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Familia 2018 - Número 12

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We are not good, until we all are good

Colección de formación familiar Año 4 - Número 12

www.alpamayo.edu.pe

Las “tres des” para que tu matrimonio funcione “Diálogo, Delicadeza y Dios”. El significado de esas tres palabras dentro del matrimonio puede ser decisivo para alcanzar la felicidad.

U

n consejo para celebrar las bodas de oro matrimoniales: Las “tres des”: diálogo, delicadeza y Dios. Nos parece muy útil y práctico compartir con ustedes las siguientes ideas:

Diálogo

Por diálogo seguramente se entenderá como comunicación. Algo de lo que se habla mucho y que tan difícil parece resultar cuando se limita a entender que se trata de hablar. Para que haya una buena comunicación en el matrimonio parece necesario un desarrollo común que compartir, un proyecto que incluya valores comunes, creencias, sentido de la vida. También hace falta que exista confianza mutua y conocimiento del otro. Es importante mostrar que tú me importas, que eres lo primero en mi vida, que me ilusiona nuestro matrimonio, que deseo hacerte feliz y que nunca abandonaré esta aventura.

Delicadeza

La delicadeza es algo pequeño pero imprescindible para ser feliz en el matrimonio, y en general en la vida. Supone cuidar los detalles, mostrar aprecio, nunca olvidar la dignidad del cónyuge, ponerle por encima, portarse como una dama o un caballero. Frente a la moda de la espontaneidad debe imponerse la moda de la educación y el cuidado de las formas, sin afectación, con naturalidad. La delicadeza en el trato no es solo para los momentos de relaciones sociales, también es para aquellos de intimidad de la pareja. Deberá ser el ADN del comportamiento.

Dios

Siempre del lado de tu familia

Y por fin, Dios. ¡Qué importante es compartir una

“visión trascendente de la vida”!, sentirse ambos hijos de Dios y sujetos de esa dignidad. Cuántas complicaciones se desvanecen cuando se les da un sentido trascendental. Poner a Dios en medio del matrimonio no supone que no existan dificultades, arideces; sino que ayuda a darle sentido a todo. Decíamos al principio que es importante que la pareja sea lo primero en la vida del cónyuge; pero en realidad, el primer lugar lo debe ocupar Dios. Así, las cosas estarán en orden y los dos saldrán ganando. Fuente: Adaptación, Anibal Cuevas

“El sano ocio supone que la mamá y el papá jueguen con su hijos. Entonces, el sano ocio tiene que ver con la dimensión lúdica, que es profundamente sapiencial. El libro de la Sabiduría expresa que, en su sapiencia, Dios jugaba”. Papa Francisco.


¿Comparar a los hijos o diferenciar sus habilidades? Algunas reflexiones que nos permitirán pensar mejor en las habilidades concretas de cada uno de nuestros hijos en función de los niños o adolescentes a su alrededor.

Cómo trabajar el aprendizaje

William Murphy, Middle School Coordinator - Counselor Colegio Alpamayo

E

s inevitable que en la escuela haya algún tipo de comparación entre los alumnos. Para ser seleccionados para el equipo de fútbol, en la feria de ciencias, el que expone en la presentación del grupo, etc. Se deben dar comparaciones para llegar a estas conclusiones. En el colegio, no podemos permitir que estas comparaciones interfieran con los aprendizajes y experiencias de cada uno. Sabemos que, para llegar a una buena experiencia de aprendizaje tenemos que activar algo dentro de cada uno de nuestros alumnos y llevarles a sus metas de acuerdo a sus necesidades. Sin embargo, en el colegio y en casa, es inevitable que los chicos se comparen con el alumno “ideal” y nosotros como padres no estemos ayudando. Muchas veces queremos que nuestros hijos sean ideales desde ya. No pensamos en las dimensiones y cualidades que tienen como individuos. Descartamos esa individualidad porque los estamos comparando con lo que están haciendo los demás. La sociedad está inundada por promedios. En su libro “The End of Average: How we Succeed in a World that Values Sameness”, Ted Rose trata de replantear nuestra forma de ver el valor que damos al promedio.

Hay un daño en medirse por la expectativa dada por el promedio. Rose explica en su libro la teoría ergódica, que es la asunción de que el patrón promedio prevé a las acciones del futuro. Es decir, un alumno promedio obtiene un mínimo de 13 en su clase de matemática, entonces mi hijo va a obtener 13. Al verlo de esta manera, es evidente que la suposición está mal planteada. Cuando comparamos a nuestros hijos con sus compañeros o con sus primos hermanos, estamos quitando sus identidades e individualidades, porque la realidad es que cada uno es único. La idea de un sistema nacional de educación viene de la necesidad de preparar trabajadores para un mercado laboral industrial. Según Rose, cuando la economía global dio su giro hacia la industrialización, la educación obligatoria debía preparar gente para este mundo. En la creación de un sistema nacional, decidieron no crear espacios para artistas, filósofos, escritores, poetas, sino enseñarles a “hacer en una forma perfecta lo que hacen sus papás en una forma imperfecta”. Mientras la economía y el mercado laboral han cambiado en las últimas décadas, la educación y nuestra forma de educar se quedaron atrás. Al comparar, podemos estar generando en nuestros hijos más estrés, menos autoestima, miedo de tomar riesgos y peor comunicación con ellos.

• El disfrute Los niños aprenden mejor con emociones positivas. Se necesita tranquilidad y quitar la presión. Es necesario que el disfrute acompañe al aprendizaje. Evidentemente, cada ser humano disfruta de una determinada manera, pero si encuentra ese punto de emociones positivas, el aprendizaje se grabará en la memoria por mucho más tiempo. • El juego Si eres capaz de crear dinámicas y actividades que se desarrollen a través del juego, el proceso de aprendizaje se hará de forma mucho más sencilla. No se trata de jugar por jugar, sino de una metodología desde la que no se sienta el aprender desde el aburrimiento sino que la dinámica de juego sea la base misma para captar la atención de los alumnos. • La curiosidad Es cierto que la curiosidad de un niño se activa en segundos mientras que la curiosidad de un adulto es más exigente, pero en el momento en que se consigue que esta se despierte, es muy poderosa en ambos. • El poder del cariño Tanto para adultos como para niños que están en proceso de aprendizaje hace más “una gota de miel que un barril de hiel”. El hecho de ser paciente con las personas, el tratarles con respeto y con mucho cariño, puede facilitar el proceso de aprendizaje y ser mucho más efectivo a largo plazo.


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