RE VISTA def INSTITUTO de
CULTURA PUERTORRI QUENA ANTROPOLOGfA RISTORIA LITERATURA ARTES PLASTICAS TEATRO
MUSICA ARQUITECTURA
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numero JULIO - SEPTIEMBRE, I 9 6 3
San Juan de Puerto Rico
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DEL INSTITUTO DE CULTURA PUERTORRIQUENA JUNTA DE DIRECTORES Eugenio Fernandez Mendez, Presidente Enrique Laguerre · Arturo Morales Carrion · Salvador Ti6 Teodoro Vidal · Guillermo Silva · Enrique Campos de! Toro
Director Ejecutivo - Ricardo E. Alegria SAN JUAN DE PUERTO RICO
Apartado 4184
1963
ANO VI JULIO -
NUM. 20
SEPTIEMBRE
SUMARIO
Manuel Corchado y Juarbe: Personalidad Polifacetica por Ramon Me lendez Cuatro Sonetos por Pedro Bernaola
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Un espectro llamado Don Juan por Emilio Garc6 .Cantell .
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Isla, tr6pico, negro universo ~r{ la poesia de Luis Pales Matos · por Dora Isella Russell
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La Audiencia de Puerto Rico por Fernando de Armas Medina Exposici6n de Epifanio Irizarry . Dos danzas de Rafael Balseiro Davila por ] ose A. Balseiro . Clave Iconografica de los asuntos religiosos de Campeche por Arturo Davila . J?se Ramon Mercado "Momo" por Jose S. Alegria .
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. 25 34
Cuento - La Calle de la Tanca por T omds B Zanco .
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El Sexto Festival de Teatro por Francisco Arrivi
. 46
Concha Melendez: <lama de la Americanidad por Ramon Cancel Negron .
. 56
SEPARATA DE ARTE:
Mapa de Puerto Rico
COLABORADORES
PUBUCA06N DEL INSTITUTO DE CULTIJRA PUERTORRJQUENA
Ditraor: Ricardo E. Alegria Oiseiio e
Jlustradon~-s: Carlos
Maricbal
Fotografias: Jorge Diana y Conrad Eiger
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Suscripci6n anuaJ _________________________________________ ·.---------------------------------------- $2.,0
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IMPRESO EN PUERTO RICO POR LOS TALLERES DE ARTES GRAFICAS DEL DEPARTAMENTO DE INSTRUCCl6N PUBLICA • 1964 •
Printed
in Puerfo Rico
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RAM6N MELENDEZ L6PEZ naci6 en Bayamon ¡en el 1930. En el 1956 se gradu6 de Bachiller en Artes en la Universidad de Puerto Rico y en el 1958 obtuvo su Maestrfa en Artes, especializado en Historia en la Universidad de Columbia. Escribi6 su tesis sobre el tema: El Conflicto Legislativo de 1909 en Puerto Rico. En la actualidad es profesor de Historia de Puerto Rico y de Humanidades en la Universidad de Puerto Rico. Es presidente de la Asociac1on Puertorriquefia de Profesores Universitarios.
PEDRO BERNAOLA naci6 en Aibonito y se cri6 en Ponce. Ha vivido muchos afios en el extranjero, principalmente en Estados Unidos. Actualmente ocupa un cargo de relaciones publicas en el Departamento de Estado de Puerto Rico. Tiene en prensa su primer libro de versos, titulado Tremolo de angustias.
FERNANDO DE ARMAS MEDINA naci6 en la provincia de Las Palmas, Canarias. Estudio en las Universidades de La Laguna y Sevilla. En esta se licencio en la Facultad de Filosofia y Letras y se doctor6 en la Universidad de Madrid. Es profesor de Historia de America en la Universidad Hispalense; Colaborador Cientifico del Consejo Superior de Investigaciones Cientfficas; Miembro de la Escuela de Estudios Hispanoamericanos; Secretario del "Anuario de Estudios Americanos"; y Redactor de la "Revis ta Estudios Americanos". Autor de numerosas obras historicas. Josl'i A. BALSEIRO naci6 en Barceloneta, Puerto Rico. Ensayista, poeta y novelista, se ha distinguido principalmente por sus estudios de crftica literaria, muchos de los cuales ha reunido en la colecci6n titulada El Vigia (tres volumenes publicados entre 1925 y 1942) y en ia obra Novelistas espaiioles modernos (1933). Tambien ha publicado los libros El Quijote de la Espana contemporanea: Miguel de Unamuno (1950), Critica y estilo literarios en Eugenio Maria de Hostos (1939), y Expresi6n de Hispanoamerica, conjunto de ensayos, publicado en 1960 por el Instituto de Cultura Puertorriquefia.
DoRA lsELLA Russr.Lt,, esc:ritora uruguaya de renombre internacional, represent6 a su pafs en el IV Congreso de Poesia Puertorriquefia. Ha¡ publicado los libros Sonetos (1943), El canto irremediable (1946), Oleaje (1949) y Los barcos de la noche ( 1954) . Se ha distinguido igualmente coma ensayista, y en tal caracter se le deben varios trabajos sobre Juana de Ibarbourou, cuyas Obras completas (coleccic'm ''Joya'', de Aguilar), ha compilado y anotado. Tambien ha pronunciado conferencias sabre temas Iiterarios en varios paises de Suramerica y en Puerto Rico.
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ARTURO V. DA.VILA naci6 en San Juan. Hizo sus estudios de licenciatura en la Universidad de Madrid, donde se especializ6 en historia y obtuvo, en 1960, el grado .de doctor en filosofia y letras. Es autor de la obra La isla de Vieques en la historia (su tesis doctoral) y de otros trabajos de investigaci6n sobre la historia religiosa y el arte en Puerto Rico, algunos de ellos publicados en numeros anteriores de esta Revista. Es profesor en las Facultades de Estudios Generales y Humanidades en la Universidad de Puerto Rico, secretario de la Comisi6n Asesora de Monumentos Hist6ricos del Instituto de Cultura Puertorriquefia y miembro de la Junta de Arte Sacro del ArzobispaClo de San Juan.
Josi S. ALEGRiA, periodista, poeta y cuentista, naci6 en Dorado y curs6 sus estudios de derecho en Estados Unidos. Colaborador en los principales peri6dicos del pais, durante doce afios desempefi6 la direcci6n de la revista Puerto Rico Ilustrado. Cultivador de la cr6nica y del cuento de sabor local, ha dado a la estampa, entre otros, los libros Cr6nicas frivolas (1938), Retablo de la aldea (1949) , obra premiada por el Instituto de L iteratura Puertorriquefia; E l alma de la aldea (1955) , y el poemario Rosas y Flechas (1958). El licenciado Jose S. Alegria preside en la actualidad el Insti tu to Puertorriquefio de Cultura Hispanica.
ToMA.s BLANCO, ensayista, crftico de arte y literatura, novelista e historiador, naci6 en San Juan. Ha colaborado en varias revistas del pais y del extranjero, y es autor de las siguientes obras: Prontuario hist6rico de Puerto Rico (1955), libro premiado por el Instituto de Cultura Puertorriquefia; El prejuicio racial en Puerto Rico (1942) , Sabre Pales Matos, Los Vates, La Dragontea (1950), Los aguinaldos del Infante (1954) , Los cinco sentidos ( 1956) y Mis erere ( 1959) .
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FRANCISCO ARRIVI. Dramaturgo, director teatral y poeta, naci6 en San Juan. Becado por la Fundaci6n Rockefeller curs6 estudios de arte teatral en la Universidad de Columbia. Desde 1953 es Director de Programas de la radioemisora WIPR, adscrita a la Secretaria de Instrucci6n Publica. Su primera obra fue "Club de Solteros", montada por primera vez en 1940, a la que han seguido, entre otras, "Alumbramiento" (1 945), "Maria Soledad" (1947), "Caso del muerto en vida" (1951) y "Vejigantes" (1957) .
RAM6N CANCEL NEGR6N, escritor, poeta y autor de cuentos, ha colaborado fre-
cuentemente en la pagina literaria de El Mundo y en la revista Alma Latina. En 1959 ÂŁund6 y dirigi6 la revista Jaycoa. Es autor del libro Intrascendencias (1963).
Manuel Corchado y Juarbe: Personalidad ¡Polifacetica Por RAMON MELENDEZ
E L 12 DE SEPTIEMBRE DE 1840, NACE EN EL BARRIO Arenales Altos del viejo y noble pueblo de Isabela, Manuel Corchado y Juarbe, uno de los hombres mas extraordinarios de Puerto Rico. Aquellos eran afios dificiles para las tres veces centenaria colonia puertorriquefia. El Capitan General Miguel de la Torre, con sus facultades omnimodas y la consigna de "pueblo que se divierte no conspira", que con gran acierto el historiador puertorriquefio Salvador Brau llam6 "gobierno de las tres B's: baile, botella y baraja", habia establecido un regimen de persecuci6n e inmoralidad que entorpeda el desarrollo de nuestro pueblo. Tambien en Espafia la situaci6n politica se complicaba. En agosto de 1836, la Regente Maria Cristina de Borbon, fue obligada por un pronunciamiento militar a promulgar la Constituci6n espafiola de 1812. Sin embargo, contrario a lo ocurrido en los afios 12 y 20, en esta ocasi6n la Constituci6n no se extendi6 a Puerto Rico ya que un articulo adicional de la misma disponia que las islas de Cuba y Puerto Rico serian gobernadas por !eyes especiales. Significativo resulta el hecho de que fuera en el mismo pueblo de Isabela donde el Gobernador Francisco Moreda, sustituto de Miguel de la Torre, leyera en 1837, el decreto adverso a los intereses puertorriquefios. El nacimiento de Corchado tres afios despues seria la compensaci6n ante aquella perdida. Isabela le daba a Puerto Rico la vigorosa voz que clamaria por la justicia y lbs derechos para la Isla. Corchado pas6 su nifiez en el Barrio Arenales Altos, curtiendose con el sol y la tierra puertorriquefia. Como muchos otros, a los quince afios se traslad6 a Barcelona a iniciar sus estudios de derecho. Alli, en la pr6spera Ciudad de los Condes, el joven estudiante encontraria un ambiente propicio para satisfacer sus serias inquietudes. Ademas de adquirir una s6lida preparaci6n academica, que incluia su graduaci6n de abogado, Corchado sinti6 el estimulo para cultivar
diversas disciplinas del espiritu. Aquel magnifico ambiente cultural y politico le permitiria al inquieto y talentoso puertorriquefio desarrollar su polifacetica personalidad. En primer lugar, su capacidad politica tuvo plena oportunidad de manifestarse al encontrar en Barcelona una gran lucha ideol6gica, suscitada por conservadores y liberales, reaccionarios y radicales. El numero de republicanos ex istente en Barcelona era tan I
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grande que formaron el Partido Uni6n Liberal. Corchado ingres6 inmediatamente en este partido y en el militaria activamente. Crey6 sincera y profundamente en el republicanismo espanol: Espana seria una Republica Federativa, que incluiria como una de sus provincias a Puerto Rico. Esta idea llev6 a Corchado a creer en el asimilismo. Segun su pensamiento, el asimilismo estableceria la igualdad juridica entre la Isla y el resto de las provincias espanolas. A esto lo incitaba su sentido de la justicia: su patria debia ser tratada no como una colonia, sino como una parte integrante de la nacionalidad espanola. Aunque en esto se alejaba del separatismo de Betances y Ruiz Belvis, y del autonomismo de Baldorioty de Castro, am6 con no menos ¡ fuerza que estos a su tierra puertorriquena. En su Manifiesto de 1872, dirigido a los electores de Mayagiiez, Anasco y Las Marias, afirmaba: "Yo quiero la asimilaci6n de la Isla a las otras provincias espanolas; quiero para ella los mismos deberes y los mismos derechos que en estas ultimas contemplamos." La orientaci6n asimilista de su pensamiento politico impuls6 al ilustre puertorriqueno a colaborar con los republicanos espanoles. Asi lo hizo con su verbo brillante y con su pluma fecunda. Su labor periodistica en Barcelona le produjo magnificos frutos. Fue fundador, conjuntamente con Jose Coll y Britapaja, de la Revista de las Antillas (1866). Tal renombre alcanz6 el gran. puertorriqueno, que el Distrito de Gracia le postul6 en las elecciones de 1869 para diputado a Cortes. En el 1871 fue electo por el Distrito de Mayagiiez para el mismo cargo. En las Cortes reclam6 inmediatamente la vigencia de la Constituci6n espanola en Puerto Rico: "Los Diputados que suscriben faltarian al primero de sus deberes si en la presente legislatura no abogaran en nombre de la raz6n y de la justicia, y en virtud de su especial mandato por el cumplimiento del articulo 108 de la Constituci6n, en cuanto puede y debe ser cumplido y aplicado respecto de la provincia de Puerto Rico." 1 Con igual tes6n y patriotismo, Corchado y Juarbe luch6 por reformas politicas para las Antillas, al lado de Rafael Maria de Labra. Tambien insisti6 en la abolici6n de la esclavitud, estigma que le repugnaba a su espiritu liberal y justo. El escribir su buena Biografia de Lincoln (1871), no tuvo otro objetivo que difundir el sentimiento emancipador de los esclavos, a traves del conocimiento de las luchas y doctrinas del ilustre norteamericano. En su obra Las Barricadas, nos dice lo que es la esencia de la democracia: "La democracia es la vida siempre creciente en la libertad, por medio del trabajo que subyuga las I. Algunos de los otros subscribientes de! documento eran: Baldorioty de Castro, Luis Padial, Julian Blanco y Hernandez Albizu .
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fuerzas Hsicas, de la justicia y de la raz6n que armonizan el mundo social y del amor que unifica el mundo de las almas. La democracia es la r~al y progresiva emancipaci6n de la humanidad, por medio de la igualdad de condiciones, resultado 16gico del traba jo, de la verdad y la justicia." Tales ideales determinan la esencia del pensamiento y acci6n de Manuel Corchado y Juarbe. En la defensa de los mismos fue consistente y agresivo. Mientras se encontraba en Barcelona vivi6 uno de los momentos mas felices de su vida al ver el nacimiento de la Primera Republica Espanola. Tal parecia que todos sus suenos se realizarian. Desgraciadamente no fue asi, aunque colm6 su deseo de contemplar el fin de la esclavitud negra en Puerto Rico. Los demas logros de la Republica se los llev6 el mal viento del golpe de estado del General Pavia que tambien mat6 la joven Republica Espanola. Asi es que al ocurrir la restauraci6n borb6nica, Corchado busc6 otro campo para seguir combatiendo. En Madrid, su nuevo campo de acci6n, se distinguira como magnifico abogado. Es conveniente decir que Corchado, ademas de ser un gran orador politico, era un extraordinario orador juridico. Su talento en este aspecto lo demostr6 con suficiencia en ia defonsa que hizo de Angel Ursua, sobre el que pesaba la pena capital. El veredicto de absoluci6n le hizo famoso en el foro madrileno. Ya habia publicado en Madrid su es tudio sobre la Prueba de Indicios. Despues de 24 anos de ausencia regresa a su patria en 1879. Es bueno enfatizar que su ausencia fue solamente fisica, ya que mientras se encontraba en Espana mantuvo constante comuni6n con Puerto Rico. El momento que vivia la Isla no podia ser mas dificil. El movimiento reformista padecia una crisis al parecer incurable. Los liberales puertorriquefios andaban desorganizados y lo que es peor, divididos. El ilustre hijo de Isabela, no bien pis6 tierra puertorriquena, le dio vigor y fuerza a sus compatriotas. El maltrecho Partido Liberal Reformista se reorganiz6 enseguida. El peri6dico El Agente le serviria de 6rgano de lucha. Desde sus paginas defendi6 con integridad y brio los derechos de Puerto Rico, como ya lo habia hecho en Espafia. Su profunda conciencia patri6tica le habia obligado a dar "un puntapie al bufete de abogado para echarse a la calle a luchar con el fogoso verbo por la patria puertorriquefia". 2 Los reaccionarios de la colonia le temian al insobornable isabelino e hicieron lo posible por destruirlo. Corchado los dej6 a todos maltrechos. Sin embargo, el arma vil del fraude, esgrimida por aquellos maquiavelicos reaccionarios, le causaria la herida moral de la cual no san6 ya mas. 2. Cayetano Coll y Toste, Boletln Hist6rico de Puerto Rico, Vol. 7, p. 66.
Se celebraban las elecciones de 1884. El Distrito de Aguadilla selecciono a Corchado y Juarbe candidato por el Partido .Liberal Reformista. El vibrante tribuno hizo galas de su oratoria politica. El Partido Conservador no tenia contrincante capaz de vencerlo y temian que el puertorriquefio los destruyera al relatar en Madrid los abusos y atropellos por ellos cometidos, especialmente durante los gobiernos del General Jose Laureano Sanz y Eulogio Despujols. No faltaron elementos criollos que se prestaron al fraude. Veamos lo que el historiador, Dr. Cayetano Coll y Toste, nos relata sobre lo ocurrido: "Los esbirros del Gobierno insular, que le temian a Corchado en Madrid, utilizaron elementos criollos para combatirle. Sin embargo, fue preciso recurrir a la innoble trampa de alterar el acta electoral de Isabela para derrotar al viril puertorriquefio. Las actas del pueblo donde habia nacido Corchado le daban el triunfo y el empleado del Gobierno que llevo los documentos a Aguadilla se detuvo en' el camino y falsifico los papeles a fin de dar la victoria a Despujols, que habia sido gobernador de Puerto Rico y era el candidato de los conservadores."3 La derrota electoral afecto fisica y moralmente a Corchado. Le mortificaba y angustiaba el aparente abandono de su pueblo de Isabela. Sin poder resistir mas decidio embarcar para Espana. El extraordinario esfuerzo realizado en la tribuna le habia afectado seriamente su valiosa garganta quedando totalmente afonico. Poco despues, el 30 de noviembre de 1884, moria el buen hijo de Puerto Rico. Esta muerte prematura -Corchado y Juarbe tenia al morir solamente 44 afios- privo a su pais de uno de sus mas capaces y fieles defensores. Fue una lastima para Puerto Rico que el no estuviera en pie de lucha en los proximos
16 afios de su historia como pueblo. Tambien su obra poetica, dramatica, periodistica, juridi~a, tribunic.i a y cultural hubiera sido mucho mas rica de lo que es. Y lo es en gran medida. El profesor universitario y gran historiador puertorriquefio, Lidio Cruz Monclova, caracteriza a Corchado y Juarbe asi: "Como hombre: se distinguio por sus ideales que defendio libre de apetitos, ni bastardias. Amo la justicia, la Iibertad y la patria. Hablo y escribio por ellas con teson y fervor. Pero mas que todo eso: vivio su vida conforme con sus principios, sin debilidades ni claudicaciones, ni transacciones bochornosas. Como un verdadero hombre." 4 En estos momentos en que el pueblo de Isabela y Puerto Rico rinden homenaje a su memoria a traves del elogio de su vida y obra, nunca suficiente para hacerle justicia al gran patriota, quiero, volver a ofrecer a Manuel Corchado y Juarbe, la Corona Poetica, que con motivo de su muerte, escribiera Don Luis Mufi.oz Rivera:
3. Ibid., p. 67. El Dr. Coll y Toste nos dice que esto le fue contado por el autor de! fraude mientras le atendia en su !echo de enfermo.
4. Lidio Cruz Monclova, "En el Centenario de Manuel Corchado y Juarbe," Revista de! Ateneo Puertorriquefio, Vol. 4, Num. 3, Julio-septiembre, 1940. p. 182
"Tener por arma el pensamiento libre; Llevar por guia la raz6n augusta, y perseguir el ideal sonado Sin alcanzarlo nunca: Vivir, pensar, creer, sentir la fiebre Que en las entraifos alimento busca, y desdenar con altivez suprema Halagos del poder y la fortuna . .. Ser hijo de esta tierra bendecida, I dolatrarla con filial ternura, Y, lejos de su sol y de sus campos, Bajar inerte al fondo de la tumba: Amar la libertad, lidiar por ella; Llenar de resplandores la tribuna; Herir de frente, combatir sin miedo, Y caer entre el ruido de la lucha: Tal fue la suerte del ilustre mdrtir."
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Cuatro Sonetos* Por PEDRO BERNAOLA.
1Que cambiado te encuentro, suelo miol 1Que distinto, que nuevo, que modernol ,:D6nde escondes la flor, si ya el infierno de maquinas cubri6 tu sembradio ... ? Hoy camino perdido y sin aliento por el seco fragor de tu acrecencia. Afioro hoy tu evanescida esencia ... 1Ah, boscaje de hierros y cementol Mas comprendo tu afan, 1oh, patrio suelol, por salir del animico desvelo de palmares y endechas a la luna . .. Que la ciencia se impone ... 1Es el progresol Y yo busco, egoista, en retroceso, el romantico arrullo de la cuna ...
••• c!Que te han hecho, laguna del Condado, que Llorens bautiz6 "regia bandeja"? 1C6mo estrechan tu formal .:Que refleja tu opaco y triste espejo mutilado ... ? .:Que reflejas -1oh, dime!- que no sea un millar de colmenas infructuosas; artificios de luces y de rosas; endemicos jardines de azotea . . . ? ,:Se ha fugado la estrella tempranera que incrustaba zafiros, hechicera, en tu luna de azul, miliunochesca? Yo tambien,. descentrado en este ocaso, con el alma en tristezas, quijotesca, vuelvo al ansia de fuga sin retraso ...
• Del libro en prensa -
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Diario.
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Pero tu no has cambi~do, San Juan miol 10h, mi antiguo San Juan, San Juan prodigiol Tu mantienes inc6lume el prestigio, Capitan, de tu hist6rico navio. Aun por tu calle azul del Santo Cristo repercuten afiejas campanadas. Ante tu Catedral, frente a las gradas, se descubre y respeta el anticristo ... Aun desde la Capiila primorosa a la iglesia del Padre Carpintero, se percibe el olor, sutil, ligero, de otra estampa de vida mas airosa: un locuaz abanico volandero; una danza de Campos y una rosa ... {
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••• .:Que extrafia flor, que exotica palmera hecha mimbres de gracia cantarina, hoy evoca, legitima, divina, el Oriente adormido en mi quimera ... ? .:Que sonido de dmbalos vibrantes; que perfumes por genios extractados; cuantos suefios y anhelos acallados hoy r evuelan febriles y brillantes .. . ? 10h, la mujer perdida antes de hallarlal Mi rara Aziyade . .. 1C6mo llorarla si en ti brilla y palpita, hermosa islefial 10h, la mujer dormida en mi memoria, ya despierta hecha cumulos de gloria en ti, nardo sin par. . . Puertorriquefial
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Fantasia horinque:iia
Un Espectro Llamado Don Juan Por
EMILIO GAsc6 CoNTELL
A don Gregorio Marafi6n Moya, Director de! Instituto de Cultura Hispanica; en Madrid.
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UIEN SOIS, Y DE DONDE VENIS, SENOR CABALLERO,
pues que asi lo pregona vuestra traza? - Soy un espectro, o si quereis, una fantasia a la que Haman Don Juan . . . tocadme: todo bronce. El jardin en sombras ya no es el estallido de verdes, picoteados de rojos, rosas, amarillos, violetas, que nos embruja bajo el sol. Todo permanece quedo y oscuro, cabe una masa de sombras armoniosas, creadora de otro embrujo nocturno. El limonero, los naranjos, los bananeros, los mangos, las platabandas de formas monstruosamente bellas, (toda la languidez delic'uescente del Tr6pico) celan su colorido y acallan sus rumores bajo la calma, milagrosamente inm6vil, que sigue a un recio chaparr6n de grandes goterones, sueltos y torrenciales, en que cada gota al caer capta y condensa el capitoso perfume de las fuertes esencias. Todo acaba de guardar un minuto de silencio par la muerte del sol, despedido entre el luto amoratado de una larga nube que llora su orfandad. A poco, es el concierto discordante y mon6tono de los co-qui, co-qui, co-qui, a cargo de los tipicos duendecillos que imperan en las sombras. Noche y silencio s6lo turbado por los co-qui, co-qui, en este jardin de Villa Caparra. A lo lejos, bahia por inedio, brillan coma en un festival de estrellas las luces multicolores de Santurce y de San Juan. -<Quien sois, y de donde venis? -En el tiempo, vengo de lejos, del siglo XVI; en el espacio, de ahi cerca y soy un viejo caballero inmortalizado en este duro bronce que se alza en una plazoleta del viejo San Juan. Mas que figura de hombre soy, tal como me veis, una noci6n hist6rica aunque presta a revivir entre los sueiios de un poeta. Rea-
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lidad fui antes que mito, came antes que bronce, devoto antes que imagen, chispa antes que yunque, vida tumultuosa antes que historia adormecida. Y me Haman Don Juan. Aqui yazgo, en el teatro de mis mejores avatares y conquistas, en los campos predilectos de mi aventura humana. -<Don Juan Tenorio, tal vez? -No en mis dias, pecador. Los Don Juanes de mi temple no burlaban, ni mentian, ni mataban, ni blasfemaban por amores de lascivia, que son amores de impotencia y degeneracion. Los Don Juanes de mi tiempo eran hombres amasados a imagen de Dios y de su Patria, fieros y cabales, con hambre de gloria y de infinito. Solo burlabamos, mentiamos, matabamos y blasfemabamos .. . por amor a Dios y a nuestra Patria. Yo me llamo Juan Ponce. -<El de Leon? -El mismo: cristiano viejo y caballero en virtud de sus propias obras. -<Y adohde os dirigis en esta noche oscura? -Me acucia el ansia de volver a un lugar por aqui enclavado y donde tuve casa, refugio y sede gobernadora. -<Buscareis acaso ciertas ruinas ... ? -Ruinas han de ser, despues de cuatrocientos afios, los muros presurosamente alzados y que cefiian mi humilde mansion, en este lugar que yo mismo nombre Caparra, costero a la bahia donde hube de establecer mis primeros ranchones. Al conjuro de un poeta, tambien un poco mago, me he vuelto fantasia, espectro de suefio, y abandone por unas horas mi pedestal a la busqueda del amado solar de mi vieja morada. -Esta vez lo encontrareis, buen Caballero. -<Sois, por ventura, otro Conquistador? -No, Capitan; soy un conquistado; pero algo poeta, como voz lo fuisteis de la accion, cuando los poemas se escribian con sangre de historia y sobre el libro en blanco de un mundo virgen. Mas acercfos y repetidme vuestro nombre: es grata al oido vuestra voz de bronce. -Voz de campana que suena a Hamada de Dios. Os repito mi nombre: Juan Ponce. -He ahi vuestro viejo solar puertorriquefio, sefior Don Juan Ponce. Bien proximo se hallaba al lugar de nuestro encuentro; y Caparra se nombra todavia este uberrimo contorno, todo hundido ahora en la noche, pero tan luminoso siempre en vuestro espiritu. -<Es cierto? Nada veo ... -Si, prestad atencion a esta pobre verja de hierro
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coronada por un arco en el que se centra un cierto escudo. <Lo veis? -Por los cielos, que ya lo veo; y que ese es un leon rampante, el de mi viejo reino y terrufio leones. No veo mas. -Poco mas vereis, en verdad, dentro del cercado; pero aprovechad ese rayo de luna, ahora tan blanco, que surge de entre nubes y mirad ahi dentro. -Veo unas ruinas como segadas a ras del cesped; unas geometrias como plantas de estancias y de las que solo queda como un entramado de mufiones hechos con ladrillos y argamasa. Eso es, si: aquello es la entrada, y el recuadro de la antesala, y el cuarto de trabajo, y la pequefia alcoba ... todo como indicado y consumido. Pero ahi estuvo, sin duda, mi casona, plantada al estilo de las casas humildes de mi tierra leonesa, desnudas de opulencias pero fuertes y honradas; y con el crucifijo que nos precedia e inspiraba. Aqui ejerci la primera Gobernacion de Puerto Rico y estableci un Cabildo. Aqui estuvo, alrededor de esos mufiones de muros, nuestro primer Puerto Rico ... -Os emocionais, sefior . . . Sien to como un temblor humano en vuestro brazo de bronce. -Vuelo a mi pedestal, pues que cumpli mi deseo. -<No os quedara algun otro? -Quizas: que todos estos espectros tornaran a hacerse realidades vivas; que la casona se alzase otra vez, con sus estancias, sus recuerdos, sus viejos muebles, sus venerables armas, con algun arcabucero, siquiera en piedra, que custodiase tanta y tan entrafiable historia del primer Puerto Rico. Que se alzase respetando las ruinas autenticas; y que todo ello fuese como un santuario borinquefio y espafiol; todo ello animado por el fervor hacia los que aqui trajimos la fe de Cristo y la dignificacion del ser humano. Pero seria un milagro, un verdadero milagro. -Aunque os lo diga un pobre poeta, debeis creerme: muchos milagros pueden h acer, por amor a sus glorias y a su estirpe, Puerto Rico y Espana. Ellas estan vivas, sefior; y aman vuestro recuerdo. -Si asi fuese. . . Pero, abur, amigo, vuelo a mi pedestal. -Adios, ilustre espectro de una noche sin suefio y con suefios de sombras y de estrellas. Referire, aunque nadie lo crea, nuestro encuentro. Es una historia, queridos amigos, que, sin duda, nunca ha sucedido. Pero yo os digo: 1Lastima que no haya podido sucederl San Juan de Puerto Rico.
Isla, Tropico, Negro y Universo en la poesia de Luis Pales Matos Por DoRA lsELLA RussELL
"Eres en mi, dentro de mi, presencia vital de amor que el alma sostenia y para mi fuera de mi, en ausencia raz6n del ser y el existir: poesia." (L.P.M.)
LA GENIALIDAD POETICA SE CONSUSTANCIA CON EL DON que el poeta tiene para impregnar de universalidad lo regional, para alzar los localismos a premisas generales, para proyectar, en suma, lo intimo individual en categorias espirituales en las que todos participen y se reconozcan expresados. El poeta ha de ser hijo de su patria y su tiempo, pero afiadiendo la condicion de hablar para despues, fuera de su tiempo y SU patria, mas alla de SI mismo. El puertorriquefio Luis Pales Matos pertenece a esos elegidos. Se da en el, curiosamente, el caso de un escritor que, oriundo de una recoleta provincia boricua, donde vivio una infancia campesina; nativo de una isla tropical de la que solo salio una vez, en breve viaje a los Estados Unidos, alcanza dimensiones hispanoamericanas, se integra en la gran corriente cultural de nuestra lengua como arquitecto original y profundo de nuevos modos expresivos, cuando todo en torno suyo pareciera sefialarlo para la limitacion, insularlo. Con este afiadido: que su obra, en vida, apenas sobrepaso las costas boricuas, llevada en las voces de los recitadores o en los conjuntos de las antologfas, y solo a partir de "Tuntun de pasa y griferia", en 1937, circulara con mas amplitud su nombre; aunque, cifrado el interes en el cultivo de la poesfa negra, se le conocera por mucho tiempo solo por este aspecto de su creacion, aspecto asociado en forma exclusiva al prestigio desde entonces creciente de Pales Matos. ' Todo le fue formando y acorralando para la vocacion poetica: el pueblo de Guayama, donde nacio
en 1898, aspera zona litoral que guardaba memoria de tormentas y piratas famosos; el medio familiar culto y propicio al verso que forja raza de poetas: su padre, el, SUS hermanos Gustavo y Vicente; SU temperamento sofiador, timido, errante, insatisfecho, enamorado de cosas lejanas, ansioso de lo que no se alcanza, imaginativo, viajero de viajes que no realizo nunca. Quizas de su fondo de frustraciones, emerge la clave para adentrarse eri su complejo mundo poetico. El mejor canto nace de las heridas. Y fueron ¡ muchas, las que dejaron cicatrices en este sofiador empedernido. Antes de los diecisiete afios, su primer libro, "Azaleas" en 1915, estrena la afirmacion de una voluntad creadora. Un par de afios despues, se casa y enviuda. Pensaba ser abogado y su viudez temprana le aparto del designio, con ventajas sin duda para la literatura. Aunque mas tarde lo recompens6 la vida, en Marfa Valdes Tous, con guien contrajo enlace en 1930, y que fue para el, "la buena esposa para el buen marido" . Desempefio varios empleos sin ubicarse fijo en ninguno. A traves de su vida, anunciaba titulos de libros que no public6. Bien resume Tomas Blanco esta perenne incertidumbre: "Pales es un perenne naufrago de viajes en proyecto". Mundo poetico complejo, decimos. En verdad, externamente al menos, ayuda mas a orientarse en busca de angulos interpretativos, el conjunto ordenado, cronologico, de un autor que va viviendo a la par de su creacion, que permite seguirlo libro a libro en su evoluci6n y sus etapas de madurez. Pero de Pales Matos nos falta aun la edicion critica de su obra total
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en la que estan trabajando don Federico de Onis y la Dra. Margot Arce, para iden tificar ciertos poemas dentro de esos titulos enunciados que dej6 ineditos. Complejidad que viene tambien de la vasta tema tica que su poesia abarca, que no es dispersi6n interior, sino, por lo con trar io, obedien cia al reclamo m ultiple de la vida, a su interes ecumenico por toda exper iencia emocional, a la busqueda perpetua de inconforme que le impulsa, a ese sondeo de la realidad y de sf propio, al afan de saber, indagar, desesperarse en preguntas ultimas ante los grandes misterios c6smicos y sin respuesta. Un gran inquieto, un gran curioso de enigmas, eso fue Pales Matos. Comenz6 como tributario del modernismo, sin despojarse del todo de cierto soplo romantico que SU isla parece estimular, en su "A zaleas" primigenio. Para asomarnos a su maduraci6n intima, a nuestra distancia s6lo contamos con el salto que significa "Tuntun de pasa y griferia", veintid6s afios mas tarde. Media un abismo entre ambos. El proceso de uno a otro, cc6mo ocurri6? cCuanto poema, nacido y sacrificado, hubo quizas entre uno y otro? Al publicar SUS famosos poemas de tema negro, estOS circulaban ya en la popularizaci6n de la juglaria, divulgados por los recitadores. Por la monografia sobre vida y obra de este escritor puertorriquefio publicada por don Federico de Onis despues de la muerte repentina de Pales, en febrero de 1959, sabemos que, despues de "Azaleas", segun las referencias autorizadas de Tomas Blanco, Pales proyectaba un "Programa silvestre"; decimas y sonetos jibaros; "El llavero de Barba A zul", no publicado, como "El esquife de Jason" , "El taller de Benvenuto", "Memorias de un hombre insignificante", quizas las que llam6 "Litoral (resefia de una vida inutil)" aparecida fragmentariamente en publicaciones puertorriquefias. Hacia 1925 anuncia "Las canciones de la vida media", el mismo afio en que escribe su primer poema negro. Hasta aqui, hemos seguido a don Federico de Onis. Pero lo cierto es que la obra publicada hasta hoy, se reduce -aparte de "Litoral", incompleta- , a "A zaleas", las dos ediciones de "Tuntun de pasa y griferia", de 1937 la pr imera, prologada por Angel Valbuena, y de 1950 la segunda, prologada por Jaime Benitez; y "Poesia (1915-1956)", editada en 1957 por la Universidad de Puerto Rico, con pr6logo de Federico de Onis; sin contar versos y prosas diseminados en diarios y revistas del continente. El adolescente se inclin6 ante las princesas sonrosadas, los palacios, las g6ndolas modernistas, la musica del simbolismo que no llega a alambicar del todo su verso y aunque lo emparienta con el de Lugones y de Herrera y Reissig, lo mantiene terso y sin tortura. Mas, sobre todos los ecos, de inmediato asoma el numen tutelar del dios mayor, Ruben Dario. Cita a Luis de Baviera, "trina el ruisefior" en su noche 8
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del tr6pico, suefia con cisnes y paisajes n6rdicos. Pero hay . sinceridad en su mu ndo; el mundo que esta creando es suyo, y va a hacerlo original y hondo, inconfundible, marcado por una personalidad vigorosa. El joven modernista no escapa empero al vaho aromoso y r ustico de su tierra, "la mafiana de yodo y m arisco", el "olor a brea" del puer to, su infancia mecida por histor ias de piratas, en "un pueblecillo tierno, inocenton a fuerza de muchachas" , que deja p ara. siempre en el, la huella de la luminosidad campesina que le envuelve con un comienzo de nostalgia. El hombre joven galopa por sus tierras tropicales, embriagado por la fuerza que sube a el desde las rakes vegetales, desde la gleba fecunda, y el verso se ar ticula musical y sonoro, como espoleado por el jinete:
Vamos sabre caballos que huelen a maleza rumba al Carite dulce de don Antero Aponte. Yo escondo en el camino miradas de tristeza y el otro, su aromada sinceridad de monte. De la estrofa parece desprenderse esa fragancia humeda y grata de los pastos jugosos. No es raro: toda la poesia de Pales tiene este rasgo sensorial fuerte, evidente, rico, lujoso. Colores, aromas, sonoridades, tejen su estilo inconfundible, aunque varfe desde las armonias modernistas a los sones dlidos afroantillanos o se depure en un verso mas desnudo y metafisico, ' hacia el fin de su vida. Esa depuraci6n que culminara como un epilogo melanc6lico en los poemas finales, se anticipa, sin embargo, antes de los poemas negroides, en las "Canciones de la vida media", de 1925. Deja atras los enfasis musicales, lo meramente decorativo, para darse como "un vino sencillo pero puro / porque es vino de casa", la propia voz, su verdad; ahora, "huye de las retoricas travesuras ingenuas / que inquiet,aron tu infancia", se aconseja. Siempre, el canto, pero de otra manera mas definitiva:
Ahora vamos de nuevo a cantar alma mia; a cantar sin palabras. Desnudate de imdgenes y poda extensamente tus vifias de hojarasca. Ya eres vieja, alma mia. Arbol que entra en la zona de la vida mediada. Como fruta madura te cuelga el sentimiento de la rama mds alta. Y confiesa su despojo, todo lo que debi6 inmolar, podar, para que se produjera el advenimiento:
Para cuajar el fruto tuvieron que caerse las hojas de la rama. Su modalidad, que nunca reflej6 el jubilo de vivir, se melancoliza a medida que corre el tiempo. Y se vuelve cada vez mas a su tierra, al medio agreste, a los animales que vio desde la n ifiez en su Guayama;
se vuelve, cada vez mas, al amor de lo suyo, naturaleza, hombre, olores de cafe y tabaco, comprensi6n de lo humilde, compenetraci6n telurica, expresi6n de lo jfbaro para inscribirlo en lo universal. Revive la domestica placidez pueblerina, alejado de ella por los afios que, no obstante, no han borrado la imagen, el Contorno de vifieta rustica y distante:
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Paz de reloj de sol y tinajero; de mediodia sabre plaza vieja . .. Serena paz de calles aldeanas por donde solo cruza la gallina, y cuyo hondo silencio rompe a veces la ocarina dulzona y sofiolienta de algun amolador que nada amuela. El negro de su tierra, el negro de sus islas antillanas, constituye una forma de ese amor solidario con seres y paisajes. Hombre blanco, no se acerca al "hermano negro" por afan pintoresco, por regusto folkl6rico, sino por fraterno abrazo y comprensi6n inteligente y sensible de esa mezcla de sangres que es crisol de su pueblo, imperativo racial y humanitario que siente como deber de puertorriquefio. En "Tuntun de pasa y griferia" empina Pales Matos SU mas decisiva labor, pero no el aspecto unico de esta que debe valer para la posteridad. No puede desgajarsele sin mutilarlo. Ver en el unicamente al creador de "Danza negra" o "La canci6n festiva para ser llorada'', es quitarle matices poeticos no menos importantes. Se explica esa parcialidad en el gusto o la preferencia de los lectores, por el hecho de que, hasta 1957, dos afios escasos antes de su muerte, fue ese el libro que en sus dos ediciones hizo correr por el ambito de nuestra lengua sus motivos negroides. Nadie escapa al hechizo del son caliente, retumbante de tam-tams ancestrales, con fuerza magica ineludible:
Calab6 y bambu. Bambu y calab6. El Gran Cocoroco dice: tu-cu-tu. La Gran Cocoroca dice: to-co-to. Es el sol de hierro que arde en Tomboctu. Es la danza negra de Fernando Pao. E l cerdo en el fan go grufie: pru-pru-pru . .. El sapo en la charca suefia: cro-cro-cr6. Calab6 y bambu. Bambu y calab6. Se hace claro el coro de sones, la onomatopeya nos llega al ofdo, se impone el ritmo violento creado por virtud del vocablo. El dominio del poeta le permite jugar con las vocales, encender las palabras, crear con ella plasticamente la coreografia bruja, y estallan contorsiones y meneos de d anza, con estrepito contagioso:
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Rompen los junjunes en furiosa u. Los gongos trepidan con profunda 6. Es la raza negra que ondulando va en el ritmo gordo del mariyandd.
Desfilan por su fantasia enardecida, las islas-, todas tan suyas como la boricua:
Pasan tierras, rojas, islas de betun: Haiti, Martinica, Congo, Camerun; las papiamentosas antillas del ron y las patualesas islas del volcdn que en el grave son del canto se dan. Un delirio de tr6pico lo solivianta, y el poema arde con soles de hierro1 ritmos ancestrales, bocanadas de homo, frenesf sensual y obsesivo como el golpear de las lonjas en la noche selvatica. En la "bruja cazuela tropical", bulle el condumio sabroso de estridencia, danzas, sudor, fogatas, totems, locura y borrachera de gongos y abanicar de palmas. "Numen'', ":fil'am-:fil'am", "Candombe", "Lamento", "Bombo", tienen ese vigor rijoso de una realidad subjetivada en potencia, color y calor; el poeta crea su orbe en plena euforia, desenfrenadamente; es el hirviente respeto a la "majestad negra", respeto que pierde cuando el negro deja de ser lo que genuinamente es para remedar al blanco en intento de salir de su medio: el relamido negro "blanqueado" que reniega de su raza, "azucarado de saludos como un cortesano cualquiera", lamentable "Duque de la Mermelada". Para este negro fugado de sf propio, guarda ironia, burla, desden, tanto como amor y hermandad profesa al otro, autentico. La realidad humana del escritor es el mestizaje fecundo, la "Mulata-Antilla": vista como mujer, en ella encuentra su verdad c6smica:
En ti ahora, mulata, m e acojo al tibia mar de las Antillas, agua sensual y lenta de melaza, puerto de azucar, cdlida bahia. Es lo suyo intransferible, abrazo telurico, "inmensidad libre y sin Hmites", "amor sin trabas y sin prisas", conjugaci6n de sus dos razas: resorte secreto de su buscar poetico, "con voces del Cantar de los Cantares, / eres morena porque el sol te mira". Y todo lo resuelve en crescendo apasionado:
jAntillas, mis Antillas! Sobre el mar de Colon, aupadas todas, sobre el Caribe mar, todas unidas, sofiando y padeciendo y force jeando contra pestes, ciclones y codicias, y muriendose un poco por la noche, y otra vez a la aurora, redivivas, porque eres tu, mulata de los tropicos, la libertad cantando en mis A ntillas. Todavia anade en este libro clave, los "Aires bucaneros", poemas de metro saltarfn, traviesos y colO: ridos como "La pipa de Kif" de Valle-Inclan:
Para el bucanero carne bucanada, el largo mosquete de polvora negra, 9
la roja camisa, la rwtica abarca y el t6rrido ponche de ron con pim ienta. El poema brinca, trepida, goza su fabula patibularia, se sacude en bordadas bruscas, salta al abordaje: nombres de romancero bandido: D'Ogeron, Le Grand, Levasseur, Morgan.
Y cuando izada sobre Tortuga -pend6n corsario- la noche ondea, la luna, c6mplice de los piratas; fija en las sombras su calavera. Nada falta a la pale ta policroma y sofiadora del artista que crea sus mitos. Por eso extrafia y no extrafia saltar a los "Otros poemas" que integran su famoso libro. Alli, bosques escandinavos, bahias groenlandesas, Offenbach, Grieg, Wagner, duendes, Walkirias y Walhallas. Curioso errar ideal, del Caribe a la "Sinfonia nordica", del negro al duende, del pirata al viking. No olvidemos que en Pales Matos hubo un perpetuo viajero fracasado, y que cada vez mas se ensimisma y decepciona del desnivel entre sus ·quimeras y sus posibilidades. Son horas de afioranza, de fantaseos, de resurreccion de su pasado:
Esta es la tierra donde vine al mundo·. -Mi inf(J.ncia ha ramoneado como una cabra arisca por el yermo rencoroso y misdntropo- . Esta es toda mi historia: sal, aridez, cansancio, una vaga tristeza indefinible . . . Son las horas en que evoca a su madre, "perdida en la distancia"; horas de mirar a la gente de su pueblo, buena y sencilla, que "se morira de nada'', de esa terrible nada opaca y destructora de la resignacion, el tedio, la rutina. Va entrando en cerrados jardines metafisicos, en el pesimismo monologante "de ese terrible dolor que no tiene respuesta / y cuya voz inutil se pierde sobre, el viento". Presiente el fin, "El llamado":
Me llaman desde alld . . . Mi nave aparejada estd dispuesta. A su redor en grumos de silencio sordamente coagula la tiniebla. Emocion, temblor, embaimiento bajo el cielo noc. turno, su soledad es anticipo de eternidad, con la palabra como talisman para construir. "Creareis el mundo que nombreis", afirma el gran poeta argentino Arturo Capdevila, refiriendose a su virtud taumaturgica. Tiene Pales la amargura que traen las asperezas de ir viviendo, pero lejos de aquella actitud corrosiva de Barba-Jacob, antes bien ahondado y agrandado en viriles ternuras. "Sµ poesia - escribe
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Maria Teresa Babin- trene algo de reloj que marca con lagrimas silenciosas el tiempo infinito de la vida verdadera". Se despidio de la existencia trasmutando en cuspida lirica el amor humano, metamorfoseado en esencial femineidad, en la FiH-Mele que transustancia en rapto lirico su pasion de madurez poetica. Esta por encima de lo real y tangible, salida "del trasfondo de un suefio", identificacion de plenitud con la vida misma, "sobre mares oleados de quimeras", formada "a cincel de espuma". ldealizado amor que engendra la mas alta cifra, acaso, de la grandeza poetica de Pales Matos, fuente de las preguntas supremas - fugacidad, eternidad- , desgarro del hombre perecedero que ve acercarse la hora del transito: "Estoy frente a la mar y en lontananza / se va perdiendo el ala de una vela": cae la tarde en su vida. Y Fili-Mele, forma de lo jamas sofiado, que sera cuando el parta bien para siempre perdido, es
jOh lirio, oh pan de luz, oh siderado copo· de . espuma virgen que con fiero y subito ademdn hube tronchado! tC6mo volver a tu fulgor primero'! Porque, el lo sabe, el tiempo no permite tales regresos. No se retrocede mas hacia la primavera. Y Fili-Mele es tambien cuerpo y luz de la primavera perdida. Hay fundamentales coincidencias en la apreciacion de los mas eminentes criticos de Espana y America, de Onis, Gullon, Valbuena, Aleixandre, de Torre, los puertorriquefios Tomas Blanco, Jaime Benitez, Margot Arce, Concha Melendez, Nilita Vientos, Maria Teresa Babin, Josemilio Gonzalez, el cubano Eugenio Florit, el peruano Luis-Alberto Sanchez, el uruguayo Gaston Figueira, y aun de europeos, como el distinguido hispanista belga Edmond Vandercammen, contestes en reconocer la valia perdurable de la obra de Luis Pales Matos, que con Evaristo R ibera Chevremont han traspuesto las fronteras de Puer to Rico para convertirse en representaciones de la mejor poesia de su patria en lo que va del siglo. Herido de interrogantes, bueno, desilusionado, melancolico, Pales Matos ha dado eternidad a su isla, dimension lfrica a su tropico, jerarquia estetica al hombre negro de las Antillas, alcanzando por esa triple vertiente, la categorica universalidad que salva de la muerte y consagra entre los herofsmos al quehacer poetico.
Montevideo, octubre -
1963.
La Audiencia de Puerto Rico Por FERNANDO DE ARMAs MEDINA
LA ISLA DE PUERTO Rico, MUY PRONTO ELEVADA POR la Corona hispana al rango de Gobernaci6n y Capitania General independiente de toda otra demarcaci6n administrativa indiana, en cuanto a estrictas cuestiones de justicia dependio de tribunales que tenian su residencia fuera del propio territorio insular, hasta 1831. Erigido en 1511,1 el primer Tribunal de apelaciones indiano en la isla de Santo Domingo, su amplia jurisdicci6n territorial incluy6 tambien la isla de Puerto Rico, sin que los cambios jurisdiccionales habidos en el Continente en afios sucesivos, como consecuencia de nuevas erecciones de tribunales, afectaran para nada a nuestro caso; las tierras puertorriquefias continuaron siendo parte integrante de la jurisdiccion de la t'.mica Audiencia que, hasta el siglo XIX, hubo en las Antillas. 2 Cuando, a consecuencia del Tratado de Basilea, se transfirio a la Corona francesa la parte oriental de la isla de Santo Domingo, el Tribuna) que aqui residia se traslad6 a la de Cuba, comenzando a funcionar en 1800 en la ciudad de Puerto Principe, sin que su territorio jurisdiccional sufriese mas alteraci6n que la perdida de aquella parte que tambien cambiaba de soberania.a
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Con las reformas econ6micas implantadas por los reyes de la Casa de Borbon, la isla de Puerto Rico comenz6 a desarrollar sus propios recursos, saliendo del viejo letargo que la habia hecho depender en parte de los situados; o sea, de las rentas que a ciertas provincias indianas necesitadas se les sefialaban para sus gastos en las cajas reales de otras provincias mas pr6speras; en este caso concretamente de las de Mejico. 4 Tras la guerra de la Independencia peninsular, restaurado en el trono, Fernando VII sinti6 semejante preocupaci6n que sus antecesores por la economia puertorriquefia y concedi6 a la isla diferentes gracias, tendentes a lograr un mayor desarrollo de su poblaci6n, agricultura, industria y comercio, dictando normas favorables al aumento de la Hacienda real. Puerto Rico entr6 en franca prosperidad, de tal
manera que en la tercera decada del siglo XIX se habfan nivelado las rentas procedentes de sus propios recursos econ6micos y las obligaciones que exigia el aparato administrativo que la regia, lograndose, incluso, una renta sobrante a beneficio del Erario regio.5 En consecuencia, la poblacion entr6 en una curva de crecimiento a lo que contribuy6 tambien el gran nu. mero de emigrantes llegado por entonces a la isla. De menos de 50.000 habitantes que tenia mediada -la decimoctava centuria, se elev6 a mas de 150.000 al iniciarse la centuria siguiente, alcanzando la cifra de 320.000 almas antes de mediar la misma.6 Este incremento, tanto demografico como economico, hizo sentir la necesidad de crear en la isla nuevos organismos administrativos propios, con jurisdicci6n limitada al territorio insular e independientes de otros que tenian su asiento en distintas tierras indianas. Para evitar los atrasos, mayores gastos y riesgos que el traslado de los asuntos a otras partes traia consigo, a peticion de las autoridades de la isla y a consulta del Consejo de las Indias, por Real Decreto de 13 de noviembre de 1828, el Monarca cre6 una Contaduria Mayor para administrar la hacienda islefia con independencia del Tribunal de Cuentas de la Habana, hasta entonces con jurisdicci6n, no solamente sobre la isla de Cuba, sino tambien sobre la de Puerto Rico. Poco mas o menos, las mismas razones pesaban para crear aqui un Tribunal de justicia autonomo, emancipando a la isla de la jurisdicci6n del de Puerto Principe, en la isla de Cuba.7
Creacion de la Real A udiencia. El progreso experimentado por la isla de Puerto Rico, pues, demandaba la creaci6n en su territorio de una Audiencia, ya que, a la par de la poblaci6n y de los negocios, creda el numero de los litigios judiciales. Sin embargo, la dificultad de interponer las correspondientes apelaciones ante un Tribunal que estaba fuera de la isla, hada que muchas veces las II
partes se conformasen con las sentencias pronunciadas por los jueces en primera instancia, con menosprecio de la justicia. Por lo mismo, alguna vez se habia abogado por la creacion de un Tribunal de apelacion en San Juan de Puerto Rico y, en su defecto, algunos oidores de la propia Audiencia de Puerto Principe llegaron a plantear la conveniencia de traspasar la isla de jurisdiccion, libera~dola de la de esta para incluirla en la de la Audiencia de Caracas, por considerar mas expeditas, prontas y seguras las relaciones entre ambas tierras.s Sin duda, las comunicaciones entre la isla de Puerto Rico y las costas del Norte de Sudamerica resultaban mas faciles que entre estas y la isla de Cuba. Por tanto, no resulta extrafio el sentir de los oidores de la Audiencia de Puerto Principe. Las corrientes marinas y los vientos del Este, predominantes en el Caribe, si bien facilitan la navegacion velera hacia Occidente, la dificultan en sentido contrario, 9 resultando ficil el camino desde la isla de Puerto Rico a la de Cuba, pero dificil el regreso. Para los navfos se presentaba mas hacedera la ruta Norte-Sur, e inversa, que habian de recorrer entre las costas venezolanas y puertorriquefias. Precisamente, por la situacion mas oriental y, por ende, mas propicia de la isla de Puerto Rico para aprovechar las corrientes y vientos favorables, en 1772 se habia ordenado que las balandras que transportaban el correo hasta Tierra Firme saliesen de San Juan y no de la ciudad de Trinidad, en la isla de Cuba, de donde era costumbre hasta entonces se hiciesen a la mar. 10 ¡ Por la misma razon de una mas facil comunicacion entre las tierras septentrionales de Sudamerica y los puertos antillanos de situacion mas oriental cuando, en el siglo XVIII, se pens6 en la conveniencia de establecer, para su defensa, una gran base naval en el Caribe, esta se proyect6 en la bahia de Guantanamo, la mas oriental de cuantas presentaban condiciones naturales adecuadas.11 No fueron otras las causas que movieron a la Corona, en 1810, para disponer -aunque, por razones que no son <lei caso, quedara la orden sin efectoque la recien recuperada isla de Santo Domingo se incluyese en la jurisdiccion de la Real Audiencia de Caracas. 12 Es obvio, pues, que los mismos fundamentos son los que indujeron a los oidores <lei Tribunal de Puerto Principe a promover el traspaso de las tierras puertorriquefias a la jurisdiccion de la Audiencia venezolana.
habia sido Intendente de la isla, don Jose Domingo Diaz; mientras un nuevo expediente se inici6 con posterior informe del propio Gobernador y Capitan General y del, a la sazon, Intendente, don Mariano Sixto, sobre los cargos y sobrantes de la Real Hacienda de la isla. Con los pareceres de la Contaduria General de Indias y del Fiscal, el Consejo de Indias inici6 el estudio de ambos expedientes y su dictamen favorable pas6 a Consulta del Monarca en 14 de marzo de 1831. El Monarca, Fernando VII se conform6 con el dictamen. La Real Cedula de creacion de la Audiencia no se hizo esperar. En 19 de junio se orden6 su establecimiento en la ciudad de San Juan Bautista de Puerto Rico, capital de la isla. Habia de estar constituida por un Presidente, que al mismo tiempo seria el Gobernador y Capitan General de las propias tierras insulares, jurisdiccion del Tribunal; un Regente; tres oidores; un Fiscal, tanto para los asuntos civiles y criminales, como para los de la Real Hacienda; dos relatores; un Escribano de Camara; y cuantos funcionarios hicieran falta para el buen servicio. Segun se declar6, la Audiencia se establecia "con la misma autoridad y los mismos sueldos que tuvo la de Santo Domingo y tiene hoy [ -se dice- ] la de Cuba, satisfechos de mis Reales Cajas de la Isla, y lo mismo los gastos priecisos de la instalacion del Tribunal; de suerte que pueda verificarse en los primeros meses del afio veni1ero de mil ochocientos treinta y dos ... ".1a Es de ladvertir, que dentro del cuadro historico de clasificacion de las antiguas audiencias indianas, teniendo en cuenta la calidad de Gobernador y Capitan General de su Presidente, la que ahora se creaba en Puerto Rico podemos situarla plenamente dentro de las denominadas pretoriales; 14 como estas, se integraba, ademas, en una demarcacion gubernativa totalmente independiente de toda otra autoridad que no fuera directamente la del Monarca, ejercida a traves del Real y Supremo Consejo de las Indias. En cuanto a la autoridad de la Audiencia de que habla la mencionada Real Cedula, se hallarfa normalmente restringida a los asuntos puramente judiciales, debiendo limitarse en el terreno gubernativo a actuar como mero organismo consultivo de la primera autoridad de la isla o tomar el mando en caso de su ausencia o muerte. Al menos asi habia sucedido antafio en Santo Domingo, 15 y, despues, tambien en la isla de Cuba.16
Sin embargo, al cabo, vino a prevalecer la primera opinion sobre crear un Tribunal independiente en Ia isla de Puerto Rico. El entonces Gobernador y Capitan General de la isla, don Miguel de la Torre, asi lo propuso al Rey. Al expediente que con su parecer se abri6 en el Consejo de las Indias, se agregaron cuantos antecedentes existian sobre el asunto, ademas de un nuevo informe remitido entonces por el que
Con respecto a los sueldos de los magistrados a que tambien hace alusion la misma Real Cedula, teniendo en cuenta que deberian ser iguales a los que habian tenido en los ultimos afios los del Tribunal dominicano, a su vez, identicos a los que ahora gozaban los de Puerto Principe, podrfamos afirmar, aunque no tuvieramos otra informacion, que eran los siguientes: el Presidente-Gobernador el mismo que tenia
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antes, puesto que por el nuevo cargo no debfa aumentarse su retribuci6n; el R egente, 4.300 pesos anuales; 3.300 el de cada uno de los oidores y el del Fiscal.17 La consignaci6n a las Cajas de Puerto Rico, tanto de los gastos de instalaci6n como de posterior sostenimiento del Tribunal, indica claram~nte, como se ha dicho, que la isla ya no necesitaba d,e los situados, sino que, a expensas de SUS propios recurSOS, SU· fragaba cuanto hada falta para su adminiJtraci6n. Por otro lado, con el fin de lograr una mas eficaz administraci6n de la justicia en todos sus grados, en la misma Real Cedula por la que se creaba la Audiencia en San Juan de Puerto Rico, se orden6 una nueva organizaci6n de los juzgados de primera instancia de la isla. Se dividi6 su territorio en siete partidos judiciales: Puerto Rico, Humacao, Coamo, Caguas, San German, Aguada y Arecibo. El primero deberia continuar como hasta ahora, a cargo del Gobernador con un Asesor Teniente Letrado en los ramos de justicia y gobierno de San Juan y pueblos anexos a su distrito. Al frente de cada uno de los seis partidos restantes habia de estar un Juez Letrado, que se denominaria Alcalde Mayor y que seria simultaneamente, Subdelegado de la Real Hacienda de su respectivo distrito. De sueldo se les asign6 800 pesos anuales, pagados tambien de los caudales de las Cajas de la isla, mas lo que de derecho de arancel les correspondiera.1s Sin duda, el nuevo sistema pareda mas 16gico y racional que el antiguo, que dividia la isla en s6lo dos grandes partidos judiciales: el de Puerto Rico, al Oriente y, al Occidente, el de San German. Solamente las dos ciudades cabeceras tenian cabildos y, por consiguiente, unicamente las mismas tenian tambien justicias o alcaldes ordinarios, 19 a quienes estaba cometido, segun costumbre en las provincias indianas, el conocimiento de las causas en primera instancia, a prevenci6n con el Gobernador superior del distrito, donde lo habia; y con una posible primera apelaci6n ante los cabildos de las propias ciudades o ante el mismo Gobernador, segun los casos y circustancias previstos en la legislaci6n.20
Presidente y Magistrados de la Real Audiencia. Como se habia dispuesto en la Real Cedula de creaci6n del Tribunal que su Presidente nato fuese el Gobernador y Capitan General de la isla, quien entonces ostentaba la doble dignidad -el Teniente General don Miguel de la Torre- fue designado para presidirlo. Con fecha 2 de julio del mismo afio 1831 se le expidi6 el tftulo en el que se le especificaba que habia de hacer uso del nuevo oficio, desde el dia de la instalaci6n de la Audiencia, durante " todo el tiempo que sirviereis dicho empleo de jefe principal de la isla, en todos los casos y cosas anexas y concernientes a la presidencia, segun y de la manera que la exer-
cen, pueden y deben exercer [ -dice el Monarca- ] los Presidentes de mis Audiencias y Chancillerfas de estos Reynos y de los de las Indias, guardando y haciendo guardar las ordenanzas que hayan de observarse en la referida mi Real Audiencia de Puerto Rico,. . . con la advertencia que en los asuntos de Justicia no habeis de tener voto, por no ser Le· trado ... ". 21 Para la provisi6n de las restantes plazas del Tribunal se convocaron concursos de meritos y servicios. Con fecha I de julio, para la de Regente, exigiendose para poder concurrir al mismo el haber sido anteriormente Presidente o ministro de alguna de las Audiencias o Chancillerias de los reinos peninsulares o in· dianos. 22 El dia 12 del mes siguiente, se publico el de las tres plazas de oidores y Fiscal, indistintamente.23 Al concurso para la plaza de Regente se presenta· ron diez solicitantes; pero la Camara de Indias, por acuerdo especial de 1 de julio, afiadio por su cuenta cuatro nombres mas a la lista. 24 En 18 de agosto, la Camara propuso al Monarca una terna, encabezada por don Francisco de Paula Vilches, uno de los agregados por la misma, pues segun apostilla en el documento, "aunque el no lo ha ya pretendido"' se tuvo en cuenta que, para el mejor desempefio del oficio, pareda conveniente un hombre que tuviese la expe· riencia de haberlo ejercido en otra Audiencia; por lo demas, se considero tambien que Vilches desempefiaba entonces la Tenencia de Gobierno de la Habana y la Camara no crefa conveniente que este cargo lo ejerciera un magistrado, ante el temor de que o este no tuviera el debido respeto a la Real Audiencia del distrito o que el Tribunal se sintiera coartado si llegara el caso de tener que actuar contra un Asesor que habia sido Regente y aun conservaba la categorfa de tal dignidad. Como era costumbre, el Monarca se conform6 con la propuesta de la Camara, escribiendo al dorso del documento de su pufio y letra: "Nombro al propuesto en primer lugar".25 \
Efectivamente, don Francisco de Paula Vilches posefa la experiencia que la Camara crefa. Oidor de la Audiencia de Caracas primeramente, habfa sido Regente de la de Guatemala desde 1817; cargo que desempefi6 hasta que le hizo emigrar la revolucion que condujo a la independencia centroamericana. Entonces se instal6 en la Habana, donde recibio el nombramiento de Regente de Ia. Audiencia de Manila, de fecha 15 de marzo de 1828. Pero no queriendose mover de su nueva residencia, renuncio al nuevo destino, pidiendo que, en su lugar, reservandosele la dignidad y el sueldo de Regente del Tribunal de Guatemala, se le agregara como oidor al de Puerto Principe o, en su defecto, se le otorgase la Asesorfa de Gobierno de la Habana o la titular de los alcaldes ordinarios de la misma ciudad. Conforme consulta de la Camara de 12 de enero de 1829, el Rey admitio la renuncia.
En 21 de febrero siguiente, "por su conocida dencia, providad e imparcialidad", fue propuesto y nombrado segundo vocal de la Comision Regia para el Fomento de la Colonia Fernandina de J agua, en la isla de Cuba. Y por ultimo, en Real Orden del mismo afio, se le confiri6, por comision, el destino de Asesor Primero de Gobierno de la Habana que habia pedido y se hallaba desempefiando cuando se le nombr6 para la Regencia de la Audiencia de Puerto Rico. 26
aquella ocup6 el tercer lugar; y el primero en la de Oidor Decano, para la que fue elegido.31
Al concurso para proveer las plazas de oidores y Fiscal se presentaron ochenta y un aspirantes, los cuales acompafiaron sus instancias de las consabidas relaciones de meritos y servicios.28 Nada extrafio nos parecera tal abundancia de candidatos si tenemos en cuenta que en su mayoria eran cesantes de otros tribunales indianos, que se habian visto obligados a emigrar tras la lucha por la independencia de aquellas provincias. Cuatro ternas present6 la Camara de Indias al Monarca en 10 de octubre: una para Oidor Decano, otras para cada una de las plazas de Oidor Segundo y Tercero, y una cuarta para Fiscal. 2 9 Como era costumbre, el Monarca design6 a las relevantes personas cuyos nombres encabezaban las correspondientes ternas, a quienes seguidamente se les extendi6 sus titulos.3o
Para la segunda plaza de Oidor se design6 a don Ramon Jose de Mendiola, de naturaleza criolla, que desempefiaba una plaza igual en la Audiencia de Puerto Principe, desde el 28 de mayo de 1810. De muy joven y poco experimentado en materia de derecho, aunque de conducta honesta, se le califica en un informe contemporaneo. Sin embargo, el tiempo transcurrido en el mismo Tribunal en los afios dificiles de la segunda y tercera decada del siglo XIX, debieron prestarle la experiencia que le faltaba entonces. Por muerte del Fiscal propietario, como Oidor que era mas moderno, Mendiola pas6 a desempefiar interinamente aquel empleo, entre el mes de agosto de 1811 y el 30 de enero del inmediato afio, en que tom6 posesion el nuevo titular. El Oidor volvi6 a su destino, que desempefi6 ininterrumpidamente hasta su traslado a otra plaza igual en la Audiencia de Puerto Rico. Su nombre fue uno de los agregados por la Camara de Indias a la lista de solicitantes de lc;i. plaza de Regente, sin que el lo interesase. Fue el tercero en la terna para la designaci6n de la misma por el Monarca; y el primero en la terna de la plaza de Oidor, que obtuvo sin haberla solicitado tampoco. Posiblemente en el traslado influy6 la circunstancia de su matrimonio. En 1815, Mendiola lo habia contraido con doiia Catalina Miranda, natural de la ciudad de Puerto Principe, sede del Tribunal. Aun cuando el Fiscal informara favorablemente y, tras los reglamentarios tramites de la Camara de Indias, el Monarca accediera previamente a su solicitud de permiso para tomar estado, ya entonces se trat6 de la conveniencia de que fuese trasladado a otro Tribunal, como se solia hacer en semejantes casos, ya que existia la prohibici6n de que los magistrados contrajesen matrimonio con mujeres que fuesen naturales del lugar donde tuviesen su destino.3 2
Como Oidor Decano fue elegido don Juan Ramon Oses. Natural de Estella, provincia de Navarra, contaba entonces 62 afios de edad. Habia estudiado en la Universidad de Salamanca la carrera literaria, obteniendo sucesivamente los titulos de Licenciado y Doctor. En 1803 se le nombr6 Fiscal de la Audiencia de Canarias y, en 1810, se le traslad6 a la de Mejico, donde desempefi6 el mismo cargo, hasta que, seis afios despues, pas6 a regentar una plaza de Alcalde del Crimen en el mismo Tribunal. En plena efervescencia revolucionaria, en 1821 emigr6 a la Peninsula, trasladandose mas tarde a la Habana, donde se hallaba disfrutando el sueldo de 20.000 reales anuales que el Monarca habia designado a los magistrados cesantes. Al crearse la Audiencia de Puerto Rico solici t6, primero, la plaza de Regente y, despues, una de las de Oidor o la de Fiscal. En la terna para proveer
La tercera plaza de Oidor la obtuvo don Jaime Maria de Salas y Azara. Aragones, naci6 en la villa de San Esteban de Litera. Pese a su juventud -tenia a la saz6n 28 afios- reunia un brillante historial academico. Habia iniciado la carrera literaria estudiando, en la Universidad de Zaragoza, L6gica y Metafisica, :Etica y dos cursos de Derecho Romano y, en las Escuelas Pias de la misma ciudad, Elementos Matematicos. Admitido como escolar por la inspecci6n General de Instrucci6n Publica, pas6 a la U niversidad de Huesca donde sigui6 cuatro cursos de Leyes y Canones y uno de Griego. Aqui recibi6 el titulo de Bachiller en Derecho Civil y, previo los necesarios examenes, en cuyos ejercicios obtuvo aprobado nemine discrepante, tambien los de Licenciado y Doctor en la misma Facultad. En 1823 habia sido nombrado Repasante de los cursos primero y segundo de Leyes y, al tiempo, Conciliario del Rector de la Universi-
En 15 de septiembre se extendi6 el tftulo al nuevo Regente, en el que, tras facultarsele para entrar y residir en la Audiencia, se le dice que ha de tener voz y voto en cuantos asuntos se trate en ella; expedir y librar las peticiones, pleitos y causas que a la misma concurriesen, asi como firmar y sefialar las sentencias, cartas y provisiones que el Tribunal acordara expedir; y, en suma, hacer todo cuanto concernia a su oficio de Regente, "como lo executan los demas de las Audiencias de estos Reynos y de las Indias y con arreglo a la instruccion dada a los regentes de aquellos dominios ... ".21
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dad. En el propio afio, el Claustro universitario le nombr6 sustituto de la Catedra de Leyes denominada de Argumentos y, con igual calidad, en los afios 1824 y 1825, desempefi6 las catedras de Digesto Romano e Instituciones Civiles. Entonces, obtuvo por oposici6n una beca de jurisprudencia civil en el Colegio Mayor e Imperial de Santiago de la ciudad oscense, pasando en 1528 a desempefiar el rectorado del Colegio; afio en que obtuvo tambien la propiedad de la Catedra de Instituciones Civiles, que regentaba cuando fue nombrado para la plaza de Oidor de la Audiencia de Puerto Rico. 33 Finalmente, en don Antonio Benavides Navarrete recay6 el nombramiento de Fiscal. Como don Jaime Maria de Salas era muy joven -tenia 27 afios- y su principal ocupaci6n hasta entonces habia sido en tareas universitarias. Vino al mundo en Baeza, Granada. Realizados los primeros estudios, en 1820 habia ganado una beca jurista en el Colegio de San Bartolome y Santiago de esta capital. Aqui estudi6 tres cursos de Matematicas puras, en la Academia de la Real Maestranza de Caballeria; y dos de Canones en la U niversidad, donde asimismo se doctor6 en Leyes. Pronto fue nombrado en esta profesor de la Catedra de segundo afio de Instituciones Civiles. En 1826, el Claustro Universitario le design6 para que regentase la de N ovisima Recopilaci6n, de 69 y 79 afio de Leyes; y, por entonces, le encomend6 tambien la Moderantia de N ominales. Habia pertenecido al Tribunal de Censura y a la Junta de Hacienda. Previa oposici6n, nombramiento del Claustro y consulta a la C,amara de Castilla, en 1828 el Monarca le habia concedido una beca jurista del Colegio Mayor de Santa Cruz de la Fe y Santa Catalina, de la misma ciudad de Granada, en el que fue Secretario, Bibliotecario y Rector. Tambien por oposici6n y en la U niversidad de la propia ciudad andaluza, a propuesta de la Inspecci6n General de Estudios, el Rey le habia nombrado para dictar la Catedra de Termino, del 69 y 79 afio de Leyes, de la que habia tornado posesi6n en junio de 1829;34
Apertura del Tribunal. Para no demorar la apertura del Tribunal, en 5 de septiembre, la Camara de Indias acord6 que la Secretaria expidiese con urgencia el titulo de Regente al elegido, don Francisco de Paula Vilches, residente en la Habana, sin esperar a que este lo gestionase. Para hacerlo llegar lo mas pronto posible a SU poder, orden6 enviarlo al Gobernador y Capitan General de la isla de Cuba, con el objeto de que lo remitiese, a su vez, al interesado, con la nota de derechos y gastos que su expedici6n ocasionaba, para que los abonase a su recibo. Al tiempo, recomend6 la Camara se encargase a la mencionada primera autoridad de la isla de Cuba hiciera cuanto estuviera de su parte para
que Vilches se incorporara pronto a su destino. En tales terminos, se le remiti6 una Real Orden, en 24 de septiembre.35 Y cumpliendo su contenido, tan pronto el titulo lleg6 a sus manos, el Gobernador y Capitan General lo remiti6 al Regente electo con oficio de 6 de diciembre.3 6 Sin embargo, no sabemos los motivos, el Regente no embarc6 en la Habana . hasta el mes de mayo del afio siguiente, arribando a su destino en 30 de julio, tras un accidentado viaje.37 Pronto, en 7 de septiembre de 1831, se comunic6 a don Jose Ram6n de Mendiola su traslado desde la Audiencia de Puerto Principe a la de Puerto Rico.38 Y es presumible se hiciera lo propio con don Juan Ram6n Oses, residente tai;nbien en la isla de Cuba. Pero, mientras, la salida de la Peninsula, tanto de don Jaime Maria Salas como de don Antonio Benavides, se demorapa con consentimiento del Monarca. Aunque se les habia dado de plazo para presentarse en sus destinos mes y media a partir de la fecha de la expedici6n de sus correspondientes titulos, a petici6n propia, les fue prorrogado el tiempo sefialado. Ni uno y otro embarcaron hasta la primavera del afio siguiente.39 El Sello Real tampoco se envi6 hasta entonces.40 Hasta el mes de julio no tuvo lugar la ceremonia del recibimiento del Sello Real y, consecuentemente, la apertura de la Real Audiencia. La ceremonia se celebr6 con la solemnidad prescrita en la Recopilaci6n de Leyes de las Reynos de las Indias. 41 A las 9 de la mafiana del dia 23, el Regente, oidores, Fiscal y demas empleados del nuevo Tribunal, acudieron a la casa del Presidente. En el sal6n1 suntuosamente decorado, prestaron juramento de sus cargos. A continuaci6n, el Presidente pronunci6 un discurso alusivo a la instalaci6n de la Real Audiencia, al que contest6 el Regente con otro en que se refiri6 a las !eyes, a la justicia y a los deberes de los magistrados y curiales. Al medio dia hubo banquete. En la tarde del mismo¡ dia, al ponerse el sol, se deposit6 el Sello Real en el edificio de la Real Aduana, extramuros de la ciudad, que se hallaba engalanado. La ceremonia la llev6 a cabo el Chanciller de la Real Audiencia, mientras la artilleria de la plaza saludaba con veinte y un cafionazos. Una compafiia de granaderos, con la banda de musica del Regimiento de Infanteria de Granada, hizo guardia de honor durante toda la noche. Al siguiente dia, a las 8 de la mafiana, comenz6 la ceremonia de la entrega del Sello Real. El PresidenteGobernador y Capitan General sali6 de Palacio, acompafiado de vistoso cortejo en que marchaban los miembros de la Real Audiencia, de los cabildos civil -bajo mazas- y eclesiastico, el . Intendente, Teniente del Rey y demas autoridades civiles y militares, representaciones de las 6rdenes religiosas y retantes invitados al acto. Las tropas, formadas a lo largo de la carrera, rendfan . honores a su paso y de las balcones y venta-
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nas pendfan colgaduras. Llegada que fue la comitiva a la Real Aduana, mientras tronaban una vez mas los cafiones, el Presidente-Gobernador tom6 el Sello y, dentro de su caja de fina madera, lo puso sobre un cojin de terciopelo carmin, con fajas y borlas de oro, convenientemente colocado sobre la silla de un caballo ricamente enjaezado. Puesta otra vez en movimiento la comitiva, si bien se mantenia el mismo orden de antes, ahora marchaba en el centro de la misma el Real Sello, precedido de palio, cuyos seis barales eran llevados por autoridades, que se turnaban durante la marcha. Las riendas del enjaezado corcel eran conducidas, como palafreneros, por los alcaldes de la ciudad, mientras el Presidente-Gobernador marchaba a su derecha, el Regente a su izquierda y detras_ el Chanciller. Una vistosa compafiia de Granaderos del Regimiento de Infanteria de Granada cerraba la brillante procesi6n, a cuyo paso los soldados formados en la carrera volvian a rendir honores. Al llegar frente al edificio de la Audiencia, el Presidente-Gobernador tom6 de nuevo el Sello en sus manos y lo entreg6 al Chanciller que, bajo palio, lo condujo al interior y lo puso en el lugar destinado para su guarda. Veinte y un cafionazos volvieron a retumbar en el aire. Seguidamente las autoridades y el pueblo se dirigieron a la Iglesia Catedral, donde se cant6 un Te Deum en acci6n de gracias y, terminado este, tornaron al palacio para celebrar la ceremonia del besamanos ante el Presidente-Gobernador. Ese dia, por la tarde, hubo festejos populares en la ciudad, que luda un extraordinario alumbrado; fiestas que duraron varios dias: mascaradas, comparsas, suelta de globos, fuegos artificiales, funciones de teatro, bailes . . . En
N 0 TA S
1. Haring, Clarence Henry: El origen del gobierno real en las Indias, en "Boletin de! lnstituto de Investigaciones Hist6ricas'', tomo III, afio III, nos. 21-24, Buenos Aires, 1925, pags. 297 y ss. Tambien, Armas Medina, Fernando de: La Audiencia de Canarias y las Audiencias Indias, en "Anales de la Universidad Hispalense'', vol. XXII, Sevilla, 1962, pags. 103 y ss. 2. Malag6n Barcel6, Javier: El distrito de la Audiencia de Santo Domingo en los siglos XVI a XIX, Ciudad Trujillo, 1942. 3 . Armas Medina, Fernando de: La Audiencia de Puerto Principe ( 1775-1853 ), en "Anuario de Estudios Americanos", tomo XV, Sevilla, 1958, pags. 273 y ss. 4. Para el conocimiento de la historia de la isla en los afios anteriores a la segunda mitad de! siglo XVIII, vid. Abad y Lasierra, Fray Ifiigo: Historia Geogrdfica, Civil y Natural de la Isla de San Juan de Puerto Rico, Madrid, 1788. Las notas que a esta obra afiadi6 Jose de Acosta y Calbo, en la segunda edici6n (Puerto Rico, 1866) , que utilizaremos en nuestras citas, nos presenta el progreso que, en todos los 6rdenes habia experimen tado la isla en los afios posteriores. 5. Vid. la Real Cedula de creaci6n de la Audiencia de Puerto Rico, dada en Aranjuez, en 19 de junio de 1831. Archivo
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la noche del 29, con un suntuoso baile de gala organizado por el Ayuntamiento en las Casas Consistoriales, se puso fin a las fiestas. Durante las mismas, no falt6 la musa -musa de impronta decimon6nica y poco afortunada- inspiradora de unos tercetos y el poeta salud6 asi al nuevo Tribunal de la Justicia: "Yo te saludo Templo magestuoso, Templo de la raz6n y la justicia, Alcazar de la paz el mas hermoso. Centro de la verdad y la pericia, Prueba inmortal de la excelencia humana. A quien la voz divina fue propicia. Yo te saludo, Ciencia soberana, Jurisprudencia santa, a quien venera Con honra y gloria la naci6n hispana. Los Carlos, los Felipes, luminoso Zenit te han dado de sublime altura En el s6lio del mundo mas glorioso: Y en esta plenitud de tu hermosura El Septimo Fernando, a quien inspiras, La dicha de sus pueblos asegura. Por su bondad supremo y justas miras En favor de esta Isla, le destina El tribunal de Audiencia donde admira. A tu celeste voz, a tu divina Inspiraci6n, o Ciencia, siempre atenta El siglo de oro en ti se predestina. Puerto Rico en su seno te presenta Un vergel de virtudes, laborado Por el Genio feliz que la cimenta: De tu Gobierno justo, consagrado A llenarla de gloria y de riqueza, los dos lustros hermosos que ha gozado, Recordara constante en tu belleza. 42
General de Indias de Sevilla (en adelante, A.G.I.), Au.diencia de Santo Domingo, 2338. 6. La poblaci6n de Puerto Rico fue experimentando el siguiente crecimiento (Algunos de estos datos, que pueden completarse en la obra de Abad y Lasierra, Fray Ifiigo, ya citada, cap. XVI, nota 3, pags. 289 y ss., los debo al Dr. D. Bibiano Torres Ramirez) : Ano Habitantes Fuentes 1765
44.883
1775 1779
70.250 78.376
1782 1785 1790 1795 1800
81.120 93.300 106.679 129.758 155.426
1812 1815 1831
183.014 220.892 320.000
Abad y Lasierra: ob. cit., Cap. XXVI, nota 3, pags. 297 y 298. Id., cap. XXVI, pags. 280 y 286 y 287. Patr6n enviado por el Gobernador de la isla. A. G. I., Aud. Santo Domingo, 2302. Id. Id. Abad y Lasierra: id., pag. 299. Id. Patr6n enviado por el Gobemador. A. G. I. Aud. Santo Domingo, 2319. Abad y Lasierra: id. Id. Vd. la Real Cedula citada en la nota precedente.
7. Vid. la Real Cedula citada en la nota 5 de este trabajo. 8. Id.
9 . Casas, Fray Bartolome de las: Historia de las lndias, lib. Ill, cap. XXXII; tomo II de la edic. M. Aguilar, Madrid, 1927, pag. 495, Vid. tambien Armas Medina, Fernando de: Guantanamo, bastion del Caribe, en "Revista de Estudios Americanos", num. 108, Sevilla, 1961, pags. 261 y SS. 10 . Entonces se cre6 en Puerto Rico una Administraci6n de Correos. Real Orden de 21 de julio de 1772. A.G.I., Cuba, 1139. 11. Armas Medina: Guantanamo . . ., pags. 268 y ss. 12. Armas Medina: La A udiencia de Puerto Principe . . ., pags. 302 y SS. 13. Vid. nota 5. Algun historiador habla de que el Tribunal tenia cinco oidores, sin especificar cuando fue aumentado su numero, como si hubiera tenido el mismo desde su creaci6n. Hostos, Adolfo de: Ciudad Murada, La Habana, 1948, cap. III, pag. 116. 14. Sobre la clasificaci6n de las audiencias que hacen los historiadores del Derecho Indiano, vid. Armas Medina: id., pags. 362 y ss. 15. Armas Medina: La Audiencia de Canarias .. ., pags. 113 y ss. 16. Armas Medina: La Audiencia de Puerto Principe .. ., pags. 304 y SS. 17. En la convocatoria del concurso para cubrir la plaza de Regente de la Audiencia se mencionan 4 .300 duros anuales de sueldo (nota 22 del presente trabajo) . Sin embargo, en la propuesta de la Camara de Indias y en el titulo que seguidamente se le expidi6, se habla de la misma cantidad en pesos (notas 25 y 27) . Pero es de advertir que en la epoca en cuesti6n, el peso y el duro constituian una misma moneda. Vid. Mateu Llopis, Felipe: La Moneda Espanola, Barcelona, 1946, cap. XIV, pag. 253; y cap. XV, pag. 284. Para las plazas de oidores y Fiscal, tanto en la convocatoria para provcer las mismas (nota 23) como en la lista de solicitantes (nota 28) , propuesta de la Camara de lndias (nota 29) y en los titulos (nota 30) se hace constar un sueldo de 3.300 pesos al afio. 18. Vid. nota 5. 19. Vid. Ruiz Guifiazu, Enrique: La Magistratura Indiana, Buenos Aires, 1916, cap. VIII, pags. 283 y ss. Tambien, Zorraquin Becu, Ricardo: La organizacion judicial argentina en el periodo hispdnico, Buenos Aires, 1952, cap. III, pags. 51 y ss; y cap. IV, pags. 81 y ss. 20. Abad y Lasierra: ob. cit., cap. I, pag. 7. 21. Real Provisi6n, fechada en San Ildefonso, a 19 de julio de 1831. A .G. I., Aud. Santo Domingo, 2338. 22. La presentaci6n de las solicitudes, acompafiadas de las correspondientes certificaciones de meritos y servicios, habia de hacerse en el plazo de 30 dias a partir de la fecha de la convocatoria. A . G.I., Aud. Santo Domingo, 2338. 23 . A.G.I., Aud. Santo Domingo, id. 24 . La relaci6n de aspirantes tiene fecha 18 de agosto de 1831. A.G.I. id. 25. La propuesta de la Camara de Indias, tambien en A.G .I., id. 26 . Una breve relaci6n de sus meritos acompafia a su nombre en la lista de aspirantes. Vid. nota 24. 27. Provisi6n de 15 de septiembre de 1831. A .G.I., Aud. Santo Domingo, 2338. La Instrucci6n de Regentes a que se hace referencia es la de fecha 20 de junio de 1776. A . G . I., Indiferente, 829. La Instrucci6n esta sobrecartada en una Real Cedula posterior dirigida a la Audiencia del Rio de
la P lata. Levene, R icardo: Cedulario de la Real Audiencia de Buenos Aires, La Plata, 1929, vol. I, pags. 103 y ss. 28 . La relaci6n de solicitantes tiene fecha 12 de agosto de 1831. A.G.I., Aud. Santo Domingo, 2332. En el mismo legajo se hallan las correspondientes solici tudes, acompafiadas de las relaciones de meritos y Servicios. 29. Propuesta de la Camara de lndias, de 10 de octubre de 1831. A .G.I. Aud. Santo Domingo, 2338. 30. El titulo de Oidor Decano, de don Juan Ram6n Oses, tiene fecha 12 de octubre de 1831. El de Oidor de don Jaime Maria Salas, 17 de noviembre. Y el de Fiscal, de don Antonio Benavides Navarrete, 19 del mismo mes. A.G .I., id.
31 . La solicitud de don Juan Ram6n Oses, con la relaci6n de meritos y servicios adjunta, tiene fecha 16 de julio de 1831. A .G .I., id. En las listas de pretendientes a Regente y Oidores y Fiscal, junto al nomhre del interesado se hallan unas breves notas biograficas, destacando sus meritos. SÂľ nombre ocupa el primer lugar en una ,y otra lista. Vid. notas 24 y 28. 32 . Como don Ram6n Jose de Mendiola no solicit6 el traslado, no hay relaci6n de sus meritos y servicios; pero s! unas breves notas en la lista de aspirantes a Regente, cuyo nombre ocupa el decimotercer lugar -el tercero de los afiadidos por las Camaras de Indias- mientras en la de oi~res y Fiscal no figura. Vid. nota 24. Se pueden completar aliunos datos sobre su actuaci6n en la Audiencia de Puerto Prinpe, en Armas Medina: La Audiencia de Puerto Principe . . ., pags. 50 y ss. 33 . La instancia, acompafiada de su consabida relaci6n de meritos y servicios, esta fechada en 9 de septiembre de 1831. A . G.I., Aud. Santo Domingo, 2338. Su nombre figura en el vigesimoquinto lugar en la lista de aspirantes. Vid. nota 28. 34 . En la lista de solicitantes su nombre figura en el lugar sesenta y dos, seguido de las correspondientes notas biograficas. Vid. nota 24. Al regresar a la Peninsula, don Antonio Benavides se dedic6 a la politica, alcanzando sucesivamente los ministerios de Gobernaci6n, Gracia y Justicia y Estado. Escribi6, ademas, numerosas obras hist6ricas y perteneci6 a las Reales Academias de la Lengua, Historia y Ciencias Morales y Politicas.
35 . Real Orden de 24 de septiembre de 1831. A . G .I., Aud. Santo Domingo, 2338. 36. Carta del Gobernador y Capitan General de la Habana, de 9 de diciembre de 1831. A.G.I. id. 37 . Carta del Regente de la Audiencia de Puerto Rico al Secretario de Estado y del Despacho de Gracia y Justicia, de 5 de julio de 1832. A.G. I . , Aud. Santo Domingo, id. 38. Real Orden de 7 de noviembre de 1831. A.G . l., Aud. Santo Domingo, id. 39 . En 24 de febrero de 1832, Salas pidi6 25 dias de pr6rroga para poder presentar su titulo ante el Juez de Arribada de! puerto donde habia de embarcar para las Indias; pr6rroga que le fue concedida, sobre otra que ya gozaba de mes y medio, que habia solicitado en 23 de diciembre de! afio an terior. Por su parte, Benavides pidi6 tambien pr6rroga hasta el primero de marzo de 1832. Pero el Rey le concedi6 solamente una demora de mes y medio, segun lo comunica el Ministro de Gracia y Justicia al Secretario de! Consejo y de la Camara de Indias, en 29 de diciembre de 1831. Sin embargo, ante una nueva solicitud del interesado para que se extendiera la pr6rroga, ya concedida hasta fines de! m es de marzo, el Rey le concedi6 otro mes, segun lo comunica el mismo Ministro, en 15 de febrero de 1832. A . G. I., Aud. Santo Domingo, 2338.
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40 . En 3 de abril se hace saber a la Secretaria de! Pert'.1 que, en Real Orden de 22 de mal¡zo, comunicada por el Ministro de Gracia y Justicia, el Rey se ha conformado con la propuesta de! Consejo -en consulta de 20 de mayo de 1831, de que hizo recuerdo la Camara en 17 de mmzo ultimoy ha dispuesto que, para que no se en torpezca la instalaci6n de la r:iueva Audiencia de Puerto Rico, el Sello que existe en la Secretaria de su cargo se remita al Gobernador y Capitan General de Ia isla, que es su Presidente. A.G.I., Aud. s.anto Dor:i1ing-o; iq.
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4 1. Lih. II, tit. XXI, ley 1; tomo I, pag. 423 de la cuarta imprcsi6n hecha en Madrid cl aiio 1791. Edici6n facsimilar, Madrid, 1943. 42. " Re laci6n exacta de las fiestas quc se han p ractica<lo en esta plaza con motivo de la instalaci6n de la Real Audicn cia y entrada de! Real Scllo; y discursos pronunciados por e l Excmo. Sr. Prcsidentc y Sr. Rcgcn tc d cspu cs d e instituiclo dicho Supremo Tribun al. Puerto Rico , afio 1832. lmprenta c]e Gobierno. , ." A.G.!., Aud. Santo Domingo, 2338,
Exposicion de Epifanio Irizarry
E
N LA PINTURA PUERTORRIQUENA CONTEMPORANEA SE
~estaca por su recia individualidad la obra de: Epifania Irizarry, cuyos cuadros figuran en numerosas colecciones publicas y privadas. Nacido en Ponce en 1915, Irizarry dio sus primeros pasos en el arte bajo' l~ direcci6n de don Miguel Pou, pero ya desde entonces se perfilo su actitud heterodoxa. Paso luego a. Nueva York a estudiar en el Art Student's League. A su regreso a Puerto Rico ingreso en el taller de la Division de Educacion de la Comunidad, donde alterno su trabajo con la pintura hasta el afio 1959, en que, abandonando el taller, se dedico de Ueno a su oficio. La recepci6n de una beca Guggenheim le faculto luego para 'disfrutar de otra temporada de estudio y de creacion en Estados Unidos. Las obras de Irizarry han figurado en diversas exposiciones individuales y colectivas, y recibido premios en tres ocasiones en los Festivales de Navidad que organiza el Ateneo Puertorriquefio. Uno de sus cuadros obtuvo el primer premio en el certamen de pintura auspiciado por el Instituto de Cultul'a Puertorriqueiia en ocasion del 4509 . aniversario del descubrimiento de Puerto Rico. El Instituto inauguro el 14 de junio su primera Exposicion de Pinturas de Epifania Irizarry, constituida por unas cincuenta obras, algunas de las cuales fueron el fruto de un viaje que, becado por el Instituto, realizara el pintor por los Estados Unidos para percatarse de los usos y costumbres del sur del pais. "En esta Exposicion - afirma el doctor Jose R. Oliver- Irizarry se nos muestra como siempre el pintor que sin haber bebido directamente en la pintura goyesca, lleva dentro un amor insondable por la belleza de lo feo y un intenso dramatismo que campea en toda su obra, desde la tematica hasta el color." Recogemos en estas paginas algunos detalles y perspectiYas de la Exposicion.
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Dos danzas de Rafael Balseiro Davila Por J os:E A. BALSEIRO
EN LA PRIMERA SERIE DE MI LIBRO ExPRESION DE HisPANOAMERICA (impreso en Barcelona para este mismo Instituto de Cultura Puertorriquefia), incluyo un ensayo sobre nuestra Danza. Al referirme all~ a la titulada Amparo, compuesta por mi padre, Rafael Balseiro Davila (1867-1929), digo lo siguiente: Fue en la hacienda llamada La Esperanza, de El Caribe, cerca de Vega Baja. Reunidos no pocos poetas, todos celebraban en improvisados versos la belleza de una de las hijas del anfitri6n. Balseiro no decia palabra. Y Jose Gualberto Padilla Casi orden6 mas que inquiri6: ",:Y tu ... ?" Sent6se al piano el adolescente de dieciseis afios. Y naci6 aquella danza cuyo paseo empieza por nombrar cuatro veces a la linda chiquilla hasta entonces amada en silencio. En 1962 el Instituto de Cultura Puertorriquefia public6 un precioso cuadernillo con las cuatro Danzas cortas de Rafael Balseiro Davila. Lo adorna fin.a cubierta en colores. Y lleva un buen dibujo de la cabeza del compositor, seguido de una nota acerca del m1smo. Hay en esa un error que conviene aclarar para que la equivocada informaci6n no prevalezca y pase como un hecho a nuestra historia musical. Dicese alli que Rafael Balseiro Davila se esmer6 en elevar nuestros generos bailables "a niveles de categoria estetica". Y afiade: "Asi lo demuestra ya en sus primeras danzas Amparo y Una perla, . . . " La ultima aseveraci6n citada es la que importa ahora corregir. Amparo fue improvisada,¡ y en seguida escrita, en el afio 1883. La creaci6n de Una perla data del 1914, a los cuarenta y siete de su compositor. Ambas fueron publicadas por Carl Fischer, de Nueva York, en 1913 y en 1914 respectivamente. Una perla fue dedicada a Manuel Tizol Marquez, Maestro Director de la Banda Municipal de San Juan, y fue premiada con la Copa Ward en un Certamen de Literatura y 22
Bellas Artes del Ateneo Puertorriquefio. El Sr. Ward fue un "Auditor" del Gobierno de Puerto Rico. Gustaba de la Danza puertorriquefia. Y, antes de retirarse de sus funciones oficiales y regresar a Estados Unidos dej6 en manos del historiador don Cayetano Coll y Toste, presidente entonces del Ateneo, el premio que habria de recibir, afios mas tarde, Una perla. Jesus Maria Sanroma ha estudiado amorosamente ese genero de composici6n tan nuestro y en el que tan amables o dolorosos, jocosos o intencionados sentimientos dejaron los musicos de nuestra tierra. y el famoso interprete ha escrito las siguientes notas, a prop6sito de las dos aqui especialmente mencionadas : Amparo - Tiene armonias mas sencillas y la siguiente forma: Paseo (o merengue) ; A (repetida) en fa menor; B (repetida) en fa mayor con variaci6n del ritmo A; A (no repetida) , retorno a fa menor. Ritmo correctamente escrito, aunque le falta a los tresillos el numero 3 sobre cada uno. Una perla -Paseo y danza con rica armonia y finas moclulaciones, con esa gran sensibilidad expresiva tipica de la madurez del compositor. Forma: Paseo; A (repetida); B (repetida); C (repetida) ; A (sin repetir) ; Codetta. El variado ritmo flexible de dos contra tres para las dos manos, tan dificil de tocar bien, exige un interprete de responsabilidad como musico. No apunta Sanroma la tonalidad (Sol mayor) de Una perla; pero afiade que es "una de nuestras mas bellas y dis tinguidas danzas". De las diferencias fundamentales que el virtuoso sefiala es obvia la deducci6n de que estamos ante dos periodos: el de la adolescencia (1883) de Rafael Balseiro Davila y el de su plenitud artistica (1914). Amparo, de "armonias mas sencillas'', consta de un paseo y dos partes. Una perla, se caracteriza por su "rica armonia y finas moclulaciones", tiene un "variado ritmo flexible de dos contra tres para las dos manos", y representa "esa gran sensibilidad expresiva tipica de la madurez del compositor".
Ampnro sigue Ia manera ejemplar de algunas cle Manuel Tav;\rez. Una perla encarna ya tm cuerpo de m{is amplia, s6Ii<la y personal construcci6n. Amparo,
juvenil, intima, amorosa. Una fJer la, cle ancho aliento y d esplegada fantasia , con el n1elo <le la invcnLi\'a desenvuelta con segura libenad .
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Estampa de tema trinitario, del afio 1772. Su composicion ¡es muy parecida a la que emplea Campeche.
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Clave iconografica de los asuntos religiosos de Campeche Por
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A CONTEMPLACION, SIQUIERA PARCIAL, DE LA OBRA
de Campeche, sugiere de inmediato al estudioso el estrecho vinculo que existe entre gran parte de la produccion del artista y la composicion y elementos de las estampas dieciochescas, no solo en los encargos de caracter religioso, donde su escrupulosa fidelidad al grabado logra superarse con la vida que le presta el colorido, sino incluso en algunos elementos de sus¡ retratos, libres de la sujecion a un esquema previo de caracter inmutable. Nacido en 1751 y alejado por tanto de un clima de gran barroco, Campeche ha visto, sin embargo, los restos de la pintura e imagineria del siglo precedente que se encontraban en las iglesias y conventos de San Juan. Incluso puede que haya conocido al autor an6nimo del pulpito inmaculista de la vicaria de San German, cuyas tablas manifiestan todavia un regusto berniniano en los doseles decorados con guardamalletas que coronan cada pieza. En su nifiez ha escuchado segw'ramente de labios de sus padres la narracion de las misiones que predico en la ciudad, por octubre de 1749, Fray Junipero Serra, acompafiadas todavia del impresionante aparato y los gestos - no exentos de truculencia- de la vieja escuela misional espafiola. 1 Pero la insularidad de Puerto Rico no lleg6 a determinar un curso arcaizante en su pintura. Como tantos otros pintores americanos, sin los beneficios de una Academia y de unos maestros de que gozaron sus contemporaneos mejicanos, Campeche debio suplir mediante la estampa la fuente cotidiana de inspiracion para los encargos que recibia, en su mayoria de temas religiosos. A ello se debe que encontremos al artista propiamente tal en sus retratos, justamente celebrados, como que en ellos corre con mas libertad su capacidad creadora, sin que al afirmarlo pretendamos restar calidades a su creacion de caracter religioso, en la que se encuentran piezas de
ARTURO DAVILA
subido merito, como el exvoto de la Sagrada Familia2 bien que favorecido por el verismo de los cuatro oferentes, autenticos retratos del natural. Campeche es el interprete del sentimiento religioso de su tiempo en Puerto Rico. No puede encontrarse una medida mas justa de las formas de piedad <lei siglo XVIII en la Isla, que a su vez dependen estrechamente de las de la Baja Andaluda. En el ultimo tercio de esa centuria, la figura principal que determina el cauce de la devocion en aquella tierra es el Beato Diego Jose de Cadiz, predicador popular del Orden de Menores Capuchinos, de cuya influencia en Puerto Rico hemos tratado ya.s Profesaba el Beato una especial devocion a la Trinidad y ya sea por sus novenas, que impresas corrian por Espafia y America, ya por la presencia esporadica de capuchinos que a su paso para las misiones de la Guayana y el Caroni, paraban en San Juan o por la predicaci6n de otros religiosos, es el caso que entre la produccion pictorica de Campeche aparecen varias representaciones trinitarias, ya solas, ya pintadas como coronamiento de otro motivo. La fidelidad del pintor a las prescripciones que sobre iconografia trinitaria trae Fray Diego lriterian de Ayala en su Pintor Cristiano y erudito,4 es continua. Conocedor o no del hebreo, inscribe correctamente el tetragrdmaton en un drculo, simbolo, como la figura triangular en que lo incluye finalmente, del misterio representado. Tan solo en este ultimo detalle se aparta de las normas del erudito mercedario, al encerrar primeramente en un drculo el Adonai, pues Interian de Ayala lo coloca directamente en un triangulo. Pero lo hace para seguir en esto a otro autor que ocupaba lugar de honor en su biblioteca, Antonio Palomino.5 Como peculiaridad propia de Campeche, debe citarse el hecho de pintar al Padre y al Hijo sosteniendo el mismo cetro, que incide en el triangulo sostenido
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Estampa de la Real Calcografia que probablemente utiliz6 Campeche, modificando sus elementos. por la paloma mistica, en sefial probablemente de la coigualdad de omnipotencia. No debe extrafiar esta nimiedad afiligranada en un hombre que tenfa por amigos y contertulios a sesudos teologos del Cabildo catedralicio -nombra albacea testamentario a don Nicolas Alonso Andrade- y en un pais don de a pesar de la ignoranci<J. religiosa presente, conserva el pueblo los reHos de un lenguaje teologico en el que se juntan la gracia barroca y la propiedad en la expresion, como suele escucharse, por ejemplo, de labios de nuestros campesinos cuando se refieren a la Santisima Trinidad: las Tres Divinas Personas o a la Concepcion de Maria: la Pura y limpia. El tema trinitario, como apuntamos ya, va asociado por lo general a otros asuntos, siendo el mas frecuente el Purgatorio, por el aumento que recibio su culto en la primera mitad del siglo.6 Sohre un espacio llameante en que padecen, junto a los reyes, clerigos que, pintados de espaldas, muestran sus tonsuras clericales y monasticas, aparecen en calidad de intercesores la Virgen y San Jose, cuya inclusion -la de! ultimo- parece corresponder al incremento que recibio su ciclo devocional a fines del siglo XVIII en Hispano America. 7 No falta la efigie de San Miguel con la espada llameante y la balanza. Y en el plano superior, contemplandose amorosamente como indica Palomino, el Padre y el Hijo con el Espiritu Santo que completa el ciclo trinitario. En el gracioso exvoto de las Carmelitas, una variante, impuesta por el asunto principal, la Sagrada Familia, se introduce en su clasico ordenamiento: el
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Campeche. ticular.
La Virgen del Rosario .
Colecci6n par-
Hijo aparece en su edad infantil, aunque abrazado a la Cruz y el Padre-maravillosa miniatura llena de expresion- se cierne sobre su cabeza, junto con la paloma representativa del Espiritu Santo. El grupo trinitario permanece inalterado, en cambio, en la Vision de San Felipe Benicia. Al llegar a los asuntos marianos en la pintura de Campeche, nos encontramos con la natural variedad procedente, de una parte, de las multiples advocaciones y de otra de la desigual calidad de unas y otras piezas. Proponemos, a fin de facilitar su ordenacion, el estudio de un grupo inicial, el de la Virgen Madre sedente, mas numeroso. En el se destaca por SU antigiiedad certificada en letrero al pie, Nuestra Se¡ fiora de la Divina Aurora, de la antigua Iglesia de Padres Domini cos de San Juan. Los ramilletes de flo¡ res que decoran los angulos, la ingenua corona de rosas, el einpleo de oros y la fuerza del colorido, casi sin mezcla en la tunica y manto, mas la defectuosa anatomia del Nifio, confirman la fecha -1772- que junto con la concesion de indulgencias del Obispo Jimenez Perez, aparece en el letrero antedicho. Aventuramos la hipotesis de que este lienzo haya servido para el estandarte que rodeado de tintinabulos y luces, sacaban con el Rosario de la Aurora, los cofrades de la misma advocacion hasta entrado el siglo XIX. 8 Con la sola mutacion de las vestiduras caracteristicas de uno u otro titulo mariano, empleo Campeche el mismo o los mismos modelos de estampas, una de ellas, de las aleluya4 de la Real Calcografia, que re-
producimos en estas paginas y que es copia de la antigua imagen de la Virgen del Rosario venerada en el Oratorio del Olivar de Madrid, destruida en 1936. Vada el pintor al concebirlas con aspecto mas reposado unas y envueltas en gracioso vuelo barroco del manto, otras. Son ellas, junto a las copias del cuadro de la Virgen de Belen, las mas numerosas entre las imagenes de Maria que nos han legado sus pinceles. Corresponden a advocaciones entraiiadas profundamente en el pueblo americano del siglo XVIII y aun hoy no faltan -concretamente, la del Carmen- en cromos de rabioso colorido, colgadas en la pared del rancho mas miserable. No ocurre asi cuando se trata de encargos procedentes de ambientes mas cultos, como la Vision de San Simon Stock, del Convento de las Carmelitas y SU replica del Museo de Ponce. Obedece SU composici6n a una estampa, tomada probablemente de un breviario o misal carmelitano, que sirvi6 de modelo por encargo, probablemente, de los interesados. La fidelidad a la narraci6n del suceso historiado limita al pintor a la mera funci6n de copista. Poco dado al empleo de flamulas o filacterias, con todo y haberlas visto, seguramente, en pinturas del siglo XVII, reproduce sin mas el letrero en latin que parte de la boca de la Virgen de forma que no afecta la perspectiva de la estancia en que se desarrolla la celeste visita. Un tema paralelo, la entrega de la casulla a San Ildefonso,
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Concepcion de Mateo Cerezo. Estampa de Carmona, que sirvio de modelo a Campeche
Campeche. San Juan.
La Concepcion.
Palacio Arzobispal de
de factura apresurada,o revela sin embargo mayor libertad en la ejecuci6n, por no cefiirse el pintor tan de cerca a las lineas de la estampa. En cuanto a otras advocaciones marianas de la epoca, consta que existia en poder de ¡particulares cuando Tapia escribia una Divina Pastora tan popular en la Baja Andaluda. De serie relativamente numerosa es el tema ic6nico de la Virgen de la Merced, interpretado de diversas maneras por Campeche y su taller. Unas veces, como indicamos ya, reproduce con variantes minimas el lienzo de la Virgen del Carmen del Arzobispado y otras, de acuerdo con una composici6n mas complicada pero mas expresiva de los motivos de esta advocaci6n, le aiiade a los pies dos cautivos tocados con el gorro colorado de los esclavos argelirios. El lienzo, un tanto enigmatico en cuanto a su autor, llamado con reservas por D. Enrique T. Blanco Nuestra Sen ora de la Misericordia,10 es una pieza de tamafio apreciable, hoy en la colecci6n del Instituto de Cultura Puertorriquefia, unica en SU genera en la iconografia mariana de la Isla. La Virgen aparece vestida con el h abito de la Merced en tela de primavera, entronizada en una silla rococo y rodeada de querubes, mientras sostiene en su regazo una custodia de largo astil diecioch esco, muy frecuente en la orfebreria puertorriquefia de fines de siglo, cuyo sol llega a la altura del pecho. Con los brazos tendidos hacia
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Campeche: Santo Domingo Sorian o. Colegio de Santo Tomds de Aquino. San Juan .
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abajo, centra la vista del espectador en el sol eucaristico. Un arco de medio punto con sus enjutas, que descansa en dos pilastras, sirve de marco a la composicion, con el proposito de crear el efecto de un camarin o tabernaculo. A ambos lados, dos escudos de la Merced nos hablan de esta advocacion maria!, como si se tratara de enfatizar lo que ya indican los habitos que inspira la poca afortunada figura de la habitos de la imagen. La composicion, nada feliz, no consigue liberarse de la pesantez que inspira la poco afortunada figura de la Virgen. Apenas logran redimir su enfadosa inmovilidad los angeles que la flanguean, desplegando filacterias con inscripciones tomadas del Magnificat y la pareja gue en vuelo arrebatado, sostiene sobre su cabeza una corona. Sin embargo, la originalidad de! tema, que siguiendo la Ji. nea de las Virgenes - sagrarios medievales, entronca con las representaciones americanas de la Virgen con el ostensorio, 11 concede a esta pieza un valor iconografico indudable. Es, al fin y al cabo, un hito en el intento de obtener una forma cultual de Maria como Madre de Dios - Eucaristia, que lograra concretarse en la adoptada por San Pedro Julian Eymard en 1868.12 Por lo conceptuoso de! asunto, creemos que obedece al encargo de un eclesiastico. cSe haria tal vez por orden de! Obispo mercedario don Fray Juan Bautista de Zengotita (1795-1802), para su casa de campo de Bayamon? Con ello conflige aparentemente el hecho de que el lienzo lo obtuvo Junghans de la misma familia Andino, descendientes laterales de Campeche y directos de su sobrino Domingo, sefial de que no debio salir del drculo familiar. Obra, en el sentir de Blanco, de Silvestre Andino, merece un lugar en este trabajo por el evidente parentesco estilistico que la une a la manera de Campeche, aunque se encuentre muy por debajo incluso de piezas que, como Nuestra Senora de la Divina. Aurora, pertenecen a los primeros momentos del pintor. Incluimos entre sus Concepciones el triptico de la Virgen de! Carmen fechado en 1807, por ostentar la imagen de la tabla central - si bien se trata de una Virgen -Madre- las atributos propios de la Inmaculada: la luna bajo los pies y la corona de estrellas, mas algunos pinos 0 cipreses en los extremos inferiores, que nos hablan de las clasicas series simbolicas: cedro del Libano, etc., que desde el siglo XV aparecen en torno a la figura de la Purisima. Este misterio, tan vinculado al reinado de Carlos III, que logro en 1761 se declarase a la Inmaculada Patrona de Espafia y sus Indias, esta presente desde epoca temprana en la religiosidad puertorriquefia y sobre todo en el clima piadoso de la ciudad. Deben o debieron existir otras piezas del mismo asunto entre las obras de Campeche, que no han llegado a nuestras manos. Con todo, tenemos dos versiones, una
que debi6 gozar de mayor favor y es la que figura en un lienzo de la escalera del Arzobispado, procedente de! antiguo convento de franciscos observantes de San Juan, copiada con escrupulosa fidelidad de una estampa del cuadro de Mateo Cerezo (16351675) , abierta en cobre por Juan Antonio Salvador Carmona que publicamos como muestra, tal vez la mas elocuente, de la pericia <le copista de nuestro pintor. De ella existe otra copia, en dimension reducida, en la capilla del Santo Cristo de la Salud. Sefiala tambien esta pieza la tirania -mas o menos amableejercida por los clientes sobre el artista, al que probablemente se exigia el calco de la estampa. El otro tipo de Concepcion que pinta Campeche, mas dieciochesca y liberada por tanto del impetu barroco de la anterior, es la de la familia Power, en cuyo poder aun se conserva y que ilustra tambien estas paginas. De forma gracil, ostentando una esbeltez que en nada dice relacion con los contornos mas bien einbarnecidos de sus Virgenes, nos parecio hasta ahora un producto de la inventiva del mismo autor, pero de esta creencia nos ha sacado la vista de una pintura mexicana contemporanea existente en la coleccion de don Augusto Conte y Lacave en Cadiz, que salvo las peculiaridades de otra paleta, refleja claramente una fuente comun de inspiracion, seguramente otra estampa, desconocida por ahora para nosotros. Los temas de Pasion no abundan en la pintura de Campeche, reduciendose al Salvador Eucaristico de las Carmelitas (1806) y a un Descendimiento que copia de una estampa de Van Dyck. En cambio se encuentra mas de una de sus Dolorosas, casi todas ellas de pobre factura. La que pintada por Silvestre Andino en 1816 se conserva en el M useo de la Universidad de P uerto Rico, puede que imite otra variante empleada por Campeche, pues sabido es como reproduce el sobrino las composiciones del tio, aunque el aire neoclasico de la figura parece ubicar mas bien dentro del siglo XIX el modelo seguido, y las estampas usadas por Campeche, que solo alcanza a ver nueve afios de la nueva centuria, son todas dieciochescas. En cuanto a las pinturas de santos, priman en la produccion de Campeche, como es natural, los que gozaron de mayor popularidad en la moda devocional de fines del XVIII, sin excluir por eso muchos poco conocidos por entonces entre el pueblo, y si en drculos minoritarios, como, p.e., San Felipe Neri. Fuera de los grandes lienzos hechos por encargo de los Franciscanos para su iglesia conventual, son en su mayoria pequefi,as tablas, ejecutadas para los particulares, algunas -las menos- de mayor tamafio, con el prop6sito, tal vez, de que presidieran un oratorio domestico. Por su discutida cronologia, abrimos el estudio de esta serie con el cuadro de Santo Domingo de Guzman que conservan las Dominicas del Colegio de
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San Emidgio:
Campeche.
Iglesia de San Jose
Santo Tomas, procedente de la antigua Iglesia de Padres Predicadores. El Santo, de pie, con un libro en la mano derecha y una vara de lirios en la izquierda, lleva la capa tachonada de estrellas y como gracioso detalle de sabor local, el rosario pendiente del cuello, a la manera de los dominicos de Indias y Filipinas. Un filete dorado bordea tanto la capa como el escapulario y la tunica. Advirti6 Blanco con raz6n el bajo punto de vista de la lfnea del horizonte montuoso que se divisa al fondo. Logr6 asi Campeche que la figura se destacara exenta sobre una pintura de atm6sfera que acrece su aspecto luminoso, perseguido evidentemente en esta tabla, entre otros elementos con el amplio resplandor que despide la cabeza del Santo. El refinamiento de la tecnica empleada, la delicada entonaci6n de l(/. came y los celajes del fondo, en contraste con el empleo arcaizante del oro, hicieron pensar a Blanco que se trataba de una obra de transici6n, hecha en los primeros momentos de la influencia de Paret. No andaba lejos de la verQad. La pintura, procede de la Iglesia de Santo Tomas y representa al santo fundador del Orden de Predicadores, segun la celebre aparici6n de Soriano en Italia, conocida generalmente como Santo Domingo Soria· no. 13 Era de antiguo venerado bajo ese titulo en la misma Iglesia de dominicos de San Juan. Torres Vargas lo menciona en 1647 y dice de el "que tiene altar y cuadro particular en el convento de Senor Santo Thomas . .. "14 indice de la devoci6n de que gozaba y de los milagros que, segun el mismo c;:ronista, se le atribuian. Entre sus devotos se cont6 el capitan don Diego de Villate Escovedo, marido que fue de dofia Ana de Lans6s, fundadora del convento de las Carmeli tas. En la clausula 19 de sµ testamento ordena que se encienda y arda a su costa la lampara del sefior Santo Domingo Soriano "por los dias de la vida de la dicha dona Ana . . . " 15 y el Capitulo de la Orden Tercera de Penitencia instituido en la misma Iglesia, al ·que perteneci6 Campeche, tenia por titular al San· to bajo la advocaci6n mencionada, como demuestra la documentaci6n de la epoca. 16 El rico marco de plata que encierra esta pintura hace suponer el caracter venerable de la misma, y que estropeado o perdido el original de que habla Torres Vargas, se coloc6 esta en su lugar. Campeche, a nuestro entender, ha copiado las lineas generales de la antigua imagen, conservando para mayor fidelidad la decoraci6n de estrellas y los filetes dorados que naturalmente contrastan con el estilo dieciochesco del pintor. De esta forma gozamos hoy de un trasunto bastante fiel de la primitiva pintura, perdida para siempre. En cuanto a su fecha, atendiendo a la decoraci6n de palmetas de los extremos del marco y a las estrias, usadas por el platero Manuel Muxica en la base ochavada de la custodia de la catedral de San Juan fe-
chada en 1796, puede atribuirsele poco mis o menos la misma, si es que cuadro y marco son contemporcineos estrictos. Por no ofrecer mayores peculiaridades que las conocidas generalmente, omitiremos el ocuparnos de los temas religiosos mas comunes tratados por Campeche para dedicar atenci6n particular a las piezas que revisten un caracter mas singular en la serie de los santos. Sigue en interes a la descrita anteriormente el asunto mistico de la Vision de San Felipe Benicio, en el M useo de Ponce. El examen del tema de es ta ta· bla nos hace sospechar que la intenci6n del pintor en este caso es muy otra de la que lo gui6 en las piezas dedicadas a asuntos similares. En las mario· fanias de San Ildefonso y San Sim6n Stock asi como en la Porciuncula, los videntes estan de cara al portento. En cambio, en este caso, Campeche coloca al santo totalmente de frente al espectador y en actitud, no tanto del que contempla una manifestaci6n de la Divinidad cuanto del que implora u ofrece algo, como claramente indica al sefialar con la diestra extendiga los atributos de las dignidades episcopal: la mitra y el baculo, cardenalicia: la galera roja y pon· tificia: la tiara, que expresan la negativa del Sa,nto a aceptarlas ante el requerimiento de un sector de los Cardenales reunidos en Viterbo a la muerte de Clemente IV (1268). Por otra parte, los bi6grafos no mencionan ninguna aparici6n trinitaria en su vida y el mismo Interian de Ayala, a quien creemos acude Campeche, nada dice al respecto pero en cambio trae la siguiente significativa exhortaci6n: "Yo deseara, que cuantas veces se quisiera pintar a este Santo, se hiciese tam· bien mencion de .u na ilustre accion suya; de suerte que el omitirla, podria atribuirse a negligencia. Pues aunque no renunci6 Benicio al Sumo Pontificado de la Iglesia . .. sin embargo huy6 esta dignidad, con tanto esmero, con cuanto acaso otros, la han solicitado. . . M uchas maneras puede haber para representar este acto de insigne humildad: pero como esto parece exceder los limites de mi intento, dexolo gus· toso al juicio del pintor cuerdo-, y erudito" ( ) . Campeche, siguiendo tal vez esta indicaci6n, ha representado al Santo en la actitud que segun Interian de Ayala, lo caracteriza especialmente. El mismo he· cho de la clara separaci6n de la composici6n en dos pianos mediante el empleo de nubes de gloria, hace mas evidente la intenci6n del artista: entre ambos -el plano celeste y el terreno- no existe otra comunicaci6n que la mental, creada por la oraci6n en que el Santo ofrece a Dios por manos de Maria, el testimonio de su humildad. De alii la presencia de la Virgen en el extremo izquierdo, en la actitud de presentar a la Trinidad la plegaria de su Siervo. La voluntad de singularizar fuertemente la figura del Santo se aprecia ademas en la nimia re31
presentaci6n de los ~etalles propios del habito servitano, como lo es, por ejemplo, el llevar la Corona de los Dolores de Maria al lado derecho. Dada la evidencia que aportamos en los parrafos anteriores, creemos que al cuadro corresponde en rigor otro titulo: San Felipe Benicio o bien L a humildad de San Felipe Benicio, para seguir la sugerencia de Interian de Ayala. Pero en manera alguna le ~onviene el de vision por Ios motivos enunciados. Raro ejemplar este, no s6Io en Puerto Rico sino tambien en Espana y America, por no haber sido nunca numerosa Ia Orden de Servitas en estos paises. 17 EI ordenamiento del plano superior del cuadro sigue en todo al propio del de animas habitual en el pintor y su taller. La linda pieza del San Emidgio, existente en la Iglesia de San Jose,. tiene por fuerza un lugar en este trabajo por haber hallado en la secci6n de estampas de la Biblioteca Nacional de Madrid 1 ~ el grabado que con toda probabilidad sirvi6 de inspiraci6n al pintor. El Santo obispo de Ascoli, invocado contra los terremotos, ha sido transformado en un elegante prelado envuelto en una capa pluvial de tela rica, mientras un angelote, que sustituye a los tres de la estampa, le brinda Ia corona y Ia palma del martirio. Hasta el navio que en el piano inferior se debate entre las olas por la fuerza del seismo, se ennoblece con un hermoso castillo de popa. Es este el mejor ejemplo de c6mo sabe saltar Campeche por encima de la mediocridad de los medios de que dispone, cuando no le fuerza el cliente o le impone el cambio por la pobreza del modelo. La estampa aludida lleva al pie una £6rmula latina de invocaci6n a San Emidgio como abogado contra terremotos. Tal vez sirva este dato para fechar la pieza si esta fue encargada y realizada hacia 1787, con ocasi6n del temblor de tierra que el 2 de mayo de dicho afio padeci6 la ciudad de San Juan, y fue al parecer el mas violento experimentado en la Isla en el ultimo tercio del siglo XVIII. Afios antes, en 1770, el Cabildo Eclesiastico de Santo Domingo pidi6 al Arzobispo, D. Isidoro Rodriguez Lorenzo, que declarara al Santo patr6n contra Ios terremotos19 en aquella arquidi6cesis. En Ia Visi6n San Francisco (la Porciuncula), uno de Ios Iienzos mas Iogrados de nuestro pintor, queda todavfa como enigma que debe ser resuelto, el angel que sosteniendo una torre y una palma, se reclina sobre el front6n del fondo. La torre, almenada y con tres ventanas, atributo de Santa Barbara, martir a quien conviene tambien la palma, puede que explique con el tiempo la peregrina ubicaci6n del angel. Por ultimo, como curiosidad excepcional en Campeche, escrupuloso en representar con Ia debida propiedad Ios atributos respectivos, debemos mencionar Ia unica excepci6n que en toda su obra conocemos
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Estampa dieciochesca que sirvzo de modelo a Campeche para su San Emidgio.
hasta ahora y es la de pintar a Santa Marfa de Cervell6, uno de los santos mercedarios del altar de Animas de Ia ermita de Santa Ana, con una palma de martirio que no padeci6 nunca. Tai vez, como en la Santa Rita del Arzobispado, haya querido significar las tribulaciones porque atraves6 o el pensamien.to -comun desde el tiempo de los Padres- de que Ia guarda de Ia castidad equivale a un martirio incruento. Las notas precedentes, incompletas por cuanto aun quedan por descubrir piezas importantes de la obra de Campeche, significan al menos un esfuerzo por clarificar Ios recursos de su inventiva y hacer inteligible un sector de su pintura - el mas numeroso- al contemplador de hoy, para el que ya resulta enigmatica la significaci6n de muchos de los elementos em~ pleados por nuestro pintor dieciochesco.
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NOTAS
1. "Usaba tambien para mds mover al auditorio, principalmente en las sermones de Infier~o o de la eternidad, de otra inventiva bien pesada, lastimosa y peligrosa para lastimar el pecho., y era que solia sacar una hacha de cuatro pabilas encendida a fin de que las oyentes viese;i la alma en pec(ldo o condenada, y concluia abriendose el pecho . .. . y a raiz de la carne apagaba la grande llmna del hachon . .. " Palou, Fr. Francisco: Relacion Historica de la vida y apostOlicas tareas del Venerable Padre Fray Junipero Serra. . . . Mexico, 1787. Reproducci6n textual de Aguilar, Madrid, 1944, Cap. LVI, pag. 247. 2. Publicada su fotografia en el num. 2 de esta Revista, se encuentra el original en el Convento de Madres Carmelitas de San Juan. 3. Davila, Arturo: La Pastoral del Obispo Arizmendi sobre las comedias. Revista del Instituto de Cultura Puertorriquena, n)im. 12, julio - septiembre 1961, paginas 27-32. 4. Torno I, Madrid, 1782, p;\ginas 98-102. 5. Prdctica de la Pintura; Li bro IX - El Perfecto, pagina 652. Madrid, Aguilar, 1947. 6 . El P . Gaspar de Ollden (1682-173 ... ) , teatino, foment6 en el primer tercio del siglo la devoci6n a las animas, predicando incluso ante Benedicto XIII, que lo llam6 Procurador de las Almas del Pttrgatorio y colm6 de privilegios a Ios profesos de! Voto de dnimas, que invent6 y divulg6 el mismo Padre. Expuso su doctrina en un libro titulado Didlogos del Purgatorio, editado en Alc, la en 1732. Ptohens, D. Jaime, C. R. : Los Teatinos en Mallorca. Regnum Dei, Ano IV, numeros 13-14, paginas 144-151, Roma, 1948. Documento en favor de la Coronacion del Sr. S. Josef, Libro Inventario del Archivo del Convento de S. Francisco de S. Juan, f. 217 v. Archivo General de Puerto Rico. 8. Ledru c;n su Viaje a la Isla de Puerto Rico (2a. edici6n, 1 Mexico, 1957, pagina 108) los describe y Tapia en Mis Memorias (San Juan, 1946, pagina 47) cuenta e'l desastrado fin de uno de ellos hacia 1833: "cierta noche, al pasar un rosario, a hora avanzada, una vaca que habia dentro del corral abrio con las cuernos un boquete en el seto de canas, y asomando la cabeza desbarato el rosario. La gerite arrojo las faroles y corr{a gritando: El Diabla, el Diabla."
9. " ... el que existe en el Seminario conciliar de esta ciudad,
10. 11 .
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1:
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improvisado para una fiesta del Santo." Tapia: Vida del Pintor Jose Campeche. 2a. edici6n, San Juan, 1946, pagina 28 . B.lanco, Enrique T .: Campeche III. Su obra. Revista "Alma Latina. \ ' .. . , . . . .. .. . . .. " pagina 26, San Juan, 1931. Nos referimos a un lienzo de Legarda existente en el claustro del m 0 nasterio d.e Ia Concepcion de' Cuenca (Ecuador) en que aparece la Inmaculada -en, el momento en que es coronada por la Trinidad- 路 sosteniendo una custodia. Reproducida por: Aquatias, Luis del Sagrado Coraz6n, 0. de M.: La Orden de la Merced, defensora de 路la Inmaculada, 1 en: La Inmaculada y La Merced. Secciones Merceqoria y Sudamericana, paginas 37-51, Vol. II. Roma 1955. Trochu, Francisco: Pedro Julian Eymard . Fundador de las Congregaciones de las Sacerdotes y de las Siervas del Santisimo Sacramento (1811-1868) Madrid, 1950, pagina 393. Male, Emile. L 'Art religieux aj1res le Concile de Trente. Paris, 1932. Pagina .47Q. . . . . . \ T apia y Rivera, Aleiandro: Biblwteca H1storica de Puer.to Ricq. San Juan, 1945. Pagina 468. Libra de la Fundacion, folios 40v y 41. Archivo de las Car1 melitas. San Juan. Cumplimiento del testamento de don Pedro de Villate. Escovedo a 路23 de julio de 1653. Legajo de escrituras de la V. 0 . T. de Santo Domingo. Archivo Provincial de Ios P . D. Dominicos, Catano. En la Iglesia de San Jose de Granada se conserva un lienzo de Pedro Atanasio Bocanegra alusivo a la vocaci6n del Santo que junto a la estatua de madera revestida de estuco que se encuentra en la Capjlla de los Davila en la Catedral de 1Avila, son .]as dos piezas que por a,hora conocemos alusivas a San Felipe Benicio en Espana. En un articulo del Marques de Lozoya titu\ado Zu,rbardn en el Peru (Archivo Espanol de Arte, no. 55) se menciona entre Ios doce lien~os de fund;dores de ordenes religiosas existen tell en el Convento de la 路 Buena Muerte .de Lima, "un Santo con hdbito negro conternplando la Cruz, de excelente factura". Es probablemente San Felipe Benizi, a quien consideraban casi como fundador los mismos servitas hasta la canonizaci6n de los siete Inceptores por Le6n XIII. Signatura E-14287. Nouel, Carlos: Historia Eclesidstica de la Arquidiocesis de, r Santa Domingo . Roma, 1913. Torno I.
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Jose Ramon Mercado "Momo" Por J osE: S. ALEGRIA Octubre 7, 1863 - 8 de marzo 1911 Caguas, Puerto Rico - Habana, Cuba Era hijo del dolor y el dolor lo hizo poeta.
CINCO DIAS ANTES DE LA CONMEMORACI6N DEL DEScubrimiento de America, hace un siglo, naci6 en la alegre ciudad de Caguas, famosa por su rio Turabo y por el encanto de sus mujeres, un nifio que con el nombre de Jose Ramon habia venido al mundo el dia 7 de octubre de 1863, trayendo consigo el dolor de su atormentada madre, dofia Ramona Mercado. El dia 29 de noviembre del afio de su nacimiento, fue bautizado por el parroco de Caguas, Pbro. don Benigno Puig y apadrinado por los esposos don Bartolo Maymi y dofia Regalada Gonzalez. El muchacho no tuvo otra instrucci6n que parte de la primaria de aquella epoca y se vio obligado a dejar la escuela para ir a trabajar en lo que podia. Aquel poco tiempo en la escuela y su afici6ri literaria que se habia despertado, lo llev6 a escribir articulos y versos, que a veces, conseguia publicar con el seud6nimo "Momo". Su primera poesia de valer, "Las Candeladas", la escribi6 cuando contaba diez y siete afios. No podemos dejar de consignar que cuando se revel6 su vocaci6n por la poesia, lo fue de un modo muy original: triunfando en un concurso de trovadores en Caguas, donde se ofreda un premio en dinero al que improvisara las mejores decimas. De Caguas fue a trabajar en un comercio de Cayey y desde este pueblo enviaba algunas colaboraciones que se publicaban en "La Democracia'', acogidas por su contemporaneo Mariano Abril, que viendo en el joven una promesa, acab6 por interesarlo a que viniera a San Juan. Todos los bi6grafos de "Momo" coinciden en que fue Mariano Abril el que lo meti6 a periodista profesional. Y asi se agruparon en San Juan cuatro gloriosos
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Jose l\!Iercado (Mamo).
contemporaneos: Luis Mufioz Rivera - 1859; Luis Rodriguez Cabrero, 1860; Mariano Abril, 1861; y Jose Mercado 'Momo', 1863. Y los mismos colaboraron, con el mismo espiritu y con los mismos ideales, en "La Democracia" . Cuando "Momo" lleg6 a San Juan, casi un muchacho para trabajar en la imprenta de Don Jacinto
Anfosso, en la que se editaba "La Balanza'', empez6 a emborronar cuartillas an6nimas y a hurtadillas, junto a Mariano Abril, que ya habia hecho famoso su seud6nimo "Florete." El prologuista de su libro "Virutas'', don Manuel Fernandez Juncos, asi nos describe la actuaci6n de "Momo" en la redacci6n de "La Balanza": "En mi ya larga vida de tropezones literarios, no he tropezado hasta ahora con un autor mas original que el de este libro." "Momo es la originalidad misma. No se parece a nadie fisica, moral ni literariamente. No se sabe d6nde, cuando ni c6mo aprendi6 a escribir versos; tampoco se sabe cuando ni en d6nde los escribe, y a estas horas, en ¡ que 'Momo' es ya una personalidad literaria hecha y derecha, todavia son muy contadas las personas que aqui tienen noticias de como, cuando y de donde vino 'Momo' a esta ciudad. Yo mismo, que solia tener al dedillo, en tiempos atras, los antecedentes de mis compafieros de letras, encuentro bien poca cosa que decir acerca del advenimiento, aprendizaje y formacion de este poeta singular." "Alla por los afios de 1891 se publicaba aqui un periodico, 1 del cual eran redactores varios Catedraticos del Instituto. Lo editaba el Sr. Anfosso, y lo empaquetaba y rotulaba para los suscriptores un jovencito pelirrojo, risuefio, vivaracho, de fisonomia simpatica e inteligente, y de mirada interrogativa y sagaz." "Adoleda por lo general el periodico aquel de cierto dogmatismo empalagoso, y el lenguaje de sus articulos era casi siempre almidonado y tieso, con mas atavios de retorica que ingenio y originalidad. Pero afortunadamente, los Catedraticos se distraian con frecuencia, no volvian a la Redaccion despues de almuerzo, y a la hora de terminar el periodico no habia originales suficientes. Corria entonces la noticia por el taller, se produda un sordo rumor de colmena mezclado con tal cual escape de risa, continuaba des: pues el trabajo de los tipografos, y el periodico salia completo, a su hora y sin dificultad." "Luego se fue notando que las ediciones del peri6dico en que ocurria lo que acabo de relatar, 'eran las unicas en que habia algo bueno y sabroso que leer." "Y ... lo que pasa. La gente que leia y saboreaba aquellos versos epigramaticos y aquellas sabrosas noticias, quiso averiguar de quien eran. Nada se puso en claro por de pronto, y esto avivo mas y mas el deseo de la averiguaci6n; pero de sospecha en sospecha, y. de indicio en indicio, llego, por fin, a saberse que el autor de los epigramas picantes y de las regocijadas gacetillas era. . . el mismisimo diablillo rojo que rotulaba las fajas para el correo en la oficina del periodico." I "La Balanza"
"La curiosidad frivola frecuent6 con cierta asiduidad, en aquellos meses la Redaccion y la Administraci6n de 'La Balanza', que este era el nombre del periodico indicado; pero solo consigui6 saber que el chico era de came y hueso, que habia venido de Cayey, que tenia buen honor, que fumaba puros y que sabia leer y escribir." "Mas tarde, un repartidor de cedulas de vecindad llego a saber que nuestro incognito se llamaba Jose Mercado." "1Mercado! Este apellido sonaba mal en aquella epoca, en que se habia establecido ya la cotizaci6n de las conciencias politicas, y no se podia pronunciar en alta voz sin que alguno se diese por aludido." "El chico lo conoci6 bien pronto, a fuer de avisado y perspicaz, y empez6 a desligarse del apellido, hasta que prescindio de el por completo." "-Este, mas que apellido- dijo Mercado para sies un ap6strofe oblicuo, que diria el Catedratico de Retorica. . . Sacrifiquemoslo, para evitar disgustos innecesarios." "Y tomo de ese apellido el principio y el fin, o sea la primera y la ultima letra, y repitiendolas en una sola palabra, formo el seudonimo por el cual le conocemos desde entonces, y que es tambien el nombre del dios mitologico de la Risa." "No tard6 mucho en hacerse popular el seud6nimo, y desde ese mismo instante empezo Momo a padecer." "En cuanto se supo que hacia versos ficiles y graciosos, no hubo en la ciudad, sereno, cartero, alguacil, campanero o repartidor de periodicos que no le encargase versos, para pedir el aguinaldo." "Y tras de estas llegaron otras peticiones, atraidas por la . eficacia de la propaganda." "-c!Quien te sac6 esos versos tan bonitos? -Momo. -<!No te quit6 nada por sacarlos? -No. -Pues me tiene que sacar otros a mi." "Y alla fue medio mundo, a sacarle a Momo los ojos, para que el sacara versos." "Las compafiias de zarzuelas le encargaban todas las seguidillas, peteneras y coplas alusivas y picantes de la temporada; no hubo ya pedidor de aguinaldo que no le pidiera versos graciosos, ni album que no llegara donde el en demanda de alguna chistosa redondilla." "Tambien acudieron a Momo las cofradias en busca de poesias misticas. cTenia gracia el nuevo poeta? cEran leidos con avidez SUS versos? cSe reian las gentes con ellos, y por todas partes los repetian y los saboreaban con deleite? Pues que le saque unas decimas a las cinco llagas, que componga un villancico para los Santos Reyes, o que haga un soneto acrostico para el angel Gabriel."
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"Complaciente y bondadoso como Dios lo hizo, apechugaba Momo con estos encargos, y sacaba versos de aquella enmarafiada y varonil cabeza, como quien saca agua de un pozo manantial." "Y ahora pregunto:" "<Deben atribuirse a esta tremenda gimnasia los evidentes progresos de Momo en el arte de la versificacion?" "Yo, por lo menos, me inclino a creer que esto ha debido contribuir en gran parte al desarrollo de sus excelentes disposiciones para el cultivo de la poesia lirica. Lo cierto del caso es que Momo versifica ahora con admirable facilidad, que maneja bien la rima, y que su diccion iguala en espontaneidad y soltura a la del mejor de los poetas puertorriquefios." "En los primeros afios el instrumento poetico de Momo fue consecuente con la significacion mitologica de su seudonimo, y no sonaba en el mas q~e la cuerda festiva; pero el pasar de los afios, las amarguras de la experiencia y la penosa impresion que dejan siempre e~ las almas sensibles las desgracias de la patria, fueron poniendo en tension otras cuerdas importantes, y ya le falta poco para poseer el registro completo. Sus composiciones tituladas La lengua castellana, A la fiesta!, Sdlvanos, madre!, Lazaro y Redenci6n, demuestran hasta que punto el diablillo jugu'eton y despreocupado de 'La Balanza', ha podido elevarse en la escala del sentimiento patrio, de la elegia bien sentida y vibrante, y de un subjetivismo ingenuo¡ y rrielancolico, que hace recordar en cierto modo la doliente y amable sinceridad de Alfredo de Musset." "En algunas de estas producciones aparece ya el poeta de alto sentido social, que se sale de si mismo, que se olvida de su risa y de su humorismo propios, para sentir el dolor ambiente, la desgracia de los que le fbdean; e inspirandose entonces en los diversos estados del alma popular, interpreta y expresa en sugestivas estrofas el pensamiento colectivo, las esperanzas, las tristezas o los anhelos de las multitudes. Enmudece entonces en el la nota festiva y riente, y ora prorrumpe en gritos de protesta contra lo que considera indigno, ora nos canta, como Richepin, la cancion melancolica de los desgraciados." "Posee, pues, en alto grado el don de la sensibilidad, sin el cual no hay poeta posible; pero pasada en el la impresion aguda que crea esos estados de animo capaces de producir ~I ardiente soplo de la inspiracion lirica, su espiritu, naturalmente, regocijado y apacible, vuelve a producir notas alegres, como vuelve la palmera al movimiento duke y jugueton de sus graciosos abanicos, despues de haberlos agitado con violencia dolorosa, a impulsos de una breve racha d el vendaval." "jDios le conserve a Momo esa cualidad, tan en armonia con la gracia de su ingenio y con la espontaneidad generosa de SU caracterl"
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"La necesidad, la curiosidad, o ambas fuerzas reunidas, le trajeron del campo a la poblacion, y en vez de Orfeo ha resultado Momo." "1Sealo en hora buenal" "Son ya tantos en el mundo los que nos hacen gemir, que aquel que !ogre aportar al acerbo comun un poco de dulzura alegre y comunicativa, sera verdaderamente un bienhechor de la humanidad." "1Ecce Momol" Hasta aqui, parte del prologo de "Virutas" en el que nuestro genial don Manuel Fernandez Juncos puso de manifiesto, con aquel su puro estilo, la personalidad de Jose Mercado Momo. De "La Balanza", Mamo fue a llevar los Ii bros de la mercantil "Sobrinos de Izquierdo", de esta plaza. Pero es bueno sefialar que no dejo de escribir para la prensa. Escribia su prosa y su poesia con insuperable gracia y a veces con infinita tristeza, ocultando, o queriendo ocultar asi, bajo las formas del humorismo saturado de lagrimas, el drama de su vida: "Tu me recuerdas el amante arrullo de una madre infeliz; tu de mi infancia evocas el recuerdo; tu revives de mi nifiez sin sol vagos fantasmas, mis horas de placer, que fueron cortas, mi titanica lucha por la vida, mis triunfos breves, mis derrotas vastas." (Fragmento de su poesla "La Lengua Castellana')
"Moma" no habfa nacido para llevar libros o trabajar en una imprenta y opto por dedicarse de lleno al periodismo, llegando a fundar tr~s semanarios populares, satiricos. En el pueblo de Carolina, "El Ideal Latino" (1902), y en San Juan "La Arafia" y "El Perro Amarillo", (1904) en el que predicaba la union de los puertorriquefios, siguiendo el patriotico ideal de Rosendo Matienzo Cintron, que con Luis Mufi.oz Rivera, mas tarde, pudo realizarse. Sabia que sobre nuestro pueblo pesaba una gran mision que realizar: la sintesis de todos los sentires y de todos sus pensamientos; sabia que Puerto Rico no podra ser, unicamente, una expresion geogr~fica. Aquel patriotico ideal que vivio en el pensamiento de Eugenio Marfa de Hostos, "La hermandad puertorriquefia", fue tambien bandera de combate de " Moma" que urgfa que en la bandera de Puerto Rico se escribieran las palabras: "Olvido y perdon". Al patriotico llamamiento respondieron Virgilio Davila con SU po~ma "1Ya surge!" y Guillermo v. Cintron con su poesfa "A Momo", ambas en 1902¡. Virgilio Davila, deda en su poema :
"Ya surge, ya su voz que es voz divina, porque es la voz que la verdad proclama, uno tras otro, apostoles fervientes conquistaran la redentora causa
que ufanos llevaran la "Buena Nueva", por valles y callados y montafias, y tocando en el alma a los patriotas haran que, unidos, a la lucha 'v ayan." Y de Guillermo V. Cintr6n son estos versos: "Haz abierto el semillero y es magnifica tu obra: sigue echando en ese surco la semilla redentora y nazcan plantas robustas donde existen s6lo sombras. Riega, "Momo", la semilla que ha de dar fruta sabrosa. No desmayes en tu empresa y adelante con tu obral"
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El espiritu bU"rl6n de Momo estaba casi siempre reflejado en su prosa y en su verso. ¡ He aqui una anecdota de "Momo", relatada por el Coronel don Angel Rivero Mendez que comandaba el '98 el Fuerte de San Crist6bal, que ocurri6 el 25 de julio, dia memorable en la historia de Puerto Rico. Don Angel Rivera relata asi lo ocurrido: "Momo", el poeta festivo, ha pasado este dia a mi lado. Al llegar me dijo sonriendo: "Quiero comer el rancho de t~ bateria y oler la p6lvora de tus cafiones. Siempre me han tenido por un cobarde y yo creo que lo soy; pero ahora no siento temor alguno; yo estoy en San Juan y aqui me quedare; no hare lo que tantos .. . , que en tiempos de paz se comian los nifios crudos y ahora estan echando a perder su ropa interior." "Yo conozco muchas lavanderas que han tenido que dejar su oficio; una de ellas, negra, vieja, me dijo ayer: "Yo lavo ciertas miserias cuando provienen de los nifios; 1se comprendel; pero no me da la gana de lavar inmundicias de tantos manduletes." Es bueno sefialar que "Momo", con el prop6sito de despistar a las lectores, us6 varios seud6nimos: "Leren", "Capitan Arafia", "Chamb6n", "Bebe", "Guaba", "Saltamonte" y otros. Y con ellos se escudaba aun cuando, con Henry Bergson, sabia que "nada hay c6mico, fuera de lo puramente humano." Asf lo entendieron tambien nuestros periodistas del pasado que cultivaron la literatura festiva y satirica: Antonio Corton, Luis Bonafoux, Luis Rodriguez Cabrero, Nemesio R. Canales. Muerto Nemesio R. Canales, opinamos, se echa de menos este tipo de literatura agil, punzante y certera, que tanta falta nos hace. Pero hay que consignar tambien que "Moma" cultiv6 con soltura la poesia lirica, dejando de esta, a SU muerte, muestras estimables. Parte de la misma fue recogida par el autor y aparece publicada en su pe-
queiio volumen con el tftulo "Virutas", con pr6logo, como hemos sefialado, de don Manuel Fernandez Juncos. La edit6 gentilmente, su admirador y amigo, don Francisco J. Marxuach. En este pequefio volumen se encuentran sus poemas "1Salvanos, Madre!", "Lazaro", "Remember", "1Pero nunca muertal", "1A la fiesta!" En un duelo con su hermano en letras, Luis Rodriguez Cabrero, que titularon "cCon que oro?", "Oro, mucho oro", se advierte gracia y dominio del festivo tema . . "Moma" dispar6 el ultimo tiro: "Ire al Yunque en busca de un tesoro. Ire al cantagines americano Para darselo en cambio de mi tierra." "Moma" ingres6 coma redactor de "El Boletfn Mercantil", que dirigia entonces N emesio Perez Moris y redactaba Jose Perez Losada, y el seud6nimo "Moma" se hizo en nuestro periodismo y en nuestra literatura coma uno de las mas populares en Puerto Rico. Cuando escribia sabre politica y politicos expresaba sentimientos muy hondos. En la cuerda festiva, rivalizaba con Rodriguez Cabrero, que estaba considerado al nivel de Sinesio Delgado y Vital Aza. En su libro "Virutas", en las colecciones de revistas y peri6dicos de SU epoca, encontraran las lectores sus epigramas breves y punzantes que parten coma flechas en busca del blanco. "Mamo" era un esceptico. Su escepticismo lo destila en su obra toda. Y ademas de un esceptico, le atraia, coma a Henry Murger, la vie de boheme. Pero detras de su escepticismo y su bohemia habia un gran coraz6n y detras de sus dejadeces un talento de primer orden. Paco antes de salir para Cuba, el Ateneo Puertorriquefio se preparaba para celebrar el aniversario de su fundaci6n, y "Moma" leeria una poesia alusiva al acto. No le fue posible concurrir, s6lo Dias sabe las poderosas razones, y otra persona ley6 la poesfa en que el glorifica a aquellos grandes sefiores que fundaron la docta casa: I¡ .. PERO NUNCA MUERTAI Para honrar la memoria de las buenos, las buenos se congregan.
* * * Seis lustros han pasado desde que las amigos de m1 t1erra fundaron este Centro de cultura, para que templo fuera donde se rinda fervoroso culto a las nobles ideas.
* * * Para honrar la memoria de los buenos, las buenos se congregan.
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Evocad los espiritus gloriosos de aquellos que a las artes y a las ciencias abrieron ancho cauce. La corriente rica y potente llega, y esta barca, que fue debil un dia hoy Ievanta orgullosa su bandera.
Nuestra prensa, no bien supo la triste nueva, des- ' tac6 en sus columnas el pesar por la muerte de! connotado compafiero. La muerte "le habra dado fama y reposo", como afirmara Hugo Toscalo.
Para honrar Ia memoria de los buenos, Ios buenos se congregan.
Su filial amigo, su querido compafiero Luis Rodriguez Cabrero, el autor de "Mangas y Capirotes" le dedic6 unas sentidas redondillas:
Bien han hecho los hombres que dejaron tan luminosa huella; y bien hacen los hombres que ahora siguen tan luminosa estela. 1Que la ignorancia y el error sucumban ante el rudo chocar de las ideas!
"I Pobre y generoso amigo! ... En inolvidables dias comparti sus alegrias, de sus males fui testigo, y supe de sus empefios, supe de sus decepciones que hallo en animos pequefios."
Para honrar Ia memoria de los buenos, los buenos se congregan.
"Pudo adquirir en el mundo renombre al par que dinero; ni le preocup6 el primero ni dio valor al segundo."
1Honor a los valientes luchadores que dejaron la vida en la palestral 1Honor a los valientes que ahora Iuchan para salvar lo poco que nos queda: el alma de! terrufio, aqui escondida, ta! vez medrosa; pero nunca muertal Pero es bueno advertir que "Momo" escribia su poesia con insuperable gracia y a veces con infinita tristeza, ocultando asi, bajo las formas de! humorismo saturado de lagrimas, el drama de su vida: "Tu me recuerdas el amante arrullo de una madre infeliz, tu de mi infancia evocas el recuerdo, tu revives de mi nifiez sin sol vagos fantasmas, mis horas de placer, que fueron cortas, mi titanica lucha por la vida, mis triunfos breves, mis derrotas vastas." 1 Embarc6 para Cuba, a fines del afio 1905, donde colabor6 en algunos peri6dicos, ganando admiraci6n, elogio de la critica, muchas amistades, pero muy poco dinero.
l Canto a la lengua castel/ana
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Y alla en Cuba, rindi6 la jornada de la vida el dia 8 de marzo de 1911.
"Era su prosa especial, en cuatro lineas deda mucho mas que otro diria en un largo editorial." El afio 1915 dej6 de existir Luis Mufioz Rivera y ese mismo dia fueron traidos a Puerto Rico, desde Cuba, los restos de Jose Mercado "Momo". Los que fueron inseparables en vida, los cuatro contemp6raneos que cubrieron de gloria las paginas de "La Democracia'', reposan en la tierra de su amada patria: Mariano Abril, Luis Rodriguez Cabrero y Jose Mercado "Momo", en el cementerio de "Santa Magdalena de Pazzis", de esta Capital que acaricia el mar con su suave brisa y Jes canta con las pipas del 6rgano de sus olas, y alla, en la montafia de Barranquitas, Luis Mufioz Rivera, que duerme su suefio sereno bajo el manta eterno de las frescas flares. Desde aquella montafia baj6 un dia a mover, como fuerte tormenta, los dinamos de la idea de una patria libre, d.uefia de su tierra.
Vida y niisterios de la calle de la Tanca* PoR ToMAs BLANCO
A don Emilio S. Belaval, antiguo amigo afectlsimo, inventor de los Cuentos de la Plaza Fuerte, d edico este mi entrometimiento en la jurisdicci6n de su p articular Dominio.
L A VIDA DE LA CALLE DE LA TANCA N O HA SIDO TAN
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larga ni de tanta importancia como la de sus siete hermanas mayores que, desde muy temprano, flanquearon la Plaza de Armas como nucleo poblacional; y, enseguida, estiraron sus tentaculos h acia las tres puertas originales del recinto amurallado: La Puerta de T ierra al Este, la de los Santos Justo y Pastor al Sur; y, al Poniente, frente a la Iglesia Catedral, la del patrono San Juan, que daba al primitivo puerto y era entrada forzosa de ultramarinos forasteros. Por eso proclamaba su inscripci6n: Benedictus qui venit in nomini Domini. En rectilinea continuidad y urbanistica deliberaci6n, a L a Tanca le sobrepasaron siempre no s6lo las mayores en edad y gobierno sino todas o casi todas su s doce hermanas (callejones y los llamados "recintos" y "caletas" aparte) . En lo poetico y sugestivo de los nombres, no se diga: Para ver la desventaja de La Tanca, basta nombrar una de las menores y de mas escasa consideracion : La Calle de la Estrella (hoy O'Donnell). Si no bastara, recordemos la Calle del Sol, la de la Luna, la de la Bella Union, la de la Fortaleza de Santa Catalina . . . y hasta la de los Bobos. Todo eso es verdad. Pero en enigmas y misterios, no h ay calle ni plazuela ni callej6n de la vieja ciudad de Puerto R ico a quien la Calle de la Tanca no pueda dar ventaja. Ahi, no h ay quien ni de lejos se le acerque. Uno de sus misterios menores consiste en ser -sin raz6n explicable- la unica inmortalizada en la canci6n popular. Y no por un solo y mero azar, sino
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Todo cu anto en este relato se cuenta es absolutamente ajeno a la realidad; inclusive en los paises escand inavos.
reincidentemente. Dos antiguas guarachas la mencionan. Citemos primero la letra de la mas conocida:-
"En la calle de la Tanca estaba Simon parao de las palos que le dieron lo hicieron bailar gambao" cQuien fue este personaje, Simon, cuya identidad o sefias generales no consta en fichas policiacas ni en expediente judicial alguno, ni siquiera en la memoria tradicional del pueblo sanjuanero? cQuienes y por que razon le dieron de palos? Y, con esa palabra "gambao" -tan de marina y arsenal- cque se quiso decir, exactamente? cEra, acaso, el nombre de un baile populachero y de mala nota? cSeria que le dejaron patituerto, gambado, como un perno que se dobla al clavarse? - Pero, si lo dejaron patituerto o cojitranco, tuvieron, antes, que romperle las canillas; y, cC6mo iba a b ailar en tal estado el pobre Sim6n?De nada de eso saben dar cuenta ni los papeles de los archivos ni tampoco las mas curiosas comadres sanjuaneras. La otra guaracha, quizas mas antigua, era considerada, en su tiempo, pornografica, indecorosa o inmoral; considerada asi por un intringulis hoy indescifrable. Se recu erda que las amas de casa dedan a sus sirvientas: - "Goyita, no cantes eso que es feo. Tiene mal doble sentido".- Desafio al mas docto y .m alicioso de los peritos del sous-entendu a que me exp lique que podra haber de sicaliptico u obsceno en la lefra de aquella canci6n. Hela aquf:-
"En la calle de la Tanca esquina del Matadero hay un duende majadero con su cabecita blanca."
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Aparte algun inocente resabio de superstici6n, no se ex.plica uno que podra haber de "malo" en esa copla. De misterioso, si, hay mucho. cQllien oy6 nunca hablar de un duende majadero y cabeciblanco? -Un duende ni sin cabeza, como se cuenta de los mas horrorizantes, ni con cabeza hecha y derecha; sino en un extrafio termino meclio de tener s6lo "cabecita". Si era un duencle nifio (chay duencles nifios?) podria explicarse el climinutivo, pero no la blancura de la cabeza, como si se refiriera a un duende que peinara canas. -(Seria un duende viejo y enano? 0 cnifio y albino? -(Quien sabe? De todos modos, cosa rara. Pasemos por alto otros tantos misterios menores de la calle. Veamos, ahora, uno de los mayores: la qu~sicosa enigmatica de su imposible nombre. Calle de la Tanca. Y (que es eso de Tanca? Bien se lo he preguntaclo, desde mi adolescencia hasta el dia, no solo a los capitalefios mas rancios y versados; sino tambien a sabios y peninsulares profesores de la Lengua. Pero no he Jogrado satisfacci6n a mi curiosidad. Echandome a buscar por mi cuenta en el catalogado caudal lexicografico de mas autorizados y enciclopedicos diccionarios (he consultado una buena quincena) encuentro, en resumen, lo siguiente: La palabra no ¡ existe para la mayor autoridad oficial de la Lengua: La Academia no la admite. Tampoco parece ser -de ningun modo- un regionalismo local, un puertorriquefiismo: Nuestro primer especialista en ese campo, don Augusto Malare1t, no la incluye en su Vocabulario de Puerto Rico.* Acudi en vano al Diccionario Critico Etimologico de la Lengua Castellana, de don Joan Corominas. Alli no halle un articulo que recogiera el vocablo. Tampoco lo recoge el diccionario Vox, ni ningun otro de los consultados, salvo dos. Pero en estos dos que repiten, palabra por palabra, exactamente ¡ lo mismo, no se resuelve el misterio; pues aunque ambos traen dos articulos "tanca'', ninguno de los dos esclarece el problema. Uno de ellos se refiere a un chilenismo sin la mas remota posibiliclad de relaci6n con el nombre de nuestra calle. El otro articuld se copia textualmente, aqui abajo, de la Enciclopedia Sopena. Dice asi: - "Tanca: (del catalan tancar, cerrar). Vara que sirve para mantener cerrada con firmeza la puerta o tapa de las nasas por donde~e saca el pescado cogido en ellas." - Eso es todo cuanto he podido bp.~ear y sacar a flote de tanta lexicografia consultada. Y, ' diganme ustedes ahora; (por que arte de birlibirloque podria adjudicarsele a e~a tarabilla,_ a ese minucios.o catalanismo de uso tan restringido y significa,do tan baladi, el origen del nombre de nuestra simpatica calle? -Ni siquiera tal aditamento catala-
noide es imprescindible en la arquitectura de las nasas. Las mas c~munes y corrientes, las usuales, las que abundan en nuestro medio, son unas modestas trampas, unas cestas de fabricaci6n casera; que, para asegurar la tapa o portezuela tienen un simple cabete de currican o un bejuco de la raiz del calabazo o una tira de corteza de majagua. Resultaria, pues, extravagante y absurdo achqcar a esa varilla influencia alguna en la nomenclatura de las calles capitalefias. Oscuro I ' enigma.* Otro grave misterio de la calle fue una muerte perpetrada e,n ella durante los tiempo~de Espana. En la cuadra que baja. de San Francisco hacia Fortaleza, a la puerta de uri zaguan, se cometi6, af arma blanca, un asesinato sonadisimo. Quizas por lo infrecuente -amen de lo irreparable y alevoso del delito- todo asesinp.to era sonado en aquella epoca: cosa, desde luego, de gran escandalo y mucho abrenuncio. Pero en este raro crimen mediaron, ademas, tinieblas y recelos; sin que se esclarecieran nunca todas las nebulosas drcunstancias del caso sino por rumores y sospechas y soslayadas conjeturas. Pero el misterio rias misterio de todos los misterios de la Calle de la Tanca fue un suceso acaecido alli a finales del Siglo XVIII que, la gente de entonces dio en llam~r "la ocurrencia de la nifia .del pasmo peregrino". Tendria la nifia unos catorce afios y, por lo tanto, la consideraban muchacha ya casadera. Se llamaba Maria del Perpetuo Socorro Juliana Isabel Catalina Mauricia de Alba-de-Yeltes y Etcheona. Estos dos ibericos apellidos patrimoniales encubrian una ascendencia varia y curiosisima. Era descendiente, por Hnea directa de mujer, de la mas distinguida y discreta entre las doncelias esclavas que, acompafiando en calidad de damas y servidoras a dos liberadas nietas del rey de Hungria, envi6 por fineza y obsequio el Gran Mogul o Gran Khan,* Timur-Leng, al rey de Castilla don Enrique el Doliente. Esta particular doncella portaba ya en su sangre toda la mezcla de las invasiones de Rusia. Ademas de sus antee<i!sores eslavomoscovitas, derivaba ascendencia de entre los piratas escandinavos que se establecieron en Novgorod bajo el caudillaje de Rurjk el l')Tormando; y, a ello, unia la dispar progenie de la Tartaria china que entr6 en territorios rusos con los desbordamientos de ias hordas mongolicas. Llevaba, pues, en sus venas, el doncellil regalo, toda la historia rusa desde el siglo nueve hasta "
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Dicho sea de paso, don Tomas Navarro tampoco la menciona en su El Espa11ol en .Puerto Rico, auilque no sea este libro un diccionario, sino investigaci6n y estudio lingiiisticos.
En otro escrito nos volveremos a ocupar mas detenidamente del nombre de )a calle de la Tanca. iw;ejor dicho, Gran Jan, como quiere don Salvador de Madariaga - con raz6n- que se diga. Vide: Madariaga, El espaiiol no debe ser colonia lingiiistica ,del ingh!s, en el bolerin El libro )' el Pueblo (julio, 1963); Departamento de Bibliotecas, Secretaria de Educaci6n Publica. Mexico.
el catorce. El rey don Enrique hizo cristianar y apadrin6 a las doncellas paganas; y, luego, las cas6 de su mano con fijosdalgo de la Corte. A la antecesora de nuestra nifia le toc6 entroncar con un linaje salmantino. Despues, durante los multiples Cruces sucesivos con natt.Jrales de otras regiones espafiolas, por mas de tres centurias, tambien entr6 en la sangre de Maria del Perpetuo Socorro un injerto toscano, de prosapia sefialadamente florentina. El largo catalogo de los nombres de pila de la nifia dan a t:ntender algo de toda esta aventura hereditaria. - Personas picarescas comentan que mucho mas lo da a entender la "ocurrencia" que vamos a narrar. De todos modos, teniendo tantos nombres donde escoger, en la Ciudad de Puerto Rico siempre la llamaron Perpetuo, afiadiendole despues el aditamento de "la nifia del pasmo". Hada unos afios que Perpetuo habia llegado a la Isla acompafiada de su madre viuda y de un hermano de esta, sacerdote ya entrado en afios y de algunos recursos economicos, que habia sido nombrado can6nigo de nuestra catedral y vino a ocupar su prebenda. La hermana la trajo por socorrer su viudez y amparar la orfandad de la nifia, ahijada suya; pero tambien por el buen ver y respeto de prescindir de un ama sin restar las conveniencias y comodidades que presta en el vivir diario una hacendosa compafiia femenina. A la nifia pensaba darle ~stado ventajoso gracias a la dote que le reservaba y a sus excelentes relaciones con la plana mayor de la .colonia. Has ta la epoca de que hablo, Perpetuo no habia tornado a pecho mirada alguna de ningun buen mozo; pero como la nifia, aunque ya casadera, era todavia tiernecita, ni la madre ni el tfo mostraban aun prisa por casarla. Vivian los tres encarifiados y tranquilos, llevando una vida modesta y a h vez regalada, en una casona de la calle de la Tanca, el numero ocho de la calle, * de dos plantas, con fresco patio interior y jardin, al fondo, en el piso bajo; y un balcon corrido, en el alto, con cuatro puertas empersianadas al balcon. Ademas techo de azotea enladrillada, que era en la vida sanjuanera de entonces como un segundo patio a cielo abierto y aire libre. Era Perpetuo una bien proporcionada mujercita en flor que prometia madurar presto en fruto hermoso, abundoso, sabroso. Tenia una espesa y larga cabellera de oro y seda, tan digna de adornar una diosa del Valhala como una venus de Sandro Botticelli. Su tez era delicada y blanca como los nardos, jazmines y azucenas a la luz de la luna. En contraste, sus ojos eran negros retintos con parpados graciosamente achinados: Una belleza exotica y bien educadita que no necesitaria mayores caudales para lograr un buen par"
Hoy le han adjudicado el desproporcionado numero 202.
tido: A pesar de que tenia eso que hoy Haman, por antonomasia y por influencia del ingles, "temperamento'', cosa -segun dicen- nada recomendable en nifia casadera. Un atardecer, a mediados de marzo, de 1797, desde el pretil frontero de su azotea vio, Perpetuo, pasar por el medio de la caile de la Tanca un garboso joven¡ de uniforme. Se le qued6 mirando pensativa, con labios entreabiertos. De alg\_in modo sinti6 eI mozo la larga mirada que a sus espaldas le seguia: Antes de doblar la esquina, se detuvo un momento y volvi6 la cabeza hacia aquella azotea. En verdad, nada lleg6 a distinguir. Pero Maria del Perpetuo Socorro sinti6 un turbador estremecimiento en las raices de su feminidad. Don Juan de :Ecija y Xerife (sevillano moruno como su nombre lo pregona, pero con claras ejecutorias de cristiano viejo) habia llegado de la Peninsula hada tres dias. En calidad de ayudante -con grado de alferez abanderado- acompafiaba a un su abuelo de apellido irlandes y titulo de nobleza castellana, que. traia ¡una muy reservada cedula de la Corona para el Capitan General don Ramon de Castro. Entraron en la Plaza Fuerte no por la puerta de San . Juan, sino por la de San Justo; pero no importa por donde entraran, seguia valieIJ-do para el nieto tanto como para el abuelo, aquello de Benedictus qui venit. . . (Cavilaba, mucho tiempo despues, Perpetuo, que, por lo que a ella le tocaba, era esa santa bienvenida aun mas aplicable a don Juan que al propio enviado del monarca) . A ambos se le rindieron hidalgas cortesias y prescritos honores oficiales. El noble mensajero real fue recibido bajo palio y hospedado en Fortaleza. A don Juan se le invit6 a participar de la mesa del Gobernador y de la del Obispo: pero para dar holgura a su mocedad, se le busc6 decoroso acomodo en la Hosteria de la Nueva Estrella -situada al final de la Calle de la Tanca esquina al Recinto Sur- en una habitaci6n del piso alto con vistas a la bahia y al campo por encima del lienzo de muralla que iba del baluarte de San Justo al de San Pedro. Don Juan y Perpetuo se reencontraron pronto -esta vez frente a frente- al salir de misa, a la puerta de la parroquia de San Francisco. Perpetuo, acompafiada de una fina negra liberta, su azafata, salia C<'!n pri~as por regresar a casa .. Al enfrentarse con el alferez le hizo inconscientemente una profunda inclinacion. El cetrino y garrido andaluz le contest6 con el saludo militar, con unas breves palabras entrecortadas e incomprensibles, y con unos tremendos piropos silenciosos trasmitidos por la ardiente mirada de sus ojos perspicaces. Cuando menos, asi lo figur6 Perpetuo. Y, por de pronto, ¡no pas6 mas. Salvo que don Juan la sigui6 a cuatro pasos de distancia (como mandaba la Ordenanza que siguiera a su abue41
Io en ceremonias oficiales) hasta cerciorarse de Ia casa en que vivia. No tardo en correr por la Ciudad Murada el rumor de que Perpetuo habia sufrido un peregrino pasmo de voz; que, en subitaneo rapto de apasionado arrobo adolescente, se habia quedado muda por mor de unos piropos tambien mudos. Que seguia sin recobrar la voz. Y que se pasaba las horas muertas sin salir del patio de la casa. De todo esto se entero, al fin, don Juan; y, de que se le sefialaba, si no como culpable, como causa motiva del peregrino pasmo. Pero no hubo lugar a que el joven alferez, cuando empezo a salir de la confusion que le embargo al conocer los rumores, tomara ninguna determinacion; porque los acontecimientos se desencadenaron y se complicaron de modo que, en ellos se vio compelido a actuar como un automata. Como medida salutffera y para contrarrestar las hablillas que amenazaban con degenerar en escandalo; el tfo y padrino de la nifia se la llevo a una quinta de las afueras, en Cangrejos, por las alturas de San Mateo, a media distancia entre la playa y el puente de Martin Pefia. Esta quinta, usufructuada por el Obispo, la puso el prelado a la disposicion de la familia de Perpetuo mientras durase el accidente. Poco despues, el 17 de abril, aparecio a la vista del Castillo del Morro la numerosa escuadra del vicealmirante ingles Sir Henry Harvey; con un ejercito cuantioso a bordo, bajo las ordenes del general en jefe Sir Ralph Abercromby. El desembarco, por las playas de Cangrejos comenzo en la madrugada del dia siguiente. Mientras tanto, el Capitan General espafiol, entre otras providencias, habia publicado "Bando a fin de que saliesen de la Playa las mujeres, nifios y viejos", quedando solo los utiles para tomar las armas. Todos estos informes llegaron alarmantes a la quinta del Obispo en cuanto amanecio el dia 18. La vanguardia de las fuerzas de desembarco iniciaba ya los aproches a la primera linea de defensa de la ciudad. Hombres de un cuerpo volante, mandado por don Jose Vizcarrondo, que vigilaba de cerca las maniobras del Ingles, instaron al can6nigo a que abandonara, con los suyos, la quinta amenazada; y, le dieron escolta hasta dejarlos a salvo, cruzado el puente de Martin Pefia. Una vez alli, qued6 el can6nigo indeciso. La responsabilidad de guardar hermana y sobrina le cohibia. Pes6 los azares que cotrerian de internarse hacia los pueblos del centro de la Isla: Alla podrian llegar los ingleses sin gran impedimento si se lo propusieran. Siempre crey6 lo mas prudente regresar a la ciudad, que consideraba inexpugnable y segura (como prob6 serlo) . Pero entrar por el puente del Agua y la puerta de Tierra, primero atravesando Cangrejos, era imposible: por alli pululaban, cortandole el cami-
no, miles de ingleses a mas de unos regimientos de granaderos alemanes que venian al servicio de Inglaterra. Opt6 por algo nada facil, pero que ahorraba dilaciones: ir rodeando de lejos la bahia hasta llegar a la Estancia Milagros, cerca de Pueblo Viejo. Alli hacer noche; y, al dia siguiente, proseguir hasta alcanzar la punta de Palo Seco, cruzar el canal de entrada al puerto, amparado del Morro, e ir a dar directamente a la caleta y puerta de San Juan. Por el camino adelantaria emisarios para conseguir permiso del Gobernador que le eximiera del Bando, a el y SUS familiares; y poder entrar en la plaza con su hermana y sobrina. Todo pas6 segun lo habia ideado; y, el dia veinte de abril durmi6 en su casa. La caminata habia descrito un irregular y amplio semicirculo: Habian salido hacia el Sudeste, torciendo y revirando luego, para volver a buscar la ciudad por el Oeste. Pero durante el viaje, tras varias vicisitudes, surgi6 una peripecia que el sacerdote casi consider6 milagrosa. Iban de uno en fondo por una estrecha y sombria vereda entre manglares; a lomos, cada cual, de un borriquito. Un miliciano de la patrulla de Pueblo Viejo, con 6rdenes de acompafiarles, caminaba a la descubierta. A cierta distancia le seguia Perpetuo plantada en su borrico como si cabalgara en unicornio. Detras venia la madre, en bestia remolona. Cerraba la marcha el can6nigo repasando su libro de Horas. Subitamente, desprendido de un arbol, cay6 junto a Perpetuo un hombrach6n, un granadero alerrian (luego se supo que era desertor). Cegado por la belleza de aquella hermana menor de las Valquirias, sin saber lo que hacia, abalanz6 una mano a la cola del borrico y la otra a las trenzas doradas de la nifia. Lo que pas6 enseguida, nunca se supo bien. A las voces de alarma de Perpetuo, cuando acudieron todos, vieron al aleman caido entre fangosas raices de mangles, coceado del borrico, mordido y arafiado de Perpetuo. En cuanto pudo levantarse -ya los otros presentes- el mismo se rindi6 ante la jovencita enfurecida. El miliciano lo maniat6. Y con el, prisionero, entraron en la Plaza y lo entregaron a la autoridad militar. Por empefios del can6nigo no fue muy duramente castigado. Lo curioso es que nadie se dio cuenta, hasta pasadas varias horas, que Perpetuo habia recobrado perfectamente el habla normal. Mientras tanto, don Juan andaba atareadisimo, cumpliendo sus deberes militares a las 6rdenes directas del Capitan General. Pero en la noche del 30 de abril, el enemigo levant6 el sitio y precipitadamente se reembarc6. El dos de mayo la escuadra frustrada y humillada puso proa al norte y se alej6 de nuestras costas. A prima noche del dia tres, dofia Crucita de Onis y de Onis, la gu apisima primogenita del Segundo Caho interino, celebraba, a la par, con una tertulia extraordinaria, la fiesta de su natalicio y la victoria 43
de las arm.as espaiiolas. Entre los primeros que acudieron a felicitarla, estaba don Juan de :Ecija, de quien se decia que, cumplida la mision de su abuelo, ya le quedaba corto t.iempo en San Juan. Luego, con un grupo de amigas, entr6 Marfa del Perpetuo Socorro; y, tras los saludos de rigor a las personas de la casa, atraves6, recta y airosa, la distancia que la separaba de don Juan. Se le acerc6 de frente y una vez al alcance de sus manos, se le puso al lado. Hubo, es verdad, un movimiento instintivo de el hacia la fuga. Pero hubo, tambien, una categorica fascinacion que lo clavo en el sitio. De improviso, rompiendo el expectante silencio general, ella le dijo con la mayor naturalidad del mundo: -Ya no estoy muda. Ya nunca jamas, amen, volvere a estar muda.- Y, entonces sonrio con sonrisa de arcangel. Con la misteriosa y segura sonrisa de un embajador extraordinario y plenipotenciario de la Divinidad.
Hoy en dfa, a mas de siglo y medio de distancia, existe muy difundida por Sevilla y provincias limitrofes numerosisima descendenci.a de aquella pareja, tan inquietantemente fulminada en la primavera sanjuanera de 1797. A pesar de las abundantes infusiones de sangre andaluza y semiarabe continuamente repetidas durante el transcurso de los afios, en las familias de esa descendencia todavfa se ven, con marcada frecuencia, muchachas de palidez alabastrina, parpados un poquito achinados, ojos como la noche y cabelleras como el sol. N inguna ha sido nunca muda, pero tampoco parlanchina; aunque muchas son decidoras. Que no es lo mismo. Y todas aciertan a saber muy bien -sin pensarlo- lo que en cada ocasion exactamente les conviene. De esto tienen fama. -~Misterios de la Calle de la Tanca? -1No tantol Cosas de los acidos nucleicos. Que es, quizas, casi como decir designios de la Providencia.
NO,TAS BIBLIOGRAFICAS He oido decir que un cuento ni necesita ni siquiera admite hihliografia. Pero tal criterio me parece rutinario, mezquino, estrecho; digno de pohres de imaginaci6n y espiritu. No ohstante, para no violentar con exceso a los honrados preceptistas (si antes los Bame " pohres", debo, ahora, afiadir "pero honrados") dare s6lo unas pocas fichas entre las cincuentitantas que podria aducir. Pero, salvo alguna que otra excepci6n, esas pocas tendran el indiscutible merito de ser raras o rarisimas y dificilmente asequibles a cualquier curioso lector.
vada, en Puerto Rico, en la segunda mitad de! Siglo XVIII. Con apendice descriptivo de los casos raros, curiosos y milagrosos sucedidos en la Ciudad durante toda su historia. Fechado en 1808. Atribuido al presbitero don Jer6nimo de la Puente y Reverte, capellan que fue de la Ermita de San Secundino de! Toa. Manuscrito en vitela, caligrafia de la epoca. Propiedad de la familia de! autor.
-He aqui mis escasas notas:A. Sohre la Plaza Fuerte y la Antigua Ciudad capital de Puerto Rico, pueden consultarse -ademas de nuestros conocidos historiadores- las siguien tes obras: l . A History of the Harbor Defenses of San Juan, Puerto Rico, under Spain. Including a brief history of artillery and a guide to the ancient fortifications, by 2nd. Lt. E. A. Hoyt. Ed. The Puerto Rico Coast Artillery Command. San Ju an. 1943. 2. La Topografia Natural de la Is/eta de San Juan y el Proceso Formal de la Urbanizacidn y Fortificacidn de la Ciudad . Por el ingeniero de caminos, canales y puertos Lars Jensen . Tesis doctoral. Universidad de Upsala. 1908. Traducci6n de! sueco por Oskar Hjorth y Beigbeder; asesorado por el erudito hibli6filo Monsefior P. P. Sanct Omni. Vease, ademas, el excelente mapa de la bahia y la ciudad, publicado s6Io tres afios antes de los sucesos narrados:- Plano Geometrico del Puerto Capital de la Isla de Puerto Rico . Levantado en 1794 por don Pedro Cosme de Churruca, capitan de navio de la Real Armada. -Dep6sito Hidrografico. B . Sohre la pesca y, en particular, las nasas, es util el siguiente libro :1. Investigations of the Aquatic R esources Qnd Fisheries of Porto Rico by U. S. Fish Commission Steamer Fish Hawk . 1899-1900. Washington. Government Printing Office. (Con descripciones e ilustraciones de las nasas usuales en Puerto Rico) . C. Sabre la vida y milagros de la ciudad, tuvimos Ia fortuna de contar con un hallazgo notable :1. Memoria Secreta de la vida ciudadana, publica y pri-
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D. Sob re el ataque de los ingleses en 1797. l. Diario y Documentacidn de! sitio que pusieron los ingleses a la ciudad de Puerto Rico en 1797. Por el Gobernador, Intendente y Capitan General de la Plaza, el Brigadier don Ram6n de Castro. Archivos de Puerto Rico (1854) . E . Sohre las invasiones de normandos (de Novgorod a Kief) y tartaros (de! Ural hasta el Dniester) ; y, sabre la ascendencia de estos cruces rusos en "la nifia Perpetuo", no se incluye nuestra detallada bibliografia por estar en lengua moscovita y por carecer la imprenta que nos sirve de alfaheto cirilico. Ademas por no vernos metidos en Hos. Pero en cuanto al jan Timur-Leng y su regalo de doncellas al rey de Castilla, estamos en terreno mas firme. La historia de las cautivas princesas hungaras, sohre todo la de dona Maria, es verdaderamente folletinesca. Estas dos doncellas, cayeron en poder de! Sultan de los Otomanos, Ilderim Bayace te; a quien se las arrebat6 Timur en la batalla de Ancira. Presenciaron esta batalla dos embajadores castellanos, uno de ellos: Payo Gomez de Soto. AI regresar la embajada, fue acompafiada hasta Espana de un enviado de Timur. -Mahomet Alcagi- cargado de ricas joyas para el rey castellano, ¡y, entre ellas, las principescas doncellas de Hungria. En la ruta de Andalucia a la corte, junto a una cC!ebre fuente, ocurri6 tamafia cosa entre Payo Gomez y dofia Maria . Una trova lo glosa discretisimamente:En la fontana de Xodar vi a la 11i1ia de ojos hellos e fi11que ferido dellos sin. te11er de vida una ora Y dice, algo menos discrcto, Jimenez de la Espada: "El rey quiso prender al osado dccentador de su presente",
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quien huy6 a Francia; "hasta que viudo y absuelto, com· puso el desaguisado apretando en la iglesia los lazos amo· rosos que de mala manera afiud6 en la fontana de Xodar. - Vide: Andanzas e viajes de Pero Tafur por diversas partes del mundo avidos. Madrid, 1874, con pr6logo, notas, etc. de M. Jimenez de la Espada. (pp 518-519 y 528-535) . - Vease tambien Vida y azaiias del Gran Tamorldn, etc., con un Itinerario de lo sucedido en la Embajada, etc. Atribuido a Ruy Gonzalez de Clavijo. Publicado por Ar· gote de Molina en 1582. (Se refiere a la segunda embajada de Enrique III a Timur-Leng.) - Tenemos ademas co· piosa documentaci6n referente a las otras doncellas de! regio presente. Pero esta escrita en algarabia cordobesa (Siglo XV) y nuestra imprenta tampoco cuenta con ca· racteres arabigos. - (Nosotros contamos s6lo con numeros arabigos; y hasta con numeros romanos, que es casi igual, aunque un poco mas enrevesado.) F. En cuanto al pasmo de voz, me apoyo en el dictamen de! profcsor Bon-Lac:- "Entre las diversas clases de pasmos verdaderos, existen dos extrafios generos (1) pasmo de luna, y (2) pasmo de voz. El ultimo es el mas ins61ito y atipico. Su etiologia muestra absoluta independencia de los aterimientos (frigentes, t6xicos, compresivos, etc.); y, en cambio, esta relacionada intimamente con las sacudidas emocionales. Quizas por eso, la enfermedad es rebelde a Ia terapeutica tcrmica; pero desaparece bajo prolongada sedaci6n animica, y, sobre todo, sana aparatosamente ante fortuitas concusiones sicol6gicas. A nuestro juicio, cste pasmo no es un simple ·elemento sindr6mico, sino una ver· dadera entidad nosol6gica. La manifiesta afonia absoluta es enteramente funcional; pero participa de la indole de una oscura afrasia, pues Ia voluntad no parecc ser de! todo ajena a la total mudez." (Vide Bon-Lac, · Athos M. du; La Diagnose Differentielle des Paralysies et des Spasmes. Imprimerie Medical de la Cite. - Luxembourg, (1897). G. Sohre el caracter silencioso de los piropos. 1. Pyropos. Por Abigail de Bobadilla (seud6nimo de do· fia Batistina Ponce de Le6n, Marquesa de los Puer-
tos del Paysandu) . Imprenta Viajera del Alto la Guirre. Sevilla-Mexico-Lima. 1855. Cuarto: 100 pp. Encuadernaci6n en pie!. Rico papel de hilo. Be· llos y elegantes tipos. Nitida impresi6n. Ed. limi· tada y numerada de! uno al den. -Ensayo entre hu· moristico y satlrico; donde la fad! erudici6n se fuerza en alardes de picardia etimol6gica para probar que los piropos deben ser vistos y no oidos, dichos con los ojos y no con Ia voz: La fogosidad debe relumbrar en la mirada; y, el fuego (pyr) en el "paisaje" (ops.) . -Es, en el fondo, un punto de vista tipicamente femenino muy siglo XIX; ingeniosamente expresado en prosa Ilana y agil, a pesar de las numerosas notas al margen en latin y griego. La posibilidad de! piropo tactil no se admite en el texto. -Se conoce el paradero de s6lo tres ejemplares de este lindo y curioso cuaderno. El ejemplar consultado - en magnlfico estado - es el numero 21; perteneci6 a la reina Isabel II y fue regalado por ella al general don Juan Prim y Prats con una cordial dedicatoria. Hoy pertenece a la biblioteca par· ticular de dona Laura Elizabeth (Lali) Delano de Toronto y Trujillo. -Olvidabamos decir que la autora se meti6 a monja carmelita descalza. (Se dice que te· nia los pies muy bonitos) . H . Sohre los acidos nucleicos, consultese cualquier buen breviario, compendio o resumen de la microquimica biol6gica del nucleo de las celulas en relaci6n con la genetica. Por ejemplo:The Nucleic Acids: Their code-cipher role as bio· chemical repositories, distributors, guardians and messengers of hereditary tendencies. -A symposium edited by Prof . David M. von Bruschel, Ph. D . LI . D. etc.24 volumes in quarto. Published under the Fairsex Endowements' auspices by Pioneers Inc. Chicago, 1963. (Traducci6n espafiola en prensa; con pr6logo y notas de Gascogne Bientot, Catedratica de Cibernetica Uni· versa! en el Instituto Indice de la Universidad de R. P.)
Laus Deo
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El Sexto Festival de Teatro Puertorrique:fio Por FRANCISCO ARR1vf
9 DE MA YO AL 2 DE JUN DE 1963 SE LLEV6 A DELefecto el Sexto Festival de Teatro PuertorriIO
queiio bajo el patrocinio del Instituto de Cultura Puertorriqueiia. La gran fiesta escenica despert6 intensa polemica lo cual se reflej6 en un numero inusitado de artkulos crfticos en peri6dicos, revistas y corrillos teatrales. El "animo" del publico, no hay duda, fue conmovido por el esfuerzo cicl6peo de autores, directores, actores y escen6grafos que influyeron en el festival de Teatro Puertorriqueiio con la encomendable voluntad de adelantar la renovaci6n literaria y tecnica del teatro insular. Lo anterior merece la siguiente explicaci6n: I SExTo FESTIVAL DE TEATRO PuERTORRIQUENO 1963 Luego de estudiar dieciocho piezas escenicas, catorce por estrenarse y cuatro ya montadas, la Comisi6n Asesora de Artes Teatrales del Instituto de Cultura Puertorriqueiia, remiti6 sus recomendaciones a la Junta de Directores. Esta procedi6 a discutir y estructurar el programa del Sexto Festival de Teatro Puertorriqueiio, el cual aprob6 como se expone a continuaci6n: 9 al 12 de mayo La feria Farsa en tres actos de Manuel Mendez Ballester. 16 al 19 de mayo El cielo se rindi6 al amanec.er Drama en dos actos de Edmundo Rivera Alvarez. 23 al 26 de mayo La vida Drama en tres actos de Emilio S. Belaval. 30 de mayo al 2 de junio Ballets de San Juan La encantada, de Amaury Veray. Divertimiento del sur, de Hector Campos Parsi. Souvenir, de Jesus Figueroa.
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Aguafuertes, de Jose E. Pedreira. Coreografia: Ana Garcia, Juan Anduze., Dorita Ortiz. La numerosa inscripci6n de obras destinadas al Sexto Festival de Teatro Puertorriqueiio confirma definitivamente la resonancia expansiva del suceso escenico, tanto en el animo del pais, como el de una creciente cifra de instituciones culturales del exterior. En los ultimos quince meses circulan y aumentan dentro de Puerto Rico las farandulas que suman a su repertorio obras de autores boricuas; se constituyen cursos academicos basados en la literatura dramcitica puertorriqueiia; se inscribe una tesis universitaria relativa a la aparici6n de un teatro nacional; ante la demanda de varias comunidades, se estudia la posibilidad de establecer seminarios rodantes de arte escenico; crece la lista de escritores interesados en la creaci6n teatral. En el extranjero, exegetas del teatro como Willis Knapp Jones, Carlos Solorzano, Alfredo de la Guardia, Juan Guerrero Zamora, Jose Arrom y Frank C. Dauster valoran favorablemente el devenir dramaturgico del Boriken: la Universidad de Rutgers ofrece un curso de teatro latinoamericano inclusivo de Vejigantes y Los soles truncos y autoriza la inscripci6n de tesis doctorales sobre el teatro de Rene Marques y aquel de quien suscribe; la Academia Nacional de Arte Teatral de Santo Domingo expresa el deseo de iniciar una fiesta escenica anual sobre las mismas bases de la promovida por el Instituto de Cultura Puertorriqueiia; Buenos Aires radiodifunde La hacienda de los cuatro vientos, en Mexico se montan Los soles truncos, Vegigantes en la Universidad de Salamanca, madrid anuncia El Milagro y La hiel nuestra de cada dia. Todo no ha sido rescate y afirmaci6n de la patria. Los festivales presididos por un espiritu despierto a las latencias de la Isla y las ondas del extranjero, ban viabilizado la ascension de la dramaturgia puertorri-
Jose Luis Marrero (Faustino) preso en la mdquina electr6nica (La Feria, farsa de Manue l Mendez Ballester) .
Angel F. Rivera (Gregorio) , Gladys Aguayo (E lena) y Gilda Galdn (Dona Augusta) en una escena de La Feria, de Manue l Mendez Ballester.
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quefia a modernidad internacional. Se ha comprendido que perfila a Puerto Rico una particular historia de pueblo, arraigada inescapablemente en sedimentos espafioles enriquecidos por el indio aruaco, el negro yoruba y el homo democraticus de Estados Unidos; pero, se ha intuido simultaneamente que la isla se impulsa a luz dentro del ambito comun de la civilizaci6n occidental donde cimeros fotos nacionales se intercambian nuevas £6rmulas de expresi6n artistica. La historia h<!: dado la raz6n profunda del teatro puertorriquefio, la esencial e indeclinable; la activa comunicaci6n con el extranjero ha motivado la raz6n extensa, la que empuja allende las fronteras y convierte en dialogo internacional la introspecci6n nacional. La inspiraci6n de una pleyade de dramaturgos e interpretes alertas a su pais y al exterior no hubiera florecido con equitibrio tan fructifero sin el apoyo de una empresa con el haber econ6mico y la dinamica de patria y universo del Instituto de Cultura Puertorriquefia. Una voluntad nacional chauvinista, al igual que un universalismo aerostatico, hubieran agostado la planta. A lo largo de cinco festivales se presenta al espectador una movida batalla de tecnicas y estilos teatrales. El realismo social de la decada de los treinta, aun vigorosamente sugestivo en la escena insular, se muestra junta al desnudamiento ontol6gico del tea tro del absurdo, novisima expresi6n destrozadora del espejo piano de aquel. Entre uno y otro extremo, fluctuan el realismo poetico y el existencialismo que en muchas instancias logran acomodamientos, y hasta sintesis, de los dispares. Lo cierto es, sin embargo, que una tendencia general al lirismo del ser, a soliviantar imaginisticamente la escena y comunicarle una concepci6n de mundo totalmente subjetiva, a dislocar e ignorar la sicologia en pos de la sique, a transformar los adje- . tivantes escenograficos y luminotecnicos de acuerdo con las involuciones y evoluciones del·espiritu, se manifiesta incontenible en los principaies dramaturgos del Boriken, j6venes, menos j6venes y maduros. Tal tendencia, contemporaneamente activa en los centros mas avanzados del teatro, toma cuerpo, con mayor definici6n que en los anteriores, en el Sexto Festival de Teatro Puertorriquefio. Repasemos, en confirmaci6n del aserto, el programa que ofrece desde el 9 de mayo al 2 de junio: En La feria, o el mono con la. lata en el rabo1 Manuel Mendez Ballester reduce al absurdo la relaci6n del hombre con la maquina. Un gigante artefacto mecinico, abstracto e indiferente, pero capaz de contestar fria y vertiginosamente cualquier pregunta, subvierte finalmente el orden precario · de una familia moderna tipica y el de la sociedad en que marido y mujer, sobre una ola avasalladora de objetos electricos 48
«necesarios para soportar la vida», apenas pueden comunicarse. El imperio de la maquina desplaza la condici6n humana hacia el ridiculo metafisico. No rige Dios, sino un gelido y desorbitado cientificismo que reconvierte a~ hombre en mono y que se le prende alborotosamente del rabo, para tragico, pero a la vez risible escandalo. El desmedro del ser particular consciente trae por resultado la locura social, el desconocerse en la esclavitud del espiritu a una externidad vacua, el moverse y gesticular en exceso sin plan ni prop6sito, y por ende, sin efecto, fuera de acrecentar el trastorno general y ampliar, en fin, las dimensiones del vado. La escena de Mendez Ballester, como en El Milagro, ha dejado de ser copia de realidad para convertirse en metafora de ideas sociales y filos6£icas sorprendidas esta ".ez enel espejo c6ncavo, deformista de la farsa. Atras queda «la imitaci6n fotografica del trozo de vida», como la ejercitara en Tiempo muerto y Encrucijada, para ensayar la transformaci6n del espacio histri6nico a tenor con la voluntad demiurgica del artista, capaz de crear nuevos mundos, de revolucionar el alma del espectador con la subjetiva expresi6n de la suya. En El milagro, Mendez Ballester ha parteado mufiecos desde la angustia, desde una atorrante y vagabunda soledaq por los desiertos caminos de un Dios enajenado. En La Feria, o el mono con la lata en el rabo, los impulsa a la luz desde la reflexi6n humorfstica; claro, de un humor que nace de un trasfondo seria y religiosamente preocupado por el destino del hombre a quien desorienta en la epoca actual un fen6meno canceroso de su inteligencia: la ciencia deshumanizada. Antes de El cielo se rindi6 al amanecer, Edmundo Rivera Alvarez habia contribuido a la dramaturgia puertorriquefia con El camino del silencio (1944) , drama primerizo de enfoque realista y lenguaje poetico, luego, con La cdrcel de Yedra (1950) , pieza sicologista, desde el estreno de la cual guard6 silencio como autor teatral. Su e)f.periencia como escritor, director y actor se junfan en su madurez para devolverlo al afan de las candilejas con un drama que revela dominio de tema, tecnica y estilo acompanado de modernidad de factura. El cielo se rindi6 al amanecer responde al enfasis sobre lo psiquico, en lugar de lo psicol6gico, del teatro contemporaneo. En verdad, el panorama de rocas deserticas e infinitud sombria que. describe Rivera Alvarez al comienzo de esta obra no expresa sino la angustia nihilista que se apodera tan frecuentemente del hombre contemporineo, como el reverdecimiento final de este paramo del ser no proyecta sino la reconquista del jubilo religioso. Los personajes que aparecen uno a uno desde el misterio del no ser desconcertados por
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Jacobo Morales (Mr. !scot), Ralphie Rodrigueg, (Ralph) y Gladys Rodriguez (Nivea ) en una escena de E l Cielo se R indi6 al Amanec"er, drama de Edmundo Rivera Alvarez.
Raul Davila (Mr. Christopher), Orlando Rodriguez (Mr. Ruthers), Lucy Boscana (Neda), Ralphie Rodriguez (Ralph) , Gladys Rodriguez (Nivea) en una escena de El Cielo se Rindi6 al Amanecer.
la vision de la vida, no cuentan tanto por el caracter como por el concierto de significados dentro de la exposicion subjetiva del tema por parte del dramaturgo quien se desdobla metaforicamente ante los ojos del espectador. Conflicto y atmosfera evolucionan fundidos en la dinamica de! tiempo escenico. En final de partida, Beckett reduce el factor humano a la ultima posibilidad de! absurdo. Expone la descomposicion de los residuos de la psique luego de la devastacion universal provocada por la bomba atomica; deja oir los postreros quejidos del ser consciente ante una inmensidad sin resonancia, extinta. Rivera Alvarez, movido por su fe cristiana, confia en la eternidad de Dios mas alla de la total destruccion del hombre; contrario al dramaturgo irlandes, cuya logica arrastra a chocar con el muro de la nada, el puertorriquefio augura un vuelo de palomas hacia el frescor de la divinidad luego del Juicio Final. En Cielo caido (1960) Emilio S. Belaval acusa a la civilizacion occidental, como agosta en los pafses dominados por el frenesi de externidad publicitaria, de asesinar el misterio poetico de! cuerpo que es decir de la presencia encarnada de la vida; advierte sobre un apocalipsis que avanza por los ambitos culturales del mundo a desmedrar las manifestaciones particulares del ser con la estrechez y la vulgafidad de un animo llanamente mercurial y dinerista; reafirma su vocacion de poeta y su voluntad de ideal en la figura de Andrea la incomprendida, rafaga del mito, esperanza de! corazon en la noche de estrellas derrumbadas. Este gran tema de Belaval reaparece en La vida dentro de un sugestionante recurso expresivo del doble piano: en primer termino, se da la superficie de la existencia en las frustraciones amorosas de unos seres humanos deformados emocionalmente por la astringencia social .d e la poesia; en segundo termino, se enajena progresivamente, a la par con la catastrofe espiritual de «los apestados . en el alma», una misteriosa mujer agonista, visible a los espectadores e invisible a los p ersonajes. El suceso del primer termino, caida ineludible en el vacio, acelera una angustia aniquiladora en la incomunicada que se acerca y se recoge, se tiende y se distiende, ora queda extatica o traspasa la frontera entre su trasmundo y los demas con un grito de admonicion no precisado por estos, o un subito reflejarse en una copa de vino, o un b eso piadoso, indescifrado, en los labios de un sofiador rebelde. El drama de unos hombres viciados de llaneza e incomprension se constituye, pues, en antagonista colectivo, mientras la mu jer indefinible, la vida, deviene solitaria y tragica protagonista. La civilizacion occidental en sus extremos ex t~rna li stas y monetarios peca, parece decir Belaval con poderosa y cosmica imaginacion de la escena, de precariedad metaffsica,
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de turismo criminal por las sagradas margenes de la existencia. Modernamente, se muere en vida nada menos que de matar la poesia. Como se deducira de lo explicado anteriormente el Sexto Festival de Teatro Puertorriquefio revela en su fase dramatica una compacta voluntad de imaginismo escenico, de estipulaciones poeticas del arte sacerdotal de la mascara, a tono con las tendencias mas avanzadas del teatro contemporaneo. Esta renovacion, ya francamente triunfante, de ninguna manera significa divorcio del ser dramaturgico del Boriken, hoy mas fertil que ayer, sino renovacion de tecnica y estilo para dilucidar ante nosotros y ante el mundo un devenir internacional de la patria. Este fen6meno de ascension al universo puede estudiarse «en dimension hist6rica» de acuerdo con el programa Ballets de San Juan (30 de mayo al 2 de junio) para el Sexto Festival de Teatro Puertorriquefio, el mejor, sin duda, de los que han propuesto los core6grafos y bailarines Ana Garcia y Juan Anduze para la fiesta anual, pues en la selecci6n de musica de los maestros Jesus Figueroa, Jose E. Pedreira, Amaury Veray y Hector Campos Parsi podria estudiarse la ampliaci6n de la autoctonia del pentagrama insular a los terminos de una expresi6n arm6nica solicitada por el mundo contemporaneo. Souvenir, Aguafuertes, La encantada y Divertimento del sur revelan en gradaci6n ascendente, la incorporaci6n del pais puertorriquefio al clima de culturas interpenetradas que enriquecen cada vez mas el ambito expansivo de la civilizaci6n occidental. II
TRANSFORMACION DE LA MASCARA PUERTORRIQUENA
La decada de los treinta aporta al teatro puertorriquefio una visi6n social del hombre patria. Se busca a este de manera realista en su rafz jfbara y se le comprueba tanto en el lar campesino, como en el traslado a la ciudad, como en el comienzo de su emigraci6n a Nueva York. Tai muestran obras como La raz6n ciega, de Gustavo Jimenez Sicard6; E l clamor de los surcos y Tiempo muerto, de Mendez Ballester; El desmonte, de Gonzalo Arocho del Toro, y Esta noche juega el joker, de Fernando Sierra Berdecia. Se aspira a su confirmaci6n como figura nacional y a su redenci6n econ6mica. Esta visi6n social del hombre patria, que en la politica se traduce en una revoluci6n pacifica, traspasa las decadas de los cuarenta (La resentida, Nuestra enemiga la piedra, El camino del silencio) y llega a mover vigorosamente el animo de los asistentes de los Festivales de · Teatro Puertorriquefio como se revela con las reposiciones en ellos de Tiempo m uerto y de La carreta. Su doble intenci6n nacional y meliorista, ayuda a crear una conciencia hist6rica y politica como nunca antes expandida en Puerto Rico. Con la decada de los cincuenta, hace su aparici6n
en la escena insular una v1s10n existencial rlel hombre puertorriqueno: Alumbramiento, Maria Soledad, Caso del muerto en vida. Se intenta estu<liar en profundidad lo que se ha expuesto horizontalmente. En vez de abarcar patria, se trata de ahomlar en las capacidacles de! espiritu. La Segun<la Guerra Munclial, con su gigantesca circulaci6n de nacion ali<la<les por el mun<lo al tiempo que su pavoroso sacrificio de ellas, obliga a la constataci6n de Ia conclici6n humana. Se <la un proceso de revaloraci6n <lel fen6meno animico <lei hombre a la luz de los terribles acontecimientos universales. El enfasis en Io social comienza a ceder ante el problema de la perpetuaci6n del espiritu y su liberta<l. De un equilibrio entre los logros de la generaci6n de los treinta y la nueva epoca <lan ejemplo en la decada de los cincuenta La hacienda de los cuatro vientos, Los soles truncos y Vegigantes. Un afan internacionalista crece vigorosamente en la decada de los cincuenta (de hecho, se registra una explosion de n aciones en los reserva<los coloniales de Africa y Asia) y con el la busqueda de un lenguaje escenico que traspase las fronteras y actualice el caracter, el crecimiento y la problematica de la patria y de su hombre en el ambito de la civilizaci6n occidental, tan expansiva por Ia faz de la tierra. Para ello, el dramaturgo siente la necesidad de restituirse plenamente a su vocaci6n de poeta, pues ha descubierto nuevamente que pese las apariencias disgregadoras se da un lirismo comun de la humanidad. El concepto de patria y universo jamas se ha vivido con la pro- . fundidad de los ultimos tiempos (cuando el internacionalismo actual lo ha defendido como tabla de salvaci6n) y para trasladarlo con integra emoci6n y eficacia, nadie mas propio que el poeta escenico, develador de significados, recreador de la vida y expositor de espiritu. (De tanto caminar, En el principio de la noche era serena, Circe o el amor). Al impulso de tal idea y tal clima artistico, el Instituto de Cultura Puertorriquena celebra el Sexto Festival de Teatro Puertorriqueno en el cual se presenta La feria, o el mono con la lata en el rabo, de Manuel 'Mendez Ballester; El cielo se rindi6 al amanecer (16 al 19 de mayo), de Edmundo Rivera Alvarez; La vida (26 al 29 de mayo), de Emilio S. Belaval, y un programa de Ballets de San Juan (30 de mayo al 2 de junio), compuesto de La encantada, de Amaury Veray; Divertimento del sur, de Hector Campos Parsi; Souvenir, de Jesus Figueroa, y Aguafuertes, de Jose Enrique Pedreira. En La feria, o el mono con la lata en el rabo, Manuel Mendez Ballester describe de manera humo.ristica la relaci6n del hombre con la monstruosidad mecanica de la epoca. Al adelantar la posible subversion de la sociedad por un cientificismo deshumanizado, hace reflexionar, a pesar de la risa que provoca
con el ricliculo humano ante el imperio de lo med.nico, sobre el destino del hombre contempodneo. En El cielo se 1¡indin al amanecer, E<lmumlo Rivera Alvarez proyec ta Ia relaci6n del hombre con Dios luego de Ia destrucci6n <lei mun<lo por Ia bomba atomica. Su fe habla contra el nihilismo, que tienc.le sobre la tierra Ia estrechez cle la angustia, y propone el jubilo vivificante de la eternidad de! espiritu. En La vida, Emilio S. Belaval, acusa un apocalipsis que avanza a destruir el alma <livina del hombre. Hace responsable de esta muerte a los focos de la civilizacion occidental donde un desorbitado afin publicitario y dinerista estrangula la poesia. Mercurialismo avaro de mone<la y burocratismo explota<lor resultan satanicos para el poeta Belaval, fiscaliza<lor de un turismo criminal por las margenes de la existencia. Ballets de San Juan expone en esta ocasi6n la lirica musical en su ascenso desde lo popular costumbrista al lenguaje arm6nico que interpenetra a las culturas mas avanzadas de la civilizaci6n occidental. Lirismo del ser, afirmaci6n de! poeta como creador de mundos, subordinaci6n de Ia psicologia al espiritu, triunfo de la imaginaci6n sobre la copia de la realidap, la expresi6n como bandera de comunicaci6n internacional, apoyan la irrupci6n de la nueva epoca artistica que toma cuerpo definitivo en el Sexto Festival de Teatro Puertorriqueno. Ill DIRECTORES ACEPTAN RETO A LA lMAGINACION
Los regidores de escena Leopoldo Santiago Lavandero, Victoria Espinosa y Andres Quinones Vizcarrondo, seleccionados respectivamente para dirigir La feria , o el mono con la lata en el rabo, de Manuel Mendez Ballester (9 al 12 de mayo) ; El cielo se rindi6 al amanecer, de Edmundo Rivera Alvarez (16 al 19 de mayo), y La vida, de Emilio S. Belaval, se enfrentan a un Festival de Teatro Puertorriqueno que concreta definitivamente el triunfo de la imaginaci6n poetica sobre el realismo fotografico. Los tres directores ya han dado noticias dentro de los mismos festivales de teatro puertorriquefio de su capacidad para llevar adelante una total y dinamica afirmaci6n del estilo y la tecnica de representaci6n que han impuesto internacionalmente los poetas dramaticcis modernos. Lo comprueba la escenificaci6n de Los soles truncos (1958), por Victoria Espinosa, la de En el principio la noche era serena (1960), de Andres Quinones Vizcarrondo, y la de El milagro (1961), de Leopoldo Santiago Lavandero. Leopoldo Santiago Lavandero ha dedicado su vida al teatro, primero como declamador, cuando logra grandes exitos en la interpretaci6n de los grandes poetas espanoles y puertorriquenos, luego como director de escena de Areyto (1940) y clel Teatro Universitario, el cual fundara. De Puerto Rico pasa a dirigir 51
Ballet Souvenirs, inspirado en mitsica de Jesus Figueroa, coreografia de Juan Anduze. Divertimento del Sur, ballet inspirado en mitsica de H ector Campos Parsi, coreografia de Juan Anduze.
el Pequefio Teatro de Nueva Orleans (1948) . De alli lo reclama la Universidad de Yale, donde desempefia catedra de arte dramatico. Regresa a Puerto Rico como director de Programas de WIPR-TV. Actualmente, inspira el programa de Teatro Escolar del Departamento de Instrucci6n Publica. Queda en pie la reforma tecnica del teatro puertorriqueno que iniciara junto a Emilio S. Belaval y Julio Marrero al final de la decada de los treinta, y la ilustraci6n del teatro antol6gico de Europa y Estados Unidos que iniciara a traves del Teatro Universitario. Victoria Espinosa inicia su carrera teatral como estudiante del Departamento de Drama de la Universidad de Puerto Rico. Manifiesta excepcional vocaci6n por las disciplinas de la direcci6n y el montaje la cual realiza primeramente a traves de la Comedieta Universitaria, luego, ocasionalmente, por via del Teatro Universitario para el cual imagina, entre otras, la memorable producci6n de Asi que pasen cinco anos, que descubre al pafs las perspectivas de la escena expresionista. Afirma su capacidad tecnica y estilistica en Los soles truncos y Areyto pesaroso, dos sucesos notables del teatro puertorriqueno. Andres Quinones Vizcarrondo se destaca como actor en el Teatro Universitario. De esta afici6n, en la cual da una y otra vez noticia de talento, oscila a la direcci6n de escena a la cual termina por dedicarse en cuerpo y alma ya sea a traves del Little Theatre, el Teatro Experimental del Ateneo, el Colegio de las Madres o el memorable Teatro de Munecos, tablado de marionetas inspirado en el folklore insular. Se acredita una notable capacidad de direcci6n en Festivales de Teatro Puertorriqueno con los montajes de Esta noche juega el joker, En el principio la noche era serena y El inciso hache. Actualmente, dirige el Teatro Experimental del Ateneo donde ha iniciado una serie de lecturas dramatizadas incluyente de piezas antol6gicas desde la Grecia Clasica hasta la epoca contemporanea. La capacidad de los tres directores para desplegar lfricamente los factores de la escena (movimiento y voz, escenografia, iluminaci6n, maquillaje, transito del tiempo) halla terreno fertil en las sugestiones escenicas de La feria, o el mono con la lata en el rabo, El cielo se rindi6 al amanecer y La vida. En la primera obra se expone, dentro un espiritu farsico, la relaci6n del hombre con un mecanismo que llega a dominarlo y ridiculizarlo; en la segunda, se habla de una eternidad redentora mas alla de la aniquilaci6n del genero humano: en la tercera, se acusa un apocalipsis que avanza a destruir la condici6n poetica del hombre. La escenificaci6n de cada una de estas obras debe sujetarse y evolucionar al impulso de una concepci6n de mundo subjetiva del poeta dramaturgo; debe proponer una atm6sfera particular, hija :integramente de una intelectualidad creadora.
La realizaci6n de estos mundos de la imaginaci6n, la invitaci6n al panorama del alma y no de la psicologia, la dislocaci6n magica del espacio escenico en pos de una expresi6n mas intensa del ser, implican un cicl6peo esfuerzo artfstico por parte del director y sus acompanantes en la empresa. Los montajes de Maria Soledad, De tanto caminar y Circe o el amor hablan elocuentemente de la ciencia y el oficio, amen¡ del vuelo poetico, que se necesitan para superar el regimen de la dura realidad externa con la vo1untad de sueno, ideal y filosofia que trasciende en todo ser humano, y, a la postre, en toda sociedad. Leopoldo Santiago Lavandero, Victoria Espinosa y Andres Quinones Vizcarrondo inscriben valientemente sus respectivas imaginaciones ante lo que posiblemente sea el mas fuerte reto a la escena insular para exponer la naturaleza del teatro contemporaneo como se renueva en el ambito internacional: el Sexto Festival de Teatro Puertorriqueno. IV
FESTIVAL DE GRAN VUE LO EscENOGRAFICO
Con la decada de los cuarenta apunta en Puerto Rico una renovaci6n del concepto escenografico. La inician Julio Marrero y Rafael Rios Rey bajo la inspiraci6n de Areyto. El Teatro Universitario, fundado por Leopoldo Santiago Lavandero luego de disolverse Areyto, amplia esta renovaci6n que se extiende aun mas bajo SUS directores sucesivos Ludwig Shajowicz, Carlos Marichal y N ilda Gonzalez. En dicho centro docente, resultan los mas destacados escen6grafos Rafael Cruz Emeric y Carlos Marichal, quienes plasman realizaciones de los varios estilos teatrales y con ello influyen poderosamente en la modernizaci6n de la mascara puertorriquena. Anibal Otero y Luis Maisonet, estudiantes del Teatro Universitario, responden a las nuevas tendencias. Fuera del teatro universitario, e influida por este, la evoluci6n se siente tambien en asociaciones dramaticas como la Sociedad General de Actores, Tinglado Puertorriqueno, Teatro Nuestro y el Teatro Experimental del Ateneo, las cuales se suman a la voluntad de renovaci6n y contribuyen a ella en no pequena parte como se juzgara,. entre muchos, por los montajes de La Cuarterona, El sol y las MacDonald, Espectros, El caso del muerto en vida y El hombre, la bestia y la virtud . En la del Teatro Universitario, como en estos, se subordina la linea, el piano, el volumen y el color, a la expresi6n del tema; se sujetan las areas de actuaci6n al prop6sito de la composici6n pict6rica, los enfasis de situaci6n y las posibilidades magicas de la luminotecnica; se busca una sintesis de atm6sfera en funci6n del conflicto dramaturgico; se libera, en fin, el espacio escenico a las conquistas de la imaginaci6n poetica. La gran labor efectuada desde Areyto hasta el Quinto Festival de Teatro Puertorriqueno por los es-
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cen6grafos naturales del pafs, los naturalizados y los residentes merece hace tiempo un estudio de honor que destaque tanto en la Isla, como en el extranjero, los logros y terminos de lo que es, en esencia y ejecutorias, un extraordinario movimiento artfstico y tecnico larvado en el crecimiento, dentro de si y hacia el mundo, de Puerto Rico. No seria dificil reconocer, sobre la ingente obra escenografica ilustrativa del teatro antol6gico de Europa y Estados Unidos la aparici6n de un teatro nacional donde patria y universo se equilibran con creciente inteligencia. El cuerpo de escen6grafos de que dispone actualmente el pais resulta notable por la calidad y el numero. Se reconoce una labor mas consecuente y sostenida por Carlos Marichal, Rafael Rios Rey y Rafael Cruz Emeric, pero esto de ninguna manera significa que no esten disponibles Fernando Rivero, Lorenzo Homar, Luis Maisonet, Nina Lejet, Julio Marrero, Felix Rodriguez Baez, Iranzo y Luis Cataldo y que ausentes, como Anibal Otero, no vayan a regresar. Toca concretar el alto vuelo escenografico del Sexto Festival de Teatro Puertorriquefio a Carlos Marichal, Luis Maisonet, Fernando Rivero y Lorenzo Homar, a quienes se Jes encomienda respectivamente La f eria, o el mono con la la ta en el rabo, de Manuel Mendez Ballester, El cielo se rindi6 al amanecer, de Edmundo Rivera Alvarez, La Vida, de Emilio S. Belaval y el ballet Souvenir presentado por Ballets de San Juan, del 30 de mayo al 2 de junio, e inspirado en musica del maestro Jesus Figueroa. Carlos Marichal ha comprobado un fertil y proteico genio para el teatro desde su colaboraci6n a tempran'!- edad en el Ministerio de Bellas Artes de Mexico. Despliega luego sus dotes en el Teatro Universitario donde amplia la renovaci6n escenografica con incontables realizaciones como las efectuadas para Hecuba, Ondina, Verano y Humo, La Noche de Reyes, Diario de Ana Frank. Extiende el soplo de su imaginaci6n pict6rica a Tinglado Puertorriquefio, el Colegio de las Madres, Arte Teatral, y finalmente, a los Festivales de Teatro donde disefia y construye los decorados de La hacienda de las cuatro vientos, Mi senor{a, El nino azul para esa sombra y El inciso hache. Marichal, sin duda, se cuenta entre los mas habiles e inspirados escen6grafos de la epoca actual. Luis Maisonet sacude al espectador puertorriquefio con su escenografia para As{ que pasen cinco anos, montada por Victoria Espinosa para el Teatro Universitario; luego, impresiona tambien favorablemente con la de Los soles truncos y Cristal rota en el tiempo para el Tercer Festival de Teatro Puertorriquefio. Resuelve con novisimos recursos de expresi6n la de Sol 13, interior para el Cuarto Festival. Lo caracteriza un afan de simplificaci6n del color y el volumen en pos de subrayar la expresi6n histri6nica. Se atiene
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decididamente a los concep.tos modernos de la escenografia. Fernando Rivero ha comenzado a participar vigorosamente en el Teatro Puertorriquefio. Dos realizaciones escenograficas en sucesi6n, Circe o el amor y La farsa del amor compradito, luego de su exito con la del ballet La encantada, le han destacado en la escenografia insular, sobre todo, con la excelencia del decorado para Circe o el amor, alabado sin reservas por los asistentes al Quinto Festival de Teatro Puertorriquefio. Ultimamente, volvi6 a dar noticias de su talento con la soluci6n escenografica de Absurdos en soledad, donde logr6 una fuerte sugesti6n de abstraccionismo escenico. Lorenzo Homar ha trasladado su arte pict6rico a la escena de manera vigorosa como revelan los decorados para los ballets Las fiestas de Juan bobo, Uroyodn, Retablo puertorriquefio e incontables mas. La decoraci6n para La Carreta, disefiada, primero para el Teatro Experimental de! Ateneo y luego para el Cuarto Festival de Teatro Puertorriquefio, sefialan una notable contribuci6n. Caracteriza a la escenografia de Homar una rica coloraci6n y una viva exposici6n de formas. Las exigencias escenograficas del Sexto Festival de Teatro Puertorriquefio superan decididamente las de los festivales anteriores: La feria, o el mono con la lata en el rabo, exige el imperio en escena de una gran maquina que acaba por dislocar la vida familiar y social de un pueblo; El cielo se rindi6 al amanecer describe un paisaje agostado por la ira divina, infinitud de sombra y de esterilidad que se transforma con el devenir del jubilo religioso. La Vida propone un contraste de mundos, el de la dura realidad mayorkina con su gigantismo mercurial y dinerista, y el de la reconditez poetica del alma humana, trasvelo de misteriosa ensofiaci6n. Souvenir demanda un am- ¡ biente magico adecuado al baile y a la expresi6n de un casino puertorriquefio. Dentro del Teatro Tapia se crean en sucesi6n cuatro distintas atm6sferas, cuatro complejos mundos de la imaginaci6n poetica, para la realizaci6n de los cua-. les, en terminos escenograficos, se requiere una gran capacidad de artista. Esto sustancian sin duda, imaginistas decoradores del aliento y de los recursos de Carlos Marichal, Luis Maisonet, Fernando Rivero y Lorenzo Homar. V
EFICIENTE Y D1NAMICA LEGION DE AcToREs
El Primer Festival de Teatro Puertorriquefio (1958), en el cual se montan cuatro obras con repartos distintos, pone de relieve la existencia de una inteligente y eficaz generaci6n de actores. Toman parte cuarenta y cinco figuras y han podido sumarse treinta mas; esto es, acomodar dos o tres piezas adicionales
dentro del memorable programa sin incurrir en repeticion de nombres. El suceso confirma que no ha resultado vana la gestion en este sentido del Club Dramatico del Casino de Puerto Rico, la Farandula Universitaria, la Escuela del Aire, el Ateneo, Areyto, la Compania Dramatica del Sur, el Teatro Universitario, Tinglado Puertorriqueno, Teatro Nuestro, las esta,ciones de radio y television e incontables escuelas superiores. Tales organizaciones han constituido un enorme semillero de actores al amparo de las cuales, de una o de varias, se impulsan notables figuras puertorriquenas del tablado como Diplo, Jose Luis Torregrosa, Lucy Bostana, Madeline Willemsen, Mona Marti, Lydia Echevarria, Jose Miguel Agrelot, Raul Davila, Esther Sandoval, Roberto Rivera Negron, Jose Luis Marrero, Mercedes Sicardo, Gilda Galan, Rafael Enrique Saldana, Gladys Aguayo, Milagros Carrillo, Marta Romero, Braulio Castillo, Alicia Moreda, Jossie Perez, Norma Candal, Adela Villamil, Manuel Perez Duran, Eva Alers y 1cuantos mas! que han movido intensamente el animo del pafs con su talentoso histrionismo. La colaboracion de extranjeros en esta labor positivamente enriquece el clima teatral de la Isla. Basta nombrar las actuaciones excepcionales de Ricardo Palmerola, Rosaura Andreu, Jose M. Caicoya, Jose de San Anton, Helena Montalban, Juan C. Santa Cruz, Felix Antelo, Vicente Vazquez, Francisco Cabanas y Esteban de Pablos. A 1963, el Instituto de Cultura Puertorriquefia puede contratar sesenta actores para las tres obras que presenta en su Sexto Festival (La feria, o el mono de
la lata en el rabo, El cielo se rindio al amanecer, La vida). De tener mayores recursos, ha podido incluir noventa en nomina sin sacrificar la calidad artistica. Ya es hora de afirmar que Puerto Rico dispone de una galaxia de interpretes capaz de traducir, ante el pafs y el mundo exterior, un teatro nacional. Tal atestiguan caracterizaciones de personajes como Sandra, Mama Tona y Dona Gabriela, por la gran Lucy Boscana, Emilia, Chavela, Marta y Angela Santoni por la profnnda tragica Madeline Willemsen, El Hombre y Jose Luis por el vasto Raul Davila, La Amante y Maria Soledad por la fluidica Marta Romero, Ines y La Esposa por la potente Gilda Galan. Francisco Lopez de Andrade por el bien puesto Braulio Castillo, Carmen por la premiosa Piri Fernandez, Maria por la burbujeante Jossie Perez, Adolph por el imponente Rafael Enrique Saldana, Cecilia por Alicia Moreda, de vis comica y dramatica tambien, Arturo, Benedicto, Nervino y 1cualquier mas! por el camaleonico Jose Luis Marrero, Samuel por el rotundo Benjamin Morales. Sandra por la espejeante Lydia Echevarria, Juana por la rugiente Esther Sandoval . .. Una consideracion detallada de los festivales arrojaria mas interpretaciones con credito para la historia de la actuacion puertorriquena. Este resplandor de nuestro ser, fulgurante muchas veces con deslumbramientos de relampago, ilumina cada vez mas la particularidad espiritual del pais. Tai se entiende con el Sexto Festival de Teatro Puertorriqueno cuando se realiza, por parte de la eficiente y dinamica legion de actores, una gran develacion animica, una gran confirmacion del Boriken como fundamento de Patria y via al Universo.
Escenografia: Tercer Acta, de La Vida de Emilio S. Belaval.
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Testimonios
Concha Melendez: dama de la americanidad RAMON CANCEL NEGRON
LA FIGURA.
LA FIGURA DIMINUTA y EXTRAORDINA-
riamente sensitiva, aguda, despierta, de Concha Melendez Ramirez -con esa apretada riqueza de siglos americanos que le ilumina el rostro- nos lleva de la mano con un amor acendrado y firme por los caminos de la americanidad tantas veces recorridos por ella; caminos que tan honda y discretamente ella ha podado, estableddo en sus trabajos, que son frecuentados por cuantos buscan exactitud, precisi6n, tino en el juicio literario de nuestros valores hemisfericos, continentales. Su nombre encierra esencias. No es para mas ni es para menos. Concha Melendez -como s6lo se llama para las letras-, es <lama de la americanidad y esta acostumbrada a sefiorear con sabia y profunda humildad con las mas nobles cimas de esta America: Pedro Henriquez Urena, Alfonso Reyes, Andres Bello, Gabriela Mistral, Ruben Dario, Jose Marti, el propio Hostos, todo ese pufiado de figuras que han pugnado por expresarnos en terminos continentales, en condici6n de antillania. La ocasi6n es, pues, mas que propicia para que juntos elaboremos someramente en perfil de su figura, una semblanza de su obra, que esperamos algun dia poder redondear en lo que justamente las palabras que deben decirse sobre ella expresen. Docencia y 0 bra. Francisco Manrique Cabrera, en su pionera Historia de la literatura puertorriquena, ha escrito unas breves lfneas a prop6sito de Concha Melendez, que convienen ser trafdas a colaci6n de entrada a una comprensi6n inicial de esta fina presencia de Puerto Rico en las letras hispanoamericanas. "Al margen de sus tareas docentes - dice Manrique Cabrera- ha ido dando (Concha Melendez) a la luz una serie de obras que nos permiten seguir su trayectoria y gozar su crecimiento espiritual." 1. Palabras lc!das cl I de agosto de 1963 en el Sal6n de Actos <lei Instituto de Cultura Puertorriquefia.
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Nada mas justo que la sintetice. Sin embargo, a los ojos extranjeros que interesan conocer lo nuestro y a las miradas del patio no conscientes del todo de nuestros pocos y legitimos valores, hay que develar estas palabras en toda la magnitud que encierran, para que se aquilate, nada mas que en principio, el oro puro de Concha Melendez. Uno de los deberes primeros de mi generaci6n es la de clarificar el camino hist6rico de nuestro pueblo, enmarcar figuras y haberes, trasluz del juicio ponderado. Hay que podar los arbustos y ver donde verdaderamente estamos y c6mo debemos marchar adelante. En la docencia universitaria, en el Departamento de Estudios Hispanicos de la Facultad de Humanidades de la Universidad de Puerto Rico, bajo la tutoria de Federico de Onis, de Antonio S. Pedreira, primero, despues por cuenta propia, siendo "digna sucesora" de Pedreira en la direcci6n de esa dependencia universi taria, Concha Melendez, como paciente y entusiasta tejedora del quehacer literario americano en estos medios, a traves de cursos generales y especializados, se dedic6 a dar a conocer no s6lo los valores espirituales de America en Puerto Rico, sino algo que es tan o mas importante que esto: se dio a crearlos y recrearlos. Fue practicamente formando desde la catedra una serie de estudios de esa misma literatura hispanoamericana; fue alentando una serie de cultivadores del cuento que hoy son comentados aqui y fuera de aqui; una serie de ensayistas y de poetas, que llevados de la orientaci6n de su fina sensibiliciad y claro espiritu, crecen dia a dia en las obras que hoy nos dejan, como ella misma lo hace, para gozo y excelencia nuestra. Pero esto es lo que se circunscribe a la catedra y al impacto que a grandes rasgos visto, ha dejado en nuestros medios insularistas. El mundo fntimo y recogido del propio crear del libro no le es ajeno a Concha Melendez. Con iluminadora y preciosa unidad, nos ha ido dando -desde
los diecinueve aiios, edad ciertamente muy temprana para una joven iniciarse en los caminos de la literatura en medios tan diffciles como los nuestros- libro tras libro. Veamoslos rapidamente y en sintesis, segun se han ido cayendo de sus manos en lo esencial que aportan a nuestros haberes colectivos ... Psiquis doliente (1923), es el libro por donde Concha Melendez entra en la literatura, y como es de esperarse en casi todos los escritores puertorriqueiios, es un libro de versos, se trata de la poesia fresca e ingenua de una "joven sensitiva" y melanc6lica que ya tiene un ancho mundo espiritual cultivado: Amado N ervo, Baudelaire, Dante Gabriel Rossetti, Keats, Gabriela Mistral, son algunos de los nombres sensitivos que encontramos en esta nitida primicia. De este libro y en esta especial ocasi6n en que con dominicanos hablamos y compartimos, hay que destacar una nota curiosa de Psiquis doliente que a todos nos agradanl. Los primeros versos de la joven poetisa estan dedicados "A Quisqueya", como se llama uno de los poemas incluidos en el libro. "Estos versos -nos dice la autora-, con los que siguen, marcan el comienzo de mi obra poetica." "A Quisqueya" fue mi primera poesia y el aplauso con que la reprodujo un diario dominicano, "es uno de mis mas gratos recuerdos." Revivamos ese recuerdo intimo entre nosotros y escuchemos el poema:
"A Quisqueya" Te he visto con los ojos que presta la ilusi6n, 10h tierra de Deligne, bellfsima Quisqueya! y se, por las canciones de tu magica alondra, que hay luz siempre en tu esfera, en tus aguas rumores, verdor en tus florestas, y que las golondrinas tus playas nunca dejan. De Borinquen, tu hermana por la lengua y la raza presto uno de tus hijos saldra hacia tus riberas, uno que se le ha ofrendado su gloria y pensamiento, y de SU hermosa lira la ultima noble cuerda. .El te dira el mensaje que de nosotros lleva: amor cantos y ÂŁlores, 1Y todo lo que resta de hidalgo y romancesco en esta amada tierral Te contara la historia de nuestro ardiente anhelo, por una nueva autora que no en vano suefia, porque el saber reparte aqui sus claridades que su fulgor nos alienta que a los pueblos pequefios los redime la ciencia. Recibe este mensaje que Borinquen te envia, 10h tierra de Deligne, bellisima Quisqueya, y que el amor enlace en noble simbolismo a dos patrias hermanas por la raza y la lengual Sin embargo, es en Extasis, otro poema d e Psiquis doliente, donde encontramos a mi juicio la nota clave y caracteristica del libro:
Las almas solitarias aman la embriaguez psiquica de alejarse del mundo, son las misticas almas contemplativas ... Y buscan en los libros de hondas filosofias, aguas espirituales que adormezcan su agonia ... Melancolia, tedio, soledad, desesperanza, hipersensibilidad, notas que no s6lo definen Psiquis doliente, sino que lo hermanan con los autores citados y mencionados por el novel autor, y que vienen a mostrarnos las claras "ataduras modernistas" de todo el libro. Aunque la autora ni sus lectores de hoy dia toman en cuenta este poemario para establecer su aprecio general en nuestras letras, debemos sefialar que aqui esta ya presente el comienzo del cultivo atenuado de un espiritu altamente sensitivo que luego en el ensayo critico nos ha encauzado sus mejores esencias. Amado Nervo (1926), un autor varias veces mencionado en Psiquis doliente, es el ensayo que propiamente la inicia en la critica literaria y en el sopesar justo y equilibrado del espiritu. Aqui Concha Melendez recoge amorosamente en Nervo las caracteristicas esenciales definidoras de su arte y se identifica con su estetica, con su dolor; en el ya estan implicitas las formas que el cultivo del ensayo luciran en la madurez de la joven estudiosa. El hecho de que este estudio fuese publicado por el Instituto ¡de las Espafias con la anuencia de Federico de Onis, nos merece el haber ganado para la critica tan noble pluma. De ahora en adelante veremos a Concha Melendez poniendo orden en el saber puertorriquefio, antillano, americano. Estableciendo claridades, haciendo justicia, sefialando belleza. Cada libro sera una combinaci6n mas de su amor al trabajo, de su realizada vocaci6n enriquecedora. La novela indianista en hispanoamerica (1934), no s6lo es el tema de su tesis doctoral para la U niversidad de Mexico, sino ademas y lo que mas vale e interesa para nosotros, es el estudio mas completo y definido que hasta el presente se haya escrito sobre este tema. La erudici6n de la autora, con todo el aparato profesional de la exegesis critica y la investigaci6n literaria, le sirven para trazar con nitidez y sosegado carifio el recuento; la importancia y la trayectoria de toda esta novelistica tan propia de nuestra America. Se podia discutir con o sin raz6n por unos u otros el valor de toda esta literatura encaminada por Concha Melendez, pero lo que siempre quedara fuera de duda es lo que ella puso aqui su mano para establecer verdades. Signos de lberoamerica (1936), es libro de estudios criticos literarios en que nos traza juicio sobre unos catorce autores hispanoamericanos, e incluye uno de los juicios mas certeros que sobre la poesia de
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Jose de Diego, se hayan escrito hasta hoy. De ese mismo afio tambien (1936), es uno de los primeros estudios serios y abarcadores que se han escrito sabre el discutido Pablo Neruda Vida y obra, en que el poeta chileno queda significado en lo esencial y permanente de su aportacion poetica a las letras americanas. La sintesis no solo queda aqui como uno de los valores mas acusados de este ensayo en particular, sino de todos sus trabajos anteriores y posteriores a esta fecha, en que ya muestra pleno dominio de la critica. Entrada en el Peru (1941), es a modo de un fino y apretado diario que nos recoge el paso de la autora por las latitudes incaicas: recuerdos de personas, paisajes, libros y caminos de ese pais tan deRso en riqueza y buena literatura. No cabe duda de que ha quedado en este libro recogida una de las pasiones mas vitales de Concha Melendez: la tierra del Inca Garcilaso. Otro libro de cuidadosos ensayos sobre nuestra literatura es Asomante, estudios hispanoamericanos (1943) , donde desfilan cerca de veintitres autores de America -entre ellos uno en que se destaca al actual Presidente de Santo Domingo, Juan Bosch, (meses despues lamentablemente derrocado) - y el aquilatamiento variado de mucho de lo mejor nuestro: Bello, Vallejo, Hostos, Neruda, Ciro Alegria, etcetera. La inquietud sosegada (1946) , es el estudio sintetico de toda la obra poetica de un autor local, Evaristo Ribera Chevremont, donde a veces uno tiene la sensacion cierta de que la exquisita prosa critica de la ensayista nos esta creando la tematica del autor y hasta diria yo que la supera por su atinado decir, de no ser que se viese en este un tremendisimo de juventud. Los temas y toda la poesia del autor en cuestion, quedan vitalizados, sensiblemente tocados por una prosa critica que toca al tuetano del poeta y su obra. Figuraci6n de Puerto Rico y otros estudios (1958), es libro dedicado a sus disdpulos y que recoge ensayos dispersos de la autora de toda su vida y otros estudios nuevos, como prueba de su atinada e incansable fruicion de poner en orden el conocimiento americano. Y ha sido precisamente uno de sus disdpulos, quien mejor lo ha visto y lo ha apreciado~ Juan Martinez Capo 1 -un fino poeta de quien la autora acaba de publicar un penetrante estudio en la revista La Torre. Nos dice Martinez Capo que la cualidad que define a la Maestra Melendez es "su interes por la persona, por lo humano en su tarea literaria". Es pues, "literatura (que) se ve en funcion de vida, en relacion de convivencia". En figuraci6n de Puerto Rico y otros estudios, hay ensayos de temas americanos y puertorriquefios, que 1. Asomante (afio 16, Num. l, enero-marzo, 1960, pp. 73-77).
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constituyen buen ejemplo de las modalidades de Ia critica que la autora ha cultivado a traves de toda su vida, como bien apunta Martinez Capo: resefia de libros, interpretacion de la obra o de algun aspecto de un escritor, prologos, analisis de libros, apreciaciones personales, bocetos de figuras amigas o afines, en fin, todo trazado con los "hallazgos de la estilistica contemporanea", pero sin caer en lo libresco y I al,tisonante; sus libros tienen vida, gracia, viveza que no se perdera nunca. De este libro como de todos sus erisayos y libros anteriores, se podria decir que revelan el modo de acercarse la autora a sus temas u ondas, como ella los llama metaforicamente: primero, la ambientacion geogrifica o humana, con preciso toque femenino, donde se revela como "perita en el re,t rato" y despues, ya la disectacion amorosa y concienzuda de la obra, la savia y las gemas del libro que h~ sabido escoger con precision absoluta, para lucir el !dominio de sus facultades artisticas en la critica. El aprecio y la explicacion del cuento como genera lit,e rario ha sido preocupacion y tema de Concha Melendez desde hace muchos afios, y ya hemos indicado q11e muchos de los cultivadores del cuento hoy en dia e~ estas latitudes, le deben a ella el conocimiento de las mas novisimas tecnicas del genera 0 el juicio intir,no y sabio que les ha orientado en su quehacer y formacion. A este hecho viene a sumarse, el de la publicacion de tres antologias del genera: Cuentos hispdnoamericanos (1953), por la que da a conocer en P~erto Rico, piezas antologicas hispanoamericanas de,l cuento; El Cuento (1957), donde antologiza lo mejor del genera en Puerto Rico; y El arte del cuento en Puerto Rico (1961), donde amplia su estudio del cuento local y redondea la seleccion de cuentos nuestros. Para decirlo en una palabra: en Puerto Rico no se puede hablar del genera sin mencionarla. Valoraci6n. Como hemos visto, ya hace mas de un cuarto de siglo -treinta y siete afios si tomamos como punto de partida la publicacion del estudio sobre Amado Nervo (1926), descontando articulos que hayan podido publicarse en revistas de la epoca- que Concha Melendez, se ha dedicado a depurar entre nosotros "las dos expresiones mas constantes" de su vida: el "incansable esfuerzo de comunicarles lo que aprendo y mi dedicacion a los estudios de literatura hispanoamericana". "Asi se las expresa a sus disdpulos de la dedicatoria de Figuraci6n de Puerto Rico, para terminar diciendo con sabia humildad: Si (todos estos estudios) alcanzaron difusi6n mayor por otras tierras, lo deben al inicial deseo de claridad y afianzamiento en el saber que la ensefianza implica." Antes de concretar lo que para mi generaci6n vale Concha Melendez, hay un juicio emitido sobre ella por otro gran maestro puertorriqtiefio hoy desaparecido, que deseo suscribir totalmente. Segun Josefina Rivera de Alvarez en su Diccionario de Literatura
Puertorriquena, el eterno Antonio S. Pedreira manifesto sobre Concha Melendez lo siguiente: "He aquf una mujer intelectual, autentica y de peso, que yo respeto y admiro por su saber, y por sus agudas facultades crfticas, por su acendrado gusto literario, por su leal dedicacion al estudio, por su afilada y honrada preocupacion por las mas finas peripecias del espfritu. Concha Melendez es en Puerto Rico (y fuera de Puerto Rico) una de esas mujeres poco comunes, que atraviesan el campo de las letras con una autoridad y un aplomo expresional que ya quisieramos para nosotros. Sensibilidad, agudeza de comprension y de juicio, labor constante y depurada, son atributos de sus conferencias, de sus artfculos y de SUS libros."2 Por las palabras del maestro Pedreira ha hablado una generaci6n. Queda establecida la opinion, de quien otro tanto debemos en estas latitudes. Concha Melendez y las nuevas generaciones. En Figuracion de Puerto Rico, en el Retorno a Alfonso Reyes (1889), Concha Melendez deja caer una observacion aguda sobre nuestros medios: "En Puerto Rico, la erudicion suele considerarse desdeiiosamente como encubridora de la falta de talento y sensibilidad artfsticos. La erudicion, cuando en realidad se produce asi, es baldfa. Pero la verdadera erudicion, aquella alabada por Gracian como guardajoyas donde la sabidurfa recoge sus frutos, es clima de altura donde solo pueden sostenerse los de saludable coraz6n; aquellos que hacen la pesquisa de lo poetico en las conclusiones y sfntesis de datos penosamente esclarecidos."
2. Josefina Rivera de Alvarez, Diccionario de Literatura Puertorriquefia, La Torre, 1955, p. 369.
Ni menos ni mas que la realizacion pl en a de sus propias palabras es lo que Concha Melendez ha cumplido en nuestros medios, ensanchando con su labor paciente y honrosa el horizonte espiritual de Puerto Rico, dilatando nuestra mirada y perspectiva hacia esta America grande -abriendo brechas, trasladando claridades-, enseiiandonos sabidurfa con humildad y amor, dedicacion al estudio, perseverancia en la realizaci6n cumplida del maiiana, sin olvidar el atesoramiento y el juicio justo sobre lo mejor que han producido las letras puertorriqueiias. La doctora Concha Melendez -no le habfa querido hasta ahora llamar asf- puede sentir una satis- ¡ faccion que pocos maestros llegan a alcanzar: la de saberse escuchada y seguida. Nuestra generaci6n, la gente nueva de mi edad en Puerto Rico, adolece de una insuficiencia de arquetipos de conducta, de figuras cimeras en el estudio y en la vocaci6n de las realizaciones plenas del espfritu en el cual mirarse. Vivimos un tanto inmersos en las modas del momento, en la superficialidad general del ambiente. Al buscarnos en la obra de la maestra americana de todos en Puerto Rico -en las vividuras de esta <lama de la americanidad- no podemos menos que decirle que hemos de cumplir (como ella, a proposito de unas palabras sobre Pedreira, y la juventud, nos exige: Podeis pensar, jovenes de mi tiempo, que la historia empieza ahora y que sois vosotros los llamados a llenarla ). 1Doctora Melendez, sus paginas frecuentaremos para ahondar la historial