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Familia - 2019-3

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We are not good, until we all are good

Colección de formación familiar Año 5 - Número 17

www.alpamayo.edu.pe

¿Cómo vamos con las habilidades sociales?

Profesor José Daniel Materán Rodríguez

S

Siempre del lado de tu familia

on muchas las definiciones que podemos encontrar de habilidades sociales. He leído varios libros al respecto y dictado este curso en varias ocasiones. Particularmente, este año en Alpamayo, hemos hecho las coordinaciones necesarias para hacer este curso lo más vivencial posible. A medida que lo voy desarrollando, me voy convenciendo, cada vez más, de la importancia del cultivo, desde la más tierna infancia, de una sólida formación humana. A través del curso, podemos ver en cada alumno la familia a la que pertenece, los valores que recibe y que ha recibido y cómo muchas de las habilidades sociales que tratamos de enseñar, en algunos casos, no son más que un refuerzo, algo que ya practica y realiza continuamente, de manera consciente o inconsciente porque lo ha aprendido o lo está aprendiendo en casa. A propósito, me gustaría rescatar dos teorías muy interesantes, que además nos sirvieron para comprender la finalidad de estas habilidades. La teoría social, o por imitación, del psicólogo Albert Bandura y la del aprendizaje significativo de David Ausubel. En resumen, el primero pregona la importancia enorme que tiene en la vida, sobre todo durante los primeros años, el aprendizaje por imitación y el modelado como forma concreta de aprender una conducta, y el segundo, me enseñó cómo el aprendizaje se construye a base de una información nueva junto con la que ya se posee. Se trata, por lo tanto, de entender, en primer lugar, que los niños van aprendiendo estas habilidades en gran porcentaje por imitación de sus padres y profesores -son con quienes pasan la mayor parte del tiempo,

sobre todo en la niñez y adolescencia-, como también de su propia experiencia de vida y práctica cotidiana. A mayor exposición de dichas habilidades, mayor será su porcentaje de modelado e interiorización. Ya lo decía Ausubel en su libro, Adquisición y retención del conocimiento: “El factor más importante que influye en el aprendizaje es lo que el alumno ya sabe”. La invitación es ayudar cada día a nuestros hijos y estudiantes a adquirir la capacidad de escuchar entendiendo la gran diferencia entre oír y escuchar, ya que lo segundo va más unido a la empatía. Esta es otra gran habilidad que si la aprendemos y aprehendemos (hacerla nuestra) nos podría ahorrar muchas molestias. El respeto, la cortesía, la credibilidad, la paciencia y la tolerancia, el control de las emociones y la comunicación asertiva son algunas de las habilidades más importantes a trabajar desde lo más temprano posible. Son muchísimas las habilidades sociales que podemos aprender y enseñar. Una gran parte de los especialistas prefiere llamarlas “habilidades blandas”, y con razón porque siempre se puede mejorar en ello. Se cuentan alrededor de 46 de estas habilidades, aproximadamente. Es decir, entendiendo las habilidades duras como aquellos conocimientos o destrezas sobre un o unos temas o materias en específico, las blandas son las asociadas al comportamiento de la persona, su desempeño social, liderazgo, manejo emocional, relaciones interpersonales y el trabajo en equipo, entre otras. En la medida en que vamos enseñando tenemos que ir aprendiendo, y esta es la mejor forma de hacer esto último, dando primero ejemplo. El objetivo final es que dichas habilidades realmente se conviertan en esas estrategias que ayuden a resolver situaciones personales y sociales de manera efectiva. Por tanto, cabe prestar especial atención al título ¿cómo vamos los adultos con las habilidades sociales?


Un chapuzón, el asombro y un martillo Asombrarse y disfrutar de la realidad, ser consciente de cómo comportarse de acuerdo al lugar y a las personas con las que se está y tener un corazón solidario. Guillermo Mayurí Aguilar Director de Comunicaciones Colegio Alpamayo

He viajado, tanto dentro del Perú como al extranjero, con alumnos de distintos grados de Alpamayo. Durante esos viajes, he conseguido comprobar ciertos puntos claves en la educación que nuestro colegio imparte a los alumnos y que pienso que los padres pueden tener en cuenta y ayudar en su desarrollo. El primero de ellos es la relación entre el agua y los muchachos. No existe piscina, lago, río, lluvia o catarata que no los asombre. Alguna vez, hemos estado muy justos de tiempo y hemos dicho: “Bueno, 10 minutos de piscina”. En un abrir y cerrar de ojos, ya estaban todos dentro. Algunas personas pensarán que esto es una regla general, pues no. En la otra cara de la moneda, he visto muchos adolescentes cambiar el refrescante momento por una pantalla de celular. “No hay nadie que compre una tableta o un teléfono inteligente a sus hijos pensando que con esto «se harán daño», afirma Catherine L’Ecuyer, en su libro Educar en la realidad. Lo que llama la atención es el cómo un adolescente obtiene el celular. El 40% de ellos lo tiene por herencia no programada. Es decir, alguien en la familia lo cambió por uno más moderno y el antiguo pasa a manos del adolescente. Sin reglas, sin horario, sin control. Es ahí donde se deben encender las alarmas. Existen muchas realidades que justifican la entrega de un celular a un adolescente, pero esta debe ser conversada, normada y monitoreada. Debemos educar a nuestros hijos en el asombro, que les sorprenda todo lo que les rodea, educarlos en realismo, y al ver cómo la naturaleza los deslumbra, lo estaremos logrando. Unasoleadamañanadedomingo,fuimosamisa en Washington. Al ser un grupo grande, me quedé al final de la fila. Fuimos llegando e ingresando a la parroquia cuando estaba empezando la misa. Algunos se detenían antes de entrar para secarse el sudor, reponerse un poco y entrar más cómodos. Al finalizar, un norteamericano se acercó y me preguntó, asombrado, quiénes éramos. Le expliqué que un colegio del Perú en un viaje de graduación. Se quedó sorprendido, nos felicitó porhabersidotanrespetuosos.Cincuentachicos ingresando a una misa que acababa de empezar y

nosehabíasentidoniunapizcadedesorden.Esta historiaseharepetidoenrestaurantes,hoteles, metros y museos en tantos viajes a Ica, Cusco, Ayacucho, Tarapoto, Colombia, Nueva York... Esto es ya una costumbre: siempre hay una o varias personas que se acercan y nos felicitan por el orden y la naturalidad con la que se comportan nuestros alumnos. Podría pensar el que lee estas líneas que los chicos a lo mejor carecen de alegría. Pues, les comento que alegría es lo que les sobra y, a manera de ejemplo, les cuento que en el Nationals Park, un estadio de béisbol para 40 mil personas, estábamos viendo el juego, y en cuanto se puso emocionante, comenzamos a alentar a los Nationals y terminamos proyectados en la pantalla gigante del estadio. Cuando nos fuimos, no había espectador que no se nos acercara para felicitarnos por el apoyo y la alegría que le habíamos dado a su equipo. ¿Por qué sucede esto? Porque los alumnos de Alpamayo siempre saben en dónde están y comportarse de acuerdo a la circunstancia. Alpamayo es un colegio que trabaja sobre la motivación trascendente. “Esta se construye sobre la base interna, y se refiere a una motivación de servicio, de contribución a los demás. En la motivación trascendente, el niño no solo hace las cosas para sí mismo, sino que actúa a partir del sentido, pensando en los «para qué» y en los «por qué» de sus actuaciones. Sopesa las consecuencias que tendrán sus actos en los demás.”, según define L’Ecuyer. El tercer gran punto, es ese enorme sentido solidario de los alumnos. Empieza desde primer grado haciendo visitas de Solidaridad y termina en los últimos años cuando les cambian la vida a familias concretas. Ir a construir casas con ellos es como sacarse el corazón y tenerlo en la mano todo el tiempo. El único modo de ir a un asentamiento humano de Quilmaná dos días enteros martillando y cargando calaminas es por amor al prójimo. Pienso que las familias que quieran educar hijos debienpuedenhacerestastrescosas.Cambiarles a sus hijos el celular por un hermoso lugar con una piscina o un río, felicitarlos cuando se hayan comportadodeacuerdoallugarenelquehanestado,ya seaporqueestuvieronsilenciososodesbordantes de alegría y fomentar ese espíritu de ayuda al prójimo.Siseconsiguenestostreselementosdelaeducación trascendente, ¿qué más se puede pedir?

15 consejos sobre el uso de pantallas La Asociación de Pediatría Canadiense ha publicado recientemente sus recomendaciones respecto al consumo de medios digitales en edades tempranas: 1. Nada de consumo para los niños de menos de 2 años. 2. Menos de una hora al día para los niños de entre 2 y 5 años. 3. Nada de consumo una hora antes de ir a la cama. 4. Nada de consumo de películas comerciales en la primera edad. 5. Controlar el contenido y estar, en la medida de lo posible, con el niño mientras consume lo de la pantalla. 6. Dar prioridad a contenidos educativos y adaptados a la edad de cada niño. 7. Adoptar estrategias educativas para la autorregulación y el establecimiento de límites. 8. Tener un plan (no improvisar) respecto al uso de las pantallas en el hogar. 9. Ayudar a los niños a reconocer y cuestionar los mensajes publicitarios, los estereotipos y otros contenidos problemáticos. 10. Recordar que demasiado tiempo dedicado a las pantallas deriva en oportunidades perdidas de aprendizaje. 11. Recordar que ningún estudio apoya la introducción de las tecnologías en la infancia. 12. Los adultos deberían dar el ejemplo con un buen uso de las pantallas 13. Sustituir el tiempo de pantalla por actividades como la lectura, el juego exterior y las actividades creativas. 14. Apagar los dispositivos en casa durante los momentos en familia. 15. Apagar las pantallas mientras no se usan, evitando dejar la televisión “siempre puesta”.


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