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Revista del Instituto de Cultura Puertorriqueña

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REVISTA

AÑO XXVI

No. 95-96 1987

SAN JUAN PUERTO RICO

DEL INSTITUTO

DE CULTURA PUERTORRIQUEÑA

JUNTA DE DIRECTORES, INSTITUTO DE CULTURA PUERTORRIQUERA Luis Agrait Presidellle Enrique Laguerre Manuel Méndez Ballester Virgilio Monsanto Dial Francisco O'Neill Ismael Rodrlguel Bou Carmen Solá de Pereira José Rovira Sánchel Rafael David Valentln Director Ejecutivo

Ellas López Sobá Directora de la Revista

Mana Aponte Alsinn Editores

Henry Cobb Juan B. Huyke Freirla Secretaria

Maria Esther Colón Apanado 4184 San Juan, Pueno Rico CREDlTOS Portada, óleo, Eugenio' Maria de Hostos a 105 19 años Colección Sala de Hostos, Archivo General de Puerto Rico, I.C.P. fotografiado por Nitza Luna Diseifo y emplanaje: José A. Peláez Tipograjia: Lourdes M. Cobiella Material fotográfico:

Osvaldo Garcia, Wenceslao Morales, Sala de Hostos del Archivo General y Comité para la Celebración del Sesquicentenario de Eugenio Maria de Hostos. Laboratorio fotográfico de In Biblioteca General de la Universidad de Pueno Rico. Agradecemos la colaboración del Sr. Leo Cabranes-Grant, la Sra. Asunción de Hostos y el Sr. Miguel Angel Nieves, Director del Archivo General de Puerto Rico Este número extraordinario se publica en colaboración con el Comité del Sesquicentenario de Eugenio Maria de Hostos. Presidente: Manuel Maldonado-Oenis; Director Ejecutivo: Miguel Santiago Santana; Editor en Jefe de las Obras Completas; Julio César López. También figur6 en el comité editorial el personal de la Sala Hoslos del Archivo General de Puerto Rico.

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La publicación de ·un artículo, comentario, poema, cuento o reseña no significa que el Instituto de Cultura Puertorriqueña se solidariza con los puntos de vista expuestos por el autor. Los costos de este proyecto se han sufragado con el apoyo de la "National Endowment for the Arts". Suscripción anual .••........ $10.00 $4.00 Precio por ejemplar Número doble ..•............ $6.00 (Application for second class mail privilege pendíng at San Juan. Puerto Rico) Impreso en Edilora C"orripio. C". por A. Sanlo Domingo. República Dominicana Impreso en República Dominicana Prinled in Dominican Republic ©19B6


Sumario Nota editorial 5

DOCUMENTO El nacimiento del Mundo Nuevo o la turba anonadada Oda épica por Eugenio María de Bastos 7

HOSTOS y LA TlNOAMERICA Hostos y la revolución antillana Juan Antonio Corretjer 19 Visión hostosiana de la sociedad dominicana Dr. Francisco Antonio A velino García 24 Eugenio María de Mostos en Chillán t Chile Juan Gabriel Ara)'a Grandón 32 La realidad social en Mi viaje al Sur Alfredo Morales 44 Mi viaje al Sur: del paraíso perdido al porvenir latinoamericano Marta Aponte AIsina 51

HOSTOS y EL DERECHO Eugenio María de Hostos: Maestro y pensador del Derecho Manuel Maldonado-Denis 57

HOSTOS y LA FILOSOFIA Ideas filosóficas de Eugenio María de Hostos Carlos Rojas Osario 63

TESTIMONIOS El escritorio María Asunción de Hostos 71 Hostos: Un discurso magistral José Ferrer Canales 72 La peregrinación de Bayoón: proyecciones de una revisión Julio César López y Vivian Quiles Calderín 74 Hostos: sus obras completas Julio César López 76 Hostos: las manos y la luz M arcos Reyes Dávila 77 Naturaleza y paisajes en La peregrinación de Bayoán:

galería de espejos en la conciencia hostosiana Ni/da S. Orriz 84 La Sala Eugeni\l María de Hostos Miguel Angel Nieves 88

POESIA De la invisible bitácora de Hostos (Argumento con tres 'proposiciones) Carmen Puigdol/ers 90


Nota Editorial n vísperas del sesquicentenario del nacimiento de Eugenio María de Hostos (l839~1903), la Revista del Instituto de Cultura Puertorriqueña abre sus páginas a un conjunto de textos dedicados a la figura del Ciudadano de América. Este número extraordinario constituye la primera entrega de una serie de proyectos editoriales que irán dando fruto a medida que nos acerquemos a 1989. La Revista es producto del trabajo gustosamente compartido con el Comité para la Celebración del Sesquicentenario y con la Sala de Hostos del Archivo General de Puerto Rico. Entre las aportaciones significativas que este número de la Revista ofrece a sus lectores, debe destacarse la publicación de la oda "El Nacimiento del Mundo Nuevo o la turba anonadada", de la cual hasta ahora sólo se había publicado un fragmento. Hostos escribió el extenso poema con el fin de someterlo a un certamen conmemorativo del cuarto centenario de la gesta colombina, celebrado en Lima, Perú, en 1892 Otros artículos reiteran la importancia continental del pensador puertorriqueño. Prueba de ello es el interesante trabajo que dedica el profesor Juan Gabriel Araya Grandón a la presencia de Hostos en Chile. Según Araya Grandón, en Chile Hostos es .....un viejo conocido... una personalidad familiar a educadores, intelectuales y polIticos progresistas". He ahí la figura que emerge, en balance final, de las páginas de la Revista.

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DOCUMENTO

El nacimiento del Mundo Nuevo o la turba anonadada Oda épica por Eugenio María de Hostos La turba, anonadada ante aquella verdad tanto negada, al fin próxima entonces cuerpo a tomar en realidad visible, los sentidos aguza. Agolpada a la prora de las naos, devora con la vista el horizonte, pide salir del caos que forman, confundidos en su mente, la esperanza y la duda; pide más luz a la brillante noche, alas al viento perezoso pide, insta y maldice al tiempo imperturbable, execra la distancia, abomina del orden invariable, urge al espacio a que le entregue el mundo, con engaño mil veces anunciado, mil otras veces con crueldad negado, jura y perjura, y apostrofa y clama, espera y desespera, ríe y solloza, niega y reniega entre murmullos sordos, vuelve a acusar al loco delirante que así de su demencia la hace esclava, eleva la cabeza amenazante, se mueve a escarnecerlo y muda queda de repente al verlo levantarse en la popa silencioso, ellndice profético indicando tierra a occidente, a occidente paz. Es Colón, es Colón: como primero en dar fe a la verdad allá en su mente el primero es también que a su innegable realidad asiente.

De nave en nave la noticia rola, nave tras nave la inquietud acalla, y otra vez a sus proras la canalla, otra vez a sus gavias el serviola.

En el silencio de la noche augusto, Los astros nuevos que el espacio alumbran Las formas que fugaces se columbran, La brisa deleitosa, El rumor de ignoradas armonlas, Preludio al alma de mejores días, Del mar la transparencia portentosa, Los perfumes que embriagan, la bonanza, Otros tantos augurios Que despierta mantienen la esperanza.

La ráfaga que huye La deslumbrante exhalación que efluye El tenue resplandor del horizonte La forma incierta de una mole vaga, Semejante quizá, para el que piensa, Al cuerpo informe que en la mente toman, Al nacer, las ideas, y al formarse, La emoción intensa, La voz secreta de las cosas mudas, A todos, turba. El genio En suspenso mantiene horas eternas, Las que pasan después como fantasmas Horas que nunca el hombre ni la historia Vuelven a pasar, porque, en el tiempo, Las únicas serán horas sagradas A obra de eternidad predestinadas.


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A cada paso que la nave avanza, Más fulgurantes muéstranse los astros, Más plácido y vivifico el ambiente, Más solemne el silencio, más augusto El misterio que a toda las Edades Atrajo hacia Occidente.

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Aquel sobre quien pesa El destino del mundo en tal momento, Resumen vivo de la especie humana En lo hondo se siente de si mismo. Abismo que medita en el abismo, Piensa que da en la Historia El paso al Rubicón, paso de muerte, El paso de Salem, paso de gloria, y que separa advierte Una Era de otra; la cristiana, De la era naciente colombiana. Lleno de indecisión, cogitabundo, A la muerte de un mundo le parece Que asiste en el instante en que aparece A sus ojos mortales otro mundo. Primero es una línea vaga, indistinta, imperceptible, aera l Juego aparente de las nubes ora, Ora del mar la ondulación somera Mientras la vista en precisarla insiste, Mas a la precisión, ella resiste. De pronto se precisa: Es una línea vigorosa y clara Que repele a la nube o a la bruma Que estática la abruma. Ya deja de ser una, son cien líneas Que se buscan, se encuentran, se coordinan, Dentro del seno de la noche, informes, En la extensión del espacio se definen, Cada vez con más fUerzas se combinan Bajo el dosel de nubes; Más cada vez del aire se emancipan, Cada vez con más impetu se elevan Del seno amigo de las claras aguas. Y a medida que empiezan a apagarse Los astros de la noche Y empiezan los horizontes a aclararse Y que la luz difusa De las más cntre todas las auroras Gloriosa aurora que la tierra ha visto. Sobre el mar por la atmósfera se cierne, Más encanto a la vista,

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Sopor más grato a los sentidos todos, Deleite al corazón, ventura al alma, Paz a la mente, a la conciencia calma, Es la apariencia virginal del mundo Que nace antes de tiempo, pero nace, Combatido de males y dolores Como el Hombre en la historia bienes hace; Entre lágrimas, ayes y clamores. Verlo Colón y prosternarse el alma, Fue una misma emoción, turbado, atónito Fija la vista, palpitante el seno, Colorido el semblante Fulgurantes los ojos y la frente, La cabeza inclinada hacia adelante, La sonrisa del bien, luz, no sonrisa, Iluminando su rostro en el momento En que vence a la noche el almo día y aparece en oriente e ilumina La divina visión tierra divina Que el visionario obstinado contemplara, Nunca tan bella cual am se ostenta, En los años de afán, años de afrenta.

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Allí del sol cuando la luz primera Las sombras disipó, reconquistado Por él para los hombres, pareciera El Edén: pureza tanta En aquel suelo, el corazón encanta.

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Frente a las naves cual si Edades muertas Dejado hubieran del edén soñado Copia felices cuantos sueños fueron, De las antes desiertas Olas sobre la cima, aparecieron Uno tras otro paraíso, el indico El risueño jardín de las Hespérides y el edén semítico. Colón embelesado, se encamina, De aquellas islas a la más cercana: Horizonte risueño y transparante; Una mar hasta el fondo cristalina; Una estrella luciente Cada copa de palma en los palmares; Urente foco el sol, un sol de llamas; Ustorio espejo el cielo; Intolerable reflector el suelo; Cascada de colores el espacio; La Isla una esmeralda Sobre un manto cubierto de diamantes, Piedras preciosas por el aire errantes Los pájaros del bosque y la enramada;


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Templo solemne la floresta umbria, Fuste sublime de columna trunca, La ceiba por el rayo destocada; Arboles vistos por el hombre nunca Que ofrecen a la vista en su ramaje Hojas y flores de plural linaje. 2

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Alma de aquel paisaje el ser humano, Lo sublima su aspecto soberano. l Del edén en la playa, Al borde mismo donde rompe la ola, Adanes se ven mil; Eva, una sola. 3 Cuando unos y otros, frente a frente Los hijos del viejo mundo y los del nuevo Opera la magnética corriente, Que enlaza a seres como enlaza mundos, Los hijos de América adoraron, y los hijos de Europa Benevolencia y gratitud expresaron. Color, aspecto, desnudez vestida, Centelleo de cuerpos, cual creyeron El centelleo de las armas los desnudos, Todo fUe pasmo al alma, y la rindieron La color, desnudez, formas gallardas, El pelo lacio por la espalda suelto, La extensión de la frente, La gracia y majestad del continente, La dulclsima, cándida mirada, La sonrisa de amor, blanda sonrisa, De antiguo ya borrada Del labio duro y corazón inerte Del caucásico fuerte, Todo asombro le fue, y en el momento Se sintió avasallado Por un blando y benigno sentimiento. De todos los de edén, Eva inocente Fue la más en lo intimo turbada De los hijos del Cielo Al contemplar la aparición callada. Se vio desnuda, y el pudor la viste. Huyendo presurosa, Corrió de la playa a la floresta, y pálida unas veces, A veces roborosa, Intranquila la vista vagabunda Convulso el corazón, convulsa el alma, Tras un árbol se esconde Se inclina pudibunda Con ambas manos recatando el seno,


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Con arte femenina Se recata a la vez que se presenta, y a la escena solemne queda atenta. Ya llegan los del Cielo. Dominador de todos por la talla, Dominador también por la grandeza De su altísimo espíritu, El único capaz, entre ellos todos, De admirar y de amar al inocente, Era Colón: pasaba sonriente, Y su inefable sonrisas conquistaba Al que ya como dios lo veneraba. Como estatua animada que procede Posesión a tomar definitiva Del pedestal eterno En donde las pasiones del infierno Paso darán a la justicia viva, Del llano ameno por la senda anduvo Corto espacio: miró y alzó la mano, Levantó la cabeza dominante, Dominó tierra y mar tendió la vista Al próximo horizonte y al lejano, y mientras que la turba arrodillada, y la suspensa mulitud cuitada, La una arrepentida, Si conciencia en las turbas se despierta, O acaso avergonzada, Si de las turbas la vergüenza es cierta, Miserable servil idolatría Al calumniado y perseguido rinde; La otra subyugada adiós decla A inocencia, ventura y alegría, Colón por siempre retratado queda En la eterna retina de la Historia, Tal cual ante ella apareció en su gloria. Así a los sencillos aparece, Cuando su sombra evocan: Guanahan! el pedestal; Colón la estatua; Alto relieve, turba desalmada, Bajo relieve, víctima inmolada. As! la historia que, narrando, yerra, Así la que, juzgando, El bien y la verdad muestra triunfantes, A las posteridades de la tierra La imagen de Colón van presentando. Así el pensador lo ve, cuando describe Cual dolores de todo alumbramiento Los por Colón sufridos


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y en la turba inconsciente que los causa, Las pasiones letales representa, La envidia, la calumnia, la injusticia, La ingratitud, la crueldad y la codicia, Sangre podrida que inficiona al mundo; y si en los hijos primeros del oeste Compasivo y profundo, Nos presenta las víctimas sagradas En toda redención sacrificadas. Así lo ve la verdad que, conociendo Cuán hechura del mal nacen los bienes, A sabiendas, doctlsima, confunde Lo amable y lo aborrendo, y en un bronce los funde, y a los pies de Colón el victorioso, A los pies de Colón el doloroso, Hijo postrero de la Edad que entierra, Hijo primero de la Edad que inicia, Pone a la turba que, del mal milicia, Milicia en todo es a la vez del bien; y pone junto a ella a la inocente Americana gente Víctima pronta de su fe incauta, Como símbolos ambas,

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Del mal que engendra el bien, la turba impla, Del bien que aborta al mal, la gente pía. As[ el vate lo mira con envidia. Vencedor de la turba hasta brindarle Puesto en la gloria que costó tal lidia, Colón no es ya Colón, grandioso es símbolo De la edad de razón que en él comienza, Figura es ejemplar del hombre nuevo Que el viejo mundo moral ha derruido, y que el nuevo ideal, no un nuevo mundo Sino un mundo nuevo, original, ungido Por el combate y el dolor le entrega, Faro de esperanza al moribundo Sentido común del ser humano, Naúfrago del error en la fe ciega; Faro de libertad cuya luz viva Despierta y fascina; atrae y cautiva, Asl al que busca la vida en el derecho Como al que sigue buscando nuevos mundos, Ora del infinito en las entrañas, Ora entre los lurtes de ambos polos, Ora ya en los profundos Recónditos arcanos Que recatan los hondos océanos, Ora bien en los hielos De la abtrusa verdad, siempre polares, Ora en el seno .cada vez más hondo De lo bello y del bien, simas sin fondo.

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NOTAS Pictoribus DIque poelis... Aera por aérea. (Nota del autor) Lo que más asombró a Colón y compañcros fuc cl intrincamiento de 105 árboles y plantas de la selva virgen. que mostraban confundidas hojas, flores y frutas que a ellos les parcelan dc una sola planta, aunque velan su diferencia. (Nota del autor) 3 Colón dice que, al Uegar a Guanahanl, sólo vio una mujer. (Nota del autor) I

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HOSTOS y LATINOAMERICA

H ostos y la revolución antillana Juan Antonio Corretjer* VI

Retrato de Hostos ror el pinlor cubano Enrique Casavia, Galeria de Extranjeros que han colaborado con la Independencia o cultura en Cuba. Palado Nadonrl de la Habana. -Estc articulo fue: pubhcado originalmente por la Juventud Acción Patriótica Unitaria (J.A.P.U.) en 1963.

más grande ideólogo de antillanJa, su profeta Lnás lúcido, fue Hostos. Al poner todo su talento, todo su brío, todo su afán, en razonar, en explicar, en dar al antillanismo una compacta ideología, está por encima de todos. Pareció desde el principio destinado a serlo, pues la idea federacionista nació en él antes que la separación de las Antillas de España se le probara necesaria. Su drama doctrinario se dobló en tragedia histórica. Educado en España, conocedor profundo de las grandezas españolas, con relaciones de intima amistad, entre la mejor inteligencia contemporánea española, cifró sus juveniles esperanzas en un pacto de amor que uniera federativamente a las Antillas y España mediante la reorganización republicana de las instituciones españolas. Más allá de Pi y Margall, antevió una especie de mancomunidad a la Westminster, pero sin nexo real, -un auténtico estado multinacional en el que convivieran, con igual dignidad, las nacionalidades españolas peninsulares y antillanas. La decepción se la da la primera República española. Se expresa en el primer gran treno de la angustia hostosiana. Y para Bostas basta. El resto de su vida -contaba entonces 24 años- estará para siempre dedicada a luchar, a apostolar por la unión antillana. Su magno pensamiento montará, arquitectónicamente, a lo largo de un infinito camino de amarguras, el bello y sólido edificio de su ideario antillanista. De modo que, en toda la obra del Maestro va uno encontrando, a par que el deleite de su prosa, la fuerza, la 10zanJa de su ideación en presencia antillana. Ni que mencionar su trabajo por Puerto Rico. Pero quede señalado que no tuvo Cuba adelantado mayor en toda América. De manera que, al festejarse su centenario en 1939, dos sólidos tomos de trabajos suyos recoge Emilio Roig de Leuschering en Hoslos y Cuba; a la vez Emilio Rodriguez Demirizi recoge en otros dos -como los del cubano, montantes a más de setecientas páginaslos trabajos dominicanistas de Hostos en Santo Domingo. Más aún, América Lugo testimonia que en su gran crisis del XIX el esclarecimiento hecho por Hostos salvó la República en la anexión yanki. Trabajo de profundidad el de Bostos, fructifica nuevamente veinte años


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después de éste fenecido, y son disclpulos suyos, y los amigos suyos en quien él más influyó, los que entre 1916 y 1924 se enfrentan a la invasión yanqui y logran la desocupación. Lo había previsto -y era la más sagaz previsión de su antillanismo- porque hay ya entonces quienes "velan cautelosamente desde antiguo, por ir de otro modo, con designios malos, a donde hay que ir con buen designio; y para impedir que beban en el Vaque, es necesario estar dispuestos a saber confundir las aguas de todos los rios de las Antillas". Como la mirada ve tan lejos, me parece justo dar su fecha: septiembre 25 de 1884. (Revista Científica de Santo Domingo, Núm. 18). y a Cuba, ¿hay acaso quien le diga mejor y más veces la grandeza potente, ni quien le diga más enteramente la verdad? ¿Alguien que no fuera él, soñó de ella sueño más hermoso, sino el filósofo borincano que un dla embarcó, con Francisco Vicente Aguilera, para ir a medir armas con los españoles en suelo de Cuba? Cuando se le muere el cubano a quien más quiso, ¿escribió alguien, entonces o después, juicio más sereno y profundo, o pintó, a pluma, retrato más bello y veraz suyo? En el ensayo sobre "Plácido" desgarró Hostos el vientre de la sociedad antillana, y la ciencia, entonces embrionaria, de la sociología, parece, cuando Hostos la hace trabajar en el cuerpo colonial cubano, ya madura para el gran examen; y cuando aprecia "el modo de guerrear en Cuba", uno no puede sino pensar que Ernesto Guevara pudo haberlo usado como prólogo a su libro enseñador y hermoso. El puertorriqueño de más pensamiento que a la fecha haya nacido, era también un gran amoroso. Reparte su corazón entre las islas. Ni ve la independencia ya lograda de Santo Domingo como meta final de su pueblo, ni la por lograrse de las otras Antillas para ésto: "La que puede ser una gran nacionalidad -advierte- no es la Repú blica Dominicana que conocemos. La Repú blica puede progresar hasta el punto de organizar todas sus fuerzas, utilizándolas en su propia civilización... Cuba... Puerto Rico, podrán también llegar a ser naciones considerables." Pero tales realizaciones, dignas en si, le parecen mezquinas, indignas del destino antillano. Pues "ninguna de ellas podrá -señala-llegar aislada a lo que sólo juntas pueden llegar todas." "Si se incluye a Jamaica en esta asimilación de las Grandes Antillas -dice- no será porque se las ignoren sus disparidades que resultan del cambio de metrópoli y de la variedad caucásica que Cromwell procuró a nuestra hermana del Sudoeste, sino por ser palpable la prioridad de los motivos de asimilación sobre los de disparidad... También se desemejan la antigua Quisqueya, por una parte, y Cuba y la antigua Borinquen por la otra, y nadie será, sin embargo, tan ciego, que no vea

"En las Antillas mayores hay el esbozo de una nacionalidad, tan natural, por inasequible que hoy parezca y aún por invisible que sea a tardos ojos; que en ninguna otra ha hecho la Naturaleza tanto esfuerzo por patentizar su designio..." la confraternidad evidente de esos grupos sociales." El sociólogo ha visto en lo hondo, y ni siquiera los grados distintos de consanguinidad le turban el juicio: las Grandes Antillas son una familia de naciones rumbo a un único destino constitucional. (En una nota al calce, aclara: "Las Antillas a que nos referimos son: Puerto Rico, Santo Domingo, Cuba. Por el camino que ellas tomen, irán, tarde o temprano, las otras.") N o es un sonámbulo. Sabe acercarse a la realidad; mide los obstáculos. Pero ve más allá de la realidad inmediata y más allá de los obstáculos. Por lo mismo: "Si as[ lo reclama la politica, descartemos a Jamaica..." Inmediatamente añade, profético: "Ella vendrá algún dla a su centro de gravedad." Nosotros, los herederos de su profeela, ¿no la vemos ya emprender el camino hacia "su centro de gravedad"? Vuelve, tenaz y certero, a su trabajo: "Pero la polltica, como la razón, como la moral, como la civilización, quiere que encartemos las tres Antillas restantes." En visión, ya tan honda como bella: En las Antillas mayores hay el esbozo de una nacionalidad, tan natural, por inasequible que hoy pare~ca y aún por invisible que sea a tardos ojos; que en mnguna otra ha hecho la Naturaleza tanto esfuerzo por patentizar su designio... No son sino miembros de un mismo cuerpo, fracciones de un mismo entero parte de un mismo todo. ' Geológicamente, son el mismo pedazo de la misma costra, fraccionado por la misma convulsión. Geográficamente, son la misma porción de territorio en casi


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los mismos paralelos. Físicamente, tienen la misma estructura, el mismo sistema de montañas, los mismos climas, con la misma distribución de relieves y las mismas zonas agricolas, industriales, comerciales. Históricamente, el mismo pasado ante-histórico, la misma procedencia colonial, parecidos sucesos, o los mismos, derivados de los mismos motivos de existencia. Etnicamente, la más sencilla combinación que hay en América; una misma variedad caucásica como fondo, y el mismo derivado etiope como accesorio. Eticamente, las mismas tradiciones religiosas, politicas, económicas... El gran lógico va derechamente a sus conclusiones: El grupo que constituyen es tan homogéneo, que para ser en la historia lo que son en la Geografia, les bastará organizarse según la Naturaleza, obedecer a la Naturaleza, constituir politicamente la clara nacionalidad que intrlsicamente constituye. Explica: En las Antillas, la nacionalidad es un principio de organización en la naturaleza, porque completa una fUerza espontánea de la civilización; porque sólo en un pacto de razón puede fundarse, y porque coadyuva a uno de los fines de las sociedades antillanas, y al fin histórico de la raza latinoamericana. El principio de organización es el de unidad en la variedad. La fuerza espontánea de civilización que completará es la paz. El pacto de razón en que exclusivamente puede fundarse es la confederación. El fin a que coadyuvará es el progreso comercial de las islas. El fin histórico de raza que contribuirá a realizar, es la unión moral e intelectual de la raza latina en el Nuevo Continente.

Por eso, y por mil razones, ...las Antillas no pueden ser anexadas a los Estados Unidos; las Antillas no pueden ser sino estados independientes; las Antillas deben forzosamente unirse en una confederación... Han de organizarse democráticamente, en tanto pueden darse un gobierno más científico, socialmente más avanzado. A eso se irá -asegura- a eso habrá de irse por la fuerza de las cosas, y el dfa en que a esollegue, la sociedad de las Antillas formará en los tiempos venideros una nacionalidad de un carácter semejante, y tan poderosa y tan prepotente y tan viva y tan insinuante en la civilización universal, como aquella sociedad helénica que, en la cuna de la sociedades europeas. ocupó en el mundo antiguo una posición geográfica y comercial que en el mundo moderno no tienen más que las Antillas. ¿Cuál de las Antillas tomará la delantera? ¿Cuál será el factor primero de unificación. de gravitación antillanista? Hostos reconoce el papel de Haití. la nación con que despertó la América Latina del letargo colonial, e hizo con su gestión para siempre imposible la esclavitud de la raza negra. Gestora de la independencia antillana, abrió la confederaci6n como una posibilidad. como una perspectiva. Asilo pensaron Peti6n y Boyer. Luego Santo Domingo es independiente. y como tal está en mejores condiciones que Cuba, Jamaica y Puerto Rico coloniales. para asumir el liderato; y aún mejor que Haitl. que se ha quedado atrás en su desarrollo republicano. Pero su mirada se desplaza hacia el futuro: El principio de concentración o de conservaci6n es el que constituye la personalidad interna de una naci6n, su soberanla innata. el dominio de si misma; el principio que conservará independiente. libre, pr6spera y feliz a Cu bao si después de victoriosa contra los usurpadores. sale victoriosa de sus perturbadores... En cualquier sentido que se tome la palabra fuerza. Cuba será entonces una fuerza. En el sentido fisico. porque será una poblaci6n capaz de la paz y de la guerra. En el sentido social, porque representará trabajo y producci6n. En el sentido internacional. porque valdrá como aliada, como neutral, como enemiga. Sean cualesquiera los eventos que puedan inducirla a tomar ante otra u otras naciones la actitud internacional de enemiga o de neutral; y sea culaquiera el peso que se atribuya a su fuerza armada. a su fuerza económica y a la fuerza de su influencia nacional. el hecho es que siempre será solicitada. como toda fuerza lo es. hacia si misma y hacia fuera de 51 misma.


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... hacer expansivas las fuerzas nacionales, obedecer al principio de expansión, salir de si misma, difundirse, vivir juvenilmente la activa vida de relación que solicita y espera a todo pueblo del Nuevo Continente, y acaso más que otro cualquiera, a los que se han formado en el Archipiélago de las Antillas, centro del mundo civilizado, camino del comercio universal, objetivo de la industria de ambos mundos, fiel de una balanza que ha de pesar algún día los destinos de la civilización cosmopolita.

frente a frente a la oposición del imperialismo washingtoniano: la lección que probó, práctica, positiva, aritméticamente que el destino de Cuba y de todas las Antillas está. quieran ellas o no quieran. en la expansión de sus fuerzas, en su comunicación cordial con todo el mundo, en la difusión de sus medios interiores de vida y de progreso hacia el exterior más cercano y hacia el más remoto." "El exterior más cercano son las islas hermanas; y ante que otra cualquiera, Puerto Rico; y tan interesante como ésta para ese fin, la isla favorita de Colón. Hacia ellas la llama el principio de nacionalidad." Inmediatamente, fija a Cuba, y a las Antillas, un superior y trascendente destino. Porque

Analizando las razones del progreso de Puerto Rico y Cuba a pesar de las trabas coloniales que padecían, y atribuyéndole a que Cuba y Puerto Rico han sido "elementos absolutamente indispensables al movimiento comercial de la civilización" y por lo mismo habiendo sido "solicitadas una y otra por el cambio internacional", apunta a que le deben eso y mucho más. Le deben esa lección que Cuba aprovecha hoy plenamente, aunque

"el exterior hacia donde la llama el principio de expansión es ese Continente lationamericano, émulo de las Antillas en el largo dolor del coloniaje, ejemplo glorioso en la lucha por la vida propia, hermano en la raza, en la sangre, en las tendencias, en los vicios heredados del pasado, en la obra común del porvenir. Hacia él. por afinidad, por simpatla, por previsión, por deber -como los elementos químicos buscan a sus afines, como el que sabe el dolor moral busca al en-

"¿Qué hará'!" "¿Se encerrará dentro de sí misma'!" "Olvidará su destino antillano?" Sólo pensarlo lo horroriza. Hostos aconseja, estimula a Cuba, a

1.05 comisionados puertorriqueños en Washin~llln. en 1898. De bquierda a derecha: Dr. Manuel Zeno Gandía. H~tO'll el Dr••1J. Henna.


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fermo de dolor moral, como prevée el que no tiene por único horizonte su nariz, como cumple su deberel que tiene suficiente grandeza para acatarlo, hacia ese Continente calumniado por los que antes no supieron apreciarlo y por los que hoy no saben conocerle, hacia él debe Cuba, deben nuestras Antillas tender fraternalmente los brazos, porque hacia él las llama irresistiblemente el principio universal de fuerza que asi impele los planetas hacia el sol central, como impele pueblos hermanos hacia hermanos. Con una conciencia de lo que trabajar para la realización del destino antillano conHeva. escnbe, solemnemente: Nada exigirá más elevado patriotismo, más sabia previsión ni esfuerzo más perseverante, que la propaganda en pro del establecimiento de la nacionalidad de las Antillas. Llega el año 1903. El gran puertorriqueño, lejos de la patria que nuevamente le han arrebatado, anciano ya, y aún más anciano por los sufrimientos que por los años, querrá ver el mar; el Mar de sus Antillas. Querrá atravesarlo con su mirada, como ha atravesado los tiempos con su '('isión profética. Será en Santo Domingo. Y su tremenda capacidad para ver querrá vislumbrar, tras el doble azul del horizonte, en el amanecer sonoro, las playas lejanas de Borioquen. ¿Pero, qué ve?

......-.

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La confederación de las Antillas: un principio racional; una idea humana; un ideal. Pensar en eso, soñar; vivir para eso, dor'mir; mortificarse por eso: delirar. Hostos mira soñadoramente hacia su mar, el Mar de las Antillas... Sueños de enfermo son, sueños han sido, sueños serán siempre las ideas que tienen origen en el fondo de la naturaleza, su primera raíz en alguna cabeza solitaria, su realización en el lejano porvenir. (Reflexiona: Es bueno que así sea porque es lógico, y es lógico porque es bueno. Una idea fructifera no puede dar fruto en la soledad de un pensamiento. Por innata que parezca en cuanto el soñador la enuncia, necesita arraigar en varios, en muchos, en todos o casi todos los cerebros de un pueblo, de una raza, de una porción de humanidad, para desarrollarse y fructificar y hacer el género de bien que le sea esencial. Babel es un simbolo, y simboliza eso: la grandeza en

el designio imaginado y la prematurez en la realización del designio.) Hostos ha cerrado, definitivamente, los ojos... Desde entonces ya fue par..a siempre dormido. ("Pero ir dormido, sabiendo que se sueña con un bien que se ha de realizar forzosamente, es despertar desde ahora en los tiempos venideros.") "Propiedad para todos", había dicho. "Producción y consumo para lodos." 'Trabajo para todos." "En cualquier sentido que se tome la palabra fuerza, Cuba será entonces una fuerza." Hostos ha abierto nuevamente los ojos. Está en Cuba.


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Visión hostosiana de la sociedad dominicana * ~

Francisco Antonio Avelino García ablar en nuestro país acerca de Eugenio Maria de Hostos implica respeto y reverencia. No hubo en su época intelectual más admirado y el aplauso perdura hasta nuestro días. Su obra fue ciclópea y fecunda. Laicización de la enseñanza que impone racionalidad y cientificismo son dones gigantescos que le debe· mos agradecer tanto al maestro, C~ mo a su patrocinador politico: Gregario Luperón. Deseamos que conste nuestro ha· menaje pues es merecido. Desde tiempos prehistóricos, el aprendizaje ha sido el proceso mediante el cual el hombre ha transmitido a sus sucesores las técnicas necesarias para perpetuar el conocimiento del arte de dominar la naturaleza y embellecerla a fin de ponerla a su servicio. En consecuencia, la educación fue, es y será una faena de importancia trascendente en el destino de la humanidad. En cada etapa de desarrollo histórico de la humanidad, las clases dominantes han impuesto un orden social conveniente a sus intereses. En todas las épocas se ha establecido algún sistema de aprendizaje para obtener la formación de un tipo de hombre que acepte, cumpla y defienda el orden social establecido. El sistema educativo es pues, necesario y esencialmente politico.

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Residencia de Hostos en Gülbla, Santo Domingo, República Dominicana.

Cuando la sociedad se diferenció dividiéndose en clases antagónicas fue el guerrero el tipo de hombre ideal a cuyo modelo se buscó formar a la juventud por medio de los procesos educativos. Confucio quiso obtener un hombre que reuniera en su virtud, los atributos del sabio, el santo y el guerrero. Sócrates y Platón se conformaron con la obtención de los filósofos reyes.

Los romanos educaron para obtener un ciudadano guerrero, gobernante y jurista. La Edad Media afanosamente prohijó la formación del caballero, mezcla de guerrero y santo. Cervantes en El Quijote caricaturizó este ideal educativo. El Siglo de la Ilustración planteó una revisión de este prototipo de hombre ideal y cristalizó una síntesis -Este articulo fue leido en el Segundo Ciclo de ConferencillS Pensamielllo DominicaJlo y posteriormente publicado por el Museo del Hombre Dominicano.


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de sabio y comerciante industrial que personifica la legendaria figura de Benjamin Franklin, cuya moral se encuentra bella y exactamente dibujada en el Cándido de Voltaire. Carlos Marx, comprendió que era más importante transformar el mundo que comprenderlo y planteó el ideal de un sabio revolucionario que actuara en las luchas sociales a fin de imponer una sociedad más justa y feliz. La sociedad proletaria realiza el ideal de un hombre nuevo, combinación de obrero revolucionario y sabio humanista, pero sobre todo, comprendió y sostiene que no basta con la reforma del hombre, que se precisa previamente la reforma de la sociedad, pues sólo asi, se puede transformar al hombre egoista en un hombre altruista. Es por esto que han fracasado las bellas y bien intencionadas realizaciones de todas las religiones que buscaron transformar la sociedad educando al hombre para la santidad. Sus respestables esfuerzos no han podido transformar al hombre que sigue siendo "el lobo del hombre". El hombre a pesar de las religiones no llega a comprender y menos a vivir el amor por sus semejantes. En nuestro pais, desde los tiempos de la hegemonfa de Luperón y el Partido Azul, Eugenio María de Hostos persiguió la formación de un horribre dominicano con las cualidades del hombre superior de Confucio y Platón. Comte y su filosofia de la cual el pensamiento de Hostos es un cercano eco, se basa en esta concepción teórica. La reforma educativa, que en el gobierno de Luperón comenzó Hostos en nuestra educación pretendió vanamente obtener una mejor sociedad dominicana por medio de un alta educación de los dominicanos. Era tan sólo una nueva religión laica.

Los disclpulos directos de Hostos apenas pudieron orientar sin dirigir el caudillismo Horacista y Jimenista. y los discipulos de ellos que continuaron su credo filósofico dieron sustancia ideológica al régimen de Rafael Trujillo. "Los Salomones" no pudieron ni orientar ni dirigir al déspota, más bien le hicieron sólo más eficiente. La creencia básica en la desigualdad humana y su superación por medio de la educación es el principio fundamental del que partieron los teóricos del Aristocratismo desde Confucio y Platón hasta Voltaire y Comte. Asi lo confiesa el propio Hostos en el famoso discurso de los primeros maestros normales, cuando nos dice: Asi como el centro del mundo planetario es el sol, y el centro de la razón está en el mundo que contempla, asf el centro de toda virtud es la razón. Desarrollar en los niños la raZÓn, nutriéndola de la realidad y de la verdad, es desenvolver en ellos el principio de la moral y la virtud. y más adelante precisa:

Para lograr ese fin, más alto y mejor que otro cualquiera (por ser tomado en pleonasmo expresivó de metafisica alemana, el final del hombre en el planeta), por lograr ese fin han querido los grandes maestros desde Confucio hasta Sócrates, desde Mencio hasta Aristóteles, desde Comenio hasta Pestolozzi, desde Fenelón hasta Froebel, desde Tyndall hasta Lockyer, desde Man hasta HiII, secundar a la razón en su incesante evolucionar a la verdad. Para lograr ese fin se quiso también aplicar aqui el sistema y el procedimiento racional de educación. Ahora bien, ya se ha escrito demasiado sobre la obra educativa y la fi-

losofia moral y pedagógica del maestro antillano, pero falta un estudio de su pensamiento social y politico y sobre todo no se ha estudiado lo suficiente su visión de la sociedad dominicana, ni mucho menos, se ha percibido, ni juzgado la apreciación que tuvo el señor Hostos de la realidad de los dominicanos. Nosotros mismos en nuestro ya un tanto añejo ensayo "Las ideas politicas en Santo Domingo", le aludimos demasiado brevemente, nos concentramos en los autores de nacionalidad dominicana que en su casi totalidad eran discípulos directos o lejanos del gran pensador puertorriqueño. No querlamos quitarle esa gloria a ese pueblo hermano, que ya ha perdido demasiado con su concubinato politico con la bestia nórdica, nos pareela que no debíamos apropiarnos demasiado de Hostos. A pesar de ello es imposible entender las ideas básicas de la ideologia de la clase dominante dominicana, sin tener en cuenta la visión y la apreciación de Rostos de la realidad social dominicana.

...es imposible entender las ideas básicas de la ideología de la clase dominante dominicana, sin tener en cuenta la visión y la apreciación de Hostos de la realidad social dominicana.


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Los escritos donde el maestro más clara y explícitamente nos retrata y juzga son: "Del OZama al Jura", "Inmigración y Colonización", "Baní como ejemplo del deber de contribución", "Quisqueya, su sociedad y algunos de sus hijos". Y en algún párrafo del "Tratado de Sociología". El tiempo limitado de una disertación nos impide hacer análisis exhaustivo de los riquísimos aspectos de nuestra realidad social, descritos y juzgados en los citados artículos y libros. Nos conformaremos con analizar algunos de los temas planteados por el señor Hostos que consideramos imprescindibles para comprender la ideología de nuestras clases dominantes. . Algunas de esas ideas básicas, las encontró Hostos de manera difusa en las ideas y criterios aceptados como verdades de sabiduría popular por la inteligencia de la época. Y tal vez otros eran compartidos por pensadores de distintas y a veces robusta formación intelectual, tal es el caso de Emiliano Tejera, discípulo de Meri· ño, formado bajo,el manto de la educación católica, pues coincidió con H astas en muchos criterios fundamentales sobre la sociedad dominicana. El criterio minus-valorizador del dominicano que domina todo el pensamiento de la escuela del despotismo ilustrado, se encontraba ya formulado por los redactores del "Informe hecho por la comisión encargada de redactar el programa de constitución, al soberano congreso constituyente de la Repúblíca Dominicana de someterlo a discusión" en el 1844. En este documento se afirma que puede asegurarse sin exageración, que pocas veces se presentaba el ejemplo de un pueblo que ofrezca más "embarazos" para constituirlo , que el domínicano. Y esa misma idea de I}ue~t~a. falta de capacidad para la ....ida,. irlc..iependiente y civilizada,

era el fundamento de los que luchaban, satisfactoriamente por remediar los "males constitucionales". La proclama de la anexión es explícita ya en ese sentido, y se debe a un intelectual de formación anterior a la influencia de Hostos en el país, nos referimos a Manuel de Jesús Galván. H astas encuentra estos juicios de valor como dogmas de interpretación en los reducidos círculos intelectuales del país. Se los apropió y desarrolló dándoles mayor sistematicidad y generalidad en enfoque. En su artículo "Del Ozama al Yura" destaca el carácter híbrido de la población de San Cristóbal y nos dice que "aquel era un aduar de la gente primitiva del país". Al referirse a Baní nos dice: "Cómo y por qué, se han formado allí un verdadero paréntesis etnológico, y la raza caucásica prevalece con tan fuerte predominio que hasta en los tipos numerables de la raza etiópica o de los rasgos combinados que se encuentran sin frecuencia, han prevalecido los carácteres fisionó micos caucásicos y más luego en la misma página califica la sociedad banileja de "mansión de la benevolencia mutua". Expone en su retrato de los pueblecillos, al San Cristóbal mezclado racialmente y al Baní puramente cuacásico. Este último es el hogar de la benevolencia mutua y el primero es tan sólo primitivo. El escrito de Hostos que más extensamente se ocupa de describir la sociedad y la historia dominicana es "Quisqueya, su sociedad y algunos de sus hijos". En él se describe con fidelidad casi fotográfica la sociedad dominicana a finales del siglo XIX y aporta juicios de crítica histórica y apreciación sociológica que fueron compartidos en su época por otros intelectuales de gran prestigio e in-

fiuencia y posteriormente esos criterios de interpretación se convirtieron en las ideas-fuerza de la ideologfa de la Escuela del despotismo ilustrado. Al inicio del articulo 1I en su párrafo descriptivo de la geografía y la humanidad de la isla durante los cuatro siglos de la colonia, él nos dice: "sin duda de la realidad de aquella confusión de clima y productos distintos y se duda también de la racionalidad del hombre que, en cuatro siglos de posesión de tanto bien, sólo en hacer mal los ha empleado." Es la primera afirmación negativa sobre el pueblo de la isla. De inmediato entró en una apretada sintesis histórica. Este resumen es el modelo que en su época y en el futuro siguieron Emil¡ano Tejera y América Lugo. Podemos afirmar que los juicios de inteIJ'retación y de valor de esa apretada sintesis histórica se aceptaron como verdades incontrovertibles hasta nuestros dias. Despoblaciones; labor de nefastos asentamientos de los filibusteros en la parte este de la isla; la invasión de T oussaint; lucha de los dominicanos con los franceses, con objeto de volver a la dependenc~ de España; realización sin lucha de la independencia de Núñez de Cáceres en 1821 y su tentativa de confederación en la Gran Colombia; los negros ya independientes de la parte occidental de la isla se abalanzaron sobre lo que ellos llaman todavía la "partie L'este" y sorprendiéndolos en la isla desprevenidos e inermes la sojuzgaron; 22 años de yugo negro; independencia en 1844; guerra continua con Haití hasta 1856; anexión a España; guerra de la Restauración. En el artículo III enjuicia la sociedad colonial y la época haitiana. El doloroso error de Las Casas y los intereses siempre sordos a la justicia, habían sustituido con esclavos negros la extinguida población indígena. Antes habia afirmado con nostal-


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gia un criterio que se convertla en el objetivo de una restauración del pasado por todos los que se sentlan descendientes de caucásicos en nuestro pais. Refiriéndose a la época anterior a los conflictos con Haitl, nos dice: "pero al menos, la población que logra arraigarse en ella, pudo ir formando poco a poco una sociedad homogénea en que prevaleciera la raza conquistadora, asi en influencia social como en relativa cultura y en número". A seguidas nos ofrece una interpretación de las relaciones dóciles durante la colonia que se ha impuesto, y, en nuestros dlas, sigue siendo el fundamento de la teoría del carácter sui generis del hato en el Santo Domingo colonial y durante la mayor parte del siglo XIX. Sin embargo, los vlnculos idilicos entre esclavo y amo están indudablemente exagerados en esta interpretación. Es cierto que nuestra esclavitud no fue una esclavitud de plantación como la haitiana, pero no va a dejar de ser esclavitud y el negro esclavo dificilmente se podla considerar miembro de la misma familia que su amo, como parece decirnos Hostos y como creyó en su época Emiliano Tejera. Veamos: Más como, una parte, los restos de la colonización española, que al principio de los descubrimientos, principalmente en el segundo viaje de Colón y en la expedición de Ovando habla sido muy selecta, constando una considerable porción de familias hidalgas; y como, por otra parte la falta de estimulas habla reducido la producción industrial del pals al espontáneo crecer de greyes y rebaños en los hatos, y a la siembra y cosecha de algunas plantas de alimentación y el trabajo de los esclavos era blando, las dos clases sociales vivian en recíproca estimación, contenta del buen trato de la blanca la clase esclava, contentos con los servicios humildes de los negros, sus Señores".


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En el párrafo siguiente concluye: Modelaron de modo aquella sociedad, que pareela una gran familia muy conforme con su suerte, con sus jefes, con sus servidores, con su religión, con sus costumbres. Idéntico juicio nos ofrece algún tiempo después de la publicación de estos articulos en Chile y Santo Domingo Don Emiliano Tejera, quien con palabras casi iguales nos dice: "pero que vegetaban contentos porque el gobierno era paternal i todos, gobernantes i gobernados, libres i esclavos formaban una familia." Más adelante precisa: I todos se enorgulleelan con el antiguo esclavo dominicano que, sintiéndose superior en todo a su dominador exótico sufria con paciencia su dominio, i anhelaba el momento de probarle que en la tierra dominicana no habia división de castas, ni de condiciones, i que todos sus moradores formaban una sola familia, unida por la religión i el amor, i dispuesta a confundir sus esfuerzos i su sangre en las luchas por la libertad. Sobre estos juicios de apreciación sociológica, se ha constituido, primero, la falsa imagen de una sociedad colonial y republicana. La primera época, idilica por no decir utópica. Pareela que Tomás Moro habla organizado la sociedad dominicana. En nuestra época la idealización de la sociedad hatera por algunos contemporáneos historiadores se fundamenta también, en esta apreciación histórica de Hostos. Tejera continúa su apreciación señalando que fue la cesión a Francia de la parte este de la isla, concretizada en los hechos en 1801, la que provocó que aquella asociación de buenas gentes empezara a romperse. Se inician las emigraciones de las familias

de origen caucásico que se fueron a Puerto Rico, Venezuela y Cuba. Entonces Hostos nos recuerda que a ese "primer quebranto de la sociedad dominicana siguió a otro más hondo". Se trata de las invasiones de Toussaint y Dessalines que provocan nuevas emigraciones. Si no

hubiesen regresado parte de ellos: "acaso no habrfa habido embrión caucásico de donde derivar la porción blanca que en la población actual de la República Dominicana lucha por reivindicar sus antiguos fueros y privilegios". Muy agudo el juicio por no decir certero, pues lo


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que él sugiere explicitamente es que el gran anhelo de la población blanca de nuestro pais que se identifica con sus clases dominantes es restaurar sus antiguos privilegios. de ah! pensamos nosotros. sus tentativas de anexiones y sus anexiones a fin de incorporarse a una nación caucásica y asegurar su predominio. A continuación Hostos considera que aquella fue una verdadera disociación que disolvia casi todos los vinculas sociales; "como disolvia la relación politica y juridica de las clases que habia formado la antigua sociedad de la colonia". Al llegar a este puntQ Hostos se eleva y su juicio sobre la anexión a Haill, es el más justo de cuantos se han hecho de este periodo de nuestra historia. Sus ideas desgraciadamente fueron olvidadas a sabiendas, pues, no gustaban a los reducidos dirigentes de las clases privilegiadas del pais. En verdad es un criterio sabio y desapasionado que comprende el papel democratizador y nivelador de las clases que tuvo la época de la unión con Haill. Hostos l:1Severa: La oleada africana barrió provechosamente con la esclavitud, con los privilegios de casta y con los de origen y mantuvo de tal modo en suspensión los elementos caucásicos que pudieron resistirla. ya aceptándola como un hecho consumado. que el imperio durante veintidós (22) años. de los haitianos sobre los dominicanos. se puede mejor considerar como un hecho social que como un hecho politico. Mucho daño hizo a la sociedad civil ese predominio, porque era el predominio de los bárbaros, durante el ("'Jal padecieron hondo mal la comtitución de la familia y de la propiedad. el progreso de las ideas y el curso de la civilización. pero a 1st sociedad poUtica hizo el estimable beneficio de democratizarla y de igualarla hasta el punto de borrar de la idea y de

las costumbres la noción autoridad privilegiada y la diferencia de castas. Gracias a esta interpretación considera el autor que cuando se formó la República Dominicana pudo constituir un gobierno de iguales, para blancos. negros y mestizos. En toda nuestra historiografia, nadie que no sea el maestro. Hostos, ha reparado en este aspecto transcendente de la época haitiana. Los historiadores posteriores olvidaron estos juicios y prefirieron ver solamente lo negativo de esa etapa de nuestra historia. En casi su totalidad esos historiadores fueron disclpulos directos de Hostos. o discipulos de los discipulas inmediatos del maestro, conoclan pues estos juicios de apreciación. pero no les gustaban y los olvidaron hasta sepultarlos con el silencio. Se volvieron a la sociologfa biologista spenceriana y a otros criterios del maestro, expuestos en su "Tratado de Sociologia", que se acomodaba mejor a sus prejuicios e intereses. Más adelante nos ocuparemos de estas ideas. Hostos. se refiere a la guerra de la anexión y juzga certeramente que esa pugna fue más encarnizada entre las facciones de dominicanos q,ue las guerras con Haill y concluye su juicio afirmando que si la dominación haitiana sirvió para desmoralizar la sociedad, la guerra contra la anexión fundamentó la demagogia. Este último criterio lo reproduce Rafael Augusto Sánchez en su libro Al cabo de los cien años. Destaca lo positivo de las inmigraciones de cubanos y puertorriqueños quienes: ...llevaron el ejemplo de hábitos, costumbres. necesidades, y modo de satisfacerlas. industrias y procedimientos econ6micos que no tardan en ser seguidos por aquel pueblo tan dócil ejemplo.

Desgraciadamente. ese experimento inmigratorio se detuvo y fue seguido por una inmigración de capitales. Entonces pondera con justo juicio: ...el mal actual de esa organización está en que los propietarios del suelo no tienen con la sociedad dominicana más vinculo que el dado por capitales extranjeros, que. a lo sumo. se interesan por aquellos agentes de progreso que van relacionados con los intereses materiales, pero no tienen ninguno de los incentivos sociales que reclama a todos los grupos de la sociedad una reconstrucción. Más luego señala que los municipios son demasiado pobres para ser independientes del ejecutivo. Este mal continúa todavia en nuestros dias. En conclusión la sociedad dominicana "vive aún la misma vida de la colonia" nos dice Hostos. a excepción de un reducido número de intelectuales. En el cuarto articulo pasa Hostos a señalamos los hábitos de diversión de los dominicanos y critica el fandango, las galleras, etc.... Dice textualmente: "asi como ese baile singular es una diversión que degenera en vicio. asl la gallera es un vicio que degenera en diversión". Más luego elogia la masoneria y las sociedades culturales y humanitarias como la Sociedad Republicana y los Amigos del Pais. Y piensa siguiendo a Tocqueville que "el centro de esta cultura por irradiación y asimilación, son las sociedades particulares". En el articulo VII. describe la heterogeneidad del pueblo dominicano y concluye sobre las costumbres y el carácter del mismo. Es, como pensaba quien pensaba contemplarlo. el espectáculo que da la embriologia comparada a quien estudia. Al mismo tiempo


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presentaban a la vista de las representaciones vivientes de un pueblo sin tipo étnico definido y sin tipo de civilización determinada, que trata de romper, y está rompiendo, el molde de las organizaciones inferiores para amoldarse a modelos superiores. T odas las variedades del cruzamiento entre el etiope y el caucásico, juntas a los represententantes de la familia caucásica y a los más feos de la familia etiópica; todas las ingenuas alegóas de la gente primitiva, que ni en las Antillas, ni en el Hotentosia fue nunca feroz, son al contrario, dulce, ingenua y halagUeñas; todos los matices de la inteligencia, asl la que es sutil como la que es capaz de celebrar la sutileza; todas exterioridades de todas las formas de cultura; la del bárbaro que empieza a vestir su desnudez a la vista con colorines; la del semibárbaro, que completa su vestidura con su armamento, y que en calles, como en caminos, anda armado de todas armas, con machete, revólver, cuchillo y a veces fusil; las del semicivilizado que no atina a adecuar el traje a la persona y concluye por parecer mono vestid o para no ser mono; la del civilizado o imitador de los civilizados que con su persona contrasta casi tanto como su actitud y en el género reservado de la alegria con la muchedumbre circunstante. Todo, todo es parte, elemento y componente del espectáculo de una evolución embriológica, que tanto atrae al que piensa, como distrae al que imagina, abstrae al que siente y retrae al que se disgusta de todo lo que no es indicio o apariencia de civilización. En donde empiezan y acaban esas fiestas, ahí empieza y acaba la única iniciativa social de aquel pueblo. Por falta de iniciativa del pueblo dominicano que obedece para Hostos a las fiestas de los fandangos

y los galleros se debe: "un poco de heterogeneidad de la población, otro poco por el clima, mucho por la educación, mucho más por la tradición, muchísimo más por el hátibo de someterse a los mandatos de la fuerza bruta y acaso más que nada, por la misma fatalidad de su estado social no hace nada porsalir del marasmo". ¿Qué remedios propone para estos males del pueblo dominicano? La educación y la migración. Al primero ya nos referimos al inicio de nuestra disertación. La inmigración ha hecho la riqueza y la felicidad de los Estados Unidos (USA) y la Argentina, es ella la que resolverá los problemas esenciales de la sociedad dominicana. Este criterio ha sido acogido por todos los hombres de estado del país desde fines del siglo pasado hasta casi nuestros días. Ahora bien, la opinión más claramente minusvalizadora del pueblo dominicano, la expuso Hostos años después en su Tratado de Sociología. En otra parte he escrito: Luperón, Espaillat, Bonó y Hostos, tuvieron una misma fe en el destino soberano de nuestro pueblo y creyeron también en la convivencia democrática yen el valor intrínseco de los dominicanos que tan sólo necesitaban de la ciencia para lograr el gran objetivo que Hostos sintetizó en el gran dilema de: Civilización o muerte. Sin embargo, en el pensamiento de Eugenio María de Hostos habia además del ideal democrático y antillanista un elemento negativo: La noción organicista de la sociedad que cristaliza en su Tratado de Sociología y en su Moral Social. En estas obras Hostos ve la sociedad dentro del concepto organicista spenceriano. Sin quererlo, tal vez, aceptaba implicitamente el evolucionismo social del cual el racismo es el hijo legitimo. Los discipulos dominicanos de

Hostos, América Lugo, Francisco Henríquez y Carvajal, Federico Garda Godoy, José Ramón L6pez, Moscoso Puello y otros más, fundaron sus concepciones pesimistas sobre el pueblo dominicano en estos criterios derivados del biologismo spenceriano y del elitismo comtiano que eran el espíritu y el fundamento teórico de la filosofía de Hostos. En efecto, en el capitulo Segundo, página 61 de su Tratado de Sociología nos dice Hostos: La sociedad es una realidad viva. Es decir que afirmamos una realidad viviente. Por tanto, afirmamos una realidad biológica. Por tanto, afirmamos una realidad orgánica. Por tanto, afirmamos una existencia organizada según la necesaria e infalible relación de parte a todo y de todo a parte. La concepci6n org~nicista de la sociedad se expresa aqui como un elocuente eco de Spencer. Más adelante en el capítulo quinto, sección primera y bajo el titulo de Enfermedades Sociales, al referirse a las enfermedades de carácter econ6mico, en la página 176, aborda Hostos lo que llama anemia social: La anemia social, como la fisica es una enfermedad resultante de la falta de sangre que es tan efectiva en las anemias de la sociedad como en las anemias de los individuos. A primera vista esto parece incomprensible, pero a segunda vista no. Con efecto: si todos o la mayoría de los individuos que componen la sociedad se alimentan mal, o sufren de paludismo constitucional, o están sujetos a la peste de los pantanos, es natural que la suma de todos los anémicos produzca grupos sociales anémicos. Si en una familia sufren todos de las enfermedades que producen la falta de sangre, el grupo social de esa familia se nos presentará como la suma de


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todos los anémicos de la casa. Pues eso mismo sucede en todos los grupos sociales. Hay un país, isla encantadora que la naturaleza se ha empeñado en dotar de todas sus bellezas, que el hombre ha malogrado por su falta de razón y de voluntad. En esa isla, venturosa por naturaleza como pocas, desventuradas por dirección como ninguna, el pésimo régimen de alimentación y la falta complementa de todos los medios de que la civilización dispone para el saneamiento de los territorios, ha producido un estado general de anemia, que se manifiesta a la vista de todo el que llega a aquel país. El caso de algunos países intertropicales de origen español. Circunstancias iguales~ aunque no tan agravantes, produce la República Dominicana y en la mayor parte de los países intertropicales

Anli~ua

lumba de Hoslosen Sanlo Dominl:o. República Dominicana.

de origen español, el mismo mallestar social. En todos estos países la población se desarrolla de una manera en extremo irregular, no ya sólo con lo que se dice relación a los vínculos de efecto y de derecho que produce el crecimiento, sino por lo que se refiere a los elementos y recursos materiales de que hacen uso al constituir una familia ya ilegítima. La mayor de los hijos de esas uniones illcitas, o antieconómicas, nacen para pulular, no para vivir, es decir, nacen para aumentar el número de seres, como sucede en los pantanos, o en los lugares de fermentación; nacen fuera de las condiciones de vida normal; nacen para aumentar las familias de los indigentes y de los miserables; nacen para formar inconscientes obstáculos materiales y morales a los órganos de la sociedad encargada de las funciones de su vida. Eso, que sucede en las Antillas como resultado de la anemia y de la debilidad que un pésimo régimen social ha

producido en estas poblaciones, es en ellas un síntoma de descomposición, pero no todavía un estado fisiológico. Debemos recordar a Hostos por su fe en las instituciones democráticas y por su lucha por la confederación de las Antillas, que son ideales y objetivos de los latinoamericanos de ayer, de hoy y de mañana. Al fin y al cabo, estas apreciaciones minusvalorizadoras de la realidad social dominicana, son hijas de una sociología biologista que imperaba en la Europa de fines del siglo pasado. Y además Hostos vivió en Puerto Rico colonial, socieda~ en donde la esclavitud estaba vigente y en consecuencia la discriminación racial era una patente y dolorosa realídad. No podía entender la ausencia de discriminación racial en Santo Domingo y el carácter más formal que real de nuestros prejuicios raciales. He aquí tal vez., la razón de su juicio negativo sobre nuestro pueblo.


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Eugenio María de Hostos en Chillán, Chile Juan Gabriel Araya Grandón

L

a permanencia de Eugenio Maria de Hostos en Chillán (Chile) constituye un episodio de su vida insuficientemente estudiado; de tal modo que consideramos un deber dar a conocer los antecedentes pertinentes que hemos podido reunir hasta la fecha, a fin de iluminar un aspecto desconocido de su extraordinario itinerario vital. Si bien es cierto que su estancia en dicha ciudad fue breve, los escritos que testimonian su paso demuestran que su presencia magisterial no fue inadvertida; al contrario, las pUblicaciones de prensa que hemos logrado ubicar expresan la amplia resonancia que tuvo. El propósito de estas Uneas es dar a conocer en parte el resultado de nuestras investigaciones, efectuadas en el mismo lugar en que le correspondió vivir al patriota puertorriqueño en aquella época finisecular. La ocasión es propicia, pues pronto se cumplirán los cien años de su estada chillaneja, a la vez que se celebrará el sesquicentenario de su nacimiento (Mayagüez, 1839). El recuerdo que hacemos de su gran obra sea nuestro homenaje. Confiamos -además- que los antecedentes que se entregan sobre dicho periodo motiven la realización de un estudio renovado del pen-

samiento hostiano. 1 Pensamiento que se manifestó en forma permanente a través de la acción politica y educacional, como lo patentizan sus múltiples ensayos y artículos que publica en libros, diarios y revistas de Hispanoamérica. Un sitial de honor le corresponde a Chile en la expresión de su fecundo verbo. Al llegar a ChillAn en los comienzos de 1889, ya trae un sólido prestigio intelectual. Sólo un año antes habla publicado una de sus obras más señeras: la Moral social (J888), "su mejor libro" según el calificado juicio de Pedro Henriquez Ureña. 2 Además, su texto jurldico Derecho constitucional cruza las fronteras del pais en que fue concebido y llega hasta la región andina. Por otra parte, su faena de maestro se ha visto coronada con el éxito al comprobarse el excelente rendimiento que ha dado su labor educacional en las Antillas. La Escuela Normal de Santo Domingo, cuyo fundador y primer director fue el propio Hostos, entrega sus primeras promociones de

I Hemos elegido el adjetivo hostiano utilizado por Gabriela Mistral en su estudio sobre Hostos (Nápoles. 1932). 2 Pedro Henrlquez Urei'ia aclara además que Moral social fue pensado como un 'libro de texto' en su clásica obra lAs corrientes literarias en la Amirica hispánica (México: Fondo de Cultura Económica, 1954. 2a. edición en espai'iol).

egresados. Como es fácil desprender al pisar tierras chilenas por segunda vez en su vida, su nombre se halla respaldado con creces por una trascendente y maciza obra intelectual. En Chile, Hostos es un viejo conocido; la labor hecha en su primera estancia más la información acerca de sus trabajos que han suministrado al pals sus numerosos amigos y sus colaboraciones en periódicos chilenos hacen del caribeño, en aquel periodo, una personalidad familiar a educadores, intelectuales y politicos progresistas. No está de más señalar que a la fecha de la llegada de Hostos, otro centroamericano ilustre, apenas algunos meses antes habia abandonado el territorio dejando la rica y primeriza, pero perenne obra literaria en los circulos y cenáculos literarios de Valparalso y la capital. Rubén Darlo, el nicaragüense, se retiraba llevándose en su espiritu el aire balmacedista de la época, el mismo que a s1;1 vez respirara profundamente el errante puertorriqueño. Las relaciones de Hostos y Chile se remontan a la época de la gira continental que emprendió por el cono sur de América siguiendo los dictados de su conciencia patriótica. La profunda huella que habia dejado en este pals impulsó a las autoridades administrativas y culturales a extenderle esta vez una ¡nvi-


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tación formal para que continuase su actividad intelectual en Chile. Así fue como el año 1885, el presidente Domingo Santa María lo llama para que participe en la política de los cambios educacionales que se realizaban en el país. En el mismo año, el gobierno chileno que depositaba toda su confianza en el antillano, lo habia designado su representante en el Congreso Histórico de Colón, realizado en Santo Domingo. No obstante, el gran interés de Santiago, Hostos no pudo obedecer al cordial llamado. En la ciudad primada,3 aún tenía qlJe concluir el 3 A Santo Domingo se le designa la ciudad primada porque en su suelo se realizó el

apostolado pedagógico que se había propuesto desde que habla comprobado el desastroso estado de la docencia en América Latina, herencia agotada del régimen colonial español. Pese a la posición de los sectores conservadores del clero dominicano se empeñaba en construir una educación de nuevo corte: científica, laica y abierta a todas las ideas progresistas. Algunos de sus tenaces contrincantes más tarde tendrían que re-

primer asentamiento español del Nuevo Mundo, construyéndose la primera catedral, la primera universidad. el primer convento. el primer hospital y se fundaron otras institucio· nes que hicieron de Santo Domingo la pri~ mada de América.

Profesorado del Llcco Amunástegul en Santiago de Chile. Año de 1897.

conocer que había tenido la raz6n.4 A fines del año 1888, el año de la publicación en Valparaíso de Azul... de Darío, Hostos se embarca en Santo Domingo con destino a Valparalso. El presidente -que más tarde sería un mártir de la patria- José Manuel Balmaceda, una vez más ha insistido en nombre del gobierno

4 El sacerdote dominicano BilJini lue Uno de los más tenaces opositores a la obra de innovación pedagógica que impulsó Hostos en su isla adoptiva, sin embargo éste tuvo que rendirse ante los excelentes fCSultados obtenidos. Juan Bosch pone en boca del padre 8i1lini el siguiente juicio: La Escuela Normal es una verdadera fuente de moral y progreso. Verificar la opinión en Hos/os. el sembrador (La Habana, Trópico, 1939. p. 228).


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-ahora en forma exitosa- en la invitación y contratación de los servicios profesionales de Eugenio Maria de Hostos, quien, conjuntamente con abandonar su patria adoptiva -según su percepción- se libera del gobierno oprobioso que habia tomado las riendas del poder para desgracia de sus habitantes. Por aquellos años -como se ha dicho- gobierna el pais, el presidente J osé Manuel Balmaceda, vástago de una antigua familia chilena, cuyas raices procedlan de la aristocracia colonial; no obstante, las profundas ataduras que a la clase dirigente chilena ligaban al gobernante, éste se encontraba en una polltica de rompimiento ideológico con su propio estrato social. La sociedad chilena se acercaba a un colapso de proporciones; la presencia e influencia del capital inglés agudizaba la crisis, en especial con la politica que el imperialismo de Londres desarrollaba en el norte chileno a través de sus agentes. El salitre, fuente principal de la economfa nacional, era mirado con codicia por los grupos extranjeros y politicos chilenos ligados a sus intereses. Situado en esa realidad Balmaceda no trepidó en recurrir al aparato estatal para impedir la anglosajización total, pero su manejo politico chocó con la voluntad del parlamento, organismo que se puso en pugna armada con el régimen presidencial hasta provocar su total derrota en los campos de Cancón y Placilla, precipitando el trágico fin del mandatario. La holgura económicas de la cual gozaban las arcas fIScales le cedió el lugar al deterioro moral de la nación. Hostos percibe con alarma tales slntomas; sin embargo procura comprender los acontecimientos en virtud de su capacidad de razona5 Confróntese La fronda ariSlocrtilica de Alberto Edwards Vives (Santiago de Chile: Editorial del Pacifico, Cuarta Edición. p. 177).

miento, el cual justamente lo conduce a criticar, en forma posterior a su periodo chillanejo, a los dos bandos en lucha, tal como lo demuestra su valiosa correspondencia. Hemos creído necesario referirnos a la atmósfera politica chilena para entender mejor el comportamiento de Hostos, pues éste se vio enfrentado a las violentas convulsiones que estremecian al pais que visitaba. Pensamos que, independientemente de su visión acerca de los sucesos que se precipitaban en un desenlace funesto, comprendió la real preocupa-

lugar a dudas estas informaciones inéditas proyectan claramente la excelente recepción que tuvo su trabajo docente en el medio regional en que se desenvolvió. Hacemos notar que el nombramiento de Hostos en el Liceo de Chillán fue motivado -según nuestras deduccíones- por el hecho de que el Ministro de Educación que lo ordenaba, don Federico Puga Borne, era un hijo de las tierras chillanejas. Por consiguiente, resulta natural pensar que dado el prestigio del antillano, el Ministro de Balmaceda, lo

En Chile, Hostos es un viejo conocido; la labor hecha en su primera estancia más la información acerca de sus trabajos que han suministrado al país sus numerosos amigos y sus colaboraciones en periódicos chilenos hacen del caribeño, en aquel periodo, una personalidad familiar a educadores, intelectuales y políticos progresistas. ción que existió en la época balmacedista por desarrollar la educación y la cultura. En este contexto su personal estuvo siempre rodeada del aprecio intelectual que se merecia su capacidad, de tal manera que en gran medida -aunque sin carecer de sinsabores- estuvo en condiciones de ejercer su apostolado. Hostos fue nombrado Rector del Liceo de Chillán mucho antes de que llegara al territorio, tal como lo testimonia el diario "La Discusión". Como resultado de nuestras investigaciones hemos podido rescatar para el conocimiento público las noticias acerca de su persona y gestión, más un importante discurso pronunciado por Hostos con motivo de la distribución de premios de su liceo. Sin

hubiese designado en su propia ciudad natal. Por otra parte, la designación constitula un mérito y un desafio, puesto que en el Liceo de Chillán se realizarlan importantes reformas dentro de su régimen de estudios, a fin de convertirlo en el principal establecimiento educacional de la zona centro sur del pais. Nadie más indicado. por lo tanto que el propio Hostos para elevar el nivel del colegio hasta las alturas pedagógicas que requerlan la ciudadania y las autoridades de la instrucción secundaria. El documento que entregamos al conocimiento de la "gente hostiana". como diría la Mistral y a los interesados en la intrahistoria de los grandes hombres de pensamiento fue publicado meses antes de que llegara


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Hostos a Chile. Fue impreso en el diario "La Discusión" de Chillán6 y comunica las expectativas de la ciudadanía en torno a su cargo educacional. Nos parece relevante afirmar que proporciona el citado documento la imagen auténtica que se ha formado en Hostos una pequeña comunidad provinciana, a la par que transmite el impacto positivo de su nomi~ nación rectoril.

esta ciudad y que debe llegar a Chile en el próximo mes de diciembre, no ocupará ya el puesto que se le habla designado sino el de director de un instituto pedagógico que se trata de crear por el Ministerio de Instrucción Pública. Sentiríamos sinceramente que esta circunstancia viniera a perpetuar el estado irregular en que se encuentra actualmente la direc-

Liceo Miguel Luis Amun'tecul, Santiaco de Chile.

Transcribimos conservando la grafia en boga en aquel tiempo el citado documento: El Liceo de Chillán Se asegura que el señor Eujenio Maria Hostos, nombrado hace algún tiempo rector del Liceo de 6 Publicado en MLa Discusión" de ChillAn (Chile) el17 de octubre de 1888. Hacemos presenle de que hemos respetado la graCIa original según la usanza de la época. En relación con el nombre del patriola puertorriqueño en Chile fue conocido sin la "de" anlepuesta a su apellido Hoslos. tal como aparece nombrado por el anónimo comentarista del diario.

ción de nuestro Liceo y a agravar las perniciosas consecuencias que siempre acarrea para establecimiento de su género un interinato prolongado. El nombramiento del señor E.M. Hostos para rector del Liceo de Chillán, si es cierto que ha recaido en un ciudadano extranjero, -cosa no siempre conveniente tratándose del ejercicio de las funciones que exigen los diversos ramos de la administración pública,- también es cierto, y esto es halagador para los que desean un porvenir floreciente para nuestro Liceo, que él ha sido discernido en la persona del señor Hostos

a un hombre de distinguida intelijencia y reconocida ilustración que ocupa un puesto respectable entre los literatos americanos. Este solo hecho habia despertados fundadas y lejhimas esperanzas respecto de la futura marcha de nuestro primer establecimiento de educación; esperanzas que hoy están a punto de verse defraudadas por la resolución de última hora que se atribuye al ministerio de Instrucción Pública de dar al señor Rostos la dirección del instituto pedagógico en proyecto. Pero sea cual fuere la intención del señor Ministro de Instrucción acerca del señor Rostos, seria conveniente que se apresurara a poner término al estado anómalo en que se encuentra la rejencia del Liceo de Chillán. Por muy bien inspirado que sea un rector interino y por mejores dotes que posea para el desempeño de su cargo accidental, el solo hecho de la condición precaria que es propia de todo interinato, es un obstáculo para que él pueda administrar con eficacia un establecimiento que exije, ante todo, en su jefe, cierta estabilidad capaz de imprimir a las medidas que adopte el sello indispensable de seriedad requerida en tales casos, si se quieren que no se esterilicen los mejores esfuerzos. De ahi la urjencia que existe de que el Gobierno se dé prisa en proveer el puesto vacante a que hacemos referencia si es que en realidad, lo que sentirfamos, el señor Rostos no viniera ya a desempeñar el rectorado del Liceo de Chillán. y si esto hubiera de acontecer, seria muy de desear que nuestro Gobierno, al designar al nuevo rector de este Liceo, se fijara en alguna personalidad que reuniera en si, a la vez que las indispensables condiciones de ilustración e intelijencia, cierto espiritu de actividad y no pequeña dosis de sensata enerjia de carácter, que hoy más que nunca se hacen


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necesarios en la rejencia de nuestro primer establecimiento de educación, donde hay muchos males y defectos que es preciso estirpar con entereza, si desea salvar al Liceo de esta ciudad del más merecido descrédito. Circulaba en vez pasada el rumor de que seria nombrado rector propietario del Liceo de Chillán el respetable profesor del mismo establecimiento que hoy desempeña interinamente ese puesto. No creemos que el señor Rivera desee ese nombramiento: ni su edad, ni sus hábitos ni sus inclinaciones, le permitirían atender ese cargo como él quería, dada la integridad de su carácter. Por nuestra parte, no trepidamos en creer que el señor Rivera, cuya modestia es reconocida, vería con gusto el nombramiento de un rector que fuera capaz de levantar nuestro Liceo a la altura que debiera tener. Profesor tal vez el más antiguo de ese establecimiento y uno de los que más se han esmerado siempre en el cumplimiento de su deber, él contempla sin duda con pena la visible decadencia en que ahora se encuentra nuestro Liceo, que en tiempos mejores ha tenido un bien cimentado prestijio.

y tanto más urgente es ahora el nombramiento de un rector propietario cuanto se piensa convertir el Liceo de Chillán en un establecimiento de primer orden en sección de internado. Acreciendo con esta reforma la importancia de nuestro plantel superior de enseñanza, es natural que se le dé un director que reúna méritos bastantes para ejercer con acierto un cargo que ha de exijir con el tiempo mayor suma de aptitudes que el presente, haciéndose más grave su responsabilidad. Confiamos en que el ministro señor Puga, que tanto interés parece demostrar por el progreso de su pueblo natal, tome nota de los deseos del pueblo de Chi-

llán, que son respecto al Liceo lo que aquí expresamos. Por nuestra parte, nos prometemos volver a tratar de la situación de nuestro Liceo de un modo más detallado, tan pronto como se haga cargo de su puesto el nuevo rector. Los siguientes puntos tratados por el anónimo impreso periodístico nos parecen capitales para comprender el impacto que producia Hostos en una región chilena, a fines de la penúltima centuria del siglo XIX. a. Noticia en Chillán de la designación de Eugenio María de Hostos como rector del Liceo lo que revela la expectativa que causó su nombramiento, mucho antes de que el propio antillano llegara al territorio chileno. b. Posibilidad de que Hostos no ocupe su cargo en Chillán, para servir la dirección de "un Instituto Pedagógico que se ·trata de crear por el Ministerio de Instrucción Pública". Esta misma idea se reafirma cuando se expresa que las esperanzas de la ciudadanía "están a punto de verse defraudadas por la resolución de última hora que se atribuye al ministerio de Instrucción Pública de dar al señor Hostos la dirección del instituto pedagógico en proyecto." Estimamos que la información anterior nos entrega un dato absolutamente inédito, pues hasta esta fecha se ignoraba de que en el ánimo de las autoridades de gobierno, -según el articulista- hubiese existido la idea de nombrar a Hostos nada menos que rector de la más importante obra educacional que fundó la administración de Balmaceda. En Chile hace años que existía latente en el ambiente cultural yeducacional el proyecto de crear un establecimiento donde se profesionaliza-

ran los maestros secundarios, puesto que estos carecían de formación sistemática para asumir sus altas funciones docentes. El historiador y responsable por algunos años de la elaboración de los programas de enseñanza media don Diego Barros Arana, rector del Instituto Nacional, el primer establecimiento republicano de la educación del país, intentaba revivir la vieja idea. Los viajes por Alemania de los destacados educadores Valentín Lelelier y Claudia Matte reanimaron el importante proyecto. Más tarde, en el año 1888, el Ministro Federico Puga Borne hace suya las formulaciones anteriores y da los primeros pasos importantes; sin embargo, el nacimiento oficial se debe al empuje y estimulo que le dio a la trascendental iniciativa el principal asesor poIItico de Balmaceda, el joven ministro Julio Bañados Espinoza. A pesar de la oposición que ofrecieron algunos de los profesores más destacados del sector antibalmacedista, sobre todo de aquellos que provenían del sector clerical, en abril de 1889 se dictó el Estatuto Orgánico que creaba en el país el Instituto Pedagógico. Para cumplir con el importante proyecto el gobierno contrata a profesores alemanes para que dicten las primeras lecciones. A la vez que deposita su confianza en Federico J ohow, uno de los germanos más destacados, al nombrarlo su primer director, quien asume funciones en la fecha que se ha señalado. La contratación de los profesores alemanes (Enriqu~ Schneider, Alfredo Beutell, Augusto Tafelmacher, Juan Steffen, Federico Hasen y Rodolfo Lenz) significó, al mismo tiempo, que una sensación de beneplácito, una enconada campaña en contra de la "germanización" de la educación, cuya cabeza más visible fue el poeta Eduardo de la Barra. A fines de 1892 el Instituto Pedagógico entregaba sus primeros egresados,


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entre los cuales sobresalieron Enrique Molina y Alejandro Venegas.' Ahora bien, la modesta información del diario chillanejo deja en evidencia la eventual designación de Hostos al importante organismo educacional superior que se fundaba en la capital de Chile. Creemos que este antecedente proporciona una prueba más del aprecio y la confianza que en el país se le brindaba al ilustre antillano. El Instituto Pedagógico, por consiguiente. virtualmente pudo haber sido dirigido en sus primeros años por el sabio educador que un año más tarde sería el rector del Liceo Miguel Luis Amunátegui de la capital y profesor de Derecho Constitucional de la Universidad de Chile. c. Reconocimiento de la idoneidad intelectual de Hostos "un hombre de distinguida inteligencia". d. Frustración que se producirla en el medio local, en el caso de que a Hostos no lo designaran definitivamente rector del Liceo de Chillán. e. Expectativas de crecimiento trazadas para el establecimiento, tal como se expresa: "se piensa convertir al Liceo de Chillán en un establecimiento de primer orden con sección internado. Acreciendo con esta reforma la importancia de nuestro plantel superior de enseñanza..."

7 Para una mayor información sobre la creación del Instituto Pedagógico recúrrase a Historia de Chile (1891-1973) de Gonzalo Víal (Santiago de Chile. Santittana, 1981). Enrique Molina fue el primer rector de la Uníversidad de Concepción. Alejandro Venegas, profesor de francés e importante crilico social, autor del ensayo tilUlado Sinceridad. Valiosos antecedentes sobre la polltica educacional de Balmaceda se encuentran en la fundamental obra del historiador chileno Hernán Ramlrez Necochell, titulada lA guerra civil de 1891 (Santiago, Editora Austral. 1951), con prólogo de Guillermo Feliú Cruz. Años después el historiador la reeditó con el nombre de Lo contrarrevolución del 91. desdiciendo una tesis muy común que utiliza la expresión de 'revolución' para referirse a los sangrientos sucesos de fines de siglo.


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Como se desprende del artículo periodístico, hubo una gran preocupación por la función que asumiría en Chile el patriota puertorriqueño. Este hecho evidencia -además- el papel que jugó el liceo en el desenvolvimiento de la sociedad chilena a partir de Balmaceda. Y en este sentido, la participación y la contribución activa que le correspondió a Hostos fueron fundamentales. La dirección que asumió, su intervención en debates educacionales y su colaboración entusiasta en la elaboración de los programas de enseñanza media, particularmente en los de Castellano e Historia y GeografIa asi lo demuestran con elocuencia. Un segundo documento que proviene de la misma fuente de investigación nos proporciona una imagen sucinta de la labor anterior de Eugenio Maria de Hostos; también hemos considerado oportuno transcribirlo puesto que logra comunicar el entusiasmo y la admiración de los habitantes de la región a que estaba destinado. BIOGRAFIA Don Eujenio María Hostos Nació don Eujenio Maria Hostos en 1842 en la Isla de Puerto Rico. Era mui niño cuando fué enviado por 'sus padres a educarse a España en donde su espíritu altivo, sintiéndose aprisionado de las aulas, no tardó en abandonarlas para instruirse por si mismo. Sentía bullir en su alma el anhelo de luchar por la libertad de su patria y, para conseguirlo, se improvisó orador, diarista politico y escritor de novelas. En 1863 daba a luz en Madrid una notable novela titulada lA peregrinación de Bayoan, en la que al narrar las desventuras y heroismo del primer indíjena antillano que se alzó contra el yugo de España, espoleaba a sus compatriotas a sacudirse de la tirania de la metrópoli.


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Esa novela, escrita con una pasión y un colorido quemantes, fué secuestrada por la censura real, antes de ser puesta en venta en las librerías. Apenas, si se salvaron uno que otro ejemplar, uno de los cuales vino a Chile y sirvió para la segunda edición de ese libro perseguido, que su autor hizo reimprimir en Santiago en 1873. Cuando en 1868 -Hostos, que viajaba y estudiaba por Europa, oyó el grito de ¡libertad de Cuba! lanzado en Yaras por Céspedes y sus trescientos compañeros, trasladóse incontinenti a los Estados Unidos de Norte América y, ahi, continuó su propaganda de palabra y de pluma como miembro de la Junta Revolucionaria de Cuba, establecida en New York. -Multiplicando su tiempo redactaba periódicos, preparaba meetings y conferencias para acopiar fondos i remitir armas y ausilios a los defensores de la independencia de Cuba. De New York, se dirijió a la Isla en varias expediciones y logró salvar la vida en las mil aventuras de esa guerra de asaltos y emboscadas, bajo el sol abrazador de los trópicos, en que los cubanos hicieron milagros de heroicidades y sacrificios. Enviado en misión de propaganda a Sud-América, Hostos llegó a Lima en 1870. AlU fundó la Sociedad de Amantes del Saber, institución de iniciativa particular, destinada a la enseñanza primaria y secundaria, en la cual hizo notables conferencias sobre temas científicos. Redactó, ahí, sucesivamente los diarios "El Heraldo" y "La Patria". A principios de 1872 llegaba a Chile, por primera vez y era nombrado por don Isidoro Errnzuriz redactor de "La Patria". De "La Patria" de Lima, pasaba a "La Patria" de Valparaíso, lo que hizo decir proféticamente a un escritor chileno que, Hostos parecía destinado a vagar de patria en patria, sin llegar jamás a la suya! En Chile, Hostos trabajó sin

darse punto de reposo en su obra de propaganda. Eficazmente apoyado por los jenerales Blanco Encalada, Godoi y Prado, Mariano Ignacio; don Manuel Antonio y Guillermo Matta; Pedro León y Custodio Gallo; Balmaceda; los Arteagas Alampartes y Benjamín Vicuña Mackenna, fundó la sociedad para trabajar por obtener auxilios para Cuba, que como todas las nobles ideas en favor de la isla cautiva no pudo surjir por falta de estimulo y simpatías eficaces. Mientras cumplía estos patrióticos deberes, Hostos escribía una erudita memoria sobre la Exposición de 1879; un "juicio crítico de Hamlet", que fue comentado con elojio por los órganos más autorizados de la prensa- y avaloraba con copiosos artículos literarios el mérito de las pájinas de la Revista de Santiago, que dirijían -haciendo lujo de talento,- los jóvenes chilenos que fueron más tarde dos brillantes escritores: Augusto Orrego Luco y Fanor Velasco. En el Sud-América dió a luzvarias conferencias dadas en la "Academia de Bellas Letras", sobre la t"ciucación cientifica de la mujer y en "La Patria" unos Diálogos, sobre la Exposición, en que dió muestras de poseer singulares conocimientos artlsticos, al estudiar la pintura y la escultura chilena. En esos elegantes diálogos, hizo profecías sobre el porvenir que aguardaba a los pintores nacionales Pedro Lira, Alberto Orrego y Nicolás Guzmán, que el tiempo ha venido más tarde a confirmar plenamente. A fines de 1873, Hostos partía de Chile a Buenos Aires, en donde fué mui festejado por la prensa, la sociedad y el gobierno Arjentino, que precidia el ilustre Sarmiento. Pero su permanencia en el Plata fué breve. Urjíale acercarse a las Antillas. Logró después de muchos afanes llegar a su patria, abrazar a los suyos y respirar, al fin, el aire natal. Sospechoso para los españoles, que veían en él,

el alma de todo conato de insurrección en la isla, fué desterrado -nuevamente- de Puerto Rico. Dirijióse a Caracas y fundó en esta ciudad un colejio, iniciando entonces, con amor, su transformación de escritor en institutor. En Caracas, la ciudad embilecida por Guzman Blanco- no había atmósfera para sus inspiraciones jenerosas. La halló en la República Dominicana. AlU le cupo el honor de reformar por entero la enseñanza superior y secundaria, estableciendo en sus escuelas y universidades el sistema concéntrico -y fundando por sí mismo, la Escuela Normal de Preceptores, que ha dado los frutos más sorprendentes. En medio de sus laboriosas tareas de maestro, Hostos ha publicado durante su estadía en Santo Domingo dos libros notabílisimas: "Lecciones de Derecho Constitucional" y un tratado de "Moral Social", que han sido encomiados por distinguidos escritores de América y Europa. Entre los últimos don Gumercíndo de Azcárate, profesor de Derecho de la Universidad de Madrid. le ha brindado los más lisonjeros elojios. De Santo Domingo, que ha abandonado Hostos, dejando una posici6n ventajosa, llega a Chile, en donde se siente feliz de hallar aquí lo que él llama su segunda patria, que anhela convertir en la primera de sus hijos. El Gobierno de Chile lo ha nombrado Rector del Liceo de Chillán y pocos nombramientos han sido más unánimemente aplaudidos. Apenas pisaba las playas de Valparafso, la prensa entera del país lo saludó con espresiones de afectuosa simpatía. ¡A fé, que Hostos las merece de sobras! Es un talento poderoso, nutrido por profundos estudios; un gran sembrador de ideas; un espiritu tenaz para buscar solos nobles ideales! Como institutor -estamos de ello bien seguros- será un apóstol de la enseñanza, que predica-


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rá elocuentemente con el ejemplo de su austera vida. Al hablar de Hostos se recuerda instintivamente el elojio del hombre que el Príncipe de Dinamarca hace en la más célebre de las trajedias de Shakespeare: What a piece of work is aman! how noble in reason!... Hostos lo es en su forma más digna. ¡Y que dificil es serlo! El mismo personaje, cuyos perfiles biográficos hemos. bosquejado someramente, lo ha dicho en uno de esos aforismos tan habitualmente a su estilo: "Ser hombre es la cosa más extraordinaria de las cosas ordinarias de este mundo". S Tal como se aprecia hay una insistencia marcada en describir el patriotismo de Hostos y en subrayar su gran preocupación americanista. Llama la atención la utilización del epíteto "sembrador de ideas" para referirse a su personalidad, pues justamente esa es una de las calificaciones máximas con que ha sido conocido por la posteridad. El escritor dominicano Juan Bosch certeramente lo caracterizó con la misma expresión el año 1939 en su novela biográfica Hostos el sembrador, editada en La Habana. Creemos que a pesar del anonimato histórico de las piezas periodísticas que hemos hallado y de su información, a veces menuda, esas contribuyen a situar Cisica y espiritualmente un episodio de la vida de

s La semblanu biográfica que se da 11 conocer fue pu bliCllda durante la permllnencia de Hostos en Chillán en el diario ~La Discusión". el 20 de marzo de 1889. En términos generales entrega datos correctos. sin embargo el año de su nacimiento es erróneo. Como se sabe Hostos nllció en enero de 1839. Insistimos en que para conservar la fidelidad al documento de época. hemos conservado la grllfia en uso. esto es. la recomendada por don Andrés Bello. Aún no se adoptaba la ortogralla de la Real Academia Española. Sin duda que además- existe más de un descuido ortográfico del entusiasta biógrafo chillanejo de Hostos.

Hostos, casi oculto en su evidencia documental y que ha quedado sin registrar, incluso en la nutrida bibliograCia que sus estudiosos y descendientes sanguíneos han elaborado. Hemos tenido acceso a esta historia de pequeños acontecimien-' tos, ,que tal vez no incidan en el univers9 mayor del pensamiento hostia no, pero no por esa razón puede existir despreocupación en tomo a ella. Esa es la razón que nos ha animado a realizar esta publicación. La acción que un intelectual ejerce en su medio se mide también, en el eco que su obra deja en sus coetáneos inmediatos y en el dato que oportunamente queda inscrito en la prensa, en alguna carta o en el testimonio indirecto suministrado por otra persona. En nuestro caso estamos en condiciones de agregar algunos antecedentes más a esta historia fáctica de la presencia de Hostos en Chillán. Nos remitiremos a su contenido central. El Documento NQ3 informa acerca de la remuneración del señor H ostos, haciéndose un alcance acerca de la excepcionalidad que significa su mayor monto en relación con la que gozan otros rectores de liceos del país. El Documento NQ4 remite a la celebración del ,octavo aniversario del Cuerpo de Bomberos de Chillán, y, a la participación que le cupo en él al rector del Liceo don Eugenio María de Hostos. El Documento NQ5 cuenta de .la autorización que se le ha otorgado al rector del Liceo para girar contra la tesorería fiscal por la suma de cinco mil pesos, con el objeto de efectuar ciertas mejoras materiales en aquel establecimiento. Queda de manifiesto el trato preferencial que el gobierno le concede a Hostos en materias ,económicas. . El Documento N Q6 tiene singular importancia, pues exterioriza la grata impresión que dejó una confe-

rencia pronunciada por Hostos en el ánimo del vecino que firma el articulo con el nombre de G. Redón. Por desgracia no nos ha sido posible ubicar la conferencia que se cita. En el fondo se trata de un homenaje que se le brinda a su inteligencia y un sentimiento de felicidad por la suerte que ha tenido Chillán con.\a llegada de tan' importante educacionista e intelectual antillano. El Documento NQ7 constituye tal vez el inédito más valioso. Es un discurso pronunciado por el Rector del Liceo de Chillán en el acto de distribución de premios del colegio. En lo fundamental significa la ex.presión de su gratitud por las atenciones recibidas en Chillán, una oportunidad de exponer sus ideas educacionales y morales, y al mismo tiempo que su pensamiento en relación con el papel del Estado en la complejas estructuras de la educación, que se reformaba. El Documento N28 proporciona una información acerca de las materias tratadas por el Congreso Pedagógico en Santiago y al rol que en el seno de dicho evento desempeñó el señor Hostos. El Documento N29 representa un verdadero corolario de la breve estadía de Hostos en Chillán, pues comunica consternadamente la noticia del nombramiento de Hostos en la Rectada del Liceo "Miguel Luis Amunátegui", importante establecimiento capitalino creado con un doble propósito: l. Recordar el nombre del historiador chileno y 2. Honrar al patriota puertorriqueño nombrándolo su primer rector. 9

9 Los documentos que se han reproducido en su integridad constituyen los números Jy 2. Todos los demás. de los cuales se proporciona su contenido sumario han SIdo obtenidos de la misma fuente citada con anterioridad.


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De más está destacar que el recuento de esta historia fáctica, de hechos concretos, comunicados por la prensa de la provincia chillaneja, enriquece la visión que se debe tener de su peregrinaje por el mundo americano y ofrece una acabada fisonomía de su paso por una importante provincia chilena, pródiga en hijos de renombre, tal como lo demuestran algunas de sus figuras de resonancia nacional e internacional. Desde la noticia misma de la llegada de Hostos a Chillán hasta su despedida no hay más que huellas de trascendencia pedagógica y ejemplos de entrega abnegada a su labor, a la par de manifestaciones recí procas de gratitud y cariño entre Hostos y la comunidad en la cual se insertó por un breve período.

s u correspondencia Hostos durante su estadía en Chile mantuvo una nutrida correspondencia con diferentes personalidades americanas, en especial de Santo Domingo. Muchas de sus cartas han sido publicadas, otras permanecen en ineditez. Desde Chillán el patriota puertorriqueño despachó a Santo Domingo cuatro cartas. Su destinatario fue el gran hombre público de ese país don Federico Henríquez y Carvajal, su gran amigo y confidente de cuitas y alegrias. Las cartas están fechadas en ChilIán el 20 de septiembre de 1889, el14 de noviembre de 1889, el8 dediciembre de 1889 y el25 de enero de 1890. Todas ellas afortunadamente fueron publicadas en Santo Domingo,

la primera en "El Mensajero", el 14 de diciembre de 1889 y las tres restantes en la revista "CHo" primer fascículo, en enero y febrero de 1934. La del 20 de septiembre es de una gran importancia, pues revela en ella el estado de la educación chilena y los propósitos que inspiraban al gobierno para su estructura anticuada. Las ideas rectoras que predominan en la epistola son las siguientes: l. Posibilidad de que el estado chi· leno le brinde a los maestros un considerable aumento de sueldo, a fin de qut: éstos puedan consagrarse por entero a la educación y no tengan necesidad de ocupar su tiempo en otras tareas.


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2. Destacar la importancia de dos congresos trascendentales que se celebrarán en el pais: el primer Congreso Médico y el primer Congreso Pedagógico. Ambos acontecimientos son evaluados en su real mérito por Hostos, destacando su participación en el segundo, y su designación para informar sobre dos memorias que se presentarán en él. Sin embargo, lamenta que sus tareas de rectoría chillaneja le impidan viajar a Santiago para colaborar activamente en el quehacer del Congreso. Hostos estima que existe en el pais una devoción sincera a la enseñanza pública y que su nivel de calidad tiende a mejorar cada dia más. 3. Los párrafos más bellos, y que lo vinculan estrechamente a Chillán, son aquellos que se refieren a la celebración de las Fiestas Patrias de Chile en su liceo y en la ciudad. Se admira que sean los niños los primeros en celebrar alborozados la fiesta patria y transcribe a continuación todo el brillo que adquirió la festividad nacional en los colegios e instituciones de Chillán. Al mismo tiempo de regocijarse por el festejo manifiesta su pesar por el hecho de que en el país, a raíz de la guerra entre hermanos que 'anonadó al Perú', "el patriotismo que se alimenta de gloria militar ha empezado a prevalecer sobre el patriotismo completamente cívico que se deleita en el venero de la primera hora de la patria chilena". Tiene palabras de entusiasmo por la exhibición de banderas chilenas y latinoamericanas sin discriminación de ningún país. Señala significativamente que por primera vez en la historia del país halla aparecido en público la bandera de la República Dominicana, puntualizando que quien la portaba era un dominicano orgulloso de enlazar en su persona la patria nativa y adoptiva. y esta es una clara referencia a su hijo Eugenio Carlos, nacido en Santo Domingo. No se puede negar de que Hostos

en Chillán fUe un extraordinario representante antillano. En ningún momento descuidó su función de promover el conocimiento de su país natal: Puerto Rico y el adoptivo, Santo Domingo. En aquella misma oportunidad dispuso que sus dos hijos Eugenio Carlos y Luisa Amelia representaran una escena que recordara a los dos países en la velada literario-musical que se efectuó en el teatro del Liceo. Su hijo varón ataviado con las banderas dominicanas y chilenas personificó a Duarte, el procer isleño; en tanto que la hija se vistió de Borinquen, el viejo nombre indígena de Puerto Rico, cubriéndose con la bandera cubana. Hostos recuerda que "Departieron entre sí, y luego con Lautaro, y después con Bayoán, y al fin con un coronel español, de donde resultó una especie de loa a la Independendencia, con un himno fogoso y muchas vivas". Como se puede apreciar, Hostos en Chillán, en virtud de su rectorado continuó practicando con ahínco su vocación americanista, trasladando a su temporal sede las figuras de sus hermanas antillanas del Caribe. El tono y la actitud de la segunda carta dirigida a Federico Henriquez y Carvajal es diferente de la anterior. Hostos fue un hombre que se alimentó de sus ideales superiores, sin embargo padeció como todo hombre decepciones y desesperanzas. El dolor causado por la incomprensión de sus iguales muchas veces rozó su delicado espíritu. En gran medida su verdadera condición de grandeza radica en el hecho de que supo soportar la adversidad y seguir en su tarea constructiva con vigor y tesón, sin dejarse amilanar por las ingratitudes humanas. "Vivir es subir la Cordillera de los Andes: cuanto más se sube, más insondables son los precipicios",'o es10 Uno de los aforismos publicados por Hostos en Rl'vista de Santiago. T. l. Valpa· ralso. 20 de mayo de 1872.

cribió en Chile durante su primera radicación. Y en cierto modo esa fue su vida. En la citada carta Hostos le responde "dolorido de cerebro" a su amigo, manifestándose muy preocupado de ciertos ataques que ee Santo Domingo le han propinado a sus relaciones amistosas y a su obra. Confiesa, a la par, que el clima de Chile -al cual nunca se acostumbró- le está dañando. No obstante, los pesares que expresa, dirige palabras de elogio al advenimiento del Brasil como República. En la tercera epístola Hostos acentúa su desencanto por aquellas situaciones que lo deprimen; aunque mantiene inalterable la estimaCión de la sociedad en general le confiesa a su destinatario que Uno gozo ni de la salud ni de las prosperidades que me desea usted en su última carta". Testimonio que habla elocuentemente del sufrimiento que padece Hostos al encontrarse lejos del sol de las Antillas y de sus amigos de jornada y de lucha. Sin duda, influyen en su ánimo los ambientes hostiles que en Chile se han ido creando como consecuencia del enfrentamiento politico entre el Congreso y el presidente Balmaceda. También, lo afectan la mala voluntad de sectores clericales. Este estado de cosas deplorables, que alteraban el ánimo de Hostos, 10 impulsa a añorar el clima y las bellezas naturales de las Antillas. Es indudable que si la realidad de Santo Domingo hubiera sido en aquella época más propicia para el feliz desenvolvimiento de Hostos en ella, se hubiera trasladado inmediatamente a Centroamérica; sin embargo, Hostos era un hombre acostumbrado al rigor y al sufrimiento, desencanto y el encanto a la vez. Chile logró superar en el ánimo del patriota, la terrible dualidad de su espiritu. Sus casi diez años de permanencia lo indican, pues continuó viviendo con fortaleza en


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medio de las zozobras y los temblores del éxito. Asl vivió y asl se hizo figura continental de la esperanza. La última carta revela la preocupación por el destino de las preparatorias del liceo y el próximo nacimiento de su quinto hijo. Acontecimiento este último que ocurrirá en Santiago el 12 de junio de 1890, fecha en que nace su primer hijo chileno: Filipo Luis Duarte, nombre puesto en homenaje a los padres de Belinda, su esposa cubana, y al padre de la patria dominicana. Anteriormente en Santo Domingo habla nacido Bayoán Lautaro, recordando de esa manera al indio de Borinquén que dudó de la inmortalidad de los españoles y al mapuche de la Araucanla que representa la rebelión de su pueblo contra el invasor. ¡Si hasta en la elección del nombre de sus hijos Hostos expresaba su deseo de unidad continental! Al concluir su estancia en Chillán, Hostos cumple su primer año

Hostos era un hombre acostumbrado al rigor y al sufrimiento, desencanto y encanto a la vez. Chile logró superar en el ánimo del patriota, la terrible dualidad de su espíritu.

en el Chile de Balmaceda; su dedicación a la educación chilena; su acendrado esplritu patriótico y su apego indestructible a sus raíces antillanas hacen de su personalidad el extranjero con mayor visión americana de unión que haya pasado por el pals. Su desgraciado antecesor y destacado patriota puertorriqueño Segundo Ruiz Belvis, muerto en las playas de Valparaiso cuando procuraba obtener recursos para intentar la revolución en Puerto Rico ll recibla en su tumba chilena, de parte de su coterráneo, el mejor empleo de patria que se le puede brindar a un muerto insigne: la continuidad de una acción destinada a luchar por la gran causa de la independencia nacional. Con motivo del traslado de Hostos a Santiago de Chile, el diario local infonnaba lo siguiente:

Cuatro dlas antes, en Santiago, la prensa capitalina informaba que "el distinguido educacionista con cuyo nombre encabezamos estas lIneas" ha sido nombrado rector del "Liceo Miguel Luis Amunátegui".13 Punto final a una etapa, punto inicial a una nueva y fecunda obra de hombre comprometido con el destino de las pacientes y briosas repúblicas americanas.

11 Hostos le rindc un homenaje al malogrado patriota puertorriqueño en su estudio sobre Pldcido. publícado cn el Tomo I de "Rcvista de Santiago", Valparalso. 1872. p. 101. En el mismo trabajo afirma que escribió una biografia sobre Ruiz Belvis.

11 Nota períodlstica publicada en el diario "La Discusión" el 22 de marzo de 1890. 13 Nota periodlstica publicada en diario santiaguino ~La Libertad Electoral" N~1241. el 18 de marzo de 1890.

Ha sido nombrado rector del "Liceo Miguel Luis Amunátegui" de Santiago el actual rector del Liceo de Chillán señor Eujenio Maria Hostos. Sentimos sinceramente la separación de Chillán del señor Hostos, que se había hecho estimar de todos por su mérito y talento. Deseamos al señor Hostos en su nuevo puesto la más completa fortuna.l 2

El estudiantado del Liceo Miguel Luis Amunátcgui. Santiago de Chile.


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La realidad social en

Mi viaje al Sur Alfredo Morales

E

l contenido del libro Mi viaje al Sur de Eugenio Maria de Hostos

es información vital para el estudio de la sociedad latinoamericana del siglo XIX. La narración de su recorrido por varios países de la América del Sur nos acerca directamente a la realidad social de la América dependiente, Cuba y Puerto Rico, así como de la independiente, aquellos países que habían logrado la soberanía nacional a raíz de las guerras de independencia de principios de siglo. Esta realidad social, bajo el escrutinio óptico y científico racional del ensayista, contrasta visiblemente con el ideal hostosiano de la unificación americana. La patria grande bolivariana era el ideal que Hostos empujaba en su búsqueda por forjar el porvenir americano. Nos indica Hostos que salió de Nueva York hacia la América Latina en el "Arizona" el cuatro de octubre de 1870. 1 Comienza así a enriquecerse el patriota puertorriqueño con una serie de experiencias que lo pondrlan en contacto con las realidades sociopolíticas de la América del Sur. Vemos en él a un sociólogo idealista sorprendido ante lo que ven sus ojos. Al embarcarse, Hostos se ha propuesto luchar a

favor de la independencia antillana del yugo español que mantenía aún a Puerto Rico y Cuba bajo el sistema colonial despótico ya abolido en América Latina. Seguro de si mismo, asegura que su deber era defender la independencia contra la anexión, exhortar a los emigrados, defender la unión latinoamericana, enseñar a los pobres sin halagar a los ricos, luchando contra explotadores y ambiciosos, de los cuales habla muchos.! Hostos no se equivocaba, el Caribe seguía siendo el "Mare Nostrum" que unificaba al viejo continente con el nuevo, canal y puerta abierta del poder europeo frente a las recién nacidas repúblicas del sur. España quería mantener esta hegemonla porque significaba influencia y poder sobre sus antiguas tierras a través de su presencia en América. Libertar a Puerto Rico y a Cuba era la última fase del rompimiento con la Colonia y el comienzo de la unificación americana.J El expansionismo norteamericano, con la conquista de las tierras mexicanas y su intento de anexionarse a Santo Domingo y a Cuba en los años 1860 y la década del cuarenta, respectivamente, era otra amenaza para el buen desarrollo del porvenir ameri-

cano. Latinoamérica podrla defender su soberanía territorial siempre y cuando supiera mantener cada uno de sus territorios fuera del alcance de potencias extranjeras, ya fuera España o Estados Unidos. 4 Hostos no se declara antinorteamericano, ya que admira la devoción científica de los angloamericanos, la demostración estadounidense de que la razón y la libertad son solidarias. La fuerza de cohesión orgánica y la afinidad moral de la sociedad del norte es lo que busca para la sociedad del sur. Ahora bien, lucha contra esas ambiciones territoriales angloamericanas y exhorta a que la frenemos logrando la Confederación Centroamericana y Antillana. Al desarrollar política y económicamente al Caribe, no perderíamos más tierras' ni seguiríamos siendo afectados por la Doctrina Monroe y la opinión despreciativa sobre la raza latinoamericana. s Hostos siempre había defendido las sociedades latinoamericanas, tan desconocidas, calumniadas y ridiculizadas en Europa y en Estados Unidos. Quería estudiar estas sociedades porque en ellas vela el secreto de los males de origen que afectaban a las Antillas. 6 Hostos seconsi4

I Eugenio Maria de: Hastos, Mi viaj~ al Sur. San Juan: Editorial Caqui, 1969.

1 Ibid., pp. 8-10.

s

p.14.

) Ibid., p. 61.

6

Ibid., pp. 81-85. Ibid. Ibid., p. 11.


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deraba hijo de la patria grande, hijo de todos los países por razón, patriotismo, coparticipación incondicional de los mutuos sufrimientos y afecto íntimo hacia la naturaleza y climas de la gran patria latinoamericana. 7 Movido por este ideal, desengañado por el juicio crítico de los emigrados cubanos y puertorriqueños en Nueva York, se embarca para probarles a los caribeños emigrados que un hombre solo y sin recursos podría unir a las Antillas a la civilización del Continente. 8 A través de su odisea por la América del Sur, se identificará patrióticamente con el trópico que le recuerda a la patria chica. Hostos recordará así el sistema esclavista y el coloniaje que irrumpió en el mundo armónico de la naturaleza. La sociedad india había vivido en armonia con su medio ambiente; ningún lugar mejor para observar esto que el Caribe, el trópico. España, sin embargo, con sus fuertes y su sistema esclavista había violado esa unidad fisica y mística del hombre con la tierra. Aquí tampoco se muestra antiespañol. La razón podia más que las emocion~s románticas en Hostos. Abomina el sistema esclavista, acepta la realidad histórica de la presente civilización, defiende su ser ibero, pero maldecla el día en que la desarmonía sustituyó a la armonía indígena. 9 Español orgulloso o indio o negro libre, eso seria él, no lo contrario. Con semejante lucha interna, en unión mística con la naturaleza tropical, se enfrenta con la realidad social latinoameri7 Para un estudio sobre el tema de la visión hostosiana de la naturaleza. véase el artIculo de Concha Melénde7 en América)' HoslOs. ~Hostos y la naturaleza de Améríca~. Habana: Cultural. 1939, pp. 81-95. 8 Mi viaje al Sur. ¡Nd.• p. 13. 9 Al llegar a Cllrtagena encuentra una naturaleza violada: ~La C.,nquista y la Colonia necesitaban encastillarse...... Aqul, sin embargo. la naturaleza estaba irredenta porque habla independencia y libertad. Ibíd.• pp. 24-26.

Hostos no se equivocaba, el Caribe seguía siendo el "Mare Nostrum" que unificaba al viejo continente con el nuevo, canal y puerta abierta del poder europeo frente a la recién nacidas repúblicas del sur.


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cana que le recordará el sistema colonial en Cuba y Puerto Rico y sorprendentemente vigente bajo el sistema republicano en Latinoamérica. La sencillez republicana que buscaba Hostos lO chocará con la realidad de una sociedad formada o en formación aún bajo los viejos cánones de la Colonia. La presencia del negro en Colombia 1I y el Brasil, la del indio en Perú y en Chile y la de los inmigrantes europeos en la Argentina, muestran la diversidad del material humano que componfa las sociedades locales o nacionales. en cuadro sumario de una sociedad "grande" latinoamericana. Nos acercaremos a esta gran sociedad a través de estas tres áreas, la influencia negra, la india y la blanca, para recomponerla en su totalidad, confrontándola con el ideario de Hostos. La descripción de la sociedad colombiana del litoral, especlficamente Cartagena de Indias, pareciera una impresión estática en el tiempo. Fotográficamente hallamos una exposición completa de la ciudad rural 12 con todos los tipos o hechos posibles. El cargador de agua, el negro vendedor de yerba, la negra placera vendiendo frutas, los pordioseros (negros, mestizos y blancos), los almacenes (que no conocian la división del trabajo comercial), los tertuliantes en la tienda o la botica, la llegada de frutas del campo, las pulperías bulliciosas. el negro borrachín. los pregoneros vendedores, los que los llamaban y las discusiones de todos. Esta es la primera impresión de Hostos en Sur América. Era sin embargo Cartagena, una reproducción exacta de Puerto Rico. Hostos está consciente de este hecho. y aunque es saludado como poderoso.l 3 se siente esclavo ante estos 10 Ibid., p.

124.

1I Incluimos en ésta a Panamá queseinde-

pendizaria más tarde: de Colombia, en el 1903. 12 Asila llama Hostos, véase pp. 38·39. 13 Asl se autodescribe, Ibid., p. 39.

hombres libres ya que "ningún suelo era menos mio que la tierra en que nací",l4 A este grupo descrito hay que añadir el de la pequeña burguesia a la que Hostos pertenecia; no la describe porque él la representa,l5 La disociación entre Hostos y el medio social en el que vivía, nos muestra la actitud de Hostos ante las capas sociales. Por un lado, acepta los cánones sociales que le permiten ser visto como un "poderoso" por ser un caballero, vestido como tal y representando bien a su estrata social mediante sus modales, su hablar y su educación. Por otro lado. rompe Hostos las barreras sociales al declarar una sociedad de hombres libres sin importar la raza y el origen. Su actitud positival 6 ante el hombre quedará más tarde comprobada en el Brasil cuando aplaude a los obreros l1 quienes colectivamente desarrollaban el futuro de la patria. A pesar de que queda horrorizado con el tráfico de negros esclavos entre Pernambuco y Sao Paulo, 14lbid. u Para este aspecto. véase a José Luis Gonzálc:z. en El país d~ cuatro piros. Rlo Piedras: Ediciones Huracán, 1983; a Ricaurte Soler en Idea)' cuestión nacionallalinoamt'ricanas. México: Siglo XXI, 1980. 16 Más adelante trataremos acerca del pensamiento positivista en Hostos. 17 Mi viaje al Sur, p. 373.

admira una sociedad donde el hombre libre como el esclavo viajan juntos en el mismo tranvia.l 8 El trópico no deja de ser el trópico, y bajo el recuerdo de la patria chica compara arquitectura, almacenes y hasta el olor a café con la costa colombiana y las ciudades antillanas. 19 En Colombia, Hostos se inclinó hacia los negros porque en ellos no vio el deseo de predominio que veía en los blancos. 2o Atribuye los problemas en el litoral al poder en manos de blancos cuando la mayoría era negra. La confraternización de las razas era, a su vez, el principio de la confraternización de los pueblos y, por ende, de la unificación latinoamericana. Cuando Hostos llega a Colón, y de esta ciudad de Panamá, extiende el aspecto social al de la raza. Ya no tendremos ante nosotros los tipos sociales. sino las castas de acuerdo a las razas que se juntaban en una ciudad pobre, pasiva y silenciosa en espera de los buques de Nueva York, California y el Perú. Panamá no era el hervidero de los conquistadores a su paso con el oro de los incas,21 sino la

Ibid., tbid., 20 Ibid., 21 ¡bid., 18 19

p. p. p. p.

396. 385. 43. 61.


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unión de dos mundos, el Atlántico y el Pacifico, en lo que sería el futuro de la raza hispanoamericana, fusión de las alli presentes en el puerto: los inmigrantes qtle iban y venían de California, los europeos que no se hicieron ricos en Norte América y ahora iban para el sur, los centro y sur americanos que iban y venian, los caribeños buscando refugio, los negros ruidosos, los alemanes, ingleses e italianos, los norteamericanos con aire de ser dueños del Istmo y, por último, los panameños desconfiados de los extranjeros. 22 Hostos tampoco establece diferencias de razas, por el contrario, la unidad seria puente entre el carácter y la intelectualidad del sur y el comercio, la política e industrias del norte. 23 Al fin y al cabo, todos eran iguales en sus intereses, pasiones y errores: los norteamericanos impertinentes, los latinoamericanos ofensivos a otras patrias chicas24 y los europeos jactanciosos. La división de clases sociales y razas era opresiva. 25 En el momento en que Hostos se embarca hacia el Perú, se indigna ante esta realidad. Para negarse a sí mismo viaja en tercera, o sea, sobre cubierta. Viajar así no correspondía a caballeros, porque en tercera iban los cholos, los zambos y los sirvientes, junto a bueyes, caballos, carneros y perros.2 6 Indignado por las desigualdades, encontrarla sin embargo una prolongación del mal en Payta, adonde se añaden fardos, animales de corral, canastas de frutas tropicales y más gente. Este es el primer acercamiento al problema indígena y al verdadero análisis del coloniaje y el caudillismo. La confrontación de esta realidad en un sistema republicano como el peruano 22 23

lbid.• p. 75. Ibid., pp. 78-79.

24 Recuérdese que Hostos llama "patria chica" al pals de prol%dencia,- Puerto Rico, y "patria grande" a la América Latina. 25 Mi viaje al Sur, ¡bid., p. 76. 26 Ibid.• p. 65.

y el ecuatoriano, llevan a Hostos a una mayor indignación por el "edificio podrido"27 que construyeran los europeos en América. Las costumbres religiosas y la raza indígena se suman ahora al contexto latinoamericano. En Perú hallaremos a España frente a América a través de cada aspecto imaginable en el Callao y en Lima. Para iniciar este hallazgo, descubrimos la ostentación en el vestir y la transportación de las costumbres en la herencia de las capas españolas.28 No empece a su clase social, Hostos lleva sólo un traje y esta pobreza en su vestir le muestra que ambos, la apariencia y las ideas, van tomadas de la mano. España vivia todavía en la arquitectura del Callao, pero era la gente la que caracterizaba y formaba la tierra con sus caracteres americanos. La mujer peruana fue para Hostos la representante de la sencillez republicana que tanto ansiara,29 el americanismo en contraposición con el españolismo. Lima era un laboratorio de química socia)3O porque en ella es27 ¡bid., p. 62. 28

29 lO

Ibid., p. 118. Ibid., p. 124. Ibid., p. 133.

taban combinados de una manera u otra los blancos, cobrizos y negros. En esta fusión, obviamente, estaba el porvenir americano. El verdadero mestizaje era el futuro del continente y de la nueva humanidad. América era esto, mestizaje. También lo eran los gritos de las tamaleras, los melcocheros, los aguaderos, las tisaneras, los camaroneros, los polleros. ll Si bien hablara de los tipos sociales producto de una ciu-

II Ibid.

~nnérica

era esto, nnestizaje. Tannbién lo eran los gritos de las tannaleras, los nnelcocheros, los aguaderos, las tisaneras, los cannaroneros, los polleros.


48 BOSTOS y LATINOAMERICA

dad rural, ·como Cartagena, ahora nos presenta una sociedad más cosmopolita y más industriosa. Se añaden los roperos, sombrereros, joyeros y almacenistas al colorido de las ciudades. Es el sector industrial. El negro sigue de cargador y trabajador. El cholo, triste, y el chino, extraviado. llenan a Lima de otros rasgos físicos y vestimentas que traen el pasado y el presente hacia el futuro ya así visto, del pais. Hostos se indigna. Descubre en esta repú blica que a los indios se les roban los bienes y hasta los niños para regalarlos ylo venderlos.J 2 La independencia trajo consigo la igualdad social por derecho, la libertad. Aqul tenemos a España en oposición a América. La libertad politica llegó con la independencia americana, pero el antiguo sistema perduró a través de los patrones sociales y las costumbres. América seguía siendo igual a la Colonia y de pronto, Hostos descubre que entre Cuba y Puerto Rico y la América Latina no había gran diferencia. En las Antillas, España mantenía a plenitud y por ley la colonia, en América Latina el caudillaje y la iglesia perpetuaban el viejo sistema. Hostos se cuestiona la abundancia de iglesias y la ciega conducta social. 33 Halla servidumbre social en los chinos y política en los indios,34 sostenidas ambas por el viejo esqueleto de la Colonia que se aprecia en la idolatría por un hombre, el caudillo, y la abundancia de frailes y jesuitas, como en el caso del Ecuador.J5 En Lima, Hostos nos dará el mejor retrato pictórico y fisico de la influencia negativa de la Iglesia en la América Latina31> y su visión de la religión en el contexto social.

32 IbiJ.. p. 135.

33 34

Ibid.• pp. 141-142. lbid. H Ibid.• pp. 105-107. 36 Ibid.• pp. 147-154.

La intolerancia y la ignorancia para Hostos son producto del abuso de una sola religión.J7 En Lima hay demasiadas iglesias para la cantidad poblacional. Todas las calles están llenas de frailes y monjes, aprendices de frailes agustinos, "santeros" que cobraban por dejar besar sus santos, seminaristas, capuchinos descalzos pidiendo ofrenda a los pobres, las campanas siempre repicando, los fuegos artificiales nocturnos, los viáticos (con palio, música, soldados, cofradías, faroles y viejas) y procesiones de hasta tres días de iglesia en iglesia. La ciudad, así representada, era un convento abierto, al

los reyes europeos lo que encuentra Hostos, con revoluciones, explotadores del tesoro público, multitud de empleados ociosos, multitud de aspirantes a empleados, un pueblo que casi no trabaja y un gobierno democrático que desprecia al pueblo. Tanta miseria en un país riquísimo no se explica. La realidad polltica, junto a la función de la Iglesia, es lo que Hostos llama "tragicoinedia repugnante")9 La sociedad colonial era la negación de la libertad, de la conciencia, de la razón y del progreso. Son las ciencias positivas las que podrán extender a Latinoamérica los ideales de libertad de conciencia y

aire libre. España había reproducido en América el viejo artificio del Escorial de Felipe n. Lima era un micromundo de la realidad latinoamericana. La religión se había convertido en fanatismo idolátrico, amoldándose cómodamente a los viejos patrones relígiosos de los aborígenes. El espíritu inca parecía resucitado en la nueva ciudad crnonial, ahora un viejo caparazón en el siglo XIX. Hastas esperaba encontrar en el Perú un ejemplo de líbertad republicana, aun después de hablar en el buque con los alemanes que le anunciaron lo contrario. 38 Precisamente, es un presidente más autócrata que

de razón bajo un sistema progresista basado en el orden. Eugenio Maria de Hostos analiza la soéiedad latinoamericana a través del positivismo del francés Augusto Comte. Esta filosofía proponía el establecimiento del orden en una sociedad donde los seres humanos llevarlan a la raza humana al verdadero progreso y al avance de la nueva civilización. El porvenir latinoamericano, de acuerdo a este principio, estaba en el trabajo y la educación, siempre y cuando se aplicaran a nuestras sociedades los valores de la unidad orgánica cientificista. Las ciencias. positivas eran el medio que se usaría para llegar a este fin. La mujer también

Ibid., p. 149. 38 Ibid., p. 94.

37

39

Ibid.• p. ISO.


HOSTOS y LATINOAMERICA 49

debía ser educada científicamente, como participe del desarrollo total de la sociedad y de la integración de las razas. América era el futuro de la nueva civilización porque tenia una sociedad democrática y republicana con capacidades óptimas por ser sociedad joven, capaz de organizarse a la vez que echaba fuera el viejo molde europeo. La máquina debla ser implementada en la agricultura, en la transportación. Es la Edad de Hierro que ofrece esperanzas para un futuro mejor. Pero la realidad americana era otra, y

Hostos maldijo a la Colonia por crear idólatras y fanáticos, por perpetuar los males del coloniaje aún después de la Independencia. El pesimismo, sin embargo, da paso al optimismo en la Argentina. Hostos nos presentó el Caribe y el Perú con todas sus facetas, los bienes y males de la sociedad em ambas áreas. El progreso es el arma para combatir el caudillaje y el coloniaje. Nada mejor que la locomotora, con la conquista de la Pampa, para ejemplificar esto. El ferrocarril inspira la confianza que antes tenía en la fuerza militar4C en la conquista de la frontera. El tren acelera el pro40

Ibid.• p. 257.

greso, trae consigo el futuro latinoamericano al acercar las tierras lejanas e incomunicadas con las grandes ciudades progresistas, como Buenos Aires. La locomotora es el mejor poblador 41 porque no s610 transporta hombres, sino ideas hasta los confines de América. El progreso nacíonal lleva al provenir continental, al esfuerzo de las generaciones ya incesantes sacrificios de éstas en la lucha corporal y espiritual. 42 Llevar la locomotora más allá de los Andes es confraternizar, es comenzar a unir a los países rom-

piendo las fronteras físicas y espirituales. La inmigración es un complemento del ferrocarril en la fomentación del progreso. Hostos nos da un concepto diferente al aproximamarse al tema sarmientino de civilización versus barbarie. Para Hostos, poblar es reducir al indio a la nada. El mejor poblador es el tren porque no reduce al indio, sino que lo incorpora al resto de la sociedad sin expropiarle las tierras. Resuelve el problema de "poblar" mediante el proceso que define bajo la palabra ·'inundar". Este término que acuña

significa traer al interior de América Latina inmigrantes con nuevas ideas que dominen al tradicionalism0 43 social y mental mediante la introducción de nuevos credos. De esta manera las nuevas razas nos permitirían derrumbar nuestra intolerancia. Debíamos además crear un verdadero sentimiento de personalidad municipal44 que produzca sociedades orgánicas municipales independientes del gobierno federal. El hombre en este sistema sería un ente responsable y comprometido con sus semejantes y con la federación. Edu-

car al pueblo es la consigna, y la universidad, con las ciencias progresistas, la que asegurará el futuro. 45 Solamente así podremos destruir la enfermedad intelectual y la pereza social que nos legó la Colonia al crear una sociedad aristocrática, causa de nuestra impotencia individual y colectiva. 46 A través de la descripción de las nuevas ciudades del interior de la Argentina nos presenta a los inmigrantes que componen esta sociedad optimista. A la vez, Hostos mencio4)

41 42

Ibid.• p. 268. lbid.

44 45 46

Ibid., Ibid., Ibid.• lbid.•

pp. 266-267. p. 264. pp. 296-297. pp. 292-293.


SO HOSTOS y LATINOAMERICA

na todas las señales externas que describen el concepto físico del progreso en el siglo XIX. Hostos dice que "nacer americano es recibir al nacer un beneficio". 47 En América hay desiertos que poblar, naturalezas que conquistar, u.na sociedad que organizar, una raza que armonizar con otras, un carácter que refundir con otros, una civilización que aclimatar. 48 Los vascos, franceses, españoles, genoveses y napolitanos, todos eran bienvenidos a la Argentina porque significaban trabajo, y éste, progreso. Ya fueran campesinos, obreros o citadinos, contribulan a enriquecer al pais con sus vestimentas y ademanes particulares,49 pero, principalmente, con su espíritu emprendedor. El buen periodismo, como la locomotora pobladora, es señal de progreso porque ayuda a revalorizar los estatutos sociales, el gobierno y la filosofía de vida. Si la prensa logra cumplir esta función, la sociedad está en buen estado porque hay responsabilidad mutua, del gobierno la pueblo y viceversa. La electricidad también contribuye al adelanto y, junto al vapor, es una abolicionista del espacio. Los tranvlas, el alumbrado de gas, los paseos, los hoteles y las iglesias protestantes se suman al mosaico del progreso. so La universidad y los estudios son señales de inteligencia colectiva,SI lo que produce responsabilidad social y moral. Finalmente, cuando Hostos sale de la Argentina, ha observado el progreso que tanto en este país como en el Brasil es prometedor. Condena, a su vez, los abusos sociales cometidos contra el gaucho y el indio en un país europeizante como

47 Ibid.. p. 242. 48 Ibid.

49 so

Ibid.• p. 248. lbid.• pp. 312-313. 323-331. SI Ibid.• p. 390.

la Argentina. Al salir del Brasil, se esperanza en la destrucción y muerte de la esclavocracia$2 y en el establecimiento de fábricas que ayuden a la industria y a la redención del negro y del trabajo esclavo. El recorrido por Suramérica le permite al patriota antillano formarse una idea general del carácter social de los países que visitó. En Panamá nos define como sensuales, impuntuales, a veces indolentes y pasivos. Era el trópico. En el Perú le fastidió la impuntualidad, el piropeo y la descortesía; en la Argentina la dependencia del Estado, el egoísmo y la altanería. Obviamente Hostos se indignó y le fastidió lo que a su persona cosmopolita y culta le chocaba por irresponsabilidad y desvarío. A pesar de ello, se autodefinió claramente en Miviajea/ Sur. Fuera posible O imposible la patria americana, él era patriota que, guiado por la justicia, estudiaba en carne viva las sociedades, el secreto de su pasado, el presente y el porvenir, seguro de una nueva civilización donde se fundieron las ideas y todas las razas. 53 Puerto Rico siempre estuvo dentro de Hostos, en la naturaleza tropical colombiana o brasilera, en el aroma del café en Sao Paulo, el amanecer rápido y hermoso de Bahía de Todos los Santos, en la risa inocente de los cholos. En fin, la patria chica que lo emocionaba54 y lo dominaba. Fue gracias a su amor por las Antillas y la independencia de su isla y de Cuba, que Hostos nos legó un mosaico sorprendente en las anotaciones de Mi viaje al Sur, e'emplo en si mismo de la unidad latinoamericana que buscó en la patria americana.

52 Ibid..

p.437.

53 Ibid.• p. 392. 54

Ibid.• p. 378.


HOSTOS y LATINOAMERICA 51

Mi viaje al Sur: del paraíso perdido al porvenir latinoamericano Marta Aponte Alsina

E

l 4 de octubre de 1870, Eugenio María de Hostos aborda el vapor "Arizona" en el puerto de Nueva York. impulsado por el deseo manifiesto de ganar recursos y colaboradores para la revolución cubana en una aventura que abarcará, en palabras del escritor, "los pueblos americanos de mi origen". Vamos a interpretar el gesto como producto de \Ina sensibilidad que integra el líbro a la vivencia. Mi viaje al Sur, I colección de apuntes del viaje, es apenas la memoria residual, el exoesqueleto de la travesía vital. Es también el esbozo de una novela de análisis sicológico, prolongación por una parte de la línea novelesca del Diario y transposición evidente, por otra, del diario novelado que es La peregrinación de Ba)'oán. En estos relatos autobiográficos, el yo del narrador funciona como el laboratorio de un naturalista; la experiencia se desmonta, los sentimientos se analizau y exhiben. Siendo la

I Mi viaje al Sur. Obras comple/as de Eugenio María de Hos/os. Tomo VI. Instituto de Cultura Puertorriqueña. San Juan de Puerto Rico, 1969. Las citas tomadas de Mí vioje 01 Sur se refieren a esta edición.

conciencia moral una piedra de toque. el sujeto que narra es el elemento activo que inventa y descifra los datos de la percepción. Es también objeto de su propio discurso, a la manera de un territorio en el cual se enfrentaran las contradicciones de tiempo y lugar en dimensión colectiva. Para el lector despierto, el viaje trasciende las razones individuales: cobra sentido al integrar el devenir personal al ámbito histórico latinoamericano y, a través de la persona, al conectar el mundo latinoamericano con la realidad de las Antillas. Como subgénero de la autobiografia, el libro de viajes (para percatarse de la opinión de Hostos sobre el tema baste leer los comentarios que dedicó a los Apuntes de viaje del argentino Santiago Estrada) proporcionaba a los lectores del 19 una buena dosis de emociones, equivalentes a las que hoy ofrecen los documentales televisados de la National Geographic: una de las escasas formas de aventura disponibles al pequeño burgués de las ciudades metropolitanas y a esa clase homóloga, embrionaria, de funcionarios y profesionales que en las ciudades periféricas latinoamericanas contribuyeron a elaborar los "mitos letrados y urbanos" de la moderni-

dad, para referirme al utilísimo encuadre formulado por Angel Rama. 2 Es curioso que un género tan pulcramente domesticado a la altura de 1870 pueda filiarse desde la antigüedad hasta nuestros días con movimientos de expansión y conquista. La Odisea y la Eneida son libros de viaje y crónicas de conquistadores. Otro tanto podrla decirse, en cierto sentido, de textos como La vorágine o Doña Bárbara, urdidos desde el esquema mental "civilización VS. barbarie", instancias de colonización interna. Y desde luego, ahí están las palabras fundadoras del Diario de Colón y la Relación histórica de Humboldt que desencadenó, entre otras pasiones europeas por América, la explotación de las minas de plata mexicanas. Si bien el yo del narrador construye, en estos ejemplos, la realidad que observa, la construcción del yo del narrador, a su vez, sólo se hace posible en abierta oposición a las extravagancias del sa/va je. Por eso, cuando hablemos de la invención europea de América, no debe perderse de vista la cara antagónica: los "materiales de fabricación" de la Europa moderna -los 6

2 En La ciudad le/rada. Hanover. H.H.• Ediciones del Norte. 1984.


52 HOSTOS y LATINOAMERICA

signos que configuran la vida cotidia1)a y los sueños, la identidad nacional y la coherencia de las figuraciones- obran gracias a la expoliación del mundo que en el lenguaje de los conquistadores aún llamamos nuevo} El encuentro del viajero europeo con la naturaleza americana revive desde el siglo XV los mitos ancestrales del paraíso: libertad sin trabas, riquezas sin mesura. En respuesta a una visión que integra los datos de la experiencia con los ingredientes prefabricados de la ideología, el paraiso se convierte, valga la paradoja, en lugar común; 10 maravilloso, en tópico literario. La pretendida objetividad del cronista no le resta espacio al asombro. La naturaleza siempre exuberante, el esplendor desproporcionado de las ciudades "perdidas", engrandecen al sujeto que contempla y conquista. Un ejemplo notable es La vida en los trópicos, libro publicado anónimamente en 1861. De particular interés para nosotros, narra las aventuras en Santo Domingo de uno de esos viajeros que, en palabras de Juan Tomás Tavares Kelner "como plagas cayeron a mediados del siglo diecinueve sobre las jóvenes repúblicas al sur del Río Grande".4 El narrador describe las labores de ingenio y aplicación que en menos de un año colman de frutos cuarenta acres de terrenos baldíos en los campos de Palenque. El labrador yanqui sólo cuenta con la ayuda de un nativo dócil y su afable mujer, lo que unido a las abiertas referencias a la magia de las técnicas agrícolas norteamericanas, da al relato el tono hiperbólico de un high tale de men sahib cazador de vuelta de un safari. El libro, debe decirse, J Relación que ausculta la obra revolucionaria. siempre vigente, de Franz Fanon. 4 En nola editorial a lA vida en Jos trópicos. Editora de Santo Domingo S.A.• Santo Domingo. República Dominicana. 1980. p. VII.

se escribió por impulso proselitista: atraer migrantes norteamericanos a las tierras que el esposo de su presunta autora, la Sra. Cazneau, obtuvo en concesión de Buenaventura Báez. Cazneau en las Antillas, Walker en Nicaragua, Lord Delamere en las eduardianas alturas de Kenya: herederos y transmisores de la tradición del relato de viajes como crónica de la conquista del paraíso. Mirado sobre semejante trasfondo ideológico y el espejo que desde esta orilla representan un Sarmiento o un Lucio Mansilla, Hostos se nos impone como gran adelantado del viraje critico que inaugura a escala continental la literatura latinoamericana moderna.

Acometer la empresa de un redescubrimiento en 1870, medio siglo después de las guerras de independencia, a la par que se inicia una etapa de "modernización internacionalista"s y se estrechan los lazos de subordinación entre lasjóvenes repúblicas del Sur y los imperialismos europeos, es un gesto cuya marginalidad lleva implícita una ruptura. Se diluye la figura del escritor civil (Bello, Sarmiento) para dejar lugar a una función característica del escritor moderno: la disidencia. No asevero que el intelectual deje de trabajar para el Estado, como 10 ejemplifica el mismo caso de Hostos en sus relaciones con Balmaceda y Luperón. Lo que debe señalarse es la fragilidad de una relación que, desde entonces, parece esencialmente problemática (v.g. de nuevo Hostos como personaje representativo).

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5 Angel Rama. op. ~t=::l.1

(Ít..

p. 105.


HOSTOS y LATINOAMERICA 53

Las formas de la disidencia en el último tercio del siglo 19 latinoamericano tienen. a pesar de lo diversas. un origen común en la esterilidad de las instituciones ordenadoras de la vida política. Es marcado el desfase entre la vida material de los pueblos y los mitos fundadores. Se plantea en primer lugar la ineficacia de las constituciones fraguadas a la luz de modelos liberales europeos sin referencia concreta a la situación de las jóvenes repú blicas: El grito de nuestra raza al salir de su letargo en 1810 fue: "¡Antes muerta que esclava!" Cesó la esclavitud del cuerpo; aún persevera la esclavitud del espíritu. ¿Quién creerá en la emancipación moral de una sociedad independiente que aún conserva todas las malas costumbres de la dependencia. que aún se alimenta de los mismos errores. que aún vive de las idolatrías. que es todavía tan fanática. tan exclusivamente católica? (Mi viaje al Sur. p. 153) La crisis que atraviesa la América hostosiana suscita la necesidad de un redescubrimiento. la construcción de un discurso liberador generado por un sujeto revolucionario que encarnara. actualizados. los ideales de las primeras guerras de independencia. Ese es el sentido último del programa hostosiano. dirigido a enseñar a pensar al Continente. La nueva invención de América. engendrada al fragor de las revoluciones antillanas del 68. será obra. para Hostos. de la imaginación y de las armas. de la voluntad tanto como de la guerra. Un movimiento necesario afirma la originalidad de América. no por designación de los colonizadores sino porque así lo requiere la lógica histórica. El paraíso de los europeos se anula para que emerja la utopía americana:

Ese es un mundo nuevo; no sólo por ser casi completamente desconocido del naturalista, del sociólogo, del comercio y de la industria universal, del Viejo Mundo y hasta de sí mismo, sino porque la tarea que le está encomendada por sus antecedentes tradicionales y por sus fines históricos es totalmente nueva en la vida de la humanidad.l' Se trata entonces de reinterpretar con voz propia los mitos urdidos por el colonizador, de analizar críticamente las estructuras heredadas. Si el libro de viajes es, reiteradamente, el cuento de cómo se fabrica el paraíso lejos del hogar, Mi viaje al Sur contiene la inversión del modelo. Es un texto rabioso y sombrio, una crónica del desampa ro. H os tos denuncia la explotación que sufren chinos y cholos sin dejar de mostrar la raíz de los conflictos latinoamericanos en las estructuras centenarias del colonialismo. ~ La conciencia de que el paraíso está podrido en sus bases, de que América es la hija de un estupro, nos revelan en Hostos al primer pensador moderno de Latinoamérica, primogenitura que sólo le disputaría un José Marti,8

6 T~mas sudam~ricanos.

Obras complelas.

Tomo VIII. San Juan de Puerto Rico. Insti· tuto de Cultura Puertorriqueña. 1969, pp. 7-8. 7 "En América '1 en Africa. en la India Oriental '1 en Dceanla. en expediciones de ciencia o de conquista. en dondequiera que el hombre modificado por la vida civil se ha encontrado frente a frente con el hombre primitivo, aquél ha intentado en virtud de la su~ perioridad que le han dado los recursos del progreso. desalojar de su tierra. de su puesto en el sol, de su derecho. al salvaje que ha de:clarado inferior e incompetente... En todas partes el hombre civilizado ha dejado en me:moria de su paso porla barbarie un reguero de sangre o un reguero de perfidias.~ (Mi viaje

al Sur. p. 215). I Comc=ntando la carta Mtestamento" de Martf. Hostos abona su parte a este asunto de la primogenitura: MNotabillsima es ella tam~ bién por las ideas. No son ideas de Marti. sino de la Revolución, '1 espedalml'n/L' de los revolucionarios pu~rlOrriqueños, que. en

Copiaré trozos en los cuales asoma el motivo del paraíso contaminado e irrecuperable. No es casual que la primera cita emane de la contemplación de la naturaleza tropical, el más profundo afecto del exiliado: Subí a contemplar una de las noches de luna más serena, más blanca y más deliciosa que en mi vida meditabunda he contemplado. ¿Contemplado? Esa es una acción pasiva. No puede ponerse en esa acción nadie que tenga o haya tenido fe en la justicia; y quien haya tenido esa fe o la conserve, y contemple en el mar de las Antillas una de esas noches venturosas; y exalte su fantasía, su sensibilidad y su conciencia en la admiración, en el amor y en la devoción de la naturaleza; y des-

La conciencia de que el paraíso está podrido en sus bases, de que América es la hija de un estupro, nos revelan en Hostos al primer pensador moderno de Latinoamérica, primogenitura que sólo le disputaría un José Martí. cien discursos '1 mil escritos e innumerables actos de abnegaclón. han predicado, razonado '1 apostolado en favor de la Confederacíón de las Antillas: pero esas ideas de comunidad de vida, de porvenir '1 de civilización para la Antillas están expresadas con Inn intima buena fe por el último Apóstol de la Rev,plución de las Antillas, que toman nuevo realce". (Temas cubanos. Tomo IX de las· Obras completas. ICP, 1969, p. 484).


S4 HOSTOS y LATINOAMERICA

cienda de la naturaleza hasta los hombres para saber en qué relación están en las Antillas las armonias naturales y la sociedad, no contemplará pasivamente; maldecirá activamente el día nefasto en que España alteró para siempre la armonia que un día debió existir entre el cielo y la tierra de las Antillas; entre sus hombres y su naturaleza. 9

Era la ilora tropical, era el ambiente tropical, era la respiración de la naturaleza tropical, era la aparición de la patria codiciada a millares de millas de la patria... Pasé de largo por delante del paraíso reaparecido, para examinar un edificio que se levanta a la derecha. Era un fuerte. La fuerza imponiendo su derecho al paraíso...

Desde esta perspectiva, la historia de América comienza con la expulsión del paraíso. Hostos enuncia aquí un motivo cardinal de su pensamiento, el relato cuasimitico del origen de las sociedades antillanas como etapa primigenia, fundacional. Su interpretación no deja de ofrecer interesantes puntos de contacto con una modalidad contemporánea de ensayos criticos cuyo ejemplo más llamativo es posiblemente El laberinto de la soledad. Un rasgo común es la visión mitopoética del despojo, de un desamparo radical, como eje del advenimiento de América a la historia de Occidente. Por lo demás, no me parece excesivo sugerir que Mi viaje al Sur es texto fundador de una tradición que no sólo admite los ensayos clásicos de interpretación, sino que se relaciona con variantes modernas de la autobiografía. Es el caso de un relato genéricamente complejo como Tristes Tropiques o de una novela autobiográfica como Los pasos perdidos. Por esa linea se vuelcan los modelos ideológicos de la naturaleza incontaminada y estática y se descubren de paso las relaciones de explotación que aloja como un cáncer el paraíso. Luego de completar una ruta que traza sobre el mapa de Suramérica la imagen de una parábola (Perú, Chile, Argentina), el viajero reencuentra en la naturaleza brasileña el paraíso perdido de su origen. El esplendor del paisaje esconde el germen del mal, la raíz de la opresión:

Primero un punto, después una superficie, luego una forma, al fin un barco. Presentóse en el horizonte del mar un buque de vapor... Era uno de los vapores brasileños que comunican semanalmente a Santos con Río de Janeiro.

9

Mi viaje al Sur. p. 18.

Estaba yo viéndolo pasar, en el momento en que un grupo de cabezas negras dirigía desde él hacia nosotros su atención. "Negros libres -conjeturaba yoque buscan libremente otro campo de actividad." Y los saludé con la vehemente simpatía que tengo para los individuos de esa noble raza africana, cuando alguien dijo cerca de mí: "Son esclavos que transportan de Pernambuco a Sao Paulo". Me palpé para sentirme despierto; y para saber bien en donde estaba, recorrí con intranquilidad marcada el soberano paisaje de la ensenada. Una iniquidad como la esclavitud en medio de aquella armonía de la naturaleza, me parecía una monstruosidad disonante. Era munstruosidad; pero era verdad; era un disonancia; pero era una realidad. 10 Una curiosa simetría formal se observa en las páginas centrales del libro. Es el punto que divide las aguas del relato, los pasajes u Adios 10

[bid.. pp. 377-380.

al Pacífico", "Entrada en los Canales" e "Isla Asilo. Espectáculo. Sondeo". Enfrentarse al Pacífico equivale a viajar "de la América invisible del presente a la América invisible del porvenir". En ese extremo del planeta se invierten las estaciones y las jerarquías impuestas por la Conquista y se rastrea afanosamente el futuro en el mundo de origen de los primeros pobladores, al punto de que Europa deja de ser "Occidente": ... estos pueblos crecerán, estas tierras se poblarán, las razas se fundirán, las fuerzas dispersas se aliarán, y tú serás, grande océano, exclusivamente consagrado por ahora a la actividad de su comercio privilegiado, tú serás libre espacio a la expansión intelectual de estos países, tú arrullarás la cuna de la nueva humanidad. Entonces dejará de mirar hacia el Oriente la gran familia que en Norte y Mediodia, en Levante y Poniente, en Ecuador y Trópicos ocupa en buscar y obedecer inspiraciones de otro mundo social e intelectual, el tiempo que debiera emplear en seguir las inspiraciones de la naturaleza. Entonces toda esa familia descaminada convertirá su vista hacia Occidente, porque alli hay todo un mundo que poner en movimiento, y esa ha de ser su gran tarea. 11 El pasaje "Isla Asilo. Espectáculo. Sondeo" se centra en un juego lingüístico de oposiciones que remeda la inestabilidad de un mundo primigenio. anterior al poder informador de la palabra. Los contrastes formales dan pie a un metadiscurso en tomo a la dialéctica del bien y del mal, refrendado por la advocación, en un mano a mano, de 11 [bid. p. 202.


HOSTOS y LATINOAMERICA 55

Milton y Hegel. Queda interpelado el radicalismo moralista del sujeto: ...¿quién es aqul el triunfador: el mal, que ha descuartizado aqul el Continente, que ha desatado sobre él todo el horror de la desolación, o el bien, que ha producido esta armonia discordante en este horror'? ... ¿el mal, que ha sepultado en este recinto inexplorado, en esta desolación inhabitable.todo un nuevo ideal de lo sublime, o el bien que consiente a un sólo espíritu de hombre recoger en un punto y en una sola aspiración tantas fruiciones? ¿Mansión de quién es esto? ¿Del dios hegeliano para quien el mal es la simple negación del bien, o del Satanás de Milton que en el momento de disponerse a la nueva rebelión se sienta en la escalera

rigoroso y estoicamente de sus actos, lo sufre resignada como condición especial de la ignorancia, se lo veda airada como expresión de decadencia, y firme en su abstención, e imperturbable en su dolor, recusa la misma autoridad de la naturaleza, se niega a la combinación del mal y el bien, y declara que el bien excluye el mal?12

alegórica del cielo, él, generador del mal, artista del horror, filósofo del dolor, a contemplar la armonía de los mundos? ¿Lección para quién es esta maravillosa combinación de mal y bien, de bello y repugnante, de horrendo y amable, de violento y delicado, de grotesco y de sublime?

Los fragmentos leídos muestran la tensión dialéctica entre el mundo americano que se vive y la utopia necesaria. El porvenir americano se forjará en el espacio donde estuvo el "paralso" destruido paradójicamente por las mismas estructuras coloniales que fundaran su mitologia. Ese porvenir supone el reco-

¿Es enseñanza para la razón cientifica que elimina de sus operaciones el sentimiento y busca impasiblemente acciones y reacciones de una ley en donde la fantasía y el sentimiento se apresuran a hallar colisiones de fuerzas enemigas? ¿Es enseñanza para la conciencia inmovilizada en la abominación del mal que, por atreverse a desviarlo benévolamente de su paso,

12

¡bid. p. 210.

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56 HOSTOS y LATINOAMERICA

nocimiento de las culturas mestizas y del elemento autóctono como órganos receptores dominantes de un perfil demográfico enriquecido por una sabia politica inmigratoria. Mi viaje al Sur es el diagnóstico más completo de la situación latinoamericana que se hubiera formulado en su época, testimonio que por razones históricas sólo podía brindar un antillano. Es un texto sorprendentemente actual; gracias a la inversión dialéctica de las convenciones del género de viajes, va descubriendo en la imagen del paraíso perdido las razones de la alienación del hombre moderno. Sólo la ceguera de un análisis puramente formalista privarla a Hostos del liderato

intelectual de un mOVimiento que revolucionó las letras, artes y ciencias en la obra de otros visionarios como Daría y Martl. A manera de conclusión, añadiré un comentario sobre el lugar de Hbstos en la literatura puertorriqueña. La conocida aversión que al mayagUezano inspiraba la literatura de imaginación ha conducido a un desenfoque respecto a la importancia literaria de su obra. Lo cierto es que Hostos aporta desde el exilio la pieza perdida del sistema. La retórica hostosiana, crlptica a ratos, no parece estar constreñida por la censura, como es el caso de los escritores insulares. Los reproches velados de un Zeno Gandía se for-

Crntrnarlo de Hostos en Arl:entlna en A.L.B.A. (Asociación de Lelru y Bellas Artes), Buenos Aires, 27 de diciembre de 1933.

mulan clara y directamente en Mi viaje al Sur y otras páginas hostosianas. El motivo de la pérdida del paraíso, tan caro a Zeno, contiene en Hostos una franca denuncia política. Por otra parte, las coincidencias entre los Póstumos de Tapia y los textos hostosianos sobre la educación de la mujer son demasiado estrechas para ser casuales, lo que merece estudiarse con cuidado. Delineada la importancia de Mi viaje al Sur para las letras latinoamericanas, no debe olvidarse que dicho texto, junto a otro de Tapia (Mis memorias) marca el ingreso, en nuestra literatura, de la imaginación en pie de igualdad con la historia.


Hosros y EL DERECHO

Eugenio María de Hostos: Maestro y pensador del Derecho* Manuel Maldonado-Denis ara estudiar con la profundidad y extensión que se merece EugeMaría de Hostos hay que tomar en consideración, primordialmente, que se trata de un pensador multifacético, de un poligrafo que incursiona, con excepcional habilidad, en los más diversos campos del saber. Y lo hace, además, con un estilo literario demostrativo del porqué se le ha considerado, con justeza, como uno de los más grandes prosistas de la lengua española durante el siglo XIX. Pero, además de lo dicho, es imperativo señalar que Hostos, el"Maestro y Pensador del Derecho" -como se ha titulado este Simposio- sólo puede comprenderse cabalmente a la luz del momento histórico que le tocó vivir y de los vaivenes y vicisitudes de una vida dedicada integramente a la lucha en favor de todas las causas nobles que signaron su época.

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Cuando nos aproximamos a la figura histórica de nuestro gran pensador no podemos menos que hacerlo en el contexto de unas sociedades recién advenidas a la independencia nacional y herederas de gravisimos problemas fruto de lo que hoy conocemos como el fenómeno del subdesarrollo. Es cierto. Hostos conoce a Europa y su formación intelectual, está marcada por la influencia de

las grandes corrientes filosóficas y sociológicas que pautaron el mundo ideológico europeo durante el siglo XIX. Ese es el caso manifiesta en la huella que dejan en nuestro autor escuelas filosóficas tales como el krausismo y el positivismo. Más, sin embargo, Hostos toma una decisión consciente y deliberada cuando da la espalda a España y a Europa y opta, voluntariamente, por su compromiso con el porvenir de la América Latina. Es este compromiso, lo que en otra ocasión he denominado la "vocación latinoamericanista" de Eugenio María de Hostos, lo que lo convierte en un pensador eminentemente latinoamericano y lo ubica en la gran corriente intelectual que se inicia desde los albores de la independencia hispanoamericana hasta al época presente. Sinceramente creemos que este hecho mismo, es decir, que su magisterio haya sido ejercido en paises que se hallaban apenas emergentes de su condición colonial, fue lo que hizo que Hostos no lograse proyectarse, como debió haberse proyectado, en el panorama del pensamiento politico y sociológico universales. Y es -que este campo, como tantas otras áreas en la historia de las ideas, ha tenido por mucho tiempo un carác-

ter europeocéntrico donde las experiencias y expresiones de lo que hoy llamamos el Tercer Mundo apenas ameritan una nota al calce en los tratados de la materia. Ese es, sin lugar a dudas, el caso de Eugenio Maria de Hostos, quien hace sociología y pedagogía, cultiva el estudio de Derecho y analiza críticamente obras maestras de la literatura universal. Pero lo hace desde Santo Domingo o desde Chile, razón por la cual sus contribuciones al acervo del saber cientlfico y literario universales han sido condenados al limbo de la ignorancia y el olvido. No creemos equivocarnos al afirmar que, si una actividad como esta pueda darse hoy en la Universidad de Puerto Rico, ello es debido, en no poca medida, a que aquellas soCiedades emergentes del colonialismo y lastradas por el Incubo del subdesarrollo han logrado sentar y hacer sentir su presencia en el devenir histórico contemporáneo. El proceso mismo de descolonización a nivel internacional que cobra fuerza inconte·Conferencia pronunciada con motivo del acto de clausura del Simposio titulado "Hostos: Maestro y Pensador del Derecho", auspiciado por la Revila Jurídica de la Escuela de Derecho de la Universidad de Puerto Rico, el 19 de marzo de 1986.


58 HOSTOS y EL DERECHO

níble en el período de la postSegunda Guerra Mundial, el triunfo de los grandes movimientos revolucionarios que han logrado romper con los viejos esquemas y las relaciones de producción enquistadas sobre la base del privilegio y la explotación, la lucha contra el racismo y el imperialismo, todos han sido factores que han contribuido al rescate y a la reinvindicación de las aportaciones de aquellos pueblos que habían permanecido al margen de los procesos históricos por demasiado mucho tiempo. Las dos figuras claves del pensamiento político antillano del Siglo XIX son Hostos y Martí. Ambos son pensadores tercermundistas porque su órbita, su óptica, su visión del mundo es el fruto del compromiso de éstos con'''esa América a cuyo porvenir he dedicado el mío" para citar a Eugenio María de Hostos. Los dos son escritores que reciben su formación intelectual conforme a los más rigurosos cánones de la cultura europea y norteamericana. Pero en la obra de ambos puede notarse cómo dicho conocimiento es pasado por el tamiz del pensamiento crítico, por la criba de un proceso mediante el cual se busca que la solución a los problemas de nuestras sociedades emanen, no de la imitación servil de los modelos europeos, sino de lo que nos reclaman las realidades específicas de nuestros pueblos. El calco imitativo de todo cuanto proviene de Europa y la América del Norte ha tenido consecuencias catastróficas para los pueblos latinoamericanos que obtuvieron su independencia de España. Al enjuiciar críticamente la experiencia histórica de la América Española, Hostos emite un veredicto de gran severidad cuando escribe en su Tratado de Sociología: Totalmente desposeídas de las nociones y del hábito de la organización, no pidieron a sus propias

Las dos figuras claves del pensamiento político antillano del Siglo XIX son Hostos y Martí. Ambos son pensadores tercermundistas porque su órbita, su óptica, su visión del mundo es el fruto del compromiso de éstos con "esa América a cuyo porvenir he dedicado el mío" para citar a Eugenio María de Hostos.

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HOSTOS y EL DERECHO 59

necesidades, sino a su esplritu de imitación, las leyes que deman. daban su debilidad, y se pusieron a imitar la organización politica cuyos fundamentos desconocían los mismos que ansiaban verlas establecidas entre ellos. Mientras que se constituian de prestado con leyes constitucionales que no tenian fuerza ni aún para resistir las protestas del caudillaje amotinado, se acomodaban buenamente a las leyes civiles y penales de la sociedad metropolitana de donde procedian, o se poman de prestado, Integras o mal recortados, los códigos belgas o los franceses. Prueba ha habido de esta falta de conciencia juridica tan fehaciente de la enfermedad del Derecho en estos pueblos, que uno de ellos se puso todo entero, ni siquiera recordando, el Código de Napoleón con letra y todo, porque no ha venido a traducirlo sino años después de habérselo encasquetado! El camino de los pueblos latinoamericanos es el que queda definido por el dictamen de sus propias realidades especificas. Pero, para alcanzar esa meta, el camino tiene que ser aquel que señale el estudio de la historia como una disciplina critica que es, a su vez, imprescindible e inseparable de todo conocimiento cientlfico de la realidad social. Siguiendo esta misma linea de pensamiento Hostos afirma en Moral Social: Con la historia del mundo sucede lo que con la historia de lugares determinados del espacio: fija la atención del historiador en los actos de la porción de humanidad cuya vida expone, prescinde casi por completo de las otras porciones humanas. De aqui resulta que, para los historiadores de la vida europea y americana, toda la historia y todos los ejemplos de la historia están en la actividad que han desarrollado los hombres de Europa y sus descendientes

los de América. Y de tal modo ha influido en la razón común esta exclusión a americanos y europeos, que cuando una historia más reflexiva ha intentado presentar el cuadro de la vida y la actividad de la especie humana entera, ya las ideas vulgares se hablan ceñido de tal modo a la noción primera de la historia, que no considera como hombres de la misma especie sino como apariciones extrañas, a los que, durante siglos antes y después de Europa, fabricaron y siguen fabricando una civilización distinta, pero en fundamentos tan humanos como la civilización occidental. Para deshacer este entuerto histórico nuestro autor propone que el estudio cientlfico de la sociedad, vale decir, la Sociologia, tome como punto de partida a la historia, puesto que

"la Historia no es más que la manifestación de la vida de la sociedad, y toda la ciencia que tenga por objeto el conocimiento del orden natural de las sociedades, habla de contar, por fuerza con la Historia, para observar y experimentar la realidad de los fenómenos, las propiedades de los hechos, la relación de las causas y los efectos que producen". Historia que, repetimos, debe ser capaz de ver el mundo y la civilización como un proceso continuo que de ninguna manera comenzó con los arcontes de Grecia o con la Atenas de Pericles. El estudio de las sociedades, enmarcado en su contexto histórico, no puede perder de vistas las especificidades de las experiencias históricas de los pueblos y las experiencias diversas y enriquecedoras que han marcado todos los procesos civilizatorios. Hostos


60 HOSTOS y EL DERECHO

nos lo explica claramente en su prefacio a la edición dominicana de Lecciones de Derecho Constitucional cuando escribe: El estudio de las ciencias todas, y especialmente el de las sociales, no da el fruto que contienen si el resultado final no es una noción del contenido de la ciencia, tan clara, que se perciba distintamente la relación de las partes con las partes; tan completa, que se abarque el todo cientifico en su naturaleza, para conocer el orden de que ella es manifestación; en sus aplicaciones, para conocer el modo de utilizarla; en su objeto, para conocer positivamente la porción de verdad que a la ciencia estudiada corresponde. No debemos olvidar que en sus obras sobre sociología Hostos incursiona en el área de lo que hoy llamamos Antropología, y que su conocimiento de la historia de las civilizaciones lo lleva nuevamente al estudio de la evolución de la humanidad desde los tiempos pre-históricos hasta el presente. Cuando se lee Tratado de Sociología o Moral Social se capta el hecho de que Hostos conocla las obras antropológicas de su época y así lo podemos notar a lo largo de sus escritos. Es precisamente en este contexto que consideramos pertinente traer ante nuestra consideración las reflexiones hostosianas acerca del Derecho y de su profundo significado para la historia de las sociedades civilizadas. Son en verdad múltiples las facetas del pensamiento hostosiano que versan sobre el Derecho, sobre todo cuando tomamos en consideración que, para nuestro pensador, el Derecho es, no sólo una forma de organización social y poUtica, sino al propio tiempo, un imperativo moral que rebasa los limites del derecho positivo y nos remite a los derechos que son inherentes a la condición humana misma.

Hostos nos dice, en Moral Social, que podemos considerar el derecho desde tres puntos de vista: (l) como acto con el cual reconocemos o damos a cada cual lo que es suyo. (2) como expresión estricta de la justicia estricta, (3) como conjunto de condiciones necesarias y naturales que ligan al hombre individual con el hombre colectivo, o lo que es lo mismo, al individuo con la sociedad. Abundando sobre el tema nos señala Hostos: Desde el primer punto de vista, el derecho sirve para relacionar a los hombres con los hombres, porque. manifestando por medio de él, la fuerza de la justicia natural, facilita la unión y armoJÚa de los hombres. Desde luego el segundo punto de vista, el derecho tiene también virtud y eficacia para ligar a los hombres con los hombres, por que expresa, no ya el sentimiento de justicia individual de que hablamos poco, sino aquel sentimiento de justicia colectiva, y mejor se dirá, aquella noción y conciencia colectiva de la justicia que se manifiesta organizada en funcionarios públicos y en corporaciones instituidas por la ley. Desde el tercer punto de vista, el derecho se reconoce como una condición para un objeto o como un medio necesario para un fin humano, porque, en efecto de ningún modo pueden hacerse en la vida social una porción de actos necesarios si el derecho no los legitima. De aqul su fuerza orgánica, o lo que es lo mismo, la fuerza natural para organizar que tiene el derecho; pues si efectivamente él es lo que da legitimidad a actos que sin él no lo tendrian, es claro que la sociedad no seria el conjunto orgánico que es si el derecho no relacionara, en relación de sus medios y sus fines, los componentes todos de la sociedad.

de fondo para la obra hostosiana. Se trata de una obra que fue escrita en Santo Domingo en las postrimerias del Siglo XIX y que responde a las realidades propias de una sociedad donde la prioridad primaria era la de establecer un régimen capaz de encarnar los principios fundamentales que signan el "estado de derecho". Si no se toma en consideración lo que hoy llamamos "el desarrollo desigual de las formaciones sociales" no podrá captarse en toda su profundidad y extensión la doble vertiente del pensamiento de Hostos respecto al derecho: de una parte, tenemos su insistencia en que sólo mediante el establecimiento de un estado de derecho podrá la América Latina superar su crónica condición de inestabilidad poUtica. Resulta patente, en este caso, su admiración por las instituciones constitucionales vigentes en los Estados Unidos. De otra parte, importa señalar que el pensamiento político hostosiano está profundamente impregnado por su concepción acerca de los derechos naturales del hombre conforme a la cosmovisión de la burguesla europea y norteamericana. De ah( que para éste la forma más perfecta de gobierno sea la democracia representativa -en su versión burguesa, naturalmentey que su concepción del derecho internacional esté matizada por su creencia de que Puerto Rico y Cuba careclan de los más elementales derechos de que disfrutaban otros pueblos dentro de la sociedad internacional. En todo caso importa recordar que en Hostos se funden, de manera indisoluble, el sociólogo, el moralista, el educador y el politico. No debemos olvidar tampoco, que el norte de su vida es el proceso de liberacióq de las Antillas, pero sobre todo la independencia de PUerto Rico y Cuba.

Necesario es, en el contexto presente, que recordemos el contexto histórico-social que sirve como telón

Las diferentes facetas del pensamiento hostosiano acerca del Derecho convergen en la fusión inextri-


HOSTOS y EL DERECHO 61

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Las diferentes facetas del pensamiento hostosiano acerca del Derecho convergen en la fusión inextricable de los elementos morales, políticos y jurídicos en la articulación de un discurso prnfundamente enraizado en las nociones del derecho natural.

cable de los elementos morales, politicos y jurídicos en la articulación de un discurso profundamente enraizado en las nociones del derecho natural. Como todos los grandes teóricos de su época, Hostos es un hijo del racionalismo iluminista. Pero se trata de un racionalismo atemperado y matizado por los imperativos de lo que él denominaría la moral social. El cientUico social, el filósofo positivista que ve aproximarse, conforme el esquema de August Comte, los albores del estado cientUico en el desarrollo de la humanidad, cede el paso muchas veces al moralista que truena de indignación contra la injusticia circundante. Nótese, por ejemplo, lo que nos señala nuestro autor en una de sus obras más conocidas: Ni aún el placer de la verdad es tan intenso como el placer de la justicia... Cuando en la historia o la novela, en la realidad o en el arte, en el pasado o el presente, por lejanos o por afines, por ignorados o por amigos, por cultos o salvajes, por hombres de la misma raza o de distinta raza, por débiles o poderosos, por pueblos o individuos, vemos defendida y sostenida la justicia contra la injusticia. palpita violentamente el corazón, respiran ruidosamente los pulmones, hierve la sangre, nos electriza el placer de la justicia, y, sintiendo ese placer digno de hombres, proclamamos la fuerza con que el derecho liga a los hombres con los hombres. Es esta misma indignación contra la injusticia y la arbitrariedad lo que justifica los alzamientos revoluciona-rios contra el colonialismo y contra toda otra forma de opresión. El colonialismo, pongamos por caso, es una institución que es para Hostos tan inicua como lo fue en su día la esclavitud negra. Los efectos deletéreos del colonialismo sobre el esplritu humano, la deshumanización

e inferiorización de quienes lo padecen reclaman la necesidad de que se restituya el orden natural conculcado por un nuevo orden marcado por el proceso de la liberación nacional. Por eso, a los pueblos les asiste el derecho del recurso a la revolución cuando todas las vías han sido cerradas para la expresión popular y cuando no hay otro camino hacia la restitución de la justicia que no sea la lucha armada revolucionaria. As! lo afirma Hostos en su Moral Social cuando escribe: Luchar por el derecho no es armarse de un arma mortifera para conseguir, por medio de la fuerza, lo que es categóricamente contrario a la fuerza. Si la humanidad anterior, cuando se trata de la vida general del derecho, ha faltado sistemáticamente al deber de ejercitarlo, hasta el punto de que se haya creado contra el derecho natural, que abarca a todos, un derecho artificial, que privilegia a pocos, necesario es entonces matar con armas homicidas el privilegio consuetudinario que se ha erigido en derecho positivo; si nuestros antepasados, cuando se trata de una sociedad nacional, hicieron tal abandono del derecho que pudo un usurpador extranjero, ya en nombre de la conquista, ya en nombre de la ocupación de hecho, dominamos sin sujección a ningún pacto e imponiendo a nuestra vida la ley de su interes o su capricho, licito es, y a veces importa con urgencia a la civilización, que afirmemos con el arma de la fuerza el derecho que de ningún otro modo podemos vivir y realizar. Esos tres casos son los únicos en que el derecho tiene que ser fuerza bruta, porque son los únicos tres casos en que es imposible cumplir el deber de ejercitarlo. En suma Eugenio María de Hostos fue sin lugar a dudas un Maestro y Pensador del Derecho conforme a


62 ROSTOS y EL DERECHO

los parámetros provistos por la época que le tocó vivir. Hoy, cuando examinamos su obra más de un siglo después del momento de su creación podemos, sin duda, hallar en el desarrollo de su pensamiento nociones que ya han sido superadas por el devenir inexorable del tiempo transcurrido. No seria propio de nuestra parte, sin embargo, juzgar su obra conforme a la óptica de un momento histórico tan distinto al que le tocó vivir. Pero, por otra parte, no puede negarse que el Maestro mayagOezano se situó a la vanguardia del pensamiento iberoamericano durante la última mitad del Siglo XIX. Es mucho cuanto tenemos que aprender aún de él, puesto que, más que ninguna otra cosa, Hostos supo problematizar dialécticamente la realidad social de nuestras sociedades. En eso, en su método siempre inquisitivo y critico, reside su principal fortaleza en el estudio profundo de nuestras condiciones reales y especificas como pueblos y como sociedades. Porque Eugenio Maria de Hostos, como Maestro y Pensador del Derecho es, al propio tiempo, quien afirma en su vasta obra pedagógica el derecho imprescriptible al ejercicio del pensamiento critico. El Pensador del Derecho es también aquel que reclama el derecho del pensador para buscar las v[as y caminos hacia el verdadero saber científico de la realidad social y natural. Se trata, sin lugar a dudas, de afirmar un derecho sin el cual no seria concebible el propio derecho: el que emana directamente de lo privativo de todo ser humano que es el ejercicio de su razón. He ah[ la magna contribución de Hostos al pensamiento social decimonónico en lberoamérica y España, contribución que no podrá ser nunca opacada por quienes no han profundizado en la obra de nuestra más eminente figura intelectual.

El Pensador del Derecho es también aquel que reclama el derecho del pensador para buscar las vías y caminos hacia el verdadero saber científico de la realidad social y natural. Se trata, sin lugar a dudas, de afirmar un derecho sin el cual no sería concebible el propio derecho: el que emana directamente de lo privativo de todo, ser humano que es el ejercicio de su razone


HOSTOS y LA FILOSOFIA

Ideas filosóficas de Eugenio María de Hostos Carlos Rojas Osorio a filosofia es uno de los ejes centrales del pensamiento de L Eugenio Maria de Hostos. En efecto, Hostos no sólo se ocupó de algunas de las disciplinas fIlosóficas -ética, lógica-, sino que algunas ideas filosóficas importantes animan todo su pensamiento social, politico y estético. Me propongo en el presente articulo bosquejar algunas de esas ideas importantes que dan sustancia a su pensar. Se ha de tener en cuenta que nuestro filósofo hace una slntesis muy personal de distintas tendencias filosóficas con las cuales estuvo familiarizado, pues él mismo solfa decir que no se adscribia a escuela alguna. También es necesario estar conscientes de que Hostos presenta su si ntesis en forma de tratados sistemáticos en función de la enseñanza, y no de forma histórica. De ahi que, por lo general, no cita a los autores en que se inspira, sino que, habiéndoles asimilado y transformado a la luz de otras ideas, los usa creativamente. Tampoco es necesario estar buscando minuciosamente las fuentes en que se inspira un autor, por ejemplo, el filósofo francés Michel Foucault rechaza este método, y llega a considerarlo "historiografia de pantalón corto". Lo que es importante es destacar la estructura de un pensamiento, sus ejes centrales, sus intereses primordiales y sus tendencias básicas.

Lo prime1'O que cabe destacar es que Hostos desarrolló un concepto de filosofia en estrecha relación con las ciencias. "Se ha reducido el estudio de las causas originales, porque el hombre va creyendo que su entendimiento no está constituido para alcanzar ninguna causa original o primera. La filosofia ya no estudia las causas primeras, sino las correlaciones entre las causas y los efectos. Ahora la filosofia se funda en el estudio de las ciencias positivas".1 Esta unidad de la filosofia depende del rechazo de la metafisica. Este repudio se habia hecho común desde Hume y Kant, y cobra toda su fuerza con el positivismo decimonónico. Justamente es en este último en que se halla ambientado más directamente el filosofar hostosiano. Sin embargo, aunque Hostos circunscribe la función de la filosofia a la correlación con las ciencias, hay que darse cuenta que él toma el concepto de ciencia en un sentido amplio, de ninguna manera en el sentido único de ciencia experimental, observacionalo matemática. Es interesante que cuando expone la clasificación de las ciencias del positivista August Comte, la completa con

una división de su propia inspiración. Comte divide las ciencias en abstractas y concretas. Hostos, en cam bio, las clasifica primariamente en ciencias experimentales y ciencias racionales, y sólo después de esta primera división las subdivide en abstractas y concretas. En las ciencias experimentales incluye Hostos: la fisica, la quimica, la biologia, la psicologla, etc. Y en las ciencias racionales incluye la estética, la ética, la lógica y la socio10gia.2 Nótese que dentro de estas ciencias racionales hay especial énfasis para las disciplinas fllosóficas. No supone, pues, Hostos que la filosofia utilice el método experimental, sino que como ciencia racional se servirá del método deductivo e inductivo, que son los métodos racionales. De hecho, en la ética dice expUcitamente que sigue un método deductivo al exponer los principios de esta disciplina, mientras que la parte inductiva la utiliza en la última parte del Tratado de M oral para ejemplificar en casos concretos de personajes históricos su teoria moral. Como se ve, se trata de un uso amplio del concepto de ciencia, no circunscrito al método experimental o matemático. Puede decirse que la ciencia racional de que habla el

I Hostos, "Breves nociones de filosol1a". en Ensayos Jiddclicos. Obras Complf!las. Vol. XIX, La Habana, Ed. Cultural, 1939, 1969.

p.7.

2

Tratado de Idgica. p. 141.


64 HOSTOS y LA FILOSOFIA

filósofo boricua es un saber sistemático, estructurado en forma deductiva y constrastado inductivamente. La idea racional de ciencia está en completo acuerdo con la idea hostosiana de la razón, pues, en ella incluye tanto las funciones intelectuales como las empíricas. Cuatro son las funciones de la razón, para Hostos, esto es: intuición, inducción, deducción y sistematización. Las dos primeras son empíricas y las dos últimas son lógicas. Por intuición entiende la función sensorial de nuestro órgano cognoscitivo que es la razón. "El fin de la intuición es proveer de ideas, imágenes y recuerdos de la realidad") Por la intuición llegamos a la formación de ideas; por la inducción a la formulación de leyes; por la deducción a verdades incompletas, y por la sistematización llegamos a verdades completas tal como se dan en una ciencia teóricamente bien desarrollada. La unidad de estas cuatro funciones de la razón en un único organismo mental muestra la estructura acoplada de la sensibilidad y el entendimiento. Hostos se niega a separarlas rotundamente. Podemos denominar a esta concepción de la razón como una filosofia racioempirista, por la unidad de la razón y la experiencia. Esto se ve bien desarrollado en el Tratado de lógica, en el que se expone la lógica deductiva (silogística) como la inductiva, es decir, las funciones y métodos empíricos. Se nota en la lógica hostosiana un equilibrio entre la deducción y la inducción. Siguiendo la tendencia moderna desde Francis Bacon, acentúa la inducción para el método científico de comprobación. Pero a diferencia del empirismo, no desprecia la lógica deductiva. Esta había sido considerada en la modernidad como un saber estéril. Hostos se da

cuenta de las limitaCIones de la lógica silogística: "El escolasticismo estuvo a punto de sacrificar la razón humana".4 Hostos difiere del positivismo de Comte en el hecho de reconocer la psicología como ciencia. Comte la rechaza y, en cambio, defiende la sociologia como la verdadera ciencia del hombre. Esto tiene su base filosófica, por cuanto el positivista francés sólo considera al hombre como un ser social, sujeto de deberes, pero no de derechos. Esto no sucede con el filósofo puertorriqueño, pues para él el hombre es tanto un ser social como una personalidad, sujeto de deberes y de derechos. De acuerdo a la filosofia Ilostosiana hay tres funciones de la mente: el sentir, el pensar y el querer. La estética estudia la sensibilidad, la ética el querer o la voluntad, y la lógica estudia el pensar. Estas funciones de la mente son investigadas por las disciplinas filosóficas o ciencias racionales. La psicología experimental, en cambio, estudia fuerzas. Hostos parece querer decimos que la psicologia estudia la base fisiológica, las fuerzas involucradas en los fenómenos mentales, pero las funciones mismas de la mente son 10 que constituye el objeto de la filosofía. Es por ello que afirma que a la raíz de la filosofía está la psicología. Sí concuerda Hostos con el agnosticismo del positivismo, especialmente en la formulación de Herbert Spencer. Este postula que los primeros principios son incognoscibles. Vimos cómo Hostos reconoce esta misma idea. La ciencia y la filosofia estudia las correlaciones entre las causas y los efectos, es decir, las leyes. Pero ninguna de ellas estudia los primeros principios. Hostos concluye de aquí que ninguna religión puede presentarse como la religión verdadera. Cada religión es una in-

terpretación de 10 absoluto, vale decir, de algo que no podemos conocer. Si ninguna religión es verdadera, entonces no cabe ningún fanatismo, y sí la tolerancia. Hostos la prescribe como un deber. Debe notarse, empero, que Hostos reconoce un sentimiento religioso, a pesar de la noverdad de las religiones. Este sentir religioso es el reconocimiento de nuestro ligamen con la naturaleza e inclusive con la causa desconocida de las cosas. El filósofo boricua afirma incluso que la conciencia moral tiene en su raíz este sentimiento religioso. Así pues, el agnosticismo hostosiano se perfila en la idea de nuestro desconocimiento de las causas primeras, pero no duda en aceptar un cierto sentimiento religioso que estaría a la base de la conciencia moral. En el siglo XX se atribuyen al positivismo cuatro características básicas: la reducción del conocimiento al sólo conocimiento cientifico, la negación de la racionalidad de los juicios de valor, la separación entre el ser y el deber ser y el fenomenalismo o circunscripción del conocimiento a 10 experienciable.' En Hostos sólo se encuentra la primera característica, yeso en forma muy vaga y general. En efecto, Hostos reconoce la importancia de la razón en la moral, expone la conciencia moral como la más alta dignidad del ser humano. Defíende, además, la razón, que con sus cuatro funciones, penetra en el fondo de la realidad, y no sólo en 10 fenoménico o apariencial. Hay en Hostos un realismo, pero no un rea);smo metafísico, sino un realismo empírico: la realidad la conocemos por medio de la razón y la experiencia. "Realidad es toda cosa, tal cual es, o el conjunto de cosas y propiedades, condiciones y caracteres con que se nos presenta a la per-

5 Leszek Kolakowski. La fi/osojia posit!· J Tralado de

lógic'a. Vo\. XIX, p. 40.

4

Ibid.. p. 94.

\lisia, Madrid, Cátedra, 1982.


HOSTOS y LA FILOSOFIA 6S

cepción de los sentidos, o a la percepción de la razón".6 En definitiva, me parece que más que el término positivismo, lo que mejor caracteriza a Hostos es 6

Tratado de lógica, p. 27.

el racioempirismo. Entendiendo por racioempirismo la unidad de la razón y la experiencia, de la deducción y la inducción, y de las ciencias experimentales y las ciencias racionales. La diferencia fundamental con el positivismo es que no circunscribe el conocimiento humano al método ex-

Hostos reconoce la importancia de la razón en la moral, expone la conciencia moral como la más alta dignidad del ser humano.

perimental o matemático, dejando así otras vias -racionales- para el saber filosófico y estético. Esto es tanto más importante cuanto que la mente hostosiana es una sumamente sensible a lo artistico y poético. Se trata de un humanismo con más simpatia con la sensibilidad artistica; al estilo del renacimiento, que une arte y ciencia. Es verdad que Hostos pondera muy en alto el pensamiento científico, pero. como se verá al hablar de la ética. la razón práctica o conciencia moral es la que en definitiva tiene la primacia. La fue~a de 10 moral es tan. grande en Hostos que puede hablarse ciertamente de un idealismo ético, lo que no es compatible con el crudo positivismo. Este idealismo moral consiste en una fe cierta en la conciencia moral como expresión máxima de la personalidad humana y en el deber como regla suprema de conducta. Por esta faceta de su pensamiento Hostos emparenta más con Manuel Kant que con la moral positivista. En este idealismo ético está presente también la alta valoración de los ideales morales que hace el kraussismo. Interesa, por tanto, detenerse con mayor detalle en la ética de Hostos. Esta se fundamenta en la conciencia moral como la más alta expresión de la personalidad humana. Para Hostos el ser humano es una naturaleza racional y consciente. Pero conciencia es para él siempre conciencia moral. La conciencia es la cualidad moral del hombre, y ésta es inherente a su personalidad. "La conciencia es el conocimiento del ser por el ser mismo".7 La conciencia es la ley autónoma del ser humano. su propia ley. "La más alta propiedad de la naturaleza humana es el someterse como a supremo guia, y único poder capaz de gobernarla. a la noción de sí misma, de su 7

Hostas. Moral social. Madrid. Ed.

Archipiélago. 1965. p. 96.


~6

HOSTOS y LA FILOSOFIA

dignidad, de su responsabilidad y de su destino, esa sumisión es el deber".8 Este sometimiento es fidelidad a si mismo. Ahora bien,la conciencia descubre un orden en una triple dimensión: la natural. la social y la personal. Se trata de que la conciencia descubre leyes que nos ligan con la naturaleza, con la sociedad, y con nosotros mismos. La conciencia de dichas leyes es el contenido moral, es decir, el deber. En cuanto Hostos basa la moral en la conciencia, y ésta en la personalidad, podemos hablar de una inspiración kantiana en su ética. Pero en cuanto esa conciencia reconoce un orden natural y social al cual está ligado, podemos hablar de una inspiración estoica e iusnaturalista. Para los estoicos ese orden era uno divino. El estoicismo habla de un orden natural, pero "la ley de la naturaleza que ellos invocan es una ley moral, no una ley fisica".9 En el iusnaturalismo se trata de un orden racional. No hay que pensar que esas leyes que nos ligan con la naturaleza o la sociedad se imponen fatalmente a la conciencia. Tal critica ha sido hecha a Hqstos por el filósofo mexicano Antonio Caso. 10 No puede ser asl porque Hostos reconoce que todas esas relaciones naturales y sociales pasan por el tamiz de la conciencia y el libre albedrlo, de tal modo que son asumidas bajo nuestra entera responsabilidad. "El lugar del libre albedrio en la moral es el que le corresponde a la responsabilidad".J1 Parece ser que Antonio Caso se atuvo solamente a la Moral Social, y no se apoyó en la primera parte del Tratado de Moral, donde

8 Moral social, p. 11. 9 Ernest Cassirer. El mi/o del Es/ado, Mhico. FCE, 1974, p. 121. 10 Antonio Caso. ~La filosol1a moral de Hostos", en Amirica y Has/os, La Habana. Ed. Cultural. 1939, p. 221. 1I Tralado de Moral, vol. XVI, p. 30.

Hostos expone largamente la importancia de 4l libertad y la responsabilidad como principio moral. Por otra parte, Hostos habla de un orden natural fisico, pero también de un orden propio de la moral, que nada tiene que ver con el fisico. "Hablar de un orden moral es distinguirlo del orden fisico, e impUcitamente considerarlo determinado o producido por leyes distintas de las que rigen el mundo fisico, puesto que no pudiendo existir orden sin leyes, debe haber y puede haber leyes peculiares de orden peculiar que distinguimos del orden general de la naturaleza". 12 Estas leyes del orden propiamente moral son los deberes, leyes emanadas de la conciencia, asumidas bajo la responsabilidad personal. José Fránquiz ha resaltado el carácter idealista-personalista de la ética hostosiana; "Es Hostos fundamentalmente un idealista-personalista".1 J "El valor de la persona no es otro que su propia personalidad".I 4 Momentos de verdadera sutileza y profundidad teóricas son aquellos en los que el filósofo boricua habla del deber de los deberes, el cual consiste en el deber de cumplir todos los deberes. Y luego cuando se refiere al conflicto de deberes, para lo cual establece la siguiente regla: "Entre dos deberes, se ha de cumplir primero el más inmediato, el más extenso. el más concreto".u En Hostos la moral no es la imposición de la sociedad sobre la frágil conciencia del individuo. Quienes niegan la moral individual o personal al hombre le niegan su capacidad moral. su sensibilidad propiamente moral, como ocurre en Bentham y Hobbes. En Hostos el dato último de la moral es la conciencia moral personal. Pero esto no significa que él 12 Moral social, p. 48. 13 Jo~ Fránquiz. ~Esencia

Hostos" en Amirica)' Has/os, 14 Ibid, p. 311. IS Moral sodal, p. 112.

ideológica de d/., p. 310.

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fundas de verdadero humanismo en no valorice la dinámica social de la Hostos. Esto es tanto más impormoral. Una idea acertada de la corretante cuanto que Hostos no sigue lación entre lo individual y lo social a su maestro en la sujeción del se puede colegir del siguiente texto: individuo a la colectividad. El huma"El individuo es a la vez causa yefecnismo comteano es un absolutismo to de la sociedad; causa, porque sin social, una sociocracia, en el que él no existiría ella; efecto, porque el individuo no tiene derechos ni se sin ella no podría él cumplir sus le juzga como personalidad. fines."16 El humanismo hostosiano signiHostos afirma que el primer órfica el reconocimiento de la identigano de la sociedad es el individad del hombre. Esta fórmula me duo. Pero el individuo es moral por viene sugerida por la siguiente exderecho propio, y esa conciencia mopresión suya: "El hombre ante todo ral vibra en todas las relaciones soes ser humano".17 Es verdad que el ciales. Por otra parte, la noción de hombre está ligado con la naturaleza sociedad en Hostos también tiene por su origen y estructura (orden de un significado ético. De hecho, las un tipo, individuo de una especie), leyes que él postula como leyes sociapero ello no obsta a reconocer su les tienen un cierto contenido moral. identidad. La fórmula no es un Así, la ley del bien, se refiere a los fines colectivos que rigen la vida somero ejercicio tautológico. El hombre no es bestia ni ángel, como cial. La ley de la libertad es la ley ya veía Pascal. El hombre como del respeto a la personalidad e iniciahombre está ligado a los otros seres tiva individual. La ley de la civilizahumanos: o'Está indudablemente lición expone la ecuación que debe gado por su naturaleza a todo homexistir entre el progreso técnicobre, porque todo hombre es la mismaterial y el progreso moral o ma expresión viviente que el de las espiritual. mismas necesidades biológicas y soAgnóstico respecto de las reli,18 Nuestra verdadera ciológicas.. giones tradicionales, Hostos se aven. identidad está en la relación cOO el tura en la famosa religión de la Huotro ser humano. "El hombre es manidad, la que tanto populariza Comte. Por religión de la Humani- . hombre, y como .tal humanidad; hombre de ayer, de hoy, de mañana, dad entiende Comte el humanismo social, la divinización' de L'Humadel viejo y del nuevo mundo, de la tierra que produjo el último glaciar, de niré. Humanismo de la humamdad la tierra nueva que producirá la venien eomte, no del individuo. La hudera marea polar, siempre idéntico a manidad es el nuevo dios al cual es necesario rendir culto. Esta religión sí mismo en necesidad de vida y de conciencia".19 Un mismo rostro de la humanidad es denominada religión positiva o filosófica; pues no humano recorre el tiempo y el espase funda en revelación alguna, no se cio. Ayer los forjadores de una civibasa en religiones tradicionales, pero lización, mañana la raza latina creareconoce el vínculo socializante y dora del futuro, Una misma identiunitivo de la religión. dad humana basada en la exigencia Me parece, sin embargo, que es ética de conciencia y en el impulso creador de vida. necesario distinguir cuidadosamente En otra expresión nos dice el filóla adhesión hostosiana al humasofo boricua: "Ser hombre es la cosa nismo comtiano de su auténtico humanismo. Hay expresiones pro17 lbid. p. SI. 18 lbid. p. SI. lO

lbid. p. 145.

19

Ibld. p. 52.


68 HOSTOS y LA FILOSOFIA

más extraordinaria de las cosas ordinarias de este mundo".20Enel mismo lugar expresa también esta idea: "Cuanto más conozco a los hombres más me espanta la diferencia que hay entre lo que son y lo que deben ser" .21 Y es que el humanismo hostosiano es ante todo un humanismo ético. Pero hay también un naturalismo en Hostos. Este se ve claro en la siguiente expresión: "La naturaleza no es nada, sino un orden del cual se deriva todo, necesaria, lógica y esencialmente todo, pero todo, fundamentalmente todo".22 La naturaleza funge asf como origen conocido de las cosas todas, aunque qui7á pueda haber otro principio pero desconocido para nosotros (agnosticismo). Limitándonos a lo que conocemos la naturaleza es el principio y origen. Asi que este naturalismo no es incompatible con su agnosticismo. Es, en cambio, compatible con el reconocimiento de un orden natural social y moral. Es, además, coherente con el énfasis hostosiano en las ciencias experimentales y racionales. Este naturalismo es luego enfatizado en su teoria educativa. "Es necesario seguir un método, no arbitario, sino concorde con el plan mismo de la naturaleza, al disponer que la razón perciba los conocimientos, no de pronto, sino siguiendo la aplicación sucesiva de sus varias facultades a los objetos de conocimiento que se le presentan".23 Recordemos que Hostos considera la. razón como el (lr~ano de conocimiento en su); varias funciones empfricas e intelectuales. El naturalismo bajo su aspecto pedagógico significa el seguimiento en la educación del desarrollo natural de la

20 2t

22

"Estimulantes" en OC, XIV, p. 291. Idem, p. 291. Hostos, Hombr~s e ideas. Vol. XIV. p.

razón. O lo que es lo mismo, se trata de seguir paso a paso la evolución natural y psicológica de las capacidades del niño, el adolescente y el joven. Hostos nos remite al postulado de Comenio (1592-1671) "La ed ucación es más fácil cuanto más de cerca sigue a la naturaleza".24 En el naturalismo se postula una fe en la bondad de la naturaleza y en el desarrollo armónico y natural de las facultades humanas. En la filosofia polftica Hostos defiende una concepción iusnaturalista del Estado. La misma es una coherente prolongación de su Etica. Hostos distingue entre sociedad y Estado. La sociedad se funda sobre la necesidad. El Estado, en cambio, se fundamenta en un contrato. Hostos no se adhiere a una filosofia de la fuerza en su concepción de la sociedad y del Estado. Como bien dice Manuel Maldonado-Denis, hay completa ausencia de maquiavelismo en la teoria hostosiana del Estado. Los principios sobre los que se funda el Estado son de derecho natural o racional. El sistema de gobierno que el educador puertorriqueño defiende es la democracia representativa federalista. Por democracia entiende el gobierno elegido por el pueblo. Sólo cuando hay elección hay base para la legitimidad de un gobierno. Cuando no la hay, se dan sólo gobiernos de hecho, como ocurre en el patriarcado, el caudillaje, la dictadura e .incluso la monarqula. Pero la auténtica democracia sólo puede ser federativa, porque sólo asi se respeta la vida propia y los derechos de las regiones y muñicipios. Esta idea está presente incluso en la ética hostosiana, y toma su inspiración del kraussismo. La democracia debe permear todas las organizaciones menores de la sociedad. La democracia que Hostos defiende es

181. 13

p.IO.

Historia de la pedagog(a. vol. XVIII. 24

/bid. p. 148.

una filosofía politica intermedia entre el crudo capitalismo (individualista) y el socialismo utópico de entonces. Ello es asl porque Hostos sólo reconoce como auténtico derecho la propiedad privada basada en el fruto del trabajo propio, no del ajeno. Aunque no sacó las consecuencias explosivas de esta idea, sin embargo no rechaza la intervención del Estado en la economla. La propiedad es un derecho individual. pero es también una capacidad del Estado. por el cual a éste le competen claras funciones sociales. La filosofia social de Hostos se caracteriza por el claro equilibrio social al cual apunta. Equilibrio entre el individuo y la sociedad, entre los derechos y los deberes. Equilibrio entre el aparato del Estado central y las regiones y municipios. Hostos no es individualista ni sociocratista. El ser humano es a la vez un ser social y un ser de rica personalidad. Hostos cree en un orden social, pero las leyes de ese orden social no son siempre una mera inducción emplrica, sino una idea racional del equilibrio social. Algunas de sus leyes sociales son ideales a realizar, no efectivas realizaciones históricas. Tales son, pues,las principales tendencias filosóficas del pensamiento del filósofo puertorriqueño. En apretada síntesis: a) Racioempirismo o defensa de la unidad de la razón y la experiencia. La razón como organismo del conocimiento en sus funciones empiricas e intelectuales. Defensa del método científico en su variante experimental. pero también en su variante racional. Esta idea racio~al de la ciencia es la que aplica también a las disciplinas filosóficas. b) Idealismo-personalista en la moral. Inspirándose en Kant y en el kraussismo. Hostos defiende la moral desde el fundamento de la per-


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sonalidad humana que se expresa en la conciencia moral, la que a su vez -genera las leyes morales o deberes y derechos. Pero la conciencia moral reconoce unas leyes de contenido natural, social y personal; las asume libremente y obra bajo su entera responsabilidad. Como en Kant la ética de Hostos es una del deber. Pero como en el estoicismo y en el iusnaturalismo hay unas leyes, éstas son propias del orden moral, y no del orden fisico. e) Agnoticismo, vale decir, idea del desconocimiento de las causas y principios últimos en el orden del origen de las cosas. Del agnosticismo se deriva, para Hostos, un deber de tolerancia, puesto que ninguna'.religión puede presentarse como la última verdadera. Admite, sin embargo, un sentimiento religioso, es decir, sentimiento de unidad y ligamen con la naturaleza y la causa desconocida de las cosas. d) Humanismo o defensa de la idcq.tidad del hombre, de sus capacidades y de la potencia moral de su ser. Los ideales éticos permean toda la filosofia, politica, teorla educativa y sociologia hostosianas. El humanismo se presenta, siguiendo a Comte, como una religión laica, como un vinculo socializante y unitivo de los miembros de la sociedad. e) Naturalismo o reconocimiento de la Naturaleza como origen conocido de todas las cosas. Este naturalismo hostosiano es una especie de fe en la unidad armónica de todo lo real; o como dice Antonio Caso, se trata . de una sinfonia cósmica. Este naturalismo se aplica también en la Pedagogia. Trátase de seguir el desarrollo natural de la psicologia humana y de una entera confianza en la naturaleza humana y biológica. f) lusnaturalismo, vale decir, concepción jurldica del Estado, basada en el derecho natural, y no en un mero régimen de fuerzas. De ah! que las leyes sociales de Hostos sean, algunas de ellas, ideales o construccio-

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La democracia que Hostos defiende es una fIlosofia política intermedia entre el crudo capitalismo (individualista) y el socialismo utópico de entonces. Des racional~

del equilibrio social. Hostos fue un pensador filosófico que puso en toda su obra el sello de su personalidad, uniendo en slntesis armoniosa diversas ideas con las cuales estaba familiarizado. La más alta expresión de su pensamiento es la Etica, pues ella anima todas sus ideas incluso en la politica. Pero su moralidad impregna también su conducta diaria, rechazando toda tentación de contemporizar o de ceder a medios ilIcitos para fines' nobles. Aún podemos aprender de su pensamiento rico y profundo.

BmUOGRAFlA l. Obras de Eugenio Maria de Hostos Hemos utilizado especialmente los siguientes volúmenes de sus Obras completas. La }libana, Ed. Cultural, 1939, 1969. Vol. XI, Crítica Vol. XIV, Hombres e Ideas. Vol. XV, Lecciones de Derecho Constitucional. Vol. XVI, Tratado de Moral. Vol. XVII, Tratado de sociología Vol. XVlII, Pedagogía e Historia de la Pedagogía. Vol. XIX, Tratado de Lógica.


70 HOSTOS y LA FILOSOFIA 2. Comentarios a la obra de Hostos Bosch, Juan. Hostos el sembrador, Rio Piedras, Ed. Huracán. Carreras, Carlos. Ideario de Hostos, San Juan, Ed. Cordillera. Caso, Antonio: "La filosofia moral de Hostos", en América y Hostos, La Habana, Ed. Cultural, 1939. Hostos, Adolfo de. Tras las huellas de Hostos, Río Piedras, Ed. Universitaria de la UPR, 1966. Hostos, Eugenio Carlos de. Hostos peregrino del Ideal, París, Ediciones Literarias y Artísticas, 1954. Fmnquiz, José. "Esencia ideológica de Rostos", en América y Hostos, La Habana, Ed. Cultural, 1939. Lugo Suárez, Adelaida. Hostos, crílico literario. San Juan. Instituto de Cultura Puertorriqueña. 1970

lI1aldonado-Denis, Manuel. Hostos, sociólogo y maestro, R(o Piedras, Ed. Las Antillas, 1981. . Hostos, América la lucha por la libertad, México, Siglo XXI Ed., 1980. Pedreira, Antonio. Hostos, ciudadano de América, Madrid, Espasa· Calpe, 1962. Torres, Carlos Arturo. "Hostos, héroe moral", en América y Hostos, La Habana, Ed. Cultural, 1939. 3. Otras obras filosóficas Cassirer, Ernest. El mito del Estado, México, FCE, 1974. Condillac, Bonnot. La lógica, Academia de Historia de Venezuebs, 1959. Comte, August. Discours sur l'esprit positive, Paris, Ed. Générale, 1963. Kant, Manuel. Crítica de la razón práctica, (trad. de A. Garcia Moreno). México, Ed. Nacional. Kolakowski, Leszek. Lafilosofla positivista, Madrid, Ed. Cátedra, 1982. López, M., Juan. El kraussismo español. México, FCE, 1956. Zea, Leopoldo. El pensamiento latinoamericano. Barcelona, Ariel, 1978.


TESTIMONIOS

El escritorio María Asunción de Hostos dolfo de Hostos dedicó casi toda su vida al cultivo y divulgación de la historia de Puerto Rico. También dedicó parte de esa misma vida al cultivo de la memoria de su padre EQgenio Maria. Conservaba varias piezas de muebles que usara Hostos, entre ellas, el escritorio y la silla giratoria. Aquella silla donde tantas veces le vio revisando papeles. Otras, encorvado mientras escribla. Siempre ocupado. El viejo escritorio, alto y cansado del tiempo; tc:stigo mudo y a la vez confidente de Hostos. Se percibe el aura que envolvla a Hostos. ¡Qué momentos de angustias pre:' senció! Quizás muchas lágrimas de los ojos cansados de Hostos, resbalando por sus mejillas fueron acogidas en la fibra de su madera. ¿O tal vez las huellas de sus dedos están frescas? El escritorio sirvió de arca al alma del peregrino antillano. En muchas ocasiones y estando aún el escritorio en nuestra casa, vi a Adolfo pasando sus ya temblorosas manos por la madera, como si acariciara a un viejo y querido amigo. Al hijo se le humedeclan sus ojos de nostalgias ante el recuerdo de su "amado ausente". El escritorio segula firme, muy estoico en su puesto de siempre. Vio a los hijos y nietos de su dueño que lo miraban asombrados y lo acariciaban como a un gigante dormido. Otra vez se sintió reverdecer y tuvo esperanzas. Se sintió árbol nuevo, con brotes frescos y ramas frondosas, acariciadas por la brisa marina que su dueño amara tanto.

A

Un dla, Adolfo habló con sus familiares del proyecto de fundar la Sala Hostos, que se dedicaria a la conservación de los objetos relacionados con la vida y obra de su padre que estaban en poder de sus hijos y nietos. De España enviaron los retratos de la dulce Inda, de los padres y otro de Hostos, a los 19 años. El desprendimiento de la familia fue noble, generoso y patriótico. TodavIa recuerdo las palabras de Adolfo al inaugurar la Sala en 1975: "que incumbe a Puerto Rico la conservación de los recuerdos materiales de la vida de Hostos, héroe civil"... Recuerdo vivamente cuando dijo: "que estando gravemente amenazado nuestro sentido moral por el hecho de estar nuestro pueblo en transición de su antigua cultura de Indole espiritual a la moderna cultura de Indole materialista, la práctica de las doctrinas hostosianas de moral social, ofrecen alivio y aún enmienda a esa situación tan profundamente perjudicial". Luego, la mudanza y la casa quedó vacla. Ya no está el viejo escritorio, altivo y a la vez acogedor. Ya no veo diariamente el rostro del noble puertorriqueño. Ni el de Inda, la serena belleza y tranquila mirada. Me consuelo al pensar: ya Hostos está en Puerto Rico, ¡en su Madre-Isla!


72 TESTIMONIOS

Hostos: Un discurso magistral José Ferrer Canales "Hostos es la voz más progresista de América en su tiempo. con lo cual queremos e.xpresar. además de su nobleza, su novedad y revolucionarismo." Jesualdo

ace ~oco se cumplió el centenario de un discurso magistral de Hostos, aquel que pronunció en la colación de grados de los primeros maestros normalistas dominicanos, el 28 de setiembre de 1884. La primera normal que funda Hastas en Santo Domingo e inaugura sus funciones el 18 de febrero de 1880, tiene entonces lo que en Puerto Rico denominamos "su primera graduación". El apóstol de la educación y peregrino de la libertad lee para aquella hora y para la historia- de la cultura en América un discursoensayo que es slntesis de su pensamiento pedagógico y, en gran medida, patriótico, un documento fundamental para la historia de las.ideas, una joya del humanismo en la América Hispánica. Tiene el valor de esas cumbres literarias, de esos picachos en nuestra historia cultural, como la Alocución a la poesía de D. Andrés Bello, la Carta de Jamaica de Bolfvar, el American Scholar de Emerson, la Epístola de José Martí a D. Federico Henríquez y Carvajal el 25 de marzo de 1895. y tiene algunas equivalencias o parecidos en oraciones académicas de contenido pedagógico, pronunciada por D. Justo Sierra, D. Enrique José Varona, la doctora Margot Arce, Ortega y Gasset y el jurista D. Fernando de los Rlos. El más universal de los puertorriqueños (también es universal la figura del Patriarca Betances), varón de epopeya moral, ensayista y revolucionario, nos legó unespejo de si mismo, mucho de su más recóndito ideario y de sus ensueños de ese discurso que el pensador D. Antonio Caso, al hablar en el Ateneo de la Juventud de México en 1910, juzgó "la obra maestra del pensamiento moral, independiente, de la América Española". Bueno seria que los educadores puertorriqueños -muchos de ellos despistados con el colonialismo que

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los lleva a buscar modelos sólo en los Estados U nidosestudiaran, meditaran sobre la vigencia de ese veradero paradigma del decoro, Hostos, en este discurso. Después de la introducción el egregio director de la N ormal expresa su gratitud a quienes con su oposición o su apoyo lo estimularon y ayudaron a realizar plenamente su misión. "Sólo es digno de haber hecho el bien el que se haya despojado de si mismo". afirma. Luego de referirse al hombre en general y a la conciencia. nos regala una de las más bellas de sus parábolas, la del alpaca solitario en la cúspide de los Andes. Aludirá más tarde a la "revolución educativa" y. en un párrafo de profunda significación y belleza. resume algunas de sus preocupaciones trascendentales: Junto... con el amor a la verdad y a la justicia, habla de inculcarse un sentimiento poderoso de la libertad. un conocimiento concienzudo y radical de... la virtud. y un tan hondo. positivo e inconmovible conocimiento del deber de amar la patria.... que nunca... pudiera volver a ser posible que la patria dejara de ser la madre-alma de los hijos, nacidos en su regazo santo o·de los hijos adoptivos que trajera a su seno la proscripción o el perseguimiento tenaz de un ideal. AsI queda sintetizada mucha de su visión de educador y patriota. Aquél, encendiendo la lumbre de la verdad y la justicia, de la libertad y la virtud, yj~ste, definiendo la patria como madre-alma. el Alma Mater de los hijos naturales y adoptivos, con lo que ampUa la idea de patria como "punto de partida", metáfora que aparece en el Diario. El propósito esencial de la pedagogla hostosiana, de quien acuña el concepto de "hombre completo" es. dicho con palabras del pensador caribeño e iberoamericano. "formar hombres en toda la excelsa plenitud de la naturaleza humanatt'-diremos, la educación integral.


TESTIMONIOS 73

Conviene no olvidar la esencia de aquellas páginas sobre antropología filosófica en H ostos, escritas por el ensayista Victor Massuh, quien elogia al maestro puertorriqueño porque encarna, protagoniza, al "hombre completo" ya en el Siglo XIX y porque "poseyó la clave de lo que se llamó la liberación mental de América." En el discurso hay evidencia de su filiación estoica. Porque asevera: "La vida es un combate por el pan, por el principio, por el puesto, y es necesario presentarse en ella con la armadura y la divisa del estoico: como conciencia que combate por el bien." Nos conmueve la forma en que Hostos alude a su idea de la Confederación de las Antillas, a cómo espera que "germine la semilla que ha sembrado", a cómo ha querido trasmutar en templo de los más altos ideales, el alma de sus discípulos y cómo oficia en el altar de "la eterna redención que es la verdad". El discurso cierra con otra significativa parábola: una campesina confunde la Normal con una iglesia y, ante la puerta, vacila y, finalmente, ora con profunda emoción religiosa. La pobre escuálida -explica Hostos- es la personificación de la sociedad de las Antillas que quiere y no se atreve a entrar en la confesión de la verdad.

Escuela "De Hastos" en Añasco.

En el discurso Hostos menciona a algunos de los educadores que más ha admirado en la historia universal, entre otros, Sócrates, Comenio, Pestalozzi y Froebel. El texto es testimonio de la fe de Hostos, de su elocuencia, de su pasión por la justicia y la libertad, de su sueño de "formar una patria entera con los fragmentos de la patria que tenemos". El texto del orador plantea el caso de un pensador que, aunque proclama el predominio de lo racional en el hombre, las letras que escribe le desnudan, le revelan la fina sensibilidad estética, el alma subjetiva, lirica, que ha de aflorar en un ensayo como Ham/el. La obra que comentamos justifica que múltiples críticos hayan acentuado el valor de diversas raíces del pensamiento filosófico en Hostos: el positivismo, el krausismo español de Sanz del Rio y Giner, la tradición del derecho natural español -en esto último insistia el humanista, doctor Aguedo Mojica. En la noche de la deshumanización y la degradante corrupción moral, ejemplificada y dramatizada con la tragedia que rodea el nombre de Luis Vigoreaux y el enlrampamienlo y muerte en Cerro MaravIlla. nuestro pueblo necesita aire puro, oxigeno moral. Ese aire y ese tónico para la voluntad están a la mano, en el Maestro Eugenio Maria de Hostos. Su discurso en la Normal hace un siglo es un oasis de pensamiento ético y libertad.


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La peregrinación de Bayoán: Proyecciones de una revisión Julio César López y Vivian Quiles Calderín ntre los libros de mayor envergadura de Eugenio Maria de Hostos, concebidos con amplio carácter unitario y elaborado con más aliento, La peregrinación de Bayoán fue el único que alcanzó dos ediciones en vida del autor. Este dato tiene particular relevancia porque ello fue lo que permitió a Hostos realizar una revisión del texto que es susceptible de ser juzgada como un factor clave en los cambios que registra la segunda edición (Chile, 1873) con respecto a la primera (Madrid, 1863). Recordemos que en el 1863, Hostos tenia 24 años de edad y que no transcurrirían en vano, para su vida y su pensamiento, los diez años siguientes. Una personalidad como la de Hostos está sujeta a una dinámica de crecimiento cuyo ritmo supera a los patrones comunes. Reiteradamente se ha destacado, como rasgo distintivo de la segunda edición, el extenso prólc 20 que Hostos le escribe. No hay duda de que ese prólogo constituye una pieza importantisima en la estructuración de un enfoque critico sobre la obra. Hostos explica allf, detalladamente, las motivaciones, alcances y circunstancias que rodearon la primera publicación del libro. Sin embargo, la segunda edición de La peregrinación merece, en tal sentido, comentarios adicionales y un abordaje más penetrante que sitúe a Hostos como autor en un marco de perspectiva con las variantes que en su actitud pudiera aflorar tras un periodo de diez años y su- ubicación en el ámbito hispanoamericano. En el proceso de elaboración de la edición critica de la Peregrinación para el nuevo proyecto de las Obras completas de Hastas hemos tenido la oportunidad de realizar un cotejo del texto de estas primeras ediciones de la obra. Tras este largo y paciente proceso, podemos concluir que Hostos hizo una minuciosa revisión de esta obra y que ello nos permite captar, entre otras cosas, su intención de aclarar algunas de las ideas que, dentro del

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marco de su ficción novelesca, aparecen en la primera edición. Varias de estas aclaraciones él las hace en forma expresa a través de las siete notas marginales que redacta para la segunda edición. Sin embargo, lo que nosotros queremos destacar ahora es el valor de los cambios que él introdujo en el texto de la segunda edición, cambios que, al registrarlos, nos han permitido inferir otras aclaraciones. En lo que concierne al estilo, podemos decir que Hostos hace, con cierta frecuencia, una nueva distribución de párrafos; modifica el uso de los signos de puntuación; adopta la modalidad ortográfica prevaleciente en Chile, demostrando su interés por las innovaciones en el uso de la lengua; hace cambios sintácticos y, sobre todo, sustituye adjetivos y preposiciones y suprime o añade textos. A nuestro juicio, todos estos cambios obedecen a unas razones muy particulares que fueron gestándose en ese periodo de diez años. Hay que recordar que Lapegreginación. a pesar de que el autor teóricamente objeta la virtualidad de las obras de carácter imaginativo, queda inserta dentro de la corriente romántica, que fundamentalmente, emplea ese recurso. Veamos que, cuando diez años más tarde, Hastos decide hacer la nueva edición de su obra, ya hace aproximadamente un cuarto de siglo que el movimiento romántico espaflol inició su decadencia. En Hispanoamérica, la escuela romántica habia repercutido en la obra María del colombiano Jorge Isaacs, publicada en el 1867, o sea cuatro años después de la primera edición de la Peregrinación y seis años antes de la segunda edición. ¿ClJáles fueron, realmente, los contactos de Hostos con el movimiento romántico hispanoamericano? No podemos ignorar, por otra parte, que en el curso de esta década, se da el tránsito de un Hostos ideólogo federacionista con España, hasta un Hostos en pleno activismo de separación de Puerto Rico y Cuba


TESTIMONIOS 75

LA

I)EREGIUNACION DE DiYOAN DIARIO RECOGIDO Y PUBLIC.A:DO POR.

ElUOSUIO KARIA HOS?O::.

IIAnn.n: l)lPll ENTA 1J1~1. COMEIIClO, .·"....n..t. f. itl).

ll1G3.

frente a la metrópoli. Podemos afirmar que una década de arduas luchas y reflexiones de Hostos habria de influir indudablemente en el desarrollo de su inteligencia y de. su. ~i~~~!Dis~~ ~ast~_ ~I, p.~nt.o 9-ue él ~~cidiera ~l­ terar gIros expresIvos o supnm}r expresiones -por ejemplo, las que utiliza para describir la relación amorosa- que denotaban un exceso de escrú p'ulo en el mane~ jo literario de varias facetas de las relaciones humanas.' (La edición de 1863, pp. 362-364 Yla edición de 1873, pp. 410-411, muestran a tal respecto dos pasajes sintomáticos y hay otros que también 10 evidencian). Observamos, además, cómo en Hostos parece surgir la tendencia de atemperar la propensión romántica que eleva a rango, muchas veces anonadante, la exaltación del Yo en una especie, desde el punto de vista psicológico, de constante actividad centripeta. (Véase, por ejemplo, en la edición de 1873, p. 436, la supresión del pronombre Mí tan repetido en la edición de 1863, p. 392). De singular importancia, por la relación que tiene con el esfuerzo revisionista de Hostos, es el hecho de que, en la edición chilena, él suprime todo un pasaje alegóri.ca que, además de tener algunos aspectos muy semejantes a visiones descritas por Dante en La divina comedia. señala el giro despótico de la evolución republicana de los pueblos de América y aborda con generalizaciones este problema, culpando por ello al propio pueblo hispanoamericano. (Véase pp. 238-242, edición

1863). Recuérdese, como hemos dicho, que cuando Hostos publica la primera edición de La peregrinación, no había tenido contacto directo con la realidad de América. Entendemos que, ya transcurridos tres años de viajar por América del Sur, en plena confrontación con su realidad, sus primeras experiencias directas con Hispanoamérica representan una trayectoria de crecimiento espiritual que lo faculta para tratar los problemas de nuestros pueblos empleando una óptica distinta, fundada en los nuevos elementos observados por él. Indudablemente, este crecimiento se manifiesta en la decisión de suprimir todo ese pasaje que, a la luz de sus propias vivencias, resultaba ser una visión distorsionada, injusta, de unos pueblos a los cuales, a tono con sus propias palabras, él dedicó toda una vida y en cuyo seno él anhelaba la restauración de su propia fe en el glorioso porvenir de América. Hostos también intercala un párrafo (véase pág. 470, 2da. edición), como parte de los apuntes del editor, que, sin duda, revela el desarrollo de su capacidad de indagación en la psicología humana, haciendo ostensible su interés de penetrar en el carácter de Bayoán, anuncio tal vez del esfuerzo que alcanzada niveles de excelencia, cuando precisamente en Chile en el 1873, se publica el folleto que recoge el ensayo crítico, tan laureado, sobre Hamlet. Por último, en la segunda edición de La peregrinación aparecen seis fechas nuevas (diciembre 15 y subsiguientes) enmarcando el texto donde el propio editor{Hostos) interviene en la obra para utilizar el mismo método de narración del protugóriista principal y 'concluye el libro describiendo, 'en forma de diario, el epilogo del drama vivido por Bayoán y Marién. Consideraplos que este "cambio en la estructura de la novela'constituye un acier- . to porque el empleo de este recurso sorprende al lector y lo motiva para identificarse con el mensaje de la obra. (Hostos, como editor, habia interferido anteriormente en el texto en tres ocasiones. Véanse pp. 370-394; 450-451; 466-469, de la edición de 1873). No queremos concluir estas consideraciones, forzomamente someras, sin señalar que solamente hemos elaborado una sucinta reseña del libro que constituirá el Tomo 1, volumen 1, de la edición critica de las Obras completas. Al formular estas observaciones, nos apoyamos en las notas marginales que, como consecuencia de los cambios registrados entre una edición y otra, hemos redactado para la nueva edición. El lector podrá corroborar por si mismo nuestras conclusiones en el texto de la versión revisada y anotada que nosotros ofrecemos en ese primer volumen, próximo a publicarse. de las Obras completas de Hostos.


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Hostos: SUS obras completas Julio César López

.p

or qué es necesaria, ahora cuando preparamos (, la celebración del Sesquicentenario del natalicio de Eugenio María de Hostos, una nueva edición de sus Obras Completas? ¿Por qué queremos que ésta sea también una edición crítica? Estas preguntas suponen una revisión de las Obras publicadas en el año 1939. Fue el año conmemorativo del Centenario del natalicio del Maestro. Todo puertorriqueño, animado por un profundo sentimiento de justicia, de gratitud y de patriotismo, seguirá admirando el esfuerzo realizado por los compiladores de textos hostosianos para constituir el significativo aporte de esa colección de obras en el 1939. Pero la misma lealtad a la memoria del prócer impone la necesidad de mejorar ese legado. Creemos que ello facilitaría la difusíón de sus escritos y enaltecería su imagen de patriota y sabio. ¿Qué panorama muestra, desde el punto de vista editorial, aquella Colección de veinte volúmenes (fue agregado otro en el 1954) con los escritos de Hostos que fUe posible reunir hasta ese momento? Marquemos el tiempo transcurrido desde aquella fecha: 47 años. Hubo una tregua: una edición facsimilar en el 1969. Sin modificaciones sustanciales en los criterios de clasificación. Sin anotaciones. También descarnada de otros índices que abrieran caminos al lector, al estudioso. Con brevísimo prólogo y la inserción de una pequeña pieza interpretativa, con carácter muy específico, de Concha Meléndez. iCuán~a resonancia perderlan lo's escritos hostosianos durante ese largo silencio editorial! Consideremos también otros apeetos. N o consignamos aquí todas las facetas cuestionables, registradas ya para un informe oficial, de fundamentación y contenido de un nuevo proyecto editorial. El espacio disponible impone supresiones. Pero digamos lo siguiente: esa primera edición carece de una introducción general.

Sólo dos volúmenes tienen indice de nombres de personas. Ningún volumen tiene indice de títulos ni de materias. Hay cinco volúmenes que no tienen ninguna nota al calce; entre los otros, sólo hay uno que tiene 87. Entre los demás, ninguno llega a veinte anotaciones. En tres volúmenes, las pocas anotaciones se refieren principalmente al origen del escrito incluido, no a su contenido. Agreguemos que ningún volumen de la colección de marras tiene un estudio preliminar; ni siquiera las obras con los textos hostosianos de mayor rigor intelectual como los tratados y los ensayos didácticos. Los compiladores no indican tampoco el criterio que adoptaron para distribuir los escritos o para asignar el titulo de los volúmenes constituidos por colaboraciones de Hostos en publicaciones periódicas. También resalta la ambigUedad de varios titulas; su connotación permitiría moverlos hacia otras piezas de la Colección. En ojeada colectiva e inmediata, los mismos caracteres gráficos, representados en los titulas, no reflejan con toda fidelidad el polifacetismo de la obra hostosiana. ¡No hay tampoco Fe de Erratas en ningún volumen! No obstante la fragmentación de estos apuntes, ¿no mueven ellos hacia el reclamo de una nueva edición que no habrá de llamarse "crítica" porque pretenda censurar a Hostos o lesionar la solvencia intelectual de sus escritos, sino porque aspira a presentarlo, mediante un sistema de recursos aclaratorios, con las mayores posibilidades de estudio, de respeto y de aprecio? Hacia el cumplimiento de esos objetivos, rinde tarea diaria en la Universidad de Puerto Rico, Recinto de Río Piedras, un grupo de investigadores que, con el espaldarazo conjunto de la Presidencia, la Rectoría y el Comité Hostos, prepara la nueva edició~ de las Obras Completas del prócer puertorriqueño. Está, pues, en marcha, este proyecto cuyo contenido específico será objeto de una reseña próxima.


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H ostos: las manos y la luz* Marcos Reyes Dávila

.....s; no creyera en lo que agencio... ¿qué cosafuera la maza sin cantera?" Silvia Rodriguez 1. En lafragua de Hostos

H

astas no está !=on nosotros. A 162 años de Ayacucho; a 118 años del Grito de Lares; a 91 años de la guerra de independencia que las Antillas, bajo la dirección de Marti y la inspiración de Hostos y de Betances desenfundamos contra España; a 88 años de la ocupación norteamericana; a sólo 83 años de su útlimo consejo, ya sólo 3, prospectiva la mirada, de su sesquicentenario, aún Hostos no nos acompaña. Aquf, en este recinto que muy bien podria abrigarse con sus huesos, reconocerse en su nombre y reclamarle, un busto patentiza con dureza de roca esa ausencia, que ¿es ausencia o es desconocimiento? El siglo 19 nos cuenta la historia de un pueblo estrangulado y disperso en tres Antillas y un continente, nos confiesa de su incorporación al tiempo que no acaba de Bolfvar, de su despertar a los aires de la primavera de los pueblos, de una muchedumbre curtida en la privación y la impaciencia que reclama por fin identida¿, y se imprime a sI misma el carimLo de muchos nombres ardientes r,ue desconocemos, como desconocemos la agonfa y la pasión de sus vidas municipales y sus vidas heroicas. No hemos acudido-aqui hoya invocar el nombre de Hostos en vano.

Hablamos de un hombre que en la limitación de los barrancos de aquel siglo, hizose ala, para fundar, ante la historia incrédula, árida y falaz, la república moral de Puerto Rlco. Hablamos de un hombre que en la fragua más fatal de nuestra historia, se desenvainó carbón encendido, hecho para quemar el mal inútil, hecho para arrancarle senderos a la sombra. Hablamos de un hombre que se concreta en su nombre pronunciado, nos sorprende como embarazo en el pecho, y nos inquieta el caminar. Hablamos de un hombre cuya muerte irrumpe en el aire y cunde trueno por toda la tierra antillana, como un resquemor, una desazón, una angustia desvelada e insomne. Aquel que, ante Hostos, pretendiendo justificar lo injustificable, alegó: "Soy español primero que republicano", descubrió sin proponérselo los quilates de este "ilustre desconocido". Pues Hostos fue patriota puertorriqueño por ser, antes, revolucionario. Y por eso mismo fue integramente cubano, indoblegable haitiano, apasionadamente quisqueyana, antillanista del zapato al sombrero, revolucionario latinoamericanista. Si desconocido' o si lejano, si descansa en la república hermana, espera por nuestro reclamo desde esa tierra que lo reclamó siempre como lo hace hoy, desde el corazón de su gente, y porque espera sobre el pecho

• Leido ante el busto de Hostos de la Universidad de Puerto Rico (Rlo Piedras), el 11 de enero de 1986.


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de "sus islas", como pudo también esperar, en esa montaña patagónica de Chile que lleva ostentosa su nombre. Hostos estuvo siempre donde pudiese ser útil a los propósitos de "ese sol del mundo moral"· que condujo cada paso de su vida. Marchó de Puerto Rico cuando no pudo serie útil al pals que no 10 escuchó. y estará de regreso cuando lo llamemos con aquel mismo sentido de urgencia con que llamara él a "Ruiz, Segundo Ruiz", en el cementerio de Chile.

2. La luz: una pedagogia para

la liberación Eugenio Marla de Hostos fue, como saben ustedes, el maestro inserto en el poUtico, el poUtico inserto en el revolucionario, el revolucionario inserto en un hombre de carácter excepcional. Digámoslo de otra manera: Hostos fue el hombre de condición inédita y sin émulo, dirigido a toda luz y abierto esfuerzo a formular "principios" que se reñlan frontalmente con la realidad social del IJ)undo his'pánico, Del reformismo inicial intentad~ p.or via revolucionaria en España entre las altas figuras de un nuevo .gobierno, pasa sin fricción ni demoras al convencimiento de la necesidad de una revolución en las Antillas, gemelo y espejo ya, de esos esfuerzos cenitales del siglo que son Ramón Emeterio 8etances y José Martf. La conciencia revolucionaria de Hostos, hija de principios éticos incuestionables y claros, de un sentido de razón creador, y de un apremio de justicia reparador, fue embarcadero que se encauzó por rumbos diferentes. El más notable, tal vez, fue la lucha poUtica que para nuestro Hostos era, en cierto sentido, labor de pedagogia.· El pedagogo, es decir,

·Cintio Vitier.

el que conduce, se hermana con el profeta, capitán de pueblos, Uder del cambio. Don Pedro Henríquez Ureña observa que en la mayor parte de la vasta obra escrita de Hostos rezuma el maestro. "Cuando no es estrictamente didáctica -nos dice- para uso de aulas, esclarece principios, adoctrina, aconseja." Cuando no es ciencia, es ética, nos impone dirección en el saber yen el sentir. ¡Y qué eco de mundo era este Hostos! ¡Qué sol para cobijarlo todo! Contemplemos un momento esta asombrosa diversidad recorriendo algunos de sus titulas: Tratado de lógica; Ciencia de la pedagogía; Geografía política e histórica; Prolegómenos de sociología; Prolegómenos de sicología; Tratado de moral; Lecciones de astronomía; Manejo de globos y mapas; Comentarios de derecho constitucional; Geografía evolutiva; Hamlet; Moral social: Gramáticageneral: La enseñanza científica de la mujer; Comedias: Cuentos a mi hijo. Para Chile y para la República Dominicana la mayor parte de sus .emp1:ños':aCademicos. Llamado por ambos 'paises, fundó por toda la isla hermana escuelas normalistas, y de comercio, náutica, escuelas de artes y oficios, academias militares, escuelas preparatorias, kindergarten, un instituto profesional con facultades de derecho, medicina, farmacia e ingenieria; dirigió escuelas y preparó sus maestros; escribió los textos; creó los materiales, y redactó las leyes de educacíón. Libró una ardua batalla a favor de una enseñanza sin las cegueras del dogmatismo, el autoritarismo y el memorismo de la escolástica; implantó la enseñanza cientifica y laica; dio rango académico a la socíologla; defendió el derecho de la mujer a la educación cientiCica y creó, para eso, una- Escuela Normal para Mujeres y un Instituto de Señoritas; fundó escuelas nocturnas para obreros. Introdujo el tra-

bajo manual, la gimnasia, el juego, las excursiones, las masas corales, las artes domésticas, las lecciones objetivas. Y organizó a los trabajadores de la educación al instituir la Asociación de Profesores. En Chile llegará a ser rector del Liceo de Chillán y del Liceo Miguel Luis Amunátegui. En la República Dominicana, Inspector General de Enseñanza Pública, y luego, Director General de la Enseñanza. Presidentes y dictadores, incluso ese lobo sombrío llamado Hilario o Ulises o Lilis. descubren su sombrero ante Hostos. Y el padre 8illini, portavoz de la reacción católica y escolástica, se retracta ante los frutos irrefutables de su escuela normal. Pero los propósitos pedagógicos de Hostos desbordaban la mera preparación académica. Portador de su llama inextinguible y fiel a su norte revolucionario, Hostos, con su ciclópea carga educativa no habla abandonado su lucha polltica tras la Paz del Zanjón de 1878, que dio fin a la guerra en Cuba: sólo le daba forma nueva en la lucha magisterial. La tarea que se habla impuesto era la de enseñar. a "p~nsar a. Aniérica; la. de • crear antillanos para su confederación necesaria; la de sembrar razón y entendimiento; ·Iá· de forjar principios, amor por la libertad y voluntad de intransigencia con la justicia; la de crear, en suma, un ejército en ejercicio de civilización capaz de unir -en sus palabras- "los fragmentos de patria que tenemos los hijos de estos suelos". Por eso, cuando triunfa en la repú blica antillana ese enemigo real de siempre, la tirania odiosa de toda inteligencia, cultura y bondad, Hostos parte a Chile. Y alli, nuevamente, cuando hasta Chile llega la noticia de la nueva guerra de liberación antillana que organizara Marti, abandona todo lo instituido y. el aprecio nacional de Chile, movido por el imperativo rector de su existencia: la acción directa por la justi-


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cia y por la liberación de los pueblos. Gracias, Hostos, por tu ejemplo. 3. Libertad y revolución Contra los males endémicos de nuestras sociedades coloniales, como contra los males endémicos de la sociedad española, la receta hostosiana inclula como ingrediente sine qua non la educación para la libertad, pues consideraba prioritario, para que fuese factible y no utópico cualquier transformación politica, que las masas desgarrasen esa red y venda de la superstición, la ignorancia, esa obediencia ciega a la autoridad económica con sotana y bendición o sin ellas, y fuesen capaces de discernir cuáles eran sus verdaderos intereses y cuáles sus verdaderas soluciones.

t

•

Estatua de EUlenlo Maria de Hostos en el jarOln del edificio donde el maestro dlrlpó la Escuela Nacional. Santo Dominio, República Dominicana.

Cuando los norteamericanos ocuparon la isla riqueña con el propósito de anexarla, Hostos, que intentó evitarlo con innumerables trabajos, que procuró por medios diversos que las autoridades coloniales norteamericanas reconocieran la personalidad juridica del pals, reconocieran que, en respeto a sus propios principios fundadores, deblan crear las condiciones de autodeterminación, deblan respetar el derecho internacional, el derecho constitucional propio, el derecho moral que no caduca de puro imprescindible; cuando invaden los norteamericanos -repitoy Hostos no consigue tampoco que los puertorriqueños se organicen para defender su soberanla, formula para la Liga de Patriotas que funda, propósitos pollticos y propósitos el· vicos, educacionales; fundación de escuelas, que funda, mientras dicta conferencias que creen conciencia entre los puertorriqueños de los derechos que les cobijan y que deben reclamar como derechos inalienables. Cuando no puede vencer, Hostos educa para la futura libertad.


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En su trabajo sobre el poeta cubano Gabriel de la Concepción Valdés -Plócido-, Hostos había detallado los males que afectan a las sociedades coloniales: en lugar del concepto del derecho individual y social, habia -hay- desprecio de la autoridad reinante hacia el derecho y la fuerza del egoísmo individual; en lugar de orden moral, encontramos soborno de caracteres y conciencias; en lugar de moralidad intelectual, escepticismo, postración; en lugar de la noción de lo bueno y lo justo, el mal omnipotente y la iniquidad procaz; en lugar del sentimiento de la dignidad, la indignidad reinante; en lugar de integración, desintegración. La dignidad hostosiana no es un vano orgullo que se permita florecer entre cadenas y hambre. Es una condición de integridad de los cuerpos incompatible con la esclavitud, la sed y la subordinación colonial que sólo pueden producir "una sociedad infortunada, no formada, aún no organizada y ya desorganizada, cadáver de un cuerpo no desarrollado, esqueleto de un muerto que no había vivido", La ausencia de este elemento vital para la vida de los hombres y de los pueblos, sólo podía producir en Puerto Rico, para decirlo con palabras que en las historias de nuestra literatura se le atribuyen al español Jacinto Salas Quirogas, "el cadáver de una sociedad que no ha nacido", y esa libertad nutricia, principio rector de toda sana transformación social, esa libertad ansiada, es, para Hostos, sanar: "sanar es devolver a un organismo el uso regular, normal, natural, de cada uno de los órganos que conjuntamente fabrican la salud", Y esa libertad habría de ser antillana, o no sería, ya ella habrían de advenir juntas las islas, o no advendrían. Parte considerable de la labor de Hostos cuando llega a Nueva York en la década del 1870, fue combatir, dentro del independentismo un irre-

flexivo y deslumbrado brote anexionista. Lo combate como destino para la República Dominicana junto a Luperón y contra Báez. Adelantaba ya en 1870, desde perspectiva algo invertida, aquél célebre primer articulo martiano del Partido Revolucionario Cubano al proclamar: "Yo estoy en Nueva York para hacer la revolución de Puerto Rico y contribuir al desarrollo de la de Cuba", Entre las filas del movimiento cubano también florecfa, vigorosa, la amenaza anexionista. Si el afán anexionista antillano era amenazante, lo era porque entre las autoridades norteamericanas, en la prensa, y en las actividades económicas, se vefan signos inequfvocos y se escuchaban voces articuladas consignándolo. Hostos habla empezado a notar a mediados de la década de 1870 la transformación económica y politica, y el vivo ape~ tito imperialista que se apoderaba del poder de los Estados Unidos. Es, según vemos, al calor de esta compleja conyuntura, que Betances -primero, Hostos y Martf después- idea y propone la necesidad del antillanismo y la confederación antillana. Hostos, en 1896, lo formula como sigue: Los Estados Unidos, porsu fuerza y su potencia, forman un miembro natural de esa oligarquía de naciones. Nacer bajo su égida es nacer bajo su dependencia: a Cuba, a las Antillas, a América, al porvenir de la civilización, "no conviene que Cuba y las' Antillas pasen del lado del poder más positivo que habrá pronto en el mundo. A todos y a todo conviene que el noble archipiélago, haciéndose digno de su destino, sea el fiel de la balanza: ni norte ni sudamericanos, antillanos: ésa nuestra divisa, y ése sea el propósito de nuestra lucha, tanto de la de hoy por la independencia, cuanto la de mañana por la libertad.

Radicalmente contrario a la anexión -mucho más si forzadacomo desembocadura para cualesquiera de sus islas, y como amenaza y peso para los países del Sur, Hostos anota en su Diario, en 1870, esta sentencia profética: Yo creo que la anexión sería la absorción, y que la absorción es un hecho real, material, patente, tangible, numerable, que no sólo consiste en el sucesivo abandono de las islas por la raza nativa, sino en el inmediato triunfo económico de la raza anexionista, y por lo tanto, en el empobrecimiento de la raza anexionada. ¿Qué razones podfan mover a las gentes a desear esa anexión? Los problemas de credibilidad y orgullo denigrado que campearon por la América comparada injustamente con el norte henchido y la Europa almacenada, fueron resueltos por Hostos de forma parecida a la solución luminosa que les diera Marti. Así lo hizo también con la encerrona imperialista del problema de civilización y barbarie. Y asi lo hizo bosquejando las causas que explican las enormes diferencias de estado social, polltico y económico que existen entre la América nuestra y la América sajona. Como Martí, con ademán severo, dictaminó además en contra del enajenado euro" pefsmo para indicar que "estamos para ser hombres propios, dueños de nosotros mismo, y no hombre~ prestados';, y que es.a través del conocimiento de nosotros mismos, y no de la importación de esquemas y soluciones, que conquistaremos lo nuevo de este.mundo nuevo. Asf pues, las Antillas que nacieron de un mismo parto, encerradas en un mismo callejón geopolftico, y destinadas por ello a sufrir los mismos ventarrones, sólo independientes, confederadas, y as[ incorporadas al continente, encontrarían su desti-


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Su gesta de reivindicaciones y de regeneración fue distribuidP por igual al servicio de Puerto Rico y Cuba, de las Antillas todas, y de Nuestra América en general. no redimido. La dignidad de las islas era para Hostos una condición de supervivencia, un fenómeno concreto, articulado, "numerable"; pero también imprescriptible. Cuando, consumada la ocupación, Puerto Rico es "robada de lo suyo" y despojada del derecho de autodeterminación del derecho a plebiscito, Hostos señalarla para la posteridad -que somos nosotros: Aquellos de entre los puertorriqueños que vean más a fondo el porvenir, seguirán queriendo que Puerto Rico sea un Estado confederado de las Antillas unidas en un todo politico y nacional, y esos puertorriqueños saben ya que ni hoy ni mañana ni nunca, mientras quede un vislumbre de derecho en la vida norteamericana, está perdido para nosotros el derecho de reclamar la independencia, porque ni- hoy ni mañana ni nunca dejará nuestra patria de ser nuestra. 4. Las manos: un laborar incontenible por la liberación En su etapa de formación española, antes de cumplir los 30 años, Hostos desempeñó una actividad revolucionaria de altos vuelos que culminó con el periodo liberal repu· blicano que triunfó en el 1868. En-

tonces se le ofreció, incluso, la gobernación de Barcelona. Pero aquéllos que se proclamaron españoles antes que republicanos careclan de principios y atributos para servirle a "sus islas" como era imperativo hacerlo. Hostos, raíz y ala en cada acto, rompe con ellos y marcha de regreso a América. Su gesta de reivindicaciones y de regeneración fue distribuida por igual al servicio de Puerto Rico y Cuba, de las Antillas todas, y de Nuestra América en general. En Nueva York, junto a Betances -siempre adelantado, precursor-, y mientras pudo ser útil, sirvió con aliento encendido a las causas de la revolución. Conspiró y agenció, buscó armas y medios, acuñó con voluntad indebatible la teoria y la moral, propagandizó y convenció. Abordó incluso la embarcación de una pequeña expedición armada dirigida a Cuba que a poco de zarpar halló naufragio. Cuando no pudo ya serie útil a sus propósitos en Nueva York, emprendió su peregrinación de propaganda y solidaridad por Colombia, Perú, Chile, Argentina, Brasil y Venezuela. Dondequiera que estuvo defendió 10 justo y propuso soluciones. Abogó con tal ahinco por el ferrocarril trasandino -por ejemplo- que la primera locomotora que cruzó los Andes llevaba su nombre. Explicó por los

paises del Sur la causa de las Antillas como causa de Nuestra América, pues más que el compromiso bolivariano de Ayacucho, más que la culminación del sueño justo del territorio americano, la independencia de las Antillas servirla a la independencia de las repúblicas suramericanas al aplacar, con ese paso firme, el hambre del "minotauro americano". En 1876 Hostos publicó el Programa de los Independientes, documento que contiene desarrollados principios que Marti consideró un "catecismo democrático". No formuló tesis marxistas, tal vez porque sólo pretenderlo hubiese sido idealismo. Pero se mostró entonces todo lo revolucionario que le era dado ser en su lugar y dla. Recordemos que en estos paises caribes y convulsos, oligárquicos o tiránicos, imperaban aún relaciones de producción basadas en la eslavitud o en el trabajo servil. Hostos, más allá de su vocación contra toda superstición y dogma, dedicó su vida a luchar por un gobierno republicano y democrático. Ello significó hacerse una posición en la precaria y desguarnecida trinchera antiesclavista, antiabsolutista, anticlericalista, anticolonialista y antiimperialista. Convencido de que "la revolución es el estado permanente de las sociedades", denunció cuanta presa de injusticia alcanzase: a conocer, ya fUera en América,


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en Polonia, en Irlanda, en China. Lo encontramos a toda hora y en todo momento inmerso en la hoguera sufrida de los pueblos, para rechazar desde am cuanta explotación sale a su paso; para consagrar su voz, su pl\lma y su ejemplo a la confraternidad de todos los pueblos; para defender sólo con armas de alma, a todos los desheredados y a todos los desposeldos, fueran huasos, araucanos o rotos de Chile, fueran chinos o quechuas en Perú, o fueran indios o gauchos en Argentina; lo encontramos entregado en cuerpo y alma a "pedir práctica leal de los principios democráticos, formación de un pueblo americano para la democracia, educación de la mujer americana para precipitar -con ella- el porvenir de América; lo encontramos reclamando redención para los asalariados y los campesinos; lo encontramos inmolándose a si mismo en la linea de fuego, al descubierto, invocando a América a provocar por su propia mano su propia superación. Su vida, una tragedia de Esquilo. Hecho para resistir y hecho para liberar, Hostos actuó siempre dispuesto a responder en cualquier momento según la razón del derecho y la justicia. Abandonó toda comodidad y toda holgura para sufrir las mayores penurias, vejámenes y estrecheces. Al llegar a Nueva York hecho ascua, la primera vez, vive de limosnas. Al volver en 1898, tras abandonar ya viejo la rectoría de Chile, no encuentra trabajo en la ciudad trasmutada, sorda y ruidosa, que ostenta con sorna ya evidente la Estatua de la Libertad. Como Prometeo encadenado, Hostos entregó el fuego divino de los dioses al "hombre malogrado" de las Antillas; y le dio la esperanza. Creó, donde no lo habla, sentido de porvenir; loauguró, y cuando no, lo diseñó para nosotros. Representó, como Betances, el esfuerzo titánico del impulso creador con

"La eternidad hace bien en ser paciente. Los momentos pasan; pasan con ellos los hombres; pero siempre llega el día de la victoria para la justicia."


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toda su secuela de heroísmo doloroso y tragedia militante. Nadie como Hostos, representó ese espíritu de rebelión creadora. Nadie como Hostos, más tenaz, perseverante; nadie mejor toreador de la adversidad; nadie más pronto a asumir "sin mancha y sin desmayos" la necesidad tantas veces cruel de sus actos, y el destino trágico, previsible o no, de aquéllos que sostienen indoblegablemente enarbolados los principios de justicia y razón. Nadie como Hostos, portó más heroicamente el fuego que afirma lo imposible como posible y que niega lo visible como lo únicamente posible. Gracias por el fuego, Hostos. Gracias por el fuego.

En la última página del Diario, escrita sólo cinco días antes de su muerte, Hostos, contemplándose a sí mismo, lamentaba estas palabras:

Luego de este somero recorrido por el recuerdo de Hostos, duele y sorprende escuchar voces muy autorizadas sostener la tesis de que Hostos "murió de asfixia moral". La frase anterior es de Henriquez Ureña. Juan Bosch sugiere que la muerte adviene como consecuencia de un abatimiento general y no de la "afección insignificante" que 10 atajaba. Es innegable que en el Diario encontramos heridas como ésta:

Volví a hallar al pobre Sócrates. Ya está muy abatido. Al "¿Cómo va señ011", me contestó: "Arrastrándome". Y efectivamente arrastraba un tanto las piernas. Y comentó el arrastre: "Hace días siento calambres que a veces son fuertísimos al despertarme y que después se convierten en un cansancio de piernas doloridas. Aun más fastidioso que ese achaque de casa vieja, es la cantidad de sedimento de estómago que se me han depositado en la lengua, y que ya parece que no cede a los purgantes. M ientras tanto, trabajando, a pesar de que me prescriben el descanso completo. Pero el trabajo es hasta un entretenimiento indispensable en mi mal". "Pero, en suma -le pregunté con interés afectuoso¿qué mal es?" "¿Mi verdadero mal? ¿El verdadero?" "Ese." "Mi mal verdadero..." No habia en su voz ninguna amenaza de suicidio; pero sí una tan intensa expresión de fastidio de la vida, que repercutió hondamente en mi cerebro, tan poseído ya también del fastidio de la vida.

¿Qué vale un hombre que, al cabo de treinta y tantos años de continuo agitarse en el vacío, cae de repente en el centro de la realidad para confundirse violentamente contra ella y saber, al cabo de su vida, que no ha estado viviendo, que ha estado soñando, que son sueños insensatos sus aspiraciones a todo bien, a todajusttcia, a toda verdad, a toda perfección individual y colectiva y que la única cosa que no es sueño, por más que parezca una pesadilla del infierno, l:S la aterradora realidad del infortunio irreparable de su patria, del sacríficio irreparable de su familia, de su propia irreparable desventura?

Si bien estas palabras expresan desalientos con gran fuerza, es cierto que las páginas de pesimismo y frustración no son pocas a lo largo y lo hondo del Diario, y que van seguidas, a menudo con ritmo súbito, de páginas de gran exaltación, esperanza y, como él mismo decía, "deber de iluso". Además, las páginas citadas no muestran una progresiva decadencia del ánimo. Están insertas entre otras en las que Hostos, Fénix de sí mismo, se muestra ya observador, ya ecuánime, ya entusiasta, ya pronto al consejo y a la rectíficacíón. El Diario transparenta a un Hostos, ora abatido por las renovadas luchas civiles que sangran nuevamente las

5. Hostos: unción de acero

calles dominicanas, ora interesado en el análisis de las causas. Sí nos habla Hostos de "este mortal fastidio de las horas", pero es el "fastidio de las horas continuas sin trabajo" que para Hostos es, en los pueblos turbulentos, "el gravamen más pesado". Dudamos sinceramente que este recio luchador, Sísifo depuesto mil veces y mil veces dispuesto a ascender, perdiera repentinamente, al final de su vida, una de las propiedades más constantes de su esencial carácter: la unción de acero. ¿No tuvo cosecha Hostos? ¿Fue triste su cosecha como sugiere Bosch? Al hacer Hostos, en el 1872 la biografia de Plácido, concluye con estas palabras: La eternidad hace bien en ser paciente. Los momentos pasan; pasan con ellos los hombres; pero siempre llega el día de la victoria para la justicia. Que no lo vea el que por ella ha sucumbido, eso ¿qué importa? El fin no es gozar de ese día radiante; el fin es contribuir a que llegue el dla. Y mientras llega el día. que "ni mares, ni sirtes, ni ventisqueros. ni caos, ni torbellinos os arredren; más allá de la tempestad está la calma: con hojas se hacen tierras, con verdades se hacen mundos". Imbuido de tal convencimiento no tuvo aliento Hostos para el desaliento que desaira y postra. Presto a volver con sólo pedirlo, lo sentimos reanimarse entre nosotros. Airado, álgido y tronante, Hostos es la imagen de un pueblo armado, finalmente, de su alma; armado, finalmente, de su muerte y de sus muertos; armado finalmente de su vida y su destino; armado de su· amanecer, y amanecido.


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Naturaleza y paisajes en Laperegrinación de Bayoán: Galería de espejos en la conciencia 'hostosiana Nilda S. Ortiz a peregrinación de Bayoán, publicada en 1863, nace como respuesta a las preocupaciones hostosianas por los.males sociales y politicos que padecían las Antillas bajo el régimen español. Es también una denuncia a la crisis de valores éticos y estéticos, un develar de la duda y angustia existencial que padecia el apóstol. Es un testimonio poético que esboza la apasionada y ardiente visión del destino de las Antillas; es la gran profecia del autor, en la introspección de una conciencia reflexiva que ama, medita, sufre y padece; es el sueño de la Confederación antillana como un deber de conciencia en el que se reconoce la igualdad de los hombres; una sacudida de la razón que afirma la libertad de los hombres; una sacudida de la razón que afirma la libertad; un llamado a la voluntad que demanda fraternidad entre los hombres.

L

Con voluntad y sacrificio Bayoán inicia su peregrinar que no es un viajar -sino una afirmación de su vivir, para cincelar y tallar- con la imposición de un deber, una vida de hombre completo que anhela la liberación de las Antillas:

y entonces me entregué exclusi-

vamente al afán placentero y doloroso de dar vida real a los dolores de mi patria, personificarlo en un mártir de ella a la generación que se levantaba consciente y amenazante en las Antillas.· Bayoán peregrina, queda inmerso en el paisaje transfigurado por la angustia de su padecer, donde la niebla y la penumbra envuelven sus sueños en un laberinto de nostalgia. Se abandona al dolor cuando se siente lejos de su patria, se distorsiona la realidad espacial en desgarradora emotividad, porque aquello que ve, no es, lo que está, no está, ¿acaso está? ¿acaso no es? ¿es cierto que lo ve? Posiblemente no está, pero 10 siente. Campos, cielo, patria -están, pero desaparecen- viven en él -q en el detalle que se duplica; mejor en la memoria, en su sufrirla tierra le duele. Los recuerdos ocupan el espacio de su soledad, matizados de imágenes paisajistas, de las que emergen una crisis intimista. • La ptrtgrinacidn dt Bayodn. 2da ed. Pr61ogo Mercedes Santos Muray. La Habana: Ed. Ane y Literatura. 1980.

Nunca he sehtido las angustias que ahora siento: comprimese mi pecho; retuércese mi corazón; ahógame el vacio..." ¿Qué desgracias auguráis sol, cielo, campos, caprichosa sierra? ¡Y el mar también sombrfo! Sus olas me recuerdan el desierto. Yo llevo una conmigo. 2 Desde la instancia misma de la palabra nos contagia con su dolor, mediante revisiones introspectivas de mundos concretos que retratan su yo, en juego de espejos que develan y refuerzan su condición desgarradora. Aflora una dialéctica de búsqueda y huida de la naturaleza, llevándolo a identificar los símbolos correspondientes a sus preocupaciones éticas y patrióticas. La realidad objetiva pierde la objetividad en la proyección de reflejos de paisaje y emoción intima. Cuando llega a Santo Domingo, metida: Mi primera mirada ha sido para el cielo; lo he contemplado durante mucho tiempo y me ha pasmado su semejanza con el alma hu2

Ibid.• p. 47.


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mana; el sol lo enciende, y sin embargo hay nubes: ilumina la alegria nuestro espiritu, pero mUlca disipa por completo sus celajes.J Imperfecciones humanas empañan el horizonte: el cielo nublado, es reflejo de la duda, incertidumbre y desasosiego que lo acompañan en su peregrinar. Al paisaje hay que mirarlo sediento, angustioso, para comprender mejor su metáfora, y su yo queda diluido en la tristeza de la naturaleza -emoción romántica en perfecta adecuación entre su intimismo y nostalgia paisajistade ahí el papel protagónico que se sumerge en una dual transfiguración de hombre y paisaje. Ambos, en eco de vibraciones vitales, en la búsqueda incesante del sentido de la existencia, plasmada en la angustia metafisica, en ideales libertarios, en la profecía de su destino. Pensar, reflexionar; peregrinar, vivir; recordar, soñar, se contrastan y se unen en visión realizadora; paisaje-espejo, se afirman en su memoria como metáfora de su existencia. La metáfora se revela como fundamento de la conciencia de lo eterno, como alma nacional: "la luz ha disipado las nubes" "el mar es como mi dolor inmenso" "el mar es inconstante como el hombre" "ayer la oscuridad; hoy la luz; ayer lo negro, arriba, abajo, hoy lo azul en las dos inmensidades." La admiración por el mar es una obsesión -lo compara con su dolor en lo inmenso; con el hombre en su inconstancia. Las olas del Mar Caribe le recuerdan su lucha interior, lo envuelven en anhelo de superación, "las olas se levantan y caen, pero vuelven a levantarse con más fuerza".4

) Ibid.• p. 49. Ibid.• p. 75.

4

"Le parece ver algo de la patria en cada costa, en cada puente, en cada hombre que encuentra a su paso por las Antíllas." El paisaje antíllano es para Hostos uno mismo, pero de Puerto Rico no olvida sus flores, el verdor de su vegetación, el LuquUlo, el Dorado. Estos detalles de paisaje patrio están íntimamente relacionados con sus años de adolescencia y le acompañan siempre. Hostos cree que existe desarmonía entre la naturaleza antillana y el hombre. El esplendor de la vegetación forma un contraste muy triste con las almas turbias de las criaturas

que habitan las ciudades. Aboga porque haya una armonía perfecta entre ambos. Se indigna ante la indiferencia del hombre y no advierte las maravillas del mundo que le' rodea. La imagen sensorial no destaca únicamente por su belleza. sino también por su mensaje filosófico y por el detalle personal en el que se proyecta el drama existencial..., el paisaje no sólo se describe, también se siente, se palpa y se vive. [Cabe recordar aquí otras figuras de la literatura que hallan en la naturaleza la respuesta a su existencia: Martl, Unamuno, Miguel Hernández].


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Bayoán, alter ego de Hostos, dentro del espacio textual y en su diálogo interno, afirma sus realidades desde la perspectiva de la intrahistoria, mediante el sacrificio. Bayoán sacrifica la felicidad, al deber, en respuesta a una voluntaria búsqueda de la verdad, a un afán de realización que le permite luchar mejor y de forma más útil; de estar preparado para crear, una patria distinta a esa que le tocó vivir.~ "Nunca he sentido las angustias que ahora siento", nos dice. El Luquillo, que siempre se me ha presentado magnífico y azul; está cubierto por nubes de color de muerte, desvanecido en un horizonte. oscuro. Este símbolo de la casi inabordable invitación al ascenso, disciplina del máximo esfuerzo para el espíritu, demuestra que Hostos parece tener preocupación de la cruenta lucha y los pasos de calvario que le esperaban -fatigosa y dificil tarea jalonada de peligros, soledad, incomprensión y pobreza. 6 Este viaje espiritual ascendente lleva a la total apertura del ser. Bayoán confiesa haber resuelto alejarse de su tranquilidad, y buscar la lucha, la agitación, el dolor, el camino tenebroso y áspero; espinoso, tortuoso; porque: sólo mirar playas, ver campos, sierras, pueblos, mar y cielo, sería olvidar; pero -empujado por un amor a la verdad, por la larga indignación que me ha costado el penetrar en las profundidades de la historia, y sobre todo, de este periodo prodigioso, feliz y desgraciado a un tiempo-, en que la fe del Genio arrebató a este mundo a las tinieblas, pere~

[bid. 6 María Robles de Cardona. ~HoslosM, en: Ecuador, 1973.

grinaré, no viajaré; buscaré en vano mi alma lo que sólo hayenel alma, y al fin del viaje, al fin de la peregrinación, no hallaré Jerusalén ninguna, o sólo la que a la salida de la vida, nos está siempre lIamando. 7 El visionario que fue Hostos, nunca abandona el destino trascendente que le permite superar la inolvidable inmersión en la realidad histórica. La tendencia a huir de la realidad por medio de la ensoñación, que según Girad [lebonheuretlagloire], asemeja a los intimistas con los adolescentes, da lugar en la novela, a páginas teñidas de nostalgia y patetismo. Los estados depresivos que sufren los intimistas provienen de la inclinación a examinar con preferencia fracasos y debilidades. Debemos destacar en este momento, la extraordinaria franqueza de Bayoán para revelar síntomas de aflicciones, aun en el aislamiento, en soliloquio interior. La novela es un testimonio de los más altos ideales hostosianos; una confesión; un develar de la conciencia desde al conciencia misma, donde la vida es lucha, justicia, libertad, búsqueda de la verdad. Se manifiestan en esta novela las características de la literatura testimonial: testigos auténticos, cuyas declaraciones son la materia principal del relato; el relato se atiene a la factualidad del acontecimiento. La peregrinación de Bayoán emerge de la historia misma; tematiza su contexto socio-político; refleja el impacto de un período difícil-desde la conciencia del narrador. Todo testimonio pretende -nos dice el Dr. Duchesne, "narrar no sobre los hechos, sino desde los hechos." Ello puede requerir aproximaciones diversas, capaces de captar la heterogeneidad real de la experiencia. 7 La pl!rtgrinadón.... op. dI., p.

54.

Virgit Nemoianu (cilado por Dr. Duchesne) plantea, que al ceñirse al acontecer factual, el autor, "liberado del peso de la invención de los hechos, tiene más libertad de iniciativa como personaje autónomo de la acción; se hace más creíble." Hay en la novela motivos narrativos organizados. Bajtin (The Dia/ogica/lmaginalion) los denomina cronotopos, (que es el lugar donde se amarran y desamarran los nudos de la narración). El cronotopo puede ser la perífrasis espacial (real o imaginaria) en que debe resolverse el tiempo narrativo, o la perlfrasis del espacio en un tiempo determinado. Tiempo narrativo: se solidifica en el peregrinaje -el personaje tiene sueños, esperanzas en un espacio real. La travesía es la del propio narrador (exceptuando la intervención del editor) -ligado al génelo autobiográfico- lo que facilita la hitación de una conciencia individual de la voz narrativa: que es el viajero que ofrece el testimonio: Bayoán. Viajar, peregrinar, centro organizativo del relato que reconstruye el tiempo narrativo mediante la memoria y el recuerdo a la vez que se va diseñando el rumbo de una vida. Este tiempo se reconstruye en lugares que escenifican una experiencia intensa de la realidad, cargada de preocupaciones e interrogantes reales, históricas, simbólicas: resultado de las corrientes ideológicas del pensamiento hostosiano -concretizados geográficamente en las Antillas, en un "diario íntimo que nace del conocimiento de flaquezas y miserias y del deseo de superarlas". El concepto romántico de la vida impulsa la conciencia existencial: La peregriflación de Ba)'oán es prueba de esto. Se le clasifica como novela romántica por su carácter intimista, donde todo apunta hacia la más alta trascendencia interrogadora del existir. El romántico necesita un paisaje en el que una atmósfera


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imponderable sirva de espejo a su tortura constante. Por ello, "su paisaje no es nunca escueto: sobre él, alrededor de él hay algo que el ojo no ve, pero que el corazón no puede dejar de adivinar: la tristeza, el misterio, la melancolía."8 La rica adjetivación, las imágenes sensoriales,personificaciones y la gama de matices poéticos, no sólo embellecen el paisaje antillano, también nos envuelven en la nostalgia del romanticismo: mar inconstante dolor inmenso camino sombrío cielo nublado sol opaco aire impuro de los pueblos pueblos lejanos campo triste horizonte oscuro 8 Guillermo Dfaz Plaza. Introducción al estudio del romanticismo espaifol. Madrid, Espasa Calpe. 1936.

mar tenebroso niebla espesa camino tortuoso En la naturaleza percibe la armonía y el ritmo universal. La analogía entre la conciencia individual y el mundo -es una respuesta a la angustia temporal en que vive el hombre. En medio de este ambiente cósmico, sigue vagando en el laberinto de sus sueños. Podríamos afirmar que la novela -por un lado es un manifiesto poético -por otro- una meditación trascendental sobre el sentido de la existencia; y por otro ~una radiografia espiritual de la época. Es el drama existencial del hombre y de su estar por el mundo. Estoy-estaré-peregrinaré-vivo-viviré -en valoración del yo espiritual como medida del tiempo y del universo: vivir en espacio abierto, por tiempo índefinido- eternamente, aunque en el camino las turbias

percepciones empañen la visión. El lector se deja guiar -y deja de ser lector- para ser participe cómplice- ca-partícipe del deber, del amor, de la justicia, envuelto en el embelezo del poder sugeridor y evocador de la palabra, que nos contagie con su mensaje en la idea misma, en la verdad -que por agónica- nos hace vibrar. Bayoán -como hemos vistosufre, no halla reposo, padece el paisaje. No pensamos en él como protagonista revelador del alma y del espíritu hostosiano; ní como personaje alegórico de Puerto Rico, sino como materia viva en sí mismo-que late en nuestro interior- que crece en cada instante y en cada uno de nosotros; que nos revela una verdad para despertarnos del sueñoverdad que se refleja en el espejo de nuestras conciencias y nos hace libres.


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La Sala Eugenio María de Hostos Miguel Angel Nieves a Sala Eugenio Maria de Hostos fue creada como una dependencia de la Biblioteca General de Puerto Rico, mediante la Ley Núm. 96 de 26 de junio de 1974. Esta medida fue aprobada luego de una oferta de donación hecha por, el que entonces era el único hijo sobreviviente del prócer, el historiador Adolfo de Hostos, quien tenia en su poder un conjunto de libros, documentos y objetos que pertenecieron a su padre o se relacionaban con él. El propósito de dicha legislación fue el establecimiento de un pequeño museobiblioteca que sirviera como centro para el estudio de la vida y la obra del ilustre puertorriqueño. La misma, autorizaba al Instituto de Cultura Puertorriqueña a recibir donativos de libros, documentos, objetos y recursos económicos destinados al enriquecimiento de la Sala, además asignó la cantidad de S16,000 para su habilitación y el pago de su personal. La Sala fue inaugurada el 28 de mayo de 1975. En el acto de inauguración, el doctor Francisco Manrique Cabrera hizo una semblanza de Eugenio Maria de Hostos. La soprano Luisita Rodríguez, acompañada al piano por Pablo Boissen, interpretó el "Himno Borincano", partirtura de Eugenio Maria de Hostos y letra de su esposa, Belinda de Ayala. con arreglo de Jesús Figueroa. El Lic. Samuel R. Quiñones, quien presidia la Academia Puertorriqueña de la Lengua Española, disertó sobre "El pensamiento hostosiano en la conciencia de América". Las palabras finales estuvieron a cargo del entonces director de la Sala, Adolfo de Hostos. La asignación de fondos para la Sala de Hostos debió ser recurrente, sin embargo, no sucedió asl, y la misma cerró su puertas al agotarse la asignación original cuando aún no contaba con el mobiliario y controles ambientales necesarios. En años subsiguientes se radicaron proyectos en la Legislatura para asignación de fondos, pero estos no obtuvieron aprobación.

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En años recientes, mediallte la reprogramación de fondos no comprometidos dentro del propio presupuesto del Instituto de Cultura y la División de Archivos y Bibliotecas, se logró realizar mejoras en la Sala, que han permitido su reapertura. Esta se efectuó en el año 1986, con motivo de celebrarse la Semana de la Biblioteca. En dicha ocasión el Dr. José Ferrer Canales fue el conferenciante invitado. Tamaño y contenido de la Colecci6n

La colección consta de aproximadamente 225 volúmenes de obras que pertenecieron a la biblioteca personal de Adolfo de Hostos. Entre estas se encuentran un volumen de la edición de 1873 de La peregrinación de Bayoán y la edición de 1939 de las Obras Completas de HOSIOS. Además componen la colección, 24 cajas de archivo conteniendo correspondencia, documentos relacionados con la Revolución de Cuba desde 1868, fotografias y otros documentos personales de Eugenio Maria de Hostos. Entre los objetos personales se encuentran un su escritorio, butaca, una mesa y varios retratos al óleo de sus familiares. La colección continúa enriqueciéndose gracias a las gestiones de la Sra. María Asunción Vda. de Hostos, principal colaboradora de la Sala, quien se interesa por conseguir documentos y otros objetos donados por los familiares o particulares.


POESIA

De la invisible bitácora de Hostos (Argumento con tres proposiciones) Carmen Puigdollers "Se había parado el vapor, a tiempo que yo convertía en silogismo la aspiración más afectuosa de la sensibilidad dolorida. E.M.H. JI

Del peregrino andarse por América "navegar es encarcelarse" y yo que odio a los que roban libertad ... y al dcscubrír el sol cada mañana sobre la ruta antigua de las huellas bordadas en la bruma las pestañas abiertas parejas sobre el azul del mar 11

navegar es encarcelarse y es también detenerse habría dichoentre la quieta orilla de la huella es estarse por el azul sin rayas tan fieramente hambrienta de palabras y en blanco cada página

Mas cuando el sol ya vertical libera sobre nuestras cabezas la riqueza del verde: "Supongo que no soy el primero


91 POESIA

-nos decía tan claro de enseñanzas- en admirar lo sabio del paisaje -un final de febrero vientisiete, para ser más exacta, cuando viendo la flora deslizarse del recodo del seno de Dos Santos: recordándole amor de suelo patrio corno la selva tropical se extiende con un grito caribe en la hondanada Pensando en sus Antillas diera por bienvenida la ralz y el espino y en flor hermana trabajado hubiera piel de tigre engranando al Antillano cuando sobre las aguas navegando aparecen las prendas del mercado: iY son seres humanos! de estas tierras hermosas de libertad sedientas aupadas en la cuenca de tres mares que en vegetal cadena amarran la garganta aunque el árbol de pana fructifique para el hambre de todos y con el vientre nuestro se trafique forzándole los grillos a la esclava porque de sol a sol el amo invierte el productivo fruto de la zafra 111

Pero lo es también ante mis ojos cuando la selva tropical se extiende y en flor de Maravilla el calendario estalla en cadli marzo y a mi vista florece la gumía del plátano que asoma vital y sorpresivo su filo corvo sobre la hoja verde meciéndose entre lianas y frente a la vistosa pasionaria la vegetal cadena se desgrana sobre la ruta antigua de su huella y desde entonces vibran mis palabras.


Colaboradores Juan Antonio CORRETJER Nace en Ciales en 1908. En 1926 se traslada a San Juan para proseguir estudios en la Universidad de Puerto Rico y allí se integra a la lucha política. Como miembro del Partido Nacionalista dirigió actos de masas y huelgas azucareras. Padeció cárcel, junto a Albizu Campos, durante un periodo de diez años. Funda la Liga Socialista. Ha practicado el periodismo y cultivado el ensayo de tema histórico y político. pero sobre todo se le conoce por su poesía. Alabanza en la torre de Ciales (1953), Y Y{'rba bruja (1957), son dos de sus poemarios más conocidos. Es considerado ccmo El Poeta Nacional de Puerto Rico. Muere en 1985.

Francisco A. AVELINO GARCIA Nació en 1935 en Santo Domingo. Se graduó de Doctor en Derecho en 1959 en la Universidad Autónoma de Santo Domingo. Desde 1964 ocupa la cátedra de Historia de las Ideas PoHticas. Ha enseñado Filosofía de la Historia, Sociología General, His-

toria Dominicana. Nociones de Derecho Civil y Pensamiento Político Dominicano. Ha sido director del Departamento de Ciencias Pollticas de la Facultad de Ciencias Jurídicas de la UASD. Ha publicado numerosos articulas en revistas especializadas de temas jurldicos y politicos. Es autor de las obras lAs ideas políticas en Santo Domingo y Curso del Pensamiento Político. Actualmente el Dr. Avelino Garda prepara un segundo tomo de esta última obra.

Juan Gabriel ARA YA GRANDON Chileno. Profesor de Literatura Hispanoamericana y Chilena en el Instituto Profesional de Chillán. Ha participado en numerosos encuentros literarios tanto en su pafs como en el extranjero. Es colaborador de la Revista Chilena de Literatura,' Atenea. de la Universidad de Concepción; Actas, de la Universidad de Santiago de Chile; INTI, Revista de Literatura Hispánica de EE.UU. Tiene dos poemarios publicados: Referencias y Memorias del tiempo, un libro de cuentos: Iniciaciones y fantasmas. una obra de teatro: Detrás de los árboles en colaboración con Jaime Giordano. Está inédita una investigación titulada Eugenio María de Hostos en Chile.


Alfredo MORALES Nació en Rio Piedras, en 1956. Cursó estudios universitarios en el Departamento de Estudios Hispánicos del Recinto Universitario de Mayagüez. En 1980 terminó la maestrla en Estudios Hispánicos en la Universidad de California en Davis. En ese estado ha trabajado a nivel secundario y universitario desde 1979. Acaba de terminar su tesis doctoral en la Universidad de California en Irvine que tituló El pensamiento americanista en Eugenio María de Hostos.

Marta APONTE ALSINA Nació en Cayey, Puerto Rico. Ha publicado reseñas de libros en periódicos y revistas y los siguientes ensayos críticos: Notas para un estudio ideológico de las novelas de Manuel Zeno Gandía (Sin Nombre, 1979); Póstumo integrado: relectura de Tapia (Edición conmemorativa, Universidad del Sagrado Corazón, 1982); Lectura crítica del Parque Central de Bayamón (Ediciones Islabón, 1985) y Los códigos de la isla (Plural. 1985). Ha recibido varios premios literarios en los géneros de cuento y ensayo. Actualmente diríge la División de Publicaciones y Grabaciones del Instituto de Cultura Puertorriqueña.

Manuel MALDONADO-DENIS Nació en Santurce en 1933. Cursó estudios en la Universidad de Puerto Rico. En 1959 obtuvo el doctorado en Ciencias Políticas de la Universidad de Chicago. Actualmente es catedrático de la Universidad de Puerto Rico. Ha publicado nueve libros entre los cuales se encuentra Puerto Rico: una interpretación histórico-social que lleva ya once ediciones en la Editorial Siglo XXI. Ha tcnido a su cargo la edición y el estudio critico de Tratado de So dologia. Moral Social de Eugenio María de Hostos para la Editorial Ayacucho. Es presidente del Comité para la Celebración del Sesquicentenario de Eugenio María de Hostos.

Carlos ROJAS OSORIO Es natural de Colombia. Tiene un doctorado en filosofia de la Universidad Javeriana de Bogotá. Su tesis El problema de la causalidad en la epistemología de M. Bunge ha sido publicada. Tiene numerosos articulos publicados en diferentes revistas entre los que se encuentran "La historicidad del saber en M. Foucablt" (1985), "U topía e historicidad" (1986) y "Wittgenstein: razón sintáctica y conciencia ética" (1986).


María Asunción DE HOSTOS Nació en Hato Rey un 15 de agosto. Estudió en escuela pública desde el primer grado hasta escuela superior. Los grados universitarios los hizo "durante los treinta y cuatro años que estuvo casada con don Adolfo, hijo de Eugenio Maria de Hostos". De ahí su dedicación por la obra del prócer mayagüezano.

José FERRER CANALES Nació en San Juan. Obtuvo la maestría en Artes en la Universidad de Puerto Rico y el título de doctor en Letras en la Universidad Nacional Autónoma de México ( 1952). Fue profesor de las Universidades de DilIard (Nueva Orleans) y Howard (Washington, D.C.). Actualmente enseña en la Universidad de Puerto Rico. Ha dictado conferencias sobre temas puertorriqueños e hispanoamericanos en Cuba,México y Estados Unidos. Ha colaborado con numerosos trabajos en periódicos y revistas culturales en ambas Américas.

Julio César LOPEZ Poeta, ensayista, periodista, profesor universitario. Nació en Cayey en 1926. Realizó estudios universitarios en Puerto Rico y Venezuela, donde residió ocho años. Ha publicado 20 libros representativos de los géneros de poesía, ensayo y aforismos. Ejerce cátedra de Humanidades en la Universidad de Puerto Rico y es Editor-Jefe de las Obras Comp/elas de Eugenio Maria de Hostos.

Vivian QUILES CALDERIN Puertorriqueña. Graduada de la Universidad de Puerto Rico con una especialización en historia. Ha sido profesora del sistema de Instrucción Pública durante 13 años. Actualmente realiza estudios post-graduados en el Centro de Estudios Avanzados de Puerto Rico y el Caribe y trabaja como investigadora en la Universidad de Puerto Rico, adscrita a la Oficina del Editor-Jefe de las Obras Comp/elosde Eugenio Maria de Hostos. Pertenece a la Junta Editora- de la revista Bayoán.


Marcos REYES DAVILA Puertorriqueño. Terminó la maestría en la Universidad Nacional Autónoma de México en 1980, con una tesis titulada: León Felipe: profeta de la revolución. Terminó los estudios conducentes al doctorado en la Universidad de Valladolid. Se desempeña como profesor del Colegio Universitario de Humacao. Tiene varios libros de poesía publicados, y numerosas antologías de poesía, literatura puertorriqueña y articulas criticas.

Dra. Ni/da ORTIZ Natural de Caguas. Doctorada en Filosofia y Abogada. Crítica de la literatura hispana. Autora del libro "Vida y obra de·Luis Lloréns Torres". Actualmente es directora del Departamento de Español Básico de la Universidad de Puerto Rico, recinto de Río Piedras.

Miguel Angel NIEVES Nace en Ponce en 1936. Obtiene su bachillerato en Artes y Economía. Luego de haber sido Analista de Gerencia de la Oficina de Presupuesto, viaja a los Estados Unidos donde realiza el curso de Administración de Archivos Modernos organizado por el Archivo Nacional y la Universidad Americana de Washington. Ha trabaja'do como Analista de Administración de Documentos, Supervisor de Sistema de Microfilmación, Asesor de Sistemas Micrográficos y Archivero General de Puerto Rico. Ha escrito algunos articulas y dictado conferencias y seminarios sobre temas de su especialidad.

Carmen PUIGDOLLERS Hace sus estudios de bachillerato en 1963 con una concentración en Educación. Toma cursos posgraduados en Estudios Hispánicos en la Universidad de Puerto Rico. Ha publicado el poemario Dominio en tres alas (1955).


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