre de 1712; su muerte ocurrió el 22 de octubre de 1791. Al igual que el 97,8 % de las mujeres de su tiempo (censo de Floridablanca, 1787), no había pasado por la escuela. De hecho, en escrituras notariales, donde aparece Teresa como parte interesada, es constante el párrafo final «no firma por no saber». Con todo, aquellas mujeres analfabetas se las apañaron para sacar adelante a sus familias —y con ellas, a sus países—: llevaban el gobierno de la casa, cuidaban la huerta y los animales domésticos y vendían en el mercado —sin ser engañadas— los excedentes domésticos —un lechón, por ejemplo— para obtener mercancías de las que no podían autoabastecerse —telas, herramientas o combustible—. Y, como eficaces cuidadoras, se esmeraban en el aseo, la alimentación, los remedios y la atención de los familiares enfermos.
Fue Teresa una afortunada heredera de bienes que, en principio, no estaban destinados a ser suyos. La madre fue acumulando herencias tras la muerte de varios esposos, de dos hermanas y de tres hijos varones. A la muerte de la progenitora, las tres hijas que le sobrevivieron (Vicenta, Teresa y Josefa) pasaron a ser propietarias de siete casas en el casco urbano coruñés. También pasaron a ser dueñas de fincas de labradío situadas en el extrarradio, por las que
1. Traducción: «El más terrible de todos los ministros de la muerte».
En la época, no había más alternativa sanitaria que transportar el fluido vacunal en vivo. Estos críos, mediante trasvases de brazo a brazo —por parejas, y cada 10 días— y luego de tres meses de navegación, alcanzaron la proeza de arribar a tierra americana con reservas activas —en sus propios cuerpos— del antídoto (...)
Grabados 'El torno de los expósitos' (Anónimo) y 'Alejándose del torno', de Gustavo Dore.

Serie de fotografías relacionadas con la "Casa de Expósitos" o "Casa Cuna", un tipo de institución histórica dedicada a acoger a niños abandonados. También muestra un torno, un dispositivo giratorio utilizado históricamente para que las personas pudieran dejar a los bebés de forma anónima y segura en el interior de la institución.
percibían, cada año, 990 kilos de trigo, 157 de centeno, 30 de maíz y tres gallinas. La muerte de Vicenta y el ser Josefa «fatua —privada de entendimiento— de nacimiento», convirtieron a Teresa en administradora única de las rentas familiares.
La decisión de una mujer analfabeta de destinar, en 1789, su caudal hereditario a la fundación de un hospital de caridad fue coherente con una vida practicando la beneficencia. En su testamento de 1763 ya estaba escrito: «Es mi voluntad instituir como heredero de mis vienes (sic) al hospital de Nuestra Señora del Buen Suceso de esta ciudad». En la escritura de donación que Teresa Herrera hizo, en noviembre de 1789, se lee:
Siempre ha sido su intenzion fundar una obra pia de Hospital de Caridad, como haze algunos años lo esta practicando, teniendo en las piezas bajas de la Casa del Patín (que era su propia vivienda y de la hermana fatua) algunas pobres mugeres enfermas y sin medios para curarse ni poder sostenerse, a las quales les ponia sus camas y alimentaba de lo mas preciso. Habiendo sido y ser su animo de que esta obra pia sea perpetua, haze donacion yrebocable, para siempre xamas, de todos sus vienes, muebles y rayces, presentes y futuros, alajas y dinero y mas lexitimas subcesiones, a fabor de la Congregacion del Dibino Espiritu Santo y Maria Santisima de los Dolores, para que edifique un Hospital de Caridad.
En su testamento de 1763 ya estaba escrito: «Es mi voluntad instituir como heredero de mis vienes (sic) al hospital de Nuestra Señora del Buen Suceso de esta ciudad».
En la primera biografía publicada en 1909 sobre Teresa Herrera, Narciso Correal recuperó la memoria que los coruñeses guardaban sobre la benefactora:
Se le recuerda con el dictado injurioso de Teresa dos demos, [porque] caminaba de rodillas desde su casa a la iglesia de San Nicolás, para asistir a la misa matutinal. Dicen que este rasgo de misticismo practicábalo para tranquilizar su alma y redimirla de los enemigos que la poseían. Recuérdase también que, en su casa, sostuvo un hospital con el dinero que extraía de un tesoro que ocultaba en el patio de su casa.
Portada de la edición de mayo de 1980 de la revista Salud Mundial, publicada por la Organización Mundial de la Salud (OMS). Esta edición conmemoró un hito histórico significativo: la erradicación mundial de la viruela, una enfermedad devastadora que había afectado a la humanidad durante milenios.
De estas dos historias, la que difundieron los sucesivos biógrafos fue la de Teresa dos demos, sin mención alguna al tesoro oculto en el patio. Desvelar la primera permitía a estos cronistas mirar un poco por encima del hombro la actitud benefactora de Teresa Herrera Pedrosa. Ocultar la segunda evitaba a sus divulgadores que su credulidad fuese mirada un poco por encima del hombro de los lectores.
La vacuna en Colombia
Mientras Francisco Balmis —con seis ayudantes, entre ellos, la enfermera Isabel Zendal— cubrió la ruta del norte (Cuba, Guatemala y México), y Asia y América del Sur fue el territorio de vacunación para José Salvany (cirujano), Manuel Grajales (ayudante de cirugía), Rafael Lozano (practicante) y Basilio Bolaños (enfermero).

Susana Ramírez (La salud del imperio) reconstruye el periplo de la Expedición en tierras colombianas. Procedentes de la Guayra (Venezuela) y tras embarrancar a la altura de Barranquilla, los cuatro expedicionarios llegaron a Cartagena, en mayo de 1804. Tras dos meses de vacunaciones, el equipo médico partió hacia Santa Fe, vía río Magdalena. Luego de vacunar en Tenerife y Mompox, se dividieron —para cubrir más territorio— en dos partidas: Grajales y Robledo inocularon en Pamplona, Girón, Socorro, San Gil, Tunja y Vélez, mientras que Salvany y Bolaños llevaron el inmunógeno a las poblaciones ribereñas del Magdalena. En esta fase, quedaron establecidas Juntas de Vacunación en Cartagena, Mompox, Mariquita, Honda y Guaduas; además, desde Nares, se envió fluido vacunal, con dos niños, a Medellín.
Se tiene registrado que después de tres meses (desde diciembre de 1804) de permanencia de los expedicionarios en Bogotá, hubo 56.327 vacunaciones. Cuando partieron —en marzo de 1805— desde la capital de Nueva Granada hacia el sur, formaron —de nuevo— dos grupos: Grajales y Bolaños, por las montañas del Quindío, pasaron por Neiva y La Plata; Salvany y Lozano cubrieron Ibagué, Cartago, Trujillo, Llano Grande, la provincia de Chocó y el Real minero de Quilichao. A finales de mayo, los dos grupos, que habían confluido —según lo pactado— en Popayán, emprendieron ruta hacia Quito: Salvany y Lozano fueron por la sierra, siendo Pasto su última parada colombiana; mientras que Grajales y Bolaños, que fueron por la costa rumbo a Guayaquil, pasaron por Tumaco y La Tola.

La salud mental y una nueva ciencia del hombre
Por Alfonso Rubio*
Fotografías e ilustraciones: El Bando Creativo
«Empobrecerse el hombre para enriquecer el objeto que él crea: esta es la esencia de la enajenación».
Erich Fromm
«El que no pierde la razón por ciertas cosas es que no tiene razón alguna que perder».
Gotthold Ephraim Lessing
Nos estamos habituando a escuchar, en el ámbito sanitario y hasta en el doméstico y el informativo de los medios de comunicación, asuntos relacionados con la salud mental. El narcisismo, la egolatría, la ansiedad, la depresión, la esquizofrenia, los pensamientos suicidas, la megalomanía y hasta la psicopatía, como trastornos mentales, son diagnosticados cada vez con mayor frecuencia, y afectan la capacidad de relacionarse con los demás y funcionar diariamente.
Pero los problemas de salud mental en el mundo moderno vienen de antes, y a ellos se dedicó Erich Fromm. Su libro La patología de la normalidad (2024) reúne lecciones, conferencias y artículos escritos por él en distintos momentos de las décadas de los cincuenta, sesenta y setenta del siglo XX. Su primera parte («Patología de la normalidad del hombre actual», 1953) define el concepto de salud mental,
* Miembro de la Fundación Hispanoamericana. Licenciado en filología hispánica y doctor en sistemas de información y documentación de la Universidad de Zaragoza, España.

analiza aspectos como el del «sentido» en la cultura y la enajenación como enfermedad del hombre en la sociedad. Se trata de la mentalidad del hombre moderno que comienza a desarrollarse después del periodo de las guerras mundiales, y cuyos problemas de salud psíquica vienen agudizándose hasta nuestros días.
Serán, fundamentalmente, los escritos que componen esta primera parte, más el escrito de la tercera («La ciencia humanista del hombre», 1957), los que nos sirvan para orientarnos en algo que es sentido con intensidad en nuestra vida cotidiana: la incapacidad de las personas para relacionarse por sí mismas con la realidad.
Las estadísticas referentes a los gastos mundiales en asistencia psiquiátrica son alarmantes, incluso en los países más acomodados en su vida burguesa y seguridad económica. Si la salud mental es la adopción de los hombres a las formas de vida de una concreta sociedad, las estadísticas demuestran la imposibilidad de esa adopción. Dentro de un consenso socialmente establecido, podríamos decir que esta definición es objetiva y damos por entendido que toda sociedad es normal, que el enfermo mental es quien se desvía de una personalidad favorecida por la sociedad, y que la psiquiatría tiene el objetivo de adaptar al individuo al nivel de un hombre medio que no perturbe el tejido social; adaptar al individuo a unas instituciones (culturales, educativas, religiosas, políticas, administrativas) que forman un tipo de personalidad que quiera hacer lo que debe hacer.
Tenemos lo suficiente para comer, beber, dormir y contar con seguridad ciudadana; la vida no representa ningún problema especial, y es justo entonces cuando comienza el problema de encontrar solución a la existencia ante su limitación, la necesidad de poder dar sentido a la vida,
Las estadísticas referentes a los gastos mundiales en asistencia psiquiátrica son alarmantes, incluso en los países más acomodados en su vida burguesa
y seguridad económica.
utilizando nuestros empeños en ocupaciones distintas a lo que nos mantiene vivos. Es de esta necesidad, precisamente, de donde procede la búsqueda de asistencia psiquiátrica, la búsqueda de un sistema de orientación, como la religión o la búsqueda de algo a lo que adherirnos. Con frecuencia, los más exigentes en la búsqueda de sentido padecen neurosis y psicosis, es decir, crean su propia religión profética. Siempre cabría la duda sobre las definiciones que podemos dar a la «cordura» y la «locura», pues cuando el punto de vista de nuestra particular forma de pensar no coincide con la considerada normal, se nos puede calificar de locos o neuróticos.
Nos ha invadido el ideal de la pereza total; lo mejor será que un día no tengamos que hacer nada. El consumo o el placer de ganar dinero se ha convertido en un fin en sí mismo; hay una reducción general de la intensidad de sentimiento, cercana a la depresión, salvo para quien se deleita con el facilismo de la ganancia material, y mejor si esta llega sin mover un dedo.
Formamos, como docentes, personas sin valentía, con miedo a ser libres, orientadas hacia el objetivo del conformismo. Física, mental y espiritualmente nos sentimos inseguros y proyectamos inseguridad en los demás. Intercambiamos palabras sin compartir realidades, lo hacemos

solo para ocultar el vacío de la comunicación y la falta de estímulos afectivos. Posiblemente, el fin de nuestro desarrollo psíquico sea el de ser capaces de soportar esta inseguridad, no solo la de ahora, la política y social de nuestros agitados y beligerantes días, también la inseguridad de la manera en que nos relacionamos.
La arrogancia, la insensatez, la soberbia y el abandono de la razón son manifestaciones de la incapacidad del hombre de relacionarse por sí mismo con su realidad y la realidad de sus semejantes. Manifestaciones de la imposibilidad de ser objetivos o humildes para ver el mundo tal como es, o de vernos tal como somos, sin que ideas o intenciones desfiguren la realidad. Somos incapaces, en definitiva, de relacionarnos con el estado de ánimo que asiste hoy en día a la sociedad.
El problema más grave de la salud mental es el de la propia enajenación o la enajenación de nosotros mismos, de nuestro mundo interior y exterior: somos unos extraños para nuestra propia conciencia, y el mundo exterior nos es ajeno. Hemos perdido el contacto con todas las realidades (sentimientos, personas, naturaleza), excepto con una, la realidad de la industria, el negocio y la rutina social, es decir, la realidad que nos pone a punta de caramelo al adulador, el lambón, quien trata de quedar bien con todo el mundo, el servil, lisonjero y zalamero, que no falta en las instituciones públicas.
Nos relacionamos con todo lo que «produzca» o nos dé beneficios materiales, pero no con las realidades esenciales de nuestra existencia humana, a las que tenemos miedo, incluso en los medios artísticos, donde la banalidad opera
Posiblemente, el fin de nuestro desarrollo psíquico sea el de ser capaces de soportar esta inseguridad, no solo la de ahora, la política y social de nuestros agitados y beligerantes días, también la inseguridad de
la manera en que nos relacionamos.
como sentido común. Uno encuentra tatuajes en el cuerpo que dicen «Love», que dicen «Te quiero» y, realmente, no significan que quienes los posean estén ofreciendo amor o sean queridos; significan, más bien, una necesidad de ello. Nos relacionamos con las cosas por su forma de ser producidas y funcionar en nuestra economía, las experimentamos en abstracto y solo por su valor de cambio y no de uso.
Estamos relacionados con una abstracción, no con el amor, el odio, el miedo, la duda, la amistad. Es decir, no estamos en contacto con nada ni con nadie, vivimos en un vacío que llenamos con palabras, con estadísticas, con rutinas. Y es precisamente este estado de abstracción el que tiene terribles consecuencias para la salud mental. Tal vez por ello, con el optimismo, la claridad y el empleo de una terminología propia de nuestra cotidianidad con que se expresa Erich Fromm, la alegría, la vivacidad y la felicidad dependan de cuánto contacto tengamos con la realidad de nuestros sentimientos y la realidad de nuestros semejantes, sin entender a estos como abstracciones que podamos considerar de la misma manera que a los objetos del mercado.

Fromm responde a la pregunta de qué es realmente bueno para la salud mental y qué hace enfermar al hombre. Lo bueno para que el actual régimen económico funcione resulta ser nocivo para conservar la salud mental del hombre. Lo que nos conduce al éxito social atenta contra el bienestar emocional y, por ello, lo normal es sospechoso de ser la manifestación de una evolución enfermiza. Desarrolla un concepto clínico de la enajenación y expone sus fenómenos y consecuencias. Llama «patología de la normalidad» a eso que ya no se ve como algo anormal, es decir, a la anulación y la depreciación del individuo y su dependencia del mercado.
Hacemos depender nuestra vida de un sentido de seguridad psíquica y, ciertamente, nuestro futuro depende de que la conciencia de la crisis actual pueda motivar a los estados y a los hombres más capaces a ponerse al servicio de la humanidad, de una ciencia del hombre que vuelva a hacer de este el núcleo de su interés.

Lo que nos conduce al éxito social atenta contra el bienestar emocional y, por ello, lo normal es sospechoso de ser la manifestación de una evolución enfermiza. Desarrolla un concepto clínico de la enajenación y expone sus fenómenos y consecuencias.

Una ciencia que se ocupe de recuperar al hombre, de ciertos intereses, esencialmente los que han interesado a la tradición religiosa y filosófica humanística: la idea de la dignidad del hombre y de sus capacidades expansivas de amor y razón; y una ciencia que se base en nuestra situación histórica: la quiebra del sistema tradicional de valores, el incremento desenfrenado y desorganizado de la actividad puramente intelectual y técnica (sin verdadero fundamento humano) y la consiguiente necesidad de encontrar un centro racional para establecer y mantener los valores de ese histórico humanismo.
Algunas cuestiones lo impiden: la pérdida de un concepto del hombre como un ser determinado, no solo biológica, sino también psicológicamente, no como un soporte sobre el cual cada cultura escribe su propio texto, y la dificultad de demostrar la objetividad de los valores humanos. Pero los objetivos deben mantenerse, y el estudio del hombre debe ser impulsado y dirigido por los problemas en que la historia actual se encuentra, problemas que ella misma produce e incomodan a la salud mental.
Para ello, Erich Fromm propone algunos frentes de estudio. El estudio de métodos adecuados a la ciencia del hombre, del concepto del hombre y de la naturaleza humana, de sus valores como fundamento de la misma esencia del hombre, de su destructividad y anulación de los otros, de su creatividad, de la autoridad, de los supuestos psicológicos del orden democrático, del estudio de la enseñanza como sistema que pueda pasar de lo puramente intelectual al terreno de la experiencia significativa y del estudio de la historia como evolución del hombre.
Salvemos, entonces, a las palabras, a los discursos, de su vanidad, de la vacuidad académica, endureciéndolas con la verdad, porque es, como diría María Zambrano (1934), «tras de lo que corre, aun sin saberlo, quien de veras escribe».
Referencias bibliográficas
Fromm, E. (2024). La patología de la normalidad. Paidós. Zambrano, M. (1934). Por qué se escribe. Revista de Occidente, tomo XLIV, 318. https://javierbrolo.wordpress.com/wp-content/uploads/2012/12/ por-que-se-escribe-maria-zambrano.pdf

El impacto del cambio climático en la
biodiversidad global
Por Germán Alfredo Martínez Marcos*
Ilustraciones: Archivo personal del autor
Introducción
El cambio climático es uno de los mayores desafíos ambientales del siglo XXI, afecta ecosistemas y especies en todo el mundo. La alteración de temperaturas, el incremento de fenómenos extremos y la modificación de hábitats naturales ponen en riesgo la biodiversidad y el equilibrio ecológico. En este artículo, exploraremos cómo el cambio climático está transformando la vida en el planeta, y qué medidas pueden tomarse para mitigar sus efectos.
La alteración de temperaturas, el incremento de fenómenos extremos y la modificación de hábitats naturales ponen en riesgo la biodiversidad y el equilibrio ecológico.
* Cónsul honorario de España para el Valle del Cauca y Cauca, profesional en Ciencias Militares y especialista en Derecho.

Efectos del cambio climático en la biodiversidad
El aumento de la temperatura global y los cambios en los patrones climáticos impactan directamente la fauna y flora de distintas regiones. Algunos de los efectos más notorios incluyen:
Alteración de hábitats: La destrucción de ecosistemas, debido al derretimiento de glaciares, la desertificación y la pérdida de selvas tropicales, reduce el espacio vital de muchas especies.
Fenómenos extremos: Huracanes, incendios forestales y sequías más frecuentes ponen en riesgo poblaciones animales y vegetales.
Migración forzada: Muchas especies deben trasladarse a nuevas áreas en busca de condiciones favorables, lo que puede generar conflictos con otras poblaciones, o incluso llevarlas a la extinción.
Reducción de recursos naturales: La disponibilidad de agua y alimentos disminuye, lo cual afecta la cadena alimenticia en ecosistemas terrestres y marinos.

Estrategias de mitigación


Para enfrentar los efectos del cambio climático y preservar la biodiversidad, es fundamental implementar soluciones efectivas. Algunas acciones clave incluyen:
Protección de áreas naturales: La conservación de bosques, selvas y océanos es esencial para garantizar hábitats seguros para distintas especies.
Transición a energías limpias: Reducir la dependencia de combustibles fósiles disminuye la emisión de gases de efecto invernadero, principales responsables del calentamiento global.
Regulación de la actividad humana: Promover prácticas sostenibles en la agricultura, pesca y urbanización contribuye a reducir el impacto ambiental.
Educación y concienciación: Fomentar el conocimiento sobre el cambio climático y sus efectos es clave para impulsar acciones individuales y colectivas.
Conclusión
El cambio climático representa una amenaza significativa para la biodiversidad global. La aceleración de sus efectos obliga a la humanidad a tomar medidas urgentes para proteger los ecosistemas y garantizar la supervivencia de numerosas especies. La colaboración entre gobiernos, organizaciones y ciudadanos es esencial para frenar el deterioro ambiental y construir un futuro más sostenible para todos.

Hogar, casas y afectos
Una investigación-creación desde el colectivo familiar
En memoria de Amanda Gómez Díaz
Por Romario Paz Gómez*
Ilustraciones: Archivo personal del autor
Este
proyecto investigativo-creativo
surge de la necesidad de explorar la noción de hogar y familia desde una perspectiva íntima.
Introducción
El hogar es, más que un lugar físico, un entramado de afectos, memorias y vínculos que configuran la identidad personal y colectiva. Este proyecto investigativo-creativo surge de la necesidad de explorar la noción de hogar y familia desde una perspectiva íntima, donde los materiales, los gestos y las relaciones cotidianas se convierten en dispositivos de enunciación artística. A través de la pintura, la escultura, el dibujo y la instalación, se busca entender cómo las experiencias familiares pueden traducirse en formas, texturas y símbolos que dialogan con lo social y lo político.
* Maestro en Artes Plásticas, gestor y mediador cultural, con estudios en educación, muralismo, tecnología y producción audiovisual.
La casa y el hogar
La casa, entendida como espacio arquitectónico, no basta por sí misma para constituir un hogar. El hogar se edifica a partir de los afectos, de los gestos mínimos que construyen vínculos y de la memoria compartida. En este sentido, la obra explora la materialidad como vehículo de significados: el cemento como representación del trabajo de mi padre, el tejido como gesto afectivo de mi madre, y los objetos acumulados como huellas de la vida cotidiana. Cada pieza se convierte en un fragmento que da cuenta de cómo se construye simbólicamente el hogar en contextos atravesados por la precariedad y el deseo de estabilidad.
El cuerpo propio y el de los padres se sitúan en el centro de esta investigación. Experiencias compartidas, como cirugías, fragilidades físicas y labores diarias, se transforman en metáforas visuales. La cadera —como hueso, como sostén y como lugar de trauma— se convierte en símbolo de unión entre padre e hijo, al tiempo que refleja vulnerabilidades y resistencias. Estas corporalidades, representadas en óleo, grafito o cemento, establecen un puente entre lo íntimo y lo colectivo.

La práctica artística no solo registra afectos, sino que los activa, los resignifica y los transforma en posibilidades de encuentro.
Lo cotidiano como archivo
La memoria familiar se materializa en objetos: herramientas de construcción, tejidos, fotografías, utensilios de cocina. Estos elementos, aparentemente comunes, se resignifican al ser llevados al espacio artístico. La acumulación de objetos en la casa familiar se convierte en metáfora de un archivo vivo, donde cada cosa guarda un relato afectivo y revela tensiones sobre el habitar en condiciones de carencia. El arte, en este sentido, opera como un dispositivo que organiza, interpreta y expone la vida cotidiana.
El proyecto reconoce a la familia como un tejido en constante construcción. Cada miembro aporta gestos, emociones y silencios que conforman un relato colectivo. En este proceso, el dibujo, la pintura y la escultura se convierten en catalizadores de diálogo, sanación y reconocimiento mutuo. La práctica artística no solo registra afectos, sino que los activa, los resignifica y los transforma en posibilidades de encuentro.
Asimismo, la experiencia de lo racial y la pertenencia a una identidad afrodescendiente atraviesan la investigación. Lo afectivo se vincula con la memoria oral, la transmisión de saberes y las prácticas de resistencia cultural, ampliando la noción de hogar hacia una dimensión comunitaria.
Referentes y diálogos
Este proyecto dialoga con prácticas artísticas que han problematizado la familia, el trabajo y la memoria desde perspectivas críticas. Obras como El barrio, del colectivo Los Carpinteros, las fotografías de LaToya Ruby Frazier y las animaciones de William Kentridge, entre otras, han permitido ampliar el marco de referencia y situar la propuesta en un horizonte donde lo personal se conecta con lo social y lo político. La elección de materiales, como el cemento, la arcilla o el tejido, responde a esa búsqueda por articular el ámbito íntimo con el contexto histórico y cultural.
Más allá de una reflexión individual, este proyecto plantea la posibilidad de comprender la creación como una casa en sí misma: un espacio de encuentro donde las memorias, los afectos y los cuerpos dialogan con el presente. La investigación-creación se propone como un ejercicio abierto y en permanente construcción, en el que el hogar se revela no solo como un lugar de residencia, sino como un territorio simbólico que resiste, acoge y proyecta nuevas formas de pertenencia.

La investigación-creación se propone como un ejercicio abierto y en permanente construcción, en el que el hogar se revela no solo como un lugar de residencia, sino como un territorio simbólico.
Un viajero interior
Por Henry Joya Pineda*
Salamanca: Puentes hacia adentro
Recorrí las calles antiguas, y cada piedra me habló en susurros olvidados.
El otoño tendía su último velo, y el invierno, en la brisa, murmuraba su inevitable llegada.
Bajo el cielo quebradizo, los muros centenarios no solo sostenían el peso de los siglos, sostenían también el eco de mis preguntas.
¿Qué es este mundo que se resquebraja?
¿Dónde hallaré refugió sino en mí mismo?
El puente romano, firme en su herida, me enseñó que hay estructuras que resisten no por su fuerza, sino por su memoria.
Las catedrales, desbordadas de silencio, me recordaron que la fe no es certeza, sino un diálogo perpetuo entre el vacío y el deseo.
Y en las calles, donde el tiempo no es más que polvo danzante, entendí que la verdadera guerra no es la que afuera truena, sino la que dentro tiembla.
La que cada alma libra consigo misma, entre el miedo a caer y el anhelo de levantarse.
Quizá no haya respuestas. Quizá nunca las hubo.
Pero en el leve paso sobre las piedras de Salamanca, en el crujido del otoño, en el frío que promete noche, pero también renovación, algo en mí susurra:
Sigue andando.
Sigue preguntando. Porque en el movimiento de tu propia búsqueda, se mueve todo.

* Abogado de la Universidad Externado de Colombia, con especialización en Derecho Administrativo. Un viajero interior, celebra en sus versos el movimiento de la vida, invitando a mirarse desde el tiempo del no tiempo.

Ecos de la caverna

Venimos al mundo envueltos en misterio, no solo carne y hueso, sino luz que atraviesa el umbral invisible de lo eterno.
Somos latido primero, chispazo divino en la danza microscópica de dos células que se reconocen. Ahí comienza el milagro.
A través del portal sagrado-la matriz de una mujerse abre la puerta al mundo físico, y cada alma, envuelta en su frágil envoltorio, asoma al gran teatro de la vida.
¿No es acaso esa matriz una caverna luminosa? ¿Y no somos nosotros sombras al principio, esperando la luz que nos revele?
Pero si olvidamos ese origen, si dejamos de preguntarnos quiénes somos, la pregunta se borra, y con ella también se diluye la respuesta.
Entonces, nuestra existencia se adormece, nos volvemos reflejos sin fuente, voces sin eco.
Y no vemos el mar que nos llama, no sentimos el ritmo de la danza cósmica que nos invita -a cada instantea navegar más allá de lo visible, a volver a casa, adentro.



La tierra que me vio nacer
De niño, conservo imágenes, sonidos de Cali -mi tierra de origen-, la calidez del valle, la luz que se filtra entre los árboles y la música que emerge en las horas calurosas del día, cuando el aire vibra con el canto lejano de los pájaros y el aroma de los guayacanes se mezcla con el respiro de las flores que los adornan.
El aroma de los guayacanes no grita, susurra. Es un perfume tenue que se funde con el sol del mediodía, con la tibieza del aire que reposa entre sus ramas florecidas.
Tiene algo de savia y de polvo dorado, como si el árbol sudara luz.
Y en la tarde, cuando el calor cede, su fragancia se deja acompañar por el olor de la tierra caliente que empieza a enfriarse, un aliento vegetal que recuerda al pasto recién cortado y al aroma de la lluvia sobre la tierra.
Luego, al caer la tarde, una brisa suave recorre la ciudad como un suspiro que alivia, como una caricia que recuerda que incluso el calor tiene memoria.

Culturales 2025 Actividades
Marzo
Sfera Duo






Daniela Trujillo y Alejandro Valencia
Núria Roca de Arabia, Juan Camilo Rojas y Daniela Trujillo.


La culpa es de los amigos





Jesús Abrahan Pacheco
Fabián Martínez
Alejandro Restrepo

Estudiantes participantes del taller de cine

Historias de la Bernardi




Isabela Prieto Bernardi
Mayo
Clase de Baile en Inglés
Taller de baile en inglés para estudiantes con el experto bailarin
Toshihiko Nakazawa

Toshihiko Nakazawa (izq.) con uno de los participantes





Concierto Makoto Yoshida






Izquierda a derecha Makoto Yoshida, Mercedes Ayako Nakata, Lisa Kida, Juan Sebastían Collazos y Lina Marcela Giraldo Arango.

Exposición obra en Construcción







Artista: Romario Paz

Muestra de cine español
Presentada por la Embajada de España en Colombia

Junio
Cine Foro


Director de cine foro: José Alcides Urbano






Viaje cultural entre música y poesía

Un recital ideado por la pianista Francesca Maggini con el actor Krish Benvenuti







X Edición del Festival
Internacional de Música de Cámara Santiago de Cali 2025
Bogotá Piano Trío conformado por los músicos Mauricio Arias-Esguerra (piano), Juan Carlos Higuita (violín) e Ivan León (cello)




Blues & Folk Septiembre












Camerata Orquesta Filarmónica de Cali






Celebración de Santiago Apóstol
Patrón de España








Misterios de bolsillo








Exposición "Interacciones" Octubre
Alba Lucía Solorza
Maestra en artes plásticas



Arriba de izquierda a derecha: Maestra Francesa Maggini, Núria Roca de Arabia, Alba Lucía Solorza, Alexander Sing, Krish Benvenuti y Altair Cardona.








Lina Marcela Giraldo, Alba Lucía Solorza y Núria Roca de Arabia.


Taller Interaciones










Su Majetad el Tango
Bailarines de tango: Cristhian López y Diana Giraldo


Músicos:
Alejandro Calero (voz tenor)
Lelio Olarte (violín)
Jorge Morán (violonchelo)
Laura Rosales (piano)



Piano Univalle Noviembre

Dúo Bogotanísimo, conformado por Myller Verano en el piano y José Portilla en la flauta traversa.







Día de la Hispanidad
Aniversario Colegio Hispanoamericano




Spinto Canto Lírico
Rafael Ignacio Ordóñez Presidente Fundación Hispanoamericana















Mesa presidida por el señor Fernando Góngora Zurro, reprentante de la Embajada de España en Colombia.

Premio Hispano a las Artes


















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