Revistadellnstitute N C U L T U RA P U E R T 0 R R I Q_U E
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SUMARIO ARTES PlASTICAS
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Campeche mito y realidad en el Museo de Arte de Puerto Rico Resumen historiografico sobre la vida y obra de Jose Campeche y Jordan Juan Carlos Lopez Quintero
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Las sombras blancas de Norah Hernandez Fernando Cros
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Resefias en el tiempo en tomo a la obra de la escultora y ceramista Adriana Mangual Editorial ICP
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HISTORIA Dialogos con el pasado: transformaciones de Ia entrevista en la historia oral. Mayra Rosario Urrutia
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El mito de la muerte de Agiieybana y de los caciques colaboradores Caguax y Don Alonso. Francisco Moscoso
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Cuento Nunca, jamas Jose Muratti
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Poesia A veces Antonio Ramirez Cordova
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Silencio Antonio Ramirez Cordova
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Como Ia lluvia Antonio Ramirez Cordova
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ARTES POPUlAR IS Cronica A cincuenta aiios de Ia Feria de Artesanias de Barranquitas. 1962 - 2012 Ricardo Alegria Entrevista A cincuenta afios de Ia Feria de Artesanias de Barranquitas Entrevista a Lilianne Perez-Marchand
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En portada: Gobernador Miguel Antonio de Ustariz (1792) de Jose Campeche. Oleo sobre tabla. 23 15/16" x 16 15/ 16". Colecci6n Nacional del ICP En contraportadas interiores: La Anunciaci6n (1807) de Jose Campeche. Oleo sobre tabla. 9 5/8" x 7 5/8". Colecci6n privada Virgen de Ia Soledad de La Victoria (1782-1789) de Jose Campeche. Oleo sobre lienzo. 22 112" x 16 112''. Colecci6n Museo de Arte de Puerto Rico
INSTITUTO DE COllURA PUERTORRIQUENA Rafael Colon Olivieri, Presidente
JUNTA DE DIRECTORES Jose Alberty Monroig, Gonzalo Cordova, Loretta Phelps de Cordova, Manuel Alvarez Lezama, Rodolfo Lugo y Lucas Mattei Mercedes Gomez Marrero, Directora Ejecutiva
JUNTA EDITORA Ricardo Alegria, Luis Gonzalez Vales, Amparo Morales, Elidio La Torre, Lourdes Lugo Ortiz, Manuel Alvarez Lezama y Emesto Alonso
EQUIPO EDITORIAL Gloria Tapia Rios, Directora Beatriz Santiago-Ibarra, Especialista en cultura I Coordinadora editorial Jose M. Estrada-Bolivar, Editor Dorcas Arroyo, Secretaria Ricardo Avalo, Diagramaci6n
P.O. Box 9024184 San Juan, PR 00902-4184
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ISSN: 0020-3815
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Ricardo Alegria. (San Juan, P.R. 1921-2011). Doctorado en Antropologia, Universidad de Harvard. Primer Director Ejecutivo, Institute de Cultura Puertorriquefia. Responsable de la restauraci6n y renovaci6n del Viejo San Juan. Funda el Centro de Estudios Avanzados de Puerto Rico y el Caribe, y el Museo de las Americas. Premia "Charles Frankel" Humanista del Afio, N.E. H. Medalla "Picasso" de Ia UNESCO. Fernando Cros Hernandez. (Ponce, 1942- San Juan, 20 10). Estudios posgraduados en Ia Universidad de Barcelona y Ia UNAM. Ganador de varios premios de poesia. Poeta, curador, critico de arte y literario. Profesor de Ia Universidad de Puerto Rico y de la Universidad Interamericana. Sus obras se han publicado dentro y fuera de Puerto Rico y han formado parte de diferentes antologias. Juan Carlos Lopez Quintero. (Caracas, Venezuela). Maestria en Estetica y Artes Visuales de Essex University, Gran Bretafia. Seleccionado en 2005 por el British Council entre los 10 curadores latinoamericanos j6venes mas destacados. Cerca de cien publicaciones de arte y filosofia. Curador del Museo de Arte de Puerto Rico. Adriana Mangual. (New York, E. U.). Graduada de Ia Escue Ia de Artes Plasticas de Puerto Rico. I er Premia de Ia Primera Bienal de Ceramica Contemporanea Puertorriquefia. Ha realizado exhibiciones individuales y colectivas dentro y fuera de Puerto Rico. En Ia actualidad continua con su trabajo como ceramista. Francisco Moscoso. (Mayagiiez, P.R.). Maestria en Historia y Doctorado en Sociologia de Ia Universidad del Estado de New York- Binghamton. Miembro de la Asociaci6n de Historiadores del Caribe. Premia Ensayo de Historia del Pen Club de Puerto Rico (2001) . Catedratico del Departamento de Historia, U.P.R. Recinto de Rio Piedras. Entre sus publicaciones: Betances para todos los dias (200 1). Jose E. Muratti Toro. (Mayaguez, P. R.). Maestria en Educaci6n. Guionista y productor del cortometraje Mi Padre para la Fundaci6n Puertorriquefia de las Humanidades. Premia documental del Ateneo Puertorriquefio. Se desempefia como Gerente de Comunicaciones. Ha publicado con la Revista Cupey y Ia Revista del I. C.P Lilianne Perez-Marchand Bartolomei. (Ponce,P.R.) Bachillerato en Bellas Artes de la UPR. Poeta y gestora cultural. Encargada del Programa de Efemerides, I.C.P. (1956-1964). El Departamento de Drama del ICP, el Senado y Ia Camara de Representantes le homaron con
. Ia resoluci6n, Ley 65 de 14 de abril de 1999. Tiene tres libros publicado: Tierra Indiana , Tierras Lareiias y De lo profunda.
Antonio Ramirez Cordova. (Bayam6n, P. R.). Graduado en la Universidad de Barcelona. Poeta, dramaturgo, narrador y ensayista. Premia Nacional de Poesia del Pen Club y 2do Iugar del Premia Jose Gautier Benitez (2009). Es catedratico de la Universidad de Puerto Rico en Utuado. Entre sus publicaciones: Para cantarle al amor y Renovada penumbra. Mayra Rosario Urrutia. (San Juan, P.R.). Doctorado en Historia, Universidad de Puerto Rico. Catedratica, Departamento de Historia, Universidad de Puerto Rico, Recinto de Rio Piedras. Coautora de varios Iibras de texto y autora de numerosos articulos, entre los que se encuentra: Autopsias del crimen: construcciones mediaticas de la criminalidad en Puerto Rico, 1910-1925.
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Seran considerados para publicaci6n manuscritos ineditos. No aceptamos trabajos ya presentados en Internet. Los manuscritos a someter seran evaluados por la Junta Editora. Esta se reserva el derecho de editar, corregir y publicar cada manuscrito. EI autor o los autores deberan entregar previo al manuscrito un resumen del articulo con una extension de aproxirnadamente 100 palabras. Toda colaboraci6n ira acompaii.ada del nombre completo del (de los) autor (es), un resume o curriculum vitae y una breve semblanza sobre su persona. Los manuscritos no deben exceder las 20 (veinte) paginas a doble espacio con tipograffa Times New Roman en punto de letra 12, incluyendo las notas a! pie de pagina. Se agradece el envfo de disquete o CD con las especificaciones del programa Office Word. No aceptamos escritos que contengan notas y citas integradas en el mismo articulo. Para esto se utilizaran las notas al pie de pagina, las cuales deben adecuarse al estilo usado por la revista. No aceptamos ponencias, discursos o textos de conferencias para publicaci6n. El autor que desee publicar en nuestra revista debe adecuar su trabajo en forma de articulo. Cualquier articulo de critica o resefia debe tener vigencia. No aceptamos articulos sobre ediciones o actividades ocurridas a mas de un afio de la fecha de publicaci6n. Los manuscritos deben estar mecanografiados o impresos por una cara en papel tamaii.o carta con amplios margenes en ambos !ados. Use el mismo tipo de letra tanto para el texto como para las notas al pie de pagina. La bibliografia debe estar colocada en orden alfabetico, apellidos primero, por autor y a doble espacio. Sirvase incluir el nombre completo de todos los individuos cuando los cite por primera vez en el texto o en las notas a pie de pagina. Deben ir en cursiva los titulos de libros, revistas, publicaciones, grupos musicales, composiciones, pelfculas y las palabras escritas en otros idiomas. Revista ICP acepta de buen animo fotografias, ilustraciones, mapas y cuadros que ilustren los manuscritos remitidos. Estas representaciones graficas deben estar impresas de forma separada y adjunto al final del texto. Se requiere Ia identificaci6n clara de los mismos con su respectiva
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Jlirgen de Ia Soledad de Ia VIctoria, 1782 - 1789. Jose Campcchc. 61co sobrc licnzo, 22 l 'l" x 16 1r,:" . Colcccion Musco de Artc de Puerto Rico
ARTES PLASTICAS
Campeche MITO Y REALIDAD EN EL MUSEO DE ARTE DE PUERTO RICO Resumen historiografico sobre Ia vida y obra de Jose Campeche y Jordan. Juan Carlos Lopez Quintero Gracias a Ia escritura. el hombre y solamente el hombre, cuenta con un mundo y no solo con una situaciim.
Paul Ricoeur ctualmente se lleva a cabo en el Museo de Arte de Puerto Rico Ia exhibici6n retrospectiva Campeche; mito y realidad. Como el titulo lo indica, Ia muestra intenta arrojar luz sobre muchos aspectos que conforman el imaginario colectivo sobre el artista y su obra. La exhibici6n, curada por el doctor Arturo Davila, es el resumen de mas de sesenta aiios dedicados por el historiador at estudio del artista puertorriqueiio. Se trata de Ia exposici6n con el mayor mimero de obras de Campeche hasta Ia fecha, entre las que se destacan muchas nunca antes exhibidas. Con motivo de este importante evento, nos parece adecuado visitar los momentos mas significativos de Ia historiografia "campechana" a to largo del tiempo.
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Una de las notas mas caracteristicas de Ia historiografia sobre Jose Campeche es el valor emblematico que siempre se le ha otorgado a Ia figura del artista como el precursor
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mas importante de Ia reprcsentaci6n de una identidad nacional en las artes phisticas puertorriqueiias. El primer escrito sobre su vida y obra lleva como titulo Vida del pintor puertorrique1io Jose Campeche. De ahi en adclante, muchas seran las afirmaciones y reafirmaciones de su cualidad pionera. Uno de sus historiadores contemporaneos mas importantes, Teodoro Vidal, lo expresa de Ia siguiente manera: Su obra integra e/ Pais a los ritmos de fa plastica contemporanea de Occidente y tal es Ia admiracion que emre sus compatriotas inspiran su talento, su religiosidad y su ejemplaridad de vida que ha 1/egado considerarse/e, con razon, uno de los puntales de fa identidad nacional puertorriqueiia'.
El presente escrito tiene como finalidad analizar las principales fuentes historiogrnficas sobre Jose Campeche y Jordan. Solo se han
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C4mpeche mito J' reulidud en e/ Museo de Arte de Puerto Ric11
Juan Carlos lopez Quintero
considerado aquellos escritos becbos por bistoriadores dedicados (mica y exclusivamente a Ia vida y obra del artista, y es por esta razon que no se recurri6 a enciclopedias u otras publicaciones generales que toquen el tema. Tampoco se investigaron fuentes documentales de primera mano, ya que el interes esta en Ia labor documental y bermeneutica del bistoriador. La intencion principal ba sido trazar una amplia panoramica sabre el relata historico que del artista y de su obra se ha realizado, sin pretender ser conclusivos. Debates tan importantes como Ia autoria y Ia datacion de obras no fueron tratados ya que, a nuestro juicio, merecen un trabajo aparte.
La biografia tiene una marcada influencia de las narraciones hecbas por Giorgio Vasari en Le vite, no solo formal y estilisticamente sino en el hecbo de que el escritor equipara (o proyecta, en terrninos psicoanaliticos), a traves de una serie de sutiles artilugios, Ia vida de nuestro artista con Ia de los creadores italianos del Renacimiento y sus sucesores manieristas, al extrema de mencionar en repetidas ocasiones Ia similitud de su pintura con Ia de Antonio da Correggio, algo que nos resulta realmente inexplicable. Sin embargo, esta referencia literaria y un acentuado romanticismo a Ia bora de narrar ciertos aspectos de Ia vida del artista no opacan Ia tarea de biografo de Tapia.
Fue cl pintor Francisco Goyena y O'Daly quien, "como individuo del Jurado de Ia Exposici6n de Ia Industria y Bellas Artes de 1854, propuso a Ia Junta de Fomento de esta Isla"2 que se escribiese, "como premia a Ia memoria del distinguido pintor puertorriquefio", una biografia sabre Jose Campeche y Jordan. A Goyena tambicn debemos Ia elecci6n del escritor Alejandro Tapia y Rivera para Ia tarea. A raiz de esa petici6n, 45 afios despues del fallecimiento del artista, se escribiria el primer estudio formal sabre su vida y obra.
La biografia es un documento inigualable en cuanto a informacion sabre Ia vida y obra del artista se refiere. Escrita con fervor y entusiasmo patrio, iniciando asi el animo que ha caracterizado toda Ia bistoriografia "campecbana" basta nuestros dins, es una obra capital para cualquiera que desee tener conocimiento sobrc el pintor. Gran parte de Ia labor critica, beuristica, posterior a este trabajo de una manera u otra ha consistido principalmente en probar o negar Ia veracidad del relata pionero. Dado el valor fundamental o fundante de este escrito, nos vemos en Ia necesidad de citar algunos pasajes del mismo, esos que han sido motive de debates e investigaciones documentales y que de alguna manera constituyen Ia armaz6n u osamenta de todas las teorias posteriores.
Alejandro Tapia y Rivera (San Juan 18261882), considerado por muchos como el padre de las Jetras pucrtorriquefias, se vali6 principalmente de testimonies oralesJ, pero tambien de Ia consulta de documentos4 • No fue tarea facilla del primer bi6grafo de Campeche, al punta que necesito anunciar en el periodico "que iba a escribirse sabre el pintor", lo que no fue suficiente, ya que debi6 "caminar de puerta en puerta en solicitud de las pinturas de Campeche"~. Como es sabido, Tapia no solo escribe Ia biografia sino que organiza Ia primera muestra del pintor en 1863.
Para comenzar, Tapia nos indica Ia profesion del padre de Campecbe: "Era Tomas Campecbe de oficio dorador, adomista y pintor'oa; y menciona como transcurrian los momentos de ocio del joven Jose Campecbe en su juventud cuando se Jo permitia el trabajo del taller familiar: "se consagraba a bacer figuras de barro que merecian Ia aprobaci6n de sus
2 Al<jlllllln> T•~ia y Riv<r:~. liJa Jd pl•tor pu~"orrlqu.,)a Jaot Camptch~ (llnttclona, Edocoones Rvmbos, 1967), 6. l Uno de Ius mAs importoantes fue el de Jo5C Power: .. [n \·id.1 dc5 senor JosC Power ( .. ~ ) tuvc !m ocasiOn de saber por ILl media uls:unos ponncnorg n:lati\luS llla vida y obras de Campcchcl como cocclneo y Dmra;o que rue de cste r intor•\ p. 27 En Ia bsogr.tfla se mencionan otrus nombres: cl del Lcdo. don Miguel Cono e•ooy cxpn:sivu gracias a este seilor. que ho lcnidu •• bondod d< <omuniconnc algunas not.:i>S quo pos•i• sobrcla c<tll<nOIO d•l ~ontor... p. 26) y cl de Juan Clcto Non r·oebemos ••• erudita CDnVcn:K:I6n d• este nprcc1ablc anistl, mlgumu nolichu inlm:sanlcs Tt'Spcclo a.l pintor pucrtorriqud\o'·. p. 14). Sin cmbaq;o bios no parccm habcr conucillo mCampcchc m penon... Nol4 4.h:l nutor ~Como. por cjcmplo. uno Mcmorin de Alejondou O"R<illy de Ia cualsc valio IW" ubt<n<r ctfras sobrc lo poblaco6n y otro• asuntus en 1765, No~> del ouoor 5 Alejandro Topio y Riv=.ub, cit.. p, 2H 6lbld. p, M
ARTES PLASTICAS
conocidos, quienes solian comprarselas"7 ; ademas de comentamos que "era tal su habilidad instintiva en el diseno, que tenia por costumbre dibujar con carbones o con yeso en las aceras de su calle"8 • Tapia nos ofrece una vision romantica del adolescente que, habiendo aprendido c1 oficio de su padre, deseaba saber mas y a falta de maestros salia "al campo en pos de Ia naturaleza expresiva y lozana, cuanto cabe, bajo el cielo de los tr6picos; alii trepando cerros, y buscando en las cimas Ia mayor proximidad de las esferas y las vistas mas dilatadas, inquiria con anhelo aquel bello ideal que es Ia parte sublime de Ia creaci6n y que es el fin de las bellas artes"9 • Nos revela sus lecturas: "A fuerza de sacrificios habia logrado reunir una biblioteca que, a mas de algunas obras didacticas que andaban en boga, como las cartas de Mengs y las biografias de Palomino, contenia tambicn otras obras cientificas de lo menos raro y luminoso tal vez en otros paises, pero que, en el de Campeche tendrian sin duda el caracter de joyas inapreciables" 10• Nos informa sabre sus estudios: "Cursaba pues latinidad y filosofia, segun los planes y miras de Ia epoca en las aulas establecidas en el convcnto dominico de Ia ciudad" 11 • Nos haec saber tambicn sabre Paret: "Habia a Ia saz6n en Ia corte de Espana un pintor de camara, llamado don Luis Pared o Paredes, que habiendo incurrido en Ia desgracia del monarca vino desterrado a esta isla por aquel tiempo" 12• E incluso nos describe los rasgos fisicos de Campeche y su manera de vestir:
Era pin tor de buena estatura. zm talllo delgado y agil de miembros. de color sonrosado a/ par que trigue1io, laso el cabello y pardos los ojos. Afable a Ia vez que serio y formal en su trato, de maneras e..tcelentes, sobrio en sus comidas, enemigo de licores y muy a.fecto a todo lo que fuese honesto y agradable.
7 1\lojandro Tapia y Ri•m. ob. cit, p. 9 8 Ibid, p. 9. 9 Ibid, p. 10, 10 Ibid. p.ll . II Ibid, p . 13 . 12 Ibid. p. 14 13 Ibid. p. 25.
Vestia, en lo ordinaria, cabin corlo de hilo, medias largas, charreteras de oro a/ cabin a usanza de Ia epoca. zapalos COli hebillas de plata y ca~ias de oro, corbata blanca o negra. chaleco, clwpa y sombrero de aquel co/01; tendido esle zlllimo; en algunos dias, capa 0 sobretodo color de pasas que llamaban carro de oro; y por lo que respecta a los dias clasicos, casaca de pmio negro y sombrero apuntadou. Con Enrique Blanco ( 1899- 1971 ), los estudios documentales sabre Ia obra y vida de Campeche taman un renovado impulso. Tres importantisimos articulos se publican en 1932 en Ia revista Alma Latina: "Campeche 1: filiaci6n geneal6gica documentada", en abril; "Campechc II: su vida", en mayo; y "Campeche Ill: su obra", enjunio. El primero corrige Ia fecha de nacimiento del artista propuesta por Tapia, 1752, valiendose de Ia partida de nacimiento del pintor, ademas de revelar su origen racial. Jose Campeche fue bautizado el 6 de enero delano 1752, pero su nacimiento fue el 23 de dicicmbre de 1751. Blanco, ademas, reconstruyc a base de los libros de defunciones y matrimonios de Ia Catedral e1 arbol genealogico del artista, remontandose hasta su bisabucla, Ia esclava Juana de Osorio. En una segunda parte del texto, el articulista sc permite hacer "algunas conjeturas" sabre el origen del apellido Campeche y Ia raz6n que llev6 a adoptarlo, primcro al padre y posteriormente a! hijo. "Campcchc", segun Blanco, se deriva del nombrc de un arbol (Haemato.tylum campechianum) que conocieron los espaiioles en Ia peninsula de Yucatan, en Mexico, y que dio nombre a Ia Bahia de Campeche. Para el aiio 1645 existia tambien en Ia ribera de Loiza, en Puerto Rico, un Iugar llamado Campechc. Todo csto haec suponer a Blanco que existi6 alguna rclaci6n geneal6gica entre una familia espanola de adelantados de Yucatan y otra familia en Puerto Rico, amos de Ia bisabuela del artista, y que los
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Campuhe mito y rea/idad en el Museo de Arte de Puerto Rico Juan Carlos lopez Quintero
numero de Ia casa donde vivi6 toda su vida el artista (que, segun Tapia, era el47 de Ia actual calle San Sebastian en el Viejo San Juan, pero que en realidad era el 43); se transcribe Ia esquela aparecida en Ia Gaceta de Puerto Rico el 2 de diciembre de 1809 y se presenta una bibliografia de los escritos que sobre Campecbe se habian publicado basta Ia fecha. Sin embargo, a Ia hora de narramos Ia vida del artista, Blanco sigue los pasos de su primer bi6grafo y no propane mayores pruebas de Ia veracidad de lo dicho por Tapia, como tam poco ningun nuevo hallazgo, al punto de dar como ciertas algunas de las afinnaciones del autor -en particular aquella de Ia solicitud del monarca espaiiol, y negaci6n por parte del artista, respecto a formar parte de los pintores de Ia Real Camara- que no tienen ningun asidero documental y que, como mencionaramos anterionnente, formaban parte de las tantas leyendas fruto del imaginario popular que llegaron a los oidos de Tapia y que sc han seguido tejiendo con el pasar de los afios. Santo Domingo en Soriano, 1795 ·1800. Jose Campechc:. 6tco sobre lllbln, 75.Scm x 53.3cm. Colc:cci6n privndn Hc:nnnnns Dominicus de: Amityville
esclavos de esta familia adoptaban el apellido Campeche. En efecto, el hijo de Ia bisabuela de Campeche lo adoptara como segundo apellido, algo que posteriormente hara el padre y que empleara a pleno titulo el artista puertorriqueiio. Las pruebas de tales conjeturas son publicadas por Enrique Blanco 32 afios despues, en julio de 1972, en un articulo de Ia revista La Torre 14 con el que no solo se comprueba el parentesco, y por lo tanto Ia raz6n del pueblo de Campeche en Puerto Rico, sino que tambien se nos infonna que Ia familia de Mexico poseia una hacienda Hamada Puerto Rico, de Ia cual solo quedan las ruinas de una torre')· El segundo de los articulos de este proyecto documental, Campeche II. su vida, nos informa, como bien indica el titulo, aspectos relativos a Ia vida de Campeche. En el se aclara el
La nota mas polemica del articulo se encuentra a Ia bora de referirse al Jegado de Luis Paret en Campeche. Si bien Blanco reconoce que: "le perfeccionase en el dibujo natural, le enseiiase a ver el claro oscuro, le iniciara en las !eyes de Ia perspectiva yen Ia teoria de los colores" 16, entre otros aspectos tecnicos, a Ia horn de hablar de Ia influencia estilistica, es de distinto parecer:
El maestro [Luis Paret] no dejo en el discipulo lwei/as de sus tendencias artislicas y este, ya iniciado en el arte, siguio su propia orientacion. fornuindose un esti/o que fue perfeccionando a medida que depuraba el gusto y Ia cultura artistica en Ia lectura de los libros que a fu erza de sacri.ficios habia 1/egado a retmir; unico media con que contaba el pintor para suplir en parte lafalta de museos y de escuelas11 • Blanco cita a autores como Rafael Balsa, quien niega el valor y Ia fama de Paret, asi como a otros que, desde nuestro punto de vista,
I~ Enrique T Dlonco G~o;cl, "EI nombre Compeche rn l'llmD Ri<:o", LD To,.... Re1·lsta Grnnvl drla Unio'<'nldad drl'urrto Rlro (jvho-sq>lu:mbre y octubre dic:iembre , 1972): 8) IS Un omportanle ncnlo en el que se dcsonollan luoesio oobrelos orlgen.. famililllC$ de Campeche ••puntas por Blonco y sc pn:scn10 nvcva cvtdc:ncta docvmrniOI n el de: Lui>a G~is<l de: Oondla. LD genrolorria ~· e/ aptllidu CamP«h< (San Juan: lnslitvlo de: Cullura l'uenorriquc:fla, 1972). Pent, dado el eanlcoer ..peclfico y otcnico de: lo obra. no podemos abotdarlo en estc muyo. Nota del aulor. 16 EnriqucT Blanco G~oscl. "Campeche ll,su vida", Alma LDtina 22 (1932): 2S 171bld., p. 2S.
ARTES PLASTICAS
Esposa del gobernadordon Miguel de Mue.vas, 1770-1776. Jose Campcchc. Oleo sobrc tabla, 16 9116" x 10 27'32". Colcccion Museo de Historia, Antropologia y Arte, Universidad de Puerto Rico
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Campec!le mit11 J' realidad 1!11 el l111t.fet1 de Arre de P11ertt1 Rico Juan Carlos Lopez Quintero
Gobcmadordm1 Ramci11 de Caslro, 1!101 ~1776 . Jose Campcchc. 61co sabre licnzo, 92" x 64 1.~". Colecci6n Musco de San Juan, Municipio de San Juan.
ARTES PLASTICAS
con argumentos mas sutiles ponen en entredicho al que para algunos fue el mejor pintor espaiiol del siglo XVIII despues de Francisco de Goya 18 • En Campeche Ill: Sll obra, ultimo articulo de Ia trilogia, ofrece una catalogaci6n de Ia obra del artista. Logra enumerar 77 cuadros atribuidos a Campeche y aclara que no ha "podido verlos todos detenidamente para afirmar Ia autenticidad de los mismos" 19, por lo que aboga a favor de una exposici6n del artista, unica manera de hacer un estudio "critico de su obra"20• Un dato importante es que, en clara diferencia con Balsa, el estudioso considera que Ia gran mayoria de las obras fueron realizadas posteriormente a Ia fecha en que Luis Paret vino a Puerto Rico, con dos unicas excepciones: Nuestro Se1iora
del Rosario y Nuestra Se1iora de Ia Divina Pastora. Los cambios que podemos observar en los cuadros de nuestro artista son unicamente muestras del desarrollo tecnico alcanzado con los ai'ios. A Enrique Blanco lo seguini Arturo Davila, quien a partir de 1959 y basta mediados de los sesenta realizarn una serie de ensayos publicados en Ia Revista dellnstituto de Cttltura Puertorrique1ia que marcaran Ia pauta en lo que a los estudios sobre el artista se refiere. El primero de estos articulos lleva como titulo
Jose Campeche y sus hermanos en el Convento de las Carmelitas. Es importante hacer notar que las obras del convento no formaban parte de Ia catalogaci6n hecha por Blanco, aunque si estuvieron presentes en Ia exposici6n de 1959 propugnada por el critico. Se trata de cuatro tablas de significative valor
- La vision de San Simon Stock, Retrato de Santa Teresa de Jestis, San Alberto y Wl exvoto de Ia Sagrada Familia- y una Virgen de Belen en tela. Desde el inicio, Davila pone de manifiesto la inftuencia de "Ia escuela de Paret"21 en cuanto a las tonalidades cromaticas se refiere. Dentro del conjunto, dos obras seran de particular
importancia: el exvoto y Ia Santa Teresa. De esta ultima, Arturo Davila hace hincapie en que se trata de un retrato y no Ia copia de alguna estampa. Segun el estudioso, Campeche cont6 con Ia descripci6n del rostra de Ia santa hecha por su confesor, fray Diego de Yepes, en Ia biografia que sabre ella escribi6. En efecto, en Ia biblioteca de las carmelitas figura un ejemplar de Ia obra, fechado 1797.
Observando Ia pintura y siguiendo eltexto citado, puede apreciarse el esfuerzo realizado por el pintor para repmducir lo descrito por el lzagiografo en cuanto lo permite 11110 relacion de este genem. Que Campeche intento pintar 1111 retrato y no una representaciim Iota/mente ideal, parece bastallle clam puesto que a/ pie de Ia pintura se lee: retrato de Ia doctora mistica Sta. Teresa de Jestis. En ninguna de Sits numemsas pinturas de santos (al menos en las catalogadas por Enrique Blanco) aparece WI letrero de este tipa22. Por lo que respecta al cxvoto, considerado como "una pieza de valor unico", tampoco se plasma alii una representaci6n ideal. La religiosa y los tres esclavos que alii aparecen fueron retratados por el artista, aunque no se haya identificado a las personas. En el caso de los criados, ellibro de difuntos del convento prueba Ia existencia de cuatro esclavos en los aiios 1808, 1816, 1819 y 1842; por lo tanto, "los cuatro han podido posar para Campeche"23 • El ensayo culmina con una nota importante, un hallazgo reciente: Ia presencia de los hermanos Campeche en una cuenta de gastos del monasterio de San Jose, donde realizaron trabajos como doradores y pintores. Para este autor, es una realidad insoslayable que el taller Campeche estaba conformado por el padre y sus tres hijos, Ignacio, Miguel y Jose, a quienes aquel ensei'i6 los distintos oficios. La investigaci6n documental se ham cada vez mas necesaria para Arturo Davila a Ia
lfi Entre ellos sc cncucntro Osiris Delgado. quicn lo ofi..,. en rcpctidao ocasioncs en su monoll"'n• Luis Parer J' Alai:ar. pl"tor c>paiiol (Univmidod de rucno Rico, lnstituto Diego Velazquez deii.C y Universid.od de Modrid. 1957). 19 Ennque T. lll•nco Go•ael. "Caml'ed•e Ill. su <>bill'·, Alma Latina 23 (1932): 21 20 Ibid. I'· 21. 21 Arturo DAvila. "Jose cam,.che y IUS hermanos en el Cnnvento de lu C~~m~elitls," R.--ista d<llrutltuto de Cultura Pucnorrlquciia 2 ( 1959) 15. 22 Ibid.• I'. 14 23 lbld.• p . IS
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bora de comprender Ia vida y obra del pintor puertorriqueno. Sus siguientes ensayos de 1960 (..Jose Campeche, maestro de musica"l4 y ..Notas sobre el arte sacro en el pontificado del ilustrisimo senor de Arizmendi ( 1803-1814)"1s seran el fruto de sus investigaciones en los archivos de las cannelitas, el archivo de Ia Catedral de San Juan y el archivo de protocolos de San Juan. Si bien teniamos noticia de los conocimientos musicales de nuestro artista gracias a su primer bi6grafo y al pedimento que hicieran las hennanas del artista en 1810, Arturo Davila demuestra como a Jose Campeche se le orden6 ensenar piano, 6rgano y canto a las monjas cannelitas, indicando quienes fueron las probabies primeras discipulas y demostrando Ia participaci6n de Campeche como musico, junto a uno de sus hennanos, en el camaval de 1808. Otra documentaci6n presentada por Davila prueba que en 1794 Campeche arregla los fuelles del 6rgano de Ia capilla de Ia Orden Tercera de San Francisco. EJ segundo ensayo se inscribe, por otra parte, en un esfuerzo por mostrar el entomo del artista y el clima de prosperidad que regia en los primeros aiios del siglo XIX bajo Ia figura tutelar del ilustrisimo senor don Juan Alejo de Arizmendi, ..llamado a regir en lo espiritualla ciudad episcopal en que naciera y Ia isla toda de Puerto Rico. Puede decirse con seguridad que tambien preside el desarrollo del arte sacro y las artesanias en esos aiios (1803- 1814)"lfl. Dos aiios mas tarde, en 1962, esta vez partiendo de un hallazgo en las aetas del Cabildo Eclesiastico, publica Davila ..El p1atero Domingo de Andino (1737- 1820), maestro de musica de Campeche", siempre con Ia intenci6n de mostrar Ia riqueza cultural del siglo XVIII en Puerto Rico y del entomo de Campeche:
Nuestro organista platero caso con otra criolla, Laureano Campeche, hija de Tomas
Campeche milo :y realidad en e/ Museo de Arte de Puerto Rictl Juan Carlos Lopez Quintero
y Maria Josefina Jordan (. ..). Su ingreso a/ circu/o familiar de los Campeche, compuesto de artesanos laboriosos y refinados -e/ pintor Campeclre no es el producto de una generacion espontanea- , marco Ia vida de Domingo de Andino y, a su vez, enriquecio a Ia familia con Ia aportacion de su sensibilidad y educacion musical y su habilidad como platero 21• Ese mismo aiio, publica Davila un importante ensayo sobre el retrato que del obispo Juan Alejo de Arizmendi hiciera Campeche28 • En el mismo se aclara e1 origen y significado iconogrnfico de Ia cesta en manos del obispo, que resulta ser una clara alusi6n a San Julian, santo canonizado y ..arquetipo de perfecci6n episcopal"19, alejandose esta explicaci6n de Ia tradici6n popular que consideraba que el obispo realizaba cestas para ayudar a los pobres. ..Clave iconognifica de los asuntos religiosos de Campeche", de 1963, es seguramente el intento mas acucioso basta ese momento por obtener las fuentes iconognificas que sirvieron al maestro pintor para sus cuadros:
Como Iantos otros pin/ores americanos, sin los beneficios de Ia Academia y de u1ros maestros de que gozaron sus contemporaneos mejicanos, Campeclre debio suplir mediante Ia estampa Iafuente colidiana de inspiracion para los encargos que recibia, en su mayoria de temas religiosos. A el/o se debe que encontremos a/ artista propiamente tal en sus retratos, justamente celebrados, como que en el/os corre con mas /ibertad Sit capacidad creadora, sin que a/ afirmarlo pretendamos restar calidades a su creacion de caracter religioso. 30 El escritor demuestra Ia similitud que tiene una estampa de tema trinitario del aiio 1777 con las composiciones de igual tema de Campeche, y que las versiones de Ia Virgen del Rosario pudieron haber estado basadas en modelos de estampas, "una de elias, de las
24 Arturo Dhda, ~s.m Campcchc:, m:~<>tro de milsic:a." R..ura d<l ltutituto dt Culhlrv l'oJ<rrorriqutilo R( 1960) 25 Arturo Ohila, ~Notusobn: cl artc sacrucacl pon11fiado del ilustrhirno smorde Arilmftldi ( 1803· 1814)," Rrowa dtl f!Uiihllo <k CuiiiiNI Puntorrlqutiia 9 (1%0). 26 Ibid., p. 46. 27 Arturo DAvila, "EI platm> Duminsu de Andino (1737-1820), maelUO de mosi<a dcCampcchc." R..·uro d<l IIIStiiiiiO Jt Cu/1111'11 Putrlorriqutiia 16 ( 1962): 36. 28 Arturo DAvila. "lA icunoarana de San JuhAn de Cuenca y el tctnto del obi•po Arizmendi," Reouta dtii!UIIIIJio dt Cu/111ra Pumm·riqu"o 15 ( 1962). 29 Ibid., p. 55 30 Arturo DAvila, "Clave •cono!lrifia de los asuntos n:lia10sos de Campcche," Rnisra J<l TIUtiiiJio dt Culhlrv Putnorriqut.Ja 20 (1963 ), 15.
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La Anunciacion, 1807 -1776. Jose Compcchc. 6Jco sobre tabla, 9511~ x 7 5 K". Colcccion privada
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aleluyas de Ia Real Calcografia"31 • En el caso de La vision de Simon Stock, el autor arguye que "obedece su composicion a una estampa, tomada probablemente de un breviario o misal cannelitano, que sirvi6 de modelo por encargo, probablemente de los interesados"32 ; y en el caso de Ia pintura La Inmacu/ada Concepcion, que fue "copiada con escrupulosa fidelidad de una estampa del cuadro de Mateo Cerezo (1635- 1675), abierta en cobre por Juan Antonio Salvador Cannona"33 • Tambien el San Emigdio esta basado en una estampa dieciochesca. Siguiendo Ia linea de investigacion documental, en 1964 Davila publica "Un retrato moral de Jose Campeche: El testamento de Maria Jordan y Marques"34• Mas alia del valor del ensayo, una nueva afinnaci6n del autor de Ia "fidelidad de las noticias trasmitidas" por el primer bi6grafo, el descubrimiento y Ia publicaci6n del testamento de Ia madre de Campeche son un gran acierto en Ia historiografia del artista.
Dcm Jua11 Alejo de Ari':mc11di, 1803. Jose
Campechc. 6tco sobrc tabla, 16" x II".
Colcccion Palacio Arzobispado
de San Juan
Antes de continuar con los cnsayos de Arturo Davila, es importante referimos a un articulo publicado en Espana por el critico de arte Juan Antonio Gaya Nuiio, Jose Campeche, el co/ega de Goya en Puerto Ricols. Son muchos los comentarios que haec este autor sobre Ia vida del pintor, algunos basados en las fuentes existentes (Tapia, Blanco y Davila). No obstante, otros comentarios son ineditos: por ejemplo, que Maria Jordan y Marques, madre de Campeche, fue una mujer adinerada36 o que Campeche fuese astenico, de ahi que sus retratados Jo parezcan 37, En cuanto a! recurrente tema de Ia influencia de Paret, Gaya Nuiio es categ6rico: " ... todas las leyendas puertorriqueiias acerca de Ia precocidad y primeras obras parecen carecer de base. Campeche no es superior a su
padre y hennanos basta que a fines de 1775 desembocara en San Juan nada menos que Luis Paret y Alcazar"38 • Yen cuanto a Ia valorizaci6n de Ia obra del artista, lo es mas aun: " .... su inventiva es cscasa, su dibujo pasable y su color excelcnte"39• El ensayo culmina con un critica a Ia descripcion fisica que Tapia haec de Campeche y a los retratos de Ramon de Atiles y Francisco Oller: "Lo malo de esta descripci6n es que esta redactada a los cincuenta y tres aiios de haber muerto Campeche [en realidad, 45 aiios], por lo que Ia puntualidad sera relativa, e incluso contiene detalles - cl color sonrosado y el pelo Jaso- que parecen una apologia de su pertenencia a Ia raza blanca, cual si fuera delito lo contrario. Y cl mismo prurito hallamos en el retrato, igualmente de oidas, pintado por Ramon
31 Anum D4vilo. ob. tit., p.26. 32 Ibid., p. 27 33 Ibid., p. 29 34 Anum 04vilo. "Un ~troto moral de Joso Campa:he· El tcsbltlento de Moria Jo~n y Morquos." Rfi•isiD del /nslllulll de Cullllra PucrtarrlquciiD 22 ( 196-11. 35 Juan Antonio Goy• Nullo, "JOS<! Campa:hc, cl oolega de Goya en Pueno RitQ," GQya 67 ( 1965): 2 J61bld.• r. 3 J71bld.• r . 8 381bld. J91bld.• 8
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de Atiles.... " 40• El texto finaliza con un catalogo sumario que consta de 50 obras, el tercero luego de los realizados por Tapia y Blanco.
Los retratos de Jose Campeche, ensayo de Davila de 1966, replica al articulo de Gaya Nuno. Davila confinna Ia veracidad del relata de Tapia por el comprobado origen mestizo de Campeche y rcafinna que las obras que retratan a Campeche estan basadas en un original, hoy desaparecido, siendo Ia obra de Oller mas apegada a los canones pict6ricos del siglo XIX y Ia de A tiles mas fiel al original. "Esta composici6n cabe completamente, a manera de didascalia, en Ia pintura y Ia cstampa del siglo XVIII, trasmitiendose al arte de Ia fotografia en el curso del siglo XIX',. 1• Nos revela Davila, ademas, "un rincon del alma de Campechc: su devocion personal a Ia Virgen de Ia Dolorosa"42 •
Jose Campeche 1751- 1809, catalogo de Ia exposici6n del Instituto de Cultura Puertorriquciia de 1971 escrito por Arturo Davila, marca una pauta fundamental en Ia historiografia de Campeche. Se trata de Ia exhibici6n mas amplia que se haya hecho del pin tor basta nuestros dias. En ella figuraron 71 obras. La nota bibliografica que acompaiia al catalogo, los comcntarios de obras y Ia bibliografia siguen siendo referencia obligatoria para todo estudioso del artista. Anterionnente se habian publicado tres catalogaciones de obras de Campeche - la de Tapia en 1863, Ia de Blanco en 1932 y Ia de Gaya Nuiio en 1965- , pero ninguna habia sido acompaiiada de fotografias ni de tanta informacion sobre las obras. Podemos afinnar que esta exposici6n resume cl esfuerzo realizado por el Instituto de Cultura Puertorriqueiia desde mediados de los aiios cincuenta basta esa fecha. Un articulo importante por lo que respecta al sentimiento de arraigo a Ia patria es "Jose Campeche: una conciencia puertorriquena" 43 , de 1985. Dejemos que sea el propio Davila
quien explique lo que elllama "Ia manifestaci6n progresiva de un sentimiento patrio":
La revelan los documentos mas tempranos inmediatos a su muerte. En Ia instancia dirigida a Ia Junta Central en demanda de una pension, par febrero de 1810, sus hermanas Lucia y Maria Loreto dicen asi: No o/vido, Se1ior. las obligaciones de un fie/ vasal/a amante de su Rey y de Ia nacion; ni las /areas literarias ni las del ejercicio de sus artes lo ocuparon cuando le llamo Ia preferellle atencion de servir a su Rey co11 las armas y defender su patria. Se refieren at asedio de Ia ciudad de San Juan de Puerto Rico por los ingleses en 1797, y disciemen - por cierto, claramente- entre rey, naci6n y patria. El concepto de patria - puro derecho natural- se aplica aqui al de pais de nacimiento y, si se quiere concretar con mayor exactitud, a Ia ciudad asediada, donde naci6 y de Ia que, segun sus contemporaneos, no se alej6 nunca o rara veces. Es, ciertamente, a! servicio de Ia misma ciudad al que se refieren las hennanas de Campeche cuando hablan de los frutos del cultivo de su ingenio que resulto en utilidad " ... que es notoria al servicio del Rey y de su patria... " y cuando, aduciendo el merito de sus vidas celibes, consagradas al cuidado del hennano, explican Ia raz6n de su solteria: " .... acaso por no parecerles justo separarse de un hombre tan sobresaliente que dio tanto amor a
Ia patria... "-1-1. Arturo Davila continua disertando sobre Ia posibilidad de que Campeche tuviera una "conciencia prerrevolucionaria de patria". Sin embargo, no se puede fundamentar tal conjetura, habiendo sido el pintor un hombre de confianza de las autoridades espanolas. Prosigue Davila ofreciendonos, por lo demas, un dato numerico importante a Ia bora de establecer un discurso sobre Ia autoria de las obras de Campeche: "Entre las sesenta y nueve pinturas que constituyeron Ia base de
40 J""" Antonio Goya Nu~u. ub. cit. 41 Anum Davilo, "Lm ~t111tos de Jose Compccho.'' Re>·t.ta dd fnstltuiP de C:ulturu l'u<r1t>rri¥uciia 33 ( 1966): 10. ~2 Ibid. 43 Anum Davila, "Jo.CCampcch•' u1111 concioncia f!Uor1orriqu~a." El Nue~" (Jia, 20doonoro do l9SS, 16, -1-1 lbld.• p. 16.
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Campcclre mittt )' realidad en el Mrt.~Cll de Arte de P11erlt1 Rict1 Junn Carlos Lopez Quinlero
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Ia exposici6n que en 1971 preparamos para el lnstituto de Cultura Puertorriqueiia, dieciocho se encuentran finnadas o iniciadas. En algunas se indica ' ... Puerto Rico .. .', pero en ninguna se explica Ia naturaleza del autor"~~. Postcrionnente, Davila se refiere a Ia Virgen del Carmen del Musco de Ponce, Ia cual, al ser restaurada, revelo en el dorso una fascinante inscripci6n: "Hecho a devoci6n del Presvitero doctor don Jose Maria Ruiz y Peiia I por Jose Campeche natural de Puerto Rico y concluido en 24 de abril de 1802". Continua Davila: "El texto arroja alguna luz sobre el punto que tratamos. (.Acaso Ia existencia de un espacio mas desahogado para escribirlo detennino su explicita redacci6n?"46• En 2005, nuevamente con ellnstituto de Cultura Puertorriqueiia, Arturo Davila publica Jose Campeche, testigo de Ia ciudad. Con cste trabajo de muy amena lectura se resumen los hallazgos de Davila en mas de 50 aiios de cstudios sobre el pintor' . En este caso, el protagonismo es compartido con Ia ciudad de San Juan. Campeche seni el testigo de una ciudad en proceso de cambio, ya que con Ia introducci6n del estilo neoclasico muere el "San Juan mudejar y barroco", transformacion de Ia cual tambif!n sus obras senin testimonio. Osiris Delgado en Ia publicacion de I 990 "Jose Campeche: El concepto invenci6n y fuentes fonnativas de su arte" se vale del metodo filol6gico, es decir, "Ia busqueda de Ia fuente de inspiracion de Ia obra de un artista en el trabajo artistico de otro'"'8 , aclarando que tales fuentes no niegan Ia creatividad del artista, ya que se trata de "una combinacion nueva sobre motivos viejos y en ella intervienen primordialmente el entendimiento y Ia imaginacion"49 •
En esta publicacion de corte didactico son significativas las fuentes halladas, y constituyen un aporte importante para los estudios campechanos. Cabe destacar entre estas: Ia estampa de Simon Brieva que sirvi6 de modelo para el San Salvador de Horta; el grabado de Miguel Birues que inspir6 Ia Piedad del lnstituto de Cultura Puertorriqueiia y Ia de Ia Catedral de Caracas; y el grabado (basta ahora no encontrado) copia del San Miguel Arctingel del artista italiano Guido Reni y origen del San Miguel de Ia colecci6n Jose Oliver. Proporciona este escrito de Delgado, ademas, una nueva fuente bibliognifica posiblemente utilizada por Campeche: el tratado Principios para estudiar elnobilisimo y real arte de Ia pintura, del pintor-escritor espaiiol Jose Garcia Hidalgo ( 1646-1717), originalmente publicado en el siglo XVII. Rene Taylor fue en 1988 el curador de una de las muestras mas divulgadas de Jose Campeche; y cuando decimos esto nos referimos especificamente al hecho de que fue una exposicion que trascendi6 Ia geografia localso. Inaugurada en cl Musco de Arte de Ponce, Ia misma viaj6 a una de las mas prestigiosas instituciones museisticas del mundo, el Metropolitan Museum of Art de Nueva York y, posteriormcnte, volvio a Ia capital de Puerto Rico para ser exhibida en el Institute de Cultura Puertorriqueiia. Uno de los puntos argumentados en su escrito del catalogo tiene que ver con Ia capacidad creativa de nuestro artista, algo que ya Osiris Delgado habia argumentado, pero con distinta opinion. Dice Taylor:
Hay que admitir que Campeche, a/ igual que Ia mayoria de los pintores coloniales de
4S Arturo Olvila. ob. cit. 46 1bid. 47 Ocbcmos mCftcion&r un nuevo opone de o•vila. Lo consull:l del libro de Ia Real Compllllla del Aliento do Nepos de 1798-1779(•ic) por ~~&rt< de ole outor"" Ia Univor· sidod do Califomia en Berkeley nos pmvec """ noticia pn:cioso: ''To""• Campocho. quo habla conocido Ia cond,.il>n scrvil buill lo• ~inticinco aftos, no duda en comprv"" 1771 dos necro• mulcquc• ( ... )ala Real Compa~lo deiAsiento de Novros. (... lJost Campocbo. que<I!Cftll para cus fcchuocn:a de v<inlilin oftos, sc crla. por lllnto, c:n un ornhiCfttc dandola csclav llld domesli<JI ala quo <IIUVO lujcto •• r~ •• plcnamcntelldmilidl como pricllca inmemoriol inlroducida deldc Ia pnm.... hora del ..tablccimioniO do los <lpaM0<1 en cl an:o anli'lano" fJru~ Camf1<Che. tostigo tie/a ciutlaJ, CWidcmos de Cu.IUra. nllm. 12 (lnsliiUIO de Cultwa J>ucnomqucM, 200S), p. 10). 4K Osm• Oelpdo, Jns~ CamP«h•: El <<mupro Jeln•.,nclon }'lasfu<ntu f ormatil'tu dt Ill arrt, Cu:adcmos del Atenco, Serio de Art< I ( 1990): 7 49 Ibid., p. 9 . SO Cal>< aqul mcndonar Ia b1bl.opna ra:izada porIa On. Marla del Pilar Oond'ez Lometa - una de las mis compleiOJ ..iotc:ntcs 1<1bn: clllf1isto- para el CJI\jlo;o de 11 men· c1onada e• (IC'Osiciltn. Lo 1u10n ha publioado divcnoslrtlculos aobrc Campochc entn: lo• que dosiiCJI olcstud.o "Rclnlo de dos niftu pintado por JIIK Campochc ( 1751·1 R09): Los hiju de don Ram6n de Cutm," Rc:vislll de Ia Univenidad Metropoktana IV, num. 2 ( 19R7).
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Compeclre milo J' realidad en e/ Museo de Arte de P11erto Rico Juan Carlos Lopez Quintero
Latinoanrerica. mmca brillapor su facultad inventiva. A veces rec/amo para si Ia invencion de a/guna que otra obra con el epigrafe invenit et pinxit, pero esto resulta e.r:cepcional. En general se contento con el pinxit a sofas. En 110 pocas ocasiones violaria Ia norma dictada por Palomino y copiaria una liunina litera/mente o con escasas modificaciones. Sus retratos de/a tan el empleo de grabados tanto como sus obras religiosas~ 1 •
A pesar de su aislamiento. Campeche parece haber estado a/ tanto de Ia evolucion artistica de Ia Madre Patria. lncluso nos hace pensar si se mantuvo en contacto con Pare/ por carla. Es importante se1ialar que e/ arte del propio Paret sufre 1111 desarrollo parecido, hacia WI mayor academicismo. Por otra parte, Ia circunstancia de que Parer y Campeche evolucionaran en 1ma misma direccion pudo haber sido pura coincidencia 54•
Como gran parte de los ensayistas "campechanos", en su escrito tambien se detiene Taylor a analizar Ia inftuencia que ejercio Luis Paret en el pintor puertorriqueno. Coincide con otros criticos en que Ia mayor contribuci6n de Paret fue el manejo del color. Sin embargo, afirrna:
Si bien Arturo Davila puede ser considerado Ia maxima autoridad en cuanto a Ia pintura religiosa se refiere, Teodoro Vidal es el especialista en lo que concieme al mundo civil y militar. Sus investigaciones y aportes respecto a Ia ascendencia de los personajes rctratados, su conocimiento en materia de vestimentas y su informacion sobre las costumbres de Ia epoca son unicos en el campo de Ia historiografta de nuestro autor.
Por mucho que estas imwvaciones coloristicas ayudaran a transformar el arte de Campeche, no pudiero/1 obliterar en el su apego innato al colllorno. Aunque no pasa de ser 1m dibujante competente. siempre se malltuvo fie/ a su primer amor por el dibujo, heredado sin duda de su maestro, Ia /cimi11a. En algunos de sus obras. se1ialarci e/ punto de separacion entre dos zonas de sombra mediante e/uso de una linea blanca, casi imperceptible. ( ...) Otro indicia de sus predilecciones to vemos en su apego a Ia superficie pictorica lisa en colltraste con el mayor empleo del pincel cargado por parte de Pare/52• Sin embargo, las tonalidades rosadas que otros autores adjudican a Ia paleta rococo del espanol segun Taylor derivan "posiblemente de Ia observaci6n de Ia luz tropical, sobre todo al atardecer. No existe nada parecido en Ia pintura de Paret"~ 3 • Con respecto al desarrollo de Ia pintura de Campeche, Ia cual paulatinamente prescindira del"ilusionismo barroco", Taylor propane una tesis inedita:
Tres retratos pintados por Campec/1~\ de 1988, es una investigaci6n importante, no solo porque los tres retratos -dona Maria del Rosario de Quinones de Boguslausky, el capitan Alberto Boguslausky y dona Maria Manuela Diez de Barrio de Martinez- eran desconocidos hasta Ia fecha de publicaci6n del escrito por pertenecer a un coleccionista en el extranjero; sino por el lujo de detalles genealogicos y Ia riqueza de sucesos y detalles historicos. En 2000, Teodoro Vidal publica Cuatro puertorl"ique1ias por Campeche 56• En esta nueva publicaci6n, "queda refundida en su totalidad Ia obra previa, ahora ampliada considerablemente y corregida en algunos detalles a Ia luz de datos adicionales obtenidos durante los ultimos anos". Es asi como no s6lo se amplia el estudio estetico e hist6rico de los tres personajes anteriorrnente abordados, sino que se agregan dos, tambien ineditos hasta el momento: Maria de los Dolores Martinez de Carvajal e Ysabel Maria O'Daly de Goyena (de esta ultima el
51 Rene Taylur.Josi Campcchr y Ju lirmpu (Pucno R1c:o MIISCO de Anc do Ponce, 1988). 85. Col.llloso dcla cxpo•icitln hom6niiTIII pmcntada <11 ol Mu•co de Artc de Ponce. cl Mc!mpolitan Museum of Any ellnstituto de CuliUI:> Pucnoniquoi\a. ~2 Ibid.• p. 90-91 SJ Ibid.• p. 90. ~4 Ibid., p. 96-97 '5 Tcodoro Vidal. Tre• ,..,..,,,. pinradru por Campe<h< (San Juan Ed•c•on<S Alba. 1988). 56 Tcodom Vidal, Cualrv pu<rtorriqutmu pur Camp«hc (Sill\ Ju•n; Ed1C1ones Alba. 2000).
ARTES I'LASTICAS
autor saca a Ia luz publica un interesante diario, documento revelador sobre el final del siglo XVIII y principios del XIX). De las cuatro puertorriqueiias se transcriben numerosos documentos de Ia epoca (aetas de bautismo, de matrimonio y de defuncion, cartas y otros importantes documentos), incluidas las hojas de servicios militares de Francisco Estanislao Goyena y O'Daly y Toribio Fernandez de Cossio y Elorga. Seguramcnte estamos ante una de las publicaciones mas importantes hechas hasta el momento sobre Campechc, de particular interes por el cstudio de aspectos como Ia simbologia cmpleada por el artista en sus retratos, Ia importancia de los fondos, las vestimentas y los marcos de las obras, entre otros. La monografla Jose Campeclze: Retratista de 11110 epocaS1cs Ia revision ampliada de un ensayo que formo parte del catalogo de Ia exposicion itinerante Retraros: 2000 Yem~\· of Latin American Portraits. Se trata de una publicacion de caracter pedagogico e informativo que nos ofrece cuantiosa informacion, convirtiendose asi en una obra fundamental a Ia hora de estudiar el retrato de Campeche y el gcnero en Latinoamcrica. El caballo en Ia obra de Campeche (2007) es el unico escrito enteramente dedicado al tema. Sin embargo, es muy poca Ia informacion que ha llegado hasta nosotros de las amazonas retratadas, por lo que el autor se concentra en las monturas, los vestidos de las damas, aspectos relacionados con el paisaje local y, sobrc todo, en Ia tradici6n ecucstrc de Ia isla: De esta distincion y pericia de Ia mujer de nuestro tierra a/montara caballo, de Ia costumbre de engalanar l'istosamente las monturas en ocasiones especia/es y de Ia calidad de los caballos existelltes en el pais tenemos aqui, pues. 1111 testimonio de valor inapreciable presentado en elmarco de varias
Isabel Maria O 'Daly , 1808. Jose Cnmpechc. 6Jco sobrc labia. 9 7'8.. x 7 1'2''. Smilhsoninn Museum of Am~'tican An. Colcccion Tcodoro Vidal
de las pinlllras eCllestres nuis bel/as de todo el siglo diecioclw en Jberoamerica~.
Alejandro Tapia y Rivera habia calculado entre 400 y 500 las pinturas realizadas por Campeche. El numero de obras atribuidas a! artista y a su taller que se han conservado hasta nuestros dias esta muy distante de esas cifras y apenas supera las 100. El conocimiento que tenemos de nuestro pintor ha ido creciendo, aunque es mucho el trabajo que queda por hacer.
57 Tc-odoro Vidat, Jm~ Cumpt'C·lrc.- R.:tratista de unu i•pm•u CSan JLUn l:dic;:ioncs Alh3. 20US). 5K Tcodom Vcdal, "EI caballu en 1:. ohr.1 t.le Campcc;:hc," m £/ ,·uba/ln t·n I<J ,'U/tun1 puc:rtt>ITiqttdie~ (S.an Ju;a.n l:.scucll Pucrtornquci\~ del Anc tcucsn-c, 2007), ~:\VI Cat31t~Git de loa c•rH•sici<·m humlmlma, Musco de lou Amtricas.
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Campeclle milo J' realidad e11 e/ M11.W!t1 de Arre de Puerttl Rictl Junn Carlos lopez Quintero
Las hiJus del gobernador don Ranuin de Custm, I797. Jose Cnmpcchc. 6tco sobrc licnzo, 44 3.'4 " x 31 3J'4". Colcccion Musco de Anc de Pucno Rico
ARTES PLASTICAS
La historiografia de Jose Campeche es un legado precioso que las nuevas generaciones de historiadores e investigadores estan en Ia obligaci6n de ampliar e enriquecer. Siguiendo las palabras del fil6sofo Paul Ricoeur: "Ia escritura, Ia historia, es el mundo real de nuestro pintor, donde las situaciones de su existencia cobran vida y arraigo. Solo en ella, en el relato de su vida y de sus obras, es que el artista cuenta nuestro pasado".
cado del ilustrisimo seiior de Arizmendi. Revista del Jnstituto de Cultura Puertorriquena, l/1 (9), 46. - - -. 1959. Jose Campeche y sus hermanos en el Convento de las Cannelitas. Revista Del b1stitrtto De Cultura Puertorriqueiia II, no. 2: 12. Delgado Mercado, Osiris. 1990. Jose Campeche: El concepto de invencion y las fuentes fonnativas de su arte. Cuademos del Ateneo, Serle de Arte, /, 7.
Referencias
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ARTES J>LASTICAS
Las sombras blancas DE NORAH HERNANDEZ Femando Cros
"Uno ve /o que busca, pero tambiCn busca SO{O fo que puede Vel: " Heinrich Wolffin
retender encontrar una definicion general para cl arte contemporaneo nos conduce a un evidcntc callejon sin salida que puedc rcsumirse con Ia frase: todo es arte o lo que llcga a ser su amilogo negativo: nada es arte.
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Esta incapacidad para poder definir o cuando menos, intentar caracterizar con cierta claridad lo especificamente artistico en Ia epoca tardo modema, es el resultado de un largo y complejo proceso de disoluci6n de las referencias canonicas tradicionales que comienzan a desorganizarse durante el siglo XVI pero que adquieren un tono programatico y un sentido de urgcncia con las vanguardias hist6ricas a finales del siglo XIX y durante Ia primera mitad del siglo XX. En este periodo de busqueda de lo nuevo, a traves de Ia experimentaci6n formal, se abre
un espacio ilusorio de libcrtad a partir de un progresivo alejamiento del canon realista c\asico mediante Ia creaci6n de una nueva mentalidad 1 que va a transformar Ia manera en que el artista se concibe a si mismo junto a Ia imagen que produce y que presenta como objeto artistico. f. Que cambios podriamos destacar como historicamente relevantes en el campo de las artes visuales durante el proceso de configuracion de Ia mentalidad modema? Quizas uno de los mas importantes, por las consecuencias que este nuevo giro produce en Ia conciencia del hombre modemo, haya sido Ia convicci6n de los pintores impresionistas de que Ia imagen de un objeto nunca es una forma estable y que ella cambia y se modifica constantemente debido a! impacto y Ia intensidad de Ia luz. La experiencia de Wassily Kandinsky ante un cuadro de Claude Monet titulado El Almiar, es una anecdota que
1 La ment.di~ c:sub,cce los Umites )' la.s posibilitbdes de ~nven"6n del imaginnrio t.lentn, de un dctmmn:u.Jo pcriotlo hist6rico. Su inftuencia time un cfccto modclouJor en Ia pr.ic11c:a soo~>l y ""ls11ca de""" <poc:a, ounquc su llfOiio de dcfinicton ... mucho mo•l><•m•"' c tmrc.urtiblc que cl gcncrado (lOr lo idcologlo. Un hiMoriad<>r ton ogudo y pc.bsOgicammtc intcncionado como cJ nkt.IIC\'illisla Jacques Lc Go IT dc6nui la mmL:IIttbd como •·aqucllo qu~: un~: al C~sar con c1 mis humildc de sus lcgiono~riu5:· Michel FouciJult, f'tlr su pane. no!\ !labia tiel concepto tie archivn. y Artbur D.anco en su rxMmico libml..a mut•nt- Jd arte eslabtece los limites de lo ardsticn :~.partir del contcxlo hist6ricu·cuhur.~l
que define codo O(I<ICO. Nota del outor.
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Revista/CP Aiio 10 I numcro 20 / 2011
puede ayudnr a poner en valor Ia aportacion de Ia pintura impresionistn en el proceso de configuraci6n de esta nueva mentalidad. El pintor ruso no pudo reconocer una paca de heno que aparecia como motivo central en Ia pintura de Monet: "Por primera vez -diria Kandinsky~ me encontraba ante una pintura que representaba un almiar pero yo no Jo reconocia en absoluto." La intensidad de Ia luz habia transformado Ia paca de heno en un objeto extraiio e irreconocible. Otra aportaci6n relevante fue Ia propuesta cubista de alejarse de Ia noci6n de perspectiva renacentista y establecer un acercamiento analitico de Ia composici6n apoyado en un estilo geometrico y una concepcion del color que no tenia por que estar subordinada a las referencias habituales de caracter realista. El color como propuesta aut6noma permite establecer unas lineas de expresi6n marcadamente abstractas como los circulos cromaticos realizados por Sophie Taeuber y Robert Delaunay o las imagenes de los caballos azules de Franz Marc, por mencionar solo dos ejemplos.
Las sombras blancas de Norah Hernande: Fernando Cros
ic6nica de artistas de cine como Marilyn Monroe, constituian una propuesta visual valida dentro del amplio espectro de posibilidades del arte en Ia decada de los 50 y los 60. II
El trabajo de Norah Hernandez tiene un alto contenido feminista, que nos refiere a las propuestas de las mujeres artistas mas importantes a partir de Ia decada del 60. Entre elias podemos mencionar a Ia artista francesa Louise Bourgeois, cuyas experiencias en su infancia Ia involucran en el trabajo de restauraci6n de tapices de sus padres, experiencia que Ia lleva en su madurez a concebir sus esculturas mediante el uso de materiales blandos: sedas, Janas y trozos de ropa, que montados forman imagenes del universo de Bourgeois. Esta artista realiz6 una serie de cuadros con telas de vestidos suyos y de su madre que eran para ella una forma de representar Ia vida.
Tambien hay que referirse a las propuestas desarrolladas por Marcel Duchamp en el sentido de que el artista es e](mico que puede establecer lo que es artistico y su rechazo a lo que denomin6 "arte retinal", como un engaiio a los ojos.
KiKi Smith, artista alemana muy identificada con el movimiento feminista, Ia identidad y el genera. En su infancia acostumbraba bordar y tejer; recursos que le sirven para posteriormente utilizar fibras y textiles, para crear una obra magica y espiritual que alude al cuerpo humano como metafora de reftexi6n, en tomo a Ia existencia humana, a Ia vida y a Ia muerte.
Los pintores rebeldes ante Ia idea de Ia necesidad de Ia profesionalizaci6n como Jean Dubutfet, propondran un arte en bruto que puede ser producido por una variedad de individuos sin necesidad de un adiestramiento previa en los talleres o en las escuelas de arte, defendiendo Ia legitimidad y el derecho de un arte realizado por cualquiera que voluntariamente asuma esa practica, incluyendo Ia producci6n visual infantil o Ia de los pacientes mentales.
La artista norteamericana Eva Hesse, pionera de Ia desmaterializaci6n de Ia obra de arte, cre6 esculturas minimalistas, utilizando materiales de desechos organicos e industriales como cuerdas o telas, que combinaba con hitex, vidrio y poliester, para destacar las cualidades sensuales del material opaco o translucido con una gran sensibilidad, vigorosa, con apariencia de fragilidad, que simboliza Ia fugacidad de Ia vida.
Si Marcel Duchamp fue uno de los artistas que defendio el derecho a determinar subjetivamente lo artistico, Andy Warhol extendi6 el mundo de Ia prcictica artistica al mundo de las manufacturas; estableciendo un nuevo rango de libertad operativa en el proceso de selecci6n y utilizaci6n de los motivos y materiales, donde las latas de sopa o Ia serigrafia con Ia imagen
Rebecca Hom, una de las artistas alemanas mas destacadas de los ultimos tiempos, ha centrado sus preocupaciones creativas en Ia indagaci6n de los valores del cuerpo a traves de sus esculturas corporales donde incorpora vendas y plumas que le confieren un caracter mitico a Ia naturaleza de Ia mujer, que transmite su sensibilidad femenina.
ARTES PL.ASTICAS
Patm11es.- Ctllligo.r clef alma. De Ia serie Cuerpos cle l1t= (2009¡20 II) de Nomh Hernandez. Instalncion. Medio mixto en tela, costur.t y collage. De 4' a 6'de largo y de 2' a 3'de ancho. Foto Rebecca Zilenziger
Con el progresivo eclipse de las referencias estcticas universales habria que preguntarse por el sentido de una propuesta artistica como Ia de Norah Hernandez. ÂŁ,Que es lo que este conjunto de esculturas de sombras blancas nos plantea? Lo primero que se nos ocurre es afirmar que su trabajo se orienta hacia Ia busqueda de to que no sc ve. El planteamiento escultorico de Norah Hernandez fagocita los restos de Ia figura humana y su escultura parece tambicn ser un
comentario sobre Ia perdida de Ia tradicion humanisticajunto a los valores espirituales de Ia modernidad. Las siluetas fantasmagoricas de sus telas colgadas sobre Ia estructura esencial de un maniqui, se abren a un juego de apariencias, donde intencionalmente se pone en crisis los limites del afuera, las formas del mundo visible y sus ausencias.
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Rc•¡ista ICP Aiio 10 I numero 20 / 2011
La.~ .~ombras
bla11ca.f de N11ralr Hcrmimlc:.
Fernando Cros
Una de las particularidades de su hacer escultorico es Ia incorporacion de Ia prnctica de Ia costura con Ia utilizacion del hilo, Ia aguja y las tecnicas de hilvanado, como modos de fijar los trozos de tela y el manejo de patrones de disei'io, similares a los utilizados en Ia confccci6n de ropa, con los que origina cspecies de mapas o diagramas enigmciticos. Este maniqui o percha esencial, donde cuelga sus telas para darle un volumen escult6rico, estci sostenido por el valor de los huecos, por Ia presencia del vacio que crea una obra rodeada por una atmosfera misteriosa, sutil c inestable. Con su cscultura, Ia artista se propane propiciar un encuentro ritual, con el prop6sito de recupcrar las bases de una relaci6n perdida, con cstas ausencias fantasmalcs que intenta materializar en su trabajo. El manejo de Ia luz producida por pcquei'ias lcimparas de baja intcnsidad colocadas en cl espacio interior de algunas de sus esculturas, es otro de los recursos expresivos que apuntan hacia ese progresivo debilitamiento de Ia sensibilidad, y de los valores de un humanismo secular, que actualmente se encuentra sometido a un severo proceso de dcsmantclamiento en Ia socicdad contempornnca. El manejo de Ia Juz con diferentes intensidades colocado en cl espacio interior de su escultura tiene una carga simb6lica. Son una senal del debilitamiento del mundo interior del sujeto, que hoy se encuentra severamente sometido por una compleja red de protocol as mediaticos, junto a una vision rustica y salvaje de Ia existencia, con un fuerte componente material y un marcado carcicter especulativo. La escultura de Norah Hernandez forma parte de un acercamiento trngico de Ia condici6n humana, aunque tambicn sea una celebracion y defensa de esos pequei'ios resplandores de luz que todavia hoy constituyen un paradojico sintoma de rcsistcncia.
Cclcllgos de!/ alma. De Ia seric Cuerpo.~ tit•/u: (2009-20 II ) de Norah Hernandez. lnstalucion. Mcdio mixto en tela, costura y collage. De 4 ' a 6'de largo y de 2' a 3'dc ancho
ARTES J>LAST1CAS
l'estido u:ul. De Ia serie Cuerpos de lu: (2009-20 11) de Norah lkrnandez. lnstalncion. Medio mixto en tela, costura y collage. De 4' a ()de largo y de 2 a 3' de ancho.
Pan:lro: Ccidigo.f del alma De Ia sene Cw:rpos clc lu: ( 2009 -2011) de Norah Hernandez. lnstalacion. Medio mixto en tela, costura y collage. De 4 ' a 6'de largo y de 2' a 3'de ancho
Cuerpos de /u:(2009-2011) de Norah Hernandez. lnstalacion. Medro mixto en tela, costura y collage. De 4' a 6' de largo y de 2' a 3'dc aneho
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ARTES PLASTICAS
Reseiias en el tiempo EN TORNO A LA OBRA DE LA ESCULTORA Y CERAMISTA ADRIANA MANGUAL Editorial ICP
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as resenas de Ia obra de Adriana Mangual han sido multiples. Presentamos aqui una relaci6n de las mas relevantes, que Ia distinguen como una artista puertorriquena nacida en Nueva York, hacienda vida y cultura en Ia isla de donde proceden sus raices, Puerto Rico.
propio, da su vision, de las motivaciones que Ia llevan a crear los altares, las casitas y las figuras humanas alargadas, entre otras manifestaciones creativas; que provienen de su inteligencia y de sus prodigiosas manos; en sus comentarios da a conocer ese proceso de creacion en el que vive constantemente.
Adriana Mangual se encuentra viva en sus Personajes, tal como lo ha dicho Ia excelente periodista y escritora Tatiana Perez Rivera, en entrevista que le hiciera a Ia artista niuyorican mayagilezana y santurcina 1•
El comentario refiexivo que inicia esta seccion, del critico e historiador de arte Manuel Alvarez Lezama, en torno a Ia vida y Ia obra de Ia escultora y ceramista, nos introduce a ella, a Ia artista, y nos acerca a su mundo creativo afinnando las excelentes ejecutorias con las que realiza su obra.
En Ia misma, Ia artista en un discurso muy
I Tatiana rerez River.~. 11w•mJw · p,.,.,,.aJ<• • AJr/and .lt""~""d/. El Nue>·u OU.II ck Abnl <k ~OOS
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Re1•i.~ta /CP Aiio 10 1 numcro 20 I 2011
Re.~eiia.~ e11
eltiemp11 e11 ltlrtUI a Ia 11hra de Ia e..vclllttlra )' ceramista Adria11a Mang11al EditorialiCP
One of the truly original ceramists/sculptors in Puerto Rico, Mangual has never had the recognition she deserves. This tireless creator, who can be quiet uneven in her production, has produced pieces that in my judgment are at the same level as the best produced by ceramist of the stature of Susana Espinosa, Bernardo Hogan, Jaime Suarez, Sylvia Blanco, REDO del Olmo. Toni Hambleton, and Cristina Cordova. Manuel Alvarez Lezama From ceramics seas to lyric abstractionism. The San Juan Star (The Arts) May4, 2008
Habiendo estudiado en Casa Candina, y tornado cursos en Ia Escuela de Artcs Phisticas, Mangual posee una imaginacion fenomenal, Ia que puedc Iibrernente trasladar al barro todo, desde iconografias a Jo real maravilloso (surrealismo latinoarncricano) desde sencillas florcs, al existencialismo profunda de expericncias misticas. Aunquc siempre ha reconocido que sus mas importantes influencias locales son Espinosa y Hogan, Mangual rnpidarnente desarrollo su propio discurso distintivo una vez ella tuvo Ia capacidad de reinventarse a si misma. Aquellos de nosotros que Ia hcmos seguido en su carrera de tres decadas, hemos sido testigos de sus adorables casitas; de sus magicas y surrealistas sillas: de sus enigmaticos bustos; sus encantadores indios tainos; sus "juguetes" de corazones, manos, estrcllas, y flores; sus grandiosas figuras humanas a lo Giacometti. Cara prefcrida. De Adriana Mangual. Stoneware, csmalte yi!XIdo. 17''x \3"x II" (aprox.). En Ia siguiente p:igina, Mural del wsmos de Adriana Mangual. Stoneware, esmaltc y oxido. 17" X 5 I" (aprox.)
Desde sus delicados angeles y sus asombrosos bestiarios. Cada uno de sus periodos, los mas forrnales, han sido e\ cubismo, cl abstraccionismo y las manifestaciones existencialistas, todo un reto estetico; combinadas con ricas expcriencias personates; Ia cultura puertorriquei'ia y los grandes temas con los que el arte ha tenido que Iidiar. Manuel Alvarez Lezama.
Pe1:mnajes. En ocasi6n de Ia exposici6n de Adriana Mangual en Ia galeria Pamil Fine Art, 14 de abril de 2005
ARTES PLASTICAS
La poesia en Ia obra de Adriana Mangual reside
en Ia transfonnacion de los objetos de Ia experiencia diaria en otros que habitan un modo distinto y propio. En este mundo de relaciones, escalas y funciones son ajenas a Ia logica en donde Ia palabra operante es Ia magia. Enrique Mestre Lando. Primera Bienal de Cernmica. Casa Candina, Condado, Puerto Rico
Mangual ofrece al publico ideas llevadas a sus lineas mas esenciales, de manera que invitan a Ia meditacion, se advierte en elias un esoterismo acentuado por Ia depuraci6n de las lineas ...
With Adriana Mangual, prizewinner at I Bienal de Ceramica Contemporanea we are faced with interesting objects d'arts, deftly executed, of a most attractive to controversial nature, in most cases of puzzling ontological complexity. Ernesto Ruiz de Ia Mata Five Latin Women Artists.
The San Juan Star (Art). March I 7, 1991
Mangual began to develop her theme in traditional houses, mirroring the house as an extension of the individual... Myrna Rodriguez
Jose Antonio Perez Ruiz Arte, Objeto y Artefacto. El Reportero, Seccion CRiTICA. 1993
Feelings link ceramics.
The San Juan Star (Art). 1995
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Rcvi.~ta
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Rcsciias c11 cl ticmpo c11 torn11 a Ia obra de Ia c.~clllt11ra J' ccramista Adria11a Mang11al
Ano 10 1numero 20 / 2011
Editoriai!CP
Casa IY!jiejo de Adrinnn Mnngunl. Stoneware, csmnlte y oxido. 18"x 15"x 1\"(nprox.)
La escncia misma de nuestras casas nativas es interpretada en esta version novel de casa de barro. "EI tema de los altares surge precisamente de Ia inquietud de Ia artista de tener en su mundo mas intimo un elemento sacro. Maite Rivas Reflejos animicos 1/evados a/ barro. El Nuevo Dia. Sabado, 15 de octubre de 1990
Her work continues to be fluid, spontaneous activity that speaks for her.
Natalia de Cuba Earth on fire. The San Juan Star. September 15, 1996
Hice para mi un primer altarcito, que me recogia y me bacia sentir muy bien, asi que he querido compartir con los demas ese sentimiento. Todo comenz6 a ftuir a partir de ese momento. De ahi surgieron quince a! tares y asi otros, entre ellos Altar de Ia luz, Altar de Ia fe, Altar de Ia suplica, Altar de los devotos. Cuando buscaba como acercarme a Ia figura humana pense en estas figuras con las extremidades alargadas porque se estiran de tanto anhelar y de tratar de vivir sus mas nobles pensamientos. Lo importante es lograr que salga el coraz6n en lo que quiero dar, reconozco que no soy perfeccionista, lo que quiero es ver Ia pieza. Tatiana Perez Rivera Viva en sus "Personajes "Adriana Mangual. El Nuevo Dia. 11 de Abril de 2005
ARTES J>LASTICAS
' 6tengo el taller en mi casa o mejor dicho ya no ten go casa vivo en un taller porque este trabajo me arropa, me roba el tiempo de vida:'"' Adriana Mangual
Las casitas son parte de mi modo de vivir. Les soy fie) y les tengo amor, porque las verdaderas de aqui, de Santurce, las vamos a perder ya mismo. Dentro de diez afios las casas que queden aqui sera una que otra restaurada y mis casitas, solo csas van a existir. Tatiana Perez Rivera Vzva en sus "Personajes "Adriana Mangual.
El Nuevo Dia, II de Abril de 2005
Puehlito. De Adriana Mangual. Stoneware, csmalte, y ox1do. II " x 5" x 8" (aprox.)
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HISTORIA
Dialogos con el pasado: TRANSFORMACIONES DE LA ENTREVISTA EN LA HISTORIA ORAL1 Mayra Rosario Urrutia
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rase una vez, en un tiempo designado como Ia Antiguedad, en que autores de obras chisicas como Herodoto (conocido como cl padre de Ia historia), Polibio, y el atenicnsc Tucidides incorporaban comodamente en Ia construccion de sus relatos fuentes escritas asi como los testimonios orales "de los actores o los testigos de ciertos hechos o eventos socialcs que despertaron interes, siempre bajo un espiritu critico." 1 En estas sociedades, Ia mayoria de Ia poblaci6n era iletrada por lo que Ia cultura oral constituia "el eje de Ia producci6n y transmision de conocimientos"3, representando el aspecto mas importante de Ia investigaci6n hist6rica. Heroooto proponia que se debia mencionar, mas no creer todo lo que se dijo.4 Tucidides coincidia al sefialar que:
E
No fue rmtrabajo foci/, porque ocurria que en cada caso los tesligos de 1111 mismo acontecimiento ofrecian relatos disco/-dantes, que variaban ya sea de acue1-do con las simpatias que sentian por uno u otro bando, ya sea segrin sus memorias. 5 Dicha tradicion de los llamados "precursores de Ia historia oral", continuo prncticamente inaltcrada durante Ia Edad Media y el Renacimiento, salvo por algunos cuestionamicntos que se hicieron en el siglo XVIII. Por ejemplo, Jorge Aceves Lozano sefiala que en el siglo XVI, el cronista Fray Bernardino de Shagun, incorporo testimonios de indios ancianos de Ia Nueva Espana en su Historia General. En elllamado Siglo de
I E1te m ..yo c:s una odiJIIOCiOn de uno confamcoo ofrttido en cl Reein&o de Cic:nctos Mtci><"-' de Ia Univmkbd de Puerto koro auspiciodo por cl lnslilukl de l hstnno de las Ciencl.. de Ia Salud.l.A octividod aenerol fue titubdo. RefleXJi>n llisti>na llisturia de Ia cirusl• en Pueno Rico a cra•C. de lo cntrevisto, ~9 de obril de 1009 2 Jo111e Aceves Lot<~nu, cump.• lllstoria ""'/ (Mo•ieo: lnstiluto Mor.~, 1997), 7 J Ibid. 4 llctodotu,lli!torl"-' (Mo•ico: UNAM, 1981 ) 152 5 Tuddidcs.llisl<>ria ole/a Go<mz olrll'rlaP<>""" (Modrid Editoriol Gl<\los. 1990- 19'11). I.
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Revista ICP Aiio 10 / numero 20 12011
Ditilogos con el pasado: transformaciones de Ia entrevista en Ia historia oral Mnyro Rosario Urrutia
las Luces o Ilustracion, Voltaire y Micbelet, recurrieron a los testimonies orates para recuperar, reforzar, ensancbar y conocer mejor acontecimientos del pasado. 6 Mas Ia vision bacia Ia recolecci6n de testimonies cambiaria su rumbo desde comienzos del siglo XIX, con Ia profesionalizaci6n de Ia disciplina de Ia historia. La historia construida desde sus origenes como una fuente Jiteraria transitaria bacia las rigurosidades de Ia ciencia. La llamada decimon6nica al "amilisis objetivo" de los documentos escritos suponia una incquivoca causalidad entre metodo y verdad. Era que Ia historia se singularizaba bajo el amparo de un metodo "correcto", a Ia luz del cual se recopilaban y analizaban las fuentes y se construia el solido "edificio" que Ia albergaba,' un solo metodo, que procuraba una cxplicaci6n coherente y verdadera. Los archives y las bibliotecas serian los repositories de estos documentos que sustentaban bistorias politicas, militares e intemacionales como Ia ordcn del dia. A finales del siglo XIX, Langlois y Seignobos, los fumcescs representantes de Ia nueva ciencia hist6rica, condenaban en su lntroducci6n a los estudios hist6ricos Ia bistoria oral porIa" ... deformacion en Ia memoria del propio observador, mezchindose con otras impresiones".~ A principios del siglo XX cuando Ia corriente hegemonica de historiadores reforzaba el estatus de Ia disciplina como una ciencia, ni mas, ni menos, Ia bistoria oral fue relegada y despreciada por sus inexactitudes y poca fiabilidad, especialmente por los historiadores de las sociedades industriales modemas y a! fabetizadas. ~ En primera instancia, puede parecer que un siglo despues, y luego de todas las significativas transformaciones y cuestionamientos
epistemologicos que ha sufrido Ia disciplina de Ia historia durante el siglo XX, el auge de Ia metafora del "edificio" y su implicaci6n haya quedado en desuso. Si bien no creo que exista un nutrido ejercito de bistoriadores que min respalde los rigidos preceptos de principios de los siglos XIX y XX, tampoco nos hemos librado del todo de Ia poderosa, c6moda y poco conflictiva racionalidad del "edificio" de Ia ciencia. No seria basta Ia epoca posterior a Ia Segunda Guerra Mundial, que Ia historia oral retomaria y despegaria sistematicamente en el ambito de Ia academia. Los recuerdos y las traumaticas experiencias de guerra de los testigos comenzaban a plasmarse mediante las entrevistas. Este regreso, aunque no esta del todo exento de cuestionamientos y limitaciones, nos presenta una serie de posibilidades que asumidas criticamente contribuyen al fortalecimiento de Ia produccion bistorica. Mi proposito es exponer a grandes rasgos las transformaciones del problematico trayecto del regreso de Ia entrevista y Ia historia oral como parte integral del proceso de produccion hist6rica asi como de sus posiblcs rutas de exploraci6n. Cabe seiialar que las periodizaciones y reflexiones que expongo en tomo a Ia bistoria oral son unas de carncter occidental, no pretenden ser universales, y representan un verdadero reto para sus practicantes. Entrevistas La entrevista se define como una tecnica fundamental de Ia investigaci6n oral utilizada por sociologos, psicologos, historiadores y otros academicos. Su prop6sito principal es "conservar y transmitir historias". 10 El relate que se recoge mediante Ia tecnica de Ia entrevista es uno, que por razones diversas, ha dejado poca o ninguna buella escrita a Ia cual referirse. Ademas, en los relates se incorpora como parte de su experiencia el conocimiento
6 Ao""es Lnuno, ob. oit.. p . R 7 Anna G=n y Kllthl«n Troup. Th~ Hm"'"-' •if Hutory.' A Critical R«Jder in 10th Century Hutory and Thmry (New York: New York Univenity l'r<:u. 1999j 3.-1. 8 Philippe Jouwd. Estu me"' q•~ mnll•gtJn d•l J'<llado (Me.,oo Fondo de Cuhura ~n6mit4. 19'19) So. 9 Gwyn Pnns. "llistona onll" en rctcr Burke, cd, Formtu d~ hoeer hiJtt>ria, segunda cdioi6n (upaib: Alianu Editonol, 19991 146. 10 Dominlquc Aron Schn1ppcr y Daniel Uanet. Dt H~rodntn a Ia grot:Kulora. Fu~nles J ordrnnr ~Jrales En Joruc Aceves Lozano. ob ell. p. 63
HISTORIA
de segunda mano del evento que tenga el informante que provenga de otras fuentes o testigos. Este recurso se ha difundido en Ia actualidad entre personas fuera del ambito academico. Su popularidad entre los estudiantes de las escuelas estadounidenses se ha propuesto pedag6gicamente como una via para recuperar las historias de sus familias y comunidades en vias de promover sentidos de compromise e identidad. The Whole World Was Watching: An Oral History of 1968, consiste de un proyecto conjunto entre estudiantes de segundo aiio de South Kingstown High School y Brown University's Scholarly Technology Group a! acceso de todos nosotros a traves de una pagina de internet. 11 En esta pagina se pueden consultar una scrie de transcripciones, audios, historias y entrevistas llevadas a cabo en Ia primavera de 1998 por los estudiantes sobre los recuerdos que tenian los residentes de Rhode Island sobre eventos del 1968. Entre ellos figuran, Ia Guerra de Vietnam, Ia lucha por los derechos civiles, los asesinatos de Martin Luther King y Robert Kennedy y otros testimonies sabre esos llamados aiios tumultuosos en Ia historia de Estados Unidos. En Puerto Rico, tenemos programas como Ia Voz del Centro, cuyas entrevistas quedan grabadas y se pueden escuchar a traves de Ia Internet o leer su transcripci6n a traves de los libros que las recopilan.
La vision tradicional En su acepci6n tradicional, durante el renacimiento del uso de Ia entrevistas tras Ia Segunda Guerra Mundial, fueron el prop6sito, los metodos y objetivos que fija el entrevistador los que moldean y dirigen las preguntas que se le someten al entrevistado. Estas preguntas se dirigen a conocer eventos del pasado a traves de
Ia experiencia directa de actores sociales, en un contexto social determinado y en un momenta especifico de Ia vida del entrevistador y del entrevistado en donde inciden las limitaciones de Ia memoria, los intereses en el proyecto y Ia relaci6n que se establece entre ambos. 12 Los entrevistadores, quienes se guian por unas reglas que aparecen en los multiples manuales para guiar una entrevista, se han considerado instrumentos claves en este proceso de conocer el pasado. Como establece Paul Thompson, uno de los precursores de Ia Historia oral contemporanea.
La forma de Ia elltrevista lipica era semiestructurada, y se le manlenia pragmciticamenle entre un cuestionario rigido y un testimonio espontcineo que dependia, de modo mas 0 menos firme, de Ia naturaleza de ese problema historico.13 Se puede concluir que esta etapa tradicional, marco el renacimiento de Ia memoria como recurso para Ia investigaci6n hist6rica. Ademas, marco el inicio de proyectos conjuntos de archives orates que sirvieran de recurso para los investigadores y el uso de Ia grabadora de carrete como registro tecnico de Ia oralidad. Algunos de estos proyectos fueron: • 1948 - Primer proyecto de Historia Oral en Ia Universidad de Columbia, New York, por Allan Kevin; • 1950 y 1960 - En lnglaterra se llevan a cabo trabajos de historia oral con gente comun y corriente reforzando Ia llamada historia desde abajo; • En Mexico a partir de 1956, se plasman las memorias de los jefes de Ia Revoluci6n Mexicana;
II Scholarly Tcchnoi"'IY Oroop, Drown Univcniry, 1'hc Whole Wort.! Wu Watchins an en! hOJtory o( 1968", http J!www sts.brown.cdu/projccts/1968 (consulaado el 31 de ......, de 2011 ). 12 Es14 pc:riodizoci6n, Ia oonfiauro apanir delanlculo de Alisl4ir Thomson, "FDIIt Pandism TransronnaiiDns 1n Oral History," Tltr Om/ HistOf)' Rn;no· 34,llluc I (2007); Shcma Bcr;cr Cluck, cl at, "Reftections on Orollhslory in the New Millmium, Roundtoblc Comments", Tltr Omlllisln?' /lnoir~· 26. lnuc 2 (1999) y, llony H. Hillery Lindo Diluzio, 1'he Interviewee and the Resean:h IntervieW, Analyzong a Neglected Oimmsion in Roscan:h", Tltr Canadian Rn·i.,.•o[Sotlnlog>• and Anlhropnlnw 41. Issue I (2004).
13 roul Thompson, "llislClriu dc vid:l y analilll del cambio social". en IDIJI< Acevesl.o:ano, ob. cit .. p. 119
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Diaft,gtls ctm el pa.~adtl: trallsformacitmes de Ia elltrel•ista e11 Ia lri.~wria 11ral
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• A principios de los 1970, Paul Thompson contribuye a crear Ia Brilish Oral Histoty Society y un movimiento intemacional de historia oral a finales de esa decada. Aunque se alude a que los entrcvistados en su mayoria fueron personas asociadas con las esferas de poder, en paises como Italia e lnglaterra, Ia investigaci6n oral se utilizo por soci6Jogos y antropologos como una forma de reconstruir las culturas populares. Esta incipiente tendencia seria Ia que caracterizaria Ia segunda etapa de finales de los 1970 conocida como activismo.
El activismo Las criticas de los positivistas a las limitaciones y falta de fiabilidad de Ia memoria, a causa del deterioro fisico, Ia nostalgia, el prejuicio del entrevistador y del entrevistado y Ia influencia de versiones colectivas sabre el pasado, sostenian que el testimonio oralllevaria a Ia reproducci6n de mitos en Iugar de a historias fiables. Asimismo, las criticas de historiadores socialistas, como Luisa Passerini, cuestionaron el supuesto radicalismo de Ia historia oral alegando que los testimonios de "los de abajo" lejos de hablar por si solos, estan influenciados por las ideologias de los sectores dominantcs y rcquieren un acercamiento critico. 14 Sin embargo, en Iugar de que estas criticas a Ia memoria socavaran el impulso de Ia entrevista y Ia historia oral, se transformarian en aspectos positivos argumentando que su poca fiabilidad y subjetividad eran a Ia vez fortalezas que conducian bacia otras pistas. Si bien es cierto que Ia memoria es un termino complejo que describe, como establece Anne Green, "tanto los procesos biol6gicos como las expresiones escritas y verbales del pasado que se recuerda, los historiadores se dirigen mas bien a Ia investigacion de Ia expresi6n y de Ia representacion por personas y colectividades de los recuerdos del pasado". u
14 Alist:dr Thomson, ob. cit. 15 Anno Grcon. ub. cit. , ~. ftl. 16 Gwyn Prins. ob. cit.• p. 147
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Se acepta que recordar, entonces, es un proceso de construcci6n del pasado, tanto activo, como selectivo, fragil y sujeto a distorsiones. Se establece que es en Ia interpretacion de los silencios, las discrepancias y las idiosincrasias de los testimonios personales orales que afloran las influencias de Ia cultura publica y de Ia ideologia. La interpretacion de los recuerdos ocasiona que se diversifiquen los acercamientos interdisciplinarios para descifrar el producto testimonial en las entrevistas. Ademas, historiadores orales reconoccrian Ia vulnerabilidad de las fuentes escritas asi como Ia vulnerabilidad de las fucntes orales. Mediante metodos rigurosos para llcvar a cabo las entrevistas sc establecia que las fuentes orates contribuyen a corrcgir otras perspectivas, de Ia misma forma que las otras perspectivas escritas las corrigen a ellas. 16 El activismo se centro en dar voz a los marginados. Entendiendose como aquellos a los que; por razones de genera, prefcrencia sexual, clase, nacionalidad, edad, ser victimas de desastres, violencias masivas u otras particularidades sociales; habian sido relegados como protagonistas historicos. Su voz, aunque fuera de los sectores profesionales o de las elites, no habia quedado fija e impresa en los documentos escritos. Entre las historias orales que han cumplido con cste cometido se encuentran las de supervivientes del Holocausto, de enfermedades cr6nicas, de Ia violencia colectiva, vcteranos de guerra y otros. Bajo esta ctapa cambia el foco de analisis de las preguntas en Ia entrevista. En Iugar del entrevistador, ahara sera el entrevistado, su prop6sito y sus metodos el foco de atencion. Este enfoque nos obliga a repensar el papel de Ia entrevista como forma de conocer acerca del pasado, especificamente en cuanto al recuerdo que el entrevistado tiene del mismo. Nos obliga a recordar que el entrevistado no es materia d6cil y transparente. Que aunque hay que llevarlo por los caminos de lo que se
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La mix/a ( 1960). De Fran Ccrvoni. Oleo sobre tabla. 36 x 54.. Colcccion Naciona[ dcl!Cf>
quiere conocer, no se pueden desaprovechar las instancias de sus desvios, olvidos, supresiones, apuntes que nos conducen a otros saberes, otros contextos, otros problemas y formas de ver los acontecimientos. Algunas de las preguntas que guian el desarrollo del amilisis posterior a Ia recopilaci6n son las siguientes: i,C6mo el entrevistado haec sentido de su pasado?, i,C6mo conecta su experiencia personal con su contexto social?, i,C6mo cl pasado se incorpora al presentc?,
(.Como las personas interpretan su vida y el mundo a su alrededor?, i,C6mo los testimonios orates pueden dcmocratizar historias relegadas por los relatos dominantes? Un cjemplo lo podemos ver en trabajos relacionados con cntrevistas a los pacientes de VIH· SIDA. Wendy Rickard en su cnsayo, HJV and AIDS Testimonies in tile /990s, 11 expone una serie de aciertos sobre el valor documental del uso de Ia cntrevista en Ia construcci6n de historias rclacionadas con eJ impacto personal
17 Jnonll3 llnma, Ruben Pcrh. Pau1ThomJI>nn. Jon 1\'olmslc:y. ed•., Orollli<lclf)' ll<•u/tlt unci
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Didlogos con tl pasado: transformacionts dt Ia tntrevista tn Ia historia oral
Mnyrn Rosario Urrut i :~
Eljarrlin (2010). De Nieves W. PutnQrejo. Medio mixto. 12" xIS" x 12"
y social del virus del VIH Sida en lnglaterra desde que se infonn6 el primer caso en 1982. Entre ellos, detalla que: I. Los relatos de las personas que viven con el virus han sido fundamental, ya que por primera vez, se registra oralmente una historia segun Ia misma surge, se desarrolla, ataca y transfonna; 2. Estas entrevistas han sido una forma de conocer, documentar y entender sus experiencias frente a Ia condici6n y las versiones tradicionales en donde se considera que las declaraciones de los expertos "have tended to outweigh the words of people who are themselves infected"; 3. Estas experiencias incluyen las formas positivas c6mo algunos pacientes recomponen sus identidades y redirigen sus vidas despues del diagn6stico; 4. Mediante las entrevistas, se han develado tabues relacionados con el sexo, Ia
sexualidad y el uso de drogas en las prisiones; 5. Ademas, se ha evaluado su impacto en el desarrollo mas amplio de las politicas de salud y bienestar social, entre otras cosas.
El constructivismo En Ia tercera etapa, conocida como el constructivismo, Ia entrevista se considera una colaboraci6n entre el entrevistador y el entrevistado sobre una experiencia de construcci6n de significados sobre un tema particular. Este enfoque, que cobra auge a finales de los 80, fija el interes en el dialogo entre ambos cuyo producto permanecera sujeto a Ia critica del lector y a Ia reinterpretaci6n del contenido. AI analizar el producto, se aborda c6mo las relaciones entre el entrevistador y el entrevistado se afectan mutuamente, c6mo se genera el conocimiento, como se formula el proceso y el producto interpretativo. Reconociendo esta acci6n mutua, el entrevistador, entonces, podria preguntarse y contestarse criticamente, [,Que siento bacia el
HISTORIA
narrador?, (.Que similitudes y diferencias entre ambos inciden en este proceso?, i,Como mi ideologia afecta este proceso?, i,Con que grupo extemo a este proceso me identifico?, i,Por que estoy participando en este proceso? AI escoger los temas y las preguntas, (.que altemativas se me presentan y por que escojo unas y no otras?, .:,Como me siento en tomo a este proceso, como mis reacciones inciden en esta investigaci6n?
hospital cuyos costas fueron sufragados por Ia fabrica de textiles. A continuaci6n un extracto de Ia entrevista: Camel/a Teo/i Testifies about the I 9 I 2 Lawrence Textile Strike: Miss Teoli: I got hurt in Washington. Chairman: In the Washington Mill? Miss Teoli: Yes, sir.
Esta definicion comprende una reflexion de lo que es Ia producci6n de Ia historia como una en constante movimiento, inacabada y llena de sorpresas abiertas a nuevos rumbos.
Chairman: What part of your head? Miss Teoli: My head.
En el siguiente caso, veremos no tan solo las posibilidades de las entrevistas en ese dialogo con el pasado, sino Ia importancia de esa recupemci6n de Ia memoria individual y colectiva.
Chairman: Well, how were you hurt?
El caso de Camclla Teoli
Miss Teoli: Yes, sir.
David Cohen en su libro The Combing of History, recoge un interesante episodic para reflexionar sobre las complejidades de Ia produccion de Ia historia. 18 A Ia vez lo retorno incorpomndo otras fuentes y corrigiendo algunas inexactitudes de su escrito con el proposito de adelantar una reflexi6n sobre Ia incorpomci6n del producto de In entrevista en las narraciones hist6ricas. Entre estas complejidades, aborda el problema de Ia supresi6n de Ia memoria, del despertar de Ia misma, asi como Ia Jucha por el control de sectores hegemonicos sobre Ia produccion de Ia investigaci6n. En marzo de 1912, una nina de 14 aiios llamada Camella Teoli, testifico en unas vistas congresionales sobre su tmbajo en Ia fabrica de textiles ubicada en Lawrence, Massachussetts. Helen Taft, Ia esposa del entonces Presidente William Taft, presenci6 el conmovedor relato de brutalidad institucional que quedo plasmado en dichas vistas. Durante el transcurso del interrogatorio, Teoli relat6 como un aiio antes en Ia fabrica de Washington Mills habia perdido parte de su cuero cabelludo cuando su cabellera se enred6 en Ia mnquinaria de un molino. Esta delicada condici6n Ia recluy6 siete meses en un
Miss Teoli: The machine pulled the scalp off. Chairman: The machine pulled your scalp off?
Chairman: How long ago was that? Miss Teoli: A year ago, or about a year ago. Chairman: Were you in the hospital after that? Miss Teoli: I was in the hospital seven months. Chairman: Seven months? Miss Teoli: Yes. AI trasladarse a Lawrence en 1912 tuvo Iugar una impresionante huelga de alrededor de 30,000 tmbajadores que oblig6 al cierre de dicha fabrica. A su tiema edad, Camella fue una de las huelguistas que se uni6 at reclamo de mejores salarios y menos horas de trabajo. Mr. HARDWICK. Are you one of the strikers? Miss Teoli: Yes, sir. Mr. HARDWICK. Did you agree to the strike before it was ordered; did they ask you anything about striking before you quit?
U Oovid Williom Cohen. T1tt Cm•bing P/ Huto']' (Chiao so: Tho Univmicy urchi..su Pens, 199-1).
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Rel•i.~ta
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Ditilogo.~ ctm
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el pa.fadt~: trans[ormaciones de Ia entrevi.fta en Ia historia oral Mayra Rosario UITIItia
Miss Teoli: Because I didn't get enough to cat at home. Mr. HARDWICK. You did not get enough to cat at home? Miss Tcoli: No. t9 En esa coyuntura, su padre fue encarcelado por conscntir el rcclutamiento infantil. Debido a Ia presencia de Ia esposa del Prcsidcntc, cl caso de Teoli fue resei'iado en Ia prensa de Lawrence. Pero ahi no acaba Ia historia. Si nos preguntamos cmll es Ia importancia de esc testimonio oral que qued6 plasmado en las Aetas Congrcsionalcs, podriamos asegurar que el testimonio de Camella rcvela las condiciones inhumanas del trabajo infantil, el estado insalubre y peligroso de las fcibricas, las prioridades familiarcs de sobrevivir a troves de Ia miseria de Ia paga sacando a Ia hija de Ia escuela a Ia que asistia. Lo que me intercsa sobrc todas csas consideraciones, ha sido que Camella y Ia huelga de 1912, conocida como Bread and Roses, asi como los miles de nii'ios que trabajaban en esas condiciones, quedaron sepultados en cl olvido. Resulta interesante que Ia memoria colectiva de Lawrence los borr6. Era como si el evento se hubiese desvanecido. Pero l,por que?
Urta mujer pasa ( 1985). De Sergio Gonzalez Tomcro. Punta scca con raspador (Grabado)_Cortcsia Archivo fotognifico Rcvistas, Editorial dcllCP
Miss Teoli: No. Mr. HARDWICK. But you joined them after they quit? Miss Teoli: Yes. Mr. HARDWICK. Why did you do that?
Con el paso del tiempo ocurri6 un interesante suceso en donde se entrecruzaron, las complejidades de Ia memoria, el olvido, Ia rcpresi6n del recuerdo y Ia puesta en escena del recuerdo de Camella en el pueblo de Lawrence en 1976. La huelga tambien se develaria colectivamente. Todo fue a causa de un periodista newyorkino llamado Paul Cowan que investigaba en el area de Lawrence las politicas electorales. En el 1976, comenz6 resei'iando los eventos de Ia huelga de Ia fabrica de textiles en Lawrence cuando se enfrent6, a Ia lectura del testimonio oral de Ia nii'ia. Averigu6 que sus hijos aun vivian en el pueblo. AI dar con Ia hija de Teoli, Josephine Catalano, concerto con ella una entrevista. Su sorpresa
191\mcricon Sociol llislcny Pmjccl, "llistury Mollcn: The U.S. Sul\¡ey Course on the Web," Cny Untvmity of Now Y<>rk. hup : ihistorymoncn.gmu.edu!dl61 1(consultodo 31 t.lc cncm de 2UII)
HISTORIA
consisti6 en que no sabia del contenido de Ia vista congresional, ni de Ia participaci6n en Ia huelga de su madre, aunque si habia oido a su abuela mencionar algo sobre un viaje a Washington. Cowan, mediante Ia entrevista, descubre que Catalano peinaba a su madre y se ocupaba, segun sus instrucciones, de esconderle bajo el pelo Ia impresionante cicatriz de unas seis pulgadas. Esos momentos eran parte de un com partir de Ia intimidad de ambas, pero los recuerdos de Ia madre fueron suprimidos. Aunque Ia marca de su historia era visible, imperaba un silencio que iba mas alia del olvido. El mismo radicaba en Ia supresi6n de sus recuerdos. Sesenta y cinco aiios despucs de los incidentes, Ia hija comenzaba a conocer Ia historia que habia detras de Ia cicatriz, a traves de Cowan. En 1980, escribi6 otro articulo en cl que bacia referencia a como se iba recuperando en el pueblo Ia memoria colectiva de Ia huelga y de los sucesos que imperaban en Ia fabrica de textiles. Ese mismo ano, un historiador llev6 el caso a un congreso academico. Alii se discuti6 Ia historia "de esas dos mujeres como una historia de los mecanismos represivos que destruyen Ia memoria hist6rica". Pero eso no fue todo. En el pueblo, Camella sali6 del anonimato y hasta Ia lectura de los extractos de las vistas orates, llegaron a ser parte de Ia conmemoraci6n anual de Ia huelga de Bread and Roses. Su nombre qued6 plasmado en Ia historia de esa ciudad. Un teatro y un pasco llevan el nombre de Ia niiia olvidada. El trabajo de Cowan no fue fcicil; enfrentar Ia supresi6n de Ia memoria merccia una explicaci6n. ;,Por que callar? Parte de las explicaciones radican en el miedo de los participantes a las asociaciones con el movimiento obrero asi como el temor a represalias hacia ellos y sus familias. lncluso, uno de los entrevistados creia que Cowan era un agente del FBI por lo que prefiri6 perrnanecer callado.
20 Alist.>ir Thom""n. ub. cit.
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Mas como suele ocurrir, cuando se empieza a hablar y a medida que se iba reivindicando Ia lucha de los obreros de Lawrence, otros continuaron ofreciendo testimonios orates sobre el pasado de Ia huelga ubicandose en el centro de los relatos. Es por eso, que Ia metafora de "peinar Ia historia", sugiere las complejidades de su producci6n, las consecuencias de Ia supresion y del olvido, Ia lucha por olvidar y perrnanecer callado frente a Ia necesidad de hablar y recordar. Como establece Ia celebre frase del novelista checo Milan Kundera, "Ia lucha del hombre contra el poder es Ia Jucha de Ia memoria contra el olvido". La revolution digital A finales de los 90 y comienzos del aiio 2000, con Ia revolucion digital, comienza otra etapa de Ia entrevista y Ia historia oral. Se estima que sus resultados son impredccibles e inciertos en cuanto a como se afecte el rumbo de las entrevistas como parte fundamental de Ia historia oral.20 Es un hecho que las nuevas generaciones de historiadores orates cada vez Daplmee (1993). De Alfonso Arana. Grnbado. 24 113" x 36 1.3''. Cortcsia Archivo Fotogr.ifico de Rcvistas, Editorial ICP
Revista/CP
Ditil11gos et~n e/ pasadtn transft~rmacione.~ de Ia emrevista e11 Ia flistoria oral
Ano 10 I mimero 20 / 2011
Mayra Rosario Urrutia
estan mas receptivas a las tecnologias visuales y de sonido. Estamos en una epoca en que los archivos y los documentos cobran otras identidades. Mediante telefonos celulares, camaras de videos, correos electronicos, Ia Internet, You Tube, Facebook, etc., se documentan diariamente: entrevistas, asesinatos, manifestaciones, el nacimiento de una nueva estrella de Ia cancion como Susan Boyle y otros eventos cotidianos. Se estima que estas nuevas tccnologias digitales podran encaminar Ia oralidad bacia un centro aural acompaiiado de imagenes.J1 Hemos sido testigos de como Ia historia del siglo XX se ha difundido por Ia television mediante videos que incorporan cntrevistas utilizadas como fucntes. Las transcripciones orales se difunden con cierta democracia en CD ROMS y en las paginas de Ia Red dcdicadas a Ia historia oraiY Uno de los grandcs retos consiste en cxplorar como estas nuevas tccnologias impactan las formas de recordar y narrar las vidas, las formas en que concebimos Ia memoria y nuestras historias personalcs, las formas en que contamos y recopilamos historias de vida, compartimos y hacemos historias. Los retos del empleo de Ia entrevista radican en muchos lugares. Explorarlos, como fuente historica, seria un producto complejo y fascinante basado en Ia hcteroglosia, en un transito de diversas voces, complejas, contradictorias, pasivas y rebeldes, como es Ia vida misma.
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HISTORIA
El mito de Ia muerte de Agiieybana Y DE LOS CACIQUES COLABORADORES CAGUAX Y DON ALONSO Francisco Moscoso
ara finales dell510, Ia conquista y colonizacion espanola estaba en plena marcha en Puerto Rico. El capitan y gobemador Juan Ponce de Leon habia fundado Ia Villa de Caparra, como primera capital de Ia colonia. Alii establecio las instituciones del gobiemo Real y del Cabildo, o ayuntamiento municipal. En el suroeste de Ia isla, en el pueblo de Guanica, en el cacicazgo del sucesor de Agueybami el Viejo, es decir Agueybana II (EI Bravo), se reunia otra porcion de conquistadores bajo el mando del hidalgo don Cristobal de Sotomayor. Entonces algunos sacerdotes iniciaban Ia evangelizacion catolica.
P
Los beneficios tempranos de Ia mineria del oro se recogieron durante el 1509 y el transcurso del 1510, basta efectuarse Ia primera fundicion de oro oficial en Caparra, amasando para entonces alrededor de 25,000 pesos de oro.• La colonia estaba integrada al esquema mercantilista de Ia Corona, por media de Ia Casa de Ia Contratacion y del monopolio comercial de Sevilla. En los ultimos meses de 1510 se registraron seiiales del descontento y resistencia de los
indios tainos a Ia conquista. Por ejemplo, Ia captura del joven Juan Suarez en cl cacicazgo de Aymaco, donde cl jefe indigena dispuso Ia celebracion de un batey, concediendo al equipo ganador el premia de malar al espaiiol. Entre noviembre y diciembre de ese aiio tambicn debieron haber acontecido el ahogamiento del conquistador Diego Salcedo, como experimento para probar Ia mortalidad de los extranjeros ordenado por el cacique Urayoan del cacicazgo de Yagueza; y Ia accion del cacique Hucuyoa, del cacicazgo de Agueybami II, quien le quebro e1 ojo izquierdo al conquistador Diego de Cuellar que habia ido a su yucayequel, a requisar indios de trabajo. En esos dias el jefe supremo Agiieybami el Bravo, presidio un consejo cacical que culmino con estallido de Ia rebelion general taina, que comenzo el viemes 3 de enero de 1511. Este evento, conocido como Grito de Coayuco, fue Ia proclamacion de libertad y lucha llevada a cabo por los tainos, y que dio inicio en las inmediaciones del rio Coayuco (Yauco), en el suroeste de Puerto Rico. Uno de los mitos difundidos en Ia historiografia, del siglo XVI referida a Ia conquista y colonizacion espanola, consiste
I So~ Ia prod11Cci6n moncr.~, veasc la obro del his10riodor Jalil Sued Badillo, El DmuJu burinamo. U. CC'f>nomioJo/oc!JJ!qulsta. /.!/1)./.!JO(Son Juan E<licioncs Puerto, 200112 Jucso de pcloa. 3 Aidco
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Revista /CP Aiio 10 I numero 20 / 2011
El mito de Ia muerte de Agiieybanti y de los caciques colaboradores Caguax y don Alonso Francisco Moscoso
de dos enunciados combinadas: uno, es el de que supuestarnente Agiieybami II fue muerto en Ia Batalla de YagiieÂŤ;a4 , en fecha no precisada del afio 1511 ; el otro, es que tras Ia muerte del cacique supremo, Ponce de Leon hizo una promesa de perdon a los demas jefes tainos que depusieran las annas y se sometieran voluntariamente a Ia autoridad de los conquistadores espaiioles; logrando con ello Ia sumision de dos caciques: Caguax (o Caguas, como generalmente aparece identificado) y, don Alonso, segim el nombre castellano que le dieron. Como ha seiialado el historiador de Ia religion Mircea Eliade, "el mito es una realidad cultural extremadamente compleja", y ha tenido definiciones diversas seg(ln los contextos de estudio. 5 Para propositos de Ia discusion presente, empleo el termino significando una idea o creencia sobre alg(ln evento, personaje o gente, que se tiene por verdadera y real, y asi se puede transmitir por varias generaciones, pero, que cuando se investiga con todo el rigor historico y cientifico posible, se demuestra que es una idea ficticia, equivocada o incluso deliberadamente falsificadora de Ia realidad. Los mitos se pueden formar con algunos hechos parciales, que le dan apariencia de verdad y de nocion aceptable. Como sucede con algunas ideas, los mitos se pueden crear y mantener debido a los conocimientos dados y recibidos, los estados de investigacion existentes, las ideologias seguidas y los prejuicios tenidos, o por una combinacion de todo ello. Todos podemos ser portadores de mitos, intencionada o inadvertidamente. Unos y otros pueden transmitir mitos, siendo at mismo tiempo victimas de ellos. En el amilisis critico que sigue, vamos a dar a los autores el beneficia de Ia duda y tener presente que se formaron y desenvolvieron en unos contextos historicos especificos, con todas sus virtudes y todos sus defectos. Mas, esto no impedini que intentemos Ia desmitificaci6n y presentacion de una nocion fundamentada, que en Ia mejor tradicion de investigaci6n cientifica, siempre estara abierta y sujeta a nuevos datos y
mejores comprobaciones. Quizas lo importante es que adoptemos una postura de indagar a fondo lo que se presenta como hechos y que tengamos apertura y tolerancia en Ia busqueda de Ia verdad y Ia interpretacion de Ia realidad.
La fragua del mito En Historia de Puerto Rico, primera edicion publicada en 1904, en su capitulo III, Salvador Brau (1842-1912) tiene una seccion titulada "Sumision de dos caciques". Brau no puso en duda que Ia rebelion taina de 1511 fue general. Aiiadio que, no obstante, algunos indios (de ambos sexos), "se mantuvieron sumisos a los colonos, proporcionandoles sobre los alzados, informes que facilitaban su persecucion". Brau dio por sentado que el cacique supremo Agiieybami el Bravo, at acercarse a una trinchera espanola, fue muerto en el acto por un tiro del arcabucero Juan de Leon en Ia Batalla de Yagueza que situo antes del mes de junio de 1511. Segun Brau, Agileybami tenia colgado al cuello un guanin, o insignia cacical de oro, que ayudo a identificarlo. Seg(ln Ia version de Brau, "los indios arrojaronse sobre el cadaver de su jefe, prorrumpiendo en alaridos, y cargandolo en hombres, apartaronse del combate. Y Ponce, dejandolos que celebrasen tranquilamente los funerales de su senor, apresurose a tomar Ia vuelta de Caparra". El texto de Brau cuenta con ilustraciones de gran calidad artistica por su hijo Mario Brau Zuzuarregui, incluyendo una de un "arcabucero espaiiol", con lo que tambien se procur6 dar validez a esta version. Despues de Ia muerte de dicho jefe, seg(ln Brau, utilizando a indios que previamente eran sumisos, "anuncio Ponce una promesa de perd6n a cuantos depusiesen las armas". Por medio de ese "anuncio", Brau escribio que Ponce de Leon consiguio, "la sumisi6n de dos caciques, con todas sus tribus; uno de ellos, denominado Caguas, en la zona que asi sigue llamandose, y otro, que bautizado poco despues, ha dejado su nombre cristiano at barrio de Don Alonso en el distrito rural de Utuado".6
4 Pronunciado como Yague:z:a. y por error escrilo Yaaueca posteriormente. S Mircca Eliadt. Miroyl"t<llldad(Barcclona. Editorial l.obor, S.A., 199l}.p. S. 6 Solvador Brau. Hurarla de Puerto Rico (Son Jum: lnstituto de Cultun Puertorriqueila: Segundo odicilm facsimilar. 1975). 39-<11
HISTORIA
A este relato Brau sumo otras afinnaciones en Ia nota 4, at final del citado capitulo. "Estos caciques permanecieron en sus distritos, libres de repartimiento con los naboris o indios plebcyos que se les pennitio conservar para su servicio". De acuerdo con su version, "Caguas murio poco despues, dejando sus privilegios a una hija llamada Bagaaname, que fue bautizada con el nombre de Maria, y contrajo matrimonio con un espaiiol de Ia granja de los reyes, en Toa". Por otro Indo, el asevero que, "Don Alonso vivio hasta 152 I". AI morir cste cacique, se le encontr6 en su poder "gran cantidad de oro, del cual se adjudico at tesoro real, despues de fundido, Ia suma de 4,000 pesos". En cuanto al anuncio de Ponce de Leon y Ia sumision de Caguas y Don Alonso, Brau no ofreci6 ninguna cita documental. Para las condiciones de libertad en que quedaron y sus muertes, dio Ia vaga referenda de "Archivo General de Indias. Registros de cedulas", pero sin citar un documento especifico. 7 Tres aiios despucs, en 1907, Salvador Brau publico Ia voluminosa obra, La coloni: aci6n de Puerto Rico, que cubre el periodo de I 493 a 1536. Concemiente al tema, en linens generales en este libro mantuvo lo expuesto antes. Aunque reconoci6 que Ia lucha de los tainos duraria mas tiempo, aqui aiiadi6 que "Ia conquista de Boriqucn quedaba afianzada con Ia perdida de su ultimo Guaybana".8 Acerca de los indios sumisos previo a Ia rebetion, en esta obra Brau apunt6 que se trato, "en particular de mujeres", sin ofrecer cxplicaci6n ni prueba alguna. No obstante, sei\alo a uno de los sumisos como "el paje de Suarez", refiriendose at joven sevillano Juan Suarez que mencionamos antes, como uno de los indios "que eran tan adictos a sus patronos, que les comunicaban noticias de los alzados facilitando su persecucion". Fue de auxiliares de "Ia clase de los naborias que se vali6 Ponce para el ofrecimiento de perdon a los indios rebeldes que depusieran las annas". A los que primero llamo naboris, ahora identifico como
7 Salvador IJr-~u. ob. cit, r. 43 RSAIVAdnr llmu. LJ <oluni:ad(m J• f'um<> Ri<'u (San Juan. lnstituto de Cultun 9S•IvadorBmu.ob.cit..p lfiO·Ihl
naborias. Aunque esto es secundario, solo para que conste, en las cronicas y documentaci6n del siglo XVI, a esta clase social se le identific6 como naborias. Brau dijo que Don Alonso tom6 el nombre del obispo don Alonso Manso, "que Jo apadrin6 luego en el bautismo". Caguas y Don Alonso, "se mostraron fieles a Ia soberania espanola que reconocieron en 15 I I, no alter.indose Ia paz en sus comarcas respectivas gracias a Ia influencia por ellos ejercitada sobre sus familias y servidores, explicandose racionalmente por Ia adhesion de estos dos caudi1Jos".9 He ahi los ingredientes del doble mito de Ia muerte de Agiieybana el Bravo y de los caciques colaboradores. Como otros que se interesaron en el estudio de Ia historia en su tiempo (Jose Julian Acosta, Cayetano Coli y Toste), Brau no era un historiador profesional. El se desempeiio como periodista y funcionario de gobiemo, a cargo de Ia Tesoreria Provincial de Puerto Rico. La historiadora Isabel Gutierrez del Arroyo, quien se ocup6 de Ia cuarta edici6n anotada de La colonizacion de Puerto Rico, seiial6 en un apartado biogr.ifico que con el apoyo de "diversas agrupaciones e instituciones del pais", a mediados de 1894, Brau se traslado a Sevilla a hacer investigaciones en el Archivo General de lndias (AGI) durante un aiio. Regreso a Puerto Rico, y en abril de 1896 Ia Diputacion Provincial (Ia Legislatura de aquel tiempo) lo nombr6 Cronista Oficial, y con ese puesto volvi6 otro aiio a proseguir pesquisas en el AGI. Despues de Ia Guerra Hispanoamericana de 1898, bajo Ia nueva dominacion colonial de Estados Unidos Brau fue nombrado Historiador Oficial de Puerto Rico, en 1903. En ese contexto fue que publico Historia de Puerto Rico ( 1904), primer texto de nuestra historia hecho por un puertorriqueiio, para ser usado en las escuelas, y subsiguientemente, La co/onizacion de Puerto Rico ( 1907), primera obra de envergadura sobre Ia fase inicial de Ia conquista espanola. Asi pues,
rucrtomqu~
CWina cdi<ion. 1%9). 159
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Revistu/CP Aiio 10 I mimero 20 f 2011
£1 milo de lu muerte de Agiie,•b11mi y de Ius caciques coluborudures CugUilX y don Alonso
Francisco Moscoso
estas obras de Brau, y sus nociones (correct as e incorrectas) se convirtieron en referenda basica para historiadores e historiadoras que no se especializaron en los primeros siglos coloniales, pero que produjeron otros textos de historia a to largo del siglo XX.
espaiioles. Solo dos caciques aceptaron Ia paz propuesta por el conquistador, el cacique Caguax, de Ia region del Turabo, y un cacique de Ia zona del Otuao, que mas tarde habia de ser llamado don Alonso, al ser bautizado por el obispo Alonso Manso". 11
Repercusiones pedag6gicas
Luego, en Historia cultural de Puerto Rico ( 1970), e1 antrop6logo Eugenio Fernandez Mendez expres6 que como consecuencia del "trauma" que constituy6 para Ia cultura indigena el contacto con los conquistadores, Ia poblaci6n taina se dividio en dos facciones. "Aquellos que como el cacique Don Alonso de Utuado y Caguas de Ia region del rio Turnbo, aceptaron Ia dominaci6n de los espaiioles", y Ia mayoria acaudillada por Agiieybana que se dispuso a resistir. Fernandez Mendez cita un fragmento de una carta, sin indicar a quien iba dirigida, con fecha de 9 de septiembre de 1511, en donde el rey Fernando dice: "me escribe el dicho Juan Ponce: como requiri6 por dos veces a los caciques que en Ia dicha isla estan alzados, y que nunca pudo traer a nuestro servicio mas de dos capitanes de ellos (los caciques Caguax y Utuado ya nombrados) y que visto esto les hizo Ia guerra y dio por esclavos a los que tomasen en dicha guerra". 12
Desde comienzos del siglo XX, Ia narraci6n de Brau fue tomada por cierta y se fue repitiendo, parafraseando y refonnulando con elementos adicionales falsos en los textos de historia subsiguientemente. Veamos algunos ejemplos. En 1922, el Inspector de Escuelas de Puerto Rico ( 1899-1902) y mas tarde Comisionado de lnstrucci6n de Puerto Rico ( 191 5-1921 ), Ph. D. de Ia Universidad de Wisconsin, Paul G. Miller, publico Historia de Puerto Rico. Basado en Brau, el comisionado Miller escribi6: "No todos los indios de Boriquen tomaron parte en Ia rebeli6n. Algunos se quedaron sometidos a los colonos. Despues de Ia muerte de Guaybami, dos caciques, Caguax y otro que llevaba el nombre cristiano de Don Alonso se sometieron a Ia autoridad de Ponce de Le6n". 10 La obra tuvo varias ediciones ( 1939, 1946) y reemplaz6 el texto de Brau no solo en escuelas publicas, sino en algunas privadas basta entrada Ia decada de 1950. Me consta pues el texto de Miller fue el que me asignaron en mi primer curso de historia de Puerto Rico a nivel de escuela intennedia en el ya cerrado Colegio Nuestra Senora del Pilar, y del cual preservo un ejemplar. En Descubrimiento, conquista y co/onizacion de Puerto Rico ( 1969), el antrop6logo y arqueologo Ricardo E. Alegria tambien da por sentado Ia muerte de Agiieybana y relaciona Ia sumision a este supuesto acontecimiento: "Sabiendo que at perder su jefe maximo, Ia resistencia de los indios, habia recibido un golpe mortal", Ponce de Le6n "ofreci6 perd6n a los caciques que hicieran Ia paz con los
En Historia del pueblo de Puerto Rico (1974), el historiador Arturo Morales Carrion, repite escuetamente: "Con una promesa de perdon intenta Juan Ponce atraerse de nuevo a los caciques sublevados, pero solo dos de ellos aceptan Ia autoridad del rey: Caguax, el cacique de Turabo, y el cacique de Otoao, a quien mas tarde se hade Hamar Don Alonso". Morales Carrion, igualmente, dio como cierto Ia muerte de Agiieybana por el tiro certero que Je dio un arcabucero al "infeliz cacique".' 3 En Breve historia de Puerto Rico ( 1979), Ia historiadora Loida Figueroa Je dio un giro al relato de Brau con otras licencias narrativas. Sobre Ia batalla de Yagiieza, Figueroa escribe: "AI caer Ia tarde el arcabucero espaiiol Juan de Leon, apuntando at guanin acert6 a matar
10 Paul G. Millor, H/storlade Plt<r1P Rlcc•(Ncw York: Rond McNolly y Compa~lo. 19~6), 62 II Ricardo E. Alogrio. lktcuhriml<nta, ronquirta y colcmi:aclcin de Pltm<> Riro (B:m:olon:~ : !mpr<nl:l Monuel Par<jo. I%9). 69. 12 Eugcmo FernAndez Mbw.lez.llilrorilJ cul:ural de Puerto Rico (Rio Pjcdru! Editorial Uni\lcnitaria I Unl va~itbd de Puerto Rico, RdmpresiOn 1980), 80.81 13 Anuro Moral.. Carri6n, H/storla Jel Prtchla Jel'umo Rice•: JcsJc sus ori~"'""' lrcuta cl #g/o .11'/IJ (Son Juon Edhoriol Cordillera. S.IIUndA Edicion 1975). lOll, I114.
HISTORIA
a un cacique principal que se movia de una !ado a otro incitando al asalto. Las tropas indigenas, turbadas por esa muerte, se retiraron en desorden, suspendiendo Ia guastibara para proceder a enterrar el cadaver del cacique. Los antiguos documentos no atestiguan el nombre del n!gulo alcanzado por el arcabuz, pero se ha aceptado por Ia historia que Ia victima tuvo que ser Agueybana II. Cuando los indigenas huian en turbamulta algunos espafioles aconsejaron a Ponce de Leon que persiguiera y atacara a Ia indiada que huia, pero el adelantado juzgo que no habia que temer, y que el fracaso de Yagile~a darla fin a Ia resistencia concertada". En otras palabras, el guanin seiialado por Brau para identificar al cacique, se convirti6 en el blanco utilizado por el arcabucero para acertar el tiro seglin Figueroa. El "apartaronse del combate" en Brau, cambia a "retirada en desorden" en Figueroa. Y asi con otros detalles. AI aceptarse el relato de Brau sobre Ia muerte de Agileybana II en las obras de Alegria, Fernandez Mendez y Morales Carrion, por ejemplo, para Figueroa eso signific6 que habia sido "aceptado por Ia historia". Siguiendo a Brau en cuanto al impacto de Ia muerte del jefe supremo, Loida Figueroa aiiadi6 que Ia resistencia indigena se debilit6 tambien "por Ia defeccion de algunos caciques. Los cacicatos cercanos a Ia sede del invasor fueron mas sumisos que los del Oeste y del Sur... "; sin presentar pruebas sobre ello. El relato de Brau sobre Ia existencia de indios naborias sumisos previa a Ia rebelion, Figueroa lo transform6 en "Ia defeccion de algunos caciques", que no identific6. A Ia sumisi6n lograda por Ponce de Leon de los caciques Caguas y don Alonso, Figueroa aiiadi6 "que este acto abri6 Ia brecha a otras defecciones", que tam poco document6. 14 En las ultimas dos decadas del siglo XX se publicaron otros textos generales. En Historia general de Puerto Rico (1986), el historiador Fernando Pic6, en un breve apartado sobre "La rebelion de 1511 ", seiiala Ia derrota en batallas y Ia muerte del cacique Agiieybana, como
factores que desarticularon Ia rebeli6n; mas, no toea el asunto de los caciques sumisos. 15 Finalmente, en Puerto Rico. Cinco siglos de historia (primera edicion, 1993), el historiador Francisco A. Scarano, sin mencionar nombres, dice que "los caciques en el perimetro de Caparra nose sumaron a los rebeldes", factor que permiti6 al capitan Ponce de Leon sofocar Ia "primera rebelion" de 1511, "sin mucha dificultad". El hecho de que Ia Villa de Caparra tambien fue atacada como parte de Ia rebeli6n general de 1511 (de hecho fue incendiada al menos tres veces), fue ignorado en este relato. Luego de que apresaron a los caciques rebeldes, aludiendo al anuncio de Brau, Scarano expone que Ponce de Leon: "Hizo pregonar un requerimiento para que los otros caciques sublevados, los que no habian sido capturados, reconocieran Ia autoridad del Rey". De cuales caciques y como fueron "capturados" antes, no nos enteramos. Sobre lo sucedido con Agileybami, este autor no toea el tema. 16 Voy a desmenuzar el asunto, punto por pun to, presentando pruebas que desmienten Ia muerte del cacique Agileybana del relato de Brau y demostrar que Ia nocion de los dos caciques sumisos o colaboradores es un mito. Ficcion de Ia muertc de Agiieybana
La informacion basica sobre Ia Batalla de Yagileza donde se supone muri6 el jefe supremo taino tiene como punto de partida Ia Historia general y natural de las lndias, cuya primera parte fue publicada en Sevilla, en 1535, por el conquistador y cronista Gonzalo Fernandez de Oviedo (1478-1557). El Libro 16, capitulo 9, esta dedicado a algunas batallas principales, entre las cuales destaca Ia Batalla de Aymaco, entre los guerreros tainos encabezados por Mabodomoca y las fuerzas militares espanolas bajo el capitan Diego de Salazar. Tras los tainos sufrir una derrota, Fernandez de Oviedo escribe que Juan de Leon se empeno en perseguir a otro cacique (no identificado),
14 Loida FiJIUctoa. B~ hlstorla de Puerto Rlro (Rio Pic:dtas: EdLConal Edil. 1979), 59¡60. IS Fernando PocO, Hlsloria grn<rul de Puerto Rlc:o (Rio Piedras. Edicioncs ltunoc:tn. Quinll edicion n:viwla y aumcntada, 1990), 47 16 Franc:iocoA. Scanono, Pu•rto Rico. ClnC<J Jig/w de h/Joorla (Mbi"": McGraw.ftilll lnlmmcricana Edi1on:s, 1993, scsunda cdiciOII 2000), 20S,
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Roist11ICP Ai\o I0 I niuncro 20 I 20 II
El mito de 111 muerte de Agiiqb11mi y de los caciques colaboradores Caguax y don Alonso Francisco Moscoso
Historia General de los hechos de los castellanos en las Islas y Tierra Firme del mar Oceano ( 160 I) (I) cscrito por Antonio de Herrera y Tordesillas ( 1549-1626). Grabados iconognificos de Ia epoca, 160 I
HISTORIA
"que tlevaba en los pecbos un guanin 6 pie~a de oro de las que suelen los indios principales colgarse al cuetlo". En esta obra el cronista identifico a Juan de Le6n como uno de los capitanes bajo las 6rdenes de Ponce de Leon, no como un arcabucero. El asunto es que se vio en aprietos basta que ayudado por otro espaiiol, dieron muerte a ese cacique y a otro indio. "Y de esta manera, escap6 Johan de Leon del peligro, en que estuvo". El capitulo I 0 esta dedicado a Ia gua~abara (guazabara, o guerra en taino) de Yagiieza. Despues de algunas escaramuzas y tandeandose a ver quien atacaba primero, Femandez de Oviedo escribi6: "sigui6se que un escopetero derrib6 de un tiro un indio, e creyose que debiera ser hombre muy principal, porque luego los indios perdieron en animo que basta aquella bora mostraban earredraron un poco atras su exer~ito donde Ia escopeta no alcan~asse". 17 Fernandez de Oviedo no identific6 al escopetero, no dijo que el indio principal estuviera usando un guanin, y tampoco lo identific6 como Agiieybana. Contrario a lo expuesto por Brau, los indios no se "apartaron del combate", sino que tacticamente buscaron una distancia "un poco atnis", para no ser alcanzados por los tiros. Tampoco dice nada de "funerales de su senor", ni que Ponce de Le6n lo permitiera. SegU.n Fernandez de Oviedo, fue el capitan Ponce de Leon quien, aprovechando Ia oscuridad de Ia nocbe, efectu6 una retirada de su compaiiia antes de que los guerreros tainos los aniquilaran: "E asi como Ia misma noche fue bien escuro se retir6 para fuera el gobernador, e sali6 con toda su gente, aunque contra Ia voluntad epares~er de algunos, porque pares~io que de temor rehusaban Ia batalla; pero en fin a elle pares~i6 que era ten tar a Dios pelear con tanta multitud eponer a tanto riesgo los pocos que eran ...".18 i,Oe d6nde Brau sac6 su version?
En 1596, el rey Felipe II nombr6 a Antonio de Herrera y Tordesillas ( 1549/1559?-1626) como Cronista Mayor de lndias. Una de sus encomiendas fue Ia de escribir una historia que resaltara las hazanas de los conquistadores espanoles en America. Entre 160 I y 1615 Herrera publico Historia general de los hechos de los castellanos en las Islas y Tierra-Finne del Mar Oceano, en cuatro decadas, o vohimenes. La obra tuvo otras ediciones en 1726-1730, y en 1945. Para componer su obra, entre otras fuentes importantes, Herrera tomo por base Ia cronica de Fernandez de Oviedo. En el proceso de redacci6n se sinti6 en libertad de plagiar, parafrasear e incluso trastocar eventos y nombres a su antojo. Por ejemplo, at cacique Urayoan le cambi6 el nombre a Brayoan; Yahureybo pas6 a ser Yabureibo, Guarionex devino en Guaynoex, y asi por el estilo. En el Libro Octavo, Capitulo XIII, de su obra del siglo XVII de que cito, sobre los sucesos de Yagiieza Antonio de Herrera, escribi6: ..y desta manera se estuvieron los vnos, aguardando que los otros acometiesen: y auiendo acontezido, que Juan de Leon, de un arcabuzafYo derribo a un Indio, se juzg6, que deuia de ser algun hombre principal, porque no hizieron mas acometidas, y se conocio flaqueza en ellos, porque se retiraron a donde el arcabuz no les pudo alcan.;ar... Quedaron los Indios tan tristes por Ia muerte de aquel a quien mato Juan de Leon con el arcabuz (que seg(m se supo era Agueybana) que nunca mas se juntaron, ni bubo rencuentro de consideraci6n, y Ia isla qued6 pacifica, saluo de rebates de Caribes, de que siempre fue muy infestada, porque venian a desoras, y sin sentir hazian sus caualgadas, en los ganados, i en los hombres". 19 Asi, pues, el escopetero an6nimo de Fernandez de Oviedo se transform6 en el arcabucero Juan de Leon de Herrera, y el "hombre muy principal" del conquistador contemponineo del siglo XVI se convirti6 en el cacique Agiieybana del cronista del Siglo de Oro. Los guerreros prudentes de Fernandez de Oviedo
17Gorualo FmW!dezdeOVicdo, FfVptmardt U. Hut<>ria ttt~tndynan,vl dt kJt llldias,mAieJondn> Tllf'it y llivtn. Bibliolc<:a Hi1t6ricade Puertollic:o (San Juan. lnstitulo deCultura l'ucl1orriqucM, 1970), 38-41. 18 lbfd, p. 41. 19 Antonoo de Herren. H/st<>ria ttntrol dt Ia. ~«~o.r de /ar CtJSI<IItuto., tn las/situ. y 71trra-Firme dt el Mar Odatw (Madrid: lmrtenta Real, 1601), 28S·286. Obta eonsulta· da en Ia Sala Joaefi... del Tota Fulladooa. de Ia Bibliolca dela Univcrsiclad de Puerto Rico, Rccinto de Rio Piedtu. Consigno mi a.,-deeomimto a ou di~tcna. Aura Dlaz, por focilttamo1 copia del capitulo de intem c ilus~n<:ioncs.
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Revista /CP Aiio 10 I numero 20 / 2011
El milo de Ia muerte de Agueybami .)' de los caciques colaboradores Caguax y don Alonso Francisco Moscoso
fueron pintados como los indios temerosos y tristes de Herrera. Asi se fabric6 Ia falsa muerte de Agiieybami el Bravo. Lo verdaderamente triste es, que el historiador pionero, con todo y dando de referenda el Archivo General de lndias y Registro de Cedulas, Je puso el guanin y realizo su funeral.
septiembre de 1511, el Rey curso una carta larga al alcalde mayor Juan Cer6n y al alguacil mayor Miguel Diaz que se encontraban en Espana recibiendo instrucciones antes de regresar a Puerto Rico para asumir el control del gobierno en representacion del virrey don Diego Colon. l,Cual es Ia fuente de informacion?
En una investigaci6n anterior, citando de Ia Probanza de Juan Gonzalez del 1532, un protagonista principal de Ia conquista de Puerto Rico, habiamos comprobado que despues de Ia Batalla de Yagiieza, una patrulla espanola capturo a diez guerreros tainos en Ia region de Humacao, al este de Ia isla, y sometidos a interrogatorio, "le dijeron que andaban peleando para Agiieybana el que mat6 a don Cristobal de Sotomayor y que estaba muy cerca de alii en Ia punta de Ia sierra con mucha gente y caribes". Eso tiene que haber sido en algim Iugar de Ia Sierra de Cayey o Ia Sierra de Luquillo. Si estaba "muy cerca de alii", no puede haber sido el indio "muy principal" muerto en Yagiieza.
En 1785, el rey Carlos Ill, de Ia dinastia Borbon designo al cosmografo mayor de lndias e historiador Juan Bautista Munoz (1745-1799) para constituir el Archivo General de lndias, utilizando Ia antigua Casa Lonja (o consulado de mercaderes) para ello, en Ia ciudad de Sevilla; donde continua instalado el AGI. Alii estan depositados sabre 43,000 legajos de toda Hispanoamerica colonial, cubriendo los siglos XV a XIX. Muiioz organiz6 y mand6 a hacer extractos de una enorme masa de documentos manuscritos para componer una historia del nuevo mundo. Monseiior Vicente Murga Sanz, historiador y uno de los biografos de Ponce de Leon, senalo que solo se publico un volumen, dejando 166 volumenes de manuscritos conocidos como Ia Colecci6n Munoz. Mas tarde Ia mayoria de los volumenes pasaron a Ia Biblioteca Real y a Ia Biblioteca de Ia Real Academia de Ia Historia, en Madrid. De los primeros volumenes fue que Tapia y Rivera entresac6 una selecci6n de documentos para incluirlos en Ia Bib/ioteca Historica de Puerto Rico, publicada en 1854. Curiosamente, no incluy6 el documento citado de 1511.
En una carta del tesorero Andres de Haro al Rey, del30 de abril de 1515, escribio: "en los dias pasados vino de paz un sobrino de Agueybana y tornaronle a enviar a su tierra para que recojiese su gente y volviese ... (llegado Juan Ponce de Leon se darn orden de hacer guerra a los alzados)''. Se refiere a un viaje a Espana de Ponce de Leon, en 1514. La realidad es que lo que sucedi6 con Agiieybana el Bravo es desconocido. No se han encontrado documentos donde se testimonie su muerte y cuando ocurrio. La guerra se prolongo varios anos y tuvo escenarios regionales de acciones belicas, con referencias a "indios alzados" de ese tiempo basta porell517. 20
Mito de los caciques sumisos l,Que hay del anuncio o requerimiento y promesa de perdon a los caciques sublevados por parte de Juan Ponce de Leon? De Ia carta que Ponce de Leon escribio al rey Fernando sabre este asunto se sabe indirectamente. El 9 de
No obstante, en 1955 el Decano de Ia Facultad de Humanidades, Dr. Sebastian Gonzalez Garcia se tom61a iniciativa de identificar y reunir Ia documentacion referente a Puerto Rico. La tarea de edici6n final fue delegada en Murga Sanz, quien publico Ia antologia documental, Puerto Rico en los mamtscritos de Juan Bautista Muiioz., en 1960. En dicha obra se incluy6 un extracto abreviado de Ia carta del 9 de septiembre de 1511, y en Ia parte que nos interesa, dice: "Juan Ponce escribe que requeridos los caciques alzados para reducirse solo dos vinieron a nuestro, quedando rebeldes los demas, aunque les prometi6 perdon
r.,;.,..,
20 El paRntosts fOJIM porte de lo cita. Francisco Mosc:oso, lA Ca•quulll fJP<>iWia y Ia Gnm Rtbtll<l• dtlm Scpan~!a Documcntos de Ia rcvisla,i'tma.,lemo Crill«>, Al\o XII, num. 62, fc:bJao..obrill989, 16 pj;inas. Sob"' •Item& de Ia raislcn<ialllina, adcmis vtue de Jalil Sued Badillo. Agiirybanci tl Bnnv. La TCCIIJ"'rrrcloo dt u• >imbolo (San Juan: Ediciones Puma, 20081.
HISTORIA
en nuestro nombre por lo cual fue necesario hacerles guerra y por evitar Ia muerte de muchos indios declar6 esclavos a los que fuesen tornados. Fue bien hecho pero mitiguese esto y sirvan como libres".21 l,Cual fue el documento que vio Brau, el original o este extracto? Lo superficialmente escrito por Brau se acerca mas al extracto del manuscrito de Munoz. Pero, Brau aiiadi6 lo de los dos caciques que alega se subordinaron, detallc que no csta en Ia fuente primaria.
a nuestro servicio y que en nuestro nombre les perdonaria todo lo que avian delinquido y que tuvo con ellos todas las maneras que pudo para apaciguallos y que mmca pudo traer a nuestro servicio mas de dos capilanes de/los. y que vista les lrizo Ia guerra y por escusar que los cristianos no matasen indios dio por esc/avos los que tomasen en/a diclta guerra. Ha me paresr;ido bien todo lo susodiclw y que Ita seydo cuerdamente fecho.
Por otra parte, el Dr. Cayetano Coli y Toste publico una transcripci6n completa de Ia carta en cuesti6n, pero con crrorcs paleognificos, algunos tan sencillos como Ia de cscribir el nombre de Juan Cer6n, que aparece con Ia abreviatura (Ju) como "Xoan".22 Esta es Ia fuente de Ia cita breve que Fernandez Mendez dio en su Historia cultural de Puerto Rico ( 1970). Fernandez Mendez cita Ia oraci6n donde habla de los "dos capitanes" pero, lamentablementc, intcrcal6 un parentcsis incxistcntc en cl documento original, dicicndo que se trataba de Caguas y Don Alonso; obviamcntc influcnciado porIa tergiversaci6n previa de Brau. Aqui es impcrativo hacer una critica metodol6gica: en Ia reconstrucci6n de Ia historia, no hay licencia para alterar o modificar el contenido de las fuentes primarias, y mucho menos para acomodarlo a interpretaciones.
Pero no embargome todas las justificaciones pasada pareceme que en 1/egado a Ia diclta ysla de San Juan aveys de tomarles para que nos sirvan como es razon. Porque awtque todos se tomasen porfuen;a,
Gracias al Portal de Archivos Espai'ioles en red (Pares, en Internet), y a que varios volumenes de ccdulas reales estan digitalizados (el Registro de Cedulas mencionado por Brau), he podido acceder a Ia fuente original. En cl parrafo pertinentc de Ia carta, del que ofrezco una transcripci6n paleognifica casi literal, el rey Fernando comunic6 a los oficiales Cer6n y Diaz, lo siguiente:
Asi mismo me escribe el diclw Juan Ponce como requirio por dos vezes a los caciques que en Ia dicha isla estan alzados que se reduziesen
paresr;eria en alguna manera crueldad lenel/os por esc/avos pudidndose tener mmia que sirvan siendo libres. Pero coso que no los podays reducir por bien apretad Ia guerra de manera que Ia [guerra, taclrado] ysla se pacifique lo nuis brevemeltte que ser pueda y dad por esc/avos los que en Ia diclta guerra se tomaren como lo Ita feclw Juan Ponce. Porque de otra manera se hiziese avria muclta dismynur;ion en los yndios. Y aveis de provelzer que los que tomaren por esc/avos sean muy bien tratados por que vivan.lJ La alusi6n a "indios libres" que hizo el monarca tiene por referenda Ia Real Cedula del 20 de julio de 1500, mediante Ia cualla reina Isabel y rey Fernando decretaron que los indios eran "vasallos de Ia Corona", como eran tenidos los subditos en general en Espana, y no esclavos. Los indios "libres" fueron sometidos al sistema !aboral de las encomiendas (repartimientos) de indios. La categoria de esclavos, se aplic6 a los caribes, por considerarlos "salvajes", y a los rebeldes, como castigo y para intimidar al resto de Ia poblaci6n indigena.
21 Vicente Murp Sonz. l'umr~ Rico en fur manwcritos Jc Juan Boutisto Munn: (Rio riedras; Edicion.. de Ia Univcnidad de l'ucno Rico, 1960). S4·S5. 22 •·Rc:ol CCdulaa Xoan Ccr6nc Misucl Dlaz ..• BWBo•. 9 de scplicmbn:de IS II"". 011Cayctano Coli yTostc,Bn/rtin Hutorirode Puerto Rico. Vol. I, Torno II. 1915 (San Juan Alcne<>l'lttltorriqoe>lo l Libn:rla Edituti•l LilA, 200-1),11-1-86. 23 Curto Jci Rc,· u Juan Cmin ,. Mil:f'cl Dia:. alert/dey ai~"Uacil ma)'frn:J de/a Ys/u de SiJn Juan, Bu'l."'·'· a 9 ducpticmbrc Jc IJ II. If> c/ Rt;~•. Por manJado Jc Su Altc;a. L<•1~ ConcMI/ct.r AGI. lndifcmuc Gcncml. Lcgajo 418, Libro J. folios 157v·ISM; rAm (ima,cn 32)), occedido en 29 de enm> de 2011 . Lope Conchillot mel Sccn:urio de Esudo del "''"'"""' Fc:nt~~ndo el Catolico. - Por cslor public:ldo antes en el B<>lctinlllsttlrie<J Je Pucrt<> Rico. yen 1a Colcccitln ric d<.1<1Amcnror inU/rru Jt lndlas, Vol. XXXII, 1'1'· 27$·280 (ambos can ennres polc:osr.\ficos). monsei\or Vicenle Murp SAnz no incluy6 esle documcnto en su Cnlularict pumo"iqucii<>. Tomo I ISOS.J S17 (Rio Piedtu: Editonal de: Ia UnivctJidad de: Puerto Rico. 1961 ). 97 Gcnmlmeflle. en 1.. 11'1Ulsc:ripc:iones polc:ogrificu se acostumbrn moclcmizar Ia lctr.1 piTll focililor lalccturD. En esle caso, f'4"' que nu quedc: ducb sobn: Ia fucrUc 1 he limit:ulo los camb~en 11 poncr Kmlos y t11vid1r oraciones y rtmros.
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Revista ICP
El milo de Ia muertt de Agiieybantf y de los caciques colaboradons Caguax y don Alonso
Ailo I0 I numero 20 I 20 II
Francisco Mo1coso
En esta carta no dice nada en ninguna parte que dos caciques, ni mucho menos que fueron Caguas y don Alonso, los que Ponce de Leon logr6 reducir at servicio de los espaiioles por su requerimiento y promesa de perd6n. Puede ser que por "capitanes" quisieron decir caciques. Pero, los "dos capitanes", a su vez, pueden haber querido significar nitainos. Pues en otros documentos, por ejemplo, en las Relaciones del vestuario o de cacona (pago o remuneraci6n, en taino), de I5 12-1 5 19, dado a los indios por el trabajo en las relaciones de encomiendarepartimiento, de acuerdo con Ia estructura social taina, se distingue claramente entre caciques y "capitanes', termino aplicado a los que antes eran nitainos, o de Ia nobleza guerrera.
Caguas
bajo su jefatura, aparece junto a los caciques Aramana, Canobana, Luisa (viuda del cacique Aymanio), y otros~, asignados en el sistema de encomiendas a Ia Real Hacienda de Toa. No hay ningim documento donde se diga que estos caciques se sometieron por un requerimiento de paz o perdon. Lo que si ocurri6 entre 1511 y 1513 fue un periodo muy intenso de Ia rebelion, con muertes de algunos caciques y de centenares (quizlis unos pocos miles) de indios y de implantaci6n del control militar espaiiol en unas zonas y otras. Los conquistadores procuraron valerse de Ia estructura cacical para instrumentar las relaciones de trabajo de las encomiendas. Contrario a to sostenido por Brau, de maneras que no se ha podido describir, Caguas y su gente fueron relocalizados para ser explotados en Ia propiedad de Ia Corona en Toa, donde el cacique murio bacia e11517.26
(.En que circunstancias aparece Caguas en Ia documentaci6n mas temprana de Ia conquista? Primero figura en una Relacion de conucos de septiembre a noviembre de 1510, que Ponce de Leon subasto en tierras de varios caciques, incluyendo de Agiieybana el Viejo, Mabo (Mabodomoca), Mahagua, Canobana y de uno que llamaron Gonzalo.24 Sucedi6 un aiio antes de Ia rebeli6n, en el contexte del proceso de colonizacion inicial en que Ponce de Leon, veterano de Ia conquista de La Espanola y conocedor de costumbres y rituales tainos, se vali6 de Ia institucion de guatiao. Para los tainos, hacerse guatiao era una dimension de sus relaciones de parentesco tribal; equivalia a una hermandad y amistad. Para los conquistadores era un media de obtener un pacto de condiciones pacificas y de asistencia por parte de caciques y cuadrillas de indios que estuvieran dispuestos a suministrar. Examinado en su contexte hist6rico, para nada equivale asumision.
AI que llamaron don Alonso, primero se registra en el escenario de las cabalgadas, o entradas militares y terroristas que practicaron los conquistadores espaiioles contra caciques y territories que todavia no tenian bajo control. Pueblos y campos eran arrasados, indios (especialmente mujeres y niiios) fueron capturados y vendidos como esclavos, para atemorizar y provocar el sometimiento del resto de Ia poblacion. Consta que el 10 de septiembre de 1513, por ejemplo, Juan Lopez dirigi6 una cabalgada "en Ia tierra de don Alonso", pagando 38 pesos de impuesto por una esc lava con un niiio y una muchacha.27 La Corona cobraba el Quinto de esc/avos, o 20% de impuesto sobre el precio del esclavo, indio, y mas tarde negro africano. Estos sucesos estan bastante alejados del requerimiento y ofrecimiento de perd6n de Ponce de Leon, del 1511.
Posteriormente, en documentos de I 5 13 a 1517, Caguas y un contingente de indios
Brau afirrn6 que a don Alonso le dieron su nombre "despues" del requerimiento de
Don Alonso
24 La Rdac/0.. de C'OIIWCIU do 1510 opo.- en. Momet\or VJCente Muraa. Hurorl4 Doct,n<ftlol "' Pumo RIP~J. Vol. I Julclo de Ruidmcla dtl llctnclado Sonclto l'e/qwc:. l$/!J./J10{SonW1Aicr. Aldus, 19S7). pp. S03¡S06. ~ PotacllarnaAo do II poblaci6ft indlacna y II idmtiftcoci6n do JUS JCfa, v&ase. Francisco Moscoso. Caclquu, a/Jnu y poblod6111ai"" de Borlpbl. Puma Rica. /491-/J!] {Son luan: Aadanial'llertolriqudl do Ia Historia. 2008). 26 Aun:lio Tonodi, compilodor, iloamt<111W de Ia R.al H11Citlkla de Prwrto Rico, Vol I ISI0-1519 (Rio Piedras: CGIIn> do lnvcstipcioncs Hisllln.... 1971). nueva o:dici6n (San Juan, Aadania Pul:ft<>lriqudla de Ia Hi110ria. 2010); y FranciSCO Moocoso, Cagruu <11/a a>nquula upailolo. •ir/Q /6 (CaJUU. Dcporumcnto do Pnarrollo Cultural / Oobiemo Munici..l do Caauu. 1998). 27 Ibid, p. 18.
HISTORIA
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Revist11ICP Ai'io 10/ numero20 / 2011
•t• •
HISTOR.IA
E/ mito de l11 muerte de Agiieybami y de los caciques colabor11dores Caguax ;,• don Alonso Francisco Moscoso
..,
Historia General de las hechos de los castellanos en Ia Islas y 7ierra Firme del mar Oceano ( 160 I) Detnlle de Ia pagina 257, (2) escrito por Antonio de Herrera y Tordesillas (1549/1626). Grabados iconograficos de Ia cpoca, 1601
1511, lo cual ya resulta sospecboso, y que fue como resultado de haber sido bautizado por el obispo don Alonso Manso. El ex- Rector de Ia Universidad de Salamanca, lleg6 a! pais el 25 de diciembre de 1512, y fund6 en Ia Villa de Caparra el primer obispado cat61ico de America. Ese "despues", por lo tanto, se traslada mas lejos a algim memento del 15 13. Lo curiosa es que en Ia biografia bien documentada del obispo Manso, no figura por ningun lado el acto de bautismo del mentado cacique.18 Parece que fue Salvador Brau quien lo bautiz6, a comienzos del siglo XX. Por otra parte, Salvador Brau se equivoco diametralmente con identificar a don Alonso con Otuao. Existe un expediente del AGI con probanzas y otros documentos, cubriendo el periodo de 1529 a 1534, de los esfuerzos que realiz6 Asencio de Villanueva para establecer
un pueblo en el interior de Ia isla, con cl objetivo de estimular el desarrollo econ6mico y dar mas seguridad a los pobladores espanoles. Asencio de Villanueva participo en Ia conquista desde el 151 0 y luego de que el obispo don Alonso Manso fuera designado Inquisidor General de lndias en 1519 y regresara a Puerto Rico (habia vuelto a Espaiia en agosto de 1515), en Ia decada siguiente Villanueva fue designado Alguacil de Ia Santa Inquisicion, y luego Recibidor de Ia Inquisici6n. Desde 1527, Asencio de Villanueva tenia establecida una estancia, "en el valle que se llama de Hayuya y don Alonso", donde foment6 una especie de estacion experimental agricola ensayando con cultivos traidos de Espana (trigo, cebada, vina y otros) y criando ganado, incluyendo el ovejuno. Por medio de una probanza de diciembre de 1529, "en nombre de Ia iglesia y de don Alonso Manso" el entonces vecino de Ia Villa de San German y de su distrito hizo Ia peticion para fundar un pueblo que, "aseguraria que los negros y los indios no se ausentasen como suelen ausentarse e irse". He ahi una prueba de Ia existencia de indios y negros cimarrones de ese tiempo. En dicha probanza, claramente se identifican las sierras y valle de Hayuya (Jayuya) y contiguo a ello, los ceborucos (terreno montaiioso, en taino)~ de don Alonso, ubicando estos asientos "casi en medio de Ia isla". En esta probanza los "asientos de Don Alonso y Hayuya" se colocan uno muy cerca del otro. Y se especifica que desde el asiento de Don Alonso basta un rio llamado Caguabo babia ..4 leguas de despoblado" (14 millas)w, y, "entre este y el Valle del Otuao otras cuatro leguas de yermo", para un total de 28 millas del centro bacia el oeste.l 1 Un problema de identificaci6n geogrnfica ba sido Ia asociacion tradicional que se ha hecho entre Otuao y Utuado actual y el cacicazgo de Guarionex como siendo de alii. Puede ser que los limites de dicho cacicazgo alcanzaran basta
28 VicmiC Mutp y Alvaro Huerp, Epl.scopo/oglo de l'omo Rico, Vol I D. Alonso MaiUO. l'rimct Obi>po de America. IS 11 ·1539 (Ponce· Unovmidod Cao61ica de Puerto Rico. 1987). 29 Tambitn OO<rilo, stbol14<u, Luis Hcm!ndcz Aquino. Diccoonano de vocn indlgmu de Puerto Roco. Tcn:era edJti6n (Rio Piednos: Ed Ioria! Cultural, 1993). pp. l J6- l J7. J80 JO Una leaua cquovalc a J .S millu (S.S6 ~illo,.,lms). J I Ptvb<Jn:a de Asencio de l'illanut>'d, San Germ4n. JOd• dJr:itiObtr dt /j19. AG I, Santo Oomlnao,lc..Jo 10, Numcro JS
HISTORIA
esa region. Sin embargo, en Ia documentacion del siglo XVI generalmente el Iugar se identifica como "Valle del Otuao", que fue donde Ia Corona establecio otra Hacienda Real, que luego paso a las manos privadas de Tomas de Castellon quicn fund6 alii el ingcnio azucarero San Juan de las Palmas, hacia 1522; y que lucgo se convirti6 en propiedad del tesorero Bias de Villasante (que estuvo casado con Teodora, hija de Castellon, fallecida en 1529). A lo que se referian por valle del Otuao - consta en los inventarios del lngenio y otros documentos - es at area comprendida en las margenes del Rio Culcbrinas, entre Aguada y en direccion a Moca. De hccho, en otra probanza de Asencio de Villanueva, de 1532, cl testigo y regidor Pedro de Espinosa, a Ia octava pregunta sabre Ia ubicaci6n, rcspondio: "Ia sabc como en ella se contiene porque este testigo ha visto que por Ia parte de San German hay tres leguas al cacique del Otuao que es Ia hacienda del tcsorero Bias de Villasante ... ".n Es decir, 3.5 millas desde Ia Villa de San Genmin, que estaba situada en algun punta a\ norte de Ia descmbocadura del rio Guaorabo (hoy Rio Grande de Afiasco) hasta ellngenio azucarero en el Valle de Otuao, y no hacia el interior montafioso ni a donde actualmente esta el pueblo de Utuado. Ademas, en Ia peticion de Asencio de Villanueva del 25 de septiembre de 1533, scfiala que el area en medio de Ia isla, entre los rios Caxcasigua y Cibabim, "que en castellano dccimos don Alonso ... se crccn ser los mas ricos de Ia isla por las mucstras de oro que han dado ... ".3l Como esta implicito, cl ultimo tcrmino pucde ser una pista en Ia direcci6n del nombre Iaino del cacique don Alonso: (,cacique Cibab6n? La Corona aprobo Ia fundaci6n del nuevo pueblo con cl nombre de Villa de
Villanueva, segitn solicitado, pero en definitiva no llcgo a materializarse. En esc afio Puerto Rico estaba en crisis econ6mica (especialmentc por los impucstos y el endcudamiento) y muchos habitantcs y nuevas pobladores espafioles se encaminaban al rccien conquistado Peru de Ia gran civilizaci6n lnca. 3~ Salvador Brau no estaba ajcno a este proyccto de nuevo pueblo. En La coloni:acion de Puerto Rico trat6 el tema somcramente. A los errores ya indicados, se suman los de su identificacion de las propiedades de Villanueva en "los mejores prcdios rusticos de Jayuya, en las fcraces montafias del Otuao", y su referenda a Ia concesion de Ia fundaci6n del pueblo, del 19 de diciembre de 1533, "autorizando Ia fundaci6n de Ia Villanueva del Otuao .. ." 35• En ningitn documento sc identifica cl pueblo con esc nombrc, otro pcqucfio mito comparado con cl ccntraltratado aqui, pcro que tambicn abona a mas confusion y cquivocacioncsY' Finalmcnte, recordemos que en Historia de Puerto Rico Brau cscribi6 que don Alonso murio en 1521, sobre lo cual no prcscnt6 cvidcncia, y lo pinto como un cacique millonario para su cpoca, con 4,000 pesos de oro en su caudal. A este aspecto del mito, ripostamos con cl in forme de rcmesas de oro de los Oficiales Reales de Puerto Rico, del 16 de junio de 1521, dondc dice: "en esta nao en que es maestre Juan Viscaino en Ia cual va por capitan Diego Jaimes, enviamos a Vuestra Majestad cuatro mil y quinicntos pesos de oro, los cuatro mil y cicnto y veinte y seis pesos de ellos fundidos y mas Ires granos de oro por fundir, los cualcs se cogieron en esta isla en unas minas que nuevamente se descubrieron en tierras de un cacique que se nombra don
32 Pn1batcn ''"' Atmcio J~ li/lanut\'IJ, Ciud,,d J,• Sc.r11 Juan J~.· Pa..-nu Rint, JJ J.- "'llr;u Jc JjJJ. AGI S:mto DominGo. lcg:tJO 10, NUm.3S. Jl PcliC'ic)n Jc ..tscrrcicJ Jt• l'ii/4111UC'\'U Dl Rt'}: "" twmhn•Jc Ius nucn.u pnblaJ4,rc.~ qur irUn a lfJ isla a pohlar. Madrid. !J JC' Jt'plicmiHT Jc /JJJ , AGI, S.:anto Oomint;n tO , NUm35, (,~;., Jl; r=s(imogen 119), :w:<edidocn Sde febmude 2DII.
34 l':tr.l unos 3E"JRI(:I rrelimina~s •.nbre es.te tcnu.. \C:t.se l:a roncnc:io del historiadur LuitJ 1!. Gcmdilc: \'ales....1\Kt\CIO de Vill.;anue-.·:a y Ia. Vi1ta de \'iiJ.1nUC\':I: un in1cnln ttc funtbr una tercm robJ.1ci6n en Puenn Rico... Lm pnH""CJll.t dt•lu rufmti:aciritt. Ruiccs de las ,·ulturaJ ikn""trtcricwtu.J Act:.s dd X I Cungrcso de Ac:tdC'miOIJ lbcm3merian,.,~ dclallistoria, San Ju:m, Pumo Rico, 21 ol25 de ohril de 200R (San Ju:~n: Aeadcmiol'uenumquefto de lallistnri> XVI Asamblea Le~isloti\·a. 2010), pp. 6-19·(>5(>. 351lrou.IA ''"'"•i:oci<in J< l'u<rt<J Ric<J (196Y), ~29, ~511-l51. 36 En mis invcsti!l""ioncs en cl An:hno Gcna:ll de Indios, en clsc,und<> ocmatn: de mis cstudios dod<""lc> en Sc\'ilb. del 1'177· 7H, y lucgo, ya a11nu Catcdr.itia1, du=tc k>1 lrH mescs del vcnM de 19115, eluraJicnlc de Asencio de Villanuc,·a csooha ubicodo en Ia sccciOn Santo Duminao. L<~JO 10, y de ahl tom< todas mis 111~21 e hie< f<~ucopi:u de documcntos. As I tombien fisun clc•redicme complcoo publica<ln b:ljn Ia cdicion de cinco volumcnn de fucntcs delsiglu 16, del Dr. Rioanlo E. Alegrb, IJ<J<·IIm<·nuu llis.11iricn., J'" Jlu~rtll Ricn, Vntumrn Ill tS2M·I54-l (Snn Juan: Centro de l!stua.lius de rucrtu Rn=o y cl Cllribc lrutilutu tJe Cuhur;a Pua1orriqucib. :!0()4.)). l:J cxrctJien1c ha sil.lo dia;it:~li7,.:~\Jo
en cl Portal de An:hi-.us Esp:u\olcs en red. raro que tudo cl mundo puetb <:unsulbr los nrigirulcs. Sin cmb31go~ al pn)(Ut:lflo en la mt. mistcrius.amenlc. no •f'4rccc
b:ljo Santo Oumingo 10, y sl b:ljo Santo Domingo Y.
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El mito de Ia muerte de Agiieybami y de los caciques r:olaboradores Caguax y don Alonso Francisco Moscoso
Alonso ... ". 31 Mucho antes de que Villanueva pusiera el ojo en el area, ya sabia de su buena producci6n minera. Evidentemente, dicho oro no estaba en el bohio del cacique, sino que fue lo extraido de sus tierras y de Ia explotacion de su gente por medio de los mecanismos diversos de Ia conquista, en beneficia de los colonizadores y de Ia Corona de Espaiia.l8
Conclusion El mito de Ia muerte de Agueybami II tiene su origen en Ia version tergiversada y falsa del cronista Antonio de Herrera. Y su corolario, sobre los caciques sumisos Caguas y don Alonso es un invento del historiador Salvador Brau, quien le dio rienda suelta a Ia imaginacion, junto los dos componentes del mito y fue su difusor responsable en la historiografia puertorriqueiia. lmagino se estara preguntando que estaba pasando por Ia mente de un Salvador Brau cuando compuso sus obras. Como sugeri antes, en este anal isis entran diversos aspectos: Ia formaci6n y limitaciones profesionales y practicas de investigaci6n de los autores y de las autoras, los estados de investigaci6n y conocimiento y su divulgaci6n en unos y otros momentos, las influencias ideol6gicas y politicas (Brau expres6 posturas que han sido caracterizadas como hispan6filas), Ia licencia narrativa tomada en Ia reconstrucci6n de Ia historia sin pensar bien en, o medir, las consecuencias; buena fe e intenci6n, o, hasta perversidad y mala fe. Sobre ello se podria indagar, escribir y debatir largo y tendido. En cualquier caso, queda sometido, que la muerte de Agileybana el Bravo y la sumisi6n de los caciques Caguas y don Alonso ha quedado al descubierto como lo que realmente ha sido, y es: una mentira.j,Se seguira repitiendo? L,Por que? Sirva este trabajo, a su vez, como un ejercicio de metodologia de investigaci6n historica para los y las estudiantes y futuros historiadores e historiadoras de Puerto Rico.
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37 Carta J<los ojiclala mola Balrruar J~ Crurm, Anron/r> Snltnr> y Antonio Jt Ia Gama of Rt}\ Cilltlad J~ Purno Rlro Jela ula lh San Jwzo. 16 Jt junto Jt IJJ/, AGl. 176, NUm. 8; Para (imagen I), accodido en 30 de: cncro de lOll. 3a Sobrc1os dovCT>OO mtlodos dc: Ia conquiota (fuerza atm~~da. foc10rcs psicol(lsicoo. hombnmu provoclldas, crccnciu, CIC.), VWe dc:l hi>toriador R•~~&•cro Romano, Lt> MictJ numt• dtla conquilt cvloniolt: I.e• =~•l.sradoi<'J (l'ario: Flamanon, 1972; 1nldw:ido al cspatlo1oolo «>n c1111Ulo, Lm conquistador<• (Buenos Aires; Edi10ria1 Hucmul. 1978.
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CUENTO
Nunca, jamas J E Muratti La historia es 1111 cadaver desvestido de futuro.
unca pensc que to rnataria. Menos aun el "como". Reptaba el verano del72. Acudiamos a una reunion sernanal en preparacion para Ia huelga. Balanceabarnos Ia contundencia de las leccioncs a irnpartir con el riesgo del arrcsto y Ia carpeta oficial que erradicaria nuestro "buena conducta" del oficio que escogicscmos.
N
Erarnos tres. Siempre juntos. Cada cual con un hacha distinta que amolar, pero que de al~:,'llna forma nos complement:ibamos. "Somos una extranisima trinidad" dijo cl alguna vez, pienso ahora que prcmonitoriamente. Ella iba a mi !ado, como siemprc: melena suelta, mahones a Ia cadera, camiscta negra, sandalias. Y una mirada que derretia rotenes y doblegaba lascivias. Sus razones jamas admitian dudas y reprochaban lamentos. Yo afirmaba Ia accion con el silencio. EI nos acompanaba a todos !ados, afianzando confianzas, cuestionando debilidades, apalancando deslices, rcdoblando lealtadcs, des-alambrando intimidades, amurallando privacidades, compartiendo las perdices aunque no fucsemos felices. Siempre supc que cstaria siemprc. Para cl no existia el nunca. Hermanado, tajo-cn-la-munecajunte-de-sangres. Para siemprc jam:is. La sospecha tiro ancla un domingo antes de un paro de un dia que habia dcclarado el Consejo de Estudiantes en Ia univcrsidad. No podia ser casualidad que aqucl auto lleno de policias encubiertos, con sus cabezas rapadas y sus camisas de policster, apareciera de Ia nada. Un martes por Ia noche. Entre los portoncs del museo del recinto, rrente a Ia Avenida Ponce de Leon. No era ruta habitual para ellos. Siemprc entraban por el port6n de Ciencias Sociales. Tampoco era nuestro entrada
de prcfercncia. Esta vez no habiamos cruzado el puente que daba a Ia calle Braumbaugh. Corrimos. Nos separamos. Nos rc-encontramos ccrca de Ia media noche en ellugar convenido por si ocurrian situaciones como csta: Ia Fonda de Don Jacinto en Buen Consejo. Estupefactos. Las casualidades no existen. Solo en los cuentos. Y at igual que Leon Felipe, nos sabiamos todos los cuentos. Repasamos el plan. Uno escuchando Ia consistencia semantica de aquel. Aqucl cscudrinando el metal de voz del otro. Nos observabamos las rnanos, escuchandonos los miedos. EI hurgandole Ia mirada a ella. lntui su atmcci6n por ella. lnoportuna cuando menos. Descarada cuando mas. Dcsarropada de esa forma, buscandole los ojos. Y delante de todos. Ella le devol via el escrutinio con cl desafio cotidiano. Hasta que finalmente, cl baj6 Ia vista. Quedamos en vcrnos por Ia nochc donde nunca. Donde siempre ya no era seguro pam nadie. Nos dividimos. Esta vez cl no vino con nosotros. Murmur6 algun favor a Ia dueiia del hospedaje. La coartada perfccta. Ella y yo regrcsamos a Ia covacha. Compartimos el susto. No pudimos dormir, ni comer, ni hacer el amor, ni leer. Escuchamos Ia radio en busea de pistas, de comentarios, de lecturas multiples. El calor abmzaba como un borracho. Comenzamos a elaborar los proximos pasos. La lucha habia subido de nivel. Si el aparato reprcsivo invadia nuestros cspacios e intentaba aplacar una vcz mas nucstros rcclamos de justicia, de lucha contra el impcrialismo que habia asesinado a nucstros heroes nacionales, en su afan de lucro a
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costa del sudor de Ia clase proletaria, y de todos los marginados con el consentimiento de los colonialistas privilegiados de siempre, habia llegado el momento de dejarles saber que nuestra lucba no se detiene, ni descansa, ni cesa. Era bora de bacemos sentir, de dejarle saber al gobiemo, Iacayo de las clases dominantes, que nuestro reclamo iba en serio. 0 respetaban nuestro derecbo a Ia protesta o tendrian que pagar el precio de Ia confrontacion. Esta vez nos dejariamos de chiquitas. Teniamos que ir mas alia de lo dicho y becbo. Habia llegado Ia bora de los escarmientos. Bautizo de fuego y polvora, eso suplicaban y eso ibamos a darle. El reloj de Ia Torre seria el blanco. Detendriamos el tiempo. Quizas ahora se darian cuenta de que esta vez ibamos en serio. Revise el Iugar secreto donde guardaba Ia calibre 45 que habia beredado de mi padre, sin el saberlo. No bacia falta un plan. Era una afirmaci6n; un grito de protesta sin palabras. Teniamos los cojones para Jo que fuera. Despues decidiriamos el proximo paso. Ella bizo las llamadas. Todos, o sea los cinco, a las 8:00, frente a Ciencias Naturales, en Ia oscuridad, entre el primer laurel de Ia india y Ia verja de ladrillos amarillos. Un frio irracional se me aferro al ombligo. La sospecba telegrafi6 que seria un esfuerzo fallido. Escondi Ia 45 mientras ella se ponia las botas de obrero y yo me ecbaba encima Ia chamarra militar. Algo me inventaria si no sucedia algo antes de llegar. Hay mucbas formas de detener el tiempo y a tiros es solo una de elias. Cuando el carillon anunci6 el cuarto para Ia bora acordada salimos, mano con mano, mocbila al hombro, ritual de novios bacia Ia biblioteca, de aparejados bacia el bar de Ia esquina. La nocbe olia a lluvia y a perro mojado. En Ia accra frente a Naturales nos esperaban los encubiertos, apuntandonos y escupiendo calificativos que nos quedaban grandes; amagando a golpeamos; empujando y balando en camara lenta; juntandonos cara con acera, suela con mejilla, manos con metal.
Nunca,jamtis 1 E Muratti
En el cuartel nos separaron. Escucbe sus gritos y temi que Ia violaran con una macana. Me desgarre las muiiecas. Me ablandaron los dientes. Cabecee contra sus quijadas, Abel contra Cain, con las manos atadas. Y Juego un oscuro silencio. La noche se desteiiia por las esquinas cuando llegamos a Ia casa. Sin arma no bubo mucbo de que acusamos. Nadie mas sabia a d6nde habia ido a parar el artefacto que bubiese convertido nuestro vociferante pataleo en delito. Ella tenia moretones en los pomulos, ellabio bincbado alrededor de una cortadura ptirpura. La melena anudada y endurecida por Ia sangre coagulada. Las muiiecas amoratadas. La ropa estrujada. Nos abrazamos sobre el colcb6n polvoriento. Maldijimos sin decimos nada. Nos dormimos entrelazados. La boca nos sabia a estopa y a salitre; a garrotazo y sangre. El lleg6 a mediodia. Tenia las mismas cortaduras, las mismas contusiones, pero otra mirada. La mir6 con odio. Ella le devolvi6 Ia furia. El le cuestion6 Ia pie\ debajo de Ia ropa. Ella se alz6 Ia blusa y le mostr6 el rastro delleiio. No le crey6. Quiso saber si mas abajo. Ella lo escupio. La golpe6. Yo saque Ia 45 del escondite que ni ella conocia. Ella pareci6 congelarse. El me bizo frente. Mis miedos se derritieron y senti endurecerse el gatillo. Me increpo. La acus6. No Ia mire. Solo a el. Estuvo conmigo. (,Quien llam6?i,C6mo supieron?Agarr6 el canon. Se lo llev6 a\ pecbo. Me ret6. Lo enfrente. Su mueca fue peor que su burla. i,Se volteo? (,Lo voltee?Le dispare. Giro del golpe. Vi como Ia sospecha se sec6 en sus ojos y cayo de espaldas sobre el colch6n. La mire. Nunca imagine que hubiera espacio pam el terror en aquellos ojos que disolvian rotenes y humillaban lascivias. Ella Corri6. Le grite. Se alej6 arrastrando Ia capa de Ia distancia. Lo mire. Habia muerto con Ia mirada incredula de los que se saben inocentes. En Ia celda de Ia Parada 8 los demas detenidos me miraron con recelo. Un moreno con cara de
CUENTO
mandamas se me acerc6 a preguntanne que por que estaba alii. - Politica - dije sin mirarlo. Con el borde de Ia mirada me pareci6 ver su gesto de que me dejaran tranquilo. Las acusaciones se negociaron a homicidio en vez de asesinato gracias al criminalist& que le debia una deuda de honor a mi padre, que pareci6 encogerse segim pasaron los dias mientras se le profundizaba esa arruga en Ia frente que decia "tengo un hijo preso".
Mi madre no volvi6 a salir de Ia casa. Mis hermanos concretaron planes de estudios en el continente donde nuestro apellido seria lo suficientemente mal pronunciado para que se hiciera cada vez mas inmenso el oceano que nos separaba. No Ia volvi a ver basta el dia del juicio. Una vez subi6 al estrado s61o Ia vi a ella. Nunca me devolvi6 Ia mirada. Contest6 las preguntas de mi abogado con Ia fiialdad con que se despacha a los traidores. Solo cuando dijo el numero de su placa de identificaci6n, me pareci6 que parpade6, como si por primers intemalizara que habia mentido. Minti6. Siempre. Cuando relmos con Marcel Marceau. Cuando lloramos con "El nino que enloqueci6 de amor". Cuando planificamos Ia toma de La Torrey el viaje a Cuba. Cuando festejamos Ia retirada de Ia guardia universitaria. Cuando nos besamos por primera vez frente al busto de Hostos. Cuando nos hicimos el amor: todas las veces. Mi abogado hlibilmente logr6 excluir el arma de Ia premeditaci6n. Tambien de Ia acusaci6n previa de conspiraci6n al no habermela incautado durante el arresto Ia noche anterior. Inclusive logr6 humillarla cuando Ia hizo aceptar que el arma que representaba Ia prueba contundente del otro delito, por el que me habrian lanzado at limbo de los convictos por sedici6n, no habia sido encontrada por los encubiertos que nos arrestaron. Su testimonio sobre el homicidio fue leta!. Preferi no declarar. Le dije a mi abogado que no iba a caer en Ia patetica actitud de mis llamados correligionarios que se daban golpes de pecho con
armas mientras vociferaban lucha armada y "patria o muerte" y si los arrestaban lloraban como niiias alegando que les estaban violando sus derechos. Que les asistia Ia presunci6n de inocencia y todas las demas reglas de su derrotado estado de derecho. Oscar, Griselio, Lolita, Rafael, Irving y Andres nunca suplicaron consideraci6n alguna. Yo asumi Ia responsabilidad que me correspondia. El veredicto fue asesinato en segundo grado. Cada vez que lo recuerdo, sonrio. "Jamas llegare al tercer grado" soliamos bromear cuando habhibamos de repetir errores. "Ni me graduare con honores", continuabamos en nuestros interminables juegos de palabras. En 25 silos un panel de ciudadanos probos decidira si estoy apto para vivir en sociedad al cabo de mas de Ia mitad de mi vida al margen de ella Ir6nico, t,no? En Ia celda de al !ado duerme un pederasts que reza sus arrepentimientos con voz de niiio. En el receso, en el patio, los reclusos me evaden porque eso de los prisioneros politicos les results tan aburrido. Decidi no aclararles que el fiscal desisti6 de continuar con el caso por el asalto a Ia torre y que por lo tanto purgo s6lo Ia pena de asesinato en segundo grado. Y no fue por concederme estatus de patriota. En realidad este encierro resulta menos humillante que Ia verdad. A falta de acci6n, siempre es mejor el silencio.
La soledad no acusa boleto de vuelta Sacrifique a quien me quiso como un hermano por quien no tenia con que querer. Ella se qued6 con todo por lo que valia Ia pena hacer algo. Yo me quede con Ia condena de no tener por quien ser alguien. En ocasiones me propongo escribir sobre lo ocwrido. De narrar Ia sensaci6n de tenerle agarrado el cuello a Ia bestia, convencido de que ests vez Ia derrotaria. 0 por lo menos, de eso trato de convencerme para darle sentido a todo lo dejado de vivir. Hace tanto ya y fue tan poco. Pero no hay forma de describir este vacio sin sonar inutil y risible. No tiene sentido tratar de explicar que trate de convertir en gesta el deseo de que me quisiera a su lado. No hay ficci6n que redima una existencia tan inconsecuente. Ni lector que Ia resista.
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POESiA
A veces Antonio Ramirez Cordova
A veces puedo ser un cantaro de lluvia Pero caido en el tejado de una casa de dos aguas.
Un tesoro escondido bajo el viento invisible. Y tengo entre mis libros un raido paraguas de cardenalllevado con dclicia cuando siento el deseo de descifrar enigmas de un poema metafisico que me Iibera frentc a una torre de penumbras.
Y si anduviera de parranda, a Ia luz de Ia luna, seria una vez mas una lagrima rota en el camino largo de Ia noche, donde sc puede ver una flor dcshojada frente al susurro del agua.
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Re1•ista /CP Aiio 10 I numcro 20 / 2011
A vece!t. Si/enc:io. Como Ia lllll'ia. Antonio Ramirez Cordova
Silencio El silencio es un vaho de misterio del esplendor celeste. Es majestad de claro cielo. Un templo alado, inmovil. Un lucero gigante como Ia muerte. El silencio tambien es alta torre. Temblor de luz en una lam para resplandeciente. Divino pedestal bajo una nube rosada. El vicnto interminable de to intimo. La morada triunfal. Los ojos de una cabeza triste en Ia distancia. Rostro de Dios. Luna o 'liJrera (20 I 0 • 20 II). De Angelica Rivcrn, mcdio mixto, 48" x 38"
POESIA
Como Ia lluvia
Como Ia lluvia que cae sobre un tejado de dos aguas en Ia nochc cstrellada un resplandor de guitarra y en el bolero olvidado una puerta cerrada donde se abri6 el clavel y un llamado distante desde una casa amarilla que se llen6 de Juz en vuelo.
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"Las artes populares han recibido un fuerte respaldo del Institute de ₏ultura Puertorriquei'ia, que a traves de los aiios que lleva de funcionamiento ha multiplicado iniciativas,para procurar Ia conservaci6n, difusi6n.y enriquecimiento de las artesanias tradicionales de1Puerto Rico.
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QAiiL&l....
"Puede decirse que el auge de que gozan hoy dia las artesanias en el pais se debe principalmente a Ia labor desplegada en su beneficia por el Institute de Cultura Puertorriqueiia. Las artes populares constituyen hoy dia simbolos respetados de nuestra nacionalidad y son fuente de inspiraci6n para los mas distinguidos artistas puertorriqueiios en el campo de Ia pintura, el grabado y Ia escultura."
Referencias Alegria, Ricardo. "Programa para el Fomento de lasArtes Populares". En El Jnstituto de Cultura
Puertorriquefia (1955-1973), 18 afios contribuyendo a forta/ecer nuestro conciencia naciona/, 179- 181. San Juan, Puerto Rico: Editorial del Institute de Cultura Puertorriquefia, 1996.
ARTES POPULARES
A cincuenta aftos DE LA FERIA DE ARTESANIAS DE BARRANQUITAS Entrevista a Lilianne Perez-Marchand1
a senora Lilianne Perez-Marchand, nos narra en entrevista, el proyecto ambicioso y de primer orden que fueron las primeras Ferias de Artesanias de Barranquitas. A Cincuenta aiios de Ia Feria, que se han de cumplir ya pronto, en el 20 12, Perez-Marchand establece que mas que celebrar un evento artistico-cultural, el prop6sito de Ia Feria para don Ricardo Alegria, fue aqucl de rescatar, plantar, cultivar y posicionar de una vez por todas a aquellos maestros de las artesanias puertorriquenas, que en sus casitas de campos, en sus barriadas de las montanas, valles, sabanas y litorales de Ia Isla, creaban artisticamente trabajos artesanales con toda Ia materia prima que Ia tierra de Puerto Rico proveia: Ia madera de los caobanos, los capa prieto, Ia anea, los romeros, Ia palma de corozo y de otros arboles de Ia flora islena, asi
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como el barro, Ia arcilla, los textiles, los tejidos, entre otras. A estas materias primas habia que tambien protegerlas pues eran parte del acervo cultural nacional.
La cntrcvista ICP: ;.Como surge Ia Feria de Barranquitas? LPM : Barranquitas fue el Centro de inteligencia de las Ferias Artesanales. El prop6sito del Dr. Ricardo Alegria, su fundador, fue programar esa busqueda de nuestras artesanias, rescatandolas y preservandolas. Por ello, el Programa Efemerides, de!ICP, fue el encargado de buscar, rescatar y preservar las artesanias, a los artesanos, y a otras disciplinas de las artes y de Ia cultura en general. De
I Lilianne r<n:z .Mon:hond llo!lolomei (Ponce, P.R.) Encarsoda del l'ru;nma de Eremmdn. ln>tituto de: Culturo Purnomquci\o ( 1956.1'164). Entn:vislll R>li""da por llcotriz Sontiogo-lbom y M isdalio Contql<icln, dcllnnitute> de: Cuhu11 Pucrtorriqueila; ell9 de mayo de ~0 11
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Ret•i.~ta JCP Aiio l 0 I mimcro 20 I 2011
A dm:ue11ta aiitls de Ia Feria de Arte.~anla.f de Barranquitas Entrevista a liliannc Perez-Marchand
lilianne Perez M:~rchand, encargada de Ia oficina de Efemcrides del lnstituto de Cullum Puenorriquciia junto a personal de Ia agencia, durnnte Ia I Feria de Anesanias de Barrnnqu itas, del I4 nl I 7 de julio de I962
Niiios de Pueno Rico, disfrutando de Ia I Feria Anesnnias de Barrnnquitas, 1962
ARTES POPULARES
Ia Feria de Barranquitas, es que salen y se produecn otras Ferias Artesanales en las plazas de los pueblos (Municipios). Yes donde Bacardi, como empresa, le ve el potencial y haec una para presentar los productos. AI 1959, le llaman algunos el ai'io oficial de Ia Primcra Feria de Barranquitas. Alegria, aprovech6 el momento para reunir a algunos artesanos, ya conocidos por cl, alii, en Ia Plaza de Barranquitas durante los actos de Ia Conmemoraci6n del Natalicio de Luis Munoz Rivera. Esto dio pie para Ia celebraci6n de Ia Primera Feria de Barranquitas en 1962. ICP: ;.Como fue cl dcsenvolvimicnto de Ia Feria?
LPM: Desde el 1959 don Ricardo tenia a los artesanos principales de Ia epoca: Domingo Orta, Celestino Aviles, Emilio Rosado, entre otros . .. Ellos venian a vcr a don Ricardo y el les iba ordenando, adecuando esa creacion artistica, que dominaban, y les encausaba por los caminos de lo que mas gustaba al publico: las tallas de santos; las figuras arqueol6gicas, realizadas puramente en Ia cer.imica artesanal de Ia agro alfareria; anillos y sortijas de corozo (palma de corozo) ... Todos los primeros artesanos, cofundadores con ei!CP en esta Feria de Barranquitas, quienes cstuvieron siempre con don Ricardo fueron: Encarnacion Aviles, Orta, Ventura Perez, Emilio Rosado, las mujeres de Aguadilla, que hacian el mundillo para las iglesias, los luthier (fabricantes de instrumentos musicales), los hamaqueros de Moca y otros pueblos. Los del petate, esos tambicn los encontro Alegria. La familia, que originalmentc hizo las muiiecas folkl6ricas, no fueron los Ayala en Loiza, sino Aviles y su familia. Por ejemplo, en 1962, ya los canasteros eran los hijos de Encarnacion ... Habia que salvar los sitios de las materias primas del pais, el sitio de Ia enea; que es Ia materia prima con Ia que se crean silloncs y sillas y asi otros muebles. lncursionamos e hicimos preservar cl barro en los sectores, Montoncs I y Montoncs II del pueblo de
Manos de maestro nrtcsnno tejicndo Ia fi brn de enca para hacer nlfombrns. Abajo, In mncstrn artesana Monscrrntc Montalvo de San Sebastian, en su taller elabomndo sus pctatcs
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Re•·i~ta
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A ciiiC/ICIIta antiS de Ia Feria de Arte.~ullius de Burrunqllitus
Aiio 10 I nitmero 20 12011
f. ntrcvista a Lilinnne Pcrcz·M archnnd
Las Piedras - no habia sido dcstruido en su totalidad pues aim no se habia construido Ia carretera ...
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Hice alii contactos con las senoras; artcsanas de Ia aguja, que hacian los llamados "Soles de Maracaibo" o "Soles de Naranjito". Les cambiamos cl nombre, despues de mas de un siglo. Las artesanas oriundas de Naranjito, que trabajaban Ia aguja - los soles, etc. eran Carmen Rodriguez y Francisca Hernandez.
Emilio Rosado, maestro de maestros en su taller'
ICP: ;,Cmil ha sido Ia aportacion de Ia Feria de Barranquitas a Ia valorizacion de las artes populares?
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De izquierda a dcrccha los maestros nrtcsanos; Luciano Negron, Fclicitn Padilla, Celestino Av iles, Domingo Orta y Encarnacion Diaz
LPM: Alegria sabia lo que tenia; no fuc co lector de artesanos. Todo se dio y fonn6 por Ia aportaci6n de esas primeras dos ferias; Ia aportaci6n mayor fue el rescale de Ia identidad para el artesano. Cada uno se identifica con lo que haec, luego mantenerlo y crear un mercado. A Ia cultura pucrtorriquefia en general, Ricardo Alegria fue el que Ia rescat6, Ia puso en Ia sala y Ia visti6. Eso, a troves de Ia Feria de Barranquitas, revivir y rcscatar Ia cultura
Ricardo Alegria con cl maestro anesano de hamacas y canastas, Alejandro Lozada del pueblo de Las Piedras, durante In Feria lntemacional del Libro de 1997
Rf!l•i.u a /CP
Aiio 10 I mimero 20 / 2011
A ci11cuema antJ.s de Ia Feria de Arte.~a11la.f de Barra11q11ita~¡ Entrcvista a Li1iannc Perez-Marchand
E1 maestro artesano Domingo Orta, Talln de Santos en madera, durante Ia Feria de Barranquitas de 2004
ARTES POPULARES
La. maestro artcsana Arcadia Cardona en plena facna durante Ia Feria de Artcsanias de Barranquitas de juho de 2002
patrimonial de un pueblo. Don Ricardo, no es solo arqueologo, sino tambicn es antropologo, sabia que cran elementos de ensenanza Ia repeticion oral, Ia repeticion factual y Ia repeticion cronologica. La historia de un pueblo: lo que una generaci6n va depositando a Ia otra, que Ia rccoge y asi sucesivamente. Es Ia succsion.
Fotogrnlia por Sanna Doma
ICP: ;,Como visunllza los proximos 50 nnos de In Feria? LPM: No me atrevo a augurar; es tentador cmitir juicios valorativos pero no me ha motivado ni tocado haccrlo .... AI scr Isla y no tcner fronteras, por lo mismo cstamos aislados; Ia desventaja ha sido ventaja por una parte ... Nos hcmos construido nuestro propio mundo y fue el reto impucsto porIa Feria de Artcsanias de Barranquitas Ia que movio el motor. La palabra artesania existe .... todo lo que se debe tratar es de no pcrder Ia definicion y claridad de lo que es, hay artesanias tradicionalcs y artesanias. Todas son creadoras ... se debe hacer cnfasis en las tradicionales y se neccsitan leyes protectoras ...
El ancsnno Jose Javier Rivera (Orfcbrerin), en In Feria de Bnrranquitns de 2002
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